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Ministra argentina critica exequias del dictador

Ministra argentina critica exequias del dictador

Según la secretaria de Defensa trasandina, “hemos logrado (en Argentina) un avance, una mayor profundidad en todo este proceso de democratización de las Fuerzas Armadas y, bueno, hoy en día nadie podría reivindicar una mínima posibilidad de homenajear a (Jorge Rafael) Videla”.



UPI

Buenos Aires

La ministra de Defensa de Argentina, Nilda Garré, planteó ayer su pesar porque el general Augusto Pinochet murió sin haber recibido una condena por las violaciones de los derechos humanos cometidas en su régimen. En declaraciones a la agencia UPI en la capital trasandina, la secretaria de Estado consideró que la muerte del dictador chileno forma parte de “las inexorables cosas de la vida” y admitió que “me hubiera gustado que hubiera sido condenado primero, antes de morir, que hubiera afrontado el pronunciamiento de la justicia; creo que eso hubiera dado también tranquilidad a los familiares de las personas que sufrieron la persecución”.

Respecto de los funerales del militar, Garré indicó que “me dolió un poco que todavía haya sectores en el Ejército chileno que quieran homenajear a un personaje tan siniestro como es Pinochet, no sólo para Chile, sino para toda Sudamérica”.

Esta situación, a juicio de la alta funcionaria kirchnerista, contrasta con lo que ocurre en Argentina, ya que en este país, dijo, “hemos logrado un avance, una mayor profundidad en todo este proceso de democratización de las Fuerzas Armadas y, bueno, hoy en día nadie podría reivindicar una mínima posibilidad de homenajear a (Jorge Rafael) Videla, por ejemplo, como comandante en jefe del Ejército que fue en su momento”. Videla encabezó el golpe de Estado de marzo de 1976 que derribó a la administración de Isabel Perón.

“Quizás lo que pone en evidencia es que hay que profundizar el proceso de democratización, porque no puede hoy realmente ningún sector de ninguna Fuerza Armada reivindicar, ni siquiera parcialmente, a alguien que rompió el orden constitucional, (que) derrocó a un Mandatario elegido por el pueblo y (que) además de eso impuso el terrorismo de Estado”, sostuvo también Garré.

Junto con señalar que Argentina “respeta el esfuerzo que está haciendo Chile para avanzar”, la ministra postuló que este país “heredó una situación mucho más condicionada (…) También las autoridades democráticas en Chile, porque Pinochet todavía era, por las reformas constitucionales que había hecho, una figura política incluso importante en Chile y condicionó durante bastante tiempo”.

“Afortunadamente se está avanzando ahora y con la misma mirada que estamos haciéndolo de acá desde la Argentina”, concluyó Garré, una figura históricamente ligada de los años ’70 a la izquierda peronista.

CANCILLER FOXLEY

En Santiago, en tanto, el ministro Alejandro Foxley validó la decisión del Gobierno de no rendir honores de Jefe de Estado al fallecido militar. Según el canciller, “la Presidenta Bachelet hizo lo que tenía que hacer”.

“Para que Chile siga teniendo el éxito que tiene en el mundo, necesita un alto grado de unidad nacional, de capacidad de construir acuerdos. Lo que Chile necesita es abandonar en el mundo político el lenguaje de la descalificación, el lenguaje de la guerra. De repente da la impresión de que hay sectores de oposición que lo que están haciendo es organizar una empresa de demoliciones. Eso le hace enorme daño al país, no ayuda a nadie, eso es meterse en un contexto en que todos los chilenos perdemos, los de Gobierno y de oposición”, agregó.

A su turno, la diputada Isabel Allende (PS) mostró su rechazo a las declaraciones de la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, que se mostró abierta a incluir a Pinochet en la galería de los presidentes en La Moneda. “Creo que es una profunda equivocación, porque sería un insulto a una galería que refleja lo que es nuestra tradición republicana”, manifestó. Asimismo, cuestionó la idea de parlamentarios de la Alianza de levantar tres monumentos al militar: “Los monumentos deben erigirse a grandes personalidades que han hecho grandes contribuciones o han sido tremendamente consecuentes y han aportado a lo largo de la vida”. LN

Pinochet, dictador sangriento, y deshonesto

escrito por Gonzalo Martínez Corbalá*   
jueves, 21 de diciembre de 2006
Se dice en los noticieros internacionales, que al sepelio de Pinochet asistieron cinco mil personas que son sus partidarios, luego vendrá una manifestación de, por lo menos un millón de contrarios, enemigos y agraviados, ellos mismos en sus personas, o en un hermano, una hija, o un padre, como lo es la propia Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, cuyo padre fue apresado y torturado hasta la muerte, en los tiempos de la dictadura.

Es cierto que el capitán Augusto Pinochet Molina, su nieto, uniformado y en la tribuna desde la que se le rindió un homenaje dentro de la Academia militar O´Higgins que lleva el nombre del libertador de ese país lo equiparó con el propio personaje de la historia chilena, y también de Argentina. Pero inmediatamente fue sancionado el capitán por hacer discursos de carácter político, lo cual les está prohibido a los militares en ejercicio, y se le dio de baja por acuerdo de la Presidenta Bachelet, que como todo Jefe de Estado, es Comandante Supremo del ejército chileno, y de entre sus facultades, está la de cuidar que se guarde el respeto y el orden en el cuerpo militar.

