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T r i b u n a c h i l e n a

Soledad, Arinda y Cristina: Una historia de miristas

escrito por Ignacio Vidaurrázaga Manríquez   
jueves, 28 de diciembre de 2006
Ellas son las tres protagonistas de  un libro de reciente aparición en Chile. Mujeres militando en dictadura que en la clandestinidad son hechas prisioneras. Mujeres que luego de salir al exilio han retornado de éste con preparación militar mediante, para contribuir de manera más significativa al desgaste y derrocamiento de la dictadura. Sólo hasta ahí, ya resulta significativo leer esta historia. Pero eso no es todo.


Este ejercicio de reconstrucción histórica, de ejercicio de la memoria desde los rincones de ésta, trae aparejado una intersección singular: feminismo y militancia política revolucionaria. Visiones críticas a la relación establecida en las casas, los campamentos de instrucción, las células de militancia  y en la organización en su conjunto: el MIR. Así emerge el perfil de “un machismo militante”, pero no por ello menos cuestionable desde los testimonios de estas tres sobrevivientes, junto a incipientes y aislados atisbos de reivindicar la “cuestión de la mujer”. Discusión de fondo que para algunos obvia contextos y para otras no hace sino visualizar lo oculto, luego de la radicalidad de los riesgos y costos de ese entonces. La discusión está abierta.
 
El relato se construye desde el testimonio y este desde la oralidad de una madre y de las amigas-compañeras a la hija-autora que pregunta y registra con la certeza de haberlo vivido y también desde la libertad de un arsenal teórico renovado. Hasta allí, toda una cadena de postas generacionales y de genero para “tejer estas historias” como se reitero en la presentación del texto “Mujeres en Rojo y Negro” Reconstrucción de la memoria de tres mujeres miristas 1971-1990 de Ediciones Escaparate,  lanzado el 27 de diciembre en Santiago, ante más de un centenar de acalorados asistentes en el Museo Benjamín Vicuña Mackenna de la capital. Entre el publico: ex- prisioneras de los campos de concentración de Tres Álamos y Pirque, exiliados de paso, historiadores de la cuantía del Premio Nacional de Historia Gabriel Salazar, representantes  de movimientos de los derechos humanos, colectivos feministas, familiares y amigos, todos allí reunidos para escuchar, reencontrarse y compartir un vino tinto y si están los pesos, llevarse este libro de 476 páginas hasta con dedicatoria de la novel autora. En el ambiente hay mezcla de nostalgia, pero  también  de estar participando de un nuevo aporte a la memoria histórica de Chile, tarea del Bicentenario para todos quienes voluntariamente quieran y queramos asumirla.
 
La tarde del lanzamiento la sala estará abarrotada de invitados e invitadas. La temperatura aumentará aún más con las presentaciones de Gladys Díaz, Margarita Iglesias, Lucia Sepúlveda y Cristina Chacaltana. Todas militantes miristas de la época relatada que frente a la autora Tamara Vidaurrázaga Aránguiz  valoraron  su esfuerzo por conseguir  que ésta, una tesis de magíster en estudios de género, fuera a la vez un cuidado ejercicio de reivindicación histórica, sobrepasando a las nombradas y trayendo a la memoria toda una caracterización  para perfilar la militancia clandestina, la sobrevivencia en los campos de concentración y las cárceles de Pinochet de  centenares y miles de mujeres.
 
Tras los rostros de Soledad, Arinda y Cristina están los de María Isabel Joüi estudiante de Sociología detenida-desaparecida amiga de Soledad.
De Paulina Aguirre secuestrada y ejecutada. De Michelle Peña y el de Marta Ugarte, detenida-desaparecida cuyos restos al retornar a las playas del litoral central delataron procedimientos y autorías. Muchos rostros de mujeres peleando a peñascazos la libertad de los hijos o parando ollas comunes frente al hambre. Mujeres con fotos alfileradas en sus pechos o haciendo colas en las cárceles. Mujeres desde la cultura y el arte. Demasiadas mujeres con historias heroicas y cotidianas, singulares y memorables.
 
¿Cómo fue posible que estas mujeres-militantes se separaran de sus hijas e hijos y partieran a escuelas militares para ingresar clandestinamente a Chile arriesgando ser torturadas o muertas? Esas y muchas preguntas de “la normalidad” flotaron en el ambiente de la presentación de esta obra.
 
¿Cómo fue posible que “nuestros bravos valientes..” torturaran a mujeres maniatadas? Alguno de ellos ¿vestirá todavía el uniforme?
 
¿Cómo fue posible que estas mujeres se repitieran la tortura en dos momentos distintos, en menos de diez años, para luego seguir cantando “gracias a la vida”?
 
¿Cómo explicar  que los balances de  hoy incluso se extiendan a las actitudes más culturales y subjetivas de sus protagonistas, otrora envueltos solo en el ámbito de lo publico y heroico?
 
Desde las tesis universitarias parece que se dibuja una tendencia  no despreciable de trabajos de sistematización histórica. Trabajos  que no temen construirse desde el atrevimiento y asalto al dogma de la objetividad, al  escribirse desde la inmediatez de una hija que interroga a su madre, para reconstruir relatos en los que ha sido parte activa y testimonial. Trabajos que no trepidan en interceptar vectores del ayer y del hoy, amalgamando respuestas, dudas y preguntas cargadas de futuro.
 
