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Chile

Carta abierta a las personas (en días de protesta social)

Carta abierta a las personas (en días de protesta social)

Por Otra Persona

Como tú, también estudio, también trabajo. Y como tú tengo también el ceño fruncido y la sonrisa extraviada. Eso sí, te puedo asegurar que tú no tienes la culpa de ello, como tampoco yo por lo vuestro.

No importa cómo me llamo; simplemente soy una persona. Sí importa desde donde escribo -desde el cansancio, el hastío, la rabia-, y para quien lo hago: para otras personas. Si las pudiera describir, diría que les hablo a aquellas con las que me topo a diario en la calle: las que tienen el ceño fruncido y la sonrisa extraviada.

Soy la imagen distorsionada que crearon esos que se enquistaron en el poder hace más de veinte años. Soy aquello que los medios de comunicación que trabajan en función de ese mismo poder construyeron maliciosamente: el que alega por todo, el que anda puro webeando en las marchas, el que se aprovecha de éstas para perder clases, el extremista, el desalmado, el pendejo culiao que mejor que se vaya para la casa, el infiltrado, el desadaptado, el antisistema, el encapuchado, el delincuente, el terrorista.

Pero en realidad soy aquello que no pueden ni quieren legitimar. La cosecha natural e inevitable de un sistema social y económico que ha demostrado su incompatibilidad y brutalidad frente al bienestar de las personas y el medio ambiente en el que éstas viven.

Como tú, también estudio, también trabajo. Y como tú tengo también el ceño fruncido y la sonrisa extraviada. Eso sí, te puedo asegurar que tú no tienes la culpa de ello, como tampoco yo por lo vuestro.

¿Cómo hicieron para hacernos creer lo contrario? ¿Cuándo fue que me convertiste en tu enemigo? ¿En qué momento se te cayeron  los brazos? ¿Cuándo fue que giraste la mira hacia mí para atacarme e insultarme cuando pasé corriendo al lado tuyo buscando un lugar donde esconderme? ¿Qué sentiste cuándo te dejaste vencer por los que secuestraron tu alegría?...

Soy tu vecino, el que se sube a la micro contigo, el que compra en tu almacén, tu hermano, soy con el que compartiste la fogata para el terremoto, fui tu compañero de colegio, soy tu hijo, el que se sentó al lado tuyo en el bar, en el metro, en el cine, en el concierto, soy el que te contestó el teléfono, el que te sencilló el billete de cinco lucas, con el que bailaste, el que te regaló un cigarro, al que le preguntaste una dirección, con el que te chocaste de hombros en el paradero, soy el de la bicicleta, el del auto, el de la patineta, soy el que subió a Internet la información que bajaste, con el que te abrazaste para año nuevo, el que gritó gol en tu oído, al que le preguntaste la hora. Soy todo eso y muchas situaciones cotidianas más.

Pero –definitivamente- no soy el que te tiene jodido y con el ceño fruncido.  

Por eso compartimos mucho más de lo que crees y te lo puedo probar. Ni tú ni yo saqueamos al Estado. Yo no te subí el costo del pasaje de la micro ni tú me lo triplicaste cuando quise viajar en Semana Santa. Yo no hice más cárceles para gente pobre ni tú construiste un resort para aquellos que mataron chilenos en dictadura. Ni tú le robaste al Estado cuando trabajaste en él ni yo me aseguré el futuro gracias a eso. Yo no fui un cura abusador de niños ni tú un obispo protector de ellos. Ni tú estás arrasando con la fauna marina ni yo con los bosques. Ni yo estoy libre de impuestos como empresario minero ni tú se los cargas a los chilenos. Ninguno de los dos se puso de acuerdo para subir los costos de los medicamentos. Ni tú sacaste a Bielsa de la Selección ni yo lucro con algún equipo de fútbol. Yo no congelé la vida de casi cincuenta conscriptos ni tú quemaste la de tantos y más reos. Yo no te prohíbo tomar la píldora del día después y tú no ocultas los abortos que se hacen en el barrio alto. Nosotros no compramos acciones con información privilegiada. Ni tú le vendiste las riquezas naturales de tu país a empresarios extranjeros ni yo las compré para ganar dinero con su destrucción. Yo no te prohíbo caminar por donde tú quieras ni tú usas gases químicos para impedírmelo. Ni yo te cobro intereses usureros ni tú me persigues por no poder pagarlos. Yo no te encarcelé por ser árabe ni tú lo hiciste conmigo por ser anarquista. Ni yo te pido tu vuelto para después donarlo a mi nombre y disminuir mis impuestos ni tú me obligas a pagar un seguro cuando necesito crédito para comprar. Ni tú ni yo tenemos un medio de comunicación que le miente a la gente. Ni tú ni yo tenemos canales de televisión que estigmatizan a los más pobres, pero encubren a criminales de cuello y corbata. Ni yo te pago una miseria ni tú lucras con mi educación. Ni yo te prometo tiempos mejores en las elecciones ni tú ocupas tu cargo para favorecer a tus amigos. Yo no me enriquezco estando en el poder y tú no distribuyes injustamente los ingresos de todos. Yo no asesino por la espalda a mapuches y tú no acribillas a los trabajadores que protestan por mejores sueldos. Ni tu ambición ni la mía es tanta como para querer destruir la Patagonia. 

Ellos, los que están en el gobierno, los que legislan para sus propios intereses, los dueños de los medios de comunicación. Los grupos económicos que instalan represas, talan árboles y extinguen peces. Los que dictan las reglas morales. Los que lucran con la educación. Los Piñera, los Lagos, los Luksic, los Hinzpeter, los Angelini, los Matte y tantos otros, están dispuestos a sacarte los ojos por el poder.

Ellos nos quieren divididos, y tienen el privilegio de contar con la complicidad de muchas personas comunes y corrientes con las que –increíblemente- abusan a diario. Ellos son como el escorpión que cruza el río en el lomo de la rana, pero una vez en tierra no puede evitar picarla mortalmente. Es su naturaleza. Sacúdete y libérate de ellos. Nosotros tenemos algo en común, nos reconocemos en la calle. ¡Veámonos ahí!…

Atentamente, otra persona.

La corrupción argentina salpica a Sebastián Piñera

Por Robert Mur

La justicia chilena investiga un soborno de la aerolínea LAN | Piñera fue propietario de LAN hasta el año pasado y presentó a Kirchner el proyecto de la filial argentina

La justicia chilena ha abierto una investigación por corrupción que salpica directamente al presidente Sebastián Piñera. No obstante, el supuesto delito implicaría al mandatario en su etapa de empresario, antes de acceder al Gobierno el año pasado.

El asunto reúne connotaciones poco habituales, ya que en los escándalos de corrupción los políticos acostumbran a ser investigados por apropiación de dinero público. En este caso, la empresa de Piñera sería la autora del cohecho. Pero además, el destinatario del soborno habría sido un ministro de Argentina, país históricamente rival de Chile.

La Fiscalía chilena abrió en enero un sumario que se mantuvo en secreto hasta que fue revelado el lunes por el semanario satírico The Clinic. La aerolínea LAN, cuyo accionista mayoritario era Piñera hasta el año pasado, habría pagado entre el 2006 y el 2007 un soborno de 1,15 millones de dólares (815.000 euros) al entonces ministro de Transporte argentino, Ricardo Jaime, para que el país vecino autorizara a la compañía aérea a operar rutas nacionales en su territorio.

El escándalo salió a la luz el año pasado cuando los diarios argentinos Clarín y La Nación tuvieron su particular wikileaks local y publicaron durante semanas parte de los 20.000 correos electrónicos contenidos en los ordenadores incautados por la policía a Manuel Vázquez, comisionista español afincado en Buenos Aires e intermediario de la trama.

Jaime, que fue nombrado en el 2003 por el presidente Néstor Kirchner y ratificado por su esposa, Cristina Fernández, dimitió en el 2009 ante las evidentes sospechas de corrupción. Ahora se encuentra procesado por enriquecimiento ilícito y a la espera del juicio oral.

