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T r i b u n a c h i l e n a

Chile fracturado

Chile fracturado

por Franklin Fernández (ARGENPRESS CULTURAL)

Chile, fracturado en batalla tectónica,
Limpia sus heridas con ambos brazos rotos.
Tanta mortandad debe responder al canto
Incógnito de una jugarreta cósmica.


No fue el castigo de Jehovases iracundos,
Ni la sabia decisión de una madre verde,
Fue el cambio de ritmo del canto de los mundos,
Incomprendido, nunca escuchado enteramente.


Ni la pichanga de los dioses sobre la nación,
Ni el bostezo de Cthulhu en su despertar violento,
Ni cruel guerra la desatada sobre la extensión
Nuestra, bien plantada en el constante epicentro,


Fue el aletazo anunciado del subsuelo
Para remendar el camino lacerante
Que nos llevaría al inminente duelo
Entre los excluidos y los participantes.


Años levantando la de apariencia fuerte
Máscara que en pocos segundos se sublima
En grietas de sangre y de costa indiferente
Para silenciar nuestra arrogante autoestima.


Del tajo de la placa se levantó el rostro
Verdadero, fisurado, muy mal, sin fachada.
Se altera el Status quo, tiembla el dueño del pan.
Es solo un espejismo eso de la prosperidad.


Fluye por las roídas carreteras del sur
El murmullo de la por siempre postergada
Gente, que ahora, despojada de toda luz
Arremete como gran ola por la ensenada.


Y el mar, de un latigazo, se llevó la ilusión
Y dejó semidesnudo al país en pose extraña:
Las piernas anudadas y una mano en el corazón,
La otra hundida, con muertos en vez de uñas,


Barcos clavados en la palma de la mano,
Los ojos sumergidos, las venas trizadas.
¿No es este el momento preciso, mi hermano,
Para enmendar el rumbo de este viaje a la nada?


El mercado ha levantado demasiadas vallas,
Los oídos se taparon al golpe de antes.
La trinchera se ha hundido en la solitaria estrella
Que entre los escombros yace aún inconsciente.


Sacúdete el polvo del desastre perfecto,
Que devastó la tierra y también la máscara.
Es como abrir los ojos luego de ser ciego,
Al principio la luz duele, pero se pasa.


Si vas por las calles rotas te reflejarás,
Si quitas las costras de la ciudad te limpiarás,
Si tiendes la mano al herido te curarás.
Si ves una sonrisa...
Es que todo habrá mejorado.

Notas sobre el barrio inmigrante Juárez Larga, comuna de Recoleta, Santiago de Chile

Notas sobre el barrio inmigrante Juárez Larga, comuna de Recoleta,  Santiago de Chile

por Carlos Rivera

Con el reciente terremoto en Chile, se ha desnudado la vulnerabilidad de un sector de inmigrantes peruanos que viven en el centro de Santiago y sus comunas adyacentes al norte y el poniente. Informes oficiales dan cuenta de una joven madre peruana y su bebé que murieron aplastados por los muros de las viejas casas que suelen alquilar estos segmentos precarios de la inmigración, así como de 500 otros inmigrantes que han quedado sin vivienda. Se trata del “hilo más delgado”, en precariedad socioeconómica, de los cerca de 100.000 inmigrantes peruanos que residen en la ciudad capital.


Con el reciente terremoto en Chile, se ha desnudado la vulnerabilidad de un sector de inmigrantes peruanos que viven en el centro de Santiago y sus comunas adyacentes al norte y el poniente. Informes oficiales dan cuenta de una joven madre peruana y su bebé que murieron aplastados por los muros de las viejas casas que suelen alquilar estos segmentos precarios de la inmigración, así como de 500 otros inmigrantes que han quedado sin vivienda. Se trata del “hilo más delgado”, en precariedad socioeconómica, de los cerca de 100.000 inmigrantes peruanos que residen en la ciudad capital.

Un caso paradigmático, donde se cruzan y atan estas hebras difíciles de los procesos sociales migratorios, es el barrio inmigrante, mayoritariamente peruano, de Juárez Larga en la comuna de Recoleta en Santiago de Chile. Una calle larga, entre dos avenidas principales, en una comuna popular adyacente por el norte al centro de la ciudad capital. 5 grandes y antiguas casas; donde habitan 53 núcleos familiares; con 157 habitantes, mujeres, hombres, niños y niñas, venidos principalmente de Perú. Protagonistas de encuentros y desencuentros con la sociedad receptora chilena y la sociedad peruana de origen. Caracterizados por la precariedad, el conflicto, el riesgo y la vulnerabilidad social.

Allí, de manera inédita y pionera, se realizó una intervención psicosocial de carácter integral, multidimensional y transdisciplinario, a lo largo de dos años, aunando esfuerzos y experticias de al menos una docena de entidades públicas de Chile y Perú, y civiles, especialmente de los propios migrantes, y que tuvo a la propia comunidad como protagonista colectivo, reflexivo y autónomo, de su propia transformación.

Las circunstancias que la gatillaron e hicieron posible, sus aprendizajes, resultados, alcances y limitaciones, sus diversas dimensiones, participantes y protagonistas; en suma, las voces plurales y la sistematización de esa experiencia, fueron reunidos en una publicación de varios autores que será presentada en los próximos meses.[1]

Parte de las múltiples dimensiones tratadas tuvieron relación con la vivienda, elemento que hoy aparece críticamente crucial en la tragedia. Entregamos aquí algunas breves notas de aquella publicación, hoy altamente pertinentes por estar referidas justamente a la vivienda, con la intención de contribuir a una reflexión constructiva de esta problemática, con la esperanza y la convicción de que la integración es imprescindible, deseable y perfectamente posible.


Juárez Larga, un campo de aprendizajes pertinentes
Viviana Mellado S.[2]

Al hablar de los migrantes de la calle Juárez Larga debemos traer a la imagen un conjunto de viviendas antiguas, en un barrio periférico con algunas instalaciones prefabricadas o en proceso de derribo, donde almacenes o locales han sido utilizados como viviendas. Allí viven las cerca de 160 personas participantes en el proyecto de intervención motivo de esta publicación.

Para la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la intervención realizada a esta comunidad le ha brindado un espacio para acercarse, desde la realidad del día a día, a los problemas que viven muchos de los migrantes que vienen en busca de mejores oportunidades a Chile. La experiencia de acompañar este trabajo de campo permitió el rescate de los testimonios de niños, niñas, mujeres y hombres migrantes y ponerle rostro a quienes son los protagonistas de las experiencias.

Uno de los ámbitos de acción de OIM tiene relación con el apoyo técnico en el tema migratorio. Dicho apoyo se materializa en ámbitos relacionados con la formación en temas migratorios, a través de capacitaciones a los distintos organismos que la solicitan. Es aquí donde la experiencia en terreno que ha demandado este proyecto ha facilitado un espacio para constatar, en la práctica, las problemáticas derivadas del hacinamiento, las malas condiciones laborales, la situación migratoria irregular, los riesgos de las viviendas, los problemas de convivencia entre los vecinos, los problemas emocionales producto de la distancia con los hijos, los problemas de los niños en las escuelas, que deben enfrentar muchos migrantes. Constatar estas realidades ha suscitado un campo de conocimientos y aprendizajes que OIM ha revelado y compartido en las capacitaciones realizadas a funcionarios de gobierno, academia y sociedad civil.

