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Opinion

Las defensas de la jerarquía católica sobre pederastia

Las defensas de la jerarquía católica sobre pederastia Oscar Ugarteche
ALAI AMLATINA, 08/04/2010.-

Tras la ignominiosa carta a los irlandeses donde el Papa redujo el problema de la pedofilia a un país y a un informe público en vez de tomar el toro por las astas y hablar del problema generalizado que estamos viendo alrededor del mundo y en particular del escandaloso caso Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo en México, orden conservadora e inflexible.

Lo que salta a primera vista en el caso Maciel, ya comentado por Carmen Aristegui en CNN, es que el filósofo, cuyas ideas son utilizadas para educar niños y niñas de la elite mundial, era, por un lado, un mentiroso, por otro, un libertino y por otro un pedófilo. Lo que hace del caso Maciel un ejemplar es que cometió pedofilia con sus propios hijos, lo que debe de ser la peor aberración existente. Si hubieran sido sus hijas hubiera sido incesto pero como son varones se le llama pedofilia, pero es en realidad una pedofilia incestuosa.

Este caso, entre centenares de miles denunciados y que han salido a la luz pública, ha llevado a la orden a salir del voto de silencio que habían mantenido pero además ha removido las estructuras de la base educativa de la orden. Con escuelas en Alemania, Argentina, Australia, Austria, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Corea del Sur, El Salvador, España, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Guatemala, Holanda, Hungría, Irlanda, Italia, México, Nueva Zelanda, Perú, Venezuela, es una orden que administra activos por decenas de miles de millones de dólares y que tiene la fuerza como para convocar al Papa a visitar México siete veces y también suspender la investigación sobre Maciel.

Encargado de educar a la elite en los países donde se encuentra, queda la duda de si de tal palo, tal astilla, y de si la actitud de esta orden en general frente a los diversos temas que giran en torno a su fundador y que callaron durante décadas llevando incluso a que el actual Papa suspendiera la investigación fue con conocimiento de causa.

El dinero es poder y esta orden es llamada también los millonarios de Cristo por la falta de voto de pobreza que profesa visiblemente y por la clientela (feligresía en estricto sentido religioso, si fuera el caso) que cultiva. Maciel dejó un imperio eclesiástico estimado por el periódico italiano L'espresso en 25 mil millones de euros y con un presupuesto anual de 650 millones de euros, según el Wall Street Journal.

El mausoleo de Maciel está en Roma y costó, según algunos medios, 50 millones de euros. Es irritante que una orden católica que debe de predicar con el ejemplo, esconda el ejemplo de su fundador detrás de un voto de silencio que luego se extiende más allá de la orden y llega la prensa y a la sociedad en su conjunto.

En países como el Perú, sin ir más lejos, o en el propio México, los grandes medios no rebotan este tema, dejándolo para diarios más de izquierdas. Lo que aparece en el New York Times o el Wall Street Journalno llega a las elites latinoamericanas que son las que bancan a esta orden y cuya educación reciben. Educar elites tiene grandes ventajas cuando de crímenes se trata, porque si de algo sabe la elite, es callar frente a la desgracia de uno de los suyos. También, como se vio en los juicios por corrupción en el Perú, sabe proteger a los suyos aunque los que no son los suyos vayan a la cárcel. El límite del cinismo ha sido, sin embargo, cuando Angelo Sodano, el ex canciller del Vaticano del periodo de Juan Pablo II, conocido por su rigidez frente a los temas relacionados a la sexualidad entre adultos que consienten, dijo que el Papa no debería de hacer caso de los chismes.

La Jornada publicó una foto, cuyo pie dice: “Benedicto XVI abraza al cardenal italiano Angelo Sodano durante la misa de Pascua en la catedral de San Pedro. En un gesto inédito, fuera del protocolo religioso, Sodano habló en nombre de la jerarquía de la Iglesia católica para manifestar su respaldo incondicional al Papa, en medio de una crisis provocada por curas pederastas”.

Dos días más tarde, el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, ha salido a decir que “"Puede haber menores que sí lo consientan -refiriéndose a los abusos- y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan".

Esta bestialidad, propia de una mente enferma, puesta en boca de un obispo suena a defensa de cuerpo. El obispo no puede separar el abuso de un adulto a un menor de la relación entre dos personas que consienten porque ambas son enfermas. El obispo de marras agregó “que la diferencia entre la homosexualidad y los abusos está clara, plantea una pregunta: "¿por qué el abusador de menores es enfermo?".

La naturaleza corporativa de la defensa es evidente cuando se agrega que el obispo de obispo de la prelatura Cancún-Chetumal, Pedro Elizondo, dijo, al inicio de la semana santa, que “los curas pederastas merecen perdón porque no sabían lo que hacían (…). Hasta ahora nos damos cuenta por la ciencia y los estudios de las consecuencias de esos actos, que pueden afectar y dañar, pero antes no se sabía”. Y agregó: “Lo hicieron por ignorancia, a lo mejor no sabían. En tal medida puede aplicárseles el precepto de Jesucristo ‘perdónalos, porque no saben lo que hacen'”.

No puede dejar de mencionarse que el mismo que perdona pederastas dijo también, al igual que el de Tenerife, “que los matrimonios entre personas del mismo sexo no tienen madre”. Lo que ocurre entre dos personas que consienten es para estos lo mismo que el abuso de menores. No es extraño que la iglesia católica haya perdido seguidores alrededor del mundo con obispos de esta ralea.

El caso Maciel ha sido eclipsado por la mencionada Carta a los Irlandeses pero persiste como el escándalo más dañino porque impacta sobre la vida de una orden fundada por un monstruo que casi fue santificado y cuyas investigaciones fueron detenidas por Ratzinger en el año 2006 aduciendo la edad de Maciel. Es decir, estos crímenes fueron dejados de lado en consideraciones de la edad y ocultados en el silencio. La interrogante es si existe alguna relación entre la rigidez en la educación sexual de niños y niñas y la conducta sexual compulsiva y abusiva de los educadores religiosos frente a ellos. Es decir, si es que hay que investigar a las órdenes conservadoras en general por estos tipos de crímenes y detectar si es que hay una relación entre una cosa y la otra. La peculiar obsesión católica con el sexo se puede ver como anómala, pero la obsesión de las órdenes de nuevo cuño y las agrupaciones religiosas fundadas en el siglo XX, son mucho mayores y más severas en el nombre de respetar más fielmente los principios católicos. Estos grupos son los disidentes de la modernización de la iglesia que llegó con el Concilio Vaticano II y son los que persiguieron con alma, corazón y vida a los teólogos de la liberación, llegando a excomulgar a algunos.

