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T r i b u n a c h i l e n a

Opinion

Estado del arte en Chile

Estado del arte en Chile Andrés Figueroa Cornejo

1. Desde el terremoto-maremoto, al menos la población de la zona centro sur del país está gobernada por el trastorno de estrés postraumático por razones obvias. De pocas cosas distintas se habla en la calle, el trabajo, la familia, los colegios, las universidades, los barrios y el transporte público. Abundan las conjeturas, los adivinos inescrupulosos, los discursos con retaguardia más o menos científica, cierta retórica callejera aparentemente religiosa y osadamente apocalíptica. Como los adultos tienen miedo, los niños están angustiados. Y como empezaron las clases escolares, los profesores se han convertido en contención psico-social frente al pavor de los niños y jóvenes, en medio de repetidas simulaciones de emergencia para preparar a los estudiantes ante cualquier eventualidad. Hay niños, de hecho, que prefieren estar en el colegio que en su casa. Naturalmente este servicio de humanidad profesoral no está considerado en la evaluación docente.


2. El terremoto-maremoto es, obviamente, una variable exógena al orden capitalista en Chile. De hecho, los militares y las instituciones asociadas a la catástrofe de este tipo tuvieron una reacción tardía y su eficacia ha sido cuestionada transversalmente por la ciudadanía. Fueron asaltados por sorpresa. En concreto, los primeros días después del mega sismo, reinó el terror, la paranoia amplificada, la falta de ayuda, el desorden institucional por arriba y la incertidumbre y el miedo, por abajo. Paulatinamente la ayuda estatal comenzó a distribuirse en zonas específicas dañadas por la tragedia. Sin embargo, entre la región del Maule y la del Bío-Bío (epicentros del sismo) existen alrededor de 1.800 localidades, caseríos, poblados, comunidades. La mayoría de ellas ha debido auto asistirse a través de la solidaridad ancestral y la genética cooperativa de los pueblos. Otro conjunto de territorios han sido sujetos de ayuda de organizaciones sociales, políticas, jóvenes, voluntariado con sensibilidad, sindicatos, bajo la consigna “Sólo el pueblo ayuda al pueblo”. Pero simplemente, en general, por arriba y por abajo, la ayuda resulta insuficiente. Es obvio que la calidad y sentido de la cooperación es totalmente inversa desde el Estado corporativo y subsidiario que desde la base social de inspiración emancipadora. Los de arriba requieren de la “normalidad” o bien utilizarán los efectos sísmicos para volver a la paz social y gobernabilidad incuestionable que demandan sus utilidades y emplearán la “reconstrucción nacional” para beneficio de las inversiones resumidas en la apropiación privada del trabajo colectivo; mientras, por abajo, los objetivos se asocian a una ética y política ligada al rearme del poder del pueblo.

En Chile, debido a las enormes desigualdades existentes, cuando llueve no todos se mojan. El 20 % más acaudalado de la población ha resistido sustantivamente mejor los efectos devastadores del sismo, mientras el 80 % restante –incluido los sectores medios que subjetivamente no se siente “pueblo”- han sufrido con ferocidad la embestida telúrica. Por arriba, las recriminaciones están a la orden del día; y por abajo, las fuerzas sociales organizadas de los trabajadores y el pueblo hacen esfuerzos enormes, en un conjunto integral que refleja al desnudo las descompensaciones todavía estructurales entre la mayoría que padece el capitalismo y los capitalistas.


3. De acuerdo a informaciones del gobierno de Piñera, las pequeñas y medianas empresas son las que más han utilizado las facultades legales para despedir trabajadores sin indemnización alguna. Aquí se habla de trabajadores con contrato al día, lo cual corresponde sólo a una fracción del empleo asalariado en Chile. Así, la fábrica textil Bío Bío ha despedido a 160 trabajadores; en Rancagua, 300 personas de Casino Monticelli; 160 de la cadena de alimentos Versluys de la Octava Región; en Asmar ya suman más de mil, los que pueden llegar fácilmente a 3.200 a fines de marzo; y 160 estibadores del Puerto de Talcahuano. 3 mil trabajadores de la termoeléctrica Bocamina II de Coronel quedaron en la calle. En general, según cifras oficiales, 27 mil pescadores entre las regiones de Valparaíso y la Araucanía no realizan sus faenas habituales. Sólo en la región del Bío Bío, los perjudicados directamente son 17 mil pescadores.

Todavía es muy temprano para cuantificar la destrucción de empleo devenido del terremoto, o aprovechado como argumento del capital para despedir gente. Lo único claro es que los números aumentan en tanto pasan los días.


4. Hace algunos días, Sebastián Piñera se refirió a algunas medidas contempladas en su plan de emergencia. En concreto dijo que se “favorecerá la autoconstrucción y fomentaremos la industria chilena de la construcción tanto de las viviendas tradicionales como prefabricadas, para lo cual ya estamos con muchas organizaciones para importar viviendas prefabricas”. Las medidas anunciadas son baratas, precarias, extraordinariamente transitorias, y van de la mano con eventuales endeudamientos (y las condiciones de la deuda) con el BID y otras instituciones rectoras del capital imperialista. Las viviendas prefabricadas de las que habla Piñera cuestan alrededor de 930 dólares cada una y, sin duda, malamente enfrentarán la crudeza del invierno en las zonas castigadas por el terremoto. Lo demás, corresponde a subsidios a la industria de la construcción y paliativos misérrimos en esta hora dura.


5. De acuerdo a los índices de la economía para la vitrina internacional, que jamás para la social, el PIB registró una caída de 1,5 %, el 2009. El sector pesquero bajó un 12, 2 % respecto de 2008, y la industria se contrajo un 7 %. Santander, Banco de Chile, BCI y Corpbanca (instituciones que hegemonizan el mercado bancario que opera en Chile), vivieron la contracción de créditos debido a los números del desempleo, y a que “la calidad crediticia de los clientes bajó y los bancos fueron más selectivos para entregar dinero.”

Sin embargo, luego del terremoto, las expectativas de crecimiento, según diversos analistas (sistémicos), se redujeron de un 4,5 % a un 3, 5 % para el 2010. La mitad del capital comercial agrupado en la Cámara de Comercio estima que sus ventas se derrumbarán este año. Por otra parte, las coberturas adicionales de los seguros ligadas a terremotos aumentaron entre un 30 % y un 70 %.


6. Sólo el 28 % de la industria cuprífera está en manos del Estado. El 72 % es privada y paga un impuesto específico al Fisco de un simbólico 5 %. Los asesores de Piñera estudian acordar con el cobre privado aumentar el impuesto a un 8 %, con una invariabilidad hasta el 2030. La extensión de la invariabilidad del impuesto se explicaría para asegurar a las mineras privadas que no habría un aumento impositivo antes de esa fecha (20 años “de tranquilidad” desde ahora).

Por su parte, el presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (la patronal SOFOFA), pidió al gobierno que “no se recurra a alzas de impuestos para financiar la reconstrucción”. A lo anterior, se suma, desde el Ministerio del Trabajo, encabezado por Camila Merino, que en algunas empresas “no se justifica” la creación de sindicatos.


7. Desde el mundo de los trabajadores y los pueblos, la unidad política de las organizaciones y sectores anticapitalistas se vuelve un imperativo de estatura histórica. Es imprescindible arruinar demoledoramente la diáspora de empeños fragmentados, que todavía sumados, representan recién el titular hacia la construcción de una alternativa política independiente de la derecha tradicional y la Concertación. Destruir el egoísmo, el sectarismo, el vanguardismo autoproclamado, entre otras patologías políticas, requieren de medicina generosa y claro horizonte estratégico. Ahora mismo, ya se apuran readecuaciones respecto de los diagnósticos e incipientes plataformas de lucha, algunas de carácter programático, para enfrentar el terremoto, a la derecha tradicional y a la Concertación. Aquí está en juego la convicción de mayorías y poder para que en el futuro gobiernen los trabajadores y los pueblos. Las rencillas nimias, al tacho de la basura. La reunión de voluntades, a la orden del día.
24 de marzo de 2010


Que se derrumben los sentidos comunes y se reconstruyan las comunidades: Reflexiones a partir del terremoto y maremoto en Chile

Que se derrumben los sentidos comunes y se reconstruyan las comunidades: Reflexiones a partir del terremoto y maremoto en Chile Daniel Brzovic, Rodrigo Cornejo, Juan Gonzalez, Rodrigo Sánchez, Mario Sobarzo.

1. ¿Cuál es la estructura pública para enfrentar catástrofe en Chile?

La élite política de nuestro país se ha preocupado de decirnos una y mil veces que “las instituciones funcionan”, pero nadie indica la calidad ni las competencias de esas instituciones. Sin dudas, el reciente movimiento telúrico que sacudió el país puso de manifiesto el hecho que en Chile no existen organismos públicos que sean capaces ni de preparar respuestas oportunas a las catástrofes, ni de responder de manera efectiva luego de producirse una como la que acabamos de presenciar.

El día 27 de febrero a las 03:34 hrs. se produce un terremoto de grado 8,8 medido en la escala de Richter, en la zona centro sur del país. Al mismo tiempo se desata una serie de desaciertos, inoperancias, despreocupaciones e irresponsabilidades por parte de los organismos que demostraron que la clase política de nuestro país aún es un gato con ganas de ser jaguar. Sólo seis minutos más tarde se conocía el epicentro (a unos 90 kilómetros al noroeste de la ciudad de Concepción, es decir en el Océano Pacífico), sin embargo el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile (SHOA), organismo que tenía a cargo los instrumentos técnicos para evaluar si hay o no un maremoto, no sólo no funcionó, sino que además no dio aviso ni siguió el protocolo existente . El otro organismo de Estado, se denomina ONEMI, la Oficina Nacional de Emergencia, este organismo en todo momento indicó que no había maremoto. Hoy, por voces de los sobrevivientes, sabemos que a las 3:52 se produce la primera ola, de un total de tres. La última ola se produce a las 06:32 hrs. Alrededor de una hora después el subsecretario del Interior descartó la posibilidad de tsunami. Esto pese que el Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico (PTWC), de los EE UU, situado en Hawai, ya a las 3:46 se comunicó con el SHOA indicándole: “… Un terremoto de estas dimensiones tiene el poder de generar un destructivo tsunami que puede golpear las costas cercanas al epicentro. La autoridad debería tomar una acción apropiada en respuesta a esa posibilidad”. Sin embargo, el marino de turno no hablaba inglés. Dos minutos más tarde un científico del PTWC, el Dr. Víctor Sardiña, le señala en español al SHOA que dieran información para avisar al resto de los países del Pacifico. Una hora más tarde el mismo científico advierte al SHOA que “las lecturas del nivel del mar indican que un maremoto se generó” y dieron alerta a los países del Pacífico Sur. En Chile, sólo dos días después el ministro de Defensa reconoció que se había producido un maremoto en nuestras costas. ¿Quién responde no sólo políticamente por este “error-horror”, sino que jurídicamente ?

