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Internacionales

México: una revolución de los trabajadores, el mejor homenaje a la Independencia y a la Revolución burguesas

México: una revolución de los trabajadores, el mejor homenaje a la Independencia y a la Revolución burguesas Pedro Echeverría

1. El presidente espurio, Felipe Calderón, acaba de concluir un discurso en cadena nacional, esto es, enlazando de manera obligada los medios de información electrónicos, pidiendo la unidad para los festejos “patrios” que durante todo el año de 2010 se realizarán en centenares de instituciones.


Han metido a todos los actores en el mismo saco y se pretende que todos hagan coro al unísono para demostrar que México está unido para festejar su “Independencia” nacional iniciada en 1810 y su “Revolución Social” que estalló en 1910, precisamente durante los festejos del centenario. Lo más notable son dos casas: 1) que son muchos millones de pesos los que se están derrochando, a pesar del gigantes desempleo y la miseria de la población, y 2) que las “fiestas” servirán para tratar de desviar el descontento y las luchas del pueblo que se han estando manifestando en los últimos meses.


2. He escuchado juicios tontos de personas progresistas en el sentido de hacer “festejos populares” del centenario y bicentenario “para arrebatárselos a la burguesía”. El gobierno con razón podría burlarse porque otro festejo sería sólo el otro lado de la misma moneda; sería como rezarle al mismo dios pero en otro idioma. ¿Puede negarse acaso que hubo movimientos grandes de insurrección de los explotados y oprimidos, del pueblo, durante la Independencia y la Revolución?, pero tampoco puede negarse que la Independencia fue consumada por quienes se opusieron a ella (Iturbide y el Imperio) y que la Revolución sólo sirvió para consolidar una nueva dominación contra el pueblo y asesinó a Flores Magón, Zapata, Villa y demás. ¿Esto es lo que los trabajadores del campo y la ciudad deben aplaudir? Otra cosa sería festejar el bicentenario con otra revolución: la de los trabajadores.


3. Calderón ha destinado muchísimo dinero para los festejos; sabe que por más grande que sean las cantidades millonarias que se dilapide serán pocas si logra desviar el descontento, ya era muy grande, contra su gobierno. Los de abajo no tenemos la mínima idea acerca de la cantidad de instituciones, negocios y personas (¿intelectuales?) que saldrán beneficiados pagándoles viajes en México y el extranjero para conferencias, discursos, reuniones. ¿Cuántas imprentas se moverán para hacer programas, folletos, libros, publicidad, invitaciones, etcétera? Se anuncia una verdadera romería, tan grande para ser capaz de integrar a todos y convocarlos a olvidar durante 2010 los rencores y las diferencias con tal de construir la unidad alrededor del “señor presidente”. Se convierte en la gran oportunidad de lucimiento para muchos que han permanecido apagados; por eso ellos aplauden.


4. ¿Por qué la burguesía mexicana, sobre todo la política, ha sido inteligente para desviar, mediatizar y controlar los movimientos populares y, al mismo tiempo reprimir cualquier movimiento social? Porque ella se adueñó de la Revolución, la administró a su antojo y supo construir una legislación para asegurar su continuidad en el poder. Después de la proclamación de la Constitución en 1917 y de triunfo del movimiento de Agua Prieta, encabezado por Obregón, Calles y De la Huerta tres años después, el nuevo grupo gobernante se encargó de organizar a la burguesía privada por un lado, y a los trabajadores por otro. Las organizaciones empresariales así como los sindicatos y federaciones obreras y campesinas nacieron auspiciados, educados, protegidos y legislados por la nueva clase gobernante. ¿Debemos festejar que las organizaciones hayan nacido corporativizadas por la clase en el poder?


5. Por eso los últimos gobiernos panistas -a pesar de su evidente ignorancia política- al heredar el sistema priísta de dominación institucional y de control, a pesar de lo mucho que lo criticaron, simplemente negociaron para usarlo a su beneficio. Los ejemplos más evidentes fueron el uso de los líderes charros o corruptos, antes destacados priístas, como Esther Gordillo del SNTE, los dirigentes de los ferrocarrileros, petroleros, del IMSS, de la FSTSE, CTM, Congreso del Trabajo, etcétera. De hecho la Revolución Mexicana y más tarde el Cardenismo que organizó la CTM, la CNC, que nacionalizó los ferrocarriles y expropió el petróleo, terminó de redondear el sistema de dominación de la clase obrera y campesina que daría solidez y fuerza al partido oficial. Lo único que tuvieron que hacer desde la Presidencia Fox y luego Calderón es negociar con los caciques y dirigentes de los aparatos.


6. En tanto esa burguesía privada (financiera) -que nació y creció con la protección de la Revolución- en 1982 con el neoliberalismo pudo desplazar del gobierno a la burguesía pública o política (burocrática), la clase trabajadora durante los noventa años (1920-2010) sigue tan oprimida y mediatizada como en aquellos años en que nació. Quizá esta sea una explicación que permita comprender porque las luchas sociales en México han sido siempre minoritarias. Imaginen solamente aquellos tiempos gloriosos de los cuarenta, cincuenta y sesenta del PRI cuando sus tres sectores controlaban a casi todo los sectores campesino, obrero y popular del país. Aunque siempre nuestras luchas defensivas o independientes de trabajadores tenían la razón, fueron siempre minoritarias porque el corporativismo del gobierno y su ideología, ampliamente difundida en la familia, escuela, iglesia y medios de información, dominaron.


7. No hay nada que conmemorar o festejar junto a la clase política y empresarial. Más que bicentenario o centenario, hay que pensar cómo el pueblo mexicano puede liberarse de la miseria y la opresión. Las fiestas del PAN, del PRI, PRD y demás partidos no son nuestras celebraciones. ¿Cómo lograr que todos los movimientos sociales, todos cercanos al pensamiento de izquierda, se sumen a las luchas que en las pasadas reuniones del 5 y 6 de Querétaro fueron discutidas y programadas? Más que mítines y marchas en estos primeros meses hay que realizar tareas de organización y unidad para luego pasar a las acciones unitarias. Quizá el 1 de mayo pudiera ser nuestro acto más grande y combativo para que luego de ese día podamos ya emprender la gran huelga general que paralice a gran parte del país mediante la ocupación de instituciones. ¡Basta ya que nos vean la cata de tontos! ¡Seamos radicales, vayamos a la raíz de los problemas!

Lo que de verdad hay detrás de la crisis económica en Grecia, y qué enseña políticamente sobre la actual Unión Europea

Costas Douzinas
The Guardian / Rebelión

Grecia se está convirtiendo en un experimento para la nueva fase de la corrección de curso que el neoliberalismo se propone realizar aprovechando la estela de la crisis económica y financiera.

Paul Bremer, el primer virrey norteamericano, impuso a un estragado Irak políticas económicas que el Economist calificó como un régimen "de capitalismo de ensueño". Difícilmente se halla una locución mejor para describir las medidas del plan de "estabilidad" sometidas por Grecia a la aprobación de la Comisión Europea , y aprobadas ayer. El plan contempla una reducción del déficit presupuestario griego, que pasaría del actual 12,7% del PIB al 2,8% en 2012, prometiendo, además, inmediatamente, un recorte del 10% en el presupuesto ministerial, una congelación de las contrataciones de funcionarios públicos, la abolición de distintos impuestos directos y un incremento de la fiscalidad indirecta. Y por si eso no bastara, el primer ministro socialista George Papandreu anunció ayer, en un dramático discurso televisado a la nación, ulteriores medidas de austeridad sin precedentes, entre ellas, el aumento inmediato de los impuestos a los carburantes, el aumento de la edad de jubilación y recortes en la remuneración de los empleados públicos que significarán una disminución del 10% del salario para la mayoría de funcionarios del Estado, y del 40% en el caso de los académicos. Como en Gran Bretaña, las universidades reciben el primer golpe; la tan cacareada "economía del conocimiento" no es óbice para considerarlas un lujo de todo punto secundario.

