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Economia

Panorama económico de Chile

Panorama económico de Chile

Utilizarán más de 1.200 millones de dólares de fondos de cobre para su reconstrucción: Más de 1.200 millones de dólares, provenientes de los fondos de la Ley Reservada del Cobre, se destinarán a la reconstrucción en Chile.


La información fue confirmada por un grupo de parlamentarios tras reunirse con el ministro de Defensa, Jaime Ravinet y conocer los detalles del procedimiento que permitirá usar, en forma extraordinaria, estos recursos.
Hace tres semanas, los diputados de la oposición José Miguel Ortiz, Ricardo Rincón, Patricio Vallespín, Pablo Lorenzini y Gabriel Silber entregaron al ministro Ravinet un proyecto que permite, en forma única y especial, utilizar estos fondos para reconstruir el país.
La propuesta fue acogida por el Gobierno e incluida en los anuncios realizados por el presidente Sebastián Piñera. Los parlamentarios conocieron los montos que se podrán liberar y el destino de ellos.
Al respecto, el diputado José Miguel Ortiz, uno de los autores de la iniciativa e integrante de la comisión de Defensa de la Cámara, explicó que "serán 600 millones de dólares los que se desafectarán para poder utilizarse directamente en obras de reconstrucción nacional".
"Los otros 600 millones de dólares se liberarán vía decreto supremo y se destinarán a reparación de instalaciones navales y militares, incluyendo Asmar y todas las dependencias de las distintas ramas de las Fuerzas Armadas, que resultaron dañadas en la zona costera", dijo.
Sobre el monto destinado a la reconstrucción nacional, el diputado Ricardo Rincón precisó que
"300 millones de dólares serán para este año, y 300 para el próximo año, esperándose que el proyecto ingrese muy pronto, junto a las otras iniciativas ya anunciadas".
Por otra parte, el diputado Lorenzini agregó que "se trata del rescate de dineros de los excedentes producto de la ley reservada del Cobre, considerando, además, el buen precio que tiene y seguirá teniendo el mineral. Son recursos disponibles en forma rápida y sin duda representarán una importante inyección de capital para la reconstrucción".


Proponen un impuesto a hidroeléctricas para financiar la reconstrucción
El diputado oficialista Juan Lobos, propuso hoy al gobierno evaluar la aplicación de un royalty para la reconstrucción a las grandes centrales hidroeléctricas que operan en el país y gran parte de ellas en la Región del Bío Bío, una de las más afectadas por el terremoto.
El parlamentario sostuvo que "así como opera un impuesto especial en la minería del cobre, por tratarse de una riqueza natural del país, me parece que el mismo criterio es aplicable a las centrales que utilizan el agua como base de una actividad tremendamente lucrativa".
Lobos recalcó que sólo una de las grandes compañías que opera en el país, Endesa, obtuvo utilidades por 1.238 millones de dólares en 2009, por lo tanto podría generarse un negocio altamente rentable.
El legislador calculó en más de 100 millones de dólares anuales los que el Estado podría recaudar con un royalty de sólo el 5 por ciento anual a todas las generadoras.
"Están aprovechando un bien que pertenece a todos los chilenos, como es el agua, y por el cual generan ingresos multimillonarios. No se trata de aplicar nuevos impuestos en forma antojadiza, pero el país está en una coyuntura particular y necesitamos todos los recursos disponibles para levantar toda la infraestructura perdida", señaló.
El parlamentario de la UDI, indicó que un royalty del 5 por ciento es una cifra que no limita el desarrollo de la industria hidroeléctrica y se traduce en una mínima colaboración para un país que ha acogido a los capitales externos en condiciones muy favorables y altamente competitivas.
"Creo que esta petición es absolutamente justa considerando las utilidades de las compañías eléctricas y me parece que si se incorpora al Plan Fiscal anunciado por el gobierno, se va a generar un debate que el país no puede seguir eludiendo por mucho tiempo más respecto a esta materia", concluyó el diputado Juan Lobos.


Precio del cobre cerró semana en 3,58 dólares la libra
La cotización del cobre cerró la semana en 3,58 dólares la libra en la Bolsa de Metales de Londres (BML), subiendo sólo 0,1 por ciento respecto al período anterior, informó la Comisión Chilena de Cobre (Cochilco).
Esta leve alza se registró a pesar de un contexto de mayor disponibilidad del metal, reflejado en un crecimiento de 1,8 por ciento en los inventarios en bolsas de metales, que totalizaron 787.000 toneladas métricas (TM), cantidad que podría abastecer unas 2,3 semanas de la demanda mundial del metal.
El precio se mantuvo bastante estable, evolucionando dentro de un rango acotado, reaccionando a las cifras económicas de China que, en general, fueron positivas, y dentro de un contexto en que los vaivenes de las paridades aún lo impactan.
En la semana la cotización entró a una fase de consolidación, exhibiendo baja variabilidad y sin superar los 3,60 dólares la libra. Se espera que se mantenga la tendencia al alza.
Entre el lunes y miércoles, se conocieron las importaciones agregadas de cobre por parte de China, las cuales sobrepasaron lo esperado, a pesar de no existir condiciones favorables al arbitraje entre la BML y la Bolsa de Futuros de Shanghai (SHFE).
En marzo las importaciones totales de cobre refinado en distintas formas (ánodos, refinados, aleaciones, semis) totalizaron 456.200 toneladas métricas, con un aumento de 21,7 por ciento respecto a igual mes del 2009 y 9,2 por ciento frente al primer trimestre de ese año.
También tuvo un impacto positivo la cifra del PIB del primer trimestre de China que subió 11,9 por ciento, con una inflación anualizada que descendió a 2,4 por ciento en marzo.
Según Cochilco, aunque estas cifras son alentadoras, hay que considerar la baja en las colocaciones bancarias de 27,1 por ciento entre febrero y marzo, por las medidas tomadas por el gobierno de China para evitar la creación de burbujas especulativas, sobre todo en el mercado inmobiliario.
Por otra parte, a comienzos de semana continuó presente el impulso positivo de un menor riesgo soberano en Grecia, reflejado en un dólar que se debilitó hasta el jueves. Además, las ventas minoristas estadounidenses subieron 1,6 por ciento en marzo superando el esperado 1,2 por ciento, con una inflación mensual controlada que alcanzó sólo un 0,1 por ciento.
En la Unión Europea, la producción industrial de febrero subió un vigoroso 4,1 por ciento respecto de febrero 2009, por sobre un 2,7 por ciento esperado y un 1,4 por ciento del mes previo. Al cierre del jueves, el dólar perdía un 0,6 por ciento de su valor, avanzando desde una caída máxima de 1,1 por ciento al miércoles.
Todos los metales base avanzaron liderados por el níquel (+9,5 por ciento), mientras que el oro y la plata exhibían sendas alzas de 0,1 por ciento.
Por otro lado, esta semana continuó la huelga en la mina OK Tedi (157.000 TM en el 2009) de Papua Nueva Guinea), de la que no se espera una rápida solución. Según estimaciones preliminares, la pérdida diaria bordearía las 400 TM.
En Chile, la producción acumulada hasta febrero de 2010, alcanzó a 816,3 miles de TM de cobre fino contenido (TMF), aumentando 9,8 miles de TMF (+1,2 por ciento) respecto de igual lapso de 2009.
La subida se explica principalmente por la producción de la minera Collahuasi (+17,300 de TM), entre otras alzas, siendo compensado en parte por la caída en Candelaria (-7.000 TM), entre otras bajas.
En cuanto a la producción chilena de molibdeno, en el mismo período fue de 5,200 de TM en forma de óxidos y concentrados, descendiendo 221 TM respecto del mismo periodo del año anterior.
En la actual semana, las existencias de cobre en bolsas de metales de cobre subieron 13.800 TM (+1,8 por ciento), totalizando 787.000 TM.
Esta variación se produjo en Asia, donde las bodegas mostraron un aumento de 15.500 TM, seguida por una leve alza en Estados Unidos (125 TM), mientras que en Europa hubo una caída de 1,800 TM.
Por bodegas, el alza se dio sólo en la SHFE de Shanghai, que aumentó sus tenencias en 16,400 TM, para llegar a casi 186,000, el mayor monto de cátodos del que tenemos registro para este centro bursátil. La división Comex, de la Bolsa Mercantil de Nueva York, no observó variaciones.
Por otro lado, en la BML continuaron disminuyendo los inventarios, con una aceleración en las salidas semanales de hasta las 2.500 TM.
Los precios e intereses abiertos de la BML indican que hasta el jueves pasado, entre los agentes hubo un leve mayor predominio de apertura de posiciones cortas, aunque la evolución diaria fue consistente con la evolución de precios dentro de un rango de transacciones en la semana.
Los elementos que podrían afectar el precio futuro: el Banco Central Europeo publicará los indicadores de confianza del consumidor y órdenes industriales, mientras que en Alemania se entregarán los índices de confianza IFO y ZEW y, en Estados Unidos, se difundirán cifras de inflación mayorista, ventas de casas y órdenes de bienes durables.

Fuente:Argenpress

Piñera, los impuestos y el alacrán

Piñera, los impuestos y el alacrán Julián Alcayaga (Argenpress)


El Ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter se pronunció abiertamente por un aumento de los impuestos a los grandes empresarios, como una necesidad para la reconstrucción, pero sobretodo, según este ministro, para demostrar que este no es el gobierno de los empresarios. Sin embargo, la naturaleza empresarial del gobierno quedó de manifiesto con este simulacro de aumento de impuestos.


Más de alguno habrá recordado el caso de la rana y el alacrán. Según una fábula árabe, un gran incendio en la sabana africana los animales huyen; en un momento dado tienen que atravesar un río; el pobrecito alacrán no sabe nadar y le pide a la rana que lo atraviese sobre su espalda. La rana, conocedora de su naturaleza, se niega porque éste la puede picar y envenenar; el alacrán le responde: pero ranita, eso no lo puedo hacer porque nos ahogamos los dos. Ante la fuerza de este argumento la rana acepta que el alacrán monte sobre su espalda, pero en el medio del río el alacrán la pica; dándose vuelta la rana le pregunta: ¿por qué? El alacrán responde: Es más fuerte que yo, es mi naturaleza.


Veamos la semblanza de esta fábula con el tema del alza de impuestos. En la más elemental lógica, toda medida busca alcanzar determinados objetivos. Específicamente, en este caso se trata de recabar mayores recursos para la reconstrucción, sin afectar a los ciudadanos más modestos.


El proyecto aumenta de 17 a 20% el Impuesto de Primera Categoría que afecta a las empresas. Bien. Pero hay un pequeño detalle: este impuesto es a la vez un crédito del impuesto personal del o los empresarios dueños de la empresa, y en los hechos no se produce un aumento de la recaudación tributaria, porque lo que el Fisco recibe de las empresas, lo tiene que devolver a los dueños de las empresas. Esto significa que una empresa que tiene utilidades por $ 1.000, paga actualmente $ 170 de Impuesto de Primera Categoría (17%), y con la reforma de Piñera ese impuesto aumenta a $ 200 (20%); pero al mismo tiempo, el o los empresarios dueños de esta empresa, al hacer sus declaraciones personales de impuestos (Global Complementario o Adicional), la devolución de impuesto también aumente de $ 170 a $ 200, por lo cual la recaudación tributaria del Fisco no aumenta en nada. Es cierto que se puede producir un aumento temporal de la recaudación en un determinado ejercicio tributario si los empresarios no retiran sus utilidades, pero esto vuelve a fojas cero si al año siguiente o en los subsiguientes el empresario decide retirar esas utilidades. En el largo plazo, obligatoria y matemáticamente el impuesto de primera categoría es anulado por el impuesto personal de los dueños de esas empresas. En Chile solo las personas pagan impuestos y las empresas solo pagan un impuesto virtual. Somos el único país en el mundo donde se devuelve la totalidad del impuesto que pagan las empresas.


Si el Estado tiene que devolver a los propios dueños de las empresas cualquier aumento del Impuesto de Primera Categoría, ¿por qué algunos dirigentes empresariales y parlamentarios de derecha realizan declaraciones contra esta alza de impuestos? Se trata sólo de una “mise en scène” para quedar como víctimas que se meten la mano al bolsillo, y el gobierno queda como ente imparcial del Bien Común.


