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T r i b u n a c h i l e n a

FERNANDO LUGO Y SU RIDÍCULA EMBAJADA EN EGIPTO

Por Luis Agüero Wagner

Dicen que toda lisonja en boca de embajador tiene mal sabor, y más aún si cuando quien las recibe es un déspota como el dictador de Egipto, en la cuerda floja en estos días por el hartazgo de su pueblo, sostenido apenas por sus aliados en la inteligencia norteamericana y otros intereses creados a lo largo de tres décadas de oprobio.
Con envidiable sentido de la oportunidad, la Internacional Socialista ha expulsado en estos días de su seno al Partido Nacional Democrático (PND), la fuerza política que lidera Hosni Mubarak. La organización mundial de los partidos socialdemócratas, socialistas y laboristas entiende que la formación del presidente egipcio incumple los valores que defiende la socialdemocracia.
El secretario general de la Internacional Socialista, el chileno Luis Ayala, ha enviado una carta al PND en la que le informa del "cese de su pertenencia" a la organización y le subraya el compromiso de ésta con "una democracia más integradora". La organización esperaba un mensaje de parte de Mubarak al pueblo de Egipto que mostrara un claro camino hacia el cambio político, social y económico, que no se ha producido.
Dice mucho a el clamor del pueblo egipcio sobre aquellos gobiernos del mundo que tendieron su mano al tirano en sus horas difíciles, algo así como váyanse a casa lo antes posible.
Sin embargo, la providencia ha hecho que el dictador egipcio reciba a tardíos emisarios de otras latitudes que contribuyeron a seguir legitimando su régimen.
Entre ellos, cura Fernando Lugo es uno de los pocos presidentes del mundo a quien se le ocurrió oxigenar al régimen del déspota Hosni Mubarak en pleno siglo XXI, abriendo una embajada en Egipto para que su amigo Ausberto Rodríguez obtenga un zoquete.

¿Porqué una embajada paraguaya en Egipto, y no una en Guinea Ecuatorial o en Sumatra?

La explicación es simple. Ausberto Rodríguez, ex director del periódico (El Pueblo) que pagaba Euclides Acevedo siendo ministro de Gonzalez Macchi, y conocido empleado de encumbrados personeros de la dictadura en medios de comunicación, se convirtió así por amiguismo en "asesor presidencial" y embajador en Egipto.

Los méritos fueron proponer a una de las mujeres del cura un amigo como padre sustituto, y ofrecer 50 millones de guaraníes al abogado de Hortensia Morán para lograr que retire una de las demandas de filiación.

No se trata de un caso aislado en el gobierno arzobispal del Paraguay, donde desde que una vice ministra de Minas y Energía fue nombrada por ser hija de un amigo del clérigo presidente, el pais permanece en la semipenumbra de los constantes apagones y cortes de energía eléctrica. O donde después de que una ex amante fuera ubicada como directora de la binacional Yacyretá, la ciudad de Encarnación estuvo a punto de hundirse luego de convertirse en una Venecia sudamericana.

Y pensar que estos hombres eran los que llevarían al "cambio" en la política paraguaya, unos simples alcahuetes presidenciales colgados del presupuesto de gastos en la decadente corte de un cura con hijos.

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LAW, el Dreyfusard

La recuperación global que no llega.

La recuperación global que no llega.

En un nuevo anuncio de recuperación el presidente Obama declaró hace unos días que “Había quebrado el espinazo de la recesión”.

Por Patricio Guzmán

Nuevamente los medios se hacen eco de las noticias de recuperación de la crisis económica, que las autoridades divulgan para ganar tiempo. A lo más encontramos tibios repuntes que no consiguen consolidarse. Después de tres años de crisis global, y a pesar de continuos y falsos anuncios de recuperación en los países desarrollados, la economía mundial sigue empantanada, y sin perspectivas de recuperarse seriamente.

Según un artículo publicado por Marco Antonio Moreno el 26 de enero de 2011([1]): Hasta 1979 la deuda publica de Estados Unidos era de 826.519 millones de dólares. En 30 años esa deuda se multiplicó 17 veces hasta llegar a los 14,1 billones de dólares actuales. Al 30 de septiembre de 2010, de acuerdo a este informe de Tesoro, la deuda era de 13,5 billones de dólares. La deuda total (no solo pública sino también de instituciones privadas y hogares) de Estados Unidos, supera los 76 billones de dólares. Es decir más que todo el PIB mundial.

Con la crisis financiera y la recesión mundial, la deuda de los estados se disparó como consecuencia de las medidas que tomaron los estados, especialmente el salvataje de los bancos y los paquetes de estímulo de la demanda. Como porcentaje del PIB, en Estados Unidos la deuda pública llega al 89.6%, en la Euro zona a 92.4%, en Gran Bretaña a 82.3%, en España es del 78.8%, y en Portugal de 95%.

 

La deuda pública de Japón ha superado un record, escalando a  199.2 %. Por lo cual Standard & Poor’s le ha rebajado la calificación de AA a AA-. Japón tiene la ventaja que toda su deuda está en manos de acreedores del país, así que no tiene que pagar intereses al extranjero.

 

Hoy día, 28 de enero, la poca fe de los inversionistas sobre la capacidad de Grecia, Irlanda, Portugal y España, de cumplir sus compromisos llevó el interés sobre su deuda a una nueva cima. En España el costo de la deuda superó el 5.5%. El costo de los intereses para la deuda Portuguesa es superior ahora al 7%. Con las expectativas de crecimiento, cercanas a cero de estos países, agravado por el empobrecimiento de la gente, y por tanto la disminución de la demanda interna, como consecuencia de las reformas contractivas, esas deudas no podrá pagarse. Así el alza de tasas de interés convierten la predicción de los especuladores en una promesa auto cumplida. Nos estamos acercando al punto en que no habrá otra alternativa salvo el cese de pagos y la renegociación, especialmente si se confirma que la economía española es de un tamaño demasiado grande como para que se pueda poner en marcha un plan de rescate como los que ya se han hecho con Grecia, Irlanda y Portugal. Mientras ya se elevan voces pidiendo el fin de estos rescates que no solucionan el problema, sino que lo postergan cada vez por menos tiempo, y que se asuma el costo de un default ordenado.

 

 

Según la OIT el desempleo mundial está en el nivel más alto de la historia.

 

En España la tasa de paro forzoso llega al 20.33%, con 1.328.000 hogares que tienen a todos sus miembros activos en el desempleo, con lo ue dependen de subsidios y de la economía sumergida para sobrevivir precariamente.

 

La OIT en su informe Global Employment Treds 2011 sostuvo que la presunta reactivación económica global carece de impacto en el empleo. De acuerdo con la OIT en 2010, la tasa mundial de desempleo se situó en el 6,2% frente al 6,3% en 2009 y muy por encima de la tasa de 5,6% en 2007. El informe pone de manifiesto "la existencia de alrededor de 40 millones más de trabajadores pobres en el extremo nivel de 1,25 dólares norteamericanos en 2009, de los que se habría esperado en ausencia de la crisis económica mundial. Se estima que 630 millones de trabajadores (uno de cada cinco trabajadores en el mundo) estaban viviendo con sus familias con el extremo de US $ 1,25 dólares norteamericanos al día en el nivel de 2009."

 

De acuerdo con un estudio de Gallup, a partir de encuestas en 129 países y regiones, solamente el cuarenta por ciento de la fuerza de trabajo mundial era empleada a  tiempo completo por un empresario en 2009 y 2010, según las encuestas de Gallup en 129 países y regiones. Diecinueve por ciento estaban subempleados, 7% eran desempleados. Lo que significa que el 36% restante no aparece en las estadísticas como activos.

