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T r i b u n a c h i l e n a

Los planes de Piñera contra los intereses del pueblo chileno

Los planes de Piñera contra los intereses del pueblo chileno

Andrés Figueroa Cornejo

1. El Plan de Reconstrucción Nacional de Piñera, a propósito del terremoto, se funda sobre un impuesto enano y transitorio a las grandes empresas, el endeudamiento externo e interno, las concesiones a los privados, la venta de propiedad estatal y la falsa caridad.


2. Según el cálculo utilizado por PricewaterhouseCoopers (que contiene componentes del Banco Mundial), de 181 países, Chile está en el lugar 21 del ranking de las naciones que menos gravan las utilidades del capital empresarial en el mundo, y es número uno en Latinoamérica. En 2008, estaba en el puesto 18. De hecho, Perú se ubica en el lugar 85, mientras Argentina, Brasil y Uruguay, se encuentran en las posiciones 134, 145 y 167, respectivamente. ¿De qué se sorprende alguien respecto del proyecto de aumento tributario a las empresas que renten mensualmente más de 52 millones 500 mil pesos (US$ 100 mil 500) de Piñera? El impuesto planteado se reduce a un incremento de 3% en 2011 y 1,5% en 2012, y se acabó. Basta recordar que el Presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (gremio patronal y resumen de los intereses económicos que controlan el país), Rafael Guilisasti, señaló taxativamente que “Las empresas tienen que hacerse cargo hoy de la reconstrucción”. Y así será a través de las concesiones al capital privado que se ocupará de esa rentable labor. Y siempre el empresariado puede descargar sobre los precios el rasguño que perciba por la vía de los menudos impuestos de Piñera, toda vez que el contenido, supervisión y estrategia estatal son del mismo material genético que el de la clase propietaria de los medios de la producción. Por lo mismo, nada hay respecto de los salarios de sobrevida de los trabajadores. Es más, los nuevos empleos que se crearán jamás superarán los 380 dólares mensuales, mientras avanza la peregrina iniciativa de terminar con la indemnización por años de servicio.


El aumento tributario del presidente que obtuvo menos del 30 % de los sufragios de los chilenos en edad de votar sólo es una pobre moneda de cambio ante las enormes prebendas del empresariado. Es decir, publicidad engañosa que disfraza los privilegios económicos que reportará la reconstrucción a manos de los dueños de Chile, una vez más, contra los intereses de las grandes mayorías.


3. La ampliación de los márgenes de la Ley de Donaciones -otra de las soluciones maestras de la derecha tradicional para reparar los daños provocados por el terremoto-maremoto, ya rechazada en la Cámara Baja-, permitiría que empresas y personas naturales ofrezcan recursos para proyectos específicos y a discreción. Las donaciones no sólo reportan sustantivas rebajas tributarias, acceso a créditos sobre un 40 % de lo “aportado” y otros beneficios a los donantes, sino que una empresa “x” asociada a algún sector industrial –que no pertenezca formalmente a su directorio- puede destacar dineros a zonas que estime relevantes para repontenciar las condiciones de su propio negocio. Es decir, puede donar arbitrariamente donde mejor le convenga y además, a través de este medio, acceder a dividendos fiscales. La Ley de Donaciones de Piñera –soportada por la misma ley reformada durante los gobiernos de la Concertación- no sólo es caridad voluntaria y falsa. Es más poder y control de los grandes capitales privados en la reconstrucción nacional.


4. Como el gobierno ha anunciado endeudarse con el Banco Interamericano de Desarrollo –institución prestamista tutelada por los intereses corporativos del Estado norteamericano-, el BID ya dicta al Ejecutivo chileno las normas que coronan su línea de crédito. Se trata de imponer nuevos ajustes estructurales, minimizar aún más el papel del Estado como ente regulador en la economía nacional, y explorar nuevas privatizaciones. Asimismo, el gobierno empresarial planea vender un bono soberano (papeles que representan dinero con respaldo estatal) al mercado internacional. Naturalmente, el conjunto de estas políticas continúa atentando contra la soberanía nacional, las platas recaudadas vía impuestos de todos los chilenos, y contra los intereses fundamentales de los trabajadores y el pueblo.


5. En materia de privatizaciones, por ahora Piñera pretende vender el 40 % de la participación de Codelco en la Empresa Eléctrica del Norte Grande S.A. (Edelnor). Se calcula que podría enajenarse en US$ 875 millones. De materializarse esta medida, se abre definitivamente la estrategia antisocial de privatización paulatina del 28 % de la propiedad del cobre que todavía es del Estado chileno.


Como si fuera poco, la reconstrucción de hospitales, cárceles, carreteras e infraestructura devastados por el terremoto-maremoto, se licitará a la empresa privada bajo la modalidad de concesiones. Ello corresponde a una forma encubierta de privatizaciones del área pública inaugurada en las administraciones de la Concertación. Asimismo, el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, estudia la posibilidad de vender edificaciones del Estado (locales comerciales, oficinas y bodegas) construidas con los tributos y el trabajo de millones de personas comunes.


6. Mientras tanto, entre múltiples incidentes asociados a despidos, la Federación de Trabajadores de Call Centres calcula que a mediados de junio se destruirán “15 mil puestos de trabajo, debido a términos de contratos y nuevas licitaciones que se adjudicarían a operadores de estos servicios en Perú y Colombia.” Esto se llama deslocalización. Y se debe a que el capital, los empresarios, sobre todo en los países empobrecidos como Chile no tienen patria sino sólo intereses. Por otra parte, las políticas proteccionistas de la economía norteamericana, a través de su Secretaría de Agricultura, rechazó la solicitud de los exportadores chilenos de uva de ampliar la fecha de despacho de la fruta a ese país. En concreto, esto significa que aproximadamente 2 mil productores de uva se verán perjudicados. Según la nacional Federación de Fruta, se perderán US$ 20 millones. Es decir, mientras Chile es uno de los países del planeta con menos vallas para la importación extranjera y es titán del aperturismo inversionista y comercial, el coloso del norte protege con dientes y uñas a sus productores internos. ¿Será Chile aun más capitalista que EE.UU.?


7. Ante las políticas piñeristas, franjas organizadas de trabajadores y ciudadanía, para enfrentar tanto la crisis económica en curso, como los efectos del terremoto, plantean un rol productivo del Estado, y la franca desprivatización del cobre. La fijación de precios a los productos de primera necesidad; la defensa del empleo y el sueldo; el término de la subcontratación y el trabajo precario; la renacionalización de los servicios sociales; el término del despojo de los recursos naturales; y una banca al servicio del desarrollo del país, entre otras propuestas.


8. Políticamente, el lunes 12 de abril se realizó el Cónclave Concertacionista con el objetivo de reanimar la derrotada componenda que administró Chile durante 20 años, bajo las mismas coordenadas económicas impuestas por la dictadura militar. En la reunión donde los discursos centrales fueron ofrecidos por los ex presidentes de la Concertación, se efectuó una autocrítica por los resultados de las últimas elecciones y se hicieron obvios cuestionamientos al gobierno de la derecha tradicional. El democratacristiano, Patricio Aylwin –primer gobernante civil post dictadura y duro político golpista durante la Unidad Popular- señaló que se perdió el Ejecutivo porque “los jóvenes se desencantaron y decidieron quedarse fuera del sistema.” Lo que olvidó decir Aylwin fue que la propia Concertación -premeditadamente y de acuerdo a un pacto de gobernabilidad con el imperialismo norteamericano y la derecha tradicional (militar y civil) para beneficio del capital y su hegemonía- incentivó la despolitización de la sociedad chilena; destruyó el pluralismo informativo, descalcificó las organizaciones sociales y políticas que sostuvieron la resistencia y protestas durante el pinochetismo, y transformó a amplios sectores de los trabajadores y el pueblo en meros clientes y deudores.


Es archisabido que lo jóvenes no votan en Chile. Eso no significa que no participen en múltiples expresiones sociales, culturales y políticas independientes de la partidocracia reinante. Frente al nepotismo de la clase gobernante (en ambas coaliciones y entre ellas mismas), los ataques demoledores a los derechos sociales (privatización de la educación, salud, vivienda, seguridad social, recreación), el mal trabajo, la reducción de la democracia al rito formal de las elecciones donde los apellidos y los intereses que existen tras esos apellidos se repiten invariablemente; la falta de oportunidades y la desigualdad más brutal, es absolutamente natural que los jóvenes y los no tanto, desconfíen de los que mandan, o de los representantes políticos de los que mandan en Chile.


De todos modos, abajo, en el país profundo y cotidiano, entre las grandes mayorías que padecen sordamente el capitalismo, existe un conjunto de iniciativas políticas y sociales de nuevo cuño. Se trata de trabajadores, jóvenes, mujeres, pueblo que a tientas apura su reunión para ser mañana alternativa solidaria y proyecto de un país justo y gobernado por los más. A mano y sin permiso se tejen las primeras palabras de otro Chile que no termina de aparecer.

¿Quién es la “nueva” derecha?

¿Quién es la “nueva” derecha?

Nils Castro (Argenpress)

Sería ingenuo esperar que los éxitos electorales alcanzados por partidos y movimientos de izquierda en varios países latinoamericanos, y la correspondiente instalación de gobiernos progresistas, se repetiría sin suscitar una contraofensiva de las derechas y de los intereses imperiales o transnacionales vinculados con ellas. Pero ahora esta contraofensiva no es una mera reedición voluntariosa de las derechas que conocíamos, sino que se acompaña de novedades que será preciso evaluar.


Los logros que dichas izquierdas obtuvieron desde finales de los años 90 expresaron respuestas populares tanto al deterioro de la situación material y de las expectativas de grandes masas de latinoamericanos, como al correspondiente cambio de su estado de ánimo en el momento de ampliarse sus posibilidades de reacción política. Sin embargo, con los matices propios de sus respectivas circunstancias nacionales, tales éxitos fueron victorias conseguidas específicamente en el campo político, sin que, hasta ahora, esas victorias contaran con las condiciones requeridas para remecer otros planos sociales.
Aún así, estas izquierdas han probado que, hasta el actual nivel del desarrollo e inquietud sociopolítica de sus países y de la región, ellas no solo son capaces de administrar al régimen capitalista mejor que las propias derechas, sino que también pueden hacerlo de formas que han mejorado significativamente las condiciones de vida de millones de latinoamericanos. Aunque, asimismo han mostrado que todavía no pueden remplazar, por esta vía, al régimen existente por otra formación histórica más avanzada. (1)


La contraofensiva
Si bien en el terreno político el gran capital y sus políticos, partidos y medios de comunicación sufrieron un importante revés en esos países latinoamericanos, los núcleos principales de la derecha conservaron sus instrumentos básicos de actuación, penetración y poder. Pese al inicial desconcierto que hayan padecido en el plano subjetivo, en lo esencial salvaron los instrumentos básicos del sistema político previamente establecido, así como el control de los medios periodísticos más poderosos. Es decir, en estos años las izquierdas vencieron políticamente a las formas tradicionales de las derechas, pero no derrotaron a la derecha como tal.
Al cabo, tras una gradual revisión de estas experiencias, los talentos y medios de comunicación de las derechas, hegemonizados ahora por el capital financiero, decantaron y renovaron sus opciones estratégicas y reactualizaron sus opciones políticas. Desde entonces, su contraofensiva ha venido articulándose tanto en los países donde alguna corriente de la izquierda les ganó elecciones, o estuvo cerca de ganárselas, como también donde eso no ocurrió.
El clima propicio para que esa contraofensiva pueda incidir en las capas sociales subalternas se benefició con el ambiente de confusión ideológico cultural que vino tras el reflujo de los proyectos revolucionarios de los años 60 y 70, el colapso del Campo Socialista y la URSS, la ofensiva neoconservadora y el “pensamiento único” de los 80 y 90, junto con la falta de alternativas políticas que darle a los malestares e inconformidades sociales desatados tras los subsiguientes “reajustes” neoliberales, con sus abusivos y desoladores efectos.
En ese ambiente, la ofensiva político cultural de la derecha neoliberal encontró más críticas que contrapropuestas de la izquierda y, por consiguiente, una oportunidad de recoger y abanderar en su provecho parte de los disgustos y frustraciones sociales característicos de aquel período.
A la postre, hemos presenciado una metamorfosis de la derecha que, a su vez, adicionalmente busca inducirle a las izquierdas una metamorfosis paralela, moldeada a la medida del interés estratégico de esa “nueva” derecha. (2)
Para tales propósitos, la participación de agencias oficiales, fundaciones privadas e intereses empresariales de Estados Unidos y de algunos países europeos no se ha ocultado.
Ejemplo ostensible es lo que en Panamá el sarcasmo local llamó “el pacto de la Embajada” cuando, durante la campaña electoral del 2009, la embajadora norteamericana invitó a las personalidades políticas locales a presenciar desde su residencia la toma de posesión del presidente Barack Obama. Durante la velada, mientras los demás invitados miraban la pantalla, sin disimular apariencias los auxiliares de la anfitriona llevaron a la sala contigua a los dos principales contrincantes de derecha, los cuales allí acordaran la alianza que poco después permitiría derrotar al gobernante partido socialdemócrata e instaurar un régimen de “nueva” derecha. Una batería de fotógrafos de prensa, citados de antemano, cubrió esa reunión paralela, sin ocuparse de Obama.


Se articula otro modelo
Al hablar de la emersión de una “nueva” derecha en América Latina no suponemos que ella sea una corriente política e ideológica homogénea en toda esa diversidad de países, ni que la misma exprese un modo de pensar y de actuar que pueda considerarse inédito. En realidad, se trata de un conglomerado donde coinciden múltiples intereses, cuyos objetivos medulares, métodos y discurso tienen antiguos precedentes en la reacción chovinista que en Europa se opuso a aceptar la liberación de las colonias en África y Asia y, de forma más ostensible y reciente, en la versión estadunidense de Revolución Conservadora angloamericana de los años 80.
Las derechas tradicionales latinoamericanas como expresión política de las élites socioeconómicas u “oligarquías” asociadas a una hegemonía foránea estuvieron íntimamente asociadas a los regímenes de democracia restringida y de dictadura militar que predominaron en los años de la Guerra Fría, en dos sentidos. El primero porque en época de las movilizaciones democráticas, nacionalistas y progresistas de los años 60, tocaron a las puertas de los cuarteles para solicitar la represión e instaurar gobiernos autoritarios. El segundo porque, al amparo de los consiguientes regímenes dictatoriales, no solo salvaron sus antiguos intereses sino que incursionaron en las nuevas oportunidades del capitalismo dependiente, como las del sector servicios, tanto más prometedoras en tiempos de globalización.
No obstante, en los 80 ya era inocultable que las sociedades latinoamericanas así como el propio capitalismo no solo habían crecido sino que se habían vuelto mucho más diversificadas y complejas, experimentaban nuevas necesidades y demandaban formas de gestión más avanzadas. Como asimismo requerían otro género de gobiernos, capaces de infundir esperanza en las reformas neoliberales, coordinar su aplicación y administrar políticamente su implantación y consecuencias.
Para ello se requerían transiciones controladas dirigidas a constituir regímenes más legitimados y eficientes, con renovados espacios para la distensión social, la circulación de ideas y la innovación. La disyuntiva quedó entre propiciar una democratización dosificada o atenerse a las opciones de desorden o revolución que ya empezaban a incubarse. Eso implicó que la propia élite socioeconómica y sus formas de expresión política también debieron llevar a cabo sus respectivas transiciones a nuevas formas de gobernar. Donde la oligarquía local fue renuente, sus poderosos asociados foráneos debieron intervenir más directamente en la tarea de empujar esa evolución. (3)
En la necesidad de disponer de nuevas alternativas políticas, ese fue un período de “modernización y mundialización política” propicio para las performances de la democracia cristiana. Como asimismo la de partidos y dirigentes tímidamente socialdemócratas, salidos unos de la reconversión de personalidades liberales y otros de la asimilación de ex socialistas reblandecidos por los rigores de la Guerra Fría. A la postre unos y otros a veces en remplazo de los antiguos partidos liberales y conservadores serían los beneficiarios políticos visibles de los pactos de transición previamente negociados con los altos mandos militares y sus entornos civiles empresariales. (4)
Pero tarde o temprano cualquier transición al final se agota. Los nuevos regímenes de democracia pactada y restringida, casi siempre uncidos sin remedio a la misión de administrar las reformas neoliberales las aperturas y privatizaciones, así como la reducción y desmantelamiento de las facultades y los poderes del Estado , poco más tarde debieron asumir la responsabilidad por las trágicas secuelas sociales y los descontentos que esas reformas precipitaron, y sus altos costos políticos. Regímenes que por un tiempo gozaron de buen nombre y cierta autoridad cívica unos años después fueron desbordados por la inconformidad popular. (5)
Al cierre de ese período, lo que quedó fue una extendida percepción no solo del descalabro económico, sino también del agotamiento del sistema político instaurado tras la “oleada” democrática, incluido el agotamiento de sus partidos y liderazgos más representativos. Se generalizó la tendencia igualmente instigada por los grandes medios de comunicación a responsabilizar al sistema institucional, a los partidos y estilos políticos, y a los parlamentos, por las consecuencias de la gestión neoliberal: la fragilidad del empleo, la degradación de los servicios y la seguridad sociales, el individualismo insolidario, la corrupción, la inseguridad en las calles, la angustia de las clases medias, etc.
Desde luego, si al Estado se le quitaron las facultades y medios necesarios para regular la economía e intervenir en su curso, eso dio ilimitadas libertades a los inversionistas y especuladores para ampliar los negocios lícitos y también los ilícitos. Con esa liberación de las actividades económicas y financieras también vino su desmoralización, con sus conocidas consecuencias en el campo de la seguridad ciudadana y la seguridad pública.
¿A quién culpar, después, por estos los nuevos males? ¿Qué hacer para acabar con ellos, y de una vez por todas? Para la derecha, los males que ella previamente causó a través de la desregulación ahora deberán remediarse por medio de la “mano dura”. Porque para la crónica desaprensiva o intencionalmente superficial la culpa está en las malas costumbres y los individuos, ya sea porque es más difícil desentrañar las estructuras y procesos sociales o, antes bien, porque se quiere evitar que se las cuestione. Mientras los medios académicos y los líderes de izquierda investigan, explican y comparan opciones y propuestas, a la “nueva” derecha le basta una argumentación más cosmética y expedita, exenta de mayores fatigas intelectuales.
Porque esa derecha viene a salvar el fondo y los afanes del sistema socioeconómico vigente, buscando no apenas preservarlo sino “liberarlo” del fárrago de restricciones que el humanismo, la tradición liberal y las conquistas del movimiento popular le habían impuesto en anteriores tiempos, y reinstaurar las formas de hegemonía y de gestión de clase que más le convienen. Esta derecha busca desnudar la economía capitalista para restablecer las reglas del capitalismo salvaje y viene determinada a tomar un atajo para ejecutar ese propósito sin lastarlo con pudores, antes de que alguien más se adelante a levantar otra alternativa. De allí el estilo macho propio de tal misión reaccionaria, que no acepta perder tiempo en escrúpulos ni disquisiciones.
Con lo cual esa derecha es “nueva” por sus métodos, formas y procedimientos, mientras que sus intenciones y contenidos son más retrógrados que conservadores. Sin viejos disimulos, sus objetivos vienen de época anterior al desarrollismo de tiempos de la postguerra.


