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T r i b u n a c h i l e n a

Venezuela: ¿No hay cuadros o no hay política de cuadros?

Sergio Rodríguez Gelfenstein (BARÓMETRO INTERNACIONAL, especial para ARGENPRESS.info)

Es bastante común escuchar en el gobierno la aseveración de que “…no hay cuadros…” cuando se pretende iniciar una gestión o asumir una nueva tarea. ¿Es eso cierto? Se puede hacer esa afirmación tan temeraria con tanta libertad, y sin pensar las consecuencias que tiene su aceptación.


Aprobar esta aseveración significa asumir que el proceso bolivariano en 11 años ha sido incapaz de formar los cuadros políticos y técnicos que aseguren su permanencia y continuidad. Podríamos dar numerosas cifras que desmienten esa superficial valoración. Baste para ello, recordar los miles de jóvenes que se han formado en los innumerables programas de educación media y universitaria y todos los que participan en la Escuelas de Cuadros naturales que ha creado la Revolución, cuales son las misiones, las organizaciones populares y sociales y todos los mecanismos que hacen realidad la democracia participativa y protagónica del pueblo en la toma de decisiones.


Alguno podría decir que eso no basta para asumir una alta responsabilidad en el gobierno y están en lo cierto, pero aquí es precisamente donde radica nuestro problema, para mí el que pone mayor tensión para la continuidad histórica del proceso revolucionario bolivariano. Evidentemente que lo planteado anteriormente no resuelve por sí mismo el problema de los cuadros, pero si asegura que se ha creado la cantera necesaria para que ellos surjan. ¿Dónde está el problema entonces? No en la falta de cuadros sino en la carencia total de una política de cuadros que resuelva la problemática en su conjunto.


La correcta aplicación de una política de cuadros pasa por los conocidos procesos de conocerlos, formarlos, promoverlos, aprovechar sus potenciales, distribuirlos correctamente, ayudarles en su crecimiento, velar por su conservación y darle seguimiento a su trabajo. Como no hacemos esto, no existen los cuadros de la Revolución, sino que existen los cuadros que siguen a un determinado dirigente, muchas veces ni siquiera porque asumen una idea junto a él, sino porque éste le garantiza un trabajo y en el peor de los casos una prebenda. Se llega al colmo de hablar de una suerte de pertenencia “Carlos es de Juan”. Lo grave no está en seguir al dirigente sino en el hecho de que esto evidencia la falta de una política de cuadros


Esta es la explicación de que cada vez que se produce un cambio en cualquier responsabilidad administrativa de gobierno, cambian todos los que tienen una responsabilidad en el equipo de esa instancia, y no sólo eso, se trastoca, además de cambiar las personas, cambia la política, las prioridades, los métodos y los énfasis, por no decir los estilos. Esto último incluso podría ser comprensible.


El problema que se genera, es que no se pueden pensar, mucho menos desarrollar, políticas de mediano y largo plazo, se menosprecia la organización y la planificación y se cae en el tacticismo, la improvisación, la superficialidad y en el desorden, el caos y por ende la ineficiencia y la ineficacia porque “…no sabemos hasta cuando vamos a estar aquí”. . Todo comienza de nuevo y cada comenzar significa desgaste, retrasos y a veces retrocesos, por no hablar de los millones de bolívares del pueblo malgastados con esta improvisación. En el caso de los cuadros, significa apatía, pérdida de perspectivas y en algunos hasta desmoralización. Comienza entonces el discurso, para los que llegaron, de encontrar mal todo lo anterior y la paralización porque “llegamos hace muy poco y esto era un desastre”.


No hablemos de los problemas personales que se generan con jóvenes que están construyendo su futuro, responsabilidades que se han adquirido por endeudamientos, estudios, compras de equipos, compromisos en los que la familia ha hecho recaer sobre los hombros del despedido, etc. Se actúa como si esto fuera responsabilidad sólo del que asume tales cargas, pero estamos hablando de personas, de ciudadanos de “carne y hueso” que viven y hacen parir el proceso cotidiano de la revolución. Pero, lo más grave de todo esto es que en la medida que no hay continuidad en el proceso creativo y en el de la generación de políticas y considerando que cada dirigente carga con “su equipo” resulta imposible formar cuadros que se especialicen en dar conducción y continuidad a las políticas implementadas por el gobierno revolucionario. Todos los desplazados, todos los que quedan sin trabajo son chavistas que van a buscar ubicarse en otro lugar para comenzar de nuevo.


Sin embargo, algunos de los que permanecen y no sufren estos vaivenes son los escuálidos enquistados en el gobierno, ellos han estado ahí con los 4, 5 ó 7 ministros de todas las tendencias del chavismo que han pasado por allí. Ellos sí se han formado y tienen una experiencia de 6, 8 o 10 años en cumplimiento de sus funciones. Por eso, a veces son más eficientes, y lo que es peor, ellos, son los que cargan con el conocimiento y la memoria histórica del funcionamiento de un ministerio de la revolución, por supuesto desde su perspectiva distorsionada y manteniendo el cargo, sin importarles quien sea “el próximo que va a mandar Chávez para acá”.


Todavía es tiempo de construir una política de cuadros científica, para ello hay experiencia histórica internacional y en nuestro propio país, desde distintas metodologías, con diversas formas y estilos, pero es deber de la revolución garantizar la formación, estabilidad, control y seguimiento de un contingente de cuadros que fortalezca lo que se construye y que dé continuidad al proceso cuando los que hoy están hayan dado lo mejor de si.

Palestina: Una tragedia “olvidada”

Palestina: Una tragedia “olvidada”

Homar Garcés

La tragedia sempiterna que padece el pueblo de Palestina a manos de sus verdugos sionistas viene a incrementarse más con la decisión del gobierno de Egipto de construir una cerca de acero que les impida el acceso a los ciudadanos palestinos a alimentos y medicinas que no pueden obtener en su territorio, prácticamente encerrados por las fuerzas militares del Estado de Israel, sin que haya una acción decidida y determinante de la comunidad internacional ante este hecho genocida, racista y fascista sin parangón en la historia humana.


Para nadie es un secreto que tras la impunidad y la prepotencia mostradas por el gobierno israelita, está el apoyo cómplice e incondicional de su socio imperialista, Estados Unidos, el cual -en su loco empeño por configurar un Medio Oriente mejor plegado a sus intereses geopolíticos y económicos- no ha hecho sino estimular el desalojo salvaje de quienes vienen ocupando estas tierras desde hace siglos, siendo violentados todos sus derechos humanos, incluyendo la de su autodeterminación, mediante constantes operativos militares que causan zozobra y muertes a los palestinos.
Ésta es una situación repudiable de la cual deben hacerse eco todos los pueblos del mundo en respaldo a Palestina, desestimando la campaña mediática orquestada por los diferentes medios de comunicación (incluido el cine) controlados por el capital israelita que presenta a los palestinos como furibundos terroristas que deben ser erradicados de la faz de la tierra, tergiversando así la realidad que allí se vive. Por ello, aunque tal realidad acontece muy lejos del territorio de nuestra América es preciso tomar conciencia plena de ello e insertarlo en una posición antiimperialista firme y solidaria, ya que el imperialismo gringo no ha desechado aplicar su política del caos constructor en cualquier región del planeta, ejecutando dispositivos militares para apuntalar su decadente hegemonía mundial, en especial sobre aquellas naciones cuyos gobiernos son catalogados de enemigos de la democracia y de los intereses capitalistas estadounidenses. No podríamos, por tanto, hacer de esta tragedia una tragedia “olvidada”, sin tratar de entender su origen y los intereses de todo tipo allí en juego.
En tal sentido, lo que estaría ocurriendo actualmente en territorio palestino encaja en la estrategia de posicionamiento desarrollada por el gobierno de Barack Obama en la estratégica región de Oriente Medio, sumada a la advertencia hecha respecto a que Yemen estaría siendo convertida en un centro de operaciones terroristas dirigido por Al Qaeda; todo lo cual, visto en conjunto, vendría a crear las condiciones de inestabilidad necesarias para una eventual guerra con la República Islámica de Irán, pretendiendo inutilizar su programa nuclear y anexarse sus ricos yacimientos de gas y petróleo, al igual que ya se hiciera con Irak, cosa que no escapa del ajedrez geopolítico que estaría dispuesto a jugar Washington en este nuevo siglo, imponiendo su visión e intereses, así se condene a la humanidad entera a una destrucción sin igual.-


Autor imagen: Carlos Latuff

Grecia convertida en protectorado

Grecia convertida en protectorado

Jorge Altamira

Grecia se ha convertido en un protectorado oficial de la Unión Europea, fundamentalmente de Alemania (vuelve a la condición que tuvo desde su independencia, en 1830, hasta que pasó a la órbita de la OTAN norteamericana). Cuando los diarios rumiaban con la posibilidad de que saliera un paquete de rescate para Grecia, sus ‘socios’ le impusieron un laxante en fuertes dosis.


