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Opinion

Chile: Apuntes sobre estrategia y táctica para la emancipación social

Andrés Figueroa Cornejo


1. A la base de las relaciones de poder que gobiernan las condiciones de existencia de la humanidad, se encuentra la lucha de clases. En la fase del capitalismo imperialista en su época madura o crepuscular, la lucha de clases se manifiesta de manera solapada o explícita, dependiendo de un conjunto de variables determinadas por el contexto histórico, las relaciones de fuerza, y el estado de conciencia de las grandes mayorías mundiales, regionales y nacionales.


Asimismo, si bien, en general se observan dos amplios bloques en contradicción multidimensional permanente, los explotados y oprimidos –trabajadores y pueblos- versus las clases propietarias; la complejidad del desarrollo de las fuerzas productivas en el presente estadio de la hegemonía del capital sobre el trabajo, arroja a la realidad un conjunto de contradicciones secundarias entre los propios sectores de la burguesía y de los trabajadores y los pueblos. Sin atender la dinámica de la lucha de clases, no como mecánica y simple pugna entre burguesía y proletariado, resulta imposible diseñar una estrategia y táctica plenamente ajustada a las condiciones concretas y reales sobre las que navegan las fuerzas mandatadas a cambiar la vida y, por extensión, con posibilidades de éxito. Por tanto, para la elaboración detallada del proyecto liberador chileno, resulta imprescindible la investigación más acuciosa posible del actual estado de las clases sociales, la organización del trabajo en la presente fase del capitalismo en el país, del Estado y sus expresiones de dominación político-militares, de la industria del consenso y la alienación, y de los dispositivos y políticas concretas destinadas por las clases mandantes para reproducir el patrón de acumulación capitalista y contener socialmente las fuerzas liberadoras de la mayoría popular y trabajadora.
2. Si bien la contradicción esencial del modo de producción capitalista se sintetiza en la producción social cada vez más ampliada de la riqueza contra su apropiación privada cada vez más concentrada; esto es, la reyerta histórica entre capital y trabajo; de ella se desprenden antagonismos complementarios insoslayables. Se trata de las contradicciones entre capital y naturaleza, capital y pueblos originarios, y capital y segmentos sociales castigados material, simbólica y culturalmente, como las minorías sexuales, la juventud pobre, las mujeres mal pagadas o cuyas faenas domésticas forman parte de la plusvalía indirecta devenida del trabajo asalariado.


3. La estrategia de cualquier proyecto de emancipación social genuino en Chile está asociada a la construcción-conquista del poder político, y subsecuente edificación de una sociedad post capitalista cuyas nuevas relaciones se funden sobre la destrucción de la propiedad privada, el protagonismo político decisorio, primordial y definitivo de los pueblos y los trabajadores en la formulación de un nuevo orden de las cosas; la preeminencia de la cooperación y las relaciones colectivas sobre la irracionalidad del capital y el fetiche de la mercancía, y el despliegue de las fuerzas creadoras de las grandes mayorías. La confección de una sociedad post capitalista, naturalmente cuenta con un programa concreto ligado a la subordinación de las relaciones capitalistas (que matizadamente subsistirán en tanto las relaciones de fuerza mundiales realmente existentes no se modifiquen sustantivamente en el sentido aquí descrito) a través de la hegemonía de la propiedad social sobre los recursos naturales, los derechos sociales básicos (salud, educación, vivienda, previsión, recreación), los medios de comunicación y el crédito, y la reestructuración profunda de la tenencia de la tierra para, por un lado, garantizar la soberanía alimentaria de Chile, y por otro, cautelar los derechos políticos y culturales (territorio y autodeterminación) de los pueblos originarios. Y, por supuesto, el control participativo, democrático y regulado de los motores de la economía por parte de los propios pueblos y trabajadores. En este sentido, el desmantelamiento del Estado capitalista y la acentuación de la lucha de clases para acabar en el menor tiempo posible con la burguesía transnacionalizada y el gran capital mixto o nativo (siempre subordinado al capital de las mega-corporaciones), son rostros de un mismo movimiento. Ello comporta titánicas labores de democracia y protagonismo populares, políticos, sociales, culturales y militares. El reloj de los intereses históricos de los pueblos y los trabajadores corre con la prisa del rayo a la hora de la construcción-conquista del poder y la implementación de relaciones sociales basadas en el hombre y la mujer, la igualdad y la libertad, la cooperación, la planificación estratégica y radicalmente democrática de la economía, y un plan general de industrialización enemigo del productivismo destructivo, amigo de la naturaleza, pluricultural y plurinacional, respetuoso del consumo racional, y formador de una cultura del trabajo colectivo destinado al interés común. Se habla de un plan de industrialización para superar la condición de dependencia respecto de los países capitalistas centrales y de la división internacional del trabajo dominante que sitúan a Chile, para su explotación y avasallamiento, como mera economía primaria exportadora asociada a la minería, la madera y la pesca.


Asimismo, la emancipación chilena (o en un solo país) tampoco resulta probable sin la existencia de Estados o clases subalternas de naciones del Continente y el mundo que funcionen como retaguardia de cooperación estratégica. De lo contrario, el aislamiento de una victoria específica, bajo la hegemonía del capital reinante, tiene sus días contados y, en el mejor de los casos, vería su desarrollo violentamente acotado programática y políticamente por el imperialismo y sus Estados regionales, satélites de sus intereses, mediante la asfixia económica, comercial, política y militar. Por ello, el carácter internacionalista de la emancipación chilena debe estar en su ADN.


Para la ejecución de la estrategia es preciso contar con un movimiento de masas de luchas anticapitalistas de extensión y profundidad indiscutibles cuantitativa y cualitativamente, y de un partido altamente organizado, cuya constitución política y orgánica rime dialécticamente con el movimiento de masas en construcción. Pero el partido no es el movimiento de masas, ni el movimiento de masas es el partido. Se conjugan, se condicen políticamente, se permean, pero jamás se confunden. Ello debido a los roles y tareas específicas y especiales pertinentes a cada campo de construcción. Se trata de continentes interdependientes, pero necesariamente diferenciados. La historia de las victorias populares en el mundo es taxativa al respecto. Por ejemplo, el Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores –MPT- es un instrumento político-social con vocación de mayorías, poroso, amplio, inclusivo y de composición necesariamente heterogénea (sin lastimar su independencia de clase), capaz de congregar al conjunto de sectores castigados por el capital. Sin embargo, no es el partido, independientemente de que asuma esa rúbrica legal para fines eventualmente electorales.


4. La táctica de cualquier proyecto de emancipación social genuino en Chile pasa, de acuerdo al actual estado de cosas, palmo a palmo y combinadamente, por la construcción de la hegemonía de los intereses históricos de los pueblos y los trabajadores. Es decir, el laborioso proceso de acumulación de fuerzas sociales anticapitalistas apuntan a la generación de un bloque histórico transformador y alternativo a la dominación de las relaciones capitalistas en todos los planos, y a través de todas las formas de lucha, siempre condicionadas por el estadio de la lucha de clases en curso y transformación permanente. Esto es, por el contexto de las relaciones de fuerza realmente existentes en la sociedad en un momento dado. En este sentido, y debido a que las clases dominantes no se suicidan ante los intereses de las clases dominadas, el poder popular y la violencia política ejercida por el pueblo corresponden a puntos de llegada necesarios. Asimismo, la lucha electoral en Chile es un gesto táctico del movimiento de los pueblos y los trabajadores, pero, probadamente, no el decisorio. La lucha de clases jamás se sintetiza en el parlamento o, incluso, en el Ejecutivo de la democracia burguesa tutelada chilena, sino en las fuerzas sociales organizadas de las clases subalternas en movimiento y pugnas concretas contra el Estado y el capital. La representación política es parte de la estrategia del Estado corporativo chileno destinado a encorsetar al eventual movimiento popular y sus expresiones políticas más aceradas. Es perentorio concentrarse en la participación por sobre la representación. Las luchas del movimiento real de los pueblos y los trabajadores son la materia esencial para las transformaciones orientadas hacia el objetivo estratégico propuesto. Las representaciones de los intereses populares en el poder Legislativo o Ejecutivo capitalista sólo colaboran con el movimiento real de los pueblos y los trabajadores, y son luchas complementarias al interior de un diseño emancipatorio general asociado a la insubordinación blindada de los pueblos.


Las tareas ligadas a la confección de la hegemonía de los intereses de los pueblos y los trabajadores, cuenta con una arquitectura táctica (dependiente de la estrategia) donde la construcción de un instrumento político unitario, con independencia de clase y plataformas de lucha adecuadas a los contextos y condiciones de fuerza, juega un papel irremplazable. Al respecto, el MPT es un paso táctico trascendental, por cuanto concentra empeños dispersos sobre acuerdos básicos, pero fundamentales, y constituye el motor mínimo de arranque para las labores liberadoras que demanda el período. Su urgente territorialización debe prosperar desde el seno de las luchas concretas de los pueblos y los trabajadores. Sobre todo de aquellos sectores que forman los eslabones más frágiles del complejo social regido por las relaciones impuestas por el capital.


