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T r i b u n a c h i l e n a

La burocracia sindical va encontrando su enterrador

Por Daniel Cadabón

 

Uno de los grandes problemas políticos que hace que el kirchnerismo entre a jugar todas sus cartas en la futura división de la CGT -como antes en la CTA- es la necesidad de aplicar un ajuste en regla -“sintonía fina”- tanto en las condiciones laborales como en las salariales y para eso necesita una burocracia profundamente domesticada y adepta a las posturas oficiales. Sin embargo, esta crisis impulsada por arriba no toma cuerpo entre las bases de trabajadores que siguen frenando activamente el cierre de paritarias a porcentajes irrisorios de un 18% en medio de una inflación del 25 al 30% real y donde la canasta de alimentos se ha vuelto inasible para la mayoría de los hogares obreros.

La lucha de camarillas y fracciones en la CGT puede terminar a los tiros, de manera diplomática o con una división profunda. Lo que si no ha logado, hasta ahora, es interesar a los trabajadores de base que ven esta disputa como lo que realmente es: una cuestión de reñidero entre carcamanes de museo, ajena a sus intereses y como una distracción que no acelera el salario de acuerdo a como se acelera el costo de vida. Vieja metáfora entre la escalera y el ascensor.
En medio de esta coyuntura los trabajadores más jóvenes están experimentado un análisis cotidiano de lo que representa la burocracia sindical, en la perspectiva de recuperar sus organizaciones sindicales.
El levantamiento de la huelga ferroviaria por los pedracistas residuales, que aceptaron una conciliación obligatoria “preventiva”, última novedad del kirchnerista ministro Tomada que decreta conciliaciones a huelgas antes de que estas sean efectivas.
La ofensiva presidencial, que no esperó reforma constitucional alguna para aplicarle la prohibición del derecho de huelga a los petroleros y en contra sus piquetes.
La crisis que despierta el aliado Caló de la Unión obrera metalúrgica al amenazar con un paro al gobierno que lo cobija y lo alienta a sentarse en la secretaria general de la confederación.
Las declaraciones del lucifuercista Oscar Lescano dando seguridad a los empresarios y a accionistas de que el gobierno no nacionalizará EDENOR sino que volverá a usar dineros públicos para sanearla. Igual que con YPF.
La parálisis de Moyano, que duda entre esconder el rabo o hacer un frente con los gordos que lo desplace de su sillón del secretariado general de la CGT y dejarse de joder con los impuestos al salario y con la inflación del supermercado. O, tercero, una verdadera agudeza dialéctica escuchada a Néstor Pitrola, “Moyano pasó de candidatearse a presidente obrero, como Lula, a hacer un frente con presidiarios (Venegas, Zanola y la residual pedracista)
La juventud obrera va realizando una gran experiencia que la acerca a las mejores tradiciones históricas del clasismo argentino.
La burocracia sindical, es un aparato de opresión enquistado las organizaciones obreras que han fomentado históricamente las patronales y sus gobiernos para intervenir en forma directa en los lugares de trabajo y con el objetivo de impedir que la clase obrera, y los trabajadores en general, asuman posiciones independientes tanto en la defensa de sus reivindicaciones como en la conquistas de nuevos derechos.
En este sentido, la burocracia que usurpa los sindicatos, es uno de los resortes más importantes en la defensa de la rentabilidad capitalista y un dique de contención para el despertar clasista entre los trabajadores.
Colaboracionistas permanentes con el régimen de explotación, estos burócratas han aceitado con los años una táctica de hostigamiento permanente en contra de sus propias bases que se define fundamentalmente como una visión policial del conflicto de clases. En esta táctica, se amalgaman la represión contra el activismo antiburocrático, sea en forma directa por medio de sus patotas y utilizando sus pistoleros a sueldo -como en el reciente caso del asesinato de Mariano Ferreyra- o mediante la buchoneada desembozada a la patronal para que los obreros combativos sean despedidos.
Los lugares de trabajo, son una parte de este campo de batalla entre los burócratas sindicales y las aspiraciones democráticas de la clase obrera. La burocracia, infiltra fábricas, talleres, ministerios o escuelas con el objeto de disciplinar y contener, transformándose en uno de los medios más eficaces en la defensa de las políticas del estado y de las patronales entre los trabajadores. El concepto de infiltración de la burocracia en los lugares de trabajo y en las organizaciones obreras, usado más arriba, no debe ser entendido como una simple chicana política, sino objetivamente, dado que la burocracia sindical infiltra e infecta a las organizaciones sindicales y los lugares de trabajo expropiando la soberanía de los trabajadores a favor de las patronales.
La defensa del régimen de explotación ha llevado a que la burocracia en los sindicatos sea un factor de poder que ha ido desarrollado y profundizado intereses particulares, que terminan por separarla definitivamente de las bases. Sea como empresarios, secretarios de estado, agentes de bolsa, ministros sin cartera, funcionarios en las gerencias de las empresas a las que teóricamente enfrentan en amparo de los trabajadores, desfalcadores de las Obras sociales, especuladores con fondos ajenos, el andamiaje sobre el cual operan los burócratas se desintegra aceleradamente al calor de la crisis y de los avatares por la que atraviesan sus patrones y socios políticos.
Un grupo de viejos carcamanes en proceso de reacomodamiento permanente frente a los diversos gobiernos ajustadores, aparecen frente a las nuevas generaciones obreras, que no alcanzan a entender ni su lenguaje ni sus ornamentos de Rolex en oro sólido, como sujetos incomprensibles y alejados de la realidad que rodea las relaciones productivas. Entre el movimiento obrero comienzan a engendrar mecanismos democráticos de organización y un pasaje a la acción inmediata, para lo cual se impone la necesidad de buscar nuevos representantes que respondan a sus intereses.
La creación de nuevos cuerpos de delegados combativos en algunos gremios históricamente regimentados por el aparato burocrático y el triunfo y la consolidación de listas de trabajadores clasistas en otros, es todo un dato de esta realidad de crisis que indica, además, un rompimiento con la ideología basal del viejo sindicalismo peronista: la denuncia macartista a la “zurda loca” que hoy por hoy, llevada adelante por el núcleo duro de burócratas de tercera o cuarta línea que pululan por los lugares de trabajo, ya no es efectiva en medio de las luchas y recibe un desprecio que se hace cada vez más evidente. Tanto el 40% de los votos en gráficos de la lista Naranja-Bordó. como la preocupación manifiesta de Daer y compañía frente las elecciones en la alimentación el próximo 10 de mayo son una expresión de este proceso de conquistas de posiciones en la recuperación de los sindicatos.
El gobierno intenta un ajuste feroz en contra de los trabajadores, en esto entran los impuestazos, la carestía de los alimentos, el próximo tarifazo en los combustibles y pretende que la reacción obrera quede contenida por los gerontes tradicionales que controlan el aparato sindical.
Por supuesto que el propósito del gobierno cuenta a su favor con esa postura de colaboracionista que es tradicional en la burocracia sindical y con la que mejor se lleva; sin embargo, los burócratas se acercan con algunos resquemores por los informes que reciben desde las fábricas y talleres y que hablan del desarrollo del conflicto por fuera de la regimentación tradicional. Los burócratas dudan entre la amenaza del quite personería y los expedientes judiciales que blande el cristinismo, por un lado, y la reacción de las bases obreras por el otro. Cualquiera de las dos alternativas les puede hacer peligrar el negocio, lo cual los coloca en crisis y en debate con las posturas de ponerle un cepo a las paritarias, exigidas por el kirchnerismo.
Nuevamente, el gobierno, en función de su propia supervivencia, anula estos resquemores de los sindicalistas agitando expedientes judiciales que colocan a los dirigentes en una posición incómoda. Hasta la propia presidenta sugirió que alguien le dijo que hay algunos vivillos de los sindicatos que especulan con la compra-fuga de dólares; esta es una de las virtudes que debemos reconocerle al kirchnerismo: los códigos mafiosos salen por la tv pública y sin demasiados eufemismos.
Claro que esto se hace a la sombra del patriotismo pequeño burgués que debate sobre un spot publicitario y que inunda las pantallas de tv. Poco, muy poco, para la catástrofe que recorre al capitalismo y al fantasma que se le yergue en frente.

 

Perú: Un camino peligroso

 

Por Gustavo Espinoza (NUESTRA BANDERA)

 

 

 

El miércoles 2 de mayo, a las 2 de la tarde, fue encontrado el cadáver del sub oficial de la Policía Nacional César Vilca Vega. Fue su padre el autor del hallazgo, luego de caminar 7 horas desde el poblado de Kiteni, por los agrestes senderos de la selva peruana. El cuerpo del agente del Estado registraba los efectos de tortura y disparos con los que había sido ultimado por los supuestos “terroristas” liderados por Martín Quispe Palomino, el publicitado “Gabriel”.