En el breve lapso de un mes, el gobierno de Atenas ha sido forzado a aumentar diversos impuestos, cortar gastos presupuestados de capital, reducir los salarios del sector público y aumentar la edad requerida para la jubilación. Ocurre que al cabo de esas cuatro semanas vencen deudas estatales del orden de los 17 mil millones de dólares. Más adelante, bajo la ‘supervisión’ de un comité de la UE, Grecia tendrá que aumentar el IVA, reducir los salarios en la actividad privada e hipotecar los ingresos de aduana. Es el método con el que el imperialismo inglés gobernó al mundo en el siglo XIX. La crisis griega develó, en este episodio, el secreto mejor guardado de la UE: su condición de espacio de explotación semi-colonial de la mayoría de sus Estados por parte de una minoría de pulpos con asiento, principalmente, en Alemania, Gran Bretaña y Francia –y, por supuesto, los Estados Unidos. Los alemanes, especialmente, pretenden repetir en Grecia la política que impusieron en los países Bálticos, Hungría y Ucrania– en los cuales no resolvieron la quiebra financiera de esas naciones pero sí impusieron una recesión descomunal, que en el caso de Letonia produjo una caída de la producción industrial del 38% en el último trimestre de 2009. La receta deberá pasar ahora la prueba de la reacción de las masas griegas que, más allá de los paros generales de 24 horas decididos por la burocracia de los sindicatos, ha desatado también una serie de huelgas, por presión de abajo, en varios sectores del Estado. La recesión que provocará el ajuste en Grecia agravará la crisis fiscal, debido a la caída de la recaudación. La solución alemana es apenas una tentativa para poner a prueba la capacidad reacción de los trabajadores griegos, meter miedo a los de Alemania y azuzar el chovinismo entre los trabajadores de los diferentes países. Pero no podrá contener la cesación de pagos de Grecia o su propagación a otras naciones –como España, Irlanda, Portugal e incluso Italia– sea bajo la forma de crisis fiscales y/o bancarias o industriales (es lo que ocurre en Italia). Por eso ha comenzado una especulación contra el euro.


Lo interesante, de todos modos, es que el caso griego demuestra el agotamiento de la política de intervención del Estado para contener la recesión y para salvar a los bancos. El déficit fiscal y la emisión monetaria se encuentran en crisis. La crisis griega fue desatada, precisamente, por la decisión del Banco Central Europeo de excluir la deuda pública de baja calificación, como la de Grecia, de las garantías aceptables para otorgar préstamos a los bancos que financiaban a esos Estados. China, antes, ya había empezado a restringir la creación de crédito para detener la especulación inmobiliaria y en la Bolsa, el crecimiento de la deuda del Banco Central y la inflación. Los situación fiscal de los países más desarrollados (que le quieren dar lecciones a Grecia) es peor aún que la de Grecia, pues además de tener un déficit de proporciones similares, tienen una deuda pública a plazos aún más cortos que los de Atenas – el promedio de la deuda pública griega es de 7,5 años, el de la de Estados Unidos, cuatro años (The Economist, 13/2). El FMI acaba de señalar, en relación a los países más desarrollados, que “la política monetaria, en todas sus formas, ha alcanzado sus límites” (Financial Times, 16/2), o sea que si continúa, derivaría en una hiperinflación y en devaluaciones en cascada. Con relación a la crisis fiscal señala que, si se agregan a los deficits corrientes de los próximos años los gastos por jubilaciones que no tienen financiación prevista, el desbalance, en 2050, podría llegar al 250% del PBI en Italia; al 300%, en Alemania; al 400%, en Francia; al 450%, en Estados Unidos; al 500%, en Gran Bretaña y al 600%, en Japón. Por eso las propuestas de ajuste giran todas, por sobre todo, en liquidar el sistema jubilatorio, que no es más que el salario cobrado al final de la vida laboral. Esas previsiones son muy interesantes porque van paralelas a estimaciones de crecimiento de la productividad del trabajo, lo que es claramente una contradicción. Pero, bajo el capitalismo, el aumento de la productividad del trabajo significa al mismo tiempo una reducción relativa del valor de la riqueza mercantil, por tanto una tendencia a la caída de la tasa de ganancia sobre el capital invertido y a la sobreproducción, y una tendencia al desempleo masivo. Bajo el capitalismo, la riqueza no se mide por su utilidad social sino por el beneficio que genera al capital –por eso en todas sus crisis la sociedad se hunde rodeada de una riqueza social que es más grande que nunca. El capitalismo no puede garantizar la jubilación prometida, porque no puede garantizar tampoco el trabajo productivo adaptado a los trabajadores de todas las edades.


El editor del Financial Times acaba de escribir que “Grecia no es Estados Unidos”, pero en el desarrollo del planteo prueba, a pesar de él, lo contrario. La crisis de un país no es sólo el espejo para el país que le sigue, sino que importa por el impacto que provoca en el conjunto de las relaciones que forman la economía mundial, y que de este modo aproxima las diferentes estructuras y particularidades nacionales hacia un mismo abismo. Si, por ejemplo, la cesación de pagos de Grecia obligara a su exclusión de la moneda europea (como ya ocurre con Gran Bretaña o los países escandinavos), para muchos esto marcaría el principio del fin de la Unión Europea. Pero no hace falta llegar a tanto: la conversión de Grecia en un protectorado de la UE ya es una manifestación de esa desintegración.


Fuente imagen: RUMBONY

Chile: Cuestión de trabajo

Andrés Figueroa Cornejo

1. En Chile, vanguardia experimental del capitalismo mundial desde la contrarrevolución pinochetista, la organización del trabajo impuesta por el capital resulta determinante en los nuevos formatos y contenidos del programa y las plataformas de lucha de los asalariados y el pueblo, y en las maneras más adecuadas para enfrentar orgánicamente la embestida antisocial de la burguesía desde el mundo de los trabajadores.

En general, la informalidad y precarización del empleo, son los modos y tendencias predominantes de la organización del trabajo en el país. Ello es parte de la estrategia de los que mandan para aumentar su tasa de ganancia, y es manifestación de las relaciones descompensadas del capital sobre el trabajo.

Los datos que existen no resultan lo suficientemente actuales ni abundantes, pero ofrecen los números elementales para caracterizar su estado y movimiento.

2.
De acuerdo al estatal Instituto Nacional de Estadísticas, a diciembre de 2009, en Chile la fuerza de trabajo está compuesta por más de seis y medio millones de personas. La cesantía supera el 9 %.

Según la Universidad de Chile –la casa de Estudios Superiores de mayor trayectoria y prestigio- del 100 % de los trabajadores, sólo un 40 % tiene contrato indefinido. El 60 % labora por cuenta propia, son empleados sin contratos, a honorarios, a plazo fijo o por faenas; tienen bajos sueldos, carecen de previsión, salud y capacitación. El 30 % restante tiene una calidad de empleo “más o menos decente”; y sólo el 10 % de “alta calidad”.

Respecto del fenómeno creciente del subcontratismo, en 1999 el 43 % de las empresas subcontrataban, porcentaje que el 2004 ya llegaba al 50, 5 % (Dirección del Trabajo). Sin embargo, desde 1999 hasta el 2004, la subcontratación en actividades económicas principales (ya no en funciones indirectas al servicio o producto eje de la empresa) aumentó del 14,5 % al 20,7 %. Estimaciones hablan de que el subcontratismo corresponde a 1 millón 200 mil trabajadores; esto es, alrededor de un 18 % de la fuerza laboral total. Es preciso hacerse de las cifras de 2009, toda vez que las relaciones de subcontratación viven una ampliación que junto y como parte también de la precarización del trabajo, constituye la tendencia hegemónica de la actual fase del patrón de acumulación de la minoría propietaria.

Es por ello que, más allá del empresarial Código Laboral, el sindicalismo convencional cae debido a que responde a una organización del trabajo que ya no es la predominante en Chile. Hasta entre los empleados públicos, la consolidación del trabajo a honorarios y el contrato no indefinido, limita persistentemente la capacidad de agrupamiento y negociación del sector de trabajadores que cuenta con mayor tonelaje orgánico en el país, y es base de sustentación de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la multisindical más numerosa de Chile, pero que está muy lejos de llegar a los dos dígitos de la fuerza laboral existente. Ello sin contar que la composición política de su conducción está en franca colaboración con el capital y sus expresiones políticas.

En esta línea, la defensa de la indemnización por años de servicio de los trabajadores es una demanda que es preciso cautelar, pero que tiene su rostro hermano en la lucha y organización de los asalariados precarizados. Es decir, se liga indisolublemente con la lucha por el contrato indefinido y regulado, con todas las garantías sociales que él comporta. De lo contrario, sólo responde a una conquista mordida sistemáticamente por los gobiernos de la Concertación que beneficia a una fracción cada vez menor de trabajadores. Asimismo, el seguro de cesantía, también debe ser parte de la plataforma de los trabajadores, y su composición debe estar financiada sustantivamente por los empleadores y el Estado. Otra pieza del mismo conjunto, es el fin del subcontratismo, y la formulación de un sistema de seguridad social amplio y que cubra mucho más que una pensión que alcance para vivir adecuadamente. Ninguna de estas reivindicaciones –en tránsito a convertirse en propuestas terminadas- puede pelearse por separado. Son momentos de un todo programático interdependiente.

El movimiento del capital sin restricciones ni regulaciones en Chile desde hace casi 40 años, radicaliza y revela con brutalidad la contradicción sintetizada en la apropiación privada y concentrada de la producción social de la riqueza. Asimismo, la asociación simbiótica, pero dominada por el capital financiero de los distintos momentos del capital, multiplica las relaciones salariales flexibilizadas del conjunto social; concentra la población en las ciudades; y acumula por despojo en materia de recursos naturales, “destruyendo creativamente” fuerzas productivas.