Además del supuesto soborno de LAN, los correos de Vázquez evidenciaron la intención de solicitar dinero a multinacionales españolas instaladas en Argentina como Telefónica, Repsol o BBVA para financiar las campañas kirchneristas. Sin embargo, todas las empresas negaron ese extremo, a excepción de Aerolíneas, entonces controlada por Marsans, uno de cuyos directivos denunció que Jaime le había pedido una contribución de un millón y medio de dólares.

En marzo del 2005, Piñera, junto al consejo de administración de LAN, viajó a Buenos Aires para presentar a Kirchner en la Casa Rosada el proyecto de la filial argentina de la aerolínea. El Berlusconi chileno sólo se deshizo de sus acciones en el 2010, al llegar a la presidencia, cumpliendo su compromiso de campaña.

El Código Penal chileno, al igual que el español, incluye en el delito de cohecho el soborno a funcionarios públicos extranjeros. “La sensación que nos queda es que Piñera, en sus negocios, siempre estuvo al límite de la legalidad”, dijo a The Clinic el democristiano Patricio Vallespín, uno de los dos diputados opositores que en diciembre pasado denunciaron en Chile el supuesto soborno, y que esta semana descubrieron que la investigación se desarrollaba sigilosamente. El objetivo final es conocer si Piñera conocía el soborno llevado a cabo por los directivos de LAN.

Fuente: La vanguardia.com

Caso "Bombas": El montaje se derrumba

Caso "Bombas": El montaje se derrumba

 

 Por Patricia Bravo Berli                                

 

Como un castillo de arena el llamado “caso bombas” se está viniendo abajo en forma vertiginosa, arrastrando consigo la imagen del ex fiscal Alejandro Peña, artífice de este montaje y, según los antecedentes denunciados ante la opinión pública, obsecuente ejecutor de los designios del ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter. Una vez más la supuesta independencia de la justicia quedó en entredicho, como también la objetividad que la ley exige al Ministerio Público.

El vuelco que tuvo este caso no fue gratuito. Luego de ser detenidos en medio de violentos allanamientos, los catorce jóvenes a los que se imputó la colocación de una treintena de bombas de ruido tuvieron que soportar más de ocho meses de “prisión preventiva” en las peores condiciones, bajo la Ley Antiterrorista. Como último recurso en demanda de un juicio justo, nueve de ellos sostuvieron una huelga de hambre de 65 días que puso en riesgo sus vidas. Recién entonces se empezó a dar crédito a lo que ellos, sus familiares, amigos y abogados defensores denunciaron desde un comienzo: la total falta de evidencias que sustentaran la acusación de asociación ilícita terrorista y manejo de artefactos explosivos, que llevó al ex fiscal Peña a pedir penas que van desde los diez años de cárcel hasta presidio perpetuo.

La constitución de una mesa de trabajo, una de las condiciones exigidas para poner fin a la huelga de hambre, fue fundamental para romper el cerco informativo. Desde su detención, el 14 de agosto de 2010, los jóvenes fueron acusados de terroristas no sólo por el Ministerio Público y el Consejo de Defensa del Estado, sino también por medios como El Mercurio , La Tercera , La Segunda y los canales de televisión.

La mesa de trabajo integrada por el sacerdote Alfonso Baeza Donoso, ex vicario de la Pastoral Social; por miembros de la comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, y por representantes del Instituto Nacional de Derechos Humanos y de los familiares y los abogados de los imputados, contribuyó a empezar a poner las cosas en su lugar. Con la franqueza que lo caracteriza, monseñor Baeza no tuvo pelos en la lengua para señalar que el ministro del Interior debía pedir perdón a los detenidos por haberlos calificado de terroristas sin haber sido juzgados. Acusó directamente al ex fiscal Peña de haber hecho un montaje y afirmó que la Ley Antiterrorista “permite irregularidades que son legales, pero que pueden ser inmorales”. Por su parte, los diputados Sergio Aguiló y Hugo Gutiérrez pidieron al fiscal nacional, Sabas Chahuán, que investigue la actuación de Alejandro Peña cuando estuvo al mando de la Fiscalía Metropolitana Sur, donde habría tenido “reuniones cotidianas y permanentes” con el ministro Rodrigo Hinzpeter. Asimismo, denunciaron la destrucción o desaparición de objetos presentados como pruebas por la Fiscalía. Además, junto a Tucapel Jiménez, Sergio Aguiló y a otros diputados presentaron proyectos para reformar la Ley Antiterrorista, una de las principales demandas de la huelga de hambre.

En poco más de una semana y en los primeros días de iniciarse las audiencias preparatorias del juicio oral, el juez Luis Avilés, del Octavo Juzgado de Garantía, desechó más de dos mil de las casi siete mil “pruebas” presentadas por la Fiscalía Metropolitana Sur y, a solicitud de las defensas, cambió la prisión preventiva por una medida cautelar, arresto domiciliario, a nueve imputados. Sorprendentemente, los primeros beneficiados con esta medida fueron Pablo Morales y Rodolfo Retamales, supuestos “cabecillas de la asociación ilícita terrorista”, para quienes el ex fiscal Peña pidió prisión perpetua. Luego volvieron a sus casas Vinicio Aguilera, Camilo Pérez, Carlos Riveros, Omar Hermosilla, Andrea Urzúa, Mónica Caballero, Francisco Solar y Felipe Guerra.

Según el abogado de derechos humanos Alberto Espinoza, defensor de Rodrigo Retamales, “el término de las prisiones preventivas da alguna esperanza de que esta situación pueda ir por buen camino en el orden judicial, y que luego de analizar en términos jurídicos serios el cúmulo de antecedentes presentados por el Ministerio Público se pueda establecer que aquí no hay asociación ilícita terrorista y tampoco actos terroristas que puedan imputarse a estas personas. Y espero que eso se vea refrendado en la sentencia. Yo no tengo dudas de que van a ser absueltos todos estos jóvenes, en función de los precarios antecedentes que tiene la investigación”.

 

Operación política

 

“Más que un montaje, ésta es una operación política tramada en las más altas esferas del poder”, denuncia Rodrigo Román, a cargo de la defensa de Omar Hermosilla. El es uno de los abogados de la Defensoría Popular, organismo no gubernamental que se creó hace más de un año y que en este caso asumió la defensa de nueve de los imputados.

“El Estado chileno tenía necesidad de dar respuesta a una situación anormal, como es la colocación de bombas que venía sucediendo desde el año 2006. El fiscal Xavier Armendáriz investigó durante cinco años sin que los antecedentes reunidos le permitieran acusar a nadie. Lo curioso es que en los primeros días de junio de 2010, inmediatamente después de que explotó una bomba en las cercanías de la casa de Sebastián Piñera, apareció el ministro del Interior declarando que había que apurar el tranco, que el Ministerio Público había hecho poco o nada. Hinzpeter se entrevistó con el fiscal nacional, Sabas Chahuán, ¡y el fiscal Armendáriz fue removido! El 14 de junio lo reemplazó Peña -quien ha ganado fama como avezado persecutor de bandas de traficantes- y en dos meses, basándose en los mismos antecedentes que tuvo Armendáriz, ordenó los allanamientos y formalizó a los detenidos en un tribunal donde él es regalón, el 11º Juzgado de Garantía, quedando todos los imputados presos”, explica Román, coincidiendo con la versión de quienes denuncian un montaje.

Después de una contienda de competencia, las defensas lograron que la Corte de Apelaciones de Santiago reconociera que el tribunal competente era el Octavo Juzgado de Garantía, donde actualmente está radicada la causa.

