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Opinion

Chile, de nuevo Martínez en la CUT: gana el gobierno, sonríe el patrón

Chile, de nuevo Martínez en la CUT: gana el gobierno, sonríe el patrón
por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)
jueves, 04 de septiembre de 2008
1.
Paladeando los milagros culinarios prohibidos para los chilenos de a pie, el Presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Sonami, y todavía líder de la Confederación de la Producción y el Comercio (gremio patronal del país), Alfredo Ovalle, en la cena anual de los rostros del capital minero, hizo, como es su costumbre, claras indicaciones a la Presidenta Michelle Bachelet, invitada a la comida. Con un ingenio sin antifaces, le propuso a la mandataria que parte de los impuestos del royalty a la explotación principalmente cuprífera sean usados en pasivos ambientales, lo que serviría para que Chile presente credenciales de “excelencia y responsabilidad” en el manejo ambiental.

Sin tapujos, Ovalle, a costa de las arcas fiscales (y por extensión, de eventuales recursos destinados a programas sociales), pretende que el Fisco ofrezca mayor competitividad y “mejor ver” a  los inversionistas y las instituciones financieras internacionales. Sólo la minera La Escondida, rentó en utilidades limpias el primer semestre de 2008, más de 2 billones de pesos (4 mil millones de dólares). Pero para el capital no es suficiente. Exige que los paliativos contra los efectos negativos de alto impacto ambiental devenido de la explotación minera sean ahora subsidiados por el Estado. Nuevamente se privatizan los beneficios, y se socializan los desperdicios.

Pero el Presidente de los patrones en Chile no terminó allí. Durante la cena anual de la Sonami, acusó que la nueva ley de salario base (que lo iguala al salario mínimo, es decir, a la miseria de $ 159 mil pesos (300 dólares) “eleva sustantivamente los costos para las empresas, afecta el empleo y puede implicar un serio deterioro de las relaciones laborales”. El sentido de la ley, que ya está siendo readeacuada contra los trabajadores, guarda relación sobre todo con la amplia área laboral (fuerzas de venta) que construye su salario fundamentalmente a través de la parte variable de la remuneración (un 70 % de los asalariados chilenos vende algo para vivir, y por tanto, el comisionismo, es régimen general de composición salarial). Ya la ley ha sufrido enmiendas que desnaturalizan su espíritu original, y, por lo demás, la patronal, al verse obligada a garantizar un salario base superior al existente (que puede ser hasta de $ 15 mil pesos (30 dólares) en muchos casos), simplemente ajustará el precio de las captaciones a la baja con el fin de no dañar sus tasas de ganancia. En los hechos, al menos en el área financiera, la contracción crediticia impuesta por el Banco Central para demoler inflación, ha elevado las condiciones para obtener un crédito, por un lado, y limitado sus montos, por otro.. Ello también está asociado a los resguardos bancarios ante el riesgo de la morosidad y el no pago, en un marco mundial de recesión y desaceleración económica.
Los patrones en lo suyo, y el gobierno toma nota.
 
2.
A través de un procedimiento electoral largamente cuestionado por fundarse en la votación indirecta (y mayoritariamente, inconsulta respecto de sus bases sindicales), alrededor de 8 mil delegados, teóricamente “representantes” de alrededor de 500 mil trabajadores (un 8 % de la fuerza laboral chilena) votaron prácticamente, la misma directiva de la Central Unitaria de Trabajadores que ya existía. De este modo, nuevamente el Presidente de la multisindical, por tercera vez, será el militante concertacionista del Partido Socialista de la línea de Escalona (el mismo que impuso al jefe de la inteligencia de la Concertación durante los primeros años de gobiernos civiles, Marcelo Schilling, en el cargo parlamentario dejado por el extinto diputado Juan Bustos), Arturo Martínez.

La “victoria” de la máquina electoral de Martínez (que, entre otras cosas,  pagó cuotas a sindicatos proclives a su candidatura), tranquiliza transitoriamente al gobierno y a la propia patronal. Más allá de las innumerables críticas a la conducción de Arturo Martínez, ligadas a su papel apéndice del gobierno de turno y contenedor del sindicalismo independiente y de lucha, los resultados electorales implican, por sí solos, un dinamizador para la organización de los sectores sindicales más críticos de la dirección de la CUT por su colaboración progubernamental (parte relativamente significativa de la gobernabilidad necesaria para la reproducción del actual patrón de acumulación capitalista), y la urgencia de construir una fuerza de los asalariados profundamente democrática y que cautele con celo granítico los intereses genuinos de los trabajadores.

Irónicamente, la lista que encabezó Arturo Martínez se llamaba “Autonomía Sindical. Una CUT para todos los trabajadores”. Aquí, naturalmente, el eslogan funciona como fórmula que revela su reverso, toda vez que la autonomía no tiene nada que ver con una política y estilo de conducción de la Central en manos de Martínez, fuertemente financiada por el gobierno y la socialdemocracia alemana (y no por los trabajadores), y presa del burocratismo y subordinación partidista más franco y desenfadado.. Como botón de muestra, sólo cabe recordar la imposición por arriba no consultada a nadie del sueldo mínimo, refrendada, entre gallos y medianoche, por Arturo Martínez.
La reedición –envejecida y mañosa- de la misma dirección de la CUT hasta el 2012, resta esperanzas populares respecto de avances relevantes a través de la institución CUT.

La refundación urgente del sindicalismo inspirado por los principios y prácticas de Luis Emilio Recabarren y Clotario Blest será fruto de la reunión, por dentro y por fuera de la Central, de las iniciativas sindicales potencialmente constelables que se sostengan sobre liderazgos insobornables, la independencia política de los intereses de los trabajadores, y el anticapitalismo en su versión amplia e inclusiva. Las máquinas del sindicalismo funcional y domesticado se superan a través de la fuerza unitaria, audaz, flexible, actualizada, inteligente y  de lucha.
 
3.
En el cuerpo de Economía y Negocios de El Mercurio del viernes 11 de abril de 2008, el Presidente de los grandes empresarios y ramas económicas gremializadas en la patronal Confederación de la Producción y el Comercio, Alfredo Ovalle, afirmó lo siguiente:

-¿Fue visto en la CPC un apoyo a la reelección de Arturo Martínez en la CUT?

"No, nunca ha existido un apoyo y no me corresponde. Lo que sí he logrado es crear una confianza con el presidente de la CUT, de manera que creemos que en el resto de su mandato podríamos llegar a acuerdos que van a beneficiar especialmente a los trabajadores y, por supuesto, a los empresarios, en el sentido de que exista mucha mayor paz social, que evitemos todo acto de violencia y que podamos llegar a acuerdos en materia de negociación colectiva, seguros de cesantía y de capacitación especialmente".

