Argentina, Provincia de Buenos Aires: Graves torturas en cárcel de Florencio Varela
La CPM exige medidas inmediatas de los poderes públicos.
La CPM exige medidas inmediatas de los poderes públicos.
¿Es posible lograr la igualdad de oportunidades entre varones y mujeres en el ámbito laboral dentro de este sistema?.
Fuente: Argenpress
Fuente:AGENCIA WALSH
Por Andrés Figueroa Cornejo
Agosto abraza a Buenos Aires con un crepúsculo a horario completo, fondo helado para una administración política nacional que dice lo que no hace ni piensa.
La Legislatura de la capital de Buenos Aires, enclavada a pocas calles de la Casa Rosada, está ocupada dentro y fuera por docentes y estudiantes de las escuelas técnicas cuyo currículo pretende ser modificado por el Jefe de Gobierno metropolitano, el ultraliberal y candidato a la presidencia nacional para el 2015, Mauricio Macri. Convocados por el diputado y Secretario General del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), Alejandro Bodart, la comunidad escolar de esa zona educativa busca desde hace tiempo evitar una reforma en sus planes de estudio que impediría que los alumnos egresen preparados para el mundo del trabajo. Saldrían de las escuelas sin títulos de especialidades técnicas. Sin embargo, debido a la fuerza de la movilización se logró que las autoridades de la Ciudad echaran pie atrás a las modificaciones de los dos primeros años de escolaridad. Falta, pero en lo inmediato es una conquista relevante de profesores y estudiantes en lucha.
Después de horas, el diputado Bodart puede atender la siguiente entrevista.
-¿Qué caracterización realizas del gobierno encabezado por Cristina Fernández?
“La actual administración del Ejecutivo nacional, luego de gozar de una coyuntura económica muy favorable, el 2012 ingresó a la dramática dinámica de la crisis económica mundial. Pese a que el Ejecutivo intentó oscurecer la realidad bajo un primer discurso de ‘país blindado’ ante la crisis, hoy lo encontramos imponiendo el mismo recetario que los últimos gobiernos de Argentina. Es decir, aplicar un programa de ajustes antipopulares que contradice la retórica de ser un gobierno preocupado de los trabajadores y los empobrecidos.”
-¿Cómo cuáles medidas?
“El traslado de la crisis a las provincias del país mediante su desfinanciamiento, de modo que los gobernadores sean la mano visible que aplica el ajuste. Eso fue lo que sucedió en la propia provincia de Buenos Aires donde el gobernador Daniel Scioli en un principio no pudo cancelar un aguinaldo legal para estatales y docentes, provocando un verdadero levantamiento de esos sectores. Por otra parte, la administración CFK se ha visto obligada a cortar los fuertes subsidios a las empresas privadas lo que provoca que esas corporaciones aumenten sus precios a la población. Es lo que ocurre con el transporte subterráneo, donde el gobierno nacional busca desprenderse de su responsabilidad empotrándoselo al de la Ciudad. En fin. El criterio de fondo es que el ajuste lo paguen los trabajadores y el pueblo. Y el problema para CFK es que la clase trabajadora se mantiene fuerte y posee una poderosa disposición de resistencia. En términos generales, cuando los asalariados se encuentran en estas condiciones, los ajustes de los distintos gobiernos sólo han ganado una contundente reacción popular, y marca el inicio de sus ocasos.”
-¿Cuáles son los más acuciantes problemas sociales y económicos que dañan a las grandes mayorías de Argentina?
“Antes que todo, una inflación que castiga a los que menos tienen. Vertiginosa y cotidianamente los salarios pierden poder de compra a través del aumento del costo de la vida. Ni siquiera los reajustes provenientes de las negociaciones sindicales soportan el paso del tiempo. Con el agravante de que más de la mitad de los trabajadores del país se desempeña ‘en negro’, informalmente y ni siquiera llega a obtener los aumentos salariales devenidos de las negociaciones legales. Lo mismo ocurre con los derechos y coberturas sociales. Cada vez cuesta más llegar a fin de mes. Ahora está la situación de los jubilados. Un 80 % cobra la jubilación mínima, $1600 pesos al mes (USD 350), cuando la canasta de mercancías básicas oficial está en $3870 pesos (casi USD 850), y la real supera los $5000 pesos (USD1096). Asimismo, la demanda por la vivienda ha causado hasta muertes. Cuando la gente se toma un pedazo de tierra para elevar algún tipo de habitación, es reprimida por la policía. Sólo en la Ciudad se calcula que existe medio millón de personas con problemas de vivienda. En materia de educación, Argentina tuvo una enseñanza pública de excelencia, ejemplo para toda Latinoamérica. Sin embargo, año tras año se observa cómo cae sistemáticamente porque está en curso un proceso de traslación de recursos públicos a la educación privada. La salud, lamentablemente no se queda atrás. Es tan grande el deterioro que nosotros presentaremos un proyecto de ley que decrete la emergencia sanitaria debido a que el desfinanciamiento –los presupuestos que se votan ni siquiera terminan de entregarse- provoca que los hospitales estén en situación calamitosa, tanto por la administración edilicia falta de personal, como por la creciente privatización del sistema.”
