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Opinion

Entrevista a Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia en 2006

Entrevista a Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia en 2006

Por:Arnaldo Pérez Guerra /Leopoldo Pulgar Ibarra / Antonio J. Salgado/Punto Final|15 / 11 / 2006


Se había hecho a la idea de no ganar. Ser un fuerte crítico del modelo neoliberal, pensaba Gabriel Salazar, hacía improbable que le dieran un galardón oficial. Pero al final, recibió el Premio Nacional de Historia y nadie reclamó. Lo aprobaron incluso quienes no comparten sus posiciones como historiador.

“Pueden no estar de acuerdo con mis conclusiones -dice Salazar- pero reconocen que procuro fundamentar mi trabajo hasta las últimas consecuencias y concuerdan con que la metodología ha sido la adecuada”. Gabriel Salazar está feliz con el Premio Nacional de Historia 2006. Y llega a imaginar que el galardón ayudará a que la historia social sea incorporada a los programas educativos en Chile, esa vertiente investigativa que ha desarrollado junto a otros profesionales en que los “ninguneados” de siempre son protagonistas y constructores de la historia de Chile: peones, gañanes, proletarios, estudiantes, pobladores, marginados, sectores medios, simples vecinos, pobres, obreros. La sociedad civil. En suma, el hombre y mujer de la calle...

Gabriel Salazar cuenta una historia viva, no sólo aquella que resulta de investigar los archivos. Busca antecedentes donde la gente vive, reflexiona, lucha, propone, organiza y debate. Su visión calza con los movimientos que expresan autonomía social, como los estudiantes secundarios que rechazan el modelo neoliberal dominante y habitan en las entretelas de la sociedad.

- ¿Un premio para neutralizar a un historiador “peligroso”?
“No sé. Pero es la primera vez que se entrega a un historiador hereje, disidente, de Izquierda. A otros historiadores críticos no se lo han dado, aunque tienen muchos méritos, como Luis Vitale o Hernán Ramírez Necochea… La real distinción sería que la historia social se incorpore a los programas educativos. Me voy a seguir jugando para que los programas oficiales de enseñanza básica y media recojan la historia social y su impacto en la formación de la ciudadanía chilena”.

¿La historia la escriben los ciudadanos o las élites iluminadas?
“En Chile siempre ha existido miedo a las expresiones organizadas de la sociedad, a que los ciudadanos se manifiesten libremente y tomen decisiones. Cada vez que los ciudadanos han asumido actitudes autónomas surge un juicio negativo y derogatorio: se habla de anarquismo, caos, desorden o agitación social… Hay grandes períodos, sin embargo, en que la ciudadanía ha ejercido soberanía. Por ejemplo, entre 1823 y 1829 hubo un movimiento ciudadano que Diego Portales corta con un golpe militar. Después, hubo movimientos sociales con autonomía en 1919, hasta la convocatoria a la Asamblea Popular Constituyente, en 1925. Y la República Socialista. Son períodos que muchos han llamado de anarquía. Incluso a mí, por defender la posibilidad de que la ciudadanía exprese su soberanía de forma autónoma en términos políticos, también me han llamado anarquista”.

PROCESOS Y PARTICIPACION

A Gabriel Salazar le interesa la historia que alude a los “procesos históricos” y se distancia de la historia oficial, que se basa en documentos públicos del Estado. “Los historiadores sociales pensamos que la historia puede discutirse, pensarse, reflexionarse, hacerse ciencia sin necesidad de escribirla. Basta con que se constituya en la oralidad. Esto permite que a través del diálogo y la conversación también se vayan definiendo verdades”. Salazar pone como ejemplo la “ revolución pingüina”. “Los cabros de hoy -señala- le dan mucha importancia a sus asambleas porque ahí discuten y establecen sus propias verdades. Por eso también se les ha acusado de anarquistas. Algunos creen que la política radica sólo donde está el Estado pero en mi opinión, nace donde están los sujetos reales”.

La idea de plebiscito que planteó la presidenta Bachelet sobre el sistema electoral binominal provocó escándalo y el rechazo en ciertos “demócratas”.

“Claro, el sólo hecho de mencionar la palabra ‘plebiscito’ puso los nervios de punta a ciertos sectores de la clase política. En Chile no existe tradición de efectiva participación ciudadana. Se llama ‘participación’ a la presencia de pobladores en la ejecución de programas de construcción de áreas verdes, de modernización de la infraestructura urbana de la pobreza… Se invita a los pobres a participar gratuitamente en el mejoramiento de sus condiciones de vida, abaratando los costos al Estado. La palabra participación está reducida a políticas sociales de reducción -no de eliminación- de la pobreza. Pero no se habla de participación efectiva, a nivel de toda la ciudadanía, para dilucidar hechos trascendentes”.

MOVIMIENTOS SOCIALES

- ¿De qué forma se podría ejercer directa y realmente la participación ciudadana?
“En las antiguas polis griegas, que eran pequeñas, los ciudadanos participaban cara a cara en las discusiones sobre la ciudad. Pero sería una trampa comparar esa situación con las de Sao Paulo o Ciudad de México, con 20 millones de habitantes. En los barrios tenemos pequeñas polis, como las redes de raperos que operan en un territorio que marcan con sus rayados. Están también las barras bravas, las redes de mujeres que se conocieron en las ollas comunes y que vuelven a juntarse. Existen muchos pueblos pequeños unidos porque tienen el mismo tipo de producción o comparten tradiciones. Redes asociativas y comunales existen en todas partes. Lo que ocurre es que nunca se reconoce que en esas organizaciones hay gérmenes de poder ciudadano ¡autónomo!”.

- ¿La comuna y la municipalidad son alternativas ciudadanas?
“La municipalidad asume tareas del Estado central: salud, educación, desarrollo local... Se le encargan pese a no tener autonomía política ni financiera. Los municipios no lograrán el desarrollo local si no existen estructuras políticas capaces de ver la dimensión regional. Hace falta una estructura política que permita que la participación ciudadana pase de la red local al municipio y de éste a la asamblea regional, para que el Estado central vaya perdiendo poco a poco el poder que aún tiene”.

- ¿En Bolivia hay una historia social en desarrollo?
“En la sociedad boliviana, comparada con Chile, existen más sectores populares con conciencia de movimiento. Bolivia está más retrasada en cuanto a modernidad, pero mucho más avanzada en la constitución de actores sociales con conciencia. Evo Morales habla directamente de movimiento social, asamblea popular constituyente, renovación del aparato político desde abajo. En Chile, Michelle Bachelet sólo se atreve a hablar de ‘gobernar con los ciudadanos’… pero a través de consejos pluriclasistas. En Chile, la sociedad civil ha sido mucho más disciplinada por un Estado centralizado que en Bolivia, donde no existía un Estado central fuerte. Lo importante es que los actores sociales bolivianos aprendan a disciplinarse para elaborar una Constitución Política que, junto con un eficiente respecto de la justicia social, sea también moderna. Esto no es fácil. Levantar un nuevo Estado requiere un largo proceso de autoeducación”.

ROL POLITICO Y EDUCATIVO

- ¿Cómo se relacionan lo social y lo político?
“Según muchos intelectuales, lo político es lo que rodea al poder, o sea, al Estado. Por mi parte pienso que lo ‘político’ empieza mucho antes: cuando el individuo-masa se auto transforma en ciudadano consciente de la situación existente y es capaz no sólo de protestar sino también de proponer. Porque cuando se aprende a proponer, se legisla; por tanto, se ejerce poder. La política empieza cuando nos transformamos en actores políticos. En Chile, el Estado centralista portaliano ha creado el individuo-masa que para mí es la negación del ciudadano que pide, reclama y rompe, al que no le da lo mismo que los políticos decidan por él. Si los ciudadanos producen esta transformación política, estarán en condiciones de construir Estado por sí mismos”.


