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Optimismo para los patrones, desocupación para los trabajadores
"El pulso de la economía se ha estabilizado y hay evidentes signos de recuperación". Así resumía ayer Bachelet el optimismo del gobierno y sectores patronales frente al desarrollo de la crisis en estos meses. Velasco, el ministro de Hacienda, siguiendo estos dichos decía que luego de salir de un período difícil ahora "vamos a seguir viendo indicios de rebrote en nuestra economía" (La Nación. 26/09). Estas palabras alentadoras parecieran calcadas de políticos patronales de EEUU o economistas bien intencionados de Wall Street. Es que en estos últimos meses a nivel mundial hay distintos indicadores que darían luz verde para pasar a una tendencia de recuperación económica.
El gobierno ha sido el fiel reflejo del tras paso de este optimismo, intentando inyectarle más confianza al mercado. Habría otros signos de “brotes verdes” y de recuperación económica: el aumento de un 8,8% en las ventas minoristas en Santiago; las ofertas crediticias que empezaron a ofrecer los bancos; que el desempleo no está tan alto; y que la caída del crecimiento anual esperan en el gobierno sea de 0,25 a 0,75% (anque muchos economistas plantean que el decrecimiento será mayor, bordeando al -2%) ¿Estamos ad portas de una recuperación económica? ¿Ya pasó lo peor de la crisis? Estas son preguntas abiertas y en permanente discusión.
Ciertamente no podemos negar los “signos” que nos muestra que hay índices de recuperación económica. Pero centralmente son índices que darían “la posibilidad” de una recuperación netamente parcial, es decir, que no abre en ningún caso perspectivas de largo aliento o un período de “vacas gordas”, como sí sucedió desde el 2002 con altas tasas de crecimiento. Esto, porque son las propias bases estructurales de la economía capitalista las que están en crisis y de la cual no pueden salir fácilmente, esto es, que tras largos 30 años de ofensiva capitalista sobre los trabajadores -neoliberalismo-, golpeando fuertemente el salario obrero hacia abajo para mantener mayores ganancias, esta ganancia fué a parar a una fuerte especulación en el mercado accionario y bursátil, y solo se pudo sostener en base a un espectacular sobreendeudamiento de los hogares.
La respuesta de la patronal para mantener sus ganancias: despidos y rebajas salariales
La crisis ha llevado a una serie de quiebras a nivel mundial, como lo son los 77 bancos norteamericanos y múltilples empresas como la General Motors. Acá en Chile, la suspensión de la construcción del edificio de Costanera Center fué el “signo” de que la crisis había aterrizado en el país, desmintiendo los dichos de Velasco acerca del blindaje de nuestra economía. Además, han cerrado cerca de 60 aserradores forestales en el sur, mineras de medianos pirquineros a inicios de año cerraron más de 40 faenas. En el sector salmonero los cierres de empresas son pan de cada día. En la construcción se han paralizado edificios y construcciones, y se ha despedido a casi 1/3 de los trabajadores de la construcción, es decir, cerca de 200.000 desde los inicios de la crisis. En el retail además de despidos, ya empiezan a ver numerosas rebajas salariales.
Las patronales para frenar la crisis y seguir manteniendo ganancias, lo hacen a través de “rebajar los costos de producción” es decir, los salarios de los trabajadores. Los despidos son el pan de cada día. Mientras, los patrones siguen manteniendo millonarias ganancias. Por ejemplo, el sector bancario donde han habido cientos de despidos, de conjunto este semestre tuvieron utilidades cercanas a 1.000 millones de dólares. Las mineras, sector donde se han despedido más de 20.000 trabajadores mantienen millonarias ganancias tras el repunte del valor del cobre, hoy cercano al U$2,5 la libra. Las patronales salmoneras como Aqua Chile o Aguas Claras, fuertemente anti-obreras como mostró su impunidad contra los trabajadores en numerosas huelgas desde el año 2006, se siguen beneficiando de rebajas tributarias, planes de ayuda del Estado y leyes a favor de los patrones como la ley aquícola, mientras a mansalva vienen despidiendo trabajadores para frenar la caída en sus ventas. Las trabajadoras y trabajadores de Quellón lo saben mejor que nadie: estuvieron años trabajando con salarios míseros en las salmoneras -donde los capitalistas ocupaban centralmente mujeres para rebajar salarios-, y ahora la crisis la descargan sobre ellos, como muestran los datos de un 60% de desocupación en este pueblo al sur del país.
Las cifras oficiales de desempleo es el 10,7% a nivel nacional, es decir, cerca de 750.000 trabajadores. Otros economistas como Orlando Caputo y Graciela Galarce han planteado que estas cifras no muestran la realidad, que en verdad la desocupación alcanzaría a mas de 1.500.000 trabajadores. A nivel mundial la crisis ya dejó mas de 50 nuevos millones de desocupados y sigue su tendencia al alza. La Organización Internacional del Trabajo y numerosas instituciones como la Cepal, han planteado que el desempleo no se recuperará a los niveles antes de la crisis sino en 5 años... ¡y eso que con el pronóstico de un crecimiento económico en los próximos años! Es decir, en el mejor de los casos, con recuperaciones parciales, no habrá creación de empleos, sino que justamente lo contrario, los despidos serán durante años la receta de los patrones, banqueros, comerciantes y distintos capitalistas para seguir teniendo márgenes de ganancias, es decir, seguirán traspasando la crisis como hasta ahora, sobre los trabajadores.
¡Por una salida obrera a la crisis! ¡Sigamos el ejemplo de los obreros de Zanón de Argentina!
Ya sabemos la receta patronal ante la crisis: despidos y rebajas salariales. Hay que oponerle la organización y la lucha obrera independiente para frenar estos ataques. La derecha y las patronales piden mayor flexibilización para despedir más fácilmente y con menos indemnizaciones y rebajar brutalmente los salarios. El gobierno ha dado millones en ayudas y salvatajes a las empresas: solamente respecto a las ayudas crediticias a las Pymes Velasco señalaba el otro día: "si se suman los créditos entregados para ayudar a reprogramar deudas, los créditos a los exportadores, los créditos factoring que le entregan a su vez recursos a la pyme y los créditos Corfo Inversión, resulta que hay más de mil millones de dólares que han beneficiado a más de ocho mil empresas en todo Chile” (La Nación. 26/09). Además, la ministra del Trabajo defendió la “adaptabilidad laboral pactada” que estará en la próxima ley de negociación colectiva, es decir, flexibilidad con otro nombre. Los patrones y sus políticos de la derecha y la concertación, además de “nuevas figuras” como Ominami (que pretende privatizar parte de Codelco y se declara “Pinochetista” frente a la salida al mar a Bolivia), o el PRI, no son ninguna alternativa para los trabajadores. Tampoco son una alternativa los sectores que hacen alianza con las Pymes y con políticos patronales que descargan la crisis sobre la clase obrera y el pueblo pobre.
Los trabajadores deben imponer, con sus propios métodos, su organización y su lucha, frenar los ataques patronales y tener su propia salida: Ningún despido y reincorporación inmediata de todos los despedidos. Además, hay que imponer el Reparto de las horas de trabajo sin rebaja salarial entre ocupados y desocupados, y así resolver el problema de la cesantía, que la causan los capitalistas. Frente al fraude capitalista de decir que tienen pérdidas, hay que exigir la apertura de los libros de contabilidad. Que toda empresa que cierre o despida sea estatizada y puesta a producir bajo control de sus trabajadores.
Los trabajadores de la fábrica ZANON, en Neuquén-Argentina, lucharon con sus propios métodos y con esta política frente a la enorme crisis que vivió Argentina el año 2001. Este año, tras años y jornadas de lucha defendiendo los puesto de trabajo frente al cierre de la empresa, consiguieron la Ley de Expropiación de la fábrica, con la gestión obrera, es decir, una fábrica administrada y dirigida por sus trabajadores, sin capitalistas. En estos años de gestión obrera, doblaron los puestos de trabajo haciendo un plan de reparto de las horas de trabajo. Aumentaron los salarios, y desarrollan durante años un plan de producción de cerámicas para hospitales, escuelas y viviendas del pueblo pobre. Esta es la única alternativa viable para la crisis, es decir, una respuesta obrera independiente y en alianza con el pueblo pobre, siguiendo el ejemplo de las obreras y obreros de Zanón para que la crisis la paguen los capitalistas.
Chile: Caen un 46.5 las exportaciones de cobre en Enero/Julio

Las exportaciones chilenas de cobre totalizaron 12.652,1 millones de dólares entre enero y julio de este año, lo que equivale a un 46,5 por ciento menos que en igual período del 2008.
Según informó el Banco Central chileno, durante julio las ventas al exterior del principal producto chileno alcanzaron a 2.542,1 millones de dólares, lo que supone una caída interanual de 21,7 por ciento;
No obstante, el instituto emisor precisó que pese a los resultados de julio, la cifra alcanzada ese mes es la más alta anotada en lo que va del año 2009.
Las exportaciones mineras totales llegaron el mes pasado a 2.758,1 millones de dólares, lo que equivale a una baja del 27,8 por ciento respecto de los 3.824,7 millones alcanzados en el mismo periodo del año pasado.
Durante el 2008, las exportaciones de cobre sumaron 32.807,5 millones de dólares, cifra que, a causa de la caída de precios provocada por la crisis internacional, podría descender a unos 20.000 millones este año, según proyecciones de las mineras privadas del país.
La industria del cobre en Chile, el principal productor del metal rojo a nivel mundial, es liderada por la gigante estatal Codelco y la angloaustraliana BHP Billiton; seguidas por Antofagasta Minerals, Anglo American y Freeport-McMoRan Copper & Gold Inc, entre otras.
Autor foto: CODELCO
La CEPAL califica de inaceptable la desigualdad de ingresos en Chile

| autor Redacción/Clarin.cl | |
| miércoles, 10 de junio de 2009 | |
Santiago.- Aunque en Chile el ingreso per cápita casi se duplicó entre 1990 y 2007, el ingreso autónomo del 20% más rico de la población supera en más de 13 veces al del 20% más pobre, afirma la CEPAL en una reciente publicación. Además, la tasa de desocupación se mantuvo elevada al igual que la informalidad de los ocupados y han aumentado los contratos de corto plazo y la rotación de los puestos de trabajo, o sea, la precariedad laboral. Persiste en Chile una inaceptable desigualdad de ingresos y de calidad de vida que no se solucionará solamente con mayores tasas de crecimiento y más y mejor utilización del gasto social. Lo que se requiere es un cambio de enfoque en las políticas públicas, que permita superar la heterogeneidad de la estructura productiva y social del país, puesto que ésta constituye el principal obstáculo para lograr el crecimiento con equidad. En el artículo "Chile: hacia un desarrollo inclusivo" de la Revista CEPAL Nº 97,Ricardo Infante y Osvaldo Sunkel expresan que la economía chilena y su sociedad, se dividen en tres mundos escasamente articulados. Uno es de alta productividad, que impulsa a la economía y paga buenos salarios. Los otros dos son de mediana y baja productividad, ofrecen bajas remuneraciones y concentran la mayor parte del empleo pero no influyen mayormente en el crecimiento. Por tanto, la heterogeneidad se reproduce aún en condiciones de crecimiento económico acelerado. Infante y Sunkel proponen introducir en el diseño de políticas públicas el concepto de pobreza relativa, que afecta a casi cuatro millones y medio de chilenos. Esta se define como el grupo de personas o familias cuyo nivel de ingreso es inferior a 0,6 veces el ingreso mediano, constituyéndose en el sector relativamente excluido de la sociedad. En el artículo se postula una estrategia de desarrollo diferente que incluya a los sectores de menor productividad. Así, se atenuaría la heterogeneidad productiva y se reducirían las diferencias según el tamaño de las empresas, los sectores productivos y las regiones. Señalan que se requiere un ambicioso programa de transformación estructural a largo plazo (15 a 20 años) que permita a los sectores menos avanzados aumentar gradualmente la productividad y los ingresos de los trabajadores, y así mejorar la calidad de vida de las familias excluidas. Este programa debiera sostenerse en cuatro pilares: convergencia productiva, protección social garantizada, crecimiento económico con equidad y cohesión social. La convergencia productiva permitiría crear un ambiente de mayor competitividad para la expansión de las pequeñas empresas; programas de inversión que generen empleo entre trabajadores informales; y aglomeraciones productivas (clusters) regionales con sólida institucionalidad y capacidad innovadora. En esta estrategia le cabría al Estado y la sociedad constituir un nuevo diálogo social para forjar un pacto donde las decisiones sobre el monto y aplicación de los recursos se adopten entre trabajadores, empresarios, gobierno y representantes de la sociedad civil. |
Chile: Marchan obreros despedidos de la obra Costanera Center

La desocupación alcanza casi un 18 % en el sector construcción del país.
“Avanzar hacia el paro nacional” fue el grito que acompañó la marcha de más de doscientos obreros y dirigentes sindicales de la construcción despedidos recientemente del megaproyecto Costanera Center. La semana pasada los dueños de obra destinada a oficinas financieras y comerciales en un sector exclusivo de Santiago y que empleó en su mejor momento, a casi 3 mil trabajadores, decidieron paralizar las faenas, arrojando a la cesantía a millares de personas. Los argumentos de la patronal están asociados a la crisis económica.
Por su parte, el 3 de febrero, al mediodía, se reunieron trabajadores y representantes sindicales en la Plaza Italia de la Capital para marchar hasta el Ministerio de Obras Públicas y La Moneda, exigiendo al gobierno su intervención ante el drama de la cesantía determinada por la corporación Cencosud..
En la ocasión, el dirigente del Sindicato de Trabajadores de la obra, Miguel Nazal agradeció la compañía de dirigentes de distintos sectores, como los de la minería, la salud y la banca, y a organizaciones sociales y políticas sensibles a la escalada de desocupación que afecta al país desde hace varios meses.
El Presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre, Cristian Cuevas, calificó a Costanera Center como “el monumento de la crisis”, mientras el Secretario General de la Confederación de Trabajadores Bancarios, Luis Mesina, indicó que “lo despidos en Costanera Center es parte de la misma estrategia patronal de hacer pagar a los trabajadores la crisis en Chile.”
El Secretario General de la Federación Nacional de Trabajadores de la Construcción (Fetracoma), Jorge Hernández, enfatizó que “el Estado debe proveer de trabajo digno a los obreros desempleados y dejar de subsidiar a los patrones, como lo ha hecho con la banca, la minería y la industria salmonera, todos sectores que han continuado destruyendo trabajo.”
Según datos proporcionados públicamente por la Universidad de Chile, a diciembre de 2008, el desempleo en la construcción raya en el 18 %, esto quiere decir, más de un 8 % que la cesantía registrada en el mismo período de 2007. Asimismo, la principal Casa de Estudios Superiores del país comunicó que la desocupación se encuentra en, prácticamente, un 10 % general.