Más extraño resulta que algunos parlamentarios de la Concertación encuentren positivas las medidas anunciadas por el gobierno, y que los periodistas reproduzcan el análisis oficial sin siquiera mencionar que este impuesto es un crédito que se devuelve a los propios empresarios. Siempre hay dos explicaciones posibles a estas situaciones: el desconocimiento del tema o la mala fe, porque el Impuesto de Primera Categoría se podría suprimir, y en el tiempo la recaudación tributaria del Fisco no sería afectada. Pero no se hace, porque su existencia permite hacer creer, incluso a connotados profesionales, que en Chile las empresas pagan impuestos.


Lo que este gobierno pretende con el royalty, es una operación publicitaria tanto o más carente de dientes o músculos que el royalty que aprobó Lagos el 2005. Se propone aumentar el royalty durante 2 años en un porcentaje variable en función de los resultados de las empresas, y a cambio de eso se prorroga por otros 8 años la invariabilidad tributaria que les acordó Lagos el 2005 por 15 años. Así, tendrían invariabilidad tributaria hasta el año 2028, cuando la mayor parte de esos yacimientos estén agotados. Aún más: se les da un premio a estos grandes evasores, porque el royalty incluso bajaría a 3,5% para que las mineras tengan un margen de rentabilidad inferior al 35%, y subiría a 9% si el margen es superior a 75%. Adivinen cuál será el margen que declaren estas mineras, cuando según el SII, hasta el 2004, todas ellas salvo Minera Escondida declararon siempre pérdidas. Las empresas extranjeras son campeonas de la evasión tributaria, y con esta proposición de royalty de Piñera van a batir sus propias marcas en la evasión de utilidades. Pero lo más singular es que estas modificaciones del royalty solo se les pueden aplicar a las mineras, si ellas renuncian voluntariamente a la actual invariabilidad tributaria, para someterse a la nueva con una prórroga de 8 años. ¿Qué van a hacer las empresas? Adivinaron de nuevo, como el 2005 con el royalty de Lagos, van a renunciar a la invariabilidad tributaria.


Resumiendo, el Presidente Piñera es un empresario, y en su gobierno predominan los empresarios, y miembros de la principal consultora en lobby de las grandes transnacionales, el Instituto Libertad y Desarrollo, también ocupan altos puestos de gobierno. Este es un gobierno de los empresarios y para los empresarios. Fieles a su naturaleza, solo persiguen maximizar los beneficios y disminuir los costos, y por ello el aumento de los impuestos no es más que truco publicitario.


¿Alguna esperanza? Felizmente estos empresarios no tienen mayoría en el Senado, y en la Cámara solo la tienen con la ayuda del PRI. La Concertación (a condición que centre su atención en las cosas serias), así como el PRI, tienen ahora la gran oportunidad de rechazar este proyecto y exigir que las grandes fortunas de este país colaboren realmente con la reconstrucción, con verdaderos tributos, y que no sean solo los fumadores los que en algo contribuyan.


Mientras los damnificados seguirán cubriéndose con plásticos y los más afortunados con carpas para afrontar el duro invierno.


Julián Alcayaga es economista.


Imagen: Chile - Sebastián Piñera. / Autor: THE CLINIC

Los banqueros festejan. El país se endeuda. ¿Se ha vuelto progresista pagar la deuda?: Consideraciones sobre el canje y sus implicancias

Los banqueros festejan. El país se endeuda. ¿Se ha vuelto progresista pagar la deuda?: Consideraciones sobre el canje y sus implicancias EDI


El gobierno se dispone a concretar el canje con los bonistas que no aceptaron la oferta del 2005. La operación es celebrada por los financistas, elogiada por los oficialistas y aprobada por la oposición de derecha. Pero es una transacción gravosa para el país y adversa para los intereses populares. Reabre una negociación que estaba formalmente cerrada y prohibida. Carece de justificación y no se apoya en ningún dato creíble sobre el estado de las cuentas públicas.


Para quienes suscribimos esta declaración se trata de un canje nefasto.
Una vez más


Este canje es una nueva emisión de deuda para sustituir los viejos pasivos que se desvalorizaron con la cesación de pagos del 2001. Un recambio de títulos que ya se hizo en varias oportunidades para actualizar el endeudamiento. Sin embargo esta vez la operación es más siniestra, ya que se consuma con los bonistas que rehuyeron el canje del 2005 y que el gobierno prometió dejar afuera de cualquier cobro futuro. Ese anuncio fue incluso respaldado con la llamada “ley cerrojo”, que ahora el Parlamento derogó aceleradamente para reabrir la transacción, violando la sacrosanta custodia de la seguridad jurídica.
Este canje es otra vez un gran negocio para los bancos que preparan desde hace varios años un cambio de títulos que les reporte enormes ganancias de intermediación. Comenzaron a acaparar estos bonos cuando valían 8 centavos por dólar, apostando que alcanzarían la actual cotización de 45 centavos. Repitiendo lo ocurrido desde hace dos siglos, un grupo de lobbystas (Marcelo Etchebarne, Hans Joerg Rudlof y Caio Koch Wesser), recorrió los pasillos oficiales y preparó el canje con los funcionarios de turno. Si algún juez quisiera investigar las anomalías de la deuda argentina tendría todos los elementos de juicio a la vista para indagar las responsabilidades en este tipo de operaciones.
Solo tres bancos manejan el negocio (Citi, Deutsche y Barclays) y han liderado el acaparamiento de los bonos depreciados por el default y revalorizados por la oferta del gobierno. Las irregularidades son incontables. El Barclays ejerce un inadmisible rol de asesor del Estado y representante de los bonistas. Además, financia a la compañía británica Desire Petroleum, que explora el petróleo de Malvinas. Mientras se sancionan leyes para penalizar a las firmas que colaboran con esta depredación colonial, el Estado contrata a un artífice de ese vaciamiento.
La operación vuelve a seducir a los acreedores mediante concesiones oprobiosas. Para lograr un alto porcentaje de adhesión se ofrece un pago adicional por los intereses generados desde el intercambio anterior, premiando la deserción que supuestamente debía sancionarse. Está en discusión pero volverían a otorgarse los incentivos vinculados al crecimiento del PBI, hace cinco años se justificaron en la incertidumbre de una economía en ruinas, en la actualidad se recrean como un simple regalo.
Los primeros cálculos prevén que el canje le brindará a los acreedores que acapararon títulos un beneficio de 1000 millones de dólares. Esta cifra explica la euforia de los mercados, la apetencia por los bonos argentinos y la disminución del riesgo país. Todo indica, además, que las comisiones de los intermediarios serán más elevadas que en el 2005. Se argumenta que este lucro “no corre a cuenta del Estado, sino de los bonistas”, pero todo el intercambio de papeles se paga con fondos públicos, que finalmente incrementan la deuda pública.
Para ocultar este perjuicio el ministro de Economía se ha declarado vencedor frente a los fondos buitres (“los aislamos y les quitamos capacidad de litigio”), en realidad solo quedaron fuera del ring los especuladores marginales. Los principales buitres son los grandes bancos que acapararon títulos y que han sido bendecidos por el gobierno para comandar el negocio.
Una justificación innecesaria


El objetivo del canje es eliminar el obstáculo que impide un arreglo de los compromisos pendientes con el Club de París, a fin de alcanzar algún tipo de convivencia con el FMI. Esta sucesión de medidas es presentada como una “normalización” de la situación financiera internacional, que dejaría atrás la pesadilla del default. Al recorrer este sendero el gobierno culpabiliza al país por su pasado, ocultando que los financistas fueron los principales responsables de esos desastres. Como la consigna del momento es “volver al mercado internacional” se omite la responsabilidad primordial de los especuladores en la cesación de pagos.
Con un nuevo disfraz patriótico se retoma el lenguaje neoliberal, convocando a ser “creíbles y confiables”, es decir pagadores puntuales de compromisos que favorecen a los banqueros. Nuevamente se naturaliza el pago de deuda, olvidando que Argentina fue reiteradamente estafada por los grupos financieros. En este clima plantear no pagar o exigir la investigación de la deuda es considerado “demagógico” e “irrealista” y cumplir con los especuladores es sinónimo de seriedad. Nuevamente hay que estar atento a la “actitud de los mercados” y alegrarse si aprueban las iniciativas oficiales.
Pero lo más novedoso es que el pago de la deuda se ha transformado en un “proyecto progresista”. Tradicionalmente los gobiernos cumplían esta obligación en silencio y disimulando sus consecuencias para el país. Ahora se lo reivindica con grandilocuentes justificaciones. Se afirma que permite “recuperar autonomía”, cuando es evidente que el incremento de los compromisos externos genera dependencia. El mismo argumento fue utilizado para cancelar en forma total y anticipada los pasivos con el FMI. El desendeudamiento prometido con ese increíble pago se ha transformado ahora en el reinicio de un típico ciclo de endeudamiento.
La operación en curso es totalmente innecesaria, y los fondos que requiere la economía para una política económica de mejor distribución del ingreso pueden ser plenamente recaudados con ahorro interno. En EDI sostenemos que este autofinanciamiento es totalmente factible a condición de suspender los pagos actuales de la deuda, frenar la fuga de capitales, instaurar el control de cambios y un monopolio estatal de comercio exterior. Es cierto que el superávit fiscal se ha reducido drásticamente, pero se puede neutralizar este bache revisando también el otro gran rubro además de los servicios de la deuda: los subsidios a las grandes empresas, cuando se justifiquen no seguir pagándolos en base a declaraciones juradas de los beneficiarios.
Para nosotros es también el momento de cubrir las insuficiencias fiscales con una reforma impositiva progresiva que comience gravando las rentas extraordinarias exentas, especialmente en el plano financiero, y recaiga sobre quiénes mayor capacidad contributiva tienen. Esta punición debe extenderse de inmediato al área de la minería y el petróleo, mientras se duplican los aportes patronales de las grandes compañías.
Pero como lo confirma la reciente discusión sobre la ley del cheque, no pareciera existir la menor intención por parte de los partidos mayoritarios de enfocar el problema en estos términos. En lugar de impuestos a los ricos se vuelve al endeudamiento que tantas veces arruinó a la Argentina.
Pretextos y fantasías


