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T r i b u n a c h i l e n a

Economia

Un fallo aleccionador

Jorge Altamira

El martes pasado, el juez en lo Contencioso Administrativo Nacional, Ernesto Marinelli, rechazó una acción de amparo contra el decreto que dispuso la reapertura del canje de la deuda, presentada por Pino Solanas y Claudio Lozano. El juez alegó que los legisladores no tienen legitimidad para peticionar ante el Poder Judicial en temas que deben discutirse en el Congreso (Cronista, 10.2).


La reapertura del canje es lesiva para los intereses nacionales por varios motivos. Primero, porque implica proseguir con el pago de la deuda pública, que tiene un carácter manifiestamente usurero, no solamente en su origen histórico sino también porque es el fruto de sucesivas refinanciaciones, la mayor parte de ellas de características extorsivas, que la convierten en un tributo permanente en beneficio de la banca nacional e internacional. Segundo, porque el grupo que no aceptó el canje de 2005 no tiene nada que ver con los compradores originales de esa porción de la deuda, que la habían vendido a precio de remate bajo la presión de la bancarrota de 2002. Se repitió, en este caso, lo ocurrido con los Bonex de Menem-Cavallo en 1989 o con los que recibieron títulos públicos, a 1.40 pesos por dólar, con motivo de la pesificación de Duhalde-Mendiguren-Marcó del Pont. En el caso de los bonistas italianos, unos 25 mil jubilados engañados por los bancos de la península, la justicia de ese país obligó a los bancos que intermediaron en la deuda con manifiesta mala fe, a resarcir a los perjudicados. O sea que el canje se hará en beneficio de bancos y fondos que compraron la deuda a un precio en el entorno de 0.10 a 0.25 centavos por dólar. Tercero, las tasas de interés a las cuales se está negociando el canje son manifiestamente usureras, pues van más allá del diez por ciento anual, un 200 por ciento por encima del bono del Tesoro norteamericano y hasta un 50 por ciento por encima de la tasa de riesgo que está pagando Grecia – un país que se encuentra en cesación de pagos. En cuarto lugar, el canje es la premisa política y financiera para producir otro delito económico contra los intereses nacionales, como es la cancelación de la deuda con el Club de París. La mayor parte de esta deuda es el resultado de una doble estatización; por un lado, la estatización de la deuda privada ejecutada por Cavallo en 1982 y sus refinanciaciones posteriores; por otro lado, el resarcimiento otorgado por los estados europeos a las compañías de seguro de su jurisdicción ante los impagos y refinanciaciones de la deuda original. La celebración del Bicentenario mediante la creación de un Fondo creado con reservas internacionales para pagar todos estos desfalcos constituye una metáfora perfecta de la hipocresía nacional y popular del elenco gobernante. Para colmo, si lo anterior no lo fuera, los bancos encargados de negociar el canje son los mismos que precipitaron la bancarrota mundial en curso, por ejemplo el Citibank, e incluye al inglés Barclays, que ha sido denunciado por Mario Cafiero y Ricardo Monner Sans por su condición de accionista de una petrolera británica con negocios en Malvinas. Sería imposible, por otra parte, que el gobierno pueda encontrar un banco sin esas conexiones, dada la estrecha relación entre bancos y petroleras – sea en las Bolsas o en los mercados de bonos y derivados. Quien busque al sustituto del Barclays va a penar como alma errante en el desierto.


Y sin embargo…


En efecto: el fallo es, sin embargo, si no ejemplar con toda seguridad aleccionador. Es que la función de un político, al menos si se considera progresista, no es trajinar los tribunales sino salir a la calle y movilizar a las masas. Cuando el juez les dice que, como legisladores, tienen que pelear en el Congreso, seguramente ha tenido en cuenta que el Congreso votó la ley que rescindió la prohibición del canje de deuda, es decir que la madre del borrego es el parlamento, al cual la Constitución le da la facultad de “arreglar” lo relativo a la deuda pública. Solanas y Lozano se cuidan, sin embargo, de no denunciar a sus ‘pares’ y por eso no piden la inconstitucionalidad de la ley – pero para que el decreto del canje sea inconstitucional antes debió serlo la ley que autorizó al Ejecutivo a proceder al canje. El juez Marinelli les ha dado una lección, aunque con el propósito de que se resignen al hecho consumado. La lección es que tienen que salir a la calle – algo que han evitado hacer con todo cuidado, como lo demuestra su ausencia repetida en las movilizaciones contra el pago de la deuda externa. Solanas y Lozano recurren a las instituciones de la democracia, como si la democracia fuera un escudo protector de los intereses nacionales. De ningún modo: no es un régimen de defensa de la autonomía nacional – que solamente puede serlo un gobierno de trabajadores. Congreso y Justicia se pronunciaron oportunamente por la continuidad jurídica con respecto a la dictadura militar – siguiendo en esto la doctrina establecida en 1930, por la Corte, luego del golpe de Uriburu. Lozano y Solanas saben perfectamente bien que la jurisdicción para el tratamiento de conflictos por la deuda externa son Londres y Nueva York, y que la Corte no ha reclamado ese ámbito para el territorio nacional. Un recurso judicial debe tener por lo menos alguna coherencia, pero debe servir por sobre todo para la agitación política que contribuya a la movilización de las masas – no para peregrinar por las secretarías de los juzgados o para servirse de los movileros de la televisión con fines electorales y distantes en el tiempo.


En algún lugar se ha escrito que el juez Marinelli pertenecería al campo ‘neoliberal’ o que en todo caso no sería afecto a los K – que, últimamente, sólo cosecha desafectos. Su fallo defiende esos intereses, pero es incuestionablemente aleccionador. No sería la primera vez, por otra parte, que un derechista desnuda a un charlatán.

Argentina: Solanas y Olmos aseguraron que es posible una auditoria de la deuda

INFOSUR


El diputado por Proyecto Sur y el investigador de la deuda, estuvieron en “Palabras + Palabras -” en TN, en un programa especial sobre deuda externa que hizo record de rating para el programa. Solanas exigió que “el Congreso tiene que investigar la deuda con una auditoria lejos de toda sospecha” y Olmos aseguró que “la auditoria que hizo Ecuador le permitió liberarse de la mayor parte de su deuda”.


Comenzó el diputado Solanas, mostrándose sorprendido porque “la presidente argentina utiliza los mismos argumentos que los acreedores” para deslegitimar una investigación de la deuda externa. “Acá hay un monstruo que se devora los ahorros de los argentinos, siendo fraudulento por varios motivos. La presidente no puede ignorar la existencia de una causa que llevó 18 años de investigación y que tiene sentencia firme de un juez federal. Sobre esa causa, hay otras tres en pleno curso”, sostuvo Solanas.


En tanto, Olmos aclaró que “un hecho fundamental que no se dice, es que los actos ilícitos no generan en ningún caso consecuencias lícitas. El Código Civil es muy claro en este sentido, y ningún Congreso a través de leyes de Presupuesto que autorizan emisión de bonos, pueden convalidar lo que es un fraude.”


“Esto lo vimos en Ecuador –sostuvo el investigador Olmos-, que en este momento ha ordenado una investigación penal contra presidentes, ministros, titulares del Banco Central del Ecuador, que estuvieron en eso. Por otro lado, por respeto elemental al orden jurídico no puede un gobierno negociar lo que está siendo materia de investigación penal. Hasta que el Juez no sentencie, hay que abstenerse”, explicó.


Luego, Olmos Gaona, uno de los principales investigadores de la auditoria que hizo el Ecuador desde el 2008, afirmó que “al gobierno le enviamos una especie de listado de todas las pruebas que existen en la Justicia Federal, que lamentablemente la dirigencia política desconoce. En esas tres causas están probados delitos de acción pública, irregularidades diversas, la fraudulenta estatización de la deuda privada que hoy estamos pagando toda la comunidad, y que es la mitad de la deuda pública actual.”


Zlotowiazda, escéptico al argumento jurídico, preguntó qué “beneficios prácticos” podría tener el curso de una auditoria de la deuda. El periodista insistía en la “practicidad” de las causas y apuntó a qué deudas hoy son parte de las mismas deudas del pasado, tras haber pasado por varios megacanjes y reparto de títulos. Olmos sentenció: “Para la legislación de los Estados Unidos, todo acto celebrado en violación a las leyes del país es un acto impugnable y puede ser cuestionado”.


“Cuando el presidente Correa me pidió que presentara la auditoria del Ecuador –contó Olmos-, a las cinco horas de ser presentada, se comunicó conmigo el doctor Arturo Carrillo, del estudio más importante de Estados Unidos, abogados del Chase Morgan, para preguntarme cómo se podía arreglar esto. Su problema es que tenían una auditoria que demostraba la fraudulencia de la deuda externa del Ecuador desde 1976 hasta el 2005. Correa les dijo que iban a pagarles un mínimo stock de la deuda y que si no les gustaba, que fueran a litigar adonde quisieran. Claro, la auditoria tenía 55.000 páginas que mostraban minuciosamente el fraude y por supuesto los acreedores aceptaron en su totalidad la suspensión del pago y después ese mendrugo que se les dio. Y no hubo ningún fondo buitre y el Ecuador se liberó de la mayor parte de su deuda.”


Frente al llamado de la “autoconvocatoria” opositora y la disposición a investigar la deuda, Solanas se explayó: “El Congreso tiene que investigar la deuda con una auditoria lejos de toda sospecha, con expertos nacionales e internacionales. No se trata de armar una comisión que patee para adelante. Nosotros vamos a hacer del tema de la deuda un eje central de nuestra acción en el Congreso.”


“No se trata de anzuelos y carnadas”, comentó el diputado. Luego continuó: “Estamos hablando de la mayor estafa que recuerda la historia argentina, que sigue vigente, y que se está comiendo los ahorros argentinos que precisamos para reactivar el país. Por eso planteamos la investigación de la deuda y la creación de un Fondo Nacional de Desarrollo. Si la dirigencia política tiene una posición sincera, debe reconocer que estamos ante un fraude monumental de acción continuada.”


