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Opinion

Chile: Materiales para marzo

Chile: Materiales para marzo

Por Andrés Figueroa Cornejo
 
1. En Chile las encuestas –pese a ser de propiedad o sostener vínculos e intereses carnales con los propios sujetos o temas encuestados- juegan su lugar en las medidas que toma el gobierno de turno. Esta vez, los resultados de la encuesta Adimark de febrero de 2011, pone al gobierno de Piñera con un 40% de aprobación y el incremento de su rechazo respecto del mes anterior de un 46 a un 49%. En la Región Metropolitana –donde se concentra un tercio de la población nacional- la aprobación a Piñera es de un 38%. Las explicaciones inmediatas son múltiples. El alza del precio de los alimentos por sobre los salarios reales (5 a 10%); el aumento proyectado a casi $800 pesos el litro del combustible (US$1,7 dólares) para mediados de marzo por la propia Empresa Nacional del Petróleo y su impacto en el costo general de la sobrevivencia de los trabajadores y el pueblo; el escándalo de corrupción impune de la Intendenta del Bíobío, una de las regiones más devastadas por el terremoto-maremoto de febrero del año pasado; el empinamiento incesante del costo del transporte público que hace tiempo superó un dólar por viaje, y que, desde que comenzó su implementación en 2007, se ha elevado entre un 42 y un 47%. Las remuneraciones promedio de los trabajadores se reajustaron  en alrededor de un 4% el 2010, considerando que para la ecuación se toman los salarios más bajos hasta los de los gerentes de las grandes empresas, en uno de los países de mayor concentración del capital y desigualdad en la distribución de las remuneraciones.
 
2. Por eso no es extraño que el 2010, según la Dirección del Trabajo, la lucha de los trabajadores organizados haya crecido un 52% en relación a 2009, y un 192% respecto de 2000. Hasta el momento, la estrategia, tanto de las administraciones de la Concertación, como de la derecha tradicional (tradicional desde 1975, cuando se inauguró el programa de  liberalización financiera, las súper políticas de ajustes estructurales, las privatizaciones de los servicios, derechos sociales,  recursos naturales e industrias; la crisis del desarrollismo; la explosión de la  tercerización y más aguda explotación laborales y un largo etcétera) ha sido imponer la fragmentación sindical y su crisis de sentido hasta reducirlo a un economicismo bajito y simbólico. De hecho, suele emplearse la “mediación” entre las partes a través de los “buenos oficios” cuyo objetivo es imposibilitar la huelga efectiva, dilatando las negociaciones y desmoralizando las fuerzas del trabajo. Sin embargo, a pesar del miedo a perder el empleo, el sobre endeudamiento y las sistemáticas medidas antisindicales, se multiplican los conflictos laborales por todo el país. Al respecto, el porcentaje de trabajadores sindicalizados (15%) y con capacidad de negociar colectivamente (7 a 9%) ya han tocado techo con los instrumentos tradicionales (las centrales amañadas desde arriba) y por necesidad histórica deberán recrear nuevos medios ajustados a la actual organización del trabajo, sobrepasando los existentes y hasta el mismo Código Laboral antisocial regente, en los hechos. Asimismo, los principios vigentes de la independencia política del los asalariados respecto del Estado y sus expresiones políticas (sobre todo del duopolio Concertación-Derecha) y el derrotero de la creación de las condiciones para la realización de un paro general, son elementos sustantivos de la rearticulación venidera. En esta línea, los trabajadores son el sujeto autorizado legítimamente por el conjunto del pueblo para la eficiencia de un empeño semejante. Los estudiantes y la juventud sin porvenir incluso pueden constituir la vanguardia social en el corto plazo, e inteligentemente ampliar de manera superlativa sus demandas en tanto las transformen en causa de la sociedad civil toda. Pero el capital acunado por el Estado y los transitorios inquilinos de La Moneda sólo se inquietarán seriamente en tanto los trabajadores cualitativa y cuantitativamente ingresen en un ciclo poderoso de lucha, arrancando con una plataforma y conducción lo más unitaria posible, y su subsecuente politización. De lo contrario se postergan las oportunidades estratégicas de edificar una fuerza social y política autónoma de las componendas en el poder y que tercie con contenidos no capitalistas la cómoda situación de los que mandan.
Sobre este aspecto pueden observarse fenómenos geopolíticos y económicos que preexistían, pero no de manera tan visible como hoy, y otros nuevos. Sobre los primeros, el paro general de Magallanes por la demanda del precio del gas reactivó de modo potente las reivindicaciones regionales del país, como en Concepción, el extremo norte, Valparaíso y el Norte Chico. Algunos han sacado del baúl añoso de la historia hasta el concepto de federalismo (!). Pero sobre los argumentos bien justificados de la excesiva centralización metropolitana en todos los ámbitos, el problema cardinal es el mismo a lo largo de todo el paisito: la ausencia de un proyecto propio de las clases subalternas y la colaboración determinante con las autoridades del complejo dominante y franjas empresariales locales a la hora de emprender protestas.
Lo “nuevo” en materia de movilizaciones –aún inestables, acotadas, parciales- es que luego de la baja en las encuestas de Piñera producto del paro general en Magallanes, una fracción significativa de la Concertación acompañada con la dirección del Partido Comunista resolvió propiciar su participación en la movilización social, pero  “controlada” y subordinada a fines eminentemente electorales. No se trata de grandes protestas. Son marchas “civilizadas”, dentro de los marcos de una oposición limitada, tanto en el Legislativo, como por la vereda. Ante el descontento generalizado y las demandas sociales objetivas, pero que no terminan de adquirir formas políticas, se generó cierto vacío de dirección imposible aún de resultar cubierto por las agrupaciones no capitalistas. Es entonces que la Concertación y sus extensiones intentan convertir a Piñera en un Pinochet descafeinado y realizar la política de “todos contra Piñera”. Sin embargo, las cosas no han salido a pedir de boca. Por ejemplo, sectores de la Concertación ofrecieron como contenido para el Día Internacional de la Mujer movilizarse contra el gobierno por el proyecto de 6 meses para que la mujer trabajadora  pueda dedicarse al recién nacido. Ocurrió entonces que Piñera se adelantó y ya propuso una iniciativa legal en ese mismo sentido. Sin entrar en los detalles de la medida, el diputado PPD Enrique Accorsi señaló que “(los del gobierno) se atrevieron a hacer algo que nosotros no nos atrevimos a hacer durante años.” A su vez, el presidente de la DC, Ignacio Walker, indicó que “valoramos este proyecto como un avance”. En buenas cuentas, la reivindicación agitada para el 8 de marzo se esfumó. Otra normativa de Piñera apunta a eliminar el 7% de la cotización en salud que pagan los jubilados en Chile, que ya tienen pensiones enanas. Asimismo, con bombos y platillos, el gobierno anunció la obligatoriedad de cancelar el sueldo mínimo a las empleadas domésticas o “asesoras del hogar”.
Naturalmente que los gestos de abierto populismo de Piñera tienen su contra cara en la ampliación del trabajo precario; la enajenación de un 66% del yacimiento Inca de Oro de propiedad de la estatal Codelco a la Minera australiana PanAust IDO(en todo caso la puesta en venta se efectuó el 2008 bajo el gobierno de la socialista Michelle Bachelet); el objetivo de que todos los chilenos paguen en el sistema de salud pública; la reforma educacional privatizadora; la manga ancha para el despojo de los recursos naturales, como el agua; el mantenimiento en la cárcel de 21 mapuche y 4 jóvenes en calidad de prisioneros políticos sin pruebas; la represión al pueblo de Isla de Pascua; la nula regulación de la industria del crédito y la deuda ante el incremento del costo de la vida; las facilidades extraordinarias para la inversión extranjera sin obligación de dejar nada en Chile; y sostener un sueldo mínimo (que para el 30% de los trabajadores, es el máximo) de $ 174 mil pesos (US$ 364 dólares), mientras que en Argentina es de casi de US$ 900, y en Ecuador y Venezuela de US$ 490 y US$ 481, respectivamente. Considerando además, que en los países comparados existen derechos sociales garantizados y regulaciones pro populares, mientras que en Chile la remuneración es la síntesis de las posibilidades totales de sobrevivencia de los trabajadores y sus familias.  Es decir, en el paisito todo se paga, y junto con ello, el IVA del 19% sobre todas las mercancías y servicios, y que representa más de la mitad de las entradas del Estado son utilizadas por los concesionarios actuales y pasados de La Moneda  para subsidiar al capital y a las industrias que lo demanden, condición para mantener sus utilidades y la cohesión de la clase dominante, evitando conflictos relevantes entre sus facciones.
 