En la presentación realizada en ese gélido museo y bajo los atentos mostachos blancos de Don Benjamín, se afirmó que este texto  pese a lo dramático de muchos de los momentos y situaciones vivenciadas era ajeno a la victimización. Dato no menor, cuando en la estrategia de la amnesia, la condición de víctima pareciera ser lo máximo factible de conceder a quienes integraron proyectos de militancia revolucionaria, táctica fina y elegante de neutralizar a perpetuidad. 
 
La amnesia oficial, parece que supone el olvido de esas otras historias que pasan a un lugar subalterno al quedar constreñidas a los chascarros de convivencias y bitácoras de vida, a los asados y las copeteadas de madrugada.  En Chile, todavía hay miles de historias de múltiples autores que envejecen y comienzan a olvidar, cuando no a morir. Para “las generaciones vencidas” la peor derrota es la no documentada, porque no tiene lecciones ni posibilidad de segundas lecturas y menos de nuevas interpretaciones.
 
O más aún, no hay  peor derrota que la ignorancia que alguna vez ocurrieron sucesos aparentemente increíbles para los “ojos normales” y que en su tiempo y circunstancia fueron la cotidianeidad de otras personas normales que no hicieron nada más que empinarse  sobre sus propios zapatos.
 
Los testimonios reunidos en esta tesis y recuento histórico respiran conversaciones de fogón. Muchas hojas de calendario tras mejores tiempos, y por cambiar lo existente. Me tinca que la apuesta de la autora es que la memoria sea la primera y más inmediata  reparación para cientos de miles de personas  muertas y vivas.
    
En la batalla de Tamara a favor de la memoria, este texto parece llamado a ser un aporte en ámbitos hasta ahora inexistentes y desconocidos de esa otra historia. Que todas las energías y dioses lo posibiliten…



 

Pd. No puedo soslayar que este texto no es objetivo, ni menos pretende “distancia crítica” alguna, Tamara es la mayor de mis hijas.

Entrevista a Marcos Camacho, Marcola. Lider narco

Entrevista a Marcos Camacho, Marcola. Lider narco

Por:inSurGente.|28 / 12 / 2006

Un lector o lectora nos envía la traducción de una entrevista a Marcos Camacho (en la fotografía) publicada en el diario brasileño O Globo. Marcos Camacho, más conocido por el sobrenombre de Marcola, es el máximo dirigente de una organización carcelaria de San Pablo (Brasil) denominada Primer Comando de la Capital (PCC). Las respuestas de Marcola nos aproximan a lo que puede ser el futuro de la delincuencia común en América Latina. Hagan clic en "Leer más" para acceder al contenido de la entrevista, que no tiene desperdicio.

Entrevista a Marcos Camacho, Marcola

O Globo: ¿Usted es del PCC?

Marcola: Más que eso, yo soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente era fácil resolver el problema de la miseria. El diagnóstico era obvio: migración rural, desnivel de renta, pocas villas miseria, discretas periferias; la solución nunca aparecía… ¿Qué hicieron? Nada. ¿El Gobierno Federal alguna vez reservó algún presupuesto para nosotros? Nosotros sólo éramos noticia en los derrumbes de las villas en las montañas o en la música romántica sobre “la belleza de esas montañas al amanecer”, esas cosas… Ahora estamos ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están muriendo de miedo. Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social ¿Vio? Yo soy culto. Leo a Dante en la prisión.


O Globo: Pero la solución sería…

Marcola: ¿Solución? No hay solución, hermano. La propia idea de “solución” ya es un error. ¿Ya vio el tamaño de las 560 villas miseria de Río? ¿Ya anduvo en helicóptero por sobre la periferia de San Pablo? ¿Solución, cómo? Sólo la habría con muchos millones de dólares gastados organizadamente, con un gobernante de alto nivel, una inmensa voluntad política, crecimiento económico, revolución en la educación, urbanización general y todo tendría que ser bajo la batuta casi de una “tiranía esclarecida” que saltase por sobre la parálisis burocrática secular, que pasase por encima del Legislativo cómplice. ¿O usted cree que los chupasangres (sanguessugas) no van a actuar? Si se descuida van a robar hasta al PCC. Y del Judicial que impide puniciones. Tendría que haber una reforma radical del proceso penal del país, tendría que haber comunicaciones e inteligencia entre policías municipales, provinciales y federales (nosotros hacemos hasta “conference calls” entre presidiarios…) Y todo eso costaría billones de dólares e implicaría una mudanza psicosocial profunda en la estructura política del país. O sea: es imposible. No hay solución.


O Globo: ¿Usted no tiene miedo de morir?

