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T r i b u n a c h i l e n a

SOCIALISTAS CHILENOS SOLIDARIZAN CON EL PRESIDENTE HUGO CHAVEZ Y SU GOBIERNO ANTE DENUNCIAS DE PLANES DE GOLPE Y MAGNICIDIO.

Como chilenos, socialistas y latinoamericanos, rechazamos y condenamos categóricamente  los graves planes golpistas y de magnicidio- que vienen de conocerse en ese hermano país-en contra del Presidente Hugo Chávez Frías y del gobierno socialista y progresista de la República Bolivariana de Venezuela.

 

 

Al cumplirse hoy, 11 de septiembre, un nuevo aniversario del cruento golpe militar que derrocó  a sangre y fuego al gobierno de la Unidad Popular, encabezado por nuestro Presidente Salvador Allende Gossens, no podemos dejar de constatar y de denunciar, que al igual que el gobierno de Allende en su época, el Presidente Hugo Chávez, su gobierno y la democracia Venezolana, han estado y continúan hoy bajo un permanente e incesante asedio y agresión del imperio norteamericano, encabezado por la administración de George W Bush.

 

La agresión interna y externa de la cual es objeto el Presidente Hugo Chávez, su gobierno y el pueblo venezolano, es la misma que buscó impedir hace 35 años atrás el proceso de transformación democrática, popular y socialista más profundo que haya conocido la historia de nuestra patria, encabezado por Salvador Allende y el pueblo chileno.

 

Ante estos intentos de magnicidio y de golpes antidemocráticos solidarizamos con el compañero Presidente Hugo Chávez, con su gobierno, con los militantes del PSUV y las fuerzas bolivarianas que luchan hoy en ese hermano país por construir la justicia social, la democracia y el socialismo.

 

En el mes de octubre próximo en el marco del proceso de integración de nuestra región expresado en UNASUR, el Presidente Hugo Chávez visitará nuestro país, en esa oportunidad los allendistas y los demócratas chilenos en general, aprovecharemos la oportunidad de expresarle nuestra activa solidaridad y amistad ante estas nuevas agresiones y amenazas, las que estamos seguros, serán nuevamente derrotadas.

 

Esteban Silva Cuadra                                                    

Miembro del Comité Central                                          

Partido Socialista de Chile 

______________________ 

Rafael Araya Masry

Presidente Regional America

Miembro del Comite Central

Partido socialista de Chile                                             

 

 

jueves, 11 de septiembre de 200811 de septiembre

El temple moral de Allende

El temple moral de Allende

por Hermes H. Benítez (Edmonton, Canadá)
jueves, 11 de septiembre de 2008

"Es preferible morir de pie que vivir de rodillas".
Emiliano Zapata. 

Han transcurrido 35 años desde aquel trágico 11 de septiembre en el que el Presidente Allende, luego de combatir por más de cuatro horas contra las abrumadoramente superiores fuerzas militares golpistas, cuando ya se le había terminado el parque, y no quedaba otra salida digna, enfrentó solo la muerte en el Salón Independencia de La Moneda, en los momentos en que su vetusto edificio era envuelto en las llamas y la humareda provocadas por la metralla, los cañonazos y el bombardeo aéreo.
 
Tomará aún muchos años más poder comprender en toda su magnitud los efectos y el significado moral, político e histórico de estos hechos, pero fuimos muchos los chilenos que aquella mañana, al escuchar el discurso final de Allende, y posteriormente el sumbido de los aviones y las explosiones de los rockets, comprendimos ahí mismo la grandeza y el valor de la conducta del Presidente.
 
No cabe duda que Allende tiene asegurado un lugar de honor en la historia de Chile y de las luchas libertarias de los pueblos del Tercer Mundo. Los valores por los que dio la vida, su sentido de la dignidad  y del honor serán apreciados, celebrados y emulados mientras haya en este mundo seres humanos amantes de la virtud, la consecuencia y la justicia.
 
Pero, ¿en qué consistió específicamente la grandeza de Allende? Como es manifiesto, a esta pregunta puede responderse de diversas maneras, según se haga referencia a sus diferentes facetas de hombre, de político y de estadista. Pero hay una especial cualidad suya que se proyecta en cada una de sus dimensiones: nos referimos a la profunda moralidad que caracterizó siempre cada una de las grandes decisiones de su vida política.
 
Como lo registra su biografía, Allende, que había nacido en el seno de una familia con una larga tradición de profesionales burgueses progresistas, se hizo socialista al tomar conciencia, durante su época de estudiante, de los sufrimientos, la explotación y las postergaciones de las clases trabajadoras chilenas y latinoamericanas. Esa decisión suya se basó en un repudio moral de la desigualdad y la injusticia, que se manifestó inicialmente en él bajo la forma de un compromiso ético contraído con su padre en 1932, ante cuyo lecho de muerte juró dedicar su vida a la lucha social.
 
Pero es evidente que ese rechazo de las injusticias de la sociedad era sólo la expresión parcial de una profunda disposición moral que abarcaba la totalidad de su identidad de hombre y de médico. Es esta disposición constitutiva suya lo que hizo que se inclinara ya en su juventud hacia el socialismo, y que se vinculara también tempranamente a una institución iniciática como la Masoneria, inspirada centralmente en los valores éticos, intelectuales y políticos de la Ilustración. Juan Gonzalo Rocha ha investigado con gran acuciosidad esta faceta de la vida de Allende, en su libro ALLENDE, Masón,(1) al tiempo que ha tratado de iluminar la relación que sus creencias masónicas guardaban con sus convicciones políticas marxistas.                  
 
Si se examina la personalidad de Allende a la luz de su decisión final, se ponen de manifiesto a lo menos tres valores característicos: su dignidad de hombre, de líder de la izquierda y de Presidente, la consecuencia entre sus ideas y convicciones, y su valentía. Conjuntamente con estos tres valores personales se destacan en él tres actitudes morales hacia los demás: la compasión por el oprimido, la tolerancia hacia las ideas y creencias ajenas, y el respeto por la vida humana.
 
Fue su profunda dignidad personal, lo que lo hizo elegir la muerte antes que rendirse y someterse a sus enemigos, sentimiento que se potenciaba en él en una aguda conciencia de la dignidad que conllevaba su doble condición de líder de la Izquierda y Presidente de la República. Una persona es  consecuente cuando su conducta no hace sino confirmar sus creencias, palabras y promesas; Allende había dicho muchas veces, en discursos y conversaciones privadas, que sólo muerto podrían impedirle terminar su mandato, pero la coherencia entre estas palabras y su conducta el 11 de septiembre demandaba una valentía a toda prueba. Por eso, al declarar, refiriéndose a Ernesto Che Guevara, en la famosa entrevista que le hizo Regis Debray en 1971, (2) que no creía "que hubiera existido un hombre en la historia latinoamericana que hubiera demostrado tanta consecuencia en sus ideas, tanto coraje, tanto desinterés", Allende no pudo entonces sino caracterizarse a sí mismo.
 
De las tres referidas actitudes morales de Allende hacia los demás, la primera de ellas se manifiesta en su constante preocupación, como médico, como dirigente social y como parlamentario, por la salud, los derechos, y los intereses de las grandes mayorías postergadas. La segunda actitud moral, su sentido de la tolerancia, se expresó con gran claridad en su negativa a imponer por la fuerza su propia postura táctica a las fuerzas de la izquierda, polarizadas en un "empate catastrófico" entre ultras y moderados, como lo ha mostrado brillantemente Tomás Moulian.
 
En cuanto a la tercera actitud moral de Allende hacia los demás, su respeto por la vida humana, se revela en su aspiración a realizar en Chile una revolución sin sangre: pero cobra especial relieve tanto durante el Tancazo del 29 de junio como en el propio 11 de septiembre, en sus esfuerzos por proteger la vida y la integridad física de los partidarios de su gobierno, y de los trabajadores en general. Sin embargo, pocos hechos destacan mejor su profundo respeto por la vida humana que su constante vigilancia y preocupación por sus compañeros y compañeras, durante las horas más críticas de la heroica resistencia en La Moneda.
 
La actitud viril y digna del Presidente de no rendirse, ni entregarse vivo a sus enemigos, condenó en un mismo acto a la bancarrota moral a aquellos que se habían levantado en armas contra su gobierno. La superioridad moral de la conducta de Allende puso de manifiesto la bajeza de los motivos y la acción de sus enemigos, a los que deslegitimó para siempre, política y moralmente, ante la faz del mundo y de la historia.
 
¿Qué ocurrió con los valores de la dignidad, la tolerancia y el respeto por la vida humana a consecuencia del Golpe? La violenta irrupción militar en la política chilena vendría a manifestarse en la forma de una completa reversión de los valores que el Presidente Allende había encarnado y defendido con su propia vida. La dignidad del hombre y del líder-Presidente sería reemplazada por la bestialidad ignorante del dictador dotado de poderes omnímodos. La tolerancia hacia las ideas y convicciones ajenas, se convirtió, bajo la dictadura, en la más brutal persecución y represión del pensamiento de Izquierda, y de cualquier forma de disidencia, de que se tenga memoria en el país.  Mientras que el respeto de Allende por la vida humana vino a encontrar su más completa negación en los asesinatos, la tortura y el desaparecimiento de miles de chilenos a lo largo de 17 años. Que cada cual saque de esto las conclusiones que sus luces y su código moral le permitan. 
 
Notas:
 
1. Juan Gonzalo Rocha, ALLENDE, MASON. La visión de un profano, Santiago, Editorial Sudamericana, 2000.
 
2.  R. Debray, CONVERSACION CON ALLENDE, México, D.F., Editorial Siglo XXI, 1971.        

Desclasifican nuevas conversaciones entre Nixon y Kissinger para derrocar a Allende

Desclasifican nuevas conversaciones entre Nixon y Kissinger para derrocar a Allende

por Peter Kornbluh (EE.UU.)
jueves, 11 de septiembre de 2008

Treinta y cinco años después del Golpe de Estado en Chile, apoyado por Estados Unidos, transcripciones recientemente desclasificadas de las conversaciones del entonces consejero de seguridad nacional de Estados Unidos Henry Kissinger con el director de la CIA Richard Helms, el Secretario de Estado William Rogers y especialmente con el Presidente Richard Nixon, revelan nuevos episodios sobre la trama interna de cómo su administración preparó la desestabilización del primer gobierno socialista elegido democráticamente en el mundo.

