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T r i b u n a c h i l e n a

El Estado: Objetivo ineludible de la revolución

El Estado: Objetivo ineludible de la revolución

Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info)

La ideología neoliberal capitalista vino a imponer la necesidad de desmontar el poder del Estado en función de los intereses y reglas del mercado globalizado, regido por las fuerzas económicas transnacionales, en particular, de las asentadas en territorio estadounidense.

Esto logró que en algunas naciones se procediera a privatizar aquellos servicios públicos y empresas básicas que eran patrimonio del Estado, procediendo a despojarlo de muchas de sus funciones, lo cual hizo que empeorar la situación social y económica de los ciudadanos, creyéndose erróneamente que la inversión privada extranjera aumentaría los niveles de bienestar, en una proporción similar a los disfrutados en las grandes potencias capitalistas industrializadas. De tal suerte, el Estado pasó a ser controlado por el mercado, quedando relegado a un segundo plano el Estado de bienestar social que fuera erigiéndose paulatinamente desde mediados del siglo XX y, junto con él, las necesidades populares: salud, educación, vivienda, agua, electricidad, tierras, sustentabilidad ambiental, entre otras igualmente vitales e importantes. 
 
Pero, a medida que el neoliberalismo económico se perfilaba conquistador en las naciones del mundo, especialmente en nuestra América -con un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que subordinaría totalmente la economía hemisférica a la de Estados Unidos- fue surgiendo al mismo tiempo una corriente en ascenso de resistencia popular (movilizada espontáneamente en la mayoría de los casos, sin dirección política definida, como acaeció en Venezuela el 27 de febrero de 1989); al principio como focos aislados, pero que, gracias a las mismas telecomunicaciones controladas por las transnacionales, terminó articulándose de modo solidario y con algunas concepciones más o menos comunes en todos los continentes del planeta, conformando una heterogénea resistencia al capitalismo neoliberal que, luego, adquirió un matiz político y antiimperialista hasta convertirse prácticamente en política de Estado con algunos gobiernos latinoamericanos de tendencia progresista y/o revolucionarias. 
 
Aún con este leve, pero significativo declive del neoliberalismo económico en nuestra América, su propuesta de modificar -de uno u otro modo- las estructuras del Estado burgués-liberal tendría que retomarse y repensarse en función de los cambios políticos, económicos, sociales, culturales y militares que han de producirse en beneficio del pueblo, suponiendo un cambio estructural enmarcado en lo que sería el poder popular y el socialismo, sin ningún resabio reformista del pasado. Por eso, cualquier tentativa dirigida a permitir el ejercicio de la democracia participativa y, con ella, la posibilidad de llevar a cabo una revolución socialista bastante amplia y popular, tendrá como objetivo ineludible el control y la transformación radical del Estado, ya que su concepción secular responde a los intereses de las clases dominantes en detrimento de los intereses de las mayorías populares. 
 
Todo eso debe cambiar, pero exige de los nuevos gobernantes progresistas y/o revolucionarios una voluntad política que trascienda el marco de sus funciones oficiales, capaz de abordar audazmente el problema del poder, horizontalizándolo, haciendo al pueblo co-partícipe de ello en una primera etapa, pero siempre apuntando al objetivo matriz de la revolución socialista de darle todo el poder al pueblo; si no, carecería de todo rasgo y contenido realmente socialistas y revolucionarios. Esto, incluso, podría impulsarse de forma combinada, articulando la práctica revolucionaria de los movimientos sociales y las gestiones del gobierno hasta que los primeros estén en capacidad de asumir, de acuerdo a su evolución y dinamismo sin pausas, las funciones que a este último compete, lo que marcará un antes y un después definitivo respecto a la vigencia del Estado como órgano rector de nuestra sociedad. “El nuevo Estado -como bien lo advirtiera Kléber Ramírez en su obra Venezuela: la Cuarta República (o la total transformación del Estado)- debe dirigir el desarrollo de la democracia de abajo a arriba, comenzando por hacer que todas las comunidades se hagan responsables de su propia gestión, eligiendo ellas mismas sus autoridades administrativas, elaborando y jerarquizando sus planes autogestionarios, en fin, desarrollando todo su potencial de responsabilidad”; cuestión que ahondaría de mejor modo la práctica democrática, erradicando la perniciosa división existente entre gobernantes y gobernados (amén de la lucha de clases), tan característica del capitalismo y de la democracia representativa.

Imagen: “El Leviatán” de Thomas Hobbes.

Desde Chile demandan a Obama la liberación de los Cinco antiterroristas cubanos

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

Ante el silencio de la prensa, en Chile se desarrollan diferentes actividades en favor de los cinco antiterroristas cubanos presos desde hace 11 años en Estados Unidos, desde la recolección de firmas para solicitar su libertad a Barack Obama, actos solidarios y manifestaciones frente a la embajada estadounidense, en apoyo a Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort, Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar y René González Seheweret. Los Cinco permanecen encarcelados desde el 12 de septiembre de 1998 por penetrar organizaciones contrarrevolucionarias de Florida a fin de evitar acciones terroristas contra Cuba, su patria.

El próximo 13 de octubre, el mismo tribunal de Miami a cargo de la jueza Joan Lenard que los procesó antes, deberá someter a un nuevo juicio a tres de Los Cinco (Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort y Ramón Labañino Salazar), por mandato de la corte de Apelaciones de Atlanta. Los Cinco injustamente condenados permanecen en prisiones a través de EEUU, distantes miles de kms unas de otras, pero desde el 31 de agosto Guerrero, González Llort y Labañino fueron trasladados al Centro de Detenciones de Miami, donde esperan las audiencias en total aislamiento.

Actividades en Chile

Un grupo de personalidades chilenas demandó el martes a Obama la libertad de los cinco, en un acto efectuado en el antiguo hemiciclo de la Cámara de Diputados del ex edificio del Congreso Nacional, en Santiago y el sábado 12, cuando se cumplan exactamente 11 años de la injusta detención una manifestación habrá una manifestación ante la sede diplomática del país del norte para hacer entrega de miles de solicitudes de libertad firmadas por ciudadanos chilenos.

En el panel del acto a favor de su liberación en la ex sede del Congreso de la capital chilena participaron políticos, abogados y periodistas, quienes coincidieron en su inocencia, señalaron la irracionalidad de las condenas que para cumplirlas se necesitarían hasta tres vidas, calificación a los detenidos como presos políticos del imperio y denunciaron que las autoridades estadounidenses protegen a los "verdaderos terroristas que gozan de libertad” y pensiones de vejez en Estados Unidos, entre otros Luis Posada Carriles y Orlando Bosh.

La ex diputada comunista Mireya Baltra, quien también fue ministra del Trabajo durante el gobierno del presidente Salvador Allende, hizo un emotivo llamado a redoblar las acciones de solidaridad con los prisioneros, cuyo prolongado encarcelamiento constituye "una venganza brutal contra la Revolución cubana". Para la avezada luchadora por los derechos de los pobres de Chile, el bloqueo impuesto contra Cuba por el gobierno de Estados Unidos es una muestra de "terrorismo económico de Estado" y arguyó que la causa de los cinco revela dos modos diferentes de ver el mundo, no sólo para Cuba, sino también para todo el planeta.

Entre el público que asistió al acto se encontraban las embajadoras de Venezuela, María Urbaneja, y Nicaragua, María Luisa Robledo Aguilar, y el cónsul general de Bolivia, Fredy Torrico Zambrana, entre otras personalidades y dirigentes políticos locales.

El jurista Manuel Jacques, presidente del Partido Izquierda Cristiana, ofreció un análisis de las aberraciones más resaltantes del juicio de Miami y denunció la "perversión de la legalidad" durante el largo proceso judicial a que fueron sometidos Los Cinco. Asimismo, puso de relieve su "inquebrantable fortaleza, su dignidad y su capacidad de resistencia", apoyados por el pueblo cubano y la solidaridad del mundo. 

El abogado se explayó sobre los vicios del juicio y explicó que Los Cinco no pudieron ser acusados de “espionaje”, simplemente porque el gobierno de GW Bush no pudo reunir pruebas de tal actividad. En cambio se les acusó de “conspiración”, una figura penal que no requiere probar la comisión efectiva de delito alguno, sino una mera presunción. Por lo tanto, explicó, las absurdas condenas contra Gerardo Hernández Nordelo de hasta dos cadenas perpetuas más 15 años adicionales y, enseguida de cumplirlos, la posterior deportación de Estados Unidos significa que el preso debería tener al menos tres vidas consecutivas. 

El periodista Ernesto Carmona, otro integrante del panel convocado por la Coordinadora de Solidaridad con Cuba, denunció el "muro de silencio" de los grandes medios de comunicación sobre este caso y dijo que, cuando no ocultan el tema, tergiversan la verdad a fin de estigmatizar a los luchadores anti-terroristas con vagos e infundados cargos de “espionaje”. El periodista explicó que el poder en EEUU hoy radica en gran parte en un vasto "complejo militar-industrial-mediático", integrado por grandes corporaciones que fabrican material de guerra y cuyos ejecutivos también ocupan sillones en los consejos corporativos de los grandes grupos que controlan y deciden que información deben recibir, o ignorar, los ciudadanos de todo el mundo. 

El periodista Carmona reconoció que, de no haber sido por la actividad de los grupos de solidaridad -y los medios alternativos e independientes-, el tema de Los Cinco jamás se hubiera conocido en Chile y otros lugares del mundo. Por su parte, la embajadora de Cuba, Ileana Díaz Arguelles, agradeció la solidaridad de los chilenos, a quienes llamó a "seguir en esta batalla". El moderador del encuentro, Carlos Lagos, dirigente del la Coordinadora de Solidaridad con Cuba, convocó a una manifestación el próximo sábado frente a la embajada de Estados Unidos aquí para demandar a Obama la libertad de Los Cinco.

Las condenas y el futuro

Gerardo Hernández Nordelo recibió dos cadenas perpetuas más 15 años; Ramón Labañino Salazar, una cadena perpetua más 18 años; Antonio Guerrero Rodríguez, una cadena perpetua más 10 años; Fernando González Llort, 19 años; y René González Seheweret, 15 años. Nunca se aplicaron penas tan irracionales y duras como éstas en EEUU contra personas que efectivamente realizaron espionaje probado e incluso cometieron actos de violencia. Ni siquiera una sola cadena perpetua, y muchos fueron o están siendo liberados, incluso por Obama.

La naturaleza de las sentencias de los Cinco revela el extremismo de una venganza político-judicial, escribió Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional Popular de Cuba. A esta crueldad debe añadirse las condiciones del encarcelamiento y los obstáculos a las visitas de los familiares. Las esposas de René González y Gerardo Hernández nunca han recibidos visas para poder visitar a sus cónyuges. La aberración se explica por el deseo del gobierno de Bush de mantener “seguras” las operaciones que continúan fraguando los terroristas de Miami protegidos por los órganos de inteligencia de EEUU.

Fernando González Llort, 19 años; y René González Seheweret, 15 años Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar y Fernando González Llort nacieron en Cuba. Como extranjeros indeseables serían “deportados” de EEUU tras cumplir sus absurdas condenas. El único que podría ser “deportado” sería Fernando González Llort una vez que cumpla su condena de 19 años.

