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Opinion

Marco Antonio Enríquez-Ominami en el país de los ciegos

Marco Antonio Enríquez-Ominami en el país de los ciegos

 

El Sindicato


Nunca tanto como hoy el popular refrán “en el país de los ciegos el tuerto es rey”, podría tener tanto sentido. Ahora, si ése país tiene lugar en el espacio de la posmodernidad, el pato está en el horno, compañeros. Y si el tuerto y los ciegos son chilenos, la cena está servida. Sospecho que el refrán de marras es más chileno de lo imaginable. Alguien debe haberlo echado a correr para que no olvidáramos lo frágiles que somos como sociedad, lo vulnerable que somos a la obnubilación.

¿Por qué olvidar lo asombrados que resultamos el verano pasado frente a esa muñeca gigante de cobre que “caminaba” por la plaza, mientras sus gestores catalanes se reían a carcajadas de nuestra imbecilidad macondiana ante al hielo del Melquíades de turno?

Mi difunta abuela Sabina decía que nuestra generosidad criolla era ilimitada, que aquí cualquiera llegaba del extranjero con una mano por delante y la otra por atrás, hablando “raro”, y en un santiamén acababa amarrando los perros con longaniza, y en la generación siguiente tenía a los chilenos trapeando sus pisos. Eso era y sigue siendo verdad, como también lo es en su sentido ulterior, esto es, que así como en Chile no cuesta nada hacer fortuna, tampoco cuesta mucho ser brillante, o hacer que el resto se convenza de ello, aunque no sea real. Si bien es cierto que no somos el paraíso de la estulticia (debe haber otros más tarados que nosotros), tampoco somos la tierra prometida de la inteligencia humana, ni mucho menos, de la inteligencia emocional.

A estas alturas ya es posible colegir que MEO (Marco Antonio Enríquez-Ominami, el diputado díscolo, el sobrino odiado por Camilo) se perfila como el candidato “ideal” a cualquiera de esas cosas que los chilenos validamos de buenas a primeras, como los requisitos para un cargo de elección popular; por un lado, MEO es el “tuerto” que puede erguirse en medio de la mediocridad reinante, y sin mayor esfuerzo, conseguir que algunos lo confiesen como su placer culpable: es el menos malo, qué vamos a hacer, es lo que hay nomás. Y, por otro lado, MEO es el chileno posmoderno por antonomasia: narcisista, hedonista, consumista e individualista. Si frente a la necesidad de perfilar candidatos presidenciales mezclamos la escasa calidad disponible y los atributos descritos para la posmodernidad, el resultado es el típico “producto” del marketing actual: un candidato mediático y de bajo perfil intelectual, es decir, un candidato más preocupado de la forma que del fondo, de las encuestas que del contenido de su discurso.

El columnista Patricio Dussaillant (La Tercera, 24/05/09) dice que MEO ha desplegado “una acertada estrategia de medios que, hasta ahora, le permitió subir en las encuestas”. Y en términos ideológicos y programáticos, Dussaillant sostiene que MEO “dio a conocer ideas que lo alejan de su militancia y pensamientos socialistas: cambio sustancial del estatuto docente, rebajar impuestos, privatizar un porcentaje de las empresas estatales. En la línea correcta de lo que necesita el país, pero desconcertante para muchos de sus potenciales electores”.

MEO en la posmodernidad

MEO forma parte de ese escuálido porcentaje de “blancos” que le da dramático sentido a nuestro Apartheid chilensis, de donde surge la dirigencia criolla; él proviene de una familia ungida, con tradición y estirpe, una minoría; y como si fuera poco, la historia de su padre Miguel Enríquez puede ser consultada en todos los idiomas de la tierra, porque es una leyenda. MEO fue educado en Francia, y a su regreso asistió a los mejores colegios de la aristocracia santiaguina, y pertenece por derecho propio a la “clase política” (a la oligarquía partidaria), es decir, su destino connatural es dirigir el país. Lo tiene todo a su favor, partiendo por sus nombres imperiales (Marco Antonio) y sus tres apellidos de niño bien (uno mítico, otro poderoso, y el materno, vinoso), méritos suficientes como para pasar por caja a cobrar el premio (o su capricho de ser rey).

Por sobre todas las cosas, MEO se ama asimismo; él ama su cabello, se lo acaricia como si fuera un rockstar promocionando Head and Shoulders, o un Ricky Martin más machito, es común verlo haciendo ese gesto canyengue de los futbolistas idolatrados por la TV shilena, y a los que el comediante Daniel Alcaíno inmortalizó a través de su personaje Peter Veneno, como el paradigma del fanfarrón kitsch; a MEO, sólo le falta el chicle en la boca.

MEO no busca el placer en los lugares comunes de los socialistas de tomo y lomo (de tinto y de res), su placer es tomar café con su amigo Escobar, o en los catering de sus producciones cinematográficas; el hedonismo de MEO se escribe con letras doradas a bordo de su Cherokee (tal vez una tibia expresión de su complicidad neoliberal), visitando a su oftalmólogo de Vitacura (tal vez otro guiño neoliberal a la salud privada) o recibiendo visitas en su oficina congresal mientras graba el reality de su entretenida vida de “servidor público”, o en las avenidas de alguna ciudad como Miami, acompañado de su esposa diva, que alucina con ser primera dama; MEO no le bolsearía un pucho a Pancho Bucat, en una esquina cualquiera, ni estaría dispuesto a escuchar sus teorías conspirativas; ni a tomarse una chela en un tugurio con un compañero cesante.

Quizás el rasgo más posmoderno de MEO sea esa conjunción narcisista-hedonista-consumista: su individualismo. Sorprende su afán por tener dos padres a la vez, dos apellidos, un pasado y un presente simultáneos, sorprende que hable de sus “dos” hijas, cuando en rigor la primera tiene padre propio (el periodista Eugenio Cornejo). ¿Acaso MEO tarja a su modo las partes de la historia que le incomodan o le sobran?

El distinguido abogado de la plaza, Roberto Ávila Toledo, asegura en esta misma prestigiosa tribuna que “el liderazgo de Marco es nuevo, distinto, rápido, contradictorio (…) no tiene metarrelato (¿quién lo tiene?)”.

Como dicen los abogados: a confesión de partes, relevo de pruebas. Si hay un reclamo que podamos hacerle a la posmodernidad, es que ésta barrió con el relato épico; la gran politique está demodé, ya no cuentan las grandes historias, ningún político hoy día podría juntar un millar de adherentes en una alameda y convencerlos de sus ideas; lo de hoy es la persuasión, no la convicción; lo que cuenta es el encanto personal, no la ideología. Los grandes relatos fueron reemplazados por historias personales. El mejor ejemplo de ello es la historia personal de una pediatra hija de un general muerto en la cárcel y de su paso por una villa donde la torturaron y de su posterior exilio y de lo difícil que le resultó ser separada y asumir una maternidad en solitario y lo mucho que tuvo que luchar con sus coroneles para que la reconocieran como su representante en una papeleta para terminar esquivando las zancadillas y pese a ello ser la más popular…

MEO, no le debes nada a la izquierda. Sólo le debes un poco de humildad a tu historia. Te sobra un guión y un apellido.

http://www.elsindicatosc.cl/

El encantamiento militar

El encantamiento militar

por Juan Pablo Cárdenas S. (Chile)

Los sucesivos gobiernos de la Concertación tienen en común una condescendencia extrema con las Fuerzas Armadas. Más allá de la impunidad que desde un comienzo se les garantizó con la consagración de la Ley de Amnistía y el grosero rescate a Pinochet de la justicia europea, hemos observado 20 años de un verdadero encantamiento con los uniformados, sus efemérides patrioteras y cada una de sus liturgias marciales que tanto le cuestan al erario nacional. Las autoridades de gobierno podrán abstenerse de recibir a las agrupaciones de derechos humanos, desoír las demandas laborales, darle un portazo a los profesores, pero en ningún  momento negarse a los caprichos de los mandos castrenses.

