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T r i b u n a c h i l e n a

Un libro imprescindible. Por:Danny Gonzalo Monsálvez Araneda

Un libro imprescindible. Por:Danny Gonzalo Monsálvez Araneda

El martes 12 de agosto de 2008, tuve el privilegio personal y académico de presentar en la Universidad de Concepción al historiador chileno radicado en Bélgica, Doctor en historia por la Universidad Libre de Bruselas y académico del Institut des Hautes Etudes des Communications Sociales (Bruselas), Jorge Magasich Airola, y su último trabajo intitulado “Los que dijeron No. Historia del movimiento de los marinos antigolpistas de 1973 ” .

A manera de presentación del trabajo de Magasich Airola, ¿qué podemos decir y comentar?. Desde el punto de vista formal (más allá de la introducción y conclusiones) en sus más de 800 páginas distribuidas en VII capítulos y en dos volúmenes editados por Lom Ediciones, hay un profundo e interesantísimo trabajo de fuentes y bibliografía, como la revisión de los procesos judiciales, prensa de la época y las entrevistas (historia oral) a los protagonistas directos (uniformados y civiles) de los hechos.

Pero además de aquello, el trabajo de Jorge Magasich, nos lleva a analizar e introducirnos en la historia más reciente de nuestro país. En ese contexto, durante muchos años, gran parte de la población, y en forma especial las nuevas generaciones se fueron formando bajo el alero de lo que algunos denominaron “la historia y memoria oficial de Chile de los últimos años”. Donde estos dos componentes, memoria e historia, convergían en un solo pensamiento, el de carácter oficial e institucional. Nos estamos refiriendo a lo que comenzó a (re) escribirse tras el Golpe de Estado de 1973.

La idea postgolpe de Estado fue buscar y elaborar un constructo histórico que tuviera como objetivo, demostrar a la ciudadanía y al mundo, las condiciones de anormalidad institucional en que nos encontrábamos, lo cual serviría entre otras cosas para dar un aura de legitimidad a la intervención de los militares. Así, podemos encontrar una serie de publicaciones, reportajes y noticias en la prensa de la época. Instituyéndose en la obra más gruesa que compiló todos los planes siniestros de la Unidad Popular el apócrifo “Libro Blanco del Cambio de Gobierno en Chile”. Texto que vino a constituirse como señala María Angélica Illanes en, “un texto caótico sobre la Unidad Popular sirve de base o constituye la narración misma del mito del caos que se ha construido respecto de dicha experiencia política social. La Unidad Popular como “caos” ha sido una de las claves ideológicas que han buscado ahondar el trauma de sus memorias y al que los discursos políticos autoritarios acuden reiteradamente” (Illanes, 2000, p. 180).

El Libro Blanco es sin duda el mayor esfuerzo publicitario-propagandístico desarrollado desde las esferas del poder en los meses posteriores al golpe. A este se sumaron con el tiempo algunas “memorias” de los protagonistas de lo que ellos denominaron “la gesta del 11 de septiembre de 1973”. (Véase, Pinochet, Merino, Carvajal, Huidobro, Huerta). Todas fuertemente marcadas por un halo de redención patriótica de las Fuerzas Armadas y del 11 de septiembre.

Lo que se concibió fue una campaña propagandista, que levantó una serie de mitos y leyendas en torno al gobierno de la Unidad Popular y a la figura de Salvador Allende. Así, nos encontramos por ejemplo con los más de 15 mil extranjeros, terroristas y guerrilleros en nuestro territorio, la creación de un Ejército o Fuerzas Armadas paralelas y la elaboración de un famoso y exterminador “Plan Z”, con la idea de llevar a cabo un autogolpe al mejor estilo comunista.

Sin embargo, “los porfiados hechos” fueron desmintiendo y desmitificando aquellas verdades absolutas que se habían maniobrado intencionadamente desde las esferas del poder en torno a la Unidad Popular. Ya no eran los 15 mil terroristas o guerrilleros que había en el país y el siniestro “Plan Z” no pasaba más allá de la compilación de una serie de documentos, apoyados por la buena imaginación de algún o algunos prohombres del período.

Es precisamente en este contexto histórico que situamos el profuso trabajo del historiador Jorge Magasich, al prospectar uno de los puntos controversiales de aquellos años denominado en su época como la subversión, sublevación o infiltración en la marinería. Acontecimiento acaecido los meses de junio, julio y agosto de 1973 en los puertos de Valparaíso y Talcahuano y que afectó en su mayoría a personal vinculado a la Armada.

Aquella situación significó que a estos hombres, les cayera un manto de estigmatización oprobiosa, por una parte, por ser cómplices de la infiltración marxista en las filas de la institución, y por otra, por planificar una subversión al interior de la Armada; situación que se mantuvo por largos años en la memoria colectiva de un sector importante de la población, no así en la de los protagonistas directos de aquellos hechos.

Estos marinos, a pesar de sus duras experiencias (torturas, flagelaciones, exilio) han logrado conservar en sus memorias aquellos episodios y desde un tiempo a esta parte han logrado fragmentar “la sentencia histórica” que en algún momento quiso teñir su accionar. Afortunadamente, sus testimonios, sus recuerdos, hoy nos permiten aproximarnos con mayores elementos de juicio al contexto histórico que confluyó en aquel hecho, y analizar con una diversidad mayor de fuentes las acciones que se desarrollaron y las consecuencias e implicancias que esto significó para los diferentes actores involucrados en dicho acontecimiento.

A lo señalado anteriormente podemos agregar lo siguiente. Avanzado el año 1973 era evidente el descontento de un importante número de uniformados con el gobierno de la Unidad Popular. En aquel ambiente algunos hombres de la Armada como José Toribio Merino, Patricio Carvajal, Sergio Huidobro e Ismael Huerta estaban convencidos que la única salida a la grave crisis institucional, provocada por la actuación irresponsable de los partidos de la Unidad Popular era una intervención militar. El descontento en la Armada y en forma especial de la mayoría del alto mando institucional, encabezado por el Almirante Merino con el gobierno de la Unidad Popular se venía generado desde el momento mismo del triunfo de Salvador Allende. Sin embargo, no todo el personal de la institución compartía y se cuadraba tras la opinión lapidaria de Merino, Carvajal y otros almirantes. Con motivo de la elección del 4 de septiembre de 1970 se había producido una notoria diferencia de opiniones ante dicha elección. Por una parte se encontraba la oficialidad proclive al candidato derechista Jorge Alessandrí y por otro lado la suboficialidad de tendencia centro-izquierda simpatizante de la candidatura de Salvador Allende y de Radomiro Tomic. Así se pudo constatar que cuando el candidato Alessandrí se iba imponiendo en los cómputos, se apreció a todos los oficiales contemplando los resultados, pero cuando la votación comenzó a revertirse a favor de Salvador Allende los televisores empiezan a apagarse, y los rostros comienzan a cambiar, apareciendo un seño más fruncido, en una clara muestra de descontento y enfado. Mientras tanto algunos jóvenes marinos exclamaban ¡Viva el compañero Allende!. En otras palabras la coyuntura 1970 había exteriorizado un evidente conflicto de clases entre la oficialidad y el personal de tropa (Vol. I, p. 279).

Después de un buen primer año de gobierno, con índices económicos muy alentadores y con un respaldo ciudadano mayoritario obtenido en las elecciones municipales de abril de 1971; el año 1972 aparecen los problemas, situación que llegó a su punto más crítico con el paro de camioneros en octubre de ese año. Por aquellos agitados días, un grupo de civiles, opositores al régimen estableció contactos con el Almirante José Toribio Merino con el propósito de plantearle la posibilidad ante la grave crisis que se estaba viviendo de una intervención militar; a lo cual Merino respondió que no era factible, principalmente porque a esas alturas no se contaba con ningún plan y programa a realizar de producirse el derrocamiento del gobierno. Sin embargo, producto de este acercamiento va a surgir la idea de estructurar un plan económico que posteriormente sería conocido como el “Ladrillo”; base económica del gobierno de Pinochet.

Algunos de los hombres que tuvieron participación en aquella medida fueron el ex capital de navío Roberto Kelly, su amigo el sociólogo Emilio Sanfuentes Vergara, vinculado al mundo empresarial, gremialista y cercano a algunos marinos y los economistas Sergio de Castro, Pablo Barahona y Álvaro Bardón. Paralelamente a aquellos movimientos, el ex dirigente nacionalista Roberto Thieme y su movimiento el Frente Nacionalista Patria y Libertad, iniciaron toda “una campaña de sabotaje para cortar suministros de energía, viaductos, puentes, para paralizar el país y crear las condiciones objetivas de un golpe de Estado…yo mismo hablé con un comandante que era la mano derecha del Almirante Merino que nos pide éste trabajo y lo hacemos en conjunto”

El mismo Thieme, agrega que él como dirigente del Frente de Operaciones de Patria y Libertad estaba a cargo de producir el sabotaje en la electricidad, caminos y combustibles, cortando flujos de cargas o mercancías a través de atentados contra ferrocarriles o puentes. Por ejemplo post Tanquetazo “fue contactado por la Marina, por dos comandantes que trabajan con el almirante José Toribio Merino. En una reunión en Vitacura me dijeron…queremos informarle que a partir del 25 de julio se va a producir un nuevo paro del transporte. Nosotros vamos a apoyar ese paro y queremos que usted, con su gente, nos den un apoyo logístico para paralizar el país…empezamos con la noche de las mangueras largas, que significó la falta de abastecimiento de casi todas las bombas de servicio. Después continuamos con los oleoductos ¿Alguien puede creer que nosotros sabíamos por donde venían los tubos desde Concepción a Santiago? ¡No, pues! Los marinos nos decían: en Curico, en el kilómetro tanto pasa el tubo…en definitiva Patria y Libertad puso la mano de obra y ellos la ingeniería y la logística” (El Mercurio, 2 de septiembre de 2003, p. C 4). En consecuencia, “…todas estas acciones eran dirigidas y organizadas por oficiales superiores de la Armada de Chile que estaban complotando contra Allende”.

Será -entonces- en la coyuntura noviembre de 1972, cuando las aguas al interior de la Armada comenzaron a agitarse de manera mas fuerte, tanto para aquello oficiales que exteriorizaban su rechazo a la Unidad Popular, como de aquel personal de tropa identificado con Allende, el gobierno y que ven ante si como se comienza a fraguar la intentona golpista (Vol. I, capítulo IV).

Así desde el año 1972 y en distintas unidades navales, la tropa percibe cómo la oficialidad prepara el golpe de Estado. Los marinos, en su mayoría allendista, responden organizando grupos antigolpistas en casi todas las unidades de la Armada. Resueltos a defender el gobierno de Allende y a resguardar la legalidad, esto grupos de marinos y operarios de Valparaíso y Talcahuano establecen contactos con los partidos de izquierda e informan de la conjura en marcha. A comienzos de 1973 organizan una reunión de coordinación para oponerse al golpe y, al mismo tiempo reflexionan sobre la democratización de la Marina. Esta reunión se efectúa en el restaurante “Los Pingüinos” y ahí surge el debate entre los “anticipacionistas” y los “reaccionistas”. Al respecto Magasich Airola nos dice “El encuentro toma la forma de una cena de camaradería entre marinos, de un “patache”. Van de civil y se organizan para llegar de uno a la vez. La fecha de la reunión no pudo ser establecida con precisión, pero se efectúa en los últimos días de febrero o los primeros de marzo de 1973.

