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T r i b u n a c h i l e n a

Opinion

Exonerados: La ley y la justicia. Por Roberto Tello

Por 81 votos afirmativos, los diputados aprobaron anoche, en una sesión especial, un proyecto de acuerdo que manifiesta al Gobierno la preocupación y malestar por la excesiva tardanza en la tramitación y otorgamiento de beneficios a los exonerados políticos. La iniciativa solicita a la Presidenta de la República que disponga todas las medidas que estime necesarias para elaborar un plan de intervención de todas las instituciones que tienen a su cargo la implementación de los beneficios a los exonerados, contenidos en la ley 19.234 y sus modificaciones.

Más recursos y diligencia

El texto llama a dinamizar la evaluación y entrega de los beneficios para cumplir los objetivos de la ley, disponiendo la entrega de mayores recursos al INP, a la CAPREDENA, a DIPRECA y a la Contraloría General de la República, ya sea económicos, tecnológicos o humanos.

El proyecto demanda a la Contraloría una mayor diligencia que la demostrada hasta la fecha en el trámite de toma de razón que debe recaer en los respectivos Decretos Supremos que otorgan los beneficios de la Ley 19.234.

Asimismo, solicita al gobierno dar urgencia a la moción parlamentaria que establece plazos máximos para dar solución a la calificación de las personas exoneradas.

Por último, los diputados aprobaron enviar una copia de este acuerdo al INP, a la CAPREDENA, DIPRECA y a la Contraloría General de la República.

Autores

La iniciativa fue presentada por los diputados Adriana Muñoz, Carolina Goya, Iván Paredes, Clemira Pacheco, Fernando Meza, Jaime Quintana, Carlos Abel Jarpa, Gonzalo Duarte, Pablo Lorenzini, Jaime Mulet, Eugenio Tuma, Enrique Jaramillo, Patricio Hales, Francisco Encina, Isabel Allende, Fidel Espinoza, Raúl Súnico, Sergio Ojeda, Mario Venegas, Gabriel Silber, Carolina Tohá y José Pérez, Jorge Sabag, Eduardo Díaz, Guillermo Ceroni y Denise Pascal.

Reclamo por extrema lentitud

En el tiempo previo, el diputado René Manuel García mencionó, entre los principales reclamos de los exonerados, la extrema lentitud en la tramitación de las solicitudes, puesto que se han presentado 160 mil solicitudes, y sólo se han cursado 20 mil.

Añadió que existen trámites innecesarios, que el Gobierno, a través del Ministerio del Interior y del INP, podrían evitar, puesto que incluso hay personas que han fallecido sin obtener sus beneficios.

Denunció que existirían parlamentarios que persiguen pensiones de exonerados, y los exhortó a que, de ser así, renuncien al beneficio, para que les sea entregada a quienes de verdad lo necesitan.

Debate

Por su parte, el diputado Eugenio Tuma dijo que pese a que la intención de la legislación era reparar un daño, se le está haciendo más daño a los exonerados al demorar la tramitación de sus pensiones.

A su turno, el diputado Sergio Ojeda dijo que son 13 años, desde que se dictó la primera ley, y que sólo el 42%, o sea 110 mil, han sido calificados como exonerados, por las trabas administrativas.

El diputado Fidel Espinoza indicó que han habido demoras, debido a que hay empresas públicas que dejaron de existir, lo que dificulta la acreditación del exonerado.

En tanto, el diputado Alejandro García-Huidobro valoró la sesión para tratar este tema que, a su juicio, salvo en época de campañas, se deja de lado, cuando es necesario darle una solución definitiva.

El diputado José Pérez denunció trámites demasiado engorrosos. Dijo que a la gente se le pide reiteradamente los mismos documentos, y que la Contraloría General de la República tampoco facilita los procedimientos. También criticó la dilación en responder las peticiones de los parlamentarios, por parte de funcionarios de gobierno.

En tanto, el Ministro del Interior, Belisario Velasco, reafirmó el compromiso del Gobierno para culminar la entrega de los beneficios a los exonerados a fines del primer semestre del próximo año.

Para ello, dijo, se ha aumentado el personal administrativo para acreditar a los beneficiarios, y se priorizará a los mayores de 75 años y a las personas enfermas.

El Ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, anunció también la constitución de comisiones para acelerar los trámites y entregó un detalle de las peticiones que no han sido aprobadas.

Esta noticia fue publicada el dia Miércoles 13 de septiembre de 2006 .  

 Opinion:

Este próximo 17 de julio vence el plazo que el gobierno a establecido como ultima oportunidad que tienen los aspirantes a ser reconocidos como exonerados políticos bajo la ley 19.234 y sus modificaciones. Esta ley viene a poner justicia en una enorme franja de chilenos que fueron perseguidos políticos y sufrieron persecuciones de toda índole a manos del régimen militar encabezado por Pinochet y de los cuales una porción importante de ésta no tuvo mas remedio que salir de chile al exilio buscando nuevas oportunidades para rehacer sus vidas. Es precisamente este sector de chilenos desperdigados por el mundo, en donde se concentra una cantidad apreciable de chilenos que en algunos casos ya son beneficiarios y en otros, los mas, esperaron inútilmente ser reconocidos como tales y que por razones diversas no lo han conseguido.

La noticia, recogida en su oportunidad por este blog, sostiene las críticas al endamiege  burocrático, que ha impedido permanentemente la agilización de los trámites requeridos por los organismos acreditados para este efecto y sostiene que el mismo carece de la estructura adecuada para su buen funcionamiento producto de su escaso  presupuesto o del poco personal afectado a estas tareas, que en definitiva es consecuencia de lo primero. A estas fallas que para nosotros son centrales hay que agregarles otros tantos elementos todos relacionados entre sí y que están bien señalados en las críticas efectuadas por los legisladores que firmaron este documento.

Sin embargo existe una realidad que se ha obviado, ya que los afectados no cuentan con una voz, digamos, oficial que los represente, y que no está contemplada en el crítico documento de los legisladores, ésta no es otra que la de los chilenos radicados en el exterior, que hacen todavía mas complejo el camino al reconocimiento como exonerado político. A todos los obstáculos señalados hay que agregarle que quienes viven en el exterior tuvieron como único soporte el de poder hacer su presentación al programa entregando la solicitud en la sede consular a la que estaba afectado, según el país y la ciudad en la que estuviera radicado.

De ahí en mas las cosas se complicaban, ya que para terminar de completar los requisitos exigidos el peticionante se debía trasladar sí o sí a chile a buscar testigos, presentar declaraciones juradas y una serie de trámites mas, que solo pueden ser realizados por el afectado directamente.Así la crítica estandarizada no contempla la realidad de los chilenos en el exterior, y que seguramente es mucho más dramática que la que podemos graficar en este documento.

La ley cerrará dejando afuera a una cantidad importante de ciudadanos chilenos aptos para ser reconocidos en calidad de exonerados políticos y este estado democrático perderá la oportunidad de resarcir los daños causados por un régimen militar que terminó con el futuro de muchos chilenos que buscaron otras tierras donde forjar sus sueños o donde hacer descansar sus huesos, cuando ya los años no  alcanzan para comenzar de nuevo.

