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T r i b u n a c h i l e n a

“El Garza”

“El Garza”

El mejor junior de una empresa constructora es “El Garza”, amigo de barrio de San Bernardo. Hábil, rápido y sagaz. Puede pagar diez cuentas de teléfono y hacer treinta depósitos bancarios en media hora, en pleno día lunes y final de mes. Recibe 137 mil pesos de salario y le ofrecen veinte mil de aumento, para evitar que se vaya a la financiera de enfrente, donde se enteraron de sus virtudes. El Garza reflexiona, al tiempo que se rasca la barbilla. Finalmente murmura decidido: “Me voy a la financiera, aunque trabaje más y por la misma plata… me da otro roce, otro nivel”.
¿Alucinación o pelotudez? ¿Mareo o sobresaturación farandulera? ¿Envenenamiento sanguíneo o apunamiento de altura? ¿Desquiciamiento lunático o boludez televisiva? La explotación será la misma; las plantas de los zapatos arderán contra el pavimento, pronto aparecerán las várices y los meniscos torturarán la rodilla; la jefa administrativa (flaca histérica) gritoneará al igual que en la constructora… Pero “con otro roce… otro nivel”.
¿Tanto ha cambiado mi país que nadie aguanta su propia sombra en la pared? ¿Tanto pudo la dictadura y el modelo, que el éxito se mide por el color de la oficina, el nombre de la empresa o la cilindrada del automóvil?
La estadística dice que vivimos como con el salario de 2008, que la deuda de arrastre en artículos suntuarios y créditos de consumo de cada chileno del sector medio (clase elástica porque todos entran en ella) alcanza un 40 por ciento del sueldo mensual. Apariencias reproduciendo apariencias, como la manta de cacique que usaba sobre el traje aquel oscuro empleado público con el fin de ganar el respeto de los mapuche, relatado irónicamente por el escritor Marcos Huaiquilaf Gómez en La pasión de Benedicto Mateluna.
Una parte de la sociedad chilena ha llegado a creer que la manta hace al cacique, la corona al rey y la corbata al ingeniero. Pareciera que todos creyeron la fábula de la nación cenicienta de quince millones de habitantes que rengueaba por su zapatilla perdida (y que al fin la encontró en el excedente del cobre) y que entra al palacio del primer mundo. Nadie duda del despegue, ahogando la enmohecida identidad.
En medio del zafarrancho de Babel, de las cifras macroeconómicas y de las sonrisas del empresariado que saca cuentas alegres, un tal González, coludido con un tal Pérez y apoyados por Cayuqueo, son desenmascarados como miembros del renovado nazismo criollo. Centran su doctrina en el desprecio de los “impuros”, o si se quiere, en el repudio de quienes llevan a la zozobra la pulcritud de la “raza chilena”.
Cayuqueo, Pérez y González se solazan persiguiendo peruanos, bolivianos y travestis, considerados inferiores por este “representativo” segmento de la emblemática genética nacional. Nadie se ha tomado el tiempo de explicarle a estos nacionalsocialistas de barrio que los marginales e inmigrantes son tan pobres y marginales como quien hace las barridas nocturnas. Pobres persiguiendo pobres. Parias desangrando parias.
González, Pérez y Cayuqueo creen a pies juntos que son los arios latinoamericanos, ungidos por el imperio como jaguares, tigres o dragones. Pero con el pelo tan chuzo como el cabello de los que persiguen, tan morochos y charchetudos como tres cuartos de la población total del país.
El gordo Pérez, de cara redonda, barba de chivo e innumerables tatuajes, se proclama vocero del selecto y purificado grupo. Golpea la mesa y, obviamente, afirma ser admirador pinochetista. Los medios de comunicación corren a entrevistarlo y en el bostezo abúlico del día sábado, tiene toda la tribuna farandulera a sus pies; aparece su rostro en portadas de periódico proclamando su identidad hitleriana: “Soy nazi y qué”, afirma.
Hasta ahí, la historia pareciera una locura provocada por fiebre alta, o un desvarío por la resaca de vino litreado de cuarto enjuague. Pero no. A los pocos días, la muerte de otro nazi criollo, de la comuna de Independencia, sorprende. Desangrado en medio de la calle uno de los seguidores del Tercer Reich muere apuñalado. Entonces, se desata la fábula pomposa, la borrachera colectiva, la sátira que alimenta durante cuatro días de la semana a diarios y noticiarios de TV.
El funeral del nazi criollo es acompañado de svásticas como estandarte y la cruz gamada luce cocida a las chaquetas negras. El grupo está compuesto por milicianos raquíticos que apurado se empinan en el metro sesenta. Una regordeta de moño desfila con paso marcial, jalando del collar a un quiltro (con tantas razas desde el hocico a la punta de la cola que no se logra identificar si es salchicha o doberman). La muchacha mantiene el brazo levantado y hasta pareciera que le encomendaran la misión honorífica de la primera guardia. ¿Qué hacer con el quiltro maltés, doberman o ratonil? Rápidamente se lo entrega a un flaco enjuto, de ojos saltones, con una barba dispersa, como partido de fútbol (once pelos por lado).