Lo cierto en que han aflorado las verdaderas causas por las que se dieron las circunstancias para que el golpe de Estado fuera posible, y luego para que se instaurara una dictadura represiva y sangrienta que habría de durar 17 años, durante los cuales estaba prohibido hablar o escribir de el golpe de Estado por su nombre, y había que decir, en todo caso, pronunciamiento militar, término que eufemísticamente se usaba para referirse a él, sin llamarlo por su nombre. Es claro que los jóvenes de esa generación, no supieron lo que sucedió en su Patria en los años setenta, y mucho menos lo familiares del dictador, que nacieron durante este período y que tampoco podrían haberse enterado por otros medios, pues así como se prohibió la existencia de los sindicatos, también se hizo lo mismo con los partidos políticos, y con los libros que no podían imprimirse cuando se referían a esta temática. Los que habían escritos ya, se quemaron en las plazas públicas, así como los periódicos de esas fechas, solamente, creo yo, se salvó la modesta hemeroteca que habíamos integrado en la Embajada de México, debidamente clasificada, y que ahora está a disposición del público y de los investigadores en el Colegio de México.

En la última conversación que tuvimos con el Presidente Allende, el domingo 9 de septiembre, en el aeropuerto de Pudahuel, él ya se mostraba sumamente preocupado, tanto por en incidente que se había producido en el día anterior, en el que, en un allanamiento que el ejército, amparado por la nueva Ley de Armas de Fuego, que se había aprobado en el Congreso , controlado por la mayoría Demócrata Cristiana, llevó a cabo en una fábrica de muebles blancos llamada Fensa, durante el cual, al levantar un poco de tierra fresca que acusaba algunas excavaciones en el patio trasero, se empezaron a disparar algunos tiros, no menos de unos cuatro mil, y luego, por un acto que esa mañana de domingo, en un acto que celebró en el teatro Caupolicán, en el uso de la palabra, Carlos Altamirano, Secretario General del Partido Socialista, habría llamado a la subversión a los marinos jóvenes y Allende temía que esto podía ser lo que jalara el gatillo del golpe. No se equivocó, en ambos casos el Presidente. El martes 11 de septiembre, estaba la marina llevando a cabo unas maniobras conjuntas con la marina Norteamericana. Salieron en la madrugada, muy temprano ese día hacia alta mar, y una vez allí, la marina chilena se regresó a Valparaíso para iniciar, todavía en la madrugada, el golpe de Estado. para continuarse ya formalmente con la participación del ejército y de la fuerza aérea, que habría de bombardear un poco más tarde, el Palacio de La Moneda, en don de ya se encontraba el Presidente y un puñado de gente leal que junto con él lo defendieron ,hasta cuando fue realmente posible .

A eso de las siete de la mañana, empezaron a transmitir por radio los bandos militares que estaba emitiendo la junta militar que se había constituido con la participación de los jefes de la Armada y de la Fuerza Aérea que eran el almirante Toribio Merino, el Gral. Ruiz Danyau y posteriormente, por los Carabineros, el Gral. Manuel Mendoza Contreras. Por el ejército era el propio Augusto Pinochet, el que formaba parte de la Junta, como uno de sus miembros, para unos días después, erigirse como Presidente de la Junta. Cargo que habría de ostentar, hasta julio del año de 1974, cuando se constituyó, nada menos, que en el Presidente de Chile, para permanecer como tal, diecisiete largos y penosos años.

Durante estos diecisiete años, modificó la Constitución de Chile para consolidarse así mismo como Presidente, hasta 1990, cuando, como consecuencia del plebiscito que se llevó a cabo, llamado del sí o el no, el pueblo de Chile, triunfó votando en una clara mayoría por el no , y el dictador tuvo que abandonar el Palacio de la Moneda, el 10 de marzo, para dejar paso al Presidente de la transición, Patricio Aylwin que gobernó con prudencia durante cuatro años, antes de llamar a elecciones regulares en las que triunfó Eduardo Frei de la Democracia Cristiana, hijo del presidente Frei, quien le entregó el poder a Salvador Allende, en octubre de l970, que gobernó durante mil días, hasta que entregó su vida en el Palacio de la Moneda. Era un socialista demócrata que soñó con hacer una realidad el socialismo por la vía electoral, una tercera vía que resultó ser eso, un sueño imposible de realizarse.

Se realizó sin embargo una democracia que continuó después de Frei, con Ricardo lagos, Socialista del PPD (Partido por la Democracia), quien le entregó el poder, también en un limpia elección a dos vueltas, Michelle Bachelet, una valiosa mujer que tuvo que sufrir en su juventud, la muerte de su padre, después de haber sido torturado, precisamente por el dictador que ahora acaba de morir, que dividió mediante el golpe de Estado a Chile, en vida, y su cadáver ahora, lo sigue dividiendo, pero esta vez la unidad democrática del pueblo chileno, habrá de triunfar una vez más. Ahora sin derramamiento de sangre. Así lo deseamos para nuestros hermanos del Sur que tanto han luchado por ello.

