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La economía al borde de un nuevo derrumbre - Pulso Económico

La economía al borde de un nuevo derrumbre - Pulso Económico

Por Patricio Guzmán S.


Economistas reconocidos como Nouriel Roubini han advertido que la economía mundial podría derrumbarse y que ningún país tiene recursos como para realizar una nueva operación de rescate como la que se llevó adelante en 2008. En el mundo estamos viviendo una espiral inflacionista, sube el petróleo y el gas, el oro, otros minerales y materias primas y los alimentos.
Detrás de estas subidas de precios encontramos la política de ‘quantitative easing’ de la Reserva Federal norteamericana, es decir la producción de trillones de dólares, para llevar a cabo inyecciones de masas monetaria, desde que comenzó la crisis financiera. La Reserva Federal de Estados Unidos, que dirige Ben Bernanke, intenta superar la Gran recesión que dura màs de tres años, con una política de creación masiva de dinero en circulación, que aumenta los precios en todo el globo. El petróleo, comenzó una rápida escalada de precios, incluso antes de las primeras movilizaciones populares en Egipto.[1]
 
Muchos países subdesarrollados, ahora llamados ‘emergentes,  se han beneficiado de los altos precios de las commodities, por supuesto más sus clases dirigentes en esas regiones caracterizadas por la pésima distribución de los ingresos. Al mismo tiempo, según la FAO (Organización de Agricultura y Alimentación de la ONU), los pobres están siendo fuertemente impactados por el alza de los alimentos. Un par de datos sirven para aquilatar la importancia de la alimentación en el gasto familiar, en China, la compra de alimentos representa cerca del 40% del gasto familia, y en la India cerca del 50%. En los países desarrollados, los hogares gastan solamente un décimo de sus ingresos en alimentos.
De acuerdo con la FAO: “En los últimos 50 años la producción mundial de alimentos ha aumentado de forma vertiginosa, incluso más que la tasa de la población mundial. Entre 1990 y 1997 la producción per cápita de alimentos creció casi un 25 %, sin embargo, en el mundo aún pasan hambre 830 millones de personas, aproximadamente una de cada siete, lo cual representa a una población mayor a la que vive en Europa. El problema del hambre, como fenómeno grave y generalizado, no se debe a la escasez de alimentos, sino a la pobreza de las poblaciones afectadas, quienes carecen de los medios para adquirirlos.”
 
Un reporte del Banco japonés Namura, indicó una lista de 25 países con los mayores riesgos de inestabilidad como consecuencia de las alzas de alimentos. Entre ellos figuran: Tunez, Egipto, Marruecos, Nigeria, El Libano, India, Pakistan, China, Hong Kong, y Vietnam.
El alto precio del petróleo podría ser la causa inmediata de la próxima crisis, en un contexto en el que aún seguimos sufriendo las consecuencias de la Gran Recesión.
El alza de los precios de los hidrocarburos tiene un efecto en cascada sobre el resto de los precios, se trata de un precio relativamente  inelástico, por lo que la subida se traduce en un efecto inmediato restrictivo sobre la demanda.
El 2 de julio de 2008 el barril de crudo alcanzó su precio más alto con USD $147,
El 2 de enero de 2009 había descendido hasta USD $34. Así que puede decirse, que el mayor estímulo para la economía mundial no provino del rescate masivo del sistema financiero, ni de las gigantescas inyecciones de dinero fresco, sino de la caída sistemática del precio de los hidrocarburos. Ahora puede afirmarse que la era del petróleo barato ha llegado a su término.
 
En una entrevista al diario español La Vanguardia del 3 de diciembre de 2009, el economista Jeff Rubin señalaba que “Fue el agotamiento del petróleo y no las hipotecas basura la verdadera causa de la crisis. Nos han hecho confundir síntoma con enefermedad, y aunque nadie sepa exactamente cuanto petróleo queda ni cuando se acabará lo que queda claro es que el petróleo barato si se ha acabado y desencadenará una cadena de consecuencias”
 
La crisis de la deuda, los efectos recesivos de los recortes del gasto social y de los salarios, la ola de movilizaciones y huelgas en Europa, los levantamientos populares en el mundo arabe, y sus efectos más allá, el alza del precio del petróleo, de los alimentos y de otras commodities, anuncian que estamos entrando en una  nueva fase de la crisis económica y social, y que la Gran Recesión no es un fenómeno pasajero, sino que el mundo capitalista entro en una fase recesiva de muchos años.
 
El alto desempleo, la inflación de alimentos y productos basicos, las presiones del FMI para que se apliquen más recortes de gasto social y se reduzcan aún más los niveles de vida de la gente,  estan en la base de la agitación social que se extiende por el mundo.
El levantamiento popular en Túnez, que provocó la caída de la dictadura, se extendió a Egipto donde puso fin a  la dictadura de Mubarak, y luego a todo el mundo árabe. En estos días se descompone el régimen de Gadafi en Libia. En Arabia Saudita, el gobierno debió ‘comprar’ a la población con grandes transferencias de dinero a los hogares, y de momento consiguió parar las protestas.  Todas las dictaduras de los países árabes, incluida después de la ‘normalización’, el régimen de Gadafi,  mantenían buenas relaciones con los países capitalistas desarrollados. Estados Unidos y la Unión Europea les daba legitimidad, los consideraba regímenes estables, muchos de los dictadores incluso eran miembros de la Internacional de partidos socialdemócratas, de la cual ahora están siendo rápida, pero tardíamente, marginados.
Pero la rebelión popular no se ha limitado a los países árabes, el ejemplo del levantamiento de la población de Tunez  y de Egipto, se extendió al conjunto de los países árabes, y  traspasó sus fronteras, las protestas llegaron hasta Irán, e incluso a China.  Un analista internacional, al ser consultado por las consecuencias de la rebelión en curso en Libia, señaló que tendría consecuencias serias, en primer lugar para Italia, ya que Libia le suministraba el 25% de petróleo y gas, pero que lo que realmente debía  preocupar era la extensión del movimiento a China.
El miércoles pasado tuvo lugar en Grecia la octava huelga general de 24 horas, desde enero de 2010,en  protesta contra las draconianas medidas de austeridad  que el gobierno del PASOK, acordó con las potencias europeas y el FMI, a cambio de los préstamos de emergencia que evitaron a última hora el cese de pagos, en mayo. Las informaciones indican que  fue también una de las huelgas más masivas.  La economía griega se paralizó, el transporte público, puertos, telecomunicaciones y la industria eléctrica se encontraban entre los sectores completamente detenidos. Incluso los propietarios del pequeño comercio se unieron mayoritariamente a las protestas. La manifestación central convocada en Atenas, convocó más de 100.000 personas según la agencia Reuters.
Las medidas de austeridad contra los trabajadores y los servicios de la población que continúa llevando adelante el gobierno griego, han profundizado la crisis económica. El Producto Interno Bruto disminuyó en un 6% en el último trimestre de 2010.
La situación social en Grecia es explosiva, pero no es el único país europeo con amplias protestas de trabajadores y jóvenes.  En Gran Bretaña, en un fenómeno inédito en décadas  los jóvenes entraron en una ola de protestas masivas, ha habido gigantescas manifestaciones y huelgas  en Portugal, España  y Francia. Manifestaciones masivas en Italia...
¿Porqué sube el precio del cobre y de otros commodities?
Las dos principales teorías para explicar las grandes subidas del precio del cobre están basadas en el crecimiento y la inflación, y la combinación de ambas ideas: los bancos Chinos prestaron sumas  enormes de dinero para contrarrestar la recesión de 2008, lo cual impulsó el crecimiento del PIB así como la compra especulativa de commodities, acciones y propiedad inmobiliaria. El gobierno central chino quiere diversificar sus reservas, del dólar, y los recursos naturales son una buena manera de reducir las reservas en dólares.
SimonHunt, president de SimonHuntStrategicServices, dijo ya en Julio de 2009 que los inversionistas embarcaban cobre hacia China con el objetivo de almacenarlo, y esto no aparece en el sistema de reportes. Si este es el caso, los inversionistas deben estar entendiendo equivocadamente las importaciones de cobre por China como demanda industrial en lugar de demanda especulativa.
Entonces, como explicación a la subida de precios hay que añadir un componente especulativo; los capitales de inversión que han encontrado una salida en los mercados de commodities y sus derivados, tras el derrumbe de los nichos de inversión de alta rentabilidad en los países desarrollados, con el estallido de las burbujas. Esto ha provocado sobretodo la subida de precios en los mercados de materias primas, agrícolas de alimentos.
Los Estados Unidos pueden permitirse aumentar la masa monetaria con mayor libertad que cualquier otra economía, por el doble papel del dólar, como moneda interna de la economía norteamericana, y como divisa internacional, lo que significa que una parte de la inflación producto del aumento de dinero, se exporta a otros países.
 
China ha mantenido su moneda vinculada con el valor del dólar, para mantenerlo ha debido seguir, a los Estados Unidos en la producción de dinero. Pero en la medida que crece la amenaza inflacionaria, que en gran parte es una exportación de Estados Unidos producto de su política de dólar barato, China, India y otros paises han subido sus tasas de interés, y aplicado restricciones al crédito, dando por terminado dos años de expansión del crédito sin parangón. El temor que la India, pero especialmente China, que es la gran economía con más rápido crecimiento, una recesión como resultado de esta política de restricción cuantitativa de la masa monetaria ha alarmado a los especuladores globales. No es una cuestión menor si se considera que el FMI estima que por cada punto de caída en el PIB de China se reduciría el PIB Mundial en casi 0.5 por ciento
 
 
 
[1] El mundo árabe, el FMI y Rato. Manel Perez, La Vanguardia. 27/02/2011.

Foto:Centro de Refinación de Paraguaná, ubicado en Venezuela, el segundo más grande del mundo.[1]

Chile: Materiales para marzo

Chile: Materiales para marzo

Por Andrés Figueroa Cornejo
 
1. En Chile las encuestas –pese a ser de propiedad o sostener vínculos e intereses carnales con los propios sujetos o temas encuestados- juegan su lugar en las medidas que toma el gobierno de turno. Esta vez, los resultados de la encuesta Adimark de febrero de 2011, pone al gobierno de Piñera con un 40% de aprobación y el incremento de su rechazo respecto del mes anterior de un 46 a un 49%. En la Región Metropolitana –donde se concentra un tercio de la población nacional- la aprobación a Piñera es de un 38%. Las explicaciones inmediatas son múltiples. El alza del precio de los alimentos por sobre los salarios reales (5 a 10%); el aumento proyectado a casi $800 pesos el litro del combustible (US$1,7 dólares) para mediados de marzo por la propia Empresa Nacional del Petróleo y su impacto en el costo general de la sobrevivencia de los trabajadores y el pueblo; el escándalo de corrupción impune de la Intendenta del Bíobío, una de las regiones más devastadas por el terremoto-maremoto de febrero del año pasado; el empinamiento incesante del costo del transporte público que hace tiempo superó un dólar por viaje, y que, desde que comenzó su implementación en 2007, se ha elevado entre un 42 y un 47%. Las remuneraciones promedio de los trabajadores se reajustaron  en alrededor de un 4% el 2010, considerando que para la ecuación se toman los salarios más bajos hasta los de los gerentes de las grandes empresas, en uno de los países de mayor concentración del capital y desigualdad en la distribución de las remuneraciones.
 
