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Opinion

Salvador Allende: Suicida no, héroe

Salvador Allende: Suicida no, héroe
Por Jorge Gómez Barata

Aunque en el léxico forense sea técnicamente correcto; ofrendar la vida por una causa en la que se cree desde la perspectiva inteligente del luchador social, es un acto de tal grandeza que reducirlo al suicidio, es no sólo inexacto sino mezquino. Salvador Allende es un héroe, un paradigma del ser humano capaz de asumir la muerte como un servicio y entregar la vida para plantar una semilla y levantar una bandera.

En las dramáticas circunstancias en las que cayó combatiendo el primer presidente socialista electo en América Latina, determinar quien tiró del gatillo no hará diferencia alguna ni cambiará la historia: Allende es un mártir y tanto los autores intelectuales que desde Washington dieron la luz verde al golpe como sus ejecutores materiales, los fascistas al mando de Augusto Pinochet, fueron sus verdugos. Ningún tecnicismo cambiará la historia.

 

 

Tal vez inmolación sea una expresión más apropiada, aunque todavía sin la fuerza de convicción y la plasticidad necesaria para expresar la dimensión humana, el dolor de aquella acción y el alcance de una tragedia semejante. En este caso decir que no existen palabras para describir el gesto es literalmente cierto. Quizás un poeta con las luces de Silvio Rodríguez que fue capaz de encontrar los giros necesarios para reivindicar la necedad hasta hacerla heroica, encuentre la metáfora apropiada.

 

 

Empujado a una situación extrema en la cual entregarse sería humillar una causa, faltar a la palabra empeñada ante el pueblo y la Patria y de cierta manera admitir que la brutalidad y el fascismo podían prevalecer por sobre el líder al que el pueblo había confiado su destino, Salvador Allende, un hombre inteligente y bueno, prefirió negarles la razón. Su muerte puede haber sido la primera victoria de la resistencia.

 

 

Obviamente los fascistas hubieran preferido no tener que bombardear La Moneda ni matar al presidente, para ellos hubiera sido más rentable atraparlo y desmoralizarlo exhibiéndolo en la derrota. Con su muerte Salvador Allende frustró el plan y sumó su vida al baldón que las hordas fascistas echaron sobre sí mismas al faltar al juramento de fidelidad a la Constitución.

 

 

Salvador Allende facilitó las cosas para que fuera la historia y no el fascismo quien lo juzgara. Eso es exactamente lo que ocurrirá cuando el pueblo chileno transite por aquellas “grandes alamedas” que él avizoró como parte de un brillante porvenir. No es la forma de su muerte sino el contenido de subida lo que confiere la inmortalidad de que disfruta para siempre en el más allá de los pueblos.

 

Allá nos vemos.

fuente:Argenpress

 

Reformismo y revolución

Reformismo y revolución
Por Juan Diego García

 

Reformar el capitalismo dependiente en Latinoamérica y más aún si se pretende hacer una revolución resulta en principio incompatible con el mantenimiento del tipo de economía que prevalece en la región. Con la posible excepción de Brasil que por diversas razones ha conseguido construir un tejido económico de cierta solidez, los demás países del área inclusive han desmantelado sus industrias y abierto plenamente sus mercados en aplicación de las doctrinas del FMI y del llamado Consenso de Washington, comprometiendo en extremo cualquier grado de autonomía.

 

La estupidez... un bien de consumo.

La estupidez... un bien de consumo.

Por Roberto Tello

 

Decir que la educación es un bien de consumo, solo  justifica la realidad de un país como Chile, al que le fue cercenada su antigua vocación libertaria, ajena al consumismo mas desenfrenado y al tecnicismo posmodernista que se antepone al sujeto y en donde priman fundamentalmente los sistemas y las estructuras en cualquiera de las áreas; sociales, políticas o económicas. El saber, que no es otra cosa que información, es por cierto en el concepto del postmodernismo una mercancía tan redituable como un auto o un televisor. El postmodernismo reubica la educación en esta nueva concepción muy acorde al timbre de época; a los modelos de dominación social, pensamiento único y sistemas de acumulación capitalista de la era neoliberal.

 

La sociedad chilena, presa de estas nuevas formas de pensamiento, en donde conviven dramáticamente las opulentas realidades de los adictos al libre mercado, con las miserias de quienes padecen sus consecuencias, se debate entre la lucidez de algunos sujetos sociales – como los estudiantes -  y la estupidez de sus gobernantes, comenzando por su presidente.

 

Estas realidades que son históricas, pretenden ser omitidas por el nuevo pensamiento neoliberal que solo atiende lo sistémico y desde un punto de vista resultadista a los efectos del buen desempeño de la estructura. La economía por caso, adolece de  falencias distributivas pero esto no es visto como un caso de mal desempeño del sistema económico, ya que lo que realmente importa es el éxito macro económico. El desarrollo extensivo a toda la sociedad, no es una prioridad de la economía chilena, el cuento del derrame, es solo eso, un cuento muy bien publicitado por los inmorales economistas de la escuela de Chicago y sostenido por toda la clase política chilena reunida en el binominal.

 

La lucha de los estudiantes por recuperar la educación publica, es una expresión de la lucha de clases y también una lucha contra el intento de las autoridades y el stablishment político,  por seguir avanzando en la senda de estos nuevos falsos paradigmas. La lucha estudiantil vista de una óptica meramente sectorial, es un aporte a la recuperación de un país que nos devuelva el pasado histórico,  recupere el espíritu comunitario,  el acervo cultural de los pueblos y los trabajadores, la sociedad comprendida como humanidad, con reglas éticas y morales ajustadas a los conceptos mas profundos de justicia e igualdad. Las calles de Chile abarrotadas con miles de estudiantes, padres y trabajadores solidarios, expresan la tensión social acumulada por décadas de injusticia impuesta por gobernantes serviles y entupidos que creen en lo infalible de su poder y le dan un  carácter indestructible a  su estructura de dominación.

