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T r i b u n a c h i l e n a

¿Vendedores de ilusiones o supermercados de la educación?

El reportaje aparecido anoche en el programa "Esto no tiene nombre" de Televisión Nacional ha causado natural asombro y preocupación en los magallánicos. La carrera de Técnico en Rehabilitación Terapéutica del instituto Santo Tomás de Punta Arenas ha resultado ser una lamentable violación a las ilusiones y aspiraciones de los estudiantes, acosados ahora por la ausencia de campo laboral. Además al costo económico pagado por los padres, se suma el deterioro de la confianza pública.

Ellos están pagando el costo de una educación "superior" que se ha mercantilizado completamente, donde el Estado es incapaz de ejercer funciones eficaces de control y supervigilancia que impidan la existencia de carreras de pizarrón ofrecidas para mejorar los ratting de ventas y de matrícula, pero sin ningun sustento académico, sin ningún diagnóstico serio del campo ocupacional que tendrán cuando egresen esos estudiantes titulados.

Aquí es precisamente donde se encuentra la tenue línea divisoria que distingue a "entidades de papel o de fachada" en la educación universitaria o superior (con infraestructuras miserables, con sistemas académicos y administrativos precarios, con notorio desorden interno, con carreras sin sustento académico real ni laboral futuro) de las "organizaciones institucionales" más serias y organizadas (con respaldo organizacional, con recursos bien administrados, con cuerpos docentes solventes, con infraestructura adecuada y suficiente). Varias son las entidades que en Magallanes han resultado funcionando como "supermercados de la educación" y sus nombres circulan en boca en boca de alumnos y de padres y apoderados, con carreras de pizarrón que no tienen real destino laboral para los alumnos, y que caen en las redes de verdaderos encantadores de serpientes, contadores de cuentos y vendedores de ilusiones en los períodos de matrícula anual.

He aquí otro elemento sustancial que cuestiona la calidad de la educación superior en Chile y en nuestra región de Magallanes: la coexistencia de instituciones serias, organizadas y con trayectoria, al lado de entidades de fachada que funcionan prácticamente como galerías comerciales.

Son los alumnos de la enseñanza media y los padres y apoderados los llamados a estar alertas y vigilantes a la hora de elegir el futuro educacional de sus hijos.

La educación, fábrica de desigualdades

Los anuncios del 21 de mayo, según ha declarado y enfatizado el mismo gobierno, pone fin al pesimismo y debieran callar –pero eso no lo sabe nadie aún - a los agoreros, los que, según explicó más tarde Ricardo Lagos Weber, el ministro Secretario general de Gobierno, están no sólo en la derecha, sino también en la Concertación. Pero más allá de percepciones, de estrategias comunicacionales, políticas y proyecciones electorales, hay sin duda más que un mero cambio discursivo en lo que parece el anuncio de una mayor acción gubernamental. La inversión en educación, los cambios a la misma regla del superávit estructura, el apoyo a las pymes, entre otras medidas, conforman un importante salto en el gasto social, el mayor desde inicios de la década pasada.

El anuncio presidencial de la inversión de 650 millones de dólares anuales a ampliar los subsidios en educación apunta a mejorar no sólo la calidad general de la educación, sino suavizar la abismal brecha entre la formación de alumnos que provienen desde hogares de desiguales ingresos. Se aumentará la subvención general, la subvención preferencial para escuelas que educan niños más pobres, la subvención rural y se creará un fondo de apoyo a la gestión municipal en educación. Un volumen de recursos, ha dicho la misma presidenta, que es histórico: a partir del 2008 llegarán a unos inéditos cinco mil millones de dólares, lo que representa un aumento del 15 por ciento en el subsidio público. Una inversión social, que sumada a otras diversos aun cuando menores, ha obligado al gobierno y a Hacienda a modificar esa camisa de fuerza financiera creada en el gobierno pasado y denominada superávit fiscal estructural. La creación de Nicolás Eyzaguirre, que estableció este superávit fiscal en uno por ciento del producto, y fue en su momento elogiado por el sector privado, la derecha y los organismos financieros internacionales, no llegó a gozar de una década de vida. La realidad del país, hoy en la superficie y con capacidad de hacerse oír, forzó al gobierno a recortar esa norma y gastar lo que ha depositado y deposita en instrumentos internacionales. Con el precio del cobre en una cota históricamente alta y proyecciones que lo ponen en el futuro en una alta meseta, con los problemas sociales endémicos en franco y progresivo deterioro, el único acto verdadero de gobernar ha sido, como siempre ha sido, ejecutar políticas públicas.

La educación, en caída libre

La educación, bien se sabe, es el mejor medio para alterar nuestra endémica esclerosis de desigualdad social. Nuestra historia revela periodos durante el siglo pasado con mayores indicadores de igualdad, los que, aun cuando no solo corresponden a los masivos programas de alfabetización y educación, sí tienen una relación de causalidad. La movilidad social está vinculada al acceso a la educación, sin embargo hay una serie de otra variables que pueden acelerarla, pero también obstaculizarla. Pese que hoy Chile goza de un acceso generalizado a la educación, los resultados, que dependen de múltiples factores, son extremadamente desiguales. Hay acceso prácticamente universal, pero hay también otras trabas, que limitan y convierten en una mera apariencia esta equidad.

El actual modelo educacional, basado en la capacidad económica de las familias, ha acentuado esta desigualdad y ha llevado a reproducir a través de la educación de los hijos las diferencias sociales de las familias. El gobierno, que apunta a suavizar la disparidad mediante subsidios al modelo municipalizado, es probable que logre mejorar ciertos indicadores. Pero la pregunta es si logrará alterar las enormes brechas sociales, las que están en la educación, pero también antes y después del proceso de enseñanza. Está en el hogar, en la cuna, y está más tarde en el acceso –disminuido en el niño pobre con mala formación – al mercado laboral


Se entiende a la educación como una inversión social con altas tasas de beneficio. Sin embargo, como decimos, hay numerosos factores que han impedido la concreción de esta relación. La educación, que ha de ser el mejor camino para la movilización social, para la superación de la pobreza, ha fallado como el instrumento para aplanar las desigualdades.

Hay un ingreso prácticamente universal a la educación básica -a comienzos del 2000 englobaba al 98,3 por ciento de la población en edad escolar- lo que apunta a crear una instrucción primaria básica y promedio. Un tipo de educación que fue necesaria en décadas anteriores para desarrollar ciertas actividades propias no sólo en la ruralidad, sino también en actividades productivas. Hoy, bien sabido es, esta formación no cuenta con el espesor mínimo para las exigencias del sector laboral, el que tiende, como en todas las sociedades más modernas, a inclinarse cada vez más hacia el sector servicios. La formación mínima para acceder a un empleo que genere ingresos para optar a una cierta calidad de vida, reconocido ello por organismos económicos como la CEPAL, es de doce años de estudios.

El problema es social y trasciende el mero acceso a la educación. Diferencia en la calidad de la educación y diferencias provenientes desde la procedencia social, variables que en Chile se entrelazan y configuran una sola. De partida, hay que considerar la deserción escolar y la repetición de cursos, las que están claramente acotadas en los sectores de menores recursos. Un documento de Mideplán sobre deserción escolar elaborado por los investigadores Alvaro Krause y Fernanda Melis, señala que ya en la educación media la cobertura, que en la básica es prácticamente total, se reduce a un 87 por ciento. Un documento del Mineduc citado por los autores muestra que menos de la mitad de los alumnos de básica y media egresa sin haber repetido ningún grado. “La tasa de retención alcanza, en enseñanza básica, un 83 por ciento y un 72,7 por ciento en enseñanza media y que, no obstante los avances registrados en la última década, el abandono es muy superior en la enseñanza media que en la enseñanza básica”. Según la encuesta CASEN de 1998, aun cuando son muy pocos los niños en edad de básica que no asiste a la escuela, no asiste a la educación media el 18 por ciento de los adolescentes entre 14 y 18 años. Entre los motivos de la no asistencia a la escuela se hallan desde la ayuda en casa, enfermedad, necesidad de trabajo y maternidad adolescente. Pero el motivo principal es sin duda la pobreza. Más del 90 por ciento de estos niños y jóvenes pertenecen a los tres primeros quintiles de ingreso (los más pobres), proporción que desciende a 74,4 por ciento entre la población de 7 a 13 años y a 69 en la población de 14 y 18 años que asiste a un establecimiento educacional.

