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Opinion

Patricio Aylwin: la teoría del Camaleón le queda corta

Por Jose venturelli

 

Los Derechos Humanos nunca fueron su causa. Siempre fue igual. Tener la razón antes del golpe y justificarlo casi 40 años más tarde, es ser golpista de corazón. Especialmente cuando tuvo la posibilidad de mejorar los derechos humanos y no lo hizo.

El Mostrador de hoy entrega unas declaraciones de Patricio Aylwin, ex-primer presidente post dictadura, que concuerdan con su posición política histórica. Ahora que no tiene opciones electorales personales, vuelve a reconocer su posición de político golpista. Acusa a allende de lo que él mismo fue y da carácter de popular a Pinochet. No dice, lo que sí se sabe: de que fue muy hábil y que siempre tuvo avidez por el poder.http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2012/05/27/aylwin-responsabiliza-al-gobierno-de-allende-y-a-su-gente-del-golpe-de-estado/comment-page-1/#compose 

Más detalles salen en la entrevista en El País Internacional:http://internacional.elpais.com/internacional/2012/05/26/actualidad/1338051981_784799.html donde hay mucha frivolidad personal y autosuficiencia... malos elementos para hacer juicios políticos. Es fácil "cargarle los dados al muerto" que defendió sus principios y los principios democráticos con su vida.

Sus carreras pro-golpe en los años del gobierno de Allende no se olvidan. Que siga repitiendo "a conciencia" que no intervino no es que esté "gaga", como algunos pretenden... A lo más se trata de alguien que simplemente ha perdido la capacidad de la autocrítica y ya no sabe esconderse como antes, bajo un aire bonachón en una farándula originalmente inocentona. Al decir “(Allende) Hizo un mal gobierno y que el Gobierno cayó por debilidades de él y de su gente”, e insistir que de ser de nuevo así "habría vuelto a ser oposición". Es decir, volvería a llamar al golpe y a apoyarlo hasta retrospectivamente, como lo hace ahora. Los golpistas nunca dejan de ser lo que han sido. No se corrigen... Nunca.

El suyo es un mensaje típico de lo que Chomsky habría considerado "pretender estar siempre en lo correcto... incluso cuando se reconoce su error, pero era un error correcto". Siempre de acuerdo consigo mismo es también la tradición del Departamento de Estado. Podrán asesinar a millares pero, como son "daño colateral", son muertos que realmente no cuentan... Siempre exigen de los demás lo que ellos dicen, pero nunca cumplen. 

La otra teoría de Aylwin es la de haber anunciado, desde el comienzo, de que habría "justicia, en la medida de lo posible". Pretender hoy que él fue un mejor político y que lo demuestra el haber "sobrevivido" en su gobierno... es simplemente inmoral. E insiste con una prueba adicional de su habilidad político-manipuladora porque "Pinochet no lo molestó durante su gobierno". No quiere reconocer que él mismo fue uno de los que materializó el contubernio y que Pinochet no tuvo que convencerlo ni quebrarle la mano: por supuesto, Aylwin ya estaba convencido. Especialmente cuando trazó la senda de mantener la colusión y los acuerdos con un dictador también inmoral. Las carreras electoralistas, lo reflejaron en un espacio en que las elecciones binominales impedían cambios reales y mantenían una Constitución indecente, perfectamente anti-social y de acuerdo a un modelo político-económico ajeno a cualquier equidad social o democracia posible. Aceptó, por convencimiento, "sobrevivir políticamente". Incluso, gracias a una represión tan dura como fuese necesario... Eso no es cualidad de político sino de claro y avezado político reaccionario, siempre de acuerdo con el poder de la derecha. Esa norma para gobernar muestra una calidad que se identifica con los permanentes intentos golpistas contra Allende. Es decir, Aylwin vuelve a indicar que "siempre ha tenido la razón". Su razón... una que le ha causado un enorme daño al país y que lo ha mantenido sumido en la violación permanente, -aún presente- de los derechos humanos. Triste, pero real. La Democracia Cristiana, va por el camino de su extinción con personajes como este. (En el mundo ya lo ha demostrado... pero a Chile las cosas se demoran en llegar) Y cuando él habla de que la Concertación tiene su fuerza en la DC y el socialismo, no parece entender que el socialismo que él aprecia es un socialismo mercenario que existe en muchos lados -oficialmente al interior de la Concertación. Es el socialismo "a la española, a la italiana o a la chilena": capaces de violar los derechos humanos por migajas y venderse por algo más que un plato de cazuela. En realidad, el verdadero socialismo es algo muy distinto.

Las elecciones han perdido su valor ante el pueblo: se reconocerán y cumplirán sólo cuando las luchas por los derechos fundamentales logren salir adelante. Y eso implicará alcanzar una Asamblea Constituyente, nueva, genuina y democrática que Aylwin nunca quiso tener (y no, "que no pudo llevar adelante, o que no lo dejaron", como los que lo han seguido han pretendido...) A estos seguidores no es que les faltaron pantalones (o voluntad política: tenían, pero era voluntad reaccionaria) sino simplemente, nunca quisieron democratizar al país y establecer la equidad social que hoy se viene exigiendo. Chile ha tenido su seguidilla de traiciones políticas y, por eso los gritos en las marchas de estos últimos años acusan a los partidos llenos de oportunistas que han gobernado.

Dr. José Venturelli

El ‘defol’ de EzKenazi, la entrada de los bancos en YPF

por Marcelo ramal

 

 

La cesación de pagos de EzKenazi, por la deuda que contrajo para comprar el 25% de YPF, dejó al consorcio de bancos que le prestó la plata en condiciones de ejecutar las acciones, o sea de venderlas para recuperar el préstamo. Pero, según La Nación, los bancos acreedores quieren evitar que cada banco venda las acciones por separado. El propósito es "vender el 25 por ciento en bloque, tal vez a un tercero que desee asociarse con el Estado” (17/5). A partir de allí, una gran petrolera internacional podría quedarse con la cuarta parte de YPF.

La negociación de esas acciones, sin embargo, coloca al gobierno ante otra encerrona, porque determinaría el valor del capital de YPF en su conjunto. Los bancos pretenden vender las acciones cuando recuperen una cotización ‘razonable’, precisamente adonde apunta el esfuerzo de los interventores en la empresa. En este caso subiría también la indemnización que busca obtener Repsol.
En ese cuadro, los auditores de la comisión de valores de la Bolsa de Nueva York (SEC) advirtieron que la intervención a YPF "no estaba cumpliendo con los requisitos” para cotizar en Wall Street. De Vido respondió con un comunicado que dice que "no existe el interés de YPF de dejar de operar en bolsa (…) el comité auditor estará conformado en tiempo y forma según las necesidades de la SEC”. El gobierno también advierte que los acreedores de YPF interpretan a la nacionalización como "un evento de default”, por lo cual podrían exigir el pago de "parte o toda la deuda vigente como resultado del proceso de expropiación”. Esa deuda ascendería a 9.000 millones de dólares y se triplicó en los últimos tres años, el período de mayor desinversión. El reconocimiento de esta deuda fraudulenta conducirá a YPF, según lo admite el propio informe oficial, "a enfrentar problemas de liquidez en el corto plazo”.
Galuccio recorre los pozos petroleros del país prometiendo una "reactivación inmediata”, con "poca plata, pero mucha inventiva”. Una contradicción, porque la ‘inventiva’, bajo el capitalismo, se cotiza; si se recuperara la producción, subiría el valor de Bolsa de YPF y, por lo tanto, el costo de indemnización de Repsol. Mientras tanto, unos veinte grandes bancos han entrado como accionistas en el capital de la empresa "nacional y popular”.

Europa: La bancarrota capitalista y el agotamiento político

Europa: La bancarrota capitalista y el agotamiento político

Por Jorge Altamira 

 

El fin de semana pasado cerró una etapa en el recorrido de la bancarrota de la Unión Europea (UE) y del capitalismo mundial. Una serie de eventos electorales nacionales metió en la centrifugadora a los regímenes políticos de Europa en su conjunto. Las crisis políticas se han convertido ahora en un factor determinante en el desarrollo de la bancarrota capitalista. El desarrollo de la crisis capitalista mundial ha entrado en una contradicción definitiva con las estructuras de poder heredadas de etapas precedentes y, como consecuencia, con la misma Unión Europea. La burguesía no puede seguir gobernando como lo venía haciendo.