Los empleados públicos deben llegar al paro nacional para obtener un reajuste salarial que apenas recupere el poder adquisitivo malogrado por la inflación, en tanto que a los militares se les ofrece un incremento salarial muy por encima del de los demás funcionarios del Estado. Los rectores de las universidades públicas se fatigan en reclamar un incremento del aporte fiscal, pero a las diversas ramas de las fuerzas armadas se les incrementa sus arsenales de guerra hasta el grado que los propios comandantes en jefe se ufanan de nuestro poderío  aéreo y marítimo y de la forma en que imponemos superioridad en todo el continente.

Los medios de comunicación se prodigan en informaciones e imágenes que muestran la complacencia política con el mundo castrense y se asienta soberanía nacional en nuestras armas, más que en las buenas relaciones diplomáticas y en el cuidado efectivo de nuestras reservas mineras, acuícolas y forestales, tan dócilmente entregadas a la explotación foránea. Una imaginaria demarcación limístrofe en el agua da justificación a las autoridades para adquirir terribles y millonarios cazabombarderos y fragatas, cuando se sabe que la zona en litigio hace rato se enseñorean las empresas favorecidas con las concesiones pesqueras negociadas por nuestros gobiernos. Como que hasta las altas cumbres de la Cordillera que nos separan de Argentina se le han cedido a consorcios extranjeros, por lo que muy pronto nuestros soldados serán los verdaderos garantes de la actividad de estas empresas que quieren llevarse sin contratiempos el oro y otros preciosos minerales. Aunque sea al precio de agotar estas  milenarias reservas de agua dulce.

El desmedido poder de las Fuerzas Armadas radica en la precariedad de nuestro sistema institucional, nuestra insolvente democracia, como en la inexistencia de una sociedad civil organizada. En la posibilidad que de nuevo se les ofrenda para intervenir  en las decisiones internas del país. Dispuestas, como siempre en nuestra historia, a acribillar y bombardear los movimientos sociales y las instituciones republicanas en beneficio de las oligarquías que condescienden sus privilegios. Como cuando irrumpieron en Lota y Coronel para apresar y confinar a los obreros del carbón, o ultimaron a más de 3 mil mineros, mujeres y niños inermes en Santa María de Iquique. Cada vez que se convirtieron en el brazo armado de los latifundistas, asaltaron La Moneda y llenaron el país de campos de exterminio y  tortura. Verdugos, como han sido, de su propio pueblo; abyectos, como siempre, de ciertas potencias extranjeras. Como ocurrió desde la época del salitre a los tiempos de la doctrina de la Seguridad Nacional. Una dependencia político militar que sigue vigente mucho más de lo que se reconoce, como que todavía desde los Estados Unidos se les visa la compra de aviones de guerra a Europa.

La displicencia que algunos pocos mandatarios en el pasado manifestaron hacia el mundo militar, hoy deriva en abrazos de reconciliación y francas oportunidades de negocios. Como en la complicidad que se descubre de las millonarias adquisiciones de armas en que jefes castrenses y políticos se reparten coimas y establecen sociedades para profitar con la eventualidad de conflictos con países hermanos o “enemigos internos”.

Qué distancia es la que todavía nos separa de los países que se sacudieron del nazismo, el fascismo y el estalinismo, donde hoy los representantes del pueblo ejercen plena autoridad sobre los ejércitos y las charreteras brillan muy eventualmente en las ceremonias oficiales. Qué distinto es lo que ocurre en naciones vecinas a la nuestra en que la soberanía ciudadana se da asambleas constituyentes, constituciones y leyes sin el tutelaje de los militares o, más bien, con la adhesión que ellos manifiestan por la democracia y la justicia social. Donde es posible descubrir líderes dignos con autoridad real sobre los uniformados y en que el garante de la institucionalidad y del orden es el “pueblo”. Una palabra tan desaparecida de nuestro léxico político.

FuenteRadio de la Universidad de Chile


Chile: Un pacto laboral para los patrones y el río Mapocho para los pobres

por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)

1. 
500 deudores habitacionales de Santiago se tomaron un sitio eriazo ubicado en San Martín con General Mackenna. Rápidamente fueron desalojados por las fuerzas especiales de carabineros. Minutos más tarde los mismos pobladores acamparon en la orilla del río   Mapocho, varios metros bajo la superficie de las avenidas. Allí están desde el jueves 7 de mayo. Se trata de pobres que pagan a duras penas sus modestas habitaciones y que, al no verse beneficiados por ninguna ley de la vivienda, corren el riesgo de que sus casas sean rematadas inexorablemente. Entonces han decidido quedarse de manera indefinida al borde de  la arteria fluvial más importante de la capital chilena. Están fuertemente cercados por una cadena impenetrable de carabineros y carros blindados. Para que no se vean. La cartografía diseñada militar y económica y socialmente por el poder organiza la ciudad de tal modo que la miseria se amontona en los márgenes urbanos, donde apenas llegan recorridos de autobuses; donde los inversionistas, los turistas y los ricos no puedan verla. Ahora que los deudores muerden el frío a los pies del río sucio que cruza Santiago, hay que ocultarlos con policías, prohibir  que los transeúntes sepan que están allí. Son pobres que necesitan de todo. Que ilustran con su vida las malogradas políticas de vivienda del gobierno. Pero que les sobra decisión.

2. 
Acorde con la estrategia ilusoria del pacto social tramada desde arriba, pero que sólo beneficia al capital y sus expresiones, el Gobierno concertacionista estableció un “acuerdo laboral” con la comparecencia del Presidente de la Central Unitaria de Trabajadores y vicepresidente del Partido Socialista, Arturo Martínez, y el Presidente de la patronal Confederación de la Producción y el Comercio, Rafael Guilisasti. El denominado Plan Laboral intenta abordar el desempleo galopante (más de un millón de cesantes de poco más de 6 millones de trabajadores que existen en Chile),  y se concentra en un paquete de medidas que afectará a 125 mil trabajadores (poco más de un 1,5 % de toda la fuerza laboral) durante un año. El Estado, consecuente con su política de subsidio y colaboración con los que mandan,  premiará a los empresarios que retengan trabajadores, mediante incentivos tributarios que descontará de su pago provisional mensual 2, 5 veces de aquello que destine a capacitar a sus empleados con rentas brutas mensuales menores de  670 dólares. Como alternativa al despido, teóricamente, el trabajador y su empleador podrán acordar un permiso de hasta 5 meses durante los cuales el trabajador no presta servicios, asiste a capacitación y recibe prestaciones monetarias garantizadas equivalentes al 50% de las rentas de los últimos 6 meses, con tope de 330 dólares. Los demás puntos son de menor impacto todavía. En general, en el mejor de los casos, el Plan Laboral, retiene un porcentaje minoritario del empleo, pero en ninguna circunstancia produce nuevas plazas de trabajo. Y en el peor de los casos, naturaliza y legitima a través de precarios y limitadísimos  procedimientos “protectores”, la propia cesantía. El Presidente de la CUT, Arturo Martínez, valoró el resultado del Plan y afirmó que “me pareció correcto concurrir a este acuerdo porque el sector empresarial, por primera vez, hará un esfuerzo económico.” Martínez y el gobierno, una vez más, postergaron indefinidamente los problemas reales de los trabajadores chilenos en materia de salarios, subcontrato, flexibilidad laboral, sindicalización, negociación colectiva y un sinnúmero de aspectos que conforman un escenario paradisíaco para la intensificación de la explotación y la desregulación dramática del mundo del trabajo. Además de la acotadísima y superficial batería de medidas pactadas entre el capital y gobierno (o fracción del bloque en el poder que ha blindado con recursos públicos a los dueños de la  industria bancaria, salmonera, minera y de la construcción, entre otras), el Plan Laboral no hace más que consagrar el actual patrón de acumulación de riqueza dominante, maquillando pobremente los efectos de la crisis capitalista en Chile.

