Blogia
T r i b u n a c h i l e n a

Opinion

Mucha luz termina dejándote ciego.

Mucha luz termina dejándote ciego.

Por Roberto Tello (Argentina)

Las encuestadoras chilenas como ADIMARK o el CEP, no dejan de darle buenas noticias al gobierno de Michelle Bachelet, insospechadas de parcialidad por su difundido carácter de “independientes” sus trabajos llevan el sello de lo sagrado; nada ni nadie, se atreve a poner en duda su científico método para medir la imagen de los funcionarios públicos o de los políticos en general. Este último trabajo de la consultora ADIMARK viene acompañado de un abultado guarismo en favor de la presidenta Bachelet y de su ministro de hacienda Andrés Velasco. Bachelet ascendió hasta un 74% de aprobación, el porcentaje más alto logrado por un presidente desde que los civiles retomaron el poder  en 1990, y Velasco, con un 68%, se consolidó en junio como el ministro mejor evaluado del Gabinete, según esta encuestadora.

El porcentaje de aprobación logrado por la presidenta, traspasa las fronteras nacionales y tientan a comparar los números con los del resto de los presidentes Latinoamericanos, territorio en donde los factores que constituyen los elementos de las mediciones, son tan dramáticos, que resultan contradictorios con las buenas notas que puedan otorgar estos profesionales de la sociología posmoderna en una encuesta de imagen; encuestas que varían de lo positivo a lo negativo con solo modificar una de las preguntas ejes contenidas en la consulta o cambiando su método. En la reciente campaña electoral por las legislativas en la Republica Argentina, la consultora Poliarquía le asignaba un 47% de imagen positiva a la Presidenta Cristina Fernández,  un numero llamativamente bajo para el promedio Kirchnerista. Enseguida, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, respondió con cuatro encuestas (de las empresas OPSM, CEOP, Ricardo Rouvier y Analogías) que le asignan entre 65 y 67 por ciento de imagen positiva. La realidad, termino definiendo el pleito en favor de una Máxima del general Perón, que decía que, “La única verdad es la realidad”

El caso chileno es paradigmático, no solo por sus encuestas, sino que también lo es, por su ubicación en el contexto político latinoamericano, existen intereses creados a los que esta atado el éxito de la economía chilena, que en definitiva es el verdadero trasfondo de todos los resultados obtenidos por las encuestadoras para medir algo tan superficial y abstracto como la imagen: Mientras el desempleo crece a ritmo sostenido (10,2%) y las proyecciones indican que el producto interior bruto (PIB) caerá cerca del 1% este año, las encuestas muestran a los chilenos mas que contentos con esta realidad, es decir, estamos chochos con la crisis y con el manejo de la misma por las autoridades chilenas. Los porcentajes elogiosos parecen casi abrumadores para un gobierno civil: un 89% dice que Bachelet es "querida"; un 86%, que es "respetada"; un 80%, que es "creíble"; un 78%, que tiene "capacidad para enfrentar situaciones de crisis"; un 76%, que "cuenta con liderazgo", y un 75%, que "cuenta con autoridad".

Ante esta arrolladora “verdad” la pobreza retrocede al limbo del interés publico -o por lo menos es lo que se pretende-. La nueva droga contra la pobreza lo constituye el éxito, sin importar su relativismo; este enfoque radica en que las personas tenderían a percibir su propio bienestar en función del bienestar de los demás. De esta manera, el pobre poblador que vive en una mediagua carente de los medios mas elementales para su sobreviví encía, sienta hinchar su pecho de alegría al ver la abundancia en la que viven los Piñeras o los Freí; al fin y al cabo, el macabro exitismo reinante que emerge del modelo económico respaldado por las encuestas, incuba en el poblador la esperanza de convertirse - el o sus hijos - en uno de estos personajes saciados que el modelo de “libertad económica” - que tantos éxitos le a traído a Chile - le propone desde su discurso.

El irresistible encanto de esta ultima encuesta de ADIMARK, se ajusta a los deseos de quienes pretenden potenciar desde adentro a la concertación, atribuyéndole meritos que se contradicen con la realidad objetiva que vive Chile, incluso,  desde antes del estallido de la crisis económica mundial. La pobreza en Chile – que es también una imagen mensurable – no es medida por ninguna encuesta en términos ajustados a los intereses de quienes la padecen. Su medición responde desde siempre a los programas de la ortopedia social que los distintos gobiernos realizan de forma permanente desde que se organizo el estado capitalista chileno allá por el 1810. Aunque han existido periodos en los cuales la modesta economía chilena a exhibido en el contexto de los países de la región en la década de los 70 - en el gobierno de Salvador Allende mas concretamente - la segunda mejor distribución del ingreso, muy lejos de los registros actuales que ubican a Chile como la economía con la segunda peor distribución de la riqueza, es decir, el segundo país latinoamericano con la peor desigualdad social.

Tamaña adhesión, suscita inevitablemente interpretaciones prejuiciosas, ¿como es posible semejante inconsistencia? ¿Como un trabajador que tenia antes de la crisis un salario por debajo de lo ético, y ahora ni siquiera tiene este poco ético salario, ya que sus patrones no están dispuestos a reducir sus ganancias y lo han echado como a perro a la calle, felicite a quien le cierne el dogal sobre su cuello? Evidentemente aquí hay gato encerrado y en la encuesta de ADIMARK no se consulto a los trabajadores o a los marginados que suman millones en el Chile de hoy, simplemente por que este segmento  forma la curva descendente en cualquier encuesta, sea esta de imagen o de cualquier otro aspecto sociológico mensurable que lo contemple. La otra posibilidad, es la falacia, a la que tan acostumbrados nos tienen la raza de políticos subordinados a los intereses que se representan, en el plano interno, dentro de los acuerdos firmados entre militares y civiles allá por la década del  80 y el contrato comercial – NAFTA - con el imperio en el orden externo, dos libelos del acervo concertacionista, con rango constitucional y carácter de dogma; un lugar impenetrable para cualquier encuestadora.

Con algo de vergüenza en una izquierda

Con algo de vergüenza en una izquierda
El Ciudadano

Hay miles de chilenos que esperan que la izquierda chilena avance, que logre victorias, que enamore a los desesperanzados, que sea capaz de conseguir que las justas demandas sean aceptadas, y que acumule fuerzas para llegar a La Moneda. De eso se trata, para eso se trabaja siempre.

Es la izquierda la que ha sostenido, que el sistema educacional debe ser cambiado, que debe responder a las necesidades del estudiantado y de los maestros, pero especialmente a la realidad del país que somos, y que a pesar de todo, se necesita proyectar para hacerlo más justo, solidario y democrático. Un país con el actual modelo educativo, está destinado a generar pobreza, mano de obra barata e ignorante, de la que se nutre el sistema neoliberal, sustentado por la Concertación.

Los gobiernos de la Concertación llevan más años que la dictadura de las Fuerzas Armadas, y el país en nada ha cambiado. Sigue la Constitución de 1980 con unos cuantos retoques, el sistema binominal se mantiene, se continúa regalando el dinero de la venta del cobre a los militares. Las Fuerzas Armadas tienen más terrenos, que los hospitales y policlínicos que hay en el país. Durante años, algunos procesos por delitos de lesa humanidad esperan la llegada del olvido, para consumar la impunidad que pactaron entre ellos. Para no hacer la transición, luego de que los militares dejaran la administración del gobierno para hacerla desde sus cuarteles.

En este cuadro de malos gobiernos que ha tenido Chile, era casi seguro que la izquierda tenía las mejores condiciones para avanzar en sus posiciones. Es la izquierda la que manifiesta que la crisis mundial se debe al robo y a la mayor especulación de los defensores de un sistema inhumano y decadente, que pone al mercado por sobre la vida de los hombres. Dicho sistema deja al Estado en un lugar escondido, dando voces de que la oferta y la demanda se regulan de manera automática. La Concertación está llena de apóstoles y defensores del modelo. Es muy natural…, eso es la Concertación, un apéndice de los dictados del Banco Mundial y del FMI.

La izquierda está en condiciones de desnudar las miserias de los que nos gobiernan, de colocar en las mesas y en las calles, en los sindicatos, en los colegios, en las universidades, y en todos los debates, que hay una real posibilidad de iniciar la construcción de un proceso que no tenga excluidos, que sea equilibrado y humanamente aceptable, donde los derechos fundamentales sean respetados.

Un chileno con educación deficiente, es grave, un chileno excluido es grave, un mapuche golpeado y encarcelado es grave, un torturado es grave. Ese es el Chile que administra la Concertación. Este el país que la izquierda aspira a cambiar.