3.
De acuerdo a un informe del Banco Central (2009), los chilenos endeudados alcanzan entre el 60 % y 70 %, y en promedio, deben 3 millones de pesos (5.700 dólares, toda vez que el salario promedio es de 660 dólares). La mayoría de los endeudados provienen de sectores medios y medios empobrecidos y sus deudas son con casas comerciales. Emplean las tarjetas en el supermercado, para comprar ropa o pagar cuentas de servicios básicos, “no para lujos ni viajes”. En la misma línea, la deuda total de consumo (bancaria y no bancaria), a fines de 2008 totalizó más de 22 mil millones de dólares, lo que equivale a una deuda per capita de alrededor de 1.300 dólares (este número no considera las deudas hipotecaria, sólo consumo, y distribuye la deuda entre 17 millones de personas).

Por otro lado, según la III Encuesta de Previsión Social (2006, antes de la crisis económica), poco más de un 20 % de los chilenos tenía capacidad de algún tipo de ahorro. Sobre el ámbito, la encuesta Casen –también de 2006- indicó que el 40 % más pobre de la población destina casi el 70 % de sus ingresos para pagar deudas. Aquí el dinero líquido está en extinción.

La sexta Encuesta Nacional de la Juventud realizada el 2009 informó que más de dos millones de jóvenes están endeudados. El 57 % está moroso con tiendas comerciales y el 33 % con tarjetas bancarias. Los créditos universitarios se encuentran en el cuarto lugar. En tanto, el 17 % de los adolescentes entre 15 y 19 años ya poseen deudas y no salarios, lo que daña directamente el ingreso familiar.

Si bien Chile, los últimos días, ha sido considerado el país menos financiarizado de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la industria del crédito y la deuda (en manos de la banca y el retail más capitalizado) disciplina el régimen laboral en dos sentidos: por un lado, resuelve a cuotas infinitas lo que no alcanza con el salario, y por otro, ubica al desempleo en un plano superior a la peor catástrofe de los chilenos. El fenómeno, naturalmente, explica la mansedumbre de importantes sectores de trabadores, funciona como arma antisindical, domestica y convierte al puesto de trabajo en una suerte de graciosa dádiva de los propietarios. Casi un favor que hay que agradecer soportando la no reajustabilidad de las remuneraciones, las horas extras impagas, la multifuncionalidad, la inexistencia de relaciones contractuales, y, en general, las malas condiciones de pago y de trabajo.

Al respecto, la regulación del crédito y la deuda camino a la estratégica nacionalización de la banca (la “estatal” que existe opera de igual forma que la comercial privada), es otro territorio programático para los asalariados y los pueblos. Los límites a la usura devenida de la deuda generalizada (tanto de consumo, como hipotecaria) y una industria crediticia únicamente al servicio de las utilidades de sus dueños chocan invariablemente contra cualquier proyecto de desarrollo que ponga a las grandes mayorías en el centro del movimiento económico. Y junto con el fin del trabajo informal, sin contrato y del subcontratismo, son materiales cardinales, comprensibles, y altamente sensibles para la inmensa mayoría chilena. A ello se agrega que las mujeres obtienen por el mismo trabajo realizado por un hombre un tercio menos de remuneración, y los jóvenes, dos tercios menos; la parte de la renta variable (con metas imposibles) respecto de la fija va en aumento; y la flexibilidad laboral pone al sueldo mínimo como una cifra de llegada y no de partida. He aquí entonces, otras piezas esenciales de las plataformas de lucha, del programa y proyecto de los intereses de los trabajadores y los pueblos, y de los contenidos y formas que los asalariados deben encarar orgánicamente en la actualidad.

Piñera, Plutocracia y Chile S.A.

Ricardo Salcedo Mettroz

Como bien se decía desde antes de ser elegido Piñera, los votantes eligieron un gerente general de un país llamado Chile y no un presidente de la república.


Esto queda ratificado al analizar la nomina de 22 ministros que fueron presentados, con bombos y platillos el viernes pasado. Más de alguno lo ha denominado el gabinete de los gerentes y no es una mala descripción. Lo malo de ello es que un país es muy diferente a una empresa por muy grande que esta sea y la principal diferencia radica en la participación ciudadana que no solo es de votar cada cierto numero de años, sino que esta debe ser escuchada y tomada en cuenta en sus mas diversas expresiones organizacionales, llámense estos sindicatos, asambleas, clubes, juntas de vecinos etc.


Lo que se avecina son imposiciones de parte de la autoridad electa, quien cree o mejor dicho tiene la certeza que el votante le dio un “cheque en blanco”, para que haga a su antojo lo que él a su libre arbitrio crea conveniente, según ellos entienden el bien común.


Queda al desnudo un aspecto patético de parte de la Concertación en sus 20 años de gobierno y esto no es otra cosa que Sebastián Piñera gobernara, con las leyes que hay, intentando bypasear al parlamento, sin cambios sustanciales en la estructura legislativa, intentando llevar la mayoría de su agenda por el filo de la legalidad, en interpretaciones mañosas, como ha sido característica de toda su vida empresarial en el sector financiero especulativo. Para ello es que necesita de gerentes y no de políticos en los puestos ministeriales.


La Concertación se farreo en 20 años, de generar cambios estructurales, como era establecer una Constitución democrática, que reemplazara a la constitución espuria en sus orígenes que hoy nos gobierna y que servirá para que la derecha económica termine de ponerle ruedas al país. Fuera que ella dio paso a la elección de un gobierno como este, elegido bajo el sistema binominal, en que la participación ciudadana es absolutamente distorsionada. Chile es el UNICO país del mundo que aplica este sistema. Tenemos el caso que un candidato, con una determinada corriente de descontento ( MEO ) con un 20 % de la votación, no obtiene la mas mínima representación parlamentaria y otros partiditos, que participan de las migajas que otorgan los dueños del circo, tienen con el 4 % de los votos, cinco diputados e intentan transformarse en partidos bisagras.


El autoritarismo se viene encima de las grandes masas, para imponer una filosofía de sociedad y ello queda en claro al escuchar a Piñera las alabanzas que hace de Uribe en Colombia y sus formas de controlar el país, mediante la represión mas sanguinaria que se tenga memoria y el entreguismo mas grande jamás visto de un país latinoamericano al imperialismo de USA, al aceptar cinco bases militares norteamericanas dentro de su territorio, poniendo en peligro la estabilidad de toda el área.


Los pueblos se dan los gobiernos que merecen y Chile cumplirá su destino, empujado en ello por los sectores Concertacionistas que traicionaron las jornadas épicas de lucha contra la dictadura y que terminaron siendo absorbidos por la derecha económica, que los integro a sus negocios en todas las formas posibles. Dirigentes corruptos, en que el Dios dinero lo fue todo y que hoy esperan seguir haciendo pingües ganancias, aunque sean furgón de cola del próximo gobierno.
(Argenpress)

DDHH: Comisión Valech inicia hoy recepción de casos

Por A. Ch. / L. A.
La instancia creada en 2003, bajo el gobierno de Ricardo Lagos, reanuda este miércoles su trabajo en Chile y el extranjero, a través de las gobernaciones y consulados. Habrá seis meses para entregar información sobre nuevos casos y aquellos que no fueron calificados en el proceso anterior, siempre que existan nuevos antecedentes. Se recordó que toda gestión es totalmente gratuita.


Miércoles 17 de febrero de 2010 | | País
Desde hoy y hasta el próximo 17 de agosto la Comisión Nacional sobre la Detención Política y la Tortura creada por el ex Presidente Ricardo Lagos en 2003, más conocida como Valech, retoma su trabajo y comienza a recibir nuevos antecedentes sobre víctimas de violaciones de los derechos humanos bajo el régimen militar. Transcurrido ese plazo, la instancia se abocará otros seis meses a la calificación de los casos.
Así lo confirmó ayer el ministro secretario general de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, quien llamó a las personas que cumplan con los requisitos a acercarse desde hoy a la instancia “para dar a conocer su situación y ver si califican para recibir los beneficios que establece la ley”.
La comisión busca ampliar las reparaciones económicas a personas cuyos casos no alcanzaron a ser ingresados durante el proceso anterior así como a quienes habiendo presentado sus casos a las comisiones Valech y Rettig no fueron calificados. Esta reevaluación, no obstante, está condicionada a la presentación de nuevos antecedentes.
Durante el proceso de calificación la instancia contará con la asesoría de un equipo multidisciplinario integrado principalmente por abogados, asistentes sociales y sicólogos.
Al término de su mandato, la comisión elaborará una nómina con las personas que hayan sido calificadas, reseña un comunicado de la institución.
Se recibirá antecedentes de todas las personas que, entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1990, estuvieron “en prisión por razones políticas y/o sufrieron torturas, así como familiares de detenidos desaparecidos, víctimas de ejecuciones políticas y de secuestros y atentados contra la vida cometidos por particulares bajo pretextos políticos”.
Actualmente, los casos aceptados por la comisión son cerca de 28 mil y las pensiones mensuales para los beneficiarios son de aproximadamente los $121 mil.
El presidente de la instancia continuará siendo monseñor Sergio Valech mientras que los miembros designados son la delegada presidencial para materia de derechos humanos María Luisa Sepúlveda, el abogado Miguel Luis Amunátegui, su par Luciano Fouillioux, el senador (PRSD) José Antonio Gómez, la sicóloga Elizabeth Lira Kornfeld y los abogados Lucas Sierra y Álvaro Varela.
Atención a público
La sede de la comisión está ubicada en Santiago, calle Phillips 451, Edificio Presidente, a pasos del Metro estación Plaza de Armas. Los interesados tendrán que solicitar una hora de atención, entre las 9 y las 18 horas, llamando con antelación al teléfono 800 411 400. Sólo se atenderá a quienes hayan requerido hora de atención por este medio. Es importante acudir a la entrevista con la cédula de identidad y los documentos que tengan en su poder, informó la comisión.
En regiones, la recepción de testimonios será vía gobernaciones y en el extranjero a través de los consulados de Chile. La instancia recordó además que toda gestión es gratuita y sólo podrá efectuarla el interesado o sus familiares directos.
AFDD: “Hay que estar alerta”
La presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Lorena Pizarro, dijo que lo más importante de esta reapertura es que miles de personas que, por distintas circunstancias, no hicieron la denuncia en su momento, ahora podrán hacerlo. Serán parte de esta reparación integral que va más allá de las pensiones. Se trata de que el Estado asuma y reconozca a las víctimas.
La dirigenta reiteró sus críticas a la comisión porque no incluye víctimas de violencia política, lo que a su juicio crea “ciertos rasgos de impunidad” y al corto período en que funcionará.
Frente a que esta comisión sesionará durante la administració n de Sebastián Piñera, indicó que “hay que estar alerta … así como peleamos de manera incansable contra la dictadura vamos a estar muy atentos en todo lo que pase en los distintos planos que involucran los derechos humanos (...) hablamos de una derecha que tiene en sus filas a ex ministros de la dictadura”, dijo.