Los partidarios del canje afirman que la situación de la deuda ha cambiado significativamente, aliviando la coyuntura de asfixia que predominaba en los años ‘80 y ‘90. Es un tema discutible, Pero, aún si así fuera, justamente este giro confirmaría hasta qué punto se habría vuelto innecesario volver al endeudamiento.
Es cierto que los pasivos totales del sector público pasaron de 139% del PBI (2003) a 49,1% (2009). La deuda era un 722% mayor que las reservas en esa fecha y en la actualidad se ha reducido al 120%. También se registró un achicamiento de los compromisos externos como porcentaje de las exportaciones de 296% (2003) a 81% (2009). Pero estos números, que los economistas del oficialismo esgrimen como grandes triunfos, deben ser matizados. Reflejan sí una reducción del endeudamiento con respecto al pico de crecimiento de la deuda. Sin embargo, los porcentajes con respecto al PBI son similares a los que existían en la segunda mitad de la década del ‘90, aún con las salvedades que deben hacerse sobre la composición diferente de los respectivos productos y su valuación. El aumento de la relación reservas / endeudamiento aleja el riesgo de default del horizonte inmediato, pero no lo elimina. El promedio de vida de la deuda se amplió, de 6,9 años a 12,7, pero lo que pesa en el corto plazo son los servicios de capital e intereses que vencen este año y los subsiguientes. Por otra parte, con posterioridad al canje de 2005, el ciclo de endeudamiento ha recomenzado.
No es ocioso recordar que estas modificaciones fueron el resultado de la brutal catástrofe producida por el colapso del 2001, que desvalorizó todos los activos y pasivos de la economía. La reducción de la deuda no fue un mérito del canje del 2005, ni de la astucia negociadora de Lavagna, fue costeada por mayorías populares. Los pasivos se contrajeron junto a la devaluación, la pesificación asimétrica, la expropiación de los pequeños depositantes, el desempleo y la miseria. Es necesario rememorar quién pagó esa reestructuración para evitar la repetición de un ciclo de endeudamiento.
Hay economistas que afirman que el país “no tiene dificultades de pago”, que mantiene un “perfil sostenible de la deuda”, que ésta “no obstaculiza ya el desenvolvimiento de la economía”. Pero si este diagnóstico fuera cierto, el canje carecería por completo de sentido. No habría ninguna razón para implementar una refinanciación tan prescindible. Otros afirman, en cambio, que el endeudamiento es indispensable, pero que esta vez “no será gravoso”. Al contrario, argumentan, permitirá reducir la tasa de interés que impera en toda la economía. Pero todos los cálculos indican que ese costo seguiría ubicado muy por encima del promedio internacional y entrañará por lo tanto fuertes erogaciones en los futuros vencimientos. La realidad es que la deuda, sus servicios anuales (hoy en el 10% del presupuesto nacional) y sus vencimientos futuros, sin llegar a plantear una situación explosiva inmediata como sucedió en el 2001 (nadie está pronosticando un default en el corto plazo), sigue siendo un problema y, año a año, miles de millones de dólares que podrían tener mejores destinos van a engrosar los bolsillos de los grandes especuladores.
Basta observar la dramática situación que afrontan actualmente las economías de la periferia europea (Grecia, Portugal, Irlanda, Islandia) para recordar cuán vulnerables son los países dependientes ante una eclosión financiera internacional. Argentina no está en el centro de este colapso porque ya soportó los brutales efectos del temblor precedente, pero reiniciar el ciclo de endeudamiento volverá a quitarle protección frente a un nuevo vendaval.
Suele afirmarse que el alto endeudamiento externo del pasado (76% en el 2003) ha quedado reemplazado por pasivos más controlables en moneda local (46% del total). Pero la historia reciente de muchos países (por ejemplo Brasil) indica que la sustitución de una tiranía financiera foránea por otra interior, no reduce los padecimientos populares. Un banquero local puede ser más despiadado que su colega externo.
Pugnas políticas y coincidencias de fondo


El canje se implementa al cabo de varios meses de intensas disputas entre el gobierno y la oposición que encarnan la UCR, el PJ disidente, el PRO y la CC. Ambos sectores coinciden en reiniciar el ciclo de endeudamiento pero han pugnado duramente por la forma de implementar esta operación y sobre todo por definir quién será la autoridad política encargada de liderar la reconciliación con los financistas.
Mientras disputaban ferozmente en el Parlamento y en los medios de comunicación, unos y otros bendijeron el entusiasmo de los mercados y sobre todo avalaron la auditoria que realizó la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC) de toda la transacción.
La derecha aprueba plenamente el canje, pero propone combinar el endeudamiento externo con una reducción del gasto público, para poner en marcha una versión más tradicional del ajuste neoliberal. Con este objetivo provocó el conflicto del Banco Central que terminó perdiendo y desplegó durante meses una campaña para “cuidar las reservas”. Reservas que dilapidó en todas las ocasiones que le toco gobernar.
Con la siniestra bandera de “la autonomía del Banco Central”, defendió en los hechos el manejo de esa entidad por parte de los banqueros, buscando que este organismo continúe custodiado por un puñado de financistas y asegure las reservas como garantía de pago de la deuda. Por eso reivindicó una Carta Orgánica que le asegura al BCRA poderes propios y facultades superiores a cualquier otro organismo del Estado.
Repitiendo lo ocurrido con los principales conflictos de los últimos meses (ley de medios, revisión de las retenciones, reforma política, televisación del futbol,) el gobierno volvió a ganar esta disputa. Como esta pugna acaparó nuevamente la atención pública se ha perdido de vista la coincidencia central de los dos bandos en torno al canje.
Esta convergencia fue anticipada cuando avalaron el pago anticipado de la deuda al FMI mediante los ahora cuestionados decretos de necesidad y urgencia. En el año 2005 el ejecutivo utilizó estos mecanismos con la aprobación plena de adversarios, que siempre exceptúan al tema de la deuda de su custodia republicana de la Constitución.
Esta misma convergencia se ha verificado en torno al canje, refutando la impresión que en la Argentina “volvió el debate político”. Es completamente falso que se a retomado el debate sustancial en desmedro de la chicana y los fuegos de artificio. Justamente lo ocurrido ilustra cómo las controversias sobre las formas ocultan el contenido. Ambos bandos se desangran por imponer su política de pago de la deuda, sin cuestionar en ningún momento la legitimidad de esta erogación.
Nuestra perspectiva


Los cambios operados en las últimas décadas en la composición de la deuda pública (interna y externa) y en los tenedores de bonos (intraestatal, privados) han complejizado la respuesta. Es esa complejidad la que impone actualizar y renovar nuestras propuestas programáticas para general una real alternativa.
Desde nuestra perspectiva un primer paso para la construcción de un programa alternativo pasa por la inmediata suspensión unilateral de los pagos.
La deuda ya no está, como en los ´80, directamente nominada y fácilmente observable en manos de un puñado de bancos. Por el contrario se encuentra dispersa en una gran variedad de bonos en manos de diferentes acreedores. Distintos trabajos difieren sobre el grado de concentración de esos bonos. Pero el sólo hecho de que los tres bancos a cargo del canje puedan “asegurar” con facilidad porcentajes de aceptación del 75% o más reflejan que una importante cantidad ya no está en manos de los tenedores originales sino de quien los ha adquirido fuertemente desvalorizados en alguno de los distintos momentos de la crisis post-2001. A esos grandes bancos y fondos buitre es a donde apunta la suspensión que proponemos.
Reconocemos que en el caso de bonos cuyos tenedores resulten jubilados, ex combatientes, víctimas del Terrorismo de Estado o pequeños ahorristas, corresponderá reconocer y pagar esos compromisos. Proponemos entonces un censo y las verificaciones necesarias a tales efectos.
En nuestra consideración merece un análisis particular la deuda interestatal, particularmente la del ANSES, pero también la de otros organismos públicos y las provincias. Se deberá entonces resolver qué se hace con los bonos y letras en poder de esos organismos, pero es prioritario evitar una descapitalización del ANSES. En este sentido nuestra propuesta implica también que los fondos de la seguridad social dejen de ser la principal fuente de financiamiento del pago de los servicios de la deuda.
Respecto de la deuda comercial en curso (pago a proveedores, compromisos de obra pública, etc.), proponemos una inmediata auditoria para distinguir deuda propiamente comercial de la financiera y separar los fraudes de los contratos en regla.
Un segundo paso es la investigación. Esta investigación resulta necesaria para recrear la memoria histórica de lo sucedido en el país durante los trágicos años de la dictadura. Tiene una relevancia complementaria de los juicios a los genocidas, servirá para clarificar el sentido de los crímenes cometidos por los militares, pues pondrá de relieve la complicidad y asociación que tuvieron los banqueros y grandes empresarios con esos crímenes.
Asimismo permitiría volver a poner a la luz concretamente cómo fueron obligadas las empresas públicas a endeudarse para financiar la fuga de capitales y quienes fueron los beneficiaros de la estatización de la deuda. Para nosotros se hace necesario retomar y profundizar la investigación de Alejandro Olmos, que obtuvo el fallo del Juez Ballesteros en el año 2000. La Presidenta afirmó que no se puede volver sobre este tema porque con los varios canjes se perdieron las huellas de la culpabilidad. Pero siguiendo este argumento habría que cerrar los juicios a los represores, dónde también han quedado muy ocultas las pruebas y testigos. En realidad la investigación de la deuda es tan imprescriptible como la de los crímenes de dictadura, porque ambos procesos obedecieron a las mismas razones.
Gobierno y oposición derechista comparten el rechazo a esta investigación porque las responsabilidades más importantes son contemporáneas y afectan a los gobiernos constitucionales. Reabrir esta causa sería un acto de acusación contra la UCR y el PJ que la corporación política quiere ocultar, puesto que demostraría la complicidad de funcionarios actuales y jefes de oposición con esa estafa.
Las principales irregularidades abarcan a los años ‘90 (Plan Baker, capitalización de la deuda para privatizaciones) y al Megacanje y Blindaje del 2001, como también sentenció Ballesteros en el 2007, en otro fallo que embargó a Domingo Cavallo y a Daniel Marx. Por un elemental principio de orden jurídico el gobierno debiera abstenerse de nuevas operaciones de canje, hasta tanto la justicia no se expida sobre la legalidad de las tres causas radicadas en el Juzgado Federal nº2.
Es necesario recordar que el 80% del incremento de la deuda entre 1994 y 2001 y el 75% del déficit fiscal de ese período es resultado de la privatización de los aportes jubilatorios, que compromete todo ese periodo.
Para evitar esta indagación existen varios proyectos del oficialismo y la derecha para poner en marcha alguna investigación parlamentaria sólo del pasado dictatorial. En otros casos se busca simplemente resucitar el cajoneo con comisiones que no llegan a ninguna lado y sobre todo se intenta evitar cualquier reflexión sobre el presente. Por el contrario para nosotros investigar hoy es auditar el comportamiento de los gobiernos de Alfonsín, Menem, De la Rua, Duhalde y también Kirchner. Es investigar el canje de Lavagna del 2005 y también el actual. Cualquier otra propuesta de investigación es un acto de cinismo.
Lo que importa de la deuda no es sólo una cifra y un conjunto de anomalías, sino también el enjambre de intereses capitalistas que continúa lucrando con el esfuerza de las mayorías populares. Es por eso también absurdo separar el “aspecto jurídico” de la deuda (que debería indagar alguna comisión de abogados) del “aspecto económico” del canje (que debe continuar avanzando en manos de los banqueros). Con este tipo de dualidades se vacía el contenido político de la investigación, convirtiéndola en una preocupación arqueológica.
Nuestra propuesta implica constituir una Comisión Investigadora con plenos poderes, integrada por personalidades del país y del exterior de intachable trayectoria y organizaciones populares (políticas, sindicales, de derechos humanos). Con plazo definido para entregar y hacer públicas sus conclusiones.
Pero todos estos planteos deben articularse con iniciativas de mayor importancia en otros campos. Es clave el debate sobre iniciativas complementarias como el uso de las reservas. Quienes integramos EDI sostenemos que las reservas pueden y deben utilizarse, pero para impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas, financiando proyectos que impacten en el desarrollo nacional, priorizando la generación de puestos de trabajo.
Para nosotros es decisivo avanzar en la reforma financiera, nacionalización de la banca y en la relocalización de las reservas, depositadas en Nueva York a favor de la gestación de un banco regional y un fondo de estabilización soberano de América Latina.
Son todos los debates que abre el rechazo del canje. Este es hoy la divisoria de aguas entre una ruptura popular o la recreación de la pesadilla de la deuda.
Buenos Aires, abril de 2010
EDI: Economistas de Izquierda
Claudio Katz, Guillermo Gigliani, José Castillo, Jorge Marchini, Eduardo Lucita, Alberto Teszkiewicz, Julio Gambina, Jorge Sanmartino.
Adhieren:
Alejandro Olmos Gaona, Guillermo Almeyra , Hugo Calello, Susana Neuhaus, Sergio Arelovcih,
Siguen firmas…


Foto: Estados Unidos – Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner abren la sesión de operaciones del NYSE (New York Stock Exchange). Autor: Presidencia de la Nación

Reacomodando los precios

Reacomodando los precios Jorge Altamira ( Argenpress )

Los comentaristas de turno tomaron en sorna las fatigas de Boudou y de Fernández para explicar los aumentos como la consecuencia de un ‘reacomodamiento’ y no de la inflación. Claro, para que haya ‘reacomodamiento’, lo que sube debe ser compensado por lo que baja -y no hay mercadería cuyo precio no pare de aumentar-.


La inflación viene subiendo desde 2006, precisamente por el ‘reacomodamiento’ de precios: después del derrumbe de 2002, los precios se han ido ‘reacomodando’ a los niveles internacionales, donde hay incluso una tendencia a la deflación, como ya había ocurrido desde la ‘convertibilidad’ hasta la declaración de ‘default’. Estamos, como dicen los K, ante un verdadero ‘reacomodo' en dirección a la estratosfera. El ‘cafecito’ criollo es un poquito más caro que el de Roma o Milán, el pollo ostensiblemente más caro que en Brasil y la carne ya está más cara que en Uruguay – por primera vez desde 2002.