* Embajador de México en Chile en 1973 y ex presidente del Consejo Administrativo de La Jornada Morelos, actualmente es colaborador de La Jornada México, recientemente entrevistado por la periodista Carmen Aristegui para la cadena CNN en Español.


Artículo publicado el 17 de diciembre por la Jornada Morelos 

 

Cúpula de la DINA es condenada por muerte de miristas

Cúpula de la DINA es condenada por muerte de miristas

A diferencia de la FACH, el ministro Juan Eduardo Fuentes Belmar condenó ayer a la cúpula de la DINA por el secuestro calificado del matrimonio de Cecilia Bojanic Abad y Flavio Oyarzún Soto, ambos militantes del MIR.



La Nación

Las penas más altas correspondieron al ex director de la DINA, Manuel Contreras, y el agente torturador Osvaldo Romo, quienes fueron sentenciados a diez años y un día.

El magistrado condenó a Marcelo Moren Brito, Miguel Krassnoff Martchenko, Fernando Lauriani Maturana y Maximiliano Ferrer Lima a cumplir una pena de cuatro años y un día por la desaparición del matrimonio sin el beneficio de la remisión condicional o la libertad vigilada por tratarse de los autores de los mencionados ilícitos.

El único beneficiado fue Orlando Manzo Durán -condenado en calidad de cómplice- tendrá que cumplir tres años de presidio bajo el beneficio alternativo sujeto a la medida de observación de Gendarmería mientras dure el tiempo de la sentencia judicial.

Los hechos por los cuales el magistrado resolvió condenar a los ex agentes del servicio represivo ocurrieron el 2 de octubre de 1974.

Ese día, alrededor de las 18 horas, dos individuos armados, vestidos de civil, llegaron hasta el domicilio de los afectados ubicado en calle Paraguay 1340, paradero 22 de Santa Rosa, comuna de La Granja.

Usando la fuerza, según consigna el informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación, los agentes “a viva fuerza y apoyándose en las armas que portaban procedieron a secuestrar a Cecilia Bojanic Abad y a su hijo menor Leonardo Oyarzún Bojanic de un año y medio de edad”.

En el expediente se consigna que dichos agentes en ningún momento se identificaron y al ir saliendo de la residencia se encontraron con una vecina, a quien intimidaron con las armas de fuego y le señalaron que no dijera nada de lo sucedido.

Posteriormente, trasladaron a la madre y su hijo hasta el domicilio de su hermana donde procedieron a detener a Flavio Arquímides Oyarzún Soto quien se encontraba en ese lugar y fue sacado de ahí junto a su cónyuge con destino desconocido.

Jueces sobreseen definitivamente a Pinochet en casos emblemáticos

Jueces sobreseen definitivamente a Pinochet en casos emblemáticos

Por las causas Caravana de la Muerte, Operación Colombo y Riggs fue sobreseído por muerte Augusto Pinochet. Se espera que en los próximos días haga lo mismo el ministro a cargo del caso Villa Grimaldi. Las investigaciones, en todo caso, siguen abiertas para el resto de los inculpados.



La muerte de Augusto Pinochet tuvo hoy sus primeros efectos en tribunales, pues los jueces Víctor Montiglio y Juan González dictaron el sobreseimiento definitivo del ex dictador en las causas Caravana de la Muerte y Operación Colombo, y por enriquecimiento ilícito en el caso Riggs.

Como es conocido la determinación, aclararon los magistrados, no afecta a las otras personas procesadas en esas causas.

Montiglio resolvió cerrar la causa contra Pinochet luego de recibir los certificados de defunción del ex dictador.

En tanto, González, quien subroga al ministro Carlos Cerda, dijo que se dictó "el sobreseimiento parcial y definitivo" a Pinochet.

Consultado sobre si la medida afecta la situación judicial de los otros involucrados en el caso, afirmó: "continuará tramitándose el proceso, y después se verá también lo relativo respecto a la responsabilidad civil".

Asimismo, precisó que los abogados que defendían al ex dictador no iniciaron hasta hoy diligencias para levantar el embargo de los bienes de Pinochet.

Con estas resoluciones, sólo está pendiente lo que resuelva el juez Alejandro Solís, quien había procesado a Pinochet por los secuestros calificados, torturas y un asesinato ocurrido en el centro de detención de Villa Grimaldi. Ha trascendido que el magistrado aún no recibe estos documentos, pero procedería de la misma forma que el resto de los ministros que indagaron a Pinochet.

Chile sigue amenazadopor la bota militar

Chile sigue amenazadopor la bota militar

Las recientes exequias por la muerte del ex dictador, criminal y ladrón Augusto Pinochet, viene a confirmar una vez más las diversas denuncias que se han hecho en torno del proceder de la conducta militar y en especial del ejército chileno, los que siguen defendiendo lo que ellos llaman la “obra” de la dictadura militar, con sus secuelas de muertes, desapariciones, presos políticos y miles de chilenos que tuvieron que padecer el exilio y la pobreza creciente bajo su régimen.