Nueva derecha y racismo postmoderno
En la Europa de los años 80, bajo la ofensiva neoconservadora de la premier Margaret Tatcher y el presidente Ronald Reagan asociada a su vez a la implantación del neoliberalismo , algunas de las categorías conceptuales que caracterizaron al quehacer político y cultural de la postguerra cambiaron de preeminencia. Con el impacto de los cambios tecnológicos, los imponderables de la globalización, las crisis económica y sociocultural, el cuestionamiento de los sistemas políticos y de representación, el crecimiento de la inmigración, el miedo al desempleo y a la pérdida del status social, se incrementaron las fobias xenofóbicas y racistas en detrimento de las diversas manifestaciones de la lucha de clases.
Entró en escena una derecha postindustrial que ya no invocaba la tradición fascista, sino que postuló la defensa de la identidad nacional amenazada por la globalización cultural, criticó el desmantelamiento de los beneficios del Estado de Bienestar, reivindicó la preferencia por los connacionales sobre los inmigrantes, y repudió la renuncia a las cuotas de soberanía cedidas en los procesos de integración a asociaciones supranacionales como la OTAN y la Unión Europea.
El rechazo a los inmigrantes encabezó las consignas de los nuevos partidos de extrema derecha. El dilema entre el nacionalismo y el cosmopolitismo, la preferencia por el mestizaje, que desde los años 60 había prevalecido como expresión positiva de la internacionalización de la cultura, en los 80 perdió terreno frente a la opción excluyente que salió a exigir que se erigieran entidades nacionales más cerradas y fuertes.
Como expresión teórica de esa alternativa destacó la llamada Nueva Derecha francesa. Su vocero más notorio, Alain de Benoist, ya en los años 60 había militado en el nacionalismo colonialista que rechazó el diálogo y la paz en la guerra de Argelia. Esta derecha reivindicó que Francia se constituyera en baluarte de la preeminencia europea y defensora de la superioridad del hombre blanco respecto a los pueblos “inferiores”, lo que conllevaba demandar un Estado fuerte, autoritario y corporativo. Pero no lo hizo blandiendo meras consignas, sino procurando sustentar esas ideas como partes de una concepción más abarcadora y sistematizada.
Tras la derrota en Argelia, la derecha tradicional francesa quedó subsumida por el gaullismo. En los años 80 esa Nueva Derecha elaboró una propuesta doctrinal dirigida a devolverle independencia y discurso a ese sector. Como movimiento intelectual “metapolítico”, trabajó al margen de los partidos y desarrolló un corpus doctrinal con el que fundamentar una “verdadera cultura de derecha” el cual, además del tema migratorio, también abarcó otros asuntos polémicos, como los de la irrupción del tercer mundo, el aborto, la revisión crítica del cristianismo, del liberalismo y del marxismo, el cuestionamiento de la Unión Europea y el del imperialismo norteamericano.
Ese movimiento se reconoció influido por la “Revolución Conservadora” alemana de tiempos de la República de Weimar, nutrida por Nietzsche, Mohler, Jünger, Heidegger, Spengler y otros, que en su época rechazó los legados de la Revolución Francesa y del liberalismo decimonónico. Alegó asimismo que el factor cultural en particular las creencias y representaciones simbólicas es quien condiciona la voluntad y la acción humanas y que, por ende, las ideas dominantes son el eje del devenir de la historia, antes que cualquier otro factor, como la economía.
Ese movimiento también postuló una concepción biológico cultural que exaltaba la raíz indoeuropea de dicho “pueblo europeo”, cuya identidad defendió frente a la colonización cultural angloamericana y la penetración de inmigrantes de otras regiones, especialmente del tercer mundo.
Por otra parte, denunció la presunta hipertrofia del igualitarismo y el universalismo derivados del cristianismo y de las ideas del siglo XVIII y emprendió una crítica general de la cultura occidental y la modernidad, en sus aspectos tanto religiosos como seculares, junto con una crítica de la sociedad mercantilista y de consumo. (6)
En los años de la Guerra Fría, Benoist sostuvo que Europa debía resurgir “frente a la dictadura del Gulag y la del Bienestar”. Tras el derrumbe del llamado Campo Socialista, sostuvo que el principal enemigo era el liberalismo atlántico americano u “occidental”, así como sus “sucedáneos” la socialdemocracia y el modelo de democracia basado en un consenso pasivo subordinado al egoísmo del interés económico. A la vez, negó que sobre la diversidad de los pueblos pudiera implantarse un modelo único de democracia, y postuló una democracia orgánica que, fundada en la soberanía nacional y popular, no sería antagónica a un poder fuerte porque plasmaría las nociones de autoridad, de selección y de élite.
En ese contexto, Benoist señaló un conjunto de otros problemas contemporáneos. Con la premisa de que hoy por hoy los conocimientos se multiplican aceleradamente sin que el conjunto de sus consecuencias llegue a comprenderse, y que a la par el mundo integrado por conjuntos cerrados es remplazado por uno constituido por redes interconectadas, argumentó que es indispensable revisar las ideas y la institucionalidad vigentes.
En particular, destacó la impotencia de los partidos, los sindicatos, los gobiernos y las demás formas establecidas para la conquista y el ejercicio del poder. A lo que añadió la obsolescencia de los campos y delimitaciones que tradicionalmente habían caracterizado a la modernidad, tales como el caso de la distinción política entre la derecha e la izquierda, que la Nueva Derecha remplazaría. (7)
En el plano moral, Benoist criticó a la sociedad contemporánea que, por demasiado permisiva, propicia la pérdida de los valores morales, y señaló un conjunto de males que afectan a millones de personas, como la inseguridad en las calles, la violencia generalizada, la precariedad de la vida, la “barbarización” de las relaciones sociales y la pérdida de la cultura del respeto, etc.
En contrapartida, abogó por fortalecer la familia y los signos de la identidad nacional, que el pensamiento neoconservador cree fundamentales para recuperar la cohesión y disciplina sociales frente a las amenazas de la multiculturalidad social. Asuntos que, recalcó, exigen un claro establecimiento de las jerarquías, una mayor preeminencia de las obligaciones frente a los derechos y, desde luego, fortalecer la autoridad.
Con la diversidad de matices que caracterice a cada tiempo y circunstancia locales, los postulados de Benoist aún expresan a gran parte de la extrema derecha y, bajo el centelleo de los estilos y recursos actuales, el de la “nueva” derecha.


Antecedente político
Unos años después, a comienzos del siglo XXI era evidente que los principales referentes de la derecha europea los De Gaulle, Andreotti, Tatcher, Kohl o Chirac aún correspondían al estado de cosas que reinaba cuando esa región se dividía en dos bloques, el Oriental y el Occidental, respectivamente sujetos a las hegemonías soviética y estadunidense (8). Mas la perspectiva principal de los europeos había pasado a ser otra: construir una Europa unitaria capaz de congregar un gran espacio económico y político emancipado de la tutela norteamericana.
En su etapa inicial, el motor de las transiciones que permitieron avanzar en el proyecto de la Unión Europea fue la fogosa socialdemocracia de aquel entonces, que todavía no daba signos de abandonar el proyecto social ni la identidad política que históricamente la habían caracterizado, los cuales más tarde perdería junto con buena parte de su credibilidad y electores tras su conciliar sus propuestas con las del neoliberalismo, bajo el influjo oportunista de la “tercera vía”.
A la sazón, los personajes más encumbrados de la derecha europea eran José María Aznar y Silvio Berlusconi, ninguno capaz de liderar un nuevo proyecto regional para esa vertiente política. Aznar, por su incapacidad para trascender su formación franquista. Berlusconi, por su catadura moral, subordinada a su avidez empresarial. Ambos, aferrados a sus respectivos localismos políticos que, lejos de entender la globalización como una oportunidad a escala europea, se reducían a tomar sus respectivos países como cotos donde fortalecer sus intereses partidistas, con el control y hasta la apropiación de los medios de comunicación y de las empresas por privatizar. (9)
Así las cosas, tras la desaparición de la URSS, los cambios en China y el aceleramiento de la globalización, al acercarse el siglo XXI en Europa la derecha aún carecía de un proyecto y un liderazgo actualizados, mientras que la socialdemocracia antes unos que otros había iniciado la degradación de su consistencia programática y política, lo que ahora todavía busca cómo remediar. El liderazgo desempeñado por el Gerhard Schroeder de los primeros tiempos y por Leonel Jospin en la construcción del proyecto europeo aún demoraría en ser remplazado por el de los derechistas Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy.
En esa coyuntura, la formación de una “nueva” derecha ajustada a las expectativas posteriores a la Guerra Fría encontró dos posibles vertientes: por un lado la legada por la revolución conservadora que los gobiernos de Reagan y Tatcher impulsaron en los años 80 y, especialmente, los respaldados por los neoconservadores o neocons que en los 90 dominaron ambos períodos de George W. Bush. Por el otro, la versión europea, crítica de la hegemonía angloamericana, sostenida por la Nueva Derecha francesa.


La Revolución Conservadora
En Estados Unidos, la revolución conservadora se empeñó en acabar con los frutos de medio siglo del New Deal de Franklin D. Roosvelt y los de la Gran Sociedad de Lyndon B. Johnson, que constituían el núcleo de las herencias del movimiento liberal estadunidense como, por ejemplo, la política fiscal dirigida a garantizar la adecuación de la demanda social, el esfuerzo por redistribuir el ingreso a favor de los ciudadanos de menores ingresos mediante instrumentos como la seguridad social, y la creciente regulación pública de ciertos sectores estratégicos como el complejo militar industrial. Luego de que por varios decenios los estadunidenses habían percibido al Gobierno como un amigo paternal, el mandato de Reagan se inició con el slogan de que “el Gobierno es el problema, no la solución”, y se orientó a un brusco recorte de las facultades y servicios del sector público.
Esa ofensiva conservadora buscó eliminar las políticas de acuerdo social instauradas desde la postguerra, cónsonas con la ampliación de las libertades públicas, los derechos sociales, la orientación keynesiana de la economía y el Estado de Bienestar, que ya eran parte del patrimonio sociocultural de la población. De esta forma, se limitó la participación del Estado en la economía a través de la desregulación y las privatizaciones, se redujeron los impuestos a la minoría más adinerada y se incrementaron los gastos militares.
A la vez, como expresión de una política muy ideologizada, se marginó a los sindicatos y demás organizaciones sociales de la toma de decisiones y se insistió en que sus demandas eran incompatibles con la racionalidad económica y el interés nacional. Quienes no comulgaban con las tesis neoliberales de desregulación de los mercados, eliminación del sector público empresarial y equilibrio presupuestario más allá de los ciclos económicos, fueron sistemáticamente marginados de los medios académicos, servicios de consultoría, organismos multilaterales y grandes medios de comunicación. Al avanzar los años 80, el predominio de esas tesis fue tan asfixiante que se impusieron como pensamiento único.
No obstante, la revolución conservadora al cabo perdió aliento, luego de sumir a Estados Unidos en el mayor déficit fiscal de la historia, generar un aumento exponencial de la desigualdad y la exclusión sociales, y provocar una cadena de crisis financieras que tuvieron crecientes efectos internacionales a consecuencia de la globalización. El desencanto social decidió las siguientes elecciones.
Sin embargo, el regreso al Gobierno de los demócratas estadunidenses y de los laboristas británicos dejó a la vista que la revolución conservadora ya había arraigado en la cultura política de ambos países. Los gobiernos de Tony Blair y Bill Clinton respetaron las tesis básicas del conservadurismo, conformándose con implantar lo que Joaquín Estefanía denominó “un tetcherismo y un reaganismo de rostro humano”. (10)


Los neocons
Mientras gobernó el Partido Demócrata, los técnicos norteamericanos de la revolución conservadora permanecieron atrincherados en una amplia diversidad de fundaciones y think tanks financiados por poderosas transnacionales. Y durante ese lapso elaboraron el llamado Proyecto para un nuevo siglo americano, su propuesta doctrinaria para el lanzamiento de una gran ofensiva neoconservadora para el siglo XXI de donde les viene el apelativo de neocons .
Personajes como Cheney, Wolfowitz, Perle, Rumsfeld, Rice, Ashcroft, Kristoll y Kagan, entre otros, como continuadores reciclados del conservadurismo de los años 80, adoptaron a Geoge W. Bush como candidato, fusionaron al “partido de las ideas” con el “partido de los negocios” y contribuyeron denodadamente a derrotar la candidatura demócrata de All Gore. Entendieron su misión como una cruzada destinada a implantar una época conservadora en el plano cultural y moral, a erradicar la concepción laica de la vida desde la obligatoriedad del rezo en las escuelas públicas hasta la proscripción de la teoría de Darwin , a combatir al igualitarismo, el ecologismo, al feminismo y la tolerancia sexual, así como a entronizar la preeminencia de la seguridad sobre las libertades cívicas.
Para imponer esa nueva época, los neocons se figuraron tal cruzada como una contrarrevolución permanente con objetivos de mediano y largo plazos para maximizar sus realizaciones y consolidar su perduración. (11)
Obsesiones suyas son hacerle frente al debilitamiento de la hegemonía estadunidense y a la decadencia de su concepción de la democracia occidental, para “restaurar” un cuerpo social debidamente ordenado, disciplinado y jerarquizado. De allí su apremio por convertir la percepción de incertidumbre provocada por la globalización y por la crisis en un temor social por la seguridad, en transformar las controversias políticas y socioeconómicas en conflictos etnoculturales y religiosos, en crear y señalar “enemigos” y amenazas que justifican generalizar medidas de excepción, y descalificar a todo crítico y alternativa política.
Su objetivo es barrer las limitaciones dejadas por las pasadas reformas liberales y movimientos cívicos. Manifestaciones suyas son tanto las políticas directamente dirigidas a beneficiar a las grandes corporaciones como la defensa del fundamentalismo cristiano, así como entronizar la noción norteamericana de civilización y democracia occidentales por cualquier medio, incluso el militar. El apogeo de su influencia se desató con el máximo aprovechamiento de la oportunidad que les fue deparada por los brutales atentados del 11 de Septiembre, ocasión que les permitió ampliar su incidencia sobre los mayores medios de comunicación, acotar y retrotraer libertades públicas y derechos ciudadanos, así como desatar las guerras más empresariales que punitivas y culturales de Irak y de Afganistán.


La “nueva” derecha española
Por su parte, la “nueva” derecha española, en tanto que movimiento, es una mezcla de innovación y conservadurismo, y de agresividad rupturista con apelación a los valores de la época franquista. Su agresividad apabulla las posiciones de la derecha centrista y democristiana aparecidas durante la transición postfranquista, que respetaron la institucionalidad democrática. En contraste, esta derecha no solo llama a quebrar las restricciones que la democratización le impuso a la clase dominante, sino a plasmar la “imagen invertida de la revolución permanente”, dándose el papel de “fuerza ordenadora de un mundo inestable y amenazado, sometido a terrorismos de enorme ubicuidad y fuerzas morales perversas”. (12)
Como cabeza, pues, de una contrarrevolución permanente destinada a restaurar el orden que la transición democrática y la renovación capitalista “corrompieron” en los últimos lustros, esta “nueva” derecha demanda acciones tan extremas como la guerra. Pero ya no contra el terrorismo, la delincuencia y las drogas, sino contra cualquier elemento susceptible de convertirse en “enemigo interno”. Asimismo, reclama instaurar la “autodefensa preventiva”, que implica no solo hacer a un lado el orden jurídico que ampara los derechos ciudadanos, sino entronizar las políticas de excepción y los métodos policiales como pauta de gobierno, sin esperar a que el presunto enemigo cometa los actos que se le presuponen.
Tales argumentos, más que representar un corpus intelectual a la usanza de la Nueva Derecha francesa, exhiben un discurso que reacomoda reminiscencias de la ideología franquista con planteamientos del reaganismo norteamericano de los años 80. Pero coinciden en idéntico afán por desterrar los valores de la Revolución Francesa, el liberalismo y las conquistas de las revoluciones europeas de 1968, a lo que se agregan las obsesiones reaganistas contra la equidad social y etnocultural, el sindicalismo, el feminismo, la tolerancia sexual, el ecologismo y demás conquistas de la democracia avanzada, y contra los pueblos y personas de fe islámica.
Por otra parte, frente a los síntomas de esclerotización y pérdida de eficacia del sistema político establecido, de sus partidos y sus instituciones parlamentarias, así como ante la insensibilidad de los medios de comunicación frente a las nuevas necesidades y demandas sociales, esta derecha procura presentarse a sí misma como una opción antipolítica crítica del sistema establecido y como la opción extrasistémica capaz de cambiarlo. Por consiguiente, pretende ser la nueva vocera y alternativa del olvidado hombre común, de sus miedos y sueños frente a un sistema político insensible y agotado.
De este modo asume un acentuado perfil populista, que constituye una de sus características más notorias. Perfil a su vez reforzado por la sagacidad de la “nueva” derecha para asumir a los medios y las técnicas de comunicación y publicidad masivas como el instrumento político capaz de servirle como alternativa frente a la decadencia de los instrumentos tradicionales de organización y acción político electorales. Y, además, de traducirlo en una resuelta disposición para explotar el campo mediático al mejor estilo norteamericano.
En América Latina, la “nueva” derecha se apoya medularmente en este recurso, al que prioriza a cualquier costo, nutriéndolo con las mejores asesorías, tanto norteamericanas como de latinoamericanos formados en la escuela estadunidense de estudio y manipulación de la opinión pública.


Retóricas por realidades
Hoy vivimos y se compite políticamente en medio de demandas y tensiones sociales más complejas y dinámicas que aquellas en las cuales se fundaron los actuales sistemas de representación y gestión política. Las normas y organizaciones sociopolíticas tradicionales han perdido confianza pública, mientras que los medios de comunicación más poderosos superan la capacidad de los partidos tradicionales para contactar y orientar a una masa plural de fracciones sociales que carecen de otras vías para percibir e interpretar la realidad. En estas circunstancias, el populismo de derecha adopta la industria de la comunicación como vehículo de performance que remplazando a la vieja propaganda entroniza una retórica destinada a suplantar la realidad, a la vez que alinea a los medios más penetrantes como instrumentos de poder político.
Las retóricas mediáticas se explotan como un sucedáneo que acomoda y remplaza la realidad efectiva para un público económica, social, cultural y demográficamente segmentado, que tiene limitadas posibilidades de percibir y entender al conjunto de la situación, y de compartir sus interpretaciones.
Quien domina los medios está en ventaja para imponer la agenda temática alrededor de la cual se enfoca el interés y el consiguiente debate de la mayor parte de la sociedad, así como para calificar a sus actores y argumentos. El predominio mediático permite destruir o construir reputaciones tanto de ideas y personas como de proyectos y propuestas, lo mismo que tergiversar unas opciones o relegarlas al anonimato o la marginalidad, y de ayudar a que otras puedan prevalecer.
Con ese respaldo, el populismo de derecha puede convertir esa nueva forma de presentar la opción reaccionaria en una alternativa más generalizada y “popular” que la izquierda; sobre todo cuando ésta última no ha sabido renovar y promover sus propuestas a través de lenguajes y métodos más frescos, accesibles y persuasivos.
Como observa Emmanuel Rodríguez (13), en esa explotación del modelo que articula dichos moralismo, radicalidad, populismo y estrategia mediática igualmente coinciden tanto los neocons norteamericanos como Silvio Berlusconi. Aparte de que dichos medios de comunicación “normalmente” son propiedad o están bajo control de intereses social, económica e ideológicamente afines a los patrocinadores de las campañas neoconservadoras, finalmente constituyen un conglomerado capaz de encumbrar la iniciativa neoconservadora por encima de los correspondientes partidos conservadores. En no pocas oportunidades el “estado mayor” del conglomerado mediático el “partido” mediático le fija la agenda al partido tradicional, invirtiendo los términos entre el manipulador informativo y la organización política que da la cara por él.