Luego, el referente de Proyecto Sur finalizó: “Hasta que la deuda no sea auditada por el Congreso como acto de reparación histórica y de dignidad nacional, no puede salir ni un dólar más del Banco Central. Porque nos llenamos la boca hablando de ‘seguridad jurídica’ y con qué argumento se piensan saltear estas causas en la Justicia.”

Latinoamérica III: Variedad de políticas económicas

Latinoamérica III: Variedad de políticas económicas

Claudio Katz

En la región se observan políticas económicas diferenciadas en función de dos procesos: la consolidación o erosión del neoliberalismo y el avance o reflujo de la resistencia popular. Estas singularidades se expresan en cuatro variantes de orientación oficial.


Neoliberalismo ortodoxo en México


La economía azteca ha sido particularmente afectada por la crisis actual. Mientras que el PBI se contraería 0,8% en Brasil y mantendría una leve suba de 1,5% en Argentina, decaerá 7% en México. A pesar de esta contracción, el gobierno de Calderón reafirmó la política neoliberal de las últimas décadas, otorgando mayores atribuciones al Banco Central para administrar el ajuste. Al igual que en la crisis anteriores, la eclosión actual induce a profundizar la atadura al neoliberalismo.


Esta política se inició en México a mitad de los 70 con un crack que precipitó el endeudamiento externo y el despojo petrolero. El descalabro posterior de 1982 condujo a la suscripción del NAFTA y el desmoronamiento bancario de 1994 desembocó en más privatizaciones y librecomercio. Esta dinámica de neoliberalismo continuado, ubica a México más cerca del patrón mundial, que de las peculiaridades latinoamericanas.


Esta orientación no obedece sólo al ascenso del partido derechista PAN, sino que es también compartida por la vieja burocracia nacionalista del PRI. Esta política económica se afianzó a pesar de sus nefastas consecuencias. Ha consagrado una profunda dualización entre la minoría que lucra con el modelo vigente y la mayoría afectada por ese esquema. Los perdedores se localizan especialmente en sectores de la pequeña empresa, en la región sureña y en la masa de asalariados, que perdieron un millón de puestos de trabajo en última década.


La crisis actual ha puesto de relieve la enorme dependencia hacia Estados Unidos, que absorbe el 85% de las exportaciones del país. La recesión de la potencia vecina paralizó todo el cordón de maquiladoras, creando una situación muy crítica en los sectores automotor, electrónico y textil. A diferencia de lo ocurrido en 1994, esta vez no se avizora una salida con mayores ventas al norte.


El esquema de maquilas es vulnerable, además, por la baja competitividad de actividades que operan con tecnologías fragmentadas. Los enormes lucros de las corporaciones foráneas se asientan en los bajos costos salariales. Esas empresas han reforzado la desintegración de la vieja estructura industrial, introduciendo mayores niveles de explotación y depredación ambiental. Ni siquiera han alentado aumentos significativos de la producción, cómo lo demuestra el bajo crecimiento industrial (desde el año el año 2000, sólo un tercio de la media prevaleciente en los 70). (1)


Pero el modelo actual es sostenido también por los grupos capitalistas aglutinados en torno a las nuevas multinacionales locales (Telmex, Cemex, Grupo Bimbo). Estas corporaciones se expandieron en los mercados vecinos, desarrollando especialidades no cubiertas por sus competidores metropolitanos (farmacia, medios de comunicación, cemento, alimentos).


El estancamiento industrial coincide con la consolidación de México cómo abastecedor petrolero de Estados Unidos. Mientras que en 1988 se destinaba a ese mercado el 50% del crudo, las colocaciones actuales bordean el 80%. Luego de Canadá y Venezuela, el país se ha convertido en la tercera fuente suministro del combustible importado por la primera potencia.


Pero lo más llamativo es la brutal depredación que sufre este recurso. En los últimos seis años se extrajo el 87 % de todo el crudo sustraído en la era contemporánea. Esta absorción contrasta con el 13% capturado durante el largo período precedente de cuatro décadas (1938-76). Además, se han privilegiado toscas formas de primarización por la demora en construir refinerías. México es el sexto exportador mundial de petróleo, pero debe importar el 40% de la gasolina que consume por falta de procesamiento local del combustible.


La baja inversión en exploración está agotando, además, las reservas y reforzando las presiones para privatizar la empresa estatal PEMEX. Esta firma se ubica en el podio de las diez principales petroleras del mundo, cuenta con ingresos anuales de 100.000 millones de dólares y nutre el 40% de los recursos del presupuesto estatal. Pero ha sufrido los típicos procesos de endeudamiento y saqueo que preceden al remate de las compañías públicas.


La lista de aspirantes a ganar esta subasta es tan nutrida, cómo la resistencia que genera liquidar la compañía que financia al estado. Por esta razón, una administración ultra-liberal no logra consumar su traspaso al sector privado. (2)


Social-liberalismo en Brasil


El impacto de la crisis global en Brasil fue semejante al promedio latinoamericano, pero la economía del país cumpliría un rol más activo en la eventual reactivación del 2010. Los pronósticos indican un crecimiento de 5,5%, frente a 4% de Argentina y 3,5% de México. Si estas previsiones se cumplen, cambiaría la tónica del rezago brasileño, observado durante el reciente ciclo de crecimiento regional. Mientras que Argentina o Venezuela crecieron en ese quinquenio al 7 u 8% del PBI, Brasil no superó el 3%. (3)


Pero cualquier análisis basado en estos vaivenes de la coyuntura tiende a ensombrecer el afianzamiento de la principal economía de la región. Esta consolidación es muy resaltada por los voceros del capital financiero, que alaban a Lula y pronostican la conversión de Brasil en la quinta potencia del plantea, a mitad de siglo XXI. Ponderan especialmente la atracción que ejerce la magnitud de su mercado sobre las inversiones externas. Esta afluencia aumentó un 30% durante el año pasado, a pesar de la caída del 14% que registró esa variable en el resto del mundo.


El entusiasmo capitalista toma en cuenta también la significativa expansión internacional de las multinacionales brasileñas, que comienzan a incursionar en Centroamérica, África y Medio Oriente. Un núcleo de 14 firmas ya figura en la lista de las 100 principales firmas globales emergentes. Las compañías con inversiones significativas en el exterior pasaron de 6 a 877 firmas desde 1990. También llama la atención el peso de las exportaciones manufactureras básicas. Esta actividad expresa una reconversión de larga data, ya que las ventas externas de bienes industriales saltaron de 6,2% del total (1964), al 54% en la última década. (4)


La gravitación de estas compañías y la presencia de exportaciones industriales diferencian a Brasil del resto de la región. Pero esta singularidad no aproxima el modelo vigente al proteccionismo de posguerra, ni a la precedente utilización de la renta cafetalera, para un proceso de industrialización asentado en la sustitución de importaciones. (5)


Las multinacionales brasileñas operan con sus socios internacionales, privilegian las exportaciones y mantienen un gran retraso tecnológico, no sólo con las economías centrales, sino también con sus pares de Asia. La influencia que ha ganado la empresa aeronáutica Embraer es un caso aislado. En Brasil no se ha desarrollado ningún sector de inversiones complejas en computación, servicios, automotores o actividades nucleares. Los gastos de investigación y desarrollo se ubican por debajo del promedio de la OCDE e incluso Corea del Sur registra 30 veces más patentes, con un tercio de la población del país sudamericano. (6)


Esta limitación obedece, en gran medida, a la creciente incidencia de las agro-exportaciones, que en el último período recuperaron primacía en desmedro de la industria. El viejo liderazgo en café, jugo de naranja o azúcar, ahora es complementado por el negocio de la soja y próximamente del etanol. Si se concreta el millonario programa de extracción del petróleo descubierto en la costa, este recurso podría sumarse a la canasta primaria de ventas externas.


Un efecto de esta gravitación es la inclinación de los distintos gobiernos a negociar mayor acceso al mercado agrícola internacional, a cambio de aperturas importadoras que afectan a la industria tradicional. Pero otra consecuencia más devastadora de la euforia generada por el agronegocio es la destrucción ambiental. La frontera de la soja y de la ganadería se expande desmontando el Amazonas. Las diez grandes empresas que propician esta invasión destrozan con agrotóxicos una monumental reserva de la naturaleza.


Estas mismas compañías bloquean cualquier intento de avanzar en la reforma agraria, potencian el éxodo rural y reducen la tierra cultivable para la alimentación local. También lucra con estas agresiones el 1,5% de los propietarios latifundistas, que detenta el 57% de la superficie rural relevada (en 2003). (7)


Todas las evaluaciones elogiosas del capitalismo brasileño omiten señalar que los beneficios son acaparados por una minoría de financistas, ruralistas e industriales. La reciente decisión de aportar fondos al FMI (por un volumen de fondos equivalente a un año de auxilios sociales) es coherente con este apuntalamiento de los poderosos. Para ascender en la escala global se destina a ese organismo, los recursos que necesitan los desamparados.


Basta observar cualquier dato de la realidad social brasileña para notar la persistencia de una fuerte brecha con cualquier país del Primer Mundo. No sólo los niveles de explotación o desigualdad son muy superiores, sino que persiste una guerra premoderna de las elites contra los pobres. (8)


El modelo económico actual mantiene los pilares del neoliberalismo introducido durante los años 90. Durante ese período se consumó una convergencia de sectores dominantes en la decisión compartida de reducir los salarios, achatar las jubilaciones y privatizar las empresas públicas. Durante esta etapa los bancos impusieron astronómicas tasas de interés que condujeron al colapso del endeudamiento público.


Estas crisis desembocaron, a su vez, en un giro exportador que reforzó el papel del agronegocio y la incidencia de los industriales exportadores en el bloque dominante. Por esta razón se moderaron las privatizaciones, se reordenó la apertura comercial y se adaptaron las altas tasas de interés a un nuevo equilibrio vigente en la cúpula del poder. Aunque Lula ha favorecido a los bancos y a los vendedores de productos básicos, otorgó lugares privilegiados a la burguesía industrial, dentro de los límites que permite el pago a los acreedores.