Y todo eso va a ponerse por obra en el país más pobre de la vieja Europa, que cuenta con un desempleo juvenil del 25%, con un crecimiento estancado y con sus tradicionales sectores de la industria naviera, el turismo y la construcción sometidos a una indecible presión. Esas medidas cerrarán el círculo vicioso de creciente desempleo, menguantes ingresos fiscales y políticas económicas sometidas al capricho de la especulación en los mercados financieros. Empujarán a un país que se halla ya en profunda recesión al abismo de una depresión duradera y sin salida.

"Grecia se halla en el ojo del huracán de una tormenta especulativa", lamentó Papandreu en su comparecencia televisiva. Se estaba refiriendo a la degradación de la calificación del crédito griego por parte de tres empresas privadas de valoración de riesgos –ninguna de las cuales está sometida a control o supervisión algunos— y a la consiguiente especulación en los mercados en torno a la deuda pública griega destinada a financiar el déficit, especulación que elevó los tipos del empréstito soberano griego un 4% por encima de la línea de base. Se trata de una repetición intensificada del ataque que lanzó Soros contra la moneda británica en 1992 (que llevó al Reino Unido a su humillante salida del Mecanismo Europeo de Cambio) y del ataque de los especuladores a la banca británica en 2008. Y es índice capital de una desdichada situación galanamente aceptada por la Unión Europea y los gobiernos: un puñado de megacapitalistas fondos de cobertura hedge, que ya se han cargado con esa práctica a grandes bancos, apuesta ahora a la bancarrota de un país en la esperanza de que la propia apuesta ayude a cumplir la profecía y les permita ganar posiciones de ventaja en la venta cortoplacista.

No cabe la menor duda de que tanto Papandreu como Karamanlis, las dinastías políticas dominantes en la Grecia de posguerra, se han servido del empleo en el sector público y del mecenazgo para beneficio político propio, contribuyendo a aumentar monstruosamente el volumen de la deuda. No cabe la menor duda de que una substanciosa evasión fiscal, la corrupción y el clientelismo han contribuido significativamente a las actuales cuitas. Pero el remedio es mucho peor que la enfermedad, y será costeado, como siempre, por las usuales víctimas: trabajadores asalariados, grupos de bajos ingresos, campesinos con cultivos de subsistencia y desempleados.

En un horizonte más amplio, Grecia se está convirtiendo en un experimento para la nueva fase de la corrección de curso que el neoliberalismo se propone realizar en la estela de la crisis económica y financiera. Las medidas fiscales e impositivas de "estabilidad" vienen a continuar un conjunto de dogmas económicos milagreros que, aun si quebrados en 2008, siguen dominando el mundo mental de los dirigentes políticos europeos. La magia negra de la privatización, la desregulación y la financiarización ha sido teóricamente rechazada por muchos fieles de la primera hora, pero todavía impera en los ambientes de unas cuantas escuelas de negocios de elite y en la Comisión Europea. Obama lanzó el año pasado un estímulo fiscal de 787 mil millones de dólares, que incluían recortes fiscales, expansión de la cobertura del desempleo e incremento del gasto en educación, sanidad, infraestructuras y sector energético; la europea Grecia se ve condenada a la inanición fiscal. La deuda pública de Japón representa el 225% de su PIB, y se financia mediante empréstito interno, dejando sólo el 6% en manos extranjeras; Grecia se ve condenada a tomar préstamo en mercados extranjeros, sirviendo unos intereses que sólo pueden calificarse como usureros. El comisario económico Joaquín Almunia fue cínicamente claro respecto del propósito del plan de "estabilidad" al decir que Grecia necesita "más reformas en las pensiones, en la sanidad y en el mercado de trabajo". Es un desvergonzado intento de aprovechar un problema relativamente pequeño de deuda, a fin de alterar radicalmente los equilibrios de clase y la relación Estado/sociedad en un país conocido por su militancia sindical y la fortaleza de su izquierda radical.

La legitimidad de la Unión Europa se funda en principios de justicia social y de solidaridad. Joseph Stiglitz ha recordado a los europeos esas tradiciones en unas unas páginas recientes, llamando a una emisión de bonos en euros para salvar a Grecia y a otras economías endeudadas. Un paliativo inmediato así haría las veces de un trágico deus ex machina; lo que pasa es que el fantasma neoliberal ha expulsado a dios de la máquina.

Todavía hay un aspecto más preocupante en estos acontecimientos catastróficos. Papandreu resultó elegido hace cuatro meses sobre la base de un programa de redistribución y justicia social. Ahora acaba de aceptar un programa que es exactamente lo contrario. Y eso constituye un ataque radical a la política, y la mejor expresión del odio neoliberal a la democracia. El comisario Almunia aconsejó a los políticos y a la opinión pública de Grecia aceptar las medidas propuestas añadiendo una apenas disimulada amenaza reveladora de la asombrosa idolatrización de los mercados y la fingida naturaleza de la impotencia regulatoria. Pues lo cierto es que los mercados podrían especular con éxito contra los bonos griegos, llevando a cotas insostenibles el costo de los empréstitos, sólo porque la UE ha fijado un irrealista límite del 3% para el déficit presupuestario. El resultado es que la UE empuja a Grecia desde un extremo y el mercado, desde el otro. Es una tormenta perfecta, pero movida por mano humana. Los políticos y los eurócratas han aceptado el papel de jugadores de poca monta en una economía de casino que se declara por encima de los procesos políticos.

La violenta pauperización de las masas, la rampante privatización de los servicios públicos a través de la reducción radical del sector estatal, así como la creciente dependencia de los mercados exteriores en el servicio de la deuda, equivale a una pérdida de soberanía tal, que admite comparación con la de un Estado sometido a ocupación extranjera, y trae consigo una amplia reestructuración de los activos nacionales a favor del capital y una grave crisis de legitimación europea.

Los griegos son un pueblo orgulloso. Han sido masivamente sometidos al bombardeo de los medios de comunicación, del gobierno y de académicos adocenadamente sumisos, a fin de hacerles creer culpables de los fallos de un sistema al que nadie ha votado. En Gran Bretaña estamos ya muy acostumbrados a la retórica del TINA ["No-Hay-Alternativa", por sus siglas en inglés; T.]; pero también sabemos que siempre hay una alternativa. La situación por la que atraviesan los griegos les coloca en primera línea de un ataque en toda regla a los principios europeos de democracia, justicia social y solidaridad, principios que, aunque nunca dejaron de ser un poco retóricos, hoy se hallan quebrados por doquiera. Idealmente, lo que el gobierno griego debería hacer es olvidarse de la falsa ortodoxia que convierte a Grecia en una nación tan poco soberana como Irak y llamar a un frente nacional de resistencia frente al bárbaro ataque. Una iniciativa así movilizaría el orgullo y el sentimiento de injusticia de la nación. Apartaría al nacionalismo griego de su patológica evolución reciente hacia el extremismo derechista y xenofóbico y lo acercaría más a la tradición helénica, que es la de la defensa de la democracia. Islandia convocó un referéndum para decidir sobre la devolución de su deuda; lo mismo debería hacer Grecia.