- Una transformación bastante lenta…
“Es lenta, sobre todo en Chile. Durante dos siglos hemos sido educados para obedecer al Estado central y acatar las leyes que hacen otros. Este sistema deja el ‘pedir’ como principal y casi única actitud ciudadana. Formar un ciudadano protagónico es un proceso lento de autoeducación. Sin embargo, creo que las condiciones están dadas: nadie cree mucho en el Estado ni en los partidos políticos. La gente, en cambio, le cree a su propia memoria y a su experiencia. Eso es un principio de autoeducación”.

- ¿En este proceso juegan un rol las universidades?
“Las universidades están preocupadas de sobrevivir. En la década del 80 estaban las ONG, cuyo objetivo era ‘reconstituir el tejido social’. Hoy las ONG no son autónomas frente al Estado. Igual que otras instituciones intentan sobrevivir mediante la prestación de servicios al Estado neoliberal. Entonces, ¿quién potencia estos fenómenos? La universidad no puede, o lo hace a medias a través de profesores o publicaciones aisladas. Las ONG desaparecieron del mapa; los sindicatos están debilitados; los partidos políticos de Izquierda no tienen importantes centros de investigación y producción de ideas y propuestas. La Fundación Siglo XXI, por ejemplo, trabaja para una eventual próxima presidencia de Ricardo Lagos, pero no para desarrollar en las masas populares el sentido de lo ciudadano.

- Entonces, ¿quién apoya este movimiento?

Está siendo apoyado por cabros jóvenes cuyos colectivos se vinculan a lo que llaman ‘la nueva educación popular’. Muchos universitarios están haciendo sus tesis en esta línea. Son trabajos científicos que no se publican, pero que se vuelcan en estas redes de educación popular. El movimiento de los estudiantes secundarios de hoy no surgió de la nada, sino de la extensión de aquellos movimientos populares de educación. Los centros culturales juveniles de las poblaciones privilegian la asamblea, porque hay gran intercambio de experiencias y conocimientos, porque le dan gran peso y certeza a las decisiones que toman”.

- ¿Desaparecen entonces las vanguardias?
“Pueden existir grupos de gente pensante y/o activistas que difunden propuestas, pero como reactivo social, no con la pretensión de conducir al pueblo. Está obsoleta la vanguardia prepotente que pretendía controlar todo el movimiento”.

ESTUDIANTES SECUNDARIOS

A Gabriel Salazar le sorprendió el movimiento de los secundarios por la “masividad, espontaneidad y la forma de organización que se dieron en todo Chile”. Y alude a la asamblea con voceros que no sobrepasan el mandato de las bases. “Eso en Chile es un fenómeno nuevo”, comenta el Premio Nacional de Historia. “Lo único equivalente ocurrió entre 1823 y 1829, esa experiencia que Portales degolló con un golpe de Estado”.

- ¿Debilidades de esa forma de organización?
“Que sus protagonistas son muy jóvenes y deben manejar más elementos históricos, teóricos y políticos para hacer propuestas más complejas. Intuitivamente las hacen y ya hay organizaciones que los están imitando, como los profesores y trabajadores de la salud. Esto lo encuentro fabuloso. Tal vez en diez años más van a estar en condiciones de plantear un proyecto político complejo. Me interesa mucho saber hacia dónde va este movimiento, profundizar en las propuestas que van surgiendo desde abajo. Creo que la articulación asamblea-vocero se potenciará. Su discurso comprometerá al conjunto del país. Estos muchachos deberán prepararse para legislar. Esto es nuevo y la tarea nuestra, en la universidad o donde estemos, es ayudar a potenciar esa actitud”.

- ¿Con estallidos sociales?
“Tal vez con reventones ante situaciones específicas, como en el caso mapuche, los pescadores de Mehuín... En las movilizaciones callejeras de los secundarios se producen destrozos, pero la rabia no es el objetivo central”.

- ¿Tienen valor algunas propuestas como el plebiscito?
“Sólo en la medida en que las propias bases ciudadanas le den valor. Los políticos no lo van a tomar en serio”.

- ¿Chile es un nuevo campo de experimentación de luchas sociales?
“Hay una profunda transformación en la sociedad civil con la instalación del modelo neoliberal y la multiplicación de los empleos precarios. Se ha producido lo que se denomina ‘el retorno del sujeto a su autonomía’ y, por tanto, a la autonomía del ciudadano para proponer y tomar decisiones. Esto ha dado lugar al desarrollo de un nuevo tipo de movimiento social, pluriclasista, localista, étnico... que calza maravillosamente con la historia social. La historia social sigue al sujeto, no a las estructuras en abstracto, ni a las clases sociales, ni a la teoría por la teoría. La historia social sigue a las personas de carne y hueso donde quiera que estén, sin perder de vista sus grandes proyectos históricos y políticos. La historia social trabaja no sólo mirando el pasado, sino también el presente y el futuro. Se mueve en la historicidad viva, por eso va de la mano con la educación y la idea de poder”

DESPEDIDO DE ARCIS

“Me retiré de la Universidad Arcis”, dice Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia, “porque me estaban despidiendo. Yo tampoco quería seguir trabajando allí. Tengo una incompatibilidad profunda, académica y política, con el actual cuerpo directivo de Arcis y el directorio de la Corporación.

De siete directores -explica Salazar-, seis eran ‘inversionistas’ y yo el único académico no inversionista. Mis puntos de vista, guiados por un sentido de democracia universitaria, chocaron con los métodos de la mayoría del directorio”.
Gabriel Salazar señala que la crisis financiera de Arcis en 2003 se enfrentó con “criterio académico”. Y no implicó maltrato pese al despido de decenas de personas. En ese momento -agrega- entraron los “inversionistas”: el empresario Max Marambio y el Partido Comunista, lo que -según Salazar- permitió resolver la deuda de arrastre de la Universidad. Fines de 2004 y 2005 fueron periodos relativamente estables.

“Pero a partir de este año, parte del ‘grupo inversionista’ rompió el consenso y controló la Corporación, el directorio, la Universidad. Los alumnos tomaron posición, exigieron democratización, lo que culminó con una toma. Luego viene una política de ‘reducción de costos’ bastante violenta, un proceso muy mal hecho, que ha generado maltrato a los trabajadores y ha creado un ambiente que no es propio de una entidad que se supone se inspira en principios de ‘Izquierda’ o ‘socialistas’”.

Gabriel Salazar trabajó 21 años en Arcis. Participó en la formación de la Escuela de Historia; fundó dos postgrados, un magister en historia y un doctorado: “Por eso resultó grotesco que me despidieran ofreciéndome contratitos de taxi-teacher y la mitad de lo que me corresponde por años de servicio”.

También fueron despedidos la decana de Ciencias Sociales, Inés Reca, el economista Patricio Escobar, el pedagogo Luis Bustos, el profesor Carlos Sandoval, Bernardita Vio y Carlos Pérez Soto

OBRA PIONERA

El historiador Gabriel Salazar Vergara fue distinguido con el Premio Nacional de Historia 2006. La decisión unánime del jurado provocó alguna sorpresa. Pocos esperaban que Salazar recibiera el galardón ya que antes había sido postergado. Pesaban en contra su condición de hombre de Izquierda y el planteamiento polémico y contestatario de su obra.