3. 
El presidente de de la empresa de investigación de mercados Adimark, Roberto Méndez, aseguró que “Hay bastante consenso y evidencia de que el invierno va a ser muy duro en términos de empleo, demanda interna, clientes que dejan de pagar sus deudas, efectos sociales e incluso políticos”. También en materia de empleo, el presidente del gremio patronal asociado a la construcción, Lorenzo Constanz, afirmó que en los próximos meses la cesantía en el sector podría llegar a un 20 %. Asimismo, las exportaciones industriales durante el primer trimestre de 2009 cayeron en un 21 % en relación al mismo período del año pasado. A nivel internacional y para empeorar las ventas del cobre, China anunció recientemente que sus exportaciones en mayo se derrumbaron en un 22,6 % respecto del mismo mes del año anterior. China es el principal comprador de cobre y productos asociados del país; y el cobre es el principal recurso natural de exportación de Chile. Naturalmente, si cae la exportación China (por sexto mes consecutivo), también se desploma la demanda del metal rojo, uno de los soportes sustantivos que sostienen el erario nacional. El transitorio y menudo repunte del precio del recurso cuprífero se debe a iniciativas chinas tendientes a acumular materias primas urgentemente, pero con fecha de vencimiento. Pese a todo, los trabajadores de la mina de cobre Lomas Bayas Chile, llevan más de una semana de huelga por el mejoramiento de sus condiciones laborales y salariales.

4.
A las políticas corporativas de la banca que opera en Chile –y que en utilidades, lidera el holding español Santander- en materia de limitaciones a la venta de crédito, se agregó la industria del “plástico” para   consumo en las grandes tiendas comerciales debido al aumento sostenido de la morosidad entre los clientes, y la caída de la solicitud de crédito para mercancías de línea blanca (electrodomésticos y electrónica). De esta manera, los gigantes minoristas Rypley y Falabella aumentaron las provisiones sobre las colocaciones, la primera de 7,9 % en el primer trimestre de 2006, a 16,4 % en similar período de 2009; y la segunda, de 3,8 % en el primer trimestre de 2006, a 6 % entre enero y marzo del presente año. Asimismo, las tiendas reforzaron su planta de cobradores. En este plano, las empresas externas más grandes de cobranza, en los últimos 6 meses, han aumentado de 4 a 10. El negocio del cobro crediticio se amplía, crece y se vuelve altamente competitivo. Los salarios de sus trabajadores promedian los 440 dólares mensuales (el arancel de un colegio particular por estudiante básico o medio, es de alrededor de 350 dólares).

5. 
De los candidatos presidenciales más publicitados por los medios del poder para las elecciones de fines de año, están el ultraliberal y multimillonario Sebastián Piñera de la Alianza por Chile (que viene del tronco demócratacristiano y ahora es el accionista principal del Partido Renovación Nacional); el DC Eduardo Frei Ruiz Tagle por el oficialismo; Adolfo Zaldívar del PRI (escisión derechista de la DC); el ex socialista Alejandro Navarro; el ex socialista, ex alto funcionario de la Concertación y candidato de la izquierda tradicional, Jorge Arrate, y ahora, el socialista Marco Enríquez-Ominami (que de prosperar su candidatura debe renunciar a la tienda conducida por Camilo Escalona). Todos están esperando los próximos resultados de las encuestas Cerc y Cep, que tienen buena prensa y metodologías que limitan la incertidumbre de los personajes en carrera con mayor rigor que las consultas telefónicas. Lo nuevo del cuadro, dentro de lo extraordinariamente viejo, repetido, monocorde y funcional al actual orden de cosas de las distintas cartas electorales, está la incorporación esperable del ex ministro del Presidente Salvador Allende, el millonario empresario Fernando Flores a la candidatura de Piñera, y la irrupción bien programada mediáticamente de Enríquez Ominami, el cual cuenta con alrededor de un 10 % de adhesión, según encuestas discutibles, y un arco policromo que va desde grandes empresarios hasta el ex secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) que secundo a Miguel Enríquez luego de su caída en combate en 1974, Andrés Pascal. Apelando atropelladamente a la certidumbre de un cambio cultural que ya habría llegado a Chile y que ningún candidato existente es capaz de interpretar, Marco Enríquez-Ominami, el postulante más joven, cuenta con un libreto ligado a la pluralidad en los medios de comunicación, la tolerancia sexual, toques mediombientalistas, el valor de la cultura (sin muchas precisiones al respecto más que la dimensión prioritaria en su agenda) y un Estado más redistributivo que subsidiario. Es, sin duda, dentro de los candidatos del bloque en el poder, el  más liberal, novedoso y televisivo. Con su candidatura daña inmediatamente a Frei, Navarro y Arrate. Ya ha recibido las reprimendas de la Presidenta Bachelet y, por supuesto, de la dirección del PS. En general, el fenómeno  estratégicamente unidimensional del conjunto de candidatos, expresa por un lado la descomposición de la Concertación y, por otro, su reorganización tras la necesidad histórica de su aparente ampliación y renovación hacia sectores sociales y sensibilidades que existían embrionariamente en 1990, pero que hoy se manifiestan como redes de opinión más sólidas. La insatisfacción social ante la mala vida de las grandes mayorías, sin contar todavía con un instrumento político amplio y consolidado que constituya una genuina alternativa multidimensional que logre constelar los intereses de las clases subalternas, permite holgadamente la disputa inofensiva para el capital de un ruedo de candidatos emparentados con la Concertación que, lo más seguro, durante la segunda vuelta de la elección presidencial, ofrezca su voto a Frei Ruiz Tagle, a cambio de prebendas, concesiones programáticas y cargos.

6. 
La izquierda anticapitalista, en tanto, concentra y distribuye sus esfuerzos a través de la reciente formación del Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores, conglomerado federativo de activos sociales y políticos de sello horizontal, ejecutivo provisorio, y principios y plataforma de lucha y convicción de mayorías. Su horizonte de sentido es radical: la pelea dura por reconstruir la hegemonía de los intereses de los trabajadores y el pueblo para la conquista de una sociedad sin clases. Si bien, recién apunta el proceso complejo de dotarse de una arquitectura orgánica nutrida por las franjas sociales cuyas demandas y luchas contradicen antagónicamente los intereses del capital, sus manifestaciones en todos los niveles e instituciones, apura el tranco en un ejercicio nuevo y lleno de esperanzas para quienes buscan cambiar la vida, destruir las relaciones de poder dominantes, socializar los medios de reproducción de subsistencia desde la fundación de un proyecto ampliado y de largo plazo, que deshaga las desigualdades ominosas del Chile del siglo XXI, que retorne el protagonismo político a la mayoría expoliada, y dinamice desde abajo el movimiento real de las fuerzas sociales destacadas  para imponer las grandes transformaciones a escala nacional, regional e internacional que requiere una sociedad de conducción colectiva y para felicidad de la totalidad. El desafío tiene estatura de gigantes. Sin embargo “una gota, con ser poco, junto a otra se hace aguacero”.  Nuevamente, cautelar y acerar la unidad dentro de las menudas diferencias de los diversos empeños involucrados y por integrarse al MPT están a la orden del día. Con la puntería fija contra el capitalismo y la construcción incesante de iniciativas porosas, mestizas, inclusivas y populares; con creatividad, inventando lo que todavía no existe, fortaleciendo y dando proyecciones de aliento largo a las fuerzas de todo tonelaje realmente existentes; y caminando aceleradamente hacia la unidad política del empeño reunido, entonces, el futuro por fin se funde con la táctica convenida.   
Mayo 13 de 2009

Chile en estado de impunidad

por Juan Pablo Cárdenas (Chile)

La impunidad recorre la historia de Chile. Desde pequeños se nos insta a reconocer como fundadores y héroes a quienes hoy seguramente serían perseguidos por sus crímenes de lesa humanidad y por la forma arbitraria en que ejercieron dominio y gobierno. La colonización de  nuestro continente tiene base en la guerra despiadada, el genocidio y en el más inicuo enseñoramiento sobre la tierra, el mar y riquezas del subsuelo. Aunque descendemos de los Cortés, Pizarro, Valdivia y otros, es imposible soslayar que la fama de sus nombres tiene sustento en el horror que sus huestes sembraron en todo el Nuevo Mundo, exterminando a más del 80 por ciento de los habitantes originarios e imponiendo un sistema que negaba la dignidad de los indios e incluso limitaba drásticamente los derechos humanos de los propios mestizos. Grandes parques, avenidas y ciudades llevan, hasta hoy, el nombre de esos feroces gobernadores que vinieron a “hacerse la América” y que para tal propósito manipularon, incluso, el mensaje liberador de la fe que venían a extender.