Este estado democrático seguirá en deuda con muchos chilenos y premiará a otros que formaron parte del aparato estatal militar como torturadores y represores y que hoy conforman las listas de beneficiarios de la ley 19.234, cuando deberían estar presos. Roberto TelloLunes, 16 de Julio de 2007 19:53  

Osvaldo Romo y yo.

Osvaldo Romo irrumpió en mi vida apuntándome con una metralleta AKA, la madrugada del 30 de enero de 1975. Sin orden de detención un comando de la DINA me arrestó junto a mi compañera Nubia Becker, mi amigo y dirigente socialista Eduardo Charme y Marcela Bravo. Dejaron aterrados a los dueños de casa y al hijo de Nubia, Hernán A Jaramillo de sólo 4 años.

En Villa Grimaldi Romo se hizo cargo directo de torturarme junto a Krasnoff, el Teniente Pablo, el Troglo y toda esa fauna de funcionarios del Estado que  cumplían con sus obligaciones. No fuí el único, ni el más torturado por esos equipos; tuve la suerte de salir vivo.

Al conocer la noticia de su muerte reviví la experiencia, la comenté con Nubia y recordamos a Eduardo. Pero también surgió la reflexión sobre el país que tenemos y que hemos construido desde esos años. Romo debe obligarnos a revisar el pasado reciente y las formas cómo se ha procesado; el ejercicio de la memoria es clave para recordar sin traumas que paralicen la acción política.

Romo se transformó en la figura que condensaba la tortura y la maldad de una época. Esta operación simbólica fue inevitable luego de sus declaraciones sobre cómo torturaban, mataban y dejaban morir; el valor que le asignaban de la dignidad y vida humana y el precio que cobraban por sus servicios en el Estado. Pero Romo simboliza mucho más, pues es la expresión del “castigo-aprendizaje” , ya que la idea era aterrorizar a la sociedad, paralizarla por el miedo para poder gobernar e imponer su modelo de sociedad. Su detención y condena ayudaron a espantar esos fantasmas, mas no a eliminarlos.

Romo tenía jefes y patrones. ¿Quién era el superior directo?. ¿En la planilla de sueldos de qué institución estaba?. ¿Su abogado era pagado por el Ejército?. ¿Quién lo sacó a Brasil o luego lo escondió en Santiago el año 2002?. ¿Si era infiltrado en la izquierda, quién fue su oficial superior?. Romo se fue con muchos secretos y hay muchos cómplices dando vueltas. La democracia debe resolver estos enigmas, para que se confíe en ella.

Romo no fue una excepcionalidad histórica ni un “resto arqueológico”. Fue un instrumento para concretar un proyecto de país en el cual vivimos. Proyecto ideado por civiles y ejecutado con el apoyo militar.

La tarea de ahora, si queremos procesar sin traumas el pasado, es transformar el país que nos impusieron. Parte de la tarea está realizada, pero a muchos el susto a “volver al desorden”, “a los conflictos del pasado”, léase la Unidad Popular, los ha paralizado para reabrir el debate y la movilización por ampliar la democracia y la justicia social. En este sentido el arquetipo de Romo se levanta como la figura que logra paralizar el cambio, pues han aprendido la lección de lo que nos podría llegar a ocurrir si “repetimos la farra”, como si los contextos internacionales y nacionales no hubieran cambiado definitivamente.

Las tareas pendientes son, qué duda cabe: la Asamblea Constituyente para que todos los chilenos, sin imposiciones de fuerza, construyamos la democracia que decidamos libremente; el debate sobre las riquezas naturales y los verdaderos royalties que se debieran pagar –para no hablar del control nacional sobre esos recursos- ; la discusión acerca de los impuestos a las utilidades para reducir las brechas de desigualdad en educación, previsión, salud y vivienda; el control civil sobre las FFAA, su doctrina y entrenamiento.  Es obvio que abrir la agenda a estos temas es, particularmente para los poderes fácticos, desestabilizador y “querer regresar al pasado”, pero el problema más complicado es que, quienes luchamos por el regreso a la democracia, no lo tengamos como norte de la acción política por “el temor al pasado”, por creer que “se abre una caja de Pandora”.

Mientras nos sigamos negando a poner en el centro del debate nacional la transformació n del país, el espectro de Romo y sus amigos seguirá persiguiéndonos como una “lección aprendida”. Superar a Romo es luchar por el Chile que queremos.

Osvaldo Torres G

Concejal Peñalolén

A LA MEMORIA DE SALVADOR ALLENDE

A LA MEMORIA DE SALVADOR ALLENDE

Por José A. Buergo Rodriguez

Salvador Allende fue un hombre íntegro, un político de avanzado pensamiento humanista, convencido socialista consecuente en actos y pensamientos.


Fue un revolucionario valiente no solo por el gesto heroico de inmolarse antes que entregarse a su enemigos, fue valiente también por concebir y trabajar sin descanso, toda su vida, por llevar el Socialismo a la cima del poder político en Chile y lograr la justicia social tan anhelada y reclamada por su pueblo, el mismo que lo llevó al triunfo en las urnas y al cual juró lealtad hasta la muerte.

Allende, el padre revolucionario que puesto en la disyuntiva de preservar las mujeres que aun permanecían dentro del palacio de "La Moneda", luego de exigirles a ellas que debían abandonar el lugar, dialoga minutos antes del bombardeo aéreo, con su hija Beatriz y frente a la observación hecha por esta ,de que serían capturadas y utilizadas para presionarle y obligarle a el a su rendición, dijo con decisión: "En tal caso dejaré que las fusilen y cargarán además de la traición , con la cobardía de asesinar mujeres indefensas".

Decisión y conducta semejantes a las de Allende, solo son propias en hombres que llevan en sí la dignidad y el decoro de muchos hombres como sentenciara nuestro José Martí.

Actitud como esta recuerda la conducta un siglo atrás, de Carlos Manuel de Céspedes, puesto en la encrucijada de decidir por la vida de su hijo a cambio de su rendición y su respuesta fulminante fue similar.

Por ello hoy tenemos en Cuba un Padre de la Patria que consideró a todos los cubanos como sus hijos. Por ello ante una actitud como esa, merece Allende igual honor.

Fue un hombre de su época, pero su pensamiento y su actitud trascienden hasta hoy, incluso con más fuerza, como un ejemplo de dignidad, patriotismo y lealtad a los principios.

Su idea de lograr un socialismo en libertad, democracia y pluralismo no fue una quimera, es posible, hoy lo vemos.

Cada momento histórico y cada escenario tienen sus particularidades. No hay fórmulas.
La refundación del socialismo en Latinoamérica, como se viene observando en Venezuela, es un proceso revolucionario con un fundamento social y humanista que nos recuerda los sueños de Salvador Allende, entonces, digamos que el destino del socialismo en Venezuela, su necesario triunfo y su futura consolidación, son un sentido y digno homenaje al pensamiento y la vida de Salvador Allende.

¡Comienzan ya a abrirse las Grandes Alamedas de América Latina!

La historia política de Chile revela que ha tenido ese país austral 35 presidentes hasta nuestros días, comenzando por Bernardo O´Higgins en 1817 y ocurre que ordenados sus nombres por orden alfabético, ocupa Salvador Allende el ultimo de esa lista, y se me antoja pensar entonces que son, Bernardo O´Higgins y Salvador Allende, como sístole y diástole de un mismo corazón: el pueblo chileno.