La vivienda es el espacio en el que destinamos una parte importante de nuestro tiempo, es aquel del que tenemos más dependencia, pues es el lugar que nos debiera proporcionar abrigo, privacidad y, en general, bienestar. Pero la vivienda también se puede convertir en un elemento de aislamiento, inseguridad o malestar. Como se puede apreciar en los migrantes de la calle Juárez Larga, la vida cotidiana sufre varias dificultades y conflictos que trastocan el día a día. Quienes viven allí deben compartir entre 6 familias un baño, cocina, espacio para colgar la ropa, además de compartir los espacios personales y la pérdida de intimidad. Sin embargo, se pudo apreciar que en todas las viviendas, por más pequeñas que fuesen, cada familia las intentaba dotar de significados personales a través de la decoración, fotos, recuerdos del país, etc.

Muchos de los migrantes que allí viven, sobre todo mujeres, no alojan durante la semana en los lugares que arriendan, sólo llegan los fines de semana o sólo los domingos. Esta inestabilidad en el uso de la vivienda no favorece la integración con el entorno, más bien, es un obstáculo para el reconocimiento social como vecino y la auto identificación personal con la vivienda y con el barrio, situación que va generando un estado de inseguridad personal y marginalidad en los migrantes. Es fácil entonces, bajo estas condiciones, que las relaciones sociales se vayan deteriorando, que aparezcan los conflictos, con los vecinos de su misma nacionalidad o con los vecinos chilenos, las relaciones con estos últimos se encuentran rodeadas de desconfianza y rechazo. Las quejas que se reciben de sus vecinos chilenos son consideradas basadas en prejuicios, sienten que se les juzga por ser migrantes y no por sus conductas.

Si nos remontamos a las primeras décadas del siglo XX una parte importante de la población migrante rural pobre de Chile, que venía a la capital en busca de mejores oportunidades, se ubicó en el centro de la ciudad, ocupando las antiguas casonas de los sectores acomodados, los que fueron subdividiéndose para dar espacio a más habitantes, asimismo, los “cités” y conventillos construidos originalmente para sectores medios y de escasos recursos fueron sobre poblándose de manera progresiva. La historia evidencia que en estos espacios también se vivieron problemáticas similares a las que hoy deben vivir los migrantes de la calle Juárez Larga, problemas de convivencia, violencia intrafamiliar, problemas entre vecinos, todas problemáticas atribuidas a las condiciones de hacinamiento y exclusión social.

La intervención tuvo enormes desafíos, dentro de ellos lograr la confianza de los y las migrantes para que colaboraran con el proyecto y lo visualizaran como un trabajo que les abriría oportunidades de mejorar su calidad de vida. En un primer momento muchas de las familias mostraban desconfianza e incredulidad, conductas asentadas en el discurso de los medios de comunicación, que mostraban y asociaban a los migrantes sólo con conductas conflictivas y violentas, contribuyendo de esta manera a la generación de una imagen social negativa de la inmigración.

“...los periodistas vienen ofreciéndonos cosas y después nos dejan mal, aquí cerca entrevistaron a una señora peruana y lo único que se mostró era la pobreza en la que vivimos y que le molesta a los chilenos, nada más...” (Mary, 36 años).

El trabajo con cada una de las familias permitió ir ganando espacios de confianza, donde se pudieron detectar y desarrollar los liderazgos naturales que iban apareciendo, liderazgos que fueron clave para movilizar y motivar a los demás. Cuestiones que parecen insignificantes a primera vista, tales como llegar a acuerdos (entre seis familias que comparten una misma vivienda) sobre aspectos relativos a tareas comunes, como la limpieza y el orden, uso y mantención de baño, acordar horarios de fiestas, son los problemas de convivencia que aparecieron con más frecuencia y peso en las entrevistas.

El acuerdo en estas acciones permitió una mejoría tanto en la relación con los que comparten la casa, como en la relación con sus vecinos. A lo largo de la intervención, se pudo advertir como los migrantes iban tomando iniciativa y participación en diversos temas (regularizar su situación migratoria, buscar ayuda directa en el caso de las mujeres que vivían violencia por parte de sus parejas, postulaciones al subsidio habitacional, etc.). Estos cambios fueron posibles gracias a que los migrantes tuvieron acceso a la información, cuestión esencial, dado que la experiencia de este proyecto pudo identificar que la entrega de información, por si misma, no produce efectos, si no se consideran los aspectos subjetivos y la cultura de los migrantes.

En el trabajo directo, aparecieron problemáticas que no habían sido consideradas en el diseño del proyecto, es así como, nos encontramos con dificultades vinculadas a los niños migrantes, la presencia de éstos en las viviendas suele ser fuente de tensión y conflictos entre las distintas unidades familiares. Las condiciones de las viviendas dificultan el desarrollo de los niños, para ellos los límites entre el espacio de uno y otro, en una misma casa, es de difícil comprensión. Las posibilidades de que los padres establezcan hábitos se tornan nulas, en general van a la escuela luego regresan y tienen que hacerse cargo de las labores parentales (cuidando a hermanos menores) y domésticas, ya que sus padres están trabajando. En este contexto, se decide realizar una actividad comunitaria (celebración de la navidad en el espacio público) que brindó una oportunidad para que las familias se unieran y se apropiaran de este espacio. Esta actividad permitió visualizar cómo el proceso de intervención facilitó que los y las migrantes descubrieran sus capacidades de gestión, organización, de llegar a acuerdos y de su capacidad para cooperar con otros.

Uno de los aprendizajes que ha dejado está actividad se refiere a que la constitución de grupos de apoyo mutuo conformados por migrantes, que se unen para compartir sus experiencias y sostenerse mutuamente, son uno de los pilares básicos para la intervención. Es importante para el éxito de este tipo de intervenciones, el abordaje integral, cercano, que considere su cultura, que incorpore los aspectos de la identidad, así como las dificultades y limitaciones (horarios, tiempos, resistencias, desconfianzas) de los migrantes. Es beneficioso encausar las acciones de intervención hacia la reconstrucción de un proyecto de vida y a la rehabilitación de los grupos y personas en un proceso digno y participativo, y lo más importante, que se desarrolle en un espacio social y colectivo, nunca como individuos aislados de sus contextos mediatos e inmediatos.

El diagnóstico
Carolina Huatay & Ricardo Jiménez [3]

Logradas las condiciones y bases mínimas necesarias para la intervención, se procedió a realizar una Encuesta de Diagnóstico de situación social y psicológica de cada una de las familias. Tarea imprescindible para afinar al detalle la comprensión sistemática de los problemas a abordar, en las exactas formas y dimensiones en que operaban en la práctica, más allá de las intuiciones y datos de entrada.

Para ello, se dedicaron ocho semanas a una encuesta lo suficientemente exhaustiva a cada una de las 53 familias y habitantes de la comunidad. Esencialmente, se trataba de encontrar pistas acabadas de las causas de las manifestaciones conductuales problemáticas y de las potencialidades para su superación.

En la ocasión, como pocas veces, se pudo elaborar y aplicar la encuesta con elevados niveles de recaudos metodológicos, dados las experticias y familiaridades profundas del equipo con los sujetos encuestados y un diseño y metodología de encuesta que permitía corroborar y comparar los datos obtenidos, más allá de lo meramente declarado por los encuestados, confirmándose en el ejercicio varias de las intuiciones y reflexiones a este respecto en relación con la tendencia de los inmigrantes de perfiles más discriminados a re elaborar sus datos e identidad como estrategia de inserción en los perfiles más valorados por el sentido común hegemónico.

