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Chile

Fiestas Patrias en Chile. ¿Por qué sonríen?: ¿Celebran la muerte?

Fiestas Patrias en Chile. ¿Por qué sonríen?: ¿Celebran la muerte?

 

Por Ernesto Carmona 

La muerte de tres peruanos atropellados por una automovilista, o lo grato de estar "on line" frente a cámaras y micrófonos, o quizás la "buena noticia" del balance de 11 fallecidos en accidentes hasta la madrugada del domingo 16, o la muerte como “noticia” en sí misma... No lo sabemos.

No sabemos qué pone risueños a policías y periodistas, según muestra una foto del diario electrónico La Nación, cuando el general Luis Valdés, jefe de la Zona Metropolitana de Carabineros, entregó un balance de 11 defunciones por accidentes de tránsito durante una visita inspectiva a los fondas del Parque O’Higgins. Fueron los muertos de apenas la primera jornada del largo fin de semana de 5 días de fiestas patrias, que concluye el 19 de septiembre.

Foto: @Carabdechile

“Cuando veo en la foto, que el anuncio de muerte causa risa a Carabineros (altos oficiales por sus jinetas y decoradas gorras) y supongo periodista (por las grabadoras y micrófonos), me da que pensar… La noticia de accidentes ¿se ha vuelto una más de farándula o un festival macabro?”, pregunta Sergio Requena, un chileno residenciado en el Inglaterra, hasta donde fue aventado por el golpe militar de 1973.

“Dime que mis años en el exterior me hacen interpretar mal las expresiones corporales de mis coterráneos o las imágenes noticiosas, y que estoy pegado en el pasado y la vida humana no tiene valor en el Chile de ahora”, pidió Requena.

Según el diario gubernamental –que desapareció en su versión de papel, mientras se aprestan a privatizar su valiosa infraestructura inmobiliaria y técnica–, “el jefe policial indicó que del total de 11 víctimas fatales, 6 de éstas murieron en la Región Metropolitana y 5 en otras regiones del país”. En 2007, último año en que los festejos patrios se extendieron por 5 días, fallecieron 42 personas en accidentes viales y en 2011 la cifra llegó a 25.

El accidente más grave causó la muerte a tres peatones de nacionalidad peruana atropellados la madrugada dominical, en Recoleta, Santiago, por el automóvil que conducía Carolina Díaz, quien se recupera en un centro asistencial.

Patriotismo y consumo

Las autoridades y los medios de comunicación desataron una intensa campaña de prensa y publicidad –de avisos disfrazados como “noticias” y publicidad abierta– para inducir a la celebración masiva de este aniversario 202 del Cabildo Abierto que el 18 de septiembre de 1810 dio comienzo a la separación de la metrópolis española. El congreso y el gobierno aportaron con un feriado extra, el lunes 17, mediante una ley ad hoc aprobada unánimemente.

Por supuesto, pocos conocen el significado real de esta fecha, que algunos historiadores califican como “golpe de guante blanco” de la oligarquía criolla para librarse de la tutela en los negocios de la corona española, entonces sometida por la invasión de Francia, que puso en prisión al rey Fernando VII e instaló en el gobierno a José Bonaparte, Pepe Botella, hermano mayor de Napoleón.

Para el 18 de septiembre de 1810, Santiago prácticamente carecía de tropas españolas. Estaban muy ocupadas en el sur, Concepción, conteniendo a los indígenas, el verdadero enemigo para los hispanos, que al igual que hoy reclamaban el derecho ancestral a sus tierras. El primer cabildo tuvo incluso un vocal español, Francisco Javier de Reina, teniente coronel y comandante de artillería, quien fungía como jefe del fuerte San Pablo y líder de las escasas tropas de la corona que permanecían en la capital, principalmente las fuerzas de orden, o policía, llamadas “Dragones de la Reina”. El episodio fue tranquilo, la guerra vino años después, tal como ocurrió en casi todas las colonias hispanas de América.

Las fondas de Santiago, instalaciones tradicionales que sólo funcionan durante estos festivos, fueron inauguradas el viernes por el Jefe del Estado, su esposa y ministros más allegados, con cueca –danza típica chilena que muy pocos saben bailar– y brindis del vino joven llamado “chicha”.

Lo curioso y de más mal gusto este año fue la aparición de todos estos personajes disfrazados con la indumentaria típica de los antiguos hacendados, los latifundistas que fueron dueños absolutos del país hasta la consolidación de la burguesía minería y financiera. Incluso cuando gobernaban sólo los dueños de la tierra, la prensa ponía una vena humorística mostrando a “Verdejo”, un personaje popular que simbolizaba a los pobres.

 

 

 

La caricatura de Juan Verdejo Larraín fue creada en la primera mitad del siglo XX por el escritor Héctor Meléndez y dibujada por Jorge Délano Frederick Coke para la desaparecida revista Topaze, de sátira política. De nuevo, esta vez fue olvidado el disfraz de Verdejo. Quizás hoy, para gran parte del imaginario chileno los únicos verdejos sean los emigrantes peruanos, haitianos, y de otras partes, que vinieron aquí a buscar mejores condiciones de vida.

Los “verdejos” contemporáneos criollos, que ahora también tienen automóvil, son inducidos a celebrar las fiestas comiendo y bebiendo, más allá de una cacareada norma de “tolerancia cero” para quienes conducen bebidos, cuya eficacia se pondrá a prueba en estos festejos. Los aburridos y poco creativos reportajes de televisión sólo muestran carnes, longanizas, anticuchos y otros productos grasos asándose a la parilla en las fondas, que cobran por la entrada. Los supermercados ofrecen créditos para adquirir esos insumos y asarlos o bebérselos en casa. Los bancos de las grandes tiendas ofrecieron financiamiento a destajo para que nadie se quede sin practicar este raro ritual consumista de fiestas patrias impuesto por el mercado, el gobierno y la clase política. Al contrario de Semana Santa, en estos días bajan los precios de pescados y mariscos.

Ernesto Carmona es periodista chileno.

Fuente:

http://www.lanacion.cl/11-fallecidos-en-accidentes-de-transito-en-2-dias-de-fiestas-patrias/noticias/2012-09-16/155521.html

 

A 39 años del fin de la Unidad Popular: Los generales civiles del golpe de Estado chileno

A 39 años del fin de la Unidad Popular: Los generales civiles del golpe de Estado chileno

Foto:Agustin Edwards Eastman: pidió a Nixon la intervención norteamericana en Chile para derrocar al presidente Allende.

 

 

Por Roberto Ortiz

 



No parece haberse explorado a fondo el papel que jugaron los civiles en la conspiración que a lo largo de más de tres años culminó con el golpe militar de septiembre de 1973, cuando se abrió la puerta a una dictadura que cambió profundamente a Chile. Los “generales civiles” no trepidaron en producir el caos y, luego, respaldar sin mayores escrúpulos las atrocidades salvajes que se prolongaron diecisiete años. Muchos de ellos se enriquecieron y hasta hoy eluden responsabilidades y vergüenzas. Se las ingeniaron para empujar a los militares y para ejecutar la política que más convenía a los intereses de la oligarquía.

A la cabeza de la conspiración estuvo Agustín Edwards Eastman, ya entonces director propietario de la cadena El Mercurio y cabeza de un grupo económico. Edwards sufrió una verdadera conmoción por el triunfo de Salvador Allende y la derrota del candidato derechista, Jorge Alessandri. Había creído en las encuestas y en las opiniones de Edward Korry, embajador de Estados Unidos. Las peores pesadillas parecían materializarse. El Mercurio había planteado que la decisión del pueblo se daba entre democracia y comunismo. Había triunfado el comunismo. Y eso era lo que temía Edwards. Dos años antes, cuando el general Roberto Viaux se había acuartelado en el Regimiento Tacna tratando de derribar al presidente Eduardo Frei Montalva, el dueño de El Mercurio -según se dice- conspiró en las sombras. Y para asegurarse, había viajado a Estados Unidos.