Bancos que más ganan son los que más despiden

Confederación denuncia despidos y vulneración de derechos laborales
Por José Carlos Prado / La Nación
Aunque en 2008 las entidades financieras acumularon una rentabilidad que superó los mil 600 millones de dólares, han despedido a más de 5 mil trabajadores en los últimos seis meses. Banco Santander, Chile y BCI encabezan ambas listas. La excepción es BancoEstado, cuarto en utilidades y sin ningún despedido.
Más de 300 mil millones de pesos en utilidades obtuvo el Banco Santander Chile en 2008, lo que le significó un alza de más de un 7% con respecto al año anterior.
Sin embargo, en los últimos seis meses ha despedido a mil 200 trabajadores, situación que según los dirigentes sindicales es a lo menos- curiosa.
Los altos ingresos que obtuvo el sector en el ejercicio anterior no dan cuenta de los más de 5 mil empleados marginados de sus puestos que denuncia la Confederación de Sindicatos Bancarios y Afines, pues los datos de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), arrojan una utilidad que sobrepasa los 993 mil millones de pesos para toda la banca nacional.
Para el secretario general de la Confederación, Luis Mesina, "son miles de trabajadores los que están perdiendo el empleo permanentemente. Eso sin considerar a los que están siendo objeto de presiones indebidas y que semana tras semana deben hacer abandono de las instituciones financieras".
En este escenario, el dirigente se pregunta cómo se puede explicar la alta utilidad que obtiene la banca en un período de crisis.
Para él la respuesta es simple: "Hay dos razones. Primero, es porque han transferido mediante tasas usureras el costo a la pequeña y mediana empresa y a los usuarios del sistema; además de aplicar costos de administración a los préstamos, pues se incorporan dos o tres seguros adicionales que jamás se aplican y que al estar condicionado transgrede la Ley General de Bancos. Y lo segundo es la conculcación de los derechos de los trabajadores, por ejemplo, al no participar de las utilidades de las empresas, pues sólo lo hacen los gerentes".
Las remuneraciones de éstos últimos según los trabajadores- superaría los 600 millones de pesos anuales y en marzo recibirían más de 100 millones de pesos por reparto de utilidades.
Pero los trabajadores también denuncian acciones indebidas por parte de las empresas para cumplir metas que son imposibles en las condiciones actuales.
"Sobre un tercio de los trabajadores tiene que aumentar sus colocaciones, en medio de un mercado profundamente contraído debido a las altas tasas de interés y de la disminución de la demanda. Todo esto agravado por comisiones cada vez más bajas en este concepto".
"Esto agrega- es sistemático, ya que responde a una política previamente planificada por las instituciones financieras que buscan disminuir los costos, intensificando la explotación del trabajo, pues cuentan con menos personas para los mismos propósitos".
De hecho, el ranking de los bancos con más despidos en seis meses que tienen los dirigentes coincide con los tres de mayor rentabilidad.
El Banco Santander, mencionado más arriba, seguido del Banco de Chile, con una utilidad de $272.427 millones y mil despidos, y el Banco de Crédito e Inversiones (BCI) con $152.057 millones en utilidades y 800 han perdido su empleo.
Muy diferente es la situación en BancoEstado, entidad que ocupa en cuarto lugar en el ranking de utilidades con $62.933 millones y no registra ningún despido en los últimos seis meses.
En conversación con La Nación, Mario Letelier, vicepresidente del sindicato que reúne a los 6 mil 830 trabajadores (100%) de la entidad, señaló que "no ha habido ni va a haber despidos. Tampoco bajas de las comisiones". Letelier solidarizó con sus colegas de la banca privada y espera que esta situación no continúe.
RESTRICCIONES
Otro de los aspectos criticados por Mesina es el aumento de las restricciones de los bancos para otorgar distintos tipos de créditos (ver infografía).
"Nos parece una inmoralidad que estén aplicando políticas restrictivas a la economía nacional. En consecuencia, en una industria que no tiene dignidad, no tiene confianza y transparencia, está el eje fundamental que debe ser cuestionado por la opinión pública", recalcó.
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¿Qué es la crisis mundial sistémica del capitalismo? ¿Por qué nos esconden la realidad de la gravedad del asunto?

Manuel Sutherland (ALEM)
millones de personas, mantener en la pobreza a 4700 millones,
condenar al desempleo o la precariedad al 80% del planeta…ya
no es suficientemente rentable para 1.000 empresas
multinacionales y 2.500.000 de millonarios
Santiago Alba Rico
Diariamente somos bombardeados por informaciones confusas de alzas y bancarrotas de empresas que la mayoría desconoce. Salen una y otra vez "analistas" comentando las quiebras en cadena y las subidas bursátiles por anuncios presidenciales, pero ninguno explica lo que sucede en el planeta. Se habla de crisis, financiera, económica etc. Sin embargo –como decía Rosa Luxemburgo- la economía burguesa se muestra incapaz de explicar la crisis, la revela como si fuese un castigo divino, una sorpresa esotérica que los levantó una mañana estival para narrarles, que de pronto algo huele en Dinamarca y que hay que echarlo a la basura.
Crisis sistémica, de un modo de producción, por qué se define así y no de otra forma.
El problema no es la crisis del capitalismo, no, sino el capitalismo mismo.
Santiago Alba Rico
El amigo Juan Kornblihtt se asombra de que casi todos los economistas definen la crisis como financiera y de como estos ideólogos del empresariado hacen un strip tease del sistema capitalista tratando de explicar como las finanzas, el empleo, la producción y el consumo son entes aparentemente disconexos que sólo suelen encontrarse en los manuales gordos que escriben los gringos y repiten los "progresistas rojitos".
Lejos del relativismo postmoderno, para quienes consideramos al marxismo un instrumento de análisis científico, la crisis se nos presenta de modo sistémico por la indisoluble vinculación de los diferentes momentos del hecho económico, es decir, de la forma en como los seres humanos se reproducen así mismos mediante la organización del proceso de trabajo que le permite satisfacer sus necesidades fundamentales con la utilización de medios de producción que le permiten servirse de la naturaleza como fuente integrada de la vida.
Así, Marx en los maravillosos Grundrisse (capítulo II) ubicó 4 momentos de un círculo que en cualquier espacio ser es o se convierte cada uno en el siguiente o en el anterior. La Producción, Distribución, Cambio y Consumo, son momentos de la reproducción material de nuestra existencia que históricamente evolucionan y se presentan de forma objetiva e independiente a nuestra voluntad individual y constituyen las relaciones sociales en los cuáles reproducimos nuestra vida.
Por tanto, cuando por televisión nos anuncian que Merril Lynch se vendió al 20% de su valor, que quebró Lehmans Brothers, HomeBank, Bear Stearns y cientos de mil millonarias corporaciones alrededor del mundo el asunto no puede ser culpa de decisiones irresponsables de entes individuales imbéciles, ni por la mala "suerte" en la ruleta de la bolsa. La explicación a todo ello se centra en funcionamiento estructural del modo de acumulación capitalista, en el corazón de su sistema, que permanentemente cabalga en el caos y la miseria que necesita generar para su funcionamiento.
¿Por qué se dan las crisis, que falla en la estructura?
Distante de la mediocre parcialidad y la mutilación del conocimiento integrador que defiende la burguesía, podemos entender que el sistema capitalista es caótico, y que en su seno conlleva una crisis tras otra, que a su vez sólo aparece a los ojos comunes en el instante en que la gran burguesía empieza a hallar dificultades de rentabilidad y por consecuencia se ahonda la contratara natural de la inmensa riqueza que se genera en el sistema, que no es otra que las hambrunas, miserias, precariedad y violencia desquiciante. Debido al espacio, me permito hacer una síntesis muy breve de ese andar anárquico, ineficaz y destructivo del sistema, ayudado por una sucinta exposición de la crisis de Natalie Moszkoska:
Veamos:
• El sistema está diseñado para la acumulación de capital, no para la satisfacción de las necesidades de quienes trabajan. La ganancia es el único motor de la actividad económica, por ello al burgués le es indiferente invertir en medicinas, drogas o tráfico de seres humanos, es un negocio como la marca de panes, puro y simple.
• El capital necesita incrementar la tasa de explotación al trabajo (su fuente de riqueza), forzado por la competencia global, lo que lo impele a depauperar y empeorar las condiciones de trabajo y existencia de los trabajadores en el mundo.
• El proceso de competencia va ahogando a millones de empresas, concentrando y centralizando la producción para aprovechar economías a escala. Esa es la única forma de fructificar los recursos técnicos para aumentar los beneficios, abaratar los salarios e incrementar la tasa de ganancia o variable decisión.
• La burguesía lucha por anárquicamente desarrollar la tecnología que le permitirá producir con menores costos (aumentado el tiempo de trabajo excedente expoliado por el patrón) y empobrecer relativamente a la clase obrera, al abaratar los medios de subsistencias que ellos mismos producen y que perciben como salarios cada vez más reducidos y insuficientes para adquirir todo lo que ellos mismo producen.
• Cada vez más el poder económico y su institucionalización (las organizaciones políticas de la burguesía) dominan el planeta y deciden por millones su destino. Atilio Boron comenta que a escala planetaria, 200 corporaciones reciben ingresos mayores al de todos los países del mundo salvo los 9 de mayores ingresos.
• La feroz competencia entre mega corporaciones y otras de menor ralea impulsa a la (SOBRE)producción, desesperada y absolutamente disociada de las necesidades sociales pertinentes a la humanidad.
• Por este mecanismo de concentración se reduce la cantidad de trabajadores ocupados, lo que constriñe la demanda efectiva de los bienes y servicios que una franja obrera produce y que otra más pequeña puede consumir, en detrimento de millones de obreros expulsados al Ejército Industrial de Reserva donde su depauperación, servirá al sistema para el sostenimiento de bajos salarios y aumentará la competitividad entre obreros para mendigar empleos de condiciones laborales infamantes.
• Con ello, se profundiza una brecha inmensa entre lo técnicamente factible de producir y lo efectivamente consumido.
• Como los consumos productivos (en maquinarias o bienes para crear otros bienes) no pueden adquirirse sin el desarrollo del consumo individual el sistema empieza a sobreacumular.
• La sobreproducción (de los bienes que poseen mayor valor) se hace mayormente manifiesta, y como decía Fourier, la pobreza surge de la riqueza. Así, millones de mercancías pululan en los anaqueles intentando cristalizar la plusvalía (savia vital del sistema) que conllevan y que difícilmente podrán materializar y que expulsará a los burgueses menos "competitivos", dilapidando inmensas fortunas producidas por la clase obrera.
• Ese recalentamiento se observa en anaqueles inicialmente repletos que no pueden renovarse de mercancías viejas, en mal estado et. Ello implica la paralización del crédito, el arreciar de las bancarrotas, el desempleo y la miseria acrecentada.
Es de por sí evidente que dialécticamente coexisten en el sistema contratendencias que frenan o amortiguan la evolución de estas bases funcionales, según períodos históricos de auge o retroceso de la lucha de clases. Sin embargo, la realidad nos muestra que a medida que se desarrolla el sistema, agudiza todas sus contradicciones y se muestra más reaccionario y salvaje.
¿Cómo combaten sus causantes la crisis? ¿Por qué nos engañan?
Puede preocuparnos que el virus tenga problemas para reproducirse o podemos pensar, más bien, que el virus es precisamente nuestro problema.
Santiago Alba Rico
Sucintamente se pudieran plantear 4 escenarios básicos de lucha:
1. El plano ideológico: Mientras en la realidad, los trabajadores son echados a la calle en millones, las empresas quiebran en el miles, la inflación se dispara y hace imposible la subsistencia, la Burguesía con sus órganos propagandísticos se dedica a explicitar subidas y bajadas de entre el 1% y el 4% de la bolsa y "revelar" que Nothern Rocks de Inglaterra quebró por la "avaricia y maldad" de sus dueños (lo que muestra la imbecilidad y mistificación ilimitada de ese "análisis"). Encubrir la crisis, y hacerla ver como un episodio externo al sistema es un éxito de la burguesía que repiten aquellos que se dicen socialistas y sólo corean con golpes de moral los manuales de los gringos neoliberales y Keynesianos (que son casi idénticos).
2. El plano económico: Las ayudas secretas y públicas de los gobiernos que groseramente sobrepasan el billón (millón de millones) de dólares y se manifiestan en Nacionalizaciones fraudulentas y los 700 mil millones de dólares emitidos sin ningún respaldo por EEUU, son formas de aligerar la inmensa destrucción de fuerzas productivas y posterior concentración y centralización de capital que hará más grandes a los burgueses de mayor capital y desaparecerá a franjas enormes de pequeño burguesía y burguesía de poco capital. Conllevando a que éstas arrecien la explotación más cruenta (e incluso fuera de la legalidad burguesa) contra los trabajadores que por el atraso de las maquinarias de sus pequeños patrones, deben compensar con más cantidades de trabajo y en peores condiciones.
3. La burguesía ya está implantando incluso en los países centrales del capitalismo: la extensión de la jornada de trabajo a 65 horas, la precarización del empleo como políticas económicas que radicalizará el capital para abaratar los salarios, hambrear a la clase obrera y someterla, con el fin de salvar la tasa de ganancia y reflotar el sistema.
4. El plano militar. La represión brutal que se está desarrollando en estos instantes es sólo un muestra de lo que se viene. La fascista ley retorno contra la inmigración en Europa, las vueltas de la cuarta flota en América y la perspectiva de que los países más industrializados irán a la guerra para salvar a sus burguesías decadentes (al igual que lo hicieron en la segunda guerra mundial para salir de la depresión de los 30) es el cuadro que se avecina.
¿Qué hacemos ahora?
Me voy de regreso a mis combates,
Porque es vieja costumbre en mí
Escribir el último verso del poema
En las barricadas heroicas del pueblo
Víctor Valera Mora
Es lógico entender que la solución no viene del plano individual, amerita de una sólida organización revolucionaria que desarrollo un programa claro y drástico, para un problema de tal magnitud. El necesario desarrollo de la subjetividad revolucionaria que habla el compañero Luciano Vasapollos puede acrecentar las esperanzas de una salida donde los genocidas perezcan como clase social.
Los "salvatajes" burgueses son realizados con capital ficticio, sin respaldo, proveniente de préstamos de préstamos de otros préstamos que jamás se van a pagar. Es decir, los vencimientos prontos de las deudas, la Próxima crisis de las tarjetas de créditos y los consumos artificialmente financiados van a implosionar con mucha mayor fuerza que la crisis de las hipotecas. Ante ello, no queda más que la lucha por develar la gravedad de la crisis, porqué nos afecta tan gravemente, entender que no existen salidas capitalistas a la misma, que no hay retorno a la socialdemocracia populista, y que la única vía que existe es la destrucción del sistema que hace aguas en las crisis ecológicas, energéticas, éticas, alimenticia, cultural que juntas se arrullan en el cuadro sistémico de la crisis.