Gran Bretaña
Las elecciones municipales en Gran Bretaña propinaron una severa paliza al partido conservador, el cual perdió numerosos distritos. Ocurre en momentos en que la economía ha ingresado en una nueva recesión, a pesar de todos los ‘estímulos’ que se aplicaron para evitarla y de las enormes sumas invertidas por el Banco de Inglaterra para rescatar a los bancos. El primer ministro, Cameron (no confundir con el vaciador que ocupa la secretaría de Energía del ‘cristinismo’), enfrenta también la posibilidad de un juicio político como consecuencia de su maridaje con un delincuente público de los medios de comunicación, Rudolph Murdoch, quien está imputado por espionaje a la población para su prensa amarilla. Los observadores de la política inglesa coinciden en señalar que está amenazada la coalición de los conservadores y liberales, los que pactaron un matrimonio de conveniencia hace dos años, a pesar de representar posiciones antagónicas sobre la relación de Gran Bretaña con la Unión Europea.
Italia
El otro acontecimiento electoral fue el de las elecciones municipales en parte de Italia, las que destrozaron -literalmente- al partido de Berlusconi y a su ex socia, la Lega Nord. Lo mismo vale para el Partido Democrático, de centroizquierda, el cual solamente obtuvo resultados favorables allí donde estuvo representado por una candidatura de oposición a la dirección nacional. Italia se ha quedado sin partidos de gobierno, lo que no es poca cosa pero que tampoco debe ser sorprender -esto porque esos partidos renunciaron a su propia condición cuando entregaron el gobierno a un ‘técnico’, Mario Monti, y un coro de profesores, lo que fue impuesto por la Comisión Europea (es decir, el gobierno alemán) y el FMI.
El resultado ha beneficiado a un grupo calificado de “anti-político”, denominado “5 estrellas”, el que está encabezado por un comediante muy conocido, de modo que el ‘gobierno técnico’ ha generado su réplica: un vacío político en el gobierno y otro en la oposición. Un anticipo de esta evolución política lo ofreció, a principios de año, un movimiento reivindicativo contra la carestía y contra el ajuste fondomonetarista protagonizado por agricultores y trabajadores de estaciones de servicio, el cual fue condenado por el ‘establishment’ político de derecha y de izquierda, dado que le atribuían conexiones con la mafia. Se ha creado, en Italia, un agujero o vacío político que deberá ser llenado a corto o mediano plazo.
El gobierno actual, por ‘técnico’ que parezca, no podría gobernar siquiera un segundo sin la base político-parlamentaria formada por berlusconianos y centroizquierdistas. El revés descomunal sufrido por estos partidos significa, entonces, un resonante repudio, en menos de seis meses, al gobierno ‘in carica’ y a su tutora, la Comisión Europea -es decir, al gobierno Merkel y al FMI. En efecto, este gobierno autobautizado “salva Italia” se ha despeñado en las encuestas y enfrenta un repudio popular que crece a mayor velocidad que el deterioro de la economía italiana. La consigna “Fuera Monti, por un gobierno de trabajadores” resulta perfectamente adecuada al momento político italiano, que debería desarrollarse sobre la base de una campaña anticapitalista a partir del movimiento obrero.
Alemania
¿No ocurre nada en Alemania? Claro que sí, pues la señora Merkel viene perdiendo, sin prisa ni pausa, las elecciones regionales. Peor les va a sus aliados liberales. Por eso existe entre los observadores cierta certeza de que Alemania deberá volver a un gobierno de coalición amplia cristiano-socialista. El ‘gobierno imperial’ de la UE se podría quedar sin emperadora. Es que el macaneo sobre la llamada fortaleza europea omite que Alemania conoce una fuerte tendencia a la recesión, la que obedece a la crisis de las economías europeas y al repliegue de la demanda de China. Alemania es la acreedora de los Estados en bancarrota y de los bancos quebrados del resto de la eurozona, lo que se percibe en los balances del Deutsche Bank y del Commerzbank -este último, con un ‘defol’ financiero. Las finanzas alemanas están afectadas también por una bonanza artificial, producida por la fuga de capital europeo hacia la deuda pública alemana. Esta ‘burbuja’ explica el comienzo de una onda especulativa contra los bonos alemanes. El sistema de bancos centrales de la eurozona adeuda al Bundesbank cerca de 800 mil millones de dólares, simplemente impagables. Una devaluación persistente del euro, como resultado de una salida de capitales de la eurozona provocado por las crisis financieras en curso, implicaría una desvalorización de los créditos alemanes con el resto de Europa. El epicentro de la crisis europea se encuentra en Alemania.
Lo que con mayor intensidad expresa el impasse alemán son, indudablemente, las huelgas de los trabajadores de la metalmecánica. Además de un aumento de salarios, cuyo monto la patronal se niega a aceptar, el sindicato reclama la incorporación a los contratos por tiempo indeterminado de dos millones de obreros precarizados -una incorporación que simplemente derribaría el sustento de la superplusvalía del capital alemán. La IGM, el sindicato metalúrgico, levanta esta reivindicación como resultado de la presión social descomunal que está sufriendo por parte del proletariado precarizado -es decir que se esfuerza por encaminarlo para que no lo desborde con ‘huelgas salvajes’.
Como se ve, Alemania no se encuentra fuera de la corriente.
Francia
El domingo, terminó en Francia un ‘reinado’ que debió haber acabado mucho antes. Los observadores han llamado la atención sobre la crisis que el resultado electoral desata en el llamado pacto fiscal impuesto a los países de la zona euro por el derrotado Sarkozy con Angela Merkel. Las elecciones, sin embargo, se limitaron a reflejar un hecho consumado: ese pacto fiscal es inviable. El desenlace electoral es una expresión de la crisis política europea en su conjunto. La línea fundamental de salida a la crisis económica, diseñada por los estados mayores de los bancos, ha caído en desuso. El viraje en la orientación económica que impone el resultado electoral francés es imposible sin crisis sucesivas. A finales de mayo, el electorado de Irlanda está llamado a un referendo sobre ese pacto, el cual después de las elecciones francesas tiene mayores posibilidades de ser derrotado, aunque es apoyado por los dos partidos principales del país. Sin pacto fiscal, la zona euro se queda sin programa -o sea, sin brújula.
La segunda vuelta no ha borrado las secuelas que dejó la primera: el dúo conservador-socialista ha caído a menos de la mitad del padrón electoral. La UMP, el partido de Sarkozy, amenaza con desintegrarse en las legislativas de junio próximo bajo la presión del Frente Nacional. El 35 por ciento de los votos que el FN obtuvo en la primera vuelta fueron transferidos a Hollande en la segunda; un 15 por ciento fue al voto en blanco. El próximo gobierno apenas representa el 25% por ciento del padrón electoral. Carece de espaldas para enfrentar la nueva etapa de la crisis, la que se va a caracterizar por una corrida contra los principales bancos franceses.
El 11,5 por ciento que obtuvo el Frente de Izquierda en la primera vuelta no se traducirá en una mayor capacidad política. Solamente el partido comunista podrá obtener, gracias a su aparato y conexiones, una representación en el parlamento que se votará en junio. El PC no es solamente un freno político -su aspiración es llegar a un acuerdo de gobierno con Hollande. La desintegración del centro político no se traduce en una polarización. Esto vale para el conjunto de la Unión Europea. La política burguesa goza aún de un margen de maniobra, debido a la ausencia de un polo anticapitalista o revolucionario. La etapa que se inicia puede ser caracterizada como una transición hacia esa polarización, cuyo ritmo deberá ser verificado por medio de una acción militante.
España
El Estado español no tuvo elecciones, pero es donde la crisis política podría alcanzar una agudeza excepcional como consecuencia de la aceleración de la bancarrota financiera. Esto ya ha desatado un conflicto enorme con las comunidades autónomas, lo que replantea la cuestión de la autodeterminación nacional -en especial para Cataluña y el País Vasco, uno de los conflictos que llevó a la guerra civil. El derrumbe de Bankia, una entidad que se formó por la fusión de seis bancos quebrados con asistencia financiera del Estado, amenaza con poner a España en las filas de solicitantes de un rescate europeo.
Grecia
Grecia resume toda la crisis política que se ha puesto en movimiento en Europa. Las elecciones del domingo pasado han creado una situación excepcional: el ‘establishment’ político ha sido privado de mandato por medio del voto ciudadano. El referendo que la señora Merkel vetó a finales del año pasado retornó con yapa (como advertimos, en noviembre pasado, que habría de ocurrir). El ‘rescate’ de Grecia recibió su certificado de defunción.
En Grecia, una coalición de izquierda, Siryza, se ha transformado en el árbitro político. Esto es lo fundamental de la nueva situación política. El núcleo fundamental de Siryza está constituido por Sinapsysmos, una escisión reformista (‘eurocomunista’) del partido comunista, originada a comienzos de la década de 1980. En los últimos años, sufrió la separación de un ala derecha. Siryza ha jugado un papel combativo en las huelgas universitarias y en las luchas recientes, con una línea de fuerte ataque contra la izquierda revolucionaria, a la que acusa de ultrista y teme como rival. Reivindica la ruptura de los pactos de ajuste, despidos masivos, rebajas salariales y privatización de empresas firmados por Grecia con la Unión Europea; exige la moratoria de la deuda externa; plantea la intervención y la eventual nacionalización de los bancos; pero es firme defensora del euro y de la Unión Europea. Un planteo y el otro son definitivamente incompatibles, incluso si las reivindicaciones que levanta Siryza no salen del marco capitalista. El único interrogante es si la Comisión Europea tiene un plan B para negociar los planteos de Siryza, u otro para expulsar a Grecia del euro.
El carácter político de Siryza es fundamental, porque Grecia deberá convocar a nuevas elecciones ante la imposibilidad de formar gobierno con los resultados del domingo último. Siryza podría convertirse, en este caso, en una fuerza mayoritaria. Esta posibilidad podría obligar al partido comunista a cambiar de frente: de la hostilidad hacia Siryza a un frente o gobierno de coalición con ella -aunque lo más probable es que acentúe su línea sectaria, con la finalidad de ofrecer una posibilidad de recomposición a los partidos burgueses tradicionales: Nueva Democracia (y sus escisiones) y Pasok. En la izquierda revolucionaria, algunos sectores podrían pasar al apoyo político a Siryza. En síntesis, podría formarse en Grecia un gobierno ‘chavista’ (para usar una terminología actual) o kerenskista, en el lenguaje clásico. Esto en medio de un colapso social y político excepcional.
Grecia es una expresión concentrada de las tendencias que, con menor desarrollo, recorren Europa, las que desembocarán en una situación revolucionaria.