 

Al respecto el informe Gallup advierte que: “En muchos países en desarrollo, el desempleo es relativamente bajo, sobre todo en comparación con las economías desarrolladas, porque toma en cuenta como trabajando a las personas que están haciendo todo trabajo que pueden encontrar para salir adelante o por cuenta propia en los empleos de subsistencia. Económicamente los países desarrollados son más propensos a tener un mayor porcentaje de la fuerza de trabajo empleada por un empleador, pero estos porcentajes varían según el país.”

 

Desempleo y subempleo siguen muy altos en Estados Unidos.

 

Los Estados Unidos siguen siendo la primera economía en el mundo, pero no consigue terminar con las consecuencias de la crisis global, que tuvo su origen allí.

 

Durante cerca de dos años, el paro forzoso ha estado sobre 9%, y no se espera que mejore durante 2011. De acuerdo con la medición, no estacionalizada, de Gallup el desempleo en los Estados Unidos, aumentó hasta  9.6% a fines de diciembre -- desde 9.3% a mediados de diciembre y  8.8% a fines de noviembre. Según las cifras, ‘más optimistas’, del US Labor Department la tasa de desempleo cayó a 9.4%, desde un máximo en el año de 9.9%. De acuerdo con esta misma fuente: Los desempleados de largo tiempo (que tienen 27 o más semanas en el paro) llegan al 44.3% del total,  totalizando 6.4 millones a fines de diciembre. Los periódicos norteamericanos informaron hoy que las nuevas solicitudes de beneficios de desempleo dieron un salto, sobre los esperado, en 51.000 llegando a 454.000, lo que desmiente en los hechos el supuesto triunfo sobre la crisis anunciado por Obama. Sin recuperación del empleo, no se puede recuperar de manera sostenible el mercado interior.

 

 



[1] http://www.elblogsalmon.com/entorno/detalle-de-la-deuda-publica-de-estados-unidos

 

CHILE: Pequeño resumen al borde de las páginas de la vida real

Por Amador Ibañez.

"La emancipación del proletariado es la abolición del crédito burgués, pues significa la abolición de la producción burguesa y de su orden. El crédito público y el crédito privado son el termómetro económico por el que se puede medir la intensidad de una revolución. En la misma medida en que aquellos bajan, suben el calor y la fuerza creadora de la revolución" (K. Marx, "Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850" Edit. Progreso, 1966, p. 138).

Al entrar al año 11 del siglo XXI estamos en una extraña situación, los llamados progresistas de Chile son francamente regresivos porque pretenden ofrecer como una mercancía en el mercado nacional cierta gobernabilidad que el actual ejecutivo o no es capaz o le es muy difícil garantizar.
Casi apelando a la nostalgia podríamos decir que reformistas y socialdemócratas eran los de antaño. Los actuales no logran diferenciar entre “políticas sociales”, “gasto social” y mucho menos llegar siquiera a conceptualizar algo así como “inversión social”. Si lo lograran, no nos quedaría más remedio que hacer causa común, pues sin duda una política signada por la defensa del patrimonio social y el aumento del poder de compra de los trabajadores y el aumento permanente del valor del trabajo, es lo mínimo a lograr en todo momento como piso innegociable de la soberanía popular.

Para nuestros progresistas, concertados y desconcertados, fieles o díscolos infieles, un buen capitalismo es un capitalismo que chorrea por debajo de la manga lo que se apropia legal e ilegítimamente por medios de los subterfugios más burdos y simplones. Podríamos decir que lo que pueden gastar en subsidios es un mero “impuesto” al terrible temor que les asiste de que esa masa anónima de trabajadores subempleados, desempleados, familias enteras con la línea de la miseria apenas por arriba del cuello, jóvenes sin ocupación y  miles y miles de chilenos y chilenas  (documentados e indocumentados) que jamás conocerán siquiera lo que un contrato de trabajo significa, se les pase por la mente seguir el ejemplo de los insubordinados magallánicos que cada cierto tiempo patean el tablero (se lo patearon a Pinochet y se lo patearon a Piñera).

Si fuera colorín y ex ministro de Defensa diría que estos escuálidos progresistas chilenos valen callampa. Y aunque no soy colorín y difícilmente sea ministro de Defensa un buen día lo diré.

El empobrecimiento “crónico”  (no hay pobres, hay empobrecidos, explotados y despojados) es caldo de cultivo para nuevos paros que han de tener alcance nacional. Pero los “banana boys” que nos gobiernan, o que están en la oposición transitoriamente (o al menos eso pretenden hacernos creer), saben que las famosas “políticas de programas y asistencia social” son un gasto más barato y las malas negociaciones se pagan caro.

(Nota al margen y con pretensiones de explicación. Los “banana boys” son los cómicos inventores de un país bananero que vende cerros molidos al capital financiero  que termina especulando en las bolsas del mundo el cobre, oro, litio y otras materias primas esquilmadas a granel. Los “chicago boys” fueron los humoristas que le regalaron el ladrillo a su amigo el General.)

No se trata de simples confusiones de términos y conceptos, tampoco se trata de graciosos eufemismo o utilización descuidada de dogmas como aquella otra creencia religiosa y fundamentalista de que el mercado es un “factor” regulador. Se trata de un negocio redondo que implica endeudamiento permanente del Estado, percibiendo  préstamos del Banco Mundial, BID y otras “generosas” instituciones como el FMI, algo así como las ONGs por arriba que en operación tenaza actúan como muchas otras del tipo en cuestión pero desde abajo. Es decir: el capital financiero, por arriba o por abajo esquilmando al Estado, se da toda suerte de artimañas para “combatir la pobreza”, y de paso implantar el discurso de la pobreza. Esta es más bien la pobreza del discurso de lo que actualmente  se presenta como muy progresivo.

Muy bien, entonces son progresistas, Good Time para buenos negocios entre “privados” y el Estado que paga a cuenta de nuestro bolsillo.

Sin embargo el “Gasto Social” es otra palabreja al uso que hay que tirar al tacho de la basura. Es de una vaguedad enorme, puede ser asistencialismo, transferencia de crédito público en crédito privado –al estilo créditos universitarios transferidos a bancos privados para la generación extraordinaria de excedentes-  o inversión social efectiva. Según nuestra comprensión el concepto está referido a las inversiones productivas que por unos largos años seguirán estando en manos del Estado (independientemente de su denominación). El concepto “Gasto Social” debe ser resignificado en el concepto de “Inversión Social” definitivamente para una cabal comprensión de las problemáticas en disputa. Solo así se entendería como inversiones que están asociadas a una educación pública, laica y gratuita, salud que no sea negocio de financieras privadas llamadas ISAPRES, vivienda digna y segura en propiedad o arriendos muy baratos proporcionales al salario o sueldo percibido, transporte público pagado con impuestos reales cobrados a las transnacionales depredadoras del patrimonio soberano, infraestructura pública que no esté al servicio de negocios privados –las concesiones de Lagos son privatización con alevosía y premeditación-, seguridad social con AFP del Estado, entre otras tantas inversiones imprescindibles para toda la población, que al irlas enumerando y sancionando iremos construyendo el programa popular.

Inversión social que puede ser financiada ampliamente si cobramos al capital transnacional un royalty minero realmente de acuerdo a las ganancias que están pasando en forma oculta por sus correas transportadoras en un tráfico descarado. El cobre siguen siendo nuestro sueldo y el salario se defiende, o ¿nos acostumbraremos a no negociarlo en forma colectiva? Para ello hay que promover la sindicalización con estatura país y luchar aperrando contra las prácticas antisindicales, independientemente del rut de la patronal.
Cuando ocurre que alguien se autocalifique de progresista y haciendo mala digestión del concepto “Gasto Social”, se termina por permitir que se nos hable de hacer llamados a “licitaciones” para hacer transparente la “función pública”. En estos casos no se trata de “función pública” alguna, sino claramente de negocios privados; huelga decir que tampoco son tan transparentes.