Hasta el momento, lo que nos indican los organismos chilenos (SHOA y ONEMI) es que era imposible comunicarse entre ambos. De siempre, se ha intentado decir que la telefonía móvil, fija y la provisión de Internet (es decir, la tecnología de conectividad comunicacional), de carácter privada en su totalidad, eran de las mejores del mundo. Y no funcionaron . Digámoslo de esta manera: aunque suene ideológico, el Estado más neoliberal del mundo se atrevió a construir esta respuesta para una catástrofe que los científicos chilenos de la Universidad de Chile ya habían anunciado el año 2008 .

Las vergonzosas negativas para asumir la responsabilidad técnica y política contrastan con la imagen de un Chile que despega al desarrollo y que hace muy poco ingresó a la OCDE.

2. La ofensiva del lucro y la especulación

En comparación con la patética respuesta del aparato estatal y la escasa articulación de las redes sociales, ha sido impresionante la capacidad del gran empresariado para recuperar con creces sus pérdidas y articular una nueva estructura para extraer aún más ganancias a partir de esta dolorosa catástrofe. Los medios de comunicación, de los cuales este sector de Chile es dueño o financista, han cumplido un papel fundamental en este aspecto.

El negocio de los supermercados y la escasez de alimentos
El día de la tragedia quedó patente la incapacidad del estado de construir una red de acopio y repartición de alimentos, medicamentos, ropas y otros bienes de primera necesidad. Estos son propiedad de las grandes cadenas de supermercados, farmacias y retail. Pese a que las cadenas de frío se habían roto, con lo cual muchos alimentos comenzaban a descomponerse, ninguna de las grandes cadenas de supermercados Cencosud (Jumbo – Santa Isabel), Wal-Mart (Líder), Unimarc y Supermercados del Sur activó mecanismo alguno de repartición de alimentos. Tampoco el estado pudo, ni quiso expropiar mercaderías para satisfacer las urgentes necesidades de las víctimas. Lejos de aquello, la repartición masiva de alimentos fue recién anunciada para el día lunes (tres días después del terremoto) luego de una reunión del día anterior entre el gobierno y los principales ejecutivos de las cuatro cadenas: Horst Paulmann (Cencosud), Enrique Ostalé (Wal-Mart), Pablo Vega (Unimarc) y Gonzalo Dulanto (Supermercados del Sur). Días después la prensa publicaría la cifra aproximada que pagó el gobierno en la primera compra a los supermercados de las regiones VII y VIII: 10 millones de dólares . La misma prensa cita a uno de estos altos ejecutivos que reconoce que “en un fin de semana de alta demanda, los supermercados de todo Chile logran vender casi 40 millones dólares” . Negocio redondo. ¿Por qué no se recurrió a la vasta red nacional de feriantes, productores agrícolas y centros de distribución de alimentos para comprar canastas a precios radicalmente más baratos, como lo sabe todo Chile, y así evitarse los precios inflados que justifican la plusvalía del empresariado?

Otra gran fuente de ganancias fue el cobro de seguros por las pérdidas generadas en los difundidos “saqueos”. El hecho de que los medios de comunicación de masas fomentaron los saqueos fue reconocido explícitamente por Paulmann. El discreto empresario pidió una “cuña” a los canales de TV para decir lo siguiente: “cuando se habla mucho de saqueos, la gente va a hacer saqueos por que se da cuenta que son posibles, es peligroso hablar mucho de los saqueos”.

Por eso no extraña el llamado al “orden” y la salida de las FFAA a la calle. La lección del terremoto no puede -no podemos permitir- que se concentre en la necesidad del “orden” como prioridad. La prioridad eran y siguen siendo las necesidades vitales de la gente: comida, agua, techo, salud. El orden, en cambio, fue un vulgar sinónimo de la garantía de la propiedad privada. Esta respuesta a los saqueos sobre su propiedad –por sobre la vida de las personas- es la expresión desnuda de la necesidad extrema de control que tienen los administradores del poder y los propietarios-empresarios del país. Cualquier otro escenario de caos, sea una desbandada espontánea como ahora, sea mañana una manifestación soberana de libertad de la gente, tendrá exactamente el mismo resultado.

Las inmobiliarias y el sistema financiero

Los chilenos tenemos rabia con las inmobiliarias que, teniendo enormes ganancias, han colapsando urbanísticamente barrios enteros y dejando a la gente que compra sus departamentos en la más absoluta indefensión. Ocurrió con las casas COPEVA, que se llovieron completas hace algunos años (y que eran propiedad del hermano del último ministro del interior del gobierno de Bachelet, Edmundo Pérez), ocurre con los remates de propiedades de las familias que no pueden seguir pagando los dividendos usureros y está ocurriendo ahora con los edificios derrumbados o con daño estructural. La Cámara Chilena de la Construcción (el gremio de los empresarios del rubro) aún no termina el catastro de edificios dañados, pese a que la prensa habla de cerca de 50 edificios, casi todos recientemente entregados . Paralelamente hace llamados a la tranquilidad, como el que realizó el presidente de la Cámara de la Construcción Lorenzo Constans, quien señaló a propósito de los edificios inclinados en distintas ciudades de Chile que “hay edificios que están inclinados, el ejemplo más claro es la Torre Pisa, que se ha mantenido por siglos en pie y, por lo tanto, creo que es conveniente analizarlo con un profesional adecuado”. Sin comentarios. En la misma declaración Constans, solidarizó con el dueño de la inmobiliaria Río Huerquén, el presidente de la Cámara de la Construcción de Bío-Bío, Juan Ignacio Ortúzar, quien renunció a su cargo cuando se supo que esta inmobiliaria y Socoval (también de su propiedad) construyeron y vendieron el edificio Alto Río de Concepción que se desplomó completamente, generando heridos, muertos y gran impacto en la ciudadanía por las graves falencias en su construcción. Constans también felicitó al intendente de Santiago recientemente nombrado por Sebastián Piñera , Fernando Echeverría, socio de la constructora Echeverría e Izquierdo, que tiene, dos edificios nuevos, a punto de derrumbarse en Concepción y Santiago, como él mismo reconoció. Es el mismo Fernando Echeverría que, hace algunos años, cuando postuló a la presidencia de la Confederación de la Producción y el Comercio CPC (la multi gremial de los grandes empresarios Chilenos) afirmó que “ es importante hacer un gran pacto nacional pro empleo que permita por ejemplo, limitar los aumentos salariales, o reducir los pagos de las leyes sociales, etc” . Va quedando claro a que se refería Piñera con “una nueva forma de gobernar”.

Por otra parte familias de las principales ciudades afectadas comienzan a denunciar que se acercan a ellos las principales constructoras e inmobiliarias ofreciendo comprarles sus terrenos a precios que no pasan de un 25% de su valor original, con el objetivo de “entregarles dinero inmediato para que vuelvan a surgir”. Es la especulación sobre los suelos y la vida de las personas por el mercado inmobiliario.

Para no dejar de asombrarse, las principales agencias aseguradoras y el presidente de la asociación de bancos Hernán Somerville, anunciaron que los dividendos hipotecarios de todas las viviendas van a subir de precio después del terremoto, pues será obligatorio que los créditos incluyan una póliza contra sismos. Nuevamente nos enteramos que en este país no se necesitan leyes, ni debates legislativos para aumentar las ganancias. Los grandes empresarios lo tienen claro. Ellos estiman que lo que se paga de seguros en los créditos hipotecarios debiera subir cerca de un 30%. Además, Antonio Latorre, gerente general de la agencia aseguradora Creditaria, declaró a “El Mercurio” que “la tasa de seguro será más cara en segmentos de vivienda de menor valor, porque tienen más riesgo”. ¿Un reconocimiento implícito de que las construcciones en barrios populares son de menos calidad que las de los barrios de la elite? ¿Un lapsus involuntario?

Concientes de la difícil situación por la que pasan cientos de miles de familia, los cinco grandes bancos del país lanzan un ofertón de créditos de consumo para enfrentar la catástrofe. El gerente general del Banco Santander, el español Emilio Botín (irónico apellido) de visita por Chile afirmó que su banco dispondrá de un fondo de 3200 millones de dólares para realizar “créditos solidarios”. La donación de los bancos a la mediática teletón del terremoto no alcanzó los 500 mil dólares.

Las campañas de ayuda como generación de ganancias

Muchos chilenos no comprendíamos por qué las campañas de ayuda y recolección apoyadas por la televisión no podían iniciarse antes que llegará a Chile el animador de televisión Mario Kreutzberger “don Francisco”. Después nos enteramos por la prensa que el diseño de la llamada “teletón del terremoto” se realizó en una reunión de la multi gremial de los grandes empresarios en la sede de la Confederación de la Producción y el Comercio el día jueves 4 de marzo . Los mismos grandes dueños del capital que han sido nombrados en este artículo tuvieron un inédito protagonismo mediático en esta “teletón”. Permanentemente algunos de sus representantes ocuparon dos de los doce puestos de telefonistas que recibían los llamados de ayuda televisada. Algo inédito en la historia de las “teletones chilenas” . “Estamos impresionados con los 60 millones de dólares que se lograron recaudar (30 mil millones de pesos)” afirmó Cesar Barros de Salmón Chile. Lo que no dijeron los señores Barros, Somerville, Paulmann, Constans, etc., es que para muchos chilenos resultó chocante el nuevo ejercicio de lucro con la desgracia del pueblo, expresado en los llamados tipo “compre una frazada en nuestra tienda y nosotros regalamos otra” o “regalaremos un antigripal o paracetamol si se compran determinada marca“, en tal o cual farmacia. Tampoco dijeron que el descuento de impuestos por donaciones alcanza un17%, y que recientemente anunció el presidente electo Piñera que espera aumentar este porcentaje a través de una nueva ley de donaciones. Tampoco dijeron que la magnitud de los daños del terremoto y maremoto se calcula entre 20 mil y 30 mil millones de dólares. Cifra exorbitante, que dista muchísimo de las donaciones que realizaron en la teletón, pero que se acerca a las cifras de las ganancias empresariales. La sociedad de inversiones Luksic declaro a “El Mercurio en el mes de enero que contaba con 500 millones de dólares para invertir fuera de Chile. La venta de las acciones de la Línea aérea LAN Chile pertenecientes al presidente electo Piñera es un caso aparte. El 25 de febrero vendió en la bolsa el 6.4% de las acciones de LAN en más de 375 millones de dólares, el lunes siguiente al terremoto Piñera decide diferir la venta de las demás acciones en su poder por que estaban bajando en la bolsa . El día 9 de marzo vende el 8.5% de las acciones LAN en la suma de 514 millones de dólares. Aún quedan en poder de Piñera el 11% de las acciones LAN, por lo que se calcula que con la venta de todo este paquete accionario recibirá más de mil doscientos millones de dólares, que constituyen menos del 50% de su actual patrimonio reconocido. Todas estas cifras hacen irrisorias los 60 millones de dólares juntados “mediáticamente” en la Teletón y hacen aún más significativo para nuestro país, el noble gesto del presidente y vice -presidente Boliviano quienes donaron la mitad de su sueldo a Chile. ¿Que significado puede tener esto para el rico empresariado Chileno, empezando por nuestro presidente Sebastián Piñera?

