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Chile

El sitio de Piñera contra el pueblo chileno

El sitio de Piñera contra el pueblo chileno

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

 

Hoy estoy en Chile de paso y retorno a la Argentina en unas horas. Aprovecho los últimos momentos para acariciar a los míos y dar un paseo por las arterias centrales de Santiago. Hoy también hay protesta nacional contra el mal gobierno, contra la vida empeorada, la injusticia y su multiplicación imparable. Es 11 de julio antes del mediodía. Hace rato que la armadura del Estado, sus carros blindados, las fuerzas especiales de la policía permanecen apostados en casi todas las esquinas donde se sucederán las manifestaciones.

 

¿Por qué el 11 de julio? El ex Presidente Salvador Allende, el último estadista del país de Violeta Parra, hace 41 años nacionalizó el cobre, ingreso y sostén histórico del Chile, luego del desastre del salitre. El territorio extendido donde nací es una explanada estrecha, flanqueada por la cordillera andina y el Pacífico, una zona movedizaza, atormentada por placas submarinas. Mi pueblo es trabajador sin horario, vecino y poblador empobrecido, asalariado que alcanza el fin de mes a cuotas asesinas, usura, préstamo infinito.

 

Parece que Chile estuviera aislado del resto América Latina. Pero la verdad es que sus relaciones sociales, la manera en que se desenvuelven las formas más salvajes del capital en los tiempos de su mundialización, no lo distinguen de la mayoría continental, salvo porque el programa antipopular del liberalismo a ultranza tuvo su bautismo a sangre y fuego hacia fines de los 70’ de la centuria pasada. Con un fusil puesto en la cabeza rota de mi pueblo, Chile se convirtió en el laboratorio perfecto para imponer la ortodoxia y perversión experimental de la Escuela de Chicago. De la Unidad Popular, las formaciones nucleares de poder popular, la alta oficialidad militar tutelada por el imperialismo norteamericano fue y es la herramienta  de una revolución capitalista jamás vista en la historia de ese modo de producción. Los acontecimientos  son bien conocidos por quienes se interesan en explicarse la privatización absoluta, la bancarrota de cualquier gesto industrialista; por qué tanta concentración económica, tanta desigualdad de horror, tanto despojo, tanta explotación y expoliación; por qué todo se ha vuelto mercancía, porque el sistema financiero proveniente de los polos más poderosos del planeta es el que organiza el orden de las cosas; por qué la dependencia profunda y antigua como maldición.

 

Yo sé lo que ocurrirá hoy, día de protesta que no nostalgia, sino que actualiza la demanda soberana de recuperar el cobre, el litio, los bosques mancillados; el mar, el agua, los campos, las costas, los puertos, los ríos fabulosos, la banca, los derechos sociales, los servicios básicos. Una movilización contra la discriminación insultante y la bala contra los mapuche y las mujeres y los migrantes y los trabajadores y los pobres, los más morenos, las minorías sexuales, los viejos y los jóvenes.

 

Yo sé lo que ocurrirá hoy. La represión encarcelará a centenares o más a lo largo del país. Le romperá las costillas y la boca enérgica al pueblo. Porque los únicos que emplean ‘todas las formas de lucha’ en Chile son los administradores del Estado de los que mandan provisoriamente a costa y en contra de los intereses de las grandes mayorías. Los más jóvenes, los adolescentes, los casi niños, serán el objetivo primero. Para que se atemoricen de una vez, como si la rebeldía y el movimiento objetivo de las contradicciones del propio capitalismo se extinguieran con la pólvora del escarnio de sus funcionarios armados. El mal gobierno castiga mientras más luchadores se agregan al descontento corrosivo como petróleo.

 

Yo sé lo que ocurrirá hoy. Cuando llegue a la Argentina, también en pie de combate social, sabré cómo habrá terminado la jornada. Que ningún proyectil criminal se entierre en la piel rebelde de mi pueblo. Otro escribirá con superior visión lo que pasará este 11 de julio. Simplemente estoy emputecido. Mi hora de lucha está hoy en Argentina. A poco de salir de Chile me llevo en la pupila un Santiago sitiado por Sebastián Piñera y los intereses antisociales que representa. Y en la cabeza del corazón, la convicción de que terminó la siesta para la minoría en el poder.

 

Julio 11 de 2012 

Chile: 11 de julio del 2012

Chile: 11 de julio del 2012

“Este 11 de Julio del 2012, se conmemora El “Día del Periodista Chileno” Es un día conmemorativo dedicado a homenajear la labor periodística y también para recordar a los periodistas caídos en el ejercicio de su labor. Es una fecha para reconocer que una prensa libre, responsable e independiente es fundamental para fortalecer la democracia”.

Esta celebración tiene su origen en la fecha de la fundación del Colegio de Periodistas de Chile, el 11 de julio de 1956” (Google).

Que importante e interesante que está fecha consagrada el año 56, tenga una gran coincidencia con un hecho histórico ocurrido en el país, 15 años después, vale decir el 11 de Julio de 1971, cuando el Presidente Salvador Allende, con el acuerdo unánime del Congreso Nacional, Nacionalizó la Gran Minería del Cobre, decisión que ha permitido que al menos, una gran mayoría de los chilenos pueda obtener los beneficios de los recursos del metal rojo administrados por el Estado a través de Codelco Chile. A pesar que posteriormente, se inicio el proceso de desnacionalización de la Gran Minería del Cobre, a partir de los año 90, con los gobiernos de la Concertación, que significo que el Estado haya perdido participación de la producción del mineral hasta bajar a un 28 %, mientras que las mineras extranjeras producen el otro 67 % , lo que ha significado que el Estado de Chile, haya perdido con esta desnacionalización varios miles de millones de dólares.
 
Pero muchos preguntarán, ¿que tiene que ver la Conmemoración del Día del Periodista, con la Conmemoración de la Nacionalización del Cobre?.

Claro que tiene que ver y mucho, ya que el silencio de una gran mayoría los medios de comunicación, cuyos dueños son principalmente grupos económicos que obedecen a los grandes monopolios extranjeros y de nuestro país, han acallado este proceso de desnacionalización, así también las voces de quienes hemos insistido reiteradamente en Renacionalizar la Gran Minería del Cobre, medios que muchas veces son dirigidos por periodistas alejados de los principios de dicha Conmemoración, como son “reconocer que una prensa libre, responsable e independiente es fundamental para fortalecer la democracia”.

Por lo mismo en honor a esa fecha, como modesto ciudadano de este país solicito, que este 11 de Julio 2012, además de conmemorar ese gran día de los periodistas, sean estos los que le den la gran cobertura, para que todos los ciudadanos de este país llamado Chile, sepan que los estudiantes universitarios, secundarios, los pobladores, los campesino, los mineros, los pueblos originarios y el país en general, están clamando y están exigiendo al parlamento y al gobierno RENACIONALIZAR LA GRAN MINERIA DEL COBRE Y TODOS LOS RECURSOS NATURALES.

Fraternalmente,

Nelson Aquiles Soto Aguilera
Ex – Consejero Nacional
Federación de Trabajadores del Cobre
Codelco Chile – División Andina

Chile: A 41 años del 11 de Julio de 1971 día de la nacionalización del cobre por el gobierno de la Unidad Popular

Rancagua, 11 de julio de 1971

 

Hoy es el día de la dignidad nacional y de la solidaridad. Es el día de la dignidad, porque Chile rompe con el pasado; se yergue con fe de futuro y empieza el camino definitivo de su independencia económica, que significa su plena independencia política.

Por eso, nada más significativo el que haya escogido para hablarle a la patria como Presidente de ella, Rancagua, la Plaza de los Héroes. Aquí se sienten el ayer y el pasado, el heroísmo de los que lucharon y sacrificaron sus vidas para darnos sentido y contenido de pueblo.

Aquí esta presente la imagen de O’Higgins y aquí podemos decirle al padre de la patria que somos sus legítimos herederos, y que fue el pueblo el que ganó esta batalla de la independencia y la dignidad nacional.

Es el día de la solidaridad, porque Chile ha sido castigado por la fuerza de la naturaleza.

Hace poco, temporales, lluvias implacables, el frío y el peso de la nieve golpearon las casas, las industrias; destruyeron parte de las instalaciones, de los trabajos agrícolas. Y ahora hace pocas horas, minutos, por así decirlo, tres provincias: Valparaíso, Aconcagua, en el departamento de Petorca y Coquimbo, en Illapel, han sido sacudidas violentamente por un sismo que ha significado dolor, miseria y sufrimiento para cientos y miles de nuestros compatriotas.

En este día, que debía haber sido de plena alegría, el pesar y la congoja viven sus horas largas en los hogares de miles y miles de chilenos, con 82 muertos, 182 lesionados graves, 80 menos graves y 185 lesionados leves, que son el reguero de pesar que deja el sismo. Sin embargo, hay algo más. Y hay algo más que, por cierto, no puede compararse con las vidas de personas y los hombres y mujeres que podrán quedar inválidos Y que tendrán, muchos de ellos, aunque heridos no muy graves, largos días para poder reincorporarse a sus hogares y a la producción; estas provincias han sido azotadas en el campo, en la industria, en los servicios públicos fundamentales. En el caso, por ejemplo, de Valparaíso, las industrias textiles fundamentales, y un número crecido de industrias pequeñas y medianas, no podrán seguir trabajando de inmediato. Ello significa amenaza de cesantía e inquietud para muchos hogares.

De la misma manera, ocurre en el departamento de Petorca y en Illapel. También hemos sufrido seriamente daños en la planta de ENAMI en Las Ventanas, en el puerto de San Antonio y en la ENAP de Concón. En cuanto a los servicios púb1icos, el daño es muy crecido en los hospitales. Diecinueve de ellos están inservibles, fundamentalmente los de Combarbalá, Illapel, Melipilla y Casablanca. Un somero estudio significa que debemos invertir más de nueve millones de escudos para reparar los hospitales y los consultorios. También hay que señalar la destrucción de un número crecido de oficinas públicas y no menos de cuarenta comisarías y retenes de Carabineros. Quiero señalar la magnitud del sismo diciéndoles a ustedes que en la provincia de Coquimbo el 30% de las viviendas están dañadas. En Aconcagua, el 40%, en el departamento de Petorca. En Santiago, el 4%; en Valparaíso y Viña, el 32%. Un dato más preciso nos hace ver que en Illapel hay 718 casas que no pueden ser habitadas y 298 semidestruidas. Es por eso que este día, que es el día de la dignidad, tiene que ser el día de la solidaridad, y aquellas provincias y aquellos hombres y mujeres de Chile que fueron azotados por el viento, por la lluvia y por la nieve, tendrán que tener coraje como el resto de nuestros compañeros, como el resto de los ciudadanos, para levantarse y estar junto a las provincias azotadas por el terremoto. Así, Chile demostrará su entereza y la voluntad del pueblo.

Destaco lo extraordinario de este acto. Cómo se ha reunido el pueblo de Rancagua, cómo están aquí campesinos, empleados, profesionales, técnicos, mujeres y jóvenes. Cómo diviso desde esta tribuna los cascos de los mineros que traen, en la palabra de sus dirigentes, el compromiso ante la historia y su conciencia de ser ejemplares trabajadores para hacer producir más al cobre y entregarlo al servicio de la patria.