Si el 15 de septiembre de 1970, cuando Nixon ordenó a la CIA “evitar que Allende asumiera el poder, o lo derrocara”, era considerado el punto de partida para las operaciones encubiertas de Estados Unidos que contribuyeron al derrocamiento del gobierno de Salvador Allende, estas nuevas revelaciones cambian el mapa de la operación.

Según estas transcripciones, Nixon y Kissinger iniciaron sus planes para revertir los resultados de las elecciones chilenas tres días antes. Al mediodía del 12 de septiembre de 1970, Kissinger llamó a Helms para agendar una reunión urgente del “Comité 40”, un grupo de alto rango que supervisaba las operaciones encubiertas del gobierno de los Estados Unidos. Aproximadamente 35 minutos más tarde, en medio de un informe verbal que se le entregaba a Nixon sobre un secuestro de avión con rehenes en Amman, Jordania, Kissinger le dijo al Presidente: El gran problema hoy en día es Chile.

Esa trascripción revela cómo el Presidente de Estados Unidos concentró su atención en los esfuerzos por impedir el arribo al poder de Allende. En esa llamada, Nixon exigió ver todas las instrucciones que se le enviaban al embajador de EE.UU. en Santiago, Edward Korry. Al punto de ordenar que el Departamento de Estado fuera alertado de que él quería ver todos los cables enviados a Chile.

-Quiero una evaluación sobre las opciones disponibles -le dijo Nixon a Kissinger.

Cuando Kissinger le respondió que la posición del Departamento de Estado era la de permitir que Allende asumiera el poder y entonces ver lo que se podía hacer, Nixon inmediatamente vetó esa idea. ¿Igual como ocurrió con Castro? ¿Cómo ocurrió en Checoslovaquia? La misma gente dijo la misma cosa. No permitas que lo hagan, instruyó el Presidente.

En esa conversación, Kissinger y Nixon también hablaron sobre Agustín Edwards, el empresario y dueño del diario El Mercurio.

-Agustín Edwards ha huido –le informó dramáticamente Kissinger al Presidente-, y llega aquí el lunes. Me voy a reunir con él el lunes para conocer su versión de la situación.

-No queremos que se filtre un gran artículo respecto de que estamos tratando de derrocar al gobierno –respondió Nixon

El Secretario de Estado William Rogers, a quien Nixon y Kissinger en buena parte excluyeron de las deliberaciones sobre Chile, era igualmente sensible a esa posibilidad. La transcripción de su conversación con Kissinger dos días después refleja el nivel de preocupación del Departamento de Estado sobre la posibilidad de que Washington pudiera ser descubierto en su intento de subvertir la democracia electoral en Chile. En su conversación del 14 de septiembre, Rogers predijo con precisión: Sea lo que sea que hagamos, probablemente terminará muy mal. También le sugirió a Kissinger encubrir el rastro documental sobre las operaciones estadounidenses para asegurar que el registro documental no se vea mal.

-Mi sensación -y creo que coincide con la del Presidente- es que debemos incentivar un resultado diferente al de [referencia censurada], pero debemos hacerlo tan discretamente que no nos salga el tiro por la culata –le concedió Rogers a Kissinger.

La conversación continúa:

Kissinger: La única duda es cómo se define “el tiro por la culata”.

Rogers: Que nos descubran haciendo algo. Después de todo lo que hablamos sobre elecciones, si la primera vez que un comunista (sic) gana una elección, Estados Unidos intenta impedir que el proceso constitucional tome su curso, nos vamos a ver muy mal.

Kissinger: El Presidente opina que se debe hacer todo lo posible para evitar que Allende asuma el poder, pero a través de canales chilenos y con un bajo perfil.

El informe de un comité especial del Senado de EE.UU. que a mediados de los ‘70 investigó las operaciones encubiertas de la CIA en Chile, no citó estas transcripciones secretas, a pesar de que son el registro de las primeras conversaciones sustanciales entre Nixon y Kissinger sobre cómo impedir que Allende asumiera el gobierno. En entrevistas con dos miembros de ese comité del Senado que redactaron ese informe -Acciones Encubiertas en Chile,1963-1973-, ninguno recordaba haber visto estos dramáticos documentos, que incluyen una conversación hasta ahora desconocida entre el Presidente Nixon y su Consejero de Seguridad Nacional, Kissinger, respecto de las posibilidades de derrocar a Allende, sólo diez semanas antes del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.
La búsqueda de los Telcons

En los días posteriores a la estrecha elección de Salvador Allende como Presidente de Chile el 4 de septiembre de 1970, Henry Kissinger sostuvo una serie de conversaciones telefónicas urgentes sobre “cómo hacerlo” en Chile. No permitiremos que Chile se vaya por el alcantarillado, le dijo Kissinger en una de esas llamadas al director de la CIA, Richard Helms. Estoy contigo, le respondió Helms.

Fue el 15 de septiembre, durante una reunión de 15 minutos en la Casa Blanca a la que asistió Kissinger, cuando el Presidente Nixon instruyó al director de la CIA, Richard Helms, de que la elección de Allende era inaceptable. Fue entonces que ordenó a la agencia actuar con su ya conocida frase hay que hacer gritar a la economía para salvar a Chile, como lo registró Helms en sus apuntes.

La CIA lanzó una campaña masiva de operaciones encubiertas –primero para impedir que Allende asumiera el gobierno, y cuando esa estrategia fracasó, para minar su gobernabilidad. Nuestra principal preocupación en Chile es la posibilidad de que [Allende] se consolide, y que su imagen ante el mundo sea su éxito, dijo Nixon ante su Consejo de Seguridad Nacional el 6 de noviembre de 1970, dos días después de que Allende iniciara su gobierno.

Las transcripciones de estas conversaciones telefónicas, conocidas como telcons, fueron creadas originalmente por Kissinger, quien grababa secretamente las llamadas que hacía y recibía (y luego pedía a su secretaria transcribirlas) mientras estaba en el gobierno. Cuando Kissinger dejó la Casa Blanca en enero de 1977, se llevó más de 30 mil páginas de transcripciones, aduciendo que eran “documentos personales”, y los usó selectivamente para escribir sus memorias.

En 1999, la organización National Security Archive inició acciones legales para obligar a Kissinger a devolver estos registros al gobierno. A solicitud del analista del Archivo, William Burr, los telcons sobre las crisis de política exterior de comienzos de los ‘70, incluyendo cuatro conversaciones desconocidas sobre Chile, fueron desclasificados recientemente por la Biblioteca Presidencial de Nixon.

El “Tanquetazo” hace vibrar a Nixon

Hasta el momento, la desclasificación de los telcons de Kissinger no ha entregado mucha evidencia de conversaciones telefónicas sobre Chile mientras se desarrollaban las operaciones de la CIA para desestabilizar a Allende en los años que siguieron. Pero a las 11 de la mañana del 4 de julio de 1973, la grabadora clandestina de Kissinger captó otra conversación hasta ahora desconocida con el Presidente Nixon. Menos de una semana después de un abortado Golpe de Estado en Santiago –el tanquetazo del 29 de junio-, Nixon llamó a Kissinger desde su casa de veraneo en San Clemente, California, para hablar sobre Allende y las perspectivas de un pronto derrocamiento de su gobierno.

Nixon: Sabes, creo que ese tipo chileno podría tener algunos problemas.

Kissinger: ¡Ah, tiene tremendos problemas! Definitivamente tiene tremendos problemas.

Nixon: Si sólo el Ejército pudiera lograr tener el respaldo de alguna gente.

Kissinger: Y ese golpe la semana pasada, no tuvimos nada que ver con él, pero igual, parece que salió prematuramente.

Nixon: Es cierto, y el hecho de que haya conformado un gabinete sin militares es, pienso yo, muy significativo.

Kissinger: Es muy significativo.

Nixon: Muy significativo porque esos tipos militares allá son bien orgullosos y tal vez ellos… ¿Cierto?

Kissinger: Sí, pienso que él está definitivamente en problemas.

Sólo diez semanas más tarde, los militares efectivamente derrocaron a Allende en un sangriento Golpe de Estado. El 15 de septiembre de 1973, Nixon llamó a Kissinger nuevamente. Se lamentaron sobre lo que Kissinger calificó como los diarios llorones y la sucia hipocresía de la prensa por concentrarse en la represión de los militares chilenos y las condenas al rol jugado por Estados Unidos. En este telcon, que fue desclasificado en mayo de 2004, Nixon señala:

-Nuestra mano se mantiene oculta en esto.

Y Kissinger replica: No lo hicimos nosotros… Quiero decir, les ayudamos. [Censurado] creó las máximas condiciones posibles… En la era de Eisenhower, seríamos considerados héroes.

*Peter Kornbluh dirige el Proyecto de Documentación sobre Chile en el National Security Archive en Washington, D.C. y es autor del libro “Pinochet: Los Archivos Secretos”.

* Fuente: CIPER Chile

A 35 años de Salvador Allende: El lado oscuro del Chile de hoy

A 35 años de Salvador Allende: El lado oscuro del Chile de hoy

Ernesto Carmona

¿Qué ha cambiado en Chile desde que fue derribado el gobierno democráticamente elegido de Salvador Allende? Han transcurrido 35 años, 17 de dictadura militar y 18 de “transición a la democracia” conducida por una coalición hegemonizada por los partidos Socialista, Demócrata Cristiano y Por la Democracia, seguidos de otros menores, como el partido Radical, llamada Concertación de Partidos por la Democracia.

La primera observación es que la “transición” lleva ya más tiempo que la dictadura. Pero las condiciones de vida del pueblo han empeorado dramáticamente desde la época de Allende. Y hay poca cabida para protestar. Hoy existe una perversa democracia formal que limita el acceso de los pobres a la política y excluye de cualquier participación a la minoría comunista y a otros grupos izquierdistas. Existe un sistema binominal de elecciones que fue creado precisamente para que dos grandes bloques –la derecha y la Concertación– se alternen perpetuamente en el poder, tal como ocurre con los demócratas y republicanos en EEUU.