 

Piñera será el último de los presidentes de Chile que tenga como plafón social  la subjetividad   armada allá por los ochenta para la dominación de los sectores populares. También ve agotada la capacidad del binominal como estructura política, los concertados están desconcertados frente al dinamismo de los sectores en lucha y solo un esfuerzo conjunto del poder político, podría reubicarlos como alternativa para la gobernabilidad.  Las nuevas generaciones ya no escuchan los cantos de sirena construidos mediáticamente por sus cuatro antecesores y sectores del estudiantado visualizan la posibilidad de constituirse en fuerza política. Piñera, esta solo con su estupidez y sus fantochadas frente a esta nueva camada de estudiantes, que pretenden construirse como sujetos sociales en la más pura objetividad que los rodea, lejos del envoltorio fascistoide con el que son tratados socialmente por el stableishment político educacional. La figura de Piñera tiene un componente psicológico social para los sectores populares que ven en el, la amalgama de todos los males y malas practicas de la política. Para los estudiantes; Piñera es el arquetipo del farsante, el icono del delincuente de guante blanco que amazo su fortuna al amparo del dictador. Es también la figura emblemática de una clase social  insaciable e indolente, para la cual Chile comienza y termina en el grosor de sus billeteras. Si los estudiantes logran con su lucha borrar  estos rasgos autoritarios y reaccionarios e instalar nuevas subjetividades  sociales, sin duda estaremos avanzando en el sentido correcto, aunque la estupidez continué reinando, sobre todo, en las cabezas acomodadas por el stablishment.

 

Una sórdida manera de privatizar CODELCO

Una sórdida manera de privatizar CODELCO

Por Julián Alcayaga
Desde hace ya más de un año he sostenido que el Sr. Diego Hernández y toda la cohorte de ejecutivos de diversas transnacionales mineras que hoy están en el Directorio, la presidencia, vicepresidencias y diversas gerencias de CODELCO, llegaron a la Corporación para conseguir lo que siempre han perseguido, su privatización.

También he sostenido que esta privatización se llevará a efecto destruyendo la empresa por dentro, endeudándola, y vendiéndola por partes. CODELCO no pude ser privatizada por ley porque se requiere una reforma constitucional para lo cual el gobierno no cuenta con los votos necesarios.
El plan de inversiones revelado por el Presidente Ejecutivo está concebido para endeudar inútilmente la empresa. Considera invertir unos 16 mil millones de dólares en los próximos 10 años, mediante el endeudamiento. El objetivo de esta cuantiosa inversión: mantener la producción actual o incrementarla ligeramente. Este es un claro indicio de destrucción de la empresa, por la siguiente razón. Las mineras extranjeras han invertido en total alrededor de 20 mil millones de dólares desde 1990 a 2010, pero aumentaron la producción en 3,7 millones de toneladas, es decir que invirtieron 5.400 dólares por tonelada producida. Pero Diego Hernández desea invertir 16 mil millones de dólares, mediante endeudamiento, solo para mantener la misma producción. Es muy posible que toda esa inversión la realicen empresas contratistas, amigas de los amigos. Tan colosal inversión para objetivos tan menguados, no puede sino tener un solo objetivo: endeudar la empresa para destruirla desde adentro.
En cuanto a la privatización por partes ya la comenzaron con la venta de Edelnor, del yacimiento Inca de Oro y la proyectada venta de Minera Gaby.
Existe otra forma de destruir la empresa: consiste en perder dinero en los mercados de futuro del cobre. No todo el mundo pierde, desde luego, porque lo que CODELCO pierde lo puedan ganar nuevamente empresas amigas de los amigos.
El 25 de marzo pasado, en la presentación de los resultados de CODELCO para el ejercicio 2010, su Presidente Ejecutivo Sr. Diego Hernández no dijo una palabra de posibles pérdidas en los mercados de futuro. Deduje que dichas pérdidas podrían existir al comparar los resultados de los ejercicios 2009 y 2010. Tomando la producción y el precio observados el 2010, los ingresos por ventas de este ejercicio son inferiores en por lo menos tres mil millones de dólares,.a lo que se debiese constatar. Deduje que esa “rara” caída de los ingresos por venta se debía a pérdidas en los mercados de futuro, ya que estos se contabilizan, -extrañamente y de una manera extra contable- como disminución de las ventas, sin ser reflejados en ningún ítem del Estado de Resultados.
Para comprobar que estas deducciones eran correctas, encontramos -con la ayuda de un contador auditor- a analizar la Memoria de CODELCO para el año 2010, depositada en la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS).
Pudimos comprobar que nuestras sospechas eran ciertas. Al analizar las Notas a los Estados Financieros, comprobamos que por el año 2010 hay contabilizadas pérdidas en mercados de futuro contabilizadas por 1.042 millones de dólares, y que además existen otros 2.316 millones de dólares expuestos o aprovisionados como pérdidas para los ejercicios 2011 y 2012.
Sin embargo, los organismos encargados de fiscalizar y auditar estos estados financieros, - auditores independientes, Deloitte, la Superintendencia de Valores y Seguros, Cochilco, o el Servicio de Impuestos Internos no habían detectado ninguna pérdida en estos mercados. Es más, al final de la Memoria 2010, existe una Declaración de Responsabilidad del Directorio, sin ninguna mención a dichas millonarias pérdidas.
¿Cómo pueden estas instituciones decir que no fueron capaces de detectar estas pérdidas, si nosotros, con menos recursos, pudimos encontrar la información en la Memoria de CODELCO depositada en la SVS?.
El pretexto para efectuar operaciones en los mercados de futuros de metales, es que ello se hace para proteger los precios de las fluctuaciones del mercado y minimizar los riesgos financieros. Sin embargo, en los hechos, en un mero pretexto técnico o financiero para realizar transacciones en las que deliberadamente se pierde dinero a favor de escogidos operadores de esos mercados. “Proteger” el cobre de las fluctuaciones de precios sería concesible si en el tiempo hubiesen pérdidas y ganancias, y que al final de un ejercicio contable, las pérdidas fueran marginales. Pero ello no es así. Las pérdidas son colosales y durante el 2010 CODELCO solo supo perder, pero jamás ganar.
Por lo fraudulento de las pérdidas en los mercados de futuro, y su utilización para el traspaso doloso de utilidades entre empresas relacionadas, llevó al FMI a recomendarles a los países subdesarrollados legislar para reintegrar este tipo de pérdidas como “gasto no necesario para producir la renta”. ¡Desde hace ya más de 30 años!
Lo extraño de todo esto es que las actuales autoridades de CODELCO, tanto en el Directorio como en la Presidencia, Vicepresidencias y gerencias, son ocupadas por los profesionales más expertos y con más vasta experiencia que haya jamás había tenido CODELCO, y no pueden alegar que se equivocaron en sus análisis de mercado. Precisamente porque son los mejores expertos.
Solo nos queda esperar que los operadores o empresas que ganaron lo que CODELCO perdió, no estén relacionadas con BHP Billiton, Anglo American, Rio Tinto, Xtrata, empresas de dond
e proviene la mayor parte de los actuales ejecutivos superiores de la Corporación.
Ante la imposibilidad del apoyo del Congreso para privatizar CODELCO, (¡Dios me oiga!), las brillantes mentes que hoy dirigen la empresa, crearon una nueva forma de privatizar con la venia del Ministro Goldborne: destruir CODELCO desde adentro. Eso está en marcha, pero felizmente los trabajadores de CODELCO y el país están despertando de un largo sopor.
Julián Alcayaga es Economista.