La mayor parte de los quince jóvenes detenidos están vinculados a sectores anarquistas antisistémicos asociados a las casas okupa. Tres de ellos, Pablo Morales, Rodolfo Retamales y Omar Hermosilla son ex militantes del Mapu Lautaro que estuvieron entre seis y casi doce años presos en la Cárcel de Alta Seguridad, en la década de los 90.

Alberto Espinoza hace notar que la imputación a Retamales como supuesto líder tiene por único fundamento su pasado. “Así lo dio a entender el ministro Hinzpeter, lo que es preocupante. Ellos ya fueron juzgados y no pueden ser objeto de un nuevo enjuiciamiento. Retamales fue condenado, pasó más de 11 años en la cárcel y estaba en libertad condicional cuando lo volvieron a detener”. A su juicio, el cambio radical que se produjo con la designación del fiscal Peña fue la repentina calificación jurídica de terrorismo, bajo las figuras de asociación ilícita terrorista y colocación de bombas terroristas. “Antes de eso, tanto el Ministerio del Interior como el Consejo de Defensa del Estado habían presentado querellas criminales por actos constitutivos de delito de daño”, explica el abogado.

Junto con reprobar la intromisión indebida del Poder Ejecutivo, Rodrigo Román señala que en este caso no existe la presunción de inocencia. “Se ha actuado sobre conceptos globales en relación con el derecho penal del enemigo. Aquí los cabros con capucha son el enemigo, son los terroristas”. Para este abogado de la Defensoría Popular el hecho que Peña haya formalizado su acusación el 4 de abril -pidiendo nada menos que dos cadenas perpetuas- y el 6 de abril haya renunciado para convertirse en funcionario del Ministerio del Interior, “es un atentado a la honorabilidad y a la caballerosidad”.

Por su parte, Alberto Espinoza observa que “desde el punto de vista ético se puede señalar que ha violado un principio básico, como es la objetividad. Resulta difícil pensar que un fiscal que de la noche a la mañana deja el Ministerio Público para transformarse en funcionario de una de las partes querellantes, haya actuado con objetividad en el desarrollo de la investigación. Uno puede presumir que su actuación está influida por los criterios políticos del Ministerio del Interior. Además, el Ministerio Público se define constitucionalmente como un organismo autónomo y jerarquizado, y esa autonomía aparece debilitada por los contactos que tiene el fiscal nacional con el ministro del Interior”.

 

Ley “terrorista”

 

Debido a las irregularidades que permite la Ley Antiterrorista, monseñor Alfonso Baeza declaró que debería llamarse derechamente “ley terrorista”. De hecho, bajo su amparo se cometen muchas arbitrariedades y abusos, como se ha comprobado repetidas veces en los procesos contra comuneros mapuches.

En el “caso bombas”, el abogado Román destaca que bastaron dos días de audiencia de preparación del juicio oral para que la rimbombante acusación -que aparecía con 6.744 evidencias, 221 delitos y 791 testigos- quedara reducida casi a la mitad. “El mismo juez de garantía se refirió a la ‘ordinariez’ con que se habían copiado, cortado, pegado y repetido como 1.500 pruebas. Es impresentable. Una de las ‘pruebas’ que el Ministerio Público llevaría al estrado era una pistola plástica y otra, ¡el video de La Batalla de Chile , de Patricio Guzmán!”.

El uso de falsos testigos quedó al descubierto con la denuncia del ex miembro del Mapu Lautaro, Juan Linares Ulloa, a quien la PDI ofreció dinero para que se infiltrara en el entorno de los imputados con el objetivo de fabricar pruebas contra ellos. “Hemos detectado a supuestos testigos protegidos que irán al juicio solamente a señalar que en sus primeras declaraciones mintieron a cambio de ofertas que les hizo el Ministerio Público -de dinero en algunos casos y de beneficios intrapenitenciarios en otros-, que por lo demás no se cumplieron. Esto refrenda la tesis de esta defensa en cuanto a que hay un montaje, y una operación política que se intenta sostener sobre subterfugios que permite la Ley Antiterrorista”.

Una de las grandes tareas que se propuso la mesa de trabajo es lograr cambios en esta ley creada por la dictadura militar y preservada por los gobiernos de la Concertación. El abogado Alberto Espinoza recuerda que la Ley Antiterrorista ha sido objeto de serios cuestionamientos por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en el marco de una denuncia que hicieron comuneros mapuches condenados por esa ley. “En su informe, la Comisión expresa claramente que el Estado chileno ha incurrido en una serie de violaciones a la Convención Interamericana de Derechos Humanos. En los aspectos procesales indica que se deben eliminar los testigos secretos, las intercepciones telefónicas, la extensión de la detención preventiva en forma indefinida y el hecho que a ésta sólo se le pueda poner término por acuerdo de la unanimidad de los ministros de una Corte de Apelaciones, en circunstancias que el resto de las personas pueden obtener su libertad por una simple mayoría de votos”.

En los aspectos sustantivos, una tarea pendiente que debe asumir el Estado es tipificar de manera adecuada el delito terrorista. “Actualmente está tipificado de una manera ambigua, que se presta a interpretaciones. Eso posibilita que se generen arbitrariedades. Es abusivo calificar de terroristas conductas que no tienen ese carácter, por la sola naturaleza de los medios que se utilizan o por la magnitud de los daños que provocan u otros aspectos por el estilo”, dice el abogado de derechos humanos Alberto Espinoza, y añade que en la actualidad no hay asociaciones ilícitas terroristas en Chile, ni se puede hablar de terrorismo. Y argumenta: “Chile está administrado por un sector de la sociedad que actúa con los mecanismos represivos suficientes y necesarios para mantener el orden. ¡Y así estamos: bien ordenaditos, bien interceptados telefónicamente, con cámaras de vigilancia por todos lados! Los señores que administran este país deben estar sumamente tranquilos: no hay nada semejante al terrorismo”

 

(Publicado en “Punto Final” edición Nº 733, 13 de mayo, 2011)

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La mala salud proviene de la desigualdad y el pésimo trabajo

La mala salud proviene de la desigualdad y el pésimo trabajo

“Debemos lealmente declarar que todas aquellas medidas médicas que se tomen sólo podrán rendir un provecho efectivo si se adoptan resoluciones económico-financieras que permitan elevar el standard de vida de nuestros conciudadanos.”
 
Salvador Allende, 1939
 
 
Por Andrés Figueroa Cornejo
 
“En materia de epidemiología social y salud, pocas veces se han realizado investigaciones científicas que revelen las relaciones de poder que se expresan entre el capital y el trabajo en el mundo”, dice el médico y académico en Canadá, Carles Muntaner en el auditorio del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, ubicado e la comuna de Estación Central, en Santiago de Chile. Y también dice que “el doctor Salvador Allende, como profesional de la salud se adelantó 70 años a lo que por fin se está difundiendo en medicina social.”
 
Muntaner y Joan Benach, Director del Grupo de Investigación sobre Desigualdades en Salud y de la Red de Condiciones de Empleo (GREDS-EMCONET) y docente en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, están de paso en el país, presentando su obra de 4 años de concentrada labor, “Empleo, trabajo y desigualdades en salud: una visión global”.
 
Sólo desde comienzos de los 90 del siglo XX, se inició de manera significativa y rigurosa la investigación respecto de las condiciones de trabajo, su vínculo con la salud y la desigualdad social. Es decir, el análisis de la política económica en pueblos empobrecidos o medio empobrecidos asociados al tema. De todos modos se han quedado muy cortos a la hora de hurgar sobre las causas de las inequidades de clase al respecto.
 
Muntaner y Benach prepararon su texto como parte de un trabajo para la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud de la Organización Mundial de la Salud. En él entregan  una mirada multidimensional de cómo las condiciones de empleo afectan a las desigualdades de salud de los trabajadores y trabajadoras en todo el planeta.
 
