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T r i b u n a c h i l e n a

Un caballo de Troya en La Moneda

Un caballo de Troya en La Moneda

Ángel Guerra Cabrera (Argenpress)

En Chile continúa rigiendo la Constitución pinochetista que con el beneplácito de Washington moldeó la transición “democrática” para acorralar a la izquierda y criminalizar la protesta social, hay doscientos exiliados políticos que no pueden regresar todavía a su país y cien presos políticos del pueblo mapuche, que es sometido a una dura represión y despojado de gran parte de sus territorios y muchos de los asesinos y torturadores continúan en libertad.


El terror clavado hasta los huesos por la sanguinaria dictadura continúa siendo aprovechado por los neoliberales para aplicar sus políticas y los indecibles sufrimientos que infligen al pueblo chileno. En Chile se observa un grave retroceso en oportunidades de trabajo e ingreso familiar, educación, salud, libertades sindicales, vivienda, seguridad social, salarios, cuidado del medioambiente y también en la cultura puesto que el pensamiento único la banaliza y enajena la sensibilidad de los ciudadanos frente a los dramas sociales mientras los concentrados medios de difusión uniforman su mensaje y el sistema educativo se degrada y mercantiliza. Chile, paradigma de distribución justa con Allende es hoy uno de los países más desiguales entre pobres y ricos y la perspectiva después del terremoto es que empeore pues como se ha comprobado la reconstrucción no será una causa social sino un negocio de los allegados al nuevo gobierno y ello augura una sublevación popular. En suma, todo un paraíso de los derechos humanos.


Por eso no debe sorprender la condena del multimillonario presidente Sebastián Piñera y del senado chileno a la supuesta violación de esos derechos en Cuba, la solicitud de libertad para los inexistentes presos políticos en la isla y la exigencia de que el gobierno cubano abra un diálogo con la quinta columna del imperio. Piñera inició su fortuna al amparo de las privatizaciones de la dictadura militar y al igual que los senadores busca congraciarse con el imperio sumándose a la campaña contra Cuba. Conocido en Chile como Piraña por su voracidad para apoderarse de las antiguas empresas públicas y por hacer dinero apoyándose en sus relaciones con el pinochetismo irrumpió en la política a fuerza de demagogia, mentiras y falta de escrúpulos. Así, proclama como modelo a la Colombia de Uribe y su política de Seguridad Democrática pero ha llegado al descaro de citar también a Lula como referente.


Aunque su elección equivalga al regreso del pinochetismo varios de sus personeros al Palacio de La Moneda no debe leerse como un apoyo de los chilenos a esa corriente pues aparte de recibir el voto de la derecha y de todos los ricos –alrededor de un tercio- la imagen mediática prefabricada lo presentaba como un humanista cristiano que hizo fortuna con grandes sacrificios precisamente para cosechar el voto de los sectores populares descontentos con la Concertación. Por eso Piñera ganó en muchas comunas empobrecidas donde ha cundido la despolitización como resultado de la crisis de la izquierda chilena tradicional.


La Concertación eludió la discusión a fondo con la derecha por la sencilla razón de su larga y profunda complicidad con aquella. Más importante aún, sus dos décadas de gobierno, dedicada a administrar el modelo heredado de Pinochet defraudaron las esperanzas de millones y era evidente que la alta popularidad de Michelle Bachelet –una golondrina no hace verano- no sería trasladada a su desangelado candidato Eduardo Frei. La victoria electoral del magnate responde en gran medida al voto de castigo de un gran sector de la población hastiado de las políticas neoliberales fraguadas por la dictadura y profundizadas por el apareamiento de una Democracia Cristiana que apoyó el golpe de Estado y un Partido Socialista que aceptó una transición acotada por las exigencias de Pinochet y de Washington. Eso es la Concertación.


El imperio y la derecha no han cesado un minuto su actividad contra la gran rebelión latinoamericana, consiguieron montar y han desarrollado su contraofensiva hasta donde han podido y en Chile se les ofrecían las condiciones idóneas para instalar un caballo de Troya en La Moneda y lanzarlo contra el acuerdo de unidad alcanzado en Cancún. Piñera, sueña la derecha, viene a cercenar el rumbo independiente de la región apoyado en la IV Flota, las bases militares en Colombia y Panamá, el golpe en Honduras, la ocupación de Haití, la extensión del Plan Colombia y el terrorismo mediático. Otra cosa piensan los pueblos.


Fuente imagen: Presidencia Chile

Chile lanza dardos envenenados contra Cuba, pero su sistema carcelario viola los Derechos Humanos

Chile lanza dardos envenenados contra Cuba, pero su sistema carcelario viola los Derechos Humanos

Ernesto Carmona (Argenpress)

Arrecia la campaña contra Cuba en Chile y gran parte de América Latina. El pretexto no es novedoso: los “derechos humanos”. La cámara alta chilena sacó su tradicional acuerdo anual, redactado esta vez por el senador demócrata cristiano Patricio Walker Prieto, quien visitó el lunes en La Moneda a Sebastián Piñera, acompañado de sus colegas Ximena Rincón y Andrés Zaldívar, todos DC. Para estos efectos da lo mismo que sean legisladores de gobierno u oposición: la identidad DC-gobierno es total. Por lo demás, la DC fue la cuna del jefe del Estado y todavía co-dueño de LAN, Colo Colo y la estación de TV Chilevisión.


El tema central de la reunión gobierno-oposición fue el deceso del preso común cubano en huelga de hambre Orlando Zapata y la suerte de otros detenidos, incluidos uno que otro “periodista” fabricado por la Oficina de Intereses de EEUU, con menos rigor que los “periodistas ciudadanos” que produce CNN.


Zaldívar sabe de presos, porque siendo presidente del Senado en 1998 usó su condición de representante del Estado (no fue elegido para eso) cuando hizo denodados esfuerzos internacionales por liberar a Pinochet de su prisión dorada de Londres, donde fue detenido por orden de la justicia española. Aquella vez dijo que por razones de Estado, el ex dictador y entonces senador vitalicio debería ser juzgado en Chile. Como todo el mundo se enteró, la liberación fue obtenida después por Ricardo Lagos mediante un acuerdo político con Tony Blair encubierto por “razones de salud”. En cuanto descendió del avión, la TV mostró al “enfermo” abandonando la silla de ruedas, en una suerte de milagro acaecido por sólo pisar el suelo patrio, y Pinochet jamás fue juzgado seriamente, excepto los esfuerzos hechos por el juez Juan Guzmán.


Dinastías de poder


La tríada DC que más se identifica con Piñera representa dinastías del ala derecha que controlan a la DC y ejercen su poder en parte del país. Rincón es la esposa de Juan Carlos Latorre, el presidente del partido demócrata cristiano, mientras la familia Walker sacó tres legisladores en diciembre. Matías Walker Prieto heredó la diputación por Coquimbo de su hermano Patricio, que fue elegido senador por la sureña XI Región (Aysén), en tanto Ignacio Walker Prieto resultó electo senador por la V Región Cordillera (Valparaíso). Zaldívar representa en el Senado a la VII Región (Maule Norte) y Rincón al Maule Sur (Linares y Cauquenes).


En 1992, la dinastía Walker adquirió la localidad de Puerto Sánchez –en la región de Aysén– incluidas sus 150 familias, colegio y posta de primeros auxilios. El Ministerio de Bienes Nacionales les vendió 16 mil hectáreas por poco más de 80 mil dólares (40 millones de pesos), o sea, a 5 dólares la hectárea.


Entre los negocios Walker está la planta reductora Alumysa, que al vendérsela a la transnacional Xstrata Copper pasó a llamarse Energía Austral, hidroeléctrica que heredó los derechos de agua y dominios de la ex reductora de aluminio. En el período de la cámara alta 1990-1998, el primo y ex senador por Atacama Ignacio Pérez Walker, instalado como presidente de la Comisión de Minería del Senado, influyó en favor de la transnacional Barrick Gold Corporation, que tomó posesión del yacimiento aurífero Pascua Lama. El ahora senador Ignacio Walker Prieto fue canciller de Ricardo Lagos y diputado en los periodos 1994-98 y 1998-2002.


En la VII Región opera el agricultor Antonio Walker Prieto, que exporta fruta desde la quinta parte de un predio de 600 hectáreas de manzanos, peras, cerezas y kiwis, con un capital declarado de 4 millones de dólares, después que la empresa familiar vendió el resto de la hacienda. “Estamos tratando de desarrollar una central hidroeléctrica en Puerto Sánchez y en cualquier momento puede que la mina de cal que tenemos en la zona empiece a dar más”, advirtió Antonio. Según la Revista Capital, el patrimonio Walker abarca áreas diversas como la mina de zinc y oro El Toqui (en Aysén), la compañía minera Calaysén, la empresa Marítima del Sur, el transporte lacustre Mar del Sur y la forestal Maderas de Aysén, entre otras.


Según El Mercurio, Patricio posee el 10% de Inversiones Wapri SA (Walker Prieto SA), el 8% de Agropecuaria Walker Prieto SA, el 50% de Asesorías e Inversiones Ilihue Ltda. y el 3% de Proyectos Aysén SA. El economista Juan Walker Prieto constituyó la sociedad de responsabilidad limitada Energías Renovables de Aysén, dedicada a generar, comercializar y suministrar energía eléctrica en la patagonia chilena, con 66,67% de participación de la dinastía Walker Prieto. Los hermanos Francisco, Tomás y Antonio no son DC: apoyaron de frente la candidatura de Piñera.


Derechos humanos en casa


En Chile existen prisiones diseñadas para 35.845 personas, pero a fines de 2009 allí vivían 52.260 presos en “condiciones sanitarias inferiores al nivel normal”, según el informe anual de Amnistía Internacional. La mayoría de esta población carcelaria excedida en 46% vive en condiciones de extrema pobreza y sufre constante violación de sus derechos humanos, pero esta situación no interesa a senadores DC como Walker, Rincón y Zaldívar, porque no garantiza cobertura de prensa y los presos no votan. Tampoco les conmueve la situación del comunicador mapuche Pascual Pichún Collonao, detenido en Temuco injustamente –por motivos políticos y étnicos, por no decir racistas–el 26 de febrero, día anterior al terremoto.


El año pasado, el cuerpo de Gendarmería (que vigila a los presos de las cárceles públicas y privadas) tuvo que investigar 88 denuncias de abusos, 19 menos que las 107 del 2008. Sólo en un caso hubo sanción a los guardiacárceles responsables de maltratos, otros 11 sumarios fueron cerrados y 76 siguen pendientes. Si sólo estos detenidos torturados se declararan “presos de conciencia” e hicieran huelga de hambre, tendríamos en Chile un caso más gordo de derechos humanos, pero nadie garantizaría el interés político ni la cobertura de prensa porque en este país no hay ninguna revolución, sino todo lo contrario.


Como dijo el Presidente Lula, de Brasil, ¿qué pasaría si todos los presos comunes de repente se declararan prisioneros políticos? No les faltaría razón porque gran parte del delito tiene su origen en la exclusión social y en la ausencia de oportunidades de educación y trabajo para todos por igual, que es la característica de nuestras sociedades latinoamericanos, excepto Cuba.


Sobreproducción de presos


Entre los presos chilenos hay 1.411 menores, cuyos delitos a balazos suelen atraer la morbosa atención de la gran prensa, sin que nadie se pregunte por qué esos niños delinquen. Tampoco se cuestiona que los menores transgresores perfeccionen sus habilidades delictivas en las prisiones, en vez de recibir rehabilitación adecuada. El gobierno de Michelle Bachelet rebajó la responsabilidad penal en Chile a la edad de 14 años en 2007, mientras el derecho a voto se ejerce desde los 18, sin que hubiera reclamos de los legisladores preocupados por los DDHH.


Las cárceles de adultos de Santiago encierran al doble de gente que permite su capacidad original. Chile tiene más población carcelaria respecto a sus habitantes que cualquier otro país hispano parlante de la región. Según el Centro Internacional de Estudios Carcelarios del King's College de Londres, en 2008 Chile tenía 279 presos por cada 100 mil habitantes, sólo superado por Surinam, con 356.


Causan conmiseración los presos comunes de Cuba, ahora disfrazados de “políticos”, pero los dardos con pretextos “humanitarios” también apuntan a Venezuela, Bolivia y Nicaragua, sin olvidar a Ecuador, Irán y muchos otros países, mientras los israelíes violan los derechos humanos en Palestina, sin que existan reclamos del parlamento chileno.


Chile, que en todo imita el modelo del país del norte, también va tras los pasos de EEUU en el tamaño de su población encarcelada. Con menos del 5% de los habitantes del mundo, el país del norte alberga a casi la cuarta parte de los presos del planeta. Y también lidera los índices, con más de 700 presos por cada 100 mil habitantes, según apuntó The New York Times el 24 de abril de 2008. La nación de Obama tiene 2,3 millones de personas tras las rejas, prácticamente 6 veces la población de Surinam. China, que posee cuatro veces más habitantes que EEUU, tiene cerca de 1,6 millón de presos. Si todos esos reclusos se declararan “presos de conciencia” el problema sería mayúsculo. La lucha contra la delincuencia fue la principal bandera electoral de Piñera, que prometió abarrotar aún más las cárceles y llenar al país de policías.


Piñera ha sido cuestionado por su propia gente de la UDI por no vender antes de asumir sus acciones de LAN, Colo Colo y Chilevisión, mientras los senadores de la oposición lo ayudan a vestirse, según críticas del diputado Gabriel Ascencio, también DC, quien solicitó una investigación de la Contraloría por la doble condición de Piñera como presidente de un país y accionista de corporaciones. Otras críticas por la foto de Walker, Rincón y Zaldívar con Piñera hizo el miércoles el diputado DC Jorge Burgos. La DC ya no es monolítica y la Concertación busca su destino como oposición, con los socialistas adhiriendo a las condenas a Cuba.


Como jefe de Estado, Piñera puede negociar con otras naciones los destinos aéreos de LAN. Y también decide sobre las concesiones de TV, como la de su canal Chilevisión, a través del Consejo Nacional de Televisión, a cuyos directivos tiene que designar para que sigan vigilando y regulando el espectro televisivo. Además, nombra a los directores del canal de la competencia de Chilevisión, es decir, Televisión Nacional de Chile (TVN), “el canal de todos los chilenos”. No tiene problemas con el Colo Colo porque los conflictos de las sociedades anónimas deportivas y los clubes los dirime el subsecretario (viceministro) de Chiledeportes, Gabriel Ruiz-Tagle, socio suyo como co-dueño del equipo de fútbol. Para Piñera, ser presidente es un negocio redondo.


El ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter se esmera en llamar a la prensa –como cualquier jefe de policía– para mostrar el botín cada vez que capturan una banda de microtráfico, pero nadie le echa el guante a los grandes saqueadores del país ni a los constructores de edificios truchos, como los que hizo en Concepción (Arauco II y Castellón) la empresa Echeverría Izquierdo, SA, de Fernando Echeverría, el intendente de Santiago y ex asociado suyo en el rubro a través de la constructora Aconcagua. Pero la TV sólo muestra a la autoridad capitalina preocupada de recoger los escombros regados en la ciudad… mientras los habitantes de sus edificios, a 500 Km al sur, se quejan porque tienen que seguir pagándole la hipoteca y a la vez desembolsar un alquiler para seguir viviendo.


El negocio carcelario en Chile


Chile mantiene a tantos presos supernumerarios en cárceles privadas que el año pasado el ministerio de Justicia debió pagar el equivalente a 700 mil dólares (353 millones de pesos) de sobreprecio, o multa, al grupo francés Vinci, dueño del negocio de la prisión Santiago I por concepto de “sobrepoblación” en ese penal durante el último semestre de 2008.


El Estado debe pagar por contrato 7.350 dólares (equivalentes a 100 “unidades tributarias mensuales”) por cada día que se sobrepase el límite carcelario. En 2008 se rebalsó la capacidad en 93 oportunidades, originándose el pago extra. Santiago I se construyó para 3.081 presos, pero allí suelen encerrar a más de 3.600, según un documentado reportaje de Mauricio Becerra en el periódico El Ciudadano.


En otras palabras, se está enviando a prisión más gente de la que cabe. En vez de aumentar los recursos para educar a los chilenos, o darles salud y educación, el Estado se esmera por mantenerlos encerrados. Se gasta más dinero en mantener presos que en becas de estudio o alimentación, subsidios familiares, a discapacitados o fondos de inversión social, anotó el periódico.


