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Argentina

Ataque sionista a la flotilla humanitaria a Gaza: masivo repudio en Buenos Aires

Hoy manifestación en Embajada de Israel en Buenos Aires

MASACRE SIONISTA EN AGUAS DE GAZA
MANIFESTACIÓN A LA EMBAJADA DE ISRAEL EN BUENOS AIRES
17 hs. Av. de Mayo y Chacabuco

(PTS, 31/05/2010) La marina israelí, mató a 19 personas y dejó a otras 30 heridas, integrantes de la caravana solidaria con Palestina, compuesta por 700 pacifistas de 50 países distribuidos en nueve barcos que llevaban alimentos, material médico y otros bienes esenciales.

El ataque se produjo a 65 km de la costa de Gaza. Un reportero de la televisión turca, que estaba en una de las nueve embarcaciones, aseguró que se hallaba en aguas internacionales, y que ante su decisión de desafiar el cerco económico a Gaza, fueron atacados por helicópteros que descendieron en uno de los barcos, disparando armas de fuego y gases lacrimógenos en la embarcación.

Los activistas -entre los que se encontraba una anciana judía sobreviviente de los campos de concentración nazis- se defendieron con lo que tuvieron a mano. Algunos de ellos fueron llevados fueron llevados por la fuerza a un centro de detención habilitado por el gobierno israelí en la localidad de Ahsdod, situada al norte de esta franja.

En las embarcaciones se encontraba material médico, alimentos, y otros bienes, para ayudar a los asfixiados habitantes de la franja de Gaza que se encuentran en un brutal bloqueo por parte del gobierno Israelí de Benjamín Netanyahu.

El Estado de Israel vuelve a demostrar que es una entidad terrorista, avalada y amparada por el imperialismo yanqui.

En la Argentina los mismos sionistas a través de la Justicia persiguen a los luchadores sociales que repudiaron la agresión criminal contra el pueblo palestino, encontrándose Roberto Martino preso en un penal y Juan Carlos Beica condenado.

Por eso adherimos a la convocatoria realizada por la Federación de Entidades Palestinas a manifestarnos, hoy a las 17 hs, frente a la embajada del Estado de Israel en Buenos Aires, en Chacabuco y Avenida de Mayo, para repudiar esta nueva matanza y exigir un castigo ejemplar.

- ABAJO EL TERRORISMO DE ESTADO DE ISRAEL. CASTIGO POR CRIMINALES DE LESA HUMANIDAD A LOS MASACRADORES DE GAZA

- LIBERTAD A LOS PRESOS POLÍTICOS PALESTINOS DE LAS CÁRCELES SIONISTAS

- RUPTURA YA DE RELACIONES DIPLOMÁTICAS CON EL ESTADO SIONISTA. ANULACIÓN DEL TRATADO MERCOSUR-ISRAEL

- LIBERTAD A ROBERTO MARTINO. BASTA DE PERSECUCIÓN A LOS LUCHADORES ANTISIONISTAS

PTS

Partido de los Trabajadores Socialistas

Adherimos y participamos de la convocatoria a manifestarnos contra el nuevo crimen del Estado de Israel.

Adherimos y participamos de la convocatoria a manifestarnos contra el nuevo crimen del Estado de Israel.

Las fuerzas israelíes han asesinado a compañeros activistas que intentan llevar ayuda material al pueblo de Gaza, en la flotilla organizada por numerosas organizaciones de solidaridad con Palestina y por Free Gaza.

 

Convocamos a la Embajada de Israel (Avenida de Mayo al 700, esquina Chacabuco).

 

AARSOPAL

Asociación Argentina de Solidaridad con Palestina

 

aarsopal@gmail.com

prensaaarsopal@yahoo.com.ar

 

Convocatoria contra nuevo crimen de Israel, 31 de mayo, 17 Hs.

Agradecemos su difusión.

 

Convocamos a todas y todos, organizaciones sociales, políticas y de la sociedad civil para hoy lunes a partir de las 17 Hs. a concentrarnos frente a la Embajada Sionista de Israel.

 

Repudiamos este nuevo crimen a los integrantes de las flotillas Por la Libertad de GAZA y debemos decir:

 

¡Basta!!!!

 

¡Basta de tanta impunidad!!!

 

¡Por los activistas que dejaron su vida, para dar vida!

 

¡Por los gazatíes y el pueblo de Palestina!

 

¡Su silencio es complicidad!

 

 

Los esperamos

 

Federación de Entidades Argentino Palestinas

إتحاد الجمعيات الفلسطينية الأرجنتينية

 

 

info@federacionpalestina.com.ar                                  federpal@gmail.com

 
 
AARSOPAL
Asociación Argentina de Solidaridad con Palestina

Convocatoria contra nuevo crimen de Israel.

Convocatoria contra nuevo crimen de Israel.

Convocamos a todas y todos, organizaciones sociales, políticas y de la sociedad civil para hoy lunes a partir de las 17 Hs. a concentrarnos frente a la Embajada Sionista de Israel.

 

Repudiamos este nuevo crimen a los integrantes de las flotillas Por la Libertad de GAZA y debemos decir:

 

¡Basta!!!!

 

¡Basta de tanta impunidad!!!

 

¡Por los activistas que dejaron su vida, para dar vida!

 

¡Por los gazaties y el pueblo de Palestina!

 

¡Su silencio es complicidad!

 

 

Los esperamos

 

Federación de Entidades Argentino Palestinas

إتحاد الجمعيات الفلسطينية الأرجنتينية

 

 

info@federacionpalestina.com.ar                                  federpal@gmail.com

Argentina: 200 años… ¿y dónde está la Libertad?

Argentina: 200 años… ¿y dónde está la Libertad?