La pederastia es un asco que debe ser resuelta denunciando a los pederastas en todos los países y dejando que la justicia haga lo suyo. Mientras tanto, la Iglesia debe hacer su trabajo dentro de casa y dejar de negar esta monstruosidad, bandera de todas las denuncias sobre pedofilia so riesgo de perder autoridad moral, que es la única que tiene.

- Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM , México. Es presidente de ALAI e integrante del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org

Más información: http://alainet.org/



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Chile: El estilo de la derecha. Privilegiando al gran empresariado e ignorando las comunidades regionales y locales

Pablo Monje – Reyes


Hace unos días nos informamos por la prensa que el gobierno de la derecha, mediante una circular del Ministerio del Interior, daba a conocer la implementación del programa “Manos a la Obra”. Tres grandes y conocidas empresas del rubro del retail de la construcción fueron designadas directamente como proveedoras, para surtir de insumos a los municipios afectados por el terremoto y tsunami del pasado 27 de febrero.


La polémica se inició poniendo en duda la legitimidad de la transacción sin licitación pública. Esto se despejó a la brevedad, pues nuestro ordenamiento jurídico permite al Estado realizar contratos directos de aprovisionamiento en estado de catástrofe.


Sin embargo, que la medida sea jurídicamente válida no significa que sea adecuada en términos socio - políticos, principalmente por tres razones. Primero, la reconstrucción de las regiones afectadas no consiste sólo en levantar y reparar las casas. Consiste también en levantar las economías regionales y locales, que perdieron su dinamismo por la catástrofe. Segundo, la medida privilegia la concentración de la riqueza y del poder, e incrementa las desigualdades sociales, indicadores en los que Chile es top ten en el mundo. Quizás después del terremoto subiremos algunos puntos en el ranking mundial de desigualdad. Por último, la medida deja instalada la duda sistemática y permanente ¿las decisiones del gobierno velan por los intereses de las comunidades regionales y locales, o son la oportunidad para privilegiar a los grandes grupos empresariales?


Desde el punto de vista de las dinámicas de desarrollo regional y local, esta medida es simplemente nefasta. ¿Por qué? Primero, las economías regionales y locales no se podrán dinamizar, ya que participarán marginalmente de la asignación (de hecho, no tendrían participación alguna si no fuera por la denuncia en los medios de comunicación). Segundo, la medida privilegia los grandes contratos de abastecimiento, dejando de lado las cadenas productivas regionales y locales, que generan empleo y utilizan insumos regionales y locales. Por último, el margen de ganancia de estas transacciones por abastecimiento no vuelve a las regiones y localidades, porque se materializa en las contabilidades nacionales de estas grandes empresas.


Por tanto, por donde uno analice, este tipo de medidas traerá consigo, en el mediano plazo, mayor depresión a las economías regionales y locales. Se podrá reparar y reconstruir casas, pero no habrá recursos suficientes para la satisfacción de necesidades de vida, porque los recursos del Estado caerán en manos de quienes más tienen y no en quienes más los necesitan.


Paradójicamente, este tipo de soluciones trae consigo una cuestión que ya venimos advirtiendo: unos pocos lucrarán y se harán más ricos y poderosos con el sufrimiento y calamidad de nuestros hermanos de la región del Maule y del Bío Bío.


La pregunta que los sectores progresistas debemos responder es ¿Cuál es la alternativa frente a este tipo de formas de ejercer el poder?. Para una reconstrucción efectiva, que no sólo pase por las necesidades materiales de las personas, cuestión en si misma fundamental, debemos pensar en cómo fortalecer las redes productivas locales y regionales. Estas redes productivas siempre han existido, pero hoy es imposible percibirlas porque están impedidas de producir debido a las pérdidas patrimoniales, de capital simbólico y productivo.


Es necesario instalar formas de organización productiva que partan de principios distintos a la generación de la renta individual, que hasta el día de hoy ha sido dominante en la sociedad chilena. Debemos pensar en la organización de empresas cooperativas, en donde el Estado, por medio de los Gobiernos Regionales y Municipales, participe con capital, las comunidades locales participen con mano de obra, las universidades regionales aporten conocimiento y tecnología, y las ONG entreguen formación y aprendizajes socio - productivos.


El desarrollo de estas formas de organización económico – productivas apuntan a fortalecer los principios de la solidaridad e igualdad social entre pares. Consecuentemente, fortaleceremos una sociedad más democrática y popular, que tanta falta le hace a Chile.


Pablo Monje – Reyes es Administrador Público, Magíster en Gestión y Políticas Públicas, Profesor de la Escuela Latinoamericana de Postgrado de la Universidad ARCIS – Chile.

Chile: Piñera frente a la crisis y el terremoto. Todo el poder a los privados

Chile: Piñera frente a la crisis y el terremoto. Todo el poder a los privados Andrés Figueroa Cornejo


1. Mientras los ingresos de la industria pesquera cayeron verticalmente un 46 % en la zona centro sur de Chile (epicentro del maremoto-terremoto) durante el primer trimestre de 2010 respecto del mismo período del año anterior, ya es seguro que el gobierno de Piñera no alzará los impuestos específicos al cobre para financiar su Plan de Reconstrucción Nacional. El Presidente de la Sociedad Nacional de Minería (gremio patronal del sector), Alberto Salas, señaló la inconveniencia de establecer nuevas cargas tributarias a la producción cuprífera, principalmente, porque ello podría repercutir “negativamente en nuestra imagen de estabilidad y seriedad”.