Ahora más que nunca amerita la radicalización de nuestras posturas en defensa de la clase trabajadora y por la construcción de la alternativa a la barbarie: el socialismo científico. Cerremos la anacrónica caja de Pandora llamada capitalismo (en todas sus variantes).
ALEM: Asociación Latinoamericana de Economía Marxista.
Cuando la crisis se vuelve marginalidad

EL DESEMPLEO EN EL MUNDO PODRIA SUMAR 18 A 30 MILLONES DE PERSONAS MAS EN DOS AÑOS POR LA CRISIS, SEGUN LA OIT
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La OIT evaluó las condiciones laborales que refleja la crisis. Reclamó coordinación de políticas sociales antes que financieras. Si se agrava, este año se sumarían 200 millones de trabajadores más condenados a la pobreza extrema.
El desempleo en el mundo podría aumentar en 2009 en unos 18 a 30 millones de personas respecto de las cifras de 2007. “El mensaje de la OIT es realista, no alarmista”, declaró Juan Somavía, director general de la Organización Internacional del Trabajo ayer desde Ginebra, al dar a conocer las cifras que resumen el panorama mundial del mercado laboral. Pero en un escenario pesimista, considerando la posibilidad que la actual situación económica mundial siguiera deteriorándose –hipótesis nada descabellada–, la OIT proyecta un aumento de 50 millones en el número de personas desempleadas para el bienio que concluye en el ejercicio actual. La organización enfatiza que, en caso de producirse este último escenario, cerca de 200 millones de trabajadores, especialmente de las economías en desarrollo, podrían pasar a integrar las filas de la pobreza extrema.
La buena noticia, si es que se la pudiera llamar así, es que América latina dejó de estar entre las zonas más afectadas del mundo, como en tiempos no tan lejanos. Hoy, las tasas más elevadas de desempleo corresponden al Norte de Africa, con el 10,3 por ciento, y Oriente Medio, con el 9,4 por ciento. Le siguen Europa Central y Sudoriental (no pertenecientes a la Unión Europea), con el 8,8 por ciento, nivel similar al que registra la Comunidad de Estados Independientes. Más atrás, en el poco meritorio ranking del desempleo, se ubican el Africa Subsahariana (7,9), América latina (7,3), Economías Desarrolladas y Unión Europea (6,4), Asia Sudo-riental y Pacífico (5,7), Asia Meridional (5,4) y Asia Oriental (3,8).
El informe indica que las tres regiones asiáticas representaron el 57 por ciento de la creación de empleo en el mundo en 2008. El dato más significativo es que la región de Economías Desarrolladas y Unión Europea, que reúne a todas las potencias internacionales, reflejó en el último año una destrucción neta de 900 mil puestos de trabajo. Es un espejo de las características de la actual crisis global: su epicentro está en los países económicamente más poderosos, que la crearon y que no logran, pese a sus intenciones, zafar endosándole el costo al resto del mundo.
“Nos enfrentamos a una crisis del empleo de alcance mundial. Muchos gobiernos son conscientes de la situación y están tomando medidas, pero es necesario emprender acciones más enérgicas y coordinadas para evitar una recesión social mundial”, advirtió Somavía. La reducción de la pobreza, que fue el escenario más auspicioso de los últimos años, “está en retroceso, y las clases medias a nivel global se están debilitando. Las consecuencias políticas y de seguridad son de proporciones gigantescas”, opinó el director general de la OIT, chileno de origen.
Somavía hizo un llamamiento para que en la próxima reunión de los representantes del G-20, el 2 de abril en Londres, además de tratar cuestiones de carácter financiero, se alcance de manera urgente un acuerdo sobre las medidas prioritarias que deben adaptarse para promover inversiones productivas, los objetivos de trabajo decente y protección social, y la coordinación de políticas sociales y de empleo para conseguirlos.
El nuevo informe de la OIT sobre tendencias mundiales del empleo actualiza las proyecciones preliminares publicadas el pasado mes de octubre. La comparación entre ambas refiere el agravamiento de la situación. Hace tres meses, se señalaba que la crisis financiera mundial podría hacer que el desempleo aumentara entre 15 y 20 millones de personas de 2007 a 2009. Las nuevas previsiones, 90 días después, elevaron esa previsión a entre 18 y 30 millones de desempleados adicionales. Los distintos escenarios se plantean de acuerdo a las siguientes hipótesis:
- Sobre la base de las predicciones del FMI de noviembre pasado, la tasa de desempleo aumentaría cuatro décimas en 2009 respecto de 2007(6,1 contra 5,7 por ciento), lo que representa 18 millones de desempleados más.
- Si la situación económica se deteriorara respecto de ese diagnóstico de noviembre, lo cual es altamente probable conforme a los datos más recientes, la tasa de desempleo mundial podría aumentar hasta 6,5 por ciento, elevando entonces en 30 millones el número de los “sin empleo” en los dos años considerados.
- Una hipótesis actual sobre la evolución más pesimista proyecta el desempleo al 7,1%, equivalente a 50 millones de desocupados más que en 2007.
En estas condiciones, la OIT advierte que la cantidad de trabajadores pobres –sin ingresos suficientes para mantenerse a sí mismos y a sus familias– podría aumentar hasta alcanzar a 1400 millones, el 45 por ciento de los trabajadores del mundo. En ese escenario más pesimista, la proporción de personas con empleos vulnerables –sin acceso a redes de seguridad– se elevaría considerablemente este año, hasta el 53 por ciento de la población mundial con empleo.
Bernard Madoff: ¿La más grande estafa de todos los tiempos?

El capitalismo, la codicia y el "esquema Ponzi"
Básicamente el "esquema Ponzi", bautizado así en "honor" a su creador, el italiano Carlo Ponzi, es una operación de inversión de dinero que se realiza a partir de la promesa de grandes utilidades o de elevados e injustificados rendimientos que finalmente son obtenidos, no por los ingenuos "inversionistas", sino por la persona (natural o jurídica) que ha recaudado el dinero. Es la típica estafa que genera una situación donde las ganancias son producidas gracias a nuevos "inversionistas" que ceden al encanto y a las promesas de obtener a cambio, elevadas sumas de dinero por la inversión realizada.
El sistema funciona siempre y cuando crezca la cantidad de nuevos inversionistas en el sistema, se basa en la fe ciega, en la creencia de que quien engaña siempre va a cumplir. Y eso no es posible. Esto se demostró durante los años 1996 y 1997. En Albania, el valor nominal de las pirámides, llegó a equivaler el 50% del producto interior bruto del país; dos tercios de la población habían "invertido" en ellas y la violencia que acompañó a su colapso, provocó la caída del gobierno y dejó prácticamente al país en un estado de mayor pobreza y de anarquía, cuyo costo fue la vida de unas 2 mil personas.
Hay otro acontecimiento que está "en pleno desarrollo", y se refiere a la gigantesca estafa cometida por uno de los inversionistas más grandes y famosos de Wall Street, el señor Bernard Madoff, ex-presidente de Nasdaq (la segunda Bolsa de Valores de New York) y uno de los "inversores" más destacados en los últimos 50 años.
Bernard Madoff fue detenido el11/12/08 por el FBI, tras confesar que habría causado pérdidas de más de 50.000 millones de dólares a sus clientes. Resulta inconcebible que en pleno Siglo XXI, siga funcionando el "Esquema Ponzi", que es un fraude piramidal como el que se ha descubierto en Colombia: la rentabilidad prometida se paga con el dinero ingresado mediante la entrada de nuevos clientes, no por la producción de bienes y servicios, como es la industria o la agricultura.
Las anunciadas pérdidas de más de 50.000 millones de dólares, una cifra 20% mayor que las reservas internacionales de Venezuela, prometen convertir a este escándalo en uno de los mayores fraudes de la historia. Cuando la empresa Enron quebró en 2001, por lo menos tenía activos para soportar las pérdidas por el orden de los 63.400 millones de dólares.
La empresa "holding" de Bernard Madoff "sólo", tiene unos 17.100 millones de dólares en activos, no verificados en la realidad. Al menos la mitad de sus clientes son "hedge funds", que así son los llamados "fondos de inversión libre", denominados también "fondos de cobertura", o "instituciones de inversión alternativa". Son en esencia una red bien enmarañada de empresas que nada producen, salvo beneficios para sus promotores.
¿Estamos frente a la mayor estafa de todos los tiempos?
Empezaremos por decir que el señor Bernard Madoff empezó sus tracalerías en 1960, y al decir de algunos hizo lo mismo que el ex gobernador del estado Zulia, Manuel Rosales, pues también abandonó sus estudios de Derecho, salvo que aquel los empezó en la Universidad de Hofstra. La firma de Madoff se define, de acuerdo a lo que expone en su página web: "En una era de organizaciones sin rostro, cuyos propietarios son organizaciones igualmente sin rostro, Bernard L. Madoff Investment Securities LLC se remonta a una época anterior en el mundo financiero: el nombre del dueño está en la puerta. Los clientes saben que Bernard Madoff tiene un interés personal en mantener el intachable historial de valor, gestión justa y de altos estándares éticos que siempre han sido el sello de la firma".
Estos "hedge funds" ya eran anunciados por el diario "El Mundo" (España) en el año 2004 como "… fondos que no están regulados, por lo que las autoridades financieras no tienen control sobre ellos. Su objetivo de inversión es obtener rentabilidades positivas, independientemente de que los mercados suban o bajen, para lo cual invierten en todo tipo de derivados (opciones, futuros, warrants...). Esto significa que esta gigantesca estafa, cuyo fondo está muy lejano de ser alcanzado, no tiene, como cínicamente lo reconoce el propio Madoff, "una explicación inocente".
Los "hedge funds", según el diario español "… dirigen siempre su acción allí donde hay volatilidad y movimiento, y pueden obtener rentabilidad en poco tiempo. Su gran poder reside en la ausencia total de limitaciones y en que invierten muy por encima de su patrimonio. Así, es normal que los hedge fund estén apalancados (invertidos) tres, cuatro, ocho o 10 veces por encima de su patrimonio. Precisamente, por invertir muy por encima de sus posibilidades se les denomina fondos de alto riesgo. […] Long Term Capital Management (LTCM), el hedge fund que protagonizó hace unos años la mayor quiebra de la historia del sector, en plena crisis asiática,[1] tenía un capital apalancado 50 veces superior que su patrimonio disponible. Perdió casi 4.000 millones de euros. Se mueven a corto plazo, muchas veces en el mismo día, con grandes cantidades de dinero y posiciones muy agresivas."
Por descontado damos que personas como Madoff no están solas. En esta era de capitalismo salvaje, cuyo rostro apenas empezamos a dibujar, los capitales y los capitalistas se mueven en la oscuridad. Es gracias a este escándalo que se conoce este apellido, de lo contrario hubiera pasado por desapercibido. Sólo muy pocos son los que emergen, como los DuPont, Morgan, Rockefeller, etc. El resto permanece en el anonimato por la obvia razón de que sus propósitos son, nada inocentes.
Actualmente, casi todas las instituciones en bancarrota en el mundo están fundadas en el "esquema Ponzi" y se vinieron abajo porque este sistema siempre tiene fecha de vencimiento, y la burbuja financiera, como las pompas de jabón, tienen capacidad limitada de expansión. Por ejemplo el terremoto del desaparecido Banco de Inversión Bearn Stearns tuvo lugar porque se vio impelido a acudir al rescate de uno de sus "hedge funds", el entonces denominado "The Bearn Stearns High Grade Structured Credit Fund", a quien auxilió infructuosamente con cerca de 3.200 millones de dólares.
De la codicia y la avaricia: la enfermedad terminal del capitalismo
La estafa cometida en Colombia, en la que tienen metidas sus manitas los hijos del presidente Uribe, es una minúscula operación frente a esta colosal crisis que se suma a las debacles en curso y a las que están por venir. El elemento común que une a toda esta trama de vagabunderías es la codicia. Según la Fiscalía colombiana, en el país funcionan 240 pirámides y hasta hoy sólo 67 han sido intervenidas. En total, hasta ahora las autoridades han incautado apenas 58.000 millones de pesos, poco más de 25 millones de dólares.
La codicia (avaricia) no es el inocente afán excesivo de riquezas, o aquel apetito sin mesura por las cosas buenas de la vida, el descarnado deseo sensual, que en este envoltorio cándido condenan las religiones. Es todo eso multiplicado sin recato a niveles insospechados de degradación, con el aplauso de gobiernos, iglesias y corporaciones.
Adam Smith, escribió en "La riqueza de las Naciones" [2]: "No es la benevolencia del carnicero, el panadero o el cervecero lo que nos proporciona nuestra cena sino el cuidado que ponen ellos en su propio beneficio. No nos dirigimos a su humanidad sino a su propio interés, y jamás les hablamos de nuestras necesidades sino de sus ventajas. Sólo un mendigo escoge depender básicamente de la benevolencia de sus conciudadanos". Esta es la justificación filosófica de la codicia neoliberal a la que se le adhieren sin pestañar la iglesia católica y las confesiones cristianas llamadas genéricamente protestantes, cuyo pendón de lucha se engalana con un apego desmedido por el trabajo, concepto en el cual se pretende esconder la explotación de los vulnerables, que ha terminado de ser etiquetada como una nueva ética.
Adam Smith y con él su larga fila de seguidores deja al Estado el desempeño de las actividades poco lucrativas como los servicios de justicia, fuerza armada, policía, obras públicas de uso social (carreteras, hospitales, acueductos), ciertos ámbitos de la salud y la educación y la acuñación de sus monedas. El Estado tiene una esfera de acción muy restringida, porque primero hay que dejar actuar a "la invisible mano del mercado", donde "…cada persona debe primero cuidar de sí misma", en un torneo endiablado donde cada competidor procura dejar atrás a los demás sin sentimiento de culpa alguna.
Las consideraciones económicas, morales y éticas tienen una vecindad mucho mayor de lo que generalmente se cree. El capitalismo es un sistema inmoral que no respeta ningún lindero, ni siquiera los religiosos. La avaricia tiene como pareja inseparable a la codicia que es vista por las iglesias cristianas y por Dante Alighieri [3] como uno de los Siete Pecados Capitales, que siempre anda de la mano con la ira, la envidia y la soberbia. El capitalismo, donde prolifera toda esta cantidad de vicios, es fuente de desigualdades, que conducen a la injusticia y con ello a la violencia.
Los pobres tienen que pagar más por lo mismo que compran los ricos. ¿A cuenta de qué?
El "crack" financiero que ha hecho metástasis en toda la economía del mundo, donde ya nos hemos familiarizado con la palabra recesión, en buena medida es el resultado lógico por la codicia sin medida, que los cínicos atribuyen al descontrol de las "subprimes" que hizo eclosión cuando los menos favorecidos por la fortuna dejaron de pagar las cuotas hipotecarias de las casas que los codiciosos les habían proporcionado a título de propiedad, pero… hipotecada. Un crédito "subprime" es un crédito financiero que tiene el riesgo de no ser pagado, superior a la media del resto de créditos; son de carácter hipotecario; tienen un límite máximo fijado por ley, pero este nunca fue respetado porque podría, en los hechos, ser superado por otros bancos e instituciones financieras. Aquí entraron en juego los codiciosos banqueros y especuladores de toda laya, que comenzaron a "jugar" con esos papeles mediante cesiones de créditos interminables a terceros que tenían como cebo la oferta de hacerse los desentendidos con los intereses.
