Especial Gaza. Ingresa al sitio: http://www.fdlpalestina.org/
El Ejército israelí ha bombardeado esta mañana la sede de la UNRWA, la agencia de Naciones Unidas para la ayuda humanitaria para los refugiados palestinos, en Gaza. Bombas israelíes han caído sobre el complejo de la agencia, que informa de que al menos tres personas han resultado heridas y que "todos los alimentos" que almacenaba han sido destruidos. El complejo bombardeado alberga también un centro de formación en el que están refugiadas 700 personas. UNRWA, que ya tuvo que suspender sus actividades la semana pasada por la muerte de un camionero que conducía uno de sus camiones, ha expresado su protesta contra estas acciones "desmedidas, dado que el ejército israelí tiene las coordenadas de sus centros y conocen de antemano sus actividades. Israel ha pedido perdón a la ONU por el ataque.
Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA en España, ha informado de una situación "caótica" en la sede de la agencia en Gaza tras el ataque. El bombardeo se ha producido a las 10 de la mañana y ha incendiando algunas instalaciones del complejo, por ejemplo el centro de formación, en el que se refugiaban 700 personas. Según UNRWA, "dos disparos de artillería y tres bombas de fósforo blanco" han caído en el complejo. El bombardeo ha provocado un incendio en los almacenes, "llenos de provisiones, alimentos y otros", destruyéndolos, y en el centro de formación. Por el momento, se tiene constancia de que hay "tres heridos", pero se teme que el número de víctimas aumente. Añade Martí que dentro del recinto hay varios camiones de combustible, listos para el reparto que efectúan diariamente, con el consiguiente peligro de incendio. Finalmente, asegura UNRWA que intentan contactar con el ejército israelí para que pare el ataque, pero que "los bombardeos se están intensificando y eso impide acercarse a la zona y evacuar a los heridos".
Poco después del ataque, el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, ha pedido disculpas al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, por el "gran error" cometido por los militares. Ban, que se encuentra de visita en la región para tratar de alcanzar un alto el fuego, había expresado antes su "enérgica protesta y rabia" a los ministros de Defensa y Exteriores y pedido una "completa explicación". Barak ha prometido a Ban "atención extra" a las instalaciones de la ONU y su personal para que no se repita.
Martí ha querido expresar su protesta por esta acción y ha hecho una llamada al Gobierno israelí para que "pare esto [la ofensiva] de una vez", calificando de "desmedidas" las acciones militares israelíes. Además, ha denunciado que el ejército israelí conocía las coordenadas del centro y las actividades de la agencia han sido coordinadas con los militares, que se habían comprometido a respetar sus instalaciones y a su personal. El compromiso se alcanzó la semana pasada después de que un misil israelí alcanzase un camión de la UNRWA, matando a su conductor. Por causa de ese incidente, la agencia decidió suspender sus actividades y sólo las reanudó cuando obtuvo el compromiso israelí de que sus trabajos serían respectados.
Tanques en la ciudad de Gaza
La sede de UNRWA no ha sido el único objetivo bombardeado en Gaza hoy. A la espera de dar una respuesta al plan egipcio de paz, aceptado ayer con condiciones por Hamás , Israel prosigue la ofensiva contra la franja. De hecho, la ha intensificado esta noche. Además de los bombardeos, tanques israelíes se han adentrado en la ciudad de Gaza por el sur, por lo que miles de palestinos han emprendido la huida por las calles. Al menos 15 palestinos han muerto en los ataques de hoy, según fuentes médicas palestinas. El número de palestinos muertos por la ofensiva ha superado ya el millar , por 13 israelíes -3 civiles y 10 soldados.
Los tanques israelíes, que ya estaban posicionados al norte y al sur de la ciudad, han penetrado por el barrio de Tel al Hawa, al sur, disparando sobre supuestos objetivos de Hamás, el movimiento islamista que domina la franja. Un residente en Gaza ha contado a Juan Miguel Muñoz que los ataques de esta noche han sido los más intensos desde que comenzó la ofensiva el pasado 27 de diciembre y que miles de personas huyen de los tanques ya en calles céntricas de la ciudad.
