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T r i b u n a c h i l e n a

“Bolivia da un paso histórico y ser acerca más a Chile”

            Desde Sucre, Bolivia. Como un “hecho histórico” calificó el senador socialista Alejandro Navarro la realización de la Asamblea Nacional Constituyente que se llevará a cabo el próximo domingo 6 de agosto, cuando los bolivianos decidan la nueva Constitución que regirá los destinos del país vecino. El parlamentario, invitado al evento, viajó hasta esa localidad altiplánica hoy viernes.

            “La constitución de esta asamblea representa un hecho histórico en la nueva etapa de la vida constitucional de Bolivia. Chile siempre ha argumentado que la inviabilidad de un gobierno permanente y los sucesivos cambios de gobierno en el país vecino, habían sido un punto que han impedido que las relaciones entre Chile y Bolivia avanzarán”, señaló Navarro. 

            Agregó que “ahora estamos frente a un gobierno constituido con amplia mayoría que además está estableciendo una asamblea constituyente para reformular su Constitución y dar estabilidad permanente a la nación boliviana. Este es un hecho histórico en Bolivia y va a significar un punto importante de encuentro y de comprensión en las relaciones de ambos países”.

            Navarro fue invitado por el presidente boliviano Evo Morales, junto a dirigentes indígenas y sociales chilenos a participar en la asamblea constituyente y de las sesiones que, en paralelo, realizará el Parlamento Indígena de América.

            El senador socialista dijo que se reunió hoy con su par boliviano, el senador del Movimiento al Socialismo, MAS, Gastón Cornejo, quien es además jefe de su bancada parlamentaria y también con el presidente de la Cámara de Diputados, Edmundo Novillo, también del MAS.

“Esperamos desarrollar una agenda de trabajo en torno a temas de interés que nos permitan concretar un próximo encuentro en septiembre en la ciudad de Iquique, entre parlamentarios chilenos y bolivianos, con agenda similar a la que sostuvimos en la Paz a comienzos de junio”. Entre los objetivos del viaje a Bolivia de parlamentarios chilenos en junio estaban ”estrechar relaciones diplomáticas con Bolivia y establecer una agenda abierta, franca y consensuada, sin exclusión de temas, pero sin condición de las partes”.

            Según Navarro, tras el acuerdo bilateral entre Chile y Bolivia de una agenda sin exclusiones “las posibilidades de avanzar y resolver los problemas históricos con Bolivia aumentan a un mediano plazo. El presidente Morales ha declarado, tanto en La Paz como en Sucre, un profundo optimismo sobre el resultado de las conversaciones bilaterales entre Chile y Bolivia y también reiterado que está abierto completamente a conversar con Chile el tema del gas. Porque hay entusiasmo y optimismo de que con este gobierno de mayoría y que busca la estabilidad de Bolivia, Chile tenga un interlocutor permanente, válido y legitimado para avanzar en los temas históricos pendientes por más de 130 años”.

Liga Árabe celebrará reunión extraordinaria en asediada Beirut


Encuentro se centrará en "el apoyo árabe al Líbano frente a la agresión israelí", según adelantó el ministro egipcio de Asuntos Políticos.

Los ministros de Exteriores árabes celebrarán el próximo lunes una reunión extraordinaria en Beirut, según informaron fuentes de la Liga.

La reunión fue pedida por el ministro saudí de Exteriores, Saud al Faisal, aclaró el secretario general adjunto de la Liga Arabe para Asuntos Políticos, Ahmed ben Helli, en declaraciones a la agencia egipcia de noticias MENA.

La solicitud fue apoyada por varios países, incluidos Egipto y Argelia, y todos los demás socios han sido igualmente invitados pero no han confirmado aún su asistencia, dijo Ben Helli.

La reunión se centrará en "el apoyo árabe al Líbano frente a la agresión israelí", agregó.

La agencia jordana Petra aseguró que un avión C-130 de Egipto trasladará a "varios ministros árabes junto al egipcio Ahmed Abul Gheit" a esta reunión extraordinaria.

Las distintas manifestaciones populares celebradas en el mundo árabe, así como la prensa de la oposición, han criticado la pasividad de sus gobiernos ante la guerra no declarada que sufre el Líbano desde el pasado día 12.

Miles de personas se manifestaron en Jordania y Egipto para protestar contra las operaciones militares de Israel en el Líbano y pidieron la expulsión de los embajadores israelíes en estos dos países.

Los santos inocentes

Los santos inocentes


por  Artemio Lupín

Estoy molesto, incómodo, casi diría indignado, si no fuera porque la indignación parece ser un sentimiento que no cuadra o está fuera de lugar en el mundo posmoderno. Como todo ‘’ocurre’’ o es mediado a través de la fría pantalla de la tele, pensamos que lo que vemos en las desgarradoras noticias que llegan desde el Líbano no acontece, en realidad, en nuestro propio universo sino en un universo paralelo. Un ámbito aséptico donde se mezcla en forma cotidiana la realidad y la ficción, dando como resultado una mescolanza anestésica que permite que sigamos viviendo como si nada estuviera pasando.

Mi estado de consternación lleva ya poco más de una semana, el mismo lapso por el cual se prolonga, sin ninguna perspectiva de solución, la nueva crisis del Medio Oriente, cuyo origen, por si alguien no lo recuerda, fue el secuestro de unos soldados israelíes por parte de Hizbulá, la milicia chiíta que posee gran fuerza en el castigado país que lleva un árbol de cedro en su bandera. Y se agrava por etapas. Como cuando vi en la portada de La Nación la foto de un bebé al que extraían desde los escombros de un edificio bombardeado por la aviación israelí, en Beirut o no sé dónde, cubierto de polvo y con un chupete todavía colgando de su cuello. O como cuando supe que el ataque contra una sola torre de departamentos había dejado un saldo de más de 50 muertos, todos civiles, y muchos de ellos niños.

Ocurre que cuando le comenté esto a un entusiasta defensor de la causa hebrea el sólo me comentó por teléfono que aún no se había descubierto la forma de bombardear bunkers o refugios subterráneos de terroristas, construidos bajo edificios residenciales, sin causar “daños colaterales”. Sospecho que me subió de inmediato la presión arterial y la bilirrubina y todos los fluidos y humores que circulan por el interior de mi cuerpo, porque nadie ha podido demostrar, hasta el momento, que esos refugios “a la vietnamita” existan de verdad en los lugares donde se bombardeó a civiles. Y ni aun así, me parece, esto estaría justificado.