-¿Y que pasa con la seguridad, un territorio que siempre ha explotado la derecha mañosamente?
“Existe un problema estructural de pobreza, y dentro de la propia pobreza, un sector que avanza hacia la más profunda marginalidad social. Cientos de miles de jóvenes carecen de acceso al estudio y al trabajo, fruto de toda la política antisocial de los 90’ que no se ha revertido. Ello es caldo de cultivo para las mafias que operan en el país y que captan jóvenes para el delito. Al respecto, lo fundamental es atacar la pobreza y a las grandes mafias. En Argentina no hay mafias como las de EE.UU. o Europa. Aquí las fuerzas de seguridad mismas han cubierto esa plaza. Las mafias del país están constituidas por las policías bonaerense y federal. Sus altos rangos son los que comandan el delito del robo de autos, protegiendo a los desarmaderos, a las industrias de la prostitución y la droga. Todo esto con una gran connivencia con el poder político y judicial. Es decir, los mismos que llaman a aplicar mano dura son los responsables de la seguridad. Por eso para atacar efectivamente la delincuencia, es preciso eliminar la pobreza y golpear el triángulo de impunidad que existe entre las fuerzas de seguridad, las políticas y las judiciales. Esto la derecha lo calla, por supuesto, para usarlo con el fin de atemorizar a la población y administrar la injusticia. Naturalmente, los cambios de fondo no vendrán de quienes son parte protagónica del problema.”
-¿Y qué ocurre con la trata de personas y las cifras escalofriantes de femicidios (http://alainet.org/active/53232&lang=es)?
“A Argentina han ingresado redes de trata de personas que se han fortalecido en el último tiempo. Por otra parte, la descomposición de la sociedad también contempla un aumento de la violencia de género. Este último flagelo va en aumento, pero también tiene raíces estructurales acuñadas por una sociedad de clases donde las relaciones de poder se desatan ferozmente.”
-La explotación megaminera hoy mismo moviliza a muchas comunidades a lo largo del país…
“El gobierno de los Kirchner no sólo continuó con la política de los 90’ en muchas áreas porque siguió entregando servicios esenciales a los privados, sino que incluso atrajo nuevos capitales transnacionales. Así como Carlos Menem quedó ligado a la privatización del petróleo, este gobierno quedará como el que entregó toda la cordillera a las corporaciones megamineras, con las consecuencias de saquear los recursos del país, y lo que es peor, la contaminación de las aguas. Pero la contaminación no únicamente a las comunidades originarias o que viven en las zonas de explotación de los yacimientos, sino de el país y el mundo. Argentina cuenta con una de los reservorios acuíferos más importantes que tiene la humanidad. En poco tiempo, el agua será un bien escaso. Y aquí estamos hablando de la vida misma. Nada reemplaza el agua. Por eso la enorme resistencia social y apoyo ampliado a la defensa del agua contra la megaminería. Al respecto, estimo que la lucha resuelta contra la megaminería es una lucha anticapitalista. Sino se destruye al capitalismo, más temprano que tarde, el capitalismo terminará destruyendo el mundo y no sólo a la clase trabajadora.”
LOS RECORTES
-El 2001 parece funcionar como un separador de la historia reciente…
“En el 2001 hubo una rebelión generalizada causadas por las políticas de los 90’. En ese contexto surgió el presente gobierno que, aprovechando una favorable coyuntura económica, edificó un doble discurso y logró convencer durante un tiempo a la sociedad de que las cosas estaban cambiando. Sin embargo, ahora que la crisis comienza a mostrar los colmillos, está descubriéndose una vez más la condición estructural del capitalismo realmente existente. Ya no se puede ocultar la constitución objetiva del modelo debajo de una alfombra transparente. Han comenzado los despidos, las suspensiones en los lugares de trabajo, mientras la desocupación, la pobreza y la marginalidad se agudizan. Distintos sectores señalan que vamos camino a la estanflación, que es la explosiva mezcla entre recesión más inflación. Por mi parte, yo creo que ya estamos en esa situación. Lo que ocurre es que hay un manejo de los índices económicos del gobierno, que sólo está postergando su oficialización.”