Los proyectiles israelíes han alcanzado también un edificio en el centro de la ciudad de Gaza el que tienen sus sedes varios medios de comunicación, entre otros la agencia Reuters. Un proyectil israelí ha impactado en el piso 13 de la torre Al Shuruq y dos periodistas han resultado heridos. Periodistas de Reuters han informado de que no tenían constancia de la presencia de hombres armados en las inmediaciones. La agencia informa que el ejército israelí les ha pedido la localización de su oficina minutos antes del ataque, pero que ya conocían de antemano sus coordenadas. Después del ataque, una portavoz del ejército israelí ha dicho que se está investigando.
Especialistas en derecho internacional sostienen que Israel se expone a ser juzgado por los tribunales internacionales. El Presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció que su país rompió relaciones diplomáticas con Israel en protesta por los ataques en la Franja de Gaza contra el grupo islamista Hamas. "Quiero informar que Bolivia tenía relaciones diplomáticas con Israel. (Pero) frente a estos graves hechos de atentados a la vida y a la humanidad, Bolivia rompe las relaciones diplomáticas con Israel", afirmó el mandatario indígena. Morales hizo el anuncio en un discurso ante el cuerpo diplomático en el Palacio de Gobierno, donde exhortó a la Corte Penal Internacional de La Haya a que juzque los ataques de Israel en Gaza, que ya suman más de mil muertos. El Presidente boliviano pidió asimismo que le fuera retirado el premio Nobel de la Paz al Presidente israelí, Shimon Peres. La decisión de Bolivia tiene lugar ocho días después de que Venezuela expulsara al embajador Israel en Gaza en señal de condena por la ofensiva militar israelí. "Existe una opinión bien fundamentada de que tanto el ataque inicial contra Gaza como las tácticas empleadas por Israel son graves violaciones de la carta de la ONU, las convenciones de Ginebra y el derecho internacional humanitario", afirmó al diario británico The Guardian el relator especial de la ONU sobre los territorios palestinos, Richard Falk. "Existe consenso entre los expertos legales independientes de que Israel es una potencia ocupante y está por tanto obligada a cumplir lo que establece la cuarta convención de Ginebra, que prohíbe los castigos colectivos como el bloqueo de Israel", explica Falk, profesor emérito de derecho internacional. Una fuente del ministerio británico de Asuntos Exteriores confirmó al periódico que el Gobierno apoyaría una eventual iniciativa de remitir el asunto a la Corte Internacional de Justicia. Una carta abierta al primer ministro británico, Gordon Brown, firmada por destacados juristas internacionales y que publica hoy The Guardian, afirma que el gobierno británico "está obligado por el derecho internacional a ejercer su influencia para poner fin a las violaciones que se están produciendo en el actual conflicto entre Israel y Hamas". Los autores de la carta, profesores de prestigiosas universidades británicas como las de Cambridge y Oxford, entre otras, acusan a Israel de haber violado los principios del derecho humanitario al, entre otras cosas, atacar a civiles y no discriminar entre éstos y combatientes. Según informó el diario israelí Haaretz en su edición online, al interior del gobierno en Jerusalén hay diferencias sobre el momento del comienzo del cese del fuego. El primer ministro, Ehud Olmert, rechaza un pronto alto al fuego, en contra de lo que piensan el ministro de Defensa, Ehud Barak, y la ministra del Exterior, Tzipi Livni. Barak busca un "cese del fuego humanitario" de una semana para que los habitantes de la Franja de Gaza puedan obtener provisiones. Olmert, en cambio, cree que los objetivos militares no han sido alcanzados, por lo cual evita una votación al respecto en el Gabinete. También Livni apoya un cese del fuego, según el diario.
TRIBUNAL INTERNACIONAL
Especialistas en derecho internacional sostienen que con su incursión en la Franja, Israel se expone a ser juzgado por los tribunales internacionales por su violación de las convenciones de Ginebra y el derecho internacional.
EL PERIODISTA HERMAN SCHILLER
PRESENTARÁ AL EMBAJADOR PALESTINO
El pròximo viernes, 16 de enero, a las 19.30, en el salón de actos del Partido Comunista, avenida Entre Ríos 1033, Ciudad de Buenos Aires, hablará el embajador palestino en la Argentina, doctor FARID SUWWAN. Tema: "LA MASACRE EN GAZA". El diplomático será presentado por el periodista HERMAN SCHILLER.