Mercado laboral con 10,5 años de estudios

Esta realidad, medida en la infancia y la adolescencia, rara vez varía en la adultez, lo que consolida a una población con un promedio de 9,7 años de estudios y de 10,5 años para acceder a la masa laboral. Sólo en el quinto quintil de ingresos (el más alto) la media alcanza a superar los doce años. Estos promedios, y sin considerar la calidad de la educación, son muy insuficientes para que Chile pueda insertarse en la economía y mercados internacionales con un tipo de producto más elaborado que las actuales materias primas. Bien sabido es, así como tan repetido por el sector privado, el gobierno y la misma clase política, que el salto al desarrollo pasa por una mano de obra bien calificada. De lo contrario, la economía chilena seguirá atada a la extracción minera, pesca, tala forestal y recolección frutícola, actividades que conforman casi la totalidad de las exportaciones nacionales.

Existe, sin embargo, una relación histórica entre ciertas actividades productivas y mano de obra no calificada o pobremente calificada. Un ejemplo de hoy son los sectores salmonero y frutícola, ambas industrias estelares en los mercados de exportación, pero ambas también muy distinguidas por las malas condiciones laborales, las que van desde los extensos horarios a los bajos salarios. En las dos industrias, decimos, se emplea mano de obra de baja calificación, como ocurre en la recolección de fruta, con las temporeras. La pregunta que surge de estas actividades tan rentables –en las dos citadas hay fuertes inversiones extranjeras- es para qué requerirían personal de mayor formación. Qué necesidad tiene y qué gana el sector extractivo-productivo-exportador al contar con una masa laboral más instruida. La actual estrategia productiva comercial, basada en las materias primas o de muy poca elaboración, que es altamente rentable, no parecería estar interesada en cambiar este modelo, el que opera, para sus intereses, a la perfección.

Estimular la educación, que deriva en más creatividad e investigación, es necesariamente, por el momento, una opción política y también de política económica. Con una masa laboral más instruida el tipo de inversión extranjera no sólo estaría interesada en la materia prima, sino también en áreas de elaboradas manufacturas y de complejos servicios. Pero ciertamente una masa laboral de mayor formación capaz de generar productos de alto valor agregado es también un grupo que exige mejores salarios, proceso que conduce a aplanar la desigual distribución de los ingresos. Por la información que hoy obtenemos de nuestra educación, tanto en cobertura como en calidad, hay un largo trecho por recorrer. El que tardaría talvez décadas.

La abismal desigualdad


Si los problemas son evidentes en la extensión de la enseñanza, los que provienen del campo social, en la calidad, que es su profundidad, son aún mayores, los que surgen del modelo de educación. El deterioro de la calidad en la educación pública, bien sabido es, a la que accede el 92,5 por ciento de los estudiantes chilenos, es evidente. En la prueba nacional Simce del 2006, realizada a alumnos de Cuarto básico, el 60 por ciento de los estudiantes de estrato bajo calificó con el mínimo, en tanto sólo el once por ciento de los estudiantes de altos ingresos, y de colegios particulares, está en este nivel. Una brecha que se expresa en las posibilidades de ingreso a la universidad: en la Prueba de Selección Universitaria (PSU) del 2005 el 68 por ciento de los mejores puntajes surgió de alumnos de colegios particulares y sólo un diez por ciento de establecimientos públicos o subvencionados.

En evaluaciones internacionales la cosa no es mejor. La prueba TIMSS (Trends in International Mathematics and Science Study), de matemáticas y ciencias, colocó a Chile en el lugar 35 entre 38 países, situación que se repite en la prueba de comprensión de lectura PISA (Programme for International Student Assesment), en la que los alumnos chilenos sólo superaron a cinco naciones de un total de 43.



La encuesta internacional sobre alfabetización de adultos (IALS) realizada por la OCDE, mostró también insuficientes resultados: alrededor del 80 por ciento de la población entre 16 y 65 años logró niveles inferiores a los mínimos requeridos para responder a las demandas de la vida cotidiana y del trabajo en una sociedad compleja y avanzada. Asimismo, sus resultados indican que solo un cuatro por ciento de la población que no ha completado la enseñanza media alcanza los niveles medio y altos en conocimientos y habilidades requeridas para encontrar y usar información contenida en diversas formas.

El documento Drogas, Relaciones familiares y rendimiento escolar, de los investigadores de la Universidad de Chile Dante Contreras y María Isabel Larenas expone y pone en duda la relación causa efecto entre inversión en educación y rendimiento, lo que también cuestiona, de forma indirecta, las políticas del gobierno. “Durante 1990-2001 el gasto público en educación como porcentaje del PIB se vio incrementado en 1,7 puntos porcentuales. Sin embargo, tal aumento de recursos no se vio reflejado en mejoras significativas en el rendimiento educacional. En efecto, los resultados de las pruebas estandarizadas no han evidenciado ninguna mejora substancial durante los últimos años, indicando que un aumento de los recursos por si solo no es suficiente para mejorar los resultados del proceso educativo”..


El estudio de Contreras y Larenas se basa en la relación entre el rendimiento de los alumnos, la educación de sus padres, la calidad de las relaciones familiares y las características de la personalidad del estudiante. En suma, el contexto social y económico de los estudiantes. Según los autores, las relaciones familiares y conductas del adolescente son un fuerte predictor de la deserción escolar. En particular, muestran que el ambiente familiar durante la niñez influye en la probabilidad de presentar un mal rendimiento escolar no solo en los primeros años de estudio, si no que también en la adolescencia. “Los padres son a quienes les corresponde el papel primordial en la educación de los hijos. Siendo la familia el primer responsable, la escuela sólo complementa la educación del individuo”. Si a esta afirmación le agregamos que muchos padres y madres han de trabajar hasta doce horas diarias, que en no pocas familias las relaciones están distorsionadas, que los ingresos son siempre insuficientes, que el entorno social y comunitario es poco amigable, es posible observar que la vinculación de los padres con el proceso educativo de sus hijos está cortado.

La inversión en educación chilena es históricamente baja. Un documento de Cenda afirma que es del orden del cinco por ciento del producto, extremadamente bajo si se le compara con el 7,5 por ciento de hace treinta años atrás. Si consideramos los cinco mil millones de dólares que ha anunciado el gobierno y el producto chileno, de unos 115 mil millones de dólares el 2006, en la actualidad tendríamos que sólo un 4,8 por ciento del PIB se destina a educación.

Hay, sin duda, una enorme distancia con los países desarrollados y con aquellos que han logrado desarrollarse durante las últimas décadas. En los países de la OCDE, organización que conforman los países más desarrollados y a la que Chile –pregunta del millón- quiere acceder, la inversión media en educación es del 5,9 por ciento del PIB. En el tramo más bajo está Turquía, con el 3,7 y en el más alto Islandia, con el ocho por ciento. Según datos del 2006, el gasto medio por alumno durante las etapas de básica y media es del 77.204 dólares; en la cima, por sobre los cien mil dólares, están países como Austria, Italia, Estados Unidos, Noruega y Suiza. Chile, en tanto, que quiere ingresar a la OCDE, repetimos, tiene un gasto por debajo de los 40 mil dólares.

Ante esta realidad, la inversión anunciada por la presidenta Bachelet sin duda que es un aporte hacia una de nuestras mayores falencias, hacia uno de los mayores obstáculos para avanzar hacia una mejor calidad de vida y mayor equidad. Pero 650 millones de dólares, en un mar de problemas no es nada. O casi nada.