Pero nada de esto al parecer será posible. Las aspiraciones personales, las justas aspiraciones políticas de los partidos, postergan las justas “demandas populares”, así se les llamaba a las reivindicaciones del pueblo hace algunos años.

Bajo la consiga de romper la exclusión política, el Partido Comunista llega para salvar a la Concertación. Sabemos que en nada cambiará la actual composición de un nuevo Parlamento. El ingreso de algunos diputados comunistas, no harán posible el llamado a una Asamblea Constituyente, puede que lo digan, pero de allí a que se convoque no será en el futuro cercano. El ingreso de algunos diputados no significa que se inicie el proceso de transición política, porque la herencia de la dictadura se mantiene incólume y fuertemente avalada y sostenida. Asombroso es que algunos Ministros de la Concertación digan ahora que el sistema binominal no da para más, pero les dio durante muchos periodos, y en esos tiempos no decían absolutamente nada.

Digamos que es extraño llevar listas conjuntas con el bloque en el gobierno, Concertación-Partido Comunista-Izquierda Cristiana, y apoyar al candidato de la izquierda Jorge Arrate en una primera vuelta electoral, para en una eventual segunda vuelta llamar a votar por el candidato de la Concertación, que puede ser Frei o Enríquez-Ominami. Este cuadro es una muestra de una miseria política inaceptable y vergonzosa. El recorrido electoral refleja una serie de fracasos evidentes. Primero fue un cura, luego un economista, después su Secretaria General, y por último un pequeño empresario. El Juntos Podemos, no es más que un aparato electoral del partido mayoritario, es decir, el Partido Comunista.

Los partidos políticos pueden indudablemente hacer los pactos que crean convenientes, pero no se les concede en derecho de usar a los votantes para sus fines particulares. Pueden hacer uso de su militancia como lo han hecho siempre. Sin lugar a dudas el Partido Comunista suma los votos de todos los izquierdistas que han sufragado por ellos, pero no es correcto hacerlo ni decirlo.

Hay una izquierda que apuesta por llevar candidatos a parlamentarios propios, para acumular fuerza propia, para fortalecerse en las bases, sindicatos, poblaciones y organizaciones sociales, porque sea quien sea el que gane en diciembre, seguirá existiendo un Chile de pobres. El futuro no es una utopía, es un trabajo constante. La pobreza no es un regalo a plazo indeterminado.

Estamos presenciando las muestras más evidentes de las ambiciones personales y partidarias. No es un paso hacia atrás para poder avanzar dos, estamos viendo el sentarse a esperar la máquina de los tiempos. Estamos ante la llegada de la mayor amnesia de todas las épocas. Y puede que una parte de la izquierda lo considere justo para que su partido sobreviva, pero el pueblo ha sobrevivido siempre, incluso a la Primavera de Praga, incluso al llamado para no apoyar a Guevara en Bolivia.

La izquierda chilena, la nueva generación de no inscritos, los votos nulos, la voluntad que se pasea en las calles para levantar sus justas banderas, son serias y sabrán comprender el momento en que algunos pretenden convertirlos, en elementos para beneficios partidarios.

La superación de la pobreza y la necesidad de un nuevo Chile, no es patrimonio de la izquierda comunista, ni de algunos pocos. Es la que espera la hora en que volverá a reconstruirse nueva, fuerte y vigorosa; la izquierda que sostiene al socialismo como un modelo vigente y posible, y esa hora llegará. Los resultados de diciembre darán paso a una nueva izquierda, que superará a la vieja y dogmática, condenada a desaparecer o a vivir, entre la estructuras que dejaron las Fuerzas Armadas.

Se iniciará el próximo periodo presidencial, y sea el resultado que sea, irá con pliegos de peticiones, con la continuación de ese sumar fuerzas, para hacer avanzar la historia. Cualquiera otra lectura es pie de imprenta o de foto.

En los cuarteles militares no se mueve ninguna hoja.

Senado tipo salmón

Senado tipo salmón

por Alejandro Navarro

Mientras literalmente todo el mundo, incluidos los Estados Unidos, la ONU, la OEA, Unasur, ALBA, Mercosur, la Unión Europea e individualmente decenas de gobiernos han manifestado su rechazo y repudio al golpe de Estado producido en Honduras el domingo 28 de junio pasado, exigiendo el restablecimiento del orden democrático y del gobierno legítimo de ese país, encabezado por el liberal Manuel Zelaya, el Senado chileno acaba de aprobar un proyecto de acuerdo suscrito por los senadores Romero (RN), Letelier y Gazmuri (PS), Larraín (UDI), Muñoz Barra y Girardi (PPD), Avila (PRSD) y la senadora Alvear (DC) que va en dirección contraria.

Así, mientras muchos gobiernos han declarado su decisión de no reconocer como interlocutores válidos a los gobernantes de facto encabezados por Micheletti e incluso, como es el caso de la Unión Europea, han suspendido negociaciones comerciales con toda Centroamérica por este golpe cívico-militar, la tesis esgrimida por los senadores chilenos, la mayoría de ellos integrantes de la Comisión de Relaciones Exteriores, es que “el lamentable y grave quiebre institucional ocurrido en la República de Honduras, que derivó en un golpe de Estado contra el del Presidente en ejercicio José Manuel Zelaya Rosales” agudizó la crisis institucional en ese país.

Es decir, Rosales no es víctima de un golpe militar. A juicio de los senadores chilenos había un quiebre institucional previo que “derivó” en el quebrantamiento del orden democrático. O sea, tal como alguna vez lo escuchamos en Chile, Rosales es responsable de haber generado las condiciones para que los pobres militares y civiles que hoy gobiernan de facto se “vieran obligados” a actuar, seguramente contra su voluntad, pero armados de ese espíritu de servicio y de amor a la patria que los caracteriza.

Pese a la unanimidad manifestada por 192 países en la Asamblea General de la ONU pidiendo el retorno de Zelaya al sillón presidencial y al ultimátum de la OEA para restablecer el orden democrático y el Estado de Derecho que sí existía en Honduras hasta antes del golpe. La existencia de diferencias políticas entre los poderes estatales no convierte a la democracia hondureña en un país en crisis democrática. Como algunos usaban decir en nuestro país, en Honduras la instituciones funcionaban.

Y que exista tal grado de consenso mundial a favor del restablecimiento del gobierno legítimo, elegido en noviembre de 2005 por el 49,90% de los hondureños no tiene que ver con simpatías políticas, sino con la firme convicción que ya largamente superada la lógica de la Guerra Fría no se puede aceptar que sea un golpe de Estado la fórmula de resolución de conflictos propios de cualquier democracia.

Por eso, y aunque el proyecto de acuerdo aprobado en el Senado chileno enfatiza la importancia del principio de la no intervención de un Estado “en los asuntos internos de otro”, lo que sólo puede entenderse como el no hacer nada respecto de los golpistas pues cada cosa que se diga o haga puede ser considerado intervención por estos adalides del respeto a los asuntos internios de otros países, por suerte la ONU y la OEA han actuado sobre los principios democráticos básicos que se pueden sustentar en este siglo, partiendo por respetar la voluntad soberana de los ciudadanos de un país.

A partir de ello, no es posible aceptar ni diálogos ni acuerdos con los golpistas, porque hacerlo debilitaría la democracia. En la defensa de los principios democraticos no puede haber acuerdos. O se les respeta y se cree en ellos o simplemente se relativizan, como una vez más lo ha hecho el Senado chileno.

Validar o tratar de justificar el golpe de Estado en Honduras por una consulta no vinculante que propuso hacer el Presidente Zelaya, equivale a que hubiera un (nuevo) golpe de Estado en Chile por parte de aquellos que rechazan la píldora del día después y que no estén de acuerdo con el proyecto de ley que el gobierno ha enviado al Parlamento para insistir en que sea distribudo en el sistema público de salud y los municipios, manteniendo una opinión distinta a la expresada por el Tribunal Constitucional y la Contraloría.

Echamos de menos en el Senado en esta ocasión aquellas voces que reiteradamente se levantan para criticar (¿entrometiéndose en asuntos internos de otros países?) el término legal de una concesión de un canal de televisión en Venezuela o lo que consideran constituyen limitaciones a la libertad de expresión en países como Cuba o China, esta vez para rechazar el toque de queda y la represión instaurada por las autoridades de facto en Honduras contra dirigentes políticos, sociales e indígenas, así como el cierre de medios de comunicación democráticos y la agresión a diversos diplomáticos.