El fin de la dictadura no fue sólo el resultado de la lucha del pueblo, que aportó generosamente su sangre, instigado por quienes hoy gobiernan al país, sino que prevaleció un acuerdo político impulsado por los mismos factores internacionales que provocaron la caída de Salvador Allende, es decir, EEUU, la CIA, la USAID, el Fondo Nacional para la Democracia (NED, su sigla en inglés) y las grandes corporaciones transnacionales, cuyos negocios de explotación de los recursos naturales mejoraron notoriamente en estos últimos 18 años, según todos los indicadores. Los sectores que producen mayores ganancias al capital local e internacional son la minería del cobre, que es 70% privada, y la industria de la celulosa que se extrae de los bosques del territorio indígena, entre muchos otros rubros.

Neo-derecha “progresista”

La dictadura sigue presente, pero con otra apariencia, en el exitoso modelo de “desarrollo democrático” que padece Chile, pero que se exporta como imagen envidiable para otros países. La carta magna de la dictadura, que data de 1980, ha sido legitimada por sucesivas reformas constitucionales “de parche” concertadas por el gobierno con la derecha parlamentaria. Cada vez que tienen la oportunidad, las organizacionales patronales de la derecha económica manifiestan su satisfacción por la marcha de sus negocios bajo la administración concertacionista, particularmente bajo el sexenio presidencial de Ricardo Lagos (2000-2006).

En estos 18 años de “transición a la democracia”, la Concertación se convirtió en una neo-derecha, con tintura socialista y social cristiana, como ocurrió antes con los partidos “progresistas” en Europa y en otras latitudes, donde la social democracia imitó a la democracia cristiana como nueva expresión partidaria renovada de la derecha tradicional. El socialismo de hoy no es el mismo de los tiempos de Allende. El partido del presidente inmolado que pretendió realizar reformas sociales involuciona por el mismo camino que siguieron antes sus colegas socialistas de España y Francia, los laboristas del Reino Unido, el partido “trabalhista” de Brasil y tantos otros. El Chile de hoy se puede transitar libremente pero por carreteras privadas. Santiago tiene una red de autopistas urbanas que cobran. La gente se ve triste porque está endeudada, aunque existe algo de trabajo, pero precario y “flexibilizado”. Los empleadores no tienen que complicarse con la seguridad social de sus trabajadores. La educación, la salud y la previsión social se han privatizado, convirtiéndose en negocios o “industrias”

Una nueva clase política de apariencia “democrática y progresista” se incrustó en la superestructura del poder del Estado para administrar la expoliación del pueblo chileno y de sus recursos naturales con mayor “eficiencia” que los militares y con pocos reclamos de los trabajadores, gracias al control de la Concertación sobre la Central Unica de Trabajadores (CUT). Esa clase política también ha puesto en marcha un proceso de corrupción a expensas de los fondos públicos sin precedentes en la historia política republicana del país.

Los rebeldes son jovenes

Los disidentes, incluidos cientos de miles de izquierdistas allendistas, no tienen cabida en esta democracia, porque el sistema electoral binominal les bloquea su acceso al Parlamento. Los jóvenes se niegan a inscribirse voluntariamente en los registros electorales. O sea, rehúsan adquirir el derecho al voto. Una vez inscritos tendrían la obligación de concurrir a votar a riesgo de severas sanciones. Si el derecho a voto no se ejerce, en Chile hay castigo. Y el gobierno pretende legislar una inscripción automática al cumplirse la mayoría de edad de 18 años, manteniendo la obligatoriedad del voto, en un esfuerzo desesperado por recuperar la representatividad perdida. Paradojalmente, quienes se oponen a esta medida totalitaria son los propios herederos políticos del pinochetismo que ahora juegan al populismo electoral al mejor estilo del Partido Popular español.

Cuando algunos sindicatos que no están bajo el control de la Concertación y ciertos sectores de la sociedad chilena manifiestan su descontento con el nuevo modelo político-económico que favorece a los ricos, son brutalmente reprimidos por el gobierno nominalmente “socialista”, en nombre del sagrado sistema legal heredado de la dictadura que garantiza la expoliación neoliberal. Los más afectados han sido los sindicatos de trabajadores subcontratados –o tercerizados con empleo precario y “flexible”–, los estudiantes y la etnia mapuche, cuyo territorio permanece ocupado militarmente por años, sin nada que envidiarle a Palestina. Y al igual que Israel, Chile hace caso omiso a las recomendaciones de los organismos de derechos humanos de Naciones Unidas. La región mapuche, con sus habitantes en extrema pobreza perpetua, es un territorio ocupado por Carabineros bajo permanente estado de sitio, mientras sus tierras son explotadas por las industrias madereras de los grupos económicos más ricos de Chile.

El gobierno de la socialista Michele Bachelet eligió el camino de la represión, hasta con 1.500 detenciones de jóvenes estudiantes en el mes de julio 2008. La policía militarizada de Carabineros ejerce una brutalidad sin restricciones, incluso en detenciones regulares ordenadas por algún tribunal. El fallecimiento del jefe policial en un accidente aéreo en Panamá, mientras andaba de compras con su familia y ciertos allegados, fue convertido en tragedia nacional por el gobierno y los medios de comunicación, con duelo oficial y un derroche propagandístico que elevó al difunto a la categoría de un santo.

El rol de los medios

Todo esto ocurre mientras existe una creciente criminalización de la protesta civil, que comenzó reduciendo a 14 años la responsabilidad penal de los jóvenes. Los estudiantes que protestan en las calles corren el riesgo de ser procesados como autores de crímenes, no de desórdenes públicos, como ya ocurre en países como El Salvador, que hizo suya la ley antiterrorista de EEUU, la Patriot Act. Sin embargo, cuando un estudiante de 15 años es detenido y apaleado por Carabineros en las calles de cualquier ciudad, debe permanecer detenido hasta que sus padres vayan a rescatarlo a la comisaría. Es decir, hay un doble estándar entre los derechos ciudadanos y la responsabilidad penal que siempre opera contra los jóvenes.

El debate parlamentario se realizada entre cuatro paredes, casi igual que en los tiempos de la dictadura, sólo que ahora la sala es más grande y hay más protagonistas de la clase política disfrutando de un salario que pagan “todos los chilenos”. Tampoco hay debate público democrático en la prensa, donde no hay acceso para todas las opiniones ni existe cabida para los críticos y disidentes. Los grandes medios de comunicación –cuya propiedad está súper concentrada– apoyan las medidas represivas y demás políticas del gobierno que son del agrado de los grupos económicos y de los poderes fácticos. Los medios practican un doble juego de apoyo y crítica, aunque las portadas más populares se dedican a temas banales. Dos empresarios controlan la prensa escrita del país, Agustín Edwards y Alvaro Saieh, a través de sus diarios insignia El Mercurio y La Tercera. La televisión exhibe el mismo signo ideológico, estigmatiza las protestas sociales, cultiva la banalidad y criminaliza peyorativamente a sus protagonistas a través de todos los canales. El candidato presidencial Sebastián Piñera, que es la versión local de Silvio Berlusconi, tiene su propio canal de televisión, mientras otro responde al Vaticano, un tercero pertenece al multimillonario Ricardo Claro, del Opus Dei, otros dos pertenecen al magnate mexicano Angel González y el canal del Estado es co-gobernador por los intereses comunes de un directorio acordado en cuotas entre la derecha y la Concertación.

Diputados “elegidos” a dedo

Resulta imposible describir in extenso en una simple crónica al Chile de hoy, a 35 años de la muerte de Salvador Allende. Hay múltiples brochazos para pintar esta situación. Por ejemplo, en estos días los chilenos se enteraron de la asunción de un nuevo diputado que jamás fue sometido al voto popular. Se trata del reemplazante socialista del fallecido Juan Bustos, presidente de la Cámara. La ley permitió que el sucesor fuera designado a dedo por el partido del difunto. El premio recayó en Marcelo Schilling, que se hizo célebre como organizador de “La Oficina”, una instancia de espionaje interno creada por Patricio Aylwin (2000-2004) que Ricardo Lagos convirtió en la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), para vigilar a los disidentes domésticos.

Los empresarios exportadores de productos primarios como uvas, manzanas y peras llevan años quejándose de la devaluación del dólar, que es un fenómeno mundial, no chileno. Con dinero proveniente de las ventas del 30% del cobre que el Estado sigue poseyendo (Allende nacionalizó el 100% de ese recurso), el Banco Central destinó 8 mil millones de dólares para comprar dólares durante todo 2008, haciendo subir artificialmente el precio de la divisa extranjera en el mercado interno a fin de beneficiar a los exportadores. Con esta medida se desató una inflación que eleva dramáticamente el costo de la vida y de la energía, que es básicamente importada como gas de Argentina. De paso, se violó una de las sagradas normas de la economía neoliberal, al manipular “la mano libre del mercado”, pero esto no le importa a los diarios como El Mercurio, que defienden a sangre y fuego el neoliberalismo. El ministro de Hacienda Andrés Velasco llegó a decir que las últimas cifras de aumento del desempleo son buenas porque indican que hay más gente buscando trabajo (sic).

…Y echaron a mi vecino…

Chile fue el país más golpeado por el retrógrado experimento neoliberal mundial que comenzó en los años 70. Precisamente para esa experimentación con un pueblo atado, encarcelado o asesinado, sin capacidad de reclamar, se estableció una dictadura militar. Hoy sus cifras macroeconómicas son buenas, se muestran como ejemplares para otros países, pero los números benefician exclusivamente a los que ya son ricos y al capital extranjero. Los grandes empresarios suelen decir por televisión que ahora sí el país va por “el camino correcto” del crecimiento. Pero crecimiento ¿para dónde? ¿Hacía qué?... Mientras yo escribía esta historia en esta mañana de lunes, vino la policía, un tribunal y la fuerza policial a desalojar y lanzar a la calle a mi vecino de clase media porque no ha pagado su departamento… Como diría Bertolt Brecht, ¿cuándo vendrán por mí?...