Pero no es probable, porque el partido gobernante está demasiado comprometido con el viejo clientelismo y el neoliberalismo. La falta de una reacción encabezada por el gobierno aumenta los desafíos para la izquierda griega, una de las más fuertes de Europa. La izquierda tiene la responsabilidad histórica de movilizar a la opinión pública griega contra este tsunami de idiocia e injusticia antidemocráticas. Los griegos han demostrado que saben cómo resistir, desde Antígona hasta la Atenas de diciembre de 2008. Los campesinos ya han bloqueado varias rutas en dirección norte y Bulgaria, obligando a Barroso a amenazar con acciones legales. Se han convocado para el próximo mes huelgas de funcionarios públicos y una huelga general.

La izquierda debe ser capaz, además, de movilizar a la opinión pública europea. Si el ataque a las comunidades mineras y a la NUM [Unión Nacional de Mineros, por sus siglas en inglés; T.] resultó en Gran Bretaña emblemático del primer neoliberalismo, el ataque a Grecia representa el comienzo de su segunda fase. Si Grecia cae, no ofrece duda que los mercados pasarán a atacar a España, Portugal, Italia y Gran Bretaña, y la Comisión Europea vestida con la toga de un coro trágico y lavándose las manos como Poncio Pilatos. Lo que está en juego es el futuro de la democracia y de la Europa social; los griegos deben luchar por todos nosotros.

Costas Douzinas es profesor de ciencias sociales en la Universidad de Birmingham en el Reino Unido.

Traducción para www.sinpermiso.info : Ramona Sedeño

www.rebelion.org/ - 08-02-2010

PATRICIO LUMUMBA, EL ROSTRO OLVIDADO DEL GENOCIDIO NEGRO

PATRICIO LUMUMBA, EL ROSTRO OLVIDADO DEL GENOCIDIO NEGRO Por: Carlos Ml. Vega Bolaños

El mes de enero de cada año, aunque el poder mediático mundial hace lo posible por borrar de la memoria histórica la existencia del genocidio negro en el continente africano, provocado por las potencias occidentales en su afán de hacerse por las grandes riquezas de su pueblos, es meritorio recordar al gran líder negro Patrice E Lumumba.

El mes de enero de cada año, aunque el poder mediático mundial hace lo posible por borrar de la memoria histórica la existencia del genocidio negro en el continente africano, provocado por las potencias occidentales en su afán de hacerse por las grandes riquezas de su pueblos, es meritorio recordar al gran líder negro Patrice E Lumumba.

Hace ya 49 años, Patrice Lumumba, jefe del gobierno de la República del Congo, fue asesinado por una conspiración organizada por el gobierno de Bélgica, con la complicidad de los Estados Unidos, de Gran Bretaña y de las Naciones Unidas. Su cadáver condenó al Congo a la rapaz dictadura de Mobutu y una sucesión de sangrientas guerras civiles. Durante más de cuarenta años se ha mantenido el silencio sobre este crimen, en donde se rumorea que su cadáver y el de otros colaboradores, fueron disueltos en ácido sulfúrico para no dejar rastros.
El pensamiento de Lumumba, constituyó un peligro para las potencias occidentales explotadoras de los pueblos africanos, fue ministro, líder, enemigo del colonialismo y pionero por la unidad de los pueblos africanos y por su liberación. Buscaba la descolonizació n del Congo y destruir totalmente el poder colonialista europeo presente en África, erradicar el ultraje y el expolio que durante siglos había sufrido el continente, una persona así, no merecía continuar viviendo y por eso, se fraguó su asesinado a pocos meses de haber asumido el poder en la República del Congo.
A 49 años del asesinato del líder africano Patrice Lumumba, en su patria, la República Democrática del Congo, la guerra es un genocidio oculto que ha producido más de 5 millones de muertos en los últimos años; este genocidio puede ser detenido, pero la comunidad internacional, las democracias del Norte, no quieren detenerlo, convirtiendo al Congo en un pueblo activamente crucificado.
La ironía: poseer grandes riquezas naturales como las que tiene la República Democrática del Congo, se ha convertido en una tragedia.
En las montañas orientales del Congo hay valiosos minerales como el coltán y niobio, además de oro, diamantes, cobre y estaño. El coltán, abreviatura de colombio-tantalio, está en suelos de una antigüedad de tres mil millones de años. Se usa con el niobio para fabricar los condensadores para manejar el flujo eléctrico de los teléfonos celulares. Cobalto y uranio son elementos esenciales para las industrias nuclear, química, aeroespacial y de armas de guerra. Alrededor del 80% de las reservas mundiales de coltán están en el Congo.
Por el control de estos minerales escasos hay una guerra tremenda. Los poderes multinacionales quieren controlar la minería de la región. Conclusión: "el motivo del genocidio son estos minerales que buscan las corporaciones" y además están destruyendo la segunda área verde del planeta después del también amenazado Amazona.
Cuando se trata de actuar en África, hay una discriminació n inherente".

Lo afirmó el antiguo coordinador de operaciones humanitarias de Naciones Unidas Jan Egeland, quien, junto con otros 15 dirigentes mundiales de conocido prestigio, ha firmado una carta enviada a los jefes de Estado de los países de la Unión Europea llamando la atención sobre la falta de acción internacional en el Este de la República Democrática del Congo.

Jan Egeland, que durante su periodo en Naciones Unidas siempre tuvo una reputación de decir las cosas directamente sin andarse por las ramas, dijo: "Nunca hubo esta indecisión cuando se trató de intervenir en los Balcanes, en Irak o en Oriente Medio". Ciertamente no la hubo, pero cuando se trata de intervenir en crisis africanas parece como si la vida humana no tuviera el mismo valor en todas partes". Esta es la doble la moral que practican los abanderados de los derechos humanos en el mundo.
Zenit, agencia de noticias del Vaticano, dijo hace poco que "la crisis humanitaria más olvidada en nuestro planeta es la del Congo". De vez en cuando en los medios asoma la tragedia pues ya no hay modo de ocultarla. Pero lo que se dice de ella es todavía irrisorio e insultante en comparación con la magnitud de la barbarie y el genocidio. Y no hay llanto, ni pedir perdón, ni propósito de enmienda.
En el fondo, no se trata sólo de que a África se la discrimine cuando ocurren guerras que se ceban en los más inocentes, sino de algo más que merece la pena escarbar y descubrir que detrás de esta guerra se esconden los intereses de potencias como Estados Unidos, Inglaterra, Holanda y Bélgica, quienes apoyan al régimen de Kagame en Ruanda, de cuyos aeropuertos salen para estos países el preciado coltán (indispensable en la fabricación de armamento, teléfonos móviles y ordenadores portátiles de última generación, etc) que los soldados extraen con el trabajo forzado de niños y jóvenes en el Este del Kivu y envían en camiones y helicópteros a Kigali. Es triste constatar que en muchas ocasiones, esas "indecisiones" ante los problemas africanos podrían ser una forma camuflada de dejar que los acontecimientos se desarrollen de forma provechosa para los más poderosos, aunque sea a costa de que mueran millones de inocentes.
Hoy entiendo más que antes las razones por las cuales, un enero de 1961 fue atrozmente asesinado el patriota africano Patrice E. Lumumba, un ser humano así era imposible que continuara con vida, cometió el pecado capital de soñar que Otra Africa era Posible, una África unida en el desarrollo, en combatir la injusticia social y en la cooperación entre países para la educación. Devolver las riquezas del continente al pueblo africano, era su más profundo Sueño. El pensamiento de Lumumba se apoyaba sobre los siguientes tres pilares: la justicia, la independencia y la libertad.
Hoy hace 49 años, murió como un mártir de la lucha de los pueblos contra la injusticia, la expoliación, la humillación impuesta por las potencias europeas que a los cuatro vientos se proclaman democráticas. Es un mártir de la causa popular por un mundo más justo y más humano, por la fraternidad humana. Lumumba fue asesinado pero vivirá siempre en nuestros corazones. Él forma parte del genocidio olvidado de millones de hermanos africanos que han caído en el camino para que en el mundo blanco, unos pocos disfruten de grandes comodidades y amasen fortunas impregnadas de sangre inocente.
Me enorgullezco, al igual que decenas de miles de egresados que habitamos los cinco continentes, de haber estudiado en la Universidad de la Amistad de los Pueblos Patricio Lumumba, centro de estudios universitarios de clase mundial fundado en su memoria y que en febrero próximo cumple 50 años de vida en la preparación de cuadros profesionales para los países en vías de desarrollo.
*Miembro de la Universidad Amistad con los Pueblos Patricio Lumumba
"Ninguna brutalidad maltrato o tortura me ha doblegado porque prefiero morir con la cabeza en alto, con la fe inquebrantable y una profunda confianza en el futuro de mi país, a vivir sometido y pisoteando principios sagrados. Un día la historia nos juzgará, pero no será la historia según Bruselas, París, Washington o la ONU, sino la de los países emancipados del colonialismo y sus títeres". (Carta escrita a su esposa e hijos por Patricio Lumumba pocos días antes de su muerte).