 Gustavo Robles ( ARGENPRESS.info)

“Por su forma, aunque no por su contenido, la lucha del proletariado contra la burguesía es primeramente una lucha nacional. Es natural que el proletariado de cada país deba acabar en primer lugar con su propia burguesía”
(Marx-Engels, “Burgueses y Proletarios”, Manifiesto Comunista)

Mucho tiempo ha pasado desde que Marx y Engels escribieron la frase que encabeza esta nota. Mucho ha cambiado el mundo desde entonces. En nuestro país, la burguesía “nacional” ya no es tal, es una burguesía “transnacionalizada”. Y, en todo caso, el componente “nacional” es una mueca, un socio menor, una “cortesana” de la burguesía imperialista internacional. No hay en ella un proyecto “liberador” desde la perspectiva “nacional”. Sin embargo, la lucha de nuestra clase obrera para liberarse de sus cadenas sí tiene un aspecto “nacional”, lo cual implica que la única forma de ser “nacionalista” en nuestro país es ser “clasista”. Es decir, la liberación nacional está indefectiblemente asociada a la acción de la clase trabajadora. No hay otra posibilidad de liberación de nuestro país.

En estos días, sin embargo, las clases dominantes hacen gala del festejo de los doscientos años de la liberación de nuestra sociedad como país, estado y nación, aunque sea muy difícil hablar de real liberación en esos términos. Los que nos condenan al saqueo expoliador de las potencias extranjeras se han adueñado del festejo por el “Bicentenario de la Patria”.

Habría que preguntarse, aunque resulte antipático –sobre todo en esta fecha- si existe realmente una “nación argentina”, y ni qué hablar un “país” soberano y libre. Bueno, la respuesta a esto último es más que obvia: un país que depende de la inversión y el financiamiento extranjero –según lo reconocen tanto el gobierno “nacional y popular” como la oposición más de derecha, todos representantes de diferentes sectores de las clases dominantes, es decir, de las burguesías explotadoras- difícilmente pueda ser libre y soberano.

¿Qué festejan, entonces, estos entregadores de las riquezas nacionales, tanto las naturales como las producidas por el sudor de los trabajadores de nuestro país?

Pues festejan la continuidad de una historia intrínsicamente ligada a la intervención extranjera.

Basta ahondar un poco en nuestra historia germinal, donde el 25 de mayo es una consecuencia de la invasión napoleónica a la metrópolí española, del control francés de la mayor parte de Europa, y de la independencia de EEUU, ambos mercados cerrados a los productos ingleses en pleno auge de la revolución industrial sajona. La intervención inglesa en nuestra “liberación” debería hacernos pensar en la realidad concreta de esa categoría adquirida a partir de 1810. Esa intervención festejada y abonada por las clases dominantes “nacionales”, que no cejó hasta que le dejó paso a otra aún más poderosa, surgida a partir de 1945 en el mundo, como lo es el imperialismo yanqui. En mayor o menor medida, con más o menos resistencia, siempre nuestro país terminó claudicando ante los dólares de las grandes empresas yanquis. Lo que se hizo aún más concreto y palpable a partir del 24 de marzo del ’76, y no fue modificado por ninguno de los gobiernos que sucedieron a la dictadura genocida. El menemato de los ‘90 estructuró la sociedad que hoy sufrimos, y el gobierno actual, a pesar de su retórica confrontativa, siguió perfeccionando la maquinaria del saqueo de nuestras riquezas, hoy en su apogeo, como nunca antes en nuestra historia.

La política petrolera y minera del actual gobierno son la representación máxima de esa línea de expoliación a nuestro pueblo. El reconocimiento criminal de una Deuda ilegal, ilegítima y fraudulenta por parte del kirchnerismo y su “oposición” no hace más que confirmar lo expresado en estas líneas.

Duele tanta mentira.
Duele tanta hipocresía
Duele tanto cinismo

Pero duele más aún, ver que no existe una real oposición de los que realmente podemos oponernos a tanta entrega. Como decíamos más arriba, la única posibilidad real de liberación “nacional” puede devenir de la clase trabajadora. Pero no existe una dirección de la clase, y las autoproclamadas “direcciones” clasistas no acertamos a generar lo que debemos generar.

Duele ver entonces como ni siquiera para esta fecha, que podría ser un punto de partida para golpear las puertas de la consciencia de nuestro pueblo, podemos ponernos de acuerdo para hacer un contrafestejo para este Bicentenario acaparado por los que entregan y no paran de entregar nuestras riquezas.

Mucho es lo que hay que construir, y ni siquiera hemos empezado. Y mientras seguimos con las mezquindades entre nosotros, para ver quién “la tiene más larga” en los términos de la ideología del proletariado, las masas no nos entienden y menos nos escuchan.

En vez de perder el tiempo en tratar de descalificarnos entre nosotros, deberíamos intentar ponernos de acuerdo para construir una herramienta de masas que nos permita como pueblo encarar imprescindibles cambios en la estructura social que permitan liberarnos en serio como país.

Algunas ideas se pueden aportar, humildemente, al respecto

Por la Dignidad Nacional
Para pararnos dignamente como Nación ante el resto de los pueblos del mundo, tenemos que tener como principio la eliminación de la injerencia externa en la vida de nuestro país.

Para ello es imprescindible la recuperación de nuestros recursos naturales y estratégicos, hoy en manos privadas y foráneas.

De la misma manera, simultáneamente, terminar con la agresión al medio ambiente que pone en riesgo la salud y la vida del pueblo entero, y empeña nuestro futuro y el de nuestros hijos y nietos.

La reestatización de las empresas privatizadas y concesionadas, para que sean manejadas por trabajadores y usuarios comunes, debe ser un objetivo irrenunciable para tal fin.

