Blogia
T r i b u n a c h i l e n a

Chile

CARTA ABIERTA A LA PRESIDENTE FERNANDEZ

CARTA ABIERTA A LA PRESIDENTE FERNANDEZ

CARTA ABIERTA

SRA CRISTINA FERNANDEZ
EXCMA PRESIDENTE
DE LA REPUBLICA ARGENTINA:

Muy respetuosamente:

En días recientes Chile ha celebrado su bicentenario de la Independencia nacional. Con ocasión de ello hemos contado con su presencia la que ha dado mayor relevancia a nuestras fiestas conmemorativas. Su venida nos produjo especial alegría pues para nosotros toda celebración patriótica independentista esta íntimamente ligada al pueblo argentino. El glorioso Ejército Libertador de los Andes fue dirigido por un compatriota suyo, otros miles conformaban la tropa y el estado mayor. Su monumento ubicado frente a nuestra Casa de Gobierno lo observo desde niño con respeto y admiración. Algo del blanco de nuestra bandera viene del blanco de la albiceleste

La generosidad de nuestros hermanos del otro lado de la cordillera no ha tenido límites para con los sufrimientos de nuestro pueblo. Así luego del desastre de Rancagua en 1814, de la muerte del Presidente Allende en 1973 y del terremoto que dan duro nos azotara hace unos pocos meses. Por nombrar sólo los hitos más importantes.

Siendo niño, mi padre me presentó un exiliado peronista, había cruzado la cordillera luego de la mal llamada “revolución libertadora” del 55, no sabía yo que era un “exiliado” y mucho menos cuanto dolor había tras esa palabra. En su modesta residencia de refugiado escuché por primera vez “los muchachos peronistas”, recuerdo que “el Che” como le decíamos en el barrio cruzó la cordillera nuevamente en busca de los soles de la primavera camporista.

Durante el gobierno del presidente Allende evadiendo las cárceles de una dictadura llegaron a Chile un grupo de jóvenes argentinos armados de coraje y dignidad más que otra cosa, los que no pudieron venir con ellos fueron asesinados un triste 22 de Agosto. Sepa usted que esa puñalada artera los trabajadores chilenos la sintieron en carne propia.

Fuerzas poderosas exigieron el cautiverio y la vuelta a las cárceles trasandinas de los recién llegados, que habían tomado prestado un avión, jurídicamente las cosas no eran fáciles. Sometido a mil presiones, nuestro presidente no cedió. Sus palabras quedaron para la historia: “Así serán las cosas, pero este es un gobierno socialista… y no entregamos a ningún compañero”. Sintetizó el sentir de miles de trabajadores y estudiantes que ya desplegados en las calles voceaban lo mismo.

La hermandad de nuestros pueblos es noble y generosa.

Si en algún momento nuestros estados, no nuestros pueblos, se distanciaron, fue por el delirio que embriagaba a los usurpadores de la soberanía popular a ambos lados de la cordillera por igual. Unos y otros están en el basurero de la historia.

Presidenta Fernández, un chileno que luchó contra la dictadura recibe hoy la hospitalidad de la nación argentina. Mi compatriota Galvarino Apablaza, era un estudiante universitario que fue detenido y torturado por la dictadura militar de Pinochet, luego lo buscaron para matarlo no lo hicieron porque no pudieron, no por falta de voluntad criminal.

La dictadura militar no se desmantelo en Chile con el fin de gobierno de Pinochet y el inicio del de don Patricio Aylwin (1990). Pinochet continuó por otros ocho años como Comandante en Jefe del Ejército, y luego pretendía hacerlo como senador vitalicio hasta el fin de sus días. Lo habría sido de no ser por su detención en Londres (1998). En aquellos días el suscrito trabajaba para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile y le puedo decir con conocimiento de causa que nuestras autoridades claramente actuaban bajo intimidación militar.

Nuestra transición ha sido larga, fatigosa, y esta aún inconclusa.

Si don Galvarino Apablaza fuera entregado cautivo a nuestros tribunales, ningún abogado de Chile, yo lo soy por casi 30 años, le podría asegurar un juicio justo.

Estos tribunales nunca fueron capaces de juzgar y condenar a Pinochet.

Decenas de mapuches presos, hoy en huelga de hambre por más de dos meses, dan cuenta de las debilidades del estado de Chile en la aplicación rigurosa de las normas del debido proceso. Los mapuches son acusados de terroristas y en más diez años de movilizaciones no han matado a nadie y de ellos han muerto varios por balas policiales, incluso por la espalda. Galvarino Apablaza esta también siendo acusado de “terrorista”.

En Chile aún se aplican leyes represivas como la Ley antiterrorista impuesta por Pinochet.

La oligarquía controla a este lado de la cordillera todos los medios de prensa. El Sr Apablaza llegaría condenado por la prensa a los tribunales. Sería un festín mediático que presionaría a la magistratura sin contrapeso alguno.

El gobierno del presidente Piñera, sin considerar textos constitucionales expresos, separación de poderes nos decían nuestros profesores de derecho constitucional, incita desembozadamente a los medios y a quien quiera escucharlo en contra de Galvarino Apablaza. En Chile los jueces los nombra el poder ejecutivo.

Podría decir muchas otras cosas, pero no quiero distraer su atención de los altos deberes que recaen sobre su persona.

Con los testimonios de mi más alta consideración y estima

ROBERTO AVILA TOLEDO
Abogado
Profesor de Derecho
Santiago Chile

Chile: El reverso del bicentenario de los que mandan

Chile: El reverso del bicentenario de los que mandan

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

“…aportemos grandes esfuerzos, para que el segundo  siglo de vida de esta república sea una era sin interrupción, de verdaderos progresos morales que eleven grado a grado el valor y la dignidad de los seres que formamos esta comunidad hasta llegar a un estado tal de perfección donde haya desaparecido todo vestigio de inmoralidad, todo sedimento de injusticias, y sin dolorosas transiciones lleguemos a vivir en un verdadero y completo estado de felicidad y amor.”

 

Extracto de una conferencia dictada en Rengo – Chile por Luis Emilio Recabarren en la noche del 3 de septiembre de 1910, en ocasión del Centenario de la Independencia de Chile.

 

 

  • ·Cuando este texto se encuentre frente a los lectores ya habrá pasado la fiebre aparatosa del bicentenario, ampliada como espejos repetidos por los medios de comunicación dominantes. Los aspectos centrales, las puestas en escena y la luminaria en 3D de La Moneda serán parte de la resaca nacional. Las celebraciones oficiales y por arriba del Bicentenario, bien amuebladas por la retórica de la unidad nacional -ficticia en una sociedad tan desigual como la chilena- se volverán registros en el anuario de las direcciones políticas de la Derecha y la Concertación. Mientras tanto, el pueblo profundo habrá bailado su cueca en lo oscuro como remedio peregrino.

 

Sin embargo, la coyuntura, marcada a fuego por la huelga de hambre de los prisioneros mapuche, los altos índices de desempleo, el malestar generalizado de la población ilustrada en las encuestas ante a la mala vida, habrán opacado la pirotecnia de los de arriba.

Adelante se dan a conocer las miradas reflexivas, independientes y críticas de personas, profesionales, trabajadores, y mapuche en torno  a una juerga bicentenaria, tan cerca del poder concentrado de los pocos, y tan lejos de la vida cotidiana de los muchos.

 

LA MISMA HISTORIA

 

Oscar Ortiz es historiador, académico y fue el secretario personal del legendario dirigente Clotario Blest que en octubre cumple 20 años desde su fallecimiento. Ortiz aclara que “Lo más increíble de todo esto es que de nuevo se celebró el 18 de septiembre de 1810, es decir,  la caída de O’Higgins. La independencia del país es el 12 de febrero de 1818. Y cuando derribaron definitivamente a O’Higgins y no quedó ningún vestigio de él, cambiaron la fecha.”