Los precios que no se logran reacomodar son, con toda evidencia, los de la fuerza de trabajo, en primer lugar por el elevado trabajo en negro. La mitad de la fuerza laboral gana una media de 1.500 pesos – cinco veces menos que el salario mínimo en euros, cuatro veces menos que el mínimo en dólares y tres veces por debajo del costo de la canasta familiar en pesos. Los salarios de convenio tampoco llegan al costo de la canasta familiar, salvo en unas pocas especialidades.


Los países que pagan con unción religiosa la deuda externa no deberían tener inflación sino deflación, porque el pago saca pesos de circulación para comprar dólares que se van al exterior. Incluso si el gobierno ha gozado durante cinco años de un copioso superávit comercial, que debería haber aumentado la circulación de pesos, ese excedente fue consumido, desde 2007, por la fuga de capitales. La inflación ha sido generada entonces –incluso en un año de fuerte caída de la demanda de consumo y de inversión, como 2009– por una política abusiva de subsidios de tarifas y de precios, que engordó a los capitales – amigos o no. Es un gasto parasitario, que supera el 20% del total del presupuesto, que fue financiado por emisión del Banco Central (adelantos transitorios, uso de reservas, triangulaciones con otros bancos estatales, sin obtener de parte del Estado la contrapartida de activos o garantías de valor real. En los bancos hay una abundante liquidez (el 40% de los depósitos), que es destinada a la compra de títulos públicos. Hay una inflación descomunal de precios de papeles de deuda y, por lo tanto, ganancias ficticias que también presionan sobre los precios del consumo.


Pero cuando los mosqueteros K hablan de ‘reacomodamiento’, están diciendo algo más de lo que quieren escuchar sus críticos. Están aludiendo a la intención del gobierno de ‘reacomodar’ los precios y tarifas de mercaderías y servicios subsidiados. O sea que van por ‘el ajuste fiscal’ que adjudican a sus opositores de la ‘restauración conservadora’. Eso quedó claro a principios de esta semana cuando el gobierno retiró los subsidios al engorde de ganado en corrales, alegando que el aumento de los precios de la carne los hacía superfluos. Los K se quejan por la remarcación de precios que en realidad promueven. Lo mismo ha ocurrido ya con los peajes y con los precios de la nafta (deberán subir otro 10% en los próximos días) y desde el año pasado hay un programa de actualización de las tarifas de gas y de luz. Los K están, entonces, en pleno ajuste, pero, como los ladrones, gritan: "al ladrón, al ladrón". Es a la luz de esta política que se explica el parate que ha sufrido la devaluación internacional del peso, porque de este modo el aumento de precios se produce también en términos de dólares – que es lo que le interesa al capital. Para mantener el dólar clavado son necesarios los ‘canjes’, mayores endeudamientos y el pago de la deuda al Club de París. ¡Quieren contener la inflación, provocada por el gasto fiscal en subsidios, con el ‘reacomodamiento’ de los precios que se encuentran subsidiados! Además de los perjuicios que esto provoca a la burguesía que necesita devaluar para poder exportar y para proteger su mercado interno, las contradicciones sociales que plantea la política oficial son numerosas y así se irán manifestando en el curso del tiempo.

La “Doctrina del Shock” y “Crecimiento empobrecedor” en Chile

Gabriel Ríos Díaz ( ARGENPRESS.info)

La “Doctrina del Shock”, en términos generales, quiere significar que tanto los individuos como las sociedades ante situaciones de gran impacto, como lo son los desastres naturales o los golpes militares, se sumergen en un estado de gran vulnerabilidad y debilitamiento de su voluntad, volviéndose muy proclives a la voluntad de quien o quienes se levanten con mayor fuerza y decisión señalándoles un camino. Es precisamente en estos momentos en que el libre mercado penetra, comandado organizadamente por el autoritarismo político y militar.


Fue la periodista Naomi Klein quien presentó esta tesis en su libro “La Doctrina del Shock” publicado el año 2008. En él se respalda con un abundante material histórico la enorme cantidad de pueblos que en momentos de extrema fragilidad fueron azotados por una vuelta de tuerca hacia el libre mercado o bien, a una profundización de él.


La primera situación Chile la experimentó con el golpe militar de 1973, la segunda en 1990 con la transición a la democracia. Y hoy a propósito del terremoto del 27 de Febrero que azotó el centro-sur de nuestro país y el ascenso de la derecha al gobierno, pienso que se volverá a repetir la situación de 1990, pero con una profundización de mayor intensidad de los postulados del Neoliberalismo.


Una de las mayores fortalezas del capitalismo como sistema económico, es su capacidad para convertir toda situación en una gran “oportunidad” para el capital, es decir, para aumentar el nivel de las ganancias, categoría fundamental de este sistema.


El economista Orlando Caputo Leiva ha sostenido en su documento “Chile: el agotamiento relativo del modelo” -2007-, que posterior a la etapa de alto crecimiento de la economía chilena 1987-1998, ésta habría entrado en una etapa de agotamiento relativo, que es una manifestación chilena del fenómeno denominado “crecimiento empobrecedor”, en la ciencia económica. Éste concepto ilustra el hecho que capitalismo ha mostrado gran éxito en la generación de gran cantidad de riqueza física, al mismo tiempo que no ha sido capaz de solucionar los recurrentes problemas sociales, incluso en algunos casos, los ha profundizado. Entre las causas que dan existencia al “crecimiento empobrecedor” en Chile están: la profundización del carácter primario exportador y la involución hacia primario-primario exportador, en alusión al retroceso de exportación de cobre refinado a no refinado. El control del capital extranjero en las exportaciones totales y en las exportaciones hacia EEUU. Y en el mismo sentido, el control del capital extranjero en las importaciones totales y en las importaciones desde EEUU, que aumenta la competencia en el mercado interno. Lo anterior, fue consagrado en el documento “TLC Chile-EEUU”, que más bien debería señalarse al revés: TLC EEUU-Chile, en atención a la unilateralidad de éste.


La situación anteriormente descrita, que expone el agotamiento relativo que la economía chilena ha presentado, cuyas razones son principalmente la ausencia de una política reguladora de las exportaciones y de real diversificación productiva, es lo que debería caracterizar una nueva forma del capitalismo en Chile.


Es indiscutible el tremendo daño que produjo el terremoto y maremoto del 27 de febrero. Para dimensionar sus efectos se hace necesario señalar que la región séptima y octava representan cerca del 13% del PIB. Ellas comprenden, entre otras plantas la Siderúrgica de Huachipato, la Celulosa de Constitución que es la mayor planta de celulosa del país, la Industria Forestal cuyo 80% de su actividad se desarrolla en estas regiones, la producción de harina y aceite de pescado de Talcahuano que representa cerca de la mitad de la producción nacional y la Industria vitivinícola cuyo 75% de su producción proviene de la sexta y séptima región, por nombrar las más importantes. Todas ellas están fuertemente dañadas, y en algunos casos temporalmente inutilizables.


Pero la historia de los países está llena de guerras auto inducidas, catástrofes naturales convertidas en oportunidades, autos atentados y torres gemelas, etc. Todas ellas con el objetivo, directo o indirecto, de reactivar ciertos sectores productivos como la industria armamentista, el sector construcción, automovilístico, en fin, la economía en general.


La situación de la economía chilena puede ser la de una catástrofe convertida en una “oportunidad” para el capital, no para cambiar el modelo sino para profundizarlo. El ascenso de la derecha al gobierno en un contexto de reconstrucción nacional puede ser convertido fácilmente en el paraíso de los grandes empresarios. Lo más probable es que el estado asuma la responsabilidad de movilizar grandes flujos de capital públicos destinados a recuperar y construir el capital social mínimo que haga posible y viable la inversión privada. Seguido por un contexto de impugnaciones interesadas a la eficiencia estatal, de posibles ingresos de capital extranjero a empresas estatales, de entre-cruzamientos de apellidos entre los licitadores de los programas de reconstrucción y sus adjudicatarios, cuestión de gran importancia debido al alcance que esta tarea comprende y a los sectores asociados que ésta implica.


Pero el contexto en que ésta se desenvolverá es aún más amplio. Los estímulos financieros que la banca privada ya ha comenzado a ofrecer, expresado en créditos blandos, disminución de requisitos de postulación, postergaciones de cuotas, serán parte de él también, al igual que la lista inagotable de incentivos de multitiendas que contribuirán a acrecentar la demanda, en un momento en que el pueblo chileno, especialmente el que habita el centro-sur de nuestro país se encuentra frágil, deseoso de cualquier ayuda, dispuesto a tomar el primer camino que la necesidad real y el autoritarismo neo-liberal le indique.


Todo lo anterior sugiere que la economía chilena pueda comenzar a retomar su dinamismo al menos por unos años. Sin embargo, el escenario internacional es complejo, y éste mediará los ritmos económicos posibles de alcanzar, crucial es el comportamiento de la economía de EE.UU y China. De todas maneras, el crecimiento relativo que pudiera alcanzarse dará cuenta de un aumento principalmente en la producción física y las ganancias del capital, no de un cualitativo mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo chileno.


Para concluir, quiero decir que la hipótesis de ésta nota no es un juego de azar, sino una exposición sencilla -respaldada en la historia y en la ciencia económica- de la forma de operar del capitalismo, respecto a la cual es posible inferir lógicamente comportamientos futuros. Esto es de conocimiento de todo el equipo económico “de excelencia” de Sebastián Piñera, cuyo Ministro de Economía el domingo 14 de Marzo se ocupó de hablar por todos: “El repunte en el segundo semestre y en 2011 será más rápido de lo esperado antes del terremoto”. La Tercera.


Gabriel Ríos Díaz, Investigador adjunto del Centro de Estudios sobre Transnacionalización, Economía y Sociedad (CETES).

Piñera duplicó su fortuna desde que fue elegido

Piñera duplicó su fortuna desde que fue elegido Ernesto Carmona


El hecho de haber sido elegido Presidente el 17 de enero, duplicó la fortuna del Presidente de Chile Sebastián Piñera. La elección le otorgó “valor agregado” a sus títulos y acciones, que aumentaron su patrimonio a 2.200 millones de dólares, según el 24º reporte anual de la revista estadounidense Forbes difundido el 10 de marzo, en vísperas de su toma de posesión.


A partir de ayer, 10 de marzo, Piñera aparece en el puesto Nº 437 del listado de los más ricos del mundo –en total, 1.011 multimillonarios en dólares–, con una fortuna de 2.200 millones. En el informe del año anterior, difundido el 11 de marzo de 2009, pareció con 1.000 millones y el lugar Nº 701 entre las 793 personas más ricas del planeta.


Una estimación de Forbes del 18 de enero, hecha al día siguiente de la elección en Chile, calculó que por esos días la fortuna de Piñera aumentó a 1.500 millones de dólares. El incremento fue atribuido al alto precio alcanzado en la bolsa por sus acciones en LAN y otras empresas financieras intermediarias, como Axxion. Cuarenta reporteros de esa publicación tomaron una suerte de fotografía instantánea a los ricos de todo el mundo el 12 de febrero, tan como vienen haciéndolo por un cuarto de siglo. Con los datos recogidos ese día en todo el planeta confeccionaron su 24º ranking anual que dieron a conocer el 10 de marzo, un día antes que Piñera se terciara la banda presidencial.


Otros ricos chilenos


En el ámbito chileno, los hermanos Eliodoro, Bernardo y Patricia Matte aumentaron sus haberes a 8,1 mil millones de dólares, quedando en el sitial 84 del ranking mundial. El año pasado, el grupo Matte apareció en Forbes con 6 mil millones de dólares y un sitial más bajo, el Nº 81.


El grupo Luksic, personificado por Forbes en la viuda Iris Fontbona, figura con 11.000 millones de dólares y el puesto Nº 52 del ranking mundial. El año pasado figuró con 6 mil millones de dólares y el puesto Nº 76 del mundo. La mayor riqueza acumulada por la familia Luksic deriva principalmente de la gran minería del cobre, explotada también por capitales foráneos bajo las reglas que impuso la Concertación que gobernó 20 años, liberados del pago de regalías e incluso evadiendo el impuesto a la renta que paga cualquier otra empresa chilena.