La creencia de que las formulas del lucro y el ejercicio financiero son la mejor táctica de ayuda eficiente, se instaló junta a la imagen de que instituciones ligadas a la jerarquía de la Iglesia como “Un techo para Chile” y el “Hogar de Cristo” (ambas jesuitas) son los únicos brazos de solidaridad que tiene el país, invisibilizando a las comunidades locales, que pese a toda su desarticulación y falta de reconocimiento, hicieron la diferencia entre la vida y la muerte, el hambre y la solidaridad, el miedo y el apoyo durante y después del terremoto . Las comunidades se reorganizan incesantemente, sobre todo donde “el capital circulante” gobierna sin contrapesos, es la única forma de subsistir . La “ayuda” articulada desde el gran capital en alianza con el Estado, no apoya la construcción de lo público y las redes sociales. Explícitamente este gran mecanismo oficial de ayuda desconoce a las organizaciones sociales en los territorios e insiste en entregar canastas individuales para cada familia, haciendo mucho más lentos los procesos de entrega de ayuda y fomentando el individualismo. Decenas de miles de jóvenes se lanzaron a apoyar las diversas campañas de colaboración, es de esperar que un porcentaje importante de ellos, reconozca, aprenda y fomente la reconstrucción a partir de las organizaciones sociales, los proyectos colectivos y los sentidos públicos. Existen hoy en Chile dos proyectos de reconstrucción radicalmente distintos, uno que espera apoyarse en la organización y la participación popular, otro que espera perpetuar el individualismo y la desarticulación y de paso aumentar aún más las increíbles ganancias de la burguesía chilena depredadora y destructora tanto del tejido social, como del medio ambiente, y de la calidad de vida . ¿Es la burguesía y la oligarquía chilena, la facción más peligroso del lumpenaje?

3.- El lumpen, los saqueos y la “crisis” de la estructura social

A 24 horas de sucedido el terremoto el espectáculo había cambiado para la televisión. Del impacto del 2º terremoto más grande ocurrido en Chile se pasó a denunciar el pillaje que le había seguido. El énfasis comunicativo pasaba a ser definido por los grupos de poder. La primera en hablar fue la alcaldesa de la ciudad de Concepción, representante de la derecha más conservadora (militante UDI, supernumeraria Opus Dei), quien llamó al Gobierno a declarar el estado de sitio en su ciudad. El estado de sitio es una excepción constitucional de tipo político, que restringe las libertades básicas y es distinto del estado de emergencia, en los que el Estado está autorizado a limitar los horarios de movimiento y disponer de todas las fuerzas y recursos de la(s) zona(s) afectada(s), pero se mantienen los medios informativos, el derecho de reunión, etc. El 1º necesita de un acuerdo con el Congreso, el 2º es declarado por el ejecutivo.

Los saqueos hechos a grandes conglomerados comerciales, comercios locales e incluso a algunos hogares afectados por la tragedia, se ha instalado como otro hecho relevante en el análisis político de la catástrofe, hecho por los medios y políticos neoliberales. La figura del saqueo y el lumpen individualista y “desalmado”, se confunden en una asociación simplista, que hoy incide problemáticamente, en las consecuencias sociales y políticas que pudiesen tener estos hechos, calificados hoy de “vergüenza moral” e incluso “cataclismo social”. Tal análisis tiene una única respuesta posible: la seguridad permitirá controlar a este monstruo que esta latente en la población . La militarización del territorio, el aumento de las penas ya son un hecho justificado por el evento, y la condena moral del robo en todas sus manifestaciones se impone, sin mayores análisis de un fenómeno que, en este contexto, tiene alta complejidad.

Este “cataclismo social”, o “desastre moral” puede ser eje de un problema, que como señala Manuel Antonio Garretón (premio nacional de Ciencias Sociales) es el principal problema político que se puede extraer de esta catástrofe. La llamada crisis de cohesión social, de colectivo, de sentido público no es más que la falta crónica de los beneficios de vivir en colectividad, que tradicionalmente garantizaba el Estado y que hoy el mercado ha pervertido en pos de la ganancia incesante de unos pocos. La ausencia de asistencia efectiva y eficiente, de solidaridad pública, de respeto ciudadano y de una educación liberadora no dejan más remedio que la reacción heterogénea de la turba que incitada por el hambre, la impotencia cotidiana contra los grandes conglomerados y por los medios de comunicación, asaltó los grandes almacenes de las ciudades los primeros días después de la tragedia.

La estigmatización del hecho no se hizo esperar, constituyéndose la imagen lumpenesca”, asociada a un individualismo extremo que, como se ha ido develando, no corresponde a la mayoría de los sectores populares, quienes se han defendido sin encontrar espacio en los medios de comunicación de masas .

¿Quién es lumpen en esta situación de catástrofe? El origen de este concepto esta en Karl Marx y su reflexión en el libro “18 Brumario”. En ese entonces Luis Bonaparte se hacía del poder apoyado en una clase que a juicio de Marx, podía llamarse el lumpen –proletariado. Una heterogénea comunidad de personas que, desde el mismo Luis Bonaparte hasta el más inescrupuloso delincuente habitual, sólo tenían en común el afán de aprovecharse del poder político para su beneficio, a costa del trabajo de los demás. Tal grupo se organizó tras Napoleón, proveniente de diferentes clases sociales y sirvieron al líder que compartía con ellos el afán parasitario y el desprecio por la Republica.

No son los desarrapados, ni los sectores marginalizados de hoy, que se ven obligados a robar, lo que podemos llamar lumpen. Para ser precisos, son los que sostienen una actitud aprovechadora y miserable, basada en el oportunismo y el desprecio a la comunidad, debido a “la necesidad de beneficiarse a costa de la nación trabajadora”.

¿Se puede hablar de lumpen hoy? La turba heterogénea que asaltó los supermercados en busca de comida y otros enseres no puede ser llamada lumpen. ¿Es lícito que los medios de comunicación, sus los rostros de televisión, que lucran con la publicidad, llamen lumpen a un trabajador que escapa con un televisor? ¿Calificando que esto no es un recurso de primera necesidad? ¿Que tipo de análisis mediocre es este?
Es un parasito oportunista aquel rostro que lucra con la generación de necesidades superfluas y le lava el rostro a las empresas, es lumpen nuestro nuevo presidente que especula con las acciones de sus empresas mientras sostiene ser un servidor público. Así en esta categoría caben todos los que están lucrando con la catástrofe y nuestra disminuida fuerza estatal y comunitaria para enfrentarla: empresarios inmobiliarios, empresarios del retail, comerciantes inescrupulosos, etc. El terremoto dejó al descubierto el rostro de una sociedad dejada en manos del mercado.

4.- Depredación e individualismo

El individualismo extremo mostrado por muchos ciudadanos, no todos ellos personas marginalizadas, muestra el rostro menos afortunado de nuestra educación, impregnada de competencia y temor a la incertidumbre y a los demás. Las condiciones brutales a las que el neoliberalismo somete a las formas de vida, se vuelven insoportables en términos psíquicos. Por una parte, la responsabilidad por los fracasos cae en el propio individuo; se le solicita una atención constante, larga e intensa a los procesos productivos y de trabajo; se lo expropia de todo tiempo libre que pudiera generar disidencia intelectual; se lo estupidiza por los Medios de Comunicación de Masas; se lo aísla y expropia de los vínculos sociales que podrían entregarle seguridad psíquica; se lo fragmenta en ámbitos de vida (trabajo-hogar-transporte-amistad-pareja-hijos) que operan con lógicas diferenciadas y, a veces antagónicas .

El capellán de Un Techo Para Chile, Felipe Berríos instaló la figura del doble terremoto. Para él, detrás del terremoto físico emergieron fisuras en la sociedad chilena que necesitan repararse. El egoísmo como aglutinante social es muy pobre . Algunas explicaciones de los saqueos han remarcado que la comparación entre el terremoto de Haití y el de Chile, muestra una sociedad sin estado mientras en el nuestro existiría un Estado sin sociedad. ¿Qué pasó con esa rica sociedad que era capaz de involucrarse humanamente con los problemas de ella? ¿Cómo llegó a convertirse en una que lo hace con una pantalla de por medio? ¿Cómo es posible que hayan existido más medios de comunicación críticos y responsables en el manejo de la información el año 1985, en plena dictadura, que el 2010? El año 1960 en el terremoto más grande que ha vivido Chile, con menos recursos, podían movilizarse las empresas públicas para evitar que la capa de lodo y piedras que habían generado una represa natural colapsaran debido a las lluvias torrenciales que afectaban a Valdivia, después de terremoto . No es raro, en aquella época éramos una sociedad pobre, pero digna.

El avance del neoliberalismo es brutal. El Neoliberalismo construye anticomunidad y reprime los vínculos sociales. En Chile, una sociedad con mucha riqueza, pésimamente mal distribuida, existe un estado eficientísimo y eficaz para socorrer los mecanismos de mercado y salvaguardar el círculo de hierro de la institucionalidad dictatorial, pero que no posee reconocimiento en la población. Esto, ante una catástrofe hace a la institucionalidad estatal inoperante y obliga a las fuerzas militares sólo a reprimir. Como consecuencia, en el día de la despedida de Michelle Bachelet de la presidencia, una patrulla de marinos es acusada del asesinato a golpes de un comerciante de la VIII Región, durante pleno toque de queda .

Las organizaciones sociales y comunitarias son necesarias para enfrentar cualquier emergencia, para organizar la subsistencia. Eso es algo que nuestra especie aprendió en la época de la noche apenas iluminada con tizones, cuando la naturaleza era desconocida y temida. La Concertación generó en 20 años una apatía radical hacia la política y toda forma de organización gestionada por el estado. Se vaciaron las JJ.VV. comunales, las alcaldías se convirtieron en feudos de asistencialismo y creación de clientes. Las organizaciones financieras son dueñas de un tiempo de trabajo que supera en 3 veces promedio el sueldo de 8 horas que los trabajadores reciben, volviéndolos verdaderos siervos voluntarios que están dispuestos a hacer lo que sea necesario para poder pagar los plasmas que el sistema los incita a consumir, y que en estos días algunos han podido arrebatar a estas casas de “deudas”.


