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T r i b u n a c h i l e n a

En la puerta de Brandenburgo

En la puerta de Brandenburgo

Deutschland Uber Alles (Alemania sobre todo), fue lo que escribió el presidente chileno en el Libro de Oro de la Presidencia alemana y hace alusión a un antiguo himno nazi. La firma del mandatario será eliminada del libro de visitas.

El presidente chileno, Sebastián Piñera, se disculpó hoy públicamente por haber colocado la frase Deutschland Uber Alles (Alemania sobre todo), expresión de un antiguo himno alemán nazi, en el libro de visitas de la Presidencia alemana.

“No tenía ninguna conciencia de que esta frase pudiera estar ligada a un pasado oscuro de este país, por lo tanto pido las disculpas del caso”, dijo el jefe de Estado al participar este lunes en un almuerzo de exportadores chilenos.

El hecho fue revelado por el periódico germano Suddeusche Zeitung, que apuntó que el mandatario chileno estampó esa frase en el Libro de Oro de la Presidencia de Alemania durante su visita a Berlín, el sábado pasado.
Según el periódico, el presidente alemán, que estaba al lado de Piñera cuando éste escribía la frase, mostró “asombro y embarazo”, pero no pudo detener a su homólogo cuando escribía.

De acuerdo con la publicación germana, fuentes de la Presidencia alemana comentaron que la hoja con la polémica frase y firma de Piñera será eliminada del libro de visitas.


Al mismo tiempo, indicaron que fue solicitado al presidente chileno que escriba otro saludo para sustituir la mencionada frase, lo que fue negado por la cancillería chilena.

La misma fotografía

La misma fotografía

Silvana Melo (APE)

La in-justicia suele ser una y grande, repetida infinitamente en pequeñas fotografías. Cien, trescientos, mil niños muertos por hambre tienen la expresión dormida, la ternura alada de uno solo. Un bebé perdido en el pueblo de Apóstoles, enclavado en el medio de la tierra roja, desconocido y solo, ignoto e ignorado. Puesto por quién sabe qué destino a nacer en una casilla de madera con seis hermanos más y a morir por ausencia de todo.

De luz, de leche, de calor, de nutrientes, de auxilio. La cara dormida y desangelada de Héctor Rafael Díaz -muerto el 5 de setiembre- es la cara de cien, trescientos, mil niños muertos por hambre en Misiones. Una foto que se replica atrozmente y cambia su rostro por el de Milagros Benítez, que logró vivir ocho meses menos pero murió igual. Incluida en el registro del Programa Hambre Cero de la provincia que en 2008 -según el CIPPEC- era la más castigada del país por la desnutrición aguda y el bajo peso infantil. Y que hoy, según sus propios funcionarios, bajó al segundo puesto.
Milagros no pudo con el peso de su nombre. Pasó por el Hospital de Montecarlo tantas veces en su mínima vida y nadie pudo retenerla. La última vez su madre la llevaba en brazos con un cuadro agudo de anemia, vómitos y diarrea. Pero no pudo llegar. El soplito de vida se le había escapado en el camino, tal vez detrás de una brisa azulina. O de un colibrí.
El gobernador Maurice Closs asumió en 2007. Y admitió que hasta octubre son 206 los niños muertos por desnutrición en la tierra de los yerbatales. Se quejó de que Misiones es pobre, muy pobre. “Pobreza estructural”, la definió. Sus funcionarios acostumbran a culpabilizar a las familias y a sus entornos. Y a descreer de que los niños se mueran realmente de hambre. El gobernador de nombre europeo dijo que, felizmente, eran menos que los 256 del año pasado. Pero “se nos van a seguir muriendo”. Porque Misiones es muy pobre. Y el gobernador parece haber caído desde un asteroide, gobernador sin pasado, provincia sin pasado. Sin embargo, Closs está precedido por ocho años de Ramón Puerta y ocho años de Juan Carlos Rovira. Todos de un mismo palo partidario. Todos aportando una pared -o mil- al edificio del estado ausente. Al muro que separa al estado de los desterrados, de los innominados, de los niños perdidos en pueblos que no localizan sus GPS.
El gobernador de nombre francés debe saber que no existe excusa posible. Que hace ocho días apenas escribíamos aquí sobre Héctor Rafael Díaz: Tenía dos años, una debilidad extrema, nombre de héroe troyano, un sistema neurológico deshilachado por origen y por condena, una desnutrición de cuatro meses, primer nombre de guerrero y segundo de artista, una muerte perentoria, un número en un registro del programa “Hambre Cero” de Misiones y un destino que no necesariamente estaba escrito, que podía torcerse por decisión de despacho, de escritorio, de estado. El gobernador de nombre francés que no puede admitir que “se nos van a seguir muriendo” sin que quede el sabor ácido de la impotencia casi decidida.
La des-justicia suele ser una sola fotografía, una sola imagen replicada en cien, en trescientas, en miles. En décadas de un estado - topadora que sólo supo crear fábricas de hambre en tierras ricas y feraces, cómplices cada uno de quienes se sentaron en los sillones y pusieron los pies en los escritorios disfrutando de un pedacito de poder tan omnímodo como efímero, cómplices cada uno de que la foto de Héctor se replique cien, trescientas, mil veces en la de Milagros y en la hilera de niños anónimos muertos de hambre tranqueando, cansados, por los sembrados de pan.

Foto: Miles de chicos misioneros crecen en condiciones de extrema pobreza en el interior de la provincia

Un desenlace imprevisible. Esa eterna dualidad

Un desenlace imprevisible. Esa eterna dualidad

Por Daniel Cadabón  

El gran debate que se percibe para los días que vienen, es si el kirchnerismo, después de haber sufrido una baja tan importante con el sorpresivo fallecimiento de Néstor Kirchner, podrá seguir consolidándose como una tendencia política por dentro y por fuera del PJ, o si, al final de este recorrido vital de su líder, terminará por insertarse en la maraña pejotista tradicional subordinando su estrategia a una postura más claramente derechista y de profundización de sus alianzas con la burocracia sindical.