Un tercio de los jóvenes chilenos está endeudado

escrito por Redacción   
martes, 05 de junio de 2007
Santiago.- El Instituto Nacional de la Juventud (Injuv), en conjunto con el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) detectaron que un 33.18 por ciento de los jóvenes chilenos entre 15 y 29 años está endeudado.   Lo anterior implica que 1.237.191 de jóvenes chilenos tiene deudas.El promedio de deudas alcanzado es de 884.657 pesos, de los cuales 398.104 pesos se encuentran en mora. La mayoría de los jóvenes endeudados corresponden a mujeres (54 por ciento), y tienen mayoritariamente entre 25 y 29 años. Además, en general pertenecen a los estratos medios y bajos de la población.

Otros resultados muestran que la mayoría (51 por ciento) sólo alcanzó la educación secundaria, mientras que el 29.79 por ciento estudió en la universidad. En tanto, el 26,72 por ciento se encuentra estudiando y el 56,22 por ciento se encuentra desarrollando algún tipo de actividad laboral.

El estudio muestra que los jóvenes a medida que crecen muestran un mayor nivel de endeudamiento. Por lo tanto, a mayor edad, mayor es el endeudamiento.

Las regiones donde se concentra mayoritariamente los niveles de endeudamiento son la Región Metropolitana, la VIII y la V respectivamente.

La mayoría de los jóvenes endeudados posee algún instrumento financiero (72.22 por ciento), por lo que su obtención pasa a ser determinante a la hora de adquirir una deuda, según el estudio.

Los mayores gastos de los jóvenes endeudados son: vivienda (arriendo, dividendo), educación (matrícula, arancel, créditos y materiales de estudio) y en pagar deudas (considerar tarjetas de crédito, créditos de consumo, entre otros).

El director nacional del Sernac, José Roa, señaló que "los consumidores, de cualquier edad, deben ser responsables y saber determinar el alcance de sus obligaciones y sus posibilidades de pago. Para ello, deben recordar que no es recomendable destinar más de un 25 por ciento de los ingresos a créditos, sin considerar dividendo. En el caso de los estudiantes, es importante revisar si el monto del ingreso familiar puede soportar una nueva carga crediticia".

El año que EEUU quiso eliminar a Pinochet

El año que EEUU quiso eliminar a Pinochet

 

 (Por Claudio Mardones (desde Buenos Aires))Un alto funcionario de la Inteligencia argentina durante el gobierno de Raúl Alfonsín, revela los planes norteamericanos para deshaacerse del general chileno en los 80.

Aunque cueste creerlo, Estados Unidos, el mismo país que apoyó e incentivó abiertamente el derrocamiento de Salvador Allende en 1973 y urdió una de las redes de terrorismo de Estado más feroces de la historia, conocida como Plan Cóndor, implementó a partir de 1983 el debilitamiento de la dictadura de Augusto Pinochet y de su par paraguayo Alfredo Stroessner.

La fecha del giro de las operaciones posiblemente haya sido el 10 de diciembre de 1983, cuando el argentino Raúl Alfonsín asumió la presidencia de su país luego de una dictadura de 7 años que había dejado cerca de 30 mil desaparecidos. Pero lo cierto es que mientras Buenos Aires comenzaba a transformarse en una de las pocas sedes de un gobierno democrático en el Cono Sur, los hombres enviados por Washington hicieron saber la decisión del gobierno republicano de Ronald Reagan.

A continuación la trama secreta de una discreta ofensiva diplomática, donde la CIA no ahorró agentes para cerrar el cerco. Luego de las primeras señales el nuevo presidente argentino comunicó la decisión a su equipo: "ustedes díganles que si, vayan más allá y hagan todo lo que puedan".

Sin embargo, este nuevo capítulo de una historia bilateral cargada de crímenes políticos aun impunes, posiblemente no haya llegado a su fin. Los historiadores registran que en las relaciones argentinas con Chile, entre 1983 y 1989, "existieron tres temas generadores de fricciones: la violación a los derechos humanos, la continuidad de la posición pro-británica adoptada por el régimen de Pinochet respecto de la cuestión de las islas Malvinas y, finalmente, la persistencia del diferendo limítrofe en torno al canal de Beagle". A las letras de bronce, se ha sumado un nuevo descubrimiento que posiblemente haya sido el potenciador de la discreta virulencia entre La Moneda, aún manchada de sangre, y el recién nacido gobierno democrático en Buenos Aires.

La punta del ovillo se conoció gracias al periodista argentino Gerardo Young, autor de la primera investigación íntegra que cuenta la historia de la Secretaría de Inteligencia del Estado, más conocida como SIDE y célebre por configurar una verdadera catacumba del Estado argentino que, según este periodista del diario Clarín de Buenos Aires, funciona "para lo que guste servir" a cada presidente. Con un pasado inocultablemente criminal antes, durante y después de la última dictadura argentina, este organismo depende de la Presidencia de la Nación y encierra buena parte de la historia no contada del país trasandino. Quizás por eso, el libro se llame "SIDE, la Argentina Secreta".

Más allá de demostrar la subordinación de este organismo a la CIA y al Mossad y aportar datos muy importantes sobre la historia reciente, la obra de Young ha revelado en sus páginas, desde el segundo semestre de 2006, un dato que pasó inadvertido para la prensa chilena y que El Periodista ha procurado desarrollar e indagar entrecruzando datos, contrastando versiones con fuentes diplomáticas que han elegido el anonimato y procurando reconstruir los hechos gracias al testimonio de uno de los testigos directos de aquellos hechos que ya llevan 20 años guardados en la historia.

En uno de sus capítulos la investigación recorre 1986 y dispara: "En Chile seguía gobernando Augusto Pinochet y la SIDE se ocupaba de abrirle los pasos fronterizos a los opositores, en especial a los miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, y de darles cobijo de este lado de la cordillera a cambio de información sobre el régimen vecino. La CIA buscaba por aquellos años a un general que pudiera suceder a Pinochet para encarar la transición con las botas puestas. A Alfonsín, que seguía estas operaciones con mucha atención, le alcanzaba con saber que Estados Unidos estaba dispuesto a prescindir de Pinochet".

Según relata el libro, inconseguible ya en cualquier librería, las operaciones estaban a cargo del embajador Oscar Eduardo Torres Ávalos, que apenas asumió Alfonsín en 1983, fue subsecretario en la Cancillería Argentina hasta 1986, cuando pasó a ser Subsecretario de Medios en la oscura SIDE.

Tras los rastros de semejante revelación, El Periodista pudo analizar estos datos con este diplomático de carrera, que en la actualidad preside el Consejo Superior de Embajadores del ministerio de Relaciones Exteriores argentino y que hasta el 4 de mayo de 2001 fue el primer y último embajador en La Habana del gobierno de Fernando de la Rúa. Su misión concluyó luego de que el presidente cubano Fidel Castro, acusara al gobierno de de la Rúa de "lamer la bota yanqui" en vísperas de un nuevo voto de condena contra Cuba en la extinta Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en Ginebra.

En diálogo exclusivo con El Periodista, Torres Ávalos consideró que: "En la parte primera, no es cierto que el gobierno le abrió las puertas al Frente Manuel Rodríguez, al contrario, a nosotros nos preocupaba su presencia y la influencia que pudieran llegar a tener en nuestro país. Lo cierto es que fue al contrario, a nosotros nos preocupaba la presencia por los contactos que pudieran tener acá. Pero en cuanto a que el gobierno de los Estados Unidos se había interesado en la suerte de Pinochet, es cierto, y estamos hablando de la presidencia de Ronald Reagan. Yo diría que hasta les fastidiaba la presencia de Pinochet. También es cierto que Estados Unidos estaba interesado en dar una salida democrática y buscar un general, dos o tres o un conjunto de oficiales que pudieran facilitar esa salida, prescindiendo de la presencia del por entonces presidente de facto Pinochet. Pero en esos momentos, yo creo, y por lo que pudimos advertir en conversaciones reservadísimas que hubo, que ni ese grupo ni ningún militar eran la vía o el acceso posible para salir de Pinochet. La dictadura en Chile era un régimen monolítico en donde había algún general disidente, pero que no alcanzaba a tener suficiente poderío como para poder derrocarlo. Así es que el régimen, en cuanto a la consolidación respecto a su columna vertebral, que eran las fuerzas armadas, para mi eran, casi inexpugnables".