En ese marco, debe priorizarse la relación con los pueblos de Suramérica, principalmente con los que hoy desarrollan procesos antiimperialistas y revolucionarios, como Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

Por la Soberanía Popular
Sólo basados en los puntos anteriores podremos aspirar a terminar con la pobreza y los privilegios que la provocan.

Para ello hay que encarar políticas agresivas de distribución real y equitativa de las riquezas que producen los trabajadores, desde la perspectiva de las mayorías (y no como hasta ahora, que son las minorías poderosas quienes tienen a cargo esa tarea, generando la triste realidad que nos toca vivir)

Es imprescindible socializar el manejo de las bases de la economía. Sólo así tendrá sentido una reforma política, donde efectivamente gobiernen las mayorías, con revocabilidad de mandatos, sin inmunidad que provoca impunidad; donde los funcionarios y legisladores a nivel nacional, provincial y municipal no ganen más que el promedio de un obrero industrial.

Es imposible pensar en un país justo con la actual estructura demográfica, por lo cual es imprescindible fomentar una redistribución de la población y una reforma agraria basada en la colectivización, terminando con el anacronismo del latifundio.

El respeto a los derechos de los Pueblo Originarios es una asignatura pendiente que debemos solucionar, constituyendo una reparación histórica que debe encararse de manera inmediata.
Estos cambios profundos solo serán posibles si terminamos con la vieja y vetusta estructura política que nos gobierna, donde los partidos políticos tradicionales se constituyen en representantes de las diferentes facciones del poder económico. Debemos bregar por una sociedad distinta, donde sean los trabajadores y las mayorías populares los que tomen las riendas de la política, para así poder lograr la justicia y la felicidad que nuestro pueblo merece.

Sólo así tendrá sentido festejar nuestra verdadera “Liberación e Independencia”.

Papelera Quilmes (ex Massuh): Entre la desidia y el desamparo

Ariel Alvariz (ACTA)
Trabajadores de la Papelera Quilmes (ex Massuh), nucleados en el Sindicato de Papeleros Mensualizados, se acercaron a la CTA para plantear la dura situación que están viviendo ante la pérdida de su fuente laboral.
En una extensa reunión con el secretario general de la CTA provincia, Hugo Godoy y compañeros de la CTA Quilmes y de la FeTERA, insistieron en la necesidad de que el Estado Nacional intervenga a favor de los trabajadores y no, como es su intención, a favor de la concentración del negocio en pocas manos.


La Papelera Quilmes es la tercera en importancia en el país, en cuanto a producción de papel. En mayo de 2009, y luego de cinco meses de estar parada, el Estado Nacional la intervino creando un fideicomiso del Banco Nación, haciéndose cargo de la gestión de la misma. La gestión privada (Massuh) dejaba de esta manera un tendal de deudas y 14 pedidos de quiebra.

La gestión estatal comenzaba su ciclo con grandes exclamaciones de inversiones. En boca de Guillermo Moreno, Secretario de Comercio Interior, se confiaba que se volcarían $ 5 millones de pesos provenientes de la ANSES. “Mi función es coordinar: voy a poner en marcha esta planta. Es una planta para producir papel, vamos a trabajar como venimos haciendo hasta ahora”, afirmaba el inefable Moreno (Cronista Comercial -10 de mayo 2009). Al día de la fecha esos fondos nunca llegaron.

La empresa cuenta con más de 400 trabajadores en actividad, entre la planta central de producción ubica en Quilmes y el taller de reparación de máquinas de San Justo. Este último es uno de los tres talleres que existen en Argentina y que por su envergadura adquiere una importancia estratégica. Desde abril de este año y por decisión del Ejecutivo Nacional la planta a dejado de producir, dejando sin su fuente laboral a la totalidad de los trabajadores.

El secretario general del Sindicato de Papeleros de Quilmes, Miguel Kolomietz, sostiene que “siendo Argentina una importadora de papel y siendo Papelera Quilmes la tercera en importancia en el país, no se entiende la decisión del gobierno de cerrarla. Estábamos llegando a un umbral de producción, muy próximo al punto de equilibrio. Cuando la empresa estaba empezando a funcionar sin pérdidas se decide cerrarla”.

“Además -sostiene el dirigente- no se realizan inversiones desde hace tres años, lo que lleva a un deterioro de las máquinas por falta de mantenimiento”.

La idea del Gobierno Nacional es transformar la empresa en una cooperativa, planteo rechazado por los trabajadores, “Nos quieren cooperativizar -resalta el secretario adjunto del gremio, Kristian Zanone- nos dicen que nos van a pagar $1.500 pesos de piso y que 100 de los 400 compañeros deben optar por la jubilación o el retiro voluntario”.

La sensación es que éste soltarle la mano a los trabajadores significa una nueva avanzada para que la empresa se vuelva privatizar, allanando el camino para la llegada de capitales. Se estima que unas de las empresas beneficiadas con esta situación y que estuvo totalmente en desacuerdo con la creación del fideicomiso es Papelera Ledesma (con marcas como Éxito y Gloria), de la familia Blaquier, que maneja el 30% del mercado y que había denunciado al Estado por competencia desleal.

La propuesta del Sindicato de Papeleros, en concordancia con el Municipio de Quilmes, es la creación de una empresa con un fuerte sesgo social, donde se fabriquen libros y cuadernos para los niños y jovenes. Que sirva de insumo para el desarrollo educativo, social y cultural, acompañando las políticas sectoriales propuestas por el Estado. Para ello se reclama la intervención del estado, específicamente del Ministerio de Educación Nacional y de la Dirección de Escuelas y Cultura provincial.

