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T r i b u n a c h i l e n a

Enero en Argentina: Comenzó el rock

Enero en Argentina: Comenzó el rock

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

 

Uno.

 

El obrero Pablo Díaz que trabajaba en el predio de la minera Vale do Río Doce en el puerto de Bahía Blanca (al sur de la provincia de Buenos Aires), en medio de una tormenta bíblica, fue arañado fatalmente por un rayo.  Se desconocen casos de empresarios al respecto.

 

 

Dos.

 

Es verdad. El actual gobierno argentino no tiene por qué hacer el socialismo y ni siquiera tiene que pavimentar el camino hacia una fase post capitalista. Por una parte -la menos importante-, no está en su programa ni en su práctica concreta y discursiva; y por otra -la más importante-, una nueva etapa histórica caracterizada por la hegemonía de los intereses de los trabajadores y el pueblo es labor de las grandes mayorías. Y el socialismo no es un modo de producción totalmente otro que el capitalismo. Eso será el comunismo. La socialización de las fuerzas productivas y la caminata dura por terminar con la apropiación privada del excedente socialmente producido, es un combate. Un período inacotado y determinado por las relaciones de fuerzas internacionales, regionales y nacionales. Algo parecido al socialismo anticapitalista (¡ahora es preciso adjetivarlo para no confundir el menú todavía más!) es un trecho significado por la exposición multidimensional y desembozada de la lucha de clases, donde el pueblo trabajador  lleva una ventaja parcial sobre la minoría gran propietaria que económica, política, diplomática, mediática y militarmente ofrecerá resistencia mortal ante la perspectiva cierta de la pérdida de sus privilegios naturalizados por siglos de dominación. Esa ventaja parcial de las fuerzas sociales que producen la riqueza; que siembran cereales y fabrican tecnología atómica; que construyen viviendas, educan, pintan, laboran en servicios, historian y novelan desde la emancipación del género humano, se expresa siempre por abajo como movimiento contradictorio ante la vieja sociedad, y luego se juega estratégicamente en el desmantelamiento del Estado tal como se conoce hoy. La participación en la democracia burguesa o dictadura del capital, e incluso hacerse del gobierno, es sólo parte de una forma para facilitar la organización popular, su cabeza y sus pies, y liberar la edificación del poder de los desheredados. Lo cierto es que sin armadura teórica y material, los trabajadores y el pueblo carecen hasta de la oportunidad de ser derrotados.   

 

Es una perogrullada que frente a la mundialización del capitalismo y sus matices, el socialismo anticapitalista debe avanzar -desigualmente y de acuerdo a los complejos regionales- de manera mundial. Cualquier proyecto de poder con el horizonte puesto en el fin  de las clases sociales y del mismo poder de unos sobre otros, debe considerar cardinalmente ese carácter ampliado de la liberación humana. De lo contrario, contiene en su seno las pistas de su próximo fracaso.   

 

Por eso, y otras innumerables razones, al Ejecutivo argentino es preciso observarlo con las armas de la crítica mientras se propugna en el movimiento real de los trabajadores su organización altamente politizada, con la mira en el poder como un medio históricamente limitado para acabar con él y las relaciones sociales y de reproducción de la existencia que lo justifican. A aquellos sectores que se decepcionaron rápidamente –algunos sin siquiera dar batalla- y a otros que sí enfrentaron la represión  y que hoy colaboran disciplinadamente con el capitalismo a la argentina, ni siquiera hay que denunciarlos de posibilistas. Menos de reformistas o socialdemócratas. Esas categorías no dan cuenta de la naturaleza del gobierno y sus funcionarios. En Argentina no existe reformismo ni socialdemocracia. Sólo existe el capitalismo puro y duro del siglo XXI propio de un país empobrecido y dependiente: concentración del excedente, desigualdad galopante, intensificación de la explotación del trabajo asalariado, primarización económica, destrucción de recursos naturales sin repuesto, dominio del momento financiero de la reproducción capitalista, programas sociales con tope y dispositivos de alienación para regimentar  precavidamente un eventual ciclo de luchas sociales. Sí, en Chile parece peor. Pero Chile es vanguardia del ultraliberalismo. Habría que ver si los propios eslabones mexicanos y colombianos están a su altura. Y también es preciso testear qué estilo es el que está cruzando la cordillera andina en estos momentos. ¿Chile se argentiniza o Argentina se chileniza? Los ajustes estructurales, los programas sociales focalizados, la transnacionalización de la economía (con disfraces jurídicos o al desnudo), las privatizaciones, el daño irreversible de los ahorros  previsionales, las leyes antiterroristas, el patrón primario exportador, la intervención estatal para rescatar a los dueños de todo cuando están en aprietos, la represión contra los pueblos originarios y la desobediencia civil, la tercerización laboral (si la mitad de la fuerza de trabajo argentina está ‘en negro’, informalizada, entonces el subcontratismo no necesita cobrar las dimensiones chilenas), son materia aprobada con fondo de carnicería desde la segunda mitad de los 70’ del siglo anterior en Chile.

 

El anticapitalismo en Argentina tiene el deber objetivo de hundirse en el movimiento real de los trabajadores y el pueblo; aprovechar sus impulsos espontáneos gatillados por el empeoramiento general de la vida para adquirir tonelaje político, para conducir-participando; alimentarse y alimentar una nueva generación de insubordinados que actualice el proyecto de una sociedad distinta a la capitalista. Es decir, tonificarse con celeridad unitaria, amplia, radicalmente democrática, muy lejos de las capillas, los aparatos, los manuales trasnochados y la autoexclusión respecto del propio pulso popular. Salir por fin de la fotografía en blanco y negro, y convertirse en largometraje en 3D. Y ello jamás significa hipotecar principios, objetivos estratégicos ni memoria. Sólo que los principios, los objetivos estratégicos y la memoria son condición insuficiente para transformarse en alternativa política desde, con y para las grandes mayorías. En fin, montados sobre el análisis concreto de la realidad concreta y no sobre recetarios y sectas, llegar a ser pueblo en lucha, construcción genuina de fuerza social de mayorías, con proyecto y orgánicamente democrática, independiente e insobornable. 

 

 

Tres.

 

En la coyuntura, Argentina sufre una crisis inflacionaria y de déficit  público (8 mil 600 millones de dólares el 2011) que en vez de remontarse con industrialización, nacionalizaciones e impuestos sustantivos al capital, pretende solucionarse mediante recorte de subsidios, salarios bajo el costo de la vida y reprimarización privatizada de la economía.

 

Asimismo, la administración de turno, fuera de toda propaganda, canceló el 2011, sólo en intereses, 9 mil 500 millones de dólares de la deuda pública que alcanza los 175 mil millones de dólares. Y pese al mayor gasto social, según las propias cifras desacreditadas del gobierno, la pobreza en el país raya el 25 %. El crecimiento está numerado en alrededor de un 4 % para el 2012. Ni los programas sociales ni la expansión económica dan como resultado una distribución del ingreso y de la riqueza socialmente producida menos inequitativa. Incluso con un 42 % de la población total percibiendo un salario, casi al borde técnicamente del pleno empleo. ¿Por qué? Porque aunque exista cesantía de un solo dígito, el movimiento del capital tiende a la concentración del excedente producido colectivamente y satisface sus tasas de ganancia a través de la súper explotación del trabajo (la mitad de la fuerza de trabajo está ‘en negro’, remunerada muy por debajo de los promedios de los trabajadores sindicalizados y en condiciones infrahumanas, sin seguridad social ni derechos de ninguna especie), el despojo de recursos naturales (megaminería y abuso del suelo que demanda la industria agropecuaria) con daños económicos y culturales  tanto a los pueblos originarios, como a las comunidades en general donde invasivamente se hincan sus intereses; y la tutela de las bolsas comerciales y financieras donde se especula y dictamina el precio de las mercancías.

 

Las novedades de enero son la obligatoriedad de hacerse de la tarjeta digital para emplear el transporte de personas en Buenos Aires, y los resultados de la primera negociación colectiva o paritaria del año entre trabajadores y empresarios. Junto con el incremento de un 127 % del precio del boleto en el subterráneo o metro capitalino, ahora la gente de a pie tiene que abrirle un crédito al transporte, pagando por adelantado los viajes que todavía no ha realizado. Igual que en Chile. ¿Qué se hace con el dinero cancelado con antelación al uso real del transporte colectivo mediante la tarjeta? ¿Duerme dentro de la tarjeta o se emplea en asuntos que desconoce la población? ¿Qué ocurrirá con la gente que anda con los ‘pesos justos’ para el viaje diario? ¿Ganan los usuarios con esta medida?

