Blogia

T r i b u n a c h i l e n a

Cómo forrarse y no entenderlo

Cómo forrarse y no entenderlo

Por Gustavo Duch

Piense que Usted es el dueño de Cargill, la mayor empresa privada norteamericana que controla –más o menos- la mitad de la comercialización de granos del mundo, y llega el fin del mes. -¡Que lata, otra vez a reunirme con los contables –pensará- para que me cuenten cifras y datos que apenas entenderé, en lugar de estar montando a caballo en el Club. Enciende el puro, se sienta en su despacho y manda llamar al Jefe de Cuentas. Más o menos le explicaría algo así:
-Buenos días Sr. Cargill, aquí le traigo las cuentas que ya han pasado las auditorías correspondientes. En primer lugar quiero felicitarle por su exitosa gestión. Observe, en primer lugar, que en los últimos seis meses hemos alcanzado un beneficio neto de 2.370 millones de dólares…prácticamente la misma cifra que todo el ejercicio anterior. A este ritmo podemos alcanzar unos beneficios record…
-Y eso, -dice usted mirando al infinito, porque no sabe aterrizar el dato- ¿será mucho dinero, no?
-Pues mire, con esos beneficios podríamos asegurar uno de los objetivos del milenio nosotros solitos: la educación de todas las niñas y niños. ¿No está mal, verdad?
-Nada mal, desde luego, y dígame, -dice usted sin perder la compostura poniendo cara de erudito- ¿y cómo ha sido posible si son los meses de la crisis alimentaria?
-Precisamente. Fíjese en esta partida llamada ‘Beneficio netos de la explotación’. Es decir, como somos una empresa comercializadora de grano, -le cuenta el contable- es la partida donde se recogen los datos de nuestra explotación, comprar y vender grano. Ahí hemos tenido unos beneficios altísimos comparados con los del año pasado. Con la crisis alimentaria el precio de los cereales ha subido brutalmente y ese margen es todo para nosotros. Es un éxito, por un lado, de nuestro Departamento de Marketing, que ha colaborado en generar la sensación de falta de alimentos; del Departamento de Biocombustibles…que venden sin parar; y por otro lado del Departamento de Soja, que en momentos clave ha retenido producto en los almacenes para hacer subir su precio…todo lo que su abuelo ya nos enseñó, llevado a la práctica milimétricamente.
-Sí claro, las tácticas del abuelo, siga por favor
-En el capítulo de ‘Ingresos Extraordinarios’, son otra vez eso, extraordinarios.-dice el contable con una risita tonta.- Pero ya sabe usted que se llaman así, no por la cantidad, sino porque no se corresponden a nuestra actividad habitual. Aquí, básicamente contabilizamos todos los beneficios que nuestras divisiones Cargill Risk Management y Black River Asset Management logran especulando con el comercio ficticio de granos. ¡Qué gente más astuta! Al manejar información clave de la oferta y la demanda de cereales, son los que más preparados están para ganar dinero en el mercado de futuros, en la bolsa de Chicago. ¡Ya sabe, eso fue cosa de su querido padre!
Y Usted extrañado hará una pregunta ingenua. -¿Pero el G20 no quería poner coto a la especulación financiera con alimentos? –Ja,ja- ríe el contable- ahí quien estuvo sensacional fue su primer vicepresidente, el Sr. Paul Conway, cuando en unas declaraciones previas a la reunión del G20 dijo literalmente «los especuladores son siempre un blanco fácil, pero los especuladores no causaron que los precios de los alimentos se dispararan en la segunda mitad de 2010. Entre más haya diferentes tipos de jugadores tratando de utilizar los mercados de derivados, más se refleja el verdadero precio de las mercancías. La culpa se debe restringir al mal tiempo y a los desastres naturales».
-Por último –le señala el contable unos números en rojo- verá que en gastos también tenemos una partida extraordinaria….se trata de un donativo para ayudar a África. -Perfecto, -respira Usted- eso me parece muy bien, pero sobretodo que sea dinero que llegué a la población.
-Claro, no se preocupe, estamos en contacto con la organización benéfica de Bill Gates que impulsa la agricultura industrializada en esas tierras… seguro que algún día –sentencia el contable con su jerga propia- tendremos retorno financiero.

Fuerte respaldo de Abbas a acuerdo con Hamas

Fuerte respaldo de Abbas a acuerdo con Hamas

ANSA

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, al término de un encuentro con pacifistas israelíes, dijo hoy que el acuerdo entre Hamas y Al Fatah "favorece las negociaciones de paz".

"Nosotros pensamos que lo que ayer acordaron Hamas y Al Fatah favorecerá las negociaciones de paz", afirmó Abbas.
Este jueves los dos principales grupos palestinos anunciaron un acuerdo para la composición de un nuevo Ejecutivo de "expertos" que diseñe las premisas para nuevas elecciones políticas y presidenciales en los Territorios en el lapso de un año.
Abbas declaró, además, que las negociaciones de paz serán conducidas por él en persona, en su carácter de presidente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), mientras que el gobierno provisional surgido del acuerdo "está autorizado a hacer solamente dos cosas: establecer fecha de elecciones políticas palestinas y reconstruir Gaza".
El acuerdo es "un asunto nuestro interno" agregó Abbas, respondiendo a las recientes declaraciones del premier israelí Benyamin Netanyahu, que lo emplazaban a "elegir entre la paz con nosotros (Israel, ndr.) o con Hamas".
Abbas opinó que Netanyahu debería "escoger entre la paz o la colonización de los Territorios ocupados".
Por su parte el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, dijo hoy que "Israel no tiene ninguna intención de retomar conversaciones con Hamas", al sumarse a las críticas del presidente Shimon Peres y otros políticos de su país al acuerdo palestino. En una entrevista con radio Jerusalén, Barak dijo que "Hamas sigue siendo una organización asesina, que recientemente disparó un misil contra un autobús de colonos israelíes". El ministro aclaró que su país dialogará solamente con un gobierno palestino que desmantele "las infraestructuras terroristas" montadas por Hamas en Gaza, que reconozca al Estado de Israel y se sienta comprometido con los acuerdos internacionales suscriptos por la Autoridad Nacional Palestina.
La cooperación en seguridad entre Israel y la ANP debería proseguir, consideró, "porque resulta de interés común para ambas partes" y "garantizó en Cisjordania un período de tranquilidad sin precedentes por varios años".
Según el ministro de Defensa israelí, el nuevo acuerdo palestino tiene un "potencial dramático", pero podría también "ir al fracaso".

Carta abierta al comandante Hugo Chávez Frías

Carta abierta al comandante Hugo Chávez Frías

ANNCOL
“Los términos medios son la antesala de la traición”. CHE

Nos dirigimos al comandante de la Revolución venezolana, al ciudadano presidente de la hermana República Bolivariana de Venezuela y por su intermedio, al glorioso pueblo venezolano.