Por eso no hablamos de “Gastos”, sino claramente de “Inversiones”. Por tanto cuando se nos mete en la cabeza tonteras como que hay que reducir el “gasto público” sabemos a la perfección que son momentos de hacer caja grande por parte de los llamados “privados”, esa minoría enriquecida a costa del trabajo de millones o de buenos negociados con el patrimonio social. Es decir, por si alguien aún tuviera dudas, se trata de momentos en que nos tienen que meter las manos en el bolsillo para sacar lucas extraordinarias del pueblo trabajador.

Extraño país en que lo público no es público y lo privado siempre es enajenación del sudor de las grandes mayorías nacionales, por anchas o por mangas, y la Res-Publica es Res-Privada.

Las propuestas que convienen al pueblo trabajador  tienen que ver derechamente con el control y/o regulación de las transacciones financieras, que los vasos comunicantes no se contrapesen del lado del crédito privado y se carguen definitivamente hacia el lado del crédito público. Sólo amarrando las manos del capital financiero y cortándole las alas a su liberal ideología, es que podremos abrir caminos de victoria en la dirección de la abolición del trabajo asalariado. La cuestión de las finanzas no se autocontrola, la cuestión es quién controla, bajo que impronta. El control y la regulación, que muchos ya tienen claro que tiene que suceder para evitar las crisis del capitalismo y la propia crisis del capitalismo, tiene que estar en manos de las grandes mayorías que por un largo período solo podrán ejercerlas controlando y regulando el Estado. Hace falta un gobierno de, para y por el pueblo y los trabajadores, no existe ningún otro camino posible. De cuáles son los derroteros para lograrlo, todo está por verse, pero independientemente del camino que se transite, esto solo será  posible con un pueblo organizado, movilizado y con las riendas de la soberanía en sus propias manos. La democracia no es cuestión de mediaciones formales, es cuestión de participación real y efectiva o simplemente no lo es.
En fin, los progresistas somos nosotros, pues al plantear con fuerza estas demandas concretas (control y/o regulación de las transacciones financieras por parte de las grandes mayorías nacionales a través de los mecanismos del Estado de todo el pueblo) estamos diciendo que se trata de una cuestión fundamental en la dirección correcta tras una nueva praxis: la socialización de las riquezas (producidas, rentadas o naturales) contra la actual lógica de socialización de la pobreza.

Para el pueblo trabajador no hay peor negocio que seguir manteniendo con tubos de oxígeno un modelo de acumulación y concentración privada de riquezas socialmente producidas, hay que cerrarles el crédito y se declaren de una vez por todas en bancarrota y queden paralizados frente al movimiento popular en acción. La era quiere parir lo nuevo y los parteros tenemos que prepararnos definitivamente para entrar a la clínica. Somos las parteras, nos hemos ganado el derecho a entrar en acción y ser sujetos de emancipación y de dejar de ser objetos de la explotación y la dominación.
Para que el pueblo trabajador mande, lo primero es caminar y avanzar en la dirección de un Paro General. Ser progresista es definir un modelo de progreso basado en la soberanía de las mayorías.
Amador Ibañez.
Enero 2011

Chile: Resurge la tesis de magnicidio asociada a muerte de Salvador Allende

Chile: Resurge la tesis de magnicidio asociada a muerte de Salvador Allende

PL

En Chile se cometió un magnicidio contra el ex presidente Salvador Allende, afirmó Alicia Lira, presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP).

"Aquí se cometió un magnicidio. En el momento del terrorismo de Estado, el momento del golpe de Estado, (Allende) no tenía ninguna salida y ninguna seguridad", recalcó la principal dirigente de la AFEP, citada por Radio Cooperativa de Chile.
En el escenario político nacional trascendió la noticia de que por primera vez la justicia chilena se dispondrá a investigar las circunstancias de la muerte del presidente del Gobierno de la Unidad Popular, fallecido en La Moneda el 11 de septiembre de 1973, el mismo día del golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet (1973-1990).
El nombre del ex mandatario aparece en una lista de 726 querellas presentadas la víspera por la fiscal de la Corte de Apelaciones de Santiago Beatriz Pedrals, relacionadas con víctimas del régimen castrense, cuyos casos nunca antes examinó el sistema judicial.
La presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Lorena Pizarro y líderes de la oposición chilena expresaron su beneplácito por la determinación de los tribunales de investigar la muerte de Allende.
Hay un déficit de verdad y de justicia en Chile que aspiramos a que se haga cada vez más pequeño, manifestó el presidente del Partido Socialista, Osvaldo Andrade.
El magistrado Mario Carroza, quien deberá ocuparse de las pesquisas sobre el deceso de Allende calificó de "tremenda responsabilidad" la tarea que tiene por delante. "Espero hacer mi trabajo", dijo.
A Carroza corresponderá dictar las órdenes correspondientes para el inicio por la Policía de Investigaciones de las diligencias requeridas asociadas a las más de 700 querellas presentadas y entre las que se encuentra el caso del líder de la Unidad Popular.
El proceso indagatorio deberá determinar en consecuencia si la muerte de Allende se debió a un suicidio o si fue realmente asesinado, como sostienen tesis tanatológicas que aseguran murió por disparos de otros.
Unas tres mil personas fueron asesinadas o desaparecidas durante la dictadura militar de Pinochet y otras 50 mil sufrieron torturas, cárcel o persecución.

Bolivia y la emancipación indígena: Desafíos a la vista

Bolivia y la emancipación indígena: Desafíos a la vista

María Julia Mayoral (PL)

¿Cómo interpretar lo que sucede hoy en Bolivia, en términos de experiencia avanzada de la lucha indígena en el continente americano, y entender a Evo Morales y al movimiento social en ese territorio andino?.

