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T r i b u n a c h i l e n a

Opinion

Crimen de crímenes

Crimen de crímenes
Por Silvana Melo (APE)

Si existe una revelación fría y certera del fracaso inapelable de la humanidad, ésa es el hambre. Un mundo que tolera la muerte de un niño cada seis segundos por enfermedades socias del hambre es una calamidad. Un desastre muy alejado de los brotes de ira de la naturaleza. El naufragio de los sueños de todas las revoluciones, la muerte a cuchillo de cualquier utopía. El hambre mata en complicidad con el hombre. El hombre sigue siendo su propio lobo; se devora a sí mismo, famélico y amoral.

La disminución de los hambrientos de 1023 a 925 millones entre 2009 y 2010, anunciada por la FAO, depende exclusivamente del precio de los alimentos y puede tener evoluciones elípticas el próximo año o en los meses venideros. No responde a una toma de conciencia brutal de los países ricos. A un repliegue repentino de los colmillos del hombre lobo del hombre. Sino a una parada ocasional de la rueda de la fortuna.
El África no produce alimentos y fabrica indigentes cada vez con más eficacia mientras los países privilegiados generan sofisticaciones tecnológicas, banquetes y opulencia. No se puede dar vuelta la página ligeramente a la cruda verdad de haber vivido los primeros diez años del milenio en un planeta desangrado por la injusticia. No se puede naturalizar el hambre inexorable de millones de personas mientras la riqueza se concentra en la siesta palaciega capitalista que tiene una discapacidad temible: la ceguera ante cualquier otra cosa que no sea el avistaje hedonista de su propio ombligo.
El pobre país que primereó las luchas contra la esclavitud y empujó a la negritud a irrumpir en la historia sólo aparece cíclicamente en la globalizada pantalla mediática cuando sube al cielo su aguja de catástrofes. Antes del terremoto de enero el 80 por ciento de la población de Haití sobrevivía con dos dólares diarios. Y los niños comían galletas de barro para engañar la panza. La movida de la tierra se tragó al dos por ciento de la gente, al gobierno, a las instituciones y a todo atisbo de estructura social que intentara erigirse en una de las tierras más pobres del planeta. Gran parte de las ayudas alimentarias durmieron meses en los hangares de la ONU. Y del auxilio económico prometido por el primer mundo con panderetas de traje y luces apenas llegó el 15 por ciento hasta noviembre.
Haití volvió, dramáticamente -al menos por un rato- a la cúspide noticiosa. Es que una epidemia de cólera se lleva a la gente como el humo venenoso a las hormigas. Todos los análisis convergen en que el brote habría sido traído por una delegación nepalesa de ayuda humanitaria de la ONU que dejó sus excretas en el río donde los haitianos van a buscar el agua. El mundo que convergió en Haití desde enero para oler su tragedia no hizo más que profundizarla. Lejos de salvar vidas, terminó de derrumbar el último techo de la esperanza, si es que alguna vez tuvo uno.
El G-20 -el grupo de países industrializados y emergentes que celebró su reunión hace pocos días- ni siquiera mencionó la tragedia de Haití. El hambre no parece ser tema de discusión en el mundo. Aunque se mueran un niño cada seis segundos en el planeta y 25 niños por día en la Argentina por enfermedades parientes de la falta de alimentos.
No hubo menciones de las autoridades nacionales ni de los líderes de la oposición, muy entrampados en la discusiones alejadas de los mal nutridos del Impenetrable y de los niños muertos de los tareferos.
La pelea políticamente sangrienta por el presupuesto 2011, ¿es por el hambre? ¿Es la médula de la discusión los dos bebés indígenas salteños que se murieron en junio en el departamento de Rivadavia mientras el joven y bello gobernador Urtubey celebraba con fastos a Güemes? ¿O la nena de 15 que cerró los ojos en Cafayate, cuando medía un metro y pesaba ocho kilos y no pudo más?
Hace pocos días no más murió una chiquita de dos años en Colonia Santa Rosa, a 250 kilómetros del corazón de Salta la linda. Era morenita, de ojos profundos. Nacida en una comunidad originaria. El certificado de defunción que firmó el médico dijo que había sufrido de “deshidratación y desnutrición grave”. Se llamaba Tatiana Tapia y todo el mundo desmintió después que estuviera desnutrida. Menos su familia, 16 que viven una una casita del barrio Las Palmeras, pobre y alejado.
En Montecarlo y en Apóstoles murieron Milagros y Héctor. En Oberá hay dos nenes “en estado desesperante por la desnutrición”. Nacieron hace varios años pero sus cuerpitos son mínimos. La sala común del Hospital Samic no es mejor que las casillas donde nacieron. En Misiones ya han muerto cerca de 250 en el año. Hay otros mil en situación crítica. ¿Es ésta la pelea enardecida por el presupuesto 2011? ¿Están discutiendo por el hambre?
En Formosa, en octubre, se denunció la “dramática situación de los niños de dos colonias aborígenes de Ibarreta”. Hay 28 chicos desnutridos y, ante la ausencia del Estado, médicos y pobladores piden que manden alimentos. De cualquier lado, de cualquier manera.
Mientras se discute con uñas afiladas el presupuesto nacional 2011. ¿Alguien habla del hambre? En el país de los alimentos para 400 millones, de la soja precio y cosecha record, de la macroeconomía envidiable, del crecimiento a tasas chinas, ¿alguien discute el hambre?.
En Ibarreta hay un bebé de un año que pesa 5,5 kilos. Debería pesar diez. “Es una desnutrición del 46%”. Es que en el país donde brota alimento de la tierra y se puede pinchar una nube para tomarle toda el agua, los niños se mueren de hambre.

Es el más crimen de los crímenes. El fracaso más atronador de la humanidad. Buitre de sí misma. Ciega. Sorda. Muda.