Por otro lado, y como suelen decir los chilenos, los altos mandos de las Fuerzas Armadas sin excepción, no “están ni ahí con la democracia tutelada” que ellos mismos dejaron. Los altos mandos de las FFAA y su cuerpo de oficiales, siguen contaminados con la Doctrina de la Seguridad Nacional, que fuera elaborada por el Pentágono yanki, para someter a los pueblos latinoamericanos a “través de la bota militar y sus planes cóndor”.

El ejército de Chile, cuyo Comandante en Jefe es Oscar Izurieta, el cual debiera ser llamado a retiro de forma inmediata por la presidenta Bachelet, por la conducta sostenida una vez producida la muerte del aborrecido ex dictador. A nombre de su institución Izurieta dio a conocer una inserción pagada y publicada en el diario golpista El Mercurio, en donde además de sentir la muerte del general en retiro, alude a él como “ex Presidente de la República”, contradiciendo la determinación de la primera mandataria, de no declarar duelo nacional y menos rendir honores de Estado, a quien violara la legalidad vigente hasta el 11 de septiembre de 1973 y que posteriormente se auto designara Jefe de Estado.

En su alocución de despedida al “chacal del pacifico”, el sedicioso militar señalo: “Dejemos a la historia un examen objetivo y justo respecto de su protagonismo en los procesos políticos, económicos y sociales en los cuales le cupo participación, agregó para destacar que se trata de un hombre que en su momento debió trasponer los umbrales de su profesión para asumir la conducción del Estado.

En consecuencia su carrera militar especialmente la que desarrolló como general de la República, no puede hacerse soslayando al dimensión política de sus actuaciones, pues en él se fundan el soldado y el jefe de Estado, afirmó.

Pero en la ceremonia de despedida realizada por el ejército chileno, se produjo un hecho aún más grave, como fue la intervención de unos de los nietos del ex dictador Pinochet, que emitió una provocadora arenga, el primero con marcado carácter político en medio del funeral del ex militar, efectuada en el Patio Alpatacal de la Escuela Militar, allí el nieto del ex dictador que lleva

su nombre y que subió uniformado en su calidad del capitán de Ejército. Junto con expresar que es imposible resumir en pocas palabras su obra manifestó quizás sea esa misma mirada lo que lo convirtió en uno de los líderes más prominentes de su época a nivel mundial. Se trata de "un hombre -dijo- que derrotó en plena guerra fría al modelo marxista, que pretendió imponer su modelo, no mediante el voto, sino más bien derechamente por el medio armado. Sí el fue un hombre de temple especial".

En este plano el abogado español Joan Garcés es muy claro al respecto cuando señala, que el Ejército chileno, al rendir honores militares al fallecido ex dictador chileno, incurre en sedición frente a las autoridades republicanas.

En declaraciones vertidas para medios de prensa chilenos, el abogado, amigo y colaborador del asesinado presidente Salvador Allende (1970-73) señaló que el código de justicia militar sanciona la rebelión y la sedición.

"Por consiguiente, el hecho de que hoy se esté rindiendo homenaje a un general que se levantó en armas contra las instituciones de la República técnicamente puede ser calificado como que el Ejército de hoy en Chile sigue en estado de sedición frente a las instituciones republicanas", expresó.

El abogado Garcés manifestó que el problema de fondo es cómo la presidenta de la República "no ha podido invocar (el hecho de) que este general se sublevó contra la República".

"Chile sigue siendo el único país en el mundo en el que el jefe del Estado no puede remover a un general que se le indisciplina", subrayó el abogado que ha mantenido querellas contra Pinochet en causas por violaciones a los derechos humanos y por sus cuentas bancarias descubiertas en el Banco Riggs de EEUU, procesos que están a cargo del juez Baltasar Garzón.

"Que un general que se ha sublevado contra las instituciones de la República, que ha dinamitado todos sus pilares y suprimido libertades, sea objeto de un homenaje en la Escuela Militar es un mensaje a la oficialidad militar intrínsecamente anti republicano", puntualizó.

Eso es extremadamente grave para el futuro político del país", agregó."No me cabe en la cabeza que la presidenta de Chile haya autorizado voluntariamente y de buen gusto un semejante acto", recalcó y añadió que ello es "extremadamente grave para el futuro político del país".

En cuanto a la democracia imperfecta chilena, el abogado y analista político señaló que la sociedad chilena está intentando recuperar sus valores republicanos y hacerlos efectivos. Advirtió, sin embargo, que queda todavía "bastante camino por recorrer como los propios protagonistas de Chile reconocen. Los hechos que están ocurriendo hoy en la escuela Militar lo demuestran", subrayó.

Pero eso no es todo, mientras en Chile siga reinando el imperio de la política y la seudo cultura de la dictadura militar, institucionalizada con la Constitución del 80 y remozada cosméticamente por el gobierno del ex presidente Ricardo Lagos, es muy difícil que en Chile se produzca un reencuentro de todos los chilenos y menos se dará paso a la tan cacareada reconciliación nacional.

El gobierno de Michelle Bachelet, tiene la obligación moral de llamar a una Asamblea Constituyente para la elaboración de una nueva Carta Magna, que sea representativa y ratificado por todos los chilenos. Mientras no ocurra eso, Chile seguirá teniendo una democracia restringida o tutelada por la mafia de los altos mandos de las fuerzas armadas chilenas, que están coludidas con los grandes empresarios, las trasnacionales y los partidos políticos de la extrema derecha, representados por la UDI y RN.