“El objetivo de estudio” señala Carles Muntaner ante un público de sindicalistas, la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas, médicos del área social, “es  entender las causas y consecuencias de las condiciones de empleo sobre la salud y calidad de vida en contextos económicos y políticos muy distintos, muestra una clasificación de países según su mercado de trabajo, describe situaciones muy diversas del mercado laboral y de los problemas de salud de los trabajadores mediante un amplio número de ‘estudios de caso’ y, entre otros muchos temas, analiza la actual crisis económica, identificando los cambios institucionales y las políticas necesarias para reducir la inequidad en salud”
 
Los autores aseguran que la mundialización capitalista va de la mano “con el aumento de la desigualdad en aspectos muy diversos: desde el nivel macroeconómico hasta el nivel interpersonal e individual que configura la vida y el trabajo humano. La literatura actual sobre la salud laboral suele centrarse en los factores de riesgo existentes en el lugar de trabajo, un enfoque que es demasiado limitado para entender el papel que juegan los determinantes sociales relacionados con el empleo en la generación de desigualdades de salud”.
 
 
LA DESIGUALDAD CRIMINAL
 
 
Joan Benach explica que “la desigualdad social afecta de forma dramática  la salud y bienestar de niños y adultos. Actualmente mueren cada año en el mundo unos 9 millones de niñas y niños, la mayoría en países pobres. En promedio, la tasa global de mortalidad infantil (los menores de 1 año) es de unas 50 muertes por cada 1.000 niños, pero es de menos de 5 en los países ricos y de más de 150 en los países más pobres. Y ello ocurre debido a causas evitables relacionadas con la falta de agua potable y alimentos. Ahora mismo, una niña nacida en Sierra Leona tiene una probabilidad de vivir 43 años menos que una nacida en Suecia. A nivel global, la esperanza de vida es de 68 años, si bien alcanza los 79 en los países ricos, tan sólo es de 50 en el centro de África, y apenas sobrepasa los 40 años en Zambia o Zimbawe.”
 
Carles Muntaner indica que “las desigualdades de salud derivadas del empleo están estrechamente vinculadas a otras desigualdades sociales, como la desigualdad de riqueza, de participación política y de educación.  Ilustrémoslo con el caso de un determinante social de la salud tan importante como el desempleo que no deja de aumentar (212 millones de personas, 30 % en países subdesarrollados, y 10 % en los desarrollados, según la OIT). Estar desempleado aumenta la probabilidad de padecer enfermedades crónicas, alcoholismo, tabaquismo, depresión, trastornos de ansiedad, y de morir prematuramente. Muchas investigaciones muestran el impacto que la crisis económica está teniendo en la mortalidad por suicidio o abuso de alcohol, pero también el efecto positivo sobre la salud que las políticas que mejoran la calidad del empleo, aumentan la protección social y reducen la desigualdad socioeconómica.  Mediante la regulación de las relaciones de empleo, los principales actores políticos pueden no sólo redistribuir recursos que inciden en la estratificación social sino también influir en las experiencias de vida de distintos grupos sociales, en forma, por ejemplo de oportunidades de bienestar, limitación de riesgos susceptibles de provocar enfermedades y acceso a servicios de salud”.
 
No es extraño que Santiago de Chile sea una de las 10 ciudades del mundo con mayores niveles de estrés, depresión y dolencias psiquiátricas entre sus trabajadores, de acuerdo a las cifras devenidas de las licencias médicas. El consumo de drogas y alcohol es un ámbito de relieves trágicos que también ha aumentado entre las mujeres, junto con su incorporación al mundo del trabajo. Ante la precarización ascendente del empleo; la sobreexplotación; el explosivo subcontratismo o tercerización; la extraordinaria rotación laboral; la ‘flexibilidad’ o ‘adaptabilidad’ en el trabajo;  las pésimas relaciones contractuales cuando las hay; el alza constante del costo de la vida; el misérrimo 12 % de sindicalización existente; y el sobreendeudamiento estructural de los asalariados chilenos, dan como resultado una variable de alienación social ligada al terror de perder el empleo que, junto con una organización del trabajo impuesta por el capital de carácter multifragmentado, retardan la reconstrucción del propio movimiento del pueblo trabajador y la lucha por sus intereses históricos. 
 
Benach argumenta que “las condiciones de trabajo inciden directa o indirectamente en la salud de las personas.  Las condiciones de empleo, que anteceden a las condiciones de trabajo, pueden afectar a la salud directamente o a través de las condiciones de trabajo.  Además, las desigualdades indirectas derivadas de las condiciones de empleo y de trabajo están estrechamente relacionadas con mayores desigualdades de salud en forma de lesiones por accidente laboral, enfermedades crónicas, mala salud y mortalidad.  Cada día mueren alrededor de 1.000 trabajadores debido a sus condiciones de trabajo y 5.000 mueren debido a enfermedades relacionadas con el trabajo.  Las muertes relacionadas con el trabajo, debidas a los accidentes mortales, distintos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y enfermedades transmisibles, se estiman en 2 millones al año”. En este sentido, en Chile mientras felizmente eran rescatados de forma cinematográfica los 33 mineros enterrados vivos en la mina San José, ya casi el mismo número de mineros salvados había muerto en la oscuridad del silencio mediático. Otra vez el asunto es político. Y en este caso, político electoral. No por nada hoy el protagonista accidental del gobierno en el entonces salvataje minero, el biministro Lawrence Golborne de Minería y Energía, es en la actualidad la carta fuerte de Sebastián Piñera para las presidenciales de 2013. Hasta ahora, Golborne versus Bachelet.
 
 
“CUANTO PEOR ES LA POSICIÓN SOCIAL, MAYOR ES EL RIESGO DE TENER UN TRABAJO PERJUDICIAL PARA LA SALUD”
 
 
“Muchos riesgos para la salud en el trabajo están relacionados con la clase social, el género, la etnia, la edad o el estatus migratorio de los trabajadores”, argumenta Carles Muntaner y sentencia que “cuanto peor es la posición social, mayor es el riesgo de tener un trabajo perjudicial para la salud.  Además, los riesgos medioambientales y las conductas de riesgo suelen agravar los efectos negativos de los riesgos laborales”.
 
Por su parte, Joan Benach dice que “en las dos últimas décadas el empleo informal ha crecido en casi todos los países de renta media y baja.  En estos países, entre el 50% y el 75% de los trabajadores tienen un empleo informal.  En los países ricos, el empleo informal todavía domina en muchas empresas de producción y distribución de bienes y servicios.  El desempleo, el empleo precario y el empleo informal están asociados a la pobreza y a tener indicadores de salud desfavorables.”
 
-¿Cómo se realiza la clasificación?
 
“Es difícil distinguir entre pobreza, condiciones de trabajo peligrosas, empleo precario y empleo informal.  Se observa un estrecho vínculo entre el empleo informal y el empleo formal, y la incidencia de ambos en las desigualdades de salud.  Un gran volumen de empleo informal influye en la regulación de las condiciones de trabajo y reduce el nivel de acatamiento de las normas y leyes destinadas a proteger a los trabajadores.  Si bien los países de renta baja no suelen registrar indicadores relativos al mundo del trabajo, puede decirse que existe una clara correlación entre varias características del mercado laboral, como el tamaño del sector informal, el porcentaje de trabajadores pobres, la desigualdad de género, y una población con peor salud.”
 
 
LA ESCLAVITUD SUBSISTE
 
 
Para colmo, “los niños son uno de los grupos más afectados por las desigualdades globales en el mercado laboral.  Más de 300 millones de niños (entre 5 y 17 años) son económicamente activos, más de dos terceras partes son braceros o peones, y bastante más de una tercera parte realiza trabajos peligrosos.  El porcentaje de niños incorporados al mercado laboral del grupo de países de renta baja varía mucho: los niveles más altos se encuentran en África subsahariana y en los países asiáticos.  En los países ricos, el trabajo infantil, la esclavitud, el tráfico de seres humanos y el trabajo forzado todavía persisten.  Entre 12 y 28 millones de personas malviven en todo el mundo realizando un trabajo esclavo, la mayoría en Asia.  Al menos 2,4 millones de personas (sobre todo mujeres y niñas) se ven forzadas a trabajar víctimas del tráfico de personas.”
 