Independientemente de que, en concreto, no se arribara a ningún acuerdo relativamente positivo para los asalariados, lo cierto es que resulta de temer cuando el capitán de los patrones confía en el representante de los trabajadores. Los resultados están a la vista.
Septiembre de 2008

La necesidad de romper la exclusión de la izquierda en las elecciones municipales de octubre

La necesidad de romper la exclusión de la izquierda en las elecciones municipales de octubre

 

J. C. Cartagena

Rebelión

 

 

La situación política chilena ha evolucionado mucho desde la elección de Michelle Bachelet. El modelo económico neoliberal se encuentra en crisis abierta. Las condiciones de vida de los chilenos no han cesado de deteriorarse. Algunos responsables políticos han creído oportuno permitirse explicaciones y comentarios algo cínicos ante la difícil situación que afrontan sus conciudadanos. Por ejemplo, el ministro de Hacienda, Perez Yoma, recomienda como mejor medida de “apretar los dientes” frente a la coyuntura. En cuanto al ministro de Economía, Velasco, constata “que los salarios no son cortos, sino que los meses son demasiado largos”.

Las huelgas y movilizaciones se multiplican. La m á s persistente de ellas, el movimiento de protesta de los estudiantes contra la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), no tiene visos de agotarse a pesar de las promesas (incumplidas) y los engaños del gobierno, sin hablar de la intensa y violenta represión desencadenada contra los participantes. Todos aquellos a quienes concierne el mundo de la educación, alumnos, profesores, padres de alumnos, etc., se declaran contra el sistema de educación privado. A pesar las masivas marchas de protesta de los estudiantes, las repetidas huelgas de los profesores, los diputados de la mayoría como los de la oposición de derecha acordaron remplazar la LOCE por otra ley (Ley General de Enseñanza –LGE-), que mantiene lo esencial del sistema.

Las demandas no son escuchadas. El principio de consenso siempre ha sido respetado por los cuatro gobiernos de la Concertación. La derecha no aceptar á jamás la menor medida que vaya al encuentro del modelo neoliberal. De hecho esta minoría de derecha posee el poder de veto sobre toda evolución de la legislación chilena. Es tiempo que la composición del parlamento cambie y refleje realmente la opinión del pueblo. Así, la ley electoral binominal, que permite a la derecha obtener casi la mitad de los parlamentarios (y así bloquear o modificar los proyectos de ley a su antojo), representa actualmente el dique contra el cual se estrellan las aspiraciones de la gente por ver mejorar sus condiciones de vida.

En la óptica de romper el inmovilismo de la situación y por terminar con la exclusión de amplios sectores de la sociedad, el Juntos Podemos Más y la Concertación firmaron pactos de omisión en vista a las elecciones comunales del mes de noviembre. El objetivo es ganar la mayor cantidad de municipalidades actualmente dirigidas por la derecha, apoyando a uno u otro conglomerado político. Por el momento, el acuerdo concierne 26 comunas.

Si esta experiencia triunfa marcar á un precedente que podría servir de ejemplo en otros comicios electorales para finalmente arrebatar el poder de decisión a la minoría de derecha.

Hasta ahora, las posibilidades de acuerdo electoral han sido sistemáticamente bloqueadas por la Democracia Cristiana (D.C.). Hoy d ía la crisis política que afecta prácticamente a todos los partidos políticos, y la incertidumbre del resultado de la próxima elección presidencial, obligaron a los dirigentes de la D.C. a aceptar este pacto.

Muchos maximalistas critican la actitud del Partido Comunista con su voluntad de terminar con la exclusión impuesta por este sistema electoral injusto. Sin embargo, no hay que olvidar que el largo combate institucional para llegar a la elección de Salvador Allende a la presidencia, punto culminante de la lucha contra el sistema capitalista, comenzó con la elección de un solo diputado obrero en los años 20, Luis Emilio Recabarren. Una voz, al principio aislada, que luchaba por los derechos de los asalariados. En esa época había ya detractores, principalmente anarquistas, que condenaron su actitud. Los actuales críticos ¿están dispuestos a condenar la acción de Recabarren?

Hay críticos que pretenden que la actitud de Juntos Podemos Más, y en particular del Partido Comunista, representa un retroceso ideológico cierto y que el pacto con la Concertación tendrá por consecuencia la desmovilización de aquellas y aquellos que están dispuestos a combatir el sistema. Estos detractores sostienen que el principal beneficiario de este acuerdo será la Concertación actualmente en el poder y que este pacto representa, en resumidas cuentas, la validación del sistema neoliberal.

Los progresos sociales han sido obtenidos gracias a la combinación de la lucha social y política. La culminación de ésta, en Chile, lo constituyó la elección, a la cabeza de una amplia coalición, de un presidente marxista cuyo objetivo era la construcción de una sociedad socialista.

Cada victoria coloca los jalones de los siguientes logros. Es un largo camino hacia la ampliación de los derechos y la democracia. Este proceso se sirve de las elecciones para acumular fuerzas y modificar su relación frente a los adversarios. Un movimiento decididamente partidario del cambio de sociedad no debe desdeñar ningún campo de batalla.

Incluso durante la lucha antidictatorial, algunos avances semi legales fueron obtenidos: reaparición de los partidos políticos que permanecían prohibidos, creación de asociaciones de defensa de derechos humanos, etc. En efecto, bajo la dictadura, donde no había otra alternativa que el empleo de la clandestinidad y la violencia para derrocar al régimen, el combate legal no fue abandonado y los opositores no se desmovilizaron por ello.

El proceso para remplazar el sistema capitalista no debe privarse de ninguna de sus potencialidades. Conducir el combate en todos los frentes, incluido el electoral, con la perspectiva de modificar la correlación de fuerzas y arrebatar parcelas de poder a las fuerzas retrógradas que impiden la democratización del país, no puede, en ningún caso, significar un retroceso ideológico.

Tanto la elección de Recabarren al Parlamento (único diputado obrero en 1921), o de la participación de Allende en el Frente Popular (bajo hegemonía burguesa) como ministro de la Salubridad, no desmovilizaron a los chilenos partidarios del cambio y no concedieron terreno en el dominio ideológico.

En otro dominio, el hecho que Gladys Marin haya en 1998 puesto la primera querella contra Pinochet, no significa de ninguna manera que ella hubiese abandonado la batalla por la limpieza del Poder Judicial, ni que ella hubiese renunciado a sus principios. Al contrario, los progresos de la lucha contra la impunidad fueron de par con las modificaciones en el cuerpo judicial. Si alguien puede aún sostener que tales acciones no representan más que renuncios ideol ógicos, entonces ni las querellas en justicia contra los criminales, ni los informes oficiales constatando los crímenes contra la humanidad (Infome Rettig y Valech), no tienen otro valor que sostener este mismo sistema.

Prohibirse toda posibilidad de progreso político en las condiciones de una democracia formal burguesa –incluso con instituciones heredadas de la dictadura, como en Chile-, equivale a favorecer la política de lo peor. Es decir, esperar que la situación se pudra para que ver surgir una explosión social o un movimiento radical. Esta posición es totalmente irresponsable. Cuando se ha fijado como objetivo la creación de una sociedad mejor, tanto los elegidos políticos como los representantes de los movimientos sociales, deben mostrar un grado de responsabilidad similar.

La organización de los desencantados del sistema no ha sido nunca contradictoria con el combate electoral, cuando éste es posible. La ocupación de todos los espacios políticos con el objetivo de quitar las barreras institucionales no puede significar un paso atrás ideológico en la lucha por la conquista de un Chile más democrático, justo y libre. Afirmar lo contrario equivale a confundir de manera premeditada táctica y estrategia.