LA ENTRADA ES LIBRE
Carlos Fazio: La Jornada
¿Quién puede condenar la violencia en general sin contradecirse? Ante los pogromos de palestinos en Gaza, esa vieja pregunta, repetida en diferentes épocas, queda hoy de nuevo sin respuesta. En nuestras sociedades capitalistas de caos, exclusión y muerte, no es dable una valoración única de las diferentes formas de violencia y de todos sus responsables por igual en todo tiempo y lugar. Huelga decir que existe mucho cinismo, y una doble moral convenenciera que ha trocado en estupidez y complicidad muchas mentes lúcidas, que en la coyuntura se refugian en sofismas o han guardado un silencio profundo, legitimador, ante la barbarie genocida de la operación Plomo Fundido ordenada por las autoridades políticas y militares del Estado de Israel en los territorios árabes ocupados.
“Bárbaro –dice Tzvetan Todorov– es quien niega a otro la plena condición humana. Cometiendo actos bárbaros no se defiende la civilización contra la barbarie: se capitula ante ella haciéndola legítima” (ver Antonio Muñoz, “Una conversación”, “Babelia”, El País, 1º/11/2008). Al respecto, el diario conservador Times, de Londres, consignó que en su actual guerra de exterminio y limpieza étnica infinita, el ejército de ocupación israelí está utilizando proyectiles que contienen napalm y fósforo blanco, armas incendiarias prohibidas que provocan mutilaciones y quemaduras mortales en niños, mujeres y ancianos hacinados en Gaza, convertida en un gran campo de concentración y dividida por Israel en guetos o bantustanes tipo apartheid. También se ha divulgado el uso de bombas de racimo y de un nuevo tipo de armas denominadas Explosivos de Metal Inerte Denso (DIME), hechas con una aleación de tungsteno. Sin duda, métodos dignos de los nazis en sus acciones más brutales.
No obstante, escudadas en una orwelliana autodefensa antiterrorista con visos de “guerra justa” –merced a una legitimada deconstrucción de categorías que esconde la tensión constituyente de la violencia original (la ocupación militar de Palestina por Israel condenada en múltiples resoluciones de Naciones Unidas) y suprime de raíz el derecho a la rebelión, la resistencia, la autodeterminación del pueblo palestino y su lucha por la liberación nacional, mientras convierte al agresor en “víctima gratuita” atacada sin razón–, muchas buenas conciencias, en convivencia pacífica con el statu quo del polo dominante, siembran inteligibilidad o confusión sobre el conflicto y sus causas, al tiempo que asumen como válidas las frías acciones de barbarie reguladora y las rutinarias matanzas burocráticas, asimétricas e (in)humanas ejecutadas por las tropas de asalto del gobierno de Israel, consideradas crímenes de guerra por el derecho internacional consuetudinario.
Hace casi medio siglo, ante el Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra, decía Bertrand Russell en relación con el conflicto de Vietnam: “No se puede equiparar la opresión del agresor a la resistencia de la víctima. Sólo quienes no pueden distinguir entre el levantamiento del gueto de Varsovia y la violencia de la Gestapo, o la lucha por su vida de los partisanos yugoslavos, la resistencia en Noruega, la lucha clandestina en Dinamarca y el maqui francés, de un lado, y los ejércitos invasores nazis, de otro, pueden dejar de enjuiciar los actos de Estados Unidos como moral y cualitativamente diferentes de los actos de la resistencia vietnamita”. A propósito, Raquel Tibol señaló en estas páginas: “Nada más parecido al gueto de Varsovia que el cerco impuesto por Israel a los palestinos, sin que falten muros, alambradas y prohibiciones a introducir alimentos, medicinas, electricidad, así como el libre tránsito de la gente. Nada más parecido al Holocausto que el genocidio contra toda la población palestina, sin que falte el horror de eliminar indiscriminadamente a hombres, mujeres y niños cuya tierra ha sido invadida” (“Similitudes”, La Jornada, 4/1/2009).