 

 

Los izquierdistas “no kirchneristas” que “se nublaron” ante la muerte de Néstor Carlos

Por Fernando Armas

Al difundir masivamente el excelente texto de Gustavo Robles, recibimos elogios y apoyo al mismo. Pero también, casi en partes iguales, nuestro buzón de entrada fue objeto de diatribas e insultos (mínimo, “gorilas rojos”).

Como un aporte más elevado al debate político, recibimos también otros textos de personalidades que no forman parte de la militancia orgánica del Frente para la Victoria (Fontova, Mempo Giardinelli), pero sí del espectro de la “izquierda progresista no gorila”. También hemos leído algunas novedades en el pensamiento de la llamada izquierda revolucionaria.
En todos estos casos asistimos a una absolutización apologética del papel del individuo (en este caso, el muerto Kirchner) en la historia reciente de la Argentina.
El método (empírico e instintivo) que usan estos izquierdistas para sumarse al coro del kirchnerismo auténtico, es bien simple:
1) Enumerar cual listado de logros las “medidas positivas” del ex Presidente y de su compañera sucesora, sin profundizar concretamente acerca de cada medida.
2) No enumerar el listado de las “medidas negativas”, reemplazándolo con el eufemismo de “mis divergencias con el Gobierno” y con la rotunda advertencia. “¡ojo, que yo no soy kirchnerista ni nunca lo voté!
3) No dar contexto a dichas medidas. Se omite decir que, producto de las propias leyes del mercado, toda América Latina (así como otros países llamados emergentes, como China, India o Rusia) tuvieron un desarrollo de las fuerzas productivas excepcional, que se hubiera dado de cualquier manera, con cualquier gobierno burgués, como lo demuestra el carácter antitético al populismo que campea en Chile, Colombia o Perú. Lo que varía (¡y lo que está en disputa!) es qué fracción de la burguesía nacional, con qué relación con el Imperialismo, capitaliza ese crecimiento económico.
4) Se omite decir también que los ajustes de gobierno para superar (en términos capitalistas) la crisis del 2001 (que tuvo en la devaluación del peso su piedra angular), no fueron trabajo de Kirchner, sino de Duhalde y de Lavagna.
5) Estas omisiones son decisivas, ya que se parcela el balance de un gobierno, evitando una mirada holística del mismo. Se evita definir lo que, desde el ángulo del marxismo, es lo esencial (su carácter de clase) para perderse en una serie de supuestos logros. Como bien dice la Liga Comunista de los Trabajadores (ver “La Hoja obrera” Nº 17): “Antes que nada, es necesario aclarar una vez más que el peronismo, en todas sus variantes -como la UCR, el ARI, el PRO, el Proyecto Sur, etc.-, es un partido o movimiento político patronal, que defiende al capitalismo como sistema, por eso mismo gobierna para los intereses de los empresarios. La diferencia con los otros partidos patronales está en qué sector burgués priorice cada uno y en qué sector social se apoyen para tener respaldo político. En este sentido el peronismo, como quiere ser apoyado en las elecciones por las masas populares, generalmente tiene un costado más popular que los otros, pero es sólo a los efectos de ganar su apoyo electoral y gobernar para los intereses de los empresarios, entre los cuales se encuentran la gran mayoría de sus dirigentes: son patrones.”
6) Es que si relacionamos el fenomenal desarrollo de las fuerzas productivas acaecido en la Argentina en los últimos años, con los salarios, la precarización laboral, la desocupación, la educación, la salud, la vivienda, los transportes, etc., tendremos que concluir que estamos ante GOBIERNOS MISERABLES en cuanto a su intervencionismo estatal, para que haya algún “derrame” de la fenomenal riqueza acumulada. Y pluralizamos, porque no nos referimos sólo a los K, sino también a aquellas provincias o municipios gobernados por la oposición burguesa (Macri en Capital, Das Neves en Chubut, Rodríguez Saa en San Luis, Binner en Santa Fe, y los radicales en otras provincias). Por eso es una falacia atacar nuestra postura de independencia política con el argumento de que “le hacemos el juego a la derecha”.
7)Nuestros izquierdistas (y en este ítem tenemos de todo: filo kirchneristas, marxistas, leninistas, guevaristas, y hasta trotskystas), se vieron conmovidos por la gran movilización popular que generaron las exequias, especialmente por parte de la juventud. Siendo completamente cierto que el desfile ante el cajón del ex Presidente (¡transformado en prócer!) fue genuino y masivo, y no producto solamente del aparato, tal hecho no acredita progresividad alguna, sino más bien una adhesión pasiva rayana en la pleitesía, que nos dá una medida de la situación del movimiento de masas en la actual situación política. Haciendo memoria, me viene el recuerdo de la muerte de José Stalin, también de un infarto de miocardio, en la década del 50: sus funerales fueron imponentes EN TODO EL MUNDO (también en la Argentina), porque la burocracia reaccionaria enterradora de la revolución de octubre ya había logrado entronizar “LAS MEDIDAS POSITIVAS” (especialmente la victoria contra el nazismo en la 2ª Guerra mundial), obturando completamente la posibilidad de pensar desde una mirada integral el carácter esencialmente contrarrevolucionario del stalinismo, encarnado en su propio Jefe muerto.
8) Finalmente, debiera pensarse que la muerte es un recurso a considerar por el viviente, de allí su ambigüedad. Pero ella es concreta y no respeta agenda, ni es hipócrita (también estas son consideraciones subjetivas de la naturaleza viva). La biología de la muerte es tomada por el viviente de manera que nos pinta de cuerpo entero: esto es el duelo, el ceremonial, etc. Ahora bien: ¿qué pasa cuando el muerto se transforma en vía de acceso? Si aguzamos la atención, tenemos que analizar que allí se cambió el foco: el muerto ya no es el muerto sino la escena del viviente. Esto puede traducirse en lo que nos decían nuestras abuelas de niños "tenele miedo a los vivos, no a los muertos". Kirchner se transformó en vía de acceso para una propaganda política del Gobierno, para ubicar al lider, al prócer, ante la crisis de referente-guía, de dirección, que es la real muerte en vida.