El MPT tiene que enfrentar con estatura e inteligencia la manera de establecer alianzas sustantivas con franjas de pueblo mapuche en lucha; con mediambientalistas y feministas disfuncionales a las políticas paraestatales; con trabajadores sindicalizados y la inmensa mayoría de asalariados no sindicalizados. Sobre este último aspecto, es pertinente discutir en profundidad, desprejuiciadamente y desalojando las mitificaciones históricas, la pertinencia de encarar una nueva agrupación central de trabajadores de contenidos clasistas y de lucha, independiente del Estado corporativo y sus expresiones políticas, capaz de constelar de manera creativa a los asalariados organizados y a los trabajadores más precarizados, imposibilitados de sindicalizarse legalmente; a los subcontratados, los pagados a honorarios sin ninguna seguridad social garantizada, los jóvenes y los migrantes con sueldos de hambre, las mujeres superexplotadas; a todos quienes jamás han podido negociar colectivamente sus condiciones laborales.


El MPT debe convertirse en contraparte protagónica en la lucha de las ideas frente al sentido común dominante y su industria unidimensional de enajenación. La cooperación popular frente al individualismo, la poliética solidaria de los de abajo contra el egoísmo y la competencia embrutecedora de los de arriba. La cultura popular fundada en la crítica a través de todos los medios por modestos que sean contra la alienación mediática de masas dominante.


Las actuales condiciones de explotación y mal vivir no son fatales. Más bien son el gatillo histórico, concreto e ideológico, que sustenta las razones profundas para cambiar la vida, y emprender la caminata dura hacia la superación del capitalismo.

Pinochet y José Piñera: Primero, desnacionalizar el cobre y en otro momento privatizar CODELCO

Pinochet y José Piñera: Primero, desnacionalizar el cobre y en otro momento privatizar CODELCO

Orlando Caputo y Graciela Galarce (especial para ARGENPRESS.info)

En la primera parte de este documento reproducimos la Editorial del Mercurio del 11 de octubre de 2009, sobre el proyecto de Ley que modifica el directorio de CODELCO y otras modificaciones.

En la segunda parte, reproducimos nuestras notas publicadas como blogs en el Mercurio. Cada nota está limitada a 350 palabras.

I. Primera parte. Editorial del Mercurio: Modernización de Codelco

Moderados avances en la autonomía de Codelco se han introducido al estatuto de esa compañía estatal. El proyecto de ley despachado por el Congreso Nacional, en lo fundamental, modifica el régimen de su directorio. Estará conformado por nueve miembros; tres de designación directa del Presidente de la República. Los restantes, también nominados por el Presidente de la República: dos propuestos por los sindicatos y cuatro por el Consejo de la Alta Dirección Pública. El Presidente de la República elegirá, entre los directores, a su presidente.

La normativa contempla exigencias de idoneidad, inhabilidades y prohibiciones que apuntan a la profesionalización de esos cargos. Al respecto, excluye el nombramiento como directores a ministros de Estado y a altos funcionarios públicos. El directorio podrá designar y remover a la plana gerencial, incluido el gerente general, denominado presidente ejecutivo. En cuanto a la fiscalización externa, se mantiene la confusa concurrencia de la Cámara de Diputados, Contraloría General de la República, Comisión Chilena del Cobre y Superintendencia de Valores y Seguros, además de los ministerios de Minería y de Hacienda.

Los cambios introducidos entregan altas responsabilidades a quienes se designen en la plana directiva. Hay un mandato claro para que se desempeñen profesionalmente y mejoren la rentabilidad de la empresa. Además, para aumentar la competitividad de la misma, se le aportan mil millones de dólares del erario fiscal.

Las reformas están bien encaminadas, pero son tímidas respuestas a la demanda de fijar condiciones para una mayor eficiencia y control profesional de Codelco. El régimen de propiedad y el sistema de nombramiento de sus autoridades siguen favoreciendo la politización y la distorsionadora influencia de los sindicatos en su gestión.

Las modificaciones pretenden resguardar el aporte fiscal, el interés nacional y atenuar las limitaciones que se generan por mantenerla en el área estatal.

La privatización, total o parcial, ha sido la opción de los gobiernos de economías avanzadas para mejorar la gestión y rentabilidad de las grandes empresas estatales similares a Codelco, que inevitablemente son capturadas por intereses políticos y corporativos. De hecho, han sido varios los ex presidentes de la compañía y técnicos calificados que han insistido infructuosamente en la necesidad de abrir Codelco al capital privado, para lo cual existen variadas fórmulas.

Finalmente, llama la atención que no se hubiese aprovechado esta oportunidad para extender similares reformas a Enap y al BancoEstado, que adolecen de estatutos anacrónicos y que observan parecidas falencias a las que se ha intentado corregir en el estatuto de Codelco.

II. Segunda parte, reproducimos nuestras notas publicadas como blogs en el Mercurio.

Posteado por Graciela Galarce

Pinochet y José Piñera: Primero desnacionalizar el cobre y posponer para otro momento la privatización De CODELCO. Veremos cómo los planteamientos para privatizar CODELCO vienen desde la Dictadura.

Joaquín Fermandois, Profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile, miembro del Centro de Estudios Públicos, CEP, relata que las relaciones de Sergio De Castro, -Ministro de Hacienda de Pinochet, fueron de mucha cordialidad y confianza.

No obstante, relata: “En otro episodio revelador Pinochet una vez le ordena expulsar del equipo a Ernesto Silva, por haberse pronunciado a favor de la privatización de Codelco. De Castro apeló ante el mismo Pinochet indicándole que Silva era una persona fundamental para el equipo. No hubo caso. De Castro quedó cavilando hasta que descubrió la madre del cordero: que Pinochet le estaba dando una advertencia a él mismo de que no se pida la privatización de Codelco, que lo dejara tranquilo porque eso despertaba mucha oposición en las Fuerzas Armadas, y que el que mandaba no era el ministro, sino que Pinochet en persona, que no lo olvidara…”.

Pinochet estaba de acuerdo con privatizar CODELCO. Pero tenía oposición al interior de las Fuerzas Armadas y no era el momento.

Por otra parte, el ‘adalid’ o ‘líder’ de la ‘Concesión Plena’, José Piñera quien posibilitó la desnacionalización inconstitucional del cobre, señala en su propio escrito que hemos citado, ‘El Cascabel de la Minería’, -del año 2002- , lo siguiente en relación a las iniciativas por privatizar CODELCO a inicios de los años 80, en Dictadura y dice:

“ Me declaré de inmediato ajeno al apasionado debate existente sobre la propiedad de Codelco, la gigantesca empresa estatal que administraba los yacimientos que producían alrededor del 85% del cobre chileno y una altísima proporción de los ingresos de divisas del país, por considerarlo en ese momento prematuro, inconveniente y poco realista”

Posteado por Graciela Galarce

José Piñera Echenique afirmó intentar privatizar CODELCO en Dictadura, “habría dado origen a una “guerra santa”…” La privatización de CODELCO a inicios de los años 80’s, según José Piñera era “en ese momento prematuro, inconveniente y poco realista”.

En el documento que hemos citado, “El Cascabel a la Minería”, inmediatamente a continuación agrega:

“Jamás habría sido partidario de la creación de una Codelco o empresa estatal similar, pero una vez que existía, intentar privatizarla durante un gobierno de naturaleza excepcional, especialmente dado el origen de esta Corporación y su entonces gravitación cuasi monopólica en el sector minero, habría dado origen a una «guerra santa» que habría impedido avanzar en el prioritario problema que enfrentaba Chile”.

Y en relación a la inversión extranjera y a CODELCO concluye:

“Lo más importante era abrir el camino a una presencia privada preponderante en la producción de cobre y otros minerales a través de una legislación de rango constitucional que alentara el descubrimiento de escondidos yacimientos y la ampliación de los existentes, creando así nuevas riquezas, y dejando la decisión sobre la propiedad de Codelco a los resultados de un transparente y serio debate nacional una vez instalado un Congreso de elección democrática”


Las presiones por privatizar CODELCO se han acelerado cada vez más en los gobiernos de la Concertación. El proyecto de ley despachado por el Congreso Nacional, que modifica la composición de su directorio y otros cambios, es el inicio de la privatización de CODELC, que ya se planteaba en Dictadura, como afirma José Piñera, “dejar la decisión sobre la propiedad de Codelco a los resultados de un transparente y serio debate nacional una vez instalado un Congreso de elección democrática”.

Ni la desnacionalización a través de la ‘Concesión Plena Indefinida’, ni el inicio de la privatización de CODELCO han sido resultado “de un transparente y serio debate nacional”.

Cada gobierno de la Concertación, ha profundizado la desnacionalización del cobre y en el gobierno de Michelle Bachelet se ha iniciado la privatización de CODELCO.

Posteado por:
Orlando Caputo Leiva

CODELCO necesita grandes transformaciones. Es un Botín que está siendo usado por empresarios y políticos de la Concertación y de la derecha. A pesar de esto, CODELCO ha entregado grandes recursos a la Dictadura y a los gobiernos de la Concertación.

Por eso, el principal problema es la desnacionalización del cobre. Desde Chile se ha ayudado a las grandes mineras mundiales que compiten con CODELCO en el mercado mundial del cobre. Se dice que Chile participa del 35% de la producción mundial de cobre. Pero, nunca se hace la desagregación. Es escandaloso los 24 puntos porcentuales de esos 35, correspondan a la producción en Chile de las empresas extranjeras y los otros 11 puntos porcentuales corresponden a CODELCO.

