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El Primero de Mayo en Argentina según el legendario anarquista Osvaldo Bayer

El Primero de Mayo en Argentina según el legendario anarquista Osvaldo Bayer

Spies grita: "la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora”.  

 

Escrito por el independentista cubano José Martí, entonces corresponsal en Chicago para el diario La Nación de Argentina, relatando parte de lo que fue el ahorcamiento de los anarquistas que participaron del Primero de Mayo de 1886

 

 

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

En una clase magistral a salón colmado, el inagotable luchador social, anarquista, historiador, escritor y periodista Osvaldo Bayer, ofreció una completa exposición nombrada ‘1890-2012, historia del Primero de Mayo en la Argentina, de los anarquistas a los piqueteros’.

 

“Bienvenida, querida ‘Galle’” fue lo primero que dijo el autor de ‘La Patagonia Rebelde’, cuando avizoró entre los concurrentes a  Karina Germano             recientemente liberada condicionalmente de un cautiverio político de una década.

 

El conocido periodista Herman Schiller perseguido por Mauricio Macri, jefe de gobierno de  la Ciudad de Buenos Aires, quien ahora silenció el  programa  ‘Leña al Fuego’ que Herman conduce, fue el encargado de las moderaciones. Schiller, reconocido hombre de la izquierda argentina, miembro de la comunidad judía y amigo incombustible de la causa del pueblo palestino, presentó tanto a Ovaldo Bayer, como también al diputado Alejandro Bodart (MST en Proyecto Sur).

 

CHICAGO, AÑO CERO

 

Osvaldo Bayer dedicó la primera parte de su alocución a evocar el origen genuino del Primero de Mayo. Su voz segura y pausada expresó, “1886…¡Qué acontecimiento histórico! La primera huelga por las 8 horas de trabajo en Chicago y cómo quedo para siempre en la historia. Nadie recuerda cuando el capitalismo hizo sus primeros actos en la Edad Media; nadie recuerda a los ‘célebres generales’. Pero permanentemente se recuerda la lucha de los Mártires de Chicago. Personajes increíbles: cuánta generosidad, cuántos sueños convertidos en realidad”. Y agrega que “El Congreso de la Internacional Socialista en Ginebra resolvió en 1866 iniciar el combate por las 8 horas de trabajo. Los primeros que cumplieron con el acuerdo fueron los sindicatos norteamericanos de Chicago, que en aquel tiempo eran todos de filiación anarquista. Así decidieron hacer el primer paro el Primero de Mayo de 1886 por la implementación de las 8 horas de trabajo. Decían que el ser humano también precisa de tiempo para otras cosas. 8 horas de trabajo, 8 horas de sueño, 8 horas para el hogar y los hijos. La huelga fue total, menos una empresa que pagó a rompehuelgas un alto monto para que no salieran a la calle. Se efectuó el paro el Primero de Mayo, y al día siguiente la policía salió a reprimir a 50 mil obreros. Hasta ese momento, se trabajaba 10, 12, 14, 16 horas al día, y existían lugares que llegaban a las 17 horas. Principalmente en los oficios ‘de abajo’ que hacían las mujeres textiles. El 3 de mayo, pese a la represión, los obreros realizaron una gran manifestación en la fábrica Mc Cormick, donde no adhirieron al movimiento por un pago. Allí habló en un mal inglés, el anarquista alemán August Spies, explicando las razones de esa lucha en honor de los trabajadores. Entonces comenzó una batalla entre los huelguistas y los rompehuelgas financiados por una empresa. Ese día, la policía asesinó a 6 obreros y dejó decenas de heridos. Fue el momento en que otro anarquista alemán, apellidado Fischer, redactor del Diario de los Trabajadores, imprimió 25 mil volantes donde se explicaban las implicancias de ganar las 8 horas de trabajo. Decía: ‘Trabajadores, la guerra de clases ha comenzado. Al terror blanco, respondamos con el terror rojo si es necesario. Enfrentemos a los patrones. Tened coraje, esclavos, levantaos’. El 5 de mayo se produjo una manifestación inmensa en el Haymarket. En ese lugar alguien arrojó una bomba y mató a un policía, y los uniformados abrieron fuego contra los miles de obreros, cuyo número de fallecidos jamás fue conocido. Inmediatamente, el gobierno norteamericano estableció el Estado de Sitio. Se aprisionaron a centenares de obreros, y se responsabilizó a 8 anarquistas por el lanzamiento de la bomba. El juicio se inició el 21 de junio de 1886. Tres de los anarquistas fueron encarcelados. El inglés de 39 años y obrero textil, Samuel Fielden, recibió cadena perpetua. El norteamericano de 36 años, vendedor, Oscar Neebe, fue castigado con 15 años de trabajo forzado. A un tipógrafo alemán de 33 años le dieron cadena perpetua. Los otros cinco imputados fueron condenados a la pena de muerte por la horca: Georg Engel, tipógrafo alemán de 50 años; Adolf Fischer, periodista de 30 años; el periodista alemán de 30 años, August Vincent Spies; Louis Lingg, carpintero alemán de 22 años que se suicidó antes de marchar a la horca para no darles en el gusto a sus verdugos; y Albert Parsons, inglés y periodista de 39 años, que no había estado en la huelga, pero se había adherido, durante el juicio manifestó que aprobaba todo lo que habían hecho los huelguistas. Sus nombres quedaron para siempre. En Argentina ninguno de los mártires de Chicago lleva el nombre de una calle.”

 

El autor de ‘Exilio’, continúa acentuando los aspectos que significaron con mayor crudeza la precipitación de los acontecimientos cuando indica que “Posteriormente hubo un gran movimiento empresarial donde se despidieron a miles de trabajadores de las fábricas, heridos de bala, procesados y torturados. La mayoría, por supuesto, eran inmigrantes: alemanes, irlandeses, rusos, italianos y polacos. Sin embargo, poco a poco, comenzaron los paros en todas las fábricas por las 8 horas de trabajo. Y año tras año, fábrica tras fábrica, se fueron conquistando las 8 horas de trabajo. Y los organismos internacionales, tanto socialistas, como anarquistas, proclamaron el Día Internacional de los Trabajadores el Primero de Mayo”.

 

LA HORA DE ARGENTINA

 

Osvaldo Bayer posteriormente se concentra en la materia particular del encuentro, comunicando que “En Argentina, el primer acto se realizó en 1890 por iniciativa del Club Socialista Alemán Vorwärts (“Adelante”). Se convocó a todas las teorías políticas de izquierda de entonces. Fueron invitados los anarquistas, los sindicalistas revolucionarios (que poco tenían de revolucionarios). Esas fueron las tres grandes agrupaciones que constituyeron el movimiento obrero argentino”, y añade que “Al primer acto concurrieron 2 mil obreros y cada uno de los oradores habló en su idioma: alemán, italiano, francés y el último en español. El conservador diario La Nación publicó que ‘no sé por qué se reúnen y hablan en distintos idiomas. Si no se entienden, ¿para qué se reúnen?’, en vez de decir lo contrario. Que a pesar de que no se entendían, fue gigante la solidaridad y marcharon juntos. Pronto llegaría el idioma que los ataría. Además, La Nación escribió que ‘concurrieron pocos argentinos, eran casi todos extranjeros’. Y justamente, esas ideologías del movimiento obrero habían sido traídas por los inmigrantes”.

 

Sin dejar de mostrar tristeza, el Doctor honoris causa de varias universidades nacionales, Osvaldo Bayer, observa que “Ya en 1899, desgraciadamente, se dividió el movimiento. Hubo un acto socialista y otro anarquista. En 1901 se fundó la Federación Obrera Regional Argentina (FORA), anarquista; y en 1902, la Unión General de Trabajadores (UGT), socialista. Precisamente en 1902, el presidente de la Nación, Julio Roca, impuso la Ley de Residencia, la más cruel de la legislación argentina. A través de ella se expulsaba a todos los obreros extranjeros que practicaban ideologías ‘contrarias al ser nacional’. Se deportaba sólo al hombre y se quedaba en Argentina su mujer con los hijos, con el fin de que la esposa le dijera a su marido ‘no te metas en el sindicalismo que te van a echar, ¿y qué hago yo con los niños, cómo los alimentos?’ Entonces había muy poco trabajo para las mujeres. Fueron deportadas centenares y centenares de personas, casi todas españolas, italianas, algunas polacas, y casi todas de ideas anarquistas. En aquel tiempo, los inmigrantes vivían en conventillos en el barrio porteño de San Telmo, construidos por la gente del barrio norte. Conventillos para 140 personas con un solo excusado. Y en el baño pendía un cartel que decía que ‘se prohíbe a las mujeres y a los niños hacer uso del excusado entre las 05:00 y las 09:00 hrs.’, porque en ese horario los hombres formaban fila para hacer sus necesidades antes de partir al trabajo. Además se recomendaba a las mujeres comprarse escupideras para hacer sus necesidades en esas habitaciones de 2,5 por 3,5 metros donde vivía el matrimonio con todos los hijos. Esto retrata el sufrimiento de los primeros inmigrantes que llegaron de Europa.”

 

Bayer no deja de referirse a principios del siglo XX, enunciando que “En 1904, 70 mil obreros asistieron a la manifestación del Primero de Mayo. ¡Cuando Buenos Aires tenía una población de apenas 900 mil habitantes! Y no era un día de fiesta ni un feriado, había que ir a trabajar. Es decir, quien participaba en la conmemoración de los Mártires de Chicago corría el riesgo de ser despedido. Allí, Julio Roca, en el último año de su segundo mandato, ordenó la represión. La policía atacó a las columnas obreras y fue asesinado el marinero Juan Ocampo de 18 años. Los anarquistas tomaron el cuerpo de Juan Ocampo y lo llevaron al local del periódico La Protesta, donde lo velaron. Por la noche, el presidente y general Roca dictaminó el allanamiento policial del lugar. Los uniformados destruyeron las imprentas y se llevaron el cadáver de Juan que jamás volvió a aparecer. Fue el primer detenido desaparecido en la historia de Argentina. Pero no existe ni siquiera una callecita en un barrio obrero con su nombre” y continúa relatando que “En 1905 también habrá represión hasta 1909, donde se produjo la gran matanza del coronel Ramón Falcón en la Plaza Lorea en Buenos Aires. Marcharon 75 mil obreros. Caminaban por la calle Rivadavia ese Primero de Mayo y Falcón que se encontraba cerca, mandató a la fusilería de la policía para que recibiera a los trabajadores con fuego. Los obreros iban con sus mujeres y sus niños porque querían que vieran el recordatorio. Cayeron inmediatamente 6 obreros. Luego Falcón ordenó a la caballería atacar a sablazo duro. Se produjo una masacre. Los trabajadores se retiraron. Naturalmente, al día siguiente los diarios conservadores felicitaron a Falcón porque los obreros en vez de ir a trabajar, ‘molestaban ocupando las calles principales’. Oficialmente aseguraron que hubo 14 muertos y 80 heridos graves. Por supuesto, el 3 de mayo hubo un paro general. Y cuando los soldados vieron a los trabajadores cargando y acompañando los ataúdes de los recién muertos hacia La Chacarita se originó un tiroteo. La policía debió evacuar”.

 

SIMÓN

 

Bayer toma un respiro breve e insiste en que “Los obreros de entonces no eran nenes de pecho. En  noviembre de 1909, el joven anarquista de nacionalidad rusa, Simón Radowitzky, esperó al coronel Falcón a la salida de La Recoleta que iba en coche a caballo con su secretario, y le arrojó una bomba. El jefe de la policía voló por el aire y cayó muerto igual que su secretario. ¿Por qué la bomba? Porque los anarquistas sostenían que la bomba era la expresión de la ira del pueblo que ‘aguanta, pero termina por explotar’. Simón Radowitzky fue perseguido por la policía, intentó suicidarse de un tiro, pero no murió. Después de su apresamiento fue condenado a muerte. Pero el joven ruso demostró con su partida de nacimiento que apenas contaba 18 años, que para las leyes de entonces, lo situaban como un menor de edad, y los menores de edad no podían ser condenados a muerte. A cambio de ello, fue condenado a prisión perpetua en Ushuaia. Roca, imitando a los zares de Rusia, había convertido la cárcel de Ushuaia en Siberia, donde los prisioneros políticos y comunes morían de frío. En la época, se realizaban manifestaciones donde se denunciaba esta situación y poetas populares y payadores cantaban y hacían poesías en los actos políticos obreros al respecto ((…) “La conciencia y la cultura / una forma de educación / la ley es oposición a los derechos de gente / la razón más sorprendente la ley la absorbe y la niega / las leyes de esta alma ciega y el juez es un delincuente”). Simón Radowitzky pasó 21 años en Ushuaia. Tenía una resistencia impresionante y sobrevivió. En 1930, estando Yrigoyen en el poder, los anarquistas realizaron un paro, exigiendo la libertad de Simón. Como los panaderos adhirieron, Yrigoyen debió ceder. Antes de pisar el puerto de Buenos Aires, arteramente, Radowitzky fue expulsado a Uruguay donde permaneció preso durante varios meses hasta que, nuevamente deportado, se fue a Brasil. Y en 1935, cuando la República Española se encontraba a las puertas de la guerra civil contra el fascista Franco, Simón se ofreció para luchar, pero no como combatiente, sino para mensajero en el frente. Si triunfaba la República, el ruso le pidió a sus compañeros que quería terminar sus días fabricando juguetes para los niños”.

 

LAS MATANZAS 

 

El fundador de La Chispa, enfrenta los sucesos de la primera década de la centuria anterior, comentando que “En 1910, los ‘niños bien’ del barrio norte el Primero de Mayo asaltaron los periódicos anarquistas y La Vanguardia socialista e incendiaron los locales, las bibliotecas, y los sindicatos. En 1919 se produjo la Semana Trágica de enero. Los metalúrgicos se fueron a paro porque todavía laboraban 10 horas diarias (los panaderos consiguieron las 8 horas de trabajo en 1895, tras dejar a la ciudad sin pan una semana). El presidente Yrigoyen mandó la represión contra la huelga donde serían asesinados 4 metalúrgicos que quisieron impedir la actuación de la policía. Al día siguiente se desató el paro nacional de todos los gremios para enterrar a esos muertos. Nuevamente, la marcha obrera avanzó sobre La Chacarita a despedir a los mártires, y nuevamente fueron reprimidos por la policía. Ocurrió algo que jamás había pasado en la Ciudad de Buenos Aires: una batalla, pero esta vez, con obreros que ya usaban armas. Como los trabajadores estaban venciendo a la policía, Yrigoyen  cometió su peor error: ordenó el accionar del ejército en la calle Corrientes. Como la Revolución Soviética había acontecido sólo dos años antes, la gente bien del barrio norte temía una réplica en Argentina. Entonces, se originó la Liga Patriótica Argentina desde esa minoría privilegiada socialmente. Yrigoyen permitió que la policía los apoyara contra los inmigrantes judíos que vivían en el barrio Once, porque, como habían llegado con pasaportes rusos y la Revolución fue allá…Estalló una verdadera masacre contra los judíos, que entonces también llamaban ‘rusos’. Destruyeron sus tiendas, incendiaron por doquier, etc.”.