Un epílogo por construir

En Chile la segregada educación pública que resta está obligada a competir con sistemas que incentivan la competencia como fundamento del éxito, sin importar las responsabilidades éticas con los demás.

El terremoto dejó al descubierto el rostro de una educación para una vida totalmente mercantilizada. La construcción incesante de necesidades superfluas, hoy las hace básicas. Millones invertidos en publicidad hace hipócrita la reacción de muchos de los rostros de la tv y de la industria publicitaria, quienes condenaban la extracción de electrodomésticos y afines, en los saqueos, pero sólo horas antes llamaban a endeudarse para consumirlos.

La sociedad chilena está fracturada por líneas invisibles que encuentran su legitimidad en un sistema social en el que es normal que la educación discrimine (seleccione) a los más pobres, pero no lo es que ellos manifiesten su desacuerdo a través de la violencia y la disonomía. Nuestras pautas ideales se sostienen en la exclusión y la violencia normalizada. Los que poseen capital moral obviamente no entienden la violencia a la que los someten los desarrapados, pues “ellos no utilizan la violencia contra los pobres”. Hasta la bondad está de parte de ellos.

Todo proceso de reconstrucción debiese centrarse en la realidad que surge en torno a las escuelas, sedes comunitarias, cuando las hay, sino será la fogata, el comité, la cancha, la olla común, la esquina, es ahí donde con todo su peso se revela la importancia de las comunidades. El aluvión de (des)informaciones con que nos han atestado los medios durante los últimos días hace difícil armar un balance aún. Sólo las miles de historias de ciudadanos que se cuentan y gestan en las comunidades nos dirán lo que sucedió en ese terremoto.

Por ahora, las múltiples organizaciones sociales que cruzan nuestro país tienen un potencial tremendo para desplegar su solidaridad (no como aquella caridad televisada, vuelta espectáculo, negocio y fachada de empresarios). La reconstrucción de las comunidades, en el ejercicio de la organización desde lo más básico hasta lo más político, en la repartición organizada de alimentos, en la construcción de viviendas dignas, en la distribución de ropa útil, etc., será la única forma de no reproducir este sucedáneo de sociedad. En ello, las escuelas y liceos públicos tienen un potencial tremendo para demostrar cuál es su real razón de existir, para que así el pueblo se levante dislocando sentidos comunes que la naturaleza se está encargando de recrear.


Santiago, 11 de marzo, 2010

La izquierda latino-americana en el poder: ¿Cuál izquierda?

La izquierda latino-americana en el poder: ¿Cuál izquierda? Mauricio R. Alfaro

(especial para ARGENPRESS.info)


Introducción


En América Latina, la izquierda en el poder refleja ser algo móvil. Algo que se vuelve difícil de evaluar, de pensar. Ya que, de acuerdo a las circunstancias, cambia. Cambios producidos por actores políticos de izquierda que, en un momento, eran y decían una cosa y luego en otro, sin inmutarse, dicen y hacen otra. Lo que produce confusiones, frustraciones, cansancios que tienden a provocar giros en cuanto a la sensibilidad política del electorado. Giros que, como es ya el caso en algunos países de la región, podrían significar el comienzo del fin de un ciclo de izquierda y el inicio de otro, marcado, esta vez, con el retorno al poder de la derecha regional.


Ese hipotético regreso de la derecha al poder (tomando en cuenta que fue la que propició el casi vaciamiento de la región con su programa neoliberal), nos hace pensar en algo así como sí la América Latina hubiese sido alcanzada por la maldición de Sísifo. El cual, según cuenta la mitología griega, había sido condenado por los dioses a llevar, cuesta arriba, a la cima de una colina, una enorme piedra. Pero siempre, cuando estaba a punto de llegar, después de grandes sacrificios, la piedra caía de nuevo y con ello, Sísifo tenía que recomenzar todo el ciclo. A nosotros, la maldición de Sísifo, nos hace pensar en algo que se parece a un péndulo político. El cual, en referencia a los pueblos latino-americanos, simbolizaría el eterno retorno, después de grandes luchas populares, a lo mismo. Lo que, por hoy, como expuesto más arriba, sería esa amenaza de un posible regreso, a lo largo de la región, de la derecha al poder.


Derecha que, como es de esperarse, inmediatamente después de su triunfo, con su instinto malinchista profundamente interiorizado, comenzaría todo un proceso para reinstalar, con bríos revanchistas, su implacable política de despojo. Hasta que el cansancio popular se reinstale y con el recomience, una vez más, el famoso ciclo del que ”se vayan todos”. ¿En la América Latina de hoy, cómo pueden entenderse estas idas y vueltas del péndulo político?


Tesis, antítesis y síntesis


La izquierda latino-americana (I. L.) en el poder suscita diversas reacciones que van desde el más amplio optimismo como es el caso de Noam Chomsky, Ignacio Ramonet, Eduardo Galeano -que recientemente celebró con comentarios muy optimistas la llegado al poder del izquierdista José Mujica en Uruguay –, hasta ciertas miradas críticas (la de James Petras, por ejemplo,) que se cuestionan sobre el papel transformador de la I. L. en el poder. Para captar en sus tendencias más generales estos puntos de vista divergentes de una misma dinámica política, hemos ideado utilizar la trilogía tesis, antítesis y síntesis. En donde el momento optimista ocupa el lugar de la tesis y que siguiendo a Chomsky (en Rebelión), puede plantearse así:


“América Latina es hoy el lugar más estimulante del mundo. Por primera vez en 500 años hay movimientos hacia una verdadera independencia y separación del mundo imperial; se están integrando países que históricamente han estado separados. Esta integración es un prerrequisito para la independencia. Históricamente, Estados Unidos ha derrocado un gobierno tras otro; ahora ya no puede hacerlo. Hay un movimiento hacia la unificación regional: se empiezan a formar instituciones que, aunque no funcionan del todo, comienzan a existir. Es el caso de Mercosur y Unasur. Otro caso notable en la región es el de Bolivia. Después del referendo hubo una gran victoria, y también una sublevación bastante violenta en las provincias de la Media Luna, donde están los gobernadores tradicionales, blancos. Un par de docenas de personas murieron. Hubo una reunión regional en Santiago de Chile donde se expresó un gran apoyo a Morales y una firme condena a la violencia, y Morales respondió con una declaración importante. Dijo que era la primera vez en la historia de América Latina, desde la conquista europea, en que los pueblos habían tomado el destino de sus países en sus propias manos sin el control de un poder extranjero, o sea Washington. Esa declaración no fue publicada en Estados Unidos”.


En contraposición a la tesis optimista, existe una antítesis la cual es de contenido crítico. En esta corriente se sitúa James Petras (en Aporrea) el cual resume en una entrevista el contenido de un análisis que él viene repitiendo desde hace ya algún tiempo. En esa entrevista, Petras plantea lo siguiente:


“…sobre la política en América Latina, argumenta James Petras, podríamos anotar dos cosas. Una, es el debilitamiento de la derecha tradicional, un repudio en las elecciones, aparte de Chile. Y segundo, el surgimiento del liberalismo social; es decir, [haciendo avanzar] el capitalismo a partir de los agro minerales, exportadores y algunos sectores manufactureros. Con altos precios en gran parte de las industrias mineras, de gas, petróleo, metales, los agro-negocios de granos, azúcar, soya, han conseguido ingresos y apoyo de sectores de la burguesía para una victoria para el centro-izquierda en Uruguay, en Bolivia, que son gobiernos realmente capitalistas que tienen enorme presencia de capital extranjero… En el sur de La Paz que era bastión de la derecha Evo Morales consiguió la mayoría por primera vez y también contribuyentes importantes para su campaña de sectores de Santa Cruz y otros lugares.


¿Qué significa el liberalismo social? Indica simplemente una política asistencialista, programas contra lo que llaman la pobreza extrema, dentro de los parámetros estructurales del capitalismo. Y eso indica que las estructuras de clase, las desigualdades y la concentración de riqueza van a seguir igual. Y la izquierda ignorante sigue hablando de cómo estos son grandes avances de izquierda, que no lo son. Son lo que son: capitalismo con programas asistencialistas. Todo eso significa que los movimientos sociales se han enganchado al tren del liberalismo social, han dejado de ser protagonistas con su propia agenda. Lo mismo pasa en Brasil y podríamos decir que en Argentina no hay gran diferencia”.


Lo vemos, la I. L. en el poder nos sitúa frente a un movimiento contradictorio en donde para unos, ella es fuente generadora de optimismo mientras que, para otros, el mismo movimiento, es fuente de fuertes críticas y de un cierto escepticismo. En la perspectiva de Chomsky, la izquierda en el poder es presentada como aquella fuerza que, en su movimiento, está en proceso de preparar las condiciones necesarias para realizar lo que Evo Morales llama: la segunda independencia de la América Latina. En función de este objetivo, la izquierda estaría fomentando, desde ya, importantes iniciativas autónomas -tales como el Mercosur y la Unasur- que, en su momento, podrían ser las bases institucionales desde las cuales, la región podría renacer a su vida independiente.


Para Chomsky, estas iniciativas de autonomía regional ya no son simples formulas declarativas sino que ya demostraron sus primeros actos soberanos. Y esta ocasión se presentó cuando Evo, con la alianza regional, fue capaz de revertir y tomar la iniciativa frente la amenaza de golpe de Estado orquestado por la Media Luna boliviana. El todo demostraría entonces que, para Chomsky, la América del Sur, progresivamente, con sus iniciativas, ha dejado de ser el patio trasero de los EE UU. Dado que los nuevos gobiernos de izquierda, han dejado de ser simples marionetas bajo control de la potencia americana.


En contraposición, lo vemos en su discurso, Petras se sitúa frente a la I. L. en el poder en otra perspectiva y desde aquí, no ve en ella otra cosa que una continuación de lo mismo, por otros medios. Es decir que los antiimperialismos, los nacionalismos, el indigenismo y todas las formas discursivas de la izquierda regional en el poder, en los hechos, no van más allá que producir y concretizar un simple asistencialismo, detrás del cual se produce y reproduce el mismo capitalismo dependiente de siempre. El cual ha aceptado, como un destino inevitable, el carácter agro-exportador y extractivo de la región. Esto significaría, al contrario de lo que sostiene Chomsky, que la América Latina con la I. L. en el poder, no se orienta hacia su independencia, sino al fortalecimiento de un modelo económico viejo de cinco siglos. Lo que implica, sostiene Petras, que en esencia: “las estructuras de clase, las desigualdades, y la concentración de la riqueza va a seguir igual”.