El Premio es reconocimiento a su larga y original carrera que ha marcado un camino en la historiografía chilena. Salazar nació en 1936, en una familia muy modesta. Estudió pedagogía en historia, filosofía, sociología y economía. Fue discípulo de Mario Góngora, gran historiador conservador, y después cercano a Armando de Ramón. Militante del MIR, fue prisionero político torturado en Villa Grimaldi y en Tres y Cuatro Alamos. Se exilió en Gran Bretaña, donde hizo estudios de historia social y económica. Se doctoró en la Universidad de Hull, en 1984, con una tesis sobre los emprendedores rurales y los peones en la transición al capitalismo industrial en Chile entre 1820 y 1878.

El objeto histórico para Gabriel Salazar es la vida y la lucha de los pobres y excluidos, que siempre en Chile ha sido la gran mayoría de la población. Este tema no había recibido atención de los historiadores oficiales. Tampoco los historiadores de Izquierda, que aparecieron a fines de la década del cuarenta en el siglo pasado, le prestaron suficiente consideración. Les preocupaba el proletariado industrial y minero y también los campesinos, entendiendo por tales a los inquilinos y campesinos pobres.

El trabajo pionero de Salazar ha tenido reconocimiento incluso en historiadores de derecha. Es, sin duda, el principal exponente de la nueva corriente historiográfica progresista que empezó a publicar en la década de 1980. Muchos de sus integrantes estudiaron en universidades extranjeras. Con Sergio Grez, que es uno de ellos, Salazar escribió el Manifiesto de historiadores , un razonado llamamiento a los estudiosos de la disciplina a comprometerse con el país y el cambio social en favor de los sectores más débiles y explotados, en defensa del análisis crítico y la obligación de buscar la verdad más allá de los velos y oscuridades que impone el poder.

En la obra de Gabriel Salazar destaca -aparte del punto de vista novedoso que significa mirar donde antes no se había mirado y desde allí hacia el resto de la sociedad- su rigor metodológico. Va más allá de los archivos y acepta otras fuentes, como los relatos orales, las imágenes, las grabaciones, la memoria fragmentada que integra al relato histórico. Es destacable, igualmente, la visión interdisciplinaria que acompaña su trabajo, facilitada por el conocimiento de otras ciencias y saberes. Finalmente, atribuye especial importancia a la memoria de los sectores populares, que son capaces de mirar la historia como algo a su alcance, liberado de ataduras académicas.

Entre sus numerosas publicaciones destacan: Labradores, peones y proletarios (1985), Violencia política y popular en las grandes alamedas (1990) y Construcción de Estado en Chile 1800-1837 (2005). Con el historiador Julio Pinto ha escrito una Historia contemporánea de Chile en cinco volúmenes.

Algunas reflexiones sobre las Fuerzas Armadas chilenas

Por: Juan Carlos Montecinos Urzua (Chile) /piensachile.com|10 / 11 / 2006

Hace un poco tiempo atrás, no más de un mes, tuve el honor de presentar en la Academia de Humanismo Cristiano, a pedido de los compañeros de la Editorial Quimantu, el libro del escritor y periodista chileno Marco Fajardo " Contra Bachelet y otros". Dicho libro es un examen acabado de la gran mayoría de casos en los que miembros de las distintas ramas de las FFAAs chilenas tomaron posición favorable al gobierno del Presidente Salvador Allende o simplemente mostraron su desaprobación a los planes de insubordinación de los altos mandos y que devinieron el fatídico golpe de estado en el año 1973.

Estuve sentado en el podium ese día de la presentación junto al escritor y al ex coronel de la aviación Ernesto Galaz. Otrora oficial muy comprometido en desvelar todos los planes conspirativos que sus hermanos de armas y que mantuvo una actitud digna de un verdadero oficial democrático y constitucionalista y que a la postre le resulto en cárcel, exilio y toda la gama de elementos trágicos que hemos tenido que vivir los militares que no estuvimos a favor o que nos opusimos tenazmente, con riesgo de nuestras vidas al criminal golpe.

Año 2006, el tema de las FFAAs todavía sigue siendo una de mis preocupaciones políticas y no por sentirme militar; esos sentimientos los abandone en los campos de concentración en los que me mantuvieron después de mi detención en Agosto del 73, junto a casi una centena de marineros de la Armada, sino porque considero que discutir acerca de las FFAAS chilenas debe ser un tema permanente y que debiera estar presente en todas las instancias formativas de nuestra sociedad, desde la escuela primaria hasta las universidades, pero así no es el caso.

El tema de las FFAAs en Chile, si no es tabú, es casi exclusivo de las elites políticas dirigentes y los altos mandos de ellas. Es ahí entonces que me saltan una serie de preguntas:

-- ¿ Es realmente verdadero que las FFAAs chilenas han aprendido la lección acerca de las enormes atrocidades que cometieron en contra de su propio pueblo? Como lo planteaba el general Izurieta en la parada militar en el parque O’higgins el 18 recién pasado, cuando decía socarronamente que "la transición definitivamente había terminado"

--¿Cuáles son los instrumentos verdaderos de control democrático que los distintos gobiernos de la concertación de partidos que han gobernado Chile han logrado crear para verificar si esos cambios existen?

--¿Cuánto han cambiado los contenidos de formación pedagógica al interior de las FFAAs? Sigue el pueblo siendo el enemigo interno?

--¿Siguen las FFAAs chilenas siendo dependientes en sus planes de formación del pentágono norteamericano?

--¿Han realizado algún cambio real estas FFAAs que nos lleven a la conclusión de que si ha habido un cambio democrático en su interior? Como por ejemplo, permitir que a las escuelas de oficiales se ingrese por las capacidades intelectuales y no por el poder del dinero o el apellido rancio.

Todas estas preguntas, realmente, se las debieran estar haciendo la gran mayoría de chilenos que no quieren que en Chile NUNCA MAS se vuelva a repetir algo semejante a lo ocurrido durante el periodo de la dictadura. Y debiéramos estarlo discutiendo hoy y cada día que venga, porque de nada, absolutamente de nada servirá lograr avances en la organización popular, sino ponemos en el tapete del interés nacional este tema, sino logramos construir mecanismos de control de que los cambios que queremos sean reales. Por otro lado es necesario plantear que tipo de FFAAs queremos para así no quedarnos solamente en la critica estéril y poco constructiva. Yo planteo una inquietud.

--En esta etapa de la reconstrucción de Movimiento Popular en vías de construir otro tipo de sociedad debemos desde la sociedad civil exigir lo siguiente:

* Que el gobierno de la concertación a través de sus instrumentos democráticos que les ha otorgado el voto del pueblo, genere instancias de intervención y control, sobre los temas arriba mencionados.
*
* Que las FFAAs tomen lo mas rápidamente posible la definición de apartarse de la tutela y el control que ejercen los servicios de poder norteamericanos sobre ellas.
*
* Que los oficiales y tropas de las FFAAs chilenas se dediquen a estudiar en forma urgente la doctrina Bolivariana de las otras FFAAs del continente y formalicen encuentros de formación que apunte al objetivo de lograr la unidad, tan necesaria para defender nuestras riquezas naturales, en contra del saqueo de que son objetos por los grandes consorcios internacionales.
*
* Que las FFAAs chilenas reestablezcan relaciones de carácter fraternal y no beligerante con nuestros vecinos geográficos inmediatos.
*
* Que nuestras FFAAs hagan un pacto de honor con nuestro Pueblo que permita reestablecer las confianzas de que NUNCA MAS cometerán crímenes en su contra. Y que su predisposición será para siempre apoyarlo en los momentos en que este las necesite, catástrofes, hecatombes, etc.