En el penal privado de Puerto Montt se pagan más de mil dólares al mes por cada preso, prácticamente lo mismo que cobra la clínica para ancianos Senior Suites, de Ñuñoa (Santiago), que ofrece un buen pasar y cuidados médicos a pensionistas de la tercera edad. Según Gendarmería, al 30 de junio de 2008 la tarifa promedio por persona en las cárceles privadas superaba los 600 dólares mensuales.


Los presos tampoco se dan la gran vida. El familiar de un reo de Santiago I comentó a El Ciudadano que “tienen dos comidas al día, duermen en camas de cemento con una delgada colchoneta y les pasan 2 frazadas para que se abriguen”. También se ve afectada la salud mental de prisioneros segregados en celdas individuales autorizados a ingresar a las 9 de la noche en Santiago I o a las 7 de la tarde en Rancagua. No tienen contacto con nadie hasta el día siguiente.


Al declarar ante una comisión investigadora de concesiones carcelarias de la Cámara de Diputados, el capellán del penal de Rancagua, Luis Escobar, dijo que “las cárceles concesionadas eliminaron la convivencia gregaria de los presos, por lo que la soledad es una gran carga psicológica”. Hasta agosto de 2008 hubo 10 suicidios en su cárcel, citó ElCiudadano.cl del 16 de enero de 2009. Los reclusos crecen en Chile a una tasa de 20% anual. El 23% de la población encarcelada está imputada y el 77% condenada.


Bajo los gobiernos de la Concertación, y con la participación de la DC, el Estado Chile se propuso erigir 10 cárceles privadas para 16 mil presos. Un consorcio integrado por Besalco, Sodexho y Torno Internazionale (Bas) ganó concesiones para explotar el negocio por 20 años en los penales construidos en Iquique, La Serena y Rancagua, en tanto Santiago I y Valdivia se adjudicaron al grupo Vinci.


Los penales a construirse en Concepción y Rancagua fueron abandonados por las concesionarias, provocando la investigación de la Cámara de Diputados, mientras los proyectos Santiago II y Talca, aún no eran construidos. Según las cifras obtenidas por El Ciudadano, las prisiones privadas albergan a la quinta parte de la población penal chilena en presidios en Alto Hospicio, La Serena, Rancagua, Santiago, Valdivia y Puerto Montt. El negocio fue justificado porque evitaría el hacinamiento y mejoraría la calidad de vida de los presos, pero la realidad suele mostrar lo contrario.


Una vez privatizadas las cárceles, el siguiente negocio previsto es que el Estado pague para “rehabilitar” a los presos. Pero hay desconfianza, porque si llegara a ocurrir una rehabilitación de verdad… se acabaría el negocio.

HORNOS DE LONQUÉN: Muertos a golpes

HORNOS DE LONQUÉN:  Muertos a golpes



Hasta ahora se creía que los primeros detenidos desaparecidos encontrados habían sido acribillados a balazos por carabineros de la tenencia Isla de Maipo, antes de ser lanzados a los hornos de Lonquén. Pero expertos internacionales confirmaron a los familiares que la causa de muerte –según las huellas de los restos de los 15 campesinos– se debió a lesiones traumáticas contundentes.
No ha habido en Isla de Maipo un suceso tan horrendo como el asesinato de los 15 campesinos a manos de carabineros de la tenencia que existía en la comuna en 1973. Hoy el dolor que ha permanecido en las familias de las víctimas por casi 35 años se hace más intenso tras conocerse otro gran detalle de la historia: no fueron asesinados con disparos, sino que simplemente los mataron a golpes, para lanzarlos luego a los hornos de cal en Lonquén.
Sólo 517 restos óseos de las 15 víctimas se salvaron de desaparecer para siempre y fueron identificados tras los análisis antropológicos y odontológicos de un grupo de peritos internacionales convocados por el Gobierno.
Con toda seguridad pudo afirmar el perito español Francisco Echeverria, que los restos que hemos separado y periciado corresponden al de las 15 víctimas que fueron halladas en 1978, y se estableció que la causa del fallecimiento corresponde a una muerte violenta homicida. No hay lesiones por impacto de bala, son lesiones traumáticas contundentes. La muerte fue causada por golpes.
Según el experto, el antiguo informe del Servicio Médico Legal no estableció este antecedente fundamental.
Hasta ahora los familiares estaban convencidos de que sus seres queridos, si bien habían sufrido golpizas en la tenencia de Isla de Maipo, finalmente fueron acribillados antes de ser lanzados a los hornos de cal de Lonquén.En estos hornos de cal fueron encontrados los cuerpos de:
Sergio Maureira Lillo, 46 años.
Rodolfo Antonio Maureira Muñoz, 22 años.
Sergio Miguel Maureira Muñoz, 27 años.
Segundo Armando Maureira Muñoz, 24 años.
José Manuel Maureira Muñoz, 26 años
Óscar Hernández Flores, no identificado
Carlos Hernández Flores, 39 años.
Nelson Hernández Flores, 32 años
Enrique Astudillo Álvarez , 51 años
Omar Astudillo Rojas, 20 años
Ramón Astudillo Rojas, 27 años
Miguel Brant Bustamante, 17 años.
Iván Ordóñez Lamas, 17 años
José Manuel Herrera Villegas, 17 años.
Manuel Navarro, no identificado.

El hallazgo se hizo por la confesión de un campesino a un sacerdote.
Los hornos eran dos viejas chimeneas de nueve metros de altura ocupadas en su tiempo para la preparación de cal y que estaban al interior de la cooperativa agrícola El Triunfador, a unos 14 kilómetros de la ciudad de Talagante.
La versión oficial para justificar el crimen de Lonquén fue que una vez detenidos en la tenencia de Isla de Maipo, uno de los campesinos confesó que en unos hornos de la mina abandonada de Lonquén había armas escondidas. Sólo eso bastó para que trasladaran a los apresados, que según la misma explicación atacaron a los policías, resultando todos muertos en un enfrentamiento armado. Curiosamente, ningún carabinero resultó herido.
A principios del mes de abril de 1979, el ministro en visita Adolfo Bañados se declaró incompetente y el proceso por este caso pasó a la justicia militar. El 2 de julio, el fiscal militar dictó encargatoria de reo en contra del capitán Lautaro Castro Mendoza y los carabineros Juan Villegas Navarro, Félix Sagredo Aravena, David Coliqueo Fuentealba, José Belmar Sepúlveda, Jacinto Torres González, Manuel Muñoz Rencoret y Justo Romo Peralta, como autores de la muerte de las 15 víctimas de Lonquén. Sin embargo, el 16 de agosto se les aplicó la Ley de Amnistía, quedaron libres y se sobreseyó la causa. Esta resolución fue confirmada por la Corte Marcial el 22 de octubre de 1979. Retiro de Televisores

El hallazgo de los cuerpos de los 15 campesinos a fines de 1978 fue una alerta para Pinochet, quien determinó con un mensaje encriptado y descifrado por cada regimiento la llamada Operación Retiro de Televisores, como la llamó internamente el propio Ejército. La orden fue clara: desenterrar los cuerpos de prisioneros asesinados y arrojarlos al mar. ¿El medio? Helicópteros del Comando de Aviación del Ejército y de la Fuerza Aérea de Chile, que colaboraron, por ejemplo, en el caso de los 26 cuerpos de Calama víctimas de la Caravana de la Muerte.
En diversos procesos existen declaraciones de suboficiales hoy retirados que reconocen haber tenido en sus manos el criptograma enviado desde la Comandancia en Jefe del Ejército ordenando reportar las fosas clandestinas para limpiarlas.
El descubrimiento de las víctimas de Lonquén puso fin al ocultamiento de la verdad sobre los detenidos desaparecidos, lo que había sido una política permanente de la dictadura
Para el concejal de Isla de Maipo Emilio Astudillo, lo revelado nos sorprendió amargamente tras saber cómo personas que vestían uniforme de Carabineros pudieron ensañarse de tal forma con nuestros familiares y matarlos brutalmente a golpes. Eso estremece más. Duele más el alma y el corazón el saber cómo fueron asesinados realmente.
El concejal Astudillo tenía 16 años el año 73. Le tocó asumir la responsabilidad de convertirse en jefe de hogar y cuidar a su madre y hermanos menores al quedar sin su padre y sus otros hermanos mayores, Ramón y Omar. Además, debió soportar la carga de buscarlos durante cinco años en campos de concentración con la esperanza de encontrarlos vivos. Sólo quien lo vive puede darse cuenta del daño sicológico que provoca en una persona y su familia. Sólo con el hallazgo de las víctimas en los hornos de Lonquén, el año ’78, tuvimos algo de paz y conformidad, porque supimos que eran ellos.
El memorial
Los familiares de las víctimas de Lonquén dicen que han querido construir un memorial para depositar los restos de sus seres queridos que ya fueron identificados en el país; pero para que no les pase lo que sucedió con los restos del Patio 29 los cuerpos fueron mal entregados a sus familiares, es que tanto ellos como el Gobierno optaron por que muestras de los cuerpos de las víctimas se enviaron a un laboratorio de Texas, donde los resultados certificaron, que si se trata de sus familiares, asesinados y tirados a los hornos de Lonquén, posteriormente exhumados desde la fosa común en Isla de Maipo y trasladados hasta el Servicio Médico Legal en Santiago.
En 2006, los familiares consiguieron la exhumación y esperaban que luego de dos años pudieran tener los restos de sus familiares para darles sepultura.
No debemos olvidar que las víctimas de Lonquén fueron el primer hallazgo de detenidos desaparecidos en el país, cuando la dictadura desconocía que existieran. Incluso en Naciones Unidas se desconocía la existencia legal de nuestros familiares. El ex embajador ante la ONU en esos años, Sergio Diez, dijo que nuestros compañeros no tenían existencia legal o se habían ido al extranjero por voluntad propia. Entonces, el hallazgo de Lonquén marcó un antes y un después respecto de los detenidos desaparecidos en Chile, sostiene Emilio Astudillo.
El memorial contendrá, sin embargo, 17 tumbas, porque los familiares acogieron incluir los nombres de Juan de Dios Salinas y Guillermo Bustamante Sotelo, ultimados en septiembre del ’73 en el puente de Naltagua por los mismos policías de la tenencia de Isla de Maipo. //LND


LONQUÉN
37 AÑOS DE ESPERA PARA UN DIGNO FUNERAL

26/27/28 DE MARZO DE 2010
PROGRAMA
VIERNES 26 DE MARZO
11:00 Entrega de osamentas.
12:15 Acto en Plazoleta frente al Cementerio (Av. La Paz con Profesor Zañartu)
13:00 CARAVANA HACIA ISLA DE MAIPO
13:15 Bendición en Recoleta Franciscana.
13:50 Pasada por Museo de la Memoria (saludo de la comunidad).
14:15 Pasada por Santuario de Hogar de Cristo.
15:00 Pasada por Plaza de Padre Hurtado.
15:40 Bendición frente a Iglesia de Malloco.
16:15 Pasada por Iglesia y plaza de Talagante.
16:50 Pasada por plaza de Lonquén.
17:00 Inicio del acto de espera en la Isla de Maipo (monumento Calabozos).
17:10 Ingreso a Isla de Maipo por calle Balmaceda, Ignacio Carrera Pinto, Armijo, Lo Guerra, Avenida Talagante, Manuel Rodríguez, Cortez, Plaza de Isla de Maipo, Santelices.
17:55 Llegada al monumento Calabozos (Patio Cívico de la Municipalidad).
18:00 Bajada de Urnas.
18:10 Acto ecuménico.
ACOMPAÑAMIENTO A FAMILIARES Y MOMENTO DE ORACION
22:30 Misa en Patio Cívico.
23:30 Ceremonia Evangélica.
24:30 Videos.

SABADO 27 DE MARZO
HOMENAJE DE LOS ARTISTAS
15:00 Homenaje de los artistas nacionales y locales a las víctimas y sus familiares
22:30 Velatón en Avenida Santelices y monumento Calabozos (Patio Cívico)

DOMINGO 28 DE MARZO
FUNERAL SOLEMNE
10:30 Ceremonia religiosa con los familiares en el monumento Calabozos.
11:00 Cortejo fúnebre (traslado a pie hasta el Cementerio).
12:10 Acto de despedida en el frontis del Cementerio Parroquial.
13:00 Momento de sepultación.
(1) NOTA: Por la naturaleza de la actividad, los horarios de algunas etapas de la caravana podrían no coincidir con lo planificado.

Estado del arte en Chile

Estado del arte en Chile

Andrés Figueroa Cornejo

1. Desde el terremoto-maremoto, al menos la población de la zona centro sur del país está gobernada por el trastorno de estrés postraumático por razones obvias. De pocas cosas distintas se habla en la calle, el trabajo, la familia, los colegios, las universidades, los barrios y el transporte público. Abundan las conjeturas, los adivinos inescrupulosos, los discursos con retaguardia más o menos científica, cierta retórica callejera aparentemente religiosa y osadamente apocalíptica. Como los adultos tienen miedo, los niños están angustiados. Y como empezaron las clases escolares, los profesores se han convertido en contención psico-social frente al pavor de los niños y jóvenes, en medio de repetidas simulaciones de emergencia para preparar a los estudiantes ante cualquier eventualidad. Hay niños, de hecho, que prefieren estar en el colegio que en su casa. Naturalmente este servicio de humanidad profesoral no está considerado en la evaluación docente.


2. El terremoto-maremoto es, obviamente, una variable exógena al orden capitalista en Chile. De hecho, los militares y las instituciones asociadas a la catástrofe de este tipo tuvieron una reacción tardía y su eficacia ha sido cuestionada transversalmente por la ciudadanía. Fueron asaltados por sorpresa. En concreto, los primeros días después del mega sismo, reinó el terror, la paranoia amplificada, la falta de ayuda, el desorden institucional por arriba y la incertidumbre y el miedo, por abajo. Paulatinamente la ayuda estatal comenzó a distribuirse en zonas específicas dañadas por la tragedia. Sin embargo, entre la región del Maule y la del Bío-Bío (epicentros del sismo) existen alrededor de 1.800 localidades, caseríos, poblados, comunidades. La mayoría de ellas ha debido auto asistirse a través de la solidaridad ancestral y la genética cooperativa de los pueblos. Otro conjunto de territorios han sido sujetos de ayuda de organizaciones sociales, políticas, jóvenes, voluntariado con sensibilidad, sindicatos, bajo la consigna “Sólo el pueblo ayuda al pueblo”. Pero simplemente, en general, por arriba y por abajo, la ayuda resulta insuficiente. Es obvio que la calidad y sentido de la cooperación es totalmente inversa desde el Estado corporativo y subsidiario que desde la base social de inspiración emancipadora. Los de arriba requieren de la “normalidad” o bien utilizarán los efectos sísmicos para volver a la paz social y gobernabilidad incuestionable que demandan sus utilidades y emplearán la “reconstrucción nacional” para beneficio de las inversiones resumidas en la apropiación privada del trabajo colectivo; mientras, por abajo, los objetivos se asocian a una ética y política ligada al rearme del poder del pueblo.

En Chile, debido a las enormes desigualdades existentes, cuando llueve no todos se mojan. El 20 % más acaudalado de la población ha resistido sustantivamente mejor los efectos devastadores del sismo, mientras el 80 % restante –incluido los sectores medios que subjetivamente no se siente “pueblo”- han sufrido con ferocidad la embestida telúrica. Por arriba, las recriminaciones están a la orden del día; y por abajo, las fuerzas sociales organizadas de los trabajadores y el pueblo hacen esfuerzos enormes, en un conjunto integral que refleja al desnudo las descompensaciones todavía estructurales entre la mayoría que padece el capitalismo y los capitalistas.


3. De acuerdo a informaciones del gobierno de Piñera, las pequeñas y medianas empresas son las que más han utilizado las facultades legales para despedir trabajadores sin indemnización alguna. Aquí se habla de trabajadores con contrato al día, lo cual corresponde sólo a una fracción del empleo asalariado en Chile. Así, la fábrica textil Bío Bío ha despedido a 160 trabajadores; en Rancagua, 300 personas de Casino Monticelli; 160 de la cadena de alimentos Versluys de la Octava Región; en Asmar ya suman más de mil, los que pueden llegar fácilmente a 3.200 a fines de marzo; y 160 estibadores del Puerto de Talcahuano. 3 mil trabajadores de la termoeléctrica Bocamina II de Coronel quedaron en la calle. En general, según cifras oficiales, 27 mil pescadores entre las regiones de Valparaíso y la Araucanía no realizan sus faenas habituales. Sólo en la región del Bío Bío, los perjudicados directamente son 17 mil pescadores.

Todavía es muy temprano para cuantificar la destrucción de empleo devenido del terremoto, o aprovechado como argumento del capital para despedir gente. Lo único claro es que los números aumentan en tanto pasan los días.


