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T r i b u n a c h i l e n a

Nuestra renuncia (al Partido Comunista) no es a la lucha, ni a los principios e ideales

Señores
Partido Comunista de Chile
Presente

De nuestra consideración:
                                         Por la presente queremos comunicarles la renuncia indeclinable a nuestra militancia, al que fuera alguna vez el glorioso Partido Comunista de Chile, las razones para tomar tal decisión se deben a la sistemática descomposición moral de nuestra dirigencia, al abandono por parte del Partido de los principios revolucionarios que siempre nos rigieron, al dejar abandonada a su suerte a la clase obrera, al hacer vista gorda de la corrupción de miembros de nuestro Comité Central sin tomar ningún tipo de medidas, de desnaturalizar los principios del Centralismo Democrático, de impedir por todos los medios que la militancia se exprese, perpetuando de esta forma a una camarilla que actúa con métodos mafiosos para mantenerse al frente de la Dirección, pasando por encima incluso de las resoluciones adoptadas por nuestra máxima autoridad, que es el Congreso Nacional, para sacar o poner dirigentes a su antojo.

                                          Las mentiras sistemáticas, la desinformación permanente, parecen ser los instrumentos normales de funcionamiento para lograr pavimentar el camino que nos conduce inexorablemente a los brazos de la Concertación, cumpliendo con esto el  viejo sueño del imperialismo: destruir  al Partido desde dentro, expresado muy claramente en los Documentos de Santa Fe y que nuestros máximos dirigentes, como alumnos aventajados, se esmeran en realizar muy bien dicha tarea, deshonrando con esto a todos nuestros mártires y próceres, empezando con Luis Emilio Recabarren, Elías Lafferte, Ricardo Fonseca, Galo González y sus continuadores: los cientos y miles de muertos y torturados. También constituye una deshonra para aquellos que ofrendaron sus vidas y la seguridad de sus familias en pos del derrocamiento de la Dictadura, toda gente de las más diversas condiciones sociales, pero que los animaba la convicción de que éste, el Partido de Recabarren, Neruda y Víctor Jara, el Partido que se mantuvo más fiel al Gobierno de Salvador Allende, sí podía ser la organización que encabezara la Revolución Chilena, gracias a la cual por fin podría nuestro pueblo y en especial los trabajadores, ver la construcción del Socialismo en Chile.

                                          Nosotros nos mantuvimos dentro del Partido con la esperanza de que este estado de cosas podía cambiar, debido a que la militancia en general es esencialmente honesta y limpia, y de que a muchos de los cuadros que hoy día no están en los cargos de dirección los sigue animando la pureza de sus ideales; pero mediante los mecanismos de control y de coerción ejercidos sin freno ni contrapeso, y utilizando mañosamente una de las mejores características de nuestra militancia (y que en un tiempo fue nuestro orgullo), nos referimos a la disciplina militante, todo ello con el fin de  mantener al Partido, a pesar del descontento generalizado, anclado a una estructura  que ya hace mucho dejó de ser revolucionaria y que además, dejó de ser el Partido de la Clase Obrera, para convertirse en un partido socialdemócrata, funcional al sistema neoliberal, que para lo único que sirve hoy es para satisfacer los apetitos de poder de esta camarilla enquistada en nuestra orgánica, camarilla que no ha escatimado recursos (incluso la traición al pueblo de Chile y en especial  a su clase obrera) para lograr sus propósitos. 

                                          La decisión que hoy día tomamos no ha sido fácil, más bien nos resulta dolorosa, debido a que la mayoría de nosotros nos hicimos y nos formamos en el Partido, pero estamos convencidos de que no abandonamos a un partido revolucionario, sino a una cáscara vacía, sin principios ni moral revolucionaria.

                                           Nuestra renuncia no es a la lucha, ni a los principios e ideales: ser comunista es una forma de vida, y consecuentemente con esto nos quedaremos ocupando las trincheras que el Partido nunca debió haber abandonado, por lo tanto seguiremos haciendo el trabajo ideológico, político y de agitación inmersos en la clase obrera, seguiremos editando nuestro Boletín, seguiremos haciendo propaganda, seguiremos en los conflictos sociales. En resumidas cuentas queremos con nuestro compromiso honrar la memoria de nuestros héroes.

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!
 
                                                              CÉLULA MICHEL NASH
                                                    COMUNAL AMÉRICO ZORRILLA
                                                                     SAN MIGUEL
                                                    PARTIDO COMUNISTA DE CHILE

 

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