Esas son algunas de las propuestas que desde mi humilde cobertura de haber sido marinero antigolpista allá en el año 1973 me permito transmitirle a los que se interesen por este tema. Lo digo mas arriba, estas propuestas las planteo para este periodo de la recomposición del Movimiento Popular, convencido de que unas verdaderas FFAAs Populares y Revolucionarias solo lograremos construirlas cuando cambiemos la sociedad radicalmente y nos liberemos de todos estas cadenas que nos atan. Por eso que insto a los lectores a comenzar a discutir el tema en todas las instancias posibles.

El autor es ex Marinero Primero de Abastecimientos de la Armada
Santiago Noviembre del 2006
El autor preparó este artículo que saldrá publicado en la revista Perro Muerto próxima
Este artículo llegó a PiensaChile vía “Red Charqui”

Seis mitos sobre los beneficios de la inversión extranjera

Seis mitos sobre los beneficios de la inversión extranjera

Por James Petras

Hay varios mitos sobre la inversión extranjera propuestos por los economistas ortodoxos, publicistas de las corporaciones multinacionales (MNCs), que se repite y se hace circular ampliamente por los periodistas de los medios de comunicación de masas y escritores editoriales:

Mito 1 - La Inversión Extranjera (IE) crea nuevas empresas, ganancias o expansión de los mercados y estimula una nueva investigación y desarrollo de la "capacidad" tecnológica local.

De hecho la mayoría de la IE va dirigida a comprar empresas públicas con beneficios privatizadas y empresas privadas, adquiriendo mercados existentes y vendiendo o alquilando tecnología diseñada y desarrollada en la "oficina de la casa". Desde finales de los años ochenta más de la mitad de la IE en América Latina fue dirigida a la compra de empresas existentes, normalmente por debajo de su valoración en el mercado. En lugar de complementar el capital local público o privado, la IE "empuja fuera" al capital local y a la iniciativa pública y mina los emergentes centros de investigación tecnológica.

Con respecto a la expansión de mercados, el registro es mixto: en algunos sectores donde las empresas públicas estaban escasas de fondos, como el de las telecomunicaciones, los nuevos dueños extranjeros (NDE) pueden haber extendido el número de usuarios y pueden haber expandido el mercado. En otros casos, como el del agua, la electricidad y el transporte, los NDE han reducido el mercado, sobre todo a las clases de bajos ingresos, elevando los pagos más allá de las posibilidades de la mayoría de los consumidores.

La experiencia con la IE y las transferencias tecnológicas es principalmente negativa: más del 80% de la investigación y desarrollo (I+D) se lleva a cabo en la oficina central. La "transferencia de tecnología" es el alquiler o venta de técnicas desarrolladas en otra parte, en lugar del diseño local. Las multinacionales normalmente cobran el exceso subsidiario de los derechos de patente, los costes de dirección, en ganancias artificiales o fraudulentamente más bajas y tasas a los gobiernos locales.

Mito 2 - La IE aumenta la competitividad de exportación de la industria, y estimula la economía local por la vía de las compras y ventas secundarias y terciarias.

En realidad la IE acapara lucrativos recursos minerales y los exporta con poco o ningún valor añadido. La mayoría de los minerales se convierten en artículos semi-acabados o acabados –procesados, refinados, fabricados– en los países de la casa o en otra parte, creando trabajos, economías diversificadas y oficios. La privatización de la gigante y lucrativa mina de hierro del Valle del Doce en Brasil en los años noventa ha llevado a ganancias enormes para los nuevos propietarios y la venta de materia prima a ultramar, particularmente a China en el siglo XXI. China convierte la materia prima férrica en acero para el transporte, la maquinaria industrial y una multitud de empresas metalúrgicas generadoras de empleos. En Bolivia, la privatización del gas y de la industria del petróleo a mediados de los noventa ha llevado a millares de millones de ganancias en el siglo XXI y la pérdida de centenares de miles de trabajos en el proceso y conversión del gas y el petróleo en artículos de valor añadido. Además las multinacionales exportan el crudo y el gas fracasando en la provisión de estos los consumidores locales de bajos ingresos. La extracción de materias primas se hace con capital intensivo que emplea pocos trabajadores. La fabricación y procesado emplea más mano de obra intensiva y crea más empleos.

Mito 3 - Los inversores extranjeros proporcionan rentas mediante impuestos para sostener la tesorería local y el fortalecimiento de la moneda para financiar las importaciones.

La realidad es que la IE está implicada en fraudes masivos de impuestos, estafas en la adquisición de empresas públicas, y lavado de dinero a gran escala.

En mayo del 2005, el gobierno venezolano anunció la evasión masiva de impuestos por valor de mil millones de dólares y fraude cometidos por las principales compañías de petróleo extranjeras que firmaron contratos de servicio desde los años noventa. Todo el sector ruso del petróleo y del gas fue robado literalmente por una nueva clase de billonarios ladrones oligarcas, asociada a los inversores extranjeros que seguidamente evadieron impuestos. El procesamiento y condena de dos oligarcas, Platon Lebedev y Mijail Khodorkovsky por la evasión de 29 mil millones de dólares en impuestos facilitada por EE.UU. y por los bancos europeos son ilustrativos.

El impacto de las corporaciones multinacionales en la balanza de pagos, a la larga, es negativo. Por ejemplo, la mayoría de las plantas de ensamblaje en las zonas de exportación, importan todas sus entradas, maquinaria, diseño y tecnología y exportan el producto semi-acabado o acabado. El balance comercial resultante depende del costo de las entradas relativas al valor de las exportaciones. En muchos casos los componentes importados cobrados a la economía local son mayores que el valor añadido en la zona de exportación. En segundo lugar, la mayoría de los ingresos de la plataforma de exportación los acumulan los capitalistas puesto que la clave del éxito son sueldos bajos que llevan a la creación de imperios personales.

La experiencia brasileña durante la última década y media es ilustrativa de negativos equilibrios externos que son el resultado de la IE y la inversión consolidada externa. En el 2004 Brasil pagó a los banqueros extranjeros 46 mil millones de dólares (USD) en intereses, mientras que recibió sólo 16 mil millones de dólares en nuevos préstamos, llevando a un debe neto de 30 mil millones de dólares. (2) entre enero y abril de 2005 Brasil fue sangrado para pagar 4.6 mil millones de dólares (USD) en pagos de intereses, 3.7 mil millones en remesas de beneficios por las multinacionales, 1.7 mil millones por " servicios externos" y 7.3 mil millones de pagos en concepto de deuda. (3) el desembolso total de 17.3 mil millones de dólares excedió de lejos la balanza de pagos positiva de 12.2 mil millones de dólares. (4) en otras palabras, la IE llevó el modelo de exportación seguido a una nueva deuda para pagar el déficit, la pérdida de empleo para pequeños y medianos agricultores a merced de las elites del agro-negocio y de la destrucción del ambiente.

Mito 4 - Mantener los pagos de la deuda es esencial para afianzar una buena reputación financiera en los mercados internacionales y mantener la integridad del sistema financiero. Ambos son cruciales para un sólido desarrollo.

El registro histórico revela que incurrir en la deuda bajo dudosas circunstancias y pagar anteriores préstamos ilegalmente contraídos por gobiernos no representativos pone en peligro la reputación financiera a largo plazo y la integridad del sistema doméstico y conduce a un desplome financiero. La experiencia argentina entre 1976-2001 es ilustrativa.

