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Palestina

La OLP considera poco clara respuesta israelí a carta de presidente palestino

La OLP considera poco clara respuesta israelí a carta de presidente palestino

XINHUA

 

 

La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) dijo hoy que la respuesta israelí a la carta política que dirigió el presidente palestino Mahmoud Abbas el mes pasado al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu "no contiene respuestas claras".

El comité ejecutivo de la OLP, que sostuvo una reunión presidida por Abbas para estudiar la respuesta israelí, dijo en un comunicado de prensa que "la carta no tiene respuestas claras sobre asuntos centrales que impiden la reanudación de las conversaciones de paz, principalmente sobre los asentamientos".
Yasser Abed Rabbo, secretario general del comité ejecutivo de la OLP, quien leyó la declaración en Ramala al final de la reunión, dijo que "la respuesta israelí a la carta no es clara".
La respuesta israelí a la carta política de Abbas "no incluye respuestas claras al reconocimiento de las fronteras de 1967 como las fronteras del futuro Estado palestino, así como a la cuestión de la liberación de prisioneros de cárceles israelíes", afirmó.
El comité ejecutivo pidió al Cuarteto Internacional, integrado por Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU que "intervengan enérgicamente para corregir la vía del proceso de paz".
La OLP condenó que el gobierno israelí continúe tomando decisiones relacionadas con la continuación de la construcción de asentamientos en los territorios palestinos y en Jerusalén.
La organización dice en la declaración que los asentamientos han sido y siempre serán ilegales y que "Israel está engañando al mundo y manteniendo las actividades de asentamientos, incluida la confiscación de terrenos que son propiedad exclusiva de los palestinos".
El sábado, Yitzhak Mulkho, colaborador de Netanyahu, entregó la respuesta del primer ministro israelí a la carta política que Abbas le dirigió el 17 de abril sobre el futuro del estancado proceso de paz en el Medio Oriente.
Las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos se suspendieron en octubre de 2010 debido a las disputas por la insistencia de Israel de continuar la construcción de asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Oriental.
Los palestinos insisten en no reanudar ninguna conversación de paz directa o indirecta con Israel antes de que la carta declare claramente un cese completo de las actividades de asentamientos en los territorios ocupados en 1967, incluido Jerusalén Oriental.

Sionismo nazi: Las ironías de la historia

Sionismo nazi: Las ironías de la historia

Hace ya cuatro años que volví de Palestina y desde entonces, quiero escribir esta carta. Pero es tan grande todo lo vivido, que no he podido sentarme a resumir todo lo que quisiera contarles, para que al menos pudieran dimensionar lo que ahí sucede. Porque eso me pasó a mí. Creí ser conocedora del tema, creí saber y entender algo del “conflicto” y de la “causa”, pero nada se asemeja a vivirlo.

No hay libro que uno lea ni imágenes que uno vea, que puedan graficar lo que sucede. Uno puede ser un “experto”, pero si no se ha pisado ese suelo, si no se ha respirado ese aire, si no se ha palpado esa miseria, es imposible llegar a comprender el lento genocidio que ocurre en esas tierras.

Es imposible, porque quienes lo cometen han sido las grandes víctimas del siglo XX y, entonces, cualquiera que condene alguno de sus actos, corre el riesgo de ser tachado de antisemita. De hecho, eso aprendimos en el curso de “Conflicto en Medio Oriente” al que entré como invitada a unas cuantas horas de Tel Aviv (capital de Israel). A la veintena de periodistas latinoamericanos que estábamos ahí, nos entregaron un riguroso listado de claves conductuales que se titulaba: “Cómo identificar el antisemitismo del siglo XXI”. Y creo que muchos lo leímos y en voz baja pensamos que fácilmente seríamos tachados de antisemitas. Por eso, muchos callan. Porque ser antisemita ante el horror del holocausto, es algo inaceptable hoy, a más de 50 años de esa masacre.

Ahí está el primer gran error. El holocausto judío nos avergüenza como especie. Al recorrer los campos de concentración que quedaron como vestigio, uno se pregunta cómo pudo existir ese infierno, mientras el mundo seguía girando. Cómo no fuimos capaces de detenerlo. Cómo fue posible que millones de seres fueran perseguidos, torturados y asesinados de la forma más cruel, en el completo silencio del resto del planeta. Quizás, luego de la desolación y el horror que uno siente, eso es lo que más sorprende del holocausto: La indolencia y complicidad silente. Hoy, muchas décadas después, lo condenamos y somos cuidadosos al tener el más mínimo acto de aceptación de alguna actitud nazi, ¿verdad?

¿Tendrán que pasar nuevamente décadas para que entonces nos preguntemos cómo fue posible que, en silencio, se masacrara a los palestinos?

¿Entonces seremos capaces de ver las fotos de los moribundos, detrás del muro, esperando comida? ¿A las mujeres pariendo en las fronteras establecidas por el sionismo? ¿A los prisioneros que Israel mantiene en condiciones infrahumanas? ¿Veremos entonces el muro y sus rejas interminables, con un judío hablando detrás de un vidrio mientras te grita que te quites la ropa una y otras vez, solo para atravesar de una lado a otro y poder visitar a tu familia? Y lo que parece más terrible aún ¿Las fotos de los palestinos tatuados con un número en los brazos, como un carnet imborrable, que les autoriza entrar a Jerusalén? Sí, tatuados. Igual que esas fotos espantosas de esqueléticos judíos fichados en los Campos de Concentración. Hoy, de palestinos.

¿Tendrán que pasar otros 50 años para que podamos ver todo esto y no sentirnos amenazados de ser antisemitas?