 

Por otro costado, 15 mil trabajadores de la industria aceitera de la Ciudad de Buenos Aires, San Luis, Bahía Blanca, Rosario, fundados en una investigación efectuada por la Universidad Nacional de Rosario sobre el precio de la canasta básica de una familia tipo (mil 460 dólares), lograron un reajuste salarial del 24 %. Es la primera negociación de 2012 y, en consecuencia, tendrá un impacto significativo en la seguidilla de paritarias que se resolverá durante el primer cuarto del año. Para llegar a ese porcentaje, los trabajadores debieron tomar medidas de fuerza con el fin de “sensibilizar” al empresariado del sector.  Ahora bien, se trata de una negociación donde se concordó un 24 % de  aumento remuneracional. Y el gobierno, a través del Ministerio del Trabajo, obligó el acuerdo. Por tanto, la inflación real supera ese porcentaje.

Ímagen: Los tres músicos de Picasso

 

Enero 25 de 2012

XXXI Congreso de la COB resuelve formar instrumento político de los trabajadores. Pero no un plan de lucha, ni una dirección probada en la lucha

XXXI Congreso de la COB resuelve formar instrumento político de los trabajadores. Pero no un plan de lucha, ni una dirección probada en la lucha

El XV Congreso de la COB, acaba de finalizar en Tarija, con la participación de 700 delegados titulares y otros tantos suplentes pertenecientes a 65 organizaciones.

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El salón del Congreso estaba presidido por una gran gigantografia conteniendo retratos de Carlos Marx, Federico Engels, Lenín, Trotsky, el “Che” Guevara, Lechín, César Lora, Isaac Camacho, Federico Escóbar, Miguel Alandia, Artemio Camargo, Marcelo Quiroga Santa Cruz, Guillermo Lora y otros. El anterior Congreso se realizó el en 2006, es decir que se debería haber realizado en el 2008, pero una y otra vez fue postergado por la dirección burocrática de Pedro Montes, el secretario ejecutivo saliente.
El XV Congreso fue fuertemente presionado por el gobierno de Evo Morales, con un sector masista, con muchos delegados manipulados por la comisión de poderes, con operadores del gobierno que repartían dinero en comilonas y tragos masivos para “amarrar” delegados e impedir que se expresara la mayoría opositora. El Congreso tardó 3 días en comenzar, dejando sin dinero de viáticos a muchos delegados, en un claro intento de permitir las maniobras burocráticas. Finalmente quedó a mitad de camino, sin resolver un programa de lucha inmediata, aunque votó el “instrumento político de los trabajadores” y los dirigentes pronunciaron infinidad de frases “izquierdistas” a fin de lograr la conducción de la COB. El Ejecutivo electo, el minero perforista de Huanuni Juan Carlos Trujillo, fue calificado de masista por gran parte de los delegados, aunque él lo negó y logró finalmente ser electo gracias a un discurso fuertemente opositor. .
Acompañan a Juan Carlos Trujillo, José Luis Núñez y Jaime Núñez como asesores, Emigdio Izquierdo como secretario de Conflictos, Ariel Vergara como secretario de Defensa, José Luís Delgado (Integración y Desarrollo Regional), Hermo Pérez (Representante de Fabriles) como secretario general, Simeón Mamani (Representante Campesino), Jaime Quispe como secretario de Relaciones, Luís René Beltrán (Representante Ferroviario) y Oscar Tapia como secretario de Finanzas.
Declaraciones del nuevo secretario Ejecutivo
Las declaraciones de oposición al gobierno del nuevo ejecutivo Juan Carlos Trujillo, respondieron, de alguna forma, al clima opositor de la mayoría de los delegados del Congreso: “Ser contestatarios es el pronunciamiento de todo el sector proletario y de la clase empobrecida. Por eso el comité ejecutivo va a ser contestatario con su propia identificación e independencia de clase”. De la relación con el gobierno dijo: “La relación va a ser abierta, de discusión política, social, cultural. Siempre se ha dicho que va a primar el diálogo, pero si el Gobierno no está para servir a los trabajadores, el poder proletario a través de su COB va a tener que reaccionar y el accionar de masas es un conflicto social que el Gobierno va a tener que enfrentar si no atiende los pedidos y alternativas que presenten los trabajadores. La razón tiene que primar, pero si el Gobierno nacional no cede, la intransigencia va a tener que actuar. Creemos que entre poder-Estado y poder-proletario van a tener que discutir a favor de la clase trabajadora”.
Respecto al salario dijo Trujillo: “El incremento salarial va a ser el primer punto de discusión con el Gobierno. No nos olvidemos que aquí la COB va a entrar a un conflicto, donde no aceptamos el porcentaje de incremento salarial anunciado. Lo vamos a analizar, lo vamos a ver, porque aquí se ha aprobado una propuesta que es un incremento que debe ir de acuerdo con la canasta familiar de consumo y no de uso”.
Ante la acusación de que era masista, respondió: “Juan Carlos Trujillo no es del Movimiento Al Socialismo, es trabajador minero de Huanuni y miembro de la Federación de Mineros de Bolivia, con la independencia política. Con ese sentimiento revolucionario lo vamos a demostrar en la historia y en el tiempo. Y quien nos va a juzgar será el pueblo y los trabajadores, si traicionamos nuestros principios o nuestra independencia”.
Sin embargo, pese a estas promesas, no salió una definición de lucha más allá del salarial. La COB no retoma su papel de liderazgo sobre los sectores populares, sobre trabajadores informales que son mayoría, sobre la defensa de territorios indígenas como es el caso del Tipnis. Y ante la propia cuestión salarial no se estableció una meta de lucha concreta, como sí lo propusieron los fabriles, de un mínimo de 1.500 bolivianos y aumento general del 30%. La COB en cambio repite lo de la “canasta familiar” q ue está bien como concepto, pero no es una meta concreta de lucha. Eso es lo que permitió a la dirección de la COB firmar el año pasado por un miserable aumento del 11% y otro 1% en suspenso que el gobierno nunca otorgó, aumento que quedó reducido al 10% para los privados.
La COB resuelve impulsar el instrumento político de los trabajadores y pobres
El XV Congreso ha resuelto impulsar un instrumento político de los trabajadores. Esta decisión, fue en base a las resoluciones del XXXI Congreso de la Federación de Trabajadores Mineros Asalariados de Bolivia y a petición de Jaime Solares, dirigente de la COD de Oruro, y otros sectores como Maestros Rurales de La Paz, tiene una enorme importancia. Esto a pesar de que, es posible que para la mayor parte de los dirigentes electos y para el nuevo secretario Ejecutivo el minero perforista Juan Carlos Trujillo, esta votación sea sólo una concesión a delegados de base del Congreso a fin de ser electos, y que no piensan llevar adelante.
Ante la pregunta de un periodista, sobre la posible creación del instrumento político, contestó Trujillo: “Ya tenemos un lineamiento que está en el documento presentado por los mineros de Huanuni a través de la Federación de Mineros. Pensamos que hay las bases suficientes para crearlo, pero tiene que someterse a una socialización en los diferentes sectores mineros, petroleros, fabriles y otros sindicatos, para que sea realidad”. Esto es indudablemente así, ya que debe ser una construcción de los trabajadores. Sin embargo, también es necesario que los dirigentes lo impulsen y este fue el mandato del Congreso.
Desde La Protesta venimos insistiendo en impulsar este instrumento político de los trabajadores y explotados. Recordamos que ya fue una decisión del anterior Congreso de la COB que sus dirigentes no impulsaron. Pero hoy la situación es muy diferente a la del XIV Congreso de la COB. Hoy se está produciendo una masiva ruptura con el MAS. Recientemente 5 diputados indígenas, que pertenecían al MAS pero fueron electos por sus pueblos como delegados uninominales, confirmaron la creación de su propia bancada parlamentaria en acuerdo con la CIDOB. Uno de sus propósitos, anunciaron, es defender sus Tierras Comunitarias de Origen, incluyendo al Tipnis. Los diputados indígenas ya habían afirmado que el MAS no los representa.
El Congreso de la COB viene a confirmar esta situación. La traición del gobierno del MAS a la Agenda de Octubre, el gasolinazo de diciembre del 2010, la huelga general del 2011 y la negativa del gobierno a otorgar un aumento salarial acorde a la canasta familiar, y la represión a la marcha por la defensa del Tipnis, fueron hechos que profundizaron esta ruptura política.
Jaime Solares quedó encargado por el Congreso de la COB de impulsar este instrumento político. Esta se convierte en una gran tarea a llevar adelante por la izquierda sindical, los trabajadores y sindicatos combativos, y los sectores populares que aun no estando en la COB necesitan una nueva expresión política, una alternativa política nacional, para enfrentar en todos los terrenos la política neoliberal antiobrera y antipopular del gobierno, así como a la vieja derecha.
Reclamamos desde La Protesta que ese “instrumento político” nazca con el programa con eje en la Agenda de Octubre y el socialismo hacia la conquista del poder por los trabajadores y el pueblo, que ya resolviera el XXXI Congreso de la Federación de Trabajadores Asalariados Mineros de Bolivia.
Foto: Jaime Solares designado por la COB para formar el instrumento político de los trabajadores
“Anuncié públicamente que puedo hacer un nuevo instrumento político, tengo capacidad para hacerlo, si Evo Morales es presidente por qué no un minero a la cabeza con más sabiduría, más conocimiento, más capacidad y más humildad”.
Para Solares es necesario lograr este instrumento frente a la derecha y el reformismo neoliberal, el mayor peligro es hacer frente al nuevo orden económico mundial impulsado por poderosos empresarios desplazados por todo el planeta que “quieren hacer de las suyas”.
“Mucho depende para hacer este instrumento del coraje y empeño que tengan los trabajadores, si la COB no quiere hacer este proyecto, Solares está en la obligación de hacerlo con humildad y sabiduría, consultando a obreros y fabriles, entre otros”.
Solares además declaró oponerse a la construcción de camino por el Territorio Indígena Isiboro Sécure (TIPNIS) (el gobierno de Evo Morales sigue empeñado en hacer este camino que le ordenaron las transnacionales). Solares planteó que el Congreso de la COB que se realiza en Tarija también se oponga porque “solamente sirve esta carretera para el saqueo y favorece a los ricos de Brasil y Chile”.
“Estas carreteras van a ser el inicio del gran saqueo en toda América, biodiversidad, gas y petróleo y agua potable”, precisó al indicar que en Bolivia sólo “servirán para ampliar la frontera agrícola de los cultivos de coca”.
Solares incluso llamó a la movilización de los trabajadores para hacer respetar la ley corta aprobada tras una marcha de los indígenas y cuidar el parque del TIPNIS que es un pulmón grande, “los trabajadores revolucionarios tenemos que oponernos al camino”.