No se puede defender con pasión y entrega lo que no se ama, como de igual modo no se logra amar verdaderamente lo que se desconoce, por ello la importancia de trasmitir a las generaciones que siguen, la historia de nuestra América, las brillantes páginas de honor y gloria como las que en su día escribieron con su ejemplo personal Bernardo O´Higgins y Salvador Allende.

Por estos días se refuerza la historia y la grandeza de hombres como Francisco de Miranda, al cual conoció O´Higgins en Londres, en su largo peregrinar por el mundo y de él se impregnó del espíritu independentista, que luego lo acompañara por el resto de su vida.

Hay un pasaje de la vida de O´Higgins que lo colocó en el pretil de la gloria cuando conduce con bravura a sus hombres en la batalla "El Roble" donde retumbaría entonces y hasta hoy , su clamor encendido cuando dijo "O vivir con honor o morir con gloria" y quizás, aun cuando Allende había decidido librar su ultima batalla en "La Moneda" hasta sus últimas consecuencias, en ese postrer momento, se estaba enlazando en la historia de su patria, al morir con gloria, elevando su dignidad al grado de heroísmo.

Honrar, honra, anunció José Marti.
Honremos entonces la historia.

¡Salvador Allende no está ni muerto ni olvidado, vive hoy más que nunca en nuestros pueblos de América!

Por José A. Buergo Rodriguez

Santiago de Chile, 21 de junio 2007
Crónica Digital

¿Vendedores de ilusiones o supermercados de la educación?

El reportaje aparecido anoche en el programa "Esto no tiene nombre" de Televisión Nacional ha causado natural asombro y preocupación en los magallánicos. La carrera de Técnico en Rehabilitación Terapéutica del instituto Santo Tomás de Punta Arenas ha resultado ser una lamentable violación a las ilusiones y aspiraciones de los estudiantes, acosados ahora por la ausencia de campo laboral. Además al costo económico pagado por los padres, se suma el deterioro de la confianza pública.

Ellos están pagando el costo de una educación "superior" que se ha mercantilizado completamente, donde el Estado es incapaz de ejercer funciones eficaces de control y supervigilancia que impidan la existencia de carreras de pizarrón ofrecidas para mejorar los ratting de ventas y de matrícula, pero sin ningun sustento académico, sin ningún diagnóstico serio del campo ocupacional que tendrán cuando egresen esos estudiantes titulados.

Aquí es precisamente donde se encuentra la tenue línea divisoria que distingue a "entidades de papel o de fachada" en la educación universitaria o superior (con infraestructuras miserables, con sistemas académicos y administrativos precarios, con notorio desorden interno, con carreras sin sustento académico real ni laboral futuro) de las "organizaciones institucionales" más serias y organizadas (con respaldo organizacional, con recursos bien administrados, con cuerpos docentes solventes, con infraestructura adecuada y suficiente). Varias son las entidades que en Magallanes han resultado funcionando como "supermercados de la educación" y sus nombres circulan en boca en boca de alumnos y de padres y apoderados, con carreras de pizarrón que no tienen real destino laboral para los alumnos, y que caen en las redes de verdaderos encantadores de serpientes, contadores de cuentos y vendedores de ilusiones en los períodos de matrícula anual.

He aquí otro elemento sustancial que cuestiona la calidad de la educación superior en Chile y en nuestra región de Magallanes: la coexistencia de instituciones serias, organizadas y con trayectoria, al lado de entidades de fachada que funcionan prácticamente como galerías comerciales.

Son los alumnos de la enseñanza media y los padres y apoderados los llamados a estar alertas y vigilantes a la hora de elegir el futuro educacional de sus hijos.

La educación, fábrica de desigualdades

Los anuncios del 21 de mayo, según ha declarado y enfatizado el mismo gobierno, pone fin al pesimismo y debieran callar –pero eso no lo sabe nadie aún - a los agoreros, los que, según explicó más tarde Ricardo Lagos Weber, el ministro Secretario general de Gobierno, están no sólo en la derecha, sino también en la Concertación. Pero más allá de percepciones, de estrategias comunicacionales, políticas y proyecciones electorales, hay sin duda más que un mero cambio discursivo en lo que parece el anuncio de una mayor acción gubernamental. La inversión en educación, los cambios a la misma regla del superávit estructura, el apoyo a las pymes, entre otras medidas, conforman un importante salto en el gasto social, el mayor desde inicios de la década pasada.

El anuncio presidencial de la inversión de 650 millones de dólares anuales a ampliar los subsidios en educación apunta a mejorar no sólo la calidad general de la educación, sino suavizar la abismal brecha entre la formación de alumnos que provienen desde hogares de desiguales ingresos. Se aumentará la subvención general, la subvención preferencial para escuelas que educan niños más pobres, la subvención rural y se creará un fondo de apoyo a la gestión municipal en educación. Un volumen de recursos, ha dicho la misma presidenta, que es histórico: a partir del 2008 llegarán a unos inéditos cinco mil millones de dólares, lo que representa un aumento del 15 por ciento en el subsidio público. Una inversión social, que sumada a otras diversos aun cuando menores, ha obligado al gobierno y a Hacienda a modificar esa camisa de fuerza financiera creada en el gobierno pasado y denominada superávit fiscal estructural. La creación de Nicolás Eyzaguirre, que estableció este superávit fiscal en uno por ciento del producto, y fue en su momento elogiado por el sector privado, la derecha y los organismos financieros internacionales, no llegó a gozar de una década de vida. La realidad del país, hoy en la superficie y con capacidad de hacerse oír, forzó al gobierno a recortar esa norma y gastar lo que ha depositado y deposita en instrumentos internacionales. Con el precio del cobre en una cota históricamente alta y proyecciones que lo ponen en el futuro en una alta meseta, con los problemas sociales endémicos en franco y progresivo deterioro, el único acto verdadero de gobernar ha sido, como siempre ha sido, ejecutar políticas públicas.

La educación, en caída libre

La educación, bien se sabe, es el mejor medio para alterar nuestra endémica esclerosis de desigualdad social. Nuestra historia revela periodos durante el siglo pasado con mayores indicadores de igualdad, los que, aun cuando no solo corresponden a los masivos programas de alfabetización y educación, sí tienen una relación de causalidad. La movilidad social está vinculada al acceso a la educación, sin embargo hay una serie de otra variables que pueden acelerarla, pero también obstaculizarla. Pese que hoy Chile goza de un acceso generalizado a la educación, los resultados, que dependen de múltiples factores, son extremadamente desiguales. Hay acceso prácticamente universal, pero hay también otras trabas, que limitan y convierten en una mera apariencia esta equidad.

El actual modelo educacional, basado en la capacidad económica de las familias, ha acentuado esta desigualdad y ha llevado a reproducir a través de la educación de los hijos las diferencias sociales de las familias. El gobierno, que apunta a suavizar la disparidad mediante subsidios al modelo municipalizado, es probable que logre mejorar ciertos indicadores. Pero la pregunta es si logrará alterar las enormes brechas sociales, las que están en la educación, pero también antes y después del proceso de enseñanza. Está en el hogar, en la cuna, y está más tarde en el acceso –disminuido en el niño pobre con mala formación – al mercado laboral


Se entiende a la educación como una inversión social con altas tasas de beneficio. Sin embargo, como decimos, hay numerosos factores que han impedido la concreción de esta relación. La educación, que ha de ser el mejor camino para la movilización social, para la superación de la pobreza, ha fallado como el instrumento para aplanar las desigualdades.

