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T r i b u n a c h i l e n a

Santiago de Chile, 19 dic (PL) La necesidad de refundar el Estado y la nación chilenos es uno de los ejes temáticos del libro Reflexiones Allendistas desde nuestra América y el Sur, escrito por el excandidato a senador Esteban Silva.

Santiago de Chile, 19 dic (PL) La necesidad de refundar el Estado y la nación chilenos es uno de los ejes temáticos del libro Reflexiones Allendistas desde nuestra América y el Sur, escrito por el excandidato a senador Esteban Silva.



El texto también aborda el Allendismo como legado y proyección en la izquierda del Chile del siglo XXI, las trayectorias y enseñanzas de Salvador Allende, Jecar Neghme, Javier Diez Canseco, y los comandantes Hugo Chávez y Tomas Borge, entre otras personalidades.

"Es necesario avanzar en un Frente Amplio por una Asamblea Constituyente y gestarlo sin la urgencia de una coyuntura electoral con la mayor unidad y generosidad", señaló la víspera el autor de la obra, quien preside el Movimiento del Socialismo Allendista.

Uno de los capítulos del libro, titulado Perú: Cuba que linda es Cuba, recoge pasajes inéditos del quehacer de Silva como consejero presidencial durante la administración de Alejandro Toledo, y en particular de las presiones que recibió el mandatario peruano por parte de Estados Unidos para actuar contra la isla.

El texto aborda además la lucha por la autodeterminación e independencia del pueblo saharaui en el África del Norte, causa a la que el autor ha dedicado parte importante de sus esfuerzos a fin de darla a conocer en América Latina.

Reflexiones Allendistas desde nuestra América y el Sur fue presentado anoche en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, con la participación del sociólogo y académico Alberto Mayol y el actor Pedro Vicuña.

"El libro nos propone una reflexión internacional y una visión que es decisiva", expresó Mayol, quien escribió el prólogo de la obra.

El sociólogo señaló la importancia de manejar y vincular las correlaciones de fuerza a nivel de los grandes y pequeños territorios en nuestro continente y en el mundo, tras considerar que con la mercantilización de la política y la democracia representativa existe un problema a nivel mundial.

ls/et

http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=2193031&Itemid=1

El Movimiento del Socialismo Allendista de Chile expresa todo su reconocimiento y homenaje al pueblo cubano al cumplirse 55 años del aniversario de la revolución cubana

El Movimiento del Socialismo Allendista de Chile expresa todo su reconocimiento y homenaje al pueblo cubano al cumplirse 55 años del aniversario de la revolución cubana


El Movimiento del Socialismo Allendista de Chile expresa todo su reconocimiento y homenaje al pueblo cubano al cumplirse 55 años del aniversario de la revolución cubana.
La revolución no solo fue un hecho trascendente para el pueblo cubano sino que influyó significativamente en todos los pueblos de nuestra América y el mundo en lucha por su liberación y autodeterminación.

Las y los Allendistas rendimos hoy homenaje a los hombres y mujeres que en la patria de José Marti han hecho e hicieron posible la revolución y lo hacemos particularmente en la persona del Comandante Fidel Castro Ruz.

Esteban Silva Cuadra
Presidente y Comité Ejecutivo Nacional
del Socialismo Allendista de Chile

¿Podrá (Se atreverá) Bachelet cambiar el modelo económico?

Por Roberto Pizarro

partir del 2011 la protesta ciudadana se ha desplegado y la crítica al modelo económico se ha hecho evidente. Luego, con las elecciones, los cuestionamientos se profundizaron. Existe rechazo alsistema educacional, a la previsión y al régimen de salud, derechos ciudadanos convertidos en negocios. Preocupa la indefensión de los consumidores por las arbitrariedades que sufren en los Supermercados, las Farmacias y Casas Comerciales. Hay inseguridad en los hogares frente a las empresas de servicios públicos, que envían todos los meses cobros inexplicables: Existe descontento en los trabajadores por la precariedad del mercado laboral y el debilitamiento de los sindicatos. Y hay molestia ciudadana por la intervención del poder económico en la vida política

Los políticos de la Concertación, sus economistas y tecnócratas han sido más neoliberales de lo que ellos mismos imaginaron. La crítica al modelo, que la oposición a la dictadura realizó hasta fines de los años ochenta, pasó al olvidó cuando se convirtió en gobierno. Como en el cambalache, todo lo que antes se había quemado comenzó a adorarse. La cooptación de los poderes fácticos, la falta de voluntad para cambiar lo existente o el convencimiento ideológico restó voluntad política a la Concertación para restituir las posiciones de poder del Estado y los ciudadanos que la dictadura le habían cercenaron a la mayoría nacional. 

Durante los gobiernos de la Concertación se renunció a las políticas de promoción a la producción y a las exportaciones lo que, en el marco de una vigorosa demanda por recursos naturales, ha acentuado nuestra dependencia de las actividades de bajo valor agregado. En segundo lugar, la “política de neutralidad” del Estado, consignada en la propia Constitución, puso en terreno de igualdad a los grandes y pequeños empresarios, convirtiendo en demagogia pura el discurso a favor de los emprendedores. 