El gobierno actual también asoció a la burocracia sindical a las elites dominantes, en un marco de creciente asistencialismo a los pobres. Esta política configura un esquema socioliberal diferenciado del neoliberalismo precedente, tanto en la ampliación del bloque hegemónico de los poderosos, cómo en la cooptación de las lideres obreros provenientes del PT y la CUT. Con esta política, el neoliberalismo ingresó en una nueva fase. (9)


Este esquema ha suscitado una verdadera idolatría hacia Lula por parte del capital global. Es un error confundir el rechazo cultural que genera el actual presidente entre ciertas elites, las rencillas de poder o la enemistad de los medios comunicación, con el respaldo que el primer mandatario ha logrado entre las clases dominantes. El gobierno optó por extender el asistencialismo para bloquear la ampliación real de los derechos sociales y se congració con los poderosos, evitado el discurso beligerante que caracterizó al viejo nacionalismo de Vargas, Goulart o Brizola. (10)


Intento neodesarrollista en Argentina


La crisis reciente y el alivio posterior siguieron en Argentina pautas semejantes a Brasil. Pero la recaída ha sido más llamativa en la economía austral, por el contraste con el período previo (2003-08) de elevado crecimiento.


Esa recuperación cerró una década de virulenta cirugía neoliberal, que incluyó formas extremas privatización, apertura comercial y flexibilización laboral, con dos picos de crisis hiper-inflacionaria. El aparato productivo fue reorganizado en un marco de regresión industrial y empobrecimiento de la clase media. El crecimiento del último quinquenio sólo atenuó estos dos flagelos. La pobreza se ha perpetuado en torno al 30% de la población, en un país que desconoció esa escala de miseria durante la mayor parte del siglo XX.


Otro aspecto de este retroceso ha sido el vuelco hacia la especialización exportadora liderada por la soja, que ya acapara el 70% de la tierra cultivable. La amplia gama de granos y carnes que vendía Argentina ha quedado sustituida por la mono-producción de un insumo de altísima rentabilidad, que no contribuye al desenvolvimiento agrícola integral.


La pérdida de posiciones económicas se refleja, además, en la reducida presencia de multinacionales propias. A diferencia de México o Brasil, este tipo de empresas se cuenta en Argentina con los dedos de la mano. El desmantelamiento del viejo tejido industrial centrado en el mercado interno, no fue seguido por ningún desarrollo de exportaciones manufactureras.


Pero lo más distintivo del país ha sido la contundencia de la reacción popular. La rebelión masiva del 2001-02 provocó un quebranto institucional, sin ningún parangón en México o Brasil. Las clases dominantes perdieron la cohesión por arriba, que han mantenido en estos dos países e incluso emergió un sector hostil a la estrategia neoliberal.


Estas peculiaridades explican la introducción de políticas neo-desarrollistas bajo el mandato de los Kirchner. Estas orientaciones buscaron recomponer la gravitación de la burguesía industrial, en desmedro de los bancos y en conflicto con el agro-negocio. El intento se llevó a cabo inicialmente, en condiciones internacionales favorables y en el contexto interno de alta rentabilidad que generó la mega-devaluación (2001). Con esa política se apuntaló una recomposición de la autoridad del estado, que suscitó durante varios años el aval de toda la clase capitalista. (11)


A diferencia de México y Brasil, esta orientación también incluyó ciertas concesiones sociales que rompieron la sucesión de agresiones patronales. Hubo recomposición del salario formal y recuperación de la capacidad negociadora de los asalariados. El modelo neodesarrollista implicó un reconocimiento de este cambio de relaciones de fuerzas con los oprimidos. Privilegió los subsidios a los capitalistas, pero también buscó afianzar el manejo estatal de crecientes porciones de la renta agraria, para atemperar la presión por abajo. Cuando el modelo perdió fuerza, irrumpieron las tensiones con el establishment y se desató una profunda crisis, que permanece irresuelta desde el 2007. (12)


Pero los Kirchner no se equiparan con Perón. Un verdadero abismo separa las acotadas concesiones del último período de las enormes conquistas populares de los años 50. No se ha puesto en práctica ningún intento serio de redistribuir los ingresos y revertir el pavoroso crecimiento de la desigualdad social.


El gobierno argentino intentó resucitar el industrialismo con cierta protección arancelaria, aprovechando el escenario creado por el descalabro del 2001. Pero favoreció más a la cúpula del empresariado que al grueso de firmas y actuó como abogado de las grandes compañías que se han internacionalizado (especialmente Techint). Esta postura fue muy evidente, cuando los intereses de estas empresas fueron amenazados por las medidas de estatización adoptadas en Venezuela.


El neodesarrollismo contemporáneo difiere, además, de su precedente por la ausencia de grandes proyectos de inversión pública y por la renuncia a introducir nacionalizaciones en los sectores claves de la economía. Desenvuelve una política distinta al socioliberalismo de Brasil, pero se ubica en el mismo marco de clases dominantes que han sustituido el modelo burgués nacional por esquemas de exportación y mayor asociación con el capital transnacional.


El ensayo neo-desarrollista no pudo revertir la desarticulación productiva y la enorme dependencia del equipamiento foráneo. Tampoco recompuso la baja competitividad de la industria y su alto nivel de extranjerización. Por esta razón ya muestra signos de agotamiento. El obstáculo más importante a su continuidad es la predilección que exhiben las clases dominantes por los elevados lucros que ofrece la primarización. La hostilidad de las elites hacia la política gubernamental, la salida de capitales, las inversiones en el exterior y la continuada venta de grandes empresas a firmas foráneas ilustran el escaso apego actual de los acaudalados al curso neodesarrollista.


Este distanciamiento fue acentuado por todos los desequilibrios que erosionan a ese modelo. El deterioro del tipo de cambio, la baja inversión privada, el cuello de botella energético y la inflación han afianzado la búsqueda de un nuevo esquema, más asentado en la agroexportación, que podría implementar el gobierno actual o su reemplazante.


Reformismo distribucionista


La política económica en Venezuela, Bolivia y Ecuador difiere del resto de la región por su cariz reformista. Los tres gobiernos alineados en el nacionalismo radical enfrentan serios conflictos con el imperialismo y las clases dominantes y adoptan medidas tendientes a mejorar el poder adquisitivo popular, a partir de cierta redistribución del ingreso.


La crisis global golpeó a estos países con la misma severidad que a las restantes economías. La caída inicial de las exportaciones de petróleo afectó a Venezuela, las dificultades con el gas incidieron sobre Bolivia y la retracción de las remesas golpeó a Ecuador. Pero estas adversidades encontraron un límite al promediar el 2009. En los tres países se adoptaron también ciertas medidas de protección de los sectores populares, en un marco de austeridad, que no alteró significativamente la política económica.


Venezuela logró altas tasas de crecimiento desde el año 2003 merced a la bonanza petrolera. Por primera vez en la historia del país, la clase dominante no ha sido la única beneficiaria de esa ventaja. Se concretó una importante reducción de la pobreza (de 62% en 2003 a 31,5% en 2008) y de la indigencia (de 29% a 9% en ese período). También disminuyó el analfabetismo y se amplió la cobertura sanitaria. Además, decayó el desempleo de 18,4% (2003) a 8,3% (2007). Estos avances se financiaron con los fuertes incrementos del gasto social (de 170% entre 1998 y 2006), que acompañaron a la ampliación de los ingresos gubernamentales. (13)


Estas erogaciones han permitido garantizar el aprovisionamiento de alimentos, mediante un sistema de distribución estatal a bajo precio (Mercal) y facilitaron un programa de construcción de viviendas populares. Pero el principal obstáculo inmediato que enfrenta esta acción es el descontrol de la inflación, que promedia porcentajes muy superiores al resto de la región (23% durante el 2009) y licúa la recomposición del poder adquisitivo.


La carestía no obedece sólo al sabotaje de los capitalistas que desabastecen en los picos de la tensión política. Tampoco se explica por el desborde de importaciones o el aumento desproporcionado de la liquidez. Tiene un fundamento estructural en el escaso aprovisionamiento local de bienes para satisfacer el aumento del consumo. La única forma progresista de resolver este cuello de botella es mediante un sostenido proceso de industrialización.


El mismo tipo de reformas sociales se ha concretado en Bolivia, pero en un contexto histórico de atraso y pobreza muy superiores. Este elevado subdesarrollo (incluso para los parámetros latinoamericanos) acota el margen de acción para implementar mejoras sociales. En estas condiciones se ha utilizado la renta de los hidrocarburos para introducir una cobertura para los niños, un ingreso para los jubilados y un subsidio para las mujeres embarazadas.


También se avanzó significativamente en la reducción del analfabetismo, la creación de hospitales y la introducción de coberturas sanitarias, apoyadas con la acción de médicos cubanos. Con estas medidas la pobreza recién ha comenzado a disminuir del 68% a 58%, mientras la indigencia bajó del 38 a 31%. La tragedia social de arrastre es gigantesca, en un país que ha expulsado al exterior a una gran porción de sus ciudadanos. (14)


Finalmente en Ecuador, los avances sociales se han concentrado en el incremento del salario mínimo y el control sobre el trabajo precario. El país no sólo integra el pelotón de naciones más rezagadas de la región, sino que soportó, además, varias crisis financieras de proporciones mayúsculas. Tiene 1,5 millones de exilados económicos y un porcentaje muy elevado de desempleados. Las mejoras logradas en la recaudación de impuestos han servido para incrementar los gastos sociales, extender las coberturas asistenciales y mejorar la educación y la salud públicas. (15)


Las medidas adoptadas en los tres países constituyen sólo moderados puntos de partida para resolver una tragedia social de largo arrastre. Estas iniciativas son necesarias, pero no alcanzan para resolver ningún problema estructural de economías muy periféricas y dependientes. Sin remover los obstáculos que históricamente han bloqueado el desenvolvimiento de estas naciones resultará imposible conseguir avances perdurables para el grueso de la población. (16)


Las acotadas nacionalizaciones


La nacionalización de distinto de tipo de empresas constituye una iniciativa central para este tipo de gobiernos. Este curso se aceleró en Venezuela con traspasos que incluyeron una siderúrgica (SIDOR), una planta arrocera (de Cargill), un banco importante (del grupo Santander) y 75 empresas de servicios petroleros. El estado ingresó en 12 rubros, con el explícito objetivo de multiplicar el desarrollo industrial.