CONSPIRADORES Y GOLPISTAS

En septiembre de 1970, el propietario de El Mercurio -que había vivido en Estados Unidos- decidió viajar a Washington. Lo invitaba su amigo, el principal ejecutivo de Pepsi Cola, cercano al presidente Richard Nixon. Su objetivo era hablar con el presidente de Estados Unidos. Y lo consiguió. La entrevista fue breve pero específica. Edwards pidió a Nixon que interviniera para que Allende no pudiera ser presidente de la República, haciendo que el Congreso chileno, que debía decidir entre las dos primeras mayorías relativas, o sea entre Allende y Alessandri, eligiera al segundo. Nixon estuvo de acuerdo. Y no era para menos, porque prácticamente desde el mismo 4 de septiembre -como lo reveló el Informe Church-, Nixon y su secretario de Estado, Henry Kissinger, estaban diseñando con la CIA medidas de urgencia, con fondos ilimitados para cerrar el paso a Allende por cualquier medio. Incluyendo, implícitamente, el asesinato.

Edwards, entretanto, decidió quedarse en Estados Unidos, trabajando en una subsidiaria de Pepsi Cola. Sólo volvió a Chile en 1975. Dejó en todo caso a dos peso pesado a cargo del negocio periodístico: Arturo Fontaine Aldunate, un ideólogo de la derecha, y como director a René Silva Espejo, experimentado redactor político con relaciones con oficiales del ejército y la Fach. Una práctica que el propio Edwards cultivaba esmeradamente como miembro de una cofradía náutica. El Mercurio libró una lucha sin cuartel contra el gobierno del presidente Allende y la Unidad Popular. Sin cuartel y sin escrúpulos. Desde junio de 1973 llamó abiertamente al golpe de Estado.

La desestabilización inicial se centraba en la presión sobre la Democracia Cristiana para que votara a favor de Alessandri en el Congreso Pleno; el candidato derechista renunciaría enseguida a la Presidencia de la República y debería llamarse a nuevas elecciones en las que la DC y la derecha unidas podrían reelegir a Eduardo Frei. Al mismo tiempo, se desencadenó una ofensiva terrorista para amedrentar a la población. Simultáneamente y en el mayor secreto, con la colaboración de agentes norteamericanos se planeaba el secuestro del comandante en jefe del ejército, general René Schneider, en una operación que contaba con el apoyo de los máximos jefes de las FF.AA. y Carabineros. El secuestro sería la provocación necesaria que obligaría a los militares a intervenir.

Las conversaciones políticas fracasaron cuando la DC negoció con la Unidad Popular un Estatuto de Garantías para votar a favor de Allende en el Congreso. A los pocos días, el general Schneider fue herido de muerte en el atentado realizado por la ultraderecha, lo que provocó una reacción corporativa en el ejército que cerró filas junto al general Carlos Prats, y fue necesario cambiar de estrategia por una que sería de largo plazo. Era necesario esperar que la economía sometida a tensiones internas y externas impulsadas por Estados Unidos actuara. La presión sobre la Democracia Cristiana debería acentuarse para que se aliara con la derecha. Sería necesario un movimiento de masas que incluyera a sectores medios y bajos, y una creciente agitación que llevara en definitiva a las Fuerzas Armadas, y especialmente al ejército, a dar un golpe de Estado. Pasados los primeros sesenta días, la tranquilidad empezó a imponerse. Pero no entre los grandes empresarios que preparaban las espadas.

Eugenio Heiremans, importante dirigente empresarial, propuso al ingeniero Orlando Sáez que jugara un papel de primera línea. Necesitamos, le dijo, dirigentes jóvenes, menos conocidos, que sean capaces de articular un movimiento gremial muy amplio que abarque a todos desde los empresarios grandes a los chicos y también a los comerciantes y transportistas. Eso para empezar. Orlando Saéz comenzó a moverse. Salió al extranjero. En Argentina, México, Perú y Brasil se reunió con empresarios amigos, no solo chilenos, para que financiaran la oposición antiallendista. En octubre de 1974, en el New York Times , un periodista norteamericano, Jonathan Kendall, reveló que dirigentes de la Sofofa habían contado que desde México, Perú y Venezuela se habían enviado 200 mil dólares a Chile para sostener la huelga de los camioneros. Kendall precisó que los dirigentes empresariales chilenos “no dijeron cuánto dinero recibieron de la CIA”. También los empresarios agrícolas fueron implacables. Se distinguió Benjamín Matte, dirigente de Patria y Libertad, movimiento sedicioso que empezó a preparar acciones armadas y sabotajes. Patria y Libertad fue dirigida por el abogado y profesor de derecho civil, Pablo Rodríguez Grez. Tuvo grupos de choque y saboteadores, vinculaciones secretas con grupos subversivos de las Fuerzas Armadas y participó en el “tanquetazo” del 28 de junio de 1973, antesala del golpe del 11 de septiembre. Después del golpe, muchos de sus militantes se incorporaron a los organismos represivos. Los terratenientes resistían la reforma agraria comenzada en tiempos de Frei Montalva, que sabían que se profundizaría en el gobierno de Allende. Muchos empresarios querían hacer un escarmiento con los campesinos que tomaban tierras. La Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, del grupo Matte, se transformó, con apoyo de la CIA, en un baluarte de la oposición. Su máximo ejecutivo, Ernesto Ayala, mano derecha de Jorge Alessandri, se convirtió en dirigente opositor entre los empresarios.

Ricardo Claro Vial actuaba por su lado. Sus empresas -Elecmetal y Cristalerías Chile- fueron intervenidas, así como la naviera Sudamericana de Vapores. Claro hacía gala de su anticomunismo. Siendo estudiante universitario había denunciado a compañeros de curso como militantes comunistas pidiendo su expulsión de la Universidad. Conservador integrista, Claro tenía buenos contactos con la Marina y prestigio entre los empresarios por su manejo de información, especialmente de mercados internacionales. Después del golpe, Claro -que fue nombrado asesor de la Cancillería que manejaba el contralmirante Ismael Huerta- recuperó sus empresas, puso barcos a disposición de los golpistas para que sirvieran de cárceles y no se preocupó mayormente por la suerte de dirigentes sindicales de sus empresas que se convirtieron en detenidos desaparecidos. Se ha sostenido que Ricardo Claro fue uno de los financistas de la Dina, lo que no se ha investigado suficientemente.

JAIME GUZMAN, EL IDEOLOGO

El sociólogo francés Alain Touraine, que estaba entonces en Chile, y vio a Jaime Guzmán en televisión, poco antes del golpe dejó un retrato exacto en su libro Vida y muerte de Chile popular : “Me impresiona ver y escuchar a un tal Guzmán, periodista que es además profesor de derecho constitucional en la Universidad Católica: jamás había visto un hombre así en este país. Me ha asustado: en los períodos de tensión extrema se ven salir las cabezas más horribles. La suya está habitada por una pasión fría armada de una lógica falsa: es un inquisidor, su palidez es la de los jóvenes fascistas de antes de la guerra. Cada una de sus palabras lanza una maniobra sinuosa. No sé si forma parte de un grupo extremista clandestino. En todo caso merece ser uno de sus jefes, pues pertenece al mundo del fanatismo fascista”.

Esa es la verdad. Jaime Guzmán fue siempre fascista. Nunca fue un demócrata como se ha querido mostrar. De adolescente fue franquista. Era seguidor del sacerdote Osvaldo Lira, mentor del Movimiento Revolucionario Nacional Sindicalista, que sería capellán de la Dina. Jaime Guzmán fue dirigente de Patria y Libertad. Después del golpe se acercó al general Gustavo Leigh, porque éste prometía extirpar “el cáncer marxista”; sólo después se acercó a Pinochet. Entretanto guardaba silencio sobre las atrocidades en materia de derechos humanos, aunque diría que lo hacía para poder seguir ayudando, en silencio, a algunas víctimas de la represión.  

Renato Cristi, académico, experto en el pensamiento de Jaime Guzmán, señaló: “Me parece que Guzmán es el autor intelectual del pronunciamiento militar. A Pinochet no se le habría ocurrido jamás destruir la Constitución, precisamente el golpe fue dado para protegerla”. Guzmán sentía, como escribió a su madre, que con Pinochet “Chile había reencontrado su verdadero destino”.