Lo nuevo que encontramos en el discurso de Petras es cuando él observa que las derechas regionales, como sería el caso en Bolivia y en Uruguay, han evolucionado políticamente, ya que ellas, gracias a las nuevas posibilidades de enriquecimiento que la I. L. en el poder les ofrece, se ha movido al centro-izquierda. El caso a anotar es que en su movimiento, la I. L. y su programa político de liberalismo social, sostiene Petras, ha enganchado a los movimientos sociales en su dinámica. Lo que significa, según él, que estos han dejado de ser protagonistas en la dinámica política regional.


Nuestras observaciones de los procesos políticos de la I. L. en el poder, nos hacen decir que, en efecto, durante algún tiempo, ella creo grandes expectativas en la región e hizo de ésta, como Chomsky lo plantea, “el lugar más estimulante del mundo”. Pero constatamos que el optimismo va, progresivamente, cediendo y con él, abriendo paso a un período de incertidumbre en cuanto a su propio avenir. Llegamos entonces, luego que comparamos las dos corrientes de izquierda dominantes en la región, tal como expuestas más arriba, al momento de la síntesis. La cual, desafortunadamente, como ya puede deducirse de nuestra exposición, no se concretiza en una unidad superior si no en una unidad regresiva. Esta síntesis regresiva, nosotros la detectamos en una entrevista hecha al general Alberto Müller Rojas (en Aporrea), vicepresidente del Partido Socialista de la Unidad de Venezuela (PSUV). En ella un periodista hizo el planteamiento siguiente:


“Fidel Castro dijo que veía la posibilidad de que en América Latina vuelvan gobiernos de derecha, y uno piensa en Venezuela. [A esto último, el vicepresidente del PSUV responde] Esa es una posibilidad…”


Lo vemos, la síntesis regresiva a que ha llegado la I. L. en el poder se concretiza en una incertidumbre, en donde las posibilidades existen, según Fidel, de un regreso de la derecha regional al poder. Es decir, a lo mismo, según lo expresábamos con nuestra imagen del péndulo político latino-americano. El caso sorprendente de todo esto es que uno de los países amenazados con el regreso de la derecha, es la Venezuela de Hugo Chávez. Referencia de la izquierda mundial y uno de los más grandes promotores de los cambios regionales. ¿Ese progresivo desencanto del electorado latino-americano con la izquierda en el poder, cómo podría explicarse?


De la ruptura a la institucionalización


Creemos que con lo expuesto anteriormente, ya hemos avanzado un buen tramo para tratar de responder a esa pregunta y que siguiendo a Petras se podría resumir así: la I. L. en el poder no ha ido más allá que ser un cambio en la continuidad. Es decir que todas las luchas populares que impulsaron la llegada de la I. L. al poder con el fin de que está aportara cambios substanciales, en los hechos, se redujo a gobiernos asistencialistas (o socio-liberales) que se cuidan muy bien de no tocar los fundamentos del poder elitista regional. La I. L. renunciaría, de esta forma, a promover el cambio social y en su lugar, adoptaría, como lo veremos más lejos, un pragmatismo remarcable. De ahí, nuestra pregunta: la Izquierda latino-americana en el poder: ¿Cuál izquierda? Para tratar de responder a esta interrogante, sigamos ese proceso que va: de la ruptura a la institucionalización.


El momento de ruptura es, para nosotros, aquella etapa inicial en que los movimientos políticos de izquierda enfrentaban con métodos extra parlamentarios de lucha a las élites regionales en el poder. Generalmente, en esta fase, la izquierda se descubría como la portadora de una causa noble, a través de la cual, ella podía imaginar una América Latina distinta. En donde los ideales de justicia social, fraternidad y libertad de los pueblos comandarían las decisiones políticas. Y con ellas, ir creando, progresivamente, las condiciones históricas para alcanzar un fin único: terminar con el oprobioso neo-colonialismo regional. Fuente inagotable de pobreza y de exclusión social de las mayorías latino-americanas. La América Latina sería así, al fin, fuerte, soberana y, por lo tanto, responsable de su propio destino.


Eran estos aquellos tiempos, en que la izquierda regional propagaba su “Buena Nueva.” Y para ello, ella adoptaba una mística de lucha ejemplar; con la cual, por su impacto sugestivo, lograba atraer a pequeños grupos (o individuos) aislados que, progresivamente, ella cohesionaba. Y luego que esto sucedía, estos se ligaban a su vez a otros grupos (o individuos) y los consolidaban. Y así, paulatinamente, con una buena dosis de paciencia de largo alcance, los grupos iniciales se convertían en células orgánicas que, en un momento de su desarrollo, lograrían forjar la militancia revolucionaria regional. La etapa de ruptura, por su fe inquebrantable en el futuro y su generosidad, la podemos entonces también llamar la etapa idealista, utópica de la izquierda regional. La cual blindada con la pasión revolucionaria decidía ir al “asalto del cielo”.


Eran estos los tiempos de la lucha de clases; de la definición de las tácticas y las estrategias; de la definición de quienes son los amigos y quienes son los enemigos del pueblo, etc. Pero sobre todo, eran los tiempos en que se creaba al Hombre y la Mujer del futuro. Los que forjados al calor de la lucha, serían los artífices de la Nueva América Latina. Lula y Mujica, el Presidente electo del Uruguay, clarifican, por su entrega militante, el sentido de nuestras palabras:


“El mayor símbolo en toda América Latina de esa nueva izquierda es el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, pero Mujica significa todavía algo más, porque Lula fue un sindicalista, que peleó con huelgas y manifestaciones, y el uruguayo, un guerrillero tupamaro, que defendió la lucha armada y que, con un fusil en la mano, secuestró y combatió a la Policía y al Ejército no sólo durante la dictadura, sino también, al principio, durante la democracia. Mujica pagó muy caro. Estuvo once años en la cárcel. Dos, directamente enterrado en una especie de pozo, con muy poca movilidad. Siete años sin leer nada. Fue uno del llamado "grupo de los rehenes", nueve dirigentes tupamaros que el Ejército uruguayo amenazaba con fusilar en cuanto se produjera algún acto que amenazara la seguridad de la dictadura… Durante aquellos dos años en el pozo, descubrí que las hormigas gritan: basta con acercarlas al oído para comprobarlo", relató Mujica en una famosa entrevista que concedió al poco de salir de la cárcel, en 1985”.


Veamos bien, esto último es algo sumamente impactante. Diríamos algo profundamente humano y poético. Un militante de izquierda que, en la soledad, en el terror de su cautiverio, no se deja abandonar a la locura, a su propia autodestrucción, si no que decide, como salvación última: escuchar el lenguaje de las hormigas. En ese momento de ruptura, lo vemos claramente, el estilo de vida por el que opta la izquierda montante es de entrega total (diríamos casi mística) a la causa popular. Testimonio vivencial de sacrificio que termina estimulando la decisión de lucha de los sectores populares; que, en su momento, serían utilizados para quebrar, utilizando para ello todas las formas de lucha, la resistencia de las élites en el poder. Siendo de esta forma, como la izquierda adquiere reconocimiento y con el, luego que todas las barreras han sido superadas una a una gracias al esfuerzo de las masas, abre su camino hacia su institucionalización. Simultáneamente, observamos, es aquí que se produce la mutación que señalábamos arriba: ella se vuelve pragmática. ¿De qué pragmatismo hablamos? Lo que sigue lo explica:


En un artículo de Eduardo Abeleira publicado en Argenpress, titulado Uruguay: Queríamos cambiar el mundo y ahora queremos arreglar la vereda (José Mujica dixit 1 Dic. 2009) el autor sostiene, refiriéndose a la vereda de Mujica: “Es una opción, seguramente con más probabilidad de ser concretada. El “arreglo de veredas”… lo superficial, el cambiar algo para que nada cambie… No hay nada novedoso en esas palabras… lo novedoso es que lo diga Mujica. Que lo viene repitiendo pero no se escucha o no se quiere escuchar”.


Frente a esta mutación pragmática del discurso de izquierda que va de querer cambiar el mundo (o sea refundar a la América Latina), al arreglo de veredas (que podríamos generalizar siguiendo a Petras, con lo que él llama: el asistencialismo de la I. L. en el poder) preguntamos: ¿Y que pasó con el pasado de la izquierda? (Es decir, con aquel momento de ruptura. En donde a lo largo y ancho del continente, miles y miles de latino-americanos -que siguiendo los ideales de una América Latina más justa- se lanzaron a la lucha y en ella encontraron la persecución, la tortura, las desapariciones y la muerte) A lo que Mujica (en El País), el futuro Sr. Presidente del Uruguay, responde:


“…de los años sesenta y setenta "no quedó ni la ceniza"… Nosotros tuvimos una experiencia que no buscamos ni planeamos. No podemos vivir esclavizados por las cuentas pendientes de la vida. Yo tengo memoria y recuerdos, pero una cosa está bien clara: es importante mirar el pasado, pero también es necesario perderle el respeto" [el subrayado es nuestro], explicó en una entrevista con el periodista brasileño Marco Aurelio Weissheimer. "La vida es porvenir", insistió”. [Es de observar, que con este comentario de querer suprimir el pasado, o sea, la etapa de ruptura de la I. L., estamos ya, lejos pero muy lejos, de aquel militante tupamaro que escuchaba estoico: el lenguaje de las hormigas]”.


Conclusión


Pero detrás de ese discurso pragmático de la izquierda en el poder, algo aflora. Algo que se esconde muchas veces en poses y discursos de apariencia progresista pero que lo que sigue, revelaría en su naturaleza íntima.


“Efraín Chury: Bien Petras, estamos en el final [de la entrevista] (en Aporrea) y yo quería decirte en un análisis muy breve que se reduce en una frase, que en 50 años de periodismo he venido a aprender que aquí en Uruguay, los grandes dirigentes de izquierda no eran otra cosa que gentes que querían estar un día gozando de los privilegios que tenían los integrantes de los partidos tradicionales que habían gobernado hasta entonces. Esa sería la síntesis que podría hacer de mi país en este momento…”


Pensamos que cada pueblo de los países en donde la izquierda está en el poder debería de discutir, de analizar lo anterior para saber si el comentario del periodista es una excepción o la regla.