Marcola: Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. Mejor dicho, aquí en la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo mandar matarlos a ustedes allí afuera. Nosotros somos hombres-bombas. En las villas miseria hay cien mil hombres-bombas. Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ustedes en el bien y el mal y, en medio, la frontera de la muerte, la única frontera. Ya somos una nueva “especie”, ya somos otros bichos, diferentes a ustedes. La muerte para ustedes es un drama cristiano en una cama, por un ataque al corazón. La muerte para nosotros es la comida diaria, tirados en una fosa común. ¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases, de ser marginal, ser héroe? Entonces ¡llegamos nosotros! ¡Ja, ja, ja…! Yo leo mucho; leí 3.000 libros y leo a Dante, pero mis soldados son extrañas anomalías del desarrollo torcido de este país. No hay más proletarios, o infelices, o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió un nuevo lenguaje. ¿Ustedes no escuchan las grabaciones hechas “con autorización” de la justicia? Es eso. Es otra lengua. Está delante de una especie de post miseria. Eso. La post miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes. Mis comandados son una mutación de la especie social. Son hongos de un gran error sucio.


O Globo: ¿Qué cambió en las periferias?

Marcola: Mangos. Nosotros ahora tenemos. ¿Usted cree que quien tiene 40 millones de dólares como Beira Mar no manda? Con 40 millones de dólares la prisión es un hotel, un escritorio… ¿Cuál es la policía que va a quemar esa mina de oro, entiende? Nosotros somos una empresa moderna, rica. Si el funcionario vacila, es despedido y “colocado en el microondas”. Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Nosotros estamos bien armados. Ustedes tienen calibre 38. Nosotros estamos en el ataque. Ustedes en la defensa. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad. Ustedes nos transformaron en “super stars” del crimen. Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria, por miedo o por amor. Ustedes son odiados. Ustedes son regionales, provincianos. Nuestras armas y productos vienen de afuera, somos “globales”. Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros “clientes”. Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos.


O Globo: ¿Pero, qué debemos hacer?

Marcola: Les voy a dar una idea, aunque sea en contra de mí. ¡Agarren a “los barones del polvo” (cocaína)! Hay diputados, senadores, hay generales, hay hasta ex presidentes del Paraguay en el medio de la cocaína y de las armas. ¿Pero, quién va a hacer eso? ¿El ejército? ¿Con qué plata? No tienen dinero ni para comida de los reclutas. El país está quebrado, sustentando un estado muerto con intereses del 20 % al año, y Lula todavía aumenta los gastos públicos, empleando 40.000 sinvergüenzas. ¿El ejército irá a luchar contra el PCC? Estoy leyendo "Sobre la guerra", de Klausewitz. No hay perspectiva de éxito. Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en los rincones. Tenemos hasta misiles anti-tanque. Si embroman, van a salir unos Stinger. Para acabar con nosotros… solamente con una bomba atómica en las villas miseria. ¿Ya pensó? ¿Ipanema radiactiva?


O Globo: Pero… ¿No habrá una solución?

Marcola: Ustedes sólo pueden llegar a algún suceso si desisten de defender la “normalidad”. No hay más normalidad alguna. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero a ser franco, en serio, en la moral. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema. Como escribió el divino Dante: “Pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el infierno”.

Chilenos rindieron tributo al creador revolucionario Víctor Jara

Santiago de Chile, 28 Dic. ABN.- La obra del creador revolucionario Víctor Jara, asesinado durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, fue presentada este jueves en Santiago de Chile, en un inédito montaje que mezcla la música popular chilena con la sinfónica, según informó Prensa Latina.

El concierto, al que asistieron unas 2 mil personas, se efectuó en el Centro Cultural Estación Mapocho de esta capital, aunque ya había sido estrenado el mes pasado en Concepción, 500 kilómetros al sur.

Los 54 músicos de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción y un coro de 70 voces, dirigidos por el maestro José Luis Domínguez, interpretaron 14 temas de Víctor Jara con arreglos del compositor Carlos Zamora.

Antes de la interpretación, que contó con el trabajo del artista visual Luis Cuello, fue proyectado un documental sobre Víctor Jara.

Los derechos de las obras fueron cedidos por la Fundación Víctor Jara a la orquesta sinfónica, al coro y al solista, el reconocido músico chileno Manuel García, vocalista y compositor del grupo de rock Mecánica Popular.

Voceros de la fundación dijeron que a Jara se le han hecho «todo tipo de homenajes», discos de artistas nacionales y extranjeros, libros con su música, audiovisuales, piezas teatrales, canciones, afiches e incluso un festival de las artes lleva su nombre.

Pero, según precisaron, en esta propuesta se ensambla lo clásico y lo popular, lo que posibilita una nueva lectura del valor creativo de uno los más importantes compositores chilenos y rescata su inestimable legado artístico con un montaje que instala su obra en otro estado.

Este viernes, el concierto se presentará en Valparaíso, en la Plaza Sotomayor, a propósito de los Carnavales Culturales 2006.

El 19 de enero del año entrante, volverá al Foro de la Universidad de Concepción, donde cerca de mil 900 personas asistieron a su exitoso estreno, en noviembre, incluido Joan, la viuda de Víctor Jara, y su hija Amanda.

Presidente Hugo Chávez también critica a FFAA chilenas a propósito de la muerte de Pinochet

Presidente Hugo Chávez también critica a FFAA chilenas a propósito de la muerte de Pinochet

De acuerdo con el gobernante venezolano, la experiencia chilena de la Unidad Popular y del golpe de 1973 sirvió para defender “la fusión cívico-militar, una de las más grandes fortalezas de la revolución bolivariana”.