 

El encanto desencanta. Furibundos comentarios a un articulo sobre Ingrid Betancourt

El encanto desencanta. Furibundos comentarios a un articulo sobre Ingrid Betancourt

Hernando Calvo Ospina

 

 

La Operación Jaque fue un golpe a la diplomacia francesa. Negociando con las FARC, el presidente Sarkozy tenía planeado ser el centro de la liberación de Ingrid Betancourt. Para ello había apostado a los contactos que con esa guerrilla llevaba Noel Saez, ex cónsul en Colombia y oficial del servicio de contrainteligencia exterior francés, DGSE. Bogotá y Washington utilizaron desde siempre la información que a conciencia les entregaba Saez, y prepararon el rescate a su manera.

A Sarkozy le quedó la nada despreciable oportunidad de traer inmediatamente a la ex rehén por Paris. La casi totalidad de medios informativos colaboraron a fondo en el show. Esperaba, Sarkozy, levantar el bajísimo nivel de popularidad que tenía en esos momentos: 39%; y que más ciudadanos creyeran en su gobierno, pues 8 de cada diez franceses desconfiaban. Nada. Ingrid no hizo mover un ápice las estadísticas. Fue demostración de que la gran mayoría estaba por la liberación, pero la solución de sus problemas era primera: 4.5 millones desempleados, otros tantos con empleo precario, y multiplicación de limosneros por doquier.

Como por acto de magia, Ingrid se evaporizó de los medios de prensa. Fue después de la actividad que se le organizó el 20 de julio, día de la independencia colombiana de la Corona española. Frente a la Torre Eiffel le festejaron a lo grande su liberación. Reapareció a fines de agosto, pero sin la parafernalia habitual. Es que el primero de septiembre iba a ser recibida por el Papa de Roma.

El principal diario de Francia, Le Figaro , de la derecha, publicó un articulo el 28 de agosto. Era sobre las vacaciones de Ingrid y su familia en un país poco conocido: Seychelles. Este archipiélago queda en el Océano Indico, al noreste de Madagascar, y vive de los millonarios excéntricos que lo visitan.

El diario cuenta que Ingrid salió hacia allá luego de permanecer, con toda su familia, en la suite de uno de los cinco “hotel-palacio” que tiene Paris, el Raphael. Ahí estaba desde el 4 de julio. Con la partida, sigue diciendo Le Figaro , el grupo también dejaba las comidas casi diarias en el Fouquet’s, súper lujoso restaurante donde Sarkozy celebró su triunfo presidencial.

El 21 de julio tomaron el avión para Seychelles. “ En sus maletas llevaba un vestuario completo ofrecido, en toda discreción, por una creadora francesa. Un maletín [vanity] con una colección de deliciosas cremas, regalo de un fabricante de cosméticos de última gama. La marca hasta dudó, preguntándose si ese “gesto” no era “un poco frívolo”.”

Ingrid iba invitada por el presidente de Seychelles. En ese país nació la hija de Ingrid, cuando su ex esposo estaba asignado ahí como diplomático. Los primeros quince días estuvieron “ en una de las treinta villas del lujoso Hotel Maia, ubicado en una península privada [donde] los masajes son tan buenos como el simple placer de enrollarse en una toalla de baño inmaculada ”. Luego pasaron otra quincena en “ una casa que le fue prestada, en un exclusivo lugar de cinco estrellas ”.

Tiene su importancia el mencionar este articulo*, digno de una revista “people”. No tanto para saber cómo ha vivido y vive Ingrid Betancourt, como por las reacciones de los lectores. Hasta el 2 de septiembre, en la mañana, 72 personas se habían pronunciado en la página web del diario. De ellas, 62 estaban en contra del texto y enardecidos con la ex rehén. Además, al leerlas se puede visualizar la situación social en Francia. Aquí están algunos de los comentarios:

- ¡Vale la pena pasar seis años como rehén y salir llena de salud!

- Qué indecencia: en el hotel-palacio parisino, en la lujosa villa en Seychelles, su gran armario. Bueno señora, todo a costa del dinero del Estado, o sea con mi dinero. Y yo que trabajo tanto, hace dos años no voy de vacaciones.

- Saber que ella se va con sus pobres hijitos adorados a pasar un mes de vacaciones en Seychelles, mientras que el 45% de franceses no pueden ir de vacaciones. Que el gobierno se ocupe de los franceses, del poder de compra, del empleo no precario, etc. En nuestro país una familia de 4 personas con un salario mensual de 2 mil euros paga impuestos, y quien vive así?? Sarko, deja de darle todo a los ricos!!

- Me pregunto si la autora del articulo sabe del daño que le hace a la señora Betancourt contando su comida en Fouquet’s, la estadía en el hotel-palacio Raphael, el guardarropa repleto de cremas de belleza de lujo, en momentos que más y más personas están furiosas con este escándalo mediático.

- Que ella saboreé, pero sobretodo que no nos cansen más con las aventuras de esta franco-colombiana. Existen muchos franco-franceses que sufren, y no más lejos que a las afueras de Paris.

- Y los que liberaron al mismo tiempo que ella, ¿no son presentables para cenar en el Fouquet’s, para dormir en el Raphael?

- Gracias Sarko por los colombianos. ¿Usted ha considerado un instante cómo el estilo de vida y la manera de ser de esta mujer es recibido por el colombiano medio, que tiene un salario mínimo de 160 euros?

- Se debe decir que su mediatización la hace ganar mucho dinero y que los bobos aplauden a dos manos. ¿Es que ella piensa en sus antiguos compañeros de infortunio, los que no tienen a un súper Sarko que los decore y ponga a su disposición avión, carro, seguridad, etc.? ¿Por qué ella no está apresurada por volver a “su país”? ¿Es que allá no quieren de ella? ¿O es que ella prefiere la fastuosidad de Sarko?

- De corajuda víctima de secuestradores sin fe ni ley, ella se ha vuelto una “burguesa” (¿un defecto?) que vive del dinero de los franceses, privando a nuestros pobres ciudadanos de sus justas ayudas sociales.

- Soy como muchos de los lectores: estoy cansada de escuchar hablar de alguien que sólo es francesa por matrimonio. Yo pienso que ella sabe que en Colombia no la esperan con los brazos abiertos, ellos saben cómo es ella.

- Estamos esperando impacientemente el último episodio de esta novela: ¡Betancourt se largó definitivamente a Colombia!

- Para que llegue el “se fue a Colombia”, vamos a tener que esperar mucho. Ese ya no es un territorio para sus dimensiones.

- Tengo un sueño: Carla Bruni-Sarkozy huye con el esposo de Ingrid, pero el avión se les cae. Entonces Sarkozy se casa con Ingrid… ¿La vida no es bella así?

 

(*) Premier été de liberté pour Ingrid Betancourt. Anne-Charlotte De Langhe. Le Figaro , Paris, 28 de agosto, 2008.

 

Hernando Calvo Ospina. Colaborador de Le Monde Diplomatique . Autor, entre otros: “Colombia, laboratorio de embrujos. Democracia y terrorismo de Estado”. Akal-Foca, Madrid 2008.

Más de 500 dirigentes sociales rechazan acusación constitucional

Más de 500 dirigentes sociales rechazan acusación constitucional

Su "alegría y sincero agradecimiento", manifestó el senador Alejandro Navarro por el respaldo que manifestaron más de 500 presidentes de organizaciones sociales de todo el país, que suscribieron un inserto de tres páginas publicado en un medio escrito nacional, para manifestar su rechazo a la acusación constitucional que un grupo de diputados de la derecha presentó en su contra por haber participado en la marcha de la CUT el 29 de agosto del año pasado.              

Navarro, quien se encuentra a la espera del fallo del TC, dijo que "la fecha elegida por los presidentes para la publicación fue muy significativa y creo que para ellos también, ya que justo el día de la publicación, pero hace un año atrás, era yo el que estaba apoyando a los trabajadores y movimientos sociales en la marcha por sus reivindicaciones sociales y políticas, bajo la idea central de declarar nuestra oposición al modelo neoliberal”. 

     “Y ahora -prosiguió- al cumplirse un año de esa movilización social, son ellos los que me respaldan y apoyan, y manifiestan su descontento respecto a mi potencial destitución de mi cargo de senador y mi inhabilidad de dos años para ejercer cargos públicos. Esta situación, es para ellos un atentado en contra de la democracia y contra de la voluntad soberana de los más de 210 mil ciudadanos que me eligieron senador con la segunda mayoría nacional".  

     Entre los adherentes destacan el presidente de la ANEF, Raul de la Puente; del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo; de la Confusam, Esteban Maturana; Confederación de Trabajadores del Cobre, Cristian Cuevas;  de la FECH, Jaime Zamorano; de la Federación de Trabajadores de Ripley, Leandro Cortés; de la Confedereación de Trabajadores de la Construcción, Julio Arancibia; del Consejo Nacional Aymara, Cecilia Flores; y del Sindicato de Trabajadores de Telefónica Chile, René Tabilo; entre otros líderes sindicales nacionales.  

     Del mismo modo, rechazan la acusación constitucional y respaldan al senador Navarro, los presidentes de organización sociales de diversas comunas de la Región del Bío Bío, zona que el parlamentario representa. Suscriben, entre muchos otros, el presidente del Concilio de Iglesias Evangélicas de Penco, Pedro Seguel; de la Asociación de Discapacitados de Coronel, Hugo Bustos; del Sindicato de Pescadores y recolectores de  Algas de Coliumo, Tomé, Sara Garrido; de la Asociación de Taxibuses de Concepción,  Miguel Mendoza; del Centro de Alumnos del Liceo Vicente Palacios de Tomé, Katia Cabrera;  del Sindicato de Trabajadores de Asmar de Talcahuano, Mikel Capetillo.  

     También forman parte de esta nómina presidentes de  decenas de juntas de vecinos, clubes de adultos mayores, talleres laborales, tanto de la Región del Bío Bío como del resto del país, como es el caso de sindicatos de Iquique, y organizaciones sociales de Temuco, Punta Arenas, Valparaíso, entre otras, “lo que me enorgullece y renueva mi cormpromiso de estar siempre del lado de los trabajadores, de los ciudadanos y sus derechos", expresó finalmente Navarro. 