Por otro lado, las exportaciones de pisco se desplomaron un 43 % en enero (antes del mega sismo), mientras la industria hotelera, esta vez sí producto del terremoto y sus interminables réplicas, ha rebajado sus precios hasta un 50 %, toda vez que la demanda extranjera se contrajo con violencia. Asimismo y por la misma razón, el consumo eléctrico en la actividad industrial disminuyó un 10 % este marzo, en relación al mismo mes de 2009.
2. Las cifras del desempleo galopante, básicamente en las zonas siniestradas, todavía son opacas. Se ha informado que en Concepción, cerca de un 70 % de la población encuestada tiene algún familiar sin trabajo; en Lota la cifra podría llegar al 35 % de cesantía; mientras en Angol (IX Región), oficialmente, hay un 13,4 % de desempleados, y en Cañete (VIII), el paro alcanza un 10,6 %. Los empleos destruidos en las últimas localidades están asociados a la crisis de la industria forestal en territorio devastado. Otra cosa son los despidos, respaldados por el mismo artículo del Código Laboral que permite echar trabajadores sin indemnización alguna en caso de catástrofe, que aplican empleadores, tanto en lugares, como en empresas que en absoluto fueron dañadas por el sismo. En fin, el capital aprovecha con terremoto o sin él, de abultar la cesantía, devenida inmediatamente en crisis social.
3. Finalmente, el gobierno de la derecha tradicional, más allá de las discusiones pirotécnicas de imponer o no tributaciones a las empresas, en los hechos funda su Plan de Reconstrucción Nacional en la multiplicación de concesiones (privatizaciones con otro rótulo legal) para carreteras, hospitales y edificaciones, cautelando evitar con mano metálica el aumento del gasto social y ofreciendo todas las garantías al capital privado para convertir, tanto la crisis económica, como los efectos del sismo, en una oportunidad de ampliar sus utilidades. Por un lado, entrega habitaciones precarias a un número específico de población castigada por el terremoto, y por otro, busca financiamiento con la venta de bienes fiscales, liberalizando aún más la economía, apurando créditos con las instituciones tutelares de la deuda mundial (BID, Banco Mundial, FMI), creando trabajo miseria y, de paso, criminalizando cualquier asomo de movimiento social. Al respecto, la consigna gubernamental es sencilla: si te movilizas por demandas de cualquier naturaleza, te vuelves objeto de represión, castigo y eres tipificado como antipatriota y delincuente.
4. Chile continúa siendo un paraíso para el capital. El movimiento popular recién madruga su recuperación a través de la solidaridad y la autoconstrucción, el resurgimiento de ollas comunes y la cooperación sin intermediarios.
Políticamente, Piñera –con nuevos y originales tics nerviosos- procura coquetear seriamente con los sectores más conservadores de la Democracia Cristiana y el PPD, incluso manteniéndolos en sus cargos en la burocracia estatal, en tanto, toma aparente distancia de las zonas más recalcitrantes de la UDI. Lo que persigue Piñera es recomponer un nuevo centro político (que en rigor, es pura derecha ampliada), tanto para blindar la actual gobernabilidad, como para proyectar el mandato de su componenda en vistas a las elecciones de 2013. Al lado, que no al frente, la Concertación (sus rémoras) hace las veces de oposición retórica y descafeinada. Al bono helicóptero de $ 40 mil pesos (76 dólares) por una vez a las franjas más pobres de la comunidad, le opone un bono de $ 100 mil pesos; y algunas voces solitarias piden gravar menudamente al capital. No podía ser de otro modo. La continuidad de las políticas estratégicas de la derecha tradicional respecto de la Concertación son aspectos centrales del pacto entre los que mandan –independientemente de sus partidos y de las contradicciones intercapitalistas- para sostener una fase económica hegemonizada por la explotación humana y el despojo de recursos naturales.

El 24, en la Plaza, no bailamos

El 24, en la Plaza, no bailamos Elisa Rando ( Argenpress )

El 24 de marzo, en la Plaza de Mayo ni se llora ni se baila. La Plaza es lucha. Se honra la memoria. También la vida. Es grito contra la dictadura. Es compromiso con la revolución que nos debemos todos. Cualquier otra cosa nada tiene que ver con la militancia. Cualquier otra cosa es farándula que no integramos. Y es también la mascarada lamentable de un presente que no honra su pasado.


Fuimos y somos apasionados militantes de la vida y el socialismo no era una etiqueta sino el motivo principal de nuestras luchas. Los sueños traicionados. Las libertades conculcadas. La mordaza, la tortura y la muerte, siguen reclamando no piedad sino justicia. También el hambre, pide ahora y siempre, justicia.


La desocupación pide justicia. La infancia desatendida pide justicia. La corrupción debe ser castigada por la justicia. Jorge Julio López, exige justicia. La juventud pobre, sospechada y reprimida, pide justicia.


Y también todos los que en nombre de sus privilegios, planifican nuevos campos de concentración, nuevas matanzas, nuevas horas de terror. Todos, deben pasar como reos por la justicia.


La alegría tiene el límite que le impone la prudencia. No podemos agotar la militancia como tilingos, estúpidamente alegres. Queríamos cambiar todo. Queríamos un hombre nuevo. Defendimos cosas serias como la vida. Todo eso lo deseamos todavía. Transitamos el camino junto a viejos insobornables, compañeros que no olvidamos. Junto a jóvenes abnegados. Hombres y mujeres increíbles, que nos imaginamos eran para siempre. Hoy son bandera y son memoria. No perdamos nosotros, a esta altura, la cordura. No negociemos poniendo precio a todo, haciendo de la historia la historieta. La memoria, no se negocia porque dejaríamos irremisiblemente sola a la ternura.


Esta es mi modesta y sincera posición. Que no improviso. La marcó la vida y la muerte de gente que cayó luchando. No derrotada. Cayó, en plena juventud, asesinada en la tortura. En los socavones de presidios clandestinos. En los vuelos de la muerte, con la complicidad de la noche y el silencio miserable de los asesinos. Esas vidas, aún hoy, desde las marrones aguas de nuestro río ciudadano, siguen exigiendo Revolución y compromiso. Nosotros somos sobrevivientes, simplemente, sobrevivientes. Sin prebendas, ni bancas de replegados. Somos militantes. Modestos hacedores de esperanzas. Aprendices en renovados frentes. En venideras luchas. En espacios nuevos con exigencias viejas. Tan viejas como la explotación, el hambre y el miedo. Reivindicaciones supremas de la gente pobre. Nada tenemos que ver con la muerte. Tampoco con la entrega. Mucho menos con esa fiesta en esa Plaza. La fiesta, hasta ahora, la hacen todos los días el capitalismo salvaje, los empresarios explotadores, los hacendados extorsionadores. Latifundistas dueños de vidas y almas. Los curas bendecidores de latrocinios y criminales con uniforme y capucha. Los que torturaron y están libres, los que asesinaron y están durmiendo tranquilos en sus casas. Los que someten hace siglos a la clase obrera del mundo, que debe vender su fuerza de trabajo, sus cuerpos y su futuro de ignorancia y desocupación, que es el hambre de sus hijos. Nada hay por celebrar. Si esa es la fiesta, esa fiesta no es la nuestra.