Contundente reclamo por la expropiación de YPF

Contundente reclamo por la expropiación de YPF

Por José Rigane (ACTA)

 

 

"En primer lugar el agradecimiento por la invitación y también por esta iniciativa de poder tener un intercambio de opiniones ante la decisión política del Gobierno, pero sobre todo la oportunidad y posibilidad de poder discutir sobre el tema energético, una cuestión que para nosotros es trascendental".

"Disculpar a la conducción nacional de la CTA, por la cual hablo, porque precisamente en estos momentos están en una reunión de la conducción adoptando algunas decisiones y por eso muchos de los compañeros no se han podido hacer presentes.
Para nosotros, que formamos parte de los sectores del movimiento obrero, sociales y políticos que confrontamos con el proceso de privatización de antes que ésta se produjera, la decisión del Gobierno Nacional respecto a la expropiación de YPF ha significado, en principio, un paso positivo.
En primer lugar porque significa tomar un giro diferente después de más de 20 años de tener políticas energéticas que han estado supeditadas a las políticas de privatización y fundamentalmente de extranjerización. Si hay algo que hay que destacar de este modelo energético es la extranjerización, precisamente de nuestra riqueza, que son nuestros recursos. Esto habilita la posibilidad, no sólo de debatir, sino también de poder establecer políticas e iniciativas políticas que nos permitan avanzar sobre un tema que hasta ahora parecía que estaba sensiblemente negado al interés del conjunto del pueblo argentino. Y creo que esto también se debe precisamente a que todos estos sectores, de los que formamos parte, tuvieran la iniciativa de bregar por esa recuperación del patrimonio nacional a manos del pueblo argentino.
Por eso nos parece que hay una oportunidad, que hay que aprovecharla y esa oportunidad tiene que ver con la necesidad de cambiar todo el modelo energético. No sólo no alcanza con el 51% de las acciones de YPF, sino que tampoco hay que pensar que acá la única que se portó mal es Repsol. Acá se porta mal Petrobras, Chevron, Panamerican Energy, Total, etc. y en ese sentido a nosotros nos parece que hay que avanzar y cambiar este modelo energético, modelo energético que ha llevado al fracaso y a necesidades de crisis energética al pueblo argentino pero que ha sido un modelo exitoso para los grupos multinacionales que no sólo extrajeron la riqueza de nuestro país sino que además obtuvieron ganancias espectaculares a través de dividendos y otras iniciativas.
No es una cuestión menor porque con esto también tenemos la posibilidad de confrontar y desarrollar una iniciativa que lleve a la cultura de entender que la energía no es insignificante, precisamente, antes los problemas económicos, sociales y políticos que tiene este país.
La oportunidad para entender que si no tenemos un modelo energético que contemple a la energía como un bien social, un bien de todos los argentinos, un bien que está en el subsuelo, que no se siembra, que no es la soja, que no es el maíz, que no es el trigo. Además, que es un derecho humano en el que todos tenemos que tener acceso a la electricidad, al gas y al agua, para poder vivir con dignidad, si no somos capaces de entender de esa posibilidad vamos a tener las mismas dificultades de ahora o agravadas. Porque esta iniciativa de expropiar, pero que deja jurídicamente establecida la empresa en una sociedad anónima, o en una sociedad mixta con apertura a los capitales, sean capitales de amigos o sean multinacionales, como se está buscando ahora para invertir, estamos en la misma situación con una modificación de carácter parcial, saludable pero parcial.
Esta cuestión también tiene que ir acompañada con un concepto que nosotros entendemos como nacionalización del Estado. Necesitamos un estado fuerte, un estado que participe de la planificación, de la regulación, no un estado que es bobo y socio de los grupos multinacionales. Y por eso planteamos entonces, una empresa 100% pública, 100% nacional, federal y socializada. Que en su conducción intervengan los sectores que representan los intereses de los usuarios, del medio ambiente, a los trabajadores y obviamente al Estado nacional. No queremos volver al pasado, por eso hacemos este planteo y además tampoco queremos quedarnos con la mirada del éxito pírrico, diciendo que teníamos razón, porque de alguna manera no alcanza y además demuestra nuestra incapacidad, porque esa razón no la supimos convertir en la organización, en movilización para que la privatización no pasara.
Es así entonces que nos parece que en esta dirección se hace imprescindible adoptar decisiones políticas que habiliten a que Argentina no se presente más en el ámbito regional, cuando hay reuniones con el resto de los países de la región para hacer una integración energética, representando a los grupos multinacionales que es lo que ha sucedido en los últimos 20 años. Porque Argentina no tiene una empresa de bandera, no tiene una empresa nacional, no tiene una sociedad del estado. Y si nosotros tenemos todavía un capítulo no resuelto en el ámbito de Argentina, es precisamente éste, el de la energía, el modelo energético. Y si nosotros queremos formar parte de la región y precisamente integrar, en función de la cuestión energética, política, económica y social, defendiendo los intereses y las necesidades de los pueblos, necesitamos entonces revertir este modelo energético.
Podemos transitar el camino de Venezuela, el de Bolivia, el de Brasil, el de Nicaragua, el de Ecuador, el de Uruguay o el propio, pero lo que no podemos, si queremos tener un modelo que represente las necesidades diferentes de los argentinos precisamente, es seguir sosteniendo esta política energética que ha depredado la reserva descubierta por el estado y por las empresas estatales. Teníamos 34 años de reserva de gas y ahora tenemos menos de 8 años, teníamos 18 años de reservas de petróleo y ahora tenemos menos de 7, con el agravante que siendo este país no petrolero, ni gasífero, pero teniendo petróleo y gas, estuvimos exportando el 40% del petróleo crudo en el marco de la crisis más grande de Argentina y con la mayor desocupación. Más o menos como exportar los cueros de vaca, como hacíamos en el siglo XVIII, y comprarle los zapatos a Francia, ¿por qué han importado energía, comprando nafta, comprando combustible diesel, etc.? porque no hubo inversión, no sólo en exploración, no hubo inversión en ninguna destilería, para ponerla en capacidad tecnológica de producción, de acuerdo a lo que necesita el país y de lo que consume.
Es entonces un problema neurálgico y es necesario recuperar el concepto de que la energía es estratégica, como sucede y ha sucedido en cualquier país. Este es el único país que privatizó de la manera que lo hicimos, hasta el documento de identidad privatizamos. Entonces, está claro que esto es bueno pero no alcanza, y está claro que es necesario adoptar medidas, que no solo tienen que ver con el petróleo y quiero hacer una aclaración, lo que más necesidad tiene hoy Argentina es el problema del gas. Ochenta barcos van a ingresar este año con gas congelado de Medio Oriente, que precisamente transportaba Repsol hasta ahora, para poder convertirlo en gas natural. Mientras tanto nosotros, durante años, estuvimos exportando nuestro gas natural, fronteras afuera y sobre todo a través de Chile, más de 10 gasoductos para convertirlo en gas congelado, que se llevaba a Estados Unidos y Canadá.