Uno de los más notables pensadores sociales de América Latina en estos tiempos ofrece su visión del tema: Álvaro García Linera, vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia.
García Linera es investigador, profesor universitario, autor de decenas de libros sobre teoría política, régimen económico, movimientos sociales y sistema democrático.
Intelectual comprometido con el proyecto político de un gobierno de liberación, fue electo vicepresidente en 2005 y nuevamente en 2009, acompañando al primer mandatario indígena en la historia de Bolivia, Evo Morales Ayma.
Tres ciclos
A juicio de García Linera, tres grandes ciclos constituyen el antecedente inmediato del actual momento de Evo Morales en Bolivia, de su fuerza, de su significado histórico continental y nacional.
Historia siempre marcada por la emergencia de pueblos indígenas en la lucha por sus derechos y la construcción de alternativas de vida frente al señorío colonial y luego a la dominación republicana, razonó el analista, al intervenir en La Habana en la inauguración del premio literario Casa de las Américas.
En esa sucesión de acontecimientos, hay un primer ciclo, el colonial, que podemos denominar katarista, por Túpac Katari y mujeres como Batolina Sisa, cuyos nombres sintetizan una gran sublevación continental, presente en parte del sur de Perú, el norte y el centro bolivianos entre 1780 y 1783.
Marcó el inicio de las guerras por la emancipación hace 241 años, con la presencia de libertadores â?öindios, hombres y mujeresâ?ö, quienes "tenían un modelo de patria, sociedad e igualdad, en algunos casos más radical y avanzado al que luego construirán las repúblicas emancipadas".
Lo interesante de la sublevación katarista es que, a diferencia de la peruana, no estará liderada por las elites indígenas, que en Bolivia tenían mecanismos de intermediación y supervivencia con la dominación colonial, sostiene el investigador.
En el caso de Bolivia, la movilización vendrá de abajo. Los kataris tuvieron en las estructuras comunitarias la forma de hacer la guerra, 200 años después esas mismas comunidades devienen máquinas de movilización social, de participación político-electoral.
Eso es lo que explica la victoria reiterada del presidente Evo en las elecciones, especialmente en la zona del campo, explica García Linera.
La propuesta katarista no solamente fue por el lado de suprimir los elementos más agresivos de la represión colonial; en su radicalización se propuso un tipo de autogobierno indígena, con sus estructuras de mando, deliberación y acatamiento unánime de las decisiones como sucede hasta el día de hoy, evalúa el académico.
Esa experiencia vanguardista y radical fue derrotada primero en el sur del Perú con el apresamiento y muerte de Túpac Amaru y más tarde en territorio boliviano, cuando corrieron igual suerte Bartolina Sisa, comandante guerrillera de 60 mil hombres, y el caudillo Túpac Katari.
Los indígenas, analiza García Linera, se adelantaron 30 años a lo que fue un nuevo esfuerzo continental de emancipación, ya no tanto a cargo de originarios, sino de mestizos.
De tal modo, hubo un desencuentro en la historia, "por eso cuando en América Latina se constituyen las repúblicas, lo harán sobre las espaldas de los indios en la continuidad de la mica (trabajo forzoso en las minas), del tributo, las haciendas y de la exclusión de los indígenas de los derechos públicos".
Bolivia, como otros países latinoamericanos, nacerá a la vida republicana con la prohibición explícita de la ciudadanía para los indígenas, que eran el 90 por ciento de la población.
Quedarán constituidos los poderes republicanos, concediendo ciudadanía a quienes tienen propiedad, saben hablar castellano y poseen ingreso fijo; es decir, a todos los que no son indios.
Es la República de la minoría y de la propiedad, con indígenas y mujeres excluidos de los derechos de votar y ser elegidos, de los derechos de propiedad y de participar en la formación de los cargos públicos, sintetiza el profesor.
En tiempos republicanos, a fines del siglo XIX, se dará otra gran sublevación en el mundo indígena boliviano a partir de la división entre las elites gobernantes. García Linera la denomina ciclo willkista (willka, sol o figura suprema en aymara).
Al decir del experto, a fines del siglo XIX resulta evidente la autoridad dual con la que emergen los caudillos indígenas. Ese Willka, figura suprema en la estructura de mando indígena, será al mismo tiempo autoridad delegada de los mestizos.
Sobre la base de aquella fusión, se desencadenará una sublevación que durante todo un año ocupará el altiplano boliviano y varias ciudades de nuestro país, argumenta el laureado con el premio en Ciencias Sociales Agustín Cueva.
Gradualmente la participación indígena presentará una dinámica autónoma, con programa de gobierno y poder independiente que retoma exigencias del pasado como la restitución de las tierras comunitarias, sometimiento de todos los bolivianos al mando indígena y obligatoriedad en el uso de los idiomas originarios.
Plantearon a la vez un tipo de federalismo plurinacional con la coexistencia del poder de los indígenas en paralelo al de los mestizos.
Resulta difícil saber cómo quedaría dibujado institucional y territorialmente ese tipo de federalismo plurinacional, las fuentes escritas no son numerosas y lo que se sabe de aquel debate está atravesado por juicios y silenciamientos sociales, característicos entonces de la ideología, la literatura y la investigación judicial, advierte el estudioso.
Nuevamente los indígenas fueron derrotados, las elites mestizas volvieron a unirse, traicionaron a los caudillos indígenas, los apresaron, persiguieron, y enjuiciaron y asesinaron a una buena cantidad.
Tras aquel fracaso hace 100 años, las sublevaciones indígenas en el transcurso del siglo XX estuvieron marcadas por episodios fragmentados. Ni la revolución nacionalista de 1952 arrojó el fruto deseado; prometió a todos igualdad y ciudadanía pero sólo si se convertían en asalariados, propietarios y castellano hablantes.
Entre los años 60 y 70 del siglo anterior, "ese mestizaje se mostraba como una impostura, había como siempre ciudadanos de primera y otros de segunda".
Pese a los intentos de homogenización, en Bolivia el poder seguía basado en las mismas pautas; "ser indígena era sinónimo de campesino, obrero, miembro de una clase dominada, en tanto ser blanco o mestizo significa ser partícipe de las estructuras de dominación o de las clases medias ascendentes".
Impulsado por los desencantos, surgió en los años 70 un movimiento político-cultural, inicialmente más cultural que político de reivindicación nuevamente del indígena.
Por esa fecha tendrá lugar una escisión entre indianistas y kataristas, los primeros a fines de los 70 y principios de los 80 asumirán que todos los bolivianos por mayoría, 90 por ciento, son indígenas; en tanto los segundos dirán: una parte son indígenas, otros son mestizos y requieren un reconocimiento.
Segunda diferenciación, los indianistas plantearán al indio como sujeto de emancipación y esa será su virtud. Los kataristas ven al indígena como un sujeto de reivindicaciones que debe andar junto o acompañar el liderazgo de otros sectores de mayor vanguardia como pueden ser los obreros o los estudiantes de las clases medias.
Esta lectura indianista de una Bolivia de indios mayoritariamente, que ubica al indígena como sujeto de emancipación, tendrá una limitación: no se plantea la lucha por el poder.
Al momento de ubicar cómo se resuelve el asunto del poder en el país, el indianismo de entonces se paraliza, no da respuesta y tiende a inclinarse al tema de la conciencia y la moral para reivindicar derechos históricos usurpados, resume el especialista.
El katarismo, con una lectura más flexible de la emancipación y la lucha del pueblo indígena, tendrá a juicio de García Linera la virtud de buscar estrategias de acercamiento y articulación con otros sectores, pero en ningún momento ubicará al mundo indígena como sujeto conducente de la emancipación.
En los años 80 y 90 estas dos corrientes de pensamiento escenifican un intenso debate en el ámbito de los sindicatos comunales, de los emigrantes que vienen del campo, de los barrios populares de La Paz, Potosí, Oruro y otras grandes ciudades bolivianas.