Están aquí ministros de Estado, subsecretarios, dirigentes nacionales de organismos relacionados con el cobre; dirigentes de la CORFO; está en esta tribuna el compañero presidente de la CUT. Lo están también el comandante de la Guarnición, coronel Raúl Martínez; el coronel de la Fuerza Aérea señor Claudio Sepúlveda, director de la Sociedad Minera de El Teniente, y el jefe de la Tercera Zona de Carabineros, general Sergio Moller. He querido nombrar, destacando la significación que tiene la presencia en esta tribuna, habiendo venido especialmente de Santiago, para ello, del cardenal de la Iglesia chilena, Raúl Silva Henríquez. Por sobre profesiones, ideas, principios de doctrinas o creencias, en el crisol de Chile, tesón del pueblo para gritar ¡Viva Chile, independiente y soberano!

Compañeras y compañeros de la patria: quiero hacer un informe más que un discurso propiamente tal. Es indispensable que cada uno pese, recuerde, aprenda, para que pueda cumplir el compromiso y el desafío a que estamos abocados. Este momento histórico no habría podido suceder si el pueblo no lo hubiera alcanzado en la victoria del 4 de septiembre. Hoy culmina una larga lucha de las fuerzas populares, para recuperar para Chile el cobre como su riqueza esencial, pero al mismo tiempo, y hay que repetirlo, queremos nosotros terminar con el latifundio, hacer que las riquezas mineras, no sólo el cobre, sean de nosotros. Estatizar los bancos y nacionalizar las empresas industriales monopólicas o fundamentales para Chile, estratégicas.

Es por eso que cada hombre y cada mujer debe entender que queremos colocar al servicio del hombre de Chile la economía, y que los bienes de producción esenciales deben estar en el área de la economía social, para poder, de esta manera, aprovechar sus excedentes y elevar las condiciones materiales, la existencia del pueblo, y abrirles horizontes espirituales distintos. De aquí también que hoy, en que expresamos que Chile será dueño del cobre, tengamos también que agregar que, lamentablemente, no podremos aprovechar los excedentes del cobre y tendremos que invertir gran parte de las utilidades, si no todas ellas precisamente, en defender el cobre y hacer que éste alcance los índices de producción que son indispensables para Chile. Y eso se deberá a las condiciones en que recibimos las minas, como oportunamente lo destacaré.

Quiero insistir que, porque el pueblo es Gobierno, es posible que hoy día digamos que el cobre será de los chilenos. Porque los grupos minoritarios que gobemaron el país, las viejas y rancias oligarquías siempre estuvieron comprometidas con el capital foráneo y muchos de sus miembros defendieron los intereses extranjeros, postergando los sagrados intereses nacionales. Queremos que se entienda, entonces, que ha habido en los últimos decenios dos concepciones distintas. La primera, típicamente capitalista, para entregar el manejo del cobre, libremente, a las empresas, en el juego de la industria privada. Por eso, lamentablemente, también hay que recordar que, cuando se entregaron estas riquezas, se negó a los chilenos la capacidad de poder manejarlas. Se menospreció al hombre nuestro, y se nos entregó a la tutela extranjera. Ello no sólo permitió que salieran de la patria cantidades fabulosas de dinero, riquezas inmensas para ir a tonificar economías extrañas, sino que esta misma dependencia nos impuso no sólo, repito, la salida de recursos económicos, sino, al mismo tiempo, limitó nuestras posibilidades de preparación técnica. Vivimos, y nos quisieron imponer desde fuera, en el manejo técnico de la más fundamental de las riquezas nuestras, limitando las posibilidades de acceso a los altos mandos de la ciencia y de la técnica para nuestros profesionales, situación que, por cierto, colocaba en inferioridad al chileno frente al extranjero. Baste recordar la responsabilidad de los que han tenido el manejo del país, señalando, por ejemplo, que éste, que es un país riquísimo en yacimientos mineros, y en donde ni siquiera hay un catastro completo de las posibilidades que tenemos, que, en este aspecto, no hay organismo centralizado y nacional que concentre a los geólogos, por ejemplo; como tampoco se creó el Instituto de Investigación Cuprera. Es decir, nos mantuvimos sometidos, sin comprender y mirar el futuro y sin avizorar la importancia transcendente que tiene y tendrá el preparar a los chilenos para que asuman la responsabilidad de hacer producir sus minas, ahora, sobre todo, cuando las minas son del pueblo y son de Chile.

Y hubo largos años sin el más leve control, satisfechos tan sólo los gobernantes con recibir un porcentaje de las utilidades. Hubo largos años, lentamente, por la acción del pueblo y de sus partidos de vanguardia, que se fue creando la conciencia que obligaba a los poderes públicos a comprender que no podía continuar la manera irresponsable como se había dirigido nada menos que la explotación más importante para el país: el cobre. Y debo recordar que como consecuencia de haber presentado un proyecto los sectores populares, proyecto que llevaba mi firma para crear la Corporación del Cobre primero y la Corporación de los Minerales Básicos después, nació, en un momento difícil para Chile en que había acumulado un gran stock, CODELCO, vale decir la Corporación del Cobre, que empezó a ser un organismo que siquiera permitía a los chilenos mirar en sus grandes líneas, sin poder intervenir en la dirección de las empresas, lo que ocurrió en el cobre. Sin embargo, en la conciencia de las masas populares, en la concepción de los partidos de vanguardia y en la lucha de los trabajadores, estaba impresa la voluntad insobornable de seguir avanzando. La batalla electoral de 1964 se dio fundamentalmente ante dos criterios: los que sostenían la llamada chilenización del cobre y los que sosteníamos la nacionalización del cobre. Los documentos públicos plantearon la diferencia de ambas concepciones y me correspondió el 64 recorrer Chile entero para decir al hombre del pueblo por qué luchábamos por la nacionalización, como me corresponde ahora como Presidente del pueblo convertirla en realidad.

Siempre dijimos que la chilenización, que podía estimarse por algunos como un paso hacia adelante, era incompleta, que los llamados convenios perjudicaban el interés del país en beneficio de las empresas. Quiero dar algunas cifras: a la Anaconda a cambio del 51% de las acciones se le entregaron pagarés por 175 millones de dólares. En ese momento el valor libro de esa empresa era de 181 millones. Es decir, por el 51% de las acciones prácticamente pagamos el total de la empresa. En el caso de El Teniente, como así lo dijera el compañero Moraga, se pagaron a la Branden 80 millones de dólares aunque el valor libro era inferior a esa cifra. Además nuestro Gobierno avaló un crédito por 125 millones de dólares tomando en cuenta los intereses. No existe un compromiso en relación con el 49% de las acciones de la Braden, lo que podía haber permitido que después de los planes de expansión el valor de esas acciones, si hubiera querido comprarlas Chile, habría alcanzado un alto precio. Hay que destacar también que la administración quedó, a pesar de tener tan solo el 49%, en poder de los americanos. Con la Anaconda se llegó a un convenio que daba a Chile opción para adquirir el 49% de las acciones pendientes.

Pero el precio dependería de las utilidades obtenidas en los dos años anteriores a esta compra, lo que presumiblemente también, según los cálculos haría que por este 49% se pagara una suma muy alzada.

Las empresas, como consecuencia de lo que estoy planteando, para aumentar la producción y la rentabilidad de los próximos años, han hecho una explotación a destajo de los minerales, totalmente inconveniente para los intereses nacionales y a expensas de la explotación en el futuro. Antes de entrar a exponer la política del Gobierno Popular, quiero referirme brevemente a lo sucedido hasta ahora, lo sucedido en la explotación del cobre por las empresas privadas en manos extranjeras. Quiero recordar tan solo que las inversiones iniciales se aprecian en 50 y 80 millones de dólares. Quiero decirles que de 1930 a 1970 las utilidades de las empresas alcanzaron a 1.576 millones de dólares y que los valores no retornados, es decir, que quedaban fuera de Chile, llegan a este período a 2.673 millones de dólares. Mientras tanto, entre el año 1930 y el 1970, se hacen inversiones netas por un valor de 647 millones de dólares. Pero esta inversión neta se hace a crédito y hoy las compañías están debiendo 700 millones de dólares al propio Gobierno; por los dividendos, cerca de 100 millones, y además, a CODELCO, 71 millones, y 31 millones de dólares al comercio nacional e internacional.

Contrastan estas cifras con las utilidades obtenidas, que también voy a dar a conocer. Pero quiero que ustedes entiendan que los llamados planes de inversiones han significado deudas, mejor dicho compromisos del cobre con instituciones internacionales, para el llamado plan de inversiones. Por ejemplo, la Compañía Minera El Teniente, 239 millones, que con los créditos alcanzan a 321. La Minera Andina, 132 millones, que llegan a 159 con los créditos. Es decir, se invirtieron 132 y se deben 159. Chuquicamata, el plan de inversiones representa 147 millones, y se deben 132. En total, repito, el plan de inversiones ha significado 622 millones de dólares, y las deudas son 704 millones de dólares. Sin embargo, frente a esto, que pesará sobre nuestros compromisos que tendremos que cumplir, porque el Gobierno del pueblo sabrá respetar los compromisos internacionales de Chile -y no queremos de ninguna manera dejarlos de cumplir, aunque, lamentablemente, tengamos que señalar que esas son cifras cuantiosas que pesan sobre el presente y el futuro de nuestra patria-, el Gobierno Popular cumplirá con los créditos de Chile para demostrar que el Gobierno asume plenamente la responsabilidad de las gestiones.

Sin embargo, por qué hay que plantearse este endeudamiento cuando las empresas tuvieron utilidades como las que voy a señalar. La Braden, entre 1960 y 1964, obtuvo 62 millones de dólares de utilidad, y entre 1965 y 1970, 156 millones. El Salvador, de 1960 a 1964, 9,9 millones de dólares, y de 1965 a 1970, 71 millones de dólares; Chuquicamata, de 1960 a 1964, 141 millones de dólares, y de 1965 a 1970, 325 millones de dólares. Cifra total: de 1960 al 1964, sumando El Teniente, El Salvador y Chuqui, 213 millones de dólares; de 1965 a 1970, sumando las utilidades de las 3 compañías que he nombrado, 552 millones de dólares. Pero veamos los promedios anuales: las compañías obtuvieron de 1960 a 1964, cuando eran dueñas totales de las acciones, en el caso de El Teniente, 12 millones; y esa misma compañía, con el 49%, entre 1965 y 1970, ha obtenido un promedio anual de 26 millones. Es decir, se ha duplicado la utilidad de la compañía teniendo tan sólo el 49% de las acciones. En el caso de El Salvador, con el 100%, entre 1960 y 1968, un promedio anual de 5,1 millones de dólares, y de 1969 a 1970, con el 49% de las acciones, esa compañía saca 12 millones de promedio anual. Y en el caso de Chuqui, de 1960 a 1968, con el 100%, tienen un promedio de 45,5 millones de dólares al año, y entre el año 1969 y 1970, teniendo tan sólo el 49% de las acciones, tienen un promedio de utilidad de 82,5 millones de dólares. Por eso nosotros criticamos los convenios del cobre, criticamos la chilenización y criticamos la nacionalización pactada, y por eso dijimos siempre, y lo confirmamos ahora, que éramos partidarios de la nacionalización integral, para que no vayan saliendo de la patria ingentes sumas, para que Chile no siga siendo un país mendicante que pide con la mano tendida unos cuantos millones de dólares mientras salen de nuestras fronteras cifras siderales que van a ir a fortalecer a los grandes imperios internacionales del cobre.