Parecidos de familia
Así pues, cabe reconocer un conjunto de características que las diversas modalidades de la “nueva” derecha comparten en uno u otro grado en Estados Unidos y América Latina. Sin agotar la lista, ni suponer que todos estos rasgos invariablemente deben aparecer en cada uno de los casos, sobresalen los siguientes:
1. La pretensión y el discurso mesiánicos, según los cuales la perduración del orden sociocultural y económico “occidental y cristiano” o alguna noción equivalente está amenazado por los excesos del legado liberal, la permisividad, la decadencia del sistema político tradicional o las ideas revolucionarias o socialistas, amenazas que hacen necesario anticipar una enérgica cruzada correctiva para restaurar los valores morales tradicionales, reinstaurar el orden, la disciplina y las jerarquías sociales, restablecer la seguridad pública y garantizar el buen gobierno y mejorar la rentabilidad del capital.
Esa intención correctiva, y la demagogia que la proclama, idealizan un orden político y moral históricamente ya pasado, y aspira a retrollevar la sociedad nacional a ese estado anterior, lo que identifica literalmente el propósito retrógrado o reaccionario de ese movimiento, pese a la novedad “revolucionaria” de sus formas y métodos.
2. La invasión del campo clásico de la política por un conspicuo personaje de determinada fracción o grupo de la élite empresarial y de sus operadores directos. Ello se justifica con la presunción de que el estilo de decisión y mando característico de la gestión empresarial es supuestamente superior y que se puede trasplantar sin más a la gestión pública. Esta invasión se excusa en el supuesto de que ese modo de dirigir hará menos deliberativa y más eficaz la administración del Estado, como si los procesos y confrontaciones sociales y las opciones para darles solución política se pudieran decidir por decreto.
Cuando el liderazgo político, o en su caso el gubernamental, se ejerce por interpuesta persona un dirigente que no es gran empresario , éste asimismo adopta un amaneramiento “ejecutivo”, que también busca descalificar al político profesional como ineficaz y prescindible. Ese manierismo retórico procura sugerir más eficacia pragmática que valores sociopolíticos, con la intención de mostrar a esos “nuevos” líderes y candidatos como si fueran actores dotados de exitosa experiencia empresarial o similares a quienes sí la poseen , esto es, como la oportunidad que el burgués competente le ofrece al país para implantar un nuevo tipo de gestión pública u “otra forma de gobernar”, para decirlo en palabras de Sebastián Piñera.
3. Sin embargo, el grupo económico que abandera la “nueva” derecha no ejerce su poder político para gobernar conforme al interés del conjunto de su clase, sino que conquista el poder público para coaccionar a los demás sectores de la burguesía y subordinarlos a sus intereses de grupo hegemónico, tal como lo hace Ricardo Martinelli. Y de idéntica forma, usa ese poder para castigar y someter a las organizaciones y personalidades representativas de las demás clases o grupos sociopolíticos y neutralizar todo foco de crítica o resistencia. El cumplimiento de estos propósitos no elude apelar sistemáticamente a prácticas como la intimidación, las penalizaciones extrajudiciales y el soborno, que se aplican de formas más o menos selectivas, discretas o públicas según las conveniencias coyunturales del momento en que se ejecuten.
4. Se adopta una retórica y actuación agresivas que introducen en el debate público determinado paquete de advertencias morales y un estilo cesarista y mesiánico, para instrumentar la exigencia de aplicar acciones extremas y medidas de excepción y adoptarlas como norma de gobierno. Por ejemplo, la reiterada apelación que George W. Bush hacía de citas bíblicas como argumento para imponer políticas de excepción, con las cuales su gobierno cercenó importantes derechos ciudadanos con el alegado fin de combatir espantajos externos como el terrorismo internacional, y espantajos internos como el narcotráfico, la inmigración o la pornografía.
En definitiva, lo que se combate no es el mal que se señala, sino el espectro construido a colación suya, con lo cual el tema se aprovecha para golpear a terceros, incluso más que a los propios causantes o actores reales del mal que se dice querer atacar.
Queda descartado, así, el discurso presidencial clásico, moderado y paternalista, que de esta forma se pierde ante un estilo rupturista, cuyo lenguaje mesiánico justifica destruir los consensos y acuerdos sociales, y eludir la legalidad, que antes dieron base a derechos ciudadanos básicos en materia de seguridad social, pensiones, educación, función representativa y negociadora de los sindicatos y organizaciones sociales, desde tiempos del New Deal y de la segunda postguerra mundial.
5. Para implementar ese cesarismo, destaca el afán obsesivo y apremiante por controlar y someter a los otros Órganos del Estado y demás instancias de la gestión pública, y de imponer una rápida concentración del poder en manos del Ejecutivo. Se adopta un estilo vertical de mando que reduce y estrecha los ámbitos de consulta y deliberación, que margina las organizaciones de la sociedad civil y pronto pone en crisis la institucionalidad democrática, desconoce sus campos de autonomía y normas de funcionamiento, anula la seguridad jurídica y desvanece los límites entre lo público y lo privado.
La “nueva” derecha, como la extrema derecha, no reconoce la legalidad como tal sino como obstáculo por eludir o remover.
Parte sustantiva del apremio por controlar o someter a los demás órganos del Estado tiene objetivos muy específicos: el Poder Judicial y el Ministerio Público para hacerlos de la vista gorda o para interpretar las normas según el interés político, económico o personal de la nueva autoridad, y para judicializar la represión a los críticos de las acciones gubernamentales. La del Poder Legislativo para modificar o remplazar las normas legales, y agregar las que vengan al caso para imponer como regla las decisiones de la nueva autoridad sin darse la molestia de consensuarlas.
6. A la vez, se entroniza una forma populista de mandar que, con masivo respaldo mediático, se apropia de los temas, estilos y rostros de mayor rating y se arroga la representación de la masa de los ciudadanos modestos y anónimos, prodigando promesas de ocasión para complacer sus demandas y anhelos, sin consideración por la factibilidad, la prioridad y la sostenibilidad de tales ofrecimientos, ni de su pertinencia respecto a una estrategia de desarrollo socioeconómico de mediano y largo plazos.
Como parte del charm populista buscado, la “nueva” derecha hace una prolija exhibición de actitudes, modos de vestir, procedimientos y prácticas que la hagan verse como “antipolítica”, contrariando las formas habituales de la política para pintarse con los rasgos de un género atípico de liderazgo presuntamente antisistémico o outsider que se suponga crítico del orden existente, a la vez que ajeno y contrapuesto a las opciones ofrecidas por las instituciones y dirigentes políticos ya conocidos, y al tiempo capaz de enderezarlas o remplazarlas sin demora. (14)
7. Redirigir los disgustos sociales sobre otros blancos, escogidos al efecto, lo que incluye desplegar una permanente ofensiva mediática en torno a determinadas ideas fuerza (seleccionadas conforme a los objetivos de la “nueva” derecha, la coyuntura política por sortear y las características y vulnerabilidades de los adversarios que se quiere descalificar). Por medio del énfasis reiterativo sobre ese núcleo temático se selecciona y caracteriza al enemigo a batir, ya sea la izquierda, los corruptos, los negros, los judíos, los inmigrantes, la delincuencia o el terrorismo (o alguna combinación de dos o más de ellos), para justificar medidas de excepción o represión que en la práctica afectarán a la mayoría de la gente.
Para esto, la “nueva” derecha escoge, atiza y teledirige malestares reales existentes en la población y los alinea contra los blancos que su campaña selecciona al efecto, para dirigir sobre ellos el disgusto colectivo. (15) Como, a la vez, construye metódicamente la imagen de un liderazgo y un propósito deseables, tales como “el cambio”, la seguridad en las calles o la cárcel para anteriores dignatarios. Quien domina los medios no necesita identificar la naturaleza del “cambio”, como tampoco probar la culpabilidad de los acusados, ya que el linchamiento mediático no lo requiere.
8. A menudo, en ese contexto la democracia real es remplazada por una simulación plebiscitaria, que lleva a votación ciudadana determinados temas que real o supuestamente son de interés público, “para que sea el pueblo quien decida”. Sin embargo, se retiene la selección y la formulación de tales temas, cuyo control permanece en manos del Ejecutivo, quien dedica al proceso una masiva campaña publicitaria que, con recursos públicos, apoya las opciones que le interesan.
Este procedimiento que fue uno de los predilectos de Benito Mussolini facilita que el gobierno eluda consultar y consensuar con otros sectores sociopolíticos las medidas que quiere adoptar, a fin de imponerlas con la excusa de que éstas se asumen por decisión “del soberano”. Lo que permite ocultar los planes efectivos que el gobierno se guarda para el mediano y largo plazos, que solo se revelan a medida en que el régimen convoca a nuevos plebiscitos.
9. Con frecuencia, a todo lo anterior se agrega un persistente afán por anunciar e inaugurar obras o acciones monumentales, no necesariamente imprescindibles pero siempre de gran impacto escénico y un costo muy elevado. Estas lo mismo podrán ser grandes edificios o remodelaciones urbanas, o también enormes movilizaciones militares de talla extracontinental, como las dos invasiones a Irak.


El clima y la ocasión oportunos
¿Cuál es el trasfondo motivador de la “nueva” derecha en las Américas de nuestros días? La universalización de la crisis que emergió en el 2008 que no solo es mundial sino que tiene ominosa presencia en múltiples instancias de la realidad (16) , la que exacerba las incertidumbres y frustraciones propias de la declinación del capitalismo, por lo menos la del capitalismo que conocemos.
Sumándose a la falta o insuficiencia de proyectos alternativos, la crisis acelera los sentimientos generalizados de inseguridad, no apenas por carencia de protección policial suficiente, sino por precariedad del trabajo, de la vivienda, del estatus social, así como pérdida de previsibilidad y de confianza en las expectativas. En Europa y Estados Unidos, tensa la relación con personas y colectividades de otras etnias y culturas.
En un ambiente de fluctuaciones económicas, políticas y culturales impredecibles, una plebe extraviada, ahora herida y furiosa por los efectos de la recesión, se mueve a la deriva por todo el espectro político, de forma que un día elige a Obama y otro lo repudia. (17) Por eso, al explicar la derrota sufrida en Massachusetts en febrero del 2010, el propio Barack Obama señaló: “La misma cosa que propulsó a Scott Brown (18) al cargo, me propulsó a mí a la presidencia. La gente está enojada, y está frustrada”.
Circunstancia que, precisamente, depara el ambiente psicológico proclive al discurso mesiánico de la “nueva” derecha, demagógicamente prometedor de correcciones, “cambios” y certezas eficaces a corto plazo, con líderes machos que dicen saber lo que hacen y tener el coraje o la falta de inhibiciones necesarios para hacerlo. E igualmente, con adversarios convenientemente escogidos y abatibles (19), para asegurar un pronto regreso a la situación y las reglas de antaño, ya sabidas, donde superar tales incertidumbres con las ventajas de quien retorna al pasado con todos los saberes del futuro.
Pero, más concretamente, el auténtico motor del asunto está en el objetivo de garantizar la seguridad y la mayor rentabilidad del capital, amenazado no solo por la crisis económica sino por la eventualidad política de que la inconformidad social se traduzca en desbordamientos y rebeliones, ya sea como caos o como revolución. Esto es, para proteger al capital adelantándose a restablecer las condiciones de orden, disciplina y jerarquización sociales requeridas no solo para salvaguardar al régimen preexistente, sino para quitarle del camino las restricciones y la cultura igualitarista que en el último siglo le han mermado la tasa de ganancias: las de protección y solidaridad sindicales, redistribución del ingreso, seguridad laboral, prestaciones sociales, de derecho a informar, organizarse y rebelarse, etc.
En la intimidad se trata, por consiguiente, de un programa neofascista, aunque evada confesarlo. La “nueva” derecha no es conservadora sino extrema derecha, tanto por su plataforma económica como por su fundamentación ideológica y política. Aunque se trata de un fascismo civil envuelto en prendas más coloridas.
Para cumplir ese programa se requiere una notable concentración del poder; para lograrla, todo evento es aprovechable. En el caso norteamericano, antes recordamos cómo el 11 de septiembre de 2001 la falange de neocons que rodeaba a George W. Bush se apresuró en sacarle partido a esos brutales atentados para promover la campaña que justificaría recortar derechos civiles e invadir a Irak, manipulando la desazón ciudadana, aun a sabiendas de que el régimen de Hussein no era parte del asunto.
En América Latina, Sebastián Piñera reveló ese oportunismo con un singular aprovechamiento del terremoto de febrero de 2010. Al anunciar que esa tragedia implicaba reformar su programa de gobierno, antes de reconocer la prioridad de atender a las víctimas y reconstruir las infraestructuras dañadas, destacó los saqueos suscitados en Concepción para afirmar que “se está perdiendo el sentido del orden público” y que “la gente necesita tranquilidad y orden público”, así que en el programa se recurrirá a todos los medios que los garanticen, algo para lo cual “nuestras Fuerzas Armadas están preparadas”. (20)
La capacidad de reprimir precede a la obligación de abastecer. Así, aunque después supo matizar lo dicho, la nuez del asunto quedó debidamente esclarecida.


La perspectiva de la derecha norteamericana
Las limitaciones del presidente Obama para actuar a la altura de sus promesas, y su temprana vuelta a varias políticas del gobierno anterior, no serían óbice para que, sin mayor espera, la derecha norteamericana saliera a cobrarle el mayor precio por el revés electoral que les había infligido. Organizándose para tomar la ofensiva en las elecciones parlamentarias de medio período, en febrero de 2010 se celebraron, por separado, sendos cónclaves del Tea Party Movement la rama más tosca y populachera del fundamentalismo conservador y del llamado Conservadurismo Constitucional la derecha elegante .
Ambas ramas coincidieron, en sus respectivos lenguajes, en la finalidad de desarrollar “la más implacable campaña de descrédito y desgaste contra un gobierno electo de que se tenga memoria en la política norteamericana” (21), gobierno que desde temprana fecha acusaron de “socialista”. Dichos cónclaves hicieron ver que los neoconservadores no se conformarán con recuperar el control de Congreso y enseguida el de la Casa Blanca el de la Corte Suprema ya lo mantuvieron (22) , sino que se dirigen a eliminar definitivamente los contrapesos institucionales y legales que antes le han cerrado el camino al neofascismo en ese país; es decir, a cambiar todo el sistema.
Bajo la rectoría del presidente de la Fundación Heritage, el Conservadurismo Constitucional proclamó la Declaración de Mount Vernon, que recuperó lo esencial del Proyecto para un nuevo siglo americano, de finales de los años 90, que los neoconservadores redactaron luego del revés sufrido ante Bill Clinton.
Dicha Declaración vuelve al clásico recurso de invocar, a su manera, los principios de la Declaración de Independencia y de la Constitución, y de usarlos para alegar que en las últimas décadas éstos fueron minados y redefinidos por reiterados extravíos radicales y multiculturalistas en la política, las universidades y la cultura norteamericanas. Esto de por sí manifiesta un claro repudio a las conquistas cívicas obtenidas en los años 60 y 70 del siglo pasado, y no solo a las iniciativas que eventualmente la administración Obama pueda agregar.
En consecuencia, alega que urge un “cambio” que vuelva a poner al país en la senda de tales principios. Y para eso pregona un conservatismo constitucional consagrado a sostener un gobierno de salvación nacional “que garantice estabilidad interna y nuestro liderazgo global”. Entre esos principios destacan, desde luego, no solo los de libertad y la iniciativa individuales, sino los de libre empresa y reformas económicas basadas en las relaciones de mercado, además de la tradicional defensa de la familia, la comunidad y la fe religiosa.
Estamos, pues, ante un nuevo llamado a la contrarreforma antes bien, a la contrarrevolución preventiva no solo a escala norteamericana sino con proyección global, tanto por la argumentación en que se apoya y el destino que este movimiento se arroga, como por la naturaleza de la potencia en cuyo nombre se proclama esa intención.


América Latina en disputa
En gran parte de América Latina las agrupaciones progresistas mantienen la iniciativa política, pero ya está en curso una importante contraofensiva de la “nueva” derecha. Nos encontramos ante un anchuroso mosaico social que está en disputa y como corresponde a tiempos de transición donde hay diversas opciones abiertas. Por un lado, esa “nueva” derecha tiende a prevalecer sobre las formaciones conservadoras tradicionales, pero sin marginarlas. Por el otro, el panorama de las izquierdas es más heterogéneo, como es natural a su naturaleza cuestionadora y creativa, que explora diversidad de caminos.
En nuestra América las incertidumbres y precariedades, agravadas por las políticas neoliberales y su fracaso, concurren con el anterior abandono de los referentes y proyectos desarrollistas y revolucionarios de los años 60 y 70, y con la insuficiencia de otras propuestas más eficaces para los tiempos que corren. La crisis social está más avanzada que el desarrollo de nuevas alternativas político ideológicas.
Tras tantos años de insatisfacciones la gente está harta, sin que eso signifique que ya es consciente de sus posibles alternativas históricas. Así las cosas, ese difuso y multiforme malestar social ha contribuido a fortalecer el apoyo electoral a opciones de izquierda, pero no necesariamente a aceptar alternativas más radicales. El dolor y la irritación por las consecuencias de la desigualdad extrema, el empleo precario y la miseria conviven con el descrédito de los sistemas políticos conocidos y, a la vez, con una extendida sensación de temor que viene de la falta de seguridades y la frustración de expectativas.
Es en ese contexto que ahora toca medir fuerzas con una derecha renovada y mejor articulada que viene a disputar el campo político. Y que viene a hacerlo con los recursos que ya sabemos: el predominio mediático, una orquestación continental y unas consignas populistas que tienen la fuerza de una brutal simplificación de los problemas y expectativas populares, que no necesita mayores esfuerzos explicativos. La naturaleza elemental y retrógrada de esas consignas facilita su asimilación. (23)
En períodos así el piso político es movedizo: abundan los realineamientos tácticos, programáticos e ideológicos de las dirigencias de los partidos políticos y organizaciones, como también de los sectores sociales que ellos pretenden representar. Esto es un espacio propicio para cualquier género de aventureros, como Fujimori. Pero si bien es cierto que la crisis económica, sociopolítica e ideológico cultural propicia confusiones y recomposiciones, no por eso conlleva el supuesto “retorno a la derecha” que hoy predicen determinados “analistas” (24). Al contrario, en ningún país latinoamericano hay un movimiento de masas en apoyo de proyectos contrarrevolucionarios.
Aunque aquí o acullá la izquierda política no ha renovado sus propuestas, la vida le da arraigo a una izquierda social que se extiende aunque todavía no esté conceptual ni organizativamente desarrollada. Si en vez de preguntar por las siglas partidistas se cuestionan los problemas diarios tema por tema, se comprueba que es falso que nuestros pueblos deriven hacia la derecha, pese a “la rémora histórica de confusión, desideologización y desorganización” que los deja inermes por obra del oportunismo de algunos liderazgos inescrupulosos. Por eso, las campañas de la “nueva” derecha se ven tan necesitadas de remedar discursos progresistas. (25)
Lo que pasó en Chile en las elecciones del 2009 no prueba otra cosa. La Concertación por la Democracia, que gobernó a ese país por 20 años, no fue un ejemplo de la reactivación que las izquierdas latinoamericanas experimentaron desde finales de los años 90 en rechazo a las tesis y secuelas del neoliberalismo. La Concertación fue producto de la etapa previa, de transición pactada de la dictadura a la democracia neoliberal (que tuvo lugar paralelamente a la conciliación de la socialdemocracia europea con el neoliberalismo). La subsistencia del modelo pinochetista de Constitución, institucionalidad pública, sistema electoral y economía de mercado así lo recuerda, a la vez que es huella de una transición democrática que quedó inconclusa.
El hecho de que esta subsistencia se instrumentara con participación de una parte de la izquierda debe evaluarse vis a vis con las importantes conquistas en materia de libertades públicas y derechos humanos que eso inicialmente facilitó, en su primera etapa. Mas no será sino ahora paradójicamente, bajo un gobierno de la “nueva” derecha cuando el pueblo chileno tendrá oportunidad de luchar para que la transición democrática se complete y por incorporarse al proceso de renovación del papel y la naturaleza de las izquierdas latinoamericanas. (26)


Una ofensiva articulada
Aunque en la tradición de las izquierdas el internacionalismo y la solidaridad ocupan un lugar relevante, en la actualidad la mayor parte de sus organizaciones latinoamericanas consume sus escasos recursos en las tareas nacionales. En los últimos lustros, tras la ofensiva neoconservadora de los años 90, lo demás no suele trascender el plano declarativo. Los foros internacionales son más ocasión de breves ejercicios de reflexión, que oportunidades para concertar cooperaciones de mayor plazo y alcances.
Es en la derecha donde sucede lo contrario. Hoy por hoy el sostenimiento de escenarios y actividades de instrucción y colaboración política internacional es mucho más constante y activo para sus organizaciones. Para esto hay un polo articulador: en América Latina todos los partidos reaccionarios de alguna importancia tienen vinculaciones con el Partido Republicano y con fundaciones y universidades conservadoras de Estados Unidos, lo mismo que con el Partido Popular español y fundaciones cercanas al mismo.
Los cuadros jóvenes de los partidos de derecha frecuentan cursos auspiciados por fundaciones y universidades conservadoras, particularmente en el área relacionada con el marketing político, con énfasis en la investigación y manejo de la opinión pública, y las técnicas para dirigir las comunicaciones sociales. Miami ya es un gran conglomerado de instituciones y cursos de formación en esas especialidades para los nuevos cuadros latinoamericanos de derecha.
Aparte de que, por supuesto, esas jóvenes promesas político empresariales acuden a las mismas universidades norteamericanas. Una notable proporción de los dirigentes político empresariales latinoamericanos son ex condiscípulos de cursos y postgrados en esas universidades.
Proliferan asimismo los eventos breves y conferencias de capacitación político ideológica que propician encuentros de las jóvenes promesas de la derecha con sus veteranos referentes europeos, latinoamericanos y estadunidenses. José María Aznar, por ejemplo, sin ser un intelectual de mediano brillo, se la pasa volando, en el literal sentido de la palabra. (27)
Por su parte, los mayores no solo asisten a las mismas conferencias en Estados Unidos, o las impartidas por gurúes norteamericanos en ciudades latinoamericanas sino que, de manera más específica, se encuentran en las juntas directivas y las reuniones de accionistas de las mismas empresas. Las que, además, cada día operan en mayor cantidad de países de la región y fusionan sus respetivos intereses.
No es de extrañar, en consecuencia, que unos y otros piensen a nuestra América con los mismos parámetros, cultiven proyectos políticos similares, y se pongan de acuerdo en los mismos términos, para organizar sus actividades políticas solidariamente.
Aparte de la enorme diferencia que hay en la disponibilidad de recursos económicos, se puede decir que la derecha continental aventaja en este campo a las izquierdas también porque está en mejores condiciones intelectuales para aprovechar a favor suyo las ventajas de la globalización que, de paso, en ausencia de competidores de izquierda, es su globalización.
Pero más allá de eso, la piedra de toque del asunto está en que el núcleo político ideológico de la derecha norteamericana sigue activo y no le faltan organización, poder, recursos ni iniciativa, no solo para amarrarle las manos al Presidente Obama, sino para orquestar esta nueva contraofensiva de las derechas latinoamericanas.
Globalización, recursos y orquestación que, sin embargo, no constituyen un escollo al que las izquierdas deban resignarse, sino un reto que ahora les toca superar con los recursos de su creatividad e imaginación. En el actual mundo de las comunicaciones virtuales, cuando los pueblos de la región tienen muy buenas razones para desplazarse a la izquierda, ese tampoco será un reto demasiado difícil de remontar, una vez que somos conscientes de su trascendencia.