En similar sentido, el economista Patricio Guzmán dice con ironía que  “Al menos en los últimos años, hemos estado dando  muestras de una seriedad de la palabra empeñada de nuestras clases dominantes, porque como el 18 de septiembre original lo que se juró fue lealtad a ‘nuestro amado’ rey Fernando VII que estaba en prisión entonces, y con el paso del tiempo el compromiso se ha cumplido. Hemos entregado las aguas a empresas españolas, las carreteras, el 40 % de la banca. En consecuencia, continuamos leales a nuestro monarca.”

 

LOS PERIODISTAS ACUSAN

 

Uno de los principales periodistas del territorio que infatigablemente ha hecho gala de su autonomía en el trabajo de interpretar la actualidad, es Paul Walder, editor de www.elclarin.cl y colaborador de innumerables publicaciones web y de papel.


-¿Qué hay que celebrar en el Bicentenario?

 

"Junto a la institucionalidad, bajo la simbología y la retórica de la chilenidad, es bien poco lo que podemos celebrar. Mejor dejárselo a la oligarquía, a la publicidad y al consumo de masas. Pero desde otra mirada, sí hay algo que celebrar para este Bicentenario, que ha coincidido, y en un verdadero acto simbólico, con los mineros sepultados y la huelga de hambre de los presos mapuche. Es como si la historia, como relato interesado y sesgado, haya resentido su artificialidad con la presencia hoy día de un pasado negado durante 200 años. Creo que es una oportunidad de abrir todos esos pliegues oscuros que no aparecen en esta historia novelada del Bicentenario y exhibirlos, para su reflexión y protesta, como el verdadero carácter de estos 200 años."

 

Otro periodista inagotable y lúcido, residente en Francia –pero siempre de recorridos frecuentes por Chile y medio mundo-, Paco Peña, inscribe con belleza atronadora que “Los Tedéums celebratorios y jubilosos, la Santa Alianza y la Unión Sagrada que va desde los Ochocientos hasta Teillier y compañía, declaran con voz engolada : « La patria celebra dos siglos de vida independiente ». ¿La Patria ? ¿Cuál Patria ? ¿independiente ? ¿qué Independencia ?  Esta conjuración pretende esconder y disimular que lo que hoy pretende celebrar con tanto boato nunca ha sido puesto en tela de juicio con tanta fuerza y convicción por tantos hombres libres en nuestro país y en el extranjero. Los azules hijos de Lautaro, de Caupolicán, de Galvarino, de Fresia y de Guacolda, de Pelantaru y de Lientur, los hijos de los volcanes, ríos, selvas y costas de Araucanía, han echado la puerta abajo de este jolgorio anunciado y han retornado de la tierra, han renacido como plantas eternas, que no tienen sólo algunos siglos o escasos años en nuestro territorio, sino que han crecido de lo más profundo de nuestro suelo. Durante siglos se ha tratado de exterminarlos y desde la mazmorras del sur hoy nos interpelan. Desde ahora habrá un antes y un después de  la huelga de hambre de los treinta y cuatro hermanos recluidos en La Araucanía. Pero la luz vendrá como dijo el poeta, a pesar de los puñales, de los mercaderes, de la soldadesca y de los carceleros. »

 

CHILE, PAÍS DE POETAS

 

Por razones misteriosas, el país ha producido extraordinarios poetas. Será el riesgo de habitar las faldas de la cordillera, hundida a pique en el mar ; o por esa forma lateral de nombrar las cosas que distingue a los chilenos.

 

Lo cierto es que el poeta Alejandro Lavquén asegura que "Los doscientos años fueron celebrados por un gobierno derechista neoliberal con raíces pinochetistas, un gobierno con carácter de patrón de fundo y populista. Todo dentro de una democracia que no es lo que parece. Una democracia que permite, entre otras cosas, la represión al pueblo Mapuche mientras a quienes están condenados por atropellos a los derechos humanos se les permite dar conferencias de prensa desde la cárcel;  acusar de terroristas a jóvenes por el simple hecho de adherir al anarquismo o repudiar el sistema neoliberal; aceptar unas fuerzas armadas doctrinariamente facistoides, hipócritas y arrogantes; que la libertad de prensa sea limitada por los recursos económicos; y que se pretenda distorsionar la historia, haciéndonos creer que tipos como, por ejemplo, Diego Portales, Gabriel González Videla, Gonzalo Vial o Jaime Guzmán han sido un ejemplo de lo que debe ser un demócrata".

 

Por su lado, el ex-poeta y ex-tremista, José Ángel Cuevas (« Para qué quiero otro Amor »), con  simpleza veterana anota que  “Sólo deseo saludar al pueblo de Chile, ese que llevó adelante la nacionalizaciòn del cobre en 1971, y la Reforma Agraria; ese pueblo que  cayó masacrado, golpeado y perseguido.
Le solicitaría, eso sí,  a la UDI y Renovación Nacional que le pidan perdón al país por los 17 años en que tuvieron a Chile sin libertad, que instigaron a las FF.AA. a hacer abandono de sus deberes,  permitieron la intromisión de EE.UU. en los asuntos internos, que crearon la DINA-CNI para defender las privatizaciones, la destrucciòn de las universidades, los fondos de los trabajadores y etc. Así  sea.”    

 

El vate Jorge Héctor Alvarado, carga contra la miseria cultural del país actual, "La pobreza omnipresente, la indiferencia y lo indolente, la consagración y persistencia de la esterilidad hacen que la reconstrucción intelectual de Chile sea un pastiche, que la obsesión virulenta y esterilizante del poder que ostenta la derecha destapada disimulan la decrepitud de este suelo, de esta libero-democracia; que cualquier celebración del Bicentenario es un comodín excéntrico, que las lobotomías parecieren ser el antídoto para no convivir con la sal de la pobreza: la conciencia supina, la soberbia ignorancia".

 

LOS TRABAJADORES DICEN 

 

Directo y al hueso, el presidente de los trabajadores subcontratistas de Codelco-El Teniente, SITECO, Jorge Peña, denuncia que  “Los trabajadores no tenemos nada que celebrar ya que vivimos como esclavos, al igual que en 1810. La inmensa mayoría de los trabajadores, y por lo mismo sus familias, y la mayoría de los chilenos, tenemos sueldos que nos sirven sólo para mantenernos vivos. Las leyes laborales no se respetan, la seguridad en el trabajo tampoco, las jornadas de trabajo sobrepasan las 10 horas diarias. Para los trabajadores nunca se ha concretado la promesa de libertad y mucho menos la de progreso. Nuestras nuevas cadenas son las tarjetas de crédito, los préstamos bancarios, los préstamos de las cajas de compensación, los avances en efectivo de las casas comerciales. Tampoco son nuestros el cobre, el agua (dulce y salada), no lo son los bosques, la tierra, las comunicaciones, los servicios básicos. Todo es de extranjeros. Por lo tanto no tenemos patrimonio, y por esa misma razón, mucho menos tenemos patria. La inmensa mayoría de los chilenos, no tenemos nada, pero absolutamente nada que celebrar.”

 

Desde una perspectiva complementaria, Jorge Bustos, presidente de la Confederación de la Gente del Mar, analiza el estado de cosas a la hora del Bicentenario cuando evalúa que la fecha “Nos encuentra con la clase obrera atomizada y dividida en varias centrales, producto de la instalación de agentes sindicales en sus cúpulas de escasa o nula representatividad, con una intelectualidad auto secuestrada y muda salvo honrosas acepciones,  en sus 4x4 y parcelitas de agrado, con una clase política derrotada por sus ansias neoliberales y una izquierda socialdemócrata que busca una salida por las alturas y deja de lado lo popular. Así las cosas no tenemos nada que celebrar, pues además celebrar el Bicentenario, es en definitiva reafirmar nuestra dependencia cultural, política y económica de Europa y potenciar el neo colonialismo”.