 

Múltiples interrogantes saltaron en forma casi inmediata ante este hecho infausto ¿Por qué fue el padre el sub oficial quien tuvo que buscarlo? ¿No era esa tarea del Estado? ¿Por qué se desplazó sólo por esos inhóspitos corredores, a merced del terror, pero también de la implacable naturaleza? ¿Por qué no se hizo la búsqueda de los sub oficiales que quedaron en la zona luego de la huida del helicóptero presutamente agredido por los “subversivos”? ¿Por qué el sub oficial Luis Astuquillca tuvo que salvarse solo y “aparecer” luego de 17 días como si fuera un resucitado? ¿Por qué debió fue el esforzado padre de Vilca el que tuvo que trasladar el cuerpo de su hijo durante siete horas en un transporte de servicio público, en lugar de contar siquiera con un vehículo policial? ¿Por qué debió confiar en pobladores nativos de una etnia local, a los que no conoció antes, en lugar de actuar asistido por las autoridades en la búsqueda de su hijo?
Estas preguntas aún no encuentran respuesta satisfactoria. Ella se deduce de lo que dijera en Chimbote el Jefe del Estado al inaugurar el proyecto Chinecas: las autoridades policiales y militares se abstuvieron de actuar porque no cuentan con la confianza de la población. Al decir eso, el Presidente Humala, captó el sentido de la indignación ciudadana y tal vez sin proponérselo, puso el dedo en la llaga. Y es que, en efecto, la población de la zona pareciera confiar más en los “efectivos” de Gabriel que en las instituciones armadas que operan en la región. Después de todo, al primero lo perciben casi como una leyenda, y sólo han tenido la ocasión de verlo en las pantallas de la televisión nacional y en los grandes medios a partir de la “conferencia de prensa” que ofreciera en el bosque a los periodistas que lo hallaron a mediados de abril. En cambio, a las instituciones formales las “sienten” cuando se desplazan armadas hasta los dientes, incursionan en poblados o atacan desde el aire poblaciones indefensas en busca de supuestos “combatientes” que no aparecen nunca.
Porque es bueno que se subraye que desde el presunto “secuestro” de 37 obreros de empresas que operan en la zona y su posterior limitaciones poco más tarde, no ha sido capturado ninguno de los “hombres de Gabriel”. Ellos se han dado maña para huir, esconderse en la selva o simplemente esfumarse para disparar a distancia, dado que -según parece- por efecto de sus fusiles y sus “minas” anti personales, han sido victimados otros integrantes de la Fuerza Pública. Los “narco terroristas”, como los llama la “prensa grande” simplemente se han escabullido en tanto que las autoridades han enmudecido, incapaces de explicar lo que está ocurriendo.
Esta incapacidad ha subido rápidamente en la escalera del Estado y se ha expresado en la conducta concreta de dos ministros que hoy están al borde de la censura. Daniel Lozada, titular del Despacho del Interior, y Alberto Otárola, del Ministerio de Defensa -abucheados en los funerales de Vilca- no han tenido solvencia suficiente y no han sido capaces de sustentar una tesis razonable que ayude a comprender lo ocurrido. En otras palabras, con sus desatinos, y su silencio, han confirmado que, en esa región del país, el Estado simplemente no existe -en verdad, no existió nunca- y la vida se desenvuelve a partir de bandas anónimas que nadie sabe a ciencia cierta al servicio de quién operan.
Pareciera que “los mandos”, no mandan. Y si mandan, nadie les hace caso. Y si les hacen caso, lo hacen al revés, con tanta incapacidad que no logran atinar en nada. Se les escapa todo sin que puedan darse cuenta siquiera de dónde están ellos mismos. Bien podría el país preguntarse si tamaña inopia resulta consecuencia de una idiotez sin límite, o de una complicidad activa. Es difícil hallar en estos extremos, un punto medio.
¿Qué hubo del “rescate impecable” de los 37 trabajadores? Nada. No fueron rescatados. Fueron abandonados en la selva por sus captores y debieron caminar siete horas hasta hallar un centro poblado que los auxilió. Sólo después de eso llegó el Estado a cantar victoria. ¿Qué se supo del Cerco implacable que las autoridades castrenses dispusieron en la zona para capturar a Gabriel y sus subordinados? Tampoco nada. Un militar y dos policiales murieron con tiros a distancia o explosiones locales, pero nadie fue intervenido ni detenido. ¿Qué se conoció del desplazamiento de la supuesta “columna” narco terrorista que desde el VRAE se corrió hasta La Convención y que hoy amenaza llegar hasta la selva de Puno cubriendo una muy extensa franja del territorio nacional sin que nadie los vea, excepto los periodistas a los que ofrecen “declaraciones exclusivas”.
Hoy viernes 4 de mayo, por ejemplo, el diario “Correo” –uno de los más calificados voceros de la derecha peruana- publicita en su página central y de la manera más destacada, las declaraciones del supuesto “Gabriel”, recogidas de una computadora en dos memorias de USB. Se trata del relato contenido en un documento titulado pomposamente “Campañas y contracampañas de cerco y aniquilamiento dentro de la tercera fase de la guerra popular democrática prolongada del Perú”. Tras tan farragoso título se narran los “contactos” que Gabriel y los suyos tuvieron en el pasado con los servicios de Inteligencia en los años de Fujimori y Toledo. Y se muestran las “maniobras” que les hicieron a ellos con el propósito de “engañarlos” y “distraerlos”. ¿Podría alguien en su sano juicio creer que estas gentes se burlaron tantos años de los servicios secretos peruanos? Y si así hubiese, por ventura, ocurrido ¿Podría haber ocurrido lo mismo con la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, con la DEA, con la Base de Santa Lucía y con las misiones militares yanquis que operan en nuestro territorio y que entran y salen de él como Pedro en su casa? Eso, es ciertamente más difícil.
Hay quienes aseguran que no es posible combatir “por tierra” a estos presuntos “alzados en armas”. Recomiendan por eso bombardear con Napalm la extensa zona que va desde el sur de Huancayo hasta el norte de Puno, pasando por Huancavelica, Apurimac y Cusco. Sólo así -afirman- será posible “acabar” con estos grupos. Más allá de lo demencial de la propuesta está un hecho particularmente siniestro: se busca meter en la cabeza de los peruanos la idea que aquí se desarrolla una guerra de alta intensidad, que requiere armas letales de calificada potencia y que tiene como escenario un extenso territorio que nadie es capaz de controlar. Esa misma argumentación se esbozó en su momento para justificar una intervención norteamericana en otras regiones del planeta ¿Se busca eso aquí?
Probablemente. No olvidemos que para la administración yanqui el tema principal es el petróleo y el enemigo más duro en el escenario sudamericano es el Presidente Chávez y el gobierno de Venezuela, a quien no podrá vencer en los comicios de octubre próximo.
Una agresión armada contra ese país con seguridad forma de los planes estratégicos de la CIA, incluso independientemente de lo que hoy se proponga hacer el Presidente Obama. Pero sería muy burdo, ciertamente, pensar en la posibilidad de un desembarco de Infantes de Marina en las playas de La Guayra para tener “a tiro” a las autoridades de Caracas. Sería mejor pensar en un plan de copamiento externo que, proveniente de otros países de la región, empeñados en una guerra que “no pueden controlar” y para la que han solicitado ayuda militar estadounidense; llegue al territorio Venezolano “combatiendo el terrorismo y la subversión”. Para eso, resulta indispensable “regar” bases militares en la amazonía. Y un buen modo de justificarlas es la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo
Quedaría de ese modo a tiro de honda no sólo la franja del Orinoco, que tiene petróleo suficiente para abastecer Venezuela en los próximos 400 años; sino también la cuenca hidrográfica del Amazonas, a la que acceden Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y Brasil. Ideal para un mundo en crisis y en una circunstancia en la que el líquido elemento asoma convertido en una potencial riqueza.
Entretanto, el tema en debate sirve para encubrir otro: seudo informes “forenses” se han encargado de sacralizar a “los héroes” de Chavín de Huantar y liberar de responsabilidades a Hermoza Ríos, Vladimiro Montesino, Huamán Azurra y Zamudio, “demostrando” que los efectivos del MRTA se mataron solos en la residencia nipona; en tanto que en la sombra maniobran quienes buscan concretar acuerdos con Yanacocha para el proyecto Conga doblegando toda resistencia y neutralizar la capacidad de respuesta del movimiento popular. Un camino peligroso para la soberanía del país.

 

Contundente reclamo por la expropiación de YPF

Contundente reclamo por la expropiación de YPF

Por José Rigane (ACTA)

 

 

"En primer lugar el agradecimiento por la invitación y también por esta iniciativa de poder tener un intercambio de opiniones ante la decisión política del Gobierno, pero sobre todo la oportunidad y posibilidad de poder discutir sobre el tema energético, una cuestión que para nosotros es trascendental".