Materializar el sueño de la Patria Grande es un imperativo ético para todos los herederos del pensamiento del Libertador, este proyecto para ser sólido y realista debe construirse sobre pilares fundamentales que consoliden su fortaleza moral y su ética revolucionaria, uno de esos pilares es el internacionalismo y la solidaridad. La solidaridad es la ternura de los pueblos, decía el CHE.
DESDE ANTES DEL INICIO MISMO DEL PROCESO revolucionario venezolano, muchos hombres y mujeres de diferentes países del mundo se han sumado codo a codo a este proceso, entre ellos cuadros políticos colombianos, muchos de ellos, expulsados por el conflicto colombiano, quienes han hecho de este proceso, nuestro proceso y hoy los encontramos en diferentes instancias de la lucha en Venezuela desdoblando sus conocimientos y potencialidades, aportando su experiencia con perspectiva de Patria Grande y de socialismo. El proceso revolucionario venezolano lo encarnan hombres de carne y hueso, muchos de ellos anónimos, esos que luchan toda la vida, los imprescindibles y es por eso, que desde la base de este proceso, estos hombres exigen que sus dirigentes estén a la altura moral del compromiso adquirido con su pueblo, con todos los pueblos del mundo, especialmente con la América Latina.
Nos preguntamos hoy, si esos dirigentes son capaces de mirar a los ojos, a la esposa de nuestro camarada Joaquín Pérez Becerra, es qué estos dirigentes son capaces de mirar a los ojos a su pequeña hija y decirle que son revolucionarios y que son antiimperialistas, sobre todo después de enviar a un comunicador social alternativo a las mazmorras del régimen más criminal de América Latina. Hombres del país vasco han sido extraditados, colombianos sindicados por el régimen de Santos de insurgentes han sido extraditados por orden del gobierno venezolano, ¿es qué esa acción, es digna de dirigentes que pregonan a voz en cuello: “Patria, socialismo o Muerte Venceremos”? No, mil veces no. Qué pena, pero ahí saltaron la talanquera.
El pueblo venezolano debe asumir la dirección colectiva del proceso revolucionario, no se puede permitir que la derecha endógena, siga ahí, como quinta columna del imperialismo y de la derecha internacional. Hombres como Izarra y otros ineptos que hace parte de la burocracia del proceso revolucionario deben ser llamados a cuentas por las fuerzas vivas de este proceso. Izarra debe renunciar, porque su comportamiento no tiene nada de ética, cuando anuncia “la captura de un terrorista, como prueba fehaciente del compromiso del gobierno venezolano frente a la lucha contra el terrorismo”. No es ético, que Izarra teléfono en mano, llame a los periodistas de TELESUR y de otros medios para silenciarlos y callarlos, ordenando que ocultaran la nacionalidad sueca de nuestro camarada. Venezuela duro tres días con censura oficial, ahí tenemos que felicitar a los camaradas de los medios alternativos de comunicación que rompieron la censura para denunciar el secuestro de nuestro camarada y su extradición a Colombia.
UNA DIRECCIÓN COLECTIVA tiene menos posibilidades de equivocarse que un dirigente, rodeado de incapaces, áulicos ineptos, sin perspectiva-memoria histórica y sin conciencia de clase. Ciertos miembros del gobierno venezolano le deben una explicación a los pueblos bolivarianos y a los pueblos del mundo por la entrega servil al régimen colombiano de nuestro camarada. Esos mismos dirigentes, olvidaron que la oligarquía colombiana fue la primera, en reconocer el golpe de Carmona el breve. Esta misma oligarquía ha secuestrado a revolucionarios en suelo venezolano, ha sobrevolado con aviones espías y ha enviado unidades especiales de las FFMM para infiltrarse en suelo venezolano y no podemos olvidar la invasión de fuerzas paramilitares promovidas desde Bogotá. Esta misma oligarquía estimula el tráfico de drogas, el tráfico de productos básicos, como la leche, el cemento, entre otros para que el proyecto bolivariano fracase.
MÁS ALLÁ, DE LAS CONSIDERACIONES internacionales, un gobierno, como el venezolano que se presenta ante el mundo, como la cabeza de un proyecto emancipador y revolucionario, no puede, bajo ninguna circunstancia, devenir cómplice de la extradición de un ciudadano europeo a un régimen fascista y genocida como el régimen colombiano. Todo opositor al régimen colombiano, es por antonomasia un “terrorista” según el léxico oficial del régimen colombiano y de la derecha internacional.
Recordemos, que Mandela en su momento fue tildado de terrorista, Ilitch Ramírez (Carlos) ciudadano venezolano, internacionalista de la causa Palestina ha sido considerado terrorista. Frente al primero, los dirigentes mundiales han posado todos para la tomarse la foto, los mismos que antes le llamaron terrorista, frente a Carlos, la diplomacia venezolana ha sido mediocre para exigir su regreso a Venezuela. Todos los luchadores sociales y quienes osan oponerse al imperialismo son terroristas, y eso parece que lo olvidaron los burócratas que obedecieron a Bogotá para extraditar a un periodista alternativo, considerado por el régimen fascista de Bogotá como terrorista.
El gobierno venezolano, en cabeza del compañero comandante Hugo Chávez Frías asume ante los pueblos del mundo, la responsabilidad de todo lo que pueda sucederle al camarada Joaquín Pérez Becerra en manos del gobierno genocida de Juan Manuel Santos.
Quienes tomaron esta decisión, violando la carta magna venezolana, y pasando por los principios básicos que todo revolucionario debe preservar, deberán rendirle cuentas al soberano.
Este hecho, la pérdida de libertad de un comunicador alternativo, debe servir para redefinir el rumbo del proceso venezolano, mil gracias, desde ANNCOL a todos los revolucionarios del mundo que han tenido el coraje de oponerse a este acto indigno y bajo.
Terminamos diciendo como el CHE, “Los términos medios son la antesala de la traición”
Comandante Chávez usted tiene la palabra.
Camarada Joaquín, muchos mensajes han llegado a nuestro correo electrónico para que te mantengas altivo y digno ante el tirano, un obrero venezolano nos ha pedido que te transmitamos este mensaje; “ningún aumento de salario nos hará olvidar que hoy duermes en las mazmorras del régimen fascista colombiano por la ceguera de la derecha endógena de nuestro gobierno”. De nuestra parte camarada, desde nuestra trinchera de ANNCOL nos preparamos para seguir el camino, no nos callarán!

La Razón de Estado, un «pragmatismo» absolutamente equivocado destacado

La Razón de Estado, un «pragmatismo» absolutamente equivocado destacado

Néstor Kohan (ABP NOTICIAS)

 

Los hechos ya se conocen. Lo extraditaron rápidamente. Sin mayores trámites y sin dudarlo un segundo. Toda nuestra solidaridad para el periodista y compañero Joaquín Pérez Becerra. Le esperan momentos muy duros. La burguesía colombiana, mafiosa y corrupta, y sus amigos del norte que dirigen esa mafia, no perdonan ni tienen clemencia. Interrogatorios, tortura, vejaciones, montajes, sentencias preanunciadas reñidas con la ley, cárcel, aislamiento.

Primera reacción.
Sorpresa, indignación, asco, odio, tristeza. Muchas preguntas.
Segunda reacción.
Analizar razones y objetivos.
¿Qué busca el gobierno de Colombia?
Con esta nueva operación, el gobierno de Santos se muestra tal cual es: la continuidad absoluta del gobierno de Uribe (mal que le pese a más de un ingenuo que cree que Santos es una inocente caperucita y no quien bombardeó Ecuador y, en tanto jefe del Ministerio de Defensa en tiempos de Uribe, el responsable de miles de cadáveres en fosas comunes).
¿Qué persigue? Un triple objetivo:
(a) Generar miedo. La pregunta obvia que todo el mundo comienza a hacerse (algunos ya lo han escrito, otros sólo lo han pensado en voz baja) es la siguiente: ¿Quién es el próximo? Si alguien que tiene pasaporte sueco y vive hace décadas en Suecia (“paraíso” imaginario de la socialdemocracia, país “civilizado” y pluralista bien alejado del Tercer Mundo) termina apresado como un animalito por estas bestias sedientas de sangre… ¿qué queda para los que vivimos en América Latina donde la vigilancia, las amenazas, la represión y la muerte están a la vuelta de la esquina?
(b) Golpear a toda la disidencia. Ya no solo contra la insurgencia comunista en sus fuerzas directas —secretariado, bloques, frentes y combatientes de las FARC-EP o militantes del Partido Comunista Clandestino, fuerzas del ELN, etc.—), sino contra el abanico entero de la disidencia, incluyendo hasta al más alejado intelectual aunque viva al otro lado del planeta y que se haya animado a escribir dos líneas alertando sobre las violaciones a los derechos humanos, las fosas comunes con miles y miles de cadáveres tirados como animales, sin tumba, sin identificación, torturados con las manos atadas y vejados, o que haya denunciado los vínculos del gobierno de Colombia y de sus principales instituciones con el narcotráfico, los paramilitares, la economía sucia y la delincuencia.
Allí, en esa persecución global de la disidencia, se inscriben desde las ridículas causas judiciales contra la senadora Piedad Córdoba (que según tengo entendido no anda con un fusil al hombro sino predicando la paz y llamando al diálogo), hasta el juicio contra el periodista chileno Manuel Olate (cuyo pecado más atrevido fue… hacer un reportaje); desde las amenazas públicas de muerte contra los cineastas que se animan a oprimir PLAY en un proyector en festivales de cine para ver un documental hasta la persecución de unos jóvenes nórdicos, no recuerdo si daneses o noruegos, que se animaron a imprimir unas camisetas con el logo de la insurgencia colombiana (¿las camisetas con la imagen del Che y su boina o las del sub Marcos con su pipa son cool, pero las remeras con símbolos de las FARC-EP son «terroristas»?).
Los ejemplos son muchísimos. Imposible recordarlos todos. Pero siempre tienen el mismo tenor. Mirados en conjunto son ridículos, grotescos, bizarros, irracionales y profundamente reaccionarios. Así es el régimen colombiano, mal llamado “democrático”.
(c) Impedir la solidaridad internacional. Que la disidencia colombiana se sienta aislada y solita. Que nadie en el mundo —incluso viviendo en Europa— se anime a decir ni “mu” por miedo a ser vigilado, perseguido, demonizado y llegado el caso extremo extraditado. Que todo el mundo se calle. Que hasta el último curioso mire sumisamente para abajo y tenga las manos en la espalda. Que haya silencio, mucho silencio, para que continúen los negocios y los asesinatos. Y si alguien se anima a disentir, supongamos el Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana o el secretario general de la ONU, Riki Martin o Shakira, Calle 13 o Calamaro, puede llegar a aparecer en los computadores mágicos de Raúl Reyes…
Eso es Colombia hoy y eso ha sido durante las últimas décadas. No es novedad. Es indignante, genera ganas de vomitar, pero no es novedad.
¿Y el Gobierno de Venezuela?
¿Cuál es la novedad entonces de la extradición del periodista Joaquín Pérez Becerra? Lo que nos partió al medio es lo que ha hecho el gobierno de Venezuela.
Tampoco es una novedad absoluta, porque hubo antecedentes en los últimos tiempos.
Pero este caso ya es escandaloso. Un bochorno. Supera todos los límites. En estos dos días me han escrito muchísimos amigos venezolanos o que viven en Venezuela. Todas las cartas, los emails y las comunicaciones empiezan igual: “estoy tristísimo”, “no entiendo nada” y muchas otras frases similares.
¿Por qué pasó esto? Intentemos ir más allá de la anécdota puntual, que en pocos meses, cuando Estados Unidos invada un nuevo país y asesine a otras 100.000 personas, explote otra central nuclear o haya un terremoto, pocos recordarán.
¿Cómo explicar lo inexplicable, al menos para quienes defendemos el proceso bolivariano y consideramos al presidente Hugo Chavez un compañero bolivariano y uno de los principales líderes políticos de la revolución latinoamericana de nuestros días?
Lo que pasó tiene un nombre preciso: “Razón de Estado”. El predominio impiadoso de supuestos “intereses geoestratégicos” que el común de la gente, supuestamente, no comprende, pero que habría que privilegiar, aun violando los principios revolucionarios y solidarios más elementales.
¡La “Razón de Estado”! Monstruo canceroso que todo lo devora.
Siempre invocada a la hora de hacer concesiones a los enemigos históricos, pactos inmundos con los verdugos, renuncia a las banderas más queridas y entrañables de los pueblos, aquellas mismas que en Venezuela han permitido derrotar un golpe de estado, a la CIA y a toda la derecha escuálida durante más de una década.
Que la “Razón de Estado” huele a materia fecal, pocas narices lo pondrían en discusión. Sin embargo muchos la defienden porque piensan y creen, ingenuamente, que es realista, pragmática y —esto sería lo que el común de la gente no entendería por dejarse llevar por sus pasiones—, a la larga sirve a la causa revolucionaria.
¿Es así? Sospechamos que no. Cada vez que un proceso de transición hacia una sociedad diferente, no capitalista, que intenta realizar cambios sociales en profundidad, comenzó a privilegiar la “Razón de Estado”… las cosas salieron mal, muy mal, pésimas.
“Si les das la mano, se toman el codo”, dice un refrán popular. Si le concedes 10%, los enemigos van por el 50% y una vez que lo consiguen van por el 100%. Entregar al gobierno de Colombia a este periodista… no sólo va contra la ética revolucionaria, no sólo rompe las normas mínimas del ideal bolivariano y el internacionalismo socialista, además constituye un gravísimo error político y estratégico. El compañero Hugo Chávez y el proceso que él encabeza quedan enormemente debilitados. El enemigo sabe que ahora puede ir por más. Si se dobló la mano, ahora pueden quebrar el codo.
Recuerdo en 1986 al comandante sandinista Tomás Borge —por entonces rebosante de prestigio entre muchos jóvenes— declarando ante una revista argentina “Vamos a civilizar a la burguesía”. ¿Sí? ¿En serio? Poquito tiempo después, en 1990, la burguesía nicaragüense terminó de “civilizar” a la revolución sandinista original.
El comandante Hugo Chávez no va a “civilizar” al paramilitarismo colombiano de esta manera o negociando con sus enemigos históricos (aunque se lo recomiende algún que otro amigo prestigioso que en otras décadas supo encabezar la revolución latinoamericana). De eso no cabe duda.