3. ¿Pero por qué Piñera adopta políticas que la Concertación no se atrevió a realizar? Porque a los ojos del imperialismo norteamericano (principal inversionista en Chile en los últimos 36 años y el que en 2009 alcanzó los US$ 7.111 millones de dólares), la administración de turno –no importa que sea de la derecha tradicional o la Concertación- debe ofrecer gobernabilidad y obsecuencia respecto de las instituciones tutelares del imperialismo. De acuerdo a WikiLead, el embajador de la época calificó a la última presidenta de la Concertación de este modo: “…el récord de la política exterior de Bachelet ha sido generalmente sólido y en línea con los objetivos de los Estados Unidos”. Allí existía gobernabilidad y obsecuencia. Sin embargo, casi todo el primer año de Piñera y su apuesta por un gobierno de tecnócratas y arquitectura empresarial cayó pesadamente como él mismo en las encuestas. Ámbitos como la mala reconstrucción post terremoto y el paro general de Magallanes obligaron a Piñera a reestructurar su gabinete, “politizándolo” y, dando una vuelta de tuerca, a establecer una seguidilla de concesiones “precautorias” ante su creciente impopularidad, y reales  y eventuales movimientos de descontento social, tanto espontáneos, como mejor organizados.
La última semana de marzo llega Obama a Chile. El emperador transitorio del Estado corporativo más poderoso en la historia de la humanidad quiere como ofrenda un país que no sólo se ajuste al liberalismo financiero más paradigmático del Continente, al aperturismo económico más anti soberano posible, y a la tasa de ganancias del capital más altas  en medio de una paz de cementerio y mansedumbre social. Piñera tiene que demostrar que él y su sector es mejor administrador  que la Concertación de un sistema fundado sobre la especulación financiera, la súper explotación humana, el despojo de recursos naturales y la exportación de materias primas. Debe ser bendecido por Obama y ganarse sus respetos. De lo contrario, el fantasma de Bachelet –golpeado por graves denuncias de periodistas con credibilidad e independencia de la cadena CNN Chile- cobrará fuerza en la reyerta palaciega de la alternancia de los mismos.
 
4. En tanto, por abajo, las agrupaciones y fuerzas no capitalistas deben guardar cuidado de no confundirse y terminar como vagón de cola en movilizaciones y protestas hegemonizadas por la Concertación. Pese a las enormes dificultades que comportan las actuales relaciones de fuerza al respecto, ni Piñera es Pinochet, ni Bachelet es Allende. Aquí la contradicción esencial es la hegemonía de los intereses de la clase mandante y su doble expresión política, y la construcción de la hegemonía de los intereses de los trabajadores y el pueblo. Si bien no se dice nada nuevo, es preciso reiterar que el objetivo político del anticapitalismo y todas sus formas y variantes en el actual período es la creación de una alternativa política independiente de la derecha y de la Concertación. Y ello se hace tanto en la práctica, como en la formación volcánicamente democrática de una teoría y proyecto político con sentido, un programa político con sentido, un instrumento político con sentido. Pegado a la realidad, pero no al posibilismo. Envueltos de pueblo trabajador, pero no presa de la alienación política y la colaboración con quienes consagraron el capitalismo de vanguardia en Chile.
 
Marzo 3 de 2011

Que suene Fuerte, ¡Yankee go home !

Que suene Fuerte, ¡Yankee go home !

Por Jorge Bustos

Desde hace unos meses, los servicios de inteligencia, de EE.UU. se han dejado caer por nuestros suelos, para preparar la llegada del “hombre más poderoso del mundo”, bueno esa es la opinión de la mayoría que se compra el cuento, pues el morenito este, es de carne y hueso como todos nosotros. La verdad es que nos visitara el TIO SAM, o mas conocido popularmente en los 70 como el Tío Caimán, representante máximo de los Mercados, dioses  omnipotentes, que determinan cuantas familias en el mundo caen en la pobreza y otras en la miseria o simplemente son asesinadas, el hombre que nos visitara, es el representante, de las  invasiones, torturas, detenciones  arbitrarias, secuestros y otras atrocidades, claro que siempre por el bien de la democracia y la estabilidad del continente y el mundo.
 
Esa tarea o responsabilidad no se las dio nadie, se la han atribuido solos desde hace ya varias decenas de décadas, de lo mas reciente, su llegada a Haití, antes Grenada, el Salvador, el 73 en Chile, en Honduras, en Cuba la Impresentable cárcel de Guantánamo, por recordar, hechos que parecen normales en la política internacional, que, son acompañadas de represión brutal y exterminadora. Y que nuestros políticos, no se atreverán a plantear, menos criticar.
 
Todos los serviles y sus mozas criollas, ya han encargado sus nuevos trajes y hacen esfuerzos inhumanos para poder estar en la cena de gala, que le ofreceremos a tan prestigioso personaje, me imagino que poder acercarse o tocar su mano, será  lo máximo que pudiesen aspirar, los fieles guardianes del capital y aduladores del país del norte, será la ocasión propicia, para contarle de primera mano, como lo hacen para corromper a políticos y sindicalistas para  adormecer la voluntad popular, como se disfrazan de demócratas, de izquierda y de centro, para vendernos el cuento, de la paz social y que la democracia es solo votar cada cuatro años. Claro que esa cuestión el bien la maneja, de hecho prometió cambios y todavía los estadounidenses están esperando, igual que nosotros la alegría prometida. Lo destacable será ver como en esa fiesta, posaran  los mismos que se pelean por las cámaras de televisión, abrazados y sonrientes, nada de agresiones, deben portarse bien, llego el patrón.
 
Lo más probable es que el hermano del Presidente,  José, crea que esta será la más propicia ocasión para insistir, en instalar el proyecto de las AFPs en la cabeza del moreno del norte y  Papurri  con su liposucciónada Belén le hagan algún show,  pensando ser contratados por la farándula de las Vegas, no entendiendo que su visita, es solo para asegurar la construcción de un bloque “democrático” que se oponga a esas voces que se levantan y pregonan la autodeterminación, económica y cultural,  de nuestra America Morena.
 
Espero que la memoria este aun viva y que los muros de mi patria agredida, se vistan de rojo, azul y blanco, que  en cada muro de nuestros pueblos y comunas se lea “yankee go home”, como el grito de repudio a la política intervencionista y asesina  de Estados Unidos de Norte America.
 
Lo más penoso seria  tener que escuchar  algún discurso, destacando la calidad democrática de Richard Nixon, por algún nuevo representante del Parlamento.
 
Jorge Bustos
Presidente
Congemar

Cuba: Reflexiones del compañero Fidel Castro. El plan de la OTAN es ocupar Libia

Cuba: Reflexiones del compañero Fidel Castro. El plan de la OTAN es ocupar Libia El petróleo se convirtió en la principal riqueza en manos de las grandes transnacionales yankis; a través de esa fuente de energía dispusieron de un instrumento que acrecentó considerablemente su poder político en el mundo. Fue su principal arma cuando decidieron liquidar fácilmente a la Revolución Cubana tan pronto se promulgaron las primeras leyes justas y soberanas en nuestra Patria: privarla de petróleo.


Sobre esa fuente de energía se desarrolló la civilización actual. Venezuela fue la nación de este hemisferio que mayor precio pagó. Estados Unidos se hizo dueño de los enormes yacimientos con que la naturaleza dotó a ese hermano país.


Al finalizar la última Guerra Mundial comenzó a extraer de los yacimientos de Irán, así como de los de Arabia Saudita, Iraq y los países árabes situados alrededor de ellos, mayores cantidades de petróleo. Estos pasaron a ser los principales suministradores. El consumo mundial se elevó progresivamente a la fabulosa cifra de aproximadamente 80 millones de barriles diarios, incluidos los que se extraen en el territorio de Estados Unidos, a los que ulteriormente se sumaron el gas, la energía hidráulica y la nuclear. Hasta inicios del siglo XX el carbón había sido la fuente fundamental de energía que hizo posible el desarrollo industrial, antes de que se produjeran miles de millones de automóviles y motores consumidores de combustible líquido.


