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T r i b u n a c h i l e n a

Opinion

Las elecciones chilenas

Gino Straforini


García Márquez, seguramente debe ser el único escritor Latinoamericano que tiene elementos para escribir al menos cien libros más. De ellos, seguramente, un 25% saldrían de la historia de Chile de los últimos años.


Abandonos, traiciones, conversiones, izquierdistas neoliberales, comunistas sin lucha de clases, dirigencias políticas triglisémicas y tantas situaciones más. Seguramente en el ámbito internacional quizás, este escritor con su capacidad de resumen histórico nos pueda explicar como el Premio Nobel de la Paz, llama a la guerra en el momento de otorgarle tal premio, como es que Colombia se siente agredida mientras desembarca siete bases Norteamericanas o quizás nos pueda explicar sobre la crisis financiera capitalista, tal cual la del 82 y 83 en Chile y, la terminan pagando los más humildes.


Paradojas de nuestras historias, luego nos hablan de inseguridad y, desde los medios controlados por unos pocos nos incitan al consumo mientras la economía nos lo prohíbe, queriéndonos hacer creer que mientras los más ricos crezcan, tendremos la posibilidad , mañana de ser ricos como ellos, que acumular cifras millonarias en tiempo corto es fácil y honesto, solo debemos saber esperar nuestro turno, que el mercado todo lo puede regular y hasta ser solidario, pobre Márquez , seguramente va a terminar en un manicomio.


Hemos tenido en estas elecciones en Chile, un candidato capitalista neo conservador y neo consecuente, más parecido a Berlusconi que nada, otro candidato narigón que viene de un partido que ha sido cómplice del golpe de estado y, su familia también lo ha sido, del tercer candidato díscolo que ahora se ha dado cuenta que el gobierno del cual el ha sido parte no era tan solidario ni construía el capitalismo humanitario, por último de un comunista, jamás comunista. Estos eran los cuatro candidatos a presidentes en Chile que han disputado las recientes elecciones.


Bachelet y la coalición gobernante ha hecho el peor gobierno de la Concertación, han elegido mal en primarias truchas a un candidato (Frei), que no es otra cosas que una figura del pasado, un hombre que simplemente no promete futuro y mucho menos cambios, a última hora nos habló de Derechos Humanos y de agrandar al rol del estado cuando el lo achicó. Creer que la supuesta popularidad de la presidenta se trasvasaría al candidato de la Concertación, ha sido un absurdo y un evidente retroceso.


Piñera ha llegado hasta acá, no producto de sus valores, sino por la incapacidades de la Concertación, jamás apostaron al pueblo, intentaron suplantarlo, se olvidaron de los principios, de los valores y con ello se quedaron sin ideas, esas sin ideas las trasladaron a los jóvenes que hoy no tienen sueños, proyectos, futuro. Se hicieron cargo de la administración del estado sin creer en el y, lo administraron como si fuera una empresa privada, lo importante para ellos ha sido gestionar y, esa gestión ha sido funcional por no decir socia de las transnacionales, no fueron capaces de echarle mano a las AFP, a las ISAPRES, mucho menos a los bancos, a las compañías eléctricas, desnacionalizaron empresas y, le permiten ganancias como en ningún lado del planeta a las mineras.


Chile es hoy, el segundo país más desigual de América Latina, con una enorme concentración de la propiedad y la desigualdad en todos los planos, con una enorme inestabilidad laboral y sin avances en términos de progreso y justicia social.


De la educación no hablemos, mucho menos de la salud, ambos items solo es para los incluidos, dividida la sociedad chilena según capacidad de pago y sometida a la lógica mercantil del lucro. No fueron capaces de cambiar la Constitución heredada de la dictadura de 1980, como se puede hablar de elecciones democráticas dentro de una Constitución impuesta por el Pinochetismo, lo importante a sido una Asamblea Constituyente, que fuera capaz de elaborar una nueva Constitución verdaderamente democrática y representativa, cuatro gobierno seguidos de la Concertación prometieron y esta vez también lo hicieron, que los chilenos en el exterior tendrían alguna vez derecho a votar, aunque sea voto nulo pero, votar, derecho del cual estamos excluidos casi 900.000 chilenos que viven en el exterior, por miles de promesas incumplidas.


QUE SE ELIGE :


Un Presidente, 120 Diputados y 14 Senadores.


1 En Chile viven más de 12 millones de personas mayores de 18 años, que podrían votar.
2 De ellos, alrededor de 8.285.186 están inscriptos en los Registros Electorales, dado que la inscripción es optativa y, quien si se inscribe, esta obligado a votar.
3 De esos 8 millones, VOTARON 6.937.519, es decir un 54,2 % de los ciudadanos en edad de votar, no calculado aquí, el casi un millón de Chileno en el exterior que se les niega su derecho a voto, y 1.063.298 inscriptos NO FUERON A VOTAR.


4 Es decir, un 45,8% NO VOTARON
5 199.355 ANULARON SU VOTO
6 85.014 VOTARON EN BLANCO.




La Vieja Derecha con Piñera obtuvo el 44.05 %
La Administradora del modelo con Frei, el 29.60 %
El Díscolo Enrique el 20.13 %
La Izquierda de la Concertación con Arrate, el 6.21 %


En realidad la votación para diputados, es aquella que refleja en alguna medida, la fortaleza, debilidad y conciliaciones de cada partido.


Podemos ver por tanto, lo inesperado:


CONCERTACION Y JUNTOS PODEMOS 44.36% 57 diputados
Coalición por el cambio (Derecha) 43.44% 58 Legisladores
Nueva Mayoria para Chile (Enrique) 4.56% 0 Diputado
Chile Limpio, Vote Feliz (Ecologistas) 5.40% 3 Parlamentarios
Independientes (Fuera de Pacto) 2.21% 2 Diputados.










VOTACIONES POR FUERZA POLITICA :


UDI 23.04 % 37 dIPUTADOS
RNOVACION NACIONAL 17.82% 18 DIPUTADOS
DEMOCRATA CRISTIANO 14.24% 19 DIP.
P. POR LA DEMOCRACIA 12.65% 18 DIP.
PDO. SOCIALISTA 9.90% 11 DIP.
PDO. COMUNISTA 2.02% 3 DIP.
PRSD 3.78% 5 DIP
INDP. A 1.75 % 1 DIP.
INDEP. B 2.30% 3 DIP.
REG. 4.01% 3 DIP.
INDP. FP. 2.21% 2 DIP.




El sistema Binominal heredado de la dictadura, permite estas cosas, un sistema que favorece a los dos más grandes bloques. Pero que quede claro, a pesar del ingreso de tres comunistas al parlamento, en ningún caso se destruye el sistema binominal de la Constitución de 1980.


El Partido Comunista, en las cuatro elecciones anteriores, en que solo fue aliado con la izquierda extra parlamentaria, jamás pudo obtener un legislador, sin embargo, en estas elecciones, acordando con la Concertación y comprometido con Frei en la segunda vuelta, logra a pesar de tener tan solo un 2,02%, Tres Diputados, mientras, el partido que representa a Marco Enrique, que obtiene un 20.13%, no logra tener ni un solo diputado. Es decir, la Concertación incorporó al PC.