René González Seheweret y Antonio Guerrero Rodríguez nacieron en Chicago y Florida, respectivamente. Es decir, son estadounidenses por nacimiento que no pueden ser obligados a abandonar ese país, pero se convertirían en ciudadanos inhabilitados, sin derechos civiles, si llegaran a cumplir las penas y quedaran en libertad supervisada. El único que podría cumplir su condena de 15 años (ya ha pasado 11 en prisión) sería René González Seheweret, porque Antonio Guerrero Rodríguez debería morir en prisión, nacer de nuevo, cumplir otros 10 años adicionales y sólo entonces quedaría en libertad vigilada con sus derechos civiles y políticos conculcados. Sólo mentes de una lógica tan retorcida e irracional como la de Bush y sus acólitos pudo concebir tales castigos ultra-perversos.

René González habrá cumplido su condena en octubre de 2011 si la defensa no logra antes su libertad, indicó Alarcón. “En cualquier caso, él estará bajo libertad supervisada durante la actual administración. ¿Intentará el presidente Obama ‘inhabilitarlo’?”, preguntó. “¿Se le prohibirá a René hacer cualquier cosa que moleste a los terroristas donde ‘se sabe que están o frecuentan’?”

Los abogados esperan que en el nuevo juicio Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort y Ramón Labañino Salazar reciban sentencias notoriamente menores, después que la Corte de Apelaciones de Atlanta anuló las penas del primer juicio. Pero existe la convicción de que el mundo civilizado está frente a una feroz acción de venganza política contra todo un pueblo personificado en cinco jóvenes que puede ser corregida y revertida por otra acción política, no judicial: el indulto presidencial que clama en todo el mundo la solidaridad internacional con Los Cinco.

Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno.

“El punto de bifurcación es un momento en el que se miden ejércitos”

“El punto de bifurcación es un momento en el que se miden ejércitos”

Entrevista con Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia:

Por Maristella Svampa, Pablo Stefanoni y Ricardo Bajo

Le Monde Diplomatique (Bolivia)

 

http://www.lemondediplomatique.cl/

http://www.rebelion.org

 

 

 

¿Cómo explica el debilitamiento de la oposición después de más de dos años de pruebas de fuerza?

El gobierno del presidente Evo vio a
la Asamblea Constituyente como la posibilidad de armar un gran ensamble colectivo de todas las fuerzas sociales del país. Nos metimos de cabeza en este proyecto pactista. Internamente al seno del pueblo, había que cohesionar al bloque popular, con muchas dificultades, porque había mucha diversidad corporativa, y luego había que dar como siguiente paso la apertura hacia los otros sectores sociales opositores, minoritarios pero importantes.


Y en ello dimos muestras de voluntad de flexibilizar posiciones políticas, de ceder en demandas e incluir a todos. Pero el bloque social opositor había definido una estrategia de bloqueo o suspensión constituyente, esto es de irresolución de la estructura de poder, y optó por el rechazo a los pactos constituyentes una y otra vez. Su objetivo consistía en prolongar la crisis de Estado iniciado en el año 2000, debilitando al gobierno a la espera de un momento donde la correlación de fuerzas le fuera favorable para la resolución de la crisis.

Y nosotros aun así insistimos. El debate sobre los llamados “dos tercios” a fines de 2006 fue un primer amague de lo que estaba en juego, y de la decisión de un sector que no estaba dispuesto a aceptar su posición de minoría política democrática. En los dos tercios y en el tema de la omnipotencia de
la Constituyente cedimos, fuimos para atrás, pero a la vez, como contraparte, empujamos la consolidación de una mayoría social y política que también se convertía en una mayoría decisoria constituyente.

El segundo gran momento de confrontación fue el tema de la capitalidad de Sucre. Se desenterró un tema centenario, causante de una guerra civil en 1899, como punta de lanza para volver a suspender
la Constituyente. Ahí el bloque opositor cívico-prefectural de derecha nos mostró que estaba dispuesto a todo, incluso a poner en riesgo la vida de constituyentes con tal de inviabilizar la posibilidad de un pacto nacional. Y nosotros, frente a ese escenario, volvimos a ofrecer enormes concesiones.

Visto a la distancia, la dirigencia cívica sucrense, que era empujada por atrás por las elites cruceñas, estaba obteniendo una gran cantidad de logros: casi un tercio de las sesiones de Congreso a Sucre, las oficinas del Defensor del Pueblo, de
la Procuraduría, quizás de la Corte Nacional Electoral, un conjunto de instituciones que le daban una relevancia administrativa y económica a Sucre, además de una viabilización más rápida de un conjunto de obras de infraestructura. Pero tampoco aceptaron. Y comprobando que no había ningún interés en acordar, sino en antagonizar indefinidamente, es que nos lanzamos a la aprobación de la Nueva Constitución, primero en la Calancha, en grande, y luego ya en Oruro. Es decir, resolvimos definir por vía de las mayorías constituyentes la estructura del poder estatal.

En esta época usted habló de “punto de bifurcación”.


Sí, enseguida llego ahí. Pese a todo esto, hicimos un nuevo intento y fuimos a buscar a Rubén Costas, a Leopoldo Fernández a su hacienda, fuimos a buscar a Branko Marinkovic y, por último, le propusimos a la gente de Jorge Quiroga un proceso de destrabamiento. Ahí, de manera incontrastable, estaba claro que había un sector minoritario que iba a impedir por todos los medios la solución, vía el proyecto nacional-popular, de la crisis estatal iniciada en 2000.

Y claro, nosotros necesitábamos
la Constituyente para constituir el nuevo Estado, para anclar en las instituciones y relaciones de mando duraderas del Estado la nueva correlación de fuerzas alcanzadas por el movimiento indígena-popular en el ciclo de movilizaciones de 2000-2005. En el fondo, una Constitución, lo que hace es solidificar una serie de puntos de apoyo irreversibles, de conquistas y mandos alcanzados históricamente por la trama de las luchas de poder de una sociedad. Y la prueba final de esta voluntad confrontacional de la oposición minoritaria de derechas vino cuando se lanzaron a la convocatoria a las consultas departamentales sobre los estatutos autonómicos a realizarse en mayo de 2008. Se trataba de una búsqueda de disputa de facto del poder político regional, de una suerte de poder dual regionalizado o escisión vertical antagonizada de la estructura del Estado. Llegado ahí, no había punto de retorno: la derecha no estaba dispuesta a ser incluida en el proyecto nacional-popular como fuerza minoritaria y dirigida, y optaba por la conflagración territorial.

La lucha por el poder se acercaba al momento de su resolución bélica o última, en la medida en que, en última instancia, el poder del Estado es coerción. A esto es que denominamos “punto de bifurcación”, o momento en que la crisis de Estado, iniciada ocho años atrás, se resuelve ya sea mediante una restauración del viejo poder estatal o bien mediante la consolidación del nuevo bloque de poder popular. Es el momento de inicio del nuevo orden estatal de manera autoproducente.

Y todo ello mediante el despliegue, medición o confrontación de fuerza desnuda de los dos bloques polarizados. El punto de bifurcación es el momento excepcional, corto de duración, primario pero decisorio, en que el “príncipe” abandona el lenguaje de la seducción y se impone por sus tácticas bélicas de coerción. Entonces, ya era cuestión de tiempo la llegada de ese día de fuerza y nosotros entre mayo y septiembre de 2008 nos preparamos para ese momento.

Fue un momento bélico o potencialmente bélico. La derecha golpista realizó sus consultas e inició gradualmente la conformación de pequeños poderes regionales que desconocían al gobierno. Nosotros entendemos esa señal y nos desplegamos en una estrategia envolvente, como la llaman los militares. Tanto por el lado de los mecanismos coercitivos del Estado como por la vía de la movilización social.

Para mayo, se hace un análisis con las organizaciones sociales y con las propias Fuerzas Armadas evaluando los principales riesgos que había en el país y se instruye la preparación de planes de contingencia ante la eventualidad de una radicalización de la estrategia golpista de la derecha.

Ahí se hace un primer plan de contingencia de una gran movilización nacional en defensa de la democracia que no se lo ejecuta pero ya estaba elaborado tanto en lo social como en lo militar. En agosto, apostaron por una derrota electoral del gobierno, a fin de restarnos legitimidad democrática, pero ganamos el referéndum (revocatorio de agosto de 2008). Lejos de retroceder en el apoyo democrático, el gobierno incrementará su aceptación del 54 al 67%, consolidando una mayoría social en todo el territorio nacional, incluyendo en regiones anteriormente dominadas por la oposición.

Esto desquicia a la derecha. Después de dos años de estrategia de bloqueo constituyente, ahora pretendían una rápida recuperación del poder, comenzando desde el ámbito departamental. Pero el revocatorio ampliaba la legitimidad nacional del gobierno del presidente Evo e irradiaba la fuerza política del bloque indígena-popular a la totalidad de los departamentos.

En vez de entender el momento, la derecha decidió atacar. Las reglas de la guerra, y la política es la prolongación de la guerra por otros medios, enseñan que cuando un opositor es fuerte no se lo debe atacar directamente, y cuando un ejército es débil nunca debe promover ni aceptar entablar batalla ante uno más fuerte. La derecha hizo exactamente todo lo contrario a este ABC de la lucha por el poder. Enceguecida, se lanzó a la confrontación en el momento de mayor fortaleza política-electoral del gobierno y de mayor incertidumbre de la extensión de la base de apoyo de la derecha; y ahí comenzó su derrota.

Tras los resultados del referéndum aprobatorio de agosto, el bloque cívico-prefectural inicia su escalada golpista: toman las instituciones, esperamos; atacan a la policía, esperamos; destruyen y saquean las instituciones públicas en cuatro departamentos, esperamos; desarman a soldados, esperamos; toman aeropuertos, esperamos; destruyen ductos, esperamos. Ellos mismos se lanzan desbocados a un callejón sin salida. Usan la violencia contra el Estado, dando el justificativo moral de una respuesta contundente del Estado contra ellos, que se la comenzará a desplegar en una escala gigantesca. Además, a medida que incendian y saquean instituciones públicas, se deslegitiman ante su propia base social quedando en horas como un puñado de violentos. Y viene Pando… El prefecto desata la masacre de Pando en un intento de dar una señal de escarmiento a los líderes populares… y este acto colma la tolerancia de la totalidad de la sociedad boliviana.

La masacre de campesinos igualará a los prefectos con sus mentores Sánchez de Lozada o García Meza, y pondrá en manos del Estado la obligatoriedad de una intervención rápida, contundente, en defensa de la democracia y la sociedad.

Y sin dudar un solo segundo, se lo hará en el eslabón más débil de la cadena golpista, Pando. Se tratará del primer estado de sitio dictado en defensa y protección de la sociedad, encontrando el pleno apoyo de la población horrorizada por la acción de los golpistas.

Esto, sumado al rechazo internacional de los golpistas, detendrá en seco la iniciativa cívico-prefectural, dando lugar a su repliegue desordenado. Es el momento de una contraofensiva popular, cuya primera línea de acción serán las organizaciones sociales y populares del propio departamento de Santa Cruz. No sólo campesinos y colonizadores se movilizaran sino pobladores de los barrios plebeyos de Santa Cruz y especialmente jóvenes urbanos, quienes en memorables jornadas de resistencia a las bandas fascistas, defenderán sus distritos y quebrarán el dominio clientelar de las logias cruceñas.