 

Bayer se detiene en la figura de Yrigoyen. “En la primera presidencia de Yrigoyen se producen las más grandes matanzas de obreros de la historia argentina, incluso más que en dictaduras, y eso que Yrigoyen fue electo ‘democráticamente’. Entre 1921 y 1922 fueron duramente reprimidas las huelgas patagónicas. Allí Yrigoyen envió al ejército, al 10 de caballería, a las órdenes del teniente coronel Varela, quienes fusilaron a alrededor de mil 500 peones rurales. La pena de muerte había sido eliminada en 1918, pero se inventó la categoría de ‘subversión’ contra los trabajadores. Pero una huelga obrera no es subversión. Eso es cuando se levantan los militares. Lo mismo ocurrió en la empresa de capitales británicos La Forestal, esta vez, contra los hacheros, casi todos pertenecientes a los pueblos originarios. Primero fueron castigados por la policía privada de la empresa, permitida por Yrigoyen. Como no pudieron contra los hacheros, entonces el gobierno envió al 12 de infantería”.

 

Refiriéndose a los inicios de la segunda década del 1900, Osvaldo Bayer recalca que “El Primero de Mayo de 1921 en Río Gallego (dos mil habitantes), en medio de la represión, afirmaron los dirigentes obreros antes de los crímenes patagónicos, ‘Compañeros, nuestro triunfo se avecina a pasos agigantados. Ya han sido puestos en libertad 15 de los compañeros presos. Quedan 12. De ellos aún 8 son los que el señor gobernador interino y secretario de la Sociedad Rural, alzándose contra las leyes, se niega a poner en libertad, desobedeciendo hasta las órdenes terminantes e imperativas del Poder Ejecutivo Nacional. Pero ya le llegará su hora y la justicia triunfará por sobre el capricho. La huelga continúa, lo mismo que el boicot. Ni una ni otra cesarán mientras no estén en libertad todos los compañeros. No hagáis caso de las mentiras que hacen circular muchos enemigos porque ellos no reparan en medios para obtener lo que no pueden conseguir por las vías legales que violan abiertamente. La marcha de la huelga os la daremos a conocer por medios adecuados y las noticias que os comuniquemos, buenas o malas, serán la expresión fiel de la verdad. Estamos dispuestos a obrar así porque tenemos conciencia de la responsabilidad que hemos contraído. Se pretende hacer de nuestra justa actitud una cuestión de nacionalidades. Compañeros, rechacen semejante absurdo porque los obreros no ven un enemigo en aquel que no sea un connacional, sino una víctima del capital que todo lo corrompe y lo avasalla. Los hombres, sean donde sean nacidos, somos todos iguales y por eso no puede haber entre nosotros diferencias de nacionalidades. Adelante, pues, hasta conseguir nuestro justiciero triunfo. Permanezcamos unidos que esto nos hará vencer las dificultades que nuestros enemigos nos crean. (La Lejana Patagonia)’.

 

Y afirmándose sobre unos pobres apuntes manuscritos, Bayer dice que “En 1919 Yrigoyen transformó el nombre del Día de los Trabajadores en Fiesta del Trabajo. ¿Fiesta para quién?  En 1925, el presidente de turno ubicó el Primero de Mayo como asueto nacional. Pasó a ser día de fiesta. ¿Para qué? Para que la gente se quedara en la cama y no hubiera más actos. En su segundo gobierno, Yrigoyen, en 1928, bautizó una plaza con el nombre Primero de Mayo para quedar bien con los sindicatos, y en Balvanera se erigió un monumento al trabajo que esculpió Roberto Soto”.

 

EL FACTOR PERÓN  

 

Bayer, como a través de un camino indeleble, avanza, señalando que “Durante la Década Infame que inauguró José Uriburu (1930), los gobiernos prohibieron la conmemoración del Primero de Mayo. Los obreros hicieron manifestaciones de todos modos, en medio de enormes peligros. Yo me acuerdo de pequeño de esos Primeros de Mayo. Los maestros nos pedían no salir a la calle en esa fecha. Nos decían que sólo ‘los revolucionarios salen a la calle’. En 1944, los comunistas hacían su acto separados de los socialistas y anarquistas. El anarquismo había perdido muchos adeptos. Comenzó la industrialización del país, sin inmigración europea y con criollos del interior de Argentina. La reacción luego los llamó ‘cabecitas negras’, invasores de la ciudad. Cambió la composición de los trabajadores. El Primero de Mayo de 1944 que organizaron los comunistas en Plaza Once, fue reprimida por la policía  y detenidos más de 100 comunistas. El Primero de Mayo de 1945, el ejército marchó sobre los actos para vigilar a los trabajadores”.

 

Aquí Bayer hace una inflexión. “En 1946 fue elegido presidente Juan Domingo Perón y la mutación fue profunda. Por primera vez, fue el presidente quien iba al Primero de Mayo. El 47’ el acto se efectuó en Plaza de Mayo. Perón y Evita salieron al balcón. Se perdió el carácter internacional y no se escucharon los cantos obreros ni la Internacional, sino que la música estuvo a cargo de compositores criollos. Habló el secretario general de la Central General de Trabajadores (CGT), Evita y Perón. A los comunistas, socialistas y anarquistas se les permitió realizar manifestaciones lejos del centro de la Ciudad de Buenos Aires, y el día anterior al Primero de Mayo, el 30 de abril. Los actos se modificaron totalmente. Perón jamás se refirió a los Mártires de Chicago, sino que se dirigía sólo a los obreros argentinos y desde un prisma nacionalista y de apoyo a los sindicatos adeptos a él. Con el tiempo, se reconocieron sólo los sindicatos asociados a la CGT, la que fue reconocida por el Ministerio del Trabajo. El sindicalismo pasó a ser peronista. Quedó como Día del Trabajo y no de los Trabajadores, y definitivamente feriado. Todas las expresiones fueron para glorificación del líder y para hablar de las últimas leyes ligadas al mundo del trabajo. El peronismo, naturalmente no cambió el capitalismo. Se vivió un capitalismo con algunas leyes obreras, como el Estatuto del Peón Rural y otras. La primera parte del gobierno de Perón fue muy afín a la iglesia, pero con una relación muy contradictoria en el andar. En 1955, en el acto del Primero de Mayo, el secretario general de la CGT atacó a la iglesia católica, y se planteó que se lucharía por eliminar la enseñanza religiosa en las escuelas y  se separara la iglesia del Estado por vez primera. La iglesia católica fue siempre la iglesia oficial del Estado. Perón dijo entonces que si los obispos ‘han de irse, se irán’. Dos meses después caería. Así comenzó la dictadura de Lonardi y siguió la de Aramburu. Como el Partido Socialista estuvo con la dictadura de Aramburu, ellos organizaron el acto de 1956, como en tiempos anteriores al peronismo, pero reivindicaron a Mayo y a Caseros y marcharon hasta el monumento de Sáez Peña (!)”.  

 

Ya dedicándose a la plena modernidad histórica, Bayer comenta que “En 1964 los gremios siguieron siendo peronistas. Antes, el dictador Aramburu había permitido la realización del Congreso de la CGT en el cual se llevarían a cabo las elecciones de la central. Ahí surgen las 64 organizaciones sindicales peronistas, las 32 agrupaciones democráticas no peronistas y 7 que se distribuían entre comunistas y otras corrientes marxistas. Yo cubrí ese Congreso como periodista. Crecientemente se asentó una burocracia sindical muy fuerte. Tanto es así, que en 1964, con el gobierno de Illía, el Primero de Mayo los dirigentes sindicales ubicaron una corona de flores en el monumento a San Martín, con todo un sentido patriótico y totalmente ajeno a las causas que originaron la conmemoración. En esa ocasión, el sindicalista y político Andrés Framini prometió que Perón retornaría al país luego de visitar Egipto, India,y la China de Mao. Pero no fue así. En su exilio, Perón primero fue al Paraguay del tirano derechista Stroessner; se refugio en la Venezuela del dictador Pérez Jiménez. Cuando esos militares ya decaían, Perón se fue al Canal de Panamá de los norteamericanos; a la Republica Dominicana del tirano Trujillo –el peor de todos-. Como Trujillo tambaleaba, los adeptos de Perón informaron que partiría a Argelia, cuando ese pueblo estaba en plena lucha anticolonial contra Francia. Sin embargo, no se asiló en Argelia, sino que en la España de Franco. Este periplo mostró claramente lo que ocurriría después. Perón eligió a su secretario privado en Madrid fascista, el cabo de la policía federal argentina, López Rega. En el breve gobierno de Cámpora, Perón lo obligó a colocar a López Rega como ministro de Asistencia Social. Se trataba de un sujeto que carecía de toda preparación política. Su única especialidad era la represión. López Rega fue el creador de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), la máquina de matar que antecedió la dictadura de Videla”.

 

Osvaldo Bayer, honestamente, señala las contradicciones internas del peronismo, contando que “En 1965 en Plaza Once se dio una enorme pelea entre los propios peronistas. Comenzaba a gestarse la izquierda del peronismo. La disputa llegó al punto que el general Onganía –que había volteado al miembro del Partido Radical y presidente nacional, IIlia- prohibió los actos del Primero de Mayo”, y suma que “El regreso de Perón produjo la Masacre de Ezeiza al interior de las corrientes del movimiento. Perón simplemente había tomado partido por la derecha. Famosa es la acusación de ‘jovenes imberbes’ que hizo a los Montoneros y las juventudes de izquierda”.

 

EL MENSAJE REBELDE

 

“Nuestro sindicalismo terminó en una burocracia tremenda. Han existido dirigentes que han durado 30 años en el poder. El actual secretario general de la CGT, por ejemplo, que no sé hace cuánto tiempo está, y aún desconocemos cuánto más estará. Además de la podredumbre signada por una gran corrupción. Hay dirigentes con amplias fortunas y los conocemos muy bien. ¡Pero qué claridad la de los primeros líderes sindicales, y la mala fortuna de sus muertes tan tempranas! En el pasado reciente, primero fueron perseguidos por la Triple A y después por la dictadura de los Detenidos Desaparecidos”.

 

Con sus 85 años de combate por la emancipación humana, Osvaldo Bayer, el rebelde, arroja un mensaje. “Volvió a la democracia y es preciso luchar desde abajo por más democracia. Que dictadores militares estén en la cárcel es un gran paso. Los 13 dictadores militares que sufrí en mi vida murieron en la cama, cobrando su sueldo de generales. El pueblo jamás salió a la calle cuando los militares se levantaron y destituyeron a los presidentes electos y todos nuestros presidentes derrocados, huyeron de la casa de gobierno. Algunos hasta en helicóptero desde la Casa Rosada. Falta muchísimo todavía para alcanzar una verdadera democracia. El futuro es nuestro. Imitemos a aquellos primeros dirigentes del Primero de Mayo que fueron asesinados por los dueños de la tierra y los dueños de todo, pero que continúan estando presentes en todo el mundo. Salve esos héroes.”

 

 

Abril 28 de 2012 

Lo que Obama conoce

Lo que Obama conoce

El artículo más demoledor que he visto en este momento sobre América Latina, fue escrito por Renán Vega Cantor, profesor titular de la Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá y publicado hace 3 días en el sitio web Rebelión, bajo el título “Ecos de la Cumbre de las Américas”.

 

Es breve y no debo hacer versiones, los estudiosos del tema pueden buscarlo en el sitio indicado.

 

En más de una ocasión he mencionado el infame acuerdo que EEUU impuso a los países de América Latina y el Caribe al crear la OEA, en aquella reunión de cancilleres, que tuvo lugar en la ciudad de Bogotá, en el mes de Abril de 1948; en esa fecha, por puro azar, me encontraba allí promoviendo un congreso latinoamericano de estudiantes, cuyos objetivos fundamentales eran la lucha contra las colonias europeas y las sangrientas tiranías impuestas por Estados Unidos en este hemisferio.

 

Uno de los más brillantes líderes políticos de Colombia, Jorge Eliécer Gaitán, que con creciente fuerza había unido los sectores más progresistas de Colombia que se oponían al engendro yanki y cuya próxima victoria electoral nadie dudaba, ofreció su apoyo al congreso estudiantil. Fue asesinado alevosamente. Su muerte provocó la rebelión que ha proseguido a lo largo de más de medio siglo.

 

Las luchas sociales se han prolongado a lo largo de milenios, cuando los seres humanos, mediante la guerra dispusieron de un excedente de producción para satisfacer las necesidades esenciales de la vida.

 

Como se conoce los años de esclavitud física, la forma más brutal de explotación, se extendieron en algunos países hasta hace algo más de un siglo, como ocurrió en nuestra propia Patria en la etapa final del poder colonial español.

En los propios Estados Unidos la esclavitud de los descendientes de africanos se prolongó hasta la presidencia de Abraham Lincoln. La abolición de esa forma brutal de explotación se produjo apenas 30 años antes que en Cuba.

 

Martin Luther King soñaba con la igualdad de los negros en Estados Unidos hasta hace apenas 44 años, cuando fue vilmente asesinado, en abril de 1968.

 

Nuestra época se caracteriza por el avance acelerado de la ciencia y la tecnología. Estemos o no conscientes de ello, es lo que determina el futuro de la humanidad, se trata de una etapa enteramente nueva. La lucha real de nuestra especie por su propia supervivencia es lo que prevalece en todos los rincones del mundo globalizado.

 

En lo inmediato, todos los latinoamericanos y de modo especial nuestro país, serán afectados por el proceso que tiene lugar en Venezuela, cuna del Libertador de América.

 

Apenas necesito repetir lo que ustedes conocen: los vínculos estrechos de nuestro pueblo con el pueblo venezolano, con Hugo Chávez, promotor de la Revolución Bolivariana, y con el Partido Socialista Unido creado por él.

 

Una de las primeras actividades promovidas por la Revolución Bolivariana fue la Cooperación Médica de Cuba, un campo en el que nuestro país alcanzó especial prestigio, reconocido hoy por la opinión pública internacional. Miles de centros dotados con equipos de alta tecnología que suministra la industria mundial especializada, fueron creados por el Gobierno bolivariano para atender a su pueblo. Chávez por su parte no seleccionó costosas clínicas privadas para atender su propia salud; puso esta en manos de los servicios médicos que ofrecía a su pueblo.

 

Nuestros médicos además consagraron una parte de su tiempo a la formación de médicos venezolanos en aulas debidamente equipadas por el gobierno para esa tarea. El pueblo venezolano, con independencia de sus ingresos personales, comenzó a recibir los servicios especializados de nuestros médicos, ubicándolo entre los mejor atendidos del mundo y sus índices de salud comenzaron a mejorar visiblemente.

 

El Presidente Obama conoce esto perfectamente bien y lo ha comentado con alguno de sus visitantes. A uno de ellos le expresó con franqueza: ”el problema es que Estados Unidos envía soldados y Cuba, en cambio, envía médicos”.