Este curso difiere de la prioridad económica precedente, exclusivamente centrada en diversificar los mercados de exportación del petróleo, para superar la atadura al mercado estadounidense. Con este propósito se apuntaló al aprovisionamiento de China y se ha buscado introducir una negociación de los contratos en euros. Pero esas medidas no resuelven la enorme dependencia de la economía venezolana del vaivén internacional del precio del crudo. Es sabido que por debajo de cierta cotización, cualquier modelo que se ensaye pierde sustento. La baja del promedio del 2008 (86 dólares) a la media del 2009 (56 dólares) provocó un serio impacto en la economía, que podría traducirse en un fuerte estancamiento durante el 2010 (previsiones de crecimiento del 0,5%).


Las nacionalizaciones también difieren de la simple renegociación de los contratos de extracción del petróleo con las grandes compañías, que predominó en los últimos años. Con estas tratativas se logró aumentar las rentas para el estado, luego de un proceso de intensos conflictos con varias firmas (especialmente Exxon), que no ha quedado totalmente zanjado. En este terreno quedan pendientes muchas definiciones, especialmente en el tratamiento de los nuevos pozos de crudos extra pesados ubicados en la faja del Orinoco, cuya comercialización requiere elevadas inversiones adicionales.


Obviamente los neoliberales pegaron el grito en el cielo por una sucesión de nacionalizaciones que revierte el proceso de privatizaciones. Los críticos socialdemócratas optaron por una crítica más elíptica. Sugieren que las estatizaciones son medidas obsoletas o inviables en manos de los funcionarios venezolanos. Contrastan su aplicación con la política de promoción de los negocios privados seguida por Lula, que es ponderada como un hito de la modernización. (17)


Pero esta visión olvida que las nacionalizaciones son indispensables para construir una industria moderna con empleo, en una economía históricamente obstruida por los derroches de la burguesía rentista. Cuestionar su introducción equivale a perpetuar el viejo esquema de despilfarro petrolero, que la clase dominante ha recreado junto a la hipócrita reivindicación de la iniciativa privada y el espíritu empresario.


Las nacionalizaciones enfrentan muchas adversidades de administración, pero lo que más conspira contra sus efectos positivos es el pago de las indemnizaciones. Estos desembolsos no se justifican, especialmente frente a empresas como SIDOR, que surgieron de cuestionados procesos de privatización. Estas erogaciones han costado 15.000 millones de dólares, que podrían haber sido utilizados en la inversión pública. (18)


También existe una seria indefinición en la forma de gestión. La burocracia estatal siempre obstruyó el funcionamiento de las empresas públicas y facilitó el enriquecimiento privado. Pero ahora se podría introducir el control obrero y social requerido para optimizar la administración de esas compañías.


Otra decisión clave comenzó a implementarse en los últimos meses, con la intervención en dos bancos (Canarias y Pro Vivienda), para ampliar el porcentaje de entidades bajo manejo estatal. Esta presencia es aún minoritaria, pero se encuentra en franco avance. La estatización afectó a un magnate estrechamente asociado con el gobierno, que cayó en desgracia por el destape de grandes desfalcos. Por primera vez son penalizados los banqueros, que acumularon fortunas en los últimos años, lucrando con la especulación de los bonos públicos y el tipo de cambio.


Esta acción podría iniciar un conflicto con la “boliburguesía”, que emergió en la última década desde la cúspide del estado. Este sector constituye el principal enemigo interno del proceso bolivariano. Actúa como segmento privilegiado, participa activamente del derroche consumista y se ha integrado al 10% más rico de la población que maneja el 35,2% del PBI. Los derechistas de Miami estiman que la reciente nacionalización de bancos podría repetir el camino de la revolución cubana. (19)


Pero existe un serio problema de prioridades. Las nacionalizaciones no siguen un plan, ni están sostenidas en las inversiones energéticas requeridas para su desenvolvimiento. El gran apagón que sufre el país al comienzo del nuevo año no sólo obedece a la adversidad climática, sino a un retraso en la provisión eléctrica que deteriora a toda la economía.


Los capitalistas ponen ahora el grito en el cielo, pero jamás invirtieron un dólar en este terreno y nunca fueron penalizadas por el gobierno. Al contrario, un contundente indicador de los beneficios acaparados por los poderosos es la participación del sector privado en el PBI, que creció del 64,7% (1998) al 70,9% (2008), mientras que el sector público decreció del 34,8% a 29,1%. Estos datos revelan que los recursos públicos se han utilizado para desenvolver concesiones sociales o subsidiar a los capitalistas, en pleno estancamiento de la inversión privada. (20)


Esta última parálisis confirma que los acaudalados no están dispuestos a aportar un sólo un centavo de sus fortunas, mientras avizoren un horizonte de radicalización. Cuánto más se prolongue el intento oficial de seducir a este sector, mayor será la demora en la industrialización, que depende por completo de la inversión pública. Estos dilemas se extienden a la agricultura, que continúa proveyendo un porcentaje muy reducido de los alimentos consumidos en el país.


En Bolivia las nacionalizaciones son más indispensables y al mismo tiempo más complejas por el grado de atraso del país. El manejo estatal de la renta que generan los hidrocarburos ha sido clave para lograr mejoras sociales, a partir de un espectacular incremento de 20 % del PBI de los ingresos gubernamentales. Este aumento es más significativo que el crecimiento de la economía, a una tasa que supera ampliamente el promedio de las últimas tres décadas (5,2% desde el 2006). (21)


El gobierno ha optado hasta ahora por el proyecto de estatización más conservador. Aceptó especialmente el pago de indemnizaciones, en gran parte destinadas a la compra de las refinerías que manejaba Petrobrás. Quedó a mitad de camino la iniciativa de realizar una auditoria de las inversiones privadas sobredimensionadas, se cancelaron juicios a los viejos administradores y se toleró una mala gestión de la petrolera estatal, bajo grandes presiones de las multinacionales.


Estas vacilaciones convergen con definiciones muy contradictorias en otros ámbitos. Por un lado se han dispuesto medidas de nacionalización (con indemnizaciones) de las telecomunicaciones y los ferrocarriles. Por otra parte, continúa la política de fuertes concesiones al capital privado en la minería. En este sector los impuestos son bajos y persiste el proyecto de privatizar el rico yacimiento de El Mutún. (22)


También existe una convocatoria al capital extranjero para explotar los recursos petroleros del Amazonas. El argumento oficial destaca que ese camino permitirá contrapesar el poder económico que tiene la derecha, con el desarrollo de los recursos naturales de otras regiones. Pero esta política conduciría a fortalecer otro polo capitalista, que no resultará más afín a un proyecto popular por su carácter foráneo. La historia de Bolivia desmiente en forma categórica esta ilusión. La erradicación del atraso exige desenvolver un proceso racional de nacionalizaciones, en lugar de alentar competencias entre grupos dominantes por el usufructo del modelo extractivo.


Las mismas señales contradictorias se verifican en el decisivo terreno agrario. Los últimos proyectos han fijado el máximo de los predios en 5000 o 10000 hectáreas, en lugar de las 50.000 actuales. Pero no se limitaría el uso de tierras ociosas en manos del estado, ni se afectaría la enorme concentración en manos de terratenientes extranjeros. Estos sectores controlan el 66% de tierras y han consumado un generalizado desmonte para plantar soja, que ya es la segunda exportación de Bolivia. Sólo cien familias manejan este lucrativo negocio, en un país que tiene el 87% de la tierra en manos del 7% de población. (23)


Las definiciones adoptadas en Ecuador se ubican por el momento en un terreno más básico. En ningún sector se han puesto en marcha el tipo de nacionalizaciones que se introdujeron en Venezuela y Bolivia. Se realizó, en cambio, una importante auditoria de la deuda, por parte de una comisión especialmente designada para investigar las operaciones ilegítimas. Esta evaluación confirmó, que el país desembolsó varias veces el monto total de su deuda, a través de distintos fraudes. (24)


La auditoria fue seguida por un canje de la deuda aceptado por el 91% de los acreedores. La revisión de los pasivos constituye la principal diferencia de esta transacción con la encarada por otras administraciones (como el canje argentino del 2005). Pero el gobierno decidió posteriormente limitar las impugnaciones de otros contratos.


Esta restricción es coherente con la ausencia de transformaciones económicas significativas en la estructura capitalista. Se mantienen las privatizaciones y opera un gabinete con representantes directos del agronegocio y la gran minería. Al eludir un curso de estatización, también subsiste la estrategia de insertar al país como localidad de tránsito de las materias primas que fluyen entre Brasil y Asia.


La continuidad de la petro-dependencia y del modelo extractivo ha desatado fuertes conflictos con el movimiento indígena. Por un lado, el gobierno promueve la protección del medio ambiente, mediante un proyecto de resignar las explotaciones en la selva, a cambio de cierta compensación internacional. Pero al mismo tiempo se ha convocado a una licitación internacional, para extraer los recursos naturales de esa zona.


Este llamado supone avanzar en la minería de cielo abierto, vulnerando las restricciones de la nueva constitución. Por esta razón estalló un duro conflicto con los movimientos sociales, que incluyó una terrible secuela de represión. Este precedente ilustra las terribles consecuencias de preservar el rumbo capitalista. (25)


Ver también:
- Latinoamérica II: Del industrialismo a la exportación básica
- Latinoamérica I: Comparaciones y explicaciones de la crisis


Claudio Katz es economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).