Ese ha sido el despilfarro, y mientras tanto en Argentina tenemos el 40% de la población que todavía usa la garrafa de gas licuado de petróleo, pagando hasta 5 veces más el m3 de gas natural. Esta es la política que se ha establecido y por supuesto que este Gobierno es responsable como el resto de los gobiernos de la democracia, que sustentaron y profundizaron este modelo energético, porque no sólo de la Rúa entregó por 20 años más la concesión de Loma de la Lata. También lo hizo Kirchner con Panamerican Energy, siendo su principal socio la British Petroleum, tanto que hablamos de soberanía en las Islas Malvinas contra los ingleses.
Es decir entonces que esto tiene una envergadura, una dimensión, que puede cambiar todo el escenario político, económico y social del país, pero que necesita ser no un problema de los especialistas, no un problema de los que supuestamente saben, ni siquiera de los trabajadores del sector, la energía debe ser un problema del pueblo argentino, debe ser un problema de todos. Y por ese lado claro que coincidimos con la necesidad imperiosa: primero, derogar los decretos de la época menemista. No se entiende por qué hasta ahora siguen existiendo esos decretos si con otro simple decreto se podría resolver este problema. ¿Cuál es la razón que no hay un planteo y una iniciativa desde ese lugar?
Segundo, claro que hay que cambiar todos los marcos regulatorios. Porque este es un problema que afecta a la generación de energía eléctrica, a la distribución de la energía eléctrica. Hoy en este país tenemos más de 150 generadores, moto-generadores, que son los que se utilizan en situaciones de apagones, los que se utilizan en la guerra, bueno, pues diseminados en el país tenemos 150 moto-generadores de 1 Mw, de 2 Mw, de 5 Mw. Esto significa un despilfarro. Significa contaminación. Significa ruido. Significa consumir 500 litros de diesel o gasoil por hora, por cada equipo, y se está pagando a precio dólar a empresas internacionales que hacen el gran negocio a través de Cammesa y Enarsa y el Ministro De Vido. Y esto forma parte de una realidad argentina que conocemos perfectamente bien los trabajadores del ámbito de la energía eléctrica.
Por eso, este es un tema que debe tomarse en otra dimensión, con otro volumen, que no empieza y termina con lo de YPF, siendo esto importante, significativo y trascendental. Es así entonces que, junto al cambio del marco regulatorio, es imprescindible cambiar también la política de costos, porque aquí se ha comprobado lo que se venía diciendo, el costo del barril en su extracción de 6 a 12 u$s. Sin embargo, la destilería bajaban a 50 y 60 u$s y se terminaba ganando 6 ó 7 veces más sobre el valor de costo. Y si hablamos de gas, estamos pagando un impuesto por importación, precisamente los usuarios, a empresas multinacionales que además tienen los subsidios que tienen.
También hay que cambiar toda la estructura tarifaria porque está tabulada a valor dólar, al igual que la eléctrica, de la década del 90. Esto también es absolutamente perjudicial, precisamente, para los que menos consumen y los sectores populares, porque hay establecido un canon fijo de x pesos, que pagamos todos por igual, no importa si consumimos 100, 200, 300 o 1000 kw. Y lo mismo pasa con el gas. Entonces, hay que cambiar toda la estructura tarifaria precisamente del modelo energético, y en ese sentido es imprescindible y necesario también terminar con ese concepto que se estableció en el pacto de Olivos, en la modificación de la Constitución del 94, cuando se estableció que los recursos naturales dejaban de ser nacionales para ser de las provincias que tienen petróleo y gas, cuando acá había una política de Estado durante 80 años en donde todo el pueblo argentino contribuyó para el desarrollo de esa política, y esto sin menoscabar y no dejar de tener en cuenta que las provincias, que tienen estas riquezas, por supuesto que van a tener su participación. Pero, eso no significa que no sea todo el país, el que forme parte de esta iniciativa y de esta política que tiene que ser de Estado.
Nosotros estamos absolutamente convencidos y persuadidos que esta es una oportunidad precisamente para avanzar en la dirección que necesitamos avanzar y que es finalmente, en el cambio de este modelo energético, que está en manos de los grupos multinacionales, y además avanzar con el cambio, en la modificación de la matriz energética, que en este país depende esencialmente del gas y del petróleo y de esta manera evidentemente tendríamos una situación diferente, distinta al nivel de dependencia que tenemos en el día de la fecha, con los hidrocarburos.
Por eso estamos convencidos, acá no hay indemnización, acá no hay que pagar, demasiado nos robaron, demasiado se llevaron nuestras riquezas, demasiado giraron dividendos que aún están haciendo hoy en día, para que nosotros tengamos que pagar por algo que nos pertenecía y que fuimos saqueados. No se trata de indemnizar, se trata de que nosotros seamos lo suficientemente decididos, inteligentes y que se establezca una política en serio que recupere el patrimonio nacional a manos del pueblo argentino y nos permita transitar un camino de liberación".
Alocución de José Rigane en la Audiencia Pública realizada en el Anexo de la Cámara de Diputados de la Nación el 24 de abril de 2012.
José Rigane es Secretario Adjunto de la CTA; Secretario General de la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA-CTA).

Día de los Trabajadores en Argentina: Sin Unidad, jamás

Día de los Trabajadores en Argentina: Sin Unidad, jamás

 

"(…) nuestro pueblo comprendió desde el primer momento la necesidad de la unidad, y la unidad se convirtió en una cuestión esencial para la Revolución, la unidad se convirtió en un clamor de las masas, la unidad se convirtió en una consigna de todo el pueblo. (…)" 

 

Fidel Castro

 

“El Proletariado sólo puede hacerse y se hará inevitablemente una fuerza invencible siempre y cuando que su unión ideológica por medio de los principios del marxismo se afiance mediante la unidad material de la organización, que cohesiona a los millones de trabajadores…” 

 

Vladimir Lenin

 

 

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

1. “Hoy es una jornada de lucha por la independencia política de los trabajadores, por la unidad socialista de América Latina; por el salario, las condiciones laborales, la tercerización; contra la burocracia sindical para que los sindicatos se conviertan en efectivas herramientas del mejoramiento material, moral y político de la clase trabajadora”, dice Néstor de la Asociación de Profesionales en Lucha bajo la tarde del primero de mayo en Buenos Aires y agrega que a la hora de defender trabajadores castigados por la patronal o en huelga “no hacemos discriminaciones partidistas”.

 

Matías Cisneros, dirigente de los asalariados de Metrovías que integra la Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro, afirma que “en estos momentos estamos peleando la paritaria salarial y que se respete nuestra demanda de un 28 % de reajuste, mientras nos imponen un 18 % y los precios están disparados”.