 

Chávez, un líder, que en doce años no conoció un minuto de descanso y con una salud de hierro se vió, sin embargo, afectado por una inesperada enfermedad, descubierta y tratada por el propio personal especializado que lo atendía, no fue fácil persuadirlo de la necesidad de prestar atención máxima a su propia salud. Desde entonces, con ejemplar conducta, ha cumplido estrictamente con las medidas pertinentes sin dejar de atender sus deberes como Jefe de Estado y líder del país.

 

Me atrevo a calificar su actitud como heroica y disciplinada. De su mente no se apartan, ni un solo minuto, sus obligaciones, en ocasiones hasta el agotamiento. Puedo dar fe de ello porque no he dejado de tener contacto e intercambiar con él. Su fecunda inteligencia no ha cesado de consagrarse al estudio y análisis de los problemas del país. Le divierten la bajeza y las calumnias de los voceros de la oligarquía y el imperio. Jamás le escuché insultos ni bajezas al hablar de sus enemigos. No es su lenguaje.

 

El enemigo conoce aristas de su carácter y multiplica sus esfuerzos destinados a calumniar y golpear al Presidente Chávez. Por mi parte no vacilo en afirmar mi modesta opinión ─emanada de más de medio siglo de lucha─ de que la oligarquía jamás podría gobernar de nuevo ese país. Es por ello preocupante que el Gobierno de Estados Unidos haya decidido en tales circunstancias promover el derrocamiento del Gobierno bolivariano.

 

Por otro lado, insistir en la calumniosa campaña de que en la alta dirección del Gobierno bolivariano existe una desesperada lucha por la toma del mando del gobierno revolucionario si el Presidente no logra superar su enfermedad, es una grosera mentira.

 

Por el contrario, he podido observar la más estrecha unidad de la dirección de la Revolución Bolivariana.

 

Un error de Obama, en tales circunstancias, puede ocasionar un río de sangre en Venezuela. La sangre venezolana, es sangre ecuatoriana, brasileña, argentina, boliviana, chilena, uruguaya, centroamericana, dominicana y cubana.

 

Hay que partir de esta realidad, al analizar la situación política de Venezuela.

 

¿Se comprende por qué el himno de los trabajadores exhorta a cambiar el mundo hundiendo el imperio burgués?

Fidel Castro Ruz

Abril 27 de 2012

7 y 59 p.m

 


La clase dominante frente a las luchas sociales en Chile: Revolución pasiva a la chilensis

La clase dominante frente a las luchas sociales en Chile: Revolución pasiva a la chilensis

 

 

El presente texto surge de reflexiones surgidas y acumuladas a partir del año 2011, en mi función de dirigente estudiantil de la FEUV y vocero CONFECH. Estos pensamientos logran encauzarse gracias a un foro donde me toco presentar y exponer junto al compañero Nestor Kohan, oportunidad en la que se refirió al caso Argentino y las luchas del 2001.

 

La principal pregunta que rondaba mi cabeza durante el movimiento estudiantil del 2011 era ¿Cuál sería la reacción de la clase dominante ante un movimiento que comenzaba a cuestionar las bases de su modelo? Este texto pretende responder, al menos en una de sus formas, a la pregunta.

La hipótesis general es que el movimiento social chileno ha generado que diversos sectores de la clase dominante perciban el peligro de la crisis de hegemonía que se gesta en el país. Ante esto un sector más audaz y lucido de los que dominan han planteado la urgencia de generar un “nuevo pacto social”, lo que se traduce en generar cambios político-institucionales que generen nuevos consensos menores, pero que no rompan el acuerdo principal que todos comparten: mantener y profundizar la lógica de acumulación capitalista en Chile. Esto es lo que haciendo una “traducción” gramsciana hemos denominado “revolución pasiva a la chilensis”. Dentro de esto están los pactos, movimientos políticos y el aumento de la represión que hemos visto en Chile. La iniciativa busca cerrar un ciclo de luchas abierto en el país.

El fenómeno que aparece así descrito, no es literal o mejor dicho no está exento de contradicciones y fricciones. El intento de relegitimación parte del análisis de que Chile atraviesa una crisis de más larga data, o que podemos denominar “orgánica”. Eso es lo que sectores como la DC, RN o la Concertación comparten y que sectores como la UDI consideran exageraciones, lo que resulta en fricciones internas en el bloque dominante.

La diferencia es que la crisis de larga data no es planteada por la elite cuestionando las bases estructurales del modelo, sino que se centran en cambios “superestructurales” de carácter institucionales o político-legales. Partimos analizando como el movimiento social corresponde a un fenómeno de larga data. Entendemos que el descontento encuentra sus bases en la estructura capitalista del país, a la vez que se combina con un descontento hacia la estructura institucional y política. O sea es un fenómeno articulado y de larga data lo que da su radicalidad.

Los últimos meses han mostrado que se ha abierto un nuevo ciclo de luchas en nuestro país. Meses de grandes movilizaciones sociales, protestas callejeras, masivas tomas de edificios, ocupación de calles, barricadas y resurgir de nuevas esperanzas. No solo ha sido la lucha estudiantil, sino que hemos tenido distintas expresiones de descontento que se han encarnado en diversos conflictos: desde Hidroaysen a pueblos mapuches, desde paro de portuarios a barricadas espontaneas de vecinos por problemas de seguridad o malos olores, a la lucha de Magallanes y Aysén. La gente se ha apropiado de nuevas formas de visibilizar el descontento y que se han transformado en expresiones legítimas a ojos de los chilenos. El consenso de la transición se ha quebrado.

 

Crónica de una muerte anunciada

Hace unos años hablar de “cambio social” o de “revolución” parecían discursos ajenos, lejanos a nuestra realidad. Aquel que intentaba levantarse contra el discurso único parecía un caso raro o una particularidad de lo que quedo de las luchas de los años pasados y que no volverían. La transición pactada había logrado generar las condiciones para crear un clima de estabilidad social, para continuar y profundizar los triunfos que el empresariado nacional y los capitales extranjeros habían logrado con las reformas estructurales de la dictadura militar. Y, más aun, había logrado generar aquello que permitía solidificar la dominación de un régimen injusto, colocar el cemento que diera cohesión y fortaleza a toda la estructura levantada: se habían ganado “la mente y corazones” de los chilenos. Hegemonía o la capacidad de dar coherencia en el imaginario a determinada idea fuerza a instalar y que la población la haga suya e interiorice. La “solida democracia chilena”, “los jaguares de Latinoamérica”, la “fuerte tradición democrática”, donde “las instituciones funcionan”, etc. todos slogans que transmitían en lo cotidiano la imagen que se buscaba proyectar y que la población parecía compartir. Lo que ha constituido un fuerte consenso, un pacto social en las bases del modelo capitalista neoliberal, ha exteriorizado su seguridad y legitimidad a partir de este imaginario.

El empresariado a través de sus brazos políticos (Concertación-Alianza) había logrado mantener el consenso y lo había reforzado durante todos estos años, sin embargo, el monstruo que habían levantado, tenía los pies de barro.

Ya desde hace muchos años y aun en un clima desfavorable muchos habían reflexionado acerca del modelo y las onerosas condiciones en las que tenia a la mayoría de la población. Exclusión, súper explotación, miseria, todos conceptos característicos del capitalismo, pero que en Chile se ven multiplicados a grados importantes. Lógico era pensar que un panorama como el mencionado generara explosiones de descontento. Sin embargo esto no se mostraba, el cemento era muy reciente, el consenso recién instalado, sumado al desarme de la clase trabajadora configuraba un panorama desolador.

Pese a esto y por debajo de la mesa, el viejo topo hacia su trabajo infatigable. Rápidamente los niveles de legitimidad parecían descender. Es cosa de ver el termómetro que se ha hecho común en Chile: las encuestas. En estas se mantuvieron constante, desde los 90 hasta hoy, diversas inquietudes, que refieren a necesidades básicas: Seguridad, Empleo, Salud, Pobreza, Educación y Sueldosi. No solo eso sino que de manera constante y creciente se ha dejado sentir un desencanto a toda expresión política de la clase dominante, tanto la Alianza como la Concertaciónii. Todo esto se ha radicalizado en la juventud. Si observamos el año 1994 ya se veía que quienes daban “nada de confianza” a este segmento eran: Partidos políticos 69,1% y Senadores y Diputados 58,2%. Si corremos nuestra mirada hasta el 2006 observamos que quienes tienen un “bajo grado de confianza” son es su totalidad las expresiones del estado burgués: Gobierno 17,7%; Tribunales 16,8%; Municipalidad 16%; Poder Judicial 14,2%; Congreso 9,6iii. En la encuesta Latinobarometro se habla directamente del desplome de Chile, a la vez que asegura que “Entre 2010 y 2011: cae 26 puntos la imagen de progreso, 24 puntos la Satisfacción con la

democracia, la confianza en la Iglesia y la confianza en el gobierno. Caen también las

expectativas futuras en 18 puntos”iv. En una de las encuesta ADIMARK del año 2011 se decía que “las evaluaciones de las coaliciones políticas y de las instituciones del estado siguen rompiendo records, desgraciadamente en términos de rechazo”. En la misma encuesta se muestra como el rechazo a las dos coaliciones administradoras del modelo supera en ambos casos el 60%. No solo eso, el rechazo a las instituciones del estado se expresa en que ambas cámaras del congreso superan también el 60% de rechazo. Según la misma encuesta “los datos vienen a confirmar la tesis de una crisis de representatividad por la que atraviesa el país”v. Pese a esto las encuestas mas allá de una percepción de momento no necesariamente influyen en política y no dicen mucho si eso no se expresa en fuerza material.

El descontento se comenzó a abrir paso, a pesar del débil estado de la organización de la clase trabajadora. Lenta y trabajosamente las luchas se levantaron. El pueblo mapuche, los primeros estallidos de secundarios, las grandes luchas universitarias, las históricas luchas de trabajadores subcontratistas del cobre, etc. A partir del 2000 en adelante, sostenidamente fue aumentando la lucha social en el país. Un estallido allá y otro acá.

El año 2011 vino a ser síntesis de diversos procesos. Primero es un paso importante dentro del proceso de rearticulación del movimiento popular y segundo es la expresión de descontento más importante de los últimos años.

Aquellos que habían mencionado en los años más oscuros las debilidades del monstruo con pies de barro, habían apuntado certeramente.

 

Sobre la “crisis de hegemonía”

Pese a que las luchas de los recientes meses han significado un salto adelante, en ningún caso significan, ni significaran por el momento, un cambio en las condiciones del juego, una “vuelta de tortilla”. Las grandes revoluciones se plantean cuando existen situaciones revolucionarias que pueden ser conducidas hacia transformaciones radicales de fondo y reales. No toda situación revolucionaria conduce per se a una revolución. Hoy en Chile si colocamos al campo popular y a la clase dominante frente a frente, la situación es desigual. Los que dominan tienen para sí grandes partidos que les dan coherencia y organización (Desde el PPD hasta la UDI, pasando por RN, DC y otros), poderosos medios de comunicación que buscan dar legitimidad constante a su sistema, una legislación hecha su medida, y en último caso tiene unas Fuerzas Armadas disciplinadas y ordenadas para defender su dominación de ser necesario. Al frente el campo popular recién acelera con este 2011 los ritmos de su rearme, tanto en el tejido con sus organizaciones sociales, con sus primeras herramientas políticas y sus primeras experiencias de medios contra hegemónicos.

En estas condiciones una resolución positiva a favor del campo popular es dificultosa. El 2011ha sido un paso decisivo en acelerar los pasos que se venían dando a favor de la acumulación de fuerzas y a la vez ha sido una muestra de fuerza del descontento que se venía acumulando desde hace muchos años.

Esta muestra de descontento, aun con sus debilidades, ha servido para mostrar la fuerza de la gente cuando está dispuesta a rebelarse. Aunque no lo creamos los que dominan han tomado nota de lo que sucedió y se han puesto rápidamente a operar políticamente para oxigenar al modelo enfermo.

En la actualidad lo que está en cuestión es la institucionalidad del sistema político chileno. Lo que algunos analistas han llamado como “crisis de representatividad” no es sino la expresión de la crisis de hegemonía de la clase dominante. Los antiguos valores que habían dado unidad y dirección ideológica para un grupo social, parecen desmoronarse. Los consensos se cuestionan y amplios sectores pasan a la vida política. En Chile las instituciones, la democracia, los partidos políticos, el orden, el crecimiento económico hoy, aparecen como conceptos en cuestión. Justamente estos conceptos han sido claves para dar la “estabilidad” que ha caracterizado al Chile de la transición.

El luchador italiano Antonio Gramsci nos dice sobre esto que:

“La crisis de hegemonía de la clase dirigente, que se produce o bien porque dicha clase fracaso en alguna gran empresa política para lo cual requirió o impuso por la fuerza el consenso de las grandes masas (la guerra, por ejemplo), o bien porque vastas masas pasaron de golpe de la pasividad a una cierta actividad y plantearon reivindicaciones que en su caótico conjunto constituyen una revolución. Se habla de “crisis de autoridad” y esto es justamente la crisis de hegemonía, o crisis del estado en su conjunto”vi

El problema para la elite no se representa en la medida en que estemos simplemente a una coyuntura, sino que se presenta en la medida en que estemos ante un fenómeno orgánico o histórico. Como el mismo Gramsci nos señala:

“En el estudio de una estructura es necesario distinguir los movimientos orgánicos (relativamente permanentes) de los movimientos que se pueden llamar “de coyuntura” (y se presentan como ocasionales, inmediatos, casi accidentales)”.vii

Ver lo que hemos mencionado antes es darse cuenta de que estamos ante un fenómeno de larga data, que se venía tejiendo tras bambalinas y lentamente. El peligro para los que dominan es que un fenómeno orgánico puede dar lugar al surgimiento de un proyecto histórico alternativo, donde lo que esté en cuestión ya no sea solamente una crisis particular de los que dominan, sino la imposición de un nuevo “bloque histórico” un proyecto “nacional-popular” nuevo. Siguiendo la línea de Gramsci: “Los fenómenos orgánicos dan lugar a la critica histórica-social, más allá de las personas inmediatamente responsables y del personal dirigente”. viii

El peligro es justamente que la crisis de legitimidad, de representatividad o de hegemonía da lugar al surgimiento de nuevos proyectos políticos y al surgimiento de nuevas alternativas, que obviamente vulneren el status quo.