Agencias

El reelecto Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, criticó ayer el papel de los militares chilenos en el golpe de Estado de 1973, para, de este modo, marcar el contraste de que en Venezuela las Fuerzas Armadas son un “actor fundamental” de la revolución bolivariana hacia el socialismo. Los uniformados son “actores fundamentales del proceso revolucionario”, dijo el Mandatario en su discurso de fin de año en la Academia Militar.

Vestido como comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional, Chávez aseguró que tras la muerte del dictador Augusto Pinochet, “vimos la imagen, el sacudimiento moral y el resurgimiento de viejos odios de la sociedad hermana de Chile”.

En tono didáctico, planteó que toda autoridad militar debe saber que la historia del derrocamiento del Presidente Salvador Allende en 1973 -época en que “yo estrenaba mis relucientes dos estrellas de brigadier”, según comentó- se debe a la convergencia “del imperio norteamericano, la oligarquía chilena, los medios de comunicación, los altos empresarios, las empresas transnacionales, el terrorismo, el golpe de Estado y el asesinato del Presidente Allende (sic), la dictadura, la persecución y el empleo de las Fuerzas Armadas contra el pueblo”.

De acuerdo con el gobernante, la experiencia chilena de la Unidad Popular y el golpe sirvió para defender “la fusión cívico-militar, una de las más grandes fortalezas de la revolución bolivariana”. “Recordemos a (Simón) Bolívar: ‘Maldito sea el soldado que vuelva las armas contra su pueblo’”, remató Chávez, que agregó que “estamos construyendo la vía venezolana hacia el socialismo. Esa palabra la satanizaron y nos vendieron las bondades del capitalismo”.

En su discurso de más de tres horas con ocasión de la parada militar en la academia castrense, Chávez además llamó a borrar el “falso institucionalismo”. “Ser institucional hoy es ser revolucionario, porque la revolución se ha institucionalizado”, dijo.

Agregó que la revolución está contenida en la Constitución Bolivariana de 1999: “Aquí está el alma y el espíritu de la revolución pintada en el papel, no lo pintó Hugo Chávez, lo pintó el pueblo de manera soberana y libre aquel 1999”.

“La revolución no es un capricho personal de Chávez”, afirmó luego, “tiene nuestras propias particularidades (…) enraizada en los más profundos principios de la nacionalidad que rescata nuestra raíz aborigen”.

Finalmente anunció que en el proyecto de plan de reforma que prepara para su segundo mandato, que inicia el 10 de febrero, incluirá el cambio de nombre de las FFAA a Fuerza Armada Bolivariana de Venezuela.

Hace una semana la ministra de Defensa argentina, Nilda Garré, también lamentó que Augusto Pinochet haya muerto sin condena y criticó la actitud que asumieron las FFAA. Sus palabras fueron criticadas el martes 26 por el ministro (S) de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren, que las evaluó como “no muy afortunadas”. LN

Morales en Silala

El Presidente de Bolivia, Evo Morales, inauguró un puesto militar en la población de Silala, en la frontera con Chile, la primera de una serie de instalaciones destinadas a mejorar el control de migración, aduanas y policía. Morales viajó al lugar, ubicado en la Cordillera de los Andes, a 3.600 metros sobre el nivel del mar y a 650 kilómetros al suroeste de La Paz, acompañado del ministro de Defensa, Walker San Miguel, y del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Wilfredo Vargas.

El Mandatario ratificó que la nueva instalación, entre los hitos 73 y 74 de la frontera boliviano-chilena, “no es ninguna provocación ni agresión a ningún país”, pues aseguró que “todo país tiene la obligación de sentar soberanía en la frontera y lo único que hacemos es sentar soberanía”.

El fortalecimiento del control fronterizo boliviano cuenta con la ayuda del Gobierno de Venezuela e incluye la construcción de un puerto fluvial y de un cuartel, ambos en la frontera con Brasil, en la región amazónica

Murió fundadora del movimiento Madres de Plaza de Mayo en Argentina

Murió fundadora del movimiento Madres de Plaza de Mayo en Argentina

Por: Agencia Bolivariana de Noticias (ABN)| 26/12/06


Buenos Aires, 26 Dic. ABN.- Nelva Méndez de Falcone, una de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo, a las que se unió en los primeros años de la última dictadura (1976-83), falleció el pasado 24 de diciembre a los 76 años, según lo reportó este martes Telesur.

Su hija, María Claudia Falcone, tenía 16 años. Era estudiante de Bellas Artes y militaba en la peronista Unión de Estudiantes Secundarios (UES), cuando desapareció en la histórica Noche de los Lápices, en septiembre de 1976.

Aquel día, grupos paramilitares de la dictadura secuestraron a ocho estudiantes de educación media en La Plata (60 Km. al sur de Buenos Aires) que habían participado en un mitin para reclamar el pasaje estudiantil.