Fuente: Argenpress
 

De la movilización a la fuerza política

De la movilización a la fuerza política
Por Ricardo Candia Cares  
Punto Final


La seducción que genera el movimiento de los estudiantes debe transformarse en fuerza política propia. De esa manera disminuye el riego de ser secuestrado por los mismos políticos que han creado las condiciones de profunda inequidad, lucro y ausencia total del Estado en educación y en toda la sociedad: han construido un país para ricos y otro para pobres.

Al agüaite, añejos baluartes levantan consignas que antes, no hace mucho, despreciaron con esmero y reprimieron con la misma fruición que hoy demuestran los actuales regentes. Salivan en abundancia cuando ven esas maravillosas manifestaciones populares que ya se quisieran para ellos. Ni cortos ni perezosos, inventan maneras de pasar inadvertidos, y, en forma simultánea, ofrecen como cosa de ellos y de manera urgente, lo que nunca quisieron siquiera escuchar.

Los estudiantes no van a caer en el juego de los que ofrecen mucho de este mundo y tanto más del otro. Sólo deben confiar en sus propias fuerzas y no endosar su energía a los que nunca han hecho nada por cambiar el actual estado de cosas. Los estudiantes son la mejor expresión de lo que tanto se ha echado de menos en estos veinte años de neoliberalismo, de política secuestrada en salones en que las expresiones populares no tienen cabida y de políticos que acordaron el actual sistema. Un aire fresco recorre Chile, el aire que dejan los estudiantes a su paso.

Los políticos del sistema estarán ensayando fórmulas para capitalizar esa maravilla que marchó por las calles. Cómo quisiera el gobierno tenerlos tranquilitos en sus pupitres y aulas, de espaldas a la realidad de sus compañeros, de sus conciudadanos, ignorantes del sistema político, al margen de las decisiones que finalmente, les van a afectar en toda sus vidas. Y ya quisiera la Concertación contar con el nivel de apoyo que significan centenares de miles de movilizados. Estarán pensando la manera de poner, tras vetustas figuras presidenciables, el enorme impulso que los muchachos han dado al movimiento popular. Nacida estéril, la Concertación jamás pudo parir un movimiento de la profundidad del que hemos visto. ¡Cómo ha quedado en claro la diferencia entre la movilización, esa idea que seduce a muchos, y la simple y torpe agitación estéril, gritona y sin sentido!

Sin embargo, de aquí a poco, muchos se preguntarán quién va a capitalizar los réditos de la fuerza social desplegada que, necesariamente, deberá tener un correlato en las próximas elecciones. Ante esto, los estudiantes deben decir su palabra.

Más allá de la opinión que tengamos acerca del sistema electoral, lo cierto es que en las votaciones se verifica la recreación del poder. Sin embargo, por la insultante ley electoral que privilegia a los mismos de siempre, no han tenido cabida los jóvenes, los estudiantes, los movimientos sociales. La derecha y la Concertación, tiras de un mismo cuero, escudadas en este sistema de oprobio, no lo han querido cambiar. Y ha llegado la hora de tomar decisiones.

Los muchachos han demostrado sobrada capacidad para mirar de manera estratégica, es decir, en el largo plazo. Estarán dudando de las apresuradas exigencias de mesas de negociación que sólo tendrán el efecto de calmar las aguas y detener las movilizaciones. Como se ha visto durante muchos, demasiados años, esas mesas sólo han servido para salir derrotados una y otra vez. Hará falta un repliegue estratégico. Hará falta convencerse que, enfrentados a tomar decisiones, los estudiantes deben considerar muy seriamente la necesidad imperiosa de transformarse en fuerza política, y disputarle el poder al sistema allí donde hasta ahora no han tenido cabida: las elecciones. El movimiento de los muchachos tiene suficiente inteligencia, valor, creatividad y decisión para ordenar al resto del pueblo y disputar el poder a los poderosos, prepotentes y traidores con sus propias armas.