Por:Carlos Ml. Vega Bolaños

Pensando en voz alta acerca de la V Internacional

Pensando en voz alta acerca de la V Internacional Olmedo Beluche

El pasado 20 de noviembre, en el marco del Encuentro Internacional de Partidos de Izquierda, realizado en Caracas, el presidente Hugo Chávez puso sobre el debate una propuesta osada: se requiere crear una V Internacional para luchar por el Socialismo del Siglo XXI. Propuesta que generó entre los presentes y no presentes un revuelo de apoyos y críticas, pero que merece una reflexión cuidadosa de parte de la vanguardia obrera y popular de todos los países.


De salida, la propuesta del presidente Chávez tiene el mérito de ponernos a pensar sobre un asunto que había caído en el más profundo subconsciente de la clase trabajadora desde que, a mediados de los años 40 del siglo pasado, José Stalin disolvió la III Internacional o KOMINTERN para convertir al movimiento comunista internacional en simple instrumento de conveniencia de la política exterior de la Unión Soviética.
Desde entonces nadie discutía el asunto abiertamente, salvo las minúsculas y fraccionadas corrientes trotskistas que se esforzaban en sostener la idea de la IV Internacional fundada por León Trotsky, quien procuró salvar los principios revolucionarios que inspiraron al movimiento obrero internacional de la exterminación física de una generación de revolucionarios acosados entre la represión stalinista y fascista que recorría el mundo en la década del 30.
El presidente Chávez nos obliga a preguntarnos: ¿Se requiere una V Internacional en este momento? ¿Para qué es una Internacional? ¿Qué debemos entender por una Internacional? Dadas las experiencias pasadas: ¿Qué debe ser y qué no debe ser la V Internacional, en caso de que la primera pregunta sea afirmativa?
Enfrentar la globalización neoliberal, requiere una Internacional
Si uno relee el Manifiesto Inaugural de la I Internacional, redactado por Carlos Marx en 1864, encontrará un análisis de la situación vital de la clase obrera europea e inglesa, en la que se demuestra que el período de crecimiento económico capitalista de los años anteriores no se manifestó en una mejora del nivel de vida de los trabajadores, sino todo lo contrario. Análisis que también es acompañado de una sinopsis de la política de saqueo colonial que practicaban las potencias de entonces y la represión a las organizaciones obreras con posterioridad al fracaso de la Revolución de 1848.
Sin duda hoy, casi 150 años después, podríamos hacer un análisis similar (como quedó esbozado en el Compromiso de Caracas aprobado por el encuentro antes mencionado) para comprobar que las casi tres décadas de globalización neoliberal, pese a los números positivos en términos de “macroeconomía”, sólo aumentaron la miseria de los trabajadores y pueblos del mundo, el saqueo económico y el recorte de las libertades democráticas.
Dada la profundidad de la crisis capitalista actual, no hay perspectiva de mejoramiento de las condiciones de vida para la humanidad bajo el actual sistema económico y social. Por el contrario, está en peligro el futuro de la especie gracias a los subproductos del sistema: la guerra y la destrucción sistemática de la naturaleza.
Entonces, haciendo un repaso de las los cambios políticos de esta década, principalmente en América Latina, podríamos casi copiar el texto de aquel Manifiesto Inaugural:


“La conquista del poder político ha venido a ser, por lo tanto, el gran deber de la clase obrera. Así parece haberlo comprendido ésta, pues en Inglaterra, en Alemania, en Italia y en Francia, se han visto renacer simultáneamente estas aspiraciones y se han hecho esfuerzos simultáneos para reorganizar políticamente el partido de los obreros.


La clase obrera posee ya un elemento de triunfo: el número. Pero el número no pesa en la balanza si no está unido por la asociación y guiado por el saber. La experiencia del pasado nos enseña cómo el olvido de los lazos fraternales que deben existir entre los trabajadores de los diferentes países y que deben incitarles a sostenerse unos a otros en todas sus luchas por la emancipación, es castigado con la derrota común de sus esfuerzos aislados. Guiados por este pensamiento, los trabajadores de los diferentes países, que se reunieron en un mitin público en Saint Martin's Hall el 28 de septiembre de 1864, han resuelto fundar la Asociación Internacional.


Otra convicción ha inspirado también este mitin.


Si la emancipación de la clase obrera exige su fraternal unión y colaboración, ¿cómo van a poder cumplir esta gran misión con una política exterior que persigue designios criminales, que pone en juego prejuicios nacionales y dilapida en guerras de piratería la sangre y las riquezas del pueblo?


…han enseñado a los trabajadores el deber de iniciarse en los misterios de la política internacional, de vigilar la actividad diplomática de sus gobiernos respectivos, de combatirla, en caso necesario, por todos los medios de que dispongan; y cuando no se pueda impedir, unirse para lanzar una protesta común y reivindicar que las sencillas leyes de la moral y de la justicia, que deben presidir las relaciones entre los individuos, sean las leyes supremas de las relaciones entre las naciones.


La lucha por una política exterior de este género forma parte de la lucha general por la emancipación de la clase obrera.


¡Proletarios de todos los países, uníos!”


¿Frente Antiimperialista o Internacional centralizada?


Una de las primeras reacciones contrarias a la idea de fundar una V Internacional, fue expresada por boca del representante del Partido Comunista francés y, posteriormente otros PC’s, argumentando que más que una estructura de este tipo, se requiere la creación de un gran Frente Antiimperialista mundial. Un frente de este tipo daría mayor libertad y autonomía organizativa a la vez que propicia acciones en común.


Sin decirlo, este resquemor de los Partidos Comunistas parece expresar inconscientemente una aversión a que se repita la experiencia de la III Internacional, manipulada desde su centro político en Moscú, donde emanaban líneas e imposiciones organizativas y políticas que había que acatar en nombre del mal llamado “centralismo democrático”.


