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Chile

El invierno amargo de los jubilados argentinos

El invierno amargo de los jubilados argentinos


“Era un viejo que pescaba solo en un bote en el Gulf Stream y hacía ochenta y
cuatro días que no cogía un pez.”

Ernest Hemingway

Entrevista con dirigente de la Mesa Coordinadora Nacional de Jubilados de Argentina, Marcos Wolman.

Por Andrés Figueroa Cornejo

La Ciudad sin subterráneo metropolitano ante la pugna político electoral entre la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández, y el Jefe de Gobierno de la Capital y candidato a inquilino titular de la Casa Rosada para el 2015, el ultraliberal Mauricio Macri. Los trabajadores en lucha y los usuarios de rehenes. El alza de todas las mercancías, la multiplicación de las protestas sociales, la urgencia de edificar una alternativa política que provenga volcánicamente desde abajo y cristalice en un instrumento político que entre a tallar en las ligas mayores. Un Buenos Aires con fondo de relámpago, truenos y empeoramiento general de la vida.

Mientras Argentina corre hacia un franco deterioro económico y estanflación que rumorea la incertidumbre colectiva en los hogares, como en mitad de cualquier territorio público, quien suscribe el texto se entrevista con Marcos Wolman, dirigente de la Mesa Coordinadora Nacional de Jubilados argentinos y ex diputado de izquierda de la Ciudad de Buenos Aires.

-¿Cuánto ganan los trabajadores inactivos en Argentina?

“El 76 % obtiene hasta agosto, $1636 pesos mensuales (USD 358) y desde septiembre y hasta marzo de 2013, con el aumento anunciado desde el gobierno de turno, recibirá $ 1823 pesos al mes (casi USD 400). El incremento de 186 pesos (USD 29) es igual a 6 pesos por día o medio kilo de pan diario. Y se trata de 4 millones y medio de jubilados que ganarán esa cifra. Fuera del 76 %, hay un 15 % que recibirá menos de $ 3000 pesos (USD 656).”

-¿Cuál es el valor de la canasta básica?

“Existe una canasta básica que determinó la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires. Actualizada para un adulto mayor, considerando los requerimientos alimenticios, transporte, medicamentos –que absorbe buena parte del ingreso a nuestros años-, recreación mínima (una salida al mes), un alquiler que no guarda ninguna relación con la economía real; se habla de $ 3.800 pesos (USD 831). Esto significa que con el aumento que anunció Cristina Fernández con bombos y platillos y por cadena nacional de televisión y radio, no llegamos ni al 47 % de las necesidades elementales que precisamos para vivir, cuyos precios se van modificando en nuestra contra por la creciente inflación, que ya va en un 30 a un 35 % anual.”

LAS CULPAS DE MENEM Y SUS CONTINUADORES

-¿Cómo funciona el derecho a seguridad social?

“El sistema previsional argentino está determinado por una Constitución Nacional que cuenta con un artículo donde señala que los fondos de la previsión social deben tener autonomía y ser dirigidos por sus interesados. Hoy en cambio tenemos un sistema de previsión manejado por el Estado a través de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses). Durante 30 a 40 años hasta la jubilación, según el modelo de seguridad social del país, primero hay un aporte de los trabajadores que corresponde al 11 % de su salario”.

-¿Para qué es el 11 %?

“Ese 11 % es una suerte de ingreso diferido que tiene dos sentidos: el asalariado contribuye con un claro objetivo solidario intergeneracional para los jubilados. Pero a la vez, quien está aportando de su sueldo como trabajador activo lo hace también para posteriormente tener un retiro acorde con su contribución a este fondo para subsistir en las mismas condiciones que en su vida activa. Esto es lo que no ocurre.”

-¿Por qué?

“Las leyes vigentes provienen de la época en que gobernó Carlos Menem en los 90’ (ultraliberalismo). Aquí, por arriba, se transmite mucho sobre el espantoso período menemista que sufrió el país, que ya se ha superado el capitalismo salvaje, que estamos en medio de un proyecto ‘nacional y popular’; y sin embargo, la realidad se sostiene mediante la legislación inaugurada en ese entonces. De acuerdo a las leyes mencionadas, cuando ahora un trabajador se jubila, lo hace con menos de la mitad de su salario debido a la forma en que se calcula el porcentaje de su remuneración como activo. Por eso, por más anuncios que hayan respecto de los ‘reajustes’ a las pensiones, mientras se mantengan los haberes jubilatorios actuales los adultos mayores siempre estaremos bajo los índices de pobreza.”

-¿Han tomado medidas?

“Estamos presentando un proyecto de ley. Una vez más, el miércoles 15 de agosto nos apostaremos en las puertas del Congreso Nacional, ahora con 200 mil firmas y un grupo de diputados que avalan nuestra iniciativa legal para que se establezca lo que corresponde: un 82 % móvil del salario de cuando éramos activos.”



-Pero el ingreso de un jubilado no sólo sale de su salario (aunque cualquier otro ‘aporte’, es puro excedente social apropiado por privados o por el Estado que contiene sus intereses)…

“Primeramente, acá los que se han enriquecido a costa de los trabajadores y el pueblo son las grandes corporaciones transnacionales. La concentración de la riqueza producida por las mayorías ha conducido a una creciente desigualdad social. El mismo oficialismo ha dicho que el empresariado ‘ha ganado como nunca’ en Argentina. Ahora bien, junto a la contribución de los trabajadores, existe un aporte patronal para el fondo de pensiones, que en verdad pagan la mitad de los que les correspondería. De hecho, nosotros calculamos que si retornáramos al sistema anterior al de la época de las leyes de Carlos Menem que siguen vigentes, se podría generalizar el 82 % móvil.”

-¿Y qué pensión tienen los que laboraron sin contrato o a medio contrato?

“Argentina tiene un oficial 38 % de empleo ‘en negro’ o ‘informalizado –que en rigor es más de un 50 % de toda la fuerza de trabajo-; es decir, millones de personas que no van a tener una jubilación mínima siquiera. Y esto es posible, porque los dueños pueden evadir todas las leyes previsionales e impositivas, porque esos trabajadores ‘en negro’ no figuran legalmente, no aportan a la seguridad social, pero tampoco los patrones se hacen cargo de eso ni de las obligaciones tributarias. Además, la inequidad es tan grande que una parte del ingreso que percibimos como jubilados ya lo estamos devolviendo mediante el IVA a todos los productos, que asciende a un 21 % y que es igual para un adulto mayor, un trabajador precarizado o un empresario millonario.”