Ojalá se revise con urgencia esta política de “Razón de Estado” no sólo porque golpea profundamente la conciencia revolucionaria y bolivariana de nuestros pueblos, no sólo porque mancha la ética de la revolución, no sólo porque hace estragos en la credibilidad popular, no sólo porque transforma la bandera roja del socialismo y el comunismo en un trapo opaco y gris, sino porque además es ineficaz. No es realista. No es pragmática. No sirve más que para llevarnos al fracaso. Y eso no es lo que buscamos, ¿no es cierto?

Agricultura anticrisis

Agricultura anticrisis

Por Gustavo Duch

El hambre, la peor y la más extendida de las pobrezas, cruel y paradójicamente nunca tuvo nada que ver con la falta de alimentos. En los últimos años, esta afirmación se presenta con su peor cara. Las crisis alimentarias –las subidas de precio de los alimentos básicos– han sido provocadas por la avaricia de personas, organizaciones y mecanismos que se dedican a la especulación con los alimentos. Unos negocios basados en la fabricación de escenarios de malas y pocas cosechas que, mientras consiguen que sus promotores recolecten grandes beneficios, hacen que para muchas familias desayunar, comer o cenar sea algo imposible, sobre todo en los países empobrecidos del Sur que dedican el 70% de sus ingresos a la necesidad de alimentarse.

Pero aun sabiendo que no es un problema de abastecimiento, pues disponemos de alimentos suficientes para todo el planeta –más de la mitad de las cosechas de cereales se dedican a piensos para animales y agrocombustibles; los descartes de la pesca rondan el 40%; sólo en Europa en la cadena de producción, suministro y consumo de alimentos, se desperdicia hasta un 50% de los alimentos; y otros datos que señalan el mal uso y desperdicio de los alimentos–, es necesario revisar qué modelo de agricultura puede ayudar a revertir la situación.

Las características que debemos demandarle a esta agricultura son tres: que tenga capacidad productiva suficiente para la población actual y futura; que sea respetuosa con el medio ambiente y con el uso de los recursos naturales, es decir, que sea sostenible; y que genere el suficiente sustento nutritivo y económico para las personas que la producen, porque es precisamente la población campesina quien más sufre pobreza, en una crisis antigua y estructural.

Como pudimos escuchar el pasado 17 de abril, Día de la Lucha Campesina, los movimientos campesinos defienden con contundencia y perseverancia, frente a la agricultura industrial (la que imita los procesos industriales y fabriles), una agricultura inspirada en la naturaleza: la agroecología. Sus bondades más evidentes (adaptabilidad a diferentes ecosistemas, bajo uso del petróleo, poca contaminación, defensa de la biodiversidad, mejor calidad, etc.) casi nadie las discute. En cambio, siempre se la acusa de ser una agricultura bucólica, romántica e incapaz de producir lo suficiente. Un mito en el que la industria agrícola ha invertido tanto que pareciera que las plantas sólo crecen regadas con productos químicos, los árboles sólo dan frutos si se las abona con fertilizantes sintéticos y las vacas sólo dan leche si se las alimenta con soja.

Pero tenemos fundamentos para afirmar que esto no es así. El más reciente llega del relator especial sobre el Derecho a la Alimentación de las Naciones Unidas, que presentó ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra su informe “La Agroecología y el Derecho a la Alimentación”, elaborado a partir de las investigaciones más relevantes en estas temáticas de los últimos cinco años, donde se ratifica que “la agroecología puede duplicar la producción alimentaria entre cinco y diez años en regiones donde reina el hambre”.

Para llegar a esta conclusión el informe presenta diferentes estudios y experiencias donde se han aplicado variadas técnicas basadas en la perspectiva agroecológica. Por ejemplo, destaca el estudio realizado por el profesor de la Universidad de Essex (Reino Unido) Jules Pretty en el que se compararon los efectos de la agroecología en 286 proyectos distribuidos en 57 países empobrecidos, englobando en total una superficie de 37 millones de hectáreas, es decir, una superficie muy significativa. Pues bien, los resultados muestran un aumento medio de la cosecha del 79%. O el estudio encargado por el Proyecto de Previsiones del Gobierno del Reino Unido sobre el Futuro de los Alimentos y la Agricultura Mundiales, que examinó otros 40 proyectos en 20 países africanos en los que se impulsó la agroecología durante la década de 2000. En ellos, el rendimiento medio de las cosechas, sólo entre tres y diez años, se duplicó holgadamente. Es decir, una familia campesina, con técnicas muy sencillas, ecológicas y autónomas (por ejemplo, incorporación de peces en los arrozales de regadío, barreras de piedra para mejorar la humedad del suelo, integración de la ganadería con la agricultura, cultivos repelentes de insectos, utilización de leguminosas para fijar nitrógeno y muchas otras) puede ver en poco tiempo más que duplicados los alimentos que puede consumir o llevar al mercado.

Con tales evidencias, y con los problemas que genera la agricultura intensiva, es preciso revisar dos planteamientos urgentemente. Por un lado, en los países más empobrecidos se ha de favorecer la propagación de esta agricultura, creando el entorno propicio –como dice el relator–. Las estrategias nacionales deben incorporar la agroecología como el motor fundamental de su producción de autoabastecimiento, y para ello se debe reorientar el gasto público en agricultura, actualmente centrado en agricultura para la exportación, y apoyar todas las estrategias participativas (por ejemplo los programas “de campesino a campesino”) que permiten la difusión más eficiente de este nuevo enfoque.

Y por otro lado, ¿no deberíamos en los países industrializados, con megagranjas de gallinas y cerdos en clausura, con monocultivos de trigo u olivares, y por lo tanto de pueblos desiertos, de huertas abandonadas, de un campesinado inexistente o envejecido… y paisajes artificiales, revisar –a vista de los resultados presentados– nuestro propio sistema agrario y alimentario?