Una parte sustancial de la deuda pública externa e interna fue ilegalmente contraída y tuvo una pequeña utilidad al desarrollo. Un pleito lanzado por un economista argentino, Olmos, contra el pago de la deuda externa argentina reveló que las deudas privadas extranjeras de Citibank , del First National Bank de Boston, de Deutsch Bank, de Chase Manhattan Bank y del Banco de América fueron asumidas por el gobierno argentino. (5) Lo mismo es verdad de las deudas subsidiarias de los bancos extranjeros. El pleito de Olmos también documentó cómo la dictadura argentina y los regímenes subsecuentes pidieron préstamos para fortalecer la moneda y facilitar capital volante en dólares. Los préstamos extranjeros fueron directamente al Banco Central, que hizo los dólares disponibles para los ricos que reciclaron los dólares a sus cuentas extranjeras. Entre 1978-1981 más de 38 mil millones de dólares se evadieron del país. La mayoría de los préstamos extranjeros fue usado para financiar las aperturas "económicas”, importaciones de lujo y género improductivo, especialmente equipamiento militar. El caso de Olmos apuntó a una fuente perversa de gran endeudamiento: el régimen argentino pidió préstamos a los tipos de interés más elevados y después depositó los fondos en los mismos bancos prestamistas a los tipos de interés más bajos, dejando unas pérdidas netas de varios miles de millones de dólares, agregados a la deuda externa.

Mito 5 - La mayoría de los países del tercer mundo dependen de la IE para proveerse del capital necesario para el desarrollo puesto que las fuentes financieras locales no están disponibles o son inadecuadas.

Contrariamente a la opinión de la mayoría de los economistas neo-liberales, la gran parte de lo que se llama inversión extranjera son realmente préstamos extranjeros de ahorros nacionales para comprar empresas locales e inversiones financieras. Los inversores extranjeros y las multinacionales se aseguran préstamos extranjeros respaldados por gobiernos locales, o directamente reciben préstamos de los fondos de pensiones locales y de los bancos; utilizando los depósitos locales y las pensiones de los trabajadores y de los jubilados. Recientes informes sobre fondos de pensiones financiados por las multinacionales norteamericanas en México, muestran que Banamex (comprada en el siglo 21) afianzaba un préstamo de 28.9 mil millones de pesos (aproximadamente 2.6 mil millones de dólares), American Movil (Telcel) 13 mil millones de pesos (1.2 mil millones de dólares), Ford Motor (en préstamos a largo plazo) 9.556 mil millones de pesos y mil millones de pesos (para acortar los términos del préstamo), y General Motors (sector financiero) recibió 6.555 millones de pesos. (6) Este modelo de solicitar prestamos externos para hacerse con los mercados locales y los medios productivos, son práctica común y dispersa la noción de que los inversores extranjeros traen "capital fresco" a un país. Igualmente importante es que así se refuta la noción que los países del Tercer Mundo, "necesitan" la IE debido a la escasez de capital. Las invitaciones a que la IE desvíe ahorros del público local y de los inversores privados, empujan fuera a los prestatarios locales y les obliga a buscar prestamistas de dinero "informales" que cobran tipos de interés más elevados. En lugar de complementar a los inversores locales, la IE compite con las economías locales desde una posición privilegiada en el mercado del crédito, produciendo sus mayores recursos (en ultramar) y la influencia política para asegurarse préstamos de las agencias locales de crédito.

Mito 6 - Los defensores de la IE defienden que la entrada de la IE sirve de ancla para atraer más inversión y como "polo de desarrollo".

Nada podría estar más lejos de la verdad. Las experiencias de plantas de ensamblaje de propiedad extranjera en el Caribe, Centroamérica y México hablan de gran inestabilidad e inseguridad con la emergencia de nuevas fuentes de mano de obra más barata en Asia, sobre todo en China y Vietnam. Los inversores extranjeros son más prometedores que los fabricantes locales para relocalizar las nuevas áreas de bajos salarios, creando un "auge y quiebra" de la economía. La práctica de la IE, en México, el Caribe y Centroamérica, enfrentada a la competencia de Asia es relocalizar, no actualizar tecnología y capacidades o subir la calidad de los productos. Finalmente, un estudio a largo plazo del impacto de la IE en el desarrollo en la India no ha encontrado ninguna correlación entre el crecimiento y la IE. (7)

Conclusión

La confianza en la IE es una estrategia arriesgada, costosa y limitada de desarrollo. Los beneficios y costos son irregularmente distribuidos entre el "remitente" y el receptor de la IE. En un marco histórico más grande no es sorprendente que ninguno de los primeros países desarrollados, antes o después, pusieran la IE en su esquema de desarrollo. Ni los EE.UU., Alemania o Japón en los siglos XIX y XX, ni Rusia, China, Corea o Taiwán en el XX dependieron de la IE para adelantar sus instituciones industriales y financieras. Dado las desventajas citadas en el texto, está claro que el método a seguir para los países en vías de desarrollo es minimizar al punto más bajo la IE y aumentar al máximo la propiedad nacional y la inversión de recursos financieros locales, las capacidades y expandir y ahondar mercados locales y extranjeros a través de una economía diversificada.

Porque los costes económicos, sociales y políticos negativos de la IE son evidentes para un creciente número de personas en el Tercer Mundo, particularmente en América Latina, es un importante detonante de los movimientos sociales de masas, e incluso de las luchas revolucionarias, como es el caso de Bolivia durante el 2005. Puesto que la IE es un resultado directo de decisiones políticas adoptadas al más alto nivel de gobierno, las luchas sociales de masas están, tanto o incluso más, dirigidas contra el régimen político responsable de apoyar, promover y consentir la IE. El giro creciente de los movimientos sociales hacia políticas por el poder del estado, se relaciona directamente al reconocimiento creciente de que el poder político y la IE están íntimamente vinculados. En el siglo XXI, por lo menos en América Latina, todos los regímenes electorales que han sido derrocados por mayorías populares, tienen estructuras profundamente vinculadas a la IE: Gutiérrez en Ecuador, Sánchez de Losada y Mesa en Bolivia y Fujimori en Perú.

El líder respaldado por el mayor apoyo en América Latina, el presidente Chávez de Venezuela, precisamente es el único que ha aumentado las normativas y los impuestos a la IE y ha redistribuido las crecientes rentas entre los pobres, la clase obrera y los campesinos. La pregunta todavía está en si esta nueva infusión de energía y conciencia de clase puede ir más allá de derrotar a los regímenes pro IE para construir un estado basado en una amplia alianza de fuerzas de clase, las cuales vayan más allá de la "nacionalización" hacia una economía socialista.

Notas
(1) Paul Doremus et al, Myth of the Global Corporation, Princeton: Princeton University Press 1998
(2) Boletin: Cedada da Divida No 12, May 31, 2005, p2
(3) Ibid p2-3
(4) Ibid p2-3
(5) Cited in Boletin p6
(6) La Jornada June 7, 2005
(7) Tanushree Mazumdar, "Capital Flows into India", Economic and Political Weekly, Vol XL No 21, p2183-2189

El operador político es como la mosca en el excremento

scrito por Rafael Luis Gumucio Rivas   
lunes, 30 de octubre de 2006
Me encanta estudiar la caca de los caballos y podría ser un cacólogo, sobre todo me interesan las piruetas de las moscas rodeando el apetitoso producto de los equinos. Algo parecido ocurre con los operadores políticos: son humildes seres que pululan en los partidos y que siempre acompañan, como mellizos, a sus héroes y benefactores ministros, senadores y diputados; tiene el nombre decente de jefes de gabinete y saben muy bien que no se la pueden para ocupar el cargo de sus admirados mentores y protectores.


