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T r i b u n a c h i l e n a

Resisten unos 25 mil milicianos de Hamas la invasión terrestre israelí

Resisten unos 25 mil milicianos de Hamas la invasión terrestre israelí

Decenas de tanques, helicópteros en vuelo rasante y cientos de soldados ocupan la franja de Gaza

■ Destruye el fuego de artillería la mezquita Ibrahim Maqadna en Beit Lahiya y mata a 14 personas

Reuters, Afp y Dpa

Gaza, 3 de enero. Una lluvia de obuses de calibre 155 milímetros, a plena luz del día, fue el preludio de la invasión terrestre que al anochecer de este sábado iniciaron decenas de tanques y helicópteros en vuelo rasante y cientos de soldados de las fuerzas militares de Israel sobre la franja de Gaza, donde según diversos cálculos hay entre 15 mil y 25 mil hombres armados del movimiento de resistencia islámica Hamas, apoyados por otras organizaciones de menor tamaño que rechazan el dominio israelí, impuesto en 1948.

El primer efecto del fuego de artillería fue la destrucción de la mezquita Ibrahim Maqadna de la pequeña localidad de Beit Lahiya, en el norte de la franja de Gaza, que fue blanco de un obús cuando 200 personas se habían congregado para la oración de la tarde.

De entre los escombros del templo –el décimo bombardeado en ocho días–, los servicios de rescate sacaron 14 cadáveres, mientras que los sobrevivientes huían del sitio y los heridos eran trasladados a los hospitales en vehículos particulares o a pie.

Unos 40 misiles cayeron durante el día sobre distintos puntos de la franja en el octavo día de la operación Plomo Endurecido, que tiene el objetivo de acabar con el poder de Hamas, organización política creada en 1987 por el jeque Ahmed Yassin –asesinado en marzo de 2004 con un proyectil disparado desde un helicóptero–, que en 2006 ganó las elecciones parlamentarias celebradas en los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania y asumió el gobierno, pese a que desde el principio fue rechazado por Tel Aviv.

La invasión de tanques y tropas –apostadas desde el domingo pasado en la frontera israelí– comenzó en el noreste de la franja –cerca de la localidad de Beit Hanun, con 20 mil habitantes– cuando apenas había caído la tarde.

Apenas el viernes, unos 300 extranjeros pudieron salir del territorio palestino, que desde junio de 2006 ha sido objeto de bloqueo económico, energético y militar, cuyo propósito ha sido impedir el fortalecimiento de Hamas.

El Ministerio de Defensa informó que al lado de la infantería y los carros de la artillería móvil, están miembros del cuerpo de ingenieros militares, la inteligencia y las agencias de seguridad, respaldados por la aviación y la marina que iniciaron la ofensiva el 27 de diciembre.

Ésta es la mayor movilización militar en Gaza desde que el Estado israelí entregó en 2005 a la Autoridad Nacional Palestina varias colonias implantadas a raíz de la Guerra de los Siete Días de 1967, con la que Tel Aviv arrebató a Egipto el control de la franja, donde en 1948 comenzaron a establecerse campos de refugiados palestinos –como el de Jabaliya– expulsados de ciudades que hoy son parte de Israel.

El ejército israelí ha realizado ocho incursiones de 2005 a la fecha para atacar a Hamas por diversas acciones, incluidos disparos de cohetes artesanales Qassam y el secuestro de un soldado israelí en julio de 2006.

La mayor cifra de muertos en estas operaciones fue en Beit Hanun en noviembre de 2006, con saldo de 34 personas fallecidas.

Sobre los primeros resultados de la incursión de este sábado, el Ministerio de Defensa israelí se limitó a confirmar el ingreso de tanques y tropas y no dio reportes de bajas, más allá de lo dicho a agencias de noticias internacionales por una “fuente militar” en el sentido de que “decenas de terroristas han muerto” desde el comienzo de la ocupación terrestre.

El disparo de obuses 155 milímetros de la artillería israelí estuvo precedido en la mañana del sábado por una lluvia de panfletos –y llamadas telefónicas grabadas– en los que las fuerzas armadas de Tel Aviv exigieron a la gente que desalojara el centro de la ciudad de Gaza, la mayor de las localidades de la franja, donde habita un millón y medio de personas.

Algunas familias respondieron a la petición, pero la mayoría permaneció en sus viviendas, principalmente departamentos ubicados en edificios menores de 10 pisos.

Israel autorizó la entrada de ocho periodistas a Gaza, pero los reportes de televisoras con difusión internacional como BBC y CNN se han hecho detrás de la línea de fuego, en la frontera israelí.

Hubo imágenes de ciudad de Gaza, que durante la noche seguía aún bajo el fuego de proyectiles. En la capital regional sólo algunos edificios contaban con luz y las llamas y el humo de algunos incendios era también visible.

Durante una entrevista telefónica con una periodista de la BBC se escuchó el zumbido y la inmediata explosión de un obús que cayó en la zona donde estaba el entrevistado, a quien después de unos segundos de silencio se le pudo escuchar tosiendo; tras recuperarse se disculpó por concluir la entrevista y dijo que tenía que ver cuál era la situación de su familia.

En medio de las restricciones a la cobertura informativa, una portavoz militar israelí, la mayor Avital Leibovich, dijo a CNN que la operación será “larga” porque hay muchos “blancos” y apuntó que el objetivo de la infantería es destruir todas las áreas de operación de Hamas, que por medio de su vocero en la franja, Ismail Radwane, respondió que la entrada de los israelíes “no será un paseo. Gaza será su cementerio”.

Antes de la invasión terrestre, los proyectiles israelíes destruyeron el puerto de Gaza, que debido al cerco militar impuesto por Tel Aviv desde hace varios años sólo sirve para la pesca ribereña; un misil hizo estallar la Escuela Americana, en Beit Lahiya, en la punta noreste de la franja de Gaza, con lo que van dos instituciones educativas destrozadas.

Los ataques “indiscriminados” israelíes se suceden “cada 20 minutos y se intensifican de noche”, según Max Galard, jefe del programa humanitario de Naciones Unidas en los territorios palestinos.

Hamas informó hoy que durante los ataques a viviendas de líderes de Hamas, el viernes en la madrugada, murió el jefe de las brigadas Ezzedine Qassam, Mohamed Jamal, de 40 años, principal responsable de los ataques con cohetes a territorio israelí.

De los 460 palestinos muertos en ocho días, 75 son niños y 21 mujeres, según información de hospitales en Gaza.

Egipto es demasiado impotente y corrupto para actuar

Egipto es demasiado impotente y corrupto para actuar

Por: Robert Fisk

Hubo un día en que nos preocupaban “las masas árabes”, los millones de árabes “ordinarios” de las calles de El Cairo, Kuwait, Ammán, Beirut, y su reacción a los constantes baños de sangre en Medio Oriente. ¿Podría Anwar Sadat controlar la furia de su pueblo? Ahora, con tres décadas de gobierno a cargo de Hosni Mubarak (o La Vache Qui Rit, como todavía se le llama en la capital egipcia), ¿puede Mubarak controlar la furia de su pueblo? La respuesta es: por supuesto. Los egipcios, lo mismo que los kuwaitíes y jordanos, podrán gritar en las calles de sus capitales, pero después serán acallados con la ayuda de decenas de miles de policías secretos y milicianos gubernamentales que sirven a príncipes, reyes y otros ancianos gobernantes del mundo árabe.

Los egipcios exigen que Mubarak abra la frontera con Gaza, en el puesto de control de Rafah; que rompa relaciones diplomáticas con Israel, e incluso que envíe armas a Hamas. Existe una suerte de perversa belleza al escuchar la respuesta del gobierno egipcio: ¿por qué no se quejan por los tres pasos fronterizos con Gaza que los israelíes se niegan a abrir? Y de todos modos, el puesto de Rafah está políticamente controlado por el cuarteto que inventó el mapa de ruta y que incluyen a Gran Bretaña y Estados Unidos. ¿Por qué culpar a Mubarak?

Admitir que Egipto no puede abrir su frontera soberana sin permiso de Washington habla de la impotencia de los bandidos que gobiernan Medio Oriente por nosotros. Se puede abrir el cruce de Rafah o romper relaciones con Israel al costo de que los cimientos económicos de Egipto se derrumben. Cualquier líder árabe que tomara tal medida se encontraría sin apoyo económico y militar de Occidente.

Sin subvenciones, Egipto está en bancarrota. Claro que es un arma de dos filos. Como individuos, los líderes árabes ya no tienen gestos emocionales hacia nadie. Cuando Sadat salió de Jerusalén diciendo “Estoy harto de estos enanos” en referencia a otros líderes árabes, pagó el precio con su propia sangre en El Cairo, cuando uno de sus propios soldados lo llamó “faraón” antes de dispararle y matarlo.

La verdadera desgracia de Egipto, sin embargo, no es su respuesta a la matanza en Gaza: es la corrupción en la que se ha incrustado a la sociedad egipcia, donde la idea de servicios de salud, educación y seguridad genuina para la gente común simplemente ha dejado de existir. Es una tierra donde el principal deber de la policía es proteger al régimen, donde los manifestantes son golpeados por las fuerzas de seguridad, donde mujeres jóvenes opuestas al régimen infinito de Mubarak, quien como en un califato seguramente dejará el poder en manos de su hijo Gamal, son sexualmente agredidas por agentes vestidos de civil, y donde los prisioneros en el complejo Tora-Tora son obligados por los guardias a violarse sexualmente unos a otros.

En Egipto se ha desarrollado una especie de fachada religiosa en la cual el significado del Islam ha sido borrado por su propia representación física. Los “servidores” públicos y funcionarios egipcios a menudo son escrupulosos en el seguimiento de sus costumbres religiosas, aunque toleran y participan en elecciones fraudulentas, violaciones a la ley y torturas en la prisión.

Un joven médico estadunidense me relató recientemente cómo, en un hospital capitalino, los ocupados doctores egipcios impidieron el acceso a los pacientes del exterior simplemente bloqueando la entrada principal con pilas de sillas de plástico. En noviembre, el periódico egipcio Al-Masry al-Youm informó que los médicos abandonaron a los pacientes para asistir a los rezos del Ramadán.