El verdadero cuarto poder

El verdadero cuarto poder

Por Marcela Jiménez / La Nación Domingo

Desde 2005 goza de notables atribuciones que hacen temblar la institucionalidad, anteponiéndose a la autoridad elegida democráticamente e interfiriendo en políticas públicas, como fue la distribución de la píldora del día después. Más grave aún es que connotados concertacionistas se han hecho parte de este cerco institucional, que se ha convertido en una angustiante pesadilla para La Moneda.

Cría cuervos y te sacaran los ojos, fue la frase que en privado repitieron este miércoles en Valparaíso varios de los senadores PS por el fallo que el Tribunal Constitucional (TC) dictó esta semana impugnando el préstamo por 400 millones de dólares solicitado por el Gobierno al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para financiar el Transantiago, y también al crédito que realizó BancoEstado al sistema de transporte capitalino.

Si bien la molestia era generalizada contra el TC por el traspié que esta resolución implicó para La Moneda, la frase iba dirigida especialmente a uno de sus integrantes: Hernán Vodanovic, socialista histórico, que llegó a dicho tribunal con los votos de sus "compañeros" de partido en la cámara alta y que, para disgusto de varios, se sumó al fallo mayoritario del TC. Pero junto a este dato, a ojos de la Concertación, esta nueva declaración de inconstitucionalidad siembra dudas sobre las atribuciones de este tribunal, que en más de una ocasión, afirman, ha actuado como un suprapoder de decisiones, que son resorte de la autoridad política, elegida democráticamente.

Desde la reforma de 2005, aquella con que el Presidente Ricardo Lagos pudo borrar el nombre del general Augusto Pinochet de la Constitución de 1980 y reemplazarla por la suya, el TC se empoderó aún más al otorgársele la atribución de realizar el control de constitucionalidad de decretos y resoluciones. Esa facultad es la que le ha permitido contravenir a requerimiento de parlamentarios de derecha políticas definidas desde La Moneda, como fue la distribución de la píldora del día después en el sistema público de salud, como método anticonceptivo de emergencia. El TC prohibió que se repartiera el Progestinor 2 en consultorios, pero no se pronunció sobre su comercialización en el sector privado, manteniéndose el criterio discriminatorio en el acceso a dicha píldora.

En el caso del préstamo del BID, no es un dato menor que el decreto presidencial contara con el visto bueno de la Contraloría, e incluso con un informe en derecho elaborado por su jefe, Ramiro Mendoza, en respuesta a la solicitud de parlamentarios de la Alianza de abstenerse de la toma de razón del decreto en cuestión.

Según constitucionalistas consultados por LND, "lo que resolvió el TC no fue la legalidad de los decretos, sino su constitucionalidad. Eso explica la divergencia de opiniones entre la Contraloría y el TC, pues son dos carriles paralelos. Se espera que si algo se ajusta a la ley, esto también sea a la Constitución, y cuando no ocurre llama poderosamente la atención", precisan en el foro.

Vivir con diez

Con la reforma de 2005, los miembros del TC aumentaron de siete a diez. Hoy está integrado por Raúl Bertelsen, Marisol Peña, José Luis Cea, Marcelo Venegas y Enrique Navarro, señalados como el alma más conservadora del tribunal. En el otro bando están el independiente Juan Colombo, los PS Francisco Fernández y Hernán Vodanovic, y por la DC, Jorge Correa Sutil y Mario Fernández.

Tres designados por el Presidente, otros tres por la Corte Suprema, dos son elegidos por el Senado y otros dos por propuesta de la Cámara de Diputados, con ratificación del Senado.

Algunas de sus atribuciones son controlar los proyectos de reforma constitucional y los tratados internacionales sometidos a la aprobación del Congreso; resolver la constitucionalidad relativa a autos acordados de la Corte Suprema, Cortes de Apelaciones y del Tribunal Calificador de Elecciones; zanjar contiendas suscitadas entre las autoridades políticas, administrativas y los tribunales de justicia que no correspondan al Senado, y pronunciarse sobre inhabilidades, incompatibilidades, renuncias y causales de cesación del cargo del Presidente de la República, ministros y los parlamentarios.

Pero precisamente la facultad de controlar los actos del Ejecutivo, que en la mayoría de las democracias modernas lo realiza la Corte Suprema, es lo que genera más ronchas. Dicha interferencia en decisiones propias de una autoridad democrática ha alzado al TC como un poder fáctico, que impugna decretos y resoluciones, como con la píldora o el mismo préstamo del BID. En opinión de constitucionalistas, en ningún país del mundo que cuenta con este organismo "se esperan decisiones sobre temas tan directamente políticos, de resorte de la autoridad [Presidente]".

Amigo colorín

Hernán Vodanovic, hace más de dos décadas, mantiene una estrecha amistad con Adolfo Zaldívar. Desde antes del plebiscito se juntaban habitualmente en el entonces bar La Casa Suiza, citas a las que también asistía el PRSD Mario Papi.

La amistad ha sido a toda prueba. Vodanovic fue senador por Aysén entre 1990 y marzo de 1994, y cuando en 2001 Zaldívar postuló por esa zona, su amigo lo apoyó. Aunque para ello movilizó parte de las bases regionales del PS a favor de su candidatura, generando un conflicto interno en el socialismo y perjudicando al candidato radical, Anselmo Sule. "Fue un tercio de ese regional que se marginó por apoyar al colorín Zaldívar; los cabecillas fueron expulsados del partido", aseguran en el PS.

El 2005, la mesa PS postulaba al abogado Francisco Zúñiga como miembro del TC, pero Zaldívar intercedió a favor de Vodanovic para que los senadores Carlos Ominami, José Antonio Viera-Gallo, Ricardo Núñez, Jaime Gazmuri y Jaime Naranjo votaran a su favor, siendo aprobado en enero de 2006 por el Senado, con los votos en contra del PRSD.

Con estos antecedentes, muchos en la Concertación no dudan de que el voto de Vodanovic en el fallo de esta semana habría sido una "pasada de cuentas" a La Moneda, en la que estaría involucrado el presidente del Senado. Y aunque el voto de Vodanovic no marcó grandes diferencias, la lectura política fue inevitable: él, junto a Mario Fernández y Jorge Correa Sutil, le dieron la espalda a La Moneda, desencadenando una duro traspié al financiamiento del Transantiago y contribuyendo a la teoría del desalojo. Crítica que fue analizada en una de las reuniones del comité político de esta semana y que fue compartida por el jefe de gabinete, Edmundo Pérez Yoma.

Se habla de un cerco institucional al Gobierno, impulsado por Zaldívar, aliado con la derecha, y de un excesivo conservadurismo del TC, que habría fagocitado a varios de sus integrantes, como al DC Jorge Correa. Ahora sólo queda esperar futuros fallos de este tribunal para ver si la pesadilla de La Moneda continúa con este cuarto poder.


 

1. Marisol Peña: Abogada conservadora y profesora de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos del Ejército. Defensora de la Constitución de 1980, fue designada al TC por la Corte Suprema en enero de 2006 como abogada integrante y en mayo del mismo año como ministra. Su cargo es por tres años, por lo que deberá ser reemplazada en abril de 2009.

2. Jorge Correa Sutil: Abogado de la PUC y DC, fue subsecretario del Interior entre 2001 y 2006. En enero de 2006 fue nombrado por el Presidente Ricardo Lagos para el TC por sólo tres años. Su cupo será renovado en abril de 2009.

3. Hernán Vodanovic: Abogado PS, fue miembro de su Comité Central y vicepresidente de dicho partido hasta el 30 de diciembre de 2005. Es designado al TC por el Senado a partir del 3 de enero de 2006, por un período de nueve años. Estará en el cargo hasta 2015.

4. José Luis Cea: Abogado conservador, fue miembro de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, y entre 1993 y 1994 integró la Corte de Apelaciones de Santiago. Profesor de Derecho Político y Derecho Constitucional en la U. de Chile y la PUC. Designado para el TC por el Consejo de Seguridad Nacional en 2002, es el único que está en el cargo por ocho años, por lo que será reemplazado en 2010.

5. Juan Francisco Colombo: Independiente de filo DC, es el presidente del TC. Desde 1965 ha sido profesor de Derecho Procesal de la Universidad de Chile. Fue por 10 años abogado integrante de la Corte Suprema, y en 1980 fue el primer abogado integrante del TC. En enero de 2010, al cumplir 75 años, dejará su asiento en el tribunal.

6. Raúl Bertelsen: Miembro de la Comisión de Estudio de la Constitución de 1980, fue rector de la Universidad de los Andes. Abogado integrante del TC entre 1997 y 2005. El Senado lo designó como miembro por un período de nueve años. Estará en el cargo hasta 2015.

7. Mario Fernández: Se paseó por varios cargos en los gobiernos de la Concertación, desde la Subsecretaría de Guerra a la Segpres. Fue ministro de Defensa y embajador en Alemania. Nombrado para el TC por el Senado a partir del 1 de enero de 2006 por un período de seis años, estará en el cargo hasta 2012.

8. Marcelo Venegas: Entre 1987 y 1990 fue fiscal del Indap. En 1997 fue asesor de Sergio Romero en la presidencia del Senado y luego se incorporó al Instituto Libertad, de RN, como asesor jurídico. Propuesto por la Cámara, el Senado aprobó su nombramiento, incorporándose al TC el 1 de febrero de 2006. Está en el cargo por nueve años, hasta 2015.

9. Francisco Fernández: Abogado PS y fiscal de la Agencia de Cooperación Internacional entre 1991 y 1993. Fue director del Servicio Nacional del Consumidor hasta 1998. Entre 2000 y 2001 fue fiscal nacional económico, y hasta el 2006 ejerció como presidente de la Comisión Asesora Presidencial para la Protección de los Derechos de las Personas. En agosto de 2006 fue designado para el TC por la Corte Suprema. Su cargo es por nueve años, hasta agosto de 2015.

10. Enrique Navarro: Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, fue designado al TC por el Pleno de la Corte Suprema en abril de 2006, previo concurso público. Está en el cargo por seis años, hasta abril de 2012.