Del grupo secuestrado sobrevivió un estudiante, Pablo Díaz, quien relató luego las condiciones de encierro y los tormentos a los que fueron sometidos los jóvenes, seis varones y dos muchachas de entre 16 y 18 años, en dos centros clandestinos de detención.

Nelva comenzó la búsqueda de inmediato y se unió a otras madres que pusieron los cimientos de la agrupación humanitaria Madres de Plaza de Mayo, nacida oficialmente el 30 de marzo de 1977.

Nelva Méndez falleció el 24 de diciembre a causa de complicaciones pulmonares, con el emblemático pañuelo blanco de las Madres colocado en su cabeza y el nombre de su hija bordado en él.

Sus cenizas serán arrojadas en los próximos días en la Plaza San Martín, de La Plata, y en la Plaza de Mayo, de Buenos Aires, los dos lugares donde luchó y marchó infinidad de veces en memoria de su hija y para reclamar por los desaparecidos.

Unas 30 mil personas desaparecieron durante la última dictadura argentina, según fuentes de asociaciones civiles y organismos humanitarios de Argentina

Los asesinos solapados

Los asesinos solapados

Miguel Tapia G., Periodista

Poco a poco se han ido develando secretos. El propio Ejército ha tenido que reconocer que sí, tal como las víctimas veníamos denunciando desde el mismísimo 12 de septiembre de 1973, los militares violaron los derechos humanos; que detuvieron, torturaron, asesinaron y robaron convencidos de que un halo de impunidad les protegería eternamente.

Pero la realidad nos lleva por senderos impensados y la más garantizada impunidad se fue derrumbando en la mayoría de los casos.

Los uniformados que ordenaron y los que ejecutaron tantas muertes infames, tanta degradación y violación contra quienes pensaban distinto; aquellos que diseñaron paso a paso los procedimientos para detectar, perseguir, detener, ultrajar, torturar, asesinar y hacer desaparecer a sus contrarios han ido cayendo poco a poco en la inexorable red de la justicia.

Pero lo terrible es que hay una enorme cantidad de ciudadanos que participaron activamente en la más brutal represión, pero están impunes y tienen la sensación de que morirán siendo considerados personajes distinguidos e incluso ilustres en sus respectivas comunidades.

Algunos, no olvidamos

Ellos no podrán olvidarlo, pero no cabe duda que lograron anular la memoria colectiva en cada ciudad, haciendo que nadie –o más precisamente muy pocos- recuerde que fueron ellos los que corrieron desde el mismo 11 de septiembre de hace 33 años a los cuarteles o a las gobernaciones con papelitos llenos de nombres escritos a la rápida.

Pero hay quienes no olvidamos quiénes oficiaron de soplones con instintos criminales para cobrar venganza por poco o nada contra quienes alguna vez les contradijeron. O con los que participaron en la expropiación de sus bienes, porque tocarles sus intereses debía equivaler a una condena a muerte… igual que en la mafia.

No faltamos los que identificamos en detalle a los personajes que en cada ciudad o pueblo del país, pusieron sus vehículos a disposición de los usurpadores y les dieron el encargo de ultimar a todo aquel que les cayera mal, que les hubiera discutido o humillado alguna vez. Hubo narcotraficantes de cuello y corbata que se vengaron de sus investigadores, o ladrones que denunciaron como “socialistas extremistas” a quienes habían sido víctimas de sus robos, porque aquí se aseguraban que nunca serían denunciados.

Todos los enfermizos anti unidad popular dieron rienda suelta a sus odiosidades fomentadas desde largo con campañas como la de “junten rabia, chilenos” desplegada desde el deplorable diario Tribuna, para provocar el estado criminal que se impuso en nuestro sufrido país.

Jauría de civiles

Detrás de toda la maquinaria criminal desplegada con la fiereza del aparato del estado desde el primer momento del golpe militar, hubo una jauría de civiles que instigaron, motivaron y engañaron.

Hubo muchos militares asesinos. ¡Qué duda cabe! Cada uno ha tenido que dar la cara ante los tribunales. Muchos ya están pagando con cárcel y otros saben que tarde o temprano caerán en prisión por los cruentos asesinatos y torturas que perpetraron contra indefensos ciudadanos, generalmente maniatados y con la vista vendada.

Hubo autoridades que abusaron sin límites del poder de las armas no sólo para violar mujeres, torturar o asesinar. También para robar.

Robos y apropiaciones criminales

Por ejemplo, en el INP obra una cantidad increíble de antecedentes nunca revelados de personas asesinadas o exiliadas que desde 1975 en adelante aparecen cobrando millonarios desahucios y abultadas jubilaciones que nunca vieron… porque fueron tramitadas y cobradas fraudulentamente por autoridades y personalidades influyentes de la época. Muchos vestían uniforme. Pero también hubo civiles que los incitaron y sacaron una parte importante de la torta… o del animal faenado que fueron víctimas de tanta maldad.

Hubo muchos uniformados que creyeron que los exiliados nunca volverían y que como tuvieron que refugiarse y luego salir de Chile sin regularizar ninguno de sus asuntos legales, dejaron sus propiedades en el aire. Una gran cantidad se apropió de casas y predios de los desterrados. Pero no eran sólo militares. Los trámites los hicieron principalmente civiles, protegidos por el manto de impunidad de los militares, que creyeron eterno.

