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T r i b u n a c h i l e n a

Opinion

Las guerras ideológicas preventivas

Eliades Acosta Matos (Cubarte/Adital)

A través de la historia los imperios han intentado expresar su condición no sólo en el terreno militar o económico, sino también en el de las ideas. Nunca ha escapado a su olfato hegemónico el dejar resquicios para creencias o teorías que puedan desafiar, llegado el caso, su ejercicio del poder absoluto.

Un imperio eficaz no es aquel que disponga de más legiones o ejércitos, de mayores flotas o arsenales para implantar su hegemonía, sino el que genere constantemente concepciones globales que afiancen su poder y discursos convincentes que lo justifiquen, confiriéndole invulnerabilidad.

Cuando un imperio logra que su razón global se incorpore en la cosmovisión individual de sus súbditos puede aspirar a una cierta estabilidad interna y a disfrutar de un período de pax imperial, más o menos fecunda. Cuando ambas esferas se separan o enfrentan se anuncia en lontananza la decadencia y se vislumbra el inevitable colapso. El propio concepto de "Razón de Estado" expresa la necesidad de "pensar", esto es, de razonar, prever y adelantarse a los sucesos que tienen como deber los grupos de poder, detectando los peligros y eliminando a los adversarios potenciales, incluso, antes de que estos ataquen. Las guerras ideológicas preventivas son tan antiguas como la Humanidad, mucho más que la que George W. Bush ha declarado al mundo después del 11 de septiembre del 2001, pero los neoconservadores que mueven desde las sombras los hilos de su gobierno están recurriendo a ellas con desesperación, espantados por las perspectivas de un planeta mucho menos dócil y gobernable de lo que creyeron.

Es abigarrada, exuberante, pero escalofriantemente coherente la panoplia de ideas, conceptos, teorías y dogmas a que han recurrido los ideólogos neoconservadores para facilitar el avance de las legiones del imperio, tanto las militares como las empresariales, en su marcha tenaz hacia la conquista del último "oscuro rincón del planeta". Movilizados sin necesidad del acicate de la prédica de ningún Pedro el Ermitaño, esta cruzada de ideas se ha puesto en marcha agitada por el santo celo de ejecutar el programa de reconquista y contrarrevolución mundial contenido en el "Proyecto para un nuevo Siglo Americano", de junio de 1997.(PNAC, por sus siglas en Inglés)

Las etapas bélicas del PNAC las estamos presenciando en Afganistán e Irak. Las otras, las que se diseñaron aplicar en la esfera de la diplomacia pública o el también llamado "poder suave", comienzan a ocupar un lugar destacado en la agenda del Imperio, y especialmente en la del Presidente-emperador.

Cuando las cosas empiezan a salir mal en los campos de batalla y las nuevas posesiones imperiales se rebelan; cuando el estallido de los coches-bombas se incorpora a la vida cotidiana de las colonias, incluso de las ciudades-metrópolis; cuando regresan horizontalmente a casa muchos de los soldados que fueron despedidos con flores y marchas patrióticas; cuando se revela el horror de las torturas, masacres, secuestros y ejecuciones extrajudiciales del ejército imperial dislocado en los frentes, el mismo que se soñaba formado por cruzados impolutos, animados por la fe y el espíritu; cuando las ideas se radicalizan y las actitudes se tornan manos racionales, ha llegado la hora de la guerra ideológica preventiva, el turno de las negociaciones, el momento en que el imperio enviará a su casa, dentro del diario, a través de los canales de televisión, las páginas web o los blogs de Internet, a un sonriente académico, elegante y seguro de si mismo, convincente como un vendedor de seguros y encantador como una estrella de cine. De por sentado que después de escucharlo, usted se sentirá mejor, comprenderá lo que está sucediendo, agradecerá al Presidente Bush por su corajuda defensa de la libertad, la democracia, la paz, y la civilización occidental, y se alistará para combatir, aunque sea modestamente, contra las hordas de bárbaros antiamericanos que avanzan asolando todo a su paso, desde Indonesia hasta las selvas colombianas.

El académico que le envían, por ejemplo, se dedicará a explicarle el "Indice de los Estados fallidos, 2006", usando para ello una metodología al parecer irreprochable fundamentada en la aplicación de un software con estadísticas, fórmulas matemáticas y hechos de la historia reciente, especialmente aquellos vinculados con el ascenso de Hitler al poder, ante la indiferencia de las potencias europeas y de los propios Estados Unidos. Sin que lo agite la menor sospecha, usted se enterará que existe una organización "no gubernamental", por supuesto norteamericana, llamada "Fund for Peace", cuyo slogan es "Promoting Sustainable Security", la cual publica cada año, a partir del 2005, una especie de hit parade del desorden, la ingobernabilidad, el caos y la anarquía de las naciones del planeta. Nadie tiene que convencerlo, mucho menos el gentil académico que le mandaron, de que se trata de una lista en la que nadie quisiera figurar, pero que los Estados Unidos tiene el deber de compilar y publicar, a manera de advertencia y admonición paternal, para que cada cual ponga su casa en orden y contribuya de esta manera, conscientemente, al orden mundial, que es el orden, casualmente, que busca imponer el gobierno de los Estados Unidos.

Puede que usted se resista a aceptar tan extraña lógica, pero el académico le explicará con paciencia, que es imprescindible que las naciones pongan de su parte, de manera voluntaria, por supuesto, para que los Estados Unidos puedan ejercer su poder imperial, que a todos conviene. El Index… actuaría aquí como una especie de primera advertencia que envía el Sheriff del pueblo a la casa de una familia díscola y mal llevada. Mediante un recadero desarmado se les haría saber que sus escándalos y peleas molestan, y pueden llegar a soliviantar los ánimos del resto de las familias del pueblo. Esta advertencia, de no ser tomada debidamente en cuenta, podría ser seguida por la visita del propio Sheriff, quien suele andar con dos Colt a la cintura y un Winchester listo para ser usado, en cualquier momento.

Llegada la conversación a este punto, el académico que le enviaron, un discreto caballero, hará silencio, se acomodará lentamente en el sillón, y tomará de la taza de té que usted le ofreció antes, sin dejar de mirarlo rectamente a los ojos. Y usted, claro está, que ha visto las películas de "El Padrino" y recuerda bien las amables visitas de Luca Brazzi con las que Vito Corleone convencía de algo a sus amigos, entenderá de inmediato, como si la luz, al fin, se hubiese abierto paso hasta su cerebro.

A veces las personas son testarudas. Puede, incluso, que usted sea un tanto escéptico y cuando cierre la puerta, tras despedir al simpático académico que le enviaron, retome el asunto por su cuenta y se dedique a profundizar en eso de los "Estados fallidos". Entonces descubrirá que:

1) Según "Fund for Peace", cuando publicó su primer Indice en el 2005, lo compiló tomando en cuenta "…decenas de miles de artículos publicados en fuentes locales y regionales, entre mayo y diciembre del 2004, usando para ello un servicio informativo de Internet llamado "Thomson Dialog". Lo curioso, aparte de que no se especifica la manera en que se realizó la selección de los artículos ni los criterios aplicados, por ejemplo, a la hora de procesar los idiomas en que publicaron inicialmente, es que ‘Thomson Dialog" es un servicio informativo general on line, que provee datos en campos como negocios, ingeniería, leyes, ciencias y finanzas, y no se especializa en política. Pertenece a la Thomson Corporation, con sede en Cary, Carolina del Norte, que tiene clientes en más de 130 países del mundo y generó ingresos, el pasado año, por más de $8,7 billones de dólares. Es comprensible que, al conocer estos datos usted se torne aún más escéptico.