Hay un ingreso prácticamente universal a la educación básica -a comienzos del 2000 englobaba al 98,3 por ciento de la población en edad escolar- lo que apunta a crear una instrucción primaria básica y promedio. Un tipo de educación que fue necesaria en décadas anteriores para desarrollar ciertas actividades propias no sólo en la ruralidad, sino también en actividades productivas. Hoy, bien sabido es, esta formación no cuenta con el espesor mínimo para las exigencias del sector laboral, el que tiende, como en todas las sociedades más modernas, a inclinarse cada vez más hacia el sector servicios. La formación mínima para acceder a un empleo que genere ingresos para optar a una cierta calidad de vida, reconocido ello por organismos económicos como la CEPAL, es de doce años de estudios.

El problema es social y trasciende el mero acceso a la educación. Diferencia en la calidad de la educación y diferencias provenientes desde la procedencia social, variables que en Chile se entrelazan y configuran una sola. De partida, hay que considerar la deserción escolar y la repetición de cursos, las que están claramente acotadas en los sectores de menores recursos. Un documento de Mideplán sobre deserción escolar elaborado por los investigadores Alvaro Krause y Fernanda Melis, señala que ya en la educación media la cobertura, que en la básica es prácticamente total, se reduce a un 87 por ciento. Un documento del Mineduc citado por los autores muestra que menos de la mitad de los alumnos de básica y media egresa sin haber repetido ningún grado. “La tasa de retención alcanza, en enseñanza básica, un 83 por ciento y un 72,7 por ciento en enseñanza media y que, no obstante los avances registrados en la última década, el abandono es muy superior en la enseñanza media que en la enseñanza básica”. Según la encuesta CASEN de 1998, aun cuando son muy pocos los niños en edad de básica que no asiste a la escuela, no asiste a la educación media el 18 por ciento de los adolescentes entre 14 y 18 años. Entre los motivos de la no asistencia a la escuela se hallan desde la ayuda en casa, enfermedad, necesidad de trabajo y maternidad adolescente. Pero el motivo principal es sin duda la pobreza. Más del 90 por ciento de estos niños y jóvenes pertenecen a los tres primeros quintiles de ingreso (los más pobres), proporción que desciende a 74,4 por ciento entre la población de 7 a 13 años y a 69 en la población de 14 y 18 años que asiste a un establecimiento educacional.

Mercado laboral con 10,5 años de estudios

Esta realidad, medida en la infancia y la adolescencia, rara vez varía en la adultez, lo que consolida a una población con un promedio de 9,7 años de estudios y de 10,5 años para acceder a la masa laboral. Sólo en el quinto quintil de ingresos (el más alto) la media alcanza a superar los doce años. Estos promedios, y sin considerar la calidad de la educación, son muy insuficientes para que Chile pueda insertarse en la economía y mercados internacionales con un tipo de producto más elaborado que las actuales materias primas. Bien sabido es, así como tan repetido por el sector privado, el gobierno y la misma clase política, que el salto al desarrollo pasa por una mano de obra bien calificada. De lo contrario, la economía chilena seguirá atada a la extracción minera, pesca, tala forestal y recolección frutícola, actividades que conforman casi la totalidad de las exportaciones nacionales.

Existe, sin embargo, una relación histórica entre ciertas actividades productivas y mano de obra no calificada o pobremente calificada. Un ejemplo de hoy son los sectores salmonero y frutícola, ambas industrias estelares en los mercados de exportación, pero ambas también muy distinguidas por las malas condiciones laborales, las que van desde los extensos horarios a los bajos salarios. En las dos industrias, decimos, se emplea mano de obra de baja calificación, como ocurre en la recolección de fruta, con las temporeras. La pregunta que surge de estas actividades tan rentables –en las dos citadas hay fuertes inversiones extranjeras- es para qué requerirían personal de mayor formación. Qué necesidad tiene y qué gana el sector extractivo-productivo-exportador al contar con una masa laboral más instruida. La actual estrategia productiva comercial, basada en las materias primas o de muy poca elaboración, que es altamente rentable, no parecería estar interesada en cambiar este modelo, el que opera, para sus intereses, a la perfección.

Estimular la educación, que deriva en más creatividad e investigación, es necesariamente, por el momento, una opción política y también de política económica. Con una masa laboral más instruida el tipo de inversión extranjera no sólo estaría interesada en la materia prima, sino también en áreas de elaboradas manufacturas y de complejos servicios. Pero ciertamente una masa laboral de mayor formación capaz de generar productos de alto valor agregado es también un grupo que exige mejores salarios, proceso que conduce a aplanar la desigual distribución de los ingresos. Por la información que hoy obtenemos de nuestra educación, tanto en cobertura como en calidad, hay un largo trecho por recorrer. El que tardaría talvez décadas.

La abismal desigualdad


Si los problemas son evidentes en la extensión de la enseñanza, los que provienen del campo social, en la calidad, que es su profundidad, son aún mayores, los que surgen del modelo de educación. El deterioro de la calidad en la educación pública, bien sabido es, a la que accede el 92,5 por ciento de los estudiantes chilenos, es evidente. En la prueba nacional Simce del 2006, realizada a alumnos de Cuarto básico, el 60 por ciento de los estudiantes de estrato bajo calificó con el mínimo, en tanto sólo el once por ciento de los estudiantes de altos ingresos, y de colegios particulares, está en este nivel. Una brecha que se expresa en las posibilidades de ingreso a la universidad: en la Prueba de Selección Universitaria (PSU) del 2005 el 68 por ciento de los mejores puntajes surgió de alumnos de colegios particulares y sólo un diez por ciento de establecimientos públicos o subvencionados.

En evaluaciones internacionales la cosa no es mejor. La prueba TIMSS (Trends in International Mathematics and Science Study), de matemáticas y ciencias, colocó a Chile en el lugar 35 entre 38 países, situación que se repite en la prueba de comprensión de lectura PISA (Programme for International Student Assesment), en la que los alumnos chilenos sólo superaron a cinco naciones de un total de 43.



La encuesta internacional sobre alfabetización de adultos (IALS) realizada por la OCDE, mostró también insuficientes resultados: alrededor del 80 por ciento de la población entre 16 y 65 años logró niveles inferiores a los mínimos requeridos para responder a las demandas de la vida cotidiana y del trabajo en una sociedad compleja y avanzada. Asimismo, sus resultados indican que solo un cuatro por ciento de la población que no ha completado la enseñanza media alcanza los niveles medio y altos en conocimientos y habilidades requeridas para encontrar y usar información contenida en diversas formas.

El documento Drogas, Relaciones familiares y rendimiento escolar, de los investigadores de la Universidad de Chile Dante Contreras y María Isabel Larenas expone y pone en duda la relación causa efecto entre inversión en educación y rendimiento, lo que también cuestiona, de forma indirecta, las políticas del gobierno. “Durante 1990-2001 el gasto público en educación como porcentaje del PIB se vio incrementado en 1,7 puntos porcentuales. Sin embargo, tal aumento de recursos no se vio reflejado en mejoras significativas en el rendimiento educacional. En efecto, los resultados de las pruebas estandarizadas no han evidenciado ninguna mejora substancial durante los últimos años, indicando que un aumento de los recursos por si solo no es suficiente para mejorar los resultados del proceso educativo”..