Hubo muchos, muchísimos casos de aprovechamiento de la autoridad sin contrapesos ni controles en beneficio propio o de sus cercanos.

Tuve la ocasión de conocer una cantidad increíble de casos que fueron denunciados hace años ante la institución previsional pública al igual que otros que los retornados del exilio han comenzado a tramitar ante el Ministerio de Bienes Nacionales.

En cada uno de estos casos están involucrados uniformados, la mayoría ahora en retiro. Muchos han tenido que responder ante los tribunales y no son pocos los que lo han perdido todo, porque no sólo tuvieron que devolver lo mal habido, sino además tuvieron que pagar multas, indemnizaciones y costas. Después de la ostentación irracional, ahora están en la pobreza.

Pero han pagado solos. Los civiles incitadores, los que urdieron las canalladas y se refugiaron detrás de los uniformes para perpetrar estos abusos y crímenes inconmensurables, han conseguido plena impunidad.

Locos en hospitales e impunes en las plazas

No son pocos los militares que participaron en crímenes repugnantes y en flagrantes violaciones contra los derechos humanos que ahora perdieron la razón.

Por favor, revisen los registros de los hospitales psiquiátricos públicos y, sobre todo, los de las clínicas privadas para enfermos mentales. Los porcentajes de ex militares son espeluznantes.

Pero los provocadores, los civiles que se aprovecharon del desconocimiento de tantos militares sobre la realidad del mundo civil e instigaron tanto crimen y tanta barbaridad, ahí están: impunes, disfrutando de la quietud de su madurez. Son personas que gozan de la placidez de nuestras plazas, que reciben el inocente cariño de sus nietos, que disfrutan de una apacible jubilación, que asisten cada domingo a Misa y llegan a sentirse buenos, cercanos a Dios… pero que no podrán dormir jamás tranquilos, porque si algo tienen de conciencia, les corroerá el alma eternamente y cargarán sobre sus mentes y sus espaldas el peso infinito de haber provocado los crímenes y de la cobardía que significa seguir ocultándolo.

En Quillota vemos cada día gozar de la quietud en la Plaza de Armas y algunas casas y oficinas del entorno, a varios de quienes incitaron y contribuyeron a los crímenes perpetrados desde 1973. Y no cabe dudas que se sienten seguros en su actual impunidad.

Pero la verdad es que su situación podría cambiar a partir de las sentencias y apelaciones que se produzcan en la causa próxima a ser fallada prior la masacre de Quillota en 1974, mal conocida como “asalto a la patrulla”.

Pinochet deja fortuna "embargada" a esposa e hijas

El recién fallecido ex dictador Augusto Pinochet dejó una parte de la fortuna que acumuló a su viuda y tres hijas, marginando de esa herencia a sus dos hijos, reveló el diario El Mercurio

Pero el 1,5 millón de dólares que Pinochet dispuso entregar a su esposa Lucía Hiriart y a sus hijas Lucía, Verónica y Jacqueline se encuentra embargado por la justicia en el juicio por corrupción en el que estaba sometido a proceso por evasión tributaria y uso de pasaportes falsos. Y no alcanzó a ser notificado del cargo de malversación de caudales públicos.

Pinochet falleció el 10 de diciembre a los 91 años, cuando se encontraba procesado en tres causas por violaciones a los derechos humanos y una por corrupción por los manejos de cuentas secretas en el exterior por 28 millones de dólares.

Además del dinero que debía entregarse a su viuda y tres hijas, el testamento divulgado el sábado por el matutino El Mercurio reparte otros bienes que Pinochet acumuló, como una finca costera, una mansión cordillerana cerca de Santiago, apartamentos en tres ciudades del interior y vehículos. No dio detalles de quienes son los beneficiarios.

El testamento fue firmado por Pinochet en julio de 2002, cuando ya se encontraba procesado y enfrentaba numerosas acciones judiciales por los excesos cometidos durante su dictadura entre 1973 y 1990.

En el testamento revelado por el diario Pinochet dispone a su albacea repartir a su muerte el dinero que estaba invertido en la empresa mexicana Pulsar a través del banco estadounidense Coutts. Como esa empresa quebró, la inversión de 1,5 millón de dólares quedó reducida a 954 mil dólares.

Sin embargo, esos bienes y otros que Pinochet operó en el exterior y que manejó en cuentas secretas fueron embargados por la justicia chilena. Ahora, su defensa está reclamando la devolución por haber muerto Pinochet, aunque la investigación judicial continúa y la viuda y cuatro de los cinco hijos se encuentran también sometidos a proceso.

Pinochet también dejó escritos con su ``testamento político'' que este fin de semana serán divulgados por la Fundación Pinochet, una organización creada por allegados y admiradores del ex gobernante.


Muertos en falsos enfrentamientos

Muertos en falsos enfrentamientos

En 1981, tras el fracaso armado de Neltume, intentaron abrir un foco en Nahuelbuta. Los miristas aparecieron calcinados al interior de un taxi camino a Las Vizcachas. Hay tres querellas por sus muertes. La investigación da luces para entender cómo la CNI disfrazaba ejecuciones como “enfrentamientos”.