La contundencia y firmeza de la respuesta político-militar del gobierno contra el golpe, sumada a la estrategia de movilización social en Santa Cruz y hacia Santa Cruz creó una articulación virtuosa social-estatal pocas veces vista en la historia política de Bolivia.

Esa era la dimensión y la extensión general del “ejército” y las “divisiones movilizadas” en contra del golpe. Esa era la fuerza de choque que el proyecto indígena-popular desplegaba para el momento definitorio de fuerza.

La derecha evaluó sus fuerzas de choque aisladas y en desbandada, comprobó la voluntad política del mando indígena-popular que estaba dispuesto a todo y prefirió abdicar de sus propósitos y rendirse. De este modo, se cierra el ciclo de la crisis estatal, de la polarización política y se impondrá, en una medición bélica de fuerzas sociales, la estructura duradera del nuevo Estado. Una cosa parecida sucedió en 1985, cuando los mineros, que eran el núcleo del Estado nacionalista, se rindieron frente a las divisiones del ejército que resguardaban el proyecto neoliberal.

Hoy, le tocó al bloque empresarial-terrateniente asumir la derrota y dar paso a la nueva correlación de fuerzas políticas de la sociedad. A su modo, septiembre-octubre de 2008 tuvo el mismo efecto estatal que la derrota de la “marcha por la vida” de los mineros en 1986. Sólo que ahora es el bloque plebeyo el que festeja la victoria y las elites adineradas tendrán que asumir su derrota histórica. Lo que vino después fue la validación político parlamentaria de ese triunfo popular. Sobre la marcha de victorias electorales y militares, el gobierno indígena-popular llevará a la consagración institucional de la correlación de fuerzas lograda en el momento del “punto de bifurcación” Y eso lo hará mediante la aprobación congresal de
la Nueva Constitución Política del Estado.

El Congreso se transformó por unos días en una especie de Congreso constituyente que articuló el trabajo de
la Asamblea Constituyente cerrada nueve meses atrás, los acuerdos gubernamentales con el bloque minoritario de prefectos conservadores en las semanas previas, y la deliberación popular de la marcha emprendida por las organizaciones obreras, indígenas, campesinas y populares que a la cabeza del presidente Evo llegaron a la ciudad de La Paz desde Caracollo. Bajo las nuevas circunstancias, era claro que el eje articulador indígena-popular del Estado se imponía por su propio peso en el orden estatal constitucional. Pero a la vez, el resto de los sectores sociales eran articulados a partir de su propio debate en la Asamblea Constituyente (clases medias, sectores empresariales medianos y pequeños, etc.) Incluso el bloque conservador rentista de la tierra, expresado políticamente por los prefectos y cívicos, fue tomado en cuenta, pero claro, como sujeto social dirigido por el nuevo núcleo estatal indígena-popular, y en menor intensidad que lo que podía haber logrado si asumía la convocatoria pactista de 2006-2007. No se puede olvidar que este trabajo político también serviría para arrebatar a la derecha la bandera autonómica, detrás de la cual había disimulado la defensa del latifundio y el rentismo empresarial.

De esta manera, el bloque de poder nacional-popular no sólo se consolidaba materialmente en la estructura estatal, sino que asumía el mando de los tres ejes discursivos del nuevo orden estatal que guiarán todos los debates políticos en las siguientes décadas: plurinacionalidad, autonomía, conducción estatal de la economía. Visto a la distancia, pese a toda la conflictividad de los tres años, en términos de los resultados duraderos, las cosas no podrían haber sucedido de mejor forma para el bloque nacional-popular en el poder. Al final, las condiciones de concesión a los adversarios hubieran sido mucho mayores en un pacto constituyente que los reconocimientos e inclusiones cedidas a un adversario abdicante y derrotado, por lo que la historia no siempre transcurre por el lado malo como creía Hegel.

Así, en agosto se consolida la victoria electoral, en septiembre la victoria militar y en octubre (con la aprobación congresal del referéndum constitucional) la victoria política. Y con eso, ciertamente, se cierra el ciclo constituyente y a partir de ese momento se inicia la estructura de orden unipolar del nuevo orden estatal.

¿Hasta dónde el debilitamiento tan notorio de la oposición podría trasladar las tensiones hacia el interior del bloque oficialista, habida cuenta que una oposición al acecho siempre es muy efectiva para cohesionar a las propias bases?

Yo no creo, no obstante, que la oposición haya sido desbaratada definitivamente. La oposición hoy no tiene un proyecto de poder, carece de discurso movilizador con efecto estatal pero tiene aún mucho poder económico, mucho poder mediático y tiene un poder de veto gigante en muchas cosas.

Sigue siendo un adversario riesgoso. Ciertamente que en el ámbito económico el Estado ha logrado dar golpes contundentes en el desmontamiento de una parte del poder económico conservador: la burguesía rentista e intermediaria ya no tiene a las empresas petroleras como generosas financistas. La red clientelar agraria que los rentistas de la tierra crearon en el ámbito agroindustrial se ha debilitado enormemente con la presencia de la empresa estatal de alimentos EMAPA, y la presencia pública en la cadena soyera, triguera, arrocera llega al 20 ó 30% del total de la producción. Pero aún el bloque opositor irreductible conserva otros espacios importantes de poder agrario, comercial y financiero, y eso le da a la larga capacidad de agregación, presión y confrontación. Pero hoy, y eso puede durar unos años, lo que no tiene es un proyecto de Estado; cuánto tiempo no lo tendrá, quién sabe, pero tiene un proyecto de impedir que siga avanzando el proyecto popular.

A diferencia de las clases populares, que en 1985 son derrotadas, y materialmente desestructuradas para dar lugar a un ciclo lento de reorganización, la derecha no. La derecha ha sufrido un golpe político, ha perdido el mando del Estado, ha perdido la capacidad de seducir estatalmente a la sociedad, pero tiene mucho poder económico todavía. Es distinta la forma de consolidación del punto de bifurcación cuando es el sector popular el derrotado, política y materialmente, que cuando se trata del sector empresarial, porque puede perder en lo político pero conserva poder económico que le permite tener poder de veto permanente. Entonces, ahí sigue ese adversario, fragmentado, desorientado, pero como adversario, y con capacidad de bloqueo. Ahora, en ese escenario en el que la contradicción fundamental se ha apaciguado, se ha debilitado surgen mayores posibilidades de tentaciones al interior del núcleo central, eso es verdad.

¿Pero por qué no lograron prosperar lo que en la historia de muchos partidos son tendencias escisionistas al interior del núcleo dirigente?

Por varios motivos. En primer lugar, sin duda, por el liderazgo apabullante del presidente Evo en la estructura política y social del Estado y de la propia sociedad. Hoy, la figura, el carisma y la adhesión que ha alcanzado el presidente Evo es de tal magnitud que limita objetivamente la existencia de otro liderazgo que pudiera disputar la base social del gobierno y de la sociedad.

Pero hay otro elemento relevante que explica los límites materiales de un fraccionalismo al interior del gobierno: la ausencia de facciones con poder económico. El control de ministerios habilita a tener influencia, redes, que permiten conformar facciones económicas.

No hay que olvidar que somos un Estado que ha pasado a invertir de
600 a 2.300 o 2.400 millones de dólares, y es normal que en cualquier parte surjan facciones de poder económico, núcleos que controlan inversiones, decisiones, fábricas, ingresos, fuerza laboral. Se da en Brasil, se da en Argentina, se da en Venezuela. Pero aquí se ha creado, hasta ahora y de una manera sistemática y vigilada, una estructura laboral gubernamental que impide, que ha impedido, la consolidación de núcleos consolidados de influencia y de poder económico, no digamos de propiedad, con capacidad de desempeño y presencia política autónoma al interior del gobierno. En ello varios factores han intervenido: elevada rotación de funcionarios, un control presidencial del funcionamiento diario de los ministerios, pero también una moral interna, una especie de espartanismo gubernamental reivindicador de una ética del servicio público que ha limitado, hasta hoy, la cristalización de facciones de poder económico que son las que alientan potencialmente el fraccionalismo político.

Eso ha permitido que haya un núcleo muy duro y cohesionado alrededor del Presidente que ayuda a que internamente no emerjan tendencias centrífugas. Este es el intento de construir una moral del servicio público en el núcleo decisional del gobierno, ¿pero qué pasa en la base? Víctor Paz Estenssoro explicó el fin de
la Revolución Nacional cuando las pegas a repartir eran menos que los militantes del MNR,

¿No puede pasar lo mismo con el gobierno del MAS?

Paz Estenssoro asumía esa presión del militante arrivista como un hábito político, en continuidad con una lógica política prebendal que nunca buscó superar. En Bolivia, desde el siglo XIX, la actividad política ha sido vista como un medio de ascenso social más que un medio para el servicio a la res publica. De hecho, la estructura material de las clases sociales en Bolivia opera de tal manera que los procesos de enclasamiento y desclasamiento no dependan tanto del capital cultural para ascender socialmente sino del capital político, esto es, de las redes e influencias políticas que garantizan el acceso a bienes privados. Esto, que era un monopolio exclusivo de casta y alcurnia hasta 1952, desde entonces se amplió a clases medias y niveles dirigenciales del sindicalismo obrero.

En la actualidad, hay sectores que presionan por una mayor “democratización” de esta forma prebendal de la acción política y reclaman el derecho a un puesto público por el hecho de pertenecer a alguna dirección regional del MAS. Frente a esa presión y degeneración de la militancia política, el gobierno ha sido muy contundente en su rechazo y sanción. ¿Por qué expulsamos a Adriana Gil en 2006? Por eso, porque entonces se formó un núcleo de militantes masistas que se fueron a tomar una institución para pedir que sea para que ellos ocupen puestos de trabajo.

En abril del mismo año, se expulsó a quienes querían continuar con el viejo hábito de la militancia como acceso a un cargo público. A partir de ese momento, el propio Presidente no sólo puso en pie una ética política de la gestión pública como servicio, sino que además ha sido clarísimo en que los compañeros que se inscriben como militantes del MAS no deben esperar formar parte de las estructuras administrativas del Estado y que, por el contrario, deben esforzarse por fortalecer la estructura organizativa e ideológica del partido.

Si uno compara históricamente los cambios en el personal del Estado, entre nuestra gestión de gobierno y las precedentes, comprobará que nosotros no hemos realizado ni un 20% de los cambios que anteriores administraciones implementaban. En tiempos del MIR, ADN, MNR, ni los porteros ni las cortinas de los despachos se salvaban del “barrido” partidario. Entonces, para nosotros, no es una preocupación que haya muchos militantes y pocos cargos; al contra-rio: eres militante, entonces no tienes cargo. Y esto lo hemos enfatizado bajo la concepción de la política como una especie de largo “servicio militar” para servir a la sociedad.

¿Pero esto no impide la formación de cuadros al interior del propio MAS?

Ese es un gran problema, pero no es tanto por este tema. Una de las grandes debilidades de nuestra estructura política, de este proceso, es la ausencia de cuadros políticos y técnicos. En las revoluciones mundiales los partidos que han ascendido al gobierno han tenido previamente décadas de preparación y selección de cuadros que les permitió asumir con mayor musculatura organizativa los cambios de la sociedad.