Gustavo Duch es coordinador de la revista ‘Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas’

ILustración de Jordi Duró

Chile: El primer asesinato político por tortura en democracia: la historia de Ricardo Parra y su hermano Avercio

Chile: El primer asesinato político por tortura en democracia: la historia de Ricardo Parra y su hermano Avercio

“Arauco tiene una pena que no la puedo callar, son injusticias de siglos que todos ven aplicar, nadie le ha puesto remediopudiéndolo remediar” Violeta Parra 
 
 
Por Andrés Figueroa Cornejo
 
 
Ricardo Parra Contreras, hijo único de Ricardo Parra Flores,  pregunta y pregunta desde los 16 años a su tío Avercio Parra que cómo murió su padre realmente. Ahora Ricardo Parra hijo tiene 24 años, y las interrogantes sobre las oscuras circunstancias en que fue asesinado su padre se tornan graves y apremiantes.
 
Avercio, el menor de los tíos y el que sabe la verdad, pero la ha enmudecido o tergiversado para postergar el dolor, ha tomado la decisión después de dos décadas, de liberar los hechos. Para Avercio, y  está pensando en sí mismo, es la pieza faltante en la carrera de un revolucionario nacido y criado en Cañete –territorio mapuche-, un sobreviviente de la dictadura, un instintivo combatiente que estuvo en los orígenes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, en los años 60 del siglo pasado, resistió la dictadura militar más sangrienta y dura de Chile y hoy, en otoño de 2011, es el Coordinador Nacional de la Confederación de Sindicatos de Trabajadores Independientes de Ferias Libres.
 
Avercio no es un arrepentido. En la actualidad, la lucha social lo sitúa como dirigente de trabajadores que sufren la represión concertada de la gran venta al detalle, los supermercados, y el Estado a través de los municipios. En fin, sólo ha cambiado la forma del combate.
 
Pero lo cierto, es que Ricardo Parra, 9 meses mayor que su hermano Avercio, no murió por causas corrientes, en una cama tranquila, o como un delincuente.
 
En marzo de 1990, asumió el primer gobierno civil después de la dictadura con Patricio Aylwin. Avercio, ya retirado del MIR, junto con otros compañeros con los cuales todavía mantenía contacto, decidió salir de la clandestinidad luego de una autorización gubernamental para que pudieran volver a la vida civil ‘normal’ todos los perseguidos políticos de Pinochet.
 
En agosto del 91, Nina, esposa de Avercio, lo convenció de que ya era hora de que su madre, Teresa Flores, conociera a sus nietos. Hacía 23 años que no la veía y partieron a Cañete. Con el reencuentro y los paseos por la ciudad “me di cuenta que habían ojos que andaban permanentemente observándome. Hasta en las partes públicas tenía carabineros cerca siempre”. Vio a su hermano Ricardo Parra que padecía una enfermedad que lo invalidaba para trabajar o escribir. Apenas podía caminar. A las dos semanas volvió  a Santiago, quedando pendiente una visita a su hermana Eliana en Purén. En el segundo viaje, Avercio aprovechó de pasar a Cañete de nuevo. “Salimos con mi hermano Ricardo a recorrer el campo, pero ahora era más evidente el seguimiento. Y me topé accidentalmente con el ‘Loco Aguayo’, el mismo colaborador de la DINA que me reconoció en el lugar de torturas de Villa Grimaldi, y me dijo, “Estás vivo todavía, huevón” y añadió que “en La Moneda encontramos una foto tuya con Allende”. Se trataba de una fotografía que yo me había sacado muy niño con Salvador Allende en la campaña para las elecciones de 1964, donde mi padre me hizo llevarle un ramillete de flores a la Tencha.” Después, Avercio se reunió con su  primer profesor de escuela y se despidió de su hermano Ricardo. Antes de irse, le obsequió una parca que andaba trayendo.
 
Tres meses más tarde, ya en Santiago, un llamado telefónico de una de sus hermanas le conminó a  partir urgente a Cañete porque “Parece que mataron a Ricardo”. Otra  hermana, Elba, le comunicó que “dicen que lo agarró un tal ‘Loco Aguayo’ junto a la policía”. En Cañete, Averció  encontró a su madre deshecha. “Ahí me contaron que Aguayo delante de la policía, le preguntó a Ricardo que ‘¿dónde está la cagada de tu hermano?’. Lo detuvieron e interrogaron primero en Cañete. Luego lo llevaron a Purén y de vuelta a Cañete, donde mi madre. Roto por las torturas recibidas fue llevado al hospital regional de Concepción. Yo vi su cuerpo y su cabeza destrozada. El registro de defunción Nº 1135 del 8 de octubre de 1991 como causa de muerte sólo dice ‘sepsis generalizada’. De allí fuimos al juzgado de Cañete, donde el juez Juan Alberto Petit ironizó con mi presencia luego de tantos años sin verme. Yo le manifesté que únicamente buscaba justicia para mi hermano. Petit secamente sentenció que ‘lo que buscan aquí, no lo van a encontrar’. En Concepción una radio local nos entrevistó y mi hermano fue enterrado en Cañete.”
 
La madre de Ricardo, Teresa Flores, declaró a El Siglo que el 19 de julio  de 1991 el miembro de Investigaciones de la subcomisaría de Lebu, José Tapia González con el ‘Loco Aguayo’, detuvieron a la víctima, lo mantuvieron en custodia 20 minutos en la Tercera Comisaría de Carabineros de Cañete y se lo llevaron a Investigaciones de Lebu. Allí Ricardo fue “violentamente golpeado en la cabeza en numerosas ocasiones, e incluso recibió patadas cuando estaba en el suelo. Luego de ser mojado y baldeada la celda, lo colocaron en posición de pie y le aplicaron el tormento de la gota de agua en la cabeza durante toda la noche…(cuando volvió lastimosamente y por sus propios medios a su casa en Cañete) el doctor Patricio Cruz le diagnosticó un severo traumatismo en un hueso parietal del cráneo”. Del hospital de Cañete fue trasladado al de Concepción. De allí Ricardo sólo salió muerto.
 
En Santiago, Avercio se entrevistó con el ministro de Justicia de Patricio Aylwin, el democratacristiano Francisco Cumplido, quien luego de recibir  la documentación y el relato de los hechos, le contestó que el asesinato de su hermano era ‘un caso común’, que ya el país estaba en democracia y que el caso fue cerrado en Cañete. “No está cerrado en ninguna parte”, le respondió Avercio, “aquí hay una herida abierta y la democracia está matando al pueblo. Lo que le faltó a Pinochet, lo está haciendo la democracia.” Entonces Francisco Cumplido le advirtió que Avercio no podía hacer acusaciones a la democracia que había salvado a los marxistas. “A mí no me salva nadie. A lo mejor los marxistas lo han salvado a usted.” Así terminó la cita infructuosa.
 
Sin embargo, en el 2003, bajo el gobierno de Ricardo Lagos Escobar, los carabineros Julio Pino Ubilla y Miriam Solís Fernández, desertaron de la institución y se fueron a Gran Bretaña a demandar asilo. En Londres, los ex uniformados denunciaron que carabineros seguía torturando gente con la anuencia de sus oficiales. Según el diario La Nación de la época, Miriam Solís afirmó que “es muy difícil que nuestros compañeros se atrevan a denunciar lo que sigue pasando a diario dentro de Carabineros, aún en esta democracia chilena que es tan falsa”. Dentro del listado que entregaron los ex policías respecto de personas muertas como resultado de la tortura, está Ricardo Parra.
 
“El caso de mi hermano demostró la continuación de la dictadura después de Pinochet: torturas, cárceles secretas, detenciones arbitrarias, venganza y muerte. Hoy mismo la democracia emplea la violencia contra los sindicatos, los jóvenes que disienten, contra los mapuche, como la usaron contra mi hermano, contra un hombre inocente”, declara Avercio Parra.
 
Esta es la historia del horror y la resistencia, de la venganza política y la voluntad de lucha de un pueblo; la historia del espanto y la ternura.
 
 
Avercio
 
 
A mediados de 1960, Cañete era un pueblo muy pequeño que no alcanzaba los 4 mil habitantes, y que estaba dividido entre mapuche y chilenos. De hecho, sus alrededores eran puramente mapuche. No existían fuentes de trabajo, empresas, ni hospitales. Se sobrevivía de lo que producía el campo.
 
“Yo vengo de una familia donde mi padre, Juan Bautista, era mapuche y un ferviente luchador político”, relata Avercio, “y en su juventud fue presidente de sindicatos del carbón de Lota y Curanilahue. Juan Bautista siempre nos enseñó a sus hijos  que la vida había que mirarla con firmeza y con mucha solidaridad. Mi papá era comunista y durante el gobierno del radical Gabriel González Videla, cuando fue proscrito el Partido Comunista, Juan Bautista, defendiéndose, perdió una mano al estallarle una carga de dinamita. Estuvo oculto en el monte y al tiempo regresó a la ciudad donde de la minería, pasó a convertirse en zapatero. Cuando me reencontré con él, me enseñó que la sociedad está dividida entre ricos y pobres. Y que nosotros éramos pobres.”
 