Ahí está el primer error que los judíos sionistas han sabido calarnos profundamente, para entonces amparar las más atroces injusticias que sus propios antepasados sufrieron bajo el yugo de los nazis. No hay que aceptar más este chantaje moral. Sé que esta carta bastará para que mi nombre entre en la lista de los antisemitas. Pero no lo soy. Mi padre, yugoslavo, eslavo y casi gitano, sobrevivió a la limpieza étnica de los nazis y él mismo me enseñó que los nacionalismos enfermizos como el que persiguió a su pueblo en la Segunda Guerra, son la lacra social más terrible que puede existir. ¿Y qué es el sionismo de Israel sino un nacionalismo moderno y enfermo?

Un nacionalismo que, en sus vertientes más colonizadoras cercanas al socialismo, apela a razones bíblicas para demandar un territorio que, además, pretende limpiar de las otras razas que ahí habitan. El sionismo es racista. No porque en sus principios esté escrito o porque laONU en 1975 lo haya dicho en una resolución, sino simplemente porque no tolera la coexistencia de otros pueblos y actúa en esa dirección.

Como todos, crecí repudiando el holocausto y de cerca, con mi padre y sus historias. Tanto me enamoré de la “causa”, que a los 19 años estuve a punto de irme a un kibutz, embobada en mi adolescencia por la justicia tardía para ese pueblo. Enamorada de “la causa” y de la propuesta socialista de construir patria mancomunada en el desierto.

Veinte años después conocí uno de los kibutz más emblemáticos de la oleada que se creó en los ’70. Y sigo creyendo que es un proyecto precioso, si no fuera por “el alto costo humano que representa”. Supe como se reparte el sueldo de todos para la comunidad, compartí con ellos el Hanukkah, vi los huertos inmensos perfectamente regados y su intimidad. Pero también vi los restos de casas bombardeadas, que se levantan en medio de los verdes sembradíos del kibutz como trofeo a la reconquista de la “tierra prometida”.

A un lado, la lechería con vacas ultra desarrolladas y al otro lado, las ruinas de la que fue el hogar de alguna familia palestina allegada hoy, tras el muro, en esos ghettos árabes que los sionistas parecen haber recreado al más puro estilo de los ghettos judíos de la Alemanianazi.

Recordé entonces esas viejas películas que mostraban el esplendor europeo de algunos pocos en plena década de los ’40, mientras la Segunda Guerra asolaba el continente. Hitler en sus despampanantes juegos olímpicos, y al frente la chimenea humeante de los Campos de Concentración. Recordé, incluso, algún texto que describe la casa de Townley en Santiago, cuando Mariana Callejas celebraba sus rondas literarias en plena dictadura, mientras en el subterráneo de su casa, el servicio de inteligencia torturaba a quienes son hoy algunos de los Detenidos Desaparecidos de Pinochet.

No hay que tener miedo. Condenamos el holocausto judío y hoy condenamos -oportunamente- el holocausto palestino.

La “tierra prometida” es hoy un cuadrillé de pueblos enmarcados en un muro de más de 8 metros de altura que zigzaguea el suelo y forma ghettos palestinos, de donde no hay salida. A puñados, los palestinos quedaron en algunos pueblos sin conexión entre sí muchas veces, sometidos al ímpetu de los israelíes que deciden qué puede entrar y qué puede salir. Esto incluye, obviamente, hasta lo más básico como la comida que, estratégicamente, te permite matar de hambre, lentamente, a quienes están adentro.

Si tu padre quedó en el ghetto de al frente, deberás visitarlo escasamente y previa autorización. Entonces, tendrás que hacer una larga fila entre dos rejas, como las vacas camino al matadero, ingresarás a una pequeña habitación donde sacarás tu ropa, serás humillado sin derecho a pataleo en tu propia casa, y alguien te gritará en hebreo, detrás de un vidrio, si es correcto lo que estás haciendo.

Si la panadería quedó al otro lado del checkpoint, deberás hacer esta rutina de ida y de vuelta, sólo si tienes la suerte de entrar, para luego ver si tienes la otra suerte de encontrar algo para comer.

Belén es uno de los más dolorosos ghettos palestinos, porque buena parte del mundo recuerda ese lugar como un sitio histórico que quisieran visitar sin temor.

La plaza de Belén, enmarca la llegada a la Iglesia de la Natividad. Los habitantes de Belén, que obviamente poco y nada comparten el fervor cristiano, respetan a los escasos turistas y valoran ese espacio como el sitio histórico que indudablemente es. Que distinto, entonces, es ir a Nazareth, hermoso en la pulcritud israelí y prácticamente neutralizado con el fanatismo religioso o ateo -como quieran- de la administración que lo gobierna. Si preguntas por alguien llamado Jesús de Nazareth, entrarás a lista de las personas no gratas, aunque simplemente seas un historiador nada de católico. La intolerancia se respira en Israel.

La plaza de Belén se repleta de hombres enflaquecidos y hasta con el rostro como desfigurado por el dolor, que se pasean en círculo matando el tiempo. No tienen trabajo, no pueden salir a buscarlo tampoco. Tienen hambre. Sus mujeres e hijos esperan en casa por algo para comer y ellos deambulan por la plaza, mirando y compartiendo algún café con cardamomo.

Te paseas en uno de los lugares más emblemáticos para el mundo occidental y entonces decides entrar a un restorán a pocas horas del 25 de diciembre. Un escuálido árbol de navidad parpadea a la entrada, y al menos diez mesoneros, sentados en la barra, te reciben con felicidad, llevarás algunas monedas que sólo podrán transar entre ellos mismos. Eres el único turista que ingresa y el menú es reducido. No hay casi comida, porque la frontera no se ha abierto. Viven en la tierra donde siempre existió su gente, pero hoy no tienen derecho a salir, ni a moverse. Están presos en su propia casa, esperando.