El mismo MNR que se forma en los años 30 tendrá más de quince años de formación antes de acceder al gobierno. Pero el MAS, que surge el año 1995 como estructura política local, recién en 2000-2001 se planteara la temática de una estructura nacional con voluntad de poder, y en 2005 ya es gobierno.

Son apenas cuatro años de preparación. Y eso ha generado dificultades, ya que en el núcleo político básico, el MAS no es una estructura de cuadros sino una coalición flexibles de movimientos sociales. Se ha hecho esfuerzo por potenciar la parte organizativa de los cuadros, pero el rápido crecimiento en niveles urbanos ha obligado a reafirmar la disciplina militante sindical frente a prácticas más liberales y prebendales en el ámbito de los niveles urbanos. Cuando se forma el partido la estructura, digámoslo así, de cuadros funcionales urbana, era paralela a la estructura sindical agraria y compartían los niveles de decisión política. Pero ya en gobierno, una parte de la estructura urbana se dedicará a buscar cargos, por lo que para limitar este tipo de desviaciones y prácticas se decide, desde 2007, que en los niveles nacional, departamental y regional de las estructuras partidarias asuman el mando las organizaciones sociales.

Entonces, ¿de dónde vienen los cargos?


Desde que somos gobierno, se han reforzado los mecanismos de selección meritocrática en los niveles técnicos de la administración pública, en tanto que los cargos de confianza política pasan por el tamiz de las organizaciones sociales nacionales. Desde 2007, la postulación a cargos de confianza política ya no pasa por las listas de las direcciones departamentales.

Con respecto al affaire Santos Ramírez, ¿cómo afectó al proyecto económico del gobierno considerando que YPFB es una empresa emblemática de este proceso?

YPFB no es sólo la empresa emblemática, es la empresa que sostiene económicamente al país y la base material de la soberanía reconquistada. Tiene un flujo de caja de unos 3.500 millones de dólares, y, para Bolivia esto es muchísimo dinero. En términos de propiedad, YPFB controla, a nombre del Estado, entre 2.200 y 2.300 millones de dólares. Hoy, 50% de nuestras exportaciones son petróleo y gas y esas exportaciones pasan por YPFB. Es el corazón de la economía boliviana y debe ser una de las veinte empresas más importantes de América Latina.

Por ello, las primeras informaciones sobre la corrupción en YPFB fueron un golpe muy duro porque golpeó a la empresa emblemática del país, pero encima se la afectó de la mano de un compañero que era a futuro uno de los más posibles sucesores del presidente Evo en el liderazgo político del MAS.

Y ante esa dureza, se respondió de manera inmediata y con la misma dureza: apartar a Ramírez, instantáneamente, del mando de la empresa y apoyar públicamente las investigaciones del Ministerio Público. Rompiendo, así, la vieja tradición de los partidos tradicionales de ocultar, dilatar o por último encubrir los actos de corrupción de sus militantes con peso político; nosotros decidimos dar una nueva señal: en gobierno y ante los intereses del pueblo no hay amigos, no hay familiares, no hay militantes, no hay compadres ni comparseros. Hay servidores o corruptos, y estos últimos deben ir a la cárcel sin consideración alguna. No podemos permitir ni un atisbo de error o sospecha en el núcleo dirigente. La instrucción fue clara: que se haga cargo
la Justicia y que nadie presione. Se estuvo muy atento a que ningún nivel del Estado interfiera, presione, insinúe para nada en favor de Santos. Pero el daño está hecho. Tuvieron que pasar meses para ir curando esa herida. Pero, otra vez, se nota la ausencia de cuadros.

De ahí que hayamos tenido que aprobar una ley que habilite salarios más elevados que el del Presidente para cuadros técnicos de empresas estratégicas. Es nuestra forma local de
la NEP leninista (Nueva Política Económica, en la Rusia pos revolucionaria). El objetivo de la NEP, además de la alianza con los campesinos, era fundamentalmente reclutar técnicos para administrar los niveles subalternos del Estado, habida cuenta que si bien el Estado es una estructura política tiene niveles burocrático-administrativos y técnico-científicos que requieren de conocimientos y saberes que no pueden ser adquiridos ni transformados rápidamente.

Lenin, para terminar la catástrofe económica que se dio inmediatamente después de la revolución, tuvo que recontratar a los técnicos del antiguo Estado, hasta crear gradualmente una administración más simple. E instruyó: debajo de cada técnico pongan un joven que aprenda, y nosotros estamos haciendo lo mismo.

Ya lo iniciamos en 2006: se cambia la organización y las personas de los niveles decisionales de la administración pública (ministros, viceministros y algunos directores), pero no se toca la estructura secundaria de la administración estatal, hasta formar cuadros estatales, jóvenes, que sustituyan a los antiguos. Ahora tenemos nuevos retos: empresas estatales nuevas que se agigantan en uno, dos o tres años.

Necesitamos gente competente, que hay que reclutar en el mercado laboral. De ahí la ruta que hemos adoptado: mando político comprometido en los niveles de decisión y funcionarios técnicos de primera, con sueldos muchas veces superiores a los propios gerentes de las empresas donde trabajan. Eso le pasa a Carlos Villegas, él gana 13.000 Bolivianos y un gerente de Andina puede ganar 60.000 Bolivianos o 15.000 dólares; de momento no nos queda otra opción, hasta que se logre formar una nueva generación de servidores públicos con gran eficiencia técnica pero, además, con compromiso político que permita nuevamente igualar la escala salarial.

En el gobierno hay una narrativa muy fuerte en torno a la descolonización ¿cómo se mediatiza este objetivo en términos de políticas culturales y educativas?

La descolonización tiene varias dimensiones y es un hecho fuerte del proyecto de poder de los movimientos sociales. Hemos recibido una sociedad colonizada hasta los tuétanos; en lo económico había que pedir limosna a países extranjeros para pagar salarios, en lo político había que pedir permiso a las embajadas para escoger ministros, en lo espiritual la gente creía que el poder era un argumento de piel y apellido, en lo mental la gente pensaba que todo lo que venía de universidades extranjeras era saber y el resto folclore. Para derrumbar esta loza que aplastaba la energía vital de los bolivianos, el primer paso que adoptamos ha sido la descolonización política: tomar decisiones como país sin consultar a gobiernos extranjeros.

Acá el ministro de Gobierno tenía que pasar por el visto bueno de la embajada de Estados Unidos, el ministro de Hacienda por el visto bueno del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial. Un segundo momento es la descolonización económica, lo que en términos generales significa romper con el flujo de externalización del excedente: la sociedad genera un excedente y por distintas vías –poéticamente, las venas abiertas de América Latina– ese excedente se transfería en ingentes cantidades hacia el exterior.

La descolonización significa, entonces, la ruptura de esos flujos de desangramiento, para que el excedente generado se reinyecte otra vez en el país, que es lo que hemos hecho con el decreto de nacionalización y con la gradual recuperación de las empresas públicas y con las políticas de tipo de cambio, con las políticas impositivas respecto de las remesas de las ganancias… el mejor ejemplo es el government take petrolero. El government take varía entre 65 y 77% cuando antes era del 27%, es decir de la ganancia de los hidrocarburos sólo 27% se quedaba en Bolivia. Hoy de cada 100 dólares de ganancias, entre 65 dólares en los campos más pequeños y 77 en los grandes campos se queda en el país. Esta es la base material de la soberanía económica. Luego viene el otro ámbito, más duradero y más complicado, que es la descolonización cultural y espiritual de la sociedad. El quiebre del paradigma colonizador lo dio la propia sociedad al elegir, por primera vez en la historia del país, a un presidente indígena. Y a partir de ese momento, toda la simbología colonial que aprisiona la vida y el alma, ha comenzado a quebrarse irreversiblemente.

Hoy tenemos a un indio campesino gobernando Bolivia, ante el que los militares tienen que cuadrarse, los funcionarios deben cumplir instrucciones, los empresarios deben solicitar audiencias, y cortes y gobernantes rendir honores… La descolonización cultural tiene entonces, dos ejes que deben ser abordados complementariamente. Uno referido a la diversidad de culturas, de idiomas, de historias y memorias. Y el otro eje referido a la diversidad de civilizaciones, esto es de modos de producción del sentido de la vida, del tiempo, de la política. La descolonización en el primero de los ejes, el cultural, es más fácil de lograr, y ya hay experiencias en otras sociedades multiculturales (Bélgica, India, Canadá): enseñanza en varios idiomas, administración pública plurilingüe, narrativa histórica plural dentro de la historia común nacional, que viene a ser una historia nacional de varias naciones, etc. La escuela y la universidad van a enseñar obligatoriamente entres idiomas: castellano –como idioma de integración–, una lengua extranjera –como idioma de comunicación con el mundo– y un idioma indígena dominante en la región (aymara en
La Paz, quechua en Cochabamba y guaraní en Santa Cruz).

En el ámbito del Estado, los funcionarios públicos deben aprender un idioma indígena también de acuerdo a la zona. Lo mismo en la atención, las publicaciones, los discursos estatales públicos. Y siguiendo en el plano cultural, la descolonización de la memoria, la reivindicación oficial de otros héroes, de las fechas de los pueblos indígenas. La historia diversa, mestiza e indígena, tiene que oficializarse en textos de enseñanza. Lo que es más complicado es la descolonización desde el punto de vista civilizatorio; eso tiene que ver ya con la matriz organizativa y cognitiva de las personas. En el ámbito de la educación, se trata de reivindicar otros saberes, otras construcciones discursivas, no necesariamente escritas, del conocimiento; cómo vamos a lograr eso, es parte de un debate interno en el gobierno; cómo vamos a preservar como patrimonio público lo que está escrito en los textiles (tejidos aymaras), como saber del Estado. Es un debate complicado.

En el área de salud ya se han dado pasos más grandes, por ejemplo colocando junto al médico al “naturista”, o al lado de la enfermera la partera, y la gente puede optar en el centro médico. Es un prototipo de saber y de procedimiento médico que el Estado está comenzando a institucionalizar, aunque no hay aun una reglamentación de este saber local disperso pero que corresponde a otra civilización, no solamente a otra cultura.

Otra lógica de entender lo que es la muerte, la vida, la sangre, la comida. En el ámbito político también hemos avanzado al incorporar la democracia comunitaria como una de las democracias legítimas en el modo de producción de decisiones del Estado. O la incorporación del control social vía las estructuras sindicales, asociativas, comunitarias, hacia la administración del Estado.

Y en lo económico hemos incorporado, reconocido, fomentado y financiado las estructuras comunitarias como parte del área productiva que tiene que decidir una parte de la inversión del TGN. Se trata de un proceso complejo y largo. Pero ya hemos comenzado a dar pasos decisivos.
“Junto al derecho de las comunidades está el derecho del Estado”
Al escuchar a Evo Morales se advierte un desfase entre sus discursos en defensa de la Pachamama, la tierra y el territorio, más hacia fuera, y un discurso más desarrollista hacia adentro, incluyendo denuncias de las ONGs que promueven una Amazonía sin petróleo ¿cómo lo explica usted?

Está claro que la lógica productiva campesina y comunitaria se basa en un tipo de racionalidad productiva localmente sostenible con la naturaleza, porque tiene como fundamento una lógica de adelantos y restituciones entre generaciones. Se trata de un hecho material que para garantizar el alimento de los hoy presentes, se lo tiene que hacer preservando las condiciones alimenticias para los que vendrán después, lo que lleva a una lectura dialógica y a un vínculo sostenible a largo plazo con la naturaleza.