En tercer lugar, a pesar de la evidencia que para reducir la vulnerabilidad externa se precisa de una adecuada regulación a los flujos de capital, se ha preferido profundizar la liberalización de lacuenta de capitales. En cuarto lugar, el Estado ha sido complaciente con la concentración patrimonial, no ha facilitado la libre competencia y ha colocado en condiciones de indefensión a los consumidores. En quinto lugar, la debilidad de los sindicatos se ha profundizado, producto de una legislación que promueve la externalización, limita la negociación colectiva y no tiene eficacia fiscalizatoria. Finalmente, los gobiernos de la Concertación persistieron en esa política de “focalización” social”, iniciada durante el gobierno de Pinochet, que segrega y desintegra a la sociedad.

Las oportunidades para todos que pregona el modelo se han convertido en mentira cotidiana en medio de una aguda concentración del poder económico. Así las cosas, incluso en el ámbito empresarial se viene produciendo un antagonismo creciente entre los intereses del reducido grupo de empresarios chilenos ligados a la internacionalización de la economía y el mayoritario grupo de productores y empresarios que, como consecuencia de la desiguales condiciones de competencia, paulatinamente van siendo desplazados hacia la periferia de la economía o simplemente se extinguen.
 
En suma, los grandes empresarios, que se desarrollaron gracias a la protección de Pinochet (como los vergonzantes casos de De Andraca, Yuraseck y Julio Ponce, así como la banca quebrada, entre otros) y que se consolidaron gracias al liberalismo de la Concertación, han vivido en la más plena seguridad para potenciar sus negocios. En cambio, los pequeños empresarios, los trabajadores, los estudiantes pobres, los pensionados y un amplio espectro de consumidores, enfrentan el desafío cotidiano de la desprotección y de las desigualdades frente al sistema económico. El modelo es neoliberal. No responde a los intereses de la mayoría de los chilenos y, por ende, hay razones poderosas para exigir su modificación. Podrá la Presidenta Bachelet atender a la demanda ciudadana de cambiar el modelo económico. Sólo ella tiene la respuesta. 

2014: Que en Chile y sus alrededores lleguen los marcianos comunistas y libertarios para explicar, pero no para invadir

2014: Que en Chile y sus alrededores lleguen los marcianos comunistas y libertarios para explicar, pero no para invadir

Por Andrés Figueroa Cornejo 

Que a 7 años del comienzo de la crisis civilizatoria del capitalismo, aún no se ha producido ningún levantamiento popular y revolucionario triunfante en el planeta.
Ello impone a la voluntad humana de cambiar la vida y propiciar el epígrafe de una sociedad post capitalista flexibilizar las tácticas, ahorrar en requerimientos y cheques en garantía para provocar la unidad de todas las fuerzas sociales cuyos intereses estén en contradicción sin remedio con el capital. Echar abajo los fetiches y las experiencias y conocimientos descontextualizados. Que la única condición de la unidad necesaria sea la independencia política respecto del Estado y la minoría que se apropia del excedente producido por la mayoría. Ampliar exponencialmente la concepción de ‘compañero’, volver a criticar las viejas críticas por muy recientes y acertadas que parezcan. Ser pueblo en lucha, terminar con la propaganda política de intranet –incomprensible para el grafólogo más perito-; hacer una lista de prioridades donde, efectivamente, al principio esté lo importante.
Amar al prójimo como a uno mismo, integrar afectiva y efectivamente a los niños y a los viejos ajenos como si fueran propios. Conducirse solidariamente y mandar a la mierda la tolerancia rancia, máscara de la indiferencia. Pensar, estudiar y actuar con épica de titanes del pueblo y lavar los platos, hacer la fila, limpiarle el culo al crío, escuchar con atención a los jardineros y carteros, exponerse permanentemente como si fuera la hora final. Apuntar al enemigo principal de la humanidad y no a quien más se ama. No confundir al colega con el capataz, ni al capataz con el dueño, ni al dueño con el verdadero dueño. Hablar sin rodeos, pero con todo respeto;  desarmarse de la amenaza, el reproche y la extorsión.
Armarse de convicción de poder, de la acumulación de saberes y luchas históricas de todos los pueblos. Compartir la memoria, politizar la memoria, recrearla como movimiento nuevo y superador. Aprender de nuestros mayores, pero con sinceridad fraterna, obligarlos a que renuncien a sus cargos vitalicios. Las mismas direcciones políticas que no pudieron conducir en Argentina la pueblada de principios de milenio y que, incomprensiblemente, siguen en las mismas direcciones políticas, reproduciendo la misma vaina, que se subordinen a las nuevas autoridades del territorio social oprimido y que entiendan de una vez que las revoluciones no tienen su edad biológica y que la monarquía y el nepotismo sólo atrasan las experiencias liberadoras. La misma cosa para Chile, Palestina, China, España y Grecia, entre otros.
Que no se olvide nadie nunca que combatimos en todos los campos, empleando todas las formas de lucha de acuerdo a las relaciones de fuerza y contexto, y que no se trata de que ‘la tortilla se vuelva’, sino del triunfo de la humanidad contra el modo de producción capitalista, la sociedad de clases y el trabajo asalariado. La mayoría de la minoría burguesa también está alienada. Por eso hay que liberarla de sus cadenas a través del ejercicio necesario de la igualdad. Por fuerza y –donde sea posible- por consenso.
Que el 2014 no perdamos tantos amados y amadas. Que lleguen los marcianos comunistas y libertarios para explicar, pero no para invadir. Que la juventud rebelde no se desangre en medio de la desesperación y el impulso mal calculado. Que nos percatemos colectivamente de que todos somos indígenas y migrantes y que todos venimos del centro de África. Que saboteemos el patriarcado y sus maldiciones cotidianas. Que la resistencia de los mancillados comience a imaginar la ofensiva de los libertadores. Que la explotación infantil y el saqueo y destrucción de la naturaleza sean mal mirados por el sentido común. Que toda resistencia, aunque amemos la paz, no se piense ni se organice sin blindaje ni retaguardia estratégica. Que de las disputas interimperialistas pasemos a las disputas entre oprimidos y opresores. Que los zapatistas y los saharauis tumben posiciones enemigas.
Que mi nombre se con-funda más con el nombre de los humillados y el egoísmo se vuelva una mala palabra y una peor conducta. Y que la celda endiablada de los prisioneros políticos se pudra, derrita o desplome.