Trabajadores toman fábrica textil ante vaciamiento patronal

Trabajadores toman fábrica textil ante vaciamiento patronal

Argentina

Cuando los trabajadores de la textil Sniafa fueron a trabajar el martes por la mañana se encontraron con una situación desconcertante: la fábrica estaba cerrada, con todas las maquinas apagadas, sin luz y sin los gerentes. Este desconcierto, sin embargo, no fue tan grande. Hacía ya varias semanas que el patrón Benjamín Pedro Uriburu se negaba a pagarles el sueldo y los trabajadores seguían yendo a trabajar a la espera de recibir lo que les corresponde. Pero el martes fue el colmo y sin titubeos decidieron tomar la fábrica en defensa de sus puestos de trabajo.

Sniafa: una empresa de bajos salarios y altas ganancias

La textil Sniafa fue fundada en el año 1948 y desde entonces se dedica a la producción de hilados sintético. Especialmente para la exportación a Brasil, del mismo modo que lo hace Mafissa, la otra gran textil de la zona. Sniafa pertenece a Solea Trust Reg y al fondo de inversión The Tower Fund, pero su principal accionista y encargado de llevar adelante la empresa es Benjamín Pedro Uriburu, de la mano del italiano Michelle Scarantino. M., trabajador de Sniafa contaba que “se afanaron todo, estos últimos tiempos se vino produciendo un vaciamiento de la fábrica... no dejaron nada, ni lo baños limpiaban, hace meses que habían dejado de limpiar la planta”.

Según el relato de los propios trabajadores, algunos con más de 30 años de antigüedad, hace dos años que no reciben los aumentos de salario según lo acordado en el acuerdo paritario del gremio textil (AOT) y desde entonces notan un deterioro de la empresa, a pesar de las estupendas ganancias que viene acumulando. Sobre esto, J., un trabajador con 20 años de fábrica, comentaba: “Acá se vende todo, desde el hilado que hacemos hasta las sobras, no se desperdicia nada. La plata que levantan es tremenda, pero a nosotros nos pagan migajas. Un obrero cuando entra cobra poco más de $2.000 y los más antiguos poco más de $3.000.... cada día alcanza para menos con la inflación que hay... ¿vos te crees que es verdad lo que dice el gobierno que no hay inflación?”

Parace que J. tiene razón. Según diferentes estimaciones de precios la inflación anual supera el 30%, lo que debería redundar en un aumento superior a este porcentaje, como, por ejemplo, el alcanzado por el gremio de la alimentación esta semana que ronda el 35%. Con estas cifras se puede estimar que la canasta familiar -con todos los elementos necesarios que viva una familia- debe andar en los $5.000 por mes... muy lejos de lo que los trabajadores de Sniafa, y tantos otros, perciben.

La resistencia de los obreros por sus fuentes de trabajo

La toma de la empresa ya lleva tres días, además del corte de calle permanente que están realizando sobre la calle 508 para hacer público su reclamo. En alguna medida esto funcionó, suscitando que diarios y radios de la ciudad se hicieran presentes, aunque no lo suficiente, según los trabajadores. El día miércoles por fín, la patronal dió la cara, pero como un gesto casi provocativo apareció el Presidente de la empresa para intentar sacar el hilado que quedaba para venderlo, lo que fue impedido por los trabajadores que decidieron bloquear la salida de la poca mercadería que queda, la bronca fue en aumento. El día jueves seguían sin moverse de la toma y el corte de calle, a la espera de una reunión entre sus representantes sindicales de la Asociación Obrera Textil, los directivos de la empresa, y representantes del Ministerio de la Producción.

En la previa a la reunión, los trabajadores aunque firmes en su lucha, mostraban cierto pesimismo en relación a los resultados de la reunión: “Seguro que no aflojan nada”, “Uriburu se robó todo.... ahora no va querer poner un peso para que se vuelva a abrir”. Pero este pesimismo no sólo era hacia lo que la patronal podía ofrecerles, sino hacia los propios dirigentes sindicales que según la opinión de los trabajadores no se habían preocupado por evitar que se llegue a esta instancia y “aparecen ahora cuando esto ya está todo mal”.

Y del dicho al hecho. Tras 3 horas de aguante en la puerta del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, al ruido de bombos y cantos... los representantes de la AOT bajaron para anunciar que no habían conseguido nada. Que la empresa había “ofrecido suspender a los trabajadores por 20 días sin goce de sueldo, que iba a pagar los salarios adeudados y que estaban tratando de conseguir que el gobierno de Scioli le preste plata para poder reabrir la fábrica”. A pesar de que esto era previsible para la mayoría de los trabajadores, les cayó como un balde de agua fría. Inmediatamente cargaron las banderas y regresaron a la fábrica para relatar lo sucedido a sus compañeros y continuaron con la toma.

De La Plata a Neuquén o ¿qué hacer ante un vaciamiento de la patronal?

Entre los trabajadores urge resolver esta cuestión cuanto antes. No sólo 180 trabajadores quedaron sin trabajo, sino que 180 familias enteras están siendo sometidas a una situación difícil y completamente injusta, más aún con la situación económica de aumentos de precios y lo costoso que se hace para conseguir trabajo. Por el lado de la empresa, las cosas parecen no tener curso de resolución. Esto mismo sucedió en una fábrica muy lejos de la Ciudad de La Plata, en Neuquén, llamada Stefani, productora de ladrillos huecos. Allí, hace 6 meses los empresarios cerraron la planta, dejando a sus trabajadores sin nada. Repetimos: 6 meses y sin respuestas. Hasta que la solución llegó, pero no de la mano de los empresarios ni del gobierno, sino de los propios trabajadores que, el día miércoles 19 de mayo, decidieron democráticamente en asamblea, ponerla a producir por ellos mismos.