Gobiernos casados con la Iglesia

Gobiernos casados con la Iglesia

Por Jaime Richart

Días atrás arremetí, santa o sañudamente, contra el papado y la curia. Hoy me toca hacerlo, rabiosamente, contra los gobiernos blandos con ellos y la Iglesia...

No, no somos nosotros, los ciudadanos comunes, los que topamos con la Iglesia: son los gobiernos de izquierda presunta que van desfilando en este país quienes no se enfrentan a la Iglesia vaticana. Este es un problema capital en este país, que mueve toda la vida a la mayor indignación. Pues mientras la Iglesia católica no abandone su protagonismo tanto en la escena pública como entre bastidores, este país seguirá siendo el lugar más atrasado de Europa.

La Iglesia católica lastra la legislación y el cumplimiento de las leyes positivas. A unas las perturba directamente y a otras por la puerta de atrás. Ya pueden presumir los políticos y demás estamentos incluidos los mediáticos de ocupar España un puesto relevante en el mundo en ciertas cosas. España es un país semiteocrático. Muchos claman por la teocracia imperante en países como Irán, pero les parece de lo más normal que la teocracia se aloje en el ojo propio. Esto es vergonzante.

Y la desesperanza se apodera de nosotros cuando vemos que son justo los gobiernos socialistas que debieran arreglar las cosas los que se empeñan en hacernos creer que la religión católica cabe en el progreso y la justicia, pese a que el progreso y la justicia están viciados de una religiosidad que es mayoritariamente inexistente.

Hay muchos motivos para sentir pública indignación. Porque no es ya sólo la injusticia estructural propia de la sociedad capitalista; no es ya la injusticia social que crea abismos entre ricos y menesterosos; no son ya las promesas incumplidas de los políticos de izquierda; no es ya la absoluta falta de determinación de gobiernos dirigidos unas veces por Europa y otras por los yanquis. Es que resulta exasperante vernos gobernados por “creyentes” que frenan iniciativas gubernamentales o las malogran, juzgados por jueces y atendidos por médicos, ambos de mentalidad teológica.

Como en otros temas de carácter internacional, aquí todos los gobiernos o están abiertamente con la Iglesia o el imperio, o con el imperio y la Iglesia, y de rechazo contra gobiernos extranjeros que no se amilanan frente a ambos. El temor a la Iglesia gobierna al gobierno, y el miedo a perder el poder sobrecoge a los espíritus de los falsos socialistas que permiten la tiranía de la Iglesia en este país…

Véase cómo trata el gobierno a la Iglesia pederasta: Sube un 34% la asignación de la casilla católica del IRPF, renuncia a la reforma de la ley de libertad religiosa y se gasta varios millones de euros públicos en el reciente viaje del Papa, financia la enseñanza de religión católica en las escuelas públicas, asigna más de 6.000 millones anuales a la Iglesia y, por si fuera poco, mantiene con el Vaticano un Concordato preconstitucional. Y el papa viaja a España para decir de cerca que “ha nacido una laicidad, un anticlericalismo fuerte y agresivo como se vio en la década de los años treinta” confundiendo maliciosamente anticlericalismo y laicismo.

Y luego, ni apunta a una intención remota de restablecer la república, ni emprende la reforma de la constitución, ni grava más a los ricos, ni propone modificar la ley electoral, ni pone en marcha la prometida en su programa España federal…

Todo es una serie de despropósitos, de engañifas y de abusos contra el pueblo entre la Iglesia y el gobierno, que inducen a ver en el gobierno al principal proxeneta de la Iglesia.

He dicho en otras ocasiones, y ahora lo repito, que prefiero a un gobierno fascista a otro que no se sabe qué es vestido de cordero. A aquél se le ve venir, es nuestro enemigo declarado y le tratamos como a tal. Mientras que los gobiernos de la izquierda creímos que eran nuestros amigos e iban a dar solución a nuestras justas aspiraciones, y luego resulta que son de tal tibieza que las esperanzas que pusimos en ellos hace 30 años nos las defraudan una vez tras otra. Estas contemplaciones con la Iglesia, este tanto beneficiarla, esta renuncia a la aconfesionalidad constitucional… son una burla reiterada que hace más daño moral a la ciudadanía que los modos, afrentas y barbaridades de los fascistas hoy llamados neoliberales.

Lo cierto es que lo único que podría dar solución a muchas cosas en este país, incluido el crónico asunto vasco, es que se quiten la careta de una vez todos aquellos y aquellas que militan en la vidriosa izquierda política dando paso a la izquierda auténtica.

Piñera y Santos, dos presidentes peligrosamente reaccionarios

Por Celso Calfullan

La reciente detención de Manuel Olate, militante del Partido Comunista de Chile e integrante del Movimiento Continental Bolivariano, ha dejado al descubierto la estrecha relación que existe entre el gobierno chileno y el colombiano, junto con la coordinación que existe entre sus servicios de “inteligencia” o mejor dicho de los montajes levantados contra las organizaciones sociales y políticas que se oponen al actual sistema de explotación y abuso que se aplica en este continente.

La especialidad del gobierno de Piñera son los montajes y los show

Para levantar y validar los montajes Sebastián Piñera al igual que Pinochet cuenta con toda la complicidad de la prensa chilena, que sin lugar a duda debe ser la más reaccionaria del continente, tanto que ni siquiera se cuidan de las apariencias a la hora de “informar”. En teoría Manuel Olate fue detenido en Chile a raíz de una orden de extradición solicitada desde Colombia, pero según la propia prensa chilena, “Santos celebro la detención de chileno vinculado a las FARC y dice que pedirá su extradición”, bueno en que quedamos ¿ya la pidieron o la van a pedir?