Muntaner acentúa como luchas valiosas en América Latina y el Caribe, las fábricas controladas por obreros en Argentina; el poderío social alcanzado por el Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, y las formas de propiedad social existentes en Venezuela.
 
Los autores de la investigación insistieron en que ella está destinada “a los especialistas de salud pública, desigualdades de salud, y salud laboral, como a los investigadores en ciencias políticas y sociales, y a los activistas y miembros de sindicatos y movimientos sociales y, en general, a aquellos lectores y lectoras interesados sin un conocimiento previo especializado sobre estos temas.”
 
Asimismo, agradecieron a las de decenas de investigadores, profesionales de salud pública y de salud laboral, así como la colaboración de un elevado número de periodistas, activistas, agentes sociales, y otros miembros de la sociedad civil de todo el mundo.
Los editores de la obra son Joan Benach (Director del Grupo de Investigación sobre Desigualdades en Salud y de la Red de Condiciones de Empleo (GREDS-EMCONET) y profesor en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona), Carles Muntaner (Catedrático de la Bloomberg Faculty of Nursing y de la Dalla  Lana School of Public Health, University of Toronto, Canadá), Orielle Solar (Investigadora senior en el Ministerio de Salud de Chile y en la Escuela de Salud Pública, Universidad Mayor, Chile), Vilma Santana (Profesora e investigadora en el Instituto de Saúde Coletiva de la Universidade Federal da Bahia, Brasil y credenciada como Adjunct Faculty Abroad en la University of North Carolina, Estados Unidos), y Michael Quinlan (Profesor en la School of Organisation and Management, University of New South Wales, profesor honorario en el Work and Health Research Team, Faculty of Health Sciences, University of Sydney, Australia y profesor adjunto en la Business School, Middlesex University, Reino Unido).
 
Foto: Salvador Allende cuando Ministro de Salubridad

Mayo 19 de 2011

Chile: Respuesta represiva

Chile: Respuesta represiva
Por Antonio Peredo Leigue

A la altura de Pisiga, según denuncias de autoridades locales, el gobierno chileno levantó en estos días una malla de alambre de púas que se extiende a lo largo de 1.500 metros. Por cierto, no se trata de impedir el contrabando o el tráfico de drogas, como apuntó un despistado diputado deseoso de figurar en las noticias. Lo que se pretende, con esa malla, es impedir el uso compartido de las aguas del bofedal que, en esa zona, se extiende a ambos lados de la frontera.

Desde el 23 de marzo pasado, cuando el presidente Evo Morales anunció que nuestro gobierno acudirá a los tribunales internacionales para lograr una solución a la sempiterna reivindicación marítima nacional, el presidente chileno Sebastián Piñeira ha hecho todo lo posible por endurecer la posición de su administración para con Bolivia. Una vez más se usó el argumento de la inmutabilidad de los tratados internacionales, otro conocido respecto a la intangibilidad del territorio chileno y toda la batería que siempre se usó desde La Moneda.
Los opositores al gobierno batieron palmas. Durante cuatro años y algo más, ese repertorio de rechazos chilenos, no se había escuchado en las conversaciones entre ambos países, pese a que no se reinstalaron las relaciones a nivel de embajadores. Pero era evidente que no podía esperarse, con toda la paciencia de que pueda disponerse, a que se dilatara sin límite un tratamiento serio respecto a la demanda boliviana.
Un kilómetro y medio de alambre de púas. Es, realmente, una provocación. El mensaje es que no hay intención de buscar caminos de diálogo desde La Moneda. Y esto ocurre cuando, nuestro Cónsul General en ese país, invitado por el alcalde y un parlamentario de Iquique, visitó la zona donde, estas autoridades, hicieron una oferta: un puerto que Bolivia podía controlar con sus propias autoridades. Habría sido un primer paso, pero la instalación del cerco, cambia la situación.
La reacción inmediata, podría ser del mismo talante; por ejemplo, restricciones en los pasos internacionales. Eso sería entrar en una espiral de enfrentamientos que congelen la relación entre ambos países. Tenemos muchos problemas pendientes como para actuar llevados por reacciones impensadas.
Veamos con calma: Chile es un país que necesita agua. Ese ha sido su problema principal en todas las épocas. En una ocasión, hasta se propuso seriamente arrastrar un iceberg antártico hasta el desierto de Atacama para surtir el agua que se requiere. Cada problema que hemos tenido con ese vecino, está signado por el problema del agua. Nosotros reclamamos una salida soberana, útil y continua al mar; ellos requieren abastecimiento de agua de la que, en varias oportunidades, simplemente se apropiaron. No se trata de un intercambio, sino de revisar nuestros problemas: necesidades y posibilidades de ambas partes.
No se puede ignorar que, la tendencia política que representa el presidente Piñeira es opuesta y hasta enfrentada al proceso de cambio que propone el presidente Morales. Pero, en tratándose de relaciones internacionales y tomando en cuenta esas diferencias, siempre se debe buscar entendimientos en beneficio de los pueblos que uno y otro gobiernos representan.
Sería importante recordarle, a Chile, la larga y difícil relación que ha tenido y tiene con la Argentina. La posesión del Canal Beagle, en el estrecho de Magallanes, tuvo momentos tan álgidos, que los ejércitos de ambos países estuvieron en alerta durante varias semanas, allá por los años ’60. Era, a no dudarlo, un tema entre los dos países y estaba, por otra parte, determinado por un tratado que Chile consideraba injusto y reclamaba una modificación. En varias oportunidades acudieron al arbitraje internacional, sin que aceptaran los resultados uno u otro de los gobiernos. Finalmente se logró el acuerdo por mediación del Vaticano.
Entonces, los tratados internacionales no eran inmutables para Chile. Tampoco era un tema que, obligatoriamente, debía mantenerse en el nivel bilateral. Mucho menos se trataba de buscar un acuerdo compensatorio. Evidentemente, una postura muy distinta a la que, la cancillería chilena, ha esgrimido siempre cuando se trata de la demanda boliviana.
La torpe instalación de una valla de alambre de púas, debe ser rechazada y lograr, en el menor tiempo posible, su retiro. No caigamos en la provocación que significa esa actitud, pero tampoco debemos callar esa abierta agresión a la economía de subsistencia de las comunidades que viven en ese distrito.
Sin alterar la agenda que se trabaja en relación a nuestra reivindicación marítima, debe llevarse adelante esta reclamación que no puede pasarse por alto.

Alarma en Chile por los componentes de las bombas lacrimógenas

Alarma en Chile por los componentes de las bombas lacrimógenas
PL

El excesivo empleo de bombas lacrimógenas contra manifestantes en Chile generó aquí fuerte inquietud, atizada por trascendidos científicos que confirman sus graves efectos en la salud.

De acuerdo con el investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile Andrei Tchernitchin, hay antecedentes documentados de que los agentes químicos con que se fabrican las bombas lacrimógenas son abortivos y ocasionan serios daños en los aparatos reproductivos masculino y femenino.
En declaraciones al diario español El Mundo, el profesor chileno apuntó que las bombas lacrimógenas utilizadas por la Policía de Carabineros son fabricadas exclusivamente para Chile y están prohibidas en la mayoría de los países del mundo.
Ante las revelaciones del científico, sectores políticos nacionales emplazaron al gobierno a pronunciarse sobre los componentes de los referidos gases, usados profusamente en varias ciudades del país en las últimas manifestaciones contra el modelo educacional y en rechazo a la construcción de represas en la Patagonia chilena.
El presidente del Partido de Izquierda Cristiana, Víctor Osorio, consideró que el Ministerio del Interior debe dar una explicación sobre la toxicidad de los gases para reprimir la protesta social, lo cual entra en clara contradicción con el amor a la vida que sostienen los slogans del gobierno.
Incluso, la diputada Karla Rubilar, del oficialista Partido de Renovación Nacional, anunció que pedirá a la Comisión de Salud de la Cámara baja que investigue los efectos de las sustancias disuasivas de las fuerzas especiales chilenas.
La sola duda de que estos gases puedan ser nocivos para la gente nos obliga a iniciar acciones, y en forma concreta, subrayó.
En la noche del pasado viernes, el lanzamiento de bombas lacrimógenas contra más de 30 mil personas que marchaban por la avenida Alameda en contra del megaproyecto de Hidroaysén, en la zona de la Patagonia, tornó irrespirable el ambiente en el centro de esta ciudad.