Ello permitió, simultáneamente, enriquecer nuestro conocimiento y reflexión sobre este tipo específico de comunidades; orientar muy eficientemente las siguientes líneas de acción de la intervención; y evaluar los resultados de la misma, al comparar estos resultados de encuesta iniciales con otros medidos al final de la intervención.

Durante dos meses, gradualmente, casa por casa, familia por familia, se aplicó rigurosamente la encuesta, sobre la base de las confianzas generadas desde el inicio del proceso y contando ya con algunos líderes naturales de la propia comunidad, tres mujeres y un hombre jóvenes, como soportes facilitadotes.

La enormidad de los datos obtenidos, su registro sistemático y su análisis útil estuvo a cargo de profesionales del equipo con dilatada experticia en la temática, e incluyó en todo momento la retroalimentación a través de diálogos críticos con todo el equipo y con los propios habitantes de la comunidad.

Sobre la Vivienda
La situación socioeconómica, tanto en sus dimensiones material como simbólico-cultural, revelada en la encuesta, muestra para esta comunidad coincidencias de entrada con las caracterizaciones generales oficiales para esta inmigración en general.

En primer lugar, no la única, ni necesariamente la más importante, pero sí una de las más incidentes en la calidad de vida personal, familiar y comunitaria, está la dimensión habitacional, la vivienda. La encuesta se realizó en las cinco casas grandes, ubicadas en la calle Juárez Larga, que da nombre a este barrio / comunidad.

Se registraron 157 personas en total, habitando 5 casas con un total de 53 piezas (núcleos habitacionales / familiares). Con un promedio de 2.9 habitantes por pieza; la que más tiene con 5 y la que menos con 1. Existen en total 9 baños, con un promedio de 17.1 habitantes por baño. Contando la casa con más altos índices de densidad habitacional con 56 habitantes en 21 piezas y 2 baños.

Se trata en el caso de estas 5 casas de recintos antiguos, con forma de galpones alargados hacia atrás, que combinan pequeños patios interiores con pasillos subdivididos en piezas. El material de división de las 56 piezas es predominantemente liviano. Sólo 7 están divididas por concreto, 17 por madera, 19 por paneles de material liviano (trupan, plumavit, etc.), y 10 sólo por una cortina de tela.

Se trata de uno de los muchos “bolsones” de precariedad habitacional inmigrante, con alta incidencia de hacinamiento habitacional, existentes en Santiago, que ciertos medios de comunicación masivos han destacado crecientemente.

Las razones para habitar estas viviendas son diversas, y casi siempre varias de ellas actúan conjunta y complejamente. La necesidad de ahorrar para enviar remesas de dinero a los familiares en el país de origen; para acceder al consumo de productos considerados como acceso a la “modernidad”, tales como televisores, equipos computacionales o teléfonos celulares de última generación; o para juntar dinero con el fin de viajar de visita o definitivamente al país de origen, montar un negocio o pagar una deuda; debido al ciclo de evasión recreativa (baile, consumo de alcohol, etc.) que consume sus ingresos los fines de semana; porque aún no estabilizan residencia por estar recién llegados o estar aún “probando suerte”, cavilando si se quedan en Chile, continúan hacia otro destino percibido con mayores oportunidades, o regresan definitivamente al país de origen.

Asimismo, se confirma para el caso de esta comunidad, la afirmación generalizada de que los inmigrantes vienen a ocupar espacios urbanos que la población local ha “abandonado” previamente, reactivando con su residencia un nuevo y especifico nicho de mercado de alquileres en estas zonas (además de comerciales, especialmente gastronómicos y de comunicación). Es el caso de la comuna de Recoleta, donde la población decrece a partir de 1992, alcanzando entre ese año y el censo nacional de 2002 una pérdida total de población de alrededor de 10% (con 164.767 habitantes en 1992 y 148.220 en 2002). Proceso de abandono de la población que incluye además de la comuna de Recoleta a otras 17 de las 32 que conforman la provincia de Santiago, especialmente las del centro y zonas adyacentes al mismo; y con el cual interactúa la nueva ocupación inmigrante de los mismos que, aunque significativa y sostenida en los últimos años, no logra revertir la tendencia regresiva general de población.

En muchos casos, este nicho de mercado de alquileres interactúa con las específicas vulnerabilidades de precariedad e inmigración de estas comunidades, estableciendo modalidades de sub arriendo (por parte de sub arrendadores peruanos y chilenos) engañosas, abusivas y peligrosas, por el hacinamiento, la falta de higiene y seguridad, deficientes instalaciones eléctricas, escasos baños, falta de normas de uso de las instalaciones, convivencia, etc.

Cabe señalar también que se trata en general de una zona de la comuna caracterizado en general, más allá de las comunidades inmigrantes, por residir en ella sectores precarios, considerándose oficialmente como predominante el sector socioeconómico “D”, correspondiente al estrato general de “clase baja” o “pobres”.[4] Asimismo, Recoleta representa la unidad administrativa territorial más poblada y la segunda con mayor densidad demográfica (sólo superada por Conchalí) de las cinco (Recoleta, Independencia, Conchalí, Huechuraba, Quilicura) que integran la zona norte de la provincia de Santiago. Según el Censo Nacional del año 2002, se trata de 148.220 habitantes agrupados en 39.987 hogares, todos urbanos, un promedio de 3.7 personas hogar.[5] La comunidad de Juárez Larga, aparece por debajo de ese promedio con un 2.9%, pero donde se identifica el hogar con una pieza que en promedio tiene 4m. Si se calcula el promedio considerando las casas como hogar, éste se eleva muy por encima del comunal a 31.4 habitantes por hogar.

Esos contextos y esas características habitacionales aparecen como fuertes facilitantes del deterioro de la calidad de vida personal, familiar, comunitaria y vecinal, en múltiples aspectos. Así lo constatábamos ya en un trabajo del año 2007, justamente para la zona norte de Santiago: “Allí viven niñas como Nelly, de 7 años, cuya madre, Mary, es vendedora ambulante de canchita, siempre huyendo de la policía para no ser detenida por esta actividad. Nelly es la primera estudiante de su salón, aunque en la pieza donde vive hacinada con su madre no hay espacio ni condiciones para estudiar por lo que estudia en las mesas de comida rápida de un mall en el centro de Santiago, cuando no están ocupadas y cuando no hay algún empleado al que se le ocurre echarla del lugar. O como Anita, de 8 años, que aunque llegó de dos años a Santiago, nunca ha salido del barrio donde vive y estudia en la comuna de Independencia y del sector del centro de la ciudad donde trabajan sus padres, ambos ocupados mayoritariamente por peruanos; nunca ha ido a un cine, ni conoce el zoológico, por ejemplo”.[6]

Durante el desarrollo de la intervención, esto fue identificado y reflexionado personal y colectivamente por los habitantes de la comunidad, en especial y no sin retrocesos y dificultades, se logró establecer acuerdos de convivencia y uso de las instalaciones y espacios habitacionales, reglas del juego para evitar ruidos molestos, falta de higiene o peligros diversos, especialmente para los niños. Al principio con los líderes naturales más involucrados y decididos a mejorar las condiciones, lenta y gradualmente con todos, se fue estableciendo como sentido común hegemónico el encarar y resolver los problemas habitacionales (entre otros) colectiva y reflexivamente. Aunque al inicio la demanda de mediación al equipo de la intervención, especialmente a la Directora , era constante, finalmente, fue la propia comunidad la que desarrolló la costumbre de discutir los problemas, establecer reglas y modificarlas de acuerdo a eficiencia en mejorar la convivencia. A ello contribuyó una campaña de afiches y volantes, diseñados especialmente para la intervención, y focalizada únicamente en la comunidad, donde se entregaba, en códigos culturales pertinentes y de manera pedagógica, mensajes sobre mejoramiento de conductas de aseo, higiene, y en general compromiso con el uso y cuidado del espacio familiar, comunitario, vecinal y público.