Ya se han detectado varias rarezas en la detención de Olate, por ejemplo es bueno preguntarse ¿porque no fue detenido cuando ingreso a Chile, hace poco más de dos semanas? ¿Si ya existía una orden de detención? o ¿el gobierno chileno informo y le pidió al colombiano que lo hiciera?

Lo que se oculta bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo

Las FARC-EC son usadas como excusa para vincular a los activistas por los derechos humanos y sociales del continente con un supuesto plan terrorista. La idea de fondo es criminalizar a los activistas que luchan contra el actual sistema de injusticias y con esta excusa justificar la represión y el asesinato de algunos activistas, en los poco más de dos meses que lleva el gobierno de Juan Manuel Santos en Colombia, ya han sido asesinados más de 20 activistas de derechos humanos, tampoco debemos olvidar que en Colombia son asesinados cientos de dirigentes sindicales cada año.

El gobierno de Chile, Colombia y México, son sin lugar a dudas los más reaccionarios de América Latina y los más serviles a la hora de aplicar las políticas reaccionarias gatilladas desde el imperialismo Norteamericano.

Los mapuche y la supuesta conexión con las FARC

Hace tiempo que la derecha esta tratando de vincular al movimiento mapuche con las FARC y de esta forma demostrar el carácter terrorista de las reivindicaciones por tierra que hoy tienen las comunidades del sur de Chile.

El Senador Alberto Espina ha sido uno de los que ha encabezado esta campaña, este “señor”, no debemos olvidarlo, fue parte de la dictadura de Pinochet, una de las más sangrientas de América Latina y que aplico el terrorismo de Estado en forma sistemática en contra de todos los que no estuvieran de acuerdo con los postulados de la derecha, torturando y asesinando a sus opositores, estas son las “credenciales democráticas” de la derecha chilena.

La única forma que tienen de probar los supuestos nexos de la guerrilla colombiana con el movimiento mapuche, es usando los documentos inventados por la inteligencia colombiana con la ayuda de la CIA norteamericana.

Libertad a todos los luchadores sociales y políticos

Libertad inmediata a todos los detenidos por el caso bombas, los presos políticos mapuche y de Manuel Olate, todos ellos son víctimas de los montajes creados por las fuerzas represivas del Estado chileno, que ahora esta trabajando en alianza con los colombianos, que hoy debe ser uno de los aparatos represivos más oscuros y criminales del continente.

Es necesario movilizarnos para terminar con los montajes

La tarea de terminar con los montajes, con los “testigos” encubiertos, debe ser una tarea del conjunto de la clase trabajadora, no debemos olvidar que a los primeros que le aplicaron estos métodos fue a los mapuche, pero ahora ya se lo están aplicando al conjunto del movimiento social y político, de ahí a que pasen a perseguir y asesinar dirigentes sindicales, de pobladores o de derechos humanos (como en la “democracia” colombiana) estamos a un paso.

Es necesario y urgente denunciar y desenmascarar estas tácticas represivas, a las que quieren darle un carácter legal y democrático a pesar de sus evidentes vicios y de estar basados en pruebas inventadas.

Los únicos terroristas y criminales que existen en este país, son los que están detrás de los montajes y que son parte de la elite dominante.

 

El pueblo de Allende puede lograrlo, si podemos..

El pueblo de Allende puede lograrlo, si podemos..

Por Lúcas zahíri

Toda acción tiene su intención, a veces vemos solo formas olvidando el fondo que moviliza los actos de otros..Si barajamos cientos, miles o solo un par de alternativas, no necesariamente las malas deben  sobreponerse a las buenas…digo..Somos humanos nos podemos equivocar, tanto en el accionar..Pero también al evaluar.

La invitación es a ver siempre el vaso medio lleno, y no medio vacío.

Lo cierto es que aquello no significa enceguecerse  ante una evidente realidad, los hechos muchas veces hablan por si solos y la evidencia es tal que la verdad no puede manipularse con interpretaciones arbitrarias y antojadizas, eso, a lo menos es manipular la mente de las personas para forjar un futuro bajo el amparo de falsedades.

Chile tiene toda una historia, muchos decimos que la historia entera ha sido de lucha entre los dominados y un poder dominante y que a su vez  ha sido históricamente una verdad oculta bajo el amparo de una dictadura democrática burguesa, donde nos hacen a través del voto elegir entre quienes nos robaran y ostentaran el poder para beneficiarse ellos mismos aunque discursivamente pareciera ser lo contrario.

Quienes se llaman revolucionarios, palabra tan manipulada por siempre, hay cuestiones que les  debieran resultar evidentes, a la luz de los hechos pareciera que tal evidencia no es suficiente para recuperar  la dignidad que como pueblo tenemos. Alguna vez adquirimos conciencia de aquello y elegimos un presidente que si representaba los intereses de clase, ese pasaje orgullosamente chileno lo llevamos en la memoria y lo mostramos al mundo como la gran batalla ganada, mas la guerra continua y esa batalla fue solo un canto de sirena empañado por un golpe de Estado manipulado desde el norte y amparado por un poder patronal y nacionalista de algunos chilenos que  a fuerza de las armas quisieron imponer la razón mercantil olvidando la razón humanitaria que es la que debiera prevalecer en una sociedad gobernada por humanos y no por maquinarias poderosas apátridas.

Lo sucedido en chile no fue solo obra de esa derecha abiertamente capitalista neoliberal, también por un sector democratacristiano que deja mucho que desear de lo que  se entiende por demócrata y cristiano. Hoy esa coalición  tiene un nuevo acercamiento a la derecha,, pareciera increíble que ello suceda cuando además gobernaron estos últimos 20 años con el partido Socialista (bajo el amparo de la Concertación) que se dice heredero del pensamiento Allendista.