20 mil estudiantes en la calle: Una movilización contra la desigualdad

20 mil estudiantes en la calle: Una movilización contra la desigualdad

Por Rosario Puga 

Cuando el años 2006 el movimiento de los estudiantes secundarios logró poner la atención  en la ley orgánica de educación se abrió uno de los debates más emblemáticos sobre la desigualdad en Chile. 

El logro del movimiento estudiantil fue hacer de un tema sectorial un tema país. Los estudiantes fueron de la demanda de pase escolar a la reforma de la ley de educación heredada por la dictadura. El movimiento tuvo diversos momentos y llegó a unificarse en torno a la reforma de la LOCE, un cuerpo legal heredado y ampliamente utilizado por los gobiernos de la Concertación.

La respuesta del gobierno de Bachelet fue la formación de una comisión que murió  en los  gestos simbólicos. Se perdió la opción de  una  reforma real. El movimiento estudiantil  decreció en sus demandas   pero  sin duda  fue uno de los movimientos más  fuertes  de la  década  y logro  inspirar  una pregunta  por la desigualdad  de la calidad de la educación,  que fue más lejos  que la interpretación de los resultados del SIMCE.

Sin embargo  no hubo reacción del mundo  político  de esos  años.  No había  necesidad  en la  entonces  reinante  concertación  de   pactar con un movimiento social  que traía  demandas  de fondo. Tampoco en el mundo parlamentario  se  quiso dar  el debate. Vendrían  medidas  cosméticas  y la  brecha  se  seguiría profundizando.

En  el campo de los indicadores  se  llegaba  a  los más altos niveles de escolaridad  de  la historia  y el  número de estudiantes en la educación superior también tenía  cifras  record  que mostrar.  Pero la pregunta sobre  la calidad  de la educación, sobre las proyecciones reales de la educación superior  como  forma de superación de la desigualdad no se ponía en juego.  La  concertación no  quería  entrar  a discutir sobre la inequidad   que ha  generado  el modelo  y obviamente  la alianza  tampoco.

Eran los años en  que el abismo entre la calidad  de la educación pública y la privada se  enfrentaba con más iniciativa  privada.  Se consagraban  así  los mecanismos de  subvención directa del estado a la gestión  privada  de  la educación básica  y media  ,  se  pasaba  a la banca  privada la administración de los fondos  del estado para el  financiamiento de la educación  superior ,  se ponía a las universidades  públicas  a competir entre ellas  por los fondos  públicos entre otras cosas. Mientras tanto  se    ensayaba  una reforma curricular  de  todos los niveles de la educación  que  no lograba convencer. Todavía la concertación  podía defenderse  exhibiendo  cifras de inversión en  infraestructura educativa  pero del debate de derechos y equidad  nada.

En paralelo los niveles  de endeudamiento de los estudiantes  universitarios  llegaban a cifras  record. Los que  podían  acceder a becas solidarias  podían   salvarse del embargo de  su  futuro  donde  la especulación financiera  hace estragos  agravando el costo  de los  prestamos  para  educación. Además no existe mecanismo alguno que  fiscalice el  cumplimiento de  estándares de calidad de las  universidades  privadas, muchas de las cuales  son simplemente  fraudes. 

En esas  condiciones  llegamos al actual período.  Al  gobierno de las escuelas emblemáticas, del aumento de las horas de matemáticas, de la educación  gratuita para  la formación de profesores. De las fundaciones  gestionando  iniciativas  que  hacen  mínimo el rol del estado. 

En ese  escenario  se reconstruye un movimiento  estudiantil que  quiere  volver  poner  el tema de la desigualdad en el debate. Una vez más   la exigencia central es  un cambio al  rol de estado. En esta ocasión el liderazgo lo tienen  los estudiantes de la educación  superior, que centran  sus petitorios  en  tres ejes: un aumento del gasto social en educación pública, reestructuración del sistema de becas y ayudas estudiantiles, además de una revisión  a fondo  del sistema crediticio como forma de  financiamiento  directo.

Sin duda  es necesario debatir el tema  de la  calidad de la educación,  dentro de la cual    se debe  evaluar  la  vocación de las  instituciones públicas , la fiscalización de las privadas y la equidad  en los procesos de  selección.  Los estudiantes deben  negociar  mejoras concretas del sistema pero esta  vez debe  ser el país  en su conjunto  el que mire la educación como  un tema  clave,  no  sólo para la futura productividad  y competitividad  sino  para  posibilitar una construcción  de derechos  que renueve las  bases  de la discusión del bien común. 

Veinte mil  jóvenes están  en las calles de Santiago, desafiando la lógica de las soluciones individuales, ocupando en masa  el espacio  público  para recordar  que  debemos construirnos  como colectivo. 

Fuente Radio Tierra (Chile)

Pablo Neruda fue asesinado

Pablo Neruda fue asesinado

Por Francisco Marín

Todo estaba dispuesto para que el poeta y premio Nobel de Literatura Pablo Neruda se exiliara en México. Había viajado de su casa en Isla Negra a Santiago de Chile y un avión enviado por el gobierno mexicano estaba listo para recogerlo. Sin embargo, tuvo que ser internado en la clínica Santa María. Avisó por teléfono a su mujer, Matilde Urrutia, y a su asistente Manuel Araya que un médico le había puesto una inyección en el estómago. Unas horas después murió. Araya –quien estuvo al lado del poeta en sus últimos días– cuenta a Proceso un secreto que lo ahoga: el poeta “fue asesinado”.

 

El poeta chileno Pablo Neruda “supo a las cuatro de la madrugada (del 11 de septiembre de 1973) que había un golpe de Estado. Se enteró a través de una radio argentina que captaba por onda corta. Ésta informaba que la marina se había sublevado en Valparaíso.

“Trató de comunicarse a Santiago, pero fue imposible. El teléfono estaba fuera de servicio. Recién como a las nueve de la mañana confirmamos que el golpe se había concretado. (…) Ese 11 de septiembre fue un día caótico y amargo porque no sabíamos qué iba a pasar con Chile y con nosotros.”

Manuel Araya Osorio habla de Neruda con la familiaridad de quien ha compartido momentos cruciales con un personaje histórico. Y sí. Fue asistente del poeta desde noviembre de 1972 –cuando regresó de Francia– hasta su muerte el 23 de septiembre de 1973.

 

El corresponsal se reunió con este personaje el pasado 24 de abril en el puerto de San Antonio. La entrevista se llevó a cabo en la casa del dirigente de los pescadores artesanales chilenos Cosme Caracciolo, a quien Araya le pidió ayuda para develar un secreto que lo ahogaba: “Lo único que quiero antes de morir es que el mundo sepa la verdad, que Pablo Neruda fue asesinado”, asegura a Proceso.

Sólo el diario El Líder, de San Antonio, dio cuenta parcial de su versión el 26 de junio de 2004. Pero no trascendió por la poca influencia de este medio.

Araya afirma que siempre ha querido que se haga justicia. Cuenta que el 1 de mayo de 1974 le propuso a Matilde Urrutia, viuda de Neruda, aclarar esa muerte. Ambos fueron testigos de sus últimas horas: durmieron, comieron y convivieron en la misma habitación a partir del golpe del 11 de septiembre de 1973 y hasta la muerte del poeta, 12 días después, en la clínica Santa María de Santiago.