 

LA INDIGNACIÓN JUSTA: LOS MAPUCHE

 

El Colectivo Informativo Mapuexpress – www.mapuexpress.net-, la Corporación Urracas de Temuco, el Hogar y Centro Cultural Mapuche We Liwen,  el Parlamento Mapuche Koz Koz – Koyagtun, la Organización Salvemos Cobquecura, la Casa de Arte Mapuche, el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales – OLCA, Gvbam Logko Pikun Wiji  Mapu (Consejo De Logko), la Corporación de Mujeres Mapuche "Aukiñko Zomo", la Coordinación de Comunidades Mapuches en Conflictos socio Ambientales – Región de la Araucanía, y el Grupo de Trabajo Por Derechos Colectivos, mancomunadamente expresan que “La celebración que desde el poder se promueve de 200 años es  para festejar a un Estado patriarcal, genocida, explotador, colonialista, unicentrista, etnocentrista, capitalista mercantil,  antidemocrático, oligárquico, policial,   lo que para nada es el reflejo verdadero de los pueblos que conviven en este país llamado Chile, quienes en su gran mayoría han tenido que soportar el  fomento de las desigualdades sociales, exclusión, avasallamiento, discriminación y racismo. Llamar a festejar así, estableciendo la relación que un Estado es igual a una Nación, la chilena, es anclarse a doctrinas arcaicas y violentistas y es, a su vez,  negar la pre existencia en miles de años de los pueblos originarios, ocultando las  invasiones, los despojos territoriales y las violaciones de derechos cometidos por el Estado, con crímenes de Lesa Humanidad”, y suman que “Por ello, no podemos olvidar que hay un territorio ancestral transfronterizo llamado wallmapu, territorio del pueblo mapuche extendido de mar a mar (en el cono sur de América), territorio que hasta fines del siglo 19, hace tan solo 129 años,  fue libre y soberano, con organización propia, invadido bélicamente de manera simultánea y coordinada por agentes militares del estado chileno y argentino, con masacres y genocidios, causando progresivamente el reduccionismo, el desplazamiento forzado y el empobrecimiento, hechos que en el presente se reclaman por justicia. Y  en vez que se restituyan derechos,  el Estado ha optado por reprimir y criminalizar toda demanda y protesta a estas razones, existiendo miles de mapuche judicializados  y cientos de personas violentadas. En este llamado Bicentenario levantamos nuestras voces para seguir avanzando por los caminos que abren a nuevas realidades, a nuevas propuestas de vida y comencemos a celebrar cada acto de justicia que se obtenga. En este llamado Bicentenario decimos: Mucho por cambiar, Todo para Transformar.” 

 

De la misma forma, Pascual Pichún Paillalao, Lonko;  Aucán Huilcamán Paillama, del Consejo de Todas las Tierras; Galvarino Reiman Huilcamán,  de la Asociación Ñancucheo Lumaco; y  José Santos Millao,  presidente nacional Admapu,  recuerdan  que “durante 1810- 1881 el pueblo mapuche tuvo una vida independiente y soberana por más de 70 años ante el Estado de Chile y que éste, en un acto unilateral, lo invadió militarmente, hecho conocido como la Pacificación de la Araucanía, provocando un despojo del territorio y anexando ilegal e ilegítimamente a su soberanía que no tiene”.

 

A su vez, consideran que “el Estado de Chile, desde la invasión militar unilateral consumado durante 1881, ha impuesto la doctrina de la negación de los Pueblos Indígenas y su derecho, y en particular del Pueblo Mapuche. Esta doctrina se ha mantenido invariable en el tiempo y tal como están las cosas se prevé que esta política se extenderá más allá del Bicentenario”.

 

El 18 de setiembre 2010 con motivo al Bicentenario de Chile, los dirigentes mapuche concurrieron desde su ancestral territorio –wallmapuche- al Cerro Welén- Santa Lucía, donde afirmaron “nuestra voluntad colectiva para transitar por un proceso político organizativo e instalar un Autogobierno Mapuche y, al mismo tiempo, hacer un llamado a todos los Mapuches interesados para trabajar conjuntamente y materializar el inherente derecho a la autodeterminación.”

 

¿Qué quedó después de la algarabía artificial, el ruido vacío de las fondas, las latas arrugadas, los viva Chile como pretexto del arrebato chovinista y sin más contenido que las risas fotográficas de los mandantes? Un martes 21 de septiembre que asoma una nueva primavera que todavía no termina de llegar para las grandes mayorías.

Chile: La causa del Frente Patriótico Manuel Rodríguez

Chile: La causa del Frente Patriótico Manuel Rodríguez

Hablan ex combatientes

Por Andrés Figueroa Cornejo

"La grandeza de la lucha revolucionaria es que permite pasar por sobre las contradicciones, los egoísmos y los riesgos; de ahí el desprecio a la muerte por una causa noble"
 
Comandante Raúl Pellegrín, "Rodrigo", “José Miguel” o “Benjamín”, 1987. Un año después su cuerpo torturado por agentes de la dictadura militar fue encontrado en el río Tinguiririca luego de haber encabezado personalmente la toma de la localidad de Los Queñes, VII Región de Chile.
 
 
·        El primero de septiembre de 2010, como parte de una evidente maniobra política de alto vuelo, fue revelado en Chilevisión (canal de Sebastián Piñera) un reportaje donde Mauricio Hernández Norambuena, el Comandante Ramiro, prisionero en el penal de Catanduvas en Brasil por el plagio de Washington Olivetto, se refiere a una serie de eventos asociados a la muerte del artífice de la Constitución del 80, Jaime Guzmán en 1991. En sus declaraciones, Mauricio Hernández involucra  en el hecho a altos personeros del primer gobierno de la Concertación y a miembros de la Oficina de Seguridad Pública encargada de desarticular las organizaciones político-militares que enfrentaron la dictadura de Pinochet. A los días siguientes del reportaje, los líderes de la UDI pidieron a La Moneda la extradición de Hernández, mientras el ministro Mario Carroza reabrió de oficio el “caso Jaime Guzmán”, comenzando de inmediato con los interrogatorios. Dos semanas después, el 14 de septiembre, la Corte Suprema de Argentina  autorizó la extradición  Galvarino Apablaza Guerra, el Comandante Salvador, ex líder del FPMR, también por el “caso Guzmán”, quedando la decisión final de su retorno en manos de la presidenta trasandina, Cristina Fernández. Galvarivo Apablaza actualmente reside en Argentina  en virtud de la Ley General de Reconocimiento y Protección al Refugiado de ese país. Más allá de la operación cuidadosamente urdida por la ultraderecha chilena, uno de los objetivos de la trama es convertir  lo que significó históricamente el Frente Patriótico Manuel Rodríguez en una vulgar banda de criminales. Todo lo contrario de lo que afirman sus ex combatientes.
 
 
Gerardo y Mariano eran militantes chilenos de las Juventudes Comunistas durante el gobierno de Salvador Allende y cuando se ejecutó el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Ambos fueron parte de la fundación del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Ambos lucharon como combatientes internacionalistas  en la Revolución de Nicaragua. Ambos participaron en el destacamento político y militar más contundente contra el régimen pinochetista, que junto al MIR y al MAPU-Lautaro, enfrentaron con arrojo y audacia el horror de la tiranía. Ambos ofrecen sus testimonios y argumentos para explicar las razones profundas de la  causa rodriguista.
 
-¿Qué te ocurrió cuando viste el reportaje de Chilevisión?
 