Piñera, Matte y Luksic tienen tanto dinero como la estimación del costo total de la reconstrucción de Chile, que los expertos señalan entre 20 y 30 mil millones de dólares.


Riqueza obscena


“Para crear nuestra vigésimo cuarta graduación de la gente más rica del mundo, más de 40 reporteros en 13 países pasaron gran parte del año valorando los activos de 1.011 multimillonarios, sus caídas bursátiles y los estados de situación de plutócratas difuntos y numeroso otros sospechosos que cruzaron nuestro radar de la lista de los ricos”, indicó Forbes. Los reporteros investigaron información pública sobre participaciones en compañías y negocios privados llevados a cabo en el período, propiedades inmobiliarias, pinturas, gemas, yates y aviones, más acumulaciones en efectivo, señaló la revista.


“Nuestras estimaciones son una foto de la riqueza tomada el 12 de febrero”, explicó Forbes, añadiendo que algunos de los personajes de su lista “serán perceptiblemente más ricos o más pobres dentro de semanas--incluso días—después de la publicación.


Piñera vendió gran parte de sus acciones en LAN en las últimas semanas y apenas ayer, en vísperas de su asunción, renunció al cargo de director del club de fútbol Colo Colo. Pero todavía no está claro en qué tipo de fideicomiso conservará esa masa de dinero, equivalente a un 10% de lo que costaría la reconstrucción de los daños provocados por el terremoto-maremoto del 27F.


La novedad de este listado es el increíble ascenso del mexicano Carlos Slim Helú, que se hizo rico cuando el presidente Carlos Salinas de Gortari le vendió Teléfonos de México. En 12 meses, su fortuna creció de 18,5 a la obscenidad de 53,5 mil millones de dólares, en parte por la revalorización de America Movil, donde tiene invertidos 23 mil millones que crecieron 35% en un año.


El dueño de Microsoft William Gates, ahora con 53 mil millones, fue rankeado como el segundo más rico del mundo, pero creció en 13 mil millones desde hace un año por la revalorización en 50% de Microsoft.


Fuentes:
–http://www.forbes.com/lists/2010/10/billionaires-2010_Sebastian-Pinera_YLRC.html
–http://www.forbes.com/lists/2010/10/billionaires-2010_Eliodoro-Bernardo-Patricia-Matte_AQUG.html
–http://www.forbes.com/lists/2010/10/billionaires-2010_Iris-Fontbona-family_EK9Y.html


Foto: Chile - Sebastián Piñera, presidente de la República. / Autor. Presidencia Chile

Una piñata que no es solo griega

Una piñata que no es solo griega Jorge Altamira (argenpress)

Por fin la prensa financiera internacional dejó de jugar con la rúbrica previsible de “la tragedia griega” y decidió llamar a las cosas por su nombre. La nueva etiqueta (“piñata griega”) la estampó el individuo menos pensado, precisamente porque conoce mucho de arrebatos y rapiñas: fue director consejero del fondo especulativo Long Term Capital Management, cuyos manejos casi derribaron al sistema financiero norteamericano en 1998 (Financial Times, 11.2.10). De manera similar, las finanzas griegas están siendo sometidas a un ataque especulativo furioso, que deberá desembocar en una cesación de pagos abierta o disimulada.


Es que lo fundamental de la crisis griega no consiste en sus déficits fiscales sino en la situación de bancarrota de sus acreedores –la banca internacional, que afecta en especial a la de Alemania, Francia y la propia Grecia. Ocurre algo parecido al derrumbe de la banca norteamericana que se expuso a los créditos hipotecarios, sólo que ahora las hipotecas están formadas por la deudas pública de los estados de la Unión Europea, que suman unos dos billones y medio de euros –o sea casi cuatro billones de dólares.


El desequilibrio de las cuentas griegas consiste, por sobre todo, en una creciente acumulación de facturas impagas a los proveedores y contratistas nacionales –algo que en Argentina es también un deporte nacional; el área afectada que los diarios señalan con mayor frecuencia, es el de la salud, que depende fuerte de servicios privatizados y de los pulpos farmacéuticos. Pero esta es un versión interesada, pues aún mayores son los gastos para represión y militares, toda vez que Grecia ha sido puesta al frente en la llamada ‘guerra global contra el terror’ y es también una base de operaciones hacia el Medio Oriente. El déficit de 40 mil millones de dólares (un 13% del PBI) significa que esos gastos duplican los ingresos fiscales corrientes. Como se puede ver, no hay ninguna posibilidad de que Grecia salga del atolladero mediante un ajuste fiscal, pues su magnitud hundiría a Grecia en una recesión sin precedentes.


De cualquier modo, el déficit fiscal no es tampoco lo más grave, pues más abultadas aún son las llamadas ‘necesidades de financiamiento’, unos 70 mil millones de dólares (20% del PBI) que corresponden a los vencimientos de capital de la deuda pública, de 400 mil millones de dólares, que se concentran en 2010. La cuenta de intereses, de 5.5 mil millones de dólares, equivale al 15% de los ingresos del fisco. Antes de abril próximo Grecia deberá cancelar 25 mil millones de dólares en concepto de amortización del capital de la deuda. Esto quiere decir que el Estado griego se ha endeudado con la banca internacional a plazos muy cortos. Este es el núcleo duro de la crisis, que transforma a la crisis fiscal en una crisis bancaria internacional. La mayor parte de esta deuda se encuentra en poder de la banca de Francia y de Alemania, que además tiene fuerte participación e incluso el control de los principales bancos de Grecia. Así como la crisis de las hipotecas cruzó el Atlántico debido a la compra de bonos garantizados por esas hipotecas por parte de bancos europeos (Société Genérale, Deutsche Bank, etc), ahora, dice The Economist, “los diez mayores bancos de Estados Unidos tienen una exposición total en deuda de Irlanda, Portugal, España y Grecia de 176.000 millones de dólares”. Más importante, incluso, como veremos enseguida, es que una porción significativa de ella se encuentra en el Tesoro del Banco Central Europea, que tomó esa deuda como garantía de los prestamos que otorgó a la banca que opera en ese continente.


Crisis fiscal del Estado y la crisis bancaria


Cuando la prensa habla del “rescate de Grecia”, está distorsionando los hechos, pues la quiebra de Grecia apenas disimula la de sus bancos acreedores. Ocurre que estos bancos no reúnen las condiciones para reestructurar los plazos de la deuda griega y disipar la amenaza inmediata sobre el euro y la Unión Europea, debido a que han financiado a Grecia con su propio endeudamiento a corto plazo en los mercados internacionales (¡lo que quieren hacer precisamente los K con el canje y el Fondo del Bicentenario!) y fundamentalmente ante el Banco Central Europeo, convertido en una suerte de especulador de última instancia, a igual título que los restantes Banco Centrales. El BCE tenía abierta, hasta diciembre pasado una ventanilla de créditos para los bancos, a cambio de bonos de los Estados (incluso de baja calificación crediticia), a una tasa de interés de ganga (alrededor del uno por ciento). En lugar de utilizar esta facilidad para reanudar el flujo del crédito a la producción, la banca internacional lo utilizó para especular en las Bolsas, con la deuda pública y con operaciones de corto plazo en los llamados mercados emergentes. De la ganga financiera se ha pasado a la crisis como consecuencia de la decisión del BCE de terminar con la subasta de créditos a los bancos y con el cese de la aceptación de títulos del Estado de baja calificación. Como ocurriera con el derrumbe financiero de 2007-8, la crisis fue desencadenada por la tentativa de poner un control sobre la especulación financiera que había sido alentada por esos mismos bancos centrales. Esta ganga financiera, con el pretexto de evitar la quiebra bancaria. En resumen, la situación fiscal ha entrado en crisis como consecuencia de la continua crisis bancaria o financiera, y no al revés.


La caracterización de la crisis queda más clara cuando se observa que el sistema financiero (bancos, fondos, compañías de seguro) tiene un ‘apalancamiento’ (proporción entre capital y fondos propios, por un lado, respecto a inversiones y créditos, por el otro) de 1 a 30 y hasta 60. Esto significa que los bancos compraron bonos con un múltiplo enorme de dinero ajeno, o sea sin respaldo. Se repite aquí el mecanismo que detonó la bancarrota de hace un año con los créditos hipotecarios y obligaciones de corporaciones, pero en esta oportunidad con un papel sin precedentes del Estado. El Estado reemplaza ahora a los deudores hipotecarios y corporativos de hace un año, pero reemplaza también a los proveedores de fondos de los bancos, mediante la emisión monetaria de sus bancos centrales. Dos puntas tiene el camino y en ambas aparece el Estado para que los bancos ejerzan una función de mediación parasitaria. En síntesis, la deuda de países como Grecia, España, Portugal o Irlanda (¡pero especialmente de Estados Unidos, Alemania o Gran Bretaña!) se encuentra en poder de los bancos centrales de ese conjunto de estados: la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y los Bancos de Inglaterra, de Japón…y de China!. Este es el resultado que han obtenido los que cantan las loas al remedio de la intervención estatal. Como quiera que ninguna de las deudas del pasado ha sido cancelada (hipotecarias, corporativas, créditos al consumo, etc.), el ‘plus’ de la deuda fiscal ha creado una situación financiera mundial varias veces más explosiva.


O sea que el nivel de ‘apalancamiento’ (¡desendeudamiento!) no cambió, a pesar de que ese era el objetivo declarado de los gobiernos para salir de la crisis. Pero si antes los bancos recaudaban fondos mediante la emisión secundaria y sucesiva de bonos, que se encontraban ‘respaldados’ por créditos originados en el comercio o la industria, ahora los fondos fueron provistos por los subsidios fiscales y, principalmente, mediante la emisión de moneda y garantías de los bancos centrales.


¡Para ‘apalancar’ a la nueva especulación financiera, los bancos centrales mismos tuvieron que ‘apalancarse’ – o sea ¡crear moneda de la nada! La Reserva Federal creó de la nada un pasivo de dos billones y medio de dólares, que prestó a los bancos. La situación es similar en casi todos los países de Europa, por eso es irrelevante que se pretenda ningunear la importancia de Grecia con el argumento de que representa solamente el 2.8% de la economía del euro. En todos los miembros de la eurozona y fuera de ella, el déficit fiscal ha crecido en forma exponencial, aún más que en Grecia, pues por ejemplo España entró a la crisis, en 2007, con superávit del 3% y cerró 2009 con un déficit del 9% del PBI; está previsto que su deuda pública arribe al 70% del PBI, en 2010, o sea que se acercaría al billón de dólares. Pero tampoco aquí la cuestión fiscal es la crucial (ingresos versus gastos). En el caso de España, los incumplimientos en el cobro de la cartera de créditos inmobiliarios se han triplicado, por un monto equivalente al 9% del PBI, o sea que los bancos no están en condiciones de seguir refinanciando la deuda pública del Reino de Juan Carlos, el cual también tiene vencimientos abultados a corto plazo. Los diletantes recuerdan que la vieja monarquía española cayó, en 1931, luego de una elección municipal, pero el elemento decisivo fue el golpe mortal que le propinó a la dictadura de Primo de Rivera y Alfonso XII la bancarrota del ‘30. Una situación más grave aún atraviesa otro Reino, el Unido de Gran Bretaña, cuyo déficit fiscal, del 15.1% del PBI, y sus necesidades de financiamiento, de cerca del 25% de ese mismo PBI, solamente parecen aliviadas por la circunstancia de que Inglaterra puede emitir libras y permitir, hasta cierto punto, su desvalorización. Pero lo que los ingleses no podrán lograr de ningún modo es compatibilizar la emisión de libras y la devaluación con la conservación de la relevancia financiera de la City de Londres, cuyas transacciones representan el 25% del total de su PBI.