Debemos considerar que así como la salud del física del ex presidente se encontraba deteriorada desde hacia algunos meses, la salud política del kirchnerismo ingresaba en un estado de crisis que no hacía más que agravarse en los últimos años; sin que, hasta ahora, aparezcan desde la oposición burguesa candidatos de recambio con un peso propio. Eso es lo que se llama “vacío de poder”.
Gran parte de las preocupaciones sociales, y de los intereses políticos y económicos de los poderosos, que rodean la sorpresiva muerte del expresidente, están en la consideración sobre el vacío de poder que deja su ausencia y sobre el rumbo, del que nadie duda que será “nuevo”, tomará el gobierno de Cristina Kirchner y, de como todo esto, afectará las relaciones laborales, políticas y económicas.
Pero, para analizar si habrá un “nuevo rumbo” político o no, es preciso ver antes que nada, las tendencias que se concentran en el kirchnerismo y que van dando lugar a una acelerada confluencia con los sectores de la burocracia sindical en pleno, y no sólo con el moyanismo.
El kirchnerismo, para muchos es un movimiento contradictorio -palabra-concepto- que a esta altura ya no explica nada-, surge como resultado de la crisis de 2001 y con la misión de recuperar las formas republicanas del estado burgués castigadas por las movilizaciones populares, que en nuestro país se llevaron puesto a cinco presidentes en poco más de una semana.
El kirchnerismo, una vez en el poder no dejó de ensayar una política que antes que él hubieron intentado, sin éxito, varios otros: la formación de un nuevo “movimiento histórico”, con el cual se pudiera gobernar sin andar rindiendo cuenta a cada paso a las viejas estructuras de poder anquilosadas en los sindicatos, en los barones del conurbano, en los punteros provinciales y todo el refrito de instituciones burguesas, que participaron activamente de la patria financiera y contratista, y que seguían siendo influyentes en la política nacional pese a que ya no tenían ni influencia ni empresas.
A la formación de una nueva burguesía nacional, adobada con subsidios del Estado y regimenes de promociones alentadores, le seguiría el impulso de un nuevo movimiento sindical que actuará sobre bases más democráticas con lo cual logró granjearse la voluntad de la CTA a la que le prometió la tan ansiada personería sindical.
Peronista al fin, Kirchner supo jugar con los distintos sectores sociales e ideológicos, usando a unos y otros. Generó sus propias “formaciones especiales” alentando a los grupos piqueteros más afines a las políticas clientelares, mientras negociaba con las mineras, las petroleras privatizadas, los monopolios telefónicos y los mediáticos.
El proceso de sojización y de recomposición económica que acompañó la salida de la crisis de 2001-2002 con el consecuente aumento del superávit fiscal, lo dotaron de una caja lo suficientemente abultada como para ganarse las voluntades más disímiles.
El terror que produjeron a las clases burguesas, las movilizaciones populares de 2001 -Argentinazo- bastaron para que en un primer momento nadie cuestionará sus ensayos transversales y su alianza como “hijo de las Madres de Plaza de Mayo”. El kirchnerismo desde Santa Cruz, ya había dado suficientes muestras de confianza de ser un aliado político seguro a las clases dirigentes y, de ser necesario, surtir cadenazos a diestra y siniestra si las movilizaciones populares llegaban a amenazar la integridad del estado provincial.
Por otro lado, su eclecticismo y su pragmatismo iban constituyendo a los Kirchner en unas de las familias más ricas del país, mientras recitaban su adoración por las épocas setentista; discurso conveniente para recuperar la amistad de sectores que en sus devaneos ideológicos se habían alejado del peronismo, debilitando de este modo a la principal herramienta de dominación política en el escenario nacional, sobre todo después del aborto que resultó la Alianza y de la experiencia de la derecha antipiquetera duhaldista, que terminó abruptamente junto con los disparos de una itaca del terrorista comisario Franchiotti sobre los cuerpos desvalidos de Darío Santillán y de Maximiliano Kosteky.
A las decepciones de muchos sectores progresistas y a la derechización abierta de otros, tras la desaparición de Julio López, sin que el gobierno haya movido un dedo para encontrar a sus responsables, y la ampliación de los procesos represivos directos y tercerizados en el contexto de luchas obreras; le siguieron una política de estrechamiento de lazos con el imperialismo en el plano del cumplimiento efectivo del pago de la deuda externa.
Kirchner concurrió a la tradicional apertura de las sesiones en Wall Street y al toque de campanita, pagó en efectivo al FMI, renegoció las deudas y brindo garantías de reconocimiento de los compromisos de pagos con los organismos internacionales de crédito, que continúa hasta el día de hoy. Todo esto, mezclado con discursos nacionales y populares que hacen las delicias entre los oídos de los progres, pero que son ineficientes a una política de independencia económica y desarrollo nacional.
Esta dualidad del kirchnerismo tiene expresión en distintos planos y hace a su carácter distintivo, aunque quizá donde más se nota es en la disposición a la connivencia con la burocracia sindical.
El avance en los negocios internacionales, la necesidad “de reinsertar a Argentina en el mundo”, lo imperioso de reclutar mano de obra barata para aprovechar las oportunidades económicas “que se nos brindan”, propiciaron -una vez abandonada rápidamente su apuesta inicial de construir un frente transversal- la obligación de estrechar sus lazos con la tradicional burocracia sindical peronista, fomentando el trabajo en negro, la creación de cooperativas tercerizadas en manos de los dirigentes burocráticos; todo un camino que lo lleva a dotar de un extraordinario poder a lo más reaccionario del peronismo hasta el día de hoy.
La autocrítica realizada días atrás por la presidenta de la Nación frente a los núcleos más concentrados de la derecha sindical, son sin dudas las conclusiones políticas y prácticas de una experiencia de retroceso en la continuidad de las ambigüedades, que hasta ahora esperaban una toma de una posición clara, frente a los sectores que se agrupan detrás del llamado kirchnerismo.
Pero esta estrategia de subordinación a la burocracia sindical no es nueva. Quizá, eso sí, inoportuna en medio del planeado asesinato de Mariano Ferreyra por la patota de la Unión Ferroviaria, con lo cual agudizó las contradicciones del kirchnerismo hasta el punto de plantearle una crisis política no querida, con la consecuente elevación de tensiones a sus miembros. Pero, decimos, esta subordinación no es nueva y ni siquiera es actual.
Ya en 2007 el gobierno había retrocedido frente a la ofensiva sindical del "No jodan con Perón", encabezada por los gordos y el moyanismo, abandonando a su suerte toda la investigación iniciada por esos años sobre la triple A, sin que se hayan producido resultados. Si no contamos, por supuesto, como resultados, más que la muerte por vejez del comisario Almirón, ex jefe operativo de la Triple A, y el ex policía federal Miguel Ángel Rovira; como ya antes, habían fallecido de viejos otros acusados: otro jefe operativo y comisario Juan Ramón Morales y Felipe Romeo, ex director de la revista ultranacionalista "El Caudillo".
Pero, no es la causa que podría terminar con los huesos de “Isabelita” en la cárcel lo que nos ocupa para este análisis; sino la reacción cobarde del kirchnerismo ante el apriete de la burocracia sindical y el triunfo de esta última por sobre toda la verborragia nacional, popular y democrática. La burocracia obligó, en ese 2007, al kirchnerismo a una dosis de realismo y a ampliar su campo de negociaciones, abandonando definitivamente sus promesas de personería a la CTA.
"No molestemos más a este hombre, dejémoslo descansar en paz.”, declaraba en 2007, hasta el cansancio o la amenaza, Oscar Maturano en nombre de La Fraternidad y la CGT. “Separemos la paja del trigo”. “No se metan con Perón.” En la misma línea se habían pronunciado Gregorio “Momo” Benegas, de las 62 Organizaciones, más tarde el aliado sindical de los sojeros y el vitalicio Hugo Curto, de la UOM.
Mientras tanto, el kirchnerismo entregaba en forma deshonrosa una bandera democrática, cara a la historia de la JP y al conjunto de la militancia de izquierda de los ´70.
Para no perjudicar “la gobernabilidad”, uno de los socios de la ex JP y fuerte aliado kirchnerista, Carlos Kunkel, salió a despejar cualquier duda o insinuación que uniera a Perón con aquel somatén terrorista made in argentina. Según Kunkel: "Perón ni remotamente tuvo que ver con la Triple A; Isabel, no creo"; fuerte demostración de alineamiento, a partir del apriete de la patota burocrática.
Esta pulseada perdida, por el kirchnerismo, da una idea de que la “revolución democrática” que muchos de sus aliados pretenden adjudicarle, es parte de una estrategia de negociación.
Y, Néstor Kirchner, que desde 2005, una vez que consideró que su proyecto de transversalidad no tenía más cuerda y que sólo podía cosechar algún interés entre algunos sectores díscolos sin demasiada representatividad entre los trabajadores, no hizo otra cosa que transitar el camino que lo lleve de vuelta a una alianza con la burocracia de los sindicatos.
¿Y ahora?
No se le puede negar al fallecido ex presidente su capacidad para analizar políticamente la realidad que lo circundaba a él y al gobierno de su esposa.
Algunos medios interesados informan que la noche previa a su muerte Kirchner discutió fuertemente con Hugo Moyano incrementando sus tensiones.
La burocracia sindical marcó territorio; asesinó a un militante; impuso un retroceso del gobierno en el plano sindical hasta lograr una autocrítica con referencia al pasado derechista; consolidó sus posiciones frente al partido gobernante y, hoy por hoy, disputa una porción de enorme poder frente a un gobierno que se ha quedado sin rumbo.
Los respaldos que desde la centroizquierda puedan agregarse al kirchnerismo en medio de este estado de desolación, no superan el rol de aquellos que han hecho del oportunismo su única variante política. Hoy, esos respaldos se extienden a Hugo Moyano, afirmándose en el mismo cuadro de autocrítica realizado por Cristina Kirchner con respecto a la juventud sindical.
Para los progres, Moyano es ahora paradigma de la democracia y la JSP una organización distinta a partir de que sus “integrantes visitaron la ESMA”. (Horacio Verbitsky; en pagina12)
Se necesita mucho más para desembarazarse de ese cáncer que corroe las estructuras del movimiento obrero y que se levanta como una amenaza contra las libertades de organización y de la lucha por las reivindicaciones, que en definitiva son la lucha por la vida misma y por una mayor democracia de la vida social.
Por esa razón, la lucha por esclarecimiento y el juicio y castigo a los responsables materiales e intelectuales del crimen de Mariano Ferreyra se hace más imperioso que nunca.

El final de Néstor Kirchner presupone el desenlace en la agonía del kirchnerismo, que vino prometiendo terminar con las estructuras de dominación y que finalmente en medio de su eterna dualidad no hizo más que consolidarlas.

Fuente (Argenpress)

El imperio y el derecho a la vida de los seres humanos

El imperio y el derecho a la vida de los seres humanos

28 Octubre 2010

¡Qué bárbaros!, exclamé cuando leí hasta la última línea de las revelaciones del famoso periodista Seymour Hersh, publicadas en Democracy Now y recogidas como una de las 25 noticias más censuradas en Estados Unidos.

El material se titula “Los crímenes de guerra del general de Estados Unidos Stanley McChrystal” y fue incluido en el Proyecto Censurado, elaborado por una universidad de California, que incluye los párrafos esenciales de aquellas revelaciones.

“El teniente general Stanley McChrystal, nombrado comandante responsable de la guerra en Afganistán por Obama en mayo de 2009, fue antes jefe del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC, por su sigla en inglés), dependiente de Dick Cheney [el vicepresidente de George W. Bush]. La mayor parte de la carrera militar de 33 años del general McChrystal se mantiene clasificada [o sea, secreta], incluyendo sus servicios entre 2003 y 2008 como comandante del JSOC, unidad de élite tan clandestina, que por años el Pentágono rehusó reconocer su existencia. El JSOC es una unidad especial de ‘operaciones negras’ [asesinatos] de la Navy Seals (Fuerzas Especiales de la Marina de Guerra) y Delta Force [Fuerza Delta, soldados secretos del ejército para operaciones especiales, que formalmente se llama ‘Destacamento-Delta Operacional de Fuerzas Especiales (SFOD-D), mientras el Pentágono la nombra como Grupo de Aplicaciones de Combate, CAG].

“El ganador del premio Pulitzer de periodismo Seymour Hersh reveló que la administración Bush operó un anillo ejecutivo de asesinatos que dependía directamente del vicepresidente Dick Cheney y que el Congreso nunca sintió ninguna inquietud por indagar. Equipos del JSOC viajaban a diferentes países, sin siquiera hablar con el Embajador ni el Jefe de la Estación CIA, con una lista de gente que buscaban, encontraban, mataban y se iban. Había una lista vigente de gente marcada como blanco, elaborada por la oficina del vicepresidente Cheney. [...] Hubo asesinatos en docenas de países del Oriente Medio y en América Latina, afirmó Hersh. ‘Existe un decreto ejecutivo, firmado por el presidente Ford en los años 70, prohibiendo tales acciones. Esto no sólo contraría: es ilegal, es inmoral, es contraproducente’, añadió.

“El JSOC también estuvo implicado en crímenes de guerra, incluyendo tortura de presos en sitios secretos ‘fantasmas’ (ghost) de detención. El Campo Nama en Iraq, operado por el JSOC bajo McChrystal, fue una de tales instalaciones ‘fantasmas’, ocultada al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y acusada de algunos de los peores actos de tortura.”