 

Una loca historia de Chile

por Rafael Luís Gumucio Rivas (Chile)

Cuando estudiaba historia, en la Universidad Católica, mis profesores, todos conservadores, de la escuela de Eyzaguirre, distinguían entre el historiador y el periodista. Sólo, posteriormente, me convencí de que muchos periodistas escriben mejor historia que quienes se dedican a ella por oficio. Edwards Bello, Genaro Prieto y, actualmente, Hernán Millas, son mucho más entretenidos y verídicos que los historiadores de profesión.

En la época de mis estudios se creía que la historia terminaba en 1891 y todo lo que ocurría posteriormente era objeto del interés periodístico, contradiciendo a Toynbee y a Marc Bloch que sostenían que no se puede entender el pasado sin comprender el presente. Por lo demás, Francisco Antonio Encina y Alberto Edwards son más cronistas que historiadores.

Hernán Millas es un gran periodista; escribió en Ercilla, Clarín, La Época y el Topaze, además, ha publicado una serie de libros, como Francotiradores del humor, Los Señores sensores, Habrase Visto, Historia de Centavos, Bernardo Leighton, el Buen Hermano, Testimonios, La familia militar, La Buena Memoria, La Buena Vida y la poca Vergüenza, La Sagrada Familia y Grandes Amores, una verdadera biblioteca.

La tarea del cronista es hacer vivir las cosas del pasado; es lo contrario del archivero o del sepulturero: convierte el pasado en presente. 

Las 563 páginas de Una Loca Historia de Chile, de Millas, contiene muchos detalles desconocidos por el gran público; es el caso del capítulo llamado Cuando el Banco Central fue asaltado, en el cual relata cómo el Club Green Cross, arruinado futbolística y económicamente, tuvo como mecenas nada menos que la bóveda del Banco Central; uno de sus directores, Fernando Jaramillo, que trabajaba en la bóveda de dicho Banco decidió, desesperado por la pobreza del Club, pedir prestado a la bóveda fajos de billetes que le permitieran contratar a los mejores jugadores y así ganar las ligas. Desgraciadamente, esta estratagema fue descubierta, conduciendo a Jaramillo a la cárcel. El mecenas del “Club de los pijes” no eran los millonarios Labán y Sebastián Piñera, sino nada menos que el instituto emisor.

Para seguir con el deporte, ahora que está de moda el tenis – por la medalla de plata de Fernando González- Millas nos trae al recuerdo la encantadora historia de Anita Lizana, que ganó importantes torneos internacionales y se casó, en Escocia, con Ronald Ellis, quien la amó tiernamente. Anita temía que Ronald, en su visita a Chile, descubriera el humilde origen de sus padres, pero él, en secreto, trató con un corredor de propiedades que adquirió para la familia de su esposa, una buena casa, en La Reina. Al morir Anita pidió, especialmente, que la sepultaran junto a su marido, “no me separen de Ronald”, fue su última voluntad. Una bella historia de amor de Anita Lizana, “la ratita chilena”.

En mi infancia me encantaba el fútbol y leía, semanalmente, la revista Estadio. Admirábamos a Sergio Livington, que había jugado en Racing; a los hermanos Robledo, contratados por Clubes ingleses; a Luís Ayala, que entrenaba en el Estadio Francés, y así otros deportistas más. La gran figura mítica era David Arellano, que había muerto en un partido de fútbol, en Valladolid. El Colo Colo se reunía en el “Quitapenas”, un bar ubicado cerca del Cementerio General. Era famoso el mito de la derrota de Manuel Plaza, que perdió la maratón porque se perdió de camino. Hoy nuestros atletas son mucho más pillos – como el ciclista Almonacid en los últimos JJOO de Beijing- que usan tretas para salir en las cámaras sin conseguir ningún triunfo.

Para vergüenza nacional, Chile fue un refugio para los criminales nazis: Julio Walter Rauff - el inventor de las cámaras de gas, que asesinó a miles de judíos – y Klaus Barbie - el carnicero de Lyon- Estos genocidas usaron a Chile como asilo; en el caso de Rauff, la Corte Suprema negó la extradición sosteniendo que sus crímenes habían prescrito, incluso, le otorgó protección judicial ante el peligro que fuera raptado por los cazanazis; luego murió cómodamente en Chile.

Hernán Millas fue, durante mucho tiempo, comentarista político. En el libro que comentamos, nos cuenta sobre el complot de Colliguay: González Videla estaba terminando su período bastante desprestigiado. El dirigente bancario Edgardo Mass, en una de las manifestaciones del hambre, había amenazado al presidente González Videla y fue tan fuerte su discurso que aterró a sus compañeros sindicalistas. La familia de Mass y Domiciano Soto su desaparecimiento, lo que provocó un escándalo en los Diarios, denunciando al Presidente como culpable del rapto. La investigación del periodista José Gómez López había descubierto el autosecuestro; la policía encontró a Mass y Soto jugando rayuela, en el pueblo de Colliguay, a pocos kilómetros de Quilpue. Todo había sido una conspiración planeada por el profesor Guillermo Izquierdo Araya, para derrocar a González Videla.

La verdad es que antes de leer el libro no sabía que Las Condes no debía su nombre al pueblito de la canción, sino a las niñas “Conde” que atendían, cariñosamente, a los señores que viajaban desde Santiago a ese lugar para conversar con estas señoritas. Claro que en esa época, al parecer, a ningún alcalde se le ocurrió la idea de Gonzalo de la Maza, de convocar a un plebiscito para expulsar a los travesti.

En el capítulo llamado Mañana, gran revolución gran, Millas ironiza sobre la llamada República Socialista de los doce Días; en esos tiempos, las revoluciones se hacían lanzando panfletos al centro de la capital y todo el mundo era socialista, incluso los Edwards que quisieron entregar El Mercurio a sus empleados- por cierto que esta idea  fue efímera-. Según Genaro Prieto, la República Socialista duró menos que una alfombrilla. Millas cita una frase de mi abuelo, Rafael Luís Gumucio Vergara, que decía: “en la plaza se divisaba un anciano que repartía barquillos a los niños; un señor le decía a otro: ese anciano era Marmaduke Grove, el que hacía revoluciones”. La gente gritaba siempre “¿quién manda el buque? Marmaduke”, se respondían. Sus discursos eran aterradores amenazando a los burgueses de ser colgados en los faroles de la Alameda.

El general Lagos era el jefe del Regimiento de San Bernardo y su apoyo era fundamental para instalar y derrocar gobiernos – siempre lo hizo para los otros y cuando lo quiso hacer para sí mismo se le pasó la vieja.

La personalidad de Pedro Aguirre Cerda, “don Tinto”, da pábulo para un bello retrato a Hernán Millas. Este presidente fue el más querido de la historia de Chile, sin embargo, era el líder de la tendencia contraria al Frente Popular, al interior del Partido Radical, a pesar de eso, él se identificó con el pueblo y este lo sintió como uno de los suyos. Don Pedro fue el gran protector de Gabriela Mistral, uno de los pocos que la comprendió y captó su carácter de gran mestiza de América Latina. Aún ahora, los siúticos chilenos, que siempre queremos imitar a los países ricos, desconocemos la riqueza americana de nuestra poetisa de todos los tiempos.