Los recuerdos de los participantes son similares pero no idénticos. Es seguro que discuten sobre la cuestión esencial de cómo oponerse al golpe: reaccionando cuando se produzca o anticipándose para evitarlo. El debate se personifica entre Víctor López y Julio Gajardo por una parte, y Juan Cárdenas por la otra”. Mas adelante agrega, “La reunión de los Pingüinos será la única reunión ampliada de marinos antigolpistas donde se juntan buena parte de los grupos, aunque no todos; faltan algunos grupos de las escuelas de especialidades y de Asmar. Los grupos no se dan una estructura ni organización, simplemente ahora tienen conciencia de formar parte de un movimiento” (Vol. I, pp. 402 a 405).

En julio de 1973, los marinos comprenden que serán forzados a participar en el golpe. ¿Qué hacer? Los grupos de la Escuadra esbozan un plan de ocupación preventiva de los buques para sustraerlos al golpe. Luego un grupo de ellos organizan las célebres reuniones con el jefe del MAPU Oscar Guillermo Carretón y con los jefes del PS Carlos Altamirano y del MIR Miguel Enríquez (Vol. II, pp. 83 a 108). Entre julio y agosto los servicios de inteligencia naval detectan estas acciones y comienza una ola de detenciones tanto en Valparaíso como en Talcahuano, al mismo tiempo la apertura del proceso contra los marinos y los dirigentes políticos. Pese a las denuncias de tortura abrumadoras, los partidos de derecha las descalifican como “presuntas”, la Armada las niega y el gobierno de la Unidad Popular expresa su preocupación antes estos hechos.(Vol. II, capítulo VI)

Pero el movimiento de los marinos antigolpistas no se reduce sólo a aquello, a su accionar se agregan algunas demandas, por ejemplo: “La misma alimentación para todos (rancho único); Supresión del uniforme y de los saludos militares obligatorios fuera del trabajo; Absoluta libertad de lectura y regulación de los allanamientos a los cajones individuales; Participación de la tropa en la evaluación del personal; facilidades para proseguir estudios dentro o fuera de la marina; fin del maltrato y de los castigos absurdos; Derecho de asociación y de sindicalización; Derecho a voto, Fusión de la Escuela Naval y de la Escuela de Grumetes en una Escuela náutica, donde los mejores calificados accedan al mando (escalafón único) (Vol. II, p. 387).

Otro de los puntos significativos a los cuales el autor hace referencia es a la mentada “infiltración” de la izquierda en la marina; al respecto Magasich señala que “De las cuatro acepciones que la Real Academia da al termino “infiltrar”, las dos que se aproximan a nuestro tema son: “Infundir en el animo, ideas, nociones, doctrinas” e “introducirse en un partido, corporación, medio social, etc.,con el propósito de espionaje, propaganda o sabotaje”.

No se conoce ningún caso de alguien que haya ingresado a la Marina con tales objetivos. Los marinos antigolpistas se inscribieron en la Escuela de Grumetes, adolescentes, con la finalidad -menos espectacular- de adquirir una profesión y un empleo.

La idea fundamental de los marinos antigolpistas era que la Armada debía ceñirse a la Ley y hacerla respetar; una idea difícilmente asimilable a doctrinas foráneas inducidas por infiltrados. En un sentido estricto, fueron más bien los partidarios de “deponer” al gobierno los que debieron introducir en la Armada sus posturas golpistas” (Vol. II, p. 393).

Estos y otros episodios podemos encontrar en la obra de Jorge Magasich y tal como lo señala el autor en las primeras y últimas páginas del texto, su objetivo es “Hacer entrar el movimiento de los marinos antigolpistas en la Historia es el primer objetivo de este trabajo. Pese a ser un episodio fundamental del período, es poco conocido y no ha sido objeto de investigaciones de largo aliento, tal vez a causa de su posible impacto sobre la actualidad”. (Vol. I, p. 17)

“Así la gesta de los que dijeron “No” en 1973, arriesgando todo, motivados por una sociedad más social y democrática y por la sumisión de los militares a la Constitución y la Ley, podrá ser una referencia mayor para organizar instituciones armadas ciudadanas, que aparten definitivamente toda deriva golpista”. (Vol. II, p. 409)

- Danny Gonzalo Monsálvez Araneda es profesor de Historia y Geografía y Magíster en Historia por la Universidad de Concepción. Académico de Historia de Chile Contemporánea en el Departamento de Ciencias Históricas y Sociales, Universidad de Concepción.
Foto: EL historiador Jorge Magasich y la redactora de PF, Lucía Sepúlveda.

El otro Allende

El otro Allende

por Pedro Vuskovic(*)
viernes, 05 de septiembre de 2008

Lo que tengamos que construir, ahora y para el futuro, no podrá sustentarse sino en la verdad. Las ventajas de su ocultamiento o falsificación podrán responder, a lo más, a una coyuntura transitoria; pero ni se sostienen ni pueden ser útiles más allá de su manipulación inmediata.

Muchos de nosotros podríamos acumular testimonios sobre lo que, paradójicamente, ante tanta tergiversación, hubiera de defender como “el otro Allende”. El de profunda convicción revolucionaria; el de la decisión permanente de sostener el proceso de transformaciones, la reforma agraria, hasta erradicar el latifundio, la constitución del área social en la que se entregaban a los trabajadores las actividades económicas estratégicas que antes dominaban el imperialismo y la burguesía; el dirigente que siempre buscó no aislarse de las masas, y apelar a ellas; y también el que estuvo dispuesto a asumir responsabilidad personal por las consecuencia de errores y torpezas de otros.

Y si tales testimonios no merecieran la confianza plena en su fidelidad, recordemos otros de quienes tuvieron oportunidad privilegiada de reunirlos sin que tengan el mismo grado de participación y compromiso personal en el proceso, en sus fases de ayer y de hoy. Como ocurre con Joan Garcés y los antecedentes de información que reúne en su libro Allende y la experiencia chilena.(1) Recurramos, pues, a ellos, para referirse al menos a dos de las cuestiones más decisivas y respecto de las que con mayor frecuencia se transfieren a Allende unas responsabilidades que tiene que ver muy directamente con el fracaso y la derrota.

Se trata, en un caso, del entendimiento y la actitud [de Allende] frente a la institucionalidad heredada, su sostenimiento o transformación, su compatibilidad o incompatibilidad  con el proyecto socialista. A propósito de lo cual resulta ser más que suficiente comparar ese juicio de Altamirano que atribuye a Allende “la pretensión estéril de asirse ciegamente a las instituciones liberales”, con los siguientes hechos, en parte de conocimiento público, narrados por Garcés:

“El 18 de abril de 1972, ante una concentración de más de medio millón de personas, Allende planteó por primera vez en público el agotamiento de una forma de estado […] El 5 de septiembre siguiente, en un acto público, Allende evocó ante el gobierno en pleno y varios miles de cuadros dirigentes de la UP la necesidad de reemplazar las instituciones del Estado y del régimen juridico-institucional. Pidió la organización de un amplio debate sobre el particular a nivel nacional […] Sólo el MAPU y la Izquierda Cristiana, los [Partidos] más pequeños, manifestaron por escrito que aprobaban la iniciativa y el contenido del proyecto de reemplazar las estructuras del Estado. El resto nunca se pronunció de modo explícito y categórico. No aprobaron el proyecto ni lo rechazaron. Tampoco lo reemplazaron por otro. Pero quedó ahogado dentro del comité político […] Allende, solo, continuó planteando en sus discursos lo esencial de esta iniciativa […] Todavía ocho meses después […] se refirió a la necesidad de plantear el cambio de las instituciones del Estado…”

Y lo segundo, en relación a la disposición y a la previsión de defender el proceso, en la habilitación de las masas para la lucha y en la decisión para detener el desarrollo de la conspiración golpista dentro de las Fuerzas Armadas. Dice Garcés:

“[…] la necesidad de preparar el movimiento obrero para disuadir o resistir una insurrección burguesa fue ya planteado durante las primeras semanas del gobierno. La contrapartida a nivel de masas de la política en relación con las Fuerzas Armadas fue objeto de varias iniciativas del Presidente Allende a partir de febrero de 1971; no sólo privadas, como su intervención en el pleno del Comité Central del PC de junio de ese año, a puerta cerrada, sino también públicas. El 29 de febrero de ese mismo año, en Punta Arenas […] Allende proclamó la necesidad de organizar a las masas populares para dotar a la política militar de disuasión de la UP de una base social propia.

[…] los planteamientos centrales que informaban el discurso del Presidente Allende del 29 de febrero de 1971 […] fueron llevados de modo distinto a la mesa de discusiones con al dirección de los partidos obreros. Pero no fueron compartidos. Quedó así abierto un flanco en la capacidad de defensa y de maniobra del movimiento popular que se demostró decisivo

[…] Aun el 5 de junio de 1973, entre las recomendaciones de Allende al comité político de la UP se puede leer: 1. Frente de masas: organización popular para resistir el enfrentamiento a partir de tres-cuatro meses […] tampoco se hizo después del 29 de junio, cuando los blindados rodearon y dispararon por primera vez contra el palacio de La Moneda […]
Ese día, el 29 de junio, debemos poner énfasis en el hecho de que la UP no pudo aprovechar su éxito circunstancial y atacar las bases mismas de la insurrección y desarmar a sus adversarios. Apenas dos meses después, Allende se lamentaba de no haberse encontrado el 29 de junio en La Moneda y haber obligado a disparar sobre la unidad insurrecta […]

[…] cuando se llega a la segunda mitad de agosto de 1973, un amplio sector de la UP todavía no percibe hasta qué punto es inminente la insurrección armada de la burguesía […] De ahí que el Secretario General del PC, Luis Corvalán, se pronuncie desfavorablemente el 21 y el 23 de agosto cuando Allende le comunica su intención de llamar a retiro esa misma semana a los seis generales del Ejército que se sabía estaban encabezando la insurrección: Bonilla, Ñuño, Baeza, Arellano, Javier Palacios y Torres de la Cruz. Mientras Corvalán es partidario de que no se lleve a efecto tal medida, por temor a la reacción que pudiera provocar dentro de las Fuerzas Armadas, Allende cree que o se impone el Gobierno o lo derroca un golpe militar […]”(2).
Innecesario decir más.

“Vendrán otros hombres…”  
O tal vez unas líneas adicionales, para que la reconstrucción histórica, cuando se la emprenda de veras, no olvide dar cuenta de esa relación dramática que va a conformarse entre Allende y la dirección político-partidaria; y que el análisis político busque explicarla.

Recojamos también sobre ello dos testimonios registrados en el libro de Garcés, referidos a dos momentos particularmente críticos. El primero, la víspera de la tragedia, cuando nadie desconocía la inminencia del golpe y todos reclamaban una decisiones angustiosamente impostergables:

“Allende convoca al comité político de la UP para que escuche el informe del Ministro de Defensa sobre la situación militar. La reunión tiene lugar el miércoles 5 [de septiembre de 1973] y en ella le Presidente expone la urgencia de una opción […] si los partidos no se ponen de acuerdo […] el presidente solicita que durante un período máximo de tres meses acepten que él tome decisiones, según su discreción, sobre la opciones fundamentales, pues el gobierno no puede permanecer semiparalizado en medio de la insurrección. La respuesta de los partidos políticos debía serle entregada, por escrito, el día siguiente, jueves 6 […] No se pone de acuerdo. Transcurre el día 6 y la contestación no llega a Allende. Pasa el día 7 y tampoco […] la noche del sábado 8 Adonis Sepúlveda ha redactado la carta-respuesta del comité político al Presidente de la República. Allende […] comprobará una vez más cómo, en el momento de la decisión principal, las divergencias estratégicas y tácticas tiene paralizada a la dirección del movimiento popular. La comunicación fijaba la posición del órgano resolutivo común de los partidos políticos sobre sus proposiciones: acuerdo con la DC, rechazado; formación de un gobierno de seguridad y defensa nacional, rechazado; voto de confianza al Presidente para que adopte temporalmente decisiones inaplazables, rechazado. Recomendaciones propias del comité político en sustitución de las anteriores; ninguna”.
Y el segundo [testimonio de Joan Garcés], referido a las horas mismas de la tragedia desatada la mañana del 11 de septiembre de 1973, con la inevitable comparación angustiosa que sugiere:
         
“En los mismos momentos en que Allende y su equipo personal resolvían rechazar la oferta de rendición y continuar resistiendo, otra reunión tenía lugar en la industria SUMAR. La del comité político de la Unidad Popular. Tras media hora de deliberaciones, los dirigentes de los partidos llegaban a una conclusión: no ofrecer resistencia […]”(3)
Acaso haya que recorrer toda la historia del proceso, cada uno de sus capítulos, hasta ese desenlace, para comprender debidamente el sentido profundo de las últimas palabras de Allende. Porque releídas una y otra vez, repetidas hasta memorizarlas, sintiendo en ellas la expresión de una larga reflexión, reconociendo todo lo que tuvieron  de generosidad, fuera toda duda sobre la honestidad absoluta con que las pronuncia un hombre que tiene la certeza de su muerte inminente, deja como claves enigmáticas de su testamento político dos interrogantes que no siempre se las advierte, acaso por la misma emoción con que se las lee.   