Avercio era el menor de 8 hermanos y se crió un período con su madre. Por diferencias con ella, abandonó la casa a los 13 años y se fue a un pueblo en la provincia de Arauco. A los 15 años, en 1965, ingresó a una fuerza revolucionaria llamada “Campesinos por la Libertad”, que fue la organización que antecedió al Movimiento Campesino Revolucionario del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR),  después. El 67, el MIR, con Miguel Enríquez a la cabeza, comenzó a adquirir la forma de una organización marxista-leninista y político-militar. El hermano mayor de Avercio, Sofanor Parra, en tanto, hacía trabajo al interior del pueblo mapuche, y años más tarde integró el MCR, el brazo de masas campesino del MIR. En 1977 su cuerpo abatido por agentes de la dictadura militar sería hallado en la Vega Central de Santiago.
 
En sus derroteros, hacia la segunda mitad de los 60, Marcia Merino o la ‘Flaca Alejandra’, que en 1974 se convirtió en delatora y colaboradora de los servicios de inteligencia de la tiranía, preparó a Avercio y lo integró al MIR, “cuando todavía era una gran luchadora en Arauco”.
 
 
Las corridas de cercos
 
 
Avercio estaba en calidad de ‘simpatizante’ del partido cuando  comenzaron las “corridas de cercos” del pueblo mapuche, una política determinada por el MIR durante el gobierno del DC, Eduardo Frei Montalva.
 
“Los mapuche se estaban quedando sin tierras. Yo ya estaba en la ciudad  y pasaba por pequeños cursos y discusiones. Al principio no entendía nada: lo único que sabía era que había que recuperar lo que otros nos quitaban.”
 
Sólo tenía tercer año de preparatoria cuando en 1966 Avercio conoció a Luciano Cruz –líder mítico del MIR- quien solicitó al partido su traslado para trabajar con él en el campo. En calidad de aspirante del MIR, Avercio se convirtió en ayudante de Luciano, sobre todo como enlace entre él y la Dirección del MIR. Bajo el gobierno de Frei Montalva hubo una gran revuelta en territorio mapuche, donde murieron tres originarios en Tirúa. En esos momentos, la gente del MIR se hallaba en la zona de Arauco y Nahuelbuta preparando lo que serían las ‘corridas de cerco’, con un equipo de topógrafos y abogados. Cuando se enteraron de la matanza, se trasladaron al sector y “comprobamos que la represión caía duramente contra el pueblo mapuche”. En ese momento se resolvió que había llegado la hora de actuar y se realizó la primera corrida de cercos en un sitio llamado ‘El Paso de los Patos’, en Arauco.
 
-¿Qué era una corrida de cercos?
 
“Si nosotros calculábamos que una comunidad mapuche tenía 10 hectáreas de terreno y el patrón había corrido 20 para él, nosotros recuperábamos lo que el patrón había robado y un poco más, y el resto lo distribuíamos a los mapuche inmediatamente. Entregábamos media hectárea para cada uno, instalábamos la ruca y la cerrábamos como propiedad de los mapuche de hecho. Entonces también actuaban jóvenes abogados que venían de la Universidad de Concepción. Yo recuerdo a uno no tan joven, de apellido Castañeda, que le decíamos ‘El Castaño’. Años después supe que la dictadura lo había matado en Paicaví. En fin, expandimos las corridas de cerco a lo largo de toda la provincia de Arauco y más allá. En Temuco seguimos, junto al compañero miembro del Comité Central del MIR, Miguel Cabrera, ‘El Paine’. Y en Valdivia, las corridas se realizaron con José Gregorio Liendo, el ‘Comandante Pepe’.”
 
El partido entonces le dio una nueva misión a Avercio en Concepción –al borde de 1968-  como enlace con Miguel Enríquez. En esos instantes se había efectuado una expropiación porque la organización carecía de recursos para seguir funcionando. Era preciso hacer llegar el dinero a Santiago y a la misma Concepción, que eran las ciudades donde el MIR tenía presencia significativa. Bautista van Schouwen –otro de los dirigentes máximos del MIR- le pidió a Avercio una tarea especial: ir con un maletín a un punto (contacto) en la propia ciudad de Concepción. Esperando el punto en calle Caupolicán con Barros Arana, fue detenido por la policía, lo metieron a un vehículo, y en un lugar desconocido fue torturado, siendo embutido en un tambor con agua al que le daban martillazos. Querían saber quién era su jefe y qué estaba pasando en el sur.
 
“Me callé y terminé en el  juzgado, donde fue la última vez que vi a mi padre. Yo tenía 17 años y había quedado en muy malas condiciones. El juez resolvió entregarme a mi mamá. Mi padre sólo me dijo ‘¿Ves esa vuelta que está allá? Por allí te vas a ir y no vas a volver nunca más. Tú elegiste la revolución. Ahora sigue tu camino.’”
 
 
La maduración
 
 
Al poco andar, Avercio se reconectó con el MIR en Lebu. Retornó a Arauco, y entonces el partido dispuso que debía partir a Santiago a estudiar, donde  terminó su Sexto de Humanidades en el Liceo Valentín Letelier. En la Capital, en 1968, comenzó a realizar trabajo poblacional en la zona norte de Santiago, en Conchalí, a través de su participación en el GPM 8 (Grupo Político-Militar 8).
 
Protagonizó las primeras tomas de terrenos, como las que devinieron en la población Última Hora, El Barrero, y otras. De pobladores, pasó al Frente de Trabajadores Revolucionarios (FTR), otra estructura de masas del MIR, donde Avercio integró la Dirección Regional junto a José Carrasco Tapia (‘Pepone’) –asesinado el 7 de septiembre de 1986 por agentes de la Inteligencia pinochetista-, la ‘Flaca Alejandra’, y otros.
 
“Empecé a trabajar en la construcción para ir formando sindicatos, dándole énfasis al FTR. Estábamos en lo mejor. El trabajo de masas crecía rápidamente. Y el 69, el partido me envía  con Bautista van Schouwen, Humberto Sotomayor, Andrés Pascal, José Carrasco,  siempre en Santiago. Una parte era de la Comisión Política y otra del Comité Central. Mi pega era como la del ‘chico de los mandados’ y enlace de confianza entre la CP y el CC. En 1970 fui enviado a Cuba a hacer algunos cursos de especialidad. Volví en 1971 ya entendiendo mucho mejor las cosas.”
 
A su regreso se encontró con que en el MIR se había producido un quiebre. Con otros compañeros, Avercio fue parte de la formación del  Movimiento Revolucionario Manuel Rodríguez (MR2). La crisis tenía antecedentes viejos por concepciones diversas que existían respecto de lo político y lo militar. Había un sector que decía que el partido no podía convertirse en una fuerza militar porque no tenía la capacidad suficiente para ello, y otro señalaba que si bien, el MIR no podía transformarse en un ejército popular, sí debía estar preparado para dar respuesta al enemigo cuando fuera golpeado. Pero no existía ninguna de las dos condiciones. Finalmente, en 1972, por acuerdo de direcciones, el grupo organizado en el MR2 volvió al MIR,  sin condiciones.
 
 
El golpe
 
 
 
En el intertanto, Avercio se fue a Concepción a cumplir labores de Inteligencia, y en 1973 retornó a Santiago a hacerse cargo de la comunicaciones de la Dirección. Con otro equipo del MIR, él asesoraba la seguridad interna del Presidente Salvador Allende, distinta al GAP. No estaban en ninguna locación fija, “estábamos en todas partes”.
 
Días antes del golpe, cuya inminencia el mismo Miguel Enríquez –Secretario General del MIR- había anunciado en el Teatro Caupolicán, Miguel fue conminado a salir de Chile y a preparar las casas de seguridad.
 
“Nosotros ya sabíamos del golpe el 14 de agosto de 1973 por los movimientos de tropas en Santiago (en Peldehue y el regimiento Buin, particularmente). El problema era que la izquierda no nos hizo caso. Los socialistas nos dijeron que éramos unos paranoicos, infantilistas, y otras cosas por el estilo. Nosotros nos concentramos en la seguridad de la Dirección del partido, fundamentalmente de Miguel, Edgardo Enríquez y Bautista van Schouwen, que era la sucesión política del MIR. Entonces llegó el golpe de Estado y nosotros no estábamos preparados. Nos reunimos con Miguel, se negó a salir del país y destacó una comisión a la Argentina donde iba Edgardo Enríquez, a una reunión de la Junta Coordinadora Revolucionaria donde estaban el Partido Revolucionario de los Trabajadores - ERP (Argentina), el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria - Chile), el MLN -- Tupamaros (Movimiento de Liberación Nacional -Uruguay) y el ELN (Ejercito de Liberación Nacional - Bolivia). Yo partí a Buenos Aires un día antes. Uno de los objetivos era que Edgardo Enríquez se quedara afuera.”
 
Avercio volvió en el mismo mes de octubre del 73 a Chile. Se reunió con José Carrasco para laborar en la documentación nueva para sus compañeros ante la persecución sistemática e inclemente de la dictadura contra todos los opositores al régimen y especialmente, contra los militantes de las organizaciones de izquierda. Se formaron talleres de comunicación, realizándose  un trabajo de hormiga. Al poco tiempo, ‘Javier’, encargado del sistema de espionaje del partido y llevando las placas de las cédulas de identidad en su poder, murió en un enfrentamiento casi en las narices de La Moneda.
 