El trasfondo de la reelección de Insulza en la OEA

Álvaro Ramis (ALAI)

Cuando José Miguel Insulza fue electo como secretario general de la OEA en mayo de 2005 se destacó que era la primera vez que alguien accedía a ese cargo sin la venia de los Estados Unidos. Esta percepción debería relativizarse, puesto que Washington deseaba aparecer más alejado de ese organismo. La elección de un hombre como Insulza representaba una buena oportunidad para reformar a la OEA en sus aspectos políticos y administrativos y a la vez demostrar que Estados Unidos no gobernaba a América Latina.


Luego de un tormentoso proceso de elección, que incluyó múltiples tensiones y vueltas cruzadas en la votación, Insulza asumió en 25 de mayo de 2005 como secretario general de la OEA con el compromiso de "fortalecer la relevancia de la Organización e incrementar su capacidad de acción". Tras estas palabras se reflejaba la verdadera promesa que asumió Insulza ante los norteamericanos y que facilitó que el canciller mexicano Luís Ernesto Derbez finalmente retirara su candidatura. Recordemos que ese hecho aconteció en abril de 2005 en Santiago de Chile, en el marco de la III Conferencia Ministerial de la “Comunidad de Democracias”(1), y tras una intervención directa de Condoleezza Rice. Derbez e Insulza, habían empatado a 17 votos, lo que condenaba a la OEA a una parálisis política sin visos de solución. La movida chilena consistió en ofrecer a Rice un compromiso fundamental para sus intereses: impulsar una modificación a la Carta Democrática firmada en Lima el 11 de septiembre del 2001. Esta reforma contemplaría tres aspectos:
1. Dotar al secretario general de la OEA de facultades para elaborar un “Informe anual sobre el estado de la democracia” en la región. Se trataría de un reporte que se redactaría desde “diversas fuentes”, no sólo de la opinión de los gobiernos y buscaría “prevenir alteraciones al orden democrático”.
2. Se dotaría a la OEA de mecanismos para intervenir en un país frente a “amenazas a la democracia originadas en los propios gobiernos”. De acuerdo al análisis de los Estados Unidos la actual Carta Democrática establece sanciones cuando los ataques a la institucionalidad democrática provienen desde fuera de los gobiernos, como ocurre, con los golpes militares contra los poderes civiles. Sin embrago no lo hace en casos en que los gobiernos mismos supriman la libertad de prensa, ataquen a los partidos opositores, no respeten la independencia de los demás poderes públicos o violen la Constitución que juraron respetar al asumir el poder. Hoy la OEA no puede intervenir en un país si el gobierno legítimo no le autoriza. Con esta reforma esta intervención sería posible.
3. En tercer lugar, una vez que la OEA haya documentado una vulneración interna al orden democrático por acción directa del propio gobierno se podría declarar que un gobernante legítimo en su origen ha devenido en ilegítimo en su ejercicio del poder. De acuerdo con esta sentencia la Asamblea general de la OEA estaría facultada para expulsarle o suspenderle de la organización, con el voto afirmativo de los dos tercios de los estados miembros.
Esta reforma no aparece desde la nada. Es un instrumento de ataque directo a los gobiernos progresistas y de izquierda a los que se ha acusado justamente de estos cargos:
- Limitar la libertad de prensa por establecer normas de responsabilidad social a los medios de comunicación corporativos, y en determinadas ocasiones aplicar sanciones a concesionarios de frecuencias televisivas que han vulnerado sus compromisos.
- Atacar a los partidos opositores cuando han debido aplicar la ley ante intentos golpistas o sediciosos.
- Violar la independencia de los demás poderes públicos cuando han logrado superar deliberados intentos de obstruccionismo judicial y parlamentario a decisiones legítimas de sus administraciones.


- Y finalmente violar las constituciones por haber iniciado procesos constituyentes que han culminado en nuevas cartas fundamentales, mucho más democráticas y en la perspectiva de garantizar un Estado Social de Derecho en sus países.
La amenaza contenida en esta reforma no sólo recaería en los gobiernos del ALBA. En realidad es una intimidación a todos los países que traten de iniciar procesos de reforma constitucional o elaboración de nuevas constituciones, que se consideren amenazantes para de derecha del continente. Por ejemplo, el intento de reforma constitucional que encabezó Zelaya antes de ser derrocado podría haber sido objeto de sanciones bajo esta nueva formulación de la carta democrática de la OEA.
Se trata de un mecanismo que operaría desde el derecho internacional que buscaría fijar un modelo minimalista de democracia, bajo criterios exclusivamente representativos y que resguarde la hegemonía del derecho a propiedad por sobre los derechos sociales económicos y culturales de la ciudadanía.
Durante su gestión Insulza no ha contado con el apoyo político de los países de la región para cumplir esta promesa. Y la verdad es que tampoco ha hecho de este punto un elemento central en sus discursos. De allí la furia con que le ha atacado esta semana el Washington Post, medio que expresa la postura del partido republicano. El Post no ha ahorrado calificativos contra la gestión de Insulza, calificándola de disfuncional: "Insulza ha servido descaradamente a los líderes de izquierda de la región, lo que con frecuencia significó ignorar la Carta Democrática" de la OEA por lo cual llamó a los congresistas norteamericanos a congelar los pagos y subsidios a la OEA si la institución mantenía el rumbo que le había asignado Insulza.
La derecha tampoco le puede perdonar fácilmente que en San Pedro Sula, el 3 de junio de 2009 la entonces canciller de Honduras Patricia Rodas pudiera declarar a nombre de la asamblea de la OEA: "Se resuelve que la resolución VI adoptada el 31 de enero de 1962 en la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, mediante la cual se excluyó al Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano, queda sin efecto en la Organización de los Estados Americanos".
Para el Secretario General de la OEA tras estos ataques se ubican "los mismos que estaban detrás de la campaña fuerte que se realizó a favor de Roberto Micheletti en Honduras". A su juicio, su gestión se habría ubicado a una justa distancia de los extremos políticos y que por ello ninguno de los polos logra aceptarle. La verdad es que la OEA no logró restaurar la democracia en Honduras luego del golpe de estado y ha corrido rauda a recibir al nuevo gobierno de Porfirio Lobo, por lo que tampoco será fácil para Insulza defender su gestión ante los gobiernos democráticos y progresistas del continente.
Por su parte, el presidente electo Sebastián Piñera le ha expresado personalmente su apoyo luego de ciertas declaraciones ambiguas deslizadas en las últimas semanas: "Quiero informar que he tomado la decisión de que el futuro gobierno que asume nuestro país el 11 de marzo va apoyar con mucha decisión la reelección de José Miguel Insulza como secretario general de la OEA''. No se podía esperar otra cosa ya que una derrota de Insulza también sería una derrota de la diplomacia chilena. Sin apoyo de su propio país la candidatura de Insulza caería, lo que sería criticado a Piñera como un gesto de pequeñez política contra su oposición. Por este motivo el nuevo gobierno estaba obligado a apoyarle públicamente. Lo que no está claro es hasta que punto Piñera estará dispuesto a llegar en respaldo, ya que en 2005 Insulza necesitó que Ricardo Lagos saliera personalmente a buscar los votos que le faltaban. Eso no ocurrirá en esta ocasión. Lo que resultará clave en el nivel de apoyo que brinde Piñera es el grado de compromiso que manifieste Insulza con la reforma a la carta democrática, ya que ese es uno de los pocos puntos referentes a Relaciones Exteriores que aparecen explícitos en el programa de Piñera.
Mientras tanto, la administración Obama observa sin pronunciarse. Es probable que esperen al surgimiento de otras candidaturas para expresar su opinión. Las voces de la derecha más radical de continente ya han lanzado sus propias campañas para impulsar candidatos alternativas desde Centroamérica o el Caribe. El cubano-americano Luís Alberto Montaner, una de las voces más tradicionales de la ultraderecha de Miami se pregunta en una columna reciente: “¿Quién pudiera reemplazar a José Miguel Insulza al frente de la OEA? Tal vez es el momento de pensar en un excanciller o expresidente centroamericano, o en una figura prominente del Caribe, pero quien sea debe tener la entereza de responder a los principios consignados en los documentos fundacionales del organismo y en la Carta Democrática, aunque ello signifique el enfrentamiento con Chávez y con sus satélites”.
Está claro, el punto central que se disputará este año en la OEA radica en esta reforma. Si se llega a aprobar, los Estados Unidos contarán con un nuevo tipo de arma, esta vez de carácter jurídico-político, para intervenir en la región. Esta es la pieza que les falta, ya que sabemos que las bases militares y navales están colocadas en perfecta ubicación.
1) La llamada “Comunidad de democracias” es en la actualidad una de las coaliciones internacionales más cuestionadas por los criterios que utiliza a la hora de cursar las invitaciones a sus conferencias. Por ejemplo, desde la conferencia de Bamako en 2007, Venezuela ha sido excluida y Rusia rebajada a observadora, mientras Irak y Afganistán, a pesar de ser naciones ocupadas por Estados Unidos, han sido incorporadas con plenos derechos. La mayoría de los países de la Unión Europea cuestionan la falta de transparencia y los criterios excesivamente politizados de esta organización.
Álvaro Ramis es Presidente de la Asociación Chilena de Organismos No Gubernamentales ACCIÓN A.G.