1) Un contundente balance de este esquema presenta Valle Baeza Alejandro, “México, del estancamiento a la crisis”, razonyre2.razonyrevolucion.org/index.php, mayo 2009. Ver también: Blanke Svenja. “México: una crisis sin (grandes respuestas)”, Nueva Sociedad n 224, noviembre-diciembre 2009.
2) Este proceso es detallado por Colmenares Francisco, “Saldos de la crisis económica y del petróleo”, OSAL 26, 2009. Saxe Fernández John. “PEMEX: tejiendo su democratización”. La Jornada, 14-2-08.
3) Un análisis del impacto de la actual eclosión en comparación con las precedentes brinda: Buenos Fabio, “¿Por qué a economía brasileña nao foi atingida ate agora pela crise?”, 30-8-09. alainet.org/active
4) Informe completo en The Economist, “Special report on business and finance in Brasil”, november. 14th 2009. También Castro Jorge, “Las transnacionales brasileñas descuentan el respaldo de Lula”, Clarín, 31-5-09.
5) Esta errónea comparación plantea Skaf Paulo, “La experiencia brasileña”, Página 12 28-6-09.
6) The Economist (Special Brasil), Bonilha Patricia, “A atuacao desintegraora do BNDES na Anérica do Sul”, Brasil do Fato, 15-12-09
7) Telles Mello José Alfredo, “Alianza do goberno com o agronegocio impulsiona desmatamiento”, Correio da ciudadanía 31-1-08.
8) En 2008 la policía de Río mató a una de cada 23 personas que se resistieron a ser detenidas, mientras que en Estados Unidos este indicador se ubica en una de cada 37.000 detenciones. Con un discurso jurídico que naturaliza la muerte, la policía tiene carta blanca para limpiar las ciudades, proteger a los ricos y librar a los desposeídos a su propia suerte, en la selva que impera en las favelas. Malaguti Batista Vera, “Rio virou um laboratorio de técnicas genocidas”, Correio da Ciudadanía, 6-11-09. Lima Rocha Bruno, “El capitalismo salvaje y la guerra urbana en Rio de Janeiro”. radioinformaremosmexico.wordpress.com, 30-10- 2009.
9) Esta acertada tesis plantea: Boito Jr Armando, “As relacoes de classe na nova fase do neoliberalismo no Brasil”, Sujetos sociales y nuevas formas de protesta en la historia reciente de América Latina, CLACSO, Buenos Aires, 2006.
10) Rodríguez de Almeida, “Nacional burgués e nacional popular em tempos de ufanismo neodesenvolvimentista” www.brasildefato.com.br/ 25/11/2009
11) Hemos analizado estos temas en Katz Claudio, “El giro de la economía argentina”, Anuario EDI, n 3, año 2007, Katz Claudio “Coyuntura, modelo y distribución”, Anuario EDI, n 2, año 2006, Buenos Aires.
12) Un análisis en Sanmartino Jorge, “Crisis acumulación y forma de estado en la Argentina post-liberal”. lahistoriadeldia.wordpress.com/ 3-12- 2009.
13) Weisbrot Mark, Sandoval Luís, “La economía venezolana en tiempos de Chávez”, CEPR, Washington, julio 2007.
14) Clarín, 8-12-09.
15) Rosero Andrés. “El proceso político en perspectiva”, correosemanal.blogspot.com, 30-1- 2008.
16) Este problema es analizado por Toussaint Eric, “La route de l´histoire: tourné au Venezuela, en Equateur et en Bolivie”, Inprecor n 553-554, septembre-octobre 2009.
17) Natanson José, “¿Chavizaqué?”, Página 12,1-6-09.
18) Guerrero Modesto, “Estatizaciones complicadas”, Página12, 11-3-09.
19) Ocando Casto, “La ofensiva de los banqueros, una purga política del chavismo”, El Nuevo Heraldo, 10-12-09. También Ambito Financiero, “Los boligárcas”, “No crece la clase media”, 13-2-07. Olivera Francisco, “Los negocios con Venezuela”, La Nación 16-3-08.
20) Álvarez R Victor, “La transformación del modelo productivo venezolano”, 31-3-2008 centrointernacionalmiranda.gob.ve/personal/docs
21) Weisbrot Mark, Ray Rebecca y Johnston Jake, “Bolivia: La economía bajo el gobierno de Morales”, Centro de Investigación en Economía y Política, Washington, Diciembre 2009.
22) Soliz Rada Andrés, “La integración fraudulenta”, 13-7-09, mujeresporlademocracia.blogspot.com
23) Restivo Nestor. “Inquietud de los argentinos con fuertes inversiones en soja”. Clarín 2009
24) Toussaint Eric. “Ecuador: los desafíos de la nueva asamblea constituyente y de la deuda”. www.aporrea.org/internacionales/ 14/01/08
25) Zibechi Raúl, “Socialismo o represión”, La Jornada, 12-10-09.

La economía chilena en 2009: un desastre histórico

La economía chilena en 2009: un desastre histórico Un festín del consumo cerró el año para el regocijo del comercio, importadores, algunos escasos productores y los habituales comentaristas oficiales. Las ventas navideñas, que crecieron un diez por ciento en comparación con el año anterior, fueron interpretadas localmente como el fin de la crisis y el inicio de la reactivación. Pero se trata de un dato aislado, que probablemente tenderá a la dilución en el breve plazo: el 2009 ha terminado como el peor años en casi de tres décadas para la economía chilena. Con una caída del producto de 1,9 por ciento, esta contracción no tiene antecedentes desde la crisis de 1982, cuando el producto se hundió sobre el ocho por ciento.




Está claro que se ha tratado de una crisis mundial, sin embargo es hoy razonable recordar los llamados a la tranquilidad levantados hace muy poco tiempo por autoridades como el Ministro de Hacienda, Andrés Velasco, en cuanto al blindaje, la solidez, robustez y otros calificativos exorbitantes de la economía chilena. Hoy, sólo unos cuantos meses más tarde, podemos observar que aquel ministro, que misteriosamente tiene una alta valoración en las encuestas de la denominada opinión pública, no acertó en sus pronósticos, más cercanos a meras profecías. La economía chilena, tan publicitada como modelo regional, no sólo ha tenido un tremendo desplome, sino que ha tenido uno de los peores desempeños de Latinoamérica. Sin los altos precios del cobre, estas cifras hubieran sido mucho peor.


Comparativamente con otros países latinoamericanos, Chile ha tenido muy malos resultados. México es el país que ha sufrido y probablemente seguirá sufriendo con una intensidad casi sin precedentes los efectos de la crisis mundial desatada por su vecino del norte. Al ser el vagón de cola de ese malogrado proyecto neoliberal llamado Nafta o TLCAN, que le llevó a depender casi en su totalidad de la economía estadounidense, el PIB mexicano cayó el 2009 más de un siete por ciento. Si descartamos algunas de las pequeñas economías centroamericanas, la mayoría de ellas muy dependiente del corazón del imperio, el siguiente país en esta lista de los más golpeados por la crisis es Paraguay, con una contracción del tres por ciento, y luego Chile, cuyo PIB cayó 1,9 por ciento. En comparación, podemos ver que Brasil caerá sólo 0,8, pero Argentina crecerá 1,5 puntos; Perú, dos por ciento; Colombia, 0,8; Venezuela, 0,3; Ecuador y Cuba, uno por ciento. El país que tendrá el mejor desempeño económico este año será Bolivia, cuyo PIB aumentará, según la CEPAL, 2,5 por ciento.


Uno de los motivos del fuerte deterioro de la economía chilena es su enorme dependencia con el comportamiento de sus socios comerciales. La tan elogiada apertura comercial ha sido su lastre. Más de un 60 por ciento de las exportaciones se concentran en cuatro grandes mercados (Unión Europea, Estados Unidos, Japón y China), los que, con la excepción de China, que creció un ocho por ciento el 2009, sufrieron fuertes contracciones. El producto de EE.UU. cayó 2,5 por ciento, el de la UE cuatro por ciento y Japón 5,3.

La soberbia de Hacienda
El último informe de Política Monetaria del Banco Central, publicado en diciembre, hace referencia al alto precio del cobre, que evitó mayores caídas del producto, y aprovecha, de forma muy suave pero efectiva, de enviarle un mensaje a Velasco y a su soberbia. “No conviene olvidar que en 2009, el fisco echó mano al 40 por ciento de los fondos provenientes del alto valor del cobre, y los resultados, lejos de la pretendida “inmunidad local” al shock externo, demostraron que no se supo evitar la contracción económica – según se prevé– de 1,9 por ciento”.

El alto precio del cobre evitó mayores contracciones en las exportaciones, como el salmón y las manufacturas, las que cayeron un tres por ciento promedio. Pero no logró precaver descalabros en otras áreas de la economía, principalmente el laboral. Durante el año la tasa de desempleo superó el diez por ciento, con más de 800 mil personas sin trabajo. Si este es el dato oficial que proporciona el INE, no pocos economistas, como Orlando Caputo, han estimado que el desempleo ha superó con creces el 2009 el millón de personas. Pero nada es tan grave como la cesantía juvenil, que ha llegó a bordear el 28 por ciento: uno de cada cuatro jóvenes menores de 25 años con ganas de trabajar no ha conseguido un empleo.

Del mismo modo que en la contracción del PIB, la economía chilena tampoco puede compararse favorablemente en el empleo con Latinoamérica. Las cifras de la CEPAL son claras: la tasa de desempleo en Latinoamérica llegó a 8,5 por ciento hacia la mitad del año pasado, la que es sensiblemente menor a la que registraba Chile entonces, con niveles superiores al diez por ciento. Si comparamos por países, vemos que sólo Colombia, con un 12,8 por ciento, superaba a Chile en desempleo. El resto tuvo menores índices. Por citar algunos, vemos que Argentina tenía un 8,7; Brasil, 8,2; Ecuador, 8,7, México, 7,2; Perú, 8,4, y Venezuela, con 7,7 por ciento.

No hubo ni hay en Chile suficientes trabajos y tampoco buenos salarios. Según el informe del Banco Central, los salarios reales, aun cuando han aumentado gracias a la reducción de la inflación – que a noviembre marcaba -2,3 por ciento- , al hacer una medición sin considerar los sectores ligados a recursos naturales, han descendido. Ha habido una pérdida de poder adquisitivo tanto por el alto desempleo como por la caída en los salarios.