Entonces pides un té y un pan con queso. Esa es la cena de navidad que puedes comer en Belén, mientras afuera un grupo de niños y hombres te mira engullendo el queso que han reservado para el turista, con la esperanza de que se mueva la microeconomía que tienen en ese ghetto donde nació Jesús.

Si puedes permanecer más días en Belén, comenzarás a sentir entonces la angustia de vivir en un ghetto. Comenzarás a sentir la desesperación y entenderás otro poco de la historia: Simplemente, un buen día, el mundo decidió hacer justicia con un pueblo masacrado y en la accidentada división territorial, tu casa quedó al otro lado.

Deberás desocuparla, y partir al ghetto, acarreando las pocas cosas que pudiste sacar, y arrastrando a tus niños entre lágrimas y griteríos. Te instalarás en un campo de refugiados, que se diferencia de los campos de concentración nazis, porque la muerte es más lenta que con el gas. Morirás de locura y hambre. No asfixiado.

Vivirás arriba de varias familias en una habitación, sitiado a pocos metros por el muro que te encañona con tanquetas y fusiles, y esperarás con ansias la llegada de algún valiente grupo de turistas alternativos, que quiera “conocer tu realidad”.

Decidí salir de Belén, angustiada, amargada… aterrorizada, y con una de las tristezas más profundas que he sentido en mi alma, simplemente porque tienes la certeza absoluta de que no hay retorno.

Llegamos a Beit Jala, que tiene conexión directa con Belén, omitiendo el checkpoint. Entramos al mejor hotel de la ciudad, un hermoso edificio de casi 12 pisos, hermosamente decorado, con un salón inmenso en la recepción, un gran comedor, un hermoso bar. Más de 300 habitaciones. Todas vacías.

Pedimos una buena habitación. Estaban todas disponibles. Beit Jala como deshabitada, detenida en el tiempo. Y nosotros, omitiendo un rato el caudal de incomprensiones que teníamos en la cabeza y el corazón. Teníamos hambre. Esa noche podríamos comer bien. Decidimos bajar a comer. A las 9 de la noche, un restorán con más de 100 mesas había sido abierto sólo para nosotros. La mesa repleta de las más exquisitas comidas árabes. Era temporada alta, plena navidad y no habían llegado pasajeros. Comimos lento, pensando en cómo hubieran querido algo de “very tipical food” en el campo de refugiados que habíamos visitado horas antes.

Nos instalamos en el hermoso salón contiguo. Prendieron las luces para nosotros y entonces apareció un hombre alto, canoso, amable. Saludó y se presentó como el dueño del hotel. Comenzó una tonta conversación sobre clima. Él no quería hablar del tema y nosotros tampoco, pero nuestro inglés chapurreado, tan chileno, pronto lo hizo sospechar sobre nuestra procedencia. Como muchos en Beit Jala, él también tenía un familiar en Santiago. Entramos en confianza, y entonces preguntamos y preguntamos.

Cómo sobrevivía, cómo mantenía ese hotel y para qué lo hacía en medio de tanta desolación. La conversa cada vez era más triste. Los escasos 200 dólares que podíamos dejar por nuestra estadía, ni siquiera alcanzaban para pagar la electricidad de un día de funcionamiento del hotel. ¿Por qué no te vas a Chile?, le preguntamos. Uno de sus hermanos vive en Santiago. Sus ojos se llenaron de lágrimas, como si ese tremendo hombre de rasgos tan masculinos, fuera un pequeño muerto de susto. Como un comandante derrotado en su trinchera, moribundo, pero impecable y de corbata, él estaba dispuesto a morir ahí, en el precioso hotel que heredó de su padre y que antaño estaba repleto de turistas, viviendo el esplendor de la cultura árabe mezclada con el rito católico de la navidad.

No puedo hablar, dijo tartamudeando y se despidió de lejos antes de marchar. A la mañana siguiente partimos rumbo a Jordania. No pudimos conseguir un auto palestino que nos llevara a la frontera. No queríamos dejar ni 10 dólares más en manos de Israel. Pero fue imposible. Está prohibido y, aunque los “territorios palestinos” dan con Jordania, la frontera también es de los judíos.

 

Entre los años 2006-2007 la autora de este relato viajó a Israel y a los ‘Territorios Palestinos Ocupados’ como parte de lo que llama “un reporteo personal”. Este texto ha sido extraído del original, más extenso, para este suplemento especial.

Paola Dragnic, 36 años, venezolana de ascendencia yugoslava, es licenciada en Comunicación Social de la Universidad de Chile.

FotografíaOscar GTO/Flickr

Palestina: Que tiemble la injusticia frente a la voluntad de un pueblo mancillado

Palestina: Que tiemble la injusticia frente a la voluntad de un pueblo mancillado

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

El viernes 16 de marzo de 2012, en las dependencias de la Misión Diplomática de la Embajada de Palestina en Argentina, se realizó un encuentro organizado por el “Programa Ecuménico de Acompañamiento a Palestina e Israel”, que funciona en Argentina hace dos años. La rica iniciativa contó con la asistencia de miembros de diversas agrupaciones cristianas, quienes pudieron apreciar el documental “Persiste la cuestión Palestina”, y dialogar francamente con el Embajador Walid Muaqqat.