Mariano: “Hasta el 11 de septiembre de 1973 hubo un gobierno democrático que fue destruido a bombazos por la derecha y las FFAA, digitadas por los intereses del gobierno norteamericano. Y Salvador Allende, representante del pueblo, cumplió dramáticamente su palabra. Yo era muy joven. Y ahora que salga la derecha hablando de moral, me resulta contradictorio absolutamente.”
 
-¿Cómo surge el Frente?
 
Mariano: “El FPMR nace del Partido Comunista, pero inexplicablemente no lo reivindica. Yo me incorporé al Frente porque era militante del PC e ingresé a Chile hacia fines de 1984.”
 
-Gerardo: “EL FPMR está inserto dentro de una política del Partido Comunista, y muchos de nosotros éramos militantes de esa tienda. Estábamos  en la denominada Política de Rebelión Popular de Masas. El FPMR comienza a tener una existencia propia sólo cuando se separa del partido. Y ocurre porque el PC se quiebra en dos posiciones en esa  época: los que están dispuestos a negociar con la dictadura y los que no estábamos dispuestos a ello.”
 
-Es decir, el Partido Comunista tenía un quehacer militar…
 
M: “La política militar del PC tenía tres componentes: el trabajo militar de masas; el trabajo de inteligencia y propaganda hacia el Ejército; y la fuerza militar propia. El accionar original del Frente tenía como fin complementar la política general del PC. Y en las protestas contra la tiranía se combinaban todos esos esfuerzos. La dictadura cometió una infinidad de atrocidades y asesinatos que determinaron el contexto de la aparición del Frente. El comportamiento de la derecha y su aparato militar, las FFAA conducidas por su oficialidad perteneciente a la clase privilegiada, es criminal, asesina a miles, viola todos los derechos humanos. Sin mencionar el robo de la propiedad estatal y social. Por eso teníamos que luchar con todas las formas y fuerzas posibles.”
 
-El contexto es determinante…
 
G: “Durante la primera etapa de la dictadura, el pueblo es declarado “enemigo interno”. Por eso, los primeros presos son prisioneros de guerra. La lógica de guerra impuesta por la tiranía hace que los trabajadores y el pueblo comiencen a reagruparse. A través de los sindicatos de la construcción, ferrocarriles, los portuarios, los metalúrgicos, las organizaciones políticas, se ofrecen los primeros hechos de resistencia en condiciones extraordinariamente adversas. En los  grupos iniciales de resistencia, que en el caso del PC tomaron el nombre de Frente Cero, entre el 74 y el 76, evidentemente los jóvenes de entonces asumimos un papel sustantivo. Después aparece la figura del preso político y se institucionaliza el terrorismo de Estado. Ante esa situación, los partidos de izquierda, como los socialistas, el MIR, el MAPU, comienzan a crear formas de resistencia más de choque, de acción directa contra las fuerzas represivas. En el marco de esa dinámica se crea una estrategia para enfrentar a la dictadura por todos los medios, porque ya existía claridad de que Pinochet se quedaría para largo.”
 
M: “Paulatinamente, la violencia dictatorial fue agudizando las condiciones del enfrentamiento. El pueblo mismo comenzó a realizar  barricadas, y luego sabotajes, atentados, coordinación de atentados. La lucha contra la tiranía se masificó.”
 
 
-¿Por qué enfrentar la violencia con violencia?
 
G: “Evidentemente el FPMR no inventó la violencia. Las clases dominantes, históricamente, han resuelto con violencia los avances populares. Desde la llamada “pacificación de La Araucanía”, la formación del Estado portaliano, pasando por Balmaceda, las Escuela Santa María de Iquique, La Coruña, la Ley Maldita, etc. Cuando Allende triunfa en las urnas, inmediatamente se comete un atentado fascista contra el propio Comandante en Jefe del Ejército, René Schneider Chereau. El resguardo de los intereses económicos que representa la derecha en Chile son las causas de su violencia. Y en los primeros tiempos de la dictadura, Pinochet mata al General Carlos Prats en Argentina, oficial que había sido ministro del Interior de Allende. Por otra parte, la crisis económica de comienzos de los 80 (“la crisis de la deuda”) colabora con el empobrecimiento general provocado por la dictadura, y la certeza de que no habría una salida democrática a la tiranía.”
 
 
“ÉRAMOS MÁS QUE UN EQUIPO DE FÚTBOL”
 
-¿Cuál era la política del frente?
 
M: “Nosotros éramos combatientes. Como Frente recibíamos una orientación política asociada a la participación antidictatorial de todo el pueblo. La idea era  contribuir con los levantamientos populares que obligarían a Pinochet a salir del poder. Junto con eso, el PC comienza a buscar alianzas con el fin de combinar esfuerzos de protestas poblacionales, sabotajes, ajusticiamientos de “connotados” asesinos que estaban impunes, huelgas, paros nacionales. Nosotros, el Frente, apoyábamos con sabotajes, pero lo mayoritario eran las barricadas populares, las marchas. Y  estábamos dentro  del pueblo. Éramos mucho más que un equipo de fútbol, como quiso mostrar Chilevisión. Nosotros peleábamos por una democracia con justicia, sin impunidad, por la devolución de las industrias robadas.”
 
G: “Internacionalmente, la dictadura estaba aislada; la propia Iglesia reconoce el derecho de los pueblos a la rebelión; nuestra lucha fue legal y legítima. Y no sólo el PC y el FPMR estaban luchando. Estaba el PS, el MIR, otras organizaciones. Es decir, entonces existe una correlación de fuerzas, incluso internacional, que es favorable a la lucha contra la dictadura.”
 
 
“EL FRENTE ERA EL AYUDISTA DEL PUEBLO, NO AL REVÉS”
 
 
-¿Cómo era la relación entre el pueblo y el rodriguismo?
 
 
M: “Cuando había un paro, la gente esperaba los apagones. Y esa era una responsabilidad rodriguista. Había una complicidad entre el pueblo y el Frente.”
 
G: “El Frente es parte del aprendizaje de la resistencia popular. Acompaña ese proceso de lucha. Es imposible imaginar una fuerza como el Frente sin un amplio apoyo de la gente. Ahora, mirado desde hoy, los ayudistas éramos los combatientes rodriguistas. Es decir, nosotros ayudábamos a la mayoría del pueblo.”
 
 
FPMR Y PC 1983-1987
 
-¿Qué pasó en 1986, cómo se fue gestando la división?
 
M: “Con el tiempo se van produciendo dos morales entre el Frente y el PC. Los compañeros destinados al Frente tenían una serie de reglas. Por ejemplo, como militante rodriguista no se podía caer preso. Si se caía preso, no se debía hablar, y se debía hacer cuanto estuviera a mano para fugarse. Eso es propio de organizaciones que están en una lucha permanente. En el Frente hubo compañeros que prefirieron morir antes que entregarse. Compañeros  presos que no hablaron nunca, y compañeros que se fugaron de la cárcel. Por su parte, el PC, en la lucha en el plano legal, totalmente válida, fue creando otras normas y otra ética. Si algún militante era llamado a declarar, debía presentarse a los tribunales, por ejemplo. La experiencia política práctica va produciendo diferencias. Yo creo que el Frente nunca debió ser aparato del PC, el frente debió haber sido el propio PC. Luego ocurre que la dirección del partido comienza a ver la salida a través del acuerdo político.”
 
G: “Aquí, primero esta el tema de la internación de armas en Carrizal (localidad ubicada en el norte de Chile) en mayo de 1986. Ahí pasan situaciones que van aclarando cuál era la verdadera actitud del partido. De hecho, mucha gente del PC se siente sorprendida con la llegada del armamento y se da cuenta que la cosa va en serio. Ya en 1985 comienzan a darse esos “tirones”. Hay salidas del PC también por la derecha. En 1986 se declara “el año decisivo”, pero fue decisivo para el quiebre del PC. Queda claro que al interior del partido hay quienes están por las negociaciones y otro sector que está dispuesto a seguir luchando contra la dictadura. La ruptura está latente. Ya en ese año me tocó participar independientemente de la dirección del PC, con política propia. Y con el intento de ajusticiar a Pinochet el 7 de septiembre de 1986, se evidenció que el partido no quería seguir adelante con la Rebelión Popular.”
 