La delicadeza del lenguaje diplomático de este hombre, muy cercano al ex presidente Raúl Alfonsín, no ocultan que los contactos comenzaron a partir de 1984 y se fueron extendiendo en el tiempo. "Los intercambios fueron informales, salvo un caso en especial que prefiero no nombrar y que no fue una visita a la cancillería, sino una visita al gobierno argentino, que sí venía con proyectos en mano. Esos contactos se intensificaron a partir del 87, en el segundo semestre de 1987".

EL HOMBRE DE LANGLEY

Dos fuentes diplomáticas que reclamaron el anonimato, corroboraron los dichos de Torres Ávalos y confirmaron que el contacto oficioso de la CIA ocurrió en ese año. El Departamento de Estado y la Central de Inteligencia norteamericana habían resuelto intensificar las presiones y nadie duda que hubo anteriores, pero todos los consultados coinciden en señalar que luego del fallido atentado al dictador y la Operación Carrizal Bajo, consistente en la internación ilegal de armas más grande en la historia de Chile, Washington había resuelto intensificar las presiones sobre Buenos Aires.

En septiembre de 1987, aterrizó en la capital argentina el agente de la CIA Néstor Pérez, posiblemente el nombre de fantasía de un ciudadano que las fuentes consideraron puertorriqueño o cubano residente en Miami. El hombre, según revelan dos distintos ex funcionarios alfonsinistas, llegó a la Casa Rosada para pedirle al gobierno argentino que contuviera al Frente Patriótico Manuel Rodríguez, que controlara la frontera con Chile y les informara si había contactos concretos con militares chilenos disidentes.

Según supo esta revista, la respuesta oficial fue: "Si ustedes no pueden controlar la frontera con México que es mucho más chica, ¿cómo hacemos para controlar nosotros los más de 4 mil kilómetros que tenemos con Chile?". A lo que el hombre de Langley reconoció que intensificaban los contactos porque "ya habían chequeado generales sin éxito y aunque hubieran tenido las fuentes y los recursos desde Argentina no habrían logrado cambiar el panorama, ya que también habían concluido que el grueso de las fuerzas frentistas estaban en Chile".

Es que luego de la operación Siglo XX, los funcionarios norteamericanos mostraban una mayor preocupación sobre la suerte de Pinochet y el futuro de Chile. "Lo ideal para Estados Unidos era que ganara la derecha, pero democráticamente, lo que pasa –acota Torres Ávalos– es que algunos se preocupaban de que esa derecha no tuviera vestigios de Pinochet. A lo que recuerdo una conversación con un funcionario norteamericano donde le dije "eso es muy difícil, por no ser imposible, porque la derecha es Pinochet. No puede haber derecha sin Pinochet, es inescindible la derecha de Pinochet. No se puede esperar, así es que si ustedes piensan que puede haber una salida democrática sin las huellas digitales de Pinochet están equivocados, esto no es así".

LAS MISIONES

Lo cierto es que Estados Unidos dedicó a "unos 30 o 40" funcionarios y agentes secretos que desde 1983 hasta 1989 "mostraban un particular interés, sobre qué hacer con Chile, qué va a pasar con Pinochet, si está fuerte, si está débil, si hay puntos vulnerables. "Sin duda –acota Torres Ávalos– creo que tiene que haber habido una fortísima presión de Estados Unidos para la salida electoral e incluso me da la sensación que el propio Pinochet no se lo imaginó y pensó que ganaba el candidato del gobierno."

¿Cual era la visión del gobierno de Alfonsín respecto a la dictadura de Pinochet?

La peor. En el análisis concreto teníamos vigente que por más que tuviéramos la peor impresión ideológica lo teníamos que aceptar, teníamos que convivir y convivimos bien. Una democracia como la nuestra recién nacida tenía que convivir con una dictadura fuerte que llevaba años en el poder. Pero debo decir que el mérito fue específicamente de Alfonsín.

Después de los contactos informales, ¿qué análisis hacía el gobierno de Alfonsín sobre el gobierno de Reagan que mientras estaba desatando una ofensiva contra el sandinismo y soportaba un escándalo como el caso Irán-Contras, resolvía deshacerse de una dictadura como la de Pinochet?

En ese momento Estados Unidos tenía una política de Estado. Si bien es cierto que no tuvo la misma intensidad con Jimmy Carter que con Reagan, era la política de Estado y estaba basada en los derechos humanos. Quizás con Reagan estaba más alivianada, menos enérgica, pero la estrategia fundamental sobre el fin de la guerra fría era que sabía perfectamente que el mundo socialista era un régimen inadmisible. La nueva arma para ir socavándolos era la política de derechos humanos, pero para que esa política fuera eficaz tenía que desprenderse de los lastres. Es decir que Estados Unidos no tendría autoridad si condenaba las violaciones a los derechos humanos en otras partes del mundo sin tomar medidas con Pinochet y Stroessner. Es una hipocresía total. Pero para evitarlo, Estados Unidos comenzó a decir que estaban contra las violaciones a los derechos humanos en todas partes del mundo. Así abrieron el abanico para tener autoridad e ir contra la Unión Soviética. Tenían que sacarse el lastre de tener regímenes bancados como el de Pinochet para poder tener autoridad en América Latina.

¿Y cual fue la lectura cuando estalla el caso Irán- Contras?

Se trata de un caso de la torpeza de los manejos de la CIA y del manejo de la inteligencia de los Estados Unidos que ya es un clásico. Pero bueno, así como les salió mal, les podría haber salido bien.

Bush padre, juicio y DDHH

Ninguno de los consultados duda que el gobierno de Alfonsín fuera más allá de los mandatos de Washington contra Pinochet. La relación que se había desarrollado con Buenos Aires era buena e incluso, según reconoció el entrevistado, "sectores del partido republicano comandado por George Bush padre, aplaudieron el juicio a las juntas (que encarceló en Argentina a la Junta Militar por delitos de lesa humanidad) e incluso fueron de inmediato a prestar su apoyo con el levantamiento carapintada del 20 de abril de 1987 que intentó derrocar al gobierno de Raúl Alfonsín. De hecho, Bush padre, por entonces vicepresidente, fue espontáneamente solidario. Es cierto el propio vicepresidente Bush, estaba abiertamente en contra de los carapintadas y abiertamente a favor del juicio a las juntas. Me consta en vivo y en directo porque conversé con ellos", admite el embajador.

¿Pero cuál era la visión argentina sobre la salida de la dictadura chilena?

Alfonsín sostenía que era necesario salir a la democracia como las condiciones lo permitieran. En función de las condiciones políticas que tenga cada sistema, saldrá como pueda, pero hay que salir de esta. Si era por izquierda o por derecha, por arriba o por abajo, había que salir de las dictaduras. En la medida que pudiéramos incidir lo íbamos a hacer ya que las condiciones no se daban para nosotros. El Frente Patriótico no era amigo nuestro, el proyecto no era un proyecto democrático.

¿Y en qué se diferenciaba el régimen de Pinochet del de Stroessner?

Eran dos dictaduras distintas. La dictadura de Pinochet era de última generación, la otra era de una generación primitiva, torpe, con una corrupción tosca y burda. De modo que era más fácil trabajar contra Stroessner porque era tal el primitivismo que todo se hacía más fácil. Estados Unidos jugó un papel total: dijo este señor se cae y lo vamos a hacer caer nosotros, y la Argentina colaboró hasta económicamente incluso con el exilio que estaba acá. Se les daba trabajo, se les conseguía un nivel de vida para que tuvieran una vida digna y pudieran hacer sus cosas. Acá (por Buenos Aires) se les dio una actitud permisiva: la Argentina no corrió a los exiliados paraguayos. Incluso acomodó a algunos en reparticiones públicas. Pero además lo estábamos haciendo a pedido de Estados Unidos, no era una cuestión descolgada. Washington nos dijo "este tipo tiene que desaparecer".

¿Y con el exilio chileno que hicieron?