"Disculpar a la conducción nacional de la CTA, por la cual hablo, porque precisamente en estos momentos están en una reunión de la conducción adoptando algunas decisiones y por eso muchos de los compañeros no se han podido hacer presentes.
Para nosotros, que formamos parte de los sectores del movimiento obrero, sociales y políticos que confrontamos con el proceso de privatización de antes que ésta se produjera, la decisión del Gobierno Nacional respecto a la expropiación de YPF ha significado, en principio, un paso positivo.
En primer lugar porque significa tomar un giro diferente después de más de 20 años de tener políticas energéticas que han estado supeditadas a las políticas de privatización y fundamentalmente de extranjerización. Si hay algo que hay que destacar de este modelo energético es la extranjerización, precisamente de nuestra riqueza, que son nuestros recursos. Esto habilita la posibilidad, no sólo de debatir, sino también de poder establecer políticas e iniciativas políticas que nos permitan avanzar sobre un tema que hasta ahora parecía que estaba sensiblemente negado al interés del conjunto del pueblo argentino. Y creo que esto también se debe precisamente a que todos estos sectores, de los que formamos parte, tuvieran la iniciativa de bregar por esa recuperación del patrimonio nacional a manos del pueblo argentino.
Por eso nos parece que hay una oportunidad, que hay que aprovecharla y esa oportunidad tiene que ver con la necesidad de cambiar todo el modelo energético. No sólo no alcanza con el 51% de las acciones de YPF, sino que tampoco hay que pensar que acá la única que se portó mal es Repsol. Acá se porta mal Petrobras, Chevron, Panamerican Energy, Total, etc. y en ese sentido a nosotros nos parece que hay que avanzar y cambiar este modelo energético, modelo energético que ha llevado al fracaso y a necesidades de crisis energética al pueblo argentino pero que ha sido un modelo exitoso para los grupos multinacionales que no sólo extrajeron la riqueza de nuestro país sino que además obtuvieron ganancias espectaculares a través de dividendos y otras iniciativas.
No es una cuestión menor porque con esto también tenemos la posibilidad de confrontar y desarrollar una iniciativa que lleve a la cultura de entender que la energía no es insignificante, precisamente, antes los problemas económicos, sociales y políticos que tiene este país.
La oportunidad para entender que si no tenemos un modelo energético que contemple a la energía como un bien social, un bien de todos los argentinos, un bien que está en el subsuelo, que no se siembra, que no es la soja, que no es el maíz, que no es el trigo. Además, que es un derecho humano en el que todos tenemos que tener acceso a la electricidad, al gas y al agua, para poder vivir con dignidad, si no somos capaces de entender de esa posibilidad vamos a tener las mismas dificultades de ahora o agravadas. Porque esta iniciativa de expropiar, pero que deja jurídicamente establecida la empresa en una sociedad anónima, o en una sociedad mixta con apertura a los capitales, sean capitales de amigos o sean multinacionales, como se está buscando ahora para invertir, estamos en la misma situación con una modificación de carácter parcial, saludable pero parcial.
Esta cuestión también tiene que ir acompañada con un concepto que nosotros entendemos como nacionalización del Estado. Necesitamos un estado fuerte, un estado que participe de la planificación, de la regulación, no un estado que es bobo y socio de los grupos multinacionales. Y por eso planteamos entonces, una empresa 100% pública, 100% nacional, federal y socializada. Que en su conducción intervengan los sectores que representan los intereses de los usuarios, del medio ambiente, a los trabajadores y obviamente al Estado nacional. No queremos volver al pasado, por eso hacemos este planteo y además tampoco queremos quedarnos con la mirada del éxito pírrico, diciendo que teníamos razón, porque de alguna manera no alcanza y además demuestra nuestra incapacidad, porque esa razón no la supimos convertir en la organización, en movilización para que la privatización no pasara.
Es así entonces que nos parece que en esta dirección se hace imprescindible adoptar decisiones políticas que habiliten a que Argentina no se presente más en el ámbito regional, cuando hay reuniones con el resto de los países de la región para hacer una integración energética, representando a los grupos multinacionales que es lo que ha sucedido en los últimos 20 años. Porque Argentina no tiene una empresa de bandera, no tiene una empresa nacional, no tiene una sociedad del estado. Y si nosotros tenemos todavía un capítulo no resuelto en el ámbito de Argentina, es precisamente éste, el de la energía, el modelo energético. Y si nosotros queremos formar parte de la región y precisamente integrar, en función de la cuestión energética, política, económica y social, defendiendo los intereses y las necesidades de los pueblos, necesitamos entonces revertir este modelo energético.
Podemos transitar el camino de Venezuela, el de Bolivia, el de Brasil, el de Nicaragua, el de Ecuador, el de Uruguay o el propio, pero lo que no podemos, si queremos tener un modelo que represente las necesidades diferentes de los argentinos precisamente, es seguir sosteniendo esta política energética que ha depredado la reserva descubierta por el estado y por las empresas estatales. Teníamos 34 años de reserva de gas y ahora tenemos menos de 8 años, teníamos 18 años de reservas de petróleo y ahora tenemos menos de 7, con el agravante que siendo este país no petrolero, ni gasífero, pero teniendo petróleo y gas, estuvimos exportando el 40% del petróleo crudo en el marco de la crisis más grande de Argentina y con la mayor desocupación. Más o menos como exportar los cueros de vaca, como hacíamos en el siglo XVIII, y comprarle los zapatos a Francia, ¿por qué han importado energía, comprando nafta, comprando combustible diesel, etc.? porque no hubo inversión, no sólo en exploración, no hubo inversión en ninguna destilería, para ponerla en capacidad tecnológica de producción, de acuerdo a lo que necesita el país y de lo que consume.
Es entonces un problema neurálgico y es necesario recuperar el concepto de que la energía es estratégica, como sucede y ha sucedido en cualquier país. Este es el único país que privatizó de la manera que lo hicimos, hasta el documento de identidad privatizamos. Entonces, está claro que esto es bueno pero no alcanza, y está claro que es necesario adoptar medidas, que no solo tienen que ver con el petróleo y quiero hacer una aclaración, lo que más necesidad tiene hoy Argentina es el problema del gas. Ochenta barcos van a ingresar este año con gas congelado de Medio Oriente, que precisamente transportaba Repsol hasta ahora, para poder convertirlo en gas natural. Mientras tanto nosotros, durante años, estuvimos exportando nuestro gas natural, fronteras afuera y sobre todo a través de Chile, más de 10 gasoductos para convertirlo en gas congelado, que se llevaba a Estados Unidos y Canadá.
Ese ha sido el despilfarro, y mientras tanto en Argentina tenemos el 40% de la población que todavía usa la garrafa de gas licuado de petróleo, pagando hasta 5 veces más el m3 de gas natural. Esta es la política que se ha establecido y por supuesto que este Gobierno es responsable como el resto de los gobiernos de la democracia, que sustentaron y profundizaron este modelo energético, porque no sólo de la Rúa entregó por 20 años más la concesión de Loma de la Lata. También lo hizo Kirchner con Panamerican Energy, siendo su principal socio la British Petroleum, tanto que hablamos de soberanía en las Islas Malvinas contra los ingleses.
Es decir entonces que esto tiene una envergadura, una dimensión, que puede cambiar todo el escenario político, económico y social del país, pero que necesita ser no un problema de los especialistas, no un problema de los que supuestamente saben, ni siquiera de los trabajadores del sector, la energía debe ser un problema del pueblo argentino, debe ser un problema de todos. Y por ese lado claro que coincidimos con la necesidad imperiosa: primero, derogar los decretos de la época menemista. No se entiende por qué hasta ahora siguen existiendo esos decretos si con otro simple decreto se podría resolver este problema. ¿Cuál es la razón que no hay un planteo y una iniciativa desde ese lugar?
Segundo, claro que hay que cambiar todos los marcos regulatorios. Porque este es un problema que afecta a la generación de energía eléctrica, a la distribución de la energía eléctrica. Hoy en este país tenemos más de 150 generadores, moto-generadores, que son los que se utilizan en situaciones de apagones, los que se utilizan en la guerra, bueno, pues diseminados en el país tenemos 150 moto-generadores de 1 Mw, de 2 Mw, de 5 Mw. Esto significa un despilfarro. Significa contaminación. Significa ruido. Significa consumir 500 litros de diesel o gasoil por hora, por cada equipo, y se está pagando a precio dólar a empresas internacionales que hacen el gran negocio a través de Cammesa y Enarsa y el Ministro De Vido. Y esto forma parte de una realidad argentina que conocemos perfectamente bien los trabajadores del ámbito de la energía eléctrica.
Por eso, este es un tema que debe tomarse en otra dimensión, con otro volumen, que no empieza y termina con lo de YPF, siendo esto importante, significativo y trascendental. Es así entonces que, junto al cambio del marco regulatorio, es imprescindible cambiar también la política de costos, porque aquí se ha comprobado lo que se venía diciendo, el costo del barril en su extracción de 6 a 12 u$s. Sin embargo, la destilería bajaban a 50 y 60 u$s y se terminaba ganando 6 ó 7 veces más sobre el valor de costo. Y si hablamos de gas, estamos pagando un impuesto por importación, precisamente los usuarios, a empresas multinacionales que además tienen los subsidios que tienen.
También hay que cambiar toda la estructura tarifaria porque está tabulada a valor dólar, al igual que la eléctrica, de la década del 90. Esto también es absolutamente perjudicial, precisamente, para los que menos consumen y los sectores populares, porque hay establecido un canon fijo de x pesos, que pagamos todos por igual, no importa si consumimos 100, 200, 300 o 1000 kw. Y lo mismo pasa con el gas. Entonces, hay que cambiar toda la estructura tarifaria precisamente del modelo energético, y en ese sentido es imprescindible y necesario también terminar con ese concepto que se estableció en el pacto de Olivos, en la modificación de la Constitución del 94, cuando se estableció que los recursos naturales dejaban de ser nacionales para ser de las provincias que tienen petróleo y gas, cuando acá había una política de Estado durante 80 años en donde todo el pueblo argentino contribuyó para el desarrollo de esa política, y esto sin menoscabar y no dejar de tener en cuenta que las provincias, que tienen estas riquezas, por supuesto que van a tener su participación. Pero, eso no significa que no sea todo el país, el que forme parte de esta iniciativa y de esta política que tiene que ser de Estado.
Nosotros estamos absolutamente convencidos y persuadidos que esta es una oportunidad precisamente para avanzar en la dirección que necesitamos avanzar y que es finalmente, en el cambio de este modelo energético, que está en manos de los grupos multinacionales, y además avanzar con el cambio, en la modificación de la matriz energética, que en este país depende esencialmente del gas y del petróleo y de esta manera evidentemente tendríamos una situación diferente, distinta al nivel de dependencia que tenemos en el día de la fecha, con los hidrocarburos.
Por eso estamos convencidos, acá no hay indemnización, acá no hay que pagar, demasiado nos robaron, demasiado se llevaron nuestras riquezas, demasiado giraron dividendos que aún están haciendo hoy en día, para que nosotros tengamos que pagar por algo que nos pertenecía y que fuimos saqueados. No se trata de indemnizar, se trata de que nosotros seamos lo suficientemente decididos, inteligentes y que se establezca una política en serio que recupere el patrimonio nacional a manos del pueblo argentino y nos permita transitar un camino de liberación".
Alocución de José Rigane en la Audiencia Pública realizada en el Anexo de la Cámara de Diputados de la Nación el 24 de abril de 2012.
José Rigane es Secretario Adjunto de la CTA; Secretario General de la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA-CTA).

Día de los Trabajadores en Argentina: Sin Unidad, jamás

Día de los Trabajadores en Argentina: Sin Unidad, jamás

 

"(…) nuestro pueblo comprendió desde el primer momento la necesidad de la unidad, y la unidad se convirtió en una cuestión esencial para la Revolución, la unidad se convirtió en un clamor de las masas, la unidad se convirtió en una consigna de todo el pueblo. (…)" 

 

Fidel Castro

 

“El Proletariado sólo puede hacerse y se hará inevitablemente una fuerza invencible siempre y cuando que su unión ideológica por medio de los principios del marxismo se afiance mediante la unidad material de la organización, que cohesiona a los millones de trabajadores…” 

 

Vladimir Lenin

 

 

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

1. “Hoy es una jornada de lucha por la independencia política de los trabajadores, por la unidad socialista de América Latina; por el salario, las condiciones laborales, la tercerización; contra la burocracia sindical para que los sindicatos se conviertan en efectivas herramientas del mejoramiento material, moral y político de la clase trabajadora”, dice Néstor de la Asociación de Profesionales en Lucha bajo la tarde del primero de mayo en Buenos Aires y agrega que a la hora de defender trabajadores castigados por la patronal o en huelga “no hacemos discriminaciones partidistas”.