Se la ha llamado, la democracia de los acuerdos, estos son una muestra objetiva de ello.


Evidentemente Chile se ha quedado sin oposición política de izquierda y, de una izquierda que represente una alternativa genuina y no capitalista para las mayorías.


Esa opción de izquierda, está en el pueblo, pero hay que construirla con enormes principios, con claridad programática que den cuenta de las necesidades de los trabajadores, con una posición anticapitalista frente a la hegemonía de las clases dominantes y de aquellos, que no olvidaremos jamás han abandonado en pos de unos pocos sillones las necesidades del pueblo, debemos intensificar nuestras prácticas unitarias si pretendemos la construcción de una sociedad socialista, democrática y libre.


Todo sigue igual en Chile, la Constitución sigue siendo la heredada, de los cuatro candidatos, TRES provienen de Concertación, la segunda vuelta, el 17 de Enero del 2010 obligará a acuerdos de reparto de puestos y cargos entre estos tres, es decir, los privilegios del poder seguramente los reunirá en torno al candidato Frei y, el pueblo solo le quedará votar por el mal menor, nuevamente la misma alternativa, o la vieja derecha o, los administradores del modelo de la derecha.


El venidero presidente de Chile por tanto, será el hombre impuesto por la cúpula de la Concertación, producto del pánico del PS. de que la DC. se fuera de la alianza, Frei, heredero de un partido , la DC. Construida en Chile fundamentalmente a los efectos de frenar el avance de la Unidad Popular y un proyecto socialista para Chile, heredero de un partido golpista y, heredero en sí mismo de un gobierno anterior que se ocupo de achicar enormemente el estado.


La cobardía del PS. nos ha llevado a esta coyuntura y, el oportunismo del PC., seguramente en sus acuerdos le permitirá a Frei, ser el venidero Pte. De Chile.


Veremos hasta cuando los revolucionarios seguiremos sin salir de nuestras derrotas y dejar de mirarnos el ombligo, también nosotros tenemos enormes responsabilidades de esta realidad que le toca vivir a nuestro pueblo, a contrapelo de lo que vienen construyendo otros pueblos de este continente, como Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Uruguay, Ecuador.


Alguien, mirando con el mayor de los cariños a esta “ izquierda “ de la Concertación, se imagina a Chile ingresando al ALBA?.


Hasta la segunda vuelta, en que veremos si es razonable este análisis.


Gino Straforini es Secretario de Relaciones Internacionales del MIR Chile.

Resultados elecciones Chile 2009

Resultados elecciones Chile 2009 Según las últimas cifras dadas a conocer, Sebastián Piñera obtuvo 3.056.526 votos lo que corresponde a 44,05%; Eduardo Frei alcanzó 2.053.514, un 29,6%; Marco Enríquez-Ominami tuvo 1.396.655 votos, o sea, un 20,13%, mientras que Jorge Arrate se tuvo el respaldo de 430.824 electores, que representan un 6,21%.

Estas cifras corresponden al 99,42% de las mesas escrutadas. No hay gran novedad en estas elecciones: Los candidatos de la Coalición por el Cambio y de la Concertación son quienes se medirán en segunda vuelta el próximo 17 de enero.

En un final anticipado por las encuestas, no deja de llamar la atención el apoyo obtenido por Enríquez, quien de candidato out sider a la coalición oficialista pasó a alcanzar un tercer lugar, cuya votación será ahora el objetivo de las candidaturas de la derecha y la Concertación.

Aunque si bien la diferencia entre Piñera y Frei es de 15% del electorado, el llamado a un pacto para evitar un futuro gobierno de derecha, hecho por Arrate, es el peor dolor de cabeza del candidato empresario, ya que presentaría un frente similar a los últimos balotajes en los que una clara mayoría de votos terminó apoyando al llamado ‘mal menor’ o candidato concertacionista.

En la segunda vuelta de la elección anterior, Piñera subió del 25,41% de los votos a un 46,50%, recogiendo algunos votos de Joaquín Lavín, los que no le alcanzaron a superar el 53,5% que obtuvo Bachelet, quien en primera vuelta había obtenido un 45,96% de respaldo. Más alarmante resulta para Piñera el hecho de que en aquella elección, su candidatura y la de Lavín sumaron 48,6% de apoyo, pero 140 mil votantes del ex acalde UDI no se plegaron al empresario.

Similar situación ocurrió en 1999, cuando en el balotaje el candidato oficialista, Ricardo Lagos obtuvo un 51,31% de adhesiones frente al 48,69% que obtuvo Lavín.

En ambas ocasiones los votos de la izquierda fueron claves en el triunfo del oficialismo, pese a que después en los discursos triunfantes los burócratas acusan el triunfo a la ‘obra de la Concertación’.

Por ello ahora el oficialismo está obligado a negociar y presentar un proyecto de país que incluya los anhelos de quienes votaron por Enríquez y Arrate, instancia necesaria ante la presión simbólica del 44,03% obtenido por el candidato derechista. La coalición gobernante está obligada a dar señales convincentes para un electorado crítico y esquivo que suman un 26% de los votos, los justos para superar a Piñera.

EL MAL MENOR

Con el fin de no entregar el gobierno a la derecha, Jorge Arrate reiteró su compromiso de apoyar a Frei. Además agregó que los resultados han sido un “un avance” para la izquierda y su candidatura “ha contribuido a romper la exclusión”.

Arrate dijo que “nuestra inclinación y disposición es que la derecha no debe llegar al gobierno. Estamos dispuestos para que lo anterior no pase”, condicionando su apoyo a “un diálogo, a nadie le vamos a dar un cheque en blanco”. Además emplazó a Enríquez a unirse en contra de Piñera y lo llamó a “tener confianza en un proyecto común”.

Por su parte, en horas de la mañana del lunes, Guillermo Teillier, presidente del PC, sostuvo que el respaldo al candidato DC está determinado a compromisos políticos y sociales del oficialismo. “Me parece que la mayoría de los chilenos no quiere que gane la derecha, pero si bien eso es cierto también hay una gran mayoría de chilenos que no quiere que las cosas continúen exactamente como están”- dijo Teillier.

El dirigente comunista agregó que se sentarán a conversar con Frei “para tratar de presentarle al país una plataforma mínima que exprese en gran medida algunos de esos cambios que son tan necesarios yo creo que si se le plantea al país, a los electores, una propuesta como esta se puede dar la batalla con éxito contra la derecha”.

De esta situación saben muy bien en el comando de Frei, quien es el candidato concertacionista que obtiene el apoyo más deplorable en la historia del conglomerado, no superando el 30% de apoyo. Jorge Pizarro, senador DC y asesor del comando, pone el énfasis en que el objetivo será cautivar al 55% del electorado que en las segundas vueltas anteriores no ha apoyado a la derecha. “La segunda vuelta la vamos a ganar voto a voto, dialogando con todos. Con el 55% que están por un Chile libre y democrático”- sostuvo el senador.

LA INDECISIÓN DEL DÍSCOLO

Marco Enríquez Ominami sabe que el respaldo político que obtuvo es la base para futuras tentativas electorales, por lo que no podrá desmarcarse fácilmente de su discurso anti elite concertacionistas que lo caracterizó en campaña. No en vano luego de enterarse de que no iba a segunda vuelta dijo que “el debate que hemos propuesto llegó para quedarse”.