A Cayuqueo, destituido de la policía, definitivamente no le contaron parte de su historia. Nadie le dijo que la tierra era de ellos; de los Curilén, de los Canihuante y de los Tranco. Cayuqueo no escuchó que tenía las balas perdidas y el verbo contrariado, disparando a quien no se debe. A Pérez y a González pareciera que tampoco les avisaron que su pasado en este suelo viene de siglos. Antes que Chile llegara a ser república, sus abuelos, albañiles y campesinos, dejaron los músculos del lomo en la siembra, en el pastoreo y en la usina; hasta que llegaron los Edwards, los Larraín, los Dittborn y los Errázuriz, mareándolos con la verborrea fácil y la quimera del “orden” y se apoderaron de la tierra, de los brazos, de las mujeres y del cobre.
La gente está sorda, embriagada por la leyenda de jaguares, tigres y leones. Esto es la esquizofrenia colectiva, el presente estático y permanente que afirma el filósofo Lacan, quien explica con pulcritud teórica el comportamiento humano posmoderno de las sociedades contemporáneas.
A mi juicio, aquí se instauró el Alzheimer masivo. El olvido del origen es una buena dosis de adoctrinamiento y una gran tajada de domesticación. “No pienses en tus raíces”, dice el modelito, “piensa en tu potencial y el desarrollo individual te llevará al éxito”. Cada uno, entonces, juega con la caca que quiere, cada uno vuelve al sueño de la niñez y en las noches de lluvia, cuando la imaginación es prolífera, se transforma en un corajudo pirata o un magnífico John Wayne disparando a los navajos.
La alucinación es pujante, bárbara, convincente. Tanto que convierte a un estafeta pobre en un junior poderoso “de otro roce, otro nivel”. El espejismo del modelo modifica la fisonomía; el pelo duro se riza y los ojos achinados cambian a un azul profundo o un verde turquesa. ¿Problema mediático o confabulación sistémica? Sospecho lo segundo.
El noticiario central televisivo tiene una cobertura de hechos relacionados con delincuencia y violencia superior al 40 por ciento. Cualquiera que vea media hora de noticias terminará aterrado, metido en un bunker y armado como un tanque. ¿Acaso la dictadura no ocupó una política de incomunicación similar? ¿Acaso en los ochenta, en plenas protestas y caceroleos, poblaciones completas esperaban en vela ser atacados por turbas de miserables que vendrían a saquearlos, quitándoles sus miserables pertenencias? Medios de distorsión de la realidad, para que la masa piense lo que es correcto y permitido y no elucubre respecto al escuálido salario, la desigualdad abismante, la explotación masiva.
En el año 1976 ó 1977 los Ovnis eran página obligada en los reportajes de los domingo. El viejo obrero comunista Ramón Salazar Tobar (mi padre), me observaba en mi atónita lectura sobre extraterrestres: “No te preocupes de eso… va a subir el precio del azúcar”, sentenciaba. Me costó entender la relación. Creí que el viejo era un seudo pitoniso, porque cada vez que aparecían los platillos dorados dando vueltas en el cielo santiaguino, el precio del azúcar se disparaba.
Hace años que no han vuelto los alienígenas, pero ¿para qué necesitamos a los marcianos si la televisión exhibe a diario la historia de timadores, carteristas angustiados, prostitutas, chamanes, microtraficantes? Todo un purgatorio de miserias humanas a punto de devorar a la sociedad completa y “decentita”.
Una mujer madura riega el jardín de su casa en el exclusivo barrio de La Reina; lleva pistola al cinto y un cargador de repuesto en el bolsillo derecho, para abatir delincuentes. Según ella, encera la casa, limpia el water y hasta cocina lasaña con el arma dispuesta. ¿Se sacará el arma cuando hace el amor o será parte de su fantasía erótica privada? Al otro lado de la ciudad, en una plazoleta pobre de Pudahuel, unos jóvenes, casi niños, planean la barrida de la noche. Quieren dar de patadas a un peruano que trabaja en la amasandería de la esquina y si falla eso, “rayarle el paño al Claudio”, un travesti cuarentón que “patina” cerca del Metro Neptuno.
¿Superioridad de raza, superioridad de clase o superioridad étnica? ¡Patrañas! Con el mismo espurio argumento, asistimos hasta hace unas semanas a la matanza de un millar de libaneses a manos del ejército israelí. Más de la mitad de los muertos eran mocositos que no llegaban a los diez años. ¿Qué dirían los muertos en Auschwitz ante este macabro espectáculo genocida?
Hace treinta y tres años, con la misma y vomitiva explicación, miles de chilenos fueron enviados a los campos de concentración, a Chacabuco o Pisagua. Fueron torturados, muertos, desaparecidos. También se buscó en estas fascistas latitudes depurar los genes, eliminando a quienes osaron entregar el poder al pueblo.
Definitivamente las razas no existen y quien diga lo contrario, no entiende la historia ni la antropología, ni las ciencias. No hay hombres puros a no ser por su honestidad y espíritu de justicia. No hay hombres superiores a otros, a no ser por la grandeza de su entrega negándose a sí mismos. No hay hombres incorruptibles, a no ser por la consecuencia de sus actos, donde verbo y acción caminan juntos. No hay hombres valientes, a no ser por el coraje de su muerte, por la lucha que diariamente emprenden para lograr la igualdad sobre la Tierra