Tres siglos de conquista y otros dos de legado despótico y, ahora, de reconquista. Un hermoso y heroico proceso de Emancipación que derivara en regímenes autoritarios y excluyentes  también sacralizados por los historiadores y la impunidad fragrante. Conservadores y rupturistas servidos por ejércitos e ideologías que ampararon y alentaron la represión, las guerras fratricidas y la instalación de un orden intrínsecamente perverso, en que el trabajo y los trabajadores son sometidos al imperio del capital y las oligarquías. Donde las leyes y los estados se someten al mercado y al capitalismo más salvaje. ¡Qué duda cabe: el sueño de Bolívar, Sucre y San Martín traicionado por los Portales, Alessandri  y otros autócratas que hicieron del republicanismo un estado acotado y policial y, de las ideas revolucionarias, sectarismos y prácticas dictatoriales!

Próximos a celebrar el bicentenario de nuestra independencia de España, seguimos dominados por intereses colonizadores que controlan la banca, nuestros servicios básicos y más del 70 por ciento de todos nuestros manantiales y fuentes de energía eléctrica.

Horrendos episodios como el de Santa María de Iquique en que, apenas después de 100 años, empezamos a descubrir en el número de mineros, mujeres y niños acribillados en un día de ira gubernamental. Más de tres mil víctimas de la metralla de aquellos “valientes soldados”, aludidos tan marcialmente por nuestro Himno Nacional y que en América Latina ningún otro ejército podría competirles en el número de civiles inermes que han ultimado, torturado y encarcelado. Siempre más efectivos en la guerra interna que en enfrentamiento con enemigos foráneos. A pesar de la enorme tajada de territorio que agregaron a nuestro dominio, acicateados por los intereses extranjeros que ayer , tal como hoy, se negaron a pagar un justo royalty  a quienes tenían inobjetable soberanía en el desierto.

Toda una historia de atropellos que explican y se alimentan en el enorme influjo que ejercen en nuestra población los políticos autócratas y soberbios. Esos “primeros mandones” que suelen llamarse mandatarios. Que se reconocen como parte de una “clase política” y que –traicionando la democracia que juraron reconstruir- medran en la exclusión y en el binominalismo parlamentario. Sin el más mínimo interés en que crezca el número de ciudadanos y la práctica del sufragio libre e informado. Gobierno, Parlamento y Poder Judicial que actuaron de consuno para liberar a Pinochet de la justicia universal y, después de 20 años de post dictadura, mantienen las leyes de impunidad y prescripción para los crímenes del régimen castrense. Renuentes, todavía, a reconocer jurisprudencia al Tribunal Penal Internacional, como lo han hecho tantas naciones y regímenes de la más distinta inspiración.

Reconozcámoslo con franqueza:  estamos en manos de un puñado de gobernantes y presuntos opositores que, con unas pocas excepciones, están complacidos con la Constitución remozada del año 80 y con el sistema político electoral que les permite perpetuarse en sus cargos, así como garantizarse impunidad en sus despropósitos. Un sistema de representación cupular tan rígido que en las postrimerías de un tiempo de abusos y decepciones tienta todavía a ciertos sectores excluidos del sistema a recoger migajas de representación.  Aceptando una negociación que ha roto todas las normas de debido decoro político y en la que se ha pasado por alto la digna historia de sus organizaciones. En la burla completa del testimonio de los fundadores y mártires de la justicia social y de la democracia efectiva.

¡Cómo no compadecerse de los atropellos cometidos incesantemente en nuestra historia contra nuestros pueblos fundacionales! Con los mismos métodos y argumentos con los que se segregó al pueblo mapuche, se le aisló en “reducciones” y se consumó el borrón cultural  de otras  identidades nortinas, costeras y australes, se aplica hoy la Ley Antiterrorista, se recurre a testigos ocultos y se ejerce el más violento acoso policial a quienes luchan por recuperar sus tierras expoliadas.  Claro: en el propósito de “pacificar la Araucanía”, hay latifundistas que son expropiados, pero siempre muy bien indemnizados por renunciar a lo que antes se robaron. Recurriendo a las consabidas prácticas de correr los cercos e inscribir como bienes raíces propios pertenencias ajenas con la complicidad de las instituciones del Estado que, en estos casos, funcionan expedita y, también, impunemente.

Días atrás, una alta autoridad del Gobierno celebraba  como un hito histórico la idea de legislar a favor del reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas. Trámite que completa 18 años de discusión en el Congreso Nacional y camino a celebrar el bicentenario de nuestra independencia. Reconocimiento, por lo demás, que puede ser obvio y de tan poca valía como consignar que la población chilena está compuesta por hombres y mujeres, nortinos y sureños; niños, adultos y ancianos.

En la enorme denegación de justicia que sufren los sectores más pobres e indefensos, hoy es la Corte Interamericana de Derechos Humanos la que constata la forma en que nuestros tribunales desdeñan las demandas de las personas más modestas. Así lo develan al acoger a tramitación causas cerradas o falladas vergonzosamente en Chile a favor del estado o de las instituciones y personas que alimentan la prevaricación de los jueces. Como aquellos consorcios de empresarios, lobistas y políticos que se proponen alterar el curso de los ríos, irrumpir en nuestras nieves eternas, astillar los bosques y envenenar nuestros santuarios de la naturaleza. Sin miramiento alguno por la calidad de vida de los demás y con absoluto desprecio por la flora y fauna de nuestros frágiles ecosistemas.

Vivimos en un estado de impunidad que hoy es el caldo de cultivo de la corrupción política. El que se asumía como uno de los países menos poseído por los delitos de estafa y malversación de recursos públicos, hoy se integra a la nómina de naciones infectada de operadores políticos en la administración del Estado. Políticos enriquecidos en el ejercicio de sus cargos y el tráfico de influencias, empresarios favorecidos por los burócratas y funcionarios públicos sobornados por éstos. Dineros destinados a generar mano de obra o a fomentar el deporte que van a engrosar las finanzas de los partidos y las campañas electorales. Enormes y millonarias inversiones en carreteras y diversas obras de infraestructura que se desmoronan por la fragilidad criminal de su construcción. Un puente nuevo que colapsa en menos de cinco años, mientras uno más que centenario debe ser derrumbado por dos poderosas detonaciones. Un bochornoso incidente que dejó en evidencia que en el pasado había mucho más probidad a la hora de “hacer patria” en el legado de colosales obras que soportaron todos los embates de nuestro telúrico territorio.