Para colmo, hace sólo un par de días atrás, vi un documental en Film and Arts sobre la masacre de Guernica, inmortalizada por el famoso cuadro de Picasso, donde la Legión Cóndor, formado por los pilotos voluntarios que le prestó Hitler a Franco, probó por primera vez el método de un bombardeo masivo para dejar tierra arrasada. En el documental aparecían unas señoras vascas, ya entradas en años, que recordaban cómo esa muestra de brutalidad organizada había irrumpido en su infancia, dejando una huella de horror imborrable. Y no pude evitar hacer un link entre ambas cosas: El Líbano y el País Vasco.

Y pensé: Qué lástima que un pueblo como el pueblo judío, que sabe tanto y en carne propia de persecuciones y de pogromos, se haya degradado hasta el punto de hacerle hoy a sus pretendidos enemigos lo que otros le hicieron ellos en el pasado. Aunque, claro, no voy a incurrir en la obscenidad de comparar las cámaras de gas con los efectos de un misil teleguiado lanzado desde un F-16, pese a que el resultado, desde el punto de vista de las víctimas, no deja de ser el mismo: carne chamuscada o reducida a cenizas, dolor y llanto inconmensurable.

Reproduzco a continuación, sin comentario ni adjetivo alguno de mi parte, el contenido de un cable noticioso de estos días en los que uno siente vergüenza de ser un ser humano y como tal semejante de los autores de estos despropósitos:

“Desde el inicio de los bombardeos israelíes contra Líbano, el pasado 12 de julio, se han recuperado los cadáveres de 828 personas, el 35 por ciento de ellas niños de menos de doce años de edad, informó el gobierno libanés. Sólo en la jornada del lunes se recuperaron los cuerpos sin vida de 50 personas en las localidades de Srifa, y Bent Jbeil, en el sur del país, y en la carretera que llega a Tiro. A estos datos habría que añadir la existencia de al menos otros doscientos cuerpos que se encuentran atrapados bajo los escombros de edificios derrumbados en diferentes zonas, según cifras del ministerio de Sanidad libanés”.

A continuación, cito otra noticia, que crispa los nervios y hiela la sangre:

“Alrededor de un tercio de las 620 víctimas mortales hasta ahora registradas en el Líbano son niños o menores de edad, informó el director de programas de emergencia de Unicef, Dan Toole. De acuerdo con sus cifras, en los combates de los últimos días habrían muerto ya al menos 200 niños o jóvenes, mientras que un tercio de los 3.200 heridos serían asimismo menores. Según Unicef, en los bombardeos de uno y otro bando han muerto más niños que soldados o miembros de la milicia Hizbulá”.

¿Qué más decir frente a esto que no sea una redundancia o un pleonasmo? ¿Qué se puede agregar frente a un mundo que contempla con indiferencia esta tragedia, o sólo se preocupa de los extranjeros que huyen bajo protección diplomática o de los ‘cascos azules’ de la ONU, bombardeados “por error” (sic)? ¿Qué decir del señor Annan, o de la señora Rice, o del señor Olmert, o del señor Nasrallah?

Mejor hagamos un piadoso silencio.

Que conste, por otra parte, que no soy un integrista islámico ni nada que se le parezca. Bebo regularmente vino con una devoción incompatible con la fe de cualquier seguidor del Islam. Y no desprecio ningún bocado, incluyendo la carne de cerdo que repugna a cualquier seguidor de la Torah o el Corán. Pero, ¡por favor!, no disfracemos a la maldad humana intrínseca y congénita o a la incapacidad de hacernos entender y dirimir nuestras diferencias por medios pacíficos o racionales de lucha religiosa o “choque de civilizaciones”, como pregona Samuel Huntington.

Sólo podría agregar que la guerra, un pasatiempo de por sí cruel y alevoso, con el correr del tiempo ha ido perdiendo esas fiorituras que alguna vez la adornaron, como el honor y esas cosas.

Ryszard Kapuscinsky, veterano corresponsal de guerra, lo dijo con todas sus letras: “En las guerras tradicionales la primera víctima era el soldado mientras que en las guerras modernas, los soldados evitan encontrarse porque actúan contra la sociedad civil. Durante la I Guerra Mundial por cada 8 soldados caía un civil; hoy día, por cada soldado muerto son asesinados 8 civiles, la mayor parte de ellos mujeres y niños, pues los hombres se van a la guerra, donde siempre hay algo que comer y donde son mayores las posibilidades de conservar la vida".

En fin. Que los civiles sean las principales víctimas de los conflictos modernos ya es algo vergonzoso. Pero que dentro de los civiles ahora las principales bajas sean los niños, ya es algo francamente impresentable. Una señal de que el mundo vive un momento de demencia del que espero nos podamos recuperar (tengo mis dudas) sin demasiadas cicatrices en el alma.

Lo digo y lo reitero, para que no queden dudas: para mí es tan terrorista el que sube con un cinturón con dinamita a un autobús como el que arroja sus bombas desde las alturas, y después vuelve a casa con la conciencia tranquila del que no ve los desastres que causa sino a través del noticiero de las nueve. Y la Humanidad toda es responsable, partiendo por los países que mayor capacidad de influencia tienen en el tablero de ajedrez global, de no hacer nada para amarrar las manos de los cuatro jinetes del Apocalipsis.

Nunca voy a compartir la aberrante teoría clásica de la contrainsurgencia, de que no importa matar a nueve inocentes si logras acabar con un terrorista. Esa teoría de la acción preventiva sin contemplaciones fue la misma que, según nos enseña el Nuevo Testamento, aplicó el rey Herodes de Galilea para impedir el nacimiento del nuevo rey de judíos. Teoría que, como se sabe, no le sirvió ni para retardar su inevitable fin ni para clavar la rueda de la historia. Y en la práctica sólo contribuye a alimentar ese otro gesto prototípico de la Biblia: el del "ojo por ojo y diente por diente"...