Y con todo esto, los egipcios tienen que vivir bajo la diaria amenaza de su propia y desvencijada infraestructura. Alaa Aswani escribió de manera elocuente en el periódico capitalino Al Dastour que los “mártires” del régimen superaban en número a todos los muertos en las guerras contra Israel, contando entre los primeros a todos los fallecidos en accidentes ferroviarios, hundimientos de transbordadores, derrumbe de edificios, cáncer y otras enfermedades causadas por los pesticidas. Aswani llama a todos ellos “víctimas de la corrupción y el abuso de poder”.

Abrir el paso de Rafah para los palestinos heridos, o enviar a trabajadores médicos palestinos de regreso a esa prisión que es Gaza una vez que han dejado a los sangrantes sobrevivientes de los ataques aéreos israelíes en territorio egipcio, no cambiará realidad que viven sus propios habitantes.

Sayed Hassan Nasrallah, el secretario general de Hezbollah exiliado en Líbano, se sintió con la facultad de llamar a los egipcios a “levantarse por millones” para abrir la frontera con Gaza, pero no lo harán. Ahmed Aboul Gheit, el frágil ministro del Exterior egipcio, no puede más que regañar a los líderes de Hezbollah acusándolos de intentar provocar “una anarquía similar a la que han creado en su propio país”. Pero él está bien protegido, al igual que Mubarak.

En muchos sentidos, la aflicción de los egipcios es tan oscura como la de los palestinos. Es impotencia a la luz del sufrimiento de Gaza, como un símbolo de su propia enfermedad política.

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

Holocausto moderno – ayer víctimas, hoy victimarios

por Pamela Dragnic (Chile)

Hace ya dos años que volví de Palestina y desde entonces, quiero escribir estas líneas. Pero es tan grande todo lo vivido, que en dos años no he podido sentarme a resumir todo lo que quisiera contarles, para que al menos pudieran dimensionar lo que ahí sucede. Porque eso me pasó a mí. Creí ser conocedora del tema -algo al menos- creí saber y entender algo del "conflicto" y de la "causa", pero nada se asemeja a vivirlo. No hay libro que uno lea y no hay imágenes que uno vea, que sean capaces de graficar lo que ahí sucede. Uno puede ser un "experto" en la materia, pero si no se ha pisado ese suelo, si no se ha respirado ese aire, si no se ha palpado esa miseria, es imposible llegar a comprender el lento genocidio que ocurre en esas tierras. 

Es imposible, porque quienes lo cometen han sido las grandes víctimas del siglo XX y entonces cualquiera que acaso condene alguno de sus actos, corre el riesgo de ser tachado de antisemita. De hecho, eso aprendimos en el curso de "Conflicto en Medio Oriente" al que entré como invitada de piedra a unas cuantas horas de Tel Aviv. A la veintena de periodistas latinoamericanos que estábamos ahí, nos entregaron un riguroso listado de claves conductuales que se titulaba: "Cómo identificar el antisemitismo del siglo XXI". Y creo que muchos lo leímos y en voz baja pensamos que fácilmente seríamos tachados de antisemitas. Por eso, muchos callan. Porque ser antisemita ante el horror del holocausto, es algo inaceptable hoy, a más de 50 años de esa masacre original que le devuelve la mano al destino, convirtiendo a sus propias víctimas, en monstruos sedientos de sangre, como si la venganza ante el dolor sufrido, saliera a borbotones medio siglo después. 

Ahí está el primer gran error. El holocausto judío nos avergüenza como especie. No hay duda. Al recorrer los campos de concentración que quedaron como vestigio, uno se pregunta cómo pudo existir ese infierno, mientras el mundo seguía girando. Cómo en esos precisos instantes, no fuimos capaces de detenerlo. Cómo fue posible que millones de seres fueran perseguidos, torturados y asesinados de la forma más cruel, en el más completo silencio del resto del planeta. Quizás, luego de la desolación y el horror que uno siente, eso es lo que más sorprende del holocausto: la indolencia y complicidad silente. Hoy, muchas décadas después, lo condenamos y somos cuidadosos al tener el más mínimo acto de aceptación de alguna actitud nazi.... ¿verdad? 

¿Tendrán que pasar nuevamente décadas para que entonces nos preguntemos cómo fue posible que en el más completo silencio se masacrara a los palestinos? 

¿Entonces seremos capaces de ver las fotos de los moribundos detrás del muro esperando comida? ¿A las mujeres pariendo en las fronteras establecidas por el sionismo? ¿A los prisioneros que Israel mantiene en condiciones infrahumanas? ¿Veremos entonces el muro y sus rejas interminables, con un judío hablando detrás de un vidrio mientras te grita que te quites la ropa una y otras vez, solo para atravesar de un lado a otro y poder visitar a tu familia? Y lo que parece más terrible aun, ¿las fotos de los palestinos tatuados con un número en los brazos como un carnet imborrable que les autoriza entrar a Jerusalén? Sí, tatuados. Igual que esas fotos espantosas de esqueléticos judíos fichados en los Campos de Concentración. Hoy, de palestinos. 

¿Tendrán que pasar otros 50 años para que podamos ver todo esto y no sentirnos amenazados de ser antisemitas? 

Ahí está el primer error que los judíos sionistas han sabido calarnos profundamente, para entonces amparar las más atroces injusticias que sus propios antepasados sufrieron bajo el yugo de los nazis. No hay que aceptar más este chantaje moral. Se que este relato bastará, para que mi nombre entre en la lista de los antisemitas. Pero no lo soy. Mi padre, yugoslavo, eslavo y casi gitano, sobrevivió a la limpieza étnica de los nazis y él mismo me enseñó que los nacionalismos enfermizos como el que persiguió a su pueblo en la Segunda Guerra, son la lacra social más terrible que puede existir. ¿Y qué es el sionismo de Israel sino un nacionalismo moderno y enfermo? 

Un nacionalismo que, en sus vertientes más colonizadoras cercanas al socialismo (supuestamente ateo), apela a razones bíblicas para demandar un territorio que, además, pretende limpiar de las otras razas que ahí habitan. El sionismo es racista. No porque en sus principios esté escrito o porque la ONU en 1975 lo haya dicho en una resolución, sino simplemente porque no tolera la coexistencia de otros pueblos y actúa en esa dirección. 

Como todos, crecí repudiando el holocausto y de cerca, con mi padre y sus historias. 

Tanto me enamoré de la "causa", que a los 19 años estuve a punto de irme a un kibutz, embobada en mi adolescencia por la justicia tardía para el pueblo judío. Enamorada de "la causa" y de la propuesta socialista de construir patria mancomunada en el desierto. Sin una gota de sangre judía, sentí que mi raza eslava estaba con ellos y si algo podía hacer concretamente, era ayudarlos a sembrar, en un proyecto de vida que aun quisiera para mis hijos. En paz, comunidad y tolerancia. 

Veinte años después conocí uno de los kibutz más emblemáticos de la oleada que se creó en los ’70. Y sigo creyendo que es un proyecto precioso, si no fuera por "el alto costo humano que representa". Supe como se reparte el sueldo de todos para la comunidad, compartí con ellos el Hanukkah, vi los huertos inmensos perfectamente regados, las áreas comunes y su intimidad. Pero esta vez también vi los restos de casas bombardeadas, "tan moriscas en su arquitectura", que se levantan en medio de los verdes sembradíos del Kibutz como trofeo a la reconquista de la "tierra prometida". 

A un lado, la lechería con vacas ultra desarrolladas capaces prácticamente de dar queso listo en una ubre y al otro lado, las ruinas de la que fue el hogar de alguna familia palestina allegada hoy tras el muro en esos ghettos árabes que los judíos sionistas parecen haber recreado al más puro estilo de los ghettos judíos de la Alemania Nazi donde sucumbieron sus propios antepasados. Así de irónico es todo y ellos mismos lo describen. 

Pude ver tras el resplandor de las velas del Hanukkah, como se retiraba el bus diminuto que transportaba como ganado a la servidumbre: palestinos enflaquecidos por el hambre que son autorizados a ingresar a Israel, con un carnet especial que los acredita como tal y les permite un "libre" tránsito. 

Recordé entonces esas viejas películas que mostraban el esplendor europeo de algunos pocos en plena década de los ’40, mientras la Segunda Guerra asolaba el continente. Hitler en sus despampanantes juegos Olímpicos, y al frente la chimenea humeante de los Campos de Concentración. Recordé incluso algún texto que describe la casa de Townley en Santiago, cuando Mariana Callejas celebraba sus emperifolladas rondas literarias en plena dictadura, mientras en el subterráneo de su propia casa, el servicio de inteligencia torturaba sin piedad a quienes son hoy algunos de los Detenidos Desaparecidos de Pinochet.  No hay que tener miedo. Condenamos el holocausto judío y hoy condenamos -oportunamente- el holocausto palestino.

Ir a Palestina, entrando por Tel Aviv, es una experiencia demoledora y desde entonces, es imposible no sentir una pequeña cuota de responsabilidad al ser cómplice de esta masacre, simplemente por no hablar. Pero es tan abrumadora esa experiencia, que intentar describirla se hace cuesta arriba. Porque surge la ansiedad de que comprendan que condenar la masacre palestina, no tiene que ver con el antisemitismo ni es una causa "in" en estos días. Los análisis internacionales, las proyecciones políticas, y el complejo panorama de la zona, quedan a un lado cuando se respira ese aire absurdo de intolerancia y masacre permanente. 

La "tierra prometida" es hoy un cuadrillé de pueblos enmarcados en un muro de más de 8 metros de altura que zigzaguea el suelo y forma ghettos palestinos, de donde no hay salida. Apuñados, los palestinos quedaron en algunos pueblos sin conexión entre sí muchas veces, sometidos al ímpetu de los israelitas que deciden qué puede entrar a ese ghetto -o pueblo si prefieres- y qué puede salir. Esto incluye, obviamente, hasta lo más básico como la comida que, estratégicamente, te permite matar de hambre lentamente a quienes están adentro. Imagina por un instante un largo edificio de 6 pisos, interminable, rodeado de militares anónimos que te encañonan constantemente y que encierran el lugar donde vives. Nada puede salir o entrar a ese lugar, sin que una patrulla de judíos sionistas lo autorice a través del pequeño "check point" dispuesto. 

Si tu padre quedó en el ghetto de al frente, o pueblo -si prefieres- deberás visitarlo escasamente y previa autorización. Entonces, tendrás que hacer una larga fila, entre dos rejas como las vacas camino al matadero, ingresarás a una pequeña habitación donde sacarás tu ropa, serás humillado sin derecho a pataleo en tu propia casa, y alguien te gritará en hebreo detrás de un vidrio, si es correcto lo que estás haciendo. Si no, pueden apresarte y te llevarán a otra habitación quien sabe con qué fin. 