El estudio de Contreras y Larenas se basa en la relación entre el rendimiento de los alumnos, la educación de sus padres, la calidad de las relaciones familiares y las características de la personalidad del estudiante. En suma, el contexto social y económico de los estudiantes. Según los autores, las relaciones familiares y conductas del adolescente son un fuerte predictor de la deserción escolar. En particular, muestran que el ambiente familiar durante la niñez influye en la probabilidad de presentar un mal rendimiento escolar no solo en los primeros años de estudio, si no que también en la adolescencia. “Los padres son a quienes les corresponde el papel primordial en la educación de los hijos. Siendo la familia el primer responsable, la escuela sólo complementa la educación del individuo”. Si a esta afirmación le agregamos que muchos padres y madres han de trabajar hasta doce horas diarias, que en no pocas familias las relaciones están distorsionadas, que los ingresos son siempre insuficientes, que el entorno social y comunitario es poco amigable, es posible observar que la vinculación de los padres con el proceso educativo de sus hijos está cortado.

La inversión en educación chilena es históricamente baja. Un documento de Cenda afirma que es del orden del cinco por ciento del producto, extremadamente bajo si se le compara con el 7,5 por ciento de hace treinta años atrás. Si consideramos los cinco mil millones de dólares que ha anunciado el gobierno y el producto chileno, de unos 115 mil millones de dólares el 2006, en la actualidad tendríamos que sólo un 4,8 por ciento del PIB se destina a educación.

Hay, sin duda, una enorme distancia con los países desarrollados y con aquellos que han logrado desarrollarse durante las últimas décadas. En los países de la OCDE, organización que conforman los países más desarrollados y a la que Chile –pregunta del millón- quiere acceder, la inversión media en educación es del 5,9 por ciento del PIB. En el tramo más bajo está Turquía, con el 3,7 y en el más alto Islandia, con el ocho por ciento. Según datos del 2006, el gasto medio por alumno durante las etapas de básica y media es del 77.204 dólares; en la cima, por sobre los cien mil dólares, están países como Austria, Italia, Estados Unidos, Noruega y Suiza. Chile, en tanto, que quiere ingresar a la OCDE, repetimos, tiene un gasto por debajo de los 40 mil dólares.

Ante esta realidad, la inversión anunciada por la presidenta Bachelet sin duda que es un aporte hacia una de nuestras mayores falencias, hacia uno de los mayores obstáculos para avanzar hacia una mejor calidad de vida y mayor equidad. Pero 650 millones de dólares, en un mar de problemas no es nada. O casi nada.

Chile, el refugio de los asesinos

Chile no es ahora “la tumba de los libres” ni “el asilo contra la opresión”, tal vez lo fue en 1842 o en 1950, cuando en Chile se asilaban los perseguidos por las tiranías latinoamericanas: Alberto Fujimori no es, precisamente, un Domingo Faustino Sarmiento, sino un tirano y asesino que, cobardemente se refugió, con sus lingotes de oro, en Japón. El “chino”, como lo llaman, se dio el lujo de burlar a la INTERPOL y a la policía chilena instalándose en nuestro país. Su juicio de extradición ha durado más de 530 días, lo que reafirma la lentitud de la justicia chilena cuando se aplica a poderosos, ladrones y tiranos.

Durante este tiempo, el “chino” se ha dedicado a recorrer el país como millonario turista japonés: un día se le pescando en el norte, el otro, en las termas de Pucón y el subsiguiente paseando por Santiago como cualquier ciudadano decente y libre de culpa.

Es que Chile se ha especializado en convertirse en el paraíso de ex presidentes y dictadores, quienes destruyeron sus respectivos países en la década de los noventa. Carlos Menem, que hoy tiene más cuernos que una manada de ciervos , gozaba de nuestras verdes canchas de golf, exclusivas para los ricos hasta que, con la patudez acostumbrada, quiso ser senador, cargo que logró, y ahora, sin importarle el odio de su pueblo, muy justificado por cierto, aspira a ser presidente de la república hermana. A Menem no sólo se le acusa de haberse enriquecido ilícitamente por el contrabando de armas a  Ecuador y a otros países, sino también por la destrucción de la economía argentina, comenzando de declinación, que llevó a Argentina al default. Aún recuerdo, en la década de los cincuenta, cuando la Corte Suprema chilena negó la extradición al asesino de millones de judíos bajo las cámaras de gases, Walter Rauff, quien murió cómodamente en su cama, en Santiago, en 1984. Para qué hablar del dictador Augusto Pinochet, quien muere acompañado de todos sus familiares y homenajeado por el ejército y por sus seguidores civiles incondicionales. ¿Será que el Chile neoliberal se está convirtiendo en el paraíso de la impunidad?

Las acusaciones contra “el chino” son suficientemente graves y tienen sobrados méritos para que la Corte lo extradite: primero, la matanza en la zona de  los Barrios Altos, las órdenes dadas por Fujimori al Grupo Colina, el golpe de Estado del 5 de abril de 1992, en que cerró el Congreso, el asalto y asesinato, a mansalva, de los guerrilleros del Tupac Amaro, en la embajada de Japón, asociación ilícita con Vladimiro Montesinos, y, en segundo lugar, el robo de las arcas fiscales. Alberto Fujimori se burla, a su antojo, de las leyes del asilo político enviando mensajes al Perú y manipulando alianzas con personeros importantes del gobierno y de la oposición; incluso, envió un video en que se jacta del éxito en la masacre de la embajada de Japón. Algunos temen que si pierde la causa de la extradición, recurra al asilo en la embajada japonesa.

No veo por qué algunos personajes chilenos arman la tremenda batahola cuando el presidente Hugo Chávez, elegido por el 70% de sus conciudadanos, niega continuar la concesión de  RCTV que, efectivamente, fue un Canal golpista, y nada dicen del monopolio de la prensa Chilena: no he escuchado ninguna palabra que condene los lujosos paseos del chino y menos aboguen por una rápida extradición de Alberto Fujimori. Al parecer, Chile prefiere la alianza con los populismos de derecha latinoamericana, como el del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, connotado aliado de los paramilitares, cuyo régimen ha sido condenado, incluso, por los demócratas norteamericanos, que se niegan a aprobar el TLC con ese país; hasta Japón presiona sosteniendo que Fujimori es un hijo del imperio del sol naciente.

Es de esperar que esta vez la Corte Suprema, considerando los actos criminales de Fujimori, conceda la extradición y así Chile no se convierta en el refugio de los tiranos.

Las fuerzas de avanzada social

por  Jorge Arrate

Vivimos desde hace diecisiete años un veto parlamentario de la derecha. Es preciso terminarlo.