Para la concesión de un crédito en los EE.UU., los acreedores prefieren a aquellas personas que tengan una evaluación preferente, en este caso superior a los 850 puntos. Estos son los créditos llamados "prime", que pagan un tipo de interés muy bajo, y con amplias facilidades. Los evaluados entre 650 y 850 puntos se consideran solventes y las tasas de interés están dentro de una escala media. Los que están por debajo de 650 puntos se consideran de alto riesgo: estos son los "subprime".
Los más pobres, en la práctica, tienen que pagar más intereses, más comisiones y otras exacciones por las mismas casas, que convertían a una modesta operación financiera en una tragedia de proporciones gigantescas, cuyas cuotas a medida que subían las tasas de interés resultaban impagables. Allí está pues el origen de la implosión de esa burbuja que terminó por ceder a la presión.
En los EE.UU. la palabra pobreza tiene color negro. Por eso quienes dejaron de pagar las cuotas de las "subprimes" fueron los negros, seguidos de cerca por los llamados "hispanos". Es fácil pues encontrar el origen de todos estos problemas en el hecho de que los negros hayan dejado de pagar. Si eso es cierto, creo que encontraron la mejor forma de vengarse por todos los atropellos y vejaciones recibidos a través de los siglos, amén.
Notas:
[1] Para saber más sobre la crisis asiática.
[2] Adam Smith: "La riqueza de las Naciones", Alianza, 1994, página 46)
[2] Dante Alighieri: "La Divina Commedia", donde se enumeran así: Lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia.
Foto: Bernard Madoff
Chile: Trabajadores de todos los sectores protestan pidiendo el fin de las AFP’s
por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)
Ante las millonarias pérdidas para los cotizantes debido a la especulación financiera realizada con fondos para la vejez.
El Frente Amplio de Trabajadores por la Defensa de Nuestros Ahorros Previsionales realizó una toma de una sucursal de la AFP ING CAPITAL, en pleno corazón de Santiago, para exigir el fin de las AFPs y demandar la implementación de un nuevo sistema de previsión y seguridad social. La agrupación reúne a dirigentes sindicales de la Confederación de Trabajadores Bancarios, la Confederación de Empresas Privadas, la Federación de Trabajadores de la Madera y la Construcción, la Federación de Trabajadores de CIMM (investigación cuprífera) y la Confederación de Trabajadores Metalúrgicos.
Los ahorros previsionales de millones de asalariados han sufrido una merma bruta de un 25 %, lo que alcanza alrededor de 30 mil millones de dólares en pérdidas debido a que los dueños de las administradoras privadas de los fondos de pensiones –instituciones creadas bajo la dictadura militar- especularon hasta en un 80 % con los ahorros de los trabajadores en activos financieros puestos en bolsas internacionales contaminadas por la crisis económica mundial de origen norteamericano, en virtud de la Reforma Previsional establecida por el gobierno de Michelle Bachelet.
LAS DEMANDAS DE LOS TRABAJADORES
En las puertas de la AFP CAPITAL, cuya propiedad es holandesa combinada con capitales de privados nacionales, el Secretario General de la Confederación de Trabajadores Bancarios, Luis Mesina, reivindicó “la creación de un nuevo sistema previsional fundado en la propiedad social con respaldo pleno del Estado y controlado y gestionado por los propios cotizantes.”
El dirigente de la Confederación de Empresas Privadas, Víctor Quijada, denunció que “el modelo de AFP castiga a la mayoría de los ahorristas con pensiones de miseria. ¿Por qué será que las Fuerzas Armadas y Carabineros se mantienen en el antiguo sistema previsional gozando del vilipendiado proteccionismo estatal?”
A su vez, el representante sindical de la Federación de los Trabajadores de la Madera y la Construcción, el joven obrero Jorge Hernández, enfatizó que “nosotros exigimos la implementación de un nuevo sistema de previsión como un derecho social básico, y sostenido en los principios de reparto (relación solidaria entre trabajadores activos y pasivos); cuyo financiamiento sea tripartito (aporte de los trabajadores, el Estado y los empleadores); universal; que proteja a toda persona que no puede recibir salario porque está enfermo, inválido o por razones de edad; y cuyo control y gestión esté en manos de los dueños de los fondos: los propios cotizantes.”
El dirigente de la Federación de Trabajadores del CIMM, asociada a la Confederación de Trabajadores del Cobre, Ramón López, convocó “al conjunto de los trabajadores a organizarse y movilizarse contra el perjudicial mantenimiento del sistema de AFP y su afán de lucro. Asimismo, llamamos a los trabajadores organizados a exigir a sus sindicatos y gremios para tomar posiciones sobre el necesario fin del sistema de AFP.”
LA CENTRAL AUTÓNOMA DE TRABAJADORES SE PRONUNCIA
Por otra parte, y con la compañía del Frente Amplio de Trabajadores por la Defensa de Nuestros Ahorros Previsionales, la Central Autónoma de Trabajadores (CAT) realizó una manifestación a los pies del Ministerio del Trabajo y Previsión Social contra el sistema vigente de administración de los fondos de pensiones.
En la oportunidad, el Secretario General de la multisindical, Alfonso Pastene, afirmó que, de acuerdo a datos ofrecidos por la prensa, “el fondo A ha perdido un 44 % durante el año, es decir, por cada 100 pesos que colocan los trabajadores, se han perdido 44 pesos; el fondo B ha perdido un 33 %; el fondo C ha perdido un 22 %; el fondo D ha perdido un 11 %; y el fondo E (de menor riesgo) ha perdido más de un 1 %. Y mientras tanto las AFPs siguen rentando utilidades. Los trabajadores no queremos seguir ligados a lo que nos dejó la dictadura y que los gobiernos de la Concertación han asumido como propio. La creación de una AFP estatal (propuesta gubernamental) es más de lo mismo; una forma de legitimar todo el sistema de AFP.” De mismo modo, Pastene denunció que el Presidente de la CUT, Arturo Martínez, “está confundiendo a los trabajadores. Ayer en la comida de la Sociedad de Fomento Fabril (que reúne a los empresarios del sector), Arturo Martínez recibió homenajes y aplausos del empresariado por defender a las AFP y haber rechazado la propuesta de estatización de los ahorros previsionales por parte del gobierno argentino.”
Posteriormente, dirigentes y trabajadores marcharon hasta La Moneda a entregar una carta a la Presidenta con los contenidos antes expuestos, y concordaron acciones conjuntas, realizando un llamado a la unidad más amplia de los trabajadores por el fin de las AFPs.
Noviembre 6 de 2008
CRISIS, VOLVER A LAS FUENTES. (especial para Tribunachilena)
“La estabilidad mundial está en tela de juicio” (del director gerente del FMI, Dominique Stauss-Kahn)
Esta verdad de Perogrullo, dicha en medio de la conmoción económica actual, sólo tiene relevancia en función de quien la dijo: el director de la alicaída institución mundial que patrocina los intereses del gran capital y de las naciones hegemónicas.
La ininterrumpida marea de información da cuenta de los desastrosos efectos de la resonante crisis del sistema capitalista mundial y de los esfuerzos por ponerle freno de parte de los gobiernos implicados. Paralelamente, las “críticas” de los responsables del desmadre financiero expresan un cínico mea culpa para capear la tormenta en defensa de los negocios que ellos representan. Discursos engañosos del poder dominante que enmascara su verdadero rostro sin poder ocultar los conflictos que se agravan y las sordas luchas por ver quiénes y cómo se pagan los costos. Remembranzas del crack del 29/30 que responde al mismo código genético que portan los sucesos actuales. Muestras superlativas de los recurrentes procesos cíclicos que van del auge a la depresión -de distintos grados de intensidad y extensión-, consustanciales a la economía capitalista que es el alma de la política vigente hoy en el mundo.
Esta crisis económica y sus proyecciones en el campo político y social tiene alcances tan impredecibles como extraordinaria es su magnitud. Los reacomodamientos a que dé lugar y las perspectivas abiertas inquietan a sus gestores que pretenden adivinar el curso de los acontecimientos soslayando la matriz que los nutre. Matriz que motiva nuestras reflexiones y que se expresa en los fantásticos números en danza que exhiben las agudas contradicciones del capitalismo. Y aunque todavía no se avizoran alternativas reales al mismo, la importancia de la crisis actual estimula el desarrollo de los embriones que anidan en las distintas sociedades y que alimentan nuevas políticas opuestas al deletéreo imperio del capital.
Algunas cuestiones teóricas y los números “indigeribles”.
“En épocas de crisis, en que el crédito se reduce o desaparece en absoluto, pronto el dinero se enfrenta de pronto de un modo absoluto a las mercancías como medio único de pago y como la verdadera existencia de valor. De aquí la depreciación general de las mercancías, la dificultad, más aún, la imposibilidad de convertirlas en dinero, es decir, en su propia forma puramente fantástica.” (“El Capital” de Carlos Marx, T.III, p.484,)
“…la crisis capitalista es una crisis de sobreproducción de valores de cambio. Se explica por la insuficiencia, no de la producción o de la capacidad física de consumo, sino de la capacidad de pago del consumidor. Una abundancia relativa de mercancías no encuentra su equivalente en el mercado, no puede realizar su valor de cambio, resulta invendible y arrastra a sus propietarios a la ruina.” (“Tratado de economía marxista” de Ernest Mandel, T.I, p.320)
El formidable despegue del capital financiero especulativo respecto del capital productivo está en la raíz del estallido de la burbuja que comenzó con el derrumbe de los créditos hipotecarios en los EE.UU. que ilustran la avidez por la ganancia fácil, sin sustento real, propio de los mercados derivados (los que operan sin un valor intrínseco). El capital financiero nace del ahorro de la parte no consumida del producto social transformada en capital dinero por los Bancos y que también incluye el valor excedente del capital fijo no empleado en su renovación hasta que se completen las amortizaciones que habilitan su reposición. Ésta es la base real en que se asienta el crédito, indispensable para impulsar el proceso de acumulación capitalista. Condición sistémica al margen de los complejos instrumentos financieros que potencian los recursos disponibles. Pero cuando éstos se independizan de dicho soporte y de la producción de mercancías reales generando una masa de valores ficticios, tarde o temprano emergen las crisis que evidencian las contradicciones internas del sistema y cuya magnitud surge a posteriori según sean los factores que intervienen en cada caso.
Ellen Brown en su artículo“¿Por qué el Banco Federal va al rescate de la más grande compañía de Seguros del Planeta?” del 26/9/08, publicado en el blog de Repro, dice: “…el negocio de los papeles derivados ha crecido en forma exponencial, y en este minuto es mayor que la entera economía global. (…) El producto doméstico bruto de todos los países del mundo es solamente cercano a los 60 trillones de dólares. (…) Ellos (los jugadores) pueden apostar el dinero que no tienen y ahí aparece el riesgo.” [Un trillón es igual a un millón de billones, o sea, la unidad seguida de 18 ceros.]
Consideremos ahora sucintamente conceptos teóricos que desnudan la esencia del sistema capitalista y que hacen inteligible la marea informativa con las abismales cifras que nos abruman.
La teoría del valor de Marx ha sido ignorada cuando no vilipendiada por la derecha, algo razonable en función de sus intereses, pero también ha sido cuestionada por izquierda con argumentos nada convincentes como los aportados por Toni Negri. Mas, ésta es una discusión de otra índole que cae fuera del objeto de este artículo.
No pretendemos deificar la ley del valor ni negar los trabajos que la puedan enriquecer. Sencillamente consideramos que sus fundamentos constituyen una base sólida para interpretar el funcionamiento del capitalismo. Fundamentos que, por cierto, se deben adecuar a los análisis de las situaciones concretas y a la dinámica de cambios del sistema. Pero justamente por tratarse de un sistema y en la medida en que no cambie su naturaleza, el eje vertebral de sus conceptos siguen teniendo vigencia. Otra cosa es su transplante al campo político que dio lugar a diversas interpretaciones como las que alentaron un determinismo economicista que fue desmentido por los hechos. Lo cual, en cierta y menor medida, también comprende al mismo Marx.
Los momentos de crisis, indisociables de los ciclos capitalistas, permiten apreciar los aciertos de su edificio teórico. Y como es imposible sintetizar en unas pocas líneas semejante construcción, sólo apuntaremos algunos núcleos que ayudan a visualizar las entrañas del despegue que venimos comentando.
El funcionamiento de la reproducción ampliada del capitalismo se asienta en el capital productivo que es el único que genera valor. El capital mercantil y el capital dinero (base del financiero) son momentos del ciclo del capital en su conjunto y no añaden valor sino que participan de la plusvalía en virtud de la ganancia comercial y del interés. Ese plus valor nace de una mercancía muy particular, la fuerza de trabajo cuyo precio lo expresa el salario con que el capital paga la potencialidad del trabajo del obrero que se pone en acto a través de la producción. Pero lo que compra no es el equivalente de lo que produce aquél sino la parte que repone los medios de subsistencia del trabajador (variable según las características de cada sociedad y los momentos históricos). En realidad, compra la capacidad de realizar trabajo y no lo que éste rinde efectivamente. De esa diferencia brota la plusvalía apropiada por el capital y que, en buen romance, expresa la explotación propia de este orden social. Explotación invisibilizada por la transmutación del trabajo que esconde la parte gratis que los obreros ceden involuntariamente a sus patrones. Semejante escamoteo, naturalizado en el imaginario social por obra de los capitalistas, le otorga legitimidad al sistema.
Ahora bien, en la composición de valor del capital productivo intervienen: el capital constante (inversión en medios de producción), más el capital variable (destinado al pago de salarios), más la plusvalía (el valor agregado generado en la producción y que se expropia a los trabajadores). Así, del proceso de producción salen las mercancías preñadas de nuevo valor que, para realizarse, necesitan ser vendidas. Y como consecuencia de la división del trabajo social, se diferencian el capital mercantil y el financiero, otras formas de expresión del capital que integran el ciclo económico en su conjunto.
Esta somera reseña muestra en qué se funda la creación de valor y a la vez da una idea aproximada de la matriz del sistema que abarca a todas las ramas de la producción. Cuando se genera una sobreproducción que por diversas razones no puede ser absorbida por el consumo y/o crece desproporcionadamente el capital financiero especulativo superando ciertos límites, se engendran las crisis que comportan una enorme destrucción de valor traducidas en quiebras, corridas bancarias, semiparalización del crédito y, finalmente, una plétora de mercancías irrealizables. Del lado del capital, sobreviene un salto en la concentración económica donde los más fuertes hacen pingües negocios con la falencia de los más débiles. Del lado del trabajo, implica caída de salarios, desocupación, extensión de la pobreza y de la marginalidad.