 

Matías Cisneros, dirigente de los asalariados de Metrovías que integra la Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro, afirma que “en estos momentos estamos peleando la paritaria salarial y que se respete nuestra demanda de un 28 % de reajuste, mientras nos imponen un 18 % y los precios están disparados”.

 

Por su parte, el secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción (Regional Sur), Víctor Grosi expresa que su agrupación lucha “por 4.500 pesos de salario básico (US$ 1.022); recategorización; jubilación a los 55 años; ley penal para los accidentes de trabajo y mejores condiciones de seguridad e higiene”.

 

La profesora Claudia Conciglio de la corriente Tribuna Docente informa que se moviliza con sus compañeros, tanto para recordar a los Mártires de Chicago, como “por las reivindicaciones del magisterio, ya que nos han colocado un salario muy por debajo del valor de la canasta familiar: nos pagan entre 2 y 3 mil pesos mensuales (US$ 454 / US$ 681) y la canasta está en alrededor de 6 mil pesos (US$ 1.363). Las escuelas públicas se están cayendo a pedazos por la mala infraestructura. En particular, en la provincia de Buenos Aires hay un presupuesto muy insuficiente para la enseñanza. No hay nombramientos ni cobertura de cargos. Y en la Ciudad Capital están cerrando cursos. Aquí el gobierno de la Ciudad con la venia del nacional, deja correr el achique de grados, sobrepoblando las salas de clases, desmejorando la atención de los chicos y despidiendo docentes.” Sobre el mismo ámbito, la maestra, luchadora social y dirigente de la Asociación de Maestros, Ademys, María Laura Frecha, esclarece que “continuamos con la campaña contra el cierre de cursos en la Ciudad. Ya hemos logrado reducir más del 50 % de los cierres programados. Estamos defendiendo uno por uno los cursos. Lo que hemos advertido es que la política contra la educación pública corresponde a una estrategia nacional, donde varía sólo la forma según el lugar. El objetivo es dejar la escuela pública para pobres y la escuela privada para quienes puedan pagarla”. A su vez, el maestro Domingo Garro del Colectivo de Trabajadores y Trabajadoras de la Educación  de la provincia de La Plata suma que “no podemos perder la memoria, antes que todo. Y en materia de enseñanza, siempre hemos tenido problemas con las organizaciones sindicales burocráticas que terminan acordando a espaldas de los docentes, salarios a la baja. Luchamos contra el mal llamado ‘impuesto a las ganancias’, que se nos cobra a los que sobrevivimos de un salario. Remuneracionalmente, estábamos por un básico de 4 mil pesos (US$ 909 mensuales), y los de arriba acordaron la mitad. Sin contar a los maestros que trabajan ‘en negro’ (informalmente) o en ‘gris’ (mitad ‘en blanco, mitad en negro’).”

 

Resulta indudable la unidad de sentido, demandas y horizonte de lucha y sociedad de los trabajadores que salieron a la calle el Primero de Mayo en Buenos Aires. Sería todo un avance -notable en los tiempos de la hegemonía transitoria, pero brutal de los intereses de la minoría dueña de todo- que los asalariados, las fuerzas sociales aún insuficientes, pero condición necesaria  para cualquier transformación popular, hubieran hecho un punto de fuerza para expresar la madrugada de un nuevo proyecto y sus reivindicaciones.

 

Sin embargo, los trabajadores entrevistados en este artículo estuvieron en la misma ciudad, el mismo día, a la misma hora y a 10 calles o menos de distancia, en distintas concentraciones. En Buenos Aires hubo por lo menos 5 manifestaciones convocadas principalmente por organizaciones políticas de izquierda. Pero no como parte de una estrategia de distribución de fuerzas bajo una convocatoria unitaria y común. Por el contrario. Unas más, otras menos, las convocatorias se efectuaron precisamente para no fundirse, para no ser uno. Más de algún patrón sonrió con placer de clase.

 

 

2. Que dicen que es un problema mundial, que la ofensiva imperialista en medio de una de sus peores crisis conocidas, encuentra al pueblo trabajador internacional y de cada país, de capa caída, desarmado políticamente, sorprendido, sin memoria ni voluntad de resistir. Que la caída de la URSS, que la tiranía de los relatos de grupos de interés y la crisis de los mega relatos, que el individualismo, que los medios de comunicación, que las condiciones objetivas (que involucran las subjetivas) no maduran, que falta tanto, que el miedo, que la pobreza relativa no es la absoluta, que lo último que se pierde es la esperanza, que por lo menos algo se hizo, que ‘hacen falta dictaduras’ para agudizar las contradicciones sociales, que todo podría ser peor.

 

Es cierto que sólo el movimiento real y las formas más explícitas de la lucha de clases, históricamente, han derrotado las diásporas políticas no capitalistas. Es cierto que cuando la  movilización, en todas sus esferas, de los trabajadores y el pueblo, de las grandes mayorías en acción contra la explotación, la expoliación, el arrebato de derechos conquistados, el empeoramiento de la vida en general se expresan concretamente en un momento dado, crean en conjunto las condiciones de la alternativa política propia de los intereses de las clases subalternas.

 

Las direcciones políticas de los partidos, organismos, colectivos, movimientos y cualquier instrumento que declara la emancipación del género humano y el combate convincente y decidido contra el capitalismo, con la mirilla puesta en una sociedad donde gobierne la combinación interdependiente entre igualdad económica y social, libertad y democracia participativa y real, lo saben.

 

Sin embargo, esas mismas direcciones políticas saben –salvo que carezcan de convicción de poder y abunden en vocación de minoría- que el movimiento e instrumento emancipador, dialécticamente, siempre debe estar en construcción, afinamiento, en sintonía con el pueblo profundo, es decir, con el único protagonista que puede superar de manera histórica y objetiva las relaciones de clases y de poder, el trabajo asalariado, los dolores inhumanos del capitalismo. Y que para ello, dado los aprendizajes de la minoría burguesa mundial y sus extensiones nativas o nacionales, se precisa de fuerzas sociales más que voluminosas, que trasciendan las diferencias aparentes, las banderas que limitan y no abarcan, las visiones sobreideologizadas, el deseo o la moral en su peor sentido y que pueden llegar al absurdo imperdonable de cortar las piernas de la realidad para que calce en el ataúd de los manuales.

 

Argentina no está desconectada de la mundialización de las relaciones capitalistas. Como país dependiente, tiene su lugar bien definido en la división internacional del trabajo. Esa es su condición. Su problema, como el de toda Latinoamérica para no ir más lejos, no es que partió ‘tarde’ en la carrera desarrollista o industrial o progresista. Ese es su sitio estructural mientras no sea derrotado el imperialismo. Esas son sus condiciones para la emancipación. Sin atajos, pero sin míticas etapas que por ahí alguien todavía considere que debe quemar el país para convertirse en potencia primermundista. En un planeta deshabitado, tal vez.

 

La unidad de todos aquellos que están dispuestos a ofrecer lucha contra el capitalismo se construye desde ya. Con los trabajadores concientes (que no solamente con los obreros ligados a la producción industrial de mercancías materiales), con el estudiantado dinamizador, la juventud sin futuro, con el ambientalismo consecuente, con los pueblos originarios, los campesinos repletos de niños trabajadores, con los inmigrantes, con los que batallan ante el patriarcado criminal y cotidiano, con esa inmensa mayoría que padece sin saber bien por qué la mala vida, pero que ya perdió la paciencia.   

 

Ante la vergüenza inoficiosa y funcional del aparcelamiento político, esas direcciones iluminadas, pero nunca luminosas, que pretextan con inventiva insuperable los argumentos más peregrinos para postergar la reunión que demandan los de abajo, aquí y ahora es perentoria la creación básica del instrumento político de las mayorías. Aunque lo nuevo necesariamente trae de lo viejo, aquel territorio que concuerde para combatir en mejor pie el actual movimiento  del capital, por fuerza y razón, debe hegemonizar la herramienta por venir. Y considerando que así ocurriera, apenas se estaría ante una fuerza mínima de arranque, en el prólogo, en la edificación laboriosa para iniciar la resistencia sin la cual no hay ofensiva posible. ¿O es que la lucha de clases también existe en las organizaciones de izquierda? ¿O es que a algún autodenominado militante preclaro y archirevolucionario le conviene el actual estado de cosas?

 

Cuando amanecen los pueblos reivindican la unidad. Los pueblos no subestiman jamás al enemigo de clase y conocen por experiencia su golpe y de lo que es capaz por mantener sus privilegios. Práctica y teoría, análisis concreto de la realidad concreta, voluntad de victoria. Unidad inquebrantable o renuncia canina.

 

 

Mayo 2 de 2012

Colombia: Nunca lo lamentarán demasiado

Colombia: Nunca lo lamentarán demasiado

Por Alberto Pinzón Sánchez 

 

JM Santos y el Militarismo colombiano, creyeron que aplastando con bombas teledirigidas por la CIA a los comandantes guerrilleros Reyes, Jojoy, y Cano, o mandando ejecutar bárbaramente a Iván Ríos; se iría a reproducir lo sucedido con el “mexicano” Gacha o el “patrón” don Pablo, quienes una vez muertos, su pandilla que los seguía por el dinero, se desintegró. Ciegos de soberbia e incitados por sus jefes estadounidenses, creyéndose a pie juntillas el libreto propagandístico del narco-terrorismo, que obstinadamente desconoce la motivación política de la guerrilla colombiana y aceleraron el plan Blancos de Alto Valor Estratégico.