-El gobierno dice que ya queda menos deuda externa, mientras aumenta la interna sobre préstamos a la Anses, el Banco Central y el Nación…

“El origen de los fondos de la Anses, tiene de cotización de los trabajadores, los empresarios y el Estado, que consideran un número de impuestos establecidos por ley. El aporte de los trabajadores es el pilar del sistema, claro está. Por ello esos recursos van dirigidos a los seguros y pensiones. Sin embargo, cuando se nacionalizaron las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (Afjp’s) en el país –que fue fruto de una larga lucha-, los dineros recaudados pasaron a un Fondo de Garantía de Sustentabilidad a través de un decreto de 2007 firmado por Néstor Kirchner. Su idea era que parte de ese fondo se pudiera invertir en actividades productivas que pudieran rendir y ser seguras, y que correspondiera al equivalente al total de un año de las necesidades de la Anses. Ello fue modificado cuando se nacionalizaron las Afjp’s con otro decreto, ya firmado por Cristina Fernández de Kirchner, donde se eliminó el tope para sacar dinero del fondo. O sea que hoy todos los recursos de la Anses se convirtieron en una caja de reservas del Estado. ¿Qué pasó entonces? Que de nuestros fondos se desgajó un préstamo al monopolio transnacional General Motors. Por otro lado, por ejemplo, el gobierno lanzó un programa de viviendas populares –que nosotros aplaudimos, teniendo a bien que se planteó con bajo interés y a cuotas accesibles-, pero se hizo con pesos de la Anses. Cuando la provincia de Buenos Aires no tenía cómo pagar el aguinaldo a los trabajadores estatales, también se usó plata de la Anses y otra fracción se canceló con títulos públicos. Estamos hablando de un problema país, de un problema que daña los intereses del conjunto de los asalariados y el pueblo argentino.”


12 de agosto de 2012

Caso Bombas. La explosión en la Fiscalía Sur

Caso Bombas. La explosión en la Fiscalía Sur
Por Ignacio Vadaurrázaga


“En la medida que avanzaba en la investigación, me preguntaba cuán peligroso podía ser cuando el ministerio del Interior tenía la necesidad de culpar a alguien…” dirá la periodista Tania Tamayo autora de “Caso Bombas. La explosión en la Fiscalía Sur”, que fue publicado hace menos de dos meses con el sello editorial de Lom Ediciones y que esta vez volverá a ser lanzado en Villa Grimaldi el próximo fin de semana, con la participación del abogado Sergio Daza y el historiador Sergio Grez.

 

Muchas de las actuaciones investigativas del entonces fiscal de la zona sur Alejandro Peña, tenían gran cobertura de prensa particularmente en los medios televisivos nacionales. Ingresando a domicilios o viendo especies requisadas, incluido libros y revistas pertenecientes al pensamiento ácrata, avanzara este intrépido y sagaz persecutor. El fiscal Peña logrará resultados donde habían fracasado sus colegas, con el detalle de siempre nutrir a los medios de comunicación de impactantes noticias.

 

Todo parecerá ser ejemplar, la lucha contra el crimen tendrá en este fiscal un Superman judicial, luego de vencer carteles de narcotráfico en poblaciones estigmatizadas de la zona sur santiaguina. Muy pronto y sobre esa trayectoria asumirá la investigación de la autoría de numerosas detonaciones de bombas ocurridas en la capital, particularmente frente a entidades bancarias. En agosto del 2010 y tras años de investigación catorce jóvenes chilenos serán acusados de conformar una asociación ilícita terrorista. Sus detenciones en casas okupas y domicilios particulares estarán rodeados de una planificada cobertura mediática, que en muchos aspectos tendrá un tufillo a los montajes ocurridos en dictadura, donde la complicidad de ciertos periodistas con los agentes de la DINA y CNI ni siquiera se disfrazaba.

 

Entonces, será el propio ministro del interior Rodrigo Hinzpeter quien felicitara al exitoso fiscal. Hasta allí, todo continuaba como en un perfecto rompecabezas.

 

¿Qué seguiría sucediendo con la investigación sobre bombas, anarquistas y casas okupas tan felizmente lograda por el fiscal Peña?

Como diría la canción: todo se derrumbó…diversos jueces poco a poco irían desechando el cumulo de pruebas y poco a poco los inculpados recuperarían su libertad.

 

UNA RIGUROSA INVESTIGACIÓN PERIODÍSTICA

 

La periodista y docente Tania Tamayo fue reuniendo diversos antecedentes y se dará maña para entrevistar a múltiples fuentes, investigando en caliente mientras el caso seguirá avanzando por diversos y variadas rutas hasta completar un dossier probatorio de vicios, anomalías y actuaciones situadas cuando no al borde de las leyes , en los límites de esta.

 

Tania Tamayo Grez, se tituló en la Universidad de Chile y en la actualidad cursa un Magíster en Comunicación Política. Ha trabajó en The Clinic y colaborado en distintos medios de comunicación, entre otros las revistas Paula , Rocinante , CIPER y TVN.cl. Se desempeña como docente en la Escuela de Guiones de UNIACC y en las asignaturas de "Taller de Reporteo" y "Crónica y Entrevista" de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile.

 

A propósito del próximo lanzamiento de su libro y de las repercusiones de su investigación conversamos con Tania y estas son las preguntas y respuestas de ese encuentro.

Fiscalía Sur

¿Consideras que desde el ministerio del interior y de parte de algunos fiscales y otros organismos auxiliares del estado se vulneraron derechos constitucionales fundamentales sin que los y las ciudadanas lo supiesen? 

TT: “Por supuesto que se vulneran si se considera que hubo medidas intrusivas desde el comienzo que no habían sido aprobadas por los tribunales. De hecho, las mismas policías reivindican o invocan la ley de creación de la Agencia Nacional de Inteligencia ANI, que dice que se podría trabajar con un "informante secreto" -una persona cercana al entorno de los sospechosos que pudiera dar información sin la necesidad de tener que pedir permiso a un tribunal. Ese informante secreto, por ejemplo, como lo decimos en el libro, nunca existió, fue sólo la figura que ocuparon para justificar las intercepciones telefónicas y de correos de facto, realizadas por los mismos funcionarios y sin ningún permiso. Bueno, hay elementos como los testigos protegidos, dos de ellos, (un cubano detenido por falsificación de instrumento público y un vecino de la casa Sacco y Vanzetti), que tenían causas pendientes por delitos graves y a mi modo de ver es curioso que el Estado completo y todos sus organismos basarán sus investigaciones en personas que tienen intereses tan evidentes, como el beneficio carcelario en el caso del cubano, por ejemplo.

 

Por otro lado, está la declaración de Gustavo Fuentes Aliaga, un joven que delata a otras personas, pero en una declaración tomada, en parte, en un furgón de carabineros, sin ningún abogado y guiado por el fiscal Francisco Jacir. O la experiencia de Juan Linares, una persona que había pertenecido al Mapu Lautaro hace más de veinte años y que lo fue a buscar a su casa la PDI, para ofrecerle dinero a cambio de que delatase gente.


Los ejemplos son infinitos y me parece que en esas instancias, como en varias más, efectivamente hubo una vulneración de las garantías constitucionales”.

 

¿Qué significación atribuyes a investigar un tema en "movimiento" como ha sido este tema? 