Oficialmente instalaron al Mayor General en Fort Braga, Carolina del Norte, pero era “un visitante frecuente del Campo Nama y de otras bases de las fuerzas especiales en Iraq y Afganistán, donde tuvieron asiento las fuerzas bajo su comando”.

A continuación se aborda un punto de especial interés, cuando tales hechos entran en conflicto con funcionarios que, en el cumplimiento de sus funciones, eran obligados a cometer hechos que los enfrentaban abiertamente con las leyes e implicaban graves delitos.

“Un interrogador del Campo Nama describió que encerraban a los presos en contenedores de barcos por 24 horas en tiempo de calor extremo, luego los exponían al frío extremo mojándolos periódicamente con agua helada, los bombardeaban con luces brillantes y música ruidosa, los privaban del sueño y les daban severas golpizas.”

De inmediato, se abordan las flagrantes violaciones de principios internacionales y convenios suscritos por Estados Unidos. Los lectores cubanos recordarán la historia narrada en los dos textos en que relato nuestras relaciones con la Cruz Roja Internacional, a la que devolvimos el alto número de prisioneros del ejército enemigo que cayeron en nuestras manos, durante la defensa de la Sierra Maestra y la contraofensiva estratégica posterior contra el ejército de Cuba, entrenado y abastecido por Estados Unidos. Jamás un prisionero fue maltratado, y ninguno de los heridos dejó de ser atendido de inmediato. Esa misma institución, radicada en Suiza, podría dar fe de aquellos hechos.

“El Comité Internacional de la Cruz Roja es el cuerpo encargado, por el Derecho Internacional, de supervisar el cumplimiento de los Convenios de Ginebra y, por lo tanto, tiene derecho a examinar todas las instalaciones donde se mantengan los prisioneros de cualquier país en guerra o bajo ocupación militar.”

“En la explicación de por qué ningún otro medio de prensa había cubierto esta historia, Hersh expresó: ‘Mis colegas en la prensa acreditada a menudo no la siguen, no porque no quieran, sino porque no saben a quién llamar. Si estoy escribiendo algo sobre el Comando Conjunto de Operaciones Especiales, que aparentemente es una unidad clasificada, ¿cómo la van a descubrir? El gobierno les dirá que todo lo que escribo es incorrecto o que eso no pueden comentarlo. Es fácil quedar desempleado por esas historias. Pienso que la relación con el JSOC está cambiando bajo Obama. Ahora hay más control’.”

“…la decisión de la administración Obama de designar al general McChrystal como nuevo comandante responsable de la guerra en Afganistán y la prolongación de la jurisdicción militar para los detenidos de EEUU en su guerra al terrorismo, encerrados en la prisión de Bahía de Guantánamo, desafortunadamente son ejemplos de cómo la administración Obama continúa siguiendo los pasos de Bush.”
“Rock Creek Free Press divulgó en junio 2010 que Seymour Hersh, interviniendo en la Conferencia de Periodismo de Investigación Global en Ginebra, criticó en abril de 2010 al presidente Barack Obama y denunció que las fuerzas de EEUU están realizando ‘ejecuciones en el campo de batalla’.”

“‘Aquellos que capturamos en Afganistán se están ejecutando en el campo de batalla’, afirmó Hersh.”

Al llegar a este punto, la narración entra en contacto con una realidad sumamente actual: la continuidad de una política por el Presidente que sucedió al delirante W. Bush, inventor de la guerra desatada para apoderarse de los recursos gasíferos y petroleros más importantes del mundo en una región habitada por más de 2 500 millones de habitantes, en virtud de actos cometidos contra el pueblo de Estados Unidos por una organización de hombres que fueron reclutados y armados por la CIA para luchar en Afganistán contra los soldados soviéticos, y que continúa disfrutando del apoyo de los más estrechos aliados de Estados Unidos.

La compleja e impredecible zona cuyos recursos se disputan, va desde Iraq y el Oriente Medio hasta los remotos límites de la región China de Xinjiang, pasando por Iraq, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Irán, y las antiguas repúblicas soviéticas de Turkmenistán, Uzbekistán, Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán, capaces de abastecer de gas y petróleo a la creciente economía de la República Popular China y la industrializada Europa. La población de Afganistán, así como una parte de Pakistán, país de 170 millones de habitantes y poseedor de armas nucleares, es víctima de los ataques de aviones sin piloto yankis que masacran a la población civil.

Entre las 25 noticias más censuradas por los grandes medios, seleccionadas por la Universidad Sonoma State de California -tal como lo viene haciendo hace 34 años-, una de ellas, correspondiente al período 2009 2010, fue “Crímenes de guerra del general Stanley McChrystal”; y otras dos se relacionan con nuestra isla: “Medios ignoraron ayuda médica de Cuba en terremoto de Haití” y “Todavía brutalizan a los presos en Guantánamo”. Una cuarta afirma: “Obama reduce el gasto social y aumenta el militar”.

Nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, fue responsable político de la Misión Médica Cubana enviada a Pakistán cuando un destructor terremoto golpeó fuertemente la ruda naturaleza del nordeste de ese país, donde extensas áreas habitadas por la misma etnia, con igual cultura y tradiciones, fueron arbitrariamente divididas por el colonialismo inglés en países que después cayeron bajo la égida yanki.

En su discurso de ayer 26 de octubre, en el seno de la ONU, demostró cuán excelentemente bien informado está de la situación internacional en nuestro complejo mundo.

Su brillante alegato de ayer y la Resolución aprobada por esa institución, por su trascendencia, requiere una Reflexión que me propongo elaborar.

http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2010/10/firma-de-fidel-27-de-octubre-de-2010-300x146.jpg

Fidel Castro Ruz
Octubre 27 de 2010
9 y 16 p.m.

 

"Un muerto no ayudaría en nada a la causa mapuche"

"Un muerto no ayudaría en nada a la causa mapuche"

Por ANA MARÍA SANHUEZA - CONCEPCIÓN, WALLMAPU - 18 / 10 / 10

Cuando tenía 14 años, Natividad Llanquileo Pilquimán (26) vio por primera vez a Héctor Llaitul (42). Por ese entonces, el líder de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM) había llegado a Tirúa junto a sus hijos y fue presentado a su familia como un "amigo y socio" de su hermano, Ramón Llanquileo (29). "Mi primera impresión de él fue que era alguien a quien había que mirarlo de lejos. Porque para nosotros a la gente más mayor uno tiene que mantenerle cierto respeto y distancia", recuerda.

Doce años después, en agosto pasado y cuando estaba a un semestre de egresar de Derecho en la Universidad Bolivariana, Natividad fue llamada para oficiar como vocera de cinco de los 34 presos mapuches que se mantuvieron en huelga de hambre durante más de dos meses. Entre ellos, Llaitul y Ramón Llanquileo -sindicado como el segundo hombre de la CAM-, ambos detenidos en Concepción. Víctor (33), el mayor de los Llanquileo, privado de libertad en Angol, hasta hace pocos días mantenía el ayuno junto a otros nueve detenidos: fue parte del grupo que no aceptó la oferta del gobierno de retirar las querellas por ley antiterrorista.

Hasta antes de asumir como vocera, Natividad sufría de pánico escénico. Y hoy son pocos los que creen que se ruborizaba cada vez que tenía que hablar en público o daba una prueba oral en su carrera, la que congelará a causa de la huelga de hambre. "Pero de un día para otro se me acabó la timidez", confiesa. Esto, luego de que se vio enfrentada a participar en foros, vociferar con megáfono en diversas marchas, dar entrevistas y negociar de igual a igual con ministros y subsecretarios.

Los Llanquileo Pilquimán son seis hermanos. Su padre, Juan Luis Llanquileo Yevilao (murió en 2007, a los 52 años, de un paro cardiaco), era un obrero forestal que participó en varios procesos de "recuperación de tierras" en fundos de la zona y estuvo clandestino y detenido. La madre, Emilia Pilquimán, es una dueña de casa que tejía a telar para ayudar a costear los estudios de sus hijos y alguien que ha apoyado irrestrictamente la huelga de hambre: fue de las pocas madres mapuches que no marcharon a La Moneda para hablar con el ministro Rodrigo Hinzpeter. "Si mi papá hubiese estado vivo, también habría estado en la cárcel", asegura Natividad.

"En una reunión, la primera, al ministro Larroulet lo apunté con el dedo y le dije fuerte: 'Usted dijo que nosotros somos terroristas y ahora dice que no. Entonces ¿qué es lo que está pasando?'. En ese sentido, no porque sea ministro hay que tratarlo de otro forma, porque yo soy igual con todos".Los únicos hombres de los Llanquileo Pilquimán -Víctor y Ramón- son sindicados como miembros del grupo que atentó contra la comitiva del fiscal Mario Elgueta, en Tirúa, en octubre de 2008.

Natividad es una de las hijas menores, y una de las pocas de su comunidad "Esteban Yevilao", en Puerto Choque, Tirúa, que llegaron a la universidad. El sector donde viven está cercado por dos forestales: Mininco y Voltaire. "Mi comunidad es una cosa chiquitita, porque si uno se para en un cerro, se da cuenta de que es muy pequeña. Por un lado hay una vertiente que ya no tiene casi nada de agua y por el otro, está el lago Lleu-Lleu. Todo lo demás son forestales. Somos un lunar en medio de ellas", dice.

De sus cuatro hermanas, y según dice casi sin pretenderlo, Natividad ha resultado ser la más política: durante 80 días ofició de vocera de los presos de Concepción y tuvo un rol protagónico en las conversaciones con el gobierno junto al obispo Ricardo Ezzati. Junto a ellos trabajó varias veces hasta la madrugada en consensuar el petitorio de los presos, quienes lograron tres de los 10 puntos que exigían.