Con los compañeros, compartimos amores y esperanzas. Pero, claro, la esperanza es desatenta. Se despista. Se espanta. Se atropella. Olvida y entre empujones y descuidos se pierden principios, se distorsionan ideales y hasta el deseo de realizarlos… pero estamos vivos y nos quedan unas ganas locas de luchar y triunfar junto a los pueblos latinoamericanos, antes que el fin, arteramente nos derrumbe.


Allí nomás está Cuba. En el centro del mar más tibio de la tierra. En la fina cintura azul de América latina. Lagarto alerta, perseguido y maltratado.


Cuba. Nuestra querida Cuba, supo despertar de un sacudón caribeño, el compromiso con un mundo nuevo que se abrió de repente, como si un golpe de caña almibarada nos estuviera advirtiendo que allí, en Sierra Maestra y el Escambray, en Girón y en Santa Clara, había empezado todo. Es Cuba, la que nos mantuvo despiertos en un largo amanecer de increíbles optimistas. Con su lucha desigual nos enseñó andar y hasta a creer que podíamos triunfar. Y algunos triunfaron, de verdad, sin cotizarse. Sin bajar banderas. Sin conceder ni un chiquito así, a los traidores. Desde entonces, en Cuba, donde se baila hasta dormido, cuando se manda a callar, solo el rugido del mar es más fuerte que el remolino del viento. Es que en Cuba, cinco barras y una estrella, es revolución y es bandera.


Allí también, junto a nosotros, a la vuelta del camino, Bolivia, la profunda y Venezuela la acosada, nos esperan. Claro que nos esperan. En su andar nos impulsan. Nos acompañan. Sin dirigirnos, nos esperan. Tampoco nos piden nada. No hay trueque. Nos esperan.
Bolivia, pueblo sereno, con urgencias milenarias. Manos curtidas y silencios de prudencia. Memorioso, fiel y sin precio. Humilde orgullo que caló muy hondo como el estaño en sus entrañas. Robo y usura. Violencia ancestral. Odio y silencio. Siempre robo y usura. Firme orgullo de piel oscura. Bolivia es el silencio que mete ruido, discreto, seguro, convencido. Viento y estaño. Mina y estaño. Patiño o Evo. Evo, altiplano, viento, manta, quena y silencio. Justicia y Evo. Silencio. Todos a un tiempo. Todos al mismo tiempo. Pasito a paso. El mismo tiempo.


Venezuela tumultuosa, bullanguera. Resonante. Cumbia y joropo. Cadencia y caderas. Revolución y Socialismo. No importa de qué siglo, como el vino, se ennoblece con los siglos. No excluye ni atropella. Y entre cantos, arepas, marchas y rojas, rojísimas camisas, lleva muy alto la antorcha del petróleo liberado. Es su riqueza y es su tormento. Es su solidaridad. Es su empeño. Es su sueldo. El sueldo del pueblo de Venezuela.


Allí, el arrebato y el crimen cipayo, es la traición. Es el enemigo oculto al que ni una sola idea se le cae descuidado. El atentado artero. La mano mercenaria. Acaso pueda ser el gesto que movilice la marcha imparable de miles de pies que fueron, por siglos, descalzos. Trepando cerros; cruzando arroyos. Contando en moneditas su miseria. Sintiendo ahora, que le ha llegado la educación de las letras y la razón de la justicia y la comida caliente y la medicina y la consideración y el respeto y el canto y la danza, que es su alegría y es su bandera tricolor, bien alta. Bandera de gente buena. De gente que, canta, baila, llora, ama, y lucha, porque se sabe respetada. Son personas. Son pueblo. Antes, simplemente, eran: “los carajos”.


Todos son nuestros hermanos en la coincidencia y también en la discrepancia. Con ellos, luchamos. No sólo por nosotros. Será por todos.
Por lo dicho y mucho más. Por los que cayeron. Por los que no volvieron de la tortura, por la vida cercenada, por las ilusiones atropelladas, el 24 de marzo salimos a las calles, como integrantes naturales de nuestro pueblo. Saldremos muchas veces más a luchar. A crear. A triunfar.


No acompañamos la fiesta. No hay fiesta donde ardieron las hogueras. Acompañamos la memoria. Que es pasión y combate por la vida. Denunciamos los crímenes perdonados, la justicia recortada. Los olvidos pactados, las identidades robadas, los sueños castigados. Los castigos negados y las banderas olvidadas.


Rompamos los silencios. Denunciemos la arrogancia. Derribemos la soberbia. Los compañeros esperan. Salimos por una generación que está presente en nuestras manos, nuestras luchas, nuestras broncas, nuestras exigencias. Con sus sueños que son verdades y esperanzas, que no dejaremos nos robe nadie.


No hay muerte donde no hay olvido.


Que el país más austral de América latina, joven, beligerante, recorra caminos de liberación, sin tutores del pensamiento, sin conductores mesiánicos. Así derrotaremos a los enfermos de poder, de misiles, de metrallas, de muertes que son sombras que caen sobre ellos para siempre.


Simplemente, por esto, el 24, en la Plaza…, nosotros, no bailamos.


Elisa Rando - antigua militante del Partido Socialista de Vanguardia.

“La unidad nacional de Piñera es el acuerdo de los dominantes para imponer el capital sobre el trabajo”

“La unidad nacional de Piñera es el acuerdo de los dominantes para imponer el capital sobre el trabajo” Andrés Figueroa Cornejo
Rebelión


El Secretario General de la Confederación de Trabajadores Bancarios, Luis Mesina, es uno de los líderes sindicales más reconocidos del país. En esta entrevista se refiere los efectos del terremoto y al arribo de Piñera a La Moneda.

¿Cómo actuará el sistema financiero ante la catástrofe que azota a tantos chilenos en la actualidad?

“Las grandes corporaciones mundiales del sector intervienen con su tradicional política de convertirse en intermediarios de recursos financieros. Pero esto no es gratuito, tiene un costo. La propaganda se encarga de hacer creer a la población de los territorios más afectados que la banca concurre “gratuitamente” con sus ofertas crediticias y renegociación de deudas. Pero lo que hay tras esto es que la industria financiera opera con los cánones del interés, del dinero, sin una pizca de humanidad.”

Y operativamente…

“La banca con más capital actúa en estas situaciones, destinando enormes recursos para estas “ayudas”, que no son más que la reproducción de una estrategia de obtener más utilidades a costa de la gente más castigada. El caso chileno no será distinto que lo acontecido en Nueva Orleáns o Haití. Aquí la banca intentará renegociar con las pequeñas y medianas empresas, y con los trabajadores altamente endeudados Se ofrecerán nuevos créditos hipotecarios que están garantizados por pólizas de seguros de compañías que ahora mismo no están respondiendo ante la catástrofe.”