En 1991, ante la creciente ola fascista en Occidente, tras señalar que “el silencio y la inmovilidad societaria han dado pauta a la emergencia del neonazismo”, Arnoldo Kraus, se preguntaba: “¿Ha muerto realmente Hitler?” (“Neonazismo: otra mirada”, La Jornada, 27/11 y 4/12/1991). Con diferentes variables, la respuesta es no. Las víctimas de ayer se han convertido en los victimarios de hoy. Auschwitz es, hoy, Gaza. Y también la nueva Guernika, como antes Faluya. La actual “carnicería” tiene responsables. Para usar la expresión del rabino Yeshayahu Leibovitz, los responsables son los dirigentes “nazi sionistas” de Israel, una potencia colonial militarista en una región estratégica de la economía mundial, que ha sido definida por expertos juristas internacionales como un Estado terrorista. Estado que cuenta, además, con una bien aceitada infraestructura mundial de propaganda, que convierte en “autodiados antisemitas” y seguidores de los Protocolos de los sabios de Sión a aquellos intelectuales de origen judío (Chomsky, Herman, Zinn, Finkelstein, Petras) que objetan su racismo vandálico de Estado. La acusación de antisemitismo es un arma recurrente de la matonería sionista, verbigracia, los casos de Alfredo Jalife y José Steinsleger en La Jornada.
Con conocimiento del sufrimiento humano y convertidos en “rentistas del Holocausto” (Saramago dixit), los nazi sionistas Olmert, Barak, Dagan y Tzipi Livni –discípulos/as ideológicos de Teodoro Herzl y sus seguidores Gurión, Meir, Peres, Rabin, Sharon, Netanyahu–, bestializan al otro, la nueva “raza maldita” palestina. Ésa es la razón de los periódicos asesinatos selectivos y en masa de hombres, mujeres y niños, en función de una política planificada por Dagan y Sharon en 2001, cuyo objetivo hoy es la captura militar de Gaza y el exterminio de milicianos de Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica), para terminar de erosionar la unidad nacional palestina y proceder luego a la expulsión total de sus tierras a los habitantes árabes. No obstante, igual que en Varsovia, bajo el cielo de plomo que esconde el cielo azul, la resistencia palestina sigue allí.
Altos mandos militares niegan que el refuerzo militar implique la puesta en marcha de la fase definitiva de la operación 'Plomo fundido'
AGENCIAS - Gaza / El Cairo - 12/01/2009
Lejos de aliviar la presión militar sobre Gaza, Israel ha reforzado su presencia en la franja con el envío de reservistas a las posiciones que mantiene dentro del territorio palestino. Sin embargo, los altos mandos militares niegan que ese despliegue suponga que Israel vaya a poner en marcha la llamada "tercera fase" de la operación Plomo fundido, que consistiría en penetrar en las poblaciones de Gaza para acabar con los milicianos de Hamás uno a uno. No obstante, el primer ministro israelí ha dicho que la operación está "cerca de alcanzar los objetivos" marcados a su comienzo.
Durante las primeras horas de hoy, los ataques israelíes se han cobrado la vida de un miliciano y cuatro civiles, según fuentes médicas palestinas citadas por Reuters. Además, testigos en la franja han declarado a la agencia que se han producido violentos combates en el norte y el este de la ciudad de Gaza. Sin embargo, Israel asegura que ha lanzado hoy tan sólo 12 ataques aéreos, la cifra más baja en los 17 días de ofensiva. La cifra de muertos por la operación se acerca ya a los 900, casi todos ellos palestinos. No obstante, por el momento no se ha emprendido la tercera fase de la operación. Dos cohetes y dos piezas de mortero han caído en Israel, sin causar víctimas.
Mark Regev, portavoz del primer ministro israelí, Ehud Olmert, ha confirmado la entrada de reservistas en Gaza. Ha precisado que ya se les llamó "días atrás" para reforzar las fuerzas israelíes y que están siendo utilizados para aliviar a las tropas regulares implicadas en la operación pero que su despliegue no significa que la campaña vaya a intensificarse.
Esfuerzos diplomáticos
Por el momento, no se atisba un alto el fuego, pese a los esfuerzos diplomáticos por poner en marcha un plan egipcio esbozado la semana pasada y que ha sido rechazado por Israel y por Hamás, que, no obstante, aseguraron que lo estudiarían. Olmert dijo ayer que los objetivos marcados al comienzo de la operación "están cerca de alcanzarse", pero que los ataques aún continuarán: "No debemos perder en el último minuto lo que se ha conseguido".