-¿Por qué?
 
G: “En el atentado se da un vacío de poder durante horas y, según los planes de la Rebelión Popular, era el momento en que debería organizarse un levantamiento general. Pero no ocurrió nada de ello.”
 
-Hubo gente que no creyó en la realidad del atentado…
 
G: “Ello fue resultado también de la ambigüedad con que el PC asumía su relación con nosotros. Eso repercute en una falta de confianza de lo que el propio pueblo es capaz de hacer. Y la verdad es que los pueblos, cuando lo deciden, están en condiciones de realizar proezas sorprendentes. Porque las condiciones que generan las acciones no surgen de un grupo de iluminados. Son resultado del calor y  la necesidad de llevar adelante una lucha. Y cuando las direcciones políticas no se sostienen, comienzan a titubear, y emplean la fuerza propia únicamente para situarse en un mejor puesto en  la mesa de negociaciones, los pueblos se desaniman rápidamente.”
 
 
EL QUIEBRE
 
 
-En 1987 se produce la fractura entre el Frente y el PC…
 
G: “Ya en esa época, a escala internacional, se está consolidando una nueva fase del imperialismo. Está cayendo el bloque socialista. Hay una fuerte ofensiva ideológica del capitalismo. Comienza a aparecer el eurocomunismo y una etapa de renunciamiento que va desmoralizando a las fuerzas revolucionarias a nivel mundial. Y para Estados Unidos, la dictadura ya había cumplido su tarea histórica que era refundar el capitalismo en Chile. En ese contexto se quiebra el PC. Aquí comienza un proceso de descomposición. Y entonces el Frente intenta una obra ya de orden político, como construcción e instrumento político propio.”
 
M: “La dirección del Frente enfrentó una encrucijada colectiva. El partido nos conminó a abandonar nuestra misión. Y ahí se produce la ruptura.”
 
-¿Qué ocurre con el Frente sin el PC?
 
G: “El Frente, ya autónomo, resuelve que la salida de la dictadura debe ser con justicia, que no aceptaríamos un fraude a la hora del plebiscito y teníamos la convicción de que la nueva etapa política, si no era producto de la lucha, sería puro continuismo de otra forma, nada más. Y así pasó. Se consolidó un modelo de dominación capitalista, fraguado mucho antes. Y Piñera hoy, por lo demás, no es otra cosa que un producto político de ello.”
 
-Pero ganó el “No” en el plebiscito…
 
G: “Sin embargo, la lectura colectiva es que, entonces, el nuevo período estará marcado por la continuidad. Esa era nuestra convicción y la del Comandante Raúl Pellegrín, líder del Frente.”
 
M: “Raúl encabeza la partida a Los Queñes en 1988 por razones no vinculadas al plebiscito, sino más bien, por una determinación rodriguista de cruzarse  al paso de una salida política negociada con la dictadura.”
 
-En Chilevisión, Mauricio Hernández habló de “voluntarismo”…
 
M: “Cuando las cosas resultan es un acierto, y cuando es un fracaso se le llama voluntarismo. Raúl (Pellegrín) tomó  la decisión por convencimiento político, no por compromisos con nadie o vergüenza.”
 
¿Cómo evalúan el período luego de la caída de Raúl Pellegrín?
 
G: “Hay que entender que el proceso de descomposición de las luchas y sus organizaciones políticas, les ocurre a todos. Ahora bien, la labor de refundar un nuevo proyecto de emancipación social por superar el capitalismo precisa de una nueva dirección política y un nuevo instrumento. Y todavía es una tarea vigente.”
 
M: “Yo creo que el Frente se justificó plenamente durante la dictadura y tiempo después, contra los remanentes de la dictadura. Es decir, un grupo de jóvenes se tomó la tarea de no permitir la injusticia. Y hasta el día de hoy, esa justicia todavía no existe. Los autores de la destrucción de la democracia dirigida por Allende hasta el 73, jamás pagaron. Los crímenes quedaron impunes. Pero una organización no sólo puede dedicarse a hacer justicia. Y llegó un momento en que Manuel Rodríguez se fue para quedarse en el pueblo. Esa generación de revolucionarios entregó todo de sí. Soy un convencido que siempre en Chile habrán jóvenes que se levantarán contra las dictaduras y las injusticias que, en nuestro tiempo, tomó la forma del FPMR, y fue una expresión de respuesta ante la violencia en un momento histórico determinado. El Frente demostró que el empleo de las armas no es patrimonio de la derecha.”
 
G: “Lo grave es que las situaciones de injusticia no acaban con la Concertación. Ella continuó una nueva fase de guerra sucia  contra los luchadores antidictatoriales, mantuvo la impunidad vigente y las injusticias sociales. Y eso es responsabilidad de la Concertación, no del Frente.”
 
M: “Aquí a los pocos asesinos que están presos en cárceles que más parecen hoteles, el Estado les paga hasta su pensión.”
 
 
-¿Y cómo ven la actualidad?
 
G: “Ahora la persecución contra la juventud rebelde, los mapuche, los estudiantes secundarios, no tiene nada de distinto que la dictadura y la política sucia de la Concertación y la derecha.”
 
M: “Y la actual violencia del Estado sigue aplicándose para que los poderosos continúen manteniendo sus prebendas y privilegios.”
 
 
 

Chile: “Los empleados financieros están presionando para una huelga nacional”

Chile: “Los empleados financieros están presionando para una huelga nacional”

Por Andrés Figueroa Cornejo
 
En conferencia de prensa, el tesorero de la Confederación de Sindicatos Bancarios, Mario Mayer, señaló que debido a “las malas condiciones laborales y salariales, son los propios trabajadores quienes nos están presionando para preparar el paro nacional del sistema financiero chileno”.
 
Por su parte, el secretario general de la única multisindical del sector, Luis Mesina, afirmó que “la industria financiera que opera en Chile ha obtenido de manera sostenida en estos últimos años extraordinarias utilidades que la ubican como una de  las más lucrativas del mundo. Incluso,  luego de un año de crisis financiera mundial y de un terremoto continúa acumulando riqueza. A julio de este año las utilidades alcanzan los $969.072.000.000 (US$ 1.900 millones) lo que significa un aumento comparado con el año pasado de 50,6%”.
 
Los dirigentes bancarios declararon saber que “los clientes y usuarios del sistema financiero y la opinión pública mantienen una visión negativa sobre este sector, en gran medida por la mala “calidad de servicio” que reciben,  por los altos costos que se  cobran, por la usura de las tasas de interés, por los seguros forzados que les venden. Pero la gente debe saber que los trabajadores, que en un 80% son los que hacen posible las inmensas utilidades de la banca  con su trabajo cotidiano, son objeto de prácticas antilaborales por parte de los dueños de la industria. Un tercio de los trabajadores destina casi un 25% de su jornada laboral a trabajar gratis; más de la mitad de los empleados del sistema  está sometido a presiones indebidas por las gerencias comerciales para que incorporen en las colocaciones crediticias seguros adicionales y condicionen los créditos a este tipo de productos que para la banca tienen un costo cercano a cero. Otro tanto, es conminado bajo  presión, a trabajar gratis jornadas laborales que superan las 50 horas semanales.”
 
Como botón de muestra, los trabajadores bancarios organizados ilustraron que “con ocasión de la conmemoración del Bicentenario, miles de trabajadores a través de sus sindicatos, solicitaron a los empleadores una bonificación especial. La respuesta categórica de la mayoría de la banca que se halla en manos extranjeras fue negativa, salvo los bancos de Chile, BCI e Internacional, de capitales nacionales, que otorgaron reconocimiento a sus trabajadores en esta particular fecha”.
 