El derroche del petróleo y el gas está asociado a una de las mayores tragedias, no resuelta en absoluto, que sufre la humanidad: el cambio climático.


Cuando nuestra Revolución surgió, Argelia, Libia y Egipto no eran todavía productores de petróleo, y gran parte de las cuantiosas reservas de Arabia Saudita, Iraq, Irán y los Emiratos Árabes Unidos estaban por descubrirse.


En diciembre de 1951, Libia se convierte en el primer país africano en alcanzar su independencia después de la Segunda Guerra Mundial, en la que su territorio fue escenario de importantes combates entre tropas alemanas y del Reino Unido, que dieron fama a los generales Erwin Rommel y Bernard L. Montgomery.


El 95 % de su territorio es totalmente desértico. La tecnología permitió descubrir importantes yacimientos de petróleo ligero de excelente calidad que hoy alcanzan un millón 800 mil barriles diarios y abundantes depósitos de gas natural. Tal riqueza le permitió alcanzar una perspectiva de vida que alcanza casi los 75 años, y el más alto ingreso per cápita de África. Su riguroso desierto está ubicado sobre un enorme lago de agua fósil, equivalente a más de tres veces la superficie de Cuba, lo cual le ha hecho posible construir una amplia red de conductoras de agua dulce que se extiende por todo el país.


Libia, que tenía un millón de habitantes al alcanzar su independencia, cuenta hoy con algo más de 6 millones.


La Revolución Libia tuvo lugar en el mes de septiembre del año 1969. Su principal dirigente fue Muammar al-Gaddafi, militar de origen beduino, quien en su más temprana juventud se inspiró en las ideas del líder egipcio Gamal Abdel Nasser. Sin duda que muchas de sus decisiones están asociadas a los cambios que se produjeron cuando, al igual que en Egipto, una monarquía débil y corrupta fue derrocada en Libia.


Los habitantes de ese país tienen milenarias tradiciones guerreras. Se dice que los antiguos libios formaron parte del ejército de Aníbal cuando estuvo a punto de liquidar a la Antigua Roma con la fuerza que cruzó los Alpes.


Se podrá estar o no de acuerdo con el Gaddafi. El mundo ha sido invadido con todo tipo de noticias, empleando especialmente los medios masivos de información. Habrá que esperar el tiempo necesario para conocer con rigor cuánto hay de verdad o mentira, o una mezcla de hechos de todo tipo que, en medio del caos, se produjeron en Libia. Lo que para mí es absolutamente evidente es que al Gobierno de Estados Unidos no le preocupa en absoluto la paz en Libia, y no vacilará en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país, tal vez en cuestión de horas o muy breves días.


Los que con pérfidas intenciones inventaron la mentira de que Gaddafi se dirigía a Venezuela, igual que lo hicieron en la tarde de ayer domingo 20 de febrero, recibieron hoy una digna respuesta del Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, cuando expresó textualmente que hacía “votos porque el pueblo libio encuentre, en ejercicio de su soberanía, una solución pacífica a sus dificultades, que preserve la integridad del pueblo y la nación Libia, sin la injerencia del imperialismo…”


Por mi parte, no imagino al dirigente libio abandonando el país, eludiendo las responsabilidades que se le imputan, sean o no falsas en parte o en su totalidad.


Una persona honesta estará siempre contra cualquier injusticia que se cometa con cualquier pueblo del mundo, y la peor de ellas, en este instante, sería guardar silencio ante el crimen que la OTAN se prepara a cometer contra el pueblo libio.


A la jefatura de esa organización belicista le urge hacerlo. ¡Hay que denunciarlo!


Fidel Castro Ruz
Febrero 21 de 2011
10 y 14 p.m.

CHILE: Pequeño resumen al borde de las páginas de la vida real

Por Amador Ibañez.

"La emancipación del proletariado es la abolición del crédito burgués, pues significa la abolición de la producción burguesa y de su orden. El crédito público y el crédito privado son el termómetro económico por el que se puede medir la intensidad de una revolución. En la misma medida en que aquellos bajan, suben el calor y la fuerza creadora de la revolución" (K. Marx, "Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850" Edit. Progreso, 1966, p. 138).

Al entrar al año 11 del siglo XXI estamos en una extraña situación, los llamados progresistas de Chile son francamente regresivos porque pretenden ofrecer como una mercancía en el mercado nacional cierta gobernabilidad que el actual ejecutivo o no es capaz o le es muy difícil garantizar.
Casi apelando a la nostalgia podríamos decir que reformistas y socialdemócratas eran los de antaño. Los actuales no logran diferenciar entre “políticas sociales”, “gasto social” y mucho menos llegar siquiera a conceptualizar algo así como “inversión social”. Si lo lograran, no nos quedaría más remedio que hacer causa común, pues sin duda una política signada por la defensa del patrimonio social y el aumento del poder de compra de los trabajadores y el aumento permanente del valor del trabajo, es lo mínimo a lograr en todo momento como piso innegociable de la soberanía popular.

Para nuestros progresistas, concertados y desconcertados, fieles o díscolos infieles, un buen capitalismo es un capitalismo que chorrea por debajo de la manga lo que se apropia legal e ilegítimamente por medios de los subterfugios más burdos y simplones. Podríamos decir que lo que pueden gastar en subsidios es un mero “impuesto” al terrible temor que les asiste de que esa masa anónima de trabajadores subempleados, desempleados, familias enteras con la línea de la miseria apenas por arriba del cuello, jóvenes sin ocupación y  miles y miles de chilenos y chilenas  (documentados e indocumentados) que jamás conocerán siquiera lo que un contrato de trabajo significa, se les pase por la mente seguir el ejemplo de los insubordinados magallánicos que cada cierto tiempo patean el tablero (se lo patearon a Pinochet y se lo patearon a Piñera).

Si fuera colorín y ex ministro de Defensa diría que estos escuálidos progresistas chilenos valen callampa. Y aunque no soy colorín y difícilmente sea ministro de Defensa un buen día lo diré.

El empobrecimiento “crónico”  (no hay pobres, hay empobrecidos, explotados y despojados) es caldo de cultivo para nuevos paros que han de tener alcance nacional. Pero los “banana boys” que nos gobiernan, o que están en la oposición transitoriamente (o al menos eso pretenden hacernos creer), saben que las famosas “políticas de programas y asistencia social” son un gasto más barato y las malas negociaciones se pagan caro.

(Nota al margen y con pretensiones de explicación. Los “banana boys” son los cómicos inventores de un país bananero que vende cerros molidos al capital financiero  que termina especulando en las bolsas del mundo el cobre, oro, litio y otras materias primas esquilmadas a granel. Los “chicago boys” fueron los humoristas que le regalaron el ladrillo a su amigo el General.)

No se trata de simples confusiones de términos y conceptos, tampoco se trata de graciosos eufemismo o utilización descuidada de dogmas como aquella otra creencia religiosa y fundamentalista de que el mercado es un “factor” regulador. Se trata de un negocio redondo que implica endeudamiento permanente del Estado, percibiendo  préstamos del Banco Mundial, BID y otras “generosas” instituciones como el FMI, algo así como las ONGs por arriba que en operación tenaza actúan como muchas otras del tipo en cuestión pero desde abajo. Es decir: el capital financiero, por arriba o por abajo esquilmando al Estado, se da toda suerte de artimañas para “combatir la pobreza”, y de paso implantar el discurso de la pobreza. Esta es más bien la pobreza del discurso de lo que actualmente  se presenta como muy progresivo.

Muy bien, entonces son progresistas, Good Time para buenos negocios entre “privados” y el Estado que paga a cuenta de nuestro bolsillo.

