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T r i b u n a c h i l e n a

¡Plantar banderas!

¡Plantar banderas!

Por Nechi Dorado

 

¡Plantar banderas!
Nechi Dorado
 
El Leviatán, acovachado en el presente
que pierde, inexorable,
lanza aullidos hacia donde despierta,
nuevamente,
la voz de América toda,
unida en la victoria.
 
Surca su mar de inmundicias,
arranca granos de arena de la historia
y se revuelca confundido
en su propio excremento.
 
¡No ha podido alcanzar aquella sucia gloria
elucubrada en la oficina de la muerte!
 
América despierta nuevamente,
desperezándose en mañanas de promesas,
arranca gritos de amor
siembra esperanza,
y nada puede detener el galope que arrastra
el brillo de una Espada que surca el continente.
 
Entre el sonido sublime de las cadenas rotas
se escucha un dulce trino que acaricia a la vida,
vuelve veloz, arremetiendo a contraodios,
venciendo al Leviatán,
cerrando heridas.
 
Se unen las manos, se vuelven de repente
Puño cerrado, puño de acero y sangre,
Puño de patria o muerte,
¡Puño de patria y vida!
Amasado en barricadas de amor y de conciencia.
 
Las lágrimas que ayer mojaran las mejillas
estrujando corazones,
se convierten, de repente, en
sustancia, conciencia y compromiso.
Los fusiles se aprestan
A disparar palabras.
¡Solo eso disparan, palabras y alegría!
 
Un  grito unido de amor rompe fronteras,
ensordeciendo a la bestia
que cae desplomada por su propio peso.
Más allá de intrigas y ambiciones:
 
¡Aquí, Latinoamérica señor,
Aquí, Latinoamérica,
Vuelve a plantar banderas!
 
 

Chavez vive, la lucha sigue! Venezuela bolivariana hoy y mañana!

Por Kaos. América Latina
VIDEO) Todos a las plazas Bolívar a llevar el canto de Alí para Hugo Chávez. Duelo Nacional: Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos. Y el comandante Chávez ya vive en millones de conciencias y corazones de los pueblos del mundo.
Al transmitir la noticia a todos los venezolanos y pueblos del mundo,el vicepresidente llama por encima de todo a la unidad y a dirigirse a las plazas Bolívar de todo el país para entonar los cantos de la patria. "Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos" como dijo Alí Primera.

El vicepresidente venezolano Nicolás Maduro dio la dolorosa noticia: a las 4:25 minutos de esta tarde falleció en el Hospital Militar de Caracas el presidente Hugo Chávez Frías.

Al transmitir la noticia a todos los venezolanos y pueblos del mundo,el vicepresidente llama por encima de todo a la unidad y a dirigirse a las plazas Bolívar de todo el país para entonar los cantos de la patria. "Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos" como dijo Alí Primera.

El vicepresidente Maduro señaló que en las próximas horas se darán a conocer los detalles de los homenajes póstumos, velatorio y sepultura de los restos mortales del presidente Chávez.

Automáticamente se declara Duelo Nacional en todo el territorio venezolano. Las banderas han de estar a media asta.

CHAVEZ texto de Claudia Korol leído por Liliana Daunes en Sonidos Agitadóricos

Chávez

Hoy tengo un dolor de Chávez en la piel. Como si el mundo se detuviera por un instante y no respirara… para sentir el latido débil de su corazón rebelde, marcando el paso todavía. 
Hoy tengo un nudo de Chávez en la garganta. Como si toda la rabia se juntara en un nombre… que es la manera cómo eligió llamarse un pueblo, un tiempo de revolución, una posibilidad veintiúnica de existencia de nuestro socialismo.
Hoy tengo una marea de Chávez en la mirada. Como si necesitara por un momento ver para creer. Como si supiera que ese mar de gente que ruega por él con lágrimas amontonadas en los ojos, está inventando así una forma entrañablemente absurda de la rebelión del continente.
Hoy tengo una inquietud de Chávez en las manos. Como si el puño cerrado y la caricia necesitaran tocar la superficie de la historia para saberlo en ella.
Hoy tengo una urgencia de Chávez en la sangre. Como si toda la vida desparramada en el continente, formara un ancho río rojo revolución… exigiendo que en este tiempo nadie se conforme con plegarias... que nadie se conforme… que nadie se acomode.
Porque Chávez -el que conocimos- se va alejando suavemente de la volcánica aparición en nuestros gestos cotidianos. Y necesitamos con urgencia que nazcan nuevas maneras de revolucionarnos… tal vez con menos liderazgos individuales, tal vez con más creaciones colectivas.
Porque no es verdad –aunque quisiéramos- que ahora nacerán miles de Chávez. Como no nacen miles de Fideles ni de Guevaras ni de Ramonas ni de Evitas. Como no nacen Bolívares ni Manuelas ni Bartolinas ni Camilos. Pero nacen sí, una multitud de Juanes y Marías, de Pedros y Sandras, de Pablos y Luisas, formando un collar de estrellas insurrectas, que iluminan cuando brillan juntas los sueños libertarios sembrados en nuestras tierras. Formando un telar de palabras sencillas, que envuelven nuestra memoria y la multiplican en sus historias mágicas.
Hoy tengo una esperanza de Chávez en mi corazón. Porque el tipo no se rindió. Porque no se entregó. Porque desafió al sentido común y a las prédicas conservadoras de lo posible. Porque el tipo se hizo querer, así milico como era. Porque se equivocó y se corrigió muchas veces.
Porque el tipo se dio todo completito a la historia. Porque así está entrando… con esa sonrisa tan Chávez en el rostro indio. Tan feliz celebrando picardías. Tan cómplice de Fidel. Tan hablando hasta por los codos. Tan abrazadito al pueblo más pobre y más desconsolado. Tan valiente el tipo. Tan entero en cada despedida. Con su espada de Bolívar y su Constitución bajo el brazo, como regalos del rey Melchor.
Tan tierno en su dureza. Tan loco en su cordura. Inventando el alba, en la noche oscura. Tan lucero el tipo. Tan Chávez, todavía.