 

Y que me disculpen a los que lastime por error y negligencia, petulancia o soberbia. Como tampoco quiero que el 2014 ni nunca me disculpe el enemigo de la humanidad.    

 

Ganó el duopolio, perdió la Democracia

Por Leopoldo Lavín Mujica

 

Para qué alargar la cosa, salió victorioso el sistema binominal que ha organizado la vida política chilena durante 24 años. Perdió E. Matthei con sólo 25% de los votos aunque la derecha festeje esta derrota como victoria. Con el 46% de los sufragios, Bachelet no pudo imponerse absolutamente en primera, pero lo hará seguro en segunda vuelta, a menos de un choque de meteoritos. Eran datos conocidos y las escaramuzas electorales del mes que viene no aportarán nada nuevo. Salvo insumo para el espectáculo mediático, porque lo esencial fue dicho. Se van entonces los antiguos comensales y la mesa está puesta para el concertacionismo ampliado. Al cierre de esta columna el socialista Camilo Escalona perdía la senatorial después de haber llegado de paracaidista a la 8a. Región Costa. A Navarro no le dio par salvarlo. La soberbia fue derrotada.

¿Quiere decir esto que con la alternancia binominal  y la vuelta del antiguo régimen de Bachelet II algo se cierra en realidad? Ni tanto. Más bien se abre una nueva coyuntura política que se inscribe en un proceso sociopolítico más profundo de lucha por cambios estructurales que representaron Roxana Miranda, Marcel Claude y, de manera puntual, Marco Enríquez-Ominami y Alfredo Sfeir.
 
Es el período histórico entero, definido por sus propias correlaciones de fuerzas entre los grupos y clases sociales, el que está cambiando.

Cuando la derecha, tal como Hernán Büchi, sostiene que los problemas de Chile se resuelven "creando riqueza" y conservando las instituciones actuales, hay que preguntarse qué falta en ese dispositivo ideológico y discursivo clave de la propaganda neoliberal; o qué pretende ocultar.

La diferencia entre el presente, donde le tocará gobernar, con el pasado, aquel donde la Concertación ya gobernó por veinte años consolidando ese modelo concentrador de la riqueza en unos pocos grupos económicos, con la ayuda de la Constitución pinochetista y del sistema parlamentario binominal, es la pérdida de legitimidad del relato de los poderosos. Es decir, que el relato dominante de la necesidad de la expansión del capital y de la acumulación de la riqueza social acaparada privadamente por un polo del 1 al 5% ha perdido fuerza. En un parafraseo de ideas revolucionarias clásicas: los dominantes no pueden gobernar como antes, los dominados ya no quieren seguir siendo gobernados como lo fueron y, otros, en el medio, dudan de qué lado ponerse.

Lo que cambió gracias a las movilizaciones sociales, rebeliones de pueblos enteros y movimientos huelguísticos, fue la consciencia de la necesidad de cambios profundos para satisfacer necesidades sociales.  Hemos visto una disposición o nueva subjetividad que opta, en casos de no resolución institucional de los conflictos, por la acción colectiva como condición de posibilidad real de hacerlos. No hay procesos sociales que sean "naturales". Estos son, como los cambios, resultado de la extraordinaria capacidad de los hombres y mujeres de carne y hueso de modificar las condiciones de existencia histórica, sociales, políticas y culturales.