 

Por su parte, el secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción (Regional Sur), Víctor Grosi expresa que su agrupación lucha “por 4.500 pesos de salario básico (US$ 1.022); recategorización; jubilación a los 55 años; ley penal para los accidentes de trabajo y mejores condiciones de seguridad e higiene”.

 

La profesora Claudia Conciglio de la corriente Tribuna Docente informa que se moviliza con sus compañeros, tanto para recordar a los Mártires de Chicago, como “por las reivindicaciones del magisterio, ya que nos han colocado un salario muy por debajo del valor de la canasta familiar: nos pagan entre 2 y 3 mil pesos mensuales (US$ 454 / US$ 681) y la canasta está en alrededor de 6 mil pesos (US$ 1.363). Las escuelas públicas se están cayendo a pedazos por la mala infraestructura. En particular, en la provincia de Buenos Aires hay un presupuesto muy insuficiente para la enseñanza. No hay nombramientos ni cobertura de cargos. Y en la Ciudad Capital están cerrando cursos. Aquí el gobierno de la Ciudad con la venia del nacional, deja correr el achique de grados, sobrepoblando las salas de clases, desmejorando la atención de los chicos y despidiendo docentes.” Sobre el mismo ámbito, la maestra, luchadora social y dirigente de la Asociación de Maestros, Ademys, María Laura Frecha, esclarece que “continuamos con la campaña contra el cierre de cursos en la Ciudad. Ya hemos logrado reducir más del 50 % de los cierres programados. Estamos defendiendo uno por uno los cursos. Lo que hemos advertido es que la política contra la educación pública corresponde a una estrategia nacional, donde varía sólo la forma según el lugar. El objetivo es dejar la escuela pública para pobres y la escuela privada para quienes puedan pagarla”. A su vez, el maestro Domingo Garro del Colectivo de Trabajadores y Trabajadoras de la Educación  de la provincia de La Plata suma que “no podemos perder la memoria, antes que todo. Y en materia de enseñanza, siempre hemos tenido problemas con las organizaciones sindicales burocráticas que terminan acordando a espaldas de los docentes, salarios a la baja. Luchamos contra el mal llamado ‘impuesto a las ganancias’, que se nos cobra a los que sobrevivimos de un salario. Remuneracionalmente, estábamos por un básico de 4 mil pesos (US$ 909 mensuales), y los de arriba acordaron la mitad. Sin contar a los maestros que trabajan ‘en negro’ (informalmente) o en ‘gris’ (mitad ‘en blanco, mitad en negro’).”

 

Resulta indudable la unidad de sentido, demandas y horizonte de lucha y sociedad de los trabajadores que salieron a la calle el Primero de Mayo en Buenos Aires. Sería todo un avance -notable en los tiempos de la hegemonía transitoria, pero brutal de los intereses de la minoría dueña de todo- que los asalariados, las fuerzas sociales aún insuficientes, pero condición necesaria  para cualquier transformación popular, hubieran hecho un punto de fuerza para expresar la madrugada de un nuevo proyecto y sus reivindicaciones.

 

Sin embargo, los trabajadores entrevistados en este artículo estuvieron en la misma ciudad, el mismo día, a la misma hora y a 10 calles o menos de distancia, en distintas concentraciones. En Buenos Aires hubo por lo menos 5 manifestaciones convocadas principalmente por organizaciones políticas de izquierda. Pero no como parte de una estrategia de distribución de fuerzas bajo una convocatoria unitaria y común. Por el contrario. Unas más, otras menos, las convocatorias se efectuaron precisamente para no fundirse, para no ser uno. Más de algún patrón sonrió con placer de clase.

 

 

2. Que dicen que es un problema mundial, que la ofensiva imperialista en medio de una de sus peores crisis conocidas, encuentra al pueblo trabajador internacional y de cada país, de capa caída, desarmado políticamente, sorprendido, sin memoria ni voluntad de resistir. Que la caída de la URSS, que la tiranía de los relatos de grupos de interés y la crisis de los mega relatos, que el individualismo, que los medios de comunicación, que las condiciones objetivas (que involucran las subjetivas) no maduran, que falta tanto, que el miedo, que la pobreza relativa no es la absoluta, que lo último que se pierde es la esperanza, que por lo menos algo se hizo, que ‘hacen falta dictaduras’ para agudizar las contradicciones sociales, que todo podría ser peor.

 

Es cierto que sólo el movimiento real y las formas más explícitas de la lucha de clases, históricamente, han derrotado las diásporas políticas no capitalistas. Es cierto que cuando la  movilización, en todas sus esferas, de los trabajadores y el pueblo, de las grandes mayorías en acción contra la explotación, la expoliación, el arrebato de derechos conquistados, el empeoramiento de la vida en general se expresan concretamente en un momento dado, crean en conjunto las condiciones de la alternativa política propia de los intereses de las clases subalternas.

 

Las direcciones políticas de los partidos, organismos, colectivos, movimientos y cualquier instrumento que declara la emancipación del género humano y el combate convincente y decidido contra el capitalismo, con la mirilla puesta en una sociedad donde gobierne la combinación interdependiente entre igualdad económica y social, libertad y democracia participativa y real, lo saben.

 

Sin embargo, esas mismas direcciones políticas saben –salvo que carezcan de convicción de poder y abunden en vocación de minoría- que el movimiento e instrumento emancipador, dialécticamente, siempre debe estar en construcción, afinamiento, en sintonía con el pueblo profundo, es decir, con el único protagonista que puede superar de manera histórica y objetiva las relaciones de clases y de poder, el trabajo asalariado, los dolores inhumanos del capitalismo. Y que para ello, dado los aprendizajes de la minoría burguesa mundial y sus extensiones nativas o nacionales, se precisa de fuerzas sociales más que voluminosas, que trasciendan las diferencias aparentes, las banderas que limitan y no abarcan, las visiones sobreideologizadas, el deseo o la moral en su peor sentido y que pueden llegar al absurdo imperdonable de cortar las piernas de la realidad para que calce en el ataúd de los manuales.

 

Argentina no está desconectada de la mundialización de las relaciones capitalistas. Como país dependiente, tiene su lugar bien definido en la división internacional del trabajo. Esa es su condición. Su problema, como el de toda Latinoamérica para no ir más lejos, no es que partió ‘tarde’ en la carrera desarrollista o industrial o progresista. Ese es su sitio estructural mientras no sea derrotado el imperialismo. Esas son sus condiciones para la emancipación. Sin atajos, pero sin míticas etapas que por ahí alguien todavía considere que debe quemar el país para convertirse en potencia primermundista. En un planeta deshabitado, tal vez.

 

La unidad de todos aquellos que están dispuestos a ofrecer lucha contra el capitalismo se construye desde ya. Con los trabajadores concientes (que no solamente con los obreros ligados a la producción industrial de mercancías materiales), con el estudiantado dinamizador, la juventud sin futuro, con el ambientalismo consecuente, con los pueblos originarios, los campesinos repletos de niños trabajadores, con los inmigrantes, con los que batallan ante el patriarcado criminal y cotidiano, con esa inmensa mayoría que padece sin saber bien por qué la mala vida, pero que ya perdió la paciencia.   

 

Ante la vergüenza inoficiosa y funcional del aparcelamiento político, esas direcciones iluminadas, pero nunca luminosas, que pretextan con inventiva insuperable los argumentos más peregrinos para postergar la reunión que demandan los de abajo, aquí y ahora es perentoria la creación básica del instrumento político de las mayorías. Aunque lo nuevo necesariamente trae de lo viejo, aquel territorio que concuerde para combatir en mejor pie el actual movimiento  del capital, por fuerza y razón, debe hegemonizar la herramienta por venir. Y considerando que así ocurriera, apenas se estaría ante una fuerza mínima de arranque, en el prólogo, en la edificación laboriosa para iniciar la resistencia sin la cual no hay ofensiva posible. ¿O es que la lucha de clases también existe en las organizaciones de izquierda? ¿O es que a algún autodenominado militante preclaro y archirevolucionario le conviene el actual estado de cosas?

 

Cuando amanecen los pueblos reivindican la unidad. Los pueblos no subestiman jamás al enemigo de clase y conocen por experiencia su golpe y de lo que es capaz por mantener sus privilegios. Práctica y teoría, análisis concreto de la realidad concreta, voluntad de victoria. Unidad inquebrantable o renuncia canina.