Los Asesores Presidenciales del Área de Economía conocen perfectamente, así como Piñera, Frei y también Enríquez-Ominami los cuantiosos recursos del cobre que son expropiados a Chile.

Tan cuantiosos son los recursos del cobre que la Presidenta Bachelet ha usado los grandes excedentes de CODELCO para enfrentar la crisis y financiar su Programa Social que la mantiene con más de 70% de aceptación.

Desde el punto de vista solo de la producción nacional de cobre, CODELCO con la nacionalización controlaba el 100%. Ahora sólo 26,5%. Pero aportó de 2004-2008, más de 25 mil millones de dólares.

La Inversión Extranjera Directa, IED, y en particular las grandes mineras privadas, fundamentalmente extranjeras, que controlan el 72% de la producción de cobre de Chile, según el Banco Central, en el mismo período enviaron a sus casas matrices, SOLO por utilidades e intereses 81 mil millones de dólares Si se considera la “Depreciación Acelerada ”, el elevado costo de sus compras y servicios en el exterior y lo que se apropian por precios de transferencias entre filiales, el valor de lo enviado al exterior supera los 100 mil millones de dólares en este mismo período 2004-2008.

No hay país que haya logrado el desarrollo sólo en base a recursos naturales. La apropiación de los yacimientos mineros y de otros, incluyendo el agua, han permitido esas grandes ganancias. Con esos recursos Chile podría financiar una estrategia de diversificación productiva asociada a elevados niveles de tecnología y de capacitación de los trabajadores.

Posteado por Graciela Galarce

Sebastián Piñera, conoce los “aportes” de su hermano José Piñera Echenique a Chile. Eduardo Frei, también conoce el aporte del hermano de Sebastián, en su gobierno perfeccionó las normativas de José Piñera realizadas en Dictadura.

José Piñera en su documento” El Cascabel de la Minería”. Señala que a fines de los 80’s, la Dictadura enfrentaba una crisis, debido a que varios militares – entre ellos, el Almirante que era Ministro de Minería, se oponían a la desnacionalización del cobre.

José Piñera afirma:

“Para resolver esta crisis, el Presidente de la República me nombró Ministro de Minería el 29 de diciembre de 1980, una vez lograda la aprobación el 4 de noviembre de ese año de la Reforma Previsional que creó el sistema de AFP”.

“El desafío para 1981 era elaborar una legislación de rango constitucional que asegurara derechos sólidos de propiedad en el emblemático y potencialmente rico sector minero…”

En forma magistral y teatral relata su genialidad:

”Tras un intenso mes de enero de 1981 dedicado al estudio de los más variados textos jurídicos actuales e históricos, y a escuchar y sopesar con mente abierta las opiniones de todas las personas que querían aportar algo en este tema, y tras un mes de febrero procesando toda esta información y reflexionando «lejos del mundanal ruido», llegué a la conclusión de que el nudo gordiano que estaba ahogando a la minería chilena no podía «desamarrarse». Era preciso cortarlo. La «espada» la descubrí en un concepto y una fórmula lógica de la ciencia económica que, a mi juicio, era plenamente compatible con la filosofía global de la Carta Fundamental, una vez definido el derecho de concesión vigoroso que ella permitía. Se trata del concepto de valorización de un bien o una empresa según la conocida fórmula del Valor Presente de los flujos netos de caja”.

Con esto, se da garantía de la propiedad privada indefinida, y se borró la nacionalización de cobre aprobada por Unanimidad del Congreso Pleno en 1971 como Reforma Constitucional que señala que “el Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de todas las minas”

Posteado por:
Graciela Galarce

Los dirigentes políticos de la derecha y de la Concertación y los Presidenciables no pueden ser cómplices de la siguiente confesión: José Piñera en el documento “El Cascabel de la Minería”, presentado en la Universidad Católica en 2002, festejando los 20 años de la “Concesión Plena”.

1. “La fórmula que se diseñó configura una concesión de explotación con los atributos jurídicos necesarios para garantizar al inversionista privado, la que se puede denominar concesión plena, para diferenciarla de la conocida concesión administrativa”

Destaca las características de la Concesión Plena, señalando:

a. “Es una concesión judicial. Su nacimiento, subsistencia y extinción están entregados al Poder Judicial, esto es, a una autoridad distinta del Poder Legislativo y Ejecutivo del Estado. Así, la concesión se origina en un procedimiento judicial, en el cual el juez sólo reconoce la existencia del derecho que otorga el descubrimiento”

b. “Es un derecho de duración indefinida. No tiene plazo determinado que fije su término, y su conservación depende del cumplimiento de la obligación de amparo, que consiste en el pago de una patente anual;”

c. “Está protegida por el derecho de propiedad. Lo cual significa referirla a las normas que garantizan el dominio privado. De esto se deduce, por una parte, que el titular puede libremente "usar, gozar y disponer" de la concesión (vale decir, vender, hipotecar, dar en garantía, transmitir hereditariamente, etc.) y, por otra, que no puede ser privado de ella sino por expropiación, y”

d. “La expropiación origina indemnización completa. Consecuencia de la propiedad de ella, la indemnización por expropiación debe comprender el valor del "daño patrimonial efectivamente causado". A falta de acuerdo entre las partes, serán los tribunales de justicia, previa consulta a peritos, los que tendrán que determinar el valor comercial de la concesión, utilizando la fórmula del Valor Presente”.

El Valor Presente de las utilidades previstas durante todos los años hasta que se agote el yacimiento.

Esto, es tan burdo. Bastaría la disposición política para reconocer su inconstitucionalidad.
Chile tendría que pagar, además de la inversión, el valor del cobre en los yacimientos mismos

Posteado por:
Orlando Caputo Leiva

Tanto los Presidenciables, como todos los políticos deberían recordar la visionaria crítica de Radomiro Tomic a la Concesión Plena.

1. La Concesión Plena e Indefinida de los yacimientos, fundamentalmente de cobre, fue una “legislación tramitada y aprobada en secreto”.
2. “Basada en el presupuesto absoluta e irremediablemente erróneo de que “el progreso científico y tecnológico es reduciendo el cobre a metal sin valor”. Es decir, José Piñera señalaba que el cobre en un breve período de tiempo quedaría obsoleto y sin valor.
3. “Por lo cual Chile debe apresurarse a extraer y exportar la mayor cantidad posible en el menor tiempo posible: para lo cual es indispensable ofrecer las garantías y privilegios que sean necesarios al gran capital internacional””.
4. Tomic continúa señalado: que la Concesión Plena Indefinida, es “inexistente en ninguna otra legislación minera del mundo.
5. “Concesión Plena a la cual se reviste de garantías y privilegios impresionantes (mayores y mejores derechos del titular de dominio privado. Según escribió el entonces Ministro de Minería José Piñera).
6. Radomiro Tomic denuncia otras características fundamentales de la ‘Concesión Plena’ “Sin plazo de término; irrevocable; inmodificable; oponible al Estado,
7. Y, en caso de expropiación, “el pago previo del valor comercial del yacimiento mismo (¡No sólo de las inversiones!), el valor presente de los flujos futuros”.
8. Hay más, agrega Tomic, la ‘Concesión Plena’, faculta al ‘Concesionario Pleno’ para hacer lo que quiera, con los socios que quiera, cuando quiera y cómo quiera con los derechos que ella le asegura sobre el mineral que recibe gratuitamente…”
9. “Puede venderla, arrendarla, aportarla, cederla, hipotecarla, trasmitirla en herencia, etcétera”.
10. “Se ha llegado a estos extremos por estimar que “el cobre está condenado a ser un metal obsoleto””

Armando Uribe, relata que en una reunión con Aylwin, -a inicios de su gobierno-, el Presidente Aylwin le señaló que sobre este tema del cobre no se habla.

Sobre la desnacionalización del cobre no se habla desde Aylwin, Frei, Lagos y hasta Bachelet. Excepto Arrate, también callan Piñera, Frei y Enríquez-Ominami

Tomic sentenció: “Quien Controla el Cobre Controla a Chile”.

Posteado por:
Orlando Caputo Leiva

Sebastián Piñera y Eduardo Frei, como candidatos presidenciales continúan con rigor la afirmación de Aylwin a inicios de su gobierno, de que sobre el cobre no se habla.

Radomiro Tomic sentenció: “Quien controla el cobre, controla Chile”.

Tomic basó su sentencia en los siguientes planteamientos:

a. “Es evidente que el ‘Régimen de Concesión Plena’ es absolutamente inconciliable con toda política chilena del cobre”
b. “De aquí en adelante no será el Estado Chileno sino intereses foráneos, en larga medida competidores de Chile en todas las fases del proceso minero e industrial del cobre, quienes tendrán el poder decisorio efectivo sobre producción y comercialización del cobre chileno en el mercado mundial”;
c. “CODELCO quedará arrinconada”;
d. “¿Cómo negar que quien controla el cobre controla a Chile?”

La lucha de Radomiro Tomic en plena Dictadura, convenció a la democracia Cristiana la que pide derogar la Ley Minera.

En un artículo publicado por La Segunda el 15 de junio de 1984, que se titula "DC pide derogar Ley Minera", se da cuenta de una conferencia de prensa de la directiva de la DC, en la que participaban Gabriel Valdés, Renán Fuentealba y Radomiro Tomic, solicitando la derogación de la Ley Minera.