En otras palabras. Es por la movilización que se abren las puertas a otros posibles. Es la enseñanza que dejan las porfiadas luchas recientes. Tal como lo han hecho los trabajadores a lo largo de todo el país, el pueblo mapuche, los estudiantes secundarios y universitarios; comunidades enteras, mujeres y pobladores.

Ricardo Lagos, un concertacionista emblemático, que expresa bien el pensar oportunista, sostiene que estamos en un "nuevo ciclo político y económico" y, que ellos, con Bachelet son los más indicados para hacer las reformas "adaptativas" con el fin de salvar el sistema político y económico actual. Según él, el nuevo ciclo político y económico chileno se debe a los 20.000 dólares de ingreso per cápita de los chilenos, y a más educación.

¿Y qué oculta a su vez esta tesis determinista de Lagos y de la Concertación al decir que la gente se moviliza, organiza y rebela porque "está bien" , es más educada y por eso aspira a tener más?

Primero que nada, la ignorancia de la situación real de abuso, desigualdad, endeudamiento y explotación en la cual viven la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas chilenos y sobre todo de los y las que trabajan de manera precaria. Segundo, oculta la responsabilidad de la Concertación en la la toma de consciencia de los  ciudadanos de la necesidad de cambios estructurales debido a los abusos, negociados, fraudes y contubernios que la Concertación amparó, facilitó y promovió.

La Concertación vuelve por quinta vez al gobierno del Estado con el mismo personal político anterior. Trae bajo el brazo promesas ambiguas y reformas consensuadas con los poderosos sectores empresariales de la industria de la educación, de la energía, de los recursos naturales, del retail, de las farmacias, etc. Vuelve con ella la metodología de sendas comisiones en las que los concertacionistas seguirán consultando, no a pueblo, a los estudiantes o a los trabajadores ,sino a "expertos" de derecha y a políticos liberales para salvar el capitalismo y acomodarlo con las exigencias ciudadanas y populares.

Y muy posiblemente vuelve una bolsa de gatos y una canasta de jaibas.

La Concertación vuelve con la ayuda del poderoso dispositivo mediático (los impresos de Copesa y  El Mercurio). Es la razón por la que no hay ninguna propuesta para facilitar el pluralismo informativo y por el derecho ciudadano a estar bien informado en el gobierno II de Bachelet. El duopolio periodístico seguirá, con subvenciones estatales, aplaudiendo el mismo duopolio parlamentario que organiza la vida política chilena desde 1989.

Pese a lo anterior, el triunfo de la Concertación y la consiguiente disputa parlamentaria no logrará parar un movimiento por los cambios en marcha. Son demasiados los conflictos latentes. Entre estos la recomposición del movimiento de la clase trabajadora en su lucha anti burocrática y  por reconquistar derechos negados por la Concertación y las ultraderechas neoliberales será determinante.

Bachelet II tampoco podrá comprar la nueva conciencia que se instaló para quedarse: la necesidad de continuar con el proceso constituyente en marcha, tanto en las consciencias como en las variadas iniciativas como la que acabamos de ver.  Proceso político que le devuelve el poder y la libertad constituyente a los ciudadanos y trabajadores y que deberá confluir en la elección de una Asamblea Constituyente para redactar una auténtica Constitución.

Este proceso constituyente que ya partió, no se hará sin una encarnizada disputa ideológica entre liberales, socialdemócratas de estilo republicano e izquierda anticapitalista, antineoliberal y democrática, que deberá estar a la altura de la tarea. Será un terreno de prueba de las correlaciones de fuerzas que atraviesan la sociedad chilena. Sus sectores más políticamente educados y conscientes saben que la elección de una Asamblea Constituyente, tal cual lo expresó un trabajador en una asamblea ciudadana y estudiantil en junio del 2011 en la Casa Central de la U de Chile, es y será la madre de todas las batallas.

¿No decían Condorcet y Thomas Jefferson que cada generación necesita una nueva Constitución?

Leopoldo Lavín Mujica

Elecciones a años luz de la democracia

Elecciones a años luz de la democracia

Editorial

El Ciudadano Nº147, octubre 2013

 

Faltando poco para las elecciones presidenciales preferimos no entrar en el juego de las predicciones sino más bien detenernos en algunos elementos de la realidad social actual, que a la luz de esta contienda electoral, dan cuenta a simple vista de la distancia sideral en que nos encontramos respecto de una sociedad igualitaria y democrática.

En primer lugar se constatan diferencias abismales entre los candidatos y candidatas, tanto a la presidencia como al parlamento, en relación a los recursos que manejan y las relaciones que mantienen con personas y grupos estratégicos para lograr el éxito electoral. Hablamos principalmente de los grandes consorcios de medios de comunicación y empresarios financistas que, dadas las retribuciones que luego perciben, como ve, practican la economía solidaria del trueke. Entregan sumas multimillonarias a los candidatos que luego, en una relación recíproca digna de una ecoaldea, una vez electos devuelven con creces permitiendo a las empresas obrar sin límites pagando miserables impuestos, cuando los pagan, asegurando además sus nichos intocables. De libre competencia que se vanagloria este sistema, poco y nada.