No queremos ser un país en vías de desarrollo que exporte capitales; no queremos seguir vendiendo barato y comprando caro. Por eso, ahí está el programa de la Unidad Popular, que es un programa esencialmente patriótico, puesto al servicio de Chile y los chilenos. Y por eso estoy aquí, como Presidente del pueblo, para cumplir implacablemente ese programa.

Quiero repetir que las compañías sacaron, entre el año 1965 y 1970, 552 millones de dólares. De esta cantidad no quedó un centavo en los programas de expansión, los que se están debiendo en su totalidad. Por eso, hecho este balance somero del ayer y de hoy, se puede pensar que se entiende cuál es la posición del Gobierno Popular, cuál es la posición de ustedes, que son gobierno, compañeros. Lógicamente que nosotros diferimos de los que con criterio increíble durante años y años toleraron y aceptaron el manejo irrestricto de la empresa privada a su arbitrio y capricho. Y diferimos también de la Democracia Cristiana en su criterio frente a los convenios y la nacionalización pactada y chilenización.

Para que Chile pueda utilizar a plenitud la riqueza esencial del cobre es que debe ser, como lo he dicho hace un instante, incorporado plenamente al área social de la economía. Y por eso, el Gobierno Popular estableció tres medidas esenciales: nacionalizar las minas, determinar en qué estado están y aumentar racionalmente la producción. Veamos el proyecto de nacionalización. Sostuvimos que era lo más importante. Y fue el primer proyecto enviado al Congreso Nacional.

Unos sostenían que bastaba una ley. Nosotros dijimos que no, que era preciso una reforma constitucional. Era la única manera de deshacer la maraña jurídico-económica que nos amarraba con las empresas, terminar con los llamados contratos-leyes, los convenios y la chilenización, y la nacionalización pactada. También era fundamental que en esa reforma se fijara el valor de libro, las utilidades obtenidas por las compañías por el promedio mundial y el plazo para pagar las indemnizaciones. Además, era indispensable destacar y señalar a quién correspondía el pago de las indemnizaciones para obreros, empleados y técnicos. Quiero decir, honestamente, que me opuse a que quedaran consignados en la reforma constitucional los derechos de los trabajadores del cobre. Me opuse, oíganlo bien, compañeros, porque al hacerlo, y quedó establecido así, hay como una desconfianza al propio Gobierno de ustedes. Yo he pensado siempre que en la Carta Fundamental no pueden incorporarse ni siquiera las conquistas de un sector de la importancia de los trabajadores del cobre. Además, quise hacer entender a los trabajadores del cobre que la garantía no está en la boca de la Carta Fundamental, sino en la conciencia de los trabajadores y en su presencia en el Gobierno de la República.

No voy a vetar el precepto que está incorporado, pero señalo que es innecesario. Además, queríamos que todos los yacimientos mineros a nombre de terceros, que pueden estar y deben pertenecer a las compañías, pasaran al Estado. Es fundamental que se entienda cómo ha sido despachado el proyecto que esta tarde votará el Congreso. Y destaco que, a pesar de que no salió como nosotros deseábamos, es un paso hacia adelante, y por cierto que respetamos la decisión del Congreso, como el Congreso deberá respetar también la nuestra, y veremos después de la votación de esta tarde si acaso es necesario o no vetar el proyecto de reforma constitucional.

Nosotros pensamos que en este proyecto se otorgan a los concesionarios demasiadas garantías y facultades; me refiero a los concesionarios de minas, que los convierten en casi un propietario. El plazo para pagar las indemnizaciones, que originalmente era de 30 años, ahora podrá ser inferior. Originalmente el interés era tan solo de un 3% anual. Ahora podrá elevarse. En el proyecto nuestro se responsabilizaba a las administraciones actuales de las empresas de la situación de los bienes a su cargo. En su cargo. En el proyecto votado por el Congreso se suprime esta disposición. El proyecto original disolvía las sociedades mixtas formadas en virtud de los convenios, y facultaba al Presidente de la República para organizar la explotación de las mismas por cuenta del Estado. El proyecto que votará el Congreso reconoce las sociedades mixtas y establece nuevas sociedades que serán continuación de aquéllas. El cambio tiene por objeto salvar los resultados de los convenios. Esta razón política sólo ha servido para hacer más confusas algunas disposiciones del proyecto.

En el proyecto original, el Estado tenía facultades más amplias para resolver las deudas de las empresas que pagaba. El proyecto actual tiene, además, otros vacíos que no podremos analizar para no dar argumentos precisamente a las empresas que seguramente van a defender sus derechos. Y destaco que están tan garantizadas sus posibilidades de defensa de sus derechos, demostrando la equidad de este Gobierno y también del Congreso, cuando se establece que será el Controlador General de la República el que fije el monto de las indemnizaciones, cuando se entrega al Jefe del Estado la apreciación de lo que debe descontarse por las sobreutilidades obtenidas sobre el promedio internacional, y cuando este mismo Presidente de la República pueda fijar el plazo en que deben pagarse estas indemnizaciones. Además establece un tribunal ante el cual pueden apelar las compañías, formado por dos ministros de la Corte, por el jefe de Impuestos Internos y además por un representante del Tribunal Constitucional, que tendrá que constituirse, y por el vicepresidente de la CORFO. Con ello estamos demostrando que este Gobierno Popular, que es un gobierno revolucionario, le da aun a los que han explotado a Chile la posibilidad de defender sus derechos, y legítimamente pueden hacerlo. Nosotros procedemos con responsabilidad y mostrando que el pueblo no necesita apropiarse de lo ajeno, sino, sencillamente, ventilar, con conciencia revolucionaria, la verdad de las empresas. Y pagaremos indemnizaciones si es justo, y no pagaremos indemnización si es injusto.

Par eso, podemos decir que el proyecto inicial defendía, a nuestro juicio, mejor los intereses de Chile. Sin embargo, el proyecto que esperamos salga aprobado en el Congreso es una herramienta que nos permitirá, junto con tomar estas medidas de tipo administrativo, defender esos intereses. Chile va a nacionalizar el cobre en virtud de un acto soberano, acto soberano que inclusive está consagrado en la Declaración de las Naciones Unidas, que establece que los países tienen derecho a nacionalizar sus riquezas esenciales. Par eso quiero señalar una vez más esta primera batalla muy larga y permanentemente dada por los partidos populares. Los dos primeros proyectos de nacionalización del cobre llevan la firma de Salvador Ocampo, hoy día viviendo en México, y que fue senador comunista ayer, y de ese viejo admirable que fuera presidente del Partido Comunista y mi amigo personal, Elías Lafertte. Y el otro proyecto de nacionalización del cobre lleva mi firma, y fue presentado a nombre de los parlamentarios socialistas. Es decir, esta batalla ha sida larga, pero hay que destacar que la conciencia del pueblo ha permitido que hoy día en Chile la inmensa mayoría de los chilenos estén junto a Chile y su futuro, y que sientan este día como el día propio. El Congreso Nacional, al aprobar la idea modificadora de la Constitución, para que podamos nacionalizar el cobre, ha escuchado el clamor, la potencia y la fuerza con que el pueblo ha luchado y luchará par recuperar las riquezas de Chile en manos del capital foráneo.

Llega en estos momentos una información de los trabajadores de El Salvador y el pueblo debe escucharla. Ayer sábado, los trabajadores de El Salvador batieron todos los récords de producción en la historia de la mina. Produjeron 52.000 toneladas, que es el doble de la producción normal, superior en 15.000 toneladas a lo que se había alcanzado como más alta cifra en 1966. Sa1udo desde aquí con orgullo patriótico a los trabajadores del cobre de El Salvador que en este día entregan esta cifra que refleja su conciencia revolucionaria y su voluntad de chilenos.

Dije que la primera medida era la reforma constitucional. Enseguida, la segunda, establecer como recibíamos las minas, el balance de ellas. Quiero, antes de entrar al detalle de esto, recordar los siguientes antecedentes previos para que se vea la magnitud de lo que es el cobre para Chile.

Tenemos las más grandes reservas del mundo. Un poco más de la cuarta parte de las reservas del orbe. Sin embargo, nuestra producción ha ido descendiendo en escala internacional. Hoy es sólo de un 13% de la producción mundial. Hace 20 años era un 20%. Al detallar las condiciones en que recibimos las minas me voy a referir tan solo a esos dos grandes gigantes que son Chuquicamata y El Teniente.

Chuquicamata, la más grande mina del mundo a tajo abierto, que es un gigante prematuramente envejecido, y El Teniente, la mayor mina de cobre subterránea del mundo y que es un gigante deformado, compañeros.

Nosotros hemos heredado la forma irracional de explotación de las empresas privadas extranjeras, a las que interesó fundamentalmente obtener el máximo de utilidades en breve plazo sin considerar el interés nacional y el futuro de las minas. Por eso es que ha hecho bien aquí el representante de los supervisores, compañero Rodríguez, en señalar que muchas veces los técnicos, aunque no alcanzaron los niveles superiores del conocimiento del manejo de las minas, los planes geológicos y los detalles de los planes de desarrollo que fueron impuestos desde afuera, criticaron cómo se desarrollaba esta explotación. Por eso es que nosotros, tomando en cuenta la importancia trascendente de lo que representa el que Chile entero y el mundo sepan en qué condiciones están las minas y cómo las vamos a recibir, hemos solicitado un informe de un organismo importante, como es la Sociedad Francesa de Minas, que tiene más de 2.000 técnicos y un prestigio nacional e internacional indiscutible. Además de contratar a estos técnicos franceses, que son asesores de servicios en su propio país y en otros, Chile ha contado con el estudio que han hecho compañeros que han venido de los países socialistas y fundamentalmente con una delegación de técnicos enviados por la Unión Soviética a requerimiento del que habla; por lo tanto, lo que vamos a decir y que Chile debe conocer, la realidad y el balance de cómo recibimos las minas, tiene como base el informe esencial de un organismo de prestigio internacional y además la opinión de técnicos socialistas que tienen la misma solvencia y que han hablado el mismo lenguaje que los franceses.

Dice el informe francés que resumo para ustedes: Chuquicamata: el informe destaca que el yacimiento se explotó pensando sólo en recibir utilidades inmediatas. Por ejemplo, en los últimos años la compañía se ha dedicado intensivamente a extraer mineral de cobre sin retirar el ripio, lo que hace muy difícil continuar el trabajo. Y retirar el ripio, según cálculos, es una cifra superior a los 20 millones de dólares. Las reservas de material preparadas para su extracción sólo alcanzan para pocos meses. Retirar aceleradamente el lastre nos ha aumentado el costo de producción.