Las movilizaciones están llegando a un punto en que la pregunta ¿y ahora qué?, rondará a muchos. Una respuesta es hacer del techo al que se llegó, el piso de la evolución natural del magnífico movimiento. Nada de lo que los muchachos ponen como exigencias al sistema se puede resolver en el actual orden. Los núcleos esenciales del modelo de país que ha impuesto el neoliberalismo -la exacerbada propiedad privada, el lucro infinito, la inexistencia del Estado, la educación al servicio de la avaricia-, no pueden ser abolidos en una mesa de negociación. El sistema no tiene vocación suicida.

La audacia y la inteligencia de los estudiantes, con el apoyo resuelto de las organizaciones sociales que confíen en ellos y el apoyo y simpatía de millones de chilenos, podrían hacer posible que, de aquí a poco, nuevos concejales, alcaldes, diputados, senadores y presidente, demuestren que la cosa ahora sí puede cambiar.

Habrá, esta es la parte mala, miles de problemas, pero, y esta es la parte buena, todos serán nuevos.

 

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 737, 8 de julio, 2011)

punto@tutopia.com

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Cae Lavín, cae Piñera y se abre el camino para las grandes mayorías de Chile

Cae Lavín, cae Piñera y se abre el camino para las grandes mayorías de Chile

Por Andrés Figueroa Cornejo
 
El arquitecto chileno Sergio Carreño de 85 años rompe el promedio de edad de una marcha de más de 200 mil estudiantes, trabajadores y pobladores al mediodía del 30 de junio en las alamedas de Santiago, en medio del frío invernal después de la lluvia del día anterior. Y cuando las columnas infinitas, indignadas y festivas -que en todo Chile alcanzaron los 400 mil bajo la consigna de la recuperación de la Educación Pública y la exigencia de la renuncia del ministro de Educación, Joaquín Lavín-, con la lucidez de un muchacho, Sergio Carreño recuerda que “me eduqué gratuitamente en la Universidad de Chile y egresé en 1955. Y estoy aquí en la calle con los jóvenes porque los deberes básicos del Estado moderno  son Salud, Educación, Seguridad Social y Trabajo. Ellas son las garantías elementales que tienen las democracias genuinas. Lo que aquí ocurre ya es un sentimiento nacional. Ya estamos cansados. Yo vivo también en Venezuela y padecí la misma corruptocracia de estos mismos partidos políticos de aquí (Alianza por Chile y Concertación); los llamados  “gemelos” en Venezuela. Con el tiempo el pueblo dijo ¡basta!, no queremos a ninguno, porque nadie cumplió. Luego de 40 años el pueblo se rebeló junto al Ejército joven, y por medio de elecciones fue elegido Hugo Chávez. Por cansancio, igual que en Argentina. Aquí la culpa la tienen los grandes empresarios, la alta oficialidad del clero y de las Fuerzas Armadas, y los políticos”, y afirma atronadoramente que  “a mis 85 años no le tengo miedo a las autoridades autocráticas y hasta fascistas en muchos aspectos. Por eso reprimen. Y fuera de lo que se diga de Chávez, en Venezuela hay muchísimos avances sociales. Las gotas del petróleo le llegan al pueblo. En Chile, los gramos del cobre no le llegan al pueblo.” 
 
Martín Pinto, Presidente de los Estudiantes de Educación Básica de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE, ex Pedagógico) fundamenta que “nosotros no sólo exigimos, también proponemos. Estamos generando propuestas para mejorar la educación. De hecho, realizamos un proyecto para eliminar la Prueba de Selección Universitaria (PSU), y lo bautizamos como Proceso Elección Universidad (PEU), y se basa sobre el criterio de que la enseñanza debe ser un proceso y no solamente reducirse a medir  conocimientos y resultados. El estudiante debe tener un aprendizaje significativo. Y, por otro lado, creo que el actual ministro de Educación, Joaquín Lavín, es la persona menos indicada para estar en ese cargo. Tiene intereses creados y es un mal político. No ha dado respuestas concretas ni coherentes. Sólo está dilatando el conflicto con el fin de que nos desgastemos. Pero no se da cuenta de que los estudiantes estamos más fuertes que nunca.”
 
Pese a los deseos peregrinos del gobierno de Sebastián Piñera de que la marcha para recobrar la enseñanza pública fracasara por estar muy “politizada” e “ideologizada”, al menos en la Región Metropolitana su convocatoria se duplicó y más respecto de la del 16 de junio.
 
Iván Carrasco, dirigente social y político e hijo del mítico periodista asesinado durante la tiranía de Pinochet, José Carrasco Tapia, explica su participación en la gran marcha porque  “con los pobladores, con Igualdad y Andha Chile Democrático (deudores habitacionales organizados) donde yo participo estamos vinculados a las luchas sociales. Y ahora creemos que la demanda de los estudiantes es una reivindicación general, de la ciudadanía toda que lucha por una educación digna, gratuita, justa y que deje de ser privatizada como la vivienda, la salud, etc. Hoy los grandes enemigos del pueblo de Chile son los empresarios, los bancos,  el capital financiero que nos tienen profundamente empobrecidos en todos los aspectos de la vida. Hoy es preciso unificar las luchas, superar las diferencias y avanzar hacia un gobierno de los trabajadores y el pueblo de Chile.”
 