La derecha política, como siempre, tenía miedo al triunfo del Frente Popular: curas y monjas andaban sin sotana ni hábito, respectivamente, por temor a ser asaltados por “los rojos”, pues estaban convencidos de que se iban a repetir las escenas de la República Española. Hernán Millas recuerda la gestión de Leonardo Guzmán ante mi abuelo Rafael Luís Gumucio, que terminó en una reunión en la casa de Guzmán, donde se acordó el pleno respeto del Frente Popular a la iglesia; a tal grado Aguirre Cerda cumplió su palabra que pidió el nombramiento de José María Caro, como primer cardenal chileno y auspició, desde La Moneda, el Congreso Eucarístico. Aún tengo, entre mis documentos, la carta que mi abuelo le dirige a sus hijos relatando, ante notario, el acta de este encuentro.

Dos acontecimientos marcarían la generación de mis padres: la caída

de Carlos Ibáñez del Campo, en 1931, y la revolución española - Ese junio de 1931 es equivalente al 11 de septiembre de 1973, en el sentido de que todos los participantes tienen relatos y vivencias imborrables -. En 1931, los carabineros y los militares no se atrevían a salir uniformados a las calles, pues la civilidad los despreciaba profundamente; en 1973, se comportaron como una jauría. Las muertes del profesor Zañartu y del estudiante Pinto Riesco, así como la toma de la Universidad, terminaron por obligar a Ibáñez a renunciar; todo esto en el cuadro de la crisis económica mundial. Recuerda Millas que mi abuelo Gumucio, cuya esposa, Amalia Vives, había muerto en el exilio, ofreció al derrocado dictador Ibáñez ir a buscarlo a su casa y asilarlo en la calle Riquelme, lugar de su residencia.

La visita del socialista Indalecio Prieto, que pertenecía al sector más moderado del partido, fue un acontecimiento en Chile: la mayoría progresista del país solidarizaba con la república española. Millas relata los esfuerzos del cónsul Pablo Neruda, para traer a los refugiados españoles, en el famoso Winnipeg, y las presiones de la derecha para impedir tan solidaria labor. Cuenta Millas que algunos españoles creían que Valparaíso era un puerto tropical, con rumba, magos y guayabas; la mayor parte de ellos se quedaron en Chile, aportando en los distintos quehaceres de la ciencia, las artes y la literatura, entre otros oficios.

Fray Andresito era un cura limosnero, de origen humilde, con cara de pueblo y vestido con humilde sotana; debiera haber sido santo del pueblo, sin embargo, la iglesia no mostró interés en siquiera hacerlo beato, en fondo, prefirió a San Martín de Porres, un peruano de la escoba - la verdad es que en los santos siempre predominaban los reyes y los aristócratas-. Fray Andresito hizo varios milagros, entre ellos sanar a la sobrina del presidente de la república, Aníbal Pinto, sin embargo, cuentan que una señora aristocrática y beata se decepcionó al conocer personalmente a Fray Andresito, pues no podía concebir cómo Dios daba sus virtudes a un ser tan insignificante y pobre - parece que el racismo también se da en el cielo -.

Hernán Millas escribe sobre todos los temas históricos, por ejemplo, se refiere a las dos primeras damas de la historia de Chile, Nicolasa Valdés Carrera, esposa de Mateo Toro y Zambrano –el Conde de la conquista- y Rosario Puga, señora de Bernardo O`Higgins; parece que ambas eran mujeres fuertes. La primera era famosa por los postres y parece que murió, según Millas, a causa de unos higos mal lavados, que la llevaron a contraer el tifus; la segunda sí que era de armas tomar: no dejaba de ponerle los cuernos a nuestro héroe que, por lo demás, no estaba muy dotado para este santo estado. También relata la historia del “rey de Zapallar, un balneario donde la oligarquía mostró toda su brutalidad xenófoba contra los visi judíos, andinos y pobres. El Instituto Nacional está de moda, a causa de su pésima infraestructura  y mala gestión de sus autoridades; el relato de Millas recuerda el aciago día en que el Instituto fue entregado a la Municipalidad de Santiago. Además, dedica un capítulo a la reforma de la Universidad Católica de Valparaíso, cuyos dirigentes eran Luciano Rodrigo, Jaime Esponda, Eduardo Vío, Sergio Allard, y tantos otros.

El libro de Hernán Millas, La Loca Historia de Chile, me parece uno de los mejores aportes que, narrado en forma amena y buen estilo, informa, educa y motiva a muchos chilenos, en este marasmo de ignorancia, que es el Chile de hoy.  

CARTA A LAS Y LOS CHILENOS.

ELECCIONES, PLEBISCITO Y REGIONALIZACIÓN.

Estimadas y estimados ciudadanos:

Se acercan las elecciones de los servidores públicos, de nuestros representantes: alcaldes y concejales.

Existen muchas formas de participar: asistir a reuniones, escuchar informes, emitir opiniones, etc.

Pero la principal es tomar parte directa en las decisiones: participar es decidir.

Atenta y respetuosamente, les sugerimos que requieran a las y a los candidatos el compromiso de hacer efectiva la participación ciudadana directa.

Esta puede tener dos formas fundamentales en la ciudad:

1.-- El plebiscito comunal, que está en la ley. Frente al centralismo agobiador y avasallador, proponemos organizar un plebiscito en todas las comunas de Chile para resolver esta situación que conspira contra el desarrollo de cada una de nuestras regiones y el progreso armónico de todo el país.

Incluyendo, en este mismo plebiscito: la consulta a los ciudadanos sobre aquellos temas esenciales que afectan a la comuna donde viven.

2.-- El presupuesto municipal participativo.

 

¿QUE ES EL PRESUPUESTO MUNICIPAL PARTICIPATIVO?

   

 

 EL PRESUPUESTO MUNICIPAL PERTENECE A TODOS LOS CIUDADANOS. ESTOS TIENEN EL DERECHO DE DELIBERAR Y PARTICIPAR EN FORMA DIRECTA EN LAS DECISIONES QUE AFECTAN A SU CIUDAD Y AL BARRIO DONDE VIVEN. A DEFINIR LAS PRIORIDADES DE INVERSIÓN DE ACUERDO CON   LA DISPONIBILIDAD EXISTENTE.

 

  ESTO NO INCLUYE LOS GASTOS FIJOS DE LA MUNICIPALIDAD, POR EJEMPLO LOS SUELDOS DE FUNCIONARIOS.

 

    SE TRATA DE UN PROCESO DE   DEMOCRATIZACIÓN Y DESCENTRALIZACIÓN DE LA MUNICIPALIDAD, QUE LLEGA HASTA CADA CIUDADANO.

 

*      Este sistema existe en ciudades de Argentina, Brasil, Canadá, España, Perú, en algunas comunas de Chile, etc. 