El poder de la derecha -la sumatoria de su fuerza económica, comunicacional, cultural y política- no es para nada un factor nuevo en la vida de Chile. Tampoco el debate sobre cómo enfrentarlo. Cuando Eugenio González, el más destacado teórico del socialismo chileno, terminó su período en el Senado y abandonó la política activa para volcarse de lleno a la actividad universitaria, pronunció un discurso pleno de significativas disquisiciones. En un texto que contiene una elevada reflexión sobre la democracia, la libertad, el humanismo y el socialismo, el futuro Rector de la Universidad de Chile expresó también su inquietud frente a los desafíos inmediatos de su época y planteó una tesis que, vuelta a leer hoy, no puede menos que despertar interés. Corría el año 1957, González observaba con inquietud la situación política y social y su discurso se dirigía a los partidos de izquierda y centro que él denominaba “de avanzada social”. Entre otras afirmaciones, dijo González:

"Estamos refiriéndonos a los partidos de avanzada social. De ellos depende, fundamentalmente, que nuestra democracia representativa -de la cual tanto nos enorgullecemos, a pesar de sus graves tergiversaciones- siga su curso regular, perfeccionando las instituciones libres y abriendo cauce a transformaciones económico-sociales (…). Ya lo dijimos en otra oportunidad sin encontrar eco: es hora de superar las discrepancias superficiales, para buscar afinidades solidarias, de suspender recriminaciones estériles, para aunar esfuerzos constructivos. ¿No son los partidos de avanzada social, coincidentes en sus principios libertarios, en sus tendencias económicas, en sus métodos políticos? ¿No representan en su conjunto la mayoría nacional? ¿Por qué, entonces, no podrían encontrar las bases de una acción común en el Parlamento, ahora y más tarde en el Gobierno?"

Han transcurrido exactamente cincuenta años desde aquel discurso que no tuvo la recepción que merecía: un año más tarde las “fuerzas de avanzada social” postularon con tres candidatos a la Presidencia de la República -Allende, Frei y Bossay-, y sumaron dos tercios de la votación, pero, con un tercio, la derecha eligió a Jorge Alessandri.

Son pocas las ocasiones en que ha sido posible constituir bases mínimas para el entendimiento de las fuerzas de avanzada social. En 1938, el Frente Popular logró derrotar estrechamente a la derecha, porque unió partidos de izquierda y centro y el movimiento sindical, y tuvo un velado apoyo de jóvenes de la Falange Nacional.

En 1958, la democracia chilena fue objeto de importantes perfeccionamientos, gracias al acuerdo sobre “Saneamiento Democrático” que alcanzaron las fuerzas de avanzada social en el Congreso, entre ellas, una profunda reforma al sistema electoral, maleado por el cohecho que practicaba la derecha, y la derogación de la ley llamada de “Defensa de la Democracia”, que ilegalizaba al Partido Comunista.

En 1969, Radomiro Tomic, desde la Democracia Cristiana, levantó nuevamente una tesis similar a la de Eugenio González: la “unidad social y política del pueblo”. No tuvo éxito, pero la consagración de Salvador Allende como Presidente en el Congreso Pleno (una suerte de “segunda vuelta”, pero parlamentaria) fue posible gracias al entendimiento entre él y Tomic, y entre la Unidad Popular y la Democracia Cristiana. Para muchos, el fracaso en lograr ese entendimiento durante el gobierno de izquierda fue una de las causas de la derrota de 1973.

El triunfo del NO en el plebiscito de 1988 y la elección de Patricio Aylwin en 1989 fueron importantes momentos de coincidencia de las fuerzas de avanzada social. La dictadura y sus seguidores fueron desplazados y una democracia, aún limitada, fue reestablecida gracias a la confluencia del voto de los partidos de la izquierda y el centro político y muchas organizaciones sociales. La historia posterior, por múltiples causas que no analizaré ahora, ha sido de encuentros fugaces pero decisivos: Lagos y Bachelet, al no alcanzar la mayoría en la primera vuelta electoral, triunfaron en la segunda gracias a la suma de los sufragios de las fuerzas de avanzada social, lo que evitó el triunfo de la derecha.

Las circunstancias de hoy son distintas a las de 1957 o de las ocasiones recién recordadas. Nuestra democracia incompleta se rige por una Constitución que requiere ser reemplazada por una democráticamente consagrada por la ciudadanía. El régimen electoral excluye a un sector significativo del país y oligarquiza a los partidos políticos. El sistema -sus instituciones políticas estrechamente imbricadas con las económicas- prolonga las extremas e injustas diferencias sociales, a pesar de los positivos esfuerzos de los gobiernos. Los partidos políticos sufren una crisis de representatividad, incapaces de hacerse cargo de la nueva configuración social del país y de los cambios ocurridos en la sociedad chilena. La inmensa mayoría de nuestros jóvenes no confía en la política, en sus dirigentes y organizaciones, ni en los gobiernos, y han perdido confianza en el poder del sufragio universal, gravemente disminuido por las exclusiones sociales y políticas y por el carácter corporativo de los partidos.

Es decir, los desafíos son enormes si queremos efectivamente cambiar el modo de vivir y abrir esperanzas realistas de un país más igualitario y más libre.

No hay, sin embargo, grandes obstáculos para generar convergencias básicas. Sería apresurado proponerse desde el inicio construir grandes y detallados acuerdos o programas y establecer pactos de gobierno. Si bien hoy las dificultades existentes en los últimos años de la dictadura y en los primeros de la transición no existen ya y todas las fuerzas de avanzada social -desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista, Fuerza Social, la Surda y otros grupos excluidos del Congreso- están comprometidas con un ideario democrático, es más realista proponerse metas mínimas: concordar algunos puntos esenciales y enfrentar juntos las contiendas electorales sin perder las respectivas identidades.

Hay que retomar la inspiración de Aguirre Cerda, Eugenio González y Radomiro Tomic y ponerla al servicio de las esperanzas de una juventud que aspira a otro futuro. Los debates sobre la Concertación y su devenir o sobre el sistema electoral binominal deben, en primer término, considerar esta perspectiva. Concretarla significaría, en realidad, un nuevo comienzo.

Es decisiva la fuerza que tendría una coincidencia entre las fuerzas de avanzada social, las incluidas y las excluidas, para enfrentar los desafíos políticos más urgentes y ojalá, más adelante, establecer en Chile una democracia plena.

La Concertación no puede olvidar que hace casi veinte años prometimos a los chilenos “una patria para todos”.

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Jorge Arrate fue Presidente del Partido Socialista

El estado y la teoría de la revolución en Chile

Francisco Plaza Mella
Rebelión

I / "No toleraremos hechos de violencia... estamos entregando todos los antecedentes a la justicia" (FELIPE HARBOE Subsecretario del Interior)

Vandalismo, terrorismo, desadaptados, paramilitares, activistas pagados, agitadores callejeros, violentistas: son solo sinónimos que buscan mantener la violencia monopolizada por un grupo de la sociedad, por una clase. Estos sinónimos han comenzado a formar parte del vocabulario habitual de los políticos al servicio de los intereses patronales, con esos sinónimos buscan estigmatizar las luchas sociales y a los dirigentes inmersos en las luchas de los pobres.

La violencia ejercida por los pobres es vista en la sociedad dominada por los medios de comunicación de los patrones, como una conducta casi animal: retrograda, absurda; atemporal, y por supuesto una conducta que no esta acorde con la democracia, la violencia es mostrada y tratada como "hechos del pasado" a los cuales "no queremos volver" pues "todos sabemos la triste historia reciente de Chile", la violencia es estigmatizada por el discurso oficial como una condición que nos hace volver a una era subsocial, que degenera y perjudica "nuestra democracia".