CRONOLOGíA DEL TC

1970. Al final de su mandato, Frei Montalva logró promulgar, el 23 de enero de 1970, la “Gran Reforma” a la Constitución (Ley Nº 17.284), creando el TC con facultades de control de constitucionalidad preventiva de la ley; de control sobre decretos con fuerza de ley, además de pronunciarse sobre las inhabilidades de ministros, entre otras. En ese entonces tenía cinco miembros y el primer TC fue integrado por Enrique Silva Cimma, Jacobo Schaulsohn, Adolfo Veloso y los ministros de la Corte Suprema Rafael Retamal e Israel Bórquez.

1973. El 20 de octubre de 1970 se presentó el proyecto Hamilton-Fuentealba, una reforma constitucional que regulaba las tres áreas –privada, mixta y pública– de la economía. En mayo de 1973 se desató la controversia por el quórum con que ambas cámaras habían rechazado los vetos presidenciales presentados contra la obligación de definir por ley las empresas que pasaban al área social. Allende pidió el arbitraje del TC argumentando que ambas cámaras no podían imponerse sobre la voluntad del Jefe de Estado por un quórum menor a los dos tercios. El TC se declaró incompetente y dicha ambigüedad sirvió de “justificación jurídica” para el golpe militar.

1980. La Junta Militar, con el Decreto Ley Nº 119 del 5 de noviembre de 1973, cerró el TC por estimarlo un órgano “innecesario”. Se reinstauró con la Constitución de 1980 y quedó conformado por siete miembros –tres jueces de la Suprema, un abogado designado por el Presidente, dos elegidos por el Cosena y uno por el Senado por mayoría absoluta de sus miembros en ejercicio–, quienes durarían ocho años en sus cargos en forma inamovible, renovándose por parcialidades cada cuatro.

2005. Con la remozada Constitución firmada por el Presidente Lagos, fueron eliminados los senadores designados y vitalicios; se ampliaron las facultades fiscalizadoras de la Cámara; se redujo el mandato presidencial de seis a cuatro años sin reelección y se suprimió el rol de garantes de las Fuerzas Armadas. El TC aumentó a 10 sus integrantes. En contra de sus resoluciones no cabe recurso. Se constituye en la máxima garantía del Estado de Derecho.

2008. En abril de este año el TC emitió el polémico fallo que prohibió la distribución de la píldora del día después en el sistema público de salud, contraviniendo la decisión de repartir dicho anticonceptivo de emergencia en todos los consultorios. El fallo acogió el requerimiento presentado por 36 diputados de la Alianza. Los miembros del TC desestimaron inhabilitar a Raúl Bertelsen, quien había presentado un estudio en derecho contra el anticonceptivo de emergencia en 2004.

Venganza sin uniforme

Venganza sin uniforme

Por Jorge Escalante, Luis Narváez y Javier Rebolledo / La Nación Domingo

Un equipo de LND recorrió 2.500 kilómetros, en tres regiones del sur de Chile, para escudriñar en los secretos de las matanzas más feroces de campesinos ocurridas en la dictadura. Detrás de esos crímenes estuvieron terratenientes, comerciantes y vecinos que hicieron la guerra sucia aliados con militares y carabineros. A 35 años de estos crímenes, y a pesar de que en algunos casos ha llegado la justicia, la mayoría sigue libre y aún recorren como amos y señores los campos, pueblos y caseríos del país.

Fue la venganza que aterrorizó poblados enteros, amparada cada vez en la oscuridad de la noche. Los autores de los crímenes de campesinos y trabajadores de otros oficios fueron civiles amos del lugar, que tras el golpe militar y aliados con los militares y la policía uniformada, decidieron la vida y la muerte de las víctimas que eligieron. Algunos actuaron disfrazados con atuendos de guerra, preparados y decididos a exterminar a quienes habían defendido sus derechos contra la explotación instalada desde siempre en los campos. A veces, desde antes de la asonada golpista, ejercieron tareas paramilitares junto al movimiento de ultraderecha Patria y Libertad. Otros actuaron vinculados a distintos grupos de corte fascista organizados para oponerse por la violencia a las conquistas de los trabajadores en los años del sueño socialista. Pero todos respondieron con el odio de presenciar cómo sus eternos súbditos y servidores de sus deseos reproductores de la fortuna, les ganaban terreno contrarrestando humillaciones y atropellos de su dignidad y la de sus familias. Especialmente al interior de los fundos donde la ley era el patrón.

Historias dramáticas donde en algunas ocasiones los mismos padres o parientes culparon a los suyos por involucrarse en las luchas sindicales por mejoras laborales, justificando a sus patrones, a estos activistas civiles y a los militares, por haberles dado caza y hacerlos desaparecer.

En cada ciudad, en cada pueblo o caserío precordillerano donde la muerte llegó vestida de civil o disfrazada de verde olivo, el terror infundido por la mano de estos poderosos permanece hasta ahora. Sus habitantes se muestran hostiles a las preguntas sobre aquellos tiempos. Invocan el olvido por el paso del tiempo, o simplemente confiesan mirando alrededor que todavía temen a que regrese el azote que llenó de sangre las calles y senderos rurales.

Algunos de estos civiles autores de las masacres todavía se pasean por los mismos recorridos que frecuentan los familiares de los caídos para comprar el pan del día. A veces los escupen al pasar, insultándolos por haberlos llevado a sentarse en las bancas de los acusados en un tribunal.

Las madres o hermanos que se atrevieron desde temprano a vencer el miedo de la amenaza constante persiguiendo judicialmente a estos hechores, sufrieron el doble castigo de perder a los suyos y recibir el desprecio de sus vecinos. Y hasta de los propios compañeros de combate de sus deudos, que cruzaron al otro lado de la vía para esquivar aquellos ojos tristes y desamparados que nunca dejaron hasta hoy de buscar a sus desaparecidos.

La Nación Domingo recabó la lista de los 51 civiles procesados o condenados por el secuestro y desaparición, o por los homicidios, de operarios del campo y otros que ejercían múltiples oficios. Del total, 15 corresponden a alemanes de Colonia Dignidad, que no son abordados en este reportaje porque sus andares son conocidos. Sin embargo, en la gran mayoría de los otros 36, sus identidades y acontecimientos permanecen todavía desconocidos públicamente.

El equipo de tres periodistas de LND recorrió 2.500 kilómetros y cruzó tres regiones entre Osorno y Los Ángeles, incluyendo zonas precordilleranas, para rehacer la ruta de la venganza. Todo sucedió en medio del temporal más grande de los últimos 30 años, que dejó 17 mil damnificados, sorteando con su vehículo carreteras y caminos interiores inundados.

SEÑORES DEL FIN DE CHILE

Miguel Ángel Fuentealba tenía cinco años cuando el 10 de octubre de 1973 el negro de la noche se tiñó de rojo en el caserío de Liquiñe, 150 kilómetros al este de Valdivia, cerca de la frontera con Argentina. A su padre lo llevaron junto a otros diez campesinos sobre el puente del río Toltén en Villarrica, le dieron varios tiros y le abrieron el vientre con corvo para que su cuerpo no flotara y desapareciera en la corriente.

Miguel, hoy en los cuarenta, por muchos años no supo qué pasó con su padre, Isaías. Por las tardes se peinaba bien, se ponía su mejo r ropa, "y bien lustradito me sentaba en un sillón que había afuera de la casa a esperar que mi viejo volviera en la micro del fundo en la que siempre llegaba". Tartamudea un poco, lo que le sobrevino desde entonces, mira a los ojos, y de repente su voz se hace más leve por la emoción del recuerdo. Afuera, en las calles de Villarrica, donde lo encontramos en un café, la lluvia es imponente.

Luis García Guzmán era el hijo de Julián, dueño de las Termas de Liquiñe, rabiosos anticomunistas ambos. La hostería y cabañas del complejo sirvieron de cuartel general para la cacería. Allí, Luis García y su padre, ya fallecido, le hicieron la lista de quiénes había que cazar al capitán Hugo Guerra Jonquera, que llegó con fuerzas militares de Valdivia. Los García pusieron también los vehículos para transportar a los detenidos hasta su destino final.

Once campesinos de los fundos Paimún, Trafún y Carranco sufrieron la condena que les impusieron estos amos y señores del pueblito.

El Complejo Forestal y Maderero Panguipulli, al que pertenecían los tres predios, la mayor área maderera en hectáreas y poder de los campesinos de la historia de Chile, fortalecido durante el Gobierno de Allende con José Liendo Vera, el "comandante Pepe", como su principal líder, fue temido entonces por los terratenientes de la precordillera de la X Región. Ahora era el tiempo de la reversa, cuando había que cobrar en vidas.

Pero esa noche la esposa de Luis García, María Hernández Calderón, vio todo. Veinte años después, García la abandonó con sus dos hijos por otra mujer, y fue ella quien ahora se vengó y denunció lo que presenció aquella noche de octubre: los once campesinos amarrados y vendados arriba de los vehículos de los García, y su marido manejando, uno de ellos vestido de militar. Ella vio salir desde la hostería el convoy de la muerte destino al río Toltén.

Refugiados de la lluvia bajo el alerón del edificio donde habita en Villarrica, María habló con LND para contar su desdicha. Pero después de su confesión a la justicia en 2005, García la visitó y con amenazas la obligó a firmar una carta desdiciéndose de sus declaraciones donde relató lo sucedido.

"Le firmé la carta para que me dejara tranquila, porque era prepotente, ya nadie lo quiere por eso". Pero meses después, la mujer arremetió de nuevo y volvió a ratificar sus dichos en el proceso que se instruye por este episodio. Sorprende su entereza y valor, y sus ideas claras. Huimos del frío y la lluvia y nos acompaña a tomar chocolate caliente para entibiar los recuerdos amargos.

Como una jugarreta del destino, Luis García, que también fue "alguacil" de Carabineros, bautizó su actual negocio de maderas nativas con el nombre de uno de los fundos de la tragedia: "Maderas Nativas Paimún S.A.", en la carretera entre Villarrica y Lican Ray. Allí lo buscamos sin suerte. Su mujer dice que está en Santiago.

SENTENCIA DE FAMILIA

Miguel Ángel, uno de los cinco hijos que dejó su padre, Isaías, no oculta que por mucho tiempo pensó en matar a los García cuando años después supo la verdad. De adolescente debió trabajar en las termas porque eran los únicos que en el villorrio daban trabajo. Su madre, Hon

orinda, también sirvió para los señores. Y los García con sus compinches militares siguieron acudiendo a festejar y cantar con la guitarra a la fonda de su abuela en Liquiñe.