Claudia Korol - 7 de enero 2013

 

Chávez y la batalla de las ideas

Chávez y la batalla de las ideas

Por Pedro  Antonio Honrubia Hurtado 
Hoy muchos ciudadanos del estado español han salido en defensa de Chávez no
porque sean convencidos chavistas o porque se sientan identificados con su figura. Lo han hecho porque, ante las evidencias, cuando han podido conocer estas, no les ha quedado más remedio...

La reacciones a la muerte de Chávez han sido, en lo fundamental, las que cualquiera podía esperar.

Sus seguidores en las calles de Venezuela llorando con la mano en el corazón su pérdida, con unas lágrimas que nacen desde lo más profundo del afecto que sentían por él estando vivo y que, ya muerto, seguirán sintiendo por su figura histórica el resto de sus vidas. El hombre que les entregó su corazón en forma de gobierno, y al que ellos le correspondieron con una fidelidad y un amor que va mucho más allá de las relaciones entre un mandatario y su pueblo, un amor y fidelidad que nacen de la identificación de Chávez con el pueblo mismo, con el amor y la fidelidad que una persona puede sentir por su patria solo cuando sabe que la patria es el pueblo y el pueblo es la patria.

Sus detractores, brindando y celebrando su muerte. Estallidos de júbilo en las calles de Miami y fiestas y música hasta el amanecer en las casas de los barrios acomodados de Venezuela. Para ellos muere el hombre que osó desafiar sus privilegios, la persona que trató de darles el mismo trato, como gobernante, que a cualquiera de esos habitantes de los barrios empobrecidos de Caracas, el personaje histórico que quiso cambiar el rumbo de la historia para ponerlos al mismo nivel en el que se encuentran sus peores pesadillas: en los pobres, en los hambrientos, en los parias.

Los medios capitalistas sembrando dudas sobre el futuro de Venezuela y dando exactamente el mismo trato que han dado a su figura desde que el propio Chávez dejase claro que no estaba dispuesto a plegarse ante los intereses de las élites venezolanas e internacionales, que no iba a traicionar por un puñado de monedas el mandato que le dio el pueblo. Caudillo, dictador, populista, han sido los calificativos que más han abundado en portadas de prensa y tertulias de radio y televisión. Los argumentos sobre la .-supuesta- mala situación política, social y económica por la que atraviesa el país sudamericano se han repetido hasta la saciedad, y de las formas más diversas se ha tratado de negar validez democrática a las múltiples elecciones ganadas por el movimiento bolivariano. Lo de siempre.

Desde sus aliados políticos en diferentes presidencias del gobierno de América Latina, se le ha rendido un sentido homenaje y se ha reconocido su figura de gran estadista y mandatario solidario y comprometido con la causa de la Patria Grande como pocos los han habido hasta ahora. Las ayudas solidarias que el gobierno venezolano ha prestado a los empobrecidos de todo el continente han sido también reconocidas en las calles de estos países, y la inmensa mayoría de movimientos progresistas y revolucionarios de América Latina, desde México a Argentina, le han dado su último adiós sintiendo como propia su pérdida y mostrando todo su apoyo y solidaridad con el pueblo venezolano.

Hasta aquí, poco hay que no pudiera haberse imaginado hace una semana, un mes, un año, un lustro o una década, exactamente en los mismos términos en que se ha producido ahora. Cada cual tenía sus razones para reaccionar de esa manera, y estas eran las mismas ahora que hacen diez años. Señal de que si algo se puede señalar del Presidente Chávez, desde el principio de su mandato hasta el final de sus días, con sus aciertos y sus errores, es su capacidad para mantenerse siempre firme en sus ideas, esas mismas que desde el principio han despertado la admiración de sus seguidores y aliados, y el odio de sus enemigos.

Sin embargo, pese a todo ello, hay algo que a mí personalmente me ha sorprendido, para bien, en este triste día: la reacción de los ciudadanos del estado español ante el conocimiento de la noticia. Si bien siguen siendo mayoría aquellos que condenan la figura de Chávez y repiten como loros los argumentos en su contra que desde tantos años atrás han aprendido por vía de esos medios de comunicación capitalistas que con tanta alegría han celebrado ahora la noticia de su muerte, los que han salido en su defensa, los que han sabido valorar su figura y su obra, han sido, sin duda alguna, muchos más de lo que a esos mismos medios les hubiera gustado. No hay más que darse una vuelta por cualquiera de los muchos foros de los diferentes medios que hay en la red para comprobarlo, incluidos los de la derecha.