Enríquez dejó en libertad de decisión a quienes lo apoyaron en esta elección, lanzando además la frase: “Eduardo Frei y Sebastián Piñera se parecen demasiado”.

Pero una cosa es la que diga él y otra son los electores. Si bien su apoyo está signado por un rechazo a los viejos tercios concertacionistas, a la hora de votar sus electores saben muy bien que un gobierno de derecha es más brutal que las administraciones concertacionistas.

En función de ello, Teillier dijo que “los que tienen que cambiar son los electores, si no acoge el llamado Marco Enríquez, entonces hay que hablarle a los electores, y esa es una tarea sustancial que todos aquellos que no queremos que gane la derecha tenemos por delante”.

EL CAMINO DE FREI

Si bien la comodidad del triunfo es el principal resorte de la andanada comunicacional que iniciará en los próximos días el candidato derechista, las encuestas y los resultados de las elecciones le dejan a Piñera una gran incertidumbre sobre sus posibilidades de llegar a ser presidente: Su techo electoral siempre no fue más allá del 48%. Es decir, en todas las elecciones hay un 50% más uno que simplemente no quiere que gane la derecha.

Claro que en esta oportunidad será difícil que los votos que en balotajes pasado salvaron a la Concertación, vuelvan a hacerlo con un candidato probadamente neoliberal, como lo es Frei. El ex presidente no tiene la sonrisa de Bachelet ni la confianza de la izquierda (que hizo añicos después) que tenía Ricardo Lagos.

Por ello no le queda otra que amarrarse a la popularidad de Bachelet (tan extraña y precaria como la que también los medios de derecha acusaban a Lagos antes de salir de La Moneda), por lo que en sus primeros discursos ha enfatizado el compromiso de continuar con las políticas de género y de protección social del actual gobierno.

“Deseo valorar también lo que han hecho en esta carrera presidencial lo que hicieron Jorge Arrate y Marco Enríquez-Ominami porque han puesto temas en el debate, han hecho propuestas valiosas que yo voy a acoger como propias, porque expresan valores que compartimos”- sostuvo Frei.

El Ciudadano

Entrevista a Luis Vitale

Entrevista a Luis Vitale por Andrés Figueroa Cornejo

Luis Vitale es un militante vivísimo y urgente de la causa de los trabajadores y el pueblo desde hace más de medio siglo. Rebelde que hace lo que dice y dice lo que piensa, hoy, pese a una enfermedad que lo tiene atado a la cama, no deja de producir y sintetizar su extraordinaria y extensa trayectoria por los derroteros sinuosos de la construcción del socialismo.

Revolucionario, académico universitario, tanguero impenitente, nacido en Argentina y chileno por elección, sus innumerables obras publicadas abordan temáticas asociadas a la historia social comparada de los pueblos de América Latina; interpretación marxista de la historia de Chile; teoría de la historia; los pueblos originarios; el protagonismo social de la mujer; el deterioro ambiental; vida cotidiana; movimientos estudiantiles; teoría política, etc.

Entre 1952 y 1954 militó en el Partido Obrero Revolucionario –donde realizó sus aprendizajes primeros-; entre el 55 y 64 fue parte del POR chileno; del 64 al 70 integró las filas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR); y del 71 al 73 estuvo en el Partido Socialista Revolucionario. Ya en el exilio se incorporó a diversas secciones europeas de la IV Internacional (74 -75); en Venezuela militó en el Topo Obrero (80 – 85); y junto a su retorno a Chile, entre el 93 y el 95, tomó partido por un nuevo movimiento revolucionario (93 -95).

Luis Vitale fue dirigente nacional de la Central Única de Trabajadores “de los buenos tiempos de Clotario Blest” (58 -62), y en la actualidad se define como “marxista libertario” desde donde contribuye con organizaciones que luchan por una alternativa al capitalismo neoliberal, “que no tiene ni una pizca de liberal”.

¿Cuáles son aspectos que considera esenciales en la caracterización de la presente fase de acumulación capitalista en Chile y el mundo?
“La llamada globalización es en realidad una mundialización del capital que tiene crisis cíclicas, como las de 1994 y 2008-2009. Para nuestra América, y en especial para Chile, las tendencias se resumen en la privatización de las empresas antes nacionalizadas (cobre); el aumento de la deuda externa; la desindustrialización y control de la economía por transnacionales que no representan a un imperialismo determinado. Este proceso nos plantea la necesidad de actualizar nuestro programa antiimperialista. Ahora se trata de luchar por la nacionalización sin pago de las corporaciones transnacionales.”

¿Qué sectores sociales, de acuerdo al período, deberían ser aquellos desde donde recomponer las fuerzas populares?
“Me permito sugerir que para recuperar la conciencia de clase trabajadora es necesario fortalecer las organizaciones locales, como la comuna, donde participen los sindicatos del territorio. Además deben estar los pobladores, profesores de escuelas primarias y liceos, grupos ecologistas, movimientos de mujeres y estudiantes de colegios de cada comuna. Esta proposición habría que aplicarla en los territorios, en cada provincia, de acuerdo a las especificidades regionales. Otro punto corresponde a realizar una propuesta para contribuir a solucionar los problemas de los pueblos originarios mapuche y aymara. Es el momento para aplicar en Chile la reciente resolución del Convenio 169 de la OIT de las Naciones Unidas sobre el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios. Al respecto, sugiero proponer para Chile el Estado pluri-étnico: no se trata sólo de recuperar las tierras de las comunidades, sino de reivindicar sus derechos a la vivienda, salud, educación y establecer la representación política de las comunidades originarias. Otro aspecto importante es proponer la recuperación de las riquezas nacionales, esencialmente del cobre. Hay que nacionalizar las empresas privadas que pertenecieron a la pública Corporación del Cobre (Codelco) y que fueron privatizadas.”

¿Qué claves de la historia de Chile y el mundo rescataría para impulsar una estrategia emancipadora y socialista en la actualidad?
“Por lo menos ya sabemos lo que no queremos del llamado “socialismo real” de la Unión Soviética, lo que nos permite pensar las bases de una sociedad alternativa al capitalismo. Un socialismo distinto al estalinismo burocrático de la URSS. Creo que es pertinente rescatar para Chile y América Latina las experiencias de la Revolución Boliviana de 1952 – 55 en su primera victoria popular, y derrota del ejército burgués. Así también su planteamiento resumido en “todo el poder a la Central Obrera Boliviana (COB)”. Asimismo, los retos y bases de la Revolución Cubana. Para el caso específico de Chile, yo destaco la resolución de la Federación Obrera de Chile orientada por Luis Emilio Recabarren (padre de la clase trabajadora chilena), cuando dice que “derrocando el sistema capitalista, la Federación Obrera se hará cargo de la administración de la economía”. Además, es preciso rescatar y superar las deficiencias del gobierno popular de Salvador Allende; la nacionalización del cobre, la reforma agraria, y la creación del área de propiedad social con autogestión y control obrero de la producción.”

¿Qué personalidades y liderazgos destacaría desde los intereses de los trabajadores y el pueblo chilenos?
“Sin ninguna duda a Luis Emilio Recabarren y a Clotario Blest (fundador de la anticapitalista Central Única de Trabajadores de 1953).”