LEONARDO SALAZAR MOYA
(Publicado en “Punto Final” Nº 623, 8 de septiembre, 2006)

Educación chilena: 77% la califica de regular y mala

Educación chilena: 77% la califica de regular y mala

Mediocre o mala. Esa es la percepción que hay de nuestra educación, según una encuesta aplicada en 226 establecimientos del país. Apoderados, profesores y directores culpan del fracaso escolar a los estudiantes. Y en el sector municipal, tres de cada cuatro docentes creen que sus alumnos lograrán algo más que cuarto medio.


“Los años que vienen seguirán siendo movidos para el sistema educativo chileno”. Con esta sentencia finalizó la entrega de los resultados de la VI Encuesta Actores del Sistema Educativo, realizada por el Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación (CIDE) de la Universidad Alberto Hurtado. Y la cita se justifica a la luz de los resultados, ya que la percepción de calidad que padres y alumnos tienen del mismo descendió a la mitad desde 2004. Es decir, si casi un 40% de los alumnos pensaba ese año que la educación chilena era buena o muy buena, este año sólo lo cree un 20%. Y la cifra desciende de 35% a 11% en el caso de los apoderados.
El problema es que más del 80% de los padres y estudiantes encuestados tienen dentro de sus expectativas llegar a la educación superior “lo que produce una tremenda frustración, que es la base para los movimientos sociales como los que vivimos este año”, dice Marcela Román, subdirectora del CIDE y presentadora del estudio. Las expectativas de los padres se suman a la arraigada idea de que la escuela tiene como misión principal educar para llegar a la universidad, hecho que choca con el bajo porcentaje de egresados de la educación municipal que lo logran, los que, según cifras del Consejo Superior de Educación, alcanza el 31%.
Culpables
Un dato interesante arrojado por la encuesta es que tanto profesores, apoderados y directores coinciden en culpar a los alumnos de los bajos resultados. Y éstos no lo desmienten. El 61% se siente responsable de sus fracasos escolares. Esto, sumado a que los jóvenes consideran (46%) que el principal problema de la educación radica en la pobreza de las familias, “una mirada que los condena a creer que siempre tendrán malos resultados y a fracasar, desde antes de empezar”, señala Carolina Velasco, investigadora del Instituto Libertad y Desarrollo. No deja de llamar la atención la mirada crítica y las bajas expectativas que tienen los profesores de sus alumnos. De hecho un 53% de ellos piensa que los estudiantes son los responsables de la mala educación en Chile. Y eso no es todo. Uno de cada cuatro docentes del sector municipal considera posible que sus alumnos lleguen a la educación superior.Esta “poca fe” y la carga de responsabilidad que se entrega a los jóvenes es materia de preocupación en el CIDE.Javier Corvalán, investigador de este centro, dice que la encuesta refleja uno de los grandes problemas de este sistema educativo: “Culpabilizar a sus usuarios de los fracasos, mientras los verdaderos responsables no pasan por el juicio público”.
Segmentación evidente
Otro de los aspectos que reveló la encuesta, realizada en 226 establecimientos del país, es la alta segmentación del sistema. Más del 70% de los apoderados de escuelas municipales declara no haber terminado su enseñanza media, mientras en el sector particular la cifra es inferior a 4%. En cuanto a la percepción de calidad, los más críticos son los apoderados del sector particular pagado, es decir, los que obtienen mejores resultados en el Simce y en la PSU. Sólo un 10% de ellos creen que la educación chilena es buena. A pesar de la visión pesimista que tienen los actores del sistema general, las cifras se invierten cuando se les pregunta acerca de su propio establecimiento. Más de la mitad de los padres, alumnos, profesores y directores (estos últimos, en un 75% de los casos) creen que la calidad del colegio en el que están es buena o muy buena. Esto se explica, según Marcela Román “por la natural propensión a justificar nuestra elección de colegio y el lugar donde trabajamos”. En cuanto a los resultados del Simce y su utilización, sorprende que -desde el 2004 a esta fecha- baje la importancia que los padres le asignan a esta prueba para elegir el colegio de sus hijos, sobre todo en el sector particular pagado, donde sólo un 37% declara que es importante en su decisión. Esta cifra se refuerza con el tercio de padres que declara que no se cambiaría de su establecimiento. Los datos, según el análisis de Javier Corvalán, rompen con la idea de que los padres están dispuestos a cambiar a sus hijos de colegio y así sacar del sistema a los malos establecimientos, lo que es la base del sistema de financiamiento actual. Marcela Román va más allá. “Los padres eligen dónde estudian sus hijos más por distinción social que por los resultados del Simce”. LN
Ficha técnica
La encuesta se realizó durante los meses de agosto y septiembre de este año, en 226 establecimientos municipales, subvencionados y particulares del país. Participaron unos 200 directores, 900 docentes, 7 mil estudiantes y 4 mil apoderados.

Movimiento estudiantil chileno:

Por:www.piie.cl/rebelion.org|23/11/06

Expulsiones, persecución sicológica, prohibición de hacer reuniones, centros de alumnos acicateados, matrículas condicionadas, listas negras de estudiantes "revoltosos", son los frutos que está cosechando la pingüinada estudiantil tras su movimiento por una mejor educación para Chile. Marisol Morales, mamá de una estudiante del Liceo Darío Salas, hizo la denuncia durante el Seminario Internacional "Encrucijadas de la Educación en América Latina", realizado por el Foro Latinoamericano de Políticas Educativas, FLAPE, en el Centro de Convenciones Diego Portales, los días 14- 15 de noviembre.