Podrían ser como el personaje Espinita: siempre alaban los chistes fomes y las salidas de madre de su héroe y jamás saldrá de su boca una crítica; si es socialista renovado se comprará una corbata italiana, igual a la de su líder. El operador se conoce, de memoria, los miles de proyectos que están diversificados en distintas carteras, que el Estado destina a los clientes llamados electores, para tenerlos contentos y no reclamen.
 
El senador y diputado o alcalde dedica parte de su tiempo a recibir peticiones de sus mandantes, que, en general, son de muy bajo calado: una pega para una hija, con sueldo de $120.000 lucas, un ex marino, que se marea en tierra, que sólo sueña con ser recontratado por la Marina Mercante y suma y sigue. Como nuestro prohombre es incapaz de conseguir tan nimias peticiones, le pasa la tarea al jefe de gabinete o al operador de turno y éste, como es hábil y rápido, deja contento al pedigüeño y colabora al éxito de su patrón. A veces se reúnen los operadores en los comedores de la Cámara o de La Moneda para contar historias, chascarros, “condoros” y habilidades de sus admirados de siempre. Es raro que usted pueda ver un operador, es decir, un líder frustrado, en las cámaras televisivas, aun cuando a veces un periodista ajilado lo fotografía, para el goce de sus parientes y amigos.
 
Como ocurre con ChileDeportes, los operadores suelen equivocarse y, movidos por la compasión ante tanta pobreza, confunden la “caja chica” con la “caja grande” y empiezan a regalar y malversar “proyectos concursables”, que deberían ser destinados a clubes deportivos y no a devotos electores. Considero que los operadores políticos son ecológicamente imprescindibles, pues si a los elefantes les elimináramos a todos los pajaritos e insectos que pueblan su dura piel, es seguro que morirían unos y otros. Qué pasaría con los partidos políticos si no tuvieran operadores? Dejarían de existir, pues hace mucho tiempo que logran conquistar militantes porque carecen de sueños y de ideas y sólo le quedan pegas destinadas a los operadores.
 
Rafael Luis Gumucio  Rivas

Amnistía: Hora clave para Chile

escrito por Patricia Verdugo   
domingo, 22 de octubre de 2006
La esperanza disfraza la verdad. Y de esperanza en esperanza nos podemos pasar la vida haciéndonos los tontos. Está bien ser optimista –asunto genético por lo demás- pero “abrigarse” con falsas esperanzas resulta finalmente desalentador. Pusimos la esperanza en una pequeña frase del programa de la Concertación que, en 1989, aseguraba que de salir elegido Patricio Aylwin se derogaba o anulaba la amnistía.


Ni siquiera reparamos en que esa duda –derogar o anular- encerraba la mentira. Porque lo cierto es que los políticos que negociaron la transición con la dictadura tuvieron más que claro que era una promesa para ser incumplida. Que la “justicia en la medida de lo posible” –frase de Aylwin- no incluía siquiera discutir el decreto-ley de amnistía dictado por Pinochet para encubrir sus crímenes.
 
Nos dijeron los parlamentarios de la Concertación –durante los gobiernos de Aylwin y de Frei- que no presentaban un proyecto de ley porque iban perdidos. No tenían mayoría en el Senado por causa de los senadores designados por Pinochet. Era cierto. Pedimos que el proyecto se aprobara en la Cámara de Diputados –donde sí han tenido mayoría- y se obligara así al pinochetismo a enfrentar el tema de cara al pueblo en el Senado. Los parlamentarios respondían que no tenía sentido hacer actos “testimoniales” condenados al fracaso. Y se olía en la atmósfera que el tema alteraba sus amables “consensos” de la transición.

La verdad  “dura” es que Pinochet seguía siendo el comandante en jefe del Ejército, que retuvo una muy alta cuota de poder hasta marzo de 1998 y que negociaba con la pistola sobre la mesa. Dos veces amenazó con golpe de Estado. Y nuestros políticos palidecieron de miedo. Hasta Frei se vio obligado por “razones de Estado” a retirar la acusación del Consejo de Defensa del Estado cuando pillamos in fraganti a  Pinochet con sus “pinocheques” millonarios.

Firmaba el padre en favor del hijo por la compra de armas. Olvidar el episodio fue la orden de la transición consensuada. Y eso es lo de menos. En una democracia, el comandante en jefe no habría podido reírse de nuestros muertos –aparecidos en el Patio 29 del cementerio- diciendo que resultó muy “económico” enterrar clandestinamente de a tres o cuatro por tumba. En una democracia eso le cuesta el puesto en dos segundos. Pero hasta el general director de Carabineros se dio el lujo de desafiar al presidente Frei, negándose a abandonar su puesto cuando un juez lo acusó como cómplice encubridor de un bárbaro crimen, el degollamiento de tres comunistas.

Y la verdad “dura” es que la transición chilena necesitaba que todos sonrieran, olvidaran el pasado y bailaran felices el vals del consenso. Clima apropiado para que Pinochet se sacara el uniforme y se vistiera con las galas de senador vitalicio. Días antes, el ministro de Defensa le colgó una medalla, agradeciéndole su acción a favor de la democracia (¡!) y el ejército lo designó “padre benemérito de la patria”. Si no es por obra y gracia de la justicia española, habríamos tenido a Pinochet dictando cátedra democrática en el Senado hasta marzo del 2006. O, peor aún, hasta ahora. Porque si él hubiese estado entre los senadores vitalicios, quizás la derecha no se pliega a terminar con los designados y vitalicios en la Cámara Alta. ¡Qué afrenta para el “tata”!

Uno de los episodios más dolorosos del pacto Concertación-Pinochet ocurrió a fines de marzo de 2000. Acababa de regresar Pinochet de su arresto en Londres. Los parlamentarios se reunieron de emergencia- un día sábado-  y aprobaron una ley que protegía con fuero y “dieta” a los ex Presidentes de la República. Adujeron, en privado, que Aylwin necesitaba un sueldo de por vida. Todos sabíamos que el objetivo era Pinochet. Los estrategas de la impunidad hicieron sus cálculos. Chile se había comprometido ante el mundo a juzgar a Pinochet. Las pruebas, en el caso Caravana de la Muerte, eran de tal peso, que el ex dictador no tenía salida. Sería desaforado, sometido a juicio y condenado. La solución estuvo en aferrarse a la razón londinense para liberarlo: “por compasión” dada su frágil salud. Se trasladó a Pinochet al Hospital Militar varias veces y se acentuó el cuadro de máxima emergencia, hasta conseguir la impunidad por la vía de la “demencia sub-cortical”. Entre medio, se simuló un “debido proceso”, para terminar el episodio con Pinochet renunciando al Senado para acogerse al nuevo estatuto de ex presidentes con fuero y dieta extra de por vida. Así ocurrió, con un plus para mitigar el herido orgullo del ex dictador. El día que lo declararon demente, lo fue a visitar el presidente del Senado –Andrés Zaldívar- y a la salida comunicó al país que había tenido una conversación lucida con Pinochet. Fue como echar jugo de limón sobre nuestra herida abierta… peor que el episodio en que se levantó muy orondo de su silla de ruedas en la pista del aeropuerto.