-TT: “Sí, claro, en el periodismo a eso le llamamos noticia en desarrollo y efectivamente fue así, lo bueno es que ni los pasos que iba dando personalmente en la investigación -con una cantidad importante de antecedentes que iban saliendo a la luz en ella- ni la situaciones nuevas que iban apareciendo en la prensa, como la citación al ministro Hinzpeter o el reconocimiento por parte de carabineros de que habían existido peritajes firmados por personas distintas a las que los habían hecho, nunca consiguieron cambiar lo que podría ser una hipótesis referente a que los organismos del Estado habían actuado -desde siempre- de una manera poco prolija. Por lo tanto, más que quedar minada mi hipótesis con las noticias que surgían permanentemente, lo que pasó fue precisamente lo contrario: que se continuó reafirmando lo que planteamos en un comienzo”. 

¿Crees que fue la opción anarquista y anti-sistémica de los acusados lo que ayuda a explicarse este montaje? 

-TT: “No sé si hablar de montaje, probablemente porque si lo fue, pero fue un montaje muy mal hecho. En los años de la dictadura tenemos ejemplos de sobra, de qué manera había situaciones orquestadas de principio a fin, desde la Dinacos (organismo centralizador de las comunicaciones durante la dictadura), hasta los medios de comunicación. En este caso estamos ante una seguidilla de situaciones irregulares, ilegales y errores comunicacionales determinantes.

Ahora, con respecto a los imputados y no sólo lo digo yo, también lo dijo la jueza Marcela Sandoval en nombre del Tercer Tribunal Oral, acá se pecó de establecer solo una línea investigativa, que se planteó de manera completamente sesgada a partir del prejuicio que tiene parte de la sociedad y obviamente las policías con respecto a las casas okupa. Ahora si a eso se le suma el poco conocimiento que el poder y los medios de comunicación tienen del mundo anarquista, con mayor razón, era evidente, en esa lógica, que el anarquismo fuera el enemigo a seguir”.

-¿Te proyectas en el campo de la investigación y particularmente en lo relativo a abusos del estado o de los procedimientos judiciales y policiales?

TT:-“Siempre he trabajado en el campo de la investigación periodística. Creo que este era un caso tremendamente simbólico, donde operaron varios elementos en una especie de conjunción, me refiero al ministerio del Interior, al ministerio Público, a las policías, a la prensa y creo que no siempre sucede de manera tan evidente como aquí fueron las cosas. Eso lo hizo único.

 

Me gustaría poder trabajar nuevamente alguna investigación con esos ribetes, pero no es fácil y es un trabajo bien duro, en este caso yo no quise solamente hablar de la realidad de los imputados, creía que era muy importante poder dar cuenta de la dinámica, muchas veces insana y poco independiente que se da entre organismos como el gobierno y las fiscalías, por lo tanto, tuve que trabajar con muchas fuentes del mismo ministerio público, contar la historia desde adentro y eso no es fácil, por lo tanto, aunque uno quisiera no siempre se da la oportunidad de investigar este tipo de temas, tan simbólico, tan representativo la actual realidad nacional. En la medida que avanzaba en la investigación, me preguntaba cuán peligroso podía ser cuando el ministerio del Interior tenía la necesidad de culpar a alguien…”

¿Cómo tus estudiantes han reaccionado ante el lanzamiento de esta investigación?

-TT: “Tengo una relación muy estrecha con ellos, pero nunca les hablé mucho del libro mientras investigaba, sólo me dedicaba a realizar lo correspondiente a las clases, con suerte les debo haber contado algo. Después del lanzamiento recién lo comentamos, pero creo que no les llamó mucho la atención, porque mi mirada de lo que es noticia y lo que no, o de cómo es la rutina de los medios de comunicación tradicionales, siempre ha sido la misma y ellos la conocen.

Les digo que el rol de la prensa es el de vigilar y de supervisar a los organismos públicos y privados, no ser parte más ellos, no relacionarse con "amiguismo"; no generar relaciones estrechas al punto de no poder reaccionar cuando vemos que no se comportan bajo su rol o función para lo que han sido creado. Creo que en este caso pasó todo lo contrario…”

 

El próximo sábado 11 de agosto, a las 11:30 la periodista Tania Tamayo y otros invitados estarán conversando con el público asistente en la Velaría de Villa Grimadi sobre los entretelones de este caso policial y jurídico que nuevamente estará demostrando las limitaciones de nuestra imperfecta democracia. El público asistente tendrá la oportunidad de contar con el libro de la joven periodista con una significativa diferencia: los ejemplares estarán autografiados por su autora, que ciertamente y muy seguramente en una nueva fecha volverá a sorprendernos con otra candente investigación periodística.

 

 

El lucro, la Concertación y otros

El lucro, la Concertación y otros
Por Alejandro Lavquén

 

Todo el esfuerzo de los estudiantes y las movilizaciones del 2011, cuyas legítimas demandas no prosperaron a pesar del masivo apoyo ciudadano que llegó a alcanzar más del ochenta por ciento de adhesión, tuvo su corolario en el Parlamento el jueves 19 de julio del presente año.

 

Una de las peticiones fundamentales de los estudiantes: no al lucro en la educación, que denunciaba el lucro en las universidades y colegios subvencionados, además de la falta de fiscalización de parte de las autoridades, veía una esperanza (por lo menos pensémoslo así), de ser corroborada “oficialmente” por el Parlamento. La comisión de la Cámara de Diputados que investigó el lucro en la educación superior emitió un informe donde se concluía que efectivamente existía lucro en esta instancia, lo que no está permitido por la ley. El hecho significaba un paso importe en la lucha de los estudiantes dentro de la sociedad establecida, pero vino lo “inexplicable”, 11 parlamentarios de la Concertación no asistieron a la votación y el informe fue rechazado, alcanzando el triunfo la derecha.

 

Se podrá especular mucho sobre las razones de lo sucedido, pero hay una razón que es concreta e indesmentible. La Concertación es parte de la oligarquía política que controla el país y actúa como tal ante las demandas ciudadanas. Tras la asunción de Patricio Aylwin a la presidencia en 1990 la Concertación asumió como suyo todo el entramado neoliberal de la dictadura, incluido el lucro en la educación. Por lo tanto no es de extrañar que los parlamentarios de la Concertación protagonicen estos espectáculos. Numerosos dirigentes de la Concertación mantienen vínculos con el lucro, y no sólo en la educación, sino que en áreas estratégicas que no deberían tener fines de lucro, como son los recursos naturales y servicios básicos para la sobrevivencia del ser humano. En el fondo de su doctrina e intereses los dirigentes concertacionistas aprueban el lucro en todas sus formas, aunque públicamente digan lo contrario o propongan royalties ridículos para las empresas que profitan de nuestros recursos mineros embolsándose millones de dólares.

 

Chile es una República Oligárquica y lo ha sido desde siempre, una dictadura impuesta por la clase social heredera del colonialismo español y reafirmada con el triunfo de los ultra conservadores en la batalla de Lircay en 1830. Si no cambiamos nuestra estructura actual de República por una República Popular o República Ciudadana, las cosas no cambiarán en cuestiones de fondo y seguirá existiendo el gatopardismo, la usura crediticia, el saqueo de los recursos naturales, la destrucción del medio ambiente y la explotación del hombre por el hombre.