Contrahegemonía
En tiempos de la Guerra Fría, para que la derecha oligárquica pudiera imponer “cambios” dirigidos a rehacer al sistema y derogar las conquistas sociales, democráticas y progresistas ya institucionalizadas, fue necesario infligirle derrotas aplastantes y duraderas a la resistencia popular, instaurando las dictaduras de seguridad nacional y el terrorismo de Estado. Pero de entonces acá, las circunstancias regionales y mundiales, así como el desarrollo político alcanzado por una parte significativa de nuestros pueblos, hoy ese camino y sus eventuales alcances resultan más difíciles, como en 2009 lo reiteró el caso de Honduras. (28)
Para derogar esas conquistas sociales ahora la derecha tiene que apelar a otros medios. Y lo puede hacer en la medida en que la reacción aprovechando para esto los recursos que le dan ventajas logre explotar en su beneficio los malestares y confusiones sociales ya existentes, y organizar agrupaciones de miles “de seres humanos arrojados a la marginalidad, la ignorancia y la desesperación, para intentar hacer de ellos una fuerza de choque salvaje” contra los sectores ciudadanos más conscientes(29), no solo en el plano electoral. Esa convocatoria a la coacción y la violencia es, precisamente, botón de muestra de la conducta fascista, arquetipo de la estrategia de contrarrevolución preventiva.
Captar esos malestares y desviarlos contra un blanco seleccionado al efecto permite distraer masas populares, e instrumentarlas al servicio de fines contrarios al interés popular de largo plazo. Para eso hay una demagogia consustancial al género de liderazgo vertical y mediático que la “nueva” derecha puede ofrecer.
Como bien anotó Gramsci en sus largos años de prisionero político del fascismo, demagogia significa “servirse de las masas populares, de sus pasiones sabiamente excitadas y nutridas, para los propios fines particulares” y las ambiciones de un Jefe. A lo que él enseguida añadió que el demagogo se presenta a sí mismo como insustituible, elimina a sus posibles competidores y apela a “entrar en relación con las masas directamente (plebiscito, etcétera, gran oratoria, golpes de escena, aparato coreográfico fantasmagórico)” (30).
La magnitud de las amenazas que esa “nueva” derecha representa hoy resalta el valor que para las izquierdas siempre ha tenido y la urgencia que ahora demanda la tarea de formar conciencia y organización popular y clasista. Si las armas de esa derecha prosperan precisamente al incidir sobre una masa ignorante, afligida y desarticulada, superar esa debilidad popular es nuestra prioridad. El campo popular y latinoamericano es nuestro campo y en él nos toca derrotar a este invasor.
Frente a la ofensiva que la reacción arroja sobre esa masa para impregnarla con una subcultura de la derecha, es prioritario construir y movilizar en su seno una contracultura fundada en las necesidades, reivindicaciones y expectativas populares. Es con base en esa contracultura que se puede reivindicar la independencia del pensamiento popular y relanzar su solidaridad de clase. Una contracultura capaz de crecer como el cemento aglutinador y orientador de organizaciones donde la solidaridad de clase vuelva a primar sobre la atomización de las salvaciones individuales místico religiosas, delincuenciales o neofascistas que el neoliberalismo antes propició.
Solo la organización popular y plural tanto barrial y comunitaria como laboral, gremial, cívica y política puede convertir las ideas y aspiraciones de esa contracultura en una fuerza material, esto es, en una fuerza capaz de buscar y acumular su propio poder. Por consiguiente, en una contrahegemonía, una opción de poder que oponerle a los recursos y los fines de todas las derechas y del capital que las amamanta, como fuerza social y política que sí puede contenerlos y derrotarlos.
Lo que en igual medida prioriza el imperativo de articular frentes amplios donde articular la diversidad de las izquierdas sociales y políticas y cerrar los vacíos donde pululan los aventuraros de todo tipo , con base en lo que en cada caso ellas tienen de común, a la vez que respetando sus respectivas personalidades y diferencias.


Notas:
1) No es el caso discutir aquí a qué se ha debido esta limitación, pues no es el tema a tratar en esta oportunidad, ni disponemos del espacio necesario para ello. De esa cuestión ya me he ocupado en otras páginas, como en Una coyuntura liberadora…¿y después?, en Rebelión del 23 de julio del 2009, y en La brecha por llenar, premio Pensar a Contracorriente, La Habana, 2010.
2) Ver Kintto Lucas en Barómetro Internacional del 17 de diciembre de 2009.
3) Los resultados de ese empeño fueron valorados periodísticamente como una “oleada democratizadora” continental, presuntamente capaz de resolver por varios lustros los fenómenos de contracción económica, inflación y desempleo que ya venían creciendo. Pero pocos años después la aplicación de las políticas neoliberales que esas democracias legitimaron se tradujo en una “oleada” de frustraciones e ingobernabilidad que, aún antes de poner en entredicho al neoliberalismo, las puso en peligro a ellas mismas.
4) Eso coincidió con otros importantes acontecimientos a escala mundial, que igualmente contribuyeron a que este fuera un período de gradual degradación de los procesos nacional revolucionarios y sobre todo tras el desmoronamiento de la URSS de repliegue y posterior reformulación de muchos proyectos y organizaciones de izquierda.
5) Los casos más notorios fueron el Caracazo y las sublevaciones urbanas de Quito, el Alto, la Paz y Buenos Aires, que constituyeron claros presagios de lo que estaba por suceder en varias otras ciudades y países latinoamericanos.
6) La crítica del legado cristiano lo llevó a exaltar el paganismo originario de los pueblos europeos.
7) Ver José Pérez i Granados, Alain Benoist y la Nueva Derecha francesa, en Stormfront.org, 4 de julio de 2006.
8) Ver Jordi Solé Tura, La nueva derecha europea, en El País, Madrid, 18 de junio de 2001.
9) Los principales medios de comunicación quedaron en manos de Berlusconi. Las principales empresas privatizadas, en manos de allegados de Aznar. Lo que significa que al dejar el gobierno ambos seguirán reteniendo grandes cuotas de poder.
10) Ver Joaquín Estefanía, Los neocons, profetas del pasado, en El País, 14 de junio de 2004. La frase remeda la consigna de la “primavera de Praga”, en 1968, de instaurar en Checoslovaquia un “socialismo con rostro humano”.
11) Tanto en Estados Unidos como en Europa se ha señalado la “reconversión” de activistas de extrema izquierda en intelectuales neoconservadores, por efecto de la ofensiva neoconservadora y del desmoronamiento de la URSS. Esto explicaría el reiterado uso de categorías procedentes de León Trotsky (como la de revolución permanente) y de Antonio Gramsci (como la de la construcción de hegemonía cultural).
12) Emmanuel Rodríguez e Hibai Arbide, en ¿Nueva derecha? O la reivindicación del populismo frente al vacío de la izquierda, en Cuadernos Archipiélago, Barcelona, 2006.
13) Op. cit.
14) Las prácticas populistas se manifestarán asimismo en la explotación de formas de conducta y de lenguaje corporal y verbal que se le atribuyen al gusto popular, según la respectiva idiosincrasia nacional y de época. Se apela a imitar conductas machistas, estilos informales o “de trabajo”, etc., que son parte sustancias de una nueva demagogia que más alude a la imitación populachera que sobrio al estilo popular.
15) Según la tesis de que, anger is an energy, el disgusto o el odio son una energía que se puede recoger, agitar y canalizar contra el blanco elegido sin considerar si este es responsable por el disgusto social que se le achaca.
16) Como crisis económica, financiera, alimentaria, energética, moral, del clima, de la seguridad ciudadana, del sistema político global, etc.
17) Ver Immanuel Wallerstein, El caos como cosa cotidiana, en La Jornada de 2º de febrero de 2010.
18) El reaccionario republicano que se alzó con la plaza de senador por Massachusetts que por varios períodos había retenido el demócrata liberal Tedd Kennedy.
19) El presidente Ricardo Martinelli, de Panamá, los identifica como “los políticos de siempre, los malos empresarios y la izquierda”. Alocución televisiva reiterada durente finales de febrero e inicios de marzo de 2010.
20) De esa preparación el pinochetismo dejó larga constancia. Ver “Piñera dice que el terremoto provocará cambios en su programa de gobierno”, en Argenpress del 1 de marzo de 2010.
21) Ver Obama entre el Tea Party y el conservatismo constitucional (I), en Cubadebate del 22 de febrero de 2010.
22) Así lo demostró su resolución de legalizar que las grandes corporaciones privadas inviertan sin limitaciones cuantitativas en las campañas electorales estadunidenses, en apoyo a los candidatos de sus preferencias, lo que acentúa el proceso de paulatina “privatización” del Congreso (y el menos gradual del Ejecutivo).
23) Ver Massimo D’Alema, La via progresista contro la destra que cavalca le paure, en Il Sole, 23 de febrero de 2010.
24) En particular lo predican, como hoja de parra, quienes antes desertaron de la izquierda cuando la ofensiva neoconservadora que siguió a “la caída del muro”.
25) Ver Luis Bilbao, América Latina no gira a la derecha, en ALAI, América latina en movimiento, 11 de febrero de 2010.
26) Argentina, Brasil y Uruguay, que empezaron más tarde a restablecer la democracia formal, completaron ese proceso antes de elegir gobiernos progresistas, mientras que en Chile esa etapa previa se estancó antes de concluir. Ese estancamiento propició el ambiente de inmovilismo que, a su vez, predispuso a votar por otras opciones, incluida la de la “nueva” derecha.
27) Las izquierdas latinoamericanas no disponen de nada similar. Si bien sus encuentros pueden dar ocasión a meritorios ejercicios reflexivos, no cubren ese ambicioso espectro de homologación estratégica, formación de cuadros y coordinación operativa.
28) Dante Caputo calificó ese evento como un golpe “correctivo”: los militares intervinieron para devolver el gobierno a la oligarquía tradicional, sin quedarse en el poder. Aún así, la comunidad internacional sancionó el golpe de formas que también perjudicaron los intereses de esa oligarquía; los golpistas de uniforme después fueron destituidos y el golpe, a la postre, no diluyó sino que levantó un movimiento de resistencia social capaz de defender las modestas conquistas sociales antes obtenidas por el pueblo hondureño.
29) Ver Luis Bilbao, América Latina no gira a la derecha, cit.
30) Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel, edición crítica del Instituto Gramsci, a cargo de Valentino Gerratana, Era, México, t. III, p. 82-83. Gramsci, por supuesto, debe haber escrito estas líneas teniendo en mente a Benito Mussolini, como nosotros las releemos teniendo a la vista a Berlusconi y a sus caricaturas de ultramar, como Martinelli. ¿No decía Marx que en la historia estas cosas ocurren una vez como tragedia pero si luego se repiten lo hacen como farsa? Si bien Piñera declara que no es ese su modelo sino el de Sarkozy, cabe que lo haga para guardar las apariencias, ya que el francés goza de mejor aceptación en otros lares.

Sebastian Piñera y sus bofetones a los derechos humanos

Sebastian Piñera y sus bofetones a los derechos humanos

Eduardo Andrade Bone

La actual casta política que ha cogobernado el país durante 20 años y al margen de algunas excepciones en materia de derechos humanos, ha mantenido una inmoralidad, hipocresía y doble estándar nunca antes visto en la historia política del país, cuando se trata de abordar esta materia.


No son pocos los líderes políticos y parlamentarios de la Concertación y la Alianza por Chile, incluidos los sectores conservadores y reaccionario de la Iglesia Católica del país del cono sur, que en más de una oportunidad han llamado a dar vuelta la página y dejar establecida la más absoluta impunidad ante los crímenes de lesa humanidad cometidos bajo la dictadura militar encabezada por Pinochet y sus esbirros.


El actual mandatario y representante del legado político y económico de la dictadura, Sebastián Piñera, no es una excepción en este plano. Recordemos que de acuerdos a denuncias aparecidas en la prensa chilena, connotados líderes políticos de la Democracia Cristiana participaron como informantes y colaboradores de la CIA en Chile, con el objeto de desestabilizar el gobierno de la Unidad Popular encabezado por la figura inmortal del presidente Salvador Allende. Entre esos vende patria se encontraba nada menos que el padre del actual presidente, José Piñera Carvallo, el que era colaborador de la CIA desde el año 1965, de allí que se puede decir que el padre del actual mandatario, como muchos otros DC fueron golpistas y luego cómplices y encubridores de las violaciones a los derechos humanos cometidos en dictadura.


Recordemos además que su hermano José Piñera Echeñique, se desempeñó como Ministro del Trabajo y de Minería de la dictadura y despojo a la clase trabajadora chilena de conquistas sociales importantes, además de ser colaborador directo y analista financiero de la familia Pinochet. De ello se puede deducir que la familia Piñera Echeñique tenía pleno conocimiento de las violaciones sistemática a los derechos humanos ocurridos bajo el régimen militar. En Santiago se dice que José Piñera es uno de los asesores más cercanos del actual mandatario y que suele actuar desde las sombras.


Hoy Sebastian Piñera Echeñique busca presentarse ante el mundo como uno de los nuevos adalides en la defensa de los derechos humanos en Chile y en el mundo.


Pero vamos viendo, el actual mandatario mientras se encontraba como candidato presidencial del pinochetismo, en reunión cuasi secreta les prometió a los militares en retiro involucrados en crímenes de lesa humanidad, que cuando él fuera primer mandatario iba a desplegar todos los esfuerzos necesarios para terminar con la situación procesal que los afectaba. Lo que indica que Piñera estaría dispuesto a aplicar la ley de amnistía en favor de estos criminales.


Luego y como lo decíamos antes, los sectores conservadores y reaccionarios de la Iglesia Católica chilena con motivos de las fiestas de celebración del Bicentenario de la independencia de Chile, la entidad religiosa estaría promoviendo el indulto presidencial para parte de la población penal del país y también para los militares involucrados en los crímenes de lesa humanidad cometidos bajo la dictadura militar encabezada por Pinochet, a lo que por cierto el actual mandatario estaría completamente dispuesto, pues siempre ha sido partidario del borrón y cuenta nueva, y de superar el pasado histórico reciente del país, como ellos suelen llamarle.


Recordemos que los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles en el tiempo y están supervisado por diversas organizaciones defensora de los derechos humanos en el mundo, además de los pacto internacionales respectivo firmados por el Estado chileno, los cuales no dan cabida a la amnistía, indultos presidenciales y leyes de punto final, como los que promueve la actual coalición de gobierno y los sectores neoliberales de la Concertación y de la Iglesia, que buscan la más absoluta impunidad ante las violaciones sistemáticas de los derechos humanos cometidos por el régimen militar.


Pero vamos viendo, la autodenominada clase política del país y que suele despotricar de forma hipócrita e inmoral contra Cuba, Venezuela o Nicaragua cuando se trata de los derechos humanos, y suele ver “la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”, hasta ahora nada a dicho sobre la muerte que le propinaron cinco infantes de marina a un poblador de la localidad de Hualpén, en la región del Bío Bío. La víctima fatal fue identificada como David Daniel Riquelme Ruiz de 45 años, quien vendía pescados en una feria, cuyo cadáver fue encontrado entre el 8 y 9 marzo después del toque de queda implantado en esa región, producto del terremoto que afectara al país del cono sur.


Los intentos de Sebastian Piñera por militarizar la política o establecer un estado policial encubierto no son nuevos y obedecen a su pasado y compromisos con diversos resabios de la dictadura, entre ellos el legado de su propio padre. De allí que la designación del ex comandante en jefe del Ejército general (r) Óscar Izurieta, como subsecretario de Defensa, apuntan en esa dirección, pero también a no dar paso a la verdad y la justicias en materia de derechos humanos. Cabe destacar que el actual subsecretario de defensa, se negó reiteradamente a desclasificar documentación del Ejército relacionados con las violaciones a los derechos humanos ocurridos bajo el imperio pinochetista.


Pero no solo eso, el actual mandatario que además cuenta con un prontuario económico notable y que ahora en Chile lo llaman el “pedófilo de los mercados financieros”, ha tenido la desfachatez, falta de ética e inmoralidad al designar sin ningún empacho como director de Gendarmería de Chile, nada más y nada menos que a Iván Andrusco, quien fuera miembro de los aparatos represivos de la dictadura en un organismo conocido como la Dicomcar y que agrupaba a los miembros de la policía uniformada del país del cono sur, entidad represiva que degolló a los militantes comunistas José Manuel Parada, Santiago Nattino y Manuel Guerrero.


La Dicomcar era un organismo similar a la DINA-CNI y el Sr. Andrusco aparece involucrado en varios procesos en calidad de inculpado, procesos que no se han cerrado del todo. Aún así por el solo hecho de formar parte de dicho organismo criminal y represivo el esbirro no deja de ser encubridor y cómplices de las violaciones a los derechos humanos cometidos por la Dicomcar, pues él era uno de los jefes importantes en dicho organismo represivo.


La designación de Iván Andrusco como director de gendarmería, viene a corroborar los intentos de Piñera por blanquear las violaciones a los derechos humanos cometidas bajo el imperio de la dictadura militar y proteger a los uniformados que participaron en alevosos crímenes de lesa humanidad. De allí que este nombramiento huele muy mal y refleja la falta de ética y moral del actual mandatario al designar personas poco idóneas para este tipo de responsabilidades.


Sebastian Piñera, siguiendo las instrucciones del narco presidente Álvaro Uribe de Colombia, lo que busca es la aplicación aguda de la “Doctrina de la Seguridad Democrática” implementada por el Imperio para la región, militarizando la política y estableciendo un estado policial encubierto. Así al menos queda al descubierto cuando con motivo del Día del Joven Combatiente y de acuerdo a informaciones aparecidas en diario golpista La Tercera (29/03/2010), se señalaba que en los días previos a dicha conmemoración la policía represiva y uniformada del Estado chileno había realizado 12 mil 280 controles preventivos en el país. En el detalle, se efectuaron 3 mil 588 controles de identidad; 676 controles a locales comerciales; 7 mil 577 controles vehiculares y 439 fiscalización a locales de alcoholes. Además durante los últimos 13 días personales de la 30 ° Comisaría de Radiopatrullas realizó un servicio preventivo extraordinario en distintas comunas de la Región Metropolitana. Finalmente se contabilizaron 632 personas detenidas.