Finalmente, los representantes de los empleados financieros sentenciaron que “a contar de esta fecha las cosas no podrán seguir como estaban” y llamaron a todos y cada uno de los empleados del sistema financiero a prepararse en organización, a redoblar la afiliación sindical, a no permanecer gratis en las instituciones financieras ni un minuto más allá de la jornada legal y a  no soportar las amenazas empresariales con el fin de continuar trabajando gratuitamente para los accionistas”.
 

Mejor muda que tartamuda

Mejor muda que tartamuda
por Pedro Cayuqueo
 
La huelga mapuche en prisiones acaba de cumplir 65 días. Y por fin pareciera estar derribando los cercos informativos, la desidia de las autoridades y el crónico desinterés de la clase política respecto de los mapuches en el Chile de Alonso de Ercilla y Zúñiga. Ya lo advertía Neruda hace añazos: “La Araucana está bien, huele bien. Los araucanos están mal, huelen mal”.

Es este el racismo que aflora cada tanto en el país y sin mayor distinción de clase o posición social. Digamos que cruza de manera transversal desde la cota 1.000 a la 0,0. Desde La Dehesa a Cerro Navia. Desde el Barrio Inglés a la Población Lanin. Y claro, es que una cosa es ser pobre y otra muy distinta ser indio, ¡no, eso si que no, más respeto! Es la compleja realidad de una sociedad como la chilena, extraviada en su identidad y que en cada encuesta de opinión termina contradiciéndose por enésima vez a si misma. ¿Considera usted legítimo el reclamo mapuche? “Sí” ¿El Estado debe devolverles sus tierras? “No”. ¡Benditos colonizadores que nos fueron a tocar!

Si Chile es bipolar, su clase política no podría ser menos. Ahí tenemos a la Concertación, rasgando vestiduras por 20 años de farra sin abordar “debidamente” la demanda mapuche. Carolina Tohá, niña símbolo del recambio generacional en dicho conglomerado, realizó la semana pasada un publicitado mea culpa. “Fue un error haber aplicado la Ley Antiterrorista”, señaló compungida en las afueras de la cárcel de Temuco la ex vocera de Palacio. Soledad Alvear, ex ministra de justicia, haría lo propio entrevistada en los noticieros de TVN. La lista de auto flagelantes étnicos suma y sigue desde el puntapié inicial dado por la hija del ex ministro de Salvador Allende; Jorge Pizarro, Osvaldo Andrade, José Antonio Viera-Gallo, Patricio Walker, Andrés Zaldívar, Eduardo Frei y un largo etcétera de ex autoridades y personeros de la Concertación, todos reconvertidos hoy en férreos defensores de la causa indígena y las relaciones interétnicas respetuosas. “Basta de atropellar a nuestros hermanos mapuches”, se les oye decir a diario y casi al unísono en radio, prensa y televisión. “Mi no entender”, como diría Tarzán.

Pero hay alguien que ha guardado sacramental silencio en estos 65 días de ayuno forzado. Se trata de la ex presidenta Michelle Bachelet, responsable de las querellas por infracción a la Ley Antiterrorista que gatillaron en definitiva la presente huelga de hambre. Durante su mandato, Bachelet dejó en evidencia y mejor que nadie el doble estándar chileno en la materia. Víctima de la dictadura, no dudó a la hora de criminalizar las demandas sociales de las comunidades en la zona sur. Y todo ello haciendo uso de la misma ley con que Pinochet se ensañó en los años 80’ contra su familia. A Felipe Harboe primero y Patricio Rosende después, ambos personajes abyectos y sin escrúpulos, les correspondió ser la cara visible de una estrategia represiva desatada. Y si bien ambos parecían disfrutarlo, la verdadera responsable no era otra que Bachelet. Así se lo recordó el escritor José Saramago, ello en el marco de su primera gira presidencial por Europa a comienzos del año 2006. “Hágame el favor de mirar a los mapuches, los chilenos más antiguos”, le lanzó Saramago y sin anestesia en el marco de una gala en su honor en Madrid.

La petición del Nobel portugués no era casual. Al otro lado del Atlántico, a miles de millas de distancia, decenas de campesinos mapuches poblaban los calabozos chilenos, acusados de “delitos terroristas” que arrancarían más de una carcajada en las melenudas filas de Al Qaeda. Fue en mayo de 2006 que Bachelet anunció la voluntad de su gobierno de “no volver a aplicar la Ley Antiterrorista en el marco de la protesta social mapuche”, demarcándose de esta forma de su antecesor, el ex presidente Ricardo Lagos. Sucedió tras aquella polémica gira, marcada por manifestaciones en su contra en diversas capitales del Viejo Continente. Y solo tras 54 días de ayuno de cuatro presos políticos recluidos por entonces en la cárcel de Angol. Demás está decir que poco y nada duraría aquel veranito de San Juan. Bien lo saben los 34 mapuches hoy en huelga, todos encarcelados por “terrorismo” en la segunda mitad de su aplaudido mandato. El garrote pronto volvería a ocupar el lugar de la zanahoria. Y el resto, como siempre en estos casos, sabemos es historia.

“Asumo la autocrítica. Los que tuvimos una convicción respecto de la causa mapuche y la defensa de los derechos indígenas, perdimos la pelea dentro del gobierno”, sostuvo este lunes Paula Quintana, ex ministra de Mideplan. “Me consta personalmente que la Presidenta Michelle Bachelet no fue nunca partidaria de aplicar la Ley Antiterrorista”, subrayó por su parte Carolina Tohá en La Segunda. “Aquí se tomaron decisiones equivocadas. No se sopesó lo complejo, lo delicado y los efectos que tenía el ocupar esta herramienta. Y estos errores se deben en gran parte a las decisiones que se tomaron desde una política sólo de seguridad pública, con una mirada desde el Ministerio del Interior y no integral”, remató la timonel del PPD. ¿Bachelet víctima de los arranques represivos de Pérez Yoma, Harboe y Rosende? No nos engañemos. La orden del día en la Concertación es clara; blindar a la ex mandataria mientras dure el temporal mapuche. No exponerla. No sacarla al ruedo. Que no responda preguntas incómodas. Nada de explicaciones a la ciudadanía. Mejor muda que tartamuda.
martes, 14 de septiembre de 2010

-El autor es Periodista, director de Azkintuwe.

Chile: Trabajadores mineros ahora luchan juntos

Chile: Trabajadores mineros ahora luchan juntos

Nace poderosa coordinación de organizaciones
 

Por Andrés Figueroa Cornejo 
 
Cristian Arancibia Valencia es presidente de la Federación Minera de Chile. Fue elegido  en mayo de 2010 con un programa de renovación de la organización para darle independencia respecto de las compañías mineras y de los partidos políticos tradicionales. La Federación cuenta con 10.500 asociados pertenecientes a 21 sindicatos de empresas mineras privadas del país, con aproximadamente un 68 % de incidencia en la producción minera general. La semana pasada, Arancibia encabezó una delegación de 70 dirigentes del sector que fueron a entrevistarse con el gobierno y el Legislativo a propósito de la tragedia de la mina San José.
 
¿Cuál es tu lectura de lo ocurrido en la mina San José?
 
“Es un hecho que  se habría podido evitar. Si el Estado, mediante sus órganos fiscalizadores, y la empresa, hubieran escuchado a los trabajadores que solicitaban fiscalizaciones, deberían haber actuado evitando lo que vendría. Fue por falta de compromiso para invertir en la seguridad de sus trabajadores.”   
 
 
LA UNIDAD  
 
¿Cómo surge la confluencia de diversas organizaciones y dirigentes mineros?
 