LECCIÓN DE DULCE Y DE AGRAZ

"Soy apoderada de una de las tantas "pinguinas" revolucionarias de nuestro país", declaró Marisol Morales ante un auditorio repleto de profesionales provenientes del mundo de la educación de Argentina, Colombia, Brasil, Perú Guatemala, Nicaragua, México y Chile. Al tomar la palabra, la mujer matizó con su contundente intervención el intenso debate académico sobre la "macro y micro politica educacional". Dirigiéndose, especialmente a los asistentes extranjeros, se refirió al resultado "de dulce y de agraz" obtenido por el movimiento estudiantil chileno de mayo- septiembre del 2006. "La lucha librada por los estudiantes ha sido ejemplarizadora" porque "nos dieron una gran lección de unión y de lucha por una causa justa: tener una buena calidad de educación en el país". A renglón seguido, dijo que el fruto cosechado por las y los jóvenes tras este alentador remezón social se ha traducido en una respuesta frustrante, tanto de parte de la mesa asesora presidencial como de muchos colegios.

En opinión de la apoderada, el estudiantado logró instalar " a la Educación" en un sitial predominante en todos los hogares chilenos porque la colocó no sólo como un tema de preocupación familiar sino de toda la sociedad. Sin embargo, "hay fuertes sanciones hacia los jóvenes, al interior de diferentes establecimientos educacionales"

EXPULSIONES, APREMIO SICOLOGICO Y NO MAS REUNIONES

La apoderada del Liceo Darío Salas precisó qué tipo de sanciones se están aplicando a estas alturas del año escolar; período en que muchos alumnos deben rendir pruebas y exámenes vinculados a la consecución de su enseñanza media y al ingreso a la Universidad. Además de los casos de expulsiones, la mujer acusó a directores y paradocentes de implementar medidas como "persecución sicológica, prohibición estricta de hacer reuniones de centros de alumnos en la hora de recreo, matricula condicional, confección de listas de estudiantes "revoltosos" pasadas al Consejo de Profesores instancia donde se decide quien puede volver o no al establecimiento, el próximo año"

El Ministerio de Educación- acotó- no tiene ninguna capacidad para resolver estos problemas. Estamos "trabajando con algunas organizaciones para ver qué está pasando con los jóvenes a nivel nacional y prestarles ayuda legal"

María Huerta, dirigenta nacional de la Asamblea Nacional de Estudiantes Secundarios respaldó las aseveraciones de la apoderada y añadió, "en el colegio particular subvencionado "Carolina Jonas", Maipú; tampoco andan bien las cosas porque hace una par de semanas 30 alumnos estaban dando "exámenes libres". Es decir, ellos tienen prohibición de ingresar diariamente al colegio. Sólo lo pueden hacer cuando van a dar las pruebas. La medida fue tomada por la Dirección del establecimiento "porque estos dirigentes asumieron la responsabilidad de haberse tomado la escuela, en septiembre". Otro caso en conocimiento de la organización estudiantil involucra a una dirigenta del colegio Mater Purísima (Maipú) " Francisca me contó que a través de diversas formas de presión la están obligando a buscarse otro colegio", informó Huerta.

Entre tanto, Juan Eduardo García Huidobro, Presidente del Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación no desmintió la situación denunciada y aclaró "ese tipo de sanciones se aplicó contra alumnos participantes en "tomas" posteriores al mes de mayo, únicamente. Agregó, "casos como el del Liceo 1 y el Liceo Lastarria fueron solucionados por los Tribunales de Justicia a favor de los/as escolares".

Galy Chávez es Periodista chilena

Día Mundial Contra la Violencia Hacia la Mujer; Ni una más

Día Mundial Contra la Violencia Hacia la Mujer;    Ni una más

En lo que va corrido del año, 40 mujeres han perdido la vida a manos de sus parejas en Chile. Pero esa no es la única cifra de la violencia de género. Abusos sicológicos y físicos también están en la lista negra. En todo el mundo mañana se conmemora el día contra el maltrato hacia la mujer. Aquí, mujeres que se atreven a decir basta. Éste es su propio nunca más.



La Nación

Marcela Alejandra Valenzuela Valenzuela:

“Vivo en Pencahue, cerca de Talca. Tengo 32 años y hace cuatro, un maldito, borracho y celoso, me atacó con su motosierra. Me hizo cortes en la espalda, en el cuello y en mi mano izquierda que quedó colgando como si fuera ropa. Él no era mi pareja, era mi tío y abusó sexualmente de mí desde los 11 años. Mi mamá no me creyó. La policía tampoco. Nadie debe sufrir esto. Toda mi familia me trataba mal, pero él era el peor: me hacía dormir en el suelo, me quitaba la comida, me amenazaba y ni siquiera me dejaba salir a comprar. No sé leer ni escribir, recién este año saqué mi primer carné de identidad. Hoy no quiero a nadie, ni a mi mamá ni a mis hermanos, sólo quiero a Sergio, mi actual pareja. A él lo conocí meses antes del ataque. Él me trata bien, con él por fin soy feliz, aunque a veces despierto con pesadillas que me recuerdan el horror del día del ataque. El hombre que me quiso matar está libre y yo vivo con miedo a que aparezca por la puerta”.

 

Democracia y populismo: ¿cómo se entrelazan en Chile?

Democracia y populismo: ¿cómo se entrelazan en Chile?

Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile
23/11/2006

Las comunicaciones populistas se nutren y multiplican en medio de las denuncias de corrupción política y económica o ante las amenazas a la nacionalidad. Apelan al pueblo, al ciudadano común y corriente; en el caso de nuestro país, a los verdaderos chilenos, a los que ya están cansados de las coimas, la corrupción, las denuncias falsas y los escándalos del tipo Chiledeportes, Inverlink y Gate.

Sobrecargadas de certezas, las comunicaciones populistas identifican los males y a los malos, se ofrecen como las yerbas milagrosas: buenas para los riñones, el cerebro, la sangre y todo lo demás.

Es así que los grandes logros democráticos, como la libertad de opinión, la extensión de la participación ciudadana, las garantías para la libre información y, la hoy en boga transparencia, se pueden volver sobre el mismo sistema democrático que las propulsa inestabilizándolo. La democracia es vulnerable, pues la mayoría de sus acciones tiene por efecto enjuiciar sus propias limitaciones.

En el caso de nuestro país, la democracia parece afianzarse, pero también amenazarse, al igual que en la región latinoamericana, donde las formas políticas populistas están de moda y sus comunicaciones encantan. Uniformes, banderas e identidades nacionales emocionan a ricos y pobres, a jóvenes y viejos, a hombres y mujeres. El populismo construye una imagen de unidad sobre una colección de heterogéneas desdichas y esperanzas. Controlando el poder, entrega beneficios cortoplacistas sin cuidarse por mantener sus bases; todo recae en el magnánimo líder, hasta que ocurre lo que siempre ocurre: su descrédito. Cortos o largos, los recreos que inspira el populismo siempre terminan, y mal.

¿Existe en la realidad política chilena actual alguna base para el populismo? Mi opinión al respecto es, desafortunadamente, afirmativa. Muchos de los componentes germinales de las aventuras populistas ya están presentes: reiterada centralidad de las comunicaciones políticas en torno a los temas de las corrupciones entre sus agentes y de las protecciones a los mismos; élites intelectuales desconocidas o de muy bajo perfil que son reemplazadas por voceros de movimientos sociales inorgánicos o sencillamente por el periodismo de opinión; conciencia de la evidencia de fuertes desigualdades sociales en medio de un intenso y agudo proceso de modernización; dificultades evidentes y manifiestas en la institucionalidad política de los partidos y sus coaliciones; grupos económicos y empresariales con escaso aprecio público de su labor y fuente de riqueza; una extendida idea sobre la existencia de una fuente repentina de prosperidad mal empleada y, finalmente, un sentimiento popular de superioridad nacional que facilita apelar a un nosotros y que oscurece la visibilidad sobre las fuentes de nuestros actuales desencantos y conflictos sociales.

¿Qué falta para precipitar la fórmula populista en Chile? No mucho, más bien demasiado poco. Basta solamente un eje articulador, un núcleo que haga girar en torno suyo los ingredientes ya disponibles, una figura que los identifique y construya un proyecto en base a ellos. No es difícil imaginar de dónde pueden salir los y las seleccionables. A mi parecer, las mejores posibilidades las tienen quienes se ubican actualmente en los bordes de la comunicación política chilena, entre quienes capitalizan una buena combinación de representantes de las instituciones tradicionales y con presencia en los medios de comunicación, figuras recordables y no objetables. Quizá allí, en un protagonista inadecuado, también esté un fatal destino para el populismo que vaticinamos: un mal intérprete liquidará su efectiva posibilidad. Pero eso es otro tema.

Para finalizar, cabe preguntarse si acaso nuestros actuales gobernantes y sus opositores de turno estarían deliberadamente dando paso al populismo. Definitivamente no lo creo así. Los procesos democráticos, sobre todo los más auténticos, crean también a sus propios verdugos y éstos están dentro de sus posibilidades.

La democracia convive con su fragilidad, quizá se encuentra en ello la posibilidad de haberse constituido como uno de los sistemas más benéficos para la convivencia humana en sociedad. Lo paradojal es que no puede ser cuidada sin auto-amenazarse.

 


América Latina: LATINOAMÉRICA: ¿EJÉRCITOS VS. IZQUIERDAS?

América Latina: LATINOAMÉRICA: ¿EJÉRCITOS VS. IZQUIERDAS?

Por Eduardo Dimas

El pasado 10 de noviembre, el diario USA Today informó que el Presidente George W. Bush había autorizado el entrenamiento a militares de 11 países latinoamericanos y del Caribe “ante el reciente incremento de gobiernos de izquierda este año en la región”. La autorización fue dada mediante un memorando enviado el 2 de octubre a la Secretaria de Estado Condoleezza Rice.



Según el periódico, la Administración Bush espera que el entrenamiento sirva para forjar los vínculos con los países de la región y “hacer desaparecer la tendencia izquierdista”. Y recuerda que desde 2002 estos entrenamientos estaban prohibidos, debido a que algunos países “no garantizaban inmunidad a los militares norteamericanos para evitar su procesamiento por crímenes de guerra”.

La prohibición de estos entrenamientos provocó una pérdida de la influencia estadounidense en la región. La cuestión comenzó a suponer una preocupación para Washington después de que varios candidatos izquierdistas ganaran elecciones en América Latina. En relación con este asunto, la señorita Rice afirmó que “el impacto que supuso esta decisión fue como haber disparado contra nosotros mismos”.