Además, dice el informe francés: las instalaciones actuales de mantención del equipo minero no corresponden al tamaño de la empresa y están en mal estado. Para dejar la mina en condiciones de explotación racional es necesario invertir más de 30 millones de dólares. Oigánlo bien, a nosotros que se nos acusa de haber echado a los técnicos extranjeros cuando reiteradamente les dijimos a aquéllos que suponíamos con capacidad técnica que se quedaran, les dijimos que nosotros jamás negaríamos el conocimiento de ningún hombre, cualquiera que fuera el país donde había nacido, o cualquiera que fueran sus ideas, siempre que aceptara ser un técnico y respetara la orientación que Chile quería darle a la explotación de las minas. Piensen ustedes: en 15 años en Chuquicamata, han pasado 13 superintendentes generales; por el concentrado de Chuqui, en los últimos 3 años, 6 superintendentes; es decir, que el éxodo, la salida de los técnicos, ha venido produciéndose hace muchos años, porque los técnicos que trabajan las minas en Chile forman parte de un gran consorcio internacional y para ellos había expectativas de orden económico con otros países. Por eso hemos tenido que reclamar nosotros, y que se sepa que nuestra actitud no ha sido ni será jamás la de renunciar a aprovechar la capacidad técnica de un hombre, sea cual sea su posición política y el país donde haya nacido.

Dice el informe francés: el conjunto de las plantas se encuentra en un estado alarmante, porque no se han tomado a tiempo las medidas adecuadas; escuchen compañeros jóvenes. Por ejemplo, la planta de molibdeno es una ruina y las celdas de explotación de la planta principal no están mejor. Lo dicen los franceses, lo afirman los soviéticos.

Sigue textualmente el informe en la página 5, refiriéndose a los compatriotas nuestros: Los responsables actuales han llegado a una situación tal que se ven enfrentados con todos los problemas al mismo tiempo, han heredado una situación tal. Es decir, nuestros técnicos, sin vasta experiencia, han tenido que esforzarse y han podido mantener niveles de producción y se reconocen el esfuerzo y la dedicación de los chilenos en los propios informes franceses y soviéticos. Por eso nosotros recordamos aquellos otros que no tienen fe en el pueblo y en la capacidad de nuestros hombres. Nosotros sabemos que es un gran desafío, y ese desafío, en la parte que llevamos hasta ahora, han podido cumplirlo, como lo hemos señalado, los técnicos, los empleados, los supervisores, los obreros del cobre, y el mejor ejemplo está aquí, en la producción de El Salvador que acabo de entregarles a ustedes.

Dice el informe francés: la instalación del tratamiento de óxidos, que data de principios de siglo -fíjense ustedes, tiene mas años que yo esa planta-, está hoy completamente obsoleta, es decir, que ya no sirve técnicamente. Los franceses agregan: en tales condiciones, debiendo combatirse continuamente dificultades de toda clase, debidas tanto a lo vetusto de los equipos de trabajo como a la naturaleza refractaria de los minerales de La Exótica, solamente puede felicitarse a los responsables actuales, quienes han logrado, a pesar de todo, asegurar una cierta producción.

Dice el informe de los franceses en relación con las fundiciones: los hornos de reverbero están mal implantados en relación con los convertidores. No existe ningún sistema de control físico químico que permita el manejo racional de las unidades de fusión. Agrega: los problemas de higiene y de seguridad de los trabajadores están mal solucionados. No hay mantención preventiva. Advierte, señala, condena: no se aprovechan los gases de los convertidores, perdiéndose mas de 1.000 toneladas diarias de ácido sulfúrico. La recuperación del ácido no sólo será económicamente provechosa sino que mejoraría la salubridad de las faenas. Es decir, se pierden 1.000 toneladas diarias de ácido sulfúrico, como tampoco se han extraído el oro, la plata, el tungsteno, el renio que se llevaban en las barras.

Las refinerías, dice, la número 1 es caduca y mal conservada; la 2 está en buenas condiciones. Y éste es el informe francés. Y con él coinciden en sus grandes líneas los soviéticos y demuestran en qué condiciones recibimos la más grande mina a tajo abierto del mundo. Por eso he dicho que Chuquicamata es un gigante enfermo y nosotros tendremos que esforzarnos por hacer posible que los técnicos chilenos puedan, con una posición distinta de ingeniería y técnica, recuperar esa riqueza fundamental que ha desbaratado la avaricia de los empresarios privados que querían llevarse las utilidades sin invertir lo suficiente y necesario para preservar el futuro de las minas.

El caso de El Teniente no está, según el informe de los franceses, en mucho mejores condiciones, a pesar de que se reconoce que las instalaciones son indiscutiblemente mejores. Aunque el trabajo de la sección minas es en general satisfactorio, dicen, los nuevos tipos de rocas que se han encontrado obligan a modernizar el sistema de explotación. Es decir, lo que hasta hoy se ha hecho ha sido posible porque es blanda la roca. Entre la futura roca que hay que explotar y la actual hay una capa de agua, que además la roca que está debajo es muy dura y la explotación con los bloques hundidos requerirá un estudio profundo e innovaciones que van a costar mucho dinero que desde el punto de vista de los estudios de magnificación matemática debía haberse invertido hace mucho tiempo.

Esto significa que deben iniciarse de inmediato trabajos experimentales para elaborar los proyectos necesarios que requerirán la incorporación de especialistas muy bien calificados.

Dice el informe francés: la construcción del nuevo concentrador de Colón se limita por pésimo abastecimiento de agua. No se comprende cómo una inversión de expansión de la producción de 250 millones de dólares, pueda dejarse al azar del clima. Ya el año pasado hubo dificultades, pero la empresa administradora no hizo nada por superarlas. Una inversión, para tener el agua requerida, habría sido tan solo de 10 miliones de dólares cuando se empezó la expansión. Ahora tendremos que invertir 15 ó 20 millones de dólares y nos demoraremos un año o un año y media para garantizar el agua necesaria.

Enseguida, en la fundición, como sabemos todos, se han presentado graves dificultades en la transición del sistema antiguo a uno más moderno. Hubo errores de planificación y la empresa administradora no envió oportunamente especialistas en la nueva tecnología. Se ha dañado seriamente la producción y hemos sido obligados a disminuir las entregas invocando causa mayor en esta empresa.

Las dificultades de gestión son mucho mayores que en Chuquicamata; si bien cada una de estas unidades puede estar relativamente bien administrada, el conjunto funciona mal y eso es de responsabilidad exclusivamente de la empresa administradora. Eso se deduce del informe de los franceses.

En el resto de las minas, vale decir, Exótica, El Salvador y Andina, también tenemos el informe de los franceses, pero no voy a entrar en sus detalles para no prolongar demasiado mi intervención.

Tenemos entonces que ya llevamos explicadas, frente a ustedes, dos de las medidas: el proyecto de reforma constitucional y el informe de los franceses y el de los soviéticos, sobre las condiciones de las minas.

Quiero hablar brevemente sobre la producción. Los sectores opositores al Gobierno han insistido en la baja de la producción comparando las cifras alcanzadas este año con las cifras estimadas por el plan de expansión elaborado por ellos. Veamos lo que pasó antes.

Para 1968 se programaron 566.000 toneladas métricas y sólo se produjeron 519; para el 1969 se programaron 564 y sólo se produjeron 540; para 1970 se programaron 676.000 toneladas métricas y sólo se alcanzó a 540. Para darles una idea de lo que esto significa, cuando en 1970 Chile produjo 136.000 toneladas menos de lo programado, esto representó para el país un menor ingreso de divisas de cerca de 550 millones de dólares. Las proyecciones de producción que el Gobierno anterior dio a conocer con motivo de sus convenios de chilenización y de nacionalización pactada, han resultado muy diferentes a la realidad. Se dijo que habría un aumento de un 70%. Eso ha significado 17.000 toneladas más.

Por eso es que nosotros rechazamos el que se quiera culpar al Gobierno Popular de la menor producción, sobre todo desconociendo la realidad en que están las minas, ignorando los informes que nosotros tenemos y cuya solvencia nadie puede negar. Nos preguntamos: ¿por qué antes de firmar los convenios, por qué antes de aceptar la nacionalización pactada o la chilenización, no se hizo un estudio exhaustivo de la realidad de las minas? Cuánto nos habríamos evitado, cuántas dificultades que hoy se presentan no las habríamos tenido si se hubiera actuado con un criterio preventivo. Por eso nosotros, antes de entrar a discutir las indemnizaciones, hemos querido tener los informes para que Chile y el mundo sepan por qué es la cuantía que nosotros estimamos que debemos pagar o no pagar, porque reafirmo, sobre la base de estos informes y la realidad de las minas actuará con decisión, con coraje, con valentía, con ecuanimidad, el Gobierno de ustedes, el Gobierno del pueblo. Reconocemos que el aumento de la producción que hay en estos primeros seis meses, comparados con los del año pasado, se debe a que han entrado en producción las minas Exótica y Andina, y declaramos que en El Teniente hemos tenido que enfrentar graves problemas y la menor producción se debe a la escasez de agua, a fallas técnicas de los convertidores, a la reparación de un horno de reverbero y a consecuencias del temporal de junio que afectó el suministro eléctrico, paralizando por seis días las plantas de Colón y la fundición. Pero yo tengo fe en el pueblo, que son ustedes, compañeros trabajadores de El Teniente. Tengo confianza en los técnicos, en los profesionales, en los empleados, y fundamentalmente tengo confianza en ustedes, compañeros mineros, obreros de El Teniente. Yo, que tantas veces fui a conversar con ustedes, volveré a subir a la blanca montaña, para hundirme en el pique, en el hogar, en las secciones, para decirle al hombre de El Teniente que tiene que responder a su conciencia y a la historia, que el pueblo espera a los obreros de El Teniente, su presencia en el trabajo, menos ausencia, su responsabilidad, que se hagan ciertas las palabras del compañero dirigente Moraga; yo tengo confianza en ustedes y no sólo los obreros de El Salvador con orgullo hablarán de la mayor producción, sino que ustedes, compañeros de El Teniente, se sacrificarán más porque un centavo más de producción, una tonelada más de producción, representan millones y millones para Chile. Yo les entrego, en este día histórico, la gran tarea de superar las dificultades de El Teniente y convertirse ustedes en los pioneros de la producción del metal rojo. Y esto es tanto más importante cuanto que Chile ha sufrido, como lo dijera hace poco, en sus industrias, en la agricultura, y por eso la riqueza esencial nuestra tiene que ser incrementada, sobre todo si tomamos en cuenta cómo el cobre ha bajado de precio en el mercado internacional.

Vean estas cifras: el promedio de los seis años anteriores fue de 61 centavos la libra de cobre. El promedio de estos seis meses de Gobierno Popular ha sido sólo de 50 centavos, 11 centavos menos de ingreso en estos meses por libra de cobre. En los actuales niveles de producción la diferencia de un centavo significa un menor ingreso anual de divisas para el país de 17 millones de dólares y para el presupuesto fiscal, de 14 millones de dólares. 61 centavos de promedio de la libra de cobre en los seis años anteriores. En estos meses, sólo 50 centavos.

La disminución de un centavo en la libra de cobre significa 14 millones menos al año para el presupuesto nacional y 17 millones en el ingreso de las divisas. Lamentablemente no habrá, según las expectativas, alzas bruscas del precio deI cobre. Sólo hay que pensar que, estando las minas norteamericanas en huelga, sólo el cobre ha subido ahora a 52 centavos.