Repitamos: la causa subyacente de la crisis no fue, en absoluto, la revelación de que las cuentas públicas griegas estaban dibujadas (contabilidad creativa) y que el déficit fiscal era mayor al anunciado. Los servicios de inteligencia de los Estados y de los bancos no pueden ser engañados sobre este punto. Cuando una empresa semi-estatal de Dubai declaró, hace poco, el default parcial de su deuda, también soberana, había quedado en claro que la causa no era la falta de recursos públicos (Dubai es un emirato petrolero), sino una incapacidad de los bancos para reestructurarla. Lo caracterizamos como ‘un síntoma, no un caso aislado’. Dejó al desnudo la prosecución y profundización de la crisis financiera que estalló en julio de 2007 con el colapso de Bear & Sterns, y que explotó, en septiembre de 2008 con la quiebra de la banca de inversión Lehmann Brothers y el rescate del pulpo de los seguros AIG.


Los bancos centrales inyectaron sumas varias veces billonarias (millones de millones), por diversas vías, para evitar la quiebra generalizada de los bancos. Con este rescate se pretendió también una nacionalización integral (‘provisoria’) del sistema financiero. Así se financió la absorción de Bear Stearns, Merril Lynch, Wachovia, etc., por otros bancos, y la sobrevivencia del Citi o de Goldman Sachs y Bank of America. Las principales medidas que se utilizaron fueron las compras de los activos devaluados e invendibles de los bancos a precios de libros o a un precio artificial basado en ‘modelos matemáticos’; la compra masiva de títulos públicos y de hipotecas o de títulos garantizados por hipotecas de propiedades desvalorizadas; el otorgamiento de garantías a los bancos; la reducción a casi cero de las tasas de interés de los préstamos de los bancos centrales a los bancos privados – y hasta operaciones declaradamente fraudulentas como el resarcimiento integral de los créditos de los bancos como el Deutsche y Goldman Sachs afectados por la quiebra oficial de la aseguradora AIG.


La nacionalización frustrada y sus consecuencias


Esta emisión gigantesca de dinero dio lugar a un fenómeno conocido como ‘carry trade’, que tiene lugar cuando los bancos obtienen dinero a tasas bajas en determinada plazas financieras para prestar o invertir a tasas o rendimientos muy superiores en otras. El ‘carry trade’ es siempre una operación de corto plazo, para prevenir cualquier reversión de la situación. Se estima que solamente el ‘carry trade’ en circulación, originado en los dólares que la Reserva Federal prestó a tasa casi cero a los bancos de Wall Street y el originado en yenes japoneses a tasas similares es, actualmente, de cuatro billones de dólares. Si este dinero se retirara de, por ejemplo, Brasil, otros países de Latinoamérica, o del sudeste asiático o India, simplemente podría provocar un cataclismo. Esos países, por ironía, son reputados sólidos precisamente ¡por haber sido receptores de un dinero tan volátil!


Esta reversión ya está ocurriendo. Pero el ‘carry trade’ no se limita a operaciones entre monedas diferentes: la financiación a tasa casi cero de los bancos europeos, por parte del BCE, para especular con deuda pública es una manifestación de ese mismo proceso. O sea que las sumas involucradas en estos negocios especulativos, en medio de una formidable crisis industrial, son sencillamente enormes. Es claro ahora el desenlace que tuvo, a fines de 2008, el debate sobre la ‘nacionalización temporaria’ de los bancos, como pregonaban algunos economistas en boga; la alternativa a esa nacionalización ha sido la financiación de un nuevo ciclo de especulación, dentro de la crisis, y la reanudación de las bancarrotas, pero ahora comprometiendo la solvencia de los Estados que deberían oficiar como rescatistas de última instancia del capitalismo. La nacionalización generalizada temporaria había sido presentada como un medio para recomponer el crédito, con métodos dirigistas, hacia inversiones promovidas por el propio Estado. Las nacionalizaciones, sin embargo se hubieran debido generalizar entre los países para evitar un dislocamiento financiero internacional y para coordinar la reactivación. Lo que en abstracto hubiera sido una salida capitalista a la crisis, en concreto habría debido vencer la resistencia de los capitales individuales y de los intereses contrapuestos de los diferentes Estados imperialistas. El plan de rescate que salió en definitiva fue impuesto directamente por Wall Street para su propio salvataje contra las propuestas nacionalizadoras de los economistas académicos.


Los derivados financieros


La crisis europea, más que griega, también ha vuelto a poner en circulación un proceso que caracterizó al desenlace de la crisis a partir de septiembre de 2008. Nos referimos a una operación especulativa de grandes proporciones, que apuesta a la cesación de pagos de los países en crisis, en primer lugar la propia Grecia.


Han explotado los contratos de seguros contra un default (CDS en la jerga financiera). Ocurre que estos contratos no los compran, ni sólo ni principalmente, aquellos que quieren proteger sus inversiones colocadas en bonos o títulos de los países cuestionados, sino que lo hacen los especuladores en general para obtener un beneficio (cobrar el seguro) de la caída del Estado en cuestión. Fue lo que ocurrió con Lehmann Brothers y AIG, y antes con otros bancos: una onda de capitalistas muy bien forrados que apuestan a la quiebra del capitalismo, para resarcirse ellos de la quiebra capitalista (a esto se refiere la ‘piñata’). El encarecimiento de este seguro como consecuencia de la especulación, tiene como resultado una caída del valor de la deuda pública que se asegura, y esta caída de la cotización de la deuda pública encarece su refinanciación y la imposibilita, y apresura su derrumbe. Los especuladores a la baja de la deuda descuentan que la incapacidad de los aseguradores para pagar los seguros será cubierta por el estado, como ocurrió cuando quebró la norteamericana AIG. Pero son numerosos los casos en los que los especuladores solamente pudieron cobrar un 20% del seguro -¡y aun así ganaron plata! Es que los especuladores operan con dinero al margen – ponen un monto mínimo para adquirir los bonos contra default.


Los bancos que han vendido estos contratos de seguros de la deuda griega son fundamentalmente los bancos griegos, que sin embargo no tendrían ninguna posibilidad de pagar esos seguros en caso de default. Se trata obviamente de que apuestan en sentido inverso: de que el default no se produzca por la intervención de la Unión Europea, en cuyo caso esos bancos podrían quedarse con las jugosísimas primas que cobran por esos seguros. Pero en la medida en que el ‘riesgo soberano’ se expande a todos los países, también crece, por parte de los bancos, la demanda de seguros contra default y las primas que hay que pagar por ellos. “La demanda está sobrepasando la oferta”, advierte el Financial Times (11.2), que también añade: “Un incremento en el costo del seguro de la deuda de Estados Unidos o el Reino Unido produciría sacudidas que obligarían a los bancos a poner coto a estas operaciones”. Pero, en este caso, se cerrarían los mercados financieros y la financiación de la deuda pública, y quedaría replanteado el tema de la nacionalización.


La especulación capitalista contra el capitalismo pone de manifiesto la tendencia fundamental de toda crisis capitalista a la imposibilidad de una salida sin una quiebra más o menos masiva de capitalistas, con la consiguiente destrucción de riqueza social y fuerzas productivas, y el aumento del desempleo y de la pauperización. La tendencia objetiva al derrumbe se manifiesta como una competencia entre capitales, y toma el vigor de una ley de hierro. Contra ella chocan los rescates estatales y el mito del poder juratorio del intervencionismo. El keynesianismo no tiene recetas para esta ocasión: solamente ‘funciona’ en fases expansivas, no en fases contractivas, ya que el capitalismo en descomposición no garantiza el pleno uso de recursos y el pleno empleo ni siquiera en la fase ascendente de los ciclos. Fue inútil frente a la crisis del 30, pero sirvió como un arma de contención del proletariado insurgente luego de la última guerra mundial,


A este nivel de la crisis resuena como un latigazo la advertencia de Lenin: las disputas capitalistas se resuelven por medio de la fuerza, no como creen algunos por el mecanismo del mercado –que no es otra cosa que la pantalla que oculta una lucha anárquica que se desarrolla a espaldas de los pizarrones electrónicos de los Mercados de Valores. Por primera vez, en este cuadro de ataque especulativo contra España, Grecia e incluso Gran Bretaña, han aparecido las operaciones que apuestan a la desvalorización del propio euro, con la expectativa de que las operaciones de rescate ni siquiera salgan de las carpetas. En esta timba financiera mundial, se produce el sugestivo caso de que la prensa inglesa está apoyando el no pago de la deuda por parte de Islandia, que solamente puede interpretarse como una operación para desvalorizar la libra esterlina y beneficiar a los que han apostado en esa dirección con contratos de ventas futuras de libras.


En el desarrollo de la crisis griega ocurrió un incidente altamente ilustrativo del impasse general desatado por la crisis. El banco de inversión Goldman Sachs armó un paquete de compra de la deuda pública de Grecia por parte de China (que podía llegar a los 25 mil millones de dólares). Grecia fue presionada, sin embargo, a rechazar esta ‘ayuda’, porque China reclamaba, a cambio, la posibilidad de convertirse en accionista de referencia de un banco griego y de partes de la industria naviera. La burguesía griega se inclinó a defender sus propios ‘intereses nacionales’ aún a riesgo de provocar una hecatombe fiscal, financiera y social. El rechazo a la oferta de China se suma al antecedente no tan lejano de la prohibición para que China pudiera comprar una petrolera en Estados Unidos y otras inversiones de relevancia industrial en Estados Unidos; recientemente, España vetó la posibilidad de que un fondo soberano de China adquiriera YPF a Repsol. Se trata de manifestaciones altamente ilustrativas de las contradicciones internacionales y del impasse en que se encuentra la crisis mundial. En primer lugar, sirve para demostrar que no es suficiente tener reservas internacionales para tener capital, pues las primeras no pasan de un capital-dinero que se limita a cobrar intereses. China podrá tener dos billones y medio de reservas en divisas, pero no por ello tiene capital, pues para ello esas reservas deben ser capaces de apropiarse de fuerza de trabajo y crear plusvalía, no solamente cobrar un interés. En segundo lugar, queda claro que la capacidad cancelatoria de los dólares tiene límites severos; sirve para adquirir mercancías norteamericanas, o sea mercancías que compiten con las de China, pero no para adquirir capitales, o incluso realizar inversiones de capital, que tendrían que competir en el saturado mercado norteamericano. No ocurre, en cambio, lo mismo, con los capitales occidentales en China, donde no cesan de ingresar a capitales chinos, adquirirlos o iniciar inversiones. Esta limitación al poder cancelatorio del dólar, cuando el mercado mundial se encuentra sobre saturado de reservas en dólares, equivale a una declaración de default parcial por parte de Estados Unidos, y pone de manifiesto la tendencia a la desvalorización del dólar. China solamente puede realizar inversiones industriales en naciones periféricas o como socio minoritario, sin poder de decisión; de nuevo, solamente como cobrador de intereses o de dividendos. En Estados Unidos, las inversiones chinas en sectores privados no pasarían de los nueve mil millones de dólares – siempre participaciones minoritarias de capital. La condición del dólar como supuesto dinero universal está cuestionada, toda vez que hay un veto total para la adquisición de capitales contra el país que tiene las mayores reservas en dólares del planeta.


Un episodio


En definitiva, a fuerza de rumiar en torno a la crisis europea, se corre el riesgo de perder la visión del cuadro en su conjunto. La prensa internacional da la impresión de haber olvidado que la ronda actual de caída de las Bolsas y de las deudas públicas que han puesto en crisis al euro y a la Unión Europea, comenzó el año pasado desde bastante lejos de Europa, cuando China puso límites al monto de créditos de su sistema bancario para frenar la especulación bursátil e inmobiliaria desatada por sus medidas de rescate financiero y fiscal. Hace 48 horas, el Banco Central de China reforzó estas medidas.


También en China las operaciones oficiales de rescate iniciaron una nueva onda especulativa, o sea que no resolvieron ninguna de las cuestiones estructurales de la crisis. Además de reiniciar una nueva onda fuerte de especulación en la Bolsa y en el mercado inmobiliario, el dinero del rescate fue destinado a acrecentar una capacidad productiva industrial que ya es excedente en el mercado mundial. El abaratamiento de la inversión por parte del dinero del Estado ha acentuado la tendencia a la sobreproducción, y a la caída de los precios y de la ganancia, y por consecuencia a la desvalorización de los capitales en cuestión. Como el Estado chino es un vendedor neto de suelo urbano (algo que no ocurre fuera de los países en restauración capitalista o en naciones atrasadas con elevada propiedad fiscal), la especulación inmobiliaria ha servido también para apresurar la concentración de la propiedad y la carestía urbana.