Zelaya no es un gobernante de izquierda, ni es chavista, sino sólo un demócrata convencido de la importancia de apoyarse en la opinión de sus ciudadanos para avanzar en la profundización democrática que requiere un país pequeño, con altos niveles de pobreza y con una Constitución surgida tras décadas de gobiernos militares, al igual que la nuestra, adolece de espíritu democrático, tanto así que ha debido ser reformada más de 20 veces. Este golpe, de hecho, es una ratificación de aquello.

Lamentablemente, tal como ocurrió con el golpe de Estado contra el gobierno de Venezuela el 2002, algunos dirigentes políticos chilenos, y particularmente algunos senadores, al igual que los salmones, siguen yendo contra la corriente.

Petras anuncia implicancia de EE.UU. en el golpe militar de Honduras

Petras anuncia implicancia de EE.UU. en el golpe militar de Honduras

por James Petras (EE.UU)

Comentarios para CX36 Radio Centenario (Montevideo, Uruguay) del sociólogo norteamericano, Prof.  James Petras. EE.UU., lunes 29 de junio de 2009 “EE.UU. estaba implicado, cómplice, porque el control que tienen, la influencia que han tenido los militares norteamericanos en Honduras es muy profunda”

Oyentes, iniciando nuestro panorama internacional de noticias, como siempre los lunes ustedes saben que tenemos los análisis ponderados de James Petras allí en Estados Unidos.
A Petras le estamos dando la bienvenida. ¿Cómo te va James?
Ah, muy bien. Aquí estamos analizando los acontecimientos en Honduras y las respuestas internacionales en un panorama por una parte muy clara y por otra muy oscuro.

Seguramente cuando me hablas de oscuro te estás refiriendo a Honduras.
Sí, hablamos del golpe de estado y las respuestas de los diferentes organismos internacionales, regionales y también la respuesta de Venezuela y del presidente Zelaya.

Aquí hay expectativa sobre cuál es la actitud asumida por el gobierno norteamericano frente al primer golpe que se opera en jurisdicción del gobierno de Barak Obama.
Bueno, otra vez hay una división. Un sector de izquierda analiza los vínculos entre los militares hondureños, el Pentágono y las organizaciones clandestinas norteamericanas como la CIA y las fundaciones con las ONGs golpistas y concluyen que los EE.UU. estaba implicado, cómplice, porque el control que tienen, la influencia que han tenido los militares norteamericanos en Honduras es muy profunda y de muy largo plazo...

Que viene del tiempo de la contra también.
Sí, bueno, hace tiempo Honduras era trampolín para el golpe contra Arbenz en el 54; era la punta de lanza para la invasión de Cuba en el 61; era la casa de los contras con 20 mil soldados mercenarios lanzados desde Honduras, etc. Es un país muy colonializado hace mucho tiempo y Zelaya por otro lado es un burgués reformista que tibiamente crítico o podíamos decir independiente de algunas políticas norteamericanas del pasado y de la actualidad y trata de conseguir beneficios vinculándose con Venezuela por la ayuda petrolera, la ayuda económica, etc. y creo que el hecho de que asumió una autonomía relativa en relación con la integración del ALBA asociándose con Venezuela, fue la razón para que lo desplazaran. Ahora, la política de Obama es mucho más sutil que en el pasado. Diplomáticamente han condenado la situación de violencia y en primera instancia no condenó a los militares por el golpe pero después que la OEA lo hizo en forma unánime ellos se sumaron a la denuncia. Pero uno sabe que lo que dicen en público, en foros donde no tienen alternativa, es una cosa  y lo que hacen a partir de sus contactos y vínculos en Honduras es otra cosa. Ahora, la prueba de si los Estados Unidos están involucrados o no, va a pasar por las medidas que tome la OEA. Hay varias posibilidades en eso. La política norteamericana es: las fuerzas deben dialogar con los golpistas en el Congreso y el presidente títere trata de resolver el conflicto. Como sólo quedan 6 meses del régimen elegido, podrían prolongar las negociaciones para que se vuelva al gobierno por poco tiempo pero sin posibilidades de aprobar la reforma de la Constitución.

Hay que reconocer varias cosas: Zelaya no proponía un referéndum. Era una consulta que no tenía fuerza de ley. Y segundo, fueron los militares que se negaron a cumplir las órdenes del presidente elegido. Y en este contexto, decir simplemente que haya un diálogo entre los violentos, los ilegales, los golpistas, con el presidente elegido, me parece un disparate por esta razón: Washington quiere castigarlo como un ejemplo para los otros países en el Caribe, de lo que podría pasar si ellos se pliegan con Chávez. Y es una doble política. Lo que la izquierda, incluso algunos que deben saber mejor, en Rebelión por ejemplo, es que el asunto de simplemente criticar formalmente no significa nada con este presidente que tenemos. Es lo mismo que pasó con Irán con el golpe fracasado, de criticar el proceso electoral mientras están fomentando y financiando a los golpistas en las calles.

En este caso utilizaron una parte de la institucionalidad y en Irán tiraron a los estudiantes y a los sectores más pro occidentales a la calle. Pero es el segundo golpe del señor Obama muy bien disfrazado y con la complicidad de la izquierda que sólo se enfoca en lo más superficial sobre los militares, que son simplemente instrumentos de la política norteamericana. Todos entrenados por Estados Unidos, todos asesorados por Estados Unidos, todos han recibido ayuda financiera y armas de Estados Unidos. Incluso hay actualmente asesores norteamericanos que funcionan en la Embajada y tenemos el caso de los militares norteamericanos que en ningún momento intervienen para decir "nosotros nos oponemos a este acontecimiento".

Quiere decir entonces que en realidad es muy hipócrita la posición del gobierno de Obama
Bueno, es muy inteligente manejar mejor las relaciones públicas y lo que calla lo calla bien para que la OEA no condene a Estados Unidos sino condene simplemente a los militares y mientras tanto las declaraciones de la OEA son que las protestas deben respetar el marco constitucional. ¿Qué marco constitucional existe cuando el Congreso, la Corte Suprema y los militares han destituido al presidente elegido? No hay un marco constitucional; es un marco antidemocrático y anticonstitucional. Entonces sólo quieren que la gente marche en protesta y vuelvan a casa y los sindicatos y los campesinos tienen otro proyecto: una huelga general indefinida y marchas permanentes hasta que el gobierno de Zelaya vuelva. Entonces hay una diferencia sutil que la gente debe anotar porque los grandes títulos dicen "OEA repudia el golpe", muy bien. Pero después ¿cómo van a manejar la situación, a partir de negociar con estos poderes golpistas que son un frente muy poderoso? ¿Y qué podría salir de eso, desarmar la posibilidad de un voto constitucional y vuelve Zelaya como preso en la presidencia sin capacidad de crear un marco mejor para que los procesos democráticos marchen en Honduras?  Por eso digo que hay una parte clara y parte oscura en eso. Porque todo el mundo aplaude que las Naciones Unidas, la OEA, el ALBA, el MERCOSUR, UNASUR, condenan el golpe. Sí, está bien, ¿pero cuáles son las acciones prácticas? ¿Van a imponer un embargo, van a romper relaciones con los golpistas, van a organizar algún embargo sobre el comercio? ¿Qué medidas prácticas van a tomar? ¿Estados Unidos va a retirar su embajador, va a retirar sus asesores golpistas, etc.?
Porque simplemente una denuncia folclórica y que todo siga normalmente económica y políticamente me parece un acto muy simbólico e inconsecuente.