Una discusión que quedará en parte neutralizada a partir del proceso de cooptación llevado adelante por la corriente neoliberal conservadora del país. Es el tiempo en que varios kataristas se unen al presidente Gonzalo Sánchez de Lozada "para participar en el gobierno, no como factores de decisión sino en calidad de adorno cultural".
Estaba claro el despertar del movimiento indígena y los sectores conservadores se adelantan para intentar cortar ese proceso y canalizarlo en el contexto de una lectura neoliberal.
"Tenemos en los años 90 algunos indígenas fervientes defensores de la privatización de los recursos públicos, de la distribución concentrada de tierras, de la concentración abusiva de la riqueza en manos de unos pocos."
Otro grupo más pequeño y menos influyente dentro del movimiento indígena se radicalizará y asumirá la lucha armada.
Tiempos de Evo Morales
La época de Evo Morales puede considerarse como una etapa que se inicia en los años 70, cuando fue evidente el fracaso o la frustración por el mestizaje a medias, considera el político, formado como matemático en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Al término de los años 90, tendrá lugar un momento decisivo en ese tercer ciclo de la construcción de la voluntad de poder del mundo indígena.
Cuatro organizaciones campesinas e indígenas â?ölas más importantes de Boliviaâ?ö se reúnen en 1995 para asumir una decisión: la constitución de lo que ellos denominarán el instrumento político, en otras palabras, una estrategia para la toma del poder.
En un gran encuentro orgánico discutirán un tema que desde el punto de vista de las ideas del movimiento popular boliviano representa una ruptura histórica, evalúa el Vicepresidente.
Hasta entonces, explica, en el mundo sindical agrario, en el universo sindical obrero y dentro de distintas corrientes de pensamiento, se había producido una escisión: los sindicatos estaban para luchar por reivindicaciones, podían paralizar el país, tumbar gobiernos, pero el poder lo debía tomar un partido.
Indígenas y campesinos recuperan ese debate de los años 60 y 70, pero dan un paso más adelante, los sindicatos se plantean que deben ser las fuerzas comunales y las propias federaciones y confederaciones las que deben tomar el poder.
Nace entonces un instrumento por la soberanía de los pueblos que luego se va a denominar MAS (Movimiento al Socialismo).
El MAS, indica García Linera, constituye una organización flexible de movimientos y organizaciones sociales, no un partido de cuadros. Es fundamentalmente una estructura política que asocia de manera confederada a federaciones, confederaciones, gremios agrarios y campesinos; una coalición que deviene partido desde la perspectiva de la búsqueda y la toma del poder.
El segundo punto de debate en los años 1995, 96 y 97 es ¿cómo se toma el poder?, ¿cuál es la vía en términos leninistas? "La respuesta que se dan los indígenas es movilización, construcción de poder y vía electoral".
Llegan a la conclusión de que la única manera de hacerse oír ante el Estado colonial, racista y discriminador es movilizándose. Marchas, bloqueos, paros y sublevaciones formarán parte del repertorio histórico que en ascenso irá asumiendo el movimiento indígena-campesino en los siguientes años.
Junto a la movilización social, una segunda estrategia complementaria: la construcción de poder territorial. Durante las grandes movilizaciones de los años 2000 y 2001, 2003 y 2005, el movimiento indígena asumirá el control territorial de extensos pedazos de Bolivia.
Dentro de las zonas tomadas sustituirán las relaciones parlamentarias por las deliberaciones comunitarias en asambleas, donde definen el curso de los acontecimientos, el orden interno de la sociedad local, el acuerdo o el desacuerdo con las políticas del Gobierno, distingue García Linera.
En aquellos momentos había otra interrogante clave: ¿con quiénes se toma el poder? Es decir, las políticas de alianzas.
La decisión fue unificar al movimiento indígena-campesino en un solo bloque en torno a Evo Morales, entonces dirigente de la federación de campesinos del trópico de Chapare, para luego ir a la articulación con otros sectores, detalla el analista.
Una estrategia de conducción hegemónica de la lucha por toma del poder que incluye el mecanismo electoral. Cuando llegan las votaciones en las urnas, la papeleta sólo vendrá a convalidar una decisión previamente asumida de manera comunitaria a la usanza indígena, destaca el académico.
"Antes que el presidente Evo fuera electo en diciembre de 2005 con el 54 por ciento de los votos, las comunidades habían decidido que él sería el presidente de Bolivia."
Crisis y salida del empate catastrófico
Para García Linera, el ascenso indígena a la conducción del poder en Bolivia muestra cuatro ejes claves, "que nosotros hemos denominado el momento de la Revolución".
Primero. La articulación del movimiento indígena en torno a una necesidad y a la defensa de lo común.
Gobiernos neoliberales habían privatizado los recursos públicos de hidrocarburos, electricidad, líneas férreas y aéreas, múltiples fábricas del Estado. Un ciclo que se completó con la entrega de recursos públicos a intereses privados extranjeros.
En torno a la distribución injusta del agua y la tierra, se dará "una crisis política que devendrá crisis de Estado porque no solamente va debatirse tal o cual política gubernamental, sino que entra en cuestionamiento la estructura misma del poder político y económico en Bolivia".
Surgirá la crisis de Estado en el momento en que el movimiento indígena-campesino tendrá capacidad y fuerza de movilización territorial, con un programa de poder alternativo en base a la nacionalización de los recursos naturales, la convocatoria a Asamblea Constituyente y la presencia de indígenas en la toma de decisiones en el país.
En poco tiempo la crisis de Estado entrará en la dimensión de empate catastrófico usando un concepto del teórico marxista Antonio Gramsci. La corriente de poder de las elites neoliberales no podrá derrotar ni tampoco sobreponerse al otro proyecto de poder que emerge del movimiento indígena-campesino.
Esa especie de empate o dualidad de poderes durará cerca de dos años y será el tiempo que se aprovechará para una mayor irradiación y expansión de las ideas, de la reflexión política en las asambleas campesinas y barriales, en los debates universitarios y de las comunidades, pondera el investigador.
Es en medio de ese embate catastrófico que el presidente Evo Morales asume el gobierno en enero de 2006 con el respaldo del 54 por ciento de los electores. Votan por él indígenas y no indígenas, campo y ciudad, clases medias y trabajadores.
Sin embargo, hay un pedazo de Bolivia que todavía se resiste al cambio, la llamada Media Luna, un sector de la zona del oriente donde las elites terratenientes tienen un poder cultural y político más sedimentado y el movimiento obrero y campesino todavía no ha logrado horadar las estructuras de poder basadas en la propiedad de la tierra.
No puede haber empate catastrófico, dualidad de poder durante mucho tiempo. "Tiene que resolverse de una u otra manera, o bien triunfa la contrarrevolución o la revolución, pero no puede existir revolución y contrarrevolución territorialmente ocupando pedazos del país en igualdad de condiciones."
El cuarto y definitivo momento de la Revolución es el llamado punto de bifurcación, que en el caso de Bolivia se dará entre los meses de agosto, septiembre y octubre de 2008, cuando el gobierno de Evo Morales será objeto de un proceso rumbo al golpe de Estado.
Durante 20 días, ni el Presidente ni los ministros pueden estar presentes ni aterrizar en cinco de los nueve departamentos del país. Tres semanas en que las autoridades electas para los cargos intermedios en esos grandes territorios son desconocidas por las elites locales.
Se promueve la toma de instituciones, aeropuertos, lugares de cobro de impuestos internos, medios de comunicación, oficinas públicas y son destruidos archivos e instalaciones de más de 57 instituciones del Estado en esos cinco departamentos.
Fue el momento más tenso que atravesó nuestro gobierno, recuerda García Linera. "Convocamos a las milicias, al alto mando, el presidente Evo se fue para una reunión con los dirigentes sociales, la idea era planificar la recuperación del territorio, lo que combinaba movilización social y lealtad de las fuerzas armadas".