4. Hace algunos días, Sebastián Piñera se refirió a algunas medidas contempladas en su plan de emergencia. En concreto dijo que se “favorecerá la autoconstrucción y fomentaremos la industria chilena de la construcción tanto de las viviendas tradicionales como prefabricadas, para lo cual ya estamos con muchas organizaciones para importar viviendas prefabricas”. Las medidas anunciadas son baratas, precarias, extraordinariamente transitorias, y van de la mano con eventuales endeudamientos (y las condiciones de la deuda) con el BID y otras instituciones rectoras del capital imperialista. Las viviendas prefabricadas de las que habla Piñera cuestan alrededor de 930 dólares cada una y, sin duda, malamente enfrentarán la crudeza del invierno en las zonas castigadas por el terremoto. Lo demás, corresponde a subsidios a la industria de la construcción y paliativos misérrimos en esta hora dura.


5. De acuerdo a los índices de la economía para la vitrina internacional, que jamás para la social, el PIB registró una caída de 1,5 %, el 2009. El sector pesquero bajó un 12, 2 % respecto de 2008, y la industria se contrajo un 7 %. Santander, Banco de Chile, BCI y Corpbanca (instituciones que hegemonizan el mercado bancario que opera en Chile), vivieron la contracción de créditos debido a los números del desempleo, y a que “la calidad crediticia de los clientes bajó y los bancos fueron más selectivos para entregar dinero.”

Sin embargo, luego del terremoto, las expectativas de crecimiento, según diversos analistas (sistémicos), se redujeron de un 4,5 % a un 3, 5 % para el 2010. La mitad del capital comercial agrupado en la Cámara de Comercio estima que sus ventas se derrumbarán este año. Por otra parte, las coberturas adicionales de los seguros ligadas a terremotos aumentaron entre un 30 % y un 70 %.


6. Sólo el 28 % de la industria cuprífera está en manos del Estado. El 72 % es privada y paga un impuesto específico al Fisco de un simbólico 5 %. Los asesores de Piñera estudian acordar con el cobre privado aumentar el impuesto a un 8 %, con una invariabilidad hasta el 2030. La extensión de la invariabilidad del impuesto se explicaría para asegurar a las mineras privadas que no habría un aumento impositivo antes de esa fecha (20 años “de tranquilidad” desde ahora).

Por su parte, el presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (la patronal SOFOFA), pidió al gobierno que “no se recurra a alzas de impuestos para financiar la reconstrucción”. A lo anterior, se suma, desde el Ministerio del Trabajo, encabezado por Camila Merino, que en algunas empresas “no se justifica” la creación de sindicatos.


7. Desde el mundo de los trabajadores y los pueblos, la unidad política de las organizaciones y sectores anticapitalistas se vuelve un imperativo de estatura histórica. Es imprescindible arruinar demoledoramente la diáspora de empeños fragmentados, que todavía sumados, representan recién el titular hacia la construcción de una alternativa política independiente de la derecha tradicional y la Concertación. Destruir el egoísmo, el sectarismo, el vanguardismo autoproclamado, entre otras patologías políticas, requieren de medicina generosa y claro horizonte estratégico. Ahora mismo, ya se apuran readecuaciones respecto de los diagnósticos e incipientes plataformas de lucha, algunas de carácter programático, para enfrentar el terremoto, a la derecha tradicional y a la Concertación. Aquí está en juego la convicción de mayorías y poder para que en el futuro gobiernen los trabajadores y los pueblos. Las rencillas nimias, al tacho de la basura. La reunión de voluntades, a la orden del día.
24 de marzo de 2010


Entrevista a Rafael Álvaro Saravia: “Así matamos a Monseñor Romero”

Entrevista a Rafael Álvaro Saravia: “Así matamos a Monseñor Romero”

Carlos Dada

El mayor D´Aubuisson fue parte de la conspiración para asesinar a monseñor Romero, aunque el tirador lo puso un hijo del ex presidente Molina, dice el capitán Álvaro Saravia. 30 años después, él y otros de los involucrados reconstruyen aquellos días de tráfico de armas, de cocaína y de secuestros. Caído en desgracia, Saravia ha sido repartidor de pizzas, vendedor de carros usados y lavador de narcodinero. Ahora arde en el infierno que ayudó a prender aquellos días cuando matar “comunistas” era un deporte.

El capitán Rafael Álvaro Saravia durante uno de las primeras entrevistas con El Faro. Foto: Edu Ponces.

Comienza a leer despacio, en voz alta: “Algunos años después de asesinar a monseñor Romero, el capitán Álvaro Rafael Saravia se quitó el rango militar, abandonó a su familia y se
 mudó a California”. En la mano sostiene varias páginas con la impresión de una nota periodística publicada hace cinco años. Se reacomoda los lentes -dos grandes vidrios sostenidos por un alambre-. Tiene las uñas rotas y sucias, y los ojos muy abiertos y agitados. Alertas. Vuelve a leer el primer párrafo. “Algunos años después de asesinar a monseñor Romero, el capitán Álvaro Rafael Saravia…” Hace una pausa y repite ese nombre, que no ha dicho en mucho tiempo: “El capitán Álvaro Rafael Saravia”.

Levanta la cabeza y me mira fijamente.

-Usted escribió esto, ¿verdad?

-Sí.

-Pues está mal.

-¿Por qué?

-Aquí dice “Algunos años después de asesinar a monseñor Romero”. Y yo no lo maté.

-¿Y quién lo mató?

-Un fulano.

-¿Un extranjero?

-No. Un indio, de los de nosotros. Por ahí anda ese.

-Usted no disparó, pero participó.

-30 años y me voy a morir perseguido por eso. Sí, claro que participé. Por eso estamos hablando.

Tiene las manos gastadas por la miseria y el trabajo del campo. Unas manos que nada tienen que ver con las de aquel piloto de la Fuerza Aérea convertido en lugarteniente del líder anticomunista salvadoreño Roberto d´Aubuisson, y después en repartidor de pizzas, lavador de dinero para la mafia colombiana y finalmente en vendedor de autos usados en California. Ahora ya no es nada de eso. Perdió un juicio al que no asistió, en el que fue encontrado culpable del asesinato de monseñor Romero.

-Cuénteme cómo fue.

-Se lo voy a contar todo, pero despacio. Esto es largo.

***
Ficha del capitán Álvaro Rafael Saravia en la página de los fugitivos más buscados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos. Foto: El Faro.

En 1979, Saravia, un indisciplinado capitán de aviación, querido por todos sus compañeros pero demasiado inclinado por el alcohol y las reyertas, terminó convencido por el mayor Roberto d´Aubuisson de trabajar con él en la formación de un frente anticomunista. Lo convenció en las visitas que D´Aubuisson, un mayor del ejército experto en inteligencia contrainsurgente, hacía a los cuarteles de la Guardia Nacional para reclutar a los oficiales para su lucha.

El mayor D´Aubuisson fundó un par de años más tarde el partido Arena y se convirtió en el máximo líder de la derecha política salvadoreña. Fue también el presidente de la Asamblea Constituyente de 1985 y prominente miembro de la Liga Anticomunista Mundial.

El capitán Saravia aún recuerda cómo, sentados en la arena de una playa salvadoreña y con una botella de ron entre ambos, D´Aubuisson lo terminó incorporando a su movimiento. Se perdió 15 días con él, se fueron a Guatemala, y le pusieron sueldo, un carro y lo demás que necesitara para cumplir el encargo del mayor: “Me vas a llevar unas cosas a mí, particulares”.

D´Aubuisson murió en 1992 de cáncer en la lengua, tras haber llevado a su partido a la presidencia de El Salvador y poco después de la firma de los Acuerdos de Paz que pusieron fin a la guerra civil. Para entonces, el capitán Saravia ya vivía en Estados Unidos, se había librado de un juicio en El Salvador por el asesinato de monseñor Romero y de otro en Estados Unidos por lavado de dinero. Se mudó a Modesto, una pequeña ciudad en el centro de California, y ahí vendió carros usados hasta 2004.

En octubre de ese año comenzó a huir de sí mismo, cuando el Centro para la Justicia y la Rendición de Cuentas (CJA), una organización no gubernamental con sede en San Francisco, California, le metió un juicio civil que lo encontró culpable del asesinato de monseñor Romero y lo condenó a pagar 10 millones de dólares a los familiares. Saravia desapareció poco antes del juicio y ahora vive oculto. Ha vuelto a un país en el que se habla español.

De él me dijo alguna vez un viejo arenero con fama de duro: “Saravia estaba loco. Te veía con un dolor de muelas y te preguntaba qué te pasó. Le decías que un dentista te jodió y al siguiente día el dentista estaba muerto”.

El capitán Álvaro Rafael Saravia fue un activo miembro de un grupo señalado como responsable de asesinatos y torturas, un escuadrón de la muerte. “Un sicópata”, lo llama Ricardo Valdivieso, uno de los fundadores de Arena.

El Archivo Nacional de Seguridad de Estados Unidos consigna información de la embajada de ese país en San Salvador, notificando a Washington el secuestro y asesinato de Carlos Humberto Guerra Campos en 1985. Su familia pago el rescate, pero él nunca apareció. Según la embajada estadounidense, los secuestradores fueron el Capitán Álvaro Saravia y “Tito” Regalado, el hombre que posteriormente sería jefe de seguridad de la Asamblea cuando D’aubuisson asumió la presidencia del Órgano Legislativo.

Saravia vivió rodeado de secuestradores y asesinos, pero niega su participación en este u otro asesinato. “Yo no dirigí nunca una operación para ir a matar a nadie. Se lo digo francamente”. Se le olvida que estamos sentados aquí precisamente porque participó en el asesinato más trascendente de la historia de El Salvador.

No niega la participación de su jefe, el mayor Roberto d’Aubuisson, en operativos clandestinos para matar a seres humanos, pero alega que esto lo hacía mediante contactos en otros cuerpos de seguridad.

En su agenda, que le fue capturada en la finca San Luis pocos días después del asesinato de monseñor Romero, están consignadas varias listas de armas y el teléfono de un hombre llamado Andy. Andy del Caribe. Un traficante de armas estadounidense que traía desde su país, por tierra, camionetas llenas de armamento que disfrazaba bajo revistas Playboy que regalaba gustosamente a los agentes de aduanas en todas las fronteras. Esas armas, dice Saravia, eran para su uso personal y para armar a los miembros del Frente Amplio Nacional, el FAN, que lideraba D’Aubuisson antes de fundar ARENA.

De su rompimiento con el mayor al que servía hay dos versiones. Una es la suya, según la cual se cansó de esa vida agitada y no sentía ya la confianza de D’Aubuisson, por lo que partió a Estados Unidos. Otra es de Ricardo Valdivieso, fundador de Arena y ahora director del Instituto Roberto d’Aubuisson: un día, durante las largas temporadas que pasaban en Guatemala conspirando, les llamaron de una cantina en Izabal para decirles que el capitán Álvaro Rafael Saravia estaba peleándose con varios hombres. Cuando lo fueron a traer, Saravia golpeó también a D’Aubuisson, y ahí acabó la relación.

Del asesinato de monseñor Romero, Saravia alega que él no participó en la planificación, y pretende probarlo asegurando que el día del crimen él no llevaba más armas que las dos que portaba siempre. “Si usted mata es porque va a tener… anda con un machete aunque sea en la mano, un cuchillo, una gillette, un tenedor, cualquier cosa, lo que le vaya a meter, un lapicero, pero usted no me viene a mí a decir fijate que necesito un carro… “.

No hay órdenes de captura en contra del capitán Saravia, salvo en Estados Unidos, donde lo buscan para deportación. Pero no importa porque no está ahí. Hace algunos años habló con el periódico estadounidense The Miami Herald para adelantar que había pedido perdón a la Iglesia y que contaría todo en un libro. No dijo que donde vive ni siquiera hay papel y que el vecino más cercano que sabe leer y escribir vive a 20 minutos de su casa. A falta de libro, quiere contar todo en una entrevista.

Nos citamos la primera vez en un pequeño hotel, de un pequeño pueblo, al que llegó después de cinco horas en las que combinó la caminata a campo traviesa, el aventón en pick ups y dos buses. Yo lo recordaba como aquel hombre gordo, con relieves en la papada, el bigote y el cabello rubio que aparece en el cartel de “Se Busca” que publicó el Departamento de Migración y Aduanas de Estados Unidos en 2004, “por sospechas de violaciones de derechos humanos”. Esa foto, en la que el cuello y el torso se confunden adentro de una camisa hawaiana, adornó mi refrigerador durante más de un año, mientras lo buscaba en California. Así esperaba encontrar a uno de los asesinos de monseñor Romero. Gordo, bronceado y con una camisa hawaiana. Me topo en cambio con un anciano demacrado, flaco, con la piel marchita y lacerada; el rostro oculto detrás de una barba canosa y silvestre, y con un profundo olor a rancio. Qué pequeño se ve.

-¿Y por qué quiere hablar ahora?

-Por mis hijos. Es que hasta ellos me ven como Hitler.

Por primera vez desde que empezamos a conversar, Saravia agacha la cabeza. Aprieta la boca. Está solo en esta mesa en la que también estoy yo. Y soy yo quien rompe el silencio.

-¿Hace cuánto no habla con ellos?

-¡Uffff! ¡Ufff! ¡10 años! Me recuerdo de ellos todos los días. Aunque hasta miedo tengo de hablarles yo.

Durante las siguientes jornadas el capitán Saravia confesará también otros motivos para hablar: de todos los involucrados, es el único juzgado y el único que vive escondido. Amado Garay, el chofer, también vive oculto, pero en condición de testigo protegido de Estados Unidos. Pero es preciso subrayar algo: la primera condición para vivir escondido es estar vivo. Otras cinco personas involucradas en este crimen, o en su ocultamiento, no pudieron esconderse. Una murió decapitada, otra se suicidó, otra desapareció, a otra la mataron en un retén en la carretera. Otra terminó en pedacitos. En Guatemala. Eso dicen. Pero de esta última no hay nombre ni certificado de defunción.

Es cierto, Saravia es el único que vive escondido. Ha intentado, en reiteradas ocasiones, comunicarse con algunos de sus antiguos compañeros de lucha, pero nadie le ha respondido. “30 años han pasado y sigue la misma mierda. Ya no tengo nada que ocultar. ¿Para qué? Ya más hecho mierda de lo que estoy, cómo voy a estar. ¡Nada! A mí se me hace que hay una conspiración de que no quieren saber quién putas mató a Romero”.

Él mismo ha sido parte de esa conspiración, pero ahora está solo. Su único amigo es un hombre que tiene un viejo pick up y una pequeña propiedad rural. Ahí hay una cabañita de madera, parecida a la del Unabomber, compuesta por cuatro paredes con una ventana que protegen un piso de tierra y nada más. Ahí vivió Saravia más de un año, hasta que se metieron los ladrones y le robaron un cincho y una camiseta y un machete, que era lo único que tenía.

La segunda vez que nos vemos, en el mismo hotel, baja de su cuarto 15 minutos después de la hora convenida. Viene pálido.

-¿Qué le pasa, capitán?

-Acabo de verme en el espejo. Tenía cinco meses de no verme en un espejo.

***

Carlos Dada, director de El Faro, durante una de las entrevista con el capitán Álvaro Rafael Saravia, acusado de participar en el asesinato de Monseñor Romero. Foto: Edu Ponces.

Ahora comienza a hablar. Me deja sacar una grabadora y dice: “Dele, Carlitos, que esto se va a poner bueno”. Quiere mencionar nombres. Solo hace una solicitud: “Que los capturen. ¡Que les peguen una apretada de huevos como hacían antes, a ver si no cantan!”

El juicio en su contra se basó principalmente en dos elementos: uno, el testimonio de Amado Garay, el chofer que condujo al asesino hasta la iglesia en la que monseñor Romero daba misa el 24 de marzo de 1980; y dos, la agenda que el ejército le capturó en marzo de ese mismo año, en la que se consignaba un operativo llamado Operación Piña cuyas características coinciden con las del asesinato. “No he visto esa agenda desde que me la quitaron”, admite Saravia. “Yo no podía andar en la cabeza todas mis cosas, así que las anotaba en una agendita, era natural que las anotara. Ahí estaba la Operación Piña, que la habíamos llevado desde hace tiempo, que recogíamos unas granadas en la frontera con Guatemala”.