Este acuerdo de la Democracia Cristiana, es producto de la lucha de Radomiro Tomic, y de las declaraciones de los propios empresarios de las grandes mineras mundiales.

En efecto, un año antes, en una columna de opinión en la Revista Hoy, en septiembre de 1983, Radomiro Tomic escribió lo siguiente:

"Hace poco, The Washington Post, principal diario de la capital norteamericana, resumió así la opinión de una de las grandes transnacionales interesadas en el cobre chileno: 'No necesitamos esta habilidad. La Ley Minera no puede asegurarla. It is to good to be true'. (¡Esto es demasiado bueno para ser verdad!) Resumen magistral. Ni en los pobres estados africanos podrían perdurar leyes tan contrarias al interés nacional y al movimiento de la historia. No puede garantizar la primera de todas las exigencias: estabilidad. No durarán en Chile! Más temprano que tarde el cobre volverá a ser chileno".

Las campanas están doblando por el dólar

Las campanas están doblando por el dólar

Fidel Castro

El imperio dominó al mundo más por la economía y la mentira que por la fuerza. Había obtenido el privilegio de imprimir las divisas convertibles al finalizar la Segunda Guerra Mundial, monopolizaba el arma nuclear, disponía de casi todo el oro del mundo y era el único productor en gran escala de equipos productivos, bienes de consumo, alimentos y servicios a nivel mundial. Tenía, sin embargo, un límite a la impresión de papel moneda: el respaldo en oro, al precio constante de 35 dólares la onza troy. Así ocurrió durante más de 25 años, hasta que el 15 de agosto de 1971 mediante una orden presidencial de Richard Nixon, Estados Unidos rompió unilateralmente ese compromiso internacional estafando al mundo. No me cansaré de repetirlo. De esa forma lanzó sobre la economía mundial sus gastos del rearme y aventuras bélicas, en especial la guerra de Viet Nam que, según cálculos conservadores, costó no menos de 200 mil millones de dólares y la vida de más de 45 mil jóvenes norteamericanos.

Sobre ese pequeño país del Tercer Mundo fueron lanzadas más bombas que las utilizadas en la última guerra mundial. Millones de personas murieron o fueron mutiladas. Al suspender la conversión, el dólar pasó a ser una divisa que podía imprimirse a voluntad del Gobierno norteamericano sin el respaldo de un valor constante.

Los bonos y billetes de la Tesorería continuaron circulando como divisas convertibles; las reservas de los Estados continuaron nutriéndose de esos billetes que, por un lado, servían para adquirir materias primas, propiedades, bienes y servicios de cualquier parte del mundo y, por otro, privilegiaban las exportaciones de Estados Unidos frente a las demás economías del planeta. Los políticos y académicos mencionan una y otra vez el costo real de aquella guerra genocida, admirablemente descrita en la película de Oliver Stone. Las personas tienden a realizar cálculos como si los millones fuesen iguales. No suelen percatarse de que los millones de dólares de 1971 no son iguales a los millones del 2009.

Un millón de dólares hoy, cuando el oro -un metal cuyo valor ha sido el más estable a lo largo de siglos- tiene un precio que sobrepasa los mil dólares la onza troy, vale alrededor de 30 veces lo que valía cuando Nixon suspendió la conversión. Doscientos mil millones en 1971, equivalen a 6 millones de millones de dólares en el 2009.  Si no se tiene en cuenta esto, las nuevas generaciones no tendrán una idea de la barbarie imperialista.

De igual modo, cuando se habla de los 20 mil millones invertidos en Europa al finalizar la Segunda Guerra Mundial -en virtud del Plan Marshall  para reconstruir y controlar la economía de las principales potencias europeas, que poseían la fuerza de trabajo y la cultura técnica necesaria para el rápido desarrollo de la producción y los servicios- las personas suelen ignorar que el valor real de lo invertido entonces por el imperio equivale al valor internacional actual de 600 mil millones de dólares. No advierten que 20 mil millones apenas alcanzarían hoy para construir tres grandes refinerías de petróleo, capaces de suministrar 800 mil barriles diarios de gasolina, además de otros derivados del petróleo.

Las sociedades de consumo, el despilfarro absurdo y caprichoso de energía y de recursos naturales que hoy amenazan la supervivencia de la especie, no serían explicables en tan breve período histórico si no se conoce la forma irresponsable en que el capitalismo desarrollado, en su fase superior, ha regido los destinos del mundo.

Tan asombroso despilfarro explica por qué los dos países más industrializados del mundo, Estados Unidos y Japón, están endeudados en aproximadamente 20 millones de millones de dólares.

Desde luego que la economía de Estados Unidos se aproxima a un Producto Interno Bruto anual de 15 millones de millones de dólares. Las crisis del capitalismo son cíclicas, como lo demuestra irrebatiblemente la historia del sistema, pero esta vez se trata de algo más: una crisis estructural, como explicaba el Ministro de Planificación y Desarrollo de Venezuela, el profesor Jorge Giordani a Walter Martínez en su programa por Telesur en  la noche de ayer.

Los despachos cablegráficos divulgados hoy, viernes 9 de octubre, añaden datos que son irrebatibles. Un despacho de AFP procedente de Washington precisa que el déficit presupuestal de Estados Unidos, en el año fiscal 2009, se eleva a 1,4 millones de millones de dólares, el 9,9% del PIB, “algo nunca visto desde 1945, al finalizar la Guerra Mundial”, añade.

El déficit en el año 2007 había sido ya un tercio de esa cifra. Se esperan elevadas sumas de carácter deficitario los años 2010, 2011 y 2012. Ese enorme déficit está dictado, fundamentalmente, por el Congreso y el Gobierno de Estados Unidos para salvar los grandes bancos de ese país, impedir que el desempleo se eleve por encima del 10% y sacar a Estados Unidos de la recesión. Es lógico que si inundan la nación de dólares, las grandes cadenas comerciales venderán más mercancías, las industrias incrementarán la producción, menos ciudadanos perderán sus viviendas, la marea del desempleo dejará de crecer, y las acciones de Wall Street elevarán su valor. Fue la forma clásica de resolver la crisis. Sin embargo, el mundo no volverá ya a ser el mismo. Paul Krugman, prestigioso Premio Nobel de Economía, acaba de afirmar que el comercio internacional ha sufrido su mayor caída, peor todavía que la de la Gran Depresión y expresó dudas sobre la pronta recuperación.

No se puede inundar también el mundo de dólares y pensar que esos papeles sin respaldo en oro mantendrán su valor. Otras economías, hoy más sólidas, han surgido. El dólar dejó de ser ya la reserva en divisas de todos los Estados, más bien sus poseedores desean apartarse de él, aunque evitando en lo posible que se devalúe antes de que puedan desprenderse de ellos.

El euro de la Unión Europea, el yuan chino, el franco suizo, el yen japonés -a pesar de las deudas de ese país-, hasta la libra esterlina, junto a otras divisas, pasaron a ocupar el lugar del dólar en el comercio internacional. El oro metálico vuelve a convertirse en importante moneda de reserva internacional.

No se trata de una opinión personal caprichosa, ni deseo calumniar esa moneda.

Otro Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, expresó, según despacho cablegráfico:  ”‘lo más probable es que el billete verde siga de capa caída. Los políticos no deciden los tipos de cambio y los discursos tampoco lo hacen’.  Esto lo declaró el 6 de octubre en la Asamblea Anual Conjunta del FMI y el Banco Mundial que se celebró en Estambul”. En esa ciudad se pudo apreciar una violenta represión. El evento fue saludado con vidrieras comerciales rotas e incendios producidos por cocteles molotov.

Otras noticias hablaban de que los países europeos temían el efecto negativo de la debilidad del dólar frente al euro y sus consecuencias sobre las exportaciones europeas. El Secretario del Tesoro de Estados Unidos declaró que a su país “le interesaba un dólar fuerte”. Stiglitz se burló de la declaración oficial y expresó según EFE, que “en el caso de Estados Unidos el dinero se ha derrochado y la causa ha sido el rescate multimillonario de los bancos y sufragar guerras como Afganistán”. Según la agencia, el Premio Nobel “insistió en que en vez de invertir 700 mil millones en ayuda a los banqueros, EE.UU pudo haber destinado parte de ese dinero a ayudar a los países en desarrollo, lo que a su vez habría estimulado la demanda global”.

Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, dio la voz de alarma días antes, y advirtió que el dólar no podía mantener indefinidamente su status como divisa de reserva.

Un eminente profesor de Economía de la Universidad de Harvard, Kenneth Rogoff, afirmó que la próxima gran crisis financiera será la de “los déficit públicos”.

El Banco Mundial declaró que “el Fondo Monetario Internacional (FMI) mostró que los bancos centrales del mundo acumularon menos dólares durante el segundo semestre del 2009 que en ningún otro momento durante los últimos 10 años e incrementaron su tenencia de euros”.

El propio 6 de octubre, la AFP publicó que el oro alcanzó la cifra récord de 1 045 dólares la onza, impulsado por el debilitamiento del dólar y el temor a la inflación.

El diario Independent, de Londres, publicó que un grupo de países petroleros estudiaban reemplazar el dólar en las transacciones comerciales por una cesta de divisas que incluirán el yen, el yuan, el euro, el oro y una futura moneda común.