Sin embargo el “Gasto Social” es otra palabreja al uso que hay que tirar al tacho de la basura. Es de una vaguedad enorme, puede ser asistencialismo, transferencia de crédito público en crédito privado –al estilo créditos universitarios transferidos a bancos privados para la generación extraordinaria de excedentes-  o inversión social efectiva. Según nuestra comprensión el concepto está referido a las inversiones productivas que por unos largos años seguirán estando en manos del Estado (independientemente de su denominación). El concepto “Gasto Social” debe ser resignificado en el concepto de “Inversión Social” definitivamente para una cabal comprensión de las problemáticas en disputa. Solo así se entendería como inversiones que están asociadas a una educación pública, laica y gratuita, salud que no sea negocio de financieras privadas llamadas ISAPRES, vivienda digna y segura en propiedad o arriendos muy baratos proporcionales al salario o sueldo percibido, transporte público pagado con impuestos reales cobrados a las transnacionales depredadoras del patrimonio soberano, infraestructura pública que no esté al servicio de negocios privados –las concesiones de Lagos son privatización con alevosía y premeditación-, seguridad social con AFP del Estado, entre otras tantas inversiones imprescindibles para toda la población, que al irlas enumerando y sancionando iremos construyendo el programa popular.

Inversión social que puede ser financiada ampliamente si cobramos al capital transnacional un royalty minero realmente de acuerdo a las ganancias que están pasando en forma oculta por sus correas transportadoras en un tráfico descarado. El cobre siguen siendo nuestro sueldo y el salario se defiende, o ¿nos acostumbraremos a no negociarlo en forma colectiva? Para ello hay que promover la sindicalización con estatura país y luchar aperrando contra las prácticas antisindicales, independientemente del rut de la patronal.
Cuando ocurre que alguien se autocalifique de progresista y haciendo mala digestión del concepto “Gasto Social”, se termina por permitir que se nos hable de hacer llamados a “licitaciones” para hacer transparente la “función pública”. En estos casos no se trata de “función pública” alguna, sino claramente de negocios privados; huelga decir que tampoco son tan transparentes.

Por eso no hablamos de “Gastos”, sino claramente de “Inversiones”. Por tanto cuando se nos mete en la cabeza tonteras como que hay que reducir el “gasto público” sabemos a la perfección que son momentos de hacer caja grande por parte de los llamados “privados”, esa minoría enriquecida a costa del trabajo de millones o de buenos negociados con el patrimonio social. Es decir, por si alguien aún tuviera dudas, se trata de momentos en que nos tienen que meter las manos en el bolsillo para sacar lucas extraordinarias del pueblo trabajador.

Extraño país en que lo público no es público y lo privado siempre es enajenación del sudor de las grandes mayorías nacionales, por anchas o por mangas, y la Res-Publica es Res-Privada.

Las propuestas que convienen al pueblo trabajador  tienen que ver derechamente con el control y/o regulación de las transacciones financieras, que los vasos comunicantes no se contrapesen del lado del crédito privado y se carguen definitivamente hacia el lado del crédito público. Sólo amarrando las manos del capital financiero y cortándole las alas a su liberal ideología, es que podremos abrir caminos de victoria en la dirección de la abolición del trabajo asalariado. La cuestión de las finanzas no se autocontrola, la cuestión es quién controla, bajo que impronta. El control y la regulación, que muchos ya tienen claro que tiene que suceder para evitar las crisis del capitalismo y la propia crisis del capitalismo, tiene que estar en manos de las grandes mayorías que por un largo período solo podrán ejercerlas controlando y regulando el Estado. Hace falta un gobierno de, para y por el pueblo y los trabajadores, no existe ningún otro camino posible. De cuáles son los derroteros para lograrlo, todo está por verse, pero independientemente del camino que se transite, esto solo será  posible con un pueblo organizado, movilizado y con las riendas de la soberanía en sus propias manos. La democracia no es cuestión de mediaciones formales, es cuestión de participación real y efectiva o simplemente no lo es.
En fin, los progresistas somos nosotros, pues al plantear con fuerza estas demandas concretas (control y/o regulación de las transacciones financieras por parte de las grandes mayorías nacionales a través de los mecanismos del Estado de todo el pueblo) estamos diciendo que se trata de una cuestión fundamental en la dirección correcta tras una nueva praxis: la socialización de las riquezas (producidas, rentadas o naturales) contra la actual lógica de socialización de la pobreza.

Para el pueblo trabajador no hay peor negocio que seguir manteniendo con tubos de oxígeno un modelo de acumulación y concentración privada de riquezas socialmente producidas, hay que cerrarles el crédito y se declaren de una vez por todas en bancarrota y queden paralizados frente al movimiento popular en acción. La era quiere parir lo nuevo y los parteros tenemos que prepararnos definitivamente para entrar a la clínica. Somos las parteras, nos hemos ganado el derecho a entrar en acción y ser sujetos de emancipación y de dejar de ser objetos de la explotación y la dominación.
Para que el pueblo trabajador mande, lo primero es caminar y avanzar en la dirección de un Paro General. Ser progresista es definir un modelo de progreso basado en la soberanía de las mayorías.
Amador Ibañez.
Enero 2011

No todo es playa en el verano chileno de 2011

No todo es playa en el verano chileno de 2011

Por Andrés Figueroa Cornejo
 
 
1. En los tiempos de la hegemonía mundial del liberalismo financiero y cuando el desarrollo de las fuerzas productivas permitiría organizar el inmenso excedente socialmente producido para beneficio de la humanidad si no fuera por su acaparamiento y apropiación privada por los pocos dueños de todo, en la Región Metropolitana de Chile, la Cámara Nacional de Comercio informó que los vendedores de artículos fundamentalmente de origen chino,  registraron un alza histórica de 17,6% en 2010, respecto de 2009, debido principalmente al mayor acceso al crédito plástico y de consumo (‘verdugo de esta cadena’). Los salarios siguen congelados –es decir, en concreto, a la baja debido al aumento proyectado del IPC o costo de la vida-, y la estrategia de financiarización y convencimiento multimediático del país de que las cosas no podrían ir mejor. Aunque la apreciación del peso  favorece las importaciones para el capital comercial y el consumo interno y termina por destruir las rémoras de industria nacional, las mercancías de procedencia oriental por muy baratas que estén no justifican el alza de las ventas a esos niveles. Sólo el aumento general de los salarios generales.  Pero como ello no es real, el crédito fácil es lo único que lo explica.
 
En tanto, se amplía el empleo por medio de sus formas más precarizadas, tanto en el bajo precio de la fuerza de trabajo, como en el tipo de empleo, precarias relaciones contractuales (cuando existen) y la multiplicación de los trabajadores a cuenta propia (en el paisito hay cada vez más taxis y microscópicos comerciantes, mini especuladores de golosinas y baratijas). Por eso, también según números oficiales, la cesantía se estancó en alrededor de un 8%. No así el subempleo, la tercerización y el trabajo informal. Ese crece como espuma.
 
Por otro lado, de acuerdo a proyecciones gubernamentales, el Estado recibiría por impuestos al cobre  US$ 9 mil millones por parte de la estatal Codelco (que concentra el 27% del la explotación del metal rojo), mientras que las mineras privadas pagarían US$ 8.500 millones (que concentran el 73% de la explotación cuprífera). ¿Cuánto desarrollo necesario en todos los ámbitos, tanto sociales, como de promoción industrial diversificada con irrestricta protección de la naturaleza finita,  podría propugnarse y beneficiar a las grandes mayorías, al pueblo trabajador, si el cobre fuera explotado únicamente por el fisco chileno?
 
Hace unas semanas se presentó en Santiago de Chile el anuario estadístico de CEPAL, donde la exportación de productos primarios en la Comunidad Andina aumento al 82,3% el 2009, y en el MERCOSUR llegó al 63,1%. Detrás de Bolivia, que ranquea este fenómeno generador de dependencia y fragilidad, está Perú, Ecuador y Chile.  CEPAL afirma que los indicadores de comienzos de 2010 ratifican la tendencia. Esta es la misma historia de siempre. Una clase dominante rentista y parasitaria dueña del Estado que obtiene utilidades a través de la venta de recursos naturales (privada o fiscalmente) que utiliza para comprar mercancías terminadas y nunca medios de producción y tecnología con el fin de de diversificar la economía. Por eso en el país el sector servicios y comercio a toda escala emplea a casi el 80% de los trabajadores asalariados, con o sin contrato. Mientras tanto, poco más de un 20% revienta yacimientos de cobre y minerales asociados, bosques, y pescado. Es  CEPAL y no la Internacional Comunista –que por lo demás no existe- la que indica que tras este añoso patrón económico dominante en América Latina y Chile, además de pulverizar con celeridad dramática los recursos naturales agotables hace imposible crear “estrategias de desarrollo endógenas y autónomas”.  Esto es, que vuelve a la Región más lejos de la independencia genuina, más lejos de la prosperidad; en fin,  más lejos de la igualdad básica para la libertad auténtica y la soberanía en todos los planos.
 