Una piñata que no es solo griega

Una piñata que no es solo griega

Jorge Altamira (argenpress)

Por fin la prensa financiera internacional dejó de jugar con la rúbrica previsible de “la tragedia griega” y decidió llamar a las cosas por su nombre. La nueva etiqueta (“piñata griega”) la estampó el individuo menos pensado, precisamente porque conoce mucho de arrebatos y rapiñas: fue director consejero del fondo especulativo Long Term Capital Management, cuyos manejos casi derribaron al sistema financiero norteamericano en 1998 (Financial Times, 11.2.10). De manera similar, las finanzas griegas están siendo sometidas a un ataque especulativo furioso, que deberá desembocar en una cesación de pagos abierta o disimulada.


Es que lo fundamental de la crisis griega no consiste en sus déficits fiscales sino en la situación de bancarrota de sus acreedores –la banca internacional, que afecta en especial a la de Alemania, Francia y la propia Grecia. Ocurre algo parecido al derrumbe de la banca norteamericana que se expuso a los créditos hipotecarios, sólo que ahora las hipotecas están formadas por la deudas pública de los estados de la Unión Europea, que suman unos dos billones y medio de euros –o sea casi cuatro billones de dólares.


El desequilibrio de las cuentas griegas consiste, por sobre todo, en una creciente acumulación de facturas impagas a los proveedores y contratistas nacionales –algo que en Argentina es también un deporte nacional; el área afectada que los diarios señalan con mayor frecuencia, es el de la salud, que depende fuerte de servicios privatizados y de los pulpos farmacéuticos. Pero esta es un versión interesada, pues aún mayores son los gastos para represión y militares, toda vez que Grecia ha sido puesta al frente en la llamada ‘guerra global contra el terror’ y es también una base de operaciones hacia el Medio Oriente. El déficit de 40 mil millones de dólares (un 13% del PBI) significa que esos gastos duplican los ingresos fiscales corrientes. Como se puede ver, no hay ninguna posibilidad de que Grecia salga del atolladero mediante un ajuste fiscal, pues su magnitud hundiría a Grecia en una recesión sin precedentes.


De cualquier modo, el déficit fiscal no es tampoco lo más grave, pues más abultadas aún son las llamadas ‘necesidades de financiamiento’, unos 70 mil millones de dólares (20% del PBI) que corresponden a los vencimientos de capital de la deuda pública, de 400 mil millones de dólares, que se concentran en 2010. La cuenta de intereses, de 5.5 mil millones de dólares, equivale al 15% de los ingresos del fisco. Antes de abril próximo Grecia deberá cancelar 25 mil millones de dólares en concepto de amortización del capital de la deuda. Esto quiere decir que el Estado griego se ha endeudado con la banca internacional a plazos muy cortos. Este es el núcleo duro de la crisis, que transforma a la crisis fiscal en una crisis bancaria internacional. La mayor parte de esta deuda se encuentra en poder de la banca de Francia y de Alemania, que además tiene fuerte participación e incluso el control de los principales bancos de Grecia. Así como la crisis de las hipotecas cruzó el Atlántico debido a la compra de bonos garantizados por esas hipotecas por parte de bancos europeos (Société Genérale, Deutsche Bank, etc), ahora, dice The Economist, “los diez mayores bancos de Estados Unidos tienen una exposición total en deuda de Irlanda, Portugal, España y Grecia de 176.000 millones de dólares”. Más importante, incluso, como veremos enseguida, es que una porción significativa de ella se encuentra en el Tesoro del Banco Central Europea, que tomó esa deuda como garantía de los prestamos que otorgó a la banca que opera en ese continente.


Crisis fiscal del Estado y la crisis bancaria


Cuando la prensa habla del “rescate de Grecia”, está distorsionando los hechos, pues la quiebra de Grecia apenas disimula la de sus bancos acreedores. Ocurre que estos bancos no reúnen las condiciones para reestructurar los plazos de la deuda griega y disipar la amenaza inmediata sobre el euro y la Unión Europea, debido a que han financiado a Grecia con su propio endeudamiento a corto plazo en los mercados internacionales (¡lo que quieren hacer precisamente los K con el canje y el Fondo del Bicentenario!) y fundamentalmente ante el Banco Central Europeo, convertido en una suerte de especulador de última instancia, a igual título que los restantes Banco Centrales. El BCE tenía abierta, hasta diciembre pasado una ventanilla de créditos para los bancos, a cambio de bonos de los Estados (incluso de baja calificación crediticia), a una tasa de interés de ganga (alrededor del uno por ciento). En lugar de utilizar esta facilidad para reanudar el flujo del crédito a la producción, la banca internacional lo utilizó para especular en las Bolsas, con la deuda pública y con operaciones de corto plazo en los llamados mercados emergentes. De la ganga financiera se ha pasado a la crisis como consecuencia de la decisión del BCE de terminar con la subasta de créditos a los bancos y con el cese de la aceptación de títulos del Estado de baja calificación. Como ocurriera con el derrumbe financiero de 2007-8, la crisis fue desencadenada por la tentativa de poner un control sobre la especulación financiera que había sido alentada por esos mismos bancos centrales. Esta ganga financiera, con el pretexto de evitar la quiebra bancaria. En resumen, la situación fiscal ha entrado en crisis como consecuencia de la continua crisis bancaria o financiera, y no al revés.


La caracterización de la crisis queda más clara cuando se observa que el sistema financiero (bancos, fondos, compañías de seguro) tiene un ‘apalancamiento’ (proporción entre capital y fondos propios, por un lado, respecto a inversiones y créditos, por el otro) de 1 a 30 y hasta 60. Esto significa que los bancos compraron bonos con un múltiplo enorme de dinero ajeno, o sea sin respaldo. Se repite aquí el mecanismo que detonó la bancarrota de hace un año con los créditos hipotecarios y obligaciones de corporaciones, pero en esta oportunidad con un papel sin precedentes del Estado. El Estado reemplaza ahora a los deudores hipotecarios y corporativos de hace un año, pero reemplaza también a los proveedores de fondos de los bancos, mediante la emisión monetaria de sus bancos centrales. Dos puntas tiene el camino y en ambas aparece el Estado para que los bancos ejerzan una función de mediación parasitaria. En síntesis, la deuda de países como Grecia, España, Portugal o Irlanda (¡pero especialmente de Estados Unidos, Alemania o Gran Bretaña!) se encuentra en poder de los bancos centrales de ese conjunto de estados: la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y los Bancos de Inglaterra, de Japón…y de China!. Este es el resultado que han obtenido los que cantan las loas al remedio de la intervención estatal. Como quiera que ninguna de las deudas del pasado ha sido cancelada (hipotecarias, corporativas, créditos al consumo, etc.), el ‘plus’ de la deuda fiscal ha creado una situación financiera mundial varias veces más explosiva.


O sea que el nivel de ‘apalancamiento’ (¡desendeudamiento!) no cambió, a pesar de que ese era el objetivo declarado de los gobiernos para salir de la crisis. Pero si antes los bancos recaudaban fondos mediante la emisión secundaria y sucesiva de bonos, que se encontraban ‘respaldados’ por créditos originados en el comercio o la industria, ahora los fondos fueron provistos por los subsidios fiscales y, principalmente, mediante la emisión de moneda y garantías de los bancos centrales.