La pregunta de por qué, en tales circunstancias, el hombre, el dirigente que las pronuncia, no olvida referirse a los trabajadores, a la modesta mujer, a la campesina, a la obrera, a la madre, a los profesionales, al obrero, al campesino, al intelectual; pero al mismo tiempo, no las refiere en momento alguno a sus compañeros de dirección política, ni los convoca a ocupar el papel de dirección que deja. ¡Ni una palabra [sobre ellos], en ese mensaje final!
Y la pregunta de por qué, cuando anuncia en su comunicación esperanzadora la apertura de las grandes alamedas del futuro, y expresa su seguridad de que el momento gris y amargo será superado, siente la necesidad de decir sobre quiénes se harán cargo de esa  superación: Vendrán otros hombres…        
 
Notas:
(*) Pedro Vuskovic Bravo (1924-1993), Ministro de Economía de Allende (1970-1972) y autor de la plataforma económica del gobierno de la Unidad Popular. El presente texto, transcrito por H.H.B, ha sido tomado del libro: Una sola lucha, México D.F., Editorial Nuestro Tiempo, 1978, págs. 74 a la 80. 

(1) Joan E. Garcés, Allende y la experiencia Chilena, las armas de la política. Santiago, Ediciones BAT, Segunda edición, 1990.                          
(2) Joan E. Garcés, Op. Cit., págs. 249-250; 280-281
(3) Joan E. Garcés, Op. Cit., págs. 332-333; 338; 397.



Entrevista al Primer Ministro de Rusia acerca del conflicto con Georgia

Entrevista al Primer Ministro de Rusia acerca del conflicto con Georgia

por Matthew Chance (CNN, EE.UU.)
viernes, 05 de septiembre de 2008

Entrevista integra concedida el 30 de agosto de 2008 al periodista de la cadena estadounidense CNN, desde la ciudad de Sochi, Rusia.

Matthew Chance [periodista de la cadena de televisión estadounidense CNN]: A pesar que Usted no sea más el Presidente de Rusia, numerosas personas en el mundo piensan que es Usted mismo quien toma aún las decisiones. No fue Usted quien dió las órdenes al ejército ruso para entrar en Georgia y por consecuencia, se le debería considerar [a Usted] cómo el único responsable de estas consecuencias?
Vladimir Putin [actual Primer Ministro de Rusia]: Evidentemente, esto no es cierto ni el caso. Según la Constitución de la Federación de Rusia, los asuntos de defensa y de política exterior son del ámbito del presidente. El presidente de la Federación de Rusia ha reaccionado en el marco de sus prerrogativas.

Yo estaba en Pekín para la inauguración de los Juegos Olímpicos. Ya solamente por esta razón, me era imposible de participar en una toma de decisión, a pesar que el Presidente Medeviev conocía mi opinión sobre el asunto. Voy a ser muy franco con Usted, además esto no es un secreto, nosotros habíamos previsto todos los escenarios posibles, incluso una agresión directa de la parte de los dirigentes georgianos.

Nos ha hecho falta reflexionar anticipadamente a la manera en la cual podíamos garantizar la seguridad a nuestros soldados que componían la Fuerza de Paz y aquella de los ciudadanos rusos residentes en Osetia del Sur. Pero, lo repito, una tal decisión solo podía ser tomada por el presidente de la Federación de Rusia, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, el Sr. Medeviev. Esa decisión era exclusiva suya.

Matthew Chance: Pero no es un secreto que Usted había insistido ante Occidente para que las preocupaciones de Rusia relativas a la situación geopolítica internacional sean consideradas más en serio. Por ejemplo, respecto a la expansión de la OTAN, el despliegue de sistemas de defensa antimisil en Europa del Este. Este conflicto [en Georgia] no ha sido la ocasión para que Rusia demuestre que es ella la potencia regional y no la OTAN, menos aun los Estados Unidos?
Vladimir Putin: Seguro que no. Además nosotros no buscamos ese tipo de conflicto ni lo queremos tampoco para el futuro. Que este conflicto haya podido tener lugar –que haya estallado a pesar de todo-, se debe únicamente al hecho que nosotros no hemos sido escuchados. Más exactamente, Matthew, yo diría esto: hay que tener una visión más amplia de este conflicto.

Yo creo que Usted y vuestros –nuestros telespectadores hoy en día estarán interesados de aprender un poco más acerca de la historia de las relaciones entre los pueblos y otros grupos étnicos que viven en esta región del mundo. Porque la gente sabe muy poco, casi nada. Si usted estima que esto no tiene importancia o vale la pena, Usted podrá cortar esta parte de la entrevista, no dude, yo no me molestaré por ello.

Pero yo quisiera recordar que todos estos Estados [países], cada uno y a un momento dado de su historia, han voluntariamente integrado el Imperio Ruso. A mediados del siglo 18, en 1745-1747, Osetia fue el primer Estado a integrar [o juntarse] al Imperio Ruso. En esa época, Osetia formaba un sólo ente o Estado, el norte y el sur formaban que un sólo país. En 1801, si mi memoria es buena, la misma Georgia, que estaba bajo las amenazas del Imperio Otomano [turco], paso voluntariamente a formar parte del Imperio Ruso. Fue más tarde, en 1812, que Abjasia [provinia separatista de Georgia] vino también integrar el Imperio Ruso. Antes era un Estado independiente, un principado independiente.

Y fue solamente a mediados del siglo 19 que se tomo la decisión de incorporar Osetia del Sur en la provincia de Tiflis. Esta decisión, tomada al interior de un mismo estado, no fue considerada como algo de muy importante. Pero les puedo asegurar que con el transcurso de los años se confirmó que los Osetas no estaban contentos de aquello. Esto quiere decir que el gobierno del Tsar en esa época los ubicó de ipso bajo la jurisdicción de esto que es la Georgia hoy en día.

Cuando el Imperio Ruso se resquebraja, después de la Primera Guerra Mundial, la Georgia declara su independencia mientras que Osetia escoge de quedarse haciendo parte de Rusia. Esto tuvo lugar justo después de los acontecimientos de 1917 [Revolución Rusa]. El resultado fue que en 1918, Georgia lanzó una operación punitiva brutal y en 1921 otra vez.

Cuando la Unión Soviética fue creada, estos territorios, bajo decisión de Stalin, fueron definitivamente cedidos a Georgia. Como Ustedes saben, Stalin era Georgiano. Así, aquellos que insisten que esos territorios pertenecen a Georgia son Stalinianos: defienden la decisión de Josif Vissariovicht Stalin.

Sin embargo, con los sucesos recientes y cuales fuesen las motivaciones de las partes implicadas, no cabe duda que nosotros estamos frente a una tragedia. Esta tragedia nos toca particularmente porque durante mucho tiempo nosotros hemos vivido conjuntamente o al lado de la cultura georgiana, -el pueblo georgiano es un pueblo de cultura antigua, -y ella era una parte de la cultura multinacional de Rusia entera. Para nosotros, este asunto [conflicto] tiene incluso un perfume de guerra civil, mismo si Georgia es un país independiente, sin ninguna duda.

Nosotros nunca hemos querido dañar la soberanía de Georgia y no tenemos la intención de hacerlo en el futuro. Por consecuencia, si se tiene en cuenta el hecho que cerca de un millón y mismo más de un millón, de Georgianos que han venido instalarse aquí [en Rusia]. Nosotros mantenemos una relación especial con este país y su pueblo. Para nosotros, todo esto representa una tragedia muy particular. Y puedo asegurarles, llevando el duelo de los soldados rusos que han muerto, y sobre todo de los civiles inocentes, son numerosos los rusos que llevan el duelo de los Georgianos muertos.

Quiero disculparme por este largo monologo, Yo pensé que esto podía ser interesante.

Matthew Chance: Es muy interesante que Usted hable de la historia de la Rusia imperial en la región porque uno de los efectos de la intervención rusa en Georgia es que otros países, ex miembros de la Unión Soviética, teman en delante de ser las próximas victimas en la lista, que podrían ser las nuevas víctimas de un renacimiento del Imperio Ruso, -particularmente países como Ucrania, donde vive una fuerte comunidad rusa, pero también Moldavia, los estados de Asia central e incluso los países baltas. Puede Usted garantizar que Rusia nunca utilizará otra vez sus fuerzas armadas contra un país vecino?
Vladimir Putin: No estoy de acuerdo con la manera en la cual Usted formula la pregunta. No somos nosotros los que tenemos que garantizar que no atacaremos a nadie. Nosotros no hemos atacado a nadie. Somos nosotros quienes exigimos garantías de los otros, para estar seguros que no se nos atacara más y que nadie matará a nuestros ciudadanos. Se esta tratando de presentarnos como los agresores en este conflicto. Estamos siendo retratados como los agresores.

Tengo aquí la cronología de los acontecimientos que tuvieron lugar los días 7, 8 y 9 de agosto. El día 7, a las 2.42 PM, los oficiales georgianos que se encontraban en el cuartel general de la Fuerza de Paz se fueron, abandonaron los lugares [discretamente], -el lugar donde se encontraban aun y también soldados rusos, georgianos y osetas, -declarando que habían recibido la orden. Abandonando su puesto así como a los demás soldados y nunca regresaron durante todo el periodo que precedió el comienzo de las hostilidades. Una hora más tarde, los primeros proyectiles comenzaron a llover y caer.

A las 10.35 pm comenzó un bombardeo intensivo sobre la ciudad de Tskhinvali. A las 10.50 p.m, fuerzas terrestres de la Armada georgiana comenzaron a desplegarse en la zona de combate. Al mismo tiempo, hospitales militares georgianos fueron desplegados en las proximidades del lugar. Y a las 11.30 p.m., el señor Kruashvili, brigadier general y comandante de las fuerzas georgianas para el mantenimiento de la paz en la región, anunció que Georgia había decidido declararle la guerra a Osetia del Sur.

Lo anunciaron y lo publicitaron, mirando directamente a las cámaras de televisión. En ese momento, tratamos de contactar a las autoridades georgianas, pero todas se rehusaron a responder. A la 0.45 a.m., el 8 de agosto, Kruashvili volvió a repetirlo. A las 5.20 a.m., columnas de tanques de las fuerzas georgianas lanzaron un ataque sobre la ciudad precedido por fuegos masivos provenientes del sistema GRAD, y comenzamos a tener víctimas entre nuestro personal. Una sola de esas bombas mató a 10 soldados ruso de un golpe.