¿O no será, nos cuestionamos, que el electorado latino-americano ya descubrió paulatinamente (y a su gran sorpresa) que aquella izquierda soñadora, idealista, utópica que estaba dispuesta de ir al asalto del cielo, en realidad, se convirtió en una izquierda electorera, pragmática que ha adquirido (después de un largo tiempo en la dirección de partidos y movimientos de izquierda) el gusto burocrático del poder. Y que siendo así, entre izquierda y derecha no hay diferencias substanciales sino sólo de formas? Es por ello, es decir, a causa de esa similitud de hecho entre la izquierda y la derecha, que ese mismo electorado, en futuras elecciones, podría optar con su voto, según las palabras utilizadas por el sociólogo argentino Atilio Borón (en Aporrea) para comprender la derrota de la izquierda chilena en las últimas elecciones, por el original (la derecha) y no por la copia (la izquierda). Ya que para maquillar el sistema neo-colonial dominante en la región, qué más da que una opción o la otra, esté en el poder.


Referencias:
- Atilio Boron: Elecciones en Chile: el original y la copia. http://www.aporrea.org/tiburon/a93767.html
- Eduardo Abeleira: Uruguay: Queríamos cambiar el mundo y ahora queremos arreglar la vereda (José Mujica dixit 1 Dic. 2009) http://www.argenpress.info/2009/12/uruguay-queriamos-cambiar-el-mundo-y.html
- Entrevista a Alberto Müller Rojas: "Fue un error convertir a burócratas en líderes del PSUV". - www.aporrea.org/ideologia/n146379.html
- James Petras: La postura militarista de EEUU es un peligro para todo el continente. www.aporrea.org/internacionales/n148164.html
- Noam Chomsky: América Latina es el lugar más estimulante del mundo. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=91901&titular=chomsky:-am
- Soledad Gallego-Díaz: El presidente guerrillero. http://www.el país. com/articulo/reportajes

Chile: Las cifras, el miedo, la esperanza

Chile: Las cifras, el miedo, la esperanza

Andrés Figueroa Cornejo

1. A 74 mil millones de dólares asciende la deuda externa privada y pública en Chile (11 mil millones más que el 2008). 50 mil millones corresponden a deuda privada y más de 24 mil millones a deuda pública. A la última deben agregarse alrededor de 460 millones de dólares que actualmente gestiona el gobierno de Piñera con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Por otra parte, los daños asociados al terremoto-maremoto, rayan los 30 mil millones de dólares.

2. El capitalismo chileno se sustenta sobre la exportación de recursos primarios, pobremente elaborados. Las exportaciones representan el 40% del PIB, y los productos básicos constituyen las tres cuartas partes de las exportaciones totales. El cobre por sí solo, ofrece un tercio de los ingresos del gobierno. La venta de recursos se distribuye entre China 14,2%, EE.UU. 11,3%, Japón 10,4%, Brasil 5,9%, Corea del Sur 5,7%, Holanda 5,2% e Italia 4,4%.

En general el PIB está compuesto por un 50,5% de industria; 44,7% de servicios; y un 4,8% de agricultura. Dentro de los productos industriales están la exportación de celulosa, metanol, productos químicos y agroalimentarios; y la industria forestal, del salmón y el vino. Por el lado del trabajo, en Chile hay casi 7,5 millones de personas asalariadas, de las cuales en la agricultura labora un 13,2%; un 23% en la industria; y un 63,9% en el sector servicios. Un 10 % de la fuerza de trabajo está cesante, según moderadas cifras oficiales.

3. Los dineros provenientes de la privatización del sistema nacional de pensiones (AFP) representaron casi el 26% del PIB en 2007. Sin embargo, la AFP , que se basa en la especulación y se erige sobre las ruinas del antiguo sistema de seguridad social, sólo cubre al 55 % de la población activa (mucho menos de 4 millones de personas). Y la enorme mayoría de los cotizantes recibirá una pensión mínima estatal porque sus ahorros simplemente no alcanzarán para otra cosa. La pensión mínima se trata de un monto que cubrirá los rigores de la subsistencia a la edad de las enfermedades y el desamparo. Sólo significa una cifra helada, mucho menor que el sueldo mínimo.

4. Por otro lado, las inversiones en el país, principalmente aterrizan en el sector de la minería y en el sector servicios (especialmente en electricidad, telecomunicaciones y banca). Las barreras arancelarias en el país prácticamente no existen (su arancel máximo es de un 6% y mantiene un IVA parejo de un 19%, dos puntos bajo el griego).

Los principios jurídicos rectores del Estatuto de la inversión extranjera son la no discriminación entre inversores nacionales y extranjeros (lo que en los hechos privilegia el capital transnacional debido a su tonelaje objetivo); ningún sector económico o región geográfica está reservada a los inversores nacionales (los cuales, por lo demás, están entramados sanguíneamente con las megacorporaciones imperialistas); no hay ningún límite de porcentaje o duración de la propiedad extranjera de empresas conjuntas, empresas nacionales, edificios o tierras (soberanía nacional 0 %); existe invariabilidad tributaria hasta por 10 años (lo único que sube mensualmente en Chile es el costo de la vida para la gente corriente); cuenta con repatriación ilimitada de beneficios y del capital (deslocalización 100 %); y libre acceso al mercado cambiario formal, al tipo de cambio más favorable. En términos de legislación laboral, en el país reina el subcontratismo, la flexibilidad, y la creciente extinción de las relaciones contractuales indefinidas, y, con fortuna, la sobrevivencia de un sindicalismo domesticado y sin capacidad de negociación con el capital. Las formas descritas no son más que la expresión jurídica de la supremacía del capital sobre el trabajo y reflejo de las relaciones de fuerza entre la hegemonía de la minoría propietaria sobre la gran mayoría condenada a vender su fuerza de trabajo a un precio que apenas alcanza para endeudarse.

5. Hoy las noticias de Chile están ligadas invariablemente a los efectos del terremoto-maremoto del pasado 27 de febrero. Aún se desconoce el número de personas fallecidas, desaparecidas y heridas. Sin embargo, es preciso no olvidar que antes y después del 27 de febrero, Chile ya sufría las consecuencias sistémicas de la crisis económica mundial (las cifras de desempleo, la reducción del PIB y las inversiones, la destrucción y concentración de fuerzas productivas, son fenómenos anteriores al sismo).

Al respecto, la exportación frutícola ha disminuido un 9,3 % en relación a la temporada anterior. Sólo las manzanas cayeron un 42 %, las peras un 35 %, y la uva de mesa un 23 %.

La industria salmonera proyectó que el 2010 sus exportaciones disminuirán en casi 70 mil toneladas “debido al virus ISA”. Sobre la producción salmonera vale señalar la gravedad que comportó la votación en el Congreso de la denominada Ley de Privatización del Mar Austral –justo antes de la llegada de Piñera al Ejecutivo-, que en concreto entrega a las empresas salmoneras quebradas miles de hectáreas de mar y borde costero contra hipotecas en beneficio de la banca a la que adeudan multimillonariamente los dueños del salmón. Naturalmente, tanto la industria del salmón, como la banca involucrada corresponden mayoritariamente a capitales transnacionales.

Ya venía cayendo verticalmente la producción y exportación de celulosa como consecuencia de la baja demanda internacional, cuando el terremoto, en la actualidad, es el argumento que emplea el capital para detener el 100 % de las faenas. Las mayores empresas de celulosa en Chile –Arauco y Constitución (grupo Angelini) y Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (grupo Matte), por lo menos, desactivaron las máquinas durante marzo, lo que equivaldría a 400 mil toneladas del producto bajo lo habitual en el 2010. El desempleo en el sector se multiplica tan vertiginosamente, que es difícil ofrecer cifras que duren la lectura del presente artículo.

En la Octava Región , uno de las zonas más dañadas por el terremoto-maremoto, según las autoridades, la industria pesquera quedó en un 5 % de lo que era. Se perdieron 300 millones de dólares y 13 mil puestos de trabajo.

La banca no podía quedarse atrás. Los dividendos de los créditos hipotecarios aumentarán el 2010 como efecto del alza de alrededor de un 30 % de las pólizas de seguros y reaseguradoras asociadas a la compra de una vivienda. Si aumenta el riesgo, aumenta el precio. Esa es la ley.

6. Mientras se termina de escribir esta modesta panorámica, el servicio de electricidad recién comienza a funcionar otra vez, luego de un apagón que afectó al 90 % del país. Las explicaciones de la autoridad son crípticas. Lo cierto es que producto del desastre y el tratamiento mediático del desastre en un Chile donde la TV, la prensa escrita y casi el dial completo es propiedad de los mismos dueños de todo, existe una suerte de estado de excepción y toque de queda en la cabeza de un gran porcentaje de chilenos, independientemente del impuesto efectivamente en la zona del Bío Bío. De la incertidumbre al temor, las maneras conductuales hablan de un terremoto anímico en gran parte de la población. En Santiago -a varios kilómetros del centro de los sismos- la hipersensibilidad ambiental y social son las páginas donde se inscribe el miedo, la superstición, la angustia. Sin duda, no hay mejor control social que el terror amplificado de algún descalabro potencial de la naturaleza, anunciado explícitamente a través de los medios de comunicación, y la práctica del rumor sin origen, ni ciencia. Una cosa es el discurso de la "unidad y reconstrucción nacional" para beneficio de Piñera, postergación de las demandas sociales, militarización y disciplinamiento cuartelario de la vida civil, y vulneración de los derechos cívicos elementales. Pero otro fenómeno es el miedo diseminado y la sensación ampliada de inseguridad.

Afortunadamente, la sobreactuación estatal (¿un ensayo?) es contrastada por un conjunto de iniciativas solidarias que arrancan de la base social y hasta familiar. Estudiantes, trabajadores organizados y familias populares se las arreglan para solidarizarse por gestión propia, sobre todo en aquellos lugares donde no llega jamás la limitada ayuda del Estado corporativo de Chile.

En efecto, aquí están algunas cifras y modos de la dominación y el miedo premeditado. Pero también vibra la esperanza y la cooperación popular, ese arsenal inabarcable de los pueblos.
Marzo 15 de 2010

Chile: El libre mercado ha profundizado los impactos del terremoto y maremoto

Chile: El libre mercado ha profundizado los impactos del terremoto y maremoto Gabriel Ríos - Bárbara Sepúlveda (especial para ARGENPRESS.info)

El terremoto recién pasado que azotó al centro sur de nuestro país develó, entre otras cosas, que el Estado chileno ha estado principalmente avocado al servicio del capital y no de las personas. Dentro de los sectores más afectados se encuentra la infraestructura del área educacional, de hospitales, de autopistas concesionadas, inmobiliaria habitacional, etc.


El Estado se ha desvinculado de estos sectores, promoviendo la externalización de los servicios básicos y/o públicos, que han sido históricamente –y lo son aún en países considerados desarrollados- su responsabilidad principal. Lo que ha venido primando hasta hoy es la obtención de grandes ganancias de sectores privados por sobre el bienestar y seguridad de la población.