*      Las vecinas y vecinos, reunidos, deciden  y controlan directamente la ejecución de un porcentaje del presupuesto municipal que se refiere a la inversión en los barrios para mejorar aspectos como: Seguridad Ciudadana, Veredas, Grifos, Pavimentación, Ciclovías, Iluminación, Parques, entre otros.

 De este modo se  da transparencia, se fiscaliza el uso de los recursos municipales y se invierte mejor en las necesidades que la propia comunidad considera prioritarias.

 

¿CÓMO FUNCIONA EL PRESUPUESTO MUNICIPAL PARTICIPATIVO Y SUS ETAPAS?

 

1.- De acuerdo a los límites de cada barrio de la ciudad, la cantidad de población en cada uno de ellos, sus condiciones de vida y las  necesidades básicas insatisfechas, se establece  el monto del presupuesto que se destina a cada territorio.

2.- Se realiza en cada barrio una Asamblea Plenaria o Cabildo y trabajo en talleres. Se proponen, discuten y definen proyectos: para el barrio y la ciudad en general. Previamente se ha realizado una información por todos los medio posibles.

En esta Asamblea y de acuerdo al número de participantes, se eligen los delegados del barrio.

 Cada participante puede votar por un hombre y una mujer. De este modo se promueve, desde el inicio del proceso, una participación igualitaria de delegados hombres y delegadas mujeres.

3.- Los delegados, apoyados por expertos, revisan junto a los profesionales municipales: los proyectos, establecen su factibilidad, los elaboran técnicamente y los valorizan.

4.- Los proyectos y sus costos son expuestos en asambleas y otras formas de reunión y a través de todos los medios de comunicación disponibles en el barrio.  

5.- En una jornada única y simultánea de votación cada vecino o vecina decide qué proyectos prioriza.

6.- Se ordenan los proyectos de acuerdo a la votación obtenida hasta cubrir el monto estipulado para el barrio.

7.- Se da a conocer en Asambleas de Delegados y de Vecinos los proyectos y las obras que ha definido la votación de los vecinos del barrio.

8.- En estas Asambleas, se  hace además un balance, se examina, se fiscaliza: el proyecto del Presupuesto Participativo del año anterior. Se analiza su cumplimiento, etapas y ejecución.

Dentro de las decisiones de la comunidad, puede destinarse una parte del presupuesto para que lo definan exclusivamente: las personas de la tercera edad, los  jóvenes y las mujeres.

 

DE ESTE MODO LA MUNICIPALIDAD CONVOCA, COORDINA, CONDUCE,  OTORGA EL APOYO TÉCNICO, EJECUTA LAS INVERSIONES Y RINDE CUENTAS A LA CIUDADANÍA: DEL PRESUPUESTO Y LAS OBRAS REALIZADAS.

 

LA CIUDADANÍA DEFINE LAS INVERSIONES, CONTROLA Y FISCALIZA SU EJECUCIÓN.

 

Atenta y cordialmente:

 

Dr. Edgardo Condeza Vaccaro

 

                                                                                    Presidente.

¿Que pasa con el Banco del Sur?

Politis

 

 

La puesta en marcha del Banco del Sur, que debía ser a los 60 días de la firma, en diciembre, del acta de fundación por siete países de Latinoamérica, está atrasada. ¿Cuál es el estado del proyecto? ¿Existen presiones para desbarrancarlo?

Efectivamente, ya han pasado 9 meses desde la firma en Buenos Aires, el 9 de diciembre de 2007, del acta de fundación del Banco del Sur por los jefes de Estado de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Las divergencias entre los gobiernos retardan la puesta en marcha de la nueva institución que debería reforzar la integración latinoamericana. Los acuerdos actuales apuntan a que la sede principal estaría en Caracas, al principio de «un país un voto» (mientras que en el Banco Mundial y en el FMI los derechos de voto están relacionados con la importancia económica y con la influencia política), a un monto de capital inicial (7.000 millones de dólares que podrían llegar a 10.000 millones si otros países se adhirieran a la nueva institución).

De todos modos, hay varios elementos que son objeto de debate. Un ejemplo: Brasil y Argentina, que son las dos economías principales de la región, querrían edulcorar el principio de «un país un voto», estableciendo que este principio rija solamente en las reuniones anuales del directorio del Banco.

En realidad, Brasil no siente la necesidad de un nuevo banco multilateral para Latinoamérica, puesto que ya dispone de un banco público de desarrollo muy importante (el BNDES), que controla totalmente y que tiene una cartera de préstamos muy superior a la del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo y la del futuro Banco del Sur. El BNDES financia una gran cantidad de proyectos en toda Latinoamérica y también fuera del continente, con la condición de que los países receptores «compren brasileño». Esto permite a las empresas brasileñas exportar sus mercaderías o realizar grandes obras de infraestructura. En consecuencia, el gobierno brasileño se adhirió a regañadientes al proyecto del Banco del Sur. Tanto más cuanto que esta nueva institución había sido lanzada por Hugo Chavez. Un presidente que practica una línea más radical que Lula, ya sea con respecto a Washington y Bruselas, ya sea con los capitalistas latinoamericanos.

Según su parecer, ¿cuáles son las opciones?

Más allá de los términos utilizados por los negociadores para expresar sus divergencias, pienso que se trata de hacer una elección entre dos opciones.1 O bien se pone en marcha un banco que sostenga un proyecto neodesarrollista deseado por las grandes empresas privadas o mixtas, principalmente brasileñas y argentinas, y sostenido por Buenos Aires y Brasilia (por ejemplo, el gobierno de Lula toma como modelo la construcción de la Unión Europea, en la que dominan los intereses del gran capital). O bien los países se dotan de un instrumento de financiación de políticas económicas, sociales y culturales: este proyecto se alejaría de la lógica de la búsqueda del beneficio y daría prioridad a la integración aplicando los diferentes pactos que garantizan los derechos civiles, políticos, económicos sociales y culturales. En concreto, el Banco del Sur debería financiar una política latinoamericana de soberanía alimentaria y de reforma agraria.

En el ámbito de la sanidad, habría que dotar a la región de una industria farmacéutica pública, de producción de medicamentos genéricos de alta calidad. Habría que revitalizar y conectar las distintas redes ferroviarias. Proveerse de una política común en distintas materias: la investigación y el desarrollo, la política escolar, el medio ambiente. Dar prioridad a la recuperación del control público sobre los recursos naturales. Financiar la reducción de las asimetrías que se producen entre países, como Bolivia, Paraguay y Ecuador, con ingresos netamente menores, y Brasil, Argentina y Venezuela, con ingresos mayores. En resumen, una política que tenga como objetivo unificar los derechos sociales por arriba. Es muy importante entonces que la negociación sobre el Banco del Sur no quede restringida al ámbito gubernamental. Por otro lado, por segunda vez, los movimientos sociales de estos países dirigieron una carta a los siete presidentes explicando en ella una serie de propuestas.2 Por ejemplo: los movimientos sociales signatarios de la carta se oponen a que los funcionarios de la nueva institución tengan derecho a los privilegios y a la inmunidad que gozan los funcionarios del FMI, del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo y de otras instituciones internacionales. Estos movimientos quieren garantías de transparencia y control.