Pero si no presta la banca, ¿Quién entonces?

“Es importante plantearse quién es el encargado de transferir los recursos para beneficio de la población. Esta es una discusión de carácter político. Y Chile hoy carece de un instrumento público, un Banco del Estado, que tenga por objetivo el fomento y la prosperidad de la sociedad chilena.”

Hay personas que están en la calle ahora mismo…

“Hoy renegociar un crédito en situación de tragedia, hace que la gente pase por alto las condiciones en que accede a un préstamo. Este rol debería asistirle al Estado y no a los intereses de la tasa de ganancia del negocio financiero. Aquí los pobres y la tan mentada clase media, son las que están más desamparadas.”



Y LLEGÓ “EL CAMBIO”

¿Cómo definirías la situación de los trabajadores bajo el gobierno de Piñera?

“No creo que vayan a producirse grandes transformaciones puesto que el nuevo gobierno no será más que la continuidad del sistema político, económico y social que busca perpetuar la supremacía del capital sobre el trabajo. Por tanto, los trabajadores no deberíamos hacernos expectativas positivas. El Estado no se modificará en beneficio de la clase trabajadora y los pueblos originarios. Lo que vamos a presenciar en el futuro próximo es la consolidación del capitalismo, fundado en la más extrema explotación del hombre por el hombre.”

¿Y la Concertación?

“Creo que vamos a observar la desesperación de los sectores que perdieron las elecciones –que fueron los principales responsables del retroceso organizacional de los trabajadores y de su fragmentación política-, toda vez que ya no tendrán al Estado que les permitía mantener cierta cohesión interna. Vamos a ver cómo a través de los gremios del aparato público y de la descompuesta Central Unitaria de Trabajadores comenzarán a reivindicar lo que callaron durante 20 años.”

Piñera habla de diálogo con los trabajadores…

“No creo que sea tan fácil para el actual gobierno desarrollar la política de cooptación de los sindicatos que hizo la Concertación. Ello no quiere decir que Piñera no lo intentará. Pero la única garantía que tenemos los trabajadores de tener empleos dignos y una seguridad social ligada a los derechos fundamentales de las personas es la fuerza propia e independiente.”

¿Y cuál es la condición del trabajador actual?

“El signo fundamental de los trabajadores chilenos es la incertidumbre. No podemos construir proyectos de vida; los trabajadores jóvenes están condicionados a empleos transitorios y malos, y a la reproducción de la pobreza.”

Pero Piñera habla de Unidad Nacional…

“La unidad nacional es el acuerdo de los sectores dominantes de imponer el capital sobre el trabajo. Lo demás son aspectos menores.”

LA SEGURIDAD SOCIAL QUE NO EXISTE

Ustedes han dado una dura pelea contra las AFP’s, ¿Están dispuestos a discutir reformas?

“Si los regímenes de seguridad social se fundamentaran sobre sus principios históricos –solidaridad, cobertura total, universalidad- es posible debatir modificaciones. Pero ante la existencia única del sistema de AFP’s, ¿Qué podemos discutir? Aquí también hay que combatir la idea de una AFP estatal, que sólo tiene el objeto de obnubilar a los trabajadores, toda vez que el sistema mismo no garantiza a un 70 % de los asalariados la obtención de una pensión mínima. Por eso la propuesta de bajar el porcentaje de las comisiones casi no tiene importancia en el impacto de las pensiones.”

UN NUEVO SINDICALISMO

El Presidente de la Confederación General de Trabajadores, Manuel Ahumada, ha señalado la necesidad de refundar una multisindical distinta a la CUT…



“Nosotros compartimos ese planteamiento. Estamos convencidos que bajo la actual forma de la CUT es imposible cualquier cambio estructural allí. Sobre todo, porque ahí no concurre la mayoría de los trabajadores organizados. La CUT está hecha de sindicatos del aparato público y la mayor parte de sus dirigentes está subordinada al gobierno de turno. En cambio, estamos por la autonomía y la independencia política de los trabajadores, principios fundamentales de Recabarren y Clotario Blest. El llamado de Manuel Ahumada abre un proceso interesante. Aquí rescato con fuerza la idea de Manuel de la cotización obligatoria.”

En Chile el 60 % de los trabajadores no tiene contrato indefinido y el sindicalismo apenas llega a las dos cifras, ¿Cómo sería un sindicalismo correspondiente a la actual organización del trabajo?

“La idea es agrupar a los asalariados por derechos mínimos: defensa del empleo, defensa del salario, defensa de la jornada. Por eso el planteamiento de organizar a 7 u 8 trabajadores en torno a un sindicato no sirve, porque jamás tendrá la fuerza para negociar en igualdad de condiciones con su empleador. Este tipo de sindicatos desprestigia la organización misma por su ineficacia. Aquí hay que imponer la negociación por rama de trabajadores. Ramas que aglutinen a grandes sectores de temporeros, profesores del sector no municipal –que ya son mayoría-, trabajadores desestructurados, etc.”

LA INDUSTRIA DEL CRÉDITO



Tú representas a los trabajadores de uno de los sectores más dinámicos de la economía…

“Nosotros trabajamos en una industria que es el ícono del sistema capitalista: la banca. En el tiempo hemos hecho gestiones que no se evalúan en su justa dimensión. El 2009, por ejemplo, denunciamos la concertación respecto de la fijación de las tasas de interés que afectaba a los sectores medios y más pobres, a la pequeña y a la mediana empresa en Chile. Esa protesta se tradujo en la baja significativa de las tasas de interés en 2 a 3 puntos. Estamos hablando de miles de millones de pesos que van en beneficio de los contribuyentes. No es suficiente, pero es una victoria.”

¿Qué tipo de banca sueñan los trabajadores del área?

“Aspiramos a una banca que esté al servicio del desarrollo de nuestro país, que asista con políticas crediticias a los sectores emergentes de Chile. Para ello se requiere de un Banco del Estado distinto. Porque para los empresarios es mucho más fácil especular en la bolsa, con los fondos de las AFP’s, y seguir con la explotación y exportación de los recursos primarios.”