2. Por eso no es extraño que el 2010, según la Dirección del Trabajo, la lucha de los trabajadores organizados haya crecido un 52% en relación a 2009, y un 192% respecto de 2000. Hasta el momento, la estrategia, tanto de las administraciones de la Concertación, como de la derecha tradicional (tradicional desde 1975, cuando se inauguró el programa de  liberalización financiera, las súper políticas de ajustes estructurales, las privatizaciones de los servicios, derechos sociales,  recursos naturales e industrias; la crisis del desarrollismo; la explosión de la  tercerización y más aguda explotación laborales y un largo etcétera) ha sido imponer la fragmentación sindical y su crisis de sentido hasta reducirlo a un economicismo bajito y simbólico. De hecho, suele emplearse la “mediación” entre las partes a través de los “buenos oficios” cuyo objetivo es imposibilitar la huelga efectiva, dilatando las negociaciones y desmoralizando las fuerzas del trabajo. Sin embargo, a pesar del miedo a perder el empleo, el sobre endeudamiento y las sistemáticas medidas antisindicales, se multiplican los conflictos laborales por todo el país. Al respecto, el porcentaje de trabajadores sindicalizados (15%) y con capacidad de negociar colectivamente (7 a 9%) ya han tocado techo con los instrumentos tradicionales (las centrales amañadas desde arriba) y por necesidad histórica deberán recrear nuevos medios ajustados a la actual organización del trabajo, sobrepasando los existentes y hasta el mismo Código Laboral antisocial regente, en los hechos. Asimismo, los principios vigentes de la independencia política del los asalariados respecto del Estado y sus expresiones políticas (sobre todo del duopolio Concertación-Derecha) y el derrotero de la creación de las condiciones para la realización de un paro general, son elementos sustantivos de la rearticulación venidera. En esta línea, los trabajadores son el sujeto autorizado legítimamente por el conjunto del pueblo para la eficiencia de un empeño semejante. Los estudiantes y la juventud sin porvenir incluso pueden constituir la vanguardia social en el corto plazo, e inteligentemente ampliar de manera superlativa sus demandas en tanto las transformen en causa de la sociedad civil toda. Pero el capital acunado por el Estado y los transitorios inquilinos de La Moneda sólo se inquietarán seriamente en tanto los trabajadores cualitativa y cuantitativamente ingresen en un ciclo poderoso de lucha, arrancando con una plataforma y conducción lo más unitaria posible, y su subsecuente politización. De lo contrario se postergan las oportunidades estratégicas de edificar una fuerza social y política autónoma de las componendas en el poder y que tercie con contenidos no capitalistas la cómoda situación de los que mandan.
Sobre este aspecto pueden observarse fenómenos geopolíticos y económicos que preexistían, pero no de manera tan visible como hoy, y otros nuevos. Sobre los primeros, el paro general de Magallanes por la demanda del precio del gas reactivó de modo potente las reivindicaciones regionales del país, como en Concepción, el extremo norte, Valparaíso y el Norte Chico. Algunos han sacado del baúl añoso de la historia hasta el concepto de federalismo (!). Pero sobre los argumentos bien justificados de la excesiva centralización metropolitana en todos los ámbitos, el problema cardinal es el mismo a lo largo de todo el paisito: la ausencia de un proyecto propio de las clases subalternas y la colaboración determinante con las autoridades del complejo dominante y franjas empresariales locales a la hora de emprender protestas.
Lo “nuevo” en materia de movilizaciones –aún inestables, acotadas, parciales- es que luego de la baja en las encuestas de Piñera producto del paro general en Magallanes, una fracción significativa de la Concertación acompañada con la dirección del Partido Comunista resolvió propiciar su participación en la movilización social, pero  “controlada” y subordinada a fines eminentemente electorales. No se trata de grandes protestas. Son marchas “civilizadas”, dentro de los marcos de una oposición limitada, tanto en el Legislativo, como por la vereda. Ante el descontento generalizado y las demandas sociales objetivas, pero que no terminan de adquirir formas políticas, se generó cierto vacío de dirección imposible aún de resultar cubierto por las agrupaciones no capitalistas. Es entonces que la Concertación y sus extensiones intentan convertir a Piñera en un Pinochet descafeinado y realizar la política de “todos contra Piñera”. Sin embargo, las cosas no han salido a pedir de boca. Por ejemplo, sectores de la Concertación ofrecieron como contenido para el Día Internacional de la Mujer movilizarse contra el gobierno por el proyecto de 6 meses para que la mujer trabajadora  pueda dedicarse al recién nacido. Ocurrió entonces que Piñera se adelantó y ya propuso una iniciativa legal en ese mismo sentido. Sin entrar en los detalles de la medida, el diputado PPD Enrique Accorsi señaló que “(los del gobierno) se atrevieron a hacer algo que nosotros no nos atrevimos a hacer durante años.” A su vez, el presidente de la DC, Ignacio Walker, indicó que “valoramos este proyecto como un avance”. En buenas cuentas, la reivindicación agitada para el 8 de marzo se esfumó. Otra normativa de Piñera apunta a eliminar el 7% de la cotización en salud que pagan los jubilados en Chile, que ya tienen pensiones enanas. Asimismo, con bombos y platillos, el gobierno anunció la obligatoriedad de cancelar el sueldo mínimo a las empleadas domésticas o “asesoras del hogar”.
Naturalmente que los gestos de abierto populismo de Piñera tienen su contra cara en la ampliación del trabajo precario; la enajenación de un 66% del yacimiento Inca de Oro de propiedad de la estatal Codelco a la Minera australiana PanAust IDO(en todo caso la puesta en venta se efectuó el 2008 bajo el gobierno de la socialista Michelle Bachelet); el objetivo de que todos los chilenos paguen en el sistema de salud pública; la reforma educacional privatizadora; la manga ancha para el despojo de los recursos naturales, como el agua; el mantenimiento en la cárcel de 21 mapuche y 4 jóvenes en calidad de prisioneros políticos sin pruebas; la represión al pueblo de Isla de Pascua; la nula regulación de la industria del crédito y la deuda ante el incremento del costo de la vida; las facilidades extraordinarias para la inversión extranjera sin obligación de dejar nada en Chile; y sostener un sueldo mínimo (que para el 30% de los trabajadores, es el máximo) de $ 174 mil pesos (US$ 364 dólares), mientras que en Argentina es de casi de US$ 900, y en Ecuador y Venezuela de US$ 490 y US$ 481, respectivamente. Considerando además, que en los países comparados existen derechos sociales garantizados y regulaciones pro populares, mientras que en Chile la remuneración es la síntesis de las posibilidades totales de sobrevivencia de los trabajadores y sus familias.  Es decir, en el paisito todo se paga, y junto con ello, el IVA del 19% sobre todas las mercancías y servicios, y que representa más de la mitad de las entradas del Estado son utilizadas por los concesionarios actuales y pasados de La Moneda  para subsidiar al capital y a las industrias que lo demanden, condición para mantener sus utilidades y la cohesión de la clase dominante, evitando conflictos relevantes entre sus facciones.
 
3. ¿Pero por qué Piñera adopta políticas que la Concertación no se atrevió a realizar? Porque a los ojos del imperialismo norteamericano (principal inversionista en Chile en los últimos 36 años y el que en 2009 alcanzó los US$ 7.111 millones de dólares), la administración de turno –no importa que sea de la derecha tradicional o la Concertación- debe ofrecer gobernabilidad y obsecuencia respecto de las instituciones tutelares del imperialismo. De acuerdo a WikiLead, el embajador de la época calificó a la última presidenta de la Concertación de este modo: “…el récord de la política exterior de Bachelet ha sido generalmente sólido y en línea con los objetivos de los Estados Unidos”. Allí existía gobernabilidad y obsecuencia. Sin embargo, casi todo el primer año de Piñera y su apuesta por un gobierno de tecnócratas y arquitectura empresarial cayó pesadamente como él mismo en las encuestas. Ámbitos como la mala reconstrucción post terremoto y el paro general de Magallanes obligaron a Piñera a reestructurar su gabinete, “politizándolo” y, dando una vuelta de tuerca, a establecer una seguidilla de concesiones “precautorias” ante su creciente impopularidad, y reales  y eventuales movimientos de descontento social, tanto espontáneos, como mejor organizados.
La última semana de marzo llega Obama a Chile. El emperador transitorio del Estado corporativo más poderoso en la historia de la humanidad quiere como ofrenda un país que no sólo se ajuste al liberalismo financiero más paradigmático del Continente, al aperturismo económico más anti soberano posible, y a la tasa de ganancias del capital más altas  en medio de una paz de cementerio y mansedumbre social. Piñera tiene que demostrar que él y su sector es mejor administrador  que la Concertación de un sistema fundado sobre la especulación financiera, la súper explotación humana, el despojo de recursos naturales y la exportación de materias primas. Debe ser bendecido por Obama y ganarse sus respetos. De lo contrario, el fantasma de Bachelet –golpeado por graves denuncias de periodistas con credibilidad e independencia de la cadena CNN Chile- cobrará fuerza en la reyerta palaciega de la alternancia de los mismos.
 
4. En tanto, por abajo, las agrupaciones y fuerzas no capitalistas deben guardar cuidado de no confundirse y terminar como vagón de cola en movilizaciones y protestas hegemonizadas por la Concertación. Pese a las enormes dificultades que comportan las actuales relaciones de fuerza al respecto, ni Piñera es Pinochet, ni Bachelet es Allende. Aquí la contradicción esencial es la hegemonía de los intereses de la clase mandante y su doble expresión política, y la construcción de la hegemonía de los intereses de los trabajadores y el pueblo. Si bien no se dice nada nuevo, es preciso reiterar que el objetivo político del anticapitalismo y todas sus formas y variantes en el actual período es la creación de una alternativa política independiente de la derecha y de la Concertación. Y ello se hace tanto en la práctica, como en la formación volcánicamente democrática de una teoría y proyecto político con sentido, un programa político con sentido, un instrumento político con sentido. Pegado a la realidad, pero no al posibilismo. Envueltos de pueblo trabajador, pero no presa de la alienación política y la colaboración con quienes consagraron el capitalismo de vanguardia en Chile.
 
Marzo 3 de 2011

Tomás Mosciatti: “El tono maternal de Bachelet me parece ahora falso y peligroso, muy peligroso”

El Gobierno de Bachelet aprobó una termoeléctrica de la empresa AES Gener en un área verde. El proyecto fue autorizado por funcionarios de Corema, los que tenían exclusiva confianza de la ex presidenta.

En este caso triunfó el lobby y la ilegalidad, ya que no se tomó en cuenta lo que señaló la Contraloría y la Corte Suprema, que no permiteron que se emplazara una termoeléctrica en un área verde, para lo que modificaron la ley, mediante el decreto supremo 68 el 31 de diciembre de 2009, cuando se terminaba el Gobierno, para hacer un panorama perfecto para AES Gener.

El municipio de Puchuncaví nunca estuvo de acuerdo, hasta que AES Gener les entregó dinero. Los responsables de la situación son los ministros de Vivienda y el ministro del Interior de la época y naturalmente la presidenta Michelle Bachelet. Además del lobby que hizo Cristina Bitar y la oficina de abogados que defiende ahora, de la que fue parte el actual ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter.

Lo que ahora se conoce, con los cables de WikiLeaks, son las presiones que ejercieron AES Gener, con el Gobierno, alineandolos a todos para cometer la ilegalidad, lo que significó que todo el Gobierno de Bachelet se alineo con esto.