Los trabajadores de Sniafa tienen toda una lucha por delante y es tarea de todos apoyarlos hasta que logren conseguir sus justos reclamos.

Nota realizada por:
Tano y Agustín. Corresponsales de Prensa para
Micrófono Abierto a los Trabajadores. Programa Radial
transmitido por FM Futura 90.5 (La Plata),

Martes de 20 a 22hs.

La clase obrera en el Centenario de Mayo

La clase obrera en el Centenario de Mayo
Nicolás Iñigo Carrera  FUNDACIÓN JUAN B. JUSTO
Fuente:  Argenpress
El primer centenario de la Independencia Argentina que acaba de transcurrir será recordado en los tiempos venideros con el mismo entusiasmo con que se recuerda hoy la revolución libertadora de 1810. Así hablan a pleno pulmón los venales pregoneros del patriotismo de este país tan grande y tan desgraciado al propio tiempo. Nosotros también afirmamos que la semana de Mayo que ha fenecido perdurará largamente en las memoria de las generaciones venideras, pero no porque sus días hayan sido de grande, hondo regocijo patriótico, sino por la magnitud de las ignominias cometidas en nombre del orden y la autoridad de los tiranos del oro y del poder, que han convertido al país en una factoría.
Alberto Ghiraldo.


Hoy, 14 de mayo, se cumplen cien años de la noche en que, en el marco de la celebración del Centenario de la Revolución de Mayo, “manifestaciones patrióticas” de estudiantes, niños bien, policías y miembros de los clubes elegantes destruyeron e incendiaron los locales de los periódicos obreros La Vanguardia, La Protesta, La Batalla y Acción Socialista. También atacaron, al grito de “Abajo la anarquía”, “Mueran los gringos”, “Muera el anarquismo”, “Abajo la huelga”, “Mueran los obreros”, “Viva la patria” y “Viva la ley de residencia” (1), la sede de México 2070, de la Confederación Obrera Regional Argentina (CORA), la principal central sindical de la época, donde encontraron resistencia, por lo que volvieron posteriormente, con apoyo policial y de los bomberos, y destrozaron el local.

Esos actos de vandalismo, que incluyeron la destrucción de la librería de La Vanguardia, cuyos libros destrozados fueron llevados como trofeos agitados por los manifestantes ante el presidente de la República, Dr. José Figueroa Alcorta, fueron precedidos por el encarcelamiento de los miembros del Consejo Federal de la FORA y del Comité Central de la CORA (2), realizados ilegalmente, antes de que en sesiones vertiginosas el Congreso Nacional aprobara el pedido del Poder Ejecutivo de establecer el estado de sitio.

En una nota editorial del 27 de mayo de 2009, el diario La Nación admitió que las celebraciones del Centenario de la Revolución de Mayo se realizaron bajo el régimen del estado de sitio. Y atribuyó la necesidad de esa ley a que “arribaban representantes extranjeros que, como en casi todos los países, eran amenazados por los atentados anarquistas”. Semejante tergiversación de la historia resulta coherente con la manera en que ese mismo diario informó en mayo de 1910 acerca de lo que estaba ocurriendo en las calles de Buenos Aires: el 15 de mayo se refirió a la “nota vibrante, la primera de las fiestas nacionales [que] dieron los estudiantes universitarios en la manifestación realizada en la mañana de ayer” que culminó con un acto en la Plaza de Mayo, pero no publicó una sola línea sobre los hechos ocurridos en la noche del 14. Tampoco lo hizo al día siguiente, salvo para referirse vagamente a “que algunos manifestantes habían sostenido diversos tiroteos en las calles” y “un incidente ocurrido en aquella sección la noche anterior” (3), y a que “unos individuos que se hallaban parapetados en la calle Méjico 2070 hicieron fuego de revólver contra un grupo de estudiantes” (nada dice acerca del por qué de la presencia de esos estudiantes en el lugar) e hirieron a cinco, por lo que “sus compañeros, indignados por el ataque, penetraron en el local, destrozando cuanto dentro de él había” (4). En cambio, ese mismo día, se refirió a las manifestaciones “improvisadas por la noche sin que mediase citación alguna, como si los estudiantes, deseosos de exteriorizar los sentimientos que los agitan, se hubiesen concertado en grandes masas por virtud de un ineludible impulso que a todos alcanzó con igual vehemencia” (5), sin hacer la más mínima alusión a que los manifestantes imponían un “severo castigo a quienes no se descubrieran a su paso o no coreasen sus estribillos” (6), como le ocurrió al escritor, pintor e ideólogo del movimiento modernista catalán, Santiago Rusiñol, que mientras paseaba por la Avenida de Mayo fue acosado y golpeado por un grupo de jóvenes porque no se descubrió y gritó “Viva la Patria” lo suficientemente rápido. (7)

Existen, sin embargo, otras descripciones de estas manifestaciones “patrióticas”: los relatos de tres testigos y protagonistas de los hechos y del mismo Comité Ejecutivo del partido Socialista Alberto Ghiraldo, poeta anarquista y director de la revista Ideas y Figuras se refiere así a esos días del Centenario: “(...) mientras los grandes rotativos, con gerencia en París algunos, aprovechaban la falta de fiscalización para mentir hechos y entregar a la picota a todos los amigos de la libertad; (...) otros acontecimientos se han desarrollado y que a pesar de haber hecho retroceder en miles de años el espíritu de la civilización nadie se atreve a develar…” (8). Sebastián Marotta, militante de la Confederación Obrera Regional Argentina, describe a los manifestantes como “una muchedumbre de gente adinerada, diputados, empleados de gobierno, sirvientes, policías y militares” (9). Eduardo G. Gilimón, militante anarquista y redactor de La Protesta, caracteriza a las manifestaciones como “Nada más alejado del sentimiento patriótico, que es por naturaleza, por ser sentimiento, espontáneo, que aquellos malones organizados y dirigidos por la policía” (10). El Partido Socialista las calificó de “turbas salidas de los clubes y garitos elegantes, de los colegios de frailes y de la comisaría de investigación, esa tenebrosa repartición titulada por sarcasmo de orden social”. (11)