Cuba. Reflexiones del compañero Fidel Castro: La fruta que no cayó

Cuba. Reflexiones del compañero Fidel Castro: La fruta que no cayó

Cuba se vio forzada a luchar por su existencia frente a una potencia expansionista, ubicada a pocas millas de sus costas, que proclamaba la anexión de nuestra isla, cuyo único destino era caer en su seno como fruta madura. Estábamos condenados a no existir como nación.

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En la gloriosa legión de patriotas que durante la segunda mitad del siglo XIX luchó contra el aborrecible coloniaje impuesto por España a lo largo de 300 años, José Martí fue quien con más claridad percibió tan dramático destino. Así lo hizo constar en las últimas líneas que escribió cuando, víspera del rudo combate previsto contra una aguerrida y bien pertrechada columna española, declaró que el objetivo fundamental de sus luchas era: “… impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”.
Sin comprender esta profunda verdad, hoy no se podría ser ni patriota, ni revolucionario.
Los medios de información masiva, el monopolio de muchos recursos técnicos, y los cuantiosos fondos destinados a engañar y embrutecer a las masas, constituyen sin duda obstáculos considerables, pero no invencibles.
Cuba demostró que ―a partir de su condición de factoría colonial yanki, unida al analfabetismo y la pobreza generalizada de su pueblo―, era posible enfrentar al país que amenazaba con la absorción definitiva de la nación cubana. Nadie puede siquiera afirmar que existía una burguesía nacional opuesta al imperio, tan cercana a este se desarrolló que incluso poco después del triunfo envió catorce mil niños sin protección alguna a Estados Unidos, aunque tal acción estuvo asociada a la pérfida mentira de que sería suprimida la Patria Potestad, que la historia registró como operación Peter Pan y fue calificada como la mayor maniobra de manipulación de niños con fines políticos que se recuerde en el hemisferio occidental.
El territorio nacional fue invadido, apenas dos años después del triunfo revolucionario, por fuerzas mercenarias, ―integradas por antiguos soldados batistianos e hijos de terratenientes y burgueses― armadas y escoltadas por Estados Unidos con buques de su flota naval, incluidos portaaviones con equipos listos para entrar en acción, que acompañaron a los invasores hasta nuestra isla. La derrota y la captura de casi la totalidad de los mercenarios en menos de 72 horas y la destrucción de sus aviones que operaban desde bases en Nicaragua y sus medios de transporte naval, constituyó una derrota humillante para el imperio y sus aliados latinoamericanos que subestimaron la capacidad de lucha del pueblo cubano.
La URSS frente a la interrupción del suministro de petróleo por parte de Estados Unidos, la ulterior suspensión total de la cuota histórica de azúcar en el mercado de ese país, y la prohibición del comercio creado a lo largo de más de cien años, respondió a cada una de esas medidas abasteciendo combustible, adquiriendo nuestra azúcar, comerciando con nuestro país y finalmente suministrando las armas que Cuba no podía adquirir en otros mercados.
La idea de una campaña sistemática de ataques piratas organizados por la CIA, los sabotajes y las acciones militares de bandas creadas y armadas por ellos, antes y después del ataque mercenario, que culminarían en una invasión militar de Estados Unidos en Cuba, dieron origen a los acontecimientos que pusieron al mundo al borde de una guerra nuclear total, de la que ninguna de sus partes y ni la propia humanidad habría podido sobrevivir.
Aquellos acontecimientos sin dudas costaron el cargo a Nikita Jruschov, que subestimó al adversario, desoyó criterios que les fueron informados y no consultó su decisión final con los que estábamos en la primera línea. Lo que pudo ser una importante victoria moral se convirtió así en un costoso revés político para la URSS. Durante muchos años las peores fechorías continuaron realizándose contra Cuba y no pocas, como su criminal bloqueo, se cometen todavía.
Jruschov tuvo gestos extraordinarios con nuestro país. En aquella ocasión critiqué sin vacilación el acuerdo inconsulto con Estados Unidos, pero sería ingrato e injusto dejar de reconocer su extraordinaria solidaridad en momentos difíciles y decisivos para nuestro pueblo en su histórica batalla por la independencia y la revolución frente al poderoso imperio de Estados Unidos. Comprendo que la situación era sumamente tensa y él no deseaba perder un minuto cuando tomó la decisión de retirar los proyectiles y los yankis se comprometieron, muy secretamente, a renunciar a la invasión.
A pesar de las décadas transcurridas que suman ya medio siglo, la fruta cubana no ha caído en manos yankis.
Las noticias que en la actualidad llegan de España, Francia, Iraq, Afganistán, Pakistán, Irán, Siria, Inglaterra, las Malvinas y otros numerosos puntos del planeta, son serias, y todas auguran un desastre político y económico por la insensatez de Estados Unidos y sus aliados.
Me limitaré a unos pocos temas. Debo señalar según cuentan todos, que la selección de un candidato republicano para aspirar a la presidencia de ese globalizado y abarcador imperio, es a su vez, ―lo digo en serio― la mayor competencia de idioteces e ignorancia que se ha escuchado nunca. Como tengo cosas que hacer, no puedo dedicarle tiempo al asunto. De sobra sabía que sería así.
Ilustran más algunos despachos cablegráficos que deseo analizar, porque muestran el increíble cinismo que genera la decadencia de Occidente. Uno de ellos, con pasmosa tranquilidad, habla de un preso político cubano que, según se afirma, murió tras huelga de hambre que duró 50 días. Un periodista de Granma, Juventud Rebelde, noticiero radial, o cualquier otro órgano revolucionario, se puede equivocar en cualquier apreciación sobre cualquier tema, pero jamás fabrica una noticia o inventa una mentira.
En la nota de Granma se afirma que no hubo tal huelga de hambre; era un recluido por delito común, sancionado a 4 años por agresión que provocó lesiones en el rostro a su esposa; que la propia suegra solicitó la intervención de las autoridades; los familiares más allegados estuvieron al tanto de todos los procedimientos que se emplearon en su atención médica y estaban agradecidos por el esfuerzo de los especialistas médicos que lo atendieron. Fue asistido, afirma la nota, en el mejor hospital de la región oriental como se hace con todos los ciudadanos. Había muerto a causa de fallo multi-orgánico secundario asociado a un proceso respiratorio séptico severo.
El paciente había recibido todas las atenciones que se aplican en un país que posee uno de los mejores servicios médicos del mundo, los cuales se brindan gratuitamente, a pesar del bloqueo impuesto por el imperialismo a nuestra Patria. Es sencillamente un deber que se cumple en un país donde la Revolución tiene el orgullo de haber respetado siempre, durante más de 50 años, los principios que le dieron su invencible fuerza.
Más valdría realmente que el Gobierno español, dadas sus excelentes relaciones con Washington, viaje a Estados Unidos y se informe de lo que ocurre en las cárceles yankis, la conducta despiadada que aplica a los millones de presos, la política que se practica con la silla eléctrica y los horrores que se cometen con los detenidos en las cárceles y los que protestan en las calles.
Ayer lunes 23 de enero, un duro editorial de Granma titulado “Las verdades de Cuba” en una página completa de ese órgano explicó detalladamente la insólita desvergüenza de la campaña mentirosa desatada contra nuestra Revolución por algunos gobiernos “tradicionalmente comprometidos con la subversión contra Cuba”.
Nuestro pueblo conoce bien las normas que han regido la conducta intachable de nuestra Revolución desde el primer combate y jamás mancillada a lo largo de más de medio siglo. Sabe también que no podrá ser jamás presionado ni chantajeado por los enemigos. Nuestras leyes y normas se cumplirán indefectiblemente.
Es bueno señalarlo con toda claridad y franqueza. El Gobierno español y la destartalada Unión Europea, sumida en una profunda crisis económica, deben saber a qué atenerse. Produce lástima leer en agencias de noticias las declaraciones de ambas cuando utilizan sus descaradas mentiras para atacar a Cuba. Ocúpense primero de salvar el euro si pueden, resuelvan el desempleo crónico que en número creciente padecen los jóvenes, y respondan a los indignados sobre los cuales la policía arremete y golpea constantemente.