Chile: Datos de la causa

Chile: Datos de la causa Andrés Figueroa Cornejo (especial para ARGENPRESS.info)


De acuerdo a un conjunto de cuadros otorgado por el académico chileno, Alejandro Saavedra, al 2002, las relaciones y porcentajes de las clases en Chile se dividían en un 62 % de trabajadores que viven de un salario a cambio de la venta de su fuerza laboral a uno o más capitalistas; un 7 % de empleadores; un 2,9 % de empleados públicos; un 0,4 % de directivos del Estado; un 5,1 % de directivos de la empresa privada; un 16,6 % de trabajadores por cuenta propia; y un 5,4 % de empleados domésticos.


En términos convencionales, de acuerdo a la distribución de la población, la burguesía correspondería a casi un 7 %; la pequeña burguesía a un 30,46 %, y los trabajadores asalariados a un 62, 6 %.


En general, la población urbana económicamente activa es casi un 90 % respecto de un 11 % de población económicamente activa que se desempeña en el campo.


Según datos ofrecidos por el diario La Tercera en octubre de 2006, en Chile existen a lo menos 6 familias multimillonarias (patrimonio superior a los mil millones de dólares); 126 familias de grandes millonarios (patrimonio entre 20 y 100 millones de dólares); 506 familias de millonarios consolidados (5 a 20 millones de dólares líquidos); y 3.417 familias de millonarios emergentes (entre 1 y 5 millones de dólares). Lo anterior correspondería a la composición de la denominada “gran burguesía” chilena, donde se encontrarían las familias Angelini, Matte, Lucsik, Solari, Paulmann; Piñera, Cueto, Saeih, etc.


Las propiedades diversificadas de la burguesía mandante se encuentran en las industrias minera, forestal y celulosa, bancos, electricidad, telefonía, grandes tiendas, transporte aéreo, vapores, agua potable, bebidas y vino, gas, combustible y pesca. Los capitales funcionan combinadamente entre los propietarios nativos (de tendencia expansiva hacia los países aledaños) y los transnacionales (especialmente españoles, canadienses y norteamericanos, entre otros). Datos de 2004, afirman que las 20 mayores empresas exportadoras son extranjeras en un 40 %, privadas chilenas en un 22 %, y del Estado en un 38 %.


La naturaleza rentista de la clase que domina en Chile y que determina el contenido del Estado se encuentra en el despojo privatizador del subsuelo (especialmente para el extractivismo minero); los recursos marinos, los acuíferos, y los ligados al suelo y la propiedad territorial. Los monopolios en el ámbito de los servicios funcionan de manera especial en las industrias de la electricidad, gas y agua; teléfonos y comunicaciones; gran comercio; servicios financieros: transporte aéreo y autopistas.


Al 2002, la mediana y pequeña burguesía organizaba su propiedad en casi un 20 % en el sector primario; casi un 20 % en la industria manufacturera y la construcción; y un 60 % en servicios. Este sector de la sociedad chilena, hace 7 años, correspondía a 500 mil personas.


En el mismo año, los trabajadores asalariados se dividían en un 14,8 % en el sector primario; un 26, 6 % en la industria manufacturera y construcción; y un 58, 6 % en servicios. Hace 7 años, en total sumaban a más de 3 millones 600 mil personas. Si se estima tendencialmente el movimiento del capital asociado al aumento de la población y la incorporación de mujeres y jóvenes al trabajo, al número anterior es preciso agregarle alrededor de 500 mil asalariados más, de un universo que todavía no llega a los 7 millones de personas. El diferencial se completa con la proliferación de los trabajadores por cuenta propia y la informalidad laboral creciente.


Hacia el 2010, la tendencia del capitalismo en Chile obra concentrando la propiedad, proletarizando formal, pero más informalmente a un gran número de personas provenientes del empleo ampliado de mano de obra femenina y juvenil, cuyo precio promedio de sueldo es ostensiblemente inferior que el de los asalariados hombres por las mismas tareas. Al respecto, la movilidad social en la actualidad no está asociada al ascenso social, sino, por el contrario, a la migración, la precarización de las relaciones contractuales, la flexibilidad laboral y la intensificación de la explotación. En este sentido, vale relevar la ausencia de derechos sociales adecuados, los cuales, simplemente, reproducen las relaciones polares de clase: una minoría tiene educación, salud, vivienda y recreación de “primer mundo”, mientras la inmensa mayoría está condenada a los mismos servicios, pero de “tercer mundo”.


Con un casi un 10 % de cesantía oficial en Chile producto de los efectos de la crisis capitalista, la contracción de la oferta laboral disminuye drásticamente el precio de los salarios; propala el endeudamiento plástico y usurero de las casas comerciales (las cuales han reconocido que ya más de la mitad de sus utilidades provienen de los préstamos caros, más que de la propia venta de mercancía tradicional). La gran mayoría de la gente en Chile no se endeuda para hacerse de mercancías suntuarias, sino para comprar los alimentos básicos en medio de la proliferación de supermercados altamente segmentados socialmente.


La organización del trabajo cada vez más fragmentada; leyes laborales antipopulares y que destruyen las posibilidades de organización sindical en cualquiera de sus formatos posibles (aun en ellos más inofensivos y con nimia capacidad de negociación); el endeudamiento asfixiante, y el control unidimensional de los medios de comunicación de masas (entretención barata que encabeza el panorama recreativo de las grandes mayorías), operan con violencia en el campo de la alienación social fundado en el miedo, el consenso forzado y la resignación.


De este modo, la lucha de clases se expresa soterrada y episódicamente, facilitando el aumento de una verdadera industria delincuencial –con división muy bien organizada de tareas-, conflictos laborales aislados que pocas veces alcanzan el reajuste salarial, multiplicación de psicopatologías ligadas a la incertidumbre, un movimiento popular que no alcanza a revelar sus intereses históricos y que es presa fácil del clientelismo político; la insatisfacción generalizada, el descrédito del debate y hacer en el ámbito público como automovimiento y regulación desde abajo; la desorientación y el subsecuente acuartelamiento en los intereses inmediatos de la sobrevida a escala individual.


Los diagnósticos (donde se incluyen vergonzosamente estas mismas líneas) se multiplican a puerta cerrada, toda vez que se precisa de la construcción simbólica y resignificación –de acuerdo a los tiempos políticos y la propia conciencia popular- de los aspectos convocantes y que ofrezcan sentido contemporáneo a las claves de la emancipación social. Sobre lo último, la asociación entre ética y política es una matriz desde donde enarbolar la edificación del paradigma propio de la liberación de las mayorías.


Ahora mismo, las elecciones presidenciales y parlamentarias del próximo fin de semana han contado con la indiferencia más extendida desde el comienzo de los gobiernos civiles. La competencia entre tres candidatos estratégicamente de la Concertación (más allá del programa del candidato Arrate de la izquierda tradicional, finalmente llamará a votar por Frei en la segunda vuelta) y uno de la derecha convencional, ha provocado una suerte de confusión e indolencia electoral. Lo cierto es que iniciativas políticas anticapitalistas, como el MPT, pronto deben ser capaces de establecer superiores niveles de sintonía popular, superando la reagrupación inicial que lo justifica. Razón y fuerza siempre van de la mano. Y no hay más remedio que apelar al peruano luminoso, reunir y propiciar el movimiento real de los pueblos y los trabajadores territorializados en Chile, y provocar, una vez más, “la creación heroica”, ya no más copia, ya no más calco. Adiós manuales, facilismos y “vías rápidas”. Sólo lucha, inteligencia, disciplina y corazón.