Un tercio de los muertos en Líbano son menores, asegura Unicef

Un tercio de los muertos en Líbano son menores, asegura Unicef

Alrededor de un tercio de las más 800 víctimas mortales hasta ahora registradas en el Líbano son niños o menores de edad, informó el director de programas de emergencia de UNICEF, Dan Toole.

Toole aseguró a periodistas que más de 200 niños murieron por los ataques que realiza Israel a Líbano desde el pasado once de julio , mientras estimó que “un tercio de los 3.200 heridos serían menores de edad”.

Según UNICEF, en los bombardeos de uno y otro bando han muerto más niños que soldados o miembros de la milicia chiíta de Hizbulá.

Las cifras de UNICEF llegan días después de la masacre de Cana, que dejó el domingo pasado 57 civiles muertos, más de 30 de ellos niños.

En la jornada del miércoles, al menos 19 civiles murieron y 20 resultaron heridos como consecuencia de la ofensiva militar que tiene como principal objetivo acabar con Hizbulá, concentradas en el sur de Líbano.

La arremetida israelí del miércoles se dio en la localidad de Baalbek, azotada por bombardeos aéreos que, según informes del ejército israelí, concluyeron con la muerte de diez supuestos miembros de Hizbulá y la captura de otros cinco en el hospital Dar Al Himkeh.

Sin embargo, integrantes de Hizbulá desmintieron las afirmaciones de Israel de la muerte de los diez milicianos y aseguraron que el edificio fue desalojado en lo días previos, por lo que se encontraba desocupado.

Según Hussein Hajj Hassan, miembro del parlamento Hizbulá, los capturados no pertenecen a su organización y son sólo “civiles inocentes” libaneses de más de cincuenta años de edad.

“Las tropas de Israel secuestraron a cinco civiles libaneses, cuatro de ellos tienen más de cincuenta años. Desafío al ejército israelí a que demuestren en público si los retenidos son miembros Hizbulá o civiles inocentes que fueron secuestrados por el Israel debido a su fracaso ante la resistencia.", enfatizó Hassan.

Familiares de las victimas denunciaron la pasividad de los países árabes y de sus propias autoridades ante el conflicto.

“Mi padre Omar Jamaleddin; Hassan Jamaleddin, mi hermano, y mi primo, todos muertos. ¿Qué están haciendo los árabes? ¿Sólo ver cómo nos matan?. Siniora (primer ministro de Líbano) abrazó y besó a Condollezza Rice (Secretaria de Estado de Estados Unidos)”, dijo una libanesa familiar de víctimas de la guerra.

Las zonas de Jammaliyeh, Chebaa y Kfarchuba también sufrieron las agresiones bélicas de las Fuerzas Armadas de Israel, y una escuela cristiana en la ciudad de Mariayoun fue blanco de un misil lanzado por las fuerzas israelíes.

Por su parte, el canciller jordano, Abdul Illah al Khatib, exigió el cese de las agresiones por parte de Israel y solicitó que los crímenes cometidos por Tel Aviv sean condenados.

”Líbano está enfrentando una agresión feroz y esos crímenes deben ser condenados. La prioridad es un inmediato cese del fuego”, fustigó al Khatib.

Mientras se incrementa la cifra de víctimas, y las tropas de Israel aún intentan tomar el control del sur del Líbano, dos soldados israelíes resultaron heridos en los enfrentamientos con Hizbulá.

La localidad israelí de Beith Shean, a 70 kms de la frontera norte de ese país, fue impactada por un cohete de Hizbulá, que lanzó este miércoles cerca de 200 proyectiles sobre los territorios norteños de Israel, según autoridades hebreas.

Uno de ellos impactó en Kibbutz Saar, al norte de Nahariya, dejando un hombre muerto.

Libaneses escapan del fuego

En tanto, los residentes del sur de Líbano huyen de los constantes bombardeos lanzados por la aviación israelí, mientras que en la ciudad libanesa de Tiro decenas de cuerpos fueron trasladados hacia la capital, Beirut.

“Nos escondemos en el refugio a causa de Israel, pero no es fácil. Hay mucha humedad y mi hija tiene asma”, manifestó un residente de Beirut.

Algunos pocos libaneses son beneficiados con la ayuda humanitaria que llega desde distintos países y muchos optan por salir del Líbano en busca de una tierra más segura.

Más de 800 mil personas han huido de Líbano, según informe de la ONU

Israel persigue anexionarse las tierras más valiosas y la mayoría de los recursos, incluida el agua, de Cisjordania

Rebekah Ward
Democracy Now

Traducido por Anahí Seri y revisado por Juan Aballe

El siguiente texto es la transcripción de una entrevista teléfonica, realizada el pasado 15 de julio, sobre la crisis en el próximo oriente en la que participaron Noam Chomsky, Dan Gillerman, embajador israelí ante las Naciones Unidas, y Mouin Rabbani, analista de oriente próximo del Grupo Internacional de Crisis.

 

 

AMY GOODMAN: Acabamos de establecer conexión telefónica con Noam Chomsky, catedrático de lingüística y filosofía en el Massachusetts Institute of Technology, autor de docenas de libros. El último se titula Failed States: The Abuse of Power and the Assault on Democracy (“Estados fallidos: el abuso de poder y el ataque a la democracia”). En mayo, viajó a Beirut, donde se reunió, entre otros, con el líder de Hezbollah Sayyed Hassan Nasrallah. Lo tenemos al otro lado del teléfono, en Massachusetts. ¡Bienvenido a Democracy Now!

 

NOAM CHOMSKY: Hola, Amy.

 

AMY GOODMAN: Nos alegramos de tenerle con nosotros. Bien, ¿puede hablarnos de lo que está ocurriendo ahora, tanto en Líbano como en Gaza?

 

NOAM CHOMSKY: Bueno, por supuesto yo no tengo información privilegiada, distinta de la que dispone usted o los oyentes. Lo que está ocurriendo en Gaza, por comenzar con eso (básicamente la situación actual en la que nos encontramos; hay mucho más) empieza con la elección de Hamás, a finales de enero. Israel y los EEUU inmediatamente anunciaron que iban a castigar al pueblo de Palestina por no votar lo correcto en unas elecciones libres. Y el castigo ha sido duro.