Quizás nos debamos preguntar que es ser Socialista realmente, ¿aquello significa ser parte de un partido que de forma mantiene un nombre? Me parece que no, quien realmente tiene noción de lo que es Socialista jamás ampararía las prácticas anti sociales que ha llevado a cabo la concertación que evidentemente ha sido una falacia y una vergüenza para quien se crea Socialista.

Hoy al recordar la toma de posesión a la presidencia por nuestro gran ex presidente Salvador Allende, quizás sea el momento propicio de  recordar el sentir Socialista, no podemos hablar de socialismo si solapamos mentiras a costa de mantener en pie un Partido que solo a ninguneado la lucha obrera y proletaria, es un irrespeto a la población humilde, a la gallardía de miles y miles de chilenos que dieron su vida por el afán socialista. Nuestras calles no solo están regadas de una pobreza evidente, también está regada de sangre que aun mantiene en el aire un olor a traición..Esa traición que después del gobierno militar se hizo mas evidente, cuando un partido llamado Socialista ha hecho de nuestro chile un país con una de las mayores brechas entre ricos y pobres, una evidente profundización del Sistema capitalista, vulnerabilidad a los derechos mas esenciales del hombre..Hemos vivido un retroceso sin duda alguna en cuanto a los conceptos y real significado de la palabras, humanidad, derechos, igualdad, sociedad, Socialismo.

 La crítica no solo apunta a los dirigentes de partidos, también a cada uno de nosotros que con nuestros actos, de alguna u otra manera hemos sido insuficientes a la hora de ponernos en nuestro lugar.

 Ser Socialista es mas que pronunciar  las diez letras que conforman  la palabra Socialista, es mas que hablar de igualdad y sociedad sin clases…Es actuar en función de ello, día a día y paso a paso, sin descanso alguno..Ser Socialista es una responsabilidad de vida, un amor constante al ser humano, los animales y la naturaleza, ser socialista, es acusar las malas practicas de los falsos Socialistas, es hacer consciencia que el socialismo se practica, no se dice, por que ser socialista es un hacer no un decir.

 El pueblo de Allende puede lograrlo, si podemos..

 

Lúcas zahíri

EEUU:LA HORA DEL TEA

EEUU:LA HORA DEL TEA
Por Juan Gelman* 
Esa frase solía evocar mansiones inglesas, reuniones de británicos distinguidos alrededor de una mesa de té servido en porcelanas, un mayordomo seguramente llamado James. Ya no. Ahora brota en la mente el Tea Party, el sector más ultraderechista de EE.UU., con un think-tank que difunde pensamientos bastante antiguos. Se denomina Liberty Central (LC, por sus siglas en inglés) y, para honrar su nombre, promueve con orgullo la intolerancia, el racismo, el jamás abortos, el nunca matrimonios gay. Lo dirige Ginni Thomas, esposa del juez Clarence Thomas, miembro de la Corte Suprema, y abriga a 54 “agrupaciones amigas” como la ultracatólica Tradición Familia y Propiedad (TFP), una réplica independiente de la TFP que en 1960 fundó en San Pablo el político, periodista y escritor Plinio Correa de Oliveira.
Este Plinio odiaba la Revolución Francesa, el protestantismo, el catolicismo liberal, el marxismo, claro, y opinaba que la Inquisición española era “la página más bella de la historia de la Iglesia” porque, mientras duró, la Iglesia Católica se expurgó de herejes a sí misma”. La TFP estadounidense no se queda atrás: en su lista de amigos figuran Propietarios de Armas de EE.UU. –organismo que insiste en que cada ciudadano estadounidense debe tener su ametralladora o al menos un revólver–, Proyecto de Soberanía de Missouri –que propugna la insurrección armada para derribar al gobierno– y 52 adictos más (www.libertycentral.org). Siempre estuvo vinculada con la derecha más extrema, incluida la Fundación Internacional por la Libertad (IFF, por sus siglas en inglés).
La IFF se creó en los años de Reagan y es sobre todo conocida por el apoyo que prestó al régimen de apartheid sudafricano. Pero su activismo ocupó otros frentes: según el investigador Richard Bartholomew, “TFP jugó un papel en el golpe de Estado brasileño de 1964 y se alega que en Uruguay recibió explosivos del agregado militar de la Embajada de Brasil para atacar locales comunistas. El director de la revista chilena de TFP, Jaime Guzmán, se convirtió en el ideólogo del régimen de Pinochet” (//barthnotes.wordpress.com, 25-2-08). La homónima argentina fue fundada por Mario Amadeo y su líder más famoso fue Cosme Beccar Varela.
TFP/EE.UU. se dedica, entre otros menesteres, a reclutar jóvenes mediante prácticas curiosas como las militares de la Edad Media. En julio pasado promovió un “Llamado a la hidalguía caballeresca” en un campo de Louisiana. Según el sitio del grupo, “se enseñaron algunas técnicas nuevas como el uso de la lanza y la arquería medievales. Los combates con espadas de utilería tuvieron mucho éxito, así como los simulacros de guerra en el bosque tropical que rodea a la propiedad” (www.tfpstudentaction.org , 18-7-10). No se aclara que estos ejercicios son brutales ni se especifica el número de brazos y piernas rotos durante su transcurso.
El Tea Party se autopresenta como un movimiento popular, pero no conocería su ascenso súbito sin las fortunas del billonario petrolero David H. Koch y de Rupert Murdoch, dueño del extendido imperio mediático News Corporation, que cuenta con el grupo de canales Fox y Sky, los periódicos The Wall Street Journal, The Sun, Times y un centenar más que no cejaron en su apoyo a unos 150 candidatos republicanos de ultraderecha en las recientes elecciones intermedias. Todos ellos se oponen al aborto, algunos hasta en casos de violación, y sobre todo quieren una política más dura en todos los planos, más libertad de mercado, menos impuestos, recortes de los poderes del gobierno y del presupuesto federal. Sharron Angle, una de ellos, exigió que desaparecieran el Departamento de Educación y el Organismo de Protección Ambiental.
El sostén a los candidatos del TP no sólo fue mediático. Koch, con una fortuna personal de 3600 millones de dólares y propietario con su hermano Charles del megapolio Koch Industries, cuyos ingresos anuales se estiman en 100.000 millones de dólares (www.newyorker.com, 30-8-10), canalizó ingentes sumas de dinero por intermedio de la fundación Americans for Prosperity, que preside, y de la Freedom Works que financia para alimentar las campañas electorales de los candidatos del TP. Todos enarbolaron la bandera republicana y cabe suponer que forman parte de una pugna interna por el control del partido.
El ex juez y pastor de la iglesia New Millenium de Little Rock, Wendell Griffen, definió así la ideología del TP: su “patriotismo” consiste en “un ataque constante a la idea de que EE.UU. acoja a las personas de cualquier nacionalidad, creencia y origen étnico”; su suprematismo blanco subliminal es un viejo cáncer del país, nunca eliminado porque en todas las épocas de la historia estadounidense, los políticos lo usaron para ganar el apoyo de la mayoría blanca (//ethicsdaily.com, 1-11-10). Las crisis económicas originan a veces la expansión de movimientos populistas. No todos son de izquierda.
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*JUAN GELMAN: Poeta y periodista argentino, Premio Cervantes (2007). Seguramente es el poeta vivo más importante de su país.  Ha sido galardonado también con los premios "Boris Vian" (1987), Nacional de Poesía de Argentina (1997), Juan Rulfo de Literatura Latinoamericana y del Caribe (2000), Iberoamericano de Poesía "Pablo Neruda" (2005) y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2005). Reside en México después de huir de la dictadura facista argentina y sufrió la desaparición de su hijo, nuera y nieta. Escribe para PAGINA 12 (http://www.pagina12.com.ar)
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Ref:http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/subnotas/156184-50143-2010-11-03.html