¡Para ‘apalancar’ a la nueva especulación financiera, los bancos centrales mismos tuvieron que ‘apalancarse’ – o sea ¡crear moneda de la nada! La Reserva Federal creó de la nada un pasivo de dos billones y medio de dólares, que prestó a los bancos. La situación es similar en casi todos los países de Europa, por eso es irrelevante que se pretenda ningunear la importancia de Grecia con el argumento de que representa solamente el 2.8% de la economía del euro. En todos los miembros de la eurozona y fuera de ella, el déficit fiscal ha crecido en forma exponencial, aún más que en Grecia, pues por ejemplo España entró a la crisis, en 2007, con superávit del 3% y cerró 2009 con un déficit del 9% del PBI; está previsto que su deuda pública arribe al 70% del PBI, en 2010, o sea que se acercaría al billón de dólares. Pero tampoco aquí la cuestión fiscal es la crucial (ingresos versus gastos). En el caso de España, los incumplimientos en el cobro de la cartera de créditos inmobiliarios se han triplicado, por un monto equivalente al 9% del PBI, o sea que los bancos no están en condiciones de seguir refinanciando la deuda pública del Reino de Juan Carlos, el cual también tiene vencimientos abultados a corto plazo. Los diletantes recuerdan que la vieja monarquía española cayó, en 1931, luego de una elección municipal, pero el elemento decisivo fue el golpe mortal que le propinó a la dictadura de Primo de Rivera y Alfonso XII la bancarrota del ‘30. Una situación más grave aún atraviesa otro Reino, el Unido de Gran Bretaña, cuyo déficit fiscal, del 15.1% del PBI, y sus necesidades de financiamiento, de cerca del 25% de ese mismo PBI, solamente parecen aliviadas por la circunstancia de que Inglaterra puede emitir libras y permitir, hasta cierto punto, su desvalorización. Pero lo que los ingleses no podrán lograr de ningún modo es compatibilizar la emisión de libras y la devaluación con la conservación de la relevancia financiera de la City de Londres, cuyas transacciones representan el 25% del total de su PBI.


Repitamos: la causa subyacente de la crisis no fue, en absoluto, la revelación de que las cuentas públicas griegas estaban dibujadas (contabilidad creativa) y que el déficit fiscal era mayor al anunciado. Los servicios de inteligencia de los Estados y de los bancos no pueden ser engañados sobre este punto. Cuando una empresa semi-estatal de Dubai declaró, hace poco, el default parcial de su deuda, también soberana, había quedado en claro que la causa no era la falta de recursos públicos (Dubai es un emirato petrolero), sino una incapacidad de los bancos para reestructurarla. Lo caracterizamos como ‘un síntoma, no un caso aislado’. Dejó al desnudo la prosecución y profundización de la crisis financiera que estalló en julio de 2007 con el colapso de Bear & Sterns, y que explotó, en septiembre de 2008 con la quiebra de la banca de inversión Lehmann Brothers y el rescate del pulpo de los seguros AIG.


Los bancos centrales inyectaron sumas varias veces billonarias (millones de millones), por diversas vías, para evitar la quiebra generalizada de los bancos. Con este rescate se pretendió también una nacionalización integral (‘provisoria’) del sistema financiero. Así se financió la absorción de Bear Stearns, Merril Lynch, Wachovia, etc., por otros bancos, y la sobrevivencia del Citi o de Goldman Sachs y Bank of America. Las principales medidas que se utilizaron fueron las compras de los activos devaluados e invendibles de los bancos a precios de libros o a un precio artificial basado en ‘modelos matemáticos’; la compra masiva de títulos públicos y de hipotecas o de títulos garantizados por hipotecas de propiedades desvalorizadas; el otorgamiento de garantías a los bancos; la reducción a casi cero de las tasas de interés de los préstamos de los bancos centrales a los bancos privados – y hasta operaciones declaradamente fraudulentas como el resarcimiento integral de los créditos de los bancos como el Deutsche y Goldman Sachs afectados por la quiebra oficial de la aseguradora AIG.


La nacionalización frustrada y sus consecuencias


Esta emisión gigantesca de dinero dio lugar a un fenómeno conocido como ‘carry trade’, que tiene lugar cuando los bancos obtienen dinero a tasas bajas en determinada plazas financieras para prestar o invertir a tasas o rendimientos muy superiores en otras. El ‘carry trade’ es siempre una operación de corto plazo, para prevenir cualquier reversión de la situación. Se estima que solamente el ‘carry trade’ en circulación, originado en los dólares que la Reserva Federal prestó a tasa casi cero a los bancos de Wall Street y el originado en yenes japoneses a tasas similares es, actualmente, de cuatro billones de dólares. Si este dinero se retirara de, por ejemplo, Brasil, otros países de Latinoamérica, o del sudeste asiático o India, simplemente podría provocar un cataclismo. Esos países, por ironía, son reputados sólidos precisamente ¡por haber sido receptores de un dinero tan volátil!


Esta reversión ya está ocurriendo. Pero el ‘carry trade’ no se limita a operaciones entre monedas diferentes: la financiación a tasa casi cero de los bancos europeos, por parte del BCE, para especular con deuda pública es una manifestación de ese mismo proceso. O sea que las sumas involucradas en estos negocios especulativos, en medio de una formidable crisis industrial, son sencillamente enormes. Es claro ahora el desenlace que tuvo, a fines de 2008, el debate sobre la ‘nacionalización temporaria’ de los bancos, como pregonaban algunos economistas en boga; la alternativa a esa nacionalización ha sido la financiación de un nuevo ciclo de especulación, dentro de la crisis, y la reanudación de las bancarrotas, pero ahora comprometiendo la solvencia de los Estados que deberían oficiar como rescatistas de última instancia del capitalismo. La nacionalización generalizada temporaria había sido presentada como un medio para recomponer el crédito, con métodos dirigistas, hacia inversiones promovidas por el propio Estado. Las nacionalizaciones, sin embargo se hubieran debido generalizar entre los países para evitar un dislocamiento financiero internacional y para coordinar la reactivación. Lo que en abstracto hubiera sido una salida capitalista a la crisis, en concreto habría debido vencer la resistencia de los capitales individuales y de los intereses contrapuestos de los diferentes Estados imperialistas. El plan de rescate que salió en definitiva fue impuesto directamente por Wall Street para su propio salvataje contra las propuestas nacionalizadoras de los economistas académicos.


Los derivados financieros


La crisis europea, más que griega, también ha vuelto a poner en circulación un proceso que caracterizó al desenlace de la crisis a partir de septiembre de 2008. Nos referimos a una operación especulativa de grandes proporciones, que apuesta a la cesación de pagos de los países en crisis, en primer lugar la propia Grecia.


Han explotado los contratos de seguros contra un default (CDS en la jerga financiera). Ocurre que estos contratos no los compran, ni sólo ni principalmente, aquellos que quieren proteger sus inversiones colocadas en bonos o títulos de los países cuestionados, sino que lo hacen los especuladores en general para obtener un beneficio (cobrar el seguro) de la caída del Estado en cuestión. Fue lo que ocurrió con Lehmann Brothers y AIG, y antes con otros bancos: una onda de capitalistas muy bien forrados que apuestan a la quiebra del capitalismo, para resarcirse ellos de la quiebra capitalista (a esto se refiere la ‘piñata’). El encarecimiento de este seguro como consecuencia de la especulación, tiene como resultado una caída del valor de la deuda pública que se asegura, y esta caída de la cotización de la deuda pública encarece su refinanciación y la imposibilita, y apresura su derrumbe. Los especuladores a la baja de la deuda descuentan que la incapacidad de los aseguradores para pagar los seguros será cubierta por el estado, como ocurrió cuando quebró la norteamericana AIG. Pero son numerosos los casos en los que los especuladores solamente pudieron cobrar un 20% del seguro -¡y aun así ganaron plata! Es que los especuladores operan con dinero al margen – ponen un monto mínimo para adquirir los bonos contra default.


Los bancos que han vendido estos contratos de seguros de la deuda griega son fundamentalmente los bancos griegos, que sin embargo no tendrían ninguna posibilidad de pagar esos seguros en caso de default. Se trata obviamente de que apuestan en sentido inverso: de que el default no se produzca por la intervención de la Unión Europea, en cuyo caso esos bancos podrían quedarse con las jugosísimas primas que cobran por esos seguros. Pero en la medida en que el ‘riesgo soberano’ se expande a todos los países, también crece, por parte de los bancos, la demanda de seguros contra default y las primas que hay que pagar por ellos. “La demanda está sobrepasando la oferta”, advierte el Financial Times (11.2), que también añade: “Un incremento en el costo del seguro de la deuda de Estados Unidos o el Reino Unido produciría sacudidas que obligarían a los bancos a poner coto a estas operaciones”. Pero, en este caso, se cerrarían los mercados financieros y la financiación de la deuda pública, y quedaría replanteado el tema de la nacionalización.


La especulación capitalista contra el capitalismo pone de manifiesto la tendencia fundamental de toda crisis capitalista a la imposibilidad de una salida sin una quiebra más o menos masiva de capitalistas, con la consiguiente destrucción de riqueza social y fuerzas productivas, y el aumento del desempleo y de la pauperización. La tendencia objetiva al derrumbe se manifiesta como una competencia entre capitales, y toma el vigor de una ley de hierro. Contra ella chocan los rescates estatales y el mito del poder juratorio del intervencionismo. El keynesianismo no tiene recetas para esta ocasión: solamente ‘funciona’ en fases expansivas, no en fases contractivas, ya que el capitalismo en descomposición no garantiza el pleno uso de recursos y el pleno empleo ni siquiera en la fase ascendente de los ciclos. Fue inútil frente a la crisis del 30, pero sirvió como un arma de contención del proletariado insurgente luego de la última guerra mundial,


A este nivel de la crisis resuena como un latigazo la advertencia de Lenin: las disputas capitalistas se resuelven por medio de la fuerza, no como creen algunos por el mecanismo del mercado –que no es otra cosa que la pantalla que oculta una lucha anárquica que se desarrolla a espaldas de los pizarrones electrónicos de los Mercados de Valores. Por primera vez, en este cuadro de ataque especulativo contra España, Grecia e incluso Gran Bretaña, han aparecido las operaciones que apuestan a la desvalorización del propio euro, con la expectativa de que las operaciones de rescate ni siquiera salgan de las carpetas. En esta timba financiera mundial, se produce el sugestivo caso de que la prensa inglesa está apoyando el no pago de la deuda por parte de Islandia, que solamente puede interpretarse como una operación para desvalorizar la libra esterlina y beneficiar a los que han apostado en esa dirección con contratos de ventas futuras de libras.