 

La Concertación es parte del lucro, lucra con la política y las necesidades de la gente. Los presidentes de la Concertación, Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet se condujeron, en lo de fondo, como una derecha más, una derecha que defendía los derechos humanos y pedía “justicia total” –concedámoselo-, pero derecha en lo político y económico. Favorecieron el privilegio a los militares, a los empresarios y a las transnacionales, practicaron el nepotismo partidario, ejercieron la represión policial contra el pueblo cuando éste protestó y convocaron a la justicia sólo “en la medida de lo posible”. Frei y Lagos construyeron cárceles especiales para los pocos militares condenados por violaciones a los derechos humanos. En Chile no existe la igualdad ante la ley, eso es un mito más.

 

La Concertación ha terminado siendo nada más que un reducto de traguillas. Se hacen elegir parlamentarios por un pueblo que ha optado en las elecciones –salvo al entregar la presidencia a Sebastián Piñera- por el mal menor, temerosos de perder sus empleos y las míseras prestaciones estatales a las que pueden acceder. Luego de ser electos, los candidatos de la Concertación se olvidan de las promesas hechas durante sus campañas y hacen lo que les viene en gana. Si usted revisa las leyes aprobadas desde 1990 en adelante verá que la mayoría de ellas favorecen al empresariado. Puede acceder a éstas invocando la Ley de Transparencia. Hoy la Concertación quiere volver al poder, pero ¿Para qué? si ni siquiera tuvieron cojones para intentar cambiar la Constitución de 1980. Pinochet los manoseó como quiso, incluso lo rescataron de manos del juez Garzón, argumentando sobre la base de un discurso patriotero repugnante.

Es hora de pasarles la cuenta y exigir una Asamblea Constituyente de una vez por todas. Es hora de movilizarse de verdad, con mayor fuerza ideológica y sin temores. Comencemos por apoyar a la prensa alternativa, la única que dice la verdad en Chile, y hagamos que su voz se multiplique creando conciencia política: El CiudadanoEl SigloPunto FinalRadio Bío-BíoEl PeriodistaCrónica DigitalEl Clarín de ChileEl RodriguistaLe Monde DiplomatiqueRadio Universidad de ChileGran ValparaísoAzkintweFortín MapochoRadio 1º de Mayo, entre otros. Para acabar con el lucro y la usura debemos acabar con el Estado Oligárquico.

 

Fuente: Clarin.cl

Temen "burbuja inmobiliaria" en Chile por crecimiento del sector

Temen "burbuja inmobiliaria" en Chile por crecimiento del sector

Por Enrique Ahumada (XINHUA)

El crecimiento sostenido del sector inmobiliario en Santiago, la capital chilena, hace pensar en la aparición de una "burbuja", luego de observarse un aumento en la oferta de enero a marzo pasado, informó la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios.

Con un total de 36.191 viviendas nuevas en Santiago construidas durante este año, el sector se recupera de una caída de 0,8 por ciento en 2011, pero al mismo tiempo observa un alza en el precio de las viviendas.

El problema puede generarse por los precios de las viviendas en algunos sectores de la ciudad que sufren una gran demanda, lo cual ha disparado su valor a más de 80 millones de pesos (unos 160.000 dólares).

En el sector oriente de Santiago, donde se ha concentrado la demanda desde 2010, se observa un incremento de precios de 2,3 por ciento mensual.

Una casa nueva en los sectores más lujosos en 2010 costaba 178 millones de pesos (356.000 dólares); sin embargo, en el primer semestre de este año se observa que los precios han llegado a 287 millones de pesos (574.000 dólares).

La situación se hizo extensiva al resto de la ciudad, no sólo en las áreas más acomodadas.

De 2005 a 2012 los precios de las viviendas han acumulado alzas de 71,8 por ciento en la zona norte de Santiago, de 68,8 por ciento en el sur poniente, de 45,1 por ciento en Santiago centro y de 30,8 por ciento en el sector oriente.

En ese mismo periodo el valor del suelo subió 42,7 por ciento, mientras que el de las viviendas 23,5 por ciento, incluido todo el Gran Santiago (área metropolitana y sus alrededores), donde viven cerca de siete millones de personas.

Esta explosión en precios está acompaña de 86 nuevos proyectos inmobiliarios, con 11.090 nuevas viviendas, la mayoría departamentos, y concentrados en el sector oriente de la capital.

El mercado inmobiliario en Chile se acerca a la situación previa a la crisis de 2008, según la Asociación de Desarrolladores.

A esto se suma la venta de 10.802 casas y departamentos en el segundo trimestre, frente a las 8.526 que se alcanzaron en el primer trimestre de 2012.

La Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios teme que el alza de este proyecto traiga consigo una disminución en el ingreso de proyectos nuevos, debido al exceso de oferta.

"El mercado debiera ser un poco cauteloso por la cantidad de oferta que hoy día existe a muy largo plazo", señaló Javier Varleta, uno de los autores del estudio.

Esta situación incluso llevó a que el Banco Central presentar un estudio hace unas semanas para calmar el temor en el sector.

"Los niveles de precios agregados de las viviendas y oficinas continúan creciendo en línea con el ciclo económico y las condiciones financieras", señaló el estudio del Banco Central, lo mismo que los créditos hipotecarios entregados con los bancos que no han presentado mayores variaciones.

El problema se presenta en algunos sectores de la ciudad, donde hasta junio de este año los precios de las viviendas y las oficinas son mayores a los históricos, agregó el instituto emisor.

La explicación, en parte, puede se el congelamiento en las ventas producido durante la crisis de 2008; sin embargo, en 2010, luego del terremoto, la demanda por viviendas nuevas disparó los precios.

A esto se le suman otros factores como la falta de subsidios, el aumento de las costos de construcción ante las nuevas exigencias y la escasez de suelo, ya que no entra en vigencia la ampliación de la zona urbana.

Comisión investigadora sobre el lucro ¿podemos depositar nuestra lucha confiando en estas instituciones?

Comisión investigadora sobre el lucro ¿podemos depositar nuestra lucha confiando en estas instituciones?

Por Beatriz Bravo

El día jueves 19 de julio, el informe elaborado por la comisión investigadora sobre el lucro era rechazado en las aulas donde se codean los parlamentarios, la cámara de Diputados terminaba de sesionar con 46 votos a favor, 45 en contra y 2 abstenciones (éstas se suman a los votos en contra) de un total de 92 diputados. No es de extrañar, la derecha ha demostrado durante todo su periodo, como afila garras y colmillos para defender sus intereses, destinando millonarios recursos al perfeccionamiento de la represión, levantando montajes contra jóvenes y mapuche, reprimiendo brutalmente cada movilización que se ha levantado, elaborando leyes antiobreras como la “Ley Anticrisis” y buscando privatizar los recursos naturales como con la “Ley Longueira”. A su vez, dicha comisión, no pretende más que ser de “ente fiscalizador” del mercado educativo. Como movimiento estudiantil ¿Podemos depositar nuestra lucha confiando en estas instituciones?