El exilio chileno no es lo mismo que el exilio paraguayo. Lo cierto es que hubo varios casos de exiliados chilenos en Buenos Aires, pero no eran del Frente.

SANTIAGO-BUENOS AIRES

Lo cierto es que además de las posibles presiones, el gobierno de Alfonsín recibía "muy buena información" procedente de la Estación Chile de la SIDE que le remitía a la Casa Rosada detalles sobre las violaciones a los derechos humanos. Cuenta el diplomático, que "sabíamos cómo Pinochet apretaba, ablandaba, volvía a apretar y volvía a ablandar. Más apretaba que ablandaba y alguna información se suministraba sobre el ex comandante en Jefe de la Fuerza Aérea, Gustavo Leigh. Sabíamos qué capacidad podía tener para derrocar a Pinochet y luego de algunos contactos constatamos que ninguna. Los norteamericanos estaban interesados en Leigh y se dieron cuenta que no alcanzaba. A lo mejor tenía la voluntad, pero no podía. Recibíamos información todos los días sobre las violaciones a los derechos humanos y teníamos en cuenta la información sobre posibles ataques a la dictadura, pero sabíamos que las Fuerzas Armadas de Chile eran fuerzas muy eficientes, con armamento muy sofisticado".

¿Y cuál era el trabajo de la inteligencia chilena?

Era muy activo. Sabíamos que tenían contactos con personajes de la derecha argentina y contactos que querían tener con nosotros, además de informaciones que pedían y no se la dábamos, o se la dábamos a regañadientes o se la demorábamos. Ellos pedían mucha información sobre el Frente Manuel Rodríguez, que era lo más urticante para ellos. No se la ocultamos, pero tampoco fuimos muy fluidos en lo que les informábamos. Hacíamos los deberes, nada más.

¿Que significa hacer los deberes?

Y bueno, imagínese. Le doy un ejemplo: acá hay un matrimonio de fulano y fulana que están por acá hace dos años. Nosotros sabemos que es gente de extrema izquierda. Y nosotros respondíamos: sí, los tenemos, están bien en Mendoza, los tenemos perfectamente controlados, así es que ustedes no se preocupen, sabemos qué hacen qué no hacen, con quien se ven y con quien no, de qué trabajan, de qué se ganan la vida, así es que no se preocupen. Ellos querían información: qué es lo que hace, donde está, con quién se ve, de dónde le llega la plata, o ¿es cierto que tal senador es amigo de tal chileno y colabora con tal comité de solidaridad? Pero la decisión política era administrar la información. O no les dábamos nada, o la poca que le dábamos se la entregábamos un poco cambiada.

El hecho que inclinó la balanza

¿Cuáles fueron las razones que llevaron a Washington a desarrollar en Buenos Aires conspiraciones para eliminar a dos de sus mejores aliados?

Es posible que la presunta y poco creíble razón de Estado sobre los derechos humanos haya servido para justificar giros diplomáticos tan contradictorios, pero varios consultados coinciden la balanza en contra de Pinochet comienza a inclinarse lentamente a partir del 21 de septiembre de 1976, cuando una bomba mató al ex embajador de Chile en los Estados Unidos y su secretaria Ronni Moffitt, de 25 años, en un atentado planificado y ejecutado por Michael Townley, un agente estadounidense al servicio de la DINA Exterior que ahora goza de protección en territorio norteamericano.

"Yo no se si la inclina o la empieza a inclinar, acota Torres Ávalos, pero siempre analizamos que ahí empezó la curva descendente de la imagen de Pinochet respecto a Estados Unidos. Quizá hubiera venido otro hecho o el tiempo hubiera producido su desgaste, pero este hecho aceleró para que los americanos dijeran basta.

¿No le pareció que los funcionarios que venían a Buenos Aires tenían un alto nivel de cinismo? Se trataba de una operación sobre los principales aliados del Plan Condor, aparte de Buenos Aires.

Algunos si, otros no, otros eran muy honestos. Pero del Plan Cóndor de 10 años atrás a esos momentos, Estados Unidos había cambiado. Porque debemos situarnos, Allende fue derrocado en 1973, donde Estados Unidos intervino en forma directa. En 1983/84 Estados Unidos, dijo "esto que hicimos acá hay que borrarlo, esto no nos sirve más". Todo en función de sus intereses que ahora era recuperar la democracia y tenerla del lado de ellos. No importa si era de derecha, lo importante era que Estados Unidos demostrara que no era cinismo decir que eran los adalides de la democracia, porque no se bancaban ni al comunismo, ni a Stroessner, ni a Somoza ni a Pinochet. Éste era el objetivo final.

Pinochet, Argentina, Alfonsín, El hombre de Langley, las misiones,El año que EE UU quiso eliminar a Pinochet

Chile, el refugio de los asesinos

Chile no es ahora “la tumba de los libres” ni “el asilo contra la opresión”, tal vez lo fue en 1842 o en 1950, cuando en Chile se asilaban los perseguidos por las tiranías latinoamericanas: Alberto Fujimori no es, precisamente, un Domingo Faustino Sarmiento, sino un tirano y asesino que, cobardemente se refugió, con sus lingotes de oro, en Japón. El “chino”, como lo llaman, se dio el lujo de burlar a la INTERPOL y a la policía chilena instalándose en nuestro país. Su juicio de extradición ha durado más de 530 días, lo que reafirma la lentitud de la justicia chilena cuando se aplica a poderosos, ladrones y tiranos.

Durante este tiempo, el “chino” se ha dedicado a recorrer el país como millonario turista japonés: un día se le pescando en el norte, el otro, en las termas de Pucón y el subsiguiente paseando por Santiago como cualquier ciudadano decente y libre de culpa.

Es que Chile se ha especializado en convertirse en el paraíso de ex presidentes y dictadores, quienes destruyeron sus respectivos países en la década de los noventa. Carlos Menem, que hoy tiene más cuernos que una manada de ciervos , gozaba de nuestras verdes canchas de golf, exclusivas para los ricos hasta que, con la patudez acostumbrada, quiso ser senador, cargo que logró, y ahora, sin importarle el odio de su pueblo, muy justificado por cierto, aspira a ser presidente de la república hermana. A Menem no sólo se le acusa de haberse enriquecido ilícitamente por el contrabando de armas a  Ecuador y a otros países, sino también por la destrucción de la economía argentina, comenzando de declinación, que llevó a Argentina al default. Aún recuerdo, en la década de los cincuenta, cuando la Corte Suprema chilena negó la extradición al asesino de millones de judíos bajo las cámaras de gases, Walter Rauff, quien murió cómodamente en su cama, en Santiago, en 1984. Para qué hablar del dictador Augusto Pinochet, quien muere acompañado de todos sus familiares y homenajeado por el ejército y por sus seguidores civiles incondicionales. ¿Será que el Chile neoliberal se está convirtiendo en el paraíso de la impunidad?

Las acusaciones contra “el chino” son suficientemente graves y tienen sobrados méritos para que la Corte lo extradite: primero, la matanza en la zona de  los Barrios Altos, las órdenes dadas por Fujimori al Grupo Colina, el golpe de Estado del 5 de abril de 1992, en que cerró el Congreso, el asalto y asesinato, a mansalva, de los guerrilleros del Tupac Amaro, en la embajada de Japón, asociación ilícita con Vladimiro Montesinos, y, en segundo lugar, el robo de las arcas fiscales. Alberto Fujimori se burla, a su antojo, de las leyes del asilo político enviando mensajes al Perú y manipulando alianzas con personeros importantes del gobierno y de la oposición; incluso, envió un video en que se jacta del éxito en la masacre de la embajada de Japón. Algunos temen que si pierde la causa de la extradición, recurra al asilo en la embajada japonesa.