 

 

Mayo 2 de 2012

Lo que Obama conoce

Lo que Obama conoce

El artículo más demoledor que he visto en este momento sobre América Latina, fue escrito por Renán Vega Cantor, profesor titular de la Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá y publicado hace 3 días en el sitio web Rebelión, bajo el título “Ecos de la Cumbre de las Américas”.

 

Es breve y no debo hacer versiones, los estudiosos del tema pueden buscarlo en el sitio indicado.

 

En más de una ocasión he mencionado el infame acuerdo que EEUU impuso a los países de América Latina y el Caribe al crear la OEA, en aquella reunión de cancilleres, que tuvo lugar en la ciudad de Bogotá, en el mes de Abril de 1948; en esa fecha, por puro azar, me encontraba allí promoviendo un congreso latinoamericano de estudiantes, cuyos objetivos fundamentales eran la lucha contra las colonias europeas y las sangrientas tiranías impuestas por Estados Unidos en este hemisferio.

 

Uno de los más brillantes líderes políticos de Colombia, Jorge Eliécer Gaitán, que con creciente fuerza había unido los sectores más progresistas de Colombia que se oponían al engendro yanki y cuya próxima victoria electoral nadie dudaba, ofreció su apoyo al congreso estudiantil. Fue asesinado alevosamente. Su muerte provocó la rebelión que ha proseguido a lo largo de más de medio siglo.

 

Las luchas sociales se han prolongado a lo largo de milenios, cuando los seres humanos, mediante la guerra dispusieron de un excedente de producción para satisfacer las necesidades esenciales de la vida.

 

Como se conoce los años de esclavitud física, la forma más brutal de explotación, se extendieron en algunos países hasta hace algo más de un siglo, como ocurrió en nuestra propia Patria en la etapa final del poder colonial español.

En los propios Estados Unidos la esclavitud de los descendientes de africanos se prolongó hasta la presidencia de Abraham Lincoln. La abolición de esa forma brutal de explotación se produjo apenas 30 años antes que en Cuba.

 

Martin Luther King soñaba con la igualdad de los negros en Estados Unidos hasta hace apenas 44 años, cuando fue vilmente asesinado, en abril de 1968.

 

Nuestra época se caracteriza por el avance acelerado de la ciencia y la tecnología. Estemos o no conscientes de ello, es lo que determina el futuro de la humanidad, se trata de una etapa enteramente nueva. La lucha real de nuestra especie por su propia supervivencia es lo que prevalece en todos los rincones del mundo globalizado.

 

En lo inmediato, todos los latinoamericanos y de modo especial nuestro país, serán afectados por el proceso que tiene lugar en Venezuela, cuna del Libertador de América.

 

Apenas necesito repetir lo que ustedes conocen: los vínculos estrechos de nuestro pueblo con el pueblo venezolano, con Hugo Chávez, promotor de la Revolución Bolivariana, y con el Partido Socialista Unido creado por él.

 

Una de las primeras actividades promovidas por la Revolución Bolivariana fue la Cooperación Médica de Cuba, un campo en el que nuestro país alcanzó especial prestigio, reconocido hoy por la opinión pública internacional. Miles de centros dotados con equipos de alta tecnología que suministra la industria mundial especializada, fueron creados por el Gobierno bolivariano para atender a su pueblo. Chávez por su parte no seleccionó costosas clínicas privadas para atender su propia salud; puso esta en manos de los servicios médicos que ofrecía a su pueblo.

 

Nuestros médicos además consagraron una parte de su tiempo a la formación de médicos venezolanos en aulas debidamente equipadas por el gobierno para esa tarea. El pueblo venezolano, con independencia de sus ingresos personales, comenzó a recibir los servicios especializados de nuestros médicos, ubicándolo entre los mejor atendidos del mundo y sus índices de salud comenzaron a mejorar visiblemente.

 

El Presidente Obama conoce esto perfectamente bien y lo ha comentado con alguno de sus visitantes. A uno de ellos le expresó con franqueza: ”el problema es que Estados Unidos envía soldados y Cuba, en cambio, envía médicos”.

 

Chávez, un líder, que en doce años no conoció un minuto de descanso y con una salud de hierro se vió, sin embargo, afectado por una inesperada enfermedad, descubierta y tratada por el propio personal especializado que lo atendía, no fue fácil persuadirlo de la necesidad de prestar atención máxima a su propia salud. Desde entonces, con ejemplar conducta, ha cumplido estrictamente con las medidas pertinentes sin dejar de atender sus deberes como Jefe de Estado y líder del país.

 

Me atrevo a calificar su actitud como heroica y disciplinada. De su mente no se apartan, ni un solo minuto, sus obligaciones, en ocasiones hasta el agotamiento. Puedo dar fe de ello porque no he dejado de tener contacto e intercambiar con él. Su fecunda inteligencia no ha cesado de consagrarse al estudio y análisis de los problemas del país. Le divierten la bajeza y las calumnias de los voceros de la oligarquía y el imperio. Jamás le escuché insultos ni bajezas al hablar de sus enemigos. No es su lenguaje.

 

El enemigo conoce aristas de su carácter y multiplica sus esfuerzos destinados a calumniar y golpear al Presidente Chávez. Por mi parte no vacilo en afirmar mi modesta opinión ─emanada de más de medio siglo de lucha─ de que la oligarquía jamás podría gobernar de nuevo ese país. Es por ello preocupante que el Gobierno de Estados Unidos haya decidido en tales circunstancias promover el derrocamiento del Gobierno bolivariano.

 

Por otro lado, insistir en la calumniosa campaña de que en la alta dirección del Gobierno bolivariano existe una desesperada lucha por la toma del mando del gobierno revolucionario si el Presidente no logra superar su enfermedad, es una grosera mentira.

 

Por el contrario, he podido observar la más estrecha unidad de la dirección de la Revolución Bolivariana.

 

Un error de Obama, en tales circunstancias, puede ocasionar un río de sangre en Venezuela. La sangre venezolana, es sangre ecuatoriana, brasileña, argentina, boliviana, chilena, uruguaya, centroamericana, dominicana y cubana.

 

Hay que partir de esta realidad, al analizar la situación política de Venezuela.

 

¿Se comprende por qué el himno de los trabajadores exhorta a cambiar el mundo hundiendo el imperio burgués?

Fidel Castro Ruz

Abril 27 de 2012

7 y 59 p.m

 


“Argentinización” del petróleo: Las cosas en su sitio

“Argentinización” del petróleo: Las cosas en su sitio

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

 

1. Si el contenido del Estado es síntesis de la hegemonía de la minoría capitalista, entonces sus políticas económicas, estratégicamente, expresan sus intereses. Incluso si el Estado siempre es representación –como en menor escala, cualquier territorio de relaciones de poder de una sociedad en un momento dado- de un campo en permanente disputa mientras existan clases sociales de intereses irreconciliables. Es decir, existe Estado porque existen clases sociales de intereses antagónicos. Que un buen día no haya Estado es síntoma simplemente de que no hay clases sociales. La maldición de que las grandes mayorías tengan que hacerse del Estado para implementar provisoriamente las tareas de planificación racional, orden y defensa, y promoción cultural, política y económica de sus intereses, es el trago amargo y tránsito hacia una sociedad gobernada directa y creativamente por la propia sociedad. Así y todo, ese Estado que todavía no existe, dada la acumulación histórica de los trabajadores y el pueblo, ya debe contener las formas de la democracia más radical y su control colectivo necesario para evitar, a como dé lugar,  la formación de una casta privilegiada que haga y diga a nombre de los intereses de las clases subalternas devenidas en hegemonía.  No vale la pena recordar los males de las experiencias no capitalistas del siglo XX; como en su momento, sí tiene sentido recordar sus aciertos respecto del capitalismo.