En ese momento, como usted sabe, yo estaba en Beijing, y tuve la ocasión de hablar brevemente con el presidente de Estados Unidos. Le dije directamente a George Bush que no pudimos contactarnos con las autoridades georgianas pero que uno de los comandantes de las fuerzas georgianas le había declarado la guerra a Osetia del Sur. George me respondió que nadie quería una guerra. Esperábamos que el gobierno de Estados Unidos interviniera en el conflicto y parase la agresión de los georgianos. Nada de eso ocurrió. Es más, alrededor del mediodía hora local, en el sur de Tskhinvali, nuestros soldados tuvieron que retirarse hacia el centro de la ciudad, superados por los georgianos en un número de uno a seis.

Al mismo tiempo, la aviación de Georgia bombardeó la ciudad de Dzhava, que estaba fuera de la zona de hostilidades, en la parte central de Osetia del Sur. Entonces, ¿quién fue el atacante y quién el atacado? No tenemos intención de atacar a nadie y no tenemos ganas de ir a la guerra con nadie. Durante mis ocho años como presidente, a menudo oí la misma pregunta: ¿qué lugar se reserva Rusia para sí en el mundo; cómo se ve a sí misma; cuál es su lugar? Somos un Estado amante de la paz y queremos cooperar con todos nuestros vecinos y socios. Pero si alguien piensa que puede venir y matarnos, que nuestro lugar es el cementerio, debe entonces pensar en las consecuencias que esas políticas tendrá para él. Más le vale que lo piense y lo reflexione dos veces!

Matthew Chance: Durante su presidencia, e incluso hoy, usted siempre gozó de una relación muy cercana al presidente de los Estados Unidos, George Bush. ¿Usted cree que su incapacidad para contener a las fuerzas georgianas en esta ocasión dañó esa relación?
Vladimir Putin: Esto ciertamente causó daños a nuestra relación, sobre todo a las relaciones entre los gobiernos. Pero no se trata sólo de la ausencia de capacidad del gobierno estadounidense para frenar a las autoridades georgianas en esta acción criminal; Estados Unidos además armó y entrenó al ejército de Georgia. ¿Para qué gastar tantos años en difíciles negociaciones para encontrar soluciones a los conflictos interétnicos?

Es más fácil armar a una de las partes y empujarla a matar a la otra y terminar con el asunto. Qué fácil solución, en apariencia. De hecho, sin embargo, no siempre ese es el punto. Incluso durante los años de la Guerra Fría, la intensa confrontación entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, nosotros siempre evitamos todo tipo de choque directo entre nuestros civiles y nuestros militares. Además, tenemos serias razones para creer que hubo ciudadanos estadounidenses justo en la zona de combate.

Si esto es así, si se confirma, es muy grave. Es una política errónea. Por eso, si esto es así, estos eventos podrían tener incluso consecuencias en la política interna de Estados Unidos. Si se confirman mis suposiciones, entonces hay motivos para sospechar que ciertas personas en Estados Unidos crearon deliberadamente este conflicto para agravar la situación y crear una ventaja competitiva para uno de los candidatos a la presidencia de su país. Si es así, esto no es otra cosa que el uso del llamado recurso internacional en política interior, de la peor forma posible, una que conduce al derramamiento de sangre.

Matthew Chance: Estas son acusaciones sorprendentes. Para que quede claro, primer ministro: ¿usted está sugiriendo que en el terreno de combate había militares estadounidenses asistiendo a las fuerzas georgianas, quizás incluso provocando un conflicto para darle a un candidato presidencial en Estados Unidos algún tipo de ventaja?
Vladimir Putin: Déjeme que le explique...

Matthew Chance: .. Y si usted sugiere eso, ¿qué tipo de pruebas tiene?
Vladimir Putin: Le dije que si la presencia de ciudadanos estadounidenses en la zona de las hostilidades se confirma, esto significaría sólo una cosa: que ellos pudieron haber estado allí por órdenes directas de sus líderes. Si esto es así, significa entonces que en la zona de combate hay ciudadanos estadounidenses que están cumpliendo con sus deberes allí.

Ellos sólo pueden hacer eso bajo órdenes de sus superiores, no por iniciativa propia. Los especialistas comunes, incluso si entrenan personal militar, deben hacerlo en centros de entrenamiento o en campos especiales para entrenamiento en lugar de en zona de combate. Repito: esto requiere de confirmación. Le estoy citando los informes de nuestros militares. Por supuesto, buscaré obtener de ellos evidencia ulterior.

Después de todo, ¿por qué le sorprende mi hipótesis? Hay problemas en Oriente Medio; la reconciliación allí es esquiva. En Afganistán, las cosas no van nada bien; más aún, los talibanes lanzaron una gran ofensiva y decenas de oficiales de la OTAN están siendo asesinados. En Irak, después de la euforia de las primeras victorias, hay problemas por todas partes y el número de muertos estadounidense alcanzó los 4 mil. Como todos sabemos muy bien, hay problemas en la economía. Hay problemas financieros; la crisis hipotecaria. Si bien estamos preocupados por esto y quisiéramos que terminase rápido, el problema sigue ahí.

Una pequeña victoria militar es necesaria. Y si no funciona, lo único que queda es que la culpa recaiga sobre nosotros, usarnos para crear una imagen de enemigo y, tras el telón de este tipo de patriotería, ofender otra vez al país con ciertas fuerzas políticas. Me sorprende que usted se sorprenda de lo que estoy diciendo. Es tan claro como la luz del día.

Matthew Chance: Suena un poco exagerado, pero me interesa porque yo estaba en Georgia en el momento del conflicto y el país estaba inmerso en un remolino de rumores. Uno de esos rumores es que personal estadounidense había sido capturado en áreas de combate. ¿Hay algo de verdad en ese rumor?
Vladimir Putin: No tengo ese tipo de información. Creo que no es correcta. Repito: les pediré a nuestros militares que provean información adicional para confirmar la presencia de ciudadanos estadounidenses en la zona de conflicto durante las hostilidades.

Matthew Chance: Vayamos a las secuelas diplomáticas de este conflicto, porque muchos países ya están amenazando con acciones contra Rusia. Se estudia la posibilidad de excluirla del grupo de países más industrializadosG-8, se habla también de suspender sus relaciones con la OTAN ¿Cuál será la respuesta de Rusia si el país es aislado diplomáticamente como resultado de esta tensión entre Rusia y Occidente?
Vladimir Putin: En primera instancia, si es correcta mi hipótesis sobre la dimensión de política interna estadounidense del conflicto, entonces no veo por qué los aliados de Estados Unidos deberían apoyar a un partido político de Estados Unidos en contra del otro en la campaña de elecciones.

Esta es una posición que no me parece honesta de cara al pueblo estadounidense en su conjunto. Pero no descartamos la posibilidad de que, como ya ocurrió antes, el gobierno de Estados Unidos será capaz una vez más de subordinar a sus aliados a sus deseos. Entonces, ¿qué hay que hacer? ¿Qué opción tenemos? ¿Deberíamos aceptar que nos maten para seguir perteneciendo al G-8 (el grupo de países más industrializados)? ¿Quién va a quedar en el G-8 si todos nosotros somos asesinados?

Usted mencionó una posible amenaza desde Rusia. Usted y yo estamos sentados ahora aquí, manteniendo una tranquila conversación en la ciudad de Sochi. A unos pocos cientos de kilómetros de aquí, embarcaciones de la Marina de Estados Unidos se arrimaron, portando misiles cuyo radio de alcance es precisamente varios cientos de kilómetros.

No son nuestros barcos los que se acercaron a sus costas. Son sus barcos los que se arriman a las nuestras. Entonces, ¿cuál es nuestra opción? No queremos ninguna complicación; no queremos pelear con nadie; no queremos luchar con nadie. Queremos una cooperación normal y una actitud respetuosa hacia nosotros y nuestros intereses. ¿Eso es demasiado? Usted mencionó al G-8. Pero, en su composición actual, el G-8 en realidad no tiene demasiado peso. Sin invitar a la República Popular China o a India, sin consultarlos, sin influir en sus decisiones, es imposible el normal desarrollo de la economía mundial.

O, por ejemplo, tome el tema del combate contra las drogas, contra las enfermedades infecciosas, la lucha contra el terrorismo, el trabajo sobre la no proliferación de armamento nuclear. Si alguien quiere hacer todo esto sin involucrar a Rusia, ¿cuán efectivo sería ese trabajo y sus resultados?

No es esa la manera como hay que pensar y recurrir a la intimidación es inútil. Nosotros no tenemos miedo, ningún miedo, en absoluto. Lo que hace falta es un análisis realista de la situación, mirando hacia el futuro para poder desarrollar relaciones normales, en el respeto de los intereses de cada uno.

Matthew Chance: Lo cierto es que Usted ha mencionado áreas de cooperación entre Estados Unidos y Rusia, en particular, por ejemplo, acerca del tema del muy controvertido plan nuclear de Irán. ¿Usted está sugiriendo que retiraría su cooperación con las Naciones Unidas (ONU) para tratar esa cuestión sin los EEUU, si la presión diplomática sería una causa de ruptura entre Rusia y Occidente?
Vladimir Putin: Rusia ha estado trabajando muy consistentemente y de buena fe con sus socios en todos los problemas, los que yo mencioné y los que usted agregó. No hacemos esto porque alguien nos lo pide y queremos quedar bien con él. Lo hacemos porque es consistente con nuestros intereses nacionales, porque en esas áreas nuestro interés nacional coincide con el de muchos países europeos y de Estados Unidos. Si nadie quiere hablar con nosotros sobre estos problemas y la cooperación con Rusia se vuelve innecesaria, entonces ¡qué Dios los bendiga! Hagan el trabajo ustedes mismos.

Matthew Chance: ¿Y qué hay sobre el tema del suministro de energía? Es obvio que los países europeos en particular están aumentando su dependencia del gas y del petróleo ruso. ¿Usará Rusia el suministro de energía a Europa occidental para aplicar como medio de presión si las tensiones diplomáticas crecieran?
Vladimir Putin: Nunca lo hicimos. La construcción del primer sistema de gasoducto comenzó durante los años 60, en el pico de la Guerra Fría, y durante todos esos años, desde 1960 hasta nuestros días, Rusia ha venido cumpliendo sus contratos en un modo consistente y confiable, más allá de la situación política.

No hay que politizar las relaciones comerciales, estamos muy sorprendidos por la actitud de ciertos responsables del gobierno de los EEUU que viajan por las capitales europeas para intentar de convencer a los Europeos de no comprar nuestros productos, nuestro gas. Pero la interdependencia es precisamente una garantía de estabilidad.

Es verdad que los europeos dependen de nuestro aprovisionamiento, pero nosotros también dependemos de quienes compran nuestro gas. Eso es interdependencia; precisamente, es la garantía de la estabilidad.

Y ya que estamos hablando de cuestiones económicas, quisiera informarle sobre una decisión que será tomada en el futuro cercano. Déjeme decirle de entrada que no está relacionada de ningún modo con ninguna crisis, ni con la situación en Abjasia ni en Osetia del Sur. Son cuestiones puramente económicas.

Durante cierto tiempo, hemos tenido un debate sobre la provisión de varios productos desde distintos países, incluyendo a Estados Unidos. Y, por supuesto, el debate es particularmente intenso, como regla, en lo que se refiere a productos agrícolas. En julio y agosto, nuestros servicios de sanidad hicieron inspecciones de plantas de Estados Unidos que abastecen nuestro mercado con carne de ave.

Fue una inspección puntual. Reveló que 19 de esas plantas ignoraban las advertencias que nuestros especialistas hicieron en 2007. Esas plantas van a ser removidas de la lista de exportadoras de carne de ave hacia Rusia. Veintinueve plantas recibieron advertencias de que deberán, en el mediano plazo, rectificar la situación que nuestros inspectores sanitarios hallaron inaceptable.