 

Al mismo tiempo, es parcialmente en Gaza, y en cierto sentido, -como escondido pero aún más extremo- en Cisjordania, donde Olmert anunció su programa de anexión, eufemísticamente llamada “convergencia” y aquí a menudo descrita como “retirada”, pero que de hecho consiste en una formalización del programa de anexión de tierras valiosas y de la mayoría de los recursos, incluida el agua, de Cisjordania, así como en una parcelación del resto, ya que Olmert también anunció que Israel ocuparía el Valle del Jordán. Bueno, pues eso se lleva a cabo sin violencia extrema y sin que se hable mucho de ello.

 

En Gaza por su parte, la última fase comenzó el 24 de junio. Fue cuando Israel raptó a dos civiles de Gaza, un médico y su hermano. No sabemos sus nombres. No se saben los nombres de las víctimas. Se supone que se los llevaron a Israel, y nadie sabe lo que ha sido de ellos. Al día siguiente ocurrió algo de lo que sí sabemos mucho. Militantes de Gaza, probablemente de la Jihad islámica, secuestraron a un soldado israelí, a quien se llevaron al otro lado de la frontera. Se trata del cabo Gilad Shalit. Y esto es bien conocido; el primer secuestro, en cambio, no. A esto siguió la escalada de ataques de Israel a Gaza, que no tengo que repetir. Hay información suficiente al respecto.

 

La siguiente fase fue el secuestro por parte de Hezbollah de dos soldados israelíes, dicen que en la frontera. La razón oficial que dan es que quieren que se liberen prisioneros. Hay unos cuantos, nadie sabe el número. Oficialmente, hay tres prisioneros libaneses en Israel. Presuntamente se echan en falta varios cientos de personas. ¿Quién sabe dónde están?

 

Pero la auténtica razón del secuestro, creo que en esto los analistas están por lo general de acuerdo, es que -se lo leo del Financial Times, que casualmente lo tengo aquí delante-: “La magnitud del ataque y la fecha escogida apuntan a que la intención era, en parte, reducir la presión sobre los palestinos forzando a Israel a luchar simultáneamente en dos frentes.” David Hirst, que conoce bien la zona, lo describía, creo que ha sido esta misma mañana, como un despliegue de solidaridad con la gente que sufre, el impulso de abrazarlos.

 

Se trata, ojo, de un acto muy irresponsable. Para los libaneses, puede dar lugar, sin duda, a mucho terror y posiblemente a un desastre extremo. En cuanto a si puede dar algún resultado, ya se trate de la cuestión secundaria de liberar a los prisioneros o de la cuestión primaria, es decir, de algún tipo de solidaridad con la población de Gaza, a mí me gustaría que así fuera pero las probabilidades no me parecen muy altas.

 

JUAN GONZALEZ: Noam Chomsky, en la prensa comercial de aquí los últimos días, se ha insistido mucho en señalar que Irán y Siria son, básicamente, quienes están detrás de gran parte del resurgimiento de los combates en el Líbano. ¿Cuál es su opinión sobre estos análisis que, por así decirlo, parecen quitar importancia al movimiento de resistencia real que allí existe e intentan reducir éste una vez más a indicaciones procedentes de Irán?

 

NOAM CHOMSKY: La verdad es que no tenemos información sobre eso, y mucho dudo que la gente que lo escribe tenga información. Francamente, dudo que el servicio de información de los EEUU tenga información. Desde luego es plausible. Quiero decir, indudablemente hay conexiones, probablemente fuertes conexiones, entre Hezbollah y Siria e Irán, pero sobre si esas conexiones contribuyerona motivar los últimos actos, creo que no tenemos la más mínima pista. Cada cual tendrá su idea. Es una posibilidad. Es incluso probable. Pero, por otra parte, hay muchas razones para suponer que Hezbollah tiene sus propias motivaciones, tal vez aquellas a las que apunta David Hirst, el Financial Times y otros. Eso también parece verosímil. Mucho más verosímil, de hecho.

 

AMY GOODMAN: Ayer incluso se informó de que Hezbollah podría intentar enviar a Irán los soldados israelíes que había capturado.

 

JUAN GONZALEZ: Bueno, Israel lo que dice es que tiene pruebas concretas de que eso es lo que va a pasar. Por eso está intentando bloquear el mar y bombardear el aeropuerto.

 

NOAM CHOMSKY: Eso es lo que afirman. Es cierto. Pero repito que no tenemos pruebas de ningún tipo. Las afirmaciones de un estado que está llevando a cabo los ataques militares realmente no tienen mucho valor en términos de credibilidad. Si tuvieran pruebas sería interesante verlas. Y de hecho podría ocurrir, pero aunque esto sucediera, no demostraría gran cosa. Si Hezbollah, donde quiera que tengan a los prisioneros, los soldados, si deciden que no los pueden mantener en el Líbano por la magnitud de los ataques de Israel, podrían enviarlos a otra parte. Yo dudo que Siria o Irán los aceptaran en este momento, o que los pudieran llevar ahí, pero es posible que esas sean sus intenciones.

 

AMY GOODMAN: Noam Chomsky, tenemos que hacer una pausa. Cuando volvamos le preguntaremos por los comentarios que ha hecho sobre el Líbano el embajador israelí ante las Naciones Unidas. Además también tendremos con nosotros a Mouin Rabbani, que hablará con nosotros desde Jerusalén, un analista del próximo oriente en el Grupo Internacional de Crisis. Luego vendrá Ron Suskind, autor de The One Percent Doctrine: Deep Inside America’s Pursuite of its Enemies Since 9/11. Siga con nosotros.

 

AMY GOODMAN: Nuestro invitado al otro lado del teléfono es Noam Chomsky, catedrático de lingüística en el Massachusetts Institute of Technology. Su último libro es Failed States: The Abuse of Power and the Assault on Democracy (“Estados fallidos: el abuso de poder y el ataque a la democracia”). Quería preguntarle por el comentario del embajador israelí ante las Naciones Unidas, que defendió las acciones de Israel como una respuesta justificada. Es Dan Gillerman.