Comisión investigadora sobre el lucro: un saludo a la bandera.

Uno de los debates que marcó la movilización del 2011 fue precisamente si queríamos regular el mercado educativo, generando nuevas instituciones conformadas por parlamentarios y tecnócratas, que pusieran en marcha una mayor “fiscalización”, o si queríamos destruirlo, acabar con el modelo neoliberal de educación exigiendo la educación gratuita en todos sus niveles y para todos. En las calles, los paros, las tomas, las asambleas y encuentros, la educación gratuita se instaló como la demanda central, transformándose rápidamente en el motor de nuestra lucha, intentando así derribar uno de los pilares fundamentales de la herencia de la dictadura pinochetista en Chile. Pero las direcciones demostraron ser la mayor piedra de tope para nuestra movilización. Las JJCC, la Izquierda Autónoma, y la UNE (denominada como la “ultra del CONFECh”), hicieron todo lo que estuvo a su alcance para ponernos de rodillas ante los parlamentarios, y así, cumplir su objetivo, regular el mercado educativo. Así nace la Comisión Investigadora sobre el Lucro, que no es más que un ente regulador, que desde ya deja en evidencia que para lograr la educación gratuita, es necesario ir por todo, y así derribar la herencia pinochetista y todas sus instituciones, sin depositar nuestra confianza en los empresarios que se enriquecen día a día a costa de los explotados y oprimidos.

No podemos depositar nuestra confianza en estos organismos que intentan maquillar la herencia pinochetista. El PC saluda activamente el informe de la comisión, pero ¿Qué dice ésta? Que la educación superior tiene un vacío, pues no ha sido regulada, que hay al menos 7 instituciones que presentan graves rasgos de lucro ¿Qué significa entonces, el saludo efusivo del PC ante el informe de la comisión? Deja en evidencia su política, que no apunta a acabar con la herencia pinochetista, sino, reformarla, maquillarla y “democratizarla”.

¡Derribemos la educación de mercado!

Para esto es necesario rearticular y retomar la lucha del 2011 por la educación gratuita, barriendo con las direcciones que nos han traicionado e intentan ponernos de rodillas. Ninguna confianza en el parlamento y sus instituciones, que defienden los intereses de los empresarios ¡La educación gratuita se gana con lucha, paros, tomas y marchas y SIN BUROCRACIA!

Fuente: Clase contra Clase

Chile:La máquina electoral

Chile:La máquina electoral
Por Manuel Cabieses Donoso

Con la inscripción de los candidatos a concejales y alcaldes de las 346 municipalidades del país, oficialmente se pone en marcha, el 30 de julio, la máquina electoral. En realidad ella viene triturando principios y digiriendo pactos, alianzas y compensaciones desde hace varios meses. Alrededor de trece millones de ciudadanos -la inscripción automática incorporó casi cinco millones a los registros electorales- podrán votar el 28 de octubre. La incógnita es cuántos lo harán ahora que el voto es voluntario y que el desprestigio de los partidos ha crecido a niveles nunca antes vistos.

Es posible que, a falta de otro instrumento más eficaz para castigar a los partidos, la abstención sea bastante más alta de lo que suele ser en elecciones municipales. Y que junto con la abstención se intensifique la protesta social, que viene haciendo temblar la institucionalidad heredada de la dictadura. La abstención activa podría convertirse así en factor de impulso de un vuelco en la situación política. La sanción ciudadana permitiría emerger a una fuerza distinta, leal a los intereses del pueblo, que levante propuestas patrióticas, democráticas y anticapitalistas que interpreten a los más amplios sectores sociales afectados por la economía de mercado y por la explotación de las transnacionales.

Chile necesita esa alternativa. Lo pone de manifiesto la protesta social que desde hace más de un año reclama un cambio. Lo evidencia, asimismo, la indigencia del discurso político que se consume en banalidades y disputas artificiales para ganar algunos segundos en televisión.

La máquina electoral determinará desde ahora, y hasta las elecciones presidencial y parlamentaria del año próximo, cada paso y cada palabra de los partidos y sus dirigentes. Todo lo que digan o hagan estará fríamente calculado para producir determinados efectos que se miden en votos.

Ningún partido escapa a esta lógica, que incluye la afanosa búsqueda de recursos financieros para sostener una campaña larga y costosa. Miles de millones de pesos se destinarán a gastos electorales. El aporte del Estado no alcanza a cubrir esos gastos. Entonces, ¿quién los paga? Lo hacen los sectores -pocos y bien conocidos- que invierten en política, que es otro negocio rentable en el país. En esa relación se encuentra el origen de muchas leyes, decretos y resoluciones que los lobistas se encargan de afinar con parlamentarios y funcionarios agradecidos. Y el primer escalón de la corrupción institucional reside en las municipalidades, donde se comercia desde el permiso para instalar un quiosco de diarios hasta un plano regulador a la medida de las empresas inmobiliarias.

La falta de una alternativa electoral -que nacerá desde el propio movimiento social cuando la protesta social se transforme en propuesta política- permite que los partidos institucionales inventen trampas para conseguir votos. Una consiste en cambiar nombre a la Concertación, que pasará a llamarse “oposición”. Pero son los mismos partidos, más el Comunista, que pretenden hacer creer que se trata de algo diferente. Para ello se argumenta que “la tarea de las tareas” es “derrotar a la derecha”. Una invención política inconsistente, porque la derecha no ha hecho otra cosa que continuar aplicando las políticas de los gobiernos de la Concertación. En lo esencial consisten en entregar bonos y subsidios a la población más “vulnerable” y en otorgar toda clase de beneficios tributarios a las grandes empresas nacionales y extranjeras.

La “oposición” que hoy pide los votos de los ciudadanos de Izquierda, no se diferencia en nada sustantivo de la derecha gobernante. Ambos bloques -Concertación más PC y Alianza- plantean lo mismo en cuestiones esenciales para el futuro del país. En la “oposición” no hay siquiera un atisbo que permita suponer, por ejemplo, que se propone rescatar la soberanía secuestrada por las transnacionales de la minería, la energía, las finanzas, la telefonía, la pesca, la educación, etc. Chile es víctima del asalto a mano armada de una pandilla que se lleva en bruto nuestras riquezas naturales y obtiene enormes utilidades gracias a la complicidad de los partidos que administran el Estado.

Este despojo brutal se acentuó bajo la dictadura militar, que revirtió la nacionalización del cobre, pero lo llevaron a un extremo vergonzante los gobiernos de la Concertación, sobre todo los de Lagos y Bachelet, los presidentes “socialistas” de la Concertación. Las ganancias que las transnacionales remesaron a sus casas matrices en el periodo 1996-2010 más que duplicaron el monto de la inversión extranjera. Mientras la inversión alcanzó a 62 mil millones de dólares, la renta total que produjo llegó a 132 mil millones de dólares. O sea, que las inversiones extranjeras en Chile en ese periodo se han pagado solas en un plazo de catorce años. Por cada dólar que entra a Chile como inversión, el país le paga dos dólares al inversionista. Esto sin contar la pérdida fabulosa que representan las exportaciones de concentrados de cobre que llevan gratis otros minerales.