Mientras, siguen las negociaciones en Egipto para tratar de alcanzar un alto el fuego. Una delegación de Hamás ha viajado al país, fronterizo con la franja, para seguir las discusiones sobre la propuesta egipcia, mientras que hoy se ha suspendido el viaje de una delegación israelí. Las discusiones, según altos cargos israelíes, se centran en el despliegue de una misión internacional para controlar el contrabando de armas para Hamás a través de los túneles en la frontera entre Egipto y Gaza. El Cairo, celoso de su soberanía, se niega a permitir la presencia de fuerzas extranjeras a su lado de la frontera.
Moratinos se reunirá con Olmert y Abbas
El Gobierno español, por su parte, ha iniciado un esfuerzo diplomático para tratar de alcanzar un alto el fuego en la zona. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, se reunirá el próximo miércoles en Tel Aviv con Olmert y la ministra de Exteriores Tzipi Livni, y posteriormente viajará a Ramala, donde conversará con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. El ministro de Exteriores trasladará a ambos la necesidad de poner punto final a la ofensiva militar israelí en la franja de Gaza, que está costando la vida a cientos de civiles.
La posición del Gobierno español, es que la reacción israelí a los ataques con cohetes de Hamás es "desmedida y desproporcionada".
Moratinos ha iniciado hoy una gira por Oriente Próximo y ha llegado a El Cairo para hablar con miembros del Gobierno de Hosni Mubarak. Después de su paso por Israel y Cisjordania, el ministro se entrevistará con el presidente sirio, Bashar al Asad, que con Mubarak, Abás y Olmert, constituyen los principales actores de la resolución de la crisis desatada por la ofensiva israelí, al margen de Hamás.
En París y Londres, las protestas más numerosas; terminan en choques con la policía
Acusa el presidente Hugo Chávez al gobierno israelí de ser el “brazo asesino” de Estados Unidos
París, 10 de enero. Decenas de miles de personas se manifestaron una vez más en varias ciudades de Europa, Estados Unidos, Canadá, Medio Oriente y Asia contra la ofensiva israelí en la franja de Gaza, y las más numerosas fueron las realizadas en París y Londres, donde estallaron enfrentamientos con la policía antimotines.
Entre 30 mil personas, según la policía, y 100 mil, según los organizadores, desfilaron por las calles de la capital francesa.
Los manifestantes cargaban en las primeras filas del cortejo un pequeño muñeco que simbolizaba a los niños muertos en Gaza desde el comienzo de la ofensiva, y con las consignas “¡Israel, asesino!” y “Alto a la masacre”, la muchedumbre enarbolaba numerosas banderas palestinas.
Esta manifestación de protesta estuvo bajo estricta vigilancia de la policía de París para evitar disturbios como los que estallaron el pasado 3 de enero.
En Niza, en el sur de Francia, estallaron incidentes cuando varios jóvenes destrozaron las vitrinas de un restaurante McDonald’s y arrojaron piedras contra el casino Ruhl “porque es judío”, según explicó uno de los manifestantes.
La policía disparó gases lacrimógenos y procedió a la detención de cuatro jóvenes.
En Londres, mientras tanto, según cifras de la policía 12 mil personas estuvieron presentes en la marcha desde Hyde Park a la embajada israelí, mientras que los medios de comunicación hablaron de decenas de miles.
Entre los asistentes estuvieron el ex alcalde londinense Ken Livingstone, el músico Brian Eno y la cantante Annie Lennox.
Los enfrentamientos con la policía estallaron cuando los manifestantes intentaron forzar las barreras de protección instaladas en la calle adyacente, donde se encuentra la embajada de Israel.
También hubo manifestaciones de protesta en Belfast, Edimburgo, Aberdeen y Newcastle.
Muestras de rechazo contra la ofensiva militar israelí también se registraron en Italia, Suiza, Noruega, Suecia, Alemania, Grecia, Hungría y Sarajevo.
Varios cientos de personas se reunieron frente a la embajada israelí en Canberra, la capital de Australia, y muchas de ellas lanzaron zapatos hacia ese edificio.