Un desenlace imprevisible. Esa eterna dualidad

Un desenlace imprevisible. Esa eterna dualidad

Por Daniel Cadabón  

El gran debate que se percibe para los días que vienen, es si el kirchnerismo, después de haber sufrido una baja tan importante con el sorpresivo fallecimiento de Néstor Kirchner, podrá seguir consolidándose como una tendencia política por dentro y por fuera del PJ, o si, al final de este recorrido vital de su líder, terminará por insertarse en la maraña pejotista tradicional subordinando su estrategia a una postura más claramente derechista y de profundización de sus alianzas con la burocracia sindical.

Debemos considerar que así como la salud del física del ex presidente se encontraba deteriorada desde hacia algunos meses, la salud política del kirchnerismo ingresaba en un estado de crisis que no hacía más que agravarse en los últimos años; sin que, hasta ahora, aparezcan desde la oposición burguesa candidatos de recambio con un peso propio. Eso es lo que se llama “vacío de poder”.
Gran parte de las preocupaciones sociales, y de los intereses políticos y económicos de los poderosos, que rodean la sorpresiva muerte del expresidente, están en la consideración sobre el vacío de poder que deja su ausencia y sobre el rumbo, del que nadie duda que será “nuevo”, tomará el gobierno de Cristina Kirchner y, de como todo esto, afectará las relaciones laborales, políticas y económicas.
Pero, para analizar si habrá un “nuevo rumbo” político o no, es preciso ver antes que nada, las tendencias que se concentran en el kirchnerismo y que van dando lugar a una acelerada confluencia con los sectores de la burocracia sindical en pleno, y no sólo con el moyanismo.
El kirchnerismo, para muchos es un movimiento contradictorio -palabra-concepto- que a esta altura ya no explica nada-, surge como resultado de la crisis de 2001 y con la misión de recuperar las formas republicanas del estado burgués castigadas por las movilizaciones populares, que en nuestro país se llevaron puesto a cinco presidentes en poco más de una semana.
El kirchnerismo, una vez en el poder no dejó de ensayar una política que antes que él hubieron intentado, sin éxito, varios otros: la formación de un nuevo “movimiento histórico”, con el cual se pudiera gobernar sin andar rindiendo cuenta a cada paso a las viejas estructuras de poder anquilosadas en los sindicatos, en los barones del conurbano, en los punteros provinciales y todo el refrito de instituciones burguesas, que participaron activamente de la patria financiera y contratista, y que seguían siendo influyentes en la política nacional pese a que ya no tenían ni influencia ni empresas.
A la formación de una nueva burguesía nacional, adobada con subsidios del Estado y regimenes de promociones alentadores, le seguiría el impulso de un nuevo movimiento sindical que actuará sobre bases más democráticas con lo cual logró granjearse la voluntad de la CTA a la que le prometió la tan ansiada personería sindical.
Peronista al fin, Kirchner supo jugar con los distintos sectores sociales e ideológicos, usando a unos y otros. Generó sus propias “formaciones especiales” alentando a los grupos piqueteros más afines a las políticas clientelares, mientras negociaba con las mineras, las petroleras privatizadas, los monopolios telefónicos y los mediáticos.
El proceso de sojización y de recomposición económica que acompañó la salida de la crisis de 2001-2002 con el consecuente aumento del superávit fiscal, lo dotaron de una caja lo suficientemente abultada como para ganarse las voluntades más disímiles.
El terror que produjeron a las clases burguesas, las movilizaciones populares de 2001 -Argentinazo- bastaron para que en un primer momento nadie cuestionará sus ensayos transversales y su alianza como “hijo de las Madres de Plaza de Mayo”. El kirchnerismo desde Santa Cruz, ya había dado suficientes muestras de confianza de ser un aliado político seguro a las clases dirigentes y, de ser necesario, surtir cadenazos a diestra y siniestra si las movilizaciones populares llegaban a amenazar la integridad del estado provincial.
Por otro lado, su eclecticismo y su pragmatismo iban constituyendo a los Kirchner en unas de las familias más ricas del país, mientras recitaban su adoración por las épocas setentista; discurso conveniente para recuperar la amistad de sectores que en sus devaneos ideológicos se habían alejado del peronismo, debilitando de este modo a la principal herramienta de dominación política en el escenario nacional, sobre todo después del aborto que resultó la Alianza y de la experiencia de la derecha antipiquetera duhaldista, que terminó abruptamente junto con los disparos de una itaca del terrorista comisario Franchiotti sobre los cuerpos desvalidos de Darío Santillán y de Maximiliano Kosteky.
A las decepciones de muchos sectores progresistas y a la derechización abierta de otros, tras la desaparición de Julio López, sin que el gobierno haya movido un dedo para encontrar a sus responsables, y la ampliación de los procesos represivos directos y tercerizados en el contexto de luchas obreras; le siguieron una política de estrechamiento de lazos con el imperialismo en el plano del cumplimiento efectivo del pago de la deuda externa.
Kirchner concurrió a la tradicional apertura de las sesiones en Wall Street y al toque de campanita, pagó en efectivo al FMI, renegoció las deudas y brindo garantías de reconocimiento de los compromisos de pagos con los organismos internacionales de crédito, que continúa hasta el día de hoy. Todo esto, mezclado con discursos nacionales y populares que hacen las delicias entre los oídos de los progres, pero que son ineficientes a una política de independencia económica y desarrollo nacional.
Esta dualidad del kirchnerismo tiene expresión en distintos planos y hace a su carácter distintivo, aunque quizá donde más se nota es en la disposición a la connivencia con la burocracia sindical.