La reacción de los lectores ante la infame portada que el diario catalán “El Periódico” ha sacado hoy a los quioscos, puede ser un buen indicativo: Ver aquí. En Twitter, en webs populares como Meneamé, en los foros de los diferentes medios de comunicación, y hasta en los de diferentes diarios deportivos como Marca donde ha sido tratada la noticia, miles y miles de comentarios de apoyo al Presidente, y condenando los argumentos típicos de los antichavistas, han sido publicados durante toda la jornada, para asombro y cabreo, a buen seguro, de quienes llevan años tratando de convertir la figura de Chávez en el diablo mismo y a su proyecto político en el paradigma del mal.

Incluso diarios digitales como Público o eldiario.es han dedicado varios artículos de marcado carácter positivo a valorar la figura histórica al presidente, algo que, sencillamente, hubiera sido impensable hace tan solo un par de años, donde tales artículos no se podrían haber leído más allá de las páginas habituales de información alternativa, como Kaosenlared y similares. Artículos en cuyos comentarios eran absolutamente mayoría quienes mostraban su pesar por la muerte de Chávez y su apoyo y reconocimiento tanto a su figura política como a su proyecto revolucionario.

El diario Público, de hecho, pese a que ha sido un medio con una declarada línea antichavista hasta su conversión en exclusiva a medio digital, abría esta mañana su página web con un elocuente “Hasta siempre, comandante” como titular de cabecera y de grandes dimensiones, titular que poco después fue cambiado por otro algo menos comprometido pero no menos elocuente “Muere Chávez, Nace el mito” (muy similar, por cierto, al que encabeza Kaosenlared durante todo el día).

Habrá a quien todo esto no le diga nada. A mí, en cambio, me dice mucho. Me dice, sobre todo, que algo se mueve en la mentalidad de los ciudadanos y ciudadanas del estado español, que algo emerge en la opinión pública, algo que, aunque no se vea reflejado en la línea editorial de los principales medios, trae buenos augurios para el futuro. Me dice que, pese a todo, el Presidente Chávez ha sabido ganar también en la batalla de las ideas.

Lo ha hecho en sus país y en América Latina, pero también en buena medida en esta otra parte del mundo donde partía desde una derrota absoluta en tal batalla ideológica. El que dice Chávez, claro está, dice las ideas que tanto su figura como su proyecto político representan. 

Uno recuerda todavía esos tiempos, no tan lejanos, en que caminaba por Granada con una camiseta del comandante y las miradas inquisitoriales se clavaban como espadas en el autobús, en las calles y hasta en la Facultad de Filosofía.

Esos tiempos en los que resultaba absolutamente imposible mantener una conversación sobre la situación de Venezuela sin que automáticamente salieran a reducir todos y cada uno de los tópicos antichavistas que tan de moda han estado en la opinión pública española durante todos estos años.

Esos tiempos en que solo los más “radicales”, aquellos cercanos a la militancia en la izquierda revolucionaria, se atrevían a defender a Chávez, mientras el resto de la sociedad lo trataban como si fuera el peor de los dictadores vivos.

Ahora, en cambio, personajes tan diversos como Anasagasti, Iñaki Gabilondo o Pedro Zerolo, no tienen más remedio que reconocer los logros que el chavismo ha conseguido desarrollar en Venezuela. Sus logros son tan obvios, que no pueden ser silenciados fácilmente, máxime en el contexto actual que vive el estado español. Y eso se nota en la opinión pública.

Tal vez sea por la crisis, tal vez por la comparación con los dirigentes españoles, tal vez por la dramática situación por la que atraviesan tantas personas aquí, o, simplemente, por la cada vez más evidente realidad de que los poderes que mandan de verdad en el estado español no son los políticos que el pueblo elige con su voto, sino el poder financiero, la banca y las grandes multinacionales, pero el caso es que ya no es una anomalía o una excentricidad encontrar personas, más allá de los ámbitos militantes de la izquierda, que reconozcan lo que Chávez ha hecho por su pueblo y lo pongan en comparación con lo que los dirigentes españoles están haciendo en los últimos años aquí.

Esa es la pura esencia de lo que Fidel quería expresar cuando habló en su momento de la batalla de las ideas. Una batalla que no es solo teórica, que no se basa solo en poder discutir con otras ideología con argumentos convincentes, sino en tener la capacidad de llegar y convencer al pueblo. Eso que se puede hacer en un debate, sí, pero también, y más si cabe, con el ejemplo. Y ahí es donde Chávez ha ganado por goleada.

Hoy muchos ciudadanos del estado español han salido en defensa de Chávez no porque sean convencidos chavistas o porque se sientan identificados con su figura. Lo han hecho porque, ante las evidencias, cuando han podido conocer estas, no les ha quedado más remedio. Y, sobre todo, porque esas evidencias demuestran lo que muchos sabemos desde hace años y que ahora, poco a poco, otros muchos empiezan a conocer: que otro mundo es posible, que hay alternativas.

El ejemplo de Chávez ya se extendió y se expandió por América Latina por ello mismo: por el ejemplo. Ahora, pudiera ser, por qué no, ese mismo ejemplo se extienda a Europa. Las condiciones sociales y económicas, desde luego, están más que dadas. Y las ideas están ahí. Solo es necesario abrazarlas.

Cuando uno ve los comentarios que hoy se hacen al respecto en tantos y tan diferentes lugares, acaba necesariamente por concluir que tal vez hay más esperanza de ello de lo que muchas veces nosotros mismos, desde la izquierda tradicional, nos empeñamos en pensar. Así de grande es el ejemplo de Chávez.