-¿Qué ocurriría si el gobierno, de un día para otro, retirara los subsidios a los servicios básicos y derechos sociales de los argentinos?
“De hecho, comenzaron los recortes. Las cuentas aumentan su tarifado y se profundiza el deterioro del conjunto del sistema público. Ya están dejando de funcionar los trenes y el transporte subterráneo ha eliminado formaciones y frecuencia. El capital privado ha mantenido sus ganancias mediante los subsidios. Sin ellos, aumentan los precios, disminuyen los servicios cualitativa y cuantitativamente. Y cuando el negocio no rente lo que el empresariado ambiciona, retornará el servicio al Estado. Se habla de que la empresa Metrovías terminará por devolver el subterráneo metropolitano al Estado. ¡Después de los miles y miles de millones de dólares en subsidios durante años, el Estado podría quedarse con un sistema de transporte completamente obsoleto!”
LAS CONDICIONES PARA CREAR LA ALTERNATIVA POLÍTICA
-¿Qué sucede con la unidad del archipiélago de fuerzas político-sociales, empeños de todo tamaño y ámbitos de lucha, organizaciones de todas las tallas y colores que persiguen un cambio de sociedad sustantiva y que beneficie a las grandes mayorías?
“Uno de los grandes debates es precisamente cómo modificar el presente estado de cosas y crear una fuerza capaz de ganar la mayoría de la población para provocar transformaciones de fondo. No se trata de discutir, por ejemplo, si la megaminería debería dejar más o menos dinero al país: de lo que se trata es de prohibirla. No se trata de pagar a tiempo las cuotas de la deuda externa como dice la Presidenta: la cuestión es no pagar la deuda externa. No se trata de expropiar el 30 % de la empresa que tiene el 30 % de todo el petróleo de Argentina: se trata de recuperar el 100 % del petróleo para ponerlo al servicio del país. ¿Qué fuerza por sí sola es capaz de llevar adelante estas y otras medidas que chocan con los intereses de todos los poderes establecidos? Esa es la gran tarea y se puede deletrear: la unidad de sectores diversos. Nosotros somos una agrupación anticapitalista y socialista. Pero creemos que hay todo un largo período para trabajar con otras fuerzas con quienes probablemente no tenemos exactamente el mismo programa ni el mismo proyecto de sociedad a la que aspiramos. Sin embargo, en los distintos momentos concretos esos empeños levantan puntos fundamentales que sólo con los socialistas se pueden llevar adelante. Por ejemplo, los ambientalistas consecuentes, lo asuman o no, objetivamente están llevando adelante una tarea anticapitalista. Ese sector debe ser parte de la formación de una nueva alternativa política. Lo mismo pasa con esfuerzos provenientes del nacionalismo soberanista que lucha contra la voracidad imperialista. Juntos debemos trabajar. No hay otra salida que reunir todas las fuerzas que pujan por un porvenir al servicio de todas y todos. Nosotros pelearemos hasta el final para conquistar la más amplia unidad. Se han dado algunos pasos, como la conformación de Proyecto Sur que encabeza Pino Solanas. Pero no basta sólo con Proyecto Sur. Es preciso engrosar las fuerzas con los sectores que conviven en la Central de Trabajadores de Argentina (Micheli). Aquí en la Capital se llama Buenos Aires Para Todos; en el país, Unidad Popular. También hay que ampliarse hacia sectores de izquierda, llamándolos con sencillez y claridad a que se rompa con el sectarismo. Y, por supuesto, a la gran mayoría independiente que hasta ahora, por la misma falta de unidad de los nuestros, descree de las organizaciones políticas y que participa en las distintas luchas sociales que se están dando. Más allá de los matices que nos distinguen, urge converger para ofrecer buena batalla a las expresiones políticas e institucionales que representan los intereses capitalistas. Nosotros queremos entregar nuestro aporte al interior de una fuerza de ese tipo. Lo otro, es optar con quedarse satisfecho con la conciencia personal, pero no provocar ningún cambio en la realidad.”
-Desde una vereda a veces se estigmatiza al MST como ‘tibio’ y desde otra como ‘muy rojos’…
“Estamos convencidos de que en el siglo XXI hay que realizar un balance histórico para descubrir qué hay que modificar en nosotros mismos para enfrentar la actual fase del capitalismo, y estar compuestos y sintonizados con la mayoría de nuestro pueblo con el fin de alcanzar transformaciones genuinas.”