Si la panadería quedó al otro lado del check point, deberás hacer esta rutina de ida y de vuelta, solo si tienes la suerte de entrar, para luego ver si tienes la otra suerte de encontrar algo para comer. Así como me han tenido que perdonar los amigos judíos que leen este relato, que me perdonen también los palestinos por simplificar tanto el asunto, pero es en esta rutina cotidiana y abrumadora que todos desconocemos, como logran matar a todo un pueblo lentamente. Ahorcándolo, asfixiándolo cruelmente. 

Belén es uno de los más dolorosos ghettos palestinos, porque buena parte del mundo recuerda ese lugar como un sitio histórico que quisieran visitar sin temor. La plaza de Belén enmarca la llegada a la Iglesia de la Natividad. Los habitantes de Belén, que obviamente poco y nada comparten el fervor cristiano, respetan a los escasos turistas y valoran ese espacio como el sitio histórico que indudablemente es. Que distinto entonces ir a Nazaret, hermoso en la pulcritud israelita y prácticamente neutralizado con el fanatismo religioso o ateo -como quieran- de la administración que lo gobierna. Si preguntas por alguien llamado Jesús de Nazaret, entrarás a lista de las personas no gratas, aunque simplemente seas un historiador nada de católico. La intolerancia se respira en Israel. El recorrido por Jerusalén con alguien que quiera acompañarte como guía turístico, llega a ser tragicómico. Solo pasas por fuera del Santo Sepulcro y como quien indica que ahí hay un cruce de calle, te lo señalan. 

Esto para los turistas que acaso logran evidenciar este ¿racismo? en un rápido tour. Pero si te quedas solo una noche en Belén, y te atreves a entrar por el Check Point que diariamente deben hacer los escasos habitantes del pueblo que todo el mundo mira el 25 de diciembre, comenzarás a sentir el dolor en el aire. 

Las pocas tiendas que hay, abren sus puertas como para no perder la costumbre. La plaza se repleta de hombres enflaquecidos y hasta con el rostro como desfigurado por el dolor, que se pasean en círculo matando el tiempo, vestidos con ropas como de los años 50. No tienen trabajo, no pueden salir de Belén a buscar trabajo. Tienen hambre. Sus mujeres e hijos esperan en casa por algo para comer y ellos deambulan por la plaza, mirando a los escasos turistas y compartiendo algún café con cardamomo. 

Las vitrinas están vacías. Puedes comer algún shawarma seco y duro, que quien sabe cuánto tiempo ha permanecido clavado en el asadero. Los israelitas no han dejado entrar carne, y el autoabastecimiento, nunca ha sido un ideal que funcione en la práctica. Un pequeño pueblo, rodeado de piedras y arena, al que ni siquiera llega agua con seguridad. 

Te paseas como un perfecto idiota en uno de los lugares más emblemáticos para el mundo occidental y entonces decides entrar a un restorán a pocas horas del 25 de diciembre. Un escuálido árbol de navidad parpadea a la entrada, y al menos 10 mesoneros sentados en la barra te reciben con felicidad, llevarás algunas monedas, también israelitas... que solo podrán transar entre ellos mismos. Eres el único turista que ingresa y el menú es reducido. No hay casi comida, porque la frontera no se ha abierto. Viven en la tierra donde siempre existió su gente, pero hoy no tienen derecho salir, ni a moverse, ni a comer, ni a decidir nada sobre su propio destino. Están presos en su propia casa, esperando... esperando. 

Entonces pides un té y un pan con queso. Esa es la cena de navidad que puedes comer en Belén, mientras afuera un grupo de niños y hombres te mira engullendo el queso que han reservado para el turista, con la esperanza de que se mueva la microeconomía que tienen en ese ghetto donde nació Jesús. Si puedes permanecer más días en Belén, comenzarás a sentir entonces la angustia de vivir en un Ghetto. Comenzarás a sentir la desesperación y entenderás otro poco de la historia: simplemente un buen día, el mundo decidió hacer justicia con un pueblo masacrado como el judío, y en la accidentada división territorial, tu casa quedó al otro lado. Deberás desocuparla, y partir al ghetto, acarreando las pocas cosas que pudiste sacar, y arrastrando a tus niños entre lágrimas y griteríos. Te instalarás en un campo de refugiados, que se diferencia de los campos de concentración nazis, porque la muerte es más lenta que con el gas. Morirás de locura y hambre y no asfixiado. 

Vivirás arriba de varias familias en una habitación (con suerte), sitiado a pocos metros por el muro desde donde te encañonan con tanquetas y fusiles, y esperarás con ansias la llegada de algún valiente grupo de turistas alternativos, que quiera "conocer tu realidad". Entonces te comprarán a 10 dólares algunos tejidos de la abuela, o alguna precaria artesanía que hizo tu esposo en la cárcel condenado a 15 años por apedrear un carro de policías judíos y podrás decidir qué hacer con esos 10 dólares. Lo más probable es que los pases a la olla común, porque te dará mucho dolor ver a los hijos de tu "vecino" con tanta hambre como los tuyos.

Así transcurrirán tus días. Lentamente. Muy lentamente. Siempre esperando como que la pesadilla termine y un buen día te digan, acabó... puedes regresar a tu casa. Pero eso no pasará. Hace 30, 40 años que tu casa ya no existe. En su lugar, hay un país que instaló sobre tu cama, una preciosa lechería de vacas genéticamente perfectas. 

Y como no hay territorio donde construir, deberás seguir en el Ghetto delimitado por otros, subsistiendo otros 40 años más hasta que mueras de viejo, con la mejor de las suertes. Tus hijos acaso irán a la escuela, cada vez más llenos de odio e impotencia, porque los escolta el muro, los militares, los tanques que te acechan a cada paso. Hasta que un día ese pequeño se convierta en hombre y entonces definitivamente no encuentre respuesta para entender por qué no puede ir a ese lugar también sagrado para él que es Jerusalén y que está solo a 10 minutos. Hasta que no encuentre respuestas para entender por qué no puede ir a estudiar a una universidad libremente, o casarse y formar una familia dignamente.

Entonces, ese muchacho que criaste en la miseria del Ghetto explotará de ira e impotencia, y juntará un puñado de piedras que arrojará contra el muro que lo somete a la más espantosa miseria. Ese muchacho entonces, será detenido y torturado varios años acusado de terrorismo. La evidencia serán las piedras, y la honda artesanal que fabricó a escondidas. Tú envejecerás esperando su libertad y explicándoles a sus hermanos lo que sucede, intentado que ellos no corran la misma suerte, mientras sobreviven ahogados en ese ghetto cada vez más infernal. Y si el muchacho entonces sale, será solo para juntar ahora un puñado de clavos y construir esos famosos cohetes que tanto desesperan a los sionistas. 

Los "kassam", tubos artesanales de metal rellenos de pólvora y clavos, que tienen la fuerza suficiente para subir 8 metros, traspasar el muro y explotar en una lluvia de clavos contra tus opresores y que irónicamente ellos mismos rescatan para transformar en esculturas que adornan sus hermosos jardines y que muestran como una evidencia de la violencia de que son víctimas. 

Vendrá entonces la primera represalia, un tanto desproporcionada, cinco tanques aplastarán viejos autos palestinos, arrollarán niños que se entrenan en la Intifada ("levantamiento") afinando la puntería con las históricas piedras de Belén. 

Mientras revuelves la olla común con escasos porotos y pepinos, escuchas el griterío y la desesperación, como cuando los nazis entraban de golpe al pueblo de mi padre en Brac buscando a los partisanos. Nuevamente el horror te aplasta. Verás a morir a los tuyos, correrás entre el humo con los cuerpos ensangrentados, y los refugiarás en el Ghetto, a la espera de alguien de la Cruz Roja que cumpla la rutina humanitaria mientras José Levi, desde la pantalla de la CNN, despacha con su espantoso sonsonete español que: "ha empezado una nueva Intifada".

Si la frontera no se abre ni siquiera para la carne, o la leche, más difícil es aun ingresar artefactos que te permitan igualar la violencia de bombardeos aéreos o incursiones con tanques que reprimen los piedrazos o los kassam de tus hijos. 

Entonces llegará a poder de otro de tus hijos un poco de pólvora y tú se la quitarás. En silencio, sentirás -como ellos en su ferviente adolescencia- que los kassam con ese puñado de clavos, no igualan al poderío militar que te reprime. No tienes trabajo, no tienes comida, no puedes moverte del Ghetto, en tu mente solo existe la necesidad de hacer justicia, no puedes pensar en nada más. No hay futuro. 

Darás vueltas en el ghetto una y otra noche, como siempre hace 40 años. Los bombardeos intensifican el bloqueo. No tienes agua, no tienes comida. Tus hijos sobrevivientes están muriendo de hambre y tú estás enloqueciendo. Pasarás muchas noches desvelada, hasta que aprenderás a construir un explosivo casero con esa pólvora. No le dirás a nadie, pero después de 40 años de miseria y represión, estás agobiada. No hay salida y decides que no te matarán de hambre lentamente y que tu muerte entonces no será en vano. Construirás explosivos que esconderás en tu cuerpo. Lograrás pasar el check point y lo harás estallar en el lugar más repleto de judíos que puedas encontrar. Esa es será tu pequeña venganza. 

Mientras los restos de tu cuerpo se mezclaron con la sangre de los judíos también muertos, José Levi informará de un nuevo atentado suicida y horas más tarde, anunciará la segunda represalia. Bombardeos aéreos han dado sobre tu campo de refugiados. 290 muertos y 900 heridos en una nueva incursión de uno de los países militarmente más poderosos del planeta, que somete a los esqueléticos terroristas palestinos armados de piedras y cohetes kassam que tras 40 años de miseria y destierro no encuentran solución a su existencia y no se resignan a morir en uno de los ghettos del siglo XXI que reviven a los del Tercer Reich. Este fue el titular cuando llegué a Palestina: "Abuelita terrorista se suicida y mata a dos judíos". Tenía 50 nietos, versaba la bajada de la crónica. 50 nietos que habrá criado en el Ghetto, en estas 4 décadas... dónde más. Después de estar 4 días en Belén, decodifiqué el titular. De-construí el titular y entonces, comencé a sentir cómo era posible enrollarse un montón de explosivos en el cuerpo. Sentí la angustia, abrumadora, la desesperación. 