Quiero señalar que indiscutiblemente el precio del cobre también se ha mantenido alto por el conflicto de Vietnam, pero los chilenos, en la conciencia nuestra, preferimos que el cobre baje, pero que se deje de agredir a un pueblo pequeño y digno que lucha por su independencia. Nosotros tenemos la suficiente conciencia revolucionaria para entender que puede bajar el precio del cobre, y lo toleramos, siempre que la paz llegue a Vietnam y la gente de Vietnam tenga derecho a vivir su propia vida.

Compañeros, deseo ahora trazar las tareas para el futuro. Por fin y por primera vez en nuestra historia, Chile va a tener una política nacional sobre minería. Ya no habrá empresas foráneas, extranjeras, dueñas de las grandes minas del cobre. Desde los pirquineros hasta las empresas estatizadas de la gran minería, todos tendrán que confluir hacia una política nacional, hacia un plan que permita aprovechar al máximo estas riquezas con un profundo sentido chileno, nacional y patriótico, hasta crear el gran complejo minero industrial del cobre. Tenemos que aumentar la refinación, tenemos que aprovechar los subproductos que se van, o se iban en las barras de cobre, oro, plata, renio, tungsteno, ácido sulfúrico. Tenemos que crear la gran industria moderna. La elaboración de productos manufacturados para consumo interno y de exportación. Quiero ponerles un solo ejemplo: en este instante, en el departamento de Chañaral corre un río que se llama el río Salado. Allí se vuelca el relave de Potrerillos. Durante años, particulares han sacado cobre de ese relave, y según cifras que tenemos, dos firmas sacaban cerca de 8 millones de dólares al año como consecuencia del cobre que se iba por el relave del río Salado, que además perjudicaba a la agricultura de la zona.

Ahora hay una verdadera California del cobre, y algunos compañeros cesantes, pero también empleados públicos, profesionales, empleados y obreros con trabajo, están lavando en la forma más primitiva las aguas del río para sacar el cobre. Cuántos años, cuánta riqueza entregada a particulares y cómo el espejismo de un sentido privado lleva a algunos chilenos a tratar de obtener para ellos esa riqueza que no les pertenece. Y este Gobiemo dará trabajo a los cesantes, pero este Gobiemo no va a aceptar, y ya han caducado las dos concesiones que hicieron multimillonarias a dos firmas, y este Gobiemo les dirá al resto de la gente que está ahí, que vuelvan a sus trabajos porque ese cobre debe ser para todo Chile y fundamentalmente para elevar las condiciones de los trabajadores de Chañaral.

Fuera de la trascendencia económica que he señalado, tenemos una trascendencia política que es necesario meditar. Con el paso que vamos a dar, rompemos la dependencia, la dependencia económica. Eso significa la independencia política. Seremos nosotros los dueños de nuestro propio futuro, soberanos de verdad de nuestro destino. Lo que se haga en el cobre dependerá de nosotros, de nuestra capacidad, de nuestro esfuerzo, de nuestra entrega sacrificada a hacer que el cobre se siembre en Chile para el progreso de la patria.

Será el pueblo el que tendrá que entender, y lo entiende, que éste es un gran desafío nacional, que no sólo tienen que responder a él los trabajadores de las minas sino el pueblo entero. Tenemos que responder entonces entendiendo que esto, repito, es algo que debemos encarar y es también un desafío técnico. Tenemos que crear una tecnología propia, de acuerdo a nuestra realidad, aprovechando la experiencia de otros pueblos, cualquiera que sea su latitud en el mundo. Tenemos que crear un centro de investigación minero-metalúrgica. Tenemos que crear un servicio nacional de geología. Tenemos que aprovechar la capacidad de técnicos e ingenieros que hay en la ENDESA, en la CAP, en el ENAMI y en la CORFO, en la universidad o en las universidades, y hacer de ellos un equipo superior para que entreguen sus conocimientos a esto que es fundamental para nosotros.

Nosotros no hemos podido desarrollar la capacidad de nuestra gente, limitada bajo la tutela extranjera que nos imponían los planes de desarrollo y de explotación desde fuera. Debemos también entender que éste es un desafío a nuestra capacidad, no sólo en la explotación, no sólo en la elaboración del metal rojo, sino en su propia comercialización. Tenemos que romper la dependencia en este sentido y crear nuestra propia comercialización, pero piensen ustedes que las ventas de cobre significan un volumen anual superior a los 1.100 millones de dólares. Eso lo van a manejar los chilenos, nuestros compatriotas en el mercado mundial y por suerte tenemos un lenguaje de entendimiento con Zambia, con el Congo, con el Perú, y se ha formado a escala internacional la CIPEC, que está destinada a defender los intereses de los países pequeños productores como el nuestro. Es por lo tanto un desafío a toda la capacidad organizativa de Chile y los chilenos. Fundamentalmente de los trabajadores del cobre; entendiendo por tales a obreros, empleados y técnicos.

Tenemos que superar los grandes problemas que hemos heredado, las prácticas irracionales de trabajo que son tan dañinas como las deficiencias técnicas. Deben resolverse con cambios revolucionarios las relaciones de trabajo en los propios centros de trabajo que sólo un Gobierno de trabajadores puede poner en marcha.

Hay que romper la división entre la dirección de las empresas y los trabajadores. La presencia de los trabajadores en la dirección de ellas estará demostrando cómo confiamos en su capacidad y cómo les entregamos esta responsabilidad. Queremos que se multipliquen los Comités de Producción, para que se vean el empuje y el esfuerzo de los trabajadores y al mismo tiempo su capacidad resolutiva.

Compañeros, esto es caminar en la dirección de las empresas del Estado, hacer del esfuerzo común el esfuerzo indispensable que permita sobreponerse a las deficiencias y a las dificultades; esto es comenzar a manejar las grandes empresas que Chile tiene ahora para ponerlas no al servicio del hombre del cobre, si no al servicio del hombre de todo Chile. Lo hemos dicho, y sabemos que se entiende nuestro lenguaje, los trabajadores del cobre no serán dueños de las minas para beneficio exclusivo de ellos, son dueños de las minas en cuanto las minas les pertenecen al pueblo, y los trabajadores del cobre forman parte del pueblo, y los trabajadores del cobre tienen que entender, lo saben y lo van a vivir, que el esfuerzo de ellos estará destinado a hacer posible que cambie la vida del niño y la mujer chilena, que el esfuerzo de ellos y el cobre estarán destinados al progreso de la patria, y al sudar trabajando el fondo de la mina están haciéndolo por un Chile distinto, por una sociedad nueva, por el camino que abrimos hacia el socialismo.

Compañeros mineros, trabajadores duros del rojo metal: una vez más debo recordarles que el cobre es el sueldo de Chile, así como la tierra es su pan. El pan de Chile lo van a garantizar los campesinos con su conciencia revolucionaria. El futuro de la patria, el sueldo de Chile, está en las manos de ustedes. A trabajar más, a producir más, a defender la revolución desde el punto de vista político con la Unidad Popular y defender la revolución con la producción que afianzará el Gobiemo del pueblo.

Las minas de la ira que sembró Pinochet

Las minas de la ira que sembró Pinochet

Por Hernán Uribe 

 

 

Las minas antipersonales y las antitanques prosiguen causando víctimas aunque fueron instaladas cuatro décadas atrás por la dictadura castrense encabezada por Augusto Pinochet en las fronteras de Chile con Argentina, Bolivia y Perú en una acción que no ha recibido castigo alguno aunque a todas luces se trata de un crimen abominable y condenado por el derecho internacional.

Como es conocido, la Junta Militar que usurpó el poder en Chile y provocó la muerte del presidente constitucional Salvador Allende, dictaminó que regiría en el país un “estado de guerra” para justificar los asesinatos de opositores. Transcurridos sólo unos meses después del once de septiembre de 1973 los golpistas comenzaron a ser denunciados por sus crímenes y ellos interpretaron la repulsa como el preludio de un ataque por los países vecinos con los cuales Chile tenía- y tiene hoy- conflictos.
Esa absurda conclusión determinó que en las fronteras con Perú y Bolivia hayan sembrado entre 1974/75, unos 123 mil artefactos mortales en 307 campos minados según denunció en el año 2004 el ciudadano chileno José Miguel Larenas cuyo vehículo fue prácticamente destrozado y él salvo con graves heridas.
Repuesto, Larenas se dedicó a investigar y en diciembre de 2004 presentó su libro, “Minas antipersonal y municiones sin estallar: lo que queda después”. El texto fue auspiciado por la Universidad Técnica Federico Santa María (Chile) y las embajadas en Chile de Australia, Holanda, Noruega y Suiza. Se denuncia en ese escrito que más de un centenar de chilenos había sufrido a esas fechas la mutilación de sus extremidades o fallecieron por efecto de explosiones.
Ese grave problema había adquirido una tónica mundial desde que en 1999 entró en vigencia el “Tratado de Ottawa o Convención de Naciones Unidas Sobre Prohibición de Minas Antipersonales”. Al tenor de ese convenio los países del caso deben proceder al des minado y el plazo para ello venció el 10/3/12. Aunque Chile suscribió el tratado no ha logrado retirar o explosionar todas las minas.
Dicho instrumento es tajante pues en cuanto a dicha arma prohíbe la fabricación, instalación, uso o empleo, la comercialización y el almacenamiento.
Chile no ha cumplido con lo establecido en el Tratado de Ottawa afirmó el vice canciller boliviano Juan Carlos Alurralde en declaraciones formuladas el 28 de mayo pasado en La Paz. Simultáneamente, el diario altiplánico “Cambio” informó en la misma fecha que Chile había colocado 54 mil minas en la frontera con Bolivia entre 1974 y 1975.
Las fuerzas militares chilenas sostienen que si están en la tarea de eliminación aunque esa labor se ha complicado porque primero hay que ubicarlas y además apuntan que en febrero de 2012 las tradicionales lluvias conocidas como el “invierno boliviano” arrastraron un número indeterminado de esas armas hacia el territorio de Perú. En efecto, el 25 de mayo último la explosión de una mina mató al ciudadano peruano Victorio Perlacios Canales cuyo automóvil fue completamente destruido en el sector de la Quebrada Escritos ubicada en la zona limítrofe con Perú.
En febrero último Lima había enviado una nota de protesta a Chile por el desplazamiento de los artefactos a territorio peruano como también por el ingreso de soldados chilenos a tierras peruanas en búsqueda de las discutidas minas. En respuesta, Santiago aceptó lo del traslado involuntario del armamento pero negó que hubiesen ingresado militares al país vecino.
En relación con el caso Perlacios el ministro de Defensa de Chile, Andrés Allamand dijo el 27/5/12 al periódico “El Mercurio” (Santiago) que “Los antecedentes que tengo disponibles nos permiten afirmar que se trató de un vehículo que ingresó a territorio nacional por un lugar no habilitado y que, no obstante existir una señalización, ingresó a un campo minado” (cursivas nuestras). Sin comentarios, salvo preguntarse ¿Qué ocurrirá con los analfabetos?
La frontera de Chile con Perú se cerró en febrero pasado por iniciativa del primero y se reabrió luego que se detonaron 33 artefactos. En tratativas posteriores ambas naciones acordaron traspasar la eliminación de minas a la empresa especializada con sede en Noruega denominada Norwegian People”s Aid (NPA) y que posee una experiencia internacional sobre esas labores.
Sin embargo, de parte de Chile ha proseguido la faena eliminatoria. El 21 de junio el diario El Mercurio titula “Chile destruye campos minados a un kilómetro de la frontera con Perú” e informa que en esa latitud “se encuentran 15 campos sembrados de minas terrestres”.
Todo lo relatado hasta aquí semeja una historia de ciencia ficción o…de locos pues, entre otros ángulos del asunto, perjudica la imagen de Chile que respecto de Perú tiene un conflicto de límites marítimos que debe fallarse en la Corte Internacional de Justicia (La Haya). En la misma tónica, Bolivia ha anunciado que recurrirá a esa Corte para los efectos de recuperar su salida al Mar Pacífico que le arrebató Chile en la mal llamada Guerra del Pacífico ocurrida entre 1879 y 1883.
En La Paz se aprestan a dejar nulo por incumplimiento el Tratado de 1904 firmado con Chile y el argumento es que no se han hecho efectivas sus cláusulas. Argumentan, por ejemplo, que el puerto chileno de Arica, designado para el intercambio comerial, ha sido `privatizado con aumento enorme de las tarifas y que el ferrocarril que unía al puerto chileno con Bolivia no funciona desde hace una quincena de años. Otro razonamiento sostiene que nunca se reconoció por Bolivia la soberanía de Chile sobre los territorios conquistados
La capa castrense chilena de hoy es ajena a la instalación de las minas-bombas, de manera que para comprender el asunto hay que retroceder en el tiempo a la siniestra etapa del tirano Pinochet y sus incondicionales.
El 28 de julio de 1974, el prestigioso diario EXCELSIOR, de México, publicaba bajo mi firma un reportaje que encabezaba así: Epígrafe: 500 Millones de Dólares en armas, título: La Junta Chilena y sus Planes para Atacar a Perú”. Junto con los datos exactos de la adquisición de armamentos en diversas naciones se deducía que ello era una preparación para aventuras bélicas contra Perú.
Reproduzco de aquel texto: “A escasos días de su muerte, exactamente en la mañana del siete de septiembre, Allende reveló a este cronista que uno de los principales elementos contra su gobierno que estaban utilizando algunos militares era un supuesto problema a corto plazo con Perú. Los golpistas exigían más y más armas y sostenían que Perú iniciaría la guerra contra Chile al cumplirse el centenario de la Guerra del Pacífico.
“En los hechos, Pinochet sus acólitos propusieron a Salvador Allende que Chile fuera el atacante bajo la premisa de que el mejor ataque es la sorpresa. La respuesta fue un rotundo NO….
Hernán Uribe es periodista y escritor chileno.