La necesidad de tener una nueva Constitución, es una tarea de primer orden, así como también es importante tener un sistema electoral auténticamente democrático, en donde no quede nadie, pero absolutamente nadie, de su derecho a tener representantes populares en el parlamento de la nación, eso sin duda contribuirá a ir dando por superados todos los enclaves autoritarios heredados de la oprobiada dictadura militar y que aún permanecen en la institucionalidad política existente en el país del cono sur.

Finalmente, aludiendo a las opiniones expresadas por Joan Garcés, diríamos que en Chile se necesita de una democratización real y efectivas de las Fuerzas Armadas de este país, para así, poner fin a la conducta que hemos observado en estos días de parte de miembros de las FF.AA. , que ante la muerte del dictador, han recibido el repudio de todos los chilenos a través de todo el territorio nacional, con múltiples demostraciones y carnavales realizados en las calles por el pueblo chileno, repudiando a lo que fue su dictadura, al empresariado nacional que apoyo el régimen militar y al pinochetismo encabezado por la Alianza por Chile (UDI-RN).

Morir en el regimiento (II)

Morir en el regimiento (II)

"Mi esposo fue asesinado a golpes por los militares. En mi casa tengo la ropa que él traía puesta ese día y no tiene ni un solo rasguño… Si supuestamente se golpeó en el estómago al caer de una muralla con alambres de púa y vidrios, ¿dónde están las marcas? No tenía nada… Su estómago estaba completamente inflamado por los golpes y patadas… Ellos lo reventaron por dentro… Su cuerpo tiene marcas de golpes, en sus manos y pies… magulladuras y cototos en su cabeza producto de la brutal golpiza… Hay más de diez testigos… Vecinos del sector que vieron lo que ocurrió... Uno de ellos iba caminando detrás de mi marido y vio cómo se inició el intercambio de palabras inicial… Otro testigo, que trabaja en el canal de televisión Megavisión, vio parte de la golpiza y hasta que lo subieron al furgón policial… Todos coinciden que cinco o seis militares del Regimiento Buin Nº1 golpeaban a mi marido mientras un sargento mayor de Ejército le tenía el pie en su garganta, asfixiándolo… Los demás militares le pegaban con pies, puños y su armamento de servicio… Después funcionarios de Carabineros lo esposaron y, supuestamente, al 'no poder subirlo al furgón', azotaron su cabeza en el piso del vehículo policial… Uno de los testigos se detuvo en su auto y se acercó a la puerta del regimiento. Cuando el sargento mayor del regimiento lo vio, lo fue a increpar. Le dijo: 'Y quién soy tú'… Al testigo le dio temor y se identificó ante los militares… En ese momento le dejaron de pegar a mi esposo… Luego, él nos vino a avisar lo que estaba pasando.

Me dirigí con mi cuñado, Héctor Rojas, al regimiento y exigí ver a mi marido y que me informaran qué pasaba y porqué le habían pegado… Estuvimos ahí más de 25 minutos dentro del recinto a unos cinco o seis metros al interior. Estaba el furgón policial patente Z - 2141 con el candado puesto… Discutimos con los soldados y policías. Nos amenazaron y nos hicieron retirarnos. Habíamos entrado con el auto a pedirles una explicación pero se morían de la risa. Hacían burla de nosotros y de mi marido… Decían burlonamente '¿quién le ha pegado a su marido?, señora'… Nos insultaban con malas palabras que no voy a repetir. El sargento mayor de bigotes se enojó y le dijo a mi cuñado que 'retirara inmediatamente el vehículo porque estaba en un recinto militar'… Nos estacionamos al frente de regimiento… Esperamos otros diez minutos más para que el furgón saliera hacia la Sexta Comisaría de Carabineros.

Ahora dicen los militares que en tres minutos lo entregaron a Carabineros, una completa mentira… Cuando salió el furgón policial lo seguimos… no le perdimos la pista. Cuando llegaron al cuartel, lo único que hicieron fue abrir un portón grande, ingresar y cerrar el portón. Nosotros mirábamos por una ventana cuadrada con aberturas… Los dos carabineros se bajaron del furgón muertos de la risa… sacudiéndose las manos. Sabían lo que habían hecho… Estuve tres minutos afuera de la Comisaría y subí a la oficina de la guardia policial. Seguían muertos de risa. 'Tantos fueron los golpes que le dieron a mi marido que se ríen', les dije. Se enojaron y se pusieron aún más prepotentes: '¿Qué no nos podemos reír?', dijeron. El cabo Vera Ortiz quiso agredir a mi cuñado, quien le dijo que 'tuviera más respeto'…

Pasaron 35 minutos y el furgón seguía en el patio. Revisaron la identidad de mi esposo y no encontraron antecedentes… Creían que era un delincuente. Yo les entregué mi carné voluntariamente… Empecé a desesperarme. Los carabineros comenzaban a retirarse uno a uno. Vi a una pareja de carabineros -un hombre y una mujer- bajar al patio a sacar el candado del furgón policial… Trataron de mover a mi marido, afirmando la puerta del furgón… y no despertaba. 'Sabe señora, no despierta. Está durmiendo la mona (borrachera)', me dijo el carabinero. 'Se llama Hernán', le decía yo… Me desesperé y exigí verlo. Me dejaron entrar… pero ya estaba muerto… Me acerqué a la puerta del furgón, abracé a mi marido, lo toqué y aún su cuerpo no estaba frío… Tenía sus labios y ojos morados, no respiraba… seguía esposado.