Si este es el móvil real del argumento, merece ser respaldado y asumido en toda su letra, pues uno de los deberes de la presente generación es aprender de los errores del pasado. No se puede estar de acuerdo imponga criterios amparándose en un pretendido “centralismo democrático”, cuando la amplia variedad de organizaciones, partidos y tendencias expresan la diversidad real de nuestros países con culturas e historias propias. Después de todo, los procesos sociales y las revoluciones, ni se copian, ni se exportan.
Jorge Abelardo Ramos, en su Breve historia de las izquierdas en Argentina, rescata una intervención de Lenin en el Segundo Congreso de la Internacional Comunista (1921), en que deja entrever sus dudas respecto a que la Internacional siguiera al pie de la letra la experiencia rusa:
“Esta resolución es excelente, dijo. Pero casi enteramente rusa, es decir, que ha sido tomada en base al desenvolvimiento ruso. Este es su lado bueno. Y también el malo. Es su lado malo porque casi ningún extranjero –es mi convicción, acabo de releerla- la puede leer..; aún si la leen, no la pueden comprender, precisamente porque es demasiado rusa…; si, por excepción se encuentra un extranjero que la comprenda, no la puede aplicar…”.
No corresponde aquí hacer un balance histórico de las Internacionales, en especial de la III, balance por lo demás necesario y urgente para la vanguardia obrera del siglo XXI. Pero baste señalar que, en todo caso, debemos seguir el modelo político, organizativo y metodológico de la I Internacional, la que fundara Carlos Marx, que en gran medida funcionó como un gran Frente Obrero, con multiplicidad de grupos y tendencias (marxistas, bakuninistas, etc) sin ambiciones centralizadoras, ni repudiables burocracias, ni imposiciones disciplinarias.
En ese sentido, creemos que de adoptarse este criterio concientemente, la V Internacional sería el gran Frente Antiimperialista del que se habla, saldándose esta legítima inquietud.
Una Internacional para luchar por el socialismo, ¿pero cuál?
Otro aspecto en debate, expresado desde el otro espectro de la izquierda, el trotskismo, es el problema programático que debería unir tan diversas vertientes bajo la bandera de una misma Internacional: ¿Qué modelo de socialismo se propone?
A renglón seguido se cuestiona el modelo político del gobierno bolivariano de Venezuela, el de Evo en Bolivia y el de Correa en Ecuador, señalando: ¿cómo esos partidos de gobierno van a dirigir una Internacional socialista, si dirigen gobiernos burgueses? Cuestionamiento plenamente legítimo, aunque el propio presidente Chávez ha reconocido en la inauguración del Congreso del PSUV que Venezuela no se encuentra aún en su fase socialista.
Este problema va ligado a las consideraciones anteriores, pues en una internacional en que prevalezca la unidad de acción antiimperialista, por encima de cualquier hegemonismo centralista, tampoco habría espacio para dogmatismos doctrinarios. La médula sería un amplio y necesario debate sobre el socialismo, con espacio para la diversidad de opiniones. Debate que sólo el tiempo y la experiencia podrán saldar.
La fórmula, también creada por Chávez, “el Socialismo del Siglo XXI”, justamente por ser algebraica, en la que cada quien puede llenar los contenidos según su criterio, tiene de progresiva el que: 1. coloca en la conciencia de las masas la necesidad de luchar por “otro mundo posible”, que es el socialismo; 2. permite una crítica constructiva y necesaria sobre los “socialismos” que realmente existieron; 3. sostiene abierto el debate de qué socialismo queremos construir y, con ello, la posibilidad de la crítica y autocrítica de los procesos actuales.
Se le puede criticar al “socialismo del Siglo XXI” que lo abarca todo y a la vez no dice nada, pero hay que reconocer que ha permitido superar la crisis ideológica de los años 90 y la falsa creencia de que “el capitalismo venció” y la historia se detuvo en el capitalismo neoliberal.
La V Internacional puede convertirse en realidad y jugar un gran papel en la historia presente, educando a una nueva generación de revolucionarios compuesta por millones de personas en todo el planeta, siguiendo el simple criterio de una gran unidad en la acción antiimperialista y enfrentando las consecuencias del sistema capitalista para la humanidad y la naturaleza, junto a un amplio debate sobre el socialismo que debemos construir.
Corresponde al Presidente Chávez, y al PSUV, sus proponentes, convocarla con amplitud de miras y criterios teniendo el cuidado de no convertirla en correa de transmisión de la política interna de Venezuela, o en mero instrumento de la política internacional de su gobierno. Hay que aprender de las experiencias negativas.
Ello permitiría galvanizar la lucha de la humanidad por superar la miseria, la explotación, el saqueo, las guerras que el sistema capitalista esparcen por todo el mundo, a la vez que sistematizar la experiencia política avanzada en estos 20 años de lucha contra la globalización neoliberal, construyendo un instrumento que superaría notablemente el referente que fue el Foro Social Mundial.

Haití: La masiva presencia militar de Estados Unidos provoca polémicas

Haití: La masiva presencia militar de Estados Unidos provoca polémicas XINHUA


El dominante papel de Estados Unidos en Haití, país que fue asolado por un potente terremoto la semana pasada, ha sido puesto en tela de juicio por ciertos países.


Un ministro francés pidió el lunes que los esfuerzos de asistencia internacionales no deben hacerse para "ocupar" a Haití, mientras el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, acusó a Estados Unidos de ocupar al país caribeño en nombre de una operación humanitaria.


Cuestiones tanto desde el interior como desde el exterior


Haciendo referencia al regreso de un avión francés de ayuda por orden de la fuerza estadounidense la semana pasada en el repleto aeropuerto en la capital de Haití, el ministro de Cooperación de Francia, Alain Joyandet, se quejó de que el Ejército de Estados Unidos había monopolizado el aeropuerto.


"Se trata de ayudar a Haití, no de ocupar a Haití", indicó el ministro en declaraciones a una emisora de radio francesa desde Bruselas, donde asistió a una reunión de la Unión Europea sobre Haití.


Joyandet expresó su esperanza de que la ONU investigue el problema de cómo los gobiernos deberían trabajar juntos en Haití y de que "se esclarezcan las cosas con respecto al papel de Estados Unidos".


Por su parte, el presidente venezolano Chávez también planteó una cuestión similar sobre el papel de Estados Unidos en Haití.


"Leí que están llegando 3.000 soldados, marines armados como para una guerra. (...) Médicos, medicamentos, combustible, hospitales de campo, eso es lo que Estados Unidos debe enviar", dijo Chávez en su discurso televisivo semanal. "Están ocupando a Haití de una manera encubierta".


"Uno no los ve en las calles. ¿Están recogiendo los cadáveres? (...) ¿Están buscando a los heridos? Uno no los ve. Yo no los he visto. ¿Donde están?" añadió el presidente.


Chávez indicó además que no quiere menospreciar los esfuerzos humanitarios de Estados Unidos, sino que pone en duda la necesidad de tantos soldados.


Por su parte, los medios de comunicación estadounidenses también cuestionaron qué tipo de papel quiere desempeñar EEUU en Haití.


La revista semanal norteamericana Time publicó el sábado un comentario titulado "El Ejército de Estados Unidos en Haití: Una invasión compasiva", en el cual afirma que "Haití, a todos los efectos, se convirtió en el quincuagésimo primer estado a las 16:53 del martes pasado después del devastador terremoto. Si no es un estado, entonces por lo menos una subdivisión del estado -- Estados Unidos".