¿Cómo lo dejan salir?

¿Cómo lo dejan salir?

Por  Luis Casado (Chile)

 

Piñera está en Los Cabos, México, aparece en la TV comentando la crisis griega y, como es su costumbre, dice insensateces, habla de lo que no conoce, queda a la altura de un George W. Bush. “¿Cómo es posible, declara, que Grecia le haya ocultado información a la Unión Europea durante tanto tiempo?” Piñera se refiere a desde luego a la información financiera relativa a las cuentas públicas de Atenas. Y va a mencionar la soga en la casa del ahorcado. Un verdadero gaffe este Piñera.

 

Un tío que cometió fraude bancario, contra el cual se lanzó una orden de arresto y que huyó de su país para evitar ser detenido, un tipo que más tarde fue condenado por utilización de información privilegiada y pagó  una millonaria multa (en un país serio habría ido a chirona), ese chato, -los españoles dirían “ese capullo”-, se permite criticar a Grecia.

 

Lo que Piñera no dice, porque en la ignorancia de la que presume tal vez no lo sabe, es que quienes falsificaron las cuentas griegas fueron gobiernos neoliberales, de ese neoliberalismo que Piñera tanto afecciona. Los de Kostas Simitis y luego el de Kostas Karamanlis. Y que para falsificarlas bien, le pagaron a un asesor experto: el banco yanqui Goldman Sachs. Mientras se falsificaban las cuentas griegas el presidente del Banco Central era Lukas Papademos (1994-2002). Y Lukas no vio nada: estaba mirando para el otro lado. ¿Pura coincidencia?: el administrador de la deuda griega era Petros Christodoulos, ex-trader de Goldman Sachs en Londres. Un manojillo de rufianes. Luego a Papademos lo nombraron Primer Ministro de Grecia, -a dedo­­-, y lo siguió siendo hasta hace un par de días. Primer Ministro designado, como acá tenemos senadores y diputados designados.

 

En esa época un tal Mario Monti era miembro de la Comisión Europea. Desde ese eminente observatorio Mario tampoco vio nada del maquillado de las cuentas helenas. Tal vez lo encegueció la perspectiva de trabajar luego para Goldman Sachs, banco del que fue cabildero, anda a saber. Entre bueyes no hay cornadas. Mario Monti dejó de trabajar para Goldman Sachs porque el presidente italiano le nombró senador, a dedo. Para convertirlo luego en el Primer Ministro de Italia. Piñera no podrá no verlo en Los Cabos, en donde se reúne el G20. ¿Qué le dirá? ¿Lo increpará diciéndole que fue cómplice del ocultamiento de las cuentas griegas? Corre el riego de que Mario Monti le responda “¡Tú te callas, estafador!” Con los italianos nunca se sabe…

 

En Los Cabos también está Mario Draghi, otro italiano, ex vicepresidente europeo de Goldman Sachs, responsable de “Empresas y países soberanos”, el departamento que falsificó las cuentas griegas. Ahora Draghi funge de Presidente del Banco Central Europeo (BCE). Se ve que los rufianes hacen carrera. Piñera no podrá evitar mirarle de frente. ¿Osará en ese momento echarle en cara su responsabilidad en la adulteración de las cuentas públicas griegas? Y si lo hiciera… ¿Qué le respondería Mario Draghi?

 

En la “foto de familia” que le sacaron esta mañana a los próceres del G20 que se reúnen en México, Piñera se hizo chiquitito, chiquitito, y se puso (o lo pusieron) atrás, donde no lo viesen o lo viesen poco. Tal vez porque está en el país al que huyó cuando un juez lanzó una orden de detención en su contra en razón del fraude del Banco de Talca. ¿Te acuerdas Sebastián?

 

Si uno acierta a ser presidente del país de La Polar, del país donde la banca privada aún no paga la “deuda subordinada” de su quiebra en 1982, del país de las condonaciones millonarias a Johnson’s, del país en que las multinacionales mineras proceden al pillaje organizado de las riquezas básicas, del país que estafa a su juventud con una educación miserable, uno cierra la boca. ¡Sobre todo cuando tiene un tejado de vidrio que no veas! Pero este menda habla. Padece de coprolalia aguda.

 

De ahí que uno se pregunte cómo lo dejan salir (y peor aún, por qué lo dejan hablar).

 

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Chile: a 80 años de la República Socialista

Por Gustavo Ruz Zañartu 

 

 

El 4 de junio de 1932, el pueblo ingresó al palacio de La Moneda. ¿Cómo fue posible que una coalición de militares revolucionarios, sindicalistas e intelectuales instalara - con amplio apoyo popular- la bandera del socialismo en la sede del gobierno de Chile?.