La desvinculación brutal del Estado de sus deberes sociales, tiene su origen en la implementación del libre mercado como sistema económico en la década de los 80 y profundizada durante los cuatro periodos de la Concertación. Los postulados del libre mercado fueron adoptados en Chile, incluso con mayor intensidad que en otros países. Su desdén por todo tipo de regulación y planificación de largo plazo no tiene comparación con casi ninguna otra economía que haya adoptado este sistema.


El terremoto recién pasado, hizo colapsar a la mayoría de los establecimientos educacionales de carácter público en el sector centro sur de nuestro país, así como en la Región Metropolitana, abandonados al inicio de la dictadura y consagrado su abandono con la promulgación de la ley LOCE (Ley orgánica constitucional) en 1989, actualmente LGE. (Ley general de educación)


La construcción de autopistas entregadas en concesión a los privados colapsaron estrepitosamente, dejando al descubierto la lógica del abaratamiento de costos en beneficio de la obtención de ganancias. En la misma lógica, las construcciones habitacionales-particularmente grandes edificio-departamentos- quedaron al término del terremoto, peligrosamente inclinados y otros sencillamente en el suelo. Un caso ejemplar es el de la inmobiliaria “Paz Corp. S.A.”. Otro asunto es la construcción de grandes edificios de departamentos en sectores costeros inestables, desafiando a la naturaleza, no importando nada más que la plusvalía excepcional que en ellos se obtiene. Hoy existe duda respecto a la destrucción o no de muchos de estos edificios.


Se hace necesario señalar que la Ley general de Urbanismo y Construcción fue modificada el año 2005, cuya vigencia comenzó a correr desde agosto del mismo año. En ella se limitaron las facultades de control de la Direcciones de obras Municipales circunscribiéndolas a la mera vigilancia de los aspectos estrictamente urbanísticos y no a las cuestiones de uso de material adecuado y calidad en general. Esto fue entregado a terceros independientes privados de remuneración particular, cuestión que ha hecho posible que las inmobiliarias y constructoras sean juez y parte.


Un caso emblemático de los resultados dispares que se obtienen de infraestructuras levantadas con miras al bienestar y desarrollo de un pueblo en contraposición al mero interés del capital, es la situación del Aeropuerto de Santiago Arturo Merino Benitez. Mientras el aeropuerto internacional entregado en concesión terminó totalmente devastado, el aeropuerto nacional levantado por el Estado hoy se encuentra casi intacto.


El gobierno, el presidente electo y su gabinete, en conjunto con los rostros televisivos y los medios de comunicación promueven el desarrollo de una obra caritativa-Teletón-para sacar adelante a nuestro país. Piden solidaridad a la población del norte de Chile, a los empresarios y organizaciones caritativas en general. Tales espectáculos si bien contribuyen a los sectores más afectados en nuestro país también ocultan un sistema fundado en la injusticia. Las cifras que se estiman para reconstruir a nuestro país son del orden de los 20.000 y 30.000 millones de dólares, en tanto las multinacionales extractoras de los grandes yacimientos cupríferos de nuestro país remesan al exterior tan sólo en un año una cifra superior a los 20.000 millones de dólares. La desnacionalización del cobre que nacionalizara Salvador Allende, ha sido posible gracias a la ley orgánica sobre concesiones mineras diseñada por el ministro de minería de la dictadura militar, José Piñera Echeñique y a las políticas de profundización de la Concertación.


La desnacionalización del cobre y las desregulaciones han significado un debilitamiento del Estado. En las crisis económicas y en las catástrofes naturales, -profundizadas por el libre mercado-, quienes pedían menos Estado, ahora corren pidiendo ayuda al Estado y que el Estado asuma los costos de las crisis económicas y de las catástrofes naturales.


El llamado de la Presidenta de la República, los medios de comunicación representativos de sectores empresariales, rostros televisivos, etc., sigue siendo a la “Solidaridad”. Sin embargo, nadie hace un llamado a la ¡“Justicia!


- Gabriel Ríos es estudiante de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile e Investigador adjunto del Centro de estudios sobre Transnacionalización, Economía y Sociedad.
- Bárbara Sepúlveda es memorista de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile.


Foto: Chile, Terremoto - Intomable. El agua que los bomberos repartían a la gente, intomable y de color marrón. / Autor: Gerardo Gómez - MDZOL

TSUNAMI (2/4): SEGURIDAD NACIONAL Y CRISIS EN EL CENTRO DEL PODER POLÍTICO.

Por Héctor Vega*

La magnitud del sismo remece una vez más la conciencia frente al largo historial de desastres de los cuales hemos aprendido tan poco. Sucesos que nos enfrentan a la realidad de un país en permanente inseguridad interna, con instituciones que no funcionan, como por ejemplo el SHOA, (Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada ), incapaz de leer la información que le proporciona el NOAA (Administració n Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) acerca de la inminencia de un tsunami en las costas de Chile y específicamente en la zona de BíoBío y menos aún de transmitirla adecuadamente a la ONEMI (Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior); con una Fuerza armada que nunca consideró vías alternativas de comunicación, lo cual se refleja dramáticamente en la incapacidad de actuar en momento real en el teatro de la catástrofe, etc.

Las comunicaciones en el centro de la crisis

Una revisión de los hechos demuestra que nunca la Fuerza armada estuvo en capacidad de enfrentar la amenaza que representaba el tsunami. Esto plantea serias dudas acerca de su capacidad para enfrentar un escenario futuro mediante el potencial actual de las tecnologías de la información. Con lo cual resulta imposible abordar la prevención y disuasión de agresiones en un amplio espectro de amenazas que involucra la seguridad interna. En una situación de emergencia, sin adoptar los adelantos en tres sistemas tecnológicos producto de la revolución de asuntos militares en el mundo (RMA), el Comando Conjunto de la Fuerza armada, queda absolutamente paralizado por incapacidad de utilizar tres sistemas tecnológicos emergentes a saber, el sistema IVR (es decir, información, vigilancia y reconocimiento) ; C4 (es decir comando, control, comunicaciones, computadores) y C4I avanzada, cuando se agrega tecnología de inteligencia (de pointe) en situaciones alejadas de la línea de operaciones. Bastó esta emergencia para comprobar el grado de vulnerabilidad del Estado Mayor Conjunto y por tanto de nuestra Fuerza armada. Aún en posesión de esos medios, pero sin autoridades y población civil, trabajadores y organizaciones sociales, la tecnología y el apoyo logístico de la Fuerza armada son insuficientes, pues la tarea primordial de la población civil es el restablecimiento de la infraestructura productiva, transformar medios momentáneamente paralizados en fuerza restauradora de un entorno destruido o invadido, en otras palabras, conferir viabilidad a la intervención de la Fuerza armada. Sin códigos de comunicación, con los diferentes actores reducidos a planos de acción aislados, las operaciones en el terreno habrán fracasado.

De cómo un sistema de gobierno compromete la seguridad nacional

El modelo de libre mercado impuso privatizaciones en áreas vitales para su seguridad –, comunicaciones, energía y estructura vial entre otras. Sin la visión prospectiva de la planificación el Estado se despojó de gran parte de su capacidad de gestión en la economía –el Nº 21 del Art. 19 de la CPE le impide desarrollar “actividades empresariales o participar en ellas”– y de los actores de primera línea en la respuesta ante una emergencia a saber, organizaciones de trabajadores, sociales, Fuerza armada.

En las décadas que siguen el enemigo externo son los terremotos, tsunamis, inundaciones, cambios climáticos, emergencia para la cual ya lo sabemos no estamos preparados. En lo inmediato, la Sociedad Geológica de Chile advierte que habrá réplicas incluso de magnitud superior a 7 grados en la escala Richter. De nada sirve disponer de F-16 que la Aviación ostenta como material disuasivo frente a eventuales enemigos externos (¿Cuáles?), si carecemos de móviles satelitales (con 1 millón de dólares tenemos 500 ¡?), helicópteros de transporte para llevar agua y alimentos a lugares de difícil acceso en el borde costero con población aislada; aviones capaces de aterrizar en las ciudades siniestradas con transporte de agua, alimentos, medicina, carpas, etc. En un contexto de fallas humanas e institucionales, de fuerzas que se suponen vigilantes los 365 días del año, 24 horas del día –y que no lo estaban en el momento del tsunami– un ataque externo tendría efectos letales, con fuerzas locales incapaces de asumir la tarea de seguridad externa. Este recuento señala que en el estado actual de cosas la seguridad nacional está gravemente comprometida.

Crisis en el centro del poder político

Errores y carencias revelan un modelo de gobierno que en estado actual llega a su fin por sus propias incapacidades. Organizaciones sociales, de trabajadores, Fuerza armada, en fin el pueblo, no tienen cabida en un Estado que dimite de sus funciones. Al inaugurar la república, fundada en el mito de una fuerza militar alejada de la política y que según esas característica debía reemplazar la dictadura, la Concertación puso en duda su propia legitimidad al debilitar un Estado incapaz de definir el rol de la Fuerza armada en tareas propias de la seguridad nacional.

En su dimensión política el modelo de gestión del Estado se coloca al margen y deja las iniciativas mayores en manos de privados, del libre mercado, de transnacionales que han saqueado las riquezas naturales de Chile, de sus alianzas comerciales internacionales, en fin, de privatizaciones y concesiones a costos excesivos (si no especulativos) que ha debido absorber el Estado, es decir la ciudadanía. Prácticas que han paralizado gravemente la iniciativa del Estado, que no tiene respuestas cuando la sociedad se ve enfrentada a situaciones de crisis.

Hoy, los logros del gobierno se miden bajo el prisma de un fracaso político que pone en duda el modelo y el papel de sus gobernantes. Esos son los datos de fondo con los cuales la Alianza llega al poder el 11 de marzo. Donde se destacan los mitos sobre la prescindencia política de las FFAA aún cuando en verdad no los comparte pues a lo largo de la historia de Chile ha instrumentado las mayores intervenciones de la Fuerza armada en su propio beneficio. Para la cual le ha bastado involucrarlas en la intriga política y limitarlas a funciones de aparato y prestas a liquidar la parte de la civilidad que molesta a la derecha. Con ello se ha llegado a la incomunicació n fundamental que ambos conglomerados, Alianza y Concertación, bajo formas diferentes, tienen con la Fuerza armada. La Concertación busca sin más, el sometimiento de la Fuerza armada. En el caso de la Alianza , la Fuerza armada es guardián insospechable de sus intereses.

Desde luego, la realidad no se reconoce ni en lo uno ni en lo otro. Para ambos conglomerados, resulta imposible traducir códigos de comunicación entre ciudadanía civil y ciudadanía armada, o centro político crítico desde donde surge el potencial de restauración institucional, es decir republicano y democrático.