Decidí salir de Belén, angustiada, amargada... aterrorizada, y con una de las tristezas más profundas que he sentido en mi alma, simplemente porque tienes la certeza absoluta de que no hay retorno. 

Llegamos a Betjala, que tiene conexión directa con Belén, omitiendo el check point. Entramos al mejor hotel de Betjala, un hermoso edificio de casi 12 pisos, hermosamente decorado, con un salón inmenso en la recepción, un gran comedor, un hermoso bar. Más de 300 habitaciones. Todas vacías. 

Pedimos una buena habitación. Estaban todas disponibles. Un gran ventanal. Betjala como deshabitada, detenida en el tiempo. Y nosotros omitiendo un rato el caudal de incomprensiones que teníamos en la cabeza y el corazón. Estábamos escapando, al menos unos días. Teníamos hambre. Esa noche podríamos comer bien. Entonces por teléfono pedimos a la recepción algo de comida. Decidimos bajar al restorán. A las 9 de la noche, un restorán con más de 100 mesas había sido abierto solo para nosotros. La mesa repleta de las más exquisitas comidas árabes, sin exagerar. Todos los mesoneros a nuestra disposición. Estaba siendo difícil huir de la miseria. La teníamos escondida tras el lujo de ese hotel también detenido en el tiempo. Era temporada alta, plena navidad y no habían llegado pasajeros. Comimos lento, pensando en cómo hubieran querido algo de "very tipical food" en el campo de refugiados que habíamos visitado horas antes. Una cerveza fue el postre y nos instalamos en el hermoso salón contiguo.

Prendieron las luces para nosotros y entonces apareció un hombre alto, canoso, amable. Saludó y se presentó como el dueño del hotel. Comenzó una tonta conversación sobre clima. El no quería hablar del tema y nosotros tampoco, pero nuestro inglés chapurreado, tan chileno, pronto lo hizo sospechar sobre nuestra procedencia. Como muchos en Betjala, él también tenía un familiar en Santiago. Entramos en confianza, y entonces preguntamos y preguntamos: ¿Cómo sobrevivía? ¿Cómo mantenía ese hotel y para qué lo hacía en medio de tanta desolación? La conversación cada vez era más triste. Los escasos 200 dólares que podíamos dejar por nuestra estadía, ni siquiera alcanzaban para pagar la electricidad de 1 día de funcionamiento del hotel. ¿Por qué no te vas a Chile?, le preguntamos. Uno de sus hermanos vive en Santiago. Sus ojos se llenaron de lágrimas, como si ese tremendo hombre de rasgos tan masculinos, fuera un pequeño nene muerto de susto. Como un comandante derrotado en su trinchera, moribundo, pero impecable y de corbata, él estaba dispuesto a morir ahí, en el precioso hotel que heredó de su padre y que antaño estaba repleto de turistas, viviendo el esplendor de la cultura árabe mezclada con el rito católico de la navidad. 

No puedo hablar, dijo tartamudeando y se despidió de lejos antes de marchar. A la mañana siguiente partimos rumbo a Jordania. No pudimos conseguir un auto palestino que nos llevara a la frontera. No queríamos dejar ni 10 dólares más en manos de Israel. Pero fue imposible. Está prohibido y aunque los "territorios palestinos" dan con Jordania, la frontera también es de Israel…

- Artículo publicado en piensaChile por gentileza de Ozren Agnic Krstulovic

 

Noata de la Redacción de piensaChile: Si desea conocer más acerca de Gaza le recomendamos leer este artículo: Bienvenido a Gaza

 

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Escrito por Ozren Agnic Krstulovic Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 03-01-2009 16:53
Los ciclos de la historia nos muestran que normalmente con actores diferentes, los hechos del pasado reviven en el presente o en un cercano futuro y que todos, a las finales, hemos sido transformados en monigotes de la potencia de turno, a la que invariablemente le corresponderá ser reemplazada por cualquier otra potencia, la que más temprano que tarde, como nos muestran los ejemplos de los imperios persa, otomano, romano, de Carlo Magno, etc., también caerá cuando sea el turno. 
Lo que nunca hubiéramos imaginado es que las víctimas del ayer se hayan transformado en los victimarios del presente, en su condición de fieles e incondicionales aliados de los intereses manejados por el presidente George W. Bush, a quien quedan –afortunadamente- escasos 9 días en el ejercicio de su discutible mandato, durante el cual se dio el gusto irracional de actuar directamente en las masacres recientes a pueblos árabes, como Pakistán e Irak e indirectamente al pueblo palestino, desplazado...


Solicitan al gobierno que "llame a informar" a embajador de Chile en Israel

Solicitan al gobierno que "llame a informar" a embajador de Chile en Israel

Un llamado al gobierno para que cite a informar al Embajador chileno en Israel, en señal de protesta ante la desproporcionada reacción de Israel en la Franja de Gaza", realizó esta mañana el Senador y candidato presidencial del MAS, Alejandro Navarro Brain, enfatizando que "no queremos una nota de protesta, sino una medida más enérgica, ante esta agresión ilegítima, que no puede escudarse en la defensa por parte de Israel, por la exagerada respuesta a los misiles de Hamas".

El parlamentario del MAS, indicó que "me sumo al llamado internacional para llamar a la paz en la zona de conflicto. A pedir a Hamas que cese su lanzamiento de misiles. Pero no puedo dejar de decir que los ataques de Hamas no han provocado bajas israelitas, mientras que Israel ha aprovechado en un ataque de menos de una hora para dar muerte a 225 personas y dejar a 750 heridos”.

El parlamentario recordó que "incluso las acciones armadas tienen reglas: existen los Convenios de Ginebra, el ius in bello, o derecho excepcional de la guerra, cuando alguien viola la prohibición de acciones armadas, como se hizo aquí, donde ninguno de esos principios ha sido respetado por Israel, que ha editado nuevamente la moda inaugurada por Bush, de los ataques preventivos que dan para todo: masacres a zonas residenciales, bombardeos de todo lo que se mueva"

Navarro finalizó señalando que “Israel debe entender que ya pasó el tiempo de los criminales de guerra como Bush, que dejará de ser Presidente este 20 de enero, y de Ariel Sharon, que ya murió. Es por ello que pedimos a la Presidenta que intervenga, que llame a informar a su embajador, en el bien de la paz y la humanidad. Por su experiencia, por la labor que realizó a través de UNASUR por detener los intentos golpistas de EEUU en Bolivia, creemos que debe levantar la voz a favor del pueblo de Gaza, en acción de protesta a la sobre-reacción fatal de Israel"

Prensa Oficina Parlamentaria

Guerra abierta en Gaza: La estrategia israelí para terminar con Hamás

Guerra abierta en Gaza: La estrategia israelí para terminar con Hamás

Abel Samir (especial para ARGENPRESS.info)

¿Se trata sólo de una venganza por los ataques de misiles artesanales como respuesta del bloqueo y de los asesinatos y ataques del ejército israelí o se trata de una operación más profunda que tendría como objetivo militar destruir de una vez por todas, la milicia de Hamás? Más bien creo que todo apunta a esto último. Si bien es cierto, hay una duda grande sobre el paso siguiente en la operación israelita, eso es parte de una estrategia de aproximación indirecta.

¿Cuál sería esta? Engañar a la milicia de Hamás sobre cual sería ese objetivo: que los ataques quedarán sólo en esa fase, la fase de bombardeo y destrucción del máximo de los medios y de los combatientes de Hamás y después sólo habrá un ataque terrestre a objetivo limitado. Esta primera fase, constituye la fase de ablandamiento y además de los objetivos militares, busca el objetivo psicológico de reducir el espíritu de lucha, pero eso creo que no va a resultar. Hamás luchará hasta el último y seguramente, mucha gente que simpatiza con Fatah se integrará a los combates contra los sionistas.

Al parecer, después de realizada la gran concentración de tropas y armas rodeando a la franja de Gaza, el paso siguiente va a ser la ofensiva terrestre desde diferentes direcciones tratando de acorralar a la milicia e impedir que esta se retire más allá de la franja. Para poder cumplir con este último objetivo ha sido necesario contar con el beneplácito de Mubarack, o al menos, su neutralidad, aunque sea por medio de un acuerdo secreto, cosa que pudo haber ocurrido hace algunos días con la visita a El Cairo de la representante del gobierno israelí que últimamente se ha pronunciado duramente sobre las bajas civiles, sobre todo de niños, que para ella son explicables en razón a un objetivo mayor: una “paz” romana. Para cumplir con ese propósito una fuerza israelí tendrá que desplazarse hasta la frontera entre Egipto y Gaza para impedir la llegada de refuerzos y la retirada posible de combatientes. Otra operará desde el norte para empujar a la resistencia hacia la ciudad de Gaza y probablemente conjuntamente con ello otra fuerza podría operar desde el oriente hacia el sur de la ciudad de Gaza. La concentración de tropas dice ya cuál es la verdadera intención de los judíos. Mientras tanto las calles de la ciudad están prácticamente desiertas. Los ataques aéreos se producen también contra los civiles y contra los automóviles que trasladan heridos hacia el hospital. Escenas terribles se producen en la morgue, hasta ahora repleta de cadáveres. Mujeres desesperadas buscando a sus hijos y a sus maridos, llamándolos a gritos desgarradores: es la desesperación llevada a los extremos infernales. La calle de la morgue llena de cadáveres que no han podido ingresar por no haber espacio, a pesar de que muchos cadáveres han sido retirados para darles un sepelio apresurado.

¿Está consciente Abbás del propósito de Israel? ¿Llegó a algún acuerdo con Mubarack en su visita reciente a El Cairo? Es sintomático y sospechoso que esta ofensiva se produzca precisamente después de las visitas a Egipto de Abbás y de la representante del gobierno judío. ¿Existe algún contubernio entre ellos? Aparentemente no lo habría y resulta difícil imaginárselo, pero los intereses particulares a veces son más fuertes que los nacionales cuando se trata de las clases que usufructúan de privilegios y del poder o cuotas de poder. En todo caso ya Ehud Barak, el ministro de defensa israelí ya había manifestado que su país se encuentra en una guerra sin cuartel contra el movimiento islámico Hamás. Esta declaración ocurre precisamente en el cuarto día de la fase de ablandamiento en la cuál la fuerza aérea ha atacado ya cientos de veces.