Las elites oligárquicas culpan al General Carlos Ibáñez del Campo quien, en lugar de enfrentar las protestas populares acentuando la represión, prefirió abdicar y autoexiliarse, en julio de 1931, dejando entonces un vacío de autoridad (no vacío de poder), terreno propicio para la insurrección de la marina en 1931 y el advenimiento de la República Socialista, entre el 4 y el 16 de junio de 1932.
En casi toda Latinoamérica las clases dominantes enfrentaron los estallidos sociales -gatillados por la gran crisis capitalista de 1929- mediante golpes de estado y gigantescas masacres, como la que desató el tirano salvadoreño Maximiliano Hernández Martínez, que en 1932 llevó al patíbulo a Farabundo Martí.
Es la época en que Estados Unidos -que había desplazado a Inglaterra como potencia hegemónica del capitalismo mundial- aplica a fondo la Doctrina Monroe, enviando sus marines a Nicaragua y Haití, país, este último, al que ocupó por 20 años.
En el marco de la primera guerra mundial y la invención del salitre sintético por Alemania, las exportaciones chilenas habían experimentado una severa contracción generando gran cesantía en los yacimientos del norte. La denominada “cuestión social” acorrala y debilita a una plutocracia que por 30 años había impuesto “la paz de los cementerios”, siendo derrotada en las elecciones de 1920 por el reformista Arturo Alessandri Palma.
En este escenario irrumpe la llamada “generación de 1920” que, apoyándose en la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, presidida en 1922 por Eugenio González Rojas, supo compartir un destino nacional con las clases populares. Se sentían interpelados por la espantosa pobreza urbana, la servidumbre semifeudal del campesinado, la discriminación y exclusión del pueblo mapuche; pero además recibían el influjo del ideario emancipatorio que emanaba de la Revolución Mexicana de 1910, la Revolución Rusa de 1917 y el Grito Universitario de Córdoba en 1918.
Desde las ciencias sociales, la literatura y las artes, la intelectualidad confluye con las principales organizaciones obreras, anarquistas y marxistas en la AOAN, Asamblea Obrera de Alimentación Nacional, que pronto se transforma en el principal referente catalizador de la protesta social que se había generalizado en todo el país.
La plutocracia en el poder no cedía un milímetro. Acostumbrada al dinero fácil y a una vida opulenta sostenida con las migajas del salitre que se llevaba el imperialismo inglés, confiaba ciegamente en su poder represivo. De ello dan cuenta una docena de masacres que tuvieron lugar en Valparaíso en 1903, Tocopilla en 1904, Santiago en 1905, Antofagasta en 1906, la Escuela Santa María de Iquique en 1907, Magallanes en 1919, San Gregorio en 1921, La Coruña y Pontevedra en 1925. Hasta que, en septiembre de 1924, la caja fiscal no pudo siquiera cumplir con el salario de oficiales y tropas de las Fuerzas Armadas.
Aparecen los “militares de izquierda”
En ese contexto se forma clandestinamente un Comité Militar Revolucionario, encabezado por los Coroneles Carlos Ibáñez del Campo y Marmaduque Grove Vallejos, quienes, con la complicidad del Presidente Arturo Alessandri Palma, organizan una manifestación de oficiales que interrumpe una sesión del parlamento haciendo sonar con gran estrépito sus sables de reglamento. A consecuencias del llamado “Ruido de Sables”, los “honorables” parlamentarios despertaron de su sueño y en las 3 sesiones siguientes aprobaron varios proyectos de ley que estaban paralizados durante años, la jornada de 8 horas, el contrato colectivo, la ley de accidentes del trabajo, sobre trabajo infantil y legalización de sindicatos, entre otros.
La otra consecuencia fue el derrocamiento del gobierno por una Junta Militar. El Presidente Alessandri partió al destierro, pero a los pocos meses -en enero de 1925- el Comité Militar Revolucionario de Ibáñez y Grove sacó a los generales reaccionarios desde La Moneda y trajo de regreso al Presidente Alessandri, a condición de que convocara a Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución Política del Estado.
Un debilitado Arturo Alessandri Palma, toleró el funcionamiento de la que se llamó Asamblea Constituyente Chica, pero desoyó sus propuestas y negoció con las clases dominantes, los militares y el clero, una nueva Constitución Política que, con diversas reformas, se mantuvo vigente hasta septiembre de 1973.
En este período en que la oligarquía resiente su poder económico y político, emerge el liderazgo del General Carlos Ibáñez del Campo, quien, se hizo elegir Presidente de la República en 1927.
Desde entonces declara el Estado de Sitio e impone un régimen dictatorial que reprimió brutalmente las luchas populares. Nombra “a dedo” el Congreso Termal (con acuerdo de los partidos políticos tradicionales que prefirieron repartirse los sillones parlamentarios sin mediar elecciones libres) y llama a retiro a Marmaduque Grove, a quien veía como un peligro para su liderazgo. Golpeado por la crisis de 1929, repudiado por la oligarquía y por el pueblo y asediado por el alessandrismo, Ibáñez abandona La Moneda y el país en julio de 1931.
Le sucedió en la Presidencia don Juan Esteban Montero, literalmente un cero a la izquierda, sin capacidad política para recomponer la hegemonía oligárquica ni para frenar el estallido social desatado por la crisis capitalista mundial. El Presidente Montero sabía que estaba rodeado de conspiradores que pretendían derrocarlo, unos del bando alejandrista y otros del bando ibañizta. Mal aconsejado, equivocó el blanco y llamó a retiro al Comodoro del Aire -Jefe de la Rama Aérea del Ejército- Marmaduque Grove, cuyo indiscutido liderazgo despertaba los celos de Su Excelencia.
Irrumpe la República Socialista
Grove aceptó su destitución y se fue a casa. Pero esa misma noche le visitó su hermano masón y Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Eugenio Matte Hurtado, joven y brillante intelectual, líder de la Nueva Acción Pública, quien le advierte que si él acepta esta injusta destitución quedará el camino despejado para un golpe militar de derecha y que lo único justo, democrático y patriótico es que se ponga al frente de una coalición de fuerzas sociales, políticas y militares dispuestas a terminar con el capitalismo en Chile, iniciando el proceso de instalación de una República Socialista.
Al día siguiente, desde la base El Bosque, despegaron avionetas que lanzaron miles de volantes en el centro de Santiago anunciando la buena nueva de la República Socialista y convocando al pueblo hacia la Plaza de La Constitución, frente a La Moneda, concluyendo terminantemente:
“La revolución se hará aunque llueva”.
El nuevo gobierno asumió el 4 de junio de 1932, sin disparar un tiro. Y quedó integrado por el general en retiro Arturo Puga, el periodista Carlos Dávila -hombre de confianza de Estados Unidos-, y el abogado Eugenio Matte Hurtado, verdadero mentor intelectual orgánico del proyecto socialista, aunque el rostro visible y líder del proceso revolucionario fuera Marmaduque Grove Vallejos, nominado Ministro de Defensa.
Recién instalada, la autodenominada República Socialista abrió las puertas del Palacio de La Moneda para que el pueblo, por primera vez en la historia, pudiera circular libremente por su interior. El apoyo ciudadano fue transversal, salvo la fracción del Partido Comunista encabezada por Elías Laferte, que se tomó la casa Central de la Universidad de Chile e instaló allí un “soviet de obreros, campesinos, indígenas, estudiantes y soldados”, denunciando a Grove como “social-fascista”. El otro sector del PC, encabezado por Manuel Hidalgo, apoyó el proyecto revolucionario.
No era para menos. La hecatombe del capitalismo estaba a la vista. Lo más sensato era intentar el camino socialista que proponían líderes honestos, capaces, inteligentes y con amplio apoyo entre los trabajadores. Las adhesiones no se hicieron esperar. El padre Fernando Vives y Clotario Blest, los obispos de Santiago y Valparaíso, las agrupaciones obreras y hasta el mismísimo Agustín Edwards Mac-Clure [abuelo del actual dueño del diario El Mercurio] editorializó a favor de la República Socialista deseándole suerte y, a renglón seguido, convocó a una asamblea de trabajadores del matutino ofreciéndoles, por propia iniciativa, que eligieran a 2 representantes para que integraran el Directorio de la empresa.
La República Socialista dictó amnistía para los marinos condenados por la insurrección en la Armada del año 1931; disolvió el Congreso Termal (el parlamento elegido “a dedo” por la dictadura de Ibáñez); creó un Banco del Estado con tuición sobre los capitales extranjeros; estableció el control de divisas y limitó el retiro de fondos para prevenir una corrida bancaria; anunció una Reforma Agraria y una Reforma Tributaria que gravara con mayores impuestos a las grandes fortunas; decretó la autonomía universitaria que estuvo vigente hasta la dictadura de Pinochet; anunció la nacionalización de las empresas del cobre; y ordenó la devolución de todas las prendas que el pueblo tenía hipotecadas en la Caja de Crédito Prendario, más conocida como “La Tía Rica”, lo que favoreció inmediatamente a decenas de miles de familias pobres.
Los dirigentes de la revolución confiaban en el apoyo de masas que efectivamente alcanzaron, no sólo por las decisiones largamente esperadas por las fuerzas populares, sino porque en su discurso se planteaba la unidad patriótica en pos de la democratización del país. Desde el primer momento se dieron a la tarea de consolidar su base social, convocando a la formación de la Alianza Revolucionaria de Trabajadores que reconciliara a las distintas vertientes del movimiento obrero. Se abrió un diálogo directo con los representantes mapuche y se convocó a sucesivas manifestaciones masivas que dieron cuenta del estallido de entusiasmo y esperanza que desató el gran cambio social que se ponía en marcha.
Emerge la contrarrevolución
Al octavo día, el Departamento de Estado norteamericano anuncia que ha ordenado el zarpe de su flota de guerra con asiento en el Canal de Panamá “para la protección de la vida e intereses de los ciudadanos estadounidenses que residen en Chile”, señal más que suficiente para que las fuerzas conservadoras internas -poseedoras aún del poder económico- iniciaran la conspiración para derrocar al gobierno revolucionario.
Carlos Dávila, dos días después de solicitar que se le designara Embajador en Argentina, quien había renunciado a la Junta de Gobierno [de la que también era miembro Eugenio Matte Hurtado], encabezó el golpe militar incruento que puso fin a la República Socialista. El nuevo Jefe del Ejército, General Agustín Moreno, dice que el nuevo régimen “no va contra la ideología socialista que sustenta la gran mayoría de los chilenos”… Y tenía razón… había que estar loco para pretender que el capitalismo en crisis tuviera alguna chance de sacar al país del pantano.
En septiembre, Dávila renuncia y asume el General Bartolomé Blance quien, luego de unas semanas, entrega el mando al Presidente de la Corte Suprema Abraham Oyanedel, quien convoca a urgentes elecciones presidenciales y parlamentarias, el 30 de octubre de 1932, en las que resultó electo Arturo Alessandri Palma. Téngase presente que todos -Dávila, Oyanedel, Blanche y Alessandri- reivindicaron el rumbo socialista adoptado por la República de Grove. La clase dominante no se atrevió a impedir que Marmaduque Grove fuera postulado candidato presidencial desde su prisión en Isla de Pascua.
Por una resolución judicial, Grove fue puesto en libertad pero no alcanzó a realizar un solo acto de proclamación, ni un solo discurso, ni un volante, porque la embarcación que lo trajo desde Isla de Pascua llegó a Valparaíso el mismo día de las elecciones. Allí lo aclamó el pueblo, encabezado por un joven médico socialista, el Dr. Salvador Allende. Con todo, Grove obtuvo una altísima votación, en tanto que Eugenio Matte Hurtado fue elegido senador por Santiago. Antes de un año, se forma el Partido Socialista de Chile que, capitalizando la popularidad de la República Socialista, en las siguientes elecciones de 1937 elige 19 parlamentarios.
Fotografías: El diario en inglés de Valparaíso "South Pacific Mail" publicó el 3 de noviembre de 1932 (pág. 19) estas dos fotos con la siguiente leyenda: Arriba, "Los señores Marmaduque Grove, Eugenio Matte, Jorge Grove y Teniente [Carlos] Charlín". Abajo: "Algunos de los elementos camorristas que consideraron adecuado acoger con satisfacción el regreso a su país de los instigadores del comunismo y la anarquía" (Fotos: Archivo de Ernesto Carmona).
La oligarquía queda maltrecha. Tuvo que ponerse al alero de su viejo enemigo, Arturo Alessandri Palma, cuyo gobierno, en sintonía con las políticas keynesianas adoptadas por el Presidente Franklin D. Roosevelt en Estados Unidos, interviene el mercado de divisas en Chile. La derecha tradicional -en un acto de abierta desconfianza hacia los militares- creó sus propias Milicias Republicanas, que fueron enfrentadas en las calles por las Milicias Socialistas en un contexto de fuerte ascenso del fascismo y el nazismo en Europa.
Después de esos 12 días, irrumpe en la escena política un sujeto social que tiene identidad y proyecto histórico: el movimiento popular chileno, que cimentó las victorias del Frente Popular, con Pedro Aguirre Cerda, en 1938, y de la Unidad Popular, con Salvador Allende, en 1970.
La República Socialista fue “la fiesta de las masas” y una escuela de capacitación para cientos de miles de trabajadores. Con ella, se abre un ciclo de democratización y protagonismo popular que sólo se cierra el 11 de septiembre de 1973, cuando el gobierno de Estados Unidos y un puñado de generales, empresarios, políticos y parlamentarios a su servicio instalan una dictadura que hace retroceder la historia de Chile a 1920, restableciendo el predominio de la plutocracia y desmantelando el proceso democratizador y modernizador que desató el movimiento popular encabezado por Marmaduque Grove y Eugenio Matte Hurtado.
Para los diletantes de siempre resulta fácil criticar hoy lo que hicieron y lo que no hicieron los revolucionarios de 1932, quienes reaccionaron ante una coyuntura caracterizada por la debilidad estructural de las clases dominantes. Actuaron al impulso de su racionalidad, sin un partido dirigente, sin una coalición formal de fuerzas sociales, sin gran experiencia política, pero conscientes que, si no lo hacían, la oligarquía no dudaría un instante en desatar nuevas matanzas y poner de rodillas a Chile ante el imperio del norte. Después de Grove, Eugenio Matte Hurtado y Eugenio González Rojas, las ideas socialistas salieron de las catacumbas, de las cárceles y de los márgenes del sistema para instalarse directamente en el corazón del pueblo trabajador.
Sólo fueron 12 días, pero rescataron el ideario de soberanía y dignidad que emana de 300 años de resistencia mapuche, pasando por la gesta de 1810, el grito libertario de la Sociedad de la Igualdad en 1852, la revolución constituyente de los Matta y los Gallo en 1858 y la antorcha emancipadora encendida por Recabarren desde fines del siglo 19.
Desde lo más alto de la historia, la generación de 1920 y los valientes de 1932 y 1970 nos interpelan para que los luchadores del siglo 21 seamos capaces de hacerlo mejor.
Resumen redactado por el autor de su Conferencia del 5 de junio de 2012, dictada en el Auditorio de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile.
Fuente:Mapocho Press

Convocan en Chile a jornada en defensa del cobre

Convocan en Chile a jornada en defensa del cobre

PL

 

 

Organizaciones sociales convocaron a una jornada nacional de movilización para el próximo 11 de julio, centrada en el llamado a renacionalizar el cobre y recuperar los recursos naturales.