El año 1975 escribía: “La creencia de que la democracia debe aceptar la coexistencia de marxistas leninistas y demócratas en la vida cívica, en medio de un Estado ideológicamente neutral es un grave error porque la democracia debe protegerse. Sin caer en excesos de fanatismo macartista, creo que los Estados libres deben ser militantemente antimarxistas y anticomunistas”. En la discusión constitucional Guzmán propuso e hizo aprobar las normas para la vigencia de una “democracia protegida”: binominal, leyes orgánicas constitucionales y virtual imposibilidad de reformar la Constitución debido al previsible empate que se produciría entre mayoría y minoría configuradas en dos bloques enfrentados. Se aprobaron otras normas altamente reaccionarias -como el artículo 8° para proscribir a la Izquierda, la creación del Consejo de Seguridad Nacional y de los senadores designados-, que fueron derogadas a medida que se consolidaba la transición.

Jaime Guzmán fue un político hábil y con clara visión de futuro para sus intereses. Tuvo notables condiciones de liderazgo. El “gremialismo”- origen de la UDI- por inspiración suya, prestó especial atención a estudiantes, jóvenes, mujeres y pobladores.

COLONIA DIGNIDAD

Hay antecedentes serios, todavía sujetos a investigación judicial, de que la Colonia Dignidad, cerca de Parral, dirigida por Paul Schaeffer, condenado por pedofilia que murió preso, fue un centro de torturas, de eliminación de presos políticos y ocultamiento de restos de prisioneros. Está demostrado que antes del golpe, Schaeffer y sus secuaces colaboraron con Patria y Libertad y con oficiales navales y militares que preparaban acciones de sabotaje. Cerradamente anticomunista, Dignidad saludó como triunfo propio el golpe militar. El hallazgo de arsenales, de automóviles pertenecientes a detenidos políticos cuyo paradero no se conoce aún, la desaparición del físico norteamericano Boris Weisfeiler y los testimonios de ex presos políticos torturados en el que fuera un enclave de colonos alemanes sometidos a la voluntad y a la corrupción de sus líderes, hace verosímiles las denuncias que se investigan.

Dignidad no solamente fue un modelo admirado por Pinochet, Lucía Hiriart y altos mandos como el almirante Patricio Carvajal, o por funcionarios y hombres de negocios de la derecha alemana, como el canciller de Baviera, Franz Josef Strauss, sino también fue apoyada por dirigentes de la derecha chilena. En democracia, diputados y senadores de la UDI y Renovación Nacional fueron celosos defensores de la Colonia frente a las acusaciones que en definitiva se han demostrado ciertas. Salvo Sebastián Piñera, se pronunciaron en contra de la revocación de la personalidad jurídica de la Colonia. La cercanía Dignidad-UDI es un hecho. La ex ministra de Justicia Mónica Madariaga recordó en una entrevista la presencia de Jaime Guzmán, Pablo Longueira y otros dirigentes disfrutando de la hospitalidad de la Colonia. Mónica Madariaga fue desmentida, pero insistió aclarando que era explicable que la paz que rodeaba a la Colonia haya llevado a los entonces jóvenes líderes a utilizar la Colonia como eventual sitio de descanso. No habría sido extraño. Pinochet fue más de una vez a la Colonia, Manuel Contreras fue también un visitante asiduo, incluso acompañado de su hijo, Manuel Contreras Valdebenito, que también ha recordado haber visto entonces a dirigentes de la UDI. Lucía Hiriart elogió con entusiasmo a “los alemanes” de la Colonia por sus obras de apoyo a la comunidad vecina.

EL MODELO ECONOMICO

El mismo 11 de septiembre de 1973 el Alto Mando de la Armada recibió un voluminoso estudio económico que había encargado a un grupo de economistas de derecha. Indicaba las medidas indispensables para empezar la construcción de una economía al servicio de los triunfadores que eran las clases acomodadas. Había sido preparado básicamente por economistas de la Universidad Católica que desde hacía casi diez años mantenían un convenio con la Universidad de Chicago, donde imperaba el pensamiento neoliberal de Milton Friedman. Año a año viajaban a esa universidad norteamericana alumnos becados que volvían pertrechados de instrumentos teóricos para establecer un capitalismo desregulado, con una drástica disminución de las funciones del Estado y cero aranceles, abierto al mundo y basado en el aprovechamiento de las ventajas comparativas. Obviamente el documento consideraba eliminar por completo la obra de la Unidad Popular. El trabajo hecho a petición de la Armada, que preparaba el golpe, fue llamado “El ladrillo” por su extensión y espesor y sus autores, conocidos luego como Chicago boys, aunque no todos provenían de esa universidad.

Respaldados por la Armada (a través de Roberto Kelly) pronto asumieron funciones de gobierno. Una avanzada fue el empresario Fernando Léniz, ex gerente de El Mercurio . Luego vino Jorge Cauas, que había actuado en el gobierno de Frei Montalva, hasta que llegó Sergio de Castro, quien junto a Pablo Baraona y Miguel Kast eran los líderes del grupo que controlaba la Facultad de Economía de la Universidad Católica y también su Instituto de Economía.

Las medidas económicas que impulsaron fueron drásticas. Tan brutales, según sus críticos, que solamente pudieron imponerse por la feroz represión de la Dina, el Comando Conjunto y los servicios de inteligencia y seguridad de las Fuerzas Armadas y Carabineros, como lo denunció en Washington el exiliado ex ministro Orlando Letelier pocos días antes de ser asesinado por agentes de la dictadura.

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 765, 31 de agosto, 2012

 

Así viene la mano concertacionista

Así viene la mano concertacionista
Por Leopoldo Lavín Mujica

 

 

La reforma fiscal del Gobierno de Piñera, aprobada con el consentimiento concertacionista, no es tal sino un mero ajuste neoliberal para que el modelo concentrador de la riqueza en manos de una minoría se mantenga y funcione. Por un lado la elite concertacionista trata de sacar certificado de buena conducta parlamentaria ante los empresarios, mostrando moderación. Por el otro, cede ante las presiones piñeristas que dice ir a buscar plata para financiar la educación, pero sin tocar el bolsillo de los más ricos.

El senador PS Camilo Escalona promete otra reforma (la verdadera) cuando Bachelet esté en el Gobierno. Esta sería, entonces, un amago. Queda claro que los intereses fiscales de las mayorías y el modo de redistribución del ingreso vía mecanismos tributarios están supeditados a los intereses políticos de los parlamentarios, que en la Concertación pasa por volver al Gobierno con Bachelet.

Escalona, con su proceder y declaraciones, nos entrega un avant goût o anticipo de lo que será un Gobierno con Bachelet. Las reformas exigidas por los movimientos sociales y populares dependen de las transacciones políticas con la derecha. Ninguna es y será estructural. Ni siquiera hay un esbozo o voluntad de hacerlas. Lo acabamos de ver. No hay filosofía fiscal redistributiva en la Concertación. Pana total de ideas y propuestas. Lo que habrá es un statu quo. Ningún cambio fundamental. Sólo cosmetología o puro gradualismo a grado cero. La ideología progresista no da para más en la reformulación de una sociedad más justa.

El espadachín jefe de Bachelet no actúa solo. En la cadena de mando concertacionista el senador Escalona fija la línea del ala derecha que hoy se impone al resto al contar con la venia tácita de la alta funcionaria de la Naciones Unidas. Escalona también se opone de frentón a la exigencia popular de elección de una Asamblea Constituyente para redactar un nueva Constitución democrática para los tiempos presentes que reclaman igualdad. Con un desconocimiento descomunal de la historia y la sociología de las instituciones políticas el senador socialista se expresa en la tribuna mercurial para denostar las asambleas constituyentes y presentarlas como espantapájaros salidos del caos nacional.

Una vez más Camilo Escalona es explícito. La llamada transición pactada ha sido el resultado de un proceso de conversión concertacionista al proyecto histórico elitista, excluyente y oligárquico de la derecha.