No ignoramos que ahora en España gobiernan los admiradores de Franco, quien envió a miembros de la División Azul junto a las SS y las SA nazis para matar soviéticos. Casi 50 mil de ellos participaron en la cruenta agresión. En la operación más cruel y dolorosa de aquella guerra: el cerco de Leningrado, donde murieron un millón de ciudadanos rusos, la División Azul formó parte de las fuerzas que trataron de estrangular a la heroica ciudad. El pueblo ruso no perdonará nunca aquel horrendo crimen.
La derecha fascista de Aznar, Rajoy y otros servidores del imperio, debe conocer algo de las 16 mil bajas que tuvieron sus antecesores de la División Azul y las Cruces de Hierro con las que Hitler premió a los oficiales y soldados de esa división. Nada tiene de extraño lo que hace hoy la policía gestapo con los hombres y mujeres que demandan el derecho al trabajo y al pan en el país con más desempleo de Europa.
¿Por qué mienten tan descaradamente los medios de información masiva del imperio?
Los que manejan esos medios, se empeñan en engañar y embrutecer al mundo con sus groseras mentiras, pensando quizás que constituye el recurso principal para mantener el sistema global de dominación y saqueo impuesto, y de modo particular a las víctimas cercanas a la sede de la metrópolis, los casi seiscientos millones de latinoamericanos y caribeños que viven en este hemisferio.
La república hermana de Venezuela se ha convertido en el objetivo fundamental de esa política. La razón es obvia. Sin Venezuela, el imperio habría impuesto el Tratado de Libre Comercio a todos los pueblos del continente que lo habitan desde el Sur de Estados Unidos, donde se encuentran las mayores reservas de tierra, agua dulce y minerales del planeta, así como grandes recursos energéticos que, administrados con espíritu solidario hacia los demás pueblos del mundo, constituyen recursos que no pueden ni deben caer en manos de las transnacionales que le imponen un sistema suicida e infame.
Basta, por ejemplo, mirar el mapa para comprender el criminal despojo que significó para Argentina arrebatarle un pedazo de su territorio en el extremo sur del continente. Allí emplearon los británicos su decadente aparato militar para asesinar bisoños reclutas argentinos vestidos con ropas de verano cuando ya estaban en pleno invierno. Estados Unidos y su aliado Augusto Pinochet le dieron a Inglaterra un desvergonzado apoyo. Ahora, en víspera de las Olimpiadas de Londres, su Primer Ministro David Cameron también proclama, como ya lo hizo Margaret Thatcher, su derecho a usar los submarinos nucleares para matar argentinos. El gobierno de ese país desconoce que el mundo está cambiando, y el desprecio de nuestro hemisferio y de la mayoría de los pueblos hacia los opresores se incrementa cada día.
El caso de las Malvinas no es único. ¿Conoce acaso alguien cómo terminará el conflicto en Afganistán? Hace muy pocos días soldados norteamericanos ultrajaban los cadáveres de combatientes afganos, asesinados por los bombarderos sin pilotos de la OTAN.
Hace tres días una agencia europea publicó que “el presidente afgano Hamid Karzai, dio su aval a un negociado de paz con los talibanes, subrayando que esta cuestión debe ser resuelta por los ciudadanos de su país”, luego añadió: “…el proceso de paz y reconciliación pertenece a la nación afgana y ningún país u organización extranjera puede sacarles a los afganos este derecho.”
Por su parte, un despacho publicado por nuestra prensa comunicaba desde Paris que “Francia suspendió hoy todas sus operaciones de formación y ayuda al combate en Afganistán y amenazó con anticipar el retiro de sus tropas, luego de que un soldado afgano ultimara a cuatro militares franceses en el valle Taghab, de la provincia de Kapisa […] Sarkozy dio instrucciones al Ministro de Defensa Gérard Longuet para trasladarse inmediatamente a Kabul, y avizoró la posibilidad de un retiro anticipado del contingente.”
Desaparecida la URSS y el Campo Socialista, el Gobierno de Estados Unidos concebía que Cuba no podía sostenerse. George W. Bush tenía ya preparado un gobierno contrarrevolucionario para presidir nuestro país. El mismo día que Bush inició su criminal guerra contra Iraq, solicité a las autoridades de nuestro país el cese de la tolerancia que se aplicaba a los cabecillas contrarrevolucionarios que en esos días demandaban histéricamente la invasión a Cuba. En realidad, su actitud constituía un acto de traición a la Patria.
Bush y sus estupideces imperaron durante 8 años y la Revolución Cubana ha perdurado ya más de medio siglo. La fruta madura no ha caído en el seno del imperio. Cuba no será una fuerza más con la que el imperio se extienda sobre los pueblos de América. La sangre de Martí no se habrá derramado en vano.
Mañana publicaré otra Reflexión que complementa esta.
Fidel Castro Ruz
Enero 24 de 2012
7 y 12 p.m.

El Famatina y la historia de la esperanza

El Famatina y la historia de la esperanza

Por Carlos del Frade   (APE)

 

-El Famatina es nuestro gran protector… Cómo no lo vamos a defender – dice Yanina Millicay, periodista de FM “El hormiguero”, de Chilecito, que todos los días cumple su turno y después va a pasar la noche en el acampe que ya lleva semanas al pie de la querida montaña enclavada en la geografía riojana.

“Viene mucha gente de todos lados: Córdoba, San Luis, Mendoza, Buenos Aires y llegan donaciones de agua mineral y alimentos para que sigamos haciendo el aguante e impedir que se lleve adelante un nuevo proyecto de minería a cielo abierto en la Argentina. Estamos permanentemente en asamblea en este pedacito de patria, como le decimos”, le dice Yanina a este cronista.
-Para la gente común de Chilecito y Famatina está más que claro que el agua y el cerro valen mucho más que el oro – añade Carlos Camps, otro de los acampantes a más de dos mil metros de altura en el paraje Altos del Carrizal, donde en las próximas horas comenzará una jornada nacional de lucha en defensa del Famatina.
Según Camps, “toda esta solidaridad que llega de todas partes de la punta de iceberg de una lucha que se repetirá en todas las provincias contra los renovados caudillajes que ganan las elecciones y creen que eso les da impunidad para negociar con la naturaleza y con el futuro de las nuevas generaciones. Lo de Famatina será como un reguero de pólvora en contra de esos gobiernos provinciales que se creen dueño de todo porque tuvieron los votos”, le cuenta a la Agencia de Noticias Pelota de Trapo.
Los asambleístas, los habitantes de los pueblos Chilecito y Famatina están convencidos que el gobierno de Luis Beder Herrera, titular del ejecutivo riojano, ha perdido la batalla y que, por estas horas, “está buscando una salida adelante para desistir del proyecto de la empresa canadiense Osisko”.
La gente grande de los pueblos vecinos se hace un tiempo para hacer panes caseros y otras comidas que les alcanzan a los tigres del Famatina, a los defensores –una vez más como tantas veces en la historia de siglos- del cerro y sus riquezas, no solamente minerales, sino también profundamente culturales.
Cuentan también que el cura Quinteros avisó de la presencia de los personeros de la corporación haciendo sonar las campanas de la iglesia de Famatina, rememorando al sacerdote que representaba Enrique Muiño en la inolvidable película “La guerra gaucha”.
Dicen, en forma paralela, que el sacerdote alentó en una reciente misa a seguir poniendo el cuerpo en defensa del Famatina, que el verdadero cristianismo pasa por salir de la casa y defender lo que es de todos. Y que esas palabras conmovieron a los que son creyentes y mucho más a los que no lo son.
Camps agrega que “hay listas negras elaboradas por información proporcionada por la policía de la provincia de La Rioja al servicio de la multinacional. Una verdadera vergüenza de la cual tendrá que responder el actual gobernador. Además ocho de los principales referentes tuvieron que declarar ante la justicia. Pero no importa, la decisión del pueblo está firme. El Famatina no se toca”, dice y se percibe que la consigna no es individual, sino colectiva.
Así se preparan los tigres del Famatina para proseguir la lucha. Mandatos históricos, familiares y necesidad de dejar un futuro mejor, ajeno a los proyectos de extranjerización de riquezas y saqueos de los bienes naturales impulsados por gobiernos traidores a las necesidades del pueblo.
Mujeres, hombres, abuelas, abuelos, niñas y niños, los tigres del Famatina, escriben, por estas horas, una nueva luminosa página en la historia política de la resistencia, en la historia política de la esperanza de las mayorías argentinas.
Fuentes: Entrevistas realizadas por el autor de la nota en distintas radios de Buenos Aires y Rosario.