Dubai: un síntoma, no un hecho aislado

Dubai: un síntoma, no un hecho aislado Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)


El ‘default’ de la deuda de un emporio semiestatal del emirato de Dubai fue despreciado enseguida como un hecho aislado, sin capacidad para alterar la llamada recuperación económica internacional. La crisis mundial, según los que piensan de esta manera, habría quedado irrevocablemente atrás. El error de semejante caracterización es, sin embargo, tanto de fondo como de forma.


Es que el ‘default’ en cuestión es algo más que un hecho aislado, es un síntoma. Todo el sistema bancario mundial se encuentra en la misma situación, no puede hacer frente a sus deudas. El FMI estima las pérdidas inevitables de los grandes bancos, hasta finales de 2010, en 3 billones y medio de dólares, pero sólo tiene en cuenta su balance público, no el sistema financiero satelital de esos bancos, que se encuentra fuera de las regulaciones estatales. Dubai señala hacia dónde va el resto, pues en definitiva fue dejado a la deriva por el emirato de Abu Dabi y por la Unión de Emiratos Árabes, que tienen enormes ingresos petroleros. Esta prescindencia estatal puso sobre el tapete la solvencia de las llamadas deudas soberanas, o sea las estatales, que se han incrementado enormemente como consecuencia de las operaciones fiscales de rescate y de la caída de los ingresos públicos.


También se confunden los que reducen la importancia del ‘default’ de Dubai a los 80 mil millones de dólares de deuda que ha acumulado, esto porque en el sistema financiero moderno cada dólar de deuda genera hasta 60 dólares de ‘derivados’, o sea la secuencia de contratos de seguros en cadena que se crean con cada deuda que se contrae. Es por eso que al minuto siguiente del anuncio del ‘default’, la tasa de riesgo de esos contratos ‘derivados’ se disparó hasta en un 30% –lo último que necesitan que ocurra los bancos y financistas endeudados.


No es por casualidad, entonces, que inmediatamente después del anuncio del ‘default’, los ojos de la prensa financiera se hayan vuelto a poner sobre Grecia. Un columnista muy bien informado del Financial Times no demoró en informar que la Unión Europea ya ha decidido no asistir al rescate de un ‘default’ griego, cuya deuda pública se acerca al 150% del PBI (esto suponiendo que no mienta, como Grecia seguramente lo hace). En su defecto, el flamante gobierno socialista a orillas del Egeo deberá recurrir al FMI, lo cual implica establecer un programa de despidos y reducciones de salarios como los que ya han ocurrido en Letonia y Lituania –donde la poda de los sueldos ha sido superior al 40% ¡en términos nominales! en solamente un año. Que Grecia soporte semejante hachazo está puesto en duda por todo el mundo, o sea que el gobierno corre el riesgo de caer antes d! e cumplir un par de meses en funciones. Italia e Irlanda no están muy distantes de los helenos; en el gobierno de Berlusconi se ha abierto una crisis contra la política de austeridad del ministro de Economía, Tremonti. Por ésta y por otras razones poco santas, ya se barrunta la caída de Berlusconi. La secuencia de los acontecimientos sigue el modelo de la depresión del 30: cae la Bolsa, luego no pasa nada, un día quiebra un banco de Austria –y todo al diablo. De nuevo, no hay que confundir el síntoma de una gangrena con la soledad de una picadura. La minúscula Dubai, después de todo, se ha visto forzada a retirar órdenes de compra de aviones a Airbus y a Boeing, por 20 mil millones de euros y nueve mil millones de dólares, respectivamente, que su compañía de aviación ya no necesita por la caída del turismo y de los negocios. Ahora se ha armado una flor de disputa por la apropiación la aerolínea de bandera de la ciudad-estado.


El ‘default’ aislado de Dubai no solamente encareció la tasa de interés de los contratos derivados en todas las plazas de Europa y en Estados Unidos. Afectó más que nada a los bancos ingleses y al Citi, los mismos que han sido los más golpeados por el derrumbe mundial. También suscitó un temblor de grado razonablemente elevado en los llamados países emergentes, que de pronto vieron como se disparaban hacia fuera los capitales golondrinas que habían ingresado en masa en los últimos meses. Como consecuencia, el dólar subió y el resto de las monedas, incluso el euro, comenzó a caer, con la excepción previsible del oro, que sube y no deja de subir con independencia de lo que ocurra con las monedas, esto porque es el reflejo de la tendencia al hundimiento de todo el sistema monetario. Dubai ha sido una advertencia para quienes apuestan al futuro radiante de Brasil, por ejemplo, pues cuando la gangrena vuelva a manifestarse, esos capitales saldrán en estampida por sobre todo en Brasil.


Existe una campaña publicitaria enorme para disimular el agravamiento de la bancarrota capitalista. Se magnifican y distorsionan datos y se los descontextualiza. Lo cierto es que la crisis de las hipotecas sigue y crece: se ha extendido a las residencias ‘prime’ y a las comerciales, de lo cual Dubai es un ejemplo, y que la gigantesca deuda llamada ‘estructurada’ –o sea que se emite contra el respaldo de hipotecas, obligaciones comerciales y tarjetas de crédito– está asentada en un pantano.

El bonapartismo K

El bonapartismo K

Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)

Contrariando la recomendación popular, el gobierno K ha decidido ponerle al mal tiempo peor cara: por eso ha amenazado con recurrir al veto del Ejecutivo todas las veces que lo entienda necesario para contrarrestar las votaciones adversas del Congreso, donde ha perdido la mayoría.


Como la oposición carece de los dos tercios para rechazar los vetos, Argentina entraría en la situación original de un régimen que no podrá gobernar por medio de leyes ni tampoco de decretos, sino por la omisión de unos y otros; incluso los decretos de necesidad y urgencia deberán enfrentar el obstáculo de una votación negativa a la hora de la convalidación legislativa. Como precaución, el oficialismo hizo sancionar, antes de la renovación de las Cámaras, la reforma política y la prórroga por dos años de la emergencia económica. La primera lo habilita para organizar sus planes para las elecciones de 2011; la segunda lo confina a gobernar con una escala inferior de recursos legales –las resoluciones ministeriales.


Semejante transformación en los métodos corrientes de gobierno autoriza a caracterizar al régimen que se inaugura en forma oficial el 10 de diciembre como un bonapartismo puro o extremo, es decir en disolución. La medianoche es el momento más oscuro de la jornada, pero al mismo tiempo el comienzo de la cuenta regresiva hacia la madrugada. La otra particularidad es que, luego de la cesión de derechos presidenciales del marido a la esposa, tenemos un bonapartismo siamés. Nada es más contradictorio con el bonapartismo que el mentor de ese bonapartismo haya pasado a ocupar una banca de diputado y, para colmo, en un bloque minoritario, pues en lugar de ponerse por encima de la refriega entre las fracciones burguesas en disputa (como hacen los bonapartes) ocurrirá lo contrario: será el blanco privilegiado de los huevazos. Néstor Kirchner no tuvo en cuenta que las candidaturas ‘testimoniales’ son para el otro mundo, no para éste. Una última característica de este bonapartismo, que nace senil, es que la burocracia sindical en la que pretende apoyarse es una fuerza completamente oxidada.