El comentario es de Tomás Mosciatti de Radio Bío-Bío para CNN Chile.

Grave panorama del sistema penitenciario chileno

El sistema penitenciario chileno se encuentra en un estado de colapso absoluto, reconoció aquí el presidente de la Corte Suprema, Milton Juica.

La autoridad del máximo tribunal chileno aseveró que existe un irrespeto grave a los derechos y garantías de quienes están privados de libertad y recordó el cuadro de precariedad de la capitalina cárcel de San Miguel que condujo a la tragedia de diciembre pasado con saldo de 81 reos muertos.
Juica subrayó que las condiciones del penal de San Miguel son extensivas a la mayoría de los recintos carcelarios chilenos, pues la persona privada de libertad además de esa restricción debe enfrentar tratos crueles, inhumanos o degradantes.
En Chile, la mayoría de la población reprueba las políticas de seguridad que conducen a altos índices de encarcelamiento, reveló un reciente sondeo de opinión publicado en esta capital.
El 79,4 por ciento de los encuestados opinó que las políticas de mano dura contra la delincuencia no mejoran la seguridad ciudadana y el 96,2 por ciento criticó la convivencia en los penales de los sentenciados por hechos menores con los acusados de delitos violentos.

Chile: Familiares de mapuches condenados denuncian montaje judicial

Chile: Familiares de mapuches condenados denuncian montaje judicial

PL

Los líderes mapuches condenados en el sur de Chile son víctimas de la aplicación de la ley antiterrorista y de un proceso judicial amañado, denunciaron hoy sus familiares en un comunicado.

El mensaje circulado en esta capital señala que el veredicto del tribunal de Cañete, en el Bío Bío chileno, corresponde a una persecución política que tiene como objetivo continuar pavimentando el camino de la usurpación de tierras de la etnia en beneficio de transnacionales forestales y mineras.
Nuestros hermanos han sido condenados por delitos que jamás pudieron ser comprobados y en los que no se pudo además probar su participación, apunta el texto.
Añade que por el cargo de homicidio frustrado que se les imputa en alusión al presunto atentado a un fiscal chileno en 2008 arriesgan injustos y prolongados años de cárcel a partir de un fallo judicial amparado en pruebas espurias y declaraciones obtenidas a través de torturas y de testigos secretos.
Si bien nos alegramos por la libertad de la mayoría de los comuneros, consideramos este resultado como un triunfo del Ministerio Publico, de los policías y jueces corruptos y de los poderes fácticos del Estado chileno capitalista, concluye la nota.
Coincidente con ese punto de vista, comunidades mapuches opinaron que el juicio contra sus hermanos de etnia demuestra la persecución política instalada en Chile para acallar la lucha de los pueblos originarios en defensa de sus derechos.
"Era lo que habíamos dicho: que más que una persecución de carácter judicial, era una persecución política", subrayó la exvocera de los detenidos Natividad Llanquileo, quien llamó la atención en cómo los cuatro comuneros condenados son precisamente líderes del pueblo mapuche.
Luego de un dilatado proceso judicial contra 17 comuneros, encausados por la ley antiterrorista, el tribunal de Cañete emitió un fallo condenatorio contra los sindicados como dirigentes de la Coordinadora Arauco Malleco Héctor Llaitul, Ramón Llanquileo, Jonathan Huillical y José Huenuche.
La lectura de las penas bajo los cuestionados cargos de robo con intimidación y homicidio frustrado quedó fijada para el próximo 22 de marzo.

Chile: Apuntes acerca del álgebra de la revolución

Chile: Apuntes acerca del álgebra de la revolución

“Magnífica fórmula: ¡¡ ‘No sólo lo universal abstracto, sino un universal que encierra la riqueza de lo particular, de lo individual y de lo singular’ (¡toda la riqueza de lo particular y singular!)!! Trés bien!” (Lenin, “Hegel: Ciencia de la lógica”, Obras Completas Tomo XXXVIII, Editorial Cartago, Buenos Aires 1960,   pág. 85).

El machete dialéctico

Por Amador Ibañez

Me pregunto ¿por qué Lenin lee a Hegel entre 1914 y 1916? Lenin se encuentra exiliado en Ginebra, son años en que se agudizan las contradicciones del capitalismo, la II Internacional entra en bancarrota y con ella la concepción evolutiva y pacífica del desarrollo social. Maduran las condiciones objetivas para un salto revolucionario. Frente al movimiento real en intempestivos entuertos se interesa por la dialéctica como método de conocimiento. Ello no es casualidad, es un acto de plena conciencia. No bastando explicar la realidad, sino con el objetivo de producir las transformaciones radicales del sistema capitalista, me parece coincidir a la distancia con el director de la primera gran sinfonía de obreros y campesinos: la cuestión se trata de método.
No cabe duda que la sociedad actual atraviesa una grave crisis. Las determinaciones inmediatas hacen referencia a una crisis del sistema capitalista mundial que no siendo “terminal”  sí está en juego, dentro del escenario del movimiento cíclico de consenso y fuerza, creando las condiciones del parto del nuevo Príncipe del Siglo XXI. Pero así como algunos vemos que avanza objetivamente una época de cambios, nada garantiza que por su propio movimiento estas crisis se resuelvan a favor de las clases subalternas. Es más, siguiendo la lógica del propio movimiento del capital, la salida posible es la administración por años de la crisis o un salto transformador dirigido por las mismas clases dirigentes, representación del capital financiero que se nos presenta como el capital por excelencia, resumiendo todo el conjunto del capital.
Es a partir del desarrollo actual de las fuerzas productivas de la humanidad que tenemos que afilar el machete. La dialéctica es el instrumento más poderoso que las clases subalternas y subsumidas por el capital, el proletariado,  puede utilizar para desbrozar el camino para su emancipación y transformarse, a través de un complejo acto político, en el sujeto histórico de las transformaciones y dejar atrás la estela de sacrificios que ha significado ser objeto de la dominación y  explotación. La superación del capitalismo contiene una doble carga titánica para las grandes mayorías de la población: superar las actuales condiciones capitalistas de dominación, explotación y despojo, teniendo en cuenta de que es la forma más desarrollada de la sociedad dividida en clases. Y sin embargo, los puntos de apoyo para la aplicación de la palanca transformadora sólo pueden encontrarse en los propios cimientos de la sociedad real, Lo nuevo siempre tiene los gérmenes de su existencia en lo viejo.
Dejaré por ahora así de general el concepto de proletariado, para luego determinarlo histórica y socialmente como es el camino de la dialéctica que se erige sobre una matriz materialista e histórica de análisis para las transformaciones revolucionarias en la época actual. Proletariado (trabajo socialmente necesario personificado en los trabajadores), sin entrar a especificar la compleja malla del movimiento real de las clases, será pues, por ahora, el opuesto de burguesía (capital por excelencia, personificación del valor que se valoriza), con el solo objetivo de contener la unidad contradictoria en sus formas más generales, abstractas, y así poder analizar la unidad en su movimiento, sin perdernos en el bosque de las múltiples y variadas determinaciones que la práctica política concreta releva con mayor riqueza.
La realidad es una cebolla donde en el centro tractor se encuentra la contradicción capital/trabajo que da sentido a la conceptualización de la sociedad actual, sistema mundial de dominación, el capitalismo en su fase de elevado grado de madurez; el imperialismo financiero.
Dadas estas premisas es que se puede afirmar que el estudio de la dialéctica aplicada en la matriz analítica de Marx tiene su momento más desarrollado en las investigaciones del modo de producción concreto, específicamente capitalista, y da como resultado (inconcluso) en su obra El Capital. El primer capítulo del primer tomo empieza con el análisis de la mercancía para terminar en el último capítulo del último tomo en el incompleto capítulo sobre las clases. Pasando por el momento del capítulo XXIV donde el capital que rinde interés es la forma más externa y fetichizada del capital, que siempre es uno solo. Así, se unen las dos puntas ‘capital mercancía’ y ‘capital dinero’, mediante los ejes mercancía, salario, lucha de clases.
Marx, según sus propias declaraciones, parte analizando la mercancía. Ya la investigación está prácticamente realizada, pues ya existe el estudio de la experiencia científica al momento del análisis. Algo que sin duda es muy complejo de comprender a la primera lectura (“Aquello de que los primeros pasos son siempre difíciles, vale para todas las ciencias”, prólogo de Marx a la primera edición) y por ello hay que redactar una y otra vez, textos asociados a la cuestión, pues aún no logramos que nuestros militantes tengan el tiempo suficiente y la disposición a leer su obra, en la cual están depositados los instrumentos teóricos para la emancipación del género humano que trascendiendo su propias condiciones alcanzadas logre pasar del reino de la necesidad al reino de la libertad.
Las rebeliones en el reino de la necesidad
Las rebeliones frente al hambre y/o su amenaza real, son una prueba rotunda de que el mundo de la necesidad todavía persiste. A pesar de que el grado de desarrollo de las fuerzas productivas tiene contenida la potencia de producir  todas las riquezas que se necesitan para satisfacer las necesidades más apremiantes, lograr el ocio necesario y realización del ser humano en plenitud como auténticamente humano. A pesar de los pesares, existen las condiciones materiales para avanzar en la construcción del reino de la libertad. Las trabas se encuentran en el hecho objetivo de que las clases dominantes son dominantes además porque imponen su lenguaje al conjunto de la sociedad, subsumiéndola en su propio movimiento, haciendo aparecer la producción de las riquezas de las naciones como su obra, como movimiento del capital y ocultan ex profeso que en realidad es el movimiento del trabajo el verdadero productor de ellas.
Si esto no fuera así, ¿cómo se explica entonces que las rebeliones transmitidas por la cadena oficial de la aldea global siempre relevan la superficie de los conflictos? Las rebeliones en Egipto son estudiantes, profesionales, es decir, “gente como nosotros”. Para qué hablar de la organización de los trabajadores y sus huelgas basales, condiciones sine qua non. Yo me entero de que esta fuerza de trabajo está en movimiento cuando veo la fuerza militar en la calle, esa es su contracara. Y la violencia con que la fuerza militar embiste al movimiento rebelde es proporcional a la fuerza que oponen los trabajadores. No es por desmerecer, pero para simples rebeldías bastan las fuerzas policiales ¿para qué calentar el conflicto si aún no es necesario?
Lo que verdaderamente temen las clases dominantes es perder el poder, pues lo necesita para ‘joder’
Esta realidad no ha podido ser modificada por más influencia académica y mediática que ha tenido lo que conocemos como postmodernismo. El círculo de círculos que es el desarrollo histórico de la sociedad humana, vuelve en todo momento crítico al problema fundamental, necesidad o libertad. No habiéndose resuelto las necesidades socialmente hablando, entonces aún no se puede hablar más que de libertades parciales, y los indicadores no pueden ser sino atributos parciales favorables a las clases dominantes, como es el caso de los indicadores de libertad económica, que juegan a pesar de sus pretensiones científicas. Sólo un acto político da afirmación de la lucha de clases, tanto en su expresión nacional como en su expresión internacional en base a las relaciones mercantiles y la reproducción capitalista de la sociedad burguesa en la que seguimos sobreviviendo en el siglo XXI.
El análisis  dialéctico de la mercancía es el machete, entonces somos macheteros
La mercancía encierra toda la riqueza de las relaciones sociales de producción y reproducción de la vida en la sociedad capitalista moderna. Pero Marx ya había empezado la investigación concreta de la realidad concreta y vale la pena volver a revisar la explicación, el momento propiamente dialéctico.
La mercancía es valor de uso y valor de cambio al mismo tiempo, es un ser con dos almas. El producto, en tanto valor de uso, encierra las propiedades que son naturales al producto para el mercado capitalista. El valor de cambio no refleja ya nada inmanente: es el conjunto de relaciones sociales que de su carácter de mercancía (productos producidos para el mercado) emana como cantidad y cualidad.  El mercado y el dinero existen ya antes de la conformación de la sociedad capitalista, y sus orígenes en la colonización ya se han realizado. Es habiéndose desarrollado las formas específicamente capitalistas que la mercancía encierra en su existencia la separación más abierta y evidente entre los individuos y la naturaleza en su conjunto, y entre los individuos y el resto de la sociedad, la cual queda dividida en la forma más avanzada entre sociedad civil (burguesa) y el Estado.
Desde este punto de vista de los macheteros incorregibles, es que los estudios de Lenin acerca de la dialéctica no son casuales. Corresponden al proceso necesario de apropiación del álgebra de lo que se conoce como Estado y Revolución. Esa apropiación inicial en la cabeza de los revolucionarios es lo que el pueblo trabajador expresará efectivamente en su momento correspondiente como expropiación de los expropiadores, único camino posible para la erradicación del trabajo asalariado.
Hasta este punto es justo el reclamo  de quien, suspirando, dice “demasiada filosofía”. Suspiro del hombre práctico que no alcanza más que en el deseo o sobre la base de cierta arrogancia, superar el momento de la rebeldía juvenil para convertirse en maduro revolucionario. Esto no quita que hay jóvenes revolucionarios hoy, y también que muchos de los jóvenes revolucionarios de ayer hoy son liberales más o menos decepcionados. La decepción viene como factura por poner la voluntad sobre las arenas movedizas del discurso dominante. Sin teoría revolucionaria la decepción está garantizada.
El momento de la unidad de lo múltiple
¿Y cómo funciona esto de la unidad de lo múltiple en su mayor riqueza? Bien, parto de un hecho real sobre el cual todo el mundo, tanto de derecha o izquierda hoy parece coincidir. Seguramente porque la mala conciencia cepalina nos sigue penando a pesar del ladrillo que los chicago boys le regalaron al general y no se ha dejado de imponer hasta nuestros días, con gobiernos de Derecha y gobiernos de la Concertación mediante. A través de la fuerza y del consenso se impone en la lucha de clases el proyecto de clases, esta vez desde lado de las clases dominantes. Sólo es posible una contra-revolución cuando la propia revolución es posible. Ambas son hijas de las mismas condiciones materiales, de la misma crisis sistémica.
Este proceso no lo hemos podido revertir pese a que nuestros “modelos” sean más o menos justos, sino porque no hemos logrado hasta ahora unir una mayoría activa sobre la base del arma de la crítica y por tanto, a pesar de los grandes esfuerzos por avanzar en la crítica de las armas, esta se ha impuesto pero desde el lado más elevado de la cima del poder. Es una contradicción muy clara el hecho de que en nuestro país las burguesías han sido más leninistas que las organizaciones políticas que nos habían representado hasta el momento de las derrotas famosas y conocidas por todos y todas.
Todo punto de partida tiene un hilo conductor, una regularidad que puede ser extraída y esto únicamente es factible por medio del momento analítico, parte consustancial a todo momento de reflexión. Es decir,  lo teórico.
Partamos, por ejemplo, desde el discurso de la pobreza. La derecha política lucha contra la pobreza y también nuestras izquierdas. Es más, si miramos al lado, nuestros compañeros estarán todos dispuestos a luchar contra la pobreza. Los únicos ausentes parecen ser los propios pobres, pues hasta ahora, por el consenso alcanzado en el discurso de la pobreza, no tiene prácticamente sentido  que exista alguien que pueda calificarse como tal. Pero los brujos no existen Garay, y sin embargo, pobres hay.
Es que la pobreza no existe sin su contraparte, la riqueza. Riqueza y pobreza son dos términos de una misma realidad. Los ricos son aquellos que se enriquecen y los pobres son los que no se enriquecen y son empobrecidos.
Si todos podemos enriquecernos, ¿entonces por qué algunos “eligen” ser pobres? No creo que haga falta una encuesta de opinión para saber que en este punto no hay elección posible. No puede ser que exista la libertad de elegir lo uno o lo otro, pues no son cosas distintas, sino una misma realidad. El punto es que el discurso de la pobreza, es la pobreza de los discursos. Y seguimos machacando con el prejuicio cepalino y no hemos logrado consensuar un modelo de desarrollo como Dios manda, potente, pero potente de verdad.
Entonces si riqueza y pobreza son la misma realidad, ¿en que se basa su existencia?
No puede ser una idea, pues ya hemos visto que la idea de pobreza no existe  como algo a elegir en un simple me gusta mucho, poquito o nada. Existe el empobrecimiento y el enriquecimiento, entonces existe la idea de pobres y ricos. Debe haber algo anterior, desde el punto de vista lógico, que permite el surgimiento de la idea. Pues bien, no voy a dar pruebas y que cada cual haga su investigación. Sólo afirmaré que esto existe sobre la base de la apropiación y esta apropiación real se refrenda en una ley, en una constitución: la propiedad privada. Pero no una propiedad privada en general, como propiedad privada es el computador en el que escribo. Se trata de la propiedad privada capitalista cuya contraparte sería la propiedad social. No la mera propiedad estatal, que sólo es una forma transitoria y, por supuesto, llena de peligrosas emboscadas si el sujeto histórico de las transformaciones sociales se vuelve nuevamente fantasma para recorrer el mundo, penando sin gloria y sin poder real y efectivo.
El viejo topo contra la propiedad privada capitalista
Es la propiedad privada capitalista la fuente de la existencia de la riqueza y la pobreza. Esa es la unidad de lo múltiple que habría que anular para cerrarle el chorro de agua a la canilla. ¿Pero puede ser esto posible dentro de los marcos de la propiedad privada, esto es, ésta históricamente determinada? El sentido común nos dice que no. Sí, ese mismo sentido común que es muy poco común y que nos enseña que si estamos sentados en una silla no podemos levantarnos de ella tirándonos de los pelos. Vaya no es tan complejo esto rudimentariamente dialéctico ¿no? Pero es rudimentario, tan rudimentario como los manuales en que estábamos mal aprendiendo la cuestión y pensábamos que el “álgebra de la revolución” eran 4 o más “leyes” que aprender para recitar y nunca aplicar, no fuera a ser cosa que nos volviéramos revolucionarios y desbancáramos al comité central y comisión política de un golpe. Es que éramos tan muchachos y tan rebeldes que si aprendíamos algo más, algo sencillo pero con la intención de aplicarlo se acababa la diversión, digo, la dirección.
Avanzando a un resumen para no desguazar la paciencia
 