La batalla de las ideas sigue su curso, como la historia, y Chávez tiene mucho que decir aún en ella. También aquí, en el estado español. Mal que les pese a los creadores de opinión, que ya no pueden seguir tapando el sol con un dedo ni escondiendo al pueblo sus propias miserias.  Un pueblo al que, ante tales miserias, en cualquier momento la figura de Chávez se le pueda presentar en su imaginario colectivo y, con su ejemplo, dar un vuelco a la situación actual.

Yo no pierdo la esperanza y hoy, más que en los últimos diez años, he tenido la sensación de que no es algo tan ilusorio y tal vez no sea ni tan lejano.

 

Una marea humana inunda Caracas para honrar a su Presidente y segundo libertador

Una marea humana inunda Caracas para honrar a su Presidente y segundo libertador

Por Kaos. Venezuela
El Vicepresidente Nicolás Maduro anunció la muerte la del Presidente Chávez. Este martes 5 de marzo de 2013, luego de haber acudido a la reunión con la dirección político militar de la Revolución, el vicepresidente Nicolás Maduro informó que el presidente de Venezuela Hugo Chávez falleció.

Venezuela no dejó de mostrar su inmenso amor por el comandante Hugo Chávez hasta los últimos momentos. Una marea roja ha inundado las calles de Caracas por donde transita en estos momentos la caravana fúnebre del líder revolucionario, fallecido ayer por la tarde tras una larga y dura batalla contra el cáncer. Un pueblo profundamente conmocionado y dolido no cesa de gritar al mundo que “Chávez seguirá vivo” con su legado.

Miles de venezolanos acompañan este miércoles la caravana que partió a las 10H00 locales (14H30 GMT) desde el Hospital Militar “Carlos Arvelo” con los restos mortales del presidente Hugo Chávez, hacia la sede de la Academia Militar, ubicada en Caracas (capital).

El cortejo fúnebre, que llevará a Hugo Chávez a la Academia Militar de Venezuela, inició con la entonación del Himno Nacional que fue coreado por el pueblo venezolano que despide este miércoles al primer mandatario.

Posteriormente los presentes entonaron los el himno del Batallón de los Bravos de Apure: “Patria, patria, patria querida, tuya es mi alma, tuyo es mi amor…”, así coreaba la multitud, evocando la canción que entonó el líder venezolano durante su última aparición en televisión, el 8 de diciembre del año pasado.

El ministro de Defensa, Diego Molero, detalló que el cuerpo del líder de la Revolución venezolana será escoltado por cuatro caballos ataviados con un traje negro, encabezados por un quinto caballo que llevará la silla en representación del jefe de Estado ausente.

Molero destacó que una vez cumplida la ceremonia, los cuerpos militares dispararán 21 cañonazos de sala para honrar la memoria del líder de la Revolución Bolivariana y cada hora efectuarán un disparo hasta que se cumpla el sepelio.

Dijo que al Presidente “se le rendirán honores con los toques militares que en vida lo llenaban de fortaleza y le incentivaban el espíritu por la Patria”. No obstante, resaltó que no se tratarán de toques militares fúnebres.

El ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, confirmó que las exequias serán los días miércoles, jueves y viernes en Capilla Ardiente, abierta en el salón de Honor de la Academia Militar para todo el pueblo.

El viernes 8 de marzo está previsto que se realice a las 10H00 locales (14H30 GMT) la ceremonia oficial de Estado, a la cual asistirán los jefes de Estado, presidentes y representantes de Gobierno de distintas naciones que han comenzado a llegar a Venezuela.

El vicepresidente Nicolás Maduro informó que el mandatario Hugo Chávez falleció a las 04H25 (20H55 GMT) del martes 5 de marzo, tras haber batallado casi dos años contra el cáncer que lo aquejaba.

www.telesurtv.net

Noticia original:

El vicepresidente dijo que ha previsto un despliegue especial de la Policía Nacional Bolivariana para garantizar la paz y el respeto al pueblo de Venezuela.

"En esta tragedia histórica llamamos a los hombres y mujeres a ser los vigilantes de la paz y del respeto de esta patria. Nosotros los civiles y militares asumimos su herencia, sus retos, su proyecto, junto al acompañamiento y apoyo de todo el pueblo sus banderas serán levantadas con dignidad. Gracias, mil veces gracias".

Que no haya violencia ni odio. Sino amor, paz, unidad y disciplina. Unidad, batalla y victoria, con la unidad del Pueblo y la FANB

El funeral, el viernes

Maduro ha lanzado un primer llamamiento a la población para que salga a las calles del país a «manifestar su amor» por Chávez y, en una comparecencia posterior, el ministro de Asuntos Exteriores, Elías Jaua, ha informado de que el Ejecutivo ha declarado «siete días de duelo nacional» y la suspensión de clases hasta el próximo viernes por la muerte del presidente, Hugo Chávez, cuyo cuerpo será trasladado este miércoles a la Academia Militar, donde el viernes tendrá lugar la ceremonia oficial de Estado.

El Ejecutivo bolivariano ha acordado asimismo el despliegue un dispositivo militar y policial especial para garantizar «la paz» del país.

«Se ha previsto un despliegue especial de toda la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), que en este mismo momento se encuentra desplegándose para acompañar y proteger a nuestro pueblo», ha señalado Maduro.

«Honor y gloria a Hugo Chávez», ha concluido Maduro.