Algunas de las descripciones incluyen entre los que encabezaron las manifestaciones que culminaron en los ataques a los locales obreros a figuras prominente de la política y la “sociedad” del momento: el barón Antonio De Marchi, el ingeniero Carlos Aubone, el capitán Lara, los diputados nacionales Carlos Carlés y Pedro Luro, Juan Balestra, el comisario Reynoso y el estudiante Alonso Criado (12). Y hay suficientes indicios de que no se trataba sólo de manifestaciones patrióticas que pudieran presumirse espontáneas: en la Sociedad Sportiva Argentina (13), el Club Gimnasia y Esgrima y la Sociedad Hípica (14) se realizaron reuniones “con el fin de organizar una policía auxiliar de ciudadanos” (15). Ghiraldo afirma que de la Sociedad Hípica salieron las armas utilizadas en los asaltos ya referidos. Pero probablemente no fue sólo de allí: instituciones religiosas pidieron armas a la policía, cuyo jefe recomendó al ministerio del Interior entregarlas (16); el ministro del Interior, Dr. Gálvez, manifestó que “(...) muchos padres de familia alarmados (...) arman el brazo de sus hijos para que hagan respetar la escarapela nacional que llevarán ese día” (17). Carlos Saavedra Lamas, en su intervención en el debate sobre la ley de defensa social, aludió a versiones que indicaban que mientras se realizaban estas manifestaciones “(...) se abrían los cuadros de la policía para llevar la colaboración de los estudiantes, introduciendo un principio absolutamente desconocido de una acción conjunta de estudiantes y de soldados en el cumplimiento de los deberes del estado para la conservación del orden y la estabilidad social” (18), a lo que el ministro Gálvez respondió que “Hubo muchos estudiantes que fueron a ofrecerse para servir de agentes de investigaciones, de defensores del orden público, en momentos de verdadera efervescencia popular” (19).

Las manifestaciones nocturnas no se limitaron al día 14. En la noche del 15 los manifestantes fueron al llamado “barrio judío” (20), donde destruyeron y saquearon un almacén en Lavalle y Andes (hoy J. E. Uriburu) (21) y otro en Lavalle y Talcahuano, cortaron barbas de “lamentables ancianos” (22), violaron mujeres (23), destruyeron muebles en un restaurante y un prostíbulo (24); una numerosa columna tiroteó e incendió la imprenta y librería de Bautista Fueyo, ubicada en el Paseo de Julio, frente a la estación Retiro; Fueyo, acusado de anarquista, se defendió a balazos e hirió a varios antes de ser tomado preso por la policía sin que se supiera de su paradero durante una semana (25). El 16 la muchedumbre, al grito de “¡A la Boca! ¡A Barracas!”, amenazó con atacar varias sedes sindicales, entre ellas la del Sindicato de Conductores de Carros; pero cuando la columna había comenzado a marchar, el Dr. Balestra llegó con la noticia de que en los barrios obreros se preparaban para defender los locales sindicales; al grito de “A la pirámide de Mayo!” los manifestantes decidieron no abandonar su territorio. A la noche siguiente, después que el comisario de la seccional 26ª hizo desalojar a todos los grupos obreros de almacenes y bares y detener a quienes estuvieran cerca del Sindicato de Conductores de Carros, volvieron a reunirse los manifestantes, pero nuevamente desistieron de ir a los barrios obreros, donde militantes obreros se habían acantonado en las casas cercanas al local (26). En esos días también fueron asaltados y destruidos los muebles del local de la Federación Obrera Local, en La Plata, y locales obreros en Rosario, donde hubo algunos heridos. Mientras tanto, continuaron los apresamientos de militantes obreros, que llegaron a alrededor de 500, entre presos y deportados. (27)

¿Qué había desatado esa furia que se presentaba como patriótica pero que era fundamentalmente clasista, antiobrera? ¿Eran las amenazas de bombas contra los dignatarios extranjeros, como atribuye hoy La Nación?

No. Fue la amenaza de declaración de una huelga general. Y esta huelga, convocada para el 18 de mayo ¿era una huelga revolucionaria dirigida a deponer al gobierno y transformar de raíz el sistema institucional jurídico y político, a modificar el sistema económico basado en la propiedad privada de los medios de producción y de cambio?

Tampoco. Era una huelga que reclamaba la libertad de los presos obreros (muchos de ellos apresados en la Semana Roja de 1909 y que no habían sido liberados a pesar del compromiso asumido por el gobierno), la derogación de la ley 4144, llamada de Residencia (que permitía expulsar del país, sin juicio ni defensa, a los extranjeros que el gobierno considerara “indeseables) y la amnistía para los infractores a la ley de servicio militar. En abril de 1910 el Consejo de delegados de la recientemente formada CORA, surgida la unión de la UGT y sindicatos autónomos, resolvió declarar una huelga general “en defensa de la libertad de la clase obrera en la ocasión propicia del Centenario” (28). El 1º de Mayo hizo público un manifiesto en ese sentido y reiteró la decisión de declarar la huelga general si no se derogaba la ley de Residencia. Entre otros conceptos el manifiesto decía que “La única celebración que podemos hacer en las fiestas centenarias es que ellas sean el motivo para que se consagre la conquista de una libertad. ¡Será así que la libertad se conmemorará con la conquista de más libertad!” y anunciaba que “Más y más luchas se han de producir hasta que del horizonte de la vida combativa del proletariado desaparezca ese nubarrón [la Ley de Residencia] que intercepta los rayos del sol de sus libertades”. También reclamó la libertad de “los presos que yacen en las cárceles por cuestiones obreras”, y anunció que, si no se aceptaban estas demandas, “la huelga general estallará en la víspera del 25 de Mayo, como un mentís a cuantas libertades quieren celebrarse y exhibirse ante el mundo civilizado”. El inicio de la huelga se fijó para el 18 de mayo. Paralelamente, el día 8, la FORA realizó un mitin multitudinario contra el maltrato a los presos en la Penitenciaría Nacional y anunció que realizaría también la huelga general desde el 18.