Le enseño una fotocopia de su agenda y el capitán recibe un golpe del pasado. La observa detenidamente. La Operación Piña incluye un tirador. Extraño porque no se necesita un tirador para ir a recoger granadas a la frontera. “Sí, eso es cierto”, admite. Sigue observando esa paginita, con el título Operación Piña y, de pronto, el capitán Álvaro Rafael Saravia tiene una epifanía. “Esa no es mi letra. Esa es la letra de Roberto”.

La letra, efectivamente, es distinta a la que aparece en las demás páginas de la agenda. ¿Por qué habría consignado Roberto d’Aubuisson la Operación Piña en la agenda de su lugarteniente? Saravia no lo sabe, pero hay alguien que sí.

En 1980 el coronel Adolfo Arnoldo Majano era miembro de la Junta Revolucionaria de Gobierno y uno de los últimos militares que aún creían en una salida negociada al conflicto. Fue él quien ordenó la captura de D´Aubuisson y sus seguidores en la finca San Luis, de Santa Tecla, y quien primero tuvo acceso a la agenda Saravia y a su contenido.

“La Operación Piña coincide con los datos de lo que pasó”, dice Majano, “pero no estaba en la agenda de Saravia. Eso es un papel capturado a D´Aubuisson. El oficial del Estado Mayor que me ayudó a sacar las fotocopias lo juntó con las páginas de la agenda para que no se perdiera”.

La Operación Piña aparece escrita en un papel en blanco, sin impresiones de la agenda, y con un sello al borde de la página que corresponde a Mariscos Tazumal, una empresa pesquera fundada por D´Aubuisson y Fernando “El Negro” Sagrera.

Fue D´Aubuisson, y no Saravia, el autor de esa lista que, de acuerdo con la Comisión de la Verdad y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, corresponde al homicidio de monseñor Romero. Esta es la lista:

Operación Piña

1. Starlight

1. 257 Robert*s

4. Automáticos

Granadas

______________

1. Motorista

1. Tirador

4. Seguridad

El Starlight es una mira telescópica para rifles de precisión, necesarios para una operación de este tipo. De la calle al altar de la Iglesia de la Divina Providencia hay unos 35 metros, y el tirador necesitaba una mira telescópica.

El 257 Roberts es un rifle calibre 25 fabricado por la casa Remington, muy utilizado para tiro de precisión con mira telescópica. Es dudoso que haya sido el rifle con el que fue asesinado monseñor Romero. La autopsia revela que recibió un proyectil calibre 22 en el corazón. Pero el tirador no salió del equipo de D´Aubuisson, sino del otro conspirador: Mario Molina, hijo del ex presidente Arturo Armando Molina. Mario Molina aportó el asesino, el arma y el equipo de seguridad.

Los cuatro automáticos y granadas estaban en la lista como parte del armamento de los cuatro elementos de seguridad que acompañarían el operativo.

El motorista salió del equipo de D´Aubuisson, bajo la supervisión de Saravia. Amado Garay, un ex soldado oriundo de Quezaltepeque, condujo al asesino frente a la puerta de la iglesia y después lo llevó a un lugar seguro. Garay -hasta hoy el único de los participantes en la operación que había dado su testimonio- vive en Estados Unidos bajo el programa de protección de testigos.

El tirador es salvadoreño, ex guardia nacional y era miembro del equipo de seguridad de Mario Molina. El 24 de marzo, de un disparo certero, acabó con la vida del arzobispo de San Salvador.

Saravia solicita que los capturen. Hace una segunda solicitud al día siguiente. Me pide que lo lleve a la ciudad más cercana que tenga un Burger King. Cuando vivía en Modesto, California, cerraba la venta de autos y camino de su casa pasaba todos los días comprando una Whopper doble. Esta vez, aquí, me pide un favor especial:

-¿Me podría comprar dos?

-Tiene usted hambre, capitán.

-La otra es para mañana. Me la quiero llevar a la montaña.

-Pero de aquí a mañana se le va a podrir.

-Si yo todo lo que como está podrido, no se preocupe.

***


Saravia en su domicilio actual.

Para encontrar a Saravia hay que bajar al infierno. Hace varios kilómetros que se terminó el mundo y en este paraje solo habitan gentes con deseos de despedazarse a machetazos y emborracharse para engrosar el número de viudas o al menos mitigar el dolor de las gusaneras. La hombría, aquí, se mide por muertos. Allá va Danilo, que ya mató a tres; Tomás acaba de regresar, andaba huyendo porque mató a su hermano.

El paisaje parece copiado de un cuadro naturalista del siglo XIX. Bosques de pino apenas interrumpidos por pequeños páramos en los que se alzan aldeas, verdes y hermosas si no fuera porque han sido levantadas por la miseria y el garrote. Los niños deambulan desnudos y las mujeres a los 30 años parecen ancianas, sin dientes, con las manos curtidas y los pechos caídos de tanto amamantar criaturas.

Una niña de cinco años se acurruca para defecar en el monte. El microcosmos que se apoderó hace tiempo de su sistema digestivo desecha los alimentos en forma de una diarrea verde, apestosa. No ha terminado cuando ya algunas moscas comienzan a invadir la escena. Al acecho, un perro espera a que la niña termine para alimentarse de esa plasta verde. Esta es la cadena alimenticia de la miseria. Aquí no se desperdicia nada.

Solo las moscas tienen la nutrición adecuada. Enormes y ruidosas, se aparean para después desovar en la espalda de las vacas, de los perros, de los niños. A los pocos días, la picadita se va abultando y adquiere vida propia. Es un tórsalo que comienza a moverse solo en la espalda de la vaca, del perro, del niño. Y pica, pica, pica con desesperación hasta que duele de tanto rasparse la espalda. Son gusanos que solo salen a pedazos, exprimiéndolos como una espinilla gigante, morada.

En esta tierra de morenos curtidos por el sol y disminuidos por el hambre y el trabajo del campo, vive El Gringo, un hombre blanco curtido por el sol y disminuido por el hambre y el trabajo del campo. Cuando llegó aquí, hace tres años, pesaba 282 libras. Ahora pesa 165, come de lo que le regala una vecina y aprovecha las pocas monedas que gana cuando le sale trabajo para comprar alcohol trasegado que le permita recordar su nombre y olvidar de dónde viene y por qué está aquí. La única persona que le ha tendido la mano en este macondo recuerda cuando apareció por aquí: “Cuando vino ni siquiera sabía usar el machete”, dice, burlándose.

El Gringo vive en una pequeña casa de bahareque, con ventanas de madera sin vidrio y con apenas tres prendas de vestir colgadas de una pita que atraviesa el cuarto. Una colchoneta roída y sucia le sirve de cama. Vive aquí de prestado. La dueña de la vivienda barre, mientras le cuenta que alguien le quiere quemar la casa. “Le estuvieron tirando piedras pero ninguna cayó en la ventana, yo pensé que se la iban a destruir”, dice. Los atacantes son algunos de los 10 hijos que ella trajo al mundo y que amamantó y crio hasta cuando tuvieron edad suficiente para asesinar a su propio padre. “De los 10, cinco me salieron buenos”, cuenta. Una noche, hace tres meses, dos de los otros cinco se sentaron a beber en familia con su padre.

La conversa terminó en reyerta, hubo gritos y amenazas. “Lo salieron a perseguir y le pegaron con un palo. ¡Ay no!, les dije, ya me lo mataron. Pero no me hicieron caso. Ahí quedó el viejo. Muerto”. Ella misma los fue a denunciar a la policía, que los capturó días después pero que los dejó libres hace dos semanas. Han jurado volver para matar a su mamá.

“Tenga cuidado”, le dice la anciana al Gringo. “Una de mis hijas le va a quemar la casa para quitármela”. Esta mujer no sabe que El Gringo es salvadoreño. Ni que se llama Álvaro Rafael Saravia. Tampoco sabe que es piloto de aviones. Ella nunca ha visto un avión. Tampoco sabe que El Gringo participó en el asesinato de un arzobispo. Pegada a su falda camina su nieta, huérfana de padre, que tiene una hermosa sonrisa y una infección en un ojo.

30 años después de asesinar a monseñor Romero, el capitán Álvaro Rafael Saravia está en el infierno.

-Claro, es un castigo. Todo donde estaba metido yo era una podredumbre, todos andaban detrás del dinero como sea. Los medios no importaban, pero querían dinero. Enriquecerse.

-Usted también.

-Yo también. ¡Claro! Vaya a verme ahora. He aprendido a vivir con lo que tengo. He vivido con la gente que realmente sufre. Pero sufre una calamidad espantosa. ¡La peor desgracia del mundo! ¡La pobreza! ¿Cómo no iba a ser guerrillero el hombre si estaba viendo que sus hijos se estaban muriendo de hambre? Y cuando iban a cagar cagaban lombrices. Yo agarro mi fusil y me voy a la verga. No lo espero dos veces. Ni tres. Ni necesitan convencerme mucho.

-Hoy la está viviendo.

-La estoy viviendo. En carne propia. Si algún día yo pudiera hacer algo por esa gente lo hago. Aún tomar las armas.

-Cómo da vueltas la vida.

-Ha dado vuelta mi vida. Terriblemente. Y he sufrido a la par de esa gente: que no hay maíz. Vayan a cortar guineos pues. En veces hay maíz y no hay con qué. Entonces a la tortilla hay que echarle sal. Entonces se come con sal. Y en veces no hay. Yo tengo una familia enfrente. A veces me dejan unas cuatro tortillas. Y si eso es ser comunista… Es comunista. En aquel tiempo para todos los que estaban es comunista. Que lo saca, lo trompea de la casa y decirle hijueputa vos andás con la guerrilla. Cambia la vida. Esto no es vida.

***

Debajo de la cama de Álex “El Ñoño” Cáceres hay dos botellas de whisky y tres de champán. Las esconde cada vez que se va de viaje, pero sus inquilinos saben perfectamente dónde encontrarlas. En esta casa de la colonia San Benito, los hombres que conforman el equipo de seguridad de Roberto d´Aubuisson pasan algunas noches aprovechando que el propietario vive en Miami.

Fernando “el Negro” Sagrera y el capitán Saravia destapan una botella de whisky y comienzan su propia fiesta. Su jefe se ha ido a San Miguel todo el fin de semana, a la casa de unos amigos. Aún no ha vuelto.

Afuera, en el parqueo y la caseta de seguridad de la casa, hay al menos 12 hombres esperando instrucciones. Es domingo, un día tranquilo para la fiesta pero agitado para la política porque es el día en que el arzobispo de San Salvador, monseñor Óscar Arnulfo Romero, celebra misa en catedral y aprovecha la homilía para hablar sobre la situación del país. “Se hablaba de que la homilía de Romero, que era un hombre que estaba alebrestando a la gente… Eso era comidilla del día en todos lados, la homilía de Romero”, recordará después el capitán Saravia.

Este domingo, 23 de marzo de 1980, monseñor Romero ha dicho unas cosas tremendas. Le habló a los soldados, a los guardias nacionales, a los policías… a todos los cuerpos de seguridad, para decirles que no deben matar a sus hermanos campesinos. Les dijo que la ley de Dios prohÍbe matar y que esa ley prevalece sobre cualquier otra. Que no deben obedecer ninguna orden de matar a nadie. “En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, ¡les ordeno, en nombre de Dios: cese la represión!”.

Para el grupo al que pertenecen los dos que ahora beben whisky escocés, estas palabras solo pueden provenir de un comunista. Y el comunista es el enemigo. Es hora de matarlo. Pronto. Aún hay whisky para rato, cortesía de Álex Cáceres.

***

Esquela de la invitación a misa del primer aniversario de la muerte de Sara Meardi de Pinto. El servicio religioso lo oficiaría monseñor Óscar Arnulfo Romero. Foto: El Faro.

Temprano en la mañana del 24 de marzo de 1980, el capitán Eduardo Ávila Ávila entra a la casa de Álex “El Ñoño” Cáceres y despierta a Fernando Sagrera y al capitán Saravia. Lleva en la mano un ejemplar de La Prensa Gráfica, abierto en la página 20, como prueba de que hoy es un buen día para matar al arzobispo. Esa página repite varias veces los dos apellidos del capitán Ávila Ávila. El periódico anuncia una misa conmemorando el primer aniversario de la muerte de la señora Sara Meardi de Pinto. Su hijo, Jorge Pinto; sus nietos y las familias Kriete-Ávila, Quiñónez-Ávila, González-Ávila, Ávila-Meardi, Aguilar-Ávila y Ávila-Ávila, entre otras, invitan “a la santa misa que oficiará el Arzobispo de San Salvador, en la Iglesia del Hospital de la Divina Providencia, a las 18 horas de este día”.

El capitán Eduardo Ávila Ávila les informa el plan: en esa misa será asesinado monseñor Óscar Arnulfo Romero Galdámez. Ya todo ha sido coordinado con Mario Molina y Roberto d´Aubuisson.

D’Aubuisson no está en esa casa. Se ha ido el fin de semana para San Miguel, a descansar a la casa de la familia García Prieto. Les dará las órdenes por teléfono. Ávila les notifica primero que ya tiene al tirador: un miembro del equipo de seguridad de Mario Molina; sólo necesita un vehículo. Eso les toca a ellos. “Mario Molina nos mandaba a pedir un carro… que había que contactar a Roberto (d´Aubuisson). El Negro Sagrera se puso a hacer unas llamadas y averiguó dónde se encontraba. Le hablamos por teléfono. El Negro Sagrera me dijo: ‘Quiere hablar contigo’ . Le dije ‘mire, mayor, ¿y de qué se trata esto? A mí me parece raro que nos vengan a pedir un carro’. Las palabras de él fueron: ‘¡Hacete cargo!’.

Bueno, está bien, mayor, lo vamos a hacer. Pah. ‘Sí, ahí te lo voy a llevar, ¿a qué horas nos podemos juntar para darte el carro, pues?’, le dije (a Ávila). ‘Mirá -me dijo-, si con seguridad nos vemos unos… pongámosle una hora antes de la muerte de Romero’”. A las 5 de la tarde, en el estacionamiento del hotel Camino Real.

***

Mario Ernesto Molina Contreras nació en cuna de oro. Así se refieren a él y su familia oficiales activos y retirados del ejército. Hijo del coronel Arturo Armando Molina, uno de los militares más poderosos en El Salvador del siglo XX y que presidió el país entre 1972 y 1977, Mario Molina creció con las comodidades con las que crece el hijo de un presidente militar salvadoreño del siglo XX: con seguridad, impunidad y dinero asegurado; con el sello de nobleza militar; con viajes al extranjero; con los beneficios de ser la parte más alta de la escala social de los uniformados.

Hijo del coronel Molina y hermano del general Jorge Molina Contreras, que fue ministro de Defensa del presidente Antonio Saca, Mario llevó una vida privada y apartada de la disciplina militar.

En la Casa Presidencial de su papá conoció a dos hombres con los que pocos años después coincidió en los movimientos ultraderechistas y que terminaron también involucrados en el asesinato de monseñor Romero: Roberto d´Aubuisson revisaba y ordenaba los archivos de inteligencia y Álvaro Rafael Saravia formaba parte del equipo de seguridad de avanzada del presidente Molina.

En esa Casa Presidencial, según Saravia, se reunió un grupo de guardias nacionales que posteriormente conformaron el equipo de seguridad privado de Mario Molina y de donde salió el hombre que terminó con la vida de monseñor Romero. “Eran miembros numerarios de la Guardia Nacional que le daba protección al presidente de la República. Ahí estaba gente civil. No andaban uniformados. Acompañaban al presidente en las giras. Entonces Mario Molina era el hijo menor de ellos. Ya le quedaron específicamente a él de seguridad porque ya los conocía”.

Molina, mencionado en el informe de la Comisión de la Verdad y en el de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ha logrado mantener un bajo perfil durante todos estos años, alejado de la vida pública.

Su hermano Jorge, el ex ministro de Defensa, ni siquiera está seguro de que el hombre mencionado en el informe de la Comisión de la Verdad sea su hermano: “¿No será otro Mario Molina? Hay muchos que se llaman así”. El general informa que su hermano Mario se encuentra fuera del país.

Pocos de los involucrados han dado alguna vez su versión de los hechos. El capitán Ávila Ávila se pegó un balazo pocos años después; el mayor D´Aubuisson murió de cáncer y Mario Molina nunca ha contado su historia. Ahora habla Saravia, el lugarteniente de Roberto d´Aubuisson, quien confiesa su participación en el crimen y el involucramiento de su jefe.

***

La casa del empresario Roberto Daglio es, como varias de las casas de seguridad, un centro de diversión para algunos de los hombres que rodean al mayor D´Aubuisson. Aquí se realizan entregas de drogas, por las noches llegan camionetas con prostitutas y corren el alcohol y la cocaína. La seguridad hecha fiesta para treintañeros casados, armados y en plena fiebre anticomunista.