En resumidas cuentas, para que el pueblo trabajador mande tiene que apropiarse de todo, incluyendo de la dialéctica, pues constituye un arma poderosa que no deja prejuicio parado, ni mono que lo sostenga. Y esta es justamente la parte más compleja de nuestra labor, la plaza donde se prueba que en realidad el proceso de emancipación de la humanidad, que es su propia obra, no es en realidad nada que se parezca a calco o copia, sino su propia construcción siempre heroica, incluyendo sus momentos más pedestres.
Y no se hace teoría sino a partir de la práctica y no se hace práctica sin el necesario momento de la reflexión, que es lo propiamente dialéctico. La cuestión es avanzar hacia el paro general anticapitalista, comprendiendo y reflexionando en cada recodo. Probando las consignas como sondas para anclar el proyecto transformador en lo más profundo del sentir cotidiano de las grandes mayorías. Es sobre las perforaciones en el socavón del pueblo trabajador desde donde se construirá la plataforma programática donde se levantará el podio de la nueva democracia directa y el propio pueblo trabajador nos ha de informar la derogación del trabajo asalariado. No hay otro podio posible.
Amador Ibañez
Febrero de 2011

La comprensión de la historia de Chile a partir de la lucha de clases

Por Andrés Figueroa Cornejo
 
 
A sus 37 años, Marcelo Cornejo Vilches, profesor de Historia de enseñanza media, habitante y luchador social de la población San Luis de la comuna de Maipú, ya dedicó 10 años de su vida a escribir “Acumulación de Capital en Chile: crisis y desarrollo, últimos 40 años”.  El texto de casi 500 páginas, que prontamente publicará como “libro libre” y también en edición de papel, es un análisis apasionante, polémico y punzante respecto de las lecturas anteriores de orientación marxista de los más importantes intelectuales de Chile y América Latina.
 
Manuel es moreno, sencillo, riguroso, obsesivo del estudio del devenir chileno y el marxismo sin mediaciones. En carne propia ha sufrido los dolores de un poblador y profesional empobrecido en Chile, y gatillado por la fiebre del conocimiento, el aprendizaje teórico y práctico de la lucha de clases en el país, ofrece la siguiente entrevista que procura sintetizar horas y horas de conversación (imposible de abarcar la magnitud de su investigación, altamente detallada y documentada) respecto de su obra imprescindible y que está dedicada a las mujeres y hombres que a diario combaten por cambiar la vida.
 
-¿Qué pretende el libro?
 
“Reposicionar la comprensión de la historia a partir de la lucha de clases. El problema central es: ¿cómo explicar que desde el siglo XIX y en el largo plazo se ha constatado una  tendencia a la caída de la tasa de ganancia, sin embargo a partir de la década de 1970, dentro de esa misma tendencia de largo aliento, se ha producido una coyuntura de alrededor de 25 años en que la tasa de ganancia tiende a repuntar en el corto plazo,  produciéndose un aumento de la masa y tasa de ganancia en relación a los salarios?, ¿cómo explicar la convergencia de tasas y masas de ganancias en una misma dirección?, ¿cómo explicar el aumento del consumo en un contexto de detrimento de la disminución de la masa de salarios en relación al capital?, ¿cómo explicar la intensificación de los procesos de concentración y centralización del capital y la disminución de las actividades subversivas de las clases explotadas y dominadas?, ¿cómo explicar la relación entre el fulminante desarrollo tecnológico y el aumento de la explotación al trabajo humano y la depredación feroz sobre los recursos naturales?, ¿cómo explicar la centralización a niveles exorbitantes de grandes magnitudes de capitales monopólicos y oligopólicos y la continua insistencia de grandes sectores de población por lanzar incansablemente sus pequeños capitales bajo la forma de PYMES iniciativas micro-empresariales a una voracidad de mercados ya monopolizados y desnaturalizados?”
 
-¿Dónde encontraste las respuestas en tiempos en que la izquierda chilena escasea de una matriz política articulada y prima la nostalgia y la fragmentación?
 
“El único criterio con que se puede dar una explicación general a estas contradicciones, la dio Marx en “El Capital”: se trata de las fuerzas que contra-restan la caída en la tasa de ganancia. Una de esas fuerzas es la lucha de clases. Es cierto que no es lo mismo la tasa de ganancia y la masa de ganancia, no en vano es la tasa la que explica la feroz revolución tecnológica y su correlato de concentración y centralización de capitales vivida en los últimos años. Sin embargo, en términos matemáticos, de alguna parte sale el valor que permite se sostenga la revolución tecnológica, la centralización y la concentración de capitales, las siderales masas de ganancias y otros procesos anexos como el consumismo. Y esa fuente no es otra que la explotación (o súper explotación) del trabajo asalariado. En consecuencia, han sido los altos niveles de explotación salarial lo que explica la expansión del capitalismo chileno, amén de otra variable igualmente importante, a saber la explotación de los recursos naturales.”
 