La primera pregunta que cabe hacerse teniendo en cuenta la historia de dictaduras militares de América Latina, es qué papel pretende la Casa Blanca que desempeñen los ejércitos latinoamericanos, entrenados por militares norteamericanos, en “hacer desaparecer la tendencia izquierdista”. La segunda, cómo lo van a hacer, porque todavía se recuerda con horror el papel de los ejércitos de la región en la represión y liquidación de los movimientos de izquierda o progresistas.

El Plan Cóndor, apoyado por Henry Kissinger, unió a las dictaduras militares de Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia, Paraguay y Brasil en la represión más allá de las respectivas fronteras en las décadas del 70 y del 80. El saldo fue de más de 50 mil muertos y desaparecidos, cientos de miles de torturados y de personas desplazadas al exilio. Para cualquiera, la frase “hacer desaparecer la tendencia izquierdista” huele a sangre y a muerte.

Porque ante una toma de conciencia por parte de amplios sectores de la población, ante el incremento de los problemas y las contradicciones, la única “influencia” que podrían ejercer los ejércitos latinoamericanos sería la de impedir el triunfo de esas “tendencias” en las elecciones.

No es ocioso recordar que América Latina es la región del mundo de mayor injusticia en la distribución de la riqueza. El 10% de la población más rica se apropia del 35% del producto continental, mientras que el 40% más pobre (unos 220 millones de personas, de ellos 84 millones de indigentes), apenas recibe el 10%. Esto provoca una situación explosiva que puede generar ingobernabilidad, como ya ha ocurrido en varias ocasiones.

¿Cómo van a resolver ese problema los ejércitos latinoamericanos si la cuestión no es reprimir y asesinar a los pobres, sino comenzar a pagar la deuda social que tienen los gobiernos de América Latina con sus pueblos? La decisión del Presidente Bush está pensada a partir de su actitud imperial, pues tiene más en cuenta la voracidad inmediata de las corporaciones que los verdaderos intereses de Estados Unidos a mediano y largo plazo.

Y a todas estas, ¿son realmente izquierdistas todos los gobiernos que han llegado al poder en América Latina con un discurso populista, pero, también, como resultado del desprestigio de los partidos tradicionales que han aplicado el modelo neoliberal y las medidas del Fondo Monetario Internacional contra toda lógica, salvo la que emana de los intereses imperiales?

Creo que salvo los gobiernos de Venezuela y Bolivia, los demás, incluido el próximo de Daniel Ortega en Nicaragua, no pasan de ser de centro izquierda con visos nacionalistas más o menos fuertes, según el caso. ¿Es izquierdista el gobierno de Michelle Bachelet en Chile o el de Tabaré Vázquez en Uruguay, incluso el de Lula en Brasil o el de Néstor Kirschner en Argentina? ¿O son gobiernos que defienden en alguna medida intereses nacionales?

Y bien visto, a mediano o largo plazo, ¿qué conviene más a los intereses norteamericanos: gobiernos que se ocupen de las necesidades de sus pueblos como la salud, la educación, el empleo, sin nacionalizar las propiedades, o gobiernos cuyo abandono de las necesidades de los pueblo conduce indefectiblemente a estallidos sociales? Ecuador y Bolivia son buenos ejemplos de esto.

Semejante análisis resulta difícil de entender para la mentalidad imperial que prima en la actual Administración de la Casa Blanca. Pero también lo ha sido para los anteriores gobiernos estadounidenses.

La noticia ha causado cierta consternación en algunos medios de prensa latinoamericanos, mientras que otros --los pertenecientes a los sectores más reaccionarios-- han saludado la reapertura de la tristemente célebre Escuela de las Américas, que, desde el 2001 recibe el nombre de Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica, ahora con sede en Fort Benning. Precisamente en esa sede del ejército de los EEUU recibieron entrenamiento militar Posada Carriles y otros que, posteriormente, se dedicaron a actividades terroristas.

Valga aclarar que, en la práctica, no todos los países latinoamericanos estuvieron impedidos de enviar sus militares a esa escuela. El ejército chileno, por ejemplo, el mismo que quiere rendir honores a Augusto Pinochet el día que muera, anunció que 174 oficiales han pasado cursos de superación “muy positivos” en diferentes ramas militares en los últimos años.

No por gusto varios partidos políticos y organizaciones no gubernamentales chilenas han solicitado a la presidenta Michelle Bachelet que no autorice el envío de nuevos oficiales a dicha institución, cuyo nombre se asocia con los peores recuerdos de la represión de la dictadura pinochetista.

Por las aulas de la Escuela de las América, ahora bautizado como Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica, pasaron golpistas y asesinos como los generales Augusto Pinochet, Manuel Contreras de Chile, Leopoldo Galtieri de Argentina, Gregorio Álvarez de Uruguay y Hugo Banzer de Bolivia, todos ellos estrechamente vinculados con el ya mencionado Plan Cóndor.

La decisión de la Administración Bush coincide con otra noticia de trascendencia. La agencia APM informaba el pasado viernes 17 de noviembre que “El Núcleo de Asuntos Estratégicos (NAE) que asesora al presidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva, elabora una propuesta de crear una fuerza militar para Sudamérica, al estilo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)”, según anunció el coordinador del organismo, coronel Oswaldo Oliva Neto.