- Los mapuches tienen una visión horizontal de la gente. En ese sentido ¿qué le provocó sentarse a negociar con las autoridades?
Las veo como personas a las que si tengo que decirles algo, no tendré ningún problema en hacerlo.

- ¿Y lo hizo?
Sí. En una reunión, la primera, al ministro Larroulet lo apunté con el dedo y le dije fuerte: "Usted dijo que nosotros somos terroristas y ahora dice que no. Entonces ¿qué es lo que está pasando?". En ese sentido, no porque sea ministro hay que tratarlo de otra forma, porque yo soy igual con todos. A quien veo con mucho respeto es al obispo Ezzati. Su rol en este tema ha sido muy importante. Si no hubiese sido por él, tal vez el gobierno hasta ahora no se hubiese sentado a conversar con nosotros. Además, para negociar con el gobierno, debíamos tener un facilitador, que a la vez es un garante, porque si no, no era negociación. Porque ¿quién nos asegura que el gobierno firme o no firme los papeles? Sin garante, una negociación no sirve.

-¿ Para qué sirvió la huelga?
Más que en términos concretos, sirvió en el tema moral. Se dijo "aquí está el mapuche, está vivo todavía, reclamando por sus derechos". Y se empezó a hablar de la ley antiterrorista y de la justicia militar, porque sin esta huelga de hambre eso no habría sido posible. Eso nos beneficia a todos, tanto a los mapuches como a los chilenos. También, el apoyo de las comunidades fue muy importante, porque algunas que estaban prácticamente muertas, reaparecieron. Otro logro es que los presos mapuches fueron tema nacional e internacional, en el que algunos estuvieron a favor y otros en contra, pero todos tuvieron que hablar y referirse a esta situación. Quisieran o no, porque es un tema país.

- ¿Qué le pareció que un grupo de diputados se sumara a la huelga?
En vez de ayudar, entorpecieron. Debieron haber hecho el trabajo político, que era el cambio a la ley antiterrorista, porque son muy insuficientes las modificaciones que le hicieron. Fueron puras promesas políticas a las que algunos trataron de sacarle provecho y otros lo hicieron de muy buena fe. Pero, en realidad, su huelga no sirvió para nada. No era necesaria. Hubiese sido mejor que se concentraran en su trabajo e hicieran su pega. Porque ésta era una huelga mapuche, de presos. Personalmente, debieron haberse quedado en el Parlamento y hacer su pega.

- ¿Cómo explica que Concepción, Lebu y Temuco terminaran con la huelga y Angol, donde está preso su hermano Víctor, no?
Porque son formas distintas de llevar este proceso. Al estar allá, mi hermano debe asumir lo que decida la mayoría. Él comparte muchas más ideas con la gente de Angol que con la de Concepción. Por eso está allá.

- ¿Y por qué Angol no se suma, si se dice que realmente los más "duros" son los de Concepción, los miembros de la CAM? ¿La CAM es más política?
Se podría decir que están "más insertos" en este mundo... O conociendo el contexto político y jurídico en el que nos encontramos, es muy difícil cambiar lo demás, porque tenemos muchas trabas. Entonces, ellos (los de Concepción) entienden que si el gobierno le pidiera al Ministerio Público que dejara de querellarse por la ley antiterrorista, sería inconstitucional, pero los otros -los de Angol- no lo entienden. Ellos están por el lado más bien mapuche, en cuanto a que "eso es lo que queremos y si no es eso, no se baja la huelga".

- Usted conoce a su hermano ¿eso de no bajar la huelga significa verdaderamente que están dispuestos a morir?
Sí, claro. No hay ninguna duda de que ellos están dispuestos a morir. De la forma en que lo dicen y al llevar esta cantidad de días sin comer, no hay ninguna duda de que eso pudiese pasar.

- ¿Y cómo lo toma su madre? ¿Ella intervino para que sus hermanos bajaran la huelga?
Mi mamá ha estado más cerca de Víctor, que está en Angol, y yo más cerca de Ramón, en Concepción. Yo no creo que mi mamá le pida a Víctor que deje la huelga, porque ella es súper respetuosa de las decisiones personales. Le pueden doler mucho las cosas, pero no creo que le pida algo así.

- ¿Por la causa mapuche?
Porque respeta las decisiones y también por la misma causa mapuche. Ella ha sido de las mamás que mejor han entendido este tema. Siempre ha estado inmersa en este tema y ha apoyado a sus hijos en todas. Nunca le estaría diciendo a un hijo "bájate de la huelga". Ni menos lloriqueando para que no haga esto o lo otro, como sí uno ve a otras mamás diciendo "hijo, por qué no te bajas...". Igual eso es entendible, pero son decisiones que mis hermanos han tomado. A lo mejor lo hace debido a las circunstancias en que estamos, porque hoy vivimos un tema complejo.

- ¿Y Ud. qué habría hecho?
Yo, si los viera muy mal, a lo mejor les diría que dejaran la huelga. No me habrían hecho caso, pero se los habría hecho saber.

- ¿Cree que la muerte de algún huelguista ayudaría a la causa mapuche?
Una muerte no ayudaría en nada (a la causa mapuche). Sería una pérdida muy importante porque la gente sirve más viva que muerta. Y en términos concretos, creo que se conseguiría muy poco, la nada misma. Hacer un sacrificio tan grande por eso, sería doloroso. Porque independientemente de que sea nuestra familia o no, cuando mataron a Matías Catrileo, a Álex Lemún o a Jaime Mendoza Collío, a uno le dolió. El sólo escuchar que alguien se murió en el contexto de esta causa mapuche, es doloroso. Espero que no ocurra, porque sería una pérdida importante para el proceso.

-Como mapuche ¿Qué visión tiene de los chilenos?
- El chileno es muy individualista, no solamente con los mapuches, sino también con sus mismos pares. Si está bien, le da lo mismo lo que pase con el otro. Ésa es su vida. Cuando llegué de mi comunidad a Santiago, el cambio fue muy grande. No ubicaba nada, no tenía plata, de repente lloraba porque no encontraba a nadie, porque en otros lados uno pide ayuda y la encuentra, pero acá no. Aquí es sálvese quien pueda. En cambio, en las comunidades es distinto, allá siempre uno tiene a quien recurrir, siempre habrá alguien que le tenderá la mano. Pero en Santiago si una está perdida y a las tres de la mañana toca a una puerta para pedir ayuda, nadie querrá abrirle.

-¿No es ésa una imagen algo bucólica del campo y de los mapuches?
No, es verdad. Hasta ahora, la gente que llega a las comunidades siempre es bienvenida. Por lo menos, nunca vi que mi mamá le haya cerrado la puerta a alguien.

- ¿Cómo fue cuando llegó a estudiar?
Fue muy difícil el primer año. Uno tiene que hacer un esfuerzo mayor para entender algo que nunca ha visto.

- ¿Cómo empezó a armarse?
Leyendo, estudiando, escuchando... tratando de entender. Esforzándose. Porque yo no considero que los mapuches seamos gente floja. Nos hemos sacado la cresta toda la vida, desde muy chicos. Hemos luchado, nos levantamos temprano pese a que trabajamos hasta tarde. Y sin embargo, ahí estamos. No es la idea volvernos millonarios, porque trabajamos en lo que se puede dentro de nuestros recursos naturales y económicos. Ahí nos movemos. Pero no es que queramos todo listo, porque si eso fuera así sería todo muy cómodo...Me siento a esperar a que llegue la gente y nos diga: "aquí tienen todo listo". A mí no me gustan las políticas asistencialistas.

- ¿Cuál es su idea?
Que se nos permitiera a nosotros hacer las cosas. Por ejemplo, que me dieran un par de clavos y que a nosotros de alguna manera nos cruja qué haremos con ellos. Que no nos digan cómo tenemos que armar las cosas. Es decir, que haya un apoyo, pero que sea lo justo y lo necesario.

- ¿Y cómo ve a futuro a los mapuches con los chilenos? ¿A un lado y a otro?
Le diré a modo personal: yo no tengo ningún problema en compartir con ustedes, pero siempre y cuando sea en base al respeto. Es decir, yo puedo comprender lo que usted hace, pero también entiéndame a mí. Eso es como lo más cercano, porque viendo la realidad es difícil pensar a los mapuches separados de los chilenos. Pero a corto plazo es "juntos pero no revueltos".

- ¿En qué consistían los procesos en que participaron sus padres?
Uno no las llama tomas, sino recuperación de tierras ancestrales y que consideramos que son nuestras. Hay muchas riquezas ahí, y no son compartidas. Porque nosotros vemos cómo los camiones van sacando todas las riquezas de nuestras tierras, mientras nosotros nos vamos empobreciendo mucho más.

- ¿Cómo es la vida en las comunidades mapuche?
De niña recuerdo que nos pasó algo bueno: nunca pasamos hambre. Sí anduvimos sin zapatos y no teníamos ropa, sólo una muda. De repente nos regalaban, pero era ropa grande, que no era de niña, sino de adulto. Parecíamos payasos, era chistoso vernos... Eso era el común de la comunidad. Tampoco teníamos juguetes.

- A diferencia de la mayoría de su comunidad, varios de sus hermanos han ido a la universidad, ¿hay algo que diferenciara a su familia de las demás?
La diferencia está en que a nosotros siempre se nos enseñó a no sentirnos menos. Y a que nuestros padres eran más bien "mapuches políticos". Yo siempre me reía de las cosas que decía mi papá, como cuando hablaba de los "malditos burgueses capitalistas" o de "esos fascistas". Esos eran conceptos que usaba siempre, y así nos fue metiendo en el tema. Mi papá trabajaba en el campo y también estuvo mucho tiempo en una forestal. A veces se iba por meses y vivía en un campamento. Lo pasaba mal, porque se mojaba mucho en el invierno. Eso nos mantuvo alejados de él. Y mientras mi mamá trabajaba tejiendo a telar, nosotros teníamos que hacer las cosas de la casa, como la agricultura. Teníamos que rastrear, arar, cocinar o lavar. Éramos niñitos chicos haciendo las cosas de la casa. De eso se reía Héctor Llaitul.