De ese modo, se compraron botes para la basura y se fijó una cuota mensual colectiva para comprar artículos de aseo, estableciendo turnos para el aseo de los espacios comunes, especialmente los baños; acuerdos para destinar esos espacios a ciertas funciones; para mantener el orden y la seguridad; especialmente para el horario de actividades recreativas que incluyeran la ingesta de alcohol (principal causa de los problemas intra comunitarios y con los vecinos chilenos); y una mayor comprensión y manejo de los juegos de los niños, que no reconocen fácilmente los límites de espacios habitacionales. Una medida destacable, por el compromiso y responsabilidad colectiva que involucra, fue la decisión tomada en una de las casas de destinar exclusivamente uno de los baños para las dos familias con niños, y dejar los otros dos para las 10 familias restantes. Conjuntamente, se procedió a hacer más sólidas todas las divisiones de piezas.

Y la más importante de las medidas, desde el punto de vista de la mentalidad de promoción y de la proyección sustentable que involucra, es la postulación al subsidio habitacional estatal para adquirir la vivienda propia.[7] De acuerdo a los requisitos de postulación, el inmigrante sólo debe contar con Cédula de Identidad chilena, además de otras condiciones generales: tener 18 años de edad o más, no tener un subsidio anterior u otra postulación actual suya o de cónyuge, no ser propietario de vivienda, y contar con un depósito mínimo de ahorro.

Mientras al inicio de la intervención, en julio del año 2007, ninguna de los 53 núcleos habitacional / familiares (por pieza) era postulante y casi la totalidad ignoraba cómo postular al mismo o no era de su interés informarse, 8 núcleos familiares eran postulantes al finalizar la intervención dos años más tarde; de ellos, 1 ya había obtenido su casa propia hacia fines de año 2009, los otros 7 mantenían su postulación; y otros 11 esperaban y hacían esfuerzos para cumplir los requisitos y postular.

Finalmente, dentro de las limitaciones de la intervención, cabe señalar que en 2 de las 5 casas, las medidas de compra colectiva de útiles de aseo no se hicieron permanentes, quedando en el aporte voluntario de los moradores más comprometidos y significando un desgaste de la densidad comunitaria de las casas, aunque muchas de las demás medidas en este ámbito se hicieron permanentes como parte de un nuevo sentido común conductual en las viviendas.

Quedo también como línea de trabajo pendiente, que no pudo ser desarrollada en la intervención, el estudio legal administrativo de las leyes y reglamentos de arrendamiento, sanidad, seguridad y otras pertinentes a la regulación del mercado de alquileres residenciales en estas zonas, con el fin de lograr en mancomunidad de voluntades y esfuerzos (Municipalidad, Consulados, Ministerio del Interior, sociedad civil especializada, etc., por ejemplo), una suerte de “Contrato tipo o modelo” de arrendamiento que se haga obligatorio y fiscalizable,[8] imponiendo condiciones básicas de convivencia y uso de los espacios habitacionales, en estas comunidades, haciéndolas más seguras, higiénicas, con mejor calidad de vida y con más compromiso con los espacios vecinales y públicos (que pudiera incluso ser eventualmente adaptable y replicable en zonas y situaciones similares).

Asimismo, se reveló como posible y deseable la creación –nuevamente a través de esfuerzos mancomunados de múltiples actores pertinentes, públicos y civiles- de un tipo especial de vivienda social, en este caso alquilable mensualmente (con la opción de adquirir derecho eventual a compra, al estilo de “leasing”), adaptada a las posibilidades de pago y condiciones de los inmigrantes, es decir viviendas colectivas, pero ordenadas, con servicios, seguridad y administración adecuados, financiable, al menos en buena parte, por el pago de los habitantes.[9]

Gráficos[10]
Nº 1: Casas, piezas, baños y habitantes, en magnitud.

DIRECCIÓN Nº DE HABITANTES TOTAL DE PIEZAS TOTAL DE BAÑOS
Juárez Larga Nº 795 18
5
1

Juárez Larga Nº 793
13
4
1

Juárez Larga Nº 785
56
21
2

Juárez Larga Nº 783
35
11
2

Juárez Larga Nº 777
35
12
3

Total
157
53
9




PROMEDIO DE HABITANTES POR PIEZA DE HABITANTES BAÑO PIEZA CON MÁS HABITANTES PIEZA CON MENOS HABITANTES
2,9
17,1
5
1



Nº 2: Material de división de las piezas, por núcleos familiares, en magnitud.





TOTAL NUCLEOS FAMILIARES CORTINA PANEL LIVIANO MADERA CONCRETO
53 10 19 17 7




Nº 27: Postulación al subsidio habitacional del estado por núcleo familiar, Julio de 2007 / Julio de 2009, en magnitud.

Total Núleos Familiares
Postulación al Subsidio

antes de julio 2007
Postulación al Subsidio

entre agosto 2007 y julio 2009

53
0
8



De las 8 familias postulantes, 1 ya obtuvo su casa propia, las otras 7 mantienen sus postulaciones. Otras 11 esperan y trabajan para cumplir los requisitos y postular.