"Hay todavía una esperanza de que él vuelva, aunque sé que es irracional Mi hija me dice a veces: ¿y si el abuelo está vivo en otro país? Es que la mente es tan extraña", divaga Miguel Ángel, mirando por la ventana del café a la calle mojada.

En octubre de 1994, los García vendieron el complejo turístico a la Armada, que lo adquirió en 196 millones de pesos, bajo la lupa del notario de Panguipulli Leonardo Calderara.

Consultado el comandante en jefe, almirante Rodolfo Codina, afirmó desconocer el trágico pasado de lo que ahora es un sitio de esparcimiento para oficiales y gente de mar. "Desconozco si estas termas tenían alguna vinculación con violaciones de los derechos humanos", respondió el almirante a LND.

En Liquiñe, las tías de Miguel Ángel, Gloria y Marta, se sorprenden con nuestra llegada a preguntar por aquel pasado que ellas y todo el pueblo quisieran enterrar para siempre.

Suenan violentas las expresiones de cariño hacia "el abuelo Julián" y "don Lucho", los García que ayudaron a matar a su cuñado Isaías. Marta es directa: "Él se lo buscó, para qué anduvo metido en tonteras", sentencia en defensa de los amos del caserío. Y completa el sentimiento advirtiendo que fue Isaías el verdadero culpable de su propia muerte y no los García. Las palabras de la mujer parecen su propia sentencia en el almacén donde la encontramos. Su hija también habla familiarmente del "abuelo Julián" como si fuera el suyo propio.

Hace un par de años, el pueblito de Liquiñe salió a las calles con banderas y pancartas para apoyar a Luis García, después de que éste fue condenado en primera instancia a cinco años y un día como autor de los secuestros y desaparición de los campesinos. "Don Lucho" llegó pidiendo firmas de apoyo en su favor, y casi todos los 1.200 habitantes del lugar lo respaldaron y abrazaron.

Es la vida real y contradictoria de estas aldeas donde a veces parece que ni el mismo Cristo llegara todavía. Tan contradictorio como el cielo tormentoso que de repente se abre en un descanso del diluvio, y en medio de la oscuridad, la soledad y el silencio más pleno nos devela su manto de estrellas y constelaciones que sobrecogen y que contemplamos entumidos, con respeto a la inmensidad y al misterio de ese universo del sur.

LOS DUEÑOS DEL MUNDO

Bajando hacia el norte, en la VIII Región, está Santa Bárbara. Desde ahí, más de 30 kilómetros hacia la cordillera, un interminable camino sinuoso, lleno de barro y plagado de bosques forestales, termina en el imponente fundo El Huachi. Lo antecede sólo el caserío del mismo nombre, humilde a su alrededor, que parece una prolongación azarosa del campo propiedad de la familia Barrueto Barting. No es casualidad que todos los conozcan, ya que muchos de los lugareños trabajan sus tierras y se instalaron ahí buscando una forma de subsistir.

Para llegar hasta el fundo donde viven los hermanos Manuel y Ricardo Barrueto sólo basta con pronunciar su apellido y los brazos se alzan siempre en la misma dirección, profundo hacia los bosques. Ya al interior de la propiedad, una de las empleadas de la casa con impresionante vista al río Huequecura nos cuenta que "el patrón" salió de mañana, debido a que tiene otro domicilio en Los Ángeles y que alterna su permanencia entre ambos lugares. "Está algo enfermo, partió a hacerse unos exámenes, lo más probable es que llegue mañana o pasado", dice con amabilidad.

Tras la desalentadora respuesta, la vuelta hacia Santa Bárbara se hizo inevitable. Luego de avanzar por colinas escarpadas, apareció el camino que indicaba la salida del fundo. Pero el portón está bloqueado por una moto todo terreno que se encuentra atravesada, como si fuera un pino más de los miles que los Barrueto tienen en su predio dispuestos para la tala. A un costado del vehículo, un hombre alto espera en actitud amenazante. Tiene pelo cano, ojos secos y el rostro envuelto en un par de mejillas pálidas. Usa un jockey rojo y con la mirada baja se acerca inquisidor. En una mano lleva una cámara fotográfica digital; la otra se posa sobre un bulto ubicado en su cintura. Luego de escrutar el automóvil y a sus integrantes, su pequeña boca cuenta escuetamente que es Ricardo Barrueto Barting.

No lo reconoce, pero él es uno de los dos hermanos que actualmente se encuentran procesados por el secuestro de seis campesinos, recién ocurrido el golpe, todos ellos empleados en su fundo.

Sin más trámite nos expulsa de la propiedad; no hay más preguntas. "Acá no se entra sin mi permiso", sentencia. Toma una fotografía de nuestro automóvil y de la patente, mientras nosotros lo inmortalizamos de vuelta con nuestra cámara.

Veinticuatro horas más tarde nos enteraríamos que a la empresa Seellmann Rent a Car llamó un supuesto detective de la Policía de Investigaciones, donde fue arrendado el vehículo, para pedir los datos de los arrendatarios, argumentando que había sido utilizado "por activistas mapuches para causar disturbios".

Doña Norma Panes conoce bien las tretas de Ricardo Barrueto. En 2006 luego de que el ministro de la Corte de Apelaciones de Concepción Carlos Aldana asumiera varias causas de derechos humanos en la zona del Biobío tuvo un careo con él. Se dio en medio de la reconstitución de la escena por los 20 secuestros de obreros y campesinos que sufrió la localidad de Santa Bárbara entre septiembre y octubre de 1973 y que tienen hasta ahora a muchas familias sin conocer el paradero de sus padres, maridos, hijos o hermanos. Ahí, frente a su rostro, Ricardo le señaló que la noche en que su marido, Miguel Cuevas Pincheira, "fue sacado de la casa en calzoncillos por hombres uniformados", él no estaba ahí.

Pero ella asegura que los Barrueto fueron parte del grupo de civiles que, disfrazados de militares, se llevaron a su marido en medio de la noche del 20 de septiembre. Norma Panes dice que los vio claramente y también su hija. Al mostrarle la foto actualizada (ver imagen) que obtuvimos de Ricardo Barrueto, Norma no duda: "Es él". Su rostro, como el de Manuel, quedaron grabados en su memoria con tanta fuerza como aquellos años en que su marido fue un trabajador más del fundo El Huachi, labor que alternaba con su oficio de zapatero.

Los testimonios de las familias de seis campesinos más que trabajaban en El Huachi, secuestrados el mismo día y en horas cercanas, permitieron que en 2002 se procesara a los Barrueto y a los civiles Sergio Fuentes Valenzuela, Jorge Domínguez Larenas y los también hermanos Jorge y José Valdivia Dames, quienes conformaron una verdadera mini-Caravana de la Muerte. Norma lo grafica de la siguiente forma: "Ese día lo que hizo el grupo de civiles, todos ellos miembros de Patria y Libertad, junto a los carabineros fue, literalmente, limpiarle el campo a los Barrueto".

Luego, un recuerdo de los años posteriores a la desaparición de su marido viene a su mente: "Todos ellos eran amigos entre sí. En una ocasión, en plena dictadura me topé con un par en una esquina. Como sabían que yo todavía buscaba a mi marido, me escupieron a la cara", dice.

La actitud de los Barrueto, al parecer, no es muy distinta. Tras mover la motocicleta para dejar libre la vía, minutos después, uno de los campesinos nos hizo dedo para acercarlo a la carretera que une Ralco con Los Ángeles. En el camino contó que Barrueto le había consultado si sabía de quién era el vehículo blanco que había ingresado sin permiso al fundo. Y nos advirtió sobre Ricardo: "Cuando los vio entrar a ustedes dijo que de aquí no salían". El joven, un sencillo trabajador forestal, con lucidez agregó que "es un hombre malo, prepotente, un carajo como patrón, que paga apenas para subsistir. Se aprovecha del sufrimiento y la necesidad del trabajador".

Actualmente, los civiles responsables de la matanza permanecen procesados. Luego de ejecutarlos, la mayoría fueron lanzados al río Biobío desde el puente de Santa Bárbara.

AMIGOS INSEPARABLES

Unos pocos kilómetros al sur de Santa Bárbara, en Mulchén, otra ola de secuestros se llevó a cabo gracias al trabajo coordinado de civiles y Carabineros. Organizados de la misma forma, pero en esta ocasión vestidos con sus ropas, llegaron en la noche a buscar su venganza. Una de ellas recayó sobre el obrero y dirigente de un sindicato campesino José Orellana Gatica. Sus aprehensores: Rolf During Pohler y Samuel Arriagada Domínguez, más el contingente policial a su servicio. El motivo era claro: el obrero trabajaba dentro del fundo Verdún (nombre que alude a la sangrienta batalla de la Primera Guerra Mundial protagonizada por alemanes y franceses), cuyos dueños eran los padres de During.

La esposa de José Orellana, Sara Mendoza, recuerda que la noche del 28 de septiembre del ‘73 el piquete llegó afuera de la casa que tenían al interior de la propiedad patronal. Sin preguntar abrieron fuego y luego de unos instantes botaron la puerta. Tomaron a su marido y lo sacaron a la fuerza. No le fue difícil reconocer a During y a Arriagada, ya que siempre los veía juntos dentro del fundo. Desesperada, salió con un candelabro, pero de un balazo lo volaron de su mano. El padre de José, quien también vivía ahí y trabajaba para los During, no se levantó. Su esposa le rogó que intercediera a favor de su hijo, pero el hombre, fiel a su patrón, le contestó que se callara y siguiera durmiendo. Pocos días después, el hombre echó a Sara del fundo y continuó trabajando para los During durante toda su vida. En ese momento ella tenía 21 años y seis meses de embarazo.

Para el equipo de LND fue imposible dar con Rolf During, ya que se mueve entre varias propiedades que mantiene entre la VIII, IX y X Región. Sin embargo, encontramos a su hasta ahora inseparable amigo, Samuel Arriagada, con quien viajó en el mismo vehículo a declarar por este caso a la Corte de Apelaciones de Concepción.