En el desarrollo de la crisis griega ocurrió un incidente altamente ilustrativo del impasse general desatado por la crisis. El banco de inversión Goldman Sachs armó un paquete de compra de la deuda pública de Grecia por parte de China (que podía llegar a los 25 mil millones de dólares). Grecia fue presionada, sin embargo, a rechazar esta ‘ayuda’, porque China reclamaba, a cambio, la posibilidad de convertirse en accionista de referencia de un banco griego y de partes de la industria naviera. La burguesía griega se inclinó a defender sus propios ‘intereses nacionales’ aún a riesgo de provocar una hecatombe fiscal, financiera y social. El rechazo a la oferta de China se suma al antecedente no tan lejano de la prohibición para que China pudiera comprar una petrolera en Estados Unidos y otras inversiones de relevancia industrial en Estados Unidos; recientemente, España vetó la posibilidad de que un fondo soberano de China adquiriera YPF a Repsol. Se trata de manifestaciones altamente ilustrativas de las contradicciones internacionales y del impasse en que se encuentra la crisis mundial. En primer lugar, sirve para demostrar que no es suficiente tener reservas internacionales para tener capital, pues las primeras no pasan de un capital-dinero que se limita a cobrar intereses. China podrá tener dos billones y medio de reservas en divisas, pero no por ello tiene capital, pues para ello esas reservas deben ser capaces de apropiarse de fuerza de trabajo y crear plusvalía, no solamente cobrar un interés. En segundo lugar, queda claro que la capacidad cancelatoria de los dólares tiene límites severos; sirve para adquirir mercancías norteamericanas, o sea mercancías que compiten con las de China, pero no para adquirir capitales, o incluso realizar inversiones de capital, que tendrían que competir en el saturado mercado norteamericano. No ocurre, en cambio, lo mismo, con los capitales occidentales en China, donde no cesan de ingresar a capitales chinos, adquirirlos o iniciar inversiones. Esta limitación al poder cancelatorio del dólar, cuando el mercado mundial se encuentra sobre saturado de reservas en dólares, equivale a una declaración de default parcial por parte de Estados Unidos, y pone de manifiesto la tendencia a la desvalorización del dólar. China solamente puede realizar inversiones industriales en naciones periféricas o como socio minoritario, sin poder de decisión; de nuevo, solamente como cobrador de intereses o de dividendos. En Estados Unidos, las inversiones chinas en sectores privados no pasarían de los nueve mil millones de dólares – siempre participaciones minoritarias de capital. La condición del dólar como supuesto dinero universal está cuestionada, toda vez que hay un veto total para la adquisición de capitales contra el país que tiene las mayores reservas en dólares del planeta.


Un episodio


En definitiva, a fuerza de rumiar en torno a la crisis europea, se corre el riesgo de perder la visión del cuadro en su conjunto. La prensa internacional da la impresión de haber olvidado que la ronda actual de caída de las Bolsas y de las deudas públicas que han puesto en crisis al euro y a la Unión Europea, comenzó el año pasado desde bastante lejos de Europa, cuando China puso límites al monto de créditos de su sistema bancario para frenar la especulación bursátil e inmobiliaria desatada por sus medidas de rescate financiero y fiscal. Hace 48 horas, el Banco Central de China reforzó estas medidas.


También en China las operaciones oficiales de rescate iniciaron una nueva onda especulativa, o sea que no resolvieron ninguna de las cuestiones estructurales de la crisis. Además de reiniciar una nueva onda fuerte de especulación en la Bolsa y en el mercado inmobiliario, el dinero del rescate fue destinado a acrecentar una capacidad productiva industrial que ya es excedente en el mercado mundial. El abaratamiento de la inversión por parte del dinero del Estado ha acentuado la tendencia a la sobreproducción, y a la caída de los precios y de la ganancia, y por consecuencia a la desvalorización de los capitales en cuestión. Como el Estado chino es un vendedor neto de suelo urbano (algo que no ocurre fuera de los países en restauración capitalista o en naciones atrasadas con elevada propiedad fiscal), la especulación inmobiliaria ha servido también para apresurar la concentración de la propiedad y la carestía urbana.


Esta ‘burbuja’ financiera e industrial es la contrapartida de las enormes reservas en dólares que ha acumulado China. No solamente ingresa capital del exterior sino que China ha debido emitir una enorme deuda interna con los bancos para absorber el dinero local creado por la entrada de dólares. No hay evidencia más clara de atascamiento en la circulación del capital que la acumulación desorbitada de reservas extranjeras. China se encuentra más cerca del epicentro de la crisis actual que Grecia. No es casual que tendencia a la baja en las Bolsas, en 2010, haya comenzado con el anuncio de las medidas de restricción del crédito por parte de China. Cuando se observa el desarrollo que ha tenido la crisis mundial a partir de los rescates implementados por los Estados capitalistas y, en especial, sus bancos centrales, resulta más claro que nunca que el Estado no reúne ni puede reunir las condiciones financieras para salvar al capitalismo, pues el capital es la base del Estado, no éste el fundamento del capital.


El estado es el bastión del capital como órgano de dominación y represión. Con esta capacidad, no en virtud de una capacidad financiera, puede imponer a las clases explotadas todos los sacrificios necesarios para restablecer la acumulación capitalista y todos los reordenamientos sociales y políticos necesarios para ellos. El supuesto remedio representado por la llamada intervención del estado es una fantasía de centroizquierdistas a la caza de recetas que preserven el capital. De la bancarrota actual no se puede salir con el aumento de la demanda agregada, pues ella entrañaría más gasto y déficit fiscales. De manera inversa, el corte a los gastos sociales y a los salarios acentuará la recesión y la crisis fiscal. Al final del camino el resultado es el mismo: el capital necesita destrucción de recursos y mayor vulnerabilidad de la fuerza de trabajo para salir de la crisis mediante una nueva concentración de capitales a nivel internacional.


Una palmada en la espalda


Lo que se acaba de decir se ve claramente en el manejo de la crisis de Grecia y de España por parte de la Unión Europea. A pesar de que están advertidos del incremento de la tendencia al default de ambos países y de los enormes vencimientos que tiene Grecia en abril próximo, los gobiernos de la UE han decidido limitarse a dar una declaración de respaldo. La razón es meridiana: antes de anunciar un rescate quieren que los gobiernos respectivos impongan los planes de ajustes a sus explotados, en particular el aumento de la edad de retiro y las privatizaciones (También están ejerciendo una presión para que Grecia, España y Portugal vendan sus reservas de oro). Estas exigencias tienen que ver con un planteo más general, que se manifiesta en la coincidencia que existe en las cúpulas de los Estados y en los capitalistas de que la quiebra de los sistemas de salud y de jubilación es sólo una cuestión de tiempo, ¡no tienen salida ni siquiera privatizándolos, pues la crisis financiera ha llevado a la quiebra, en primer lugar, a los fondos de jubilación privada! La pelea por la reforma de la salud en Estados Unidos demuestra que lo mismo vale para la protección sanitaria. La Unión Europea está tanteando la vía de la confrontación, con la expectativa de imponer sus planes contra las masas en los marcos democráticos. Fue lo que intentó el gobierno de De la Rua a principios de 2001, bajo el ministerio de López Murphy. Es lo que ha hecho la UE en los países bálticos, Ucrania y Hungría, donde ha impuesto planes draconianos – la producción industrial de Letonia ha caído un 38% en el último trimestre. Si el ajuste no tiene la profundidad que le reclaman los estados capitalistas, Grecia irá a la cesación de pagos, para reestructurar su deuda en nuevas condiciones. Los gobiernos de Francia y Alemania no irán al rescate de Grecia sino de sus propios bancos, que cuentan con la garantía de sus respectivos bancos centrales. Lo cierto es que Grecia no puede evitar la cesación de pagos; la única duda es la forma que tendrá el default, por ejemplo si se hará dentro o fuera de los marcos de la Unión Europea. Alemania y Francia deben cuidar su corral, antes de pensar en socorros. Previmos al comienzo de la crisis, en julio de 2007, que su primera victima sería la UE. Añadamos simplemente que, dada la presencia de la banca griega en los Balcanes, los países de la ex Yugoslavia habrán de saborear primero el tornado de la crisis, si es que alguna vez verán los frutos de la integración.


Estados Unidos empantanado


Incuestionablemente, el corazón de la crisis continúa estando en los Estados Unidos, donde el crédito está parado, el valor de la propiedad inmobiliaria sigue cayendo y los desalojos, aumentando. La mentada reactivación industrial se basa en una recomposición limitada de inventarios –no en un viraje de la inversión o el consumo. El Wall Street Journal habla incluso de una desarticulación de la cadena industrial como resultado de la desaparición de tercerizadas, subcontratistas o redes de ventas, que el columnista de Clarín, Jorge Castro, disimula con referencias a cambios en los patrones tecnológicos. La situación de las dos enormes agencias de crédito hipotecario (Fanie Mae y Freddie Mac) es de completa bancarrota: pérdidas de 200 mil millones de dólares y activos inflados por cuatro billones de dólares!. De este modo, el presupuesto federal, con un déficit previsto 1.8 billones de dólares, es lo más parecido a un dibujo, porque no incluye a estas agencias hipotecarias. A esto hay que sumar la bancarrota de ocho estados, incluida California, que la prensa internacional ha asimilado a los estados europeos que encabezan el ranking de la crisis. La desocupación oficial en las grandes ciudades de California es del 27% de la población activa. “Yes, we can”.