La post dictadura no inició proceso alguno para recuperar los bienes confiscados al estado y a todos los chilenos por los militares. Yacimientos, empresas públicas y toda suerte de propiedades y concesiones vendidas a precio vil. Delitos impunes que amparan los asaltos actuales a las bóvedas fiscales. Ladrones de cuello y corbata de ayer que contemporizan con los asaltantes de hoy, se reconocen en las fotos de la vida social de los periódicos, emprenden negocios conjuntos y hasta llegan a militar en los mismos partidos o directivas patronales, entidades en las que ya no existen demasiadas diferencias. Rabiosos jacobinos del pasado que ahora integran directorios de bancos; voraces pirañas que después de henchirse se acuerdan de Dios y del prójimo en ciertas sociedades de beneficencia  que los acogen siempre tan con “cristiana” resignación.

La “libertad de mercado “devenida en la colusión más escandalosa de las empresas para convenir los precios de fármacos esenciales para los tratamientos de enfermedades severas. Laboratorios extranjeros que delinquen en conjunto con las cadenas de farmacias inspiradas en lo que es el alma del modelo económico que nos rige. Es decir la usura: la misma que practican también los bancos y otras entidades que arrojan en sus filiales en Chile los más altos índices de utilidades. Políticas de “desregulación” que arrasan con los planos “reguladores” de las municipalidades, las áreas verdes y nuestro patrimonio urbano. Pavorosa  colusión practicada por los supermercados y que llega a emularse hasta en los vendedores de las ferias libres. A la hora, por ejemplo, de fijar los precios de los pescados y mariscos que se consumen tradicionalmente en Semana Santa.

Despenalización durante el Gobierno de Ricardo Lagos para los ejecutivos de empresas que atenten contra la libre competencia, un verdadero salvoconducto para que éstos fijen en conjunto los precios y arriesguen sólo multas fiscales que nunca alcanzarán los montos defraudados al bolsillo de todos los chilenos.  Universidades, también, en estado de colusión para fijar sus aranceles y hacer pingües negocios a pesar de que la Ley las define como entidades “sin fines de lucro”. Una usura que queda  en evidencia cuando éstas son transadas en el mercado y aparecen sus benefactores y patronos más empinados.

Un estado de impunidad que nos ha llevado a ser una de las naciones más desiguales de la Tierra. En que un puñado de chilenos, que representa menos de 10 por ciento de la población, tiene el mismo ingreso que se reparte el otro 90. Educación diferenciada para pobres y ricos y paulatina renuncia del estado a velar por una educación más igualitaria. Menos del 3 por ciento del producto interno bruto dedicado a la que se estima como la actividad que más puede colaborar al progreso social y a la justicia distributiva, cuando se gastan ingentes recursos en adquirir mortíferos aviones de guerra y financiar el reajuste especial a los sueldos de las Fuerzas Armadas y policías. Leyes, por lo demás, que se despachan en el Congreso a la velocidad de un misil y en el más amplio consenso político. En contraste severo, por ejemplo, con la larga y dura movilización y negociación en que los empleados públicos obtuvieron un reajuste de sueldos y salarios equiparable apenas al alza del costo de la vida. Más cárceles,  soldados y policías dispuestos a combatir la delincuencia y la subversión. Sin asumir que es en esta situación de injusticia social, de sordidez poblacional, donde cunde el delito organizado.  Porque demostrado está que es la grosera inequidad, más que la pobreza extendida, la causa principal de la violencia y la criminalidad.

También nuestro país se ufanaba que el narcotráfico y el consumo de estupefacientes eran una lacra de los otros, una realidad ajena a la nuestra. Sin embargo, fue aquí donde se instalaron Amado Carrillo y sus secuaces y desde donde huyeron todos  después de que se supo la muerte de su capo máximo.  Una operación que coludió a autoridades políticas, policías, estudios de abogados, empresas, diplomáticos y otros interesados en darles cobertura legal y seguridad a los integrantes del Cartel de Juárez. En garantizarle el mejor pasar a quien llegó a ser uno de los más poderosos multimillonarios del mundo. Un episodio que permanece en la más completa impunidad, aunque existen denuncias al respecto y presunciones fundadas que se podría tratar de uno de los sucesos más escandalosos de nuestra pretendida democracia. Donde podría descubrirse, además, el origen de una buena parte de los recursos para financiar la política. Tampoco éramos corredor de la droga hasta que se descubren voluminosos cargamentos de efedrina destinados al norte del continente y, por supuesto, al creciente consumo y micro tráfico nacional.

Todo ocurre gracias a la impunidad legal y moral, pero se explica mucho en la complicidad de los medios de comunicación. La existencia del periodismo libre y digno es una condición fundamental de la democracia y la posibilidad de un verdadero ejercicio de la soberanía popular. Mucho más que los tribunales, son los medios los que primero advierten la corrupción de las autoridades, la desidia de las instituciones y el clamor de justicia de los pueblos. Comunicadores, periodistas y artistas son muy habitualmente los primeros en romper el bloqueo informativo impuesto por los regímenes opresivos. Lo que, por cierto, sucedió durante el fascismo y el estalinismo y aquí, en nuestro país, cuando un conjunto de publicaciones escritas sortearon la censura oficial, se arriesgaron y sembraron la movilización social y las jornadas de protesta que hicieron temblar al régimen de Pinochet. Hasta que, finalmente, los arreglos cupulares le salvaron la vida a su legado y negociaron un a transición interminable y, hoy, definitivamente traicionada.

La principal misión del periodismo es sembrar las ideas del cambio, crear conciencia y romper todas las cadenas que oprimen al ser humano y a los pueblos de la Tierra. Liberarlo de la ignorancia, del hambre y  la exclusión. El periodismo democrático, sin duda, no es el que se conforma con el orden establecido, sino el que se revela ante las normas del derecho y la impunidad que favorecen la injusticia y la desigualdad que siguen siendo escandalosas en un país que prefiere guardar su dinero antes de invertirlo en progreso y equidad.  Que se vale del trabajo mal remunerado para darle “competitividad” a sus exportaciones  y que a la hora de una crisis financiera mundial sale al rescate primero a los bancos que de los deudores  hipotecarios. Así como que subsidia primero el sueldo que los empresarios deben pagar a sus trabajadores, antes que invertir en industrias y actividades que generen riqueza, independencia económica y salarios dignos.

El estado de impunidad que vive Chile tiene explicación en la pavorosa concentración informativa alentada por los gobiernos post pinochetistas. Ya se ha denunciado la colusión política que puso en práctica la política de exterminio de los medios disidentes de la dictadura. Una denuncia ciudadana ante el Tribunal de Libre Competencia ha dejado en evidencia la forma en que el Ejecutivo favorece con la publicidad estatal a un puñado de medios a cambio de tribuna, oposición discreta y, en algunos casos, el ocultamiento de graves delitos contra la probidad.  Para colmo, en los dos últimos años toma posesión de más de la mitad de las radios nacionales otra empresa española; un consorcio que paga millones de más por un negocio de muy improbable factibilidad, pero que le da un poder enorme para defender a las inversiones de la reconquista hispana en los sectores más estratégicos de nuestra plataforma productiva y energética. Ahora que ya surge el clamor por renacionalizar el cobre y las empresas que lucran de los servicios básicos de nuestra población.

Como se sabe, en una de sus más audaces intuiciones, los líderes de la transición negociada prefirieron entenderse con la prensa adicta y cómplice de tantos crímenes que dejar correr aquellos medios que los vigilarían y les demandarían en cumplimiento de sus promesas. Un acuerdo a favor de la impunidad sobre los delitos del pasado, incluyendo los de lesa humanidad, a cambio una oposición discreta en relación, incluso, de los episodios de represión y corrupción de los últimos años. Como la forma en que se ignoró que una organización ilícita conocida como “la Oficina” organizara emboscadas e hiciera desaparecer dirigentes y organizaciones rebeldes con los mismos métodos utilizados por la DINA o la CNI. Como en la colusión mediática que operó la entente política de dirigentes de la UDI y el ministro del Interior  para salvar al Gobierno de Lagos del descubrimiento en el pago de sobresueldos a los ministros y de tantos otros escandalosos ilícitos que lo tuvieron pendiente de un hilo y de los cuales todavía esperamos  resoluciones judiciales.