“Las condiciones de la explotación directa y las de su realización no son idénticas. No sólo difieren en cuanto al tiempo y al lugar, sino también en cuanto al concepto. Unas se hallan limitadas solamente por la capacidad productiva de la sociedad, otras por la proporcionalidad entre las distintas ramas de producción y por la capacidad de consumo de la sociedad. Pero ésta no se halla determinada ni por la capacidad productiva absoluta ni por la capacidad absoluta de consumo, sino por la capacidad de consumo a base de las condiciones antagónicas de distribución que reducen el consumo de la gran masa de la sociedad a un mínimo susceptible sólo de variación dentro de límites muy estrechos.” (“El Capital” de C. Marx; TIII, pág.243)
La fuerte crisis actual, a pesar de sus particularidades, responde a los cánones clásicos que sintéticamente esboza esta cita. Así, el desplazamiento del crack financiero a la “economía real”, el capital industrial productor de mercancías, se manifiesta en que éstas al almacenarse sin poder venderse, se desvalorizan frenando la producción. Pero los afligidos “gurúes” nada hablan de cómo y dónde se crea valor pues, lo que tan bien explica Marx, conduciría a reconocer la explotación inherente al régimen capitalista.
Cuando se precipita la crisis, se produce la estampida de los patrones del sistema que corren presurosamente a refugiarse en valores “reales”, se trate del oro, promesas “fiables” como los bonos del tesoro de los EE.UU., o de activos que suponen amparados por su “solidez” económica, en rigor reblandecida por la crisis. Lo cual se refleja en la caída de las Bolsas de casi todo el mundo que incineran formidables masas de valor con el vertiginoso derrape de las acciones, fenómeno que exhibe el “espanto” que preludia la proliferación de mercancías invendibles inherente a la expansión de la crisis. Así, en el 2008 la Bolsa de Tokio perdió casi el 40%. Ésta acumulaba en valor de todas sus empresas más de US$ 4 billones y en los últimos tres días de la primer semana y media de octubre perdió US$ 700 mil millones. Mientras que los inversores de Wall Street perdieron 44 billones de dólares por la caída del mercado bursátil entre setiembre de 2007 y el mismo mes de 2008. Estas astronómicas cifras dan idea de la magnitud del despegue financiero así como de la formidable fluidez en curso que los socorros estatales intentan estabilizar. Es que el valor monetario de los papeles de los activos de las compañías que cotizan en Bolsa, en tiempos de zozobra se “enloquece” al compás del miedo que es su combustible. Fiel testimonio de ese voluble “estado de ánimo” es el notable repunte que registraron las Bolsas al día siguiente en que quince países de la zona del euro concretaran el compromiso de rescate concertado en la reunión de París del 12/10 para caer nuevamente dos días después. Pero los bruscos y enormes saltos que se producen no hacen más que evidenciar la fragilidad que los sostiene, directamente proporcional a los niveles de especulación que crecen desmedidamente en tiempos de bonanza para caer estrepitosamente cuando se desata la crisis.
“La crisis de confianza” (el terror a las pérdidas) es el “mal” que se propaga bajo la amenaza de devastar a todo el sistema bancario. Desde los grandes especuladores hasta los pequeños ahorristas, corren a retirar sus depósitos para salvar lo que puedan desfondando la liquidez del sistema y por tanto arrastrando en la caída a grandes Bancos que a su vez se desconfían mutuamente congelando los préstamos interbancarios. Lo que tardará en frenarse este proceso, aún con el auxilio de los formidables aportes estatales, no se puede medir a priori pero sin duda la recesión económica en marcha castigará a la mayoría de los países aunque varíe su intensidad según los casos. Ergo, nos hallamos ante la “globalización” de los quebrantos que en lo fundamental se transfieren al conjunto de la sociedad.
Todo esto (y mucho más) es absolutamente coherente de acuerdo a la esencia del sistema y a la racionalidad del mismo. Sólo que mirado desde otro lugar, o sea, con una lógica que considere el bienestar de los seres humanos sin distingo de clases ni de etnias, se transparenta su monstruosa irracionalidad. Porque el capitalismo no se mueve en función de esa lógica sino que responde al móvil de las maximización de las ganancias sin que importen los medios ni el tendal de víctimas que deje a su paso. Su motor es la codicia, no la solidaridad, ni la equidad, ni la justicia.
Los “números” de la economía aplicados a la política y a lo social.
“…es mucho lo que el gobierno federal puede hacer por la economía. Puede otorgar más beneficios a los desocupados. Puede facilitar ayuda de emergencia a los gobiernos locales. Puede recomprar hipotecas y renegociar las condiciones para que las familias puedan quedarse en sus casas. Lo responsable en este momento es darle a la economía la ayuda que necesita. No es momento para preocuparse por el déficit.” (de Paul Krugman, en Clarín del 18/10/08)
Esta opinión de un “gurú” de moda es muy elocuente. La aparente preocupación por las víctimas remite a la reanimación de la economía, o sea, dineros públicos para “ayudar” a los capitalistas mientras que de las personas sólo importa su “propensión a consumir”.
Luego, es menester traducir el imperio de la economía al lenguaje de la política y de lo social. Vale decir, apreciar la cuestión del poder y los efectos depredadores del sistema. Tarea que incluye desnudar a la tecnocracia cuyos “expertos” están al servicio del gran capital pontificando desde la economía como si se tratara de una “ciencia” autónoma, imparcial e inapelable. Desde este ángulo, la cabalgata de los “números” adquiere una dimensión distinta lo mismo que el rol del Estado.
Cinismos aparte, es innegable que los salvatajes del sector financiero son el salvavidas de los conglomerados de capital que hacen agua. Y es tan cierto que se pretende destrabar el funcionamiento del sistema como que el poder político emplea los recursos públicos para rescatar del abismo a las grandes corporaciones financieras en grave riesgo. Para quien quiera verlo, se transparenta la relación entre la política y los intereses económicos, así como que de estos últimos brota el poder que sostiene a la gran mayoría de los gobiernos que vienen a ser sus operadores desde el Estado. Nunca como ahora se ha internacionalizado el poder de las grandes corporaciones que constituyen una red de intereses mundiales que liga a las más diversas naciones y cuyas jerarquías son directamente proporcionales al peso de aquéllas. También se hace visible que hoy los une más el espanto que la competencia y las disputas hegemónicas. Pero éstas subyacen y también emergen como por ejemplo cuando Alemania, la mayor potencia de Europa, se resistió a integrar fondos comunes en la UE. pues eso la obligaba al pago de una cuota mayor en beneficio de salvatajes ajenos. O al comienzo, cuando se jugó una carrera por ver quien ofrecía mejores garantías a los inversores y al público para frenar la caída de sus propios Bancos absorbiendo las fugas de los otros.
Acudamos nuevamente a la feria “numérica” para ponderar su significación y avanzar un poco más por sobre la superabundante y fluctuante información disponible.
El monto de la quiebra del fondo de inversión Lehman Brothers que ocupaba el 4º lugar en USA, fue de 639 miles de millones de dólares. Algo más que la sumatoria de los PBI. de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Perú. Al margen de lo inflado o ficticio de semejante capital financiero, ¿cómo subestimar el nivel de influencias y capacidad de presión de tales “cíclopes” sobre los Estados, y en particular sobre los periféricos? ¡El producto íntegro del trabajo humano de todo un año de los países señalados era inferior al equivalente de la masa de capital de aquél gigante caído!
Tomemos ahora los rescates prometidos por EE.UU. e Inglaterra. De los iniciales 700 mil millones de dólares aprobados por el primero -dos veces el PBI de Argentina-, 500 mil millones están destinados a sólo cuatro grandes corporaciones financieras maestras del “apalancamiento”. El de Gran Bretaña, por su magnitud relativa, es más impactante aún. Se trata de $US 850.000 millones, casi el 35% del PBI. de ese país y cuyos principales auxiliados son sus dos mayores Bancos comerciales. Y si de “astronomía” se trata, rondarían 1,7 billones de euros comprometidos por los Estados en el auxilio del sistema bancario del conjunto de los países de la UE. En todos los casos los dinerillos provendrán del erario público y de la “capacidad productiva” de fabricar moneda, mientras que las promesas de futuro resarcimiento nos recuerdan la teoría del derrame. Sólo una fracción de tamañas sumas alcanzaría para solucionar el problema del hambre y la salud en el mundo en lugar de salvar a los especuladores.
Prosigamos ahora pero centrándonos en términos cultural-políticos. Para sintetizar la cuestión nos valdremos de dos ejemplos, uno exterior y otro interno. Se estima que en EE.UU. el 75% de la población destinó sus ahorros a la compra de acciones (no importa si en parte o totalmente). El famoso “consumismo”, la contratara de la realización del capital, en el plano del ahorro asumió un carácter especulativo notable que se hizo carne en el ciudadano de a pie. ¿Dónde quedó la cultura del trabajo y el ahorro de otras épocas? ¿Qué tipo de personas está pariendo este capitalismo de las grandes corporaciones? Porque además del desenfreno por el consumo superfluo que paga el resto del mundo y el deterioro del planeta, la avidez por la ganancia fácil o la timba financiera si se prefiere, ha ganado el imaginario y la práctica de importantes masas humanas. Éste es un aspecto sustantivo para cualquier cambio social que se precie. Y aunque se trata de la principal potencia capitalista del orbe y no de un país periférico, ¿acaso nuestros vastos sectores medios no padecen de ese virus?
Antes de referirnos a ello, una muestra sustantiva del exacerbado consumo del “primer mundo” y de la especulación que lo acompaña. Hablamos de la caída del precio del petróleo a bastante menos de la mitad del máximo alcanzado. Dos caras del mismo fenómeno: el enorme despilfarro energético implicado en el desquiciante consumo y la formidable ganancia extraordinaria que vinieron embolsando los oligopolios petroleros.
Vayamos ahora a nuestra experiencia reciente. La resolución 125 sacudió al país que durante un mes y medio vivió pendiente de los enfrentamientos que lo acompañaron hasta la “no positiva” derrota del gobierno. Aquí la especulación pivotó sobre otro plano, la del comercio exterior vinculado a los precios de las comodities y en particular, los de la estrella del momento, la soja.
La caída del precio de la soja a casi la mitad de su valor pico puso en evidencia tanto la burbuja económica como la voracidad de la plana mayor del “campo” que “enlazaron” a la sociedad argentina con su “heroica batalla” en defensa de los grandes intereses agropecuarios, y éste es el punto que nos interesa destacar aquí. Sin contar a los trasnochados grupos “izquierdistas” que los apoyaron, lo preocupante apunta a los vastos segmentos de nuestra clase media que se hizo eco del discurso del “sacrificado trabajo” agrario “saqueado” por el gobierno, como si lo retenido al capital privado no integrara parte del erario público. Si bien entraron en la volteada pequeños productores, hoy más perjudicados que antes del fin de la resolución cuestionada, nadie se conmovió por los peones rurales, los verdaderos explotados del campo, ni por las numerosas familias campesinas despojadas de sus tierras debido a las expropiaciones sojeras. La fuerte ofensiva de las cúpulas dirigentes del agro amplificada por ”los medios” cómplices y asociados (y favorecida por el torpe manejo del gobierno), logró encolumnar a buena parte de los sectores medios de las ciudades. Y en el teatro de la “batalla”, el campo, la especulación creció al ritmo de los pools de siembra y de los arrendamientos, los que suplían la “transpiración” por los elevados intereses y los jugosos alquileres de las tierras. Es que la seducción por la ganancia fácil pareciera que se ha hecho carne en los sentimientos y el bolsillo real o deseado de buena parte de “la gente.” Periféricos, subdesarrollados o como se nos quiera llamar, portamos el mismo virus que circula en las entrañas del primer mundo, la cultura mercantil del capitalismo.
Los cantos de sirena de “los mercados” han ido generando una subjetividad política y cultural que no se condice con la que prevaleció en las tres décadas anteriores al triunfo de la dictadura genocida. Mas hoy que rebrotan evocaciones de aquel pasado, las grandes expectativas de vastos sectores populares en torno al Estado omite que, bajo el amparo de esa misma institución, actúa gran parte de la dirigencia política que ayer fue cómplice de la devastación económica y social más formidable de nuestra historia. Lo cual no significa negar los aspectos positivos que introdujo este gobierno sino que pone en primer plano la importancia que tiene la conformación de los sujetos en la gestación de políticas favorables a la emancipación que promuevan el desarrollo de una nueva subjetividad. Por ello confundir los términos y los protagonistas porta la amenaza de que todo lo rescatable del presente vuelva a desembocar en otro “canto del cisne”.
El Estado versus el mercado.
Ahora esbozaremos algunas conclusiones vinculadas a lo que venimos exponiendo.
El entramado de relaciones capitalistas mundiales constituyen una red que transmite sus impulsos a cualquier punto de la misma y en la que predomina netamente el poder de las grandes corporaciones que trascienden los límites territoriales de las naciones. Cuanto más grande es la masa económica de las corporaciones y de las naciones centrales, mayores son los efectos de sus movimientos a escala internacional y al interior de los países. No obstante, el Estado Nación sigue siendo una organización macro insustituible para el capitalismo que lo originó pues liga los intereses económicos con el orden jurídico político que rige las relaciones sociales. A su vez, el control del Estado refleja las luchas sectoriales por imponer la hegemonía política en tanto que el peso del gran capital establece límites y condiciona a esas pugnas. Estas conclusiones que reflejan nuestra visión, nos conducen hacia la problemática del Estado y a las polémicas que giran alrededor de los márgenes de autonomía de las naciones. Tema candente que remite a las políticas que plantean la domesticación del “capitalismo salvaje” promoviendo una suerte de neo desarrollismo de “rostro humano”. Y si bien los efectos que produce el capitalismo pueden variar de acuerdo a las luchas políticas y la presión social, su esencia es inmutable: hay un sólo sistema capitalista por más que existan distintas variantes según los países y las diferentes etapas. Es que la legalidad interna de este orden social admite gran diversidad de manifestaciones -mientras no se impulse su ruptura-, pero su matriz permanece inalterable. Lo cual no implica ignorar las situaciones favorables a la satisfacción de las necesidades de amplios sectores de la población, algo más que atendible. Ahora, si pensamos en aportar al cambio de este injusto orden social, no debemos pasar por alto que la radicalidad protagonizada por el socialismo en el mundo no evitó su posterior implosión. Vale decir, aprender de la historia para luchar por un futuro mejor hace insoslayable entender las causas de lo acontecido con “el socialismo real”, cuestión que no termina de saldarse.