El puño de hierro de la oligarquía

El puño de hierro de la oligarquía Punto Final

En menos tiempo del que se suponía, el presidente Sebastián Piñera ha evidenciado que la represión -preventiva o punitiva- se contempla como el instrumento principal de su gobierno para enfrentar las movilizaciones populares. Lo hace en un contexto político todavía confuso, en el cual el principio del “orden” a cualquier precio aparece como el eje de acción del nuevo gobierno, imitando con ello lo esencial de la dictadura militar. No en vano el actual bloque gobernante es el mismo que sustentó a esa dictadura. Está constituido, como ayer, por la derecha política, el gran empresariado, las multinacionales y las fuerzas armadas. Hay, sin embargo, un factor relativamente novedoso. Se trata de los esfuerzos que despliega el presidente Piñera para construir un entendimiento con la Democracia Cristiana e incluso con otros sectores de la Concertación. Pero lo principal -insistimos- sigue siendo el fortalecimiento represivo y disuasivo del Estado para evitar que la protesta social -que sigue incubándose por la magnitud de problemas no resueltos que agravó el terremoto del 27 de febrero-, se organice y desborde en las calles. Así quedó demostrado con el impresionante despliegue militar-policial del 29 de marzo -Día del Joven Combatiente- que incluyó hasta un inexplicable toque de queda en la ciudad de Concepción, donde nunca se conmemoró el asesinato de los hermanos Vergara Toledo.
A diario surgen nuevos indicios, enmarcados en el llamamiento a la “unidad nacional” para enfrentar la emergencia derivada del terremoto y maremoto, que se orientan a ampliar la base de apoyo político del gobierno. En ese sentido, tres senadores democratacristianos visitaron La Moneda para entrevistarse -con amplia cobertura publicitaria- con el presidente de la República, enviando una señal que provocó molestia hasta en la propia DC. El pretexto fue entregar al presidente el acuerdo del Senado -que promovió la bancada DC apoyada por el senador Fulvio Rossi, presidente del Partido Socialista- que condena presuntas violaciones de los derechos humanos en Cuba. El acuerdo del Senado pide al gobierno que apoye en la OEA y en otros organismos internacionales la campaña anticubana que promueven EE.UU. y la Unión Europea. Piñera, por supuesto, accedió encantado a la petición de los senadores de la DC y públicamente comprometió a su gobierno en futuras acciones anticubanas -que por lógica habrá que extender a Venezuela, Ecuador y Bolivia, cuyos procesos revolucionarios también son condenados por la Casa Blanca-. Sin embargo, los ataques a Cuba del presidente Piñera y de los senadores democratacristianos sólo fueron un burdo pretexto, una cortina de humo que esconde propósitos de política doméstica. En realidad lo que busca Piñera es un entendimiento con la DC que le permita ampliar su base de sustentación y, sobre todo, mantener a raya a la UDI. Este partido de innegable naturaleza fascistoide, no ha tardado en criticar abiertamente al presidente Piñera en temas tan sensibles como los relacionados con el manejo de su fortuna, incrementada en el último tiempo mediante audaces maniobras en la Bolsa.

Piñera requiere contar con un factor de equilibrio político que no lo deje a merced de la UDI. Busca, por lo tanto, un aliado implícito más cercano a sus propias ideas políticas. Ese rol puede cumplirlo la DC. Piñera, como se sabe, procede de la matriz ideológica democratacristiana e incluso sus vínculos familiares se entrelazan con ese partido. En síntesis, el ataque a Cuba escenificado en La Moneda con fanfarria mediática, fue una faramalla para mostrar una imagen de coincidencia e identidad política entre el presidente de la República -líder de la derecha- y la DC, pilar carcomido, pero pilar al fin, de los restos de la Concertación. Lo que está en marcha pues es una operación destinada a revalidar un proyecto de cogobierno que permita a Piñera librarse de los tentáculos de la UDI.

Lo más criticable de esta tramoya, sin embargo, ha sido la increíble actitud de la bancada de diputados socialistas que, siguiendo el ejemplo DC en el Senado, aprobaron por unanimidad su propia condena al gobierno cubano. Si la actitud de los senadores DC puede explicarse por el tradicional anticomunismo de ese partido, no tiene justificación en cambio la del Partido Socialista que ha pisoteado su tradición revolucionaria y latinoamericanista, ofendiendo la memoria del presidente Salvador Allende que mantuvo hasta su heroica muerte una inalterable lealtad hacia la Revolución cubana. En este sentido causa repulsión y desprecio la declaración del presidente interino del PS, senador -gracias al sistema binominal- Fulvio Rossi, que se declaró “orgulloso” del viraje anticubano del Partido Socialista.

En un escenario político debilitado por la corrupción, la comunidad de los negocios y el eclipse de los principios e ideologías, el voto anticubano de los diputados socialistas pudiera enmarcarse en los mismos objetivos de la operación Piñera-DC antes reseñada. La crisis de la Concertación, convertida en un cascarón vacío, inorgánico y estéril, podría ser utilizada por quienes buscan institucionalizar el cogobierno con la derecha, para asegurar una alternancia que, en definitiva, no cambia nada.

Para llevar a la práctica su política de “orden” y ampliación del modelo neoliberal, el presidente Piñera cuenta también con las fuerzas armadas y Carabineros. La designación del ex comandante en jefe del ejército, general (r) Oscar Izurieta, como subsecretario de Defensa, ilustra esta situación. Más aún cuando no es un secreto que Piñera le ofreció el cargo cuando todavía comandaba esa rama de las FF.AA., en el gobierno de Bachelet. Después de 20 años de gobiernos de la Concertación, las fuerzas armadas han vuelto a asumir responsabilidades propias del gobierno civil y disfrutan de una posición privilegiada que tiende a acentuarse. En efecto, el locuaz ex ministro de Defensa, Francisco Vidal, hizo un balance señalando que en el período de la Concertación se había logrado “la profesionalización y la despolitización” de las FF.AA. Esto, por supuesto, es absolutamente falso. Los militares siguen politizados en defensa de la Constitución pinochetista -aún vigente- y de lo fundamental del legado de la dictadura. Como sector ciudadano, los militares pertenecen al bando de la derecha, como lo demuestran la designación de Izurieta y las críticas del general (r) Juan Emilio Cheyre, también ex comandante en jefe del ejército, al gobierno de la presidenta Bachelet. Tampoco ha cambiado la doctrina de las FF.AA., siempre asentada en las ideas de la Seguridad Nacional como instancia totalizadora. No ha existido una crítica a fondo de su papel en el golpe de Estado de 1973 ni en la conspiración que lo precedió, ni tampoco un balance a fondo de la dictadura con sus efectos sobre la soberanía y su apoyo a la dominación oligárquica. Todo esto, a pesar de los esfuerzos que realizó la Concertación por “ganarse” a los militares eligiendo el camino equivocado, que consistió en asegurar la impunidad de Pinochet y de los altos mandos de las distintas ramas culpables de traición y atrocidades contra la población. Pinochet es reverenciado al interior de los cuarteles. El almirante José Toribio Merino ya tiene estatua en un recinto naval y un buque de guerra lleva su nombre. Se toleró que las FF.AA. no respondieran por las violaciones de los derechos humanos que cometieron sus efectivos. Y para tratar de asegurar su apoyo se facilitó un gasto militar que provoca inquietud en los países vecinos. Chile se ha convertido, gracias a la generosidad de la Concertación, en el principal comprador de armas de Sudamérica y es el número 13 en el mundo, por sus adquisiciones de aviones y tanques, como revela el informe que sobre el aumento del gasto militar en América Latina ha dado a conocer en Estocolmo el Instituto Internacional para la Investigación sobre la Paz. Generales del ejército y la Fuerza Aérea dirigen las tres zonas de catástrofe del país y disponen de amplias facultades para subordinar a sus decisiones a las autoridades civiles, restringir los derechos civiles y políticos, imponer el toque de queda, etc. Con esas atribuciones pueden participar en todos los regímenes de emergencia que contempla la Constitución heredada de la dictadura.