No veo por qué algunos personajes chilenos arman la tremenda batahola cuando el presidente Hugo Chávez, elegido por el 70% de sus conciudadanos, niega continuar la concesión de  RCTV que, efectivamente, fue un Canal golpista, y nada dicen del monopolio de la prensa Chilena: no he escuchado ninguna palabra que condene los lujosos paseos del chino y menos aboguen por una rápida extradición de Alberto Fujimori. Al parecer, Chile prefiere la alianza con los populismos de derecha latinoamericana, como el del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, connotado aliado de los paramilitares, cuyo régimen ha sido condenado, incluso, por los demócratas norteamericanos, que se niegan a aprobar el TLC con ese país; hasta Japón presiona sosteniendo que Fujimori es un hijo del imperio del sol naciente.

Es de esperar que esta vez la Corte Suprema, considerando los actos criminales de Fujimori, conceda la extradición y así Chile no se convierta en el refugio de los tiranos.

Las fuerzas de avanzada social

por  Jorge Arrate

Vivimos desde hace diecisiete años un veto parlamentario de la derecha. Es preciso terminarlo.

El poder de la derecha -la sumatoria de su fuerza económica, comunicacional, cultural y política- no es para nada un factor nuevo en la vida de Chile. Tampoco el debate sobre cómo enfrentarlo. Cuando Eugenio González, el más destacado teórico del socialismo chileno, terminó su período en el Senado y abandonó la política activa para volcarse de lleno a la actividad universitaria, pronunció un discurso pleno de significativas disquisiciones. En un texto que contiene una elevada reflexión sobre la democracia, la libertad, el humanismo y el socialismo, el futuro Rector de la Universidad de Chile expresó también su inquietud frente a los desafíos inmediatos de su época y planteó una tesis que, vuelta a leer hoy, no puede menos que despertar interés. Corría el año 1957, González observaba con inquietud la situación política y social y su discurso se dirigía a los partidos de izquierda y centro que él denominaba “de avanzada social”. Entre otras afirmaciones, dijo González:

"Estamos refiriéndonos a los partidos de avanzada social. De ellos depende, fundamentalmente, que nuestra democracia representativa -de la cual tanto nos enorgullecemos, a pesar de sus graves tergiversaciones- siga su curso regular, perfeccionando las instituciones libres y abriendo cauce a transformaciones económico-sociales (…). Ya lo dijimos en otra oportunidad sin encontrar eco: es hora de superar las discrepancias superficiales, para buscar afinidades solidarias, de suspender recriminaciones estériles, para aunar esfuerzos constructivos. ¿No son los partidos de avanzada social, coincidentes en sus principios libertarios, en sus tendencias económicas, en sus métodos políticos? ¿No representan en su conjunto la mayoría nacional? ¿Por qué, entonces, no podrían encontrar las bases de una acción común en el Parlamento, ahora y más tarde en el Gobierno?"

Han transcurrido exactamente cincuenta años desde aquel discurso que no tuvo la recepción que merecía: un año más tarde las “fuerzas de avanzada social” postularon con tres candidatos a la Presidencia de la República -Allende, Frei y Bossay-, y sumaron dos tercios de la votación, pero, con un tercio, la derecha eligió a Jorge Alessandri.

Son pocas las ocasiones en que ha sido posible constituir bases mínimas para el entendimiento de las fuerzas de avanzada social. En 1938, el Frente Popular logró derrotar estrechamente a la derecha, porque unió partidos de izquierda y centro y el movimiento sindical, y tuvo un velado apoyo de jóvenes de la Falange Nacional.

En 1958, la democracia chilena fue objeto de importantes perfeccionamientos, gracias al acuerdo sobre “Saneamiento Democrático” que alcanzaron las fuerzas de avanzada social en el Congreso, entre ellas, una profunda reforma al sistema electoral, maleado por el cohecho que practicaba la derecha, y la derogación de la ley llamada de “Defensa de la Democracia”, que ilegalizaba al Partido Comunista.

En 1969, Radomiro Tomic, desde la Democracia Cristiana, levantó nuevamente una tesis similar a la de Eugenio González: la “unidad social y política del pueblo”. No tuvo éxito, pero la consagración de Salvador Allende como Presidente en el Congreso Pleno (una suerte de “segunda vuelta”, pero parlamentaria) fue posible gracias al entendimiento entre él y Tomic, y entre la Unidad Popular y la Democracia Cristiana. Para muchos, el fracaso en lograr ese entendimiento durante el gobierno de izquierda fue una de las causas de la derrota de 1973.

El triunfo del NO en el plebiscito de 1988 y la elección de Patricio Aylwin en 1989 fueron importantes momentos de coincidencia de las fuerzas de avanzada social. La dictadura y sus seguidores fueron desplazados y una democracia, aún limitada, fue reestablecida gracias a la confluencia del voto de los partidos de la izquierda y el centro político y muchas organizaciones sociales. La historia posterior, por múltiples causas que no analizaré ahora, ha sido de encuentros fugaces pero decisivos: Lagos y Bachelet, al no alcanzar la mayoría en la primera vuelta electoral, triunfaron en la segunda gracias a la suma de los sufragios de las fuerzas de avanzada social, lo que evitó el triunfo de la derecha.

Las circunstancias de hoy son distintas a las de 1957 o de las ocasiones recién recordadas. Nuestra democracia incompleta se rige por una Constitución que requiere ser reemplazada por una democráticamente consagrada por la ciudadanía. El régimen electoral excluye a un sector significativo del país y oligarquiza a los partidos políticos. El sistema -sus instituciones políticas estrechamente imbricadas con las económicas- prolonga las extremas e injustas diferencias sociales, a pesar de los positivos esfuerzos de los gobiernos. Los partidos políticos sufren una crisis de representatividad, incapaces de hacerse cargo de la nueva configuración social del país y de los cambios ocurridos en la sociedad chilena. La inmensa mayoría de nuestros jóvenes no confía en la política, en sus dirigentes y organizaciones, ni en los gobiernos, y han perdido confianza en el poder del sufragio universal, gravemente disminuido por las exclusiones sociales y políticas y por el carácter corporativo de los partidos.

Es decir, los desafíos son enormes si queremos efectivamente cambiar el modo de vivir y abrir esperanzas realistas de un país más igualitario y más libre.

No hay, sin embargo, grandes obstáculos para generar convergencias básicas. Sería apresurado proponerse desde el inicio construir grandes y detallados acuerdos o programas y establecer pactos de gobierno. Si bien hoy las dificultades existentes en los últimos años de la dictadura y en los primeros de la transición no existen ya y todas las fuerzas de avanzada social -desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista, Fuerza Social, la Surda y otros grupos excluidos del Congreso- están comprometidas con un ideario democrático, es más realista proponerse metas mínimas: concordar algunos puntos esenciales y enfrentar juntos las contiendas electorales sin perder las respectivas identidades.

Hay que retomar la inspiración de Aguirre Cerda, Eugenio González y Radomiro Tomic y ponerla al servicio de las esperanzas de una juventud que aspira a otro futuro. Los debates sobre la Concertación y su devenir o sobre el sistema electoral binominal deben, en primer término, considerar esta perspectiva. Concretarla significaría, en realidad, un nuevo comienzo.

Es decisiva la fuerza que tendría una coincidencia entre las fuerzas de avanzada social, las incluidas y las excluidas, para enfrentar los desafíos políticos más urgentes y ojalá, más adelante, establecer en Chile una democracia plena.

La Concertación no puede olvidar que hace casi veinte años prometimos a los chilenos “una patria para todos”.

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Jorge Arrate fue Presidente del Partido Socialista

Procesado en calle Conferencia se ahorcó en penal

Procesado en calle Conferencia se ahorcó en penal

El empleado civil del Ejército y miembro de la DINA Carlos Marcos Muñoz, se quitó la vida en su celda en el Comando de Telecomunicaciones de la institución. Trascendió que dejó cartas en que explica su decisión.



En el Comando de Telecomunicaciones del Ejército se quitó la vida el empleado civil de la institución castrense y miembro de la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) Carlos Marcos Muñoz, procesado en el caso Calle Conferencia.

El detenido cumplía prisión preventiva ordenada por el ministro Víctor Montiglio, quien lo encauso por su responsabilidad en el secuestro y posterior muerte de seis dirigentes comunistas.

El individuo se ahorcó esta madrugada tras haber sido sometido a nuevas diligencias.