Conclusión

A 37 años de vigencia del modelo autoritario la tragedia del sismo devela su crisis terminal pues el centro político de donde depende el poder aparece difuminado en planos incompatibles, donde se confunden, clase política local, poderes empresariales y financieros (nacionales y transnacionales) , con los intereses del Estado. Bajo esa realidad, de mercado y de proyectos de poder de grupos sociales privilegiados, se esconde el nudo crítico desde donde depende la realidad del poder.

Por consiguiente, la tarea futura es la reconstrucció n del centro del poder político; reencontrar la vocación fundacional de una nueva República. Recordemos que en el siglo XIX esa experiencia política tuvo su punto máximo en las luchas independentistas de Suramérica. Situación tanto o más crítica que la crisis actual con miles de muertos y países arrasados por la metralla de la guerra. Por eso la seguridad nacional es preocupación de la ciudadanía civil y armada, bajo formas institucionales de integración de ambos estamentos. Esa es la gran tarea fundacional de la República , la reconstrucció n de un proyecto y de una base social que carece actualmente de representació n, de expresión y de voz.

Reporte de la catástrofe en Chile

por Andrés Figueroa Cornejo


Daniel Riquelme Ruiz vivía en Hualpén, ciudad próxima a Talcahuano, uno de los territorios más devastado por el terremoto de la madrugada del 27 de febrero. Allí existe el estado de excepción y toque de queda impuesto por el gobierno saliente y vitoreado y mantenido por el entrante.
La noche del 9 de marzo Daniel Riquelme salió en busca de cigarrillos, pero se encontró con una patrulla de la Armada. Su cuerpo fue encontrado sin vida, azul de golpes. "Se tomó la decisión tras comprobar que el hecho los vincularían (a los miembros de la Armada que iban en la patrulla), por lo que los antecedentes serían puestos a disposición del Ministerio Público", dijo el comandante en jefe de la Segunda Zona Naval, contraalmirante Roberto Macchiavello.

El único gobierno de impronta genuinamente popular fue el liderado por Salvador Allende. Durante toda la historia de Chile siempre ha gobernado la oligarquía –liberal o conservadora-, un par de administraciones de inspiración desarrollista y pare de contar. Lo demás han sido ejecutivos –votados o no- que han representado proyectos de sociedad ligados a los intereses de fracciones de los mega propietarios, a su vez, dependientes de los polos centrales del capital, primero inglés, luego norteamericano. Con Piñera, se dice que la derecha tradicional no accedía electoralmente a la primera tutoría del gobierno desde 1958, es decir hace más de 50 años. Pero ello sólo es en términos formales, de acuerdo a cánones convencionales, acotados a una democracia vertical y coordenadas que poco o nada hablan de de las estrategias de subordinación imperialista y políticas antisociales, exclusión, represión y vigilancia, fuerza y consentimiento desde el Estado de contenido siempre burgués que ha marcado el derrotero chileno.

Cuando no existe alternativa política madura y potente desde los intereses de los trabajadores y el pueblo, o bien se llega a situaciones álgidas de lucha de clases sin pueblo blindado, como en la Unidad Popular , la reacción de los grandes dueños, la pura y dura, ordena primero por la fuerza y luego por la ley, la política que es el resumen de la economía. Su economía, sus intereses.

Producto de la tragedia sísmica que afectó a los pueblos desde la Quinta a la Novena regiones, el gobierno de la Concertación y ahora el de Piñera mantienen el estado de excepción que, concretamente, significa toque de queda, militares del Ejército y la Armada en las calles, y graves limitaciones a los derechos ciudadanos. El argumento estatal se sostiene sobre la mantención del orden público y la custodia de la gran propiedad privada. La cuestión es que la milicia porta armamento de guerra y estilos de sometimiento civil que, como es corriente, se emplean. La policía, los carabineros, de acuerdo a la decisión de las autoridades, parece haber sido sobrepasada por los efectos del terremoto. Otra tesis probable, es que, sobre todo en la ciudad de Concepción y su vecina Talcahuano, el despliegue castrense corresponda a un ejercicio ad hoc para refrescar el miedo popular, estirar las piernas camufladas, y acostumbrar a la ciudadanía a un estilo de vida cuartelario ante cualquier potencial riesgo de movimientos sociales, espontáneo u organizado. Porque, en realidad, los militares no evitan los terremotos. Sería buena cosa que sus energías fueran destacadas a la reconstrucción de las carreteras, escuelas y hospitales destruidos, en vez de apalear pobres y hacer guardia celosa de la gran propiedad. Sin embargo, hasta el momento, el contenido del recurso militar sólo se congracia con los amantes del castigo incivilizado y a discreción.

Por su parte, organizaciones sociales, vecinales, sindicatos, estudiantes, multiplican su solidaridad bajo la consigna de “Sólo el pueblo ayuda al pueblo”. Realizan levantamientos, diagnósticos, colaboración directa, distribución de ayuda y procuran potenciar la autoorganización desde abajo. Aún son iniciativas menudas, pero que guardan potencialmente el germen de la solidaridad organizada independientemente de las instituciones estatales. La distribución de la mercadería y el proceso de reconstrucción mismo, por arriba, simplemente aún no llega adecuadamente.

Ya existen voces que demandan medidas tendientes a limitar la especulación; terminar con el estado de excepción para volver paulatinamente a la normalidad; establecer las responsabilidades que le caben a las constructoras cuyas edificaciones habitacionales sufrieron daños estructurales; imponer impuestos específicos a las corporaciones y la industria del cobre (sólo un tercio está en manos del Estado) para beneficiar a la población más damnificada; y que el pago de las viviendas arruinadas sea retornado a la ciudadanía. Es decir, que el derecho a la vida se sobreponga al de la propiedad; y que la reconstrucción pública se encumbra sobre el negocio privado. Porque, entre muchas formas de aprovechamiento del capital en medio de la tragedia, está la oferta de créditos hipotecarios engordados por el aumento del precio de las aseguradoras más la repactación de las deudas habitacionales. Al respecto, la banca asociada a las constructoras privadas jamás duerme ni pierde.

La comunidad nacional se encuentra altamente sensible ante las réplicas y la espectacularización televisiva de los acontecimientos. A ello se agrega la militarización de la catástrofe y el “movido” cambio de mando en el Congreso Nacional y un Piñera que en términos absolutos, no alcanza a representar un 30 % de la gente habilitada para votar en el país.


Andrés Figueroa Cornejo
11 de marzo de 2010

Carta al almirante Edmundo González: El criminal “error” de la Armada

Carta al almirante Edmundo González: El criminal “error” de la Armada Tito Tricot

A veces faltan palabras para llorar o lágrimas para hablar. Es como si la garganta se escarchara de espanto y el alma crepitara de fuegos antiguos, pero de a poco, por entre las fisuras del corazón, asoma la palabra precisa para gritar el dolor y la rabia ante una tragedia que pudo haberse evitado. Por ello escribo desde la profunda ira que provoca la muerte de centenares de inocentes, porque tú almirante, con toda tu tecnología, con toda tu Armada, con toda tu oceánica arrogancia, fuiste incapaz de alertar al país de un posible maremoto. Y luego vinieron las excusas, las acusaciones mutuas con el gobierno, las medias verdades o impúdicas mentiras para ocultar lo inocultable: que se le falló al país en un momento crucial; país que, ingenuamente, confío en la eficiencia de la marina.

Y, la verdad, poco importa a estas alturas que se haya destituido al director del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada SHOA o que haya renunciado la directora de la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior ONEMI, pues los muertos y los desaparecidos seguirán vestidos de mar a la fuerza. Porque tú, almirante, con toda tu tecnología, con toda tu Armada, con toda tu oceánica arrogancia, guardaste criminal silencio mientras la noche se tornaba más oscura cuando el mar se atiborraba de los sueños, las manos, los ojos y las esperanzas de gente sorprendida por la furia azul. Porque el mar es así y, por lo mismo, hay que cuidarse de él y tú, almirante, tenías la misión de hacerlo, pero no lo hiciste. Y eso duele, como chileno, como mapuche, como humano, como porteño de nacimiento que ama el mar y que sabe que, a fin de cuentas no es culpa de éste que sólo hace lo que ha hecho desde tiempos inmemoriales. Además, como marino terrestre, más de alguna noche de luna llena, como aquella del terremoto, creí ver en lontananza galeones antiguos y escuchar cristalinas las risas de la sirena y el capitán mientras hacían el amor sin pausa ante la mirada asombrada de narvales gigantes y pudorosos caballos de mar.

Pero nada de eso puedo sentir hoy, sólo el llanto quedo de los desaparecidos que horadan el alma, quizás buscando en la bruma un trozo de luz para calmar la angustia de sus seres queridos y de un país herido. Porque tú, almirante, con toda tu tecnología, con toda tu Armada, con toda tu oceánica arrogancia, ignoraste todas las señales, todas las alarmas, todos los indicios, desafiando al océano. De alguna manera, con o sin querer, llamaste a la muerte que golpeó sin piedad a pueblos enteros, sembrando destrucción y pavor.

Y claro, en otros tiempos dolorosamente cercanos, la Armada también llamó a la muerte y se sumió para siempre en la vergüenza al asesinar, torturar y hacer desaparecer a compatriotas. Nadie me lo contó, yo estaba ahí. Y tú también almirante, aunque eras sólo un joven cadete. Y los cadetes torturaron en la Escuela Naval y en el estadio Valparaíso a prisioneros indefensos. Como lo hicieron oficiales y tropa en la Academia de Guerra Naval y en muchas otras reparticiones de la marina. No se si tú también torturaste, lo que sí se es que en algún momento fuiste comandante del buque escuela Esmeralda donde se asesinó al sacerdote Miguel Woodward. Y lo negaron – y lo negaste – por décadas, hasta que una valiente jueza, Eliana Quezada, logró desentrañar la verdad y procesar a más de una veintena de altos oficiales de la Armada involucrados en el asesinato. Un poco de tardía justicia y un campanario de esperanza, como la inmensa solidaridad desplegada en todo Chile por héroes anónimos para ayudar a las millares de victimas del terremoto y maremoto cuando tú almirante, con toda tu tecnología, con toda tu Armada, con toda tu oceánica arrogancia, fuiste incapaz de alertar al país de un posible maremoto

Probablemente nada de esto te conmueva, ni los desaparecidos de hoy ni los desaparecidos de ayer; lo más probable es que no leas estas líneas o que esgrimas el manido discurso de que hay que olvidar el pasado hasta el próximo golpe de Estado o acaso hasta el próximo maremoto. Es que no puedo olvidar que para miles de hombres y mujeres nada será jamás igual después de aquella noche infernal en que tú, almirante, de algún modo, llamaste a la muerte.

- El autor es sociólogo, Director del Centro de Estudios de América Latina y el Caribe, CEALC, Chile