2) Según "Fund for Peace", una vez recibidos estos miles artículos quién sabe compilados bajo qué criterios por los softwares no específicos de la Thomson Corporation, procedió a organizarlos jerárquicamente, según sus variables, para lo cual les aplicó un software propio , que tampoco se identifica. Para concluir su primer Indice, FFP ha declarado, seráficamente, que los documentos organizados y jerarquizados de esta manera fueron "revisados por expertos", una vez más, no especificados. Comprendo que al llegar a este punto, aumente de manera muy específica su escepticismo inicial.

3) "Fund for Peace", que al parecer tiene entre sus objetivos el fomento de la duda cartesiana, ha logrado que usted se preocupe y comience a cuestionar la confiabilidad del Indice que el gentil académico acaba de explicarle. La cosa llega a niveles alarmantes cuando usted se dedica a examinar los doce criterios o indicadores que han permitido conformar el Indice de la manera en que ha sido conformado. Así descubrirá que estos de dividen en "sociales, económicos y políticos". Al primer grupo pertenecen ambigüedades tales como "aumento de la presión demográfica, movimientos masivos de refugiados, legado de venganzas o grupos que se sienten ofendidos o están paranoicos, y perdidas humanas sostenidas o crónicas". Al segundo grupo se adscriben criterios tan inespecíficos como "desarrollo económico dispar entre grupos y declive económico". Al tercero, "deslegitimación del estado, auge del crimen, deterioro de los servicios públicos, aplicación arbitraria de la ley, amplias violaciones de los derechos humanos, auge de elites ilegales, omnipotencia de los aparatos de seguridad, intervención de otros estados o de actores políticos externos". Comprendo que le cueste trabajo entender cómo definir cada uno de estos criterios, y si lo lograse, cómo entender que la definición pueda aspirar a ser objetiva y universal, como si usted viviese en un mundo donde reinen criterios universales a la hora de valorar las cuestiones sociales.

4) Si a estas alturas, lo descubierto no lo ha llevado todavía a una condición plenamente escéptica, lo logrará cuando sepa que:

a) FFP elabora los perfiles de cada país a los que analiza y otorga lugar en su Indice, gracias a la generosidad monetaria de Carnegie Corporation, de New York.

b) FFP desarrolla otro proyecto paralelo al Indice, el "Proyecto de Amenazas Convergentes", gracias a la generosidad monetaria de la Ford Foundation y la John D and Catherine T Mac Arthur Foundation.

c) FFP tiene en su Junta Directiva, presidida por la Sra Pauline H Baker, a senadores, periodistas, ex embajadores norteamericanos, empresarios y dos generales, por lo que puede autodenominarse de la manera en que lo hace: "somos una organización sin fines de lucro, dedicada a la investigación y la educación".

Si le digo que el "Indice de estados fallidos" del 2006 recoge ordenadamente el nombre de 146 países, y que estos van desde Sudán, el primero en la lista, y en consecuencia, el más fallido, hasta Noruega, el último, el más exitoso, y que en dicha lista, por ejemplo y de manera absolutamente "objetiva", los estados a los que el gobierno norteamericano considera enemigos están entre los primeros y sus aliados entre los últimos, entonces no me asombra que el escepticismo en usted vaya cediendo su lugar a la cólera, y que esta aumente aún más cuando sepa que los irreprochables softwares de FFP ubican a los Estados Unidos en un cómodo lugar 128.

No se deje llevar por los impulsos. No se lance a la calle a buscar a aquel amable y eficiente académico que le mandó a su casa el estado mayor de la guerra ideológica preventiva. Deje el bate de baseball en su rincón. Respire profundo.

Recuerde que, al igual que los Estados, es posible que la razón también naufrague. No forme parte del "Indice de personas fallidas" que quizás, en este mismo instante, el "Fund for Peace" u otro semejante, debe estar compilando por orden de los neoconservadores norteamericanos.

América Latina: Miedos importados

América Latina: Miedos importados

Jorge Gómez Barata (Visiones Alternativas)

A diferencia de las revoluciones burguesas europeas que llevaron al poder a una nueva clase, cambiaron las relaciones de producción y crearon sistemas políticos nuevos, en las republicas iberoamericanas, las elites criollas no sólo no liberaron a la sociedad, sino que ni siquiera se liberaron ellas mismas; en lugar de destruir un orden injusto, heredaron sus despojos.

 

 

Ocurrió así porque la conquista abortó el desarrollo endógeno, provocando una cadena de anomalías. En las colonias y luego en las republicas, los criollos, los indios, los negros, las mitas y las encomiendas, los latifundistas, curas y militares; los gamonales y mayorales, en fin, la oligarquía, suplantaron a las clases de la moderna sociedad.

 

 

 

Aquellas deformaciones estructurales provocaron un extraño fenómeno histórico compuesto de sumisión al extranjero, saqueo, ignorancia y miedo, caracterizado por André Gunder Frank como “Desarrollo del subdesarrollo”; una dinámica social en la que se cumple una regla genética: cuando un organismo deforme crece, crece la deformidad.

 

 

 

Al no encontrar empresarios con quienes asociarse, el capital extranjero pactó con las oligarquías nativas y las colocó bajo su protección. No había que pagar impuestos ni existían límites a la repatriación de las ganancias, tampoco leyes para proteger a los obreros ni a los campesinos y se podía suprimir a los líderes sindicales. El mimetismo fue tal que modernas corporaciones norteamericanas adoptaron formas de pago en vales y especies, retrocediendo a etapas y prácticas feudales desconocidas en los Estados Unidos.

 

 

 

Sobre aquella base económica absurda, se levantó la superestructura política y jurídica correspondiente. Cuando en América los criollos se convertían en caudillos y dictadores, en Europa los partidos marxistas y socialdemócratas pugnaban por el poder. Los empeños nacionalistas fueron abortados y el progreso aplazado. En Iberoamérica hay todavía tribus y comunidades que viven de la caza y la recolección como hacía el hombre de Neardenthal y en Centroamérica las naciones no han completado la unidad lingüística.

 

 

 

En un semejante entorno no se desarrollaron porque no eran necesarios las instituciones civiles, las entidades de participación ni los partidos políticos que caracterizan a las modernas naciones. Para el funcionamiento del régimen oligárquico bastaban las primitivas estructuras de liberales y conservadores, el ejército y el clero.

 

 

 

No obstante, nada pudo impedir que penetraran en América Latina las ideas socialistas, que aunque perseguidas y censuradas, alumbraron a las generaciones que entre los años veinte y treinta del pasado siglo, bajo la influencia de las revoluciones mexicana y rusa, la reforma universitaria en Córdoba y las vanguardias artísticas, profundizaron el nacionalismo y comenzaron a disputar el poder a la oligarquía y a confrontar al imperialismo. En aquel contexto se fundaron también los primeros partidos socialistas y comunistas.