 

 

Junto con dar la bienvenida a los presentes “a la Embajada de todos” y relevar la solidaridad del pueblo y el gobierno argentinos con la causa palestina, Muaqqat sustantivó a los asistentes como genuinos “mensajeros de la paz y la verdad”, y el anhelo antiguo  y armado de una ardiente paciencia, de que Palestina se convierta en un Estado soberano e independiente.

 

El diplomático hizo hincapié en aquel significativo sector del pueblo israelí que comprende, acepta e incluso, lucha por el fin de la ocupación de impronta sionista que caracteriza coyunturalmente el gobierno de Israel.

 

“El pueblo palestino ha sufrido una injusticia histórica que tiene su origen en 1947”, señaló Walid Muaqqat, “cuando luego de la Segunda Guerra Mundial, las Naciones Unidas decidieron el destino de Palestina, sin que mi patria tuviera arte ni parte en la conflagración global y menos en el ‘holocausto’. Inconsultamente, la ONU resolvió fracturar el territorio palestino para que Israel impusiera su Estado. Ello se tradujo en que de inmediato dos tercios de la población de Palestina fuera expulsada por la fuerza de la tierra de toda su vida, a favor de los colonos israelíes. En términos internacionales, se trata de un crimen de guerra.”

 

Muaqqat aseguró que a través de los años, el territorio palestino quedó confinado a un 22 % de su nación original. Es decir, pese a que la ONU entregó un 56 % de Palestina a los colonos israelíes, con el tiempo, se hicieron del 78 %, y continúan avanzando. Separados terminaron Franja de Gaza y  Cisjordania. Como si no bastara, actualmente “la mitad del 22 % permanece confiscado por Israel”. La política de asentamientos israelíes es un cáncer que avanza con violencia y más allá de todo juicio internacional, cada día que pasa.

 

“Israel está dejando sistemáticamente, sin alimento, sin hogar, sin olivos, sin pan a mi gente”, manifestó el Embajador, y agregó “que la vida resulta sumamente difícil de sobrellevar. Hemos sido víctimas de dos tipos de terrorismo por parte de Israel, uno necesario para el otro: el informativo y el colono-militar. Con los poderes de la maquinaria mediática mundial y bélica de su lado, Israel ha intentado transformar todo tipo de resistencia palestina en un acto de terrorismo. Es como si los independentistas de América Latina fueran tildados de terroristas.”

 

-¿Y qué demanda Palestina?

 

“Que Israel congele su estrategia de asentamientos para contar con las condiciones básicas para dialogar la paz definitiva y duradera. En 1993 se firmaron los acuerdos de Oslo que resumidamente, indicaban el establecimiento del Estado de Palestina en Franja de Gaza y Cisjordania. Pero desde entonces se han triplicado los asentamientos israelíes. ¿Cuánto más debemos sacrificar? De los 11 millones de palestinos existentes, 6 millones permanecen en la diáspora, expatriados de nuestro territorio a causa del terror. En tanto, Israel emplea mil y una excusas para postergar el proceso de paz y ganar tiempo para expulsarnos totalmente. Israel es una fábrica de pretextos al respecto.”

 

-¿Y Estados Unidos?

 

“Es absolutamente obsecuente a los intereses de Israel. Es su soporte más importante. Salvo excepciones decorosas, tanto demócratas como republicanos financian sus campañas electorales y más, mediante corporaciones empresariales cuyos propietarios son israelíes. Estamos hablando de la primera potencia militar que ha conocido la humanidad. Es la fuerza contra la razón.”

 

-¿Y cuál es la estrategia de Palestina?

 

“La lucha pacífica y diplomática. De esta manera, el mundo sabrá por fin quién es el que no quiere la paz; quién es la víctima; quiénes son los que sufren. Es cierto. Hubo un horrible holocausto judío. Pero hoy existe un igualmente espantoso holocausto palestino. Todos nuestros derechos humanos han sido violados.”

 

-¿Pero está Palestina en condiciones de ser un Estado?

 

“Ya hemos construido todas las instituciones propias de un país que demanda el mundo. Desde el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, hasta el concierto prácticamente unánime del globo lo saben y lo reconocen. Incluso en mejor situación que países que ya tienen dos décadas de independencia y soberanía. Ya somos un Estado de hecho. Por eso fuimos al Consejo de Seguridad de la ONU para ser reconocidos. A pesar de las amenazas del gobierno norteamericano. Si en el corto plazo fracasan nuestras gestiones, no cejaremos ni un instante de demandar y solicitar  ser el Estado 194 de la ONU. Que tiemble la injusticia ante el dolor de mi pueblo. Nuestra voluntad es inquebrantable y nuestro horizonte, luminoso.”

 

 

UN TESTIMONIO ARDE EN EL CORAZÓN DE ESTEBAN

 

Esteban Vargas es un estudiante peruano que cursa  Comunicación Social y Teología en Buenos Aires. Profundas convicciones cristianas conducen sus decisiones de vida.

 

“Me atrae la idea de colaborar modestamente con la solución pacífica entre el conflicto de Palestina y el Estado de Israel”, dice Esteban que participa en el programa desde fines de 2011, y añade que “creo que los latinoamericanos tenemos una deuda histórica en este importante asunto. Hemos hecho muy poco aún.”

 

-¿Y si pudieras viajar al territorio palestino ocupado militarmente por Israel, concretamente a qué te abocarías?

 

“Me interesa acompañar a los chicos y chicas en la zona de conflicto. Ocurre que muchas veces son los civiles y, en especial, los niños, quienes más sufren en estos casos. Los más castigados son los que pierden sus casas de un momento a otro, a sus familiares, quedando en la más absoluta indefensión.”