Esta situación vejatoria para la dignidad nacional es un robo descarado. El Estado podría financiar -si impidiera, como es su deber, este despojo- la educación gratuita y salud pública de calidad, la vivienda digna y el trabajo estable y con salario justo que reclama el pueblo. Pero esto no le pasa por la mente a la “oposición” y por supuesto mucho menos a la derecha gobernante. Tampoco plantea convocar a una Asamblea Constituyente que elabore la Constitución democrática que necesita el país para liberar sus potencialidades creadoras.

A remolque de esta “oposición” caradura, la Izquierda chilena no tiene ninguna posibilidad de rehacerse. Alguno de sus partidos, en el mejor de los casos, puede lograr unos cuantos diputados y alcaldes. Será una pobre ganancia si se considera el costo que le significará navegar en la estela de una de las dos derechas -según la acertada definición de Sergio Aguiló- que hoy se reparten la institucionalidad política.

El camino de la Izquierda, vale decir del pueblo, es más largo y difícil. Pero es más seguro y permitirá construir desde sus cimientos la mayoría social y política que haga posibles los cambios. Hablamos de una alternativa patriótica, socialista y democrática como ya ha ocurrido en Venezuela, Ecuador y Bolivia. Esta construcción permitirá -si se hace necesario- establecer amplias alianzas sociales que ayuden al proceso de cambios, sin someter a la Izquierda a la triste condición de furgón de cola de una de las dos derechas.

 

Fuente: Punto Final

Las confesiones del "mocito" del jefe de la DINA

Por Ignacio Vidaurrázaga Manríquez

 

A Víctor Díaz Lopez

Desde la película “El Mocito” él comenzó a ser conocido en el país y seguramente también en el extranjero, hasta en sus detalles más íntimos de hombre solo y de origen campesino.

 

Recientemente, el libro del periodista Javier Rebolledo “La danza de los cuervos” ha seguido aportando aún mayores elementos de las circunstancias que posibilitaron el encuentro de un joven adolescente pobre y sin ninguna educación, con la intimidad del militar que Pinochet escogería para encabezar las tareas sucias de torturar y exterminar militantes de partidos de izquierda: un cruel y ambicioso coronel de ejército de nombre Manuel Contreras Sepúlveda.

 

En estos nuevos rebotes de esta historia, una entrevista televisiva ha colocado a Jorgelino respondiendo todo tipo de preguntas sobre esa delgada línea existente entre ser víctima y victimario, tensión que continuamente se plantea en este hombre que de mocito se convierte en agente, que aprende el uso de armas y técnicas de defensa personal sin abandonar, al parecer, nunca las bandejas, la cocina y el trapero.

 

Hoy, él ya es Jorgelino Vergara, trabajador en lo que sea y sobreviviente de su propia y particular historia. Quizás, ya es muy tarde para que pierda la vida en algún imprevisto accidente que algunos de sus ex colegas de la DINA-CNI pudieran desearle cada vez, que su rostro aparece en esa película, en entrevistas o simplemente en la portada de un libro que comienza muy tempranamente a agotar ediciones.

 

Los pactos de silencio de los militares y civiles violadores de DD.HH en la DINA y en la CNI no han tenido fisuras frecuentes. Ello explica que transcurridos 22 años del fin de la dictadura y casi 40 del golpe militar, sean menos de 70 los violadores cumpliendo condenas y que la gran mayoría de los restos de los detenidos desaparecidos continúen aún inubicables. El 2007 Jorgelino, buscando demostrar que él no era el asesino del dirigente del PC Víctor Díaz, posibilitó el procesamiento de 120 agentes por el ministro Víctor Montiglio, ya fallecido. Fue el mismo Jorgelino quien reveló la existencia de un cuartel de exterminio, hasta entonces aun secreto, ubicado en Simón Bolívar 8800, en la comuna de La Reina capitalina. Ese fue su arrepentimiento más contundente y porque no también su venganza.

 

Sorprende leerlo, sorprende escucharlo, sorprende verlo. Con pocas expresiones en su rostro, sin titubear en sus respuestas, demostrando una memoria para nombres y situaciones absolutamente inusual, casi como si requiriese desahogar todo lo vivido y contárselo a este país de múltiples formas. Todo para recordarle a dirigentes políticos, a empresarios, a personeros de ese pasado reciente, a la señora Krebs que no hay contexto, ni antecedentes, que “ayude a explicar” los gritos de la militante comunista Reinalda Pereira que con un embarazo de cinco meses pedía morir a sus torturadores en ese fatídico cuartel. Ni los experimentos con gas sarín en dos ciudadanos peruanos secuestrados, ni la muerte a golpes del profesor Fernando Ortiz, o por asfixia y golpes del martirizado Víctor Díaz.

 

Hasta el momento, muchos aún prefieren no reaccionar. Mientras, el ministro vocero del Poder Judicial Hugo Dolmestch con la tranquilidad que lo caracteriza manifiesta sentirse impactado ante las declaraciones de Jorgelino, y reitera dos cosas muy significativas, sobre todo originadas en su investidura: que Chile requiere más y más verdad y que los procesos de investigación en derechos humanos no tienen fecha de término, porque siguen produciéndose de muy diversa forma nuevos e impredecibles antecedentes.

 

Jorgelino Vergara no recibe pensión y tampoco tiene protegida su integridad física. Al parecer debe procurarse el pan y vivir el tiempo que le quede inventando cada día. Ya sabe leer y completó su cuarto medio. Ya no es el jovencito iletrado que tuvo sus primeras muestras de cariño en la casa de Manuel Contreras, el mismo coronel que jubiló como general, tiene visitas regulares varias veces por semana y recibe su sueldo todos los meses junto con la liquidación de la Caja de la Defensa Nacional. Si es cierto, es muy posible que él muera en las cómodas dependencias donde cumple condenas, las que ya suman más de 270 años. Jorgelino y Manuel no se han visto hace décadas, sus suertes y destinos siguen muy distintos caminos y sus responsabilidades también.

 

De la memoria de Jorgelino aparece otro dato significativo que ciertamente nos ayuda a completar el cuadro. El acaudalado empresario Ricardo Claro Valdés, fallecido hace algunos años en medio de sentimientos de pesar extendidos en el ámbito político, social y empresarial nacional, es revelado por el sencillo Jorgelino como financista de la DINA, como caja pagadora, como un buen amigo, casi como si se tratase de un benefactor de las monjitas de la caridad.

 

Y entonces, uno imagina a todo el resto de poderosos que nunca limpiaron sangre ni cargaron a un “empaquetado” -denominación para un detenido desaparecido-; que tampoco pusieron electricidad en la tortura o borraron huellas dactilares con sopletes, pero si hicieron sus fortunas al amparo de los 17 años de dictadura. Algunos fueron agradecidos, aunque con reserva como el señor Claro. Otros, simplemente olvidaron que el modelo económico y las reformas estructurales aun vigentes pudieron ser porque hombres como el “Mamo” Contreras se empeñaron en exterminar resistentes y sembrando el terror.