 

Pero Araya afirma que Matilde –quien murió en enero de 1985– no quiso tomar acción alguna para fincar eventuales responsabilidades. Según él, Urrutia le dijo: “Si inicio un juicio me van a quitar todos los bienes”. Araya cuenta que en otra ocasión tuvieron una discusión que marcó un quiebre final en su relación con la viuda. “Me dijo que lo que había pasado era cosa de ella y no mía, porque yo ya había terminado de laborar con Pablo, ya no era trabajador y no teníamos nada que ver”.

“Neruda quería que cuando muriera, la casa de Isla Negra quedara para los mineros del carbón (…) Pero la fundación (Pablo Neruda) se apropió de su obra y no ha concretado ninguno de sus sueños. A ellos (los directivos de la fundación) sólo les interesa el dinero”, espeta.

 

Afirma que hace dos años le entregó a Jaime Pinos, entonces director de la Casa Museo de Isla Negra, de la fundación, un relato sobre los últimos días del poeta. “Pero no han hecho nada con esa información, ni siquiera la han dado a conocer. No quieren que la verdad se sepa (…) Nunca me han dado la palabra en los actos que organizan ni siquiera en las conmemoraciones de su muerte”.

Araya proviene de una familia de campesinos de la hacienda La Marquesa, cerca de San Antonio. Cuando tenía 14 años fue acogido en Santiago por la dirigente comunista Julieta Campusano, quien le dio trato de ahijado.

Este vínculo le ayudó, pues Campusano llegó a ser senadora y la mujer más influyente del Partido Comunista, y gestionó que Araya recibiera una preparación especial en seguridad e inteligencia, entre otras materias. Araya escaló rápido. Fue mensajero personal de Allende antes de fungir como principal asistente de Neruda.

Araya, quien hacía de chofer, mensajero y encargado de seguridad de Neruda, acepta que el autor de Canto general tenía cáncer de próstata, pero no cree que esa enfermedad lo matara. Asegura que dicho padecimiento “estaba controlado” y que Neruda “gozaba de buena salud, con los achaques propios de una persona de 69 años”.

 

“Abandonados”

 

Araya dice que después del golpe del 11 de septiembre, Neruda, su mujer y el resto de los habitantes de la casa de Isla Negra quedaron “solos y abandonados”. El contacto con el mundo exterior se reducía a las noticias que les llegaban a través de una pequeña radio que Neruda sintonizaba, a las esporádicas conversaciones telefónicas de un aparato que sólo recibía llamadas y a lo que les contaban en la hostería Santa Elena, cuya dueña “era de derecha y sabía todo lo que pasaba”.

Cuenta que el 12 de septiembre llegó un jeep con cuatro militares. “Todos llevaban los rostros pintados de negro. Yo salí a recibirlos. (...) El oficial me preguntó quiénes estaban en la casa. Le tuve que decir que en ese momento estaban Cristina, la cocinera; la hermana de ésta, Ruth; Patricio, que era jardinero y mozo; Laurita (Reyes, hermana de Neruda); la señora Matilde, Pablito (Neruda) y yo.

“El oficial nos señaló que en el domicilio no podía quedar nadie más que Neruda, Matilde y yo. Entonces tuvimos que arreglárnoslas entre los tres: dormíamos en la recámara matrimonial que estaba en el segundo piso. Yo dormía sentado en una silla, arropado con un chal. Lo hacía para estar más cerca de Neruda, porque no sabíamos lo que nos iba a pasar.”

El 13 de septiembre, cerca de las 10 de la mañana, los militares allanaron la casa. Araya dice que eran como 40 soldados que venían en tres camiones. Iban armados con metralletas, con las caras pintadas de negro y uniforme de camuflaje. Vestidos y pertrechados “como si fueran a la guerra”.

Recuerda: “Entraban por todos lados: por la playa, por los costados (…) Salí al patio para preguntar qué querían. Hablé con el oficial que daba las órdenes. Me dijo que abriera todas las puertas. Mientras revisaban, destruían y robaban, los militares preguntaban si había armamento, si teníamos gente escondida adentro, si ocultábamos a líderes del Partido Comunista (…) Pero no encontraron nada. Se fueron callados. No pidieron ni perdón. Se sentían dueños y señores del sistema. Tenían el poder en las manos”.

Añade que como a las tres de la tarde, poco después de que se habían ido los soldados, llegaron marinos. “Estuvieron más de dos horas. También allanaron la casa y robaron cosas. Registraban con detectores de metales. (...) La señora Matilde me contó que el mandamás de los marinos entró al dormitorio de Neruda y le dijo: ‘Perdón, señor Neruda’. Y se fue”.

Araya recuerda que durante varios días la marina puso un buque de guerra frente a la casa del poeta. “Neruda decía: ‘Nos van a matar, nos van a volar’. Y yo le decía: ‘Si nos tenemos que morir, yo voy a morir en la ventana primero que usted’. Lo hacía para darle valor, para que se sintiera acompañado. Entonces le dijo a la señora Matilde: ‘Patoja –que así la nombraba–: mire el compañero, no nos va a abandonar, se va a quedar aquí’”.

Araya cuenta que conversaciones de ese tipo tenían lugar en la pieza del matrimonio: ellos acostados y él sentado a los pies de la cama. “Nos preguntábamos que haríamos nosotros solos. Pensábamos que a Neruda lo iban a asesinar. Entonces, resolvimos que la única opción era salir del país”.

 

El viaje

 

Araya narra que Neruda le dijo que su plan era instalarse en México y una vez en ese país pedir “a los intelectuales y a los gobiernos del mundo entero ayuda para derrocar a la tiranía y reconstruir la democracia en Chile”.

Rememora: “Desde la hostería Santa Elena –a menos de 100 metros de la casa de Isla Negra– nos comunicamos con las embajadas de Francia y México. La de México se portó un siete (nota máxima en el sistema educativo chileno). El embajador (Gonzalo Martínez Corbalá) se movilizó para ayudarnos. Creo que el 17 de septiembre nos llamó para decirnos que se había conseguido una habitación en la clínica Santa María. Allí deberíamos esperar la llegada de un avión ofrecido por el presidente Luis Echeverría”.

El problema era trasladar al poeta a la clínica. “Con Neruda y Matilde pensamos que la mejor y más segura manera de llegar hasta allá era en una ambulancia. Mi misión era conseguirla. Viajé a Santiago en nuestro Fiat 125 blanco y pude arrendar una ambulancia. (...) Recuerdo que ofrecí como seis veces más de lo que me cobraban para asegurar que efectivamente fueran a buscarnos. Acordamos que fueran el 19, porque ese día la clínica tendría todo dispuesto para recibir a Pablito.

“Llega el 19 y solicitamos a Tejas Verdes (el regimiento militar de la provincia de San Antonio) permiso para trasladar a Neruda. Me dijeron: ‘No estamos dando salvoconductos, menos a Neruda’. A pesar de la negativa decidimos partir. La ambulancia entró hasta la puerta que daba a la escalera de su dormitorio. (...) Al salir se despidió de su perrita Panda, se subió a la ambulancia y se acostó en la camilla. Neruda y Matilde se fueron en la ambulancia. Yo los seguí muy de cerca en el Fiat.”

“El viaje fue triste, caótico y terrible. Nos controlaban cada cuatro o cinco kilómetros, parecía imposible llegar a nuestro destino. Imagínese que salimos a las 12:30 y llegamos a las 18:30 a la clínica (distante poco más de 100 kilómetros de Isla Negra).

“En Melipilla fue el control más maldito. Allí Neruda vivió el momento más terrible. (...) Los militares lo bajaron de la ambulancia y le registraron el cuerpo y la ropa. Decían que buscaban armas. Él pedía clemencia, decía que era un poeta, un premio Nobel, que había dado todo por su país y que merecía respeto. Para ablandar sus corazones les decía que iba muy enfermo, pero las humillaciones continuaban. En un momento lloramos los tres tomados de la mano porque creíamos que así iba a ser nuestro fin.”