En este contexto, la arenga del presidente Piñera en el cuartel de las fuerzas especiales de Carabineros, en vísperas del Día del Joven Combatiente, constituyó una “provocación inaudita”, como la calificó el diputado DC Gabriel Ascencio. El presidente de la República cometió el injustificable desatino de intentar amedrentar a la familia Vergara Toledo y a los ciudadanos que cada 29 de marzo conmemoran el asesinato de los hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo, ultimados hace 25 años por carabineros (aún no condenados por la Corte Suprema). Hablando a las fuerzas especiales de Carabineros, el mandatario pidió mano dura contra los “delincuentes”, asegurando a Carabineros el apoyo total del gobierno a sus actuaciones para imponer el “orden”. Fue una clara garantía anticipada de impunidad, atendida la brutalidad habitual con que actúan esas fuerzas de choque de la policía uniformada.

Entretanto, en Concepción se decretó el toque de queda en la noche del 29 de marzo y -según el informe de un canal de TV-, además de las patrullas de soldados y carabineros se utilizaron dos aviones no tripulados de tecnología israelí para vigilar desde el aire eventuales actos de protesta... que no ocurrieron.

El balance de la jornada fue menos auspicioso de lo que esperaba el gobierno, teniendo en cuenta el notorio decrecimiento de estas protestas en los últimos años. Si el año 2007 hubo 743 detenidos en el Día del Joven Combatiente, en 2008 esa cifra bajó a algo más de 200 y el año pasado sólo se registraron 29 detenidos. Esta vez hubo 97 personas detenidas en Santiago y Concepción, sobre todo por infracciones al toque de queda en la capital de la región del Bío Bío. El despliegue represivo, siguiendo las directrices presidenciales, fue impresionante. En Santiago y Concepción se desplegaron en combate 15.650 militares y policías para impedir -por intimidación- que ocurrieran protestas que pudieran ser asociadas al aniversario del asesinato de los hermanos Vergara Toledo. La tradicional romería que acompaña a la familia en Villa Francia, fue disuelta por los carabineros una vez terminada, cuando se clamaba por la sentencia que debe pronunciar la Corte Suprema en estos días. La represión en Santiago fue preventiva, con helicópteros se vigilaron los lugares considerados críticos en años anteriores, y se usó a discreción agua y gas lacrimógeno.

Lo sustancial sigue en pie: ¿será posible contener las eventuales manifestaciones populares contra la cesantía y las alzas de precios y tarifas, con el despliegue de militares y policías? ¿No se está volviendo disimuladamente a los tiempos de la dictadura, con zonas de emergencia, estado de sitio y calles copadas por uniformados armados como para la guerra?

Nada bueno promete la orientación del gobierno. Sin embargo, hay que admitir que tiene fuertes posibilidades de imponerse por la debilidad y tendencia a la deserción que campea en la oposición y, sobre todo, por la ausencia de una Izquierda -política y social- independiente, que canalice las fuerzas populares. Frenar los apetitos desorbitados de la oligarquía, impedir que el costo de la reconstrucción lo terminen pagando los pobres -como ya se visualiza- y contener la militarización que sustenta el poder de la derecha, son objetivos que requieren una amplia unidad social y política, encabezada por una firme voluntad de lucha que permita desafiar y derrotar las maniobras del campo reaccionario.




(Editorial, revista Punto Final, edición Nº 706, 2 de abril, 2010)

Chile: Como si Piñera quisiera derribar un pájaro con un misil

Andrés Figueroa Cornejo

1. Hace 25 años se ejecutó el asesinato político de los hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo mientras participaban en manifestaciones contra la dictadura de Pinochet, en la comuna de Estación Central en Santiago. Ese 29 de marzo, con el paso del tiempo se convirtió en el Día del Joven Combatiente, una fecha que busca memoriar y proyectar las causas de las muchachas y muchachos que han ofrendado sus vidas en la lucha larga por un Chile de iguales y libres.


2. Ahora el 29 de marzo de 2010, sospechosamente magnificado y premeditadamente criminalizado por el gobierno de Piñera, se convierte en excusa para imponer el toque de queda en la ciudad de Concepción, la más devastada por el terremoto- maremoto del pasado 27 de febrero.


3. El ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter, en medio de operativos policiales en la comuna de Estación Central, señaló que “Este gobierno tiene una política muy clara en materia de orden público y seguridad ciudadana”. Por eso el mismo Piñera pasó revista en el cuartel de Fuerzas Especiales de carabineros el 28 de marzo, fortaleciendo con 2 mil efectivos más el habitual y fuerte contingente uniformado que pasea por las calles de la capital. El 29 de marzo, el despliegue de tanquetas, buses y agentes de carabineros contó con sonora alarma, 900 lugares fuertemente resguardados, nuevas cámaras de vigilancia, y la generación de un clima artificial de ensayo bélico. Como si quisieran derribar un pájaro con un misil.