Pero en la manifestación más multitudinaria que recuerden los gobiernos civiles post dictadura, no sólo están los estudiantes de secundaria y universitaria.  Alejandro Padilla, Presidente del Sindicato del Instituto Chileno-Norteamericano indica que “estamos sufriendo un proceso de privatización. El Instituto  se está sumando al conjunto de la educación superior privada, al sistema mercantilista de la enseñanza. Hoy el Instituto va a abandonar su condición de Corporación sin fines de lucro para transformarse nuevamente en un negocio. Perderemos beneficios laborales como profesores, y estamos contra los altos precios que cobra el mercado por la educación.”
 
Por su parte, Cristian Martínez, Presidente del Sindicato del Banco Industrial de Comercio Exterior (BICE, una de las principales plazas financieras del país) argumenta que “somos padres y nos la jugamos por la recuperación de la educación pública. Y no queremos las aspirinas amargas que ofreció Michelle Bachelet el 2006.”
 
 
Asimismo, Felipe Salazar, Presidente de la Carrera de Obstetricia de la Universidad de Chile se lanza contra los dichos desafortunados de los administradores del Estado cuando señala que  “el gobierno dice que nuestro movimiento es ideológico, pero la verdad es que fomentar una enseñanza con fines de lucro es una verdadera ideología. Y nosotros no lo vamos a permitir. La educación y la salud son derechos universales.”
 
Los educadores no se quedan atrás. Cristian Gorocello, dirigente de los docentes del Liceo Amunátegui dice que  “estamos apoyando como profesores y como seres humanos normales el movimiento. Es un deber del Estado regular y velar por el bienestar de todos los chilenos. No nos importan las típicas amenazas de las autoridades de turno. Y contra el olvido, el Liceo Amunátegui reasume su papel y su historia.”
 
Hernán Martínez Gómez, Presidente del Sindicato de Carteros apela a la ética emanada de la realidad concreta y expresa que “los dirigentes sindicales tenemos la obligación de estar presentes. Este no es un problema de un grupo de personas. Tenemos familias y estamos pagando con deuda la educación de nuestros hijos. Y todos los trabajadores tienen que participar porque el futuro de este país son nuestros hijos.”
 
Desde el corazón de la crisis educacional, Bryan Sieveking, vocero de la Universidad de Valparaíso, Campus Santiago, manifiesta que  “nuestra universidad es una de las más pobres del sistema tradicional. Recibimos poquísimos aportes estatales. La Universidad de Valparaíso tiene una sede en Santiago donde luego de tres años de permanecer en la Estación Mapocho, nos embargaron y carecíamos hasta de salas. Terminamos en un liceo que luego quebró. Todos los días vivimos el drama de la educación. Tenemos problemas de infraestructura, con los pagos; la universidad está endeudada a largo plazo en más de $ 20 mil millones de pesos (US$ 42 millones de dólares). Y Lavín no es un interlocutor válido.” 
 
 
LA OPORTUNIDAD POLÍTICA ANTE EL DUOPOLIO DERECHA-CONCERTACIÓN
 
Tal como fundamentara quien suscribe esta crónica el 16 de junio en http://www.kaosenlared.net/noticia/chile-muerte-politica-ministro-joaquin-lavin, efectivamente, la desaparición formal  de Joaquín Lavín de la cartera de Educación, lejos de distraer las demandas esenciales del movimiento histórico que transcurre en Chile, fortalece la confianza de las fuerzas sociales y el movimiento real en lucha por la recuperación de la educación pública y el cuestionamiento anticapitalista de una enseñanza convertida en mercancía por la dictadura de Pinochet  y luego por las administraciones concertacionistas. El movimiento precisa de victorias para consolidar y ampliar sus dimensiones, por un lado, y la caída legal de Joaquín Lavín golpearía desde abajo y casi fatalmente al mal gobierno, por otro.
 
¿Pero qué ocurre? El tiempo apremia. Desde una perspectiva neutral, la dirección del Partido Comunista ha intentado capitalizar un movimiento que supera sus capacidades y lo sorprende en  plena incorporación a la Concertación. Sin embargo, la lucha de clases funciona de manera determinante en las instituciones y sus tácticas. Unos podrán afirmar que el PC está obrando como cabeza de playa de una Concertación demasiado desprestigiada entre los trabajadores y el pueblo, más todavía ante una crisis disociadora entre el Estado y la sociedad civil. Es decir, que el PC estaría haciendo “el trabajo sucio”, intentando ofrecer conducción funcional sistémicamente a un movimiento que está lejos de reconocerlo como tal, pero que  pese a ello, tiene un puñado de dirigentes que aparecen en los medios, al comienzo de modo más vacilante que hoy, pero, al menos aparentemente, cada vez más rupturista.
 
¿Qué podría pasar en el PC? Que ante el resurgimiento del movimiento social y un alza visible en la lucha de clases, al interior de la tienda de Gladys Marín comiencen a pujar sectores intermedios y de base para obligar a sus territorios más pro concertacionistas a modificar la política que ha llevado en los últimos tiempos, y a observar con mejores ojos la oportunidad de terciar en el duopolio partidocrático matizado de los intereses del capital en las futuras elecciones presidenciales de 2013. Pero como el PC solo no alcanza y su política tradicional siempre es con aliados, debería dar una nueva vuelta de tuerca y hacerse cargo de las fuerzas concretas, sociales y políticas, descreídas de la casta política dominante. Esto es, mirar hacia abajo y a la izquierda. De más está decir que dada las relaciones de fuerzas a escala mundial, sub continental y nacional, el Partido Comunista es una institución preciosa para todos aquellos que quieren cambiar la vida y comprenden que las reformas atadas genéticamente al objetivo estratégico y a largo plazo del socialismo, no se contradicen en modo alguno con la emancipación histórica de los intereses de los trabajadores y el pueblo. Las reformas no posibilistas, sino como parte dinámica de un proceso de acumulación de fuerzas, liberación y promoción de la organización popular, corresponden a una realidad objetiva en todos los desarrollos revolucionarios del mundo. Cuando los intereses de las grandes mayorías están en juego, el sectarismo se destruye obligado por la realidad, la práctica, la vocación de poder y la necesidad.
 