El dueño casi nunca está. Roberto “Bobby” Daglio, un hombre de negocios y piloto aviador, pasa la mayor parte del tiempo en Miami, Florida. Abrir su casa a los grupos ultraderechistas es solo una de sus muchas maneras de apoyar la lucha anticomunista desde la distancia.

Según documentos desclasificados del Departamento de Estado de Estados Unidos, Daglio pasó los primeros años de la década de los 80s reuniéndose en Miami con otros empresarios ultraderechistas en un grupo denominado “Miami Six”, que financiaba operaciones ilegales del grupo de D´Aubuisson. Ese grupo se dedicaba al terrorismo: ordenaba asesinatos, secuestros y la colocación de artefactos explosivos, financiaba a los escuadrones de la muerte y tenía como objetivo destruir cualquier intento de reforma en El Salvador y acabar con todos los comunistas.

Los otros integrantes de este grupo eran, según los documentos del Departamento de Estado que datan de 1981, el propietario de El Diario de Hoy (al que identifica en algunos documentos como “Viera Altamirano”, en otros como “Enrique Viera Altamirano” y en otros más simplemente como Enrique Altamirano, quien aún es director de El Diario de Hoy, el periódico de la extrema derecha salvadoreña); Luis Escalante; Arturo Muyshondt (en el caso de Muyshondt, el embajador estadounidense en el país, Robert White, admitió en una entrevista con El Faro que se había equivocado de nombre. “Estoy seguro de que se refería a su hermano, Roberto Muyshondt”, dijo) y los hermanos Salaverría (Julio y Juan Ricardo).

En Miami, Daglio fundó con Enrique Altamirano la “Freedom Foundation”, o Fundación para la Libertad. Contrataron a la consultora Fraser para hacer lobby en Washington. Fraser se comprometió a cambiar la percepción estadounidense sobre El Salvador, influenciada por “periodistas amarillistas” que titulaban sus notas sobre El Salvador con “el asesinato de monjas estadounidenses y fotos de militares salvadoreños cometiendo excesos”, y no por el “significante esfuerzo del sector privado por responder a las legítimas aspiraciones y deseos del pueblo salvadoreño”.

El 24 de marzo de 1980, en la casa de Daglio, en San Salvador, Saravia coordina la entrega del automóvil desde el cual se disparará contra el arzobispo. Es un Volkswagen Passat, rojo, cuatro puertas, donado a D´Aubuisson meses atrás por Roberto Mathies Regalado, propietario de la agencia Volkswagen, como un apoyo a la lucha anticomunista. Nadie recuerda a nombre de quién estaba matriculado ese vehículo. Sarava también tiene que localizar a Amado Garay, su chofer, para que conduzca el carro.

“Tenía que localizar a Garay, tenía que localizar en qué carro iba a ir… Y desgraciadamente fue en ese carro rojo. O el carro que hubiera sido se hubiera sabido. No sabíamos la planificación. Íbamos a entregar un carro. Claro, sabíamos para qué se iba a ocupar el carro”, recuerda Saravia.

A las 4:30 de la tarde, en el estacionamiento de la casa de Daglio, Amado Garay espera paciente indicaciones de su jefe. Una empleada doméstica se asoma por una puerta de servicio para ofrecerle un pan y un refresco. Saravia y Sagrera están adentro de la casa.

Pocos minutos después, Saravia le ordena que conduzca el Passat hasta el estacionamiento del Hotel Camino Real. Pero antes de que Garay se suba al carro, entra a la casa un hombre fornido, bajo y con voz ronca. Es amigo de Sagrera, pero ha llegado a recoger un encargo. Este es, probablemente, el momento más estúpido en la vida de Gabriel Montenegro. El momento más equivocado, en el lugar más equivocado y con el vicio más equivocado. Una torpeza que va a lamentar el resto de su vida.

Aquí interviene, entonces, su amigo Fernando Sagrera. Le pide que los lleve a entregar el carro. Y se van, los tres, detrás de Garay, al estacionamiento del Camino Real.

No hay mucha vigilancia en el estacionamiento del Camino Real. Es un lugar movido, pero en el que a nadie le extraña ver a hombres armados en marzo de 1980. No hay restricciones de ingreso y está bien ubicado. A veces, algunos desconocidos pasan arrojando cadáveres a la entrada del hotel, pero los tiran afuera, en la calle. No entran.

Ambos carros se estacionan. Garay se queda en el Passat rojo y Montenegro en la Dodge Lancer blanca. El capitán Saravia y El Negro Sagrera se bajan a encontrarse con cinco hombres que ya están ahí, en una camioneta blanca. Un hombre alto, delgado, barbado, se sube en el asiento trasero del Passat rojo. Lleva un fusil.

-Lo metieron al carro y ahí les dije: ‘Bueno, sacate al motorista porque el motorista lo voy a llevar yo’. No, pero es que no tenemos, que tiene que manejar, porque el carro pidieron ustedes, no, que no sé qué. Entonces se metió el Negro Sagrera, como siempre, en esa mierda… ‘Mirá, hombre, dale, que no sé qué, que ya están en esto, que no puede fallar este asunto’. Por último, ¡otra vez vuelvo a meter las patas yo! Al ver que iba a fallar todo… ¡Andate, pues! Entonces viene Garay y se va. Se van para la iglesia.

-¿Y usted se queda ahí?

-No. Nosotros nos vamos a buscar la iglesia. Porque no conocía ni el Negro ni el Bibi ni yo dónde quedaba.

-¿Quiénes van a buscar la iglesia?

-Los tres que estábamos en el carro. Encontramos la iglesia después de un rato y nos parqueamos enfrente. No enfrente, aquí (a un costado de la entrada).

-Y no lo habían matado todavía.

-No. Ahí estábamos parqueados nosotros, no habíamos pasado ni cinco minutos cuando se oyó el disparo. Si es que esos fueron llegando y matándolo.

-¡O sea que usted estaba enfrente de la iglesia cuando lo mataron!

-Sí, estábamos nosotros. Ahí estaba el Negro Sagrera, Bibi Montenegro y yo en la parte de atrás del asiento del carro.

-¿Y veía?

-No, no, no. Solo la entrada se miraba. Y el carro estaba parqueado, ese Volkswagen. El carro salió para abajo y dobló a donde estábamos nosotros. De ahí se perdió y nosotros dijimos vámonos.

-¿Y por qué decidieron ir?

-Bueno, nosotros fuimos… hasta imbécil parece ser tal vez… Por saber, por curiosidad, por ir a ver. Ridículo, ¿verdad? Ridículo.

***

Se presenta como un fascista. Lleva una gorra que dice “KGB. We are still watching you”, jeans y una camisa de leñador. Porta un bigote blanco y tupido, cuyos extremos rozan la barbilla, en un estilo que los expertos llaman “camionero” o “trailero”. Gabriel Montenegro, un hombre que lleva casi 30 años viviendo en Norteamérica, acude a la entrevista sin saber exactamente de qué vamos a hablar. “No soy nazi, soy fascista, que es distinto”, dice, para abrir el encuentro. “Creo en las organizaciones de los gremios, y controladas desde arriba. Como en los tiempos de mi general Maximiliano Hernández, que no había mareros. A los ladrones la primera vez el primer dedo. La segunda vez el otro, y así hasta la mano. A los violadores los castraban y a los asesinos les aplicaban la ley fuga”.

Cuando le digo que sé dónde estuvo él el 24 de marzo de 1980, su primera reacción es negarlo. “Eso es falso”, dice. Después pide acogerse a “la Quinta Enmienda”, una provisión estadounidense que da derecho a guardar silencio para no autoincriminarse. Comienza a ver nerviosamente a su alrededor. Con una paranoia que se contagia. Yo también comienzo a ver alrededor, buscando entre las mesas de esta cafetería una mirada torva ocultándose detrás de un periódico o alguien hablando solo, con la boca torcida y un alambre discreto alrededor de su oreja.

No encuentro nada. Sigo la mirada de Montenegro, como quien busca algo en el cielo sólo porque la persona de al lado dirige su mirada hacia arriba. En una mesa contigua hay dos chicas que recién estrenan la mayoría de edad. Una lleva falda escocesa a cuadros y una camisa manga corta, blanca. La otra parece recién bañada, lleva jeans y una camiseta amarilla. Toman café y conversan como conversan todas las chicas de esa edad, con una seguridad adulta, madura para sostener el cigarillo y darle una bocanada, pero con la sonrisa naïf que devela que aún no han terminado de desarrollarse. Montenegro les fija el reojo. Las observa, intentando que ellas no vean que él las está viendo. A mí no me parecen agentes de nada, pero él sabe más que yo de estas cosas. Las colegialas se han convertido ya en sospechosas.

Montenegro enciende su tercer cigarro en 15 minutos, y yo comienzo a leerle el testimonio de Saravia. Da un trago a su botella de agua, observa con dureza a las agentes de la mesa contigua y fuma con intensidad. Le tiembla la quijada. Cuando termino, la sangre se le ha subido a la cabeza y parece que va a estallar en cualquier momento. “Llevo 30 años huyendo de ese día”, dice. En eso se parece al Capitán Saravia. “Ni siquiera mi familia sabe que yo estuve ahí. Pero no le voy a dar declaraciones”. Nos despedimos con su confesión sin narración. Al siguiente día, Bibi Montenegro llega al mismo café, pero dispuesto a contarme su 24 de marzo de 1980.

“Yo llegué a esa casa a recoger ciertas cosas que eran para mi consumo, ellos me pidieron un ride y yo se los di. Les dije hay que esperar a esta persona, me dijeron no te preocupés, aquí tenemos nosotros un poco, venite, danos el ride”.

Bibi Montenegro conduce su camioneta Dodge Lancer blanca hasta el estacionamiento del Camino Real. Anda armado con una Colt 45, y cargado con su medicina. A su lado, Fernando Sagrera. Ha traído un arma automática, una subametralladora Hechler & Koch MP 5. Atrás, un hombre del que Bibi Montenegro había escuchado muchas historias, pero al que mira por primera vez: Álvaro “el Chele” Saravia. Este lleva las dos pistolas que siempre carga: una en la cintura, 45 gold K, y otra en el tobillo, la 380. Cuando llegan al estacionamiento del hotel, Montenegro estaciona su camioneta muy cerca del Volkswagen Passat que conduce Amado Garay, y sus dos acompañantes se bajan a discutir con otros hombres.

Bibi se queda en el carro, inspeccionando su medicina. Alcanza a ver a un hombre alto y barbado, con un rifle, meterse al Passat, y cuando Saravia y Sagrera regresan, el Passat arranca y se va. Montenegro y sus acompañantes deciden ir también a la Divina Providencia.

-Yo creí que se iban a dar verga con algún militar o algún hijueputa que lo cuidaban. Yo andaba preocupado por mi asunto que fui a traer y nada más -dice Montenegro.

Partieron a la colonia Miramonte y se detuvieron dos veces en el camino para preguntar dónde quedaba la iglesia. Cuando la encontraron, se estacionaron a unos 50 metros de la entrada, sobre la calle.

-Me miraban a mí bastante nervioso y yo les decía: ¡Puta, miren, aquí nos puede agarrar la policía con estas cosas y va a ser un problema!

Saravia y Sagrera volvieron a bajarse del carro. No llegaron hasta la puerta de la iglesia. A casi una cuadra de distancia, esperaron apenas unos segundos hasta que se escuchó el disparo que mató a monseñor Romero. Uno solo. Un estruendo que algunos de los presentes en la misa recuerdan como un bombazo. Una explosión potente, sin silenciador. Un estallido que Gabriel “Bibi” Montenegro no alcanzó a escuchar. Él seguía adentro del carro, concentrado en su medicina.

Saravia y Sagrera se subieron y la Dodge Lancer blanca, con Gabriel Montenegro al timón, partió de regreso a la casa de Roberto Daglio. El conductor no recuerda la conversación en el carro. “Yo iba tan fuera de mí, porque yo había estado tomando mi medicina, que yo no iba poniéndole atención a eso. Yo iba poniéndole atención a que no hubiera un retén. Y yo todavía pregunté: ‘¿Qué pasó?’ ‘No, nada, dale. Andá a dejarnos’. ‘¿Y ahí va a estar la persona?’ ‘Sí, hombre, no te preocupés, quedate con lo que te dimos.’ ‘Ah, vaya, vergón pues’”.

Tres décadas y ocho operaciones de corazón después, Gabriel Montenegro enciende otro cigarillo. Suspira y los ojos se le humedecen. Le tiemblan la quijada y el bigote. Aprieta los dientes. El cigarro parece sostenido por una mano con Parkinson. Tiene cólera, dice, contra los que le cambiaron la vida ese día. “Si yo hubiera sabido a qué íbamos, quizás no hubiera pasado. Hubieran sido otros los dos muertos”. Otros dos, en un carro en el que iban tres. “Hubiera hecho lo imposible por evitarlo. Sin embargo, como me tuvieron a mi de pendejo ahí, a un pobre adicto dándole su droga. Pero ahora tengo 27 años de estar limpio, gracias a Dios y de los amigos que están allá arriba”.

Según él, hasta el siguiente día se enteró de dónde había estado la tarde anterior. Supo que había ido a matar a monseñor Romero y se alejó para siempre de aquel círculo de salvadores de la patria, de drogas y prostitutas.

Le pregunto si alguna vez le reclamó a D´Aubuisson y a su gente por el crimen. “Sí. Se los reclamé. Y me recordaron que todos los días aparecía gente en las calles. Después en las noticias salió de un carro blanco. Entonces yo le hablé a una amistad y le dije ‘¡Puta, mi carro es blanco, cabrón!’… ‘Deshacete de ese carro y te damos otro’, me dijo. Y ahí cambió mi vida, pues”.

***

Fernando Sagrera y Álvaro Rafael Saravia eran inseparables. Así los recuerda Marissa d’Aubuisson, hermana de Roberto y creadora de la Fundación Romero. “A todos lados iban juntos, siempre los veía con Roberto”, dice. Saravia en el asiento de adelante, junto al mayor. Sagrera en el de atrás.

Una vez, coincidió con su hermano en la casa de su mamá. Afuera, en una camioneta Cherokee, Saravia vigilaba. Marissa se acercó a hablar con él. “Le dije que si estaba blindada y me dijo que sí, pero que la mayor protección era la pintura. ¿Por qué?, le pregunté. ¿Es antibalas? No, me dijo. Pero tiene tantas capas de pintura que ya resiste todo. Un día es gris y al otro día negra”.

Otro día, su hermano insistió en llevarla a su casa. Ella se negó, porque no creyó muy conveniente para su seguridad personal que los vecinos se enteraran del parentesco con el mayor. Pero ante la insistencia de su hermano, se subió a la camioneta. “No se podían poner bien los pies, porque venía forrada de armas”, dice.

Estacionaron el carro a varias cuadras. Sagrera y Saravia se bajaron, y caminaron con ella hasta su casa. En esos días los dos estaban gordos. El Chele y el Negro. “Es que Roberto no podía dar un paso sin que anduvieran estos dos atrás. Para todos lados iban juntos”.

***

Fernando Sagrera siempre ha sido hombre de llegar temprano a casa. A las 7 u 8 de la noche. No sabe qué hacían sus amigos después de esa hora, pero él, dice, jamás se metió en nada. Por eso le extraña que tres personas distintas -Amado Garay; el capitán Saravia y Bibi Montenegro- lo involucren con los hechos. “Yo no tengo nada que ver”.

Le extraña más aún el hecho de que estas tres personas no tienen comunicación entre sí, y que dos de ellas coincidan en su versión “difamatoria” justo 30 años después. Le extraña tanto, dice, como cuando lo interrogaron de la Comisión de la Verdad por este mismo crimen, y él les aclaró que no había tenido nada que ver, y aún así lo mencionaron en su informe. O enterarse, justo ahora, de que también es señalado en el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pero todas estas acusaciones son falsas. ¿Dónde estaba, entonces, Fernando Sagrera, el 24 de marzo de 1980? “No me acuerdo. Si para mí es un día común y corriente. ¿Cómo me voy a estar fijando qué pasó?”

De Saravia nunca fue amigo, “porque estaba loco. Ese es un alcohólico demente”. Fue, eso sí, amigo de Roberto d´Aubuisson. Muy amigo. “Ese es mi pecado. A Saravia solo lo veía cuando me daban ride a algún lado”.

Tampoco ha matado a nadie, ni participó en operaciones clandestinas. “Fui borracho y pendenciero, eso sí. Pendenciero de esos de darse verga. Pero nada más”.