Es importante comprender las distintas dimensiones de la violencia, pues no es una "cosa" sino que adquiere diversas formas coercitivas -o liberadoras-; para mantener las cosas como están o cambiarlas. La dimensión de la violencia que utilizan quienes se mantienen en el poder, es la dimensión negativa de la violencia (negativa porque no hablamos desde una falsa neutralidad académica, sino que, desde y para una clase y sus luchas). Esa violencia se concentra en el estado y sus aparatos de represión, como también en la lucha por la hegemonía (en donde utilizan medios de comunicación, discursos, intelectuales, profesores, etc., etc.). La justicia solo responde a la imagen de normalidad y el sentido común se ve atrapado por la naturalidad y legitimidad que ha adquirido la violencia del estado en la sociedad, siendo justificada por la acción de "grupos desadaptados". Pero no es solo el uso de la fuerza publica lo que concentra la violencia del estado, la estigmatización de las luchas sociales es un ofensiva desde el estado, es un ataque a las organizaciones sociales, eso también es violencia.

A lo largo de la historia son muchos los hechos que podemos nombra en donde la violencia del estado esta presente: el periodo de colonización en donde miles de indios murieron defendiendo sus derechos a la libertad, la mal llamada "pacificación de la araucania" en donde fue una violencia selectiva por parte del estado para neutralizar a los mapuches que defendían sus tierras y tradiciones, las represiones a los obreros del salitre que culminaron en la triste "matanza de santa Maria de Iquique", matanza coordinada entre los patrones y el estado. La violencia que ha ejercido el estado a lo largo de la historia patria para nada se detiene en la oscura matanza obrera del salitre, sino que se extiende a épocas más actuales, como a las matanzas en puerto Montt, o la dictadura militar de 1973.

II/ "El estado es producto y manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase" (V.I. Lenin, "El estado y la revolución")


¿Qué provoca que el estado tenga un rol particular en la sociedad?, ¿Porqué la represión de los movimientos sociales casi forma parte del ADN del estado?

El estado surge cuando las contradicciones entre los grupos sociales se hacen irreconciliables, cuando los intereses de los unos, chocan en una guerra sostenida contra los intereses de los otros, cuando los trabajadores, se ven empujados a luchar por sus reivindicaciones económicas y políticas afectando los privilegios de los que tienen mucho y quieren más, de los empresarios, de los patrones, los burgueses.

La fuerza del estado se sitúa en el poderío militar que posee, se sitúa en destacamentos armados de hombres (FF.AA., carabineros, investigaciones, y la tan querida ANI; agencia nacional de inteligencia) que poseen todo, desde las herramientas para "mantener el orden" como lo son el clásico guanaco, zorrillo, lacrimógena, tanqueta, varillas telescópicas, retenes móviles, patrullas, etc. Las cárceles también responden a esta infraestructura que posee la fuerza conformada por grupos de hombres armados que están por sobre la sociedad.

Este estado que aparentemente busca evitar los choques entre los grupos sociales, entre las clases sociales, no es nada mas que el instrumento que permite a los explotadores mantenerse en el poder: el estado es la creación de los patrones para mantener sus privilegios, años tras años hemos visto a diversos personajes ser los administradores de este estado, muchos hablando desde la izquierda pero actuando desde la derecha; reprimiendo al pueblo mapuche, reprimiendo a los estudiantes, a los profesores, trabajadores, allegados, deudores habitacionales, etcétera.

Este instrumento de represión es el estado de la clase dominante, el estado de la clase que posee el poder económico, y que con ayuda de este estado se convierte en la clase políticamente dominante, es un órgano de explotación, una herramienta que nace de las entrañas de la lucha social por la conquista de derechos, contra la mantención de privilegios es el parto de los ricos que da nacimiento a una herramienta capas de mantener a raya la lucha de los que quieren una vida digna.

Los gobiernos no son independientes de este aparato de represión que es el estado, los gobiernos están formados por funcionarios que cada cierto tiempo son escogidos por la sociedad para hacerse cargo de la maquina estatal, por tanto el estado existe independiente de los gobiernos, pero son estos últimos quienes nutren de legitimidad al estado, pues es por medios de las elecciones que se legitima la existencia del estado como parte de la sociedad, aun como ya hemos visto solo responde a los intereses de un grupo de personas que crean al estado para mantener sus privilegios.

Estos funcionarios que pasan a "administrar el estado" están tan ligados a la clase patronal, a la burguesía, que es imposible notar las diferencias entre un empresario y un político burgués, porque claramente los políticos de la burguesía a la vez son empresarios, son una clase que vive gracias a la explotación de los que no tienen nada y si no lo son una vez terminada su tarea como funcionario publico son recompensados por los empresarios por tan buena labor en la defensa de los intereses de la clase patronal pasando a formar parte de estas empresas, el soborno existe, esta ahí, es parte de la forma de operar de la política que defiende los intereses de los patrones. Ese es el caso de cientos de miembros prominentes de la concertación que luego de pasar por el gobierno se vuelven accionistas, gerentes y ejecutivos de grandes empresas nacionales y extranjeras.

El estado necesita dinero para existir y costear la propaganda, los medios de comunicación, las instituciones encargada de mantener, por uno u otro lado, los privilegios de los ricos como lo son carabineros, fundaciones, escuelas, universidades, etc. Para ellos son los impuestos que cada día cancelamos en nuestras compras. Somos, irónicamente, quienes financiamos al estado que luego nos reprime para evitar que los ricos pierdan sus privilegios y ganancias logradas gracias al robo que realizan del trabajo hecho por los miles que construimos las casa que luego habitaran los ricos los mismos que creamos todo lo que se encuentra a nuestro alrededor: las escuelas, los mall, las casas, las calles, las poblaciones, etc. Somos nosotros quienes trabajamos largas jornadas para lograr tan solo las migajas que nos entrega este sistema de explotación.