Petras, esto me lleva a Roma y a Julio César. Parece que para Honduras la suerte está echada.
Bueno, no sé en qué grado. Por ejemplo, lo que preocupa a Bachelet y los otros gobiernos burgueses en América Latina, es que si este golpe contra un gobierno burgués liberal de Zelaya, que no ha cambiado ninguna propiedad, no ha nacionalizado, no ha hecho ninguna reforma agraria sino que sólo ha facilitado los derechos democráticos de las organizaciones sociales para que puedan articular sus reivindicaciones. En ese sentido es un demócrata pero sin ninguna radicalidad en medidas socio-económicas, por eso quería revisar la Constitución para introducir algunos cambios socio-económicos pero hasta ahora las medidas más progresistas están en la política externa. Pero todos los gobiernos de América Latina deben estar muy preocupados porque ellos se pueden identificar con un gobierno liberal demócrata y si sale un golpe contra Zelaya ¿por qué no se pueden multiplicar los golpes ahora en América Latina a partir de las crisis económicas y las dificultades para continuar  con la política económica actual entonces son sus propios intereses que están sobre el fuego ahora. Incluso el gobierno de Uruguay debe revisar que un golpe en Centro América puede parecer algo común y ellos no están en este círculo pero los militares tienen una manera de tomar lecciones de lo que pasa en otras partes y de lo que se puede hacer, que pueden no escapar a un castigo ejemplar. Por esta razón yo creo que todos quieren condenar el golpe; porque podría ser un efecto dominó: un golpe en Honduras, después un golpe en Ecuador; un golpe pasando por Bolivia, etc. Y por esta razón yo creo que es muy peligroso y Washington está mirando a ver cómo todo eso va a pasar. Yo creo que la primer prioridad de Washington es desplazar a un aliado de Chávez y segundo, el mal menor es que vuelva a ser gobierno pero encuadrado en un contexto donde no puede continuar mandando, como un presidente preso en la casa presidencial. Y después en noviembre, en menos de 6 meses, otra elección donde el partido liberal cambia el candidato, pone a un reaccionario de turno y termina el peligro de una alianza centroamericana con Chávez.
Creo que hay dos carriles en Washington: uno es simplemente desplazar a Zelaya y terminar con una prolongación falsa de este gobierno.

Una indicación de todo eso es el reportaje del BBC que hemos leído esta mañana. Tiene unos 15 parágrafos y 13 están dando voz y opinión de la derecha. Incluso diciendo mentiras como que el señor Zelaya quería poner una enmienda a la Constitución lo que es mentira porque era una simple consulta, no era un referéndum propiamente.
Y segundo, hay comentarios del gobierno transaccional de los golpistas, comentarios de algún fulano en la calle que dice que está alegre de que se tumbó al gobierno, etc. etc.

Es un artículo pro golpista del BBC que es un medio muy degenerado en los últimos años. Pero yo creo que los medios reflejan algo de lo que realmente piensan en Washington y los argumentos que van a mencionar: que los militares estaban respaldados por la Corte Suprema, que no es una violación al gobierno civil sino que los militares están controlando, revirtiendo el orden completamente. Creo que tratan de esconder con una nube de humo la gran significación del golpe, darle alguna legitimidad poniendo énfasis sobre el nuevo presidente del Congreso. Hablan de que era el segundo en la jerarquía presidencial, etc. Y yo creo que debemos leer de cerca lo que dicen los medios en este sentido, que tratan de minimizar la significación del derrocamiento.

En síntesis Petras, Estados Unidos, ¿es ajeno a este golpe en Honduras o es parte del golpe?
Yo creo que están implicados y hay que decirlo, que no tuvieron problemas en convencer a los militares porque los militares estaban en desacuerdo en parte por sus propios intereses e ideología y toda la oligarquía estaba en contra simplemente porque no controlaban a Zelaya como controlaban a todos los mal llamados presidentes pasados, entonces era una confluencia de intereses imperialistas, oligárquicos y militares. Y yo no tengo ninguna duda de que con la presencia norteamericana, la presencia militar profunda en Honduras, no hay ninguna posibilidad de que este golpe ocurra sin la presencia y complicidad de los Estados Unidos.

Uno no puede imaginar un gobierno más subordinado al Pentágono que los militares de Honduras, que no actúan simplemente por su cuenta, no actúan independientemente de los EE.UU. no actúan sin que los EE.UU. y los militares, que funcionan en las mismas barracas, en los mismos Ministerios, no se puede imaginar que el Ministerio de Defensa de Honduras pueda actuar sin la complicidad activa de los Estados Unidos.

Petras, vamos a dejar este tema que seguramente va a dar mucho que hablar y hablaremos después.
Tuvimos elecciones en el Río de la Plata. Las elecciones para la renovación del Congreso argentino y  las elecciones internas del Uruguay de lo cual seguramente tú tienen más o menos los resultados iniciales
De Argentina recibimos la noticia que parece que los Kirchner están muy debilitados, ha subido la derecha dura y, como nosotros predicamos, con las crisis económicas el centro izquierda, que son responsables por la política de dependencia ha sufrido mucho y entonces la derecha es la primer beneficiada, pero Pino Solanas ha aumentado enormemente el voto.

Es la sorpresa sí.
Sí, pero  también es una expresión de cómo las crisis han dividido al país y Pino tuvo la capacidad de aglutinar una fuerza, mientras todos los trotskistas, el Partido Obrero, los PTS y los demás, fragmentan y no consiguen nada. Lo mismo de siempre: cuando aumentan de uno por ciento a uno punto cinco creen que es un gran éxito. En este sentido creo que es una señal de que el centro izquierda está en crisis. Hemos dicho eso hace un año aquí. Que frente a la crisis económica esto de tratar de balancear fuerzas entre exportadores, burgueses, industriales, obreros, etc. etc., no tenía más camino, que no podría continuar. Pero Kirchner y Cristina Fernández siguieron con la misma política que antes de la crisis y la polarización va contra ellos, porque ellos asumen la responsabilidad por los efectos de la crisis capitalista porque son el gobierno y la derecha aprovecha en su posición contra el gobierno a cosechar votos de los descontentos. Ahora, ¿podrías informarme si Mujica subió sobre Astori y Tabaré?

Sí, pero no es eso lo principal de la elección de ayer en el Uruguay. Lo principal es que el Partido nacional, con Lacalle a la cabeza, quedó por encima del Frente Amplio.
Bueno, se repite lo que pasó en Argentina. Repito: el centro izquierda en tiempos de crisis, es culpable por los problemas sociales que surgen. Asumieron toda la responsabilidad por la trayectoria capitalista, el capitalismo entra en crisis y la gente se desplaza hacia la oposición, independientemente que la oposición va a seguir y a profundizar las mismas medidas de crisis que el Frente Amplio, pero hay un voto significativo de la clase media que mira ¿quién está causando mis dolores, quién está afectando el empleo?: es el gobierno. El gobierno es el Frente Amplio, entonces asume todos los costos de seguir su política económica y lo que pasa es que la izquierda no es suficientemente fuerte y diferenciada del Frente Amplio para cosechar un desplazamiento del Frente Amplio hacia la izquierda. Es una lástima, es trágico que por mucho tiempo la izquierda estaba asociada con el Frente Amplio y por esta razón no acumuló una imagen suficientemente crítica y en contra para que ellos puedan servir como un polo de atracción entonces ganan los nacionalistas, Macri en Argentina...
Yo digo que eso va a ser un fenómeno continental: donde el centro izquierda maneja y manda en este período de crisis, se van a sufrir golpes electorales. Es inevitable.

Petras, como estamos en el final te tengo que agradecer el análisis y simplemente mandarte un abrazo muy grande y decirte que nos encontramos el lunes como siempre.
Bueno. Un abrazo para todos incluso mis amigos los cadis. Pero no sé cómo golfear, necesito tomar algunas lecciones.

Bueno, ya vendrán tiempos en que uno también esté en eso.
Chury, no recibo las transcripciones.

Me voy a ocupar de eso. Te mando un abrazo.  

* Fuente: Radio36

Contrarrevolución

Contrarrevolución

Juan Diego García (especial para ARGENPRESS.info)
Las clases dominantes poseen su manual práctico para realizar la contrarrevolución. Sus cinco componentes son: una base social que es necesario activar, el control de los principales resortes de la economía, el manejo casi monopólico de los medios de comunicación de masas, el apoyo de las fuerzas armadas y el concurso del capitalismo metropolitano más conocido como “comunidad internacional”.

La base social de la contrarrevolución ya no se limita a los exiguos porcentajes de quienes poseen el gran capital. A diferencia de antaño en las sociedades rurales caracterizadas por la polarización extrema entre una pequeñísima oligarquía y el inmenso universo del pueblo, en la actualidad el desarrollo urbano y la modernización permiten el surgimiento de unas capas de pequeña burguesía más o menos amplias. Por ideología e intereses compartidos se convierten en la base social de las fuerzas que se oponen a los gobiernos nacionalistas y populares, y con mayor razón si se intenta desmantelar el capitalismo. A pesar de ser minoritarios resultan suficientes para dar cuerpo a proyectos contrarrevolucionarios; aunque no van más allá del 20% o 30% de la población consiguen arrastrar en sus aventuras a los sectores menos concientes de la población pobre. El debilitamiento sistemático de las fuerzas populares (dispersas, amedrentadas, atemorizadas, divididas) les permite compensar su condición de minorías y ganar elecciones, bloquear gobiernos, precipitar el caos social y culminar con la derrota del gobierno progresista.