Hoy se legisla para hacer automática la inscripción y voluntario el sufragio sobre todo en el temor de que los jóvenes se “vayan por la libre” y el descontento del pueblo estalle y desarrolle sus propias organizaciones y formas de lucha más radicales “No vaya a ser cosa que los jóvenes se movilicen, levanten sus líderes y nos desplacen de la inmensa ubre que todavía nos proporciona nutritivo brebaje fiscal”. “Si se hace estrictamente necesario, abrámosle algunos cupos a los bullangueros antes que desafíen el sistema y convoquen a aquellas movilizaciones sociales que se sabe son las únicas que provocan los cambios”. “Mejorémosle los sueldos y entreguémosle más juguetes de guerra a los soldados para comprar su docilidad y permitámosle, de paso, que negocien la compra de armas con suculentas coimas”. “Promovamos, también, que los principales dirigentes sindicales lleguen al Parlamento y se apoltronen en sus dietas y granjerías”. “Tirémosle
 algunos pesos al mundo de la cultura  para aplacar la su intrínseca rebeldía y convertir, de paso, a algunos actores y gente del espectáculo en diputados… Aunque después devengan en díscolos”.

¡Qué duda cabe que la impunidad ha enhebrado nuestra historia! Por algo se nos señala siempre la inconveniencia de mirar atrás y se nos insta a poner la vista en el futuro. En la pretensión de reconciliar lo que nunca estuvo conciliado se erigen, otra vez, los primeros monumentos y memoriales para los que sepultaron nuestra última república, derramaron la sangre de los pobres y dignos, ahogaron las ilusiones de justicia social… Y nos legaron las normas de su propia impunidad.

Fuente: Radio U de Chile



  Comentarios (3)

Escrito por EDUARDO Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 03-05-2009 22:53
CHILE, CHILE, CHILE LINDO COMO TE QUIERO QUE SI FUERA NECESARIO MI VIDA TE LA DARE. MIS HIJOS TANTO QUE QUIEREN SU CHILE. 
BIEN AMIGOS, MIS QUERIDO AMIGOS YA NO COMPANEROS, AMIGOS. UNA SOCIEDAD DE AMIGOS, DICEN QUE UN AMIGO NO TRAICIONA, LAMENTABLEMENTE UN COMPANERO SI. EL DINERO ES TAN SIMPLE LO QUE PEDIMOS LA JUSTICIA DE LA PLUSVALIA. NOSOTROS LA PRODUCIMOS. 
AHORA SEREMOS MTP JILES. HASTA UN MEJOR REFERENTE.

Escrito por Rogers DELGADO SAEZ Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 03-05-2009 12:02
El comentario de Juan Pablo Cardenas, me hizo buscar en las hojeadas "Analisis" que regularmenet recibia desde Chile durante la aprobiosa dictadyra y que el guardo como una reliquia de combatividad democratica. 
Leo un articulo de Patricio Aylwin en Analisis " Somos una gerneracion fracasada" reconocia meses antes del inicio de las componendas con los asesisnos. Pues esa misma componenda le entregaria el puesto de presidente pos pinochet ( asi, con minuscula). Fueron comprados por los asesinos de ayer. 
Hay Chile, cuantas penas te inundan, y cuanta vigencia tiene el libro "Las venas abiertas de América latina"... 
Los candidatos "de izquierda",,, estarian dispuestos a apoyar esta denuncia de Juan Pablo Cardenas, les pregunto yo !!! 
 
Honor y Gloria a cada patriota caido en la lucha contra la dictadura.  
Desprecio a quienes son complices de la venta del triunfo del pueblo contra el fascismo chileno. 
 
Rogers Delgado Saez 
Ex-prisionero politico.

Escrito por Oscar Palma V Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 03-05-2009 11:07
A eso agreguemos como se roba en los Proyectos,con boletas falsas,facturas de trabajos no realizados,dineros mal utilizados,honorarios no justificados,etc, y a vista y paciencia de quienes deberían supervisar el destino de esos dineros.Un círculo vicicoso de nunca acabar.

"Congreso sólo será transparente cuando se conozcan leyes secretas"

Presidenciable del MAS dijo que "dos zonas grises que aún persisten en torno al ámbito parlamentario, son estas leyes y las donaciones también secretas que se hacen a las campañas".

El senador y candidato presidencial del MAS, Alejandro Navarro junto al senador Nelson Ávila, presentaron una solicitud en la Contraloría General de la República, para el desarchivo y la publicación de las 167 leyes, decretos leyes y decretos emitidos entre septiembre de 1973 y marzo de 1990 que hasta el día de hoy permanecen en condición de secretas o reservadas y que afectan la vida de todos los chilenos y el erario nacional.

Navarro dijo que "aunque la entrada en vigencia de la ley de transparencia sea un paso adelante, no podemos sentirnos satisfechos cuando aún subsisten áreas en que el oscurantismo, el ocultismo o el secretismo muestran las debilidades de nuestra democracia. En el ámbito parlamentario las dos zonas grises que aún persisten en una dirección contraria a la de la transparencia son estas leyes secretas vigentes tras 20 años de transición y las donaciones, también secretas, que se hacen a las campañas".

El parlamentario, quien realiza las "practicas" estipuladas en la Ley de Transparencia desde 1997 cuando era diputado -publicando en su página web www.navarro.cl los gastos de su dieta parlamentaria- señaló que si bien es un paso importante el que se haya obligado por ley a los órganos de administración del Estado a hacer pública la información, se debe continuar con la tarea de dar claridad a los contenidos de leyes, como lo son las secretas, que hasta ahora les han sido negados al país"

Por ello, comentó que pedirá que, junto con que se dé a conocer el contenido de las mociones, "se instruya la digitalización de dicha documentación, de manera de que sea incorporada tanto al sistema de búsqueda interna de legislación y normas en el Parlamento y en las páginas del Gobierno, así como también para el mejor uso por parte de la Biblioteca del Congreso Nacional y su accesibilidad a través de su página institucional. Todo esto con el fin de que se garantice realmente el acceso a una información que el país, tras 20 años de una eterna transición democrática, aún desconoce".

Navarro dijo que "sin lugar a dudas, este será otro gran paso en la consolidación de una transparencia verdadera entre los órganos del Estado, en este caso el poder Legislativo y Ejecutivo, con la ciudadanía que han tenido múltiples trabas para poder llegar a los cuerpos legales señalados, a pesar de los esfuerzos que han realizado los parlamentarios para que accedan a ello, como da cuenta un proyecto de ley aprobado por parte de los diputados, en agosto del 2004 y otras iniciativas de legisladores y comisiones tanto en la Cámara como en el Senado".

El senador y candidato presidencial del MAS anunció que realizará ante el Presidente del Senado una solicitud similar a la que hizo en la Contraloría, toda vez que producto del trabajo parlamentario desarrollado en la década de los 90, muchas de estas leyes secretas están guardadas en una oficina dentro del propio Parlamento. "El Congreso sólo será transparente definitivamente cuando se publiquen estas leyes secretas", concluyó el legislador.

El presidenciable del MAS explicó que esta petición formal la realiza ateniéndose al espíritu que emana de los artículos 3° y 4° de la Ley N°20.285, especialmente en lo relativo a que "la función pública se ejerce con transparencia, de modo que permita y promueva el conocimiento de los procedimientos, contenidos y decisiones que se adopten en ejercicio de ella".