- ¿Por qué?
A nosotros se nos enseñó a hacer de todo, tanto a los hombres como a las mujeres. En otros lados no se crían iguales, son más machistas o feministas, pero en mi casa, no. Allá todos sabemos cocinar, lavar, trabajar en la tierra, hacer un cerco, cortar trigo. El otro día Héctor (Llaitul) se reía cuando se acordaba cuando nos veía a mí y a mis hermanas cortando trigo y que les ganábamos a todos los hombres que llegaban a la casa. Eso era lo llamativo que teníamos. Él nos conoció así.

- ¿Cómo conoció a Llaitul?
A través de mi hermano Ramón. Creo que ellos se conocieron en algún proceso de recuperación de tierras, se encontraron y no se separaron más. A veces, cuando uno se lleva bien con alguien, logra tener esa comunicación cuando se comparten ideas. Ellos se pusieron a trabajar la tierra, sembraban juntos, es una vida de amigos. Pero yo conozco más a la persona que al personaje.

- ¿Cuál fue su primera impresión de él?
Yo siempre, hasta ahora, lo veo con sus hijos. A él se le sindica como terrorista, pero cuando está con ellos los besa, abraza y se tira en el pasto. Hace todas las cosas que hace cualquier papá, y sus hijos lo quieren mucho.

- ¿Cuándo se enteró de que su hermano Ramón es de la CAM?
De la historia de la CAM, no entiendo mucho, pero cuando él dijo: "Sí, yo soy de la CAM", fue cuando cayó preso. Pero más allá de eso, él siempre anduvo en procesos de recuperación de tierras entre la Vlll y lX Región. No estaba mucho en la casa y siempre supimos que cualquier cosa que le pasara, iban a llegar a allanar la casa, porque siempre lo hacían. Ya ni me acuerdo cuántas veces pasó eso por mi hermano.

- ¿Qué piensa de la CAM?
No sé qué puedo decir, porque como organización no sé de ella. Yo a ellos (los presos de Concepción) los conozco como personas. Pero lo único que sé es que es una organización mapuche autónoma, y así como ella hay un sinnúmero de organizaciones.

- ¿Qué le parece el camino que eligió su hermano en la CAM? Vivió en la clandestinidad y está acusado de hechos violentos...
Lo que comparto con él es defender nuestros derechos. A lo mejor, los métodos no son los mismos, pero los objetivos van por ahí: la defensa de la tierra y de nuestra gente; el estar ahí cuando pasan las cosas. Para ser bien sincera, nunca he visto haciendo nada malo a Ramón y nunca lo he escuchado planificando algo. A ninguno de ellos. Yo creo que su tema es más bien intelectual, en el sentido de enseñarle a la gente cuáles son sus derechos, porque si no los defiendes, te van a pisotear, tal como lo han hecho con todos nuestros abuelos y bisabuelos. Es eso, pero decir cosas que no comparto con ellos, no podría.

- ¿Pero qué opina de la vía violenta para conseguir objetivos? A varios mapuches, entre ellos Llaitul y sus hermanos, se les acusa de eso.
-La violencia no nos gusta, pero en este caso la violencia viene desde el Estado hacia abajo. Y en cómo llega, a través de los carabineros, hacia las comunidades. No sé si sea violencia lo de nosotros, porque los instrumentos con que se defienden son muy básicos: piedras, hondas, palos. Entonces, no hay mucha comparación como para que llegue un carabinero -que anda protegido con su arma y su escudo- y después diga "me atacaron" o "me atacó alguien con una piedra". No le encuentro mucho sentido. Es una exageración.

- En noviembre, viene el juicio por el atentado al fiscal Elgueta.
Sí. Y ahí vamos a saber de qué nos estamos agarrando y los jueces verán si fue o no un ataque o surgieron otros delitos. Pero considerando que no es un delito común, sino que está dentro del contexto de una lucha social mapuche. Si hubiera un mapuche que violara o matara a alguien, yo no lo estaría defendiendo. Pero esto va mucho más allá: es algo de pueblo, no una cosa individual. Y eso es lo que me llama a estar con ellos. No podría dejarlos sabiendo de todas las injusticias que están en su contra.

- ¿Hay algo que los mapuche asumen o atribuyen todo a montajes?
Casos grandes, creo que no. Es decir, no puedo negar un enfrentamiento con carabineros, que fue lo que pasó ese día con la supuesta emboscada al fiscal, porque hubo varios enfrentamientos dentro de las comunidades. Pero lo único que se encontró -y los allanamientos se hicieron todo ese día- fueron boleadoraes, hondas y palos. Nada más. Entonces, hechos de carácter terrorista no creo que pasen dentro de las comunidades mapuches. Y voy mucho más allá: pienso que en Chile no hay terrorismo. Porque si hubiera, no estaríamos ahora tomando un café y las personas no podrían andar tranquilas en el Metro, porque estarían pensando que en cualquier momento habrá un ataque.

- ¿Y en el sur? Allá se indaga un atentado a un bus Tur Bus.
Para ser franca, no conozco bien ese caso, pero hechos que tengan que ver con ataques a la vida, un mapuche no lo haría. Un mapuche es el principal defensor de la vida y yo muchas veces escuché, en el contexto de la huelga, la frase "estamos defendiendo la vida con nuestra propia vida". Entonces, atacar a la vida para ellos no está dentro de su lucha.
18 / 10 / 10

*Fuente: Azkintuwe

El 97,39 por ciento de las Naciones Unidas contra el bloqueo a Cuba

El 97,39 por ciento de las Naciones Unidas contra el bloqueo a Cuba

PL

El 97,39 por ciento del concierto de países de Naciones Unidas rechazó hoy por décimo noveno año consecutivo y en sufragio abierto el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.

El dato fue expuesto ante la Asamblea General de la ONU poco después de anunciado el resultado de la votación que reiteró la demanda mundial por el levantamiento de ese cerco: 187 a favor, dos en contra y tres abstenciones.
Esa proporción, la más alta lograda desde el inicio de este tipo de ejercicio sobre el tema en 1992, fue dada a conocer por el embajador de Bolivia en la ONU, Pablo Solón, al explicar el sufragio favorable emitido por su país.
En esta ocasión, Washington quedó con la única compañía de Israel, luego que Palau abandonó esa posición asumida el año anterior y pasó al trío de abstenciones junto con Islas Marshall y Micronesia, que mantuvieron la postura de 2009.
Hace un año el resultado fue también de 187 a favor, pero tres en contra y dos abstenciones.
187 Estados, es decir el 97,39 por ciento de los miembros de la ONU, han rechazado el bloqueo impuesto por el imperialismo contra un país que tuvo la valentía de hablar con voz propia y soberana, indicó el representante permanente de Bolivia.
El diplomático afirmó que a casi 50 años de su instauración, ese cerco inhumano, lejos de haber aislado a la pequeña isla y a su heroico pueblo, ha despertado la más grande solidaridad internacional.
La resolución que hoy adoptamos es el reconocimiento a la dignidad, a la firmeza y a la resistencia de un pueblo que frente a la adversidad no ha doblado las rodillas, subrayó Solón desde su escaño en el plenario de la Asamblea General.
Asimismo consideró inadmisible defender el derecho extraterritorial de una norma jurídica sancionada por un Estado para regir a otro sin su consentimiento, como lo hace la llamada ley Helms-Burton.
Apuntó que la respuesta de Cuba al bloqueo es un ejemplo para toda la humanidad: acciones de solidaridad hacia todos los países que lo han solicitado.
"Sus médicos y educadores han contribuido a salvar miles de vidas del analfabetismo, la oscuridad y la muerte en todas las regiones del planeta", precisó al destacar como ejemplo la cooperación cubana con Haití.
El más grande éxito del bloqueo a Cuba ha sido aislar a los Estados Unidos, tal como lo constatamos hoy aquí en la Asamblea General de las Naciones Unidas, concluyó.

Historia de la revolución inconclusa. Entrevista a Hugo Blanco Galdós: “La violencia de los oprimidos es una violencia de respuesta”

Historia de la revolución inconclusa. Entrevista a Hugo Blanco Galdós: “La violencia de los oprimidos es una violencia de respuesta”

Por Javier Lajo
Continuando con la investigación “Historia de la Revolución Inconclusa”, en esta octava entrega el Equipo de Investigación y Entrevistas –conformado por Marcelo Colussi / Rodrigo Vélez-Guevariando, y para la ocasión el aporte del compañero Javier Lajo, de Perú, prestigioso investigador en ciencias sociales así como actor político en su tierra– se presenta hoy una entrevista a Hugo Blanco Galdós, miembro destacado de la Confederación Campesina del Perú (CCP), quien comandara la guerrilla indígena de los años 60 del pasado siglo en La Convención y Lares, en el Cusco, Perú.