-¿Pero qué ocurre con la izquierda más ‘principista’?
“Considero que por razones muy largas de explicar, hay una izquierda que se habituó a la marginalidad política. En los tiempos de la dictadura había que defenderse a ultranza. Ahora bien, creo que en la actualidad es imperativo tener una confianza superior en las fuerzas propias. Sé que resulta difícil convivir políticamente con gente que no piensa lo mismo que uno. El problema principal en todo caso, es que no habitamos una sociedad ni de iguales ni donde todos piensan lo mismo, y la verdad es que las cosas sustantivas las cambian los pueblos, amplios continentes político-sociales. Obviamente, la unidad se forja sobre puntos esenciales de acuerdo. Por otro lado, tampoco confiamos en los atajos. Esto es, no estamos por la unidad como un fin en sí mismo. Esa clase de unidad por la unidad, es inútil para los intereses de los trabajadores y el pueblo. Al respecto tenemos ejemplos de sobra. Nosotros, antes del ‘Argentinazo’ de 2001, pensábamos que la construcción de la herramienta política emancipadora se fundaba exclusivamente sobre la unidad de la izquierda. ¿Qué aprendizajes obtuvimos de 2001? Que con la sola unidad de la izquierda no alcanza. Existen sectores que provienen de otras tradiciones políticas o de ninguna, y si no logramos constelarnos simplemente se frustran oportunidades históricas para ser auténtica alternativa política. Nadie tiene por sí solo todas las respuestas. Por ello, la labor colectiva no es un capricho, es una necesidad. La nueva conducción política transformadora surgirá de la confluencia de muchas cabezas distintas.”
-¿Y qué hay de la añosa discusión sobre las formas de lucha, la electoral, la directa, cuál se privilegia, etc.?
“Se actúa a partir de la realidad. Participar de elecciones en medio de una crisis revolucionaria termina siendo completamente contrarrevolucionario. Pero no aprovechar las elecciones en momentos en que no estamos al borde de la toma del poder, es una oportunidad de amplificar nuestra política e ideas, mientras se construye el instrumento liberador. El ojo siempre está puesto en la lucha directa. No creemos que por la vía electoral se alcancen los cambios necesarios: somos revolucionarios. Y nunca son luchas contradictorias: son estadios distintos subordinados a un mismo objetivo. Lo mismo ocurre con la falsa disputa entre la lucha social y la lucha política.”
“YO NO DESCARTO QUE ANTES DEL 2015 HAYA UNA EXPLOSIÓN SOCIAL”
-Ya terrenos del justicialismo plantean candidaturas a la presidencia para el 2015, como Daniel Scioli o una reforma constitucional para que Cristina Fernández pueda postularse una vez más. La derecha dura tiene a Mauricio Macri. ¿Qué pasa con el costado al que tú perteneces?
“No está resuelto. El próximo año vienen elecciones en ambas cámaras. El 2013 será una bisagra para observar más nítidamente cómo se avanza hacia las presidenciales nacionales. Las burguesías tienen solucionado el problema hasta que nosotros mediante la unidad, no nos volvamos una alternativa amplia y consecuente. Por otro lado, es muy posible que exista una derrota del kircherismo en las elecciones legislativas el año entrante, lo que puede abrir una nueva situación política. Yo no descarto que antes del 2015 haya una explosión social ante el empeoramiento de las condiciones de vida de la población. Los futuros acontecimientos no están preescritos; están abiertos. Lo nuestro es prepararnos y acumular fuerzas política y orgánicamente para lo que venga.”
http://alejandrobodart.com.ar/
Agosto 5 de 2012
Durante la dictadura militar que azotó a Chile durante 17 años. Fueron muchas las violaciones a los derechos humanos que se vivieron. En este difícil contexto, desde el seno de las organizaciones sociales y políticas, nacieron organizaciones que buscaban preservar la integridad de quienes eran víctimas de las prácticas de violación a los derechos humanos implementadas por la dictadura.
Durante los años noventa, iniciándose el período post-dictatorial, estas organizaciones jugaron un importante rol en la búsqueda de verdad y justicia para los casos de miles de personas que sufrieron vejámenes durante el período dictatorial, dejando, con su labor, una huella en la historia nacional.
En el Chile que nació de la dictadura militar, los derechos humanos se encuentran marcados con los nombres de aquellos/as que fueron torturados, ejecutados y hechos desaparecer por el Estado de Chile. Hoy han transcurrido 22 años desde el término de la dictadura y aún la labor de aquellas organizaciones de defensa de los derechos humanos aún no ha terminado.