En la muerte de mi esposo tienen responsabilidad militares y carabineros, todos los involucrados en un homicidio, no en 'lesiones'… No entiendo que la justicia militar oculte la verdad… Vamos a pedir que se traspase el caso a los tribunales civiles, pero no es seguro que la justicia ordene a un civil investigar este crimen. Nos reunimos con el Director General de Carabineros y con el Comandante en Jefe del Ejército. Les entregué una carta personal donde expresamos el dolor que tenemos como familia y exigimos que se haga justicia… No confío en la justicia militar, por supuesto que no. Ya han cambiado las versiones varias veces. Ahora le echan la culpa a una muralla. ¿Cómo su ropa no tiene ni un rasguño si las murallas tienen alambres de púa y vidrios cortados? Mi esposo Hernán Segundo Meneses Zambrano murió producto de los golpes que le dieron con sus armas, patadas y golpes de puño… Lo arrastraron por el interior del regimiento… Tenía sus brazos magullados, sus ojos completamente morados… Ese día había una 'fiesta' en el regimiento. Todos lo saben. Allí se consumía alcohol y droga… No voy a descansar nunca hasta que se haga justicia. Me dejaron desamparada. Sola… Mis hijos no quieren salir de la casa ni ir a la escuela… No sé que voy a hacer… No exijo dinero sino justicia, para mis hijos de trece, diez y mi hijo menor que cumplió seis años el día que mataron a su padre", señala Paola Morales, viuda de Hernán Meneses.

 

Chile: Morir en el regimiento (I)

LA PRÓXIMA JUGADA DEL PINOCHETISMO

LA PRÓXIMA JUGADA DEL PINOCHETISMO

Enviado el Jueves, 14 diciembre a las 11:24:50
Pese a que el Ejército dio de baja de sus filas al capitán Augusto Pinochet Molina por el discurso pronunciado en el funeral del dictador, lo expresado por el joven militar no fue al azar. Fue un acto premeditado.


Con el fallecimiento del ex general Pinochet Chile vive un nuevo escenario político y sus seguidores buscaran instalar su pensamiento como una verdadera ideología.

Sin duda que la próxima jugada del pinochetismo será instalar al ex general como una figura política comparada solo a las gestas heroicas y fundacionales de los padres de la patria. Suena inverosímil esta afirmación pero hay que recordar que sus seguidores se sostienen más en fundamentalismos que en realidades.

Los hechos acontecidos en los últimos días tras el deceso de Augusto Pinochet Ugarte se podrían evaluar en los siguientes escenarios.

EL PINOCHETISMO DESDE LO SIMBÓLICO

Un hecho político de proporciones se generó con el encendido discurso protagonizado por el nieto del dictador, el capitán Augusto Pinochet Molina. Ello provocó que el Ejército le diera la baja de la institución castrense. Sin embargo, sus palabras responden a una planificada estrategia mediática con el objetivo de instalar a Augusto Pinochet Ugarte y su legado como discurso político.

Pero la pregunta que surge es, ¿porqué lapidar la carrera militar de un joven oficial si él podía transformarse en el legado viviente del pensamiento pinochetista al interior del Ejército?. Era el único del Clan que formaba parte de las Fuerzas Armadas, lo ayudaba el hecho de llevar su mismo nombre, no esta vinculado a ninguna investigación judicial. ¿Qué lo motivó para tomar esta decisión?.

Los primeros análisis sostienen que el capitán Pinochet Molina era la pieza perfecta para provocar un quiebre al interior de las Fuerzas Armadas e instalar la figura de ex gobernante de facto y su legado en un icono ideológico para Chile.

Las palabras del capitán Pinochet estuvieron enfocadas, en la defensa política del antiguo régimen, sobretodo, en lo que se refiere a que en el país existió una guerra que acabó con el marxismo en plena Guerra Fría y donde el ejército chileno fue el victorioso. Por otro lado, fue abiertamente deliberante en cuanto a cuestionar a los otros poderes del estado. Estuvo en el límite de la sedición.

Paralelamente, la intervención del capitán Pinochet Molina entrega tres elementos para el análisis. El primero, su condición de nieto y militar que lo ubica como el continuador natural de su pensamiento y obra y, Segundo, el discurso buscó rescatar el “legado” del dictador, dar una respuesta política a la negativa del gobierno de declarar duelo nacional y a la falta de compromiso del Ejército de presionar al Ejecutivo para que así fuere. Por último, dar una señal a sus seguidores que “pinochetismo” hay para rato.

A estas alturas, el clan Pinochet sabía que el joven militar realizaría y es seguro que estaban calculadas con anticipación las consecuencias institucionales que provocarían sus palabras al interior del Ejército. Ello lo dejo entrever Augusto Pinochet Hiriart en entrevista con radio Agricultura al reconocer que su primogénito había presentado su baja dos días antes del discurso.