Trascendió que habría dejado cuatro cartas en que explicaba los motivos que lo llevaron a adoptar la drástica determinación.

Muñoz enfrentaba cargos por la muerte del ingeniero Jorge Muñoz -esposo de Gladys Marín- Mario Zamorano, Uldaricio Donaire, Elisa Escobar y Jaime Donatto. También fueron detenidos con anterioridad el secretario general del PC, Víctor Díaz López, y el ex diputado Bernardo Araya y su esposa, Olga Flores.

Otro caso similar que ha afectado a procesados en causas de derechos humanos sucedió el 2005 cuando el coronel (r) Germán Barriga terminó con su vida al lanzarse desde el piso 18 de un edificio.

El estado y la teoría de la revolución en Chile

Francisco Plaza Mella
Rebelión

I / "No toleraremos hechos de violencia... estamos entregando todos los antecedentes a la justicia" (FELIPE HARBOE Subsecretario del Interior)

Vandalismo, terrorismo, desadaptados, paramilitares, activistas pagados, agitadores callejeros, violentistas: son solo sinónimos que buscan mantener la violencia monopolizada por un grupo de la sociedad, por una clase. Estos sinónimos han comenzado a formar parte del vocabulario habitual de los políticos al servicio de los intereses patronales, con esos sinónimos buscan estigmatizar las luchas sociales y a los dirigentes inmersos en las luchas de los pobres.

La violencia ejercida por los pobres es vista en la sociedad dominada por los medios de comunicación de los patrones, como una conducta casi animal: retrograda, absurda; atemporal, y por supuesto una conducta que no esta acorde con la democracia, la violencia es mostrada y tratada como "hechos del pasado" a los cuales "no queremos volver" pues "todos sabemos la triste historia reciente de Chile", la violencia es estigmatizada por el discurso oficial como una condición que nos hace volver a una era subsocial, que degenera y perjudica "nuestra democracia".

Es importante comprender las distintas dimensiones de la violencia, pues no es una "cosa" sino que adquiere diversas formas coercitivas -o liberadoras-; para mantener las cosas como están o cambiarlas. La dimensión de la violencia que utilizan quienes se mantienen en el poder, es la dimensión negativa de la violencia (negativa porque no hablamos desde una falsa neutralidad académica, sino que, desde y para una clase y sus luchas). Esa violencia se concentra en el estado y sus aparatos de represión, como también en la lucha por la hegemonía (en donde utilizan medios de comunicación, discursos, intelectuales, profesores, etc., etc.). La justicia solo responde a la imagen de normalidad y el sentido común se ve atrapado por la naturalidad y legitimidad que ha adquirido la violencia del estado en la sociedad, siendo justificada por la acción de "grupos desadaptados". Pero no es solo el uso de la fuerza publica lo que concentra la violencia del estado, la estigmatización de las luchas sociales es un ofensiva desde el estado, es un ataque a las organizaciones sociales, eso también es violencia.

A lo largo de la historia son muchos los hechos que podemos nombra en donde la violencia del estado esta presente: el periodo de colonización en donde miles de indios murieron defendiendo sus derechos a la libertad, la mal llamada "pacificación de la araucania" en donde fue una violencia selectiva por parte del estado para neutralizar a los mapuches que defendían sus tierras y tradiciones, las represiones a los obreros del salitre que culminaron en la triste "matanza de santa Maria de Iquique", matanza coordinada entre los patrones y el estado. La violencia que ha ejercido el estado a lo largo de la historia patria para nada se detiene en la oscura matanza obrera del salitre, sino que se extiende a épocas más actuales, como a las matanzas en puerto Montt, o la dictadura militar de 1973.

II/ "El estado es producto y manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase" (V.I. Lenin, "El estado y la revolución")


¿Qué provoca que el estado tenga un rol particular en la sociedad?, ¿Porqué la represión de los movimientos sociales casi forma parte del ADN del estado?

El estado surge cuando las contradicciones entre los grupos sociales se hacen irreconciliables, cuando los intereses de los unos, chocan en una guerra sostenida contra los intereses de los otros, cuando los trabajadores, se ven empujados a luchar por sus reivindicaciones económicas y políticas afectando los privilegios de los que tienen mucho y quieren más, de los empresarios, de los patrones, los burgueses.

La fuerza del estado se sitúa en el poderío militar que posee, se sitúa en destacamentos armados de hombres (FF.AA., carabineros, investigaciones, y la tan querida ANI; agencia nacional de inteligencia) que poseen todo, desde las herramientas para "mantener el orden" como lo son el clásico guanaco, zorrillo, lacrimógena, tanqueta, varillas telescópicas, retenes móviles, patrullas, etc. Las cárceles también responden a esta infraestructura que posee la fuerza conformada por grupos de hombres armados que están por sobre la sociedad.

Este estado que aparentemente busca evitar los choques entre los grupos sociales, entre las clases sociales, no es nada mas que el instrumento que permite a los explotadores mantenerse en el poder: el estado es la creación de los patrones para mantener sus privilegios, años tras años hemos visto a diversos personajes ser los administradores de este estado, muchos hablando desde la izquierda pero actuando desde la derecha; reprimiendo al pueblo mapuche, reprimiendo a los estudiantes, a los profesores, trabajadores, allegados, deudores habitacionales, etcétera.

Este instrumento de represión es el estado de la clase dominante, el estado de la clase que posee el poder económico, y que con ayuda de este estado se convierte en la clase políticamente dominante, es un órgano de explotación, una herramienta que nace de las entrañas de la lucha social por la conquista de derechos, contra la mantención de privilegios es el parto de los ricos que da nacimiento a una herramienta capas de mantener a raya la lucha de los que quieren una vida digna.

Los gobiernos no son independientes de este aparato de represión que es el estado, los gobiernos están formados por funcionarios que cada cierto tiempo son escogidos por la sociedad para hacerse cargo de la maquina estatal, por tanto el estado existe independiente de los gobiernos, pero son estos últimos quienes nutren de legitimidad al estado, pues es por medios de las elecciones que se legitima la existencia del estado como parte de la sociedad, aun como ya hemos visto solo responde a los intereses de un grupo de personas que crean al estado para mantener sus privilegios.

Estos funcionarios que pasan a "administrar el estado" están tan ligados a la clase patronal, a la burguesía, que es imposible notar las diferencias entre un empresario y un político burgués, porque claramente los políticos de la burguesía a la vez son empresarios, son una clase que vive gracias a la explotación de los que no tienen nada y si no lo son una vez terminada su tarea como funcionario publico son recompensados por los empresarios por tan buena labor en la defensa de los intereses de la clase patronal pasando a formar parte de estas empresas, el soborno existe, esta ahí, es parte de la forma de operar de la política que defiende los intereses de los patrones. Ese es el caso de cientos de miembros prominentes de la concertación que luego de pasar por el gobierno se vuelven accionistas, gerentes y ejecutivos de grandes empresas nacionales y extranjeras.

El estado necesita dinero para existir y costear la propaganda, los medios de comunicación, las instituciones encargada de mantener, por uno u otro lado, los privilegios de los ricos como lo son carabineros, fundaciones, escuelas, universidades, etc. Para ellos son los impuestos que cada día cancelamos en nuestras compras. Somos, irónicamente, quienes financiamos al estado que luego nos reprime para evitar que los ricos pierdan sus privilegios y ganancias logradas gracias al robo que realizan del trabajo hecho por los miles que construimos las casa que luego habitaran los ricos los mismos que creamos todo lo que se encuentra a nuestro alrededor: las escuelas, los mall, las casas, las calles, las poblaciones, etc. Somos nosotros quienes trabajamos largas jornadas para lograr tan solo las migajas que nos entrega este sistema de explotación.