Unos años antes Lenin ya había mencionado, haciendo alusión a las condiciones de una situación revolucionaria, como uno de los factores importantes, la crisis de hegemonía que menciona Gramsci:

“La imposibilidad para las clases dominantes de mantener inmutable su dominación; tal o cual crisis de las “alturas”, una crisis en la política de la clase dominante que abre una grieta por la que irrumpe el descontento y la indignación de las clases oprimidas. Para que estalle la revolución no suele bastar que “los de abajo no quieran”, sino que hace falta, además, que “los de arriba no puedan” seguir viviendo como hasta entonces.”ix

 

Los ricos aprehendiendo el escenario de lucha social

Lo que hemos sostenido con anterioridad es que en Chile se ha venido fraguando una crisis de hegemonía, que es un cuestionamiento general a las condiciones del juego impuestas en Chile en el periodo post-dictadura. Sus primeras expresiones se dan a través de malestares imperceptibles (encuestas, luchas parceladas) hasta tomar forma en lo que significo el 2011 que no puede ser retratado solo como una lucha estudiantil, sino como una expresión de malestar social más general.

Aun si pusiéramos en duda esta visión de los hechos, es claro que la clase dominante no lo ha hecho. Para ellos lo que ha sucedido estos últimos meses no es un fenómeno particular. Se ha expresado en una preocupación latente, que se transformo en una urgencia y que hoy significan hechos políticos concretos. Abordaremos ahora lo primero.

Sobre la preocupación latente, esta ya se había expresado en muchas ocasiones con anterioridad al 2011. Sin embargo es interesante seguir el debate abierto a partir del 2011 y la urgencia que se coloca en la agenda publica para promover las operaciones políticas en relación a este tema. En los primeros meses no se había identificado con tanta claridad el problema al que estaban enfrentados, ni con Hidroaysen, ni con las huelgas de hambre, ni con los primeros meses de lucha estudiantil. Es sobre todo a partir de Agosto donde se hace de la Agenda Publica el tema de la crisis de representatividad. Agosto es un mes importante, pues se produce la gran movilización del 4 de ese mes con su cacerolazo masivo por todo Chile, mas desacato legitimo a las autoridades y se anuncia la movilización conjunta de trabajadores y estudiantes en una jornada de dos días.

Dentro de lo que se ha denominado “clase política” claramente las posiciones no fueron, ni son homogéneas. Los sectores mas lucidos rápidamente comenzaron a presionar por generar una agenda de transformaciones cosméticas que permitieran devolver algo de oxigeno al sistema. Dentro de este grupo ubicamos tanto a RN como a la DC, como paladines de avanzada y a figuras públicas como Ricardo Lagos y varios analistas políticos. Por otro lado existen grupos que se niegan a asumir tal crisis y presionan para no transitar por un camino que dé lugar a generar cambios políticos. Dentro de esto encontramos a la UDI y medios de comunicación influyentes a nivel social.

Entre Julio y Agosto la directiva de RN comenzó a hacer pública la necesidad de generar reformas urgentes dentro del aparato institucional. Para esto lanzaron un documento que se denomina “Agenda ciudadana y Política”. Plantea reformas políticas, “defensa al consumidor”, generar cambios al sistema binominal, permitir que aquellos partidos con 5% de votación tengan al menos un diputado (guiño al PC) , etc.

Para el 1 de Agosto ya se destacaba por Guillermo Larraín en una columna titulada “Malestar Social” en La Segunda que: “El riesgo político esta lentamente subiendo en Chile. Se necesitara mucha destreza para sacar adelante una ambiciosa agenda de reformas políticas que permitan contenerlo…”x

Sin duda el escenario de movilización se radicalizo el día 4 de Agosto con lo que la percepción sobre el problema se definió aun más. Los más conservadores seguían insistiendo en frenar la movilización. En esta línea estaba la editorial de La Tercera del mismo día 4 de Agosto : “El gobierno hace bien en enfrentar la intransigencia estudiantil llamando al fin de las movilizaciones y prohibiendo las marchas de hoy en la Alameda”xi. La misma línea seguía el día 5 de Agosto la editorial de La Segunda que resaltaba la necesidad de “Dar una fuerte señal de autoridad cuando los desbordes y los desafíos a la legalidad llegan a niveles preocupantes”xii.

Sin embargo gran parte de los analistas políticos de la elite alertaban sobre diversos peligros que ya se dejaban sentir. Sergio Melnick destacaba el día 5 de Agosto que “Tenemos un serio problema de representatividad, que anuncia tempestades”xiii. Por su parte Max Colodro mencionaba que “El país se encuentra sumido en una espiral de desafección y deterioro político que empieza a adquirir rasgos peligrosos” haciendo una crítica tanto a “Un gobierno y una oposición que no logran dar con las claves políticas para poder encauzar el torbellino y darle una conducción institucional” para al final señalar que “Esto ya dejo de ser un problema de unos o de otros y se ha vuelto un desafío para el conjunto del sistema político”xiv. Otro de los analistas de los de arriba, Gonzalo Muller, mencionaba que “La situación solo puede ser superada por el gobierno si logra comenzar la otra reconstrucción, la que lo lleve a recuperar la confianza y credibilidad de los chilenos, proceso que de por si será lento y requerirá de sacrificio, pero que es indispensable.”xv

Sin embargo no solo los analistas comprendían el fenómeno al que nos enfrentamos, como decíamos antes, una parte del bloque dominante ya había tomado nota de lo que sucedía y el mismo 5 de Agosto uno de ellos llamo a una reunión de urgencia a todos los líderes de la Concertación. Ricardo Lagos cito a todos a la Fundación Democracia y Desarrollo. Fuentes mencionaron que se discutió sobre el “temor de un desfonde de la política” y concluía que “situación del país es responsabilidad colectiva”.xvi

Para el 9 de Agosto y ante el fuerte movimiento social que se daba en Chile, la DC tomaba las banderas y generaba una reunión directa con el Gobierno donde se abrieron a “debatir cambios al binominal para buscar pacto amplio”xvii. El mismo día y en reacción a los movimientos que se venían dando por generar reformas políticas que dieran mayor legitimidad, La Tercera titulaba su editorial sugestivamente “Malestar Social: un diagnostico apresurado”xviii. En él se ponía en cuestión el hecho de que se estuviera produciendo un clima de conflictividad que amenazaba la legitimidad del modelo. La misma idea se repitió el día 10 de Agosto en la editorial titulada “Plebiscitos, una herramienta impropia para gobernar”. Allí se destacaba que “La realidad del país está lejos de atravesar por una crisis que requiera una refundación institucional, como algunos sugieren”.xix

Pese a esto y el día 12 de Agosto diversos políticos destacaban la urgencia que generaba el clima de conflicto social. Alberto Cardemil mencionaba que “La revolución no va solo contra el gobierno, o la alianza, o aun la clase política, sino contra todo el sistema”xx. Desde otra vereda y siendo muy explicito y claro Patricio Walker decía que “En el fondo, enfrentamos una crisis de representatividad de nuestra institucionalidad democrática”. Advertía en el mismo texto que “La mejor manera de hacernos cargo de la crisis política y social que enfrentamos, evitando de paso el surgimiento de una democracia populista o delegativa al estilo Chavez, es fortaleciendo la democracia representativa.” Concluía su análisis siendo directo al mencionar que “Debemos estar dispuestos a construir un nuevo pacto social y político”.xxi

El día 14 de Agosto el analista Jorge Navarrete señalaba en La Tercera que por esto “ es que resulta tan importante avanzar en las reformas políticas que contribuyan a superar la crisis de legitimidad y representación en la cual estamos insertos. ¡Ahora! Y antes de irnos a la …”xxii

Quizás el veredicto definitivo se dio el día 26 de Agosto cuando Andrés Concha, presidente de la SOFOFA (asociación gremial del empresariado nacional) señalara, en relación a la coyuntura política, que “Vemos necesario tomar el riesgo y llegar a un acuerdo para romper este dilema”.xxiii

Habíamos dicho anteriormente que el mes de Agosto había sido importante pues había mostrado alternativas frente a la conflictividad social. Por una parte estaban las posiciones conservadoras más nítidas que insistían que en Chile no existía tal clima de conflicto y que por lo tanto no eran necesarias, ni reformas políticas, ni económicas (cambio binominal, reforma tributaria, etc). En este sentido iban las declaraciones de la UDI el año pasado donde se decía que en vez de cambiar la agenda política del gobierno, lo importante era fortalecer la “agenda social” del gobierno. O sea, no preocuparse de reformas o cambios, sino ver como se “ayudaba a familias más vulnerables y clase media”. Por otra parte estaban un amplio grupo de sectores del bloque dominante que en mayor o menor medida habían captado que lo que sucedía no era un fenómeno particular, sino que era algo que se venía arrastrando y que requería algún grado de cambios para enfrentarlo.

En el escenario de conflicto de clases sociales en Chile, ¿Qué significado tienen estos últimos análisis y propuestas políticas y que buscan en el fondo?

 

Revolución pasiva o los ricos en busca de relegitimación

 

Los movimientos dados por la DC, Ricardo Lagos y Concertación, RN, más otras presiones, no se entienden fuera de un marco de lucha clases, de hegemonía y de dirección. Cuando se ponen en cuestión este tipo de cosas están dispuestos a moverse y unir fuerzas de ser necesario para sacar el barco adelante. Lo que han significado complicaciones para ellos, no son sino lo que nosotros hemos denominado “primavera de Chile” o sea el hecho de que la población comience a cuestionar, a poner en duda, a organizarse y levantarse. Sucede esto porque la lógica del capital provoca que existan intereses totalmente contrapuestos en la sociedad, contradicciones irremediables que llevan a constantes choques y promueven una resolución para uno u otro lado. En este caso es el gran empresariado y el capital internacional el que entra en cuestionamiento, con sus lógicas y reglas. Lo que ellos llaman “Agenda ciudadana y política”, “reformas políticas”, “nuevo pacto social”, etc no son sino eufemismos que se traducen en buscar la fórmula que permita generar mejores condiciones para la acumulación de capital, en un clima de lo que ellos llaman “paz social”.

Se ha mostrado en distintos momentos que los que detentan el poder están dispuestos a todo con tal de mantenerse en el. Renuncian a sus dioses, a sus formalismos, a sus burocracias, sus leyes, pero no pierden el poder. Están dispuestos a cambiar algo, para no cambiar nada.

Gramsci en relación a esto señala que “La clase dirigente tradicional, que tiene un numeroso personal adiestrado, cambia hombres y programas y reasume el control que se le estaba escapando con una celeridad mayor de cuanto ocurre en las clases subalternas; si es necesario hace sacrificios, se expone a un porvenir oscuro cargado de promesas demagógicas, pero se mantiene en el poder”xxiv

A esto se le ha denominado “revolución pasiva”. En momentos de crisis de hegemonía, la clase dominante está dispuesta a renunciar a algunas cosas para mantener su poder. En las alturas, se busca dar una solución al conflicto buscando cambiar la correlación de fuerzas y tratar de superar el “impasse”.

Según Nestor Kohan “mediante la revolución pasiva los segmentos políticamente más lucidos de la clase dominante y dirigente intentan meterse “en el bolsillo” a sus adversarios y opositores políticos incorporando parte de sus reclamos, pero despojados de toda radicalidad y todo peligro revolucionario. Las demandas populares se resignifican y terminan trituradas en la maquinaria de dominación.”xxv

Es interesante observar la actual realidad política chilena y observar cómo tras bambalinas se teje una restauración. Incluso si pusiéramos en duda el hecho de una crisis de dominación en el largo plazo, en los hechos la clase dirigente criolla parece haberlo asumido y sus sectores más claros plantean con audacia salidas para mantener lo que han obtenido. Por otra parte el campo popular, como ya lo señalamos, al no tener la madurez suficiente para enfrentar con todas las armas necesarias a los de arriba y dar curso a una salida a su favor al problema, corre el riesgo de un cierre de ciclo sin generar fisuras importantes en el modelo y esto más aun, si no fortalece sus propias formas de organización y acumulación.

Como se ha dicho anteriormente, no es casualidad que sectores de la Concertación asuman como propias demandas que surgen al calor de la lucha. La reforma tributaria parece ser el mejor ejemplo. La toman, la hacen suya, la trituran y a la basura. Ante esa amenaza están dispuestos a cambiar programas y prioridades, reacomodar el naipe y luego, seguir jugando.

 

Revolución pasiva a la chilensis

Mencionábamos los análisis y planteamientos que han salido desde la el bloque dominante buscando dar un cierre al ciclo político de agitación abierto el 2011, un ciclo que al no tener posibilidad de resolver por parte de los de abajo, será asumido por los de arriba. De esta manera se buscara dar curso a algunas reformas políticas que asuman parte de los reclamos, pero sin que ninguno llegue a tocar ninguno de los fundamentos del modelo de acumulación establecido en Chile.

En la política concreta esto ya ha asumido forma al menos de tres maneras, por lo que asumimos que intentos de generar una restauración de legitimidad ya están en curso y se articulan ante nuestros ojos. Esto claramente se da no sin contradicciones ni roces, todo intensificado en la medida que nuestro país tiene en el bloque dominante a un sector que no está dispuesto a ser flexible en las formas que asume su dominación y que se liga a sectores ultra conservadores. Esta es la UDI, quienes han actuado como paladines en la defensa del aparato político e institucional heredado desde la dictadura y estructurado por su mentor, Jaime Guzmán.

1.- Pactos y propuestas.

Aquellos grupos del bloque dominante que se han dado cuenta de la magnitud del problema ante el que se encuentran y que han tomado con urgencia la necesidad de levantar un “nuevo pacto social” rápidamente han pasado a la acción política. Nos referiremos a dos propuestas especificas que explicitan lo que hemos señalado con anterioridad y demuestran que la elite rápidamente está actuando y operando políticamente.

La primera de las propuestas se refiere a la de Ricardo Lagos. Hace un tiempo el ex presidente viene moviendo sus influencias buscando mostrar su postura sobre lo que está sucediendo en Chile y las responsabilidades políticas que deben asumir los que mandan. Para esto lanzo un documento titulado “Avanzar hacia la primavera chilena”. Con ella en mano ha tenido reuniones a través de su fundación “Democracia y desarrollo” para influir en la agenda política chilena. El documento mencionado se estructura en base a la siguiente hipótesis: “El andamiaje político que emerge a principios de los 90 está obsoleto, desgastado, y ahora tenemos la obligación de ponernos de acuerdo en un nuevo sistema institucional, que responda a las exigencias de nuestros tiempos”. Para ser más claro en el documento luego explicita que “es necesario avanzar hacia una mayor legitimidad de nuestro sistema democrático. Las movilizaciones ciudadanas nos abren un espacio para mejorar la política y recuperar su prestigio.” Más claro imposible. La lógica de corregir aspectos del andamiaje político institucional con el objetivo de cambiar algunas cosas para dar mayor legitimidad al sistema. Para esto Ricardo Lagos plantea una serie de reformas que ayudarían avanzar en este sentido. Reemplazo del sistema binominal por uno proporcional corregido, establecer primarias vinculantes e inscripción automática y Tribunal electoral, reforma tributaria reemplazando la lógica de focalizar gasto fiscal y un acuerdo energético. El documento finaliza señalando que: “Si se logran estos acuerdos fundamentales para el país, se habrá dado el primer paso para recuperar la legitimidad de la ciudadanía y los valores éticos que están detrás de estos consensos”. xxvi

“Avanzar hacia la primavera chilena” plantea una serie de reformas políticas, pero que no tocan en ningún momento las bases del consenso principal: mantener y profundizar el modelo capitalista de producción en nuestro país. El objetivo es explicito.