 


España y Chávez: la historia no nos absolverá

España y Chávez: la historia no nos absolverá

Por Pascual Serrano

Los trece años de presidencia de Hugo Chávez en Venezuela y el desarrollo de la revolución bolivariana pasarán a la historia como el mayor fenómeno político mundial del que más cosas han contado los medios de comunicación para, paradójicamente, desinformar de la realidad. Comencemos por las odiosas comparaciones.

Mientras en España votábamos a gobiernos que han llevado a un 21,1% de la población por debajo del umbral de pobreza y disparaban al 45% la pobreza infantil, el Hugo Chávez estigmatizado en nuestros medios reducía la pobreza de Venezuela un 44%, según datos de la CEPAL, lo que suponía que cinco millones de venezolanos dejaron de ser pobres.

Venezuela ocupó, por cuarto año consecutivo, el primer puesto regional en apoyo a la democracia, con un 77% de respaldo popular que se demuestra con una participación electoral de más del 80 %, el 55% de la cuál votó a Chávez en las últimas elecciones presidenciales. En 1998 la participación era tan solo del 54%. En España, en cambio, un 86% asegura que la situación política es mala o muy mala y un 93% de españoles está a favor de modificar la Constitución. En las últimas elecciones generales la abstención, junto con el voto nulo y el blanco, sumaron el 30%, y Mariano Rajoy fue presidente del gobierno por el apoyo a su partido de tan solo el 22% de los españoles.

Mientras Hugo Chávez subió el gasto social al 60% de todos los ingresos nacionales percibidos, en España, en 2010, fue del 25,7% del PIB. Cuando España se ha convertido en el país con más desigualdad social de la eurozona, Venezuela, entre 1998 y 2008, vio una disminución del 17'9% de esta desigualdad social, según la CEPAL.

Mientras 14 millones de venezolanos acceden a alimentos subsidiados por el Estado y el 61% de la población venezolana compró este año alimentos en puntos de venta del Estado, en España aumenta el IVA de los alimentos del 8 al 10% y decenas de miles de ciudadanos dependen de la caridad de comedores sociales privados para subsistir.

Durante 2011 el gobierno venezolano ha repartido 146.022 viviendas entre los más empobrecidos. En España, según el Consejo General del Poder Judicial, se producen 526 desahucios diarios ( Público, 2-10-2012).

Gracias a estas políticas, Hugo Chávez ha sido el líder político que más apoyo ha ido logrando en la urnas y en la calle de su país durante más de una década pero, curiosamente, es el que ha sufrido en España más editoriales críticos, más insultos, más acusaciones de dictador, más mentiras y más conspiraciones mediáticas para derrocarle. Al final los medios lograron su objetivo: que Hugo Chávez tuviera una mala imagen en España. Según el Barómetro del Real Instituto Elcano de diciembre de 2010, Chávez era con diferencia el líder peor valorado por los españoles: recibe un 1,7 en una escala de 10. Pero no son los españoles quienes deben elegir al presidente venezolano, son los venezolanos, y éstos no eran rehenes de los medios españoles porque podían apreciar cada día sus políticas. No es la primera vez que la valoración de un líder político es muy diferente fuera que dentro de su país. Mientras los ciudadanos soviéticos maldecían a Mijaíl Gorbachov, al que responsabilizaban del derrumbe de su confederación y el fin de las ayudas estatales, la opinión pública internacional, gracias a la campaña mediática mundial, veía en el último presidente soviético el hombre que llevaba la democracia a la Unión Soviética.

Sin duda la opinión pública que posee más rigor y conocimiento del líder es la que vive bajo sus políticas y no la que las conoce a través de medios de comunicación. Por tanto podemos afirmar que las víctimas del crimen mediático no han sido ni Hugo Chávez ni los venezolanos. Han sido los ciudadanos españoles, a los que se les ha negado la posibilidad de conocer y comprender lo que sucedía en Venezuela.

En la historia de Venezuela, de toda América Latina, y en el recuerdo de todos los hombres y mujeres del mundo que hayan buscado la verdad entre las tinieblas desinformativas de los grandes medios, Hugo Chávez quedará como el líder que mejoró como nadie las condiciones de vida de los venezolanos más desfavorecidos, que impulsó de un modo ya irreversible la unidad latinoamericana y que dio ánimos y esperanzas a la humanidad de que un mundo más justo, fuera del capitalismo, es posible. Por eso los venezolanos le seguían votando y su revolución seguirá adelante. Muchos españoles se habrán quedado sin saber todo eso. Ese es el crimen mediático del que la historia no nos absolverá.

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/historia-absolvera-hugo_chavez_6_107849242.html

 

¡Gloria al bravo Chávez!

Por Atilio A. Boron

Cuesta muchísimo asimilar la dolorosa noticia del fallecimiento de Hugo Chávez Frías. No puede uno dejar de maldecir el infortunio que priva a Nuestra América de uno de los pocos “imprescindibles”, al decir de Bertolt Brecht, en la inconclusa lucha por nuestra segunda y definitiva independencia. La historia dará su veredicto sobre la tarea cumplida por Chávez, aunque no dudamos que será muy positivo. Más allá de cualquier discusión que legítimamente puede darse al interior del campo antiimperialista –no siempre lo suficientemente sabio como para distinguir con claridad amigos y enemigos- hay que partir reconociendo que el líder bolivariano dio vuelta una página en la historia venezolana y, ¿por qué no?, latinoamericana. Desde hoy se hablará de una Venezuela y Latinoamérica anterior y de otra posterior a Chávez, y no sería temerario conjeturar que los cambios que impulsó y protagonizó como muy pocos en nuestra historia llevan el sello de la irreversibilidad. Los resultados de las recientes elecciones venezolanas –reflejos de la maduración de la conciencia política de un pueblo- otorgan sustento a este pronóstico. Se puede desandar el camino de las nacionalizaciones y privatizar a las empresas públicas, pero es infinitamente más difícil lograr que un pueblo que adquirió conciencia de su libertad retroceda hasta instalarse nuevamente en la sumisión. En su dimensión continental, Chávez fue el protagonista principal de la derrota del más ambicioso proyecto del imperio para América Latina: el ALCA. Esto bastaría para instalarlo en la galería de los grandes patriotas de Nuestra América. Pero hizo mucho más.