El viraje a la baja en la Bolsa de Nueva York, que comenzó con las restricciones de crédito en China, se volvió a convulsionar con los avatares griegos, lo cual demuestra la correa de transmisión que liga al sistema bancario y las deudas públicas a través del financiamiento espurio de los bancos centrales.


El desarme de las operaciones de ‘carry trade’, con el consiguiente reflujo del dinero hacia el dólar y el yen, ha desatado una corriente de devaluaciones monetarias, en la que el euro ha sido especialmente afectado. Pero en la fila también se encuentra Brasil; una devaluación significativa del real brasileño obligaría a los K pedir el Fondo del Bicentenario al FMI. La devaluación del euro ya ha precipitado una corriente especulativa que apuesta a la baja; si esta tendencia se confirmara se asistiría a una revalorización del dólar y del yuan chino, que reforzaría las presiones a una guerra comercial, pero, por sobre todo, se vería una desvalorización de las carteras bancarias de Europa y la posibilidad de una huída del euro y de una crisis monetaria internacional – el punto más alto de cualquier crisis.


Muchos interpretan que la evolución negativa del euro y la irrelevancia internacional del yen como moneda de reserva demuestran la fuerza inquebrantable del dólar y de los Estados Unidos, refugio último del capital mundial. Se trata, sin embargo, de una interpretación simplista: lo último que necesita Estados Unidos es que la demanda mundial de dólares caiga, que retornen los dólares en circulación en el exterior y que este reflujo de capitales provoque una nueva onda especulativa interna. En realidad, un derrumbe de las monedas rivales del dólar sería una premisa para el derrumbe del dólar, afectado por la enorme emisión provocada por las operaciones de rescate. Esto es lo que explica la demanda de oro con fines de acumulación monetaria – incluso después de una venta de una porción de reservas de oro por parte del FMI. .


Una parada intermedia, todavía


Como puede apreciarse, la bancarrota capitalista se encuentra en pleno desarrollo. Como corresponde a la naturaleza del capitalismo, su curva es zigzagueante y se entrelaza con crisis políticas y luchas sociales cada vez más agresivas. Todas las clases sociales sufrirán las consecuencias de este desarrollo y se verán obligadas a adaptar sus conductas a las nuevas circunstancias. No es casual que en Italia haya numerosas ocupaciones de fábrica y que se produzcan grandes huelga generales, como ha ocurrido en Turquía y comienza a ocurrir en Grecia o que, en Estados Unidos, haya surgido “el partido del té”, una ‘reunión social’ de tendencias fascistas, mientras las crisis políticas avanzan país por país.


El punto más importante es, sin embargo, la desintegración de su tendencia histórica de fondo, que es el desarrollo del capital ficticio. El capital ficticio no es el capital mismo sino su representación o forma derivada de él, bajo la forma de acciones, títulos de deuda pública y privada. En las últimas décadas, este desarrollo se completó con segundas y terceras formas de derivados, que permiten intercambiar entre si todas las formas de ese capital ficticio. El capital ficticio permite que el capital se pueda transar con mayor facilidad, y que con ello aumente la rapidez de su circulación, que es uno de los factores fundamentales del aumento de sus beneficios. Obviamente, la forma desarrollada del capital ficticio es la forma última del capital, cuando éste ha perdido su forma concreta y su forma de propiedad individualizada, y cuando el capitalista se ha transformado en un parásito absoluto, que prospera por medio de la transacción de papeles. Este capital ficticio, sin embargo, creó la ilusión de que el capital se había despojado de todas las trabas para su desarrollo, pues podía recrearse a si mismo y crear los mercados para esa reproducción, incluso que se independizaba de la creación de plusvalía, única vía en el capitalismo de creación de valor. La manifestación más contradictoria de este capital ficticio fue el desarrollo del crédito hipotecario y al consumo para compensar la tendencia a la caída de los ingresos personales de los usuarios. La expresión más abstracta de este desarrollo es la circulación de un dinero que no tiene valor propio, y que da toda la impresión de que es una creación ‘científica’, o sea caprichosa, de las autoridades de los bancos centrales. El mercado de ‘derivados’, la burbuja financiera de las últimas dos décadas, ha sido la manifestación de la dominación del capital ficticio.


Para algunos, la crisis actual no marca el ‘pinchazo’ del capital ficticio y, por lo tanto, una depresión histórica de la reproducción capitalista, sino, al revés, la crisis despejará el terreno para una expansión mayor aún del capital en su forma más abstracta. Si se considera el antecedente de la crisis del 30, esta expectativa es ilusoria, pues el capital recuperó la tendencia a su forma más abstracta de constitución social, solamente al cabo de 60 años, luego de una guerra mundial sin precedentes y revoluciones sociales colosales, y finalmente como consecuencia de una reversión extraordinaria de las conquistas sociales y estatales ganadas por la clase obrera mundial.


Ahora, como lo hace notar una columnista del Financial Times, ese mercado está totalmente paralizado: los bancos no consiguen dinero a cambio de la colocación de los títulos de deuda que tienen en su poder. Los bancos centrales están cumpliendo esta función, con las consecuencias descriptas en este artículo. Asimismo, el oro, relegado a la condición de otra materia prima industrial más, levanta cabeza, como unidad de medida y reserva de valor. Medido en onzas de oro, el valor del capital que se cotiza en las Bolsas es mucho menor de lo que parece en dólares. Los llamados activos tóxicos no encuentran valor de mercado, y el valor que se pretende atribuirles, según modelos matemáticos, no es aceptado por casi nadie. En una palabra, el capital creyó que había superado a la ley del valor y que la economía podía funcionar en base a precios sin relación con el tiempo de trabajo social necesario para la producción de las mercancías correspondientes y sin relación con la capacidad de consumo final de las personas, y que podía crear su propio dinero subjetivo sin necesidad de materializarlo, objetivamente, en un producto social particular.


La crisis consiste en el estallido de estas contradicciones. Como lo explicó Marx: “…el crédito acelera la violenta erupción de esta contradicción –la crisis– y por este medio los elementos de desintegración del viejo modo de producción. Las dos características inmanentes en el sistema de crédito son, por un lado desarrollar el incentivo de la producción capitalista, el enriquecimiento a través de la explotación del trabajo de otros, hacia la forma más pura y colosal de apuesta y estafa, y reducir cada vez más el número de los pocos que explotan la riqueza social; por el otro lado, constituir las formas de transición hacia un nuevo modo de producción”.


En este cuadro histórico concreto, las etapas decisivas de la crisis aun están por delante. De un lado, como lo demuestran las políticas que se han impuesto o buscan imponerse en Grecia, España, Ucrania, Islandia, Irlanda, el Báltico y Portugal, el capital tendrá que enfrentar la resistencia de los trabajadores que habían asumido importantes conquistas sociales como derechos adquiridos. Se encuentra en desarrollo una colosal confrontación social. Pero más allá de este aspecto ineludible, el capital está forzado a buscar una salida en la colonización de los mercados que recientemente fueron recuperados para la circulación capitalista mundial. Hasta ahora, China y Rusia (pero especialmente China) fueron factores propulsores poderosos para el capital y la clave de la bóveda del gigantesco desarrollo de capital ficticio de las últimas décadas. Pero, al mismo tiempo, han intervenido como competidores en el mercado mundial y han acelerado la tendencia a la sobreproducción. De factores de reversión de la caída de la tasa de beneficio mundial, se han transformado en impulsores de una nueva curva descendente. La disputa entre Estados Unidos y China para que ésta abra más su mercado para los capitales internacionales y para que revalorice su moneda, el yuan, son el toque de clarín para proceder a una colonización integral, que ponga a disposición del capital los mil millones de trabajadores que aún se encuentran confinados en la pequeña producción agraria o en las empresas del Estado. Pero ni Rusia ni China son los estados previos a sus respectivas revoluciones. En el caso de China, por ejemplo, es la primera vez en quinientos años que enfrenta una crisis mundial con un estado unificado. El imperialismo no puede avanzar, como a principios del siglo pasado o en los años 30, por medio de la creación de regiones libres; más aún, China podría integrar con Corea y Japón un área económica rival de los Estados Unidos. China es una sociedad capitalista sui géneris, en transición, es mucho más que simplista reducir su caracterización a una categoría ultra general. Un razonamiento diferente, pero metodológicamente similar, se puede aplicar a Rusia, que tiene una de las reservas tecnológicas más importantes. La dialéctica de la desintegración de la forma última del capital incluye una nueva confrontación política internacional, con claros alcances revolucionarios, pues pondrá a prueba si la restauración capitalista en los ex estados llamados socialistas ha sido una salida de largo plazo para el capital, o el punto de partida de nuevas revoluciones sociales. Asimismo, Estados Unidos entra a esta gran crisis mundial con un agotamiento de los recursos que acumuló en su más o menos prolongado período de primacía. La lucha de clases en los Estados Unidos será uno de los centros políticos relevantes, si no el mayor, en la presente crisis mundial.


Fuente imagen: José Javier – OJO DIGITAL