Menos plata y más endeudados

La consecuencia de esta carencia de ingresos debería ser una fuerte caída en el consumo. Pero no ha sido así. Según el Banco Central, “el consumo ha sido uno de los componentes de la demanda menos golpeados. El organismo destaca el comercio minorista, “con ventas de bienes de consumo habitual y durable que ya superan los niveles máximos del 2008, en tanto las ventas de automóviles también registran una recuperación notoria y, aunque no alcanzan los máximos del 2008, se ubican en niveles similares a los de principios del 2007”.

La única respuesta al aumento del consumo está en el endeudamiento, que tras haberse frenado levemente durante el año habría comenzado a expandirse nuevamente. Según diversos estudios, los mayores niveles de endeudamiento de las familias chilenas se registraron hacia el 2008 –subieron, en relación con el ingreso, desde un 40 por ciento en el 2003 a un 69 por ciento el 2008- los que se estabilizaron durante el año pasado. El desempleo, el riesgo de perder el trabajo y el estancamiento de los salarios explican el estancamiento, el que se mantiene, por cierto, en niveles peligrosos.

Las proyecciones para el año en curso consideran el fin de la crisis. La economía chilena, dice el Banco Central, crecerá más de un cuatro por ciento, proceso estimulado por la reactivación de la economía mundial y de los principales socios comerciales chilenos. El aumento de la producción industrial en diciembre, por primera vez en más de doce meses, reforzaría estas estimaciones.

Pero se tratan de estimaciones sobre los actuales y recién pasados hechos. El mismo y tan cauteloso banco central chileno advierte en su informe de posibles recaídas o turbulencias. “Por un lado, persisten las dudas respecto de la fortaleza de la recuperación económica global. Los últimos datos han sido mejores que lo previsto en varias economías”, pero “la situación del mercado laboral sigue compleja en diversas economías, lo que, sumado al proceso de desapalancamiento (apalancamiento es la relación entre capital y deuda en una operación financiera) todavía en marcha, agrega dudas de la capacidad de recuperación del consumo y la inversión en el mundo”.

Tal como ya han advertido numerosos economistas en el mundo, el banco central chileno también recoge estos riesgos, los que surgen, especialmente, desde Estados Unidos, que, con una tasa de desempleo que ha superado el diez por ciento, mantiene niveles muy deprimidos de consumo e inversión. Tras los ingentes volúmenes de dinero inyectados por los sistemas públicos en las diferentes economías mundiales, la recuperación no ha llegado a las personas, en tanto los mercados, que mantuvieron durante el año pasado un repunte, no han conseguido tomar un rumbo propio. El auge vivido el 2009 responde más que nada a los estímulos fiscales de finales del 2008 y comienzos del 2009.

¿Hay riesgos de una nueva caída? Sí, y en el corazón del imperio. Allí también se habla de recuperación, pero no de su extrema debilidad, la que se expresa en el frágil consumo, el limitado acceso al crédito, que sigue cayendo, el estancamiento de los salarios. Y el enorme desempleo: en noviembre la tasa nacional de cesantía en Estados Unidos, aunque bajó levemente, se mantuvo en un diez por ciento, la más alta en 26 años.

Y están las insolvencias bancarias. La cifra de bancos quebrados en Estados Unidos tras la crisis financiera suma y sigue. Durante la primera semana de septiembre cerraron tres nuevos bancos, sumando un total de 98 a esta lista. Días más tarde, durante la reunión del FMI y el Banco Mundial en Estambul, Turquía, el inversionista y especulador mundial George Soros dijo con claridad que “Estados Unidos avanzará muy lentamente en la recuperación, porque tiene un largo camino por recorrer”. Uno de sus problemas son las compañías financieras “básicamente quebradas” y los consumidores altamente endeudados. Un obstáculo mayor en un país cuya economía se basa en el consumo de masas.

El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz tampoco confía en este aparente proceso de reactivación. Hay muchas señales que juegan en contra, ha dicho, como el disminuido consumo, el alto desempleo y las gigantescas deudas de las familias. Para Stiglitz las causas que llevaron a la crisis están allí presentes.

Es lo que ha anotado el sociólogo filipino y activista antiglobalización Walden Bello. Tras la crisis no se ha aprobado ninguna medida regulatoria que impida a las compañías de Wall Street hacer todo tipo de juegos especulativos y caer en un futuro en un colapso similar. “Al contrario: se han inventado nuevos instrumentos especulativos, como los derivados que permitirían a los inversores hacer dinero con la venta de planes de seguros de vida contratados por personas mayores que no pueden ya seguir pagándolos”.

Hacia finales de noviembre un nuevo colapso hizo temblar a los mercados financieros mundiales. La solicitud de moratoria de pagos de Dubai, aquel paraíso artificial inmobiliario, recordó al mundo de los inversionistas y especuladores la fragilidad de las bases del capitalismo. Un trance que se repitió semanas más tarde con una violenta caída de los mercados griegos, que expresaron los temores por la insolvencia de esta economía de la UE. Un colapso de la República Helénica podría contaminar a otros países del bloque y amenazar la estabilidad del euro.

Entramos al 2010 con una economía mundial extremadamente frágil, fenómeno que se reproduce en la nacional, que ha mantenido un equilibrio precario sobre unas bases espurias, aquella institucionalidad económica apoyada en el libre mercado, la alta concentración de la propiedad, la explotación indiscriminada de los recursos naturales y de la fuerza laboral y el endeudamiento masivo que engorda a las grandes corporaciones financieras. Si hay algo que el 2009 ha dejado claro es la enorme crisis de un modelo económico insostenible no sólo para los trabajadores y la ciudadanía, sino también para la gran mayoría de los pequeños y medianos productores. El modelo neoliberal, que tanta riqueza ha logrado transferir desde las pymes, consumidores y trabajadores hacia la gran empresa, transparentó toda su inequidad y perversidad.

PAUL WALDER

Publicado en Punto Final

Entrevista a Hugo Fazio Rigazzi: “En Chile no existe autoridad económica”

Entrevista a Hugo Fazio Rigazzi: “En Chile no existe autoridad económica” por Andrés Figueroa Cornejo

El autor del “Mapa actual de la Extrema Riqueza”, vicepresidente del Banco Central durante el gobierno popular de Salvador Allende y hoy Director del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (CENDA), Hugo Fazio Rigazzi, se toma el tiempo didáctico para arrojar luz sobre la crisis económica mundial, sus efectos en Chile; el papel de la banca en el país y la situación del cobre.

¿Cómo define la actual crisis económica mundial?
“Esta es la crisis más grande después de la Gran Depresión. Y es una crisis de carácter financiero que adquirió la dimensión que tiene por tres razones fundamentales. Una, porque es global, golpea a todo el mundo, se vive en todas partes. Su segunda característica es que surge en los países centrales –o como se dice ahora, “más avanzados”- , y particularmente en la economía más grande del planeta: Estados Unidos. Y la tercera razón es que la crisis parte en el ámbito financiero.”

¿Cuál es la dinámica originaria de la crisis financiera?
“A mi modo de ver, corresponde al estallido de una burbuja que surgió a partir de actividades fuertemente especulativas. El movimiento global de capitales tiene un componente no vinculado al sector “real” de la economía. Y eso es producto de un fenómeno que se desarrolla desde hace 30 años y que tiene que ver con la globalización del mercado de capitales. Se estima que, de todo el movimiento de capitales diarios (2 billones de dólares), fácilmente, algo más que las tres cuartas partes son del campo financiero, y el resto pertenece al comercio exterior, la producción, etc. El componente financiero creció fuertemente por la necesidad de los países desarrollados de financiar sus déficit públicos. Y cuando hay demanda de un mercado debe haber oferta. En este caso, el factor nuevo está ligado al papel de los llamados “inversionistas institucionales”, que son las sociedades anónimas que manejan recursos de terceros, como las administradoras de fondos de pensiones. Por otra parte, la crisis se explica debido a los cambios económicos producidos durante la década de los 80 en torno a la desregulación, entre otras áreas, de la banca comercial.”

¿Qué aspectos releva de la desregulación financiera?
“En la banca se realizaron prácticas perniciosas. Por ejemplo, en Estados Unidos se comenzó a retribuir a los ejecutivos de los recursos en función del rendimiento de los mismos. Y los rendimientos eran mayores si se especulaba más con los recursos. Ello hizo que la crisis financiera fuera especialmente violenta, y mantiene hasta hoy trabado al sistema bancario de los países desarrollados. En condiciones normales, los bancos captan y prestan dinero. Pero el desarrollo especulativo no está dentro de esa dinámica. Y cuando es golpeada la función normal de los bancos, el sector queda resentido.”

¿Qué se hizo para encarar la crisis?
“Para enfrentar la crisis se emplearon los mecanismos keynesianos, es decir, el crecimiento del gasto público. En períodos de caída de actividad económica se produce una reducción de los ingresos tributarios, esto es, menos ingreso y más gasto. Ello genera un déficit muy grande, que en el caso de Estados Unidos significó que durante el año fiscal que cerró en septiembre, el gasto fuera de más o menos, 1,4 billones de dólares.”

¿Qué ocurre en la Comunidad Europea?
“En los países europeos, sus niveles de déficit son muy superiores a su “planta de rentabilidad de crecimiento” que pone un techo del 3 % del Producto. Este año están sobre el 6 % del Producto. Y de acuerdo al informe de la comisión europea, en los próximos tres años, el promedio de los 27 países, el déficit estará sobre el 6,4 % del Producto.”

¿Cuál es el efecto más dañino para la sociedad norteamericana?
“El desempleo. En EEUU llegó al 10,2 %, y el número de horas trabajadas en el tercer trimestre de 2009, disminuyó un 7,5 %.”