Especialmente ilustrativo de las metas de quienes declararon el estado de sitio y de quienes realizaron los ataques a los locales obreros resulta el asalto a La Vanguardia. El Partido Socialista privilegiaba la lucha parlamentaria, rechazaba la huelga general revolucionaria y consideraba que “La huelga general es en todo caso un procedimiento extremo y se acompaña de graves inconvenientes para el pueblo (...) ejercita sentimientos, pero muy poco o nada las aptitudes creadoras del pueblo. No hace adelantar un paso su educación técnico-económica, si bien puede dar impulso a su educación política” (29). Con ese fundamento el PS se oponía al uso sistemático de la huelga general. Y específicamente se opuso a la declarada por la CORA y la FORA en mayo de 1910: el periódico partidario, “respetuoso del tradicionalismo sincero de muchos ciudadanos, había combatido el propósito de perturbar las fiestas con agitaciones extemporáneas” (30). Sin embargo, como ya se dijo, la noche del 14 de mayo la sede de La Vanguardia. Confiado en su oposición a la huelga, el PS había pedido protección a la policía. Craso error: “La policía armada, cuyo apoyo habíamos solicitado en previsión de un ataque, estaba allí representada por gran número de oficiales, y agentes a caballo y a pie; pero no para amparar nuestro diario, que, demasiado confiados, habíamos dejado indefenso, sino para traicionarnos, proteger a los asaltantes, prestarles sus armas, y apartar del triste espectáculo a las personas del pueblo que contemplaban atónitas tanta barbarie. Y la administración de nuestro diario, su librería de obras escogidas y clásicas, sus máquinas, la imprenta toda creada por el inteligente sacrificio del pueblo, han sido destruidas a los gritos de Viva la patria! Viva la policía!” (31). Cuando Juan B. Justo, director del diario, increpó al comisario Reynoso presente en el lugar, para que detuviera el ataque, recibió por contestación “Los muchachos están entusiasmados” (32). Después del ataque “Toda la maquinaria, desde las graciosas minervas a la gran rotativa, aparecía herida de muerte; los grandes rollos de papel yacían acuchillados como víctimas propiciatorias de un salvaje odio, y entre los muebles destrozados y cristales rotos y puertas astilladas a machetazos, un busto de Marx, degollado (...)”(33). Según la declaración socialista, los manifestantes llevaron “como trofeos jirones de libros y pedazos de máquina de imprimir” para exhibirlos ante el presidente Figueroa Alcorta, a quien vivaron a la salida de un banquete. (34)

No eran, pues, sólo los anarquistas ni las supuestas menazas de bombas, lo que impulsó al gobierno a declarar el estado de sitio ni a los manifestantes a destruir los periódicos y locales obreros. Todas las corrientes del movimiento obrero (excepto los pro-patronales Círculos de Obreros Católicos) eran consideradas enemigas por las clases dominantes. Y el ataque contra aquellas no se desató por la amenaza de atentados anarquistas sino por la declaración de la huelga general por la libertad de los presos y la derogación de la ley de Residencia. En palabras de Manuel Carlés “En las actuales circunstancias en que además de la fecha histórica que celebramos, la República Argentina se siente cruzada por treinta y cinco mil vagones que transportan quince millones de toneladas, fruto de veinte mil hectáreas, que representan el trabajo de dos millones de almas, ¿es posible suponer, señores diputados, que tanto esplendor, que tanta prosperidad y trabajo puedan ser interrumpidos por las perturbaciones de facciosos interesados en mantener el desorden?” (35). Era la convicción de defender su posición social y sus negocios frente a lo que consideraban una “degeneración”, un “crimen” que atacaba el orden social establecido. Por eso los ataques a los locales obreros exceden largamente a una acción policial; pueden aparecer como espontáneos, pero lo espontáneo no es más que la forma embrionaria de lo consciente y resulta claro que es su conciencia de clase propietaria lo que hace que la burguesía argentina sienta amenazado su orden social.

Esto es lo que se evidenciará también, algo más de un mes después, cuando se discuta en el Congreso Nacional el proyecto de ley de Defensa Social.