 

 

 

Cuando esos procesos ocurrían, en Europa y en los Estados Unidos, convertidos ya en la primera potencia imperialista, se levantaba una poderosa reacción mundial contra la revolución bolchevique, que convirtió a los socialistas y comunistas en enemigos públicos.

 

 

 

Los Estados Unidos no se escandalizaron cuando en 1900 los sindicatos y los socialistas británicos se fusionaron para formar el Partido Laborista, ni pusieron trabas al despliegue de los partidos socialdemócratas en todos los países de Europa Occidental, pero persiguieron a Sandino, abortaron el experimento de Jacobo Arbenz, hostilizaron a Fidel Castro y apoyaron la violencia con que la oligarquía chilena confrontó a Salvador Allende.

 

 

 

Parte de las fuerzas y los individuos que ahora critican los empeños del presidente Chávez por unir en un solo partido a todas las fuerzas interesadas en el progreso y el desarrollo de Venezuela, sobre la base de una plataforma socialista, son rehenes del atraso y la ignorancia como ocurrió hace doscientos años.

 

 

 

Buena parte de la reacción ante el proyecto de Chávez no es de oposición sino de miedo a la innovación, un miedo atávico y ancestral, el mismo miedo a caminar y vivir su propio destino que hizo pactar a las elites criollas y creó la oligarquía que vendió su alma al diablo. Lo peor es que ese miedo no es ni siquiera endógeno, sino también importado y manipulado.

 

 

 

5/1/07

 

 

 

Al término del 2006, ¿es Chile un país moderno?


por  Leopoldo Lavín Mujica

Cuando un ex presidente de Chile y líder político demócrata cristiano, considerado por algunos una “reserva moral del país”, impide a los militantes de su partido debatir abiertamente sobre un documento autocrítico, redactado por dos intelectuales sinceros con el fin de que la colectividad se reconcilie con su pasado golpista, cabe preguntarse si se puede hablar de un partido político moderno de un país moderno.

Y cuando la derecha exige que el busto de un dictador anti-moderno (por el uso de la fuerza y el desprecio por la Razón), que la comandó y sometió como un sátrapa y no como un líder honorable, sea erigido frente a La Moneda, a la que bombardeó con alevosía y cuyas imágenes son un símbolo planetario de la destrucción de la Democracia en el siglo XX, es obvio preguntarse si se trata de una derecha responsable y moderna.

Cuando la alta jerarquía militar del Ejército no sólo decide rendirle postreros honores militares a un terrorista internacional acusado de mandar a matar con cargas explosivas a un compañero de armas en Buenos Aires y a un compatriota diplomático en Washington, sino que además permite que el acto se convierta en una evidente apología de la violencia militar y se banalice el putchismo, vale la pena preguntarse si las FF. AA son profesionales, modernas, respetuosas de la soberanía popular y de las instituciones y los valores republicanos.

Y si la jerarquía del clero católico de Chile(*) lanza por la borda su capital de simpatía —heredado de la resistencia democrática de tantos sacerdotes y monjas que lucharon por los valores del humanismo cristiano en los “años de plomo” de la dictadura— para santificar la obra de un dictador que asesinó a sus palomas, adhiriendo en la práctica a la opción de los más poderosos y defendiendo en la escena pública los valores de la derecha integrista que la alejaron en el pasado de las mayorías chilenas, es pertinente plantearse si la Iglesia es capaz de entender los cambios culturales de un país que aspira ser moderno.

De más están los comentarios acerca de los criterios poco modernos (racional y burocrático ‘weberianos’ de eficiencia) de un Poder Judicial que no quiso dotarse de los instrumentos legales para juzgar y condenar en vida al primer responsable de crímenes de lesa humanidad. Al no hacerlo renunció a aplicar el principio ‘hegeliano’ y jurídico moderno que sostiene que “en el Estado el Hombre tiene una existencia conforme a la Razón”. Idea socrática, llena de profundo contenido democrático, que señala de que nadie está por encima de la Ley.

Y cuando el ministro de Hacienda viaja a un país nórdico a copiar el modelo de “flexiseguridad” del fluido “mercado laboral” danés (entiéndase: el trabajo-mercancía debe regularse según las exigencias y necesidades del Capital), omitiendo referirse a la inexistencia de las condiciones mínimas para instalarlo en Chile, debido las relaciones de fuerza asimétricas existentes entre un movimiento sindical chileno fragilizado y un empresariado empoderado y favorecido por 32 años de políticas del Estado chileno, cabe interrogarse si se puede describir como un “país moderno” aquel donde sus autoridades son incapaces de expresarse franca y claramente, sin manipular a su auditorio, es decir, sin privarlo de los antecedentes contextuales que le permitan formarse por sí mismo una opinión.

Cuando el descarado favoritismo del Estado por el empresariado bajo la dictadura, se transforma en cultura de la corrupción bajo la “democracia de baja intensidad” de la Concertación, la que en vez de democratizar el sistema político y reemplazar el sistema binominal por uno proporcional se limita a medidas de maquillaje, sin siquiera exigir la renuncia a los diputados y senadores responsables de corruptela o de doble empleo, habría que reflexionar si el sistema de partidos del régimen político postdictadura genera condiciones para el ejercicio de la probidad y la transparencia, componentes fundamentales de una ética del servicio público en una sociedad moderna y democrática.

¿Es posible caracterizar el Espacio Público como moderno y formador de la voluntad ciudadana aquel donde dos medios impresos del dispositivo mediático comparten el 80% de las ventas y debido al carácter oligopólico del mercado de la información, dos consorcios “periodísticos” se benefician con el 70% de la ayuda estatal en publicidad con el agravante de que no pierden ocasión para transformarse en mera caja de resonancia de los intereses de las elites dominantes y en hacer la apología post-mortem del dictador?

Va quedando el mentado Modelo. ¿Qué tiene de “moderno” un sistema económico rechazado por más del 80% de la ciudadanía, generador de profundas desigualdades, concentrador de la riqueza en menos del 8% de la población, desconectado con las necesidades y los valores sociales de una sociedad que aspira a la igualdad de condiciones? La conectividad con la economía global es una cualidad tecnológica. La regulación capitalista de una economía nacional es un mecanismo que responde a las dinámicas de la economía global para alimentar el sistema financiero mundial.

La Modernidad implica el dominio y el control en pos de objetivos humanos de procesos ciegos y de lógicas autónomas: la tecnológica y la económica. La sociedad moderna, para ser libre, debe someter los poderes de la tecnociencia actualmente fagocitados por la lógica del capital y la ganancia. Este continúa siendo el proyecto de la Modernidad.

Por suerte vimos este año un movimiento estudiantil moderno que pugna por un sistema de educación público de calidad para todos con medios tecnológicos al servicio del conocimiento y el aprendizaje; un movimiento mapuche que lucha por dotar a su comunidad de poderes autónomos; una ciudadanía reflexiva que desconfía de los cantos de sirena del neoliberalismo real y discursivo; un movimiento ecologista que comienza a luchar contra la mercantilización y destrucción del planeta y por una vida sana; un movimiento de DD.HH. con gran tradición que continúa la lucha por la justicia y la Razón histórica y un sindicalismo que por fin comienza a responder claramente a la arrogancia empresarial.