Son entonces un colchón muy útil, un apoyo social clave compuesto por pequeños y medianos empresarios, sectores religiosos tradicionalistas, tenderos, profesionales, universitarios (sobre todo de universidades privadas) y un componente mafioso que juega el rol de fuerza de choque para hacer el trabajo sucio del sabotaje, el atentado, el desorden callejero, la difusión de rumores, la asonada, etc. En todas estas actividades es usual encontrar a delincuentes habituales, grupos de ultraderecha, lumpen y sectores socialmente descompuestos.

Por supuesto, el mecanismo principal de la contrarrevolución sigue siendo el control decisivo de la economía nacional. Las elites dominantes controlan lo fundamental de la producción, la comercialización y sobre todo las finanzas. Ello les permite decidir sobre la dinámica productiva y ejercer un sabotaje muy efectivo que se traduce pronto en escasez, desabastecimiento, inflación galopante, evasión de capitales y otros fenómenos que golpean sobre todo a las bases sociales del gobierno progresista. Las políticas neoliberales que debilitan en extremo al Estado tienen como uno de sus ejes asegurar una escasa o nula presencia del gobierno en la economía no solo limitando sus facultades para dirigirla sino privatizando las empresas públicas mediante las cuales el Estado puede jugar un papel clave en la política económica. No es por azar que los gobiernos reformistas del nacionalismo y del populismo se esfuercen con tanta tenacidad en recuperar el control de los recursos naturales del país, nacionalizar las empresas en los sectores estratégicos y reivindicar la dirección de la economía. Sin este mecanismo fundamental se hace patente que tener el gobierno no es lo mismo que tener el poder, que no basta tener razón ni el apoyo claro de las mayorías mientras el control de la riqueza continúe en manos de los grupos dominantes minoritarios.

Una de las formas más efectivas de este poder real es el dominio privado, casi monopólico, de cadenas de televisión, radios, periódicos y revistas, así como el control efectivo del púlpito de variadas iglesias, “tanques de pensamiento”, fundaciones y ONGs multimillonarias que ejercen un papel decisivo en la formación de la opinión pública. Manipulan, mienten, tergiversan y utilizan el conocido sistema nazi de convertir en verdad una mentira a fuerza de repetirla. La creación en los Estados Unidos de una opinión mayoritaria de apoyo a la agresión contra Irak, en base a mentiras y manipulaciones lo demuestra de manera fehaciente. Con ello se desmintió su supuesta objetividad y profesionalidad y se hizo añicos la alegada libertad de prensa y acceso democrático a la información. La razón es obvia: solo con capitales inmensos es posible crear un medio moderno de comunicación (a excepción quizás de páginas en Internet); solo defendiendo los intereses del gran capital es posible mantener esos medios en circulación. Los escasos medios independientes (contados con los dedos de la mano) son la excepción que confirma la regla.

La derecha cuenta también con el apoyo de las fuerzas armadas, por lo general muy conservadoras y afectas por múltiples vínculos a los grupos dominantes. A pesar de estar constituidas mayoritariamente por personas provenientes de los sectores populares la estructura extremadamente jerárquica y la ideología de defensa del orden que les caracteriza así como la formación reaccionaria que reciben (en muchas ocasiones directamente a cargo de misiones extranjeras que les convierten en verdaderas extensiones de las fuerzas armadas imperialistas) explican que solo excepcionalmente se colocan del lado de los sectores populares. Lo usual es que se conviertan en el último recurso de las elites en su empeño de derribo de los gobiernos populares y nacionalistas. Entonces se producen los golpes de Estado con sus consecuencias de cierre total de la democracia formal, represión masiva, políticas altamente impopulares y sobre todo entrega a las empresas transnacionales del control de los mercados y de los recursos naturales.

Por último, la fórmula del golpe de Estado se completa con el apoyo masivo del capitalismo metropolitano. La llamada “comunidad internacional” se moviliza entonces contra el gobierno nacionalista que afecta sus intereses; una movilización que incluye el acoso económico, el masivo ataque a través de los medios de comunicación bajo el control absoluto de las grandes multinacionales, la intervención directa de sus agentes diplomáticos alentando a la oposición y financiando el sabotaje y la activa labor de ONGs y fundaciones sostenidas directamente por los gobiernos metropolitanos y apadrinadas generosamente por poderosos conglomerados económicos. Y cuando todo esto no es suficiente queda el recurso postrero de la invasión en defensa de la “democracia y el libre mercado”. Cuando ocurren los golpes de Estado es seguro que detrás de los golpistas se encuentran las embajadas de la “comunidad internacional”, las famosas “misiones militares” y los agentes extranjeros que coadyuvan, planifican y alientan la empresa subversiva.

Por supuesto, la estrategia golpista no siempre funciona. Si quienes dirigen el proceso de reformas socioeconómicas y defensa de la soberanía nacional organizan adecuadamente sus bases sociales, la contrarrevolución se verá ahogada por la inmensa marea humana de las mayorías. El fortalecimiento de la economía pública y de la función económica del gobierno así como la recuperación de los recursos naturales son armas útiles contra el sabotaje económico de la derecha. El trabajo de información y educación populares, el contacto directo con la población, la labor de formación política y organización de las clases trabajadoras y del pobrerío en general (tan importante en estos países) consigue neutralizar la manipulación mediática (Venezuela, Ecuador y Bolivia son buenos ejemplos de una lucha exitosa contra los medios), si es que antes los hechos mismos no se encargan de echar por tierra la intoxicación de la ciudadanía, como ha ocurrido en Estados Unidos respecto a la guerra de Irak. Las fuerzas armadas, solo excepcionalmente se neutralizan ante un gobierno de progreso pero pueden resultar sensibles al discurso nacionalista –al menos en sus bases y entre cierta oficialidad- de manera que es factible realizar reformas de calado que cambien la correlación militar de fuerzas. Por supuesto, las fuerzas populares pueden organizar sus propias milicias como garantía, pues sin el respaldo de la fuerza hasta la causa más legítima se convierte en fantasía. La amenaza externa también puede derrotarse si internamente las cosas se hacen bien y al mismo tiempo se consigue el apoyo de la población trabajadora de los países metropolitanos.

Crisis y respuesta de los trabajadores

Crisis y respuesta de los trabajadores

por Tito Alvarado (Canadá)

Ponencia a ser presentada en la conferencia “Crisis mundial y sus efectos en el Perú, Alternativa de los trabajadores”, organizada por la CSN, Perú, en Lima, 23 y 24 junio, 2009.

Actualmente vivimos un periodo de crisis, eso pretenden hacernos creer los medios de comunicación del capital. La realidad de nuestras vidas nos dice que todos los días estamos en crisis. Hay un abismo que separa el mundo real vivido por los trabajadores, del mundo “real” que nos presentan los grandes medios de comunicación. También hay un abismo entre lo que se percibe como real y lo que en verdad ocurre. Muchas veces nuestros sentidos, deformados por los deformadores del sistema, nos juegan malas jugadas en contra de nuestros propios intereses. De la crisis hablada y pregonada por el sistema y analizada por economistas que solamente ven cifras, a la crisis diaria que viven los millones de personas, que dependen de la venta de su fuerza de trabajo, hay una diferencia. Ahora la crisis de ellos afectará con más fuerza la crisis que vivimos todos los días. Si antes perder el trabajo era un peligro remoto, ahora puede ser casi una certeza. Si antes los aumentos de sueldo algo podían ayudar a mantener el modo de vida del trabajador, ahora no servirán de nada y en muchos casos se esgrime el falso argumento de que, para salvar la fuente de trabajo, hay que aceptar la reducción del salario. Si antes había millones de pobres, ahora hay muchos más y son mucho más pobres.

Algunos políticos demagogos hablan de terminar con la pobreza, como si la pobreza fuera la causa de ella misma, cuando en realidad es la riqueza en pocas manos la que genera la pobreza y la miseria. Para terminar con la pobreza de muchos, primero hay que terminar con la mucha riqueza en manos de unos pocos, mucha riqueza que tiende a concentrarse en menos manos.