Tal como se ha señalado profusamente, una de las características sustantivas del capitalismo en Chile se expresa en el movimiento compuesto por la concentración del capital y la desigualdad social aguda. Al respecto, cuatro cadenas de supermercados condensan prácticamente el 90% del mercado a agosto de 2010. Sólo Wal-Mart (que en el país se llama Líder) posee el 33,4%. Cencosud (Jumbo y Santa Isabel) tiene el 30,5%; el grupo Saieh el 17%; y Southern Cross (Supermercados del Sur) poco más del 7%. La concentración funciona imponiendo los precios de venta a los demandantes, y los precios de compra a los proveedores de los supermercados sobre todo de frutas y verduras. Se trata de las llamadas micro y pequeñas empresas condenadas a las condiciones determinadas por los gigantes de la venta al detalle. Su alternativa son las ferias libres, cada vez más castigadas jurídicamente, pese o  porque en más ocasiones que las convenientes para los monstruos del sector, venden productos más baratos al público. Aquí los gobiernos municipales han ordenado la destrucción concreta de ferias enteras en la Región Metropolitana. Es decir, se manifiesta una colusión entre los intereses de los grandes supermercados y los gobiernos locales contra los feriantes. Mucho de los empleos con los cuales engorda las cifras el gobierno, se trata de trabajadores feriantes, puro y duro mal trabajo informal.
 
 
2. En la política de los de arriba, ante la crisis de la componenda que cogobierna con la derecha tradicional y gatillada por la reforma educacional privatizadora de Joaquín Lavín (hasta la vista, todavía pre candidato de la ultraderecha UDI) aprobada con los votos de la Concertación en el Congreso, el presidente de la Democracia Cristiana, Ignacio Walker, dijo sobre la proposición de recrear esa alianza que “Estoy disponible para revisar el nombre de la marca”. Por otro lado, ex concertacionistas como Jorge Arrate y Sergio Aguiló se empeñan en formar una Asamblea de Izquierda, donde en lo central se plantea que  “rechaza las alternativas neoliberales y su marco institucional, que fue dado por la dictadura. Somos partidarios de una nueva constitución, participativa, democrática, que surja de una Asamblea Constituyente”. Uno de los aspectos inquietantes de la iniciativa es la composición de su conducción, toda vez que se trata de ex personeros de la propia Concertación y de otros que colaboraron de una u otra forma en distintos momentos con ella. Por lo demás, en las últimas elecciones, el ex candidato de la izquierda tradicional, Jorge Arrate, pasó a la historia por llamar en la segunda vuelta presidencial a votar  “todos contra la derecha”, y muchos años antes, por capitanear desde el exilio europeo la “renovación socialista”, que en buenas cuentas, facilitó la salida pactada de la dictadura, manteniendo el régimen económico dominante intacto durante los 20 años que administró el Estado la Concertación, tanto como la imposibilidad de procesar a Pinochet en Chile o en el extranjero, entre otras cosas.
 
¿Qué fuerza progresiva en el país no querría transformar la Constitución? Lo que ocurre es que el movimiento es inverso. La Asamblea Constituyente y el producto de una nueva Constitución pro popular es la hija jurídica de las fuerzas sociales hegemónicas del pueblo trabajador que todavía no son, pero que comportan el desafío para que sean. ¿Dónde, cuándo y cómo ha habido asambleas constituyentes pro populares en América Latina? En los países donde, sustentados sobre fuerzas sociales genuinas y severas crisis de gobernabilidad, primero se ha accedido al Ejecutivo. De acuerdo a las relaciones de fuerzas actuales, con fortuna, una Asamblea Constituyente podría matizar  la regente. Simplemente porque la hegemonía del liberalismo financiero y la clase mandante domina poderosamente todavía las relaciones sociales, y las fuerzas populares progresivas recién amanecen. Naturalmente una nueva Constitución es un horizonte. Pero aún se mantiene en un limbo superestructural. Si no se tuvo la fuerza para crear una AFP del Estado que compitiera con las privadas, o un Banco del Estado que realmente basculara la usura extraordinaria del sistema financiero privado y transnacional que opera en Chile, ¿cómo se realiza una Asamblea Constituyente para modificar la carta de navegación que enmarca y expresa el predominio objetivo del capital sobre el trabajo, de los intereses de la minoría por sobre los de la mayoría? Un misterio. Como un misterio es que la nueva formación no termine colaborando con el retorno de la Concertación al Ejecutivo. Lo cierto,  es que más allá de los prejuicios (por muy justificados que resulten), hay que observar y evaluar con serenidad el curso que tome. Aquí no sobra izquierda. Por el contrario. El problema llano es quién lleva el pandero, el contenido de clase de su dirección, y cuáles son sus objetivos estratégicos independientemente de la radicalidad o no de su programa hoy. De lo contrario los intereses históricos del pueblo trabajador una vez más serán postergados o empleados como moneda de canje para cuestiones distintas a un proyecto y alternativa verdaderamente independiente de la Concertación o la “marca” que eventualmente adopte. El derecho a la sospecha no es sectarismo o maximalismo o extremismo o gusto malsano por la denominada “marginalidad política” o miedo al poder o una mirada conspirativa de la historia y la política. Es sólo eso.  Derecho a la sospecha de acuerdo, en este caso, a la composición de quienes encabezan y coordinan la iniciativa.
 
 
 
3. Después de todo, con las alzas del precio del transporte colectivo (Transantiago y el metro); la vuelta en marzo de estudiantes y profesores y su reacción movilizadora y antiprivatizadora ante el acuerdo sin más sujeto que los congresistas de las dos variantes en el Legislativo; y la sonada visita del presidente norteamericano a Chile en el mismo mes, marzo se advierte como un otoño donde ya se oye el crujir de las hojas secas bajo el calzado de los luchadores sociales en la calle. De los luchadores sociales que están y de los que se agregan silenciosa y diariamente.
 
 
Enero 27 de 2010 

Voces socialistas: La lucha por el partido y el programa de clase

Voces socialistas: La lucha por el partido y el programa de clase

Por Ramon Rojas

Todos entendemos que el problema del partido es el problema de la dirección del partido. La dirección es tan importante, que juega en relación con el partido, el mismo papel decisivo que el partido juega con relación a la clase.

La debilidad de la dirección del PSCH para ceder en el Royalty, aprobar el Presupuesto Nacional, apoyar el Proyecto de ley de Reforma Educacional, cooperar en la aprobación del Reajuste al Sector Publico, ha favorecido abiertamente al gobierno de Piñera. Tanto así, que de los 86 proyectos presentados por el Ejecutivo en 2010, el 44% fue aprobado con los votos de la Concertación, cifra que establece una actitud de colaboración. Por otro lado, la pasividad inmoral de la dirección frente a lo sucedido en la cárcel de San Miguel, La movilización de masas y el paro regional en Magallanes y el conflicto Mapuche, etc. Demuestran su adhesión a la política neo-liberal.

Conociendo además, que la influencia y la ideología burguesas también son traídas de diversas maneras indirectas a las organizaciones políticas y que su resultado es la transformación de las direcciones de estas organizaciones políticas en soportes del régimen capitalista en lugar de ser órganos de lucha en su contra.

Y que, la política aplicada por la dirección ha permitido que al amparo de los puestos políticos ocupados en los gobiernos de la Concertación, la burocracia partidaria se haya enriquecido económicamente, asimismo, han permitido el desbande de la militancia, regímenes internos burocráticos y asfixiantes, bajo una camarilla que suprime la verdadera discusión y la democracia interna y que permitió el triunfo de la derecha.

La mayoría de los socialistas hemos solicitado insistentemente a la dirección del PSCH un correctivo político ya que, su misión histórica carece de voluntad y que, modifique la política cobarde, oportunista, entreguista y traidora que viene desarrollando.