Argentina: Querella de intelectuales

Argentina: Querella de intelectuales

Por Jorge Altamira 

 

La sequía climática parece haber provocado daños irreparables en los cultivos de maíz y de forraje para ganado, pero ha sido pródiga, en este comienzo de 2012, en el surgimiento de agrupamientos de intelectuales.

Una constelación contradictoria de firmas alumbró a Plataforma 2012, cuyo objetivo declarado es "recuperar el pensamiento crítico" contra el "relato disciplinador y engañoso" del oficialismo K, el cual "utiliza la potencia de los recursos comunicacionales de que dispone", en una obvia contra alusión al discurso oficial que castiga el monopolio de "la corpo". Plataforma -según comidillas del ambiente- fue motorizada por operadores del PCR, un partido que se reivindica "abstencionista", pero que integra la coalición sojera del Frente Amplio de Binner. La incomodidad por algunas características del rejunte dio por resultad! o el retiro de algunas firmas -en un caso filo kirchneristas, en otro de militantes populares como Herman Schiller. El motivo o pretexto fue la presencia de Beatriz Sarlo, una ‘habitué' de La Nación (curiosamente una antigua camarada de armas del maoísmo vernáculo). La filiación del operativo supone un doble propósito: delimitarse, tardíamente, del amontonamiento oficialista que se parapeta en "Carta Abierta", pero por sobre todo salir al cruce de la Asamblea de Intelectuales, Docentes y Artistas que respalda al Frente de Izquierda -algunos de cuyos nombres aparecen entre los firmantes de Plataforma.
Carlos Pagni, columnista de La Nación, caracteriza al nuevo agrupamiento de "vecino (a) la izquierda oficialista". Alude a la condición filo kirchnerista de algunos de los signatarios y también al desarrollo conceptual del pronunciamiento. Ocurre que Plataforma denuncia las imposturas del "relato" de Carta Abierta, contradictorio con la realidad de la política oficial, pero no con sus pretensiones ideológicas nacionales y populares. Pagni confronta a Plataforma con el último documento de 2011 de Carta Abierta, para concluir que se ha abierto una crisis en la "izquierda oficialista". Atribuye la crisis al ingreso de la política económica oficial a una etapa de ‘ajuste' y al conflicto del gobierno con la CGT, cuestionados por los partidarios de la ‘profundización del modelo'.
Carta Abierta
La caracterización de Pagni, sin embargo, es muy generosa con Carta Abierta. Antes que una delimitación de posiciones frente al derrumbe de la orientación oficial, el texto de Carta Abierta es una operación de encubrimiento de la "sintonía fina" con la que el gobierno adorna el ajuste. Esta operación queda demostrada, de entrada, en el título: "Carta de la Igualdad" -como si la ‘igualdad' (¡"que se avizora!", nos asegura el texto) pudiera siquiera ser pensada en un régimen de explotación del hombre por el hombre. La grandilocuencia del propósito no logra disimular la tentativa grosera de tapar -con el abuso de la verborragia- el tarifazo, los despidos masivos y las reducciones de sueldos que se han anunciado en la administración pública de la nación y de las provincias, o el ‘techo' para las paritarias -que ya se intentó en! 2010, mediante un acuerdo de CFK con Moyano, el cual motivó la represión a los petroleros de Santa Cruz. La "recuperación del lenguaje", que los intelectuales K se dieron como tarea suprema, ha sido convertida en su contrario. Los topes salariales, que luego del pacto de la Rosada no lograron imponerse en las paritarias, reaparecieron en el congelamiento del mínimo no imponible en ganancias. Sólo la complicidad con la desinformación oficial puede circunscribir el tarifazo a una "quita de subsidios a los ricos y a las clases medias altas". El traspaso del subte a Macri fue pactado con un aumento de mucho más del ciento por ciento, que anticipa al que habrá para el conjunto del transporte. Afirmar, sin pestañeo, que esa quita "contribuye a la equidad distributiva" releva ya de la falta de pudor intelectual -como si la polarización de ingresos estuviera determinada por los consumos domiciliarios y no por las relaciones de propiedad entre el capital y el trabajo.
El texto de Carta Abierta, sin embargo, descubre una dificultad obvia para consagrar "el paradigma de la igualdad": nada menos que la "estructura intacta (¡intacta!) de la extranjerización de la economía (...) más la concentración", al punto que -dice- "contribuyen a una persistente fuga de capitales (que en) los '90 se financiaba con endeudamiento y hoy se hace con las divisas del superávit comercial". ¡Así, sin la molestia de un mosqueo, Carta Abierta (no Clarín) pone un signo igual entre el menemismo y el kirchnerismo! Esta condena -a casi una década de gestión nacional y popular- tampoco logra ser disimulada mediante la falacia de reclamar "renacionalizar la economía", efectuada desde la propia tienda oficial o de su retórica. Por otra parte, "renacionalizar la economía" es una generalidad, no significa nada ni tampoco tiene sentido. "La economía" es internacional, no puede ser encerrada en los marcos nacionales. Lo que hay que nacionalizar son los monopolios internacionales y nacionales. El fanatismo por la pureza del lenguaje descarrila a los ‘cartistas' de ideas tan simples como la nacionalización sin pago de la banca bajo control obrero, o de los recursos naturales sin ninguna compensación. ¡Saludan la estatización de Aysa, una excepción determinada por el interés del monopolio francés de retirarse del país y cobrar la indemnización, pero no abren el pico para denunciar el salvataje de todas las privatizadas que quebraron en 2001 -las que en 2011 costaron al contribuyente 80 mil millones de pesos!
Los intelectuales K no se arredran cuando se trata de derribar su anhelado "paradigma de la igualdad". Dicen: "la conquista de los montes por parte de los sojeros tiene la misma lógica que la conquista del desierto del siglo XIX". Brutal. ¿"Cristina" es Roca? ¿O es Rosas, a quien la Presidenta comparó con Lincoln, quien más allá de la liberación de los esclavos consolidó la "conquista del oeste", el cual se había convertido en el último reducto de los aborígenes? Carta Abierta, sin embargo, alude a los "montes" para no tener que referirse al regalo de tierras fiscales a los acaparadores capitalistas, desde Calafate hasta el departamento de Anta, en Salta, ni a los pooles de siembra que acaparan la producción mediante el alquiler de tierras, ni a la industria de semillas modificadas que están programadas para expropiar a los agri! cultores la capacidad de reproducción natural del ciclo agrícola -ni hablar de otra confiscación, como la pérdida de fertilidad del suelo producida por el monocultivo.
También es interesante la defensa que Carta Abierta realiza de la burocracia sindical, cuando el "cristinismo" quiere neutralizarla para "profundizar el modelo" -por ejemplo expropiando las obras sociales para manotearles la caja. En esta defensa, los burócratas intelectuales no se privan de enunciar un desatino: "es inimaginable (¡i-ni-ma-gi-na-ble!) -dicen- que (las) representaciones sindicales elijan el camino de la reacción" -esto después de la alianza de estas ‘representaciones' con las Tres A y después del asesinato de Mariano Ferreyra y del apaleamiento de trabajadores por patotas sindicales a lo largo y ancho del país. Los pretendidos teóricos del "modelo" revelan una incapacidad supina para desentrañar los intereses sociales que dictan la conducta de la burocracia sindical -los que, si por un lado están ligados al movimiento obrero, residen fundamentalmente en los privilegios de la integración al Estado y en su paulatina conversión en camarillas empresariales. Por vía de una elipsis, los jefes de Carta Abierta ratifican la tesis oficial y la opinión que esgrimieron desde el comienzo: que el asesinato de nuestro compañero Mariano Ferreyra no fue responsabilidad de Pedraza y del gobierno que lo ha amparado políticamente, sino de su propio partido y de sus propios compañeros -o sea: responsabilidad de la lucha.