 
SOBRE LA “BANCARROTA” DEL CAPITALISMO
 
-¿Crees, dadas las crisis actuales, que el capitalismo está “al borde del abismo”? 
 
“Aquí cabe abordar críticamente un mito “apocalíptico” arraigado en algunas concepciones políticas ascéticas que pululan en algunos sectores revolucionarios y que dicen relación con la supuesta “venida” o “llegada” de la crisis final del capitalismo. No es posible afirmar la inminencia o existencia de la crisis final del sistema capitalista. Es más, ni siquiera es posible afirmar la muerte o desaparición de las contradicciones propias del capitalismo y la ley del valor aún bajo sistemas económicos sustentados por fuerzas político-sociales declaradas abiertamente anticapitalistas que ven con verdadero espanto y horror la existencia de la ley del valor, los precios, el mercado y la propiedad privada enmarcadas en la construcción del socialismo o en la toma del poder por parte de fuerzas políticas revolucionarias. Este modo de producción todavía muestra considerables márgenes de crecimiento de las fuerzas productivas. Prueba de ellos son los llamados BRICs. Si el capitalismo fue impulsado fuertemente por Europa en el siglo XIX y por Estados Unidos en el siglo XX, todo parece indicar que durante el presente siglo XXI, será esta zona económica la que servirá de motor dinamizador del capitalismo a nivel global. Los BRICs son los grandes receptores de IED y de flujos de capital, los grandes productores de energía, la gran despensa mundial de reservas naturales y agua, los grandes poseedores de una inmensa población mundial que aún vive en pleno desarrollo etapas transitorias de urbanización y modernización, y donde el capital ve con gran esperanza y aliento sus perspectivas de reproducción y ampliación.”
 
 
-¿Es inútil entonces,  todo esfuerzo histórico revolucionario?
 
“Al respecto, prefiero rescatar aquel juicio de Engel relativo a los orígenes del movimiento comunista europeo decimonónico “…si se seguía interpretando cada acontecimiento como un signo de la tormenta que se avecinaba y se mantenían vigentes los antiguos estatutos semiconspirativos, había que achacarlo a la tozudez de los viejos revolucionarios.” A diferencia de lo que cómoda y oportunistamente podrían concluir algunos apóstoles del entreguismo, yo creo que la respuesta en clave histórica a esta problemática está dada por procesos como las revoluciones europeas, la revolución rusa, la revolución china y los distintos esfuerzos revolucionarios latinoamericanos, en particular el proceso chileno; y es que a mayor desarrollo de las fuerzas productivas, mayor desarrollo de la lucha de clases, y viceversa.”
 
-El futuro depende de la lucha…
 
“En el caso de la clase asalariada y explotada, el hecho de saber capitalizar esta lucha de clases con saldo a favor dependerá esencialmente de la existencia, racionalidad, claridad, organización y capacidad de dirección de la llamada vanguardia política revolucionaria. Si esta organización revolucionaria no existe o no es capaz de hegemonizar ideológicamente a la sociedad para un proyecto de clases, eso no es responsabilidad de la historia, sino de las omisiones, errores o nivel de derrota de los propios trabajadores. Tampoco es posible acercar el fin de la tiranía del capital sobre los explotados, si estos mediante la lucha de clases no acicatean el desarrollo de las fuerzas productivas. Es decir, la lucha de clases no sólo produce el desarrollo de las fuerzas productivas sino que nos acerca a la libertad de los trabajadores respecto del capital. Lo anterior alcanza toda su significación bajo la tesis marxista donde es la historia la que pone las condiciones y el ser humano quien protagoniza el cambio histórico. Si alguien que use el materialismo histórico como método de análisis llegase a incurrir falazmente en la conclusión de que mientras al capitalismo le queden fuerzas para crecer no tiene sentido luchar contra él, es porque, en definitiva, pretende acomodarse al alero del proyecto político hegemónico de la facción de turno de la clase burguesa.”
 
 
DICTADURA Y DEMOCRACIA
 
-De acuerdo a tu investigación, ¿en qué consiste la actual democracia? (que así al menos es denominada por estas tierras lo que existe en Chile).
 
“La evidencia indica que Estados Unidos, Europa, los BRICs, América Latina (Chile por ejemplo) tienen regímenes políticos ubicados en las antípodas de la democracia real y directa protagonizada por las clases sociales explotadas concientes en sí y para sí mimas . En su lugar, regímenes altamente autoritarios con democracias formales carentes de cualquier tipo de participación política real, sirven de marco institucional para el funcionamiento del gran capital en cualquiera de sus formas. En general, las sociedades actuales tienen reducida la democracia a una mera ilusión, o a una verdadera estafa como en el caso chileno. Cuando llega la situación de que la ciudadanía y los trabajadores rompen la ilusión y realmente toman conciencia de su poder constituyente, el capital acostumbra a adoptar dos fuertes medidas: por un lado decreta la guerra político-económica apoyado en las llamadas “clases medias” y, por la otra, destruye la economía mediante la especulación, la inflación y el retiro de significativas porciones de capital a zonas más seguras, amén del repertorio histórico del imperialismo y el colonialismo. Al respecto nuestra más cercana experiencia es el caso de la Unidad Popular. Por esta razón, el capital prefiere las democracias formales, ilusorias, los regímenes autoritarios y dictaduras, y en general sistemas políticos fundados en la ignorancia, el miedo y el consumismo. Es incompatible la verdadera democracia donde dominen los trabajadores con el régimen del capital, pues este siempre apuesta por la dictadura burguesa lo más perfectible posible.
 
EL MARXISMO
 
-Tu libro está fundado sobre las principales obras de Marx y Engels, intelectuales y luchadores denostados directa o indirectamente, empleando mil argumentos…
 
“A mi juicio, no cabe la menor duda que los estudios realizados por Marx y Engels sobre las leyes históricas de la economía política capitalista no sólo se han confirmado con espectacular dramatismo, sino que pese al empeño de dar por  muerta o transmutada a la lucha de clases, esta se ha intensificado de manera feroz. Es decir, la lucha de clases, ni ha desaparecido, ni se ha suavizado, ni se ha “invi-civilizado”. Por el contrario, se ha tornado más clara, más patente y más potente. De lo contrario, ¿qué sentido tiene incrementar a niveles sin precedente el dominio, represión y hegemonía sobre los explotados del mundo? ¿Qué sentido tendría para la burguesía sofisticar a niveles impensados sus técnicas y estrategias de dominación, si no es con el propósito de “engañar” y “distraer”  ideológicamente a los explotados frente a una lucha cada vez más intensa, nítida y enorme? ¿Qué sentido tendría para el sector de la burguesía triunfante extenuarse en la perpetuación de la derrota política sufrida por los explotados del mundo a partir del año 1973?” 
 
-Pero algunos señalan que la lucha de clases ha sido sustituida por cierto movimientismo social…
 
“Es absolutamente evidente la explosión de conflictos sociales con un marcado carácter subjetivo, pero ello no significa que este tipo de conflictos este reemplazando o desplazando a la lucha de clases. Mejor dicho, las explosiones de conflictos subjetivados se inscriben en la expansión de la lucha de clases, porque esta crece proporcionalmente a la expansión del capital, cuya base material fundamental es la contradicción con el factor trabajo complementado también con las tensiones de los recursos naturales. Si el capital prospera y se engrandece derribando y ampliando fronteras, la lucha de clases avanza y avanza ocupando, colonizando y creando nuevos y distintos campos de batalla, donde por cierto, la dimensión subjetiva es una de las órbitas en que opera. En este sentido, conviene precisar que un mayor incremento en la lucha de clases no es directamente proporcional a una mayor claridad o empuje político de los explotados. En tanto lucha, el capital ha logrado en los últimos 35 años ganar batallas importantes, sometiendo y dominando a los explotados. Pero esto no quiere decir que el movimiento histórico ya no provenga del campo de la lucha de clases, o que el cambio histórico no vaya a ser protagonizado por los explotados, o que estos en su rol hayan sido reemplazado por la “ciudadanía”, “los rebeldes de siempre”, “los demócratas de verdad” o las “organizaciones sociales” sin dirección política o autónomas respecto de lo político. Creo que este tipo de tesis no sólo son especulaciones provenientes del aula académica sin ningún tipo de respaldo político práctico, sino que además exagera al elevar y  proyectar ciertas tendencias propias del momento histórico al nivel de caracterización y ley del movimiento histórico general del capitalismo.”
 
LA FORMA NEOLIBERAL DEL CAPITALISMO
 
-¿Cómo se impone el neoliberalismo en Chile?
 
“Ese proyecto político triunfante lo hizo porque siguió las leyes de la lucha de clases. Lograron acumular fuerza y poder. Implementaron su proyecto con una brutal y “antidemocrática” dictadura de clases (que nos pesa hasta hoy). Consiguieron hegemonizar ideológicamente a la sociedad. Conquistaron una gran mayoría social en torno a ideas muy simples y directas que se enquistaron hasta la actualidad en el sentido común de la sociedad en general y de nuestra clase en particular. Aquilataron una buena línea de retaguardia que les auxiliaría en momentos de desgaste. En definitiva, lograron lo que en el Manifiesto Comunista ya se exponía como criterio de una lucha de clases exitosa: la institucionalización de la violencia como definición última del proceso de cambio histórico. Claro que nosotros como explotados queríamos transformar y revolucionar la sociedad, pero en la lucha de clases nos presentamos divididos, sin una dirección política hegemónica, que además hizo gala de grandes dotes de indecisión para enfrentar la reacción violenta y brutal de las clases dominantes. No fuimos capaces de construir mayoría en torno a ideas simples y directas. Además de esta falta de homogeneidad ideológica, tampoco tuvimos consenso respecto al papel de la violencia y el sentido general del proceso.  Hoy a 35 años de aquella derrota, seguimos entrampados en la discusión que nos llevo al desastre aplastante del 73.” 
 
LA MUNDIALIZACIÓN CAPITALISTA
 
-Desde, por lo menos hace más de dos décadas, se habla claramente de mundialización del capitalismo, ¿qué ha ocurrido con los trabajadores?
 