 

DAN GILLERMAN: Estamos aquí en estos días tan difíciles, y yo le insto a usted e insto a mis compañeros a que nos planteemos esta cuestión: ¿qué harían ustedes si sus países estuviesen sometidos a este tipo de ataques, si sus vecinos se infiltrasen por las fronteras para secuestrar a la gente, y si les lanzaran cientos de cohetes a sus ciudades y pueblos? ¿Se quedarían sentados como si tal cosa, o harían exactamente lo que Israel está haciendo en estos mismos momentos?

 

AMY GOODMAN: Este ha sido Dan Gillerman, embajador israelí ante las Naciones Unidas. Noam Chomsky, ¿cuál es su respuesta?

 

NOAM CHOMSKY: Se refería a Líbano, no a Gaza.

 

AMY GOODMAN: Efectivamente.

 

NOAM CHOMSKY: Sí. Bien, tiene razón al decir que se han lanzado cientos de cohetes, y por supuesto eso hay que pararlo. Pero no mencionó, al menos no en esta ocasión, que los cohetes se lanzaron después de los fuertes ataques israelíes contra el Líbano, que mataron, según los últimos informes, unas 60 personas, y destruyeron mucha infraestructura. Como siempre, las cosas tienen sus precedentes, y hay que decidir cuál fue el detonante. Desde mi punto de vista, el detonante, en este caso, los detonantes, fueron los que he mencionado: la represión intensa y constante; abundantes secuestros; numerosas atrocidades en Gaza; la continua toma de poder en Cisjordania -que de hecho, si continúa, supondrá simplemente el asesinato de una nación, el fin de Palestina-; el secuestro, el 24 de junio, de dos civiles de Gaza; y por último la reacción al secuestro del cabo Shalit. Y hay una diferencia, por cierto, entre secuestrar civiles y secuestrar soldados. Incluso la legislación humanitaria internacional establece esa distinción.

 

AMY GOODMAN: ¿Puede usted explicar esa distinción?

 

NOAM CHOMSKY: Cuando hay un conflicto -al margen de una guerra física, no en un conflicto militar que está en marcha-, si se produce el secuestro o si se capturan soldados, éstos deben ser tratados de forma humana. Pero no es un delito del orden de la captura de civiles que son llevados al otro lado de la frontera hasta el propio país. Eso es un delito grave. Y eso es de lo que no se ha informado. Y de hecho, recuerde que, quiero decir, no hace falta que le diga que en Gaza se producen ataques constantes, Gaza es básicamente una cárcel, una enorme cárcel, todo el tiempo bajo un ataque constante: se la ahoga económicamente, hay ofensivas militares, asesinatos, etc. En comparación con eso, el secuestro de un soldado, cualquiera que sea la opinión que uno tenga sobre eso, no ocupa un lugar muy destacado en la escala de atrocidades.

 

JUAN GONZALEZ: También tenemos al otro lado de la línea a Mouin Rabbani, un analista de oriente próximo del Grupo Internacional de Crisis, y redactor de Middle East Report. Está en Jerusalén. ¡Bienvenido a Democracy Now!

 

MOUIN RABBANI: Hola.

 

JUAN GONZALEZ: ¿Nos podría exponer su punto de vista sobre esta escalada del conflicto allí, y la posibilidad de que Israel se vea envuelto, una vez más, en una guerra contra el Líbano?

 

MOUIN RABBANI: Es difícil decirlo. No he oído los comentarios del profesor Chomsky. Sólo he oído una de cada seis palabras. Pero creo que Israel ahora, básicamente, por así decirlo, está intentando reescribir las reglas del juego y planteando unos términos nuevos para sus adversarios, fundamentalmente están diciendo que no se permitirán ataques de ningún tipo a las fuerzas de Israel, y que cualquier ataque de este tipo traerá consigo una respuesta severa que supone un riesgo para la infraestructura civil de todo el país o territorio del cual emane el ataque. A juzgar por lo que hemos visto hasta ahora, Israelmás o menos goza del consentimiento internacional, ya sea tácito o explícito. Y pienso que en este momento, hay una posibilidad real de que este conflicto se siga expandiendo hasta convertirse en un conflicto regional que tal vez incluya a Siria.

 

AMY GOODMAN: ¿Puede usted hablar sobre la resolución de la ONU, sobre la votación del proyecto de resolución sobre Gaza, de 10 votoscontra 1, con el voto negativo de EEUU y la abstención de cuatro países: Reino Unido, Dinamarca, Perú y Eslovaquia?

 

MOUIN RABBANI: Pues creo que habría sido noticia si se hubiera aprobado esa resolución. Creo que a lo largo de la última década, por no decir desde mucho antes, la ONU se ha convertido de hecho en una organización incapaz de llevar a cabo ninguna de sus obligaciones y responsabilidades por mantener o restaurar la paz y seguridad en Oriente Próximo, principalmente debido al derecho de veto de los EEUU en el Consejo de Seguridad. Y creo que ahora hemos llegado a un punto en el cual incluso una condena retórica de las acciones israelíes, como las que hemos visto en Gaza a lo largo de las últimas semanas, incluso una condena retórica sin consecuencias prácticas se ha convertido en algo impensable, de nuevo por el derecho de veto de los EEUU en el Consejo de Seguridad.

 

AMY GOODMAN: Mouin, ¿qué piensa usted que va a ocurrir ahora, en Gaza y en el Líbano?

 

MOUIN RABBANI: Pues me temo que las cosas van a ir muy a peor. En el Líbano parece que Hezbollah tiene una agenda más limitada que consiste en obligar a Israel al intercambio de prisioneros, mientras que Israel apunta más alto, busca obligar al desarme de Hezbollah, o al menos empujarlos a varias docenas de km de la frontera entre Israel y el Líbano. Las perspectivas de ambos países sobre este punto son totalmente incompatibles, lo cual significa que el conflicto probablemente continuará escalando hasta que comience algún tipo de mediación.