Este líder popular, representante genuino de su pueblo con quien se comunicaba como nunca ningún gobernante antes lo había hecho, sentía ya de joven un visceral repudio por la oligarquía y el imperialismo. Ese sentimiento fue luego evolucionando hasta plasmarse en un proyecto racional: el socialismo bolivariano, o del siglo veintiuno. Fue Chávez quien, en medio de la noche neoliberal, reinstaló en el debate público latinoamericano -y en gran medida internacional- la actualidad del socialismo. Más que eso, la necesidad del socialismo como única alternativa real, no ilusoria, ante la inexorable descomposición del capitalismo, denunciando las falacias de las políticas que procuran solucionar su crisis integral y sistémica preservando los parámetros fundamentales de un orden económico-social históricamente desahuciado. Como recordábamos más arriba, fue también Chávez el mariscal de campo que permitió propinarle al imperialismo la histórica derrota del ALCA en Mar del Plata, en Noviembre del 2005. Si Fidel fue el estratega general de esta larga batalla, la concreción de esta victoria habría sido imposible sin el protagonismo del líder bolivariano, cuya elocuencia persuasiva precipitó la adhesión del anfitrión de la Cumbre de Presidentes de las Américas, Néstor Kirchner; de Luiz Inacio “Lula” da Silva; y de la mayoría de los jefes de estado allí presentes, al principio poco propensos –cuando no abiertamente opuestos- a desairar al emperador en sus propias barbas. ¿Quién si no Chávez podría haber volcado aquella situación? El certero instinto de los imperialistas explica la implacable campaña que Washington lanzara en su contra desde los inicios de su gestión. Cruzada que, ratificando una deplorable constante histórica, contó con la colaboración del infantilismo ultraizquierdista que desde dentro y fuera de Venezuela se colocó objetivamente al servicio del imperio y la reacción.

Por eso su muerte deja un hueco difícil, si no imposible, de llenar. A su excepcional estatura como líder de masas se le unía la clarividencia de quien, como muy pocos, supo descifrar y actuar inteligentemente en el complejo entramado geopolítico del imperio que pretende perpetuar la subordinación de América Latina. Supeditación que sólo podía combatirse afianzando –en línea con las ideas de Bolívar, San Martín, Artigas, Alfaro, Morazán, Martí y, más recientemente, el Che y Fidel- la unión de los pueblos de América Latina y el Caribe. Fuerza desatada de la naturaleza, Chávez “reformateó” la agenda de los gobiernos, partidos y movimientos sociales de la región con un interminable torrente de iniciativas y propuestas integracionistas: desde el ALBA hasta Telesur; desde Petrocaribe hasta el Banco del Sur; desde la UNASUR y el Consejo Sudamericano de Defensa hasta la CELAC. Iniciativas todas que comparten un indeleble código genético: su ferviente e inclaudicable antiimperialismo. Chávez ya no estará entre nosotros, irradiando esa desbordante cordialidad; ese filoso y fulminante sentido del humor que desarmaba los acartonamientos del protocolo; esa generosidad y altruismo que lo hacían tan querible. Martiano hasta la médula, sabía que tal como lo dijera el Apóstol cubano, para ser libres había que ser cultos. Por eso su curiosidad intelectual no tenía límites. En una época en la que casi ningún jefe de estado lee nada -¿qué leían sus detractores Bush, Aznar, Berlusconi, Menem, Fox, Fujimori?- Chávez era el lector que todo autor querría para sus libros. Leía a todas horas, a pesar de las pesadas obligaciones que le imponían sus responsabilidades de gobierno. Y leía con pasión, pertrechado con sus lápices, bolígrafos y resaltadores de diversos colores con los que marcaba y anotaba los pasajes más interesantes, las citas más llamativas, los argumentos más profundos del libro que estaba leyendo. Este hombre extraordinario, que me honró con su entrañable amistad, ha partido para siempre. Pero nos dejó un legado inmenso, imborrable, y los pueblos de Nuestra América inspirados por su ejemplo seguirán transitando por la senda que conduce hacia nuestra segunda y definitiva independencia. Ocurrirá con él lo que con el Che: su muerte, lejos de borrarlo de la escena política agigantará su presencia y su gravitación en las luchas de nuestros pueblos. Por una de esas paradojas que la historia reserva sólo para los grandes, su muerte lo convierte en un personaje inmortal. Parafraseando al himno nacional venezolano: ¡Gloria al bravo Chávez! ¡Hasta la victoria, siempre, Comandante!

 

 

Hugo Chávez o el testimonio de una batalla inconclusa

Por Miguel Mazzeo 

Hugo Chávez está bienaventuradamente muerto para el imperialismo y sus animales dóciles desparramados por todo el orbe.