Documentos asociados:

Proyecto de ley Senado anti secreto

Proyecto de ley Desclasificacion Leyes Secretas

Nomina de Leyes DL DFL

Leyes Secretas

Leyes Secretas HR chipsites

Las leyes escondidas de la dictadura - Totoro

Contraloria Leyes secretas ley transparencia

 

Abril, el internacionalismo y la izquierda chilena

Abril, el internacionalismo y la izquierda chilena

Por:  José Miguel Carrera /  25 de abril de 2009 

La victoria de Playa Girón en abril de 1961 fue un acto de heroísmo, una verdadera siembra de semillas de dignidad. Estábamos como pueblos acostumbrados a derrotas dignas, pero el pueblo cubano con el comandante Fidel a la cabeza, nos hicieron partícipes de una victoria plena de dignidad.

Como lo señaló en la Cumbre del Alba realizada en Cumaná, Venezuela el comandante Raúl Castro, en 72 horas la partida mercenaria debía ser derrotada, pues ya la marioneta yanqui, la OEA, estaba lista para reconocer a un gobierno títere y apoyar la invasión de Cuba por tropas norteamericanas.

Como pocas veces, la historia dijo otra cosa para los sectores populares. Cuba venció y se transformó en un faro para la lucha de los pueblos latinoamericanos.

La derrota digna de Salvador Allende obligó a los partidos populares de esa época a buscar las causas del fracaso del gobierno de la Unidad Popular. Los partidos Comunista, Socialista, MAPU y el MIR contaban en esa época con el mayoritario apoyo de los sectores populares chilenos.

Una de muchas conclusiones de la derrota fue que el gobierno popular de Salvador Allende no se pudo defender. Las consignas de estos partidos en los momentos previos al golpe eran, ¡No a la guerra civil¡ del Partido Comunista, ¡Avanzar sin transar¡ del Partido socialista y de ¡Pueblo, conciencia, fusil!, del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. A pesar de la intransigencia de las consignas que daban la impresión de una preparación mayor, la realidad mostró resultados devastadores para el movimiento popular y revolucionario chileno.

Para contribuir a la derrota de la dictadura, para defender los nuevos esfuerzos populares y asegurar que nunca más nuestro pueblo fuera aplastado, como lo fue por el golpe de estado de las FFAA, la derecha y el gran empresariado chileno en 1973, los partidos de izquierda decidieron desarrollar el elemento militar en sus estrategias políticas y a construir sus propias fuerzas militares. Aunque todos los partidos de izquierda tenían una política militar, sólo el MIR había desarrollado una fuerza militar propia antes del golpe.

Debido a los avatares políticos y a las negociaciones electorales actuales en que están abocados los actuales dirigentes de estos partidos, es probable que hoy sea difícil conocer el balance y los alcances de esas trascendentales decisiones.

Los dirigentes cubanos, encabezados por Fidel Castro, autorizaron que en sus propias fuerzas armadas se iniciara la preparación de cuadros militares chilenos que alcanzaran la categoría de oficiales. Estos militantes serían utilizados cuando los partidos a los que pertenecían lo decidieran.

Las escuelas cubanas de lucha irregular, mucho antes de abril de 1975, ya formaban combatientes chilenos que luego lucharon heroicamente en nuestra patria y varios países.

Estos militares chilenos, porque de hecho lo fueron, encontraron digno aprender el oficio de la guerra y se formaron en el espíritu del Ejército Rebelde, de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, que están impregnados de amor al pueblo y a los pueblos, el internacionalismo.

Observar en la época de la dictadura de Pinochet el actuar de los militares de la FFAA chilenas, reprimir y asesinar a su propio pueblo, era razón valedera para justificar el incorporarse a unas fuerzas armadas de otro país y prepararse para luchar en el propio contra esos militares golpistas.

Cientos de jóvenes chilenos tomaron esa decisión a partir de abril de 1975, inspirados en la actitud de Salvador Allende, en la firmeza de los combatientes de La Moneda y en respuesta a la valiente actitud de miles de luchadores que en el interior de sumaban a la resistencia y a la rebelión en contra de la dictadura derechista.

La victoria de Girón y el ejemplo de Salvador Allende parió a este otro tipo de militares chilenos formados en las FAR de Cuba, que al llamado de Fidel y Raúl y con la aprobación de sus partidos, acudieron a apoyar la lucha del pueblo nicaragüense en la fase final de su heroica lucha, en junio de 1979, y conocieron de la victoria.

A solicitud de nicaragüenses y cubanos, siguieron prestando su apoyo a la naciente Revolución Popular Sandinista, en el Ejército Popular Sandinista y no dudaron en participar en la defensa de la revolución ante los ataques contrarrevolucionarios inspirados y financiados por los EEUU.

Varios internacionalistas dejaron su vida en esta misión de solidaridad combativa y es nuestro deber dar a conocer su ejemplo y valor humano.

Pero como hijos de pueblo chileno, sus principales esfuerzos estaban encaminados a lograr incorporarse a la lucha en contra de la dictadura criminal de Pinochet y la derecha chilena. Y lo lograron. Se hermanaron en el combate con el pueblo que se rebelaba contra la dictadura derechista. Varios murieron en ese intento, y se han transformado en banderas de lucha del pueblo chileno.

El recuerdo de estos jóvenes que entregaron su vida en Nicaragua, El Salvador, Colombia y Chile debe contribuir a la unidad de los sectores populares y la izquierda chilena.

Hoy la izquierda chilena es diferente a la que llamó en su época a estos jóvenes a dejarlo todo por la libertad del pueblo chileno. Está desunida. No se sacude del todo de la represión estratégica que significó el golpe de Estado de 1973, y lleva en parte el estigma de haber participado de una salida negociada de la dictadura pinochetista, que le significó amarrarse a una constitución elaborada por la derecha y los militares golpistas, lo que permitió a estos últimos asegurar sus negociados y juicios por violaciones a los derechos humanos que han dilatado años y con condenas en la “medida de lo posible”.

La izquierda chilena debe luchar por cambiar la constitución y el sistema neoliberal actual.

Por eso es significativo que sectores populares y de trabajadores se unan para salir de la marginalidad política y ocupar los espacios que les corresponde por derecho. Si el esfuerzo federativo recién formado se consolida y no ve al resto de la izquierda chilena como enemiga, sino como un aliado estratégico, es un camino que vale la pena apoyar.

El espíritu de la victoria de Girón de la Cuba socialista está presente en Chile. La entrega de los internacionalistas chilenos en Cuba, Nicaragua, El Salvador y Colombia se unió a la lucha del pueblo chileno y es parte de ella. Su experiencia no es sólo para recordarla en actos cerrados y formales una vez al año, sino para usarla como herramienta de unidad de todo el pueblo y la izquierda chilena.