La noticia filtrada o deducida con impresionante lógica fue desmentida por algunos de los países presuntamente interesados en esa medida de protección. No desean que colapse, pero tampoco seguir acumulando una moneda que ha perdido 30 veces su valor en menos de tres décadas.

No puedo dejar de consignar un despacho de la agencia EFE, la cual no puede ser acusada de antiimperialista   y que en las actuales circunstancias transmite opiniones de especial interés:

“Expertos de economía y finanzas coincidieron hoy en Nueva York en afirmar que la peor crisis desde la Gran Depresión ha llevado a ese país a jugar un papel menos significativo en la economía mundial.”

“‘La recesión ha hecho que el mundo haya cambiado la forma en que se mira a EE.UU. Ahora nuestro país es menos significativo que antes y eso es algo que debemos reconocer’, afirmó David Rubenstein, presidente y fundador de Carlyle Group, la mayor firma de capital de riesgo del mundo, en su intervención en el World Business Forum.”

“‘El mundo financiero va a estar menos centrado en EE.UU. (…) Nueva York no va a ser nunca más la capital financiera mundial y ese papel se repartirá con Londres, Shanghai, Dubai, Sao Paulo y otras ciudades’, aseveró.”

“…desgranó los problemas a los que se enfrentará EE.UU. cuando salga de ‘una gran recesión’ de la que aún quedan ‘un par de meses por delante’.”

“…’el enorme endeudamiento’ público, la inflación, el desempleo, la pérdida de valor del dólar como divisa de reserva, los precios de la energía…”

“El Gobierno debe disminuir el gasto público para enfrentar el problema de la deuda y hacer algo que gusta poco: subir los impuestos.”

“El economista de la  Universidad de Columbia y asesor especial de la ONU, Jeffrey Sachs, coincidió con Rubenstein en que el predominio económico y financiero de EE.UU ’se está apagando’.”

“Hemos dejado un sistema centrado en EE.UU. por uno ‘multilateral’…”

“…’veinte años de irresponsabilidad por parte primero de la administración de Bill Clinton y luego de la de George W. Bush’, cedieron a las presiones de Wall Street…”

“…’los bancos negociaban con ‘activos tóxicos’ para conseguir dinero fácil’, explicó Sachs.”

“‘Lo importante ahora es reconocer el desafío sin precedentes que supone lograr un desarrollo económico sostenible y consecuente con las reglas básicas físicas y biológicas de este planeta’…”

Por otro lado, las noticias que llegaban directamente de nuestra delegación en Bangkok, capital de Tailandia, no eran en absoluto alentadoras:

“Lo esencial que se discute -informó textualmente nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores- es la ratificación o no del concepto responsabilidades comunes pero diferenciadas entre los países industrializados y las llamadas economías emergentes, básicamente China, Brasil, India y Sudáfrica, y  los países subdesarrollados.

“China, Brasil, India, Sudáfrica, Egipto, Bangladesh, Pakistán y el ALBA son los más activos. En general el Grupo de los 77, en su mayoría, se mantienen en posiciones firmes y correctas.

“Las cifras de reducción de emisiones de carbono que se están negociando no se corresponden con las que se calculan por los científicos para mantener el aumento de la temperatura a un nivel inferior a 2 grados Celsius, 25-40%. En este momento, la negociación se mueve en torno a una reducción del 11-18%.

“Estados Unidos no está haciendo ningún esfuerzo real. Sólo están aceptando un 4% de reducción con respecto al año 1990.”

En horas de la mañana de hoy viernes 9, el mundo se despertó con la noticia de que “el Obama bueno” del enigma, explicado por el Presidente Bolivariano Hugo Chávez en las Naciones Unidas, recibió el Premio Nobel de la Paz. No siempre comparto las posiciones de esa institución, pero me veo obligado a reconocer que en estos instantes fue, a mi juicio, una medida positiva. Compensa el revés que sufrió Obama en Copenhague al ser designada Río de Janeiro y no Chicago como la sede de las Olimpiadas del 2016, lo cual provocó airados ataques de sus adversarios de extrema derecha.

Muchos opinarán que no se ha ganado todavía el derecho a recibir tal distinción.  Deseamos ver en la decisión, más que un premio al Presidente de Estados Unidos, una crítica a la política genocida que han seguido no pocos presidentes de ese país, los cuales condujeron el mundo a la encrucijada donde hoy se encuentra;  una exhortación a la paz y la búsqueda de soluciones que conduzcan a la supervivencia de la especie.

 

La derecha camina a paso de ganso hacia La Moneda

Punto Final

Más intensa y apresurada se está poniendo la campaña electoral que en diciembre deberá definir, en primera vuelta, quién será el próximo presidente de la República. Asimismo, mientras se acortan los tiempos para inscribir las listas de candidatos a parlamentarios, la lucha entre derecha y Concertación está planteada en casi todos los ámbitos, salvo en los negocios, donde las oportunidades siguen repartiéndose amigablemente, como corresponde a caballeros de la política que jamás confundirán partidismos e ideologías con sus cuentas bancarias.

Al menos hasta ahora los más seguros contrincantes presidenciales son Sebastián Piñera Echenique y Eduardo Frei Ruiz-Tagle, que deberían obtener las dos primeras mayorías. Esto no sólo por lo que indican las encuestas sino también por una proyección del comportamiento de un padrón electoral que no ha experimentado ningún cambio sustantivo.

Las dificultades en la Concertación de Partidos por la Democracia y en el comando de Frei no son, sin embargo, buen augurio para sus perspectivas. Por momentos da la impresión que se está ofreciendo en bandeja la Presidencia de la República al empresario Sebastián Piñera. Esto si se considera la suma de errores, vacilaciones y renuncios de la Concertación y del propio candidato.

Síntomas de una decadencia aguda afectan a la Concertación, que ha perdido la energía y entusiasmo electoral de que hacía gala hasta hace poco tiempo. Tensionada por ambiciones personales, celos partidistas, corrupción y, sobre todo, por la dificultad de fijar un rumbo político claro, deriva hacia el naufragio. No existe la decisión de cambiar las cosas porque los intereses que serían afectados son muy poderosos. Nadie se atreve a plantear que es necesario abandonar el capitalismo neoliberal para potenciar la acción del Estado, establecer impuestos reales a las grandes fortunas y a la utilidades desmesuradas, cautelar el patrimonio nacional que representan la minería, la explotación forestal, la salmonicultura y otras grandes actividades exportadoras, ni un viraje que fortalezca el combate a la corrupción y permita meter en cintura a los empresarios abusadores, como los que controlan las cadenas de farmacias, los grandes supermercados y tiendas que imponen intereses usurarios a los clientes, así como a los negociantes que lucran con la educación que, definitivamente, debe dar paso a la educación pública.
La Concertación está paralizada por falta de horizontes y por un miedo cerval al avance de la derecha. Se está consolidando así el temor, que sólo puede terminar en derrota como profecía autocumplida.

En este contexto, Marco Enríquez-Ominami aparece recibiendo las bendiciones de la derecha que lo necesita como instrumento para derrotar a Frei y provocar el desastre de la Concertación. El candidato “díscolo” no habla de enfrentar a los grandes capitales ni a los magnates que controlan el país. Prefiere andarse por las ramas y concentrarse en los llamados “temas de sociedad”, que llegan mejor a la opinión pública, lo dejan a salvo de ataques y, sobre todo, le ayudan a conservar la privilegiada cobertura mediática que se le dispensa para inflar su postulación.

Sin duda, es un panorama deprimente ver cómo se están abriendo de par en par las puertas para que la derecha -golpista y terrorista de ayer- se instale en La Moneda. Es más desolador aún si esto se relaciona con síntomas preocupantes que aparecen en el plano regional. No sólo hablamos de las dificultades que enrarecen las relaciones con Perú, sino de temas más generales que tienen que ver con un nuevo ciclo en las relaciones entre América Latina y Estados Unidos y las posibilidades de golpes y conflictos en la región.

Sebastián Piñera es un declarado admirador del presidente de Colombia, Alvaro Uribe, que lleva adelante una política represiva brutal y de exterminio contra las FARC. Uribe pretende convertir Colombia en una plaza fuerte de EE.UU., aceptando en su territorio bases militares norteamericanas que son rechazadas por los demás países del continente. Ecuador, en un gesto de dignidad ejemplar, ha puesto fin a los diez años de funcionamiento de la base que EE.UU. ocupaba en Manta. Pero, simultáneamente, Uribe ha abierto su país a la instalación de cinco nuevas bases militares norteamericanas. A nadie escapa que la amenaza está dirigida en primer lugar a Venezuela, empeñada en llevar adelante una revolucionaria transformación social, y, en general, contra cualquier país de la región que intente seguir el ejemplo bolivariano para construir su propia versión del socialismo del siglo XXI. La desafiante actitud del gobierno colombiano ha puesto en dificultades a la Unasur -que en los próximos días se reúne en Quito- y a la Alianza Bolivariana (Alba) que agrupa a nueve naciones.