Finalmente, la derecha acepta su derrota, se repliega. Hoy, sostiene el Vicepresidente, tenemos un nuevo Estado en consolidación.
A vista cercana, estima, no hay una derecha agresiva con capacidad para disputar el poder y si surgen tensiones en el país es más bien al interior de las propias fuerzas populares, indígenas y campesinas.
Anhelos hechos programa
El programa de poder del movimiento indígena y campesino en Bolivia ubicó entre sus metas el establecimiento del Estado plurinacional, la nacionalización de sectores estratégicos en beneficio social, el despliegue de la industrialización y la modernización simultáneas en varias dimensiones, y la búsqueda del vivir bien.
Estado plurinacional, precisa García Linera, es igualdad. Conformamos una nación estatal en cuyo interior existen 36 naciones culturales, respetadas en su idioma, cultura y tradiciones, en la totalidad de las instituciones del Estado, pero a la vez con la fuerza creativa de una sola nación estatal que llamamos Bolivia.
Significa igualdad de los pueblos indígenas de ser electos y participar en las instituciones del Estado y reconocimiento a su racionalidad en el sistema judicial, que junto a la justicia ordinaria incorporó la justicia indígena comunitaria en igualdad de condiciones.
Incluye la aceptación de otras formas de ejercicio democrático acordes a las tradiciones indígenas. Hay autoridades que no han sido electas por el voto directo y secreto en los comicios, sino por las asambleas comunitarias que deliberan, toman decisiones y nombran autoridades que pasan automáticamente a las asambleas representativas departamentales.
En fin, Estado plurinacional es igualdad de pueblos e igualdad de lógicas democráticas comunitarias en la construcción de la toma de decisiones en nuestro país; es decir, lo comunitario como forma radical de democratización de la sociedad, sustenta el político.
La segunda tarea planteada por el movimiento indígena â?öy que obtuvo la aprobación de la población a través del votoâ?ö, es la desconcentración territorial del poder.
A partir de la nueva Carta Magna, el país constituyó un parlamento plurinacional y nueve parlamentos regionales con facultad legislativa en un margen de competencias constitucionales sobre las cuales pueden deliberar y decidir.
Un tercer eje radica en la nacionalización de las empresas estratégicas â?ögas, petróleo, generación de electricidad, minas y fundicionesâ?ö, generadoras de excedente económico.
Concebimos la nacionalización de las industrias estratégicas, explica el Vicepresidente, como una forma de garantizar el control del excedente de las riquezas y el abastecimiento de servicios básicos, bajo lógicas de valor de uso y no necesariamente bajo lógicas de valor de cambio.
Otro punto estriba en desarrollar una dinámica compleja de industrialización y modernización, que otorga espacios propios a la economía de escala, a la pequeña producción, y a las economías comunitaria y campesina. Ninguna debe desaparecer ni subvalorarse.
"Estamos construyendo maneras plurales de modernización en tres velocidades o carriles. Son formas complementarias y simultáneas de entender la modernidad y la industrialización a nivel comunitario, en la pequeña producción urbana y rural y en el ámbito de la economía de escala", indica el dirigente.
El vivir bien, como horizonte de vida, es la relación dialogante del ser humano con la naturaleza. Marx hablaba en 1844 de la necesidad de naturalizar al ser humano y de humanizar la naturaleza.
"En otras palabras, ubicar al ser humano como objeto de satisfacción de necesidades y ubicar a la naturaleza como objeto de práctica dialogante y vivificante para garantizar la satisfacción de las necesidades de los seres humanos."
Desafíos inevitables
Ninguno de los proyectos está libre de conflictos y desafíos. Álvaro García Linera opta por comentar cuatro que a su entender resultan fundamentales.
"Somos un gobierno de movimientos sociales, pero gobierno es poder centralizado y movimiento social es democratización de las decisiones, ¿cómo coexiste monopolio con democratización?"
Considerarnos un gobierno de movimientos sociales equivale a reconocer esa tensión. "¿Cómo coexisten concentración y descentralización del poder?, estamos aprendiendo a buscar respuestas a cada problema, pero no hay solución que no sea vivir la contradicción permanentemente".
La segunda tensión está en la relación entre industrializar y vivir bien. Industrializar significa utilizar la naturaleza en beneficio humano, perforar pozos de petróleo y gas, abrir caminos por los parques y bosques, utilizar el agua para tener electricidad, en fin, afectar a la naturaleza.
Pero a la vez si no abrimos un pozo, desviamos el cauce del río, si no habilitamos una carretera, no tendríamos los recursos para comprar un tractor para el campesino, ni los recursos a fin de construir un hospital en bien de la comunidad, reflexiona el dirigente.
¿Cómo quedan equilibradas necesidades humanas básicas y necesidades naturales básicas? No sirven aquí ni la lectura de Organizaciones No Gubernamentales, que recomiendan la conservación a ultranza de la naturaleza, ni la idea decimonónica de partir, atravesar y destruir lo que sea con tal de generar riqueza.
Hay que vivir la tensión, admite García Linera, sabiendo que debemos movernos en los dos ámbitos, el vivir bien de las actuales generaciones y el preservo de la naturaleza para las siguientes.
Tercer conflicto: propiedad del Estado y propiedad de la comunidad. El Estado y la propiedad del Estado constituye una etapa necesaria en la transición del socialismo hacia el comunismo, pero el comunismo es la autoorganización de los productores.
¿Puede el Estado crear comunidad o es la comunidad la que tiene que emerger como vitalidad de la sociedad? ¿Qué le toca hacer a un Estado revolucionario?
¿Su función sería simplemente crear condiciones favorables para que la comunidad emerja como construcción colectiva de la propia sociedad? Estado o comuna, comuna o Estado, ese es otro de los debates, razona el académico.
Por último, analiza la relación entre interés particular e interés corporativo. "El movimiento social emerge en este siglo planteándose un horizonte revolucionario de intereses comunes".
En el caso de Bolivia, nos dijimos: hay que nacionalizar las empresas privatizadas para lograr beneficios universales, hay que hacer una Asamblea Constituyente para que indígenas y mestizos, empresarios, profesionales nos juntemos y hagamos por fin un país para todos, define el político.
El movimiento social se planteó objetivos universales, es el momento de ascenso, pero luego tendrá sus momentos de reflujo y descenso, entonces aflora el corporativismo: que las cosas logradas sean solo para mí y no para el resto.
A principios de 2009, ejemplifica, dirigentes campesinos salieron en marcha contra el presidente Evo. Pedían que las tierras fiscales del Estado â?öconcebidas por la nueva Constitución para ser entregadas no a empresarios ni a hacendados, sino a campesinos y comunidadesâ?ö, fueran otorgadas solamente a los pueblos indígenas de tierras bajas y no a los residentes en tierras altas.
"¿Qué hacemos ahí? Es un reclamo: los indígenas de tierras bajas son 300 mil y los de tierras altas cinco millones, ¿no tienen estos últimos o un mestizo el mismo derecho a tener una o dos hectáreas en tierras bajas? Lo tienen, es un derecho de igualdad, pero urgió la tensión."
Aquellos 50 dirigentes reclamaban con una mirada local y corporativista en detrimento de una mirada universal. La prensa se preguntaba cómo es posible que indígenas marchen contra el Presidente.
Normal, responde García Linera. "Son tensiones al interior del pueblo que tiene todo proceso revolucionario, es la tensión entre lo común-universal y lo particular-corporativo".
Por estas tensiones, insiste, iremos atravesando, es parte del flujo y reflujo del movimiento social.
En resumen, ¿cómo hacer coexistir permanentemente lo universal con lo particular, movimiento social con Estado, industrialismo con respeto a la naturaleza, comunidad con poder estatal?
Conflictos e interrogantes que continuarán en los años siguientes, pero, a los ojos de García Linera, "son tensiones de crecimiento y de construcción porque, al fin y al cabo, el horizonte del socialismo y el comunismo no está definido; lo construimos los pueblos asumiendo estas tensiones y contradicciones, superándolas de manera conjunta".