El llamado de Carta Abierta a "profundizar el modelo" posiblemente refleje "las vibraciones de la izquierda (que) sacuden al oficialismo", como consecuencia del ‘ajuste', porque de otro modo ese llamado sería ocioso. Pero mientras que esta operación de ‘lobbypuede reflejar las conspiraciones de camarillas dentro del oficialismo, la perorata sobre el "paradigma de la igualdad" de Carta Abierta es una operación de encubrimiento mayúsculo del hecho consumado del ‘ajuste' y la "sintonía fina". Esto se refleja también en su ‘crítica' a la "ley antiterrorista". Para los firmantes de Carta Abierta, la tipificación como terrorista de la protesta social que el Estado o los jueces califiquen como delito (una huelga declarada "ilegal") constituye una intromisión innecesaria en una ley que castiga el lavado de dinero. El gobierno habría pecado por ‘exceso' legalista. En lugar de preguntarse acerca de las razones que llevaron a la eminencia gris del gobierno (Zanini) y a la jefa del movimiento a incurrir en ese exceso -o a los compromisos internacionales que se honraron con la introducción de esta legislación-, Carta Abierta absuelve a sus autores mediante un proceso de intenciones benévolo. El encubrimiento es aquí por partida doble, porque ha habido denuncias de presiones del G-20 o de reclamos de los servicios de seguridad internacionales que actúan con visto bueno en el territorio argentino, con el pretexto de combatir la infiltración de Irán. ¿O no volaron algunos kircneristas del gobierno precisamente por estas razones?
Plataforma 2012
Los dislates de los intelectuales de Carta Abierta refutan la aseveración de los firmantes de la Plataforma 2012 de que "lo que nos define como intelectuales es pensar sobre el mundo y la sociedad en la que vivimos", o "leer más allá de la letra manifiesta y visibilizar lo oculto". Los intelectuales no son un compacto homogéneo ni mucho menos una realidad supra-social a la que ‘piensan' o ‘diagnostican'. No pueden operar en la forma abstracta que les adjudica Plataforma. Se encuentran tan escindidos -a su manera, es cierto- como el resto de la sociedad por las contradicciones de clase. El "debate de ideas" que pretende "promover" Plataforma, como método "hacia un accionar colectivo y transformador", distorsiona o deforma la realidad social -o sea que la encubre. Se trata de una realidad social que se distingue por el antagonismo irrevocable entre el trabajo, por un lado, ! y el capital, por el otro, así como por el afán de supervivencia del capitalismo, de una parte, y su carácter histórico transitorio, de la otra. El discurso que presenta al debate como un medio de convergencia es alienante. Olvida que la crítica solamente se entiende dirigida contra el orden social existente. Plataforma opone al "doble discurso" del oficialismo otro ‘relato' -que será fatalmente tan ficticio como el primero, porque oculta al servicio de qué intereses sociales se coloca. Que los términos de la Plataforma hubieran sido suscriptos por un arco que va del kirchnerismo crítico hasta la izquierda, pasando por todas las gamas de derecha e izquierda del centroizquierdismo, denuncia un frente oportunista que no puede tener sino un discurso encubridor, que unifica en la abstracción sus contradicciones insalvables. En la transición que inicia el derrumbe del llamado ‘modelo', e! ste abordaje político es tan peligroso para los intereses de los trabajadores como el macaneo del oficialismo intelectual. Sorprende que personas de un elevado nivel intelectual -como los firmantes de Plataforma- no expliciten sus intenciones políticas, no desarrollen ninguna reflexión acerca de la perspectiva de la transición (crisis) política que caracteriza a la situación nacional (ni qué decir de la situación mundial -la mayor bancarrota de la historia del capital). Debido a este nivel de improvisación y empirismo, Plataforma no sobrevivirá a la coyuntura que le dio luz.
La intelectualidad no existe como una fuerza social homogénea: no solamente refleja en forma distorsionada las contradicciones de clases, sino incluso la dependencia que se deriva de su condición de fuerza de trabajo intelectual en las diferentes modalidades y escalas de la gestión capitalista. Por eso, muchos de sus pronunciamientos responden a las circunstancias o conveniencias laborales, académicas o empresariales (privadas y públicas) del momento. La intelectualidad, si quiere desempeñar un rol social transformador, debe, con independencia de las circunstancias particulares de cada intelectual, formar Partido y tomar Partido. En las circunstancias históricas actuales, esto quiere decir una sola cosa: o que la crisis del capital la paguen los trabajadores (con un desenlace en la barbarie), o que la paguen los capitalistas -o sea la revolución social, la que significa la transformación socialista a partir de gobiernos de trabajadores. En estos mismos términos, se plantea también la cuestión de la independencia o autonomía nacional: o una federación socialista de América Latina -incluida Puerto Rico- o la Unasur de las mineras y contratistas brasileñas, norteamericanas y canadienses, interesadas en el corredor bioceánico para vender a China -al lado del Mercosur de los pulpos automotrices y al lado de la OEA de los operativos militares conjuntos, la ocupación de Haití y la financiación del BID y del Banco Mundial.
La Asamblea de Intelectuales
La aparición de Plataforma ha inquietado al estanque oficial y ha servido para poner en evidencia a otras capillas que se referencian en el kirchnerismo. El caso de un grupo del Centro Cultural de la Cooperación no tiene desperdicio, si se tiene en cuenta que sus mentores acaban de votar la ley antiterrorista. Recupera el relato de la historia del partido Comunista, pero olvida la colaboración de éste con la dictadura. Financiado por un banco, también desarrolla el discurso de la "igualdad" y termina con "la mirada puesta en las estrellas", sin dejar de asegurarse que tiene "los pies firmes en el suelo" -es decir en la realidad del capitalismo en bancarrota del cual se nutre. Otro, que presenta "argumentos para una mayor igualdad", al menos critica la ley antiterrorista (aunque no denuncia que fue votada por diputados con los cuales se relacionan, como los "sabattellistas"). "Argumentos" denuncia que "comienza a agrietarse una de las grandes conquistas democráticas posteriores a los asesinatos de Kosteki y Santillán", en referencia a la represión kirchno-macrista al Indoamericano y a los Qom, pero omite a Mariano Ferreyra, crimen en el que intervino una burocracia sindical ligada al gobierno. Al final, propugna "una construcción de izquierda" ligada al kirchnerismo.
La Asamblea de Intelectuales que se formó en apoyo al Frente de Izquierda enfrenta un enorme desafío -que es, precisamente, su oportunidad. En oposición a todos los ‘relatos', tiene el desafío de desarrollar la crítica al orden existente y, en particular, a la incapacidad del nacionalismo de contenido burgués para llevar adelante cualquier propuesta emancipadora, ya que la nacional va asociada a la social. Tiene el desafío de afirmar con claridad una conciencia y un programa socialistas, cuya realización depende de la acción histórica independiente de la clase obrera. Tiene el desafío, también, de desarrollar una vigorosa acción sindical en los ámbitos académicos y estudiantiles, para fusionar a la intelectualidad con el movimiento obrero en su acción práctica.
La querella de los intelectuales pone de manifiesto el impasse de la sociedad capitalista. Desarrollemos una intelectualidad que contribuya a la construcción socialista revolucionaria.

"Conversaciones con Luis Vitale"

Un documental de Dolores Mújica sobre sus últimos diálogos con el historiador marxista
Por Nicolás Miranda   (Mundo obrero)   

 

En este documental "Conversaciones con Luis Vitale", Dolores Mujica rescata uno de sus últimos diálogos con Luis Vitale, la persona, el intelectual y el militante, que a meses de su muerte, no queremos dejar partir del todo.