 

-¿En qué Iglesias profesas tu fe y tu práctica?

 

“Vengo de la Iglesia Pentecostal en Perú, y en Argentina asisto a una Iglesia Bautista. Algunos piensan que el culto a una fe nos libra de las calamidades del mundo; como si una estructura ‘nos salvara’ del compromiso concreto con los más débiles. Pero Cristo nos enseñó que es primordial ofrendar nuestros servicios existenciales a quienes más los precisan. Es decir, el cristianismo no sólo es cuestión de palabras, sino de actos. Para mí, tiene infinitamente más valor lo que uno hace que lo que dice.”

 

-¿No tienes miedo de experenciar tu fe en una zona calificada casi siempre como ‘peligrosa’ o ‘de riesgo’?

 

“¿Quién no tiene miedo? Sin embargo, no hay estadio cristiano y humano más alto que dar la vida por aquel que lo necesita.”

 

Denuncian plan israelí de legalizar barrios judíos en Cisjordania

Denuncian plan israelí de legalizar barrios judíos en Cisjordania
PL

El primer ministro Benjamín Netanyahu busca legalizar barrios no autorizados fuera de los asentamientos en terrenos palestinos de Cisjordania, mientras el Ejército israelí demolió hoy, por tercera vez, una mezquita en el valle del río Jordán.

Según el periódico hebreo Haaretz, Netanyahu informó a ministros de su partido derechista Likud que podría ordenar al titular de Justicia Yaakov Neeman, crear una fuerza de tarea para explorar vías de legalizar las construcciones en los llamados puestos de avanzada.
Dicha decisión siguió a fuertes presiones de un lobby de colonos judíos y activistas de extrema derecha que criticaron la demolición a comienzos de septiembre último de tres estructuras levantadas en el núcleo urbano de Migron, cerca de la ciudad cisjordana de Ramalah.
Migron es uno de los múltiples conglomerados urbanos de israelíes de credo judío radical en terrenos privados palestinos ubicados fuera de los asentamientos erigidos con el beneplácito del gobierno sionista en Cisjordania y Jerusalén Este, también considerados ilegales por la ONU.
Haaretz recordó que la decisión de derribar Migron y otros puestos de avanzada se tomó en febrero de este año cuando el jefe de gabinete israelí y tres de sus ministros se reunieron con el fiscal general, Yehuda Weinstein.
En aquel encuentro, agregó el rotativo, se acordó arrasar con esas urbanizaciones a la vez que se trabajaría para legalizar con carácter retroactivo cualquier construcción ilegal en asentamientos o puestos de avanzada edificados en supuestas tierras del Estado israelí.
De cumplir el calendario remitido a la Corte Suprema, el Ejecutivo sionista demolería a finales de este año el barrio de Givat Asam, y partes de los de Givat HaRoeh, Ramat Gilad y Bnei Adam.
Fuerzas israelíes arrasaron hoy, por tercera vez en menos de un año, una mezquita de la aldea de Khirbet Yarza, unos cinco kilómetros al este de Tubas, en el valle del Río Jordan al noreste de Cisjordania.
La mezquita fue reducida a escombros en noviembre de 2010 y febrero pasado bajo el pretexto de que se construyó "en zona militar y sin permiso", pese a que la organización pacifista Bimkom mostró que el 95 por ciento de las solicitudes palestinas para edificarla fue rechazado.

Datos de la ONU indican que en 2009 Israel destruyó 180 estructuras palestinas en Cisjordania, incluidos 56 edificios residenciales.

VIDEO: MARCHA POR PALESTINA EN ARGENTINA

Palestina, juego de los Estados Unidos y de la ONU en beneficio de Israel mientras los árabes sigan divididos

Palestina, juego de los Estados Unidos y de la ONU en beneficio de Israel mientras los árabes sigan divididos
Por Pedro Echeverría

1. Después de revisar 10 resolutivos de la ONU (181,194, 242, 338, 446, 478, 497, 3236, 1322 y 1559) y el magnífico ensayo de Mariela Flores Torres, doctoranda de la Complutense, estoy más convencido que desde 1947 Palestina ha sido bloqueada y agredida por los Estados Unidos, la ONU e Israel. A pesar que los resolutivos de la ONU –por la cantidad de votos- beneficien generalmente a los árabes, siempre se han inventado bloqueos o vetos de los Estados Unidos en el Consejo de Seguridad contra Palestina para evitar que los resolutivos se cumplan. En 1947, el resolutivo 181 de la ONU aprobó el injusto plan de partición de Palestina que creó el Estado de Israel. Palestina obviamente rechazó el Plan impuesto por la ONU y eso la condenó a vivir como “parias sin Estado”. Los países árabes no han logrado unirse para apoyar a Palestina porque los yanquis han conseguido dividirlos a partir de los negocios y las alianzas.

2. Decía el resolutivo 181: Se recomienda la partición de Palestina en un Estado judío, un Estado árabe y una zona bajo régimen internacional particular. 14.000 km², con 558.000 judíos y 405.000 árabes para el Estado judío, 11.500 km², con 804.000 árabes y 10.000 judíos para el Estado árabe, 106.000 árabes y 100.000 judíos para la zona bajo control internacional que comprende los Santos Lugares, Jerusalén y Belén. Entre los dos estados se debe establecer una unión económica, aduanera y monetaria. Aprobada por 33 votos (incluidos los Estados Unidos y la URSS), frente a 13 votos en contra y 10 abstenciones. Esta resolución fue rechazada por los árabes y criticada por los sionistas, que a pesar de todo se adhirieron a ella. El 15 de mayo de 1948, el mismo día en que finalizó el mandato Británico de Palestina y fue proclamado el Estado de Israel, comenzó la primera guerra árabe-israelí.