Nación Domingo

En junio de 1981, un par de campesinos caminaron hasta el retén de Neltume para denunciar que se estaba organizando una guerrilla. Los cerca de 20 combatientes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), apertrechados en los bosques ubicados al este de Valdivia, fueron descubiertos a los pocos días por efectivos del Ejército. No portaban armas. Las habían enterrado a dos kilómetros de distancia. Ante los gritos de los militares ordenándoles entregarse, los guerrilleros se desbandaron. En los días posteriores volvieron a reunirse en dos grupos. El primero fue exterminado en la casa de una campesina donde intentaron refugiarse. El segundo, comandado por Miguel Cabrera Fernández, “Paine”, desenterró las armas y durante dos meses se movió por la zona, mientras 2.500 soldados intentaban cazarlos. En agosto se libraron los últimos enfrentamientos. Sólo unos pocos miristas salvaron el pellejo.

Una guerrilla de similares características se estaba organizando en la cordillera de Nahuelbuta. El desastre en Neltume hizo que la dirección del MIR concertara una reunión de emergencia con Nelson Araneda Loaiza, el comandante a cargo del foco de Nahuelbuta. El 18 de septiembre emprendió el viaje en bus a Santiago. En una casa de seguridad de San Miguel se reunió con Hernán Aguiló, el máximo jerarca en el país, y con Renato Araneda, su hermano y miembro del Comité Central, así como jefe directo de Neltume y Nahuelbuta. Decidieron concentrar el poder guerrillero en Nahuelbuta con 25 hombres altamente preparados y se confirmó a Nelson al mando.

El 30 de septiembre, Nelson Araneda partió a Talca para tomar contacto con Luis Manuel Pincheira Llanos, su hombre de enlace, y con Jaime Cuevas Cuevas, un campesino reclutado meses antes. Debían volver a la cordillera, reorganizar las tropas y esperar la llegada de más armas, soldados y pertrechos.

El 10 de noviembre de 1981, la prensa santiaguina publicó que, durante la madrugada, personal de la CNI había sorprendido un taxi Chevrolet Opala con cuatro personas afuera de la casa del ministro de Relaciones Exteriores, René Rojas Galdames, ubicada camino a Las Vizcachas. Según la versión oficial, su objetivo era atentar contra la vida del canciller, y, al intentar reducirlos, se produjo un enfrentamiento con disparos que terminó con la explosión del tanque de bencina del taxi, tres de sus integrantes completamente calcinados y un cuarto abatido fuera del automóvil. Los muertos fueron identificados como Luis Pincheira, Jaime Cuevas, Juan Ramón Soto Cerda –militante del Partido Socialista– y un cuerpo que se atribuye al de Nelson Araneda pero que sigue sin identificar. Le faltaba la cabeza, las piernas y las manos.

La Comisión de Verdad y Reconciliación llegó a la conclusión de que los integrantes del taxi fueron ejecutados por agentes de la CNI. Hay tres querellas por las muertes de Pincheira, Soto y Araneda, acumuladas en una misma causa que es sustanciada por el ministro de fuero Joaquín Billard. El caso da luces para entender cómo funcionó el organismo represor disfrazando ejecuciones como supuestos “enfrentamientos”.

Luis Pincheira y Nelson Araneda, que antes del golpe había sido dirigente nacional de la ENAP, habían sido reclutados por el MIR en 1978, junto a otros 100 hombres desde varios países de Europa para viajar a Cuba. Eran parte de la Operación Retorno, que tenía por objeto derrocar a la dictadura. En el campo de entrenamiento cubano de Pinar del Río recibieron instrucción durante un año de parte de cubanos y altos oficiales vietnamitas. El objetivo era crear guerrillas en la cordillera chilena.

LA PERSECUCIÓN

Antes de partir a Talca, Nelson estableció un plan de comunicación con Renato, la máxima autoridad del nuevo proyecto. Como acordaron, a las once de la mañana del 6 de octubre, Nelson se reunió en la capital del Maule con Luis Pincheira, quien debía señalarle dónde encontrar a su hermano. Pero Renato fue informado por Pincheira de que hacía dos días que Nelson no se había presentado a las reuniones estipuladas.

“¡Pero qué estás haciendo tú acá entonces. Deberías haber salido de la ciudad apenas notaste su ausencia. Es seguro que cayó detenido y que a ti te siguen!”, dijo Renato a Pincheira.

Lo tomó del brazo y caminaron juntos hacia la salida del restaurante. En ese momento pasó un taxi y los dos hombres subieron. Renato indicó al chofer que los llevara a las afueras de la ciudad. Luego de media hora de camino, detuvieron la marcha e ingresaron a un restaurante al lado del camino. Ahí tomaron una decisión arriesgada: se reunirían al día siguiente, el 7 de octubre, en Talca. Pincheira intentaría hacer contacto por última vez con Nelson en el punto acordado. Para asegurarse, ellos establecieron un nuevo plan de comunicación. Pegaron con chicle un señuelo bajo la mesa de otro restaurante de la ciudad. Si todo iba bien, Pincheira debía quitarlo antes de reunirse con Renato. Si no lo había sacado, significaba que había caído.