Sin embargo, este escenario podría tener diferentes consecuencias políticas dependiendo de la proporción del castigo. Hoy el Ejército aplicó la máxima sanción y la baja puede ser interpretada por los pinochetistas como una nueva muestra de persecución a los familiares del ex dictador y de todo lo que significa el legado del Capitán General.

Pero, también son dos las señales que se interpretan con la salida del nieto de Pinochet de la institución armada. La necesidad de que el pinochetismo se aleje de la institucionalidad castrense por la distancia que en estos años han asumido las Fuerzas Armadas bajo la doctrina Cheyre y, por que no decirlo, la probabilidad cierta que el ahora ex capitán Pinochet se transforme en el continuador del legado de su abuelo pero desde una trinchera distinto, la político.

EL PINOCHETISMO ORGANIZADO

El discurso del ahora ex capitán del ejército demuestra que el pinochetismo más duro no sólo existe sino que tiene capacidad de movilización y autonomía respecto de los partidos de la Alianza. Los medios de comunicación han calculado que en al funeral circularon más de 50 mil adherentes.

Sin duda que en estos días han demostrado capacidad de organización y autonomía respecto de los partidos que conforman la Alianza derechista y sienten que a los “políticos” no les deben nada. Es más existe dolor por su alejamiento de la figura del nonagenario general.

En sus retinas están las últimas declaraciones de los presidentes de la UDI y de Renovación Nacional quienes se desmarcaron de Pinochet al dejar en libertad de acción a sus parlamentarios para que lo visitaran en el Hospital Militar.

Los pinochetistas se caracterizan por su fundamentalismo y su cercanía ideológica con el nacionalismo más extremo. Ello quedó demostrado con presencia de nazis criollos en el funeral y las ya conocidas banderas de “Patria y Libertad” que rodearon el Hospital Militar. Hay que recordar también que el soldado más leal de ex general fue su abogado, Pablo Rodríguez Grez, fundador de la “araña negra”, quien lo defendió hasta su muerte.

Les duele que el Ejército tomará distancia del ex militar pero no les perdona a los líderes de la derecha tradicional y oligarca que hayan abandonado la figura del Capitán General para obtener una mejor votación electoral. El general Juan Emilio Cheyre es la prueba viviente de “su” dolor con las Fuerzas Armadas mientras que Sebastián Piñera y Joaquín Lavin son quienes representan la “traición a la obra de Pinochet”.

Se concentran en dos grandes ejes: La Fundación Pinochet y en las estructuras poblacionales de la UDI. A través de la primera, se empapan de la doctrina dado que agrupa a los ex colaboradores civiles y militares del régimen, además de los ex agentes de seguridad, mientras que la segunda, es el instrumento de penetración social de la ideología pinochetista. Si bien están ligados al gremialismo, el liderazgo de sus dirigentes es mínimo dado que ellos antes que militantes son pinochetistas.

LAS COMPLICACIONES DE LA CONCERTACIÓN

La figura de Augusto Pinochet Ugarte nuevamente se convierte en el centro de la política chilena. Su deceso significa asumir en lo público que la transición no ha terminado y que el país sigue fracturado.

La masiva presencia pública de sus seguidores puede ser el paso necesario que algunos esperaban para transformar al pensamiento del ex militar en una ideología organizada y de ultraderecha.

Por otro lado, los últimos hechos registrados demuestran que las acciones impulsadas por los gobiernos concertacionistas, como fueron la Mesa de Diálogo, la Comisión Valech y Rettig y la renuncia anticipada de Pinochet como senador vitalicio resultaron ser meros cambios políticos cosméticos dado que no fueron capaces de resolver el problema de fondo, la reconciliación.

Para la Concertación, la formación de un nuevo referente pinochetista podría complicar su aparente calma dado que podrían capitalizar el descontento social bajo una mirada populista y nacionalista tal como lo han realizado a través de los movimientos de deudores habitacionales.

Por ello, resulta fundamental que en el análisis actual no se mímense lo sucedido en el masivo funeral del Capital General ni mucho menos la señal política que envío el Clan Pinochet. El nuevo escenario se construye con un ex general muerto pero con partidarios dispuestos a no dejar que la obra de Augusto Pinochet Ugarte se olvide.

Por Roberto Portilla. Editor General de Crónica Digital.

Santiago de Chile, 14 de diciembre de 2006.
Crónica Digital

El nazi fascismo del Ejército de Chile

Funerales de Pinochet dejaron de manifiesto que las nuevas generaciones de oficiales siguen siendo adoctrinadas en ideologías anti democráticas, pese al tranquilizador discurso de gobiernos concertacionistas


Alejandro Díaz, profesor universitario
(14/12/06)

LAS IMÁGENES DEL funeral del más conspicuo representante del Ejército de Chile de los últimos 40 años ameritan darse el tiempo para discutir una cuestión que atañe al conjunto de la sociedad y en particular al alto mando institucional: ella se refiere a los procesos formativos de la Escuela Militar.

Hasta hace un tiempo estábamos convencidos de que la malla curricular de la Escuela Militar se había democratizado lo suficiente como para pensar que los oficiales del Ejército de nuestro Estado democrático se formaban en una doctrina de respaldo de los derechos humanos y de respeto a los procesos de democratización de la sociedad chilena.