El avance en los negocios internacionales, la necesidad “de reinsertar a Argentina en el mundo”, lo imperioso de reclutar mano de obra barata para aprovechar las oportunidades económicas “que se nos brindan”, propiciaron -una vez abandonada rápidamente su apuesta inicial de construir un frente transversal- la obligación de estrechar sus lazos con la tradicional burocracia sindical peronista, fomentando el trabajo en negro, la creación de cooperativas tercerizadas en manos de los dirigentes burocráticos; todo un camino que lo lleva a dotar de un extraordinario poder a lo más reaccionario del peronismo hasta el día de hoy.
La autocrítica realizada días atrás por la presidenta de la Nación frente a los núcleos más concentrados de la derecha sindical, son sin dudas las conclusiones políticas y prácticas de una experiencia de retroceso en la continuidad de las ambigüedades, que hasta ahora esperaban una toma de una posición clara, frente a los sectores que se agrupan detrás del llamado kirchnerismo.
Pero esta estrategia de subordinación a la burocracia sindical no es nueva. Quizá, eso sí, inoportuna en medio del planeado asesinato de Mariano Ferreyra por la patota de la Unión Ferroviaria, con lo cual agudizó las contradicciones del kirchnerismo hasta el punto de plantearle una crisis política no querida, con la consecuente elevación de tensiones a sus miembros. Pero, decimos, esta subordinación no es nueva y ni siquiera es actual.
Ya en 2007 el gobierno había retrocedido frente a la ofensiva sindical del "No jodan con Perón", encabezada por los gordos y el moyanismo, abandonando a su suerte toda la investigación iniciada por esos años sobre la triple A, sin que se hayan producido resultados. Si no contamos, por supuesto, como resultados, más que la muerte por vejez del comisario Almirón, ex jefe operativo de la Triple A, y el ex policía federal Miguel Ángel Rovira; como ya antes, habían fallecido de viejos otros acusados: otro jefe operativo y comisario Juan Ramón Morales y Felipe Romeo, ex director de la revista ultranacionalista "El Caudillo".
Pero, no es la causa que podría terminar con los huesos de “Isabelita” en la cárcel lo que nos ocupa para este análisis; sino la reacción cobarde del kirchnerismo ante el apriete de la burocracia sindical y el triunfo de esta última por sobre toda la verborragia nacional, popular y democrática. La burocracia obligó, en ese 2007, al kirchnerismo a una dosis de realismo y a ampliar su campo de negociaciones, abandonando definitivamente sus promesas de personería a la CTA.
"No molestemos más a este hombre, dejémoslo descansar en paz.”, declaraba en 2007, hasta el cansancio o la amenaza, Oscar Maturano en nombre de La Fraternidad y la CGT. “Separemos la paja del trigo”. “No se metan con Perón.” En la misma línea se habían pronunciado Gregorio “Momo” Benegas, de las 62 Organizaciones, más tarde el aliado sindical de los sojeros y el vitalicio Hugo Curto, de la UOM.
Mientras tanto, el kirchnerismo entregaba en forma deshonrosa una bandera democrática, cara a la historia de la JP y al conjunto de la militancia de izquierda de los ´70.
Para no perjudicar “la gobernabilidad”, uno de los socios de la ex JP y fuerte aliado kirchnerista, Carlos Kunkel, salió a despejar cualquier duda o insinuación que uniera a Perón con aquel somatén terrorista made in argentina. Según Kunkel: "Perón ni remotamente tuvo que ver con la Triple A; Isabel, no creo"; fuerte demostración de alineamiento, a partir del apriete de la patota burocrática.
Esta pulseada perdida, por el kirchnerismo, da una idea de que la “revolución democrática” que muchos de sus aliados pretenden adjudicarle, es parte de una estrategia de negociación.
Y, Néstor Kirchner, que desde 2005, una vez que consideró que su proyecto de transversalidad no tenía más cuerda y que sólo podía cosechar algún interés entre algunos sectores díscolos sin demasiada representatividad entre los trabajadores, no hizo otra cosa que transitar el camino que lo lleve de vuelta a una alianza con la burocracia de los sindicatos.
¿Y ahora?
No se le puede negar al fallecido ex presidente su capacidad para analizar políticamente la realidad que lo circundaba a él y al gobierno de su esposa.
Algunos medios interesados informan que la noche previa a su muerte Kirchner discutió fuertemente con Hugo Moyano incrementando sus tensiones.
La burocracia sindical marcó territorio; asesinó a un militante; impuso un retroceso del gobierno en el plano sindical hasta lograr una autocrítica con referencia al pasado derechista; consolidó sus posiciones frente al partido gobernante y, hoy por hoy, disputa una porción de enorme poder frente a un gobierno que se ha quedado sin rumbo.
Los respaldos que desde la centroizquierda puedan agregarse al kirchnerismo en medio de este estado de desolación, no superan el rol de aquellos que han hecho del oportunismo su única variante política. Hoy, esos respaldos se extienden a Hugo Moyano, afirmándose en el mismo cuadro de autocrítica realizado por Cristina Kirchner con respecto a la juventud sindical.
Para los progres, Moyano es ahora paradigma de la democracia y la JSP una organización distinta a partir de que sus “integrantes visitaron la ESMA”. (Horacio Verbitsky; en pagina12)
Se necesita mucho más para desembarazarse de ese cáncer que corroe las estructuras del movimiento obrero y que se levanta como una amenaza contra las libertades de organización y de la lucha por las reivindicaciones, que en definitiva son la lucha por la vida misma y por una mayor democracia de la vida social.
Por esa razón, la lucha por esclarecimiento y el juicio y castigo a los responsables materiales e intelectuales del crimen de Mariano Ferreyra se hace más imperioso que nunca.