Notas:
[1] Varios autores. Carolina Huatay & Ricardo Jiménez Compiladores. Construyendo comunidad. Intervención psico social en la comunidad inmigrante Barrio Juárez Larga, comuna de Recoleta, Santiago de Chile. 2007 – 2009.Organizaciones Internacional para las Migraciones – OIM / Programa Andino para la Dignidad Humana – PROANDES. Chile. 2010.
[2] Chilena, Psicóloga, miembro de la Misión en Chile de la Organización Internacional para las Migraciones – OIM. vmellado@iom.intEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
[3]Peruana, Periodista investigadora, diplomada en migraciones (U. La República de Chile). Presidenta de Proandes. Directora de la intervención psicosocial integral en Juárez Larga. proandes@gmail.comEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
& Chileno, Sociólogo investigador (por la Universidad de Chile), especializado en migraciones. ricardojimenez06@yahoo.esEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
[4] Según una batería de indicadores consensuados por la mayoría de empresas de estudios de mercado. “ABC1” corresponde a los más altos ingresos; “C2” y “C3” a la clase media; y “E” a los más bajos o indigentes. El “D” refiere a personas con estudios básicos o medios incompletos, aunque cada vez es más difícil ubicar a gente de este grupo sin su escolaridad completa. Sin embargo, suelen carecer de profesión, por lo que se desempeñan generalmente como obreros, empleadas domesticas o jardineros, que pueden tener un ingreso familiar mensual entre 245 mil pesos y 440 mil. Viven en poblaciones antiguas, de tipo popular y con alta densidad poblacional, en calles con veredas estrechas y pavimento en regular estado, sin áreas verdes y medianamente limpias. Sus casas son pequeñas, de tipo económica y están en Cerro Navia, Recoleta, Conchalí y El Bosque.
[5] Secretaría de Planificación Comunal – SECPLAC de Recoleta. Plan de desarrollo comuna de Recoleta 2009 – 2012. Chile. 2008. Pág. 3 a 5. En: http://www.recoleta.cl/wp-content/uploads/pladeco_-2009_2012_version-final.pdf
[6] Huatay, Carolina. Migración y precariedad. Cuando la dignidad humana naufraga en las orillas de la prosperidad. En: Revista Chacarera. Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán. Perú. Agosto de 2007. Un jardín infantil de la comuna de Independencia, adyacente al barrio Juárez Larga, para el año 2006, contaba con el 42.65% de las familias de los niños (29 familias) son de origen peruano. Allí, entre otros indicadores, el 72% vive en hacinamiento, 41.1% en piezas. Obreque, Carmen & Contreras, Adriana. Diagnóstico económico jardín de niñas y niños Estrellas de San José. CECV – Transferencia de fondos JUNJI. Santiago de Chile. 2006 (Sin editar).
[7] El Subsidio habitacional es una ayuda directa del Estado que se otorga por una sola vez al beneficiario y su núcleo familiar, como complemento al ahorro que ha acumulado el beneficiario para ayudarle a financiar la parte del precio de la vivienda que no financia un crédito hipotecario, y no se restituye al Estado. Ver:
http://www.minvu.cl/opensite_20070212161955.aspx
[8] Precisamente, uno de las medidas policiales de carabineros en una zona colindante y similar a la de Juárez Larga es “Denunciar a los propietarios de las viviendas a la Municipalidad por eludir tributos”. Problemática en zonas con alta concentración de inmigrantes y su influencia a través de servicios policiales y de la mediación comunitaria. Años 2006 – 2007. Carabineros de Chile. 2008. Versión PDF, facilitada por Carabineros de Chile. Aunque Recoleta muestra un porcentaje de peruanos menor (1.01%) que Independencia (1.89%), ello obedece a que esta última comuna muestra una población total menor a la mitad (65.479) de la primera (148.220). Pág. 13.
[9]Una de las sugerencias de carabineros para una zona colindante y similar a la de Juárez Larga es “Permitirles la adquisición de Viviendas Sociales… con la finalidad de erradicar el Hacinamiento… génesis de un porcentaje importante de los Hechos Policiales y Sociales que ocurren en la Comuna con inmigrantes”. Novena Comisaría de Independencia. Op. Cit. Pág. 17.
[10] Todos los gráficos son de elaboración propia de Proandes / OIM, en base a los datos obtenidos como resultados de la encuesta de caracterización psico social que se realizó con fines de diagnóstico (Julio de 2007) y evaluación (Julio de 2009), al inicio y al final de la intervención, respectivamente. La presente selección no corresponde al total de los datos obtenidos, sino únicamente a los que se consideró pertinentes al tema vivienda. Los 157 habitantes del universo encuestado corresponden al total de encuestados que inició y terminó en la intervención, sin considerar una población flotante de 21 personas que vivieron sólo por tiempos parciales en el barrio y la intervención.

Foros electrónicos de la Asamblea regional de ciudadanos del Cono Sur
http://foros.asamblea-conosur.net
http://www.asamblea-conosur.net

Reporte de la catástrofe en Chile

por Andrés Figueroa Cornejo


Daniel Riquelme Ruiz vivía en Hualpén, ciudad próxima a Talcahuano, uno de los territorios más devastado por el terremoto de la madrugada del 27 de febrero. Allí existe el estado de excepción y toque de queda impuesto por el gobierno saliente y vitoreado y mantenido por el entrante.
La noche del 9 de marzo Daniel Riquelme salió en busca de cigarrillos, pero se encontró con una patrulla de la Armada. Su cuerpo fue encontrado sin vida, azul de golpes. "Se tomó la decisión tras comprobar que el hecho los vincularían (a los miembros de la Armada que iban en la patrulla), por lo que los antecedentes serían puestos a disposición del Ministerio Público", dijo el comandante en jefe de la Segunda Zona Naval, contraalmirante Roberto Macchiavello.

El único gobierno de impronta genuinamente popular fue el liderado por Salvador Allende. Durante toda la historia de Chile siempre ha gobernado la oligarquía –liberal o conservadora-, un par de administraciones de inspiración desarrollista y pare de contar. Lo demás han sido ejecutivos –votados o no- que han representado proyectos de sociedad ligados a los intereses de fracciones de los mega propietarios, a su vez, dependientes de los polos centrales del capital, primero inglés, luego norteamericano. Con Piñera, se dice que la derecha tradicional no accedía electoralmente a la primera tutoría del gobierno desde 1958, es decir hace más de 50 años. Pero ello sólo es en términos formales, de acuerdo a cánones convencionales, acotados a una democracia vertical y coordenadas que poco o nada hablan de de las estrategias de subordinación imperialista y políticas antisociales, exclusión, represión y vigilancia, fuerza y consentimiento desde el Estado de contenido siempre burgués que ha marcado el derrotero chileno.

Cuando no existe alternativa política madura y potente desde los intereses de los trabajadores y el pueblo, o bien se llega a situaciones álgidas de lucha de clases sin pueblo blindado, como en la Unidad Popular , la reacción de los grandes dueños, la pura y dura, ordena primero por la fuerza y luego por la ley, la política que es el resumen de la economía. Su economía, sus intereses.

Producto de la tragedia sísmica que afectó a los pueblos desde la Quinta a la Novena regiones, el gobierno de la Concertación y ahora el de Piñera mantienen el estado de excepción que, concretamente, significa toque de queda, militares del Ejército y la Armada en las calles, y graves limitaciones a los derechos ciudadanos. El argumento estatal se sostiene sobre la mantención del orden público y la custodia de la gran propiedad privada. La cuestión es que la milicia porta armamento de guerra y estilos de sometimiento civil que, como es corriente, se emplean. La policía, los carabineros, de acuerdo a la decisión de las autoridades, parece haber sido sobrepasada por los efectos del terremoto. Otra tesis probable, es que, sobre todo en la ciudad de Concepción y su vecina Talcahuano, el despliegue castrense corresponda a un ejercicio ad hoc para refrescar el miedo popular, estirar las piernas camufladas, y acostumbrar a la ciudadanía a un estilo de vida cuartelario ante cualquier potencial riesgo de movimientos sociales, espontáneo u organizado. Porque, en realidad, los militares no evitan los terremotos. Sería buena cosa que sus energías fueran destacadas a la reconstrucción de las carreteras, escuelas y hospitales destruidos, en vez de apalear pobres y hacer guardia celosa de la gran propiedad. Sin embargo, hasta el momento, el contenido del recurso militar sólo se congracia con los amantes del castigo incivilizado y a discreción.

Por su parte, organizaciones sociales, vecinales, sindicatos, estudiantes, multiplican su solidaridad bajo la consigna de “Sólo el pueblo ayuda al pueblo”. Realizan levantamientos, diagnósticos, colaboración directa, distribución de ayuda y procuran potenciar la autoorganización desde abajo. Aún son iniciativas menudas, pero que guardan potencialmente el germen de la solidaridad organizada independientemente de las instituciones estatales. La distribución de la mercadería y el proceso de reconstrucción mismo, por arriba, simplemente aún no llega adecuadamente.