 

En Gaza es un poco distinto. Creo que allí Hamás tiene objetivos más amplios, entre los cuales el intercambio de prisioneros con Israel es sólo una parte, e incluso diría que es algo secundario. Pienso que el objetivo principal de Hamás es obligar a Israel a aceptar un cese mutuo de hostilidades y, lo que creo que es aún más importante, asegurar su derecho a gobernar. Pienso que, al menos en lo que respecta a la parte palestino-israelí, el objetivo principal de Hamás ha sido enviar un mensaje muy claro, no sólo a Israel, sino a todos sus adversarios, ya sean israelíes, palestinos o extranjeros, para recordar al mundo que la integración política y la política democrática para ellos son un experimento, que tienen alternativas, y que si no se les permite ejercer su mandato democrático no dudarán, si es necesario, en ejercitar dichas alternativas.

 

AMY GOODMAN: Por último, Noam Chomsky, ahora mismo los líderes del mundo industrializado están reunidos en San Petersburgo con ocasión del G8. ¿Que papel desempeña en esto EEUU?

 

NOAM CHOMSKY: ¿En la reunión del G8?

 

AMY GOODMAN: No. Qué papel desempeña (están reunidos justamente ahora) en este conflicto, no cabe duda de que el asunto del Líbano, Gaza y Oriente Próximo dominará las conversaciones. ¿Pero qué importancia tienen en esto los EEUU?

 

NOAM CHOMSKY: Creo que se parecerá mucho a la resolución de la ONU que usted ha mencionado, (lo lamento, no pude oir lo que dijo Mouin Rabbani), el veto de los EEUU es algo estándar. Desde hace décadas. Los EEUU han bloqueado, prácticamente en solitario, la posibilidad de una acuerdo diplomático, la censura de los crímenes y las atrocidades de Israel. Cuando Israel invadió el Líbano en 1982, los EEUU vetaron de entrada varias resoluciones, apelando a que cesaran los combates etc., y aquello fue una invasión espantosa. Y lo mismo ha ocurrido con todas las administraciones. O sea que imagino que continuará en las reuniones del G8.

 

Los EEUU consideran a Israel prácticamente como un retoño militarizado; lo protegen de críticas o acciones, apoyan pasivamente y, de hecho, abiertamente, su expansión, sus ataques a los palestinos y su progresiva apropiación de lo que queda del territorio palestino.Actúan como para hacer realidad un comentario que hizo Moshe Dayan a principios de los años 70 cuando era el responsable de los Territorios Ocupados. Dijo a su gabinete que deberían decir a los palestinos que no tienen solución para ellos, que vivirán como perros, y que quien se haya de ir que se vaya, y ya veremos a dónde nos lleva eso. Esta es, en resumen, la política a seguir. Supongo que EEUU continuará con esa política de una manera u otra.

 

AMY GOODMAN: Noam Chomsky, quiero darle las gracias por estar aquí con nosotros. Su último libro es Failed States: The Abuse of Power and the Assault on Democracy (“Estados fallidos: el abuso de poder y el ataque a la democracia”). Y Mouin Rabbani, analista de Oriente Próximo en el Grupo Internacional de Crisis, que se ha unido a nosotros desde Jerusalén. Gracias a los dos.

La matanza

La matanza

Con la matanza de Qana, en el sur de Líbano, Israel ha terminado enajenándose incluso el apoyo de aquellos pocos que hace unos días se mostraban comprensivos respecto a su operación militar. Estados Unidos, a través de su secretaria de Estado, Condoleeza Rice, se agita, por ahora con manifiesta impotencia, para intentar poner una fecha límite a esa operación, mientras que en España las voces del Partido Popular que desaforadamente criticaban al presidente Zapatero por denunciar la campaña bélica israelí emplean ahora un lenguaje semejante, tildándola de "indiscriminada" y "desproporcionada".

Sí, esta operación es indiscriminada y desproporcionada, y la muerte en un bombardeo de tantos niños libaneses, algunos discapacitados, era algo que cabía imaginar. Cuando se bombardean sistemáticamente poblaciones civiles para combatir a guerrilleros, milicianos o terroristas acaban sucediendo hechos tan espantosos como el de Qana. Aunque no sea la intención de quienes bombardean, la llegada de tales "daños colaterales" es sólo cuestión de tiempo. A eso, entre otras cosas, se referían las voces más lúcidas y moderadas de la comunidad internacional al pedir "contención" a Israel.

La matanza de Qana ha llegado días después de que otro bombardeo israelí terminara con la vida de cuatro soldados de las Naciones Unidas en Líbano y se suma a una larga lista de horrores de la que son principales víctimas los civiles y las infraestructuras del pequeño y frágil país de los cedros. Acusar de antisemitismo a aquellos que, precisamente por ser amigos de Israel, les dicen alto y claro a sus autoridades que esta campaña es un disparate, otro ejercicio de arrojar gasolina al fuego de Oriente Próximo, es, como poco, otro error monumental, cuando no una vileza. Particularmente lamentable es que Israel no haya aprendido de su experiencia de 1982. Aquel año, las matanzas de Sabra y Chatila, obra de falangistas cristianos libaneses tolerada por Israel, pasaron a la memoria internacional como un símbolo de la barbarie a la que condujo la disparatada invasión israelí de entonces. Aquellas matanzas hicieron que Estados Unidos desaprobara tal operación militar y presionara para su fin. Luego vendrían las casi dos décadas de ocupación israelí de una franja en el sur de Líbano y su inevitable retirada, que acabaría dando prestigio e influencia al movimiento islamista Hezbolá, que se la atribuyó como victoria militar y política propia.

Israel debe poner fin de inmediato a su insensata aventura libanesa. Aunque sólo sea pensando en su propio bien. Sembrar más odio en su contra entre las poblaciones árabes, alimentar los semilleros internacionales de islamistas, desestabilizar aún más Oriente Próximo y alienarse a sus amigos occidentales es una política de una ceguera inconmensurable. En aras del interés estratégico de Israel, esta operación debe terminar ya. En aras del derecho a la vida de los niños y otros civiles libaneses, esa operación no debería haber comenzado nunca.

Judíos, pueblo elegido... ¿por el demonio?

Judíos, pueblo elegido... ¿por el demonio?

Los protegidos de George W. Bush y EEUU activan al máximo su negocio de la guerra y la muerte, seguros de su abrumadora superioridad bélica, sin Dios ni ley internacional

(31/07/06)

LOS IRAQUÍES MUEREN como moscas en sus ciudades. Las estadísticas se apilan, son cadáveres, huelen a muerto los números. Los mismos que inventaron los árabes. Las matemáticas casi exactas, como la muerte, crecen geométricamente como los muertos.