 

Jorgelino al nombrar a Ricardo Claro le pone rostro y dirección a la acumulación originaria en diversos sectores de la actual economía nacional. Sus declaraciones son incómodas para muchos, por ello prefieren ignorarlas y seguramente les intranquiliza que los chilenos y chilenas las vean por televisión, o las lean en un libro. En suma, nuevamente y justo en estos momentos de cuestionamientos crecientes al modelo económico, reflota la mala conciencia y lo espurio de su origen, casi como una molesta pesadilla.

 

Jorgelino Vergara nos recuerda a un campesino llamado Jorge del Carmen Valenzuela Torres, analfabeto y alcohólico que cometió el asesinato múltiple de su conviviente y sus cinco hijos, en una localidad de San Carlos llamada Nahueltoro hace más de 50 años atrás. Luego, cuando ya era persona la justicia de mediados de los sesenta le quitó la vida fusilándolo. Para entonces, Jorge del Carmen ya había aprendido a hacer guitarras, leer, escribir y relacionarse socialmente e incluso estaba arrepentido. Más tarde, en 1969 su historia sería llevada al cine por un primerizo Miguel Littín en “El Chacal de Nahueltoro”.

 

Jorgelino es el adolescente huérfano, el menor de doce hermanos de una familia de campesinos pobres, el apenas letrado que encontró en un cuartel del horror lo más cercano a un hogar y familia. El que pasó pascuas y años nuevos confraternizando con hombres que debían morir en semanas o meses. El mismo que se hizo invisible para todos los importantes, que en esos espacios cumplían con su deber militar de “erradicar el cáncer marxista” porque sólo eso posibilitaría engrandecer los negocios y las fortunas de mecenas como Ricardo Claro, Ponce Lerou, El Mercurio y tantos otros.

 

En momentos en que desde diversas direcciones de la derecha se intenta tensionar el como hacer memoria, cuando se cumplirán 40 años del golpe militar, a Chile le hace bien mirarse al espejo de Jorgelino, con sus verdades y sus inconmovibles silencios. Porque el fin del lucro en la educación tampoco está tan distante de lo que cuenta Jorgelino. Ese negocio de lucro y privatización de la educación, también tiene relación con esos crímenes, que todavía algunos defienden y otros prefieren aún seguir ignorando, aunque Jorgelino se los recuerde con incómodos detalles.

 

A fin de cuentas Jorgelino Vergara y Manuel Contreras fueron mocitos de Ricardo Claro y toda esta es la historia reciente que sigue explicando el Chile actual, pesadilla en la que aún vivimos y de la que nos urge despertar.

16-07-2012 Las Jornadas del 2- 3 de julio de 1986 y la guerra psicológica: ¡Ahí vienen!

Por José Antonio Palma

Días atrás, tímidamente, algunos sectores de Izquierda recordaron las Jornadas de Protesta Nacional [JPN] del 2 y 3 de julio de 1986. Para muchos, esas jornadas correspondieron a la última gran intentona para derrocar a la Dictadura Militar que asolaba al país. La oposición evidenciaba fisuras desde el año anterior, marcando el punto más álgido de confluencia entre los opositores al Gobierno en 1985, que será recordado por la Asamblea de la Civilidad que no prosperará en el tiempo.

El “año decisivo”, como se conocía a 1986, era el año en que “caería Pinochet”. La oposición consideraba que las condiciones de ingobernabilidad, de radicalización de la protesta social y del aislamiento político internacional, conjugaban el escenario perfecto para que la cúpula militar tuviera que dirimir debido al clima insostenible que se iba a generar por las movilizaciones populares.

Para muchos de mis colegas, profesores universitarios y cientistas sociales, estas líneas que me propongo a relatar a continuación, escapan de la rigurosidad del historiador. Por tanto, y aclaro, que este breve escrito no pretende posicionarme desde mi labor disciplinar, por la subjetividad y la carga emocional que significa el tema. Recurro a la memoria, una memoria popular y familiar para reconstruir hechos acaecidos, a una Historia que escasamente está en las páginas asépticas de la historiografía oficial. Historia que la academia se ha desentendido, no ha prestado atención o que simplemente muy pocos se han enterado. Para ser “rigurosos” y no sufrir la defenestración de mis colegas o el llamado de atención de un profesor, es preciso indicar que sobre esta Historia durante años he intentado recoger otros antecedentes, pero muy poco he encontrado.**

Testimonios de vecinos y de padres de amigos acojo en mi memoria desde pequeño y que perduran hasta hoy en día. Esa disputa por la memoria, como señala la historiadora María Angélica Illanes, más latente que nunca, es más cruda de lo que las humanidades se imagina. Para nadie es un misterio que a medida que pasa el tiempo la memoria se esfuma, se difumina entre variados hechos o diluye por la capacidad selectiva subjetiva de las personas por recordar algunos sucesos y olvidar otros. Los criterios son múltiples, pero por el momento no vienen al caso profundizar, pero si es necesario considerar.

‘Felipe’, vecino mío, que en esos años bordeaba los 20 años, sintetiza esos días como las “más bellas jornadas de combate del pueblo”, en las cuales fue “un orgulloso protagonista”. El partido lo había enviado a la población Santa Laura para realizar acoso antirrepresivo a la Comisaría del lugar. En el marco de los ensayos preinsurrecionales que serían la antesala para desatar la ingobernabilidad.

‘Soledad’ tiene claros recuerdos de esos días, debido que su hermana se encontraba embarazada, y ella contrariando a su familia, acata la orden de su organización y se instala con una célula en la intersección de Los Morros con Lo Martínez, realizando labores de acopio de material para las barricadas.

Mi padre recuerda esos días, al señalar que según lo que se decía era “el ahora o nunca”. Él, si bien nunca fue militante partidario ni tuvo participación política en el periodo, rememora esos días cuando yo era un bebe con un poco más de un año, mientras las protestas arreciaban las noches de mi población.

Mi población, la 30 de Mayo, nunca se destacó por su combatividad o por ser históricamente un bolsón de resistencia. Al contrario, por la información oral que he recabado en los alrededores tenía la estampa de “amarilla”, e incluso, derechamente ser propinochet. Si bien esta columna no tiene como objetivo realizar una defensa de ella, es necesario aclarar algunos antecedentes para explicar esta etiqueta, como por ejemplo que gran parte de las familias originarias de la población tienen su origen en el ‘Campamento Fe y Esperanza’ y que luego de años de espera por una solución habitacional, fue durante fines de los 70’ que el Estado entregó las casas que actualmente dan origen al barrio. Más aún, las redes clientelares que se tejieron desde la comuna por los funcionarios civiles y militares impuestos por Pinochet, que obtuvieron utilidades personales, se consolidaron durante los 80’. Y por último, señalar que gran parte de las deudas contraídas por los pobladores fueron condonadas en el contexto del Plebiscito del Si y el No en el año 88’.