De allí que la denominada Coalición por el cambio o Alianza por Chile (UDI-RN), que agrupa a los herederos del pinochetismo en sus expresiones dura y moderada, comienzan a inscribir sus primeras páginas en cuanto a situación de derechos humanos se refiere, antes fueron cómplices y encubridores de los crímenes de la dictadura.


Otro ejemplo que ilustra dicha situación es la que han comenzado a padecer los trabajadores en huelga de Thyssen Kroup, empresa de origen alemana dedicada al rubro metal mecánico y reconocida en todo el mundo. Los empleados de la compañía manifestaron su rechazo a la presencia de espías seguimiento, toma fotográfica y grabación de videos. La empresa es propiedad de Dante Yutronic quien está vinculado a la Alianza por Chile y con la muerte de Gerardo Rocha, empresario y ex dueño de la Universidad Santo Tomás.


Antes de culminar esta nota nos quedamos sobrecogido, pues informaciones aparecidas en el sitio WWW de Radio Bio Bio se señalaba que Sebastian Piñera en persona estaba participando en operativos policiales en la ciudad de Concepción, lo que lo retrata de cuerpo entero, pues el primer mandatario esta dispuesto a dirigir la represión en vivo y en directo en contra del pueblo chileno.


Finalmente lo único que cabe esperar, es si la Coalición por el cambio y su presidente Sebastian Piñera, garantizaran de forma integral los derechos humanos de todas las familias afectadas por el terremoto, y que sacudiera a Chile el 27 de febrero pasado. Por lo pronto todo esta por verse, pero las primeras señales son más bien negativas, pues recordemos que el Estado chileno aún tiene materias pendientes en lo que respecta a los derechos humanos, pues en Chile aún hay presos políticos de la época de la dictadura, están los presos políticos de los pueblos originarios, están los presos políticos con penas de extrañamiento y que no pueden volver al país, además de las desastrosas condiciones en que se encuentra la población penal del país, lo que constituye una gran bofetada a los derechos humanos por parte de Sebastian Piñera y compañía.

Ataúdes de 50 centímetros: la otra cara de los Negocios en Colombia, Paramilitarismo es Estrategia Estatal.

Ataúdes de 50 centímetros: la otra cara de los Negocios en Colombia, Paramilitarismo es Estrategia Estatal.

Por Azalea Robles



“Juliette Varela en calidad de hija recibe a Rogelio Enrique Varela”

Juliette Varela se adelanta y un funcionario le entrega una pequeña cajita… un ataúd miniatura.

“…La señora Armas en calidad de esposa, recibe a Tomás Enrique Armas Días…”

Una señora, viejita, abre el ataúdcito de 50 centímetros que le ha sido entregado, y toca, palpa; los restos de una calavera, un hueso de la pierna, una mano…

“El señor Reinaldo Morales, en calidad de hermano, recibe los restos de Agustín Morales Niño”…

Se trata de una entrega de restos óseos de desaparecidos asesinados por la Estrategia Paramilitar del Estado colombiano, en una ceremonia de poca cobertura mediática, en el departamento del Magdalena, región caribeña de Colombia.

“Elvia Milena Sánchez en calidad de hermana recibe a José Fabio Sánchez y a José Ismael Sánchez”

Y estas son las frases que pronuncia una funcionaria del Estado colombiano, una tras otra, en una ceremonia bajo una carpa. El Estado hace entrega de restos de desaparecidos: los familiares reciben un pequeño ataúd y la funcionaria continúa enumerando nombres… En pocos minutos el Estado pretende saldar las largas semanas, meses y hasta años de sufrimiento y tortura causados por la voracidad terrateniente y la Estrategia Paramilitar implementada por el propio Estado. Tiene que ser una ceremonia breve, de bajo perfil mediático, pasar desapercibida, porque en definitiva los que se han beneficiado de las masacres siguen siendo propietarios, y siguen masacrando…

· Fosas Comunes, la Estrategia Estatal del Paramilitarismo y la extradición de la Verdad

La cantidad de fosas comunes en Colombia es escalofriante, sus coordenadas han sido obtenidas gracias a las denuncias de familiares de desaparecidos, a filtraciones putrefactas a las aguas de beber (el caso de la fosa de la Macarena), y tras las audiencias a paramilitares, que, acogiéndose a la “ley de Justica y Paz”, confiesan sus crímenes y dan coordenadas de fosas y otros detalles de su rol como herramienta de guerra sucia del Estado (1). Esta Ley fija una pena máxima de ocho años de prisión para los paramilitares que confiesen sus crímenes.

La ley de “Justicia y Paz” fue diseñada por el presidente Uribe (2), para que sus Paramilitares lograran impunidad, o condenas raquíticas en comparación con la crueldad y amplitud de sus crímenes: es así como centenares de capos paramilitares, autores de miles de asesinatos, han logrado librarse casi por completo de la cárcel, a cambio de expresar “arrepentimiento”, que aderezan con algunas coordenadas de fosas. Pero las grandes fortunas, nacionales o de multinacionales, que han acumulado aún más capital gracias a estas masacres, siguen intocadas.

De hecho el Estado Colombiano se ha apresurado a truncar las declaraciones de los capos paramilitares, extraditándolos a Estados Unidos para evitar que dieran demasiados apellidos de oligarcas, políticos, gerentes de multinacionales, generales, todos ellos creadores y financiadores de la Estrategia paramilitar del horror.

En el caso de los paramilitares Mancuso (3), Hebert Veloza (4), Carlos Mario Jiménez Naranjo (Macaco), Rodrigo Tovar Pupo (Jorge 40) y Diego Fernando Murillo Bejarano (Don Berna), por ejemplo, van a ser juzgados en Estados Unidos por narcotráfico, y no podrán ser juzgados por crímenes de Lesa Humanidad en Colombia. Al sacar a estos asesinos de Colombia, muchas víctimas se quedan sin conocer el destino de sus desaparecidos, pues en una primera audiencia, estos capos paramilitares suelen dar solamente una que otra coordenada de fosas. Y lo más importante ha quedado sin esclarecer del todo, truncado por la extradición: el Estado busca evitar a toda costa que se filtren los nombres de los autores intelectuales de los crímenes.

El paramilitar Hebert Veloza, alias HH declaró: "Calculo que mis dos grupos asesinaron a 3 mil personas o más. Muchos de ellos eran tirados al (río) Cauca".

Luego de casi dos años de la extradición de varios ex jefes paramilitares de Colombia, la estructura paramilitar sigue activa y perpetrando masacres con ínfulas renovadas. Los autores intelectuales (multinacionales, oligarcas y políticos) han diseñado bien su impunidad, y la forma de dar continuidad a su esperpento, dándole una capa de pintura a la apariencia de legalidad de su instrumento: el estado colombiano. La capa de pintura no alcanza, sin embargo, a tapar a lo que algunos ya llaman la “Motosierrocracia”; pero es suficiente para que de ella se aferren a nivel internacional para cerrar los ojos ante la barbarie y dejar en su sitio a un estado muy útil a los intereses de las transnacionales de USA y UE. La extradición de algunos de los autores materiales de miles de masacres, preserva impunidad y Status Quo. Mientras tanto las víctimas tratan de adivinar dónde han enterrado o desaparecido a sus familiares. Existe la posibilidad, estipulada por la Ley de “Justicia y Paz”, de que las víctimas cuestionen directamente a sus victimarios, pero esta ley es muy cínica pues no contempló un acuerdo por escrito que determinara la cooperación judicial entre Colombia y EE.UU. Y los cientos de miles de familiares, millones de campesinos que sobreviven como desplazados en los cinturones de miseria de las ciudades (pues sus tierras están en manos de Multinacionales o terratenientes oligarcas), difícilmente llegarán a Estados Unidos. Eso sí, el Estado colombiano se ha “cubierto” con esto ante la CPI: hacen las reglas a su medida.

· 30.470 asesinatos confesados por los paramilitares: viabilizando los “negocios”.

El martes 16 de febrero 2010 la unidad de “Justicia y Paz” de la Fiscalía colombiana dio a conocer un informe en el que se revela que unos 4.112 paramilitares de las AUC aseguran haber perpetrado 30.470 asesinatos en unos 15 años (desde mediados de los ochenta hasta su “desmovilizació n” en 2003-2006). La Fiscalía recibió declaraciones de los paramilitares que dan cuenta además de 1.085 masacres, 1.437 reclutamientos de menores; 2.520 desapariciones forzadas, 2. 326 desplazamientos forzados y 1.642 extorsiones, además de 1.033 secuestros (5)

Este informe por supuesto no toma en consideración las masacres perpetradas después del gran teatro de la “desmovilizació n” orquestado por el principal promotor de paramilitarismo (el Estado). Ya sabemos que tal “desmovilizació n” fue falsa, por la cantidad de masacres perpetradas desde 2003 hasta hoy por grupos paramilitares cuya única diferencia son los nombres (ahora se llaman Águilas Negras, Los Rastrojos, etc…). Es reciclaje con cambio de nombre, y una gran operación de propaganda mediática para el Estado; pero el genocidio continúa.

Cuando el gobierno habla de “diálogos” con los paramilitares en aras de su “desmovilizació n”; las víctimas califican estos “diálogos” de “monólogos”: siendo el Paramilitarismo una estrategia del propio Estado. Estrategia que hoy día sigue operando: con nombres nuevos siguen viabilizando los negocios mediante masacres e inyección de terror.

El paramilitar Veloza dijo haber utilizado la "decapitación" para aterrorizar a las comunidades: "Cuando llegamos a Urabá decapitamos a mucha gente, era una estrategia para promover el terror”. Es la Estrategia de “disuadir por el Terror”: está teorizada en los manuales de contra-insurgencia del Estado (cortesía de USA), y consiste en infundir un intenso pánico a través de las torturas y desmembramientos públicos para así lograr parálisis de la reivindicació n en los sobrevivientes… Se busca acallar las reivindicaciones sociales, económicas, ecológicas: se busca “disuadir por el Terror” de la reivindicació n y desplazar así poblaciones enteras.

· La Estrategia Paramilitar del Estado tiene dos vertientes que son su esencia:

A la vez masacrar con ostentación para infundir terror, y a la vez encubrir a los beneficiarios de tanta muerte. La doble M: Masacrar para cambiar la realidad objetiva (expropiar, acallar) y construir la Mentira de que el Paramilitarismo es algo espontáneo y no una Estrategia Estatal y oligárquica… Esta construcción de realidad virtual opera mediante la complicidad activa de los mass-media.

Así se expresó Veloza, refiriéndose al ejército oficial de Colombia: “Nosotros éramos ilegales y son más culpables ellos que nosotros, porque ellos representaban al Estado y estaban obligados a proteger a esas comunidades y nos utilizaban a nosotros (…) Nosotros cometimos muchos homicidios y tenemos que responder, pero ellos también deben responder…”

Desde que los paramilitares han empezado a dar las coordenadas de las fosas comunes, Colombia es una vasta fosa común: el Estado aduce no tener la capacidad operativa para abrir todas las fosas (pero sí que tiene el dinero para pagar a los asesinos Paramilitares y a los militares perpetradores de masacres y desapariciones) . Sin embargo Colombia es perforada por los familiares, que buscan desesperadamente a sus seres queridos (6). Así, entre trabas del Estado y ansias de los familiares de desaparecidos, entre amenazas y voluntad de volver a ver aunque sea una parte del ser amado, han empezado a aparecer miles de cadáveres.

· El Estado entorpece la identificació n de los cadáveres y no viabiliza el destape de las miles de fosas

La lentitud e inoperancia de la Fiscalía en destapar las fosas, raya la complicidad criminal: tiene miles de coordenadas de fosas y no ha buscado y concretado medidas forenses en más de algunas decenas, en cuanto a los restos humanos, la prueba de ADN ha sido hecha en una mínima medida: es el desprecio que el Estado profesa hacia los familiares y las víctimas, y la voluntad de perpetuar el crimen de desaparición que se expresan. Desprecio de un Estado que aduce “falta de recursos”, cuando bien que ha endeudado al país para pagar los gastos militares y paramilitares. Por eso, desde comienzos del 2007, una delegación de las "Madres de la Candelaria" sostuvo varias reuniones en la cárcel con el jefe paramilitar Diego Fernando Murillo alias “Don Berna” y con otros jefes paramilitares (hoy ya extraditados a Estados Unidos) y éstos les aproximaron la localización de las fosas, en la Comuna 13 de Medellín. Entonces varios familiares decidieron armarse de picos y palas para buscar desenterrar a sus seres queridos. "No pretendemos reemplazar la labor de la fiscalía (…) Nosotros, de acuerdo a lo que nos dijeron estos señores (victimarios) , vamos por nuestra cuenta y echamos pala (por los barrios de la Comuna 13) a ver qué encontramos. Muchas veces ellos no quieren o no les sirve confesar dónde está "x" o "y" persona, y no les conviene decírselo a los jueces, entonces nosotros les decimos: 'tranquilos, dígannos dónde están nuestros hijos y vamos y nosotras calladitas los buscamos'.” (6)

· La mayor fosa común del continente, con 2000 cadáveres, hallada en Colombia, corre riesgo de ser alterada por el Estado que busca invisibilizarla

Recientemente en Colombia se descubrió la mayor fosa común de la historia contemporánea del continente americano, horrendo descubrimiento que ha sido casi totalmente invisibilizado por los mass-media en Colombia y en el mundo (7). La fosa común contiene los restos de al menos 2.000 personas, está en La Macarena, departamento del Meta. Varios pobladores, alertados por las filtraciones putrefactas de los cadáveres a las aguas de beber, ya habían denunciado la existencia de la fosa en varias ocasiones durante el 2009, había sido en vano… pues la fiscalía no procedía a investigar. Fue gracias a la perseverancia de los familiares de desaparecidos y a la visita de una delegación de sindicalistas y parlamentarios británicos que investigaba la situación de derechos humanos en Colombia, en diciembre 2009, que se ha logrado destapar este horrendo crimen perpetrado por los agentes militares de un Estado que les garantiza impunidad.

Se trata de la mayor fosa común del continente: desde 2005 el Ejército, desplegado en la zona, ha estado enterrando allí miles de personas, sepultadas sin nombre.

Dos mil cuerpos en una fosa común, eso es un asunto grave para el Estado Colombiano, pero sus mass-media, y los mass-media internacionales, cómplices del genocidio, se han encargado de pasarla casi totalmente bajo silencio; cuando para encontrar una atrocidad parecida hay que remontarse a las fosas nazis... Este silenciamiento mediático está sin duda vinculado con los inmensos recursos naturales de Colombia, y los mega-negocios que allí se gestan en base a las masacres.

La Comisión Asturiana de derechos humanos, que visitó Colombia en enero 2010, ha estado preguntando a las autoridades sobre el caso… las respuestas han sido preocupantes: en fiscalía, en procuraduría, en ministerio del interior, en la ONU... todos pretenden eludir el tema, mientras tratan de “operar” la fosa para minimizarla; pero ya la delegación británica la constató, y las mismas autoridades reconocieron al menos 2000 cadáveres. En diciembre “El alcalde, afín al gobierno, lo denunció también junto al sepulturero, pero después las presiones oficiales tienden a hacerles "disminuir sus apreciaciones sobre el número de cuerpos NN…” La delegación asturiana ha denunciado la ostensible voluntad de alterar la escena del crimen: “nadie está protegiendo el lugar. Nadie está impidiendo que se puedan disfrazar las pruebas. Que un tractor pueda entrar y volver a entremezclar cadáveres anónimos, a sacarlos y llevarlos a otro lugar” (8) “solicitamos a las instituciones responsables del Gobierno y del Estado colombiano que implementen las medidas cautelares necesarias para asegurar las informaciones ya registradas en los documentos oficiales, que tomen las medidas cautelares necesarias con el fin de asegurar el perímetro para prevenir la modificación de la escena, la exhumación ilegal de los cadáveres y la destrucción del material probatorio que allí obra(…) fundamental la creación de un Centro de Identificació n Forense en La Macarena con el fin de lograr la individualizació n y plena identificació n de los cadáveres NN allí sepultados.” (9)

La Delegación Asturiana transmitió a las autoridades otra denuncia de genocidio y fosa común, pero estas adujeron desconocimiento, y alegaron incapacidad operativa "hay tantas fosas comunes en nuestro país que..." La denuncia es acerca de hechos en el municipio de Argelia, Cauca: “Un "matadero" de gente, donde las familias no pudieron ir a buscar los cuerpos de sus desaparecidos, pues los paramilitares no las dejaron ingresar de nuevo a sus comunidades: desplazaron a los sobrevivientes. Las víctimas sobrevivientes relataron: “había gente amarrada a la que echaban perros hambrientos para ir asesinándolos poco a poco.”

En Colombia, la Estrategia Paramilitar del Estado Colombiano, combinada con el accionar de policías y militares ha sido el instrumento de expansión de Latifundios. El Estado colombiano es el instrumento de la oligarquía y las multinacionales para su guerra clasista contra la población, es el garante del saqueo: la Estrategia Paramilitar se inscribe en esa lógica económica.

· La ceremonia discreta: restos óseos que no hacen ruido:

“Esta fecha es importante para la fiscalía general de la nación porque la unidad nacional para la ‘justicia y la paz’ entrega a sus dolientes los restos óseos de 40 ‘víctimas de la violencia’, y con ello brindará tranquilidad y sosiego la las familias que durante años los buscaron…” Pronuncia una funcionaria, bajo la carpa en la cual están funcionarios del Estado y familiares de las víctimas, ningún gran medio televisivo cubre la ceremonia, y menos la contextualizará… Es una ceremonia invisibilizada por la guerra mediática que sistemáticamente oculta los crímenes de Estado. Sin embargo, algunas cámaras alternativas han grabado la escena… (10) …40 ataúdes de 50 centímetros de largo, cajitas un poco más voluminosas que una caja de zapatos, alineadas sobre mesas de plástico; algunos funcionarios, policías, y los familiares, desechos de dolor, de impacto… pocos asistentes… Pocos asistentes para algo que debería ser conmoción nacional e internacional, para un evento que debería ser mediatizado internacionalmente en prioridad noticiosa… Pocos asistentes para la entrega de decenas de restos óseos de desaparecidos, cuando esta entrega es la imagen del Terrorismo de Estado y del modelo económico capitalista sustentado en el horror. Estos ataúdes diminutos, no son sólo el dolor intenso para los familiares directos: son el inmenso ataúd en que se ha encerrado al pueblo colombiano, asesinándolo mediante la injusticia social y el genocidio militar-paramilitar…

Estas entregas de restos óseos que se producen en varias regiones de Colombia, son la esencia de un país transformado en fosa común que se entrega por fragmentos; mientras simultáneamente continúa cavándose la fosa, continúan siendo asesinados los que osan reivindicar contra el saqueo, o los que estorban en las tierras codiciadas por el gran capital… ¿Tal vez el silenciamiento, por parte de los mass-media internacionales, del Terrorismo de estado en Colombia y de estas entregas de restos humanos, obedece a que sus dueños se lucran de este genocidio mediante sus otros negocios?...¿ Tal vez la poca asistencia de la gente de a pie a estas ceremonias de bajo perfil se explica por el miedo porque el país está en manos de los asesinos?... ¿O Porque el mayor Jefe Paramilitar es el presidente de Colombia?¿O Porque las familias de la oligarquía tienen a sus “muchachos de la moto-sierra” siempre listos(sus paramilitares) ?...

· Discurso de la mentira impúdico ante los familiares rotos.

“Víctimas de la violencia” dice la funcionaria, como si ‘la Violencia’ fuera un personaje, algo difuso y sin rostro…

Claro está, esa es la voluntad del Terrorismo de Estado: achacarle todo a ese tipo de nociones: “la violencia”, “los actores armados”, como si se tratara de algo confuso, o de un teatrillo con “actores”, cuando las víctimas son las víctimas claras del paramilitarismo, o sea del Estado. Esos restos óseos han sido desenterrados porque los paramilitares han indicado su ubicación, para poderse acoger a la tramposa “ley de justicia y paz” que es un salvoconducto hacia la impunidad para esos servidores de la oligarquía y las multinacionales… Pero la funcionaria lee el discurso oficial, sin ningún pudor: “víctimas de la Violencia”… y uno se pregunta: si estos restos óseos de seres humanos, entregados de manera tan expeditiva e indigna, han sido encontrados porque sus mismos victimarios dijeron su ubicación… ¿por qué la funcionaria al menos no dice “victimas de los paramilitares”….?