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL G20

Las 20 economías más fuertes del planeta se han reunido para debatir sobre los efectos de la crisis financiera mundial…
“Lo que ha hecho el G20 es simplemente constatar los problemas. Hay sólo una discusión de cosas que se podrían hacer. Pero no hay manifestaciones reales de regulación financiera. Por ejemplo, en EEUU, respecto de los resultados del tercer trimestre de este año, se pueden dividir los bancos en dos: los que ya pagaron lo que recibieron del Estado y han vuelto a especular fuertemente, obteniendo niveles de utilidades muy altas. Están especulando con garantía estatal. Si les va mal, pierde la sociedad; si les va bien, ganan ellos. Y el otro grupo de bancos, que sigue moviéndose con recursos proveniente de los contribuyentes y no ha cancelado su deuda, está obligado a cumplir con determinadas exigencias. Esos bancos tuvieron pérdidas, como el Citigroup, que también opera en Chile. Así se busca enfrentar la situación de corto plazo sobre la base del funcionamiento especulativo de los bancos, que en el mediano plazo vuelve a reproducir los fenómenos de la crisis que se vivió.”

¿En Europa el panorama es similar?
“En Europa, particularmente en Holanda con ING, por presiones de la autoridad de ese país, se logró dividir el sector bancario respecto del de seguros. Es decir, desaparece el gran holding financiero. Esto tiene que ver con la política de que no debe volver a quebrar nuevamente un gran banco (como Lemon Brothers) por el tipo de repercusiones que conlleva. Es decir, los bancos allí pasan a ser instituciones menores –nunca pequeñas, claro-. Sin embargo, regulación propiamente tal, no existe.”

¿Cuál es su hipótesis, de estabilizarse la situación?
“Cuando la economía tienda a normalizarse, durante un proceso que posiblemente será bastante extenso, se va a salir con los mismos vicios -a lo mejor, multiplicados-, en relación a los que condujeron a la crisis.”

LOS PODERES DEL DÓLAR

Internacionalmente se ha discutido mucho sobre la creación o empleo de una divisa distinta al dólar…
“Esa es una discusión todavía muy lejana. Se planteó a través de una comisión especial en una conferencia de la Naciones Unidas, en el sentido de modificar el sistema mundial de reservas. Pero, en general, la actitud de los gobiernos fue desperfilar la propuesta. A esa reunión, de Chile, por ejemplo, mandaron a la titular del Ministerio de Planificación (una de las carteras de menor peso político). Eso grafica, desde Chile, la “importancia” que le asignaron a la conferencia. Es cierto, EEUU desde la perspectiva económica sigue perdiendo relevancia, pero continúa siendo la economía más grande, para no hablar militarmente. De todos modos, van produciéndose cambios. El Producto Mundial de 2009 de los países avanzados, según el Fondo Monetario Internacional, será menos de la mitad del total. Está aumentando el peso de los países “emergentes”, del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), pero en un proceso largo.”

¿De que modo podrían propiciarse las regulaciones financieras?
“Hay dos formas de que las regulaciones y el sistema mundial de reservas avancen y se modifiquen. Una es que haya países que tomen esas posiciones con fuerza, y la otra es que las propias sociedades promuevan las transformaciones. Desgraciadamente, estos temas son demasiados lejanos aún para la gente.”

¿Qué relación existe entre la caída del dólar y la crisis?
“El dólar está cayendo en el mundo y, por tanto, la crisis se vuelve más fuerte. Hay algunos países que están actuando –Chile lamentablemente, no-, como Brasil a través de impuestos. Aunque son medidas que todavía no surten los efectos esperados.”

LA CRISIS EN CHILE

¿Qué elementos facilitaron los efectos de la crisis en el país?
“En Chile la recesión se prolongó debido a la ceguera de las autoridades correspondientes por no querer advertir lo que se producía, y diciendo que la recesión no era tal. Ello llevó a que se tomaran medidas con una tardanza de, a los menos, seis meses. La recesión en Chile comenzó en el segundo semestre de 2008, y las medidas anticíclicas, fiscales y monetarias se tomaron recién en enero de este año. Ello significa que el curso recesivo en nuestro país será más extenso que en otras naciones. Y la forma más científica de medir la recesión está asociada a un conjunto de variables, donde el desempleo tiene mucha importancia. Por otra parte, la economía chilena siempre va a estar muy influida por factores externos. Por eso era absurdo el discurso oficial de que estábamos “blindados”. La economía chilena es chica y abierta. Al respecto, un hecho relevante para Chile corresponde a la recuperación de la economía asiática, debido a que allí se encuentran los países más demandantes de recursos primarios, como el cobre.”

En los últimos tiempos, el precio del cobre ha aumentado…
“El precio alto del cobre se debe a tres procesos: el crecimiento de China, que se recuperó; la industrialización de China; y el levantamiento de un fondo estratégico de cobre en el país, que aumenta el precio. Sin embargo, lo último tiene límite temporal, es transitorio. Otra cosa, es que ha vuelto la especulación a los mercados financieros, impactando al alza en los recursos primarios. Ahora, cuando los especuladores presientan que el mercado del cobre se pueda caer, asimismo caerá el cobre. Hay que tener presente que existe una relación inversa entre el precio del dólar y el del cobre: si baja el dólar, el cobre sube.”

De todos los sectores económicos de Chile, la banca parece la menos afectada…
“No hay ninguna correlación entre las tasas de interés del Banco Central con las de la banca comercial. Desde ese punto de vista, la banca en Chile ha jugado un papel regresivo en la crisis. Mientras el Banco Central tiene una tasa de interés de casi 0 %, las tasas máximas de los bancos comerciales están en 50 %. Por eso tiene utilidades gigantescas. El gobierno se ha limitado a “pedir” a la banca que baje sus tasas, es decir, le pide lo que no va a hacer. La banca es un negocio: pagar poco y cobrar alto.”

¿Qué actitud debería asumir el gobierno que administra el Estado?
El Estado debería regular, pero simplemente no lo hace. Ello demuestra que no existe autoridad económica actual en Chile.”

¿Qué implican las restricciones crediticias de la banca?
“Los problemas de crédito lo tienen las pequeñas y medianas empresas, y el grueso de los usuarios. Las grandes empresas cuentan con bancos fuera del país.”

¿Y que se ha hecho frente a revaluación del peso chileno?
“Chile no está actuando frente a la devaluación del dólar como modo de intentar proteger su comercio exterior y su actividad económica. En este plano, el país vuelve a quedarse atrás. En mi opinión, si las autoridades no toman las medidas correspondientes se comete un crimen. Además el Ministerio de Hacienda agrava la situación con la venta de millones de dólares al día, lo cual presiona a la baja del dólar. Aquí se plantea el siguiente absurdo: el gobierno afirmó que durante el período de “vacas gordas” había que guardar plata en el exterior para que en el período de “vacas flacas” se usara. Ahora para usarla crean problemas. Entonces, si se normaliza la situación, se va a salir con reservas en el exterior muy grandes, cuando habría que emplear los recursos para cambiar la estructura productiva en Chile y en las personas. Es una contradicción muy grande. Y el movimiento de masas debería intervenir.”

Noviembre 13 de 2009

Optimismo para los patrones, desocupación para los trabajadores

Pablo Torres

Clase Contra Clase

"El pulso de la economía se ha estabilizado y hay evidentes signos de recuperación". Así resumía ayer Bachelet el optimismo del gobierno y sectores patronales frente al desarrollo de la crisis en estos meses. Velasco, el ministro de Hacienda, siguiendo estos dichos decía que luego de salir de un período difícil ahora "vamos a seguir viendo indicios de rebrote en nuestra economía" (La Nación. 26/09). Estas palabras alentadoras parecieran calcadas de políticos patronales de EEUU o economistas bien intencionados de Wall Street. Es que en estos últimos meses a nivel mundial hay distintos indicadores que darían luz verde para pasar a una tendencia de recuperación económica.

El gobierno ha sido el fiel reflejo del tras paso de este optimismo, intentando inyectarle más confianza al mercado. Habría otros signos de “brotes verdes” y de recuperación económica: el aumento de un 8,8% en las ventas minoristas en Santiago; las ofertas crediticias que empezaron a ofrecer los bancos; que el desempleo no está tan alto; y que la caída del crecimiento anual esperan en el gobierno sea de 0,25 a 0,75% (anque muchos economistas plantean que el decrecimiento será mayor, bordeando al -2%) ¿Estamos ad portas de una recuperación económica? ¿Ya pasó lo peor de la crisis? Estas son preguntas abiertas y en permanente discusión.

Ciertamente no podemos negar los “signos” que nos muestra que hay índices de recuperación económica. Pero centralmente son índices que darían “la posibilidad” de una recuperación netamente parcial, es decir, que no abre en ningún caso perspectivas de largo aliento o un período de “vacas gordas”, como sí sucedió desde el 2002 con altas tasas de crecimiento. Esto, porque son las propias bases estructurales de la economía capitalista las que están en crisis y de la cual no pueden salir fácilmente, esto es, que tras largos 30 años de ofensiva capitalista sobre los trabajadores -neoliberalismo-, golpeando fuertemente el salario obrero hacia abajo para mantener mayores ganancias, esta ganancia fué a parar a una fuerte especulación en el mercado accionario y bursátil, y solo se pudo sostener en base a un espectacular sobreendeudamiento de los hogares.

La respuesta de la patronal para mantener sus ganancias: despidos y rebajas salariales

La crisis ha llevado a una serie de quiebras a nivel mundial, como lo son los 77 bancos norteamericanos y múltilples empresas como la General Motors. Acá en Chile, la suspensión de la construcción del edificio de Costanera Center fué el “signo” de que la crisis había aterrizado en el país, desmintiendo los dichos de Velasco acerca del blindaje de nuestra economía. Además, han cerrado cerca de 60 aserradores forestales en el sur, mineras de medianos pirquineros a inicios de año cerraron más de 40 faenas. En el sector salmonero los cierres de empresas son pan de cada día. En la construcción se han paralizado edificios y construcciones, y se ha despedido a casi 1/3 de los trabajadores de la construcción, es decir, cerca de 200.000 desde los inicios de la crisis. En el retail además de despidos, ya empiezan a ver numerosas rebajas salariales.