Sebastián Piñera llevado por su admiración por las políticas represivas de Alvaro Uribe, omite que el presidente colombiano está ligado a los grupos paramilitares, al narcotráfico y a los escuadrones de la muerte. Si Piñera llegara a ser presidente de Chile, no vacilaría en aplicar métodos policiales fascistoides similares a los de Colombia, para imponer los conceptos de seguridad pública que propugna la derecha de raigambre pinochetista. Pero además, pondría a Chile en la ruta de los gobiernos que intentan repetir el ciclo militarista en América Latina, esta vez disfrazados de regímenes civiles. Lo que ha ocurrido en Honduras es ilustrativo. Presenta los perfiles de una nueva política diseñada por EE.UU. para el continente, basada en la utilización de mecanismos formalmente democráticos que levanten un muro infranqueable al cambio social estructural.

El presidente Barack Obama no es, evidentemente, igual a su antecesor, George W. Bush. Pero tampoco es un benefactor de la Humanidad ni está dispuesto a romper los vínculos de dominación e influencia política, económica y militar de su país sobre América Latina, reservorio de inmensas riquezas naturales, desde petróleo hasta agua. Honduras muestra que no basta que un presidente como Manuel Zelaya gane las elecciones con amplia mayoría. Un oportuno golpe de Estado, maquillado como pugna institucional de poderes, termina imponiendo una negociación cuya finalidad es atar las manos del presidente e impedir cambios institucionales que permitan la legítima expresión de la voluntad popular. Una receta que puede aplicarse en otras partes si fuera preciso.

En el caso de Chile hay sectores de la Concertación que piensan que no sería tan grave un triunfo electoral de la derecha. Si hasta ahora han funcionado -en el gobierno y en los negocios- en buena armonía, la derrota de Frei no sería algo terrible. Están, sin embargo, equivocados. La derecha los barrerá de la Administración Pública porque necesita espacio para su propia clientela electoral. En los negocios privados posiblemente también sufran perjuicios porque ya no serán necesarios sus oficios para hacer valer influencias ante el gobierno. Hasta ahora, los personeros de la derecha económica hacen negocios con ayuda de la Concertación. Con Piñera harán negocios solos, sin intermediarios. Tampoco tendrán que pagarle a los lobbystas de la Concertación dándoles cabida en los directorios o en las cúpulas de las grandes empresas. Y los sectores medios y populares sufrirán políticas que serán aún más restrictivas de los derechos sociales y del respeto a las minorías.

Sin embargo, las líneas divisorias entre derecha y Concertación se han desdibujado al extremo. No es fácil distinguir la frontera entre ambos bloques, e incluso el límite entre derecha e Izquierda. Hasta parece normal, por ejemplo, que el alcalde de Providencia, el coronel (r) Cristián Labbé, ex agente de la Dina y guardaespaldas de Pinochet, sea galardonado por la Sociedad de Escritores de Chile, muchos de cuyos afiliados sufrieron persecuciones durante la dictadura militar, y sea agasajado por la directiva comunista-socialista de la Sech como un amigo que merece cordialidad y reconocimiento. Gestos como este no deben verse como muestras de reconciliación sincera entre chilenos, sino como una expresión de debilidad y del espíritu de “cambalache” que impera en todos los planos. Esa conducta temblequeante hace perder la más elemental orientación en materia de respeto por la memoria y la causa de los derechos humanos, y, además, el sentido de la dignidad, altivez e independencia que son vitales en el comportamiento de la gente de Izquierda.

Impera también la penumbra en la Izquierda extraparlamentaria. Golpeada por divisiones, oportunismos y polémicas irrelevantes, sigue empecinada en un camino electoralista que la encajona y subordina a estrategias de clase antagónicas a los intereses que dice representar y que la aisla del pueblo. Pierde una energía que debería emplear en la movilización de masas para romper las restricciones y cortapisas impuestas por la dictadura y que han sido prolongadas por la Concertación.

Los sectores electoralistas de la Izquierda han amarrado su suerte a proyectos ajenos a los intereses populares. Y por su parte, el archipiélago izquierdista que incurre en el error inverso de rechazar en forma absoluta el instrumento electoral, dando la espalda a experiencias latinoamericanas recientes, no atina a abrir un camino que pueda atraer a sectores importantes del pueblo trabajador, condenándose a una presencia insignificante en esta coyuntura político-electoral.

Las insuficiencias y la reiteración de errores que han costado sangre, sudor y lágrimas a un pueblo decepcionado de la participación política y de la lucha social, constituyen el extravagante e insólito aporte que la Izquierda hará a la muy probable victoria de la derecha en las elecciones de diciembre.

 

Obama: ¿Premio Nobel de la Paz o de la Guerra?

Obama: ¿Premio Nobel de la Paz o de la Guerra?

J.M.Álvarez 

El presidente de Estados Unidos (EEUU), ha obtenido el premio Nobel de la Paz 2009. Dicen los miembros del jurado que han valorado la apuesta del presidente de EEUU por un mundo sin armas nucleares y por la paz mundial.

Poco hay que decir. Como mucho, reseñar que han premiado a quien aún no ha hecho nada en beneficio de la paz, y sólo “apuesta” por el desarme, algo que no resulta novedoso, pues sus antecesores en el cargo hicieron lo mismo, y siempre se quedó todo en promesas vacías. Los cantos de sirena de Obama sobre el desarme, son tan falsos como él, pues no ignora que EEUU está en pleno declive y, en consecuencia, necesita potenciar, aún más, su poderío militar para generar nuevas guerras que prolonguen su agonía como potencia hegemónica.

Obama, hasta ahora, no ha tomado ninguna decisión determinante en aras de la paz o el desarme. El presidente del país que riega terrorismo y genocidios por todo el orbe, y primer exportador de armas, no tiene intenciones inmediatas de retirar las tropas de Iraq (más de un millón de muertos iraquíes, hasta ahora); no sabe qué hacer con la guerra de Afganistán, donde sus jefes militares provocan matanzas de civiles; concede patente de corso a Israel para que continúe masacrando al pueblo palestino; se niega a levantar el bloqueo criminal contra Cuba y amenaza a Irán por desarrollar un proyecto nuclear al que Teherán tiene pleno derecho. ¿A eso le llaman trabajar por la paz y el desarme?

Hace tiempo que el Nobel de la Paz cayó en barrena, incluso Menajem Beguin (un terrorista criminal) obtuvo ese galardón. Está tan envilecido que basta con fijarse en algunos candidatos (Bill Clinton, o el mafioso Berlusconi) para comprender que necesita regenerarse con urgencia, y retomar su concesión a personas honestas y sin doble moral. Adjudicárselo a Obama es un chiste malo, a no ser que estén pensando cambiar su denominación actual, por la de “Premio Nobel de la Guerra”.

Las lecciones de Kraft. Un régimen sin "contención"

Marcelo Ramal (PRENSA OBRERA, especial para ARGENPRESS.info)

La huelga de la ex Terrabusi tiene todavía un final abierto. Pero sus consecuencias sobre el conjunto del proceso político ya son concluyentes.

La lucha en General Pacheco mostró hasta qué punto está quebrada la capacidad de arbitraje del kirchnerismo. El gobierno no quiso, primero, llevar adelante los recursos de regimentación de las relaciones laborales establecidas por ley. Tomada dio por clausurada la conciliación obligatoria para que la patronal liquidara al activismo por la vía de los hechos. Pero la reacción solidaria a nivel nacional enfrentó el ataque de la empresa y obligó al gobierno y a todos sus alcahuetes (Moyano, Yasky) a operar un limitado cambio de frente. Esto le ha abierto un nuevo flanco de crisis política, que se irá profundizando, de un lado por los obstáculos que pondrá la patronal, del otro por la ampliación de las luchas, como ocurre con los trabajadores de la Salud en Tucumán.

La crisis del arbitraje estatal afecta a la burocracia de los sindicatos. El conflicto de Kraft desnudó a la CGT a y la CTA como sucursales del oficialismo. Los Moyano y Yasky corrieron detrás de los acontecimientos. En todos los casos para actuar como agentes del Ministerio de Trabajo en las maniobras contra los trabajadores.

Un régimen en la picota

El gobierno, en definitiva, es incapaz de actuar como una fuerza autónoma frente a las contradicciones que agudiza la crisis capitalista. Esta incapacidad se extiende a toda la oposición patronal, que acaba de protagonizar una farsa patética al no poder reunir a su propia tropa para derogar el tarifazo. Es que los opositores están por completo del lado de los pulpos de la energía y de su reclamo (como el del FMI) de ‘rebalancear’ las tarifas. El movimiento popular que siguió convencido las maniobras de estos opositores ha recibido una lección, que deberá ser aprovechada. Ahora que los parlamentarios fracasaron, es hora de un plan de lucha y de la acción directa.

Una conciencia superior

La escalada antiobrera en el conflicto de Kraft ha desarrollado una conciencia de lucha y de clase, que se ha extendido a capas no obreras. Se ha abierto, como consecuencia de ello, una nueva etapa en las masas. La clase media entrará en el tumulto, sacudida por la carestía y el derrumbe de los presupuestos sanitarios o educativos. El apoyo del movimiento estudiantil a Kraft, desde la Fuba hasta la Patagonia, es un anticipo. En estos mismos días, la ocupación del Nacional Buenos Aires puso al desnudo el carácter reaccionario de una rectora, que es dirigente del PSA, la chapa electoral de Solanas.