La creación del Banco del Sur se produce como una reacción a la hegemonía de los países del Norte y a las políticas neoliberales desarrolladas por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo. ¿Tendrá este banco la intención de sustituir a las instituciones de Bretton Woods y convertirse en una institución internacional? ¿Deberán las Naciones Unidas tener un papel en esto?

Por supuesto, el Banco del Sur es una reacción a la hegemonía de los países del Norte. La creación del Banco del Sur se hizo posible y necesaria gracias a la conjunción de diversos factores:

  1. El Banco Mundial y el FMI están en crisis en varios aspectos como consecuencia de los resultados catastróficos que sufrieron los pueblos del consenso de Washington. Brasil y Argentina reembolsaron anticipadamente al FMI; Venezuela hizo lo mismo con el Banco Mundial. Ecuador expulsó en abril de 2007 al representante permanente del Banco Mundial en Quito y creó una comisión para la auditoría de todas las deudas públicas, incluidas las multilaterales. Bolivia dejó el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones), especie de tribunal del Banco Mundial.

  2. Los países que se adhirieron al Banco del Sur tienen más de 300.000 millones de dólares de reservas de cambio. Pueden poner en común una parte de esta suma en vez de continuar prestando al gobierno de Estados Unidos mediante la compra de sus bonos del Tesoro, retribuidos en una moneda en constante devaluación.

  3. Los gobiernos de siete países en cuestión son de izquierda o de centro izquierda.

Pienso que el Banco del Sur podría sustituir al BM y al BIRD. Además, sería necesario crear un Fondo Monetario del Sur y, si fuera posible, ir hacia una moneda única. Otras regiones del Sur podrían dotarse también de un Banco del Sur. Los diferentes Bancos del Sur podrían desarrollar una colaboración Sur-Sur.

Es evidente que las instituciones de Bretton Woods están muy inquietas ante esta situación: desearían ser invitadas a ser parte del Banco del Sur o por lo menos a disponer de un estrapontín, y en ese sentido están haciendo gestiones.

Algunos sectores de las Naciones Unidas están muy interesados. Participé hace poco, a fines de junio, en un seminario internacional sobre el Banco del Sur organizado por su secretariado general en Quito.

El Banco del Sur despierta muchas esperanzas porque los ciudadanos latinoamericanos desean que los gobiernos que han elegido aprovechen esta situación histórica favorable para poner en práctica, realmente, una política de integración alternativa al modelo neoliberal.

Traducción: Griselda Pinero y Raul Quiroz

 

Pico pal que lea. por Amado de Mérici (Chile)

En el creciente clima de irracional autoritarismo que vive Chile, una reciente iniciativa presentada por diputados de extrema derecha quiere penalizar todavía más lo que llaman el maltrato de palabra a funcionarios policiales. El proyecto de ley establece penas de presidio menor de 61 a 563 días y una multa de 3 UTM ($ 108.549) a quienes injurien o insulten a carabineros o detectives o simplemente funcionarios policiales (en el Diario de la Cámara).

En realidad, el proyecto de ley parece bastante ocioso. El artículo 427 del aberrante Código de Justicia Militar ya fija penas para los que insulten u ofendan a carabineros. “El que amenazare en los términos del artículo 296 del Código Penal, ofendiere o injuriare de palabra”, establece el Código, “por escrito o por cualquier otro medio a Carabineros, a uno de sus integrantes con conocimiento de su calidad de miembro de esa Institución, unidades o reparticiones, sufrirá la pena de presidio menor en su grado mínimo a medio”.

Todos los ciudadanos que se sientan insultados, ofendidos o injuriados cuentan con la protección de los artículos 296 y 297 del Código Penal. El primero castiga las amenazas -que imagino que las Señorías (o el Legislador) en su momento entendieron que se expresan a menudo por medio de insultos. Este artículo penaliza al “que amenazare seriamente a otro con causar a él mismo o a su familia, en su persona, honra o propiedad, un mal que constituya delito, siempre que por los antecedentes aparezca verosímil la consumación del hecho”.

En la argumentación del proyecto, los diputados reflexionan, por decirlo así, que no existe en la legislación ninguna ley específica que penalice o considere delito las ofensas que pueden sufrir carabineros y otros funcionarios policiales en el ejercicio de sus funciones, una afirmación que parece incomprensible cuando se lee el artículo 427 del Código Militar.

Y, a más, arguyen que los carabineros debiesen al menos estar protegidos contra la soltura de lengua de la ciudadanía del mismo modo que otros funcionarios a los que los ciudadanos suelen vilipendiar, a saber los despreciados funcionarios de Impuestos Internos, los de la Contraloría y los del ministerio de Salud. Se me ocurre que habría que proteger a otros funcionarios que cumplen funciones que suelen molestar a la ciudadanía, como los recolectores de perros, los cobradores de ferrocarriles, los bomberos que llegan tarde a los incendios y, por supuesto, los funcion judicial.

En la argumentación se insinúa que esta nueva ley es una suerte de contrapeso a las disposiciones que regulan la conducta de carabineros en sus relaciones con la ciudadanía. Pero pese a lo que se afirma ahí, el articulado gira sobre asuntos como embriagarse en acto de servicio, el abandono de funciones y el uso del arma de servicio en casos de fuga o amenazas. Pese a su frecuencia, ninguna ley penaliza a funcionarios policiales por insultar a civiles o detenidos.

El alegato concluye con una elocuente y surrealista afirmación: que los insultos dirigidos a carabineros y funcionarios policiales dañan el orden y la tranquilidad en la república.

El proyecto de ley parece también ocioso porque el Código Penal también conoce el delito de injurias (“toda expresión proferida o acción ejecutada en deshonra, descrédito o menosprecio de otra persona”, reza el artículo 416). La ley considera injurias graves, por ejemplo, la imputación de algún crimen y la imputación de un vicio o falta de moralidad.

El delito de injurias no se comete sólo de palabra. El artículo 421 señala que “se comete el delito de calumnia o injuria no sólo manifiestamente, sino por medio de alegorías, caricaturas, emblemas o alusiones”. El artículo 423 da nacimiento al extraordinario delito de injuria encubierta.

También cubre la ley el caso de las injurias recíprocas, determinando, en el artículo 430 2, que “cuando la más grave de las calumnias o injurias imputadas por una de las partes, tuviere señalado mayor castigo que la más grave de las imputadas por la otra, al imponer la pena correspondiente a aquélla se rebajará la asignada para ésta”. 

Imaginaron pues los legisladores que en una imaginaria tabla de insultos no sería correcto castigar del mismo modo al que ofende a otro llamándole ‘carehuevo’ que al que llama a otro, como describió hace unos días un diputado a sus pares, ‘carerraja’. Este último transgresor queda en deuda.

Y Sus Señorías de la época estipularon también que los ciudadanos que se sienten ofendidos tienen exactamente 365 días para recordar los insultos y entablar querella, pues luego prescriben.

La diputada María Angélica Cristi, uno de los cerebros -a modo do falar- de la extrema derecha, explicó que el proyecto de ley era necesario porque “cada día somos testigos de una mayor agresividad y mayor maltrato hacia la policía y no había una norma que los protegiera”. Pero no menciona sus fuentes ni nos dice si acaso existe un estudio previo sobre el tema que el resto de los ciudadanos no conocemos. Lo más probable, con todo, es que se haya chupado la idea del dedo. Que yo sepa, el oficio de contador o relator de insultos no existe.