4. Lo cierto, es que el 28 de marzo, en Antofagasta, al norte del país, en tanto se realizaba una actividad cultural con niños y jóvenes, un acto de memoria y recreación popular, alrededor de 20 agentes policiales irrumpieron violentamente, golpeando y deteniendo a 25 personas. Asimismo, al día siguiente, en Dichato, Concepción, 6 muchachos fueron detenidos por militares en horas de toque de queda. Y en diversos sectores de Santiago, la sobrerreacción policial se tradujo en represión instantánea, gases para adultos, jóvenes y niños, sin mediar provocación alguna. En Villa Francia, donde fueron asesinados los hermanos Vergara, la marcha tradicional de vecinos fue disuelta antes de finalizar. En las poblaciones La Pincoya, La Victoria, y en las comunas populares de Cerro Navia, Pudahuel, San Bernardo y Renca hubo fogatas.


5. Por su parte, el obispo de Temuco, monseñor Manuel Camilo Vial, criticó al gobierno por ocuparse de super blindar la seguridad, en vez de “realizar un llamado a luchar contra los problemas que está viviendo el país, como la pobreza o la marginación” y ayudar a quienes están sufriendo por las consecuencias del terremoto.


6. ¿Qué está pasando? ¿Será que los de arriba temen que tanto malestar social acumulado comience a manifestarse espontáneamente? ¿Y que, en consecuencia, Chile pierda su lugar en el ranking diseñado por las evaluadoras de riesgo y los inversionistas transnacionales comiencen a mirar a Chile como un paisito más latinoamericano que paradisíaco para la explotación desenfrenada de gente y recursos? ¿Nos pareceremos más a los peruanos y bolivianos que a los ingleses? ¿Será que el concepto de seguridad de la derecha tradicional tenga sólo de palo y plomo, y no comprenda que el disgusto social e incluso la delincuencia son efectos de la mala vida y no una cojera evolucionista, natural y sin remedio? El Estado de excepción y toque de queda en Concepción se decretó antes de que la Concertación entregara el Ejecutivo a Piñera. ¿La derecha tradicional compite policialmente con la administración anterior? ¿Olvida la derecha tradicional que la opresión combinada con la injusticia social, la desigualdad y la pobreza alimentan legítimamente la insubordinación de los de abajo? Este artículo breve se termina durante los primeros minutos del 30 de marzo. La sobreactuación policial implementada por Piñera, hasta hoy, sólo ha generado asfixias infantiles debido a los gases lacrimógenos, detenciones y más indignación.

Un caballo de Troya en La Moneda

Un caballo de Troya en La Moneda

Ángel Guerra Cabrera (Argenpress)

En Chile continúa rigiendo la Constitución pinochetista que con el beneplácito de Washington moldeó la transición “democrática” para acorralar a la izquierda y criminalizar la protesta social, hay doscientos exiliados políticos que no pueden regresar todavía a su país y cien presos políticos del pueblo mapuche, que es sometido a una dura represión y despojado de gran parte de sus territorios y muchos de los asesinos y torturadores continúan en libertad.


El terror clavado hasta los huesos por la sanguinaria dictadura continúa siendo aprovechado por los neoliberales para aplicar sus políticas y los indecibles sufrimientos que infligen al pueblo chileno. En Chile se observa un grave retroceso en oportunidades de trabajo e ingreso familiar, educación, salud, libertades sindicales, vivienda, seguridad social, salarios, cuidado del medioambiente y también en la cultura puesto que el pensamiento único la banaliza y enajena la sensibilidad de los ciudadanos frente a los dramas sociales mientras los concentrados medios de difusión uniforman su mensaje y el sistema educativo se degrada y mercantiliza. Chile, paradigma de distribución justa con Allende es hoy uno de los países más desiguales entre pobres y ricos y la perspectiva después del terremoto es que empeore pues como se ha comprobado la reconstrucción no será una causa social sino un negocio de los allegados al nuevo gobierno y ello augura una sublevación popular. En suma, todo un paraíso de los derechos humanos.


Por eso no debe sorprender la condena del multimillonario presidente Sebastián Piñera y del senado chileno a la supuesta violación de esos derechos en Cuba, la solicitud de libertad para los inexistentes presos políticos en la isla y la exigencia de que el gobierno cubano abra un diálogo con la quinta columna del imperio. Piñera inició su fortuna al amparo de las privatizaciones de la dictadura militar y al igual que los senadores busca congraciarse con el imperio sumándose a la campaña contra Cuba. Conocido en Chile como Piraña por su voracidad para apoderarse de las antiguas empresas públicas y por hacer dinero apoyándose en sus relaciones con el pinochetismo irrumpió en la política a fuerza de demagogia, mentiras y falta de escrúpulos. Así, proclama como modelo a la Colombia de Uribe y su política de Seguridad Democrática pero ha llegado al descaro de citar también a Lula como referente.


Aunque su elección equivalga al regreso del pinochetismo varios de sus personeros al Palacio de La Moneda no debe leerse como un apoyo de los chilenos a esa corriente pues aparte de recibir el voto de la derecha y de todos los ricos –alrededor de un tercio- la imagen mediática prefabricada lo presentaba como un humanista cristiano que hizo fortuna con grandes sacrificios precisamente para cosechar el voto de los sectores populares descontentos con la Concertación. Por eso Piñera ganó en muchas comunas empobrecidas donde ha cundido la despolitización como resultado de la crisis de la izquierda chilena tradicional.


La Concertación eludió la discusión a fondo con la derecha por la sencilla razón de su larga y profunda complicidad con aquella. Más importante aún, sus dos décadas de gobierno, dedicada a administrar el modelo heredado de Pinochet defraudaron las esperanzas de millones y era evidente que la alta popularidad de Michelle Bachelet –una golondrina no hace verano- no sería trasladada a su desangelado candidato Eduardo Frei. La victoria electoral del magnate responde en gran medida al voto de castigo de un gran sector de la población hastiado de las políticas neoliberales fraguadas por la dictadura y profundizadas por el apareamiento de una Democracia Cristiana que apoyó el golpe de Estado y un Partido Socialista que aceptó una transición acotada por las exigencias de Pinochet y de Washington. Eso es la Concertación.


El imperio y la derecha no han cesado un minuto su actividad contra la gran rebelión latinoamericana, consiguieron montar y han desarrollado su contraofensiva hasta donde han podido y en Chile se les ofrecían las condiciones idóneas para instalar un caballo de Troya en La Moneda y lanzarlo contra el acuerdo de unidad alcanzado en Cancún. Piñera, sueña la derecha, viene a cercenar el rumbo independiente de la región apoyado en la IV Flota, las bases militares en Colombia y Panamá, el golpe en Honduras, la ocupación de Haití, la extensión del Plan Colombia y el terrorismo mediático. Otra cosa piensan los pueblos.


Fuente imagen: Presidencia Chile