Retornando a la coyuntura actual, pensamos que la crisis va a ser superada por el capitalismo con todos los ajustes y cambios que recompongan el sistema financiero, algo que ya está en marcha, estableciendo nuevas reglas como en su momento ocurrió con Bretton Woods después del descalabro de la 2ª. guerra mundial. Los enormes daños que acarree y los niveles de hegemonía subsiguientes se verán más tarde. Pero mientras no surjan nuevos protagonismos y políticas emancipatorias que asimilen experiencias y superen a este orden social, el mismo no caerá por sí solo. El tema es quiénes y cómo aprovechan las grandes fisuras que presenta.
En función de lo expuesto y referente a los debates actuales, es importante considerar la consigna Estado versus mercado -que ha prendido con fuerza- pues creemos que tal oposición confunde conceptos.
El Estado no es sinónimo de gobierno. Es la estructura jurídico-política que organiza el funcionamiento de la sociedad y cuyo control posibilita el ejercicio del poder. Sólo que dicha estructura se adecua y es producto del orden social que la determina. En cambio, los gobiernos son la expresión política de las luchas sectoriales que responden a diversos intereses de clases y/o distintos segmentos de las mismas.
En tanto que mercado es el lugar (físico y/o virtual) donde se realizan los intercambios de mercancías incluidas las distintas formas en que se manifiesta el valor (dinero, acciones, bonos, etc.). Así, el uso del término “los mercados” resulta el eufemismo con que los capitalistas se ocultan cosificando a los sujetos reales. Además, el Estado forma parte del mercado toda vez que incluye empresas bajo su control. Luego, se trata de una falsa oposición que induce a errores políticos cuando se confunde Estado con gobiernos.
Esa confusión incide en la valoración política de los Estados nacionales, cuestión polémica dado el proceso de concentración y centralización del capital y la poderosa influencia político-económica de las Corporaciones que operan en todo el planeta. Las controversias remiten a si las políticas de sesgo popular en los países periféricos pueden recrear su independencia relativa respecto de los centros de poder mundial y regenerar en el presente estadios anteriores. Lo cierto es que ante la ausencia de alternativas emancipatorias gravitantes, se han abierto expectativas favorables a varios gobiernos que intentan despegarse de la hegemonía actual. Pero dichos gobiernos se desenvuelven en medio de una estructura estatal dependiente del gran capital en un período donde su poder económico está más interrelacionado y también más consolidado que antes.
Por lo tanto, la equívoca oposición Estado versus mercado debe encararse en otros términos que es preciso sincerar. Porque distinto es optar por el desarrollo capitalista de los países periféricos a plantear un cambio de sistema. Esto trasciende lo coyuntural y sus tiempos y plantea la orientación política y la forma de construcción de las opciones que se asumen. A su vez, dicha orientación define los lugares de interpretación de las coyunturas y la praxis correspondiente.
El Estado, esta gran estructura de poder, nunca se extinguió. Ni con el “neoliberalismo” ni con el socialismo. Esa creación histórica albergó procesos liberadores como lo fueron la Revolución Francesa, la Comuna de París y las grandes revoluciones socialistas del siglo XX. Pero a la luz de los hechos, constituyó un dispositivo indócil que terminó amparando la explotación y la dominación. Así, la experiencia socialista, promesa de cambio sustancial, se ancló en otra versión del capitalismo de Estado que, por otra vía, produjo un atípico proceso de acumulación capitalista.
¿En qué sentido el “socialismo real” resultó un capitalismo de Estado? En lo fundamental, porque el excedente económico generado por los productores directos quedó bajo el control y la administración de quienes conducían el aparato estatal, o sea, los que en definitiva eran quienes asignaban los recursos y la distribución del producto social y manejaban el aparato jurídico ideológico que regulaba las relaciones humanas sin llegar a sustituir el carácter mercantil de su economía. Luego, bajo el control inicial del aparato del Estado por fuerzas opuestas al capitalismo, crecieron las formas invisibilizadas de la dominación enquistadas al interior de las vanguardias y del Estado, antesala del retorno de la explotación que se plasmó con el correr de los años. O sea, la lucha contra le explotación extendió una garantía ilusoria sobre la política llamada a erradicarla.
En la actualidad, después del nefasto período de supremacía absoluta del capitalismo en el mundo con los EEUU como potencia hegemónica, surgieron en Latinoamérica diversas manifestaciones que expresan las resistencias que se fueron incubando en su seno. Y sin entrar al análisis de las distintos gobiernos producto de la presión y las luchas populares, vamos a rescatar lo que nos parece realmente valioso dentro del variable espectro que componen. En primer lugar, la potencia de los movimientos sociales de signo político que proliferan en el subcontinente, en particular en Bolivia, Ecuador y Venezuela. Y no es casualidad que en esos países hermanos surgiera la consigna del “Socialismo del siglo XXI”, un modo de convalidar sus grandes objetivos unido al intento de conferirle una nueva identidad. Intento que no consideraremos aquí pero que exhibe un notorio contenido simbólico. Sólo destacaremos algunos rasgos del fenómeno boliviano que nos parecen originales y dignos de tener en cuenta, más allá de cómo deriven los acontecimientos. A saber: la articulación de los movimientos sociales con la conducción del Estado; las enseñanzas que brinda el nexo y las tensiones entre ambos mediados por la cultura de los pueblos originarios; el efecto simbólico de un presidente indígena; el proceso de nacionalización profunda en contra de las grandes empresas transnacionales y los designios del imperio aliado a las “roscas” oligárquicas; y sobre todo, el grado de participación popular en una democracia en formación que busca salir de las trampas de la democracia representativa que instrumenta el sistema de opresión capitalista.
Tal fenómeno que obviamente no va a modificar el tablero de poder mundial, muestra posibilidades y alternativas que no figuran en la agenda de dicho poder y que se incorpora a otras experiencias alentadoras. La historia continúa y las luchas del campo popular, con sus contradicciones incluidas, instauran oportunidades para el desarrollo de nuevas políticas y nuevos protagonismos que reviertan las nefastas consecuencias de la crisis mundial parida desde el centro del poder capitalista de Occidente. No se trata de transpolar ni de copiar, cada quien construye su propio camino. Y transitando por ellos, deberemos aprender de las enseñanzas del pasado y sumar los aportes del presente para establecer los necesarios lazos entre quienes impulsan la emancipación.
Nadie puede adivinar el futuro pero esta gran crisis, producto de la insaciable voracidad del capital, convoca al desarrollo de nuevos sujetos cuyo horizonte sea la superación de este orden social que la engendró.---
Jorge Luis Cerletti (octubre de 2008)
Senador Alejandro Navarro: Sobre AFP
Análisis marxista de la crisis mundial del capitalismo.
Enviado por: Jorge Rossel
La hecatombe del sistema financiero mundial es un hecho de tal magnitud, con tantas repercusiones en el plano económico, político, social y militar, que es difícil predecir todas sus consecuencias. En cualquier caso hay algunas incuestionables. Primero, que la economía del conjunto del planeta se encuentra al borde del abismo, precipitándose hacia la recesión más profunda desde la Segunda Guerra Mundial. En segundo lugar, y exactamente igual de trascendente que la anterior, el colapso económico está desvelando el auténtico funcionamiento de la llamada "democracia" burguesa, en realidad la dictadura del gran capital. Una dictadura en la que los gobiernos de EEUU y Europa -forma-dos por individuos con sueldos espectaculares que velan por los intereses de la clase dominante-, están conspirando para que los costes de esta brutal crisis los paguen las familias trabajadoras de todo el mundo.
Un cataclismo histórico
Un resumen somero de los acontecimientos proporciona una idea de la trascendencia de las jornadas que estamos viviendo.
1. La mayoría de bancos de inversión, aseguradoras y cajas de ahorros de EEUU han quebrado o se han colocado al borde de la suspensión de pagos. Hay que remontarse al crac de 1929 para encontrar algo semejante. Para evitar un colapso aún mayor, el gobierno Bush se lanzó a una gigantesca operación de rescate, que no evitó el desplome de los mercados durante todo el mes de septiembre.1
2. El terremoto, como era inevitable en una economía mundializada y con unos mercados financieros integrados a una escala nunca vista, ha contagiado a Europa que se arrastra hacia el precipicio.2 Las declaraciones de los gobiernos de Irlanda y Gran Bretaña asegurando por dos años los depósitos de los ahorradores, indican la extrema gravedad de la situación.
3. Desde agosto de 2007 hasta el 21 de septiembre de 2008, la administración norteamericana ha gastado más de ¡900.000 millones de dólares! y no ha logrado evitar el caos. A esta cantidad descomunal se suman las inyecciones de liquidez en el mercado interbancario por parte de la Reserva Federal de EEUU (FED), el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Inglaterra o el Banco Central de Japón, que superan generosamente el billón de euros. Pero todas estas aportaciones de capital no han conseguido ni restaurar la confianza ni evitar el estrangulamiento del crédito. Por un lado, las montañas de deudas bancarias y empresariales acumuladas en estos años de orgía especulativa son muy difíciles de recuperar en un momento en que la economía real, productiva, se desliza con fuerza hacia la recesión. Refinanciar la deuda de empresas en dificultades, cuyas expectativas de negocio van hacia abajo, no es una operación muy rentable. Éste es el caso de todas las grandes de la construcción y las inmobiliarias cuyos activos se han depreciado a un ritmo de vértigo y sus valores se derrumban en la bolsa. Al mismo tiempo los grandes bancos de todo el mundo, que están pillados en el apalancamiento generalizado de las últimas décadas, no tienen ninguna garantía de recuperar sus créditos; su pasivo aumenta y la capacidad de obtener liquidez en el mercado interbancario mengua porque nadie se fía de nadie. Los ladrones no se fían de los ladrones.
En estas condiciones y después de la experiencia vivida en este último año ¿Por qué razón va a funcionar el último plan de la administración Bush si es más de lo mismo? ¿Acaso 700.000 millones de dólares, que no tienen como destinatario la inversión productiva sino salvar los negocios de un puñado de especuladores y magnates, pueden resolver o modificar la tendencia general hacia la recesión de la economía real?
4. Los valores bursátiles de las empresas financieras, bancos de inversión, bancos comerciales, constructoras, eléctricas, telecomunicaciones, aeronáuticas, automoción..., vamos, del conjunto de la economía, se han construido sobre una montaña de créditos que ahora son impagables. El parón de la economía productiva, el descenso en las ventas, el crecimiento del desempleo y de la morosidad y, por supuesto, el crac financiero, han puesto punto y final a la fiesta. Tan sólo en un año (de agosto de 2007 a septiembre de 2008), las bolsas mundiales han perdido el 22% de su valor, una caída equivalente a 12,4 billones de dólares. Si se suma el desplome acumulado en septiembre la pérdida se acerca a los quince billones. En las bolsas estadounidenses se han evaporado cerca de cinco billones de dólares, una cantidad que supera el PIB de América Latina y el Caribe en 2007.
Por más que intenten transmitir confianza, el sistema capitalista está inmerso en un crac de proporciones difícilmente cuantificables. Sólo una cosa es completamente segura: el pánico se extenderá en las próximas semanas.
Como se incubó
la catástrofe
Tan sólo hace veinte años, el colapso del estalinismo en la URSS y en Europa del Este provocaba la euforia de la burguesía mundial. No era para menos. Intoxicados por sus éxitos aparentes, los imperialistas norteamericanos se lanzaron en tromba para imponer su doctrina en todos los rincones del mundo: liberalización económica, privatizaciones, desregulación de los mercados financieros, saqueo de los países pobres, extensión de la precariedad laboral y aumento de la explotación, caída de los salarios, intervenciones militares y guerra al "terrorismo"...
En un contexto semejante, los "teóricos" de la economía y la sociología burguesa sentenciaron el fin de las crisis y de la historia; los políticos y los gobernadores de los bancos centrales hablaban sin recato de un "círculo virtuoso" de crecimiento sin fin; y los premios Nóbel de economía eran contratados por los grandes bancos de inversión para que aplicasen sus fórmulas matemáticas al negocio del dinero. La confianza lo inundaba todo. La OCDE en su documento de Perspectivas Económicas Mundiales de 1999 afirmaba: "Estamos en el umbral de una atractiva oportunidad: la posibilidad de un sostenido y largo boom de la economía mundial que se prolongará en las primeras décadas del próximo milenio (...) Una confluencia de factores podrían unirse para propulsar importantes mejoras en la capacidad de creación de riqueza y bienestar a escala mundial...".
Han pasado veinte años, un suspiro en la historia de la lucha de clases, y todas las expectativas se han transformado violentamente en su contrario arrasando con todas las certezas que parecían inexpugnables y barriendo la confianza de la clase dominante. El pesimismo y la incertidumbre son totales.
En medio de la euforia, los marxistas denunciamos las enormes contradicciones que el boom económico estaba creando en los cimientos del sistema. Nuestros análisis eran considerados con desprecio y altanería por los sabihondos socialdemócratas, hipnotizados por los magníficos "resultados" de las cuentas de beneficios. También éramos despachados por los ex marxistas que pululan por los intersticios del movimiento obrero, esos escépticos desmoralizados que se impresionaron por los brillos del boom y que culpabilizaron a los trabajadores por su "bajo nivel de conciencia". Los hechos han respondido con claridad a todos estos elementos que abandonaron un punto de vista de clase.
Durante estos años, los marxistas hemos señalado que este boom económico no podía comparase, en ningún caso, con la época dorada del auge capitalista de la posguerra. Desde 1945 hasta 1970 los países capitalistas avanzados, especialmente EEUU y Europa Occidental, registraron tasas de crecimiento asombrosas, impulsando un desarrollo espectacular de las fuerzas productivas, del comercio mundial y de la división internacional del trabajo sin parangón en ningún otro periodo de la historia del capitalismo. El motor de este crecimiento fue, sin lugar a dudas, las grandes inversiones en capital que hicieron aparecer nuevas ramas de la producción y multiplicaron la capacidad de crear manufacturas en masa. A diferencia de lo que plantean ahora los defensores de la "regulación", no fue la intervención del Estado en la economía lo que movió el sistema hacia adelante, sino la reinversión masiva en el proceso productivo de la plusvalía acumulada. Pero esta fase de ascenso también fue liquidada por las contradicciones insalvables del capitalismo, dando pasó a la recesión de los años setenta y sus consecuencias revolucionarias en todo el mundo. El descrédito de las teorías keynesianas, teorías que por otro lado no ponían en riesgo la propiedad capitalista, fueron reemplazadas por las viejas ideas del liberalismo y el monetarismo.
Aunque no disponemos de espacio para analizar en detalle la historia económica de estos últimos veinte años, un hecho sobresalía por encima de todos. En contraste con los años dorados de la posguerra, la rentabilidad que ofrecía la inversión productiva durante las últimas dos décadas se hacía cada vez menos atractiva para el capital. A pesar de la aparición de mercados como China, que atrajeron fuertes inversiones occidentales y suavizaron los efectos negativos de la recesión del sudeste asiático a mediados de los años noventa, la acumulación chocaba con los límites de un mercado mundial que reflejaba la tendencia a la sobreproducción. El fortalecimiento de China como potencia exportadora de manufacturas baratas agudizaba esta tendencia. Así, la sobreacumulación de capitales fortaleció el movimiento ascendente hacia la especulación y forzó una desregulación absoluta del mercado financiero. Como en su momento reconoció Alan Greenspan se trataba de un fenómeno imposible de parar en un sistema que se basa en la obtención del máximo beneficio.