Es el ocultismo absoluto, para darle continuidad al genocidio: “víctimas de la violencia”… es indignante esta forma de mentir: cuando son centenares de miles los asesinados, desmembrados, desaparecidos… y cuando sus vidas han sido cegadas dentro de un plan macabro de viabilización de los “negocios”… cuando está más que probada la génesis, el rol, y el combustible paramilitar…

Es curioso que los mismos apellidos de la oligarquía que mandó a masacrar al pueblo en el período histórico que sus historiadores llamaron “La Violencia”, sean los mismos apellidos que hoy mandan a masacrar en la Colombia que vive el periodo histórico de… ¿”La Violencia II”? Repetimos historia porque no tenemos las cosas claras, porque las mismas familias oligarcas que han asesinado al pueblo durante siglos, siguen perpetrando el genocidio y lo ocultan, con las mismas artimañas.

Cabe recordar la barbarie que consolidó la extensión del latifundio y la concentración de riquezas en pocas manos, mediante la barbarie de la “Violencia I”; desatada abiertamente después del asesinato de Gaitán en 1948, quien fue asesinado por mandato de la CIA, y con el beneplácito de la oligarquía liberal y conservadora.

Mediante sus historiadores, la oligarquía nos presentó al “periodo histórico de La Violencia” como una “violencia de todos contra todos, absurda, por distintivos partidistas”, una “violencia entre liberarles y conservadores”; cuando fue una violencia ejercida mediante los paramilitares de la época, los Pájaros, y el ejército oficial, para permitirle a la gran oligarquía ensanchar sus latifundios, desplazando y desposeyendo a millones de campesinos. Claro está, disfrazaron la voluntad de monopolizar tierras en “partidismos absurdos”; usando el manto del partidismo “liberal o conservador”; y cuando estimaron la acumulación suficiente por el momento, y sobre todo se dieron cuenta que los campesinos despojados se vinculaban con el comunismo, hicieron su Frente Nacional: una coalición política entre los 2 partidos de la oligarquía, que decretó alternancia en el poder entre1958-1974… Y hoy, mediante sus mass-media, siguen tirando la piedra y escondiendo la mano: nos quieren hacer ver que el horror que vivimos es debido a “la violencia”, a “los actores armados” a las supuestas “bandas de extrema derecha y de extrema izquierda”, cuando no hay tal asunto de “bandas”, y aquellas que presentan como “bandas espontáneas de extrema derecha, nacidas en respuesta a las bandas de extrema izquierda” no son tales “bandas espontáneas” sino ejércitos de mercenarios coordinados con el ejército oficial, y no han “nacido en respuesta a”, sino que han sido creadas por la oligarquía y las multinacionales para mantener el Estatus Quo de injusticia Social y para profundizar el saqueo, y han sido creadas antes del surgimiento de las guerrillas, quienes sí son una expresión subversiva que busca subvertir el Estatus Quo... Pero a los que crean el Terror les conviene que confundamos todo.

El paramilitarismo ha existido desde hace siglos en Colombia, con otros nombres, pero con la misma funcionalidad, de la mano de la concentración de tierras y riquezas en pocas manos: los paramilitares de hoy son la expresión contemporánea de la violencia ejercida por la oligarquía, a quien la funcionalidad del estado y sus instituciones militares no le alcanzaban para perpetrar la magnitud de genocidio que conocemos hoy. El Paramilitarismo les sirve para preservar la apariencia poluta de sus instituciones, mientras infunden miedo y disuasión de la reivindicació n social.

Pero como la dominación social la ejercen los verdaderos “señores de la guerra” que son los grandes oligarcas, que controlan al estado y poseen los mass-media, la funcionaria aplica la propaganda oficial: “Esta fecha es importante para la fiscalía general de la nación porque la unidad nacional para la ‘justicia y la paz’ entrega a sus dolientes los restos óseos de 40 ‘víctimas de la violencia’…”

Terrible es el maltrato a los familiares, la mentira constante, todo es escenario de propaganda y ocultismo en la Colombia que domina una oligarquía narco-paramilitar.

La funcionaria dice, acerca de la entrega de los restos óseos: “…brindará tranquilidad y sosiego la las familias que durante años los buscaron y esperaron su regreso…”.

Esta frase, parece casi una burla, viniendo de parte del Estado Colombiano. La verdadera tranquilidad y sosiego no puede existir en un país en el cual los grandes latifundistas, la oligarquía y las multinacionales han acrecentado sus tierras y su riqueza en base al horror y la muerte. Además a los carniceros oligarcas, el Estado les consolida el negocio sangriento con dineros públicos con su programa “agro ingreso seguro” (11).

· Estatus Quo de privilegios para pocas familias, e indigencia y genocidio contra las mayorías

El 64% de la población de Colombia vive en la pobreza e indigencia. La concentración de la riqueza es escandalosa en Colombia, es el onceavo país con más desigualdad social del mundo (ocupa el puesto número 11 de coeficiente GINI de desigualdad) , y es el país más desigual del continente americano. Las cifras de los niños víctimas de la pobreza en Colombia son lacerantes: 45% de ellos son pobres y 17% se encuentran en la indigencia… Un solo banquero, Sarmiento Angulo, controla el 42% del crédito Nacional y acaba de declarar ganancias en el último bimestre de 2009 por 1.250 millones de dólares.

Para rematar a los que protesten contra esta guerra económica, el Estado colombiano ha desaparecido a más de 50.000 personas (12) a través de sus aparatos asumidos (policías, militares), y de su Herramienta paramilitar. El estado practica montajes jurídicos con los que mantiene encarcelados a 7.500 presos y presas políticas (13).

Las masacres han sido usadas por el Estado para paralizar la reivindicació n social, y para lograr el desplazamiento masivo de poblaciones: es de esta forma que ha desplazado a más de 4,5 millones de personas de sus tierras(14), que han abandonado más de 10 millones de hectáreas de tierras (15). Las tierras son, tras los bombardeos y masacres, entregadas vacías de sus habitantes a la codicia de las multinacionales y terratenientes, que son co-financiadores del paramilitarismo.

El fenómeno paramilitar y el Terrorismo de Estado continúan hoy en día: Al mismo tiempo que el Estado entrega cajitas con restos de personas a sus familiares, sus esbirros siguen masacrando, asesinando, violando, cortando… con el fin de viabilizar el Saqueo que continúa. El Estado colombiano y las multinacionales perpetuán la situación de injusticia social en Colombia usando el Terror Estatal-Paramilitar .

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Vea VIDEO de Entrega de restos de víctimas de la Estrategia Paramilitar, parte 1 de 3 partes de “Magdalena: La tierra del olvido - Agro Ingreso Seguro”, de Contravía:

http://www.youtube. com/watch? v=LOhOYmWd5W8&feature=player_ embedded#



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NOTAS:

(1)Paramilitarismo de Estado en Colombia informes y documentos: http://www.arlac. be/paramilitaris mo/html/deuda. htm

General Rito Alejo del Río, informe noche y niebla, ARLAC: http://www.arlac. be/paramilitaris mo/html/pdf/ deuda15.pdf

(2) Narcotráfico y paramilitarismo en la presidencia, documento “Biografia no autorizada de Uribe Vélez”: http://www.arlac. be/2007/AUV. htm

(3)http://www.elespect ador.com/ noticias/ judicial/ articulo91305- mancuso-dice- fuerza-publica- le-ayudo- masacre-del- aro

Mancuso audiencia, Rito alejo del Río Coordinador paramilitares: http://www.youtube. com/watch? v=3WlH5RpofaU

(4) Alias 'H.H' revela vínculos de AUC con Byron Carvajal y Rito Alejo del Río: http://www.elespect ador.com/ noticias/ judicial/ articulo116951- alias-hh- revela-vinculos- de-auc-byron- carvajal- y-rito-alejo- del-rio

(5) informe en el que se revela que paramilitares de las AUC aseguran haber perpetrado 30.470 asesinatos en unos 15 años: http://www.telesurt v.net/noticias/ secciones/ nota/66984- NN/ex-paramilita res-colombianos- reconocen- haber-cometido- cerca-de- -30-mil-500- asesinatos/

(6) http://www.nydia- erika-bautista. org/index. php?option= com_content&task=view&id=127&Itemid=86

(7) la Mayor fosa común del continente, el ejército habría estado enterrando allí a desaparecidos desde 2005, al menos 2000 cadáveres:

http://www.publico. es/internacional /288773/aparece/ colombia/ fosa/comun/ cadaveres

http://www.rebelion .org/noticia. php?id=99507

(8) intentan ocultar la dantesca fosa, y remover la escena del crimen: http://www.kaosenla red.net/noticia/ colombia- fosas-poco- comunes

http://www.rebelion .org/noticia. php?id=100898

(9) http://www.rebelion .org/noticia. php?id=100450&titular="europa- no-puede- firmar-un- tlc-con-un- estado-violador- de-los-derechos- humanos"-

(10) VIDEO de Entrega de restos de víctimas de la Estrategia Paramilitar, parte 1 de 3 partes de “Magdalena: La tierra del olvido - Agro Ingreso Seguro”, de Contravía: http://www.youtube. com/watch? v=LOhOYmWd5W8&feature=player_ embedded#
(11) “Agro ingreso seguro”: http://www.rebelion .org/noticia. php?id=98107

(12) Terrorismo de Estado, 50.000 desaparecidos en Colombia: http://justiciaypaz colombia. com/50-000- personas- desaparecidas- en

(13) http://www.arlac. be/A2009/ 2009/Tlaxcala. htm . Campaña europea 2009-2011 por la liberación de los presos políticos en Colombia. Son 7500, en su mayoría presos de opinión y activistas sociales que luchan por una Colombia digna, con paz y justicia social. Las asociaciones y personas del mundo que quieran apoyar la campaña por la liberación de los presos políticos en Colombia, son bienvenidas. Para firmar pinchar aquí: http://www.tlaxcala .es/detail_ campagne. asp?lg=es&ref_campagne= 14& amp;amp;amp; amp;nbsp

(14)MOVICE, Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado: 4,5 millones de desplazados, cifras 2009: http://www.movimien todevictimas. org/index. php?option= com_content&task=view&id=278&Itemid=64

(15) MOVICE: 10 millones de hectáreas de tierras despojadas a los campesisnos, cifras 2009: http://www.movimien todevictimas. org/index. php?option= com_content&task=view&id=274&Itemid=69

Los banqueros festejan. El país se endeuda. ¿Se ha vuelto progresista pagar la deuda?: Consideraciones sobre el canje y sus implicancias

Los banqueros festejan. El país se endeuda. ¿Se ha vuelto progresista pagar la deuda?: Consideraciones sobre el canje y sus implicancias

EDI


El gobierno se dispone a concretar el canje con los bonistas que no aceptaron la oferta del 2005. La operación es celebrada por los financistas, elogiada por los oficialistas y aprobada por la oposición de derecha. Pero es una transacción gravosa para el país y adversa para los intereses populares. Reabre una negociación que estaba formalmente cerrada y prohibida. Carece de justificación y no se apoya en ningún dato creíble sobre el estado de las cuentas públicas.


Para quienes suscribimos esta declaración se trata de un canje nefasto.
Una vez más


Este canje es una nueva emisión de deuda para sustituir los viejos pasivos que se desvalorizaron con la cesación de pagos del 2001. Un recambio de títulos que ya se hizo en varias oportunidades para actualizar el endeudamiento. Sin embargo esta vez la operación es más siniestra, ya que se consuma con los bonistas que rehuyeron el canje del 2005 y que el gobierno prometió dejar afuera de cualquier cobro futuro. Ese anuncio fue incluso respaldado con la llamada “ley cerrojo”, que ahora el Parlamento derogó aceleradamente para reabrir la transacción, violando la sacrosanta custodia de la seguridad jurídica.
Este canje es otra vez un gran negocio para los bancos que preparan desde hace varios años un cambio de títulos que les reporte enormes ganancias de intermediación. Comenzaron a acaparar estos bonos cuando valían 8 centavos por dólar, apostando que alcanzarían la actual cotización de 45 centavos. Repitiendo lo ocurrido desde hace dos siglos, un grupo de lobbystas (Marcelo Etchebarne, Hans Joerg Rudlof y Caio Koch Wesser), recorrió los pasillos oficiales y preparó el canje con los funcionarios de turno. Si algún juez quisiera investigar las anomalías de la deuda argentina tendría todos los elementos de juicio a la vista para indagar las responsabilidades en este tipo de operaciones.
Solo tres bancos manejan el negocio (Citi, Deutsche y Barclays) y han liderado el acaparamiento de los bonos depreciados por el default y revalorizados por la oferta del gobierno. Las irregularidades son incontables. El Barclays ejerce un inadmisible rol de asesor del Estado y representante de los bonistas. Además, financia a la compañía británica Desire Petroleum, que explora el petróleo de Malvinas. Mientras se sancionan leyes para penalizar a las firmas que colaboran con esta depredación colonial, el Estado contrata a un artífice de ese vaciamiento.
La operación vuelve a seducir a los acreedores mediante concesiones oprobiosas. Para lograr un alto porcentaje de adhesión se ofrece un pago adicional por los intereses generados desde el intercambio anterior, premiando la deserción que supuestamente debía sancionarse. Está en discusión pero volverían a otorgarse los incentivos vinculados al crecimiento del PBI, hace cinco años se justificaron en la incertidumbre de una economía en ruinas, en la actualidad se recrean como un simple regalo.
Los primeros cálculos prevén que el canje le brindará a los acreedores que acapararon títulos un beneficio de 1000 millones de dólares. Esta cifra explica la euforia de los mercados, la apetencia por los bonos argentinos y la disminución del riesgo país. Todo indica, además, que las comisiones de los intermediarios serán más elevadas que en el 2005. Se argumenta que este lucro “no corre a cuenta del Estado, sino de los bonistas”, pero todo el intercambio de papeles se paga con fondos públicos, que finalmente incrementan la deuda pública.
Para ocultar este perjuicio el ministro de Economía se ha declarado vencedor frente a los fondos buitres (“los aislamos y les quitamos capacidad de litigio”), en realidad solo quedaron fuera del ring los especuladores marginales. Los principales buitres son los grandes bancos que acapararon títulos y que han sido bendecidos por el gobierno para comandar el negocio.
Una justificación innecesaria


El objetivo del canje es eliminar el obstáculo que impide un arreglo de los compromisos pendientes con el Club de París, a fin de alcanzar algún tipo de convivencia con el FMI. Esta sucesión de medidas es presentada como una “normalización” de la situación financiera internacional, que dejaría atrás la pesadilla del default. Al recorrer este sendero el gobierno culpabiliza al país por su pasado, ocultando que los financistas fueron los principales responsables de esos desastres. Como la consigna del momento es “volver al mercado internacional” se omite la responsabilidad primordial de los especuladores en la cesación de pagos.
Con un nuevo disfraz patriótico se retoma el lenguaje neoliberal, convocando a ser “creíbles y confiables”, es decir pagadores puntuales de compromisos que favorecen a los banqueros. Nuevamente se naturaliza el pago de deuda, olvidando que Argentina fue reiteradamente estafada por los grupos financieros. En este clima plantear no pagar o exigir la investigación de la deuda es considerado “demagógico” e “irrealista” y cumplir con los especuladores es sinónimo de seriedad. Nuevamente hay que estar atento a la “actitud de los mercados” y alegrarse si aprueban las iniciativas oficiales.
Pero lo más novedoso es que el pago de la deuda se ha transformado en un “proyecto progresista”. Tradicionalmente los gobiernos cumplían esta obligación en silencio y disimulando sus consecuencias para el país. Ahora se lo reivindica con grandilocuentes justificaciones. Se afirma que permite “recuperar autonomía”, cuando es evidente que el incremento de los compromisos externos genera dependencia. El mismo argumento fue utilizado para cancelar en forma total y anticipada los pasivos con el FMI. El desendeudamiento prometido con ese increíble pago se ha transformado ahora en el reinicio de un típico ciclo de endeudamiento.
La operación en curso es totalmente innecesaria, y los fondos que requiere la economía para una política económica de mejor distribución del ingreso pueden ser plenamente recaudados con ahorro interno. En EDI sostenemos que este autofinanciamiento es totalmente factible a condición de suspender los pagos actuales de la deuda, frenar la fuga de capitales, instaurar el control de cambios y un monopolio estatal de comercio exterior. Es cierto que el superávit fiscal se ha reducido drásticamente, pero se puede neutralizar este bache revisando también el otro gran rubro además de los servicios de la deuda: los subsidios a las grandes empresas, cuando se justifiquen no seguir pagándolos en base a declaraciones juradas de los beneficiarios.
Para nosotros es también el momento de cubrir las insuficiencias fiscales con una reforma impositiva progresiva que comience gravando las rentas extraordinarias exentas, especialmente en el plano financiero, y recaiga sobre quiénes mayor capacidad contributiva tienen. Esta punición debe extenderse de inmediato al área de la minería y el petróleo, mientras se duplican los aportes patronales de las grandes compañías.
Pero como lo confirma la reciente discusión sobre la ley del cheque, no pareciera existir la menor intención por parte de los partidos mayoritarios de enfocar el problema en estos términos. En lugar de impuestos a los ricos se vuelve al endeudamiento que tantas veces arruinó a la Argentina.
Pretextos y fantasías


Los partidarios del canje afirman que la situación de la deuda ha cambiado significativamente, aliviando la coyuntura de asfixia que predominaba en los años ‘80 y ‘90. Es un tema discutible, Pero, aún si así fuera, justamente este giro confirmaría hasta qué punto se habría vuelto innecesario volver al endeudamiento.
Es cierto que los pasivos totales del sector público pasaron de 139% del PBI (2003) a 49,1% (2009). La deuda era un 722% mayor que las reservas en esa fecha y en la actualidad se ha reducido al 120%. También se registró un achicamiento de los compromisos externos como porcentaje de las exportaciones de 296% (2003) a 81% (2009). Pero estos números, que los economistas del oficialismo esgrimen como grandes triunfos, deben ser matizados. Reflejan sí una reducción del endeudamiento con respecto al pico de crecimiento de la deuda. Sin embargo, los porcentajes con respecto al PBI son similares a los que existían en la segunda mitad de la década del ‘90, aún con las salvedades que deben hacerse sobre la composición diferente de los respectivos productos y su valuación. El aumento de la relación reservas / endeudamiento aleja el riesgo de default del horizonte inmediato, pero no lo elimina. El promedio de vida de la deuda se amplió, de 6,9 años a 12,7, pero lo que pesa en el corto plazo son los servicios de capital e intereses que vencen este año y los subsiguientes. Por otra parte, con posterioridad al canje de 2005, el ciclo de endeudamiento ha recomenzado.
No es ocioso recordar que estas modificaciones fueron el resultado de la brutal catástrofe producida por el colapso del 2001, que desvalorizó todos los activos y pasivos de la economía. La reducción de la deuda no fue un mérito del canje del 2005, ni de la astucia negociadora de Lavagna, fue costeada por mayorías populares. Los pasivos se contrajeron junto a la devaluación, la pesificación asimétrica, la expropiación de los pequeños depositantes, el desempleo y la miseria. Es necesario rememorar quién pagó esa reestructuración para evitar la repetición de un ciclo de endeudamiento.
Hay economistas que afirman que el país “no tiene dificultades de pago”, que mantiene un “perfil sostenible de la deuda”, que ésta “no obstaculiza ya el desenvolvimiento de la economía”. Pero si este diagnóstico fuera cierto, el canje carecería por completo de sentido. No habría ninguna razón para implementar una refinanciación tan prescindible. Otros afirman, en cambio, que el endeudamiento es indispensable, pero que esta vez “no será gravoso”. Al contrario, argumentan, permitirá reducir la tasa de interés que impera en toda la economía. Pero todos los cálculos indican que ese costo seguiría ubicado muy por encima del promedio internacional y entrañará por lo tanto fuertes erogaciones en los futuros vencimientos. La realidad es que la deuda, sus servicios anuales (hoy en el 10% del presupuesto nacional) y sus vencimientos futuros, sin llegar a plantear una situación explosiva inmediata como sucedió en el 2001 (nadie está pronosticando un default en el corto plazo), sigue siendo un problema y, año a año, miles de millones de dólares que podrían tener mejores destinos van a engrosar los bolsillos de los grandes especuladores.
Basta observar la dramática situación que afrontan actualmente las economías de la periferia europea (Grecia, Portugal, Irlanda, Islandia) para recordar cuán vulnerables son los países dependientes ante una eclosión financiera internacional. Argentina no está en el centro de este colapso porque ya soportó los brutales efectos del temblor precedente, pero reiniciar el ciclo de endeudamiento volverá a quitarle protección frente a un nuevo vendaval.
Suele afirmarse que el alto endeudamiento externo del pasado (76% en el 2003) ha quedado reemplazado por pasivos más controlables en moneda local (46% del total). Pero la historia reciente de muchos países (por ejemplo Brasil) indica que la sustitución de una tiranía financiera foránea por otra interior, no reduce los padecimientos populares. Un banquero local puede ser más despiadado que su colega externo.
Pugnas políticas y coincidencias de fondo