La forma como se racionaliza y se verbaliza eso da lugar a la ritualidad dialogante con la naturaleza, en tanto cuerpo vivo al que se le pide permiso, se le pide lo necesario para la reproducción y se devuelve luego y se mantiene ese cuerpo para garantizar a largo plazo este intercambio metabólico entre ser humano y naturaleza. Tomando un concepto de Marx al estudiar la comuna rural en
la India en los Grundisses, en la civilización campesina la naturaleza se presenta, entonces, como una externalización orgánica de la subjetividad. Por tanto, tú no puedes destruir tu propio cuerpo a no ser que seas suicida. El movimiento campesino ha defendido y va a defender una forma de uso que hoy llamamos racional de la naturaleza,opuesto a los procesos de depredación propia de la civilización del valor-ganancia.

De ahí que en América Latina en el movimiento indígena-campesino haya habido una construcción discursiva de militante defensa de las potencias de la naturaleza frente a la depredación expansiva de la explotación capitalista. Con el tiempo, esta lógica productiva agraria y campesina devino una lógica política de enfrentamiento con el Estado desarrollista neoliberal. El tema se complejiza cuando los campesinos indígenas, anteriormente excluidos de la ciudadanía y del poder económico, se vuelven bloque dirigente y conducente del Estado y la comunidades devienen en parte del Estado, que es lo que nos está pasando en Bolivia.

Entonces, por una parte, se lleva hacia el ámbito estatal esta lógica de la relación dialogante con la naturaleza; pero a la vez, en cuanto eres Estado, necesitas recursos y excedentes crecientes para atender necesidades básicas de todos los bolivianos, y de los más necesitados, como las comunidades indígenas y populares urbano-rurales. Y ahí, evidentemente, se genera una tensión. Por tanto, tienes que caminar con los dos pies. Expandir como política de Estado la protección del medio ambiente, el uso sostenible de la naturaleza, pero a la vez necesitas producir en gran escala, implementar procesos de industrialización expansiva que te habiliten excedente social para su redistribución y para el apoyo a otros procesos de modernización campesina y comunitaria y artesanal.

En el caso de la exploración de gas y petróleo en el norte paceño, lo que buscamos es producir hidrocarburos para equilibrar geográficamente las fuentes de riqueza colectiva de la sociedad, generar excedente estatal y simultáneamente preservar el entorno espacial en coordinación con las comunidades indígenas. Hoy no estamos abriendo paso en el norte amazónico para que entre Repsol o Petrobras. Estamos abriendo paso en
la Amazonía para que entre el Estado.

¿Y quién asegura que el Estado no sea tan depredador como las empresas transnacionales?

Hay que cuidar que no lo sea. Ciertamente habrá una tensión entre lógica social-estatal de un uso sostenible de la naturaleza, y la necesidad social-estatal de generar excedentes (ganancias) económicas a cargo del Estado. Se trata de una tensión como lo es el “Estado de movimientos sociales”, entre democratización del poder y monopolio de decisiones (movimiento social/ Estado). Hay que vivir con esa contradicción vital de la historia. No hay receta. ¿Es obligatorio sacar gas y petróleo del norte amazónico de
La Paz? Sí. ¿Por qué?, porque necesitamos equilibrar las estructuras económicas de la sociedad boliviana, porque el rápido desarrollo de Tarija con el 90% del gas va a generar desequilibrios a largo plazo. Se necesita, por tanto, equilibrar a largo plazo las territorialidades del Estado. Igualmente, se requiere excedentes económicos para reforzar estructuras comunitarias, para expandirlas, para buscar modos de modernización alternativos distintos a la destrucción de las estructuras comunales, como viene sucediendo hasta hoy. Y a la vez, es necesario impulsar, en acuerdo con las comunidades, una producción hidrocarburífera no depredadora del entorno.

¿Si las comunidades dicen que no, igual el Estado va a entrar?

Aquí viene el debate, ¿qué ha pasado? Cuando hemos consultado a
la CPILAP (Central de Pueblos Indígenas de La Paz), nos ha pedido que vayamos a negociar a Bruselas con su buffet de abogados y que respetemos unos enunciados medioambientalistas publicados por USAID. ¿Cómo es eso? ¿Quién está impidiendo que el Estado explore petróleo en el norte de La Paz: las comunidades indígenas Tacanas, una ONG, o países extranjeros? Por ello, hemos ido a negociar comunidad por comunidad y allí hemos encontrado el apoyo de las comunidades indígenas para llevar adelante la exploración y explotación petrolera. El gobierno indígena-popular ha consolidado la larga lucha de los pueblos por tierra y territorio.

En el caso de los pueblos indígenas minoritarios de tierras bajas, el Estado ha consolidado millones de hectáreas como territorialidad histórica de muchos pueblos de pequeña densidad demográfica; pero junto al derecho a la tierra de un pueblo está el derecho del Estado, del Estado conducido por el movimiento indígena-popular y campesino, de sobreponer el interés colectivo mayor de todos los pueblos. Y así vamos a proceder hacia delante.

Por Maristella Svampa, SOCIOLOGA; Pablo Stefanoni y Ricardo Bajo, DIRECTOR Y SUBDIRECTOR, RESPECTIVAMENTE, DE LE MONDE DIPLOMATIQUE, EDICION BOLIVIANA (agosto 2009).
M.S., P.S., R.B. © LMD ed. Boliviana, agosto 2009.
http://www.lemondediplomatique.cl/

La CEP y la manipulación de las encuestas

por Eduardo Andrade Boné (Agencia Indoamericana)

El llamado Centro de Estudios Públicos, más conocido como CEP, acaba de entregar su último sondeo de opinión, y que esta relacionado en lo esencial con la próxima contienda electoral que comienza a vivir Chile, en donde se renovara el parlamento nacional, una parte del senado y además se elegirá un nuevo mandatario, en donde el abanderado del pinochetismo Sebastián Piñera obtendría un 42 por ciento de preferencias en una presunta segunda vuelta en enero contra un 39 por ciento del empresario encubierto Eduardo Frei y que representa a la socialdemocracia neoliberal o la otra derecha como suelen decir en Chile.
 
La CEP como lo decíamos en un artículo anterior, es el antro que  agrupa a los golpistas, a ex colaboradores de la dictadura militar y ha cómplices y encubridores de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos acaecidas bajo el régimen militar encabezada por el ex dictador Pinochet, y por ende a lo más granado y recalcitrante del pinochetismo y la llamada Alianza por Chile (UDI-RN), cuyo candidato presidencial es nada más y nada menos, que el empresario usurero y estafador Sebastián Piñera, que fuera protegido de Pinochet.
 
Pero además la CEP es un organismo financiado por los grandes empresarios del país y que sirve además como una especie de “institución de inteligencia política”, de la clase económicamente dominante del país del cono sur, y que busca imponer junto al órgano oficial de la CIA en Chile, el diario El Mercurio al futuro presidente de Chile.

Los objetivos de la CEP son rescatar el legado político de la dictadura y lo que ellos llaman los logros del régimen militar. Además buscan influir y manipular a la opinión pública y diversos sectores de opinión de la vida política nacional.
 
Defienden a brazo partido “la propiedad privada”, entiéndase la propiedad privada sobre sus empresas y privilegios, obtenidos a costa de la explotación de la clase trabajadora chilena. Creen en la democracia protegida o seguridad democrática, pues es la única que garantiza el cuidado de sus intereses políticos y económicos.
 
La CEP se financia también con los aportes económicos  de las multinacionales, además del apoyo extranjero de la CIA y el Departamento de Estado Norteamericano. Apoyo que reciben de forma encubierta a través de entidades como The National Endowment for Democracy, Ford Foundation, The Institute for the Study of Economic Culture de la Universidad de Boston, Tinker Foundation, entre otras.
 
Su consejo directivo, su consejo asesor, consejo honorario, comité ejecutivo y personal, esta compuesto por  elementos de la extrema derecha y de los más reaccionarios y golpistas de la vida política nacional que se coluden con los lideres más destacados de la Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN), entres estos destacan figuras como Eliodoro Matte, Arturo Fontaine, Jorge Cauas, Sergio de Castro, Pedro Ibáñez, Guillermo Luksic, Roberto Angelini, Pablo Baraona, Felipe Lamarca, Fernando Léniz y otros connotados colaboradores de la dictadura. La Lista completa la pueden ver los electores en la página http://www.cepchile.cl/dms/lang_1/base/nosotros.html.

Dicha entidad mantiene férreos lazos con un sector de la coalición de gobierno, con los cuales se coluden para cogobernar el país y tener así a buen recaudo esencialmente sus intereses económicos y empresariales.
 
La CEP mantiene estrechos lazos con los altos mandos de las Fuerzas Armadas chilenas, a través de su relaciones familiares, sociales o de negocios, y por ende cuenta con acabada información de lo que sucede al interior de los cuarteles, conocen el pensamiento de sus mandos e influyen en ellos. La CEP no necesita infiltrar a las FF.AA., pues ellos ya se encuentran dentro de ellas.
 
Ahora lo que llama la atención de la actual casta política chilena que cogobierna el país, es la legitimación que han hecho de la opinión que emita un organismo como este, que esta al servicio de la otrora llamada burguesía nacional, la extrema derecha y los golpistas, y que se maneja por las directrices de sus intereses económicos, el ultra neoliberalismo, las privatizaciones de empresas del Estado y el saqueo del país. En otras palabras son el verdadero poder existente en el país del cono sur.
 
Pero la dependencia del tipo de encuesta o investigaciones realizadas por la CEP,  además es el reflejo de la falta de una democracia real en el país, que descanse sobre la base de una Constitución que sea representativa de todos los sectores de la vida nacional, y de un sistema electoral que no excluya a ningún grupo político o social del país, como ha venido sucediendo hasta ahora.
 
Su última encuesta viene a reflejar de forma especial que el pinochetismo representando por la Alianza por Chile, se encuentra a favor del continuismo neoliberal de la Concertación y el cogobierno que han realizado junto a un sector del conglomerado de gobierno. Recordemos que la CEP es un feudo casi esencialmente de la UDI y que nunca ha estado enteramente convencida de la candidatura presidencial   del financista y estafador Sebastián Piñera, pero la apoya.
 
Ahora el Centro de Estudios Públicos (CEP), desde el punto de vista de sus sondeos ha estado navegando entre dos aguas, por un lado busca imponer a Sebastián Piñera como futuro presidente y por otro lado eleva la figura del candidato independiente Enrique-Ominami, pues este con su candidatura le hace daño a Eduardo Frei , como a la izquierda representada por el pacto Juntos Podemos Más, y con ello se facilitaría un eventual triunfo del candidato pinochetista.
 
Lo cierto es que el ultimo sondeo no refleja absolutamente nada nuevo en relación a lo que hayan dicho otras encuestas anteriores y que en este chacreo de la farándula, circo y show  de las empresas que se dedican a este tipo de consultas, todas buscan convencer al electorado que el futuro mandatario debe ser el representante del pinochetismo Sebastián Piñera.
 
Cabe recordar que el candidato del pinochetismo o la llamada derecha dura, lleva casi 20 años en campaña presidencial y de acuerdo a lo que dicen las cifras (37%) este se encontraría estancado, no logra avanzar a pesar de la multimillonaria campaña propagandística desarrollada hasta ahora, no logrando superar la barrera de los 40 puntos.
 