Así vemos cómo en el plano económico la vuelta de Bachelet será un remake de su gestión anterior y en lo político, los concertacionistas, como ya lo hicieron, no respetarán ni los desafíos por democratizar el país y enfrentar a la derecha, ni optarán por las exigencias de amplios y diversos sectores sociales que quieren construir un nuevo régimen político y una economía solidaria.

¿Ganar tiempo para qué? Sólo para incubar más descontento.

M. Bachelet no es garantía de cambio. Quiénes apoyan y apoyarán por fatalidad su candidatura y resucitan el cuco de la reelección de la derecha y de la estrategia del mal menor, como el Partido Comunista, optan ya, en primera vuelta, por una candidatura testimonial con Jorge Arrate. Manera poco elegante de desligarse de la tarea de proponer una auténtica alternativa política al duopolio que inauguró un régimen político neoliberal con Patricio Aylwin y cuyo agotamiento y caída de legitimidad se acentúa cada día. Es en ese contexto que deberá asumir un nuevo Gobierno, muy probablemente de Bachelet, Escalona, Walker, Girardi y la Concertación.

Para no caer en la trampa que consistirá en hacer creer que Bachelet resolverá lo que no resolvieron en 20 años de concertacionismo, es necesario canalizar el descontento y la indignación para construir oposición antineoliberal con los movimientos sociales desde ahora. Para impedir que éstos sean controlados y regulados por los operadores concertacionistas que ofician de intermediarios.

http://www.elciudadano.cl/2012/09/06/56920/asi-viene-la-mano-concertacionista/
 

Chile: En memoria de José Carrasco Tapia

Chile: En memoria de José Carrasco Tapia

 

 
 
Por Ernesto Carmona

 

A 26 años del asesinato del periodista José Carrasco Tapia sus colegas, amigos y familiares rindieron tributo a la memoria del dirigente gremial y político ultimado por la dictadura de Pinochet el 8 de septiembre de 1986.

La periodista Patricia Collyer, co-autora de “José Carrasco Tapia, Asesinato De Un Periodista” y compañera de trabajo en revista “Análisis” del dirigente político del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y activista gremial, recordó que en 2009 la Corte Suprema “rebajó las condenas de primera y segunda instancia de los asesinos, de modo que casi la totalidad de los 15 ex agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI) que integraron los comandos que acribillaron a Carrasco y a otros cuatro militantes de la izquierda durante las madrugadas del 8 y 9 de septiembre de 1986 quedaron en condición de cumplir sus condenas en libertad remitida”.


En el acto, conducido por Marcel Garcés, Presidente del Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas y realizado en la misma locación en que le dieron muerte al periodista, hablaron además Ernesto Carmona, dirigente del Círculo de Periodistas; José Luis Córdova, del Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas; Raúl Carrasco Tapia, hermano residente en el exterior; Marcelo Castillo, presidente de la orden; y Gladys Díaz Armijo, periodista, compañera de militancia y amiga entrañable de la víctima.


Raúl Carrasco, más de 10 años menor que Pepe, expresó el agradecimiento de la familia por recordarlo, recordó la infancia de ambos en la zona norte de Santiago y describió una que otra reprimenda del hermano mayor, a quien amaba y admiraba profundamente. Tras vivir largo tiempo en Canadá, Raúl reside ahora en La Coruña, España.


También asistieron su viuda, la también periodista Olivia Mora Campos, y numerosos colegas y amigos personales, entre muchos otros el escritor Osvaldo Torres, las (los) periodistas Ethel Pliscoff, Oriana Zorrilla, Doris Jiménez, Mónica Rodríguez, Rose Marie Graepp, Maura Brescia, Leonardo Cáceres, Iván Gutiérrez, Hugo Guzmán, Luis Schwaner, Patricio Martínez, la socióloga Margarita Leblanc, la productora de cine Tatiana Lorca Campos y muchas otras personas que recordaron al camarada, colega y amigo castigado con la muerte por su lucha por la libertad desafiando a la dictadura y por su permanente combate en favor del derecho a la libre expresión, no como la entienden El Mercurio, La Tercera y demás grandes medios de radio y televisión que ignoraron una vez más esta noticia.


Collyer, también ex consejera nacional del Colegio, relató que incluso se topó en la cola de un banco con Jorge Vargas Bories, uno de los principales inculpados del asesinato. Las demás víctimas asesinadas junto con Carrasco fueron Felipe Rivera Gajardo, electricista; Gastón Vidaurrázaga Manríquez, profesor; y Abraham Muskatblit Eidelstein, publicista. Sus muertes fueron ordenadas por el dictador Pinochet en venganza por un frustrado atentado realizado el 7 de septiembre. Collyer recordó que los asesinos confesaron sólo para atenuar sus condenas, después de negar su autoría por 14 años.


Vargas Bories sacó de su dormitorio a Carrasco junto al jefe operativo Iván Quiroz. “La Corte Suprema también ha sido reiterativa en aducir como atenuante la ‘irreprochable conducta anterior”, dijo Patricia. “Es fácil tenerla cuando se actúa en la impunidad; por ejemplo, Vargas Bories, aunque fue citado por la muerte en torturas del profesor Federico Álvarez Santibáñez, a inicios de los años 80, nunca fue procesado. O la “obediencia debida”, la atenuante del Código de Justicia Militar; o la “media prescripción”, a pesar de tratarse de crímenes imprescriptibles”.


“Nos sigue doliendo tanta injusticia”, dijo Patricia Collyer. “Más aún si se sabe plenamente la verdad: que la orden de asesinar a José Carrasco fue dada en La Moneda, donde se instruyó ‘cobrar 2 x 1’. Duele más aún al leer confesiones como la de Álvaro Corbalán, jefe de los operativos del 8 y 9 de septiembre de 1986, y el único agente hoy preso, quien declaró: ‘El General Gordon [jefe de la CNI] nos ordenó perentoriamente al brigadier Manuel Provis y a mí que por cada escolta asesinado debía, esa misma noche, eliminarse y vengar a lo menos el doble de nuestros caídos con sujetos de los que tuviéramos antecedentes de su participación en actividades terroristas”.


La investigadora Collyer relató que Corbalán confesó: “…Dispuse que el capitán Asenjo diera cumplimiento a lo ordenado por el director nacional (…) y repetí lo dispuesto por el general Gordon: que la orden superior era eliminarlos”.


Gladys Díaz evocó la estrecha hermandad que la unió con Pepe Carrasco antes, durante y después del golpe militar de 1973. Recordó cómo bajo el gobierno de Allende los periodistas de distinta filiación política sembraron sindicatos de periodistas en diferentes medios, ganaron las elecciones de El Mercurio y se organizaron para fundar una Federación de Periodistas y Trabajadores de Prensa que no alcanzó a concretarse.


Destacó que una Federación que agrupe a todos quienes laboran en los medios de comunicación todavía es una tarea pendiente y más necesaria que nunca ante la crisis de representatividad que atraviesa el Colegio de Periodistas de Chile, la existencia real de sindicatos en numerosos grandes medios y la proliferación de medios populares alternativos animados por jóvenes que jamás estudiaron periodismo, pero existen, sostienen periódicos, radios y estaciones de TV populares, independientes o comunitarias, y cumplen un relevante rol social y político en la difusión de información fidedigna y de noticias ocultadas por los grandes medios, apoyando los objetivos del vasto movimiento social hoy en pleno desarrollo horizontal, cuya explosión rebalsa la conducción que quisiera imprimirle una clase política impopular al frente de partidos sin credibilidad en la ciudadanía, según todas las encuestas de opinión.


Después del homenaje al amigo y compañero caído hace más de un cuarto de siglo, algunos de los asistentes se trasladaron a hacer recuerdos de Pepe al bar “El Quita Penas”, en la esquina clásica del Cementerio General de Santiago, un boliche de 101 años tapizado de retratos de Salvador Allende, Fidel Castro, Víctor Jara, Miguel Enríquez y abundante iconografía de aquella época en que los periodistas verdaderamente lucharon junto al pueblo por un Chile mejor para todos los pobres.


Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno.