“Con la globalización de la economía mundial, disminuye la participación de las remuneraciones en el PIB. El promedio de los países muestra una disminución de la participación de las remuneraciones en el PIB de 42,3 % en 1970 a 34,2% en 2004. Una disminución de 8,1 puntos porcentuales que en términos globales significa una reducción cercana al 20% de la participación de las remuneraciones en el PIB. Esta disminución de 8,1 puntos porcentuales que es captada por los excedentes operacionales (ganancias más la depreciación del capital) aumenta de 57,7% en 1970 a 65,8% en 2004. Una mayor atención a los antecedentes expuestos nos permite observar además una situación muy contradictoria respecto a la agricultura. Mientras que esta concentra al 50% de la población mundial, no produce más del 5% del PIB mundial. Es decir, la acumulación de capital en el mundo depende de una gran masa de pobres asociados al mundo rural. No obstante, en el mundo desarrollado sólo un 4% depende de la agricultura. En cuanto a la industrialización, se observa que esta participa de un tercio del PIB mundial, mientras que los servicios, participan de un 60% del PIB mundial. Empero, la mayor flexibilidad laboral en los servicios permite convertir a este sector en parte consustancial al proceso de producción y circulación del producto creado en el sector industrial. Lo anterior refuerza la existencia de una enorme masa de asalariados precarizados susceptibles de ser súper explotados, multiplicando por esta vía la plusvalía y el valor.  En los dos siglos (XIX y XX) en los que el capitalismo se ha desarrollado como modo de producción mundial y hegemónico, la población se multiplicó por cuatro creciendo a una tasa anual acumulativa del 1,4% (frente al 0,5 de 1820-1900; y al 0,3 de 1500-1820); mientras que el PIB mundial se multiplicó por 18, a una tasa anual del 3%. Por su parte el comercio mundial se multiplicó por 30. Esto implica que hay suficiente riqueza para repartir entre toda la humanidad; sin embargo, el sistema funciona sobre la base del empobrecimiento de la mayoría versus el enriquecimiento de la minoría. De este modo el reparto del crecimiento arroja que más de mil millones de personas vivan con menos de un dólar al día. O, dicho de otro modo, el 15% de la población disfruta del 80% de la renta mundial, mientras que el 80% de la población sólo disfruta del 15% de la renta mundial. Peor aún, un 36% de la población mundial se debe repartir un 3% del producto mundial.”
 
CHILE
 
-Resumidamente, ¿cómo se ha desarrollado el capitalismo en el país?
 
“El capitalismo en Chile se ha desenvuelto en medio de un constante tira y afloja entre clases antagónicas y entre facciones rivales del capital. Llevado esto al plano histórico, presenciamos en el período previo al neoliberalismo una especie de crisis de identidad, en tanto las clases dominantes del capitalismo local no se hayan homogeneizado totalmente respecto de la dirección que debería seguir el desarrollo económico social. Esto significa que la economía política y la política económica del capitalismo criollo se hayan desenvuelto en una espiral de contradicciones cuya expresión es el permanente zigzagueo.”
 
-¿Se resolvió esa “crisis de identidad” de la clase dominante?
 
“Se terminó la crisis de identidad en la que se batió el capitalismo local hasta la crisis de 1982. En adelante, los antiguos complejos políticos que frenaban la acumulación del capital, fueron diluidos y clausurados por el desembarco masivo y duradero del capital mundial. Lo anterior puede verificarse en la imponente homogeneidad ideológica de la clase dominante, así como en los niveles dantescos que ha alcanzado la acumulación de capitales en la economía chilena. En este mismo sentido, el exterminio y ahogo de las PYMES viene a ser el síntoma de esta feroz acumulación de capital.   El resto de las facciones del capital han quedado reducidas a la impotencia, limitándose a escoger una línea de sobrevivencia y acoplamiento, en la medida de lo posible, al diseño impuesto por el capital mundial. En consecuencia, el problema histórico del desarrollo capitalista chileno puede asumir la característica propia de una crisis en tanto exista una especie de bifurcación en la direccionalidad del sistema. Esta idea podemos plantearla a modo de hipótesis en los siguientes términos: al parecer la acumulación capitalista chilena ha estado marcada por una especie de crisis de direccionalidad entre, por una parte, una alternativa de desarrollo autonomizador y “productivista” y, por otra parte, una alternativa liberal “financiero-comercial”, lo que podría reflejarse en las largas pugnas por imprimirle a las políticas económicas tal o cuál direccionalidad. De hecho esto podría explicar los constantes zigzagueos de las políticas económicas.”
 
-¿De qué manera se alcanzó “el mando único”?
 
“Si se observa el capitalismo desde el punto de vista del proceso específico de acumulación capitalista podría afirmar que, desde sus inicios (segunda mitad del siglo XIX), el capitalismo chileno no creó una demanda interna por medios de producción, sino que más bien, apareció sometido al comercio de importación de dichos bienes, monopolizado por las casas comerciales de importación-exportación. La importación de bienes de capital  generaría  una  fuerte  dependencia  por  la disponibilidad de divisas extranjeras. El capital financiero, poseedor de dichas divisas, determinaría así el monto de la inversión general en la industria. De este modo se generaría una estructura productiva donde la industrialización dependía de la dinámica y fuerza del sector exportador de productos agrícolas y mineros (salitre).
 
Durante el período industrializador del siglo XX previo al golpe de Estado de 1973, la estrechez del mercado interno y la falta de acumulación de capitales proveniente del tipo de estructura económica nacional, estaba indisolublemente ligado al carácter de las relaciones de producción en el campo. El inquilinaje y el latifundio eran un obstáculo para el proceso económico en la medida que no permitiera aumentar la demanda para el mercado interno, clave para explicar la falta de capitalización y productividad agrícola y la inflación. El origen histórico de esta situación esta registrada en la historia de Chile desde el momento en que los primeros gobiernos “desarrollistas” se comprometen a modernizar la estructura económica en la ciudad dejando intactas las bases materiales del poder de la oligarquía terrateniente. Tanto la DC como la Izquierda, comprendieron que la crisis del país no podía ser sorteada sino mediante una intensa batería de cambios estructurales, entre los que destacaban la reforma agraria, la modificación en la relación con el capital extranjero, particularmente en la Gran Minería del Cobre, el papel más protagónico del Estado en la resolución de la crisis social y la ampliación del mercado interno y de la acumulación interna de capitales para dar un nuevo impulso a la industrialización. El problema era entender en qué sentido se orientarían dichas reformas: hacia el socialismo, o bien, hacia un modelo de capitalismo a la europea.  Todavía no figuraba, ni era consensuada, la salida que se impondría más tarde: un capitalismo ultra liberal al estilo anglosajón. Junto a los crecientes problemas derivados del estancamiento económico nacional, durante la década del sesenta el problema de la dependencia económico, política y financiera se hizo más patente, toda vez que se entendía que tanto el origen de los problemas del sistema capitalista como las dificultades de modernización del mismo eran originadas por el imperialismo y la dominación que el capital financiero internacional ejercían sobre el país. En este marco no quedaba más que implementar profundas reformas estructurales.”
 
-¿Y  el período de la Unidad Popular?
 
“Hacia fines de los años sesenta el mundo ve con asombro el experimento político chileno. Asume la presidencia don Salvador Allende, quién está convencido de poder manejar la crisis capitalista chilena, además de crear las bases para una transición pacífica y electoral al socialismo. Pero en Chile, esta crisis tenía sus propias particularidades y determinó el desenlace fatal del gobierno del Presidente Allende.
 
En general había consenso en torno a algunos diagnósticos de la crisis capitalista chilena. En primer lugar, la estructura de tenencia de la tierra de carácter latifundista impedía expandir el mercado interno. Dicho de otro modo, el terrateniente se esmeraba por concentrar la propiedad de la tierra con el fin de que, en el contexto de aumento de la demanda por productos agrícolas por parte de la creciente población urbana, el precio de los productos agrícolas subiera, beneficiando así a los terratenientes, quienes sin necesidad de invertir en expandir la capacidad productiva de su fundo veía como aumentaban fácilmente sus ingresos. Además los terratenientes se enriquecían en la medida que la demanda por suelos aumentaba, alzando el precio o renta de la tierra. Este tipo de comportamiento obligaba a los gobierno a importar productos agrícolas desde Argentina con el fin de bajar los precios. Ciertamente que este gasto innecesario de divisas debilitaba el presupuesto aumentando su déficit. Pero en el campo había otra característica que frenaba a la economía. El tipo de trabajador preferido por los terratenientes eran los peones e inquilinos. En cuanto a los primeros, eran trabajadores esporádicos contratados en tiempos de cosechas y recibían un salario en especies (porotos y pan). En cambio a los inquilinos se les pagaba con “regalías”, vale decir, el patrón les pasaba una casa, animales y tierra a cambio de su trabajo. Este tipo de relaciones sociales no permitía a los campesinos demandar productos elaborados por la industria de la ciudad. Esta situación explica la estrechez del mercado interno que impedía a las fábricas expandirse. Otro factor que se agrega  a este cuadro es el acelerado crecimiento demográfico, que se expresa en la migración de población desde el campo hacia la ciudad con el fin de buscar mejores expectativas de vida.  Pero el estancamiento económico no generaba trabajo por lo que esta enorme población flotante se asentó en los márgenes de la ciudad y de los ríos. Nacían las “poblaciones callampas” y las tomas de terrenos que dieron origen a muchas poblaciones y comunas actuales. La marginalidad urbana agudizó los problemas sociales de la ciudad  por la falta de casas, trabajo, agua, luz, salud, educación y medios de transporte. El siguiente factor que desequilibraba a la economía era la posición y relación del país con el comercio capitalista mundial. Por un lado, se registraba un deterioro permanente de los términos de intercambio, máxime cuando Chile dependía de la exportación de materias primas, uno de cuyos principales productos era el cobre. La caída del precio de este producto frente al ascenso de los precios de las manufacturas importadas agudizaba la falta de recursos por parte del Estado para poder sostener el gasto fiscal. Por otro lado, la dependencia de Chile respecto a los flujos de préstamos y capital internacional, reforzaba la ausencia de desarrollo tecnológico y productivo autónomo. Esta dependencia económica  a su vez era política, porque la clase dominante chilena comprometida con el imperialismo reproducía las condiciones impuestas desde los centros de dirección del capitalismo mundial. Tanto la estructura de tenencia de la tierra como la dependencia económica y política detonaba un tercer problema: el déficit fiscal. Desde 1939 que el Presidente Pedro Aguirre Cerda creó la CORFO (Corporación de Fomento Fabril), el Estado había intervenido resueltamente en la economía, fijando precios, financiando la inversión, asegurando derechos sociales a los trabajadores, cobrando aranceles, etc. Pero el aumento del gasto generó un cada vez más grave déficit fiscal. Este déficit se agudizó con el ascenso de la lucha de clases. En la medida en que el Estado no era capaz de satisfacer las demandas de los distintos grupos y clases sociales se comenzó a endurecer la espiral inflacionaria. La inflación en Chile se agudizó en la década del 50 y tenía como principal origen el estancamiento económico, el déficit fiscal y la estructura de tenencia de la tierra. Además, tanto el comportamiento de la industria destinada al mercado interno, como el gasto fiscal estaban determinados por la existencia de divisas y estas, a su vez, estaban determinadas por el ritmo y características del comercio exportador, de la capacidad para acceder a créditos internacionales y de la recaudación de tributos por medio de impuestos y aranceles.”
 
-¿Qué se podía hacer ante la crisis capitalista?
 