 

3. Hoy sábado se ha publicado que el presidente palestino, Mahmoud Abbas, entregó ayer la solicitud de adhesión a la Organización de Naciones Unidas (ONU) de un Estado palestino en un acto previo a su discurso. Indicó que Israel ha destruido los esfuerzos para alcanzar un acuerdo de paz debido a la negativa a detener la construcción de asentamientos y a tomar como base para las conversaciones las fronteras del 4 de junio de 1967 (que reclaman para los palestinos Cisjordania, la franja de Gaza y Jerusalén este como su capital), no obstante, apuntó, los palestinos están dispuestos a retomar las negociaciones. “Podemos regresar de inmediato a la mesa de negociaciones sobre la base de la legitimidad del Estado palestino; nuestros esfuerzos no están dirigidos a aislar a Israel, sólo queremos que sus asentamientos se consideren ilícitos”. Israel, después de cada guerra e invasión, establece asentamientos.

 

4. ¿Qué responde Benjamín Netanyahu, el primer ministro israelí? Que está de acuerdo con discutir, con reunirse con Abbas y que la base del conflicto con los palestinos es la negativa de éstos a “reconocer al Estado judío y cualquier frontera”. Señaló que Israel quiere la paz y señala categóricamente: “no podemos alcanzar la paz a través de resoluciones de la ONU, sino a través de negociaciones. No son problemas teóricos, son muy reales; los problemas deben ser resueltos antes de declarar un Estado palestino”. Ese ha sido el discurso israelí permanente: “Queremos la paz”, pero entre tanto no han dejado de avanzar con sus ejércitos asesinando a palestinos, invadiendo territorios palestinos donde colocan asentamientos, es decir construyen viviendas, para apropiarse del territorio. ¿Cómo llegar a acuerdos inmediatos si los israelíes han invadido y ocupado territorios palestinos? Pareciera que la ONU busca legitimar las invasiones.

 

5. Pero como escribe la especialista Flores Torres: “Lograr el reconocimiento del Estado palestino en un organismo supranacional como la ONU es importante y seguramente sentará un valioso precedente internacional. Ahora bien: ¿qué cambia con esto en la condición de centenares de miles de palestinos? ¿Cuántos temas de gran peso político y humanitario se han tratado en organismos supranacionales (como la ONU o la Corte Internacional de la Haya) sin que se hubieran producido cambios favorables al desarrollo de una vida digna para los palestinos? El muro de la infamia sigue avanzando con la complicidad de las potencias “democráticas” de Occidente, los ataques sobre los territorios palestinos siguen su marcha y la crisis humanitaria es pavorosa”. Los poderosos países occidentales se han aprovechado de las diferencias que separan a los árabes para sacar provecho en beneficio propio.

 

6. Hay informes anteriores como el Mc Bride (1982/83, sobre la invasión de Israel a Líbano) que siguen sin ser condenados por la ONU y sin que se devuelvan territorios invadidos. Es preocupante y hasta condenable reconocer que en las Naciones Unidas han sido muy pocos los Estados miembro que tomaron seriamente las demandas reales de Palestina. Por eso, el planteamiento de reconocimiento del Estado palestino es una encrucijada que se presenta como una nueva oportunidad y son muchos los que ahora esperan un tratamiento más sensato y efectivo de esta lacerante cuestión. Quizás gracias a que varios estados latinoamericanos reconocieron a Palestina (Aquí entra en documento del gobierno venezolano de Chávez) como estado soberano e independiente (fines de 2010 y principios de 2011), las cosas puedan cambiar. La expectativa es enorme, pero los antecedentes desfavorables no son menos formidables.

 

7. Si se logra el reconocimiento de Palestina (escribe la investigadora Flores) como Estado con pleno de derechos pero sin el acompañamiento de una efectiva cooperación internacional que garantice y sostenga el desarrollo real de ese Estado (una especie de Plan Marshall para Palestina, algo que en su momento se hizo para Europa), tendremos dos estados (Israel y Palestina), dos sujetos de derecho internacional, pero en condiciones profundamente asimétricas. La comunidad internacional, y especialmente las grandes potencias que ocasionaron la tragedia de Palestina, deben garantizar la viabilidad del Estado palestino en caso de que éste finalmente vea la luz del día. Pero este reconocimiento, sin política de desarrollo que lo sostenga y que permita la reconstrucción material y espiritual de ese pueblo, puede de manera paradójica, terminar por jugar en contra de sus heroicos y respetables anhelos de libertad, democracia y bienestar. Por eso es preciso no abandonar a Palestina más allá de esta instancia en el (des)concierto internacional

Fuente: Argenpress

 

El reconocimiento del estado palestino divide al Consejo de Seguridad de la ONU

El reconocimiento del estado palestino divide al Consejo de Seguridad de la ONU
RIA NOVOSTI

Las intenciones de la Autoridad Palestina de solicitar su reconocimiento como Estado en la ONU dividieron el Consejo de Seguridad, donde una mitad de sus 15 miembros apoya el ingreso palestino en la organización mundial, mientras que la otra se opone, según expertos citados por la prensa rusa.