Naturalmente que siendo el Estado de Israel el más fuerte en esa región, desde el punto de vista militar, poseen una tecnología de punta que le permite hacer un daño muchísimo mayor que lo que pueden hacer los misiles caseros de Hamás. En contra de los palestinos está también la pequeñez del territorio, lo que les impide maniobrar y sólo les queda aferrarse al terreno y no concentrarse demasiado porque el daño sería mayor, sobre todo porque carecen hasta de la defensa más elemental contra los ataques aéreos.

Hasta aquí la reacción del mundo árabe ha sido muy tibia y no ha pasado de algunas declaraciones de condena y nada más. Típico de la acción tolerante que trata de sacarse de encima cualquier obligación hacia los verdaderamente necesitados y que son las víctimas de la ocupación de su territorio. La unión con USA es para ellos más importante y además le temen al renacimiento de los movimientos islamistas, sobre todo que esos gobiernos (como el jordano y el egipcio) son gobiernos corruptos que no cuentan con un verdadero respaldo popular. El “presidente” Mubarack se mantiene en el gobierno gracias a elecciones fraudulentas y protegido por sus fuerzas represivas. En tanto que el nuevo presidente norteamericano no ha abierto la boca, como si nada estuviese ocurriendo allí. La prensa occidental, sobre todo la más allegada a USA y a Israel se pronuncia culpando a Hamás de lo ocurrido. Nadie de ellos dice la verdad: en este año son cientos los palestinos asesinados por los israelitas. Razón más que suficiente para lanzar algunos misiles caseros que en su mayoría no producen daño alguno. El cinismo de los norteamericanos sigue como siempre: dicen que Hamás debe detener sus ataques terroristas si desean jugar un papel importante en el futuro del pueblo palestino. Nada dice el gobierno norteamericano de la masacre de palestinos, tampoco se acuerdan del sueñito que tuvo Bush de dos Estados antes del fin del año 2008. Como lo dije en su tiempo: Annapolis era sólo un show para los aliados de Oriente Medio y para el público alienado con la cultura norteamericana.

Egipto ha abierto el paso fronterizo de Rafah, pero sólo permite el paso de ayuda humanitaria y la salida de heridos, y lo más probable es que apenas se inicie la operación terrestre, este paso será cerrado y será controlado por fuerzas militares egipcias, al mismo tiempo que por territorio palestino será ocupado y controlado por el ejército sionista.

En Gaza se juegan los palestinos el futuro de un posible Estado Palestino. La destrucción de Hamás y la nueva ocupación de Gaza, alejan por muchos decenios la posibilidad de ese Estado. Debiera preocupar eso a Fatah, ya que ellos son responsables por su ambición y su alineamiento político, de la debilidad del movimiento palestino. Ahora bien, ¿es posible que Hamás desaparezca del todo? No lo veo posible. El movimiento Hamás es parte ya del pueblo palestino y su lucha continuará a pesar del revés militar. La guerra no es ninguna solución al problema palestino, no al menos para Israel. La ocupación debe terminar y para eso es necesario que los sionistas dejen de lado sus ambiciones del Gran Israel, que USA tenga un cambio de su geopolítica y que el pueblo palestino cierre filas alrededor de Hamás, por cuanto Fatah ya no es una alternativa viable, su tiempo pasó ya.

Foto: Soldados israelíes acarrean municiones para un puesto de artillería cerca de la frontera con Gaza. / Autor: Guo Lei - XINHUA

PC no descarta pacto para segunda vuelta

PC no descarta pacto para segunda vuelta

Por Martín Romero E. / La Nación

Para la izquierda extraparlamentaria resulta vital sumar fuerzas y doblar a la Alianza en al menos 12 distritos, lo que -según sus evaluaciones- les permitiría realizar “de inmediato” una reforma electoral.


MAS no renuncia a romper con exclusión

A través de una carta, el Movimiento Amplio Social (MAS) expresó que el grupo “no ha sido convocado, ni ha suscrito acuerdo alguno de definiciones sobre una eventual segunda vuelta presidencial”.

Asimismo, agregó que han acordado, junto con las demás fuerzas políticas del sector, llevar a un solo candidato para la primera vuelta que represente “un proyecto político alternativo” que reemplace al vigente.

Respecto de la elección parlamentaria, si bien expresa que no ha participado en ninguna reunión tendiente a establecer una lista conjunta con el oficialismo, el MAS no se cierra “a ningún espacio que pretenda romper la injusta exclusión política en la que se encuentran vastos sectores sociales y políticos nacionales” expresó.

Asimismo, sostiene la necesidad de una renovación en el parlamento, para que así se vean reflejados “las mayorías ciudadanas populares y postergadas”.

EL tradicional caldillo de congrio que el PC ofrece a los medios de comunicación, fue el escenario en que el presidente de la colectividad, Guillermo Teillier, dejara abierta la puerta a una posibilidad que, hasta ahora, ha sido negada por la izquierda extraparlamentaria: abrirse a apoyar al candidato presidencial de la Concertación en una segunda vuelta en 2010.

Si bien Teillier admitió ayer que en las conversaciones sostenidas con el oficialismo, el asunto no se ha abordado, sí señaló que "si la Concertación acepta ir en pacto parlamentario con el Juntos Podemos y esto nos permite terminar con la exclusión, evidentemente que eso facilita que en la segunda vuelta, la disposición de los electores favorezca a la Concertación".

Este hipotético respaldo depende, explicó el máximo dirigente del comunismo chileno, de las decisiones que adopte la Concertación respecto de sellar un pacto parlamentario que permita acabar con el sistema binominal y la exclusión que él genera.

Y a este asunto han apuntado los encuentros sostenidos. De hecho, Teillier reconoció los avances para alcanzar un acuerdo con el oficialismo de cara a las parlamentarias 2009.

"Hemos llegado a un principio de acuerdo de buscar la posibilidad de un pacto parlamentario instrumental", afirmó.

El líder comunista agregó que al sumar sus votos con los del oficialismo, se doblaría a la derecha en una docena de distritos.

Ello -aseguró- significaría "establecer una nueva correlación de fuerzas en el Parlamento que permitiría de inmediato llevar a cabo la reforma electoral que tanto exige la mayor parte de la sociedad".

A su juicio, poner fin al sistema binominal, ya no es sólo una exigencia del PC, sino que una necesidad de vital importancia para el país.

En todo caso, precisó Teillier, "hasta ahora, la Concertación no nos ha pedido su apoyo para la primera vuelta" y respecto de una eventual segunda elección presidencial "no hemos conversado absolutamente nada".

Asimismo, expresó su deseo de que en el próximo proceso electoral se dé paso "a una democratización más profunda y también (se logre) el alcance de acuerdos que permitan una mayor justicia social". LN

 

 

50 AÑOS DESPUES… Y el mismo reto de hacer la Revolución

50 AÑOS DESPUES…  Y el mismo reto de hacer la Revolución

Lázaro Barredo Medina

"LA tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será más fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil."

Eso le dijo al pueblo de Cuba el Comandante en Jefe Fidel Castro el día de su entrada a La Habana el 8 de enero de 1959. Muchos no imaginaron siquiera el inmenso reto que les tocaría vivir.

Bastó que a los pocos días, Fidel comenzará a proclamar el derecho a la autodeterminación en las relaciones con Estados Unidos para que inmediatamente empezaran las agresiones, los intentos de atentados contra su persona y la irritación de los políticos norteamericanos, evidencia de lo cual son los discursos y artículos de la época, como lo prueba el editorial de la revista Time, vocera de los sectores más conservadores, bajo el título: "El neutralismo de Fidel Castro es un desafío para los Estados Unidos".

Ni neutrales podían ser los cubanos frente a Estados Unidos.

El triunfo de la Revolución aquel enero de 1959 significó para la nación cubana la posibilidad real, por primera vez en su historia, de ejercer el derecho de libre determinación. Desde ese momento ni el Presidente, el Congreso ni los embajadores de Estados Unidos pudieron mantener la capacidad de decidir lo que se podía o no se podía hacer en Cuba. Finiquitó la amarga dependencia por la cual los gobernantes norteamericanos y sus embajadores disponían de un poder muchas veces mayor para decidir cosas en Cuba, que el poder real que tenían para tomar decisiones dentro del gobierno federal de los Estados Unidos con respecto a cualquiera de los 50 estados que conforman la unión norteamericana.

Fue precisamente en ejercicio de este derecho que una vez conquistada la plena independencia nacional comenzó de inmediato la aplicación del programa anunciado por Fidel en el juicio del Moncada en 1953 y contenido en su histórico alegato La Historia me Absolverá.

Cuba estableció el régimen económico y social que consideró más justo y estableció un Estado socialista con democracia participativa, igualdad y justicia social.

La economía del país se caracterizaba por esta época por un escaso desarrollo industrial, dependiendo en lo fundamental de la producción azucarera y una economía agrícola concentrada en latifundios, donde los terratenientes controlaban el 75% del total de las áreas agrícolas.

La mayor parte de la actividad económica del país y sus recursos minerales eran regentados por capitales norteamericanos, los que disponían de 1,2 millones de hectáreas de tierra (una cuarta parte del territorio productivo), además de controlar la parte fundamental de la industria azucarera, la producción de níquel, las refinerías de petróleo, los servicios de electricidad y teléfono, la mayor parte del crédito bancario, entre otros. De igual modo, el mercado estadounidense acaparaba aproximadamente el 70% de las exportaciones e importaciones cubanas, siendo los volúmenes del intercambio comercial muy dependientes: Cuba, en 1958, exportaba productos por un valor de 733 millones de pesos e importaba por un monto de 777 millones.

El cuadro social imperante lo caracterizaba un alto grado de desempleo y analfabetismo, las situaciones precarias del sistema de salud, de la asistencia social y del estado de la vivienda de la mayor parte de la población, así como de abismales diferencias en las condiciones de vida entre la ciudad y el campo. Había una alta polarización y no equitativa distribución de los ingresos: mientras en 1958 el 50% de la población disponía sólo del 11% de los ingresos, un minoritario 5% concentraba el 26% de las rentas. Además, la discriminación racial y de la mujer, la mendicidad, la prostitución y la corrupción social y administrativa estaban muy extendidas.