En Estados Unidos, varios miles de manifestantes, 10 mil según los organizadores, protestaron frente a la Casa Blanca en Washington. Manifestaciones similares tuvieron lugar en San Francisco y Los Ángeles.
En Canadá, miles de personas se manifestaron en Toronto, Montreal, Québec, Vancouver, Ottawa y Calgary, para pedir el cese de las hostilidades en Gaza.
Por su parte, cientos de personas protestaron en la ciudad de México y expresaron su solidaridad con el pueblo palestino y su repudio a Israel con una marcha y un mitin realizado ante la embajada de Estados Unidos, a la cual arrojaron zapatos incendiados.
Al menos 20 mil manifestantes que llevaban banderas libanesas y palestinas marcharon por las calles de la ciudad comercial libanesa de Nabatiyeh, durante una manifestación organizada por el grupo Hezbollah, que apoya a Hamas.
En la ciudad palestina de Ramallah, cientos de niños de esa nacionalidad tomaron las calles exigiendo el fin de la ofensiva militar isralí, mientras jóvenes palestinos se manifestaron contra Tel Aviv en el este de Jerusalén.
Hubo también muestras de repudio antisraelí en Japón, Malasia, Corea del Sur e Indonesia.
Mientras tanto, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, acusó a Israel de ser el “brazo asesino” de Estados Unidos por la operación militar en la franja de Gaza y anunció que planea enviar 80 toneladas de ayuda humanitaria con el respaldo de Egipto.
A todo esto, Abu Omar Baghdadi, jefe del autodenominado Estado Islámico en Irak, vinculado con la red fundamentalista Al Qaeda, llamó a los palestinos a lanzar ataques en todo el mundo en contra de intereses israelíes y estadunidenses, en represalia por la ofensiva en Gaza, según un mensaje publicado en Internet.
Por Ricardo Forster
En un ensayo medular, George Steiner despliega una honda y perturbadora reflexión alrededor del equívoco inevitable que atraviesa de lado a lado a esa extraña nación que llamamos Israel (digo extraña porque suele medírsela con una vara muy distinta a la que se utiliza con el resto de las naciones del mundo, una vara signada por lo absoluto, por la pureza total de la que debería dar cuenta por su origen o la del más brutal de los envilecimientos que acaba por transformarla en la patria diabólica, en la nueva encarnación del mal; nada, cuando se habla de Israel, es directo ni ingenuo). Cito, entonces, a Steiner: “En el manifiesto fundacional y secular del sionismo, el Judenstaat de Herzl, el lenguaje y la visión imitan orgullosamente al nacionalismo de Bismarck. Israel es una nación en grado máximo: vive armada hasta los dientes. Para sobrevivir día a día, ha obligado a otros hombres a vivir sin hogar, los ha convertido en seres serviles, desheredados (durante dos milenios, la dignidad del judío consistía en ser demasiado débil para hacer que otro ser humano viviese de forma tan inhóspita y difícil como él mismo). Las virtudes de Israel son las de la sitiada Esparta. Su propaganda, su retórica del autoengaño son tan desesperadas como las de cualquier nacionalismo de la historia. Bajo una presión externa e interna, la lealtad se ha atrofiado dando paso al patriotismo, y el patriotismo ha dado paso al chovinismo. ¿Qué lugar, qué excusa cabe en esa plaza fuerte para la ‘traición’ del profeta, para el rechazo de Spinoza a la tribu? El humanismo, dijo Rousseau, es ‘un hurto cometido contra la patrie’. Bien cierto”. (“El texto, tierra de nuestro hogar”).