En el año 1848 se publica un libro pequeño y grande, pequeño por la cantidad de páginas y grande por su contenido, que a 160 años aún conserva vigencia plena. En él se dice:

"Es, pues, evidente que la burguesía ya no es capaz de seguir desempeñando el papel de clase dominante de la sociedad ni de imponer a ésta, como ley reguladora, las condiciones de existencia de su clase. No es capaz de dominar porque no es capaz de asegurar a su esclavo la existencia ni siquiera dentro del marco de la esclavitud, porque se ve obligada a dejarlo decaer hasta el punto de tener que mantenerlo, en lugar de ser mantenida por él. La sociedad ya no puede seguir viviendo bajo su dominación; lo que equivale a decir que la existencia de la burguesía es, en lo sucesivo, incompatible con la de la sociedad". Marx - Engels, 1848

Este el el meollo del asunto: la existencia de la burguesía, es decir la existencia de los dueños del capital y del poder, se ha hecho incompatible con la existencia de la sociedad. Ellos trabajan para si mismos y ya no están en condiciones de entregar soluciones a ninguno de los problemas que ellos mismos crean, hablo de soluciones humanas, soluciones que tengan por misión el ser humano. Hoy vivimos la total deshumanización de la sociedad, que es la deshumanización de los dueños del capital y del poder.

Cualquier propuesta de solución a la crisis debe considerar que no hay solución en los marcos del sistema. Qué no nos engañen con sus mensajes ni sus políticas ni sus certezas. Nada que venga de los causantes de este mal mayor, llamado sistema capitalista, puede significar algo bueno para el conjunto de la sociedad, siempre será algo bueno para unos pocos y las mayorías quedan a su propia suerte.

Esta verdad también vale para aquellos que se empecinan en decirnos lo mal que marcha el mundo, cuando eso lo sabemos, por vivirlo todos los días, de lo que se trata es de atrevernos a pensar soluciones desde nuestra perspectiva, desde nuestros intereses, intereses que tienen en cuenta la sociedad toda.

Leo en internet en el blog: El lado oscuro de la tierra:
Dentro de los países de América Latina, el Perú es uno de los más pobres. Lo corroboran múltiples informes de organismos internacionales como el PNUD, BID, CEPAL y otros. Todos ellos señalan que más del 50 por ciento de la población peruana (estimado en 28 millones de habitantes), no satisfacen adecuadamente sus necesidades más elementales: alimentación, salud, educación y vivienda. Y de éstos, aproximadamente el 20 por ciento, viven en condiciones de extrema pobreza, es decir, en condiciones de indigencia.

Con todo, el mal mayor del país y de casi todos los países del mundo no es la pobreza ni la extrema pobreza, es la riqueza en pocas manos que genera tales extremos. El único, y grave, inconveniente con esta verdad es que, en la mayoría de los casos, los afectados no se ven o no quieren verse a si mismos como tales. Por lo mismo no se reconocen en el otro que vive en su barrio o con el cual se comparte un trabajo o una actividad de fin de jornada o el drama de buscar un empleo. Este no reconocerse impide un accionar común por soluciones comunes, son víctimas de la ideología dominante y solamente ven soluciones individuales, soluciones que reproducen el sistema que los aplasta.

Todos los países cuentan con la suficiente riqueza o pueden desarrollar sus potencialidades para que todos sus habitantes vivan en condiciones de dignidad humana, con un sueldo digno, con vivienda apropiada, con suficiente comida, salud y abrigo. Es el sistema capitalista el que impide el desarrollo de todas las potencialidades humanas y condena a toda la sociedad a vivir bajo unas reglas que nos conducen inexorablemente a la extinción. Extinción que comprobamos en cientos de especies vegetales y animales que ya no existen y en otras tantas amenazadas. Ahora se habla de los efectos de los cambios climáticos, vemos como el hielo de los polos se va derritiendo por el calentamiento global, producido por el modo de vida que impone el capital, luego vendrá el efecto multiplicado de este desastre ecológico que vivimos, pero no vemos, pues estamos muy ocupados con nuestra propia sobrevivencia.

La vida nos impone la tarea de despertar del letargo que produce la quimérica posibilidad de ser ricos. Es hora de hacer las cosas de distinta manera. Hoy más que en toda la historia humana, nos enfrentamos al dilema de encontrar soluciones unidos o perecer.

Necesario es detenernos en el tiempo que estamos viviendo. Vivimos el momento clave en que todo está en quiebra, el momento en que no hay certezas, el momento en que todo parece venirse abajo y sin embargo el mundo continúa su marcha como si no pasara nada. Las conciencias más avanzadas nos alertan, muchas lo hacen sin la capacidad de proponer soluciones. A este pensamiento debemos decir basta, no es sólo con análisis ni explicaciones de como se ha llegado a lo que se ha llegado que cambiamos el mundo. De una parte en necesario saberlo, pero sin una acción concertada por el cambio, nada cambiará a favor de los trabajadores.

Cada uno de nuestros análisis pierden razón de ser si no van acompañados de una propuesta de acción concreta y también las acciones concretas quedan en nada si no son defendidas con profundas razones: ¡Ni razones sin acción ni acción sin razones!

Toda crisis es un estallido de contradicciones, es un paso hacia otra etapa, que puede ser una continuación a otro ritmo de lo mismo o puede ser un cambio radical. Hasta la fecha el capitalismo ha demostrado que puede sobrevivir, pero la crisis también pone de manifiesto las verdades profundas, es un instante de duda, de vacilación y de febril efervescencia en que se pueden incorporar miles de personas a la lucha. Aprendamos a ver que todo problema existe en tanto hay una incapacidad para encontrar una solución, en este sentido la crisis es una oportunidad de oro para cambiar el sistema que crea estas relaciones monstruosas, estas deshumanizaciones y este descalabro que es el mundo actual.

Hoy es el ser o no ser, en que se lucha o se asume la contemplación como un estado natural, en que avanzamos hacia otra forma de vida o quedamos a la espera de una nueva crisis. Es el ser o no ser de los problemas acumulándose y millones de seres humanos sin capacidad de reaccionar, los gobiernos del sistema implementan políticas que lejos de ser una solución sólo postergan la quiebra total y quienes tienen ciertos poderes de liderazgo muchas veces están o mirando para otro lado o preocupados por su propia sobrevivencia.

Es el momento culminante en que los estragos que el sistema crea se multiplican: cientos de miles de personas que pierden su trabajo y con ello se aumenta la distancia entre pobres y ricos, empresas que son símbolos del sistema quiebran, aumenta la presión de los patrones y sus gobiernos para aumentar los precios de los productos y reducir el salario de los trabajadores. El sistema imperante nos ha conducido a un callejón sin salida, de muchas crisis en un mismo momento. Hoy más que nunca la lucha de los trabajadores es por la vida en su totalidad. Sin resolver las causas profundas que han producido esta acumulación de crisis no habrá continuidad de la vida en el planeta. Este es nuestro drama actual, este es nuestro desafío, esta es nuestra única oportunidad: el cambio de sistema social por uno que tenga como centro y motor al ser humano y la continuidad de la vida.

El asunto es cómo lograrlo. Para que una propuesta de cambio tengan éxito me atrevo a esbozar tres constantes que deben acompañar nuestros pasos:

Uno, la organización, entendida como la capacidad de sistematizar respuestas, la capacidad de desarrollar todas las formas de lucha contra el sistema y por la vida. Organización no puede ser que unos pocos asuman el liderazgo y cientos de miles sean los peones de la jugada, eso ha demostrado que nos conduce a la derrota. Organización debe ser la participación consciente de millones de voluntades. La falsa idea de democracia que el sistema ha impuesto nos indica que somos masa participando medianamente en el juego electoral, participantes en las manipulaciones mediáticas, discutiendo asuntos que no responden a nuestras necesidades ni nacen de nuestra realidad. Por el contrario, organización debíera significar que participamos en el proceso de discusión de las respuestas que impone la realidad y la necesidad que vivimos, participación en las estrategias de lucha, es decir en lo que a cada instante se ha de hacer y participación en el control para que efectivamente se cumpla lo que se ha resuelto hacer. Organización también es aprender de la lucha y es desarrollo de capacidades para adelantarnos a las respuestas del sistema: la represión, la criminalización de la lucha social, las masacres, el miedo como arma desmovilizadora. La propuesta es que entendamos la palabra organización como el proceso de causa y efecto en que una acción nuestra produce una reacción de ellos, en que una acción de ellos ha de producir una respuesta nuestra, el proceso en el que cada acción va ligada a otra, el proceso en que nos asumimos como lo que somos, los responsables de todo;