Respuesta de Washington


Haciendo frente a esas cuestiones desde dentro y fuera de EEUU, funcionarios de Washington subrayaron que las fuerzas del país en Haití para participar en las operaciones de rescate están en cooperación con el gobierno haitiano y la ONU.


La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, afirmó la semana pasada durante su visita al país caribeño que el gobierno de EEUU no tiene intención alguna de hacerse con el poder de los funcionarios haitianos. "Estamos trabajando para respaldarlos, no para sustituirlos", dijo.


El secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, declaró este lunes que el propósito de enviar tropas a Haití es ofrecer protección a los inocentes haitianos o extranjeros, en caso de que se desencadene la anarquía.


El portavoz del Departamento de Estado, P.J. Crowley, afirmó en términos más directos, "No nos estamos haciendo con el control de Haití".


"Cuantas más críticas escuchamos, más decididos estamos a esforzarnos por mejorar las vidas del pueblo haitiano", dijo Denis McDonough, un asesor de seguridad nacional del presidente de EEUU, Barack Obama.


Hasta el lunes, EEUU ha enviado a Haití a aproximadamente 11.000 infantes de marina y soldados, además de 33 aviones de ayuda y varios navíos.


Estados Unidos reconoció el gobierno de Haití en 1864, sesenta años después de que el país caribeño lograse su independencia de Francia. Entre 1915 y 1934, los infantes de marina de EEUU ocuparon a Haití durante casi 20 años para contener revueltas políticas.


En 1994, el entonces presidente de EEUU, Bill Clinton, envió tropas a Haití para ayudar al depuesto mandatario Jean Bertrand Aristide a retomar el poder.


Foto: Haití, Terremoto - Soldados de la 82 División Aerotransportada del Ejército norteamericano arriban al Aeropuerto Internacional de Toussaint L’Ouverture la Capital haitiana Puerto Príncipe. / Autor: Chad Chisholm – USAF - DOD

Haití recibe ayuda “humanitaria” de cínicos saqueadores que lo han mantenido en la miseria y el hambre

Haití recibe ayuda “humanitaria” de cínicos saqueadores que lo han mantenido en la miseria y el hambre “Las ayudas son una falacia de los países ricos”

por Pedro Echeverría

1. Haití ha funcionado a través de sus últimos 100 años como una base militar yanqui. En el siglo XX y lo que va del XXI, el país ha vivido bajo la bota militar de los EEUU y de la dinastía familiar de papá y baby Doc Duvalier. Ha sido desde entonces el país más miserable del continente americano y no sé que lugar ocupe en el mundo entre otros países de África, también sometidos a la explotación y el saqueo. Los terremotos, sismos, huracanes, inundaciones, siempre o casi siempre, sólo han dañado a los pueblos pobres y miserables que no han tenido posibilidad de defenderse. ¿Por qué los trabajadores explotados y miserables se ven obligados a vivir sobre fallas volcánicas, en territorios bajos expuestas a inundaciones, bajo cables de alta tensión o construyen casas con materiales perecederos? ¿Por qué ante los peligros no pueden movilizarse?


2. A principios del siglo XX, con el pretexto de cobro de deudas, el gobierno de los EEUU intervino Haití y sólo salió de allí en 1934. Años más adelante, en 1957, con el apoyo del ejército y de EEUU, se instauró la dictadura de Duvalier. Nunca el pueblo pudo construir su país porque casi fue esclavizado. A través de Papa Doc, el ejército, la burguesía explotadora, el alto clero y toda la burocracia política –con toda la supervisión y apoyo de los gobiernos yanquis- controlaron el país por más de 30 años. A los siete años de asumir el poder Duvalier se declaró presidente vitalicio. A su muerte en 1971 su hijo Baby Doc heredó la presidencia vitalicia hasta que en 1986 tuvo que huir del país. Durante todo ese tiempo mientras los EEUU, Francia, Inglaterra y demás poderosos de Haití saqueaban la economía, el pueblo moría de hambre.


3. A veces pienso que los saqueos desesperados que el pueblo realiza para asegurar su comida por tres o cuatro días, deberían convertirse en rebeliones contra todos aquellos que se han hecho multimillonarios explotado a la población. Obviamente no puede achacarse cínicamente la culpa de estos desastres a “fenómenos naturales imprevistos”, “castigos divinos”, cuando han venido repitiéndose años tras año o en cada determinado tiempo. Tampoco puede hablarse de sorpresa cuando la ciencia nos ayuda a adelantarnos a los acontecimientos y los gobiernos y los poderosos tienen la obligación de preverlos porque es parte de su tarea. Sin embargo las rebeliones por ira y desesperación son difíciles porque antes de cualquier ayuda lo primero que instala la burguesía son las fuerzas armadas para cuidar las más grandes propiedades.


4. En 1990, al fin, pudieron realizarse elecciones más o menos libres que dieron el triunfo al sacerdote Aristide, pero al año siguiente fue derrocado por un Golpe de Estado encabezado por el generas Cedras en el que estuvieron presente militares yanquis. ¿Por qué derrocaron a Aristide? por querer destituir a generales implicados en asesinatos y en la vieja dictadura de Duvalier. A partir de entonces se reinstala la inestabilidad en el país para beneficio de los grupos empresariales transnacionales que han impedido el desarrollo de la nación. ¿Cómo puede salir Haití del abandono, dejar de ser el país más miserable de de América, si todos las naciones que hoy aparecen cínicamente brindando grandes ayudas lo han saqueado durante más de un siglo? Me imagina a las “damas de la caridad” dando limosna después que sus maridos -los empresarios y gobierno- los dejan en la miseria.


5. Haití tiene hoy aproximadamente 10 millones de habitantes con una economía fundamentalmente agraria, bananera y citrícola (café y cacao). Su población urbana es de apenas 37 por ciento, su esperanza de vida de 52 años y su tasa de analfabetismo de 52 por ciento. Su actividad industrial prácticamente se reduce a la elaboración de productos agrarios, ron y cemento. Ha vivido Haití de recibir préstamos y ha sufrido innumerables veces suspensiones de créditos, sobre todo por aquellos países e instituciones como el BM, el FMI, el BID, etcétera y en 1991 sufrió un embargo decretado por la ONU y la OEA. ¿Por qué carajo hoy hacen tanta propaganda de “ayudas humanitarias” si todos esos países e instituciones han mantenido a Haití en la miseria y el hambre? ¿Podría haber un mayor cinismo del sistema de explotación?


6. También Haití –ese pueblo miserable que siempre ha estado a punto de desaparecer por la terrible explotación y el saqueo que ha sufrido -más que por los fenómenos naturales- es una democracia representativa al estilo de México y de los EEUU. Tiene cuatro poderes (Ejecutivo, Legislativo (con dos cámaras) Judicial y Militar) Cuenta además con “voto popular” y los jóvenes pueden votar desde los 18 años; pero con toda esta faramalla que forma parte de la llamada democracia, Haití ha vivido bajo la total dominio de los EEUU y de los poderosos empresarios de ese país, peor que Puerto Rico que es un “Estado Asociado” al país imperialista del Tío Sam. En Haití se exhibe la gran democracia propagada por los medios de información al servicio del capital; la democracia de la TV y radio en el mundo cuyo papel ha sido tergiversar la realidad.