No todos los firmantes del proyecto de ley son de extrema derecha. Entre ellos se encuentran también -pero no extraña- algunos diputados concertacionistas: Ramón Farías, del Partido por la Democracia, y Renán Fuentealba, de la Democracia Cristiana. Los otros cerebros (Eugenio Bauer, Alberto Cardemil, Sergio Correa, Jorge Ulloa, Gonzalo Uriarte y Alfonso Vargas) son todos de derechas y extrema derecha. El proyecto se encuentra en su primer trámite constitucional.

He aquí pues con qué se divierten nuestros adinerados diputados pinochetistas. No sólo no los eligió nadie. Además se dedican a perder el tiempo y a malgastar el dinero mal habido.

¿Cuál es la diferencia entre la ley existente y la ley en proyecto que, conviene recordar, no va a substituir a la primera? Para ver la diferencia vamos a necesitar una lupa. Define la ley actual como culpable de delito al ”que ofendiere o injuriare de palabra, por escrito o por cualquier otro medio a Carabineros, a uno de sus integrantes con conocimiento de su calidad de miembro de esa Institución, unidades o reparticiones”. 

La nueva ley 417 bis lo definirá como el “que maltratare de palabras a uno de los integrantes de Carabineros de Chile, en el ejercicio de sus funciones, o con conocimiento de su calidad de miembro de esa Institución”.

Francamente habría que tener la destreza de que hizo gala Borges en su ‘Pierre Menard, autor del Quijote’ para descubrir las diferencias.* Digo, aparte de que introduce una multa única de 3 UTM “a beneficio fiscal”, vale decir, para los bolsillos de Sus Señorías.

Felizmente la presidenta Bachelet impidió que el proyecto fuera agregado al Código de Justicia Militar. Al proyecto se le “agregó la indicación acordada con el Ejecutivo que deja en el Código Penal y no en la Justicia Militar la sanción de este delito”.

Creo que la inutilidad de este proyecto habla por sí sola. Se dedica a cubrir acciones ya contempladas y definidas como delito tanto en el Código Penal como en el Militar. Y me parece a mí que este proyecto mismo comete el delito de amenaza, pues lo que busca es intimidar a la ciudadanía.

Se escapó a los genios de la Cámara, felizmente, penalizar los gestos, morisquetas y ademanes, a menos que con la “injuria encubierta” del Código Penal, o la frase “por otros medios” del proyecto se cubran cosas como los desprecios con melena o mechón, los ciudadanos no

las sacadas de lengua, el respingo de nariz, el reventón zapateado de escupitajos en el suelo, el dedo taladrante en la sien, la tapa de manos, la levantada de pelvis, el dedo del corazón elevado al cielo, el pedo imaginario soltado en dirección de algún uniformado y otros logros de nuestra identidad.

Y el proyecto sería más útil si incluyera una tabla de insultos que asigne penas según la gravedad del insulto. Por ejemplo, ‘carehuevo’, cuatro horas. ‘Acusete’, cinco horas. ‘Chupamedias’, siete. ‘Negro curiche’, ocho. ‘Tamboreado’, quince. ‘Mal parido’, un día. ‘Maricón’, tres días. ‘Lameculos’, un mes. ‘Paco conchetumadre’, ¡dos meses!

Los cerebros tampoco definen atenuantes. Mientras que el Código Militar considera atenuante el abandono de servicio por frío o enfermedad de algún familiar, o por malos tratos recibidos de sus superiores, la nueva ley no define situaciones en las que el insulto se justifique. Así, insultar gratuitamente a un carabinero al pasar, digamos desde un ático, es lo mismo que pararse frente a un uniformado, sacarle la lengua y mentarle la madre cuando te piden que te identifiques. Lo mismo que gritarle ‘nazi de mierda’ al carabinero que te aplasta la cabeza con su bota durante una manifestación.

Enerva este afán de muchos de querer controlar todo, incluso las acciones de por sí humanamente comprensibles. Este afán de querer hacernos vivir en un clima de temor permanente, como durante la dictadura de la Hiena, cuidando nuestras palabras por temor a la delación. Este hipócrita afán de encubrir las relaciones de hostilidad entre la ciudadanía y las actuales fuerzas de orden.

No creo yo que con este inútil proyecto se contribuya en nada al orden público ni a la tranquilidad del país. Todo lo contrario. Frente a los malos tratos y torturas con que suelen tratar los carabineros a los ciudadanos, estos a menudo no tienen más recurso, y consuelo, que el insulto sin consecuencia. ¿Vale la pena prohibirlo? Probablemente provocará todavía más hostilidad y violencia, si sabes que el natural insulto que se te escapó te puede costar la cárcel.

Creo que la dictadura de Sancho Panza no sería peor. ¿En qué terminaremos? ¿Nos prohibirán leer a Pablo de Rokha? ¿Prohibirán el ‘pico pal que lea’? **

* “Es una revelación cotejar el Don Quijote de Menard con el de Cervantes. Éste, por ejemplo, escribió (Don Quijote, primera parte, noveno capítulo):

         ... la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.

         Redactada en el siglo diecisiete por el “ingenio lego” Cervantes, esa enumeración es un mero elogio retórico de la historia. Menard, en cambio, escribe:

** Y mientras los diputados de derechas legislan sobre desprecios e improperios, el gobierno intenta introducir alguna dosis de razón y coherencia en sus labores legislativas anunciando la presentación de un proyecto de ley que tipifica los delitos de crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio (en La Nación).

[mérici

HONDURAS AL ALBA VISTO DESDE CHILE

Asistiendo a los históricos actos de instalación del gobierno progresista del Presidente Fernando Lugo, en la ciudad de Asunción, Paraguay, tuve la oportunidad de expresarle al Presidente Manuel Zelaya de Honduras, mis felicitaciones por la valiente, patriótica y soberana decisión tomada por su gobierno de ingresar a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

 

La incorporación de Honduras al ALBA se formalizó en la ciudad de Tegucigalpa, con la presencia de los mandatarios y altos representantes de los países miembros. El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, formalizó su ingreso en el Palacio de Gobierno José Cecilio del Valle, junto a los mandatarios de Venezuela, Hugo Chávez; de Bolivia, Evo Morales; de Nicaragua, Daniel Ortega, y Carlos Lage vicerpesidente de Cuba.

La Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) es hoy una realidad como espacio de integración y cooperación multilateral centrada en la solidaridad y la promoción de valores progresistas y el comercio justo. Fue propuesta por Venezuela y Cuba en 2004, en contraposición a la hoy fracasada Área de Libre Comercio para las Américas (Alca), promovida por Washington.

 

En Chile, muchos conservadores y escépticos pertenecientes a la derecha política como mercurial, así como destacados tecnócratas de la Concertación, no se han cansado de señalar majaderamente que instancias como ALBA son "pura y simple retórica", ocultando a través de aquellas expresiones su verdadera concepción conservadora y abiertamente sesgada. Los acuerdos y proyectos concretos que adelantan hoy esos países, confirman el profundo error y la liviandad de aquellas afirmaciones.