III/ La necesidad de terminar con el estado: la tarea que debemos llevar a cabo


El buscar la transformación social plena en la utilización del estado es un error, el estado encierra más de opresión que de liberación, el estado es más un instrumento de la burguesía que de los pobres, el estado es opresión, y carga en su espalda con miles de muertes, tras su paso la sangre de los obreros ha quedado regada en la tierra de nuestra patria, es el estado quien ha asesinado a miles de nuestros mejores compañeros en toda Latinoamérica y a nivel mundial. Es el propio Engels quien nos habla de este carácter del estado y del sufragio universal al decir que el sufragio es: "el índice de la madurez de la clase obrera. No puede llegar ni llegará nunca a mas en el estado actual", esta frase la recoge lenin en el estado y la revolución, y ha sido olvidada por cientos de hombres que absorbidos por pleitos de poder solo buscan apoderarse del estado como un fin en si mismo, olvidando que nuestra lucha, la de miles de hombres y mujeres que pensamos y creamos una sociedad justa basada en lo humano no se resolverá en las urnas, ni tampoco sentarnos en los sillones del estado y sus poderes. Nuestro objetivo no es conquistar el poder burgués para dejarlo como esta, ni reproducir su lógica de funcionamiento manteniendo al margen al pueblo del poder, sino que crear la organización de los pobres que sea capaz de generar su propio poder: un poder popular, debemos ser capaces de ver nuestros objetivos claros, otros ya dieron la discusión sobre la forma de llevar a cabo la transformación radical de la sociedad, como es el caso de Santucho, intelectual de la clase obrera Argentina, quien nos lo señala en su folleto "poder burgués y poder revolucionario" ahí dice que debemos: "dotarnos de una opción revolucionaria que nos permita arrancar a las masas de la influencia burguesa y encaminarnos con firmeza hacia la captura del poder hasta voltear a los políticos y militares capitalistas, destruirles su aparato de dominación (ejercito, policía, parlamento, etc.), instaurar el poder obrero y popular socialista, y construir un nuevo sistema de gobierno, un nuevo estado, basado en la movilización y participación de todo el pueblo para aplastar definitivamente hasta la última resistencia del capitalismo". Hoy este pensamiento amplios sectores del campo popular se empeñan en olvidar, evitando con estigmatizaciones que los miles de descontentos desempolven las palabras de varios revolucionarios que se trenzaron en disputas tras disputas para demostrar el carácter del estado. Hoy varios partidos y organizaciones nos deforman a lenin y a Marx, a Engels y Rosa luxemburg vistiendo a estos pensadores radicales con ropajes ajenos cambiando sus afirmaciones por interpretaciones mediocres, olvidando aquella frase de Lenin que nos decía: "Truncar así al marxismo equivale a reducirlo al oportunismo, pues con esta "interpretación" no queda en pie más que una noción confusa de un cambio lento, paulatino, gradual, sin saltos y tormentas, sin revoluciones. Hablar de la "extinción" del estado, en el sentido corriente, generalizado, de masas, si cabe decirlo así, equivale indudablemente a esfumar, sin no a negar, la revolución." nuestro objetivo es la destrucción del estado, por la revolución único camino para la transformación de la sociedad, y no sustitutos que nos mantienen lejos de la revolución real, en nombre de las "realidades concretas", los "factores objetivo" y las "férreas leyes de la historia", debemos volver a la necesidad de la revolución.

Es común en la izquierda tradicional un gran miedo a que las cosas se vayan de control, a que un paro nacional, una huelga general se "salga de control", es común el miedo a el caos, a la lucha directa a la confrontación con el poder del estado y quienes lo sustentan, hoy por hoy la política de los acuerdos a nublado las mentes de miles de militantes de la izquierda tradicional evitando a toda costa la ruptura con el estado y sus políticos y partidos, incluyéndose cada vez más en ese abanico de partidos de distintos tonos pero de un solo color. La confrontación de las grandes masas con el capital y el estado es la mejor herramienta para avanzar realmente en la lucha por las libertades políticas, y es la mejor manera para avanzar en la lucha contra el sistema de la miseria y el engaño, pues no basta la realización de una huelga general si esta posee una tibia convocatoria, como ocurre hoy en el carácter de "fiesta" del primero de mayo, fecha símbolo de la lucha directa y en las calles contra el capitalismo y por las libertades políticas. En palabras de Rosa Luxemburg: "la simple huelga general ha dejado de desempeñar la función que en su tiempo le correspondió. Ahora nada menos que una lucha general directa en las calles podrá imponer una decisión", aquí justamente se pone en el centro de la política de quienes plantean la transformación de la sociedad la realización de acciones de las grandes masas desposeídas que les permitan agudizar su conciencia e identificar el enemigo con claridad, esa es nuestra labor, ayudar a identificar el enemigo y no ayudar al enemigo a vestirse con ropas ajenas, y menos confundir al pueblo sobre las armas que dispone para poner fin a esta situación de injusticias y robos, Rosa luxemburg, nos entrega un aporte importante al polemizar con la dirección de la socialdemocracia alemana. Luego de participar en la revolución de 1905 en Rusia rosa ve con claridad la necesidad de avanzar en la creación de una conciencia revolucionaria en la masa desposeída, ella reflexiona sobre la situación alemana señalando: "un año de revolución ha dado al proletariado ruso esa "preparación" que treinta años de luchas parlamentarias y sindicalistas no pueden dar artificialmente al proletariado alemán".

Con estos ejemplos buscamos revitalizar la discusión en torno a cual es la tarea de los revolucionarios frente al estado, volver a la discusión de las mal llamadas vía violenta o pacifica, sobre el debate en torno a reforma o revolución; volver a la necesidad de no olvidar que la burguesía no entregara el poder pacíficamente y que por ende no los doblegaremos pacíficamente, volver a recordar nuestro pasado reciente en donde los patrones nos enseñaron más con acciones que con palabras que su privilegios se sustentan en el poder y que no lo dejarán por votos más o votos menos. No pretendemos satanizar las elecciones que son una forma más de lucha, pero buscamos demostrar que en ningún momento las elecciones pueden sustituir la esencia de la transformación que buscamos, transformación que no se realizara por decreto, sino mas bien por la lucha decidida en las calles.

Para terminar creemos necesario el volver a beber de las fuentes originales, dejar de estar aceptando todo lo que se nos dice y preocuparnos más por la teoría que decimos representar, no como un regreso que nos permitirá releer a los clásicos que nos entregarán respuestas a todas nuestras interrogantes, no como un recetario que nos dará la medida justa de cada acción que nos permita avanzar en poner fin al sistema de la miseria y el engaño, sino como una fuente en donde podemos cuestionar nuestros planteamientos actuales, como un espacio en el que podemos re diseñar nuestras preguntas y construir nuevas respuestas, regresar a los clásicos, no significa, como señala Atilio Boron, " volver sobre un texto

sagrado, momificado y apergaminado, sino regresar a un inagotable manantial del que brotan preguntas e interrogantes que conservan su actualidad e importancia en el momento actual.



La revolución no es un tema del pasado, no es una utopía de viejos soñadores, ni la creación de mentes violentas que solo buscan el caos, sino que es el único camino para poner fin a un sistema que hoy en día amenaza no solo con seguir oprimiendo y matando a gran cantidad de personas de hambre a diario, sino que es un problema de supervivencia en un planeta que cada vez es mas deteriorado por nosotros mismos, pues la gran industria no posee ética ni conciencia, pues la ganancia es más importante que el medio ambiente, que la seguridad y salud de las personas. La actualidad de la revolución esta dada por la necesidad de comenzar a vivir, y por el avance del capitalismo que lo sumerge cada vez más. En Latinoamérica el capitalismo en su forma de operar neoliberal esta desgastado y nuestro país no es la excepción, el capitalismo llevo a la crisis de la educación, del transporte y hoy cada vez son más quienes se movilizan por poner fin a las injusticias. Esos hechos nos demuestran que existen condiciones para realizar hoy la revolución, y si las condiciones no existen… se crean.


"Solo en un orden de cosas en el que ya no existan clases y contradicción de clases, las evoluciones sociales dejarán de ser revoluciones políticas. Hasta que ese momento llegue, en vísperas de toda reorganización general de la sociedad, la última palabra de la ciencia social será siempre: luchar o morir, la lucha sangrienta o la nada. Así está planteado inexorablemente el dilema."

Kart Marx, miseria de la filosofía