Esperamos que la respuesta sea rápida y que ellos puedan seguir proveyendo sus productos al mercado ruso. Déjeme decir una vez más que yo detestaría tener que poner estas cosas juntas: los problemas causados por situaciones conflictivas, políticas, económicas, la carne. Todas ellas tienen sus propias dimensiones y no están relacionadas.

Matthew Chance: Primer Ministro, esto podría ser interpretado en Estados Unidos como una forma de referirse a sanciones económicas.
Vladimir Putin: Ya lo dije y quiero repetirlo, En julio, agosto de este año, inspecciones fueron efectuadas en la fabricas de los EEUU que exportan carne de ave al mercado ruso. Se confirmó que ciertas recomendaciones hechas por nuestros especialistas en 2007 han sido ignoradas y que estas fabricas no han hecho nada para corregir estas anomalías identificadas anteriormente. Por tal razón, el Ministerio de Agricultura ha decidido de retirarlas de la lista de exportadores.

En 29 fábricas, ciertos problemas fueron descubiertos. Estos fueron correctamente identificados y instrucciones fueron dadas para mejorar eso a fin que los acuerdos comerciales puedan continuar. Espero que eso problemas sean rápidamente solucionados.

Se descubrió que sus productos contenían cantidades excesivas de ciertas sustancias que son objeto de control en nuestro país. Cantidades excesivas de antibióticos y otras sustancias como el arsénico.

Esto no tiene nada que ver con política. Estas no son sanciones. Medidas como éstas fueron tomadas aquí en varias ocasiones en el pasado. No hay nada catastrófico aquí. Sólo significa que deberíamos trabajar juntos en este tema. Tenemos nuestras reglas. Si quieres exportar a nuestro mercado, tienes que ajustarte a nuestras reglas. Ellos saben todo al respecto. Se les dijo en 2007.

Vea, cuando el ministro me llamó, me dijo; « francamente no se que hacer. Esto parece como una sanción pero debemos tomarla. Por supuesto también podemos esperar.»

Matthew Chance: A Estados Unidos no le gustará.
Vladimir Putin: A nosotros tampoco nos gustan algunas de las cosas hechas. Ellos tienen que trabajar más cerca con nuestro Ministerio de Agricultura. Esas cosas ya pasaron antes. Cerramos las plantas y luego las reabrimos. No sólo pasó con proveedores estadounidenses, sino también con brasileños.

Matthew Chance: Para concluir...
Vladimir Putin: Podríamos seguir. No tengo apuro..

Matthew Chance: Primer Ministro, quizás a usted más que a nadie se le reconoce el haber recuperado un cierto grado de prestigio internacional para su país. Después del colapso de la Unión Soviética, luego del caos de los años 90, ¿está preocupado por estar desperdiciando ese prestigio internacional por sus acciones sobre Georgia?
Vladimir Putin: No nos gusta lo que estuvo pasando, pero nosotros no provocamos esa situación. Hablando de prestigio, el prestigio de algunos países quedó seriamente dañado en los últimos años. De hecho, en estos años, nuestros socios estadounidenses estuvieron haciendo culto del derecho a la fuerza en lugar del derecho internacional.

Cuando nosotros tratamos de frenar la decisión sobre Kosovo, nadie nos escuchó. Nosotros dijimos: «No lo hagan, esperen. Nos están poniendo en una terrible situación en el Cáucaso. ¿Qué vamos a decirles a las pequeñas naciones del Cáucaso acerca de por qué la independencia puede conseguirse en Kosovo y aquí no? Nos están dejando como ridículos».

En ese momento, nadie estaba hablando del derecho internacional; sólo nosotros. Ahora, todos se acuerdan de él. Por alguna razón, ahora todos están hablando de derecho internacional. Pero, ¿quién abrió la caja de Pandora? ¿Fuimos nosotros? No, nosotros no lo hicimos. No fue nuestra decisión y no es nuestra política.

En derecho internacional hay dos cuestiones: el principio de integridad territorial y el derecho a la autodeterminación. Lo que se necesita es simplemente alcanzar un acuerdo sobre las reglas del territorio. Yo pensaría que, al final, el tiempo se encargó de hacerlo.

En cuanto a la percepción pública de los eventos que están teniendo lugar, por supuesto que no depende en gran medida de los políticos, sino también de cuán inteligentemente ellos manipulen a los medios; de cómo ellos influyen sobre la opinión pública mundial. Nuestros colegas estadounidenses son, por supuesto, mucho más hábiles en esto de lo que podamos ser nosotros. Tenemos mucho que aprender de ellos en esto. Pero, ¿lo hacen siempre de un modo democrático? ¿La información es siempre justa y objetiva?

Por ejemplo, acordémonos de la entrevista a la niña de 12 años y de su tía que, por lo que he comprendido, viven en los EEUU y fueron testigos de los sucesos en Osetia del Sur. El entrevistador de una de las principales cadenas TV en los EEUU, Fox News, no paraba de interrumpirla. Pasaba su tiempo interrumpiéndola. Cuando no le gustaba algo de lo que decía la niña, la interrumpía, se ponía a toser, gemía, hacia muecas. Hizo de todo, intentó todo para callarla, falto poco para que le tapara la boca. Es esta la manera objetiva de dar la información? Es así como debe informarse a sus ciudadanos [estadounidenses]? No! Esto es la desinformación.

Nosotros queremos vivir en paz y con acuerdos. Queremos tratados normales. Queremos trabajar en todas las áreas: en reforzar la seguridad internacional; en los problemas de desarme; en la lucha contra el terrorismo y las drogas; en el problema nuclear iraní; en el problema de Corea del Norte que está mostrando una tendencia alarmante. Estamos listos para todo eso, pero queremos que este trabajo sea honesto, abierto y hecho en colaboración, antes que egoístamente.

Es un error convertir a cualquiera en un enemigo. Es un error asustar a la gente del propio país con ese enemigo y tratar de ganar algunos aliados con esa estrategia. Lo que necesitamos es trabajar abierta y honestamente sobre soluciones al problema. Queremos eso y estamos listos para ello.

Matthew Chance: Volvamos a su aseveración acerca de que Estados Unidos causó la guerra. Diplomáticos en Estados Unidos acusan a Rusia de provocar la guerra por apoyar a los separatistas en Abjasia y Osetia del Sur, armándolos, incrementando sus fuerzas en los territorios y reconociendo sus instituciones. Básicamente, dándoles luz verde para seguir adelante y operar de facto. ¿No fue Rusia la que realmente causó este conflicto?
Vladimir Putin: Yo puedo responder fácilmente esta pregunta. Este conflicto comenzó en los años 90 por la decisión de Georgia de privar a Abjasia y a Osetia del Sur de sus derechos de autonomía. En 1990 y 1991, las autoridades georgianas privaron a Abjasia y a Osetia del Sur de los derechos de autonomía que ellas gozaron como parte de la Unión Soviética, como parte de la Georgia soviética, y desde el momento en que esa privación se produjo comenzaron las trifulcas étnicas y las hostilidades armadas. Por entonces, Rusia firmó una serie de acuerdos internacionales y cumplimos con todos.

Tuvimos en Abjasia y en Osetia del Sur solamente a esas fuerzas de paz que estaban estipuladas en esos acuerdos y nunca excedimos la cuota establecida. La otra parte, me refiero a Georgia, con el apoyo de Estados Unidos, violó todos los acuerdos de la forma más descarada. De hecho, rodearon Tskhinvali, la capital de Osetia del Sur, con equipos pesados y tanques. Rodearon a nuestras fuerzas de paz con tanques y empezaron a dispararles.

Fue sólo después de eso, después de nuestros primeros heridos y luego de que unos 20 soldados muriesen, que el presidente Medvedev decidió introducir un contingente militar para salvar las vidas de nuestros agentes de paz y civiles inocentes. Por supuesto que es posible que nuestros socios estadounidenses no hayan estado al tanto de todo eso, pero es muy improbable.

Además, cuando nuestras tropas comenzaron avanzar en dirección de Tskhinvali cayeron en una zona fortificada que [los georgianos] habían preparado secretamente para su ejército. Blindados, artillería pesada habían sido enterrados y comenzaron a tirar sobre nuestros soldados.

Todo esto fue hecho en violación de los acuerdos internacionales.

Se puede decir, que nuestros socios estadounidenses no estaban al tanto de aquello, pero esto es muy poco probable.

Una persona totalmente neutra, la antigua ministra georgiana de Relaciones Exteriores, Sra. Zurabishvili, que es también francesa y que creo que vive en París, ha declarado públicamente, y esto ha sido difundido, que había una gran cantidad de consejeros militares USA presentes [en Georgia] y que estaban al tanto de todo por supuesto.

Si se confirma nuestra posición de que hubo ciudadanos estadounidenses en la zona de combate, entonces nuestras sospechas están más que confirmadas.

¿Qué piensan quienes buscan una política de ese tipo hacia Rusia? ¿Nos van a querer sólo cuando nosotros nos hayamos muerto?

Matthew Chance: Gracias.
Vladimir Putin: Muchas gracias.

5 de septiembre de 2008

Agencia IPI y de Matías Marini. Interview originale : http://www.cnn.com/2008/WORLD/europ

* Fuente: Red Voltaire 

Chile, de nuevo Martínez en la CUT: gana el gobierno, sonríe el patrón

Chile, de nuevo Martínez en la CUT: gana el gobierno, sonríe el patrón

por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)
jueves, 04 de septiembre de 2008
1.
Paladeando los milagros culinarios prohibidos para los chilenos de a pie, el Presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Sonami, y todavía líder de la Confederación de la Producción y el Comercio (gremio patronal del país), Alfredo Ovalle, en la cena anual de los rostros del capital minero, hizo, como es su costumbre, claras indicaciones a la Presidenta Michelle Bachelet, invitada a la comida. Con un ingenio sin antifaces, le propuso a la mandataria que parte de los impuestos del royalty a la explotación principalmente cuprífera sean usados en pasivos ambientales, lo que serviría para que Chile presente credenciales de “excelencia y responsabilidad” en el manejo ambiental.

Sin tapujos, Ovalle, a costa de las arcas fiscales (y por extensión, de eventuales recursos destinados a programas sociales), pretende que el Fisco ofrezca mayor competitividad y “mejor ver” a  los inversionistas y las instituciones financieras internacionales. Sólo la minera La Escondida, rentó en utilidades limpias el primer semestre de 2008, más de 2 billones de pesos (4 mil millones de dólares). Pero para el capital no es suficiente. Exige que los paliativos contra los efectos negativos de alto impacto ambiental devenido de la explotación minera sean ahora subsidiados por el Estado. Nuevamente se privatizan los beneficios, y se socializan los desperdicios.

Pero el Presidente de los patrones en Chile no terminó allí. Durante la cena anual de la Sonami, acusó que la nueva ley de salario base (que lo iguala al salario mínimo, es decir, a la miseria de $ 159 mil pesos (300 dólares) “eleva sustantivamente los costos para las empresas, afecta el empleo y puede implicar un serio deterioro de las relaciones laborales”. El sentido de la ley, que ya está siendo readeacuada contra los trabajadores, guarda relación sobre todo con la amplia área laboral (fuerzas de venta) que construye su salario fundamentalmente a través de la parte variable de la remuneración (un 70 % de los asalariados chilenos vende algo para vivir, y por tanto, el comisionismo, es régimen general de composición salarial). Ya la ley ha sufrido enmiendas que desnaturalizan su espíritu original, y, por lo demás, la patronal, al verse obligada a garantizar un salario base superior al existente (que puede ser hasta de $ 15 mil pesos (30 dólares) en muchos casos), simplemente ajustará el precio de las captaciones a la baja con el fin de no dañar sus tasas de ganancia. En los hechos, al menos en el área financiera, la contracción crediticia impuesta por el Banco Central para demoler inflación, ha elevado las condiciones para obtener un crédito, por un lado, y limitado sus montos, por otro.. Ello también está asociado a los resguardos bancarios ante el riesgo de la morosidad y el no pago, en un marco mundial de recesión y desaceleración económica.
Los patrones en lo suyo, y el gobierno toma nota.
 