Sin embargo, resulta urgente que, por otro costado, el movimiento social y las agrupaciones no pertenecientes a la órbita del PC, que comprenden la diferencia entre el enemigo principal (el capital financiero, la acumulación por despojo, la sobreexplotación humana, el patriarcado), los adversarios, los compañeros de ruta, las combinaciones tácticas y las alianzas instrumentales, sean rápidamente capaces de amalgamarse en un solo bloque que cobre estatura y visibilidad, capacidad de dirección y construcción de proyecto político que ofrezca gobernabilidad, credibilidad y seguridad mediante un  programa de acuerdo a las relaciones concretas de fuerzas, sin perder jamás de vista el objetivo del socialismo anticapitalista. Pero ello no es suficiente. También ese bloque o nueva fuerza, permeada por el actual estado de conciencia de las mayorías, debe tener la inteligencia y competencias tácticas para establecer alianzas  amplias. Salvo aquellos que opten por la lucha guerrillera hoy en Chile, la participación en las elecciones generales, incluso en el marco de una democracia burguesa extraordinariamente restrictiva y puramente formal –y, por tanto, desde la rebeldía y los revolucionarios, siempre entendida de manera subordinada y bajo control popular-, es una oportunidad táctica que han seguido todos los que hoy son gobiernos de inspiración popular de América Latina. Y para ello se necesitan  más fuerzas que antes del golpe de Estado de 1973.
 
Ese bloque o nueva fuerza no sólo debe sintetizarse en un programa de recuperación de derechos básicos conculcados; aumento sustantivo a los impuestos del gran capital; regulación con mano de hierro del capital financiero (como, por ejemplo, terminar con la autonomía del Banco Central, contar con un verdadero banco del Estado que esté al servicio del desarrollo y bienestar de las grandes mayorías, coto a la industria de la deuda); incremento general de salarios; recuperación de la soberanía de los recursos naturales camino a la industrialización; reemplazo del Código del Trabajo; un notable sector de la economía y de los precios de las mercancías esenciales bajo regulación central y democrática de la población, etc., etc.
 
Desde el seno del nuevo bloque y conforme a los modos del movimiento concreto, se determinarán criterios mínimos y básicos de convivencia y organización. Tal vez el “caracazo” o la “guerra del agua” que llevarían años después a Hugo Chávez y a Evo Morales al gobierno, en Chile sea la lucha por la recuperación pública y los derechos sociales arrebatados por la violencia estatal y la agenda del ultraliberalismo. Y tal vez el Partido Comunista vuelva su mirada abajo y a la izquierda y se tope con una fuerza potencialmente aliada para el actual período, pero no ya como vagón de cola de su legítima vocación de hegemonía, sino con un sujeto y armadura política y social de igual o superior tonelaje.
 
Aunque no se vuelva realidad la tesis respecto del PC arriba trazada, invariablemente el bloque unitario distinto y regido por los intereses de los trabajadores y el pueblo es la orden del día.
 
Julio 1 de 2011    

¿Que hacen aquí, los estudiantes?

¿Que hacen aquí, los estudiantes?

Por Roberto Tello

Mientras Piñera se reunía con el recientemente electo Presidente del Perú  Ollanta Humala en la moneda, la semana recién pasada, en las afueras de la casa de gobierno, se desarrollaba la marcha estudiantil por el centro de Santiago, protagonizada por estudiantes universitarios nucleados en la Federación de estudiantes de Chile (FECH)  y secundarios, representados por la  Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) profesores de Educación Básica, Trabajadores Bancarios, universitarios y subcontratistas de la minera El Teniente; además  del apoyo del Colegio de Profesores, rectores de universidades públicas y trabajadores de estas entidades y empleados fiscales.

Pero, si todo esta tan bien como nos quieren hacer creer los panegiristas del “infalible” modelito económico chileno,  ¿Que hacen los estudiantes lejos de las aulas?  ¿Lejos de su ámbito natural?  ¿Reclamando a vos en cuello, que están hartos de las injusticias, la mediocridad y la corrupción en la educación?

Veamos; con el propio ministro de educación involucrado en el negocio de lucrar a costa del esfuerzo de los estudiantes y el de sus familiares, el ámbito educacional esta lejos de ser un lugar desprovisto de tensiones originadas en intereses que son contradictorios con los valores aptos para recrear un espacio de libertad y democracia al interior de las facultades. El lucro en la educación, es de una incompatibilidad absurda y miserable en un país que tiene el peor reparto de la riqueza, segun datos de organismos internacionales. Los 600 millones de dólares de deuda acumulada por el sistema, representa un universo de 100.000 estudiantes que no pueden pagar la deuda contraída con el Estado por razones económicas obviamente. Y si a esto le sumamos las deserciones que suman un 36% del alumnado, entenderemos porque los estudiantes están en las calles.

La derecha chilena históricamente negadora de las injusticias sociales, pierde el tiempo en tratar de convencer a los jovenes estudiantes de las bondades que el lucro aporta a la educación. El empleo de calidad y salarios acordes a un miembro de la OCDE, deberían ser garantizados  a los egresados que ingresan  al mercado del trabajo para asegurar el retorno de los prestamos al Estado, un Estado; que actúa como prestamista en este caso y es quien además debe garantizar el derecho a la educación, y al trabajo digno; una contradicción mayor que este gobierno y los anteriores no pudieron resolver y digámoslo, no resolverán nunca, mientras el eje fundamental que sustenta la educación gire en torno al lucro y la convierta en una simple mercancía.