Ya existen voces que demandan medidas tendientes a limitar la especulación; terminar con el estado de excepción para volver paulatinamente a la normalidad; establecer las responsabilidades que le caben a las constructoras cuyas edificaciones habitacionales sufrieron daños estructurales; imponer impuestos específicos a las corporaciones y la industria del cobre (sólo un tercio está en manos del Estado) para beneficiar a la población más damnificada; y que el pago de las viviendas arruinadas sea retornado a la ciudadanía. Es decir, que el derecho a la vida se sobreponga al de la propiedad; y que la reconstrucción pública se encumbra sobre el negocio privado. Porque, entre muchas formas de aprovechamiento del capital en medio de la tragedia, está la oferta de créditos hipotecarios engordados por el aumento del precio de las aseguradoras más la repactación de las deudas habitacionales. Al respecto, la banca asociada a las constructoras privadas jamás duerme ni pierde.

La comunidad nacional se encuentra altamente sensible ante las réplicas y la espectacularización televisiva de los acontecimientos. A ello se agrega la militarización de la catástrofe y el “movido” cambio de mando en el Congreso Nacional y un Piñera que en términos absolutos, no alcanza a representar un 30 % de la gente habilitada para votar en el país.


Andrés Figueroa Cornejo
11 de marzo de 2010

Carta al almirante Edmundo González: El criminal “error” de la Armada

Carta al almirante Edmundo González: El criminal “error” de la Armada

Tito Tricot

A veces faltan palabras para llorar o lágrimas para hablar. Es como si la garganta se escarchara de espanto y el alma crepitara de fuegos antiguos, pero de a poco, por entre las fisuras del corazón, asoma la palabra precisa para gritar el dolor y la rabia ante una tragedia que pudo haberse evitado. Por ello escribo desde la profunda ira que provoca la muerte de centenares de inocentes, porque tú almirante, con toda tu tecnología, con toda tu Armada, con toda tu oceánica arrogancia, fuiste incapaz de alertar al país de un posible maremoto. Y luego vinieron las excusas, las acusaciones mutuas con el gobierno, las medias verdades o impúdicas mentiras para ocultar lo inocultable: que se le falló al país en un momento crucial; país que, ingenuamente, confío en la eficiencia de la marina.

Y, la verdad, poco importa a estas alturas que se haya destituido al director del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada SHOA o que haya renunciado la directora de la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior ONEMI, pues los muertos y los desaparecidos seguirán vestidos de mar a la fuerza. Porque tú, almirante, con toda tu tecnología, con toda tu Armada, con toda tu oceánica arrogancia, guardaste criminal silencio mientras la noche se tornaba más oscura cuando el mar se atiborraba de los sueños, las manos, los ojos y las esperanzas de gente sorprendida por la furia azul. Porque el mar es así y, por lo mismo, hay que cuidarse de él y tú, almirante, tenías la misión de hacerlo, pero no lo hiciste. Y eso duele, como chileno, como mapuche, como humano, como porteño de nacimiento que ama el mar y que sabe que, a fin de cuentas no es culpa de éste que sólo hace lo que ha hecho desde tiempos inmemoriales. Además, como marino terrestre, más de alguna noche de luna llena, como aquella del terremoto, creí ver en lontananza galeones antiguos y escuchar cristalinas las risas de la sirena y el capitán mientras hacían el amor sin pausa ante la mirada asombrada de narvales gigantes y pudorosos caballos de mar.

Pero nada de eso puedo sentir hoy, sólo el llanto quedo de los desaparecidos que horadan el alma, quizás buscando en la bruma un trozo de luz para calmar la angustia de sus seres queridos y de un país herido. Porque tú, almirante, con toda tu tecnología, con toda tu Armada, con toda tu oceánica arrogancia, ignoraste todas las señales, todas las alarmas, todos los indicios, desafiando al océano. De alguna manera, con o sin querer, llamaste a la muerte que golpeó sin piedad a pueblos enteros, sembrando destrucción y pavor.

Y claro, en otros tiempos dolorosamente cercanos, la Armada también llamó a la muerte y se sumió para siempre en la vergüenza al asesinar, torturar y hacer desaparecer a compatriotas. Nadie me lo contó, yo estaba ahí. Y tú también almirante, aunque eras sólo un joven cadete. Y los cadetes torturaron en la Escuela Naval y en el estadio Valparaíso a prisioneros indefensos. Como lo hicieron oficiales y tropa en la Academia de Guerra Naval y en muchas otras reparticiones de la marina. No se si tú también torturaste, lo que sí se es que en algún momento fuiste comandante del buque escuela Esmeralda donde se asesinó al sacerdote Miguel Woodward. Y lo negaron – y lo negaste – por décadas, hasta que una valiente jueza, Eliana Quezada, logró desentrañar la verdad y procesar a más de una veintena de altos oficiales de la Armada involucrados en el asesinato. Un poco de tardía justicia y un campanario de esperanza, como la inmensa solidaridad desplegada en todo Chile por héroes anónimos para ayudar a las millares de victimas del terremoto y maremoto cuando tú almirante, con toda tu tecnología, con toda tu Armada, con toda tu oceánica arrogancia, fuiste incapaz de alertar al país de un posible maremoto

Probablemente nada de esto te conmueva, ni los desaparecidos de hoy ni los desaparecidos de ayer; lo más probable es que no leas estas líneas o que esgrimas el manido discurso de que hay que olvidar el pasado hasta el próximo golpe de Estado o acaso hasta el próximo maremoto. Es que no puedo olvidar que para miles de hombres y mujeres nada será jamás igual después de aquella noche infernal en que tú, almirante, de algún modo, llamaste a la muerte.

- El autor es sociólogo, Director del Centro de Estudios de América Latina y el Caribe, CEALC, Chile


Informativo Comisión Valech

Corporación Humanas

Estimados y estimadas;
Les informamos que se procedió a la reapertura de la Comisión Asesora para la calificación de Detenidos Desaparecidos, Ejecutados Políticos y Víctimas de Prisión Política y Tortura, entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1990.

El plazo para solicitar la calificación se extiende desde el 17 de febrero hasta el 17 de agosto de 2010. En dicho periodo, las personas interesadas deberán presentar los antecedentes que acrediten su pretensión.

Posterior a ello, la Comisión dispone de un plazo de seis meses para calificar a quienes hubiesen sufrido privación de libertad y/o torturas por razones políticas, y a quienes hubieren sido víctimas de desaparición forzada o correspondiesen a ejecutados políticos. Todo aquello cuando aparezca comprometida la responsabilidad del Estado por actos de sus agentes o de personas a su servicio; como asimismo, su implicancia en actos de secuestros y atentados contra la vida de personas cometidos por particulares bajo pretextos políticos.

En Corporación Humanas consideramos que esta reapertura es una oportunidad histórica para visibilizar la violencia sexual ejercida contra las mujeres, la cual ha sido considerada históricamente como algo inevitable, como un mal menor dentro del conjunto de atrocidades que se cometen en estos contextos. Hablar sobre la violencia sexual puede ser para muchas sobrevivientes una forma de avanzar en el largo y complejo camino la reparación.

Para contribuir a esta tarea se diseñó una Cartilla destinada a invitar a las mujeres a dar su testimonio sobre la violencia sexual ocurrida durante la dictadura, cuya difusión solicitamos.

Los trámites ante la Comisión son absolutamente gratuitos.