2.
A través de un procedimiento electoral largamente cuestionado por fundarse en la votación indirecta (y mayoritariamente, inconsulta respecto de sus bases sindicales), alrededor de 8 mil delegados, teóricamente “representantes” de alrededor de 500 mil trabajadores (un 8 % de la fuerza laboral chilena) votaron prácticamente, la misma directiva de la Central Unitaria de Trabajadores que ya existía. De este modo, nuevamente el Presidente de la multisindical, por tercera vez, será el militante concertacionista del Partido Socialista de la línea de Escalona (el mismo que impuso al jefe de la inteligencia de la Concertación durante los primeros años de gobiernos civiles, Marcelo Schilling, en el cargo parlamentario dejado por el extinto diputado Juan Bustos), Arturo Martínez.

La “victoria” de la máquina electoral de Martínez (que, entre otras cosas,  pagó cuotas a sindicatos proclives a su candidatura), tranquiliza transitoriamente al gobierno y a la propia patronal. Más allá de las innumerables críticas a la conducción de Arturo Martínez, ligadas a su papel apéndice del gobierno de turno y contenedor del sindicalismo independiente y de lucha, los resultados electorales implican, por sí solos, un dinamizador para la organización de los sectores sindicales más críticos de la dirección de la CUT por su colaboración progubernamental (parte relativamente significativa de la gobernabilidad necesaria para la reproducción del actual patrón de acumulación capitalista), y la urgencia de construir una fuerza de los asalariados profundamente democrática y que cautele con celo granítico los intereses genuinos de los trabajadores.

Irónicamente, la lista que encabezó Arturo Martínez se llamaba “Autonomía Sindical. Una CUT para todos los trabajadores”. Aquí, naturalmente, el eslogan funciona como fórmula que revela su reverso, toda vez que la autonomía no tiene nada que ver con una política y estilo de conducción de la Central en manos de Martínez, fuertemente financiada por el gobierno y la socialdemocracia alemana (y no por los trabajadores), y presa del burocratismo y subordinación partidista más franco y desenfadado.. Como botón de muestra, sólo cabe recordar la imposición por arriba no consultada a nadie del sueldo mínimo, refrendada, entre gallos y medianoche, por Arturo Martínez.
La reedición –envejecida y mañosa- de la misma dirección de la CUT hasta el 2012, resta esperanzas populares respecto de avances relevantes a través de la institución CUT.

La refundación urgente del sindicalismo inspirado por los principios y prácticas de Luis Emilio Recabarren y Clotario Blest será fruto de la reunión, por dentro y por fuera de la Central, de las iniciativas sindicales potencialmente constelables que se sostengan sobre liderazgos insobornables, la independencia política de los intereses de los trabajadores, y el anticapitalismo en su versión amplia e inclusiva. Las máquinas del sindicalismo funcional y domesticado se superan a través de la fuerza unitaria, audaz, flexible, actualizada, inteligente y  de lucha.
 
3.
En el cuerpo de Economía y Negocios de El Mercurio del viernes 11 de abril de 2008, el Presidente de los grandes empresarios y ramas económicas gremializadas en la patronal Confederación de la Producción y el Comercio, Alfredo Ovalle, afirmó lo siguiente:

-¿Fue visto en la CPC un apoyo a la reelección de Arturo Martínez en la CUT?

"No, nunca ha existido un apoyo y no me corresponde. Lo que sí he logrado es crear una confianza con el presidente de la CUT, de manera que creemos que en el resto de su mandato podríamos llegar a acuerdos que van a beneficiar especialmente a los trabajadores y, por supuesto, a los empresarios, en el sentido de que exista mucha mayor paz social, que evitemos todo acto de violencia y que podamos llegar a acuerdos en materia de negociación colectiva, seguros de cesantía y de capacitación especialmente".

Independientemente de que, en concreto, no se arribara a ningún acuerdo relativamente positivo para los asalariados, lo cierto es que resulta de temer cuando el capitán de los patrones confía en el representante de los trabajadores. Los resultados están a la vista.
Septiembre de 2008

La necesidad de romper la exclusión de la izquierda en las elecciones municipales de octubre

La necesidad de romper la exclusión de la izquierda en las elecciones municipales de octubre

 

J. C. Cartagena

Rebelión

 

 

La situación política chilena ha evolucionado mucho desde la elección de Michelle Bachelet. El modelo económico neoliberal se encuentra en crisis abierta. Las condiciones de vida de los chilenos no han cesado de deteriorarse. Algunos responsables políticos han creído oportuno permitirse explicaciones y comentarios algo cínicos ante la difícil situación que afrontan sus conciudadanos. Por ejemplo, el ministro de Hacienda, Perez Yoma, recomienda como mejor medida de “apretar los dientes” frente a la coyuntura. En cuanto al ministro de Economía, Velasco, constata “que los salarios no son cortos, sino que los meses son demasiado largos”.

Las huelgas y movilizaciones se multiplican. La m á s persistente de ellas, el movimiento de protesta de los estudiantes contra la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), no tiene visos de agotarse a pesar de las promesas (incumplidas) y los engaños del gobierno, sin hablar de la intensa y violenta represión desencadenada contra los participantes. Todos aquellos a quienes concierne el mundo de la educación, alumnos, profesores, padres de alumnos, etc., se declaran contra el sistema de educación privado. A pesar las masivas marchas de protesta de los estudiantes, las repetidas huelgas de los profesores, los diputados de la mayoría como los de la oposición de derecha acordaron remplazar la LOCE por otra ley (Ley General de Enseñanza –LGE-), que mantiene lo esencial del sistema.

Las demandas no son escuchadas. El principio de consenso siempre ha sido respetado por los cuatro gobiernos de la Concertación. La derecha no aceptar á jamás la menor medida que vaya al encuentro del modelo neoliberal. De hecho esta minoría de derecha posee el poder de veto sobre toda evolución de la legislación chilena. Es tiempo que la composición del parlamento cambie y refleje realmente la opinión del pueblo. Así, la ley electoral binominal, que permite a la derecha obtener casi la mitad de los parlamentarios (y así bloquear o modificar los proyectos de ley a su antojo), representa actualmente el dique contra el cual se estrellan las aspiraciones de la gente por ver mejorar sus condiciones de vida.

En la óptica de romper el inmovilismo de la situación y por terminar con la exclusión de amplios sectores de la sociedad, el Juntos Podemos Más y la Concertación firmaron pactos de omisión en vista a las elecciones comunales del mes de noviembre. El objetivo es ganar la mayor cantidad de municipalidades actualmente dirigidas por la derecha, apoyando a uno u otro conglomerado político. Por el momento, el acuerdo concierne 26 comunas.

Si esta experiencia triunfa marcar á un precedente que podría servir de ejemplo en otros comicios electorales para finalmente arrebatar el poder de decisión a la minoría de derecha.

Hasta ahora, las posibilidades de acuerdo electoral han sido sistemáticamente bloqueadas por la Democracia Cristiana (D.C.). Hoy d ía la crisis política que afecta prácticamente a todos los partidos políticos, y la incertidumbre del resultado de la próxima elección presidencial, obligaron a los dirigentes de la D.C. a aceptar este pacto.

Muchos maximalistas critican la actitud del Partido Comunista con su voluntad de terminar con la exclusión impuesta por este sistema electoral injusto. Sin embargo, no hay que olvidar que el largo combate institucional para llegar a la elección de Salvador Allende a la presidencia, punto culminante de la lucha contra el sistema capitalista, comenzó con la elección de un solo diputado obrero en los años 20, Luis Emilio Recabarren. Una voz, al principio aislada, que luchaba por los derechos de los asalariados. En esa época había ya detractores, principalmente anarquistas, que condenaron su actitud. Los actuales críticos ¿están dispuestos a condenar la acción de Recabarren?

Hay críticos que pretenden que la actitud de Juntos Podemos Más, y en particular del Partido Comunista, representa un retroceso ideológico cierto y que el pacto con la Concertación tendrá por consecuencia la desmovilización de aquellas y aquellos que están dispuestos a combatir el sistema. Estos detractores sostienen que el principal beneficiario de este acuerdo será la Concertación actualmente en el poder y que este pacto representa, en resumidas cuentas, la validación del sistema neoliberal.

Los progresos sociales han sido obtenidos gracias a la combinación de la lucha social y política. La culminación de ésta, en Chile, lo constituyó la elección, a la cabeza de una amplia coalición, de un presidente marxista cuyo objetivo era la construcción de una sociedad socialista.

Cada victoria coloca los jalones de los siguientes logros. Es un largo camino hacia la ampliación de los derechos y la democracia. Este proceso se sirve de las elecciones para acumular fuerzas y modificar su relación frente a los adversarios. Un movimiento decididamente partidario del cambio de sociedad no debe desdeñar ningún campo de batalla.

Incluso durante la lucha antidictatorial, algunos avances semi legales fueron obtenidos: reaparición de los partidos políticos que permanecían prohibidos, creación de asociaciones de defensa de derechos humanos, etc. En efecto, bajo la dictadura, donde no había otra alternativa que el empleo de la clandestinidad y la violencia para derrocar al régimen, el combate legal no fue abandonado y los opositores no se desmovilizaron por ello.

El proceso para remplazar el sistema capitalista no debe privarse de ninguna de sus potencialidades. Conducir el combate en todos los frentes, incluido el electoral, con la perspectiva de modificar la correlación de fuerzas y arrebatar parcelas de poder a las fuerzas retrógradas que impiden la democratización del país, no puede, en ningún caso, significar un retroceso ideológico.

Tanto la elección de Recabarren al Parlamento (único diputado obrero en 1921), o de la participación de Allende en el Frente Popular (bajo hegemonía burguesa) como ministro de la Salubridad, no desmovilizaron a los chilenos partidarios del cambio y no concedieron terreno en el dominio ideológico.

En otro dominio, el hecho que Gladys Marin haya en 1998 puesto la primera querella contra Pinochet, no significa de ninguna manera que ella hubiese abandonado la batalla por la limpieza del Poder Judicial, ni que ella hubiese renunciado a sus principios. Al contrario, los progresos de la lucha contra la impunidad fueron de par con las modificaciones en el cuerpo judicial. Si alguien puede aún sostener que tales acciones no representan más que renuncios ideol ógicos, entonces ni las querellas en justicia contra los criminales, ni los informes oficiales constatando los crímenes contra la humanidad (Infome Rettig y Valech), no tienen otro valor que sostener este mismo sistema.

Prohibirse toda posibilidad de progreso político en las condiciones de una democracia formal burguesa –incluso con instituciones heredadas de la dictadura, como en Chile-, equivale a favorecer la política de lo peor. Es decir, esperar que la situación se pudra para que ver surgir una explosión social o un movimiento radical. Esta posición es totalmente irresponsable. Cuando se ha fijado como objetivo la creación de una sociedad mejor, tanto los elegidos políticos como los representantes de los movimientos sociales, deben mostrar un grado de responsabilidad similar.

La organización de los desencantados del sistema no ha sido nunca contradictoria con el combate electoral, cuando éste es posible. La ocupación de todos los espacios políticos con el objetivo de quitar las barreras institucionales no puede significar un paso atrás ideológico en la lucha por la conquista de un Chile más democrático, justo y libre. Afirmar lo contrario equivale a confundir de manera premeditada táctica y estrategia.