En la actualidad, quienes se manifiestan y protestan por el cumplimiento de sus demandas sociales, no cuentan con una herramienta capaz de visibilizar las violaciones a los derechos humanos de las que somos víctimas, como si lo hicieron varias organizaciones durante la dictadura militar. Hoy son miles los casos que quedan sin justicia, y muchos más aquellos que permanecen en silencio.
En Chile las violaciones a los derechos humanos por parte del Estado se encuentran lejos de terminar. El nuevo período de movilizaciones abierto por los estudiantes solo ha aumentado aquellas prácticas violentando el legitimo derecho a la protesta social. Estos abusos son aún más claros para aquellas personas que pertenecen al pueblo Mapuche, quienes los viven de forma cotidiana.
La criminalización de la protesta social ha sido señalada en diferentes informes, como el informe anual de derechos humanos del año 2011 elaborado por la Universidad Diego Portales, o el reciente informe de derechos humanos elaborado por la Comisión Ética Contra la Tortura en el primer semestre de este año. En aquellos informes se señalan prácticas sistemáticas de abusos policiales contra manifestantes, con las que se ha incurrido en una constante violación, no tan solo del derecho a la manifestación y la protesta social al infiltrar las manifestaciones buscando criminalizar las convocatorias, sino también de los derechos humanos básicos por medio de una violencia física hacia los manifestantes expresada en constantes golpizas, torturas e incluso asesinatos.
Es un deber de quienes hoy defendemos el derecho a luchar, el hacernos cargo del problema del abuso de poder que ejercen las diferentes policías, tal como en dictadura se generaron las herramientas necesarias para velar por los derechos humanos, hoy debemos constituir una entidad que nos permita hacer frente a la represión policial denunciando el actuar de las policías y preservando el derecho a las manifestación y la protesta social.
Es por eso que se extiende la invitación a la primera Asamblea de la Agrupación de Víctimas de Represión Policial a quienes hayan sido víctimas directas de represión policial y a sus familias, como también a organizaciones sociales, políticas y de la sociedad civil que defiendan el derecho a la protesta social.
Los objetivos que perseguirá la agrupación serán: la aprobación del proyecto de ley que modifica la competencia de la justicia militar para que sea la justicia civil quien juzgue a Carabineros por delitos en actos de servicio; poner término a la justicia militar en Chile y sumar esfuerzos en oposición a la ley Hinzpeter.
En nuestras manos está el quitarle el “cheque en blanco” que la justicia militar les entrega a Carabineros, en el cual se han amparado para asesinar de forma impune a muchas personas, tanto en tiempos de Dictadura Militar como desde los años 90 en adelante. Entre ellos se encuentran los Hermanos Vergara (caso que vio posibilidades de justicia posterior al año 2003, al ser trasladado a la Justicia Civil), Daniel Menco, Claudia López, Alex Lemun, Rodrigo Cisternas, Matías Catrileo y Manuel Gutiérrez.
- La asamblea será en Santiago el día 3 de Agosto a las 19:30 horas en las dependencias de la Universidad Arcis ubicada en Libertad N°53, Metro ULA.
Las revoluciones árabes están modificando el orden regional.
Dos acontecimientos marcaron, al final de la segunda guerra mundial, el destino del mundo árabe en el avispero geopolítico internacional del siglo XX. El primero tiene que ver, naturalmente, con el petróleo. El 14 de febrero de 1945, el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y el rey Abdelaziz ibn Saud, fundador del actual Estado de Arabia Saudí, firmaron el llamado pacto del Quincey, por el nombre del crucero militar donde se celebraron las conversaciones que llevaron a un acuerdo energético, aún vigente, en virtud del cual se garantizaba a EEUU el acceso privilegiado al combustible fósil del Golfo Pérsico. A cambio, la potencia estadounidense permitió a Arabia Saudí utilizar esta formidable fuente de riqueza para difundir en toda la región, no el bienestar social y el desarrollo económico sino la versión más reaccionaria, violenta y puritana del islam sunní. El wahabismo, doctrina fundada por Mohamed Abdel Wahab a mediados del siglo XVIII y que hasta entonces sólo había merecido el desprecio y la condena del mundo musulmán, se convirtió poco a poco, tras el pacto del Quincey, en una especie de “nueva ortodoxia” o al menos de visión integrada, respetable y atractiva del islam. El petróleo, que no ha dejado más que miseria y guerras en la zona, abortó además la renovación ilustrada y progresista del pensamiento musulmán (vinculada al movimiento Nahda de las primeras décadas del siglo) para imponer o alimentar las formas de organización e interpretación más retrógradas y antidemocráticas [1] .