Claramente las dos alianzas que han cogobernado esta larga y angosta faja de injusticias son quienes mejores y más convenientes relaciones mantienen y, al final de cuentas, quienes deciden quién será el próximo presidente o presidenta son más los que tienen el toro por las astas, un poder tan concreto como real, los Luksic, Matte, Paulmann, Angelini, Solari, Saieh y Edwards, entre otros. No solo son dueños de consorcios en áreas estratégicas como la energética y el retail, sino dueños de los más grandes medios de comunicación: radios, diarios y canales de televisión. Y más arriba de ellos, los principales magnates del planeta que residen en EE.UU. y manejan desde la ONU hasta la Barrick Gold, ya eligieron su candidata y determinaron quién será la próxima presidenta. Adivine quién es.

Pero más allá de estas determinantes relaciones, se perciben tremendas diferencias y, faltas a la democracia e irregularidades en las campañas mismas. Absolutamente todos los candidatos y candidatas a la presidencia y parlamento que cuentan con recursos para hacer publicidad en la vía pública, que no son todos los que corren esta carrera, han recurrido en ilegalidades al instalar sendas gigantografías en carreteras interurbanas y rurales, avenidas, calles y sobre edificios y casas, todas muchísimo antes del período que establece la ley para estas campañas. Esta situación ha sido reiteradamente denunciada por organizaciones, personas y abogados. Resultado, se han retirado un par de palomas de las calles y nada más. Las gigantografías donde los candidatos al parlamento se arriman a las presidenciables al borde del acoso sexual, se mantienen incólumes. Entre paréntesis una queja personal, estas gigantografías, al estar instaladas en altura, no permiten pintarles sus merecidas narices de payaso, que gozábamos instalando en elecciones pasadas.

Otro ejemplo de la desigualdad y de lo diferentes que somos unas y otras personas, en relación a nuestros derechos, niveles de acceso y oportunidades, nos lo regaló Bachelet, quien en un acto de transparencia solicitó un multimillonario préstamo a BancoEstado. El Banco de todos los chilenos le aprobó un préstamo express de 2.506 millones de pesos sin aval ni mayores trámites y pagando una tasa de interés mucho menor a la de cualquier crédito hipotecario o de consumo al que puede acceder un ciudadano de a pie luego de cumplir varios requisitos más.

Por otra parte hemos conocido algunas prácticas absolutamente penadas por la ley como el cohecho, la compra de votos. Es el caso del diputado y candidato a senador por el pacto de la derecha en Punta Arenas, Miodrag Marinovic, quien, a través una trabajadora del Municipio de Puerto Natales, anda ofreciendo ollas por votos. La funcionaria municipal en horario laboral visita a los vecinos y toma nota de todos los antecedentes de los votantes natalinos con el propósito de regalarle un juego de ollas a cambio del voto, lo que se haría efectivo después de las elecciones. Para ello los vecinos deben presentar un recibo que les entrega la funcionaria que dice “Ficha colaborador especial Miodrag Marinovic senador, guarde esta copia que lo acredita como colaborador”. Como diría Condorito: Plop!

Para dar un último ejemplo, le contamos que pillamos a nuestra querida semilla de maldad, la candidata a senadora Ena “Monsanto” Von Baer en prácticas de campaña bien poco éticas por decirlo suavecito. En la comuna de Lago Ranco, los profesores de la Escuela Municipal, regalaron a sus alumnos y familias en horario de clases, entradas para una función gratuita de circo, ¿Qué lindo no? Adivine quién aparecía al reverso de la invitación: semillita de maldad. Un buen amigo de la comuna asistió a la función y quién cree que protagonizaba el acto principal, Enita la payasita. Von Baer sonrió de lo lindo mientras se sacaba miles de fotos bien abrazada de los inocentes niños que estaban, junto a sus madres, felices por la función regalada, quedando muy bien instruidas en cómo se lee el nombre completo de la candidata por la que marcarán la rayita. Ahora no cabe más que preguntarse ¿Por qué le llamarán Circo Electoral?

 

Bachelet S.A. gana primera licitación para administrar capitalismo en Chile

Bachelet S.A. gana primera licitación para administrar capitalismo en Chile

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

Sólo sufragó la mitad de los habilitados para hacerlo; habrá balotaje el próximo 15 de diciembre y los estudiantes secundarios se tomaron comando de Bachelet.