La acción coincidirá con el aniversario 41 de la nacionalización del metal rojo, promulgada por el expresidente y líder de la Unidad Popular Salvador Allende (1970-1973).
En manifiesto dado a conocer en esta capital, los convocantes denunciaron el saqueo constante de los recursos naturales a manos de transnacionales como resultado de un modelo económico que calificaron de desnacionalizador, depredador y excluyente.
Solo nos queda un camino: unir nuestras luchas, nuestras fuerzas, nuestros sueños, nuestras demandas, en pos de un proyecto compartido, subrayaron más de una veintena de agrupaciones sindicales, gremiales y vecinales, además de personalidades e intelectuales.
En los dos últimos años sectores de la oposición y destacados referentes del mundo social como la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) han insistido en la renacionalización de los principales recursos naturales para poder financiar la educación y otros derechos sociales.
Según el presidente de la CTC, Cristian Cuevas, el pasado año las transnacionales del cobre se llevaron del país 34 mil millones de dólares, monto equivalente al 69 por ciento del presupuesto de la nación.
Esa cifra es mucho más de lo que se entrega en Chile para presupuesto de educación, salud y vivienda y por tanto constituye una agresión a nuestra soberanía.
Reflexionó en la ocasión cómo la estatal Codelco, que a pesar de la expresa prohibición de privatizar contenida en la Constitución, conserva apenas el 30 por ciento de la producción de cobre chileno, aporta anualmente al Estado dos veces lo que entregan las privadas que tienen el otro 70 por ciento.
Así de escandaloso, remarcó, es el despojo que estamos sufriendo los chilenos.

Siembran decenas de bases militares en América Latina

Siembran decenas de bases militares en América Latina
Por EMILIO MARÍN


Que se sepa, la más reciente base militar norteamericana es la inaugurada en abril pasado en Chile. Está en el fuerte Aguayo, en Concón, región de Valparaíso, a 180 kilómetros al oeste de Santiago de Chile y el Comando Sur norteamericano destinó medio millón de dólares para su construcción.
Ya estaba en operaciones y criticada por numerosas organizaciones sociales, cuando ese mes visitó el país el secretario de Defensa, Leon Panetta. Preguntado sobre el significado de la base, se limitó a decir que servirá para adiestramiento de personal interviniente en misiones internacionales de paz, de las que forman parte doce países latinoamericanos (entre ellos Argentina).
Panetta restó importancia al rol que juega EE UU en esta base, afirmando que es Chile el verdadero dueño. No convenció a casi nadie.
Entidades de derechos humanos firmaron una declaración de ocho puntos repudiando la instalación militar. Y recordaron que el último golpe de Estado en el subcontinente, perpetrado en junio de 2009 en Honduras, contó con el empleo de la base estadounidense asentada en ese país.
Manuel Zelaya, el presidente constitucional, fue apresado en su domicilio, secuestrado por los golpistas y conducido a la base de Soto Cana, Palmerola, como primer paso antes de su deportación forzosa a Costa Rica.
Esos organismos humanitarios de Chile sufrieron, como su población, en carne propia, los avatares de la injerencia norteamericana de los ´70, con el golpe de Estado de Augusto Pinochet, precedido por el Operativo Unitas a las puertas de Chile en setiembre de 1973.
En cambio es más discutible discernir cuál es la base militar más antigua de los yanquis. Algunos dirán que es la que usurpan en Guantánamo, Cuba, donde impusieron a la naciente y fallida república la concesión a perpetuidad de la zona, garantizada "legalmente" con la Enmienda Platt de 1902.
Otros creerán que la de mayor antigüedad es la Escuela de las Américas que funcionaba en la zona del canal de Panamá y que luego de los acuerdos Carter-Torrijos fue desplazada a Fort Benning, en Georgia.
Entre las más viejas que no le pertenecen directamente hay que mencionar a la base británica de Mount Pleasant, en Malvinas, isla Soledad, donde desde hace mucho tiempo están plantados los ingleses usurpadores. Por los convenios de colaboración entre miembros de la OTAN, como son EE.UU. y el Reino Unido, no cabe duda que lo que los norteamericanos demanden de colaboración del socio, lo tendrán al instante. Esa cooperación entre imperios se verifica con otra base que depende de Mount Pleasant, la isla de Ascensión, británica, pero cuyo aeropuerto fue arrendado a EE UU en 1956. La fuerza aérea yanqui lo opera desde entonces.
En algunos casos una base es abierta y luego, por motivos políticos adversos, debe ser cerrada. Es lo que sucedió con la de Manta, en Ecuador, creada por el colaboracionista coronel Lucio Gutiérrez y cerrada en 2009 por el patriota Rafael Correa. Lamentablemente son más las que se abren que las que se cierran por esos motivos de presidentes antiimperialistas.

Intentos en Argentina.
El Comando Sur norteamericano, dirigido desde junio de 2009 por el general de la Fuerza Aérea, Douglas Fraser, manda desde su base central de La Florida.
Tanto Fraser como sus antecesores en el comando, los generales Charles Wilhem en 1999, Peter Pace en 2001, James Hill en 2004 y Bantz Craddok en 2005, y por el almirante James Stavridis en 2007, han tenido una preocupación política y un dispositivo militar correspondiente.
La preocupación, casi se diría obsesión, es el aumento de gobiernos díscolos con Washington; a la eterna Cuba, nunca digerida, se fueron sumando con sus propios tiempos y acentos, gobiernos como el de Correa, Evo Morales y sobre todo, el de Hugo Chávez en Venezuela.
Secundariamente también han molestado al Comando de La Florida gestos insumisos de Brasil y Argentina, que aún en medio de relaciones relativamente amistosas desafiaron las políticas de bloqueo a Cuba y aislamiento a Venezuela.
Todavía debe recordar con amargura el general Fraser el incidente con el avión suyo con armas, equipos y drogas que el gobierno argentino no permitió desembarcar luego de aterrizar en Ezeiza, en febrero de 2011.
El militar debe pensar que los gobernantes argentinos son desagradecidos porque todo ese cargamento iba para oficiales norteamericanos que harían un curso con oficiales de la Policía Federal "Argentina".
Como Argentina es una pieza importante en el tablero político latinoamericano, el Pentágono siempre insiste en poner la bota en el lugar. A fines de 2011 el ministro consejero de la embajada norteamericana en Buenos Aires y el agregado militar, comandante Edwin Passmore, fueron recibidos por el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich.
El motivo de la reunión era continuar las conversaciones sostenidas ya en 2007 por Capitanich con el entonces embajador norteamericano, Earl Wayne, que apuntaban a crear una base de operaciones supuestamente humanitarias en esa provincia del noreste.
El año anterior la embajadora norteamericana, Vilma S. Martínez, había acompañado al general Fraser, de visita en Buenos Aires, hasta el despacho de la ministra Nilda Garre. Los tres sonrieron para la foto, que está colgada en el álbum de la embajada.
Este año se aceleraron los tiempos, pues el 18 de marzo Capitanich recibió en su despacho a la comitiva del Comando Sur, integrada por el comandante Passmore y otros funcionarios de la embajada. Luego del encuentro Passmore fue el vocero oficial de la administración chaqueña, pues informó de lo tratado. Dijo que estaba en su etapa final la "Central de Emergencias" construida con fondos del Comando Sur en el aeropuerto de Resistencia.

Tropezón que no es caída.
Esta información detonó un escándalo político. El gobernador tenía muchos antecedentes de pronorteamericano, como le había manifestado a Wayne en 2008. Cables de WikiLeaks revelaban que Capitanich se había manifestado contrario al sentimiento antinorteamericano que imperaba en amplias franjas de la sociedad argentina. Esto no podía llamar la atención de quien ingresó a la política de la mano de Domingo F. Cavallo y en 2002 fue jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde. Como Daniel Scioli, Sergio Massa, Alberto Fernández y Amado Boudou, Capitanich sintoniza bien la onda de EE UU.
El proyecto del Comando Sur albergado por Chaco levantó mucha polémica en la provincia y el país. Hubo dos marchas populares, en abril y mayo, de miles de personas hacia el aeropuerto de Resistencia, para denunciar el plan yanqui, que en principio luce como humanitario pero que, viniendo de quien viene, tiene claras y peligrosas connotaciones políticas y militares.
Como se denunció, qué casualidad que la "Central de Emergencias" esté ubicada sobre el Acuífero Guaraní, la cuarta reserva mundial de agua dulce del planeta. Del lado paraguayo ya existe desde 2006 la base Mariscal Estigarribia, con 600 marines que vinieron con argumentos humanitarios y aún están allí.
El propio gobierno de Cristina Fernández estaba en difíciles condiciones para avalar el proyecto de Capitanich. Es que Argentina había votado en contra de un proyecto de inspiración estadounidense presentado en una reunión reciente de la OEA y la Junta Interamericana de Defensa. Se pretendía que los militares de cada país, ante una catástrofe natural, terremoto o inundaciones, etc, pudieran decidir aún sin autorización de las autoridades civiles.
Entre otros antecedentes negativos de esa intervención "per se", se citó el caso de Chile, cuando -tras el terremoto de 2010- los Carabineros asesinaron a una persona considerándose por encima de las leyes en esa emergencia.
Al final Capitanich tuvo que cambiar de medio a medio su iniciativa.
El 22 de mayo último envió un proyecto de ley a la Legislatura para que la tristemente célebre "Central de Emergencias" pase a depender de la Defensa Civil, propia, que no podrá dar participación a ninguna fuerza militar foránea.
Esto fue un fracaso grave del imperio y sus políticos afines, de la embajada gringa y su Comando Sur.
De todas maneras, los militares norteamericanos no se darán por vencidos. Cuando tropiezan y caen en un lado, tienen otros planes previos o sucedáneos para seguir con su plan militarista.
Un ejemplo claro lo dieron en Manta. Cuando el presidente Correa les cerró esa instalación clave sobre el Pacífico, salieron rápidamente a reclamar que el entonces mandatario colombiano Alvaro Uribe les cediera siete nuevas bases en Colombia. Y también abrieron otras tres en Perú. No sería extraño que ante la negativa final de Argentina en Chaco, el Comando Sur fortalezca la base de Concon en Chile y la de Mariscal Estigarribia en Paraguay.
Para Fraser, pero sobre todo para sus jefes Panetta y Barack Obama, en estos tiempos de crisis económica hay que tener listos los marines, los aviones, los misiles, la IV Flota y el multimillonario presupuesto del Pentágono (664.000 millones de dólares).

Fuente: http://www.laarena.com.ar