III/ La necesidad de terminar con el estado: la tarea que debemos llevar a cabo


El buscar la transformación social plena en la utilización del estado es un error, el estado encierra más de opresión que de liberación, el estado es más un instrumento de la burguesía que de los pobres, el estado es opresión, y carga en su espalda con miles de muertes, tras su paso la sangre de los obreros ha quedado regada en la tierra de nuestra patria, es el estado quien ha asesinado a miles de nuestros mejores compañeros en toda Latinoamérica y a nivel mundial. Es el propio Engels quien nos habla de este carácter del estado y del sufragio universal al decir que el sufragio es: "el índice de la madurez de la clase obrera. No puede llegar ni llegará nunca a mas en el estado actual", esta frase la recoge lenin en el estado y la revolución, y ha sido olvidada por cientos de hombres que absorbidos por pleitos de poder solo buscan apoderarse del estado como un fin en si mismo, olvidando que nuestra lucha, la de miles de hombres y mujeres que pensamos y creamos una sociedad justa basada en lo humano no se resolverá en las urnas, ni tampoco sentarnos en los sillones del estado y sus poderes. Nuestro objetivo no es conquistar el poder burgués para dejarlo como esta, ni reproducir su lógica de funcionamiento manteniendo al margen al pueblo del poder, sino que crear la organización de los pobres que sea capaz de generar su propio poder: un poder popular, debemos ser capaces de ver nuestros objetivos claros, otros ya dieron la discusión sobre la forma de llevar a cabo la transformación radical de la sociedad, como es el caso de Santucho, intelectual de la clase obrera Argentina, quien nos lo señala en su folleto "poder burgués y poder revolucionario" ahí dice que debemos: "dotarnos de una opción revolucionaria que nos permita arrancar a las masas de la influencia burguesa y encaminarnos con firmeza hacia la captura del poder hasta voltear a los políticos y militares capitalistas, destruirles su aparato de dominación (ejercito, policía, parlamento, etc.), instaurar el poder obrero y popular socialista, y construir un nuevo sistema de gobierno, un nuevo estado, basado en la movilización y participación de todo el pueblo para aplastar definitivamente hasta la última resistencia del capitalismo". Hoy este pensamiento amplios sectores del campo popular se empeñan en olvidar, evitando con estigmatizaciones que los miles de descontentos desempolven las palabras de varios revolucionarios que se trenzaron en disputas tras disputas para demostrar el carácter del estado. Hoy varios partidos y organizaciones nos deforman a lenin y a Marx, a Engels y Rosa luxemburg vistiendo a estos pensadores radicales con ropajes ajenos cambiando sus afirmaciones por interpretaciones mediocres, olvidando aquella frase de Lenin que nos decía: "Truncar así al marxismo equivale a reducirlo al oportunismo, pues con esta "interpretación" no queda en pie más que una noción confusa de un cambio lento, paulatino, gradual, sin saltos y tormentas, sin revoluciones. Hablar de la "extinción" del estado, en el sentido corriente, generalizado, de masas, si cabe decirlo así, equivale indudablemente a esfumar, sin no a negar, la revolución." nuestro objetivo es la destrucción del estado, por la revolución único camino para la transformación de la sociedad, y no sustitutos que nos mantienen lejos de la revolución real, en nombre de las "realidades concretas", los "factores objetivo" y las "férreas leyes de la historia", debemos volver a la necesidad de la revolución.

Es común en la izquierda tradicional un gran miedo a que las cosas se vayan de control, a que un paro nacional, una huelga general se "salga de control", es común el miedo a el caos, a la lucha directa a la confrontación con el poder del estado y quienes lo sustentan, hoy por hoy la política de los acuerdos a nublado las mentes de miles de militantes de la izquierda tradicional evitando a toda costa la ruptura con el estado y sus políticos y partidos, incluyéndose cada vez más en ese abanico de partidos de distintos tonos pero de un solo color. La confrontación de las grandes masas con el capital y el estado es la mejor herramienta para avanzar realmente en la lucha por las libertades políticas, y es la mejor manera para avanzar en la lucha contra el sistema de la miseria y el engaño, pues no basta la realización de una huelga general si esta posee una tibia convocatoria, como ocurre hoy en el carácter de "fiesta" del primero de mayo, fecha símbolo de la lucha directa y en las calles contra el capitalismo y por las libertades políticas. En palabras de Rosa Luxemburg: "la simple huelga general ha dejado de desempeñar la función que en su tiempo le correspondió. Ahora nada menos que una lucha general directa en las calles podrá imponer una decisión", aquí justamente se pone en el centro de la política de quienes plantean la transformación de la sociedad la realización de acciones de las grandes masas desposeídas que les permitan agudizar su conciencia e identificar el enemigo con claridad, esa es nuestra labor, ayudar a identificar el enemigo y no ayudar al enemigo a vestirse con ropas ajenas, y menos confundir al pueblo sobre las armas que dispone para poner fin a esta situación de injusticias y robos, Rosa luxemburg, nos entrega un aporte importante al polemizar con la dirección de la socialdemocracia alemana. Luego de participar en la revolución de 1905 en Rusia rosa ve con claridad la necesidad de avanzar en la creación de una conciencia revolucionaria en la masa desposeída, ella reflexiona sobre la situación alemana señalando: "un año de revolución ha dado al proletariado ruso esa "preparación" que treinta años de luchas parlamentarias y sindicalistas no pueden dar artificialmente al proletariado alemán".

Con estos ejemplos buscamos revitalizar la discusión en torno a cual es la tarea de los revolucionarios frente al estado, volver a la discusión de las mal llamadas vía violenta o pacifica, sobre el debate en torno a reforma o revolución; volver a la necesidad de no olvidar que la burguesía no entregara el poder pacíficamente y que por ende no los doblegaremos pacíficamente, volver a recordar nuestro pasado reciente en donde los patrones nos enseñaron más con acciones que con palabras que su privilegios se sustentan en el poder y que no lo dejarán por votos más o votos menos. No pretendemos satanizar las elecciones que son una forma más de lucha, pero buscamos demostrar que en ningún momento las elecciones pueden sustituir la esencia de la transformación que buscamos, transformación que no se realizara por decreto, sino mas bien por la lucha decidida en las calles.

Para terminar creemos necesario el volver a beber de las fuentes originales, dejar de estar aceptando todo lo que se nos dice y preocuparnos más por la teoría que decimos representar, no como un regreso que nos permitirá releer a los clásicos que nos entregarán respuestas a todas nuestras interrogantes, no como un recetario que nos dará la medida justa de cada acción que nos permita avanzar en poner fin al sistema de la miseria y el engaño, sino como una fuente en donde podemos cuestionar nuestros planteamientos actuales, como un espacio en el que podemos re diseñar nuestras preguntas y construir nuevas respuestas, regresar a los clásicos, no significa, como señala Atilio Boron, " volver sobre un texto

sagrado, momificado y apergaminado, sino regresar a un inagotable manantial del que brotan preguntas e interrogantes que conservan su actualidad e importancia en el momento actual.



La revolución no es un tema del pasado, no es una utopía de viejos soñadores, ni la creación de mentes violentas que solo buscan el caos, sino que es el único camino para poner fin a un sistema que hoy en día amenaza no solo con seguir oprimiendo y matando a gran cantidad de personas de hambre a diario, sino que es un problema de supervivencia en un planeta que cada vez es mas deteriorado por nosotros mismos, pues la gran industria no posee ética ni conciencia, pues la ganancia es más importante que el medio ambiente, que la seguridad y salud de las personas. La actualidad de la revolución esta dada por la necesidad de comenzar a vivir, y por el avance del capitalismo que lo sumerge cada vez más. En Latinoamérica el capitalismo en su forma de operar neoliberal esta desgastado y nuestro país no es la excepción, el capitalismo llevo a la crisis de la educación, del transporte y hoy cada vez son más quienes se movilizan por poner fin a las injusticias. Esos hechos nos demuestran que existen condiciones para realizar hoy la revolución, y si las condiciones no existen… se crean.


"Solo en un orden de cosas en el que ya no existan clases y contradicción de clases, las evoluciones sociales dejarán de ser revoluciones políticas. Hasta que ese momento llegue, en vísperas de toda reorganización general de la sociedad, la última palabra de la ciencia social será siempre: luchar o morir, la lucha sangrienta o la nada. Así está planteado inexorablemente el dilema."

Kart Marx, miseria de la filosofía