 

Chile: Democratizar el Estado

Chile: Democratizar el Estado
Por Adolfo Castillo

No se requiere disponer de información de inteligencia para asentir en que Chile vive una crisis político-institucional de envergadura que lo instala en un escenario incierto, y cuya resolución bien puede dar inicio a un ciclo de inestabilidad y violencia o entendimiento y prosperidad. Las señales que circulan en la esfera pública, lamentablemente, tienen un efecto desconcertante para la mayoría de la sociedad e inclinan progresivamente el fiel de la historia hacia un cuadro de desgobierno prolongado.

La naturaleza singular de la modernidad latinoamericana a la que no escapa Chile, cuyos rasgos propios han impedido que afloren y arraiguen proyectos inspirados en el viejo Occidente, parece no ser comprendida por las elites que se reproducen gracias al soporte que provee el poder político y económico del modelo de Estado y de mercado imperante.

Posiblemente la sociedad en que vivimos se asemeje más a la colonial que a ninguna otra. Como aquel entonces, por un lado, minorías opulentas, dueñas del país, de mano de obra, establecimientos educacionales, dispositivos culturales, transportes, comercio, el capital, y controladoras del poder armado, y por otro, las mayorías sociales, en las modernas encomiendas de los Mall, del subcontrato, de los impuestos de siempre, obligadas a consumir y a optar por lo oficial, por lo establecido. Los unos fieles al modelo, a la institucionalidad, a la doctrina, a la obra del dictador y a los acuerdos pactados en medio de las sombras entre 1988 y 1989. Los otros, viviendo lo de siempre, el desengaño reiterado de la ambición de las elites unidas por comunes privilegios, cuya urdiembre y ajustes operan desde tiempos de la revolución emancipadora.

Transcurrieron casi 40 años desde la refundación capitalista de Chile - con detenidos desaparecidos, torturados, exiliados, exonerados - para que el ciclo de reproducción estatal se cumpliera. Las generaciones que padecieron el horror de vivir el golpe de Estado de  1973, sea como verdugos o como ajusticiados, se están jubilando, y sus descendientes deben convivir con la tarea de continuar con la tarea de seguir reproduciendo un Estado que nació bastardo, sin legitimidad, o superarlo. A ellos se han sumado los hijos de los vencidos. Existe entonces, una elite responsable de sostener discursivamente un orden institucional ilegítimo, donde cohabitan las generaciones de la crisis estatal, y por otro, unas generaciones que, enfrentadas al Estado de las nuevas clases privilegiadas que organizan los recursos de poder para su auto reproducción, se han propuesto modificar un orden que ven ajeno. Estamos ad portas de una forma de conflicto de clases en el capitalismo transnacional y la democracia neoliberal. Su resolución, como siempre, dependerá de las relaciones de fuerza y de la capacidad de articulación social estratégica de los grupos sociales emergentes.

Aun es posible alcanzar grados razonables de entendimiento social y político en Chile, entre, por un lado, las fuerzas democráticas, que se encuentran ubicadas fuera y en contra de la institucionalidad antipopopular y oligárquica, y las fracciones demócratas de amplio espectro que han sostenido y reproducido el modelo de dominación capitalista. Ese acuerdo supone concordar en modificar la base sobre el que sostiene el actual orden que perpetúa privilegios, cual es poner término a la Constitución Política de la dictadura militar y sentar las bases para la convocatoria de una Asamblea Constituyente genuinamente participativa.

A diferencia de los primeros años de la pos dictadura, donde las invocaciones al orden en nombre de un nuevo realismo, textualizada como “en la medida de lo posible”, hicieron posible la transformación de los demócratas en testaferros y guardianes de un orden ajeno, hoy esa disciplina no existe, y la desobediencia civil parece conducir los procesos de crítica ciudadana que demanda, una vez más, el imperio de la soberanía popular, que exige el término de los privilegios y avanza para recuperar la democracia truncada una primavera hace casi 40 años.

La posibilidad de un nuevo entendimiento político social impone a quienes aspiren liderar el nuevo ciclo en formación una condición: abandonar las posiciones estructurales de sustento de un orden que la mayoría execra, e interpretar a las mayorías sociales. El modo de resolución de este problema político puede llevar a una revalorización de la democracia o a la emergencia de la ingobernabilidad.

La cuestión del entendimiento político para poner término al ciclo largo de la dictadura, demandará no sólo de un proceso constituyente, sino de nuevos actores sociopolíticos con capacidad de acción estratégica, y especialmente vocación transformadora.

Adolfo Castillo es Director Académico, Magíster en Ciencias Sociales ELAP - ARCIS.

Chile. Disputada: ¿Negocio del siglo o cuento del tío?

Chile. Disputada: ¿Negocio del siglo o cuento del tío?

Por Julián Alcayaga 

El 12 de octubre de 2011, el Sr. Diego Hernández, anunció con bombos y platillos haber realizado el “negocio del siglo” gracias a un préstamo de la japonesa Mitsui por US$ 6.750 millones. Con ese dinero Codelco compraría el 49% de la Disputada en enero de 2012, fecha en la que se podía ejercer dicha opción. Siete meses después Diego Hernández renunció a Codelco, y al “negocio del siglo”, que tres meses más tarde explotó como un colosal fracaso para Codelco. Finalmente es Anglo American la que se quedó con la caverna de Alí Babá. Probablemente nunca en la historia Anglo American ganó tanto dinero en tan corto tiempo. Veamos. Recibe US$ 8.190 millones (5.390 de Mitsubishi y 2.800 de Codelco) por la venta del 49,9% de las acciones de Disputada, y conserva el control absoluto con solo el 50,1% del capital.

Solo 7 años antes (2003), Anglo American había pagado apenas US$ 1.300 millones por el 100% de Disputada, pero en realidad le costó solamente US$ 600 millones, porque recibió un retorno del Estado de US$ 700 millones por pérdidas tributarias acumuladas. Para ponerlo en claro, el 49,9% de Disputada le costó US$ 300 millones y ahora lo vende en US$ 8.190 millones. Ganancia neta US$ 7.890 millones: 26 veces el valor de adquisición. ¡Lo que se llama la Lotería! Y todo gracias al “negocio del siglo” preparado por ejecutivos de Codelco, pero que tenían la virtud venir… de Anglo American. ¿Dónde está el error?

Es imposible encontrar una razón medianamente coherente que llevase a Codelco en este “cuento del tío”. Pero sabemos que el (entonces) Presidente Ejecutivo de Codelco, Sr. Diego Hernández, como el Vicepresidente de Estrategia y Finanzas Sr. Thomas Keller (actual Presidente Ejecutivo), principales artífices de este negocio, habían sido altos ejecutivos de confianza de Anglo American. Es más, cabe indagar si no son accionistas de la multinacional, directa o indirectamente.

Pero los Srs. Hernandez y Keller no son los únicos ex ejecutivos de Anglo American, que hoy dirigen Codelco. Desde que asumió el Presidente Piñera, integra el Directorio de Codelco el Sr. Fernando Porcile, ex presidente del directorio de Minera Collahuasi, de la cual Anglo American controla un 44% y Mitsui otro 14%. Se trata de la misma Mitsui que le presta la plata a Codelco para que compre el 49% de La Disputada a Anglo American. El Vicepresidente de Comercialización de Codelco, Sr. Rodrigo Toro fue Vicepresidente Comercial de Collahuasi y después de Anglo American Chile. El Sr. Ignacio Muñoz, Auditor General viene de El Abra y Anglo American. Otros gerentes ubicados en puestos más bajos del organigrama de Codelco también vienen de Anglo American o sus filiales. Lo más singular es que el Jefe de Asuntos Jurídicos de Codelco, Sr. Patricio Enei, fue ejecutivo en BHP Billiton y de Minera Collahuasi de Anglo American, y fue precisamente él quien firmó el acuerdo judicial con Anglo American en nombre de Codelco.
¿Seguimos buscando el error?