Sin Corte ni quebradas


La tardía consagración del bonapartismo K, que durante más de seis años había sido una insinuación neutralizada por el afán de crear un bloque de centro-izquierda, expresa el grado de descomposición del régimen político democratizante en su conjunto. Nada menos que la Corte escogida por los K en esos tiempos idos de la ilusoria ‘concertación plural’ está serruchando el esquema de poder del gobierno a fuerza de aplicar el mentado ‘estado de derecho’. Es así que, por estas horas, una jueza que cuenta con el aval de sus superiores está enviando a la policía para imponer por la fuerza, y a como dé lugar, la lista Celeste de Aeronavegantes, cuya victoria electoral en 2006 fue birlada por el fraude cometido por la burocracia de la kirchnerista Alicia Castro. Los extremos a los que tuvo que recurrir la magistrada obedecieron a que las burocracias K de Aerolíneas y LAN habían decidido apoyar su desconocimiento del fallo con un cese de los vuelos. Con la misma determinación, la Corte le quitó a la dirección del sindicato de judiciales el manejo de los códigos de descuento, que le daba el derecho a deducir de los salarios las cuotas por los préstamos requeridos por sus afiliados y cobrar las comisiones respectivas. Sin ninguna duda, también con el aval de la Corte, la mafia de Zanola ha ido a la cárcel sin derecho a la excarcelación, y se anuncian asimismo las detenciones de defraudadores similares en las próximas horas. Un ‘mani pulite’ judicial en Italia (manos limpias) destruyó literalmente a los viejos partidos de ese país, y algo parecido ha comenzado a ocurrir con Berlusconi desde que la Corte Constitucional de Italia declaró inválidas las leyes que protegían al cafishio de los cafishios de los innumerables procesos judiciales que tiene en su contra. El mismo juez Oyarbide, que tiene la causa de los medicamentos, procesa la referida al enriquecimiento del matrimonio presidencial. Los fallos de la Corte también han dado impulso al tema de la "libertad sindical" que la burocracia cegetista ha tomado como una provocación, pero ha ido incluso más allá en esta misma línea, pues acaba de impugnar un acuerdo entre representaciones sindicales opuestas, entre los trabajadores legislativos, que había tejido con paciencia Héctor Recalde, el ladero jurídico de Moyano, porque ese acuerdo no fue ratificado en asambleas de afiliados (!!!).


Bonapartismo subterráneo


El ejemplo más eminente de esta consagración de un bonapartismo en crisis (con parlamento y poder judicial en contra) es el acuerdo que armó el Ministerio de Trabajo con el Cuerpo de Delegados del Subte, con la intervención activa del ala K de la CTA. El acuerdo ignora el reclamo de inscripción gremial que solicitó el Cuerpo de Delegados hace más de dos años, a pesar de que el límite legal del trámite es de 90 días. Además establece una cláusula de ‘paz social’ que significa, entre otras cosas, que los delegados del Subte no recurrirán a la Justicia contra la demora en su reconocimiento. El ministerio busca, de este modo, mantener la tutela de la burocracia de UTA en el Subte y, en general, el apoyo del moyanismo. Sin embargo, como concesión a estas renuncias de los delegados, el acta los reconoce efectivamente ante el ministerio como tales y se compromete a gestionar ante la empresa los reclamos del Cuerpo de Delegados. El derecho al sindicato ‘simplemente inscripto’ ha sido canjeado por un compromiso político oficial de reconocimiento parcial del Cuerpo de Delegados como una suerte de semi-sindicato que gestiona reclamos (pero ante el Estado). La intención del gobierno es ‘comprar’ estabilidad política en el transporte, tanto con los delegados como con la burocracia de UTA. Es un equilibrio de trapecista. En la medida en que el grupo firmante del Subte se comprometió con la ‘paz social’, ha pasado a ser una de las patas del régimen bonapartista que necesitan construir los K. Entretanto, estos mismos K solamente podrán preservar esa ‘estabilidad política’ si logran un entendimiento con los Roggio en materia de tarifas y de subsidios; con los delegados, en materia de salarios y reivindicaciones; y con la UTA en el mantenimiento de su monopolio del convenio colectivo y en la posibilidad de seguir saboteando al Cuerpo de Delegados.


Los K pretenden neutralizar al Parlamento y a la Justicia mediante la burocracia sindical, y alargar su apoyo en el movimiento sindical entre las tendencias afines a Sabbatella o con vocación de colaboración de clases; lo mismo desarrolla con las empresas recuperadas, que han sido convertidas en apéndices del gobierno nacional o dependientes de él o de los gobiernos provinciales. Fracasó en Kraft cuando consiguió cooptar al PCR a costa de hacerle perder a éste la Comisión Interna. El rechazo en Kraft a la ‘paz social’ fue expresión de una elevada conciencia de clase; la aceptación de la ‘paz social’ en el Subte ha suscitado crisis y discusiones. En todos los casos, el núcleo de la cuestión no es puramente sindical sino político: la independencia del gobierno y la oposición a su armado bonapartista, o pasar a formar parte de un régimen político cuyo sustento es la defensa del capitalismo.


Aeronavegantes, legislativos, el Subte, la libre inscripción y el derecho a formar sindicatos son para el gobierno aspectos de una cuestión más general: la necesidad de superar los antagonismos entre la burocracia de la CGT y de la CTA, para juntarlos en el apoyo al kirchnerismo K. ¡Se ha comenzado a hablar de una suerte de confederación entre ambas –una central sindical "CGT-CTA"! ¡Quedaría superado el reclamo al reconocimiento de la personería gremial de la CTA! Las ‘conversaciones’ en curso ponen de manifiesto, por su sola existencia, el afán de montar un régimen de arbitraje que neutralice la oposición parlamentaria y judicial. El bonapartismo puede angostarse al punto de reducirse al Poder Ejecutivo y sobrevivir por la neutralización recíproca de las clases en pugna. Pero como régimen necesita el apoyo declarado de la burocracia de los sindicatos y de otras expresiones de colaboración de clases. Concurrir al sostenimiento de semejante régimen es mortal para la clase obrera.


Pero todavía tendrán que procesarse numerosas crisis para que el tándem CGT-CTA cobre siquiera una vida precaria, pues desde ya cuenta con la oposición de una parte de los ‘gordos’ de la CGT y del ala ‘social-constituyente’ de la CTA. Por sobre todas las cosas, sin embargo, cuenta con la ‘oposición’ de ‘la realidad’: crisis mundial y desocupación e inflación en aumento.


Volvió Duhalde


Cuando la mirada abarca un panorama más amplio, se percibe que el bonapartismo siamés es un recurso desesperado; como ocurre a veces en el ajedrez, "un lance". Es que la reciente reunión de la UIA ha dejado en claro una mayúscula ampliación del frente patronal de oposición al gobierno. La UIA, además, parece haber concluido un acuerdo con la Mesa de Enlace de la soja.