Esperemos que alce la cabeza un movimiento de mujeres que ponga la exigencia moderna de la igualdad de géneros y la equidad salarial en la agenda política.

Cabe preguntarse si algún político chileno puede exponer acerca del tema y defender la tesis, “Chile País Moderno”, en una aula o campus ante un público universitario de un país latinoamericano, europeo o norteamericano. Ante intelectuales y estudiantes educados en la racionalidad crítica y los valores de la modernidad (y no sólo en la cultura MBA de la racionalidad instrumental, del “management” y de la ideología del capitalismo global). El pensamiento moderno nacido en el siglo XVII en la lucha contra la arbitrariedad del poder, los abusos, la superstición religiosa, el poder patriarcal del clero, y los privilegios de la plutocracia y de las oligarquías militares, aún está vigente cuando se trata de enmendar rumbos.

Obvio, falta una Izquierda democrática, antisistémica y con voluntad de poder.

La Izquierda se encuentra todavía en pañales frente a las tareas urgentes. Jibarizada por la desunión. Atrasada en la comprensión de las condiciones objetivas y subjetivas (le deja la crítica del Modelo neoliberal a fracciones democristianas y sigue desgarrada entre la política del “mal menor”, de apoyo a la Concertación, o de asumirse con un proyecto autónomo de gobierno). Una lástima, esperemos que en el 2007 la Izquierda sepa crear instancias abiertas de reflexión y de acción sociopolítica común para dotarse de un programa que permita construir un país moderno, solidario y democrático.



(*) El clero romano acaba de negarse a celebrar ceremonias religiosas a un difunto ciudadano italiano que solicitó la eutanasia y el clero chileno participa obsequioso en un homenaje funerario que santifica al dictador Pinochet, responsable de crímenes contra la humanidad. Son las dos caras de una misma moneda. Pese a la retórica “social” del papa Ratzinger, la jerarquía eclesiástica católica adopta posiciones cada vez más integristas.



Leopoldo Lavín Mujica. Profesor del Departamento de Filosofía del Collège de Limoilou, Québec, Canadá.

Los asesinos solapados

Los asesinos solapados

Miguel Tapia G., Periodista

Poco a poco se han ido develando secretos. El propio Ejército ha tenido que reconocer que sí, tal como las víctimas veníamos denunciando desde el mismísimo 12 de septiembre de 1973, los militares violaron los derechos humanos; que detuvieron, torturaron, asesinaron y robaron convencidos de que un halo de impunidad les protegería eternamente.

Pero la realidad nos lleva por senderos impensados y la más garantizada impunidad se fue derrumbando en la mayoría de los casos.

Los uniformados que ordenaron y los que ejecutaron tantas muertes infames, tanta degradación y violación contra quienes pensaban distinto; aquellos que diseñaron paso a paso los procedimientos para detectar, perseguir, detener, ultrajar, torturar, asesinar y hacer desaparecer a sus contrarios han ido cayendo poco a poco en la inexorable red de la justicia.

Pero lo terrible es que hay una enorme cantidad de ciudadanos que participaron activamente en la más brutal represión, pero están impunes y tienen la sensación de que morirán siendo considerados personajes distinguidos e incluso ilustres en sus respectivas comunidades.

Algunos, no olvidamos

Ellos no podrán olvidarlo, pero no cabe duda que lograron anular la memoria colectiva en cada ciudad, haciendo que nadie –o más precisamente muy pocos- recuerde que fueron ellos los que corrieron desde el mismo 11 de septiembre de hace 33 años a los cuarteles o a las gobernaciones con papelitos llenos de nombres escritos a la rápida.

Pero hay quienes no olvidamos quiénes oficiaron de soplones con instintos criminales para cobrar venganza por poco o nada contra quienes alguna vez les contradijeron. O con los que participaron en la expropiación de sus bienes, porque tocarles sus intereses debía equivaler a una condena a muerte… igual que en la mafia.

No faltamos los que identificamos en detalle a los personajes que en cada ciudad o pueblo del país, pusieron sus vehículos a disposición de los usurpadores y les dieron el encargo de ultimar a todo aquel que les cayera mal, que les hubiera discutido o humillado alguna vez. Hubo narcotraficantes de cuello y corbata que se vengaron de sus investigadores, o ladrones que denunciaron como “socialistas extremistas” a quienes habían sido víctimas de sus robos, porque aquí se aseguraban que nunca serían denunciados.

Todos los enfermizos anti unidad popular dieron rienda suelta a sus odiosidades fomentadas desde largo con campañas como la de “junten rabia, chilenos” desplegada desde el deplorable diario Tribuna, para provocar el estado criminal que se impuso en nuestro sufrido país.

Jauría de civiles

Detrás de toda la maquinaria criminal desplegada con la fiereza del aparato del estado desde el primer momento del golpe militar, hubo una jauría de civiles que instigaron, motivaron y engañaron.

Hubo muchos militares asesinos. ¡Qué duda cabe! Cada uno ha tenido que dar la cara ante los tribunales. Muchos ya están pagando con cárcel y otros saben que tarde o temprano caerán en prisión por los cruentos asesinatos y torturas que perpetraron contra indefensos ciudadanos, generalmente maniatados y con la vista vendada.

Hubo autoridades que abusaron sin límites del poder de las armas no sólo para violar mujeres, torturar o asesinar. También para robar.

Robos y apropiaciones criminales

Por ejemplo, en el INP obra una cantidad increíble de antecedentes nunca revelados de personas asesinadas o exiliadas que desde 1975 en adelante aparecen cobrando millonarios desahucios y abultadas jubilaciones que nunca vieron… porque fueron tramitadas y cobradas fraudulentamente por autoridades y personalidades influyentes de la época. Muchos vestían uniforme. Pero también hubo civiles que los incitaron y sacaron una parte importante de la torta… o del animal faenado que fueron víctimas de tanta maldad.

Hubo muchos uniformados que creyeron que los exiliados nunca volverían y que como tuvieron que refugiarse y luego salir de Chile sin regularizar ninguno de sus asuntos legales, dejaron sus propiedades en el aire. Una gran cantidad se apropió de casas y predios de los desterrados. Pero no eran sólo militares. Los trámites los hicieron principalmente civiles, protegidos por el manto de impunidad de los militares, que creyeron eterno.

Hubo muchos, muchísimos casos de aprovechamiento de la autoridad sin contrapesos ni controles en beneficio propio o de sus cercanos.

Tuve la ocasión de conocer una cantidad increíble de casos que fueron denunciados hace años ante la institución previsional pública al igual que otros que los retornados del exilio han comenzado a tramitar ante el Ministerio de Bienes Nacionales.

En cada uno de estos casos están involucrados uniformados, la mayoría ahora en retiro. Muchos han tenido que responder ante los tribunales y no son pocos los que lo han perdido todo, porque no sólo tuvieron que devolver lo mal habido, sino además tuvieron que pagar multas, indemnizaciones y costas. Después de la ostentación irracional, ahora están en la pobreza.