Dos, la unidad de objetivos en la diversidad de acciones. Primero están los problemas presionándonos por una solución, luego la acción de vencer los miedos y los defectos que nos paralizan, recién aquí viene la discusión de posibles respuestas. Solamente que una crisis es una ruptura, un instante de aceleración, lo cual en nuestro caso significa que nuestras respuestas no pueden ser las respuestas tradicionales ni demorarse en su implementación lo mismo que antes. La aceleración es parte de la respuesta y con ello el cambio de actitud para enfrentar el momento. La unidad hasta la fecha se entiende como el estar de acuerdo, acuerdo que casi siempre se impone desde la perspectiva del más fuerte, ya es hora de que veamos el proceso de unidad como un estado natural de reconocernos en las vicisitudes del otro, reconocernos en la situación real de víctimas de una sociedad que llega a su fin. En este sentido el objetivo mayor no es un aumento de salario ni una fuente de trabajo, el objetivo es el cambio radical de la sociedad. Sobre esta base se impone la necesidad de lograr la más amplia unidad, unidad que se exprese en la diversidad de acciones antisistema;

Tres, la cultura del cambio para el cambio de la cultura. La palabra cultura resiste muchas acepciones, con ella se designan variados significados, por lo mismo es imprescindible aclarar en qué sentido la usamos nosotros. Su sentido más amplio nos dice que cultura es la suma de lo que es y produce la sociedad en un momento dado, es decir cultura es aquello que piensa, dice y hace una persona, que la identifica y la diferencia con otras personas. Cultura es por lo tanto todo lo relacionado con los resultados de la sociedad humana y estos resultados son el producto de la acción o inacción, de los seres humanos en sociedad. Desde este punto de vista todos somos parte de la cultura, esta va siempre con nosotros en nuestra forma de actuar y en nuestra forma de pensar y de ser. Así como cada uno de nosotros somos resultado y parte de una cultura determinada, cada uno de nosotros aporta a la cultura con su pensamiento, con su acción. En tanto resultado y aporte de una cultura, estamos modelados a imagen y semejanza del sistema, en este sentido somos víctimas, pero dialécticamente también aportamos a la modificación de la cultura y somos responsables de nuestros actos y sobre todo, podemos aportar cambios. La crisis actual nos pone en el trance de ser actores, de ser parte activa en los cambios, para ello es necesario ver la cultura en su acepción más amplia y entender que sin una cultura de cambio, sin una acción que de resultados, sin cambios profundos en nuestra conducta, en la forma en que nos vemos y vemos, sin cambios en nosotros que nos acerquen a los objetivos de cambio social, es decir sin cambios en la cultura, no habrá cambio posible. Por lo mismo cobra mayor importancia que los trabajadores de la cultura y los trabajadores en general actuen unidos para incidir en la sociedad toda.

A modo de resumen y en consecuencia con lo expresado entrego algunas propuestas concretas:

1.- A partir de los problemas concretos de la gente, entregar soluciones concretas que tengan por objetivo cambiar el sistema. Esto impone el estudio permanente de la realidad y nos impone el deber de entregar soluciones no para un instante sino para toda la vida.

2.- Crear un Frente de solidaridad que se exprese en todas las circunstancias en que se requiere una acción concreta de apoyo a las luchas parciales.

3.- Contrarrestar la acción corrosiva de los medios masivos de comunicación con nuestra propia red de información y formación, partiendo por consolidar lo ya existente, ir creando formas de apoyo y proliferación de nuestros propios medios de comunicación y de educación.

4.- Organizar el reconocimiento de la gente entre sus iguales: ollas comunes, comités de sin trabajo, etc. El objetivo debíera ser que nadie quede solo en este drama que es social. En realidad se trata de organizar la participación de la gente en la solución de sus problemas, en el entendido de que lo que se vive es el resultado de una acción controlada por el capital para aumentar sus ganancias. Cada una de estas acciones de reconocimiento debe tener como mira los resultados de largo aliento, es decir no pueden ser un parche al sistema, deben ser parte de la lucha antisistema.

5.- Concentrar la fuerza y las capacidades en los frentes de mayor impacto. Sin desconocer la importancia de todas las luchas, debemos tener presente que algunas adquieren mayor fuerza y producen mayor impacto en la sociedad y es en estas luchas o en estos frentes de lucha que a veces debemos concentrar todas nuestras capacidades para que su impacto sea mayor.

6.- A cada problema proponer una solución alternativa al sistema. En otras palabras ya no se trata de luchar por humanizar el sistema capitalista, se trata de luchar por cambiar la realidad, cambiar la vida, cambiar la sociedad toda. Con cada una de nuestras propuestas estamos adelantando el mundo que queremos, el mundo humano posible sin las lacras del actual sistema y sin el actual sistema.

7.- Las conclusiones de este foro resumirlas en un documento que sea punto de partida para una discusión de toda la sociedad.

Como corolario final me queda solamente decir gracias a los hermanos que en la provincia de Bagua han emprendido el camino de la defensa de su modo de vida, de su cultura, de su tierra contra los intentos de la clase dominante de entregar la Amazonía a los intereses del capital. En ellos está resumido el momento actual, en que se lucha por la vida, aún a costa de la vida. Es admirable su entrega y es imitable su ejemplo, qué nuestra solidaridad se haga sentir, qué nuestro accionar haga retroceder los designios del imperio. Qué la lucha de todos nos conduzca al cambio de sociedad.

- El autor es chileno, residente en Canadá


En nombre de Prats

En nombre de Prats

Por Pamela Jiles

En octubre próximo quedará definido en la práctica el próximo comandante en jefe del Ejército que probablemente será un agente de la DINA, el general Alfredo Ewing Pinochet, si no asume el cargo un militar implicado en las más atroces violaciones a los derechos humanos, el general Juan Miguel Fuentealba. Son los candidatos del más parlanchín de los ministros bacheletistas, ese estratega de la inteligencia militar que es Francisco Vidal, muy interesado en estos días por promover el reconocimiento -algo forzado- que hizo el general Izurieta a su superior institucional, el general Carlos Prats González, asesinado por orden de Pinochet hace treinta y cinco años.La idea del titular de Defensa es dorarnos la píldora con la subordinación del ejército al gobierno constitucional, como para que olvidemos que somos un país cautelado por las armas castrenses, en los mismos días en que el general Izurieta se permite un acto tan deliberante como insolente: invitar al candidato pinochetista, Sebastián Piñera, a un acto oficial de la institución.

Ya lo advertía el propio general Prats: “Muy difíciles son los obstáculos que las Fuerzas Armadas y Carabineros tendrán que franquear en el futuro mediato para retornar a su sitial de legítima institucionalización”, como escribió proféticamente pocos días antes de morir por orden de Pinochet.

Según el último Comandante en Jefe leal a la democracia, sería necesario un largo camino para que las FFAA pudieran “recomponer su aptitud profesional en beneficio de la razón de ser de su existencia y para concitar el respeto y el cariño desinteresado de todos los sectores de la comunidad nacional”. Según él “una vez que sus miembros tomen conciencia individual de la incuestionable necesidad patriótica de una estrecha identificación de los institutos armados con los intereses del pueblo, que son comunes a la gran mayoría nacional, y desplieguen en conjunto un sincero y supremo esfuerzo doctrinario verticalista para anteponer al egoísmo y a la pasión, la divisa del honor y del espíritu militar, el guerrero podrá pasar al reposo anímico y el sol de la convivencia cívica logrará disipar la espesa niebla que cubre el campamento”.

Recién después de treinta y cinco años, el Ejército pronuncia el nombre de Prats, pero ni una palabra dicen de su doctrina, la que tanta falta haría que se recuperara hoy para bien de la democracia.

Vale la pena recordarle a Vidal y a Izurieta que desde que fue nombrado a la cabeza del Ejército por el presidente Frei Montalva, Carlos Prats se propuso como tarea de primera prioridad la de avanzar con una institución respetuosa de la constitución y sensible a los problemas de los sectores populares. Fue un defensor del costitucionalismo al interior de las instituciones armadas. Consideraba que el Ejército debe ser obediente al poder civil democráticamente elegido, que su misión es la de garantizar la soberanía de los chilenos, sin deliberar en política. Creía firmemente en la disciplina y la cohesión militar para el cumplimiento de sus funciones.

Curiosamente, los militares que quebraron el estado de derecho e intervinieron en política a sangre y fuego, han deformado la trayectoria de Prats durante treinta años. Pinochet hizo una gama amplia de esfuerzos para enlodar la figura de su superior, mostrándolo como un personaje servil al comunismo, alejado de la doctrina institucional.

Prats suscribía plenamente los lineamientos hechos por el general Schneider, que no concebía en ningún caso a las fuerzas armadas como una alternativa de poder y que afirmó que “hacer uso de las armas para llegar a la conducción del país implica simplemente un desconocimiento y aún más una traición al país que le ha entregado esta tarea” . Hay que recordar que la participación del general Prats en el gobierno de la Unidad Popular -y la de otros mandos militares- se da en el marco de la Guerra Fría y en el inicio de un proceso revolucionario en Chile, que desde el primer momento se intenta frustrar por medios militares. Esta confrontación entre un proceso de transformaciones que se abre paso y la conspiración que se instala en su contra, puso a los mandos de las fuerzas armadas en un papel muy central.