Entendiendo la violencia popular como una reacción a las injusticias del sistema que les explota, los alzamientos y reacciones violentas de toda forma de organización de los pueblos en lucha no pueden ser considerados “violentos” en sentido ofensivo sino prácticas de defensa ante los ataques que reciben. Es allí donde cobra total sentido aquella famosa frase de “la violencia en manos del pueblo no es violencia: es justicia”. En esa lógica se analiza también el papel histórico que jugó la organización Sendero Luminoso, de acción armada y de gran importancia en la historia reciente de Perú.
El tema de la presente entrevista, como en toda la investigación donde también fueron contactados otros ex miembros de grupos guerrilleros de varios países de la región (Guatemala1, Argentina, Uruguay, Chile1, Chile2, Guatemala2, Nicaragua), gira en torno a un balance crítico de esos movimientos revolucionarios de acción armada de algunas décadas atrás, y a ver cuáles son los caminos posibles que en la actualidad se le presentan al campo popular en su búsqueda de otro mundo más justo, menos salvaje y sanguinario que el contemporáneo.
Javier Lajo: ¿Qué piensa de la violencia revolucionaria en general?
Hugo Blanco: El sistema capitalista ejerce mucha violencia contra la humanidad; la violencia es también matar de hambre a la gente, promulgar leyes represivas, etc. Esta es la violencia fundamental, la que el sistema explotador ejerce contra los oprimidos. En cambio, la violencia de los oprimidos que se da contra los opresores es una violencia de respuesta; es decir estamos hablando acá de la violencia de las masas explotadas. Ésta es diferente a la que significa que “un grupo de valientes” se levantan en armas contra algún gobierno. Aunque, claro que hay suficientes justificaciones ¿no?... Pero hay que ver aquí la eficacia de estas acciones vanguardistas o elitistas. Hay que ver si esa violencia ofensiva es útil, si va a resolver el problema o lo va a empeorar. Y esa violencia, como la de Sendero Luminoso, no ha resuelto nada en el Perú desde el año 80 del siglo pasado; al contrario, ha ocasionado 70,000 muertos, siendo la mayor parte de ellos indígenas. Con esto las organizaciones populares han resultado muy debilitadas, porque los gobiernos tomaban como pretexto esto de que eran “senderistas” y apresaban, torturaban y mataban a dirigentes populares. Y luego también Sendero Luminoso comenzó a matar a dirigentes indígenas acusándolos de soplones. Es así que el movimiento indígena fue acorralado entre dos fuegos. Nosotros, en la Confederación Campesina del Perú (CCP), hemos estado en contra de ese tipo de acciones. Yo he tenido una formación leninista, y el leninismo está en contra de ese tipo de acciones desestabilizadoras. El mismo Lenin escribió un folleto sobre el asunto: “El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo”. Entonces, por todo esto estuvimos en contra de esa acción aislada que se volvió en contra del movimiento popular. Estas acciones resultaron contraproducentes finalmente. Por supuesto que no se puede comparar a las FARC de Colombia con Sendero del Perú, pero estoy en contra de las acciones de las FARC, estoy en contra de las acciones del ERP de México, que es otro grupo guerrillero.
Javier Lajo: Háblanos de los años 60 del siglo pasado, sobre los sucesos de La Convención y Cusco, en la sierra de Perú.
Hugo Blanco: Lo que pasó allí es que nosotros nos organizamos pacíficamente como Comuneros Indígenas en sindicatos, y logramos algunas reivindicaciones, como liberar a los presos injustamente detenidos, con movilizaciones, paros, marchas, etc. Y logramos también que se anulara la ley que autorizaba el colonato feudal, por el que a cambio de una parcela que el gamonal otorgaba al campesino, se le obligaba a éste ir a trabajar a la hacienda. Eso, que era un abuso, en la sierra y en la ceja de selva se convirtió en un abuso grande, porque en la ceja de selva el ciclo de siembra y cosecha es diferente. En la sierra se siembra un año y se cosecha el mismo año; en cambio en la ceja de selva, el cacao, la coca, el té, etc., se cosecha a los años. Por tanto los hacendados de ceja de selva, cuando veían que ya comenzaban a producir las parcelas de los campesinos, las cosechas de cacao, te, etc., el hacendado iba y los botaba de ahí arguyendo que el plazo de otorgamiento de la parcela había fenecido. Eso era una gran injusticia que se multiplicaba en la ceja de selva; entonces los campesinos se organizaron para que les concedieran el plazo de tiempo que les permitiera cosechar su chacra; esto se convirtió en una lucha contra los juicios de desahucio y logramos frustrar varios intentos de despojo o “desahucio” ordenados por los jueces. Entonces, con estas sentencias frustradas los jueces tenían ya vergüenza de dictaminar en contra de los campesinos. Luego, a partir de allí el gobierno promulgó un Decreto Ley prohibiendo los juicios de desahucio, y este fue nuestro triunfo indígena-campesino. Después había hacendados que aceptaban discutir con los campesinos la ampliación del plazo de entrega de las parcelas, y firmaban un pliego con cada uno de los campesinos y con el sindicato. Pero la mayor parte de los hacendados no reconocía a los sindicatos, menos a la Federación. Decían: “¿Cómo se les ocurre la locura de discutir con estos indios sobre la forma como ellos tienen que servirme? Lo que hay que hacer es mandar presos a los cabecillas y asunto arreglado”… Y verdaderamente hacían eso: como el poder judicial y la policía estaban al servicio de ellos, hacían apresar a los dirigentes.
Javier Lajo: ¿Y cómo se generó la violencia explicita? Es decir, las acciones violentas explícitas –para diferenciar la violencia implícita del sistema– ¿las empezaron los hacendados en contra de los indígenas?
Hugo Blanco: Uno de esos sindicatos era donde yo estaba, el de Chaupimayo, donde yo vivía. Como el hacendado no quería negociar con el sindicato, entonces el sindicato declaró la huelga, que consistía en que los campesinos no fueran a trabajar a la hacienda. Esa huelga duró mucho, duró nueve meses (de esto entonces los obreros y empleados se asustan, porque el obrero gana sueldo o salario y nueve meses sin salario o sueldo no pueden soportarlo). Pero el trabajo que hacían los campesinos no era pagado en salario mensual o quincenal por el hacendado. No, el campesino que recibía una parcela en alquiler tenía que pagar ese alquiler en la forma de trabajo en la hacienda; este trabajo era, pues, en pago del alquiler de la parcela que el hacendado les había dado. Esto era como una huelga de un inquilino que deja de pagar el alquiler; entonces dijimos que no podía haber una huelga tan larga, por lo que, entonces, decidimos que ahora mismo se acababa con la huelga, y declaramos la Reforma Agraria. Es así que allí mismo se decretó la Reforma Agraria en Chaupimayo. Explícitamente, en los otros sindicatos seguía la huelga, pero era lo mismo: los campesinos ya no seguían yendo a trabajar a la hacienda y cada uno seguía trabajando la parcela que el hacendado le había dado. Esto se extendió así en forma pacífica.
Javier Lajo: ¿Y cómo fue el inicio de la violencia armada?
Hugo Blanco: Así pues, luego los hacendados andaban iracundos. Comenzaron a provocar con armas, se paseaban armados y empezaron a disparar al aire, diciendo: “Indios, sinvergüenzas, me están robando la tierra, los voy a matar”. Los campesinos vinieron a la Federación, allí les dijeron: “vayan a quejarse a la policía”. Los campesinos fueron a la policía, y allí les confirmaron que “los hacendados tienen derecho a matarlos como a perros porque verdaderamente les están robando sus tierras”. Ante esta situación allí yo dije: “¿Qué vamos a hacer compañeros? Si el hacendado y la policía dicen que tienen derecho a matarnos como a perros, lo único que nos queda es defendernos nosotros mismos”. Algunos dirigentes se pusieron nerviosos, y decían: “sí, compañeros: pero si nosotros nos armamos, ya sabemos cómo somos y a la larga vamos a dispararnos unos contra otros”. Entonces yo les dije: “Está bien, compañeros: hay que hacerlo en forma organizada, por lo tanto vamos a organizar comités de autodefensa”. Y así se aprobó organizar Comités de Autodefensa. Luego preguntaron: ¿Quién se va a encargar de organizar estos Comités? Como los campesinos sabían que en Chaupimayo nos habíamos preparado para comenzar la autodefensa organizada, me encargaron a mí. Yo organicé los comités de autodefensa en toda La Convención; pero mi elección, mi mandato fue por unanimidad, yo hice eso de organizar la respuesta defensiva porque las bases me mandaron. No fue porque mi partido o una elite lo decidieran, sino por mandato de las bases. Prepararnos para la autodefensa fue nuestra consigna, y ya los hacendados dejaron de amenazar y nosotros no los tocamos. No queríamos violencia ni hacer daño a nadie; solo lo hicimos para defendernos, pero como no nos atacaron, entonces no les hicimos nada.
Javier Lajo: ¿Y cómo entonces esto degeneró en violencia armada?
Hugo Blanco: Porque los “gamonales” (es decir, los hacendados) movieron al gobierno, y estos enviaron la represión. Pero en realidad ya habíamos hecho la Reforma Agraria. En 100 haciendas no se trabajaba para los hacendados. Entonces llegó la represión allá y prohibieron que se reuniera la Federación. Entraban a las asambleas a culatazos, provocaban el enfrentamiento, hasta que hirieron a un niño pequeño. Como ya no se reunía la Federación, había reuniones de pocos sindicatos, clandestinamente en el campo. En una de esas asambleas los campesinos recibieron la noticia que habían herido a un niño de 4 años, y entonces decidieron enviar a una comisión para que le pidiera cuentas al hacendado. La Asamblea ordenó que fuera yo, Hugo Blanco, el que encabezara esa Comisión. Entonces fuimos y nos recibieron con disparos. Tuvimos que responder, y en este choque que hubo murió un guardia en combate. Y ellos también nos mataron a varios hermanos campesinos. Posteriormente a este choque disolvieron a la Federación. Entonces las autoridades se dieron cuenta que si comenzando nomás la represión los campesinos se defendieron, entonces se preguntaban ¿cómo iría a ser de terrible una respuesta indígena-campesina si querían que vuelvan a trabajar para las haciendas? El campo se volvería un infierno, porque el levantamiento indígena tendería a generalizarse, si de comienzo nomás “estos indios se volvieron tan atrevidos”, decían “¡qué infierno se volverá después!”.
Javier Lajo: ¿Fue por el miedo a la respuesta violenta de los indígenas que se promulga la Reforma Agraria en todo el Perú?