Pero han pagado solos. Los civiles incitadores, los que urdieron las canalladas y se refugiaron detrás de los uniformes para perpetrar estos abusos y crímenes inconmensurables, han conseguido plena impunidad.

Locos en hospitales e impunes en las plazas

No son pocos los militares que participaron en crímenes repugnantes y en flagrantes violaciones contra los derechos humanos que ahora perdieron la razón.

Por favor, revisen los registros de los hospitales psiquiátricos públicos y, sobre todo, los de las clínicas privadas para enfermos mentales. Los porcentajes de ex militares son espeluznantes.

Pero los provocadores, los civiles que se aprovecharon del desconocimiento de tantos militares sobre la realidad del mundo civil e instigaron tanto crimen y tanta barbaridad, ahí están: impunes, disfrutando de la quietud de su madurez. Son personas que gozan de la placidez de nuestras plazas, que reciben el inocente cariño de sus nietos, que disfrutan de una apacible jubilación, que asisten cada domingo a Misa y llegan a sentirse buenos, cercanos a Dios… pero que no podrán dormir jamás tranquilos, porque si algo tienen de conciencia, les corroerá el alma eternamente y cargarán sobre sus mentes y sus espaldas el peso infinito de haber provocado los crímenes y de la cobardía que significa seguir ocultándolo.

En Quillota vemos cada día gozar de la quietud en la Plaza de Armas y algunas casas y oficinas del entorno, a varios de quienes incitaron y contribuyeron a los crímenes perpetrados desde 1973. Y no cabe dudas que se sienten seguros en su actual impunidad.

Pero la verdad es que su situación podría cambiar a partir de las sentencias y apelaciones que se produzcan en la causa próxima a ser fallada prior la masacre de Quillota en 1974, mal conocida como “asalto a la patrulla”.

Ministra argentina critica exequias del dictador

Ministra argentina critica exequias del dictador Según la secretaria de Defensa trasandina, “hemos logrado (en Argentina) un avance, una mayor profundidad en todo este proceso de democratización de las Fuerzas Armadas y, bueno, hoy en día nadie podría reivindicar una mínima posibilidad de homenajear a (Jorge Rafael) Videla”.



UPI

Buenos Aires

La ministra de Defensa de Argentina, Nilda Garré, planteó ayer su pesar porque el general Augusto Pinochet murió sin haber recibido una condena por las violaciones de los derechos humanos cometidas en su régimen. En declaraciones a la agencia UPI en la capital trasandina, la secretaria de Estado consideró que la muerte del dictador chileno forma parte de “las inexorables cosas de la vida” y admitió que “me hubiera gustado que hubiera sido condenado primero, antes de morir, que hubiera afrontado el pronunciamiento de la justicia; creo que eso hubiera dado también tranquilidad a los familiares de las personas que sufrieron la persecución”.

Respecto de los funerales del militar, Garré indicó que “me dolió un poco que todavía haya sectores en el Ejército chileno que quieran homenajear a un personaje tan siniestro como es Pinochet, no sólo para Chile, sino para toda Sudamérica”.

Esta situación, a juicio de la alta funcionaria kirchnerista, contrasta con lo que ocurre en Argentina, ya que en este país, dijo, “hemos logrado un avance, una mayor profundidad en todo este proceso de democratización de las Fuerzas Armadas y, bueno, hoy en día nadie podría reivindicar una mínima posibilidad de homenajear a (Jorge Rafael) Videla, por ejemplo, como comandante en jefe del Ejército que fue en su momento”. Videla encabezó el golpe de Estado de marzo de 1976 que derribó a la administración de Isabel Perón.

“Quizás lo que pone en evidencia es que hay que profundizar el proceso de democratización, porque no puede hoy realmente ningún sector de ninguna Fuerza Armada reivindicar, ni siquiera parcialmente, a alguien que rompió el orden constitucional, (que) derrocó a un Mandatario elegido por el pueblo y (que) además de eso impuso el terrorismo de Estado”, sostuvo también Garré.

Junto con señalar que Argentina “respeta el esfuerzo que está haciendo Chile para avanzar”, la ministra postuló que este país “heredó una situación mucho más condicionada (…) También las autoridades democráticas en Chile, porque Pinochet todavía era, por las reformas constitucionales que había hecho, una figura política incluso importante en Chile y condicionó durante bastante tiempo”.

“Afortunadamente se está avanzando ahora y con la misma mirada que estamos haciéndolo de acá desde la Argentina”, concluyó Garré, una figura históricamente ligada de los años ’70 a la izquierda peronista.

CANCILLER FOXLEY

En Santiago, en tanto, el ministro Alejandro Foxley validó la decisión del Gobierno de no rendir honores de Jefe de Estado al fallecido militar. Según el canciller, “la Presidenta Bachelet hizo lo que tenía que hacer”.

“Para que Chile siga teniendo el éxito que tiene en el mundo, necesita un alto grado de unidad nacional, de capacidad de construir acuerdos. Lo que Chile necesita es abandonar en el mundo político el lenguaje de la descalificación, el lenguaje de la guerra. De repente da la impresión de que hay sectores de oposición que lo que están haciendo es organizar una empresa de demoliciones. Eso le hace enorme daño al país, no ayuda a nadie, eso es meterse en un contexto en que todos los chilenos perdemos, los de Gobierno y de oposición”, agregó.

A su turno, la diputada Isabel Allende (PS) mostró su rechazo a las declaraciones de la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, que se mostró abierta a incluir a Pinochet en la galería de los presidentes en La Moneda. “Creo que es una profunda equivocación, porque sería un insulto a una galería que refleja lo que es nuestra tradición republicana”, manifestó. Asimismo, cuestionó la idea de parlamentarios de la Alianza de levantar tres monumentos al militar: “Los monumentos deben erigirse a grandes personalidades que han hecho grandes contribuciones o han sido tremendamente consecuentes y han aportado a lo largo de la vida”. LN

LA PRÓXIMA JUGADA DEL PINOCHETISMO

LA PRÓXIMA JUGADA DEL PINOCHETISMO Enviado el Jueves, 14 diciembre a las 11:24:50
Pese a que el Ejército dio de baja de sus filas al capitán Augusto Pinochet Molina por el discurso pronunciado en el funeral del dictador, lo expresado por el joven militar no fue al azar. Fue un acto premeditado.


Con el fallecimiento del ex general Pinochet Chile vive un nuevo escenario político y sus seguidores buscaran instalar su pensamiento como una verdadera ideología.

Sin duda que la próxima jugada del pinochetismo será instalar al ex general como una figura política comparada solo a las gestas heroicas y fundacionales de los padres de la patria. Suena inverosímil esta afirmación pero hay que recordar que sus seguidores se sostienen más en fundamentalismos que en realidades.

Los hechos acontecidos en los últimos días tras el deceso de Augusto Pinochet Ugarte se podrían evaluar en los siguientes escenarios.

EL PINOCHETISMO DESDE LO SIMBÓLICO

Un hecho político de proporciones se generó con el encendido discurso protagonizado por el nieto del dictador, el capitán Augusto Pinochet Molina. Ello provocó que el Ejército le diera la baja de la institución castrense. Sin embargo, sus palabras responden a una planificada estrategia mediática con el objetivo de instalar a Augusto Pinochet Ugarte y su legado como discurso político.