La euforia en la que ha vivido la burguesía internacional creó, dialécticamente, las condiciones para el desastre. Miles de millones de dólares que no encontraban una colocación rentable en la producción de mercancías fluyeron con fuerza hacia el sector inmobiliario y provocaron un alza espectacular de los precios, que era sostenido a su vez por una masa de créditos baratos concedidos indiscriminadamente a particulares y empresas. A pesar de los serios avisos de entonces (la crisis asiática, el estancamiento de Japón o el hundimiento de los valores tecnológicos y de las empresas puntocom en el 2000), la gigantesca deuda hipotecaria que se iba generando era vendida como un "activo" sólido en el mercado bancario y bursátil, gracias a la intervención de la "ingeniería financiera creativa" (subprime y demás fondos basura).
Se trataba de una dinámica enloquecida: la espectacular burbuja inmobiliaria responsable de una cuarta parte del PIB norteamericano, de cuatro de cada diez empleos creados en EEUU en la última década, de la mitad del consumo doméstico y de una parte sustanciosa de los beneficios capitalistas, espoleaba la especulación bursátil y un endeudamiento empresarial y bancario sin precedentes en la historia. Desde finales de la década de los noventa y de manera cada vez más intensiva, el crédito y el endeudamiento se convirtieron en el factor decisivo para garantizar y sostener la producción y el consumo, a la vez que creaban las condiciones para el estallido actual.3
El capital ficticio se hizo omnipresente dando cumplido sentido a la máxima aspiración de todo capitalista: obtener capital del capital sin tener que pasar por la experiencia dolorosa de invertir en el proceso productivo. Esta masa flotante de billones de dólares de capital ficticio se elevó de tal manera por encima de la economía real que, finalmente, se ha transformado en una pesada losa justo en el momento en que la sobreproducción se ha hecho presente.
Debido a esto no hay ninguna duda de que la recesión adquirirá una dureza, extensión y profundidad formidable.
¿Quiénes fueron
los responsables?
Todos los análisis de la prensa burguesa intentan presentar, como causa de la crisis, a la codicia de algunos banqueros sin escrúpulos y la ausencia de controles y de regulaciones en el mercado. Pero esta forma de envolver las cosas forma parte de toda una campaña para crear una cortina de humo que disculpe al conjunto del sistema.
La burbuja especulativa que ha estallado fue animada y celebrada, en primer lugar, por George W. Bush que facilitó una desregulación generalizada del sistema financiero internacional. El gobierno norteamericano y la Reserva Federal, con Greenspan al frente, fueron imitados, a su vez, por todos los gobiernos europeos, ya fueran conservadores o socialdemócratas. Desde Reagan hasta Margaret Thatcher; desde Helmult Kohl, hasta Chirac, pasando por Bush, Blair, Felipe González, Aznar, Schröder, Berlusconi, Sarkozy o Zapatero, todos han apoyado sin fisuras la política de desmantelamiento de empresas públicas vendidas a precio de saldo a los grandes monopolios (gas, agua, electricidad, telefonía, autopistas, siderurgias, minas, textil); han aplaudido entusiastamente la privatización de servicios sociales esenciales, como la sanidad y la educación, que se han transformado en un negocio lucrativo para los capitalistas. Todos ellos han aprobado reformas del mercado laboral, de las pensiones, y propiciado el hundimiento de los salarios; durante años se han vanagloriado de los pelotazos inmobiliarios y las megafusiones empresariales, aunque supusieran la destrucción de miles de empleos... Y todos ellos recibían en los palacios, sedes del gobierno, parlamentos y celebraciones oficiales a delegaciones nutridas de banqueros y empresarios que se han llenado los bolsillos en esta orgía sin fin.
El papel más despreciable en todo esto, ¡cómo no!, lo han jugado los dirigentes socialdemócratas que afirmaban, un día sí y otro también, que los cimientos estaban sólidos y que no había que preocuparse porque el capitalismo era el mejor sistema de los posibles. Según su esquema, los beneficios insultantes que acumulaban las grandes corporaciones, la gran banca y los especuladores eran la garantía de las inversiones de mañana y los puestos de trabajo de pasado mañana.
Ahora que pintan bastos, muchos de ellos intentan ocultar el rastro de sus actos y se presentan cual inocentes corderitos. Es el caso de personajes como Felipe González, quien publicó un artículo en El País titulado 'El capitalismo en el espejo': "Es una crisis extraña, incluso para reaccionar con una mínima coherencia" nos dice Felipe, "Por el momento ha liquidado la extendida creencia de que el mercado lo arregla todo y solo. Es decir, la teoría dominante desde los años noventa del 'todo mercado', con un rechazo fundamentalista a la intervención regulatoria". ¡Que cinismo! El mismo individuo que protagonizó la liquidación de cientos de empresas públicas en el Estado español, que alentaba a las multinacionales españolas para que no dejaran pasar las oportunidades que brindaba la globalización, que aconsejó a sus colegas en Latinoamérica que se desprendiesen de sus prejuicios ideológicos y privatizaran a precio de saldo el sector estatal para mayor beneficio de bancos, multinacionales y especuladores de toda ralea... ahora nos dice que es una crisis "extraña". ¡Que cara más dura!
Lo que Felipe González no comprende es que sus consejos, tan escuchados por la oligarquía latinoamericana, pusieron su granito en la explosión revolucionaria que recorre Venezuela, Bolivia, Ecuador, México... De hecho, desde el inicio del nuevo siglo, las decisiones estratégicas de la burguesía mundial han roto cualquier equilibrio político y social, espoleando una escalada de la lucha de clases en todo el mundo: huelgas generales en Europa, el movimiento de decenas de millones contra la guerra imperialista, la polarización social y política en EEUU y la mayoría de los estados europeos, el No francés e irlandés en los referéndum sobre la constitución europea, la derrota del PP en el Estado español después de movilizaciones masivas de la población... En definitiva, el hundimiento de la economía sólo ha confirmado el profundo cambio que ha experimentado toda la situación mundial.
Siguiendo con otros propagandistas del "capitalismo de rostro humano", hay una buena cantidad de economistas "progresistas" que sacan pecho con la actual crisis. Para ellos, la intervención de la FED y el Tesoro norteamericano intentando salvar Wall Street, confirma que el capitalismo tiene que "regularse". Lo que no dicen estos amigos es que la intervención del gobierno estadounidense, como la de los gobiernos europeos, tiene como único beneficiario a los capitalistas, a los cuales se les quiere cambiar sus bonos "tóxicos", es decir, insolventes, por dinero contante y sonante. Un dinero que saldrá del bolsillo de las familias trabajadoras estadounidenses, del recorte de los gastos sociales, de la sanidad y la educación pública, del seguro de desempleo..., y que no evitará la destrucción masiva de puestos de trabajo en todos los sectores productivos o el desahucio de millones de familias que no pueden hacer frente a sus hipotecas. Una vez que se desvela el truco de estas "nacionalizaciones", que sólo pretenden salvar a los inversores a costa del dinero de todos, es explicable que la rabia y la furia de la población ocupen espontáneamente las calles de EEUU, y la enorme presión que existe sobre sus señorías en la cámara de representantes.
Pero quienes se llevan la orla en el cuadro de honor de los defensores del capitalismo de "rostro humano", son los dirigentes de los sindicatos. Hace pocos días, en el Foro Nueva Sociedad, el secretario general de UGT, Cándido Méndez, reclamó un "capitalismo renano o decente, el modelo europeo social de mercado". ¿No parece increíble? ¿Acaso Cándido Méndez no se ha enterado de los despidos en Volkswagen, Audi, Deutsche TeleKom, Deutsch Bank...? ¿No le llegaron las noticias sobre los recortes en el gasto social que aprobó el anterior gobierno socialdemócrata de Schröder y que ahora completa y profundiza el gobierno de coalición con los democristianos? Si Méndez se refiere al "capitalismo productivo" de los años sesenta está reclamando algo que no llegará. En medio de una caída general de las ventas, ¿qué puede empujar a los capitalistas a invertir en aumentar la producción o contratar a más trabajadores? No, los capitalistas guardarán sus capitales a buen recaudo y los dedicarán a fines más lucrativos.
Expropiar a los expropiadores:
la única solución es
la revolución socialista
Si queremos encontrar un responsable de la crisis no es difícil: es el propio capitalismo, la propiedad privada de los medios de producción y distribución, la dictadura tiránica del capital financiero, que impide que la inmensa riqueza creada con el trabajo de miles de millones de hombres y mujeres en todo el mundo se utilice para resolver las necesidades de la mayoría. El problema es de un sistema que, para asegurar el lujo obsceno en el que vive un puñado de multimillonarios que acumulan un patrimonio equivalente a los ingresos de dos terceras partes de la humanidad, no duda en destruir planificadamente la riqueza del mundo amputando una parte considerable de la capacidad productiva de la industria. Un sistema que provoca la barbarie saqueando continentes o iniciando guerras de rapiña en las que mueren cientos de miles de inocentes, si con eso se garantizan los sacrosantos beneficios de las grandes corporaciones. La auténtica causa de la crisis está claramente identificada: es la búsqueda del máximo beneficio en el espacio de tiempo más corto posible.
Estamos ante acontecimientos históricos. La crisis del capitalismo norteamericano se ha convertido en una crisis global, y nada impedirá que se extienda hasta el último rincón del planeta. Los sueños de que China o la India podrían sacar del atolladero al sistema y evitar la recesión se han esfumado con la rapidez con que se disipa el humo de un cigarro. La depresión del consumo en EEUU y Europa prepara un escenario de pesadilla para China, y esto profundizará a su vez la caída general.
La sacudida que ha empezado hará temblar los cimientos del capitalismo. Millones de trabajadores, de jóvenes, de campesinos se están preguntando hoy, ahora mismo, qué sentido tiene mantener este sistema decrépito. La crisis abrirá paso a las ideas de la revolución, a la necesidad de derrocar a la oligarquía financiera que nos gobierna y sus instituciones farsa. Y, por supuesto, fortalecerá a la revolución allí donde ya se ha iniciado, como en el caso de Latinoamérica.
Las ideas de Marx, Engels, Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburgo han demostrado ser cien veces correctas. Sí, hay una solución a esta crisis, pero no es la de un capitalismo de rostro humano ¡Tal cosa no existe, es una vana utopía reaccionaria! La alternativa está en la lucha organizada de la clase trabajadora y la juventud, de todos los oprimidos, hasta conseguir la expropiación de los banqueros, de los grandes monopolios, de los terratenientes, y colocar la riqueza del mundo bajo el control democrático de la mayoría de la sociedad. Ésta es la única alternativa realista, expropiar a los expropiadores, y construir las bases de una economía planificada y socialista, donde la lucha por el máximo beneficio y la propiedad privada de los medios de producción sea enviada al basurero de la historia.
En estas condiciones sería absolutamente viable garantizar el pleno empleo, el derecho a una vivienda, a una sanidad y a una educación pública de calidad y, por supuesto, a la auténtica democracia, la democracia obrera. Con el control de las palancas fundamentales de la economía en manos de la clase obrera, la pesadilla de trabajar sesenta horas a la semana, tal como exigen ahora los capitalistas, sería eliminada de un plumazo. La reducción de la jornada, sin merma del salario, nos permitiría a la mayoría de la población poder participar de manera real en la vida social, controlando la política, la economía y la cultura, que dejarían de ser el monopolio de la clase dominante.
Sí, hay una alternativa para utilizar toda la creatividad maravillosa de la que es capaz el género humano y esa alternativa se llama SOCIALISMO MUNDIAL.
¡Que la crisis la paguen sus responsables: los capitalistas!
¡Expropiar a la banca y los monopolios bajo control de los trabajadores es la única solución!
¡Por una alternativa auténticamente socialista!
¡Proletarios de todos los países, uníos!
NOTAS
1. Antes del verano fue Bear Stearn, vendida a precio de saldo con el aval del tesoro Público, y la intervención en IndyMac Bancorp. Después de las vacaciones, el colapso en bolsa de las grandes hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac (que concentraban la mitad de los créditos hipotecarios de los EEUU, 5,5 billones de dólares) obligó al gobierno a hacerse con el control de ambas asegurando una inyección de liquidez cercana a los 200.000 millones de dólares. En horas, la erupción arrastró a Merrill Lynch, que fue adquirida in extremis por Bank of America, y empujó el hundimiento de Lehman Brothers. La bancarrota de este banco centenario ha sido la más grande de la historia de los EEUU: 453.200 millones de euros. 48 horas después de la quiebra de Lehman, el gobierno norteamericano desembolsó 60.490 millones de dólares para hacerse con el control de 79% de las acciones de AIG (American internacional Group), la mayor aseguradora del planeta.
2. Luxemburgo, Holanda y Bélgica nacionalizaron las pérdidas del banco Fortis, uno de los grandes de Europa, y decidieron una inyección de 11.200 millones. En Bélgica, el gobierno extendió la operación de rescate al banco franco-belga Dexia, entidad especializada en financiación de administraciones locales, que tiene además unos 5,5 millones de clientes particulares. El alemán Hypo Real Estate fue rescatado, gracias a un crédito de 35.000 millones de euros, por un consorcio bancario y una garantía del Estado. En Dinamarca el Banco Central colocó bajo su garantía el banco Roskilde. En Gran Bretaña se nacionalizó Bradford & Bingley, mientras HBOS tuvo que fusionarse precipitadamente con Lloyds TSB para evitar su caída. HBOS cuenta con unos depósitos de 370.000 millones de euros, el 20% del total del país, pero más de 650.000 millones de euros prestados en el mercado inmobiliario (sus acciones cayeron en tres días de septiembre más de un 50% por miedo a una escalada descontrolada de impagos).
3. Algunas cifras pueden ilustrar el alcance del fenómeno: A) La gran banca recaudó en el año 2006 un 40% del total de las ganancias empresariales de los EEUU. En las décadas de 1950-60 este porcentaje era del 10-15%. B) La capitalización bursátil de todas las bolsas de EEUU pasó de 5,4 billones de dólares en 1994, a 17,7 billones en 1999 y 35 billones en 2007. A su lado, la especulación en Wall Street de los años veinte parezca un juego de niños. C) El déficit por cuenta corriente de EEUU es de un billón de dólares, por lo que necesita ingresar más de 100.000 millones al mes para financiarlo. D) El 90-95% de los movimientos actuales de capitales no responden a operaciones comerciales o de inversión, son puramente especulativos. En el caso de AIG , los datos son asombrosos: de una cartera contra posibles impagos de 441.000 millones de dólares que la compañía ofrecía como garantía a sus asegurados (bancos de inversión y fondos), AIG tenía colocados en el mercado de fondos ¡307.000 millones de dólares! Este mercado llamado Credit Default Swaps (CDS), mueve la friolera de 58 billones de dólares en las bolsas mundiales, sin ningún tipo de control o regulación. El mercado mundial de "derivados" mueve 500 billones de dólares, diez veces más que la producción mundial de bienes y servicios
Jorge Rossel: es integrante del Comunal Venezuela, correspondiente al regional America del PS chileno en el exterior.