“Lo pasado en Copiapó remece a toda la sociedad chilena y en especial al sector minero, ya que los temas de seguridad y salud en el trabajo no son nuevos. La Federación Minera de Chile desde hace dos años está poniendo estos temas sobre la mesa, pero solos. Desde hace algún tiempo en el sector minero se escuchan llamados a terminar con la atomización del movimiento sindical, pero nadie hace nada, así es que nosotros decidimos actuar. Fue así que en nuestra Federación comenzó una relación más estrecha con los trabajadores contratistas y con los de la mediana y pequeña minería, y especialmente con los trabajadores de Codelco. El lamentable accidente de los 33 compañeros de Copiapó, la muertes del trabajador en Minera los Pelambres  y del chofer en la bajada de Minera Collahuasi y, sobre todo, el horrible fallecimiento de 6 trabajadores de SQM en una explosión, nos obliga a agilizar todas las acciones unitarias. Según nuestro análisis, apremia la necesidad de unir a todo el sector minero para que no prosiga el atropello de nuestros derechos y se perfeccione la seguridad en las faenas, y a la vez, enfrentemos procesos de movilización para que de una vez por todas  se modifiquen las leyes laborales de nuestro país.”       
 
¿Qué organizaciones están representadas?
 
“Hoy nuestra Federación Minera de Chile representa a más del 85% del sector privado de los trabajadores de planta, pero a la vez creemos que nuestras ideas son asumidas por los más de 40 mil trabajadores subcontratados distribuidos en diferentes sindicatos y federaciones.” 
 
¿La confluencia es sólo coyuntural o tiene un horizonte de más largo plazo?
 
“Los sindicatos adolecemos de trabajar mucho en el corto plazo, pero hoy la conducción de la Federación plantea nuevas estrategias para desarrollar plataformas que se irán cumpliendo en el corto, mediano y largo plazo.”
 
¿En qué consistieron las reuniones con el Ejecutivo y el Congreso?
 
“Nuestros viajes a Santiago y Valparaíso tenían como finalidad dar a conocer nuestros planteamientos y lo cumplimos. Nos recibió el ministro de Minería en las puertas de La Moneda donde le entregamos nuestro manifiesto y una carta solicitando una reunión de carácter urgente con el Presidente de la República para que nos responda personalmente, porque creemos que no sólo los empresarios pueden entrar al palacio presidencial, sino que también los trabajadores. La cantidad de muertos en nuestro sector, sólo en estos últimos 35 días, ya sobrepasa los ocho, más los 33 atrapados, todo por falta de seguridad y fiscalizaciones. También solicitamos participación en las discusiones que hoy se generan en el país con relación a la comisión de seguridad y el proyecto de ley sobre royalty, donde “casualmente” nuevamente la participación de los trabajadores es cero y precisamente somos nosotros los que extraemos el material del subsuelo y arriesgamos nuestra vida día a día. Estos mismos argumentos los planteamos en el Congreso Nacional, tanto en las reuniones con la presidenta de la Cámara de Diputados como con el presidente del Senado. Al menos nos escucharon y esperamos que en el legislativo nos incluyan en la comisión investigadora del accidente de Minera San Esteban. También esperamos que nos dejen presentar nuestras ideas en las comisiones de salud, trabajo y minería y  se nos incluya en la comisión de seguridad planteada por el Ejecutivo. Nuestras acciones a seguir dependerán de las respuestas que se nos entreguen a este enorme grupo de mineros que exige seguridad, salud y participación en los destinos de los trabajadores del país, ya que estamos dispuestos a movilizarnos por nuestros derechos y para que hayan cambios en la sociedad chilena que beneficien al pueblo, que se encuentra harto postergado desde 1973.”

Foto: Cristian Arancibia Valencia  presidente de la Federación Minera de Chile
 
Septiembre 15 de 2010

“La firmeza serena de la dignidad hecha hombre”

“La firmeza serena de la dignidad hecha hombre”
por Hermes H. Benítez
 

“Seguramente Radio Magallanes será acallada, y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, me seguirán oyendo, siempre estaré junto a ustedes, o a lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno, el de un hombre que fue leal.”   

 

Allende sostuvo a menudo en sus discursos y entrevistas, que él era el legítimo heredero de una larga y centenaria tradición patriótica, que comenzando con O’Higgins, continuaba con Balmaceda y desembocaba en Pedro Aguirre Cerda. Muchos tomaron esto como una simple figura propagandística, que se prestaba muy bien para ser representada pictóricamente en el telón de fondo de los proscenios de los incontables actos multitudinarios en los que el líder popular participara en sus distintas campañas senatoriales y presidenciales, pero que tal filiación histórica y política carecía de sustancia y realidad.     

Sin embargo, si se conoce uno de los episodios centrales de la vida de Allende durante el gobierno del Frente Popular, y se comprende el impulso moral subyacente a su decisión final, se llega a entender fácilmente que aquella visión de sí mismo, como continuador de la obra  de aquellos tres grande patriotas, no era para Allende una simple frase, sino un verdadero compromiso personal contraído con su pueblo.     

Joan Garcés, Juan Gonzalo Rocha, Diana Veneros y otros autores han destacado, en sus respectivos libros, lo que manifiestamente constituye la experiencia crucial de la carrera política de Allende, que vendría de algún modo a predeterminar, y a la vez permite explicar, su decisión de morir luchando en La Moneda y, cuando ya  no le quedaba otra opción digna, quitarse la vida.      

En su biografía de Allende, la profesora Veneros reproduce el relato que hiciera Allende _en un discurso de noviembre de 1963, en homenaje al Frente Popular_ de la conducta del presidente Aguirre Cerda ante el alzamiento militar en contra de su gobierno, ocurrido el 25 de agosto de 1939, y denominado “El Ariostazo”, por el apellido del general Ariosto Herrera, que lo encabezara:  

“Ariosto Herrera, general de Chile, olvidando su juramento de lealtad a la Constitución, y a las leyes de la patria, sacó las tropas a la calle, y quiso derrocar al legítimo presidente elegido por el pueblo. Yo conocí de muy cerca la reacción de don Pedro. En la mañana al ser despertado, fue advertido por sus edecanes en el sentido de que las tropas marchaban contra el Palacio de La Moneda… Don Pedro, serenamente manifestó a sus edecanes: “Ustedes pueden y deben retirarse. Yo me quedaré aquí para que sepa Chile cómo muere un presidente constitucional cuando el Ejército olvida el cumplimiento de las leyes”. Los tres oficiales, [y] el edecán civil, ante esa lección tan parca, civil, espartana, de responsabilidad, contestaron: “No presidente, estaremos con usted”. Y pocas horas después Santiago entero estaba convulsionado. Salieron los obreros de la Municipalidad. Yo llegué hasta la maestranza de San Bernardo y volví con los trabajadores apretujados en carros [de ferrocarril] y junto con densas multitudes de hombres y mujeres, sin armas, con el arma de su convicción, con la tremenda arma moral de su fe, rodearon los cuarteles.        

Eran cincuenta, cien mil personas y La Moneda era un enjambre de chilenos y el general faccioso y los heroicos soldados rebeldes, sin disparar un solo tiro, se rindieron a un pueblo sin armas, pero con un arma que vale más que las armas: el respeto a la convicción ciudadana, a la voluntad popular; el respeto al presidente elegido por ellos mismos; el respeto a Chile y sus tradiciones” (1).     

No cabe duda que Allende se equivocaba al concluir aquí que la pura fuerza numérica y moral del pueblo y su presidente desarmados, pudieron entonces más que la fuerza bruta y decidida de las armas, pero es innegable que en este relato, y en el que citaremos a continuación, aunque algo dispares en sus detalles, se contiene la esencia de la doble lección, de política y moralidad, que Allende aprendió de don Pedro Aguirre Cerda, ese día de agosto de 1939, y que 34 años más tarde, enfrentado al golpe militar de 1973, Allende supo aplicar heroicamente.    