 

En general, bajo el capitalismo en su fase imperialista y para mantener su tasa de ganancia sobre el movimiento objetivo de la acumulación concentrada del valor socialmente producido versus la desigualdad realmente existente; del capitalismo gobernado por el momento financiero y especulativo sobre el resto de los momentos del capital; de la intensificación de la explotación del trabajo asalariado y la acumulación originaria incesante mediante el despojo de los recursos naturales y derechos sociales obtenidos en su fase anterior por la propia lucha de clases y relaciones de fuerza mundiales; el Estado funciona como arma, escudo y aval de las clases propietarias. Si las grandes mayorías tuvieran la organización y fuerzas suficientes, no sólo podrían arrancar superiores beneficios sociales del excedente de su propio trabajo acumulado por el Estado de los que mandan aún, sino que por dinámica objetiva –de la cual es parte sustantiva la voluntad y naturaleza de su propia conducción política, o conciencia resumida- tendrían que destruir el actual Estado, y construir otro en vistas a su extinción definitiva.

 

 

2. En Argentina y más allá, para los de arriba, la fiebre bipolar, maniquea, de caricatura de alto contraste, tiene como forma coyuntural la compra del 51 % de YPF por el Estado argentino. Por un lado, está el discurso multiplicado de un capitalismo acuartelado en sus fundamentos más primitivos y representado por el diario La Nación y su área de producción mediática de contenidos, que pone de modo delirante una medida política-económica casi a la altura de lo que significó la Revolución Cubana para los intereses de las clases dominantes. Soterradamente invoca a los cuarteles, dibuja a la versión peronista y pequeño burguesa del gobierno de turno como si fuera el Caballo de Troya de sus terrores y aleona a la oligarquía contra la iniciativa de la administración CFK. Es decir, sin contexto, sobreideologizadamente, sobreactuando, la conciencia más integrista de la clase mandante en Argentina –siempre dependiente, rentista y subordinada al gran capital sin patria-, excéntricamente, procura cautelar el programa abstracto, sin táctica y maximalista de los peores manuales del ultraliberalismo garabateados luego de la implosión de la URSS.

 

Por otra parte, el gobierno argentino, desde sus propios dispositivos mediáticos, transforma la compra y conversión en propiedad mixta de los recursos petroleros del país, en un acto soberanista también súper explotado en términos propagandísticos, cargado de emotividad “nacional” y argentinidad abstracta, sin sujeto. No importan tanto las causas, los procedimientos y los efectos que tendrá la medida de media recompra de lo que se privatizó en los 90’, sino más bien, su dramatización para un público infantilizado políticamente.

 

 

3. Independientemente de las maneras –aunque son inseparables de los contenidos salvo en su momento analítico-, desde los intereses históricos del pueblo trabajador, resulta un contrasentido situarse contra la medida del Ejecutivo, refrendada a veces clientelar y oportunistamente por el Legislativo entero ante los eventuales réditos electorales provenientes de la popularidad de la iniciativa. En términos inmediatos, ella era necesaria frente a la rapacidad de Repsol y la crisis energética del país que situaban sus intereses privados contra un capítulo delicado de la gobernabilidad y el mistificado “pacto social” por arriba. Asimismo, la readquisición del 51 % del petróleo a nivel nacional y provincial, avivan nuevamente el mito de la desconexión y la autarquía económica de Argentina en la época de la mundialización del capitalismo. La medida de alto impacto mediático, esperanza a un costado de la llamada izquierda nacionalista y de paso, opaca problemas cruciales como el trabajo informalizado y precario de la mayoría de la fuerza laboral, la profundización del modelo soyero y primario extractivo, la transnacionalización pura y dura de la economía argentina, la crisis educacional y sanitaria, la corrupción  y la relación social desigual del 80 / 20, donde el 80 % de los argentinos sobrevive al día, y el 20 % goza del trabajo ajeno, entre otras tragedias propias del capitalismo.

 

Resulta infantil que el anticapitalismo esté contra la medida. Como resulta infantil que algunos crean que existe una agenda secreta de horizonte socialista en la cabeza del grupo de interés que administra coyunturalmente el Estado. La ‘argentinización’ del petróleo es el límite del programa de gobierno, no su punto de partida hacia una sociedad post capitalista. Las transformaciones estructurales en beneficio de las clases expoliadas son un desafío de las propias clases expoliadas. No caen verticalmente desde la ocurrencia, buena voluntad, filantropía o conspiración propopular de una administración gubernativa sin pueblo. Las fronteras de la democracia representativa, formal, caudillista, palaciega, resultan acotadas por muy populistas que sean o parezcan ser.

 

Ocurre que como la hegemonía precaria de los dueños de todo no ha tenido contratiempo alguno desde hace mucho tiempo, hasta una iniciativa que en rigor, no modifica el movimiento capitalista, resulta ‘peligrosa’. Y más por su ejemplo en otras latitudes que por lo que pierde en lo inmediato. Sin contar siquiera con los efectos de la crisis económica en curso y que en la actualidad hinca uno de sus centros en Europa y en España en particular. Efectivamente, existe una lógica de alarma y reacción del estatismo corporativo o del corporativismo y sus propios Estados ante cualquier ademán que pudiera eventualmente dañar sus intereses estructurales. La burguesía no teme el gesto de la reapropiación del 51 % de YPF. Teme un nuevo ciclo de luchas sociales y recomposición política de los trabajadores y empobrecidos del mundo. Teme a la revolución social, no a un impuesto a la lucha de clases. Teme que de la disputa y competencia destructiva intercapitalista se pase abiertamente a un período de combate político entre explotados y explotadores.

 

Por ello las fuerzas anticapitalistas, su amplitud obligatoriamente generosa, unitaria, abarcadora, con proyecto para el siglo XXI, vocación de mayorías y no lo contrario, deben saludar sobriamente la ‘argentinización’ del petróleo. Que nadie estime que las ruedas de la historia caminan por inercia hacia la felicidad humana y que un gobierno práctica y declarativamente capitalista realizará las tareas que le corresponden por necesidad y sin atajos a la voluntad de los populares. Tácticamente es conveniente para los pueblos la medida de CFK.

 

En cuanto el movimiento real de las clases subalternas en pugna y organización ante el capital cobre vigor, la iniciativa parcial, absolutamente insuficiente de la presente administración política argentina, será un precedente para cambiar radicalmente la vida.

 

 

4. En otro contexto, bajo otras relaciones de fuerza, en el Chile de los años 60’ y la ‘Alianza para el Progreso’ impulsada por el imperialismo norteamericano a través del demócratacristiano Eduardo Frei Montalva, se sindicalizó al campesinado, se realizó una reforma agraria, hubo una reforma educacional que amplió la cobertura de la enseñanza pública y se ‘chilenizó’ el cobre. Es decir, Frei Montalva –años después colaborador del golpe de Estado de 1973 y paladín de los intereses imperialistas en Chile-, compró el 51 % del cobre o ‘sueldo de Chile’. Ello facilitó con creces la nacionalización plena (casi el 100 %) del metal rojo cuando el gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular. Es cierto, lo descrito arriba no es transferible mecánicamente a lo que ocurre en el mundo y en la Argentina de 2012. Pero sí enseña al menos, que una medida que tenía como fin domesticar la lucha social mediante un proyecto desarrollista imposible bajo la dependencia de los polos imperialistas y la ausencia de una ‘burguesía nacional revolucionaria’, sí puede facilitar -desde una alternativa política proveniente del pueblo concreto y en movimiento, y bajo una conducción política que exprese sus intereses genuinos- transformaciones que apunten a la descalcificación del orden de la minoría, y la creación de poder de la hegemonía multidimensional de los más, de los todos.

   

Argentina: La reprivatización de YPF

Argentina: La reprivatización de YPF

Por Marcelo Ramal 

 

 

Para enfrentar el derrumbe de las privatizaciones petroleras, al kirchnerismo no se le ha ocurrido otra cosa que avanzar en una reprivatización. Al anunciar la estatización parcial de YPF, Cristina Kirchner emitió un dictamen lapidario respecto de su propia política. Quedó claro que el rescate kirchnerista de las privatizadas concluyó en el vaciamiento de las reservas de petróleo y de gas, y en importaciones de combustibles que equivalen a la totalidad de la balanza comercial del país. Pero para responder al desastre, el gobierno anunció una asociación estatal-privada en YPF, que conducirá a un nuevo vaciamiento.