El final de Néstor Kirchner presupone el desenlace en la agonía del kirchnerismo, que vino prometiendo terminar con las estructuras de dominación y que finalmente en medio de su eterna dualidad no hizo más que consolidarlas.

Fuente (Argenpress)

La izquierda democrática y los K

Roberto Vélez (LOS ANDES)

Conocida es mi militancia en el ideario de la izquierda democrática al que aportó significativamente desde estos lares Benito Marianetti. Ese posicionamiento parte de la premisa de que el capitalismo, pese a sus siglos de existencia, no puede hacer realidad aquellos nobles objetivos de libertad, igualdad y fraternidad ni terminar con la pobreza aunque no pueda negarse que la humanidad, en esta etapa, avanzó más que en toda su existencia.

En otros términos. Por aquello de... “los dolores que quedan, son las libertades que faltan”, me identifico con el socialismo desde una perspectiva antagónica al capitalismo. Para que no haya explotación de unos contra otros, más derechos y más justicia. De ninguna manera sustituyéndolo por dominaciones sobre el pueblo por el Estado o el partido.
Con esa utopía, se impone hoy redistribuir el ingreso.
Sin embargo, en estos años K, los 200 grupos económicos más importantes que operan en el país, duplicaron sus ingresos. Avanzó la extranjerización y se sigue esfumando la renta petrolera, sojera, financiera, ictícola y minera cuyos detentadores, amigos del poder o empresarios devenidos en “políticos”, bailan en una pata. Concentración económica determinante para comprender lo que efectivamente pasa y para adoptar una posición correlativa a principios que nada tienen que ver con los K.
Que de izquierda nada tienen y sí tal vez algo de progresismo por aquello de que hay que “cambiar algo para que nada cambie”.
Puro cuento. Al igual que el de la soberanía declamada. O el de los derechos humanos del presente pisoteados y peligrosamente postergados; inseguridad pública y atropellos en cárceles y comisarías mediante.
Cuando algo no se entiende, por su calidad de lejano o complejo, resulta recomendable remitirse a lo próximo y simple. En Mendoza, Jaque, Miranda y Ciurca son, han sido y serán de derecha. Mentiras y corrupción a cuestas.
No en forma casual, adhirieron a las promesas de Néstor candidato que en 2002 para Mendoza decía que iba a “defender el federalismo, revisar los acuerdos nacionales referidos a la distribución de impuestos, regalías, Pacto Fiscal y todo aquello que deba retornar al control efectivo de las provincias”. También reformularía “la relación Nación-Provincias, con la incorporación, a la masa coparticipable, de todos los impuestos tales como retenciones a las exportaciones, impuestos a los débitos y créditos bancarios”.
Está claro, por otra parte, que lo que se presenta desde lo tradicional como oposición es claramente más de lo mismo. Con sólo observar antecedentes, sobra.
No hay ninguna razón para optar por caras de una misma moneda.
Esto del mal menor es harto conocido. No habiendo ningún riesgo de ruptura institucional, no hay margen para chantaje.
Ni K es Hitler, ni la oposición es antidemocrática. Muchos acomodaticios que hacen gárgaras con la revolución, deambulan a sueldo en pasillos oficiales. Son oportunistas, nunca de izquierda. Algunos otros, han previsto un naufragio próximo y, olvidándose que eran 100% K, se suben a otro micro en la búsqueda de una suerte que no tuvieron.
En tren de visualizar despropósitos históricos, recordamos a comunistas que se dicen revolucionarios, integrando el frente que catapultó a Menem- Duhalde a la Presidencia. A socialistas y a integrantes locales de Carta Abierta, que hicieron lo propio con la Alianza de De la Rúa, Cavallo, Álvarez. Y al PC, cuyo “viraje revolucionario”, los transformó en amanuenses de los K.
Ni estos ni sus delfines locales son socialistas. Tampoco se han destacado por vocación anti monopólica alguna salvo en los discursos
De modo que nada tenemos que ver con ellos. Ni ayer. Ni hoy.

Para que en verdad haya cambios, se impone la construcción de alternativas plurales, nutridas de principios nacionales, populares y democráticos que despedacen la corrupción. No casualmente el signo de estos gobiernos que supimos elegir.