Este laso crematístico indisoluble entre la educación y el modelo  económico neoliberal al que la derecha chilena ato a la educación con ayuda de los militares, se repite con la salud; la vivienda, el trabajo  y el resto de las actividades sociales. Salvo los militares - que son una “raza” aparte, junto a los empresarios, los políticos  y los clérigos – el resto de los mortales, pone su piel y sus huesos al servicio del injusto modelito económico, que  a pesar de todo, luce galardón OCDE. La lucha por una educación pública, liga por su base el cuestionamiento al injusto reparto de la riqueza en Chile. Entonces, es el modelo económico el que esta en cuestión, puesto que el fracaso del lucro como sistema de sustentación y desarrollo de  la educación chilena, deja en evidencia una  contradicción flagrante igualable al fracaso del sistema de jubilaciones y pensiones –AFP- privadas o al sistema de salud, que deja a la mitad de los chilenos con atención medica  precaria, burocratizada, insuficiente  e ineficiente.

Por otro lado, las lecturas  políticas que se originan de este conflicto, deben ser tan objetivas como el conflicto mismo. La realidad, que es cruel y es mucha, nos dice que hasta ahora, los cabros están solos, sin el apoyo de sectores que serian claves para un cambio en la calidad y en la cantidad de la protesta. Me refiero a los trabajadores organizados y doblemente aplastados por la patronal y la burocracia sindical. Hasta ahora, la presencia de los trabajadores es embrionaria y corresponde a aquellos sectores del trabajo en conflicto abierto con la patronal o con el Estado. La CUT, como las cúpulas de la  izquierda oficial, se mantiene paralizada a la espera de los  resultados que pueda arrojar la movilización estudiantil, y dejan que el problema sea encarado y resuelto por la “muñeca” gatopardista  de las autoridades –como sucedió con el movimiento pingüino – Arturo Martínez, jefe de la Central Unitaria de trabajadores chilenos (CUT) a lo sumo, aportara palabras de aliento al movimiento estudiantil, para convencerlos de que estos se sienten a la mesa de dialogo con el empresario de la educación,  y además ministro de esa cartera, Joaquín Lavin. La conducción del movimiento parece entender que a esta altura del desarrollo del conflicto, es mejor hablar con el dueño del circo y han descalificado al ministro Lavin como interlocutor valido,  por  considerar que este es  parte del problema y no de la solución.

Piñera,  que es un mendaz profesional, no esta en condiciones de relevar a Lavin - al menos en esta fase del conflicto -  en que un acto de esta envergadura, seria leído como un retroceso del gobierno frente a los estudiantes. En contrapartida a esto, los estudiantes no bajaran los decibeles al conflicto en tanto y en cuanto no vean  signos de que el gobierno ceda en conceder aunque más no sea el mínimo de lo demandado por los estudiantes. Esta parece ser la dinámica en la que se desarrollara el conflicto; los estudiantes llegan a el con la experiencia de las luchas anteriores protagonizadas por el movimiento denominado los pingüinos en  el gobierno de Bachelet. En el, las autoridades lograron imponer la Ley Orgánica General de la Educación (LGE) cuando los pingüinos fueron persuadidos de abandonar las calles. Así,  la Ley orgánica de calidad de la educación (LOCE)  fue reformada sin que se tocara su alma, el lucro, que es el factor de la discordia anterior y la actual.

El hecho de que la marcha estudiantil allá contado con la participación de 100.000 personas es de por si un logro nunca visto en la era pos Pinochet. La movilización estudiantil a mostrado ser una fuerza en expansión que no tiene techo y que puede crecer mucho más si los estudiantes analizan los factores políticos que rodean el conflicto y tienden puentes para captar la franja de luchas sociales abiertas contra este gobierno, como la lucha del pueblo Mapuche, o la que protagonizan los trabajadores de diferentes sectores de la producción y los servicios  en  abierta disputa con los empresarios o con el estado. La consigna de parar la educación hasta imponer  el petitorio de los estudiantes, es factible solo si los estudiantes vuelven la vista sobre los movimientos sociales; los desocupados, los trabajadores en conflicto, los pobladores, el pueblo mapuche, los deudores habitacionales y todos los sectores sociales dejados fuera del sistema o ninguneados por este; para proponer una asamblea popular, una alianza solidaria y estratégica de todas las fuerzas del campo popular que sea capaz de plantear un proyecto país que entierre definitivamente el orden de facto; reconstruya la  democracia participativa y saque al  Estado  de su rol subsidiario.

Entonces, esta lucha es trascendente por sus implicancias, por la firmeza con la que se esta llevando a cabo, por lo justo del reclamo  y por la adhesión que a despertado en la población y los demás sectores sociales. Debe ser un punto de inflexión entre un pasado de injusticia y represión; de asesinatos impunes y tribunales cómplices del terror estatal; de persecuciones y encarcelamientos a los luchadores sociales y al pueblo Mapuche; de expoliación a los trabajadores, los estudiantes y el pueblo chileno.

El gobierno lo sabe, y prepara una batería de medidas para derrotarla sabiendo además que cuenta con un ejercito de carneros, traidores, infiltrados, lobbystas, mercenarios de la política, policías, diputados, senadores, curas, obispos, locutores, periodistas, sindicalistas y escritores, serviles por interés o convicción. Para embarrar la cancha, engañar, descalificar, injuriar y de ultima, encarcelar a los dirigentes estudiantiles si es que no se someten al sagrado espíritu de la constitución y las leyes de facto, que siguen rigiendo este Estado subsidiario. Por que esto sea el inicio del cambio y la recuperación de la dignidad de los chilenos

¡Por eso están aquí, los estudiantes!