7. Ahora me da risa, pero también coraje, al observar cómo con tanto cinismo se rasgan las vestiduras los gobiernos que han saqueado Haití pidiendo ayuda solidaria internacional. Han jodido tanto al pueblo haitiano que no estoy seguro que la estén enviando ni tampoco que la que reciben se estén distribuyendo o se estén quedando con ella. Lo que hay que hacer en Haití y en otros países explotados son rebeliones y revoluciones para que estos problemas “naturales” no vuelvan a dañarlos con esa profundidad. ¿Para qué sirven los ingenieros, arquitectos, planeadores de ciudades sino para asegurar la vida de los seres humanos previendo cualquier fenómeno natural? ¿Por qué no todos los seres humanos poseen buenas casas, correctamente ubicadas para asegurar una vida sin preocupaciones? Mientras subsista el capitalismo los males del mundo jamás pararán.

LA LECCIÓN DE HAITÍ

LA LECCIÓN DE HAITÍ Desde hace dos días, casi a las 6 de la tarde, hora de Cuba, ya de noche en Haití por su ubicación geográfica, las emisoras de televisión comenzaron a divulgar noticias de que un violento terremoto, con magnitud de 7,3 en la escala Richter, había golpeado severamente a Puerto Príncipe. El fenómeno sísmico se había originado en una falla tectónica ubicada en el mar, a sólo 15 kilómetros de la capital haitiana, una ciudad donde el 80% de la población habita casas endebles construidas con adobe y barro.

Las noticias continuaron casi sin interrupción durante horas. No había imágenes, pero se afirmaba que muchos edificios públicos, hospitales, escuelas e instalaciones de construcción más sólida se reportaban colapsadas. He leído que un terremoto de magnitud 7,3 equivale a la energía liberada por una explosión igual a 400 mil toneladas de TNT.

Descripciones trágicas eran transmitidas. Los heridos en las calles reclamaban a gritos auxilios médicos, rodeados de ruinas con familias sepultadas. Nadie, sin embargo, había podido transmitir imagen alguna durante muchas horas.

La noticia nos tomó a todos por sorpresa. Muchos escuchábamos con frecuencia informaciones sobre huracanes y grandes inundaciones en Haití, pero ignorábamos que el vecino país corría riesgo de un gran terremoto. Salió a relucir esta vez que hace 200 años se había producido un gran sismo en esa ciudad, que seguramente tendría unos pocos miles de habitantes.

A las 12 de la noche no se mencionaba todavía una cifra aproximada de víctimas. Altos jefes de Naciones Unidas y varios Jefes de Gobierno hablaban de los conmovedores sucesos y anunciaban el envío de brigadas de socorro. Como hay desplegadas allí tropas de la MINUSTAH, fuerzas de Naciones Unidas de diversos países, algunos ministros de defensa hablaban de posibles bajas entre su personal.

Fue realmente en la mañana de ayer miércoles cuando comenzaron a llegar tristes noticias sobre enormes bajas humanas en la población, e incluso instituciones como Naciones Unidas mencionaban que algunas de sus edificaciones en ese país habían colapsado, una palabra que no dice nada de por sí o podía significar mucho.

Durante horas ininterrumpidas continuaron llegando noticias cada vez más traumáticas de la situación en ese hermano país. Se discutían cifras de víctimas mortales que fluctúan, según versiones, entre 30 mil y 100 mil. Las imágenes son desoladoras; es evidente que el desastroso acontecimiento ha recibido amplia divulgación mundial, y muchos gobiernos, sinceramente conmovidos, realizan esfuerzos por cooperar en la medida de sus recursos.

La tragedia conmueve de buena fe a gran número de personas, en especial las de carácter natural. Pero tal vez muy pocos se detienen a pensar por qué Haití es un país tan pobre. ¿Por qué su población depende casi en un 50 por ciento de las remesas familiares que se reciben del exterior? ¿Por qué no analizar también las realidades que conducen a la situación actual de Haití y sus enormes sufrimientos?

Lo más curioso de esta historia es que nadie pronuncia una palabra para recordar que Haití fue el primer país en que 400 mil africanos esclavizados y traficados por los europeos se sublevaron contra 30 mil dueños blancos de plantaciones de caña y café, llevando a cabo la primera gran revolución social en nuestro hemisferio. Páginas de insuperable gloria se escribieron allí. El más eminente general de Napoleón fue derrotado. Haití es producto neto del colonialismo y el imperialismo, de más de un siglo de empleo de sus recursos humanos en los trabajos más duros, de las intervenciones militares y la extracción de sus riquezas.

Este olvido histórico no sería tan grave como el hecho real de que Haití constituye una vergüenza de nuestra época, en un mundo donde prevalece la explotación y el saqueo de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta.

Miles de millones de personas en América Latina, África y Asia sufren de carencias similares, aunque tal vez no todas en una proporción tan alta como Haití.

Situaciones como la de ese país no debieran existir en ningún lugar de la Tierra, donde abundan decenas de miles de ciudades y poblados en condiciones similares y a veces peores, en virtud de un orden económico y político internacional injusto impuesto al mundo. A la población mundial no la amenazan únicamente catástrofes naturales como la de Haití, que es sólo una pálida sombra de lo que puede ocurrir en el planeta con el cambio climático, que fue realmente objeto de burla, escarnio y engaño en Copenhague.

Es justo expresar a todos los países e instituciones que han perdido algunos ciudadanos o miembros con motivo de la catástrofe natural en Haití: no dudamos que realizarán en este instante el mayor esfuerzo por salvar vidas humanas y aliviar el dolor de ese sufrido pueblo. No podemos culparlos del fenómeno natural que ha tenido lugar allí, aunque estemos en desacuerdo con la política seguida con Haití.

No puedo dejar de expresar la opinión de que es hora ya de buscar soluciones reales y verdaderas para ese hermano pueblo.

En el campo de la salud y otras áreas, Cuba, a pesar de ser un país pobre y bloqueado, desde hace años viene cooperando con el pueblo haitiano. Alrededor de 400 médicos y especialistas de la salud prestan cooperación gratuita al pueblo haitiano. En 227 de las 337 comunas del país laboran todos los días nuestros médicos. Por otro lado, no menos de 400 jóvenes haitianos se han formado como médicos en nuestra Patria. Trabajarán ahora con el refuerzo que viajó ayer para salvar vidas en esta crítica situación. Pueden movilizarse, por lo tanto, sin especial esfuerzo, hasta mil médicos y especialistas de la salud que ya están casi todos allí y dispuestos a cooperar con cualquier otro Estado que desee salvar vidas haitianas y rehabilitar heridos.

Otro elevado número de jóvenes haitianos cursan esos estudios de medicina en Cuba.

También cooperamos con el pueblo haitiano en otras esferas que están a nuestro alcance. No habrá, sin embargo, ninguna otra forma de cooperación digna de calificarse así, que la de luchar en el campo de las ideas y la acción política para poner fin a la tragedia sin límite que sufren un gran número de naciones como Haití.

La jefa de nuestra brigada médica informó: “la situación es difícil, pero hemos comenzado ya a salvar vidas”. Lo hizo a través de un escueto mensaje horas después de su llegada ayer a Puerto Príncipe con refuerzos médicos adicionales.

Tarde en la noche comunicó que los médicos cubanos y los haitianos graduados de la ELAM se estaban desplegando en el país. Habían atendido ya en Puerto Príncipe más de mil pacientes, poniendo a funcionar con urgencia un hospital que no había colapsado y utilizando casas de campaña donde era necesario. Se preparaban para instalar rápidamente otros centros de atención urgente.

¡Sentimos un sano orgullo por la cooperación que, en estos instantes trágicos, los médicos cubanos y los jóvenes médicos haitianos formados en Cuba están prestando a sus hermanos de Haití!