Obtuvieron espasmos de alegría, bañados con lágrimas de una indescriptible y rara felicidad, celebrada con tragos de wisky legítimo, con cada una de esas muertes, que asimilaron con la victoria inmediata. Chin, chin, es el fin del fin; brindaron. Pero (esa es su ignorancia supina o asnal) no sabían que los “cuchos” (colombianismo popular para referirse a una persona mayor con cierto respeto) gozaban de un prestigio sólido y amplio, ganado en tantos años de lucha y brega liberadora; en su veteranía. Eran muchos años (60 según los historiadores de la violencia en Colombia) de decisiones político militares defendiendo sus bases populares y sus influencias, de la depredación, el saqueo y el exterminio a que los ha sometido el Militarismo creado por el virrey Lleras Camargo en 1957, como arma fundamental de dominación del imperialismo norteamericano sobre todo nuestro pueblo trabajador.
Nunca imaginaron que la muchachada guerrillera, en lugar de amedrentarse, tomaría esas muertes como si hubieran sido heridas propias, hechas a seres estimados, respetados y queridos y, trataría de limpiarlas en igual magnitud, o “lavarlas” más ampliamente con el honor del guerrero que llevan dentro. Los “cuchos” que en cierta medida representaban la cordura y el realismo de la política elaborada para lo militar, no estuvieron más allí y por lo que se está viendo en las mismas noticias maquilladas del régimen, la pequeña emboscada, la mina pequeña o el francotirador aislado, que antes se reseñaba, ha dado paso a la gran emboscada, la gran explosión controlada, los “tatucos” o morteros artesanales en serie, los ataques más grandes y las muchas muertes de colombianos que presagian ominosamente la prolongación del conflicto .
Nadie cree que la película de vaqueros contada por el fornido ministro de defensa Pinzón y desmentida por sus mismos generales, sea suficiente explicación y menos oficial, para lo acontecido anteayer y ayer en la región del Caguán, en donde según Uribe Vélez “ la FART había sido erradicada junto con las maticas de cocaína”; pues si se analiza el BODY COUNTER o conteo de cadáveres (de colombianos insisto) en los últimos meses, se ve la tendencia escaladora de las refriegas que menciono arriba, enmarcada por dos elementos coyunturales: uno el asenso promisorio, masivo, combativo y Consiente de la movilización social hacia la segunda independencia, y otro, la agudización de la contradicción entre las dos fracciones de la oligarquía trasnacional dominante en Colombia: la mafiosa pre moderna, y, la financiera (que incluso ya se apoderó del diario el Tiempo-Planeta).
Viene de visita oficial a Colombia, el ex director de la CIA y secretario de Defensa de Obama, León Panetta, y de un momento para otro, el hombre fuerte del Militarismo colombiano, quien había durado incólume varios periodos presidenciales en la cúpula de las Fuerza Pública y fue el sostén férreo tanto de Uribe como de Santos, sale sin pena ni gloria, diciendo en el colmo de su egolatría “pueda ser que sin su mando la policía siga sin variar el rumbo”. Y por si fuera poco, el enemigo jurado de la reeleción de Uribe Vélez, el súper poderoso ministro del interior Vargas Lleras, debe ser mantenido en actualidad política, enviándolo como cualquier vulgar demagogo de su familia, a ofrecer “100 mil casa gratis a los sectores menos favorecidos de la sociedad”, en lo que queda de gobierno Santos.
Los “cuchos” han sido remplazados rápidamente por sus segundos al mando y la confrontación político militar en Colombia, se va dirigiendo en el Tiempo y el Espacio hacia un lugar oscuro y desconocido, en donde lo único cierto es la pronta utilización de drones americanos como los utilizados en Afganistán, junto con la pesadumbre del conteo de cadáveres de ambos bandos.
Nunca lamentarán suficiente, la estupidez Militarista de haber aplastado con bombas “inteligentes” made in USA, a aquellos “cuchos” guerrilleros y veteranos.

La Marcha Patriótica en Colombia: De la miseria a la esperanza

La Marcha Patriótica en Colombia: De la miseria a la esperanza

Por Juan Alberto Sánchez Marín 

 

 

La preventiva criminalización de la Marcha Patriótica, la puesta en circulación de toda clase de rumores asociándola con la guerrilla de las FARC, la exacerbada muestra por la televisión de pruebas de utilería al respecto, las declaraciones apresuradas del Mayor General Sergio Mantilla afirmando que la Marcha podría estar infiltrada o dando a entender que eso era un hecho porque existían bíblicas pruebas desde los tiempos de la operación Sodoma, revelan que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y el estamento militar hacen un solo cuerpo en el propósito de cruzarle el pie a los marchantes.