“Ya el 30 % del Comité Central estaba en manos de la Inteligencia de la Fuerza Aérea. Miguel se comunicó con los militares y les señaló que mientras más compañeros aprisionaran, más se sumarían a la lucha. A fines de 1974 cae la ‘Flaca Alejandra’, y en el 75 debo asumir la reconexión del partido a nivel nacional. Había que recuperar a algunos, salvar a otros. Yo ya tenía en el cuerpo dos enfrentamientos. El primero en calle Esperanza con Agustinas, que fue mi primera experiencia violenta, mi prueba de fuego. Naturalmente, sentí miedo. El otro enfrentamiento lo tuve en un control en Providencia con Tobalaba.”
 
Entonces, Avercio vivía en Compañía con Miguel de la Barra, casi al frente de donde estaba en esa época la Embajada de Estados Unidos. Se le encomendó avisarle a Humberto Sotomayor que debía salir de la casa de Vicuña Mackenna donde estaba oculto. Luego, el ‘Coño’ Molina le indicó que debía citarse con Miguel Enríquez, quien le pidió que limpiara la piscina que había en el paradero 24 de Gran Avenida.
 
“Y en el punto, justo aparecen dos carabineros, que yo creo fue fortuito, y comenzó una balacera mientras sacaban a Miguel del lugar. En fin, aseamos la piscina. Revisamos milímetro por milímetro, para que en caso de problemas se instalaran los francotiradores.”
 
Luego viajó al sur. Avercio estaba viviendo con una pareja que tenía tres meses de embarazo. En la zona recuperó parte de la militancia y las estructuras. Y pensando en que sería la última vez que tendría la posibilidad, pasó por Cañete, chequeó la casa de su madre para asegurarse de que nada pasara. Así, estuvo una noche lluviosa con ella. Le preguntó qué ocurriría si lo mataban en alguna parte donde la familia no supiera. “Yo le respondí que la muerte es una cosa que uno no busca, sólo llega.” Al día siguiente tomó con su mujer el bus a Santiago, cargado con tarros con grasa, queso de cabeza y tres metros de longaniza.
 
 
La caída
 
 
“Yo siempre tuve una memoria fotográfica muy buena”, cuenta Avercio, “además me levantaba a las 06:00 hrs. a recoger los diarios. Sin embargo, llegando a Santiago, no tomé esas precauciones que eran una costumbre para mí. Tampoco llamé a la gente que trabajaba conmigo. Sólo pasé a buscar el auto con mi mujer y eché toda la comida del sur arriba. Y cuando voy pasando por San Antonio con Merced, me topé con el local llamado ‘El Dante’ donde bajé a comprarle un completo a mi señora. En un kiosco, ahí mismo, había un diario en cuya portada aparecía la cara enorme de un compañero que sabía más o menos donde yo vivía, pero, desconcentrado, no me detuve a leerlo. Y entonces comencé a cometer una seguidilla de errores. Me percaté de que había muchos vehículos transformados en ambulancias, pero no le di importancia. Después advertí que había personas barriendo por ambas aceras, y comerciantes en carritos que no eran usuales en el barrio. Estacioné el auto, bajé los paquetes, y nos fuimos al ascensor. Lo único que atine a hacer fue a sacar mi pistola 765 y pasarle bala, me la puse en la espalda, y abroché a mis bolsillos dos granadas que llevaba. Mi mujer iba adelante, mientras yo cargaba los bultos con alimentos. Mientras ella hurgueteaba en su cartera buscando las llaves del departamento, la puerta se abrió y un grupo de tipos se arrojó sobre ella. Solté la comida inmediatamente, saqué la ametralladora que traía, los cargadores, y salí del edificio a enfrentar lo que me esperaba: policías con armamento de guerra. Comencé a disparar, mientras corría hacia calle Andrés Bello donde me encontré con otro hombre parapetado que disparaba para todas partes. Allí cometí un nuevo error. Me metí al Hotel Foresta, y tomé a un gringo como defensa, pensando que a él no lo matarían. Pero, ¿a dónde ir? Ya había llegado mucha prensa, muchos uniformados y el ruido de las sirenas ensordecía. Y con el gringo a cuestas, salí del hotel para cometer un nuevo error: me fui al cerro Santa Lucía, considerando que era el mejor lugar para cubrirme; pero nunca pensé que las balas se acaban. Solté al gringo y, sin saber si me entendería, le dije que muchas gracias. Cuando las cosas ya se veían muy mal, por primera vez en mi vida me encomendé a Dios, me dije Patria o Muerte, lancé una granada  y me eché a correr cerro abajo en dirección a la calle Ismael Valdés Vergara porque ahí estaba la embajada de Suiza y el MIR tenía una suerte de convenio con esa embajada. Mi objetivo era entrar a la zona de la sede diplomática. A todo esto, ya me había dado cuenta de que la represión era muy cobarde. Yo estaba solo frente a una cantidad que jamás conocí en número.  Y pasó algo particularmente extraño en mi carrera. El único sujeto que estaba a unos 10 metros de distancia atrás, y que sin problemas podría haberme reventado a balazos con el fusil que llevaba, me gritaba ‘corre, corre, corre’, y nunca me disparó.  Yo mientras, llegué a Miguel de la Barra con la punta de diamante, a la altura de calle Monjitas. Cruzando la calle a la embajada, se me estancó la pistola. La golpee contra un grifo que todavía existe, pero no hubo caso. Lo único que me quedaba eran tres balas en el fusil AKA que tenía. Las disparé, y en la esquina, por primera vez, me llovieron contra mi suerte las balas enemigas desde un edificio. Tiré las armas vacías que traía conmigo. Caí a tres metros de la embajada. Una horda de tipos se me arrojó encima y me cubrieron con  frazadas. Era el 25 de julio de 1974. Los periodistas me gritaban, preguntando mi nombre, si era extranjero o chileno. Yo repetí mil veces ‘Me llamo Avercio Parra’. En ese momento me tomó el Servicio de Inteligencia de Carabineros (Sicar) y me llevó a un cuartel recién hecho en calle General Mackenna con Teatinos. Allí yo creo que no supieron tratarme, no supieron interrogarme. Sólo se dedicaron a golpearme brutalmente y a preguntarme una y otra vez dónde estaba Miguel Enríquez. Terminé inconciente, y tengo entendido que estuve en el cuartel unos 10 días.”
 
Luego Avercio fue transportado al diario El Clarín que había sido transformado en una locación de tortura en calle Dieciocho. Una semana y media después fue mudado a una casa de monjas que estaba en San Bernardo. En ese emplazamiento le aplicaron sólo químicos que le provocaron largas y sombrías alucinaciones. Al parecer a los agentes de la dictadura tampoco les dio resultado ese método y lo volvieron a El Clarín. Estuvo dos meses en ese sitio. “Yo únicamente preguntaba por el estado de mi mujer y les aseguraba que ella no tenía nada que ver con mi opción política. Mis guardianes me decían que mi hijo iba a nacer con la cara mitad mía y mitad de su jefe.”
 
Un día cualquiera Avercio escuchó que gritaban que sacaran al ‘Indio’, que se iba el ‘Indio’. Lo ubicaron de frente a la muralla, le levantaron la capucha y alguien dijo que apuraran  los papeles para que el detenido se fuera. Y entonces llegó la policía secreta de la tiranía, la Dirección de Inteligencia Nacional, la DINA en pleno: el ‘guatón’ Osvaldo Romo, Tulio Pereira, Manuel Contreras, Pedro Espinosa, la ‘chica Carola’ (Alicia Gómez, ex militante del Partido Socialista que se convirtió en colaboradora de la DINA). Osvaldo Romo preguntó que dónde estaba el ‘Indio’. Indicaron a Avercio, y Romo replicó con garabatos a los policías, martillándoles que tenían en sus manos al que él consideraba el segundo hombre del MIR. La ‘chica Carola’ le repuso la capucha a Avercio, lo arrojaron  al interior de una camioneta, “y por el aire cordillerano, supe que me llevaban a Villa Grimaldi”.
 
A partir de ahí, solamente se concentraron en preguntarle dónde estaba Miguel Enríquez, que él sabía dónde se ocultaba, que quién venía en el mando después de él.
 
“A mí se me ocurrió una idea que a muchos, en esas condiciones, les parecerá una niñería. Les conté que yo no sabía nada y que era evangélico. Obviamente, Romo no me creyó, y recomenzaron las torturas”, evoca Avercio. En los interrogatorios del horror estuvieron Manuel Contreras, Tulio Pereira, Pedro Espinosa, Romo y entre ellos, la ‘Flaca Alejandra’. Todos lo castigaron con escarnio bíblico. Al tiempo, ya no le ordenaban qué tenía que hacer,  “yo me sacaba la ropa solo”. Fue hipnotizado, le colocaron pentotal (‘el suero de la verdad’), lo quemaron con cigarrillos; fue fusilado falsamente, lo colgaron de un poste hasta dislocarle los hombros, y sintió morirse dos veces.
 