El segundo acontecimiento es la fundación en Palestina del Estado de Israel. En 1948, en efecto, mientras el colonialismo retrocedía en todo el mundo como resultado del empuje de los pueblos y de la refundación de las Naciones Unidas al servicio de un nuevo orden internacional, las potencias vencedoras de la segunda guerra mundial apoyaron un anacrónico proyecto colonial en Palestina cuyas consecuencias se prolongan hasta nuestros días. Tras seis guerras, miles de muertos y millones de desplazados, la ocupación sionista de Palestina se ha convertido en el mayor catalizador de solidaridad panárabe y de inestabilidad mundial.
Toda la política occidental en la zona ha girado en torno a la defensa de estos dos pilares: el petróleo del Golfo y el Estado colonialista de Israel. Frente al wahabismo petrolero y al sionismo israelí, en los años 50 y 60 surgieron en el mundo árabe proyectos soberanistas que impugnaban al mismo tiempo las divisiones geográficas heredadas de los acuerdos Sykes-Picot. De ambición panarabista, forjados en torno al naserismo egipcio y al baazismo sirio-iraquí, estos movimientos se sostuvieron al amparo de la guerra fría, minados por sus propias divisiones, las derrotas frente a Israel y el autoritarismo creciente de sus gobiernos. La derrota de la Unión Soviética en 1989 y el empuje del neoliberalismo acabaron por enterrar sus potencialidades socialistas dejando intacto su aparato dictatorial [2]. Para entonces, el apoyo de la CIA a los muyahidin afganos contra la URRS y la revolución anti-estadounidense en Irán, casi contemporáneos, habían renovado el impulso islamista de manera contradictoria, cambiando las fuerzas, pero no la relación entre ellas, en el tablero geopolítico regional. Mientras occidente jugaba al aprendiz de brujo sosteniendo los regímenes más reaccionarios en defensa de sus intereses, el anti-imperialismo se desplazaba irremediablemente desde la izquierda panarabista a la derecha panislamista. La infame invasión de Iraq por EEUU completó paradójicamente este cuadro, entregando un país destruido y dividido al enemigo iraní.
Atrapados en su propia importancia abstracta como piezas de ajedrez, los pueblos árabes fueron sometidos a las necesidades de un paradójico equilibrio siempre acompañado de matanzas, guerras, invasiones y pobreza, plagas encerradas en el cepo de feroces dictaduras congeladas en el tiempo. Si en algo coincidían por igual occidentales, islamistas y nacionalistas era en el desprecio por la democracia y el Estado de Derecho, incompatibles con la “lucha anti-terrorista” y con la “lucha anti-imperialista”. La tortura, la represión, el amordazamiento de la libertad de expresión, junto a la corrupción y el abuso de poder, eran funciones indispensables del mantenimiento del statu quo. Esa era la situación que describía el famoso informe encargado en abril de 2005 por el PNUD a un grupo de intelectuales árabes: “De acuerdo con los estándares del siglo XXI, los países árabes no han resuelto las aspiraciones de desarrollo del pueblo árabe, la seguridad y la liberación, a pesar de las diversidades entre un país y otro a este respecto. De hecho, hay un consenso casi completo en torno a la existencia de graves carencias en el mundo árabe, y la convicción de que éstas se sitúan específicamente en la esfera política”. El informe hablaba de un “agujero negro” y de la inminencia de “una explosión social” y con firme delicadeza responsabilizaba a Israel y EEUU de “obstaculizar el camino hacia la democracia” [3] .
En estas condiciones, si hay un lugar del mundo donde el solo reclamo de democracia resulta en sí mismo subversivo, es el mundo árabe. Por eso las revueltas y revoluciones contagiadas desde Túnez al norte de Africa y Oriente Próximo han puesto en dificultad a todos los actores en la zona, amenazando este “equilibrio” agónico de décadas y revelando -y despertando- nuevas relaciones de fuerzas, más fluidas y volátiles, que de alguna manera hacen ya inviable el orden surgido de la segunda guerra mundial y de la posterior derrota de la URRS. Frente a esta reivindicación de democracia y dignidad, tan desestabilizadoras, la tentación es la de aplicar esquemas de análisis e intervención propias de la guerra fría; frente a esta reivindicación de democracia y dignidad -a destiempo y en el lugar equivocado- el riesgo evocado por todos los actores es la catástrofe global. En este sentido, Siria se ha convertido en el lugar metonímico de una doble batalla, regional y mundial, que amenaza con corromper el impulso ecuménico original de la “primavera árabe” en favor de un conflicto civil sectario de incalculables consecuencias. Todas las fuerzas exteriores, tanto las que apoyan como las que condenan el régimen de Assad, están contribuyendo en esta dirección. La víctima, una vez más, serán los pueblos árabes y su legítimo deseo de libertad, democracia y justicia social.