Las patronales para frenar la crisis y seguir manteniendo ganancias, lo hacen a través de “rebajar los costos de producción” es decir, los salarios de los trabajadores. Los despidos son el pan de cada día. Mientras, los patrones siguen manteniendo millonarias ganancias. Por ejemplo, el sector bancario donde han habido cientos de despidos, de conjunto este semestre tuvieron utilidades cercanas a 1.000 millones de dólares. Las mineras, sector donde se han despedido más de 20.000 trabajadores mantienen millonarias ganancias tras el repunte del valor del cobre, hoy cercano al U$2,5 la libra. Las patronales salmoneras como Aqua Chile o Aguas Claras, fuertemente anti-obreras como mostró su impunidad contra los trabajadores en numerosas huelgas desde el año 2006, se siguen beneficiando de rebajas tributarias, planes de ayuda del Estado y leyes a favor de los patrones como la ley aquícola, mientras a mansalva vienen despidiendo trabajadores para frenar la caída en sus ventas. Las trabajadoras y trabajadores de Quellón lo saben mejor que nadie: estuvieron años trabajando con salarios míseros en las salmoneras -donde los capitalistas ocupaban centralmente mujeres para rebajar salarios-, y ahora la crisis la descargan sobre ellos, como muestran los datos de un 60% de desocupación en este pueblo al sur del país.

Las cifras oficiales de desempleo es el 10,7% a nivel nacional, es decir, cerca de 750.000 trabajadores. Otros economistas como Orlando Caputo y Graciela Galarce han planteado que estas cifras no muestran la realidad, que en verdad la desocupación alcanzaría a mas de 1.500.000 trabajadores. A nivel mundial la crisis ya dejó mas de 50 nuevos millones de desocupados y sigue su tendencia al alza. La Organización Internacional del Trabajo y numerosas instituciones como la Cepal, han planteado que el desempleo no se recuperará a los niveles antes de la crisis sino en 5 años... ¡y eso que con el pronóstico de un crecimiento económico en los próximos años! Es decir, en el mejor de los casos, con recuperaciones parciales, no habrá creación de empleos, sino que justamente lo contrario, los despidos serán durante años la receta de los patrones, banqueros, comerciantes y distintos capitalistas para seguir teniendo márgenes de ganancias, es decir, seguirán traspasando la crisis como hasta ahora, sobre los trabajadores.

¡Por una salida obrera a la crisis! ¡Sigamos el ejemplo de los obreros de Zanón de Argentina!

Ya sabemos la receta patronal ante la crisis: despidos y rebajas salariales. Hay que oponerle la organización y la lucha obrera independiente para frenar estos ataques. La derecha y las patronales piden mayor flexibilización para despedir más fácilmente y con menos indemnizaciones y rebajar brutalmente los salarios. El gobierno ha dado millones en ayudas y salvatajes a las empresas: solamente respecto a las ayudas crediticias a las Pymes Velasco señalaba el otro día: "si se suman los créditos entregados para ayudar a reprogramar deudas, los créditos a los exportadores, los créditos factoring que le entregan a su vez recursos a la pyme y los créditos Corfo Inversión, resulta que hay más de mil millones de dólares que han beneficiado a más de ocho mil empresas en todo Chile” (La Nación. 26/09). Además, la ministra del Trabajo defendió la “adaptabilidad laboral pactada” que estará en la próxima ley de negociación colectiva, es decir, flexibilidad con otro nombre. Los patrones y sus políticos de la derecha y la concertación, además de “nuevas figuras” como Ominami (que pretende privatizar parte de Codelco y se declara “Pinochetista” frente a la salida al mar a Bolivia), o el PRI, no son ninguna alternativa para los trabajadores. Tampoco son una alternativa los sectores que hacen alianza con las Pymes y con políticos patronales que descargan la crisis sobre la clase obrera y el pueblo pobre.

Los trabajadores deben imponer, con sus propios métodos, su organización y su lucha, frenar los ataques patronales y tener su propia salida: Ningún despido y reincorporación inmediata de todos los despedidos. Además, hay que imponer el Reparto de las horas de trabajo sin rebaja salarial entre ocupados y desocupados, y así resolver el problema de la cesantía, que la causan los capitalistas. Frente al fraude capitalista de decir que tienen pérdidas, hay que exigir la apertura de los libros de contabilidad. Que toda empresa que cierre o despida sea estatizada y puesta a producir bajo control de sus trabajadores.

Los trabajadores de la fábrica ZANON, en Neuquén-Argentina, lucharon con sus propios métodos y con esta política frente a la enorme crisis que vivió Argentina el año 2001. Este año, tras años y jornadas de lucha defendiendo los puesto de trabajo frente al cierre de la empresa, consiguieron la Ley de Expropiación de la fábrica, con la gestión obrera, es decir, una fábrica administrada y dirigida por sus trabajadores, sin capitalistas. En estos años de gestión obrera, doblaron los puestos de trabajo haciendo un plan de reparto de las horas de trabajo. Aumentaron los salarios, y desarrollan durante años un plan de producción de cerámicas para hospitales, escuelas y viviendas del pueblo pobre. Esta es la única alternativa viable para la crisis, es decir, una respuesta obrera independiente y en alianza con el pueblo pobre, siguiendo el ejemplo de las obreras y obreros de Zanón para que la crisis la paguen los capitalistas.

http://www.clasecontraclase.cl/periodicoNotas.php?nota=1220

Chile: Caen un 46.5 las exportaciones de cobre en Enero/Julio

Chile: Caen un 46.5 las exportaciones de cobre en Enero/Julio

Las exportaciones chilenas de cobre totalizaron 12.652,1 millones de dólares entre enero y julio de este año, lo que equivale a un 46,5 por ciento menos que en igual período del 2008.

Según informó el Banco Central chileno, durante julio las ventas al exterior del principal producto chileno alcanzaron a 2.542,1 millones de dólares, lo que supone una caída interanual de 21,7 por ciento;

No obstante, el instituto emisor precisó que pese a los resultados de julio, la cifra alcanzada ese mes es la más alta anotada en lo que va del año 2009.

Las exportaciones mineras totales llegaron el mes pasado a 2.758,1 millones de dólares, lo que equivale a una baja del 27,8 por ciento respecto de los 3.824,7 millones alcanzados en el mismo periodo del año pasado.

Durante el 2008, las exportaciones de cobre sumaron 32.807,5 millones de dólares, cifra que, a causa de la caída de precios provocada por la crisis internacional, podría descender a unos 20.000 millones este año, según proyecciones de las mineras privadas del país.

La industria del cobre en Chile, el principal productor del metal rojo a nivel mundial, es liderada por la gigante estatal Codelco y la angloaustraliana BHP Billiton; seguidas por Antofagasta Minerals, Anglo American y Freeport-McMoRan Copper & Gold Inc, entre otras.

Autor foto: CODELCO

La CEPAL califica de inaceptable la desigualdad de ingresos en Chile

La CEPAL califica de inaceptable la desigualdad de ingresos en Chile

autor Redacción/Clarin.cl   
miércoles, 10 de junio de 2009
Santiago.- Aunque en Chile el ingreso per cápita casi se duplicó entre 1990 y 2007, el ingreso autónomo del 20% más rico de la población supera en más de 13 veces al del 20% más pobre, afirma la CEPAL en una reciente publicación.  Además, la tasa de desocupación se mantuvo  elevada  al igual que la informalidad de los ocupados  y han aumentado los contratos de corto plazo y la rotación de los puestos de trabajo, o sea, la precariedad laboral. Persiste en Chile una inaceptable desigualdad de ingresos y de calidad de vida que no se solucionará solamente  con mayores tasas de crecimiento y más y mejor utilización del gasto social.
Lo que se requiere es un cambio de enfoque en las políticas públicas, que permita superar la heterogeneidad de la estructura productiva y social del país, puesto que ésta constituye el principal obstáculo para lograr el crecimiento con equidad.

En el artículo "Chile: hacia un desarrollo inclusivo" de la Revista CEPAL Nº 97,Ricardo Infante y Osvaldo Sunkel expresan que la economía chilena y su sociedad, se dividen en tres mundos escasamente articulados. 

Uno es de alta productividad, que impulsa a la economía y paga buenos salarios. Los otros dos son de mediana y baja productividad, ofrecen bajas remuneraciones y concentran la mayor parte del empleo pero no influyen mayormente en el crecimiento. Por tanto, la heterogeneidad se reproduce aún en condiciones de crecimiento económico acelerado.

Infante y Sunkel proponen introducir en el diseño de políticas públicas el concepto de pobreza relativa, que afecta a casi cuatro millones y medio de chilenos. Esta se define como el grupo de personas o familias cuyo nivel de ingreso es inferior a 0,6 veces el ingreso mediano, constituyéndose en el sector relativamente excluido de la sociedad.

En el artículo se postula una estrategia de desarrollo diferente que incluya a los sectores de menor productividad. Así, se atenuaría la heterogeneidad productiva y se reducirían las diferencias según el tamaño de las empresas, los sectores productivos y las regiones.

Señalan que se requiere  un ambicioso programa de transformación estructural a largo plazo (15 a 20 años) que permita a los sectores menos avanzados aumentar gradualmente la productividad y los ingresos de los trabajadores, y así mejorar la calidad de vida de las familias excluidas.

Este programa debiera sostenerse en cuatro pilares: convergencia productiva, protección social garantizada, crecimiento económico con equidad y cohesión social. 

La convergencia productiva permitiría crear un ambiente de mayor competitividad para la expansión de las pequeñas empresas; programas de inversión que generen empleo entre trabajadores informales; y aglomeraciones productivas (clusters) regionales con sólida institucionalidad y capacidad innovadora.

En esta estrategia  le cabría al Estado y la sociedad constituir un nuevo diálogo social para forjar un pacto donde las decisiones sobre el monto y aplicación de los recursos se adopten entre trabajadores, empresarios, gobierno y representantes de la sociedad civil.