Y todo habría seguido así, realismo trágico de Chile, si no fuera por el Senado de Estados Unidos. Los congresistas descubrieron las cuentas secretas de Pinochet y emitieron un sólido informe en julio de 2004. Al asesino se sumó el corrupto con riqueza malhabida. Y el “demente” tuvo que dejar de fingir porque se comprobaba su hábil cordura para traspasar millones de dólares de un banco a otro y abrir nuevas cuentas con nombres falsos, utilizando a toda su familia. Inolvidable ese día en que emitió una declaración pública en 2005: “Asumo toda la responsabilidad por los hechos que investiga el ministro señor Muñoz y niego toda participación que en ellos pueda corresponder a  mi cónyuge, mis hijos y mis colaboradores más próximos” y “si a alguien quieren encarcelar, enjuiciando a una parte de la historia de Chile, que sea a mí y no a personas inocentes”.

Más claro, echarle agua. Estaba cuerdo. Y las cortes comenzaron a aprobar los nuevos desafueros y los jueces, a realizar los interrogatorios o “diligencias indagatorias”. A octubre de 2006, sólo en un caso ha sido sometido a proceso por catorce víctimas de la Operación Colombo. Ningún juez se ha atrevido hasta ahora a dictar acusaciones y menos a condenarlo. Y ningún parlamentario concertacionista enarboló la bandera de “anular o derogar la amnistía”, pese a contar ahora con mayoría en ambas cámaras desde el 11 de marzo de 2006.

Pero la memoria es porfiada y nuestros fantasmas, perseverantes. Ahora fue un profesor de Rancagua, comunista, asesinado por carabineros en 1973, quien se encargó de abrirnos otra puerta. El caso de Luis Almonacid fue sancionado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos –el pasado 13 de octubre- con un fallo que sostiene que su caso “no puede amnistiarse conforme a las reglas básicas del derecho internacional, porque es un crimen de lesa humanidad”. Y la presidenta Michelle Bachelet se comprometió a acatar el fallo. Lo hizo al visitar Villa Grimaldi, el mismo lugar donde fue torturada junto con su madre. Y se ha desatado un invisible vendaval político que bate puertas y ventanas en La Moneda, en las fuerzas armadas, en los partidos de la derecha pinochetista y entre los poderosos empresarios.

¿Habrá otro conejo en el sombrero para salvar el decreto-ley con que Pinochet se perdonó a sí mismo? ¿Qué harán esta vez los políticos del consenso? Los defensores de derechos humanos nos declaramos en estado de alerta máxima. Y debiéramos instalar frente al Palacio de los Tribunales un gran lienzo con la frase del libertador Simón Bolivar: “La corrupción de los pueblos nace de la indulgencia de los tribunales y de la impunidad de los delitos. Sin fuerza no hay virtud. Y sin virtud perece la República’”.
 
   

La quimera del oro

escrito por Rafael Luis Gumucio Rivas   
miércoles, 25 de octubre de 2006
La posesión del oro es la expresión máxima de la estupidez de este depredador bípedo llamado hombre. Charles Chaplin se volvió loco en la película La quimera del oro y, acosado por el hambre, soñaba que sus zapatos se convertían en una suculenta y humeante gallina. Hernán Cortés quemó las naves por el oro y la Melinche fue capaz de traicionar a sus hermanos inaugurando, según Octavio Paz, el carácter artero de nuestra raza latinoamericana.


El oro, en California, significó la movilización de millones de seres humanos que lo único que buscaban era un gramo de tan preciado metal.

Daniel López Pinochet es, justamente, el carácter opuesto de estos ambiciosos locos que han marcado la historia: solamente es un ahorrativo general que, con razón, pensó en dejar asegurada su familia cuando muriera; por tal razón, fue capaz de prever todas las coyunturas posibles en la economía, como cualquier premio Nóbel de esta ciencia oculta; en épocas de auge invirtió en acciones, que rentabilizaron entre un 50 y un 100% anual; en épocas de baja compró bonos y, en épocas de gran crisis como en las del petróleo, varias toneladas de oro. Hoy viene de descubrirse, después de años, una presunta custodia de 9.000 kilos de lingotes de oro guardados en el Hong Kong and Shanghai Banking Corporation, (HSBC), el segundo banco más grande del mundo, después del Citibank. Según dicen los mal hablados, el valor de este depósito se calcula en 160 millones de dólares. Hasta el cronista más aturdido y corto de miras puede equivocarse en los montos de las cuentas de nuestro general (r). En el caso del Banco Riggs se comenzó la indagación por 8 millones de dólares y hoy vamos cerca de los 100 millones; si le sumamos los 160 U.S., estaríamos en un cuarto del billón de dólares. Ni siquiera Atahualpa, el rey Midas, que convertía todo lo que tocaba en oro, ni los faraones, ni otros cuantos buscadores del dorado; se dice que hay menos oro en la Laguna de Guatavita, en Colombia, que los millones que tiene nuestro emperador “dios sol”, el gran Daniel.

Según el abogado defensor de la familia, Pablo Rodríguez, nuestro empobrecido ex militar ha tenido que empeñar la siútica perla que lucía cuando se presentaba como caballero republicano, en el plebiscito de 1988, y sólo le queda el anillo de matrimonio, que lo ata hasta la eternidad a su amor y gendarme, Lucia Hiriart. Como siempre, el Ministerio de Relaciones Exteriores sigue marcando ocupado: el cónsul de Hong Kong se informa por El Mercurio y La Nación y no aporta ninguna información – dicho sea de paso, es el mismo personaje que salió del consulado de Montreal por sospechosas actuaciones durante el gobierno militar -; si el periodista Jenaro Prieto estuviera vivo, le cambiaría  el nombre a este reino de “Tontilandia a Robolandia”. El que no roba es un gil o es “rey de los huevones”.

Rafael Luis Gumucio  Rivas
 

Los Torquemadas del patriotismo

escrito por Rafael Luis Gumucio Rivas   
viernes, 20 de octubre de 2006
En los Hermanos Karamasov, de Dostoyevsky, hay un  diálogo famoso entre el gran inquisidor y Cristo, en uno de esos calurosos días que quemaban las angostas calles de Sevilla. Jesús postula el amor universal, poner la otra mejilla, el creer en la bondad del hombre. Torquemada, el inquisidor, sabe que los bípedos humanos son débiles, que les gusta el poder y que no pueden marchar ordenados sin una mano de hierro que los torture permanentemente; sin violencia, sin coerción, sin prisión, la sociedad no puede avanzar, pues caeríamos en manos de los anarquistas que tanto molestan a don Belisario. Cristo se va con la cola entre las piernas y, cabizbajo, exclama: los vicios y los miedos de los hombres se convierten en virtudes.

Como siempre habrá pobres entre nosotros, eternamente existirán Torquemadas. En Chile tenemos inquisidores light, no muy atorrantes, más bien faranduleros y ansiosos por aparecer, lo más frecuentemente posible, en la pantalla chica, “defendiendo los intereses de la patria. Yo aprendí a saber lo que era no tener patria cuando Naciones Unidas me obsequió un pasaporte llamado “bluejean”, que decía apátrida. La verdad es que no estaba orgulloso de ser un cosmopolita, un ciudadano del mundo, pero de ninguna parte y como era tonto e idealista, soñaba con la cordillera chilena, las empanadas, las sopaipillas y otros cuantos fetiches que hacen la patria; jamás se me hubiera ocurrido, como a los estudiantes de la FECH, en 1920, llamar a la bandera, “la lavandera”.
 
El diputado Jorge Tarud  y el senador Roberto Muñoz Barra se han convertido en combativos y vociferantes nacionalistas. Por cierto, no tienen nada que ver estos “izquierdistas” del PPD con Mussolini, tampoco han leído a Mauras, ni menos conocen a Cruces de Fuego –partido ta francés -, nada tienen que ver con el Estado Novo, del portugués Oliveira Salazar, ni menos con la Falange del español José Antonio Primo de Rivera. Estos niños chauvinistas han recibido sus inspiraciones de otras fuentes y quisiéramos saber de dónde han sacado tanta tontería.
 