Pero cabe destacar que Eduardo Frei (DC) y Sebastián Piñera (RN) en términos generales no son del atractivo de la ciudadanía y del electorado, los que son catalogados como “más de lo mismo”, pues los  dos aparecen con compromisos con la siniestra dictadura militar que asolo a Chile. Estos dos candidatos cotizan en la bolsa y representan diversos intereses económicos y empresariales. Los dos candidatos son de una estirpe conservadora y neoliberal con diversos matices, y  no representan los sueños y anhelos de la gran mayoría de los chilenos, que no es otro, que el mejoramiento de sus condiciones de vida.
 
Ahora el candidato independiente Marco Enrique-Ominami al que lo han posicionado con el 17% de la intención de voto, representan una candidatura muy ambigua, que esta lejos de ser de izquierda y que solo refleja el descontento con las dos coaliciones políticas que han cogobernado el país durante ya casi 20 años, pero tampoco es la alternativa y el cambio que buscan los chilenos.
 
Finalmente la izquierda más consistente y que es representada por el pacto Juntos podemos Más y que ha sido excluida de su derecho a tener representación parlamentaria, producto de la legislación electoral heredada de la dictadura y de la falta de voluntad política de aquellos que se autodenominan “demócratas”, mantiene su adhesión electoral en alrededor de un 7%. Recordemos que la izquierda chilena desarrolla su actividad política en precarias condiciones económicas y prácticamente sin cobertura en los medios de prensa nacionales, sometida al más absoluto ostracismo político y electoral. 
04/09/09

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Chile lidera el gasto militar "per capita" en America Latina

Chile lidera el gasto militar "per capita" en America Latina

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

Mientras crecen las necesidades de los pobres de América Latina, Chile, Colombia y Brasil son los países de América del Sur que más gastaron en armas durante 2008. Según el estudio anual del Instituto de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri, por su sigla en inglés), el gasto militar total en la región ascendió a 34.071 millones de dólares.

La cantidad parece exigua (2,6%) si se la compara con el gasto militar mundial en el mismo año, estimado en 1.464 mil billones de dólares, con un aumento de 4% respecto a 2007 y de 45% en la última década. Los gastos militares de 2008 representan, aproximadamente, el 2,4% del producto interno bruto (PIB). Todas las regiones y subregiones tuvieron aumentos significativos desde 1999, excepto Europa occidental y central, indicó el Sipri.

Durante los ocho años de George W. Bush, el gasto militar de EEUU aumentó al nivel más alto en términos reales desde la Segunda Guerra Mundial, principalmente por las invasiones a Afganistán e Irak, horadando el presupuesto con un gigantesco déficit perpetuo. Las guerras de Afganistán e Irak se financiaron principalmente con créditos suplementarios de emergencia fuera del proceso del presupuesto ordinario, respaldados por la emisión de bonos del Tesoro y “créditos” de la Reserva Federal, es decir, impresión de papel moneda “prestado” al gobierno federal.

Según un análisis del Conflicto Barómetro, citado en CNN-Chile por Rodrigo Álvarez, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), muy pocos países latinoamericanos redujeron sus gastos miliares (Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay), pero Chile lidera el gasto militar por habitante, que ascendió a 290 dólares “per cápita” en 2008, mientras Colombia gastó 115, Ecuador 89 y Brasil 80. En relación al PIB, Ecuador gasta el 3,81%, según el SIPRI, seguido por Chile, con un 3,73% y Colombia, con 3,34%.

El gasto militar de la región en 2008 (34.070 millones de dólares) equivale al 2,6% del gasto mundial, que encabezó Estados Unidos, con 607.000 millones de dólares deficitarios en su presupuesto. En términos absolutos, medidos en miles de millones de dólares, el país que más gasta es Brasil, con el 45% del total, seguido de Colombia y Chile:

2007 2008
Brasil 14.737 15.477 
Colombia 5.579 6.568
Chile 4.864 4.778
Venezuela 2.262 1.987
Argentina 1.738 2.077
Perú 1.145 1.301
Bolivia   197     175 
Fuente: Sipri/Flacso

Los militares chilenos se financian con un “impuesto propio” del 10% a las ventas brutas de la estatal Corporación del Cobre (Codelco), “tributo” establecido por la dictadura militar (1972-1990) en la llamada Ley Reservada del Cobre, cuyo texto nadie puede conocer. Esta “ley” de los dictadores continúa vigente y no grava las utilidades, sino las ventas brutas de Codelco, que explota menos de un tercio del metal porque el resto regresó a manos privadas, nacionales y extranjeros, cuando la dictadura revirtió la nacionalización de Salvador Allende. Este impuesto castrense, que pocos conocen en Chile, en cierto modo ha salvado a Codelco de la privatización, por la oposición militar a cualquier innovación sobre su beneficio. Las corporaciones que explotan casi el 70% restante del metal no pagan más que un modesto royalty del 1,3%, al que siempre se opuso tenazmente Eduardo Frei, quien privatizó el agua, el mar y otros recursos naturales cuando ya fue presidente.

UNASUR: Un buque hundiéndose por el peso militar de USA en sudamérica

UNASUR: Un buque hundiéndose por el peso militar de USA en sudamérica

Abel Samir (especial para ARGENPRESS.info)


¡Qué más podía esperarse! ¿Qué USA se quedase cruzada de brazos, viendo como los países sudamericanos intentan dejar de lado sus intereses particulares para asumir los intereses de la región?


¿Qué surja así nomás un Estado Multinacional sudamericano que ponga fin a la práctica estadounidense de manejar la política de su patio trasero? ¿Qué los mercados de esa región dejen de ser parte integrante de la economía norteamericana? ¿Qué el subdesarrollo endémico de la región se trasforme en desarrollo pujante, así sea a través del sistema capitalista? ¿Qué los aparatos militares de esos países dejen de depender material e ideológicamente de Washington y con eso disminuya el poder militar del Imperio en la región? USA no se ha contentado con lo que ha logrado hasta aquí: Tener el dominio marítimo y del espacio aéreo de toda Latinoamérica. Pueden en cualquier momento establecer un boicot a cualquier país de nuestra región. Las bases militares en Colombia le permite a USA poder concentrar una fuerza militar de envergadura en el mismo corazón de Sudamérica en un tiempo relativamente corto. Cualquiera que conozca las cifras de lo que son las FFAA de Colombia (Ejército: 240.000 soldados) debe preguntarse la razón por la cual Colombia precisa de la ayuda física de soldados yanquis en su territorio para combatir a unas FARC golpeadas y disminuidas este último tiempo. Las FARC no deben de pasar de 9.000 efectivos en la actualidad y están en zonas con poca población, lo que les impide el apoyo de masas. Y ¿es necesario ese apoyo militar para combatir al narcotráfico en el cual se encuentran vinculados muchos personeros de gobierno y del parlamento colombianos? Parece más lógico que el objetivo es otro. Tal vez el objetivo sea el empleo de fuerzas norteamericanas en Venezuela o Ecuador en apoyo de la reacción de esos países ante un eventual golpe de Estado o una guerra civil. Ahí estarían actuando para “establecer la paz y la democracia”.


USA, a través de Uribe, ha introducido un montón de termitas en ese barco de madera que no ha podido transformarse todavía, en un crucero de acero. Y las termitas corroen por dentro no sólo a Colombia, también a países cuyos gobiernos siguen una política ambivalente respecto a la unión de esa región del mundo que, ha sido tradicionalmente, la que apuntaló la economía norteamericana desde hace mucho tiempo. No nos olvidemos los chilenos como las empresas norteamericanas dominaban la extracción y venta del cobre que era llamado “el sueldo de Chile”. Aunque, en verdad, más parecía el sueldo de los empresarios y empleados norteamericanos de esas empresas. Enormes capitales que se escabulleron del país que restaron los fondos necesarios para el desarrollo. El subdesarrollo de Chile y de otros países de la región permitieron el gran desarrollo de USA. Aunque se aumentase la producción de cobre, los ingresos favorecían más a los capitalistas norteamericanos que Chile. Importante para comprender esto es la idea expresada por muchos economistas: “El desarrollo de algunos países está en función del subdesarrollo de otros”, así como la riqueza de unos pocos está en función de la pobreza de muchos. Y eso le ha sucedido a casi la totalidad de los países latinoamericanos. USA se desarrolló gracias al intercambio desigual, como si en realidad hubiese una ley no escrita de la división internacional del trabajo. Mientras nosotros exportábamos materias primas y productos del agro, USA nos llenaba de su producción industrial lograda con mejores técnicas, utilizando nuestras materias primas y con eso hundía nuestra industria nacional. Se llevaban los minerales de carácter estratégicos a precios convenientes para ellos y nos vendían artefactos producidos con estas mismas materias primas. El ALCA no es otra cosa que permitir el ingreso de productos norteamericanos sin ser influidos por los aranceles aduaneros; en desmedro, desde luego, de la incipiente industria nacional.


Uribe se ha norteamericanizado. Es una cuña norteamericana en Sudamérica que permite que todas esas termitas y bichos maléficos actúen sin contratiempos y engañando a presidentes como Lula, horadando ese barco a la deriva, cuando se creía que íbamos navegando viento en popa. Y claro está, no sólo se trata de Uribe. También hacen su trabajo de zapa los presidentes de Chile y Perú. Curiosamente, estos países dentro de Sudamérica son los que proporcionalmente a su población gastan más dinero de su presupuesto en armas y en ejércitos. Y también resulta curioso y coincidente que sean también los que mantienen a ultranza el modelo capitalista neoliberal. La actitud ambivalente de ellos: manifestar su apoyo a UNASUR y desarrollar una política dependiente y sometida a USA, nos hace pensar que, en la realidad, están allí para boicotear a este posible Estado Multinacional independiente del dominio de USA.


Mucha gente (incluso gente llamada de izquierda) ven a Obama como alguien muy distinto de sus predecesores. Desde luego que hay diferencias y ellas más que nada están en el ámbito de la política interna. Pero, ¡cuidado! En el ámbito externo sigue la misma política de todos los presidentes anteriores: fortificar el poder económico, político y militar de USA para seguir dominando al mundo. Quienes no entienden esto debieran dedicarse a otras cosas y dejar la política a otros. Claro está, que muchos dicen no entender esto, porque en el fondo, son partícipes de la política del dominación del Imperio norteamericano (que en verdad, desde la independencia de las colonias inglesas en Norteamérica crearon un verdadero Estado Multinacional, mientras que las colonias de España lucharon por crear una multitud de países grandes, medianos y pequeños con sus Estados Nacionales, bajo la égida de burguesías mal llamadas nacionales, luego se sometieron a ese Estado Multinacional del norte).