Esos mismos que ya habían escrito su muerte en 2002, esos que nunca se cansaron de prodigarle insultos y odio de clase en sus versiones más descarnadas.

El comandante Hugo Chávez está desoladoramente muerto para el pueblo pobre, para los oprimidos, los luchadores, los soñadores, de Venezuela y Nuestra América. El desamparo se puede leer en sus rostros, en sus ojos empozados de tristeza.

Sus ampulosidades verbales, sus contradicciones, sus transacciones (algunas inevitables para quien ejercía el gobierno de un Estado periférico en este contexto histórico), las coexistencias pactadas que toleró, los funcionarios y figuras indefendibles que buscaron anular toda praxis antisistémica de los y las de abajo y que él, en ocasiones, arropó equívocamente, no deberían ocultarnos las porciones de Chávez más nuestras: los puntos de fisura en la dominación que él hizo posible, los ejercicios de des-alienación y las experiencias de contra-hegemonía que alentó (directa o indirectamente), las porciones de patria que puso a disposición de hombres y mujeres del pueblo que nunca habían tenido patria, el "nosotros" libertario que ayudó a fundar con cascadas de palabras y de acciones, su histórica contribución a la diversificación y enriquecimiento del campo popular en Venezuela y en Nuestra América.

En síntesis: el campo de posibilidades políticas que desbrozó para los y las de abajo, el proceso popular constituyente que supo inaugurar, las posiciones que ayudó a conquistar para los y las que luchan por la justicia y la dignidad en cualquier rincón del planeta. Algo que jamás le han reconocido los y las que se jactan de su inmunidad a las pasiones plebeyas, los y las que se detienen al borde la vida para conservar la fidelidad a algún pensamiento estático y cosificante o a los modelos pulcros como un teorema.

Por supuesto, estos aspectos son ignorados también por quienes entienden y practican el chavismo -dentro y fuera de Venezuela- como un camino apto para conservar los pilares del antiguo régimen, un camino que tapizan con retóricas inflamadas pero invariablemente negadoras de la lucha de clases. Se trata de aspectos sistemáticamente obviados por quienes ven en el chavismo una trinchera para conservar e incrementar sus privilegios; por quienes quieren hacer pasar lo contradictorio por lo distinto; por quienes quieren ocultar los actos de entrega y dominación con una boina roja, con retórica y épica revolucionaria; por quienes defienden nacionalizaciones a medias y desde arriba y un anticapitalismo en cuenta gotas y en los márgenes del sistema.

Empoderamiento y democratización desde abajo versus cooptación y clientelismo. Revitalización insurgente versus delegación y mediación estatista.

Socialismo de Nuestra América versus "posneoliberalismo" y perpetuación del capital globalizado bajo sistemas más o menos progresistas.

Así de paradójica continua la historia de Venezuela. Así de inconcluso permanece este proceso histórico. Así de indefinido lo deja Chávez. Pero... ¿Por cuánto tiempo? No hace falta ejercer el oficio de los augures para percibir que las tendencias libertarias, revolucionarias, antiimperialistas, anticapitalistas (y defensoras del poder popular como camino y meta), no podrán convivir por mucho tiempo con el proyecto del imperio y las clases dominantes, un proyecto que, en lo sustancial, no es antagónico con el de la "boli-burguesía" o la "burocracia bolivariana", un proyecto extractivista y rentista, (o neo-desarrollista, en el mejor de los casos).

Las alternativas no abundan. Todo indica que si no se dan pasos acelerados y significativos en pos de una transición al socialismo, el destino inmediato será el de una restauración imperialista, que podrá asumir los clásicos perfiles conservadores y reaccionarios o que podrá reivindicar horizontes de "desarrollo" y de "integración social" revestidos de parafernalia pseudo-socialista, incluso sin abjurar de algunas líneas de continuidad respecto del chavismo.

Acaba de morir el hombre que irradiaba fulgores, que encendió chispas de conciencia, que supo alentar el sueño de una vida más abundante en trabajadores, campesinos, estudiantes, vagabundos y poetas.

Acaba de morir el dirigente político herético que desde el lugar menos pensado, en el momento menos esperado, en medio de la inhospitalidad de la posguerra fría, corporizó -desde un gobierno, desde un Estado!- el sueño revolucionario, al tiempo que alentó la integración regional y la multipolaridad.

Acaba de morir el gran comunicador que más allá de las mistificaciones asumió un rol político clave para reinstalar la causa del socialismo en Nuestra América y el mundo, recuperando el valor estratégico del socialismo, reinstalando la idea de su vigencia histórica, retomado el proyecto de traducir Marx a Bolívar, socialismo a Patria, socialismo a Nuestra América. Nada más y nada menos que la cifra de cualquier proceso revolucionario auténtico en este costado del mundo, y no una "contradicción restallante" según la letanía de la izquierda dogmática y eurocéntrica. La izquierda sin sujeto y sin destino, convencida de la incompatibilidad entre el socialismo y la utopía de libertad, soberanía y unidad de los libertadores de Nuestra América.

Raro bonapartismo este que ayudó a convertir a un conjunto de organizaciones y movimientos de la sociedad civil popular en el eslabón más débil de la cadena de colonización y dominación.

Raro bonapartismo este que ayudó a que los oprimidos del país descubran su identidad como clase junto con sus capacidades para transformar la realidad. Raro bonapartismo este, aún considerando la flexibilidad de tan gastada e inútil categoría teórica. Raro y heréticamente descarriado.