Con una reelección aún no dicha por los medios, pero ya declarada por los hechos, un fenómeno social como la Marcha Patriótica alarma. En un país en el que la realidad apenas es lo que pasa de la clase alta para arriba o las salvajadas que algunos desadaptados de los estratos 0, 1, si acaso 2, cometen en riñas, atracos o contra sus propias compañeras (como si en los otros estratos la violencia intrafamiliar, por ejemplo, no fuera tanto o más grave), o en su papel de forzados reclutas víctimas o subversivos desalmados, asustan tantísimos actores sin guión, procedentes precisamente de la franja tan grande que es aquel país invisible. El negado, el innombrable.
No en vano se apresura (¿e improvisa?) el predecible movimiento de fichas ministeriales que apalancan las aspiraciones del presidente. O se sacan cien mil viviendas debajo de la manga. Cien mil que debieron ser más, porque si el déficit de vivienda alcanza 1,2 millones y crece al ritmo desaforado de 250 mil al año (sin tener en cuenta que hay 2,6 millones de compatriotas con la casa a punto de caerse, según el censo de 2005, lo que trasluce que unas cuantas ya deben estar en tierra), la cifra anunciada no pasa de ser un paño de agua tibia (1). O muchas menos si se nos ocurre relacionar la buena nueva con los 526 mil subsidios de vivienda prometidos por el gobierno en sus inicios, que ahora, quemada en pólvora la mitad del trayecto, a duras penas van por los 17.302 entregados. (2)
¿Bullaranga mediática contra una marcha que habla de una segunda y definitiva Independencia? ¿Zanahorias para despistar lo que puede ser un pensamiento con inusitada presencia en las urnas? Sea lo que fuere, acostumbrados como estamos a que el último en la cola se cuela de primero, pocas cosas tan molestas como un Movimiento de confluencias sociales y populares. El alcalde Gustavo Petro y sus progresistas le dejaron claro al país que una cosa es lo que indican las tendencias, los expertos y los medios masivos, y otra lo que dictamina la realidad. Una cosa piensa el burro, otra…
Muy grave en un momento en el que las encuestas no son halagüeñas para el gobierno y en el que el canto de sirena del TLC no tiene cuerda para hermosear nada. Ni siquiera a las mentiras del tratado le alcanza este gobierno a sacar provecho, pues a la mayor parte de los poquísimos sectores beneficiados los coge con los pantalones abajo y a todos con la estantería en el piso: Sin puertos, sin infraestructura vial ni ferrocarrilera, ni fluvial, mejor dicho, sin la pregonada prosperidad necesaria para tener una mínima competitividad, la que en medio del más escandaloso subdesarrollo debería presentársele (¿representársele?) a los Estados Unidos.
Ahora que el presidente empieza a terminar algunos platos de las viandas opíparas del poder, ve pender machetes de Damocles sobre su cabeza. Alguno penderá de un pelo de la crin de Crespón, que con unos cuantos meneos esquiva. Sin embargo, él es consciente de que la liebre salta desde cualquier matorral.
Una cosa es un twittero montado en un caballo, aunque de paso, muerto, y aunque algo azaroso manoteando sobre el lomo tieso, muy venido a menos, con los vasallos en desbandada o encarcelados, los alfiles prófugos, pagando escondederos a peso, y sus mafiosos, paramilitares y corruptos negociando gatos por liebres con el estado.
Y otro asunto son más de ochenta mil marchantes hastiados, desesperados, pateados, a la vez ansiosos por buscar otros caminos, dispuestos a andar cientos de kilómetros sólo para hacerse sentir diciendo a viva voz su trino desgarrado: “Estamos acá, ¿y qué?”. (3)
Más aún: Cuando ese conglomerado de gente no es una organización, sino más de mil setecientas; no es un gremio, sino muchos; no es un sector, sino todos; no es una región, sino Colombia.
La Marcha Patriótica, es verdad, tiene varios problemas elementales, de la misma manera que los tuvo la extinta Unión Patriótica, cuya falta de recordación sería inexcusable: Es legítima, constitucional y legal. Lo señala su propia Junta (4) y lo constatan los testimonios de trabajadores participantes, obreros, desplazados, estudiantes, indígenas, intelectuales, en fin, desperdigados en televisoras comunitarias, radios y demás medios independientes, cuyo compromiso con la búsqueda de una solución política al conflicto social y armado resulta evidente.
Problemas porque en Colombia la legalidad sirve para darle carisma a los entuertos, la Constitución para torcerla y saltársela, y apenas es considerado legítimo lo que convalida el desborde institucional y los abusos de quienes ejercen el poder.
Cualquier proyecto en contravía es un atropello a la razón. Fuera de la cerrada plataforma: Planteamiento de platelmintos.
Aquí la única oposición bien vista es aquella que hace parte del circo de la Unidad Nacional. Más avanzará a partir de hoy el ministro de vivienda Germán Vargas Lleras en la construcción de sus casas en el aire que lo que él mismo sentado en su oficina y con todo a la mano adelantó hasta ayer como ministro de Interior para dotar al país de un Estatuto de Oposición (y de gobierno, por supuesto).
La marrulla entretiene las audiencias endilgando culpas y desidias al azar. Y los peligrosos crédulos juran y re juran que es culpable el Polo más cruel, que jamás mereció ser partido y va por ahí engañando gobiernos… Algo así.
De qué modo molestan las garantías y los equilibrios en este país y cuánto agradan los eufemismos que permiten tildar de contrarios a quienes no lo son. Tenemos de opositores a los que le protestan al gobierno por un ministerio, a lo sumo. A los que callan y otorgan. Y es oposición la que con otros hace lo mismo.
Al presidente Santos le gustan mucho ese tipo de retóricas justicieras del poder con falsos destellos de alternancias y participación. Cuestión que le viene de sangre, quizás, desde los tiempos del tío abuelo Eduardo (5), adalid y fundador del Frente Nacional, ese explícito reparto patrio de yo con yo durante 16 años.
Gobierno, militares, grandes industriales y empresarios, altos dignatarios de la iglesia o las iglesias, también ven la más conspicua expresión de la democracia en esta uniformidad mal disimulada.
Expresiones nacidas y criadas en el subsuelo social, como la Marcha Patriótica y todo lo que arrastra de posibilidades, constituyen una amenaza para el statu quo.
Un sistema que ha hecho tantas cosas mal, que ha dañado a tantos y tan de seguido, tiene rabo de paja. Hay que reconocer que el presidente Santos lo sabe bien y actúa en correspondencia con ello. Es mas listo que varios de su clase y por eso hasta lo consideran traidor. Godofredo Cínico Caspa es uno de ellos (6).
En el mundo del póker, de faroles, semi – faroles y demás de Juan Manuel Santos, la Gran Revolución Agraria de la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras (7), las ayudas de Colombia Humanitaria para los damnificados por el invierno, los subsidios y créditos para la educación superior hasta del 100% para los estratos 1, 2 y 3, el generalizado rescate de pobres que evitando evasiones de impuestos hará chillar a 80 mil colombianos ricos, lo mismo que las cien mil casas gratis, no son otra cosa que aparentar mucho con nada o casi nada en las manos.
Ofertar harto para terminar dando menudencias al final de este período presidencial y generar la necesidad de la continuidad. El mismo truco que Uribe puso en práctica con represión cerril, Santos lo lleva a cabo con su “revolución” de naipes.
Estremece que esta Marcha Patriótica, al estilo de las de la primavera árabe, si bien puede ser una marcha de personas tajantes en el pensamiento, en las propuestas, no lo es de radicales en el comportamiento, como lo desearon unos, para haber desprestigiado y reprimido el Movimiento en ciernes desde antes de despuntar.
Viendo los riesgos de este Movimiento naciente, más que buscarlos atrás, en el pasado largo de un país que se reinventa día a día, o al lado, de donde muy probablemente habrán de venir las voces intimidantes, los ultimátum amenazadores, o, esperemos que no, las balas asesinas, el verdadero peligro yace alto: En fuerzas con mucha autoridad para la provocación y la descalificación. Porque ser siniestro en Colombia requiere un buen cargo, exige misa diaria, demanda tener medios o aparecer en ellos.
El presidente Santos se refirió hace un tiempo a la “mano negra” que amenaza la reparación de las víctimas y la restitución de sus tierras (8). Pues bien, ahora han de ser varias las fuerzas oscuras que no tardarán en empezar a operar (9). Como dijera alguna vez Otto Morales Benítez, la paz tiene “enemigos agazapados”. Él mismo fue uno de ellos cuando los procesos de paz de Belisario Betancur.
Están agazapados en las cumbres de las Fuerzas Militares, de la Procuraduría, de la Cámara de Representantes, del Congreso de la República y del mismo gobierno, o en sus casas por cárcel, o en complejos policiales, o en las presidencias y gerencias de grandes medios. O encubiertos en las oficinas de pujantes bancos e industrias, de las empresas multinacionales o de las embajadas amigas.
No son numerosos, no son tantos como los que tratan de hacernos creer y son muchísimos menos de los que ellos mismos creen que son. Pero tienen una enorme disposición para el perjuicio. Y en el río revuelto de la patria se les facilita poner en práctica su capacidad para violentar cualquier proceso que difiera de su ideología, un credo que no yace en el abstracto mundo de las ideas, sino en la tenencia de la tierra, la posesión de los capitales, el usufructo perpetuo de las riquezas, el absoluto control de los hilos del poder.
El principal mecanismo de obstrucción es la violencia, que tan bien nutren sus otros beneficiarios: los fabricantes, los traficantes, los negociantes, los usuarios de las armas. Pero la violencia tiene muchas formas y presencias, y la armada no es la peor ni la causa de nada. Es despojo, masacres, genocidios, sí, pero la acentúan y perpetúan leyes indebidas, errátiles interpretaciones jurídicas, amañadas disposiciones, constreñimiento de libertades, injusticias sociales de toda clase.
La Marcha Patriótica determinó el despliegue de miles de policía de élite. ESMAD que no pudieron desmadrarse. Tal vez el acaecimiento rápido de la Marcha no dio tiempo a otra clase de infiltraciones en realidad peligrosas, como ha sido tradicional en este tipo de manifestaciones populares, de elementos desestabilizadores que simulan la pertenencia a organizaciones armadas y justifican la represión.
Entonces hay que echar mano de otros recursos. La sospecha se transforma en el crimen. La rebelión, un útil comodín. Tres conversando en la esquina o dos chateando más de la cuenta (lo que se fija con facilidad según el número de bits trocados) son el intento de algo, después sabremos de qué. Convocar a una manifestación conduce a la cárcel y la resistencia pasiva es un delito, como lo pretende por estos días el ejemplar PP español (10).
Más allá de los importantes guías entroncados desde los inicios o que se han venido adhiriendo, el Movimiento que se avecina empezó a hacerse sentir desde hace años. No ha surgido por generación espontánea ni ha sido sacado de ningún sombrero.
Tal vez el presidente Santos escuchó no hace mucho sus pasos de animal grande, pero los movimientos sociales en Colombia tienen una larga tradición de organización y de lucha por la reivindicación de sus derechos. Y de un reguero de muertos a la vera de ese camino. Son movimientos de todas las clases, alcances y tamaños, que agrupan campesinos, indígenas, trabajadores, artistas, comunidades, en la Costas Pacífica y Atlántica, en los Llanos, en los Andes, al centro, en la región cafetera, en Chigorodó o en Bogotá.
La Marcha, que es Movimiento, que es Partido, de miles, cien miles, millones, y que será lo que sus componentes quieran que sea, expresa inclusión, dignidad y soberanía. El grito de Independencia de 1810 desembocó en una Patria Boba que todavía no acaba. Barak Obama, Leon Panetta, Ehud Barak, hasta Rajoy, acaban de visitarnos y de ratificar que nos siguen viendo como las colonias que nunca hemos dejado de ser: No somos los aliados, somos los sometidos. Y estas lomas y planicies están llenas de virreyes, fuerzas especiales extranjeras, transnacionales auríferas y petroleras, BM’s, FMI’s, USAID’s que lo reafirman.
Más de doscientos años después, es hora de otra cosa.
Los liderazgos significativos y reconocidos de Piedad Córdoba, Iván Cepeda, Carlos Lozano, Andrés Gil, Gloria Cuartas, Jaime Caicedo, Patricia Ariza y otros voceros más, son sólo puntas de icebergs grandes, que vienen de lo más profundo y olvidado de este país, no tanto porque estén adentro (que lo están) de las selvas heridas y heredadas de José Eustasio Rivera, o en los vivos desiertos legendarios de la Guajira de Eduardo Zalamea Borda, o en los caseríos perdidos de ese Chocó que una vez asombró al joven Gabriel García Márquez, sino, sobre todo, porque están enfrente y no los vemos.
Vienen, más bien, de la ciudad de ciudades que representa la Bogotá de José Antonio Osorio Lizarazo, en la que están “esos antros de pobrería donde se aglomeran familias enteras con sus chiquillos, sus perros, sus cerdos y sus harapos”. No vamos ahora “a pasear un poco por entre la miseria”, como dice el olvidado escritor en sus Mansiones de Pobrería. (11) Ahora tanta miseria ha llevado a que un país entero salga a las calles y plazas y exista. Es la Marcha Patriótica en pleno Movimiento y con todo el calendario delante.
Notas:
1) “En siete semanas estaría la 'primera piedra' de las 100 mil viviendas gratis”. Revista Semana. 26 de abril de 2012. http://bit.ly/Jtgvuh
2) Intervención del senador Jorge Enrique Robledo en el Congreso de la República de Colombia. 24 de abril de 2012. http://bit.ly/Imj4wk
3) Los grandes medios en el país reconocen la participación de la mitad (40 mil), lo que permite suponer que el dato divulgado por la Marcha se queda corto y que los congregados pudieron ser aún más.
4) Portal de la Marcha Patriótica. Comunicado frente a las afirmaciones del señor Presidente. http://bit.ly/IcBaGQ
5) Eduardo Santos Montejo. Presidente de Colombia entre 1938 y 1942. Dueño durante varias décadas del periódico El Tiempo. Eduardo Santos era hermano del escrito Enrique Santos Montejo "Calibán", abuelo del actual presidente colombiano. http://bit.ly/hGBbhj
6) Personaje de ficción creado por Antonio Morales Riveira y magistralmente personificado por el humorista Jaime Garzón, asesinado por los paramilitares, que expresa la manera de pensar y actuar de buena parte de la oligarquía colombiana.
7) “Robledo vs Restrepo: la pelea por la verdadera 'revolución agraria'. La Silla Vacía. 11 de febrero de 2012. http://bit.ly/Khm7r1
8) “Mano negra amenaza proceso de restitución de tierras: Santos”. El Espectador. 4 de diciembre de 2011. http://bit.ly/rQmRcM
9) Tempranamente lo hicieron: “Defensoría del Pueblo denuncia desaparición de líder de Marcha Patriótica”. Revista Semana. 27 de abril de 2012. http://bit.ly/ImS7zj
10) “Convocar algaradas por Internet llevará a la cárcel a sus promotores”. El Mundo, España. 11 de abril de 2012. http://mun.do/Is8ZC0
11) OSORIO LIZARAZO, José Antonio. “Novelas y crónicas”. Instituto Colombiano de Cultura, Biblioteca Básica Colombiana, 1978. Bogotá, Colombia.
Juan Alberto Sánchez Marín es periodista, cineasta y realizador de televisión colombiano.