Sagrera tiene un rostro que no debió haber parecido inocente ni siquiera cuando era un bebé. El ceño fruncido, dos bolsas oscuras debajo de los ojos y un bigote cano componen la fachada de un hombre que durante toda su vida fue conocido como rudo, malencarado y poco sofisticado. “Siempre fue rústico”, dice un amigo suyo.

En 1979, cuando abrieron la pista de carreras de El Jabalí, Fernando Sagrera se asoció con Elías Hasbún y juntos formaron un equipo de autoracing que competía con un Aston Martin propiedad del terrateniente Juan Wright. El carro era ligero, y para llevarlo a la meta de salida Sagrera lo halaba con una cuerda y se paseaba frente a los pits de los demás corredores, amedrentándolos con el Aston Martin a cuestas. A su equipo de carreras, los demás competidores lo bautizaron como los “Really Rotten”, los verdaderamente podridos.

Tiene el cuerpo marcado por las huellas de una quemada. Cuando Napoleón Duarte ganó la presidencia sobre el candidato de Arena, que era Roberto d´Aubuisson, en 1984, Sagrera intentó hacer una barbacoa de documentos de la campaña, y el fuego se le vino encima. Tuvieron que llevarlo a Estados Unidos, a un hospital militar, a curarlo, a pesar de que él no era estadounidense y de que ni siquiera tenía visa de ese país. Lo metieron por el sistema militar.

Mientras estaba postrado, recuperándose, lo vinieron a interrogar hombres que, cree él, eran de la CIA. “Más que todo andaban detrás de las armas que entraban aquí a El Salvador, (creían) que yo las traía y yo las financiaba”. Ante la presión de los interrogatorios, dice, se fugó del hospital. “Para salirme del hospital me hice chero de un gringo, me fui a las 9 de la mañana y él me tuvo en su casa. Y me obligaron a venirme clandestinamente”.

Sagrera fue, según el capitán Saravia, “la única baja que tuvimos durante toda la guerra”. Además de la quemadura, Sagrera recibió un balazo que él mismo se pegó, sentado en una camioneta.

Sobre el asesinato de monseñor, Sagrera no recuerda mucho. A pesar de que antes ya ha dicho que le extraña haber visto su nombre en el informe de la Comisión de la Verdad, ahora dice que ni siquiera sabía que su nombre aparece en el informe de la Comisión de la Verdad. Porque no lo ha visto. “¿A usted no le sucede que cuando usted no tiene en algo que ver, usted no ocupa la palabra ‘a mí me vale verga porque yo no tengo nada que ver en eso?’”

De Bibi Montenegro tampoco fue amigo. Le digo que yo sé que el 24 de marzo él iba en una Dodge Lancer blanca, rumbo a la iglesia de la Divina Providencia.

-Fíjese que no me cuadra. No me acuerdo, no tengo… no sé.

-Había una tercera persona en ese carro, un amigo suyo. ¿Lo recuerda?

-No.

-Bibi Montenegro.

-¿Este Montenegro de cuáles Montenegros?

-Bibi Montenegro, su amigo.

-Vaya le negaría que no… hoy ya me hizo clic, ¿veá? Sí lo conozco, pero no somos ni amigos ni nada. Yo lo he visto cinco veces en mi vida… tal vez, cuatro.

***

Fachada de dónde funcionaba el taller Voglione, en 1980. Entonces, ocupaba un local alquilado en la colonia La Rábida de San Salvador. Foto: Mauro Arias.

Elías Hasbún recuerda con mucho entusiasmo los días de los “Really Rotten” en El Jabalí. Él y Sagrera, corriendo juntos, y el tercer amigo en el apoyo: Gabriel “Bibi” Montenegro. “Siempre llegaba, como éramos muy amigos, llegaba con su esposa a todas las carreras. El Bibi era como el fan del equipo, después nos íbamos juntos todos”.

Hasbún, conocido como “Urly” en el mundo de los automóviles, todavía corre y todavía, también, mantiene un tallercito especializado en autos de carrera. En 1980 el taller Voglione ocupaba un local alquilado en la colonia La Rábida de San Salvador, a una cuadra de la embotelladora Canada Dry. Ahí varios talleres operaban en el mismo espacio, abierto. Hoy ese edificio es la ampliación de la fábrica de plásticos Mondini.

Ahí, asegura el capitán Saravia, llevaron el Passat rojo cuatro puertas desde el que fue asesinado monseñor Romero: “Se le dio la misión al Negro Sagrera, de decirle mirá que ese carro hijueputa que no… Que se bote, que se queme. Detrás de la Canada Dry hay una calle. En esa calle hay un taller. El Negro Sagrera dice que a ese se lo llevó. Que a esta persona de aquí se lo llevó para que lo destruyera”.

Hasbún dice que no recuerda quién llevó ese carro. “Sí me acuerdo que lo vi ahí, un Passat rojo. Nuevito. Un día llegó y después me enteré que estaba metido en lo de monseñor Romero, pero ya no pregunté más porque en esos días era peligroso andar averiguando. Me quedé calladito”. El carro, dice Hasbún, permaneció casi un mes en ese taller, hasta que un día desapareció y no supo nada más.

***

Retrato hablado del supuesto tirador que mató a monseñor Óscar Arnulfo Romero el 24 de marzo de 1980 y que es parte del archivo judicial del caso.

Dos o tres días después del asesinato de monseñor Romero, el grupo de D´Aubuisson sostiene una reunión en la casa de Eduardo Lemus O´byrne. Saravia conoce de esta reunión, porque él mismo, saliendo de ahí, fue a pagarle al hombre que disparó contra monseñor Romero. Fue a pagarle por sus servicios.

“Yo no conocía al tirador. Ese día lo vi yo en el carro, meterse al carro de barba. Y después le fui a entregar yo personalmente los mil colones que le entregó, que los pidió prestados D´Aubuisson a Eduardo Lemus O´byrne. En la casa de él estábamos nosotros cuando llegaron a decirle que… ¡A cobrar! Y Roberto d´Aubuisson jamás manejaba dinero. Le prestó mil colones a este para entregárselos.”

Eduardo Lemus O´byrne es un conocido empresario salvadoreño. Ha sido presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada, propietario de granjas avícolas y un hombre muy conocido en los círculos empresariales centroamericanos.

Fue un acérrimo enemigo de la reforma agraria, desde los tiempos del coronel Molina, y se acercó, casi de manera natural, al grupo de D´Aubuisson. De Saravia y Sagrera dice: “Esos eran unos matarifes. Yo con ellos nunca tuve nada que ver. Yo defiendo principios, pero estos se habían vuelto guerreros y mafiosos”. Asegura que nunca, nunca le dio dinero a D´Aubuisson y que, si le hubiera pedido mil colones para dárselos al asesino de Romero, sin duda lo recordaría. “Y no, no recuerdo esa reunión. Esa reunión nunca pasó”.

Lemus O´byrne se separó de D´Aubuisson y los fundadores de Arena poco después. El 14 de septiembre de 1982, su cuñado, Julio Vega, piloto aviador, desapareció en una pista aérea en Guatemala. “Creo que lo eliminaron porque andaba traficando armas para el FAN”, dice Lemus. El FAN era el Frente Amplio Nacional, un movimiento paramilitar dirigido por D´Aubuisson que sentó las bases de Arena.

La viuda de Vega se casó poco después con D´Aubuisson, y Eduardo Lemus O´byrne aún no descarta que haya alguna relación entre el homicidio y la relación amorosa. Solo eso explica que, cuando uno de sus amigos comenzó a investigar el crimen, pronto fue amenazada su vida: “Lo trató de matar el grupo de D´Aubuisson, Sagrera y Saravia. Entonces yo le dije a Roberto: conmigo no estés jodiendo, que yo sí te voy a quebrar el culo”.

El capitán Saravia insiste en que el dinero lo puso Lemus O´byrne. “Dio los mil pesitos. Yo mismo se lo fui a entregar. Llegué donde él y le dije, mirá, dice Roberto d´Aubuisson que no quiere saber ni mierda de vos, que te arreglés con tu jefe”.

El dinero se lo fue a entregar al estacionamiento de un pequeño centro comercial en el oeste de San Salvador, llamado Balam Quitzé. Ahí lo esperaba el tirador, ya sin barba, acompañado de Walter “Musa” Álvarez, un extraño hombre que murió asesinado poco después.

“Dio el pisto. Dio los mil pesitos, se los fui a dejar yo y le dije lo siguiente. ¡De ahí yo jamás! De ahí lo empecé a ver a este, a cómo se llama, al, al… llegaba a las oficinas de Daglio, así pasaba. Y (Jorge) “el Chivo” Velado ya era un hombre de edad, andaba con él exhibiéndose. El tipo en la calle y él manejando. Y no sólo lo vi yo, pues. Y le ha de haber dicho a la gente “este fue el que lo mató”. Él sabe los movimientos correctos de él”.

Jorge Velado es ya un hombre mayor. Fue fundador de Arena y trabajó al lado de D´Aubuisson durante muchos años. Pero eso, dice Velado, nada tiene que ver con el asesinato de monseñor Romero. Solo después de varias semanas de intentos de hablar con él, Velado acepta hacerlo brevemente y por teléfono. “Yo no conocí a ese Saravia, y no me anduve paseando con nadie nunca. Yo de eso no tengo nada que decir”.

***

El capitán Álvaro Rafael Saravia posa debajo de un cuadro de la última cena. La fotografía fue una petición expresa de Saravia. Foto: Carlos Dada.

Marissa d´Aubuisson recuerda otra escena: pocos días después de la muerte de monseñor Romero, comenzaron a circular los rumores de que Roberto d´Aubuisson había ordenado el asesinato.

Su hermana mayor decidió averiguarlo y confrontó al hermano paramilitar. “Roberto, dicen por ahí que vos tuviste algo que ver con la muerte de Romero”. El mayor D´Aubuisson respondió: “Mirá, mejor callate si no sabés, porque al que mató a ese hijueputa le van a hacer un monumento”.

El asesinato, y los rumores del involucramiento de D´Aubuisson en los escuadrones de la muerte, ayudaron a consolidar su liderazgo entre las filas de la extrema derecha salvadoreña, y lo convirtieron en ícono de la lucha anticomunista.

Algunos años después de participar en el asesinato de monseñor Romero, el mayor Roberto d´Aubuisson se convirtió en candidato presidencial, presidente de la Asamblea Constituyente de 1985 y figura mítica, padre y guía de la derecha salvadoreña. El partido que fundó, Arena, gobernó El Salvador durante 20 años, hasta que en marzo de 2009 fue derrotado en las urnas por la ex guerrilla, el FMLN.

Saravia, trastornado por el giro que ha dado su vida y su contacto directo con la pobreza y la marginalidad, ha cambiado ya también su manera de ver el mundo. Ahora quisiera fusilar al mismo hombre al que él le entregó mil colones. “¡Que lo fusilen!… Porque no hay pena de muerte en El Salvador, pero merece la muerte. Quisiera creerlo así y quisiera confrontarlo. Porque él sabe. Y si está vivo, ¿qué mejor que agarrarlo?”

Sobre la participación de Roberto d´Aubuisson: “Me dijo: ‘Hacete cargo’. Hacete cargo de entregar el carro, pues. ¿verdad? Ahora, que a la larga, ¿sabe qué pensé yo? Esa fue una orden de matar, pues. ¿Verdad? Yo lo pensé. Yo lo pensé. Yo no sé ciertamente si D´Aubuisson se metió en ese asunto y el pendejo fui yo, que en todo estoy yo, sabiendo lo que sé y lo que le estoy contando quiero saberlo también, y si no me cago en la madre de D´Aubuisson yo. ¿Ah? Por lo menos tengo más…”.

El padre Jesús Delgado, biógrafo de monseñor Romero y quien desde hace años promete que algún día, en un libro, revelará quiénes ordenaron el asesinato del arzobispos, asegura que el mayor Roberto d’Aubuisson fue solo una pieza operativa, no el autor intelectual del asesinato. “A Duarte se le hizo muy fácil descargar toda la responsabilidad en una sola persona. D’Aubuisson sí participó, pero no lo ordenó”, dice.
Con el capitán Saravia pactamos un nuevo encuentro en una cafetería de pueblo. Cuando él llegó, me encontró sentado a una mesa justo debajo de un cuadro que representaba la última cena. Se detuvo a verla.

-¿Por qué se vino a sentar aquí?

-Era la única mesa que quedaba libre, capitán.

-¿Ya vio? Se vino a sentar debajo de la última cena. Eso tiene que ser una señal.

Me dijo que quería una foto bajo la última cena, y se la tomé con un celular. Abusé y le pedí que posara frente al cartel de Se Busca en el que aparecía su foto, y aceptó. Ya en esas, le dije que la próxima vez vendría con un fotógrafo, y aceptó también.

La última vez que nos reunimos, recién había terminado una labor agrícola que le dejó unos cuantos reales machete en mano. Lo encontramos rasurado, con el cabello recién cortado y unas gafas nuevas. “Ahora sí, tómenme las fotos que quieran”.

Aprovecho para ponerle la grabación de la última misa de monseñor Romero. El capitán frunce el ceño, y escucha atento. Monseñor dice sus últimas palabras: “Que este cuerpo inmolado y esta sangre sacrificada por los hombres nos alimente también para dar nuestro cuerpo y nuestra sangre al sufrimiento y al dolor, como Cristo, no para sí, sino para dar conceptos de justicia y de paz a nuestro pueblo. Unámonos pues, íntimamente en fe y esperanza, a este momento de oración por doña Sarita y por nosotros”.

Se escucha una explosión y el capitán Saravia se estremece. Da un pequeño brinco en la silla. Una corriente eléctrica recorre su cuerpo y se detiene en sus ojos, que ahora sí se abren completamente detrás de sus gafas nuevas y se humedecen. Me mira fijamente sin decir nada por un par de segundos. Respira profundamente.

-¿Ese es el disparo?

-Sí, capitán. Ese es el disparo

¿Llegará el capitalismo a devorar el Foro Social Mundial?

¿Llegará el capitalismo a devorar el Foro Social Mundial?

Marga Tojo Gonzales

Entre el 21 de enero y el 2 de febrero de 2010, Eric Toussaint y Olivier Bonfond, militantes altermundialistas, miembros del Consejo Internacional del FSM, de la asamblea mundial de los movimientos sociales y de la red internacional CADTM (Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo www.cadtm.org), participaron en distintas reuniones y actividades internacionales en Brasil: seminario internacional de movimientos sociales (realizado en São Paulo entre el 21 y el 23 de enero), campo internacional de la juventud en Novo Hamburgo, seminario internacional titulado “10 años después: retos y propuestas para otro mundo posible”, organizado en Porto Alegre del 25 al 29 de enero de 2010 por el “Grupo de reflexión y de apoyo al proceso del FSM”, compuesto por varias organizaciones brasileñas, en particular, IBASE, Ethos y el Instituto Paulo Freire, así como en la asamblea de los movimientos sociales (Porto Alegre, el 29 de enero). A pesar de realizar un análisis muy crítico, Eric Toussaint y Olivier Bonfond piensan que el Foro Social Mundial puede aún desempeñar un papel positivo, pero con ciertas condiciones.


Marga Tojo Gonzales: Diez años después del nacimiento del lema “otro mundo es posible”, la mayoría de la población del planeta vive todavía en condiciones infrahumanas y la crisis financiera internacional deterioró aún más la situación. ¿Fracasaron los altermundialistas?


Olivier Bonfond: Cuando la cuestión se plantea de esta forma, hay que reconocer que el Foro Social Mundial y el movimiento altermundialista en general no consiguieron realmente cambiar el curso de las cosas. En el fundamento de estos grandes acontecimientos que son los foros mundiales, estaba el objetivo de convertir la sociedad en un lugar donde hubiese más justicia social, menos desigualdades, y donde todos los ciudadanos tuviesen satisfechos sus derechos humanos fundamentales. Pero en realidad hay que plantear la cuestión de otro modo. Se trata de determinar si el FSM y el movimiento altermundialista desempeñaron un papel positivo en la construcción de una relación de fuerzas favorable a los explotados y oprimidos del planeta. Entonces la evaluación es más bien positiva. Pero el FSM no tiene nada de milagroso y sigue siendo un proceso en movimiento, con sus debilidades y contradicciones. También es muy “joven”: el FSM sólo tiene 10 años y el movimiento altermundialista apenas alguno más, lo que es muy poco si lo comparamos con las fuerzas a las que se enfrentan, es decir, las de una oligarquía capitalista internacional y las de las sociedades transnacionales, al servicio de las cuales actúan potentes instrumentos, tales como el Banco Mundial, el FMI, la OMC, la OTAN…


M.T.G.: En su opinión, después de 10 años de Foros, ¿cuál es el principal logro de este movimiento?