Porque Luis Vitale fue uno de los hilos de continuidad del trotskismo en Chile, corriente que pretendió ser ignorada en los años y décadas pasadas. El trotskismo en Chile nació como un fuerte partido de vanguardia con la Izquierda Comunista, tuvo peso e influencia en sectores de la clase obrera y la intelectualidad, fue parte de la batalla de Trotsky contra el decurso hacia el abandono del marxismo revolucionario y hacia la colaboración de clases de los partidos comunistas stalinizados; y concluyó, ya bajo la forma del Partido Obrero Revolucionario, abandonando su marco estratégico de lucha por un partido de independencia de clase y por la revolución socialista, hasta disolverse. Vitale fue protagonista de toda esta historia: fue protagonista en la lucha del trotskismo en Chile –y gracias en parte a su figura se conservó en Chile el nombre del trotskismo cuando todo llevaba a su olvido-; y fue protagonista del abandono de su marco estratégico.

Porque Luis Vitale, como intelectual militante al servicio de las luchas populares, fue central en la historiografía marxista en Chile, con una producción historiográfica también sinuosa como vimos su trayectoria política, que fue abundante, y alcanzó reconocimiento y renombre internacional, manteniendo en alto, a su modo es cierto, la teoría marxista cuando todos arriaban las banderas.

Nuestra lucha hoy es en parte la reconstrucción del trotskismo en Chile, que necesita rescatar, críticamente, a sus antecesores; es la elaboración marxista para comprender y transformar revolucionariamente la realidad. Este documental que comentamos, es parte de estas tareas.

Link para verlo: http://youtu.be/nnFLsUNGovg


www.mundoobrero.cl
 

La lucha armada: ¿un derecho exclusivo de la derecha?

La lucha armada: ¿un derecho exclusivo de la derecha?

Decididamente, la clase política de derecha renuncia a la más mínima expresión de dignidad al levantar, con una  caradura sin parangón, polvareda y escándalo por la referencia de Camila Vallejo a la  descartada estrategia de la lucha armada en nuestro país. Lo que indigna a cierta gente de la Alianza es la referencia a una cuestión principal en todo partido de izquierda, cual es, que la lucha armada nunca puede ser descartada absolutamente, pues su posibilidad está intrínsecamente ligada al nivel de opresión, de exacción y de aniquilamiento instituido por los dueños del poder. Se trata en este caso de una lucha por la sobrevivencia de los sectores mayoritarios  de la sociedad y por tanto de políticas y acciones de autodefensa. No está determinada por la voluntad de los oprimidos, sino por las medidas políticas y de fuerza ejercidas en contra de la vida de los ciudadanos, en contra de los derechos humanos, en contra de la libertad y la democracia. Por tanto, el único “pecado” de Vallejo, al hablar con el diario “El País”, es haber hecho una constatación sociológica indiscutible. Punto.

 

La desvergüenza aliancista pretende que ignoremos (!) que la lucha armada  es el concepto que la derecha chilena hizo suyo en 1973  para abolir la democracia y que ésta es el instrumento que hizo posible su actual posición de predominio económico y político en la sociedad chilena.  Pues, la lucha armada fue desarrollada en nuestro país a partir de 1973, justamente por la clase política derechista que ahora hace escándalo y pretende ruborizarse, cuando el concepto “lucha armada”  es  mencionado por parte de otros. Dicha lucha armada fue iniciada sin que existiera ninguna justificación política ni social para ello. Digo, justificación, no pretextos. En un ambiente de plena democracia, de plena libertad y constitucionalidad, de intentos de ampliación y profundización de la democracia hacia la mayoría ciudadana,  la derecha terrateniente, empresarial y política advirtió que sus privilegios de siglos y el  - para ellas-  sagrado derecho de propiedad, estaban siendo afectados por las medidas sociales y democratizadoras de la Unidad Popular. Para aquellas , esto era un atrevimiento insoportable de la coalición política representativa, entre otros grupos sociales, de los “rotos” del país. Había que pararlo a sangre y fuego. Y así se hizo.

La s fuerzas armadas derechistas se adueñaron del escenario político nacional y dieron comienzo a una guerra unilateral contra la población desarmada y sin organización ninguna. Algunos grupúsculos que intentaron ofrecer resistencia armada pronto fueron aniquilados por los soldados profesionales. En ningún momento de aquellos largos años de persecución y muerte, la derecha armada se encontró con algún tipo de resistencia de consideración. Sin embargo, ella insiste en llamar “guerra”, lo que nunca fue más que una sostenida campaña de persecución y aniquilamiento contra civiles.

Esta lucha de la derecha nacional, ejecutada por las fuerzas armadas y carabineros, en contra de la población civil, duró 17 largos años, y sus métodos fueron -como sabemos-  el terrorismo de Estado, la liquidación de la democracia, la abolición de los derechos humanos, la suspensión del Estado de derecho, el robo al patrimonio nacional, desigualdad económica extrema, el desempleo y la miseria, et. etc. La presunta justificación de tales políticas y hechos fueron  -y siguen siendo- la fábula de que el Gobierno de la Unidad Popular se preparaba para abolir la democracia e instaurar un régimen de corte estalinista y que, había que adelantarse a tales hechos.

En aquellos tiempos de la Unidad Popular, ante las embestidas de la derecha, de la CIA y del Departamento de Estado norteamericano al unísono, traducidas en desabastecimiento empresarial organizado,  bloqueos parlamentarios, asesinatos de personajes públicos, asonadas callejeras, campañas mediáticas internacionales, atentados dinamiteros, paros patronales, etc. vibraba en el aire la consabida interrogante: ¿puede ser transformada la sociedad chilena en condiciones de democracia? ¿Es indispensable la lucha armada?  Las respuestas eran dispares, pero La Unidad Popular y el gobierno de Allende nunca dejaron de apostar por los cambios en democracia y a esta convicción adhirieron masivamente los adherentes de la coalición democrática de gobierno.

Por cierto, había sectores dentro del partido socialista que opinaban que la única vía para el cambio era la armada. Lo que era sin duda una secuela del congreso del dicho Partido del año 1967  que había optado por la lucha armada y además, de la influencia de la Revolución Cubana. Sin embargo, esta estrategia fue dejada de lado al integrarse el partido a la Unidad Popular y adherir al programa de gobierno de Allende. El partido comunista era contrario a la tesis de la lucha armada. El único adherente claro y decidido por la lucha armada, era el MIR, que no formaba parte de la Unidad Popular ni del gobierno.

Las fantasías propaladas por la derecha entonces como ahora, acerca de las intenciones de Allende de pasar a la lucha armada, eran sólo eso: fantasías deliberadamente inventadas, recursos propagandísticos propicios para  el golpe que se preparaba. No había ninguna concordancia sobre la materia entre el partido comunista y el socialista, por tanto, tampoco acuerdo alguno. No existía ninguna política propicia para la lucha armada en la Unidad Popular.  Allende jamás apoyó ni apoyaría ninguna idea alguna en tal sentido. No existía en la Unidad Popular la más mínima preparación teórica ni fáctica para algo parecido a una lucha armada.  Las bravatas belicistas de políticos izquierdistas, no eran nada que eso: bravatas sin contenido.

Las fuerzas armadas estaban perfectamente informadas de la carencia de una política proclive a la lucha armada en la Unidad Popular. La oportuna infiltración de los partidos de izquierda por el servicio de inteligencia militar, les aseguraba una intervención sin graves complicaciones. Es  decir, sabían que el “enemigo” era civil, sin significación alguna de carácter militar. Ello no fue impedimento para que los “valientes soldados” desencadenaran –desde el día 11 de septiembre de 1973- una llamada “guerra” sin cuartel contra los partidarios de la Unidad Popular y  de otros, fuera de ésta, pero partidarios de la democracia.

El golpe de Estado de 1973 vino a probar rotundamente que aquellos que  -aun dentro de la Unidad Popular-  eran motejados como los “cabeza de pistola”, es decir, que adherían a la tesis de la lucha armada, tenían toda la razón. Toda la razón. Realmente, no era posible modificar la realidad política y social del Chile de entonces, por medio de la vía pacífica, como sostenía Allende. La derecha estaba dispuesta a recurrir incluso a la lucha fratricida con el objetivo de resguardar sus intereses e impedir la instalación de una conciencia ciudadana democratizadora.

De manera que la lucha armada no es un invento de organizaciones malvadas de izquierda   que quieren construir democracia, sino que es preferentemente,  el recurso rabioso de quienes desean suprimirla. La derecha chilena recurrió a la lucha armada cuando advirtió que la conciencia política nacional proclive a la profundización de la democracia, sólo crecía, a pesar de todas las acciones desestabilizadoras, de sabotaje y de caos que organizaba en contra del gobierno de Allende. Permitir el afianzamiento y predominio de una conciencia crítica y liberadora, podía significar el fin del predominio social, político y económico de 150 años de la derecha sobre la República.