La segunda de las propuestas quizá es la que se ha hecho más visible, por sus alcances y por el movimiento particular dado entre partidos de coaliciones “opositoras”, si se puede llamar así. Es el Pacto DC-RNxxvii. A través del documento “Un nuevo régimen político para Chile” se han planteado las directrices y alcances del acuerdo. Este parte con la siguiente observación: “existe una desafección y critica ciudadana con el sistema, que puede continuar creciendo con una baja de la participación ciudadana y una conflictividad social que puede transformarse en crónica”, posteriormente señala que en base a esto “se necesita un cambio de régimen político”. Si se observa con atención es la misma preocupación y el mismo planteamiento planteado por Ricardo Lagos. Los problemas políticos que identifica son: Excesivo presidencialismo, “Congreso carece de rol”, señala aumento de fragmentación social (tribus, redes, modas), régimen político muy cerrado, problemas con el sistema electoral. Ante estos problemas el documento señala que “los demócratas deben asumir su responsabilidad”. Para esto plantea una serie de cambios que se deben abordar con urgencia y que son: Régimen político semipresidencial, potenciar gobiernos regionales y municipales, avanzar a un sistema electoral proporcional corregido y finalmente plantea generar transparencia y nuevo rol de los partidos. Finaliza señalando:

“El país requiere de estos cambios, el Presidente de la Republica, el Parlamento y los partidos políticos deben asumir su responsabilidad. Ahora es el momento adecuado para ello, pues la demora solo acentuara el diagnostico y sus peligros.”xxviii

Si se observa con atención, son similares los objetivos y las soluciones entre los dos documentos que hemos señalado. Sin embargo es importante señalar que a la preocupación que comparten, ninguno de los documentos identifica el problema en el modelo económico chileno y en la explotación, la exclusión social y las profundas desigualdades que se generan por el régimen del capital en Chile. Por lo mismo y en la medida que los problemas se plantean en el área político institucional, las soluciones son de bajo alcance real, en lo que son las condiciones de fondo del “malestar social” que se genera en Chile. Esto, sin embargo, no nos debe extrañar, ya que los que dominan nunca van a legislar contra sí mismos. Lo que se busca es generar cambios cosméticos, arriesgar algunas fichas y mantener a final del día la dominación. O sea “revolución pasiva”.

2.- Desorden en las alturas. A la constitución de nuevos bloques.

Es claro que la movilización social en el país ha dado lugar a movimientos que no se habían observado con anterioridad. Quizás la primera expresión de estos movimientos y realineamientos que expresaban un problema, se dio con la irrupción del fenómeno MEO, en la elección presidencial pasada. Pero el fenómeno no se detuvo aquí, si no que ha seguido dando muestras interesantes y que apuntan a un reacomodo de las fuerzas políticas de los que dominan. En el gobierno hemos visto constantes roces propiciados y aumentados desde las movilizaciones, entre la UDI y RN. Eso claramente no se ha quedado ahí, sino que se ha hecho público en roces entre fundaciones como “Libertad y Desarrollo” y el gobierno, por ejemplo. En la Concertación también se han generado distanciamientos claros, sobre todo entre la DC y los demás partidos, hecho que quedo en evidencia en las reuniones entre gobierno y DC, o en el mismo pacto DC-RN. Más hacia la izquierda de la Concertación se han buscado generar nuevos acoplamientos, intentando sumar a su barco a fuerzas que no son propias de la coalición, pero que pueden servir para controlar al menos a parte del movimiento social chileno: El PC.

El desorden en las alturas traerá consigo, nuevos agrupamientos de fuerzas y la creación de nuevos referentes que cambiaran la imagen de quienes han estado en el poder. En ese sentido han salido propuestas como la de Ricardo Lagos o Carolina Toha, de generar un nuevo partido en Chile, que agrupe a todas las fuerzas “progresistas”, lo mismo viene a reflejar la intención de levantar una nueva Concertación, con nuevo rostro y nuevos actores, propiciando el acercamiento con sus históricas fuerzas auxiliares como el PC, ahora el MAIZ, etc.

Claramente esto propicia grietas, fisuras por las que puede darse el espacio para levantar una alternativa de izquierda, que se presente como alternativa coherente al bloque dominante.

Todas posibilidades que, en la medida que no se presente una alternativa histórica a los que dominan, se volverán a enfriar generando un nuevo acomodo de las fuerzas, integrando a algunos, uniendo a otros, mostrando nuevos referentes con programas similares, para en definitiva mantener el status quo.

3.- Aplastar a los que luchan.

Maquiavelo había señalado que la dominación del príncipe no solo se mantiene con el consenso o la hegemonía, sino que es vital usar también la coacción. La clase dominante de nuestro país, no solo usara la formula de generar cambios cosméticos y buscar un nuevo pacto social, sino que ocupara la violencia para perseguir, aislar y aplastar a los que luchan. Los movimientos políticos en este sentido ya están en marcha y han asumido forma humana en la figura de Rodrigo Hinzpeter. Pese a reclamos aislados por los excesos en el bloque dominante, nadie de ellos pone en duda la necesidad de la coacción. Tres elementos como prueba de la ofensiva que vendrá desde los ricos para aplastar al movimiento social.

3.1- Aysen. La lucha histórica que ha dado el pueblo de Aysen contra las políticas centralistas, el alto costo de vida, la marginación, etc. trajo no solo consecuencias políticas y una demostración de fuerza de nuestro pueblo, sino que ha dejado en evidencia las nuevas formas que asumirá la violencia, en este caso policial, contra quien se atreva a salir a las calles luego del 2011. Lo que algunos llaman violencia ilegitima, o uso de fuerza excesiva, no será sino la lógica cotidiana a la que nos tendremos que acostumbrar. Aysen presencio no solo la violencia inusitada con disparos al cuerpo, ataques a niños y mujeres, violencia contra las viviendas de los aiseninos, etc., sino que también vimos como se busco perseguir a los dirigentes más combativos y como se busco aislarlos del movimiento. En adelante debemos estar preparados para este tipo de accionar de parte de la clase dominante, su gobierno y sus policías.

3.2- Remozando el aparato judicial.

La “Ley Hinzpeter”, “Ley Mordaza”xxix y otro tipo de proyectos, no vienen sino a ser una respuesta a nivel jurídico de amenaza y persecución contra las luchas sociales. No se entienden fuera del marco de la lucha de clases en nuestro país. El ejemplo decidor es el de la “Ley Hinzpeter” que sin problemas a planteado penas de cárcel que incluso llegan a los 3 años, a diversas acciones que han caracterizado a la lucha social chilena estos últimos meses. Aquellos que ocupen calles, puentes, que paralicen sus actividades en servicios públicos, que tomen o “invadan” espacios tanto privados como fiscales, serán penados con esta ley. La urgencia es tan grande que ante la demora de esta ley han ingresado proyectos específicos por separados, para que se aprueben. Recientemente se ingreso un proyecto fuera de la Ley Hinzpeter que sanciona a quienes interrumpan el transito.

La urgencia de la elite por actualizar su aparato jurídico para reprimir las luchas del pueblo es obvia.

3.3- El rol del imperialismo.

Es significativo reconocer que nuestra clase dominante, no está ligada a un proyecto “nacional” o a un camino propio para insertarse en el mercado mundial. Históricamente la elite de nuestro país ha estado ligada al desarrollo del capitalismo a nivel mundial y ha actuado ligada estrechamente acorde al desarrollo de los diversos imperialismos en la historia del capitalismo. En su momento el imperialismo ingles, hoy el imperialismo norteamericano. En relación a este último son obvios los fuertes intereses económicos y geopolíticos que tiene nuestro país al interior de Latinoamérica. Por este motivo no es un hecho casual la preocupación que ha causado para el imperialismo, el clima de conflictividad social en el país, donde incluso se han levantado demandas como la renacionalización del cobre, motivo de alta alerta para ellos, como lo ha demostrado nuestra historia. El establecimiento de una base de entrenamiento militar de EEUU en Con Con en la V región, se entiende claramente como una preocupación política planteada por el imperialismo y como una asistencia para la clase dominante chilena. Él porque nadie ha dicho nada, es porque existe una comunión, en último caso en los temas fundamentales. Los entrenamientos que se han visto y que han generado en esta base para los carabineros chilenos, se enfocan claramente en la represión militar contra el pueblo.

Lo planteado anteriormente es parte de los mecanismos que se seguirán activando y se profundizaran en la medida que nuestro pueblo siga expresando descontento. Más violencia, más represión y más leyes contra el pueblo serán la tónica común a la que nos veremos enfrentados.

 

Conclusión

El ciclo de luchas abierto en el país, no debe llevarnos a excesos de optimismo, ni tampoco dejarnos impávidos esperando que las condiciones para un cambio se den solas. No estamos ni ad portas de la toma del poder, ni estamos en una fase normal dentro del desarrollo de la lucha de clases. Quizá el mejor indicador es ver al otro lado lo que están reflexionando los que mandan. La curiosidad e interrogante que abre este ciclo es que podemos saber de qué manera actuara la elite, en busca de dar un cierre al ciclo de luchas y retomar las riendas del control. Eso es lo que tomando a Gramsci se denomina revolución pasiva y se expresa en lo ya planteado. Es claro que los que dominan no dudaran en actuar de la manera que estimen como necesaria para mantener la estabilidad, el consenso y la paz social que les conviene. La gran interrogante estará dada por el lado del campo popular. ¿Sera capaz de constituir una alternativa política a la Concertación y la Derecha?, ¿Lograra aprovechar las brechas de descontento y las fisuras que se generan para dar cauce a la conformación de un nuevo bloque histórico?

Estas interrogantes y muchas otras que pueden seguir surgiendo no son abordadas en el texto, las respuestas lógicamente tampoco, corresponde a las organizaciones populares tomar la palabra en este sentido.

 

 

 

 

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iNOTAS.

 

 

 Ver Encuesta CEP: http://www.cepchile.cl/graficos_EncCEP/graficos_PersTiempo.htm#.T4JPIdmoDJc

 

ii Ver Adimark: http://www.adimark.cl/es/estudios/archivo.asp

 

iii Ver http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-22362011000100005&script=sci_arttext

 

iv Ver http://www.latinobarometro.org/latino/latinobarometro.jsp

 

v Ver http://www.adimark.cl/es/estudios/index.asp?id=124

 

vi Ver Antonio Gramsci, Observaciones sobre algunos aspectos de la estructura de los partidos políticos en el periodo de crisis orgánica.

 

vii Ver Antonio Gramsci, Análisis de las situaciones. Relaciones de fuerzas.

 

viii Ver Antonio Gramsci. Análisis de las situaciones. Relaciones de fuerzas.

 

ix Ver V. I. Lenin, La bancarrota de la II Internacional.

 

x Guillermo Larrain, Malestar Social, La Segunda, 1 de Agosto 2011, pag 18.

 

xi Editorial, La Tercera, 4 de Agosto 2011, pag 33.

 

xii Editorial, La Segunda, 5 de Agosto 2011, pag 16.

 

xiii Sergio Melnick, Nuestro pequeño Delfos, La Segunda, 5 de Agosto 2011, pag 32

 

xiv Max Colodro, Epifanía del deterioro, La Segunda 5 de Agosto 2011, pag 32.

 

xv Gonzalo Muller, La otra reconstrucción, La Segunda 5 de Agosto 2011, pag 34.

 

xvi Ver La Segunda, 5 de Agosto 2011, pag 26.

 

xvii Ver La Tercera, 9 de Agosto 2011, pag 2-3

 

xviii Editorial La Tercera, 9 de Agosto 2011, pag 33.

 

xix Editorial La Tercera 10 de Agosto 2011, pag 39.

 

xx Alberto Cardemil, Jugando con los mismos fuegos, La Segunda 12 de Agosto 2011, pag 28.

 

xxi Patricio Walker, Un Nuevo Pacto, La Segunda, 12 de Agosto 2011, pag. 30.

 

xxii Jorge Navarrete, En buen chileno, La Tercera 14 de Agosto 2011, pag. 38.

 

xxiii La Segunda 26 de Agosto 2011, pag 37-38.

 

xxiv Ver Antonio Gramsci, Observaciones sobre algunos aspectos de la estructura de los partidos políticos en el periodo de crisis orgánica.

 

xxv Ver Nestor Kohan, Crisis orgánica y revolución pasiva: el enemigo toma la iniciativa.

 

xxvi Ver Ricardo Lagos, Avanzar hacia la primavera chilena.

 

xxvii Ver Ivan Vitta, Pacto DC-RN: Reconstruir la gobernabilidad del capitalismo neoliberal.

 

xxviii Ver pacto DC-RN, Un nuevo régimen político para Chile.

 

xxix Ley Hinzpeter se denomina al proyecto de ley de fortalecimiento del orden público. 

“Argentinización” del petróleo: Las cosas en su sitio

“Argentinización” del petróleo: Las cosas en su sitio

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

 

1. Si el contenido del Estado es síntesis de la hegemonía de la minoría capitalista, entonces sus políticas económicas, estratégicamente, expresan sus intereses. Incluso si el Estado siempre es representación –como en menor escala, cualquier territorio de relaciones de poder de una sociedad en un momento dado- de un campo en permanente disputa mientras existan clases sociales de intereses irreconciliables. Es decir, existe Estado porque existen clases sociales de intereses antagónicos. Que un buen día no haya Estado es síntoma simplemente de que no hay clases sociales. La maldición de que las grandes mayorías tengan que hacerse del Estado para implementar provisoriamente las tareas de planificación racional, orden y defensa, y promoción cultural, política y económica de sus intereses, es el trago amargo y tránsito hacia una sociedad gobernada directa y creativamente por la propia sociedad. Así y todo, ese Estado que todavía no existe, dada la acumulación histórica de los trabajadores y el pueblo, ya debe contener las formas de la democracia más radical y su control colectivo necesario para evitar, a como dé lugar,  la formación de una casta privilegiada que haga y diga a nombre de los intereses de las clases subalternas devenidas en hegemonía.  No vale la pena recordar los males de las experiencias no capitalistas del siglo XX; como en su momento, sí tiene sentido recordar sus aciertos respecto del capitalismo.

 

En general, bajo el capitalismo en su fase imperialista y para mantener su tasa de ganancia sobre el movimiento objetivo de la acumulación concentrada del valor socialmente producido versus la desigualdad realmente existente; del capitalismo gobernado por el momento financiero y especulativo sobre el resto de los momentos del capital; de la intensificación de la explotación del trabajo asalariado y la acumulación originaria incesante mediante el despojo de los recursos naturales y derechos sociales obtenidos en su fase anterior por la propia lucha de clases y relaciones de fuerza mundiales; el Estado funciona como arma, escudo y aval de las clases propietarias. Si las grandes mayorías tuvieran la organización y fuerzas suficientes, no sólo podrían arrancar superiores beneficios sociales del excedente de su propio trabajo acumulado por el Estado de los que mandan aún, sino que por dinámica objetiva –de la cual es parte sustantiva la voluntad y naturaleza de su propia conducción política, o conciencia resumida- tendrían que destruir el actual Estado, y construir otro en vistas a su extinción definitiva.