Esta ‘burbuja’ financiera e industrial es la contrapartida de las enormes reservas en dólares que ha acumulado China. No solamente ingresa capital del exterior sino que China ha debido emitir una enorme deuda interna con los bancos para absorber el dinero local creado por la entrada de dólares. No hay evidencia más clara de atascamiento en la circulación del capital que la acumulación desorbitada de reservas extranjeras. China se encuentra más cerca del epicentro de la crisis actual que Grecia. No es casual que tendencia a la baja en las Bolsas, en 2010, haya comenzado con el anuncio de las medidas de restricción del crédito por parte de China. Cuando se observa el desarrollo que ha tenido la crisis mundial a partir de los rescates implementados por los Estados capitalistas y, en especial, sus bancos centrales, resulta más claro que nunca que el Estado no reúne ni puede reunir las condiciones financieras para salvar al capitalismo, pues el capital es la base del Estado, no éste el fundamento del capital.


El estado es el bastión del capital como órgano de dominación y represión. Con esta capacidad, no en virtud de una capacidad financiera, puede imponer a las clases explotadas todos los sacrificios necesarios para restablecer la acumulación capitalista y todos los reordenamientos sociales y políticos necesarios para ellos. El supuesto remedio representado por la llamada intervención del estado es una fantasía de centroizquierdistas a la caza de recetas que preserven el capital. De la bancarrota actual no se puede salir con el aumento de la demanda agregada, pues ella entrañaría más gasto y déficit fiscales. De manera inversa, el corte a los gastos sociales y a los salarios acentuará la recesión y la crisis fiscal. Al final del camino el resultado es el mismo: el capital necesita destrucción de recursos y mayor vulnerabilidad de la fuerza de trabajo para salir de la crisis mediante una nueva concentración de capitales a nivel internacional.


Una palmada en la espalda


Lo que se acaba de decir se ve claramente en el manejo de la crisis de Grecia y de España por parte de la Unión Europea. A pesar de que están advertidos del incremento de la tendencia al default de ambos países y de los enormes vencimientos que tiene Grecia en abril próximo, los gobiernos de la UE han decidido limitarse a dar una declaración de respaldo. La razón es meridiana: antes de anunciar un rescate quieren que los gobiernos respectivos impongan los planes de ajustes a sus explotados, en particular el aumento de la edad de retiro y las privatizaciones (También están ejerciendo una presión para que Grecia, España y Portugal vendan sus reservas de oro). Estas exigencias tienen que ver con un planteo más general, que se manifiesta en la coincidencia que existe en las cúpulas de los Estados y en los capitalistas de que la quiebra de los sistemas de salud y de jubilación es sólo una cuestión de tiempo, ¡no tienen salida ni siquiera privatizándolos, pues la crisis financiera ha llevado a la quiebra, en primer lugar, a los fondos de jubilación privada! La pelea por la reforma de la salud en Estados Unidos demuestra que lo mismo vale para la protección sanitaria. La Unión Europea está tanteando la vía de la confrontación, con la expectativa de imponer sus planes contra las masas en los marcos democráticos. Fue lo que intentó el gobierno de De la Rua a principios de 2001, bajo el ministerio de López Murphy. Es lo que ha hecho la UE en los países bálticos, Ucrania y Hungría, donde ha impuesto planes draconianos – la producción industrial de Letonia ha caído un 38% en el último trimestre. Si el ajuste no tiene la profundidad que le reclaman los estados capitalistas, Grecia irá a la cesación de pagos, para reestructurar su deuda en nuevas condiciones. Los gobiernos de Francia y Alemania no irán al rescate de Grecia sino de sus propios bancos, que cuentan con la garantía de sus respectivos bancos centrales. Lo cierto es que Grecia no puede evitar la cesación de pagos; la única duda es la forma que tendrá el default, por ejemplo si se hará dentro o fuera de los marcos de la Unión Europea. Alemania y Francia deben cuidar su corral, antes de pensar en socorros. Previmos al comienzo de la crisis, en julio de 2007, que su primera victima sería la UE. Añadamos simplemente que, dada la presencia de la banca griega en los Balcanes, los países de la ex Yugoslavia habrán de saborear primero el tornado de la crisis, si es que alguna vez verán los frutos de la integración.


Estados Unidos empantanado


Incuestionablemente, el corazón de la crisis continúa estando en los Estados Unidos, donde el crédito está parado, el valor de la propiedad inmobiliaria sigue cayendo y los desalojos, aumentando. La mentada reactivación industrial se basa en una recomposición limitada de inventarios –no en un viraje de la inversión o el consumo. El Wall Street Journal habla incluso de una desarticulación de la cadena industrial como resultado de la desaparición de tercerizadas, subcontratistas o redes de ventas, que el columnista de Clarín, Jorge Castro, disimula con referencias a cambios en los patrones tecnológicos. La situación de las dos enormes agencias de crédito hipotecario (Fanie Mae y Freddie Mac) es de completa bancarrota: pérdidas de 200 mil millones de dólares y activos inflados por cuatro billones de dólares!. De este modo, el presupuesto federal, con un déficit previsto 1.8 billones de dólares, es lo más parecido a un dibujo, porque no incluye a estas agencias hipotecarias. A esto hay que sumar la bancarrota de ocho estados, incluida California, que la prensa internacional ha asimilado a los estados europeos que encabezan el ranking de la crisis. La desocupación oficial en las grandes ciudades de California es del 27% de la población activa. “Yes, we can”.


El viraje a la baja en la Bolsa de Nueva York, que comenzó con las restricciones de crédito en China, se volvió a convulsionar con los avatares griegos, lo cual demuestra la correa de transmisión que liga al sistema bancario y las deudas públicas a través del financiamiento espurio de los bancos centrales.


El desarme de las operaciones de ‘carry trade’, con el consiguiente reflujo del dinero hacia el dólar y el yen, ha desatado una corriente de devaluaciones monetarias, en la que el euro ha sido especialmente afectado. Pero en la fila también se encuentra Brasil; una devaluación significativa del real brasileño obligaría a los K pedir el Fondo del Bicentenario al FMI. La devaluación del euro ya ha precipitado una corriente especulativa que apuesta a la baja; si esta tendencia se confirmara se asistiría a una revalorización del dólar y del yuan chino, que reforzaría las presiones a una guerra comercial, pero, por sobre todo, se vería una desvalorización de las carteras bancarias de Europa y la posibilidad de una huída del euro y de una crisis monetaria internacional – el punto más alto de cualquier crisis.


Muchos interpretan que la evolución negativa del euro y la irrelevancia internacional del yen como moneda de reserva demuestran la fuerza inquebrantable del dólar y de los Estados Unidos, refugio último del capital mundial. Se trata, sin embargo, de una interpretación simplista: lo último que necesita Estados Unidos es que la demanda mundial de dólares caiga, que retornen los dólares en circulación en el exterior y que este reflujo de capitales provoque una nueva onda especulativa interna. En realidad, un derrumbe de las monedas rivales del dólar sería una premisa para el derrumbe del dólar, afectado por la enorme emisión provocada por las operaciones de rescate. Esto es lo que explica la demanda de oro con fines de acumulación monetaria – incluso después de una venta de una porción de reservas de oro por parte del FMI. .


Una parada intermedia, todavía


Como puede apreciarse, la bancarrota capitalista se encuentra en pleno desarrollo. Como corresponde a la naturaleza del capitalismo, su curva es zigzagueante y se entrelaza con crisis políticas y luchas sociales cada vez más agresivas. Todas las clases sociales sufrirán las consecuencias de este desarrollo y se verán obligadas a adaptar sus conductas a las nuevas circunstancias. No es casual que en Italia haya numerosas ocupaciones de fábrica y que se produzcan grandes huelga generales, como ha ocurrido en Turquía y comienza a ocurrir en Grecia o que, en Estados Unidos, haya surgido “el partido del té”, una ‘reunión social’ de tendencias fascistas, mientras las crisis políticas avanzan país por país.


El punto más importante es, sin embargo, la desintegración de su tendencia histórica de fondo, que es el desarrollo del capital ficticio. El capital ficticio no es el capital mismo sino su representación o forma derivada de él, bajo la forma de acciones, títulos de deuda pública y privada. En las últimas décadas, este desarrollo se completó con segundas y terceras formas de derivados, que permiten intercambiar entre si todas las formas de ese capital ficticio. El capital ficticio permite que el capital se pueda transar con mayor facilidad, y que con ello aumente la rapidez de su circulación, que es uno de los factores fundamentales del aumento de sus beneficios. Obviamente, la forma desarrollada del capital ficticio es la forma última del capital, cuando éste ha perdido su forma concreta y su forma de propiedad individualizada, y cuando el capitalista se ha transformado en un parásito absoluto, que prospera por medio de la transacción de papeles. Este capital ficticio, sin embargo, creó la ilusión de que el capital se había despojado de todas las trabas para su desarrollo, pues podía recrearse a si mismo y crear los mercados para esa reproducción, incluso que se independizaba de la creación de plusvalía, única vía en el capitalismo de creación de valor. La manifestación más contradictoria de este capital ficticio fue el desarrollo del crédito hipotecario y al consumo para compensar la tendencia a la caída de los ingresos personales de los usuarios. La expresión más abstracta de este desarrollo es la circulación de un dinero que no tiene valor propio, y que da toda la impresión de que es una creación ‘científica’, o sea caprichosa, de las autoridades de los bancos centrales. El mercado de ‘derivados’, la burbuja financiera de las últimas dos décadas, ha sido la manifestación de la dominación del capital ficticio.


Para algunos, la crisis actual no marca el ‘pinchazo’ del capital ficticio y, por lo tanto, una depresión histórica de la reproducción capitalista, sino, al revés, la crisis despejará el terreno para una expansión mayor aún del capital en su forma más abstracta. Si se considera el antecedente de la crisis del 30, esta expectativa es ilusoria, pues el capital recuperó la tendencia a su forma más abstracta de constitución social, solamente al cabo de 60 años, luego de una guerra mundial sin precedentes y revoluciones sociales colosales, y finalmente como consecuencia de una reversión extraordinaria de las conquistas sociales y estatales ganadas por la clase obrera mundial.


Ahora, como lo hace notar una columnista del Financial Times, ese mercado está totalmente paralizado: los bancos no consiguen dinero a cambio de la colocación de los títulos de deuda que tienen en su poder. Los bancos centrales están cumpliendo esta función, con las consecuencias descriptas en este artículo. Asimismo, el oro, relegado a la condición de otra materia prima industrial más, levanta cabeza, como unidad de medida y reserva de valor. Medido en onzas de oro, el valor del capital que se cotiza en las Bolsas es mucho menor de lo que parece en dólares. Los llamados activos tóxicos no encuentran valor de mercado, y el valor que se pretende atribuirles, según modelos matemáticos, no es aceptado por casi nadie. En una palabra, el capital creyó que había superado a la ley del valor y que la economía podía funcionar en base a precios sin relación con el tiempo de trabajo social necesario para la producción de las mercancías correspondientes y sin relación con la capacidad de consumo final de las personas, y que podía crear su propio dinero subjetivo sin necesidad de materializarlo, objetivamente, en un producto social particular.


La crisis consiste en el estallido de estas contradicciones. Como lo explicó Marx: “…el crédito acelera la violenta erupción de esta contradicción –la crisis– y por este medio los elementos de desintegración del viejo modo de producción. Las dos características inmanentes en el sistema de crédito son, por un lado desarrollar el incentivo de la producción capitalista, el enriquecimiento a través de la explotación del trabajo de otros, hacia la forma más pura y colosal de apuesta y estafa, y reducir cada vez más el número de los pocos que explotan la riqueza social; por el otro lado, constituir las formas de transición hacia un nuevo modo de producción”.