“Por un lado, la reforma agraria fue diseñada para convertir en pequeños empresarios agrícolas a los trabajadores del campo. La competencia entre ellos haría aumentar la productividad y la oferta, los precios caerían, la inflación se controlaría y disminuiría el déficit fiscal. Además esta reforma convertiría en asalariados a los peones e inquilinos, estos consumirían en el mercado y la industria mercado internista reactivaría su crecimiento.  Por otro lado, la chilenización del cobre y posterior nacionalización aumentaría los recursos del Estado para financiar el gasto fiscal, lo que a su vez posibilitaría que este siguiera financiando la inversión y las demandas sociales de los trabajadores. Sin embargo, a la luz de las tendencias de la economía mundial quedaban algunas preguntas: ¿en que momento el Estado se abriría al libre mercado mundial cuyas fuerzas pugnaban para derribar los controles estatales a la producción, comercio y finanzas?, ¿en qué momento el Estado se desentendería de sus mínimas garantías sociales a los trabajadores?, ¿en qué momento el Estado abandonaría al empresariado nacionalista y corporativista dependiente de la subvención pública para el desarrollo de la industria nacional sustitutiva de importaciones?. Sólo unos muy pocos miembros de la alta e internacionalizada burguesía financiero comercial se dieron cuenta de este cuadro. La gran mayoría de los burgueses o empresarios optaron por seguir adelante con el desarrollo industrial orientado al mercado interno con apoyo estatal.  A su vez, las fuerzas políticas conservadoras optaron por defender el latifundio bajo el esquema de defensa de la propiedad privada. Por su parte en el centro político defendieron las reformas al capitalismo sustitutivo de importaciones en el marco de la integración latinoamericana cuya agregación de mercados expandiría la demanda e incentivaría el crecimiento industrial y productivo. Por último la UP se la jugó por distribuir la riqueza a los sectores populares, de trabajadores y marginales mediante la constitución de un área de propiedad social construida en base a la expropiación de las grandes empresas, la nacionalización de las riquezas básicas y la estatización de la banca. Sin embargo, no quiso alterar el modelo de reproducción capitalista centrado en la industria sustitutiva de importaciones basada en el mercado interno con la intervención y protección estatal.  
 
Con la UP la respuesta pareció abrir un camino hacia un socialismo sui generis. La nacionalización del cobre, la reforma agraria y el área de propiedad social, buscaron hacer algo de justicia social, pero también avanzaron en la creación de una base de capitalización suficiente para acometer una profunda modernización económica del país. Sin embargo, el golpe de Estado terminó con la primera de las tareas. En adelante los neoliberales aprovecharon las reformas estructurales ya practicadas durante los gobiernos de la DC y la UP para potenciar la base material de un capitalismo sin ningún tipo de ataduras políticas ni complejos sociales o morales.”
 
-¿Qué aspectos concluyes del curso de estos hechos?
 
“Al parecer, el hecho de acentuar el carácter de clase de un proyecto de desarrollo influye notablemente en la orientación y ritmos de las políticas económico sociales, mientras que su formulación en términos “populistas” (es decir opacando o encubriendo el carácter de clase de las políticas), genera mayor incertidumbre y demoras innecesarias que terminan por abortar el desenvolvimiento de dicho proyecto. La diferencia entre una concepción y otra estriba en el grado de acentuación o encubrimiento del carácter de clase de las políticas de desarrollo. Declarar abiertamente el carácter de clases del proyecto en un contexto de crisis económica implica necesariamente alterar las bases de la institucionalidad  “democrática”. Es decir  necesariamente se debería optar por un régimen político dictatorial, sea de corte reaccionario o revolucionario, esto último independiente de los eufemismos con los cuales se presente la dictadura. En este sentido, la práctica histórica de los neoliberales parece confirmar que en tiempos de crisis, a mayor carácter de clase de las políticas económicas, menor libertad política para las clases sociales antagónicas. Este es un problema de carácter histórico, sobre todo si se considera que durante la UP (que fue el período histórico en que se vivieron los mayores grados de libertad), pese a la crisis económica, una parte del Gobierno prefirió insistir en su enfoque “nacional-democrático” y “popular” (no de clases) de los problemas económicos. La consecuencia ya la sabemos: las clases explotadoras aprovecharon el tiempo y el espacio para preparar una reacción de ferocidad inusitada. La vía chilena al socialismo de la UP se enmarcó en un enfoque teórico singular: por una parte siguió fiel a las políticas populistas distributivas del frente popular, y por otro lado, siguió fiel a la idea de dar un fuerte impulso al desarrollo del capitalismo bajo una sólida dirección estatal, como preludio a la transición al socialismo. Por último, realizó grandes reformas estructurales, que ciertamente acercaban al país al socialismo y lo hacía entrar en contradicción con el tipo de instituciones económicas propiciadas por el capitalismo subdesarrollado y en crisis. Pese a todo, la UP prefirió conservar su antigua visión “pluriclasista” y “pluripartidista” de su programa. En consecuencia, el enfoque “populista” de los problemas económicos también es parte de los pensadores marxistas desde el momento en que pretenden hacerse cargo de un Estado que asume como rol central la sustitución parcial de la burguesía industrial en las tareas de acumulación y reproducción del capital bajo el concepto de querer implementar un proyecto de desarrollo nacional que se mostrara como representante de los intereses del conjunto de las clases sociales (que en el caso de los marxista y de la UP excluía a la oligarquía y a los grandes monopolios) y no solamente de los intereses del proletariado o el campesinado. Este enfoque nos podría llevar a plantear que en cierta manera la crisis de la UP se originó en la dualidad ideológica subyacente entre la representación de los intereses nacionales de casi todas las clases sociales o sólo la representación de los intereses de las clases explotadas (campesinado y proletariado). El romper con el molde estatal que representaba no sólo “a casi todas las clases” sino que a “todas”, incluyendo a la oligarquía y a los grandes monopolios, generó una crisis en el propio Estado, que difícilmente el gobierno de la UP podría haber solucionado. Esto último pesará gravemente durante la UP como factor explicativo de su autolimitación en el accionar y falta de una estrategia de clases frente a un enemigo tan hipócrita, cruel e implacable como lo era la alianza entre imperialismo-oligarquía-fascismo.”
 
-¿Cuáles fueron las condiciones de la imposición del neoliberalismo capitalista?
 
“La llegada del neoliberalismo, como proyecto hegemónico de la oligarquía ligada al mercado mundial, requirió en primer lugar deshacerse de todas las cadenas ideológicas, institucionales y morales que le ataban al Estado desarrollista e industrialista. Y lo hizo de manera feroz, violenta, instaurando el terror revolucionario propio de una dictadura burguesa, con un proyecto ideológico homogéneo capaz de hegemonizar a la sociedad. Sus ejes discursivos basados en el anti-intervencionismo estatal, la crítica a la política democrática y el anticomunismo, cimentaron la plataforma política básica para implementar el proyecto neoliberal: la disciplina social conseguida con un gobierno autoritario y represivo. Pero además, el proyecto neoliberal se presentó como el camino auténtico del desarrollo capitalista, pretensión que envolvía la inevitabilidad del sistema capitalista. Se instaló así una idolatría al mercado y una fobia a todo cuanto de economía estatal oliera. Era la primera vez que se proponía que un capitalismo liberal, con funcionamiento del mercado y plena prioridad de la iniciativa privada, era capaz de alcanzar el desarrollo y el crecimiento. Pero todo esto estaba determinado por un contexto internacional bastante favorable a las ideas liberalizadoras. De hecho, el agotamiento de las políticas sustituidoras en los países del Cono Sur de América (y su correspondiente pérdida de legitimidad en Chile), el cambio de rumbo del capitalismo mundial (con el consiguiente retroceso de los Estados Benefactores y las políticas keynesianas), y las corrientes epistemológicas neopositivistas que ponían el énfasis en el automatismo de las decisiones más que la ordenación racional de las cosas, cimentaron la opción neoliberal chilena; opción que se autoproclamó como “revolucionaria” en medios de importantes éxitos estadísticos y financieros (1976-1981).”
 
-Hubo un choque con la vieja derecha…
 
“Lo que puede llamarse como la derecha de aquel entonces estaba más aferrada al proyecto nacional corporativista de corte gremialista, estatista y de compromiso social que al proyecto neoliberal. De hecho, el proyecto neoliberal como tal, recién vino a irrumpir transcurridos ya dos años desde el golpe de Estado. Por otro lado, este nunca fue expresión de la derecha, sino expresión de un sector de la burguesía exitosa en su acumulación de hegemonía, a saber el capital financiero internacional ligado a la explotación de materias primas, donde no sólo estuvieron  ausente los referentes políticos de derecha, sino que además sus representantes esencialmente pertenecían a una camada nueva, expresión de la convergencia de técnicos de alto nivel provenientes del mundo académico con filiación de distinta índole, entre los que cabe destacar como fuente, a los sectores liberales minoritarios descontentos existentes tanto en la democracia cristiana, como en la llamada derecha. En este sentido, creo que el problema no residía en la emergencia de posturas radicales o gradualistas, sino más bien, en la ausencia por parte de la clase social explotada de la claridad ideológica suficiente para levantar un proyecto político hegemónico y con vocación de poder que a su vez recogiera la evidencia histórica de que finalmente el proceso se saldaría violentamente.
 
LA VIOLENCIA COMO MOTOR ECONÓMICO
 
-¿Qué papel ha jugado la violencia de clase en esta historia?
 
“Las últimas décadas en Chile han significado la aceleración e intensificación de la máquina productora de violencia. Pero a la vez, un análisis a la economía obliga a encontrar signos de intensificación y aceleración de la acumulación de capital. Estas dos tendencias nos ilustran una verdad sencilla, pero deliberadamente ignorada: existe una relación directa entre mayor violencia y mayor acumulación de capital.   Por cierto que no se trata de violencia ejercida por la clase dominada o explotada, sino de la violencia que ejercen las distintas facciones y grupos de la clase dominante a través de un complejo y sofisticado sistema de dominación. Sus instrumentos ya nos son conocidos: marcos legales antisociales y clasistas, ejércitos, policías, medios de incomunicación masiva (cadenas empresariales de televisión, cadenas empresariales de radio, periódicos de grandes consorcios), publicidad, sistemas educacionales segregadores, organismos de seguridad públicos, ideología, aparatos armados de carácter público y privado, técnicas de control mental de masas, droga y más droga diseminada entre las poblaciones, tráfico de armas, entre otras joyas.”
 
-¿Cuáles son  las modificaciones económicas centrales?
 
“Los cambios económicos han logrado que el país se integre plenamente a los mercados globalizados. Esto supone un gran desarrollo de las telecomunicaciones necesarias para una mayor movilidad de factores productivos y mercancías las que, por estar determinadas por las fluctuaciones de la oferta y la demanda, exigen ser transportadas rápidamente de un lugar a otro acorde con la nueva lógica empresarial centrada en la obtención de la máxima ganancia a corto plazo.”
 
-¿Y para los trabajadores?
 
“Los  cambios económicos tienen un directo impacto en la mano de obra: se pasa del “fordismo” (es decir, gran cantidad de trabajadores agrupados en fábricas durante jornadas de trabajo fijas y contratos bien definidos en una larga cadena de montaje) al “neotaylorismo” (es decir, empleados subcontratados, desperdigados en pequeñas empresas subcontratadas que ofrecen sus servicios a otras mayores, con trabajadores sin contrato, recibiendo honorarios según lo que vendan o produzcan). Este cambio exige la flexibilización laboral, dejando al trabajador en una situación de soledad e indefensión frente al capital. Lo anterior va a significar la pérdida de derechos sociales en un contexto de trabajos flexibles o part-time. Así, en esta lógica de flexibilización laboral, se obligará al asalariado a auto explotarse, aumentando por esta vía la súper explotación.
 
-¿Y las organizaciones sociales históricas?
 