El gobierno acaba de entregar otro arbitraje –el que tiene sobre la caja del Estado– al Fondo Monetario Internacional. La auditoría de los usureros empuja a nuevos tarifazos, y a los ajustes en provincias y municipios.

La etapa que se abre refuerza las condiciones para desarrollar, en todos los planos, una alternativa política propia de los explotados.

Foto: Argentina - La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en la apertura de la XVI Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo. / Autor: Presidencia de la Nación

Miguel y la utopía revolucionaria

Miguel y la utopía revolucionaria

Manuel Cabieses Donoso (PUNTO FINAL, especial para ARGENPRESS.info

El sacrificio de intereses personales, capaz de alcanzar el heroísmo en defensa de ideales y convicciones políticas, ya no existe en Chile. Sus últimas manifestaciones desaparecieron durante la larga jornada que comenzó con La Moneda en llamas y que se prolongó 17 años en desigual lucha contra la dictadura. La resistencia al terrorismo de Estado costó las vidas de miles de chilenos. La tortura, la prisión y el exilio se abatieron sobre muchos más. La derrota, el temor, la desilusión y las traiciones hicieron lo suyo.

El país cayó en el abismo al que lo empujó el neoliberalismo reforzado por una pandilla de generales. Enseguida vino la interminable transición a la democracia y con ella, el cambio de piel de partidos que ayer fueron democráticos pero se convirtieron en fieles administradores de la herencia económica, social y cultural de la dictadura. El país fue reeducado en el olvido, generador de los vergonzosos niveles de ignorancia política que exhibe hoy. En las tinieblas del atraso político -que esconde una espantosa desigualdad social- quedaron la historia, la identidad y hasta el alma del país. Chile se hizo ajeno a América Latina e indiferente a sus luchas que ayer también fueron las nuestras.

Sin embargo, esto no será eterno y es ley de la vida que debe cambiar. Llegado el momento de levantar un nuevo proyecto de liberación económica, política y social, Chile evocará a sus héroes. Allí estará el legado de sus ideas que permitirán abrir las “grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”. En ese momento de ardiente creación colectiva, junto a la sombra inspiradora de Salvador Allende estará la de Miguel Enríquez, el joven revolucionario al que recordamos en este aniversario de su muerte. Ambos son ejemplos de valor y de resuelta disposición a entregar la vida -que amaban apasionadamente- por sus ideales. Ellos dejaron una herencia preciosa: sus ideas revolucionarias que en esta hora de América Latina vuelven a convocar a la militancia y a la acción.

Un jefe de revolución

Hace 35 años -en la tarde del 5 de octubre de 1974-, Miguel Enríquez Espinosa cayó combatiendo a la dictadura. De 30 años, médico, nacido en Concepción, Miguel era secretario general del MIR desde 1967. Se negó a salir al exilio después del golpe militar, cuando muchos compañeros se lo pedían para proteger a un cuadro excepcional. Pero él prefirió sumergirse en la clandestinidad. Afrontando enormes dificultades se dedicó a organizar un movimiento de Resistencia Popular. Su incesante actividad fue dejando huellas, que finalmente condujeron a los servicios de seguridad hasta su refugio en la calle Santa Fe de la comuna de San Miguel. Allí, junto a su compañera, Carmen Castillo Echeverría -que fue capturada herida-, y a otros dos camaradas -Humberto Sotomayor y José Bordaz, que lograron huir-, se enfrentó a las fuerzas represivas. Su negativa a rendirse sólo terminó con la muerte. Su cuerpo desnudo y destrozado fue entregado al día siguiente -por mediación de un obispo católico- a sus padres. “Tenía diez heridas a bala. Una de ellas, la última, le entró por el ojo izquierdo y le destrozó el cráneo”, relató su padre, el doctor Edgardo Enríquez Frödden.

El 7 de octubre a las 7.30 de la mañana, sólo ocho miembros de la familia fueron autorizados para sepultarlo en el Cementerio General de Santiago. Un destacamento de carabineros vigilaba de cerca. “Miguel Enríquez Espinosa, hijo mío”, dijo su madre con voz entera en el momento en que depositaba el único ramo de flores permitido, “hijo mío, tú no has muerto. Tú sigues vivo y seguirás viviendo para esperanza y felicidad de todos los pobres y oprimidos del mundo”(1).

El 15 de agosto de 1965 Miguel fue uno de los fundadores del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), y pasó a dirigirlo dos años después. Era respetado no sólo por sus camaradas, sino también por muchas personas con las que tuvo fuertes polémicas. En esos debates -a pesar de su juventud- demostraba amplio conocimiento de los temas y capacidad para exponer con claridad sus ideas.

Ya a los 17 años Miguel organizaba movilizaciones en Concepción en defensa de la Revolución Cubana, cuando la invasión imperialista de Playa Girón. El proceso que forjó su liderazgo y que trazó la identidad del MIR se inspiraba en la formación política y armada de sus militantes, y estuvo muy influido por Cuba revolucionaria. 

Es efectivo lo que dijo un dirigente del Partido Comunista de ese país, en 1974: “Quizás si en la personalidad revolucionaria de Miguel Enríquez, en el fuego juvenil de los combatientes del MIR, e incluso en la intransigencia revolucionaria que les caracterizaba y que en ocasiones nos hacía desear que adoptaran mayor flexibilidad ante las situaciones políticas concretas, está sin embargo una de las más nítidas imágenes de la influencia de Cuba en el movimiento revolucionario latinoamericano”(2).

La forma en que la dirección del PCC valoraba a Miguel se refleja en ese discurso de Armando Hart. Compara al revolucionario chileno con héroes del asalto al Cuartel Moncada y de la lucha revolucionaria contra la dictadura de Fulgencio Batista. “Para transmitir al pueblo cubano -dijo Hart- una imagen de su personalidad, de su significación, de lo que él representa para el futuro de Chile, recordemos nombres como los de Abel Santamaría, José Antonio Echeverría y Frank País”. Y añadió categórico: “Miguel Enríquez no había dado de sí todo lo que era capaz de dar. Si se le mide por lo que ya era, hay que destacar, sin temor a que el sentimiento o la emoción nuble el razonamiento, que en Miguel Enríquez despuntaba un jefe de revolución”.

Es cierto, Miguel -después de la heroica muerte de Salvador Allende en La Moneda- representaba la posibilidad de construir un nuevo liderazgo revolucionario que recogiera la lección que dejaba la conspiración para derrocar a Allende fraguada por la derecha, la Democracia Cristiana, el imperialismo y las fuerzas armadas. El liderazgo de un jefe capaz de conducir las acciones armadas, políticas y sociales para derrocar a la dictadura e iniciar la construcción de una sociedad democrática y socialista.

El país que cambió

Hace 35 años esa esperanza se tronchó con la muerte de Miguel Enríquez. La brutalidad del terrorismo de Estado y los devastadores efectos culturales del modelo neoliberal, frustraron los intentos de la Resistencia Popular y del Frente Patriótico Manuel Rodríguez por cultivar la esperanza revolucionaria. Pero en definitiva, la dictadura fue obligada a regresar a sus cuarteles. La iniciativa política quedó en manos de los sectores burgueses que venían siendo preparados para la transición por el Departamento de Estado norteamericano y la Socialdemocracia europea.

El Chile de hoy es un país muy distinto al de Allende, Miguel y los miles de héroes y mártires de la Izquierda chilena. La solidaridad, soporte de los sueños colectivos y de la conciencia del deber social -que en Chile había alcanzado altas cimas-, ha desaparecido casi por completo. El país carece de una utopía que permita unir y movilizar las fuerzas para avanzar hacia el horizonte de justicia social. El pueblo chileno es tratado como un rebaño de ovejas que se resignan a cumplir ese papel. Se encuentra a merced de la oligarquía que maneja sus sentimientos y expectativas a través de los medios de comunicación. Ha quedado sin capacidad crítica, carente de participación y sin voluntad política para remover los obstáculos que impiden alcanzar una plena democracia.

El actual período electoral, que permite cierto grado de atención a temas barnizados de política, prueba el empobrecimiento del ciudadano en tanto agente activo y crítico del desarrollo democrático. 

Los candidatos con posibilidades de victoria -consagrados en esa condición mediante la complicidad de mañosas encuestas y manipulaciones de la prensa oligopólica-, representan más de lo mismo. Ninguna propuesta toca el corazón del sistema. Ninguno se compromete con una Asamblea Constituyente que elabore una Constitución democrática. Ninguno plantea medidas que hieran los poderosos intereses nacionales y extranjeros que controlan la economía. (En este punto cabe una digresión. Como consecuencia de la crisis capitalista que ha dejado en evidencia la incapacidad del mercado para autorregularse, los administradores del sistema comienzan a eludir responsabilidades. Se escucha nada menos que al ex presidente Ricardo Lagos criticando al neoliberalismo, aunque el suyo fue uno de los gobiernos más neoliberales del mundo. Lo mismo sucede con la presidenta Michelle Bachelet que habla del “fin del paradigma neoliberal” y reivindica el rol del Estado. Sin embargo, su gobierno no ha hecho otra cosa que respetar las reglas de juego del neoliberalismo. Por último, el candidato presidencial de la Concertación, Eduardo Frei, reclama “Estado y más Estado”, pero su gobierno privatizó el agua potable, los puertos, etc.).