Pero no solo Anglo American ha colocado sus ejecutivos en Codelco. De la mano del Sr. Diego Hernández llegó Sergio Fuentes, Vicepresidente de Proyectos, que viene de BHP Billiton y Escondida. El Sr. Jorge Gómez, Vicepresidente de Operaciones Centro Sur, que viene de Antofagasta PLC y Los Pelambres. El Sr. Sebastián Conde, Vicepresidente de Recursos Humanos, viene de Exxon, de la misma que le vendió La Disputada a Anglo American. Juan Pablo Schaeffer Gerente General de Asuntos Corporativos viene de Noranda y Xstrata. Una maravillosa quinta columna… Codelco ya no pertenece a todos los chilenos como dice la Constitución, ahora son las transnacionales mineras las que controlan la Corporación. Lo que Codelco pierde lo ganan esas transnacionales. Y es normal, porque cuando termine este gobierno, estos ejecutivos tendrán que volver a Anglo American… o a las demás transnacionales mineras.

Y hay más. Un periodista de El Mostrador viene de revelar que existe Una cláusula política anexo al acuerdo judicial, en el que “Codelco actúa como ‘garantía tributaria’ en caso que el SII decidiera tomar en cuenta el valor de mercado de la operación”. Detallito que podría significar que Codelco se haga cargo de tributos cercanos a mil millones de dólares. El problema es que todos los medios nada han escrito sobre esta “cláusula política”, e incluso El Mostrador no ha dicho una sola palabra más sobre este asunto. Solo nos queda la esperanza que la Comisión Investigadora de Codelco de la Cámara de Diputados se interese en esta extraña cláusula, pero al parecer ya existe un acuerdo transversal en esta Comisión para no investigar las numerosas pérdidas de Codelco en estos últimos años.

Este no es un país bananero, pero de seguro más de alguien debe estar recibiendo suculentas comisiones con estas multimillonarias ganancias de mineras extranjeras a costa de Codelco. Somos un pueblo hospitalario con los extranjeros…

Julián Alcayaga es economista.

Mantener el ímpetu de las movilizaciones populares para agudizar la crisis del modelo

Mantener el ímpetu de las movilizaciones populares para agudizar la crisis del modelo
Por Guillermo Rodriguez M

"…Nunca el hombre está vencido, su derrota es siempre breveun estímulo que mueve la vocación de su guerra..” 

(Patricio Manns)

 

“...Ahora sí la historia tendrá que contar con los pobres de América, con los explotados y vilipendiados, que han decidido empezar a escribir ellos mismos, para siempre, su historia. Ya se los ve por los caminos un día y otro, a pie, en marchas sin término de cientos de kilómetros, para llegar hasta los «olimpos» gobernantes a recabar sus derechos. Ya se les ve, armados de piedras, de palos, de machetes, en un lado y otro, cada día, ocupando las tierras, afincando sus garfios en las tierras que les pertenecen y defendiéndolas con sus vidas; se les ve, llevando sus cartelones, sus banderas, sus consignas; haciéndolas correr en el viento, por entre las montañas o a lo largo de los llanos. Y esa ola de estremecido rencor, de justicia reclamada, de derecho pisoteado, que se empieza a levantar por entre las tierras de Latinoamérica, esa ola ya no parará más. Esa ola irá creciendo cada día que pase. Porque esa ola la forman los más, los mayoritarios en todos los aspectos, los que acumulan con su trabajo las riquezas, crean los valores, hacen andar las ruedas de la historia y que ahora despiertan del largo sueño embrutecedor a que los sometieron…”

(Fragmento de la Segunda Declaración de La Habana, 1964)

 

Encabezo este posteo con dos frases que pueden ilustrar una visión mas histórica de los acontecimientos que estamos viviendo en el Chile actual, desde una mirada que quiere constituirse en un mirada amplia, mas allá de los arboles que impiden ver el bosque, mirada que tiene como punto de partida las derrotas infringidas al movimiento popular chileno en las ultimas décadas, tanto por los dueños del poder y sus aparatos armados, como por los reformistas del capitalismo en sus diversas versiones progresistas e izquierdistas, que cohabitando en el poder, instalaron el sistema que hoy esas enormes multitudes rechazan una vez mas en las calles.

En marzo del año pasado, nos interrogábamos si estábamos presenciando uno de los tantos brotes esporádicos de la lucha de masas, como otros ocurridos durante los últimos decenios en Chile, o estábamos frente a un ascenso más sostenido de las luchas populares. Las diversas movilizaciones de sectores del pueblo, a pesar de no tener mucha articulación ni unidad, fueron mostrando que no estábamos frente a un fenómeno pasajero. Hidroaysen, Magallanes, Aysén, Freirina, Copiapo, Putaendo, Constitución, la lucha por el agua, la lucha de los pescadores artesanales, la lucha de los trabajadores de Konecta, sumándose a la legendaria resistencia del pueblo mapuche y otras, fueron mostrando que el movimiento de masas había llegado para instalarse.

Paralelo a ello, diversos estudios de opinión pública comenzaron a alarmar a las clases dominantes por el rechazo abrumador y descredito de las instituciones que la “transición a la democracia” ha instalado en el país. La palabra “crisis” comenzó a instalarse en los análisis de diversos sectores y a reordenar el naipe. Dicho de otro modo, el caudal de las aguas movilizadas estaba y está sobrepasando las canaletas que el sistema ha construido para aliviar la presión de los desposeídos y estos, empujado por cuestiones vitales para su sobrevida y por las urgencias (educación para el futuro, agua, medioambiente, tierra, viviendas, fuentes laborales) comenzaban a constituirse en fuerza social concreta expresándose con sus propias formas y métodos. Asombrados, los opinologos, comentaristas, los dueños del poder y las riquezas junto a sus esbirros, los operadores de la clase política, se aterran porque entienden ya que esas masas “no le compran”. No compran que la democracia sea solo el ritual de votar y elegir representantes, no compran la pseudo participación en actos ordenaditos y pulcros donde solo hay que escuchar el instructivo, la cuenta publica, el discurso demagógico, las luces de los data shows y las promesas, ni siquiera las mesas de negociaciones.

La fuerza social se vuelca a la calle, grita, debate, levanta asambleas, salta vallas papales, corta calles y caminos, quema neumáticos, levanta todo tipo de banderas, se encapucha, avanza y expone razones cuando se les deja y se enfrenta cuando se les reprime.

Desordenan, bailan, portan carteles insultantes, se mofan del poder, lo insultan, lo desprecian, lo desafían. Son un mal ejemplo para el resto del rebaño que aun sigue sumiso pero que ya se pone nervioso. Ya el año pasado la actitud de los “sopaipillas” en las movilizaciones y en sus declaraciones presagiaba ese despertar del sueño embrutecedor, graficando una determinación nueva que comenzó a dibujarse en lo ancho y largo de todas las movilizaciones: estaba y esta surgiendo una nueva conciencia (¿o vieja?) de la necesidad de luchar contra todo el sistema y no solo por migajas en una negociación.

Claramente a mitad del año pasado ya estaba claro al menos dos líneas gruesas establecidas en todos los sectores sociales movilizados: quienes buscaban la negociación y salir de ellas con “algo” en las manos, y quienes estaban dispuestos a seguir luchando ampliando alianzas sociales, buscando crear popular, proyectando la lucha al escenario político más grande. Es el momento en que el poder lanza sus ofensivas: garrote represivo y zanahoria negociadora llena de promesas, algunas de las cuales serán cumplidas mínimamente para descomprimir la tensión social.

Al finalizar el año, el poder apostaba al desgate, a que había logrado frenar el ímpetu movilizador de estos sectores sociales. Apostaba a que las campañas electorales volverían a arrastrar a las masas movilizadas a esas canaletas impuestas, o al menos a cambiar el escenario político. Sin renunciar a su condición de guardián del sistema, preparó nuevas leyes represivas, nueva política de seguridad nacional, se apertrechó de modernas maquinas e implementos represivos para enfrentar con nuevos instrumentos legales y materiales a este movimiento de masas, ovejas negras descarriadas que están desordenando el rebaño.

Los progresistas y reformistas de diversos cuños sacaban cuentas alegres: unos porque entendían que su presencia en las luchas reivindicativas podían traducirse en votos y candidatos electos para ingresar al escenario de la “política formal” de los poderosos, otros que se definen como revolucionarios, equivocadamente pensando en que lo electoral les permitía cierto protagonismo y acumulación de fuerzas “arrebatadas” o “disputadas” al reformismo.