¿Está la “Revolución Bolivariana” contra las cuerdas?

¿Está la “Revolución Bolivariana” contra las cuerdas?

Por Homar Garcés
 
El llamado del Presidente Chávez a las filas del Psuv para que se ocupen de la realidad popular y dejen de activarse sólo en tiempo de elecciones, además de su intervención en la Asamblea Nacional, ha sido interpretado por los grupos opositores como síntomas de la descomposición y debilidades que presenta el proyecto bolivariano. Muchos de sus dirigentes vaticinan alborozados la salida de Chávez del poder por la vía electoral en 2012 y, junto con ella, cualquier posibilidad revolucionaria en Venezuela.

Para ello se basan en una realidad que pocos se han atrevido a constatar y revelar: En aquellos comunidades venezolanas que eran, invariablemente, un bastión inconmovible de la causa bolivariana en un pasado no muy lejano comienza a hacer mella la desconfianza, el resquemor y la impotencia de sus moradores al observar y comprobar que los funcionarios públicos del chavismo (con honradas excepciones) son más de lo mismo, comportándose de un modo igual o peor que sus antecesores adecos y copeyanos en el poder durante cuarenta años de democracia representativa.
Tal realidad, lejos de ser atacada y corregida a tiempo por los partidarios de Chávez, es ignorada adrede por quienes han sido altamente beneficiados por su liderazgo, ejerciendo diversos cargos de elección popular y disfrutando todas las prebendas que éstos generan. Así, aplicando el viejo refrán “el que paga manda”, una mayoría representativa de gobernantes chavistas han cooptado diversidad de dirigentes y movimientos sociales, haciéndoles entender -de buena o de mala manera- que su acción contraria lesionaría grandemente al proceso revolucionario que afirman apoyar. Esto ha producido fisuras entre el chavismo, logrando que el descontento y la exclusión de muchos revolucionarios y chavistas progresistas le abran campo a los sectores opositores interesados en acabar con esta experiencia revolucionaria.
De ahí que algunos crean inevitable la caída del proceso bolivariano, incluyendo a quienes lo respaldaron entusiastamente. Esto obliga a replantearse si los objetivos propuestos para hacer la revolución se han cumplido o, en su defecto, han fracasado, víctima de la miopía política y de la falta de compromiso revolucionario de aquellos que se erigen como sus conductores en cada entidad del país. De hecho, las diversas contradicciones de las cuales adolece podrían contribuir a definir con mejor precisión si tal proyecto revolucionario se enmarca realmente en los ideales del socialismo, puesto que no hay -aparentemente- una voluntad generalizada para deslegitimar al capitalismo y construir una política económica socialista.
Aunque esta realidad desalienta a muchos -ubicándose, incluso, en el bando opositor- lo cierto es que aún no puede presagiarse la inutilidad de cualquier esfuerzo por echar adelante un proceso revolucionario auténticamente popular de la mano de los sectores populares. En tal sentido, los diversos movimientos revolucionarios tienen ante sí un reto por asumir: darle plena vigencia y organicidad al ejercicio de la democracia participativa y protagónica por parte del pueblo venezolano. Pero este reto no pueden asumirlo como una cuestión simbólica, sin efectos prácticos duraderos, con el propósito de complacer a Chávez. El mismo tiene que servir para que el pueblo pueda orientarse correctamente en sus luchas reivindicativas y en la conquista de espacios que le permitan la construcción del poder popular. En la medida que dicho reto vaya profundizándose efectivamente, el socialismo podrá ser una realidad tangible e inmediata. De esta manera, podrá conjurarse la desmoralización presente entre muchos revolucionarios y chavistas progresistas, haciéndoles ver que el proceso bolivariano se haya contra las cuerdas, sin posibilidades de continuidad ni de consolidación.

El pico de petróleo y el destino de la humanidad: No existen soluciones técnicas rápidas y las consecuencias pueden ser graves

El pico de petróleo y el destino de la humanidad: No existen soluciones técnicas rápidas y las consecuencias pueden ser graves

OPSUR

El pico de petróleo (en inglés: peak oil) no significa el fin de la producción de petróleo, sino que refiere al alcance de su capacidad máxima de producción. Una vez sobrepasado este pico máximo la producción bajará progresivamente cada año hasta casi cero al fin de este siglo. Existen fuertes evidencias de que estamos cerca ese pico de petróleo, o incluso puede ser que ya lo hemos pasado.

Actualmente el abastecimiento mundial de energía todavía está compuesto por más de un 80% de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) de los cuales el 40% consiste de petróleo. En cambio las fuentes alternativas de energías renovables (hidroelectricidad, paneles solares, molinos de viento, etc.) parecen todavía no estar disponibles para reemplazarlos: pues no constituyen ni el 3% del abastecimiento mundial de energía. Por lo tanto, estos datos parecen señalar una inevitable escasez mundial de energía que podría ocurrir en ésta misma década, con ramificaciones y consecuencias trascendentales.
La economía capitalista (neoliberalmente globalizada) debe seguir creciendo, caso contrario entraríamos en una crisis. Pero cuando la producción de petróleo disminuya progresivamente en el transcurso de este siglo, no habrá suficiente energía para hacer crecer la economía, pues entraremos en una crisis económica permanente, tal vez culminando en un colapso socio‐económico en los países más dependientes de los combustibles fósiles.
La agricultura mecanizada y el transporte de productos y personas depende casi en un 100% del petróleo: tractores a diesel para arar, sembrar y cosechar; plaguicidas y fertilizantes químicos hechos de petróleo y gas natural; camiones a diesel para transportar las cosechas a las ciudades; autobuses y coches a diesel y gasolina para el transporte personal urbano, aviones a kerosén y buques a fuel-oil para el transporte internacional de productos. Pero las alternativas están inmaduras o inexistentes todavía.
Mientras tanto, los productores y distribuidores de petróleo no quieren informar al público y los gobiernos temen hacerlo, por consecuencia la sociedad todavía se encuentra ignorante ante las consecuencias desastrosas e inminentes de esta disminución en la producción de petróleo. Por eso el objetivo de este artículo es difundir y profundizar el conocimiento y las conciencias de la futura escasez energética.
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Fuente foto: Boris Babanov - RIA NOVOSTI

No todo es playa en el verano chileno de 2011

No todo es playa en el verano chileno de 2011

Por Andrés Figueroa Cornejo
 
 
1. En los tiempos de la hegemonía mundial del liberalismo financiero y cuando el desarrollo de las fuerzas productivas permitiría organizar el inmenso excedente socialmente producido para beneficio de la humanidad si no fuera por su acaparamiento y apropiación privada por los pocos dueños de todo, en la Región Metropolitana de Chile, la Cámara Nacional de Comercio informó que los vendedores de artículos fundamentalmente de origen chino,  registraron un alza histórica de 17,6% en 2010, respecto de 2009, debido principalmente al mayor acceso al crédito plástico y de consumo (‘verdugo de esta cadena’). Los salarios siguen congelados –es decir, en concreto, a la baja debido al aumento proyectado del IPC o costo de la vida-, y la estrategia de financiarización y convencimiento multimediático del país de que las cosas no podrían ir mejor. Aunque la apreciación del peso  favorece las importaciones para el capital comercial y el consumo interno y termina por destruir las rémoras de industria nacional, las mercancías de procedencia oriental por muy baratas que estén no justifican el alza de las ventas a esos niveles. Sólo el aumento general de los salarios generales.  Pero como ello no es real, el crédito fácil es lo único que lo explica.
 
En tanto, se amplía el empleo por medio de sus formas más precarizadas, tanto en el bajo precio de la fuerza de trabajo, como en el tipo de empleo, precarias relaciones contractuales (cuando existen) y la multiplicación de los trabajadores a cuenta propia (en el paisito hay cada vez más taxis y microscópicos comerciantes, mini especuladores de golosinas y baratijas). Por eso, también según números oficiales, la cesantía se estancó en alrededor de un 8%. No así el subempleo, la tercerización y el trabajo informal. Ese crece como espuma.
 
Por otro lado, de acuerdo a proyecciones gubernamentales, el Estado recibiría por impuestos al cobre  US$ 9 mil millones por parte de la estatal Codelco (que concentra el 27% del la explotación del metal rojo), mientras que las mineras privadas pagarían US$ 8.500 millones (que concentran el 73% de la explotación cuprífera). ¿Cuánto desarrollo necesario en todos los ámbitos, tanto sociales, como de promoción industrial diversificada con irrestricta protección de la naturaleza finita,  podría propugnarse y beneficiar a las grandes mayorías, al pueblo trabajador, si el cobre fuera explotado únicamente por el fisco chileno?
 