El proyecto debe quedar listo el próximo año, cuando será presentado a los gobiernos de los países vecinos. Según Oliva Neto, “esa integración puede, tal vez, impedir una aventura militar o la presión de algún país sobre la región o sobre una nación sudamericana”.

De acuerdo con la agencia APM, los objetivos de esa nueva entidad militar unificada serían tres: Defender –“en el sentido estricto del término”-- los vastos recursos naturales de que dispone la zona. Disuadir cualquier intento foráneo por intervenir en forma directa en el sur del Continente. Y, tercero, distender las relaciones entre las propias naciones de la región.

El coronel Oliva Neto señaló además que cuando los problemas de falta de energía, agua y materias primas se agudicen, y “fuera de América del Sur comiencen a generar estrés internacional, otros países podrían voltear los ojos hacia nuestra región” y agregó que “hay una tendencia de riesgo de una tentativa de presión internacional sobre América del Sur por medio del área militar (sic) a mediano plazo”.

Aunque no especificó de qué país o países provendría esa amenaza, no es descartable que se trate de Estados Unidos y sus aliados europeos. De ser así, esa propuesta de unir a los ejércitos suramericanos supondría un reto militar a las pretensiones imperiales de la Casa Blanca, cosa difícil de pensar viniendo de fuerzas que, históricamente, han sido instrumentos de esos intereses. ¿Será otro signo de los cambios que han tenido lugar en la región?

A ello se une el hecho de que el Núcleo de Asuntos Estratégicos de Brasil no es exactamente una organización izquierdista, si no un centro de estudios de la derecha brasileña, donde abundan los militares con una visión nacionalista, que aspiran a que Brasil sea, por su poder económico y militar, una de las naciones más influyentes del planeta.

¿Una OTAN suramericana para defender los intereses nacionales, en los momentos en que Estados Unidos reabre a los militares de la región las puertas de la Escuela de las Américas para “hacer desaparecer la tendencia izquierdista”? Habrá que esperar.

Eduardo Dimas es columnista de Progreso Semanal

Santiago de Chile, 23 de noviembre 2006

¡Qué más da que se muera la rosa!

¡Qué más da que se muera la rosa!

Por:Comité Democrático Palestino - Chile / 21 / 11 / 2006
Fuente: Miguel A. San Miguel, Diario La Nueva España

Mi padre recogió los pedazos de mi hija». Éste es el titular de un periódico de tirada nacional, del día nueve de noviembre, al referirse al bombardeo de los tanques israelíes sobre Beit Hannún. Una noticia que, aunque no figure en los titulares, forma parte de la vida cotidiana en Cisjordania y Gaza desde hace sesenta años.

La pregunta necesaria es: ¿cómo es posible que ocurra esto en medio de la más absoluta indiferencia, de la más absoluta impunidad? ¿Qué pasa en Israel, qué ocurre en Palestina, por qué calla el resto del mundo y no se posiciona?

Vayamos por partes. El estado de Israel, con el dinero del Sionismo internacional y el apoyo militar y diplomático de USA, siguiendo el precepto divino, roba tierras, casas, arranca olivos y, además, lleva adelante un proyecto de expulsión y de exterminio de los Palestinos.

¿Cuál es la postura de la inmensa mayoría de los ciudadanos de Israel? Participar en la masacre y la rapiña, siguiendo al pie de la letra los textos sagrados del Deuteronomio: «Pero en las ciudades de las gentes que Yahvé te da por heredad, no dejarás con vida a nada de cuanto respira».

¿Y los hermanos árabes? ¿Qué hace la Liga árabe? Nada. Eso sí, muchos de ellos son celosos cumplidores de los preceptos del Corán y practican la sharia: rezan, velan a las mujeres, peregrinan a la Meca, hacen el Ramadán, no beben alcohol, pero consumen hamburguesas y beben Cocacola, tienen bases americanas en su suelo, comercian intensamente con Israel. En definitiva, cooperan con el ocupante y con el asesino.
¿Y la vieja Europa, la de las libertades y la democracia? ¿Qué hace? Pues poca cosa: concentraciones de algunos cientos, como mucho unos pocos miles de personas. Bien poco para un problema de esa envergadura. (Y me olvidaba que se ha echado de menos a esos purpurados que, provistos de su hucha, acudían presurosos a las manifestaciones contra la LOE para reclamar el denario del César, pero, por lo que se ve, no figura en su agenda cumplir con la parábola del «Buen Samaritano».)
Tampoco nos hemos encontrado a los representantes de los poderes fácticos: sólo a los representantes de la izquierda real y sindical. Hemos echado de menos a las autoridades locales y regionales de la mayoría. Deben temer que el partido de los centuriones los llame pancarteros, aunque, por lo que se acaba de publicar, se les ve más preocupados en hacer negocios de armamento con Israel y participar en las infraestructuras de los territorios ocupados.

Lo mismo podríamos decir de la población de Asturias. ¿Qué ha pasado con esas decenas de miles, millones de personas que se movilizaron contra la guerra de Irak? Una guerra que nos sigue llenado de espanto. Pero ¿es que no siguen muriendo todos los días en Palestina, en un conflicto que parece no tener fin? ¿Hay motivo para quedarse en casa y no movilizarse?