La inseguridad informativa
Las revoluciones árabes han modificado también el orden epistemológico.
En 1971, la filósofa Hannah Arendt comentaba así las manipulaciones del gobierno de EEUU para prolongar su intervención en Vietnam después de que salieran a la luz los llamados Documentos del Pentágono: "En la pugna entre las declaraciones públicas, siempre superoptimistas, y los informes ciertos de los servicios de información, persistentemente fríos y ominosos, las declaraciones públicas estaban abocadas a ganar simplemente porque eran públicas" [4] . ¿Por qué creemos ciertas palabras? El poder del lenguaje no reside solamente en nuestra inconsciente confianza social en su pureza y objetividad sino en el hecho asimismo de que esta confianza aumenta y se refuerza cuanto más público es el uso que hacemos de él. Una lucha de siglos, cuyo colofón fue la Revolución Francesa, trató precisamente de construir y liberar un “espacio público” en el que los discursos -y las leyes- contuviesen sólo la autoridad de su propia publicidad. Hay algo bonito y fundamental en nuestra confianza en los medios de comunicación, ahora muy degradada; porque el poder de convicción de los grandes medios reside menos en su buena o mala factura que en su existencia misma; en el hecho de que sus discursos se emiten en un espacio abierto y ante mucha gente. Por eso mismo, este enorme poder legitimador del espacio público debe ser protegido de la irrupción en él de los intereses privados. Un gobierno o una oligarquía dueños absolutos del espacio público constituyen una dictadura también en el sentido de que lo primero que dictan es la "credibilidad"; son inevitablemente autoritarios porque auto-generan su propia legitimidad. El aumento de lo que Ignacio Ramonet llama “inseguridad informativa” tiene que ver sobre todo con la erosión estructural de los marcos de credibilidad pública, minados por la concentración de los medios en las manos de unas pocas empresas cuyos intereses privados están ligados a los intereses neurálgicos de la economía global.
Frente a esta autolegitimidad del espacio público, los medios llamados alternativos han tenido siempre menos posibilidades de ser creídos porque los desautoriza, al contrario, su propia marginalidad. Es lo que he llamado alguna vez la maldición de Apolo: a Casandra, la hija de Príamo, que siempre anunciaba la verdad, le había escupido el dios en la boca y por eso nadie podía creerla. La ley psicológica, imprescindible y terrible de la objetividad lingüística determina que las mentiras públicas sean convincentes mientras que las verdades privadas son increíbles. En los últimos 15 años, la “privatización” de los grandes medios comerciales, con la consiguiente degradación del espacio público, anunciaba un grave peligro, pero abría también la posibilidad de un recambio informativo. Al ascenso y fortalecimiento de dos grandes proyectos con una alta concentración de “publicidad” -Al-Jazeera y TeleSur- se unía la creciente credibilidad de algunos medios alternativos en la red que, sobre todo tras el 11-S y la invasión de Iraq, desmontaban las manipulaciones de los medios convencionales y proporcionaban análisis certeros y comprometidos.
Pues bien, las revoluciones árabes, al activar inesperados litigios geoestratégicos, han aumentado sin querer nuestra inseguridad informativa. Al-Jazeera, independiente hasta hace un año de su financiador qatarí, ha aceptado convertirse en instrumento dócil de los intereses de Hamad Ben Khalifa en la región, como denuncian los propios directivos y periodistas del canal que han dimitido en los últimos meses en protesta por las manipulaciones y exageraciones propagandísticas, claramente intervencionistas, en el tratamiento de las revueltas de Siria y Libia [5]. En la dirección contraria, Telesur ha visto cuestionada también su independencia y profesionalidad al alinearse mansamente con la posición de los gobiernos del ALBA y reproducir acríticamente las versiones también manipuladoras y propagandísticas de las dictaduras de Gadafi y Bachar Al-Assad. En cuanto a los medios alternativos en la red, han sucumbido muchas veces a la tentación mecánica de forjar sus versiones contra la degradación indudable del espacio mediático público y, a falta de fuentes rigurosas, de construir datos desde la más abstracta ideología. En algún sentido, se ha invertido la relación antropológico-lingüística entre público y privado, lo que es siempre indicio -como ocurre bajo las dictaduras- de una crisis profunda de credibilidad. Según este nuevo criterio volteado, consagrado en ciertos sectores de la izquierda, habría ahora que identificar mentira y “publicidad” mientras que la verdad sólo podría encontrarse explorando los bordes, las grietas, los silencios, los circuitos marginales o sectarios, criterio que, lejos de mejorar nuestro conocimiento de la realidad, nos expone a toda una serie de intoxicaciones complotistas, replicadas a velocidad sideral por las nuevas tecnologías, cuya autoridad aceptamos tanto más cuanto menos puede ser probada. Frente al marco público tradicional con su falsa transparencia autolegitimadora, internet se ha convertido en un contrapoder supersticioso: el oráculo de Delfos emitido desde la entraña del ofidio, un poco enigmático, sí, pero por eso mismo incontrastable e incontestable.