Pero la pregunta que surge es, ¿porqué lapidar la carrera militar de un joven oficial si él podía transformarse en el legado viviente del pensamiento pinochetista al interior del Ejército?. Era el único del Clan que formaba parte de las Fuerzas Armadas, lo ayudaba el hecho de llevar su mismo nombre, no esta vinculado a ninguna investigación judicial. ¿Qué lo motivó para tomar esta decisión?.

Los primeros análisis sostienen que el capitán Pinochet Molina era la pieza perfecta para provocar un quiebre al interior de las Fuerzas Armadas e instalar la figura de ex gobernante de facto y su legado en un icono ideológico para Chile.

Las palabras del capitán Pinochet estuvieron enfocadas, en la defensa política del antiguo régimen, sobretodo, en lo que se refiere a que en el país existió una guerra que acabó con el marxismo en plena Guerra Fría y donde el ejército chileno fue el victorioso. Por otro lado, fue abiertamente deliberante en cuanto a cuestionar a los otros poderes del estado. Estuvo en el límite de la sedición.

Paralelamente, la intervención del capitán Pinochet Molina entrega tres elementos para el análisis. El primero, su condición de nieto y militar que lo ubica como el continuador natural de su pensamiento y obra y, Segundo, el discurso buscó rescatar el “legado” del dictador, dar una respuesta política a la negativa del gobierno de declarar duelo nacional y a la falta de compromiso del Ejército de presionar al Ejecutivo para que así fuere. Por último, dar una señal a sus seguidores que “pinochetismo” hay para rato.

A estas alturas, el clan Pinochet sabía que el joven militar realizaría y es seguro que estaban calculadas con anticipación las consecuencias institucionales que provocarían sus palabras al interior del Ejército. Ello lo dejo entrever Augusto Pinochet Hiriart en entrevista con radio Agricultura al reconocer que su primogénito había presentado su baja dos días antes del discurso.

Sin embargo, este escenario podría tener diferentes consecuencias políticas dependiendo de la proporción del castigo. Hoy el Ejército aplicó la máxima sanción y la baja puede ser interpretada por los pinochetistas como una nueva muestra de persecución a los familiares del ex dictador y de todo lo que significa el legado del Capitán General.

Pero, también son dos las señales que se interpretan con la salida del nieto de Pinochet de la institución armada. La necesidad de que el pinochetismo se aleje de la institucionalidad castrense por la distancia que en estos años han asumido las Fuerzas Armadas bajo la doctrina Cheyre y, por que no decirlo, la probabilidad cierta que el ahora ex capitán Pinochet se transforme en el continuador del legado de su abuelo pero desde una trinchera distinto, la político.

EL PINOCHETISMO ORGANIZADO

El discurso del ahora ex capitán del ejército demuestra que el pinochetismo más duro no sólo existe sino que tiene capacidad de movilización y autonomía respecto de los partidos de la Alianza. Los medios de comunicación han calculado que en al funeral circularon más de 50 mil adherentes.

Sin duda que en estos días han demostrado capacidad de organización y autonomía respecto de los partidos que conforman la Alianza derechista y sienten que a los “políticos” no les deben nada. Es más existe dolor por su alejamiento de la figura del nonagenario general.

En sus retinas están las últimas declaraciones de los presidentes de la UDI y de Renovación Nacional quienes se desmarcaron de Pinochet al dejar en libertad de acción a sus parlamentarios para que lo visitaran en el Hospital Militar.

Los pinochetistas se caracterizan por su fundamentalismo y su cercanía ideológica con el nacionalismo más extremo. Ello quedó demostrado con presencia de nazis criollos en el funeral y las ya conocidas banderas de “Patria y Libertad” que rodearon el Hospital Militar. Hay que recordar también que el soldado más leal de ex general fue su abogado, Pablo Rodríguez Grez, fundador de la “araña negra”, quien lo defendió hasta su muerte.

Les duele que el Ejército tomará distancia del ex militar pero no les perdona a los líderes de la derecha tradicional y oligarca que hayan abandonado la figura del Capitán General para obtener una mejor votación electoral. El general Juan Emilio Cheyre es la prueba viviente de “su” dolor con las Fuerzas Armadas mientras que Sebastián Piñera y Joaquín Lavin son quienes representan la “traición a la obra de Pinochet”.

Se concentran en dos grandes ejes: La Fundación Pinochet y en las estructuras poblacionales de la UDI. A través de la primera, se empapan de la doctrina dado que agrupa a los ex colaboradores civiles y militares del régimen, además de los ex agentes de seguridad, mientras que la segunda, es el instrumento de penetración social de la ideología pinochetista. Si bien están ligados al gremialismo, el liderazgo de sus dirigentes es mínimo dado que ellos antes que militantes son pinochetistas.

LAS COMPLICACIONES DE LA CONCERTACIÓN

La figura de Augusto Pinochet Ugarte nuevamente se convierte en el centro de la política chilena. Su deceso significa asumir en lo público que la transición no ha terminado y que el país sigue fracturado.

La masiva presencia pública de sus seguidores puede ser el paso necesario que algunos esperaban para transformar al pensamiento del ex militar en una ideología organizada y de ultraderecha.

Por otro lado, los últimos hechos registrados demuestran que las acciones impulsadas por los gobiernos concertacionistas, como fueron la Mesa de Diálogo, la Comisión Valech y Rettig y la renuncia anticipada de Pinochet como senador vitalicio resultaron ser meros cambios políticos cosméticos dado que no fueron capaces de resolver el problema de fondo, la reconciliación.

Para la Concertación, la formación de un nuevo referente pinochetista podría complicar su aparente calma dado que podrían capitalizar el descontento social bajo una mirada populista y nacionalista tal como lo han realizado a través de los movimientos de deudores habitacionales.

Por ello, resulta fundamental que en el análisis actual no se mímense lo sucedido en el masivo funeral del Capital General ni mucho menos la señal política que envío el Clan Pinochet. El nuevo escenario se construye con un ex general muerto pero con partidarios dispuestos a no dejar que la obra de Augusto Pinochet Ugarte se olvide.

Por Roberto Portilla. Editor General de Crónica Digital.

Santiago de Chile, 14 de diciembre de 2006.
Crónica Digital

El nazi fascismo del Ejército de Chile

Funerales de Pinochet dejaron de manifiesto que las nuevas generaciones de oficiales siguen siendo adoctrinadas en ideologías anti democráticas, pese al tranquilizador discurso de gobiernos concertacionistas


Alejandro Díaz, profesor universitario
(14/12/06)

LAS IMÁGENES DEL funeral del más conspicuo representante del Ejército de Chile de los últimos 40 años ameritan darse el tiempo para discutir una cuestión que atañe al conjunto de la sociedad y en particular al alto mando institucional: ella se refiere a los procesos formativos de la Escuela Militar.

Hasta hace un tiempo estábamos convencidos de que la malla curricular de la Escuela Militar se había democratizado lo suficiente como para pensar que los oficiales del Ejército de nuestro Estado democrático se formaban en una doctrina de respaldo de los derechos humanos y de respeto a los procesos de democratización de la sociedad chilena.