También hijo de latifundistas, pero hoy venido a menos, Arriagada no figura en ningún registro público. Sólo la casa a nombre de su hermana nos alerta sobre su posible presencia. Es una casona de madera, antigua, ubicada en la esquina de las calles Soto y Villagrán. En un pequeño almacén, ubicado a un costado, nos confirman que en esa casa vive Samuel Arriagada y que si bien es un personaje poco afable, no saben que esté involucrado en crímenes cometidos durante la dictadura.

Ante la presencia de una cámara fotográfica, de todas las personas que pasaron por el lugar, el único que puso mirada sospechosa y se molestó cuando fotografiaban el frontis de la casa fue un tipo de unos 65 años, que vestía casaca y blue jeans. A los pocos segundos ingresa al domicilio y ya no queda duda: es Samuel Arriagada.

Consultado por su situación procesal, al principio negó estar involucrado en ningún juicio. Al recordarle que estuvo detenido varias semanas, en 2003, dice no tener nada que ver y que no confía en la prensa. No aceptó más preguntas, sólo se mantuvo con la vista fija hasta que nos perdimos de su esquina.

Su hermetismo silencioso contrasta con la imagen que se llevó Sara cuando se careó con él. "Le faltó sólo pegarme", recuerda. Pero ella nunca se achicó. "Cada vez que los encontraba en el banco o en algún lugar, yo llegaba con mi hijo en brazos y le decía, sobre todo a Rolf: ‘Mátame a mí también’. Él siempre se limitaba a bajar el rostro. Su madre llegó a ofrecerme dinero para que yo dejara de acusarlos. A mí eso no me interesaba. Ni un peso les acepté", cuenta la mujer de ojos negros y sonrisa tierna.

La actitud combativa de Sara es aislada. Los hermanos de José, por ejemplo, se negaron a realizarse exámenes de ADN en el Servicio Médico Legal para determinar si algunos de los restos óseos encontrados en diversas partes de Chile pueden coincidir. "Tienen miedo de que el golpe vuelva y arrasen con todo nuevamente", advierte Sara.

De todas formas, para ella siempre pudo más la añoranza de volver a encontrar a su marido. A pesar de que vivió 20 años con otro hombre y tuvo un hijo con él, no duda en mostrar sus cartas. "Elijo a José cien veces. Mis mejores momentos son cuando sueño con él. Estoy a su lado y me dice que deje de buscarlo. Ahí lo escucho y soy feliz. Cuando despierto todo cambia", cuenta.

Aunque ninguno de los dos confesó el secuestro, actualmente Samuel Arriagada está condenado en primera instancia a cinco años y un día de presidio por el secuestro calificado de José Orellana. A Rolf During, en tanto, se le impusieron 10 años. El motivo es que el descendiente de alemanes guarda otro muerto bajo la mesa. En este último caso sí reconoce que fue uno de los que apretó el gatillo.

EL COMPAÑERO DEL AÑO

En su declaración judicial ante el ministro con dedicación exclusiva Carlos Aldana, Rolf During reconoció que el 28 de septiembre, mientras hacía guardia de apoyo a Carabineros, recibió a Jorge Narváez Salamanca, quien llegó detenido en compañía de "un grupo de personas". No recuerda quiénes eran. Posteriormente, relata During, subió a un auto y se sentó al lado de Narváez hasta que llegaron al retén de Quilaco, un pequeño pueblo ubicado a pocos kilómetros de Mulchén. Ahí los esperaba el teniente de Carabineros Jorge Maturana (también condenado). Luego de una hora de espera, lo llevaron hasta el puente Quilaco, ubicado sobre el río Biobío, lo sentaron sobre una de las barandas y luego procedieron a ejecutarlo.

El otro civil que estuvo presente en la escena del crimen, José Horacio Pacheco Padilla, también declaró que During fue uno de los tres que disparó. Respecto de su participación, señaló que participó de la detención y que, como no estaba armado, sólo fue testigo ocular.

Sin embargo, Pacheco Padilla era compañero de colegio en el Liceo de Hombres de la ciudad de Jorge Narváez (iba un curso más arriba), pertenecía al grupo Patria y Libertad y también al grupo de apoyo civil a Carabineros. Por otro lado, Narváez tenía entonces 15 años, militaba en el MIR. De ahí que la evidencia judicial apunta a que fue él quien entregó el nombre de su compañero.

Cuando se pregunta por José Pacheco, en Mulchén su nombre suena conocido. "Maneja un colectivo de esos de letrero amarillo", comenta un vecino. La descripción agrega que trabaja para la "línea número 2", que tiene su garita al final de la calle Victoria, casi en el límite urbano de la pequeña ciudad. Es una casucha verde de madera, rodeada de los clásicos vehículos negros que llegan y se van. El resto de los colectiveros dicen que Pacheco maneja un Chevrolet Corsa, el único que hay en la línea. Además, todos cuentan que es un tipo afable y simpático. Ninguno de ellos reconoce saber que tenga algún tipo de problemas con la justicia. Lo consideran un hombre tranquilo que vive junto a su familia.

Tras unos minutos de espera, el vehículo aparece. De su interior desciende un tipo de unos 52 años, robusto, panzón, canoso y de bigote. Se apresura a indagar el motivo de nuestra presencia. "Una carrerita hacia Los Ángeles", le respondemos como excusa para saber cómo se desenvuelve a pesar de su pasado. Decide posar junto a su vehículo, con absoluto relajo.

En más de 32 años, nadie, excepto uno o dos familiares de las víctimas, le recordó su crimen: haber sido parte de un grupo de voluntarios que detuvieron ilegalmente a Jorge Narváez Salamanca, y participar en su ajusticiamiento.

Al igual que Rolf During, durante años Pacheco negó su participación en la muerte de Narváez. Sólo en los últimos años la memoria se le ha refrescado. Actualmente está condenado a cinco años y un día. Si se confirma su sentencia de primera instancia, tendrá que ir a prisión. During también.

EL LOCO BARRIENTOS

La metralla y el zumbido de las balas rompían el silencio de la noche del sur. Hoy, a medianoche, en los rincones de la X Región se sigue oyendo el batir de los árboles resistiendo el viento, las gotas de agua que caen desde las ramas y el murmullo de la fauna nocturna. La noche del 16 de septiembre de 1973 fue una de aquellas donde no fueron los truenos los que rasgaron la naturaleza, sino las ráfagas de las armas de uniformados y civiles que se descargaban contra campesinos, que eran parte generacional de esa naturaleza.

Esa misma fecha, a la misma hora, la familia Valderas se preparaba para dormir. Aunque habían sabido del golpe en Santiago, ellos no pensaron que las caravanas de la muerte que se desataron en el país podrían llegar hasta ellos. Es más, los 16 hermanos que componían la familia comenzaban a llegar para juntarse los días de Fiestas Patrias.

Todo esto hasta que se oyeron los pasos de varios hombres que se venían sobre la humilde vivienda, ubicada a 200 metros del camino que bordeaba el lago Puyehue. Flavio, el hijo mayor, se topó casualmente a mitad de camino con el grupo, cuando se dirigía a la letrina. "Alto ahí, buscamos a Flavio Heriberto Valderas, no te movái conchetumadre; te vamo a matar, culiao", dijo un carabinero. Un culatazo le quebró el arco superciliar derecho al joven y le desprendió parte de la piel. "Mi madre dijo que se le había salido el ojo del golpe", relata su hermana Luz Marina.

En su sencilla casa, ubicada en calle Diego de Almagro, ella relató a LND que "mi hermano era un chiquillo tranquilo, trabajador, que hacía un par de semanas se había peleado con un carabinero, y éste lo había amenazado. Esa noche, Barrientos acompañó a la patrulla de Carabineros, los guió y les facilitó vehículos. También les indicó donde vivía ‘Cantarito’ y entró con el destacamento para señalarlo, porque también pensaba que mi hermano le había trancado la puerta de su casa para molestarlo".

Consta en el expediente del caso que Flavio Heriberto nunca tuvo una actividad política y que su muerte, más bien correspondió a una venganza personal.

Pero Luz Marina Valderas no ha olvidado ninguna de las numerosas ocasiones que ha tenido que encontrarse con Jorge Barrientos Camadro, en Osorno. La justicia dice que fue uno de los responsables del secuestro y posterior desaparición de su hermano Flavio Heriberto, a quien apodaban "Cantarito".

Actualmente, Barrientos es un tipo que viste siempre con chaqueta, blue jeans y botas. Usa un sombrero de huaso y se moviliza en un todo terreno. Tiene dos fundos: uno en Puerto Octay y otro en Puyehue. Su vida, en los últimos 35 años, ha sido tranquila, a excepción de sus constantes arrebatos violentos y su conocido mal genio. El ex dueño de la Radio Sago, Pedro Burgos, relató a sus cercanos sobre una reunión en el club de caza y pesca local, donde asistió el sujeto. El anciano relató cómo Barrientos sacó de su cintura una pistola para disparar al aire porque no estaba de acuerdo con una decisión. Así ha pasado su vida, entre los fundos, la Feria Tattersall de ganado y, recientemente, desfilando por tribunales y pasando un tiempo en la cárcel.

Luz Marina hace muchos años que trabaja para el senador Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Ella cuida el departamento que el legislador mantiene en un céntrico edificio. Pero también trabaja, desde hace años, como garzona en eventos.

"Una vez me tocó el cóctel de inauguración de una planta de secado de Soprole. Yo servía en una bandeja y tuve pasar por su lado. Me conoció y me botó la bandeja de un manotazo", recordó la mujer.

Tampoco dice olvidar el odio con que la miró la mañana en que, nuevamente por casualidad, pasaba a dejar las llaves de su camioneta a un puesto de flores, antes de partir a Concepción, donde le esperaban varios días de prisión preventiva, el único tiempo que ha estado privado de libertad por la desaparición forzada del campesino.

Luego del recorrido, constatamos que a 35 años de las matanzas, estos "señores" siguen siendo los amos de sus pequeños reinos, cuyos súbditos les siguen temiendo, como si fuera hoy esa misma fatídica noche que muchos habrían preferido no vivir.