Karl Marx versus Wall Street: ¡Abolición del sistema de salarios!

por Franz J. T. Lee (Kaos en la Red)
Erase una vez, hace millones de años, cuando la vida en el planeta Tierra carecía de hombres-dioses y dioses-hombres, como también carecía del Moloch del trabajo, cuando millones de humanos todavía expresaban unas relaciones sanas, naturales y vivientes, y cuando se podían anticipar miríadas de saludables creaciones cósmicas; que de verdad era posible inventar, experimentar y esperar. El planeta todavía no se encontraba intoxicado por el hedor corporativo e imperialista del humo, del poder, la avaricia y la arrogancia de la clase dominante. La sagrada trinidad planetaria, el ser natural, la existencia social y la trascendencia emancipatoria, es decir, los humanos, la flora y la fauna, todavía no estaban amenazados por la tecnología y la industrialización capitalista, por el pantano de las giga-ganancias mediante la especulación en las bolsas globales, llevados a cabo sobre los hombros de los pobres y de los esclavos asalariados a nivel global.
A través de los últimos dos siglos, el capitalismo y el imperialismo han tenido éxito en amenazar seriamente este gigantesco proceso galáctico, este experimentum mundi y en aniquilarlo mediante sus armas de destrucción masiva y sus horrorosas guerras nucleares.
Hace décadas, ya en 1949, el gran filósofo marxista, Ernst Bloch (1885 - 1977), que en una oportunidad dijo, que hoy en día un marxista sólo puede ser un filósofo y que un filósofo sólo puede ser marxista, hizo un comentario en cuanto a nuestro zeitgeist diciendo que “Tiempos de transición, como el tiempo que estamos presenciando, sensibilizan ante todo para el genio de la dialéctica, el gran maestro.”
(Ver: Franz Lee)
Mucho antes, en 1875, en su trabajo La Dialéctica de la Naturaleza, Friedrich Engels explicó el destino de la actual crisis mundial capitalista, generada por un inexorable maelstrom de competencia, centralización y monopolización:
En su escritura “El rol del trabajo en la transición del simio hacia el hombre”, Engels advirtió:
“Sólo el ser humano ha logrado de estampar su sello a la naturaleza, al no sólo desplazar plantas y animales, sino también al cambiar el clima de su lugar de residencia, y hasta al modificar la fauna y la flora de manera tal, que las consecuencias de su actividad sólo podrán desaparecer con la extinción universal del globo terráqueo entero.”
(Ver: Franz Lee; Marx2Mao)
Las elites internacionales de la clase dominante temen que a través
del marxismo la mayoría de la humanidad reventaría las cadenas culturales y los grilletes intelectuales del holocausto mental añejo, se emanciparían del control mental y corporal religioso y al fin, también en los Estados Unidos de América, comenzarían a actuar y pensar de, por y para sí mismos. Según la estrategia nazi de los neo-conservadores, los trabajadores no deberían aprender a pensar independientemente, a teorizar, a filosofar para ellos mismos; la educación para la barbarie controlada por la clase dominante sigue condenando millones de seres humanos a la extinción genocida. Sin embargo, los trabajadores en toda la América están despertando; es por esta misma razón que los ejércitos yanquis están en las calles, para aplicar los actos patrióticos terroristas contra cualquier enemigo interno de clase emergente.
Sin el socialismo científico y filosófico, sin el método dialéctico del marxismo y sin la praxis revolucionaria y la teoría emancipatoria, en Venezuela y en otras partes, dentro de la Revolución Bolivariana y la Revolución Permanente, será sencillamente imposible entender lo que pasa en Wall Street, en el club nuclear, en la colonización y militarización espacial, en el globo fascismo, en la globalización fascista.
Ahora démosle un vistazo a la verdad transhistórica del marxismo y su actualidad revolucionaria y emancipatoria.
En 1848, inmediatamente después de la Revolución burguesa Industrial de Gran Bretaña, en su primera teoría de la globalización, en su famoso manifiesto del partido comunista, Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895) pronosticaron científicamente que “los gigantescos medios de producción y del intercambio”, generados por la sociedad capitalista finalmente terminarán en un caos económico totalmente anárquico, en una barbarie social incontrolable:
“Las condiciones de producción y de cambio de la burguesía, el régimen burgués de la propiedad, la moderna sociedad burguesa, que ha sabido hacer brotar como por encanto tan fabulosos medios de producción y de transporte, recuerda al brujo impotente para dominar los espíritus subterráneos que conjuró.” (Ver: Marxist)
Después de 160 años, como ya fue explicado en la gigantesca obra de Marx de tres volúmenes “Das Kapital” (El Capital, publicado entre 1867 y 1885) con respecto a las leyes económicas tendenciales del crecimiento del capital como resultado de la contradicción dialéctica, de la competencia, la centralización, la monopolización y la fusión, responder por las atrocidades de sus divinos amos de la guerra.
La clase media norteamericana actualmente ha perdido más de 18 millones de hogares; afuera en las calles, esos nuevos pobres se ven confrontados con el ejército brutal; como Marx pronosticó en El Capital, ellos están sacudidos por la explosión geométrica y progresiva de la pauperización global, mientras las elites de las clases dominantes altas están fusionando y devorándose el uno al otro.
Es verdad, el marxismo revolucionario científico y filosófico, la negación dialéctica del capitalismo, no ha perdido sus poderes creativos práxicos y teóricos. A través de algunos ejemplos demostraremos la actualidad del marxismo de la era moderna y post moderna en la globalización.
Marx y Engels se volvieron ‘post modernos’ ya en 1848, al comienzo de la lucha de clases de los trabajadores.
Luego, el 27 de junio de 1865, en un discurso ‘Valor, Precio y Ganancias’ en Inglaterra, dirigido al Consejo General de la Primera Internacional, Marx explicó, que debido al tiempo laboral robado y no pagado, los trabajadores asalariados y explotados socialmente, llevan toda la carga de la realización del capital y así garantizan todos los riesgos financieros y las aventuras especulativas de sus nefastos amos capitalistas y los banqueros inescrupulosos y criminales. Ahora los trabajadores norteamericanos tienen que sacrificar más de 700 mil millones de dólares de impuestos para rescatar los gángster imperialistas de la especulación, para salvar al capitalismo del colapso total.
Por los momentos este crimen capital añejo se ha convertido en un secreto abierto internacional; Wall Street se está revelando, demostrando su criminal acumulación de capital, como lo explicó hace mucho tiempo el tan ‘obsoleto’ Karl Marx.
Los ideólogos capitalistas quieren hacer ver que Karl Marx es obsoleto y que Platón y Aristóteles están en boga. Sin embargo, aunque no lo crean, el ‘Wall Street Journal’ hoy por hoy considera a Karl Marx como autoridad erudita que se cita en todo el mundo. Aunque comete el mismo error ideológico que tantos otros medios masivos internacionales: sólo pública lo que conviene a sus intereses de clase, es decir, solamente las verdades a medias.
Hace tres años, el 13 de mayo de 2005, se podía leer en los titulares del ‘Wall Street Journal’ lo siguiente: “... en la medida en que se incrementa el abismo entre ricos y pobres en los Estados Unidos, se estanca la movilidad de clases”. Al fin y al cabo el artículo estaba diciendo que el cuento de los Estados Unidos como país de una movilidad social infinita y de las millones de oportunidades doradas siempre era y sigue siendo un mito ideológico. Además dijo que este gigantesco colapso financiero lógicamente tenía que venir a estos niveles de acumulación de la globalización, con todas sus implicaciones terroristas, la militarización, el genocidio y el fascismo a nivel global. También es claro como el sol, quienes“incluso Karl Marx aceptó la imagen de Norteamérica como país de la oportunidad sin límites. ‘La condición del trabajador asalariado’, escribió Marx en 1865, ‘para la gran mayoría de los norteamericanos es nada más que un estado provisional, el cual están seguros de dejar a largo o corto plazo’. (Marx)”
(Ver: Mindfully y Mrzine)
Sin embargo, el editor del ‘Wall Street Journal’ no terminó de leer el discurso de Marx hasta su final, es decir, no leyó la parte referente a la solución emancipatoria marxista para la actual crisis norteamericana, para la depresión global, y claro que sí, para la Revolución Bolivariana en Venezuela y América del Sur.
Categóricamente Marx manifestó:
“(Los trabajadores) deben comprender que el sistema actual, aun con todas las miserias que vuelca sobre ella, engendra simultáneamente las condiciones materiales y las formas sociales necesarias para la reconstrucción económica de la sociedad. En vez del lema conservador de “¡Un salario justo por una jornada de trabajo justa!”, deberá inscribir en su bandera esta consigna revolucionaria: ‘¡Abolición del sistema del trabajo asalariado!’ “ (Ver: Marxist)
Ahora démosle un vistazo a otra cita que se refiere directamente a la actual crisis global.
Adivinan quién es el autor.
“En un sistema de producción en que toda la trama del proceso de reproducción descansa sobre el crédito, cuando éste cesa repentinamente y sólo se admiten los pagos al contado, tiene que producirse inmediatamente una crisis, una demanda violenta y en tropel de medios de pago. Por eso, a primera vista, la crisis aparece como una simple crisis de crédito y de dinero. Y en realidad, sólo se trata de la convertibilidad de las letras de cambio en dinero. Pero estas letras representan en su mayoría compras y ventas reales, las cuales, al sentir la necesidad de extenderse ampliamente, acaban sirviendo de base a toda la crisis. Pero, al lado de esto, hay una masa inmensa de estas letras que sólo representan negocios de especulación, que ahora se ponen al desnudo y explotan como pompas de jabón; además, especulaciones montadas sobre capitales ajenos, pero fracasadas; ...”. (Carlos Marx. El Capital. Volumen III. Capítulo XXX. Capital dinero y capital efectivo). (Véase: Rebelión)
¿Se trata de Henry Paulson? ¿O de algún think tank neo-conservador? Veamos más datos y hechos sobre la actual especulación en Wall Street.
“Finalmente, capitales-mercancías depreciadas o incluso invendibles o un reflujo de capital ya irrealizable. Y todo este sistema artificial de tenían que extensión violenta del proceso de reproducción no puede remediarse, naturalmente, por el hecho de que un banco, el Banco de Inglaterra, por ejemplo, entregue a los especuladores, con sus billetes, el capital que les falta y compre todas las mercancías depreciadas por sus antiguos valores nominales. Por lo demás, aquí todo aparece al revés, pues en este mundo hecho de papel no se revelan nunca el precio real y sus factores, sino solamente barras, dinero metálico, billetes de banco, letras de cambio, títulos y valores. Y esta inversión se pone de manifiesto sobre todo en los centros de que se condensa todo el negocio de dinero del país, como ocurre en Londres; todo el proceso aparece como algo inexplicable, menos ya en los centros mismos de producción”. (ibid.)
Sí, adivinaron correctamente, el autor es Karl Marx.
Con respecto al texto anterior y en cuanto a la relevancia analítica para el actual fiasco financiero norteamericano, Alan Woods, en su excelente artículo “El capitalismo mundial en crisis”, explica lo siguiente:
“Los banqueros, que ayer estaban dispuestos a comprar grandes cantidades de deuda de los demás, ya no están dispuestos a hacerlo. La desconfianza y la sospecha se han generalizado. El viejo optimismo acomodadizo se ha sustituido por una actitud tacaña a la hora de prestar y tomar prestado. Todo el sistema bancario, del que depende la circulación de capital, está a punto de paralizarse. A menos y hasta que los malos activos sean eliminados, muchas instituciones carecerán del capital necesario para extender el crédito fresco en la economía.”
(Ver: Rebelión)
Por cierto, Marx describió esta fase específica en el ciclo económico capitalista hace mucho tiempo:
“La convertibilidad de las letras de cambio sustituye a la metamorfosis directa de las mercancías, tanto más cuanto que precisamente en estos períodos aumenta el número de las casas comerciales que trabaja simplemente a crédito. Y una legislación bancaria ignorante y al revés, como la de 1844-45, puede contribuir a acentuar todavía más la crisis. ... “ (Citado por Alan Woods, ibid.)
Lo que produjo la crisis en Wall Street inter alia es la batalla despiadada y la avaricia de los magnates por agarrar miles de millones de dólares, en la medida posible provenientes de la energía de vida robada de los trabajadores, de tiempo laboral no pagado, de dinero especulativo ficticio. El vandalismo capitalista en la tierra ha llegado a sus límites extremos; el sistema entero se ha convertido en una burbuja de jabón. Puede reventarse en cualquier momento, y las consecuencias apocalípticas pondrían a prueba nuestra propia también.
En conclusión, sólo queda por decir que las crisis sociales profundas necesitan soluciones radicales. Nuestra época no es una época de la transición de un modo de producción a otro. Es el fin global y globalizado de todos los modos de producción. Es el amanecer de un éxodo, de una exvolución, que es lo verdaderamente nuevo, una nueva lógica, una nueva ciencia, una nueva filosofía, un nuevo hombre.
En la actualidad los eventos mundiales se adelantan uno al otro, nos quedamos boquiabiertos ante las gigantescas fusiones y concentraciones, la monopolización y la militarización. El terrorismo represivo político y fascista de esos terremotos económicos todavía está por venir. Su brutalidad superará todos los crímenes cardinales y capitales que se conocen hasta ahora.
Por esta razón, todo esto hay que pararlo ahora mismo. Durante las últimas décadas, en centenares de artículos hemos advertido sobre lo que viene. La emancipación no es una revolución de un solo hombre, sino una tarea global de por vida; no es un asunto de catecismos o récipes. Aprendemos la emancipación en el proceso emancipatorio, en la propia lucha feroz.
¡Tanto que hacer, muy poco hecho!
Vendrá la ‘Era del Acuario’, que es la emancipación creativa y creadora. Marx nos mostró el camino anti-capitalista, es decir, lo que hay que hacer aquí y ahora:
“¡Abolición del sistema de salarios!”
Así el trabajo y la producción desvanecen en el olvido, es decir, se manda al infierno la alienación, para que arde en llamas junto al capitalismo por siempre.
El resto, en otras palabras, de qué manera actuamos, pensamos y superamos lo nuevo, queda a nosotros. Mientras tanto, aquí en Venezuela, nuestro quo vadis ‘transjectivo’ no es ni la reforma burguesa ni la Revolución Francesa: es la “Emancipación Humana” (Marx).
* Fuente: Kaos en la Red