El canje se implementa al cabo de varios meses de intensas disputas entre el gobierno y la oposición que encarnan la UCR, el PJ disidente, el PRO y la CC. Ambos sectores coinciden en reiniciar el ciclo de endeudamiento pero han pugnado duramente por la forma de implementar esta operación y sobre todo por definir quién será la autoridad política encargada de liderar la reconciliación con los financistas.
Mientras disputaban ferozmente en el Parlamento y en los medios de comunicación, unos y otros bendijeron el entusiasmo de los mercados y sobre todo avalaron la auditoria que realizó la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC) de toda la transacción.
La derecha aprueba plenamente el canje, pero propone combinar el endeudamiento externo con una reducción del gasto público, para poner en marcha una versión más tradicional del ajuste neoliberal. Con este objetivo provocó el conflicto del Banco Central que terminó perdiendo y desplegó durante meses una campaña para “cuidar las reservas”. Reservas que dilapidó en todas las ocasiones que le toco gobernar.
Con la siniestra bandera de “la autonomía del Banco Central”, defendió en los hechos el manejo de esa entidad por parte de los banqueros, buscando que este organismo continúe custodiado por un puñado de financistas y asegure las reservas como garantía de pago de la deuda. Por eso reivindicó una Carta Orgánica que le asegura al BCRA poderes propios y facultades superiores a cualquier otro organismo del Estado.
Repitiendo lo ocurrido con los principales conflictos de los últimos meses (ley de medios, revisión de las retenciones, reforma política, televisación del futbol,) el gobierno volvió a ganar esta disputa. Como esta pugna acaparó nuevamente la atención pública se ha perdido de vista la coincidencia central de los dos bandos en torno al canje.
Esta convergencia fue anticipada cuando avalaron el pago anticipado de la deuda al FMI mediante los ahora cuestionados decretos de necesidad y urgencia. En el año 2005 el ejecutivo utilizó estos mecanismos con la aprobación plena de adversarios, que siempre exceptúan al tema de la deuda de su custodia republicana de la Constitución.
Esta misma convergencia se ha verificado en torno al canje, refutando la impresión que en la Argentina “volvió el debate político”. Es completamente falso que se a retomado el debate sustancial en desmedro de la chicana y los fuegos de artificio. Justamente lo ocurrido ilustra cómo las controversias sobre las formas ocultan el contenido. Ambos bandos se desangran por imponer su política de pago de la deuda, sin cuestionar en ningún momento la legitimidad de esta erogación.
Nuestra perspectiva


Los cambios operados en las últimas décadas en la composición de la deuda pública (interna y externa) y en los tenedores de bonos (intraestatal, privados) han complejizado la respuesta. Es esa complejidad la que impone actualizar y renovar nuestras propuestas programáticas para general una real alternativa.
Desde nuestra perspectiva un primer paso para la construcción de un programa alternativo pasa por la inmediata suspensión unilateral de los pagos.
La deuda ya no está, como en los ´80, directamente nominada y fácilmente observable en manos de un puñado de bancos. Por el contrario se encuentra dispersa en una gran variedad de bonos en manos de diferentes acreedores. Distintos trabajos difieren sobre el grado de concentración de esos bonos. Pero el sólo hecho de que los tres bancos a cargo del canje puedan “asegurar” con facilidad porcentajes de aceptación del 75% o más reflejan que una importante cantidad ya no está en manos de los tenedores originales sino de quien los ha adquirido fuertemente desvalorizados en alguno de los distintos momentos de la crisis post-2001. A esos grandes bancos y fondos buitre es a donde apunta la suspensión que proponemos.
Reconocemos que en el caso de bonos cuyos tenedores resulten jubilados, ex combatientes, víctimas del Terrorismo de Estado o pequeños ahorristas, corresponderá reconocer y pagar esos compromisos. Proponemos entonces un censo y las verificaciones necesarias a tales efectos.
En nuestra consideración merece un análisis particular la deuda interestatal, particularmente la del ANSES, pero también la de otros organismos públicos y las provincias. Se deberá entonces resolver qué se hace con los bonos y letras en poder de esos organismos, pero es prioritario evitar una descapitalización del ANSES. En este sentido nuestra propuesta implica también que los fondos de la seguridad social dejen de ser la principal fuente de financiamiento del pago de los servicios de la deuda.
Respecto de la deuda comercial en curso (pago a proveedores, compromisos de obra pública, etc.), proponemos una inmediata auditoria para distinguir deuda propiamente comercial de la financiera y separar los fraudes de los contratos en regla.
Un segundo paso es la investigación. Esta investigación resulta necesaria para recrear la memoria histórica de lo sucedido en el país durante los trágicos años de la dictadura. Tiene una relevancia complementaria de los juicios a los genocidas, servirá para clarificar el sentido de los crímenes cometidos por los militares, pues pondrá de relieve la complicidad y asociación que tuvieron los banqueros y grandes empresarios con esos crímenes.
Asimismo permitiría volver a poner a la luz concretamente cómo fueron obligadas las empresas públicas a endeudarse para financiar la fuga de capitales y quienes fueron los beneficiaros de la estatización de la deuda. Para nosotros se hace necesario retomar y profundizar la investigación de Alejandro Olmos, que obtuvo el fallo del Juez Ballesteros en el año 2000. La Presidenta afirmó que no se puede volver sobre este tema porque con los varios canjes se perdieron las huellas de la culpabilidad. Pero siguiendo este argumento habría que cerrar los juicios a los represores, dónde también han quedado muy ocultas las pruebas y testigos. En realidad la investigación de la deuda es tan imprescriptible como la de los crímenes de dictadura, porque ambos procesos obedecieron a las mismas razones.
Gobierno y oposición derechista comparten el rechazo a esta investigación porque las responsabilidades más importantes son contemporáneas y afectan a los gobiernos constitucionales. Reabrir esta causa sería un acto de acusación contra la UCR y el PJ que la corporación política quiere ocultar, puesto que demostraría la complicidad de funcionarios actuales y jefes de oposición con esa estafa.
Las principales irregularidades abarcan a los años ‘90 (Plan Baker, capitalización de la deuda para privatizaciones) y al Megacanje y Blindaje del 2001, como también sentenció Ballesteros en el 2007, en otro fallo que embargó a Domingo Cavallo y a Daniel Marx. Por un elemental principio de orden jurídico el gobierno debiera abstenerse de nuevas operaciones de canje, hasta tanto la justicia no se expida sobre la legalidad de las tres causas radicadas en el Juzgado Federal nº2.
Es necesario recordar que el 80% del incremento de la deuda entre 1994 y 2001 y el 75% del déficit fiscal de ese período es resultado de la privatización de los aportes jubilatorios, que compromete todo ese periodo.
Para evitar esta indagación existen varios proyectos del oficialismo y la derecha para poner en marcha alguna investigación parlamentaria sólo del pasado dictatorial. En otros casos se busca simplemente resucitar el cajoneo con comisiones que no llegan a ninguna lado y sobre todo se intenta evitar cualquier reflexión sobre el presente. Por el contrario para nosotros investigar hoy es auditar el comportamiento de los gobiernos de Alfonsín, Menem, De la Rua, Duhalde y también Kirchner. Es investigar el canje de Lavagna del 2005 y también el actual. Cualquier otra propuesta de investigación es un acto de cinismo.
Lo que importa de la deuda no es sólo una cifra y un conjunto de anomalías, sino también el enjambre de intereses capitalistas que continúa lucrando con el esfuerza de las mayorías populares. Es por eso también absurdo separar el “aspecto jurídico” de la deuda (que debería indagar alguna comisión de abogados) del “aspecto económico” del canje (que debe continuar avanzando en manos de los banqueros). Con este tipo de dualidades se vacía el contenido político de la investigación, convirtiéndola en una preocupación arqueológica.
Nuestra propuesta implica constituir una Comisión Investigadora con plenos poderes, integrada por personalidades del país y del exterior de intachable trayectoria y organizaciones populares (políticas, sindicales, de derechos humanos). Con plazo definido para entregar y hacer públicas sus conclusiones.
Pero todos estos planteos deben articularse con iniciativas de mayor importancia en otros campos. Es clave el debate sobre iniciativas complementarias como el uso de las reservas. Quienes integramos EDI sostenemos que las reservas pueden y deben utilizarse, pero para impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas, financiando proyectos que impacten en el desarrollo nacional, priorizando la generación de puestos de trabajo.
Para nosotros es decisivo avanzar en la reforma financiera, nacionalización de la banca y en la relocalización de las reservas, depositadas en Nueva York a favor de la gestación de un banco regional y un fondo de estabilización soberano de América Latina.
Son todos los debates que abre el rechazo del canje. Este es hoy la divisoria de aguas entre una ruptura popular o la recreación de la pesadilla de la deuda.
Buenos Aires, abril de 2010
EDI: Economistas de Izquierda
Claudio Katz, Guillermo Gigliani, José Castillo, Jorge Marchini, Eduardo Lucita, Alberto Teszkiewicz, Julio Gambina, Jorge Sanmartino.
Adhieren:
Alejandro Olmos Gaona, Guillermo Almeyra , Hugo Calello, Susana Neuhaus, Sergio Arelovcih,
Siguen firmas…


Foto: Estados Unidos – Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner abren la sesión de operaciones del NYSE (New York Stock Exchange). Autor: Presidencia de la Nación

Uruguay y sus Fuerzas Armadas: El peligroso síndrome del olvido

Uruguay y sus Fuerzas Armadas: El peligroso síndrome del olvido

Carlos Medina Viglielm (ARGENPRESS)


El recientemente elegido presidente de Uruguay, José Alberto Mujica Cordano ha abierto un debate dentro de las filas del partido de gobierno, la coalición de izquierdas Frente Amplio, al proponer “superar las instancias del pasado" y "construir un nuevo vínculo con militares y policías, para no quedar presos de la historia".


Las últimas elecciones presidenciales en Uruguay ocuparon grandes titulares en la prensa internacional. No era para menos. El nuevo presidente cuenta con una historia muy poco común en comparación con la casi absoluta totalidad de presidentes a lo largo y ancho del mundo. Ex guerrillero, fue integrante del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros, uno de los movimientos armados más famosos de la posguerra o si se quiere, de la Guerra Fría.


Las acciones del MLN – T, entre 1966 y 1972, se distinguieron por su espectacularidad y su precisión, al tiempo que carecieron, la mayor parte de las veces, de consecuencias sangrientas. Esto hizo que las acciones se volvieran simpáticas y populares. Eso no significa, por otra parte, que no haya quienes, y más en estos tiempos, que consideren al MLN –T como una organización terrorista.


En Uruguay entonces, la presidencia de la nación es ocupada, a través de elecciones libres y democráticas, por un ex dirigente guerrillero. Es comprensible que el resultado de las elecciones en Uruguay, ese pequeño país apretado entre Argentina y Brasil, haya tomado mucha notoriedad.


Por otra parte, a ojos del gran público continental, que recuerda las acciones del MLN – T, así como el final que tuvo la organización a manos de la policía y el ejército uruguayos a principios de los ’70 del siglo pasado, se ha dado la notable paradoja de que los derrotados hace casi 40 años llegaran al final, a ocupar los máximos cargos de gobierno.


Algunos periódicos en Montevideo publican las fotos viejas y las fotos nuevas: 1972, Juan María Bordaberry Presidente (el dictador) y al lado, José Mujica preso por guerrillero; 2010, José Mujica Presidente y al lado, Juan María Bordaberry encarcelado por varios delitos, entre ellos el de secuestro y asesinato de parlamentarios uruguayos en Buenos Aires.


Ahora las manifestaciones del “Pepe” Mujica, vuelven a provocar espectativas e interrogantes. Hasta ahora era todo muy entendible. Lo muy difícil de entender, aparece con la propuesta de Mujica a todo su equipo de gobierno diciendo que "la izquierda tiene un problema de comprensión para con las Fuerzas Armadas y la Policía, por ello es imprescindible crear una nueva cultura al respecto".


Lo primero que despertó una ola de críticas a nivel popular y en particular entre los familiares de los detenidos desaparecidos, fue la idea de Mujica de posibilitarle a la Justicia uruguaya, un mecanismo por el cual los presos de más de 70 años pudieran continuar cumpliendo sus penas en arresto domiciliario. Mujica no se refería en primer término a otros presos que los militares y policías que luego de haber sido procesados como responsables de crímenes de lesa humanidad, cumplen hoy largas penas de cárcel.


La prisión de estos delincuentes ya había sido fuente de polémica en su momento, porque la cárcel donde se alojan, fue construida especialmente para ellos dentro de un predio militar, por orden del gobierno anterior encabezado por el Dr. Tabaré Vázquez.


Son conocidas a nivel internacional, las graves carencias que ha tenido y tiene Uruguay en cuanto a capacidad carcelaria, lo cual se ve agravada día a día con la interminable ola de delitos contra la propiedad o más graves aún como son las rapiñas a mano armada, que día a día suceden en el país. Los presos –y Uruguay ha sido seriamente criticado por ello por parte de autoridades a nivel internacional-, viven hacinados. ¿Cómo es posible entonces, que se construya una “cárcel de lujo”, -como fue denominada por la gente común-, para los que violaron los derechos humanos en la dictadura, mientras que los ladrones de gallinas han tenido más de una vez que “dormir por turno” en alguna celda de las cárceles comunes por carecer de lugar para tirarse en el piso?


Esto es algo que también ha sido aprovechado por los partidos de derecha que, siendo los principales responsables de haber causado la situación extrema de exclusión que termina provocando los actos delictivos, critican al gobierno de izquierda por “violar los derechos humanos”, luego de haber pasado por las cárceles de la dictadura.


Con mayor o menor vehemencia, la propuesta de Mujica de suavizar las condiciones de prisión de los antiguos represores de la dictadura, ha sido rechazada por diversos integrantes de la coalición de izquierdas en el gobierno. Las negativas más notorias han sido expresadas por el Partido Socialista y el Presidente mismo del Frente Amplio, Jorge Brovetto.


No conforme con la respuesta obtenida, José Mujica se dirige a todo su equipo de gobierno y plantea la "imperiosa necesidad" de que el gobierno atienda las expectativas y requerimientos de los militares y policías y en particular de los mandos medios hacia abajo –es de pública notoriedad por ejemplo, el alto porcentaje de policías y militares de bajo rango que sobreviven por debajo de los índices de pobreza-, cuestionando ciertas actitudes reticentes de parte del Frente Amplio para con ese sector de la sociedad.


En el Uruguay "nos pasa que hemos vivido una dictadura muy dura, entonces, en los hechos tendemos a endilgarles a estas Fuerzas Armadas de hoy la responsabilidad de cosas que pasaron hace muchos años". El mandatario dijo que con esta actitud "dejamos al costado, como despreciados, a nuestros cuerpos armados".


"En todo caso, los tenemos como a un perro peligroso, atado en el fondo, no lo queremos ni mirar mucho y, sin embargo, está integrado y hecho por hombres de nuestro pueblo y de nuestra sociedad, que en los hechos tienen nada más y nada menos que la responsabilidad de llevar las armas del país", remarcó Mujica.


"Creo que asumimos una actitud torpe, torpe con el futuro, con el porvenir, porque la gran garantía de todas las luchas del pueblo uruguayo, por mejorar, por distribuir mejor, se va a poner a prueba, no sé cuándo, algún día, cuanto más lejos mejor, cuando alguna crisis mundial nos traiga una crisis de reparto".


"Y en esa hora tendrá un inmenso valor que los cuerpos armados de nuestro país obliguen a respetar la democracia, a que no existan aventuras, a que tengamos las tensiones que tengamos que tener, pero sin cataclismos institucionales".


Y Mujica expresa su principal argumento: "Hay que discutir a fondo estos temas comprendiendo las partes de un proyecto nacional y democrático, porque las Fuerzas Armadas son claves para la estabilidad de la democracia".


"¿Cuál es la última garantía en una sociedad, del juego y de la existencia institucional de la democracia de derecho que conocemos?” (...) "La verdadera garantía para una nación es que sus cuerpos armados, en los grandes momentos de tensión, cuiden y respeten el funcionamiento institucional; esto no tiene vuelta y no hay que disimularlo".


Parece como que para Mujica, el rol de las Fuerzas Armadas es el del “hombre fuerte” de la familia, que cuida de la integridad de la misma frente a los peligros que puedan surgir ó, “en los grandes momentos de tensión”.


Pero hay un detalle importante soslayado por Mujica. Y es que la sociedad uruguaya como en la inmensa mayoría de las naciones, está compuesta por clases sociales. Hay clases sociales poderosas económicamente (¡caramba!) y clases que, si bien son mayoritarias en cantidad, son desposeídas económicamente.


Los ejércitos existen, desde la primera vez, para conquistar o defender conquistas en la posesión de valores económicos: territorios, yacimientos minerales, terrenos cultivables, acceso al mar o al agua potable, etc. Todo lo demás que se diga es para justificar. Los dueños de los ejércitos, los que se amparan en ellos, los que mueven los hilos detrás de ellos, también han sido a lo largo de la historia, los mismos, es decir, los que disponen en beneficio de quién, irán a parar las utilidades de lo que se posea.


Las fuerzas Armadas en este mundo en que vivimos, no están para garantizar la integridad de la democracia, sino la integridad de los dueños del poder económico. En nuestro continente, el primer lugar (y por mucho tiempo el único) donde el ejército fue y es garantía de la defensa de la integridad del pueblo todo es la República de Cuba. Y eso porque las Fuerzas Armadas Revolucionarias, profundamente arraigadas en el pueblo, son la garantía del sistema político de administración de la economía o sea, de la integridad del sistema socialista en la isla.


Fuera de Cuba, en los demas países del continente, con la salvedad de la República Bolivariana de Venezuela, que desarrolla un nuevo proyecto de administración detrás de la idea del “Socialismo del siglo XXI”, las Fuerzas Armadas permanecen siendo defensoras de los dueños del poder económico nacional y/o extranjero. Y si no, miremos a Honduras.


El 28 de junio de 2009 las fuerzas Armadas de ese país, al mando del teniente coronel René Antonio Herpburn Bueso, allanaron el domicilio del presidente Manuel Zelaya y lo expulsaron del territorio hondureño.


Las fuerzas Armadas hondureñas respondieron supuestamente a las órdenes de quien ocupó ilegalmente el cargo de Presidente: Roberto Micheletti pero, se sabe que el avión en que se trasladó al presidente Zelaya secuestrado, aterrizó en una base norteamericana antes de seguir vuelo a Costa Rica, donde Zelaya (en pijamas), sería abandonado a su suerte. Evidentemente los lineamientos del golpe, fueron dados mucho más al norte de Tegucigalpa, más concretamente en Washington, como ha sucedido en todos y cada uno de los golpes de estado que se han perpetrado en el continente.


Muy que le pese a Mujica, las Fuerzas Armadas hondureñas, lejos de garantizar la democracia, respondieron a sus mandos naturales o sea, al Pentágono, “fuente de inspiración” de las Fuerzas Armadas de todo el continente.


Uruguay ni escapa a ello ni ha habido voluntad política por parte de la coalición de izquierdas (que con José Mujica llegó a un segundo gobierno), en modificar escencialmente el estado de cosas. Se ha hablado de un debate acerca del papel que deben jugar las Fuerzas Armadas, pero no más allá de efectivizarlas y proveerlas de mejores recursos.