No es un secreto que los choques con Repsol comenzaron cuando, a fines del año pasado, el gobierno le exigió que se hiciera cargo de la importación de gas y combustibles. La negativa de Repsol a bancar esa factura desató el proyecto de “expropiación”, pero anticipa también su objetivo inmediato: pagar esas importaciones con los ingresos de YPF. Lo admitió De Vido ante los senadores, al declarar que “la urgencia de dólares fue el detonante de la expropiación”. Esa será la primera implicancia de la “utilidad pública” declarada en la ley presentada al Congreso. La semiestatización, por lo tanto, es otro “manotazo” para zafar de la crisis fiscal y de balanza comercial, a igual título de lo que ocurre con los fondos de la Anses, del Banco Central o del Nación.
Los “modelos” del mundo
El interventor Kicillof denunció a Repsol por “pretender vender petróleo a precios internacionales, y no a su costo”. Pero Petrobras, Sabic y las otras petroleras “mixtas” que el funcionario presentó como el “modelo de gestión” para YPF, se entrelazaron con las petroleras privadas en base a reconocerles ‘precios internacionales’ a los hidrocarburos que extraían. Por esa vía, esas empresas seudoestatales se convirtieron en un canal de remisión de recursos al exterior, desde sus países. Esto, que no es diferente a lo que hacía Repsol, es lo que los ‘nac & pop’ le deparan a YPF. La orientación privatista se advierte también en otro ‘detonante’ de la expropiación: el megayacimiento neuquino de Vaca Muerta, cuyo aprovechamiento requiere, sólo “para empezar”, una inversión de 30.000 millones de dólares. Para ello, la ley enviada al Congreso abre la ‘nueva’ YPF a “fuentes de financiamiento externas e internas y a la concertación de asociaciones estratégicas, uniones transitorias de empresas y todo tipo de acuerdos de asociación y colaboración empresaria con otras empresas nacionales o extranjeras” (art. 17). Según algunos oficialistas, “pican en punta las compañías chinas, (que) no priorizan el giro de dividendos sino el acceso a recursos estratégicos” (BAE, 17/4). O sea que los campeones del ‘autoabastecimiento’ reconocen que las inversiones futuras se dirigirán a las exportaciones, pero por ‘estratégico’ que les resulte el ‘recurso’, los contratistas chinos no dejarán de reclamar para sí utilidades de acuerdo con el precio internacional. La reprivatización y sus “alianzas estratégicas! ” también calzan como un guante en las negociaciones en torno de la cuestión Malvinas y la explotación petrolera en el Atlántico Sur, a cambio de la cual Argentina pretende obtener ingresos fiscales. Una participación de la YPF seudoestatizada legalizaría esa entrega de recursos, a cambio de la cual el kirchnerismo tramita una ficción de soberanía sobre las islas.
Expropiación onerosa
Repsol se apresuró a reclamar más de 10.000 millones de dólares por el 51% de las acciones que les serían ‘expropiadas’. Ello se contrapone con el balance de YPF, con un patrimonio de apenas 4.000 millones para el total de la compañía y, por lo tanto, no más de 2.000 millones para Repsol. Pero la cuenta no incluye los pasivos ambientales, entre otros daños e incumplimientos causados por Repsol. En este caso, el Estado argentino se haría cargo de una compañía cuyo capital ha sido pulverizado, pero asumiendo la deuda ‘fabricada’ por Repsol y Eskenazi, que asciende a 9.000 millones de dólares. Es una variante de rescate de los vaciadores, que hace recordar al caso de Aerolíneas. Pero una expropiación a precio bajo o nulo derrumbaría, al mismo tiempo, las acciones del Estado, de las provincias y del ‘capital flotante’ de YPF, que están en poder de los fondos de inversión. Un ‘pagadiós’ a Repsol, por lo tanto, choca con las necesidades de la compañía mixta, sometida a las exigencias de las Bolsas de valores. La nu
eva YPF también hereda la deuda que contrajo Eskenazi para quedarse con el 25% de la compañía, y que deberán seguir pagando con utilidades si no quieren provocar un derrumbe bursátil (ver artículo en página 4).
La reprivatización arranca con estas hipotecas, que terminarán siendo pagadas por contribuyentes y trabajadores. Si Repsol se presenta a litigar en los tribunales del Banco Mundial, la expropiación podría demorarse varios años, algo que entusiasma al gobierno. Pero una larga controversia judicial se contrapone con la pretensión de endeudarse y consumar “alianzas estratégicas”. En caso de prolongarse los litigios con accionistas, las garantías a los futuros socios o acreedores provendrán del giro corriente, o sea, de los naftazos.
Injerencia imperialista
La estatización parcial ha desatado una escalada de críticas por parte de los Rajoy, Calderón, la Unión Europea y, más tibiamente, del Departamento de Estado. La injerencia imperialista, que debe ser denunciada sin atenuantes, quiere influir en las condiciones de la expropiación onerosa. Como dijo el ex ucedeísta -y ex kirchnerista- Martín Redrado, “la reacción internacional dependerá del precio de compra de las acciones (a Repsol)”. El kirchnerismo buscará apaciguarlas con nuevas garantías en favor de los pulpos extranjeros y, principalmente, norteamericanos. Mientras fustigaba a Repsol, Kicillof reivindicó el interés de la Exxon en el mercado argentino.
Al lobby internacional en favor de Repsol, se han sumado los seudosocialistas del PSOE español, y hasta la “izquierda unida”, que le ha pedido a Rajoy que defienda al vaciador Repsol, pero “sin prepotencia” (¡!). En oposición a esta injerencia colonial, reivindicamos el derecho a la autodeterminación nacional, sin que ello implique el menor apoyo al gobierno argentino y sus medidas con YPF. Del mismo modo, llamamos a la izquierda española y europea a repudiar los aprietes de los Rajoy o la Unión Europea contra Argentina, y a enlazar ese reclamo con el de la expropiación sin pago de “su” banca y el repudio de las deudas. Los banqueros, que quieren ser rescatados a costa del ajuste más brutal contra las masas europeas, son los mismos que expoliaron a la Argentina a través de Repsol.
Chavismo tardío
La semiestatización ypefiana no altera a las concesiones petroleras en favor de otros grupos privados, que representan el 66 y 75% de la extracción de petróleo y de gas, respectivamente. Tampoco modifica el régimen de ‘federalización’ de los hidrocarburos del menemismo, que entrelazó a los Estados provinciales y sus gobiernos con los privatizadores.
La estatización parcial no es una respuesta organizada al ‘fracaso de las privatizaciones petroleras’, como presumen los kirchneristas. Se arriba a esta ‘salida’, precaria e improvisada, después de una década de rescate de esos privatizadores a costa del presupuesto, de la Anses y de las reservas internacionales. Es una reacción tardía al derrumbe de esa política, y cuando, como resultado de ella, las cajas del Estado están exhaustas. Como alternativa a esa fundición, los K ofrecen una asociación con el capital financiero internacional. Pero esa alianza, en el marco de la crisis mundial capitalista, está más condicionada que nunca a concesiones leoninas. Por caso, el alineamiento de precios internacionales y la libertad para remitir utilidades al exterior. La reprivatización de YPF se integra, por lo tanto, a la sintonía fina del ajuste, y vuelve a coloc! ar sobre el tapete el escenario de un “rodrigazo”.
En oposición a este nuevo vaciamiento, planteamos la nacionalización integral y sin compensación de toda la industria petrolera, bajo control obrero. Para el caso de YPF, el Estado argentino debe reclamar ser resarcido por el desfalco incurrido en la propia privatización, consumada a un precio ínfimo y pagada con deuda externa y el remate de la flota, y de otros activos de la petrolera estatal. Debe considerarse también la destrucción de los activos de la compañía, que remitió fondos al exterior por encima de las utilidades obtenidas, y los daños ambientales cometidos. El mismo procedimiento debe valer para el resto de la industria, a través de una auditoría a cargo de comisiones de obreros y técnicos independientes.
Una nacionalización integral exige, por otra parte, una restructuración económica de fondo. El llamado “ahorro de las empresas” (ganancias acumuladas) alimentó en estos años una fuga de capitales de 80.000 millones de dólares, las que revelan las posibilidades nacionales de superación del marasmo energético, industrial o ferroviario. Los límites para esa superación no son materiales, sino que dependen de la clase social que gestione los recursos disponibles.

Fuente: Argenpress