Hugo Blanco: Claro, por eso el Presidente de facto, General Pérez Godoy, dio la ley de Reforma Agraria en el 62, pero solo para la Convención y Lares, en Cusco. Pero, de allí, los indígenas campesinos del resto del Perú dijeron: “qué buena gracia: solo declararon la Reforma Agraria en La Convención y Lares, porque allí los indígenas campesinos han tomado las armas”; entonces, posterior a nuestro pronunciamiento y acciones, comenzaron las tomas de tierras en muchas otras regiones del Perú. Yo ya estaba preso. Así empezó la recuperación de tierras en Cusco, en Puno, en la sierra de Lima, en Oyón. Y así en muchas partes, ya para eso estaba de Presidente el Sr. Belaúnde Terry, y mandó que las fuerzas armadas empezaran a “meter bala” a los campesinos. Posteriormente los militares se preocuparon, y pensaron que Belaúnde con esta represión provocaría una revuelta general. Y seguro pensaron que más bien lo que hicieron en el 62 con el General Pérez Godoy lo tendrían que replicar en todo el país. Por eso seguro pensaron en tomar el gobierno y hacer la Reforma Agraria. Y fue así que en el 68 tomó el gobierno Velasco Alvarado, y con la experiencia de Pérez Godoy hicieron la Reforma Agraria los militares. Pero no fue sino por la presión de los mismos indígenas que tomaban las tierras en todo el Perú siguiendo el ejemplo de La Convención y Lares. A eso se debe la Reforma Agraria: a la acción defensiva de los indígenas campesinos en contra de los terratenientes. La Reforma Agraria no fue por el amor de los militares.
Javier Lajo: Si la violencia de los indígenas fue una respuesta a la violencia de los hacendados, desde el 62 en adelante, después en los 80 pasada ya la Reforma Agraria, viene un período de violencia mayor hasta el 2000 más o menos, que fue la violencia de Sendero Luminoso. ¿Cuál sería tu reflexión sobre los efectos ocasionados por esta violencia?
Hugo Blanco: Bueno, el factor fundamental fue la violencia desatada por una organización llamada Sendero Luminoso. Ante ello el gobierno halló el pretexto para intentar acabar con todas las organizaciones indígenas y campesinas, la Confederación Campesina del Perú –CCP– tenía bases en casi todas las regiones del país, pero durante la represión de la guerra interna mataron a muchos dirigentes y desorganizaron a las bases. Con el pretexto de combatir a Sendero Luminoso se liquidaron a muchos dirigentes y comunidades. Fue así que los indígenas campesinos estuvieron sometidos al fuego cruzado de la guerra interna, en donde murieron muchas más de las 70,000 personas que señala la Comisión de la Verdad. Ahora nos estamos levantando de las cenizas. Yo mismo estaba condenado a muerte por las fuerzas represivas y por Sendero Luminoso, por eso tuve que salir al exilio.
Javier Lajo: El movimiento indígena-campesino ¿estuvo implicado con el grupo maoísta de Sendero Luminoso? O mejor dicho: ¿fue Sendero Luminoso un producto legítimo de las luchas del campesinado indígena?
Hugo Blanco: Había indígenas que apoyaban a Sendero Luminoso, porque ellos les ajusticiaban a los abigeos, a las autoridades abusivas. Pero también había otros que vivían amenazados por Sendero Luminoso, y estaban alegres que vinieran los del ejército a rescatarlos. Había indígenas de los dos lados, pero ninguno de los dos lados en la guerra interna interpretaba los intereses del campesinado indígena, ni menos Sendero representaba su dirección política. Al final Sendero Luminoso les empezó a ocasionar más perjuicios a los indígenas, por eso que se éstos se apartaron de Sendero, e incluso fueron los mismos campesinos los que derrotan a Sendero y no las fuerzas armadas gubernamentales, ni menos el gobierno de Fujimori, como alegremente éste lo ha proclamado. Por eso es derrotado Sendero Luminoso, por los ronderos indígenas, porque no representaba ni enarbolaba las banderas y los intereses del campesinado indígena.
Javier Lajo: Entonces, ¿se puede decir que en determinado momento de la guerra interna los campesinos indígenas tuvieron solamente de aliado a Sendero Luminoso?
Hugo Blanco: Sí, por supuesto. Fue un aliado porque en determinado momento les sirvió para deshacerse de los abigeos y malas autoridades, pero en esa alianza estuvo siempre en cuestión quién era la dirigencia, quién mandaba. Y no eran los Pueblos Indígenas los que gobernaban ese proceso. Inclusive Sendero Luminoso no tenía el más mínimo respeto por la organización comunal: si no mataban a las autoridades indígenas, imponían otras autoridades. Por eso el campesinado indígena y sus rondas comuneras acabaron violentamente con Sendero Luminoso.
Javier Lajo: Pasando a otro escenario, tú estuviste participando del proceso chileno desde antes del año 1973. Ahora bien, comparándolo con el proceso actual y el proceso de Revolución Democrática y Cultural de Evo Morales en Bolivia, ¿tú crees que hay alguna forma de reivindicar un proceso de transición pacífica de una revolución que tienda al socialismo?
Hugo Blanco: Yo creo que los revolucionarios nunca debemos recurrir a la violencia por nuestra propia voluntad, si no somos forzados a responder una agresión antelada. ¿Qué pasó en Chile? Pasó que la derecha aprovechaba la situación económica. Entonces iban contra el proceso que encabezaba Allende, y desestabilizaban con los actos sediciosos contra el gobierno legítimamente constituido, por ejemplo, acaparando los alimentos y vendiéndolos muy caros en el mercado negro, boicoteando la economía y la democracia. Es por esto que las fuerzas armadas, manipuladas por la derecha y por la CIA, se levantan contra el gobierno de Allende. En el simulacro de golpe o “Tancazo” del oficial Souper, los sectores populares se movilizaron en respuesta contra estos malos oficiales, pero fueron reprimidos por las propias fuerzas armadas “constitucionalistas”. Por eso los sectores populares estaban desmoralizados, y cada vez más desalentados por los sectores golpistas que preparaban el golpe contra Allende. Cuando éste debió movilizar al pueblo, declarar el estado de sitio y aplastar y develar a los demás golpistas y a la derecha en general en lugar de desmoralizar a su pueblo, no lo hizo, dejando así actuar con las manos libres a los golpistas para que estudiaran las acciones defensivas del pueblo chileno.
Javier Lajo: O sea que el mismo gobierno permitió la represión contra la organización para la defensa de la revolución democrática y pacífica. ¿Fue esta una actitud suicida? ¿Es que Allende no quiso aplicar la violencia defensiva?
Hugo Blanco: Claro, uno de los generales “constitucionalistas” que reprimía al pueblo levantado contra su propio “pre-golpe” fue el general Pinochet, y con una buena estrategia de la CIA. Y no sólo eso: ésta fue la segunda vez que la CIA aplicó esa estrategia de “frenar y desmoralizar al pueblo”, pues en Argentina, antes con Perón, éste frenaba, frenaba y frenaba al proletariado que quería defenderse. Por eso, esos mismos gobiernos desalentaron la movilización y organización del pueblo, lo desmoralizaron, y así triunfó la derecha. Esto mismo puede pasar ahora en Ecuador y Bolivia si sus presidentes siguen desalentando la gran movilización popular que tiene a los indígenas a la cabeza.
Javier Lajo: Está claro: estos gobiernos de Perón y Allende, encabezando el movimiento popular a nivel electoral, debieron tener una estrategia de defensa de la revolución democrática que estaban procesando.
Hugo Blanco: Nosotros no pedíamos que el gobierno armara al pueblo, sino solamente que dejara, que permitiera que el pueblo siga su proceso de organización y movilización en defensa del proceso, nada más. Ahora mismo, en Bolivia, cuando Santa Cruz preparaba su plan separatista y golpista, el pueblo boliviano se movilizó y marchó hacia allí. Luego se produjeron las humillaciones a los indígenas en Sucre, la masacre de Pando dejando ver el verdadero rostro del fascismo y la CIA frente al mundo. Esto mismo permitió la acción defensiva del pueblo boliviano y las movilizaciones posteriores que frenaron los arrestos golpistas.
Javier Lajo: ¿Y qué pasa ahora con los gobiernos del área andina?
Hugo Blanco: Los gobiernos de Evo, Correa y Chávez han surgido por el avance de las masas populares organizadas. En Ecuador y en Bolivia, las masas indígenas salieron a las calles, por eso Evo y Correa han tomado los gobiernos, en forma democrática y pacífica. La derecha está derrotada políticamente, por eso busca una solución armada, y allí el pueblo debe defenderse. Pero ahora esos gobiernos no representan la totalidad de los intereses de los indígenas. Por ejemplo en Ecuador ya los indígenas no defienden el “socialismo del siglo XXI”; ahora hay una defensa cerrada del agua, de los recursos naturales, del medio ambiente, en contra del extractivismo y de la destrucción del medio ambiente por las transnacionales. Ya en Bolivia también, en los últimos días, los indígenas se movilizan ya no en contra de la derecha sino de algunas vacilaciones de Evo Morales. Pero en general, en el Ecuador como en Bolivia la derecha no está en condiciones de hacer un golpe de Estado y usar la violencia, porque darían pie a que el pueblo los aplaste. En Bolivia ya tienen la experiencia del 52, cuando el pueblo levantado destruyó a la policía y al ejército en pocos días.
Javier Lajo: Como conclusión, y por lo que yo puedo deducir de tus respuestas, la violencia revolucionaria es una forma de responder a la violencia del sistema, es una violencia de legítima defensa, es decir, su calidad es de respuesta defensiva, no hay una actitud ofensiva de las organizaciones revolucionarias, sino de legítima defensa.
Hugo Blanco: Completamente correcto, porque incluso las Rondas del norte peruano se organizan para defenderse del abigeato y de la delincuencia y no ejercen violencia, sino que cuando capturan a los delincuentes les aplican la milenaria justicia indígena, les mandan a hacer trabajos forzosos, etc. Por eso nuestra guerrilla (así le dieron el nombre) se denominó “autodefensa”, Comité de Autodefensa Sindical. No es para la agresión sino para la autodefensa. Por ejemplo ahora en junio del 2009 en Bagua, en el norte peruano, los indígenas no tenían más que palos y lanzas, no tenían armas, pero fueron agredidos y con las propias armas que los indígenas quitaron a los agresores pudieron defenderse. Poco a poco, los indígenas peruanos organizados aprendimos a defendernos. En el movimiento indígena y popular sus organizaciones son muy democráticas, mucho más democráticas que el Estado colonia y los gobiernos del sistema que nos oprime y que ejerce una violencia a veces desmedida contra nuestras organizaciones y nuestras familias.
Fuente foto: PHOTO FOLIO PERU