Los muertos que vos matasteis gozan de buena salud, dice el movimiento popular nuevamente este año, lanzándose en diversas luchas que implican ahora también el frente de Derechos Humanos donde la represión, la instalación de montajes, la Ley Hinzpeter, los brutales allanamientos a comunidades indígenas hace revitalizarse un frente donde ONG e Instituciones son sacudidas de su abulia y exigidas a salir del lamento y el lloriqueo para instalarse apoyando las luchas concretas, asistiendo medicamente a los golpeados, a las niñas estudiantes vejadas.

Y otra vez las tensiones entre las dos líneas que cruzan el movimiento popular, con un claro retroceso en el mundo universitario que acude a marchar tanto como al parlamento a discutir presupuesto, con nuevos llamados a la negociación, en contra de los capuchas, y claramente hay que señalarlo, con grupos que tienen agendas propias para referenciarse a través de la maquina, del cambullón, en función de protagonismos en las “ligas mayores” como señalan, y que sin embargo no plantean ninguna estrategia distinta al reformismo clásico, ninguna propuesta clara de acumulación de fuerza social para la construcción de poder y para poner en crisis el sistema en su globalidad.

Porque en definitiva ese es el asunto. ¿Hacia donde van dirigida todas las movilizaciones? ¿Es que estas movilizaciones buscan reformas cosméticas para que de fondo nada cambie, dos o tres puntos porcentuales más en un presupuesto, buscan votos para tal o cual candidato que entrara al circo parlamentario?

Antes de respondernos esta pregunta, miremos lo ocurrido en la CUT. No hablo de la vieja CUT fundada por don Clotario Blest cuya declaración de principios establecía en 1953 “ que el régimen capitalista actual, fundado en la propiedad privada de la tierra, de los instrumentos y medios de producción y en la explotación del hombre por el hombre que divide a la sociedad en clases antagónicas: explotados y explotadores, debe ser sustituido por un régimen social que liquide la propiedad privada hasta llegar a la sociedad sin clases, en la que se asegure al hombre y la humanidad su pleno desarrollo”. Hablo de la actual CUT desprestigiada entre los propios trabajadores, que jamás a luchado seriamente por derribar las Leyes Laborales instaladas por la dictadura que rigen a los trabajadores, prácticamente maniatados a la hora de luchar.

En esta CUT y ante los ojos de todo el mundo, la maquina del peor de los reformismos y de la descomposición del sindicalismo, da el triste espectáculo de elecciones mañosas, sin ninguna transparencia, para frenar la emergencia de nuevos lideres como Cristian Cuevas. Ya hace mucho que diversos sectores han abandonado esta instancia que se niega a elegir a sus dirigentes por voto universal, que mantiene sindicatos fantasmas, que bloquea la participación de trabajadores y sindicatos verdaderos.¿En función de que? ¿Dirigidos por que partidos?

Y este paréntesis sobre la situación de la CUT es para no marearnos, para no sacar cuentas alegres, a entender que todavía hay un inmenso campo de sectores sociales, de campesinos, de trabajadores agrícolas, de temporeros, de asalariados, de trabajadores públicos, de organizaciones sociales territoriales como juntas de vecinos y similares en donde predomina con fuerza la conducción del reformismo, del clientelismo de la Concertación que espera tranquilamente la llegada de una señora que ya fue Presidente para que la reinstale en el poder del Estado. 

Retomando la pregunta entonces respecto de cual es la dirección estratégica posible del movimiento popular, del insolente e incomodo movimiento popular que esta aguando la fiesta de los poderosos.

Obviamente para los detentores del poder la maniobra es dilatar, contener, debilitar para trasladar al Parlamento la discusión y resolución en última instancia de las diversas demandas que las luchas sociales levantan, contando con recursos y excedentes para aflojar los morlacos en ultima instancia (Si hasta Andrés Zaldívar, el enano golpista contra Allende está ahora hablando de impuestos a los altos ingresos, igual que una serie de economistas de la Concertación que descubren “ahora” tales posibilidades después de haber estado 20 años en el gobierno).

Para el reformismo también la película esta meridianamente clara: todas las luchas sociales, conflictos, movilizaciones pueden ser traducidas al ámbito político formal del parlamentarismo y ganar espacios en el sistema político actual. Por ello no es incongruente, en su lógica, encabezar o estar “reventando” ahora conflictos sociales (usando su propia jerga) porque operan como lo hicieron incluso bajo dictadura: construir un FPMR para desembarazarse de él cuando surgió la posibilidad de una salida política negociada.

Para los revolucionarios sin embargo, el problema no tiene visos aun de solución. Sin unidad entre las distintas corrientes, algunos sucumben al espejismo del terreno electoral para proyectarse mientras en el otro extremo, el espontaneismo más puro niega toda posibilidad de establecer coordinaciones, conducción o programa mínimo. Surgen así “salidas” como la convocatoria a Asamblea Constituyente (ni tontos ni perezosos asumido también por sectores DC) que no se sostiene a una pregunta más que básica: si podemos ganar una Asamblea Constituyente porque entonces no instalarse derechamente en el camino reformista parlamentario, o en su defecto, porque no instalar derechamente el tema de la lucha por el poder.

Ciertamente la atomización de la izquierda revolucionaria no será resuelta por la “voluntad” de los caudillos, lideres, o dirigentes de los diversos grupos, colectivos, protopartidos o similares en un congreso, declaración o esfuerzo decretado entre cuatro paredes y con un lápiz.

Este proceso será resuelto por la dinámica concreta de la lucha en los espacios sociales y políticos concretos. En el encuentro de los esfuerzos por acumular y desarrollar fuerza política y social, por el liderazgo en las tareas y acciones concretas, por la justeza de las líneas que se levantan y proyectan, porque el torrente de la lucha de masas obliga a estar en el jugando un rol activo a ser arrollados también por la marea.

Claramente las movilizaciones actuales tienen un limite por dos razones: porque aun son las franjas mas golpeadas de la sociedad las que se movilizan estando expectante muchos otros sectores que aun no intervienen ni se movilizan, y en segundo lugar porque claramente en un año mas vendrá el recambio del Gobierno instalándose nuevamente la Concertación lo que nuevamente traerá confusión, dispersión y algún retroceso en los niveles de movilización.

¿Para donde vamos entonces? ¿Cuál es la táctica?

Propongo mirarla desde la siguiente imagen: los poderosos han construido como dice Tomas Moulian una caja de hierro, una verdadera caja de hormigón armado que encierra al movimiento de masas para imponerle el sistema económico que ellos requieren. Esa verdadera represa tiene grietas pequeñas donde esta ahora saltando un chorro potente pero que sin embargo no es capaz de derrumbarla. Quienes van al circo parlamentario o hablan hoy en día de Asamblea Constituyente no hacen más que poner parches al andamiaje construido. Nuestra preocupación debe ser incrementar el caudal tanto en potencia como en cantidad para abrir definitivamente un forado mayor.

La dialéctica de la lucha de masas nos esta señalando que las únicas respuestas posibles que tiene el poder son dos: o ellos mismos (con apoyo del reformismo) cambian la caja (Constitución, leyes, sistema político, cambios en aspectos económicos) lo que de ninguna manera detendrá las luchas, o simplemente recurren a la fuerza de la represión deslegitimando aun mas su modelo y haciendo justa y necesaria la rebelión popular ante los ojos de las mas amplias masas.

En definitiva, la única táctica posible es seguir luchando, construyendo fuerza social y política donde hoy no hay, generando coordinaciones, uniendo las luchas, construyendo poder popular.

No es nuestra la responsabilidad ahora de definir “salidas” a la situación nacional. Si es la hora de mantener la ofensiva, incrementar la crisis de los poderosos con la lucha revolucionaria.

¡ SOLA LA LUCHA DA LO QUE LA LEY DEL PATRON NIEGA!