Espiral de ataúdes huérfanos, sueños arenosos/ asciende el plomo con su capa azul/ de niño bueno/ Y nadie vuelve del caballo loco del tiempo/ Baja tú Dios, si puedes/ sin arena en los ojos/ a estos cielos bajo tierra/ .¿El sombrero es de Dios/ el techo del cielo y la tierra?/ Más preguntas que respuestas/ más respuestas sin respuestas/ Babel de corcho flota en este desierto/ De huesos duros la palabra/ muslos redondos, el verbo/ que asoma, asoma/ intachable bajo dos colinas/ Y todo vuelve al principio/ de las ruinas, la nada. Las ferias aguardan mejores tiempos/ bestias que seguirán vivas/ rondando sus bestias muertas.

Las matanzas ocurren en cualquier lugar y ciudad. A muchos les hace olvidar las estadísticas de los soldados muertos y mutilados de Estados Unidos, que también van quedando en las carreteras y en el desierto de esa nación invadida y desangrada. Varados en la nada, un tiempo ya perdido, restado de antemano a un futuro incierto Con su mirilla telescópica, infrarrojos, blindados, todo el equipaje letal del siglo XXI, los soldados invasores recorren las calles, el desierto, las carreteras, los mercados, se instalan en la vida y muerte de Irak, con sus campamentos abastecidos por la última tecnología de la muerte. Se mimetiza el terror de ayer con el de mañana, siempre en presente, la muerte.

La muerte pareciera ser la única con esperanzas de seguir subsistiendo en las arenosas avenidas de Irak, allí donde El Tigris y Eufrates cruzan también su destino frente al desierto. El tiempo es un espectador más, mutilado en alguna de las calles de la vida. Los suicidas estallan, vuelan con sus automóviles y sus cuerpos ingresan forrados en explosivos en las mezquitas, mercados y cafés. Son como una caja de música infernal, sin retorno; las notas del infierno vuelan y rajan las paredes del silencio. Es una decisión mortal y los invasores han hecho posible esta bendición. Arrasan con el viento y la humanidad de quienes están a su alrededor en ese instante. Todo vuelve a morir. Los cuerpos arden como paja en un granero. Quedan calcinados, sin la más mínima expresión que el terror y sus uñas doloridas. ¿Para qué ir al Infierno si está aquí en casa? No es el único lugar y los ángeles de la muerte también vienen de lejos. El Líbano en su turno infernal abre las puertas al infierno israelí.

TAN CERCA DE DIOS Y DE LA CASA BLANCA
Tan cerca de Dios y de la Casa Blanca, “el pueblo escogido”. Niños israelíes dedican la muerte en los proyectiles que el ejército de su país dispara y lanza al Líbano como dátiles envenenados. Los diarios titulan: guerra salvaje y abierta. ¿Cuándo ha habido una guerra tierna y encerrada en una bola de cristal o en un camisón de la mamá? Las orugas de los tanques pasan por la piel del Líbano. El país está cayendo a pedazos, no hay límites en la destrucción, aeropuerto, carreteras, fábricas de alimentos, camiones autobuses, mezquitas, 46 puentes. Miles de millones de dólares en pérdidas físicas, sin contar las humanas, en su mayoría niños y civiles. Es un crimen de guerra. 6 brasileños muertos. 4 observadores militares de las Naciones Unidas murieron en un bombardeo israelí al sur del Líbano, a pesar que estaban plenamente identificados y se contactaron al menos 10 veces con el comando judío. Los observadores militares, que no portaban armas, eran de nacionalidad austríaca, canadiense, china y finlandesa. La artillería israelí había atacado el puesto de la ONU 14 veces.

El tsunami israelí supera los desastres más alucinantes y aterradores de la naturaleza. Israel bombardea zonas de refugiados y la ONU dice que viola el derecho humanitario. No hay humanidad en la humanidad. La ONU está en Nueva York, detrás de un gran cristal, la vitrina del mundo civilizado y se reúne para no acordar el cese del fuego en el Líbano, que agoniza en manos de un ejército invasor apoyado por Estados Unidos, país sede de las naciones Unidas. Noticiero de horror y terror, los muertos cabalgan desolados por el desierto, entran a las mezquitas calcinados y sueñan con la vida eterna. Soplan vientos de Tercera Guerra Mundial o Cuarta, porque la Guerra Fría, pudo ser la Tercera. 60 por ciento de los norteamericanos vislumbran un panorama sombrío y no es para menos, porque vuelven más tropas a Irak y el muerto no descansa en paz: guerrea, guerrea. ¿Hasta cuándo la muerte dará la última batalla? Las Naciones Unidas se han auto bombardeado en Nueva York En el puesto del Líbano fue Israel con la luz verde de Washington. ¿Para qué silenciar un puesto desarmado perdido de la ONU al sur del Líbano, cuando el edificio de cristal y silencio permanece inútilmente atado ante lo que ya se ha calificado crímenes de guerra? 10 horas se reunió el Consejo de Seguridad para nada. Las horas más culposas de esta tragedia.

Según las Naciones Unidas han muerto 50 mil iraquíes desde la invasión de Estados Unidos y Gran Bretaña, del 2003. Los norteamericanos muertos no alcanzan los 2.600, aunque los heridos son unos 15 mil. 100 iraquíes mueren en promedio diariamente. Bush enviará más tropas a Irak. Plan B, dicen. El abecedario llega hasta la interminable Z. Washington y su díscolo delfín de Tel Aviv, mantienen en vilo la humanidad. “Israel anticipa larga campaña”, titula la BBC. “Gabinete Israelí decidió no ampliar ofensiva terrestre”, titulan las agencias internacionales. Las bajas del ejército israelí en su ofensiva terrestre en el bastión sur de Hizbolá, no parecen presentables para el propio ejército y la opinión pública local. (Se fueron del Líbano franceses/ ingleses/ norteamericanos/ argentinos,/ chilenos/ brasileños,/ colombianos/ mexicanos/ venezolanos. Sólo los muertos se quedan dando una última batalla bajo el silencio de sus ropas muertas, paisaje muerto, ojos de muerto que abandonan todo, sobre los escombros y las ruinas que florecen en cada esquina.)