Finalmente la ambulancia llegó a la clínica tres horas más tarde de lo acordado. “Como llegamos muy cerca de la hora del toque de queda, no pudimos hacer nada más que quedarnos todos en la clínica a dormir (…)

“El embajador Martínez Corbalá fue a vernos al día siguiente. Y también el francés, que nunca supe cómo se llamaba. También recibimos la visita de Radomiro Tomic y Máximo Pacheco (dirigentes democratacristianos), de un diplomático sueco, y de nadie más.”

 

La inyección misteriosa

 

Araya dice que los primeros días en la clínica transcurrieron sin sobresaltos. El 22 de septiembre, la embajada de México avisó que el avión dispuesto por su gobierno tenía programado salir de Santiago rumbo a México el 24 de septiembre. Le comunicó además que el régimen militar había autorizado su salida.

“Entonces Neruda nos pidió a mí y a Matilde que viajáramos a Isla Negra a buscar sus cosas más importantes, entre éstas sus memorias inconclusas. Creo que eran Confieso que he vivido. Al día siguiente –23 de septiembre- partimos temprano hacia la casa de Isla Negra. (...) Dejamos a Neruda muy bien en la clínica, acompañado por su hermana Laurita, que llegó ese día a acompañarlo.”

Asegura que Neruda estaba “en excelente estado, tomando todos sus medicamentos. Todos eran pastillas, no había inyecciones. Nosotros nos preocupamos de recoger todo lo que nos indicó. Estábamos en eso cuando Neruda nos llamó como a las cuatro de la tarde a la hostería Santa Elena, donde le dieron el recado a Matilde, quien devolvió la llamada. Neruda le dijo: ‘Vénganse rápido, porque estando durmiendo entró un doctor y me colocó una inyección’.

“Cuando llegamos a la clínica, Neruda estaba muy afiebrado y rojizo. Dijo que lo habían pinchado en la guata (el estómago) y que ignoraba lo que le habían inyectado. Entonces le vemos la guata y tenía un manchón rojo.”

Araya recuerda que momentos después, cuando se estaba lavando la cara en el baño, entro un médico que le dijo: “Tiene que ir a comprarle urgente a don Pablo un remedio que no está en la clínica”.

Fue a comprar el medicamento y Neruda se quedó con Matilde y Laurita. “En el trayecto me siguieron sin que yo me diera cuenta. El médico antes me había dicho que el medicamento no se encontraba en el centro de Santiago, sino en una farmacia de la calle Vivaceta o Independencia. Cuando salí por Balmaceda para entrar a Vivaceta aparecieron dos autos, uno por detrás y otro por delante. Se bajaron unos hombres y me pegaron puñetazos y patadas. No supe quiénes eran. Me cachetearon harto y luego me pegaron un balazo en una pierna.

“Después de todo lo que me pegaron terminé muy mal herido en la comisaría Carrión, que está por Vivaceta con Santa María. Luego me trasladaron al estadio Nacional donde sufrí severas torturas que me dejaron a un paso de la muerte. El cardenal Raúl Silva Henríquez logró sacarme de ese infierno. Por eso estoy vivo.”

Neruda murió a las 22:00 horas en su habitación –la número 406– de la clínica Santa María.

Consultado por Proceso, el director de archivos de la Fundación Neruda, Darío Oses, dio a conocer la posición de esta institución respecto de la muerte del poeta:

“No hay una versión oficial que maneje la fundación. Ésta se atiene a los testimonios de personas cercanas a Neruda en el momento de su muerte y de biógrafos que manejaron fuentes confiables. Hay bastantes coincidencias entre las versiones de Matilde Urrutia en su libro Mi vida junto a Pablo, la de Jorge Edwards en Adiós poeta y la de Volodia Teitelboim en su biografía Neruda. La causa de muerte fue el cáncer. Uno de los médicos que lo trataba, al parecer el doctor Vargas Salazar, le había advertido a Matilde que la agitación que le producía al poeta el enterarse de lo que estaba ocurriendo en Chile en ese momento podía agravar su estado. A esta situación también contribuyeron el allanamiento de su casa (...) y el traslado en ambulancia (...) con controles y revisiones militares en el camino.”

Pero Manuel Araya dice no tener duda alguna: “Neruda fue asesinado”. Y sostiene que la orden vino de Augusto Pinochet: “¿De qué otra parte iba a salir?”.

 

Consejos para Allende

Francisco Marín

 

VALPARAÍSO, CHILE.- El presidente chileno Salvador Allende era el visitante más asiduo de Pablo Neruda en su casa de Isla Negra. “Cuando iba, Allende siempre le pedía consejos al poeta porque éste era muy sabio en política”, sostiene Manuel Araya Osorio, exasistente personal de Neruda.

Recuerda, por ejemplo, los consejos que Neruda le dio a Allende sobre las fuerzas armadas en las semanas previas al cuartelazo, cuando el 23 de agosto de 1973 la derecha y los militares golpistas forzaron la renuncia del general Carlos Prats González, comandante en jefe del ejército.

“Tenemos que descabezar a las fuerzas armadas... Los de nosotros hacia acá y los otros hacia un lado”, le decía Neruda al presidente.

Araya lamenta que El Chicho (Allende) no le hiciera caso al poeta en este tema. “Si lo hubiera hecho, la historia habría sido bien diferente. Otro gallo hubiera cantado, todavía estaríamos en el poder”, dice convencido.

Y cuenta que el 10 de septiembre de 1973 –un día antes del golpe militar– Neruda le pidió que viajara a Santiago para entregarle un mensaje al presidente Allende. Se trataba de una invitación a la inauguración de Cantalao, el refugio para la inspiración y el descanso de los poetas, que sería precisamente el 11 de septiembre.

En entrevista con Proceso, Mario Casasús, estudioso de la vida de Neruda y corresponsal en México de El Clarín de Chile, dice que Neruda había escrito los estatutos de la fundación Cantalao. A ésta traspasaría los terrenos de la casa de los poetas del mismo nombre, que están muy cerca de su casa de Isla Negra.

Araya afirma que Allende lo recibió en su despacho. “Estaba caminando, parecía nervioso. Leyó la nota de Neruda e inmediatamente redactó una respuesta. Sin leerla me la guardé en un bolsillo. (...) No tengo idea lo que decía ese mensaje, pero el presidente me dijo: ‘Dígale al compañero (Neruda) que mañana yo voy a ir a la Universidad Técnica (donde anunciaría la realización de un plebiscito) y que posiblemente haya ruidos de sables este 11 de septiembre’”.

Dice que Neruda, al conocer el mensaje, se quedó muy preocupado porque entendía el curso que estaban tomando los acontecimientos. “Esa noche casi no durmió”.

Ese 11 de septiembre “nosotros quedamos completamente abandonados y solos” afirma Araya. “La muerte del presidente Salvador Allende afectó mucho a don Pablo. Sin embargo él se sentía con la fuerza y entereza necesaria para seguir luchando por lo que creía justo”.

“Las noticias emitidas por los medios de comunicación nacionales eran manipuladas por el régimen militar. Sabíamos que eran falsas, que todo era mentira.”

Araya narra que Neruda se deprimió mucho. Él le pidió que no se pusiera triste. “Le dije que los militares en un mes le iban a entregar el poder a la Democracia Cristiana”.

Neruda le replicó: “No compañero, esto va a durar muchos años, como ocurrió en España. Yo conozco la historia, usted no sabe de golpes de Estado”.

 

* El autor es corresponsal en Chile del semanario mexicano Proceso, reportaje publicado en la edición número 1081 del 8 de mayo de 2011. Se reproduce en Clarín.cl con autorización del autor.