El relato de YPF Argentina

El relato de YPF Argentina

Por Fabiana Arencibia (RED ECO)

 

 

Mucho se ha dicho y escrito en estos días acerca del proyecto de ley –ya con media sanción del Senado- para expropiar las acciones a Repsol y declarar de interés público el autoabastecimiento y la producción de hidrocarburos. Con esta nota intentaré aportar algunos elementos relacionados no solo con el contenido del proyecto en sí sino también sobre la articulación de los relatos para construir consenso sin mucha reflexión.

Sobre decisiones a las que nadie puede reprochar u oponerse, las medidas parciales que el actual gobierno fue tomando - basadas en la idea de la recuperación del rol del Estado en aspectos fundamentales de la economía y la política - convierten a “lo posible” o “es el primer paso” en el argumento fundamental de aceptación.
En muchas de nuestras notas durante estos años de gestión kirchnerista hemos dicho que había que ir a fondo aprovechando la bonanza económica de crecimiento del sector del capital y de consenso social hacia el actual gobierno.
El ciclo de recuperación del capitalismo, donde el empresariado fundamentalmente transnacional obtuvo altas rentabilidades, era el momento preciso para cambiar la estructura económica, y avanzar en profundidad en la tan nombrada distribución de la riqueza. Sin embargo esa estructura, pensada por la dictadura y desarrollada en los 90, sigue intacta: concentrada y extranjerizada.
Nuestra economía se asienta sobre la producción de soja, minería contaminante, industria automotriz, negocio financiero, todo ello desarrollado por empresas extranjeras o por empresarios con DNI de argentinos, pero sus intereses están vinculados y/o entrelazados a capitales foráneos. Los hidrocarburos también entran en esta lógica. (1)
La construcción del mensaje
Sin perder tiempo se trabaja desde la publicidad oficial el logo de YPF ARGENTINA como forma de instalar en el sentido común la idea de la “recuperación nacional” de la empresa petrolera (a pesar de que la presidenta dijo claramente que se trata de una expropiación y no de una nacionalización).
La parcialidad de este mensaje es parte de la misma estrategia comunicacional que acompaña a cada una de las medidas tomadas por el kirchnerismo desde hace nueve años.
Solo como ejemplos: Se habla de Ley de “Movilidad” Jubilatoria, cuando en realidad se ajustan los haberes de los jubilados dos veces al año y con la inflación dibujada del Indec (mucho menor a la real) provocando que hoy el 75 % cobre 1.681 pesos, cuando el Salario Mínimo Vital y Móvil es de 2.300 pesos.
Se habla de la Asignación “Universal” por Hijo, cuando un informe basado en cifras oficiales, realizado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (Ipypp), detalla que un 30% de los chicos (mas de 5 millones) queda fuera del derecho a la asignación del Gobierno nacional y un 25% (mas de 3 millones) queda fuera de toda cobertura.
La estatización de las AFJP, medida que suponía el recupero de los fondos que son de los jubilados, son utilizados por la Anses para pagar deuda, financiar obra pública, subsidiar a las multinacionales y cubrir gastos presupuestarios como si fueran parte de la recaudación de impuestos.
Se habla de la “democratización” de las comunicaciones a través de la sanción de la nueva ley de medios por que vino a terminar con las “corpos” mediáticas (en especial el grupo Clarín). Sin embargo, paso a paso, se está constituyendo un nuevo “mapa de medios” con grupos empresarios alineados al gobierno que cierran filas tras el discurso que sostiene su política. Pero además, luego de dos años de su sanción, se habilita el uso de frecuencias de radio y televisión en forma discrecional. Lo mismo sucede con la distribución de la pauta publicitaria oficial.
Se obligan a mineras y petroleras a liquidar los dólares de las exportaciones en nuestro país, pero según lo que ellas declaran que exportan, sin que el Estado controle que así realmente sea. (2)
La reforma a la Carta Orgánica del Banco Central, además de dejar anclado el debate de fondo sobre una nueva Ley de Entidades Financieras, libera reservas que, tal como dice la norma, “podrán aplicarse al pago de obligaciones contraídas con organismos financieros internacionales o de deuda externa oficial bilateral”. (3)
Sobre la expropiación a Repsol
Es necesario decir que esta medida se ha tomado en el preciso momento en que la rentabilidad de Repsol comenzaba a disminuir. Así sucedió también con la estatización de las AFJP que habían invertido el dinero de los jubilados en el mercado bursátil y las alcanzó la crisis financiera internacional con el derrumbe en las Bolsas. La estatización les sacó un peso de encima. Hubiese sido difícil hacer frente a las jubilaciones.
Pero además hay que agregar que Respsol no solo alcanzó desde 1999 a la fecha a recuperar su inversión inicial sino que distribuyó el 80 % de sus ganancias en formas de dividendos. No los invirtió. No era este su negocio ni el de sus accionistas.
Por otra parte el gobierno nacional era plenamente consiente de lo que sucedía en la empresa. Su participación accionaria, su representación en el Directorio a través de Roberto Barrata (y la posesión de la “acción de oro”, que le da derecho al Estado para controlar algunas decisiones estratégicas), lo habilitaban para suscribir y avalar todas las decisiones que ahora critica (desinversión, política de reparto de dividendos, vaciamiento).
“No es lo mismo recuperar soberanía que restituir un paquete accionario al estado. La soberanía es una concepción de la totalidad. No hay soberanía por pedazos, cachitos, fetas, trozos. La soberanía no es una picadita con ingredientes varios, incluyendo salamines menemistas convertidos”, escribió el psicoanalista Alfredo Grande.
Y en este tema de “recuperar soberanía” lo cito porque su idea me parece una síntesis que resume con claridad el alcance de la medida tomada por el gobierno y explicamos por qué.
1- Repsol YPF tiene apenas un tercio de la producción petrolera. Debemos considerar que la expropiada Repsol, en conjunto con el Grupo Petersen (familia Eskenazi) y los accionistas particulares, producen solamente un 30 por ciento del petróleo y un 23 por ciento del gas. El resto está en manos de otras empresas extranjeras. Por caso, el Golfo San Jorge, que es el área productora de petróleo más importante del país, está en manos de Pan American Energy. Sus dueños son: la British Petroleum, de capitales ingleses (60%) y el grupo Bridas de los hermanos Bulgheroni (40%).
2- Se mantienen las mismas normas legales que favorecen la desregulación y la libre disponibilidad. El gobierno no ha dicho aun nada acerca de la modificar el marco regulatorio que rige la actividad hidrocarburífera.
Siguen vigentes los decretos menemistas (1055/89, 1212/89, 1225/89) que permiten la libre importación y exportación, la libre capacidad de refinación, de instalación y de titularidad de las bocas de expendio, la libre fijación de los precios, en síntesis, la libre disponibilidad del hidrocarburo extraído y la anulación de los art. 25 y 34 de la ley de Hidrocarburos (L.17319) que prohibían que un mismo operador pudiese tener mas de 5 concesiones de explotación o 5 permisos de exploración.
Medidas que fueron profundizadas con la sanción de las llamadas Ley Larga y Ley Corta (durante la presidencia de Néstor Kirchner). La primera otorgó exención de impuestos a las ganancias, a la importación de capitales y otros, para la actividad de exploración y explotación en el Mar Argentino y en las zonas no exploradas -y aun en las exploradas- del territorio continental. La segunda, convirtió el dominio originario que la Constitución de 1994 entregó a las provincias hidrocarburíferas (propiedad del recurso pero no del uso), en dominio jurisdiccional o útil. Con esto, el Estado Nacional le cedió a las provincias la potestad de otorgar todas las concesiones, traspasándoles su poder para efectuarlas y controlarlas. Así, las provincias son las que cobran los cánones, fiscalizan los trabajos y de la renegociación de las concesiones.
3- Se legaliza la permanencia del negocio privado nacional y extranjero como política en materia de producción de hidrocarburos. El texto del proyecto con media sanción dice claramente en su artículo 2, que para garantizar el autoabastecimiento y la obtención de saldos exportables que mejoren la balanza de pagos, se recurrirán a la integración de capital público y privado, tanto nacional como internacional, en alianzas estratégicas dirigidas a la exploración y explotación. Además refiere, en el artículo 13, al incremento del flujo inversor para el adecuado abastecimiento de combustibles. Se mantiene así el criterio de los acuerdos con capitales privados nacionales y extranjeros que, obviamente, intentarán sacar la mayor tajada posible de los mismos. El rol que juegan los empresarios locales, en muchos casos en alianza con o como representantes de la transnacionales, es el de mantener e incrementar las ganancias de sus empresas (Eskenazi es la muestra palpable de esto)
4- El Estado nacional se queda con casi lo mismo que los Eskenazi y con la deuda de Repsol. El cambio del paquete accionario a favor del Estado Nacional que es del 26,03 % (ya que el 24,97 % restante es de las provincias petroleras), se equipara prácticamente con el que quedará en manos del Grupo Petersen (25,46%), conglomerado de empresas dirigidas por la familia Eskenazi. Si tal como dice el proyecto de ley en su primer artículo, son de “interés público nacional” el logro del autoabastecimiento, la exploración, explotación, industrialización, transporte y comercialización de hidrocarburos, no se comprende la razón de expropiar solo a Repsol.
Por otra parte el Estado asume así la proporción de la deuda que tiene la empresa y que según el viceministro de Economía, se acerca a los 9.000 millones de dólares. Este importe es casi el mismo que debía cuando se privatizó en 1992 (deuda que también entonces recayó sobre el Estado Nacional porque se entregó YPF al capital privado libre de pasivos). El Estado asume esta carga financiera y se desliga a Respol de este peso que, por otra parte, le era difícil de cumplir.
El pasado que regresa converso
¿Quiénes estaban durante el discurso presidencial donde se dio a conocer el proyecto?
La ministra de Industria Debora Giorgi quien, siendo secretaria de Energía durante la presidencia de De la Rúa en el año 2000, le otorgó a Repsol una prórroga anticipada (el contrato vencía en el 2017) por 30 años de la concesión del yacimiento de Loma de la Lata.