Las elecciones presidenciales y legislativas del 17 de noviembre en Chile, predecibles y sin misterio, sólo fueron interrumpidas por los jóvenes agrupados en la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (Aces) que se tomaron el comando de Michelle Bachelet en Santiago y afirmaron que “El movimiento estudiantil en su conjunto tiene la claridad de que más allá de los resultados de las elecciones que hoy se desarrollan, el próximo año y los que vienen, serán de lucha y de organización (…) Hoy la antigua Concertación se disfraza de Nueva Mayoría, ha tomado nuestras demandas llevándolas a un programa que sabemos no cumplirán, deformándolas y convirtiéndolas en propuestas para la clase empresarial y alejándolas de su origen: el movimiento social (…) Trabajaremos incansablemente por la articulación transversal de las luchas de hoy y las del mañana. Salga quien salga electo, seguiremos consecuentes y firmes con el movimiento social”.

La candidata de la concesionaria administrativa del Ejecutivo, ex Concertación, denominada ahora Nueva Mayoría, Michelle Bachelet, obtuvo  45,5 % de los sufragios emitidos. Segunda preferencia tuvo la candidata de la derecha tradicional Evelyn Matthei con 24,9 %. Es decir, el triunfo de Bachelet tendrá que ser refrendado mediante un balotaje en un mes más.

Lo que se proyecta es que los sufragios emitidos para los candidatos Marco Ominami (11%) y Alfredo Sfeir (2,5 %) –además de los que pudieran provenir de fracciones electores de Ricardo Israel (0,6 %), y Tomás Jocelyn-Holt (0,2 %)- se desplazarán a favor de Bachelet en la segunda vuelta.

Por su lado, una gran parte de las preferencias para Franco Parisi, 10,1 % (derecha tradicional, también), marcharían hacia Evelyn Matthei, pese a que el derechista Parisi manifestó que él no votará por ella el próximo diciembre. Es decir, las disputas entre las formas partidarias de la vieja derecha ultraliberal también explican la votación de Bachelet.

Por su parte, Marcel Claude (Partido Humanista + independientes) sacó 3 %, y la candidata anticapitalista del Partido Igualdad, Roxana Miranda, un 1,3 %. La candidatura de Roxana –que prácticamente se realizó sin recursos, sólo a pulso e imaginación- fue desoída en su llamado a primarias con el candidato del Partido Humanista para participar con un solo nombre en las presidenciales. Sin embargo, ese comando se negó. Los desafíos para el pueblo que acompañó a Roxana son la intensificación de la lucha social, la ampliación social de sus fuerzas, la formación política y una organización sustantivamente superior.

La crisis de representatividad del sistema de partidos políticos se expresó nuevamente en que de las más de trece millones y medio de personas habilitadas para votar, sólo lo hizo alrededor de un 50 %.

La candidatura de Bachelet fue apoyada abiertamente por los intereses corporativos y geopolíticos del imperialismo norteamericano, la inmensa mayoría del empresariado y las cadenas periodísticas, sin contrapeso alguno, debido a su supuesto potencial para dotar de mayor gobernabilidad y continuidad del capitalismo ultra que regenta Chile desde hace casi 40 años.

SOBRE LOS INTERESES Y LA FUERZA POPULAR

Claro que todavía falta. Claro que la dictadura cívico-militar significó una ofensiva histórica contra los trabajadores y los pueblos de Chile. Por supuesto que el Pentágono y sus subordinados nativos debían detener a cualquier precio una posible revolución en el último territorio que cuelga en el mapa del norte mandarín. Claro que entonces el establecimiento de tiranías castrenses se extendía como petróleo en América Latina como reacción al terror imperialista de la eventual recreación de experiencias inspiradas en la Cuba del joven Fidel y Guevara. Por supuesto que en Chile, con un gobierno -resultado de combates antiguos y contexto coyuntural- que tomaba medidas para caminar hacia la creación de las condiciones materiales y culturales  en vistas al socialismo, la minoría en el poder dejó caer –horrorizada y echando mano a un golpe de Estado bien financiado, como cuestan las inversiones más rendidoras- la venganza de clase prometida y el espanto ejemplar para doblegar a un pueblo autoconsciente y desarmado.

Naturalmente, con la memoria fresca y gatillada por la crisis de la deuda a inicios de los 80’, se reanimó y repolitizó ese mismo pueblo mancillado. Y ante el peligro, esta vez de los reflejos victoriosos de la Nicaragua insurrecta, se apresuró el pacto interburgués entre los viejos políticos golpistas y la embajada norteamericana para inaugurar una democracia de baja intensidad, vacunada contra asalariados y empobrecidos  por fuerza y por ley. El crimen ya estaba consumado y en las mejores condiciones posibles para los dueños de todo.

Con la Unión Soviética en estado terminal y desde hacía casi dos décadas experimentando en Chile la nueva fase del capitalismo, hoy hegemónica, entre 1988 y 1990, se transitó en el país andino a lo que hasta ahora mismo es la versión dominante del orden mundial. Esto es, un capitalismo sólo imaginado por el liberalismo más delirante. Un Chile y sistema mundo donde todas las relaciones sociales se han vuelto mercancías; la concentración capitalista con aval estatal; las formas más originales de súper explotación del trabajo asalariado; la manga ancha para vaciar los recursos naturales a precio de feria y a costa de humanidad; y el imperialismo financiero funcionando como holding monopólico para que desde su panel de controles se digiten las condiciones de la producción, la distribución, el intercambio y el consumo.