A los 15 días, alrededor de mayo de 1975, fue transferido a la torre de Villa Grimaldi, “de donde no se salía más con vida”. Allí se encontró con José Carrasco Tapia  y Víctor Toro Ramírez. “Víctor Toro me dijo que algún día la patria me recordaría si llegaba a morir, y si no, que recordara a los que estuvieron conmigo. Y nos callamos para siempre. Ya no supe más de mi vida. Ese fue el instante en que ‘me fui’. El resto, fueron sesiones de tortura.”
 
Entonces Averció inventó a sus verdugos que uno de los puntos de contacto a los tres meses de desaparecer o pasar un imprevisto lo tenía en Concepción, en la calle Caupolicán, en un restaurante que se llamaba ‘El Chiquitito’, y que debía llegar solo, con un diario, y tener una cajetilla de cigarrillos Lucky sobre la mesa. Cuando eso no resultó, ideó que tenía un segundo  punto de recambio en la medialuna de Arauco. Como lo que dijo no existía, después de los viajes fallidos, la ira de los agentes de la DINA hizo que lo ataran a la parte trasera de una camioneta y la echaran a andar a toda carrera. Cuando ya estaba destruido, lo devolvieron en helicóptero a Santiago.
 
En Villa Grimaldi, estando en una casona preso que quedaba después de la piscina, fue convocado a la oficina de Manuel Contreras, el director de la DINA. Le retiraron la capucha porque “hoy día eres fiambre”. Le pusieron un café delante y Contreras le ofreció que entregara a Miguel y que trabajara con ellos. “Yo no quería más y le respondí que se podía ir a la mejor parte de su mamá. Nuevamente me dieron hasta que se cansaron”, rememora Avercio.
 
De pronto, la suerte se hizo su amiga. Viajó a Chile la autoridad de la OEA en materia de Derechos Humanos, el argentino Alejandro Orfila, a realizar una observación a los campamentos de prisioneros políticos. Los carceleros se desesperaron y se llevaron a los reos velozmente a Tres Álamos donde había una pieza grande que le llamaban ‘el caserón de los incomunicados’. Antes, en  Villa Grimaldi,  Avercio se encontraba con unos 20 compañeros. Entonces un agente de la DINA, el  coronel Walter Miralles, ‘El Choclo’, les ordenó formarse y tomarse de las manos, y el prisionero Víctor Muñoz Urrutia junto a un argentino, ‘el Pescadito’, que estaban en mejores condiciones que Avercio, lo sacaron de la cama, lo elevaron como pudieron y lo metieron dentro del montón hasta el vehículo donde los transportaron a Tres Álamos.
 
“Apenas llegamos al pabellón de incomunicados, un compañero informó al pabellón de libre plática que yo estaba allí. Entonces José Carrasco pide que me pongan donde pueda hablar conmigo y, en clave, me pregunta ‘¿Cómo estamos en el agua?’, y yo le respondo que soy ‘Carlos’.”
 
Providencialmente, mientras ocurrió esto, apareció el Cardenal Raúl Silva Henríquez, a quien le informaron dónde se encontraba Avercio Parra, desaparecido hacía 4 meses.
 
Avercio habló con el Cardenal y con el sacerdote Cristián Precht. Y Orfila de la OEA visitó Tres Álamos, y  todos los que estaban incomunicados fueron tirados al pabellón 3 de libre plática, donde había un buen grupo de presos.
 
“De golpe se me olvidó la idea de morir. Esto ocurrió un viernes y el domingo tuve visita de mi familia. Pero al martes siguiente la DINA me fue a buscar otra vez. Ahora se ensañaron al extremo conmigo, arrojándome ácido en la cara, dejándome sin ver durante dos semanas. Por primera vez me quebré. Entre sueños vi a mi padre recordándome sus palabras de jamás hablar. Estaba tan hecho trizas que me llevaron a la Clínica Alemana, y de vuelta en Tres Álamos empecé a ver de a poco. El doctor Leiva hizo que mi cama quedara al lado de la suya. Yo deliraba toda la noche.”
 
A los dos meses Avercio fue llevado al Consejo de Guerra junto a José Carrasco, Nelson Aramburu, Víctor Toro, Víctor Muñoz Urrutia, ‘El Paine’, y tres prisioneros más. Los esposaron y fueron arrojados a una especie de microbus. Posteriormente se presentó un vehículo y preguntaron cuál de todos era el ‘Indio’. Allí lo encadenaron, lo echaron adentro del auto y “yo pensé que era el fin”. Llegó a la Fiscalía donde se encontraban los demás y a las 02:30 de la madrugada lo hicieron ingresar a la sala. Ahí estaba el coronel Cristian Labbé (actual alcalde de Providencia, en Santiago de Chile).
 
“Me dijo que estaba cansado y que no daba más. ‘Te devuelvo a Villa Grimaldi, te mando a fusilar, o me dices la verdad. ¿De quién son estas armas?, me interrogó. Yo respondí que mías. Y de nuevo: ‘¿Dónde está Miguel?’ Yo repliqué que Miguel Enríquez había caído  en un enfrentamiento, combatiendo, como un verdadero comandante de la revolución. Y si quería, ahora le podía decir dónde estaba.”
 
 
La resurrección
 
 
Labbé casi le dio 200 años de presidio y Avercio, de Tres Álamos fue trasladado a Puchuncaví, y en la amnistía de la tiranía dictada en 1978, fue  expulsado del país. Eran 16 los de su grupo. Ahí recién supo que su mujer había perdido al hijo que esperaba y que estaba en Inglaterra. De Santiago, partieron a Buenos Aires, luego a Paraguay, y por intervención de la Iglesia, los dejaron en Río de Janeiro donde estaba la Dirección del partido, que lo envió a Suecia. Allí fue apadrinado por un sindicato de trabajadores. Lo atendieron en un hospital, le arrancaron esquirlas de bala que tenía en la cabeza, y las balas que agujereaban sus piernas.
 
“Al tiempo me visitó Andrés Pascal para decirme que tenía que irme a Cuba”, reseña Avercio, “allá me trataron tres meses sanitariamente y luego partí a Punto Cero a unos cursos. Más tarde me tomó el G8 donde estudié Inteligencia. Me fui a la Unión Soviética, regresé a Checoslovaquia y de ahí viajé a Nicaragua a pelear contra la contra en el Frente Sur. A los dos meses me hicieron viajar a Francia, y la Dirección me envió a Chile. Pascal me comunicó que el partido estaba quebrado económicamente y que debía encargarme de un equipo para realizar actividades de refinanciamiento de la organización. En Chile, esas iniciativas complejas y riesgosas resultaron un éxito. Regresé a Francia con mi gente después de sus realizaciones y me aguardaba otra tarea: ingresar a las fuerzas que iban a insertarse en Neltume (por la cordillera desde Argentina) y Nahuelbuta (por el Golfo de Arauco) para iniciar la lucha guerrillera contra la dictadura militar. De retorno al país, reconectamos al partido que había recibido un golpe. En tanto, asumí en el área militar el cargo de ayudante suplente de Arturo Villavela, después de ‘José’. Y otra vez el partido estaba desfinanciado, en medio del regreso al país de un gran numero de compañeros que participarían en la guerrilla del sur. ¿Pero, cómo una cantidad más que importante de recursos había desaparecido en 6 meses? Otra vez tuve que ingeniármelas para refinanciar la operación.”
 
En 1981 había fracasado el proyecto guerrillero, con un enorme saldo en vidas preciosas, y la represión le pisaba los talones a Avercio en Santiago. Él se emparejó con Nina que ya tenía una pequeña hija, y  con quien tuvo un hijo. Ella pasó a la clandestinidad donde nació Miguel Ernesto. Entonces la represión descubrió su casa en calle Bellavista con Dardignac, donde tuvo que repeler un ataque. Más tarde, los encontraron en otra vivienda ubicada en calle Bolivia, en El Salto; y después otra casa en Valdivieso, arriba del cerro, donde Avercio debió resistir con armas más pesadas para sacar a la familia con vida. “Nina siempre fue muy valiente”, dice Avercio mientras se bebe un vaso de agua de un trago.
 
 
El quiebre
 
 
Finalmente, Avercio salió del país para regresar tres meses después, y ya las cosas “estaban hechas un desastre”. Habían matado a Villavela, a ‘José’ (oficial Montonero), al chico Palma. Viajó a Argentina donde se le había pedido a Nelson Gutiérrez que se hiciera cargo de las fuerza militar del MIR en Chile, pero él no quiso. Y en 1983 se efectúa un activo o Congreso donde se quebró el partido entre Andrés Pascal, y Nelson Gutiérrez con Hernán Aguiló.
 
“Nuestros propios errores nos llevaron a la debacle del partido”, piensa en voz alta Avercio, “para mí, los miristas en el extranjero no quisieron asumir sus tareas en Chile; y los que estábamos en Chile, no tuvimos la capacidad suficiente para revertir la crisis. Yo me quedé con Pascal, y gran parte del Comité Central, con la idea de no exponer más vidas y tratar de reorganizar el partido. Con el tiempo me volví a reunir con Pascal y otros compañeros, también en Argentina, donde ya se veía el tipo de salida que tendría la dictadura. Yo el 80 había obtenido la nacionalidad sueca, cuestión que me salvó de la policía alemana en un viaje en tren donde llevaba dinero y propaganda. En 1984 ya me descolgué de toda vida militante y me interné en Chile por el paso de Los Libertadores. Me mantuve clandestino hasta el gobierno de Aylwin.”
 