En los círculos capitalistas la deliberación es intensa, más aún que la que se dejaba ver en vísperas de 2001. Viejos aliados de los K han abandonado el barco –desde los pequeños, como De Mendiguren, hasta los mayores, como Fiat-Ratazzi. Los Duhalde se han puesto a la cabeza de una nueva conspiración. Es que el ‘modelo productivo’ expiró y el dólar para exportar ya no es recontraalto; el déficit fiscal impide el financiamiento y el subsidio al capital; y las medidas de protección que toman los K contra Brasil y China enfrentan a Argentina con los dos principales mercados de la exportación nacional. Las provincias se encuentran en quiebra y no conseguirán financiamiento simplemente porque se haya suspendido la ley de responsabilidad fiscal. En Argentina, la única garantía de pago es política, y el gobierno no es garantía suficiente para el capital, como lo demostrarían las intervenciones en TGN, Ausol, Metrogas y Papel Prensa. El presidente de la Corte, Lorenzetti, acaba de recordarle a los K que el principio del derecho, en Argentina, es la intangibilidad de la propiedad privada. Para hacer el canje con los bonistas, el gobierno recurre al aporte efectuado por el FMI en su pseudo moneda: los derechos especiales de giro. Es decir que le canjeará al Banco Central esa pseudo-moneda por dólares. Cuando los Dubai que se acumulan en el horizonte se transformen de nuevo en chubasco, los derechos de giro sólo servirán para ilustrar el salón de numismática del Correo.


La burguesía tampoco confía en que los K tengan resto para controlar a los sindicatos y al movimiento obrero, y por eso ven con mucho más que suspicacias las operaciones del ministerio de Trabajo (o del Social de Alicia Kirchner) con las burocracias y las internas y los delegados (o con los piqueteros). La burguesía no cree que estos métodos sirvan para imponer esa ‘paz social’, mientras 2010 se presenta como un año de intensas reivindicaciones sindicales y populares –incluso nacionales, como la defensa de la independencia de América Latina contra la nueva ofensiva yanqui.


La consigna


El bonapartismo K y sus agentes de la CGT y CTA están lanzados a desviar, ya que no pueden quebrar, la transición política hacia un movimiento sindical independiente, que sea puntal de la lucha política por un gobierno de trabajadores. Esta es la cuestión política central del momento. La ‘paz social’ no es un tecnicismo más en una discusión paritaria: es la atadura política a un régimen que necesita regimentar al movimiento obrero para, de un lado, neutralizar su disposición y capacidad de lucha y, del otro, servirse de él para imponerse a la oposición dentro de su misma clase social. En todos los casos nos lleva a la derrota: si fracasa, porque lo voltea la derecha; si triunfa, porque anula nuestra capacidad de acción autónoma. Más que nunca, la consigna es: conquistemos la independencia política del proletariado.

El Nobel de la Paz no es para Fidel Castro

El Nobel de la Paz no es para Fidel Castro Koldo Campos Sagaseta

Distintas personas, recogiendo proposiciones de muy diversos movimientos sociales, se están dando a la tarea de promover a Fidel Castro como Nobel de la Paz. Encomiable esfuerzo, sin duda. Yo, sin embargo, no voy a suscribir las listas de apoyo a semejante ofensa. Me consta que quienes respaldan la iniciativa no lo hacen con ánimo de insultar a Fidel Castro, pero ocurre que siendo el dirigente cubano uno de los seres humanos que más ha contribuido a hacer posible la paz, el Premio Nobel de la Paz no se lo merece él.
Fidel y el pueblo cubano llevan años ganándose el respeto de quienes en el mundo seguimos empeñados en soñarlo de otro modo, pero el premio Nobel no se creó para reconocer los esfuerzos que Fidel Castro y su pueblo vienen realizando desde aquel bendito fin de año en que comenzaron a reescribir su historia y la nuestra. El Nobel de la Paz no se otorga por los logros que en materia de salud, de educación, de respeto a los derechos humanos, entre otras virtudes, han puesto de manifiesto Fidel y su pueblo a pesar del infame bloqueo estadounidense que, como subrayan los avalistas de la candidatura, se prolonga por más de 47 años no obstante la general condena de todos los países, con excepción de Estados Unidos, Israel y las islas Palau, colonia occidental en el Pacífico que una vez al año y siempre por el mismo motivo se convierte en noticia.

Ignoro si lo hicieron desde su inicio y si acaso ésa fue siempre la intención de quien les dio el apellido pero, en cualquier caso, poco tardaron los premios Nobel en poner en evidencia sus vergüenzas con reconocimientos intolerables.

En Memorias del Fuego (II tomo) cuenta Eduardo Galeano algunos de los méritos que hizo el ex presidente estadounidense Teddy Roosevelt para obtenerlo: “Teddy cree en la grandeza del destino imperial y en la fuerza de sus puños. Aprendió a boxear en Nueva York, para salvarse de las palizas y humillaciones que de niño sufría por ser enclenque, asmático y muy miope; y de adulto cruza los guantes con los campeones, caza leones, enlaza toros, escribe libros y ruge discursos. En páginas y tribunas exalta las virtudes de las razas fuertes, nacidas para dominar, razas guerreras como la suya, y proclama que en nueve de cada diez casos no hay mejor indio que el indio muerto (y al décimo, dice, habría que mirarlo más de cerca) Voluntario de todas las guerras, adora las supremas cualidades que en la euforia de la batalla siente un lobo en el corazón, y desprecia a los generales sentimentaloides que se angustian por la pérdida de un par de miles de hombres... Este fanático devoto de un Dios que prefiere la pólvora al incienso, hace una pausa y escribe: Ningún triunfo pacífico es tan grandioso como el supremo triunfo de la guerra. Dentro de algunos años recibiría el Nobel de la Paz."

A semejante personaje siguieron otros de la misma ralea.

Desde 1901, que se creó el premio, hasta 1936, que se le concedió al argentino Carlos Saavedra, nunca había sido elegido un latinoamericano, africano o asiático. Todos los homenajeados con tan gloriosa distinción habían sido estadounidenses o europeos, como si la paz no dispusiera de otros acentos y no fueran estos más creíbles.

Tuvieron, de todas formas, que pasar otros 24 años para que en 1960 el sudafricano Albert Lutuli, aportara su nombre al esfuerzo de la paz convirtiéndose en el primer africano homologado como Nobel y en el segundo caso en 60 años en que los jueces no encontraron un presidente estadounidense a mano o un candidato europeo que cubriera el expediente.

Ni siquiera Mahatma Gandhi, que entre 1937 y 1948 fue nominado en cinco ocasiones, fue elegido en alguna. Y los lamentos por tan imperdonable olvido que, ante el clamor popular, años más tarde reconociera el comité de sabios que administra el premio, no sirvieron, de todas formas, para restituirle su derecho a quien, curiosamente y después de la paloma, más se ha utilizado como símbolo de la paz.