Puede ser que hayan leído La raza chilena, de Nicolás Palacios, autor embebido de la literatura racista, que rechazaba la emigración de los latinos a Chile y que le encantaban los germanos del sur. Al menos, este caballero tuvo mucha admiración por los obreros de la salitrera. Otros nacionalistas chilenos fueron, claramente, oligárquicos y anti liberales, como Alberto Edwards, Francisco Encina y Gonzalo Bulnes (este último escribió un libro sobre la guerra del Pacífico, de un militarismo inaceptable). Gonzalo Bulnes, que fue intendente de Tarapacá, si bien despreciaba a los bolivianos y peruanos, era muy buen servidor de la compañía de aguas, de John Thomas North, y poco le importaba si este súbdito de la pérfida Albión explotaba a los iquiqueños vendiéndoles agua envenenada y a precio desorbitante. Tampoco creo que Tarud y Muñoz Barra se precien de la amistad con los libros del reaccionario hispanista Jaime Eyzaguirre. Ese y no otro es el auténtico chauvinismo chileno.
 
Jorge Tarud y Roberto Muñoz Barra forman parte de un partido que se llama el PPD, que aún no sé si se refiere a una marca de dentífrico, una sección de la legión extranjera, pero lo que sí me queda claro es que este nuevo chauvinismo carece de filosofía, de ideas y de convicciones. Se trata, fundamentalmente, de acusar y perseguir a los senadores y diputados llamados “díscolos”, es decir, los senadores Alejandro Navarro, Nelson Ávila, y los diputados Alico, Aguiló, Enríquez-Ominami, Tucapel Jiménez, Alejandro Sule y Marcelo Díaz. ¿Cuál es su pecado? El más grave: poner en duda la infalibilidad de la Presidenta en materias internacionales; este es un dogma de fe y el no aceptarlo significa, simplemente, la excomunión por parte de la “santa inquisición”. Cómo se les ocurre visitar a Evo Morales poniendo en peligro la soberanía nacional y, además, sin permiso de la comisión de relaciones exteriores de la Cámara, visitan al diablo en persona, Hugo Rafael Chávez.
 
En el diario La Segunda, que es tan monopólico como La Aurora de Chile, en 1911, aparecen unas declaraciones del senador, presidente de la comisión de relaciones exteriores de la Cámara Alta, Roberto Muñoz Barra, que según confidencia la periodista, está redactando una ley que destituya a los senadores y diputados que sirvan a potencias enemigas de Chile: Que yo sepa, ni Argentina, ni Bolivia, ni Perú, ni Venezuela, menos Cuba son potencias enemigas salvo que ocurra, como en 1920, la invención de una guerra con nuestros vecinos del norte, por un ministro (Ladislao Errázuriz) desesperado ante el triunfo de don Arturo Alessandri. Espero que no se repitan las escenas del asalto a la Federación de Estudiantes o la exoneración como profesor de Carlos Vicuña Fuentes, por el solo hecho de haber escrito un libro a favor de entregar Tacna y Arica al Perú. Si hoy no hay “juventud dorada”, quedan algunos neo tas.
 
Entre el plebeyo nacionalismo de Jorge Tarud y de Roberto Muñoz Barra, prefiero el auténtico de Nicolás Palacios y “su raza chilena”.
 
 
Rafael Luis  Gumucio Rivas

Vende Patria

escrito por Juan Pablo Cárdenas   
jueves, 19 de octubre de 2006
En lo que toca a la economía, a la Dictadura siempre se le imputará haber transferido a precio vil una gran cantidad de empresas del estado al ámbito privado. Los gobiernos de la Concertación, asimismo, serán responsables que haberle transferido al capital foráneo el dominio y la explotación de recursos y reservas estratégicas de nuestra geografía.

Políticos y especuladores accionarios han implementado en las últimas décadas toda una estrategia de extranjerización de nuestra actividad económica, demostrando un verdadero desprecio uestra soberanía y el porvenir de las nuevas generaciones de chilenos.

Los grandes empresarios chilenos se cuentan con los dedos de la manos, aunque todavía las entidades patronales presuman de gran representatividad. Lo que abundan son muchos miles de pequeños y medianos emprendedores a muy maltraer por las inclemencias del modelo que nos rige
 
En la banca, la minería, la explotación de los recursos marinos se enseñorean las empresas foráneas que, en general, sobre explotan nuestros yacimientos, depredan los recursos renovables, ofrecen pocas posibilidades trabajo y se resisten  tributar e acuerdo a los estándares que en otras naciones se les exige. Se asume, además, que estos  intereses que han reconquistado nuestro país se irritan ante las exigencias medioambientales y, con todo desparpajo, corrompen la política y ejercen intenso y permanente lobby ante los legisladores y los funcionarios públicos encargados de definir las concesiones para construir puentes, carreteras y, ahora, hasta casinos de juego.
 
Ahora último, son las reservas magníficas de agua las que han quedado bajo dominio extranjero. Derechos de explotación de manantiales y cursos acuícolas nos dejan completamente despojados del recurso más estratégico de la humanidad. Lo que corroboran expertos y analistas cuando auguran que en el futuro hasta podrían producirse guerras mundiales por su dominio y explotación. Fuente de vida para agricultura y la alimentación, los ríos, lagos y cascadas son determinantes en la generación de energía, incluso la de los reactores atómicos, cuya refrigeración más barata es la que le proporcionan las aguas en movimiento.
 
Llama por tanto la atención el celo que políticos, militares y otros opinólogos ejercen contra la posibilidad de que nuestro país le otorgue salida al mar a los bolivianos, o se convenga con los peruanos una línea demarcatoria de plena concordia en nuestra vasta proyección hacia el Océano Pacífico. Tal actitud parece ridícula cuando consideramos que el  Desierto de Atacama hasta el subsuelo pertenece a las transnacionales, así como que en alta mar la voracidad de las grandes compañías mundiales y sus asesina captura deja sin trabajo a los pequeños pescadores artesanales.
 
Claro; el silencio cómplice que quienes deben resguardar nuestra soberanía se compra con aviones, barcos y prebendas que los mantenga entretenidos en sus juegos de guerra y, cuando correponda, vuelvan a ensañarse con la propia población chilena, al momento que ésta tome conciencia del despojo, recupere sus derechos ciudadanos y se atreva a reinstalar en La Moneda y el Parlamento propósitos de soberanía y justicia social.
 
Lo que ya no se puede desconocer en este fenómeno es que los chilenos hemos permanecido demasiado tiempo en el letargo del autoritarismo y  su herencia ideológica e institucional. Que lo impuesto por la fuerza en 17 años, finalmente caló hondo en la conciencia de las autoridades y partidos de esta transición que, curiosamente, enteran el mismo tiempo de Pinochet en el poder. Sin embargo, sabemos que los capitales e intereses extranjeros que modelan nuestras leyes, tratados de libre comercio y alineamientos diplomáticos previenen siempre que, tarde o temprano, los pueblos salen del error y se alzan contra el colonialismo y sus criminales consecuencias.
 
Ello debe explicar, entonces, que después de alcanzada la reconquista de nuestro espacio y reservas geográficas, la “inversión extranjera” se extienda ahora a los medios de comunicación, las universidades y el conjunto de la cultura, donde el negocio no parece lucrativo en pesos, aunque muchísimo en la capacidad de dormir las conciencias y atrasar los cambios