En aquellos años la comuna El Bosque no existía, era parte de La Cisterna, comuna que junto con otras de la zona sur, se caracterizaba por la combatividad durante las JPN. En las cercanías de mi casa se sitúan históricas poblaciones, por su origen de lucha y de combatividad, tanto por ser tomas de terreno como por su resistencia a la dictadura en los 80’. Santa ElenaCardenal FresnoEl SauceEl Almendro (la 19) y la 14 de enero, son algunas de ellas. Algunas de sus calles, como Los Morros, Lo Martínez, Observatorio, San Francisco, eran intransitables durante esos días de lucha.

Pero uno de los aspectos que quiero resaltar, a partir de estos comentarios y recuerdos con los cuales crecí, es un cuestionamiento que desde hace unos días me embarga. Una interrogante sobre esas familias, que a pesar de ese ambiente de efervescencia social, no tomaron parte de manera activa en las protestas. Ese sector mayoritario e inmensamente superior que más allá de mostrar su descontento con la Dictadura –en el ámbito privado,- no ir a trabajar o no enviar a sus hijos al colegio, no fue protagonista de los mecanismos de lucha franca y abierta. ¿Será que existía un importante sector popular que no comprendía o no tenía “conciencia” de la coyuntura que vivenciaba? ¿Sucedía que algunas personas no estaban de acuerdo con la estrategia insurreccional para derrocar a Pinochet? Entonces, ellos, políticamente tendrían certeza de las fuerzas políticas intervinientes y de la “correlación de fuerzas en la lucha de clases” y preferían no posicionarse en una propuesta inviable. ¿Son sencillamente amarillos, reformistas en el sentido soberbio? O, desde un polo gnoseológico comprensivo, ¿Se puede considerar que ellos fueron engañados por las artimañas desmovilizadoras de la socioaldemocracia y del Departamento de Estado usamericano?

Las marcas de la represión en los sujetos pueden ser físicas o sicológicas, eso está claro. La Dictadura no sólo se sostuvo por la fuerza, o mejor dicho, por el monopolio de las armas que significa los militares, también desplegó otras formas de violencia que no necesariamente tienen que ver con la violencia armada.

Variadas y horribles formas de represión se hicieron sentir, por sobre todo, contra los más humildes, incontables datos y relatos han quedado de ello. Los pobres fuimos victimas de una “guerra imaginada” por los militares. La guerra psicológica fue una de las formas predilectas de la Dictadura para humillar, amedrentar y mantener a raya a los pobladores. Ejemplo clásico de ello, fue una estrategia de guerra psicológica conocida como ¡ahí vienen!, enfocado en la zona sur de Santiago, decenas de poblaciones ubicadas entre Santa Rosa y Gran Avenida, lo que hoy corresponde a El Bosque, La Pintana, San Ramón, La Cisterna, y San Bernardo; vivían con el alma en un hilo debido a que agentes del Estado circularon el rumor de que cada población iba a ser atacada por su población vecina. Por esta situación nuestros padres, abuelos y vecinos se desvelaban armados con lo que tuvieran a mano, en las esquinas haciendo rondas, a la luz de una fogata y muy atento a cualquier movimiento extraño. Sin duda el miedo a que nuestros hogares iban a ser destruidos, robados, quemados, y de que nuestros padres iban a ser asesinados y nuestras madres violadas, eran susurros de agentes represivos al oído de los pobres para desarticular las protestas que se gestaban en su seno.

Mi padre rememora como esos días, junto con vecinos, hacía guardia y se mantenía en estado de alerta ante la amenaza. Situado en la esquina del pasaje con palos y fierros, le llegaban rumores que ¡ahí venían’, “que ya estaban en la población vecina”, “que los de la Santa Elena venían con palos y hachas para saquear las casa”.

En esos mismos días, en la Santa Elena, padres de amigos me indican que les decían que la gente de El Sauce se aproximaba para robar. La paranoia rondaba por todos lados, la inseguridad y el miedo se generalizaban, pero en concreto, nadie sabía quién venía.

Lo mismo sucedía en otras poblaciones, en El Sauce se decía que la gente de la Guatemala y de la Santa Elena se dirigía hacia allá, que ya estaban saqueando locales comerciales y que proseguirían con los hogares. Lo mismo se rumoreaba en la 4 de Septiembre sobre la Santa Laura –y viceversa-, como en El Esfuerzo sobre La Valparaíso.

La acción en una guerra de dividir no es nueva, incluso legitima, pero en una “guerra inventada”, contra un enemigo invisible y un pueblo desarmado, no es otra cosa que cobardía. Al dividirnos con nuestros vecinos se neutralizaba el germen de solidaridad y apoyo mutuo que se podía forjar entre los explotados.

Mis hermanas, si bien no recuerdan con precisión las fechas, rememoran como durante noches nuestro padre “realizaba rondas con vecinos” y nuestra madre “tenía preparado el bolso por cualquier cosa”, y ellas, en vilo, con sueño y cansadas, en el living de la casa, vestidas, cuidaban y me mantenían en un chal en el sillón, a la espera de alguna señal, para huir en caso que fuese necesario.

Seguramente el miedo y la inseguridad de los padres fueron transmitidos a los niños, como mis hermanas, que poco y nada comprendían lo que pasaba.

Así, mientras ‘Felipe’ y ‘Soledad’ se aprestaban para jugarse la vida la noche que “nos conduciría al socialismo”, muchas familias aterradas y perturbadas por el rumor del ¡ahí vienen!, se preocupaban de proteger los pocos bienes que poseían y la vida de sus seres queridos, de las “hordas” que asechaban las poblaciones y que supuestamente eran pobladores de barrios vecinos.

Evidentemente no puedo reducir la pasividad o desmovilización generalizada por el despliegue de una táctica sicológica, pero claramente, fue uno de los muchos mecanismos que se utilizó para inhibir la acción colectiva de los pobladores. El miedo paraliza y deja secuelas, así como una tortura o la prisión. ¿Quién dice que esas estrategias corrosivas de las relaciones horizontales populares no continúan gestándose? ¿Quién dice que esas estrategias de control social no se despliegan en la actualidad a través de los medios de comunicación masivos? Superar esa desconfianza en elotro es quizás el paso previo para cualquier intento de generar un espacio de sociabilidad que pueda proyectarse concretamente en el tiempo.

Al parecer, esas dificultades con que nos encontramos diariamente permiten señalar con juicio que no somos herederos de una Dictadura. Ese siniestro régimen es más real y concreto de lo que se cree. Vivenciamos en la cotidianidad al régimen militar, sufriendo y resistiendo en nuestros cuerpos, hogares y poblaciones.

 

José Antonio Palma. Replica LumpenCrew. Magister (c) en Historia.

*Los nombres de los testimonios fueron modificados.

** Un texto que entrega importantes testimonios de estos hechos es el libro “ Tortura en poblaciones del Gran Santiago (1973-1990) ” de la Corporación José Domingo Cañas. 2005.