En Suecia, los responsables de elegir a los premiados, ignoran que el llamado Tercer Mundo, no por casualidad sino porque carece, precisamente, de la paz, la practica y la valora aún con más amor y constancia que Occidente. Quizás por ello, salvo algunas cuidadas y obligadas excepciones, como el vietnamita Lee Duc Tho en 1973, (compartido con Kissinger) Teresa de Calcuta en 1979, Pérez Esquivel en 1980, Mandela en 1993 o Arafat al año siguiente, los elegidos como Nobel de la Paz o han sido excelentes administradores de la guerra, Anwar el-Sadat en 1978, Gorbachov en 1990, Carter en 2002, Lech Walesa en 1983, Oscar Arias en 1987, Al Gore recientemente, o han sido destacados intérpretes de la barbarie y el terror. Y en este capítulo, siniestros asesinos como el estadounidense Henry Kissinger y los israelíes Simón Peres, Isaac Rabin o Menahem Begin, todos Nobel de la Paz, son el mejor desmentido a un premio que, lejos de honrar, envilece a quien lo obtiene.

Barack Obama, a los pocos meses de ser presidente del país que más enarbola la violencia como conducta, la tortura como terapia, el crimen como oficio, la guerra como negocio, se ha convertido en el último canalla Nobel de la Paz festejado, nadie saber por qué. ¿Por mandar más tropas a Afganistán? ¿Por multiplicar sus bombardeos? ¿Por llenar de bases militares Colombia? ¿Por propiciar el golpe de estado en Honduras? ¿Por celebrar tiranos con licencia?

Nominar a Fidel Castro al Nobel de la Paz sería tan absurdo como pretender que Silvio Rodríguez gane un Grammy, que a Eduardo Galeano se le otorgue el Cervantes o que Alfonso Sastre obtenga el Príncipe de Asturias.

Sé que el propio Fidel Castro va a declinar la posibilidad de que, a través de ese premio, se reconozca su valor, sus aportes, sus innegables méritos en relación con la paz y su irreprochable vida al servicio de la más hermosa y humana causa. Y no porque Fidel, repito, no sea merecedor de ese reconocimiento, sino porque nunca podría compartir con delincuentes como los descritos su acreditación como Nobel. Por supuesto que Fidel se merece ése y cualquier reconocimiento que quiera hacérsele, probablemente, al ser humano que en los dos últimos siglos más ha contribuido a la paz. El problema es que ese premio no se lo merece a él.

China se introduce al Socialismo del Siglo XXI

China se introduce al Socialismo del Siglo XXI Heinz Dieterich

Con motivo de la caída del Muro de Berlín, el ex Ministro de Educación de la República Popular China, Zhou Ji, comentó que el sistema socialista de corte soviético “no supo adaptarse a su tiempo”, hecho por el cual sucumbió ante el imperialismo de Estados Unidos. No se equivoca Zhou Ji. Fue la introducción del mortal virus del stalinismo en la genética del Socialismo del Siglo XX, el que destruyó sus “genes evolutivos”, provocando en sus Estados y liderazgos una cerrazón de ortodoxia mental que los llevó a la involución y posteriormente, al colapso.
Ante esa tragedia histórica es de importancia trascendental que una de las dos potencias dominantes del mundo, China, afirma que el Socialismo del Siglo XXI es el medio de superación de la crisis capitalista y que convoca al Congreso Internacional, “La crisis del capitalismo y su solución: el Socialismo del Siglo XXI”, organizado por la Asociación Mundial de Economía Política (World Association for Political Economy, WAPE) y la célebre Universidad del Pueblo, de China (Zhōngguó Rénmín Dàxué; Renmin University), los días 29 y 30 de mayo, 2010, en las afueras de Shanghai, en la ciudad de Suzhou.

La Asociación Mundial de Economía Política es una organización internacional científica con sede en Hong Kong, presidida por el brillante economista chino Enfu Cheng, quien preside, al mismo tiempo, la Academia de Marxismo de la Academia de Ciencias Sociales de China. El Consejo, el comité académico y otras instancias de WAPE están compuestos por economistas marxistas y científicos progresistas de los cinco continentes. Los últimos cuatro foros de WAPE tuvieron lugar en Shanghai, Shimane (Japón), Beijing y Paris, durante 2006 al 2009. Parte del financiamiento ha sido asumido por gobiernos chinos locales, si bien, los participantes internacionales financian sus boletos aéreos ellos mismos.

Los organizadores ofrecen también una gira de seis días por Shanghai-Xian-Beijing, posterior al Congreso, para que los participantes puedan conocer el origen fundacional de la civilización china (Xian); el contexto histórico de la constitución del Partido Comunista de China por Mao Tse Tung y su vanguardia (Museo del PCCh, Shanghai), y la China moderna, en la Expo Mundial 2010, en Shanghai; así como el Palacio del Pueblo, la Ciudad Prohibida y la Plaza Tian An Men, en Beijing. (Costo aproximado de 1000 dólares.)

El temario es amplio y actual e incluye tanto tópicos teóricos como prácticos-políticos, entre ellos la relación entre teorías de crisis post-keynesianas y marxistas; sindicatos y solidaridad trabajadora global; como transitar globalmente al Socialismo del Siglo XXI y salvar la civilización humana; el socialismo con características chinas y el movimiento del socialismo mundial; el papel de América Latina en el Socialismo del Siglo XXI; los elementos constitutivos del nuevo paradigma científico del Socialismo del Siglo XXI y sus programas regionales de transición, entre muchos otros. Para mayor información puede dirigirse al Prof. Xiaoqin Ding, Subsecretario General de WAPE (wape2006@gmail.com) y organizador ejecutivo del evento, o, también (en español y alemán), al brpp.sucre@gmail.com y nuestra portal www.socialismoxxi.org.

WAPE convoca a todos los interesados a participar en el evento y los invita a colaborar con su nueva revista World Review of Political Economy (WRPE), que se publicará a partir de marzo 2010, en la prestigiada editorial londinense Pluto Press (ver: www.wrpe.org). Nuestras organizaciones, el Bloque Regional de Poder Popular (BRPP), fundado en 2006 en Sucre, Bolivia; y Scientists for a Socialist Political Economy (SSPE), fundado en 2008/9 en Barquisimeto/Caracas, Venezuela, apoya la convocatoria y participará con unas quince ponencias de compañer@s de Venezuela, México, Brasil, Noruega, Alemania y Cuba, entre ellas: Implicaciones de las teorías de complejidad para el Socialismo del Siglo XXI; Problemas de derivación de los valores de trabajo a partir de los datos de las Cuentas Nacionales tradicionales, basados en precios; Programa General de transición hacia la Economía Política del Socialismo del Siglo XXI en América Latina (Caracas, 2008); Programa General de transición hacia la Economía Política del Socialismo del Siglo XXI en la Unión Europea (Berlin, 2010); Convergencias y divergencias en las estrategias alimentarias de China y América Latina; Las tres fuentes del Socialismo del Siglo XX de Lenin y las seis fuentes del Socialismo del Siglo XXI.

Zhou Ji cerró su discurso diciendo que el comunismo sigue siendo la única alternativa viable frente al capitalismo, “de corte siempre imperialista contra los pueblos del mundo”. Al Bloque Regional de Poder Popular y Scientists for a Socialist Political Economy les parece evidente esta doble verdad: el imperialismo como enemigo de la humanidad y el Socialismo del Siglo XXI como su única alternativa.