La Concertación nos había hecho suponer, que no sólo la malla curricular de la Escuela Militar había desterrado las concepciones nazi fascistas de sus asignaturas, sino que los oficiales se trasformaban educativamente para actuar en una sociedad democrática. Hasta hace poco, en múltiples foros, se escuchaba decir reiterativamente que estábamos en presencia de una profunda modernización del Ejército de Chile, que incluso había homologado sus procesos formativos a los de la educación universitaria.

Sin embargo, los sucesos ligados a la muerte y posterior rito fúnebre, con trompetas de honor, al ex comandante en jefe Augusto Pinochet torna evidente, de nuevo, la inconmovible estructura genotípica del Ejército de Chile: mostraba su inalterable habitus cultural, de socialización ininterrumpida de un esquema ideológico sustentado en las directrices de los oficiales prusianos de principios de siglo XX, refrendada por la posterior ideología de la seguridad nacional de la década de los sesenta, que denotan ela persistencia y prevalencia de los esquemas teóricos tradicionales en las mallas curriculares de los institutos armados.

La situación es preocupante. Las exposiciones que a veces se difunden en los canales del Congreso han mostrado en los últimos meses exposiciones de Oficiales de alta graduación de las Fuerzas Armadas, que revelan una situación lamentable en los aspectos teóricos y formativos de sus exposiciones. Suponemos que estos Oficiales actúan como profesores de sus institutos de formación y debemos suponer que a su vez, que ellos fueron formados por la literatura, que a manera de ejemplo, citaba el comandante en Jefe del Ejército en el responso fúnebre del Dictador, es decir los libros de geopolítica y de formación militar del fallecido Golpista. Si estos son citados, ¿significa que éstos están vigentes en los currículos de los futuros Oficiales?

Si esta situación se corresponde con la realidad, estamos en graves problemas. Hasta el momento, los Ministros de Defensa de la Concertación nos habían hecho creer que todo estaba controlado y que gradualmente se estaba interviniendo en la formación de los “Oficiales de la República de Chile”. La realidad nos deja en evidencia una verdad muy distante. Todos los gobiernos de la Concertación han optado por confiar en el comandante en jefe de las fuerzas armadas, la responsabilidad por los procesos formativos de los oficiales de las tropas encargadas de gestionar la violencia armada. Y tenemos el resultado, al menos en el “grado de capitán”.

Sucesivas generaciones de oficiales pueden ser testeadas por el habla de uno de sus efectivos. El discurso de uno de sus oficiales en el rito funerario del Dictador nos coloca a todo el país, en el mismo punto de los años 90. ¿Qué hacer con un Ejército formado o deformado en la doctrina de seguridad nacional y con campos referenciales culturales de valoración mesiánica de los códigos germánicos hitlerianos? ¿Que el capitán Pinochet Molina estaba obnubilado por la muerte de su abuelo? ¿Y el propio discurso del Comandante en Jefe, evidenció acaso una actitud radicalmente distinta? ¿Se corresponde sus palabras con la vigencia de un Estado democrático que abomina de los crímenes de la Dictadura de Pinochet?

Por ello, el conjunto de las fuerzas democráticas en el país deben mirar con especial preocupación y amenaza lo ocurrido en la ceremonia. No porque exista un remanente nazi pinochetista en el territorio nacional, sino porque ese núcleo minoritario se las arregla para nutrir con sus camadas de jovenzuelos para formarlos como Oficiales del Ejército de Chile. Los núcleos pinochetistas de Temuco, Valdivia, Puerto Montt, Talca Linares, se las arreglan, sin mediar Concertación, por habitus, para enviar de tanto en tanto a uno de los suyos a las Escuela Matrices de las Fuerzas Armadas. Así, tal como ha sucedido en los 200 años de historia de Chile, los oficiales provienen mayoritariamente de los núcleos conservadores más recalcitrantes de una clase media provinciana, de cultura mediocre, católica casi integrista y preñados por las culturas y habitus de las clases medias arribistas y serviles a los grupos económicos dominantes.

El habitus cultural del capital social de estos futuros oficiales tenderá a ser en general, de hábitos machistas, conservador, arribista, xenófobo, homofóbico y racista. La cultura de la clase media conservadora chilena así lo es; no será extraño, entonces, que los hijos que ella destine a las Escuela Matrices de las Fuerzas Armadas, también estén impregnados de este mundo particular de ideas sobre la vida y el Mundo.

¿Seguimos estando en problemas con el núcleo cancerbero del orden o no? ¿Se atreverá la Presidenta a intervenir en la formación de estos oficiales? ¿Veremos algún día a Oficiales de origen mapuche, mestizos o provenientes de las poblaciones de La Pincoya, la Victoria, La Pintana o Puente Alto? ¿Podrán algún día ser nuestros Oficiales ser hijos de madres solteras o separadas? ¿La modernización significará rescatar los procesos formativos de las Fuerzas Armadas, para los proceso de democratización del conjunto de la sociedad chilena? Muchos chilenos seguimos esperando noticias de una democratización real de unas fuerzas armadas que nos pertenecen a todos y que financian sobre todo los más pobres.



Siete consideraciones sobre el legado histórico de la dictadura

Siete consideraciones sobre el legado histórico de la dictadura
escrito por Rafael Luís Gumucio Rivas   
miércoles, 13 de diciembre de 2006
1.- La falacia de la reconciliación: Augusto José Ramón Pinochet terminó su vida mediocre y cobarde, de puro viejo. Dudo que la mayoría de los chilenos haya gozado, en su decrepitud, de tantos cuidados y atenciones. Como era de esperar, aún en la muerte el tirano siguió provocando el quiebre entre los chilenos. En las inmerecidas exequias, que sólo podrían darse a un hombro probo y honesto, con todo desparpajo su nieto del mismo nombre se dio el lujo de denostar a jueces de la República.


Me pregunto: ¿qué hubiera ocurrido a un ciudadano cualquiera que cometiera semejante desacato? Es que el odio fascista continúa incólume e, incluso, reforzado; por otra parte un nieto del general Carlos Prat, indignado ante la impunidad del asesinato de sus abuelos, escupió el ataúd que contenía el cuerpo del dictador. Dos nietos expresan, en símbolos  la falacia total de la reconciliación.
 
¿Cómo se puede hablar de reconciliación cuando aún, a diferencia de la familia de Pinochet, los familiares de detenidos desaparecidos no pueden hacer el duelo por sus seres queridos? Dirán algunos, que a los pocos años de terminada la guerra civil de 1891, balmacedistas y congresistas gobernaron juntos; ¡claro, si eran de la misma casta! Si el jefe de los liberales democráticos, Juan Luis Sanfuentes, tuvo una muy fría adhesión a Balmaceda y, posteriormente se convirtió en el maquinero mayor de la farra oligárquica, es evidente que se necesitaba muy poco para reconciliarse y olvidarse.
 
Afortunadamente, gracias a la porfía de las familias de las víctimas y de sus abogados defensores, el olvido no ha podido imponerse sobre la porfiada memoria histórica, mantenida por el recuerdo del pueblo. El 21 de diciembre de 2007 recordaremos el centenario de la Matanza de Santa María de Iquique, que no ha sido borrado, a pesar del paso del tiempo. Caínes, como Pedro Montt, Rafael Sotomayor, Silva Renard, al igual que Augusto Pinochet, serán recordados siempre como asesinos.
 