La derecha política chilena carece de todo derecho y de toda moral para cuestionar a quienes se refieren a la lucha armada como un recurso, aún extremo y nunca deseable, de la lucha política. Ella misma nos ha probado que su actual y falsa aversión a la lucha armada no obedece a principios humanitarios ni éticos, sino fundamentalmente a sus intereses y pragmatismo, por tanto, está condicionada sólo por objetivos y resultados. Su actual posición en el espectro político y en el panorama social y económico de Chile es el resultado directo y expreso de la lucha armada desarrollada por ella en contra de la  democracia, de los derechos humanos y del interés nacional.

También lo es, “el Mandato General de Servidumbre y Expoliación del Reyno de Chile”, más conocido como Constitución Política de la República de Chile de 1980, el cual no es más que la prolongación de la dictadura armada, iniciada en 1973, traspasada ahora a una adecuada terminología jurídica. 

 

Verano en Argentina: Aumenta temperatura social

Verano en Argentina: Aumenta temperatura social

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

 

Uno.

El viejo truco de anunciar ajustes económicos antipopulares inmediatamente después de las elecciones presidenciales todavía funciona en Argentina. El empleo de esa triquiñuela cobra sentido en una nación que ha sido gobernada históricamente de manera vertical, sin participación ciudadana salvo por el recurso de la fuerza ante la sordera del mando. Los gobiernos de turno –y el actual al parecer, no quiere ser distinto- en el territorio de Maradona y Perón, el paternalismo y, por tanto, la desconfianza en los trabajadores y el pueblo es la relación predominante de los de arriba. ¿Qué encierra ello? Un miedo severo de clase que, en consecuencia, justifica  el ejercicio alienante de intentar infantilizar políticamente a las grandes mayorías. Por eso desde el Ejecutivo y la oposición tradicional se apela sistemáticamente a un populismo que procura fortalecer que la historia la hacen ‘los personajes’ mediante frecuentes puestas en escena y la reproducción simbólica de la autoridad unidimensional como “salvador” o “demonio”. La práctica en cuestión facilita el éxito parcial y  a corto plazo del populismo; esa emotividad edulcorada para aplicar medidas de alto impacto, y los guiños frecuentes, descafeinados, sin contexto ni proyecto, y vaciados de contenido hasta del Che Guevara, independientemente de la simpatía o no que se tenga por su legado.

 

 

Dos.

Pese a reunir más de 200 mil firmas en menos de 10 días contra el alza de un 127 % del transporte subterráneo en la Ciudad de Buenos Aires, los trabajadores de ese medio y las organizaciones sociales y políticas que condenan el aumento del pasaje, la justicia, en primera instancia, desdeñó tanto los recursos legales para detenerlo, como las firmas de los usuarios. La medida adoptada por el gobernador de Buenos Aires, el ultraliberal Mauricio Macri, tuvo su origen en el retiro de un 50 % del subsidio estatal al subterráneo metropolitano. De esa manera, el gobierno nacional busca dañar la figura de uno de los más bullados precandidatos a las próximas presidenciales. Si Macri es coherente con el programa  de los hijos de la Escuela de Chicago, en el 2013, cuando se acabe incluso el subsidio del 50 % fiscal, el incremento de los viajes podría, al menos, duplicarse. En este sentido, la ciudadanía no hará diferencia entre Macri y el Ejecutivo nacional. Lo que se destruye, tanto con la argucia palaciega, como con el comportamiento esperable de Macri es la credibilidad de la gente en los ‘políticos y partidos profesionales’. Pero como los de arriba consideran a los trabajadores y sus familias ‘seres incompletos’, ‘adolescentes’, clientela y objeto, hasta ahora, hacen vista gorda e imponen simplemente. La manera en que un  individuo, un grupo de interés o una clase observa al que considera  un otro- subordinado (para disciplinar, castigar o ‘edificarle’), revela justamente la frontera de sus propias habilidades políticas y cognitivas. Y la subestimación del otro no es una categoría moral. Es bélica.

 

 

Tres.

El crecimiento de Argentina se funda sobre el precio en las grandes bolsas financieras del mundo de la primarizada explotación primaria agrominera (commodities, cuya parte de soya y granos está a la baja producto del declive de la demanda y la sequía en los campos);  la dependencia de sus exportaciones  a Brasil, Europa y China; y los ahorros previsionales estatizados de los asalariados. Conocido el panorama mundial, y en  particular, la intensificación de la crisis del capital desde el centro hacia su entorno el 2012, el país se encuentra ante un ciclo de contracción económica, caracterizado por el agotamiento del superávit fiscal, la fuga de capitales e inversiones dolarizadas, una de las mayores inflaciones del planeta y la precarización del trabajo.

 

Como las últimas administraciones no renacionalizaron el capital financiero ni las principales industrias privatizadas durante los años del menemismo; tampoco reindustrializaron nacionalmente ni elevaron de modo sustantivo el importe a las utilidades del capital y al abuso del suelo, entonces ahora, con cierta desesperación ambiental, mediante leyes y solicitudes a los dueños de casi todo, buscan controlar su política cambiaria a través de la compra y ahorro de divisas y a costa del recorte de las iniciativas subsidiarias y populistas que, como un todo, golpean a la mayoría argentina.

 

Según la Encuesta Permanente de Hogares del desacreditado Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC, intervenido desde el 2007) del tercer trimestre de 2011, casi un 28 % de habitantes vive con $ 27 pesos diarios (US$ 6), y la mitad de esas personas sobrevive con $ 18 pesos al día (US$ 4). Es verdad, la sal cuesta menos de $ 2 pesos. Pero el kilo de manteca, $ 35 pesos. El calzado en una tienda cualquiera no baja de los $ 180 pesos y un kilo de pollo vale $ 10 pesos. Ni hablar de vestuario, artículos informáticos, tecnología, recreación y de la enorme especulación inmobiliaria en un país donde escasean 3 millones de viviendas, cifra que suma y sigue diariamente. Y para el organismo gubernamental, una familia de 4 personas no es pobre si cuenta con más de $ 45 pesos al día (US$ 10). De acuerdo al informe, de los 17 millones de ocupados del país, casi 12 millones obtienen un ingreso menor a $ 2.300 pesos al mes (US$ 535). Y de los ocupados, por lo bajo, el 35 % trabaja informalmente, sin derechos laborales ni seguridad social (el Observatorio Social de la Universidad Católica de Argentina arroja que, en realidad, más de un 50 % de la fuerza de trabajo está ‘en negro’).

 

Como toda sociedad capitalista ‘de verdad’, los números del INDEC dicen que la concentración de la riqueza y las desigualdades sociales tienen su primavera.   El 20 % más empobrecido de la población percibe el 4,2 % del excedente socialmente producido, y el 20 % más rico se queda casi con la mitad del total. Naturalmente que al ir acortando los porcentajes extremos, las diferencias de concentración versus miseria se disparan con mayor violencia.

 

La deuda pública externa (según guarismos de septiembre de 2011) supera los US$ 230 mil millones, que el gobierno cancela acudiendo a nuevos préstamos, pero esta vez salidos de entidades nativas y que corresponden a puro trabajo argentino acumulado sin mediaciones, como el Banco Central y la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS) que administra los ahorros previsionales y jubilatorios de los asalariados. Es decir, se está frente a una colosal y genuina deuda ‘nacional y popular’.  

 

Debido a  la inflación, el venidero aumento del transporte (entre otros factores, por el sobreprecio coludido del oligopolio petrolero privado) y el incremento próximo de los servicios básicos debido a la retirada de subsidios a las industrias asociadas (que como queda demostrado, jamás fue una solución de mediano aliento siquiera), hasta las dirigencias de las centrales sindicales que votaron a la actual Presidenta (como la Central de Trabajadores de Argentina que lidera Hugo Yasky) anunciaron que no lucharán por un reajuste salarial inferior al 25 % durante las negociaciones que se desarrollarán en el primer tercio de 2012, toda vez que el gobierno central ha dictado más o menos claramente que la demanda salarial sólo debe bordear el 18 %. De este modo, muchos dirigentes sociales se explican bien la aprobación de la impopular Ley Antiterrorista impacientemente propugnada por el Ejecutivo, y sus consecuencias contra el movimiento de los trabajadores y el pueblo.

 

Desde arriba, ya existe la  precautoria cubierta jurídica ante el temor de un período explícito de lucha de clases. Desde abajo, comienza a organizarse con celeridad la indignación frente al empeoramiento general de la vida.

 

 

Enero 17 de 2012