 

 

2. En Argentina y más allá, para los de arriba, la fiebre bipolar, maniquea, de caricatura de alto contraste, tiene como forma coyuntural la compra del 51 % de YPF por el Estado argentino. Por un lado, está el discurso multiplicado de un capitalismo acuartelado en sus fundamentos más primitivos y representado por el diario La Nación y su área de producción mediática de contenidos, que pone de modo delirante una medida política-económica casi a la altura de lo que significó la Revolución Cubana para los intereses de las clases dominantes. Soterradamente invoca a los cuarteles, dibuja a la versión peronista y pequeño burguesa del gobierno de turno como si fuera el Caballo de Troya de sus terrores y aleona a la oligarquía contra la iniciativa de la administración CFK. Es decir, sin contexto, sobreideologizadamente, sobreactuando, la conciencia más integrista de la clase mandante en Argentina –siempre dependiente, rentista y subordinada al gran capital sin patria-, excéntricamente, procura cautelar el programa abstracto, sin táctica y maximalista de los peores manuales del ultraliberalismo garabateados luego de la implosión de la URSS.

 

Por otra parte, el gobierno argentino, desde sus propios dispositivos mediáticos, transforma la compra y conversión en propiedad mixta de los recursos petroleros del país, en un acto soberanista también súper explotado en términos propagandísticos, cargado de emotividad “nacional” y argentinidad abstracta, sin sujeto. No importan tanto las causas, los procedimientos y los efectos que tendrá la medida de media recompra de lo que se privatizó en los 90’, sino más bien, su dramatización para un público infantilizado políticamente.

 

 

3. Independientemente de las maneras –aunque son inseparables de los contenidos salvo en su momento analítico-, desde los intereses históricos del pueblo trabajador, resulta un contrasentido situarse contra la medida del Ejecutivo, refrendada a veces clientelar y oportunistamente por el Legislativo entero ante los eventuales réditos electorales provenientes de la popularidad de la iniciativa. En términos inmediatos, ella era necesaria frente a la rapacidad de Repsol y la crisis energética del país que situaban sus intereses privados contra un capítulo delicado de la gobernabilidad y el mistificado “pacto social” por arriba. Asimismo, la readquisición del 51 % del petróleo a nivel nacional y provincial, avivan nuevamente el mito de la desconexión y la autarquía económica de Argentina en la época de la mundialización del capitalismo. La medida de alto impacto mediático, esperanza a un costado de la llamada izquierda nacionalista y de paso, opaca problemas cruciales como el trabajo informalizado y precario de la mayoría de la fuerza laboral, la profundización del modelo soyero y primario extractivo, la transnacionalización pura y dura de la economía argentina, la crisis educacional y sanitaria, la corrupción  y la relación social desigual del 80 / 20, donde el 80 % de los argentinos sobrevive al día, y el 20 % goza del trabajo ajeno, entre otras tragedias propias del capitalismo.

 

Resulta infantil que el anticapitalismo esté contra la medida. Como resulta infantil que algunos crean que existe una agenda secreta de horizonte socialista en la cabeza del grupo de interés que administra coyunturalmente el Estado. La ‘argentinización’ del petróleo es el límite del programa de gobierno, no su punto de partida hacia una sociedad post capitalista. Las transformaciones estructurales en beneficio de las clases expoliadas son un desafío de las propias clases expoliadas. No caen verticalmente desde la ocurrencia, buena voluntad, filantropía o conspiración propopular de una administración gubernativa sin pueblo. Las fronteras de la democracia representativa, formal, caudillista, palaciega, resultan acotadas por muy populistas que sean o parezcan ser.

 

Ocurre que como la hegemonía precaria de los dueños de todo no ha tenido contratiempo alguno desde hace mucho tiempo, hasta una iniciativa que en rigor, no modifica el movimiento capitalista, resulta ‘peligrosa’. Y más por su ejemplo en otras latitudes que por lo que pierde en lo inmediato. Sin contar siquiera con los efectos de la crisis económica en curso y que en la actualidad hinca uno de sus centros en Europa y en España en particular. Efectivamente, existe una lógica de alarma y reacción del estatismo corporativo o del corporativismo y sus propios Estados ante cualquier ademán que pudiera eventualmente dañar sus intereses estructurales. La burguesía no teme el gesto de la reapropiación del 51 % de YPF. Teme un nuevo ciclo de luchas sociales y recomposición política de los trabajadores y empobrecidos del mundo. Teme a la revolución social, no a un impuesto a la lucha de clases. Teme que de la disputa y competencia destructiva intercapitalista se pase abiertamente a un período de combate político entre explotados y explotadores.

 

Por ello las fuerzas anticapitalistas, su amplitud obligatoriamente generosa, unitaria, abarcadora, con proyecto para el siglo XXI, vocación de mayorías y no lo contrario, deben saludar sobriamente la ‘argentinización’ del petróleo. Que nadie estime que las ruedas de la historia caminan por inercia hacia la felicidad humana y que un gobierno práctica y declarativamente capitalista realizará las tareas que le corresponden por necesidad y sin atajos a la voluntad de los populares. Tácticamente es conveniente para los pueblos la medida de CFK.

 

En cuanto el movimiento real de las clases subalternas en pugna y organización ante el capital cobre vigor, la iniciativa parcial, absolutamente insuficiente de la presente administración política argentina, será un precedente para cambiar radicalmente la vida.

 

 

4. En otro contexto, bajo otras relaciones de fuerza, en el Chile de los años 60’ y la ‘Alianza para el Progreso’ impulsada por el imperialismo norteamericano a través del demócratacristiano Eduardo Frei Montalva, se sindicalizó al campesinado, se realizó una reforma agraria, hubo una reforma educacional que amplió la cobertura de la enseñanza pública y se ‘chilenizó’ el cobre. Es decir, Frei Montalva –años después colaborador del golpe de Estado de 1973 y paladín de los intereses imperialistas en Chile-, compró el 51 % del cobre o ‘sueldo de Chile’. Ello facilitó con creces la nacionalización plena (casi el 100 %) del metal rojo cuando el gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular. Es cierto, lo descrito arriba no es transferible mecánicamente a lo que ocurre en el mundo y en la Argentina de 2012. Pero sí enseña al menos, que una medida que tenía como fin domesticar la lucha social mediante un proyecto desarrollista imposible bajo la dependencia de los polos imperialistas y la ausencia de una ‘burguesía nacional revolucionaria’, sí puede facilitar -desde una alternativa política proveniente del pueblo concreto y en movimiento, y bajo una conducción política que exprese sus intereses genuinos- transformaciones que apunten a la descalcificación del orden de la minoría, y la creación de poder de la hegemonía multidimensional de los más, de los todos.

   

Vergüenza y fracaso de La Cumbre de las Américas

Vergüenza y fracaso de La Cumbre de las Américas

Por Vicky Peláez 
Las palabras son como las hojas, cuando abundan,
poco fruto hay entre ellos.
Alexander Pope (1688 - 1774)

 

 

Los que tenían ilusiones en vísperas de la VI Cumbre de las Américas sobre la capacidad de Latinoamérica fuerza, respecto a la solidaridad y voluntad de promover su propia agenda continental, quedaron decepcionados.

Esta cumbre, igual como las anteriores, no aportó nada nuevo y provechoso para el futuro de América Latina y se repitió el guión de una reunión social donde la atracción máxima fue el fulbito entre el equipo de Evo Morales y el de José Manuel Santos terminado con un empate diplomático. Shakira fue otra figura central de este evento continental y, por supuesto los medios de comunicación globalizados solo se dedicaron a informar ampliamente sobre las aventuras de los 12 agentes secretos y cinco militares de la escolta del presidente Barack Obama que supuestamente violaron el toque de queda que se les impone durante estas misiones y se fueron con prostitutas. Irónicamente el escándalo se desató cuando la llamada "Puta Cartagena" se quejó a un periodista: "me tocaron y se quedaron sin pagar".
Prácticamente lo mismo sucedió con esta Cumbre cuyos 32 participantes prometieron durante varios meses exigir al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, la participación de Cuba en este tipo de eventos, como también solucionar el problema de las Islas Malvinas reclamadas por Argentina. Pero al llegar la hora de la verdad sucedió lo que pronosticó un ex canciller mexicano, Jorge Castaneda: "ninguno de los supuestos aliados de la Habana en América Latina - Brasil y Argentina, se sumarán al boicot que pretendió la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Cuando algún país de nuestra América tiene que escoger entre los hermanos Castro y Washington, siempre gana Washington''. Añadió que "habrán muchas fotos de los presidentes y promesas, actuaciones y resultados concretos, pocos''.
Y así fue. Pero lo peor de todo ha sido que los líderes latinoamericanos supieron desde el febrero de este año que el Departamento de Estado norteamericano no aceptaría la participación de Cuba en la Sexta Cumbre de las Américas ni tampoco permitiría debatir la situación de las Islas Malvinas actualmente en posesión de la Gran Bretaña y reclamadas por Argentina. Fue precisamente el 4 de Febrero cuando el presidente del Ecuador, Rafael Correa, propuso en una reunión de los líderes del ALBA que ''si Cuba no es invitada a la cumbre, ningún país del ALBA asistirá a este evento''. Evo Morales, Hugo Chávez y Daniel Ortega apoyaron entusiasmados aquella premisa, mientras que otros integrantes del ALBA: Antigua y Barbuda, Dominica, San Vicente y Granadinas guardaron silencio, declarando posteriormente que acudirían a aquella cita de los presidentes.
Pasaron más de dos meses y los dirigentes del ALBA seguían sin pronunciarse sobre su participación, a excepción de Rafael Correa que mantuvo su palabra explicando en una carta al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos que por mucho respeto que le tenga, decidió, después de consultar a su pueblo, no participar en esta cumbre. Explicó que ''es inaudito que en el Siglo XXI algo que se llama Cumbre de las Américas y, de acuerdo a ciertos países hegemónicos, algunos somos americanos y otros no. ¿Por qué, por ejemplo no se invita a Cuba''?
En cambio, Daniel Ortega, Hugo Chávez y Evo Morales confirmaron su participación, quizás por no perjudicar sus relaciones, especialmente las comerciales, con Colombia, o por creer en su capacidad de poder convencer a Barack Obama para que se diese cuenta que América Latina ya dejó de ser su patio trasero y que su voz ya tiene fuerza, o simplemente por que persiste la tara de obediencia y miedo a una fuerza mayor que todavía llevamos los latinoamericanos durante tantos siglos sin poder desprendernos de ella hasta ahora.
En realidad a Barack Obama le interesaba esta Cumbre solamente en términos de las próximas elecciones presidenciales. Quería mostrar a sí mismo como un líder fuerte y consecuente con los intereses nacionales de su país capaz de imponer su agenda en cualquier rincón del mundo y en especial, en América Latina para asegurar el voto hispano y cubano y colombiano en vísperas de las elecciones presidenciales en EE.UU. Por poner en vigencia el próximo 15 de Mayo el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia y extender la visa a los colombianos de cinco a 10 años, tiene el voto colombiano asegurado. Por ser intolerante con Cuba, lo que prometió en Florida camino a Cartagena, tiene el apoyo de los cubanos en Miami.
América Latina en este momento no representa ninguna prioridad para los Estados Unidos y su supuesto alejamiento no le pone en guardia, pues tiene más de 20 bases militares en el continente y de ellos siete en Colombia. También tiene sus aliados incondicionales en México, Chile, Colombia, Perú y en la mayoría de los países centroamericanos. Considera que las cosas se arreglarán en su debido tiempo y estarán como antes. Ni siquiera le preocupa el avance comercial de China en el continente, pues en Libia solucionó fácilmente un problema similar.
Actualmente el presidente Barack Obama está concentrado en cómo hacer renacer la economía nacional norteamericana, qué hacer con Irak y Afganistán, Siria e Irán, cómo aliviar las tensas relaciones con China y también encontrar una solución a la precaria situación financiera de la Unión Europea. América Latina simplemente no está en su mente y esta Cumbre es como una distracción de sus preocupaciones. También lo es para Hillary Clinton, que de acuerdo a la agencia Reuters, fue a bailar el sábado por la noche al Club Habana en Cartagena.
Parece que recién el día de la inauguración de la VI Cumbre de las Américas, Hugo Chávez y Daniel Ortega se dieron cuenta de esta realidad y desistieron de participar, dejando a Evo Morales solo, seducido por su participación en una reunión paralela en Cartagena, llamada la Cumbre de los Pueblos a la que asistieron más de mil representantes de organizaciones de base latinoamericanos y de los pueblos indígenas. Pero estas anti cumbres sirven solamente para la distracción, al mismo tiempo desnudan el grado de democracia que tiene América Latina de no poder resolver ningún problema que está afectando a los habitantes del continente.
La Cumbre de las Américas jamás ha tenido una capacidad decisiva. Los problemas se crean y se solucionan en Washington, Londres, Beijing y Moscú. En Cartagena se relajaron, comieron bien en el Club de Pesca y en La Vitrola, como lo recalcó la periodista colombiana María Jimena Duzán, diciendo que ''la próxima vez, si las cosas mejoran, es posible que Barack Obama vaya a bucear con la bella asesora presidencial Sandra Bessudo en el Pacífico colombiano''. Así son estas reuniones sociales de los líderes y todos terminan igual como la VI Cumbre de las Américas.
No hubo una declaración final pero sí hubo una foto de los gobernantes mostrando gran satisfacción después de una larga y trabajosa discusión donde no encontraron, como de costumbre, ninguna solución al problema de las Malvinas ni tampoco incorporar a un país americano en el seno de una organización americana. Cristina Fernández tampoco pudo discutir el caso de las Malvinas en la reunión privada con Barack Obama porque el protocolo, que no fue argentino sino norteamericano, lo prohibía. La presidenta de Brasil Dilma Rouseff también fue prudente y no tocó el tema. Paradójicamente uno de las más estrechas aliadas de EE.UU. Juan Manuel Santos fue uno de los más atrevidos y denunció la "hipocresía en el trato a Cuba".
La declaración de los miembros del ALBA de que no asistirán más a ninguna reunión si es que Cuba no está presente, y la que apoyaron supuestamente el resto de los líderes latinoamericanos, no tiene ningún valor. Este tipo de cumbres se hacen porque Washington lo quiere. La voz de América Latina todavía no tiene suficiente fuerza para hacer resonar sus reclamos en el oído de los gobernantes de la Casa Blanca. Esta fuerza solo depende de la unión y la solidaridad de los que claman pero en este momento es frágil y tenue. Como dijo alguna vez el poeta peruano Cesar Vallejo ''hay hermanos mucho por hacer''.