Para mayores informaciones sobre formularios u otros documentos visite la página web de la Comisión Asesora para Calificación de Detenidos Desaparecidos, Ejecutados Políticos y Víctimas de Prisión Política y Tortura, en http://www.comisionvalech.gov.cl

Piñera duplicó su fortuna desde que fue elegido

Piñera duplicó su fortuna desde que fue elegido

Ernesto Carmona


El hecho de haber sido elegido Presidente el 17 de enero, duplicó la fortuna del Presidente de Chile Sebastián Piñera. La elección le otorgó “valor agregado” a sus títulos y acciones, que aumentaron su patrimonio a 2.200 millones de dólares, según el 24º reporte anual de la revista estadounidense Forbes difundido el 10 de marzo, en vísperas de su toma de posesión.


A partir de ayer, 10 de marzo, Piñera aparece en el puesto Nº 437 del listado de los más ricos del mundo –en total, 1.011 multimillonarios en dólares–, con una fortuna de 2.200 millones. En el informe del año anterior, difundido el 11 de marzo de 2009, pareció con 1.000 millones y el lugar Nº 701 entre las 793 personas más ricas del planeta.


Una estimación de Forbes del 18 de enero, hecha al día siguiente de la elección en Chile, calculó que por esos días la fortuna de Piñera aumentó a 1.500 millones de dólares. El incremento fue atribuido al alto precio alcanzado en la bolsa por sus acciones en LAN y otras empresas financieras intermediarias, como Axxion. Cuarenta reporteros de esa publicación tomaron una suerte de fotografía instantánea a los ricos de todo el mundo el 12 de febrero, tan como vienen haciéndolo por un cuarto de siglo. Con los datos recogidos ese día en todo el planeta confeccionaron su 24º ranking anual que dieron a conocer el 10 de marzo, un día antes que Piñera se terciara la banda presidencial.


Otros ricos chilenos


En el ámbito chileno, los hermanos Eliodoro, Bernardo y Patricia Matte aumentaron sus haberes a 8,1 mil millones de dólares, quedando en el sitial 84 del ranking mundial. El año pasado, el grupo Matte apareció en Forbes con 6 mil millones de dólares y un sitial más bajo, el Nº 81.


El grupo Luksic, personificado por Forbes en la viuda Iris Fontbona, figura con 11.000 millones de dólares y el puesto Nº 52 del ranking mundial. El año pasado figuró con 6 mil millones de dólares y el puesto Nº 76 del mundo. La mayor riqueza acumulada por la familia Luksic deriva principalmente de la gran minería del cobre, explotada también por capitales foráneos bajo las reglas que impuso la Concertación que gobernó 20 años, liberados del pago de regalías e incluso evadiendo el impuesto a la renta que paga cualquier otra empresa chilena.


Piñera, Matte y Luksic tienen tanto dinero como la estimación del costo total de la reconstrucción de Chile, que los expertos señalan entre 20 y 30 mil millones de dólares.


Riqueza obscena


“Para crear nuestra vigésimo cuarta graduación de la gente más rica del mundo, más de 40 reporteros en 13 países pasaron gran parte del año valorando los activos de 1.011 multimillonarios, sus caídas bursátiles y los estados de situación de plutócratas difuntos y numeroso otros sospechosos que cruzaron nuestro radar de la lista de los ricos”, indicó Forbes. Los reporteros investigaron información pública sobre participaciones en compañías y negocios privados llevados a cabo en el período, propiedades inmobiliarias, pinturas, gemas, yates y aviones, más acumulaciones en efectivo, señaló la revista.


“Nuestras estimaciones son una foto de la riqueza tomada el 12 de febrero”, explicó Forbes, añadiendo que algunos de los personajes de su lista “serán perceptiblemente más ricos o más pobres dentro de semanas--incluso días—después de la publicación.


Piñera vendió gran parte de sus acciones en LAN en las últimas semanas y apenas ayer, en vísperas de su asunción, renunció al cargo de director del club de fútbol Colo Colo. Pero todavía no está claro en qué tipo de fideicomiso conservará esa masa de dinero, equivalente a un 10% de lo que costaría la reconstrucción de los daños provocados por el terremoto-maremoto del 27F.


La novedad de este listado es el increíble ascenso del mexicano Carlos Slim Helú, que se hizo rico cuando el presidente Carlos Salinas de Gortari le vendió Teléfonos de México. En 12 meses, su fortuna creció de 18,5 a la obscenidad de 53,5 mil millones de dólares, en parte por la revalorización de America Movil, donde tiene invertidos 23 mil millones que crecieron 35% en un año.


El dueño de Microsoft William Gates, ahora con 53 mil millones, fue rankeado como el segundo más rico del mundo, pero creció en 13 mil millones desde hace un año por la revalorización en 50% de Microsoft.


Fuentes:
–http://www.forbes.com/lists/2010/10/billionaires-2010_Sebastian-Pinera_YLRC.html
–http://www.forbes.com/lists/2010/10/billionaires-2010_Eliodoro-Bernardo-Patricia-Matte_AQUG.html
–http://www.forbes.com/lists/2010/10/billionaires-2010_Iris-Fontbona-family_EK9Y.html


Foto: Chile - Sebastián Piñera, presidente de la República. / Autor. Presidencia Chile

El sismo y sus réplicas (sociales)

El sismo y sus réplicas (sociales)

Oscar Taffetani (APE)

Privatizar las ganancias y socializar las pérdidas es una regla de oro del capitalismo y especialmente de este capitalismo periférico que nos toca, en donde la institucionalidad y ciertos pactos mínimos acerca del funcionamiento del Estado son puestos en cuestión a cada paso, sea por un terremoto o tormenta fuerte, sea por una diferencia en la liquidación de regalías, o bien por el descubrimiento de algún tesoro ignorado en las entrañas de la tierra (digamos, un yacimiento de petróleo) y por la discusión subsiguiente sobre quién habrá de quedarse con esa riqueza.


La matriz de la injusticia se reproduce en cualquier situación, con lluvia o con sol, con terremoto o sin él. Por eso la reconstrucción de Nueva Orléans, después de que una crecida del mar dejara al descubierto la (planificada) imprevisión de las casas mal fundadas y las defensas nunca construidas, favoreció a los mismos consorcios e inmobiliarias que habían sido causantes del desastre. El casco histórico se libró de los pobres excedentes (es decir, ésos que no son pintorescos y no le sonríen al turista) y la cuadrícula urbana fue replanteada desde cero, con créditos blandos que otorgó el Estado.


Así va a pasar en Haití (país que lleva a cuestas la tragedia de haber sido la cuna de la libertad en América, sin haber logrado nunca la institucionalización de esa libertad). Así va a pasar –al menos, en el corto plazo- en el querido Chile, devastado por terremotos y maremotos que se suceden al ritmo, cada vez más intenso, del calentamiento global.


Salvo los yacimientos chilenos de cobre, que fueron nacionalizados y estatizados para siempre por el gobierno de Salvador Allende (quien consiguió que la ley se votara por unanimidad en el Congreso), el resto de las riquezas y la infraestructura productiva de Chile fueron concesionadas o enajenadas durante la dictadura de Pinochet, e incluso durante los gobiernos de la Concertación. Ya lo dijo el ex presidente Ricardo Lagos, durante un debate en el Senado: “En el país existió un robo, el efectuado a las empresas públicas que ahora son privadas" (29/06/2005). Y lo dijo también la candidata -y hoy presidente saliente- Michelle Bachelet: "El país sabe que las privatizaciones durante la dictadura no fueron transparentes y que hay un juicio histórico que los chilenos tienen sobre ese oscuro proceso" (30/06/2005). Tras esas breves ráfagas de verdad y memoria (sin que se ejecutara una política en consecuencia), volvió a soplar el viento del olvido y Chile reeditó el “borrón y cuenta nueva” que tanto le gusta al capitalismo.