También estaba el actual secretario de la presidencia Oscar Parrilli quien, siendo diputado por Neuquén, presentó ante la Cámara Baja el proyecto de ley de privatización de Gas del Estado e YPF. Durante el debate, sostuvo: “No pedimos perdón por lo que estamos haciendo (…) Esta ley servirá para darle oxígeno a nuestro gobierno y será un apoyo explícito a nuestro compañero Presidente [Menem]”.
No estaba presente, pero vale nombrarlo por su función actual, Roberto Dromi, que de ser el mentor de la ley de privatizaciones como funcionario menemista, parece haber devenido en estatista. Dromi es actualmente asesor del actual Ministro de Planificación Federal, Inversión pública y Servicios, Julio de Vido, en el área de petróleo y de energía.
Respeto al ministro, dice Alfredo Grande: “La sola presencia de De Vido, responsable impune de la masacre de Once, me pone en alerta naranja”. Y recuerda un reportaje publicado en diciembre 2010 por el diario Página 12. Allí se le preguntó a De Vido sobre la entrada del Grupo Petersen a la empresa: “Creo que es muy importante; hay un conocimiento mucho más acabado de la economía del país y se articuló la sinergia entre capital argentino y capital español; así se logró la excelencia de la empresa, como dijo la Presidenta. (Nota: “Tendremos gas para 90 años” )
El Estado en la empresa
“Esto se hace porque la realidad mató al relato”, afirmó con agudeza Félix Herrero, abogado, economista y uno de los fundadores del Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora (MO.RE.NO).
Es que la realidad ha sido la caída permanente de las reservas, la falta de inversión, el giro permanente de ganancias al exterior y la necesidad de importar provocando una balanza energética altamente deficitaria. Más allá de loas a la “argentinización” que vinieron desde el propio gobierno ante la entrada de Eskenazi como accionista. Más allá de que el origen de la debacle haya comenzado durante el menemismo (con apoyo de los que hoy se convierten en estatistas nac & pop) pero que se profundizó durante la gestión actual.
El proyecto mantiene la forma societaria para la empresa. La decisión de que permanezca como Sociedad Anónima y no como, al menos, Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria (posible por el 51 % que se le expropia a Repsol) evita que intervengan en el control de la misma los organismos públicos como la Auditoria General de la Nación y la Sindicatura General de la Nación para auditar el papel del Estado en las decisiones que se tomen.
Las provincias que se llevan el 49% del 51 que se expropia, son las que integran la OPEPHI (Organización Federal de los Estados Productores de Hidrocarburos). Allí están Formosa, Jujuy, Salta, Mendoza, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
A gran parte de sus gobernadores actuales, es difícil encontrarles un pasado en la gestión pública de defensa de la soberanía económica.
Solo como ejemplos: el gobernador de Neuquén sigue con la política privatista, el gobernador de Chubut le quitó este año concesiones a Repsol pero dio a conocer su decisión de volver a licitarlas a capitales privados. En el caso del gobernador de Jujuy, durante su pasada gestión al frente de la provincia en 1998 se llevaron a cabo las privatizaciones de empresas públicas como Altos Hornos Zapla.
Que el gobierno realce como “modelo de gestión” para YPF el de petroleras “mixtas” como Petrobras, significa adoptar la decisión de que el Estado siga por el camino de aceptar que el petróleo se venda a las refinerías a “precio internacional”. Nuestro propio crudo nos cuesta a los argentinos como si fuera importado.
Algo sobre los Eskenazi
La familia Eskenazi, propietaria del Grupo Petersen, compró sus acciones en dos tandas para hacer posible la “argentinización” que necesitaba el gobierno. Una en 2008 y otra en 2011, que le otorgaron el 24,4 por ciento de l capital.
No pagó nada por ellas, sino que fueron financiadas con préstamos que le otorgaron la propia Repsol y los bancos Credit Suisse, Goldman Sachas, BNP Paribas, Itáu, Santander, Standard Bank, Credit Suisse y City Banck. Hoy los Eslenazi deben por estos préstamos cerca de 3.000 millones de dólares.
El acuerdo fue que serían pagados con los dividendos futuros a recibir por sus acciones.
Por eso acusar solo a Repsol del vaciamiento es mirar con un solo ojo. Todos los accionistas se beneficiaron con la decisión de distribuir utilidades mientras no se cumplían los planes de inversión. Y los Eskenazi fueron uno de los más favorecidos
Indemnizar: ¿Quién debe a quien?
Como en la época de la dominación española, la sangría de plata y oro al viejo continente hoy vuelve con las ganancias que se fueron junto con el petróleo. El daño ambiental y la violación a los derechos territoriales son denunciados por la Confederación Mapuche de Neuquén. Afirman que “El Estado Provincial y el Federal no consideraron, en estas últimas décadas, estos derechos y no surge desde ninguno de los enunciados del proyecto de ley esta preocupación central en nuestras vidas”.
El proyecto de ley dice que el “precio” se determinará según lo que define el artículo 10 de Ley de Expropiación (21499): “La indemnización sólo comprenderá el valor objetivo del bien y los daños que sean una consecuencia directa e inmediata de la expropiación. No se tomarán en cuenta circunstancias de carácter personal, valores afectivos (...)”
Y aunque se decida no pagar ni un peso a Repsol, debe quedar claro que el Estado (nosotros) se queda como socio mayoritario con la carga de resolver no solo la deuda que deja la empresa sino también la del necesario financiamiento del Plan de Inversiones que Repsol no cumplió (se habla de 30.000 millones de dólares en los primeros cinco años)
Vaca muerta, muerte de la tierra
Cuando el proyecto habla de garantizar el autoabastecimiento y aumentar a la vez los saldos exportables, desconoce una realidad: la declinación de las reservas hidrocarburíferas producto no solo del saqueo y vaciamiento de las petroleras transnacionales sino también, tal como lo afirma el Observatorio Petrolero Sur (OPS), porque “las cuencas traiciónales del país han llegado al llamado ‘peak oik’ o punto máximo de extracción (de hidrocarburos baratos y de fácil acceso)”.
Las alternativas que surgen desde los sectores empresariales y también públicos es la extracción de hidrocarburos no convencionales. Por eso el revuelo por la confirmación a mediados de 2011 de la existencia de un enorme reserva de crudo en la zona Vaca Muerta, una extensa formación geológica de 30.000 km2 que recorre el sur de la provincia de Mendoza, el este de Río Negro pero cuyo 70 por ciento está asentada en la provincia de Neuquén. Dicen que es el tercer reservorio mundial de este tipo (no convencional) y que para su explotación se necesitaría una inversión de 40.000 millones de dólares.
Sin embargo, sobre lo que no se habla es acerca de los impactos ambientales y sociales que este tipo de explotación ha traído en otras partes del mundo. Está prohibida, como técnica de producción, en Francia y Bulgaria. Y países como EEUU, Sudáfrica, Australia y Gran Bretaña han declarado moratorias para este tipo de explotación.
A diferencia del gas y el petróleo convencional, que conforman capas horizontales de fácil acceso, este tipo de reservas están encapsuladas entre las vetas de la roca madre. Para explorar esas cápsulas y luego extraer su contenido se utiliza la técnica del 'fraking' que consiste en perforar la roca en diagonal, con equipamiento de alta tecnología.
Al respecto la Confederación Mapuche de Neuquén dice: “Observamos con preocupación y alerta que ante la necesidad de generar el autoabastecimiento se plantee como camino la explotación del petróleo y gas no convencional, a través de la hidrofractura. Siendo esta una forma de extracción que ha dejado grandes desastres ambientales, en otros países, agotando y contaminando reservas de agua, además de la tierra y el aire. Motivo por el cual ha sido suspendida y hasta prohibida su explotación.
Algunas preguntas
Por qué si el gobierno le imputa a Repsol la responsabilidad del “vaciamiento”, además de la intervención, no llevó la denuncia a la justicia en lugar de expropiar sus acciones, liberándola de sus obligaciones como si fuera una especie de salvataje.
Por qué si el incumplimiento contractual era harto evidente, no se le rescindieron todos los contratos a la totalidad de la empresa (Eskenazi incluído) para transitar un camino de tener una petrolera 100% estatal.
Nos preguntábamos en una nota que publicamos en Red Eco cuando comenzaron las quitas de áreas de concesión a Repsol YPF (4) ¿Quién va a pagar lo que Repsol no invirtió en todos estos años en los que ganó muchísimo dinero y giró la mayor parte a su casa matriz? ¿Y quién se hará cargo de los daños ambientales que ocasionó y de la invasión de tierras a los pueblos originarios? ¿Quiénes se harán cargo de esas áreas que se le quitaron? ¿Será el estado nacional, los estados provinciales u otros capitales privados “nacionales” como Eskenazi?
La respuesta puede deducirse hoy con más claridad. Lamentamos que no sea lo que a modo de consigna dijo Alfredo Grande. “La nafta de ayer que se la saquen a Repsol. La de mañana, será del pueblo o no será”.

1 de mayo de los Trabajadores: Acto frente al Obelisco

1 de mayo de los Trabajadores: Acto frente al Obelisco

La CTA Capital convoca a participar del Acto Unitario con la Corriente Clasista y Combativa (CCC), el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST ) y Barrios de Pie. El mismo se llevará a cabo, bajo el lema “En apoyo a las luchas, por salario y trabajo. YPF 100% estatal con control social”, el martes 1º de mayo a las 15 horas frente al obelisco proteño.

“El primero de mayo estaremos junto al Obelisco para decir que es insuficiente la unidad alcanzada, que vamos a un acto multitudinario junto a organizaciones hermanas, pero es insuficiente la unidad porque todavía en el territorio de la Ciudad se van a suceder diversos actos. Pero vamos al primero de mayo con el compromiso de seguir peleando para construir un solo acto, para golpear como un solo puño, para que ese día el mejor homenaje a los trabajadores sea la unidad de la clase.”, anunciaba ayer, en la puerta de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad, el secretario general de la CTA Capital, Carlos Chile.