El nacimiento de un estado Multinacional sudamericano está en peligro. Creo que por ahora, con la traición de Uribe a UNASUR (aunque algunos dicen que no se trata de una traición sino de sus intereses clasistas en apoyo a las burguesías internacionales que están representados en las empresas transnacionales) sólo será una tribuna abierta donde se ventilarán muchas cosas y en donde se discutirá mucho, pero con magros resultados. Dirigentes latinoamericanos (como la señora Bachelet presidente de Chile que se dice socialista) no defienden verdaderamente este proyecto tan importante para el desarrollo independiente de la región. Son agentes del capital financiero internacional que engañan y manipulan a las masas de sus países para seguir usufructuando de una parte del poder del Estado. Lamentablemente mucha gente humilde ve en estos charlatanes a individuos que sirven a los intereses de las grandes mayorías, cuando en realidad los intereses que defienden son los de los capitalistas nacionales y extranjeros. En el problema mapuche se ve muy claramente su práctica a favor de las multinacionales y de terratenientes que se apropiaron mediante la fuerza, de la tierra de esa etnia sudamericana. Y gane o pierda la Concertación en esta nueva elección, el problema mapuche seguirá por el mismo derrotero, como muy bien lo manifiestan ellos mismos, “que existe un compromiso entre el gobierno chileno (cualquiera que sea) con las empresas transnacionales”. De esa forma no les queda más camino que organizarse y luchar por recuperar sus tierras. Claro está, que como la situación se hace insostenible al gobierno chileno que surja dentro de poco le quedan sólo dos alternativas: entregar tierras fiscales al pueblo mapuche o reprimir con mayor energía, que hasta aquí ha sido la política de todos los gobiernos excepto el de Salvador Allende.


Volviendo al problema de UNSUR, pienso que las contradicciones entre pronorteamericanos y antinorteamericanos impide, por ahora, la verdadera unidad que permita la construcción de un Estado Multinacional en Sudamérica. En realidad, USA ha ganado este primer round y ha logrado que se postergue esa importante iniciativa. Ha logrado, además, acallar las voces disidentes y críticas a la ocupación militar camuflada de lucha antidroga o antiterrorismo de muchos países que se mantiene como neutrales, los cuales con su neutralismo contribuyen indirectamente a hundir el barco UNASUR.

Colombia y la "Movilidad" de Estados Unidos en America del Sur y Africa

Colombia y la "Movilidad" de Estados Unidos en America del Sur  y Africa

La distribución geográfica de las bases y puestos militares estadounidenses en los distintos países, sigue un patrón general dentro del contexto mundial. Marca 'caminos' hacia las áreas de interés estratégico para Washington, donde se generará hostilidad e inestabilidad continua. Por estas rutas podrá haber alta movilidad aérea, terrestre o naval con flujos significativos de tropas, armas, municiones, vehículos de combate, y demás pertrechos y suministros desde el mismo territorio continental de EEUU. Tal es el caso de Colombia.

El concepto militar de Operaciones de Movilidad se refiere al movimiento rápido de personal, materiales y fuerzas militares hacia o desde un teatro de operaciones y dentro del mismo por rutas aéreas, marítimas y terrestres. Deberá incluir capacidad para realizar tareas de transporte en gran escala (como las de Irak y Afganistán por ejemplo), de manera que resultará crucial construir en el mediano-largo plazo la red de infraestructura necesaria para un despliegue rápido masivo de fuerza militar (en horas o días), hacia áreas de interés donde pueden esperarse situaciones de conflicto intenso, y para mantener durante toda su evolución el flujo de pertrechos para soporte de la plaza. Se comprende la importancia vital que tiene la elección de las de rutas en sí.
 
Según el documento 'Global En Route Strategy' (1) publicado en 2009 por el Comando de Movilidad Aérea (AMC) (2), América del Sur está siendo incluida en la llamada 'estrategia de ruta global' con dos objetivos: Alcanzar la estrategia de compromiso regional y asistir con la movilidad en el camino hacia Africa. 
 
Y agrega, los últimos documentos Estrategia para la Seguridad Nacional de EEUU (NSS), Estrategia para la Defensa Nacional (NDS) y Estrategia Militar Nacional (NMS), proveen los lineamientos para la estrategia de 'Movilidad' de los EEUU. También enfatizan que la naturaleza de sus compromisos y obligaciones es global, por ello el NDS afirma que '...Los EEUU requieren libertad de acción en los espacios globales comunes y acceso estratégico a importantes regiones del mundo para encontrar sus necesidades de seguridad nacional.' La Guerra contra el Terrorismo Global ha planteado nuevas preguntas sobre la validez de la actual movilidad y los sistemas de ruta.
 
Hacia fines de la administración de George W. Bush (2008) fue activado el Comando de Combate Africa (USAFRICOM), uno de los 6 en que EEUU ha divido militarmente al mundo (incluido Rusia, China y la Antártida). Para asegurar la 'estabilidad y la seguridad' en Africa, el Pentágono anticipa un significativo aumento de las operaciones de movilidad en el continente, es decir espera conflictos bélicos de envergadura, para lo cual necesita construir una robusta infraestructura para transporte pesado. Al respecto, el comandante del USAFRICOM, General Ward manifestó: '...El transporte inter e intra-continental es tan importante hoy, como cuando estemos establecidos y en posición que nos permita liderar las actividades que ayuden a asegurar la estabilidad, como opuestas a la justa reacción ante una crisis.' 
 
Actualmente en Africa, el Pentágono no cuenta con suficiente infraestructura para soportar transporte aéreo estratégico, pero la administración Obama continúa con el proceso de vigorosa acometida militar iniciada por G.W. Bush, a pesar de la enfática posición de la mayoría de los líderes de los gobiernos locales de que no aceptarán bases militares extranjeras permanentes. Sin embargo, no hacen referencia a las denominadas 'localidades expedicionarias' (es decir posiciones a largo de la ruta, sin presencia militar permanente donde todo el mantenimiento, reabastecimiento de combustible y la capacidad de puerto es provista según requiera la misión y el personal desplegado). De todos modos, EEUU ya ha plantado una punta de lanza en la Somalia Francesa con la base aérea permanente de Camp Lemonier en Djibouti. Hacia mediados de 2000, con la iniciativa de los secretarios de Defensa Donald Rumsfeld y luego Robert Gates, el Pentágono proyectó sus fuerzas hacia Africa con el pretexto del terrorismo internacional, aunque en realidad respondía a una política exterior dirigida hacia sus hidrocarburos, recursos estratégicos y al importante avance de China en el continente (3). 
 
La base aeronaval de Gran Bretaña en Isla Ascensión (el Pentágono no tiene problemas con su uso), vuelve a ocupar una posición geoestratégica esencial en el Atlántico Sur, en especial para el acceso aéreo al oeste y sudoeste de Africa desde el territorio continental de EEUU (CONUS) (4). Pero como la distancia a Ascensión desde una de sus principales bases aéreas localizada mas hacia al sudeste (Charleston, en Carolina del Sur) está mas allá del rango sin reabastecimiento de combustible de un C-17 (5), se hacia escala en la isla Antigua (GB). El USSOUTHCOM está gestionando instalar mas localidades CSL (en realidad bases militares) para escala y reabastecimiento, en Cayenne (Guayana Francesa) y también intenta en Recife (Brasil), aunque Brasilia se muestra reacia a los acuerdos necesarios, y Recife está justo fuera del rango del C-17 respecto de la base Charleston. 
 
Es decir, con la ruta CONUS-Antigua-Ascensión-Oeste de Africa, un C-17 puede alcanzar desde EEUU la región del Golfo de Guinea que una de las áreas de su principal interés en Africa. Las otras son el Sahara y Sahel al Norte, y el Cuerno de Africa en el Este. 
 
Respecto a América del Sur, tampoco fue hasta ahora posible para Washington lograr un compromiso estratégico para realizar potenciales tareas de transporte aéreo militar de envergadura. Hasta hace poco el Pentágono había definido la 'seguridad' para la región focalizándose en el narcotráfico, lo cual no requiere de infraestructura para grandes operaciones de movilidad. Pero esta estrategia ha sido modificada, al respecto el documento del Comando de Movilidad Aérea (AMC) señala: '...Recientemente, el Comando Sur de EEUU (USSOUTHCOM) se ha interesado en establecer una localidad en América del Sur que podría ser usada en operaciones anti-narcóticos y también como posición desde la cuál se puedan ejecutar operaciones de movilidad. Consecuentemente, con la asistencia del AMC y el USTRANSCOM, el USSOUTHCOM ha identificado Palanquero, en Colombia (campo aéreo German Olano (SKPQ)), como una localidad de seguridad cooperativa (CSL). Desde esta localidad, casi la mitad del continente puede ser cubierta típicamente por una aeronave de transporte C-17 sin reabastecimiento de combustible. Si el reabastecimiento fuera factible en el destino, un C-17 podría cubrir el continente entero, con excepción de la región del Cabo de Hornos en Chile y Argentina... Hasta que el USSOUTHCOM establezca un plan de compromisos para un teatro mas robusto, la estrategia de colocar un CLS en Palanquero debería ser suficiente para el alcance de la movilidad aérea en el continente sudamericano.' 
 
Lo cuál indica que, como la distancia entre la base militar Palanquero y Ascensión está en el límite de la autonomía punto a punto del C-17 (3500 millas náuticas), las futuras operaciones de movilidad están dirigidas hacia Sudamérica mas que hacia Africa, es decir la ruta CONUS-Palanquero define las actuales áreas de interés para EEUU a saber: Cuenca del Orinoco y Amazonia Oeste, (que entran en el rango de ida y vuelta sin reabastecimiento del C-17). 
 
Es más, la cesión por el gobierno de Colombia de la base aérea de Palanquero con el estatus para proveer movilidad a las fuerzas estadounidenses (al mismo nivel que Antigua y Aruba), representa un cambio en la relación de Washington hacia América del Sur. Inicia la construcción de la infraestructura regional para intervenir con un despliegue masivo y rápido para la guerra regular en caso de conflicto por recursos u otros. Esta capacidad para proyectar fuerzas, amplifica la amenaza directa y el poder de disuasión convencional de EEUU sobre la región. 
 
Así como en la región occidental de Africa, los reservorios de hidrocarburos sobre el Golfo de Guinea son áreas de disponibilidad energética estratégica para EEUU, también los son los reservorios atlánticos frente a Brasil. En ambos casos, la isla Ascensión resulta un puesto clave. Pero teniendo en vista los avances de China y Rusia en América del Sur en cuanto a países capitalistas y que en la región austral existen en su medida recursos energéticos y de interés estratégico para EEUU, y movimientos sociales para poder presentar como narcoterrorismo, Washington está trabajando activamente para lograr localidades hacia el extremo sur, mediante acuerdos con los países, incluso contratos comerciales de cooperación y con aeropuertos comerciales para soporte y abastecimiento de aeronaves. 
 
Parte de la arquitectura y distribución de bases militares de EEUU en América del Sur, se basa en la Estrategia Global de Ruta (En Route) que el Comando de Transporte (USTRANSCOM) está elaborando desde 2007, para acceso global y distribución de infraestructura (GAIA) (5), que toma en cuenta el concepto de espectro completo (full spectrum), y en el caso aéreo cubre desde la operación mínima de aeronaves, movimientos de pasajeros y carga, hasta el otro extremo de máxima capacidad de flujo para transporte pesado. 

En la nueva estrategia la ruta no es visualizada en función de sus puntos como localidades individuales, sino como un sistema interdependiente. Es decir, un sistema de varias rutas diseñadas para servir a distintas áreas de interés, pero que se soportan mutuamente, tal que el suministro a los combatientes en un área de interés puede continuar por las rutas alternativas, lo cual requiere de una red de bases militares con potencial de interacción. Se estima que la estrategia tendrá aplicación entre 2015 y 2025 (tomando en cuenta la velocidad del avance tecnológico, entre otros). 
 