Todos podemos hacer algo; miento, hacer algo es un deber moral: los ciudadanos debemos movilizarnos contra ese exterminio y el partido del Gobierno debe hacer algo para preservar la paz en el mundo; debe hacerlo también en Israel, como en Irak. Recientemente un diputado judío del Meretz daba ideas, exigía que se tomaran medidas contra el estado de Israel, porque, de seguir así, las consecuencias a medio y a largo plazo serían impredecibles.

Estamos en el camino de un gran desastre en Oriente Próximo, y Europa es responsable, por omisión, de lo que está sucediendo. Israel está sembrando el odio en todo Oriente Próximo, un odio que, según el mencionado diputado pacifista, puede desembocar en una catástrofe sin precedentes, que, sin duda, va a salpicarnos a todos.

Hasta ahora los palestinos han culpado de su desdicha a Israel y a los EE UU, pero en estos momentos también cargan la responsabilidad sobre la vieja Europa, la Europa de los valores y de la democracia. Y es que esta Europa está sorda y muda, se niega a enterarse y, por lo tanto, es consentidora de lo que está pasando. Los palestinos, abrumados por su tragedia, nos echan en cara la indiferencia de nuestras instituciones y la pasividad de la mayoría de nuestra población.

Esta Europa es la misma que, a finales de los años treinta y en la década de los cuarenta, no quería enterarse de las agresiones fascistas en España y del olor a carne quemada que apestaba al continente.

Años después, algunos piden perdón, otros, los más cínicos, arguyen ignorancia. Pero ahora no, ni siquiera los cínicos tienen disculpa; en la aldea global, todos vemos a la luz del televisor lo que está pasando en Belén, en Gaza, en Jericó. Palestina está sola, «sola en mitad de la tierra», ¿lo recuerdan algunos?, abandonada a su propia suerte, mientras los soldados sionistas, los que veíamos huir en desbandada en la guerra del Líbano, muestran ahora su heroísmo ejercitándose en el tiro al blanco, en el tiro al palestino.

La historia nos pedirá cuentas, nos las está exigiendo ya: a la ciudadanía, por tanta indiferencia, pero, sobre todo, se la exigirá a esos repúblicos buhoneros, porque, en el caso de Palestina, no osaron poner bridas al caballo desbocado de la guerra.

Pedimos a todos que, cuando aparezcan esas escenas de barbarie en nuestros monitores, no cambien de cadena, vean el horror, y se movilicen contra la sinrazón; que de personas de bien es acabar con la barbarie, que no nos quedemos en casa, sino que exijamos a nuestros repúblicos medidas diplomáticas y económicas para que Israel deje de matar y cumpla la legislación internacional.


Miguel A. San Miguel es miembro del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe.

Pinochet no le hizo caso

“Países de tamaño relativamente pequeños como éste, debieran subcontratar en el exterior a profesionales del orden y para la defensa...”.



Enrique Canelo

Periodista

Cuando Milton Friedman vino a Santiago, a mediados de 1975, un año antes de ser galardonado con el Premio Nobel de Economía, sucedió uno de los episodios más contradictorios sino grotescos en la recién instalada dictadura de Augusto Pinochet.

Entonces, junto con la dura represión contra las fuerzas de la izquierda encarnadas en la Unidad Popular y sectores afines revolucionarios, se gestaba otra revolución, la económica, la que nunca habría podido ejecutarse sin la custodia de las bayonetas.

El mentor de la “buena nueva” había sido precisamente Milton Friedman. Uno de los best seller mundiales de su teoría era “La libertad de elegir” (“Free to choose”), libertad que desgraciadamente no tuvieron los chilenos, y hubo de pasar una o dos generaciones hasta que emergiera una nueva clase empresarial.

Con todo, los fundamentos de la teoría friedmaniana fueron de tal peso que hasta hoy, a la entrada del siglo XXI, más de tres lustros y cuatro gobiernos de la Concertación, permanecen las bases del modelo generado por él.

Retornando a 1975, el salón de plenarios del edificio Diego Portales (ex Gabriela Mistral) se encontraba colmado de generales y coroneles acompañados de la nueva casta de civiles que dirigieron la gesta económica, sordos a los lamentos de los perseguidos y ajenos a los torturados, muertos y desaparecidos, para escuchar en recogido respeto y silencio la palabra del nuevo apóstol.

Pero la incomodidad se apoderó de los generales y coroneles que -inquietos- se revolvieron en sus asientos haciendo crujir sus bruñidas botas cuando la atragantada voz del intérprete tuvo que repetir uno de los conceptos de Milton Friedman que, para los que se recuerdan, se basaba en la necesidad de que empresas y empresarios fueran eficientes y eficaces, y produjeran en el país lo que era económicamente factible y el resto importarlo, como sucedió con la crujidera de quiebras que hubo, especialmente, en los sectores automotor y textil, por mencionar los más visibles.

El punto es que el infeliz intérprete no podía enmendar lo que decía el “gurú” mundial de la economía, y tuvo que repetir no más aquello (traducción absolutamente libre de lo que conserva la memoria) de que “incluso, países de tamaño relativamente pequeños como éste (¡nuestro Chile, señores!), debieran subcontratar en el exterior a profesionales del orden y para la defensa...”.

Afortunadamente, para el nuevo régimen el bochorno quedó ahí porque la prensa estaba silenciada e intervenidas las agencias internacionales de noticias. Con todo, 31 años después, la noticia del deceso del profeta de la libertad de elegir gatilló los recuerdos de un reportero que estuvo presente en esa jornada en el edificio Diego Portales.