Y, cómo no, la proliferación de leyes antiterroristas dedicadas a todos quienes levanten cabeza. La represión preventiva y por sospecha, la cultura de la alienación cada vez más sofisticada, el conformismo y la fatalidad. Y como cáscara brillante a punta de preservantes autorizados, una democracia antipopular y más limitada incluso que la jubilada república representativa. El reino de la deuda y la especulación. El voto cada tanto como parodia de participación, tal cual la educación como ilusoria palanca de movilidad social.

La administración planetaria de la desigualdad, la industria de las armas, el narcotráfico y la prostitución; la competencia a muerte entre fracciones del capital; el empeoramiento absoluto y relativo de la vida de la inmensa mayoría terrícola. La extinción del Estado de bienestar, la naturalización de la miseria, la dependencia actualizada de las economías periféricas.

La contradicción estructural de la apropiación privada del valor y el excedente colectivamente producido. La rebeldía de los territorios sociales todavía insuficientes para modificar radicalmente la vida.  Nuestras faltas como resistencia organizada o mal organizada o nada organizadas. El enemigo principal saboteándonos la voluntad, la experiencia acumulada, la persistencia necesaria. La convicción de que las contradicciones internas del capitalismo no lo derrumban por sí solas. La juventud rebelde buscando a tientas, con rostro de mujer, de indígena, de migrante, de ambientalista bravo, de creyente emputecido, de trabajador y de estudiante  pobre. El orden de las cosas y las cosas bien ordenadas de los numerados de arriba.

Pero hasta el palco mejor cementado cede cuando se inquieta la galería sin butacas de los plebeyos.


Chile: La Canción de Patricia

Chile: La Canción de Patricia
http://youtu.be/TTJIKJYrQ_o

“Hay 10 mil veces más coincidencias entre el cristianismo y el comunismo que entre el cristianismo y el capitalismo

Fidel Castro 

 

“44. Todos los que habían creído vivían unidos; compartían todo cuanto tenían,
45. vendían sus bienes y propiedades y repartían después el dinero entre todos según las necesidades de cada uno.”
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 2

 

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

Cuando decidiste desbaratar el cáncer, simplemente abandonándolo para siempre y quedándote en medio de nosotros también para siempre el 23 de septiembre que pasó en Santiago de Chile, yo sabía que no eras allendista en lo de la Unidad Popular. Que eras una pendeja, militante convincente de la juventud de la Democracia Cristiana, brazo de ese partido que intenta representar junto a otras concesionarias y emprendimientos y grupos de interés, hoy vacíos, los intereses de la embajada norteamericana.

 

Pero lo importante, pese al olvido que apesta como nuevo rico, es que tú, Patricia Roa Fenero, como dirigenta de secundaria del Liceo Nº 4, el mismo día del golpe de Estado de 1973, al contrario de tanto joven demócrata cristiano y de la dirección hegemónica de ese partido que brincó de dicha, brindó con champaña y aplaudió a rabiar y con rabia anticomunista al generalato mientras La Moneda se eternizaba como lección para los pueblos del mundo; tú, Patricia Amalia, podrida de indignación, contraviniendo la orden del partido, te colgaste de la bandera chilena izada para celebrar la ruina de Allende en el patio de tu colegio porque el olor de la muerte y la infamia te sublevaron. Desde entonces no te detuviste, espada de la resistencia pacífica, en los años de plomo. Ahí están tus fotografías, flaca y en blanco y negro, mientras te arrastran otra vez, presa por la tiranía.

 

Otros, incluso muchos allendistas, incluso miristas, incluso súper revolucionarios, incluso líderes del más alto rango de los partidos de la propia Unidad Popular, ese mismo día y a esa hora en que intentaste con tus pocos kilos hundir el estandarte elevado por los vencedores, ya telefoneaban a embajadas donde refugiarse y salvar el pellejo cuando sólo días antes juraban lealtad espartana a Salvador Allende, al proyecto de la UP, a los intereses de los trabajadores y los pueblos. ¿Te acuerdas, Patricia, cuando en El Suceso -boliche único casi frente a La Moneda, en plena Alameda, plantado entre los cadáveres de la Central Unitaria de Trabajadores y de la sede del Partido Demócrata Cristiano  actuales- hablamos largamente sobre por qué Allende en su discurso final se despide de todos, menos de los partidos políticos de la UP?