Raro populismo este, si cabe la utilización de otra categoría igual de imprecisa y amplia. Raro, porque cabalgó (y cabalga) sobre una contradicción, y uno de sus polos abriga una potencialidad emancipatoria.

¿Qué rumbos tomará ahora la Revolución Bolivariana? ¿Será el Chávez símbolo tan importante como el Chávez de carne y hueso? ¿Podrá el joven mito conjurar la dispersión? ¿Se invocará su nombre como bandera del proyecto revolucionario y libertario original o será el signo del simulacro de socialismo que impulsan las corporaciones y la burocracia? ¿Se invocará su nombre sólo como sostén de proyectos liberadores o su nombre podrá ser invocado en vano y servir de soporte para una América Latina ajena, de factoría, estancia, fundo, shopping center, zona franca y cuartel policial? ¿Qué harán ahora el imperio y las clases dominantes para eliminar las ansias del pueblo venezolano de dirigirse a sí mismo?

No debemos olvidar el proceso histórico con el que se entrelaza indisolublemente la figura de Chávez. Un proceso histórico que arranca, cuanto menos, en el Caracazo de 1989 y que tiene un pico muy alto en puente Llaguno, cuando el golpe de 2002. Mencionamos los hitos más imponentes e históricamente determinantes, pero no pasamos por alto la existencia de infinidad de hitos pequeños, cotidianos y a veces imperceptibles. Este proceso histórico, seguramente, encontrará nuevos cauces. Porque aunque resulte una obviedad, no hay que olvidar que Chávez es también el nombre de una experiencia histórica realizada por el pueblo venezolano, una experiencia que está más abierta que nunca. Chávez es el testimonio de una batalla inconclusa. El sentido presente y futuro de su figura se dirimirá en la práctica, en la lucha de clases y en la lucha de calles.

De todas maneras, hoy nos resultan agobiantes los análisis históricos "macro". Hoy no nos sirven de consuelo las visiones totalizadoras. Hoy, nosotros, presuntamente inmunizados frente a las patologías caudillescas y las figuras volcánicas, no podemos evitar sentirnos abrumados por la angustia ocasionada por la perdida de una voluntad individual demasiado radiosa y excepcional. Hoy no podemos esquivar la certeza de sabernos más solos en un mundo que nos parece un poco más desencantado que ayer.

Hoy nuestro corazón endeble añora su presencia.

Mañana mismo, seguramente, habrá que comenzar a llenar este vacío: con pueblo brillando con luz propia, con pueblo organizado, unido y conciente, con discusión en la base, con formas de mando populares y democráticas, proyectando las mejores praxis antisistémicas desarrolladas por el pueblo venezolano en los últimos 25 años.

Hasta la victoria siempre, querido comandante.

Miguel Mazzeo (Escritor. Docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa). Militante del Frente Popular Darío Santillán de Argentina).

Fuente: (LA HAINE)

Chávez: Muere el Hombre pero nace la Leyenda

Por Rudis Flores 

Tu muerte es la expresión de la última batalla que no pudiste vencer, tu muerte no tenia hora ni tarjeta de invitación y llegó en el momento en que tú pueblo alcanza un nivel de madurez sobre la construcción de la patria grande. Hoy miles y cientos de revolucionarios en todo el mundo te lloran y lamentan tu partida, están dispuestos a defender tus ideas, proyectos, tus sueños al igual que los de Bolívar, Martí y a escribir aun con su sangre desde distintas trincheras que alumbran la construcción de un nuevo tipo de sociedad.

Nunca un pueblo tuvo cosas tan sagradas que defender como su revolución, su patria, sus derechos, hoy más que nunca tu pueblo necesita tus ideas, tu virtud y todo lo que te hizo hasta hoy luchar contra la injusticia social, contra la oligarquía y la incesante forma de agresión de la política exterior del imperio.

Luchaste por los pobres, por los explotados, los oprimidos, por un mundo mejor, asumiste tu responsabilidad histórica, no miraste de qué lado se vive mejor sino de qué lado está el deber y que ese es el único hombre práctico cuyos sueños de hoy serán las leyes del mañana, le enseñaste el camino a tu pueblo y a los latinoamericanos, hoy nuestra responsabilidad es doblemente mayor y tenemos que cumplirla.

Desde joven demostraste impecablemente tu dolor ante la injusticia, soportaste las envestidas más grotescas del imperio, supiste encarnar en el corazón del pueblo que después del golpe de estado supo defender a su presidente y demostró la maduración de tu gente envestida de valor y fuerza contra quienes intentaron derrocarte.

Te convertirás en el guía eterno de tu pueblo y tu semilla germinara en todo el continente, tu legado no caducara jamás, en la medida que tu pueblo avance se agrandara la fuerza inspiradora de tu espíritu revolucionario, de tus sentimientos de unidad y solidaridad con nuestra América, de tus principios morales profundamente humanos, patrióticos y socialistas.

Es imposible no derramar una lágrima, te llora todo un pueblo y el mundo entero, ahora no estás físicamente, pero resucitaras en la sonrisa de los niños, de los campesinos, de la mujeres, de los trabajadores y en la patria grande que tu soñaste.

¡““ VIVA VENEZUELA!”” ¡““ VIVA AMERICA LATINA!”” ¡““VIVA CHAVEZ!””

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE COMANDANTE!