Construyamos un Chile Digno

Del Ghetto de Varsovia a Gaza - El derecho a la resistencia

Del levantamiento del Ghetto de Varsovia nos queda la mejor imagen de lo mejor de nosotros, la dignidad humana que se siente irreductible y se rebela ante todo intento de anularla, una fisura en el corazón del horror, la resistencia a la barbarie, ese haz que es luz para que amanezca mañana.
¿Qué nos queda de Gaza? En la franja hay luz, pero también hay escombros, y hay calvario, hay muertos, demasiados muertos, la humanidad apilada en el horror, para los vivos no hay escape, hay vacío, hay testimonio y hay su ausencia, y hay entre la realidad derruida un ser convaleciente, en harapos, un ser perplejo ante el espejo, que anda perdido, como un fantasma ciego. Ese ser es el ser judío.
Pero ¿En qué consiste este ser? ¿judío es un pueblo? ¿es una religión? ¿es una cultura? Podemos discutirlo, pero lo que sí es el judío que somos es ése que está forjado en la resistencia y la diáspora que es nuestra historia, en los valores humanitarios, la vivencia del horror y la negación a perecer ante él y su yugo; somos el levantamiento del Ghetto de Varsovia, la lucha por la libertad y la realización de la dignidad, la esperanza por hacer de este mundo uno mejor que revierta sus miserias.
Hoy Gaza es el ghetto sitiado que hermana a los palestinos de hoy y a los más dignos judíos de ayer en una resistencia común a la opresión, al hacinamiento y la deshumanización. Ya no alcanza simplemente con desmarcarse. Israel nos interpela y no nos sentimos ajenos. Hoy, silenciosos, somos poleas de transmisión aceitadas de una política criminal. Ya las intimas rasgadas de vestiduras no son suficientes y se impone una acción que lleve este malestar que sentimos con nuestro ser judíos, con nuestro ser humanos y el estado de Israel, a
la reflexión activa y al alzamiento de nuestra viva voz, al necesario movimiento y organización, de una comunidad judía cuya conciencia esta siendo violentada. Seamos dignos de conmemorar la dignidad.
La memoria de la Shoa, que se retuerce cada vez que se la utiliza para exculpar nuevos crímenes, debe sensibilizarnos ante la injusticia y jamás reconfortarnos ante lo “incomparablemente menor” de estos crímenes cotidianos comparados a los sufridos por los judíos del pasado. Este texto convoca a que al interior de la comunidad judía se genere un movimiento que sea disruptivo y revierta una conciencia y su respectivo accionar, que lastima la tradición de una cultura que está siendo manipulada para aglutinar voluntades en pos de un apoyo a políticas criminales que no la representan. Estas reflexiones y las acciones que de ellas surjan son sin duda el mejor homenaje al levantamiento del Ghetto de Varsovia que hoy como judíos podemos realizar.


la izquierda electoral

por Roberto Tello

Una fatigosa etapa diplomática de negociaciones entre las fuerzas de  izquierda y la concertación de partidos por la democracia, ocupa la atención del proceso electoral chileno. Sin definiciones ciertas sobre sus resultados, aunque con algunas señales, que dan a entender que los amarres tardan, pero terminan y otra vez concluyen en un nuevo pacto entre dirigentes políticos; con la gente apartada de ellos, por que esta es una cuestión de sabihondos y suicidas. Le queda al militante de base, aprender filosofía para sobrellevar el producto de estos acuerdos que lo afectaran y de los cuales quedara entrampado por largos años, hasta que una nueva   izquierda se constituya con la fuerza suficiente como para pedir el mazo y repartir las cartas.

La batalla electoral es una batalla a la que toda fuerza de izquierda debe concurrir, máxime; si esta fuerza transita una etapa de construcción que lleva en sus genes la conquista del poder político para sus representados (¿?). Este es un terreno que puede llevar a la izquierda chilena a una etapa de crecimiento, si se logra hacer avanzar el programa de reformas planteados para esta etapa, que cuenta con un ritmo de avance no siempre sujeto a las necesidades de superar las injusticias creadas por el sistema capitalista, tal y cual, esta diseñado hoy. Lo otro, el fracaso, seria una derrota ejemplificadora, que obligaría a rediseñar la estrategia electoral, que parece verse como el único motor de los cambios sociales que este chile mercantilizado requiere.

Por cierto que aquí se habla de una izquierda que busca la institucionalización para promover cambios, y estos cambios, - si bien son variados-  tienen ciertas prioridades de ejecutarse. Una nueva constitución nacional, tiene absoluta prioridad en el campo de lo institucional para la promoción de cambios en favor de una mejor calidad del sistema democrático, este puede ser un gran avance para los sectores populares y sus organizaciones sociales o políticas, que se mueven coartadas por esta constitución de facto, sin poder legalizar su representación por mas legitima que esta sea. El salto de los trabajadores al parlamento, ha sido rechazado recientemente por el nuevo Dracón  que rige los destinos de la cámara alta –Novoa - que  termina regulando siempre en favor de sus representados, la gran burguesía chilena.  Es curioso ver como la derecha, muestra absoluta coherencia, entre su ideología – Fascista -  y su practica democratizante; conveniente, funcional y alienante a sus intereses de clase. Además son exitosos en sus estrategias aplicadas al nuevo periodo de régimen civil, a pesar de que el pueblo no los voto como mayoría parlamentaria, hoy son mayoría en el parlamento y no es cuestión de acusar a sus rivales en el poder político, es más bien poner el acento en los efectos del mecanismo prebendario del actual sistema, que permite doblegar hasta el mas honorable de los honorables.

Satisface entonces que el eje del programa de esta izquierda, este constituido por terminar con la institucionalización pinochetista que rige el actual sistema democrático chileno. Desde aquí, se puede avanzar en la construcción de una fuerza popular que le de sustento a un programa mas ambicioso para la izquierda, que recurra en beneficio de los trabajadores; campesinos, profesionales y pequeños industriales: siempre perjudicados por el reinado de los monopolios nacionales y extranjeros, que están favorecidos por  una economía de mercado, que los alienta a enriquecerse, bajo una legislación permisiva, tanto; que pueden hacer usufructo de ella en el llano o encaramarse a una senaduría para custodiar la misma. Claro que la izquierda no termina en este conglomerado electoral, compuesto si, por lo mas tradicional de la denomina izquierda chilena. En sus márgenes se configuran otras fuerzas que contienen ambiciosos programas de transformación social y proyectos emancipatorios para la clase trabajadora y sus aliados: además de los movimientos sociales, -con presencia en todo el mundo- una fuerza emergente, con más de una batalla ganada al establishment nacional e internacional: movimientos que formaron en la primera línea de fuego, en la batalla de Mar del Plata – Argentina - que hecho por tierra con los intentos del imperialismo norteamericano de instalar el ALCA en los países latino americanos.

Estamos sin duda en un nuevo periodo, caracterizado por el develamiento del rol asumido por los dirigentes políticos que se alzaron con la dirección del país en esta etapa de régimen civil; la etapa del gatopardismo, de la primera gran colusión política: de la frustración social producida por el engaño: de la esperanza acorralada por la corrupción, del cataclismo de los valores, del miedo como escenario; como paisaje, que se asume inconmovible sin posibilidades de cambio. En este concepto del cambio debe estar  precisamente la fuerza de la base social que sustentara a los partidos del conglomerado de izquierda que se lanza a la campaña electoral, en principio, como un outsider, aunque las negociaciones  deben garantizar un mínimo de éxito a esta empresa  y si estas fracasan; la izquierda toda puede ser una sola, aunque este, seria indudablemente un hecho revolucionario que obligaría a los impostores a desaparecer.

La derecha chilena tuvo el acierto de convencer a los “progres” de la concertación, que solo el rigor de la represión, sostenida por las leyes de facto, son el único instrumento seguro para la  gobernabilidad. Esto, que no es demagogia sino realismo brutal, es aceptado incluso por encumbrados dirigentes socialistas que imbuidos por esta máxima fascista, no titubean en aplicarla incluso contra sus propias huestes. Freí al gobierno, Piñera al poder o traducido, seria: la concertación al gobierno, la derecha al poder.  Esta es la sopa que se cocina en la olla grande de la política chilena. Muchos piensan que el conglomerado de izquierda que se presenta a estas elecciones, lo hace en calidad de condimento de este cocimiento. La actual legislación, es el baluarte con el que la derecha condiciona la participación política del resto de los partidos y organizaciones sociales, la destrucción de este baluarte, quizás no se de por la táctica del caballo de Troya: los cambios reales que chile necesita, seguirán desarrollándose en los talleres; las fabricas, el campo, las universidades: es en las calles de las ciudades chilenas, donde se combate al paisaje del miedo con el valor de los luchadores como, Matías Catrileo y Rodrigo Cisternas.

Falta el vínculo que una esta fuerza salvaje y silvestre, con la vocación política para sostener el reclamo de las masas populares, esa vocación, que no sobra en el chile de hoy, por que unos pocos traidores, la prostituyeron.