En este cuadro histórico concreto, las etapas decisivas de la crisis aun están por delante. De un lado, como lo demuestran las políticas que se han impuesto o buscan imponerse en Grecia, España, Ucrania, Islandia, Irlanda, el Báltico y Portugal, el capital tendrá que enfrentar la resistencia de los trabajadores que habían asumido importantes conquistas sociales como derechos adquiridos. Se encuentra en desarrollo una colosal confrontación social. Pero más allá de este aspecto ineludible, el capital está forzado a buscar una salida en la colonización de los mercados que recientemente fueron recuperados para la circulación capitalista mundial. Hasta ahora, China y Rusia (pero especialmente China) fueron factores propulsores poderosos para el capital y la clave de la bóveda del gigantesco desarrollo de capital ficticio de las últimas décadas. Pero, al mismo tiempo, han intervenido como competidores en el mercado mundial y han acelerado la tendencia a la sobreproducción. De factores de reversión de la caída de la tasa de beneficio mundial, se han transformado en impulsores de una nueva curva descendente. La disputa entre Estados Unidos y China para que ésta abra más su mercado para los capitales internacionales y para que revalorice su moneda, el yuan, son el toque de clarín para proceder a una colonización integral, que ponga a disposición del capital los mil millones de trabajadores que aún se encuentran confinados en la pequeña producción agraria o en las empresas del Estado. Pero ni Rusia ni China son los estados previos a sus respectivas revoluciones. En el caso de China, por ejemplo, es la primera vez en quinientos años que enfrenta una crisis mundial con un estado unificado. El imperialismo no puede avanzar, como a principios del siglo pasado o en los años 30, por medio de la creación de regiones libres; más aún, China podría integrar con Corea y Japón un área económica rival de los Estados Unidos. China es una sociedad capitalista sui géneris, en transición, es mucho más que simplista reducir su caracterización a una categoría ultra general. Un razonamiento diferente, pero metodológicamente similar, se puede aplicar a Rusia, que tiene una de las reservas tecnológicas más importantes. La dialéctica de la desintegración de la forma última del capital incluye una nueva confrontación política internacional, con claros alcances revolucionarios, pues pondrá a prueba si la restauración capitalista en los ex estados llamados socialistas ha sido una salida de largo plazo para el capital, o el punto de partida de nuevas revoluciones sociales. Asimismo, Estados Unidos entra a esta gran crisis mundial con un agotamiento de los recursos que acumuló en su más o menos prolongado período de primacía. La lucha de clases en los Estados Unidos será uno de los centros políticos relevantes, si no el mayor, en la presente crisis mundial.


Fuente imagen: José Javier – OJO DIGITAL

“La clase trabajadora pasa a ser sujeto cuando cuestiona revolucionariamente al capital”

“La clase trabajadora pasa a ser sujeto cuando cuestiona revolucionariamente al capital” Andrés Figueroa Cornejo

La agrupación de luchadores sociales “Plataforma de Intrusión” invitó a Chile al prestigioso economista y académico argentino, Rolando Astarita, para ofrecer dos contundentes charlas sobre la crisis capitalista mundial. Luego de su última conferencia en el Centro Social y Cultural “El Sindicato” –territorio libre del cascarón antiguo de Santiago- tuve la oportunidad de entrevistar, con café y fondo de música latinoamericana, al docente de la Universidad de Quilmes y de la UBA.

La prensa dominante nos bombardea a diario con noticias sobre la supuesta recuperación de la crisis…
“Hay que subrayar que la crisis no está superada. Hay una mejora de los índices económicos, de la demanda, del comercio, subió la bolsa de valores; pero los problemas de fondo permanecen porque gran parte de esta recuperación se debe a la enorme masa de inyección fiscal. Y hasta que no se recupere realmente la inversión y el consumo no se puede decir que la crisis está superada. En general, se observa una recuperación extremadamente débil. A ello es preciso agregar los graves problemas que afectan a Grecia, España, Irlanda, Portugal. Además no se sabe cuántos activos tóxicos siguen en los bancos. Eso no se ha terminado de depurar. Incluso los bancos, hasta el 2012, tienen fuertes deudas de corto plazo. A su vez, no se sabe, por ejemplo, hasta qué punto bancos europeos están comprometidos con empresas medianas y pequeñas en créditos que pueden ser incobrables. En muchos sentidos, el fondo de la crisis aún no se ha tocado.”

Tú hablas de la existencia de una “sobrecapacidad” del capitalismo…
“Existe una enorme sobrecapacidad, muy por encima de lo que puede absorber el mercado. La industria automotriz lo grafica ejemplarmente. Ella puede producir 90 millones de unidades anuales, y en condiciones normales, el mercado puede consumir 60 millones. Es decir, 30 millones corresponden a capacidad de producción que no hay dónde meterla. Y por las presiones competitivas entre grupos corporativos, se sigue construyendo capacidad.”

“MIENTRAS EXISTA CAPITALISMO, EXISTIRÁN LAS FINANZAS”

¿Y qué hay de los argumentos asociados a la especulación del capital financiero?
“Aquí, efectivamente, hubo especulación y sobreespeculación. Pero existe una visión de que las finanzas han crecido como si fueran una esfera de la actividad económica que no tiene nada que ver con el sistema capitalista. Sin embargo, el crecimiento del crédito y de todos los instrumentos financieros es propio del funcionamiento del capitalismo. Ahora bien, para algunos sectores lo financiero es una mala palabra en sí. Entonces perecería que el problema es el capital financiero, y que si se elimina existiría un capitalismo perfecto. La verdad es que el capital financiero tiene una doble función. Sin crédito no hay desarrollo de las fuerzas productivas. Y las empresas, permanentemente, tienen fondos líquidos –capitales de amortización, capital de trabajo- que son volcados a los mercados financieros. Es decir, hay una permanente ida y vuelta entre el capital productivo y el financiero. Para Marx, el crédito es palanca de la acumulación y palanca de la sobreespeculación. En la medida en que se mundializó el capital, este fenómeno creció, agravando tremendamente las crisis. Y ahora, claro, pueden implementarse algunas regulaciones mínimas. Pero mientras exista capitalismo, existirán las finanzas; es inevitable. Entre el capital productivo y el financiero sólo hay diferencias en su unidad. La única manera de que el capital financiero, de conjunto, se valorice es que los activos en los que están invertidos generen plusvalía. Esto es, el capital financiero no puede desligarse de la realización del valor y del trabajo productivo. El capital financiero no puede valorarse de forma autónoma. No hay razones para pensar que Wall Mart, IBM o Toyota tengan sistemáticamente, a través de las décadas, tasas de ganancia más bajas que Bank of America o el Citi. Esto lo aclaro también, porque existe cierta tendencia a desplazar la centralidad de la contradicción capital / trabajo por la contradicción capital financiero / pueblos; capital bancario / capital productivo, etc.”

“ESTA NO ES UNA CRISIS POR FALTA DE CONSUMO”

¿Qué piensas de la idea de que está crisis se debe a la caída del consumo de los trabajadores y los pueblos?
“Hay interpretaciones que ofrecen sectores populistas nacionalistas que plantean que la crisis es de subconsumo, es decir, que la crisis se ha provocado por el bajo consumo de las clases populares. Entonces lo que habría que hacer es tomar medidas redistributivas para aumentar el poder de consumo de las clases populares. Sobre este relato yo creo que hay un error de diagnóstico. En EEUU, desde los 80 existe una baja en la participación de los salarios (mayor explotación), pero la participación del consumo en el PIB aumenta. Los salarios pueden bajar, sin embargo, los sectores medios y ricos consumen más. Asimismo, la proletarización del campesinado chino, por ejemplo, por poco que ganen como nuevos asalariados, consumen más que en el campo. Esta no es una crisis por falta de consumo. Y, por tanto, la salida de la crisis no se va a dar por un aumento de salarios. No tenemos que esperar un keynesianismo redistributivo progresivo. Lo que hay es un keynesianismo para el capital, para los de arriba. La desigualdad en la distribución del ingreso mundial empeoró desde los 90 hasta nuestros días, pero no hay ningún indicador que señale que esa tendencia vaya a cambiar. Por el contrario.”

Es decir, no estamos frente a una crisis de demanda…
“La demanda está compuesta por el consumo y la inversión. Y el consumo comienza a aumentar cuando las clases dominantes y medias comienzan a realizar consumos postergados. En las crisis lo primero que baja es el consumo de bienes durables. Por eso son esas las mercancías cuyos precios comienzan a subir junto a las recuperaciones económicas. Al mismo tiempo, las empresas comienzan a reponer existencias. La primera inversión de las empresas es en existencias. Todo esto, paulatinamente, reactiva la demanda y el empleo. Pero es producto de que está aumentando el gasto de plusvalía de los capitales. Los salarios se recuperan después. El gasto de los salarios de los trabajadores depende del gasto de la plusvalía, es decir, de los capitalistas.”

EL ORDEN DE LAS COSAS

Siempre manda el capital…
“El sujeto determinante en el capitalismo es el capital. Él decide cuándo se contrata, qué se invierte, qué se hace con el dinero. El sujeto de la acumulación es el capital. Por eso cuando el capital deja de invertir por la tasa de rentabilidad, el consumo salarial cae.”

¿Y cuándo empieza el protagonismo de los trabajadores?
“La manera en que la clase trabajadora pase a ser sujeto es que cuestione revolucionariamente al capital. Hasta ese momento, el trabajador es un objeto alienado. Y la recuperación de las crisis capitalistas nunca se ha dado por aumentos salariales. Su movimiento de recuperación está ligado a que el capital se desvaloriza, se concentra, desaparecen los capitales más débiles, se desvaloriza la fuerza de trabajo, y sobre esa base, en determinado momento comienza a restablecerse la tasa de rentabilidad y el capital vuelve. El consumo de los trabajadores está subordinado al proceso anterior.”

CONSENSO DE WASHINGTON CON CIERTA INTERVENCIÓN ESTATAL

Aquí en Chile, hace poco la vieja derecha ganó las elecciones presidenciales frente a la Concertación…
“Cuando gana, en cualquier parte, un gobierno supuestamente de “izquierda”, yo no espero grandes cambios hacia la izquierda. Y cuando gana un gobierno de derecha, tampoco espero grandes cambios hacia la derecha. En la actualidad operan las leyes del capital en sentido bastante puro y están garantizadas. Por eso las polémicas entre los sectores llamados más o menos “progresistas”, se baten en temas como el aborto y entre matices. Yo creo que la fórmula de gobernabilidad dominante es el Consenso de Washington con una cierta intervención estatal.

CAPITAL / TRABAJO

Una de tus características es sostener ciertas distancias críticas respecto de algunas izquierdas…
“Tengo discrepancias. Hay una izquierda que diagnostica que la actual crisis económica es producto del estancamiento del sistema capitalista que ya dura 30 años. Entonces se dice que en las últimas décadas el capitalismo prácticamente no tuvo ninguna acumulación y la crisis no es más que la manifestación de ello. Por el contrario, yo creo que ha habido una expansión importante del capitalismo y sus fuerzas productivas, sino no es posible explicar la implosión de la Unión Soviética, la reconversión China, la propia historia de Chile. Entonces, yo estimo que, porque hubo un desarrollo de las fuerzas productivas, esta es una crisis de sobreacumulación y sobreproducción. Esto es importante porque el discurso de mucha izquierda no logra explicar la realidad. Otro asunto, es que otros sectores de la izquierda desplazan la contradicción central capital / trabajo por otro tipo de contradicciones: neoliberalismo / pueblos, capital financiero / capital productivo, capital financiero / pueblos. Todos esos desplazamientos provocan un diagnóstico inadecuado. Entonces para elaborar los programas políticos hay que concentrarse en la contradicción capital / trabajo. El rearme político de la izquierda tiene que pasar por reconocer esta centralidad.

“EL SOCIALISMO ES EMINENTEMENTE INTERNACIONALISTA”

Tú abjuras del nacionalismo…
“El capital se internacionalizó extraordinariamente en los últimos tiempos. Y una de las armas del capital ha sido el chantaje de la movilidad de las inversiones y la deslocalización. El capital ha tenido una estrategia internacional, mientras sectores de izquierda le han opuesto estrategias nacionalistas. Ello ha fracasado. Hay una izquierda latinoamericana muy nacionalista. La explotación en realidad es de clase. El socialismo es eminentemente internacionalista. La mundialización del capital impone a la izquierda, con mayor claridad que en la época del Manifiesto Comunista, el internacionalismo.”
Febrero 13 de 2010
Foto: Rolando Astarita