Notas:
1) Ghiraldo; “Nuestra crónica”, Ideas y Figuras , Año II, Nº 34, 1º de octubre de 1910. Marotta; El movimiento sindical argentino; Buenos Aires, Lacio, 1961; tomo II; pp. 74.
2) Abad de Santillán; La Fora; Utopía Libertaria, 2005;; pp. 206-7.
3) La Nación; 16/5/1910, p. 8.
4) La Nación; 16/5/1910, p. 11.
5) La Nación; 16/5/1910, p. 8.
6) Marotta; op. cit.; p. 72.
7) Marotta, op. cit. y Ghiraldo, op. cit.
8) Ghiraldo, op. cit.
9) Marotta, Sebastián; El movimiento sindical argentino; Buenos Aires, Ediciones Lacio, 1961; tomo II, p.73.
10) Gilimón, Eduardo G.; Un anarquista en Buenos Aires; Buenos Aires, Centro Editor de América Latina; 1972, p.106.
11) Declaración del Comité Ejecutivo del PS de mayo de 1910; reproducida en Oddone, Historia del socialismo argentino; Buenos Aires, La Vanguardia, 1934; tomo II, p. 79.
12) El barón Antonio De Marchi era yerno y vocero político del ex presidente Roca, Director de Paseos de la Ciudad de Buenos Aires en 1910, fundador del Automóvil Club Argentino y difusor del tango en París y en Buenos Aires; el ingeniero Carlos Aubone había sido Secretario General de la Policía de la Capital entre 1904 y 1906 por lo que ocupó la jefatura varias veces; Carlos Carlés era hermano de Manuel, futuro fundador de la Liga Patriótica, y como él, diputado nacional en 1910; Pedro O. Luro, casado con una sobrina de Roca, también era diputado nacional en ese momento, fue varias veces miembro de la Comisión Directiva del Jockey Club de Buenos Aires y fundador de la Asociación Amigos de la ciudad, además de estar vinculado a la actividad bancaria; Juan Balestra, varias veces diputado nacional hasta 1906, ex gobernador de Misiones y ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública durante la presidencia del Dr. Carlos Pellegrini, también fue miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad Rural Argentina.
13) Marotta; op. cit.; pp. 72-3.
14) Ghiraldo; op. cit.
15) Ghiraldo; op. cit.
16) Archivo General de la Nación - Fondo Ministerio del Interior, 1910; Legajo 8; Documento sección 1 Letra P Nº 2133. La Policía de la Capital solicitó 225 carabinas Remington, con sus correspondientes portamuniciones y 22.500 tiros de guerra “con destino a instituciones religiosas, que abrigan temores de ataques por parte del elemento anarquista”. Las instituciones eran el Asilo Dulce Nombre de Jesús, Convento Padres Argentinos, Colegio del Huerto, Casa de Misericordia, Colegio de la Anunciación, Colegio Hijas del Divino Salvador, Monasterio de las Monjas Teresas, Colegio José Manuel estrada, Colegio Hermanas Dominicas, Iglesia del Carmen, Colegio Nuestra Señora de la Misericordia, Casa San Antonio. El documento no deja en claro si efectivamente se entregaron las armas.
17) Cámara de Diputados; Diarios de sesiones; 13 de mayo de 1910; p. 55.
18) Cámara de Diputados; op. cit.; p. 319-20.
19) Cámara de Diputados; op. cit.; p. 321. El ministro adujo que por eso fue que el PE pidió la ley de Estado de Sitio “para evitar la acción de esa juventud y del pueblo que se lanzaba a la calle (...)”, afirmaciones refutadas tanto por los hechos que relataremos más abajo como por la presentación del PE en la sesión donde se aprobó dicha ley.
20) La periodista y conferencista española, librepensadora, anticlerical y anarquista, Belén de Sárraga, que estaba en Buenos Aires, escribió: “(...) contemplé el barrio ruso, hasta donde llegó la cólera invasora, que pretendía acaso vengar en inocentes la muerte de Falcón. Puertas arrancadas, ventanas con los vidrios rotos, caras asustadas y recelosas; esto vi; y sobre los mismos edificios heridos por piedras y machetes, en nombre de un extravagante patriotismo, la bandera argentina puesta allí como pedido de misericordia de las víctimas, parecía contener la furia de los victimarios” (“Locura Patriótica”; en Ideas y Figuras; Año II, Nº 34, 1º de octubre de 1910; s/p.).
21) Marotta; op. cit.; pp. 75. Probablemente el mismo que Ghiraldo ubica en Viamonte y Andes.
22) Ghiraldo; op. cit. Este mismo autor relata que “Está demostrado, decía un sabelotodo en un tranvía: el 99 por ciento de los anarquistas son rusos, si, señor, rusos”. Recuérdese que cinco años antes había estallado la revolución de 1905 en el Imperio Ruso.
23) Boletín de la CORA citado en Marotta; op. cit.; p.76.
24) Ghiraldo; op. cit.
25) Ghiraldo; op. cit. Este autor no hace referencia a la resistencia armada de Fueyo.
26) Marotta; op. cit.; pp. 76-7.
27) Marotta; op. cit.; p. 77.
28) Manifiesto de la CORA, citado en Marotta; op. cit., p. 422
29) Justo, Juan B.; Teoría y Práctica...; op. cit.; pp. 454-5.
30) Declaración del CE del PS de mayo de 1910; reproducida en Oddone, op. cit.; p. 79.
31) Declaración del CE del PS reproducida en Oddone, op. cit.; p. 80. La Vanguardia no pudo publicarse por tres meses; reapareció por una suscripción popular que reunió $ 25.000.
32) Marotta; op. cit.; p. 73. Después de estos hechos el comisario de la sección 14ª fue suspendido y ante la protesta formal de los socialistas, el Jefe de la Policía de la Capital, Cnel. Dellepiane (futuro jefe de las tropas que sofocaron a sangre y fuego las manifestaciones de la llamada “Semana Trágica” de enero de 1919) ofreció pagar los daños con dinero de la policía (Marotta; op. cit.; p. 73), lo que fue rechazado por el PS: “Para la ofensa brutal y el daño que se nos ha inferido, no esperemos más reparación que la que sepamos darnos nosotros mismos” (Declaración del CE del PS reproducida en Oddone, op. cit.; p. 81).
33) Belén de Sárraga, op. cit.
34) Declaración del CE del PS reproducida en Oddone, op. cit.; p. 81.
35) Cámara de Diputados; op. cit, p. 57.