En los criterios para determinar la posición geográfica de las bases en América del Sur, el Pentágono no solo considera las operaciones de movilidad intra-continental sino también la inter-continental, en cuanto al potencial transporte pesado de elementos bélicos desde el mismo territorio continental de EEUU, en este caso hacia Africa (si bien por razones organizativas y operativas EEUU dividió al planeta en distintos Comandos de Combate, éstos pueden operar en forma 'unificada' en este caso el USSOUTHCOM, el USAFRICOM y el USTRANSCOM). 
 
Por otro lado, la Estrategia Militar Nacional (NMS) de 2005, cambió el concepto de sobrellevar dos teatros de grandes guerras (MTW) simultáneas, al de la estrategia nombrada como 1-4-2-1+, que consiste en: primero defender el territorio continental de EEUU, operar dentro y desde 4 regiones de avanzada, sobrellevar 2 campañas solapadas, sobrellevar decisivamente una única campaña y (el +) conducir un número limitado de contingencias menores.

La reactivación del USAFRICOM en combinación con la oportuna Guerra contra el Terrorismo Global, y la instalación de las bases estadounidenses combinadas en Colombia, sugiere que Africa y la región septentrional de América del Sur podría ser vista como dos de las campañas de guerra, que requerirán una capacidad significativa de movilidad militar.
 
Notas:
1) 'Global En Route Strategy', Air Mobility Command (AMC), AFRICOM Symposium March 31 to April 2, Air University, Maxwell AFB, AL, 2009. El documento fue referido en la reunión extraordinaria de UNASUR (28/8/09) como 'Libro Blanco'.
2) El Comando de Movilidad Aérea (Air Mobility Command (AMC)) es un componente del Comando Unificado de Transporte de los EEUU (USTRANSCOM).
3) Lawson Letitia 'U.S. Africa Policy Since the Cold War', Strategic Insights VI, January 2007, Center for Contemporary Conflict, Naval Postgraduate School.
4) CONUS : Continental United States (Territorio continental de Estados Unidos).
5) Sin perder generalidad se toma como referencia el C-17 Globemaster, que es una aeronave militar a reacción de gran tamaño para transporte de carga, hasta 77 toneladas (puede trasladar tanques Abrams M1 por ejemplo), y también tropas (del orden de 200), con un alcance máximo sin reabastecimiento de combustible de 2000 millas náuticas (unos 3700 Kilómetros) en un vuelo de ida y vuelta, y del orden de 3500 mn (6500 Km) su rango de punto a punto. Opera en pistas de 900 m de longitud.
6) GAIA: Global Access and Infrastructure Assessment.

Cuba: Reflexiones del compañero Fidel. Es la hora del recuento y de la marcha unida

Cuba: Reflexiones del compañero Fidel. Es la hora del recuento y de la marcha unida

Esta reflexión no va dirigida a los gobiernos sino a los pueblos hermanos de América Latina.

Mañana 28 de agosto se iniciará en Argentina la reunión Cumbre de UNASUR cuya trascendencia no puede ignorarse. En ella se debe analizar la concesión de siete bases militares en territorio de Colombia, a la superpotencia norteamericana. Las conversaciones previas de ambos gobiernos se mantenían en riguroso secreto. El acuerdo debía presentarse al mundo como hecho consumado.

En horas de la madrugada del 1º de marzo del 2008, las Fuerzas Armadas de Colombia, entrenadas y armadas por Estados Unidos, habían atacado con bombas de precisión a un grupo de guerrilleros que penetró en una apartada zona del territorio ecuatoriano. Al amanecer, hombres de las tropas élites colombianas transportados en helicópteros ocuparon el pequeño campamento, remataron a los heridos y se apoderaron del cadáver del jefe guerrillero Raúl Reyes, quien al parecer sostenía en esos días un encuentro con jóvenes visitantes de otras nacionalidades, interesados en conocer las experiencias de la guerrilla que desde la muerte del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, hace más de 50 años, sostiene la lucha armada. Entre las víctimas había estudiantes universitarios de México y Ecuador que no portaban armas. El método fue brutal, al estilo yanqui. El gobierno de Ecuador no había recibido advertencia alguna antes del ataque.

El hecho constituyó una acción humillante para el pequeño y heroico país suramericano, envuelto en un proceso político democrático. Se sospechaba fuertemente que la base aérea norteamericana de Manta había ofrecido información y cooperado con los atacantes. El presidente Rafael Correa adoptó la valiente decisión de solicitar la devolución del territorio ocupado de la base militar de Manta, cumpliendo estrictamente los términos establecidos en el convenio militar con Estados Unidos, y retiró su embajador en Bogotá.

La entrega de territorio para el establecimiento de siete bases militares de Estados Unidos en Colombia, amenaza directamente la soberanía y la integridad de los demás pueblos de Sur y Centroamérica con las que nuestros próceres soñaron crear la gran patria latinoamericana.

El imperialismo yanki es cien veces más poderoso que los imperios coloniales de España y Portugal, ajeno por completo al origen, los hábitos y la cultura de nuestros pueblos.

No se trata de estrechos chovinismos. “Patria es humanidad”, como proclamó Martí, pero jamás bajo el dominio de un imperio que ha impuesto al mundo una tiranía sangrienta. En nuestro propio hemisferio los cientos de miles de compatriotas latinoamericanos asesinados, torturados y desaparecidos en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay y otros países de Nuestra América, durante las últimas cinco décadas por golpes de estados y acciones que Estados Unidos promovió y apoyó, demuestran de forma irrebatible lo que afirmo.

Cuando analizo los argumentos con que Estados Unidos pretende justificar la concesión de bases militares en territorio de Colombia, no puedo menos que calificar de cínicos tales pretextos. Afirma que necesita esas bases para cooperar en la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo, el tráfico de armas, la emigración ilegal, la posesión de armas de destrucción masiva, los desbordes nacionalistas y los desastres naturales.

Ese poderoso país es el mayor comprador y consumidor de drogas del planeta. Un análisis de los billetes que circulan en Washington, capital de Estados Unidos revela que el 95 por ciento pasaron por manos de  personas que consumen drogas; es el mayor mercado y a la vez el mayor suministrador de armas para el crimen organizado en América Latina, con ellas están muriendo decenas de miles de personas cada año al Sur de su frontera; es el mayor estado terrorista que ha existido nunca. No solo lanzó las bombas contra ciudades civiles en Hiroshima y Nagasaki;  en sus guerras imperiales como las promovidas en Vietnam, Iraq, Afganistán, Pakistán y otros países ubicados a miles de kilómetros de distancia en las que han muerto millones de personas; es el mayor productor y poseedor de armas de destrucción masiva, incluidas las nucleares, las químicas y las biológicas.

Los paramilitares colombianos, muchos de los cuales proceden de los desmovilizados de las Fuerzas Armadas y constituyen, en parte, sus reservas, son los mejores aliados y protectores de los narcotraficantes.

El llamado personal civil que acompañaría a los soldados en las bases de Colombia son, como norma, ex militares norteamericanos perfectamente entrenados, que son después contratados por empresas privadas como Blackwater, que se hizo famosa por los crímenes cometidos en Iraq y otras partes del mundo.

Un país que se respete a sí mismo no necesita mercenarios, ni soldados, ni bases militares norteamericanas para combatir el narcotráfico, ni proteger la población en los casos de desastres naturales, o brindar cooperación humanitaria a otros pueblos.

Cuba es un país sin problemas de drogas ni altos índices de muertes violentas, cuyo número decrece por año.

El único propósito de Estados Unidos con esas bases, es poner América Latina al alcance de sus tropas en cuestión de horas. La alta jerarquía militar de Brasil recibió con verdadero desagrado la noticia sorpresiva del acuerdo sobre la instalación de bases militares de Estados Unidos en Colombia. La base de Palanquero está muy cerca de la frontera con Brasil. Con esas bases, unidas a las de las Islas Malvinas, Paraguay, Perú, Honduras, Aruba, Curazao y otras, no quedaría un solo punto del territorio de Brasil y del resto de América del Sur fuera del alcance del Comando Sur, donde en cuestión de horas, mediante el empleo de sus más modernos aviones de transporte, puede hacer llegar tropas y otros medios sofisticados de combate. Los mejores especialistas en la materia han suministrado los datos necesarios, para demostrar el alcance militar del acuerdo yanqui-colombiano. Tal programa, que incluyó el restablecimiento de la IV Flota, fue diseñado por Bush y heredado por el actual gobierno de Estados Unidos, a quien algunos líderes suramericanos demandan el debido esclarecimiento de su política militar en América Latina. Los portaaviones nucleares no se necesitan para combatir las drogas.

El objetivo más inmediato de ese plan es liquidar el proceso revolucionario bolivariano y asegurar el control del petróleo y otros recursos naturales de Venezuela. El imperio, por otro lado, no acepta la competencia de las nuevas economías emergentes en su patio trasero, ni países verdaderamente independientes en América Latina. Cuenta con la oligarquía reaccionaria, la derecha fascista y el control de los principales medios de difusión masiva internos y externos. Nada que parezca a verdadera equidad y justicia social tendrá su apoyo.

La emigración de latinoamericanos hacia Estados Unidos es consecuencia del subdesarrollo, y este es consecuencia del saqueo a que hemos sido sometidos por parte de ese país y del intercambio desigual con las naciones industrializadas.

México fue desgajado de América Latina por el Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. La mayoría de los 12 millones de emigrantes ilegales en el primero de esos países son mexicanos y también la mayor parte de los cientos que mueren cada año en el muro de la frontera con aquel país.

Con una población de 107 millones de habitantes, en medio de la actual crisis económica internacional, el índice de pobreza crítica en México se ha elevado al 18 por ciento y la pobreza general alcanza a más de la mitad de sus habitantes.

Nada perturbó tanto la vida de Martí, el Apóstol de nuestra independencia, como la anexión a Estados Unidos. Desde 1889 venía tomando conciencia de que ese era el mayor peligro para América Latina. Soñó siempre con la Patria Grande, desde el río Bravo hasta la Patagonia;  por ella y por Cuba dio su vida.

El 10 de enero de 1891 escribió en La revista ilustrada de Nueva York un ensayo titulado “Nuestra América”, en el que expresó inolvidables frases: “… ¡los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.”

Cuatro años más tarde, después de su desembarco por Playitas en la provincia oriental de Cuba, cuando ya marchaba por los campos insurrectos, sostuvo un encuentro con el periodista del Herald George E. Bryson, el 2 de mayo de 1895. Este le contó que había entrevistado en la Habana al famoso general Arsenio Martínez Campo. El jefe español le dijo que antes de conceder la independencia a Cuba prefería entregarla a Estados Unidos.

De tal forma impactó la noticia a Martí, que el 18 de mayo escribió a su amigo mexicano Manuel Mercado la famosa carta póstuma en la que habla del “…camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de Nuestra América, al  Norte   revuelto y brutal que los desprecia…”

Al día siguiente, desoyendo el consejo del General Máximo Gómez, quien le indicó permanecer en la retaguardia, solicitó a su ayudante un revolver, cargó contra una tropa española bien posesionada y murió en el combate.

“Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas”, sentenció en su última carta.

Fidel Castro Ruz
agosto 27 de 2009
12 y 40 p.m.