Fidel Castro Ruz

Enero 14 de 2009

8 y 25 p.m.

Terremoto en Haití: solidaridad con el pueblo haitiano

Terremoto en Haití: solidaridad con el pueblo haitiano

En este momento tan duro, nos posicionamos como siempre junto al pueblo haitiano. Toda nuestra solidaridad con ellos, hacemos nuestro su dolor y desde este medio hacemos convocamos a nuestros lectores y a todas las personas concientes a que acudan al llamado de ayuda lanzado por diversas organizaciones humanitarias que están tratando de entregar alguna clase de alivio en esta situación tan dramática.

Ni lágrimas de cocodrilo ni silencio:
Solidaridad con el pueblo haitiano


La tragedia una vez más golpea las puertas de Haití. Esta vez, en la forma de un terrible terremoto grado 7 que ha devastado al país y lo ha convertido en ruinas. Aún no se tienen datos exactos del número de víctimas, pero la Cruz Roja habla de 3 millones de damnificados y el número de muertos podría incluso alcanzar a los 100.000 –una cifra horrenda si consideramos que este país cuenta con tan sólo 8 millones de habitantes. Las imágenes que nos llegan de sobrevivientes aplastados bajo ruinas clamando ayuda, de niños heridos, de familiares desgarrándose en llanto por sus seres queridos muertos retratan el horror de esta tragedia mejor que mil palabras.

En este momento tan duro, nos posicionamos como siempre junto al pueblo haitiano. Toda nuestra solidaridad con ellos, hacemos nuestro su dolor y desde este medio hacemos convocamos a nuestros lectores y a todas las personas concientes a que acudan al llamado de ayuda lanzado por diversas organizaciones humanitarias que están tratando de entregar alguna clase de alivio en esta situación tan dramática.

De igual manera, no podemos dejar de sentir justa indignación ante la hipocresía de una “comunidad internacional” que vuelve a derramar lágrimas de cocodrilo ante la “incomprensible tragedia” que sufre el pueblo haitiano (utilizando las palabras de Obama), pero que no reconoce la enorme responsabilidad que ella misma tiene ante ésta –el impacto del terremoto pudo ser tan devastador, pues estamos ante un pueblo previamente devastado por un siglo de intervenciones militares, de saqueo desvergonzado, de regímenes autocráticos respaldados por Francia y Estados Unidos y de políticas de las organizaciones financieras internacionales destinadas a arruinar al pueblo haitiano en beneficio de unos cuantos. Un país convertido en una enorme maquila, donde la mayoría de la población subsiste a duras penas gracias a la caridad. Acá no estamos ante un simple desastre natural, como los medios de comunicación nos quieren hacer creer: estamos, en realidad, ante una tragedia de causas sociales. El terremoto sencillamente terminó la tarea comenzada por Estados Unidos, Francia, Canadá, la MINUSTAH (las tropas de ocupación de la ONU), el Fondo Monetario Internacional y organizaciones de desarrollo fraudulentas como US AID.

A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano mientras éste se ahogaba en la deuda externa contraída de manera completamente fraudulenta por la dictadura de los Duvalier, y nunca hubo mayor “angustia” en extraer hasta el más miserable centavo de un país en ruinas y con una población hambreada;

A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano cuando “hubo” que imponer programas de ajuste estructural en los ’90 que tuvieron resultados calamitosos sobre la población, como fue la reducción de tarifas a la importación de alimentos como el arroz, que redundó en la destrucción absoluta del campesinado, el cual fue empujado a los suburbios marginales de Puerto Príncipe –dejando a un país hasta entonces capaz de alimentarse a sí mismo en el hambre más brutal, como lo demostraron las rebeliones de hambrientos en Abril del 2008;

A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano cuando durante las dictaduras de Duvalier, Namphy, Avril, Cedras y Latortue (todas las cuales contaron con el beneplácito de Washington y París) se violó, mutiló, desapareció y masacró a miles de haitianos. Algunos, como Jean Claude Duvalier, viven lujosamente en Francia. O como Raoul Cedras, que gracias a los dineros que recibió como parte del arreglo con los Estados Unidos que terminó su dictadura, se recauchó en un respetable hombre de negocios en Panamá;

A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano cuando aparecieron miles de denuncias de los abusos sexuales cometidos por las tropas de la misión “civilizadora” de la MINUSTAH, que hoy continúan ocupando, violando y asesinando impunemente en Haití, como lo demuestra la repatriación a Sri Lanka de más de un centenar de cascos azules de ese país en Noviembre del 2007, que durante su servicio fueron culpables de varios centenares de violaciones y que en su país jamás enfrentaron ni siquiera una pantomima de justicia;

A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano, cuando las maquilas distorsionaron enormemente la economía de ese país, pagando a sus obreros sueldos de miseria mientras los abusos de toda naturaleza están a la orden del día;

La lista de razones para estar indignado ante las hipócritas declaraciones de pesar de un Sarkozy, de un Obama, de un Ban Ki-Moon, de un Lula, es demasiado larga como para continuar. Pero digamos, sencillamente, que mientras más miserable un pueblo, más fuertemente será golpeado por los azares de la naturaleza. Y es esa miseria la causada por las fuerzas de un modelo impuesto mediante dictaduras y presiones internacionales: si tres cuartas partes de la población de Puerto Príncipe viven en barrios miseria que crecieron de la mano de la ruina de la estructura económica de Haití (principalmente del campo), al alero de construcciones precarias, ¿podemos sorprendernos de que los muertos se cuenten por miles?

Esperamos que la solidaridad de los pueblos del mundo con Haití sea contundente. Como se ha dicho muchas veces, la solidaridad es la ternura de los pueblos. Y esperamos que esa solidaridad de la cual miles de vidas dependen hoy, se haga llegar y no se enrede en una maraña de ONGs y organizaciones de ayuda humanitaria. Sin lugar a dudas, hay muchas organizaciones de indudable reputación como la Cruz Roja que estarán realizando valiosas labores de asistencia; pero junto a ella también aparecen tiburones que profitan de estas tragedias con los cuales hay que tener ojo – son las organizaciones populares haitianas las que deben estar alerta para que la ayuda llegue a quienes la necesitan y se distribuya de manera eficiente. También esperamos que no llegue una invasión de “hombres blancos” por parte de ciertas ONGs a realizar tareas, como construir casas, que los mismos haitianos pueden realizar perfectamente y que, con niveles de desempleo rondando el 80%, no hay razón por la cual no podrían hacerlo.

Para terminar, llamamos a la solidaridad. No solamente ante esta tragedia que nos conmueve a todos los que tenemos corazón en el pecho, sino solidaridad ahora y siempre, una solidaridad que vaya más allá de esta coyuntura; una solidaridad que escarbe tras las ruinas para entender que la tragedia haitiana es bastante más profunda que un terremoto grado 7 en la escala de Richter; en fin, una solidaridad que obligue a replantearse las relaciones que mantienen las grandes potencias con nuestra región del mundo, relación de la cual Haití no es sino el ejemplo más espantoso. Una solidaridad que nos mueva a comenzar a cuestionar cada vez más el rol que juegan, por ejemplo, tropas de la mayoría de los países latinoamericanos en una ocupación militar que ha tenido un efecto tan devastador como el de este terremoto, aunque ahora quieran borrar esto tomándose unas fotos repartiendo bolsas de arroz a los damnificados.


José Antonio Gutiérrez D.
13 de Enero, 2010


¡Solidaridad con el pueblo haitiano ahora y siempre!