La dirección ha hecho oídos sordos no obstante, que la dirección del partido debe estar bajo el control de la militancia y de que sus políticas deben estar siempre abiertas a la crítica, discusión y rectificación dentro de las normas y límites establecidos.

Estos hechos políticos tan graves y otros, ameritan una perspectiva de lucha por reconstruir el partido y retornar al camino histórico que identifica al PSCH como un partido de los trabajadores manuales e intelectuales.

Necesitamos en forma urgente, una dirigencia nueva, distinta y capaz de continuar con la gran tradición legada por Salvador Allende y otros connotados dirigentes históricos, en estos momentos la dirección ha llevado al partido a servir objetivos políticos y programáticos de otra clase social, han convertido al PSCH en un partido desacreditado, arruinado y lo llevan directamente a la muerte.

Los militantes del partido tenemos derecho de demandar y esperar el nivel más alto de responsabilidad de parte de la dirección, en un partido serio y firmemente constituido la dirección tiene la obligación de mostrar el más alto ejemplo de responsabilidad, devoción, sacrificio e identificación completa con el partido a través de sus acciones diarias y permanentes. Paradojalmente, el comportamiento del Presidente Osvaldo Andrade y otros dirigentes, no tiene nada que ver con este principio moral y de consecuencia.

El debate abierto y la lucha interna deben ser esenciales para desarrollar una revolución política al interior de nuestra organización con aportes importantes en la dialéctica clase-partido-dirección. Este proceso es de una importancia insoslayable para que la política del partido esté en consonancia con la lucha de clases, la defensa de las conquistas democráticas y lo ubique a la altura de los nuevos desafíos.

La lucha por forjar un auténtico partido socialista debe estar sustentada en la fusión de intelectuales desclasados con un contingente proletario mayoritario ya que, se requiere de una sólida batalla contra la perniciosa tradición de capitulación a los valores sociales de las clases dominantes que ejercen las tendencias de todo tipo que se alternan en el control del partido.

Nuestro programa debe ser definido, bajo el objetivo principal que es la organización de la clase obrera y de los trabajadores en la lucha por el poder y la transformación del orden social existente.

La crisis del partido pasa por una reformulación ideológica, orgánica y política. La renovación y el oportunismo, se  expresaron ya “con todos los colores del arco iris” llevando al partido a la situación política calamitosa en la cual se encuentra hoy. Explotaron el prestigio y la tradición del PSCH para fortalecer al neoliberalismo. Las consecuencias de estas traiciones han querido lograr la apatía o la renovación de ilusiones en el principio de perfeccionar la democracia liberal y el capitalismo.

El partido no puede pretender profundizar la democracia chilena sino es capaz de profundizar la democracia interna en el propio partido.

El partido no tiene nada que ver con el sentimiento reblandecido respecto al destino de individuos sobre todo, cuando están en juego las cuestiones trascendentales de principios y de la política.

Finalmente, es obvio que el partido no requiere de un barniz cosmético, requiere de una cirugía mayor que le devuelva su carácter de tribuno de los oprimidos, de los pobres, de los perseguidos y de los trabajadores.

Chile: La primera quincena ardiente de 2011

Chile: La primera quincena ardiente de 2011

Por Andrés Figueroa Cornejo
 
 
1. Melisa Silva de 23 años y Claudia Castillo de 19 fueron asesinadas en Punta Arenas –Región de Magallanes- por un vehículo cuyo conductor, sospechosamente, todavía no es encontrado por las policías. Cuando fueron arrolladas por el carro, las muchachas batían cacerolas en el marco del paro general y protesta histórica –apenas comparable al “magallanazo” de 1984 acaecido durante una visita de Pinochet a la zona más austral de Chile y el mundo- convocada por la Asamblea Ciudadana de Magallanes que aglutina a todas las fuerzas  en términos políticos y sociales, de manera transversal ante el alza arbitraria del gas de casi un 17%. La Región de Magallanes se encuentra asentada en uno de los territorios más extremos, duros e inclementes del planeta y sólo limita con la Antártica, donde Los Andes se hunden en el mar. Los 160 mil habitantes de la Región no sólo contienen una fuerte ascendencia de la colonia otrora yugoslava, sino que sus relaciones con la sociedad patagónica argentina se confunden en el fin helado del sur. Por lo demás, según el Banco Mundial, la zona sufre un 30% de carestía general superior al promedio nacional. La vida en el agreste suelo magallánico es carísima debido a su aislamiento y, a causa de las frías temperaturas, el consumo de gas de la población es como el pan y el agua. En la zona se asientan las principales reservas de petróleo y gas de Chile. Lo demás es ganado ovino, mucho después bovino, y algunas especies marinas. Por eso el anuncio del gobierno piñerista de elevar el precio del gas se liga inmediatamente a la preparación de condiciones para la privatización de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), una de las pocas industrias, junto al 27% de la propiedad del cobre, que permanece en poder del Estado. Por ello en los primeros días de 2011, el paro y la protesta se multiplicaron mediante movilizaciones que adquirieron diversas formas. Las más aguerridas estuvieron protagonizadas por los trabajadores y sus familias empobrecidas, pero abarcaron el descontento de todos los sectores del territorio. El gobierno central inventó una mesa de diálogo, y puso a un obispo como mediador. Sin embargo, contradictoriamente, también negó la posibilidad de echar pie atrás a la medida antisocial. Podrá postergarla, amortiguarla, matizarla transitoriamente para intentar detener el descontento popular. Sin embargo, Piñera está mandatado por el programa contrarrevolucionario y antipopular del imperialismo financiero y sus instituciones tutelares sintetizados en el actual contenido del Estado, a continuar la gesta ominosa iniciada por la dictadura militar y profundizada por los gobiernos civiles de la Concertación, tendiente a maximizar las ganancias de la minoría en el poder mediante la apropiación privada de la riqueza socialmente producida, el despojo de las riquezas naturales, y la privatización de industria nacionalizada. A menos, naturalmente, que el pueblo trabajador oponga combate duro de acuerdo a su organización, estatura de resistencia, ampliación y legitimidad de la justeza de su lucha presente.

Por su parte, no faltaba más, la entidad de los dueños y capataces del país, la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), a través de su presidente, Lorenzo Constanz, y luego de reunirse con el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, hizo un llamado a establecer “con urgencia” una mesa de diálogo. No vaya a ocurrir que las evaluadoras de riesgo internacionales dependientes de los capitales financieros acunados en los Estados imperialistas bajen la notas de Chile como país “confiable” y con la paz  y mansedumbre socialmente necesarias para las inversiones transnacionales.
 
 
2. De acuerdo a la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon), el 2010 las exportaciones de Chile alcanzaron más de 69 mil millones de dólares. Casi 40 mil millones de dólares correspondieron a cobre (monto que no considera todos los minerales valiosísimos que se extraen y sacan del país como trozos de roca no refinados en Chile), consolidando el patrón mono exportador, extractivista y negación de la diversificación industrial que gobierna la economía del país, volviéndolo extraordinariamente vulnerable y dependiente de la demanda de los mercados asiáticos. El resto fue celulosa, vino y fruta fresca. Las ganancias provenientes del metal rojo y sus estratégicos componentes minerales simplemente saqueados, terminan por reciclarse por medio de instrumentos y activos financieros y bursátiles, que son los que finalmente determinan su movimiento y precio.
Por su lado, el oficial Instituto Nacional de Estadísticas (INE), informó que en los primeros 9 meses del gobierno de Sebastián Piñera, se han “creado” 385 mil nuevos empleos a escala nacional. Sin embargo, más de 200 mil se explican por trabajo a cuenta propia, es decir, trabajo informal sin acceso a seguridad social de ninguna especie, y apenas 25 mil puestos de trabajo con contrato y previsión social (industria especulativa de las AFP’s). Lo demás es mal trabajo, subempleo y tercerización. En buenas cuentas, se amplia el trabajo asalariado en las peores condiciones posibles, irresponsabilizando al Estado del carácter estructuralmente precario, rotativo e inseguro del empleo.
Pero las malas noticias no se detienen aquí. En los días venideros el pasaje del transporte público de la Región Metropolitana, el Transantiago, aumentará a más de un dólar y el metro de la Capital, aun más. Toda vez que el combustible podría aumentar 40 pesos el litro, por efecto del incremento del precio internacional del petróleo, lo que a su vez, encarecería todas las mercancías, mientras los salarios se mantienen intactos hace mucho tiempo, y un porcentaje ascendente de trabajadores llega a fin de mes en virtud del crédito de consumo fácil y el subsecuente sobreendeudamiento.
El 40% de la propiedad estatal del sistema eléctrico asociado a la producción eléctrica de la industria del cobre (ex Edelnor), mientras tanto, en los próximos días será transado en la Bolsa de Comercio de Santiago por un valor estimado de mil millones de dólares que, de acuerdo al discurso gubernamental, serán reinvertidos en Codelco. Es como vender la visión para comprar un par de gafas.
 