 

Los compromisos del gobierno: mentiras, engaños y más represión.

Por Jose Venturelli

 

¿ Es Hinzpeter el verdugo?

La ley Anti-Terrorista es un pobre engendro de las mentalidades represivas y criminales como las de Pinochet, Manuel Contreras y otros "próceres" que se escondían en la oscuridad y, de los "intelectuales" que buscaban aterrar al país y hacer reinar el miedo. Me refiero a los guzmanes y algunos de los próceres actuales que las hicieron leyes sin un grano de democracia. Dedicados a reprimir a todo lo que impidiera ganancias a los magnates actuales, desde Los Matte y Angelini hasta los más recientes que eran protegidos en dictadura como los Luksic y Piñera... cuyas fortunas crecían al empobrecer al mapuche y a otros sectores del país. Los financistas especuladores se multiplicaron. Ese castigo preventivo, con el que se ha podido perseguir hasta asesinar de modo impune a los afectados del pueblo que exigen ser respetados, es la letra de la dictadura y que quedó en esa ley de marras. Cambiar todo eso es urgente. La huelga de hambre de los cuatro dirigentes mapuche terminó con una declaración en la que figuraron los Ministros del Gobierno Felipe Bulnes de Justicia y el Ministro Larroulet (el mismo que firmara los acuerdos de Octubre del 2010 y que no fueron respetados de modo alguno aunque juren haberlo respetado: la evidencia del engaño ha sido clara para todos)

Eso no da muy buen augurio... Pues bien, a menos de 24 horas de haber hecho el acuerdo, aparece el Ministro Represor Hinzpeter y, en TVN, con la cara dura que le caracteriza (y la mucho menos inteligencia que pretende) dice "a la Ley Anti-Terrorista no se la toca". Eso es ser un provocador y pone, nuevamente, al gobierno todo, coherente consigo mismo: El Gobierno es torpe y de mala fe al actuar de este modo. La enfermedad del "terrorismo en Chile" existe... desde el golpe de 1973 que lo llevaron adelante y mantienen como un forma de prevenir cualquier oposición. Los Hinzpeter, Von Baer, Piñera han demostrado ser administradores de empresas poco éticas que aumentan sus ganancias y limitan los salarios y derechos laborales… y ser también pésimos gobernantes, inmovilizados por la represión y la protección de sus socios. La Ley Anti-Terrorista debe ser derogada... y una nueva Constitución hecha democráticamente y no con líderes fácticos y coludidos con este espantapájaros social que pretenden democrático. Todos los habitantes de Chile (y crecientemente del mundo), han visto la dignidad del pueblo mapuche y de sus líderes. También la grosería y carácter repulsivo de las estructuras del estado y gobierno que se solazan en reprimir e inflarse con aire caliente... para subirse más alto. Derogar la ley anti-terrorista es lo que se necesita y, en lo inmediato, liberar a quienes sean perseguidos con ella (mapuche o no) porque no se ha podido demostrar absolutamente nada terrorista, salvo lo hecho por los afiebrados fiscales y del trío de gobierno que miente y amenaza. La calidad moral del gobierno se evidencia en los indultos a los criminales de lesa humanidad. Estas acciones son más que suficientes para impedir legalmente y desrielar a personajes como Hinzpeter, verdugo que ya no da para más. El gobierno se empantana en la represión y en su incapacidad de mirar al país como tal y no como empresa. Esto lleva a más violencia y la creciente resistencia por los derechos fundamentales del pueblo. ¿Van a seguir criminalizando y justificando sus leyes inmorales? Si crece la decisión de luchar de los diversos grupos sociales, estudiantes, trabajadores, ANEF, universitarios, pescadores, mapuche, diaguitas, aymarás, jubilados, comunidades amenazadas por agresiones al medio ambiente, profesores, trabajadores pagados en forma miserable y pobladores y tantos más que protestan es porque el gobierno es incapaz como los anteriores, centrados en las ganancias y no en la calidad de vida del país todo. ¿Van a reprimir hasta matar, con impunidad? No se podemos aceptar que todo lo cubran con imágenes estúpidas como eco-terroristas, universitarios terroristas y otras estupideces de ese tipo. La lucha social es un derecho inalienable. Equidad y justicia van de la mano: Esto es algo para lo que los gobernantes no fueron preparados y, si lo fueron, salieron mal. Demasiado tiempo aceptando la represión formó a muchos represores y corruptos sin que se hicieran preguntas.

Mientras los incrementos de ingresos sean “a la chilena”, la equidad seguirá disminuyendo. Las ganancias permiten a los Piñera, Luksic y socios aumentar con furia en su competencia escandalosa por ser "el más rico". La política del chorreo que permite el “choreo” de los poderosos, no resuelve nada: lo empeora. “Miren como sonrien los presidentes”... ¡especialmente el actual! Las políticas de justicia (y justicia social para los sectores más pobres -70% gana menos de $30.000- deben reparar a los despojados y poner énfasis en eso y no en aumentar ganancias de magnates. La reparación al mapuche y no más la saña de Hinzpeter y pandilla debe imponerse. El que no hayan "gastado" el dinero de CONADI el año pasado les permite eliminarlo ahora... en vez de designar dinero para desarrollo, escuelas, tecnología, asistencia, salud, escuelas, etc... y no para meter más Comisarías y represión. Negociar con el gobierno es pésimo negocio cuando no hay interés sino en mantener este estado de cosas.

Fuente: http://derechoshumanosyjusticiaparatodos.blogspot.com/