Ninguno de los candidatos creados por los titiriteros de la política hace mención a los escandalosos privilegios de las fuerzas armadas, sus descomunales gastos en armamentos y sus excepcionales regímenes de previsión, así como al peso determinante que siguen teniendo en la conducción del país. Ningún candidato responde a las demandas del pueblo mapuche. Ninguno se compromete con una solución a la justa demanda de Bolivia de una salida soberana al mar. Ninguno plantea terminar con las AFPs, ni se pronuncia por una salud y educación públicas. Tampoco por renacionalizar el cobre -de nuevo en manos extranjeras-, ni por nacionalizar la banca e impulsar una reforma tributaria de verdad. Los vacíos -y silencios- son enormes en los programas de los candidatos presidenciales. Así lo demostró el mediocre “debate” televisivo reciente.

Es imposible encontrar en sus discursos ni el atisbo de un proyecto de sociedad más justa. De una u otra manera, se declaran continuadores del gobierno de Bachelet, incluyendo al aspirante derechista. El futuro gobierno será por lo tanto, continuista en su esencia.

Pero hay un futuro…

Demasiado tiempo ha perdido la Izquierda en reconstruir la utopía de este tiempo. Se ha enredado en minucias y discusiones estériles, atrapada entre un discurso reformista y parlamentarista y una lluvia de consignas dogmáticas, sin contenido, que producen más rechazo que adhesión. Se han puesto en primer plano los intereses de partidos, grupos y personas. Así se ha conseguido anular las posibilidades de un proyecto común y dispersar todavía más las escasas fuerzas. Una parte de la Izquierda se ha contaminado del pragmatismo de la contracultura neoliberal. Ha terminado por aceptar, en los hechos, que la lucha por el socialismo no tiene viabilidad en Chile y que éste es un tema anticuado, propio de soñadores. Ha renunciado en la práctica a presentar una propuesta de carácter socialista que permita elevar el contenido del discurso político. Y esto, mientras el capitalismo atraviesa una profunda crisis y la depredación del planeta pone en juego la vida de la especie humana. Chile se derechiza mientras en América 
Latina hace camino una corriente socialista que ya es gobierno en varios países. El socialismo del siglo XXI plantea propuestas para nuestra época. La integración económica, la cooperación energética, la Alianza Bolivariana por los Pueblos de Nuestra América (Alba), el Banco del Sur, etc., son las herramientas de ese proyecto que avanza.

Tomar conciencia de que vivimos una época favorable para la utopía revolucionaria, debería promover en Chile la reconstrucción de una Izquierda en lucha por cambios profundos y radicales. Ese era el objetivo por el que los revolucionarios de ayer estuvieron dispuestos a entregar sus vidas. Como Allende, Miguel y tantos más.

Notas:
1) Discurso del Dr. Edgardo Enríquez (1912-1996), ex director del Hospital Naval de Talcahuano, ex rector de la Universidad de Concepción, ex ministro de Educación del presidente Allende, en la inauguración del Hospital Clínico Miguel Enríquez en La Habana, 1975. La madre de Miguel fue la señora Raquel Espinosa Townsend (1913-2003).

2) Armando Hart Dávalos, miembro del buró político del Partido Comunista de Cuba, en el acto de homenaje a Miguel en el Teatro Lázaro Peña de la Central de Trabajadores de Cuba, 21 de octubre de 1974. En el mismo acto habló Edgardo Enríquez, hermano de Miguel, miembro de la comisión política del MIR. Detenido en Buenos Aires por la Operación Cóndor el 10 de abril de 1976, desde entonces es un desaparecido.

Los estados canallas latinoamericanos

¿De qué otra forma puede denominarse a los estados cuyos principios tienen como fin cometer premeditadamente actos viles contra sus semejantes? La definición, propia del diccionario del uso del español de María Moliner, subraya: es el epíteto más duro aplicable contra un ser humano. Trasladado a un comportamiento de contenido político podría definir decisiones soeces colectivas tomadas conscientemente contra los conciudadanos.



escrito por Marcos Roitman Rosenmann   

En este sentido, nos estamos refiriendo al cúmulo de medidas apoyadas por leyes, decretos y normas cuyo objetivo consolida en el poder a una elite plutocrática que se adueña de los recursos naturales, del gobierno, de las instituciones, del territorio en beneficio propio. Para conseguirlo no escatima esfuerzos represivos. Deja sin trabajo a millones de conciudadanos. Entrega la soberanía a potencias extranjeras para justificar guerras contrainsurgentes, antiterroristas o asesinar opositores. Vende, subasta o alquila a las empresas trasnacionales las riquezas del subsuelo y los mares a precio de saldo. Aplica políticas excluyentes, fomentando el miedo y la represión como estrategia de gobierno.

Sus hacedores se sienten cómodos practicando dichos principios. No les duelen prendas a la hora de esquilmar las arcas públicas en favor de sus amigos banqueros y empresarios. No sienten vergüenza si cobran comisiones por la realización de grandes megaproyectos inmobiliarios, construcción de autopistas o embalses. Reniegan de la inversión pública para salud o educación.

En el Estado canalla, la corrupción es una forma aceptada de convivencia social. No hay sanción política, sólo judicial y en casos extremos. Muy raramente se produce la inhabilitación de los imputados. La corrupción se configura como un engranaje desde el cual se proyecta la acción del Estado. La función pública se considera subsidiaria de la gestión privada, y pasa a regirse por los principios del beneficio económico. La aplicación de leyes redactadas ex profeso a tales efectos es la demostración de lo dicho. Cuando no es así, se da rienda suelta a los despachos de asesores jurídicos para otorgar cobertura a la violencia de Estado.

No hay que ir muy lejos para constatar el recorte de las libertades civiles y de los derechos democráticos de la población, sean obreros industriales, trabajadores autónomos, campesinos, mujeres o pueblos originarios. Se congelan sueldos, se fomenta el despido libre, la flexibilidad laboral y de paso se amenaza con el fin de las pensiones y los derechos laborales adquiridos durante décadas, por no decir siglos, como las pagas extraordinarias, el descanso dominical o el jornal de ocho horas diarias. Tampoco cumplen el principio: igual trabajo igual remuneración para hombres y mujeres. Las formas democráticas de negociación, mediación, participación, representación y coacción brillan por su ausencia.

Si vamos poniendo cara a estas políticas podemos visualizar posibles estados que caen bajo la denominación genérica de estados canallas. Colombia cede parte de su soberanía territorial y permite el uso de bases militares a Estados Unidos. Asimismo, con el pretexto de luchar contra el narcotráfico y la guerrilla, instaura un proyecto de democracia protegida donde las fuerzas armadas y los paramilitares se transforman en verdugos de su pueblo, asesinando campesinos, sembrando el terror en las ciudades y asesinando a quienes los denuncian. Colombia es el país, junto a México, donde más periodistas caen víctima de atentados por parte de los sicarios del Estado. Igualmente, en México, asistimos a una unión entre clase gobernante y mafia de narcotraficantes tendiente a destruir la conciencia nacional, desvirtuar la historia y avanzar en la política de exterminio de los pueblos indígenas. La guerra contrainsurgente contra el EZLN y sus comunidades, la acción calculada al milímetro para desarticular las organizaciones campesinas y la venta del país a la banca extranjera y las trasnacionales le sitúan en un lugar de privilegio como Estado canalla. En Chile se criminaliza la lucha del pueblo mapuche; aplicando la ley antiterrorista, es considerado un enemigo contra la seguridad nacional. Hay más de 200 líderes mapuches encarcelados bajo la política instaurada con el gobierno de Ricardo Lagos llamada Nuevo Trato y continuada por Michelle Bachelet. Una forma eufemística de expulsarlos de sus tierras y facilitar la represión bajo el allanamiento de sus hogares sin orden judicial, consumando las amenazas de detención y las acciones punitivas de las organizaciones paramilitares de los latifundistas y hacendados, entre ellos ni más ni menos que el ex ministro de la concertación Enrique Krauss, latifundista e impulsor de la aplicación de la ley pinochetista. También, el control de la prensa por parte de dos grupos monopólicos y la elite política demuestra la nula libertad de expresión y el miedo a la libertad de prensa. El caso Clarín lo atestigua. En Honduras tenemos otra demostración. El gobierno de facto, nacido de un golpe de Estado, instaura un orden ilegítimo, donde Roberto Micheletti es reconocido por una parte de la clase dominante interesada en proteger sus intereses y propiedades en contra del pueblo, que pide a voces el retorno del presidente constitucional. Las fuerzas armadas reprimen y asesinan selectivamente, dando la imagen de estabilidad con argumentos de ficción. En Perú se hacen oídos sordos a las demandas de autonomía de los pueblos originarios y se les combate para favorecer las prospecciones petroleras de las grandes compañías trasnacionales.

En todos los casos citados se toman decisiones cuya voluntad política va contra las clases populares; es decir, contra una mayoría de la población. Lo más significativo de los nuevos estados canallas se encuentra en la administración autocrática de lo cotidiano. Por este motivo no estamos hablando en América Latina de estados fallidos, sin capacidad de gobernar o escaso poder institucional. Por el contrario, son gobiernos fuertes, y se fundamentan en el desprecio por la democracia. Es la forma más perfecta de ejercer el poder una vez consolidada la refundación neooligárquica del orden político.

Fuente: Clarin Digital