 
3. Por arriba, políticamente, para dicha de la UDI y su fe de imponer para las presidenciales al actual ministro de Educación, Joaquín Lavín, fue revocado el único ex democratacristiano del Ejecutivo y que estaba a la cabeza de la cartera de Defensa, Jaime Ravinet, por sostener ante las cámaras, sin percatarse de ello el pobre, que la instalación del puente mecano sobre el río Biobío –una de las zonas más devastadas por el maremoto-terremoto de febrero de 2010- “vale callampa” (callampa=verga). Formalmente, Piñera cuestionó la gestión de Ravinet por la licitación del Ejército para comprar una casa de un millón de dólares al jefe del Estado Mayor Conjunto, general Cristian Le Dantec. Es el primer ministro que cae durante la actual administración, mientras la prensa  de ultraderecha reivindica el éxito de Lavín en el aumento de los puntajes de la prueba de admisión de las universidades para estudiar carreras pedagógicas. Este punto es una de las medidas de Lavín para el supuesto mejoramiento de la calidad de la enseñanza en Chile, junto a la conversión de lo que queda de educación municipalizada dependiente del Estado en verdaderas empresas productoras de trabajadores obsecuentes y funcionales a la organización del trabajo ordenada por el capital y sus empresarios.
En tanto, tras la Junta Nacional  democratacristiana, su Consejo Nacional quedó compuesto en más de un 70% de nuevos integrantes, muy allegados al conservador presidente de esa tienda, Ignacio Walker. Siguiendo los pasos de la UDI, la DC se quiere lavar la cara sin atractivo y en crisis con rostros jóvenes que representan los mismos objetivos de clase y similares políticas de un partido que es una especie de Renovación Nacional (tienda propiedad de Piñera) que en el pasado basculaba la política del país y decía reflejar el sentir de los sectores medios, pero que hoy se despeña a vista y presencia de quién guste.   
 
 
4. Un nuevo incidente de la historia de la vergüenza histórica y antisoberanista, la protagonizó el chileno y socialista Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, ubicando a  Venezuela en el banquillo de los acusados y amenazando a la República Bolivariana de aplicarle la denominada "Carta Democrática" para excluirla de ese foro internacional, igual como hace casi medio siglo lo hicieran con Cuba. De peones del imperialismo norteamericano en Chile hay para exportar.
 
 
Enero 14 de 2011

Chile: La coyuntura del fin del mundo

Chile: La coyuntura del fin del mundo

Por Andrés Figueroa Cornejo
 
 
1. No importa que beba del gollete. Es una medida profiláctica. Pero como le infidenciaba, aquí en Chile la memoria es un bien escaso –habiendo tanto adelanto medicamentoso para retardar el olvido-. Por ejemplo, los muchachos de la Concertación desrumbada ahora están muy en contra de la privatización de lo que queda de las sanitarias en manos del Estado, algo así como un 35%, cuando el otro 65% fue vendido por el DC Frei Ruiz Tagle y el PS-PPD Ricardo Lagos Escobar cuando fueron presidentes. Otro avance muy promisorio para la reconquista española en curso. (¿Cómo será tener un rey? Mi amigo Avercio Parra, que es dirigente de los feriantes de Santiago y un poco más allá es el Rey de la Loza. Estuvo en el MIR en los tiempos duros, y como a Víctor Toro o al Ronco Rodríguez, no se le quita la tontera de andar luchando por la justicia. Pero no tienen pinta de sangre azul. Más bien hubo una temporada de pesadilla donde en los cuarteles de la dictadura los dejaron azules en medio de las torturas). La cuestión es que hoy uno enciende la radio y no distingue quienes son de la oposición y quienes oficialistas. A un diputado DC se le ocurrió la buena idea de que podrían plebiscitarse  algunos temitas, como la misma venta de las sanitarias, y otro de la UDI se manifestó de acuerdo. Naturalmente, no habrá plebiscito alguno, y si ocurre un milagro, en el mejor de los casos, resultaría como una encuesta más cara, no más. Lo cierto es que el agua y la electricidad, que después de la uruguaya es la más cara del Continente, subirán de precio a discreción de los privados. Si hasta los dueños de la industria productiva en el país organizados en la Sofofa (Sociedad de Fomento Fabril) están preocupados por los precios actuales y las futuras alzas. El costo de sus productos se está encaminando al cielo, con el agravante del fuerte precio del peso a la hora de pretender exportar, y frente a la marea de importaciones sin trabas y a precio que sólo beneficia al gran comercio.
 
2. También la memoria –su ausencia, claro- hizo que el derechista presidente de la Democracia Cristiana, Ignacio Walker participara en el Congreso del Partido Comunista y, a su vez, que los dirigentes del PC asistieran a  la Junta Nacional de la DC. Al menos en la primera los chicos de las Juventudes Comunistas pifiaron largamente a ese Walker. Dudo que ocurriera la misma cosa en la segunda. Le cuento esto porque la consigna de “todos contra la derecha”, tiene que ver con la ampliación de la Concertación para enfrentar las elecciones municipalidades juntos, como ejercicio preliminar al fortalecimiento de la candidatura presidencial de Michelle Bachelet para fines de 2013. Y como los fuertes de la nueva componenda en curso son los de siempre, y el PC, el MAS de Navarro y otros ofrecen unos cuantos votos y con su presencia en el Parlamento no hacen más que legitimar el binominalismo y, en general, el actual estado de cosas, no comportan peligro alguno para el proyecto que originó la Concertación: consagrar el sistema capitalista brutal inaugurado por Pinochet, y desmantelar el movimiento social para no espantar la inversión del capital transnacional. Qué cosa. Ojalá los jóvenes comunistas de las pifias pasen a acciones más concretas. El PC de Recabarren y sus padres fundadores fueron hijos luminosos del pueblo. Ahora, de esa luz, sólo va quedando la necesaria para unos segundos de televisión. Sin contar que, por lo menos dos de los tres diputados comunistas en el Congreso fueron probadamente subvencionados electoralmente por la Concertación. Le digo que en la dictadura, sin el PC la pelea popular habría sido infinitamente menor. Pero el antifascismo es insuficiente para que un buen día gobiernen los trabajadores y el pueblo.
 
3. Por otra, el hiperquinético de Marco Enriquez-Ominami está tomando más distancia de la nueva Concertación –aunque conversa y conversa atropelladamente con sus componentes-, porque él quiere ser la nueva Concertación. Ya formalizó sus relaciones con el Partido Socialista francés, que es igualito al nativo, y su programa y objetivos no se diferencian en nada a los de la Concertación. Incluso, matizadamente, que a los de la derecha pura y dura, que ya está de acuerdo con reconocer la unión de las parejas del mismo sexo, pero sin matrimonio, claro. Pero estamos hablando de la ultraderecha, del pinochetismo populachero, de los fascistas a la chilena. Al parecer existen temas, que ante la liberalización genuina de la juventud nacional, pueden concederse sin que en modo alguno se altere la tasa de ganancia de los grandes propietarios. Vaya a saber usted si al fin, Enríquez-Ominami –según las encuestas- se agrega a esa especie de Frente Neo Populista –disculpe los nombres que le pongo a las cosas, pero apenas comenzamos el 2011- a cambio de cargos, dos puntos verdes en el programa y la promesa de una candidatura presidencial  en el 2017, ahogando la de Carolina Tohá (actual coordinadora de la Concertación), después de un eventual gobierno de Bachelet.
 