La inaplazable solución a los problemas sociales y económicos más acuciantes de la sociedad cubana sólo podía asumirse con la libre disposición por el pueblo cubano de sus riquezas y recursos naturales, y así, al amparo de la Constitución, que fuera aprobada en 1940 y en correspondencia con las normas del Derecho Internacional, Cuba ejerció el derecho de disponer de esos recursos y asumió las obligaciones derivadas de ello, indemnizando a todos los nacionales de terceros países (Canadá, España, Inglaterra, etc.) con excepción de los nacionales de Estados Unidos, cuyo Gobierno rechazó las disposiciones cubanas y convirtió esta decisión del Estado cubano en un pretexto para desatar una guerra sin precedentes en la historia de las relaciones bilaterales entre dos naciones.

La Revolución no sólo entregó la tierra en propiedad a los campesinos, hasta entonces sometidos a condiciones semifeudales de producción y obligados a vivir en condiciones de extrema pobreza, sino que todos los recursos de que dispuso el país fueron dedicados al desarrollo económico de la nación y al mejoramiento de las condiciones materiales y de vida de la población. Para que se tenga una idea, sólo en la década de los 80, a la construcción de objetivos productivos y obras sociales fueron destinados aproximadamente 60 mil millones de pesos.

El proceso de industrialización llevado a cabo permitió el comienzo de la diversificación económica y productiva. Hasta el inicio de la crisis económica que con la desaparición de la Unión Soviética y del campo socialista europeo entre 1989 y 1991, dimos en llamar Período Especial, en Cuba con la Revolución creció 14 veces la capacidad de producir aceros, seis veces la de cemento, cuatro veces la de níquel, diez veces la de fertilizantes, cuatro veces la de refinación de petróleo (sin contar la nueva refinería de Cienfuegos), siete veces la producción textil, tres veces la del turismo, por mencionar algunas. También se crearon ramas completas e industrias nuevas como la construcción de maquinarias, la mecánica, la electrónica, la producción de equipos médicos, la industria farmacéutica, la industria de materiales de la construcción, la industria del vidrio, la cerámica, entre otras, a lo cual se suman las inversiones que acrecentaron y modernizaron las industrias azucarera, alimentaria y ligera. A ese esfuerzo se suman el desarrollo de la biotecnología y la ingeniera genética y otras ramas científicas.

El país también hizo esfuerzos en el mejoramiento de la infraestructura. La generación eléctrica creció más de ocho veces; la capacidad de agua embalsada aumentó 310 veces, de 29 millones de metros cúbicos en 1958 hoy supera los 9 000 millones de metros cúbicos, hubo una diversificación de carreteras y autopistas, modernización de los puertos y otros. Las necesidades sociales fueron bastante cubiertas, salvo en la vivienda que ha sido el gran problema cubano.

El progresivo crecimiento y diversificación del potencial productivo y la aplicación de un vasto programa social permitieron afrontar la solución del problema del desempleo. En 1958, con una población de 6 millones de habitantes alrededor de una tercera parte de la población económicamente activa estaba desempleada, de ella el 45 por ciento en las zonas rurales, mientras que de unas 200 mil mujeres empleadas, el 70% lo hacia en labores domésticas. Hoy, con 11 millones de habitantes, el número de personas ocupadas supera los 4,5 millones. Más del 40 por ciento de los trabajadores son mujeres y ellas representan hoy más del 60 por ciento de la fuerza técnica y profesional del país.

En 1958, la cifra de analfabetos y semianalfabetos alcanzaba a dos millones de personas. El promedio de nivel escolar entre los mayores de 15 años no sobrepasaba el tercer grado, más de 600 mil niños carecían de escuelas y el 58 por ciento de los maestros no tenían empleo. Sólo el 45,9% de los niños en edad escolar estaban matriculados y la mitad de ellos no asistía a clases, logrando terminar la enseñanza primaria solamente el 6% de los niños matriculados. Las universidades apenas tenían capacidades para unos 20 000 estudiantes.

La esfera educacional recibió una inmediata atención del Estado revolucionario. Lo primero que se desarrolló fue una masiva campaña de alfabetización con la participación de la población. Se construyó una extensa red de escuelas en todo el país y más de 300 mil maestros y profesores se desenvuelven con pleno empleo en ese sector. El promedio de nivel escolar entre los mayores de 15 años es de noveno grado. El 100% de los niños en edad escolar matriculan en las escuelas y el 98% culmina la enseñanza primaria y 91% la secundaria. Uno de cada 11 ciudadanos es graduado universitario y uno de cada 8 habitantes en la Isla tiene nivel de preparación técnico-profesional. Hay 650 000 estudiantes en las universidades en estos momentos y toda la enseñanza es gratuita. Se le garantiza además al 100% de los niños con deficiencias físicas y mentales la posibilidad de prepararse para la vida en escuelas especiales.

La precaria situación de la salud pública en 1958 la caracterizaba una mortalidad infantil que sobrepasaba la cifra de 60 por mil nacidos vivos y la materna un nivel de 118 por 10 mil. La tasa de mortalidad por gastroenteritis era de 41,2 por cien mil y la de tuberculosis de 15,9 por cien mil. En zonas rurales el 36% de la población padecía parásitos intestinales, el 31% paludismo, el 14% tuberculosis y el 13% de la tifoidea. La esperanza de vida al nacer se estimaba en 58,8 años.

La capital del país concentraba el 61% de las camas de hospitales y el 65% de los 6 500 médicos. En el resto de las provincias la cobertura era de un médico por cada 2 378 habitantes y en todas las zonas rurales de la nación existía únicamente un hospital.

Hoy toda la atención de salud es gratuita y Cuba dispone de más de 70 000 médicos para una cobertura de un galeno por cada 194 habitantes y casi 30 000 de ellos están prestando servicios en más 60 países. Se ha creado una red nacional de más de 700 hospitales y policlínicos. Por la masividad de la vacunación (en estos momentos a cada niño se le dota de 13 vacunas) han sido virtualmente eliminadas enfermedades como la poliomielitis, difteria, sarampión, tos ferina, tétanos, rubéola, la parotiditis y la hepatitis b. La mortalidad infantil es de 5,3 niños muertos por mil nacidos vivos y la esperanza de vida es de más de 77 años. También se prestan gratuitamente un conjunto de servicios médicos de avanzada que usualmente en el ámbito internacional no son considerados básicos, como es la atención en salas de terapia intensiva en hospitales pediátricos y de adultos, los servicios de cirugía cardiovascular, servicios de trasplantología, cuidados especiales perinatológicos, el tratamiento de la insuficiencia renal crónica, y los servicios especiales para la rehabilitación física y médica, entre otros.

No fueron tan solo las medidas económicas y sociales el centro de la atención del Estado revolucionario. También lo fueron los esfuerzos dirigidos a establecer la base jurídica interna que posibilitara el ejercicio del derecho a la libre determinación mediante una participación directa de la población en la discusión, análisis y aprobación de las principales leyes del país, donde se destacan la Constitución de 1976, aprobada después por el 97% de los cubanos mayores de 16 años mediante referendo u otras leyes trascendentales como el Código Penal, el Código Civil, el Código de Familia, el Código de la Niñez y la Juventud, el Código Laboral y de Seguridad Social y muchas otras.

De igual forma, la libre determinación del pueblo cubano se expresa en el derecho a defender a la nación frente a la agresión exterior. Hoy más de cuatro millones de cubanos —trabajadores, campesinos y estudiantes universitarios— están organizados en formaciones de milicias y cuentan con las armas en sus áreas de residencia o en sus fábricas y zonas campesinas.

Desde 1959, sin embargo, Cuba ha tenido que hacerle frente a la hostilidad de diez administraciones gobernantes norteamericanas que han pretendido limitarle el derecho de libre determinación mediante agresiones y la imposición unilateral de un criminal bloqueo económico, comercial y financiero.

Es un principio universalmente aceptado de la ley internacional la prohibición de la coacción de un Estado contra otro con el propósito de negarle el ejercicio de sus derechos soberanos. En el artículo 24 de la Carta de las Naciones Unidas se señala que las naciones deberán abstenerse en sus relaciones internacionales de la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.

Durante los últimos 45 años los Estados Unidos han prohibido todo comercio con Cuba, que incluye alimentos y medicinas; cancelaron la cuota cubana de exportación azucarera, con fuertes sanciones, prohibió a sus ciudadanos viajar a la Isla, prohibió la reexportación desde terceros países a Cuba de productos de origen estadounidense que tengan componentes o tecnología norteamericana; proscribió a bancos en terceros países mantener cuentas de Cuba en dólares o utilizar esa divisa en sus transacciones con la nación cubana; han intervenido sistemáticamente para evitar u obstaculizar el comercio y otorgamiento financiamiento o asistencia a Cuba por gobiernos, instituciones y ciudadanos de otros países y organismos internacionales.

Esas represalias obligaron a Cuba a recomponer en la década de los 60 sus relaciones económicas de una manera estructural al verse obligada por las circunstancias y crear todos sus mercados fundamentales en los países de la antigua Europa del Este, principalmente en lo que fue la Unión Soviética, que obligó al país a una reconversión casi total de toda la tecnología industrial, medios de transporte, avituallamientos, etc.

Después que Cuba perdió sus mercados naturales en Europa del Este, el Gobierno norteamericano recrudeció a partir de 1992 sus medidas de bloqueo mediante la Ley Torricelli, bajo el pretexto de la "democracia y los derechos humanos" para prohibir a subsidiarias de empresas estadounidenses, radicadas en terceros países y sujetas a leyes de esas naciones, la realización de operaciones comerciales o financieras con Cuba (sobre todo en alimentos y medicinas), castigar con la prohibición de entrada a puertos norteamericanos, por 180 días, a buques que transporten mercancías hacia o desde Cuba o por cuenta de Cuba, medidas que por su carácter extraterritorial no sólo perjudican a Cuba, sino que laceran la soberanía de otras naciones y la libertad internacional de transportación.

El 12 de marzo de 1996, el Gobierno de Estados Unidos puso en vigor la Ley Helms-Burton que agrava las relaciones entre ambos países y pretende arrogarse el derecho de sancionar a ciudadanos de terceros países ante cortes norteamericanas, a la vez que determinar su expulsión o denegarles la visa de entrada a Estados Unidos, junto a sus parientes más cercanos, con el propósito de entorpecer el esfuerzo que realiza la nación cubana por recuperar su economía y obstaculizar sus posibilidades de lograr una mayor inserción en la economía internacional. De tal manera, pretende presionar a la población cubana para hacerla desistir de su empeño al derecho a la libre determinación.