 

Una loca historia de Chile

por Rafael Luís Gumucio Rivas (Chile)

Cuando estudiaba historia, en la Universidad Católica, mis profesores, todos conservadores, de la escuela de Eyzaguirre, distinguían entre el historiador y el periodista. Sólo, posteriormente, me convencí de que muchos periodistas escriben mejor historia que quienes se dedican a ella por oficio. Edwards Bello, Genaro Prieto y, actualmente, Hernán Millas, son mucho más entretenidos y verídicos que los historiadores de profesión.

En la época de mis estudios se creía que la historia terminaba en 1891 y todo lo que ocurría posteriormente era objeto del interés periodístico, contradiciendo a Toynbee y a Marc Bloch que sostenían que no se puede entender el pasado sin comprender el presente. Por lo demás, Francisco Antonio Encina y Alberto Edwards son más cronistas que historiadores.

Hernán Millas es un gran periodista; escribió en Ercilla, Clarín, La Época y el Topaze, además, ha publicado una serie de libros, como Francotiradores del humor, Los Señores sensores, Habrase Visto, Historia de Centavos, Bernardo Leighton, el Buen Hermano, Testimonios, La familia militar, La Buena Memoria, La Buena Vida y la poca Vergüenza, La Sagrada Familia y Grandes Amores, una verdadera biblioteca.

La tarea del cronista es hacer vivir las cosas del pasado; es lo contrario del archivero o del sepulturero: convierte el pasado en presente. 

Las 563 páginas de Una Loca Historia de Chile, de Millas, contiene muchos detalles desconocidos por el gran público; es el caso del capítulo llamado Cuando el Banco Central fue asaltado, en el cual relata cómo el Club Green Cross, arruinado futbolística y económicamente, tuvo como mecenas nada menos que la bóveda del Banco Central; uno de sus directores, Fernando Jaramillo, que trabajaba en la bóveda de dicho Banco decidió, desesperado por la pobreza del Club, pedir prestado a la bóveda fajos de billetes que le permitieran contratar a los mejores jugadores y así ganar las ligas. Desgraciadamente, esta estratagema fue descubierta, conduciendo a Jaramillo a la cárcel. El mecenas del “Club de los pijes” no eran los millonarios Labán y Sebastián Piñera, sino nada menos que el instituto emisor.

Para seguir con el deporte, ahora que está de moda el tenis – por la medalla de plata de Fernando González- Millas nos trae al recuerdo la encantadora historia de Anita Lizana, que ganó importantes torneos internacionales y se casó, en Escocia, con Ronald Ellis, quien la amó tiernamente. Anita temía que Ronald, en su visita a Chile, descubriera el humilde origen de sus padres, pero él, en secreto, trató con un corredor de propiedades que adquirió para la familia de su esposa, una buena casa, en La Reina. Al morir Anita pidió, especialmente, que la sepultaran junto a su marido, “no me separen de Ronald”, fue su última voluntad. Una bella historia de amor de Anita Lizana, “la ratita chilena”.

En mi infancia me encantaba el fútbol y leía, semanalmente, la revista Estadio. Admirábamos a Sergio Livington, que había jugado en Racing; a los hermanos Robledo, contratados por Clubes ingleses; a Luís Ayala, que entrenaba en el Estadio Francés, y así otros deportistas más. La gran figura mítica era David Arellano, que había muerto en un partido de fútbol, en Valladolid. El Colo Colo se reunía en el “Quitapenas”, un bar ubicado cerca del Cementerio General. Era famoso el mito de la derrota de Manuel Plaza, que perdió la maratón porque se perdió de camino. Hoy nuestros atletas son mucho más pillos – como el ciclista Almonacid en los últimos JJOO de Beijing- que usan tretas para salir en las cámaras sin conseguir ningún triunfo.

Para vergüenza nacional, Chile fue un refugio para los criminales nazis: Julio Walter Rauff - el inventor de las cámaras de gas, que asesinó a miles de judíos – y Klaus Barbie - el carnicero de Lyon- Estos genocidas usaron a Chile como asilo; en el caso de Rauff, la Corte Suprema negó la extradición sosteniendo que sus crímenes habían prescrito, incluso, le otorgó protección judicial ante el peligro que fuera raptado por los cazanazis; luego murió cómodamente en Chile.

Hernán Millas fue, durante mucho tiempo, comentarista político. En el libro que comentamos, nos cuenta sobre el complot de Colliguay: González Videla estaba terminando su período bastante desprestigiado. El dirigente bancario Edgardo Mass, en una de las manifestaciones del hambre, había amenazado al presidente González Videla y fue tan fuerte su discurso que aterró a sus compañeros sindicalistas. La familia de Mass y Domiciano Soto su desaparecimiento, lo que provocó un escándalo en los Diarios, denunciando al Presidente como culpable del rapto. La investigación del periodista José Gómez López había descubierto el autosecuestro; la policía encontró a Mass y Soto jugando rayuela, en el pueblo de Colliguay, a pocos kilómetros de Quilpue. Todo había sido una conspiración planeada por el profesor Guillermo Izquierdo Araya, para derrocar a González Videla.

La verdad es que antes de leer el libro no sabía que Las Condes no debía su nombre al pueblito de la canción, sino a las niñas “Conde” que atendían, cariñosamente, a los señores que viajaban desde Santiago a ese lugar para conversar con estas señoritas. Claro que en esa época, al parecer, a ningún alcalde se le ocurrió la idea de Gonzalo de la Maza, de convocar a un plebiscito para expulsar a los travesti.

En el capítulo llamado Mañana, gran revolución gran, Millas ironiza sobre la llamada República Socialista de los doce Días; en esos tiempos, las revoluciones se hacían lanzando panfletos al centro de la capital y todo el mundo era socialista, incluso los Edwards que quisieron entregar El Mercurio a sus empleados- por cierto que esta idea  fue efímera-. Según Genaro Prieto, la República Socialista duró menos que una alfombrilla. Millas cita una frase de mi abuelo, Rafael Luís Gumucio Vergara, que decía: “en la plaza se divisaba un anciano que repartía barquillos a los niños; un señor le decía a otro: ese anciano era Marmaduke Grove, el que hacía revoluciones”. La gente gritaba siempre “¿quién manda el buque? Marmaduke”, se respondían. Sus discursos eran aterradores amenazando a los burgueses de ser colgados en los faroles de la Alameda.

El general Lagos era el jefe del Regimiento de San Bernardo y su apoyo era fundamental para instalar y derrocar gobiernos – siempre lo hizo para los otros y cuando lo quiso hacer para sí mismo se le pasó la vieja.

La personalidad de Pedro Aguirre Cerda, “don Tinto”, da pábulo para un bello retrato a Hernán Millas. Este presidente fue el más querido de la historia de Chile, sin embargo, era el líder de la tendencia contraria al Frente Popular, al interior del Partido Radical, a pesar de eso, él se identificó con el pueblo y este lo sintió como uno de los suyos. Don Pedro fue el gran protector de Gabriela Mistral, uno de los pocos que la comprendió y captó su carácter de gran mestiza de América Latina. Aún ahora, los siúticos chilenos, que siempre queremos imitar a los países ricos, desconocemos la riqueza americana de nuestra poetisa de todos los tiempos.

La derecha política, como siempre, tenía miedo al triunfo del Frente Popular: curas y monjas andaban sin sotana ni hábito, respectivamente, por temor a ser asaltados por “los rojos”, pues estaban convencidos de que se iban a repetir las escenas de la República Española. Hernán Millas recuerda la gestión de Leonardo Guzmán ante mi abuelo Rafael Luís Gumucio, que terminó en una reunión en la casa de Guzmán, donde se acordó el pleno respeto del Frente Popular a la iglesia; a tal grado Aguirre Cerda cumplió su palabra que pidió el nombramiento de José María Caro, como primer cardenal chileno y auspició, desde La Moneda, el Congreso Eucarístico. Aún tengo, entre mis documentos, la carta que mi abuelo le dirige a sus hijos relatando, ante notario, el acta de este encuentro.

Dos acontecimientos marcarían la generación de mis padres: la caída

de Carlos Ibáñez del Campo, en 1931, y la revolución española - Ese junio de 1931 es equivalente al 11 de septiembre de 1973, en el sentido de que todos los participantes tienen relatos y vivencias imborrables -. En 1931, los carabineros y los militares no se atrevían a salir uniformados a las calles, pues la civilidad los despreciaba profundamente; en 1973, se comportaron como una jauría. Las muertes del profesor Zañartu y del estudiante Pinto Riesco, así como la toma de la Universidad, terminaron por obligar a Ibáñez a renunciar; todo esto en el cuadro de la crisis económica mundial. Recuerda Millas que mi abuelo Gumucio, cuya esposa, Amalia Vives, había muerto en el exilio, ofreció al derrocado dictador Ibáñez ir a buscarlo a su casa y asilarlo en la calle Riquelme, lugar de su residencia.

La visita del socialista Indalecio Prieto, que pertenecía al sector más moderado del partido, fue un acontecimiento en Chile: la mayoría progresista del país solidarizaba con la república española. Millas relata los esfuerzos del cónsul Pablo Neruda, para traer a los refugiados españoles, en el famoso Winnipeg, y las presiones de la derecha para impedir tan solidaria labor. Cuenta Millas que algunos españoles creían que Valparaíso era un puerto tropical, con rumba, magos y guayabas; la mayor parte de ellos se quedaron en Chile, aportando en los distintos quehaceres de la ciencia, las artes y la literatura, entre otros oficios.

Fray Andresito era un cura limosnero, de origen humilde, con cara de pueblo y vestido con humilde sotana; debiera haber sido santo del pueblo, sin embargo, la iglesia no mostró interés en siquiera hacerlo beato, en fondo, prefirió a San Martín de Porres, un peruano de la escoba - la verdad es que en los santos siempre predominaban los reyes y los aristócratas-. Fray Andresito hizo varios milagros, entre ellos sanar a la sobrina del presidente de la república, Aníbal Pinto, sin embargo, cuentan que una señora aristocrática y beata se decepcionó al conocer personalmente a Fray Andresito, pues no podía concebir cómo Dios daba sus virtudes a un ser tan insignificante y pobre - parece que el racismo también se da en el cielo -.

Hernán Millas escribe sobre todos los temas históricos, por ejemplo, se refiere a las dos primeras damas de la historia de Chile, Nicolasa Valdés Carrera, esposa de Mateo Toro y Zambrano –el Conde de la conquista- y Rosario Puga, señora de Bernardo O`Higgins; parece que ambas eran mujeres fuertes. La primera era famosa por los postres y parece que murió, según Millas, a causa de unos higos mal lavados, que la llevaron a contraer el tifus; la segunda sí que era de armas tomar: no dejaba de ponerle los cuernos a nuestro héroe que, por lo demás, no estaba muy dotado para este santo estado. También relata la historia del “rey de Zapallar, un balneario donde la oligarquía mostró toda su brutalidad xenófoba contra los visi judíos, andinos y pobres. El Instituto Nacional está de moda, a causa de su pésima infraestructura  y mala gestión de sus autoridades; el relato de Millas recuerda el aciago día en que el Instituto fue entregado a la Municipalidad de Santiago. Además, dedica un capítulo a la reforma de la Universidad Católica de Valparaíso, cuyos dirigentes eran Luciano Rodrigo, Jaime Esponda, Eduardo Vío, Sergio Allard, y tantos otros.

El libro de Hernán Millas, La Loca Historia de Chile, me parece uno de los mejores aportes que, narrado en forma amena y buen estilo, informa, educa y motiva a muchos chilenos, en este marasmo de ignorancia, que es el Chile de hoy.  

CARTA A LAS Y LOS CHILENOS.