Claro que al producirse una catástrofe como esta última, quien deberá, una vez más, hacerse cargo de los muertos y de los vivos, de la infraestructura de transporte y de las comunicaciones, de la educación y de la salud de los chilenos, será el Estado. Y las concesionarias del agua potable y la electricidad, de las autopistas viales y las autopistas informáticas, de los fondos previsionales y las prepagas de la Salud, entre otras, se limitarán a hacer donaciones, efectistas donaciones, en los recitales a beneficio de las víctimas, en la Quinta Vergara.


Habrá créditos, nuevos créditos, para la “reconstrucción de Chile”. El primero de ellos, ya calculado por organismos internacionales, será de 1.200 millones de dólares, anticipando el Ministro de Obras Públicas, Sergio Bitar, cómo va a ser distribuido: “unos mil millones de dólares son de gasto para el Estado y el resto es por obras concesionadas…”


La deuda más antigua


“El terremoto dejó al desnudo la deuda social de Chile”, titula el diario argentino La Nación, acompañando un comentario de su corresponsal en Santiago, Carlos Vergara. “Las imágenes del espanto posteriores a la catástrofe –escribe el corresponsal- no parecen coincidir con las de un país ejemplar que tantos elogios ha cosechado en Washington y en el resto del mundo por la continuidad de un modelo económico que impulsó el desarrollo del país”.


“Las estadísticas son elocuentes. Pese a sus más de 20 tratados de libre comercio, a sus 25.870 millones de dólares en reservas internacionales y a las auspiciosas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), de que el país lideraría el PBI per cápita a nivel regional hasta 2014, con casi 15.000 dólares, la otra cara del espejo es desoladora (…) Es un país en el que hay casi dos millones de pobres y más de 500.000 personas en estado de indigencia, que al mismo tiempo posee carreteras que permiten llegar de la precordillera al aeropuerto en menos de 15 minutos”.


Nada que agregar a las palabras de Carlos Vergara. Salvo que el mismo medio para el que trabaja, y otros muchos, hasta hace unas pocas semanas, eran parte del coro que elogiaba sin retaceos el “modelo chileno”.


Vidas paralelas


Más allá de las diferencias, que son muchas, Chile y la Argentina llegan a sus respectivos bicentenarios con dolorosas coincidencias: ambos son países en donde se planificó y ejecutó un diseño de “economía social de mercado” en el que la razón de los lobbies empresarios fue más importante y más atendible que cualquiera de las razones del Estado. Un darwinismo social reciclado se impuso como doctrina, consagrando la desigualdad, el poder del más fuerte y una arrasadora amnesia sobre las conquistas populares.


La foto, patética, de ese Chile transculturado y amnésico, es Pelotón VIP, una versión televisiva y militarizada de Gran Hermano, cuyas cámaras se quedaron filmando sin sonido ni respuestas el temblor de la noche del 27 de febrero. En la Argentina, una foto equivalente sería la del impúdico empresario Ricky Fort, paseando en un Rolls Royce por la calles de Miami y poniendo en pantalla una interminable serie de imbecilidades.


Hubiéramos deseado un terremoto que se tragara a un tiempo a los reclutas del Pelotón VIP chileno, a Ricardo Fort y a su fábrica de chocolates. Pero no llegó. Tal vez, más adelante. Mientras tanto, debemos convivir con la injusticia, con la maldita injusticia, tan sólo apostando a muchachas como Martina Maturana, la niña-héroe de Juan Fernández, que puso en práctica (así lo hubiera escrito Don Milani) el sagrado deber de no obedecer.


Fuente imagen: APE

Chile neoliberal: Sálvese quien pueda

Chile neoliberal: Sálvese quien pueda

Vicky Peláez

Las sociedades deben juzgarse por su capacidad para hacer
que la gente sea feliz.
Alexis de Tocqueville

El terremoto y posterior tsunami del pasado 27 de febrero, no sólo devastaron a Chile, sino pusieron en evidencia, igual como en el caso del huracán Katrina en los Estados Unidos en el 2005, todos los defectos del neoliberalismo, en especial la incapacidad de proteger a sus ciudadanos, tanto, durante la recesión económica como en desastres naturales.


Fue un terremoto de magnitud 8.8 en la escala de Richter y un potente tsunami que desnudaron la imagen de un Estado "prospero, democrático, uno de los más desarrollados y organizados en América Latina", y que representaba, de acuerdo a la declaración de Hillary Clinton unos días antes en el Brasil, un "ejemplo para seguir en Venezuela y el continente". Pero resultó que este país, el "más europeo" en la región, según la prensa globalizada, estaba cercano en la capacidad del Estado a responder al desastre, a la nación más pobre de América Latina: Haití, también envuelta en el modelo neoliberal.


Tan "organizado" esta el gobierno chileno, y tan "eficientes" son sus fuerzas armadas con satélite y sofisticada tecnología militar, que tardaron 32 horas en comunicarse por teléfono con las regiones más devastadas de Maule y Bío Bío. Y eso no es nada. La primera ayuda consistente en víveres llegó a Concepción, 72 horas después de producida la tragedia. Hubo total descoordinación entre la Armada y la Oficina Nacional de Emergencia. La Defensa Civil era prácticamente inexistente, el Sistema de Comunicaciones de Emergencia colapsó y nadie sabía nada de la magnitud de la tragedia, ni la misma presidenta Bachelet quien, horas después del terremoto, declaró que Chile no necesitaba ninguna ayuda porque estaba 'bien preparado y organizado para los desastres'.


Cuando se enteró del desastre, lo único que le quedó al gobierno fue maquillar la cifra de muertos y desaparecidos y mandar al ejército a la zona del desastre, no para ayudar a los damnificados, sino declarar toque de queda de hasta 18 horas para proteger la propiedad privada de los saqueos, por los más marginados de la sociedad. La población entró en pánico por las turbas saqueadoras en las tiendas, transmitidas permanentemente en la televisión. Cada ciudadano tenía que valerse por si mismo y no esperar ayuda, porque durante los últimos 40 años, los chilenos conviven con un golpe de Estado, masacres, terror, crisis económica, injusticia social y el neoliberalismo que destruyeron redes sociales y la solidaridad.


Este Chile del 2010 ya no es el de 1971 sacudido por un terremoto de 7.75 grados, en la escala de Richter, cuando todos ayudaban a todos y no hubo saqueo. Ahora sólo vale el individualismo. Ni siquiera los ciudadanos formaron en los barrios los comités de defensa, como se hizo en el paupérrimo Haití para encontrar y trasladar a sus muertos, enterrarlos, protegerse mutuamente y conseguir alimentos. En el país llamado "ejemplo del desarrollo", donde un 60 por ciento de la población tiene trabajo precario, el 50% no puede pagar seguro médico privado, la desocupación juvenil supera el 25%, donde el número de "huachos" (niños abandonados) crece, y donde el Estado se limita principalmente al mantenimiento del orden, el neoliberalismo mostró su verdadero rostro rapaz y despiadado, al servicio del dios dinero.


Foto: Chile - Milton Friedman y Augusto Pinochet