Desde la lejanía de su historia, el pueblo de Israel ha sabido atravesar diversas vicisitudes tanto espirituales y materiales como políticas, culturales y sociales; ha conocido al dios de la guerra y de la venganza del mismo modo que supo escuchar la voz clara y potente de los profetas que clamaban contra las injusticias cometidas en su nombre; conoció el reino davídico-salomónico, ese que sería convertido en leyenda y en promesa restitutivo-mesiánica olvidando las penurias de los “constructores de los palacios”, esas masas anónimas que siempre fueron explotadas a lo largo de la historia, para enaltecer la majestuosidad de los poderosos amparados por el “brazo fuerte” de Yahvé; pero también conoció el exilio, la dispersión de las tribus, el sometimiento a los distintos imperios de la antigüedad; supo de la resignación y de la rebeldía; conoció la palabra única y desafiante de Amós y de Isaías que supieron desgarrar los velos de las mentiras y de las injusticias fundando una tradición que se continúa hasta nuestros días; desplegó los lenguajes de una nueva ética que supo hacer del huérfano, de la viuda, del pobre y del extranjero el eje central de la hospitalidad y del acogimiento del otro; supo construir la patria en el Libro cuando perdió la tierra natal.
En su seno convivieron el deseo tribal, ese que recogía los mitos y los símbolos de un pueblo único, fuerte, capaz de someter a otros pueblos y de erigirse en una nación poderosa, junto con la universalización de la promesa mesiánica, esa que se transformaría en el humus de las siembras más significativas que se hicieron en nombre de la libertad y la igualdad de todos los seres humanos. Pueblo girado sobre sí mismo, enclaustrado en su autorreferencialidad; pueblo de la escritura y de lo abierto, hijo de un nuevo cosmopolitismo asociado a la interpretación interminable del libro; pueblo del desarraigo convertido, por los poderosos de ayer a lo largo de dos milenios, en extranjero eterno, en paria, en labrador de palabras en el viento porque carecía de tierras para cultivar.
Un pueblo, como escribía Franz Rosenzweig en La estrella de la redención, que al renunciar a dar la sangre en defensa de la tierra se convirtió en el pueblo de la eternidad del tiempo (por esas paradojas de la historia y de las pasiones, Rosenzweig pensaba que el destino del judaísmo se había sellado con esa renuncia que le había permitido sustraerse al olvido que la historia les tenía reservados a la mayoría de los pueblos de la antigüedad que decidieron dar sus vidas, derramar sus sangres, para defender un pedazo de tierra o un Estado, lo mismo da, transformándose apenas en una nota a pie de página en los libros de historia; renunciando a ese acto guerrero los judíos se transformaron radical y absolutamente haciendo de la diáspora y de la lectura el laberinto inconcluso de una patria sin dominios ni violencias que se fue construyendo alrededor y en el interior de ese libro quemado por los poderes cristianos a lo largo de siglos y siglos y que lleva el nombre de Talmud –libro sin potestades definitivas ni principios de autoridad demarcatorios y censores; libro de márgenes y glosas, de interpretaciones inacabables, de discusiones que subvierten la continuidad del tiempo–. A la sombra de ese libro inabarcable y de las escrituras bíblicas se levantaría, en los años dominados por la cristiandad medieval, la sabiduría de los cabalistas, maestros no sólo del lenguaje y de sus misterios sino portadores de una interrogación inagotable capaz de hurgar en los secretos del mundo mientras la hostilidad y la violencia se cegaban con los cuerpos y los libros del pueblo errante. De esa saga de lectores infatigables, de buceadores de perlas en los fondos oceánicos de la vida y de las escrituras, saldrían los heterodoxos y los herejes, los fieles cultores del ritual y los forjadores de nuevas sendas. Allí se inscribirían los nombres de Maimónides y de Spinoza, de Mendelsohn y de Marx, de Rosa Luxemburgo y de Walter Benjamin, de Sigmund Freud y de Franz Kafka. Nombres para recordar la rama dorada de un humanismo en vías de extinción, amenazado desde adentro y desde afuera por una sociedad de la depredación económica, cultural, militar y social. Hace tiempo que Israel ya no responde a esas tradiciones sino a la reinante razón de Estado, como la mayoría de las naciones del planeta. La vía nacional-militar que viene emprendiendo con mayor intensidad desde la Guerra de los Seis Días ha herido muy duramente a lo mejor que esa sociedad guardaba dentro de sí. Lo que le queda ahora es la mitificación y la sordera ante el dolor del otro, del despojado, del expropiado, del nuevo paria. ¿Era esa la razón de ser de los sueños de Buber y de Scholem, de Ahad Haam y de Leibowitz?