Y en los años más recientes, han adoptado el Plan Bush que pretende convertir a Cuba en una colonia, mediante un programa anexionista y una sibilina intencionalidad de intervención bajo el pretexto de la "transición", donde el Departamento de Estado encarga a uno de sus dirigentes la responsabilidad de "gobernador" para cuando desaparezca el Estado revolucionario cubano. Este Plan, por el cual George W. Bush decidió "precipitar el día en que Cuba sea un país libre", recrudece el bloqueo y la presión sobre los cubanos, incluso reprime las relaciones familiares de los cubanos residentes en Estados Unidos, entrega millonarios recursos a los grupos terroristas enclavados en Miami, así como a sus mercenarios subordinados a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana y promueve fórmulas para desestabilizar el país y redoblar la presión internacional sobre la Isla.

Esa hostilidad norteamericana ha tenido otras connotadas manifestaciones de agresión que van desde la agresión militar por Bahía de Cochinos en 1961, la guerra sucia de las bandas contrarrevolucionarias auspiciadas y fuertemente abastecidas militarmente por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, la guerra bacteriológica contra plantaciones agrícolas (caña, tabaco y cítrico), animales (fiebre porcina) y personas (dengue hemorrágico), hasta los planes de sabotajes, bombardeos mediante el uso de avionetas piratas y de atentados contra los principales dirigentes del país.

Es notoriamente público la labor que realizan las organizaciones terroristas en la ejecución de acciones militares contra Cuba desde territorio norteamericano, difundidas y alentadas por los medios de comunicación en Miami, quienes ejercitan un constante reclutamiento de aventureros dispuestos a marchar hacia Cuba como espías y saboteadores y quienes declaran abiertamente que no sienten ningún temor a ser procesados ni condenados por las autoridades estadounidense.

Esa es la causa por la que jóvenes patriotas han tenido que hacer dejación de sus intereses personales para servir a los intereses de la nación, sacrificar incluso a sus familias, e infiltrarse dentro de las filas de esos grupos terroristas para conocer de sus actividades y evitar con esa información el derramamiento de sangre del pueblo cubano y del pueblo norteamericano y estar dispuestos a pagar el precio de la irracionalidad política del Gobierno de Estados Unidos, como sucede hoy con Los Cinco héroes injustamente presos en cárceles norteamericanas por luchar contra el terrorismo.

A ello se suma el fuerte dispositivo militar creado por Estados Unidos alrededor de Cuba y sus constantes actividades que generan tensiones, así como la ocupación ilegal de la Base Naval de Guantánamo en suelo cubano (convertida hoy en una terrorífica prisión), porción territorial arrendada por Cuba por la fuerza a Estados Unidos a principios de siglo y que el Gobierno norteamericano se niega a devolver al pueblo cubano.

A principios de los 90, desaparecida la Unión Soviética, aislada y vilipendiada por la reacción internacional, Cuba soportó el golpe terrible de perder en cuestión de meses el grueso de sus mercados y crecer abruptamente en su producto interno bruto, y probó que brillaba con luz propia y que nunca había sido satélite de nadie, porque pudo soportar esa coyuntura por la extraordinaria prueba de resistencia de la mayoría de la población cubana que ha actuado desde motivaciones auténticas, valores y principios éticos.

La población cubana decidió respaldar consciente y consecuentemente a la conducción política del país, no solamente porque identifican al sistema con su propio interés, sino también por la manera responsable en que el Estado ha asumido la crisis, reorganizó sus fuerzas y ha diseñado una estrategia para buscar las salidas, pese al bloqueo norteamericano y las condicionalidades de sus aliados europeos.

Los sacrificios provocados por esa situación han sido duros, pero han podido ser soportados no solo por los indiscutibles avances sociales logrados, sino también por la confianza depositada en los órganos dirigentes del país y la apreciación de la gente de que su gobierno no era un gobierno decadente ni con crisis en su gestión o carente de estrategias, sino que ha probado que ni aún en las más difíciles circunstancias dejó de tener a la población en el centro de toda su labor.

Han pasado 50 años y el proceso liberador ha llegado hasta aquí en la misma dirección de aquella noche donde Fidel ante la muchedumbre que lo aclamaba en el hasta entonces cuartel general de la tiranía, dijo que quizás en lo adelante todo sería más difícil porque habría que luchar por hacer la Revolución.

Es el reto de esa lucha lo que se mantiene en las actuales circunstancias por desterrar los vicios y enaltecer las virtudes, con el Comandante como soldado de las ideas sirviendo de brújula en la lucha por la libertad y la independencia.

Los enemigos de Cuba apuestan a lo contrario. En este mundo donde la política es una caricatura no pueden entender que esta Revolución en su pensamiento y en su acción es un proceso de continuidad y que el compañero Fidel seguirá siendo el líder de la Revolución de hoy y de mañana, que por encima de cargos y títulos, seguirá siendo el consejero de ideas al que tendremos que acudir siempre, porque Fidel ha logrado trascender la vida política para insertarse como algo íntimo en la vida familiar de la inmensa mayoría de los cubanos.

Foto: En la céntrica esquina habanera de
23 y 12, ante la inminente invasión mercenaria por Playa Girón, Fidel proclama el carácter socialista de la Revolución, el 16 de abril de 1961.

¡Jamás regresará el dolor al corazón de las madres ni la vergüenza al alma de cada cubano honesto!

¡Jamás regresará el dolor al corazón de las madres ni la vergüenza al alma de cada cubano honesto!

 Discurso pronunciado por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, en el acto por el aniversario 50 del triunfo de la Revolución, efectuado en Santiago de Cuba, el 1ro. de enero de 2009, “Año del 50 aniversario del triunfo de la Revolución”.

Santiagueras y santiagueros;

Orientales;

Combatientes del Ejército Rebelde, la lucha clandestina y de cada combate en defensa de la Revolución durante estos 50 años;

Compatriotas:

El primer pensamiento, un día como hoy, para los caídos en esta larga lucha. Ellos son paradigma y símbolo del esfuerzo y el sacrificio de millones de cubanos. En estrecha unión, empuñando las poderosas armas que han significado la dirección, las enseñanzas y el ejemplo de Fidel, aprendimos en el rigor de la lucha a transformar sueños en realidades; a no perder la calma y la confianza frente a peligros y amenazas; a levantar el ánimo tras los grandes reveses; a convertir en victoria cada reto y a superar las adversidades, por insuperables que pudieran parecer.

Los que hemos tenido el privilegio de vivir con toda intensidad esta etapa de nuestra historia, sabemos bien cuán cierta ha resultado la alerta que nos hizo aquel 8 de enero de 1959, en su primer discurso al entrar a la capital:

“La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil”, concluyó.

Por primera vez el pueblo cubano alcanzaba el poder político. En esta ocasión, junto a Fidel, los mambises sí entraron a Santiago de Cuba. Atrás quedaban 60 años exactos de dominación absoluta del naciente imperialismo norteamericano, que no tardaría en mostrar sus verdaderos propósitos, al impedir la entrada a esta ciudad del Ejército Libertador.

Atrás quedaron también la gran confusión y sobre todo la frustración enorme que generó la intervención norteamericana. Sin embargo se mantuvo en vilo, más allá de su disolución formal, la voluntad de lucha del Ejército Mambí y el pensamiento que guió las armas de Céspedes, Agramonte, Gómez, Maceo y tantos otros próceres y combatientes por la independencia.

Vivimos algo más de cinco décadas de gobiernos corruptos, de nuevas intervenciones norteamericanas; la tiranía machadista y la revolución frustrada que la derrocó. Más tarde, en 1952, el golpe de Estado, con el apoyo del gobierno norteamericano, instauró nuevamente la dictadura, fórmula aplicada en esos años para asegurar su dominio en América Latina.

Para nosotros quedó claro que la lucha armada era la única vía. A los revolucionarios se nos planteaba nuevamente, como a Martí antes, el dilema de la guerra necesaria por la independencia que quedó trunca en 1898.

El Ejército Rebelde retomó las armas mambisas y después del triunfo se transformó para siempre en las invictas Fuerzas Armadas Revolucionarias.

La Generación del Centenario, que en 1953 asaltó los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes,  contó con el importante legado de Martí, con su visión global humanística que va más allá de la consecución de la liberación nacional.   

En términos históricos, fue breve el tiempo que medió entre la frustración del sueño mambí y el triunfo en la Guerra de Liberación. A comienzos de este período, Mella, uno de los fundadores de nuestro primer partido comunista y creador de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), se convierte en heredero legítimo y puente que une el pensamiento martiano y las ideas más avanzadas.

Fueron años de maduración de la conciencia y la acción de obreros y campesinos, y de formación de una intelectualidad genuina, valiente y patriota que los ha acompañado hasta el presente.

El magisterio cubano, fiel depositario de las tradiciones de lucha de sus predecesores, las sembró en lo mejor de las nuevas generaciones.

Desde el mismo momento del triunfo, se hizo evidente para cada hombre y mujer humilde que la Revolución era un justiciero cataclismo social que tocó todas las puertas, desde los palacetes de la Quinta Avenida en la capital, hasta el más misérrimo y apartado bohío de nuestros campos y montañas.

Las leyes revolucionarias no sólo dieron cumplimiento al programa del Moncada, lo superaron con creces en la lógica evolución del proceso. Además sentaron un precedente para los pueblos de nuestra América que hace 200 años iniciaron el movimiento emancipador del colonialismo.  

En Cuba, la historia americana tomó rumbos diferentes. Nada moralmente valioso ha sido ajeno al torbellino que aun antes del primero de enero de 1959, comenzó a barrer oprobios e inequidades, a la vez que abrió paso al gigantesco esfuerzo de todo un pueblo, decidido a darse a sí mismo cuanto merece y ha logrado levantar con su sangre y su sudor.

Millones de cubanas y cubanos han sido trabajadores, estudiantes, soldados, o simultáneamente las tres cosas, cuantas veces las circunstancias lo han exigido.

La síntesis magistral de Nicolás Guillén resumió el significado para el pueblo del triunfo de enero de 1959: “Tengo lo que tenía que tener”, dice uno de sus versos, refiriéndose no a riquezas materiales, sino a ser dueños de nuestro destino.

Es una victoria doblemente meritoria, porque ha sido alcanzada a pesar del odio enfermizo y vengativo del poderoso vecino.