Eric Toussaint: El FSM desempeñó un papel muy importante en dos niveles. En primer lugar, en la deslegitimación del neoliberalismo como único modelo posible para la humanidad. Claro está que no se ha terminado la “batalla de las ideas” y la lógica de fatalidad está aún muy presente en muchas mentes, pero el movimiento altermundialista pudo demostrar y hacer visible la necesidad y la posibilidad de una alternativa mundial. Demostró la futilidad de algunas afirmaciones de moda como, por ejemplo, la expresión “el final de la historia” de Fukuyama o la “TINA” (There Is No Alternative) de Margaret Thatcher.
El otro logro muy importante del FSM es haber permitido, por una parte, la construcción y el refuerzo de redes internacionales, y, por otra, la conexión entre estas diversas redes. En el marco de la lucha contra el capitalismo mundializado, este aspecto es fundamental. En efecto, ante estrategias y relaciones de fuerzas que llevan al aislamiento y/o a la competencia entre países y pueblos, es fundamental sobrepasar el marco nacional y proponer alternativas globales, construyendo vínculos de solidaridad y también, sobre todo, coordinando estrategias de acción y movilizaciones internacionales. En los primeros años del foro, es innegable que había una dinámica interesante entre los foros, los movimientos sociales, las distintas campañas internacionales sobre temas tales como la deuda, la OMC, el militarismo, la ecología, la feminismo… y la organización de grandes movilizaciones con motivo de reuniones del BM, el FMI, la OMC, el G8, la OTAN, o como la potente movilización mundial de febrero de 2003 contra los preparativos de la invasión de Irak.


M.T.G.: ¿Esto ya no sucede ahora? ¿Son ustedes de los que piensan que el Foro Social Mundial pierde aliento?


O.B. Es innegable que el Foro perdió vitalidad, utilidad y también legitimidad (sobre todo a partir del FSM organizado en Nairobi en enero de 2007 ). Las causas son múltiples: la institucionalización del FSM, el refuerzo de la influencia de grandes ONG que disponen de importantes medios financieros, el gusto de una parte de las delegaciones y dirigentes del FSM por los hoteles de cuatro o cinco estrellas, la incapacidad de “fusionar realmente” las actividades durante los foros mundiales (más de 1.500 actividades en cinco días en el último FSM de Belem), la búsqueda de fondos en grandes empresas privadas o mixtas (Petrobras, la gran sociedad petrolera brasileña, cuyo capital es privado en un 61 %; la Fundación Ford; la multinacional CELTEL en África…).
La evolución política de los últimos años también pesó mucho. Es necesario recordar que los dos principales países en los que el Foro se afianzó al principio, Brasil e Italia, experimentaron a partir de 2003 dos experiencias gubernamentales que influyeron de modo acusado sobre el curso del Foro Social Mundial: la experiencia de la presidencia de Lula en Brasil y la del gobierno Prodi en Italia. Importantes fuerzas que eran la base de la creación del Foro Social Mundial sostuvieron o sostienen aún a estos Gobiernos, que aplicaron (o aplican aún) políticas social-liberales, o sencillamente neoliberales.
También hay que decir que el FSM y el movimiento alter no lograron “victorias” en el nivel mundial. Afortunadamente, sobre el continente latinoamericano, la lucha contra el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, dirigido desde Washington), que triunfó en 2005, ayuda a mantener en parte su reputación. Pero si se aborda la escena mundial, mientras que el capitalismo atraviesa una crisis de enorme amplitud, ni siquiera se ha aplicado un impuesto a las transacciones financieras con el fin de combatir la especulación. Las aventuras bélicas imperialistas prosiguen. Los golpistas hondureños están todavía en el poder. Copenhague fue un fracaso obvio. El hecho de que, en el nivel internacional, el movimiento no haya conseguido aún una victoria produce desaliento entre los que esperaban resultados tangibles más rápidos. En este nivel, se puede decir que el FSM se ahoga, en el sentido de que carece de aire o de combustible para lograr que el engranaje se mueva a más velocidad.


E.T. Hay que añadir que la mayoría de la dirección del FSM se negó a evolucionar hacia un movimiento con voluntad de convocar movilizaciones sobre una plataforma común. Y si no hay voluntad de movilizar en el nivel internacional, si no hay voluntad de marcar objetivos comunes, es difícil progresar. Inevitablemente, el FSM se asemeja cada vez más a un enorme mercado de ideas (y de propuestas) que no desembocan en un combate común para conseguir ciertos objetivos. Ahora bien, necesitamos un instrumento internacional para determinar cuales son las prioridades, las pretensiones y los objetivos que queremos alcanzar, un calendario común de acciones, una estrategia común. Si el Foro no lo permite, será necesario construir otro instrumento, aunque sin eliminar o abandonar el Foro. Pienso que tiene su razón de ser. Pero puesto que un sector del FSM no quiere que éste se transforme en instrumento de movilización, es mejor construir otro instrumento con las organizaciones y los individuos que estén convencidos de que esto es necesario. Eso no impediría seguir interviniendo activamente en el Foro. Digo esto para evitar una escisión, un debate sin fin que paraliza más que ayuda.


M.T.G. ¿A qué nuevo instrumento se refiere?


E.T. : Existe una propuesta que, la verdad, tuvo relativamente poca repercusión. Se trata del llamamiento que Hugo Chávez hizo a finales de noviembre de 2009 para la creación de una Quinta Internacional, que reuniría movimientos sociales y partidos de izquierda. Pienso que es, en principio, muy interesante. Podría ser una perspectiva válida si hay una reflexión, un diálogo entre partidos y movimientos sociales: una Quinta Internacional como instrumento de convergencia para la acción y para la elaboración de un modelo alternativo. |5. Pero, a mi modo de ver, no constituiría una organización como las Internacionales que han existido —o aún existen, puesto que la Cuarta Internacional existe todavía—, organizaciones de partidos con un nivel de centralización bastante elevado. Pienso que la Quinta Internacional no debería tener un alto nivel de centralización y no debería implicar una autodisolución de las redes internacionales o de una organización como la Cuarta Internacional. Éstos podrían adherirse a la Quinta Internacional, guardando sus características esenciales, pero tal adhesión demostraría que todas las redes o grandes movimientos tienen la voluntad de ir más allá de los frentes específicos, como las coaliciones sobre el clima y la justicia social, la soberanía alimentaria, la deuda… Tenemos banderas comunes entre muchas redes y esto es positivo. Pero si fuese posible llegar a un frente permanente, sería mejor. Al emplear esta expresión, ya estoy dando un elemento de definición. Para mí, la Quinta Internacional sería, en la situación actual, un frente permanente de partidos, movimientos sociales y redes internacionales. El término “frente” implica claramente que cada uno guardaría su identidad pero daría la prioridad a lo que une para lograr objetivos comunes y avanzar en la lucha. Los últimos meses de 2009 y principios de 2010 demostraron nuevamente la necesidad de aumentar la capacidad de acción colectiva, ya que la movilización contra el golpe de Estado de Honduras fue completamente insuficiente. Es preocupante, porque, como Estados Unidos apoyan el golpe de Estado legitimando las elecciones que siguieron, las fuerzas golpistas del mundo entero consideran que esta es, de nuevo, una opción razonable. En Paraguay, por ejemplo, el debate entre los golpistas vuelve sobre el “cuándo” y el “cómo”. Están convencidos de que es necesario un golpe de Estado a partir del Congreso Nacional contra el presidente Fernando Lugo. Eso demuestra que la movilización con respecto a Honduras fue insuficiente. Fue el caso también de Copenhague y, ahora, de Haití. La respuesta a la intervención de Estados Unidos en Haití es también netamente insuficiente.


MTG: ¿Qué piensan de la reciente evolución del FSM y más concretamente cómo analizan los foros de Porto Alegre y de Salvador de Bahía?


O.B. : El elemento más positivo de las actividades realizadas en Porto Alegre en enero de 2010 fue seguramente el lanzamiento de una campaña internacional contra la presencia de bases militares en el continente latinoamericano. Esta campaña, “América Latina y Caribe: una región de paz. ¡No a las bases militares extranjeras!”, conducida por una plataforma de organizaciones muy importantes , muestra que el FSM, como espacio abierto, puede aún conseguir que se concreten ciertas campañas movilizadoras. Otro punto positivo: la actividad destinada a preparar la movilización para la “Conferencia mundial del pueblo sobre el cambio climático y la defensa de la Tierra Madre”, que tendrá lugar en Cochabamba del 19 al 22 de abril de 2010, ha reunido muchas organizaciones.


Desgraciadamente, los elementos negativos no faltaron, ni en Porto Alegre, ni en Salvador de Bahía. Es necesario destacar en primer lugar la escasa presencia de movimientos sociales (en particular, de las organizaciones indígenas que habían influido positivamente sobre el FSM celebrado en Belem en enero de 2009), y en consecuencia los debates estuvieron dominados por grandes ONG, que no pretenden en absoluto cuestionar la lógica profunda del sistema capitalista. Además, aunque no es nuevo, la organización de estos dos foros fue financiada por transnacionales como Petrobras. Ésta es una empresa mixta que explota el petróleo y el gas, en particular, en Bolivia, Ecuador y Brasil, causando graves daños ambientales. Si recordamos el artículo 4 de la Carta de principios de Porto Alegre: “Las alternativas propuestas al Foro Social Mundial se oponen a un proceso de universalización capitalista encargado por las grandes empresas multinacionales y los Gobiernos e instituciones internacionales al servicio de sus intereses”, |9| comprenderemos inmediatamente dónde está el problema. Sobre todo teniendo en cuenta que estos foros se caracterizaron por una impresionante presencia del Gobierno Lula, tanto en el apoyo financiero, lo que no es nuevo tampoco, como en la programación en las distintas actividades. En todas las actividades a las que asistí, había en la mesa un representante del gobierno brasileño con un discurso en el que se hacía siempre un balance positivo del Gobierno Lula. En esto hay un verdadero peligro, que un foro social se convierta en una herramienta de legitimación de un Gobierno que aplica una política social liberal.


MTG: Precisamente, con relación a esta cuestión de la naturaleza del gobierno brasileño, algunos medios de comunicación se hicieron eco de una fuerte polémica entre ustedes. Eric Toussaint y Socorro Gómez, representante de Cebrapaz y miembro del PcdoB, declararon que Brasil era un imperialismo periférico en el curso de un debate sobre el nuevo orden mundial. Alguien en la sala, miembro también del PCdoB, los acusó de seguir el juego al imperialismo americano. ¿Qué tiene que decir al respecto?


E.T. : Brasil ocupa un lugar singular: con una economía nacional que representa por sí sola la mitad del producto interior bruto de Sudamérica, puede considerarse como una potencia imperialista periférica, capaz de determinar una línea política independiente de Washington. Se puede aplicar el término imperialismo a un país como Brasil por varias razones: sus empresas transnacionales (Petrobras, Vale Rio Doce, Odebrecht ) realizan importantes inversiones en el extranjero hasta el punto de tener un peso económico considerable e influir sobre las decisiones políticas de gobiernos extranjeros (es el caso de Paraguay, Bolivia, Ecuador, aunque las autoridades de estos países intentan recuperar la soberanía sobre su economía, lo que implica tensiones con Brasilia); sus empresas explotan al máximo los recursos y a los trabajadores de los países donde invierten; el gobierno de Brasilia pone su política exterior totalmente al servicio de los intereses de las transnacionales brasileñas; Brasil intenta progresivamente dotarse de fuerzas militares capaces de intervenir fuera de las fronteras de manera permanente (dirige el Minustah en Haití ). Conviene añadir el calificativo periférico al sustantivo imperialismo en la medida en que Brasil no constituye un imperialismo dominante, comparable a Estados Unidos, a los principales países de la Unión Europea (o a la Unión Europea como tal) o Japón. Brasil debe ubicarse en la misma categoría que China, Rusia y la India, con los que integra los BRIC's (Brasil, Rusia, India, China), esa categoría inventada hace una quincena de años para designar las principales potencias periféricas capaces de ejercer un peso político y una influencia económica que las potencias económicas dominantes deben tener en cuenta. Es necesario precisar que Brasil ocupa en este cuarteto el último lugar por su tamaño económico, y por el hecho de que no dispone de armas nucleares. En este sentido, se puede aproximar a Sudáfrica. Brasil y Estados Unidos tienen intereses divergentes en varios aspectos: los intereses económicos de la burguesía brasileña en materia agrícola e industrial no pueden satisfacerse con el proteccionismo de Estados Unidos. En este mismo sentido, la reactivación de la IV flota y la utilización de bases militares colombianas molestan a Brasilia, que interpreta estas acciones como una voluntad renovada de control por parte de Washington sobre Sudamérica y en particular sobre la zona estratégica de la Amazonia. El reciente despliegue de más de 15.000 soldados estadounidenses en Haití, donde Brasil dirige el Minustah, una fuerza de la ONU, irrita también al gobierno brasileño. Por otra parte, otra fuente de fricción entre Washington y Brasilia son las buenas relaciones que Lula mantiene con Cuba y Venezuela, las dos principales pesadillas de Estados Unidos en el hemisferio occidental.
Conviene también precisar que la caracterización de imperialismo periférico no depende del partido político que está en el gobierno: importa poco que la derecha o la izquierda esté en el poder. El término imperialismo a algunos les parece exagerado, ya que se asocia con una política de agresiones militares. Pero se trata de una estrecha visión del término imperialismo. ¿El desarme de Alemania o Japón (y la pérdida de sus colonias por este último) después de la segunda Guerra Mundial hizo desaparecer el carácter imperialista de estas potencias?
El principal precursor en la utilización del término subimperialismo con respecto a Brasil es el economista brasileño Ruy Mauro Marini, uno de los padres de la escuela de la dependencia. Decía lo siguiente: “Actualmente, podemos considerar a Brasil como la más pura expresión del subimperialismo.” Frente a los que se oponían a esta caracterización, Marini formuló argumentos que, hoy, han tomado más fuerza: “¿La política expansionista brasileña en Latinoamérica y África, además de la búsqueda de mercados, no corresponde acaso a un ejercicio de control de fuentes de materias primas —como los minerales y el gas de Bolivia, el petróleo de Ecuador y de las ex colonias portuguesas en África, el potencial hidroeléctrico de Paraguay— y, más aún, al cierre de las posibilidades de acceso a estos recursos a posibles competidores como Argentina? [...] La exportación de capitales brasileños, principalmente mediante el Estado (Petrobras, convertida en Brazilian Petroleum, lucha por entrar en el cartel internacional del petróleo, así como el constante desarrollo de préstamos públicos al exterior), y también de los capitales asociados a grupos financieros para explotar las riquezas de Paraguay, Bolivia y las colonias portuguesas de África, por dar algunos ejemplos, ¿no se presenta como un caso particular de exportación de capital en el marco de un país dependiente como Brasil?”. Añadía además un argumento que se ha reforzado con el tiempo: “Sería bueno tener presente el proceso acelerado de monopolización (mediante la concentración y la centralización del capital) que ha tenido lugar en Brasil en estos últimos años, así como el extraordinario desarrollo del capital financiero, principalmente a partir de 1968.” Y finalmente, concluía afirmando que para la izquierda revolucionaria, es fundamental tomar conciencia del subimperialismo: “Para concluir este prefacio, sería necesario reiterar la importancia del estudio del subimperialismo para el desarrollo del movimiento revolucionario latinoamericano”.
En el debate que tuvo lugar en Porto Alegre sobre el nuevo orden mundial, expliqué que Estados Unidos era por supuesto la potencia imperialista dominante y más agresiva. No hay comparación con Brasil en este nivel. También critiqué duramente el imperialismo de la Unión Europea. Eso no impide que el propio Brasil sea una potencia imperialista, con las características de una potencia periférica. Prefiero el término “imperialismo periférico” a “subimperialismo” ya que, desde que Ruy Mauro Marini tomó conciencia del fenómeno, hace más de treinta años, Brasil ganó autonomía con relación a Estados Unidos. Durante la conferencia, fui criticado efectivamente por miembros del PCdoB , partido que apoya la política de Lula.
En realidad, durante nuestra estancia en Brasil notamos una actitud claramente intolerante de los partidarios de Lula: no quieren aceptar críticas a su Gobierno. Debo señalar que entre los otros conferenciantes que tomaron la palabra durante este debate sobre el nuevo orden mundial, Patrick Bond, de Sudáfrica, apoyó claramente la caracterización de Brasil como imperialismo periférico. Explicó que Sudáfrica estaba en la misma situación que Brasil y que los BRIC's no constituían en absoluto una alternativa.