DESCABEZAN ÁRBOLES, LAS PIERNAS VUELAN
Las montañas y las mezquitas parecen sinónimo de protección, cuando cientos de miles de extranjeros huyen de Beirut, ante los bombardeos indiscriminados de la aviación israelí, de sus modernos F 16. El Éxodo ocurre en todo tipo de movilización, aunque el Líbano está bloqueado por aire, mar y tierra. ¿La muerte huye de sí misma? La realidad se supera, si la muerte le acompaña? La realidad desconoce su infinito poder bélico, se asombra y procede a inventarse su propio escenario. La realidad se atrinchera, agazapada dispara en su frontera, gana titulares obscenos, miserables, con el despojo de los restos de los muertos. Las aldeas agonizan bajo el trueno silbante de los mísiles, se iluminan en el resplandor de la muerte. Truenan los cañones y desde el aire, la muerte se deja caer sin paracaídas. No son aficionados los que convierten en escombros las aldeas del Líbano y las ciudades junto al Mediterráneo. La artillería descabeza árboles, techos, cúpulas, cabezas sin cabeza. Rueda el odio de la ancestral no-convivencia. ¿Cómo será un día en la vida de la muerte? Atroz seguramente, sin tiempo, enterrando la vida, dejando sin aliento, ni respiración la carne, los huesos humeantes frente al gusano. Las piernas quedan en el camino. Uno ojo en la sombra mira el porvenir en el resplandor del pasado.

La historia es un escombro antes que alguien decida y comience a construir. Una mancha negra aceitosa recorre las costas del Líbano. EL Mediterráneo agoniza. El mar, el mar con su espinazo roto permanece inmóvil. El Líbano es un pequeño Vietnam, a la medida del Medio Oriente y las águilas de David. Katyusha, se llaman los cohetes caseros de la guerrilla No hay que preocuparse, según los reportes de la prensa internacional: la mayoría de esos truenos rudimentarios caen en campos abiertos, terrenos baldíos o playas. Las bombas y mísiles israelí, made in USA, son más precisos. Estados Unidos está enviando bombas satelitales y guiadas por láser a Israel para que se utilicen en el ataque contra el movimiento extremista Hizbollah, confirma el "New York Times. El país, Israel, aún tiene "una larga lista de blancos en el Líbano".

La muerte deambula en el Líbano/ botas negras, la parca escribe su epitafio/ frente al mar, frente al mar la noche es más tibia y lejana/ los extranjeros llegan y dejan el puerto con sus idiomas olvidados/ Babel va y viene , se sienta a dormir en un hotel sin ascensor/ bajo un puñado de dátiles muertos/ cae un casa con la frente herida/ no saben que destruyen el paraíso perdido/ Cañería de venas muertas/ el mar es un fósforo quemado/ ardiente silabario de hombros caídos/ El Mediterráneo es este lamento de tiempo muerto/ La sirena de Dios bosteza bajo los aplausos/ Silueta de dos cuernos este infierno/ la rosa helada muere bajo su propia espina.

Raúl Castro asume el poder “provisional” en Cuba

Raúl Castro asume el poder “provisional” en Cuba

El líder cubano, según un comunicado leído en la televisión local, ha sufrido una crisis intestinal con sangramiento, que lo ha obligado a una complicada operación quirúrgica.



La Nación

Al cierre de esta edición, la televisión oficial cubana informó que en un hecho inédito en sus más de 40 años al mando del régimen de orientación comunista, el gobernante Fidel Castro delegó con carácter provisional, de acuerdo con la comunicación gubernamental, los cargos de primer secretario del Partido Comunista, presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe de las “heroicas” Fuerzas Armadas, de acuerdo con el texto oficial, en su hermano Raúl, segundo hombre del Ejecutivo, por una crisis intestinal que ha obligado a intervenirlo.

La crisis, de acuerdo con el comunicado al parecer elaborado por el propio Castro y leído por su jefe de despacho, Carlos Valenciaga, en una emisión especial de la emisora de TV, le sobrevino por el “enorme esfuerzo” realizado durante su reciente visita a Argentina para participar en la cumbre del Mercosur y su intervención en los actos por el aniversario del asalto al Cuartel Moncada tras su vuelta a La Habana. Este aniversario se cumplió el miércoles 26 de julio. En Córdoba la semana antepasada Castro desarrolló una intensa agenda, que incluyó una larga intervención ante los jefes de Estado del Mercosur, un acto con organizaciones populares y estudiantiles en la Universidad de Córdoba y una visita a la casa que en la localidad de Alta Gracia, a unos 30 kilómetros al sur de la ciudad, ocupó Ernesto “Che” Guevara. En las actividades masivas, Castro estuvo acompañado del Presidente venezolano, Hugo Chávez, que se ha convertido en los últimos años en el principal aliado en la región de La Habana.

La operación, continúa el texto, “me obliga a permanecer varias semanas de reposo alejado de mi responsabilidades y cargos”. De hecho, en La Habana se indicó que Castro ha postergado para el 2 de septiembre las celebraciones de sus 80 años. Los festejos se iban a realizar el 13 agosto y a éstos habían comprometido su asistencia diversos dirigentes de la izquierda mundial e intelectuales progresistas.Por tanto, y por primera vez en la historia de la Revolución Cubana, que se instaló el 1 de enero de 1959, Castro ha delegado con carácter provisional sus funciones como primer secretario del Partido Comunista de Cuba, presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe en su hermano Raúl, designado hace algunos años como el sucesor legal según la Constitución cubana. El término “provisional” para la suplencia de Raúl Castro está marcado en todos los cargos que ocupa Castro y que han sido entregados a su hermano. Éste ocupó durante varios años el puesto de ministro de Defensa y, por tanto, jefe de las FAR.

El resto de los cargos, de nivel sectorial, que ocupa el líder cubano han sido delegados en otros miembros del Gobierno y del buró político del Partido Comunista, incluyendo hasta algunos ligados a la salud.

Raúl Castro nació el 3 de junio de 1931 y es cinco años menor que Fidel.