Foto:El presidente colombiano, Juan Manuel Santos (i), estrecha la mano de su homólogo boliviano, Evo Morales, antes de un partido amistoso. / EFE

Protestan en Chile contra expulsiones de estudiantes

Protestan en Chile contra expulsiones de estudiantes

PL

 

Representantes del estudiantado, del gremio magisterial y de organizaciones de padres realizaron una manifestación hoy en esta capital en rechazo a las cancelaciones de matrículas de jóvenes participantes en las movilizaciones en Chile durante el 2011.

Los manifestantes, concentrados en la Plaza de Armas de Santiago, exigieron además el derecho a movilizarse y a poder expresar en las calles del país el descontento social sin temor a ser reprimidos.
Hay mucha gente con angustia por no tener colegio en este minuto después de mes y medio de comenzadas las clases, afirmó Danae Díaz, una de las alumnas expulsadas en estos momentos del liceo Carmela Carvajal, ubicado en la comuna capitalina de Providencia.
La joven, portavoz también del movimiento estudiantil de la enseñanza secundaria, se refirió al vía crucis que han debido atravesar muchos adolescentes en la capital con el fin de que se les permita el reingreso en sus colegios.
Se refirió en ese sentido a las apelaciones que han debido presentar ante el sistema judicial, el que calificó de lento, burocrático e injusto.
Seguiremos luchando por tener educación gratuita y de calidad y por el derecho a nuestra matrícula, enfatizó.
Por su parte la representante del Colegio de Profesores Bárbara Figueroa denunció los despidos de más de dos mil docentes en Santiago por respaldar a los estudiantes en las movilizaciones contra la educación de mercado.
Al intervenir en el acto de la céntrica plaza santiaguina, dijo que esa y otras manifestaciones que se avecinan no serán solo por el derecho a la educación, sino también por el repudio contra las prohibiciones impuestas al derecho de la ciudadanía de movilizarse contra un modelo que fracasó.
Para avanzar en las grandes transformaciones el camino es la unidad, reflexionó. Aseguró que la mayoría del pueblo de Chile quiere reformas estructurales profundas no solo en educación, sino también en salud y en la recuperación de los recursos naturales "como lo está haciendo Argentina".
También Dafne Concha, de la Coordinadora de Padres y Apoderados por el Derecho a la Educación, expresó el respaldo de su organización al movimiento estudiantil y llamó a la ciudadanía a apoyar las demostraciones convocadas por la Confederación de Estudiantes de Chile para el 21 y 25 de abril.
Para el próximo sábado está anunciado un acto cultural familiar en el Parque Almagro de Santiago y para la semana entrante una marcha por la Alameda.

 

Argentina: La reprivatización de YPF

Argentina: La reprivatización de YPF

Por Marcelo Ramal 

 

 

Para enfrentar el derrumbe de las privatizaciones petroleras, al kirchnerismo no se le ha ocurrido otra cosa que avanzar en una reprivatización. Al anunciar la estatización parcial de YPF, Cristina Kirchner emitió un dictamen lapidario respecto de su propia política. Quedó claro que el rescate kirchnerista de las privatizadas concluyó en el vaciamiento de las reservas de petróleo y de gas, y en importaciones de combustibles que equivalen a la totalidad de la balanza comercial del país. Pero para responder al desastre, el gobierno anunció una asociación estatal-privada en YPF, que conducirá a un nuevo vaciamiento.

No es un secreto que los choques con Repsol comenzaron cuando, a fines del año pasado, el gobierno le exigió que se hiciera cargo de la importación de gas y combustibles. La negativa de Repsol a bancar esa factura desató el proyecto de “expropiación”, pero anticipa también su objetivo inmediato: pagar esas importaciones con los ingresos de YPF. Lo admitió De Vido ante los senadores, al declarar que “la urgencia de dólares fue el detonante de la expropiación”. Esa será la primera implicancia de la “utilidad pública” declarada en la ley presentada al Congreso. La semiestatización, por lo tanto, es otro “manotazo” para zafar de la crisis fiscal y de balanza comercial, a igual título de lo que ocurre con los fondos de la Anses, del Banco Central o del Nación.
Los “modelos” del mundo
El interventor Kicillof denunció a Repsol por “pretender vender petróleo a precios internacionales, y no a su costo”. Pero Petrobras, Sabic y las otras petroleras “mixtas” que el funcionario presentó como el “modelo de gestión” para YPF, se entrelazaron con las petroleras privadas en base a reconocerles ‘precios internacionales’ a los hidrocarburos que extraían. Por esa vía, esas empresas seudoestatales se convirtieron en un canal de remisión de recursos al exterior, desde sus países. Esto, que no es diferente a lo que hacía Repsol, es lo que los ‘nac & pop’ le deparan a YPF. La orientación privatista se advierte también en otro ‘detonante’ de la expropiación: el megayacimiento neuquino de Vaca Muerta, cuyo aprovechamiento requiere, sólo “para empezar”, una inversión de 30.000 millones de dólares. Para ello, la ley enviada al Congreso abre la ‘nueva’ YPF a “fuentes de financiamiento externas e internas y a la concertación de asociaciones estratégicas, uniones transitorias de empresas y todo tipo de acuerdos de asociación y colaboración empresaria con otras empresas nacionales o extranjeras” (art. 17). Según algunos oficialistas, “pican en punta las compañías chinas, (que) no priorizan el giro de dividendos sino el acceso a recursos estratégicos” (BAE, 17/4). O sea que los campeones del ‘autoabastecimiento’ reconocen que las inversiones futuras se dirigirán a las exportaciones, pero por ‘estratégico’ que les resulte el ‘recurso’, los contratistas chinos no dejarán de reclamar para sí utilidades de acuerdo con el precio internacional. La reprivatización y sus “alianzas estratégicas! ” también calzan como un guante en las negociaciones en torno de la cuestión Malvinas y la explotación petrolera en el Atlántico Sur, a cambio de la cual Argentina pretende obtener ingresos fiscales. Una participación de la YPF seudoestatizada legalizaría esa entrega de recursos, a cambio de la cual el kirchnerismo tramita una ficción de soberanía sobre las islas.
Expropiación onerosa
Repsol se apresuró a reclamar más de 10.000 millones de dólares por el 51% de las acciones que les serían ‘expropiadas’. Ello se contrapone con el balance de YPF, con un patrimonio de apenas 4.000 millones para el total de la compañía y, por lo tanto, no más de 2.000 millones para Repsol. Pero la cuenta no incluye los pasivos ambientales, entre otros daños e incumplimientos causados por Repsol. En este caso, el Estado argentino se haría cargo de una compañía cuyo capital ha sido pulverizado, pero asumiendo la deuda ‘fabricada’ por Repsol y Eskenazi, que asciende a 9.000 millones de dólares. Es una variante de rescate de los vaciadores, que hace recordar al caso de Aerolíneas. Pero una expropiación a precio bajo o nulo derrumbaría, al mismo tiempo, las acciones del Estado, de las provincias y del ‘capital flotante’ de YPF, que están en poder de los fondos de inversión. Un ‘pagadiós’ a Repsol, por lo tanto, choca con las necesidades de la compañía mixta, sometida a las exigencias de las Bolsas de valores. La nu
eva YPF también hereda la deuda que contrajo Eskenazi para quedarse con el 25% de la compañía, y que deberán seguir pagando con utilidades si no quieren provocar un derrumbe bursátil (ver artículo en página 4).
La reprivatización arranca con estas hipotecas, que terminarán siendo pagadas por contribuyentes y trabajadores. Si Repsol se presenta a litigar en los tribunales del Banco Mundial, la expropiación podría demorarse varios años, algo que entusiasma al gobierno. Pero una larga controversia judicial se contrapone con la pretensión de endeudarse y consumar “alianzas estratégicas”. En caso de prolongarse los litigios con accionistas, las garantías a los futuros socios o acreedores provendrán del giro corriente, o sea, de los naftazos.
Injerencia imperialista
La estatización parcial ha desatado una escalada de críticas por parte de los Rajoy, Calderón, la Unión Europea y, más tibiamente, del Departamento de Estado. La injerencia imperialista, que debe ser denunciada sin atenuantes, quiere influir en las condiciones de la expropiación onerosa. Como dijo el ex ucedeísta -y ex kirchnerista- Martín Redrado, “la reacción internacional dependerá del precio de compra de las acciones (a Repsol)”. El kirchnerismo buscará apaciguarlas con nuevas garantías en favor de los pulpos extranjeros y, principalmente, norteamericanos. Mientras fustigaba a Repsol, Kicillof reivindicó el interés de la Exxon en el mercado argentino.
Al lobby internacional en favor de Repsol, se han sumado los seudosocialistas del PSOE español, y hasta la “izquierda unida”, que le ha pedido a Rajoy que defienda al vaciador Repsol, pero “sin prepotencia” (¡!). En oposición a esta injerencia colonial, reivindicamos el derecho a la autodeterminación nacional, sin que ello implique el menor apoyo al gobierno argentino y sus medidas con YPF. Del mismo modo, llamamos a la izquierda española y europea a repudiar los aprietes de los Rajoy o la Unión Europea contra Argentina, y a enlazar ese reclamo con el de la expropiación sin pago de “su” banca y el repudio de las deudas. Los banqueros, que quieren ser rescatados a costa del ajuste más brutal contra las masas europeas, son los mismos que expoliaron a la Argentina a través de Repsol.
Chavismo tardío
La semiestatización ypefiana no altera a las concesiones petroleras en favor de otros grupos privados, que representan el 66 y 75% de la extracción de petróleo y de gas, respectivamente. Tampoco modifica el régimen de ‘federalización’ de los hidrocarburos del menemismo, que entrelazó a los Estados provinciales y sus gobiernos con los privatizadores.
La estatización parcial no es una respuesta organizada al ‘fracaso de las privatizaciones petroleras’, como presumen los kirchneristas. Se arriba a esta ‘salida’, precaria e improvisada, después de una década de rescate de esos privatizadores a costa del presupuesto, de la Anses y de las reservas internacionales. Es una reacción tardía al derrumbe de esa política, y cuando, como resultado de ella, las cajas del Estado están exhaustas. Como alternativa a esa fundición, los K ofrecen una asociación con el capital financiero internacional. Pero esa alianza, en el marco de la crisis mundial capitalista, está más condicionada que nunca a concesiones leoninas. Por caso, el alineamiento de precios internacionales y la libertad para remitir utilidades al exterior. La reprivatización de YPF se integra, por lo tanto, a la sintonía fina del ajuste, y vuelve a coloc! ar sobre el tapete el escenario de un “rodrigazo”.
En oposición a este nuevo vaciamiento, planteamos la nacionalización integral y sin compensación de toda la industria petrolera, bajo control obrero. Para el caso de YPF, el Estado argentino debe reclamar ser resarcido por el desfalco incurrido en la propia privatización, consumada a un precio ínfimo y pagada con deuda externa y el remate de la flota, y de otros activos de la petrolera estatal. Debe considerarse también la destrucción de los activos de la compañía, que remitió fondos al exterior por encima de las utilidades obtenidas, y los daños ambientales cometidos. El mismo procedimiento debe valer para el resto de la industria, a través de una auditoría a cargo de comisiones de obreros y técnicos independientes.
Una nacionalización integral exige, por otra parte, una restructuración económica de fondo. El llamado “ahorro de las empresas” (ganancias acumuladas) alimentó en estos años una fuga de capitales de 80.000 millones de dólares, las que revelan las posibilidades nacionales de superación del marasmo energético, industrial o ferroviario. Los límites para esa superación no son materiales, sino que dependen de la clase social que gestione los recursos disponibles.

Fuente: Argenpress

Punta Peuco I: La fallida operación de inteligencia de Álvaro Corbalán

El tiempo marca las horas y los días sin tregua para los 49 hombres que cumplen condena en Punta Peuco por crímenes que cometieron en dictadura. En los muros del penal nada indica que allí están los represores que fueron dueños de la vida y la muerte de miles. Pareciera que la historia borró sus pasos y sus rostros. No hay un cordón de seguridad al estilo de los que se ven en otros penales. Pero no hay que equivocarse. En Punta Peuco incluso se diseñan operaciones de inteligencia. Como la que orquestó Álvaro Corbalán y que presentamos en esta primera entrega de una serie de reportajes de CIPER sobre Punta Peuco.
Vea las fichas de todo los condenados en Punta Peuco en la pestaña “Documentos asociados”. 
En mayo del año pasado, personal de Gendarmería detectó una operación de inteligencia en la cárcel de Punta Peuco. Estaba diseñada por el oficial de Ejército Álvaro Corbalán Castilla, ex jefe operativo de la Central Nacional de Informaciones (CNI) y ex integrante del Comando Conjunto, condenado a cadena perpetua por crímenes cometidos en la dictadura de Augusto Pinochet.
El hecho fue relatado a CIPER por funcionarios de la institución que pidieron reserva de su identidad. La operación tenía como pieza central un documento que fue incautado en la celda de Corbalán, en el Módulo 1 del penal, y cuyo destinatario era el Presidente Sebastián Piñera.
En el memorando de 10 páginas, al que CIPER tuvo acceso, Corbalán le expresaba al Mandatario la intención de colaborar con su gobierno desde la cárcel para evitar que regresara nuevamente la Concertación al poder. “El voluntario apoyo que progresivamente se propone, será entregado a partir de esta fecha (mayo 2011) y tiene como único objetivo hacer llegar un aporte en beneficio que a este gobierno le vaya lo mejor posible y que no volvamos a caer en las manos de la Concertación”, escribió.
Corbalán sugirió en su escrito vías para neutralizar políticamente a Michelle Bachelet y esbozó estrategias para detener “la acción subversiva” en La Araucanía y de los grupos anárquicos. Aunque no explicitó esas vías en su escrito, no es un misterio cuál es su estilo en materia de inteligencia. Quedó estampado como una marca de fábrica en la Operación Albania (junio de 1987) donde 12 miembros del Frente Manuel Rodríguez fueron detenidos por la CNI en distintos lugares, luego fueron asesinados y trasladados a un sitio donde se hizo creer que habían muerto combatiendo contra los CNI.
Disfrazar como una batalla lo que fue una masacre: esa era su rúbrica.
Junto con el general (r) Manuel Contreras y otros miembros de la DINA, como los oficiales de Ejército, Miguel Krassnoff y Pedro Espinoza, Corbalán es uno de los militares con más condenas por violaciones a los derechos humanos. Tiene cadena perpetua por el homicidio calificado del carpintero Juan Alegría Mundaca (asesinado el 11 de julio de 1983 y cuya muerte fue presentada como el suicidio del homicida del líder sindical Tucapel Jiménez), además de las condenas por el homicidio calificado de la joven militante del MIR Paulina Aguirre (asesinada el 29 de marzo de 1985, la misma noche en que mataron a los hermanos Vergara Toledo en Villa Francia); por la muerte del periodista y dirigente del MIR José Carrasco Tapia (asesinado el 8 de septiembre de 1986) y por los 12 homicidios de la Operación Albania.
Según la base de datos del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, a la fecha Corbalán suma además una condena en primera instancia como autor de cuatro homicidios calificados, tres acusaciones por homicidios y secuestros calificados y cuatro procesamientos, entre ellos, uno por torturas en contra del diputado Sergio Aguiló (diciembre de 1981).
Un aspecto muy delicado del documento que le incautaron a Corbalán, son los detalles que el ex agente menciona sobre las vidas privadas y profesionales de los funcionarios de Gendarmería que lo custodian en Punta Peuco. Corbalán da pruebas de conocer la vida íntima de oficiales de alto rango en Gendarmería e incluso del director nacional, Luis Masferrer, datos que son presentados de igual forma que los dossier de quienes eran objeto de seguimiento por las brigadas de la CNI.
Corbalán se apoya en estos antecedentes para sugerir que se destine en puestos estratégicos a funcionarios de lealtad confirmada con el nuevo gobierno. Uno de ellos es Eduardo Muñoz Bravo, alcaide de Punta Peuco en 2009 y actual asesor del subdirector operativo de Gendarmería. Corbalán lo retrata como “el mejor elemento de la institución”, propone que sea reclutado por la ANI y que además trabaje cerca del director nacional Masferrer, informándole de lo que pasa al interior del servicio.
Los funcionarios que denunciaron la existencia de esta operación de Corbalán a CIPER, sostienen que mientras Muñoz Bravo estuvo a cargo de Punta Peuco tuvo muy buenas relaciones con el ex agente de la CNI. Por eso, no les resultan extraños estos elogios y tampoco los que le prodiga a Emilio Alfaro -primo de Muñoz Bravo y actual asesor de Masferrer- a quien Corbalán califica como “alguien indispensable y de total confiabilidad”.
Dentro de los funcionarios mal catalogados por el prisionero de Punta Peuco, está el coronel Heriberto Muñoz Díaz, ex jefe del Departamento de Seguridad de Gendarmería. Según las fuentes consultadas por CIPER, mientras el coronel Muñoz estuvo en ese cargo, ordenó que los militares presos fueran esposados a sus controles médicos en el Hospital Militar, tal como lo fija el procedimiento de Gendarmería para el traslado de todos los presos comunes. La medida fue rechazada por los ex militares y en 2011, durante la visita que hicieron ministros de la Corte de Apelaciones a Punta Peuco, alegaron que se trataba de un trato “innecesario y humillante”.
Corbalán le escribió a Piñera que el coronel Heriberto Muñoz no reunía las condiciones necesarias para el puesto de jefe del Departamento de Seguridad. Meses después de la incautación del documento, el funcionario fue desvinculado de Gendarmería.
Los miembros de la institución que hablaron con CIPER creen que la sugerencia de Corbalán fue uno de los motivos de su salida. CIPER solicitó en reiteradas oportunidades una entrevista con Luis Masferrer, pero la Dirección de Comunicaciones de la institución indicó que el director no se referiría al tema.