“El 8 % de los microempresarios en Chile son indigentes”

“El 8 % de los microempresarios en Chile son  indigentes”

Pedro Davis, presidente de los micro, pequeños y medianos empresarios
 

·La Conupia tiene 45 años de existencia y agrupa a federaciones territoriales, de rubros, cooperativas de trabajo y a asociaciones gremiales de micro, pequeños y medianos empresarios del sector manufacturero, de la industria, servicios y artesanado, de Arica a Punta Arenas. Son más de 64 organizaciones y de 25 a 30 mil empresas constituidas.
En Chile hay de 8  a 9 mil grandes empresas, 20 mil medianas, 120 mil pequeñas, y un millón 400 mil micro.

Por Andrés Figueroa Cornejo

Pedro Davis es el actual presidente de la Conupia, organización que aglutina a los micro, pequeños y medianos empresarios, y territorio donde trabaja alrededor del 70 de la población chilena.  La inmensa mayoría de los denominados “microempresarios” o “microemprendedores” de Chile, son en realidad trabajadores por cuenta propia que no tienen cabida en el mundo del trabajo formal debido al desempleo estructural existente que raya el 10 %, de acuerdo a cifras moderadas. Por otro lado, la concentración económica –movimiento del capital que se agudiza a diario- es la soga que pende sobre un sector de propietarios empobrecidos que  mantienen una relación de subordinación respecto del gran empresariado de las industrias tutelares de la economía.


¿Cuál es la situación del área económica que congrega?
 
“Nuestro sector viene en una caída permanente de su participación en el Producto Interno Bruto (PIB). El 90’ las mipymes representaban más del 30 % del PIB del país. Al 2008 representábamos menos del 15 %. Es decir, la concentración económica ha significado que paulatinamente un grupo menor de grandes y mega empresarios condense la mayor parte del producto, y nosotros, que tenemos a más del 70 % de los trabajadores de Chile, cada vez menos.”
 
¿Qué significa eso?
 
“Aquí hay un nivel de conflicto potencial muy alto. Cada día que pasa, somos más precarios, por un lado, mientras tenemos una responsabilidad social más alta respecto del empleo, por otro.”
 
¿Qué ocurre cuando desaparece una mipyme?
 
“Los pequeños empresarios no pueden quebrar y partir a otro país, o simplemente emplearse, porque no hay trabajo para nosotros. Cuando nos va mal, debemos volver a empezar. Y si nos protestan un cheque, hay que usar el nombre de la esposa, y si a su vez lo vuelven a protestar, se ocupa el nombre del hijo, y al final, llegar a la informalidad. De este modo, de ser un comerciante establecido, se pasa a ser un comerciante informal, hasta ambulante o se acaba haciendo empanadas en la casa. Terminan como trabajadores por cuenta propia, sin trabajadores a su cargo. Con la diferencia en relación a un trabajador formal, que no se tiene previsión, seguridad social, ni salud, y sí niveles de ingresos muy bajos. De hecho, según la última encuesta Casen, el 8 % de los microempresarios en Chile son pobres o indigentes. Y los microempresarios ganan menos que un trabajador medianamente calificado. Eso lo puedo garantizar.”
 
 
FALTA DE INTERVENCIÓN ESTATAL
 
 
¿Cuáles son las eventuales salidas a la crisis de las mipymes?
 
“Aquí hay que hacer una cirugía mayor que requiere de una intervención del Estado porque el mercado no ha sido capaz de regular esta situación. Ahora vengo de un acto de los industriales panaderos. ¿Cómo compiten las panaderías de barrio con los supermercados que pueden vender el pan bajo los costos? Para el supermercado la venta de pan es marginal, pero para el panadero es su vida. Frente a esto, lo único que queda es la regulación.”
 
¿Es suficiente un programa de regulaciones?
 
“En el fondo a nosotros nos gustaría un cambio de modelo económico, esto es, un sistema económico que no esté basado en la concentración, en la pura extracción de recursos naturales –que se lleva un alto porcentaje del producto, dejando las migajas- y que genera una dependencia brutal respecto del precio del cobre. Queremos una economía con más valor agregado, más diversificada, con más desarrollo de las potencialidades propias del país. Eso se logra con un Estado que se proponga que la micro, pequeña y mediana empresa alcance a representar un 50 % del producto, como ocurre en Francia, en España, Inglaterra. Chile es un país atípico. Nuestro sector es el más precario de todo el mundo.”
 
Las pequeñas y medianas empresas son proveedores del retail, ¿Qué relación existe allí?
 
“Eso es un desastre. Hay mucho abuso de parte del grande al chico. Como saben que no tenemos posibilidades de vender en muchas otras partes, el gran comercio al detalle (supermercados, grandes tiendas) nos paga cuando quiere, nos impone los precios, nos devuelve mercadería que a él se le estropea. Es una relación donde no existe ninguna posibilidad de conversar, ni consideración.”
 
Pero no hay político que no se refiera al problema de pequeño empresariado…
 
“Los gobiernos de los últimos 30 años de este país –dictadura, Concertación, Piñera- han hablado mucho de las mipymes y han hecho bien poco. Ellos saben que las mipymes no se van a acabar. La economía chilena tiene un desempleo estructural de un 8 a un 10 %. Con esas cifras, las mipymes están condenadas siempre a serlo. Los gobiernos arreglan sus balances y cuentas estructurales con la gran empresa, y el resto no importa.”
 
 
BANCA Y MIPYME: RELACIONES PERVERSAS
 
 
¿Cómo les fue con el enuncio del último presupuesto nacional 2011?
 
“El actual presupuesto nacional, a través de Sercotec (Servicio de Cooperación Técnica, filial de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO)) para nuestro sector  disminuyó en términos nominales, y estamos hablando de una de las pocas instituciones que ayudan a las mipymes. El de 2010 fue de $ 25.800 millones de pesos, y el próximo año será de $ 25.750 millones de pesos. Entonces, se dice una cosa y se hace otra. Así también, el presupuesto a CORFO baja en $ 200 mil millones de pesos. Eso tiene que ver con la adquisición de instrumentos financieros. Hay un énfasis muy fuerte con el financiamiento o “apalancamiento” de los fondos de los bancos en el sentido de otorgarles garantías para que los propios bancos presten a los pequeños. Pero ya está comprobado que los bancos sólo le prestan a sus clientes “gacela”, a los “impecables”,  a las “joyitas”. A los que tienen problemas, los bancos no les prestan. Es un círculo vicioso.”
 
¿Cómo es la sociedad entre el sistema financiero y la mipyme?
 
“Perversa. Y no se puede resolver si no existe la intervención de algún agente externo. Los bancos ganan mucho dinero, pero prestándoles a muy pocos. Porque esos muy pocos, si caen en desgracia siempre tendrán a papá Fisco para salvarlos. ¿Quién va dejar caer al supermercado Jumbo o a la industria salmonera? Con las garantías del gobierno a los bancos sólo se seguriza más el negocio financiero, pero no nos beneficia a los pequeños.”
 
¿Qué fórmula podría emplearse al respecto?
 
“El BancoEstado debería prestar créditos baratos, a tasas competitivas. Así hasta los grandes clientes de la banca privada se podrían cambiar al BancoEstado. Y, por nuestra parte, le aseguro que la gran mayoría de la mipyme paga lo que pide.”
 
¿Cómo les impacta el fortalecimiento del peso?
 
“Nosotros competimos con productos importados que ya llegan con precios bajos. La baja del dólar –que es un fenómeno internacional- nos afecta porque disminuye nuestras posibilidades de comercialización en el mercado local, y nuestros costos no bajan porque son todos en pesos.”
 
 
PASOS PRÓXIMOS
 
 
¿Cuál es el quehacer inmediato de la Conupia?
 
“Nuestra agenda inmediata es conversar con las autoridades económicas y con la comisión mixta de presupuesto para que se modifica la propuesta inicial del Ejecutivo. Queremos que se aumente el presupuesto hasta $ 35 mil millones de pesos -los que se concursan mediante Sercotec (‘capitales semilla’)-, y que se incrementen los montos destinados a fomento e innovación.”
 
¿Qué pasa si no se atiende a la mipyme?
 
“No hay probabilidad de que Chile atraviese el umbral del subdesarrollo y supere las inequidades.”