 

Hoy ALBA es integrada 6 países, los que se encuentran materializando iniciativas y proyectos concretos en el ámbito de la cooperación, el fomento productivo y la integración económica, social, energética y cultural. Por cierto, en un contexto planetario como el que hoy nos domina siempre será más difícil construir y fortalecer estrategias para una integración soberana y progresista basada en un comercio justo. No es posible el desarrollo de un comercio justo sin regular a los capitales financieros y especulativos transnacionales, sin incentivar capitales nacionales estatales, mixtos y privados hacia lógicas de desarrollo productivo para fortalecer la competitividad de nuestras industrias nacionales, particularmente de nuestras PYMES.

 

Para avanzar sin retórica y echando raíces en la integración regional, resulta indispensable recuperar el control soberano de nuestros recursos naturales, tales como la minería, el gas y el petróleo, así como los derechos del agua y de la pesca, entre otros. Hay que fortalecer  nuestros Estados y nuevas legislaciones que permitan construir alianzas fuertes en América Latina, tal como lo hacen hoy los países agrupados en el ALBA, ejemplo que deberíamos seguir nosotros en el marco de la UNASUR.

 

 

 Al Presidente Zelaya le expresé que para nosotros los chilenos su decisión tenía especial significado, debido a que durante años en América Latina, se había intentado "vender como ejemplo a exportar el modelo chileno", como un modelo exitoso trasnacionalizado y profundamente desregulador, basado en los Tratados de Libre Comercio (TLC). Le señalé que aquello era aún más grave porqué se le ha pretendido presentar con un rostro de centro izquierda o progresista. Sobre este aspecto, por ejemplo, no hay que olvidar que lamentablemente sólo un reducido grupo de dirigentes y militantes socialistas nos opusimos hace algunos años a la suscripción del TLC con los EEUU y sólo un diputado de nuestra bancada, el diputado Sergio Aguiló, votó en contra de su ratificación en la Cámara de diputados.

 

Creo que hoy los chilenos tenemos la necesidad y la obligación de efectuar el balance critico  de ese modelo de desarrollo en lo  global y sectorial. Es hora de realizar un balance y unir fuerzas para cambiar los elementos centrales de un modelo que ha permitido la desnacionalización y la perdida de soberanía creciente de nuestra economía y que ha incrementado de manera escandalosa la concentración del poder económico y las desigualdades en nuestro país.

 

Felizmente nuestro continente se encuentra hoy en cambio y por tanto nuestra actual política fenicia exterior debería cambiar profundamente. Ella no puede continuar siendo un mero instrumento al servicio de la expansión e inversión externa de los grandes grupos económicos chilenos. Aquella concepción es portadora de una clara opción ideológica y aún cuando se exprese de manera diplomática o se formule empleando un lenguaje supuestamente progresista, finalmente se inscribe  en una visión geopolítica profundamente conservadora e inequívocamente alineada con el Imperio en la región.

 

Como chilenos tenemos una deuda también en nuestro propio país y por cierto con otros pueblos de la región. Tenemos pendiente el efectuar un gran balance y debate critico de fondo sobre nuestro supuesto "modelo de transición y desarrollo exitoso".

 

Por eso desde Chile le decimos al Presidente Zelaya:¡Que bien se ve Honduras cuando llega el ALBA!

 

 

 

Esteban Silva Cuadra, analista internacional.

 

Hay que rescatar el romanticismo

por Leonardo Boff (Brasil)
lunes, 25 de agosto de 2008

Observando los escenarios sociales a nivel de mundo y de Brasil nos llenamos de abatimiento. Es melancólico ver la falta de sentido humanitario de los países ricos frente a los pobres en la fracasada Ronda de Doha. En Brasil es melancólica la decisión de jueces sin juicio que aprobaron candidaturas de políticos con ficha sucia, con una falta total de consideración hacia el pueblo, permitiendo de esta manera que sea gobernado por personas sin credibilidad ética. Colocan el código delante de los ojos para esconder la realidad, ocultando de esta manera el derecho y el bien común a los cuales deberían servir. Es grande el abatimiento por la amenaza de hambre de millones de personas, debido a la desorganización introducida por el agronegocio mundial y a la especulación de los mercados de materias primas. Día a día nos alertan acerca del caos ecológico que se está instalando en la Tierra, que amenaza la biodiversidad, y, al límite, a la propia especie humana. Y sigue desenfrenada la voracidad productivista, deforestando, contaminando aguas y envenenando suelos.

Nadie sabe hacia dónde estamos yendo. Lo cierto es que la prolongación del viaje de la nave espacial Tierra, limitada en recursos y averiada en muchos puntos, puede provocar un desastre colectivo. Esta situación, como bien lo demostraron Michael Löwy (franco-brasileño) y Robert Sayre, lleva a lo que es el título del libro de ambos: «Revolta e melancolia» (Vozes 1995). Lleva a la revuelta contra el exceso de materialismo, de espíritu utilitarista en la relación para con la naturaleza, inflación de l'esprit de géométrie pascaliano, dominación burocrática y desencanto del mundo. Lleva a la melancolía frente a la anemia espiritual dominante en la cultura, la ausencia de la razón sensible y cordial que funda el respeto a la alteridad, la ética del cuidado y la responsabilidad universal.

Hubo en el pasado, y continúa en el presente, un movimiento cultural que se opuso a lo que convencionalmente se llamó «espíritu del capitalismo», estudiado en detalle por los dos autores citados: el Romanticismo. Necesitamos superar el sentido convencional de romanticismo que lo identifica con una escuela literaria o artística. Romanticismo es algo más complejo y profundo. Se trata de una cosmovisión, de una forma de habitar el mundo, no sólo prosaicamente con artefactos, máquinas, ordenaciones sociales y jurídicas, sino de habitar poéticamente el mundo al articular la máquina con la poesía, el trabajo rutinario con la creatividad, el interés con la gratuidad, la objetividad en los conocimientos con la subjetividad emocional, el pan trabajosamente ganado con la belleza fascinante de las relaciones calurosas. Esto hay que rescatarlo.

La sociedad de la tecnociencia y del conocimiento nos mandó al exilio, nos robó el sentimiento de un hogar y de una patria y principalmente nuestra capacidad de conmovernos, de llorar, de reír con gusto y de apasionarnos por la naturaleza y por la vida. Estamos condenados a vivir bajo el «sol negro de la melancolía», pero no sólo los románticos (en términos analíticos) son afectados por esta melancolía, sino también los adeptos a la cultura imperante. Un devastador vacío existencial marca a millares de personas que tratan de llenarlo mediante el consumo desenfrenado.

Esta condición humana suscita de nuevo la utopía. Nace de la convicción de que el mundo no está fatalmente condenado a la melancolía. Hay en nosotros y en la sociedad virtualidades aún no ensayadas que, puestas en practica, pueden reencantar la vida. Es, pues, una utopía necesaria, mensaje perenne del romanticismo. Bien termina Michael Löwy su obra: «la utopía será romántica o no será».
2008-08-22