VOCES DEL PASADO

No está claro qué efectos tuvo al interior de Gendarmería el documento de Álvaro Corbalán. Pero algo debió pasar. Sobretodo por la cantidad de información altamente privada sobre el propio director (Masferrer) y altos mandos de la institución. Pero también debieron haber leído la parte del documento en que Corbalán señala que un senador de la alianza oficialista debía servir de correo para comunicaciones futuras. Consultado por este medio, dicho parlamentario negó tener conocimiento del documento como asimismo cualquier interés del gobierno de recibir esta asesoría: “Decir que el Presidente Piñera esté interesado en algún informe de inteligencia del señor Corbalán, es falso”.
Lo que sí es un hecho es que éste no fue ni el primero ni el último intento de los presos de Punta Peuco por volcar a su favor las decisiones del gobierno de Piñera. Para ellos, es durante esta administración que se les presentan las mayores opciones de obtener beneficios, los que, según insisten, les fueron negados en los gobiernos de la Concertación.
A esta última estrategia de Corbalán hay que sumarle otras iniciativas fallidas, como fue el intento de obtener el indulto presidencial durante el Bicentenario, ofensiva en la que contaron con el respaldo de la Iglesia Católica y que incluyó un comunicado donde ex oficiales de Ejército anunciaron una huelga de hambre en Punta Peuco, la que finalmente nunca se concretó.
Tras ese fracaso, los presos y uniformados pinochetistas y nacionalistas, agrupados en la Corporación 11 de Septiembre – fundada por el propio Álvaro Corbalán en 1999- instauraron el “Día del Preso Político Militar”. La idea fue azuzada desde la cárcel por Corbalán, quien- según señalan funcionarios de Gendarmería y otras personas que visitan con cierta regularidad Punta Peuco- recibe constantemente la visita del presidente y vicepresidente de la Corporación 11 Septiembre: los oficiales en retiro Juan González Fernández (ex integrante de la Brigada de Inteligencia del Ejército, BIE) y Gastón Frez (ex ministro de ODEPLAN de Pinochet), respectivamente.
Las reuniones “estratégicas” Corbalán las realiza allí y en el Hospital Militar, establecimiento al que llega frecuentemente y que se ha convertido para el ex jefe operativo de la CNI en un espacio de cierta libertad que le ofrece las regalías que no tiene en la cárcel: recibe visitas todos los días y a cualquier hora (en Punta Peuco sólo miércoles y fines de semana) y tiene libre disposición del teléfono.
CIPER fue testigo de ello el pasado 14 de diciembre, cuando el ex agente de la CNI celebró su cumpleaños 61 en el pensionado del hospital. Lo visitaron algunos amigos y su esposa, una modelo argentina con la que se casó en Punta Peuco en 2009 y con quien tiene hijos. Corbalán se pasó el día riendo, festejando y tocando guitarra mientras dos gendarmes armados custodiaban desde el hall del pasillo.
Desde la cárcel y el hospital, Corbalán coordinó en 2011 el documental “Pinochet” que fue estrenado en Miami el 10 de marzo pasado en el Festival Internacional del Gran Cine Hispanoamericano (FIGCH), organizado por la Federación de Editores Hispanos integrada en su mayoría por cubanos anticastristas. La película, respaldada por la Corporación 11 de Septiembre y la Unión de Oficiales en Retiro de la Defensa Nacional (Unofar), ganó el premio “Hispania de Oro” al mejor documental 2012 y es una oda a una de las dictaduras más condenadas de Latinoamérica.
Esta mirada complaciente e interesada sobre el pasado no es una característica sólo de Punta Peuco y del mundo del pinochetismo. Basta recordar que a fines del año pasado, el Ministerio de Educación se involucró en una polémica que parecía extemporánea: se decidió oficialmente usar en los textos escolares la expresión “gobierno militar” en vez de la palabra “dictadura”, para referirse al periodo de Pinochet. La decisión, que terminó siendo reconsiderada, da cuenta de una de las almas de la coalición que gobierna y que tiene en el alcalde de Providencia Cristián Labbé, a su más desembozado defensor. Poco antes de ese episodio, Labbé organizó en su comuna un homenaje a Miguel Krassnoff, otro ex agente de la DINA, recluido en el Penal Cordillera, y que debe cumplir más de 100 años de encierro por delitos de lesa humanidad.
A esa alma lo que dice Álvaro Corbalán le produce nostalgia.

CÁRCEL PARA UNOS POCOS

 
Según la última actualización de la Base de Datos del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, en septiembre de 2011 había 249 agentes de la dictadura condenados en última instancia por violaciones a los Derechos Humanos. De ellos, 177 gozan de libertad vigilada o remisión condicional de la pena, tres de libertad condicional y sólo 64 cumplen presidio efectivo. De los 64 uniformados condenados, 49 están en el penal especial de Punta Peuco, nueve en el Penal Cordillera y los seis restantes cumplen condena en cárceles comunes fuera de Santiago (donde han sido trasladados a petición de ellos para estar cerca de sus familias).
De los 49 represores que actualmente cumplen condena en Punta Peuco, 25 son miembros del Ejército, 20 pertenecen a Carabineros, uno a la Marina y tres forman en las filas de los agentes civiles de los organismos de seguridad (Vea las fichas de todo los condenados en Punta Peuco en la pestaña “Documentos asociados”). Si bien durante el actual gobierno ninguno de ellos ha conseguido el indulto ni tampoco la amnistía, sí lograron mejorar su situación obteniendo beneficios intrapenitenciarios en los últimos dos años.
CIPER accedió a través de la Ley de Transparencia a las solicitudes de salida dominical realizada por los internos de Punta Peuco durante 2010 y 2011. En 2010 los ex militares solicitaron en 36 oportunidades la salida dominical y dos veces la salida de fin de semana, mientras que el 2011 las solicitudes dominicales se elevaron a 100, las de fin de semana a cinco y se agregaron dos peticiones de salidas controladas al medio libre.
Los informes del Consejo Técnico entregados por Gendarmería a CIPER (ver Consejo Técnico 2010 y 2011) dan cuenta que entre febrero y diciembre de 2010 se otorgó la salida dominical a cuatro internos mientras que de enero a octubre de 2011, nueve uniformados condenados fueron beneficiados con la salida dominical y tres con la de fin de semana.
En la mayoría de las peticiones los presos esgrimen solo argumentos legales, pero hay algunos que reflexionan sobre el pasado y en un tono que está lejos de los homenajes del alcalde Labbé. Así se lee, por ejemplo, en la solicitud hecha el 1 de marzo del 2011 por Alejandro Sáez Mardones, uno de los carabineros presos por el Caso Degollados.
“Cuando en el año `85 ocurrieron los hechos que he lamentado desde el momento mismo de su ocurrencia, el país vivía una etapa de conflictos políticos y sociales que no me permitió visualizar la diferencia entre opositores políticos y enemigos del régimen militar del cual yo serví como miembro de Carabineros de Chile. A su vez, el grado de cabo que tenía en la institución no me permitía desmarcarme de las órdenes que se me daban. Evidentemente es cierto que un cabo de Carabineros no tenía ninguna posibilidad de representar una orden a un superior jerárquico, y lo más posible es que si así lo hubiese hecho, me habría costado la vida. No obstante, señor Alcaide, no hay que olvidar que también el paso del tiempo ha permitido que pague mi condena en su totalidad. No he visto crecer a mis hijos, ni hoy a mis nietos”.
Pese a la influencia que aún poseen algunos de estos presos, es indudable que el encierro ha mellado el ánimo de los hombres que creyeron que serían recordados como héroes. Los que más se resisten a aceptar su situación son los que se vanaglorian de haber sido leales a Pinochet pese a que éste jamás reconoció las órdenes que le dio a los aparatos represivos que él controlaba.
Álvaro Corbalán es uno de ellos. Lloró la muerte del general en Punta Peuco en diciembre de 2006 y escribió un libro sobre las anécdotas que vivió con él. Pese a su prontuario, Corbalán sigue pensando que fue un gran soldado. Tal vez incluso un héroe. En el libro que escribió sobre sus encuentros con Pinochet, el ex jefe operativo de la CNI habla de sí mismo en estos términos:
“Corbalán fue el Agente Secreto con mayor cantidad de cursos y especializaciones, hizo toda su carrera militar en el área de inteligencia, cumplió delicadas misiones de Seguridad Nacional en el extranjero y el día que se conozcan los detalles de ella, será admirado y respetado por todos los chilenos, sin distinciones políticas”.
El ex subdirector de la PDI, Luis Henríquez -que en los inicios de los ’90 investigaba las primeras causas de derechos humanos- recuerda que durante los interrogatorios, Corbalán en vez de dar su nombre entregaba su número de matrícula militar: “Así trataba de decirnos que él era un prisionero de guerra”. Ahora, cuando los jueces van a la cárcel a interrogarlo, da su nombre y les lanza una que otra frase altanera mientras los recibe vestido de impecable terno, colleras y una piocha del Ejército en la solapa de su chaqueta.
Al ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago Mario Carroza le ha dicho que a él le debe sus ascensos en el Poder Judicial. Y a otro de los integrantes de esa misma corte, el ministro Joaquín Billard, le dijo en Punta Peuco que la próxima vez que viniera a tomarle declaración iba a haber una alfombra roja en la entrada “pero no para recibirlo a usted, sino porque yo me voy a retirar”.
Desde que está preso, Corbalán adquirió la costumbre de enviar costosas tarjetas navideñas al exterior, las que manda a confeccionar especialmente y en las que vierte algunas de sus frases para la historia. Destinatario principal de éstas fue el propio Pinochet, además de militares y amigos del espectáculo, del Poder Judicial, políticos y sacerdotes. En la que envió en diciembre del 2011, el ex agente de 61 años se muestra debilitado:
“No he podido estar peor, pero es el único tiempo con que cuento y sabiendo sufrir, se sufre menos. Me han lastimado, pero nunca pudieron usarme para herir a mis subalternos y con decepción, he comprobado en los hechos, que una gran mayoría de mis superiores decidieron no optar por la valentía. Nos ordenaron combatir a gente que no conocíamos, y nos adjudicaron responsabilidades individuales que no se asumieron por las cúpulas que dieron la orden. Con ningún otro ser humano he tenido más problemas que conmigo mismo. Vivo en la insurrección permanente de mis cinco sentidos y soy dueño de tan poco… cada día menos. Cuesta conocer la palabra tragedia, pero Punta Peuco facilita las cosas, este Punta Peuco que uno no sabe si es origen o fin”.
Tras el fracaso de su intento de conseguir el indulto Bicentenario, Corbalán debió tener claro que Punta Peuco es el fin. Al menos el suyo. Es probable, entonces, que su operación de 2011 solo pretendiera garantizar una custodia de Gendarmería de confianza que le permitiera alivianar sus días. Aunque también pudo querer dejar sobre la mesa presidencial la oferta de una “experticia” que no pasa de moda; entreabrir la puerta de ese sótano que es Punta Peuco y mostrar los métodos y las convicciones que están encerrados ahí, por si la historia los convoca de nuevo. Una rendija que se abre cuando la Alianza gobernante no está del todo convencida sobre cómo llamar a la dictadura ni cuestiona decididamente el homenaje que hizo el alcalde Labbé a Krassnoff.
Pero el sótano de Punta Peuco no se puede entreabrir sin que de inmediato se asomen los habitantes de esa cárcel. En sus rostros envejecidos se ocultan las atrocidades que cometieron. CIPER investigó durante varios meses la vida de los hombres encerrados en Punta Peuco y de sus familias. Ellos no son los que se beneficiaron con la violencia de esos años, sino los pocos que pagaron: los más brutos y violentos. Los que actuaron por miedo, por obediencia o por sus sicopatías, pero sin saber el plan global donde las atrocidades que cometían eran sólo un engranaje más. Tal vez el mejor ejemplo de eso es Osvaldo Guatón Romo.
Próximo reportaje: Los diarios del Guatón Romo 

* Esta investigación fue financiada por el Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS – PERÚ).

 

http://ciperchile.cl/2012/04/18/punta-peuco-i-la-fallida-operacion-de-inteligencia-de-alvaro-corbalan/