Para Rosenzweig, que escribió y vivió antes de la Shoá, la alternativa planteada por el sionismo se desviaba de lo que él consideraba las fuentes y las riquezas del judaísmo diaspórico, esa extraordinaria cualidad de habitar la eternidad del tiempo sin plegarse a las idolatrías nacionales. Discutió amargamente con Gershom Scholem quien, en esos años previos al nazismo, eligió dirigir sus pasos hacia Jerusalén para defender allí, junto a algunos otros entre los que se encontrarían el fundador de la Universidad Hebrea y Martin Buber, la idea de una nación para dos pueblos, la búsqueda de la convivencia judeo-palestina. Los sueños de Scholem y de Buber, también en parte los de Einstein, de aquello que se llamó el sionismo cultural y que aspiraba a un hogar compartido, quedarían seriamente dañados por el triunfo de la opción de un sionismo nacionalista y signatario de la Realpolitik que se apresuró a aniquilar cualquier posibilidad de diálogo y de entrelazamiento con las poblaciones árabes nativas, que también guardaban en su seno sectores que se oponían a cualquier acuerdo (vale la pena recordar las negociaciones con la Alemania hitleriana del muftí de Jerusalén –máximo representante palestino– para no pecar de ingenuidad histórica volcando la balanza y la responsabilidad de un solo lado). Un corte trágico se iniciaba, un corte que volvía a confrontar, en el interior de la experiencia judía, su núcleo tribal-nacional con su otro núcleo cosmopolita-universalista.
Hace un par de años, sacudido por la guerra del Líbano escribí en este mismo diario las siguientes líneas que quisiera volver a citar: “Toda guerra es miserable y dolorosa; nada justifica la muerte de civiles, la destrucción de ciudades, el horror del bombardeo permanente. Matar en nombre de cualquier fe, religiosa o secular, es, siempre, un crimen. El ejército israelí mata, Hezbolá mata, Hamas mata, Siria mata, Irán mata, Estados Unidos mata... y la lista es mucho más larga, casi inacabable, y atraviesa la geografía entera del planeta. La guerra, en sus múltiples versiones y justificaciones, nos deja desamparados en tanto que seres humanos, nos comunica con la crueldad que llevamos muy dentro de nosotros. Por supuesto que no todas las guerras son iguales, ni todas las muertes representan lo mismo. Ha habido guerras inevitables, guerras brutales, guerras en nombre de la libertad que acabaron por expandir la opresión, guerras contra el totalitarismo, guerras de liberación nacional que expulsaron al opresor para imponer otro régimen de dominación tanto o más cruel y represivo. Israel no es la excepción, ni es la cenicienta de las naciones ni es el diablo, ese monstruo en el que lo quieren convertir algunos de nuestros progresistas. Israel ha librado distintas guerras, ha matado y ha sufrido, ha intentado tejer la paz y también la ha boicoteado, ha tenido en su interior voces ejemplares que llamaron y lo siguen haciendo insistentemente a la concordia entre los pueblos, que reclaman el derecho a un Estado palestino, y voces reaccionarias que sueñan con el Gran Israel proyectado desde las escrituras bíblicas y transformados, esos sueños, en delirios de dominación y destrucción. Israel es un país complejo, abigarrado, pleno de contradicciones, sus calles han sido y siguen siendo escenarios de debates políticos, de manifestaciones de distinto tipo, de exigencias en nombre de la paz y de la guerra”. Hoy, cuando escribo estas otras líneas mi pesimismo ha crecido indignado y hondamente dolido ante lo que el ejército israelí, como fuerza de opresión, está haciendo con el pueblo palestino y esto más allá de la excusa que se llama “Hamas” (que no representa los valores democrático-humanistas que ha sabido cultivar ese pueblo sufrido, que, antes bien, ha sido y sigue siendo un factor de violencia en nombre de otras formas del fanatismo). Se trata, ahora, en este preciso momento, de la supervivencia moral del pueblo y de la sociedad israelí, que ha optado en su mayoría por cerrar los ojos ante el sufrimiento del otro para cebarse en su propia ira profundamente atravesada por el prejuicio, la intolerancia y el olvido de su propia historia. Sin paz, sin derecho palestino a su Estado, sin abrir Jerusalén como ciudad de la hospitalidad, todos, tarde o temprano, y en especial los judíos, volveremos a ser extranjeros.