Hace unas semanas se presentó en Santiago de Chile el anuario estadístico de CEPAL, donde la exportación de productos primarios en la Comunidad Andina aumento al 82,3% el 2009, y en el MERCOSUR llegó al 63,1%. Detrás de Bolivia, que ranquea este fenómeno generador de dependencia y fragilidad, está Perú, Ecuador y Chile.  CEPAL afirma que los indicadores de comienzos de 2010 ratifican la tendencia. Esta es la misma historia de siempre. Una clase dominante rentista y parasitaria dueña del Estado que obtiene utilidades a través de la venta de recursos naturales (privada o fiscalmente) que utiliza para comprar mercancías terminadas y nunca medios de producción y tecnología con el fin de de diversificar la economía. Por eso en el país el sector servicios y comercio a toda escala emplea a casi el 80% de los trabajadores asalariados, con o sin contrato. Mientras tanto, poco más de un 20% revienta yacimientos de cobre y minerales asociados, bosques, y pescado. Es  CEPAL y no la Internacional Comunista –que por lo demás no existe- la que indica que tras este añoso patrón económico dominante en América Latina y Chile, además de pulverizar con celeridad dramática los recursos naturales agotables hace imposible crear “estrategias de desarrollo endógenas y autónomas”.  Esto es, que vuelve a la Región más lejos de la independencia genuina, más lejos de la prosperidad; en fin,  más lejos de la igualdad básica para la libertad auténtica y la soberanía en todos los planos.
 
Tal como se ha señalado profusamente, una de las características sustantivas del capitalismo en Chile se expresa en el movimiento compuesto por la concentración del capital y la desigualdad social aguda. Al respecto, cuatro cadenas de supermercados condensan prácticamente el 90% del mercado a agosto de 2010. Sólo Wal-Mart (que en el país se llama Líder) posee el 33,4%. Cencosud (Jumbo y Santa Isabel) tiene el 30,5%; el grupo Saieh el 17%; y Southern Cross (Supermercados del Sur) poco más del 7%. La concentración funciona imponiendo los precios de venta a los demandantes, y los precios de compra a los proveedores de los supermercados sobre todo de frutas y verduras. Se trata de las llamadas micro y pequeñas empresas condenadas a las condiciones determinadas por los gigantes de la venta al detalle. Su alternativa son las ferias libres, cada vez más castigadas jurídicamente, pese o  porque en más ocasiones que las convenientes para los monstruos del sector, venden productos más baratos al público. Aquí los gobiernos municipales han ordenado la destrucción concreta de ferias enteras en la Región Metropolitana. Es decir, se manifiesta una colusión entre los intereses de los grandes supermercados y los gobiernos locales contra los feriantes. Mucho de los empleos con los cuales engorda las cifras el gobierno, se trata de trabajadores feriantes, puro y duro mal trabajo informal.
 
 
2. En la política de los de arriba, ante la crisis de la componenda que cogobierna con la derecha tradicional y gatillada por la reforma educacional privatizadora de Joaquín Lavín (hasta la vista, todavía pre candidato de la ultraderecha UDI) aprobada con los votos de la Concertación en el Congreso, el presidente de la Democracia Cristiana, Ignacio Walker, dijo sobre la proposición de recrear esa alianza que “Estoy disponible para revisar el nombre de la marca”. Por otro lado, ex concertacionistas como Jorge Arrate y Sergio Aguiló se empeñan en formar una Asamblea de Izquierda, donde en lo central se plantea que  “rechaza las alternativas neoliberales y su marco institucional, que fue dado por la dictadura. Somos partidarios de una nueva constitución, participativa, democrática, que surja de una Asamblea Constituyente”. Uno de los aspectos inquietantes de la iniciativa es la composición de su conducción, toda vez que se trata de ex personeros de la propia Concertación y de otros que colaboraron de una u otra forma en distintos momentos con ella. Por lo demás, en las últimas elecciones, el ex candidato de la izquierda tradicional, Jorge Arrate, pasó a la historia por llamar en la segunda vuelta presidencial a votar  “todos contra la derecha”, y muchos años antes, por capitanear desde el exilio europeo la “renovación socialista”, que en buenas cuentas, facilitó la salida pactada de la dictadura, manteniendo el régimen económico dominante intacto durante los 20 años que administró el Estado la Concertación, tanto como la imposibilidad de procesar a Pinochet en Chile o en el extranjero, entre otras cosas.
 
¿Qué fuerza progresiva en el país no querría transformar la Constitución? Lo que ocurre es que el movimiento es inverso. La Asamblea Constituyente y el producto de una nueva Constitución pro popular es la hija jurídica de las fuerzas sociales hegemónicas del pueblo trabajador que todavía no son, pero que comportan el desafío para que sean. ¿Dónde, cuándo y cómo ha habido asambleas constituyentes pro populares en América Latina? En los países donde, sustentados sobre fuerzas sociales genuinas y severas crisis de gobernabilidad, primero se ha accedido al Ejecutivo. De acuerdo a las relaciones de fuerzas actuales, con fortuna, una Asamblea Constituyente podría matizar  la regente. Simplemente porque la hegemonía del liberalismo financiero y la clase mandante domina poderosamente todavía las relaciones sociales, y las fuerzas populares progresivas recién amanecen. Naturalmente una nueva Constitución es un horizonte. Pero aún se mantiene en un limbo superestructural. Si no se tuvo la fuerza para crear una AFP del Estado que compitiera con las privadas, o un Banco del Estado que realmente basculara la usura extraordinaria del sistema financiero privado y transnacional que opera en Chile, ¿cómo se realiza una Asamblea Constituyente para modificar la carta de navegación que enmarca y expresa el predominio objetivo del capital sobre el trabajo, de los intereses de la minoría por sobre los de la mayoría? Un misterio. Como un misterio es que la nueva formación no termine colaborando con el retorno de la Concertación al Ejecutivo. Lo cierto,  es que más allá de los prejuicios (por muy justificados que resulten), hay que observar y evaluar con serenidad el curso que tome. Aquí no sobra izquierda. Por el contrario. El problema llano es quién lleva el pandero, el contenido de clase de su dirección, y cuáles son sus objetivos estratégicos independientemente de la radicalidad o no de su programa hoy. De lo contrario los intereses históricos del pueblo trabajador una vez más serán postergados o empleados como moneda de canje para cuestiones distintas a un proyecto y alternativa verdaderamente independiente de la Concertación o la “marca” que eventualmente adopte. El derecho a la sospecha no es sectarismo o maximalismo o extremismo o gusto malsano por la denominada “marginalidad política” o miedo al poder o una mirada conspirativa de la historia y la política. Es sólo eso.  Derecho a la sospecha de acuerdo, en este caso, a la composición de quienes encabezan y coordinan la iniciativa.
 
 
 
3. Después de todo, con las alzas del precio del transporte colectivo (Transantiago y el metro); la vuelta en marzo de estudiantes y profesores y su reacción movilizadora y antiprivatizadora ante el acuerdo sin más sujeto que los congresistas de las dos variantes en el Legislativo; y la sonada visita del presidente norteamericano a Chile en el mismo mes, marzo se advierte como un otoño donde ya se oye el crujir de las hojas secas bajo el calzado de los luchadores sociales en la calle. De los luchadores sociales que están y de los que se agregan silenciosa y diariamente.
 
 
Enero 27 de 2010