 
La venganza político –criminal y la justicia necesaria
 
Cuando el sobrino de Avercio, el joven Ricardo Parra lea la presente crónica, conocerá por primera vez los hechos que terminaron con la venganza política y las causas profundas que gatillaron las torturas policiales que mataron a su padre en 1991. También sabrá de las andanzas detalladas de su único tío, ese a quien tanto pregunta por qué no hay justicia para su padre. Porque Ricardo padre no sólo fue víctima de torturas atroces bien documentadas, siendo un minusválido. Él jamás militó en partido alguno antes, durante o después de la dictadura.
 
El dolor tiene de silencio y de misterio. Y también la justicia debe tener su hora y su plaza. Avercio Parra Flores, militante revolucionario en la Unidad Popular, sobreviviente de la resistencia contra la dictadura más feroz de la historia chilena, y hoy, dirigente sindical,  piensa que las cosas no pueden guardarse en un baúl en la hondura rotunda de Arauco. Su familia tiene sed de justicia. Y sólo rescatando la memoria auténtica de las motivaciones perversas y políticas que terminaron con la muerte de Ricardo Parra Flores, podrá mirar el futuro sin tanto tormento.
 
“Que todos sepan la verdad”, dice Avercio, y sus ojos mapuche dicen también que no cejará de luchar hasta que exista justicia para su hermano y para los pobres de la Tierra.
 
 
Abril 24 de 2011

Radio Café Stéreo rechaza vehemente la detención y el envió hacia Colombia de Joaquín Pérez, director de ANNCOL y miembro de este equipo radial

Radio Café Stéreo rechaza vehemente la detención y el envió hacia Colombia de Joaquín Pérez, director de ANNCOL y miembro de este equipo radial

Por Miguel Suárez

Joaquín Perez de ciudadanía sueca, había viajado a Caracas en cumplimiento de sus funciones periodísticas cuando fue detenido en el aeropuerto de esa ciudad bajo la argumentación de que había una circular roja de la Interpol, circular que al parecer no tenia validez en Suecia y en Europa donde nunca fue detenido.

Los gobiernos de Colombia y la república Bolivariana de Venezuela firmaron un acuerdo de seguridad luego del reestablecimiento de las relaciones bilaterales en 2010, del que Juan Manuel Santos, presidente de los terroristas de Estado en Colombia dijo que “Caracas ha cumplido con todos los convenios rubricados”.

Algo parecido dijo Bush de refiriéndose a Álvaro Uribe cuando aseguro “ha hecho todo lo que le pedimos y mas”.

De darse el envió de este comunicador a las mazmorras de la oligarquía colombiana, lamentablemente el gobierno bolivariano estaría tomando parte en el conflicto colombiano de parte de la santanderista oligarquía Colombiana.

Llamamos a todas las organizaciones populares y medios alternativos a rechazar el pretendido envío de Joaquín Perez a Colombia y exigimos el envió a Suecia, país que le dio acogida cuando estaba en los planes del terrorismo de estado para asesinarlo.

Pedimos la solidaridad urgente ya que su envío a Colombia pondría en grave riesgo su vida.

Bolivarianamente.

Radio Café Stéreo
Miguel Suárez
Director.

lunes 25 de abril de 2011

Chávez detuvo sueco-colombiano bajo datos falsos entregados por Santos

Por Dick Emanuelsson

Las autoridades de migración venezolana se basaba la detención ayer del señor Joaquín Pérez Becerra en información falsa o vieja de los organismos de seguridad colombiana.

La cancillería sueca, su cónsul en Caracas y la embajadora sueca Lena Nordström, con sede en Bogota, se mueven en este momento para aclarar ante las autoridades venezolanas que Pérez no es de nacionalidad colombiana sino nacionalizado sueco para impedir la extradición de Pérez a Colombia.

En el comunicado del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela ayer, decía literalmente que “el ciudadano de nacionalidad colombiana JOAQUÍN PÉREZ BECERRA, con cédula de ciudadanía número 16.610.245”, fue “detenido cuando intentaba ingresar al país en un vuelo comercial procedente de la ciudad de Frankfurt, Alemania”.

Pero el señor Pérez renunció su nacionalidad colombiana hace más o menos diez años cuando nació su hija, residente en Suecia, con su hermano y madre.

Lo cuenta la esposa de Joaquín Pérez en una entrevista a este reportero.

Es decir; las autoridades venezolanas deberían saber que el pasaporte con lo cual ingresó Pérez el día 23 de abril, era pasaporte sueco y por la lógica razón que no posee ni de pasaporte colombiano ni cédula cuyos datos ahora son publicados en el comunicado entregado por el gobierno venezolano.

¿Cuál es entonces la razón por lo cual las autoridades venezolanas entregan datos erróneos a la prensa?

Pues no hay otra explicación, que los datos son de los organismos de seguridad de Santos. Es un secreto público que el presidente colombiano, en sus condiciones para mejorar las relaciones a Chávez, ha entregado un listado sobre personas que Santos quiere ver extraditadas a Colombia y para una muerte segura.

Y ahí están, en ese listado, los viejos datos sobre Joaquín Pérez en donde menciona el número de la cédula y que sea de nacionalidad colombiana, datos que son más de diez años.

Para cualquier sueco que llena los datos de ingreso a Venezuela u otro país le toca a escribir también país de nacimiento en la tarjeta de ingreso. Y ahí, seguramente, apareció Pérez en la computadora de la Migración venezolana por que eran datos del listado que Santos entregó a Chávez.

Por que la pregunta que el escritor y periodista colombiano Hernando Calvo Ospina, exiliado en París, Francia, se hace en un comentario sobre la detención de Pérez, es precisa:

“Y si el presunto guerrillero colombiano estaba en la lista ´roja´ de la Interpol, ¿por qué no lo detuvieron en Alemania, de donde partió; o en Suecia, donde vive?”

¿Será que “El Listado Rojo” es de Santos?

El ahora detenido sueco Joaquín Pérez ya lleva casi 24 horas detenido en Caracas pero hasta ahora no le han permitido de hacer ni siquiera una llamada a su esposa e hijos.

Si Chávez entrega al gobierno colombiano un ciudadano sueco, nacido en Colombia y con estatus de refugiado político en el país nórdico, el gobierno venezolano puede incurrir en graves problemas diplomáticos, nos dice una fuente.

Podría ser un caso paralelo al de Simón Trinidad, el emisario de la guerrilla que fue detenido en Quito, Ecuador en enero de 2004 y extraditado a Estados Unidos el 31 de diciembre del mismo año.

Trinidad, o Ricardo Palmera, tenía la misión del Secretariado de las FARC de buscar el emisario James Lemoyne, la mano derecha del entonces Secretario General de la ONU, Koffi Annan, para buscar una salida y solución de los prisioneros de guerra en manos de la guerrilla.

Trinidad fue entregado ya el segundo día de su detención a Uribe por el ex coronel y presidente Lucio Gutiérrez, violando así las normas internacionales de ACNUR por el derecho de asilo y de defensa jurídica ante una extradicción.

Gutiérrez se autoproclamó “el mejor amigo del presidente de Estados Unidos”, que en ese entonces era nada menos que Georg W. Bush, el hombre de las guerras en Irak y Afganistán.

¿Será que Chávez quiere ser recordado por los pueblos del mundo como “El mejor amigo del presidente de Colombia, entregando colombianos que un día tuvieron que huir sus tierras por el Terrorismo de Estado en Colombia?


Comunicado sobre detención de Joaquín Pérez Becerra
http://www.minci.gob.ve/noticias-minci/1/204455/gobierno_bolivariano_ratifica.html
Gobierno Bolivariano ratifica compromiso en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado
El ciudadano de nacionalidad colombiana fue aprehendido cuando intentaba ingresar al país en un vuelo comercial procedente de la ciudad de Frankfurt, Alemania. Las autoridades del Gobierno de la República de Colombia fueron informadas sobre este procedimiento.
El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, informa que, el día 23 de abril de 2011, fue detenido en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, el ciudadano de nacionalidad colombiana JOAQUÍN PÉREZ BECERRA, con cédula de ciudadanía número 16.610.245, cuando intentaba ingresar al país en un vuelo comercial procedente de la ciudad de Frankfurt, Alemania. El ciudadano Joaquín Pérez Becerra, es requerido por los órganos de justicia de la República de Colombia, a través de INTERPOL, con difusión roja, por la comisión de los delitos de concierto para delinquir, financiamiento del terrorismo y administración de recursos relacionados con actividades terroristas. De igual manera, han sido informadas las autoridades del Gobierno de la República de Colombia sobre este procedimiento.
El Gobierno Bolivariano ratifica así su compromiso inquebrantable en la lucha contra el terrorismo, la delincuencia y el crimen organizado, en estricto cumplimiento de los compromisos y de la cooperación internacional, bajo los principios de paz, solidaridad y respeto a los derechos humanos.
Caracas, 23 de abril de 2011.
Prensa MinCI
Fuente: Argenpress