Como en la sociedad, al interior del Ejército también convivía -igual que hoy- una orientación constitucionalistas -doctrina Schneider- con otra básicamente anticomunista -doctrina de la seguridad nacional- muy exaltada por ideólogos civiles de derecha que asignan una función mesiánica a estas instituciones, muy funcional con el golpismo.

En ese contexto, Prats no suscribe un compromiso con Allende sino con la soberanía popular que había dado origen a un gobierno legítimo. Intenta mantener la cohesión y la verticalidad del mando del Ejército, pero va más allá. Como él mismo señala, contribuyó a”una participación realista de las Fuerzas Armadas en las grandes tareas del desarrollo del país que tiene trascendente incidencia en la seguridad nacional”.

Qué falta nos haría hoy una oficialidad militar que tuviera la altura moral e intelectual de Carlos Prats. Ojalá que Francisco Vidal repase los valores por los que dio la vida en los momentos en que defina la quina de la que saldrá el próximo Comandante en Jefe del Ejército.

El candidato que puso Marco a otro escenario electoral

por Roberto Tello

Apareció como un rayo en cielo sereno, justo en medio de la campaña electoral, sorprendiendo a propios y extraños con su candidatura a presidente de la nación, cuando esta, ya tenia recorrido la fase de las formalidades partidarias en la que el consenso concertacionista con sus  ya clásicos métodos de elección había erigido al ex mandatario Eduardo Freí para competir contra el repetido candidato de la derecha Sebastián Piñera. Marco Enríquez Ominami es para algunos, el nuevo Robin Hood de esta historia electoral, que muestra la hilacha de estrategia para la sobre vivencia de los concertados, y que en los medios se presenta como un acto de rebeldía e irresponsabilidad por parte del joven candidato, con el fin de sazonar el sapo para que pueda ser digerido, ante el fracaso del Arretismo, que no sedujo ni a los familiares de este y al que hoy los oráculos de las estadísticas le dan menos del 2% de las posibilidades de llegar a segunda vuelta, es decir, cero posibilidad.

 

Quizás el hecho más sobresaliente de esta candidatura lo constituya el afán por comparar la trayectoria de este novel candidato, con la de su padre; un revolucionario capaz y coherente con su ideología socialista, que acompaño con vehemencia el proceso de la Unidad Popular dotando a la clase obrera chilena de la época, de una visión mucho mas radical en cuanto a sus perspectivas de poder político. Marco Enríquez, su hijo, esta en las antípodas del pasado histórico de su padre, como también lo está el Chile de hoy, en el que la Marsellesa o la internacional tienen menos  valor que el Hip Hop o el Rap. El nuevo periodo liberal nació esencialmente iconoclasta en lo subjetivo y barrio con todos lo paradigmas del pasado estigmatizándolos como una fuerza maligna y destructiva, así que; ¿quien quiere parecerse, al revolucionario?

 

Alguien muy irónico, pregunto; si esperaban a que Marco E. O, convocara a los cordones industriales en el caupolican, como lo hizo su padre, en un acto para frenar a los golpistas del 73. Otros más pragmáticos le exigen un programa económico socialista, de expropiaciones, comenzando por el cobre con el que se sustentarían los primeros pasos de una economía socialista. Los menos ambiciosos, lo quieren junto a los pobres con las patas en el barro, exigiéndole a la presidenta las mediaguas del hogar de cristo tan necesarias para los más desamparados. El repertorio de exigencias analógicas entre padre e hijo, forma parte del ritual del desconformismo, mas que nada relacionado con los sectores de la izquierda que han visto frustrado sus anhelos de igualdad y justicia social en el periodo concertacionista.

 

Cuando se suponía que todos los socialistas –o mejor dicho lo que queda de ellos- se encolumnarían férreamente tras la candidatura del único candidato que quedo en pie después de la retirada de los Panser; Lagos e Insulsa y ante la incapacidad del conglomerado de activar mecanismos de consenso desde las bases de cada uno de los partidos que  componen la concertación para proponer nombres, ir a internas y así legitimar al candidato emergente de estas, se prefirió el dedo, el mismo que sirve – entre otras cosas- para acusar ahora, a los que no escucharon en su momento, la vos de los que alertaban, que Freí, como candidato a la presidencia, calienta menos que una vela. Así surge entonces, la candidatura de Marco E.O.  Para ocupar el espacio dejado por la inconmovible y fría figura de Freí, cada ves mas parecido al ex presidente Argentino de origen radical Fernando de la Rua, quien abrió las puertas de las revueltas del 2001 que causaron los saqueos a los supermercados y en donde murieron mas de 40 ciudadanos a manos de la represión comandada desde la casa rosada, solo por que este no percibió el grito de las masas que reclamaban cambios al modelo económico del menemismo que tenia como vedette la paridad cambiaria entre el dólar  americano y el peso Argentino, algo que el despistado presidente Fernando de la Rua, se negó a cambiar.

 

Aun, en la ausencia de los cordones industriales, y en presencia de una nueva era caracterizada por la desarticulación del movimiento obrero, el desprestigio de la política,  el fin de la historia y la nueva globalización, los políticos de izquierda pueden y deben estar dispuestos a poner en práctica mecanismos, tanto políticos como económicos que promuevan la igualdad y la justicia social; estos conceptos no cambian en nada en medio de un nuevo estadio, llámese como se llame; Posmodernidad, modernidad tardía, sociedad del riesgo, modernidad liquida o globalización. Quien no ve como la desigualdad y la injusticia social crecen en medio  de la aparición de estas nuevas categorías referenciales de   un tecnicismo que necesita categorizar para explicar lo inexplicable, es un cretino que se deja obnubilar por la construcción de los nuevos rascacielos santiaguinos, ahora paralizados, - ¿por que será?-  las flamantes carreteras, los lujosos autos que lucen ciertos santiaguinos, las notebooks, la telefonía celular y cuanto nuevo avance técnico científico se adjudique el neoliberalismo, como si estos fueran obra del esfuerzo humano de estos últimos tienta años y no el resultado de todos los periodos anteriores.

 

Existe un electorado de  izquierda que exige cambios que apunten a terminar con estos flagelos, como la pobreza, la injusticia, la mala educación la pésima calidad de la atención sanitaria de la población, los problemas de la vivienda, la nula posibilidad de participación de la población en las políticas de estado que los afectan en su calidad de vida. La gran mayoría lo hace casi desprovisto de convicciones ideológicas, sin meta relató; no porque este allá sucumbido con la nueva era, más bien porque aquellos a los que se les confió la salvaguarda de los valores que encerraba este metarelato, fueron claudicando; quiero decir, traicionando, en cada paso que daban, cada hora y cada día de sus nuevas vidas; ayer aguerridos combatientes por el socialismo, hoy mediocres burgueses. Como no reclamar entonces la coherente y valiente actitud de los Miguel Enríquez, de Salvador Allende y la de tantos ignotos igualmente valientes que dieron su vida por la justicia social,  muchos de ellos, la gran mayoría, sin comprender a cabalidad la utopía, porque su pertenencia de clase –obreros-  los enajenaba del proceso educativo esencial para la comprensión del metarelato; solo la praxis del gobierno de la Unidad Popular le eran suficientes para reconocer a quienes de verdad y en los hechos, estaban con su lucha por la libertad.

 

Marco Enríquez Omíname, no es un emergente producto  de la ebullición de las masas, eso es cierto, y lo es sencillamente por que no existe tal ebullición, esto no quiere decir, como algunos pretenden, que la ausencia de ebullición signifique ausencia de  masas. En el mismo sentido, la fragmentación de los trabajadores, operada por la flexibilidad laboral y los avances técnicos aplicados a la industria, no implican que la clase no exista; la fragilidad que tiene el concepto de Posmodernidad aplicado a la clase trabajadora y su composición, esta atado a la resultante de éxito o fracaso del modelo neoliberal, aplicado como dogma en Chile. La paralización de una parte importante de la actividad productiva y el consecuente desempleo que esta origina, propicia la reelaboración de la importancia que tienen los trabajadores como sujetos sociales, devolverles la dignidad perdida, desterrando los atávicos mecanismos con los que el neoliberalismo criollo cerco la libertad de la organización de los trabajadores, es por cierto una bandera que todo candidato de izquierda debe levantar. Para hacer esto, ni falta hace ser revolucionario.