Al día siguiente, Renato fue hasta el restaurante y el chicle seguía pegado ahí. No le cupo ninguna duda que su compañero había caído. Un mes más tarde veía televisión y el noticiario nocturno pasó la información sobre el supuesto enfrentamiento de Las Vizcachas. Una de las cámaras mostró la cédula de identidad de Pincheira.

LAS FILTRACIONES

Desde que se inició la Operación Retorno, los integrantes del MIR fueron cayendo de forma similar, en los llamados “falsos enfrentamientos” y a través de los “muertos por explosión”, otro método que había ocupado la CNI, pero son pocas las querellas por este tipo de crímenes. Uno de los motivos argumentados por abogados de derechos humanos es que, a diferencia del período en que operó la DINA, hasta ahora estos métodos de la CNI no han sido totalmente investigados. Excepciones a la regla son el fallo de la Operación Albania y la querella por la muerte de Fernando Vergara Vargas, asesinado el 15 de diciembre de 1984.

En enero del año pasado, La Nación publicó un informe desclasificado del Departamento de Estado norteamericano que señala que la muerte de Juan Ramírez Vicker y Nelson Espejo Flores –dos explosivistas del MIR–, ocurrida al interior de su casa, supuestamente manipulando explosivos, fue un montaje. “Fue el resultado de una decisión consciente de los jefes de los servicios de inteligencia, en el sentido de que la mejor manera de tratar el problema de las casas de seguridad era haciéndolas explotar”, señala el informe.

Un ex integrante del Comité Central del MIR reconoce que en 1983 se planificó sacar a todos los integrantes de la Operación Retorno, ya que los militantes seguían cayendo en extrañas circunstancias. Como estrategia para verificar si tenían infiltrados planearon el asesinato de Carol Urzúa, entonces intendente metropolitano: “Si existía un infiltrado, éste intentaría salvarlo. Finalmente, Urzúa murió y hasta ahora se piensa que la CNI lo permitió porque le hacía olitas a Pinochet”.

ANATOMÍA DEL CRIMEN

En enero de 2003, el perito balístico de Investigaciones Gustavo Lynch declaró que cuando en 1981 la justicia militar le encargó realizar el “peritaje balístico número 593-B”, que “las balas no causan una explosión. Yo creo que el vehículo fue rociado con algún tipo de combustible y luego se le prendió fuego directamente”. Varios agentes de la CNI señalaron que las víctimas dispararon en su contra, cuestión que el perito tampoco comparte. “Los cuerpos tenían una actitud pasiva, no se evidenciaba en ellos la actitud de querer huir de las llamas. A esas personas primero les dieron muerte y luego incendiaron el vehículo”.

En 2003 fue llamada a declarar la médico María Viviana San Martín, encargada de realizar el informe forense de la época. Su conclusión refuerza la tesis del asesinato. “Se deduce, fuera de toda duda, que se realizaron a corta distancia, es decir, no había más de un metro entre el occiso y los tiradores”, declaró.

En este mismo sentido, el agente de la CNI Ricardo Guerrero declaró judicialmente que detuvo a Luis Pincheira en Talca y que éste no fue torturado debido a que se trataba de un encargo de Santiago. Cuestión que para los cercanos a la causa refleja que la acción no fue regional, sino gestionada “desde más arriba”.

Pero el dato fundamental fue aportado por Aladino Pereira, el radiooperador del Cuartel Borgoño de la CNI, quien señala que el día 9 de noviembre había varios “paquetes”, nombre que se les daba a los detenidos, en el cuartel. “Ese mismo día me enteré por la radio de Carabineros que dos sujetos armados habían robado un taxi marca Chevrolet Opala. Minutos más tarde veo que hizo ingreso al cuartel un automóvil de las mismas características del auto robado, por lo que bajé al patio y me percaté de que se trataba del mismo vehículo, pues las patentes coincidían exactamente”, relata. Según su testimonio, se bajaron del auto Francisco “el Gurka” Zúñiga y el agente Américo Correa.

Ese mismo día, Pereira había recibido una llamada de agentes de la CNI que habían detenido a un militante del Partido Socialista en el centro de Santiago para confirmar sus datos en el Ministerio del Interior. Se trataba de Juan Ramón Soto, el otro calcinado del automóvil. Según la declaración de Pereira, Álvaro Corbalán señaló por la radio: “Atento ese equipo, habla once cero cero, a ese huevón tráiganmelo para acá porque lo necesito para esta noche”. Pereira agrega que “durante todo el día diferentes agentes de la agrupación estuvieron preparando el vehículo con diferentes materiales incendiarios, tales como bencina, polvo de aluminio, etc.”. Otro agente de la CNI también reconoció la presencia del taxi en el Cuartel Borgoño.

En febrero de este año, antes del escándalo del SML, el supuesto cuerpo de Nelson Araneda fue exhumado del Patio 29. Los resultados de la prueba de ADN que confirmarían que se trata de su cuerpo estarán listos en los próximos meses. Mientras, el caso sigue avanzando. LND