La Concertación nos había hecho suponer, que no sólo la malla curricular de la Escuela Militar había desterrado las concepciones nazi fascistas de sus asignaturas, sino que los oficiales se trasformaban educativamente para actuar en una sociedad democrática. Hasta hace poco, en múltiples foros, se escuchaba decir reiterativamente que estábamos en presencia de una profunda modernización del Ejército de Chile, que incluso había homologado sus procesos formativos a los de la educación universitaria.

Sin embargo, los sucesos ligados a la muerte y posterior rito fúnebre, con trompetas de honor, al ex comandante en jefe Augusto Pinochet torna evidente, de nuevo, la inconmovible estructura genotípica del Ejército de Chile: mostraba su inalterable habitus cultural, de socialización ininterrumpida de un esquema ideológico sustentado en las directrices de los oficiales prusianos de principios de siglo XX, refrendada por la posterior ideología de la seguridad nacional de la década de los sesenta, que denotan ela persistencia y prevalencia de los esquemas teóricos tradicionales en las mallas curriculares de los institutos armados.

La situación es preocupante. Las exposiciones que a veces se difunden en los canales del Congreso han mostrado en los últimos meses exposiciones de Oficiales de alta graduación de las Fuerzas Armadas, que revelan una situación lamentable en los aspectos teóricos y formativos de sus exposiciones. Suponemos que estos Oficiales actúan como profesores de sus institutos de formación y debemos suponer que a su vez, que ellos fueron formados por la literatura, que a manera de ejemplo, citaba el comandante en Jefe del Ejército en el responso fúnebre del Dictador, es decir los libros de geopolítica y de formación militar del fallecido Golpista. Si estos son citados, ¿significa que éstos están vigentes en los currículos de los futuros Oficiales?

Si esta situación se corresponde con la realidad, estamos en graves problemas. Hasta el momento, los Ministros de Defensa de la Concertación nos habían hecho creer que todo estaba controlado y que gradualmente se estaba interviniendo en la formación de los “Oficiales de la República de Chile”. La realidad nos deja en evidencia una verdad muy distante. Todos los gobiernos de la Concertación han optado por confiar en el comandante en jefe de las fuerzas armadas, la responsabilidad por los procesos formativos de los oficiales de las tropas encargadas de gestionar la violencia armada. Y tenemos el resultado, al menos en el “grado de capitán”.

Sucesivas generaciones de oficiales pueden ser testeadas por el habla de uno de sus efectivos. El discurso de uno de sus oficiales en el rito funerario del Dictador nos coloca a todo el país, en el mismo punto de los años 90. ¿Qué hacer con un Ejército formado o deformado en la doctrina de seguridad nacional y con campos referenciales culturales de valoración mesiánica de los códigos germánicos hitlerianos? ¿Que el capitán Pinochet Molina estaba obnubilado por la muerte de su abuelo? ¿Y el propio discurso del Comandante en Jefe, evidenció acaso una actitud radicalmente distinta? ¿Se corresponde sus palabras con la vigencia de un Estado democrático que abomina de los crímenes de la Dictadura de Pinochet?

Por ello, el conjunto de las fuerzas democráticas en el país deben mirar con especial preocupación y amenaza lo ocurrido en la ceremonia. No porque exista un remanente nazi pinochetista en el territorio nacional, sino porque ese núcleo minoritario se las arregla para nutrir con sus camadas de jovenzuelos para formarlos como Oficiales del Ejército de Chile. Los núcleos pinochetistas de Temuco, Valdivia, Puerto Montt, Talca Linares, se las arreglan, sin mediar Concertación, por habitus, para enviar de tanto en tanto a uno de los suyos a las Escuela Matrices de las Fuerzas Armadas. Así, tal como ha sucedido en los 200 años de historia de Chile, los oficiales provienen mayoritariamente de los núcleos conservadores más recalcitrantes de una clase media provinciana, de cultura mediocre, católica casi integrista y preñados por las culturas y habitus de las clases medias arribistas y serviles a los grupos económicos dominantes.

El habitus cultural del capital social de estos futuros oficiales tenderá a ser en general, de hábitos machistas, conservador, arribista, xenófobo, homofóbico y racista. La cultura de la clase media conservadora chilena así lo es; no será extraño, entonces, que los hijos que ella destine a las Escuela Matrices de las Fuerzas Armadas, también estén impregnados de este mundo particular de ideas sobre la vida y el Mundo.

¿Seguimos estando en problemas con el núcleo cancerbero del orden o no? ¿Se atreverá la Presidenta a intervenir en la formación de estos oficiales? ¿Veremos algún día a Oficiales de origen mapuche, mestizos o provenientes de las poblaciones de La Pincoya, la Victoria, La Pintana o Puente Alto? ¿Podrán algún día ser nuestros Oficiales ser hijos de madres solteras o separadas? ¿La modernización significará rescatar los procesos formativos de las Fuerzas Armadas, para los proceso de democratización del conjunto de la sociedad chilena? Muchos chilenos seguimos esperando noticias de una democratización real de unas fuerzas armadas que nos pertenecen a todos y que financian sobre todo los más pobres.