El día 14 de abril de 1970, es decir, apenas seis meses antes de ser elegido Presidente, Allende volverá a relatar aquella experiencia de 1939, en un extenso discurso que improvisará ante sus hermanos masones en el templo de la Gran Logia de Chile, en Santiago, y que dice así:   

¡Cómo fue combatido Pedro Aguirre Cerda! , ¡cómo se le motejó de vendido al oro de Moscú! , ¡cómo el Hermano Pedro Aguirre Cerda(2) fue artera y canallescamente combatido por las centenarias columnas del diario El Mercurio, para no hablar de las columnas de un diario confidencial, no tanto de esa época, pero de ahora, como El Diario Ilustrado!  

Pero si al ataque verbal, si a la ponzoña destilada todos los días, había que agregar la nota que expresara lo que siempre se ha hecho, no fue remisa la derecha chilena en demorarse y una tentativa de golpe militar se alzó  por el delito increíble, en una manifestación del pueblo, al término de ella, cuando los ministros y el presidente estaban en los balcones, y yo era ministro de Pedro Aguirre Cerda, se había apoyado en al Casa de Toesca, en el primer piso, un pendón rojo que llevaba algún obrero que tenía derecho por sus convicciones a llevarlo. Y entonces nace la tentativa de Ariosto Herrera, y la derecha chilena se confabula y la amenaza se cierne…       

Y el golpe militar se aplasta sin disparar un tiro, por la actitud consciente de las masas populares dirigidas por los partidos de vanguardia, los marxista de ayer y de hoy, y por la actitud moral de firmeza de un Hermano que tuvo siempre sentido de la dignidad del cargo que desempeñaba.

Me tocó  [a mí], y es un hecho que tiene ribetes de anécdota histórica, estar presente a las cinco de la mañana de ese día en La Moneda; junto a don Pedro, no esta[ba] allí otro hombre que [Roberto] Wachholtz, quien fuera ministro [de Hacienda] de don Pedro, yo, y misia Juanita, cuando el edecán, Venerable Maestro(3), vino a decirle al Presidente Aguirre Cerda que estaban listos los autos frente a la amenaza que se cernía de las tropas que avanzaban hacia La Moneda. Y yo oí y aprendí y nunca olvidaré lo que es la firmeza serena de la dignidad hecha hombre. Don Pedro Aguirre Cerda le dijo [al edecán]:

“Usted está formado para luchar, use los autos. Yo soy un hombre de derecho. Saldré de aquí con los pies hacia delante, pero jamás abandonaré este cargo que el pueblo me entregó.” 

Y Allende termina su evocación vinculando al presidente radical con la otra gran figura  de la trilogía heroica de la historia de Chile:   

Con esa respuesta quedaba definitivamente establecido el hecho de que don Pedro Aguirre, pequeño y moreno, chilenazo y masón, tenía un alma y una conciencia que ha hecho posible, además, que su recuerdo se incorpore al corazón agradecido del pueblo que sabe, sin saberlo, que muy distante de él, tan solo otro Presidente, Balmaceda, en otro recodo de la historia, puede compararse al gobierno de Pedro Aguirre Cerda que marcó una etapa en el proceso de desarrollo del pueblo chileno.(4)     

Existe otra versión de estos hechos que contiene un significativo detalle, que suponemos Allende debió haber conocido, pero que curiosamente no menciona en su discurso en homenaje al Frente Popular, ni en su discurso en la Masonería, ni en ninguna otra oportunidad que conozcamos; detalle que se consigna en el libro Chile entre dos Alessandri, del político e historiador Arturo Olavarría Bravo. De acuerdo con este relato es el propio Olavarría quien concurre personalmente a La Moneda, aquella mañana del 25 de agosto de 1939, para pedirle al Presidente Aguirre Cerda que abandone el palacio (como lo había hecho Arturo Alessandri en 1924), a lo que el mandatario responde, al tiempo que saca una pequeña pistola de su bolsillo: “De aquí no me sacarán sino muerto. Mi deber es morir matando en defensa del mandato que me entregó el pueblo.” (5).        

Por cierto, como observara Joan Garcés, la situación y contexto del intento golpista del general Ariosto Herrera eran completamente diferentes del golpe de estado de 1973:

“En 1939, el general Herrera estaba impulsando un putsch “a la chilena”, con recursos y horizontes eminentemente locales. No tenía detrás el impulso y mediatización de los servicios del Pentágono de Estados Unidos, [ni] los imperativos de la política de Henry Kissinger”. (6) 

Es decir, Allende y su gobierno no pudieron resistir el embate combinado de la derecha chilena unificada, de las fuerzas militares golpistas, y de las poderosas fuerzas del  Imperio dirigido entonces por Richard Nixon; quien hizo uso de todos los cuantiosos recursos a su alcance para estimular, asesorar y financiar el Golpe y sus acciones preparatorias.

De allí, entonces, que no hayan sido suficientes ni el valor, ni la dignidad, del Presidente para  detener, o derrotar, el golpe de 1973. Sin embargo, y precisamente, por obra de la fuerza de esos valores que Allende supo defender con su propia vida, al caer en La Moneda, su figura se potenciaría  hasta alcanzar la estatura universal de una especie de nuevo padre de la patria amenazada, que junto con transformarse en el primer acusador de los crímenes de la dictadura, llegó a constituirse en el símbolo y en la encarnación de los combates populares  del presente y del futuro de Chile. 

Notas:
1.  Diana Veneros, Allende. Un ensayo psicobiográfico, Santiago, Editorial Sudamericana, 2003, págs. 391-392.

2. Tal como Allende, el presidente Aguirre Cerda fue, también, un connotado masón, habiendo ingresado a los 27 años de edad a la Logia Justicia y Libertad No. 5, de la ciudad de Santiago. Hoy existe, incluso, una logia que lleva su nombre, la Logia Educador Pedro Aguirre Cerda No. 153. 

3. Se llama Venerable Maestro al jefe de una logia masónica. Es costumbre que allí un orador se dirija al Venerable Maestro en sus intervenciones y discursos, como lo hace Allende.   

4. Juan Gonzalo Rocha, Allende Masón. La visión de un profano, Santiago, Editorial Sudamericana, 2000, págs, 34-35. 

5. Citado por Rocha, Op.Cit., pág. 109. 

6. Joan E. Garcés, Allende y la experiencia chilena. Las armas de la política, Santiago, Edicones BAT, pag. 381. 

Chile: Último discurso de Salvador Allende desde la Casa de la Moneda

Chile: Último discurso de Salvador Allende desde la Casa de la Moneda

Compatriotas: es posible que silencien las radios, y me despido de ustedes. En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con este ejemplo, para señalar que en este país hay hombres que saben cumplir con las obligaciones que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por la voluntad consciente de un presidente que tiene la dignidad del cargo...

Quizás sea ésta la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron.
Soldados de Chile, comandantes en jefe y titulares... al almirante Merino... ... El general Mendoza,
general rastrero que sólo ayer manifestara su solidaridad y lealtad al gobierno, también se ha denominado director general de Carabineros.
Ante estos hechos sólo me cabe decirle a los trabajadores: yo no voy a renunciar. Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen, ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. Es este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, espero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición: la que les señaló Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctima del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena conquistar el poder para seguir defendiendo sus granujerías y sus privilegios. Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra: a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de su preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días están trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas de sociedad capitalista.
Me dirijo a la juventud a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha; me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando puentes, cortando las vías férreas, destruyendo los oleoductos y los gasoductos frente al silencio de los tenían la obligación proceder... La historia juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa me seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes, por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la patria. El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres el momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que el sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.
SALVADOR ALLENDE Santiago de Chile11 de septiembre de 1973