Al día de hoy, son cinco los miembros, dos permanentes y tres no permanentes, del Consejo de Seguridad que han anunciado su firme intención de respaldar a los palestinos: Rusia, China, Brasil, India y Líbano.
En el extremo opuesto, se encuentran Estados Unidos, miembro permanente de la entidad, y tres de sus integrantes no permanentes: Alemania, Colombia y Bosnia y Herzegovina. Los cuatro países ya advirtieron de plano que rechazan la admisión de Palestina a la ONU.
El resto de los miembros del Consejo todavía no han dado a conocer su decisión definitiva. Entre estos seis Estados, destacan dos potencias europeas como Reino Unido y Francia, que ostentan la membresía permanente en el “Gobierno” mundial.
Según expertos, ambos países, aliados tradicionales de Washington, más bien dirían que no a la solicitud palestina, postura que compartiría también Portugal, miembro no permanente del Consejo y que, al igual que Reino Unido y Francia, no reconoce como Estado la Autoridad Palestina.
Los tres restantes miembros del Consejo, Gabón, Nigeria y la República de Sudáfrica, tienden a apoyar a los palestinos. Gabón y Nigeria reconocieron al Estado palestino ya en 1988, y en cuanto a Sudáfrica, es muy probable también que vote a favor de la admisión de Palestina “por solidaridad africana”.
De esta forma, si la causa palestina se llegara a votar en el Consejo de Seguridad, podría contar con ocho votos a favor y siete en contra. Aunque para ser admitida a la ONU Palestina necesitaría el apoyo de al menos nueve países.
Según señalan expertos, el reparto final de los votos aún no está decidido. Existen ciertos indicios de que Francia podría unirse a los partidarios del Estado palestino. Así se desprende de las recientes declaraciones del presidente galo, Nicolas Sarkozy, que pidió a la Unión Europea “adoptar una postura conjunta” para apoyar a la soberanía palestina.
Sin embargo, muchos expertos aseguran que si el asunto llega a la votación, Estados Unidos en calidad de miembro permanente, finalmente, hará uso a su derecho a veto, tal como lo advirtió ya el propio Washington.
Y eso que el veto perjudicaría al Gobierno de Barack Obama que tanto se ha esforzado por mejorar la imagen de su país en el exterior, sobre todo ante el mundo árabe.
En caso de veto a su petición, Palestina llevará el asunto ante la Asamblea General, donde ninguno de los 193 miembros tiene derecho de veto y donde parece que tendrá más posibilidades de convertirse en el Estado número 194 de la ONU.

“El 20 de septiembre será un día de gloria para Palestina”

“El 20 de septiembre será un día de gloria para Palestina”

Entrevista con Embajador de Palestina en Argentina, Walid Muaqqat:
 

Por Andrés Figueroa Cornejo
 
 
El 20 de septiembre de 2011 Palestina presentará la solicitud de ser Estado y, por tanto,  miembro pleno de la Organización de las Naciones Unidas al Secretario General del hemiciclo mundial, Kofi Annan. De aprobarse la exigencia histórica de todo un pueblo, su capital se situaría en Jerusalén Oriental. Desde 1974, Palestina sólo es asociado observador en la ONU.
 
El 4 de julio de 1967, Palestina sacrificó el 78 % de su territorio frente a Israel. Uno de los pueblos más golpeados por la violencia y la ocupación de la historia busca la edificación de un Estado en Cisjordania y Franja de Gaza. No obstante, desde hace 44 años, Israel viola todas las normas del Derecho Internacional. Se trata de un holocausto que ya cobra  inimaginables cientos de miles de personas muertas por Israel. Por eso el pueblo palestino ha resuelto cumplir con todos los tratados y obligaciones ante la comunidad mundial, y dirigirse a la ONU –la misma entidad que dio origen al Estado de Israel- para ser reconocido como un Estado independiente, soberano y miembro pleno.
 
El 20 de septiembre en Argentina y en todo el globo se realizarán marchas de apoyo a Palestina mediante recorridos que terminarán en las puertas de las sedes de la ONU de cada país. Allí se hará entrega de un comunicado de parte de las organizaciones sociales y políticas que exigen la membresía total de Palestina en el fundamental foro planetario. 
 
En Argentina, país donde la comunidad palestina es la menos numerosa de Latinoamérica, incontables organizaciones sociales y políticas, congresistas, artistas, intelectuales y personas de corazón ancho caminarán por las calles de Buenos Aires el 20 de septiembre desde la Facultad de Medicina de la UBA a las 16:30 hrs., hasta la sede de la ONU, ubicada en calle Junín 1940, zona de Recoleta, alrededor de las 18:00 hrs. para entregar la misiva de solidaridad con la razón palestina. 
 
Roja y negra y verde y blanca. El emblema palestino brilla y late esperanzado junto a un retrato de Yasser Arafat en el despacho del embajador de Palestina en Argentina, Walid Muaqqat. Con soltura, franqueza y optimismo, el diplomático con más de 30 años cumpliendo labores en América Latina responde las preguntas. Fotografías impactantes de mujeres y niños palestinos ilustran como vergüenza sorda a las víctimas del Estado Israelí.
 
 
-¿Por qué acudir a la ONU?
 
“Las negociaciones de paz entre Israel y Palestina llegaron un punto muerto. Israel ya no ofrece ninguna señal de esperanza a nuestro pueblo para establecer relaciones serias y encontrar una solución justa y verdadera para el llamado ‘problema palestino’. De hecho, sigue la ocupación israelí en territorio palestino, continúa la construcción de asentamientos colonizadores en suelo del futuro Estado Palestino; el ‘muro de la vergüenza’ que tiene más de 800 kilómetros confisca más del 20 % de nuestra geografía. Y todo lo que hemos intentado hacer para que termine el oprobio ha sido en vano.”
 
-¿Los ataques israelíes se han intensificado desde que Palestina adoptó la decisión de asistir a la ONU?
 