4. Tiene razón, la Coalición por el Cambio no anda mucho mejor. Y no sólo por las encuestas. Piñera, el mal hablado, sufre presiones de la UDI a cada rato y sobre todo cuando levanta a su delfín, el ministro de Minería, Laurence Golborne que, efecto de su participación y sobreexposición mediática en el rescate de los 33 mineros en Copiapó,  después de Bachelet, lidera las encuestas. El tipo es un gerente como tantos, con sueldo más que reguleque, y que en una entrevista larga en el órgano oficial de los dueños de todo, El Mercurio del domingo 2 de enero, no dice nada, ni, aparentemente, tampoco sabe nada de política. Pobre colega que lo entrevistó. Me imagino el látigo del editor, tratando de sacarle alguna cuña presentable. No hubo caso. Para la UDI, el 2014 es su turno, y, por el momento, de Joaquín Lavín que ahorita mismo está imponiendo una reforma educacional –continuidad de las anteriores de la Concertación- donde las escuelas y liceos deben convertirse en empresas privatizadas y productoras de jóvenes irreflexivos y desintegrados. Si la Concertación pulverizó las asignaturas de Filosofía e idiomas –salvo el inglés-, Lavín hace otro tanto con Historia y Tecnología (la antigua Artes Manuales). Se va en picada contra los profesores, los convierte en ejecutivos de cuenta sujetos a metas imposibles y sin consideraciones contextuales de los alumnos.  Lo simpático es que en los colegios particulares pagados sí se enseñan esos ramos porque son los predestinados a conducir el paisito. Esos pocos sí deben bien alimentarse la sesera. El resto, la inmensa mayoría empobrecida, basta con que sepa decodificar un texto simple, escribir un memorando, sumar, restar y entrar en Internet.
 
5. Usted quería llegar a este punto: las revelaciones de WikiLeaks. Según mi modesta opinión, al Pentágono le convenía que ganara otra vez la Concertación, por las garantías que ofrece en materia de “paz social”  y porque, de acuerdo al embajador anterior a Piñera, Craig Kelly, “Tenemos que jugar con ese resentimiento (protagonismo de Hugo Chávez), fortaleciendo nuestros lazos con esos líderes (Lula y Bachelet), elogiando a sus gobiernos y fomentando amplio respeto público por los modelos progresistas que están intentando construir en sus sociedades”. Bien debe entender que el gringo por “progresista” entiende la subordinación a los intereses del gobierno norteamericano. Además, Kelly afirma que “Chile ofrece otra excelente alternativa a Chávez. El ministro de RR.EE. (Alejandro) Foxley busca integrar más plenamente a Chile en la economía global. Chile no sólo ha declarado, sino que ha demostrado –por ejemplo con la carta de Bachelet a la líder de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosi, expresando el apoyo chileno a la ratificación del Congreso de los acuerdos de libre comercio con Perú. Colombia y Panamá- su voluntad de ayudar a introducir a otros países de Latinoamérica a la economía global.” Obviamente, lo anterior significa intensificar la dependencia económica y política de Chile y otras naciones respecto de las grandes corporaciones y Estados que gobiernan el planeta para su beneficio. Kelly remata célebremente que “deberíamos buscar otras maneras de dar a Chile el liderazgo en iniciativas importantes, pero sin hacerlos parecer como que son nuestra marionetas o representantes”. Sin palabras. Tanto las solicitudes de apoyo al gobierno norteamericano de Bachelet como Piñera para enfrentar la lucha mapuche, fueron tomadas como alharacas y sobreactuadas. Por si las moscas, las cárceles podridas del país tienen 39 prisioneros políticos mapuche, y a otros 16 presos políticos mestizos por imputaciones sin pruebas.
 
6. Se lo voy a contar en general para que no se me duerma sobre la barra. La economía chilena depende del precio del cobre, que a su vez, depende de la demanda asiática, en especial de la China. Si un buen día el gigante oriental ralentiza sus máquinas porque sus mercados de arribo, como Estados Unidos, contraen aún más sus niveles de consumo, y, por otra parte, China ya considera que está bien aprovisionada de metal rojo, el precio  inflado del cobre cae verticalmente como sol de mediodía. En 1990 el cobre estatal era de un 70% y el capital privado tenía el 30%. Hoy es al revés. Las platas por concepto de impuestos que pagan las transnacionales cupríferas son ridículas, y las utilidades vuelan inmediatamente de Chile, sin invertir en el país. El otro lugar fuerte es la banca que funciona como plataforma financiera y custodia segura de capitales del mundo que no dejan nada en el territorio nuestro. De más está explicarle que la industria de la deuda en Chile es reina de la usura, se enriquece con ventas atadas y gastos operacionales, además de intereses que no guardan relación alguna con el precio del dinero que los bancos comerciales compran al Banco Central. Lo demás es harina de pescado –que Perú vende mucho más barata-, celulosa, vino –donde Argentina ya lleva la delantera-, y algunas frutas. Ahora, entre el cobre y luego la banca, las exportaciones que le enumero son simbólicas en la economía criolla. Es decir, seguimos siendo un paisito meramente exportador de una materia prima central, y mucho después, de algunos productos no procesados ni refinados. No hay industria que valga la pena y la mayoría de los chilenos venden formal o informalmente algo para vivir –servicios o barritas de chocolate barato-. Por eso también el trabajo es precario, la tercerización crece como la espuma que le disgusta, la rotación laboral resulta escalofriante y el desempleo es estructural.
 
 
7. Más allá de la chimuchina, lo cierto es que, aunque hace mucho tiempo que las cosas no van bien para la izquierda, ello no debería significar hipotecar principios, programas, militancia y horizonte de sentido, y subordinarse a los mismos administradores de la mala vida de las mayorías durante 20 años con el sólo fin de la sobrevivencia política, sin contenidos, salvo con propósitos reñidos con los intereses históricos de los explotados y oprimidos, como se dice. Aquí, le reitero que el meollo de la cosa misma es cómo los anticapitalistas alzan la cabeza y desde abajo, porfiadamente, con voluntad insobornable y una hoja de ruta construida con el pulso del pueblo, camina hacia la creación de la alternativa política independiente de los asalariados y los pueblos. Sin atajos, creando las condiciones de un paro general determinado por  los tiempos políticos de los desheredados, y al mismo tiempo –que están obligados a correr y mascar chicle sincrónicamente-, construyendo el instrumento político, la conducción de ese movimiento popular en ciernes. Porque, como ya se ve en las europas, el puro movimiento social  no alcanza para cambiar las cosas, hegemonizar políticamente, detener los mismos ajustes estructurales impuestos por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que nos hicieron añicos en los 80 y 90 en América Latina, y mire usted cómo nos tienen. Sí, sí, sí, no hay que perder nunca de vista el poder. Por eso le explico lo de la conducción política, síntesis orgánica y disciplinada del propio movimiento social y popular. El asunto es que sin pueblo en lucha estamos fregados, condenados a testimoniar eternamente las injusticias del capitalismo, y no salir de las tapas, ni de la marginalidad donde nos quieren tener para siempre.  
 
Asimismo, le recitaba que la Central Unitaria de Trabajadores, y sobre todo su presidente, el socialista Arturo Martínez –cuyos intereses muy personales y muy partidarios que a esta altura, son la misma cosa- firmó solito la oferta mugrosa del gobierno contra los intereses y a espaldas de los empleados públicos en medio de una huelga que no se veía hace mucho. Le digo que a este respecto la cosa es más sencilla. Martínez es un cadáver sindical y habrá que inventar otra multisindical o mandar a buena parte a los que administran la que ya está –quizás salvar el edificio que, en verdad, está bien ubicado en el centro de la Capital y hasta ahora, del propio capital-. Los dirigentes sindicales más claritos e independientes de los empresarios y el gobierno y el Estado tendrán que meterse en buena parte sus rencillas individuales y poner cara y corazón de futuro, pegarse el alcachofazo de que el porvenir de los trabajadores y sus alrededores está en que se pongan de acuerdo lo antes posible. No tienen que darse besos de amor desesperado; bastaría con que miraran más allá de sus parcelas, de sus republiquetas sindicales, y copiarle a los dueños de todo, que van tan unidos haciendo de las suyas. El tiempo se acaba y no que me queda un veinte para financiarle otra cerveza. Si gusta cambia de parroquiano. Yo ya no celebro más.
 
 
Enero 3 de 2011