 

Si en los cordones industriales, en las corridas de cercos de mapuche y campesinos en el campo, en los comandos comunales de autoabastecimiento, es decir, en las expresiones más maduras del poder popular en aquel período, el pueblo insurrecto, con o sin partido, se volvió protagonista libertario, superación autovalente de toda servidumbre conocida hasta ese momento en la historia chilena, transformado por necesidad y conciencia en voluntad que destruye el fatalismo y el miedo, ¿por qué algún feligrés de capilla ortodoxa, podría extrañarse de tu conducta, Patricia, de un acto rebelde que se ampliaría durante la dictadura? (En una fotografía te veo en una arteria capitalina abarrotada de policías, al lado de Andrés Aylwin, luchador intachable por la causa de los derechos humanos y que, siendo hermano del golpista y primer presidente de la ronda de gobiernos civiles desde los 90’ del siglo anterior, Patricio Aylwin, dejó la Concertación por diferencias axiológicas y políticas con sus posiciones. Una nueva prueba de que en política la genética no corre, no explica, no cuenta. Por eso el nepotismo, los apellidos y el ADN, en política son mitología faraónica, romana, estrategia del poder fundada sobre sus intereses y propalada para formar sentido común y opinión pública favorable. Mierda.)

 

Patricia, el verso de Cameron nos condensa cuando dice que “En verdad salí cachorro / en la calle me hice perro”. Mientras un puñado volaba torres, disparaba contra el enemigo, llenaba botellas con combustible para defenderse como lo hacen los plebeyos alzados, apilando piedras efectivas y resorteras; tus municiones fueron la protesta pública desde los inicios del levantamiento popular en el Chile de 1983 y hasta tu último día. En buenas cuentas, tu lucha fue una forma más, proveniente de la resistencia histórica de los oprimidos. Otros, demasiados, se ocultaron con mil excusas en las faldas de la dictadura, en el silencio, en el pasmo, en la familia pequeña Tú también, Patricia, tenías hijos. E incluso otros deberes familiares que sólo una mujer entera podrían enfrentar.

 

Sé que hace años “te llamaban loca” y que, por ahí, tú acentuarías la parte de esa canción que sigue “pero fue por amor”. Sé que conocías a medio mundo, que la Concertación y tu partido político, derechizado como siempre, pero en los últimos 20 años, con alevosía, te castigó por las mismas razones que cementaron la amistad nuestra. Sé que como tantos, te entristecía nuestra incapacidad para crear una alternativa política  popular, superadora del capitalismo. Sé que preparaste hasta el último detalle de tu funeral en el Cementerio General de Santiago. Y reconozco tu honorabilidad política de elegir ese lugar y no otro.

 

¿Cuáles son los elementos de tu corazón que se quedan en la habitación mejor iluminada de los nuestros? Que tanta lealtad, que tan peleadora con la vida, que el cigarrillo infinito y un par de vasos de pisco con gaseosa, que ácida, crítica, reflexiva, mata-come-mierdas, impulsiva, busca vidas y busca pleitos, la mejor conversadora, el cariño sin nombre por tus hijos, díscola de verdad, trabajadora sin horario y en cualquier empleo, encariñada hasta los huesos con el cura más comunista conocido, Alfonso Baeza; la combinación tensa entre los principios del Cristo de los pescadores –ese palestino encubierto- y una socialista revolucionaria no confesa.

 

Por eso Patricia, cuando te encontraron el cáncer –seguro estoy, aparecido por los dolores profundos, las pateaduras, las detenciones, las heridas innombrables, las situaciones límites en la dictadura y en la cotidianidad (si es que pueden separarse)- y las cosas se volvieron azules e intercambiamos correos, tú desde Santiago y yo desde aquí, en Buenos Aires, la arteria combatiente de tu conducta me revolvió la arena del pecho hasta, finalmente, llevarme a retomar al Cristo que expulsó a los mercaderes del templo y que había dejado colgado en mi adolescencia. Con Papa y todo, aquí en Buenos Aires los cristianos no abundan. Me siento entonces en el último escaño de la iglesia, imperceptible bajo la luz mortecina de tango y santos de yeso, y discuto con el que resumió todo en el amarse los unos a los otros (te aclaro, Patricia, que de todos modos, los unos y los otros, para mí son los desheredados de cualquier parte y allí no caben los enemigos de la clase social ínfima que gobierna la vida aún por la fuerza y la alienación). Con espanto y un par de certezas, argumento desde tu propia experiencia, y hago malabares presentables para congeniar la dialéctica materialista e histórica, el socialismo, el cristianismo como ética y su posibilidad, nada nueva, de transformarse en expresión liberadora, sobre todo entre los pueblos dependientes y etcétera.

 

Recién es primavera, Patricia. Cuando triunfemos y cambiemos la vida por voluntad histórica, necesidad y sobrevivencia humana, me colgaré de tu risa intacta para que en medio de los buenos y los todavía invisibles, lavemos la Tierra de la miseria, la propiedad privada, la crueldad, el trabajo asalariado, el egoísmo.         

     

http://www.youtube.com/watch?v=TTJIKJYrQ_o (Credo - Misa Campesina del cantautor revolucionario nicaragüense, Carlos Mejía Godoy)