“La ofensiva militar contra nuestro pueblo, en realidad, ha sido permanente. Los israelíes no respetan ninguna tregua. Siempre tienen algún pretexto para agredir a Gaza, donde se encuentra un millón y medio de palestinos en 250 kilómetros cuadrados. Es decir, la mayor concentración de población en el mundo. Israel ha demostrado con creces y trágicamente que no pretende admitir la construcción de un Estado Palestino. Continúa presionando militar (600 puestos de control castrense) y económicamente a Palestina con el fin de que no asista a la ONU. Sin embargo, ello no nos intimida en absoluto.”
 
-¿Qué le reporta a Palestina convertirse en miembro pleno de la ONU?
 
“Palestina e Israel estarían en situación de igualdad a nivel internacional. Podríamos enjuiciar a Israel en la Corte de la Haya. Legalmente no tendría que existir la ocupación. Es decir, a escala global, Israel quedaría transformado jurídicamente en un Estado ocupante.”
 
 
OLP Y ESTADO PALESTINO
 
 
-¿Cómo se establecería la relación entre la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de constituirse en Estado?
 
“La Autoridad Nacional Palestina es una formación política transitoria que sólo representa a los palestinos que están al interior de nuestro territorio. ¡Pero más de la mitad de mis compatriotas están fuera de Palestina! Por ello la OLP permanece hasta ahora como único representante, encima de la Autoridad Palestina.”
 
-¿Qué ocurriría con la OLP?
 
“La OLP no perdería nada porque el derecho a retorno de personas corresponde a una decisión de la ONU y nadie puede borrar esa facultad del mapa. Los derechos están garantizados a través de resoluciones de la ONU y no se pueden eliminar. El Estado Palestino asumiría integralmente la responsabilidad de nuestro pueblo dentro y fuera del territorio. La OLP cautelaría sus funciones históricas por medio de la creación del nuevo Estado. Estar en la ONU en  condiciones plenas nos da la legitimidad para reclamar internacionalmente nuestros derechos inalienables, ya sea por la Haya, la Asamblea General de la ONU  o por el Consejo de Seguridad.”
 
 
EL FACTOR EEUU
 
 
-¿Palestina está preparada para ser Estado?
 
“Todo el planeta sabe que la Autoridad Nacional Palestina actualmente cumple con todos los requisitos políticos e institucionales para ser un Estado. Y todo el mundo sabe perfectamente que la Autoridad Nacional Palestina obedece los estándares internacionales en materia económica, sanitaria, educacional, de Derechos Humanos, producción legislativa, etc.”
 
-¿Y cuál ha sido el comportamiento del gobierno de Estados Unidos?
 
“Ha coaccionado fuertemente para que no vayamos a la ONU. Nos ha amenazado con terminar con su ayuda. Pero nuestro pueblo no se amilana y no abandonará la decisión de convertirse en un Estado libre, independiente y soberano. Se nos ha acusado de que estaríamos cometiendo un acto unilateral. Evidentemente ello es falso. Nosotros en la ONU parlamentaremos con 193 países. ¡Se trata de la cuna del multilateralismo! El único unilateral es Israel, con sus acciones repetidas contra nuestra gente.”
 
 
CUESTIÓN DE SOLIDARIDAD
 
 
-¿Cómo evaluaría la conducta solidaria de América Latina con la causa palestina?
 
“Ha jugado un rol muy importante ante nuestra demanda de reconocimiento como el Estado 194 de la ONU. De este modo, Latinoamérica ha dado una gran señal a Israel en el sentido de que finalice con su política militar de asentamientos en nuestro territorio, de confiscación de tierras, de exigir la conservación de la integridad de Palestina. Los países de América Latina que aún no se han pronunciado favorablemente son Colombia, Panamá, Guatemala y México. La inmensa mayoría de las naciones del Continente está con nosotros explícitamente.”
 
-¿Y el resto del mundo?
 
“También nos apoya a través de la Declaración del Cuarteto (ONU, EEUU, Unión Europea y Rusia). Allí se plantea que el territorio palestino corresponde al establecido el 4 de julio de 1967. No tenemos claridad sobre qué países votarán a favor. Lo que sí podemos garantizar son 150 naciones de las 193 que forman la ONU, esto es, más de dos tercios. De la Unión Europea solidarizan con nuestra causa con mayor fuerza Francia, España y Portugal. Naturalmente, nosotros esperamos que todos voten a favor.”
 
 
LAS CONSECUENCIAS DE SER ESTADO
 
 
-¿Cuáles serían las repercusiones inmediatas de aprobarse la condición de Estado pleno de Palestina el próximo 20 de septiembre?
 
“Primero que todo, nosotros esperamos que Estados Unidos no emplee el derecho a veto. Ello resultaría catastrófico. EEUU no puede colocarse solo junto a los intereses de Israel, mientras todo el planeta nos apoya. El gobierno norteamericano debe asumir su responsabilidad como país potente al respecto. Llevamos mucho tiempo aguardando para vivir en paz junto al Estado de Israel. Sabemos que una resolución a nuestro favor no significará el retiro de Israel de nuestro territorio. Pero desde ese momento, Israel debe acatar todas las leyes, órdenes y demandas del Derecho Internacional. Habría un sustantivo cambio de trato entre nosotros y el Estado de Israel.”
 
-¿Cómo sintetizaría de resultar todo bien para Palestina?
 
“Sería la gloria del pueblo palestino después de una lucha sin precedentes de 63 años, desde la tragedia de 1948 hasta la fecha.”
 
 
Septiembre 7 de 2011