¡ A CONSOLIDAR Y EXTENDER LOS GERMENES DE PODER POPULAR !

http://almanaquenegro2.blogspot.com

 

Plan de Lucha

Plan de Lucha

Revista La Chispa

 

El escenario está dinámico. La puesta en escena ha sido empujada primero por los secundarios, quienes nuevamente se han abocado a una lucha de masas canalizada en tomas y retomas de los liceos. ¿La idea? que este nuevo empuje y las marchas venideras involucren de forma más cercana y concreta a sus compañeros, dándole materialidad a demandas que puedan sumar desde lo cotidiano y no sólo por medio de emplazamientos limitados a una estrategia defensiva.

Por nuestra parte, los universitarios se suman lentamente a la pelea. En la casa de bello, las primeras facultades comienzan a sumarse a la paralización y otras tantas inician la discusión de los caminos a seguir.

Por consiguiente, las dirigencias alojadas en el CONFECH asumen una dinámica de mayor discusión de las tácticas y las formas a seguir. Por primera vez existe (aunque aún limitado en sus desarrollo) un debate político real en torno a los caminos y los métodos de presión que se deben tomar, luego de una inercia en donde ninguna fuerza planteó sus líneas claras, manteniendo una unidad formal y ficticia en base al “bienestar del movimiento”.

Ante la ineficacia de la vía institucional (ir al parlamento, levantar espacios de discusión y lobby con personeros de la oposición) votada por mayoría el semestre pasado a nivel de CONFECH, se levantan las primeras voces críticas frente a esta movida que era empujada por voceros como Noam Titelman, presidente de la FEUC y el representante más visible de la Concertación, quien definió el espacio del parlamento como el lugar donde el movimiento debe desplegar su táctica, acompañada de acciones creativas que convoquen artificialmente a la “ciudadanía”.

Detrás de estos se presenta el autonomismo, quienes, de la mano de Gabriel Boric, plantean que el parlamentarismo y las discusiones tras bambalinas pueden ser acompañadas con acciones movilizadores, aunque estas últimas tienen que apostar por “reencantar a la ciudadanía”. Frente a estas posiciones institucionales se han venido generando críticas desde diferentes universidades y fuerzas políticas que anteriormente habían mantenido un silencio cómplice, y por tanto legitimando en los hechos la moderación universitaria.

El plan trazado por la CONFECH nos habla de una estrategia defensiva para evitar que el gobierno pase por el parlamento los proyectos de superintendencia, de ajuste tributario y la ley represiva de Hinzpeter. El discurso de radicalización ha venido a soportar movidas que en lo concreto reducen al movimiento a acciones pasivas, desplazando la pelea por cambios estructurales por formas del clásico peticionismo reactivo, siguiendo los ritmos que plantean el gobierno y la totalidad del sistema político.

Es claro que se pasa de un movimiento que posicionó la demanda educativa y el cambio estructural de la educación por uno que plantea la atenuación y regulación del mercado y la iniciativa privada, lo que se ha argumentado como un paso táctico necesario para re-impulsar la lucha. Pero esto pone en evidencia un error fundamental: incluso si se decide no aprobar estos proyectos de ley, el accionar para lograr esto no pasará por la iniciativa de los estudiantes, sino que por las negociaciones por arriba de los parlamentarios y de las maniobras de una oposición que pugna actualmente entre la responsabilidad de votar iniciativas proclives a su proyecto neoliberal o del mero oportunismo para hacerle zancadillas desesperadas al gobierno, que a pesar de cualquier maniobra a asumido la ofensiva. Puede que las leyes queden estancadas por un tiempo en el parlamento, pero que luego se ejecuten aprovechando un nuevo momento de reflujo del movimiento.

Es así como funciona el espacio natural del enemigo, que algunas veces nos hace pasar como avances simples maniobras para mantener su status quo y a su vez legitimarse con alguna demanda que esté en boga en lo mediático. A su vez, esto exigiría que los propios estudiantes asumieran un rol activo en las negociaciones de la oposición, ya sea en su contacto directo con el bloque dominante, o en la interpelación mediática de los dirigentes hacia los parlamentarios, sumándonos en los hechos a las maniobras engañosas del progresismo institucional. El movimiento nuevamente tomará la forma de un grupo de presión o de interés, es decir, ocupándose en estrategias de persuasión, lobby y de los sistemas de relaciones públicas (tal como llego a ocurrir en el 2006 con la LOCE) con el objetivo de alcanzar determinadas influencias sobre los que gobiernan o deliberan, en función de los intereses y de las decisiones favorables a un grupo.

Se definen por tanto una política de la inmediatez, alejada del protagonismo necesario de los estudiantes y del necesario control colectivo de las dirigencias y de la línea política a seguir. El movimiento estudiantil se convierte así en una herramienta complementaria del sistema político.

Boric nos llama a ser realistas, a entender que las leyes sí o sí pasan por el parlamento y que éste es un espacio natural donde se desenvuelve la política (“la gran política”, dirán con avidez). Aunque creamos que en el fondo tiene razón, también planteamos que la organización política actual, el régimen y el sistema político tienen la forma que mejor se ajusta a los requerimientos de la clase social que comanda la sociedad actual y que por eso mismo nuestra acción hacia la institucionalidad no puede reducirse a una adaptación de lo posible (como lo hacen además una serie de organizaciones izquierdistas y progresistas que se han lanzado a la conquista de lo que ingenuamente llaman “poder comunal”, como si se tratara de una esfera autónoma). A lo que estamos llamados es a un combate de estas formas políticas naturalizadas por medio del ejercicio propio de una política antagónica, popular y realmente democrática; ya que el campo de fuerzas no se reduce a estos espacios, también involucra otras instituciones políticas y otros escenarios de disputa determinados actualmente por las tareas de re-organizar al pueblo y los estudiantes

Creemos necesario que los estudiantes que hoy se suman a la lucha organizada, por medio de asambleas, paros e incluso tomas, generen una presión efectiva para que se defina un Plan de Lucha distinto a los llamados erráticos y contingentes que cada cierto tiempo llaman las dirigencias. Este proceso de discusión no debería pasar a llevar los procesos ya efectuados, sino que a definir campos de lucha y objetivos acordes al devenir dinámico de la coyuntura.

La demanda del año 2011 de educación gratuita, el fin al negocio educativo y de una reforma por cambios estructurales deber ser el eje que guíe cualquier pliego reivindicativo o plataforma de lucha. Es así, y no de otra forma, como nuestras demandas dejarán de ser meras exigencias gremialistas para evitar que nuestros privilegios se vean pasados a llevar, ya que el contenido popular de las demandas no pasarán por la agitación a articulaciones intersectoriales por arriba, ni por el discurseo politiquero, sino que por la materialidad de lo que exigimos: una educación calidad igual para todos, gratuita para evitar que el financiamiento sea un problema,   generando además las condiciones materiales para poder estudiar (becas de mantenimiento universales, pasaje de locomoción gratis, horarios más flexibles, etc.) y cuya dirección esté asegurada por el Estado, incluso en el control y dirección de la oferta educativa.

La estrategia defensiva debe ser superada por una ofensiva de las bases estudiantiles y la iniciativa de las dirigencias para dar un giro táctico, romper con el parlamento, concentrar las fuerzas de los estudiantes de forma independiente, multiplicando la acción movilizadora, la discusión política y la organización permanente en otras facultades, universidades y liceos. La tarea es crear una agenda de lucha propia y no sólo un calendario de actividades, no depender de las maniobras del enemigo de clase ni de su ejército de políticos a sueldo. Debemos cambiar nuestras reivindicaciones por demandas para ganar y no sólo para resistir, definir demandas concretas que pongan como centro estratégico la eliminación del mercado (limitación de la oferta privada, eliminación de lógicas competitivas, prohibición de negociar con el conocimiento, etc.) y que fortalezcan el Estado (plan de infraestructura, aumento de matrículas y absorción de los estudiantes que van o que están en privadas, aumento del PIB en educación, Ciencia y tecnología para financiar educación gratuita, mantenimiento y planes de infraestructura, y regulación y control de la oferta educativa, con cierre y creación de carreras y nuevas instituciones, de preferencia técnicas)

La política no es sólo el ajuste de las fuerzas a lo posible. Es, antes que nada, un arte cuya regla principal (parafraseando una clásica sentencia) es la ofensiva encarnizadamente audaz, minuciosa, e implacablemente decidida.