Pretender que las Fuerzas Armadas uruguayas, que han sido entrenadas, armadas y ”asesoradas” por el Pentágono, que siguieron los lineamientos de sus “mandos naturales” al igual que las otras Fuerzas Armadas del continente a la hora de dar los golpes de estado, defendiendo, no los intereses nacionales sino los intereses del Imperio y la oligarquía nacional cipaya, vayan a ser “ la última garantía en una sociedad, del juego y de la existencia institucional de la democracia”, parece un tanto ingenuo, para un veterano ex-guerrillero como Mujica.


Porque lejos de apartarse de las funestas prácticas golpistas, muy lejos de reconocer sus crímenes, y de mostrar algún síntoma de arrepentimiento dando a conocer, al menos, el destino de los detenidos desaparecidos, los altos oficiales al mando de las fuerzas Armadas Uruguayas, no dejan pasar oporunidad en reafirmar el convencimiento de que “hicieron lo correcto”.


El viernes 5 de agosto de 2005, apenas unos meses después que asumiera como presidente de Uruguay el Dr. Tabaré Vázquez, cuando los uruguayos pensaban que la justicia por los crímenes de la dictadura por fin llegaría, el diario matutino La República publicaba en tapa:


“El 2 de agosto de 2005 es una fecha que de ahora en más debería ser incorporada en los libros de historia como un día trascendente y quizás, algún día, señalada en rojo en el almanaque por su significación desde el punto de vista de la institucionalidad uruguaya: ese día culminó definitivamente la transición iniciada con las elecciones nacionales de 1984 tras 11 años de dictadura militar.”


“El 2 de agosto de 2005, por primera vez en las palabras y en los hechos, un jefe militar, en este caso el comandante en jefe del Ejército, teniente general Angel Bertolotti, cumplió e hizo cumplir cabalmente una orden del Presidente de la República en tanto comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.”


Es que ese día, el General Angel Bertolotti, jefe del Ejército, le señalaba a Macarena Gelman, nieta del poeta Juan Gelman, el lugar donde supuestamente estaban enterrados los restos de María Claudia Irureta Goyena de Gelman, secuestrada en Buenos aires en 1976 y traída clandestinamente por militares al Uruguay para que diera a luz y luego ser asesinada y desaparecida.


El Uruguay entero contuvo la respiración. La odisea de Macarena parecía llegar a su fin. Pero allí, en ese lugar que señaló el jefe del ejército no estabn los restos de María Claudia y hasta ahora, no se sabe dónde están, porque los asesinos continúan manteniendo silencio. Los uruguayos apretaron los dientes, el general Bertolotti se hizo el tonto y el presidente Vázquez miró para el costado.


El día 14 de Septiembre del 2006, el diario La República titulaba en tapa: “De espaldas a la democracia: los 3 comandantes homenajearon al terrorista que se quitó la vida”.


Luego de que varios de los más connotados criminales, responsables de una larga lista de crímenes realizados en los tiempos de la dictadura cívico-militar fueran encarcelados, dichos tres comandantes, Tte.Gral. Carlos Díaz, Tte.Gral. aviador Enrique Bonelli* y el Contralmirante Oscar Debali, participaron el 13 de septiembre del 2006, de un acto de homenaje a uno de ellos, Juan Antonio Rodríguez Buratti, quien (supuestamente, sin testigos) se suicidó en momentos en que era arrestado. El acto se celebró en la Sede del Centro Militar.


El orador del acto fue el Cnel. Carlos Rivarola que señaló que “el mejor homenaje que podemos tributarle al Cnel. Rodríguez Buratti es aportar nuestra mayor contribución para fortalecer la siempre vigente unidad de la familia militar”.


El día lunes 28 de enero del 2008, el diario La República tituló en primera plana: “Actual Jefe de Policía justificó Golpe de Estado”.


El periódico daba a conocer un documento fechado en 1979 perteneciente a la Escuela Departamental de Policía del Dpto. de Soriano, en el cual dicho comisario aseveraba que “la sedición estaba en la calle” y era necesario “tomar las riendas” del Estado.


Ese policía, entonces a cargo en de las jefaturas de dos departamentos en Uruguay en 2008, bajo el gobierno de Tabaré Vázquez, desarrolló y dio a conocer entre sus alumnos aspirantes a policía, una teoría en la cual justificaba las acciones golpistas.


Estas son solo algunas “perlas”, del largo collar de anécdotas que se podrían mencionar, respecto a la actitud que han mantenido los mandos -debe aclararse- militares uruguayos. Por si todavía quedara alguna duda, está lo expresado por dos generales del ejército el día 14 de abril del corriente año 2010. Como cada año, el 14 de abril se recuerda a los "Caídos en la defensa de las instituciones democráticas y de la libertad", aludiéndose con ello a uniformados que cayeron abatidos por la guerrilla.


En dicho acto, realizado en la Plaza de la Bandera, actuó como orador el General Raúl Mermot , que se retirara en 1997 con la jerarquía de teniente general y que en su momento advertió publicamente que no dejaría pasar a los jueces al interior de los cuarteles, para investigar las desapariciones. En su discurso del día, Mermot criticó a la ex ministra de Defensa, Azucena Berrutti, "cuando en la plenitud de su mandato (...) permitió que la fiscal actuante, doctora Mirtha Guianze, enviara a prisión a militares dependientes de su propio Ministerio", refiriéndose a los delincuentes que cumplen penas de cárcel hoy por haber cometido crímenes durante la dictadura.


En otro acto realizado en la fecha, dentro del Centro Militar, refiriéndose a los mismos delincuentes, el presidente del instituto castrense, el general (r) Manuel Fernández Vergara, señaló: "En esta fecha queremos tener un recuerdo especial para las víctimas actuales de la guerra revolucionaria en la cual seguimos inmersos, que están desterrados en Chile, en Argentina, en Italia y a los 'prisioneros de guerra política' que están en Domingo Arena (la “cárcel de lujo”), o en Cárcel Central o en sus domicilios, a todos ellos nuestros respetos y sepan que no los hemos olvidado; sepan que no descansaremos hasta ver que logren plenamente su libertad y sus derechos y sepan además que la suerte de ustedes es también la nuestra". A este acto concurrieron los ex presidentes, impulsores y defensores a ultranza de la “ley de Impunidad”, Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle.


Contra lo que dice el presidente Mujica, la izquierda ha considerado históricamente que la única garantía que tiene la democracia, está basada en la unidad de las clases trabajadoras. Los ejércitos del mundo capitalista, o sea la mayoría de los ejércitos, están educados para cumplir órdenes pero no precisamente de indios, obreros harapientos o estudiantes, sino de los “señores poderosos” aconsejados históricamente -no olvidarse-, por la jerarquía eclesiástica.


Tampoco es muy sano pensar en el papel de las Fuerzas Armadas como cosa interna, dentro de fronteras, por más que Mujica y algunos de sus viejos compañeros hablen de la necesidad de custodiar el territorio y en particular el extenso territorio marítimo del país. Parece ser un pensamiento de aldeanos y, como decía Martí, “Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde (...) ya da por bueno el orden universal, sin saber que los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, (...)”.


Las Fuerzas Armadas uruguayas, son segura y lógicamente un elemento a poner en juego por “los verdaderos mandos”, en su afan de controlar el mundo. Todos los mares de la tierra están siendo patrullados por las nueve flotas norteamericanas, con el fin de “defender sus intereses”, ocupando o bombardeando “cualquier rincón oscuro del mundo”. Y por si acaso ya hay integrantes de las Fuerzas Armadas Uruguayas cumpliendo “misiones de paz”, delineadas por la Naciones Unidas (léase el Pentágono), en Africa pero por sobre todo, en Haití (muy cerca de Cuba).


Se supone que a esta altura de la historia no cabe hacerse ilusiones pensando en lo bueno que significa que haya un afro-americano al mando de las fuerzas Armadas más poderosas de la historia de la humanidad. Obama, bien lo dijo Fidel, “es un producto del Imperio”.


La integración de las Fuerzas Armadas uruguayas en el mejor contexto general de la nación, no puede realizarse antes de su replanteamiento total, respecto a sus formas y cometidos esenciales. Eso es algo que fue firmemente expresado en el II Congreso del Pueblo, que se realizó en el año 2008, con la participación de la inmensa mayoría de organizaciones sociales y sindicales uruguayas provenientes de todo el país, encabezadas por la Central Obrera, el PIT-CNT pero que, al parecer, no es tenido en cuenta..


El presidente uruguayo propone “superar las instancias del pasado". No es la primera ni será la última vez en que la gente trate de explicarse qué fue lo que quiso decir en su muy particular lenguaje. Si lo que quiso decir significa no guardar rencores puede estar bien. En todo caso, se trata solamente de hacer justicia. Si el “Pepe”, que fue perseguido, baleado, torturado, aislado y amenazado de muerte durante años en oscuros calabozos, quiere perdonar a sus verdugos, tiene todo el derecho a hacerlo, pero en su fuero íntimo. Mujica no puede pretender, que lo haga la nación que circunstancialmente preside y menos, que ella le de paso al olvido.


Perdonar, para aquellos que lo puedan hacer, tal vez sea muy beneficioso. La vida es tan corta. Pero olvidar, es histórica y definitivamente, muy peligroso.


* Enrique Bonelli, Jefe de la Fuerza Aérea Uruguaya bajo el gobierno de Tabaré Vázquez hasta su jubilación, confeso cohechor (copiloto) en el llamado “Segundo vuelo” (vuelos de la muerte), en el cual fueron transportados alrededor de una veintena de prisioneros políticos uruguayos desde Buenos Aires, entre ellos Juan Pablo Recagno, Ary Cabrera, María Emilia Islas Gatti, Juan Pablo Errandonea y Armando Arnone y que continúan desaparecidos.
** "Ley de Impunidad": Ley tras la cual se ocultan muchos de los que cometieron crímenes en la última dictadura cívico-militar en Uruguay. Ley que ha sido pleviscitada en dos oportunidades y continúa vigente, bajo el nombre real de Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado. Dicha Ley ha sido impugnada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El Parlamento uruguayo estudia la posibilidad de anularla y evitar así, las sanciones que puedan venir por parte de dicha Comisión.

Chile: Periodista mapuche acusado de terrorismo. Carta de Pascual Pichún desde la cárcel de Traiguén

Chile: Periodista mapuche acusado de terrorismo. Carta de Pascual Pichún desde la cárcel de Traiguén

COPENOA


“Denle duro, hay que meter preso a todos estos indios”. Le reclama una señora a los policías que me custodian. Parece mentira lo que estoy oyendo sí soy como usted señora, mírese al espejo e indague sólo un poco en su historia familiar y comprenderá el porqué de su piel morena, como yo, y su cabello oscuro aunque intente ocultarlo, escribe el preso politico mapuche Pichùn.


Esposado de pies y manos sólo puedo caminar dando saltitos. Por cada movimiento que doy el acero inoxidable de las esposas aprieta, dañan y lástima al punto del calambre. Pese a todo estoy tranquilo, como sí fuera el agua de un lago por la mañana, sonrío y levanto la cabeza mirando a los ojos a uno de los pacos que me apunta de frente con su metralladora. Está serio, es un peñi se nota en su rostro moreno y en sus ojos oscuros. Lo miro de frente como interrogándolo, pero no soporta esa presión por lo que decide desviar la mirada como avergonzándose de si mismo. Quizás sabe que esta haciendo lo incorrecto, quizás le pesa ese uniforme que reprime y daña a diario a su propia gente. Sin embargo, no le queda de otra pienso, de eso vive, de ese misero sueldo comen sus hijos y puede darle esperanzas en este malvado sistema. Porque él sabe y ese es el punto, que no le está apuntando a un delincuente como tal, ni está cuestionando a un terrorista como le hacen creer y le recuerdan toda vez que debe apresar a un peñi.


Cómo está peñi, cómo se llama su gente, su comunidad. Me dan ganas de hablarle y decirle que no se preocupe que lo entiendo. Responderle que estoy bien, que nada más me aprietan un poco las esposas pero nada que no logré a acostumbrarme con el paso de las horas. Y señalarle que han pasado años de no usar una de estas, y terminar riendo juntos.


Es que al final siempre reímos y le encontramos sentido a esta vida que hemos heredado de nuestros viejos. Yo el preso, el me vigila, pero no somos distinto, ni él mi enemigo, ni yo de él. Este sistema, este, que nos impusieron a fuerza y fuego, es por eso que hoy nos ponen sin opción de frente. Y es esto lo que se hace necesario cambiar, porque somos parte de una gran historia y de un gran pueblo peñi.


Me suben al carro y veo entre la pequeña ventana enrejada la luz del sol, parece un lindo día, las calles, la gente. Esa que no nos ve, que no quiere ser parte de esta historia, que se avergüenza, que tiene miedo. Pero nosotros no somos culpables de ese miedo, siempre estuvimos y siempre estaremos acá y nuestra lucha es también, por ellos, por cada uno de los habitantes del wallmapu.


Se detiene el carro llegamos al hospital, esta la prensa, esta prensa chilena que no cumple un bien social sino el resguardo de los intereses capitalista, esta es la prensa que construye historia de terroristas, la que nos clasifica entre malos y buenos. La que aclama represión y levanta a esos hermanos que se venden al vedetismo barato como un objeto turístico de feria costumbrista. Para esta prensa omnipotente, los que soñamos y luchamos por una vida mejor para nuestra gente somos los terroristas, los violentos. El tema es que el terrorismo existe desde que invadieron nuestro territorio, desde el momento que nos impusieron sus próceres y nos niegan nuestra historia que es mucho mayor a 200 años. Entramos por un pasillo hacia la sala de espera colmada de gente, sobre pasada como la mayoría de los hospitales que estos gobiernos han abandonado. Es que ni la salud, ni la educación en chile es un derecho amigo, sino un rentable negocio que obliga a los chilenos a hipotecar su futuro para sanar una enfermedad o conseguir un título universitario. El dios dinero que lo puede todo, en un país que pareciera no tener memoria, un país que quiere profundizar un modelo de vida dictatorial y donde se cree que el presidente hizo todos sus millones trabajando.


“Denle duro, hay que meter preso a todos estos indios”. Le reclama una señora a los policías que me custodian. Parece mentira lo que estoy oyendo sí soy como usted señora, mírese al espejo e indague sólo un poco en su historia familiar y comprenderá el porqué de su piel morena, como yo, y su cabello oscuro aunque intente ocultarlo. El trámite es sencillo, no tengo lesiones ni daños corporales ni mucho menos morales por eso debo firmar y con las manos esposadas, es que soy un reo peligroso según la información que maneja la policía. De vuelta a la comisaría, me encuentro con una celda exclusiva para mí. Es un lugar conocido, cuantos peñi han pasado por aquí y así lo demuestran los rayados: “Resistencia Mapuche” “Lemun Vive” “Matías Katrileo Vive” se lee en las paredes.


Esta comisaría, esta celda es parte de nuestra historia, de nuestra lucha, pienso, hace frió y parece que comienza caer el sol en Temuko, llega la noche, la oscuridad necesaria para partir un nuevo día, más radiante. Me apresto a iniciar este camino, nuevamente soy uno de los cuántos peñi presos por soñar, siendo perseguido y temiendo ser asesinado por esta falsa democracia. Siendo esta la forma en que ellos celebran su bicentenario, pero nuestra historia es mucho más que doscientos años, más que esta ciudad, que estas cárceles. Por eso sonreímos todo el tiempo y le encontramos sentido a la vida e intentamos pensar en un mañana, en un futuro para nuestros hijos. Mismo sueño que hace tanto tiempo queremos compartir, porque somos así, siempre pensando en el del lado y estamos acá como siempre hemos estado.


Estoy nuevamente en prisión, aprovechando estos días para la reflexión. Para pensar en nuestro futuro, el que debemos construir para las futuras generaciones.


Agradezco a cada uno de los amigos que me han acompañado en estos años y me han enseñado el valor de un ser humano. Pero sobre todo han estado en los momentos tristes y felices que se descubren en el camino de lucha que compartimos.


Newentuleayiñ kom pu che Wewayiñ Marrichiweu Pascual Pichun preso político mapuche.

La criminalización de la protesta… entre el derecho y el abuso

La criminalización de la protesta… entre el derecho y el abuso

Dr. Alessandro Ganci
acerrud@hotmail.com
concienciaciudadana09@gmail.com

"Quien, abusando de su derecho de reunión o manifestación, mediante uso de violencia, impida u obstaculice el libre tránsito de personas o vehículos por las vías públicas del país, o produzca daños a la propiedad pública o privada, será sancionado con prisión de seis meses a dos años". Así reza el artículo que se busca introducir en el proyecto de ley 110 para la criminalización de la protesta callejera.

El derecho a manifestarse y protestar goza de profunda raigambre democrática y pleno amparo constitucional, pero tiene límites impuestos por la necesidad de armonía con otras libertades de igual rango. No hace falta ser abogado para reconocer, en la práctica, el conflicto entre la libertad de manifestarse y el derecho a transitar sin obstáculos.

Es difícil ejercer el derecho a la manifestación sin lesionar, en alguna medida, la libertad de tránsito. Una multitud en las calles siempre entorpecerá la circulación, aunque hacerlo no esté entre sus intenciones. Menos difícil es reconocer el abuso. Todos nosotros ciudadanos hemos sido afectados de alguna manera con el cierre de calles, imágenes televisivas de enfrentamientos, golpes, heridos, daños a la propiedad, tranques infernales, abusos cometidos al calor del momento y amparados en el anonimato, tanto por los manifestantes como por las fuerzas del orden. Represión, violación de los derechos de terceros, violación de las garantías procesales, detenciones arbitrarias por estar en el momento y lugar equivocados, insultos verbales y por supuesto el enfrentamiento de pueblo contra pueblo que en muchas ocasiones solo es parte de un “juego de Ajedrez” entre dos fuerzas en pugna.

En panamá aun recordamos la gran represión de 1987, en ese viernes negro más de 3000 personas fueron sometidas a las hordas represivas el gobernante de turno su delito. Obstaculizar el libre tránsito, desobedecer una orden presidencial con una manifestación no autorizada y atentar contra el orden publico. Solapados pretextos de las fuerzas hegemónicas en contra de la democracia.

En Venezuela Unas 2.500 personas están sometidas a régimen de presentación por procesos judiciales abiertos debido a su participación en manifestaciones públicas. Con las reformas penales del año 2005, se penaliza los cierres de calle con prisión de 4 a 8 años, los cacerolazos con multas entre 100 y 200 unidades tributarias. También se penaliza el agavillamiento (reunión), fabricación de sustancias incendiarias, daños a bienes del Estado, invasión de terrenos, prevaricación, amenazas a funcionarios públicos, instigación a la desobediencia de leyes y violación a zonas de seguridad.

Además, se faculta a el Estado de disolver las manifestaciones que se transformen en violentas, conceptualizando como “Violentas” aquellas que incluyen el cierre de calles y la quema de llantas.

Leyes como la propuesta permiten que cualquier gobierno autoritario, de izquierda o derecha, civil o militar, popular o empresarial, las pueda emplear contra los ciudadanos. El reclamo de derechos laborales, la demanda de servicios básicos, canasta básica, protestas por inseguridad , derecho a la vivienda , derecho al trabajo, a la educación , por reparaciones a vías públicas , conservación del ambiente, dignidad indígena, a la consulta y también por demandas políticas, se han dado y se seguirán dando en nuestra nación.

Cuál sería la definición de “violencia” que usaríamos en Panamá. Se aplicara este articulo a los jubilados que luchen por aumentos salariales, a los ambientalistas que traten de impedir la destrucción de árboles o entradas de retroexcavadoras para un proyecto hidroeléctrico sin consulta ciudadana, a los indígenas enfrentados a las mineras por el derecho a decidir sobre sus tierras ancestrales o a los obreros y profesionales disconformes por la administración de la justicia o menoscabo en su nivel de vida.

No sería mejor una ley que establezca nuevos mecanismos de resolución de conflictos. Que el gobierno muestre respeto al derecho inalienable de la Sociedad Civil de disentir y restablezca las líneas de diálogo sereno sin desprestigiar a nadie. A los manifestantes, que la ciudadanía entienda que el cierre de calles sea la instancia ultima de una conversación fallida, no la primera opción y aun en estas circunstancias prevalezca la sensatez y el derecho a la integridad del ciudadano y los agentes del orden público.

Por último no debemos olvidar las palabras de Martin Luther King Jr

Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La lucha siempre merece la pena si el fin lo justifica y los medios son honestos.