M.T.G: Financiado por transnacionales deseosas de forjarse una imagen más “verde” o más humana, cortejado por las autoridades políticas que lo utilizan como una herramienta de campaña electoral, algunos piensan que el FSM ya ha sido asimilado completamente por el sistema y que ya no hay marcha atrás. ¿Cuál es su posición al respecto?


OB: Es perfectamente posible que el FSM sea absorbido progresivamente por el sistema capitalista. No habría nada de asombroso en ello. El capitalismo no tiene ya nada que probar en cuanto a su capacidad para adaptarse y absorber las dinámicas creadas en un principio para luchar contra él. El FSM, al igual que las ONG, movimientos sociales e individuos que lo componen, no están a salvo del peligro. Sin embargo, como red radical, el CADTM piensa que el FSM puede aún desempeñar un papel positivo como lugar de discusión sobre pistas alternativas para garantizar un auténtico desarrollo humano, basado en la justicia social y el respeto a la naturaleza. El FSM debe además reforzar las convergencias entre todos los movimientos que quieran pasar juntos a la acción. Estos movimientos aprovecharán las actividades del Foro para llegar a acuerdos. Por otra parte, el CADTM proseguirá su participación activa en la asamblea mundial de los movimientos sociales (AMS), que nació en enero de 2001 en Porto Alegre con ocasión del primer FSM.


M.T.G.: ¿Pueden recordarnos en pocas palabras en qué consiste esta Asamblea de los movimientos sociales? Por otra parte, justo antes del Foro de Porto Alegre, ustedes participaron en São Paulo en un seminario mundial de los movimientos sociales. ¿Cuál fue el resultado?


OB: La asamblea de los movimientos sociales (AMS) se desarrolló en el marco del Foro Social Mundial. Tiene como característica principal ser un espacio abierto que contempla la construcción de un orden del día común de movilizaciones. Está formada por un grupo variado de movimientos sociales y redes (Vía Campesina, Marcha mundial de las mujeres, CADTM, Jubileo Sur, No Vox, organizaciones sindicales, la Alianza Social Continental, COMPA, ATTAC, etc), que tienen objetivos regionales y nacionales específicos pero que quieren luchar conjuntamente contra el capitalismo en su fase neoliberal, imperialista y militar, contra el racismo y el patriarcado.
Entre el 21 y el 23 de enero de 2010, en São Paulo, distintos movimientos sociales que participan desde hace más o menos tiempo en la AMS, se reunieron en seminarios con el objetivo de hacer un balance de la nueva coyuntura internacional, pero también, y sobre todo, para ver cómo organizar las distintas fuerzas presentes y conseguir una mejor articulación de las mismas con el fin de reforzar las luchas a escala mundial. Los debates destacaron la gravedad y el carácter pluridimensional de la crisis sistémica que se impone actualmente, en particular por la militarización y por la criminalización de los movimientos sociales. En la estrategia de acción, la decisión más importante fue seguramente trabajar en la realización de un próximo seminario de la asamblea mundial de los movimientos sociales en África, varios meses antes del FSM 2011, que tendrá lugar en Dakar en enero de 2011. El objetivo es doble. En primer lugar, se tratará de reforzar la comunicación y la coordinación en el continente africano, manteniendo al mismo tiempo una perspectiva mundial, puesto que será efectivamente una reunión internacional con la presencia de movimientos sociales africanos, americanos, asiáticos y europeos. A continuación, se tratará de dinamizar la movilización para el próximo Foro Social Mundial, y de procurar que este Foro tenga un impacto concreto positivo para los movimientos sociales y las luchas africanas.


Traducido por Marga Tojo Gonzales.

La Tricontinental del Socialismo del Siglo XXI

La Tricontinental del Socialismo del Siglo XXI

por Heinz Dieterich

1. La crisis de la Izquierda y de los Foros Sociales
Los foros globales de la Centroizquierda social y liberal-cultural como el Foro Social Mundial (FSM), Attac y En Defensa de la Humanidad están perdiendo cada vez más audiencia e importancia. Tres factores explican su agotamiento: 1. la crisis económica capitalista no se ha convertido en crisis política y, en consecuencia, las masas no han acudido a ella; 2. los intelectuales liberales, socialdemócratas y cristianos que dominan esos Foros, no tienen un Proyecto Histórico antisistémico para ofrecerle a las masas una alternativa cualitativamente diferente; siguen siendo, en las palabras afirmativas del intelectual español Ignacio Ramonet, „Escuelas de Verano“; 3. sus demandas originales de reforma hoy día son parte del debate general (mainstream) de los gobiernos capitalistas y del capital financiero. Hemos „dejado de ser vanguardia“, dice uno de los fundadores de Attac Alemania, Sven Giegold, citado por el Financial Times.
Se evidencia, una vez más que sin un Proyecto Histórico que tenga carácter de vanguardia no puede haber un movimiento de transición civilizatorio. El peligro emergente es que las masas se desplazarán hacia la derecha ---el fascismo perfumado de los Berlusconi, Aznar, Westerwelle, Palin y Piñera--- cuando la crisis mundial arrecia.
2. Nace el Movimiento mundial del Socialismo del Siglo XXI
Un elemento de esperanza ante esta amenaza es que durante los años 2008/9/10 hemos logrado dar un salto cualitativo en la construcción mundial del Socialismo del Siglo XXI. Tal avance se manifiesta en tres aspectos: los Programas Regionales de Transición postcapitalista; el progreso de la teoría científica del SXXI y la constitución de la Tricontinental del Socialismo del Siglo XXI, con la integración de nuevos científicos y nuevas alianzas políticas.
3. Vehículos de transformación: Programas Regionales hacia el Socialismo XXI
Carente de una propuesta antisistémica y cegada por su carácter de clase y estadista-clientelar ---tanto burgués como del Socialismo del Siglo XX--- esa izquierda no encuentra los vehículos de movilización social, pese a que están delante de sus ojos: Programas de Transición Regional y Nacional hacia la Economía Política y Democracia Participativa postcapitalista. La conjugación de las condiciones nacionales-regionales con los principios institucionales de la nueva civilización en un programa de transición, permite concentrar las energías y conocimientos de las víctimas de la crisis y de los ciudadanos en una perspectiva de praxis política inmediata, concreta y verdadera. Con esa lógica el BRPP-SSPE dio a conocer en octubre del 2008 en Caracas el programa de transición de economía política para América Latina y en febrero del 2010, en Berlin, el respectivo programa para la Unión Europea. Y sigue trabajando en esta línea programática.
4. El progreso teórico y social: la base del avance
El progreso del paradigma científico del Socialismo del Siglo XXI, junto con el desamparo teórico de la Izquierda liberal y clientelista ---que hacen nacer fantasmas y propuestas irrisorias como la „V. Internacional“--- han llevado a la dramática ampliación de nuestro trabajo, tal como hemos informado en múltiples portales (www.socialismoxxi.org, www.puk.de). Mientras los trabajos de nuestros investigadores en micro y macroeconomía política siguen avanzando estamos preparando un ensayo sobre un tema que ha causado (injustificadamente) mucha polémica: La pregunta, si en la economía de equivalencias y su transición un neurocirujano debe ganar lo mismo que un barrendero.
Esta problemática (trabajo complejo y simple en Marx) no presenta dificultades científicas ni didácticas, hecho por el cual la aclararemos pronto en estas páginas.
5. La nueva Tricontinental
La creciente configuración tricontinental del Movimiento Mundial por el Socialismo del Siglo XXI se manifestó en la capital alemana, Berlín, el 19 de febrero, cuando tres organizaciones internacionales presentaron el programa político-económico de Transición al SXXI para Europa: el Bloque Regional de Poder Popular/ Scientists for a Socialist Political Economy (SSPE); la Asociación Mundial de Economía Política (WAPE), con sede en Hongkong, y la organización mundial Transcend Internacional – A Network for Peace and Development, encabezada por el Profesor Johan Galtung.
Esas actividades tricontinentales continúan en abril en Uruguay (Frente Amplio) y Brasil; en el mismo mes en un Congreso Internacional en Moscú sobre los temas "Reactualización de la Economía Política” y "Lenin On Line. Towards the 140´s anniversary of Vladimir Ulianov", organizado por el Profesor Alexander Buzgalin; en mayo en el Congreso Mundial de WAPE, “La crisis del capitalismo y su solución: el Socialismo del Siglo XXI”, en Suzhou/Shanghai; en junio en un Congreso Internacional de la Fundación Rosa Luxemburg, en Berlin, y en agosto en El Salvador, organizado por el BRPP regional.
6. La doble transición hacia la emancipación de la humanidad
Estamos viviendo el fin de dos grandes ciclos históricos: la crematística y el capitalismo. Fue hace 2700 años cuando el virus de la crematística ---la economía mercantil de explotación, guerra y rapiña--- infectó el genoma de la evolución social de la especie, destruyendo las pequeñas comunidades agrarias de equivalencia en Grecia y Asia Menor, en un proceso descrito y condenado por Sócrates, Platón y Aristóteles.
Posteriormente, la patología produjo el esclavismo, la explotación centralizada de las comunidades agrarias, el feudalismo y el capitalismo. Hoy día vivimos su última fase, el capitalismo cibernético. La antítesis de esa patología de 2700 años es el Socialismo del Siglo XXI. Decir que el Socialismo del Siglo XXI es la alternativa del capitalismo es, por lo tanto, correcto, pero reduccionista. El Socialismo del Siglo XXI es la antítesis a la economía crematística de mercado, cuya última fase es el capitalismo.
Debido a que el capitalismo es un sistema universal, su antítesis también lo tiene que ser. La tricontinentalización del SXXI es un paso fundamental en esa dirección. Y en el desarrollo de su paradigma científico-ético ha encontrado el principio activo para la destrucción del virus de la crematística. Esa es su misión histórica.


A 34 años del golpe militar, luchemos contra la impunidad de ayer y de hoy

La memoria de los argentinos vale oro

por Centro de Estudiantes de Veterinaria – Universidad de Buenos Aires

Este 24 de marzo, a 34 años del golpe militar, podemos ver cómo siguen pisoteando todos los derechos humanos, aún estando en democracia.

El mundo entero está atravesando una crisis del régimen social que raja la tierra. Bancarrotas de bancos, derrumbes industrial y comercial, los estados salvando capitales privados, mientras nos imponen ajustes, recortes del gasto público (salud y educación), suspensiones y despidos, inflación y carestía. En definitiva estudiantes y trabajadores estamos pagando las consecuencias del derrumbe del sistema capitalista. Bien lo demuestra la deuda externa. Una deuda originada en la dictadura militar de Videla, Massera y Viola, que ha sido ratificada e incrementada por todos los gobiernos democráticos del 83 hasta la fecha. Es absurdo que el gobierno que se jacta de “defensor de los derechos humanos” quiera pagar la deuda con el trabajo de los argentinos. Esconden el problema detrás de un infértil debate, tanto K como su oposición. Ambas partes acuerdan con el pago de la deuda, dicen que hay que usar las reservas, pero cacarean si es con un decreto o con una ley. Creemos que esta deuda externa es usuraria, es la excusa perfecta para seguir vaciando nuestros recursos a costa de terminar con nuestro futuro. Nos pronunciamos en contra de su pago y por la nacionalización de la banca.

Una realidad preocupante

La falta de trabajo y el hundimiento de la educación pública, son los principales factores que atentan contra la juventud. Muchos jóvenes año tras año, son asesinados por la represión policial a través del gatillo fácil.

Centenares de mujeres son desaparecidas para la explotación sexual. Separadas de sus estudios, trabajo y amigos para ser sometidas y esclavizadas en las malditas redes de trata, uno de los principales negocios a nivel mundial. Denunciamos la profunda complicidad de los políticos, jueces y policía.

Por otro lado asistimos a una etapa de depredación de los recursos naturales por parte de los pulpos multinacionales como la explotación minera, la deforestación, la expansión sojera, contaminación de ríos por parte de la industria; que está acabando con el futuro productivo de nuestro país. Todo esto ocurre necesariamente con la complicidad de los gobiernos provinciales y el nacional que dependen de los fondos que estas multinacionales les aportan para acallar el desastre ambiental y social.

Para ponerle fin a este atropello a los derechos humanos, exigimos:

•El desmantelamiento del aparato represivo.
•Juicio y cadena perpetua a los asesinos.
•La inmediata aparición con vida de todas las mujeres y el desmantelamiento de las redes de trata.
•La nacionalización de los recursos naturales.
La UBA no está exenta.

En las universidades estamos sintiendo fuerte este golpe. El presupuesto cada vez es menor. No alcanza para aumentar los salarios de los docentes y los edificios se caen a pedazos. Las autoridades de la UBA continúan con su plan privatizador, vacían el grado pasando ese contenido a los posgrados arancelados y firman compulsivamente convenios con empresas privadas que digitan los contenidos de las materias, y demandan jóvenes para realizar pasantías, encubriendo el trabajo juvenil esclavo.

En nuestra Facultad, colocan cupos en las cursadas, los mismos limitan la cantidad de estudiantes por comisiones, impidiendo muchas veces que podamos cursar. Y para colmo de males, aprueban unas condiciones de regularidad que, por no contemplar la situación socioeconómica de los estudiantes y la situación académica de las carreras (mala conformación de las mesas de finales, superpoblación de las cursadas, falta de docentes, etc), resultan ser altamente restrictivas.

El acceso a la universidad se encuentra limitado porque estudiar tiene un alto costo. El material de estudio, el viaje y la comida son los principales gastos que debe afrontar todo estudiante. El sistema de becas ha quedado tan corto como el presupuesto mismo.

Nos pronunciamos en contra de la privatización de la educación y reclamamos doble cursada, para que todo aquel que se anote para cursar no se quede afuera.

Para conseguir estas reivindicaciones creemos fundamental organizarnos.

De muestra alcanza un botón

Durante los `70 funcionó el Comedor Universitario de Estudiantes de Veterinaria y Agronomía, C.U.E.V.A, con precios accesibles para todos los estudiantes y becas.

La dictadura militar cerró las puertas del viejo comedor, y la democracia lo demolió. Durante años ese espacio estuvo inutilizado caprichosamente sin brindar ningún beneficio a los estudiantes.

Se encontraba donde ahora funciona el nuevo colegio pre universitario: la Escuela Agrotécnica de la UBA. Lo absurdo, es que dicha escuela se encuentra arancelada y paradójicamente no tiene comedor. Llamamos a todos los estudiantes a desarrollar una fuerte campaña por el comedor universitario, con un menú al costo y nutritivo.

Perseguir a los que luchan

Los representantes estudiantiles que denunciaron el avance privatizador y que denuncian los negociados que van en detrimento de la calidad educativa, son perseguidos políticamente mediante sumarios y causas.

Este año se han reabierto causas que ya estaban cerradas con el único fin de amedrentar a los que día a día impedimos que la educación se convierta en el privilegio de unos pocos.

Sin embargo, la persecución a los estudiantes no es más que la expresión de la debilidad de las autoridades y demuestra la negativa a darle una salida popular al problema de la falta de presupuesto, por la sencilla razón de que una salida para todos significaría cerrar los negocios de unos pocos.

Los estudiantes democratizamos los debates yendo curso por curso con la información y ellos cierran sus intereses mezquinos dentro de cuatro paredes, a espaldas de las mayorías. Por eso también decimos, basta de perseguir a los estudiantes, por una educación pública y gratuita al servicio de las necesidades del pueblo trabajador.

El 24 de Marzo, la plaza es de los luchadores

El “Encuentro Memoria, Verdad y Justicia” que agrupa a unas 300 organizaciones y que ha venido organizando todos los años los actos del 24 de Marzo, en forma independiente de los gobiernos de turno ha convocado para esa fecha, a las 16 horas, a una gran marcha de Congreso a Plaza de Mayo. Así, pasadas las 18 horas, se realizaría a 34 años del golpe militar un multitudinario acto “contra la impunidad de ayer y de hoy”, porque “la lucha continúa”.

El gobierno nacional y otras organizaciones, cooptadas por los K, han anunciado que harán otra concentración más temprano, también en la Plaza de Mayo, en una clara provocación a la histórica movilización llevada adelante por “Encuentro Memoria, Verdad y Justicia” en la que participan los movimientos en lucha.

La plaza debe seguir siendo de los que nos oponemos al pago de la deuda contraída desde la dictadura militar y no de quienes se debaten cómo pagarla. ¡Vamos todos a la Plaza!