“Desde el punto de vista social, esta nueva manera de organizar la mano de obra implicará la crisis de las antiguas grandes organizaciones sociales. Estas carecen de una acción continua y permanente en el tiempo. Existen como un gran cascarón vacío, que ocasionalmente se llenan cuando la efervescencia y movilización de masas intensifica sus ritmos. Sin embargo, pronto vuelven a quedar vacías, una vez que la movilización social ha entrado en una fase de reflujo. Este es el caso de la CUT, por ejemplo. A su vez, la acción de masas tiende a un tipo de discontinuidad permanente. Tras ascender y provocar un fuerte impacto en las grandes estructuras, rápidamente pasa a un estado de retroceso, desarticulándose las organizaciones que surgen en el momento de alza. Es el caso, por ejemplo, de la llamada “revolución pingüina” de 2006. Un examen más detallado a estos hechos sociales, permite identificar una gran proliferación de colectivos cuyo rol es promover la acción social. Sin embargo su estabilidad y continuidad en el tiempo es limitada y efímera. No obstante lo anterior, la movilización social adquiere altos grados de radicalidad. Esta se da fundamentalmente en el mundo del trabajo subcontratado ligado a la producción o elaboración de materias primas, y también, en los trabajadores ligados a la prestación de servicios públicos. También se observa radicalidad en la acción social proveniente de sectores que se resisten a la expansión de las fronteras del capitalismo, tal es el caso por ejemplo de los usuarios del transporte o el de los pueblos originarios. De todos modos, la carencia de una organización política hegemónica, con un mínimo de homogeneidad ideológica, así como la ausencia de un proyecto político creíble, explican el tipo de comportamiento de las organizaciones sociales. Empero, esta crisis es distinta al apogeo que tienen las grandes estructuras del capital, cuya articulación es la única forma de integración de los explotados a la sociedad. Dicho de otro modo, las grandes estructuras comerciales, financieras, y mercantiles en general, vinieron a ocupar el espacio de las otrora poderosas organizaciones sociales de masas. Por lo tanto la dialéctica del proceso permite debilitar las grandes estructuras de la clase explotada y fortalecer las grandes estructuras del capital, que incluso llegan a niveles de cierta obesidad. Para tal efecto en su lugar se instala, como ideología triunfal, una lógica de cálculo costo-beneficio y de sobrevivencia individual, la que descansa a su vez sobre mayores tasas de explotación. Por lo tanto, el individuo percibe que su vínculo con la sociedad deja de ser la política y pasa a ser el consumo facilitado por la tarjeta de crédito. Y esto es así porque el gran desarrollo tecnológico del capitalismo implica una cantidad infinita de productos lanzados al mercado, las que deben ser consumidos muy rápidamente. Aquí la publicidad cumple un rol muy importante pues a través de ella se genera una insaciable sed: el consumismo. Es la cultura del despilfarro que destruye la concepción del trabajo como medio para satisfacer necesidades. En esta perspectiva, toda organización social que no pretenda mayores niveles de productividad y consumo de la mano de obra estará condenada a vivir en un estado de permanente anemia social. Es lo que ocurre por ejemplo con la familia y otras antiguas organizaciones sociales.”
 
-¿Y políticamente?
“Desde el punto de vista político, el fortalecimiento de las estructuras del capital, la crisis de las grandes organizaciones sociales, la agudización de las contradicciones capital-trabajo, la crisis de identidades sociales no capitalistas y la constitución del mercado como único espacio que valoriza al individuo a costa de su atomización, desvinculación social, desintegración orgánica y dispersión, hacen que sea la dimensión mercantil la que guíe a la sociedad en un sentido de reproducción y encubrimiento de las condiciones de explotación. Esto último a través de la fabricación de entelequias (ficciones, ilusiones, fantasías) que reemplazan las posibles construcciones ideológicas no capitalistas propias de la clase social explotada. Lo anterior permite que el poder político se cristalice en manos de los aparatos que garantizan la reproducción del capital. A partir de aquí, el vacío ideológico generado por la crisis de los antiguos proyectos políticos clasistas de liberación, comienza a ser llenado por una nueva carga ideológica, más cercana a la sumisión y resignación.  El resultado es un individualismo antisocial, con grandes cargas de frustración, pero a la vez con grandes dosis de mansedumbre. Esta falta de  ideología, proyecto e identidad de clase es reemplazada por la necesidad de aferrarse a muletas que permitan escapar momentáneamente o hacer más llevaderas las condiciones materiales de existencia, súper explotación y precarización. Es en este contexto en que a la enajenación laboral le seguirá la alienación social, para lo cual la sociedad capitalista ha creado ingentes recursos: adicciones a la televisión, la cerveza, el fútbol, la moda, la apariencia física, la realidad virtual en el ciberespacio, las drogas, los alucinógenos, el alcohol. Sin embargo para el capital estos medios de alienación, si bien es cierto contribuyen a crear mayores condiciones de explotación y dominación, también generan “dolores de cabeza”: delincuencia, conatos de violencia inorgánica en eventos masivos, desidia, indisciplina, enfermedades mentales crónicas, baja calidad operaria en el trabajo, analfabetismo funcional, y en general todos aquellos fenómenos fomentados por el sistema pero que a la vez son condenados y lamentados largamente en los medios de desinformación e incomunicación masiva.
-Tú eres profesor…
 
“La escuela es un lugar donde la violencia que engendra el sistema de dominación se vive cuerpo a cuerpo. Sabido es que la educación es distinta para las elites que para los pobres. Por ejemplo, mientras a las elites se les enseña a mandar, a los pobres se les enseña a obedecer. Todo esto es materializado con los distintos índices que el propio sistema tiene para medir la calidad de la educación (y que ha mostrado la tendencia ha agudizar la distancia entre ambos tipos de educación). Como sea, el tipo de enseñanza de los asalariados y sectores populares genera seres sedientos de dominación: sea el alumno que se conforma con lo que existe, o el alumno que no ve en la escuela más que una pérdida de tiempo, pero que a su vez, sirve para ensayar las técnicas que el propio sistema le ha enseñado: egoísmo, deslealtad, competencia salvaje, obediencia, etc. También valga para el profesor, que no ve en la escuela más que la forma de ganarse el pan y si es posible arreglar su vida de acuerdo a los estándares que el propio mercado impone, no importando ni la suerte ni el destino del alumno.”
 
-Pero está también la violencia en su forma más irreductible y concentrada en el Estado…
 
“El capital, consecuente con su mayor estructuración, produce un tipo de violencia orgánica, centralizada y fuertemente direccionada por componentes institucionales e ideológicos. Es este el tipo de violencia que entra a operar cuando el capital dominante se ve amenazado o desafiado por plataformas de clase opuestos.  Además de anular la capacidad de lucha de los enemigos de clase, la violencia orgánica del capital es usada para exterminar o eliminar físicamente dicha amenaza. 
 
Mediante la función represora, las Fuerzas Armadas han mostrado su verdadero carácter de clase, oculto tras los bonitos desfiles de fiestas patrias. En cada uno de los incontables golpes de Estado de Chile y América Latina se contó con el protagonismo indiscutido de los militares y las Fuerzas Armadas en conjunto.  Los militares en América Latina han sido formados como instrumentos de clase de las oligarquías para protección estatal de sus intereses. Pero además de esta función los militares han servido como agentes para modernizar y transformar a la sociedad desde arriba, es decir desde el Estado. Este proceso ha sido llamado modernización capitalista autoritaria, excluyente y funcional a la cadena del capital. El carácter de clase de las fuerzas armadas queda de manifiesto en el origen de sus oficialidades: terratenientes, grandes comerciantes, connotados hijos de familias con profesiones liberales, empresarios de minas, industrias y banqueros, hijos de la alta y mediana burocracia estatal. El desarrollo del capitalismo en Chile y los procesos de modernización que acarreo se hicieron sin modificar las estructuras sociales, ni de propiedad. La modernidad se asentó sobre la base tradicional que heredó el pasado colonial: sin reforma agraria, sin mayor desarrollo del mercado interno, sin desarrollo de industrias de mayor complejidad tecnológica, con estructuras y relaciones sociales precapitalistas insertadas en un circuito comercial mundial plenamente capitalista. Fue esta la manera en que las relaciones de dependencia funcionalizaron las estructuras nacionales con los intereses del capital metropolitano. En ellas se cristalizan las relaciones de poder de las facciones de clase del bloque dominante.  
 
 

Que suene Fuerte, ¡Yankee go home !

Que suene Fuerte, ¡Yankee go home !

Por Jorge Bustos

Desde hace unos meses, los servicios de inteligencia, de EE.UU. se han dejado caer por nuestros suelos, para preparar la llegada del “hombre más poderoso del mundo”, bueno esa es la opinión de la mayoría que se compra el cuento, pues el morenito este, es de carne y hueso como todos nosotros. La verdad es que nos visitara el TIO SAM, o mas conocido popularmente en los 70 como el Tío Caimán, representante máximo de los Mercados, dioses  omnipotentes, que determinan cuantas familias en el mundo caen en la pobreza y otras en la miseria o simplemente son asesinadas, el hombre que nos visitara, es el representante, de las  invasiones, torturas, detenciones  arbitrarias, secuestros y otras atrocidades, claro que siempre por el bien de la democracia y la estabilidad del continente y el mundo.
 
Esa tarea o responsabilidad no se las dio nadie, se la han atribuido solos desde hace ya varias decenas de décadas, de lo mas reciente, su llegada a Haití, antes Grenada, el Salvador, el 73 en Chile, en Honduras, en Cuba la Impresentable cárcel de Guantánamo, por recordar, hechos que parecen normales en la política internacional, que, son acompañadas de represión brutal y exterminadora. Y que nuestros políticos, no se atreverán a plantear, menos criticar.
 
Todos los serviles y sus mozas criollas, ya han encargado sus nuevos trajes y hacen esfuerzos inhumanos para poder estar en la cena de gala, que le ofreceremos a tan prestigioso personaje, me imagino que poder acercarse o tocar su mano, será  lo máximo que pudiesen aspirar, los fieles guardianes del capital y aduladores del país del norte, será la ocasión propicia, para contarle de primera mano, como lo hacen para corromper a políticos y sindicalistas para  adormecer la voluntad popular, como se disfrazan de demócratas, de izquierda y de centro, para vendernos el cuento, de la paz social y que la democracia es solo votar cada cuatro años. Claro que esa cuestión el bien la maneja, de hecho prometió cambios y todavía los estadounidenses están esperando, igual que nosotros la alegría prometida. Lo destacable será ver como en esa fiesta, posaran  los mismos que se pelean por las cámaras de televisión, abrazados y sonrientes, nada de agresiones, deben portarse bien, llego el patrón.
 
Lo más probable es que el hermano del Presidente,  José, crea que esta será la más propicia ocasión para insistir, en instalar el proyecto de las AFPs en la cabeza del moreno del norte y  Papurri  con su liposucciónada Belén le hagan algún show,  pensando ser contratados por la farándula de las Vegas, no entendiendo que su visita, es solo para asegurar la construcción de un bloque “democrático” que se oponga a esas voces que se levantan y pregonan la autodeterminación, económica y cultural,  de nuestra America Morena.
 
Espero que la memoria este aun viva y que los muros de mi patria agredida, se vistan de rojo, azul y blanco, que  en cada muro de nuestros pueblos y comunas se lea “yankee go home”, como el grito de repudio a la política intervencionista y asesina  de Estados Unidos de Norte America.
 
Lo más penoso seria  tener que escuchar  algún discurso, destacando la calidad democrática de Richard Nixon, por algún nuevo representante del Parlamento.
 
Jorge Bustos
Presidente
Congemar