2.-No es cierto que el mediocre de Pinochet fue el inventor del fascismo católico a la chilena: hay un sector de la derecha chilena que nunca tuvo respeto por la democracia, pues basta recordar, como lo hace mi amigo Jorge Vergara - en un brillante artículo – que las raíces de este fascismo católico integrista viene de sacerdotes como el padre Osvaldo Lira, quien sostenía, basándose en el tomismo, que la tortura y la muerte de los pecadores marxistas estaba justifica para que salvaran sus almas; era la cruzada total contra el ateísmo; yendo aún más lejos en la historia, el líder conservador Héctor Rodríguez de la Sota sostenía, en un congreso de este Partido, en los años 30, que los dos   grandes enemigos de la humanidad eran el liberalismo y el sufragio universal. Si leemos con atención los fundamentos de la Junta Militar y las actas de la comisión constituyente del régimen militar, designada a dedo por el dictador, cuyos principales líderes eran cavernarios conservadores, como Enrique Ortúzar, Jaime Guzmán y el traidor Juan de Dios Carmona, comprobaremos que toda la Constitución de 1980 está inspirada en el desprecio a la soberanía popular y a la democracia y es heredera de este catolicismo autoritario y retrógrado. Por lo demás Pinochet, que en este plano sólo repetía los preceptos de sus maestros sostuvo, con toda claridad, en el discurso inaugural del año académico de la Universidad de Chile, el 6 de abril de 1979, “el sufragio universal no tiene, por sí mismo, la virtud de ser el único medio válido de expresión de la voluntad de la razón”. ¿Cómo puede este caballero pretender funerales como Presidente democrático? Como las ideas no son de él, sino mera copia de cierta parte de la derecha política y empresarial, es evidente que, a la larga, los líderes de la Alianza tenían que volver a las andadas y participar en los funerales del padre, ido para siempre. Al final, el hijo rebelde vuelve, como es lógico, al único que le garantizó gobierno absoluto y riquezas inconmensurables.
 
Claro que se manifestó un fascismo lumpesco y brutal: fue como la expresión de masas de una derecha que estaba condenada a sobrevivir como permanente secundona y eunuca. Es en este contexto en que surgen las más bestiales arremetidas chauvinistas contra periodistas extranjeros – especialmente españoles – y nacionales, y contra cualquier persona que se atreviera a disentir de su marcado fanatismo. Todas estas actitudes no son nada  raras en la historia de la ultraderecha, que ahora se manifestaron con todo el odio acumulado.
 
3.- Una teología de la muerte: Aún recuerdo las prédicas del cura Raúl Hasbún justificando a la ralea que asesinaba a obreros, campesinos y simples disidentes, en los primeros años de la dictadura. Es una verdadera teología de la muerte, que se oponía a la de la liberación y la vida; es la misma que presenciamos en las misas y responsos, dedicadas a pedir por la salvación eterna del tirano. ¡Qué falta nos hace el cardenal Raúl Silva Enríquez y los valientes sacerdotes de la Vicaría de la Solidaridad! Es posible que sin ellos la memoria histórica no sería tan rica y transparente.
 
4.- Es torpe y falso aquello de las luces y sombras de la dictadura: los procesos históricos no son balances contables, que siempre terminan en cifras iguales; no hay un Pinochet bueno en la economía y malo en los derechos humanos, lo que constituiría una soberana tontería; está bien que este análisis lo haga Gonzalo Vial, ministro de la dictadura y autor entre otros libros, del Plan Z, pero no opositores connotados de Pinochet. Por lo demás, es impensable el neoliberalismo dictatorial sin el terror y la muerte, pues son dos caras de la misma moneda; si leemos con atención a los padres de la escuela de Chicago, esta teoría supone que lo único que manda en la sociedad es el mercado, y quienes están incapacitados por diversos motivos a ser accionistas del mercado, deben ser eliminados por el hambre y la pérdida de dignidad. Impresentable alternativa. Pinochet, que es un poco más bruto y franco, confesó que había optado por los ricos, pues estos son los únicos que dan leche. Por eso, un Estado fascista conservador y una economía de los Chicago Boys  no son, en nada, contradictorias.
 
5.- La Concertación padece el síndrome de Estocolmo: es sabido que el raptado llega a amar a su captor; así ocurrió con Ingrid Betancour, en Colombia, y a Aldo Moro, en Italia, entre otros tantos. Poco a poco, los líderes de la Concertación empezaron a encontrar bueno el sistema económico de Pinochet - claro que con algunas reformas lo hicieron un poco más humano -, participaron en cócteles con sus captores y, al fin, se ganaron a los empresarios. ¿No se acuerdan que el mismo Enrique Correa podría ser un gran ministro de su gobierno, si lo hubiera conocido antes; que Zaldívar y Valdés eran unos perfectos caballeros, según Pinochet. Que Eduardo Frei Ruiz-Tagle lo salvó de los “pinocheques”, apelando a la dictatorial “razón de Estado”, y que  Tobi Insulza lo trajo de Inglaterra? Hoy, por suerte, estos personajes han tenido el tino de guardar silencio, haciéndose los lesos; sólo Belisario Velasco tiene el valor de presentar a Augusto Pinochet como un tirano de derecha, que asesina y roba.
 
6.- Es falaz la hipótesis que sostiene el carácter revolucionario de la dictadura de Pinochet: el término revolución es muy preciso en la historia. Es evidente que hay revoluciones capitalistas, como la industrial en Inglaterra o las burguesas, en el siglo XIX, en Francia, pero esto no es aplicable al régimen de Pinochet, pues es regresiva y no evolutiva, como lo hemos probado a lo largo de este artículo. Su cuerpo teórico no tiene nada de nuevo y de revolucionario, la negación del sufragio popular es propia del pasado. Con razón Hernán Ramírez Necochea titula su libro La contrarrevolución de 1891. Por lo demás en lo central, el neoliberalismo es una teoría política y no una técnica financiera y el gobierno  de los tecnócratas es tan antiguo como el hilo negro.
 
7.- La justicia ha sido denegada al pueblo chileno: a diferencia de los tribunales franceses, de la época de Philippe Pétain, en Chile no hay ninguna condenación a la denegación de justicia durante todo el período dictatorial; los jueces que negaron los recursos de amparo pasaron incólumes, cubiertos por las cenizas del olvido. Es falsa la teoría de Fernando Paulsen, uno de los lateros de Tolerancia Cero - que no me explico cómo somos de tolerantes para escucharlos todos los domingos – en el sentido de que Pinochet sería una especie de receptáculo de todas las culpas y pecados de estos 30 años; por el contrario, fue tan cobarde que dejó abandonados a muchos de sus cómplices de barbarie; tenía entendido que el acuerdo tácito era que pagara Manuel Contreras y, así, se detendría el acceso a la justicia de los escalafones más altos. Salvo la valentía de los jueces Canovas, Muñoz, Guzmán, Cerda y otros tantos, la justicia fue lenta e ineficiente, terminando el tirano por llevar al sepulcro las condenaciones que merecía.