ELECCIONES, PLEBISCITO Y REGIONALIZACIÓN.

Estimadas y estimados ciudadanos:

Se acercan las elecciones de los servidores públicos, de nuestros representantes: alcaldes y concejales.

Existen muchas formas de participar: asistir a reuniones, escuchar informes, emitir opiniones, etc.

Pero la principal es tomar parte directa en las decisiones: participar es decidir.

Atenta y respetuosamente, les sugerimos que requieran a las y a los candidatos el compromiso de hacer efectiva la participación ciudadana directa.

Esta puede tener dos formas fundamentales en la ciudad:

1.-- El plebiscito comunal, que está en la ley. Frente al centralismo agobiador y avasallador, proponemos organizar un plebiscito en todas las comunas de Chile para resolver esta situación que conspira contra el desarrollo de cada una de nuestras regiones y el progreso armónico de todo el país.

Incluyendo, en este mismo plebiscito: la consulta a los ciudadanos sobre aquellos temas esenciales que afectan a la comuna donde viven.

2.-- El presupuesto municipal participativo.

 

¿QUE ES EL PRESUPUESTO MUNICIPAL PARTICIPATIVO?

   

 

 EL PRESUPUESTO MUNICIPAL PERTENECE A TODOS LOS CIUDADANOS. ESTOS TIENEN EL DERECHO DE DELIBERAR Y PARTICIPAR EN FORMA DIRECTA EN LAS DECISIONES QUE AFECTAN A SU CIUDAD Y AL BARRIO DONDE VIVEN. A DEFINIR LAS PRIORIDADES DE INVERSIÓN DE ACUERDO CON   LA DISPONIBILIDAD EXISTENTE.

 

  ESTO NO INCLUYE LOS GASTOS FIJOS DE LA MUNICIPALIDAD, POR EJEMPLO LOS SUELDOS DE FUNCIONARIOS.

 

    SE TRATA DE UN PROCESO DE   DEMOCRATIZACIÓN Y DESCENTRALIZACIÓN DE LA MUNICIPALIDAD, QUE LLEGA HASTA CADA CIUDADANO.

 

*      Este sistema existe en ciudades de Argentina, Brasil, Canadá, España, Perú, en algunas comunas de Chile, etc. 

*      Las vecinas y vecinos, reunidos, deciden  y controlan directamente la ejecución de un porcentaje del presupuesto municipal que se refiere a la inversión en los barrios para mejorar aspectos como: Seguridad Ciudadana, Veredas, Grifos, Pavimentación, Ciclovías, Iluminación, Parques, entre otros.

 De este modo se  da transparencia, se fiscaliza el uso de los recursos municipales y se invierte mejor en las necesidades que la propia comunidad considera prioritarias.

 

¿CÓMO FUNCIONA EL PRESUPUESTO MUNICIPAL PARTICIPATIVO Y SUS ETAPAS?

 

1.- De acuerdo a los límites de cada barrio de la ciudad, la cantidad de población en cada uno de ellos, sus condiciones de vida y las  necesidades básicas insatisfechas, se establece  el monto del presupuesto que se destina a cada territorio.

2.- Se realiza en cada barrio una Asamblea Plenaria o Cabildo y trabajo en talleres. Se proponen, discuten y definen proyectos: para el barrio y la ciudad en general. Previamente se ha realizado una información por todos los medio posibles.

En esta Asamblea y de acuerdo al número de participantes, se eligen los delegados del barrio.

 Cada participante puede votar por un hombre y una mujer. De este modo se promueve, desde el inicio del proceso, una participación igualitaria de delegados hombres y delegadas mujeres.

3.- Los delegados, apoyados por expertos, revisan junto a los profesionales municipales: los proyectos, establecen su factibilidad, los elaboran técnicamente y los valorizan.

4.- Los proyectos y sus costos son expuestos en asambleas y otras formas de reunión y a través de todos los medios de comunicación disponibles en el barrio.  

5.- En una jornada única y simultánea de votación cada vecino o vecina decide qué proyectos prioriza.

6.- Se ordenan los proyectos de acuerdo a la votación obtenida hasta cubrir el monto estipulado para el barrio.

7.- Se da a conocer en Asambleas de Delegados y de Vecinos los proyectos y las obras que ha definido la votación de los vecinos del barrio.

8.- En estas Asambleas, se  hace además un balance, se examina, se fiscaliza: el proyecto del Presupuesto Participativo del año anterior. Se analiza su cumplimiento, etapas y ejecución.

Dentro de las decisiones de la comunidad, puede destinarse una parte del presupuesto para que lo definan exclusivamente: las personas de la tercera edad, los  jóvenes y las mujeres.

 

DE ESTE MODO LA MUNICIPALIDAD CONVOCA, COORDINA, CONDUCE,  OTORGA EL APOYO TÉCNICO, EJECUTA LAS INVERSIONES Y RINDE CUENTAS A LA CIUDADANÍA: DEL PRESUPUESTO Y LAS OBRAS REALIZADAS.

 

LA CIUDADANÍA DEFINE LAS INVERSIONES, CONTROLA Y FISCALIZA SU EJECUCIÓN.

 

Atenta y cordialmente:

 

Dr. Edgardo Condeza Vaccaro

 

                                                                                    Presidente.

¿Que pasa con el Banco del Sur?

Politis

 

 

La puesta en marcha del Banco del Sur, que debía ser a los 60 días de la firma, en diciembre, del acta de fundación por siete países de Latinoamérica, está atrasada. ¿Cuál es el estado del proyecto? ¿Existen presiones para desbarrancarlo?

Efectivamente, ya han pasado 9 meses desde la firma en Buenos Aires, el 9 de diciembre de 2007, del acta de fundación del Banco del Sur por los jefes de Estado de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Las divergencias entre los gobiernos retardan la puesta en marcha de la nueva institución que debería reforzar la integración latinoamericana. Los acuerdos actuales apuntan a que la sede principal estaría en Caracas, al principio de «un país un voto» (mientras que en el Banco Mundial y en el FMI los derechos de voto están relacionados con la importancia económica y con la influencia política), a un monto de capital inicial (7.000 millones de dólares que podrían llegar a 10.000 millones si otros países se adhirieran a la nueva institución).

De todos modos, hay varios elementos que son objeto de debate. Un ejemplo: Brasil y Argentina, que son las dos economías principales de la región, querrían edulcorar el principio de «un país un voto», estableciendo que este principio rija solamente en las reuniones anuales del directorio del Banco.

En realidad, Brasil no siente la necesidad de un nuevo banco multilateral para Latinoamérica, puesto que ya dispone de un banco público de desarrollo muy importante (el BNDES), que controla totalmente y que tiene una cartera de préstamos muy superior a la del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo y la del futuro Banco del Sur. El BNDES financia una gran cantidad de proyectos en toda Latinoamérica y también fuera del continente, con la condición de que los países receptores «compren brasileño». Esto permite a las empresas brasileñas exportar sus mercaderías o realizar grandes obras de infraestructura. En consecuencia, el gobierno brasileño se adhirió a regañadientes al proyecto del Banco del Sur. Tanto más cuanto que esta nueva institución había sido lanzada por Hugo Chavez. Un presidente que practica una línea más radical que Lula, ya sea con respecto a Washington y Bruselas, ya sea con los capitalistas latinoamericanos.

Según su parecer, ¿cuáles son las opciones?

Más allá de los términos utilizados por los negociadores para expresar sus divergencias, pienso que se trata de hacer una elección entre dos opciones.1 O bien se pone en marcha un banco que sostenga un proyecto neodesarrollista deseado por las grandes empresas privadas o mixtas, principalmente brasileñas y argentinas, y sostenido por Buenos Aires y Brasilia (por ejemplo, el gobierno de Lula toma como modelo la construcción de la Unión Europea, en la que dominan los intereses del gran capital). O bien los países se dotan de un instrumento de financiación de políticas económicas, sociales y culturales: este proyecto se alejaría de la lógica de la búsqueda del beneficio y daría prioridad a la integración aplicando los diferentes pactos que garantizan los derechos civiles, políticos, económicos sociales y culturales. En concreto, el Banco del Sur debería financiar una política latinoamericana de soberanía alimentaria y de reforma agraria.

En el ámbito de la sanidad, habría que dotar a la región de una industria farmacéutica pública, de producción de medicamentos genéricos de alta calidad. Habría que revitalizar y conectar las distintas redes ferroviarias. Proveerse de una política común en distintas materias: la investigación y el desarrollo, la política escolar, el medio ambiente. Dar prioridad a la recuperación del control público sobre los recursos naturales. Financiar la reducción de las asimetrías que se producen entre países, como Bolivia, Paraguay y Ecuador, con ingresos netamente menores, y Brasil, Argentina y Venezuela, con ingresos mayores. En resumen, una política que tenga como objetivo unificar los derechos sociales por arriba. Es muy importante entonces que la negociación sobre el Banco del Sur no quede restringida al ámbito gubernamental. Por otro lado, por segunda vez, los movimientos sociales de estos países dirigieron una carta a los siete presidentes explicando en ella una serie de propuestas.2 Por ejemplo: los movimientos sociales signatarios de la carta se oponen a que los funcionarios de la nueva institución tengan derecho a los privilegios y a la inmunidad que gozan los funcionarios del FMI, del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo y de otras instituciones internacionales. Estos movimientos quieren garantías de transparencia y control.

La creación del Banco del Sur se produce como una reacción a la hegemonía de los países del Norte y a las políticas neoliberales desarrolladas por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo. ¿Tendrá este banco la intención de sustituir a las instituciones de Bretton Woods y convertirse en una institución internacional? ¿Deberán las Naciones Unidas tener un papel en esto?

Por supuesto, el Banco del Sur es una reacción a la hegemonía de los países del Norte. La creación del Banco del Sur se hizo posible y necesaria gracias a la conjunción de diversos factores:

  1. El Banco Mundial y el FMI están en crisis en varios aspectos como consecuencia de los resultados catastróficos que sufrieron los pueblos del consenso de Washington. Brasil y Argentina reembolsaron anticipadamente al FMI; Venezuela hizo lo mismo con el Banco Mundial. Ecuador expulsó en abril de 2007 al representante permanente del Banco Mundial en Quito y creó una comisión para la auditoría de todas las deudas públicas, incluidas las multilaterales. Bolivia dejó el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones), especie de tribunal del Banco Mundial.

  2. Los países que se adhirieron al Banco del Sur tienen más de 300.000 millones de dólares de reservas de cambio. Pueden poner en común una parte de esta suma en vez de continuar prestando al gobierno de Estados Unidos mediante la compra de sus bonos del Tesoro, retribuidos en una moneda en constante devaluación.

  3. Los gobiernos de siete países en cuestión son de izquierda o de centro izquierda.

Pienso que el Banco del Sur podría sustituir al BM y al BIRD. Además, sería necesario crear un Fondo Monetario del Sur y, si fuera posible, ir hacia una moneda única. Otras regiones del Sur podrían dotarse también de un Banco del Sur. Los diferentes Bancos del Sur podrían desarrollar una colaboración Sur-Sur.

Es evidente que las instituciones de Bretton Woods están muy inquietas ante esta situación: desearían ser invitadas a ser parte del Banco del Sur o por lo menos a disponer de un estrapontín, y en ese sentido están haciendo gestiones.

Algunos sectores de las Naciones Unidas están muy interesados. Participé hace poco, a fines de junio, en un seminario internacional sobre el Banco del Sur organizado por su secretariado general en Quito.

El Banco del Sur despierta muchas esperanzas porque los ciudadanos latinoamericanos desean que los gobiernos que han elegido aprovechen esta situación histórica favorable para poner en práctica, realmente, una política de integración alternativa al modelo neoliberal.

Traducción: Griselda Pinero y Raul Quiroz