El fomento y apoyo al sabotaje y el bandidismo; la invasión de Playa Girón; el bloqueo y demás agresiones económicas, políticas y diplomáticas; la permanente campaña de mentiras dirigida a denigrar a la Revolución y sus líderes; la Crisis de Octubre, los secuestros y ataques a embarcaciones y aeronaves civiles; el terrorismo de Estado, con su terrible saldo de 3 478  muertos y 2 099 incapacitados; los planes de atentados a Fidel y otros dirigentes; los asesinatos de obreros, campesinos, pescadores, estudiantes, diplomáticos y combatientes cubanos. Esos y otros muchos crímenes dan fe del tozudo empeño de apagar a cualquier precio la luz de justicia y decoro que significó la alborada del Primero de Enero.

Una tras otra, todas las administraciones norteamericanas no han cesado de intentar forzar un cambio de régimen en Cuba, empleando una u otra vía, con mayor o menor agresividad.

Resistir ha sido la palabra de orden y la clave de cada una de nuestras victorias, durante este medio siglo de ininterrumpido batallar, en que hemos partido invariablemente de jugarnos nuestra propia piel, sin dejar de reconocer la amplia y decisiva solidaridad recibida.

Desde hace muchos años, los revolucionarios cubanos nos atenemos a la máxima martiana: “La libertad cuesta muy cara, y es necesario o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio”.

En esta plaza, en el 30 aniversario del triunfo, Fidel nos dijo: “Aquí estamos porque hemos podido resistir”. Una década después, en 1999, desde este mismo balcón, afirmó que el período especial constituía “la más extraordinaria página de gloria y firmeza patriótica y revolucionaria, (…) cuando nos quedamos absolutamente solos en medio de Occidente a 90 millas de Estados Unidos y decidimos seguir adelante”.  Fin de la cita.  Así lo repetimos hoy.

Ha sido una resistencia firme, ajena a fanatismos, basada en sólidas convicciones y en la decisión de todo un pueblo de defenderlas al precio que sea necesario. Ejemplo vivo de ello en estos momentos es la inconmovible firmeza de nuestros gloriosos Cinco Héroes (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”) .

Hoy no estamos solos frente al imperio en este lado del océano, como ocurrió en los años sesenta, cuando los Estados Unidos impusieron el absurdo de expulsar de la OEA, en enero de 1962, a Cuba, el país que poco antes había sido víctima de una invasión organizada por el gobierno norteamericano y escoltada hasta nuestras costas por sus buques de guerra. Precisamente, como se ha demostrado, esa expulsión era el preludio de una intervención militar directa, impedida sólo por el despliegue de los cohetes nucleares soviéticos que desembocó en la Crisis de Octubre, conocida mundialmente como la crisis de los mísiles.

Hoy la Revolución es más fuerte que nunca y jamás ha cedido un milímetro en sus principios, ni en los momentos más difíciles. No cambia en lo más mínimo esa verdad que algunos pocos se cansen y hasta renieguen de su historia, olvidándose de que la vida es un eterno batallar.

¿Significa que han disminuido los peligros? No, no nos hagamos ilusiones. Cuando conmemoramos este medio siglo de victorias, se impone la reflexión sobre el futuro, sobre los próximos cincuenta años que serán también de permanente lucha.

Observando las actuales turbulencias del mundo contemporáneo, no podemos pensar que serán más fáciles, lo digo no para asustar a nadie, es la pura realidad.

También  debemos tener muy presente lo que Fidel nos dijo a todos, pero especialmente a los jóvenes, en la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre del 2005: “Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra”, sentenció.

Ante esta posibilidad, me pregunto: ¿cuál es la garantía de que no ocurra algo tan terrible para nuestro pueblo?

¿Cómo evitar un golpe tan anonadante que necesitaríamos mucho tiempo para recuperarnos y alcanzar de nuevo la victoria?

Hablo en nombre de todos los que hemos luchado, desde los primeros disparos en los muros del Moncada, hace 55 años, hasta los que cumplieron heroicas misiones internacionalistas.

Hablo, por supuesto, también en nombre de los que cayeron en las guerras de independencia y más recientemente en la Guerra de Liberación. En representación de todos ellos, hablo en nombre de Abel y José Antonio, de Camilo y Che, cuando afirmo, en primer lugar, que ello exige de los dirigentes del mañana que no olviden nunca que esta es la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes (Aplausos); que no se reblandezcan con los cantos de sirena del enemigo y tengan conciencia de que por su esencia, nunca dejará de ser agresivo, dominante y traicionero; que no se aparten jamás de nuestros obreros, campesinos y el resto del pueblo; que la militancia impida que destruyan al Partido. Aprendamos de la historia.

Si actúan así, contarán siempre con el apoyo del pueblo, incluso cuando se equivoquen en cuestiones que no violen principios esenciales. Pero si sus actos no estuvieran en consonancia con esa conducta, no contarán siquiera con la fuerza necesaria ni la oportunidad para rectificar, pues les faltará la autoridad moral que sólo otorgan las masas a quienes no ceden en la lucha. Pudieran terminar siendo impotentes ante los peligros externos e internos, e incapaces de preservar la obra fruto de la sangre y el sacrificio de muchas generaciones de cubanos.

Si ello llegara a suceder, nadie lo dude, nuestro pueblo sabrá dar la pelea, y en la primera línea estarán los mambises de hoy, que no se desarmarán ideológicamente ni dejarán caer la espada (Aplausos y exclamaciones).

Corresponde a la dirección histórica de la Revolución preparar a las nuevas generaciones para asumir la enorme responsabilidad de continuar adelante con el proceso revolucionario.

Esta heroica ciudad de Santiago, y Cuba entera, fue testigo del sacrificio de miles de compatriotas; de la ira acumulada ante tanta vida tronchada por el crimen; del dolor infinito de nuestras madres y del valor sublime de sus hijas e hijos.

Aquí nació un joven revolucionario, de sólo 22 años al caer asesinado, que simboliza esa disposición al sacrificio, pureza, valentía, serenidad y amor a la patria de nuestro pueblo: Frank País García.

En esta tierra oriental nació la Revolución. Aquí fue la clarinada de La Demajagua y el 26 de Julio; aquí  desembarcamos en el Granma e iniciamos el combate en montañas y llanos, que luego se extendió a toda la isla. Como dijo Fidel en La Historia me Absolverá, aquí “cada día parece que va a ser otra vez el de Yara o el de Baire”.

¡Nunca más volverán la miseria, la ignominia, el abuso y la injusticia a nuestra tierra!

¡Jamás regresará el dolor al corazón de las madres ni la vergüenza al alma de cada cubano honesto!

Es la firme decisión de una nación en pie de lucha, consciente de su deber y orgullosa de su historia (Aplausos).

Nuestro pueblo conoce cada imperfección de la obra que él mismo ha levantado con sus brazos y defendido a riesgo de su vida. Los revolucionarios somos nuestros principales críticos. No hemos dudado en dilucidar deficiencias y errores públicamente. Sobran los ejemplos pasados y recientes.

Desde el 10 de octubre de 1868, la desunión fue causa fundamental de nuestras derrotas. A partir del primero de enero de 1959, la unidad, forjada por Fidel, ha sido garantía de nuestras victorias. Nuestro pueblo logró mantenerla frente a todos los avatares e intentos divisionistas y ha sabido situar los anhelos comunes por encima de las diferencias, derrotar mezquindades a fuerza de colectivismo y generosidad.

Las revoluciones sólo avanzan y perduran cuando las lleva adelante el pueblo. Haber comprendido esa verdad y actuado invariablemente en consecuencia con ella, ha sido factor decisivo de la victoria de la Revolución cubana frente a enemigos, dificultades y retos en apariencia invencibles.

Al arribar al primer medio siglo de Revolución triunfante, llegue el principal tributo a nuestro maravilloso pueblo; a su ejemplar decisión, valor, fidelidad, vocación solidaria e internacionalista; a su extraordinaria demostración de voluntad, espíritu de sacrificio y confianza en la victoria, en el Partido,  en su máximo líder y sobre todo en sí mismo (Aplausos).

Sé que expreso el sentir de mis compatriotas y de muchos revolucionarios en el mundo, al rendir homenaje en esta hora al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz (Aplausos y exclamaciones).

Un individuo no hace la historia, lo sabemos, pero hay hombres imprescindibles capaces de influir en su curso de manera decisiva. Fidel es uno de ellos, nadie lo duda, ni aun sus enemigos más acérrimos.

Desde muy joven hizo suyo un pensamiento martiano: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”. Lo convirtió en escudo contra lo fatuo y lo pasajero, en su principal arma para transformar halagos y honores, por merecidos que fueran, en mayor modestia, honradez, voluntad de lucha y amor por la verdad, que invariablemente ha situado por encima de todo.

A estas ideas se refirió, en esta misma plaza,  hace 50 años. Sus palabras de aquella noche mantienen absoluta vigencia.

En este especial momento que nos hace meditar en el camino recorrido y sobre todo en el aún más largo que está por delante, cuando ratificamos nuevamente el compromiso con el pueblo y nuestros mártires, permítanme concluir repitiendo la alerta premonitoria y el llamado al combate que nos hiciera el Comandante en Jefe en este histórico lugar, el primero de enero de 1959, cuando señaló:

“No creemos que todos los problemas se vayan a resolver fácilmente, sabemos que el camino está trillado de obstáculos, pero nosotros somos hombres de fe, que nos enfrentamos siempre a las grandes dificultades. Podrá estar seguro el pueblo de una cosa, que es que podemos equivocarnos una y muchas veces, lo único que no podrá decir jamás de nosotros es que robamos, que traicionamos”.

Y agregó:

“Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad ni por la ambición, (…) no hay satisfacción ni premio más grande que cumplir con el deber”, concluyó.

En una fecha de tanto significado y simbolismo, reflexionemos sobre estas ideas que constituyen guía para el revolucionario verdadero. Hagámoslo con la satisfacción de haber cumplido el deber hasta el presente; con el aval de haber vivido con dignidad el más intenso y fecundo medio siglo de historia patria y con el firme compromiso de que en esta tierra siempre podremos exclamar con orgullo:

¡Gloria a nuestros héroes y mártires! (Exclamaciones de: “¡Gloria!”)

¡Viva Fidel! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva la Revolución! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Cuba libre! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

(Ovación).