Desde la izquierda, la solución no puede ser la de consultar la superstición sino la de reconstruir el espacio público contra los abusos y manipulaciones que lo han erosionado. Siria, una vez más, da la medida de todos los peligros. En un reciente artículo, Haythem Al-Manna, activista de los DDHH y dirigente de la Coordinadora Nacional por el Cambio Democrático -la oposición de izquierdas a la dictadura siria- denunciaba el peligro de que la revolución recurriese a los mismos mecanismos fraudulentos que denuncia justamente en el régimen de Al-Assad. Mientras que la dictadura utiliza sus periódicos y televisiones para “asesinar moralmente” a figuras de la oposición, la propia oposición criminaliza a aquellos opositores que critican la posición oficial del CNS; mientras la dictadura falsifica imágenes o documentos para legitimar su barbarie, también la oposición ha acabado falsificando piezas de acusación contra el ejército sirio; mientras la dictadura difunde “confesiones” falsas o forzadas de presuntos “terroristas”, la oposición hace lo mismo con presuntas mujeres violadas o rehenes torturados; mientras la dictadura, en fin, utiliza la propaganda en lugar de la información, la oposición se degrada y mina su legitimidad respondiendo con las mismas armas. ¿Hay que elegir entre la propaganda del régimen y la de la oposición? El artículo de Manna se llama La verdad, la más honorable creación revolucionaria [6] y define muy bien lo que a mi juicio debe ser una información alternativa, una información -juguemos con las palabras- nativa de otro sitio, nacida en otra parte: no la que dice lo contrario de lo que dicen Sana o Dunia, o de lo que afirman El País y The New York Times, sino la que se funda en otros valores. Si no nos apoyamos en este principio, no sólo daremos la razón al adversario sino que tendremos que renunciar a la diferencia misma: pues tan “alternativo” será el ABC o La Razón para un habitante bombardeado de Homs como el noticiero de la dictadura para un anti-imperialista de Madrid. Un mentiroso nunca tendrá el menor escrúpulo en utilizar también la verdad; un revolucionario jamás considerará un instrumento de liberación la mentira. Esa es nuestra desventaja. Tenemos que aprender a usarla a nuestro favor.
Es inquietante que los gobiernos más progresistas del mundo, los de la América Latina en la que nos apoyamos como asidero de la emancipación global, hayan reaccionado de un modo tan “conservador” frente a la justísima reclamación de democracia y justicia social de los árabes. Pero más inquietante aún es que los medios que habíamos empezado a construir como condición de toda emancipación acaben en harapos apenas recién nacidos, derribados por la geoestrategia jesuítica, la inseguridad epistemológica y la decadencia inducida del espacio público.
[1] Hamadi Redissi, Le pacte de Nadjd, Editions du Seuil 2004
[2] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=146372
[3] http://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=9&ved=0CGsQFjAI&url=http%3A%2F%2Fwww.afkar-ideas.com%2Fwp-content%2Fuploads%2Ffiles%2F3-6-23.pdf&ei=s2eET4ipFuil0QX8n6i6Bw&usg=AFQjCNGUqIOaqwHqXRSq518WlldcgDSX3Q&sig2=MdTV4Pl2X_oYkv2nReFPWQ
[4] Hannah Arendt, Crisis de la república, Taurus 1973
[5] http://english.al-akhbar.com/content/al-jazeera%E2%80%99s-identity-crisis y http://english.al-akhbar.com/content/qatar-al-jazeera-and-age-virtual-power
[6] http://traduccionsiria.blogspot.com/2012/04/la-verdad-es-la-mas-honorable-creacion.html
Fuente original: Le Monde Diplomatique